La Tendencia Revolucionaria estaba conformada por distintas agrupaciones identificadas con el peronismo revolucionario y el socialismo nacional como proyecto político: la Juventud Peronista (Regionales); el Movimiento Nacional Villero Peronista (MVP); la Juventud Universitaria Peronista (JUP); la Juventud de Trabajadores Peronistas (JTP); la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y la Agrupación Evita de la Rama Femenina, a las que se agregó el Movimiento de Inquilinos Peronistas (MIP), organizaciones que junto con otras agrupaciones como las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y el Peronismo de Base (PB), desde distintas vertientes adherían al proyecto del socialismo nacional. Más allá de conformar una estructura de acción política (posteriormente de desarrolló el Partido Auténtico), la Tendencia encarnó un conjunto de expectativas sociales que concitaron adhesiones desde distintos sectores, básicamente identificados con el peronismo revolucionario. 
NOTAS EN ESTA SECCION
Cronología de un derrumbe  |  "Perón, mazorca, los zurdos a la horca"   |   El gobierno de Perón  |  "La ultraizquierda son ustedes"
La tendencia Revolucionaria del Peronismo, por José Amorin   |   El Peronismo Revolucionario, Erika Farcic
1 de julio de 1974: La pesada herencia, por Felipe Pigna  |  El peso de la verticalidad, revista Redacción, febrero de 1974
Mientras la detienen a Isabel demasiadas coincidencias dormitan aquella misma siesta de Aramburu, por Jorge Rulli, 2007
Evita desapareció del debate ideológico, Carlos Eichelbaum, 2002   |   Lo que queda de 60 años de peronismo, Osvaldo Bayer
No cesa la falsificación de la Historia, Horacio Poggi, 2003   |   Que el árbol no tape el bosque, Eva Troxler, 2007
Un setentismo escarmentado y la necesidad de volver al Nacionalismo Popular, Jorge Rulli

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Cristianismo y Revolución  |  Héctor J. Cámpora   |   John William Cooke   |   Miguel Ragone   |   Ricardo Obregón Cano  |  Cazadores de utopías
Revista Evita Montonera  |  Revista De Frente  |  Los retornos de Perón   |   20 de enero de 1974: asalto al regimiento 10 de Azul por el ERP
Video Historia del Peronismo  |  La "tendencia", la burocracia y el socialismo, por Jorge Enea Spilimbergo (1974)  |  Hechos de 1975
Jorge Cepernic, el llanero solitario del peronismo, por Hernán Brienza  |  Crónicas de archivo  |  López Rega  | 
Oscar Bidegain

LECTURAS RECOMENDADAS
Documento reservado del Consejo Superior Peronista del 1º de octubre de 1973   |   Perón y la Triple A, Sergio Bufano
  Ivancich-Wainfeld - Los montoneros   |   La primavera de los 70, Luis Romero  |  
Cuando Perón habló de "exterminar uno a uno" a los guerrilleros
Pablo Pozzi, entrevista a Guardia de Hierro  |  La UBA durante el gobierno de Cámpora  |  Diccionario de los 70
Los hechos y las razones, A. Lapolla  |  La resistencia peronista, G. Rojo  |  Orígenes del peronismo revolucionario, M. Raimundo

El general en su laberinto, el cruce entre Perón y la JP  |  Juan Manuel Abal Medina, entrevista Revista Siete Dias, marzo 1983
Audiencia Nacional España - Isabel Perón-Triple A, solicitud extradición 2008  |  El Perón que conocí (fragmento) Manuel Urriza
M. Pozzoni - La cultura política juvenil. Un estudio de caso: Mar del Plata, 1972- 1974  |  MPM - Documento de Roma
José Pablo Feinmann - Al optar por la derecha Perón aniquiló su imagen histórica  |   Acontecimientos relevantes de 1974
Presentación en Roma del MPM (El País, 24/04/77)  |  Marina Franco - La “depuración” interna del peronismo en la década del 70

Juan Luis Besoky - La derrota política de las organizaciones armadas
 

Cronología de un derrumbe. Los hechos de 1974

En solo unos meses se derrumbaron todos los espacios políticos de poder que ocupaba la Tendencia Revolucionaria del peronismo. La renuncia de Cámpora inicia el repliegue inevitable, pero es en 1974 cuando ese repliegue se convierte en práctica disolución de una heterogénea corriente interna que supo atravesar al Movimiento Peronista con un discurso innovador y revolucionario, que había generado espacios multitudinarios de participación y que incluso pudo disputar porciones de poder al sindicalismo y el llamado peronismo ortodoxo. 

El 19 de enero de de 1974 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, ataca un cuartel militar en la localidad de Azul. (Descargar diario Noticias del 22 de enero de 1974). El gobierno aprovecha la coyuntura y lanza una ofensiva general contra todos los funcionarios vinculados a la Tendencia Revolucionaria. Ver: Cuando Perón habló de "exterminar uno a uno" a los guerrilleros  |  Mensaje de Perón sobre los hechos de Azul

24 de enero de 1974: Entrevista de un grupo de diputados de la Tendencia con Perón en la Residencia de Olivos. Los diputados se oponían a dos artículos (referidos a la asociación ilícita).de la reforma al Código Penal propuesta por el Ejecutivo. Temían que fuera un artilugio legal para perseguir a las organizaciones armadas. Perón los conmina a abandonar el bloque: "El que no está de acuerdo se va". Ocho diputados nacionales de la Juventud Peronista renuncian a sus bancas: Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Jorge Glellel, Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel, Diego Muñiz Barreto, Roberto Vidaña y Rodolfo Vittar.. Después de sancionada la ley el Consejo Superior Peronista expulsó del Partido Justicialista a los diputados renunciantes.

Es desplazado el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain (nacido, casualmente, en la ciudad de Azul, sede de la guarnición militar atacada por el ERP el 19 de enero de 1974), a quien el presidente Perón acusa directamente de "connivencia con la subversión". Es reemplazado por el vicegobernador Victorio Calabró, hombre de derecha apoyado por el sindicalismo ortodoxo, el empresariado (entonces llamado "la patronal") y la cúpula de la Iglesia católica.

En la Provincia de Córdoba, un mini-golpe de Estado a escala provincial conocido como "Navarrazo" (una insurrección de la policía provincial dirigida por el teniente coronel Navarro, con apoyo de la burocracia sindical, sectores militares, eclesiásticos y grupos nacionalistas de derecha), termina con el gobierno popular de Ricardo Obregón Cano y Atilio López entre la resignación generalizada de la población civil. Los sindicatos clasistas y combativos de Córdoba, (SMATA de René Salamanca y Luz y Fuerza de Agustín Tosco) no pueden evitar la caída del gobierno provincial. El mini golpe es avalado explícitamente por el gobierno nacional, quien envía una intervención para blanquear técnicamente la destitución del legítimo gobierno.

 
25 de mayo de 1973 - Asunción de Cámpora (Fragmento de Historia argentina, audiovisual dirigido por Felipe Pigna)

En Mendoza el gobernador Alberto Martínez Baca es forzado a abandonar su cargo.

Se consolida el poder de la derecha peronista: el comisario Alberto Villar se convierte en jefe de la Policía Federal y Luis Margaride asume al frente de la Superintendencia de Seguridad.

Se define tajantemente la "subversión" (figura no definida en el código penal) como el enemigo principal. Desde los inicios como Nación, pero especialmente en los gobiernos militares -acrecentándose durante la revolución fusiladora y Onganía- el término era sacado convenientemente de la galera discursiva militar, encuadrándolo en difusos señalamientos de "comunismo internacional", "comunismo apátrida", "marxismo foráneo", "enemigo interno" (Plan Conintes), etc. Ya la dictadura de Uriburu en 1930 lo había usado en la persecusión de anarquistas. Pero en su acepción cruda y orientada a la demonización específica de los actores armados (sobre todo ERP y Montoneros) el término paradigmático se consolida en el imaginario social en este período. La sociedad civil aceptó y acató este discurso hasta bien entrada la democracia (1983); por otro lado los grandes medios de comunicación prohijaron y/o colaboraron al asentamiento de la teoría de los dos demonios, aludiendo a una "subversión de izquierda" y otra "de derecha".

Se afianza la estructura organizativa y se incrementa el accionar de la banda criminal Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Dirigentes sindicales combativos, abogados defensores de presos políticos y militantes de organizaciones de izquierda, que incluso no solo no apoyaban sino que denostaban ideológicamente la lucha armada, son víctimas del terrorismo paraestatal ejercido por esta organización clandestina, creada a fines de 1973 y dirigida por José López Rega, ministro de Bienestar Social inamovible desde Cámpora a Isabel. El primer atentado de la Triple A se produjo el 21 de noviembre de 1973 cuando hicieron volar el auto del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen, que salvó milagrosamente su vida, aunque sufrió severas consecuencias. A partir de allí, en pleno gobierno peronista (Perón hasta su muerte y luego Isabel) y hasta el golpe de marzo de 1976, la Triple A mató -entre otros- a Silvio Frondizi, hermano del ex presidente Arturo; Julio Troxler; Alfredo Curutchet; Rodolfo Ortega Peña; Atilio López y la bebé de 4 meses de Raúl Laguzzi. La CONADEP, puesta en marcha por el gobierno de Raúl Alfonsín, probó la intervención de la Triple A en 19 homicidios en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975. La dictadura genocida llevaría esta progresión al infinito.

Acto del 1º de Mayo: Momento álgido en el enfrentamiento entre Perón y la Tendencia Revolucionaria. Aunque es muy difícil erradicar del imaginario social la alusión a la "expulsión", la descalificación hacia los díscolos "imberbes" provoca que una tercera parte de la concurrencia abandone masivamente el acto convocado en Plaza de Mayo. (Ver discurso y video).

El 11 de mayo Carlos Mugica es asesinado por la Triple A cuando salía de oficiar misa.

El 1º de julio, a poco de iniciar su tercera presidencia, muere Juan Domingo Perón. Lo sucede María Estela Martínez de Perón. Se profundiza el proceso de desplazamiento de los sectores combativos del peronismo de los diferentes espacios institucionales que aún cubrían. López Rega se convierte en el hombre fuerte del gobierno. En agosto el ministro de Educación Taina es reemplazado por el derechista Oscar Ivanissevich. En la Universidad de Buenos Aires es designado como rector Alberto Ottalagano, del mismo signo ideológico que el anterior. Las organizaciones estudiantiles comienzan a replegarse (ver Inés Izaguirre - La misión Ivanissevich).

En septiembre la organización Montoneros pasa a la clandestinidad. El ERP instala una compañía de combate en los montes tucumanos.

En solo un año, 1974, la Tendencia Revolucionara perdió prácticamente todos los espacios de poder político que, obviamente, no le interesaban en absoluto. Mucha sangre, muchos muertos fueron necesarios para llegar al convencimiento que las instituciones del Estado de derecho y la democracia representativa son valores y espacios dignos de ocuparse y preservarse. En ese sentido la sangrienta bisagra del 76 cerró abruptamente un extenso período histórico (1930-1976) donde la alternancia entre gobiernos civiles y militares era considerada como natural y hasta necesaria, y los golpes militares como un simple trámite administrativo que la sociedad civil debía resignarse a soportar. La institucionalidad y la democracia lograron cristalizarse como valor solo después de un intenso y prolongado baño de sangre.

Legisladores y gobernadores de la Tendencia

En el terreno legislativo, la Tendencia contaría con ocho legisladores sobre una cámara de Diputados compuestas por 145 representantes del FREJULI: Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Jorge Glellel, Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel, Diego Muñiz Barreto, Roberto Vidaña y Rodolfo Vittar. Se calculaba que los funcionarios de la Tendencia en los gobiernos provinciales y las legislaturas locales llegarían a cincuenta. Además, estaban ligados a las gobernaciones de Oscar Bidegain en la provicia de Buenos Aires, a Jorge Cepernic en Santa Cruz; a Ricardo Obregón Cano en Córdoba; a Miguel Ragone en Salta y a Alberto Martínez Baca en Mendoza (en la imagen en este orden, de izquierda a derecha)

Los cinco gobernadores y las alternativas de la destitución
 

Buenos Aires - Oscar Bidegain (renuncia inducida por el presidente Perón después de los hechos de enero de 1974) 23/01/74
Córdoba - Ricardo Obregón Cano-Hipólito Atilio López (ambos destituidos por un golpe de Estado provincial (Navarrazo) y posterior intervención federal) 02/03/74
Mendoza - Alberto Martínez Baca. El junio de 1974 se le inició juicio político y posteriormente fue destituido por la Legislatura, lo sucedió el vicegobernador Carlos Mendoza hasta que la provincia fue finalmente intervenida en agosto de 1974.
Santa Cruz - Jorge Cepernic. Detenido despues del golpe de Estado y encarcelado sin causa por la dictadura durante 5 años en el penal de Magdalena.
Salta - Miguel Ragone. Decreto de intervención firmado por el Ministro del Interior, Alberto Rocamora, el 23/11/74. Ragone fue desparecido el 11/03/76.

Imagen superior: Acto 25 de mayo de 1973 en Plaza de Mayo, asunción de Héctor Cámpora.


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"¡Perón, Mazorca, los zurdos a la horca!"

Por Alicia María Cervetto

[Imágen: Guardia de Hierro en los 70: liturgia y escenografía nacional-socialista]

La disputa por el poder en la provincia de Mendoza

La Lucha por el control de los Ministerios

Las relaciones de fuerzas después del 25 de mayo de 1973 se concentraron en la lucha por el control de los ministerios del Poder Ejecutivo. La legislatura era controlada por el sector político y sindical más ortodoxo, y sólo le correspondió a la JP un 25% de bancas. Con la legislatura en las manos, los sectores políticos y sindicales se unificaron para disputar los principales ministerios, cuestionando a los ministros designados.

Días antes de la asunción del Gobernador, los principales dirigentes sindicales le presentaron una lista de 19 personas que no debían formar parte del gobierno por ser sospechosos de marxismo y trotskismo, que podían "originar una situación de descontento y desconfianza" en los sectores gremiales. No obstante ello, el gabinete conformado por Martínez Baca distó de respetar las exigencias del sindicalismo. Por el contrario, incluyó a militantes de la Juventud Peronista y a personas vetadas por los sindicalistas.

Desde el 13 de julio, con la renuncia del Presidente Cámpora, Mendoza pasó a integrar la lista de las provincias cuestionadas. Desde entonces, la ofensiva lanzada por el sindicalismo local entró en una segunda etapa, profundizando el quiebre de relaciones entre el Gobernador y el Vice, este último acompañado por el sindicalismo, la estructura partidaria, diputados, concejales e Intendentes. Los emplazamientos al gobernador tuvieron un carácter cada vez más amenazante hasta el mes de noviembre, en que el mismo Perón intervino para sugerir cambios conciliatorios.

Con las instrucciones a los gobernadores a través de la "orden reservada" impartida por el Consejo Superior (1/10/74), por la cual se anunciaba el inicio de una guerra contra los elementos infiltrados en el movimiento, el sindicalismo mendocino contó con la herramienta necesaria para exigir la definitiva reestructuración del gabinete. Se aliaron en esta lucha el presidente provisional de la Cámara de Senadores y dirigente sindical Edgardo Boris, el Presidente de la Suprema de Justicia, y varios legisladores provinciales del peronismo quienes manifestaron la necesidad de que en Mendoza comenzara a gobernar el justicialismo.


Mensaje del presidente Perón por Cadena Nacional sobre los hechos de Azul. Clic para descargar.

En esta línea de acción, el Congreso Justicialista emplazó al Gobernador para que en 72 hs. procediera a modificar su gabinete y al equipo de colaboradores más inmediatos.

El Gobernador desconoció las exigencias advirtiendo que no se sometería al "capricho de ningún grupo o sector" y "los que dicen que hay marxismo, tendrían que señalármelos con nombre y apellido". El 22 de octubre estalló una bomba en el despacho privado del Gobernador y como muestra de apoyo la Juventud organizó un acto para defender al gobierno con la adhesión de 26 gremios.

La renuncia del Secretario General de la Gobernación, Horacio Martínez Baca –hijo del Gobernador-, la aceptación de las renuncias de cinco de los seis miembros de su gabinete, y la disposición de Martínez Baca para formar una "comisión mediadora" integrada por dirigentes y autoridades partidarias para constituir un nuevo gabinete, fueron los primeros pasos que se dieron a fin de encontrar una salida política a la crisis interna del peronismo local.

Sin embargo, la asunción de los nuevos ministros (2/11/73) fue nuevamente cuestionada por una Comisión del PJ, al extremos de acusar a Martínez Baca de inconducta, indisciplina, violación de los principios y de las resoluciones de los organismo partidarios".

Desde Buenos Aires, Benito Llambí, Ministro del Interior de la Nación, y José Martiarena, Secretario General del CSMNJ, exigieron resolver la situación y realizar un cambio completo de gabinete. El 6 de noviembre, nombró nuevos funcionarios del equipo gubernamental, del cual resultaron desplazados los ministros cuestionados, y con ellos, la JP perdió todos sus puestos en el gobierno provincial.

De la distensión al Juicio político

El pleito entre la CGT y el justicialismo mendocino con el gobernador encontró un principio de solución cuando el sector gremial dejó en libertad a Martínez Baca para cubrir el cargo del ministerio de Bienestar Social. Si bien se trató de una tregua, esto duró escasos días. Los nuevos objetivos ya no se concentraron solamente en cuestionar a los colaborados, sino, más aún, lograr la destitución del gobernador.


Diario Noticias Nº 63, 22 de enero de 1974. Clic para descargar

En los primeros días del mes de febrero de 1974 se realizó una asamblea a la que se llamó "Cabildo Abierto", una reunión plenaria convocada por E. Cardozo. Bajo el lema "¡Perón, Mazorca, los zurdos a la horca!", se presentó el proyecto por el que se exigía la separación de todos los funcionarios del Estado provincial que hubiesen sido cuestionados o identificados como infiltrados ideológicos por actuar al servicio del proyecto político de la autodenominada "Tendencia Revolucionaria", la renuncia a las bancas de todo legislador o concejal sancionado por el partido y exhortar a los ministros del Poder Ejecutivo a renunciar a sus cargos.

A fines de febrero, Martínez Baca se reunió con Llambí y E. Cardozo (interventor del PJ) . Allí establecieron las bases para la solución del conflicto. Una de las cláusulas fue la eliminación del Cabildo Peronista. A su vez los mismos ministros debían realizar la depuración en sus propias carteras ministeriales, en consulta con el Consejo Provincial del movimiento. Es decir, la permanencia de Martínez Baca en el poder estuvo condicionada al alejamiento de todos sus principales colaboradores, a través de una operación de depuración ideológica intra-peronista e intra-gobierno. A principios de abril, la legislatura decidió dar el paso definitivo e impulsó el juicio político. Las argumentaciones se originaron a raíz de las investigaciones que el Senado hizo de la operaciones de la bodega estatal GIOL, en la cual se involucró al gobernador y a su hijo. El dictamen de la comisión del juicio político fue aprobado por mayoría, con el voto de radicales y demócratas.

El gobernador dirigió un último mensaje en ocasión del aniversario del 25 de mayo en el que formuló un enérgico llamado a la pacificación y unión de los sectores políticos "en contra de los enemigos comunes" exhortando enfáticamente: "¡Basta de invocar al General Perón falsamente!, ¡Basta de hacerse las víctimas y traten todos de cumplir con su deber!". 17 Días después fue suspendido y se hizo cargo del Poder Ejecutivo el vicegobernador, Carlos Mendoza.

Por cierto, la lucha política intraperonista se concentró en los cargos del Poder Ejecutivo, ya que prácticamente la legislatura era controlada por el sector sindical y político opositor al Gobernador. Martínez Baca contaba con el apoyo de la JP, algunos legisladores, 4 de los 18 intendentes, y unos pocos gremios; Carlos Mendoza, logró reunir en torno suyo la adhesión de las autoridades de la CGT, la mayoría de los legisladores, la estructura partidaria, intendentes y gran parte del gremialismo mendocino. Frente a este cuadro de situación ¿por qué la resolución del conflicto mendocino no concluyó con la intervención federal inmediata tal como lo solicitaban los sectores opositores, y en cambio, esta se demoró hasta agosto de 1974? Las alternativas para pensar una respuesta pueden ser las siguientes: -Martínez Baca tenía el respaldo del Secretario de la Presidencia, Vicente Solano Lima, quien le había aconsejado que se desprendiera de algunos de sus colaboradores para poder mantener su línea política.

-Igualmente, el Gobernador no era identificado como representante excluyente de la Tendencia Revolucionaria, ya que, en forma reiterada, diferentes sectores le exigían solamente la re-estructuración del gabinete.

*Los funcionarios cuestionados fueron: Ministro de Gobierno, Eduardo Zannoni, Cultura y Educación, Francisco Reig, Subsecretario de Gobierno y Municipalidades, Juan Carlos Cerutti, Secretaría General de la Gobernación, Horacio Martínez Baca, Secretaría Privada de la Gobernación, Hugo Mantovani, entre otros.

[En: De Instauración y crisis de la democracia en los escenarios provinciales. Un estudio comparado de los casos de Formosa, Córdoba y Mendoza, descargar el documento]


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El gobierno de Perón

Por Aritz e Iciar Recalde

[De: Universidad y Liberación Nacional. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires durante las tres gestiones peronistas: 1946-1952, 1952-1955 y 1973-1975.
Ver y descargar el libro completo: https://docs.google.com/open?id=0B9MUX80k_Q05SjRZdlZOR0d0eG8 ]


El devotazo - 25 de mayo de 1973

El General Perón llegaba al poder en el marco de una holgada victoria electoral,(257) en un contexto dificultoso, tal como comentáramos en páginas precedentes. El Pacto Social encontraría graves pujas de poder y Perón, pese a garantizar la unidad entre adversarios durante un tiempo, estaría lejos de ser garantía del orden político nacional. Los reclamos por aumento de precios de la CGE mostrarían a la burguesía argentina, con actitudes similares a las tomadas frente al segundo gobierno justicialista y los Congresos de la Productividad, que el modelo distribucionista del peronismo era cuestionado. La burguesía argentina, repitiendo un rasgo típico de los capitalistas del Tercermundo, preferiría ante las amenazas de los sindicatos, pactar con los militares y el capital trasnacional contra la CGT.

