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TEXTOS DE Y SOBRE RODOLFO WALSH

 


NOTAS EN ESTA SECCION
Rodolfo Wash | Walsh entrevistado por Ricardo Piglia, 1973 | A 79 años del nacimiento de Rodolfo Walsh
Carta a mis amigos, Rodolfo Walsh | "Hay cosas que sería útil que fuesen dichas" | Recuerdo del cordobazo, Rodolfo Walsh
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Los cables de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA) | Juegos de guerra (1965) | La revolución palestina (1974)
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ENLACES RELACIONADOS
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Rodolfo Walsh

Por Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero

El escritor y periodista Rodolfo Walsh nació en Choele-Choel, provincia de Río Negro, en 1927. En los años cincuenta, ingresó a la editorial Hachette, donde trabajó como corrector de pruebas de imprenta, lector, antólogo y traductor. Colaboró también en las revistas Leoplán y Vea y Lea. En 1953 publicó Variaciones en rojo y la primera antología de cuentos policiales argentinos.

Descrgar obras de Rodolfo Walsh
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En la noche del 10 de junio de 1956, mientras jugaba al ajedrez en el club Capablanca de La Plata, recibió las primeras noticias sobre el levantamiento de los generales Valle y Tanco; seis meses después comenzó su investigación sobre los fusilamientos clandestinos de civiles en los basurales de José León Suárez. Al año siguiente, apareció Operación Masacre con el que Walsh inauguró en la Argentina la novela de no ficción, en la cual la investigación periodística sirve de punto de partida para la narración de hechos reales por medio de procedimientos ficcionales. Tanto en este libro como en sus investigaciones posteriores (¿Quién mató a Rosendo? de 1969 y El caso Satanovsky de 1973), Walsh incorporó las técnicas de la investigación periodística y los procedimientos del género policial, como el uso del enigma y del suspenso, politizando sus estrategias centrales. En 1959 viajó a Cuba para participar de la fundación de la agencia de noticias Prensa Latina. En los años sesenta, estrenó dos obras teatrales (La batalla, 1964, y La granada, 1965) y publicó dos libros de cuentos (Los oficios terrestres, 1965, y Un kilo de oro, 1967). En enero de 1973 apareció su último relato de ficción, Un oscuro día de justicia, editado por la editorial Siglo XXI, cuyo prólogo, titulado "Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la política", fue una primera versión de esta entrevista, que Ricardo Piglia le había realizado en marzo de 1970. A partir de ese momento, Walsh abandonó la escritura de ficciones para dedicarse a la militancia política, primero en las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas) y luego en la organización Montoneros. Como periodista, dirigió el semanario de la CGT de los Argentinos a partir de mayo de 1968 y participó como fundador y redactor del diario de orientación montonera Noticias, en 1973. Bajo la dictadura militar de 1976, organizó la Agencia Clandestina de Noticias y la Cadena Informativa. El 25 de marzo de 1977, un pelotón especializado lo emboscó en las calles de Buenos Aires para detenerlo vivo, pero Walsh se resistió y fue herido de muerte. Su cuerpo nunca apareció. El día anterior había escrito su Carta Abierta a la Junta Militar, donde denunciaba el terrorismo de Estado.
Fuente: Página/12, enero 2006


Walsh entrevistado por Ricardo Piglia

Enero de 1973

Empecemos con este cuento, ¿cuándo lo escribiste, en qué época lo escribiste?

–Este cuento lo escribí... me acuerdo la época en que terminé de escribirlo, lo debo haber terminado en noviembre de 1967 y debo haber empezado a escribirlo a mediados de ese año; me acuerdo de la fecha porque en octubre del ‘67 murió Guevara y yo terminé de escribirlo más o menos un mes después.

–¿Cómo lo ves vos dentro de la serie de los Irlandeses, qué idea tenés sobre esos cuentos?

–Claro, bueno, en la serie de los Irlandeses, que por ahora son estos tres cuentos, evidentemente hay una recreación autobiográfica pero, quizá, no tan estrecha como podría parecer. Lo autobiográfico es nada más que un punto de partida, una anécdota y a veces ni siquiera una anécdota entera sino media anécdota. Porque yo estuve en dos colegios irlandeses, uno en Capilla del Señor, que era un colegio de monjas irlandesas en el año ‘37 y después en el ‘38, ‘39 y ‘40 estuve en este otro, el Instituto Fahy de Moreno, que era un colegio de curas irlandeses. En este sentido hay una realidad mixta, ¿no es cierto?, porque hay un mundo de irlandeses pero al mismo tiempo es la Argentina, y es indudablemente en la Argentina, es decir, hay una burla acerca de uno de los personajes, no sé si en este cuento o en cuál de los cuentos, que dice que uno de los personajes pretendía ser descendiente de reyes y no de humildes chacareros de Suipacha. Cada tanto eso está, está porque estaba, el mundo se vivía así, doblemente...

–Dicotómicamente.


Carta abierta a la Junta Militar

–Exacto, hay una evidente dicotomía. Por otro lado hay una cierta evolución de la serie, en este cuento aparece... una nota política, la primera más expresamente política, porque había una connotación política en todos los otros pero mucho más simbólica e inconsciente. Quiero decir, hay una evolución en los cuentos; aquí, en este cuento se empieza a hablar del pueblo y de sus expectativas de salvación representadas por un héroe, es un héroe externo, es decir, no deposita sus expectativas en sí mismo, sino en algo que es externo, por admirable que pueda ser... creo que la clave de la iluminación, de la comprensión sobre la relación política de este caso entre el pueblo, por un lado, y sus héroes, por el otro, está en el final, cuando dice "...mientras Malcolm se doblaba tras una mueca de sorpresa y de dolor, el pueblo aprendió...", y después, más adelante, cuando dice "...el pueblo aprendió que estaba solo...", y más adelante "...el pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza...". Creo que ese es el pronunciamiento más político de toda la serie de los cuentos y muy aplicable a situaciones muy concretas nuestras: concretamente al peronismo e inclusive a las expectativas revolucionarias que aquí se despertaban o se despertaron con respecto a los héroes revolucionarios, inclusive con respecto al Che Guevara, que murió en esos días, te das cuenta, la agente que te decía: "si el Che Guevara estuviera aquí entonces yo me meto y todos nos metemos y hacemos la revolución...". Concepto totalmente místico, es decir, el mito, la persona, el héroe haciendo la revolución en vez de ser el conjunto del pueblo cuya mejor expresión es sin duda el héroe, en este caso el Che Guevara, pero que ningún tipo aislado por grande que sea puede absolutamente hacer nada, es decir, cuando se delega en él lo que es una cosa de todos no se da el proceso, no se puede dar. Creo que ésa es la lección que ellos aprenden ese día; no es un tipo venido de afuera porque no hay ninguna connotación peyorativa para el tipo que viene de afuera, que pelea, se juega y es un héroe. No deja de ser un héroe por el hecho de que el otro lo cague a patadas, pero lo que ellos aprenden es que ellos, en una segunda instancia, si es que ellos se la quieren cobrar con respecto al celador, se tienen que combinar entre ellos y ellos cagarlo a patadas entre todos. Esa es la lección.

–Una especie de metáfora política.

–Que se me hizo consciente después, en este tipo de relato donde yo recupero cosas muy viejas y que tienen una vida propia muy poderosa; yo no necesito legislar por anticipado lo que va a pasar, eso pasa y después vuelvo y lo interrumpo y a lo sumo hago algunos ajustes.

–Volviendo un poco atrás, ¿qué perspectivas le ves vos a la serie de los Irlandeses. ¿La vas a seguir? ¿La ves como una sola historia?

–Sí, yo pienso seguirla. Hay un par de temas más que tengo pensados por allí y seguramente si me pusiera saldrían muchos más en vez de un par. En ese caso asumiría la forma de esas novelas hechas de cuentos que es una forma primitiva de hacer novela, pero bastante linda. Habría un par de historias adicionales ya pensadas, una de las cuales será de adultos, es decir, es un cuento contado por chicos pero que es de adultos. El título es "Mi tío Willie que ganó la guerra". Es una historia contada por los chicos en una circunstancia especial: están enfermos en la enfermería. Hay una peste de escarlatina y un chico cuenta la historia de un tío que va a pelear a la guerra mundial, entonces la historia ahí se le escapa: comienza a ser una historia de adultos, después vuelve al narrador final, pero la historia se les escapa. Esa sería una de las historias. Hay otra historia probable con la intervención y participación del diablo, también en la misma enfermería. Probablemente yo calculo a muy grosso modo que la historia puede crecer, pero yo no quiero darle un crecimiento infinito. Es probable que la historia final la integren seis o siete historias que constituyan una novela hecha por cuentos, todos episodios transcurridos en un año, hasta el último día en el colegio.

–¿Vos veías esto desde el principio, viste la posibilidad de esta serie cuando empezaste a escribir el primer cuento?

–Es medio difícil. Evidentemente la intención de escribir sobre esto yo la tenía hace mucho, es decir, yo tengo borradores o apuntes sobre la vida del colegio que datan de hace muchos años, quince años tal vez, pero como eran muy malos, nunca los retomé. De golpe, en el ‘64 escribí el primer cuento, yo no sé si en ese momento tuve la intención de escribir más que ese primer cuento, pero ya cuando escribí el segundo la idea de la serie apareció sola.

-También se conecta con cierta tradición de la literatura en lengua inglesa, digo, porque es un poco cierto mundo del primer Joyce, un poco el tono de Faulkner. Sobre todo en la textura de los cuentos, esa escritura que podríamos llamar "bíblica" de algún modo. En este sentido los veo con una personalidad propia en relación con el estilo del resto de tu obra, que tiende a ser más ascético.

–Exacto, puede ser. Yo ahí en ese caso más que con Joyce, si bien evidentemente en el Retrato y en algunos cuentos e inclusive en el Ulises, ya ni me acuerdo, haya algunas historias que transcurren en un colegio de curas, fijate que si yo tuviera que buscar alguna influencia en la forma, es decir en el tipo de estilo que vos llamaste bíblico, es decir en el tipo de desarrollo de la frase, lo buscaría tal vez más en Dunsany, que temáticamente no tiene nada que ver. Y yo a Dunsany lo he leído en traducción, salvo algún cuento; no sé si te acordás aquellos Cuentos de un soñador, esa forma creciente, envolvente; eso me impresionó mucho, mucho, cuando lo leí hace muchos años. Ahora, es cierto que son diferentes de los otros. Evidentemente si queremos calificar el modo de escritura o la tentativa que hay en el modo de escritura hacia un uso ampliado de la palabra, es decir, una amplificación de los recursos hacia un lenguaje; si quisiéramos calificarlo de algún modo épico que es lícito usar en el sentido de que las anécdotas y el medio son muy pequeños y entonces vos podés usar un lenguaje grandioso y grandilocuente para historias de chicos que no me lo permitiría quizá si tuviera que escribir una historia épica, entonces tal vez usaría un lenguaje muy reducido.

–Otra cosa que me interesa ver es la relación entre cuento y novela, digamos, en términos generales, esta especie de novela fragmentaria que vos proponés. Es una novela que se va leyendo en textos discontinuos, es el lector quien reconstruye distintos momentos que van formando una sola historia y, a la vez, cierta particularidad en la estructura narrativa que siempre se ordena alrededor de una acción breve; incluso relatos largos, como cartas, están armados sobre pequeñas situaciones. Yo no sé si vos has pensado sobre esto.

–Sí, yo he pensado cosas muy contradictorias según mis estados de ánimo o, en fin, pasando por distintas etapas. El mayor desafío que se le presenta hoy por hoy y que se le presenta sistemáticamente a un escritor de ficción es la novela. Yo no sé bien de dónde procede eso, por qué esa exigencia y hasta qué punto la novela es la forma más justificable, porque hasta cierto punto tiene una categoría artística superior, aunque hay excepciones; a Borges, por ejemplo, nadie le pide una novela. Por otro lado esto nos lleva a un problema mucho más general sobre el cual habría que indagar, es decir, no he terminado de convencerme ni de desconvencerme. Habría que ver hasta qué punto el cuento, la ficción y la novela no son de por sí el arte literario correspondiente a una determinada clase social en un determinado período de desarrollo, y en ese sentido y solamente en ese sentido es probable que el arte de ficción esté alcanzando su esplendoroso final, esplendoroso como todos los finales, en el sentido probable de que un nuevo tipo de sociedad y nuevas formas de producción exijan un nuevo tipo de arte más documental, mucho más atenido a lo que es mostrable. Eso me preguntaron, me hicieron la pregunta cuando apareció el libro de Rosendo. Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela. Lo que evidentemente escondía la noción de que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con ese tema. Yo creo que esa concepción es una concepción típicamente burguesa, de la burguesía y ¿por qué? Porque evidentemente la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, no molesta para nada, es decir, se sacraliza como arte. Ahora, en el caso mío personal, es evidente que yo me he formado o me he criado dentro de esa concepción burguesa de las categorías artísticas y me resulta difícil convencerme de que la novela no es en el fondo una forma artística superior; de ahí que viva ambicionando tener el tiempo para escribir una novela a la que indudablemente parto del presupuesto de que hay que dedicarle más tiempo, más atención y más cuidado que a la denuncia periodística que vos escribís al correr de la máquina. Creo que es poderosa, lógicamente muy poderosa, pero al mismo tiempo creo que gente más joven que se forma en sociedades distintas, en sociedades no capitalistas o en sociedades que están en proceso de revolución, gente más joven va a aceptar con más facilidad la idea de que el testimonio y la denuncia son categorías artísticas por lo menos equivalentes y merecedoras de los mismos trabajos y esfuerzos que se le dedican a la ficción.

