Guido Alvaro Peredo Leigue "Inti"
nacio en Cochabamba, el 30 de abril de 1937. Bajo la influencia de su padre,
profesor y director del periódico católico El Imparcial, desde joven muestra
interés por los problemas sociales, e integra un pequeño grupo de jóvenes
fundadores del Partido Comunista en la zona de El Beni.
Peredo ocupa diversas responsabilidades en la Juventud Comunista y el Partido
Comunista en La Paz, llegando a ser Primer Secretario del Comité Regional y
miembro del Comité Central.
Desde 1963, Inti, con su hermano Coco, Rodolfo Saldaña y "El Loro" Jorge Vázquez
Viaña, prestó una valiosa ayuda en la organización del Ejército Guerrillero del
Pueblo, encabezado por el periodista Jorge Ricardo Masetti, que operaría en la
provincia de Salta, en el norte de la Argentina. También colaboró con
revolucionarios peruanos.
En marzo de 1966 José María Martínez Tamayo, "Ricardo", contacta con Inti para
iniciar los preparativos del foco guerrillero. Ya en mayo elabora un informe
para el Congreso Regional del Partido, donde plantea la necesidad impostergable
de la lucha armada. En esa reunión se dispuso su viaje a Cuba al frente de 20
hombres, para entrenarse militarmente. El 25 de julio parte para la isla en
compañía de solo nueve militantes, integrando asiel segundo grupo de bolivianos
enviados a Cuba. Sin embargo en octubre reciben la orden del maximo lider del
PCB, Mario Monje, de regresar al país, lo que cumplen no obstante estar en
desacuerdo con la orden.
El día 12 de noviembre Into vuelve a Cochabamba para instalar el campamento
guerrillero en Ñancahuazú y el 31 de diciembre recibe a Mario Monje, quien
proponia a los miembros Comunistas abandonar la guerrilla. Peredo se opuso,
junto a su hermano, Coco, y los otros cinco guerrilleros comunistas que le
acompañaban. Monje desistió, pero como el PCB era la principal vía de apoyo al
Ejército de Liberación Nacional, este quedaba ahora sin apoyo.
Entre la guerrilla Inti fue nombrado desde su llegada a Ñacahuazú como uno de
los comisarios políticos del naciente Ejército de Liberación Nacional de
Bolivia. Tras la derrota en el combate de el Yuro, el 8 de octubre de 1967, Inti
se sobrepuso al dolor de la pérdida del Che, de su propio hermano y de demás
compañeros, desempeñando un importante papel en la salida del pequeño grupo de
combatientes de la zona insurgente. Con la cooperación de militantes del PCB,
organizó la salida de los combatientes hasta el poblado de Sabaya, en el
departamento de Oruro, cerca a la frontera con Chile, donde los esperaba
Salvador Allende.
Inti regresa a Bolivia en mayo de 1969. Dos meses después su mensaje al pueblo
-"Volvemos a la montaña"- conmocionó a la opinión pública del país y el gobierno
desató una persecución brutal. Los cuerpos represivos del estado lo buscaban
intensamente, por lo que se traslada secretamente de Cochabamba a La Paz. Al
amanecer del día nueve de septiembre, 150 efectivos de la policía, alertados por
algun delator, rodearon la casa donde se escondía. Por espacio de una hora Inti
resistió el ataque hasta que una granada lanzada por una ventana le produjo
graves heridas en una pierna y un brazo.
En la cárcel lo torturaron salvajemente. Cuentan que el sicario Tato Quintanilla
le dio varios culatazos por la cabeza y como pasadas dos horas permanecía con
vida sin delatar a nadie, decidieron que el doctor Hebert Miranda Pereira
provocara su muerte mediante una inyección letal A las 22 horas de ese día el
gobierno reveló a la prensa el cadáver del guerrillero con evidentes señales de
tortura.
La boliviana Anna Elena Recacoechea,
compañera de luchas y madre de su primer hijo, narra cómo lo capturaron,
torturaron y asesinaron en la capital de su país natal.
'El Inti que yo conocí fue uno de los hombres más revolucionarios y más
grandes que ha tenido la historia de Bolivia'. Así comienza el testimonio
de Anna Elena Harvey de Recacoechea, en su casa del reparto capitalino de
Bahía, en La Habana del Este, donde radica el Comité de Defensa de la Revolución
que lleva el nombre del mítico guerrillero.
'Inti murió cuando estaba preparando la segunda guerrilla en las selvas
de mi tierra boliviana. Yo fui una de sus
compañeras de lucha en el seno del Partido, y lo recuerdo con la misma claridad
que cuando compartíamos una reunión, cumplíamos una tarea partidista, y
sobre todo el amor que sentía por su hijo Peter Inti.
El se entregó en cuerpo y alma a organizar un nuevo frente guerrillero,
tal como había prometido, luego de la dolorosa muerte del Che. Claro, lo
hizo en la más absoluta clandestinidad y eran muy pocos los que sabían dónde
estaba cuando lo fueron a buscar'.
II
Dice Anna que le dieron un cuartico pequeño, en la parte de afuera de la
edificación donde se encontraba, exactamente en el número 584 de la calle
Santa Cruz, entre Isaac Tamayo y Max Paredes, en La Paz.
'Su muerte fue el resultado de una infame delación en la que no fue uno
solo el delator. Lo he pensado siempre y ahora insisto en eso, porque cuando
dieron con el sitio exacto donde se refugiaba, estaba solo, como para que
nadie más peligrara en ese combate a muerte que sostuvo. Para mí, uno de
los traidores estuvo en esa casa donde Inti creyó que estaba seguro.
'Si, la prensa reaccionaria publicó que fueron solo 12 ó 13 automóviles
los utilizados por la Policía y el Ejército que rodearon la casa donde Inti
se protegía, pero en verdad los cuerpos represivos llevaron al lugar varios
camiones repletos de militares armados hasta los dientes: 150 fieras contra
un hombre, 150 contra uno solo'.
Notas
y testimonios de quienes acompañaron al Che (pdf 1,37Mb)
Cuenta Anna que Inti se batió a tiros contra esa fuerza superior en número
y armas: 'Resistió el ataque durante una hora y solo pudieron capturarlo
vivo, porque su pistola Browning se le quedó sin balas, su fusil M-1 se
le encasquilló, y la granada que él se proponía guardar para volar junto
a sus captores antes de caer en poder del enemigo, alguno de los traidores
se la llevó de la casa sin que él se percatara del hecho. Siempre he estado
convencida de eso, porque él dijo que así actuaría en tal caso, pero lo
sorprendieron sin que él pudiera darse cuenta de ese detalle de la traición.
'Ello explica porqué cayó en manos de los verdugos, encabezados por el sanguinario
Roberto Toto Quintanilla, quien personalmente lo torturó en forma criminal.
Yo me sé de memoria este triste y doloroso episodio del 9 de septiembre
de 1969, hace 35 años, no solo porque Inti era una de las personalidades
más valiosas de la historia de Bolivia, un revolucionario de altísimo calibre,
sin duda la mano derecha del Che en la histórica guerrilla, sino también
porque fue mi compañero del Partido, mi amigo, mi hermano, y el padre de
mi único hijo, de Peter Inti. Le pusimos Peter por Tchaicovski e Inti por
él.
'Quiero insistir en que lo sacaron vivo, herido de bala, y que pudieron
haberlo salvado, operándolo, pero no recibió alguna atención médica. Al
contrario, lo llevaron enseguida para un campo de concentración de los que
crearon cuando Hugo Banzer estuvo en el gobierno, de esos que ayudó a construir
el nazi Klaus Barbie en La Paz, ubicado en Achocalla.
'Salvajemente lo torturó Toto Quintanilla. El mismo que le mandó a cortar
las manos al cadáver del Che. Lo golpeó de modo brutal y con un culatazo
de su fusil le destrozó la columna cervical. Después lo presentaron a la
prensa como muerto en combate, pero fueron claras las señales de las brutales
torturas a que fue sometido, porque no habló ni una sola palabra. Querían
saber, por supuesto, quiénes formaban parte del grupo que se alzaría de
nuevo en las montañas.
III
'Cuando
murió Inti y se publicó la falsa noticia de que había caído en combate,
nos reunimos la familia y los compañeros del Partido. Estaba allí mi niño,
que tenía entonces cinco años. Después no hubo sepelio, ni entierro masivo,
ni nada. Tuvieron miedo al pueblo, como siempre les ocurre a las tiranías.
'Se hicieron muchas gestiones, pero todo resultó inútil. Varios días después
nos avisaron para que acudiéramos a la iglesia del cementerio. Solo permitieron
que fuéramos cinco mujeres y dos hombres. En cuanto llegamos nos mostraron
el ataúd y abrieron el cristal para que confirmáramos que era él. Para mí
fue tremendo verlo muerto, aquel hombre que parecía no tener muerte. Allí
estaba la esposa de un primo hermano de Inti que era como su hermano. Por
parte del gobierno vi a Benavides, el Jefe de la Inteligencia. La familia
se llevó el cadáver para la estancia Las Perlas, en El Beni, donde hoy se
conservan sus restos. Recuerdo que murió a los 17 días de cumplirse el segundo
aniversario de la muerte de su hermano Coco Peredo'.
Cuenta Anna que le llamó mucho la atención que Adolfo Siles Salinas, el
presidente de Bolivia al morir Barrientos, comentó que Inti 'era un rebelde
con causa'.
'Recuerdo que era alto de estatura, y tenía 32 años cuando fue asesinado.
Tenía una personalidad muy sólida'.
Osvaldo Chato
Peredo, sucesor del Inti
'Ingresé al Partido Comunista donde él también militaba. Partió a cumplir
una misión al exterior y al regresar fue que lo conocí. Yo escuchaba hablar
del camarada Inti, del camarada Inti, hasta que un día lo tuve frente a
mí. Comenzamos a charlar. Era muy introvertido.
'Nosotros hacíamos trabajos del Partido, pirueteábamos el periódico, hacíamos
reuniones, pues estuvimos en la misma célula. Estoy hablando de finales
de la década del 50, antes de que él iniciara los preparativos para la guerrilla
del Che.
'Yo no sabía dónde estaba. Me enteré por una noticia de Radio FIDES, de
La Paz, una emisora religiosa, donde se anunció su muerte. Eso fue en junio
de 1967. Se pidió que sus familiares acudieran a la Policía para recoger
algunas de sus pertenencias. Entonces me llamaron los compañeros del Partido
y me dijeron que no creyera tal falsedad.
'Esa noticia era una trampa.
También era falso que había muerto. El presidente Barrientos, en un sucio
simulacro, condecoró al supuesto matador del guerrillero.
Escrito por el Che, el Comunicado No. 4 del ELNB, dio un rotundo mentís
a lo anunciado: 'Inti Peredo, efectivamente, es miembro de la Jefatura de
nuestro ejército, donde ocupa el cargo de Comisario Político y bajo su mando
estuvieron recientes acciones. Goza de buena salud y no ha sido tocado por
las balas enemigas; el infundio de su muerte es el ejemplo palpable de las
mentiras absurdas que riega el ejército en su impotencia para luchar contra
nuestras fuerzas'.
IV
Ciertamente Inti llega a convertirse
para unos en consigna, para otros en leyenda, y para el imperialismo norteamericano
en una pesadilla. Tan es así que en un afiche que el ejército y la CIA distribuyeron
por todo el país, pedían por él una recompensa altísima.
Inti era hijo del escritor boliviano Rómulo Peredo. De acuerdo con su esposa,
Selvira Leigue, le ponen al niño una porción del nombre de un personaje
de su novela Aillo Inti, o familia del Sol. En quechua Inti significa Sol.
Nació en Cochabamba, el 30 de abril de 1937 y de muy niño sus padres lo
llevan para Trinidad, departamento de El Beni.
Cristianismo y Revolución
Nº 21, 1969
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Se convierte en cuadro de la Juventud Comunista, llega a ser su secretario
general en Trinidad, e integra en 1950 el grupo de jóvenes fundadores del
Partido Comunista en El Beni. De simple militante, alcanza la membresía
del Comité Central hasta su ruptura con la línea claudicante impuesta por
Mario Monje, entonces máximo dirigente partidista.
Viaja a Chile a estudiar en la escuela de cuadros del Partido, y después
a Moscú. En 1963 presta valiosa ayuda en la organización y apoyo logístico
a la guerrilla de Salta, en Argentina, encabezada por el periodista Jorge
Ricardo Masetti y colabora con los revolucionarios peruanos.
En marzo de 1966, José María
Martínez Tamayo (Ricardo), contacta con Inti para iniciar los preparativos
del frente guerrillero en Bolivia. Ya en mayo elabora un informe para un
Congreso del Partido donde plantea la necesidad de la lucha armada.
Se decide su viaje a Cuba y el 25 de julio de aquel año viaja a la Isla
con nueve militantes. En octubre reciben la orden del citado dirigente del
Partido de regresar a Bolivia, lo que cumplen solo por disciplina.
Llega a Cochabamba el 12 de noviembre y 15 días después se une en la selva
a la guerrilla del Che. Cuando el 31 de diciembre Monje, en Ñacahuazu los
conmina a dejar la lucha, encuentra en Inti y los demás la negativa a esa
actitud traidora.
'Yo escuché por casualidad la noticia verdadera de su muerte, cuando estaba
estudiando en la Escuela Normal para Maestros, donde era secretaria comercial.
'Inti, tras el asesinato del Che en la escuelita de La Higuera, fue uno
de los pocos que logró salir del laberinto de la jungla, al asfalto de la
ciudad y se convirtió en el reorganizador del ELNB.
'Los guerrilleros que pudieron burlar el cerco, hicieron un juramento: continuar
la lucha. Logran salir, después de un montón de peripecias y por gestiones
clandestinas de Inti, llegan hasta el lugar de la frontera con Chile donde
los recibe el entonces senador chileno Salvador Allende.