A costa de no claudicar parte de la rentabilidad de sus ganancias, la burguesía nacional sería su propia asesina, tal como quedaría expresado a través las medidas implementadas con posterioridad a la caída de Perón y con las políticas económicas de período que va de 1976 a 1990. Ahora bien, no todos los aumentos de precios eran simplemente parte de un cómodo acuerdo político, sino que expresarían además, los virajes de la economía internacional y el consecuente aumento de los insumos importados. El cuello de botella de la economía mundial, el aumento del precio del petróleo y el cierre del mercado europeo a la carne argentina, marcarían la imposibilidad de reconstruir el frente de 1945 y el pronóstico augurado por Cooke en los años anteriores, aparecería como una revelación a los ojos del tercer peronismo. Ahora bien, a diferencia de los planteos de Cooke, no estarían dadas las condiciones políticas y organizativas de los sectores populares para llevar la revolución hacia la izquierda y el gigante invertebrado no abandonaría su condición de ser el hecho maldito del país burgués: jamás sería su superación. La disputa contra los ajustes del imperialismo y la avanzada de la reacción interna, no atarían el destino de la Argentina al bloque Tercerista, ni la conducirían hacia el socialismo nacional como suponía Cooke, sino que los sectores dominantes terminarían aplastando la organización popular y situando a nuestro país como títere del bloque de los aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial.

La CGT podría acompañar las críticas de Perón y el sector lopezreguista a la Tendencia y a los programas de la izquierda peronista, pero dada su condición de ser representante gremial de los intereses de los trabajadores, bajar las banderas de la lucha en manos de los empresarios y de la derecha del Movimiento, le quitaría espacio en la arena política y perdería con eso su legitimidad ante los trabajadores. Estos últimos, pese a no acompañar el programa socialista de la Tendencia, no estarían dispuestos a modificar sus condiciones de vida producto de varias décadas de lucha. Ante los aumentos de precios, las huelgas y la disputa sindical contra la patronal, estarían al pie del cañón. Pese a estas internas entre la CGT, la CGE y la Tendencia, el verdadero enemigo del pueblo estaría al acecho y sería el garante de que los conflictos dentro del frente nacional se resolvieran sobre la espalda de los trabajadores, sobre la estructura de la industria y a través del quiebre de la cultura nacional. Las multinacionales, el capital financiero, los terratenientes y los importadores, serán los grandes operadores del imperialismo en tierras del sur americano.

De las milicias populares a Susana Giménez

Rodolfo Galimberti murió ayer (12/02/02) a los 53 años. El ex secretario de la Juventud Peronista y militante guerrillero se había convertido en millonario, asociado a ex agentes de la CIA. Su vida fue usada para desacreditar la militancia popular de la generación de los años '70.

Por Luis Bruschtein

La vida de Rodolfo Galimberti terminó ayer a la mañana y no fue por un tiro en combate, como le hubiera gustado en otra época, sino por una afección en la aorta abdominal propia de las personas demasiado gordas. Tenía 53 años, no era lo suficientemente joven como para tener esa muerte heroica que todos recordarían, y tampoco demasiado viejo como para haber disfrutado los beneficios de sus cambios de frente. Se hizo famoso en los ‘70 usando el "nosotros" para referirse a la Juventud Peronista o a los Montoneros y murió usando esa misma primera persona del plural para hablar en representación de otra "orga" que no se entendía bien si eran los Estados Unidos de Norteamérica o directamente la CIA. Pero tanto en los ‘70 como en el 2000, seguía siendo ese personaje grandilocuente, provocador, y siempre necesitado de llamar desesperadamente la atención.
La última secuencia en la vida del "Loco" Galimberti comenzó el domingo a las 19.30 cuando estacionó de un frenazo, en doble fila, frente a la clínica San Lucas, de San Isidro, y bajó con el cuerpo doblado por dolores punzantes en el estómago y la cintura. Los médicos diagnosticaron una perforación de la aorta abdominal, a causa del estrés, la gordura y el colesterol. Galimberti se internó con otro nombre y fue sometido a una operación durante ocho horas hasta que murió ayer a las ocho de la mañana.
Si ésa fue la última secuencia de su vida, es difícil saber cuál fue la primera, la que lo marcó para protagonizar una historia donde parecía que no hubiera más límites que los que él fijaba. Quizá fue cuando a los quince años hirió de un navajazo a un adolescente comunista y descubrió que su padre y su hermano, que lo habían alentado a ese tipo de aberraciones, le daban la espalda y dejaban que fuera preso a un internado. O el día que descubrió a su padre, empleado del Banco de Londres, hablando en inglés con sus jefes, cuando a él lo castigaba severamente si lo hacía. Son anécdotas que contó a Marcelo Larraquy y Roberto Caballero que escribieron un best seller con su biografía.
Como muchos adolescentes de los ‘60, Galimberti, que vivía con su familia en un pequeño chalet en San Antonio de Padua, se integró a Tacuara, la versión populista local del nazi-fascismo, junto a la GRN que expresaba al nazi-fascismo oligárquico. El eje de las dos era el nacionalismo, pero la mayoría de su actividad se limitaba a acciones anticomunistas y antisemitas. Al igual que muchos de esos jóvenes, Galimberti se sintió defraudado por Tacuara y buscó, desde el nacionalismo, abrevar en vertientes de la izquierda. En los años ‘60 participó con Chacho Alvarez, Ernesto Jauretche, Jorge Raventos, Carlos Grosso y Raúl Othacehé, entre otros, en la Juventud Argentina por la Emancipación Nacional (JAEN), un grupo peronista no guerrillero. Lo integraban estudiantes e intelectuales, muchos de los cuales tenían una formación marxista matizada con lecturas de Jauretche, Hernández Arregui, Abelardo Ramos, John William Cooke o Rodolfo Puiggrós.
Galimberti no era un erudito pero le gustaba parecerlo y en sus charlas políticas introducía citas ideológicas y hasta literarias, era irónico y provocador y se esforzaba por desplegar un derroche de seducción que lo mostraba dispuesto a disputar liderazgo y obtenerlo. Proyectaba una imagen de "ganador", pero con una idea superficial de lo que eso significaba, y así lo actuaba con exageración y buscando desesperadamente que lo reconocieran. Con el surgimiento de la guerrilla peronista, especialmente de Montoneros y las FAR, muchas agrupaciones como JAEN, confluyeron en la Tendencia Revolucionaria hegemonizada por las organizaciones armadas.
La personalidad del "Loco" o del "Tano" lo llevó a convertirse en secretario de la Juventud Peronista cuando numerosos núcleos juveniles de todo el país se unificaron en la JotaPé de las Regionales. Viajó a España, entrevistó y sedujo al general Perón en Puerta de Hierro y regresó casi como hijo adoptivo del viejo líder. Pero cometió un traspié en 1972, cuando convocó a formar milicias populares. El anciano líder queríaregresar como "pacificador", no como organizador de milicias populares, y la convocatoria pública de Galimberti lo irritó y lo alejó de su entorno.
Desde su caída en la simpatía del general, la militancia de Galimberti fue de bajo perfil, con fuerte acento crítico a la conducción del líder histórico del peronismo. Ya como militante de Montoneros había regresado a su pasión por las armas, la misma que había estimulado su papá Ernesto cuando a los cinco años lo hacía disparar con una pistola belga FN. Su personalidad exaltada, que lo limitaba en la política, encajó perfectamente en la lógica de los "fierros", que era la que primaba en la política de Montoneros. Osado y eficaz en ese plano, el Loco ascendió en la guerrilla, donde esas características eran más valiosas que la política o la ideología. Así llegó al grado de oficial de la columna norte del Gran Buenos Aires. Galimberti subía y bajaba en la estructura interna. Era eficiente en la acción militar, pero la conducción lo consideraba demasiado "liberal, individualista y con actitudes pequeño-burguesas" y nunca llegó a tener un grado muy alto.
En setiembre de 1974 participó en el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born por el cual la guerrilla obtuvo un rescate de más de 60 millones de dólares. Era el secuestro más rentable en la historia de las guerrillas en el mundo. Tras el 24 de marzo de 1976, la Columna Norte, con Galimberti incluido, planteó una disidencia de izquierda y fue intervenida. El Loco desapareció varios meses. Cuando volvió a contactarse dijo que había sido herido en un enfrentamiento. Salió del país y se hizo una autocrítica por la disidencia en la que había participado. Pero cuando la conducción de Montoneros lanzó la "contraofensiva", el Loco se puso en disidencia nuevamente y se escindió con un grupo que se denominó "Peronismo en la Resistencia".
Su vida entró en una zona oscura, lejos de la acción heroica y de la fama política. Trabajaba como taxista en Francia y su segunda mujer, Julieta, hermana de Patricia Bullrich, murió en un accidente. Regresó cuando se fueron los militares, pero tenía que estar clandestino, sin plata, sin prestigio, sin reconocimiento, con sólo un puñado de simpatizantes. Se sentía un perdedor. Se vinculó a los "carapintada", desarrolló una profunda aversión contra la clase política que no lo reconocía y hacia una cultura política que lo relegaba al rincón oscuro de los perdedores. Decidió que estaba para más, aprovechó un llamado de Carlos Menem a la "reconciliación" y arregló un encuentro con Jorge Born, su ex secuestrado, le pidió perdón, además de trabajo y se puso de acuerdo con el fiscal Juan Romero Victorica para devolverle lo que quedara del rescate que habían cobrado los Montoneros. Denunció a algunos de sus ex compañeros y creció primero como guardaespalda y luego como socio de Born y de Jorge Rodríguez, esposo de Susana Giménez, en la empresa Hard Communications, que fue acusada de estafar al Hogar Felices Los Niños, de chicos de la calle.
Para diversificar sus negocios se asoció con dos ex agentes de la CIA en una agencia de seguridad que trabajaba con el grupo Exxel. Tenía un looft, autos deportivos y una colección de motos. El jefe guerrillero se había convertido en un gordo en motocicleta. En su biografía explica que tomó ese camino en homenaje a la generación de los ‘70 que había caído por sus ideales, para demostrar que "ellos también hubieran podido ser exitosos en esta nueva realidad". Si alguno de los caídos en los ‘70 reviviera, seguramente no le hubiera gustado el homenaje. Es más probable que al decir eso pensara más en el reconocimiento de su severo y ambiguo papá Ernesto

Se murió hace mucho

Por Miguel Bonasso

Dicen que Rodolfo Gabriel Galimberti se murió ayer a los 54 años, pero no es cierto: se murió a comienzos de la década del 80, cuando se entrevistó en secreto con el Almirante Cero en el Buenos Aires del crimen y cambió de camisa. El que se murió ayer, como cualquier gerente, en una operación de aorta, era un gordo homónimo que posaba de canalla en revistas amarillas con viejecitos que ya están en el PAMI de la CIA aunque aún sigan jodiendo.
Es más: imagino al verdadero Loco Galimberti haciendo bromas crueles sobre el gordo madurón que se quedó en la operación como cualquier boludo. Un gordo que no cayó en el Líbano, ni en la Franja de Gaza; ni en una esquina de la zona norte de Buenos Aires junto a Carlitos Goldenberg; ni siquiera en la Harley Davidson que estacionaba, imponente, en la puerta del Museo Renault. A mi modo de ver lo único que tenían en común el verdadero Galimba y el dueño de la agencia de seguridad del Exxel Group que murió ayer a la mañana era la sonrisa mordaz, la mueca despectiva de una boca tajeada, casi sin labios. No, en verdad les digo: aquel que llamaban el Tano, el Loco, Alejandro, murió a fines de los setenta, a lo sumo comienzos de los ochenta. Créanme, yo lo conocí: era arrogante y precozmente cínico, cargaba cierta gomina de chico nacionalista del Petit Café, pero poseía un talento político y un arrojo nada comunes. El Perón que jugaba al ajedrez con el dictador militar Alejandro Lanusse lo hizo delegado de la Juventud y el Loco organizó a miles de jóvenes bajo las temerarias banderas de los Montoneros. Luego Perón lo bajaría de un hondazo cuando el delegado juvenil lo puso en aprietos al anunciar la creación de las "milicias populares". El Loco, entonces, tuvo que "proletarizarse" y "bajar a la base", así como después tendría que "militarizarse" en la famosa Columna Norte. A fines del ‘76 recibió en la cabeza el "raspón" de una bala de 45 y salvó su vida milagrosamente gracias a unos anónimos ciudadanos que lo guardaron en su casa (un relato que algunos jefes montoneros, como Fernando Vaca Narvaja, pusieron siempre en duda, sospechando que había caído y "negociado su vida con el enemigo").
A comienzos de los 80, después de romper con la conducción de Mario Firmenich, sacó un documento que prenunciaba al futuro socio de Jorge Born y concedió una entrevista en París a Siete Días donde denunciaba a Vicente Saadi y a otros dirigentes peronistas como "agentes soviéticos". Saadi lo calificó acertadamente como "botón" y creo que ese fue su testamento.
Después apareció en escena el gordo homónimo que se casó en Punta del Este, con invitados como Jorge Radice y el fiscal Juan Martín Romero Victorica. El que armó una tramoya para sacarles dinero a los Graiver y dárselo a su nuevo patrón, Jorge Born. El amigo del Corcho Jorge Rodríguez. El que se quedó ayer por la mañana en la sala de operaciones. [Página/12/, 13/02/02

Contra el imperialismo económico a la vuelta de la esquina, el peronismo desarrollaría el programa de la independencia económica. La política económica del tercer peronismo sería nacional, industrial, popular y antiimperialista como en sus dos primeros gobiernos y esta vez, estaría en manos del ex delegado de la CGE, José Ber Gelbard, lo mismo que durante el período de Cámpora y de Lastiri. El rumbo de la economía sería uno de los puntos inmodificables del tercer gobierno peronista y se mantendría inquebrantable mientras el General permaneció con vida. La fórmula económica del tercer gobierno, sería similar a la primera presidencia en lo que respecta al rol que deberían jugar los terratenientes: como proveedores de los alimentos a buen precio para mantener bajo el costo del salario de la industria y como dotadores de divisas para la importación de maquinaria industrial. Para garantizar este último punto y de manera similar al Segundo Plan Quinquenal, Gelbard intentaría que el campo aumentara la productividad. La fórmula esta vez, estaría dada por la expansión de la explotación de tierras más allá del corazón de la Sociedad Rural Argentina centrado en la Pampa Húmeda: un proyecto de una nueva Ley Agraria establecía un impuesto a la renta potencial de la tierra. El proyecto nunca dejaría de ser tal y la ley no sería sancionada en el Parlamento. Este esquema de proyecto de ley se complementaría con un sistema de retenciones a las exportaciones. La hegemonía de los programas de la CGE sobre las multinacionales y el capital financiero, obligaría a la banca a ponerse al servicio de la producción nacional bajo la tutela del Estado, que con estas medidas, intentaría cerrar el grifo de la especulación financiera. Se nacionalizarían los depósitos bancarios y se generarían líneas de crédito especiales para la industria nacional.

Los gobiernos del lobby de las grandes multinacionales y los banqueros extranjeros, base del endeudamiento y el derroche del trabajo nacional expresado en fuga de capitales y especulación financiera, tendrían un tope con el gobierno popular. Las multinacionales verían reducido su espacio en la mesa de toma de decisiones del Ministerio de Economía, tal 259 como habían sido tiempo atrás beneficiadas por Vasena. Con ello, las empresas extranjeras perderían el privilegio de tener la prioridad para acceder al ahorro nacional y a los créditos de los organismos internacionales y deberían someterse a la regulación bancaria, a la ley de precios máximos y al tutelaje del Estado nacional y popular.

Enfrentamiento entre Perón y la Tendencia

Perón regresaría al país para ocupar el lugar de Cámpora, pero esta vez y a diferencia de la coyuntura del desembarco del "Tío", no sería necesario hacerlo a través de las Formaciones Especiales, ni de la lucha armada, sino que el método sería el clásico: elecciones y reconstrucción del movimiento nacional pautado bajo el mando del líder, en pos de reconstruir el programa de la Comunidad Organizada. La izquierda peronista debería sumarse al esquema frentista en los términos planteados por Perón o en su defecto, como mostró la dinámica de la política nacional, la disputa dentro del Movimiento llevaría a que el General moviera el péndulo hacia la derecha: en un marco de desconfianza hacia los militares, la derecha política del tercer peronismo sería ocupada por grupos clandestinos y por sectores de la Policía Federal manejada por el equipo de López Rega, nombrado por Perón. Villar, Osinde y López Rega operarían haciendo uso de la violencia terrorista sobre la Tendencia. Más que organizar el terrorismo de las tres A, Perón se relacionaría con ellas dándole su aprobación con la omisión a los reclamos de los familiares de los caídos. Los actos de terrorismo de las AAA para desarticular a la izquierda del Movimiento, serían acompañados, además, por una táctica de desplazamiento político de dirigentes de la Tendencia, ante la mirada y la boca muda de Perón. La historia argentina en un juego circular de repeticiones regresaría sangrientamente: en su momento, Perón no intervendría ni pondría freno al pedido de Lanusse de terminar con la violencia y la acción de las Formaciones Especiales sobre los objetivos militares y tampoco lo haría esta vez y a sugerencia de la Tendencia, para terminar con la violencia de la AAA. El General, sería nuevamente el árbitro de la partida, pero a diferencia de 1971, en este juego de guerra de posiciones, el viento soplaría y llevaría la pólvora hacia la derecha de la política nacional.

Con anterioridad a la llegada de Perón al país, éste ya había tenido sus primeros desencuentros con la Tendencia tal como comentamos precedentemente, en su encuentro con FAR-Montoneros. Asimismo, quedarían formulados en la decisión de Perón de situar a la juventud en el diseño de la Comunidad Organizada o en su defecto, dejarla relegada del esquema de toma de decisiones del Movimiento: Perón desde Puerta de Hierro y ante la llegada de comentarios sobre el intento de Galimberti de formar milicias armadas, destituiría al representante de la Juventud Peronista del Consejo Superior Justicialista. Este castigo al "exceso" del representante de la Tendencia, sería visto con buenos ojos por los militares argentinos y por los sectores sindicales y del Partido Justicialista. El peronismo sería peronista o no sería nada, indicaría el General, mientras caían los dirigentes de la JP.

Posteriormente, bajo la conducción de Perón en la Argentina, se reuniría el Congreso General Justicialista, que a diferencia del período camporista, no contaría con la "Rama Juvenil" expulsada del Partido en junio de 1974. En este marco, la Tendencia agudizaría la disputa con Perón en una contienda política que terminaría en un suma cero para el movimiento popular de nuestro país, ante el avance de la derecha y del capital trasnacional.

La violencia de las Formaciones Especiales y el llamado de Perón al desarme

Las Formaciones Especiales tendrían una función clara hasta el año 1973, que marca el regreso del General Perón al país luego de 18 años de lucha. A partir de aquí, se abriría para las organizaciones populares y para el pueblo argentino, una etapa política signada por la ausencia de proscripciones. Sería el momento de desarrollar la inserción política de las masas: éste fue el mensaje de Perón a la juventud, en su llamado a abandonar la lucha armada y a reconstruir la Comunidad Organizada y el capitalismo nacional. Para muchas organizaciones, el proyecto de Perón estaría lejos de su programa y expectativas: ya sea el de Socialismo Nacional de Montoneros o el de Socialismo Marxista del PRT-ERP. Ahora bien, pese a las diferencias de proyectos, lo que muchas organizaciones de la Tendencia y la izquierda marxista no supieron ver, fue que tras años de lucha, se daban las condiciones irrepetibles hasta el día de la fecha, para construir una política en los frentes de masas. Esta política sería la única posibilidad para garantizar el triunfo popular en una sociedad atravesada por instituciones formadoras de subjetividad y artífices de la colonización pedagógica: partidos, prensa, Iglesias, sindicatos, fundaciones y universidades. La disputa por la hegemonía en una sociedad como la nuestra, estaría y está dada aún, por la capacidad de las organizaciones de llevar adelante un proyecto sobre las instituciones formadoras de ideología y de los programas de gobierno. Esta actividad implicaba superar la mera disputa en el terreno militar y las acciones ejemplificadoras como elementos de concientización. Al militarizar la disputa política, los sectores de la Tendencia y de la izquierda marxista, permitieron al enemigo jugar en un terreno en el cual tenía claras ventajas comparativas.

Muchas organizaciones no estarían dispuestas a desensillar la marcha para abandonar la disputa militar y construir política desde el llano: el ERP el 25 de marzo de 1973 tomaría las instalaciones de Atucha, en abril del mismo año secuestraría al Almirante Francisco 261 Aleman, en septiembre de 1973 asaltaría el Comando de Sanidad del Ejército, en enero de 1974, atacaría el Regimiento X Húsares de Pueyrredón en Azul, una fábrica de explosivos en Córdoba, entre otras acciones. Los Montoneros entendieron la importancia de la llegada del gobierno popular y la oportunidad irrepetible que se abría para construir un frente de masas y por breve período de tiempo, abandonaron la lucha armada y se sumaron a la campaña del General Perón. No fue la misma actitud que tendría el ERP y las FAP que seguirían generando operativos militares enfrentando a Perón y con eso y pese a sus intenciones, separando a las masas de los grupos guerrilleros. El uso de la violencia política tras 1973 con el regreso del gobierno popular al poder, a diferencia de lo que suponían las organizaciones armadas, tendría un significado diferente para los obreros. La guerrilla transitaba hacia al lugar en donde las FFAA armadas demostrarían ser más efectivas y en el plano del enfrentamiento directo, el pueblo no se movilizaría para respaldar a los combatientes populares. En el plano militar y a lo largo del desarrollo de la lucha guerrillera en Argentina, las posibilidades de derrotar a los ejércitos regulares serían ilusorias y ante el alejamiento de las masas, los guerrilleros serían diezmados por el aparato represivo, primero parapolicial y luego, militar de la dictadura de 1976.

Al margen de contar con la presencia de Perón en el país luego de 18 años de resistencia obrera y de protagonismo juvenil, el llamado a la tregua para bajar las armas e iniciar el tiempo de la política de masas hecho por el General, no se cumplió. Esta medida fue desconocida no sólo por la izquierda marxista, sino además, por sectores de la Tendencia y por las Formaciones Especiales: el 25 de septiembre de 1973 Rucci, Secretario General de la CGT y uno de los pilares del Pacto Social y del tercer gobierno de Perón, fue ejecutado.