–De todos modos pienso que esos cambios habría que ligarlos no sólo a la voluntad personal de los escritores, sino también al momento de la lucha de clases en la Argentina. Quiero decirte: no es casual que nos planteemos esa problemática, esta discusión en este momento, a un año del Cordobazo. La movilización de las masas les replantea constantemente a los intelectuales el problema de sus posibilidades y de sus maneras de actuar, participar en la lucha del pueblo.

–Es cierto, ahora en ese sentido los escritores de ficción, dentro del campo de los escritores y de los intelectuales, hemos ocupado una posición de retaguardia porque esto que yo digo en relación con los escritores de ficción no es enteramente cierto en relación con los ensayistas, por ejemplo. No es enteramente cierto porque tipos como Scalabrini Ortiz en el año ‘40 ya eran escritores, no hay ninguna duda, aunque él había empezado escribiendo un cuento. Esos tipos sí fueron una vanguardia. Lo que yo te digo de los escritores era cierto de los estudiantes hace cuatro o cinco años, y la capacidad de ellos de reaccionar con hechos frente al proceso y la de maniobra que tiene un estudiante es mucho mayor que la que tiene un escritor, porque el estudiante reacciona cuando cambia una idea; pero vos cuando cambia la idea tenés que escribir un libro, que es más difícil que tirar una piedra, y entonces el movimiento es más difícil y parece más serio. Yo no creo que haya un atraso, sino que, en efecto, el proceso es más duro para los escritores que nos hemos criado en la idea de la novela burguesa; esa novela que uno quiso escribir desde los quince años no sirve para un carajo y en realidad lo que hay que escribir es otra cosa.

–Digamos que de algún modo entonces lo que hay que enfrentar al mismo tiempo es una idea de la literatura.

–O por lo menos desacralizarla un poquito, porque evidentemente Occidente ha hecho del escritor una imagen tan monstruosa como la de la actriz: es la puta del barrio. Son sagrados los tipos. Ahora, para desacralizar a los tipos tenés que cuestionar todo, para la utilidad de lo que están haciendo y sobre todo para poder desafiarlos con su propia ambigüedad, salvo Borges, que preservó su literatura confesándose de derecha, que es una actitud lícita para preservar su literatura y él no tiene ningún problema de conciencia. Vos viste que desde la derecha no hay ningún problema para seguir haciendo literatura. Ningún escritor de derecha se plantea si en vez de hacer literatura no es mejor entrar en la Legión Cívica. Solamente se plantea el problema de este lado; entonces vos tenés que hablar, tenés que decir eso con los escritores de izquierda. Hay un dilema. De todos modos no es tarea para un solo tipo, es una tarea para muchos tipos, para una generación o para media generación volver a convertir la novela en un vehículo subversivo, si es que alguna vez lo fue. Desde los comienzos de la burguesía, la literatura de ficción desempeñó un importante papel subversivo que hoy no lo está desempeñando, pero tienen que existir muchas maneras de que vuelva a desempeñarlo y encontrarlas. Entonces, en ese caso, habrá una justificación para el novelista en la medida en que se demuestre que sus libros mueven, subvierten. Por otro lado, mientras uno está fuera de todo contacto con la acción política, ya sea directa o por el medio que te rodea, uno está alienado en el concepto burgués de la literatura. Sos un inocente en realidad, vos estás en realidad compitiendo con estos tipitos a ver quién hace mejor el dibujito cuando en realidad te importa un carajo, porque vas a estar compitiendo con estos tipos... hasta que te das cuenta de que tenés un arma: la máquina de escribir. Según cómo la manejás es un abanico o es una pistola y podés utilizar la máquina de escribir para producir resultados tangibles, y no me refiero a los resultados espectaculares, como es el caso de Rosendo, porque es una cosa muy rara que nadie se la puede proponer como meta, ni yo me lo propuse, pero con cada máquina de escribir y un papel podés mover a la gente en grado incalculable. No tengo la menor duda.

Sylvia Saítta y Luis Alberto Romero, Grandes entrevistas de la Historia Argentina (1879-1988), Buenos Aires, Punto de Lectura, 2002.

"Se ha hecho todo lo posible para localizar a todos los derechohabientes de los reportajes incluidos en este volumen. Queremos agradecer a todos los diarios, revistas y periodistas que han autorizado aquellos textos de los cuales declararon ser propietarios, así como también a todos los que de una forma u otra colaboraron y facilitaron la realización de esta obra."
Fuente: Página/12, enero 2006


A 79 años del nacimiento de Rodolfo Walsh

DOS LECTORES

Por Lilia Ferreyra *

En el año ’82 viajé a España desde México, donde estaba exiliada. En Madrid conocí a Martín Grass, sobreviviente de la ESMA, con quien hablamos durante una larga noche sobre la historia del horror en ese centro clandestino. Mi primera pregunta fue ¿qué pasó con Rodolfo? Escuché la descripción pausada, casi cuidadosa, de la imagen brutal de la muerte que vio en el sótano de la ESMA: el cuerpo acribillado de Rodolfo, con el pecho cortado por una diagonal de impactos, tirado en el cemento frío. Martín lo reconoció y se estremeció. Había visto otros muertos por las balas, pero nunca un cuerpo al que le hubieran disparado con tanto odio, quizá porque querían agarrarlo con vida y Rodolfo se resistió para impedirlo. ¿Y qué hicieron con él?, pregunté. No sabía; suponía que quizá lo hubiesen quemado, porque difícilmente preparaban un vuelo para tirar sólo un cuerpo al río. En estos casos, en la ESMA solían desaparecerlos con lo que ellos llamaban un "asadito".

–¿Y con todos los escritos de Rodolfo que estaban en la casa de San Vicente?

–Llevaron todo a la ESMA. Allí pude leer los documentos críticos sobre la política de Montoneros que escribió como aportes internos de la organización.

Sentí que después de casi cinco años desde su desaparición, aquella imagen de Rodolfo tecleando de noche o de día, escribiendo las historias, corrigiendo los textos que sólo yo había leído, porque eran los escritos inéditos que había ido acumulando en los años de clandestinidad, esa imagen tan nítida en mi memoria comenzaba otra vez a corporizarse. No habían destruido esos papeles. Con ansiedad, intenté que Martín recordara qué otros textos había leído. Estaba la carpeta con sus memorias, los borradores de los cuentos El 27, El Aviador y la bomba, Ñancahuazú. Veía el esfuerzo en su cara y su mirada pedía disculpas.

–¿Y el cuento terminado, pasado en limpio, Juan se iba por el río? Empezaba así: "Juan Antonio lo llamó su madre. Duda era su apellido. Su mejor amigo, Ansina, y su mujer, Teresa." Es su último cuento, el que escribió desglosando el material de la novela que ya había decidido no escribir. Es la historia del argentino derrotado del siglo XIX; del último argentino antes de la grandes inmigraciones. Del hombre del pueblo que había sido llevado de guerra en guerra, de tropa en tropa; que sobrevive a su tiempo y ya viejo, recorre la memoria de su vida y de la época en que vivió. Que luchó junto con su amigo el negro Ansina en batallas que no eran las suyas, como la noche antes de Cepeda, cuando los hicieron formarse para escuchar la arenga del general Mitre, quien los exhortó a combatir por la Patria y entonces el negro lo mira a Juan y le dice: "En la patria de ellos, yo me cago".

Martín se sonrió y dijo: Yo leí ese cuento; lo leí allí en la ESMA.

Una alegría extraña, una excitación indecible me sacudió. Había empezado a contarle el cuento y Martín me interrumpió para continuar el relato. No era la única depositaria de esa memoria. Había otro lector y con ese lector recordamos escenas del cuento: Juan mirando pasar la cureña con el féretro de San Martín cuando sus restos fueron repatriados, entre batallones de antiguas tropas; Juan sentado en un banquito a la orilla del río, entre el recuerdo de su pasado y el deseo de poder llegar alguna vez al otro lado del Plata, donde en la lejanía había podido ver en días claros las casitas blancas de la colonia; la gran bajante del Río de la Plata, la mortandad de los peces, y el final, Juan montado en su caballo, cruzando el lecho seco hacia ese horizonte que se esfumaba...

Le conté a Martín que cuando Rodolfo me leyó el último párrafo le había preguntado si Juan llegaba al otro lado del río. "No sabemos" dijo. Hasta allí acompañó a su personaje; no quiso definir su destino. Por eso Juan no "se fue"; el verbo no cerraba la acción, Juan "se iba". En esa la larga noche, supe que el final abierto del cuento también había sido para mí una metáfora de esos meses del ’77 en que creí que Rodolfo podía estar vivo; una esperanza, el deseo de ganarle a la muerte, al destino; una esperanza a su vez aterradora por la tortura sin límite en el tiempo con que vejaban a los prisioneros para quebrarles "la dignidad que ustedes mismos han perdido", como acusó Rodolfo a la junta militar.

Afuera amanecía sobre Madrid, la ciudad donde dos sobrevivientes, uno de la ESMA y otro en el exilio, estuvimos hilvanando una memoria que pudo haberse perdido. Ya era de día cuando los dos únicos lectores de Juan se iba por el río nos despedimos con un abrazo.

¿Los dos únicos lectores?

*Mujer y compañera de Rodolfo Walsh
Fuente: Pagina/12, 09/01/06


Carta a mis amigos

Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.

La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en el diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Cómo tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.

Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.

Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.

He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.

"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.

En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.

Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.

Rodolfo Walsh, diciembre de 1976
Fuente: La Fogata, Recordando a Vicki Walsh, a 29 años de su caída en combate


Rodolfo Walsh: Hay cosas que sería útil que fueran dichas

Por Rodolfo Walsh

Marzo de 1972. De los papeles personales de Rodolfo Walsh, reflexiones sobre su vida y su escritura. Walsh textual.

"Martes 14. Entre el sábado y el lunes lectura de la novela de Paco (Urondo). Agitó muchas cosas, entre ellas el siempre latente problema de la escritura.

Aunque es evidente que no me considero ya un novelista, que no me veo consagrando mi vida a escribir novelas, ni siquiera una novela, también es cierto que hay cosas que podría decir que me gustaría decir que sería útil que fueran dichas.

Pienso que mi vida como muchas vidas ilustra cosas, que esas cosas serían más claras para algunos de los demás para aquellos a quienes quiero entre los demás si yo encontrara una forma verídica sincera de sintetizar esa vida y esa experiencia.

¿Cuál sería el método? Imagino de pronto una especie de inventario de todas las cosas los lugares las ideas sobre todo las personas que se han acumulado en mi memoria. Tal vez si hiciera ese inventario encontraría luego el hilo conductor que lo justificará literariamente pero sobre todo su razón de ser histórica política.

Porque si yo muriera mañana una parte de mi vida –esta parte de mi vida- podría parecer insensata y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por otros a los que podría amar. Desde luego esa reivindicación personal no es lo que más importa –aunque no sea totalmente capaz aún de renunciar a ella. Lo que importa es el proceso que ha pasado por mí la historia de cómo yo cambié y cambiaron los demás y cambió el país.

Lo que importa es cómo pudo nacer aquí en este lugar dejado lo que está naciendo. Importan también los otros, los responsables, los chantas: yo me entiendo por ahora.

Imagino también un inventario de las cosas que quiero y las cosas que odio: ya lo dije. Las cosas que quiero mis hijas el trabajo oscuro que hago los compañeros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que actúan el análisis claro la revelación de lo escondido el método cotidiano la furia fría la alegría general que ha de venir un día la gente abrazándose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersión en los otros.