'Inti después se va a Oruro, más tarde a La Paz, y posteriormente a Cochabamba,
todo en el más absoluto secreto. Preparó la segunda guerrilla y decidió
marchar a Cuba. Al regreso lanza su Manifiesto en el que dice: Volveremos
a las montañas, en el que anuncia el reinicio de la lucha'.
'Ese llamamiento hizo que el gobierno arreciara su búsqueda y desatara una
fuerte ofensiva para capturarlo, pero como volvió de Cuba más grueso, con
otro aspecto ?'pues él era más bien delgado?', no lo reconocían fácilmente.
La traición fue lo único que lo puso en manos del enemigo, porque él actuaba
como un artista del clandestinaje.
'Ya no puedo precisar exactamente la última vez que lo vi ni tampoco el
lugar, pero no he podido olvidar su valor y su entereza. A 35 años de su
muerte heroica, solo me tranquiliza pensar que fue un hombre del Che, que
no traicionó nunca a su jefe ni a su pueblo, y que cada vez que se diga
Inti, como en quechua significa Sol, me parecerá que se dirá: el Sol sigue
alumbrando la lucha'.
El nueve de septiembre de 1969 una noticia estremeció Bolivia. Inti Peredo
había muerto asesinado luego de resistir por más de una hora el asalto de
150 efectivos de la policía a la casa donde se encontraba escondido, en
la calle Santa Cruz, número 584, en La Paz.
Desde el 19 de julio del propio año, fiel al juramento hecho frente a La
Higuera de mantener vivos los ideales del Che y seguir combatiendo a su
lado hasta la muerte o la victoria final, Inti había dado a conocer el mensaje
"Volveremos a las montañas", donde anunciaba el reinicio de la lucha.
Nacido en Cochabamba, el 30 de abril de 1937, influido por experiencias
que le traslada el padre, profesor destacado y director del periódico católico
El Imparcial, desde muchacho muestra interés por los problemas sociales,
e integra el pequeño grupo de jóvenes fundadores del Partido Comunista en
El Beni.
Ocupa diversas responsabilidades en la Juventud Comunista y la organización
del Partido en La Paz, donde llega a ser primer secretario del Comité Regional
y es miembro del Comité Central hasta su ruptura con la línea claudicante
impuesta por Mario Monje, máximo dirigente de la organización.
Desde 1963, Inti, con su hermano Coco, Rodolfo Saldaña y Jorge Vázquez Viaña
(El Loro), prestó una valiosa ayuda en la organización del Ejército Guerrillero
del Pueblo, encabezado por el periodista Jorge Ricardo Masetti, que operaría
en la provincia de Salta, en el norte de la Argentina. También colaboró
con los revolucionarios peruanos.
En marzo de 1966 Ricardo (José María Martínez Tamayo) contacta con Inti
para iniciar los preparativos del foco guerrillero. Ya en mayo elabora un
informe para el Congreso Regional del Partido, donde plantea la necesidad
impostergable de la lucha armada. En esa reunión se dispuso su viaje a Cuba
al frente de 20 hombres, para entrenarse militarmente.
Según relata su suegro Jesús Lara, en su libro Ñacahuazú, Sueños, el 25
de julio parte para la Isla en compañía de solo nueve militantes y en octubre
reciben la orden de Monje de regresar al país lo que cumplen no obstante
estar en desacuerdo con este primer secretario de la organización partidista.
Llegó a Cochabamba el 12 de
noviembre; no comentó con Matilde (su esposa) sobre su largo viaje y ella
nada preguntó. Conocedora de lo que era capaz, tuvo la certidumbre de que
el inicio de la lucha armada se encontraba próximo.
Y partió a combatir por la liberación de su pueblo. Cuando el 31 de diciembre
Monje los visita en Ñacahuazú y les impele a abandonar la lucha, encuentra
en Inti, su hermano y los cinco militantes del Partido que le acompañaron,
la negativa a esa actitud traidora.
A través de las más de 80 refe-rencias sobre Inti hechas por el Che en su
diario, es posible aquilatar las condiciones ideológicas y militares del
revolucionario, nombrado desde su llegada a Ñacahuazú como uno de los comisarios
políticos del naciente Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.
Tras el combate de la Quebrada del Yuro, Inti se sobrepuso al dolor de la
pérdida del extraordinario dirigente, del hermano y demás compañeros, desempeñando
un importante papel en la salida del pequeño grupo de combatientes de la
zona insurgente. Antes de partir de forma clandestina hacia Cochabamba y
de ahí a La Paz, junto a Urbano (Leonardo Tamayo), había acordado con Pombo
(Harry Villegas), reorganizar la red urbana y el Ejército de Liberación
Nacional, para desatar la guerra popular.
Al comentar la actuación de Inti, el hoy general de brigada Harry Villegas
destaca la gran calidad humana del dirigente, quien con increíbles actos
de audacia burló la intensa persecución y con la cooperación de su suegro
y otros militantes del Partido Comunista, organizó la salida de los combatientes
hasta el poblado de Sabaya, en el departamento de Oruro, muy próximo a la
frontera chilena, donde los esperaba Salvador Allende.
Inti regresa a Bolivia en mayo de 1969. Dos meses después su mensaje al
pueblo conmocionó a la opinión pública del país y el gobierno desató una
persecución brutal. El cuatro de septiembre un nuevo comunicado produjo
otro gran impacto.
Los cuerpos represivos lo buscaban, por lo que se traslada clandestinamente
de Cochabamba a La Paz. Al amanecer del día nueve, 150 efectivos de la policía,
alertados por una delación, rodearon la casa donde se escondía. Por espacio
de una hora Inti resistió el ataque hasta que una granada lanzada por una
ventana le produjo graves heridas en una pierna y un brazo. Solo así lograron
apresarlo.
En la cárcel lo torturaron salvajemente. Cuentan que el sicario Tato Quintanilla
le dio varios culatazos por la cabeza y como pasadas dos horas permanecía
con vida sin delatar a nadie, decidieron que el doctor Hebert Miranda Pereira
provocara su muerte mediante una inyección.
A las 22 horas de ese día el gobierno mostró a la prensa el cuerpo del guerrillero
con evidentes señales de tortura. Su caída fue un duro golpe para el movimiento
revolucionario del país andino, pero su ejemplo y su heroísmo vivirán eternamente
en el altiplano y la selva donde hizo patentes demostraciones de firmeza
ideológica y valor a toda prueba.
"El ejemplo de mi padre revolucionario y mi madre trabajadora conducen mi
vida"
Por Jaime Padilla
ESTOCOLMO, (2005). El primogénito del legendario guerrillero boliviano Inti
Peredo, vive en Estocolmo, trabaja en el centro clínico Karolinska Institutet
y fue el encargado de intervenir quirúrgicamente a la presidenta del Partido
Comunista Chileno, Gladys Marin.
"Nunca me he cobijado en la sombra de mi padre, no hubiera sido justo con
él, ni con sus ideas, he tratado siempre de rendirle tributo con mi modesto
trabajo". Fue la respuesta a mi saludo del neurocirujano boliviano; Peter
Inti Peredo Harvey, en un encuentro que se produjo en días pasados en la
Estación Central de la ciudad de Estocolmo.
El diario
de Francisco. Miembro del ELN creado por el Che, el guerrillero
Francisco murió en Teoponte el 8 de octubre de 1970. Publicado
en Revista Los Libros Nº 19, mayo de 1971. Clic para descargar
la revista en pdf..
La prensa sueca e internacional
a raíz de la llegada a la capital sueca de la presidenta del Partido Comunista
de Chile, Gladys Marín, en la primera semana de octubre para someterse a
una intervención quirúrgica en el cerebro, descubrió al hijo del legendario
guerrillero boliviano Inti Peredo Leigue, subrayando: "El cirujano de Gladys
Marín es el hijo de Inti Peredo, mítico brazo derecho de Ernesto Che Guevara".
Entonces la cobertura de la prensa no sólo respondía al interés por saber
el estado de salud de "una de las figuras más insignes de la política chilena",
sino también sobre la personalidad de uno de los mejores neurocirujanos
del prestigioso centro clínico Karolinska Institutet.
Es inevitable en una conversación -mientras pedimos dos cafés- no preguntarle
qué recuerdos guardaba de su padre.
"Cuando asesinan a mi padre yo tenía 5 años de edad, empieza su relato con
la mirada fija en su taza de café. Mi madre, mi abuela Carmen y Tomasa,
una viejita que vivía en casa, a la que también yo llamaba abuela, con atención
escuchaban todas las noticias de la radio. Una lamparita de luz tenue; era
de noche, estábamos todos acostados, la noticia de la radio mencionaba el
nombre de mi padre, sin preguntar adiviné su muerte, sentí un dolor que
estallaba en mi interior, pero no me atrevía a preguntar. Yo era tan pequeño
que no podía comprender muchas facetas de su vida. A veces cuando, lo veía,
yo no sabía que él era mi padre. Me tomaba en sus brazos y jugaba conmigo".
"El 10 de septiembre de 1969, (cuando tenía 31 años de edad), Inti Peredo,
víctima probablemente de una traición, era asesinado luego de una refriega
con aproximadamente 150 "agentes del orden", (del libro: Teoponte, una experiencia
guerrillera: Hugo Assman 1971). Ultimo combate de Inti en una vieja casona
de la calle Santa Cruz en la ciudad de La Paz.
A partir de ese trágico momento, la vida de su hijo Peter Inti Peredo Harvey,
quedaría marcada.
"Desde que tengo uso de razón mi personalidad se fue fortaleciendo, con
la imagen de mi padre. Su vida como combatiente junto al Che, su inquebrantable
idealismo revolucionario de forjar al hombre nuevo".
"Mi madre (Ana Harvey), contribuyó también en mi formación. Mis padres se
conocieron siendo militantes del Partido Comunista de Bolivia, mi madre
vinculada a la actividad sindical de los maestros y mi padre por la lucha
armada.
El ejemplo de ambos me ha impulsado a buscar superación, pagar ese ejemplo,
no fallar, no defraudarlos, bueno, siempre lo he intentado a lo largo de
mi vida", añade.
La comunicación por las altavoces de la partida de un tren hacia Gotemburgo,
rompió su concentración. Miró su taza y dijo esto esta frío y fue a buscar
una botella de agua mineral.
¿Cómo transcurrió tu vida escolar en La Paz?
"Comencé en la escuela piloto Naciones Unidas desde el kinder (jardín),
luego del ciclo básico seguí en el colegio Hugo Dávila y en el mismo espacio
funcionaba la Normal, (escuela superior de pedagogía), que por ese entonces
juntamente con los universitarios se movilizaban en manifestaciones y barricadas
contra el régimen militar de Hugo Banzer.
Esta situación para mi fue una especie de bautismo de fuego, participaba
en las manifestaciones estudiantiles. Había bronca en el estudiantado, un
rector, conocido como "el siete machos" había acribillado a un estudiante
a balazos. El pueblo en 1978 se revela contra el ex dictador y es obligado
a dictar la aministía política y llamar a las elecciones".
¿Una predestinación? Los hermanos Inti y Coco Peredo pasaron también por
las aulas del Colegio Hugo Dávila.
En ese mismo año, a la edad de 14 años Peter Inti Peredo viaja a La Habana
con una beca de estudios concedido por el gobierno cubano. Allí completaría
el bachillerato e ingresaría posteriormente a la Facultad de Medicina.
Volveremos a la
montaña (basado en un texto de Inti Peredo, música de V. Jara).
Registro en directo efectuado en la Escuela de Derecho de la
Universidad de Chile de Valparaíso en mayo de 1970.
"A esa edad he sentido una enorme motivación de seguir el ejemplo de mi
padre. En la medida de mis posibilidades siempre lo he imitado, con orgullo
digo que soy hijo de Inti Peredo. Estudié, trabajé y realicé mi especialidad
en el Hospital Calixto García en la ciudad de La Habana, posteriormente
en Suiza realice una práctica y finalmente retorné a Bolivia, habiendo trabajado
allí en el Hospital San Juan de Dios, de Santa Cruz, y ocasionalmente en
el Hospital Obrero de La Paz, y como estás ya enterado ahora, desde 1996
estoy en Suecia"
¿Te sentías bien en Cuba?
"Para mi fue una vivencia que de una u otra manera marcó mi vida", se regocija
al comentar que él ha tenido el enorme privilegio de vivir el proceso cubano.
"Yo era un cubano más, con las mismas posibilidades y limitaciones, que
un cubano. Me siento orgulloso de ser un poco cubano. Ha sido importante
para mí el haber participado las dichas y desdichas del pueblo cubano, es
la más conocida lucha de supervivencia contra la agresión imperialista,
esa que demuestra dignidad y entrega, es una cotidiana acción que implica
victorias y golpes. La alegría de haber logrado una buena producción, el
dolor de saber que cualquier día te bombardean. De sentir la prepotencia
de cualquier semidemente que es presidente, -caso Reagan- que sufría de
Alzheimer, que pretendía bombardear al pueblo cubano, son experiencias que
no se olvidan."
Recibe en ese momento una llamada , se excusa explicando que su esposa venía
a su encuentro.
"Se llama Isabel, es boliviana y tenemos tres hijos".
¿Qué edad tienen tus hijos?
"Naira cuatro y los mellizos Inti y Tamara dos", indicó.
¿Cuál es tu opinión sobre la situación boliviana?
"No puedo alejar las imágenes de mi infancia, cuando hablo de Bolivia, vuelvo
a visualizar a mi padre revolucionario, a mi madre trabajadora, secuencias
de mi vida que se asemejan a Bolivia; la víctima de sus explotadores".
Inti Peredo hijo desde pequeño ha observado experiencias políticas de su
época; la dictadura de Barrientos, el sangriento golpe militar de Banzer
y en la distancia se entera del golpe de García Meza.
"Es precisamente el alma de la rebelión boliviana la que se palpa hoy y
no se trata simplemente de la guerra del gas, es la esencia del pueblo que
quiere un futuro diferente.
Los gobernantes de turno -agrega- han vendido todo y en respuesta despierta
la conciencia popular que siempre ha caracterizado al pueblo boliviano.
