Testimonios de Ramón Genaro Diaz Bessone, Benito Bignone y Albano Harguindeguy
Por Horacio Verbitsky
"Usted no puede
fusilar 7.000 personas"
Horacio Verbitsky
31 de Agosto de
2003
Los detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar fueron sometidos a
torturas y ejecutados en forma clandestina, reconoció el general Ramón
Genaro Díaz Bessone. Desde los salones del club social "Círculo Militar",
del que fue presidente durante varios períodos, Díaz Bessone sostuvo que en
la denominada guerra contrarrevolucionaria los daños colaterales son los
desaparecidos y las ejecuciones extralegales. "¿Cómo puede sacar información
(a un detenido) si usted no lo aprieta, si usted no tortura?", preguntó.
Díaz Bessone descartó como "propaganda" la cifra de 30.000
detenidos-desaparecidos y dijo que no llegaban a 7000. Pero admitió que
fueron asesinados en la clandestinidad, cosa que nunca había hecho antes en
público ningún integrante de la cúpula castrense de entonces. "¿Usted cree
que hubiéramos podido fusilar 7000? Al fusilar tres nomás, mire el lío que
el Papa le armó a Franco con tres. Se nos viene el mundo encima. Usted no
puede fusilar 7000 personas". En el juicio a las juntas militares de 1985
Jacobo Timerman testimonió que el temor a la condena del Papa fue el
argumento que altos jefes militares le dieron luego del golpe de 1976 para
explicar la opción por la clandestinidad. Díaz Bessone continúa: "¿Y si los
metíamos en la cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía un gobierno constitucional y
los ponía en libertad. Porque esta es una guerra interna. No es el enemigo
que quedó del otro lado de la frontera. Salían otra vez a tomar las armas,
otra vez a matar". Las confesiones de uno de los generales paradigmáticos de
la dictadura militar, que quedó en libertad gracias al indulto presidencial,
forman parte del telefilm "Escuadrones de la muerte. La Escuela Francesa",
dirigido por la periodista Marie-Monique Robin. El documental se difundirá
el 1º de setiembre en el Canal Plus de París y en una docena de países.
Robin cedió a este diario los derechos de reproducción sobre el testimonio
de Díaz Bessone y de los otros generales argentinos entrevistados, Albano
Eduardo Harguindeguy, Benito Bignone y Alcides López Aufranc, que se
publicarán en días subsiguientes.
"Heridas profundas"
Al comparar la guerra sucia argentina con las guerras coloniales francesas
que la inspiraron, Díaz Bessone afirma que entre ambas hubo "una gran
diferencia: Argelia llegó a su independencia. Los que combatieron quedaron
separados, unos en Argelia y otros en Francia. Con el tiempo es más fácil
llegar a un acuerdo, a una amistad, a olvidar lo que pasó. Pero acá fue una
guerra interna, con características de una guerra civil. Cuando se termina
la guerra tenemos que convivir los antiguos enemigos. Y eso es muy difícil.
Porque quedan heridas muy profundas, que seguimos viviendo en la Argentina".
Según Díaz Bessone, "como se trató de una guerra interna la reconciliación
es muy difícil de lograr". Insiste en que mientras "los argelinos hoy
constituyen un país separado, acá los revolucionarios eran argentinos y
siguen siendo argentinos y nos cruzamos en la calle todos los días". Eso
parece obsesionarlo, aunque no termina de extraer las conclusiones de su
propio razonamiento, descriptivas del desempeño de un ejército nacional como
tropa de ocupación. Por el contrario, intenta una extravagante
justificación: "Si los revolucionarios subversivos guerrilleros hubieran
ganado esa guerra hubieran implantado un dictador al estilo de Fidel Castro
o de Guevara. Yo no creo que hubiera durado mucho. Una cosa es Cuba, una
isla, que tuvo la protección soviética. Otra cosa es la Argentina, con más
de 5000 km de frontera. Nuestro país hubiera sido objeto de invasiones para
expulsar a ese gobierno que hubiera sido una amenaza para todos los vecinos.
Con lo cual hubiéramos tenido, en tren de hipótesis, una terrible matanza en
la región, con guerras locales. Todo eso se evitó al impedir la implantación
de ese tipo de gobierno".
"Interrogatorios duros"
Los asesores franceses que formaron a los militares argentinos predicaban
con el ejemplo de la batalla de Argel. Enseñaron la división del territorio
en zonas, subzonas y áreas de seguridad, la importancia del servicio de
inteligencia y los métodos de interrogatorio de los prisioneros, dijo Díaz
Bessone. "Sin un buen sistema de inteligencia es absolutamente imposible
desarmar una organización revolucionaria, subversiva, guerrillera, porque
ellos no llevan uniforme que los identifique. Al contrario, visten la ropa
del paisano, del hombre común, del hombre de la calle. Están en todas
partes. Atendiendo un comercio, asistiendo a clases en la universidad o en
colegios, enseñando como profesores. Puede ser un abogado, un ingeniero, un
médico, un trabajador, un obrero", sostuvo Díaz Bessone. El servicio de
inteligencia "va detectando las células. Toma prisionero a un subversivo.
Ese hombre está inserto en una célula de 3 a 5 personas. Es necesario
interrogarlo para detectar a otro. Una vez que se reconstruye a la célula,
sólo uno de ellos está conectado con la otra célula. De ese modo se puede ir
reconstruyendo el tejido, se va armando un cuadro en donde están los nombres
de aquellos que pertenecen a una célula, luego la célula con la que están
conectados y así sucesivamente hasta llegar a la cabeza, a la cúpula, a la
jefatura", explica Díaz Bessone, quien se declara de acuerdo con la
afirmación de que "la única manera de acabar con una red terrorista es la
inteligencia y los interrogatorios duros para sacarles información". A su
juicio esa enseñanza de los franceses fue exitosa.
Interrogado acerca de los comandos especiales de paracaidistas franceses que
actuaron en Argelia, Díaz Bessone explicó que "acá fue distinto, operó todo
el Ejército sin excepciones. Todos los hombres en actividad actuaron en la
guerra contra la subversión, desde que se empeñó a las Fuerzas Armadas, en
febrero de 1975 hasta que terminó en 1978/9. Con mucha eficacia, en no más
de tres años fue aniquilada la subversión", dijo. Una de las formas de
transmisión de las enseñanzas francesas fue la lectura de los libros de Jean
Lartéguy, Los Mercenarios, Los Pretorianos y Los Centuriones, en cuyas
páginas se describe sin eufemismos la tortura y asesinato de prisioneros.
Los asesores franceses "nos recomendaron esos libros. Fue un complemento a
esa experiencia, que nos hizo pensar cómo se desarrolló la guerra
revolucionaria en Argelia, que después debimos enfrentar nosotros en la
Argentina. El método de interrogatorio estaba explícito en los libros de
Lartéguy. Les resultó el único posible para obtener información y desarmar
el aparato de la guerrilla revolucionaria. Esta es una discusión terrible
que va a subsistir a través de todos los tiempos, mientras exista una guerra
revolucionaria y se tomen prisioneros", justifica Díaz Bessone.
"Ninguna crítica"
En defensa de su posición, menciona las bombas atómicas lanzadas por Estados
Unidos en Japón y los recientes bombardeos a Irak, en los que murieron
civiles no beligerantes. "Los derechos humanos son un progreso enorme en
bien de la humanidad. Pero en la guerra se sale a matar. El primer derecho
humano es respetar la vida del otro. En consecuencia la guerra debe
abolirse. Si atendemos al mensaje cristiano, amaos los unos a los otros, la
guerra debe desaparecer. Pero la guerra es una realidad, existe. Y hay que
hacerla como dicen Clausewitz y los grandes pensadores franceses. Clausewitz
aprendió de Napoleón. El dijo que aquel que no vacile en aplicar toda la
fuerza necesaria para conseguir la victoria es el que tiene las mayores
probabilidades de éxito". En una curiosainterpretación del derecho
internacional, Díaz Bessone pretende que sus leyes sólo protegen a los
prisioneros de uniforme, capturados en una guerra clásica.
"Hubo que interrogar"
Díaz Bessone dijo que en la Argentina se había perdido la distinción entre
beligerantes y población civil. "Hemos conocido amigos nuestros, cuyos hijos
eran para los padres insospechados, estudiantes, buenos chicos. Ellos no
sabían que ese hijo que iba a la universidad estaba en la guerrilla y
escondía armas en su propia casa. Al estar metido dentro de la población, a
veces se toma a alguien y se piensa que todos los que están en esa casa
están complicados en la guerrilla y se cometen errores. Son los errores
característicos de esta guerra", dijo. "La gente que critica no lo va a
entender nunca. Pero el error es humano cuando hay guerrilleros infiltrados
en la población, hijos, amigos. Una amiga de la hija del jefe de la Policía
Federal, le puso una bomba en la cama que voló el jefe de policía y quedó
destruida esa familia. Y era una amiga. Se salió a perseguir, se encontraron
los padres. Los padres de esa chica, ¿sabían, conocían? Mientras no se
averiguó hubo que interrogar. No en vano se la llama guerra sucia".
"La condición humana"
Díaz Bessone se declaró "muy respetuoso de la condición humana". Pero el
ejemplo no se refería a la guerra sucia militar contra la sociedad argentina
sino a su relación con los empleados y empleadas del Círculo Militar, donde
sigue atendiendo como dueño de casa. "Cuando era presidente le daba la mano
a todo el mundo. No acostumbraba a besar, porque no quería que se pudiera
interpretar mal. Ahora que no soy más presidente les doy un beso. Pero en
aquel tiempo no. Ya tengo 77 años y no quiero que me digan viejo verde".
También se definió como "un ferviente defensor de la libertad" y dijo que
durante la Segunda Guerra Mundial simpatizó con los aliados, contra el
nazismo. "Estoy con la libertad, por eso combatimos a los revolucionarios.
Al derrotar a la subversión impedimos que se instalara un régimen
totalitario. Por eso aparentemente hay mucha libertad de expresión, pero hay
un grupo de gente, militar, que tenemos que tener mucho cuidado para hablar
de las cosas que estamos hablando. Porque no falta quien busca la manera de
hacer un juicio por apología del delito. Tenemos la palabra restringida. Del
tema de la tortura no se puede hablar mucho por eso. Es terrible".
Desconfiado, Díaz Bessone colocó un grabador sobre el escritorio y al
comenzar la entrevista lo echó a andar. Su confesión sobre las torturas y
ejecuciones se produjo en un momento en que creía que la cámara estaba
apagada. Su actual esposa, Leticia, lo interrumpió dos veces durante el
reportaje, para llamarle la atención sobre detalles que él había pasado por
alto al hablar de los desaparecidos. En una de ellas se produjo este
diálogo:
Leticia: Los subversivos tenían la pastilla de cianuro, para matarse y matar
a otros.
Díaz Bessone: Pero esos son muertos.
Leticia: Pero los cuentan como desaparecidos.
Díaz Bessone: Mucho no quiero hablar de eso.
Discurso del método
El impresionante documental de Marie-Monique Robin "Escuadrones de la
Muerte" demuestra que los métodos de la guerra sucia militar contra la
sociedad argentina fueron enseñados aquí y en la Escuela de Guerra de París
por militares franceses que cometieron los mismos crímenes dos décadas
antes, en las guerras coloniales de Indochina y Argelia. La periodista,
autora de libros que han dado la vuelta al mundo, como su investigación
Ladrones de Organos o la historia de las Cien Fotografías que hicieron la
historia del siglo XX, entrevistó a los militares franceses que inventaron,
aplicaron y enseñaron el método y a sus discípulos en Estados Unidos, Chile
y la Argentina. Cuatro generales argentinos prestan su testimonio: Díaz
Bessone, quien fue comandante del Cuerpo II de Ejército y ministro de
Planeamiento de la dictadura; el ex ministro del Interior Albano Eduardo
Harguindeguy, el ex dictador Benito Bignone y el ex Jefe de Estado Mayor del
Ejército, Alcides López Aufranc. Algunos de los franceses que cuentan su
parte de la historia son el general Paul Aussaresses, cuyo libro Services
Speciaux Algérie 1955/57, sacudió a Francia hace dos años porque narró en
primera persona y con detalle las torturas y ejecuciones clandestinas
cometidos, y el ex ministro de Ejército, Pierre Messmer, quien envió a
Aussaresses a Estados Unidos donde, junto con otra decena de veteranos de
Argelia, instruyeron al Ejército de aquel país en las técnicas que luego se
aplicarían en Vietnam.
Dos de sus discípulos, el general John Jons y el coronel Carl Bernard
describen las enseñanzas de Aussaresses y cómo fueron aplicadas en Vietnam,
donde produjeron el asesinato de 20.000 civiles durante el Plan Fénix. El
general chileno Manuel Contreras, quien cumple una condena judicial en
Santiago, reconoce que Aussaresses entrenó en Manaos, Brasil, a los
torturadores de la DINA y que la dictadura de Pinochet mantenía un fluido
intercambio de información con el gobierno francés de Valery Giscard
D’Estaing. Lo mismo admite Harguindeguy. Marie Monique-Robin cedió a
Página/12 los derechos de reproducción en la Argentina de sus entrevistas
con Díaz Bessone, Harguindeguy y Bignone, que se publicarán en días
sucesivos. En el documental se incluyen sólo fragmentos. El material
completo termina con cualquier disputa posible acerca de los métodos de la
dictadura.