Las cosas que odio que desprecio la traición la estupidez Frondizi la televisión Jacobo los yanquis de la Esso o los ingleses de la Shell porque estos hijos de puta son cuñas del mismo palo Bernardo Neustad los mercenarios los discursos de los generales las turritas y los pavos de la publicidad oliendo a la colonia que mata los comunistas del partido los falsos profetas de la izquierda acalambrada la camiseta peronista el bigote peronista el odio de los oligarcas la cultura de La Prensa la senilidad de Borges la convicción de Gleyzer o de Aizcorbe los que matan a la gente los torturadores los farsantes los radicales del pueblo sobre todo si son jóvenes y una lista inmensa inalcanzable que se podría tratar de perfeccionar.

¿Qué hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja escribir. Y si no se deja mala suerte será como la primera nenita que no se dejó cuando yo tenía ocho años y ella tal vez seis. Porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada".

Rodolfo Walsh 14/3/72
Fuente: "La Voluntad. Tomo I" de Anguita-Caparrós, págs 535/536
Nota: la ausencia de comas es textual del libro, a su vez textual del original.


Recuerdo del 29 de Mayo de 1969 en Argentina

Cordobazo

Por Rodolfo Walsh

Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antiguedad por transferencias de empresas.

Los obreros mecánicos realizaban una asamlea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo.

Los atropellos , la opresión, el desconocimiento de un sinnúmeros de derechos, la verguenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.

Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime.

En Corrientes es asesinado el estudiante Juan Jose Cabral. Se dispone el cierre de la UNiversidad.

Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones. Se trabaja en común acuerdo con la CGT.

El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

El 23 de Mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

El 26 de Mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de la actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de Mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.

Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.

El 29 de Mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y Gral Paz. Una vez más la represión estáen marcha.

Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles.

Corre la noticia de la muerte de Maximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policia retrocede. Nadie controla la situación.

Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas. El apoyo total de la población.

Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de complices participacionistas.

El saldo de la batalla de Córdoba "El Cordobazo" es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para contruir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

"Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.

La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo..."


Rodolfo Walsh, el ajedrez y la guerra

Por David Viñas

"Recuerdo cómo salimos en tropel los jugadores de ajedrez... y cómo, a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo serios y éramos cada vez menos, y al fin, cuando crucé la plaza, me vi solo".
Operación masacre.

* El derrotero crítico de Walsh culmina en Operación masacre, de 1957, ese testimonio fundamental que por su movimiento de página y por su entonación se graba con nitidez en un curso trágico: el que inaugura José Hernández con sus comentarios al deguello del Chacho Peñaloza en 1863, prolongado en el aguafuerte de Roberto Arlt con la descripción del fusilamiento de Severino Di Giovanni en 1931. Esos momentos portan tres blasones que corroboran las complejas y mediadas pero decisivas relaciones entre la política argentina y el espacio textual: la liquidación del gaucho rebelde, la eliminación del inmigrante peligroso y la masacre del obrero subversivo. La carta abierta de Walsh a la dictadura de 1977 –al inscribirse en esa secuencia como cuarto blasón– no sólo la continúa y ahonda sino que preanuncia ya el asesinato del intelectual heterodoxo.

* Horacio Verbitsky es hoy el continuador más notable del periodismo inaugurado por Walsh. Con una diferencia que correspondería destacar: en sus denuncias y en sus crónicas, Horacio Verbitsky pone en movimiento tal cantidad de datos y referencias que muchos de sus lectores tenemos la sensación de que se enfrentan a una polvareda inconexa o arbitraria; excepcionalmente Horacio Verbitsky propone o insinúa una síntesis o algún foco que relacione esa proliferación. Corresponde preguntar, me parece, si esa carencia reproduce los límites actuales de la izquierda intelectual: ¿No hay ejes? ¿No hay proyectos? ¿Sólo los datos en estado coloidal? Después de la muerte de Walsh, ¿ése es el síntoma de la situación desarticulada de esa franja política y cultural? ¿O, quizá, la puntuación que Verbitsky utiliza –discontinua y quebrada– presupone una figura simétrica o correlativa de la "fragmentación" convulsiva típica del discurso oficial?

* Corresponde preguntar también, en este orden de cosas, si Walsh, con los rasgos artesanales de su producción, representa una suerte de cristianismo primitivo dentro de este linaje periodístico, ¿Verbitsky, acaso, representa la institucionalización correspondiente al catolicismo?

* Con el paso del tiempo, el itinerario de Walsh va prescindiendo de la creencia en la inmortalidad o "la gloria" entendida como fama póstuma laicizada dado que cada vez más trabaja con la inquietante contingencia de lo efímero y de la cotidiana fugacidad del periodismo.
Por este flanco, Walsh puede ser evaluado por consiguiente como la figura antagónica de El triunfo de los otros: en esa pieza teatral, el protagonista de Payró se lamentaba por su dependencia de los ritmos del periodismo y, a la vez, exaltaba nítidamente los valores trascendentes del libro.
Esa relación fetichizada con la propiedad literaria y "la firma del autor" no sólo va definiendo a Payró y a los escritores canónicos, sino que encuentra en Sarmiento –como en muchos otros aspectos– el prototipo fundacional: la obsesión en los últimos años del autor del Facundo porque sus "hojas periodísticas sueltas no se vuelen" se repite como exigencia en sus diversas correspondencias; el capital simbólico que se ha ido imprimiendo en los diarios no se puede despilfarrar; urge organizarlo sistemáticamente en libro. Al fin de cuentas, si aquellos artículos sueltos representaban la base de su monumento, "el libro encuadernado y con tapas" será parte integrante del metal de su propia estatua (cfr. Michael Lowy, Pour une sociologie des intellectuels révolutionaires, 1986).
En esta zona, la relación de Walsh con el libro institucional así como su asunción del periodismo "intrascendente", corrobora finalmente sus polémicas actitudes de iconoclasta: su palabra llegó a valer más que su firma.

* Si Federico García Lorca sintetiza, tanto por su producción literaria como por su asesinato a manos del fascismo español, a la generación del 27 en su país, Walsh condensa por sus textos y por su eliminación ordenada por el fascismo argentino de los años 1976-83, la problemática mayor, las búsquedas, aciertos y fracasos de los escritores de la generación del 60. Los llamados parricidas por Emir Rodríguez Monegal. Quiero decir: "la generación del Che".

* Una vez me invitó Walsh a vivir en su casa del Tigre. En esa época su compañera era Piri Lugones. Y desde el comienzo, ese apellido turbador y el escenario del Delta nos fueron situando alrededor de una letra alegórica que solía deslizarse entre frustradas ironías hacia El Tropezón. En los atardeceres en que Walsh arreglaba su bote, la figura de Quiroga se sobreimprimía a la de Lugones; y entre ambas se iba armando una tensión que a Walsh, divertido pero sombrío, le gustaba exasperar: defendía con argumentos enmarañados pero convincentes el distanciamiento de la ciudad practicado por "el cuentista selvático"; lo justificaba por su ademán neobárbaro tan antivictoriano mientras aludía a su propia destreza con las armas y en la pesca del surubí. Su fervor, sin embargo, oscilaba entre el dorado y el pejerrey; y cuando se internaba en el escabeche, ya parecía lograr mi aprobación a sus autoabastecimientos y a su creciente adhesión a "lo elemental". Nunca llegó a aludir a Conrad ni a Gauguin.

* Dos cuentos memorables, excepcionales, tiene Rodolfo Walsh: el primero es Esa mujer, donde se produce una coreografía cargada de simetrías entre el periodista y el coronel, y que concluye –boxísticamente– cuando uno de los contrincantes, en esa dialéctica mezcla de escolástica y de marivaudage, logra quedarse con el centro del escenario mientras al otro sólo le queda hacer mutis. En este sentido, Esa mujer se convierte en un drama por el dominio del espacio textual.

* El otro cuento magistral de Rodolfo Walsh es Nota al pie: allí no sólo ese recurso tradicional va acaparando el espacio destinado al texto principal, sino que esa especie de nube corrosiva y proliferante que sube desde el pie, condiciona una tensión narrativa que trasciende los cuentos de Borges. Al fin y al cabo, el protagonista, Alfredo de León, no se limita a sintetizar, simbólicamente, el itinerario de Walsh, sino que (al situarse en el otro extremo del eficaz Daniel Hernández de Variaciones en rojo), va dibujando un antihéroe análogo a Bloom, a K o al tío Vania.

* Llegué a presentir en aquellos días que el humor cambiante de Walsh coincidía con las alzas y bajas de las mareas: descendía el río y Walsh se iba extendiendo en su hamaca y en sus opiniones sobre Hemingway. Y su desaliento marcaba silencios intercalados apenas por uno de sus ademanes más repetidos: apuntaba con el dedo a una torcaza que revoloteaba entre los sauces; cerraba un ojo; iba recogiendo el índice: "En la ciudad yo llego a perder el sentido" decía; "el problema es encontrar un conjuro". La torcaza se había depositado en la rama más alta de un álamo.

* Variaciones, colección de asesinatos resueltos como juegos de salón, no sólo remite a sus antecedentes británicos, sino a los crucigramas con su apelación al ingenio, al home y a ciertas pistas enigmáticas. Pero como género corresponde evaluarlo en virtud de su indirecta apelación a un orden social amenazado. Daniel Hernández, esencialmente conservador, con la solución de los enigmas, significativamente planteados en interiores o casas de campo, restablece mediante su accionar "privado" y amateur, los residuos de una confianza en el equilibrio de la sociedad. Se trata de un Walsh que todavía creía que con el final del peronismo 1945-55 se iban a recuperar las "tradicionales virtudes patrias".

* La serie de los irlandeses no se limita a reproducir la figura del semicírculo que casi rodea, acosa y termina por ser seducida por el protagonista. Eso, también, es faena de Daniel Hernández que se prolonga en el Gato. Pero el universo del colegio pupilo, si en la literatura argentina me remite a lo más rescatable de Juvenilia, ineludiblemente me reenvía, además, a ese fraseo de Maldoror: "Quand un éleve interne, dans un lycée..."

* Si el trayecto interno de los textos de Walsh va dibujando el pasaje desde el juego a la tragicidad, destaca, al mismo tiempo, el tránsito del ajedrez a la guerra: lo policial –como colección de estratagemas– se desplaza del lúcido acertijo intelectual al comentario de la represión. Como si Walsh fuese advirtiendo que aun Sherlock Holmes, positivista darwiniano, drogadicto y seductor, se va convirtiendo en informante, en aliado y en funcionario de Scotland Yard. Y que, incluso, en sus momentos más crispados se troca en cómplice de torturas hasta terminar como verdugo clandestino u oficial. Es lo que, por cierto, va de Variaciones en rojo de 1953 a ¿Quién mató a Rosendo? del 69.

* Piri Lugones nos dejó solos en esa casa del Delta. Ella se había trepado a la popa de una lancha y no dejó de saludarnos, mientras se alejaba, alzando el brazo y dejando que el chal le revoloteara igual a otro río diminuto, muy rojo. Walsh elogió, entonces, algunos cuentos de Setenta veces siete; insinuó ciertos reparos sobre "el crujido de los finales" y después se encarnizó con las subas y bajas de la Bolsa literaria. Recuerdo que dijo "Más veloces y más injustas que las mareas del río". Y como ese atardecer le tocó el turno al ascetismo que Walsh defendió con un fervor jansenista a medida que se entusiasmaba con la palabra "despojado" y el paladeo de algún verso de Shelley que se escandía sobre el antebrazo desnudo, yo fui proponiendo "Gallegos", "Pico Truncado" y "Cañadón de la Yegua Quemada" El prefirió el "Gran Valle". Pero ahí nos reencontramos: entre los matorrales y los caballos que galopaban sin levantar polvareda. Él se inclinaba por los zainos; yo por los alazanes. De ahí pasamos a nuestros colegios de curas: él se enterneció con el Padre Dollans que hamacaba sus caderas de matrona al tocar el armonio a pedales o cuando se señalaba la punta de los zapatos hablando del infierno. Yo me demoré demasiado con el Padre Adij y su breviario forrado con hule.
Al anochecer, mientras yo me trepaba a una silla para enroscar la bombita floja, Walsh se fue hacia el borde del río: allí se sentó en la punta del muelle de madera. Se puso a pescar. Doblaba el cuerpo sobre el agua. Parecía muy atento a su caña y a la marea que iba subiendo.

* La muerte, en Variaciones, no es mucho más que el disparador del relato. Y está vinculada a sórdidas relaciones de hijuelas, albaceas, herencias y propiedades. Después de 1955 y de Operación masacre, Walsh no sólo se desliza desde la ciudad o de lo vacacional hacia el suburbio –que nada tiene que ver con el de Gálvez, con el de Borges o con la versión de Boedo–, sino que se multiplica e historiza hasta la politización. Ya se ha insinuado: Holmes deja de fascinar a Watson; y la novela policial de enigma se va trocando en novela negra. Hasta en esta franja, el eje cultural argentino se fue desplazando de Europa hacia los Estados Unidos. El renovado suburbio de Walsh es un escenario en el que ya no hay un asesino solitario, sino donde se verifica que toda la sociedad está mafisizada: policía, sindicatos, tribunales, ejército. Vertiginosa comprobación que subraya el Bildungsroman vital de Walsh.