Lo que vemos hoy en día es una consecuencia histórica del pueblo boliviano
de antaño, es la misma gente que se levanta contra el tirano español, es
la misma gente que logra la independencia, es la misma gente de Zárate Villca,
de Bartolina Sisa, es la resistencia a la masacre de San Juan, es la resistencia
al fascista Banzer. Es siempre el mismo pueblo boliviano, que reclama justicia,
no hay otra. , dijo invitando su vez a su esposa que tome asiento junto
a él, sin interrumpir su conversación.
"Si ésta vez no lo logramos, habrá otra vez, la siguiente generación va
hacer lo mismo, porque en la forma en la que el pueblo boliviano está obligado
a vivir es inhumana, mientras existan esas injusticias el pueblo siempre
se levantará. Esto es interesante recordar en este momento: y son palabras
del ex presidente Adolfo Siles Salinas, cuando matan a mi padre: "Mientras
existán nuestras contradicciones sociales existirán Intis Peredos".
"Si repasamos los diarios bolivianos que dan cuentas de los muertos y heridos
en el conflicto último, son todos nombres desconocidos, gente anónima, no
son los personajes tradicionales, no es un Mesa, no es un Sánchez de Lozada
no, son los Mamanis, Condoris son ellos que han decidido retomar la defensa
de nuestra soberanía, son jóvenes que cuando gobernaba Bánzer apenas tenían
10 años de edad."
Y ¿porqué no te dedicas a la política?
"Yo creo que el hombre es un político natural, si participa en la sociedad
activamente".
Sería injusto no recordar, junto al Che, a aquellos que siguiendo su ejemplo,
también lo dieron todo en la lucha por la revolución socialista en Bolivia.
Fueron 18 los bolivianos que formaron parte de la guerrilla del Che, la
mayor parte militantes del Partido Comunista Boliviano o de la Juventud
Comunista, y otros provenientes de una escisión maoísta del anterior, el
Partido Comunista Marxista-Leninista.
Otros tres eran peruanos.
Roberto "Coco" Peredo Leigue nació en Cochabamba el 23 de mayo de 1938 y
a los trece años comenzó ya a militar en el Partido Comunista recién constituido.
A los dieciséis años, en compañía de su hermano mayor Inti y de Rodolfo
Saldaña, fue encarcelado por primera vez acusado de propaganda clandestina.
Su corta edad le vale una orden de liberación pero la rehúsó y se quedó
en la cárcel hasta la liberación de sus compañeros.
Después de la detención, los dos hermanos salen para la zona minera de Tipuani
donde permanecen durante dos años.
En 1956, es detenido de nuevo en Cochabamba cuando transporta una ametralladora
de mano oculta en una maleta. Lo someten a brutales torturas pero no dice
ni una sola palabra.
A su liberación, vuelve para El Beni donde se dedica al transporte de ganado
a través de las corrientes fluviales y a la caza de caimanes en el río Mamore
antes de regresar a La Paz. Trabaja en una librería primero y después como
chofer de alquiler. Se casa y tres hijos nacen de esa unión. Es electo dos
veces miembro del Comité Regional del PCB en La Paz.
En 1963, "Coco" Peredo colabora con el Ejército de Liberación Nacional peruano
y, un año más tarde, con su hermano Inti, Rodolfo Saldaña y Jorge Vázquez
Viaña, entre otros, coopera en la formación del Ejército Guerrillero del
Pueblo de Jorge Ricardo Masetti en Argentina. Allí conoce al cubano José
María Martínez Tamayo.
Convencido de la necesidad de la lucha armada, "Coco" Peredo forma parte
del grupo de militantes comunistas que le pide a su Partido ser enviados
a Cuba a recibir entrenamiento militar. Forma parte a principios del 66
del primer grupo que acude allí y debate con sus compañeros del proyecto
guerrillero continental del que Bolivia es la base.
"Coco" Peredo fue el segundo jefe en la operación de la toma de Samaipata
por los guerrilleros del Che y cayó en combate el 26 de septiembre de 1967,
en la emboscada del Valle del Batán.
Guido Alvaro "Inti" Peredo Leigue nació en 1937 en Cochabamba y entró muy
joven a militar en las filas del Partido Comunista boliviano, siendo encarcelado
varias veces. Fue elegido miembro del Comité Central en enero de 1962.
En agosto de 1962 viajó a la Unión Soviética a seguir un curso político,
regresando en mayo del siguiente año.
En septiembre se casó con una hija de Rodolfo Saldaña, uno de los fundadores
del Partido Comunista, con la que tuvo dos hijos, y se fueron a vivir a
La Paz.
Lo mismo que su hermano, colaboró con el movimiento guerrillero de Salta
en 1963 y 1964.
Luego formó parte del segundo grupo de bolivianos que se entrenaron en Cuba
en 1966 y se unió a la guerrilla del Che el 27 de noviembre de ese mismo
año, siendo designado comisario político en compañía del cubano Eliseo Reyes.
Considerado como el jefe de los bolivianos, fue uno de los supervivientes
de la guerrilla y juegó un papel fundamental en la operación de rescate
de los tres cubanos supervivientes. Su diario publicado bajo el nombre de
"Mi campaña con el Che" esclarece los sucesos de la guerrilla y la traición
revisionista.
Hace el juramento de seguir la lucha armada, firma el manifiesto "Volveremos
a la montaña" y se propuso reorganizar el Ejército de Liberación Nacional.
Sin embargo, víctima de una delación, cae en una trampa tendida por la policía,
es herido y rematado el 9 de septiembre de 1969 en La Paz.
Francisco Huanca Flores, "Pablo" o "Pablito", era el más joven y se enroló
directamente en la guerrilla. Nacido en Challapa, departamento de Oruro,
el Che le encargó cuidar a los heridos y luego participó en el primer combate
en el Yuro, donde destacó por su disciplina y valentía. Cayó en el combate
de Cajones el 12 de octubre.
Benjamín Coronado Córdova, nacido en 1941 en Potosí, maestro, era militante
de las Juventudes comunstas y participó en un cursillo de entrenamiento
guerrillero en Cuba. Se unió a la guerrilla el 21 de enero de 1967 y fue
el primer caido de la guerrilla, muriendo ahogado en el Río Grande el 26
de febrero. No pudo ser salvado a pesar de los esfuerzos de sus compañeros
cubanos.
Lorgio Vaca Marchetti, "Carlos", nacido en 1935 en Santa Cruz de la Sierra
muerió también ahogado el 16 de marzo. Miembro de la Juventud y del Partido
Comunista, dirigió el sindicato de Trabajadores del Seguro Social. En 1963
empezó a estudiar Ciencias políticas en Cuba con una beca del gobierno.
En 1965, su joven esposa se reúne con él en compañía de su hijo de tres
años. Cuando Lorgio regresa a Bolivia para incorporarse a la guerrilla el
11 de diciembre de 1966, está embarazada de cuatro meses y su hijo se llamará
Lorgio. El 17 de marzo, el Che apunta en su Diario: "Hasta ese momento,
era considerado el mejor hombre de los bolivianos en la retaguardia, por
su seriedad, disciplina y entusiasmo".
Jaime Arana Campero, "Chapaco", nacido en 1938 en Tarija, en el sur de Bolivia.
cursó también estudios universitarios en Cuba. Había sido activo en el movimiento
estudiantil boliviano y dirigente del Movimiento Nacional Revolucionario
en La Paz. Llegó a estudiar a Cuba en 1963 y obtuvo su diploma de ingeniero
hidráulico en la Universidad de La Habana. Se unió a la guerrilla del Che
en marzo del 67 y es asignado al grupo del "centro" directamente al mando
del Che. A pesar de su agotamiento, rehúsa abandonar la guerrilla. Cayó
después de la muerte del Che en el combate de Cajones, el 12 de octubre
de 1967.
Mario Gutiérrez Ardaya, "Julio", nació en 1939, en Trinidad capital del
departamento de El Beni, en el seno de una familia pobre, a pesar de lo
cual terminó sus estudios secundarios y entró en la Universidad en 1957.
Militante de la Juventud Comunista Boliviana, desde un principio ocupó cargos
de responsabilidad en la Confederación Universitaria Boliviana en su región
y después en la Universidad Mayor de San Andrés en la capital. En 1958 fue
elegido secretario general de su organización en el transcurso del segundo
Congreso Nacional de Dirigentes Universitarios. Tuvo que abandonar sus estudios
en 1960 para ayudar a su familia y retornar a su ciudad natal, donde fue
inmediatamente elegido dirigente sindical.
Luego decidió terminar sus estudios de medicina en Cuba donde recibió además
entrenamiento militar. Se reunió con la guerrilla en marzo de 1967 y cayó
en la emboscada del valle del Batán al tratar de salvar a su jefe, el cubano
Manuel Hernández Osorio.
Al comentar el hecho, Che Guevara señala en su diario: "La pérdida más sensible
es la de Coco, pero Miguel y Julio eran magníficos luchadores y el valor
humano de los tres es imponderable". En su valoración del joven boliviano
agrega: Brilló como combatiente ejemplar, sobre todo por su calor humano
y su entusiasmo contagioso. Otra gran pérdida de un futuro gran cuadro revolucionario."
Freddy Maymura Hurtado, "Médico" o "Ernesto", nació en 1941 en el departamento
de El Beni. Militante de la Juventud Comunista Boliviana, inició sus estudios
de medicina en Cuba en 1962 con una beca del gobierno y se unió a la guerrilla
el 27 de noviembre de 1966. El 25 de marzo, después de concluir 48 días
de marcha extenuante entabló el primer combate con los mercenarios formando
parte de la retaguardia. Fue herido en la emboscada del Vado de Puerto Mauricio
y capturado. A pesar de los golpes rehúsa identificar los cuerpos de sus
compañeros y los soldados piensan que era cubano, ordenándole gritar: "¡Viva
Bolivia!" lo que hace. Pero al exigirle que gritará: "Viva el ejército"
contesta con una mala palabra. Fue martirizado a tal punto que en las fotos
apenas su cuerpo se podía identificar.
Aniceto Reinaga Gordillo, "Aniceto", nacido en 1940 en el distrito de Siglo
XX, hijo de mineros, pese a lo cual logró estudiar en la Escuela Normal
en La Paz. Miembro de la dirección nacional de la Juventud Comunista Boliviana
marchó luego a estudiar a Cuba, uniéndose a la guerrilla en enero de 1967.
Se le atribuye la responsabilidad de dar clases de quechua a los guerrilleros.
Participa en la toma de Samaipata el 6 de julio en compañía de otros cinco
combatientes y el 8 de octubre de 1967 el Che lo manda con Julio Luis Méndez
Korne a relevar a Leonardo Tamayo y Harry Villegas que habían tomado posiciones
en las alturas de la Quebrada del Yuro. En el camino hacia esa posición
es descubierto por el ejército y cae combatiendo. El Che señala en sus evaluaciones:
"Muy bueno, empeñoso, entusiasta, valiente, de alta moral".
Antonio Jiménez Tardío, "Pedro" o "Pan divino", nació en 1941 en Tarata,
en el departamento de Cochabamba. Fue dirigente de la Juventud Comunista
y cursó estudios universitarios en Cuba antes de unirse a la guerrilla,
el 31 de diciembre de 1966. Estuvo entre los expulsados de la dirección
de la Juventud Comunista en febrero de 1967 después de su negativa a abandonar
la guerrilla. Miembro de la retaguardia, cae en una emboscada el 9 de agosto
en los montes Iñao.
Liorgio Vázquez Viaña, "Bigotes", nacido en 1939 en La Paz, era miembro
suplente del Comité Central del PCB. Colaboró en el apoyo logístico al movimiento
guerrillero de Argentina. A solicitud del PCB, recibió entrenamiento militar
en Cuba en el mismo grupo que el Secretario General, Mario Monje. Es uno
de los cuadros comunistas designado para organizar los preparativos de la
guerrilla y llegó a Ñancahuazu el mismo día que él. Enlace, miembro de los
grupos de exploración y combatiente, cae preso del ejército. Viendo que
rehúsa hablar a pesar de las torturas, es asesinado y su cuerpo tirado desde
un helicóptero del ejército en plena selva boliviana.
Casildo Condori Vargas, "Víctor", nació en 1941, en Coro-Coro, departamento
de La Paz, en un distrito minero. Milita desde muy joven en el Partido Comunista
del cual se separa tras la revolución cultural para formar parte del Partido
Comunista Marxista-Leninista. En la guerrilla, forma parte del grupo de
la retaguardia y cae en la emboscada de Peñón Colorado el 2 de junio de
1967.
Serapio Aquino Tudela, "Serapio", nació en 1951 en Viacha en el seno de
una familia extremadamente pobre, departamento de La Paz. Militante del
Partido Comunista, con sólo 15 años se incorporó a la guerrilla en Ñancahuazú
el 19 de diciembre de 1966 para trabajar en principio en la finca que les
servía de tapadera. Pero las circunstancias le obligaron a transformarse
en combatiente de la retaguardia, mueriendo en el Cañadón del Río Iquira
el 9 de julio de 1967, no vacilando en poner su vida en peligro para avisar
a sus compañeros que unos soldados se están acercando.
Raúl Quispaya Choque, "Raúl", nació en 1939 en la ciudad de Oruro, trabajando,
cursando a la vez estudios universitarios y participando en las luchas estudiantiles,
en las que comprende la necesidad de organizarse, afiliándose a la Juventud
Comunista Boliviana en el seno de la cual conoce a dos de los futuros guerrilleros,
Simeón Cuba y Moisés Guevara, con los que se integró en la escisión maoísta
de Partido Comunista. Dirigió un grupo de estudiantes armados que se enfrentó
al golpe de estado del general Barrientos y se unió a la guerrilla en el
grupo de Moisés Guevara en febrero de 1967, formando parte de la vanguardia.
Cayó el 30 de julio en el combate en las márgenes del Río Rosita.