Aunque no declarado públicamente por la Tendencia, Perón se lo adjudicaría a Montoneros y, con posterioridad al hecho difundiría en la conducción del Movimiento un "Documento Reservado" en donde declararía la guerra a la subversión marxista y a los infiltrados en el Movimiento. En esta línea de militarización de la disputa política dentro del Movimiento morirían el 22 de marzo, Rogelio Coria, ex dirigente de la UOCRA; el 1º de julio de 1974 Félix Navarro, guardaespaldas de la UOCRA; el 15 de julio de 1974 Arturo Mor Roig, Ministro del Interior de Lanusse, el 17 de julio de 1974, David Kraiselburd, propietario del diario El Día.258 Ante la imposibilidad en el mediano plazo de garantizar el cese del fuego, tanto del ERP, como de Montoneros o de las FAP, Perón reforzaría la legislación para reprimir a "los infiltrados del Movimiento" y en enero de 1974, sancionaría una reforma del 262 Código Penal que castigaba duramente las actividades guerrilleras y la tenencia de armas. El debate sobre la aprobación de esta reforma terminó con la renuncia de los ocho Diputados de la izquierda peronista el 24 de enero de 1974. Detrás de las acciones guerrilleras caerían los políticos de la Tendencia, generando el pretexto necesario y dando lugar, al avance de la derecha bajo la aprobación de Perón: detrás de Rucci se irían los diputados peronistas de la Tendencia; detrás del copamiento del Regimiento en Azul, sería destituido Bidegain de la gobernación de Buenos Aires y la lista es extensa. El enfrentamiento entre Perón y la juventud tendría su corolario en la conmemoración del 1º de mayo de 1974. En esta fecha, pese a la prohibición por parte del General, la inmensa columna de la Tendencia ingresaría a la plaza tras las banderas de Montoneros y de la JP. Las provocaciones de la juventud hacia el resto del Movimiento no se harían esperar y las columnas de la Tendencia ingresarían a la plaza entonando los cánticos "Si Evita viviera, sería Montonera", "No queremos carnaval, Asamblea popular", "¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?" El desafío al sindicalismo y a las corrientes de centro del Movimiento, implicaría una ofensa y un enfrentamiento con las decisiones de Perón, que abandonaría su posición conciliadora típica de la Comunidad Organizada e increparía duramente a la Tendencia, caratulando de imberbes e infiltrados a sus componentes. La extensa columna de Montoneros se retiraría de la plaza cantando "Rucci traidor, saludos a Vandor" y detrás de ellos, gran cantidad de militantes llevarían su desasosiego hacia las afueras de la Plaza y lo que sería aun más grave, más tarde, hacia los márgenes del Movimiento Justicialista.

Perón moriría el 1º de julio de 1974 y la hegemonía del sector lopezreguista se haría sentir por algún tiempo desde la acción de las AAA, CNU y el Comando de Organización.



Solicitada del Partido Peronista Auténtico en Clarín el 22 de julio de 1975 donde se pide la renuncia de Isabel y la convocatoria a elecciones. Clic para agrandar.

El enfrentamiento directo de la juventud al gobierno de Isabel, la militarización de Montoneros y su pase a la clandestinidad, estarían a la vuelta de la esquina y tendrían fuerte repercusión sobre el programa de la universidad.

La Universidad

"La universidad representa todavía al colonialismo, pero ya el estudiantado pertenece al país." Juan José Hernández Arregui (259).

 La denominada "universidad peronista" a la cual nos vamos a circunscribir en este apartado, refiere al período iniciado por la intervención el 29 de mayo del año 1973 que se extiende hasta el 17 de septiembre del año 1974. En ese período se desempeñaron como Rectores interventores de la UBA, Rodolfo Puiggrós, Alberto Banfi, Ernesto Villanueva, Vicente Solano Lima y Raúl Laguzzi. El Ministro de Educación durante este breve proceso sería el Dr. Jorge Taiana. En el contexto de la llegada de Cámpora al gobierno, la universidad, como la sociedad en su conjunto, era un hervidero político. Como consecuencia de las sucesivas intervenciones militares, que habían disuelto gobiernos, reprimido a estudiantes, expulsado docentes y reformado planes de estudio, los movimientos estudiantiles habían crecido enormemente al calor de la lucha y tomaban las riendas de la batalla política e ideológica en el interior de la institución. Amplias franjas de estudiantes y de docentes avanzaban hacia una visión nacional y popular de la realidad argentina, lo cual encontraría una férrea oposición en gran parte de las autoridades de una universidad ligada al país de los años que van de 1955 a 1973. La nacionalización de la universidad implicaba la reformulación y la crítica de la historia oficial, tanto de derechas, como de izquierdas. Las historias de sangre y luchas de nuestro país estaban latentes y formaban parte de los debates por la liberación nacional. Comenzaba a comprenderse que la lucha de clases en Argentina debía mirarse desde la óptica nacional y que, en nuestra condición de país latinoamericano del Tercer mundo, la confrontación implicaba una batalla entre el programa de liberación y el esquema histórico de la dependencia. Resulta importante reforzar la idea de que hacia 1973, la universidad sería uno de los pocos terrenos que Montoneros ocuparía sin discusión en el reparto de los espacios de influencia en el Estado. Además, la JUP en estrecha relación con Montoneros, había ganado nueve de los trece centros de estudiantes de la UBA, hecho que nunca volvió a repetirse en la historia argentina. La relación de la Tendencia con múltiples funcionarios universitarios era estrecha. Por ejemplo, el rector de la Universidad sería Rodolfo Puiggrós,260 historiador que había militado en el Partido Comunista hasta mediados de 1940, cuando se pasó al incipiente peronismo y que hacia 1970, será apoyado por la Tendencia. En el plano ideológico, Puiggrós perteneció a las nuevas corrientes de intelectuales que empezaron a concebir la escritura de la historia desde un revisionismo nacionalista vinculado con el marxismo. Las modificaciones de la universidad no eran únicamente propias de la UBA, sino que formaban parte de un proceso nacional. Por ejemplo y por citar un caso, en la Universidad de La Plata, sería nombrado Rector Rodolfo Agoglia, peronista de la primera época, que ya había sido Decano de la Facultad de Humanidades en los períodos 1953-55 y 1969-70; y en la Universidad del Sur, sería designado Víctor Bennano, antiguo miembro de la vieja Confederación General Universitaria(261). El equipo de conducción de la UBA en este período quedó establecido de la siguiente forma (262):


Perón, Isabel y López Rega

Secretario General: Ernesto Villanueva.
Secretario de Planeamiento: Jorge Carpio.
Secretario de Asuntos Académicos y Estudiantiles: Leonardo Rabinovich.
Secretaría Operativa: Fidel Albertoni.
Decanos: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales: Mario Kestelboim.
Facultad de Medicina: Mario Testa; 5/74 Ricardo Saiegh.
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales: Miguel A. Virasoro; 12/73 Roberto Lugo; 04/74 Manuel Sadosky; 4/74 Gustavo Dussel.
Facultad de Filosofía y Letras: Justino O´Farrell; 4/74 Adriana Puiggrós.
Facultad de Agronomía: Horacio Pericoli.
Facultad de Veterinaria: Francisco Rossi; 4/74 Hugo Olais.
Facultad de Ciencias Económicas: Oscar Sbarra Mitre.
Facultad de Odontología: Alberto Banfi; 12/73 Manuel Rey Millares.
Facultad de Arquitectura: Alfredo Ibarlucía.
Facultad de Ingeniería: Enrique Martínez: 4/74 Jorge Roullet.
Facultad de Farmacia: Marcelo Cereijido; 8/73 Raúl Laguzzi.

Los Directores de Carreras de la UBA también estarían estrechamente ligados a la Tendencia, entre ellos y por citar algunos, en Historia se encontraba Rodolfo Ortega Peña, en Sociología, Pablo Franco y en Letras, Francisco Urondo. El hecho de que gran parte de las autoridades perteneciera a los sectores más dinámicos del peronismo, dio lugar para la implementación de nuevos esquemas de intervención pedagógica y permitió el desarrollo de otro tipo de vinculación de la universidad con la sociedad circundante. La gran cantidad de experiencias políticas previas, tanto docentes, como estudiantiles, que comentamos en los capítulos anteriores, oficiarían como marco conceptual para transformar la universidad.

Reiteramos también, que en 1973 la JUP había resultado vencedora en las elecciones tras décadas de proscripción peronista. El marco universitario general de operaciones de la JUP contaría con los niveles de participación estudiantil más altos que haya conocido la universidad, que durante el período de referencia, perduraría en un estado "virtual de asamblea permanente." En este contexto, se conformaría posteriormente la FULNBA (Federación Universitaria de Liberación Nacional de Buenos Aires) presidida por Miguel Talento. Los claustros docente, estudiantil y no docente, llegarían en el año 1973 a las puertas de la universidad bajo el apoyo de los funcionarios nacionales, como era el dado por el presidente electo Cámpora y el Ministro de Educación, Jorge Taiana. En este momento, dentro de la universidad, en las puertas de la caja de cristal de la clase media antinacional y cuestionando los programas de los intelectuales al servicio de la ciencia "independiente", el pueblo se haría presencia. La historia viva de las luchas de liberación nacional ingresaba y sacudía las bases de una institución, que una vez apagados sus anhelos de progreso con posterioridad a la reforma de 1918, estaría controlada durante décadas por sectores políticos ajenos al movimiento y a
la lucha de las masas del pueblo argentino.

NOTAS
257 De un total de 14.256.791 empadronados, votaron 12.240.916 personas. Los resultados fueron: FREJULI:
61,86 %; U.C.R.: 24,42 %; Alianza Popular Federal: 12,20 %; Resto: 1,52 %.
258 Gillespie (1987), p. 207.
259 Hernández Arregui (1972), pp. 147-148.
260 Ver el apartado siguiente sobre el pensamiento de Puiggrós.
261Barletta (2002), p. 5.
262 Vásquez (1987).
264 Vásquez (1987).



Retorno y derrumbe - Parte 1 (15 min) - Guía del video

 
Retorno y derrumbe  - Parte 2 (15 min)


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"La ultraizquierda son ustedes"

Conferencia de prensa del Presidente Perón el 08/02/74

Al producirse el ataque del ERP al Regimiento de Azul (19 de enero de 1974) el presidente Perón lanzó públicamente una advertencia: "Si no tenemos ley el camino será otro, pero les aseguro que puestos a enfrentar la violencia con la violencia nosotros tenemos más medios, ¡y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes!"

A los pocos días, durante una conferencia de prensa en Olivos (publicada en La Nación el 09/02/74), la periodista Ana Guzzetti del diario El Mundo (financiado por el PRT-ERP, mientras el diario Noticias era financiado por la organización Montoneros) le reclamó:


: De juventud maravillosa a infiltrados, sin escalas (Perón, febrero 1974)

-Ana Guzzetti: Señor presidente, cuando usted tuvo la primera conferencia de prensa con nosotros, yo le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para parar la escalada de atentados fascistas que sufrían los militantes populares. A partir de los hechos conocidos por todos, de Azul, y después de su mensaje llamando a defender al gobierno, esa escalada fascista se ha ampliado mucho más. En el término de dos semanas hubo exactamente veinticinco unidades básicas voladas, que no pertenecen precisamente a la ultraizquierda; hubo doce militantes muertos, y ayer se descubrió el asesinato de un fotógrafo. Evidentemente, todo esto está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.

-Perón: ¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tiene que probar. (dirigiéndose al edecán aeronáutico dijo) ¡Tomen los datos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra esta señorita!

Sin intimidarse la periodista respondió:

-Ana Guzzetti: ¡Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar tantos atentados fascistas!

 -Perón: Las que se están tomando, esos son asuntos policiales que están provocados por la ultraizquierda y la ultraderecha; la ultraizquierda, que son ustedes (señalado a la periodista con el dedo) y la ultraderecha, que son los otros. De manera que arreglense entre ustedes; la policía procederá y la justicia también. Indudablemente que el poder ejecutivo lo único que puede hacer es detenerlos a ustedes y entregarlos a la justicia; a ustedes y a los otros. Lo que nosotros queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.

Ana Guzzetti: Le aclaro que soy militante del Movimiento Peronista desde hace trece años.

- Perón: ¡Hombre, lo disimula muy bien!

La clausura del diario El Mundo se produjo de inmediato, y dos nuevas muertes se sumarán a la violencia desatada: Montoneros atenta contra el sindicalista Rogelio Coria y el ERP contra el juez Jorge Quiroga. Ana Guzzetti sobrevivió al episodio, trabajó en Télam y otros medios, murió en Trenque Lauquen en 2012.


La Tendencia Revolucionaria del Peronismo

Por José Amorin

A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron dos congresos del Peronismo Revolucionario. El tema central que cruzaba a ambos pasaba, en primer lugar, por la metodología de lucha para enfrentar a la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista, cómo imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder para lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo como tal.

En el Congreso del '68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes destituido como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo Revolucionario -Cooke, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista y de la Juventud Revolucionaria Peronista -Gustavo Rearte-, varios dirigentes de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos y algunos futuros montoneros como Sabino Navarro, Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los participantes coincidían en que al estar cerradas las vías legales de expresión política había que desarrollar la lucha armada.

Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de discusión. Lo que se discutía era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era menester desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera sustento -político e infraestructural-a la lucha armada, o si la misma lucha armada generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.

Al finalizar el Congreso quedaron establecidas dos posiciones: una postulaba que, aunque la lucha armada iba a ser imprescindible en el futuro y había que tenerla presente en cualquier desarrollo estratégico, las condiciones 2 objetivas y el nivel de organización popular no eran todavía suficientes para implementarla.

La otra sostenía que las condiciones objetivas estaban dadas. En todo caso, no lo estaban las subjetivas, las cuales consistían en la adhesión anímica del pueblo y, por consiguiente, su apoyo y compromiso con quienes protagonizaran la lucha armada. Pero, esas condiciones subjetivas se iban a generar por el sólo hecho de iniciar la lucha armada. La cual, en realidad, ya se había iniciado con las acciones de la Fuerzas Armadas Peronistas que tomaron estado público cuando un pequeño destacamento rural, dirigido por Envar El Kadri, fue detenido en Taco Ralo (Tucumán)

El Congreso no logró unificar o sintetizar las posiciones encontradas, y concluyó en la necesidad de realizar una nueva convocatoria para saldar la discusión pendiente. Ello se plasmó en el Congreso del '69.

Al respecto del Congreso de 1969, Carlos Hobert, en agosto de 1974 escribió ("Volverás en brazos de tu pueblo", La Causa Peronista, Nº 4, agosto de 1974): "En enero de 1969 se hace otro Congreso en Córdoba. Pero ese ya fue más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas porque ya en aquel entonces era un elemento policial. De este Congreso salen tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento Revolucionario Peronista y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso nada... La tercer posición sostenida por el Negro Sabino Navarro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista. Luego, de todos estos sectores unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda. La posición del Negro fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se hacía.

Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía mejor que decir es hacer". Y así fue: durante este Congreso se pusieron de acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado después conocido como "grupo Sabino", el cual constituyó una de las pequeñas organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros.

[Fragmento de Montoneros, la buena historia]


El Peronismo Revolucionario

Por Erika Farcic

Para comenzar a hablar del peronismo revolucionario es necesario explicar cuales son los acontecimientos históricos que permitieron su surgimiento y evolución. A partir de la creciente industrialización generada en Argentina durante la década del treinta, la estructura de la sociedad comenzó a modificarse de manera fundamental. Se produjo una movilización social tanto vertical como horizontal, es decir, hubo grandes masas que migraron del campo a la ciudad y muchas que se desplazaron en la pirámide social.


TRANSCRIPCION

Cdo. general A A A

Parte de guerra Nro. 1
Al Pueblo Argentino:

El 29 de diciembre de 1975, en Córdoba las Organizaciones Argentinas que ha (sic) continuación se detallan, en Asamblea General de sus Comandos, acordaron y resolvieron actuar en forma conjunta con objetivos comunes, para aniquilar aquellos individuos, cualquiera sea su nacionalidad, raza, credo o investidura, que respondan a intereses apátridas, marxista, masónicos, anticristianos o el judaísmo internacional sinárquico:

A A A (Alianza Anticomunista argentina)
Comando Viola
Comando Villar
Comando Juan Manuel de Rosas

A A A (Alianza Anticomunista argentina)
Comando Regional Córdoba
Comando Regional Buenos Aires
Comando Regional Tucumán
Comando Regional Rosario

C L A (Comando Libertadores de América)
Comando Capital Federal
Comando Cáceres Monié

C F C (Comando Fuerzas Conjuntas)

El Comando General de las Organizaciones arriba mencionadas resolvió:

Ejecutar previo juicio sumarísimo y en el lugar que se los hallare, por el bien de nuestra Patria y para que la muerte de nuestros Camaradas no haya sido en vano, a todo aquel que realice actividades reñidas a nuestros más caros principios, atente contra la salud moral, física, económica y religiosa de nuestro país, en particular a los integrantes de los:

a. PC: Partido Comunista - OM: Organización Montoneros - PA: Partido Auténtico - ERP: Ejército Revolucionario del Pueblo - PRT: Partido Revolucionario de los Trabajadores - PST: Partido Socialista de los Trabajadores - JRR: Juventud Radical Revolucionaria - PCR: Partido Comunista Revolucionario.

b. Delincuentes económicos, funcionarios, especialmente ministros, jueces, senadores, diputados, intendentes y concejales venales y/o corruptos, cúpulas gremiales corruptas, sacerdotes tercermundistas, personeros de la sinarquía, infiltrados en nuestra iglesia católica:

Comando General A A A

Este cambio infraestructural, que entre otras cosas fue generando una clase obrera fuerte y creciente, exigía en ese momento un cambio superestructural que se dirigiera a la modificación de la estructura política para poder incorporar institucionalmente a las nuevas clases y sectores que hasta ese momento se encontraban excluídas de la participación en el sistema político de esa época.

La demanda de estos sectores por incorporarse a la estructura política y jurídica iba aumentando. Era necesario un partido que los representase políticamente. Así surgió el peronismo, que se encargó de articular estas demandas y de dar forma a la nueva realidad social.

Sintéticamente, el proyecto peronista era de corte nacionalista y social reformista y en algunos aspectos revolucionario, si lo miramos desde una linea histórica. Pero lo importante desde el punto de vista de este trabajo es que el peronismo con un programa variado en cuanto a la representación de los nuevos sectores, generó diversas interpretaciones en su seno que dieron lugar a la formación de distintas tendencias en su interior , antes latentes , que se manifestaron a partir de la caída de Perón y que se radicalizaron con la proscipción del peronismo. Las tendencias que desde una postura izquierdista interpretaron al peronismo serán las que darán forma al peronismo revolucionario.

Los hechos ocurridos en Cuba, con la toma de poder por Fidel Castro y la utilización del elemento guerrillero difundido por Ernesto Guevara, contribuirán a la formación de las ideas del peronismo revolucionario.

Planteada esta breve introducción, se intentará explicar el desarrollo y el contenido de los principales movimientos revolucionarios peronistas. En el desarrollo, se detallará el surgimiento de estos y el aporte doctrinario del principal adherente al peronismo revolucionario, John William Cooke.

También se explicará la relación de los movimentos con Perón, se mostrará como los vínculos entre el lider y los movimientos han ido mutando en razón de los cambios en el contexto internacional como nacional.

Por último, la conclusión girará alrededor de la hipótesis acerca del porqué del surgimiento del peronismo revolucionario y en función de lo que simbolizó como movimiento en la historia Argentina.

ORíGENES

El hecho que marca el comienzo del peronismo revolucionario se ubica históricamente en diciembre de 1959, momento en que los Uturunco « Hombres tigres » salen a defender sus derechos a traves de la acción guerilllera. Su base ideológica se nutre del peronismo y su lider es John William Cooke. Este conjunto de guerrilleros, en total veinte, se instalan al norte de Tucumán luciendo las siglas MPL (Movimiento Peronista de Liberación) y produciendo varias acciones armadas.

La aparición de este grupo genera dentro del peronismo opiniones encontradas y rechazo, por lo cual los integrantes de los Uturunco deciden disolverse, aunque cada uno individualmente prosigue efectuando actividades revolucionarias.

El 30 de noviembre de 1960 militantes peronistas ocupan por las armas el regimiento de infantería general Las Heras, en Rosario. En este hecho participan cuatrocientas personas y marca como evolucionará esta rama del peronismo a traves de la historia.

Otro de los hechos que va conformando esta tendecia ocurre en 1963, cuando el movimiento nacionalista Revolucionario Tacuara asalta el policlínico bancario de Capital federal.

Sus ideas se concentran en demandas concretas : piden la anulación de contratos petroleros, y la nacionalización de los bancos y frigoríficos. Ideologicamente se definen como peronistas y revolucionarios, entre sus integrantes se encuentran Jorge Caffati y Mario Duhay.

Entre las influencias que recibe este movimiento, se encuentra la de la revolución cubana. En Argentina vemos como un periodista de base peronista, Ricardo Massetti, que viajó a cuba en la epoca de la revolución, instala un grupo en la selva de salta denominado Ejercito Guerrillero del pueblo supuestamente ayudado por Ernesto Guevara , denotando como se combinaban las ideas de izquierda y las peronistas.

Es a partir de 1964 cuando la alternativa revolucionaria del peronismo toma cuerpo. El 5 de Agosto se construye el movimiento peronista revolucionario (MRP), integrado por grupos de sindicalistas que deciden abrirse de la fuerza liderada por Augusto Timoteo Vandor, al que tildaban de burócrata mafioso.

El MRP centra sus críticas hacia el imperialismo y la oligarquía y propone una alternativa revolucionaria a través de la lucha armada para vencer a estos focos. Entre sus lideres se encuentran Gustavo Rearte y y Jorge Di Pasquale y Hector Villalon, este último, delegado de Perón en Argentina .

El antecedente inmediato del MRP es la Juventud Revolucionaria Peronista (JRP), fundada en 1963. La JRP Consideraba la necesidad de organizarse a traves de la lucha armada para hacer efectivo el retorno de Perón, al cual consideraban el lider de un movimiento cuyo corazón era revolucionario pero que se encontraba trabado por los burocrátas de la elite del partido. Simpatizaban con la revolución cubana y con el pueblo vietnamita, por estar enfrentado a EEUU.

Diversas vertientes

Uno de los militantes e ideologos mas reconocidos dentro de las vertientes fue John William Cooke, quien era un interlocutor privilegiado de Perón, revolucionario y gran teórico. El creará a la acción revolucionaria peronista (ARP), a la que definirá como la vía revolucionaria y única de realizar las ideas peronistas. Conformó una síntesis entre el nacionalismo revolucionario y el socialismo.

En su viaje a cuba descubre que definitivamente la vía pacífica es imposible de llevar a cabo y que solo a través de la acción violenta pueden concretarse las ideas peronistas.

Otra de las ramas es el Peronismo de Base (PB) que se organiza en 1970 y cuyos integrantes mas destacados son Enrique Brandazza , Rodolfo Walsh ( antes de entrar en montoneros ) y Eduardo Duhalde. Sus ideas son menos radicalizadas pero se dirigen a la extirpación de la burocracia sindical y al enfrentamiento de la política económica de la dictadura.

¡Framini-Anglada, Perón en la Rosada!

El 18 de marzo de 1962 la fórmula peronista Framini-Anglada resultó elegida con más de 1.170.000 votos para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Otro tanto ocurrió en otros diez del total de dieciocho distritos en que se sufragaba.

Luego se supo que el ministro del Interior del presidente Frondizi, Alfredo Vítolo, había firmado un documento con los jefes militares, garantizando que no se permitiría a Perón volver al país. Es que se había anunciado –con gran sorpresa y escándalo gorila- que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y ¡Juan Perón como vicegobernador! Pero a fines de enero de aquel año, Vítolo anunciaba que el gobierno rechazaría la candidatura del ex-presidente exiliado. Paralelamente, el juez electoral Leopoldo Isaurralde –de abierta filiación oficialista- declaraba que Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia en el país, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia. Para que nada quedara librado al azar, al mismo tiempo el cardenal Antonio Caggiano recordaba que la excomunión del "tirano prófugo" estaba en vigencia.