* Una conversión, quizá, más que un desplazamiento lineal, se puede ir verificando en otras dos comarcas de la aventura de Walsh: desde la aprobación del "heroísmo oficial" que publica frente a los acontecimientos de 1955, y su contramarcha en dirección a las investigaciones y denuncias de los fusilamientos de José León Suárez. Es que en ese tramo fue advirtiendo que la ciudad escindida en fachada y contrafrente (el carnaval y la favela en una dimensión latinoamericana), al ahondar sus muescas permanentes, instauraba de nuevo el drama.
Análogamente el paulatino distanciamiento de la industria cultural a la cual Walsh había estado vinculado al comienzo de sus publicaciones en Leoplán y en Vea y lea, subraya ese circuito periodístico con rumbo a Propósitos y a los semanarios sindicales.
El juego inaugural dejaba caer así los paréntesis alrededor del tablero, y la ironía como economía de afecto se mutaba en un escenario desnudo sin ripios ni treguas.

* El vuelo de pájaro es una constante en la manera de mirar en la literatura argentina: se da en El matadero, se reitera en el Sarmiento que contempla el cruce del Paraná por el Ejército Grande, se repite también con Alberdi en su sobrevuelo del Aconquija. Quizá La Bolsa y Lugones reproduzcan esa óptica que proyecta la perspectiva del narrador omnisciente.
Walsh, mediante sus planos explicativos, inesperadamente incurre en ese ademán. Incluso cuando describe una partida de ajedrez "vista desde arriba". Parecería que allí sobrevive una dimensión teológica.

* En aquella semana del Tigre en compañía de Walsh, una noche nos entusiasmamos elogiando a Eva Perón. Desproporcionadamente, por ahí, pero era la única manera que teníamos de disminuirlo a Perón y de conjurar su peso histórico que entonces nos abrumaba. Algo parecido nos pasó con el Che: lo elogiamos con fervor y sin matices; pero a Walsh y a mí, de pronto, también nos pareció que nuestro entusiasmo era excesivo. Pero no contábamos en aquella época con otra forma de ser reticentes con Fidel Castro. "¿Es un juego?" Walsh me dijo que sí y se rió con acidez; y se largó a imaginar una pareja de Eva y el Che. Aunque al final –ya iba amaneciendo y alguien nos llamaba desde el río– sugirió que ese presunto casal hubiera resultado un asunto incestuoso.

* Una suerte de "genealogía" se puede verificar en la serie pueblerina de Walsh: la que entreteje Fotos con Un nieto de Juan Moreira (ya sea por el nombre del protagonista –Mauricio–, ya se trate de las referencias al comisario Barraza). El otro extremo de ese linaje es el pueblo de Manuel Puig.

* Desde la vertiente del don la literatura argentina exhibe tres "manchas temáticas" fundamentales: violación (1840), conquista (1880) e invasión (1890); desde la perspectiva de los prontuarios, esos núcleos –en lo esencial– van enhebrando la persecución (1870), el fracaso (1930) y la represión (1976).

* Esa mujer resulta el capítulo sobreviviente de una crónica más con los rasgos de Operación masacre, Satanowsky o Rosendo. Sin la entonación populista de esta serie (condicionada por los medios donde se publican y por el público al que se apela), conserva un rasgo que tiene algo de residual: las alusiones a un cadáver que en Variaciones funciona como disparador del relato clásico policial. Cierto: aquí, en cambio, se trata de una ausencia-presencia aunque el "¿dónde?" reiterado remite a la constante walshiana del mapa que reordena el espacio. Incluso, las alusiones a esa mujer ausente se entretejen con "la mujer del coronel", borrosa y apenas una voz, con "mi hija" –ausente también– "en manos de un psiquiatra", y con el "mayor X" que "mató a su mujer".
A partir de ahí, se podría sugerir el recorrido a lo largo de la totalidad de los textos de Walsh: desde la convencional Herminia –de Asesinato a la distancia– "con los brazos llenos de flores" mientras "la brisa matinal agitaba sus cabellos rubios, de reflejos cobrizos, y en su cara de delicados rasgos se reflejaba una perfecta serenidad" (¿idealizada-escurridiza "versión" de Victoria Ocampo en su quinta Junto al mar?), pasando por la ya aludida Celia Ahumada, "guerrillera" de La batalla, hasta llegar a las madres borrosas de la serie irlandeses (a las que se ama y en las que se caga). Y luego preguntar: lo fundamental de los textos de Walsh, ¿exhibe un universo de men without women? ¿Se trata de un residuo literario machista, "tímido" o de alguna incomodidad retórica?

* "Me descifro en mi testamento", podría decirse de esa peculiar "carta abierta" que es Nota al pie. También aquí las mujeres –"ya no"– implican "un punto doloroso". También: poco verosímil ese obrero que proviniendo de una gomería se convierte en traductor (¿concesión a un presunto obrerismo o alusión al eventual borramiento?. Memorable interjuego entre el dinero y las palabras y sus vertiginosos significados. Excelente –y, sí– que hablando "desde la experiencia", Alfredo de León no dé consejos. Así como evidente la colección de suicidios que rescatan la imagen del protagonista y cuyo antecedente mayor es Fotos.

* El desplazamiento de Walsh desde Variaciones hacia Operación, además de inscribirse en su propia revisión del peronismo luego de 1955, corresponde contextuarlo en el impacto latinoamericano de la revolución cubana de 1959. Porque si allí hunde sus motivaciones el documentalismo de Cimarrón de Miguel Barnet, ocurre algo análogo con La hora de los hornos y La patagonia rebelde. Por sentido contrario, La batalla se frustra dramatúrgicamente al no lograr verosimilitud su dictador a lo Tirano Banderas o Señor Presidente. Así como la vehemente e increíble Celia en su rol de militanta y protoguerrillera. Desde el lenguaje vacilante entre el uso de un "tú" genérico y un "usted" desabrido, se advierte un proyecto latinoamericanista que, en función de presuntos "universales", prescinde sin reemplazarlos de los "localismos" (particulares) que en La granada hasta funcionan escénicamente con motivo de su estreno.

* El agresivo cuestionamiento que le hace Walsh a Murena en 1956 resuena como el conjuro de uno de los posibles que lo tentaron desde Sur y de La Nación. Walsh conoce esos espacios del liberalismo tradicional desde adentro; sabe de su confortabilidad, de sus complicidades y de sus miserias. Y su cuestionamiento a Murena es otra forma de tomar distancia respecto del poder cultural. Sobre todo que Murena, en ese momento, es visto y valorizado no sólo como "la joven promesa", sino como el escritor estrella, figura de marketing poco conocida entonces, y que después proliferará con rasgos cada vez más espectacularmente triviales.

* Además de un número reiterado y enigmático (ciento treinta páginas traducidas, ciento treinta libros traducidos también, ciento treinta alumnos en el colegio irlandés), la trascendencia de El aleph borgeano –del que Walsh proviene–, en Un oscuro día de justicia se dispara de manera alucinante hacia "el profético ojo del nautilo".

* Toda la literatura de libro conserva y cultiva notorios residuos de "la torre de marfil": ese mismo volumen encuadernado y más sólido tiene mucho de sagrado, prolijo y defensivo. La tapa tradicional ostenta un diseño de marquesina de teatro con el título de la obra y la corroboración del autor. También suele parecer un cofre o un portarretrato. No digamos si la foto del responsable reposa en la cubierta o se disimula a medias en esa especie de bambalina representada por la solapa. Con la foto en la contratapa, el libro suele aludir al mazo de naipes de algún prestidigitador. Y qué decir del texto que ahí se imprime, generalmente redactado o inspirado por el autor (especulando con la imagen de sí mismo con la que quiere ser visto) y que suele ser tan convencional como las explicaciones que se imprimen en los programas de mano de los teatros. "Todo el libro, en fin, tiene un aire de afectación" (cfr. Daniel O'Hara, The Romance of Interpretation, 1985).

* El libro como tal, entonces, no sólo cultiva un aire confidencial que generalmente se comprueba en su arquitectura que, desde una perspectiva urbanística, suele resultar abollada. De esos términos Walsh fue cada vez más consciente. Y más crítico. Y en su pasaje definitivo hacia el periodismo heterodoxo llegó a presentir que realmente se iba exponiendo a "la luz pública" como alguien maquillado que sale de su casa para entrar a la calle.

* Alguna vez el mismo Walsh aludió al parentesco del libro tradicional con la pintura de caballete asociando, en cambio, la escritura periodística al muralismo: era el escritor consabido que optaba por la coralidad; un modelo anterior que se reiteraba en la Argentina definido por el tránsito desde la literatura como vanguardismo a la literatura –en circunstancias que se exasperaban– vivida como guerra civil.

* Al final de su itinerario, Walsh alude a su pasaje desde "los tiempos de la inocencia" hacia el duro y lúcido reconocimiento de la historia, la ciudad y el mercado. Podría decirse –glosando un texto clásico– que en 1977 Walsh ya "sabe los grandes secretos del poder de la burguesía".

* Si recorremos por última vez la cartografía de la literatura argentina a partir de sus contradictorias relaciones con la política y el Poder, se podría ir formulando –al evaluar las diversas prácticas de Walsh– una suerte de ecuación: a mayor criticismo y heterodoxia, mayor riesgo de sanción. El típico estar fuera de lugar de los escritores heterodoxos de la Argentina al estilo de Martínez Estrada debería traducirse aquí como un réquiem o un epitafio.

* En una última (o penúltima) instancia, si tuviera que simbolizar el itinerario de Walsh, echaría mano de escenarios de la Biblia. Con una cita de Daniel arranca Walsh. Entonces, uno, el inicio como descifrador frente al semicírculo de los cortesanos de Nabucodonosor. Dos, hacia 1956, y mediante Operación, el camino hacia Damasco. Y tres, por último, con su carta abierta a la Junta Militar, en 1977, el sacrificio del Gólgota.

* No postulo aquí la comunión de los santos. Pero tanto en su travesía como en su producción, Walsh, no sólo descalifica la teoría de los dos demonios que equipara de manera simétrica y fraudulenta la subversión libertaria con el terrorismo de Estado, sino que, a la vez, reactualiza "la violación" mediante la cual El matadero y la Amalia inauguran con perfiles propios a través de una mutación de la literatura argentina. Claro: pero invirtiendo la violencia que si en Echeverría y en Mármol se producía desde los de abajo hacia el cuerpo y la vivienda de los señores, en 1977 se ejecuta desde el Poder en dirección a un escritor crítico.
Fuente: "Literatura argentina y política II", publicado en 1996. © 1996 Sudamericana


Rodolfo Walsh

Por Felipe Pigna

Quién fue Rodolfo Walsh? Un periodista, un escritor, un militante, un intelectual que fue más allá de ese papel? "Fui lavacopas, limpiavidrios, comerciante de antigüedades y criptógrafo", decía él, queriendo alivianar esa imagen deshumanizada con la que se mira a los grandes humanos.

Sin embargo, para entender la vida de Walsh es necesario dividirla en dos partes. " ´Operación Masacre` cambió mi vida. Haciéndola descubrí, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior", dijo el hombre, refiriéndose al libro que inició el movimiento periodístico-literario de la novela testimonial.

Después de la frustración por la impunidad de la que gozaron los autores de los fusilamientos, Walsh ya no piensa en pedir justicia, sino observar que, además de permitir obtener datos y establecer la mecánica de sucesión de ciertos hechos, la investigación se ocupa de hechos límites que movilizan y ponen en cuestión compromisos, actos, ideas. La masacre de José León Suárez fue la perfecta culminación de un sistema; el caso Rosendo García desnuda la esencia del vandorismo; el asesinato de Satanowsky proyecta luz sobre el funcionamiento de los servicios de informaciones y su conexión con los grandes diarios. Osvaldo Aguirre

Antes de "Operación Masacre" Walsh se había criado en el seno de una familia conservadora, de ascendencia irlandesa. Estudió en un colegio de monjas irlandesas y estuvo interno en una congregación de curas también irlandeses. "Tengo una hermana monja y dos hijas laicas", se reía. A los 17 años comenzó a trabajar en la Editorial Hachette como traductor y como corrector de pruebas, y a los 20 comenzó a publicar sus primeros textos periodísticos. En 1953 publicó su primer libro de cuentos, "Variaciones en rojo", con el que había ganado el Premio Municipal de Literatura de Buenos Aires.