© Página/12
"Estaban de acuerdo"
Horacio Verbitsky
1º de Septiembre de 2003
El ex dictador Benito Bignone admitió que los instructores franceses
enseñaron a los militares argentinos el método del secuestro, la tortura y
la ejecución clandestina de personas y dijo que el Episcopado argentino
aprobó esa práctica. En una entrevista con la periodista francesa
Marie-Monique Robin, contenida en el documental Escuadrones de la Muerte. La
Escuela Francesa, que se emitirá el 1º de septiembre en la televisión de
París y en otra docena de países, Bignone dijo que los derechos humanos
tienen valor distinto según la persona de quien se trate. En una asombrosa
extrapolación de épocas, homologó las torturas aplicadas durante la
dictadura militar con el maltrato a detenidos por la policía en el presente
y dijo que los delincuentes que entran a una comisaría deben recibir por lo
menos una pateadura. Bignone está bajo arresto domiciliario a disposición
del juez federal Jorge Urso, en la causa por el robo de bebés dados a luz en
cautiverio. Durante la entrevista, que fue filmada con una cámara oculta,
Bignone dijo que sólo padece el "daño moral" de su detención y describió las
envidiables condiciones en que la cumple, con salidas diarias autorizadas
por la Justicia.
Según Bignone no hubo diferencia alguna entre la denominada Batalla de Argel
y la guerra sucia militar contra la sociedad argentina. "Fue una copia.
Inteligencia, cuadriculación del territorio dividido por zonas. La
diferencia es que Argelia era una colonia y lo nuestro fue dentro del país.
Era una diferencia de fondo pero no de forma en la aplicación de la
doctrina. Los [instructores] franceses dictaban conferencias y evacuaban
consultas. Para algo estaban acá. No cobraban el sueldo de gusto", dijo.
Quien introdujo en la Argentina el interés por la guerra revolucionaria fue
el coronel y luego general Carlos Jorge Rosas, quien cursó la Escuela de
Guerra francesa a mediados de la década de 1950. "El trajo la inquietud de que
toda la preparación de la guerra clásica no servía, porque la guerra moderna, la
guerra revolucionaria, era totalmente diferente. Fue subdirector de la Escuela
de Guerra y subjefe del Estado Mayor y el gestor de que tuviéramos una asesoría
francesa."
El caso Moro
Respecto de los interrogatorios con torturas, Bignone contó una reunión que
mantuvo en 1977 con tres obispos de la Iglesia Católica. Se trató de "un
almuerzo para hablar de estos temas". El 7 de mayo de ese año, el Episcopado
firmó una carta pastoral en la que expresó "serias inquietudes" por las
desapariciones y secuestros, las detenciones sin proceso y las torturas, que
atribuyó en forma bizantina a que "el gobierno no ha logrado aún el uso
exclusivo de la fuerza". Bignone no identificó quiénes fueron sus
interlocutores eclesiásticos, pero contó el diálogo que dijo haber sostenido
con ellos. El militar les formuló un dilema hipotético:
–Como representante del Estado argentino, sea juez o general, tengo en mi
poder al señor Juan Pérez. Es un subversivo que sabe dónde está una señorita
que sé que está raptada por la subversión y de la que yo soy responsable,
porque tengo la obligación de protegerla. ¿Hasta dónde llega mi potestad
como Estado para que aquel señor me diga dónde está esta señorita, de modo
que yo la pueda salvar?
–Su pregunta es muy difícil, general –dijeron al unísono los tres obispos,
según Bignone. Pero luego, "el más viejo, que ya murió, dijo que ensayaría
una respuesta:
–Creo que su potestad llega hasta cuando ese hombre hable con dominio de su
mente".
Para Bignone ello implica que los obispos "estaban de acuerdo con buscar la
manera de que [el detenido o secuestrado] me diga dónde está la persona que
necesito salvar". A su juicio la disyuntiva correspondía a un "caso típico",
que ejemplificó así ante la cámara: "Aldo Moro estaba preso y al mismo
tiempo estaba preso el jefe de las Brigadas Rojas. ¿Usted cree que no sabía
dónde estaba Moro? ¿Qué era más importante, los derechos humanos de ese
sinvergüenza o los derechos humanos de Aldo Moro?". La democracia italiana
respondió a ese dilema de un modo opuesto al de la dictadura argentina.
Cuando el jefe de policía, general Carlo Alberto Dalla Chiesa, recibió la
sugerencia de torturar a los detenidos para llegar a Moro respondió: "Italia
puede permitirse perder a Aldo Moro, pero no puede permitirse implantar la
tortura". Moro fue asesinado por las Brigadas Rojas en mayo de 1978 pero
Italia conservó un gobierno democrático y derrotó a los brigadistas sin
cometer las atrocidades que hasta el día de hoy han dejado una huella
espantosa en la sociedad argentina.
Ocho mil desaparecidos
Bignone admitió la desaparición de personas detenidas pero puso en duda su
cantidad. "Nuestro presidente habla de 30.000, pero sólo fueron 8000, de los
cuales 1500 bajo el gobierno de ellos" [los justicialistas]. Hace una
década, en su libro El último de facto, redactado por el escritor fantasma
militar Héctor Simeoni, Bignone consideró que "hubiera sido un error
trágico" publicar una lista de muertos por la dictadura militar, porque "después vendrían los interrogantes: ¿quién lo mató, dónde está el cadáver,
por qué lo mataron?". Dijo que los secretarios generales de las tres Fuerzas
Armadas "llegamos a la conclusión de que no era conveniente". Pero aun luego
de haber admitido ante Marie-Monique Robin la responsabilidad castrense por
la desaparición de entre 6500 y 8000 personas, Bignone repitió las
inconsistentes explicaciones de los años de su gobierno. "Es un tema tabú,
es una exageración lo que dicen acá. Es un tema muy difícil de explicar. La
esencia es que los primeros que optan por desaparecer son ellos. No es como
en el caso de Argelia. En el caso nuestro, ellos pasan a la clandestinidad,
desaparecen. Se ponen nombres de guerra, tienen documentos falsos y obran en
la clandestinidad. O sea, para la sociedad no existen. ¿Nos vamos a
preocupar después nosotros por identificarlos? Llevaban una pastilla de
cianuro en el bolsillo. En la guerra clásica también hay desaparecidos",
dice, acumulando incoherencias.
Entrevistado para el mismo documental, el ex comandante del Cuerpo de
Ejército II general de división Ramón Genaro Díaz Bessone reconoció que la
dictadura militar hizo desaparecer a 7000 personas y que no se animó a
fusilarlas por temor a la condena papal. Marie-Monique Robin le preguntó a
Bignone si tales métodos le habían costado "algunas preguntas éticas al
principio". Su respuesta: "¿Qué le parece? Uno vive haciéndose preguntas
éticas. Yo creo que la reacción que vino después contra la Argentina, contra
Chile y Uruguay fue precisamente motivada para que nadie se anime en el
mundo a hacer lo que hicimos nosotros, porque ésa es la única manera de
terminar con la subversión. No es lo mismo que convivir con la subversión,
como convive Colombia o España con la ETA, o que ser derrotado por la
subversión, como fue con Cuba o pudo ser El Salvador. Porque nosotros
terminamos con la subversión. Que después perdimos políticamente es otra
cosa. Pero militarmente terminamos con la subversión". El ex dictador ni
siquiera sospecha que aquello que el mundo condena son los crímenes de lesa
humanidad cometidos en forma sistemática desde el Estado para lograr fines
que la camarilla gobernante definió por sí y ante sí como deseables para la
Patria.
Ayer, hoy y mañana
La atrocidad de esos procedimientos y su incompatibilidad con cualquier
forma del derecho, civil o militar, aparece en toda su extensión cuando
Bignone intenta fundamentarlos en una doctrina contrainsurgente: "Si usted
quiere que no le pongan una bomba en su casa, por más guardia que tenga
igual se la van a poner. La única forma de evitarlo es matar al tipo que le
va a poner la bomba antes de que la ponga".
–En mi país se habla abiertamente de estos temas, que antes eran tabú. Se
discute si había que utilizar la tortura o no y qué técnicas se aplicaron
–dice la periodista francesa.
Bignone responde que leyó las declaraciones del general Paul Aussaresses,
cuyo libro Services Speciaux Algérie 1955/57 sacudió a Francia hace dos años
porque narró en primera persona y con detalle las torturas y ejecuciones
clandestinas cometidas por sus Fuerzas Armadas en Argel, donde 3024 personas
desaparecieron, según el cálculo preciso del renunciante jefe de Policía de
la ciudad, Paul Teitgen. "Israel tiene reconocida la tortura. Todas las
policías del mundo. ¿O somos tan hipócritas para decir que no? A la policía
hay que tenerle respeto y si no, miedo. El delincuente tiene que saber que
si entra a la comisaría por lo menos una pateadura se va a ligar. Aquí en
nuestro país pasa lo contrario. El policía le tiene miedo al delincuente",
agrega Bignone, en una notable extrapolación cronológica.
La picana eléctrica se utilizó siempre "en todos lados", dice, y en la
Argentina comenzó a utilizarse "en tiempos de Perón". La principal enseñanza
de los franceses fue el uso de la inteligencia, que Bignone describe como "la piedra angular de la lucha contra la subversión". También cuenta que
leyó Los Pretorianos, Los Mercenarios y Los Centuriones, de Jean Lartéguy,
que los instructores franceses recomendaron a sus discípulos argentinos.
Curioso cruce de ficción y realidad: los libros de Lartéguy son novelas
apologéticas. En uno de ellos, Los Centuriones, el personaje Boisfeuras está
inspirado en Aussaresses, el torturador y ejecutor. Ex paracaidista él
mismo, Lartéguy retrata a Boisfeuras/Aussaresses en forma despectiva. Le
atribuye "espíritu tortuoso, gusto por la intriga, falta de escrúpulos y
palabra de honor, necesidad monstruosa de poder, que sólo conseguía
satisfacer a la sombra de personas de grado superior, lo cual lo tornaba al
mismo tiempo cauteloso y amargo". A la inversa, el documental muestra cómo
la película ítalo-argelina de ficción La batalla de Argel, dirigida por el
comunista Gillo Pontecorvo para denunciar los métodos utilizados por el
Ejército colonial francés, fue luego utilizada en la instrucción de los
oficiales estadounidenses y latinoamericanos que los replicaron en el Cono
Sur y en el Sudeste Asiático.
Al comparar la experiencia francesa en Argelia con la de la dictadura
argentina, Bignone dijo que en ambos casos habían ganado la batalla militar
y perdido la política. También mencionó su amistad con el instructor francés
Robert Servent, un veterano de Indochina y Argelia que formó parte de la
misión militar en Buenos Aires. Bignone recuerda el furibundo antigaullismo
de Servent, quien no perdonaba el abandono de Argelia decidido por Le
Général. Bignone es comprensivo con el ex jefe de Estado. "Lo entiendo a De
Gaulle. No se podía seguir así en este mundo. En nuestro caso era distinto,
porque estábamos en nuestro propio país, no se podía decir al final les
vamos a regalar dos provincias para que se queden tranquilos". Ni se le
ocurre que por la misma distinción que intenta, nunca debieron acudir en su
propio país a los métodos infames de un Ejército colonial.
Bignone conoció a Servent en Madrid, en la Escuela de Estado Mayor español.
"Nos hicimos muy amigos, entre 1962 y 1964. En Madrid empezaba a despertarse
el interés [por la guerra revolucionaria]. Yo llevé el planteo de un
ejercicio teórico que se hizo en el segundo año. Transcurría en una colonia
francesa imaginaria de Africa." La importancia que ya entonces asignaba el
Ejército argentino a la experiencia colonial francesa se desprende de otro
de los recuerdos de Bignone: el oficial que obtenía las mejores
calificaciones en la Escuela Superior de Guerra era enviado a los cursos de
perfeccionamiento en París, que incluían un período de práctica de un mes en
Argelia. "La guerra contrarrevolucionaria interesaba, y la cuna de esto era
Francia. En España el interés no estaba tan actualizado como acá. Allá la
enseñanza estaba más volcada a la guerra clásica, y muy poquito de la guerra
revolucionaria" dijo Bignone.
En su promoción, el destino en París le correspondió a su compañero Juan
Carlos Gutiérrez Morcchio. Antes que él realizó el mismo curso el entonces
teniente coronel Alcides López Aufranc, quien también es entrevistado en el
documental. Al regresar, López Aufranc dirigió en Buenos Aires el Primer
Curso Interamericano de Guerra Contrarrevolucionaria, en el que participaron
oficiales de catorce países. Hasta entonces "la doctrina nuestra era la
vieja doctrina alemana, después la americana. Nuestros reglamentos eran
extraídos del Ejército de Estados Unidos, que casi no tenían doctrina en
esta materia. La Escuela de las Américas de Panamá era la única que tenían.