Proscritos Perón y el peronismo, finalmente se oficializó la fórmula bonaerense con Andrés Framini y Marcos Anglada, que concurrieron bajo las siglas de la Unión Popular, al igual que en la Capital Federal. En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento prohibido lo hizo bajo la sigla del Partido Laborista; en Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos, con el nombre Tres Banderas; en Neuquén como Movimiento Popular Neuquino; en Río Negro como Partido Blanco; en Misiones como Partido Justicialista y en Chubut y Santa Cruz como Partido Populista.

En febrero el presidente Arturo Frondizi ya había sido sometido a una intensa presión militar para el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba –que el gobierno argentino efectivizó-, en el marco del bloqueo que entonces se había declarado por los yanquis. Pero las Fuerzas Armadas no tolerarían ahora un gobernador peronista: Frondizi (que había confiado en una derrota peronista), al día siguiente de las elecciones, decretó la intervención de Buenos Aires y las provincias ganadas por el justicialismo, y anuló los comicios. El día 21 las 62 Organizaciones gremiales anuncian una huelga general en repudio de las intervenciones. El día 27 el presidente declara "no me suicidaré, no renunciaré y no me iré del país". Pero el 29, frente al primer movimiento de tropas, renuncia, es arrestado en Olivos y trasladado a Martín García. El día 30 asume la presidencia José María Guido, hasta entonces el presidente del Senado. Será un gobierno títere, una fachada tras la cual gobernarán efectivamente los militares.

El 24 de abril el nuevo presidente anula definitivamente las elecciones ganadas por el peronismo. A pesar de la anulación, el 1º de mayo Framini concurre acompañado por varios dirigentes a la casa de gobierno platense, labrando un acta.

El 24 de julio un decreto del Poder Ejecutivo prohibe el proselitismo peronista, la exhibición publicitaria de fotografías y marchas. Nuevamente, bajo otro rótulo, reaparece el decreto 4161. Agosto se inicia con una huelga general de 48 horas decretada por la CGT. Ese mes, el día 23, se iba a producir el secuestro, tortura y desaparición del obrero metalúrgico y dirigente de la juventud peronista, de 22 años y delegado gremial de la fábrica TEA SRL desde 1958, Felipe Vallese, en la calle Canalejas 1776 (calle que hoy lleva su nombre, igual que el salón de actos de la CGT). El reclamo por su vida se convertirá en bandera de lucha: "¡Un grito que estremece, Vallese no aparece!".
Los militares terminan por enfrentarse violentamente entre sí en septiembre de 1962 (y también al año siguiente), cuando chocan "azules" y "colorados". Es que Perón seguía siendo "el hecho maldito" de la política argentina. En noviembre de 1962 se dicta el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluye al peronismo para las elecciones presidenciales de febrero de 1963, con las que el Colegio Electoral designa presidente (con un bajísimo caudal de votos), al candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Humberto Illia. Pero el odio gorila no cesaba: la comisión liquidadora de los bienes de Juan Domingo Perón (decreto 8124/57) distribuye lo recaudado entre varias entidades. Y el 10 de abril del ’63 se dicta una nueva reglamentación del decreto ley 7165 que prohibía la exaltación del peronismo.

El 17 de octubre de 1964, en un masivo acto en Plaza Once, el Cuadrunvirato del Comando Táctico peronista da a conocer por boca de Andrés Framini el anuncio del retorno del general Perón a la Argentina antes del fin de ese año. Sin embargo, en diciembre de 1964 ese intento de regreso de Perón es frustrado por el pedido del canciller de Illia, Angel Zabala Ortiz, al gobierno brasileño, que impide la partida del avión desde el aeropuerto de Río de Janeiro, después de una escala de rigor.

Una manera de concebir el retorno del líder –el "avión negro", el protagonismo casi excluyente de las organizaciones gremiales, la complicidad secreta de algunos militares conspirativos, la masa peronista movilizada aunque sin mayor organización- había fracasado. En los años inmediatos siguientes el peronismo se replegará ("desensillar hasta que aclare" ordenará una directiva del Jefe después del golpe de Juan Carlos Onganía). Y luego comenzará una nueva y larga etapa de la resistencia popular ("siguiendo la táctica del agua, que siempre pasa"), con otra metodología y otra concepción militante –en parte aportada por las organizaciones de cuadros- que desembocará por fin el 17 de noviembre de 1972 en el milagro del retorno del viejo general a la patria –y más tarde al poder- con toda la gloria.

Por su parte, Andrés Framini se enorgullecía de haber estado en la plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, y también el día del bombardeo del 16 de junio de 1955. Fue un peronista que estuvo en todas, en las buenas y en las malas. Nacido en Berisso, fue el conductor gremial histórico de la Asociación Obrera Textil. Se hizo cargo también de la secretaría adjunta de la CGT en 1955, cuando el gobierno de Lonardi pareció contemporizar con el movimiento obrero. Pero apenas asumió Aramburu lo metió preso, y así anduvo, entre la cárcel y la clandestinidad, durante mucho tiempo.

En sus últimos años confió en Montoneros y el Partido Auténtico y más tarde en el padre Luis Farinello. Framini falleció el 9 de mayo de 2001, a los 87 años, después de terminar un apasionado discurso sobre la obra del general Perón

Fuente: www.agendadereflexion.com.ar

12 de mayo del 2001 - Muere un luchador popular

Al Negro Framini, por Miguel Bonasso

Hace apenas cuatro días me llamó por teléfono y se lo sentía lúcido y vital cuando dijo, desde sus 87 años:
–Aunque suene antiguo, hay que rescatar el viejo concepto de lo nacional y popular. Porque la Nación está al borde de la extinción y el pueblo está excluido. Hay que trabajar por un verdadero frente.

Quería verse con viejos y nuevos compañeros, hacer política, seguir en la brecha.

La generación de la dictadura no sabe quién es, pero el currículum de Andrés Framini debe ser uno de los más nutridos y honrosos del Movimiento Peronista y del movimiento obrero.

En 1955, cuando el golpe militar derrocó a Juan Perón, Andrés Framini y Oscar Natalini fueron los dirigentes que se hicieron cargo de la CGT. Pero al triunfar la línea más antiperonista de los militares, que encarnaban el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, lo mejor de la dirigencia sindical peronista tuvo que clandestinizarse y resistir el terror castrense desde la CGT Auténtica. Allí descolló Framini junto con Armando Cabo, el dirigente metalúrgico que Evita había elegido para armar las milicias populares.

A partir de ese momento el Negro Framini, secretario general de la Asociación Obrera Textil, pasó a convertirse en uno de los referentes de la Resistencia Peronista.

En marzo de 1962 se presentó como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires por la Unión Popular, uno de los tantos sellos legales a los que recurría el peronismo para eludir la proscripción del régimen. Pero arrasó en la votación, los militares no lo toleraron y derrocaron al presidente civil, el desarrollista Arturo Frondizi.

En esa época, Framini anunció el célebre "giro a la izquierda" que pretendía dotar de un andamiaje ideológico más sólido al gran movimiento de masas que John William Cooke definía con acierto como "el gigante ciego e invertebrado".

En el ínterin, el "integracionismo" frondicista le había dado aire a ciertos dirigentes sindicales que aparentaban ser muy duros pero acabaron siendo baluartes del sistema como el metalúrgico Augusto Timoteo Vandor. Y fue bajo la conducción del Lobo Vandor que Framini se vio arrastrado a la frustrada Operación Retorno de Perón en 1964.

En los setenta, el Negro Framini se acercó a la Juventud Peronista y los Montoneros y con otros dirigentes de la vieja guardia como Armando Cabo, Oscar Bidegain, Alberto Martínez Baca y Dante Viel, fue uno de los fundadores del Partido Peronista Auténtico (PPA), que Isabel Perón ilegalizó a fines de 1975.

En esa época nos veíamos todos los días, en la incómoda clandestinidad de una pequeña oficina que había alquilado con encomiable tacañería Gregorio Levenson. Y a pesar de las amenazas de la Triple A y del Comando Libertadores de América; a pesar de la inminencia de ese golpe que se anunciaba en las palabras de Jorge Rafael Videla ("morirán todos los que tengan que morir") el Negro Framini fue en esos días para mí un maestro de la historia viva y un personaje muy divertido, con un extraordinario sentido del humor. A veces alguien comentaba, por ejemplo: "Fulano es un pelotudo" y el Negro exclamaba: "¡Ah, entonces es peronista!". Agregando de inmediato con su voz pastosa: "porque para ser peronista hay que ser loco o pelotudo". Otras, alguien dejaba sentir su desazón, su angustia y el Negro le recetaba filosóficamente: "Hacete un fomento de nalga y se te pasa enseguida".

Atravesó la clandestinidad y el terror con su misma cara de siempre, sacándose como única precaución sus famosos anteojos negros. En una ocasión tenía que hablar en Berisso y nos paró la policía al entrar en auto a la ciudad-símbolo del viejo peronismo. Nos salvamos de milagro, porque los milicos eran brutos y se amilanaron ante una credencial del ex diputado demócrata cristiano Raúl Torreiro y otra del propio Framini con el cargo insólito que le había dado años atrás el gobernador bonaerense Oscar Bidegain: gobernador de la isla Martín García.

No se dieron cuenta de que el "señor gobernador de Martín García" era el orador de fondo del acto que debían impedir a toda costa.

Anteanoche, me cuentan, murió con las botas puestas, en un encuentro de la CTA, donde pasaron la película de Leonardo Favio sobre la historia peronista. Andrés le confesó a la concurrencia que solía soñar con Evita, que hablaba con ella y en ese momento se desplomó. Por suerte no sufrió, no padeció rigores hospitalarios. Cayó de cara a los compañeros, evocando una gesta malversada por los vaciadores de ideologías. La epopeya popular que lo tuvo entre sus mejores protagonistas.

Fuente: Página/12

El Movimiento Revolucionario 17 de Octubre es otro desprendimiento del peronismo revolucionario que aspira a la formación de un partido político de la clase obrera cuyo contenido intelectual sea una síntesis del peronismo con el marxismo.

Directamente ligado al MR-17 se encuentra el Frente Revolucionario Peronista , que dice que la etapa peronista que va del 46´al 55´ permitió desarrollar la conciencia de clase del proletariado Argentino, siendo este el gran aporte del peronismo.

Otro grupo, las Fuerzas Armadas Peronistas, son fundadas en 1967 por militantes de la resistencia peronista que provienen de diferentes sectores del movimiento.

Están unidos por la idea de la liberación nacional y la vigencia de la justicia social. Su lider es Envar El Kadri y entre ellos se encuentran Caride y Villaflor, que más tarde se incorporarán a montoneros.

La organización peronista revolucionaria mas grande será montoneros cuya base es la guerrilla urbana, aunque dudaron a la hora de decidir si sería rural. La decisión se debió a diferentes factores, entre ellos : el retroceso que tuvo la guerrilla rural en America Latina, la experiencia exitosa los tupamaros con la guerrilla urbana y el impácto que generó el cordobazo que simbolizó la guerrilla urbana de masas.

Los primeros cuadros montoneros se originan en el nacionalismo católico y tienen el apoyo de los curas tercermundistas. Los integrantes mas representaivos son Firmenich y Ramus.

Montoneros se gestó en Buenos Aires y se fue desplegando hacia Córdoba y Santa Fe nutriendose de varias tendencias entre ellas las agrupaciones integristas y la agrupación Eva Perón.

Las fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) es otra organización que tiene una orientación peronista revolucionaria.Proviene del antiguo partido socialista argentino de vanguardia, del comunismo y del peronismo cristianizado. Es una de las organizaciones mas radicalizadas, que actuará por primera vez con montoneros en 1971 y que se fusionará con él en 1973.

LA VISIÓN DE JOHN WILLIAM COOKE

La lucha por la liberación nacional

Según el punto de vista de este autor, la lucha por la liberación nacional esta íntimamente ligada al peronismo ya que este y la revolución se hallan en una relación dialéctica, en la que esta no es concebible sin el peronismo.

Todo planteo para la lucha debe partir del conocimiento de que somos un país semicolonial, en el sentido en que siempre hemos dependido como país de otra potencia .

Para poder plantear un proyecto como país, con las implicancias que conlleva este concepto, cualquier política debe ser antimperialista y antioligarquica, ya que esta última es el brazo local y el vínculo con el imperialismo.

El peronismo cuando estuvo en el poder suprimió estos lazos e inició dicho proyecto, ya que este produjo una transferencia de poder hacia las capas inferiores de la escala social, lo que signficó una verdadera revolución social. Pero 1955 fue un intento de vuelta a atrás y este fue operado desde la oligarquía terrateniente y los grupos industriales de Gran Bretaña y Estados Unidos .

Cooke divide a los países en dos categorías: los oprimídos y los opresores, entre los últimos se hallan Gran Bretaña y EEUU. Los opresores inventan constantemente fórmulas ideológicas para justificar su entrada en los mercados de los países oprimídos y así explotarlos para sus propio rédito.

El peronismo efectivizó una salida ante esta invasión, esta fue la política antiimperialista. Por lo tanto, los grupos dominantes teniendo miedo al peronismo, reaccionaron de tal forma ; eliminando a Perón del poder y proscribiendo al partido.

Por ello, la lucha por el poder no puede hacerse por medios institucionales sino que deberá hacerse por otros medio.

Igualmente Cooke dice, que la constitución de 1853 fue una expresión del capitalismo ya que fue copiada de la constitución de Filadelfia , la cual fue dictada por los ricos , de manera que aseguraba la mínima participación popular en el manejo del estado (Eleccion indirecta del presidente y senadores). Con esto el autor quiere decir que la lucha electoral y constitucional es imposible si estas estan estructuradas y manejadas en función de los intereses de una minoría rica.

De manera que se evidencia una caducidad de estas estructuras, por ello es necesaria la revolución. De aquí, que halla que combatir contra el sistema y no en el sistema.

Entonces, los partidos políticos no son un elemento de combate, ya que forman parte del sistema y son producto de la formación colonial de América Latina, como lo es el ejemplo del Partido Conservador. Este partido, representante directo de la oligarquía, tiene aliados como la UCR que es la expresión, mediando los sesenta, del burgués liberal (antes lo había sido del pueblo).

El partido socialista, es otro representante de esta tendencia, debido a que en su historia desvió sus objetivos hacia intereses reformistas manteniendose dentro del «Statu Quo». Una evidencia de su cambio se manifiesta en su actitud indiferente y pasiva ante la proscripción del peronismo, los encarcelamientos y los asesinatos.

El frente de liberación nacional busca un cambio de estructuras a través de la toma del poder por la clase trabajadora , por ello por lo dicho antes no es posible a través de un acuerdo de partidos, este implica un reformismo y significa avalar las actuales estructuras que no se acomodan a los nuevos requerimientos. El reformismo es un elemento del orden social.

En cuanto a la clase trabajadora, su rol es muy importante porque existe una situación objetiva que es la lucha de clases, y este no es un planteo comunista sino que es un hecho.

La oligarquía ha desmentido siempre esto, pero el hecho es que la lucha de clases es una resultante de la estructura económica. Es necesario que esta infraestructura sea cambiada ya que su mantenimiento permite la opresión de la clase obrera, lo cual es una realidad nacional y no comunista.

Por lo tanto, rechaza, en base al estado económico del país, la solución de la dictadura del proletariado, ya que esta no se acomoda a la realidad nacional Argentina.

El frente de liberación nacional debe estar compuesto por: los trabajadores rurales, estudiantes, pequeña burguesía y parte de la burguesía nacional no dependiente del imperialismo, siendo el eje o base de él, el proletariado argentino.

La juventud universitaria ha tomado el rol preponderante en la capaña emancipadora y esto se evidencia en la solidaridad obrero estudiantil, slogan de estos durante los sesenta.

En cuanto al ejercito, Cooke afirma que, este es la guardia de la oligarquía y brazo armado del privilegio económico. Aunque esta situación no debería darse de tal modo, ya que el ejercito ha participado, durante la historia latinoamericana, desde las guerras emancipadoras hasta la necesidad de fomentar la inustria pesada en un emprendimiento nacionalista. Dice que en Argentina el ejercito se ha distanciado, paulatinamente, del pueblo y los intereses nacionales, se ha contaminado de propaganda oligarquico-imperialista y considera a la patria como algo desencarnado de la realidad, como independiente del hombre Argentino. Tratando de mantener el orden, respondiendo a los intereses oligarquicos y descuidando el interes del pueblo, que es el nacional, los militares se han transformado en antinacionales.

Finalmente, las formas de lucha surgen de los propios acontecimientos, como respuesta a los obstáculos que oponga el enemigo, el imperialismo. Este no es invencible mientras las fuerzas de liberación se organicen sobre el pueblo, protagonista de la lucha, y cumpla el programa revolucionario antes y después de la toma del poder.

Con la toma de poder se instaurará una política de nacionalizaciones del comercio exterior y el sistema bancario, de desarrollo armónico sobre la base del desarrollo industrial independiente. También se implementará un programa de reforma agraria con la expropiación de la oligarquia y su eliminación como clase.

Se reivindica la política de la tercera posición, aliándose con los pueblos oprimídos de todo el mundo y al margen de la guerra fría.

Como Cooke decía «La revolución del frente de liberación nacional es por su esencia humanista, porque entronca con las mas puras tradiciones de la patria, porque concibe a la Nación y a Latinoamérica viviendo en total soberanía y porque concibe un hombre libre en tierra libre».

LA RELACIÓN DE PERÓN CON LOS MOVIMIENTOS DE IZQUIERDA

Como antes decía, la irrupción del peronismo en la historia había dejado huellas imborrables. El movimiento había integrado a grandes sectores, antes marginados, dentro de ellos había acoplado en las gestiones de gobierno a partidos de izquierda como el partido comunista.

Durante la primer presidencia de Perón gran cantidad de dirigentes de izquierda se habían incorporado al gobierno, uno de ellos era Puigross, director del diario "Palabra obrera".

Puigross, como tantos otros representantes de la izquierda argentina, estaba convencido de que el peronismo era la etapa previa a la instauración del socialismo, y así los confirmaba ciertos discursos del general, en los que manifestaba que el poder central comenzaba a pasar del ejecutivo a la central obrera .

Cuando cayó el peronismo en el año 1955, este ya tenía dentro de sus filas a sectores de izquierda que simpatizaban con él.

Mas tarde, mediando los 60´y 70´, formados ya los sectores que conformaban al peronismo revolucionario, se irá formando una relación muy especial entre Perón y estos movimientos.

Perón, desde Madrid, alentara a la juventud y movimientos revolucionarios en sus ideales y estos movimientos prepararán el camino para el regreso del líder.

Esta relación se evidencia en diferentes documentos, como lo son , la correspondencia de Perón con los movimientos y los viajes de los dirigentes a Madrid.

Roberto Alemann y su ideología del exterminio de los compañeros

Por Roberto Cirilo Perdia

En la Argentina de los '70 desde distintas "capillas" se alimentaba el fuego de las respuestas maximalistas en las que la sociedad iba penetrando.

Roberto Alemann, propietario y director del Argentinisches Tageblat, editorializaba algunos meses antes (de agosto de 1974), con siniestros consejos pronunciados en lengua alemana: "...se llega a la conclusión de que el Gobierno podría acelerar y facilitar ampliamente su victoria actuando contra la cumbre visible, de ser posible al amparo de la noche y la niebla y calladamente, sin echar las campanas al vuelo. Si Firmenich, Quieto, Ortega Peña entre otros, desaparecieran de la superficie de la tierra, ello sería un golpe fortísimo para los terroristas. Las guerrillas tendrían que buscarse nuevos líderes y sería mucho más difícil encontrar gente para cubrir esos puestos, si todo aquel que actuase pública y políticamente como dirigente de la izquierda armada supiese que automáticamente firma su propia sentencia de muerte. Si Perón se dejase aconsejar por sus vecinos, estos seguramente le darían el consejo de obrar así. Pero, evidentemente, Perón ve las cosas de otro modo" (Diario Noticias, edicion del 2 de agosto de 1974, pagina 13).

El último día de julio fue asesinado en pleno centro de la Capital, el diputado nacional doctor Rodolfo Ortega Peña, historiador, defensor de presos políticos y militante del Peronismo de Base.

Durante su sepelio fueron detenidas 350 personas.

Nos iba ganando un sentimiento de impotencia y soledad, ante un poder   avasallante.

Otros sucesos contribuirían a gestar la idea de una fuga hacia adelante.

El 8 de agosto se realizó en Córdoba un acto y movilización de los trabajadores mecánicos, con motivo de un conflicto del SMATA.

Lo encabezaron y hablaron los dirigentes del sindicalismo combativo: René Salamanca, Agustín Tosco. También lo hizo Firmenich y adhirió Atilio López. La marcha y el acto se poblaron de fervor y duras consignas.

Me llamaron la atención las muestras de esperanza y expectativa que esos miles de trabajadores tenían depositadas en nosotros.

Mientras Firmenich recordaba que "hoy carecemos de la fuerza necesaria para dar el combate final. Por eso es necesario que sumemos todos los pequeños combates: hoy un paro aquí; mañana una movilización", los trabajadores reunidos tenían otros reclamos.

Nos presionaban para que, a través del accionar militar, diéramos respuesta a sus exigencias hacia la patronal, el gobierno y lo que entonces denominábamos la "burocracia sindical".

Allí quedaron prefigurados los componentes centrales que determinarían luego buena parte de nuestras respuestas durante el gobierno de Isabel.

Los obreros industriales, de las empresas más importantes, se estaban poniendo a la cabeza de la lucha sindical contra el gobierno.

Nosotros nos apoyaríamos en esa franja de trabajadores, y sostendríamos sus reivindicaciones.

Buena parte de nuestra actividad militar, que luego desarrollaríamos, tendría por objetivo ayudar con las armas a satisfacer sus demandas.

Estábamos convencidos que, junto a esa franja del movimiento, con el apoyo de la mayor parte de la JP y del peronismo combativo, teníamos asegurado el triunfo en la disputa por el control del movimiento.

Ya en otras oportunidades se había planteado, dentro del peronismo, una lucha interna entre políticas o modelos distintos. Eso no era ninguna novedad.

Pero ahora era diferente.

Hasta ese momento esas divergencias le habían permitido a Perón, como conductor del conjunto, asumir la representación de sectores políticos y sociales con intereses y discursos diferenciados.

Eran las "alas" o "tendencias", en cuyo juego, articulación y contrapeso, Perón era un maestro. Pero ahora el poder había quedado en manos de un sector.

Las fuerzas que representábamos nosotros, no sólo no eran reconocidas, sino que eran marginadas y duramente perseguidas, por el propio aparato del Estado, a cuya recuperación habíamos contribuído.