Cuando se produjeron los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando en la compilación de cuentos de la Editorial Hachette. Una tarde de 1956, jugando al ajedrez en un bar de la Plata escuchó la frase "Hay un fusilado que vive". Nunca se le fue de la mente. A fines de ese año, comenzó a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz, y se encontró con un gigantesco crimen organizado y ocultado por el Estado. Walsh decidió recluirse en una alejada isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre, y con la única compañía de un revolver. El 23 de diciembre Leonidas Barletta, director de Propósitos, denunció, a pedido de Walsh, la masacre de José León Suárez y la existencia de un sobreviviente, Juan Carlos Livraga.

El resto es historia conocida.

Walsh EN CUBA

Antes de partir a Cuba, publicó el Caso Satanowsky, en donde evidenció que matones de la SIDE asesinaron al abogado Marcos Satanowsky debido a oscuros intereses en torno a la propiedad del diario La Razón, y en cuya investigación da con los culpables.

En Cuba fundó la agencia Prensa Latina junto con su colega y compatriota Jorge Mascetti. Había decidido que no sería nunca más un simple observador privilegiado del mundo, sino que quería formar parte activamente de él: como jefe de Servicios Especiales en el Departamento de Informaciones de Prensa Latina, usó sus conocimientos de criptógrafo aficionado para descubrir, a través de unos cables comerciales, la invasión a Bahía de Cochinos, instrumentada por la CIA.

A Cuba fue Walsh a respirar un poco de aire libre. Sus experiencias amorosas con prostitutas cubanas fueron para él también actos de liberación. "... Después de vestirnos le digo cuánto es?, porque ella tiene que seguir trabajando, y ella dice "lo que quieras", pero cuando le doy cinco pesos se sonríe un poco y dice "tan poco?". Entonces invento cualquier argumento, porque no estoy resuelto a darle más, porque ahora no quiero ser engañado, ya la jauría del remordimiento y la vergüenza galopa a mis espaldas. Apenas salimos me desahogo de ella lo más pronto que puedo, y es entonces cuando empiezo a preguntarme si me habrán visto, si ella era linda o era un monstruo, y qué habrían dicho en la agencia si me vieran con una muchacha tan negra. Sí, me siento culpable de este gran acto de liberación..."

Walsh ESCRITOR

Rodolfo Walsh tuvo una tortuosa relación con la literatura, luego de haberse definido como marxista. (Soy lento, he tardado quince años de pasar del mero nacionalismo a la izquierda) Después de publicar ¿Quién mató a Rosendo? dijo: " las cosas cambiaron realmente en 1968, cuando la política lo ocupó todo. Entonces empecé a ser un escritor político. Mis ideas sobre la novela han cambiado"

A Walsh le faltaba la novela para consagrarse como escritor. Pero después de Operación Masacre, y de su estadía en Cuba, decidió que ya en Argentina no podía desvincularse la literatura de la política. El ya había decidido. "Empiezo a asimilar lo básico del marxismo y mi ´nivel de conciencia` es hoy bastante mayor. No aceptaría hoy incluir una cita de un bufón como Manucho (Manuel Mujica Láinez) en la contratapa de un libro ( se refiere a Un kilo de oro), ni vacilaría en rechazar una beca en USA, etc."

La novela era, para Walsh, algo así como la representación de los hechos. " Yo prefiero su simple presentación. (...) Eso quiere decir que la novela es lo difícil de decir, lo que se resiste a ser dicho? Lo que me compromete más a fondo? Otra variante que he pensado es que la novela es la última forma del arte burgués, y por eso ya no me satisface".

Ese mismo año, en Madrid Perón le presenta a Raimundo Ongaro, Secretario General de la CGT de los Argentinos, y el 1 de mayo aparece el semanario CGT, que funda y dirige por expreso pedido de Perón.. En 1969 empieza a militar en el Peronismo de Base. "No le entiendo nada- dijo Ongaro luego de leer unos escritos suyos- ¿Escribe para los burgueses?" " Me molestó porque sé que tiene razón" escribió Walsh, luego de este hecho.

Walsh militante

En 1973 comienza a militar en la organización Montoneros con el grado de Oficial 2° y el alias de Esteban. Crea un sector del Departamento de informaciones de Montoneros, y será su responsable. Junto a su amigo, el poeta Francisco Paco Urondo, participa como fundador y redactor de Noticias. Este diario presentaba los puntos de vista de Montoneros. A principios de 1974 deja constancia por escrito sus diferencias de concepción, tácticas y estrategia con la cúpula de Montoneros, en un último intento de cambiar el rumbo, que, de seguir así, llevaba a una segura derrota. No es escuchado. "Nosotros le decíamos traidores a ellos, a los Vandor, a los Matera, a los Remorino. Pero los traidores éramos nosotros. Porque Perón siempre los apoyó a ellos."

Bajo el golpe de Estado encabezado por Jorge Videla, crea la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA). "Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información."

El 29 de setiembre de 1976 muere en un enfrentamiento su hija Vicki. Tenía 26 años, una hija y era militante de Montoneros. Muere también su amigo Paco Urondo en Mendoza, perseguido por fuerzas militares conjuntas.

El 24 de marzo al cumplirse un año de la dictadura, envía su famosa "Carta Abierta de un escritor a la Junta militar" a las redacciones de los diarios, y nadie la publica. El 25 de marzo, entre las 13.30 y las 16, Walsh es secuestrado por un grupo de Tareas de la ESMA, comandado por el oficial de Inteligencia García Velasco. Sobrevivientes de la ESMA le acercaron a su hija Patricia Walsh una versión de lo sucedido. Según esa versión Rodolfo debía ser tacleado por el oficial de Marina y ex rugbier Alfredo Astiz, quien falló en su intento. Esto generó una momentánea confusión que permitió a Rodolfo gatillar el revólver calibre 22 que guardaba en la entrepierna. Así hirió a uno de sus agresores, que quedó rengo (a fines del 77 ese hombre fue galardonado con una medalla en una ceremonia secreta de la ESMA)

El 25 de marzo de 1977 asesinan al hombre que decidió para siempre ser "fiel al compromiso de dar testimonios en tiempos difíciles"

Fuentes:
Ese hombre y otros papeles personales. Seix Barral. Edición a cargo de Daniel Link.
Textos de y sobre Rodolfo Walsh. Alianza Editorial. Edición a cargo de Jorge Lafforgue.
Revista Vde Vian. Notas de Rodolfo Baschetti y Osvaldo Aguirre.
Libros publicados por Rodolfo Walsh:

Variaciones en Rojo. Hachette1953; De la Flor 1985.
Operación Masacre, un proceso que no ha sido clausurado. Sigla, 1957
Operación Masacre y el expediente Livraga. Con la prueba judicial que conmovió al país, Continental Service, 1964
Caso Satanowsky, Verdad, 1958. De la Flor agrega en 1986 un prólogo de Horacio Verbitsky .
Los oficios terrestres, Jorge Alvarez, 1965
Una granada. La batalla. Jorge Alvarez, 1965. de la Flor, 1988
Un kilo de oro. Jorge Alvarez, 1967
¿Quién mató a Rosendo? Tiempo Contemporáneo, 1969
Un oscuro día de Justicia. Siglo XXI, 1973
Recopilaciones póstumas

Obra literaria completa. México. Siglo XXI, 1981
Rodolfo Walsh y la prensa clandestina 1976-1978. Ediciones de la Urraca, 1985.
Cuento para tahúres y otros relatos. Puntosur, 1987. Reeditado por De la Flor en 1996.
Yo también fui fusilado, Vuelve la secta del gatillo y la picana y otros relatos. Los libros de Gente Sur, 1990
La máquina del bien y del mal. Clarín – Aguilar, 1992.
Cuentos. Biblioteca Página/12, 1993
Rodolfo Walsh vivo. De la Flor1994. compilación y prólogo de Rodolfo Baschetti.
El violento oficio de escribir. Obra periodística(1923-1977) Espejo de la Argentina/ Planeta, 1995
Ese hombre y otros papeles personales. Seix Barral, 1996. Recopilación a cargo de Daniel Link
Semanario CGT. Página/12- Univ. De Quilmes. 4 libros de 86 páginas
Textos de y sobre Rodolfo Walsh. Alianza Editorial,1999


Yo, Rodolfo

Por Rodolfo Walsh

Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados (1), y eso me gustó.

Nací en Choele-Choel, que quiere decir "corazón de palo". Me ha sido reprochado por varias mujeres.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antig"uedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba.

Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1947, y otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba "Mar Negro", y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero esta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.
Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.
Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo es no haber terminado mi profesorado en letras.

Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.

La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y el dinero. Me callé durante cuatro años más, porque no me consideraba a la altura de nadie.

Operación masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años. En 1964 decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces. En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

(1) Unidad métrica compuesta por una sílaba breve (sin acento) y una larga (acentuada).
Así, habría que leer Rodólf Fowólsh.


Los cables de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA)

EL GOBIERNO MILITAR Y LOS PRESOS POLÍTICOS
Buenos Aires, 20 ago (ANCLA) - En las últimas semanas se ha podido desentrañar -por lo menos parcialmente- el misterio que rodea a las anunciadas listas de detenidos políticos que el Ministerio del Interior guarda tan celosamente. En repetidas oportunidades algunos órganos de prensa escrita sostuvieron que a corto plazo la Junta Militar informaría sobre las detenciones que se vienen realizando desde el 24 de marzo pasado, pero hasta la fecha un aparente impedimento burocrático imposibilitaría la publicación de los listados y causas de los detenidos en penales y unidades de las Fuerzas Armadas.

De acuerdo a lo que hicieron conocer voceros militares a esta agencia, existe un organismo denominado COMICIA (Comunidad de Inteligencia) creado a mediados del año 1975 que se encarga, entre otras funciones, de llevar un pormenorizado registro por computadora de los detenidos, antecedentes políticos, y dependencia en la que se encuentran. También se consignan las circunstancias de la detención, el lugar y la fuerza represiva que actuó.

Cada zona o cuerpo militar posee un organismo similar de la COMIC1A estando centralizada toda esta intormación en las computadoras que existen en el octavo piso del Comando General del Ejercito, al que concurren diariamente funcionarios del Ministerio del Interior, SIDE (Secretaria de Inteligencia del Estado), SIE (Servicio de Informaciones del Ejército), SIN (Servicio de Informaciones Navales). SIA (Servicios de Informaciones de Aeronáuticas). institutos penales, CENOPE (Central de Operaciones), etc.

Allegados a los generales Viola v Dalla Tea señalaron que en el mes de junio las computadoras tenían procesados los datos completos de 4210 detenidos a disposición del Poder Ejecutivo y 1420 a disposición del poder militar, lo que significa que se disponga en la actualidad de un total de 5650. Estos registros comprenden las detenciones efectuadas desde el 24 de marzo, fecha en que la Junta Militar encabezada por el general Videla se hizo cargo de la conducción de la totalidad del poder del Estado.

La misma fuente confirmó que la inconveniencia de publicar estos datos radica en que muchos de los detenidos registrados habían "aparecido' como muertos en combate en fechas muy posteriores a su detención y otros especialmente en jurisdicción del III Cuerpo, comandado por el general Menendez, está registrada la detención y los antecedentes, pero se ignora el destino final de los cautivos.

Otro tanto ocurre, según este mismo vocero militar vinculado a la Secretaria General del Comando General del Ejercito, en dependencias de la Escuela de Mecánica de la Armada donde aparecen en los registros de la COMICIA 160 detenidos, de los cuales se encuentran alojados solamente 45. Ninguno de los restantes ha sido enviado a otra dependencia carcelaria, por lo que se cree que han sido eliminados y tirados al Río de la Plata.
Por ultimo cabe consignar, según otra fuente no militar pero digna de crédito, que en la prisión militar de encausados de Campo de Mayo habría -hasta la redacción de este cable- 38 detenidos pero el Comando General del Ejército tiene registrado el ingreso de 206 personas.

"EL MUNDO EN GUERRA"

Buenos Aires, ago 27 (ANCLA) - El lunes 23 de agosto, a las 22 horas, los técnicos y empleados de Canal 7 de televisión vivieron momentos de incertidumbre al ser rodeados los estudios por un numeroso contingente de patrulleros de la Policía Federal Argentina. Los estudios del canal oficial, que depende de la Secretaría de Información Pública de la Presidencia, están ubicados en la avenida Leandro N. Alem, a 5 cuadras de la Casa Rosada, en el edificio Alas, en el que además viven gran cantidad de oficiales en actividad y retiro de la Fuerza Aérea Argentina.
El personal recién entró a los estudios una vez completado el cerco policial, manifestando el oficial a cargo del procedimiento que "la Policía Federal había recibido una denuncia telefónica, de un oficial superior del Ejército, de que desde las 21.30 se estaba pasando una película de propaganda subversiva".