Los demás que iban a Estados Unidos era para estudiar la guerra clásica".
"Muchos menos"
El ex dictador repite en el documental una frase que hizo célebre en 1980 el
general Santiago Omar Riveros, quien fue su jefe en el Comando de Institutos
Militares y en la Zona IV de Seguridad y que, igual que Bignone, ahora está
bajo arresto domiciliario por el robo de bebés cuyas madres,
detenidas-desaparecidas, dieron a luz en el Hospital Militar de Campo de
Mayo. "Peleamos con la doctrina y con el reglamento en la mano", dicen
ambos. Pero además Bignone explica cuáles fueron esa doctrina y aquellos
reglamentos: "La manera de oponerse a la guerra revolucionaria fue encarada
a partir del modelo francés que íbamos conociendo por publicaciones y
oficiales que realizaban cursos en institutos galos. A fines de la década
del ‘60 aparecieron los primeros reglamentos para la lucha contra la
subversión, LC82 Operaciones contra las Fuerzas Irregulares, tomos I, II y
III, hechos por nosotros copiándolos de los franceses. La influencia
francesa fue la que nos dio todo. Nuestra doctrina se volcó en los
reglamentos y fue lo que aplicamos después".
Por eso, agrega, "cuando vuelve la democracia el Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas dictamina que las órdenes para la lucha eran inobjetables.
Allí fue donde en un exabrupto político le quitaron la causa al Consejo
Supremo y se lo pasaron a la Cámara Federal aduciendo demora". A sus 75
años, el general ni se arrepiente ni vacila: "Los que dicen que hicimos una
guerra sucia, no es cierto", se enoja en un momento. "El gran error nuestro
fue admitir llamarle guerra sucia", dice en otro, como si el problema fuera
semántico. "Ninguna guerra es limpia. En la guerra clásica todos los que
mueren o la inmensa mayoría son inocentes. No eligieron ir, los mandaron a
la guerra. En la guerra revolucionaria, ellos eligen ir a la guerra. Es
mucho más sucia la otra que ésta, porque los inocentes que mueren en la
guerra subversiva son muchos menos que en la otra donde todos, salvo el que
llevó el país a la guerra, son inocentes", afirma.
© Página/12
"Pecados y delitos"
Horacio Verbitsky
1º de Septiembre de 2003
Para el ex ministro del Interior de la dictadura militar, general de
división (R) Albano Eduardo Harguindeguy, el método de la tortura y la
desaparición forzosa de personas que los militares argentinos aprendieron de
sus colegas franceses constituyó "una violación de los derechos humanos
reconocidos por las Naciones Unidas" y "un error político". Su consecuencia
fue que "ganamos la guerra pero perdimos la paz". Como los guerrilleros
estaban en cualquier parte de la sociedad "todos eran sospechosos" y eso
llevó a cometer errores y abusos. Las impactantes declaraciones de
Harguindeguy fueron formuladas a la periodista francesa Marie Monique Robin,
cuyo documental "Escuadrones de la Muerte. La Escuela Francesa" se emitió
ayer por el Canal Plus de París y en canales de una docena de países. Robin
entregó a este diario un video con la entrevista completa a Harguindeguy,
quien fue el ministro político durante cinco de los siete años de la
dictadura. Antes, como jefe de Policía designado en 1975 por la presidenta
María Estela Martínez de Perón, preparó el abordaje castrense sobre el
Estado Nacional. Por ironía del destino hoy vive en un suntuoso chalet en la
calle Eva Perón 1331, del castrense barrio de Los Polvorines, donde se
esconde de los escraches y extraña los libros que debió dejar en su
departamento en Recoleta.
Los derechos humanos
En su autoindulgente versión de los hechos, Harguindeguy fue quien llamó la
atención sobre el problema de los desaparecidos casi quince años antes que
el teniente general Martín Balza. En el informe final sobre sus cinco años
como ministro del Interior, en marzo de 1981, "se habla de los errores
cometidos, de los desaparecidos, de los muertos de un lado y de otro. Nadie
me lo reconoció". Hoy califica las desapariciones como "una realidad y un
error", que atribuye a la diferencia entre las guerras coloniales francesas
y la represión dentro del propio territorio. La enseñanza de la misión
militar francesa que luego del derrocamiento de Juan D. Perón transmitió a
los militares argentinos la experiencia adquirida en Indochina y Argelia "nos sirvió para librar una guerra. Ganamos la guerra pero perdimos la paz".
Según Harguindeguy los instructores franceses "nos enseñaron la división del
territorio nacional en zonas de operaciones, los métodos de interrogación,
el tratamiento de prisioneros de guerra, la subordinación policial al
Ejército". Es decir, "lo bueno y lo que se puede considerar un error, una
violación del respeto por los derechos humanos consagrados por las Naciones
Unidas". La división del país en zonas, áreas y subáreas, hizo "más difícil
controlar por los niveles superiores la actividad de lucha contra la
subversión". Al dispersar las fuerzas y las responsabilidades "cada uno se
considera dueño del feudo, este pedazo es mío". En su opinión "la lucha en
las ciudades es terriblemente difícil. Porque usted va caminando por la
calle Florida y se cruza con alguien que le roza el saco. Es un guerrillero
y usted no lo sabe. Por eso todo el mundo es sospechoso. Muchos son
detenidos por las fuerzas legales y hasta que comprueben [su situación]
sufren los efectos del desarrollo de la operación militar. Eso puede llevar
a abusos". Para Harguindeguy "lo más terrible es cómo se mimetiza la
subversión en la población, lo cual hace muy difícil decir aquél es el
enemigo, aquel es propia tropa. Esa era otra diferencia con Argelia o
Indochina, donde la diferenciación era incluso racial".
En esa batalla que denomina secreta, "es muy fácil que algunos miembros de
las propias fuerza cometan actos que no hacían al desarrollo de la lucha
contra la subversión. Los servicios de inteligencia del mundo, las policías
de investigaciones del mundo viven caminando por el borde de la cornisa.
Paso en falso que dan, se caen. Hay que tener mucha formación moral y
profesional para seguir caminando sin caerse, sin cometer actos aberrantes".
Sin embargo, Harguindeguy dice no estar arrepentido de nada:"Hicimos lo que
correspondía, en cumplimiento del deber militar. Empezamos bajo un gobierno
constitucional y seguimos en un gobierno de facto. Las Fuerzas Armadas deben
decirle al pueblo argentino: nosotros los libramos de ser un país marxista.
Tengo que reconocer que cometimos errores. Si no cometiéramos errores
seríamos dioses. Qué aburrido sería un país gobernado por los dioses, sin
pecado, sin delito".
Guerras coloniales
En la denominada Batalla de Argel los paracaidistas franceses hicieron
desaparecer a 3024 personas, según la minuciosa estadística presentada junto
con su renuncia por el jefe de la policía de la antigua colonia africana,
Paul Teitgen. En la guerra sucia militar contra la sociedad argentina, el
número de desaparecidos osciló entre los 10.000 compilados por la CONADEP y
los 30.000 denunciados por los organismos de derechos humanos. Según
Harguindeguy, mientras los franceses "libraron dos guerras coloniales
nosotros no enfrentamos a extranjeros, éramos todos nacionales. Eso es muy
serio. Más de una vez un prisionero era hijo, sobrino, nieto o pariente de
un coronel, de un general o de un capitán" que pedían por su libertad. "Eso
no le pasaría a Francia, porque [los presos] eran todos argelinos. Aunque
siempre hay algún traidor", dijo. Además, los desaparecidos en Argelia "eran
desaparecidos en el territorio de otra Nación, que se liberó luego de haber
sido un apéndice de Francia". En cambio en la Argentina, "cada desaparecido
tenía padres, hermanos, tíos, abuelos, que actuaron políticamente con un
gran resentimiento, natural. Mientras los que murieron en lucha o en combate
o que se supo y fueron identificados, no ocasionaron reclamo de ninguna
naturaleza. El problema, dice el informe mío, son los desaparecidos". De
este modo, Harguindeguy retoma un rancio debate entre facciones internas de
la dictadura. Ninguna repudió los métodos que todas practicaron con criminal
entusiasmo, pero algunos tuvieron mayor previsión sobre las consecuencias.
Picana y desaparecidos
Harguindeguy dijo que los franceses no enseñaron el uso de la picana
eléctrica para el interrogatorio a los detenidos porque en la Argentina ya
era conocido por la Policía Federal. Pero agregó que los asesores franceses
sí fundamentaron la conveniencia de su empleo y que los militares argentinos
adoptaron esos métodos "a medida que se hacía la lucha". El método del
interrogatorio de los detenidos bajo torturas para obtener información
operativa, "se hizo carne en el Ejército argentino, complementado con lo que
se pudo estudiar en la Escuela de las Américas en Panamá, donde muchos
oficiales fueron incorporados como profesores y volvieron con un gran bagaje
teórico. Los americanos no habían tenido esa lucha, que después la tuvieron
y sacaron su propia experiencia. Y también debe tener mucha conexión con eso
el Ejército francés", dijo Harguindeguy. "No sé si los oficiales que estuvieron
en la Escuela de las Américas, que tienen mi edad, que estamos más allá del bien
y del mal, podrán decir si recibieron enseñanza específica sobre tortura, pero
sobre la forma de interrogar seguro que sí."
En Argelia una vez que los torturados entregaban la información que poseían
eran hechos desaparecer. Harguindeguy consideró la adopción de esa misma
política en la Argentina como "un grave error", que explicó como una
consecuencia de la amnistía de 1973. "El sistema jurídico había sido
totalmente alterado. A partir de 1966 se agravaron todas las penas de los
delitos conexos con la subversión, se creó una Cámara Federal Penal y se dio
todo un cuerpo jurídico capaz de permitir el combate contra la subversión.
Al asumir el gobierno, en 1973, Cámpora abrió las puertas de todas las
cárceles, liberó a los presos y derogó aquella legislación. A partir de esa
derogación, se tomaba preso a un subversivo y salía por la otra puerta. Con
la perspectiva que dan los años creo que uno de los graves errores que
cometimos fue no haber reimplantado todas esas leyes al asumir el gobierno
en nombre del Proceso de Reorganización Nacional. Carecimos de una
legislación penal que nos permitiera combatir a la subversión", a diferencia
de la que "tuvieron Alemania e Italia para combatir a las Brigadas Rojas.
Nos hubiera dado mucha más flexibilidad para conducir las operaciones
militares, sometiendo a proceso a todos los delincuentes que se tomaban". No
se conoce nada menos flexible que la muerte, claro.
Una diferencia que señaló Harguindeguy con las guerras coloniales francesas
es que mientras en Argelia actuaron comandos especiales de paracaidistas,
escuadrones de la muerte, en la Argentina participaron todas las Fuerzas
Armadas. "Cada área de responsabilidad, cada zona, cada subzona, tenía la
gente con la cual accionaba entrando a las casas, allanando, deteniendo y de
ahí [los secuestrados] pasaban a centros de detención donde se hacían los
interrogatorios. El interrogatorio hay que hacerlo en el lugar de los
hechos, en caliente. Porque si usted toma un prisionero, lo deja reflexionar
y lo deja pensar varias horas, cuando llega el momento del interrogatorio ya
se ha formado una coraza interior. Mientras si usted lo interroga en el
momento del hecho, y sobre todo si está herido, inmediatamente habla". No
hablaba sólo de teoría.
Harguindeguy contó un episodio que protagonizó en 1974 luego del ataque
guerrillero a la guarnición militar de Azul.
"Yo había dejado el comando de la brigada blindada de Tandil. Había vuelto
al lugar sólo porque mi familia aún estaba allí y festejaba el aniversario
de bodas. Cuando volvía de comer con mi mujer y mis cinco hijos, el segundo
comandante de la Brigada viene a mi casa. Me avisa que habían tomado la
guarnición militar de Azul y que no encontraban al nuevo Comandante de la
Brigada. Marché a Azul a tratar de recuperar el cuartel, la gente estaba
peleando, nos habían tomado rehenes, hubo muertos de la subversión y algún
herido. Se lo interrogó en la herrería del regimiento y la información que
se consiguió en el campo de combate se pasó inmediatamente y sirvió para dar
varios golpes a las organizaciones subversivas". Como una picardía narró el
equívoco que le sirvió para no dar explicaciones judiciales sobre el
episodio. "Como se hablaba del interrogatorio que hizo un coronel, el juez
pregunta qué coronel había allí. Le contestan que no había ningún coronel.
Lo que pasaba es que yo acababa de ascender a general. Había vuelto de civil
a Tandil, donde no había dejado ningún uniforme de general. Cuando me
dijeron lo que pasaba agarré una chaquetilla y un pantalón a mano. Eso me
salvó de tener que rendir cuentas", dijo.