Apolinar Aquino Quispe, "Polo", nació en 1935 en Viacha, en el departamento
de La Paz. Obrero, dirigente sindical y militante del Partido Comunista,
trabajó primero desde diciembre de 1966 como peón en la finca de Ñancahuazú
que debía servir de base a la guerrilla. Poco a poco, se incorporó al grupo
de combatientes y fue asignado a la retaguardia.
Walter Arencibia Ayala, "Walter", nació en 1941 en Macha, departamento de
Potosí. A la vuelta del servicio militar tuvo que dejar sus estudios para
ayudar a su familia y empezó a trabajar en la mina Siglo XX, donde dirigió
un movimiento de solidaridad con la revolución cubana. Se afilió a la Juventud
Comunista, por lo que fue expulsado de su trabajo durante la represión desatada
contra los mineros en 1965. Luego viajó a la URSS a estudiar en la escuela
de cuadros de la Juventud y regresó en 1966, uniéndose a la guerrilla el
21 de enero de 1967 y participando ya en el primer combate.
Moisés Guevara Rodríguez, "Guevara" o "Moisés", nació en 1939 en Huanuni,
departamento de Oruro. Era un dirigente sindical reconocido por los mineros
de Huanuni. Fundó el Partido Comunista en Cataricahua y fue por ello encarcelado
en 1963. Se escindió del Partido Comunista y formó el Partido Comunista
Marxista-Leninista, con el que también rompió, integrándose en la guerrilla
junto con algunos de sus camaradas que lo siguieron.
La selección efectuada por Moisés Guevara para llevar hombres a la guerrilla,
con el fin de cumplir la promesa que había hecho de aportar un grupo de
veinte combatientes, fue precipitada y poco analítica.
Los dos desertores, Vicente Rocabado Terrazas y Pastor Barrera Quintana
dieron información sobre los guerrilleros y el campamento central. Uno de
ellos había sido policía de la dictadura antes de ser expulsado por problemas
de corrupción y se infiltró en el grupo de Moisés Guevara, quien lo aceptó
sin previa investigación.
Permanecieron en el campamento principal del 14 de febrero al 11 de marzo
de 1967, por lo que no vieron al Che. Después de su deserción, informaron
al ejército, confirmando la presencia de guerrilleros cubanos y bolivianos,
diciendo que procedían de varias organizaciones políticas e ilustrándoles
también sobre los efectivos presentes en el campamento central y los que
se encontraban en operaciones de exploración.
Moisés mostró coraje y determinación hasta su muerte en combate. Primero
formó parte del centro a las órdenes del Che y luego pasó a la retaguardia.
Simeón Cuba Sarabia, "Willy", nació en 1932 en el departamento de Cochabamba.
Dirigente de los mineros del estaño en Huanuni, ocupó el cargo de secretario
de milicias y secretario de organización del sindicato de la mina, desempeñando
también de numerosas actividades sociales a favor de las familias de los
mineros. Después del golpe de estado de Barrientos, los propietarios de
la mina le dan 24 horas para irse. Militante del Partido Comunista Boliviano,
Simeón Cuba se separa de sus filas para ingresar en el Partido Comunista
Marxista-Leninista, favorable a la lucha armada. Cuando exige la puesta
en práctica de esa línea, es expulsado en compañía de Moisés Guevara, que
es quien lo lleva a la guerrilla en marzo del 67. Cuando el Che es herido
en la Quebrada del Yuro, trata de ayudarlo a huir, pero al ver que es imposible,
decide quedarse con él y el ejército los apresa juntos. Simeón Cuba es asesinado
el 9 de octubre junto a su Comandante. Su hijo vive en Cuba.
Julio Luis Méndez Korne, "Ñato", nació en 1937, en el departamento de El
Beni. Miembro del Partido Comunista, se relaciona con guerrilleros latinoamericanos
cuando ayuda los miembros supervivientes del ELNP (Ejército de Liberación
Nacional de Perú) a huir a través de Bolivia. Por esa razón es uno de los
cuadros seleccionados para tomar parte en la organización de la guerrilla
boliviana y el PCB lo manda a Cuba para seguir un curso de entrenamiento
militar. Pertenece a la guerrilla desde el principio y está encargado del
abastecimiento en víveres y armas. Forma parte del grupo del Che -el centro-
y su conocimiento de la selva es muy útil a los guerrilleros. Es el último
de los bolivianos que cae en la guerrilla: herido el 15 de noviembre de
1967, durante el último combate, una bala le alcanza la columna vertebral
y le inmoviliza. Ruega a sus compañeros que no lo dejen caer en poder de
los militares cuyos métodos conoce bien.
David Adriazola Veizaga, "Darío", nació en 1939 en el departamento de Oruro.
Junto con Inti Peredo es el segundo de los sobrevivientes bolivianos de
la guerrilla. Nacido en el seno de una familia campesina, es miembro del
PCB. Después de 1967, vive en la clandestinidad en La Paz con el propósito
de participar en la organización de una nueva guerrilla. Víctima de una
delación, es asesinado el 31 de diciembre de 1969 en la capital boliviana.
Los guerrilleros peruanos
Juan Pablo Chang Navarro-Levano, "El Chino", nació en 1930. Comienza su
actividad política como dirigente estudiantil en la Universidad de San Marcos,
en Perú, dentro de la juventud "aprista". Su combatividad frente a la dictadura
de Odria, le hace conocer la cárcel.
Es deportado hacia la Argentina en 1948 y expulsado de este país por su
participación en manifestaciones estudiantiles. Regresa clandestinamente
a Perú y, dejando las ideas del APRA, se orienta hacia el comunismo. Arrestado
de nuevo y encarcelado en Lima hasta la mitad de 1953, se exilia en México
donde estudia antropología en la Universidad. Conoce al Che y a varios cubanos
que preparan la expedición del Granma.
Juan Pablo Chang tiene que irse de México y se refugia en Francia en 1955.
Estudia psicología en la Sorbona y hace una multitud de pequeños trabajos
para sobrevivir. Aprovecha una amnistía general para regresar a Perú en
1956 y vuelve a la Universidad, esta vez para estudiar Economía. Participa
en la creación del Frente de los estudiantes y entra en el Comité Central
del Partido Comunista Peruano. Cuando el vicepresidente norteamericano visita
a Perú y pretende entrar en el recinto universitario, es recibido por manifestaciones
de repulsa por el estudiantado y Juan Pablo Chang es encarcelado de nuevo.
Cuando sale de la prisión hace periodismo y participa en luchas sindicales.
Cae preso dos veces. Obtiene su liberación de una colonia penitenciaria
enclavada en plena selva después de una huelga de hambre. "El Chino" trata
de lograr la unión de todas las fuerzas revolucionarias a favor de una guerra
de guerrillas. Forma parte en 1963 del Ejército de Liberación Nacional Peruano
(ELNP) que se repliega hacia la selva boliviana y vive clandestinamente
dos años en La Paz. A principios del 66, participa en la Conferencia Tricontinental
de La Habana. Coincidiendo con la idea del Che de diseminar las guerrillas
a partir de Bolivia, propone mandar hombres para entrenarse en la guerrilla
en territorio boliviano. El primer combate lo sorprende cuando efectúa una
visita al Che para planificar esa operación y decide quedarse.
Participa en la toma de Samaipata. Hecho prisionero en el combate de la
Quebrada del Yuro, es asesinado el mismo día y en el mismo lugar que el
Che y Simón Cuba.
Lucio Edilberto Galván Hildago, "Eustaquio", nació en 1937 en Huancayo,
Perú, en el seno de una familia campesina pobre, pero logró hacer estudios
de técnico de radio. Miembre del ELNP hasta su desmantelamiento, se unió
a Juan Pablo Chang y con él llega a la guerrilla boliviana formando parte
de la columna del centro. Además de combatiente es el radiotécnico de la
guerrilla. Cae en el combate de Cajones el 12 de octubre de 1967.
Restituto José Cabrera Flores, "Médico" o "Negro", nació en 1931 en El Callao,
Perú. Estudia medicina en Buenos Aires y trabajó como especialista en medicina
interna y cardiología en Santiago de Cuba. Miembro del grupo de Juan Pablo
Chang, se unió a la guerrilla boliviana con el propósito de completar su
formación militar para reemprender la lucha armada en su país. Trabajó al
principio como médico, pero el 17 de abril se tuvo que quedar con los enfermos
en el grupo de la retaguardia. Logró sobrevivir a la emboscada del Vado
de Puerto Mauricio, pero tres días después, chocó con el ejército y fue
abatido por los mercenarios.
A pocos días de recordarse el 35 aniversario del inicio de la Guerrilla
de Teoponte, el autor ofrece un breve adelanto de su libro Sin tiempo para
las palabras. Teoponte: la otra guerrilla guevarista en Bolivia (2006).
Se narran las condiciones en las que se inició esta aventura armada y, sobre
todo, se trazan las relaciones de ésta con la guerrilla del Che
Por Gustavo Rodríguez Ostria*
La madrugada del sábado 18 de julio de 1970 un grupo de 67 hombres, arropados
para combatir el invernal frío que secularmente golpea en La Paz, espera
para partir a un destino que la mayoría ignora. Mientras, ultiman detalles
y conversan.
Muchos nunca se han visto; otros, en cambio, se miran y reconfortan, como
diciendo: ¡Qué agradable sorpresa, tú también aquí! Los días precedentes
Ivana, ex maoísta y estudiante de Medicina, les tomó muestras de sangre
y archivos dentales por si acaso fuese necesario identificarlos. Ocultas,
con el mismo propósito, penden del cuello identificaciones con el grupo
sanguíneo y el respectivo nombre de guerra. Las han pulido con delectación
en monedas de distinto tamaño. Noches previas velaron sus armas y se despidieron
en bulliciosas guitarreadas y en cariñosas e íntimas rondas familiares.
Hay seres queridos, rutinas y vidas que dejar, conscientes de que quizá
sea para siempre. Que dan un paso sin retorno, tras el cual se vence o se
muere.
A pocos pasos se erige el monumento a Gualberto Villarroel, militar y presidente
nacionalista que en julio de 1946 fue colgado y sacrificado. Tal vez más
de uno piense que el fracasado reformismo del gobernante, que creyó que
era posible no ser enemigo de los ricos y a la vez ser más amigo de los
pobres, es la confirmación y justificación de su propio derrotero: al imperialismo
no se lo convence, se lo vence en un enfrentamiento abierto. El abigarrado
gentío porta banderas blancas con una gran "A" azul y luce en los brazos
distintivos de la Campaña de Alfabetización que ofrecen una momentánea protección.
El 15 de julio el propio presidente de la República, general Alfredo Ovando
Candia, les entregó las cartillas y credenciales para participar en la campaña.
La pantalla es perfecta para la mirada ajena. Pero, fuera de su ángulo visual,
desparramados en el suelo, bultos de cotense envuelven las mochilas cargadas
de vituallas y uniformes verde olivo; en cajas se esconde una diversidad
de armas, municiones, granadas hechizas y de las otras.
La caravana parte a las 08.30. En el serpenteante trayecto hacia la selva
del norte paceño, las canciones de Casiano, anteriormente el conocido cantautor
de protesta Benjo Cruz, animan, ahuyentan recuerdos y prometen éxitos futuros.
El grupo también entona el estribillo: "Alfabetizar, a-a-a-a; la consigna
es i-i-i-i; de nuestro país, o-o-o… truenan las voces, todas masculinas.
Lo compuso Sacha, argentina de origen catalán y popular actriz de teatro
avecindada en La Paz, basada en una pegajosa melodía de su compatriota Palito
Ortega.
Los controles militares se sortean sin problema. El grupo se detiene unos
momentos en el poblado de Caranavi, al norte de la ciudad de La Paz, sede
del Batallón Román de Ingeniería; luego continúa sin problemas hasta la
localidad de Alcoche. Desde allí, a las doce de la noche, tras una tensa
espera de cinco horas, sigue hacia el norte, hacia su objetivo.
Corren las dos de la mañana del 19 de julio, cuando el grueso de los guerrilleros,
fuertemente armados, interrumpen el sueño del poblado minero de Teoponte
e inician, con la operación "Ricardo Victoria", su insurrección armada.
Perfectamente foquistas, iluminados por las enseñanzas del Che, los comanda
Fernando o Chato, Osvaldo Peredo en la vida civil. De 29 años, médico formado
en Moscú en la Universidad Patricio Lumumba, es hermano menor de Coco e
Inti, compañeros de Ernesto Guevara. Han esperado y preparado este momento
desde el mismo momento cuando, el 9 de octubre de 1967, se anoticiaron de
la muerte del argentino. Es sólo coincidencia afortunada. Nadie repara que
justamente dos años antes, el 19 de julio de 1968, Inti Peredo, lugarteniente
del Che, proclamó en la prensa boliviana su desafío: "Volveremos a las montañas".
Teoponte:
Sin tiempo para las palabras
Entrevsista por Elizabeth Arrázola
"Si hay una violencia extrema, absolutamente extrema, es la
que ocurrió en Teoponte. La violencia de la guerrilla hace de
ella su único argumento, no tiene un argumento político, retórico
o de negociación, pero también el Ejército hizo de la violencia
la única forma de hacer política".
"Teoponte. La otra guerrilla guevarista en Bolivia" rompe con
36 años de silencio. Gustavo Rodríguez Ostria, en un libro de
más de 600 páginas, revela que la guerrilla guevarista no terminó
el 9 de octubre de 1967 sino que Teoponte, tres años después,
fue la reposición de la lucha armada en Bolivia.
La obra, que es resultado de una investigación histórica minuciosa
de seis años, en los que, según el autor, no dejó de pensar
ni un solo día en ella, relata todos los entretelones de la
guerrilla de Teoponte, aquella que empezara en julio de 1979
y sucumbiera tras 100 días de incursión en el norte paceño.
Rodríguez explica que "mirarlos, conversar con ellos, observar
sus gestos", le permitió, al momento de escribir su libro, desentrañar
la lógica interna de la guerrilla, describiendo toda la riqueza
psicológica de los actores. Esta es la historia de 67 jóvenes,
de los cuales 58 murieron en manos del Ejército boliviano, y
el resto quedó en silencio, guardando secretos de dolor y muerte.