Al iniciarse el despliegue el personal del canal creyó que estaba vinculado con la seguridad del personal militar que vive en el edificio, ya que en la empresa no existe ningún tipo de conflicto gremial o político.

A esa hora la primera televisora de la Argentina pasaba un documental de la serie "El mundo en guerra", que desde hace varios meses integra la programación oficial del canal.

La serie "El mundo en guerra" está compuesta por películas documentales que narran episodios de la Segunda Guerra Mundial en distintos países de Europa.

El lunes 23 a las 21.30 horas se transmitió una película referida a la ocupación nazi de Holanda, mostrando la brutalidad de los métodos de dominación alemana, la persecución y exterminio de judíos, a la vez que exaltaba los métodos de resistencia y propaganda del pueblo holandés.
En distintos pasajes se realizaron reportajes a personas que tuvieron papeles protagónicos, en los dos bandos, durante la ocupación nazi. Uno de los reporteados que había sido barrendero y militante comunista durante la ocupación, narró cómo fueron organizando la resistencia, la prensa, e! sabotaje v las huelgas.

Técnicos del canal dijeron que posiblemente este pasaje del barrendero comunista de la Segunda Guerra Mundial llevó al oficial del Ejército a efectuar la denuncia, o quizá algunas analogías entre los métodos represivos actuales y los de las tropas nazis que podrían llevar a identificar a las fuerzas represivas argentinas con los soldados de la Alemania de Hitler.

En medios allegados a Canal 7 se estimó como probable que sea levantado en forma definitiva el programa " El mundo en guerra".

DENUNCIAN COMO CENTROS DE DETENCIÓN A GUARNICIONES MILITARES

Buenos Aires, ago 27 (ANCLA) - Las Escuelas de Mecánica de la Armada y de Ingenieros del Ejercito fueron denunciadas como centros de detencion y tortura de presos políticos en la Argentina, según se desprende de sendas presentaciones formuladas por la madre y un grupo de obreros ante un juez. y un jefe militar.

La señora Eva Arancibia de Torres interpuso un habeas corpus en favor de su hijo Mario Rufino Torres, detenido el 3 de mayo en horas de la madrugada por efectivos de las Fuerzas Armadas en su domicilio de Ricardo Gutiérrez 1939, en la localidad de Olivos.

La recurrente indica en el escrito judicial que según referencias de personas que estuvieron detenidas, "mi hijo se encuentra privado de libertad en la Escuela de Mecánica de la Armada, en las avenidas General Paz y Libertador" de la capital argentina.

La madre del detenido señala que "conozco de cerca la actuación de mi hijo y estoy absolutamente segura que no ha cometido delito o falta alguna, razón por la cual estimo que se trata de una detención sin causa que debe cesar de inmediato"

Por otra parte, un grupo de obreros de la planta industrial de Terrabusi S.A. de General Pacheco, provincia de Buenos Aires, una empresa de productos alimenticios con establecimientos fabriles en distintos puntos del país, elevó una nota al subjefe del área Tigre de las tuerzas militares que combaten a la guerrilla, y que tienen su asiento en el acantonamiento militar de Campo de Mavo, en las afueras de Buenos Aires.
La nota obrera reclama la libertad de Juan Esteban Ferreyra, delegado gremial del personal de esa planta industrial, "para que se restituya a su trabajo y al seno de su familia".

Nos creemos en el deber moral de dirigirnos al señor jefe testimoniando sobre la rectitud del comportamiento del compañero de trabajo Ferreyra, no solamente como trabajador sino como representante gremial nuestro", dice la nota de los trabajadores argentinos.

Desde la instauración del actual régimen militar, el 24 de marzo pasado, los detenidos políticos en la Argentina están alojados en barcos, en antiguas cárceles rehabilitadas y en diversas guarniciones de las Fuerzas Armadas.

Testimonios recientes de liberados en la provincia de Córdoba, donde tiene su asiento el poderoso Cuerpo de Ejercito III a cargo del general Luciano Benjamín Menendez, señalan como campos de concentración y tortura a los destacamentos militares conocidos como "La Ribera" v "La Perla".
El 6 de noviembre de 1974 se implantó el estado de sitio en la Argentina por disposición del gobierno de María Estela Martinez de Perón. Al irrumpir los militares se contabilizaban en todo el país unos 4.000 detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Actualmente se calcula que suman más de 15.000 y son incontables los muertos v desaparecidos.

Un día antes del golpe murieron 24 personas en todo el país por acción de la violencia política. Del 24 de marzo al 8 de abril, es decir en el lapso de 16 días, los diarios de Buenos Aires contabilizaron 152 por esa misma violencia: 19 policías, 2 militares, 68 presuntos guerriilleros, 9 cadáveres civiles identificados y 54 civiles sin identificar.

CAMPAÑA DE CENSURA Y REPRESIÓN CONTRA EL PERIODISMO

Buenos Aires, ago 30 (ANCLA) - Un agudo malestar ha causado en medios allegados a la Secretaria de Información Pública, que preside el capitán de navio Carlos Carpintero, la declaración emitida por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), entidad que nuclea al grueso de las publicaciones periodísticas nacionales.

La nota esta dirigida al presidente de la Nación, v cuenta como objetivo primordial el reclamo de poder informar más libremente y la condena abierta a los actos de violencia que sufren los hombres de prensa en la actualidad.

Esta inquietud de ADEPA tiene su origen en hechos concretos que abarcan todos los rubros de la represión contra el periodismo argentino, la censura, la supresión sistemática de todo tipo de prensa independiente, las amenazas, los secuestros, encarcelamientos, por último la tortura y el asesinato de varios profesionales.

"Desde que comenzó a generarse el terror sistematizado en la Argentina -dice la nota de ADEPA- hemos sido objeto de presiones, maniobras extorsivas, actos terroristas, llegándose inclusive al asesinato. Este fue el método corriente mediante el cual se trataba de lograr la autocensura y, por ende, la desinformación popular; lo importante para estos sectores era justamente, que nunca más el pueblo supiera de qué se trataba. Así fue creciendo en el país una inseguridad física que luego se vio sensiblemente agravada por la inseguridad jurídica."

Es conveniente recordar que ya durante el anterior gobierno -que ejerciera la viuda de Perón- se hicieron sentir estos efectos, numerosas fueron las publicaciones que resultaron suprimidas ("Noticias", "El Mundo", "Crónica", "La Calle", "Respuesta Popular" e innumerables periódicos políticos) y también varios fueron los periodistas asesinados, siendo los casos mas importantes los del fotógrafo Fumarola, muerto de sesenta balazos, y los cronistas Money v Colombo también brutalmente ejecutados.

Entre los detenidos de esa época figuran el periodista cordobés Roberto Reyna (torturado), el director de la revista peronista "El Descamisado", Dardo Cabo (torturado, perdió la rnovilidad de un brazo), Emiliano Costa de "El Cronista" (torturado), el ex secretario del Sindicato de Prensa, Eduardo Jozami, v el periodista Pedro Cazes Camarero. Todos se encuentran en la actualidad alojados en distintos institutos de detención, varios de ellos sin proceso, y con pésimas condiciones de trato.

"La Nación entera -prosigue ADEPA --sufrió los efectos de esa inseguridad en todos los terrenos de la vida cotidiana. Y a ello se sumaron las detenciones de periodistas, el cierre de medios de comunicación, la instauración de ambiguas normas legales tales como la ley de seguridad del Estado, y el dictado de medidas económicas tendientes a ahogar financieramente a los diarios. Había un solo propósito, reiteramos, desinformar al país, condenar al pueblo al silencio o, lo que es peor aun, lograr que deliberadamente estuviera mal informado."

Al producirse el golpe militar del 24 de marzo la situación de la represión inicial contra ¡a prensa empeoró aún más. Desde el principio la totalidad de los diarios y revistas fueron conminados a ajustarse a severas normas de censura, que los convirtieron en esos primeros días en una masa uniforme de letras que reiteraban loas al nuevo gobierno. "Da lo mismo leer cualquier diario o mejor no leer ninguno" fue uno de los comentarios más oídos en esos tiempos, lo que el periodista Rodolfo Terragno supo precisar aun mas cuando escribió en su revista "Cuestionario": "Es lamentable ver que todos los diarios funcionan en cadena".

Publicaciones como "Nuevo Hombre", "Nuestra Palabra", "Tribuna Popular", "La Yesca", "Posición Nacional", "Sucesos", "Información", etc., que eran orientadas por partidos y agrupaciones políticas, fueron clausuradas, algunas de ellas antes de lanzar su primer numero a la calle. Otras -las más recientes- corno "Cuestionario" y "Crisis" resolvieron su autodisolución como empresas editoriales debido a las continuas amenazas y a los secuestros de algunos de sus colaboradores.
En el caso de la revista "Sucesos' . que orientaba el presidente del Partido Intransigente, (Doctor Oscar Alende, sus editores fueron citados al despacho del capitán de navio Corti, y allí fueron conminados por éste a no intentar la edición del semanario "si no querían terminar todos presos". Entre los cargos que se les hacían figuraban, la publicación de una foto del presidente Videla "que no expresaba la imagen de reconstucción nacional que nosotros queremos", segur Corti. Y la inclusión de un reportaje al escritor Julio Cortázar, que "como todos saben es comunista y nadie tiene interés en saber lo que dice", concluyó.
A esta campaña de censura y clausuras selectivas (la mayoría de las veces compulsivas), se comenzaron a sumar los casos de trabajadores de prensa encarcelados, desaparecidos y presuntamente muertos.

En los últimos días de marzo y principios de abril son encarcelados Eduardo Molina y Vedia ("La Opinión"), Guillermo Alfieri v Mario Paoletti ("El Independiente" de La Rioja). Cesar Jaroslavsky, Joaquín Alvarez. Carlos Alvarez, José Rammaciotti, Tilo Wenner, Plutarco Schallert y Antonio di Benedetto (reconocido escritor y periodista del diario "Los Andes" de Mendoza). La mayoría de ellos fueron torturados y de pocos se ha logrado saber en qué lugar están prisioneros.

"En un período como el que transitamos -afirma ADEPA-, en el cual están anuladas algunas de las vías a través de las cuales se expresa la opinión ciudadana, una prensa sin ataduras que pueda manifestarse con fluidez, sin prevenciones que la coarten, se torna el único canal por cuyo intermedio las autoridades pueden pulsar la repercusión de sus medidas,"
Voceros cercanos a esa entidad han dejado conocer que en el último tiempo el clima que se respira en los medios periodísticos es francamente intolerable, "el terror y la psicosis de muerte ha ganado a la mavoría –dicen- ya que nadie se siente seguro de no ser secuestrado en los próximos días bajo la acusación de colaborar con la subversión .
Las estadísticas demuestran que esta psicosis tiene su correlato de veracidad. A los nombres de Miguel Angel Bustos ("El Cronista"), Carlos Perez- ("Clarin") y el asesinato del uruguavo Zelrnar Michelini, se agregaron otros secuestrados en los últimos meses. El 17 de julio pasado numerosos individuos armados se llevaron de un cine de esta capital a Enrique Walker, ex secretario de redacción de las revistas "Gente" y "Extra", en este mes desapareció un trabajador gráfico de nacionalidad uruguaya del taller de "El Cronista", un delegado gremial de "La Nación y una delegada de "La Razón", mientras que era allanado el domicilio de otro delegado gremial de ese diario. Al salir de su casa fue secuestrada la redactora de Canal 13 Nora Laffon, quien fue torturada y posteriormente liberada. La periodista Susana Viau sufrió el allanamiento de su casa, que fue también destruida, mientras que el 5 de agosto pasado fue secuestrado en la puerta del diario "El Cronista" el redactor Héctor de Marchi. que también es corresponsal de Canal 13 de México
En los últimos días la ola de violencia oficial contra la prensa recrudeció notoriamente al ser allanados por fuerzas del Ejercito los domicilios de varios ex delegados de "Noticias" y "El Mundo"; numerosos corresponsales extranjeros en nuestro pais han recibido amenazas de muerte, entre ellos el secretario de la asociación que nuclea a dichos proiesionales, Giangiacomo Foa. El 12 fueron allanadas las oficinas de la agencia noticiosa Interpress Service y fueron detenidos la administradora de la misma, de apellido Figueroa, y los periodistas Patricia Villa y Juan Canal. Poco después era detenido por fuerzas conjuntas -Marina y Policía Federal-el periodista Eduardo Suárez de "El Cronista". La señora Figueroa y el señor Canal fueron liberados 24 horas, después, luego de un interrogatorio en dependencias policiales. Del resto se carece de noticias sobre su suerte. En una de las dependencias de Interpress, miembros de la Superintendencia de Seguridad Federal (Policía Política Argentina) intentaron detener a varios periodistas -que estaban ausentes- en base a un listado con el que contaban. Al comprobar que entre el personal no requerido habia un cronista de nacionalidad uruguaya, se lo incluyó de todos modos en la lista. "Si es uruguayo no debe ser muy inocente' , dijo uno de los funcionarios policiales. Varios de los buscados lograron ausentarse del país al día siguiente.