Pese a la influencia francesa en la formación de los militares argentinos,
Harguindeguy sostiene que el gobierno de entonces, presidido por Valery
Giscard D’Estaing apoyaba a la dictadura militar, y narra que su colega
francés Michel Poniatowski "vino con cartas credenciales en nombre del
Ejército francés para establecer relaciones coordinadas, intercambio de
información". Pero según Harguindeguy en los niveles inferiores "el gobierno
francés no tomaba medidas internas contra los elementos subversivos. Contra
los derechos humanos y contra la opinión pública ha sido muy difícil. El
mundo está lleno de hombres proclives a tener una idea progresista, un
centro izquierda, socialista", dice. La capacidad de predicción no se
destaca en el reportaje, grabado una semana antes de la asunción
presidencial de Néstor Kirchner. Según Harguindeguy, "vivimos un momento
político muy especial. Yo pensaba en un giro a la izquierda y alguien me
dijo: ¿cuándo viste un izquierdista que tomando el poder no se convierte en
liberal?". Satisfecho con el hallazgo, Harguindeguy lo repite, atragantado
de risa: "¿Cuándo viste un izquierdista que tomando el poder no se convierte
en liberal? El único caso es Castro"-.
© Página/12
CASO SCILINGO. Se conocieron esta semana nuevas declaraciones del
capitán de corbeta (retirado) de la Armada, Alfredo Scilingo, quien dias pasados
confesó su participación en la represión ilegal de la última dictadura. El
testimonio de Scilingo había sido difundido el jueves 2 de marzo en el programa
"Hora Clave" del periodista Mariano Grondona. En esa oportunidad, el periodista
Horacio Verbitsky difundió una grabación con el capitán Scilingo, donde el
oficial reconoció que en dos ocasiones participó del lanzamiento de prisioneros
políticos vivos al océano.
En esta oportunidad, el jueves 9, el capitán Scilingo se presentó en el programa
"Hora Clave", donde fue entrevistado Mariano Grondona, conductor del espacio. El
viernes 10 el matutino Pagina/12 publicó el diálogo, del que reproducimos varios
fragmentos.
Consultado por Grondona sobre si ratificaba sus dichos grabados, Scilingo afirmó
que "Vine al programa porque quiero dar la cara y aclararle a todos los que tal
vez no entiendan, por qué hable ahora. Ante todo quiero aclarar que yo no soy un
facineroso. Los facinerosos duermen perfectamente todas las noches y yo, desde
que hice el primer vuelo, si no uso lexotanil o alcohol no duermo. Nosotros
ganamos una guerra, de eso no tengo dudas. Lo que hice, lo hice total y
absolutamente convencido. Pero la guerra terminó y quedaron los hombres.
Quedaron desaparecidos, y quedaron muchas heridas".
Scilingo relató que en febrero de 1991 envió una carta al ex dictador Videla y
en marzo del '91 otra al jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Jorge
Ferrer, reclamándoles que asuman su responsabilidad en la represión del pasado
'Proceso de Reorganizacion Nacional'. "Yo en esa nota del 4 de marzo del '91 le
decía al almirante Ferrer si bien el Punto Final nos libera de toda condena no
por ello dejamos de ser responsables de hecho de lo que fuimos participes. Y
además le decía, entre otras cosas, que si yo llegaba a manejar ese tema era
porque ellos, los superiores, no querían darlo a luz. Tendrían miedo de
reconocer un procedimiento que era militar".
Luego comentó que "el 16 de agosto de 1991 le vuelvo a enviar una nota al
almirante Ferrer. Y le digo que la falta de reconocimiento de errores luego del
indulto por parte de mis ex superiores me hace cómplice de encubrimiento. La
falta de respuesta a mi nota me hace sentir usado y descartado".
Finalmente Scilingo declaró que "la Armada debería haber informado a la
ciudadania y en especial a los señores senadores cuales fueron los métodos que
la superioridad ordenó emplear en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)
para detener, interrogar y eliminar al enemigo durante la guerra contra la
subversión. Y en caso de existir el listado de los mal llamados desaparecidos
(porque, a nivel personal, el tema de los desaparecidos...como puede ser que a
esta altura existan desaparecidos?...)", concluyó el ex capitán.
Los dichos del ex capitán Scilingo motivaron pronunciamientos de varios sectores
de la sociedad. El martes 7, "pensando con profundo dolor en los familiares de
las personas desaparecidas durante el regimen militar (...) pedimos entonces
esas listas que, sin duda en su momento, fueron prolijamente recopiladas por
quienen eran responsables de dichos campos". El comunicado fue firmado por los
monseñores Justo Laguna, Jaime de Nevares, Jorge Novak y Jorge Hesayne, los
obispos metodistas Federico Pagura y Aldo Echegoyen, el pastor Jose Miguez
Bonino y el rabino Daniel Goldman.
Tambien suscribieron el documento Ernesto Sábato, Maria Elena Walsh, Aída
Bortnik, Sara Facio, y los periodistas Magdalena Ruiz Gui#ñazú, Santo Biassatti,
Santiago Kovadloff, Joaquin Morales Sola, Carlos Ulanovsky, Mónica Gutierrez,
entre otros. Esa misma tarde, tras una concentración realizada en la Plaza de
Mayo, organismos de derechos humamos pidieron al Presidente que dé a conocer "la
nómina de ciudadanos ejecutados por órden de las Fuerzas Armadas entre 1976 y
1983".
Por su parte, el vicepresidente 2do. de la Conferencia Episcopal Argentina,
monseñor Emilio Bianchi Di Cárcano, declaró el martes 7 que "nosotros estamos en
condiciones de afirmar, de asegurar con toda certeza que jamás al Episcopado se
le consultó sobre un modo semejante de suprimir gente o cosas por el
estilo.(...) ningún cristiano, nunca, puede aprobar hechos como esos". Monseñor
Bianchi Di Cárcano se referia asi a la afirmacion del capitan Scilingo, quien
dijo que luego de los vuelos capellanes militares confortaban a los oficiales
con citas de los Evangelios sobre la necesaria separación del yuyo del trigal.
Al día siguiente, miércoles 8, los obispos emitieron un comunicado que señalaba
que "nunca el Episcopado argentino ni sus autoridades fueron consultados sobre
la licitud o viabilidad de los procedimientos denunciados para la eliminacion de
detenidos, ni jamás dieron alguna forma de asesoramiento". Sin embargo, el punto
4 del documento decia que "si algun miembro de la Iglesia, cualquiera fuera su
condicion, hubiera avalado con su recomendacion o complicidad alguno de sus
hechos, habria actuado bajo su responsabilidad personal, errando o pecando
gravemente ante Dios, la humanidad y su conciencia".
Las afirmaciones del ex militar fueron criticadas por el presidente Menem. Segun
el primer mandatario, "las declaraciones de este individuo no son confiables
porque provienen de un delincuente que tiene condena por falsificación,
defraudación y robo de auto". El presidente Menem, ante la imposibilidad de
desmentir la existencia de los metodos empleados en la "guerra sucia", buscó
descalificar a Scilingo, quien es el primer militar que reconoció la metodologia
utilizada.
Según fuentes militares, el ex capitán Scilingo fue destituido de la Armada en
la primera semana de febrero por el presidente Menem, a través de un decreto. De
acuerdo a portavoces militares, la baja de Scilingo se dispuso a raíz de una
causa por estafa, en la que recibió la condena de un año de prisión en suspenso.
El expediente, numero 22.824, fue tramitado en el Juzgado Nacional de Primera
Instancia de la Capital Federal y el fallo, emitido el 22 de agosto de 1991, fue
confirmado por la camara respectiva.
El presidente Menem negó la existencia de listas oficiales de desaparecidos. El
jefe de Estado declaró el domingo 12 que no quiere "remover ese pasado, que no
le hace bien a nadie". Días pasados se había referido a los indultos a altos
jefes militares del "Proceso", entre los que se encontraban los generales Videla
y Galtieri y el almirante Massera: "Yo obré de acuerdo con lo que aconsejaron
las circunstancias, y es posible que algunos sectores de la ultraizquierda sigan
con la idea de que me tengo que arrepentir por el indulto". (...) "yo he dictado
un indulto que todo el mundo conoce y, a partir de ahí, las investigaciones han
quedado totalmente archivadas y pueden ser consultadas".
Repercusión en el exterior: Con esta frase tituló el diario "Clarin" su nota del
miércoles 8, que reproducimos en su totalidad: "Las revelaciones del capitán de
corbeta Alfredo Scilingo tuvieron amplia reprecusión en medios periodísticos
internacionales. En Gran Bretaña, todos los diarios, radios y noticieros
televisivos informaron sobre "el destino final de 4.000 desaparecidos, arrojados
vivos al océano Atlantico". "Prisioneros drogados, tirados al mar", informo el
conservador "The Daily Telegraph". "Un oficial naval argentino sostuvo que el
régimen militar de su país en la década del '70 ordenó que miles de víctumas
secuestradas y torturadas fueron drogadas, desvestidas y arrojadas desde un
avión" al mar, dijo el "Telegraph", un periodico muy leido y formador de
opinión. En tanto, "Liberation", de Paris, y "El Pais", de Madrid, reprodujeron
ampliamente las declaraciones del marino. El diario espñol le dedicó su última
página completa a Scilingo".
(Fuentes: La Nacion 7, 8, 9, 11, 12 y 13/3/95; Clarin 8/3 y Pagina/12 10/3/95)
LA AUTOCRITICA DE LAS FUERZAS ARMADAS. Tras las declaraciones del
sargento Víctor Ibañez, el jefe del Ejercito, teniente general Martin Balza,
difundió por television el martes 26 un documento donde reconoció la existencia
de torturas y asesinatos durante la represión ilegal de la decada del '70. Es la
primera oportunidad que un jefe de esta fuerza armada reconoce y critica el
empleo de metodos criminales.
En el diario La prensa del lunes 24, el sargento Ibañez decía que el Ejército
tambien realizó los 'vuelos de la muerte', donde se arrojaban prisioneros vivos
al mar.
"Todos tenian el mismo final, todos volaban", afirmo Ibañez. Este fue el primer
caso donde un miembro del Ejército reconocía uno de los métodos empleados para
la eliminación física de detenidos-desaparecidos.
El reconocimiento de los metodos aberrantes utilizados por la dictadura militar
comenzó en el mes de marzo pasado, cuando el ex capitan de la Armada, Alfredo
Scilingo, confirmó al matutino Pagina/12 la existencia de los "vuelos de la
muerte", donde se arrojaban vivos al mar a detenidos de la Escuela de Mecanica
de la Armada (ESMA). Esta metodología ya era ampliamente conocida desde los
mismos años '70, pero siempre fue negada por los miembros de las Fuerzas
Armadas.
Las declaraciones de Alfredo Scilingo funcionaron como un disparador, ya que a
partir de entonces desde los organismos de derechos humanos y la Justicia se
reclama la confección de una lista de desaparecidos. La Cámara Federal de la
ciudad de Buenos Aires solicitó en varias oportunidades al Poder Ejecutivo, al
Ejército y a la Armada que den a conocer listas de desaparecidos, pero en todos
los casos se negó la existencia de las mismas.
Hasta este martes 26, la postura oficial del gobierno era descalificar a quienes
aportaban estos testimonios. En su oportunidad, el presidente Carlos Menem
catalogo de "facineroso" al ex-capitan Scilingo.
Tambien se procuró descalificarlo por estar involucrado en dos presuntos casos
de estafas. Sin embargo, en ningun momento se pudo negar la veracidad de sus
dichos.
La postura oficialista de procurar negarse a hablar del tema cambió tras el
mensaje de Balza. Debido a la fuerte corriente de apoyo surgida tras la
autocrítica del titular del Ejercito, el presidente Menem se convenció que
podría sacar un rédito electoral de la misma. Por eso hizo público su apoyo a
Balza, ademas de reclamarle a las otras fuerzas armadas y sectores políticos que
hagan su mea culpa.
Fue asi que esta semana no solo el jefe del Ejercito reconoció el empleo de
metodos aberrantes, sino que tambien, el viernes 28, el jefe de la Fuerza Aerea,
brigadier Juan Paulik, tambien reconoció la existencia de una "metodologia
inadecuada" en la Argentina en los años '70.
Paulik afirmo que "Reconozcamos que existio. ¿Qué tenemos que hacer sobre eso?
Porque creo que además pasaron muchos años. No soy hombre de la justicia. No sé
hasta qué punto puede alguien pretender que aparezcan cosas que no hay. La
institución no tiene ningun tipo de listas (de desaparecidos). Lo dijo tambien
el jefe del Ejército y tiene razon. Si alguien tiene algunos datos va a ser
datos personales que tendran valor o no. Particularmente creo que solo con eso
no se puede construir nada".
"Lo real es que no se puede construir un país con odio. Creo que alli radica el
problema mayor de nuestra conciencia. Yo creo que debemos mirar hacia atras,
reconocer objetivamente nuestros errores y, con seriedad, decir y hacer. En
otras palabras, confirmar conductas con actitudes y con hechos", dijo el
brigadier Paulik, quien el miercoles 3 de mayo -dia del aniversario del bautismo
de fuego de la Fuerza Aerea- emitirá su versión de los hechos. Por su parte, la
Armada tambien en esta semana realizaría su "autocritica", aunque esta fuerza es
más reacia a revisar sus argumentos.