El autor reconoce que su libro no es texto acabado y que si
hay algo a lo que le gustaría acceder son los archivos cubanos.
"Faltan desentrañar más claves, hablar con la gente que preparó
a los guerrilleros, saber por qué decidieron continuar con el
guevarismo y por qué decidieron retirarse".
Rodríguez sostiene a lo largo de su libro que Teoponte fue la
continuación de la guerrilla guevarista. El escenario geográfico,
la concepción militar y la continuidad de las personas son los
tres elementos comunes en ambas luchas armadas que le permiten
desarrollar su hipótesis.
A continuación van más detalles sobre la escritura del libro
publicado por Editorial Kipus y cuya producción es independiente.
— ¿Cómo se relacionan ambas guerrillas?
— Tres cosas establecen el vínculo: el método de Teoponte,
que es el Guevarista. Un pequeño grupo entrenado militarmente
se coloca en el monte, fuera de todo vínculo con la sociedad.
Luego, el escenario privilegiado siempre fue Teoponte, Debrey
dijo que la zona era apta. Aún se debate dónde debió actuar
el Che y por qué terminó en Ñancahuazú y no en aquel lugar dónde
realmente debía actuar. Y, por último, la conexión humana entre
ambas guerrillas. Había un grupo grande de gente de varios países
de América que había sido entrenado por los cubanos y que estaba
esperando participar en el proyecto del Che.
— ¿Cómo desarrolló su investigación?
— Esta es una investigación que duró seis años. Las primeras
entrevistas están hechas en noviembre de 2000, pero tiene una
primera fase de preparación previa. Sin embargo, son seis años
en los que he hecho otras cosas, pero ni un día he dejado de
armar, de pensar, de leer.Eso ha supuesto una estrategia de
investigación basada en testimonios, que son más de 800, para
trabajarlos, releerlos, transcribirlos, compatibilizarlos. He
leído casi todo lo que se ha producido en América sobre el tema
de la guerrilla, en cuanto a libros, revistas historias y documentos.
— ¿Qué documentos ha utilizado en su trabajo?
— Dos tipos de documentos son básicos. Por un lado, los desclasificados
del Departamento de Estado que se conservan en el Archivo Nacional
de EEUU, los que de acuerdo a la ley norteamericana 30 años
después están disponibles.
Estos documentos son cables de comunicaciones entre la Embajada
de EEUU con el Departamento de Estado en el periodo de la guerrilla.
Éstos permiten obtener una mirada sobre la visión norteamericana
del tema e información respecto al comportamiento de la guerrilla.
Para este periodo todavía no están disponibles los documentos
de la CIA.
— ¿Cuáles son los otros documentos?
— Son los documentos del Ejército boliviano. En este libro
hay muchas casualidades.
— ¿Por qué?
— Porque se producen muchas cosas, encuentros fortuitos a lo
largo de este tiempo que si uno creyera en esas cosas…..diría
que hay alguien que las coloca para que las encuentres. Yo conseguí
del Ejército mapas, partes de las distintas secciones, cables.
— ¿Y cómo ha conseguido?
— Me las dio un militar. No vienen por una vía oficial, no
se si habrían originales. Yo tengo copias. El me los dio con
la única condición de que él pudiera borrar los nombres de los
militares, algo que yo terminé aceptando porque a mi no me interesaba
encontrar culpables de nada. A partir de esta vía obtuve algo
que también es fundamental en la investigación, que son diarios
de los guerrilleros. En general conocemos tres diarios sobre
la guerrilla de Teoponte: el de Néstor Paz, el del Chato Peredo
(comandante de la guerrilla) y de el de Omar, que era el segundo
comandante. Yo logré encontrar dos más: uno de un argentino,
que se llama Osvaldo, muy completo y muy importante. La guerrilla
se divide por efecto del combate militar el 1 de septiembre
y un grupo se va a la zona norte y la otra a la zona sud. La
historia más conocida es la del grupo del Chato y la otra es
absolutamente desconocida, donde está Estanislao Villca (Alejandro).
Este argentino, Osvaldo, Rubén Cerdat, estaba en este grupo
y éste me permite reconstruir esa historia que era totalmente
desconocida, incluso por los que sobrevivieron a la guerrilla.
También tomé un fragmento de un brasileño, Pires de Almeida,
que cubre todo un mes.
Los diarios y los testimonios me permitieron reconfigurar un
cuadro de qué ocurrió durante los casi 100 días de la guerrilla.
— ¿Por qué le interesó escribir esta historia?
— Yo soy historiador y ser historiador es un oficio, es un
amor al pasado. Yo no tenía ningún vínculo ni político, ni emocional
con la gente que había participado. Yo no venía de esa organización,
venía de esa generación. No pensaba desarrollar un proceso de
exaltación de la guerrilla, no pensaba construir nuevos héroes,
no pensaba condenar políticamente a la guerrilla. Me parecía
que estaba fuera del escenario del debate. Me movió simplemente
el oficio de historiador, del mismo modo que los poetas hacen
poesía, que los pintores pintan.
— ¿Fue difícil tomar distancia de su objeto de estudio?
— La historia no es simplemente narrar el pasado, es la reconstrucción
crítica del pasado. Cuando se escribe una historia se pasa meses,
años en los archivos, pero después te comprometes, te metes
en el tema y es muy difícil salir de él. Conoces vidas, las
personas te confían sus vidas, te confían sus penas, sus desesperos.
Yo me encontré con el hecho de que de los 67 que participaron,
58 murieron en Teoponte y el Ejército entregó cadáveres de no
más de 25 a 26, los restantes están todavía en Teoponte.
Ni el Ejercito, lo cual es entendible en la lógica del secreto
militar, ni sus compañeros del ELN jamás contaron nada. Hubo
una suerte de velo de silencio por más de 30 años.
Me encontré con familias que estaban convencidas que en verdad
sus hijos, sus hermanos, sus padres no habían muerto, que en
algún momento iban a volver. Yo comprobé que todos los desaparecidos
de la guerrilla habían muerto, entonces tuve un dilema moral.
Yo entendía que debía establecer una relación horizontal con
las personas que me confiaban sus vidas, que era una relación
de ida y vuelta, que no era una situación utilitaria en la que
yo me apoderaba de su pasado y lo usaba, sentí que yo tenía
algo que devolverles, y lo único que yo podía devolverles es
contarles el final de esta historia.
A partir de los testimonios de los soldados y de algunos pocos
oficiales con los que pude hablar, pude conseguir información
sobre los detalles de la muerte, día, hora, las circunstancias
de la muerte y hasta dónde estaban enterrados para contarles
a las familias.
— ¿Por qué el título?
— Una vez Jorge Ruiz Paz me dijo "no teníamos tiempo para las
palabras." La palabra es la política, es la concertación, es
el acuerdo. El ELN era una organización sin palabras, sin teoría
y sin palabras. Entonces, por eso le puse ese título.
— ¿Será que nos está pasando eso?
— Quizás nosotros seamos una sociedad que estamos a punto de
privilegiar la fuerza sobre el argumento. Estamos nuevamente
sin tiempo para las palabras. Ese pequeño escenario, no más
de 300 a 400 kilómetros en los que se ha desarrollado la guerrilla,
puede expandirse a todo el país.
dolor y muerte
Más que cristianos
— De los personajes que han participado en la guerrilla. ¿Cuál
es el que más le impresionó?
— El libro no es sólo la narración de los 100 días de la guerrilla,
es todo el proceso de organización. Yo en un principio pude
creer lo que decían de la guerrilla, que era un grupo de jóvenes
universitarios que en un momento de desesperación cristiana
habían decidido tomar las armas. Descubrí que no era así. Más
de la mitad del texto está dedicado a la organización que tuvieron
en Cuba. No diría que hay personajes, diría que hay momentos,
que hay situaciones que me han impactado mucho.
Yo creo que una cosa que más golpeó fue lo que sucedió en Chile,
cuando conversé con Andrés, Félix Huerta. Era un estudiante
chileno, alto, buen mozo. El estudió medicina y se incorporó
a la guerrilla en 1968, fue a entrenarse en Cuba como el resto.
Cuando había concluido su entrenamiento, se produjo una trifulca
por faldas, le dispararon y lo dejaron parapléjico. Hablar con
él fue, tal vez, una de las cosas más dramáticas. El me contó
que durante de uno de los entrenamientos, un muchacho se colocó
detrás de la bazuka y lo destrozó. Hoy, él, 35 años después
parece que estuviera empapado de esa sangre, hoy lo sigue inundando.
Este momento fue muy dramático, no supe que decir.
También, cuando hablé con Angelito, el que mató a Genny Koeller.
Fue una conversación muy difícil, ¿qué le preguntas?, ¿qué le
dices? En verdad, yo no le pude preguntar mucho.
Fuente: www.lostiempos.com
De Ñancahuazú a Teoponte
A la estrepitosa caída del Che en Bolivia, parte de la izquierda armada
latinoamericana realizó, aunque no con la profundidad requerida, un recuento
de la frustrada experiencia. Sin abandonar su admiración por Guevara ni
renunciar a la lucha armada, se adentraron en lo que podía denominarse un
proceso nacionalizador de su estrategia. Este giro los condujo a revalorizar
la lucha urbana, secundarizada en la política guevarista, situación que
no se produjo en Bolivia. El peso de Guevara era inmenso e intenso. Desafiar
sus conclusiones y su preferencia geográfica era como retar a un dios y
su palabra sagrada. Y en la iglesia armada boliviana sólo cabían feligreses,
no herejes. Mientras, por otra parte, la izquierda boliviana estaba entrenada
para actuar dentro de las organizaciones sindicales y partidarias urbanas,
él se apartó notoriamente de esta tradición y se basó en un reducido núcleo
de cuadros herméticos, compartimentados, seguros de representar la vanguardia
social.
La guerrilla de Teoponte, que duró del 19 de julio al 2 de noviembre de
1970, no ha merecido un análisis serio ni documentado. Se la presenta generalmente
como una súbita irrupción protagonizada por universitarios de origen cristiano
que sin preparación ni armamento adecuado fueron rápidamente derrotados
y muertos por las patrullas del Ejército boliviano. Como se tiene la deslucida
y difundida impresión que simplemente decidieron un día cualquiera "subir
a la montaña" más dispuestos a morir que a vencer, no se hacen esfuerzos
para descubrir las conexiones ni registros históricos con los protagonistas
de la guerrilla de Ñancahuazú y las de éstos con la de Teoponte. La mayor
parte de la bibliografía disponible sobre la guerrilla del Che en Bolivia,
que es mucha y de calidad diversa, se detiene el 9 de octubre de 1967, tras
explorar el asesinato de Ernesto Guevara en manos del Ejército boliviano,
en el paupérrimo caserío de La Higuera. Sólo alguna, escasa y débil, se
aventura a seguir los pasos de los sobrevivientes de la encerrona del día
precedente hasta su evasión hacia Cuba en marzo de 1968.
Tal parece que, salvo la evidente marca en ambas guerrillas de las concepciones
foquistas, pertenecen a dos horizontes, personajes y cronologías muy distintos.
Sostenemos en cambio, que la presencia guevarista en Bolivia no concluyó
tras el asesinato del Che, sino que se prolongó hasta la columna trajinante
en las laderas de Teoponte. Esta continuidad trascendió la mera atracción
por el guevarismo, un habitus entre la izquierda armada latinoamericana
en esos años, y fue, por el contrario, mucho más densa y compleja. Involucró
territorios, recursos, armas y sobre todo hombres y mujeres que provenían
de la época de Guevara y que decidieron reponer la guerrilla en Bolivia
dentro de los mismos marcos concebidos por el argentino.
Esta continuidad puede leerse fundamentalmente en tres aspectos:
1. Político-militar. El ELN boliviano adoptó sin ninguna crítica el foquismo,
a la manera guevarista. Continuó en consecuencia concibiéndose como una
organización vanguardista estructurada para llevar la guerra de guerrillas
en el área rural. Las obras de Guevara, principalmente su Diario en Bolivia,
se convirtieron así en una referencia ética, política y militar.
2. Territorial. La zona de operaciones, Alto Beni, al norte de La Paz, fue
explorada por Regis Debray en 1966, cuando buscaba un territorio para la
acción de Ernesto Guevara. El francés recomendó la región y por lo que se
sabe el Che también vio su potencialidad geográfica y política; sin embargo,
por razones desconocidas, decidió operar en el sur boliviano. Contando con
esta aceptación y la documentación enviada a Cuba por Debray. La Nueva guerrilla
decidió establecerse en la zona de Alto Beni. A inicios de 1969, Jorge Ruiz
Paz (Omar) y Javier Landívar (Quirito) realizaron un nuevo levantamiento
geográfico, político y humano de la región.
3. Humano y logístico. La (re)organización del ELN y la nueva guerrilla
en Bolivia se asentaron fuertemente en las organizaciones, cuadros y contactos
que esperaron en vano enrolarse a la columna de Guevara en 1967 o que, como
Inti Peredo, David Adriázola (Darío), Harry Villegas (Pombo) y Dariel Alarcón
(Benigno), participaron en ella. Herencia presente tanto en Bolivia como
en Cuba, Chile y Argentina. Destacados participantes argentinos como Luis
Faustino Stamponi (Miseria), Oscar Pérez Betancourt (Gordo Carlos), Rubén
Cerdat (Osvaldo), Ukaski (Javier), estaban contemplados en los planes guevaristas
e, incluso, los dos primeros nombrados participaron con el Vasco Bengochea
en la frustrada guerrilla de 1963, mientras que Cerdat, que pertenecía a
la Federación Juvenil Comunista, fue preso en Icho Cruz (Córdoba) ese mismo
año, en el campamento "Camilo Cienfuegos".