La emigración ha sido el camino adoptado en los últimos meses por casi un centenal de hombres de prensa, varios de los cuales son figuras muy conocidas.

Como corolario de esta escalada de terror, el día 23 de agosto, fuerzas de la Marina y la Policía Federal rodearon, ocuparon y revisaron piso por piso el edificio del diario "Crónica". ubicado en Azopardo y Garay de esta capital, en busca de una decena de delegados gremiales -periodistas v gráficos- acusados de promover un conflicto con la empresa. Los uniformados, armas en mano, amenazaron a los trabajadores para que delataran a sus compañeros. Uno de los delegados -de apellido Villanueva- fue detenido y obligado a subir a empellones a una camioneta de la Marina. 'Nosotros sabemos -nos dijo un cronista- que ya no lo veremos más, y que con suerte nos enteraríamos un día del hallazgo de su cadáver acribillado a balazos.

Pocos días después, un grupo de individuos encapuchados que se identificaron como policías, irrumpían en el domicilio de los hijos del periodista v poeta Juan Gelman -actualmente en Italia- secuestrando a ambos: Marcelo, de 20 años y Elvira de 18; junto con ellos se llevaron a la esposa del primero, que está embarazada de siete meses. La hija de Gelman esta recluida en cama desde hace cuatro años a causa de un accidente que la dejó paralítica. Su madre presentó un recurso de hábeas corpus en el que aclara que su hija no puede sobrevivir sin una dosis diaria de medicamentos.

Esta verdad que hoy se llama "miedo en el gremio periodístico" es lo que ADEPA deja traslucir en su nota al presidente Videla, ya que los empresarios saben que de esta forma es casi imposible el crecimiento de las fuentes de trabajo. Por eso aclaran que "no creemos equivocarnos si afirmamos que el más importante aporte que la prensa argentina puede hacer al éxito del proceso es perseverar en el cumplimiento de su deber de siempre: informar libremente".

Por último, cabe señalar que varios de los firmantes de la nota habrían sido citados por el secretario de Información Pública a efectos de señalarles el desagrado que habría causado en las filas de las Fuerzas Armadas argentinas dicho mensaje que -según allegados a dicha área de gobierno- "no hace otra cosa en definitiva que crear el caldo de cultivo a la subversión".

MALESTAR EN LA POLICÍA PROVINCIAL

Buenos Aires, Dic 19 (ANCLA). Fuentes vinculadas a la Policía de la Provincia de Buenos Aires nos han hecho llegar la información de que existe un agudo malestar en dicha repartición debido a una sucesión de hechos que comienzan a desencadenarse desde el día en que una poderosa bomba estalló en la sede de la misma.

Como se recuerda, el día 10 de noviembre -a media tarde- un empleado civil afectado a la jefatura policial hacía detonar un potente arte'-facto explosivo en momentos en que la plana mayor de la repartición se encontraba reunida con el subjefe, coronel Guillermo Trotz. La explosión -reivindicada para sí por la organización peronista Montoneros- causó numerosas víctimas y cuantiosos daños.

A las 18,30 hs. de ese día se entregaba a los per' -listas un comunicado de la dependencia atacada que informaba sobre los hechos y destacaba que "víctimas del atentado" habían tallecido el Cnel. Trotz y el agente Carlos Restuccia. La información llevaba la firma del director general de Seguridad, comisario general Gene. A las7.20hs.del día siguiente, un nuevo comunicado de prensa esta vez firmado por el jefe' Cnel. Ramón Alberto Camps- remarcaba que "toda información relacionada con el suceso será dada exclusivamente por esta jefatura' v terminaba aclarando que el Cnel. Trotz no había fallecido, aunque sus lesiones eran gravísimas.
Esta contradicción entre los dos altos jefes no se producía por casualidad. Tiene sus orígenes en el día 9 de setiembre de este año en que el Cnel. Trotz asumiera la subjefatura. Todas las expectativas para ocupar dicho cargo estaban puestas en Gene, que hasta ese momento era una suerte de "mentor ideológico" de Camps -escribía sus discursos- y el que ante la repartición ejercía la subjefatura natural, sin lugar a dudas.
Según la ley orgánica de la PPBA el subjefe debe pertenecer a la repartición, algo que aquí se pasó por alto en tres oportunidades, ya que en la subjefatura se sucedieron el Cnel. Trotz, el Cnel. Mosto y en la actualidad el Cnel. Emilio Tabernero. Con este hecho, la vieja tirantez entre militares y policías de carrera se veía reforzada.

Gene, considerado por sus pares como un brillante profesional, goza del respeto de altos cuadros de la repartición.De carácter dicharachero, jamás utiliza guardaespaldas v se lo define como ubicado en el campo de los "legalistas", es decir, los que no son partidarios de los secuestros y otros métodos ilegales.

Su apresuramiento en informar subí e la muerte de Trotz lo haría pasible en los próximos dias de una sanción ejemplarizadora: seria pasado a disponibilidad tal cual lo marca el Arl. 178 de la PPBA.
Esta noticia ha provocado una situación de extrema tirantez entre los cuadros ya que varios comisarios generales y jefes regionales -en especial los de Lanús y La Plata- se habrían solidarizado con él y estarían dispuestos a realizar un planteo formal al comandante del Primer Cuerpo de Ejército.

El lunes 14, un conocido comisario general de la PPBA comentó a ANCLA que "sería paradójico que quieran sancionar a Gene, de gran consenso entre nosotros, ya que ellos-los militares-nosólo no han respetado la Ley Orgánica que nos rige sino que desde que entraron aqui el desprestigio y la calumnia nos abarcan a todos",

FUSILAN A UN JOVEN EN PLENO CENTRO

Buenos Aires, Dic 21 (ANCLA). Vecinos del barrio de Almagro testimoniaron a nuestros cronistas sobre un suceso que llenó de pánico y asombro a esa popular barriada porteña.

El día 13 de diciembre a las 18,15 hs mientras circulaba por la calle Mario Bravo entre la avenida Corrientes v Humahuaca tue ultimado un joven de alrededor de 27 años.

Según relatan los vecinos, el muchacho, que vestía un traje azul y medía alrededor de un metro ochenta y cinco centímetros de altura, fue interceptado por un automóvil Ford Falcon color celeste claro, del que bajaron a la carrera cuatro individuos de civil.

Sin decir una palabra se abalanzaron sobre el joven e intentaron esposarlo para llevarlo hasta el vehículo. Éste comenzó a resistirse desesperadamente tratando de llamar la atención de los numerosos transeúntes que por allí pasaban. En el forcejeo, un golpe en la cabeza lo hizo caer al suelo y una vez allí comenzó a recibir una feroz golpiza por parte de sus atacantes.

Algunos con patadas y otros con cachiporras trataban vanamente de inmovilizarlo. En ese momento, los azorados vecinos vieron cómo uno de los individuos -el más gordo- sacó un revólver y trató de golpear al muchacho. Este, que por poseer una buena contextura física tenía a maltraer a sus captores, manoteó el arma y se escapó un tiro que fue a incrustarse en una pared cercana. Luego, con más suerte, logró apoderarse del arma de su agresor y disparar nuevamente, hiriendo -al parecer levemente- al mismo hombre.

Esta tenaz resistencia enfureció al resto que, a la orden de uno de ellos, desenfundaron sus armas y virtualmente fusilaron al infortunado joven. Más de veinte disparos impactaron en su cuerpo, que quedó boca arriba, ya exánime.

Los individuos -que procedían a cara descubierta- comenzaron a patear y escupir el cadáver. Luego, procedieron a enfundar sus armas y acarrear el cuerpo en el coche, alejándose del lugar velozmente.
En la esquina de Mario Bravo v Corrientes, numerosas personas -todavía conmovidas por lo observado- denostaban a los autores de tal procedimiento, comentando varios de ellos que el muerto era conocido en la zona y gozaba de la estima general.

El clima de absoluta inseguridad con que se mueven los habitantes de Buenos Aires en estos días flotaba trágicamente en el aire. A pocos metros de allí, un grueso manchón de sangre indicaba que el "monopolio estatal de la fuerza para aplicar la justicia" -que tanto reclama para sí el presidente Jorge Videla- seguía estando en dudosas manos.

CAZA DE BRUJAS (I), EMPRESARIO EXILIADO

Buenos Aires, Dic 20 (ANCLA). Fuentes allegadas al ex jete de policía de Mendoza, vicecomodo-ro Julio César Santuccione, informaron sobre los entretelónos de una reunión que culminó con el exilio del gerente general de la empresa SIAM, doctor Humberto Lanzillota, acusado de pertenecer a la denominada "subversión ideológica".

El señor Lanzillota se encuentra actualmente en e! exterior junto a su familia en cumplimiento de la "recomendación" hecha por el comodoro que representa la intervención militar en esa fabrica perteneciente al Estado argentino. La recomendación" se produjo al finali/.ai una reunión en la que Santuccione en presencia de varios integrantes de los servicios de inteligencia militares- explicó al alto ejecutivo "que tan responsables como los combatientes de la guerrilla eran los que le habían dado pasto", y que entre ellos se encontraban los profesores universitarios "que enseñaban cosas subversivas". Ante la sorpresa del doctor Lanzillota, Sanluccione le inloi -mó que los servicios de Inteligencia habían revisado las clases grabadas que él había dictado en la Universidad de Lomas de Zamora en 1973, en el área de las ciencias económicas, "dejando a su criterio sacar las conclusiones pertinentes"

El doctor Lanzillota había sido llamado para ejercer el cargo de director general de SIAM por la intervención militar en dicha fábrica luego del golpe militar del 24 de marzo. En esa oportunidad su condición de ex profesor universitario no constituyó un impedimento para ser aprobado por el servicio de informaciones de la Aeronáutica. Sin embargo, varios meses después con la agudización de la "caza de brujas" en el país, dichos antecedentes le valieron ser acusado de "subversivo".

"El hecho de que en este momento esté fuera del país en lugar de muerto o encarcelado-reafirman las fuentes- se debió a la defensa que de el hizo el comodoro titular de la intervención en SIAM". Si bien oficialmente se intormo que el señor Lanzillota "agobiado por las numerosas tareas de conducción de la fábrica había decidido tomarse unas prolongadas vacaciones en el exterior", la realidad es que se negoció su alejamiento del cargo para preservar su vida.

Durante la gestión del vicecomodoro Julio Cesar Santuccione como jefe de policía de la provincia de Mendoza, se produjo el asesinato de prostitutas perpetrado por un comando policial "Pío XII" y el encarcelamiento del escritor Antonio Di Benedetto a raíz de sus editoriales en el diario "Los Andes" de esa provincia.

ANCLA: Una aproximación desde el punto de vista "técnico"

Tomado de "ANCLA: Una experiencia de comunicación clandestina orientada por Rodolfo Walsh", N. Vinelli.

ANCLA funcionó como una agencia de noticias que operaba en la más absoluta clandestinidad. Sin embargo, mantuvo los rasgos característicos de esa empresa. Ideológicamente la elección de un género textual no es inocente, por el contrario, implica un posicionamiento social: desde la elección de una agencia noticiosa como forma de funcionamiento, ANCLA reafirmo su condición de ser la primera en recibir información.

A su vez, el género le dio la posibilidad de construir la información produciendo un efecto de objetividad. Ese efecto fue aprovechado para escribir sobre "los secuestros y otros métodos ilegales", de forma tal que le hacía decir a sus informantes aquellas cosas que ANCLA no podía decir (hay desaparecidos y fusilados) para proteger su identidad.
El trabajo desarrollado por la agencia, entonces, se mueve dentro de un margen muy pequeño, donde en cada línea se cuidan los límites -y las conexionesentre un instrumento para la acción política ligado a la inteligencia montonera y la agencia como proyecto de comunicación popular. En ese sentido, es interesante ver, desde un punto de vista más "técnico", sus modos de funcionamiento, a fin de evaluar la puesta en acto de sus múltiples objetivos.