La autocrítica no solo es requerida por el Gobierno a las Fuerzas Armadas. El
viernes 28 el presidente Carlos Menem expresó que "ojalá los Montoneros, los del
ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo) y todos los que intervinieron en esa
desgraciada etapa de la vida argentina también hagan una confesión similar a la
del general Balza", recalcó el primer mandatario.
Previamente el presidente Menem llegó a insinuar la posibilidad de derogar las
leyes de Punto Final y Obediencia Debida, sancionadas durante el gobierno del
radical Raul Alfonsin, y por el que se desprocesaron a numerosos militares
acusados de violar los derechos humanos. Sin embargo el ministro Corach descartó
el viernes 28 esta posibilidad, ya que aunque se las derogasen no se eliminaria
su efecto retrospectivo que beneficia a los acusados.
Hasta el momento los pedidos de autocritica formulados por el presidente Menem
no alcanzan a la clase politica, en particular a los miembros del gobierno
constitucional de Isabel Peron (1974-1976). Durante esta presidencia se ordenó
la participación de las Fuerzas Armadas en el combate a las organizaciones
armadas de izquierda. En esos años el presidente Menem era gobernador de la
provincia de La Rioja, mientras que su actual compañero de formula, Carlos
Ruckauf, era ministro de Isabel Perón.
Texto completo del anuncio del general Balza
"El dificil y dramatico mensaje que deseo hacer llegar a la comunidad argentina
busca iniciar un diálogo doloroso sobre el pasado, que nunca fue sostenido y que
se agita como un fantasma sobre la conciencia colectiva, volviendo, como en
estos dias, irremediablemente de las sombras donde ocasionalmente se esconde.
Nuestro país vivio una década, la del '70, signada por la violencia, por el
mesianismo y por la ideología. Una violencia que se inicio con el terrorismo,
que no se detuvo siquiera en la democracia que vivimos entre 1973 y 1976, y que
desató una represión que hoy estremece.
En la historia de todos los pueblos, aún los mas cultos, existen epocas duras,
oscuras, casi inexplicables. No fuimos ajenos a ese destino, que tantas veces
parece alejar a los pueblos de lo digno, de lo justificable.
Ese pasado de lucha entre argentinos, de muerte fratricida, nos trae a victimas
y victimarios desde el ayer, intercambiando su rol en forma recurrente, segun la
epoca, segun la optica, segun la opinion dolida de quienes quedaron con las
manos vacías por la ausencia irremediable, inexplicable.
Esta espiral de violencia creó una crisis sin precedentes en nuestro joven pais.
Las Fuerzas Armadas, dentro de ellas el Ejercito, por quien tengo la
responsabilidad de hablar, creyeron erroneamente que el cuerpo social no tenía
los anticuerpos necesarios para enfrentar el flagelo y, con la anuencia de
muchos, tomó el poder, una vez mas, abandonando el camino de la legitimidad
constitucional.
El Ejército, instruido y adiestrado para la guerra clásica, no supo como
enfrentar desde la ley plena al terrorismo demencial. Este error llevó a
privilegiar la individualizacion del adversario, su ubicación por encima de la
dignidad, mediante la obtencion, en algunos casos, de esa informacion por
métodos ilegítimos, llegando incluso a la supresión de la vida, confundiendo el
camino que lleva a todo fin justo, y que pasa por el empleo de medios justos.
Una vez mas reitero: el fin nunca justifica los medios.
Algunos, muy pocos, usaron las armas para su provecho personal. Sería sencillo
encontrar las causas que explicaron estos y otros errores de conducción, porque
siempre el responsable es quien conduce, pero creo con sinceridad que ese
momento ha pasado y es la hora de asumir las responsabilidades que correspondan.
El que algunos de sus integrantes deshonraran un uniforme que eran indignos de
vestir no invalida el desempeño, abnegado y silencioso de los hombres y mujeres
del Ejército de entonces. Han pasado casi veinte años de hechos tristes y
dolorosos; sin duda ha llegado la hora de empezar a mirarlos con ambos ojos. Al
hacerlo, reconoceremos no solo lo malo de quien fue nuestro adversario en el
pasado sino tambien nuestras propias fallas.
Siendo justos, miraremos y nos miraremos; siendo justos reconoceremos sus
errores y nuestros errores. Siendo justos veremos que del enfrentamiento entre
argentinos somos casi todos culpables, por acción u omisión, por ausencia o por
exceso, por anuencia o por consejo.
Cuando un cuerpo social se compromete seriamente, llegando a sembrar la muerte
entre compatriotas, es ingenuo intentar encontrar un solo culpable, de uno u
otro signo, ya que la culpa en el fondo esta en el inconsciente colectivo de la
Nacion toda, aunque resulta fácil depositarla entre unos pocos, para liberarnos
de ella.
Somos realistas y a pesar de los esfuerzos realizados por la dirigencia politica
argentina creemos que aún no ha llegado el ansiado momento de la reconciliación.
Lavar la sangre del hijo, del padre, del esposo, de la madre, del amigo, es un
duro ejercicio de lágrimas, de desconsuelo, de vivir con la mirada vacía, de
preguntarse por qué...por qué a mí...y así volver a empezar cada dia.
Quienes en este trance doloroso perdieron a los suyos, en cualquier posición y
bajo cualquier circunstancia, necesitarán generaciones para aliviar la pérdida,
para encontrar sentido a la reconciliación sincera.
Para ellos no son estas palabras, porque no tengo palabras, solo puedo
ofrecerles respeto, silencio ante el dolor y el compromiso de todo mi esfuerzo
para un futuro que no repita el pasado. Para el resto, para quienes tuvimos la
suerte de no perder lo mas querido en la lucha entre argentinos es que me dirijo
pidiéndoles, a todos y cada uno, en la posición en que se encuentre ante este
drama de toda la sociedad, responsabilidad y respeto.
Responsabilidad para no hacer del dolor la bandera circunstancial de nadie.
Responsabilidad para que asumamos las culpas que nos toquen en el hacer o en el
dejar hacer de esa hora. Respeto por todos los muertos, dejar de acompañarlos
con los adjetivos que arrastraron, unos u otros, durante tanto tiempo. Todos
ellos ya han rendido sus cuentas, alli donde solo cuenta la verdad.
Las listas de desaparecidos no existen en la fuerza que comando, si es verdad
que existieron en el pasado no han llegado a nuestros días. Ninguna lista traerá
a la mesa vacía de cada familia el rostro querido, ninguna lista permitirá
enterrar a los muertos que no estan ni ayudar a sus deudos a encontrar un lugar
donde rendirles un homenaje.
Sin embargo, sin poder ordenar su reconstrucción, por estar ante un hecho de
conciencia individual, si existiera en el Ejército alguien que dispusiera de
listados o, a traves de su memoria, la capacidad de reconstruir el pasado, les
aseguro, públicamente, la reserva correspondiente y la difusion de las mismas,
bajo mi exclusiva responsabilidad.
Este paso no tiene mas pretensión que iniciar un largo camino, es apenas un
aporte menor de una obra que solo puede se construida entre todos. Una obra que
algun dia culmine con la reconciliacion entre los argentinos.
Estas palabras las he meditado largamente y sé que al pronunciarlas siempre
dejaré a sectores disconformes.
Asumo ese costo, convencido que la obligación de la hora y el cargo que tengo el
honor de ostentar, me lo imponen.
Sin embargo, de poco serviría un mínimo sinceramiento, si al empeñarnos en
revisar el pasado no aprendieramos para no repetirlo en el futuro. Sin buscar
palabras innovadoras, sino apelando a los viejos reglamentos militares, ordeno,
una vez mas al Ejercito Argentino, en presencia de toda la sociedad argentina
que:
-Nadie esta obligado a cumplir una orden inmoral o que se aparte de las leyes y
reglamentos militares. Quien lo hiciera, incurre en una inconducta viciosa,
digna de la sancion que su gravedad requiera.
Sin eufemismos digo claramente:
-Delinque quien vulnera la Constitucion Nacional.
-Delinque quien imparte ordenes inmorales.
-Delinque quien cumple ordenes inmorales.
-Delinque quien, para cumplir un fin que cree justo, emplea medios injustos,
inmorales.
La comprensión de estos aspectos esenciales hacen a la vida republicana de un
Estado y cuando ese Estado peligra, no es el Ejército la única reserva de la
Patria, palabras dichas a los oidos militares por muchos, muchas veces.
Por el contrario las reservas que tiene una Nación nacen de los núcleos
dirigenciales de todas sus instituciones, de sus claustros universitarios, de su
cultura, de su pueblo, de sus instituciones políticas, religiosas, sindicales,
empresariales y tambien de sus dirigentes militares.
Comprender esto, abandonar definitivamente la vision apocalíptica, la soberbia,
aceptar el disenso y respetar la voluntad soberana, es el primer paso que
estamos transitando desde hace años, para dejar atrás el pasado, para ayudar a
construír la Argentina del futuro, una Argentina madurada en el dolor, que pueda
llegar algun día al abrazo fraterno.
Si no logramos elaborar el duelo y cerrar las heridas, no tendremos futuro; no
debemos negar más el horror vivido y así poder pensar en nuestra vida como
sociedad hacia adelante, superando la pena y el sufrimiento.
En estas horas cruciales para nuestra sociedad, quiero decirles como jefe del
Ejército que, asegurando su continuidad historica como institución de la Nación,
asumo nuestra parte de la responsabilidad de los errores de esta lucha entre
argentinos que hoy nos vuelve a conmover.
Soy consciente de los esfuerzos que realizamos todos con vistas al futuro. Por
ellos agradezco a los hombres y mujeres que tengo el orgullo de comandar. Ellos
representan la realidad de un Ejército que trabaja en condiciones muy duras,
respetuoso de las instituciones republicanas y poniendo lo mejor de si al
servicio de la sociedad.
Pido la ayuda de Dios, como yo lo entiendo o como lo entienda cada uno, y pido
la ayuda de todos los hombres y las mujeres de nuestro amado país, para iniciar
el tránsito del diálogo que restaure la concordia en la herida familiar
argentina".
(El general Martin Balza leyo el texto citado en la noche del martes 25, en el
programa "Tiempo Nuevo", del periodista Bernardo Neustadt. Lo reprodujimos
textualmente de la edicion del diario Clarin del miercoles 26 de abril)
Declaraciones del ambito politico
-"Me parecio excelente. Nos alivia a todos. Si no, ibamos a continuar hasta el
infinito con individuos que cada dos por tres salen a hacer declaraciones.
Realmente yo me siento muy feliz de tener al frente del Ejercito a un hombre de
la etica y moral del general Balza". (Carlos Menem, presidente de la Republica)
-"Creo que la verdad nos va a ayudar a todos. El general Balza le ha hecho un
gran aporte a la vida de todos los argentinos y, por supuesto, a parte de los
argentinos -las Fuerzas Armadas en democracia- que hoy luchan con nosotros y no
como en el pasado, afuera de nosotros". (Jose Octavio Bordon, candidato a
presidente por el FREPASO, senador por Mendoza)
-"Es muy importante que el máximo responsable del Ejército haya reconocido que
hubo excesos, que se torturó y se eliminaron personas durante la dictadura
militar. Esto es saludable porque siempre el futuro se construye tratando de
esclarecer lo ocurrido en el pasado". (Horacio Massaccesi, candidato a
presidente por la Unión Civica Radical, gobernador de Rio Negro)
-"Creo que el general Balza ha demostrado ser un militar de democracia, que ha
tomado una actitud muy firme y muy valiente y que es un paso muy importante para
la reconciliacion de los argentinos". (Carlos Ruckauf, candidato a
vicepresidente por el justicialismo)
-"El mensaje de Balza es un paso adelante. Esta linea institucional debe
profundizarse por parte del Poder Ejecutivo y el resto de las Fuerzas Armadas."
(Carlos Alvarez, candidato a vicepresidente por el FREPASO).
-Raul Alfonsin calificó de "actitud valiente" al mensaje del general Balza, y
juzgó como "un sinceramiento útil" la admisión de la existencia de torturas y
crímenes. El ex presidente radical (1983-1989) sostuvo que "sigue estando
pendiente de solución el reclamo de los familiares sobre las listas de sus
desaparecidos", y que "esperamos que se puedan reconstruir".
-"Si bien el mensaje de Balza en lineas generales es positivo, han pasado casi
veinte años y es mucho tiempo. Sin embargo, tira por tierra la doctrina del ex
general (Jorge Rafael) Videla cuando dijo que la sociedad no solamente debía
reivindicar la lucha del Ejército sino que adeáas debia pagarle por los
servicios prestados". (Alfredo Bravo, diputado nacional por la Unidad
Socialista).
-"El mensaje de Balza constituye un hecho muy positivo y marca un hito al hacer
expreso un cambio de actitud del Ejército". (Hipolito Solari Yrigoyen, senador
radical por el Chubut).