Retorno y descalabro
A fines de 1968 empezaron a retornar de Cuba los hombres que habían viajado
a entrenarse militarmente con el objetivo de reinstalar la guerrilla en
Bolivia. Uno de los primeros en hacerlo, tras un largo periplo de enmascaramiento
por Europa, fue Inti, quien se estableció inicialmente en Chile. Por este
mismo país y en menor grado por Argentina entre abril y mayo de 1969, un
primer contingente de cuadros militares se introdujo clandestinamente en
Bolivia. El 19 de mayo, Inti tomó el mismo destino. Pero una vez allí las
cosas no salieron como pensó. Por un lado, en julio una importante parte
del equipo urbano cayó presa en manos de la seguridad del Estado o murió
en extrañas circunstancias. Cayeron también armamento y documentación comprometedora.
El propio Inti fue abatido el 9 de septiembre, mientras permanecía oculto
en una habitación de un simpatizante que no ofrecía seguridad ni vía alternativa
de escape. Hasta hoy continúa sin respuesta convincente la interrogante
de cómo llegó la seguridad estatal hasta el precario refugio del jefe guerrillero
y por qué éste se encontraba solo y sin su guardia personal, habida cuenta
que estaba sometido a una sañuda persecución.
A la muerte de Inti se sumaron dos acontecimientos que colocaron a la nueva
guerrilla casi al borde de su disolución. Por una parte los cubanos, cuyo
aporte logístico fue vital en la fase organizativa, decidieron no continuar.
Probablemente, por presiones soviéticas, la escasa seguridad que constataron
en la infraestructura boliviana y la posibilidad de cambios en la coyuntura
política de Bolivia tras la muerte del presidente René Barrientos en abril
de 1969, decidieron parar en seco su colaboración y no enviaron a sus hombres
a Bolivia. Incluso retuvieron por varios meses a una gran parte del grupo
entrenada en Baracoa, al que finalmente y a regañadientes dejaron salir
de Cuba a fines de 1969. En los hechos, a partir de entonces, las relaciones
con el ELN boliviano se rompieron y no se restablecieron hasta 1972.
Por otra parte, el advenimiento del Gobierno militar nacionalista del General
Alfredo Ovando Candia, el 26 de septiembre de 1969, generó un nuevo debate
en la acosada y mermada fuerza guerrillera, sobre todo tras las nacionalización
de la petrolera norteamericana Gulf Oil el 17 de octubre y el cese de la
represión política y sindical. Varios cuadros del ELN dudaron de la conveniencia
de enfrentar a un gobierno que gozaba de apoyo popular y se retiraron de
la organización. Otros abandonaron filas durante su periplo de retorno de
Cuba. No más de una decena permanecieron fieles. Estaban empero muy cuestionados
y llenos de dudas sobre su porvenir. Los "políticos" se enfrentaron entonces
a los "militaristas", demandando una cautelosa retirada al "santuario" chileno
hasta recobrar fuerzas. Perdieron. El pequeño núcleo de apóstoles decidió
continuar, esta vez bajo la jefatura de Osvaldo Peredo (Chato). El hermano
menor de Coco e Inti no contaba con experiencia política ni con una trayectoria
militar destacada, pero sí con el apellido exacto para subrayar la continuidad
dinástica de la gesta de sus hermanos y, por esta vía, con la autoridad
del Che. De modo que se trató de una suerte de sucesión dinástica.
Acciones guerrilleras
La guerrilla luego de la toma de Teoponte al amanecer del 19 de julio se
había propuesto encarar tres fases. La primera consistía en una caminata
por terreno despoblado, con el objetivo de cohesionar el grupo y ambientar
a quienes no tenían experiencia en la vida de selva; situación que alcanzaba
al menos a dos tercios de la columna, la mayoría compuesta de estudiantes
y universitarios bolivianos de clase media. La segunda de enfrentamiento
y combates ?con el enemigo? para probar la capacidad de fuego de tropa y,
finalmente, la tercera de ingreso a la zona de operaciones, establecida
en las proximidades de las poblaciones mineras auríferas de Caranavi y Tipuani.
En ella se esperaba una mayor recepción que entre las comunidades campesinas.
No alcanzó nunca esta fase, pues fue derrotada apenas concluía la primera.
Uno de los contratiempos iniciales se afrontó cuando tuvo que abandonarse
el pesado generador del equipo de radio, lo que dejó a la columna totalmente
incomunicada de la red urbana, que no supo qué ocurrió con la guerrilla
hasta que esta acabó. Sin embargo, la primera fase se cumplió con relativa
tranquilidad salvo por un inesperado combate con la fuerza militar y nueve
abandonos de las columna, entre ellas la del argentino Ricardo Puente (Diego),
quien había participado en los atentados a los Minimax en 1969. La segunda
fase comenzó a mediados de agosto una vez que la columna abandonó el pequeño
y pobre poblado campesino de La Esperanza, a orillas del río Anten. Para
entonces la estrategia militar había logrado desplegarse totalmente. El
mando guerrillero subestimó al Ejército. No tomó en cuenta que asumiría
rápidamente la experiencia de la guerrilla contra el Che. Unificaría por
tanto el mando en la persona del Coronel Constantino Valencia, quien se
había destacado en las operaciones contra el Che. Se dispuso también que
las patrullas se movieran conservando una prudente distancia entre sus integrantes
para no ofertar un inocente y continuo blanco y que los oficiales usaran
seudónimos. También se impidió totalmente el ingreso de la prensa, a fin
de que la información no filtrara orientaciones a la guerrilla, tal como
ocurrió en la época del Che.
Al principio la tropa militar rehusó el combate con la guerrilla, esperando
que el cansancio y el hambre hicieran su parte; pero una vez que recibió
el refuerzo de tropas especializadas en antiguerrilla, la atacó con fuerza
y decisión. Dos combates sellaron la suerte de la guerrilla. El primero
de produjo en las proximidades de Chocopani el 28 de agosto. La guerrilla
avanzaba lentamente pues debía cargar a Jorge Fernández (Felipe), norteamericano
de padres republicanos españoles, que tenía el pie fracturado. Sin prever
que las fuerzas militares se encontraban muy cerca, el mando permitió, mientras
decidían dónde dejar a Felipe, que varios guerrilleros se dirigieran a un
choza campesina cercana para que procurase víveres. Cuando el tiroteo empezó,
fueron los primeros en caer presos o muertos. Bajo ráfagas de ametralladoras
Browning P.30, la columna guerrillera intentó retirarse desordenadamente.
Confundida, una parte de ella, intentó trepar por la lodosa ladera de un
pequeño cerro ofreciendo el blanco ideal. Casiano, el popular cantor de
protesta Benjo Cruz / Benjamín Inda Cordeiro, cayó allí herido. Había estudiado
medicina en la Universidad de La Plata, donde integró el grupo "Siglo XX".
El mando guerrillero dejó a dos guerrilleros para cuidar a Felipe y a otros
para hacer lo propio con Casiano. Sumados los siete a los cuatro caídos
en el primer momento de la refriega, la columna perdió ese día a once de
sus integrantes. Quedó reducida a cuarenta y seis. (Dos habían desertado
entre La Esperanza y el combate de Chocopani).
Cabizbajos, y con el miedo carcomiéndoles las entrañas, continuaron rumbo
al sur en pos de alcanzar su teatro de operaciones. Mas el Ejército no pensaba
en darles descanso. Alertados por campesinos, que colaboraban frecuentemente
con ellos, les dieron nuevamente alcance cuando la guerrilla se aprestaba
a cruzar el río Chimate. Al atardecer del 1 de septiembre de 1970, las tropas
atacaron a la columna del ELN, ocasionándoles una fractura irrecuperable.
Una parte, bajo el mando de Chato, logró cruzar, bajo fuego de morteros
y aviación, las caudalosas aguas. Otros trece, encabezados por Estanislao
Wilka, Alejandro, el mismo que en febrero de 1968 sacó a Pombo y Benigno
a Chile, se extravió y quedó en la otra orilla, la del sur. En la confusión
reinante cuatro guerrilleros quedaron a la deriva y nunca más se reunieron
con sus compañeros. Tampoco lograron contactarse el grupo de Alejandro y
el de Chato, repitiéndose lo ocurrido entre el Che y Joaquín. Allí acabó
la guerrilla de Teoponte, a menos de un mes y medio de su augural inicio.
El grupo comandado por Alejandro, y en el que se encontraba el cordobés
Rubén Cerdat, tomó rumbo sur, posiblemente tratando de alejarse de la presencia
del Ejército. Para eludirlo, se fraccionó en cuatro pequeños grupos. La
estratagema no dio resultados. El Ejército copaba las rutas y centros poblados,
además que contaba con la colaboración campesina, que con frecuencia delataba
a los guerrilleros. En menos de un mes todos resultaron muertos, la mayor
parte luego de capturados fueron fusilados. Osvaldo, cayó, en esas circunstancias,
el 19 de septiembre.
En el grupo norte la suerte también fue descaradamente adversa. La marcha
de los veintiocho combatientes estuvo plagada de hambre, deserciones y muerte.
La guerrilla carecía de depósitos de aprovisionamiento de modo que dependía
de la alimentación que podía cazar u obtener de los campesinos. En ninguno
de los dos frentes obtuvo réditos, de manera que el hambre se convirtió
en una proverbial compañera. Para mediados de septiembre tenían que conformarse
con hongos, alguna fruta silvestre y, muchas veces, engañar al estómago
con una sopa de hierbas o simplemente con sueños de futuros banquetes. En
esas condiciones los abandonos por desconfianza en el futuro de la columna
o por agotamiento físico se hicieron frecuentes.
La presencia del Ejército, que contaba en la zona con unos mil hombres organizados
en tres círculos de seguridad, indujo a nuevos combates. El 13 de septiembre
la maltrecha guerrilla se dio modos de emboscar a una patrulla causándole
una baja. Pero descuidaron luego la guardia, de modo que el Ejército pudo
tomar venganza matando a dos guerrilleros. La columna de Chato quedó reducida
a 14 combatientes, la mitad exacta de los que cruzaron el río Chimate el
primero de mes. "Resulta lamentable tanto esfuerzo y esperanza puesta en
nosotros (…) estamos prácticamente diezmados y, lo que es más grave, aislados.
No hay capacidad de combate", confiesa Osvaldo Peredo en su Diario (13 de
septiembre de 1970).
A partir de allí, la idea de constituir una vanguardia y una fuerza combatiente
dejó de motorizar al grupo, que solamente trató de sobrevivir. Al finalizar
septiembre, luego de pasar largos periodos de hambruna, Chato y otros tres
salieron en busca de contactos y alimentos. La conciencia de la derrota,
el hambre y el desequilibrio emocional hicieron de esta fase la más dura
de la guerrilla. Las relaciones internas llegaron a tensos extremos. El
26 de septiembre, Chato disparó contra dos de sus compañeros, un chileno
y un boliviano, acusándolos de deserción y robo de una lata de sardina,
pero en rigor porque a sus ojos habían vulnerado los códigos del honor,
virilidad y heroicidad de la guerrilla.
El 13 de octubre, el menor de los hermanos Peredo fue capturado en Tipuani,
pero antes pudo enviar ayuda al famélico resto de sus compañeros. La colaboración
de mineros y algunos campesinos, en parte facilitada por el asenso al poder
del General izquierdista Juan José Torres el 7 de octubre, logró rescatar
a seis de ellos, que el 4 de noviembre lograron salir a La Paz y al día
siguiente, junto con Chato y otro sobreviviente (David), asilarse en Chile.
Un breve balance
La guerrilla de Teoponte fue una repetición de tendencias de la del Che,
aunque su derrota fuera más vertiginosa y dramática. Concebida para durar
diez años, perdió en Teoponte a 58 de sus integrantes mientras que el Ejército
solamente tuvo cuatro bajas en poco más de 100 días de combate. En el balance
posterior el ELN atribuiría su catastrófico desempeño a una subvaluación
del aprendizaje del Ejército boliviano luego de la confrontación con las
fuerzas del Che, a los errores tácticos cometidos por la inexperiencia del
mando y al deficiente reclutamiento entre jóvenes estudiantes. La imprevisión
en el equipamiento del aparato radioeléctrico, pesado e inservible, sería
también mencionada como uno de los factores de la desconexión con la red
urbana, a lo que se sumó el aislamiento humano de la columna. El grupo operativo
de las ciudades no tuvo tiempo ni presencia para torcer el curso de los
acontecimientos y aliviar la presión sobre las fuerzas del monte. Pero esta
vez se trataba de una red propia, que respondía al mando del ELN, por lo
que, como en el caso del Che, no se pudo acusar a los comunistas de defección
ni tampoco atribuirles el fracaso.
Más profundo que el quiebre de sus conexiones con el inoperante aparato
urbano era, aunque sugestivamente no fuera ni mencionado en el balance aludido,
exactamente tal como ocurrió en la caso del Che en 1967, el abismal divorcio
con las luchas sociales que se intensificaron en Bolivia en 1970 en las
ciudades y el campo. En mayo de 1970, apenas un par de meses antes del alzamiento
de Teoponte, la emblemática Central Obrera Boliviana (COB) proclamó su medular
tesis socialista, mientras que las señales de la fractura del pacto militar-campesino
comenzaban a ser visibles, aunque no determinantes. El autismo del Estado
Mayor del ELN, su autoproclamado vanguardismo y su obtusa seguridad en la
victoria final cerraron el paso a toda vinculación con esas masas a la par
que se subestimaba su tradición y formas de lucha en las ciudades.
58 jóvenes murieron en la guerrilla de Teoponte, entre 19 de julio y el
2 de noviembre de 1970. 36 años después, Gustavo Rodríguez Ostria se acercó
a los protagonistas para presentarlos "como lo que fueron, seres humanos,
con sus dudas y dilemas".
Basado en una investigación profunda, el historiador cochabambino plantea
también la tesis de que Teoponte fue una continuación de la guerrilla del
Che en el libro Sin tiempo para las palabras. Teoponte: la otra guerrilla
guevarista en Bolivia (Khipus). Agotada en pocos meses, elogiada por cientistas
sociales y literatos, la obra será reeditada. Éstas, las palabras del autor:
¿Cuál fue el sentido y la actuación de la guerrilla de Teoponte?