Mientras aquello ocurría en Córdoba, en La Plata -el día anterior- cuatro militantes peronistas eran secuestrados y fusilados.

Dos de ellos eran: Luis Macor, de 21 años, militante de la JP y estudiante de Periodismo; Carlos Pierini, de 48 años, dirigente del Sindicato Unico de Petroleros del Estado (SUPE). Horacio Chávez, el mítico y querido "viejo" Chávez, de 66 años, y su hijo Rolando de 36, completaban esa criminal incursión.

Unas 15 mil personas despidieron sus restos.

Las tres coronas que acompañaban los restos de Horacio Chávez -la de la familia, la de Montoneros y la de los sobrevivientes del 9 de junio del 56simbolizaban una forma de vivir y también...de morir.

La furia del terrorismo paraestatal, ya no sólo se ensañaba con la vida de los jóvenes. También buscaba acallar las voces de los históricos dirigentes del peronismo.

Peldaño a peldaño íbamos descendiendo a los infiernos.

[LA OTRA HISTORIA Testimonios de un jefe montonero - Roberto Cirilo Perdia, Grupo Agora, 12 de Febrero 1997]

Una de las cartas mas impactantes es la escrita por montoneros a Perón el 9/2/1971. En la carta se manifiesta una cierta confianza entre ellos y el líder, sus frases dan a entender que sienten que cuentan con el aval de Perón.

El contenido de la carta versa sobre cinco puntos: En el primero se relata y justifica el secuestro y ejecución de Aramburu. En el segundo punto describen la ejecución de Alonso y manifiestan a Perón que se sienten convalidados en sus actos por él, debido a que no los ha condenado públicamente.

En el tercer punto hablan de la imposibilidad de que el ejercito se una a la lucha por la revolución, por ser el ejercito argentino de ideología desarrollista. En el cuarto manifiestan la imposibilidad de la salida electoral y en el quinto desarrollan su doctrina, basada en la liberación nacional y la instauración del socialismo a través de la lucha guerrillera.

Perón contesta esta carta en la fecha 20/2/1971, respondiendo punto por punto.

En cuanto al primer y segundo punto se pronuncia totalmente de acuerdo con la actuación. Respecto al tercero comienza diciendo que esta en concordancia con este punto aunque no descarta la posibilidad de incorporar algunos grupos que se encuentran a su favor. Tampoco cree en la posibilidad electoral y alienta a los grupos de activistas a realizar planes de provocación, intimidación, boicot y sabotaje. Por último, esta de acuerdo con la guerra revolucionaria y con los objetivos de montoneros.

Otra de las cartas que manifiesta la concordancia de Perón con los objetivos y sentimientos de montoneros, es la escrita por él a Carlos Maguid, procesado por el caso Aramburu (20/2/1971). En ella se pronuncia en contra de la encarcelación del patriota, a favor de la liberación y reivindicación.

En un mensaje de Perón a la juventud reunida en el congreso nacional de estudiantes en Rosario (mayo 1971), alienta a la juventud en su lucha por la guerra revolucionaria y marca la importancia de el elemento violento en la organización de los movimientos.

Perón desde Madrid durante 1971 hace una reformulación y actualización de su doctrina, en la que hay ciertas semejanzas con las concepciones de los movimientos revolucionarios del peronismo.

Entre las premisas se encuentran :
- La necesidad de atenuar el capitalismo y reivindicar la posición de los trabajadores
- Sumar al justicialismo el socialismo nacional
- Luchar contra el imperialismo dominante
- Busca la hermandad de los pueblos de tercer mundo en la lucha por la liberación .

Por otro lado, se encuentra dubitativo respecto a su ascenso al poder, ya que en principio quiere la posibilidad electoral, de no darse esta, opta por la vía revolucionaria. Dice que para la primer opción es necesario organizarse, también para la primera ya que la lucha debe ser ordenada en el plano rural como urbano en busca de la liberación de los pueblos.

En febrero de 1973 Perón lanza la campaña electoral desde Madrid, donde presenta la fórmula Campora-Solano Lima. Hace un llamado a la juventud peronista, mujeres peronistas, trabajadores, empresarios argentinos, profesionales, militares peronista e iglesia; proclama la necesidad de dar apoyo a esta formula para liberar al país de la dependencia asociada a la dictadura.

El proyecto peronista quería poner en marcha a la comunidad organizada, concretar el pacto entre el Estado los empresarios y los trabajadores que se logro a partir del acta de compromiso nacional, lograr un desarrollo económico independiente.

Existía simpatía frente a la política autónoma de China popular y se intenta romper el triángulo formando lazos con China, Europa atlántica países del este socialistas, Japón y tercer mundo. El objetivo es lograr apoyo político al proyecto y traer inversiones de capital.

Los proyectos que se concretaron en el gobierno de Campora fueron los siguientes:

- Reanudación de las relaciones con Cuba, Alemania Oriental y Corea del Norte
- Afirmación de lazos con Perú, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay
- Convenio de complementación económica con España
- Lucha contra la dominación extranjera (EEUU).

Este último punto generó repudios desde la burguesía nacional, las FFAA y USA, como también generó criticas desde el propio peronismo (ortodoxia), lo cual llevo a la renuncia de Cámpora.

Cuando Cámpora deja el poder se desplaza de las decisiones a montoneros, por lo tanto los vínculos entre Perón y el peronismo revolucionario se van atenuando, para dejar en la cúspide a las ramas más ortodoxas, con esto se produce una radicalización de montoneros y de la juventud.

Perón triunfa en las elecciones de septiembre del 73, momento de mayor enfrentamiento entre la izquierda y derecha del movimiento. Se produce un cambio drástico en el exterior: En Chile se produce un golpe de estado a Allende y se instaura un gobierno militar en Brasil, Bolivia y Paraguay.

La desestabilización creada por el país hegemónico en estos países latinos, sumado a las presiones de la derecha peronista dieron lugar a un pequeño cambio en la estrategia de Perón, el ya no podía afrontar un proyecto netamente autonomista, por lo tanto cambiara su orientación hacia los USA atenuando la agresividad y volverá a pactar con los nuevos gobiernos Latinos.

La evolución de las relaciones de Perón con los movimientos revolucionarios gira y se modifica alrededor de los cambios internacionales.

La ruptura definitiva entre Perón y la rama revolucionaria de su movimiento, podría decirse que se produce en mayo de 1974, en su discurso pronunciado en plaza de mayo.

Allí se concentraron cientos de personas de agrupaciones peronistas de izquierda criticando al modelo adoptado por Perón y en particular rechazando al pacto social, por el cual Perón se había manifestado a favor en su discurso .

Perón ante este hecho reaccionó agresivamente y acusó a la juventud de inútiles, gritones desorganizados y con ideas contrarias al justicialismo. Allí los acusó de no saber nada acerca de la lucha contra la proscripción, olvidando, Perón de que su estadía en el poder en el 74´ se debía a la ayuda de la juventud.

VIOLENCIA - Una encuesta realizada por IPSA en noviembre de 1971 sobre la pregunta "¿Justifica usted la violencia guerrillera?" obtuvo una respuesta favorable del 45,5 por ciento de los casos en el Gran Buenos Aires, del 51 por ciento en Rosario y del 53 por ciento en Córdoba.

Después del discurso y en adelante se producen allanamientos y ataques armados a los locales de la juventud peronista, secuestros muertes y detenciones de sus militantes.

Por último, sabemos como ha evolucionado el desarrollo de estos movimientos. Muchos de sus militantes desaparecieron durante la época del Proceso, las persecuciones y la represión sufrida en esa época parece que hubiera coartado no solo el accionar del peronismo revolucionario sino, también la difusión de sus ideas.

Lo cierto es que terminada la "misión" del Proceso y a partir de la llegada de la democracia hasta la actualidad, las voces y banderas del peronismo revolucionario se han dejado de ver y escuchar.

CONCLUSIÓN

Para algunos autores, el orígen de los movimientos guerrilleros de izquierda en Argentina, dentro de ellos el peronismo revolucionario como exponente; se debió a un debilitamiento del marco normativo.

Peter Waldman describe a la época del setenta como un período de anomia social, esto es, desequilibrio o caos social a causa de fallas en las estructuras normativas. A nivel individual podría decir Waldman, también, que hubo un aumento de las patologías, es decir, de «desviados sociales» ya que estos son los que no se atienen a las normas y los que no pueden adaptarse a la sociedad.


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Creo que la hipótesis de Waldman y su justificación es completamente arbitraria y por ello estoy en total desacuerdo. Me parece casi imposible creer y comprobar que la cantidad de gente que militaba en estos movimientos era simplemente un producto del contexto interno. Es decir, no creo probable que, en primer termino no hayan existido estructuras normativas, ni medios para hacerlas válidas porque justamente el período tomado es una época de gobierno militar, y sabemos como estos grupos se manejan.

En segundo lugar, no pueden tirarse por la borda, como si nada, las ideas por las que luchaban estos movimientos y el convencimiento que sus integrantes tenían en ellas, como tampoco se puede hacer con los desaparecidos. Tratar como accidental que estas gentes hayan luchado por sus ideas es negar y consecuentemente tratar como insignificante el hecho de que estas personas hayan desaparecido, es decir, hayan muerto luchando por sus ideas.

Creo que los autores del orden niegan ciertas circunstancias que para el sistema vigente pueden ser perturbadoras.

Para decirlo mas atenuadamente, se olvidan de que estos grupos que se apartan de las normas existentes no lo hacen por falta de adaptación al orden social o por no existencia de reglas, sino porque talvés estas normas, ya caducas, no se adaptan a sus nuevas necesidades y aspiraciones que ya han surgido en la realidad, pero que no se han plasmado en las normas jurídicas.

Un ejemplo de esto es, lo ocurrido en 1949, cuando el gobierno de Perón sancionó una nueva constitución, que se adaptó a los nuevos intereses y demandas que eran los de la clase obrera, remplazando la anterior estructura ya insostenible. Si esto no hubiera ocurrido sería ridículo afirmar hoy, que los reclamos de la clase obrera por mejores condiciones de trabajo eran la expresión de casos desadaptados y desviados.

La historia nos muestra que la relación entre lo normativo y lo que sucede en la realidad es dialéctica y cambiante, no estática y lineal. Por lo tanto lo que manifestaban desde la realidad los movimientos revolucionarios peronistas, era una expresión del descontento del pueblo frente a la estructura normativa vigente y un llamado hacia las autoridades: la necesidad de cambio, como lo fué el del 49´.

Fuente: www.cpolitica.com





Afiche de
Ricardo Carpani

El peso de la verticalidad

Los episodios de Azul aceleraron el proceso de depuración ideológica. El Gobernador Bidegain y ocho diputados de la JP quedaron en el camino, víctimas de la verticalidad que ellos mismos tantas veces elogiaron. El ala izquierda del oficialismo busca ahora otras variantes -dentro y fuera del movimiento- mientras Perón se apresta a reducir el excesivo poder político que han acumulado los metalúrgicos.

Si los objetivos del grupo que asaltó la guarnición de Azul eran los de dar un golpe espectacular que ayudara políticamente a la izquierda, los resultados indican que el episodio sirvió para afirmar aún más a la línea derechista del Gobierno. El golpe produjo la irritación del Ejército, la reacción del Gobierno, la indignación general por las muertes ocurridas y la decapitación de otro sector importante del ala izquierda del peronismo. Si en cambio, el ataque apuntaba a comprometer al Gobierno en una política cada vez más dura y represiva, que lo fuera diferenciando cada vez menos de los regímenes anteriores, la táctica habría dado algún resultado.
Lo cierto es que Perón consiguió, aun enarbolando las tradicionales herramientas del poder absoluto, que todos le prestaran un decidido apoyo político en la defensa del Estado.
En la noche misma del domingo 20, Perón se dirigió al país rodeado de sus principales colaboradores -incluyendo a su esposa-, prolijamente vestido con el uniforme de teniente general. No sólo era el Presidente, sino un comandante de operaciones alertando a amigos y a adversarios sobre la guerra sin cuartel contra la subversión que, se supone, entró ese día en su etapa decisiva. A partir de allí, además de ponerse en juego la tranquilidad del país también está el lugar que ocupará Perón en la historia argentina.
No es demasiado arriesgado suponer que este último punto marca la clave de la acción subversiva: descolocar a Perón frente a si mismo, las Fuerzas Armadas y la opinión pública, Entre las versiones que más circularon dentro de los oficiales de inteligencia, había una que asignaba un propósito muy definido al ataque. Según esa hipótesis, el asalto al Regimiento 10, en momentos en que se suponía que no contaba con toda su capacidad de contraataque (debido al fin de semana y a que la nueva clase de conscriptos no se hallaba en condiciones de entrenamiento adecuadas), tenía por finalidad coparlo durante el tiempo necesario para enviar un radiograma a todas las guarniciones. De ese modo se generaba una lógica alarma y podía promoverse una reacción militar contra el Gobierno; tal vez un planteo exigiendo sustanciales modificaciones en el Gabinete o la intervención a las provincias gobernadas por peronistas presuntamente izquierdistas.

Carta del Presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la guarnición Azul

Buenos Aires, 22 de enero de 1974
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y soldados
De la Guarnición Azul
S..../....D

Como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.
Los ejemplos dados por los jefes y oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los suboficiales y soldados que- con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de la Armada y la Fuerza Aérea.
Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en la que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo.
El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral.
Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que esta empeñado en exterminar este mal, y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros.
La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas.
Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel GAY y Teniente Coronel IBARZABAL. Tengan la certeza de que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación.
Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.

Juan Domingo Perón
Presidente de la Nación

Si ello es así, la acción bélica consiguió el efecto contrario, pues la respuesta de la guarnición benefició al Gobierno. Desde el punto de vista de la estrategia guerrillera, lo más importante de la acción del ERP es su capacidad para ganarse el temor y la antipatía de la opinión pública, incluyendo la izquierdista. Como señalaba el propio Lenin, todo grupo con pretensiones revolucionarias debe buscar de granjearse el apoyo de la población y, especialmente, el de aquellos sectores más dinámicos o más útiles para sus fines en las próximas fases de su acción. Por ejemplo los oficiales más jóvenes y los suboficiales de las Fuerzas Armadas. Con este tipo de acciones, en los que matan a sangre fría a un soldado conscripto de guardia como si se tratara de un enemigo, no lo logran.
Puede recordarse la experiencia de los Tupamaros uruguayos: mientras robaban camiones con alimentos para repartirlos entre los pobres o cuando denunciaban negociados, despertaban la simpatía de la población. En cambio cuando comenzaron a matar vigilantes su estrella declinó. Es que en este tipo de organizaciones políticas, su estilo de acción elitista las aísla y sólo sirve para irritar a la derecha, no para vencerla.

Las consecuencias

Un buen síntoma de lo que se avecinaba fue la rápida reacción de los gobernadores Bidegain, Obregón Cano y Martínez Baca - todos cuestionados dentro del oficialismo- quienes se apresuraron a condenar lo sucedido y a expresar en distintos tonos su lealtad a Perón. Este, en su discurso del mismo domingo, ya había señalado la posible negligencia culposa de algunos gobiernos provinciales frente a la guerrilla, un dardo dirigido implícitamente contra Bidegain, pero que por elevación también cuestionaba a todos aquellos peronistas más o menos relacionados con actitudes calificadas de izquierdizantes.
Claro que ahora vale la pena preguntar hasta qué punto Bidegain, Obregón Cano y Martínez Baca son realmente izquierdistas, porque si nos atenemos a los hechos producidos por sus gobiernos, la respuesta es obviamente negativa. Hasta ahora, si algo hicieron, nada tuvo que ver con lo que se supone es parte de una política izquierdista. Ninguno de ellos dio muestras de intentar una reforma agraria, o de socializar -así sea parcialmente- algún rubro de la producción; ni siquiera en los limitados ámbitos reservados a la gestión provincial.
En cuanto a Bidegain, lo más espectacular de su gestión fue aceptar que su ministro de Educación, Alberto Baldrich, comenzara a aplicar una política educativa sectaria y con muy claros matices derechistas. La clave del presunto izquierdismo de estas cuestionadas figuras es su oposición a la línea sindical predominante, cuya hegemonía ejerce la Unión Obrera Metalúrgica, que es la que a su vez marca las coordenadas del oficialismo. Esa coyuntura derivó en peligrosas alianzas de los gobernadores con ciertos grupos juveniles -y activistas- del peronismo, aunque nunca a desarrollar una política de izquierda. Un buen ejemplo de ello pueden ser los fundamentos de las verticalizadas renuncias a las bancas que redactaron los ocho diputados que se negaron a convalidar la reforma del Código Penal: en las mismas no sientan una posición ideológica, sino una actitud coyuntural.
De esta manera las posiciones izquierdistas fueron sólo una bandera, no un modelo político. El caso fue que en la última semana de enero se dio por finalizado el Operativo Dorrego, aquella labor conjunta -propiciada por el ahora ex gobernador Bidegain- entre efectivos militares y miembros de la Juventud Peronista para ayudar a las zonas anegadas por las lluvias a mediados del año pasado.
Como lo señaló oportunamente Redacción, el Operativo se parecía mucho al prolegómeno de una alianza política entre el entonces comandante general del Ejército, teniente general Jorge Raúl Carcagno, y los sectores calificados como "la izquierda" del oficialismo. En un momento se pensó que el famoso Operativo concluiría al conocerse la renuncia del general Carcagno, pero con lo de Azul su final se extendió a la -también vertical- caída de Bidegain.



El Peronista Nº 1 (salió después del cierre de El Descamisado), 19 de abril de 1974. Contiene el "Documento para la Liberación", donde se fijan posiciones: Reencauzar el Movimiento Peronista como eje de la Liberación. Reconstruir el Frente bajo la hegemonía de los trabajadores. Recuperar el gobierno para el pueblo y el General Perón. Clic para descargar

En su ya mencionado discurso, Perón convocó a todos -especialmente a sus partidarios-, a una movilización general contra la subversión. También centralizó su acción política, ya que no la acción policial, a combatir el ala izquierda dentro de su movimiento, pues resulta evidente que los más peligrosos adversarios se encuentran precisamente allí

Resultaba obvio que Bidegain transformado por imperio de las circunstancias en "chivo emisario"; debía pasar a cuarteles de invierno sin siquiera contar con el consuelo de una embajada. La idea primera había sido solucionar el problema con el expediente de la intervención federal a los tres poderes, algo que podría servir de antecedente para tomar medidas similares contra otras provincias. Pero la noticia de la intervención hizo pensar a Balbín en interrumpir su gira por el sur y entrevistarse con el Presidente a fin de disuadirlo.

La idea del jefe radical -en la que influyó decididamente el líder de su bancada de diputados nacionales, Antonio Américo Tróccoli- consistía en proponer las renuncias del gobernador y el vicegobernador (el dirigente metalúrgico Victorio Calabró). Según marca la constitución provincial, la Legislatura designaría entre sus miembros el nuevo Poder Ejecutivo para el resto del período 1973-77. Las motivaciones de los radicales eran claras: ellos también ven con temor el predominio del sector sindical. Obviamente, no lo lograron: Calabró fue ungido Gobernador, pues los dirigentes metalúrgicos no podían dejar pasar una oportunidad tan propicia de asegurarse una posición de poder tan significativa, aunque también peligrosa.
Desde luego que Perón hubiera preferido colocar allí a un político sin mayor apoyatura propia para tal cargo, pero -igual que Balbín- prefirió por el momento aceptar el curso marcado de la sucesión. Ahora su próximo objetivo será reducir el poder de los metalúrgicos.

La Juventud en la encrucijada

La ruidosa aprobación de las reformas al Código Penal tuvo un proceso sumamente discutido. El proyecto oficialista fue cuestionado incluso hasta por los diputados peronistas más jóvenes. Trece de ellos habían decidido disentir con la opinión del Poder Ejecutivo, y para fijar su posición ante el líder -se supone que no buscarían disuadirlo- solicitaron entrevistarlo.
Perón los recibió el martes 22 en la quinta presidencial de Olivos.
Asistieron once. Si pensaron que el Presidente los recibiría a solas se llevaron una gran sorpresa; además de los visitantes, Croatto, Díaz Ortiz, Giménez, Glellel, Iturrieta, Kunkel, Ramírez, Romero, Svesk, Vidaña y Vittar, estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados. Raúl" Lastiri; el ministro del Interior, Benito Llambí; el de Bienestar Social y secretario privado, José López Rega; el secretario general de la Presidencia, Vicente Solano Lima; el secretario de Prensa, Emilio Abras; y el presidente del bloque de diputados del Frejuli, Ferdinando Pedrini. Alrededor de ellos se instaló una impresionante batería de cámaras de televisión y micrófonos radiales. Un escenario que ya predecía lodo.
Perón explicó su versión sobre los grupos subversivos y la necesidad de protegerse contra ellos. "El que no está de acuerdo, se va", repitió ese día. Ocho de ellos abandonaron luego sus bancas y al otro día se fueron verticalmente expulsados del movimiento.
El episodio acrecienta las dificultades que desde hace un tiempo vive la Juventud Peronista, que recién ahora ha empezado a descubrir que su idea de "Patria Socialista" no es compartida por Perón, ni por la mayoría de los peronistas. Se sabe, sin embargo, que una parte de este sector acatará finalmente la verticalidad, pero se descuenta que otra parte se ira alejando para constituir lo que ahora se bautizó como la Alternativa: un espacio político postperonista con pretensiones de heredar parte del caudal político de Perón, cuando llegue el momento -biológicamente inapelable- del retiro definitivo del viejo caudillo.



Crónica, 8 de febrero de 1974. Reunión de Perón con sectores de la Juventud Peronista (de derecha) el 7 de febrero de 1974. Se delineó la actitud a asumir contra Tendencia Revolucionaria. Clic para descargar en tamaño legible
.

Todavía no se ve con claridad el futuro que puede tener tal Alternativa. Por ahora parece sólo una necesidad de algunos sectores (que accedieron al peronismo detrás del circunstancial camporismo) de replantear su posición apenas comprendieron que el peronismo no es ni más ni menos que eso: peronismo. Es decir, el partido de los fieles seguidores de Perón.