-"Balza, de esta forma, estaria de acuerdo con el espíritu de nuestro proyecto
de ley de verdad y depuración del Estado y las Fuerzas Armadas, dando por
sentado que la sociedad no puede confiar sus armas a quienes no resulten
moralmente aptos". (Fernando "Pino" Solanas, candidato a presidente por la
Alianza Sur).
-"Yo creo que ni aquí ni en ninguna parte del territorio nacional se cometieron
torturas. A mí no me consta. Habrá que preguntarle a Balza dónde, cuándo y cómo
vió las torturas", dijo el general (retirado) Domingo Bussi. Tambien afirmó que
"yo no sé dónde habrá estado él entonces, pero aquí en Tucum´sn se cumplieron
fielmente las órdenes expresa y personalmente impartidas por la presidenta Maria
Estela Martinez de Peron, que se llevaron a cabo conforme las reglas, reglamento
y todo cuanto sobre la guerra dice la Convencion de Ginebra". (Domingo Bussi, ex
gobernador militar de Tucuman (1976-78) y diputado nacional de Fuerza
Republicana por Tucumán y candidato a gobernador de dicha provincia. "En
Tucuman, a partir de la experiencia de 'La Escuelita' de Famaillá, se
establecieron por lo menos otros diez C.C.D.(Centros Clandestinos de
Detencion-", informe de la CONADEP, capitulo 1, pagina 214).
-La ex presidenta Maria Estela Martinez de Peron (1974-76) elogió las
declaraciones del general Balza, pero decidió no opinar sobre la represión de
los años '70. "Como persona que ha regido los destinos del pais, cuando tiene
algo que decir, lo dice en su momento y si no, se calla la boca y se lo lleva a
la tumba".
-"Las de Balza son declaraciones realmente importantes, ya que asume la
responsabilidad de las Fuerzas Armadas en la represión y reconoce la ilegalidad
de los metodos empleados. Era hora de que alguien lo dijera".
(Julio Cesar Strassera, ex fiscal de la Camara Federal durante el juicio a los
ex comandantes de la dictadura).
-"Nunca secuestramos niños, nunca matamos inocentes y nunca arrojamos cadaveres
al mar", declaró el general (retirado) Luciano Benjamín Menéndez, quien criticó
a Balza por no haber dicho "ni una palabra de la agresión marxista", ni que "la
Argentina estuvo agredida y al borde de tener zonas dominadas por los
comunistas, como era el monte tucumano". (Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del
Tercer Cuerpo de Ejército durante la dictadura.
Solamente en la provincia de Cordoba, sede del III Cuerpo, funcionaron por lo
menos nueve centros clandestinos de detencion, Informe de la CONADEP, capitulo
1, pagina 200).
-"Creo que por primera vez se reconoce aquello que se negó hasta ayer, pese a la
existencia de la sentencia ya documentos que mostraban cual habia sido la
naturaleza de los hechos. (Leon Arslanián, ex ministro de Justicia del gobierno
de Menem).
-"Es un acto muy valiente y muy corajudo reconocer estos hechos. No se gana un
lugar en la historia queriendo tapar o seguir ocultando lo que todo el pais y el
mundo sabe. Esta actitud del general Balza me parece absolutamente positiva y
habla del honor militar y de las personas que es este momento invisten la mas
alta magistratura militar". (Antonio Cafiero, senador peronista por Buenos
Aires).
-"Creo que representa un acto de coraje por una parte, realista por otra y
contribuyente por parte de la maxima figura del Ejercito, en homenaje a un tema
y a un tiempo de los argentinos, que evidentemente la sociedad no ha terminado
de asumir. Creo que es un paso positivo". (Horacio Jaunarena, ex ministro de
Defensa del gobierno de Alfonsin)
Las declaraciones del general Balza cruzaron la cordillera y motivaron la
crítica del ex tirano chileno Augusto Pinochet. El actual jefe del Ejercito
trasandino declaro que "Balza no estuvo bajo el ruido de ninguna bala. Nosotros
sí lo estuvimos". El ex dictador consideró que el tema "es un problema de
Argentina, no mío". En estos días se vive una delicada situación en Chile,
debido a las denuncias judiciales contra militares por violaciones a los
derechos humanos durante la tirania de Pinochet (1973-1989). (La Nacion 27/4 y
Clarin 27 y 28/4/95)
Expresiones de los organismos de Derechos Humanos
-"Las declaraciones de Balza son importantes pero no suficientes; no estamos de
acuerdo con eso de que la culpa de las torturas, las violaciones y las
desapariciones son de todos. Esta forma colectiva de repartir las culpas no la
avalamos. Las victimas no eran responsables, como tampoco lo somos todos".
Adolfo Pérez Esquivel (Servicio Paz y Justicia, Premio Nobel de la Paz 1980).
-"Las afirmaciones del jefe del Ejército son de suma importancia, aunque como el
mismo lo admite (...) en algunos aspectos se quedan a mitad de camino (...) pero
es el comienzo y abre un dialogo". Emilio Mignone (presidente del Centro de
Estudios Legales y Sociales).
-"Me han impresionado profundamente las declaraciones del general Balza.
Demuestran que, aunque es cierto que se han hecho cosas atroces y nosotros las
hemos denunciado, todavia quedan militares con sentido del honor. Otros tendrian
que imitarlo". Ernesto Sábato (ex presidente de la Comision Nacional sobre la
Desaparicion de Personas, CONADEP).
-"Se trata de una actitud diferente. Puede suceder que haya críticas, pero en
toda sociedad los pasos deben ser analizados. Cuando se trata de un avance hay
que subrayarlo, y no pegarle". Simon Lazara (vicepresidente de la Asamblea
Permanente por los Derechos Humanos).
-Segun Nora de Cortiñas (dirigente de Madres de Plaza de Mayo-Linea Fundadora),
el reconocimiento del jefe del Ejercito "es un paso adelante pero para preservar
a las Fuerzas Armadas de nuevas confesiones".
-La presidente de la Asociacion Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini,
declaró que la autocrítica del jefe del Ejercito es "hipócrita", y que "si fuera
auténtica, él no miraría a un costado y encarcelaría a los asesinos de los
soldados que murieron en los cuarteles", por el caso del soldado asesinado Omar
Carrasco. Tambien criticó al Presidente: "a Menem lo alivia el discurso de Balza
porque el indulto a los comandantes asesinos, y quien perdona a asesinos de
semejante calaña se parece bastante a ellos".
Los duros dichos de Hebe de Bonafini fueron criticadas por tres organismos de
Derechos Humanos, quienes en un comunicado afirmaron que las declaraciones la
presidenta de las Madres de Plaza de Mayo, "no concuerdan con el pensamiento de
la mayoria de la población ni con nuestra posición respecto de muchos de los
temas a los que se refiere".
El comunicado fue firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de
Desaparecidos y Detenidos por Razones Politicas, y Madres de Plaza de Mayo
(Linea Fundadora). (Clarin y La Nacion 27 y 29/4/95)
La Iglesia Catolica se toma su tiempo
"Como resultado del cambio de opiniones en la asamblea la Iglesia a traves de
sus obispos ira elaborando, con tiempo y serenidad, un examen de conciencia que,
en el marco del Evangelio y teniendo en cuenta las mismas indicaciones del Papa,
ponga de manifiesto los pecados mas graves en nuestra propia vida y en la de
todos los cristianos a lo largo de la historia nacional, y que nos ayude a una
verdadera conversión".
Así decía el informe de prensa de la 69ava. asamblea plenaria del Episcopado
argentino, reunido el último fin de semana en la localidad bonaerense de San
Miguel. En el encuentro se decidió postergar el examen de conciencia de "los
pecados mas graves en nuestra propia vida y en la de todos los cristianos" en la
historia nacional.
Mientras tanto, los ochenta prelados decidieron remitir al documento dado a
conocer en marzo pasado, donde expresaban que nunca el Episcopado fue consultado
sobre la licitud de los metodos empleados en la represion y que los obispos
realizaron todo tipo de gestiones para liberar a los injustamente detenidos o
desaparecidos.
Ese documento decia que "si algun miembro de la Iglesia, cualquiera fuera su
condicion, hubiera avalado con su recomendacion o complicidad algunos de esos
hechos, habria actuado bajo su responsabilidad personal, errando o pecando
gravemente contra Dios, la humanidad y su conciencia".
Previamente al encuentro de San Miguel, el martes 25 el obispo de Resistencia,
Carmelo Giaquinta, expreso que "siento que en algun momento -creo que
proximamente no-, habrá algun documento donde se revisen las actitudes del
cristiano frente a la violencia". El obispo reconoció que "fuimos benignos en no
condenar suficientemente la violencia de izquierda y fuimos benignos en no
condenar suficientemente la violencia de derecha y del Estado represor. Llegará
el momento en que con más serenidad se podrá hablar".
En una tónica similar se expresó el obispo de Mar del Plata, Jose Maria
Arancedo: "tal vez no hicimos todo lo necesario en momentos particularmente
dificiles". Mientras que el obispo de Posadas, Alfonso Delgado, dijo que "la
Argentina está pasando por un proceso de sinceramiento, que nos hace muy bien a
todos". Delgado invito a todas las instituciones a revisar su pasado "para
corregirnos de verdad" y "evitar lo que no ha estado a la altura de lo que Dios,
nuestros hermanos y las circunstancias nos pedían".
Por su parte, el obispo de Quilmes, Jorge Novak, difundió un documento personal
donde expresaba que "la Iglesia, en la Argentina, y nosotros que la
constituimos, tenemos varios capítulos para confesar nuestros pecados y para
pedir perdon, a Dios y a la sociedad". (...) "Sin duda, el de los desaparecidos
resulta una carga pesada para nuestra conciencia eclesial, y no hacemos otra
cosa que lo que debemos: pedir perdon por nuestra insensibilidad, por nuestra
cobardia, por nuestras omisiones, por nuestras complicidades".
El obispo Novak tambien reivindicó al ex nuncio apostolico, Pio Laghi, que
"atendió a muchas familias de detenidos y desaparecidos, facilitó la salida del
pais de muchos perseguidos políticos, mantuvo informada a la Santa Sede de lo
que ocurría en la Argentina, y cuestionó personalmente la metodologia usada por
las fuerzas de la represión".
En declaraciones a la agencia ANSA, reproducidas en la Argentina el domingo 30,
el ex nuncio apostolico Pío Laghi dijo que "no es cierto que callé. Yo hice todo
lo posible para salvar vidas humanas. El único pesar que siento es no haber
logrado lo imposible. Laghi declaro que "yo mismo recibí amenazas de muerte,
amenazas anónimas, pero que probablemente llegaban de ambientes cercanos a los
militares".
"El problema es que la dictadura militar actuaba en la sombra: yo me comprometia
en ayudar a todos los que venian a la nunciatura intentando hacer lo posible,
pero tuve que enfrentar obstáculos infranqueables de silencio, orgullo, cinismo
y amenazas". Declaró tambien Laghi que "en realidad, en esa época ni siquiera
imaginébamos la entidad real de lo que los militares argentinos estaban haciendo
a sus compatriotas".
Finalizó diciendo que "en 1979 dije lisa y llanamente que la represión militar
se habia puesto en el mismo nivel de la subversion; un año despues fui
trasladado a los Estados Unidos, lo que causó gran alivio en la Argentina, donde
me tenían por un nuncio rojo". (La Nacion 26, 29 y 30/4/95)
LA AUTOCRITICA DE FIRMENICH. El martes 2, el
lider de Montoneros, Mario Firmenich, se presentó en el programa televisivo
"Tiempo Nuevo" del periodista Bernardo Neustadt, para hacer la autocrítica de la
organización. Montoneros fue una de las organizaciones armadas peronistas que
lucharon por el regreso del general Juan Peron, concretado en 1973.
El testimonio de Mario Firmenich fue gestionado por la subsecretaria de Derechos
Humanos, Alicia Pierini, de acuerdo a los deseos del presidente Carlos Menem. La
funcionaria explico sus gestiones "porque entiendo que forman parte de mis
funciones en cuanto se debaten temas de derechos humanos".
Los dichos del ex jefe guerrillero -emitido a las 22-habian sido grabados a las
13:30 de ese dia. En el reportaje realizado por el periodista Bernardo Neustadt,
Firmenich confirmó la autoría del secuestro y crímen del general Pedro Eugenio
Aramburu. Este atentado, realizado en 1970, fue una de las primeras acciones de
Montoneros. Aramburu fue el general que derrocó en 1955 al gobierno del general
Juan Perón.
En el programa se produjo el siguiente diálogo:
Neustadt: ...El secuestro del general Aramburu como lo vive usted?
Firmenich: No lo hemos vejado, lo hemos respetado...y tambien ahi aprendi que no
habia que odiar al enemigo.
Neustadt: Pero lo asesinaron...
Firmenich: Fue un acto que no decidimos nosotros: asi lo decidió el
pueblo...estaba decidido por el pueblo. Y esto es, en todo caso, lo triste,
porque no podemos hablar de esta situación sin hablar de los bombardeos a la
Plaza de Mayo, o del fusilamiento del general Valle.