Teoponte, si nos atenemos solamente a la proporción mayoritaria de sus componentes,
fue una guerrilla de clase media, pero no fue organizada desde las universidades.
Sus huellas nos llevan, a fines de 1967, a Cuba, Chile y Argentina, y, por
así decirlo, a un conjunto de guerrilleros profesionales, con entrenamiento
militar y en logística. En su primera fase, hasta la muerte de Inti Peredo
en septiembre de 1969, tuvo el apoyo cubano. Se esperaba que la columna
en el monte estuviera compuesta de combatientes entrenados en la isla caribeña.
Los acontecimientos políticos de fines de 1969 (muerte de Inti, Gobierno
nacionalista de Alfredo Ovando, retiro del apoyo cubano, caídas de importantes
cuadros) produjeron una crisis. La nueva conducción del ELN decidió entonces
ser más permisiva y abrir las puertas a jóvenes estudiantes, sin entrenamiento
militar, como ocurrió con la mitad de quienes participaron en Teoponte.
¿Cómo argumenta su hipótesis de que Teoponte fue continuación de la guerrilla
guevarista?
Básicamente en tres puntos. El mismo enfoque foquista del comandante Guevara.
La continuidad entre sus organizadores de cuadros que participaron en la
guerrilla del Che y, finalmente, el uso del mismo territorio que ya fue
estudiado por Regis Debray e incluso aceptado en principio para que el Che
se estableciera en 1966; aunque, por razones desconocidas, Guevara no se
asentó en Alto Beni y fue a parar en Ñancahuazú.
¿A qué fuentes ha recurrido para la investigación?
A testimonios de protagonistas, cinco sobrevivientes de Teoponte, participantes
de la red urbana, militares, familiares, etc. Son más de 250, recogidos
en Bolivia, Chile, México, Argentina y Cuba. Además de múltiples contactos
por internet en todas las latitudes. La documentación reservada del Ejército
me dio un panorama de la estrategia militar y del trágico destino de la
columna guerrillera. Documentos desclasificados del Departamento de Estado
de los EEUU me proporcionaron pistas sobre el momento político en el país.
Finalmente, hallé dos diarios inéditos de guerrilleros: uno, el de Rubén
Cerdat, un argentino, es muy completo y sugestivo. Fue una larga y costosa
búsqueda, que nunca recibió financiamiento alguno (ni lo pedí), lo que me
permitió conservar mi independencia.
¿La cercanía con el objeto de estudio le significó un problema?
No pretendí un enfoque positivista, totalmente neutro, aunque busqué que
mi subjetividad no tergiversara mis conclusiones. Tampoco quise tratar a
los testimoniantes como objetos de investigación, sino reconocerlos como
sujetos con derecho a participar de una historia que los involucraba. Es
decir devolverles aquel pasado que había tocado sus puertas. Lo que más
me desgarró, al punto de llorar varias veces o de desvelarme en las noches,
fue compartir con ellos y ellas mis hallazgos sobre el trágico destino de
sus seres queridos. Después de tres décadas pudieron al fin cerrar un duelo
inconcluso.
Después de su investigación, ¿cree que valió la pena que Teoponte se llevara
58 vidas?
Es imposible establecer la ´rentabilidad´ de una muerte. El foquismo, como
lo reconocieron sus propios mentores años después, lamentablemente muy tarde,
fue una estrategia errada. Yo no creo en una concepción religiosa de la
política. Mi recorrido por Teoponte me confirmó que la violencia descarnada
no es ´el´ método de transformación social, pues suprime la política y la
búsqueda de consenso. Deja la conducción en manos de aparatos militares
que hacen de la política una guerra. Y lo digo no solamente pensando en
los años setenta sino por lo que está ocurriendo actualmente en el país.
Pero no puedo dejar de sentir simpatía, nunca complicidad o adhesión, con
quienes en 1970 entregaron su vida, incluso si estaban equivocados. Yo no
los presento como héroes, sino como lo que fueron, seres humanos, con sus
dudas y dilemas.
¿Es posible intercalar discursos científicos (históricos) con estéticos
(literarios)?
Cuando decidí escribir el libro deseché un enfoque analítico, de aburrida
tesis universitaria, aunque cuidé que todo estuviera sustentado. Siguiendo
pautas de un enfoque antropológico, quise hacer del lector partícipe y cómplice
de los derroteros y dramas de mi investigación. Busqué, en efecto, reconciliar
el rigor analítico con la belleza de la palabra, para iluminar una obra
que ya era suficientemente trágica. Además, con sus 650 páginas, un texto
hermético no hubiera podido ganar la atención.
Va a la segunda edición de su libro. ¿A qué atribuye su éxito? Quizá por
las razones que usted señala en la pregunta anterior; pero, sobre todo,
porque Teoponte era un escenario histórico donde confluían lo heroico y
lo trágico de una manera descarnada, y cuyo devenir era un agujero negro.
De pronto una generación de jóvenes desapareció de las vidas de centenares
de personas. Se tejieron leyendas sobre su destino y ahora es posible conocer,
de una manera documentada e imparcial, qué pasó con ellos, qué suerte corrieron.
¿Ha cerrado su investigación con la guerrilla de Teoponte?
Estoy seguro de que el ciclo Teoponte nunca se cerrará y me perseguirá eternamente.
Hay temas todavía no aclarados. Continúo recibiendo información, la que
ha sido despertada por la publicación del libro. Seguiré, por ahora, en
el tema del foquismo. Estoy preparando un libro iconoclasta sobre la guerrilla
del Che, que se publicará en ocasión de los 40 años de su ingreso a Bolivia.
Adelanto algunos temas: La vida de la guerrillera Tania en La Paz; las verdaderas
declaraciones de Ciro Bustos, los guerrilleros bolivianos.
¿Por qué es necesario reelaborar la historia?
Mi investigación se desarrolló en un momento en que Bolivia se deslizaba
a un escenario de confrontación y emergían nuevamente proyectos vanguardistas;
aunque fuera de masas y muy distintos del elitismo foquista. Asumo que el
pasado está siempre presente. Nunca muere y por el contrario revive o se
reinventa constantemente. No sé si da o proporciona lecciones, pero, en
alerta al nuevo contexto que vivimos, no quise que un joven de 18 ó 19 años
leyera mi libro y exclamara ´éste es el camino´, ´seguiré la huella de mis
héroes´. Espero que suceda todo lo contrario y revalorice la palabra como
el único escenario para hacer política
"Sin tiempo para las palabras" es la reciente obra del historiador paceño
Gustavo Rodríguez Ostria* que desmenuza el proceso de reposición de la lucha
armada a finales de los sesenta en Bolivia, y que tuvo como principal arremetida
a la guerrilla fallida de Teoponte. Más de seiscientas páginas que se sumergen
en los integrantes, el ideario, los nexos locales e internacionales… de
ésta.
"Será difícil encontrar los cadáveres de los caídos en Teoponte. La preparación
de esta guerrilla fue más meticulosa que la del Che."
Por Miguel E. Gómez Balboa
Hace 36 años (julio de 1970), 67 jóvenes guerrilleros emprendieron marcha
hacia las selvas del norte de La Paz, en la localidad de Teoponte, para
continuar el ideal del Che Guevara, abortado en 1967, en Ñancahuazú. Al
final, cien días bastaron para determinar una de las historias más trágicas
de la historia boliviana, la que abarca con suma maestría Gustavo Rodríguez
Ostria en su nuevo libro: Sin tiempo para las palabras.
Teoponte: la otra guerrilla guevarista en Bolivia
Un documento con seis años de investigación en el hombro y que, con más
de 250 testimonios de protagonistas, sobrevivientes de la guerrilla, familiares,
soldados y oficiales que combatieron en Teoponte; documentos desclasificados
del Departamento de Estado de los Estados Unidos, documentos reservados
del Ejército boliviano y diarios inéditos de los guerrilleros involucrados,
pretende graficar todo lo que rodeó a esta apuesta del "foquismo" en Bolivia.
Una obra única, y por ello Domingo no desaprovechó la oportunidad para charlar
con el autor sobre algunas de las aristas halladas en su ardua averiguación.
—Una pregunta de rigor: ¿cuáles las motivaciones que le llevaron a realizar
este trabajo de investigación?
—Existen dos momentos distintos. Cuando parto en la investigación, hace
seis años, busco defender el oficio del historiador contra los que se titulan
historiadores sin haber pisado un archivo o cotejado una fuente primaria.
Quiero reivindicar que ser historiador es, ante todo, es empaparse con los
documentos/testimonios, trabajándolos con imaginación y pasión. Luego, en
un segundo momento, voy involucrándome con el propio tema, y lo hago en
la temática y con los personajes vivos y muertos, hasta, por momentos, confundirme
con su drama. Y quiero saber, conocer, descorrear misterios, como si fuese
uno de ellos o ellas. Quise escribir un texto muy bien documentado —el tema
lo exigía—, pero que no tuviera el perfil de una aburrida tesis universitaria
y que se pudiera leer sin perder la emoción ni sacrificar el compromiso.
Narro desde una perspectiva independiente, pese a que mi subjetividad está
siempre presente.
—¿Cuáles los mitos que derrumba este documento con relación a la guerrilla
de Teoponte?
—Sobre todo que fue una guerrilla sin preparación, fruto de una irrupción
súbita de un grupo de jóvenes universitarios cristianos. En términos operativos,
pese a las contingencias y vicisitudes que enfrentó, la preparación de esta
guerrilla fue más meticulosa, compleja y larga que la de Ernesto Che Guevara,
además que involucró a varias fuerzas políticas y que también tuvo como
escenario de organización a otros países como Cuba y Chile.
—Se circunscribe la operación de la guerrilla a la localidad de Teoponte,
incluso ello explica su nombre. Sin embargo, ¿el campo de acción de este
grupo foquista se circunscribió sólo a los límites de Teoponte?
—Explico en la introducción del libro que empleo Teoponte porque es el uso
común para designar esta guerrilla, pero que la acción militar comprendió
a otras localidades de la actual provincia Larecaja en el norte de La Paz,
como Esperanza, Chocopani, Chimate, Pajonal Vilaque, en un radio de acción
de aproximadamente 500 a 550 kilómetros cuadrados.
—Se sostiene que esta guerrilla tuvo una fuerte relación, sobre todo, con
el cristianismo. Pero, el título mismo del libro habla de una "guerrilla
guevarista". ¿Cuál la relación entre Ñancahuazú, Cuba, el Che y los jóvenes
guerrilleros de Teoponte?
—La guerrilla fue la continuación de la del Che, tanto por su método foquista
como por la presencia de combatientes que venían de la época del Che y que
combatieron bajo sus ordenes como Inti Peredo, o que estaban listos para
incorporarse a sus filas pero no pudieron hacerlo como el chileno Elmo Catalán
o el argentino Luis Faustino Stamponi. Además, la zona donde operó la guerrilla
fue estudiada por Regis Debray en 1966 y la recomendó al Che, aunque, por
razones desconocidas, el Che terminó enclaustrado en Ñancahuazú. La guerrilla
no fue para nada cristiana, aunque el espíritu de sacrificio impregnara
a todos. Los cristianos no la organizaron y numéricamente no superaban el
20 por ciento del total de la columna, y la mayoría se retiró apenas dos
semanas de iniciadas las acciones.
—¿Cómo caracterizar a la guerrilla de Teoponte? ¿Cuál su visión de democracia
e incluso de poder local?
—La guerrilla no practica la democracia interna o externa. Constituye una
estructura disciplinada, que suprime las disidencias internas, a veces coercitivamente,
y que se mueve externamente en medio de una polaridad extrema, de amigo/enemigo.
No reconoce la posibilidad de pactos ni de reformas. Lucha hasta el exterminio
de sus adversarios o el suyo propio (Victoria o Muerte). Hace la guerra
total y es ultimatista. No reconoce tampoco gobiernos progresistas y nacionalistas
(como los gobiernos militares de fines de los setenta). Los militares eran
"parte del sistema" y, por tanto, el adversario a ser derrotado.
—¿Cuál el papel del trotskismo y el "lechinismo" con la guerrilla de Teoponte?
—Al reiniciarse las acciones en Bolivia, la seguridad cubana contactó, a
fines de 1967 e inicios de 1968, a los trotskistas del Partido Obrero Revolucionario
(Combate) y los "lechinistas" del Partido Revoucionario de la Izquierda
Nacional (PRIN). Ambos grupos enviaron varios militantes a entrenarse en
Cuba durante 1968, pero en tanto organizaciones ya no se integraron en la
guerrilla. Los prinistas se retiraron primeros, además que no eran muchos,
quizá media decena. Tras la muerte de Inti Peredo, en septiembre de 1969,
la nueva dirección, a cargo de su hermano Chato Peredo, ya no impulsó acuerdos
frentistas y rompió con el POR. Sin embargo, militantes del POR, de modo
individual, se adscribieron al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y murieron
en Teoponte.
—¿Cuáles fueron las causas para la rápida derrota del foco guerrillero de
Teoponte?
—Las mismas que las del Che. Está en la naturaleza misma de la concepción
del foco, que ignoraba las tradiciones históricas de la lucha de clases
en Bolivia. El foquismo, salvo en Cuba, donde tampoco se ajustó al modelo
que luego impulsaría el Che y Debray, no triunfó un ningún país. Lo de Nicaragua
ocurrió, porque los sandinistas no fueron foquistas y porque supieron tejer
alianzas con la burguesía progresista, algo que el ELN boliviano rechazaba
totalmente.
—Se ha mantenido una incógnita: la tumba de los cadáveres de varios integrantes
de esta guerrilla. ¿Cómo aporta el trabajo de investigación a desentrañar
este misterio que aún se mantiene?
—Existe efectivamente un silencio, que coloca a los caídos en un limbo,
para tristeza y desesperación de sus familiares, cuyo duelo no concluye.