Otros efectos

En este caso de los diputados, el elemento catalizador fue la reforma penal, la que ahora adquirió un tono similar al de los últimos tiempos del gobierno militar y al de los viejos tiempos peronistas, periodos en los que se buscó que el Estado impusiera el orden desde arriba -verticalmente- en lugar de lograrlo por una armonización de los sectores internos de la comunidad.
Lo más discutible de las reformas se refiere a ciertas ambigüedades, como por ejemplo cuando se refiere a la asociación ilícita, donde cualquier tendencia nueva que pueda surgir -y por ser nueva, no legalmente reconocida- por ejemplo contra la dirección de un sindicato, podría ser acusada de subversiva si asume un tono crítico muy violento. Según señaló el Presidente a los diputados disidentes de su partido, tales ambigüedades "serán salvadas por los jueces".
También debió pagar tributo al desgaste político el secretario general de la Presidencia, Vicente Solano Lima, cuando los amigos sindicalistas del nuevo gobernador Calabró lo acusaron de haber "buscado defender a Bidegain" debido a su intento de transacción en defensa del ex titular de la provincia de Buenos Aires. Le recordaron también que cuando acompañaba a Cámpora en el ticket de candidatos a la Presidencia -durante la campaña electoral anterior al 11 de marzo-, mantuvo una estrecha relación táctica con el sector juvenil.
A mediano plazo, la clave del éxito gubernamental radicará en su manejo de la economía. Si en febrero y marzo se superan los problemas de la escasez de productos, la opinión pública no perderá su tranquilidad. Si se logran las anunciadas inversiones para dinamizar la economía, si Gobierno podrá afirmar que ganó la partida. Si también termina con la intranquilidad motivada por la subversión, Perón realmente habrá ganado. Mientras tanto, tendrá que seguir sorteando los obstáculos acudiendo en primera instancia a su habilidad política, y en segunda al peso de su verticalidad.

Fuente: Revista Redacción, febrero 1974


Mientras la detienen a Isabel demasiadas coincidencias dormitan aquella misma siesta de Aramburu

Por Jorge Eduardo Rulli, enero 2007

Hoy me siento mal, me siento realmente mal.

En el mundo del revés que sigue siendo la Argentina, el famoso Juez Espartacus, filmado con escándalo en un prostíbulo masculino al que frecuentaba, y que por sus relaciones políticas consiguiera sobrevivir al menemismo y al duhaldismo, lleva hoy la causa contra Isabel Perón, y algunos autorizados voceros nos manifiestan seguramente tomándonos el pelo, su confianza en que se haga justicia y en que no habrá impunidad para nadie…

Sin embargo, paradójicamente, no ha sido Espartacus sino un ignoto juez de la provincia de Mendoza quien sorprendiendo a propios y extraños, ha determinado la detención en España de la viuda del General Perón.

Esto también es un escándalo, un escándalo mayor que el de Espartacus, mucho mayor tal vez, porque quiebra todos los códigos de la convivencia política, y porque desenmascara el antiperonismo malicioso desde estructuras políticas que se dicen peronistas y devela una vez más, que en verdad jamás lo fueron.

La implacable operatoria de aculturación política de los años setenta, operatoria que frustró el proceso de la Revolución Nacional en la Argentina y que abrió las puertas a la dictadura militar genocida, pareciera no haber terminado su obra de ruptura de las memorias y de los imaginarios colectivos, y apunta hoy inmisericorde, a las identidades profundas de una buena parte de nuestro pueblo..

Alguna vez, hace muchos años, cuando Susanita Valle golpeó las puertas de la Casa de Gobierno pidiendo por la vida de su padre, le respondieron que el Presidente dormía….

En estos días, cuando Isabel Perón es detenida en Madrid, demasiadas conciencias argentinas dormitan asimismo su siesta provinciana, cargada de incumplimientos y de connivencias dolosas.

CLARIDAD -  "Desde octubre de 1975, bajo el gobierno de Isabel Perón, nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para marzo siguiente. No tratamos de impedirlo porque al fin y al cabo formaba parte de la lucha interna del movimiento peronista. Pero hicimos nuestros cálculos de guerra y nos preparamos para sufrir 1.500 bajas en el primer año. Si no eran mayores, estaríamos seguros de haber ganado. Pues bien, no han sido mayores. En cambio, la dictadura está agotada, sin salida, y nosotros tenemos un gran prestigio entre las masas y somos una opción para el futuro inmediato". [De un reportaje a Mario Firmenich realizado por Gabriel García Márquez en 1979]

Sabemos bien los argentinos que a la Justicia que tenemos y más acá de la Corte Suprema a la reconocemos con respeto, la establecen cadenas funcionariales no depuradas todavía.

Sabemos también, que aquellas complicidades corporativas se mantienen desde las épocas en que a nuestros padres que peregrinaban por los juzgados buscándonos con desesperación, les rechazaban sistemáticamente los habeas corpus en que pedían por nosotros…

Confiamos en la Corte Suprema, pero no confiamos en esa Justicia que viene de los tiempos del proceso militar y tampoco creemos en el Consejo de la Magistratura, Consejo que no ha hecho sino frenar todo intento de renovación de lo que alguna vez se conociera como el sistema de la servilleta de Corach. .

Desde que el tema de la Triple A salió nuevamente a luz, los diarios oficialistas que, en mayor o menor medida los son todos, oficialistas de los funcionarios oficiales o acaso de los modelos económicos que respaldan esos funcionarios, todas las fotos de Almirón mostraban la imagen de Perón dentro del cuadro.

Esto no puede ser casual. Se trató mediante todo tipo de informaciones parciales y manipuladas, de crear la conciencia de que Almirón y Morales eran custodias de la Presidencia.

Han tenido que salir a negarlo dirigentes de los suboficiales retirados de las FFAA, agremiados en una asociación de los que fueran custodias de Perón y que han desmentido terminantemente la relación de Almirón, Morales y Rovira con las funciones que les son atribuidas.

Lamentablemente, estas informaciones no tienen prensa oficial en la Argentina y sólo circulan por los medios alternativos.

Desde Página 12, Ámbito, Infobae e incluso Radio 10, cuando se refieren a los crímenes de la Triple A, se evidencia que no van detrás de la Justicia, sino que van detrás del intento de culpabilizar como autor intelectual de aquellos crímenes a Perón.

Son como los perros carroñeros, pero se llevarán un chasco, no pudieron antes debilitar la imagen del General, menos van a poder ahora.

Vuelvo a desafiarlos, a que si revisamos los crímenes de la Triple A, de Almirón, de Morales y de Rovira, tal como correspondería hacerlo por Justicia, revisemos también el asesinato de Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT y mano derecha del General en ese momento, en la Presidencia de la República.

Los que lo mataron también se referenciaban y respaldaban en el Estado, eran parte del Estado y su poder en el Estado estaba muy por encima y sin lugar a dudas, del que se le atribuye luego a López Rega.

Sin embargo, pareciera que de eso tampoco quiere hablarse… y nos preocupa, y nos preocupa en especial el silencio actual de las organizaciones de trabajadores y del movimiento sindical, y nos preguntamos si acaso tanto ha progresado la desperonización que consideran más oportuno hacerse los desentendidos, en un tema que implicó un verdadero magnicidio, y que modificó para siempre el rumbo de la historia.

Me refiero a la ejecución en plena vía pública de su Secretario General Ignacio Rucci, al que sus asesinos ni siquiera le dieron la oportunidad de alegar sus propias razones, como lo hicieran antes con el fusilador Aramburu.

Expresé en el inicio de este editorial que se estarían por quebrar ciertos códigos de la convivencia política y quiero volver sobre ello.

No se acepta que el débil gobierno de Isabel estuvo desde antes de nacer asediado por la guerrilla y por el avance de lo que más tarde sería el aparato militar de represión, cuando se fue en aquel entonces parte misma de los desestabilizadores de un lado o de otro, y tengo la impresión que se pretende juzgar hoy desde la Ley, las consecuencias y desvaríos provocados en las instituciones y en los marcos constitucionales por las acciones que en aquel entonces se llevaron a cabo desde las sombras.

A pocos días de haber sido electo Perón como presidente de los argentinos y en el contexto de un Estado en disgregación, se asesinó al Secretario General de la Central Obrera, su principal respaldo institucional, y luego se le criticó a Perón el entregarse al poder de Lopez Rega, al menos en lo poco que duró su vida entre los infartos sufridos y la agresión en la plaza del primero de mayo, y con ello pareciera que se pretenden justificar las acciones de asalto al poder constitucional que se llevaron a cabo en aquellos tiempos.

La burla es que muchos de los que participaron en aquellas políticas de acoso al Gobierno Constitucional, hoy devenidos por arte de birlibirloques de nuevo justicialistas y además funcionarios, reclaman justicia como si ellos no hubiesen tenido nada que ver en aquellos trágicos acontecimientos.

Se configura de esta manera una situación política inadmisible y que se agrava por la ausencia de debates.


Piero (1973)  - Hasta la toma del poder

Concretamente, no es justo que se homenajee a los que asaltaron el cuartel de Formosa durante un gobierno constitucional, y que a la vez se aplique todo el rigor de la Ley con los travestis y con los vendedores ambulantes que destrozaron los vidrios del Gobierno porteño protestando contra el código de convivencia o con los presos por los desordenes en la Estación de Haedo que reclamaban contra los abusos extraordinarios de los servicios ferroviarios privatizados.

La ruptura de los códigos de la convivencia política es la simple consecuencia de una ley injusta o de una Ley aplicada de una manera que favorece a unos en desmedro de los otros.

En un país donde tantos miles de antiguos uniformados vinculados a la represión caminan impunes por la calle, en que los que estuvieron detrás del asesinato de Rucci disfrutan de reconocimientos políticos cuando no de importantes cargos, en el mismo país donde Menem es Senador por la República y Corach y Dromí pueden dar conferencias públicas y vivir con tranquilidad en sus barrios privados, se solicite la captura internacional de Isabel Perón y se obligue a la Policía española a detenerla, resulta un escarnio que nos avergüenza, que ofende a todo criterio de justicia y que anticipa horizontes inciertos para la vida democrática.

Jorge Eduardo Rulli - www.grr.org.ar, Editorial de Horizonte Sur, 14 de Enero de 2007

Fuente: Nac&Pop


Evita desapareció del debate ideológico

Ahora, para el peronismo es sólo un ícono

Por Carlos Eichelbaum

La historia del peronismo, sobre todo la que nace con el golpe militar que lo desalojó del poder en setiembre de 1955, con la proscripción y el exilio de su jefe, puede ser leída a partir de varios ejes conductores. Uno de ellos, escrito y reescrito casi permanentemente, es el de la disputa por la interpretación del pensamiento y la acción de Perón entre sus distintas corrientes internas o, más rigurosamente, entre los distintos peronismos.

Otro, alguna vez comenzado a escribir, casi nunca reescrito y hoy aparentemente desechado, es el de las diferentes, muchas veces antagónicas, reconstrucciones que esos varios peronismos hicieron, reivindicaron y utilizaron de la figura de Evita.

Aunque la iconografía más oficial y cristalizada los considera más bien como una especie de dualidad, de dos hechos uno, la funcionalidad de las dos figuras fundantes del peronismo, en términos de la pelea ideológica y política entre sus distintas expresiones, nunca fue la misma.

Quizás nada lo demuestre mejor que la evolución de los últimos 15 o 20 años del PJ, precisamente cuando esa disputa es casi apenas un recuerdo del pasado, porque la fuerza quedó homogeneizada en una de sus alas históricas y los remanentes de las otras, físicamente diezmadas durante los años de la dictadura, son reconocibles más bien afuera de los límites que hoy tiene el justicialismo.

CARACTERISTICAS ESPECIALES - "No luchamos contra un gobierno determinado, sino contra todos los que hacen posible la esclavitud de la patria y del pueblo argentino. Nuestros objetivos son, pues, la liberación del país entregado al neocolonialismo desde 1955, y la soberanía popular usurpada por los que han ocupado el poder desde esa fecha. Con ese concepto y con esa finalidad, cada peronista ha de ser un combatiente en la forma en que cada uno sea capaz de luchar y ser provechoso. (…) Las Formaciones Especiales, encargadas de esto último, deben tener características especiales y originales, como especiales y originales son las funciones que deben cumplir. Ellas actúan tanto dentro de nuestro dispositivo, como autodefensa, como fuera de él, en la lucha directa de todos los días dentro de las formas impuestas por la guerra revolucionaria."

Juan Domingo Perón, Mensaje a la juventud reunida en el Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes en Rosario, Mayo de 1971

De hecho, en estos tiempos, signados esencialmente por el fenómeno menemista y la consagración del PJ como expresión del modelo económico y social dominante, todavía hay "varios Perón" en la interpretación de los matices que disputan la hegemonía (menemismo, duhaldismo), pero prácticamente no hay ninguna Evita, salvo la del ícono sólo nombrado —reverencialmente, sin actualidad viva— como tal.

Están lejos, son casi prehistóricos, los tiempos en los que, mediados de 1972, el editor responsable en el país de la revista oficial del movimiento peronista en la época, "Las Bases", el empresario luego menemista Carlos Spadone, echaba del staff a un militante del Peronismo de Base al que acusaba de "evitista".

Perón, todavía exiliado en Madrid, pensaba en el regreso que iba a concretar en noviembre y desarrollaba en la época la estrategia de jaqueo al "Gran Acuerdo Nacional" con el que el régimen militar de Alejandro Lanusse intentaba construir una salida democrática condicionada, pensada idealmente como la consolidación definitiva de un "peronismo sin Perón".

Al compás de su movida, en su entorno madrileño crecía otra, con folclore esotérico incluido, imaginada por el secretario privado del líder, José López Rega. Su objetivo era el manejo del poder, y por supuesto del peronismo; su ideología una interpretación en tono nacional—socialista del planteo de "socialismo nacional" que venía formulando Perón, y su metodología la entronización de María Isabel de Perón como la reemplazante de Evita en la iconografía cumbre del justicialismo.


Alberto Martínez Baca, gobernador de Mendoza. Video de la Universidad Nacional de Cuyo.

La realidad del peronismo mostraba una virulenta polarización entre su ala derecha, conformada por la poderosa estructura sindical y la cúpula política tradicional, y la tendencia revolucionaria, integrada por organizaciones armadas como Montoneros, FAR y FAP, la Juventud Peronista, el Peronismo de Base y los sindicatos y agrupaciones gremiales radicalizados, surgidos de la experiencia de la CGT de los Argentinos, sector crecido en el enfrentamiento con el gobierno militar.

En el medio transitaba buena parte de la base social del peronismo, tironeada por uno u otro de los polos irreconciliables.

La figura de Evita era un protagonista clave de la lucha interna, a más de 20 años de su muerte. Todos los sectores hacían un símbolo de su figura, de sus acciones y de su discurso. Pero no el mismo símbolo.

Para la derecha, Evita era una figura inescindible de Perón, una creación del líder que sólo se explicaba en función de su conducción, como encarnación de una de sus variantes tácticas durante su primer gobierno. Y tendía a priorizar en la reivindicación de su figura a la Evita de la Fundación, la de la asistencia social.

Para la tendencia revolucionaria, Evita tenía una dimensión complementaria a la de Perón, pero también autónoma, diferenciada. Había expresado ya en su tiempo una tendencia "clasista", dispuesta a asumir y resolver con intransigencia los primeros asomos de contradicciones internas en la fuerza de carácter movimientista y policlasista que había sido el peronismo en su nacimiento.



Declaraciones bizarras de José López Rega al arribar a Buenos Aires, en 1972.

Más aún —y se insinuaba aquí un enfrentamiento en los hechos y en su momento con Perón, pero también hacia el futuro que era el presente de los 70—, se pensaba que con su frustrado intento de llegar a la vicepresidencia, en 1952, Evita había intentado representar institucionalmente una hegemonía de la clase obrera peronista en el manejo del Estado cuando ya se veían las diferencias de proyecto con algunos otros sectores del movimiento original, como el nuevo empresariado industrial y comercial y las Fuerzas Armadas.

Esa lógica de enfrentamiento interno, con las distintas Evita como uno de sus ejes conceptuales, no haría sino profundizarse en los años siguientes.

El famoso 1° de mayo de 1974, ya con Perón en el gobierno y muy poco antes de su muerte, aquel en el que el General "echó a los Montoneros de la Plaza de Mayo", fue una especie de escenario físico y temporal de enfrentamiento en los términos de las Evita contradictorias, como síntesis de las contradicciones entre los distintos peronismos y entre la izquierda peronista y Perón, López Rega e Isabelita.

"Evita hay una sola/ no rompan más las bolas", era el grito preferido de los militantes de la tendencia revolucionaria que cubrían la mitad de la Plaza de Mayo, junto con el ¿"Qué pasa, qué pasa General?/ que está lleno de gorilas el gobierno nacional" Dos maneras de denunciar lo que se consideraba el creciente apoderamiento del control del Gobierno por parte de López Rega e Isabel, y la pretensión de elevar a la vicepresidente al rango de reemplazante de Evita.

La desaparición de Evita en el debate ideológico del justicialismo de los últimos años es el resultado del proceso de homogeneización interna que favoreció la desaparición de la tendencia revolucionaria.

También, el de la dificultad de un justicialismo con función reciclada para contener en su nuevo papel la radicalidad del discurso de Evita. Para algunos peronistas nostálgicos, la esterilización política de la figura de Evita, el distanciamiento del PJ oficial de estos tiempos con su contenido concreto, se patentizó el día en el que Carlos Menem, como presidente, facilitó el balcón de la Casa Rosada para que Madonna y Alan Parker, filmaran el perfil de una Evita ajena y lejana, definitivamente lejana de la Argentina que por muchos años lloró, y también gritó, por ella.

Fuente: Clarin, 26/07/2002


Lo que queda de 60 años de peronismo

Por Osvaldo Bayer

El peronismo nos estuvo golpeando la puerta toda la vida. En mi caso, que siempre me encontré en la oposición, se metió en mi profesión, en mi estudio, en mi vida familiar, en mis sueños, una y otra vez, hasta ahora, en la puerta de cumplir los 80 años.

Hay que decir que la niñez y la primera adolescencia las pasé bajo la llamada década infame, aquella del fraude patriótico. Palabra del genio argentino.

Hoy, después de 60 años de peronismo, uno quisiera debatir lo vivido. Imposible. Los intelectuales peronistas son absolutos estalinistas que descargan la palabra gorila a todo aquel que exprese la menor duda sobre el líder. Y ya no se puede volver a la discusión, ni siquiera a la conversación política.

La Masacre de Pacheco, en vida de Perón

La noche del 29 de mayo de 1974, a cinco años del Cordobazo, el local del Partido Socialista de los Trabajadores en Gral. Pacheco era asaltado por una banda de la Triple A.
“Sonó primero un silbato, similar a los que usa la policía. Luego un disparo y tras un diminuto intervalo, una ensordecedora ráfaga de ametralladora.
De inmediato, violentando la puerta y saltando desde los techos y la terraza, 15 matones asesinos, provistos de armas largas, entraron a golpes e insultos.
Los 6 compañeros que se hallaban reunidos fueron arrojados al suelo y pateados, mientras los otros entraban a las salas y quemaban y destruían todo a su paso. Luego, con la cabeza llena de sangre por los golpes, los 6 compañeros fueron obligados a entrar a los autos. A pocas cuadras del lugar, las tres compañeras fueron bajadas del auto y obligadas a retirarse. Los coches prosiguieron viaje con rumbo desconocido, llevando a los compañeros en sus baúles. El 30 a la mañana, los cadáveres de Meza, Zidda y Moses, aparecieron en Pilar, acribillados a balazos. Tres compañeros pudieron escaparse por los fondos” (Avanzada Socialista 4/6/74).

El asesinato de tres activistas obreros del PST por un comando de la Triple A, se conoció como la “Masacre de Pacheco”.

Rodolfo Ortega Peña, intelectual de izquierda, defensor de presos políticos y diputado nacional por el Peronismo de Base (quien será asesinado poco tiempo después por la Triple A) declaró ante los hechos: “lo que parece distinguirse es que la política del terror blanco no está dirigida a quienes funcionan en la superestructura, sino a aquellos cuadros que van desarrollándose en el seno de la clase trabajadora, sean delegados o compañeros militantes de base de significación. Esto es lo que parece como más peligroso para la Política de Pacto Social y entonces han decidido escarmentar a nivel de estos compañeros”.

Ni el gobierno ni el Partido Justicialista condenaron la masacre. Lejos de ello, Perón declaró ante miembros de la Federación Juvenil Comunista que le solicitó una entrevista: “Se que ustedes han llegado en un momento en que acaba de producirse un hecho muy desagradable, que tres muchachos han sido asesinados por otro grupo. Son grupos antagónicos, que pelean entre ellos en vez de discutir y acordar, pero eso pasa en todas partes del mundo...” (El Cronista Comercial, 5 de junio de 1974, citado de Avanzada Socialista)

Fuente: La Verdad obrera, 25/01/07

La matanza de Ezeiza cometida por la derecha peronista contra la izquierda peronista no puede ser objeto de interpretación porque fue un crimen basado en la traición. Está allí para siempre el rostro de los jóvenes peronistas de izquierda asesinados por la derecha peronista que no quería ninguna revolución; es más, quería mantener el poder al lado del general, que acababa de volver de la España de Franco. Perón no inició ninguna investigación sobre la matanza de esa izquierda, y esa izquierda no hizo ningún reproche al general, prefirió interpretar que a Perón lo habían rodeado y le mentían. Es decir, Perón era incólume a las traiciones o a las preferencias o las tendencias. Perón seguía siendo la revolución.

Sin embargo Perón siguió su línea: pasó a retiro a Cámpora y nombró presidente de la nación al yerno de López Rega, Lastiri, un hombre sin ninguna cualidad ni capacidad política. (Se estableció una severa censura en libros y cine. A este presidente le debo el decreto de prohibición de mi primer libro: el Severino di Giovanni). Más tarde Perón, ya en la presidencia, formará un gabinete de derecha con López Rega como ministro.

Está todo dicho.

Poco después vendría la expulsión de Montoneros de la Plaza de Mayo. La temprana muerte de Perón llevará al gobierno peronista a gobernar con la extrema derecha y con un plan económico (el Rodrigazo, que nada tendrá que ver con ningún aspecto del socialismo, todo lo contrario) y una represión de tipo nazi con las tres A, la Alianza Anticomunista Argentina, dirigida por López Rega. (Ahí fueron prohibidos el filme La Patagonia rebelde, basado en mi investigación, y mi libro Los anarquistas expropiadores, valga sólo como detalle al margen de un fresco pintado por todos, que iba a ensangrentar la República.)

Todo esto será la debacle del peronismo oficial que terminará con la dictadura militar de Videla, contra la cual el peronismo gobernante no ensayó ninguna defensa ni resistencia. (De la misma manera que, en aquel setiembre, Perón no dispuso ninguna defensa contra el golpe gorila donde estaban los tenebrosos Aramburu, el de la Operación Masacre y el almirante Rojas.)

Después de los años de la desaparición de personas y del gobierno de Alfonsín, surgirá nuevamente el peronismo, esta vez con Menem, que será la antítesis de todo lo que proclamó el peronismo en su historia. Un liberalismo económico absoluto que llevará a la destrucción de la industria nacional y de las empresas nacionales de servicio. El peronismo, que no fue capaz de desautorizar al menemismo, dejó la impresión final de que valía para todo.