A continuación reproducimos parrafos del texto leido por Firmenich en el
programa televisivo, segun lo extractado por los diarios La Prensa y Clarin:
* Me dirijo a todos mis compatriotas asumiendo una vez mas la responsabilidad
política por todo lo actuado por los militantes montoneros...
* Llego la hora de la verdad para los argentinos. El general Balza tuvo el
coraje de asumir una autocrítica que le correspondía a Videla. Tendió una mano
de paz y reconciliación con la verdad, con la sociedad de hoy o con sus antiguos
adversarios.
* Los montoneros ya habiamos hecho nuestra autocrítica...Hoy vuelvo a
reiterarla, aceptando la mano tendida por el general Balza, y tendiendo a la vez
mi propia mano.
* Cuando fuimos acorralados, política y militarmente, mientras la Triple A nos
masacraba tras la muerte del general Perón, cometimos el error madre de pasar a
la clandestinidad y retornar a la lucha armada, pese a que no existía para eso
la legitimidad que otorgaba el consenso de las mayorías. Políticamente, el error
fue de naturaleza ideológica y militarista; espiritualmente, fue un pecado de
falta de esperanza que nos llevó a una decisión desesperada.
* Ante la evidencia de aberraciones de lesa humanidad...no fuimos capaces de
luchar cumpliendo el precepto cristiano que nos manda a amar a los enemigos. De
haberlo hecho, se habrian evitado dolorosos daños...
* Nosotros no tenemos que arrepentirnos por haber desaparecido a nadie, ni por
haber torturado a nadie para obtener información, ni por haber violado ninguna
mujer, ni por haber robado ningun hijo a nadie, ni por haber empalado a nadie,
ni por haber arrojado vivo al mar a nadie.
* Esta autocrítica abarca el haber celebrado, ingenuamente, algunos atentados
contra adversarios, aún sin saber certeramente su procedencia. No es cristiano
celebrar la muerte ni del peor enemigo.
* No tenemos la responsabilidad de lo actuado por otras organizaciones armadas
(en alusion al ERP) que se opusieron a la salida electoral del '73 y que
continuaron e intensificaron absurdamente su accionar guerrillero e intentaron
instaurar una zona liberada en Tucumán.
* Los argentinos produjimos una guerra civil embozada desde 1955 en adelante.
Nosotros no empezamos la violencia en la Argentina. Nosotros fuimos la
generacion que nació, creció y se educó durante ese proceso histórico.
* El derecho de resistencia a la opresión por todos los medios fue legitimado
universalmente tanto en el Derecho Constitucional como en las encíclicas
papales. Los peronistas y nuestro líder entendimos que nos asistía este derecho.
Nosotros, la juventud peronista, tuvimos la osadía y el coraje de ponerlo en
práctica.
* Toda una generación fue generosamente sacrificada en una lucha que se nos
imponía como un deber moral en un país que era injusto y sin destino.
* Nos avergüenza ante el mundo la hipocresía de sostener que tanta inteligencia
y capacidad humana fue arrastrada de las narices a un trágico final, falsamente
explicando por una teoría de los dos demonios...
* Todo el dolor nacional fue posible por una cultura política totalitaria y
militarista, de la que todos hemos formado parte.
* El dolor de lo irreparable no admite estas razones. El amor a los seres
queridos resultó mas fuerte que las ideologías.
* Hoy podemos hablar de la reconciliacion nacional y la pacificacion definitiva
porque en un estado democratico...la violencia politica no tiene ningun sentido
ni ninguna legitimidad.
* Pero no se trata de la reconciliación de torturadores y torturados. Se trata
de la reconciliación social y política en una postura pluralista que entre todos
hemos ido construyendo durante los once años de democracia.
Empero, el presidente Menem no quedó del todo conforme de las expresiones de
Mario Firmenich. En declaraciones radiales, el presidente consideró que la
autocrítica del jefe montonero "ha sido a medias". Agregó Menem que "no sé a
partir de qué el señor Firmenich se arroga la representación del pueblo; estuvo
mal, porque no hay arrepentimiento, que es fundamental para que en esta país
totalmente pacificado podamos conseguir la reconciliación de los sectores que
todavia siguen debatiendo este tema". (La Prensa y Clarin 3 y 4/5; La Nacion
4/5/95)
EL "MEA CULPA" DE LA ARMADA. Por iniciativa del presidente Menem, -y por imperio
de las circunstancias- la Armada Argentina también se vio impulsada a
autocriticar su papel en la represion de los años '70.
Pero como veremos mas adelante, este arrepentimiento no influye en las opiniones
del jefe naval, almirante Enrique Molina Pico, sobre la catadura moral de
algunos de los oficiales a su cargo.
Entretanto, extractamos algunos de los parrafos de la alocucion del almirante
Molina Pico, realizada en la base naval de Puerto Belgrano:
* Enfrentemos por ello, derecha y sinceramente el pasado para sacar conclusiones
y no repetir los errores vividos, pero enfrentémoslo en su totalidad, no con la
visión parcial que es la que nos golpea diariamente.
* No podemos olvidar que esa violencia adquirió una intensidad cualitativa muy
distinta cuando las bandas guerrilleras atacaron la sociedad argentina, no
atacaron a las Fuerzas Armadas como enemigo directo, lo hicieron a la sociedad y
a cada uno de sus sectores como un todo tratando -segun ha sido revivido
ultimamente en confesiones publicas- de cambiar la esencia de nuestra Nación.
* En su accionar cayeron vidas de integrantes de todos los sectores del quehacer
nacional, no había miramientos. Todo fue un huracán de sangre y fuego para,
ilusoriamente, luego de hacer tabla rasa, poder construir una nueva sociedad.
* El país reaccionó, adecuándose para ello. Se promulgaron leyes, y se
organizaron tribunales y las fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas
cumplieron su cometido poniendo a disposicion de la justicia independiente los
implicados en la violencia; pero luego se dió un paso atrás de enormes
consecuencias, no importa aquí analizar las causas que llevaron simultáneamente
a liberar a los condenados y a desmantelar el aparato jurídico que permitiría
eficazmente luchar contra el flagelo.
* A partir de ese momento rigió la justicia de la mano propia, era matar o
morir. Se atacó entonces a un gobierno constitucional y la violencia desbordó a
las instituciones, la vida humana perdió todo valor y los bienes personales
quedaron a merced de la voluntad de distintos señores de la guerra.
* La Nación fue atacada y se defendió. Las decisiones tendientes a como
enfrentar la guerra se tomaron en ese clima, en un cuadro de situación nacional
caótica, agravado por nuestro gran error historico: la destrucción del orden
constitucional vigente. Repito: la interrupción del orden constitucional vigente
no es justificable, ni aún por haber sido una constante cultural en la historia
previa, ni por las circunstancias de excepción que se vivieron, lo que a su vez
ilegitimó el accionar antisubversivo de las Fuerzas Armadas.
* ¿Qué nos pide la sociedad ahora? Un reconocimiento, ¿qué es un reconocimiento?
¿Es acaso la aceptación de una humillación pública?, ¿es acaso la aceptación de
un sentimiento de culpabilidad que nos abata para el futuro?, desde ya que no;
lo que tenemos que hacer y hacemos es reconocer la realidad, toda la realidad,
terminar la instalada "guerra de mentiras" pues se acusó a las Fuerzas Armadas
de cumplir exclusivamente un plan de exterminio de una mayoria de inocentes y
nosotros los militares respondimos que no hicimos otra cosa que combatir segun
las leyes de la guerra.
* Ante ello, ¿cual es la responsabilidad del jefe de Estado Mayor?, reconocer
abiertamente que hubo métodos equivocados que permitieron horrores inaceptables,
aun en el contexto de crueldad propio de la guerra. Por eso hoy los rechazamos y
los excluimos como posibilidad ante cualquier accion futura.
* Pero la acción la hacen los hombres, pues fueron los hombres, cuyos temores y
euforias compartí, los que combatieron al enemigo, la mayoría de quienes, en
medio del odio y de la violencia de la guerra que se vivía, cumplieron lealmente
planes y ordenes creyendo en la causa justa por la que se luchaba.
* No obstante la sociedad, después, cuestionó el método y la conducta de muchos
de los hombres de armas y estos lo aceptaron, y ese fue el primer paso al
reencuentro nacional. Y la sociedad juzgó a esos hombres. A través de sus
representantes, el Congreso, estableció las leyes para dar un encuadramiento
legal y juridico aplicable a lo que fue una situación anomala por la violencia y
el caos imperante.
* Para los hombres que cumplieron con su deber, ya finalizó el tiempo de
rendicion de cuentas ante ley. Ahora continúa la etapa de rendición de cuentas
ante la propia conciencia.
* Mis expresiones anteriores son un breve resúmen de una historia cargada de
violencia y la principal conclusión del análisis de este periodo: la
Constitucion y las leyes deben regir todos los actos de nuestra institucion.
Luego de su discurso, el almirante Molina Pico desmintió categóricamente que la
Armada vaya a disponer el retiro de un grupo de oficiales que participaron de la
represión. Interrogado sobre una versión que indicaba que unos treinta oficiales
navales serian pasados a retiro en septiembre proximo, Molina Pico declaro que
"es la primer noticia que tengo, y desde ya, la desmiento".
Al ser consultado sobre si se ascenderia al capitan Alfredo Astiz, el jefe de la
Armada dijo que "todavia falta", y que "cuando haya que considerar su ascenso se
analizará, por cuanto prefiero no opinar sobre hechos futuros".
Alfredo Astiz es un oficial en actividad de la Armada acusado reiteradamente de
integrar los grupos de tarea de la Escuela de Mecanica de la Armada.
Astiz esta sindicado de participar en el secuestro y desaparición de numerosas
personas: Azucena Villaflor, primera presidenta de las Madres de Plaza de Mayo;
la adolescente sueca Dagmar Hagelin y de las monjas francesas Alice Domon y
Leonie Duquet, entre otras hazañas. También fue cuestionado por su actuación en
la guerra de las Malvinas (1982), cuando se rindió ante las tropas britanicas
apenas comenzado su desembarco en las islas Georgias.
Empero, para el jefe de la Marina, Alfredo Astiz "es un oficial juzgado en
tribunales argentinos y absuelto". Tambien criticó Molina Pico a la justicia
francesa, que condenó en ausencia a Astiz por el secuestro y desaparición de las
dos monjas, al afirmar que fue un proceso "en contumacia, que verdaderamente no
tiene un valor juridico importante". (Clarin 4/5 y La Prensa 6/5/95)
REPORTAJE A UN EX DIRIGENTE DEL PRT-ERP. El diario Clarín publico el domingo 7
un reportaje a Arnold Kremer, ex dirigente del Partido Revolucionario de los
Trabajadores y comandante de su brazo militar, el Ejercito Revolucionario del
Pueblo (ERP). Kremer (tambien conocido como Luis Mattini), un obrero metalurgico
nacido en Zárate en 1941, es el único sobreviviente del buró político del
PRT-ERP.
En 1976, luego de las muertes de Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga y del
secuestro de Domingo Menna, asume la conduccion del PRT-ERP hasta que se
distancia del ala militarista dirigida por Enrique Gorriarán Merlo y en 1979
disuelve al ERP. En 1980 se exilió en Suecia y renunció al PRT.
Reproducimos en su totalidad el reportaje realizado por la periodista Maria
Seoane a Arnold Kremer:
Clarin: ¿Cual es hoy su autocrítica?
Kremer: A la luz de la historia, creo que el uso de la violencia como método de
acción política fue una tragedia. No hay nada que repare el dolor de las
víctimas de aquellos enfrentamientos. Y hablo tanto de los civiles armados,
desarmados y de los militares. Solo la justicia y el conocimiento de la verdad
pueden traer paz.
C: ¿Por qué sucedió la violencia?
K: Al ERP lo integró una generación que nacio en un pais que, a partir del golpe
del 55 contra Juan Perón, militarizó la politica en todos sus niveles. Fuimos
hijos de la violencia del Estado contra la Constitución y contra los partidos
politicos.
C: ¿Todos los argentinos fuimos de alguna manera culpables?
K: No. La guerrilla tuvo una responsabilidad en los atentados, que pagó con la
derrota y el asesinato de sus miembros. Pero el Estado terrorista inaugurado en
1976 tiene la mayor responsabilidad, porque el Estado que protege a la sociedad
de las cavernas, nos llevó a la caverna.
C: ¿Por qué el ERP continuó combatiendo contra los gobiernos constitucionales
como los de Héctor Campora e Isabel Perón?
K: Cierto. La mayoria de la gente que luchaba contra las dictaduras de Ongania y
Lanusse siguió en las fabricas y universidades un camino de oposición pacifica,
con distintos grados de violencia. Pero cuando los trabajadores avanzaban en sus
conquistas, intervenían los militares para garantizar los intereses de las
grandes empresas. Entonces la emprendimos contra las Fuerzas Armadas y fuimos
militaristas. Y sobre todo cometimos el error fatal que nos llevó a la derrota
politica: no dejar las armas en gobiernos constitucionales.