Obtuve durante la investigación los llamados "Registro de Sepulturas" realizados
en 1970 por los militares, lo que permitiría buscar a la veintena de combatientes
no devueltos. Pero hay que considerar que en 30 años el escenario ha cambiado
enormemente. Hay nuevos asentamientos humanos, desplazamientos de terreno,
cambio en el curso de los ríos. Será difícil encontrarlos, porque además
están muy dispersos.
—¿Se puede extraer alguna "moraleja" histórica de esta apuesta guerrillera
juvenil fallida a fines de los setenta del anterior siglo en Bolivia?
—No busco dar lecciones ni moralejas, pero el libro se llama "Sin tiempo
para las palabras", reproduciendo una frase de Jorge Ruiz Paz, segundo comandante
de la guerrilla en 1970, porque se quiere señalar que el ELN proclamó la
eficacia y la intolerancia de las armas, como el único principio de la política.
E intentar imponer una verdad revelada por las armas, es, a mi juicio, una
forma extrema de autoritarismo.
De perfil
*Nació en La Paz, en 1952. Se graduó de economista de la Universidad Mayor
de San Simón (Cochabamba) en 1977. En 1980 obtuvo la maestría en Ciencias
Sociales y en 1991 la maestría en Historia Andina en la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales. De 1977 a 1995 fue docente de la Universidad San Simón,
donde también desempeñó los cargos de Director del Instituto de Estudios
Sociales y Económicos y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociología.
Ha ejercido la docencia en universidades bolivianas y extranjeras. Fue Viceministro
de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de octubre del 2003 a junio
del 2005. La mayor parte de su producción académica está centrada en la
historia: El Socavón y el Sindicato. Ensayos históricos sobre los trabajadores
mineros. Siglos XIX y XX (1991); Poder central y proyecto regional: Cochabamba
y Santa Cruz en los siglos XIX y XX (1992); Élites, mercado y cuestión regional
en Bolivia (1994); Estado y municipio en Bolivia (1995); Historia del trópico
cochabambino, 1768-1972 (1997); De la colonia a la globalización. Historia
de la industria cochabambina. Siglos XVII-XX (1998).
Ernesto Carmona / Periodista y Escritor / Santiago 22/10/2006.-
El historiador Gustavo Rodríguez Ostria que revela cómo murió el periodista
chileno, uno de los jefes de la guerrilla que operó en Teoponte, Bolivia,
en 1970.
El martes 24 de octubre, a las 18:30 horas, se escribirá otra parte de la
historia convulsionada de este continente: Para ese día el Colegio de Periodistas
de Chile invitó a la presentación de un libro del historiador boliviano
Gustavo Rodríguez Ostria que revela cómo murió el periodista chileno Elmo
Catalán Avilés, uno de los jefes de la guerrilla que operó en Teoponte,
Bolivia, en 1970, tres años después de la muerte de Ernesto Che Guevara
en la campaña guerrillera de Ñancahuazú, en 1967.
Catalán fue muerto el 8 de junio de 1970 por uno de sus propios compañeros
del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Cochabamba, cuando se disponía
a partir al norte del país, para sumarse a la columna que entró en actividad
en la zona de Teoponte, 300 km al norte de La Paz, el 19 de julio de 1970.
En el oscuro episodio también murió la pareja de Catalán, Genny Köller Echalar,
militante juvenil demócrata cristiana boliviana y estudiante de arquitectura
que se sumó al ELN, como numerosos otros jóvenes cristianos bolivianos y
chilenos. El autor del doble homicidio, Aníbal Crespo Ross, nunca fue sancionado
por la justicia boliviana ni por su organización política. Actualmente publica
libros de poesía en su país.
A la convocatoria del acto, ya mencionado, también se sumaron el Círculo,
el Consejo Metropolitano del Colegio, el Departamento Memoria Histórica
del Colegio y la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP)
de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).
Rodríguez Ostria realizó una acuciosa investigación de 'la otra guerrilla
guevarista' de su país, con rigor científico y buscando una gran diversidad
de fuentes, incluidos soldados y oficiales del Ejército y, naturalmente,
los escasos sobrevivientes de la lucha armada, tarea que le tomó seis años
de trabajo. Cuando conocí a Rodríguez Ostria, hace más de seis años, me
explicó que se propuso rescatar este episodio para la memoria histórica
de su país, como historiador boliviano, y efectuar así una contribución
al conocimiento.
En las 650 páginas del libro de Rodríguez Ostria (Grupo Editorial Kipus,
Cochabamba, septiembre 2006), Elmo Catalán Avilés, Ricardo, tuvo un rol
dirigente entre el contingente guerrillero que se preparó para hacer la
guerrilla e incluyó a unos veinte jóvenes chilenos, marxistas y cristianos,
más otros que llegaron desde Argentina, Perú, Brasil y otros países de la
región. Unas 80 personas recibieron entrenamiento militar en Cuba desde
1967, pero ese grupo redujo a más de la mitad por diferencias políticas.
Cuando comenzaron las acciones, quedaban muy pocos con entrenamiento militar.
Además, Cuba desistió de apoyar esa guerrilla, quizás porque en en ese momento
gobernaba Bolivia un militar nacionalista, el general Alfredo Ovando Candia,
que nacionalizó la Gulf Oil y tuvo como ministro de Economía a Marcelo Quiroga
Santa Cruz, fundador del partido Socialista e indiscutible mártir del socialismo
boliviano, asesinado en 1980 por la narco-dictadura militar de Luis García
Meza y Luis Arce Gómez.
La mayoría de los participantes de Teoponte apenas se "entrenó" físicamente,
caminando con peso sobre la espalda la espalda por las empinadas calles
de La Paz. La expedición, que duró poco más de dos meses, desde el 19 de
julio al 1 de noviembre de 1970, fue diezmada por el hambre, las enfermedades
raras contraídas en la selva por jóvenes citadinos, las delaciones campesinas
y las naturales deserciones en una empresa aislada del pueblo y del campesinado
boliviano, sin ninguna perspectiva de éxito y sin discusión interna por
la verticalidad del mando. Al fin de cuentas, el ELN era un "ejército",
no una organización política de masas.
El ejército boliviano asesinó implacablemente a todos los rezagados por
hambre y enfermedad y a los desertores que capturó vivos, sin ganar ninguna
gloria en esta guerra desigual. Más de mil efectivos apoyados por Estados
Unidos con helicópteros, bombas napalm y aviones enfrentaron a 67 combatientes
jóvenes e inexpertos.
Al concluir octubre, un "golpe de suerte" salvó la vida de los últimos 9
sobrevivientes, entre ellos 3 de los 8 chilenos que integraron la columna
que Catalán contribuyó a formar pero sin alcanzar a participar por morir
antes. El gobierno de Salvador Allende, cuando asumió la presidencia el
4 de noviembre de 1970, otorgó asilo político a los 9 sobrevivientes de
Teoponte, incluidos los tres chilenos y el jefe guerrillero, el médico Osvaldo
Peredo, quien hoy vive en Santa Cruz.
El "golpe de suerte" que salvo la vida de los 9 sobrevivientes fue más bien
un golpe de estado. Asumió el gobierno el general progresista Juan José
Torres, asesinado después por la Operación Cóndor en Buenos Aires en junio
de 1976, por órdenes del dictador Hugo Bánzer. Torres ordenó respetar la
vida de los guerrilleros, contrariando a la alta oficialidad reaccionaria
que aplicó la doctrina de no conservar prisioneros, sino torturarlos, asesinarlos
y enterrar sus cadáveres en lugares deficientemente registrados. Entre las
víctimas bolivianas se encontraba Néstor Paz Zamora, Francisco, joven cristiano
cuyo hermano Jaime llegó a ser un controvertido presidente de Bolivia, aliado
de Bánzer. Cuando Paz Zamora fue jefe de Estado, se buscaron y hallaron
los restos de su hermano.
Pero el Estado boliviano jamás buscó los cuerpos de 14 extranjeros y decenas
de indígenas bolivianos de extracción campesina, obrera y estudiantil que
formaron parte de la columna. Evo Morales invitó recientemente al historiador
Rodríguez Ostria para informarse dónde podrían estar esos cadáveres, antes
de la aparición del libro. Entonces designó a la ministra de Justicia, Casmira
Rodríguez Romero, para cumplir esta tarea a través de una comisión. Pero
en el gobierno de La Paz también hay otras prioridades. Allá se encuentra
la joven chilena Martha Montiel bregando por que se busquen los restos de
su padre, el ex oficial de Carabineros Tirso Montiel Martínez, Pablo, que
fue reclutado por Elmo Catalán y terminó sus días en Chocopani, Teoponte,
el 29 de agosto de 1970.
¿QUIÉN FUE ELMO CATALÁN?
Nacido en Arica en 1932, Elmo Catalán se distinguió como un excelente periodista
de ideas socialistas y autor de libros. Se graduó en 1956, en el primer
curso de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile con la tesis
de grado La Propaganda, Instrumento de Presión Política, un alegato precoz
contra los monopolios de la prensa publicado en Chile en 1970, después de
su muerte.
En su dilatada trayectoria profesional trabajó en radios Minería y Balmaceda,
la agencia Prensa Latina, el semanario Vistazo, el diario El Siglo y el
vespertino Noticias de Ultima Hora, entre otros medios. Con el economista
Mario Vera escribió El Fierro: despreciada viga maestra de Chile y La encrucijada
del cobre.
Se desempeñó como jefe de prensa de la segunda postulación presidencial
de Salvador Allende en 1964. Su popularidad como periodista comenzó cuando
logró establecer una comunicación permanente para socorrer a los damnificados
del terremoto-maremoto de Valdivia en 1960. En 1961, y trabajando en radio
Minería, fue el primer periodista en llegar a los restos del avión en que
pereció todo el equipo de fútbol Green Cross, en la alta cordillera de Linares.
Cuando se conoció en Chile la noticia de su muerte, el 16 de julio de 1970,
hubo estupor entre sus colegas: muy pocos conocían sus actividades secretas.
Probablemente, partió a Bolivia en julio de 1968. Sus restos permanecen
sepultados en Cochabamba. La autopsia no halló balas, tampoco presentaba
heridas de arma blanca. Quizás él y su pareja fueron envenenados. Ese día
Crespo y su pareja estaban a cargo de la cocina. Catalán, su jefe, lo tenía
sancionado.
– "¡Yo soy Catalán".
– "Yo también…"
Elmo tenía una personalidad fuerte, era un tenaz y riguroso consumidor de
libros, siempre se mantenía actualizado y bien informado. Poseía buena estampa
de deportista y gozaba de indudable éxito en la bancada femenina. Quizás
por eso, la poco convincente razón que utiliza Osvaldo Peredo para explicar
su asesinato a manos de un compañero es una intriga de celos, pero no fue
ése el verdadero móvil del crimen. Catalán fue asesinado junto con su pareja
y el asesino huyó inmediatamente de la escena del crimen con su propia mujer,
que hasta el día de hoy sigue siendo su pareja en Bolivia.
En la casa de seguridad en que se cometió el doble asesinato había otro
compañero, un militante masculino que cuando encontró los cuerpos inertes
salió a buscar ayuda, pero ayuda política, no médica. La mujer de Crespo
estaba embarazada, al igual que la pareja de Elmo, y quizás por esta situación
el combatiente y futuro poeta había perdido el interés en la lucha armada.
Nunca se supo que haya sido siquiera amonestado por la organización que
dirigía Peredo.
La noticia de su muerte apareció en la prensa de Cochabamba el 14 de junio,
seis días después del asesinato, cuando los cadáveres aparecieron en el
lecho del río de la ciudad, hasta donde fueron trasladados por militantes
de la organización. El ELN local presentó el asesinato como obra de la policía,
despertando grandes protestas estudiantiles en Cochabamba y otras ciudades
bolivianas. Chato Peredo, que se encontraba en La Paz sacó otro comunicado
diciendo la verdad, pero atribuyendo el móvil a los "celos".
Cuando Elmo murió, fue recordado con un acto en la sala de teatro del Círculo
de Periodistas, a fines de junio de 1970 y en el mismo edificio en que se
presentará el libro de Rodríguez Ostria. Recuerdo que entonces habló el
director de la Escuela de Periodismo Mario Planet, un notable periodista
nacido en Chile de antepasados hispanos que vivió exiliado en Buenos Aires
y falleció en Santiago en junio de 1980. Contó que cuando conoció a Elmo,
éste irrumpió en su oficina visiblemente molesto, con las manos enfundadas
en los bolsillos de un montgomery. Cómo preámbulo de algún reclamo estudiantil,
le espetó:
– "¡Yo soy Catalán".
– "Yo también…", le respondió Planet.
De los 3 chilenos que salieron con vida, solamente uno sobrevive hasta hoy:
Calixto Pacheco González, Rogelio, quien vive en el norte de Chile. De los
otros dos, José Manuel Arturo Celis González, Alberto, obrero de la construcción,
desapareció, habiendo sido visto por última vez en agosto de 1972, un año
antes del golpe. Su familia nunca hizo denuncia. Guillermo Segundo Véliz
González, Gastón, ingeniero químico y tercer sobreviviente, también desapareció.
Su nombre aparece como 'detenido desaparecido sin convicción' en el Informe
de la Comisión de Verdad y Reconciliación, o Informe Rettig.
Los otros cinco chilenos que murieron en la selva de Teoponte fueron: Hilario
Ampuero Ferrada, Poropopó, joven socialista. Carlos Brain Pizarro, Peruchín,
trabajador bancario, asesinado por Osvaldo "Chato" Peredo por apoderarse
de una lata de sardinas. Tirson Montiel Martínez, Pablo, ex oficial de Carabineros,
empleado. Julio Olivares Romero, Cristián, estudiante. Julio Zambrano Acuña,
Pepechá, estudiante.
(Otro chileno murió en un oscuro episodio de Cochabamba antes que la columna
entrara en acción en Teoponte. Fue Raúl Rigoberto Zamora Sazo, Dago, socialista
santiaguino nacido en Illapel en 1941, "suicidado" en agosto de 1969