Tras un nuevo fracaso del radicalismo, esta vez con De la Rúa, la voz de la gente en la calle trajo la única verdad y el único futuro del país: que se vayan todos. Pero entre radicales y peronistas no vale tanto la ideología como el poder. Unidos eligieron a Duhalde que luego convocó a la única salida que les quedaba: nuevas elecciones, de las que surgió un desconocido para las masas populares, Néstor Kirchner.


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En síntesis, Argentina fue gobernada desde 1916 por sólo dos partidos el radical y el peronista y por 14 dictaduras militares.

Argentina no tiene ningún Allende. Los dos máximos representantes de esos partidos, Yrigoyen y Perón, huyeron en forma patética. Los 14 generales que tomaron la Casa Rosada entraron como en su casa.

Bien: ya basta. Los dos partidos políticos tuvieron todas las oportunidades y un fin previsible.

Pero ahora, Kirchner. ¿Otra de las mil formas de presentación del peronismo? A poco de instalarse el nuevo gobierno escribí: -El presidente Kirchner, para ejercer un gobierno libre e independiente, tendría que irse del peronismo y fundar un nuevo movimiento nacional y popular.

¿Por qué? Porque tiene que independizarse de las ligas partidarias, para no decir mafias, de los intereses creados, de las clientelas.

A las estadísticas de la pobreza y de la miseria como resultado final se agrega, simbólicamente, la estatua más grande en el centro de la capital: la del genocida Roca que se quedó con las tierras de las amplias pampas argentinas. El radicalismo lo respetó, Perón también. Y ahí quedaron los 50 monumentos en su memoria y las 150 calles Roca en todo el país. Es la Argentina de hoy.

Que no se parece a la única democracia real, donde todos pueden comer y tener trabajo en libertad. Y donde no se adora a quien da limosnas.


No cesa la falsificación de la historia

Acerca de José López Rega y las culpas del Perón

Por Horacio Poggi (escrito en el 2003). Periodista, director del periódico El Progreso, de Mariano Acosta. Secretario del Foro Argentino de la Deuda Externa.

La próstata del General

Por Sergio Moreno

Es desolador comprobar de qué manera, cuán directamente, la tragedia de un país estuvo atada a la tragedia y la soledad de un hombre. Esta comprobación, arrasadora, es la mayor enseñanza que deja López Rega. La biografía, el más reciente texto de Marcelo Larraquy.
La tragedia es la que la Argentina vivió a partir de la denominada Revolución Libertadora, que desalojó al gobierno más popular del pasado siglo XX a punta de bombardeos, asesinatos y fusilamientos. Tragedia que coincidió con la profundización de los enfrentamientos intestinos dentro del peronismo de aquella época y por la reacción de los sectores que se oponían a su regreso al poder, los mismos que, finalmente, convocaron a las Fuerzas Armadas. En esa tragedia mucho tuvo que ver un sujeto menor, místico, de comportamientos psicóticos y psicópatas, astuto y servil. José López Rega, un oscuro cabo de la Policía Federal, cantor de tangos y aficionado al ocultismo, se erigió, a fuerza del fulminante magnetismo que ejerció sobre la que posteriormente fuera presidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón, "Isabelita", en una pieza crucial en la maquinaria del desencuentro y la muerte de los argentinos.
El libro de Larraquy cuenta eficazmente cómo un espécimen de tal catadura y bizarros valores llegó a la cúspide del poder en la Argentina, a punto tal de manejar la vida, la muerte, la dirección política y la economía hacia el caos (Celestino Rodrigo, autor del célebre "Rodrigazo" –el inicio de la destrucción del Estado de bienestar argentino– fue un hombre de López Rega, puesto por él en el Palacio de Hacienda).
La llave, según relata Larraquy, fue la soledad de Perón. Su angustia, su cansancio. Impedido de regresar al país, Perón, desde su exilio en Caracas primero, en República Dominicana, después, buscó un lugar en el mundo, su mundo, que no era otro que la Argentina, la lucha política, el poder. Pero ese espacio estaba vedado a fuerza de pólvora y plomo, y el territorio de Perón fueron las cartas y, posteriormente, las cintas magnetofónicas. Ese terreno le fue escaso, la política se le escapaba, la conducción política se le escurría de entre los dedos como si fuese sal. En medio de sus fragores por estar donde no lo dejaban apareció Isabel, rubia, frágil, ignorante, superficial, histérica. Perón la acogió, sin muchas ganas, como quien hace un favor a cambio de un poco de humedad. A pesar suyo, a pesar de lo que le dijeron sus consejeros y su propio deseo, Perón no echó de su lado a la bailarina y la hizo su concubina.
La condición de paria, magnificada por los malos modos con que el dictador Francisco Franco le dio albergue en España –en un comienzo lo confinó a Torremolinos, en Andalucía, por aquel entonces un pueblo de pescadores– y lo trató hasta prácticamente el regreso del ex presidente a la Argentina, lo indujeron a tomar la decisión política de casarse por Iglesia (para romper con la excomunión que le habían echado en Buenos Aires), a manos de una de las diócesis católicas más recalcitrantes del mundo, la de la España del Generalísimo.
Larraquy –también coautor de la biografía de Rodolfo Galimberti– cuenta las escaramuzas del ya no tan joven López Rega por los laberintos del ocultismo, hasta dar con la Logia Anael, un grupo con ribetes masónicos que posibilitó el primer contacto del ex policía con Isabel Perón. El magnetismo fue instantáneo y, luego de seis meses de misión en el país, Isabelita se llevó al Brujo de regreso a Madrid. López Rega se convirtió en su secretario privadísimo y en un servil lacayo del General, que lo despreciaba, lo maltrataba, desconfiaba de él. López Rega no sóloaguantó todo sino que hacía lo que nadie se atrevía, gracias a lo cual conoció las debilidades del mito argentino que regresaría algo más que descarnado a la Argentina para morir no bien comenzado su tercer y último mandato presidencial. Por ejemplo:
Operado de próstata, Perón continuaba sufriendo tremendos dolores que se atenuaban, apenas, con masajes. López Rega le masajeaba la próstata cuando encontraba al General dolorido en su estudio.
Ya convertido en secretario privado del General, López Rega e Isabel le propinaban castigo en el sitio donde más le dolía cuando se enojaban con el veterano caudillo: la soledad. La Señora y el Brujo se encerraban en el cuarto de ella, en Puerta de Hierro, por horas y hasta días enteros, y dejaban a Perón solo, en manos de los otros sirvientes. Perón, angustiado, subía hasta el cuarto a pedirle a Isabelita que volviera a acompañarlo en la mesa.
Acaso éste sea el aporte más significativo del libro de Larraquy, la respuesta que miles de argentinos han buscado, con más o menos ímpetu, a este costado de la reciente tragedia nacional. No es poco. Así y todo, Larraquy no se queda ahí y exhuma las siniestras labores del secretario y poderoso ministro, la creación y conducción de la Triple A, su huida, su exilio secreto en España, Suiza y Estados Unidos, su apresamiento, deportación, proceso y muerte en una cárcel argentina.
Larraquy ha logrado en trabajo para repensar el pasado sobre la tenebrosa memoria de López Rega, un ejemplo de lo que el ser nacional es capaz.

Fuente: Página/12, 22/03/04

1. El periodista Marcelo Larraquy incurre en una serie de desaciertos (¿a designio?) en el artículo "El preámbulo del terror", que publica el suplemento Enfoques del diario La Nación del domingo 11 de diciembre de 2003. Autor del reciente libro López Rega, la biografía, en la nota aborda aspectos que desarrolla en la obra y acicatea la conciencia del presidente Néstor Kirchner, para que éste investigue –tal como parece haberlo prometido– "los crímenes de la Triple A , perpetrados entre 1973 y 1976 durante los gobiernos constitucionales de Juan Domingo Perón y su esposa Isabel. En esa época, la Triple A mató a alrededor de dos mil personas".
Una lectura detenida del artículo deja más dudas que precisiones y la pomposidad de Larraquy es superior a la objetividad y a las pruebas irrefutables que presenta para dilucidar aquel momento de la tragedia nacional. Las pocas pruebas son opiniones que adquieren un valor relativo a partir de la forma y el contenido que les da el autor para fundamentar su tesis no explicitada: la tercera presidencia del peronismo fue un engranaje del terrorismo de Estado que luego la dictadura del 76 perfeccionó.
Planteado el tema con parcialidad manifiesta, el lector incauto asociará peronismo con dictadura, peronismo con represión, peronismo con desgracia argentina. Además, Larraquy se preocupa por llamar "Partido Justicialista" al Movimiento de los 70 como si esa fuese la denominación usual. Sin dudas, está mirando la historia con los ojos actuales. Error inconcebible que pone al descubierto su intencionalidad que sería colocar al PJ en el banquillo de los condenados sin juicio previo.
La ristra de falsedades propagadas en pocas líneas por Larraquy demandaría una refutación más extensa. Pero vamos a demoler algunas de las más perjudiciales, a la memoria de miles de peronistas que ofrendaron sus vidas por una Patria Justa, Libre y Soberana, sea con militancia efectiva en cualesquiera de los sectores del vasto y amplio Movimiento Nacional Justicialista.

2. Es falso de falsedad absoluta que " la Triple A fue creada en el contexto de una "guerr" entre la ortodoxia peronista y la izquierda peronista, a quienes los primeros llamaban "los infiltrados del Movimiento".
Porque así planteada la afirmación, la Triple A sería una creación del sector ortodoxo, es decir, del general Perón. Ergo, Perón e Isabel son tan criminales como López Rega y los integrantes de esa patrulla asesina, desligando cualquier responsabilidad del entonces determinante partido militar liberal. Tampoco es cierto que se trató de una exclusiva guerra interna del peronismo. Reducir el enfrentamiento armado de los 60 y 70 a un conflicto bélico entre derecha e izquierda peronistas es tan pueril como mentiroso. Hubo enfrentamiento fratricida, es indudable. Sin embargo, con Perón en el gobierno ese enfrentamiento adquirió otras dimensiones. Nadie paró la mano, las diferencias se radicalizaron y Perón tomó el toro por las astas. De una parte, quedó el grueso del Movimiento alineado detrás de la conducción y de la jefatura gubernamental del General, y de la otra, las vanguardias armadas.

3. En la Argentina la lucha armada traspasó los límites del peronismo. De ningún modo fue una reyerta por espacios de poder de una interna caprichosa. Fue una guerra por el poder real. Sí, guerra, como anunciaban los partes de los grupos en pugna con las fuerzas regulares.

4. Hubo una guerrilla surgida de las filas peronistas y otra antiperonista como el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), que una vez instalado Perón en el gobierno decidieron continuar en operaciones. Los primeros porque consideraban que la ortodoxia conspiraba contra la "patria socialista" y los segundos porque estimaban que Perón era "el jefe de la contrarrevolución" (Santucho dixit).

5. Un gobierno asediado por la guerrilla de tinte peronista y marxista –funcional al golpismo que en Chile hacía estragos– apeló a los resortes constitucionales para garantizar la estabilidad democrática. Este era el contexto local y regional en el que surge la Triple A que le sirvió en bandeja los pretextos desestabilizadores al partido militar liberal. Por las evidencias y por los beneficios que le tributó al golpismo, la Triple A nada tuvo de peronista, más bien se trató de un dispositivo ilegal que accionó congraciándose con capillas oficiales y se amparó en los pliegues del poder lopezrreguista.
El Brujo tenía autonomía y construía su propio espacio al margen de Perón que ideológicamente se ubicaba en el antimarxismo y procuraba con métodos constitucionales la erradicación de la violencia política. En ocasiones López Rega daba muestras de ser el rostro visible de un poder exógeno y se mostraba más papista que el Papa. Esta puede ser quizás una de sus tropelías predilectas al colaborar con la Triple A. Decimos "colaborar" porque era un instrumento de los otros infiltrados: los golpistas ocultos detrás del ropaje antisubversivo, que aprovechaban la guerra contra los montoneros y erpianos para generar el caos que se aguardaba con impaciencia en los cuarteles.

6. Perón utilizó su prestigio profético para aislar a los violentos. Quiso persuadirlos, pero fracasó Los de signo peronista, que habían servido a su conducción estratégica en tiempos de organizar el retorno del exilio forzado, optaron por reemplazarlo y terminaron expulsados del Movimiento. El Viejo general los calificó de "imberbes" e "infiltrados". El proyecto de "los muchachos" era incompatible con el del fundador del peronismo y se daba de patadas con la paz social. Se negaron a ser formaciones especiales de acuerdo a la concepción de Perón y se convirtieron en opositores acérrimos del gobierno popular, con ribetes patéticos durante la gestión de Isabel.

"El general en su laberinto"

Por Manuel Justo Gaggero*

[Página/12, 18/02/07] La decisión del juez Norberto Oyarbide de considerar a los crímenes de la Triple A como de lesa humanidad, lo que permite su juzgamiento al tornarlos imprescriptibles, constituye un aporte histórico importante para la reconstrucción de la memoria, el acercamiento a la verdad y la sanción de los responsables materiales e intelectuales de estos hechos aberrantes.

El "Somatén" argentino –organización represiva impulsada por José Antonio Primo de Rivera en España para asesinar a sindicalistas, comunistas, anarquistas y republicanos– es sugerido por el general Perón luego de la Masacre de Ezeiza en una conversación en la que estaba presente el gobernador de Buenos Aires Oscar Bidegain.

En aquellos días de la "primavera camporista", los trabajadores y el pueblo estaban movilizados ocupando fábricas, oficinas públicas y todos los centros de trabajo en reclamo de reivindicaciones postergadas por más de 18 años. Las organizaciones revolucionarias habían suspendido el accionar armado y se empezaba a generar un proceso de democracia participativa que comenzó a preocupar a la dirigencia sindical burocrática y a los escribas del "establishment" que sugerían "poner límite a los desbordes".

En este contexto, y luego de la renuncia del presidente Héctor Cámpora, comienza a operar la Alianza Anticomunista Argentina, que cuenta con el apoyo de un sector importante del oficialismo y de las conducciones sindicales burocráticas. El acta fundacional, según algunos investigadores, se firma el 1º de octubre de 1973 en una reunión en la que se encuentran presentes el presidente en ejercicio Raúl Lastiri; los ministros del Interior, Benito Llambí, y de Bienestar Social, José López Rega; el secretario general de la Presidencia, José Humberto Martiarena, y varios gobernadores. En la misma se reitera que la función de esta organización era combatir a los enemigos del gobierno, reprimiendo el "entrismo de izquierda" y a los marxistas que "pretendían convertir a la Argentina en una nueva Cuba".

En agosto de ese año comenzó a editarse el diario El Mundo. La dirección la ocupaba Luis Cerruti Costa y la subdirección, quien escribe estas líneas. Yo militaba en el Frente Revolucionario Peronista, junto a Armando Jaime y Juan Carlos Arroyo, entre otros compañeros.

El 29 de septiembre, dos días antes de la reunión que comentamos, en la residencia de Olivos, un grupo que luego se integraría a la Triple A colocó e hizo detonar un artefacto explosivo de alto poder en mi domicilio en Paraná, destruyendo el dormitorio en el que presumían los agresores que nos encontrábamos junto a mi compañera y a mis tres hijos. La vivienda quedó seriamente afectada, debiendo ser apuntalada por los bomberos. Gobernaba la provincia Tomás Cresto, quien se negó a recibirnos cuando solicitamos una audiencia para exigirle que se investigara el atentado.

Dos meses más tarde me hice cargo de la dirección del diario, en razón de que viajó al extranjero Luis Cerruti. Recibí todo tipo de amenazas firmadas por la Triple A. El accionar de esta banda en los barrios se había incrementado notablemente. Activistas sindicales combativos eran amenazados.

Se empieza a generar un clima de terror. El diario sufre varios atentados con explosivos y un intento de copamiento por parte de una columna de la Juventud Peronista de la República Argentina, que tenía el apoyo del Ministerio de Bienestar Social, de donde salieron las armas con las que tirotearon la redacción.

En esos días se produce la primera conferencia de prensa del general Perón en Casa de Gobierno. La periodista acreditada por El Mundo –Ana Guzetti–, cuando comienza la ronda de preguntas, le inquiere al presidente "qué medidas adoptaría el gobierno para detener la ola de atentados fascistas perpetrados contra militantes populares", responsabilizando de los mismos a "grupos parapoliciales y paramilitares de derecha". Perón reaccionó airado y le dijo a la reportera: "¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tendrá que probar". La periodista le contestó "de acuerdo". El presidente, dirigiéndose al edecán aeronáutico ordenó: "Tomen los datos de esta señorita para que el ministro de Justicia le inicie la causa correspondiente".

Días más tarde se radicó la querella, de la que fuimos notificados al producirse un allanamiento a la redacción y la detención de 17 periodistas. Entre ellos Ana Guzetti. Fueron innumerables las agresiones hasta la clausura definitiva el 14 de marzo de 1974.

Quince días antes, el secretario de Prensa de la Presidencia Emilio Abras nos había planteado la posibilidad de hacer un reportaje televisado al general juntamente con el director de La Opinión, Jacobo Timerman. Nos pareció interesante, ya que de esta forma se frenaría la ya anunciada clausura. Esta no se concretó; luego Abras nos explicó que Lorenzo Miguel le exigió a Perón que clausurara el diario, ya que alentaba la resistencia sindical en Villa Constitución y en Zárate. No cabe duda de que el anciano y enfermo general, que regresa por tercera vez en junio de 1973 y que asume como presidente el 12 de octubre de ese año, no era el mismo que había encabezado un movimiento de renovación social, económica y cultural en la década del ’40, devolviéndoles la dignidad a los trabajadores y defendiendo nuestra soberanía nacional. Este tenía en su laberinto en los ’70 a personajes tenebrosos como Isabel Martínez, López Rega, Lastiri, Villone, Osinde y otros. La historia y ahora la Justicia tendrán que establecer y deslindar responsabilidades, sin dejarse amilanar por quienes intentan encubrir la verdad. Cerca de 1500 asesinados y secuestrados durante este período reclaman justicia. En el devenir histórico siempre existen personajes que muestran dos facetas. El Napoleón que intenta llevar a toda Europa las ideas de la Revolución Francesa es el mismo que, convertido en Emperador, ocupa pueblos y naciones, sometiéndolas a su poder.

Es preciso, y hace a nuestra condición de nación democrática, que no existan temas de los que "no se pueda hablar".

* Abogado, director de Diciembre 20

7. Al intentar la salvaguardia de la conducción estratégica del Movimiento –luego del artero asesinato de José Ignacio Rucci que ningún grupo reivindicó en el momento– Perón avala un plan de disputa frontal contra los "infiltrados" que asoman como enemigos del gobierno constitucional. Pero lo hace no para colocar al peronismo en la ultraderecha ni para apañar a ésta, sino para que el Movimiento siga siendo tercerista, nacional, popular y cristiano. Y para que la normalización institucional y la revolución en paz puedan llevarse a cabo tras ganar los comicios por el 63 por ciento de los votos. El plan contra los infiltrados son directivas de ningún modo secretas que ahora Larraquy presenta como el descubrimiento de la pólvora. Dichas directivas conforman un conjunto de medidas de fortalecimiento de la conducción estratégica, en un marco de violencia impredecible y de unánime apoyo a su segunda reelección presidencial.

8. Apenas se produjo el criminal asalto al Regimiento de Azul (que provocó las muertes del coronel Arturo Gay y su esposa, entre otros), ocurrido el 19 de enero de 1974, Perón le habla al país por radio y televisión y denuncia que los atacantes erpianos no son un grupo de delincuentes, sino "una organización que, actuando con objetivos y dirección foráneos, ataca al Estado y sus instituciones como medio de quebrantar la unidad del pueblo argentino y provocar un caos que impida la Reconstrucción y la Liberación en que estamos empeñados".
De inmediato el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso una modificación del Código Penal para enfrentar con la ley a los terroristas. Los diputados de la "tendencia" se opusieron a las reformas y se entrevistaron con Perón, quien se enfureció ante el rechazo de sus instrucciones: "Nosotros no somos dictadores de golpes de Estado. No nos han pegado con saliva. Nosotros vamos a proceder de acuerdo con la necesidad, cualesquiera sean los medios". Una lectura sesgada de esta declaración puede interpretar que por "medios" podría leerse "Triple A". Sin embargo, la explosión verbal de Perón respondía a apaciguar las aguas encrespadas en las Fuerzas Armadas que veían madurar la precipitación de los acontecimientos.
El 7 y el 14 de febrero de 1974 Perón convoca a los jóvenes adversarios de la tendencia revolucionaria y les dice que "en el Movimiento se está produciendo una infiltración que no es precisamente justicialista". Utiliza su arsenal teórico para acorralar a los que en nombre del peronismo recurren a la violencia. Sería en vano. Su muerte apresura los enfrentamientos declarados. Montoneros pasa a la clandestinidad y la respuesta oficial se hace sentir a través de decretos antisubversivos. Pero la escalada criminal de izquierda a derecha escapa a cualquier control. Todo ello acompañado de una campaña de acción psicológica sin precedentes, que provoca la apatía y el hartazgo de la sociedad receptora del golpe liberal con cierta naturalidad.

9. También es falso de falsedad absoluta responsabilizar sólo a López Rega de todos los males del tercer gobierno peronista. Hubo un entramado de relaciones –y en esto acierta Larraquy– que posibilitaron la instauración del crimen político. Pero la Triple A fue mucho más que López Rega. Su misterio quedó dilucidado con el golpe del 24 de marzo de 1976: desapareció mientras desaparecían miles de personas inocentes.

10. ¿Sabían Perón e Isabel de "las acciones clandestinas e ilegales perpetradas desde el Estado" como afirma muy suelto de cuerpo Larraquy? La respuesta es no. Primero, porque individuos enquistados en ciertas parcelas estatales que cometen delitos no representan "el Estado" y menos puede culparse al Presidente de esos actos. Segundo, porque hay que tener cuidado en la calificación de las respuestas represivas del Estado ante cualquier desafío a su monopolio de la violencia física. Una medida represiva dentro de la ley, nunca es un crimen ni un acto de terrorismo de Estado. Con ese criterio, cuando un policía se tirotea con un ladrón y lo mata sería un terrorista y no un defensor de la seguridad pública. Tercero, porque en aquel momento reinaba la confusión y la deslealtad. Cuarto, porque es tan complicado y complejo el aparato estatal en un contexto de virtual guerra civil que resulta imposible saber a pie juntilla lo que hacen sus integrantes militares y policiales, máxime con una Presidente en constante debilitamiento y agresión golpista.