Fuentes
Las fuentes de información de ANCLA son semejantes a las fuentes con que se manejaba el Departamento de Informaciones e Inteligencia. De hecho, la agencia funcionaba en ese ámbito. Por lo tanto se puede afirmar que las fuentes podían ser internas, obtenidas a través de los canales orgánicos; legales, a través de la prensa y los discursos; clandestinas ("escuchas" e interceptaciones); y populares (gente común que tenía cierta información y la hacia llegar a la agencia). A esta lista debe agregarse la atención especial que se prestaba a los llamados informantes clave en determinada temática'4, a los medios de información extranjeros y a algunos periodistas argentinos que colaboraban con la agencia.
"Entre los que mandaban información a ANCLA había muchos perio-distas que incluso a veces redactaban informes", explica Lila Pastoriza. Por empezar, Walsh reunió periodistas de su más absoluta confianza y con ese equipo empezó a formar una extensa red de informantes: en los estudios jurídicos existía información acerca de los pedidos de habeas corpus; en las empresas se conocían datos socioeconómicos, contactos y negociados entre los sectores de poder; en la calle muchos veían secuestros y operativos; en las redacciones del país se manejaba cierta información.
Tenemos, entonces, una agencia realizada sobre la base de una estructura artesanal alimentada sobre la base de información popular y de (en menor medida) "informantes calificados". Es decir que la participación, al menos, estaba garantizada desde la fase de emisión de la información. De otro modo, no hubiese existido la posibilidad de crear la agencia. Prueba de esto es el tiempo durante el cual se prolongaron sus servicios sin interferencias, ya que las fuerzas armadas buscaban "inexistentes talleres de impresión", y centraban su atención en posibles "infiltrados en puestos clave"''.
Aunque existían contactos "calificados", la mayor cantidad de información llegaba del seno mismo de la sociedad, lo que hace suponer a la agencia mas bien como un espacio de sistematización de toda la información que se corría de boca en boca, como un rumor, enfrentando el silencio imperante.
La importancia de la participación popular en la producción.de la información hizo que la agencia tuviera corresponsales en distintos puntos del territorio nacional, situación similar a la del Semanario CGTque, desde sus páginas, llamaba a los trabajadores a aportar en la distribución y venta de la prensa y a responder a la estructura de "un corresponsal en cada fábrica"70. Estos corresponsales no eran otros que militantes de la organización que cumplían tareas en diferentes áreas y regiones y que, a través de los canales orgánicos, hacían llegar la información a la agencia.
La mayoría de los militantes que participaron de ANCLA eran, además, "periodistas de batalla". Esa característica les facilitó "la lectura de los medios de comunicación, ya que estábamos muy acostumbrados al 'entre líneas'". Asimismo, el grupo tenía "bastante conocimiento acerca de dónde obtener la información sin perder tiempo y controlando las medidas de seguridad. Apuntábamos con mucha direccionalidad: si había alguna medida de resistencia en la fábrica Pirelli, buscábamos al compañero que había sido delegado y ya no estaba (porque estaba clandestino), pero que nos decía con quien se podía hablar"77. Acerca de la importancia de los medios extranjeros en la recopilación de información, Verbitsky plantea que "Walsh escuchó por onda corta de la BBC de Londres los detalles sobre un operativo militar en Buenos Aires. Todas las noches sintonizaba los informativos de La voz de Alemania, La voz de Estados Unidos, Radio Canadá Internacional (...), donde el tesoro de la información vedada a los argentinos se administraba con cuentagotas".
En ese operativo, que mencionaron escuetamente los medios oficiales días después, murió la hija de Walsh, Vicky, junto a un grupo de militantes en una casa de Villa Luro. Sus averiguaciones lo llevaron a escribir la Carta a mis amigos, donde cuenta las circunstancias de esas muertes y la frase que había gritado Vicky antes de quitarse la vida: "Ustedes no nos matan. Nosotros elegimos morir". Era septiembre de 1976 y con esa carta nació un nuevo instrumento de información, la Cadena Informativa.
Gracias a la multiplicidad de fuentes, el equipo de ANCLA pudo informar sobre la suerte corrida por miles de desaparecidos, denunciando así un plan de exterminio sistemático desconocido hasta entonces en el país: la existencia de campos de concentración donde las Fuerzas Armadas y de seguridad torturaban y asesinaban salvajemente a prisioneros no reconocidos legalmente como tales.
Para reunir esa información -celosamente ocultada por la Junta Militar-, era necesario que los testigos de hechos aberrantes hablaran. Luego, escribir y sistematizar la información, para más tarde reproducirla. De modo que el equipo debía asegurarse un flujo informativo permanente para crear la agencia, y apeló a toda su experiencia para lograrlo: Walsh había participado, también, de la formación de Prensa Latina en La Habana, en 1959.

Funcionamiento
Todos los entrevistados coinciden en definir a la Agencia de Noticias Clandestina como una estructura de armado muy artesanal, que permitió su subsistencia aún en condiciones dificultosas. La "secretaría de redacción" estaba compuesta por Lila Pastoriza (responsable), Lucila Pagliai, Carlos Aznárez y Eduardo Suárez. Todos ellos repartían su tiempo entre el funcionamiento de la agencia y otras actividades militantes.
Rodolfo Walsh era el jefe orgánico del grupo. Armó ANCLA y "la dejó en nuestras manos. Escribía algunos cables, participaba de la discusión política, pero prácticamente no intervenía en el funcionamiento de la agencia", aclara Pastoriza. El grupo central era móvil y muy dinámico. Luego del secuestro de Walsh, el 25 de marzo de 1977, la única que quedó enganchada con la estructura orgánica fue ella78. De todos modos, por fuera del grupo central eran varios los que colaboraban: al pertenecer a inteligencia, otros ámbitos de esa área participaban acercando información, pasando contactos e incluso escribiendo algunos cables, como por ejemplo Horacio Verbitsky70, quien más tarde reanudó los servicios de la agencia.
ANCLA era una estructura "amplia". La "secretaría de redacción" tenía a su cargo la elaboración de los cables, la impresión, la distribución, las entrevistas con los contactos que les permitían adquirir información de primera mano. Como explica Lucila Pagliai, las entrevistas se realizaban cuando "alguien corría el riesgo de encontrarse con vos para contarte algo". Después de !a primera caída empezaron las mudanzas. Primero una casa donde funcionaba un archivo mínimo, más tarde todos los elementos desparramados: en una casa el mimeógrafo, en otra la máquina de escribir, en otra una parte del archivo. La tarea se complicaba a medida que la represión recrudecía, pero ANCLA seguía adelante: "duró mucho, digamos que mucho más que buena parte de la estructura orgánica", subraya Pastoriza.

Lo cierto es que ANCLA recorrió casi toda la ciudad. Casas en el centro. Casas en los barrios. El grupo responsable se iba mudando a medida que las casas caían o se sospechaba algo. Se trataba de viviendas comunes, a fin de no llamar la atención, donde lo que no era "común" era tan solo una pieza, donde funcionaba una redacción de cuatro personas con un mimeógrafo, una máquina de escribir, y una pila de papeles. "Lo clandestino -define Pagliaies aquello que se mimetiza para no ser descubierto". Como dina Paolo Fabbri, ¿qué es algo que es y no parece lo que es?: el secreto
El parte de ANCLA de reanudación de los servicios sintetiza esta situación: "En procura de silenciar ANCLA las fuerzas de seguridad intensificaron en los últimos meses la persecución a periodistas e intelectuales a quienes sospechaban vinculados con esta agencia. Obviamente, ANCLA no reclama ni puede esperar un trato diferente del que la Junta Militar brinda al pueblo argentino, cuyas necesidades de información tratamos de servir. Sin embargo, mantener en funcionamiento una agencia de estas características es una misión relativamente simple, no más compleja ni riesgosa que organizar una huelga en una fábrica controlada por tropas militares. Una docena de personas80 convencidas de la importancia de romper el bloqueo informativo, un mínimo pero bien organizado archivo, una pocas máquinas de escribir, un sencillo equipo de impresión y un pequeño local que aparentemente se dedica a otra actividad, son suficientes para garantizar la continuidad de sus despachos".
Los cables se enviaban por correo a todas las redacciones, a los corresponsales, a las publicaciones internacionales, a direcciones a donde era importante que llegaran para cumplir con sus objetivos. Algunas de ellas "concretamente tenían que ver con los militares. Para conseguirlas, ahí estaban los contactos", señala Pastoriza, quien luego agrega que gracias al análisis sistemático de la información "sabíamos a donde mandar los cables: en la Iglesia había algunos sectores más reaccionarios que otros, además conocíamos las diferencias entre las FFAA y elegíamos a los sectores económicos a donde íbamos a mandar la información".
La misma situación se daba con los destinatarios del exterior, donde se publicaron muchos de los cables de ANCLA. "El exilio no empezó en 1976, sino que muchos compañeros comenzaron a salir en 1974 –explica Aznarez-. Esa gente que ya estaba afuera nos tiraba datos acerca de qué periodistas eran los mas convenientes para recibir los cables. Y cuando no los publicaban, al menos hacían correr el rumor".
Con el tiempo, el grupo pudo evaluar la repercusión de sus informaciones en los periódicos de Europa y Latinoamérica: "Nos entusiasmaba que Cambio 16 publicara los cables, que Le Monde los publicara, que algún diario mexicano los publicara. Sabíamos que asi la información llegaba a las embajadas Argentinas en esos países"8 . Aznarez recuerda, además, la difusión artesanal de los partes entre periodistas, exiliados y organismos de solidaridad en el exterior.
Lucila Paglial, por su parte, subraya que la distribución, al parecer simple y rutinaria, era en realidad "un operativo infernal" dadas las condiciones fuertemente represivas. Habia que obtener la información, discutirla, procesarla, redactarla y luego llevar los cables a los buzones de la ciudad. Todo simulando naturalidad y con una estructura mínima y clandestina. "Y no éramos más de cuatro", concluye.
Los sobres se enviaban sin nombre, para no "pegar" a los periodistas. En general, se los rotulaba "Sr. Jefe de...". Según Aznarez, cuando se consignaban nombres particulares era porque se mandaban a una gran parte de los periodistas de aquella época, de modo que no se levantaban sospechas. Y si alguno de ellos era de suma confianza, entonces "se le enviaba por otra vía" y no por correo, como era lo usual.
Lo llamativo es que, pese a las dificultades de un grupo tan reducido, los despachos de ANCLA cumplieron con la regularidad necesaria para el funcionamiento de una agencia periodística. Gracias a la apertura de las redacciones a partir de la vuelta de la democracia en 1983, se pudo observar que los cables se repartieron puntuales, pese a no haber sido publicados de forma tradicional.
Aznárez agrega, también, que "teníamos ojos y oídos en un montón de redacciones y en un montón de ámbitos. Algunos compañeros que trabajaban en los medios argentinos nos informaban sobre las situaciones que se daban con la llegada de los cables a las redacciones". Recibir el material de ANCLA "era como una bomba de tiempo. Algunos lo abrían, otros lo tiraban sin más".
Consultado sobre el tema, el periodista Osear Raúl Cardóse, que en ese entonces se desempeñaba en la sección Política del diario Clarín, señaló que en el ambiente se sabía que la agencia pertenecía a Montoneros82. Incluso, recordó algún llamado telefónico que avisaba que un cable estaba por llegar: "Los cables se esperaban y se leían para información propia. A veces se podía publicar algo entre líneas, sin consignar que la información provenía de ANCLA".
Cardóse sostuvo que los cables llegaban a otros medios, entre los que recordó al matutino La Nación y algunos diarios del interior del país. En su opinión, la agencia "contaba la otra historia" sin reducirse a la propaganda de la organización.

"Sacar" la agencia al exterior
Lila Pastoriza señala dos etapas en el funcionamiento de la agencia: una, la primera, hasta que se producen los primeros secuestros y allanamientos, el grupo se re-clandestiniza, Aznárez y Pagliai parten al exilio y se produce su propio secuestro; la segunda, a partir de la reanudación de los servicios de la agencia en agosto de 1977, a cargo de Verbitsky-entre otros que prefieren mantener el anonimato-, que duró unos meses más. Pastoriza explica que al final de la primera etapa el grupo central de ANCLA comenzó a darse una estrategia para sacar la agencia al exterior.
"A esa altura -recuerdacaer o no caer era un problema de azar. De modo que comenzamos a armar un esquema para mantener los contactos con las redes de información, y así sacar ANCLA desde el exterior enviando los cables a los mismos lugares. Y a 'escondidas' de la organización empezamos a sacar a la gente"83. Después de juntar el dinero suficiente, Carlos Aznárez y Lucila Pagliai salen del pais84. Mientras tanto, en Buenos Aires, Pastoriza decidió plantear la posibilidad de editar ANCLA desde el exterior orgánicamente. Estaba a la espera de la respuesta cuando fue secuestrada, y por lo tanto la posibilidad se diluyó.
En realidad, las cosas se fueron retrasando mucho más de lo pensado. No existía una idea clara acerca de dónde funcionar, pero cualquier planificación descartaba montar una base centralizada de la agencia en el exterior. Por el contrario,