C: Kremer, ¿usted mató?
K: Sí, en combate. Le aclaro que no nos gustaba matar. La violencia para
nosotros, los civiles armados, era una fatalidad, algo inevitable pero
indeseado.
C: ¿Y esas muertes no eran asesinatos?
K: Sin las razones políticas de esos años cualquier muerte es sin duda un
asesinato.
C: ¿Que le parecio la autocrítica del general Balza?
K: Es positiva. Ocurrió porque se rompió el pacto de silencio de los militares.
El general Balza tomó el toro por las astas e hizo un acto de alta politica, y
decidió abrir el debate: pero también con la intencion de cerrarlo.
C: ¿Qué le pareció la autocritica de Mario Firmenich?
K: Comparto lo que dijo en lineas generales. No me parece bien, por razones
electorales, que el debate se restrinja a los ex guerrilleros y a los militares.
Es la dirigencia politica la que deberia tomarlo en sus manos, porque afectó el
pasado y afecta el presente y el futuro de los argentinos saber por que en este
país la violencia politica fue un flagelo.
C: ¿De qué querría pedir perdon. De qué siente verguenza?
K: Luego que en un intento de copamiento de un regimiento en Catamarca, en 1974,
el Ejercito fusiló a 17 de los guerrilleros del ERP detenidos. En un impulso del
más puro terrorismo, decidimos matar indiscriminadamente, en represalia, a
oficiales militares. Entonces ocurrió una tragedia: cuando un comando del ERP
atentó contra el capitán Humberto Viola, en Tucumán, y mató a su pequeña hija.
En ese momento pensamos que no nos alcanzaría toda la vida política para reparar
esa muerte. Suspendimos las represalias, pero aun hoy siento vergüenza y dolor.
C: ¿Usted volvería a empuñar las armas para combatir por sus ideas?
K: No.
El Partido Revolucionario de los Trabajadores es una organizacion guevarista
fundada en los años '60 por Mario Roberto Santucho. En 1970 el PRT decidió crear
su brazo armado, el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), que llegó a contar
con unos mil combatientes, cerca de cinco mil colaboradores y no menos de 20 mil
simpatizantes. Pero su fuerza guerrillera de combate nunca superó los 600
guerrilleros.
Su bautismo de fuego ocurrió en septiembre de 1970, cuando asaltaron una
comisaria de Rosario. Su última acción importante fue el frustrado copamiento
del regimiento de Viejo Bueno (Monte Chingolo, prov. de Buenos Aires) en la
Navidad de 1975. Al año siguiente, cuando las Fuerzas Armadas derrocaron al
gobierno de Isabel Peron, el ERP ya habia perdido toda capacidad de combate, y
habia muerto la mayoria de sus miembros activos, cuya edad promedio no superaba
los 25 años.
Sus principales acciones fueron el mantenimiento de un foco guerrillero en la
provincia de Tucuman en los años 1974-76, numerosos ataques a unidades del
Ejercito, secuestros de empresarios y atentados contra militares. (Clarin
7/5/95)
CONTRADICCIONES EN LA IGLESIA CATOLICA. En el seno de la Iglesia Catolica
Argentina son numerosos los testimonios opuestos sobre el rol que cumplio en
años pasados, en particular durante la dictadura del autodenominado "Proceso de
Reorganizacion Nacional" (1976-1983).
Ya la semana pasada el obispo de Quilmes, Jorge Novak, habia difundido un
documento pidiendo "perdon" en nombre de la Iglesia.
Entretanto, el Episcopado postergó hasta fin de año el exámen autocrítico sobre
su posición durante la dictadura. Segun explicó el obispo de Moron, Jorge
Laguna, "los tiempos de la Iglesia no son los tiempos comunes, la autocritica de
la Iglesia no es una autocritica corriente".
En cambio, el obispo de Santa Fe, Edgardo Storni, aseguro que "la Iglesia no
necesita hacer ningun exámen de conciencia, y mucho menos pedir perdón a la
sociedad argentina por la actuación de la jerarquia catolica durante la ultima
dictadura militar".
En este intercambio público de opiniones -inusual en una institucion tan cerrada
y verticalista como la Iglesia Catolica Argentina- la monja francesa Ivonne
Pierrou cuestionó la actuación de parte de la jerarquía católica porque "no tuvo
una actitud enérgica" ante la represión de la pasada dictadura. La monja Pierrou
fue compañera de las religiosas Leonie Duquet y Alice Domon, secuestradas por
grupos de tarea de la Armada.
La monja de 68 años, afirmó que "debemos decir con dolor que hubo una parte de
la Iglesia, que es la otra Iglesia, que no es la Iglesia de Cristo". Esta
religiosa consideró que el secuestro de sus dos compañeras se produjo por
"error" y que, en realidad, los grupos de tarea de la Armada la buscaban a ella.
Agregó que pudo volver a Francia mediante un salvoconducto de la embajada de su
país, luego del rapto de sus compañeras.
La religiosa sostuvo que el capitán Alfredo Astiz -acusado del secuestro de las
monjas francesas- "es un asesino, pero no era un capitancito más, era un miembro
de la CIA y como él habia muchos otros". Ivonne Pierrou trabajó en Francia en
los centros de exiliados argentinos donde descubrió a Astiz, que realizaba
tareas de inteligencia simulando ser un refugiado.
"Lo buscaban todos y lo teniamos allí. Cuando se dió cuenta que lo descubrimos,
que estaba alli para hacer listas de los argentinos exiliados, escapó. Ese sí
que era un hombre astuto". En la actualidad la religiosa Pierrou esta destinada
en Puerto Illia, una localidad misionera a 150 quilometros de Posadas.
Por último, el obispo de Viedma, Miguel Hesayne, comunicó que los comandantes
militares de la última dictadura, condenados y luego indultados, tienen
prohibida la comunion en su diócesis. "He prohibido la comunión en mi diócesis a
los comandantes condenados e indultados porque violar a una persona, es violar
el mismo Dios. No pueden comulgar porque no se han arrepentido".
Hesayne recordo que "como episcopado argentino hemos hablado, pero han faltado
gestos, es más, han habido antigestos. Invitamos en el día del pontífice a un
ágape a los ex comandantes y nosotros los habiamos denunciados como violadores".
El obispo se refería sin nombrarlo al cardenal de Buenos Aires, Antonio
Quarracino, quien invitó a un agasajo al ex dictador Jorge Videla, cuando
recuperó la libertad luego de su indulto.
El obispo de Viedma repudió las "relaciones íntimas" entre militares y obispos.
"Por un lado denunciábamos a los militares y después comíamos con ellos. Y para
el pueblo el que come con otro está en cierta manera comulgando".
Respecto a las acusaciones contra miembros de la Iglesia Catolica, Hesayne
afirmo que "si verdaderamente hubo capellanes implicados en torturas y otras
aberraciones de una u otra manera, tenemos que defender a los que no tuvieron
nada que ver y a los culpables aplicarle todo el peso de la ley que el código de
derecho canónico exige, hasta la exoneracion". (Clarin 3 y 4/5 y La Prensa
6/5/95)
EL DISCURSO DEL JEFE AERONAUTICO. En esta especie
de periodo de autocriticas en que se encuentran sumidos varios sectores de la
Argentina, el miércoles 3 le llegó el turno a la Fuerza Aérea, la fuerza armada
menos comprometida en las violaciones a los derechos humanos cometidas en
nuestro pais.
Fue asi como el jefe del arma, brigadier general Juan Paulik, reconoció que "en
la lucha contra el terrorismo se cometieron graves errores de procedimientos y
tambien horrores". Pero aclaró que los "horrores" fueron "patrimonio de ambas
partes", en alusión a las organizaciones revolucionarias de los años '70.
Estos son los principales parrafos del discurso del brigadier Paulik, segun los
recogio el matutino Clarin:
* Deseo dejar totalmente y claramente expresado que la actual conducción
superior de la fuerza es absolutamente consciente que en la lucha contra el
terrorismo se cometieron graves errores de procedimientos y también horrores,
estos ultimos patrimonio sin duda alguna, de ambas partes.
* No obstante, resulta importante destacar que el accionar de las Fuerzas
Armadas, en este trágico período, no puede extraerse del mismo y analizarse como
si hubieran sido los únicos partícipes de la escena.
* Seguramente esta en el recuerdo de quienes vivieron la década del 70, el
accionar terrorista con violencia sin limite, empeñados en lograr el poder a
toda costa y alimentados por ideologías extremistas que sacudían la geografía
del mundo entero.
* En ese escenario tan complejo y pleno de confrontaciones, no busco diluir
responsabilidades de entonces ni esconder o no reconocer hechos, por aberrantes
que sean.
* Solo aspiro a señalar que las instituciones armadas fueron un factor más, en
un país donde la escalada de violencia y el desencuentro entre compatriotas
crecían vertiginosamente; por cierto no es mi intención justificar lo
injustificable, pero también cierto es que no resulta equitativo enjuiciar
nuevamente a un solo actor sin vincularlo con el contexto en el cual estaba
inmerso.
* Es esas circunstancias tan especiales, deseo enfatizar el total convencimiento
de los integrantes de la Fuerza Aérea que el instrumento militar debe estar
sujeto a los límites que marca el gobierno nacional, bajo el amparo de la
Constitución y las leyes.
* Lo que acabo de destacar no debe tomarse como una formal y vacia declaracion;
ya que la institucion ha dado pruebas contundentes desde el advenimiento del
periodo democratico de haber interpretado e internalizado esa concepcion.
* Aseguro con total responsabilidad que la Institucion trabaja en el presente,
con vista al futuro, a la luz de los aciertos y errores del pasado, cualquiera
haya sido su naturaleza y a los cuales me siento en la obligación de reconocer.
* El intenso contenido emotivo con que esta impregnado el actual debate requiere
una imprescindible cuota de serenidad, mesura, objetividad y sobre todo sana
autocrítica para llegar entre toda la sociedad, a cimentar una auténtica
reconciliación.
(Clarin 4/5/95)-| <> DETUVIERON AL MARINO SCILINGO. En la noche del martes 2 el
ex capitan de la Armada, Adolfo Scilingo, fue detenido por efectivos de la
Policia Bonaerense por el presunto delito de estafa. Segun fuentes judiciales el
ex militar habia librado cheques sin fondos para pagar el alquiler de un local
bailable. Scilingo esta acusado, junto a otros cuatro hombre y una mujer, de
"asociacion ilicita y estafas reiteradas".
Scilingo -un militar que pidio el retiro en 1986 y que fue dado de baja el 28 de
febrero ultimo-tambien esta procesado por pagar siete videocaseteras con cheques
sin fondos. Ademas tiene una causa por haber comprado un auto robado, segun el
de buena fe.
El ex capitan, de 48 a#os, fue el primer marino que reconocio el metodo empleado
por la Armada para eliminar detenidos-desaparecidos. El sistema consistia en
arrojarlos vivos al rio de la Plata o al oceano Atlantico desde aviones
militares. El ex capitan -que reconocio haber arrojado a una treintena de
personas al mar-aseguro que el metodo era habitual y organico en la Marina.
Scilingo estimo que entre 1.500 y 2.000 personas fueron victimas de ese
accionar.
A partir de sus testimonios, publicados por el diario Pagina/12 en el mes de
marzo, comenzaron a aparecer numerosos testimonios de ex represores.
Esto provoco una serie de declaraciones -autocriticas y no tanto-de participes y
victimas de la violencia politica acontecida en la Argentina. (Clarin 4/5/95)
Desde la Banada Oriental llegaron criticas a la presentacion televisiva del
lider montonero Mario Firmenich. El sabado 6, en un documento leído en el
homenaje al extinto fundador del Movimiento de Liberacion Nacional-Tupamaros
(MNL-T), Raul Sendic, los tupamaros señalaron que "no se arrepentirán jamas de
su glorioso pasado".
"Desde la Argentina, ciertos elementos lamentables se han apresurado a realizar
declaraciones vergonzosas", dijo el histórico dirigente tupamaro, Julio
Marenales. Añadió que las autocríticas montoneras fueron hechas por "falsos y
lastimosos" ex lideres revolucionarios que "si bien cometieron errores, como los
cometimos todos, fueron las organizaciones y no ellos, los miles de militantes,
no ellos, el ejemplo de heroísmo y herencia que pertenece a todos los
latinoamericanos".
En el homenaje a Raul Sendic (fallecido en 1989), los tupamaros sostuvieron que
"al recurso de la lucha armada" no puede renunciarse "cuando a los pueblos no
les queda otra alternativa". Reiteraron que su extinto lider "no se arrepintió
nunca y nosotros tampoco". Y añadieron que "es ante esas inmoralidades que este
acto cobra su dimensión por oposición contradictoria y ejemplarizante".
La mayoria de los lideres tupamaros permanecieron en prision durante la
dictadura que goberno el Uruguay entre los años 1973 y 1984. En la actualidad el
MNL-T integra el Frente Amplio, una coalición de izquierda.
(Clarin 3/5 y La Nacion 7/5/95)
Fuente:
www.fcen.uba.ar/prensa
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