11. En conclusión, nos parece aberrante buscar argumentos para colocar al peronismo en la vereda del terrorismo de Estado. Cargarles a Perón y a Isabel el estropicio de la Triple A y de la represión ilegal, poniéndolos a la altura de los chacales de la dictadura, es lisa y llanamente una canallada oligárquica que sirve a la falsificación de la historia y responde a reiteradas ignominias contra el Movimiento Nacional y Popular, como el oro nazi, las cuentas suizas de Evita, el pacto militar-sindical, la creación de una iglesia nacional peronista, el origen de la subversión, la decadencia del país, etcétera. Canalladas de esta índole de ningún modo ayudan a saldar el pasado, recargan los espíritus academicistas e intoxican a las nuevas generaciones. Pero que nunca olviden los farsantes que "se puede engañar a poca gente por mucho tiempo y a mucha gente por poco tiempo, pero nadie puede engañar a mucha gente por mucho tiempo" (Abraham Lincoln)

Fuente: Bambú Press


Que el árbol no tape el bosque

Por Eva Troxler, 2007 [sobrina de Julio Troxler, asesinado por la Triple A en 1974]

El 8 de agosto de 1974 se realizó una reunión del gabinete presidencial en la residencia oficial de Olivos. En la reunión, presidida por la entonces presidenta María Estela Martínez, decidieron sobre la vida de numerosos argentinos, entre ellas la de Julio Tomás Troxler. Decidieron impartir "justicia" y en forma pronta y muy didáctica se procedió a proyectar sobre una pantalla varias diapositivas con las imágenes de quienes serían "ajusticiados" por sus actividades "subversivas" o "antipatrióticas".

Decreto "S" N° 261

Buenos Aires, 5 de febrero de 1975

VISTO:
Las actividades que elementos subversivos desarrollan en la Provincia de Tucumán y la necesidad de adoptar medidas adecuadas para su erradicación:

LA PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA
en Acuerdo General de Ministros

DECRETA:

Artículo 1°: El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán.
Artículo 2°: El Ministerio del Interior pondrá a disposición y bajo control operacional del Comando General del Ejército los efectivos y medios de la Policía Federal que le sean requeridos a través del Ministerio de Defensa , para su empleo en las operaciones a que se hace referencia en el artículo 1°.
Artículo 3°: El Ministerio del Interiror requerirá al Poder Ejecutivo de la Provincia de Tucumán que proporcione y coloque bajo control operacional el personal y los medios policiales que le sean solicitados por el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), para su empleo en las operaciones precitadas.
Artículo 4°: El Ministerio de Defensa adoptará las medidas pertinentes a efectos de que los Comandos Generales de la Armada y la Fuerza Aérea presten a requerimiento del Comando General del Ejército el apoyo necesario de empleo de medios para las operaciones.
Artículo 5°: El Ministerio de Bienestar Social desarrollará, en Coordinación con el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), las operaciones de acción cívica que sean necesarias sobre la población afectada por las operaciones militares.
Artículo 6°: La Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación desarrollará a indicación del Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), las operaciones de acción sicológica concurrentes que le sean requeridas.
Artículo 7°: El gasto que demande el cumplimiento de la misión encomendada por el presente Decreto hasta la suma de pesos CUARENTA MILLONES será incorporado a la Jurisdicción 46, Comando General del Ejército, correspondiente al Presupuesto del año 1975.
Artículo 8°:Las disposiciones del presente decreto rigen a partir de la fecha.
Artículo 9:Comuníquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y Archívese.

[Hay un sello que dice: Decreto "S" N° 261]

FIRMADO:
María Estela de Perón - Presidente de la Nación
Alberto L. Rocamora - Ministro del Interior e interino de Justicia.
Oscar Ivanissevich: Ministro de Educación
Alberto J. Vignes: Ministro de Relaciones Exteriores y Culto.
Adolfo M. Savino: Ministro de Defensa
José López Rega: Ministro de Bienestar Social
Alfredo Gómez Morales: Ministro de Economía
Ricardo Otero: Ministro de Trabajo
 

Una vez terminada la reunión presidencial, un ministro integrante del gabinete, espantado ante semejante espectáculo, decidió comunicarse con Julio Troxler para comunicarle y advertirle sobre su suerte. Le aconsejó ausentarse del país para salvar su vida, pero Julio no quiso. Argumentó que él no tenía nada que ver con esas denuncias, que estaba en condiciones de probar la inconsistencia de esos cargos infundados y que de su vida tanto pública como privada nada tenía que ocultar. Semejante actitud heroica le costó muy caro, pues pocos días después, el 20 de septiembre de 1974, cayó asesinado en el barrio de Barracas por la organización terrorista Triple A, que reivindicó el hecho a través de comunicados enviados a los medios de comunicación.

Este y otros datos más forman parte de la denuncia que efectuara uno de los hermanos de Julio, Federico Guillermo Troxler, el 10 de enero de 1978 desde su exilio en la ciudad de México. Ante la falta de respuesta por parte de la justicia argentina, volvió a reiterar la denuncia, esta vez con fecha 31 de julio de ese mismo año y otra más el 11 de diciembre, como asimismo también elevara copias de la denuncia a los medios gráficos La Prensa, Clarín y La Nación con fecha 30 de enero de 1978; y los diarios El Patagónico el 4 de abril y Crónica el 10 de abril del mismo 1978, de Comodoro Rivadavia, ciudad de residencia de Federico Troxler hasta antes de estos hechos. En la denuncia relata los pasos en la investigación que realizara Federico junto a otro hermano, Bernardo Ignacio Troxler. Ambos, en la necesidad de sentar constancias y en la búsqueda hasta las últimas consecuencias de los culpables del vil asesinato de su hermano Julio, y recurriendo a todas las instancias posibles, deciden hacer primero la denuncia policial pero se encuentraron con la negativa a recibirlos en la sede policial cercana al hecho negando inclusive lo sucedido.

Por tal motivo es que luego se dirigen con riesgo de sus vidas a la cueva del lobo, es decir a la Policía Federal donde fueron recibidos por el mismo Jefe de la repartición, comisario Alberto Villar. Durante la audiencia, Villar lo único que hacía era contestar con evasivas y burlarse de los denunciantes. Llegó a jactarse que no habían tenido tiempo de dedicarse al caso del asesinato de Julio y que posiblemente había sido la CIA la autora del hecho. Llegado a este nivel en la charla es que ambos hermanos le dicen a Villar que ellos sabían perfectamente que el asesinato había sido dispuesto en una reunión del gabinete presidencial. Dos días después de esta audiencia, varios sujetos se apersonaron con la intención de detenerlos en la confitería "El Molino", frente al Congreso Nacional donde los hermanos estaban realizando gestiones con legisladores continuando con las investigaciones del asesinato.

A esta altura de las circunstancias, inmediatamente se dirigen a la Secretaría de Defensa, logrando ingresar ya que uno de los hermanos, Bernardo, es ex suboficial del ejército, dado de baja cuando el levantamiento militar del general Valle en 1956. Una vez dentro de las fauces de la bestia, y luego de mucho insistir, los reciben finalmente nada más y nada menos, que los generales Jorge Rafael Videla y Roberto Viola. En la audiencia expusieron y relataron los hechos solicitando además garantías, por el hecho de que estaban siendo perseguidos. Los generales, por supuesto, negaron todo aduciendo que "en el país había un gobierno legalmente constituido". Pronta y finalmente, los hermanos dan su último recorrido, hasta llegar a la embajada mexicana a solicitar asilo político.

Salieron del país rumbo a México el 4 de octubre de 1974. Por último, en la denuncia Federico solicita a la Corte Suprema que ordene por donde corresponda a tomar declaración a todas las personas mencionadas en la denuncia, es decir, a los ex miembros del Gabinete Nacional, a la ex presidente María Estela Martínez, a Jorge Rafael Videla y a Roberto Viola y que se adopten todas las medidas sobre la investigación según surjan a través de las declaraciones que se tomen a las personas mencionadas. La causa finalmente quedó asentada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 5 de Buenos Aires, con número 2225.

Felicito que la causa por la Triple A se abra después de tantos años para hacer justicia ante tantos asesinatos impunes. Felicito que estén detrás de los matones mercenarios ejecutores y que se los encarcele. Pero los felicitaré aún más cuando hagan justicia con los autores intelectuales de esta organización siniestra y que aún están con vida y en sugestivo silencio y que tuvo como objetivo la eliminación sistemática de los mejores hombres y mujeres que dio el país. Fueron el camino de entrada para lo que luego realizara la dictadura de 1976.

Fueron los cómplices para que se llevara el plan sistemático de desaparición de personas y desnacionalización económica y de mayor sometimiento nacional. Quiero decir con esto que no nos quedemos sólo con una parte de la causa y con unos cuantos y nos perdamos de vista la profundidad de protagonistas ideólogos y cómplices, los que idearon con sus mentes perversas semejante accionar y de aquellos que sabiendo aún hoy callan teniendo mucho que contar.

Eva Troxler - eva_troxler@yahoo.com.ar

Fuente: Bambú Press


Un setentismo escarmentado y la necesidad de volver al Nacionalismo Popular

Por Jorge Eduardo Rulli

 "Viva la Patria. Viva Perón. Viva Isabel"

Después de la muerte de Ortega Peña, Montoneros mató a Martín Salas, un cuadro de la ultraderechista CNU de La Plata. En los tres días siguientes, la Triple A respondió: acribilló a un chico de 21 años de la Juventud Peronista-Regionales y secuestró y mató a tres dirigentes de la izquierda peronista: Horacio Chávez, suboficial de la Resistencia Peronista, y su hijo Rolando, y Carlos Pierini, trabajador petrolero. La seguidilla de muertes hizo que el horror se convirtiera en un hecho cotidiano. Ernesto Rodríguez Rossi, abogado. Muerto. Pablo van Lierde y Eduardo Beckerman, militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), agrupación pro montonera, secuestrados en un bar y fusilados en un baldío. Muertos (uno de ellos, Carlos Baglietto, logró escapar). Osvaldo Magni, estudiante de medicina, militante de agrupación trotskista. Muerto. Alfredo Curuchet, defensor de presos políticos y guerrilleros, abogado de seccional "troska" del SMATA. Secuestrado y fusilado por la espalda con las manos atadas. Muerto. Juan José Varas, contador y ex funcionario del gobierno de Obregón Cano, embarcado en vuelo de Austral en pista de aterrizaje destino Córdoba 7.10 am. Hombres con credencial de "Presidencia de la Nación" ordenan a la empresa convocarlo por altoparlante. Varas aparece en el mostrador por puerta cinco. Es esposado y retirado por tres hombres, según se informa, con rumbo a Seguridad Federal. Aparece al día siguiente acribillado en Escobar. Muerto. Atilio López, ex vicegobernador de Córdoba en los tiempos de Cámpora, secuestrado en las puertas de un hotel en el barrio de Once y aparecido junto a Varas. Muerto. Silvio Frondizi, hermano del ex presidente, intelectual marxista, secuestrado de su departamento del barrio de Almagro a las dos de la tarde por hombres maquillados de amarillo pálido y bigotes. A su mujer le pegan un culatazo, y luego es derivada al Hospital Durand. A su yerno Luis Mendiburu, de 25 años, que se interpone en su defensa, le meten tres balazos en el pecho. Muerto. La policía corta el tránsito para facilitar el traslado de Frondizi. Se oyen ráfagas de ametralladora por los bosques de Ezeiza. Comunicado de la Triple A: "Sepa el pueblo argentino que a las horas 14.20 fue ajusticiado el disfrazado número uno Silvio Frondizi, traidor de trabajadores, comunista, bolchevique, ideólogo y fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo. Bajo el mandato de su hermano fue el infiltrador de ideas comunistas en nuestra juventud. Murió como mueren los traidores. Por la espalda... No adjuntamos documentos porque el traidor no los tenía encima pero pueden encontrarlo en el acceso al centro Recreativo Ezeiza, pasando el primer puente con bandas de madera, cincuenta metros sobre mano derecha". Allí estaba Frondizi. Muerto. Julio Troxler, ex policía, profesor de la Facultad de Medicina, sobreviviente de los fusilamientos de la Revolución Libertadora. No escaparía esta vez: es secuestrado y fusilado por la espalda en el paredón del Ferrocarril Roca, sobre una calle de Barracas. Aparece tendido bajo el sol del mediodía, entre derrames de sangre y masa encefálica. Muerto. Un chico ve escapar a un Peugeot 504 color negro, que dobla por la calle Suárez. Comunicado de las AAA: "La lista sigue... murió Troxler. Muerto por bolche y mal argentino. Seguirán cayendo. Adjuntamos lista de ejecuciones. Viva la Patria. Viva Perón. Viva Isabel".

Marcelo Larraquy, “López Rega: El peronismo y la Triple A”. (cap. 15, Poner flores), Punto de Lectura, Buenos Aires, 2007

Mi anterior editorial motivó para mi sorpresa, muchas y diversas adhesiones, como si hubiese aportado a una cierta necesidad de ponerle palabras a ciertos conflictos irresueltos que venimos arrastrando, y que sabemos que nos condicionan, pero que nos resulta difícil afrontar.

En realidad estas editoriales de Horizonte Sur, suelen girar siempre sobre las mismas pasiones, soy consciente que repito una y otra vez, el asalto de la razón sobre los mismos problemas, que cada vez busco una mayor aproximación, abordándolos desde diferentes ángulos.

Como a tantos, me desvelan los interrogantes sobre la tragedia que arrastró a nuestra generación y a la vez, el misterio de la vida y de la continuidad del pensamiento político en los jóvenes de hoy y que se expresa ya en mis propios hijos. El peronismo insurrecto de los años cincuenta organizó los pensamientos de nuestra generación hasta avanzados los años sesenta.

En otros pueblos latinoamericanos fueron en forma similar, otras expresiones del nacionalismo popular del continente, los que determinaron la política, los entusiasmos, la mística de la entrega a grandes ideales, los relatos épicos que nos hacían ver como continuadores de los héroes de la independencia, el sueño de la patria común, etc.

Yo recuerdo que en el año 55, bajo la llamada Revolución Libertadora, y cuando tenía apenas 16 años y existía una notoria carencia de literatura de barricada en las librerías de Buenos Aires, solía reemplazarla buscando en las librerías de viejo de la calle Corrientes manuales del aprismo peruano, bibliografías sobre el nacionalismo revolucionario de Bolivia, los escritos del viejo Luis Alberto de Herrera del Uruguay, o literatura del partido nacionalista de Puerto Rico y de la vida de su líder encarcelado por los yanquis, el martirizado Don Pedro Albizu Campos.

Aquellos jóvenes que fuimos, nos formamos de esa manera, en el espíritu de la Patria Grande, en la necesidad de revisar nuestra propia historia y en una manera de vivir la acción política como un acto permanente de servicio, donde lo más importante siempre era interpretar lo que el pueblo quería y ser capaces de elaborar prácticas que mantuvieran la unidad del conjunto.

Recordemos esto, porque esos modos de ordenar el pensamiento político comenzaron a modificarse en los años sesenta, cuando bajo la influencia de la revolución cubana llegaron a nosotros otros criterios políticos, otros desafíos y competencias que no habían existido hasta entonces… y llegaron además los manuales de marxismo que nunca habíamos conocido.

Comenzamos imperceptiblemente a cambiar las miradas y a ordenar el mundo desde nuevas perspectivas, perspectivas en que las luchas del Komintern o las rebeliones espartaquistas fueron reemplazando gradualmente los fogones de Artigas o los levantamientos gauchos que eran hasta entonces nuestras inevitables referencias.

¿Cómo se manifestó ese mestizaje?

Se expresó antes que nada, en desmedro de las concepciones que hacían necesario e imprescindible el accionar articulado del conjunto.

Gradualmente, se fue imponiendo la lógica del amigo/enemigo en el propio campo popular, y su primera expresión de derrota fue el fracaso de la estrategia del esquema de conducción CUADRUNVIRATO/MRP/FAP liderado por Héctor Villalón, Sosa, Valota y Gustavo Rearte, en los años 64/65, y como consecuencia de ello, que el primer retorno frustrado de Perón, quedara en manos de Vandor y del sindicalismo.

Hacíamos con ese gigantesco fracaso nuestras primeras armas en las doctrinas que nos llegaban desde el exterior, y que enseñaban que antes de enfrentar al enemigo, había que limpiar u homogenizar las propias filas en el campo popular, resolviendo las contradicciones internas.

Pocos años después todo fue peor, y las nuevas lógicas que impuso un marxismo que confundía la guerra con la lucha social, no tendrán reparo en asimilar la idea de enemigo tradicional con la de enemigo interno y se equipararán sin mayores escrúpulos a muchos dirigentes sindicales con los peores representantes de la oligarquía y del imperialismo.

En el año 68, la convalecencia forzada que realicé en Cuba durante todo un año, debido a las torturas sufridas durante la dictadura de Onganía, me permitieron estudiar a fondo la historia cubana y en particular la historia de la revolución. Y allí descubrí con absoluta sorpresa, que la revolución cubana de los barbudos, había sido peronista…

¿Qué quiero decir con esto?

Que había sido gestada y llevada a cabo desde procesos nacionalistas y populistas, en los mismos términos, prácticas e improvisaciones propias del campo popular, que en ese momento se reprobaban tan duramente…

Tuve algunos intercambios epistolares sobre estos hallazgos con Leopoldo Marechal y otros compañeros, y alguna correspondencia mía desde la isla redescubriendo los costados peronianos de la revolución, y en torno a la vida de Frank País, circularon profusamente entre los activistas de la época.

No obstante, una golondrina no hace verano, ni siquiera para la propia golondrina… que venía a ser yo en ese caso… muy pocos meses después en Puerta de Hierro, dialogando con Perón, registro una anécdota que expresa como pocas los pensamientos de época en que yo me encontraba imbuído.

En un momento dado el viejo interrumpe mi discurso y un poco paternal y con mucho de reprobación me dice: "¿Rulli, que quiere? ¿Qué haga la revolución solamente con los buenos?".

He repasado muchas veces aquel momento, con una mezcla de ternura y de disgusto por mis propias concepciones de entonces, pero siempre concluyo en lo difícil que resulta sustraerse a los pensamientos dominantes de la época. Las lógicas marxistas con que se ordenaron los pensamientos y las políticas del setentismo naciente, fueron como un huracán que nos arrastró a todos en aquellos años y aunque muchos nos resistiéramos, no pudimos sustraernos a los grandes relatos.

Pues bien, a lo que voy, es que todo aquello se derrumbó luego, que se cayó en los fracasos innumerables de las revoluciones foquistas a todo lo largo y ancho de la América Latina, que se cayó con la caída del muro de Berlín y se terminó para siempre con la implosión de la URSS en el 89, y el descubrimiento de su entraña horrible de trabajos forzados, matanzas y archivos represivos…

Aquello fue un fin de época pero también, fue un desastre terrible y además previsible, aunque no por ello menos devastador.

Las consecuencias para nosotros de aquellas lógicas perversas, fueron que los propios revolucionarios construyeron y facilitaron en la Argentina el camino de la contrarrevolución, que su ceguera obstinada imaginó a lo mejor enemigo de lo bueno, y terminó consolándose en los finales del 75 y principios del 76, con que el golpe militar ayudara a poner las cosas en blanco y negro, tal como ellos mismos habían sido enseñados a verlas en los manuales de marxismo.

Pero la realidad no es ni ha sido nunca en blancos y en negros, todo lo contrario, y el precio que pagamos todos por aquellos caminos sin retorno fueron espantosos.

Han transcurrido treinta años desde entonces.

La URSS hace mucho que no existe y extraordinariamente todo lo concerniente a ella son cosas de las que resulta poco oportuno hablar porque incomodan… en especial para los comunistas y el grueso de los progresistas que hacen como que no hubiese ocurrido nada… simplemente del tema no se habla…

Fidel ha llegado a los 80 años y está internado por razones de salud, sin embargo nos continúa indicando cuál es el camino, y por lejos, de los líderes latinoamericanos es el que mayores adhesiones populares despierta…

Chávez nos propone un Socialismo del siglo XXI que la anciana Marta Harnecker, próxima al líder venezolano, piensa enriquecer con sus antiguos manuales de marxismo reeditados.

Y a lo largo del continente muchos teólogos de la Liberación de los años 60, que a diferencia de Leonardo Boff no han descubierto todavía el mundo maravilloso de la Creación, y a los que en aquel entonces les costó mucho su conversión, como si el tiempo no hubiese transcurrido, continúan defendiendo de posibles relecturas críticas a una visión estricta del marxismo.

En la Argentina, donde la Historia y las historias no resueltas tienen tanto peso, habría sido tal vez previsible que el fracaso del setentismo nos hiciera retornar a las lógicas anteriores.

Pero no ha sido así.

Lo que ha retornado es un setentismo lavado, edulcorado, un setentismo que nada entre las aguas del "nomeacuerdo" y de "aquellonosehabla", y que por suerte es un setentismo pacífico, aunque mantiene las lógicas del amigo/enemigo que ahora se dirimen políticamente: "te bajo de la lista, no te atiendo, no tenés presupuesto y dejás de existir.:." y cuando uno recuerda los setenta, en verdad da gusto de vivir ésta época que, frente a aquella, parece una fiesta…

Lamentablemente, y tal como decíamos en la editorial anterior, este setentismo es también un setentismo escarmentado, amigo de avanzar a paso de hormiga y de no revolver las aguas, no sea cosa que los fantasmas de las profundidades se despierten.

Y así vamos, descubriendo a diario cambios y medidas de gobierno que nos parecen correctas, y que no podemos dejar de apoyar, mientras vemos a la vez, con creciente preocupación cómo por debajo, las corporaciones continúan sus inversiones y el desarrollo de sus estrategias de colonización, absolutamente impunes, moviéndose y creciendo en la ceguera conceptual sobre los modelos que, les posibilita este setentismo progresista que hoy gobierna.

Creemos con Michael Hardt que la espiral de la historia nos pone ahora en situación de semejanza con la posguerra europea y con el espíritu de los Movimientos de Liberación Nacional que se generaron en aquellos años.

También coincidimos en que si las circunstancias se asemejan, no ocurre lo mismo con nuestras sociedades. Los viejos proyectos desarrollistas y de integración nacional hoy serían impensables.

Las nuestras, las actuales, son sociedades plurales, fragmentarias y segmentadas, son como mosaicos de expresiones y demandas diversas en los grandes marcos de la Globalización planetaria y de reconstrucción de los mercados regionales.

Por eso insistimos en que el pensamiento político necesita abrevar en los conocimientos que proporciona la Ecología. En ella podríamos aprender a cómo articular esa diversidad de las nuevas sociedades. Pero de poco servirá lo que hagamos sino retomamos el fluir de pensamiento interrumpido en los años sesenta.

Esa es en definitiva la experiencia que estamos transmitiendo. La de ser capaces de reflexionar sobre los años setenta, asumiendo los errores y sus fracasos, para retomar los flujos de la historia interrumpidos o distorsionados.

Necesitamos de esa fuerza cultural que alguna vez llamamos el Pensamiento Nacional.

Si no somos capaces de abrevar en esas fuerzas antiguas no podremos generar un Proyecto de país que nos permita decidir qué modelo de vida queremos y que nos posibilite repoblar con familias y con pueblos rurales los territorios vacíos, para instalar desarrollos locales con Soberanía Alimentaria.

Fuente: www.grr.org.ar

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