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Cronología
de un derrumbe. Los hechos de 1974
En solo unos meses se derrumbaron
todos los espacios políticos de poder que ocupaba la Tendencia Revolucionaria
del peronismo. La renuncia de Cámpora inicia el repliegue inevitable, pero
es en 1974 cuando ese repliegue se convierte
en práctica disolución de una heterogénea corriente interna que supo atravesar
al Movimiento Peronista con un discurso innovador y revolucionario, que
había generado espacios multitudinarios de participación y que incluso pudo
disputar porciones de poder al sindicalismo y el llamado peronismo ortodoxo.
El 19 de enero de de 1974 el Ejército Revolucionario del
Pueblo (ERP), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores,
ataca un cuartel militar en la localidad de Azul.
( Descargar
diario Noticias del 22 de enero de 1974 ). El gobierno aprovecha la
coyuntura y lanza una ofensiva general contra todos los funcionarios vinculados
a la Tendencia Revolucionaria.
24 de enero de 1974: Entrevista de un grupo de diputados de la Tendencia
con Perón en la Residencia de Olivos. Los diputados se oponían a dos artículos
(referidos a la asociación ilícita).de la reforma al Código Penal propuesta
por el Ejecutivo. Temían que fuera un artilugio legal para perseguir a las
organizaciones armadas. Perón los conmina a abandonar el bloque: "El que
no está de acuerdo se va". Ocho diputados nacionales de la Juventud Peronista
renuncian a sus bancas: Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Jorge Glellel,
Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel, Diego Muñiz Barreto, Roberto Vidaña y Rodolfo
Vittar.. Después de sancionada la ley el Consejo Superior Peronista expulsó
del Partido Justicialista a los diputados renunciantes.
Es desplazado el gobernador de la Provincia de Buenos Aires,
Oscar Bidegain (nacido, casualmente, en la ciudad de Azul, sede de la
guarnición militar atacada por el ERP el 19 de enero de 1974), a quien el
presidente Perón acusa directamente de "connivencia con la subversión".
Es reemplazado por el vicegobernador Victorio Calabró, hombre de derecha
apoyado por el sindicalismo ortodoxo, el empresariado (entonces llamado
"la patronal") y la cúpula de la Iglesia católica.
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En la Provincia de Córdoba, un mini-golpe de Estado a escala provincial
conocido como "Navarrazo" (una insurrección de la policía provincial dirigida
por el teniente coronel Navarro, con apoyo de la burocracia sindical, sectores
militares, eclesiásticos y grupos nacionalistas de derecha), termina con
el gobierno popular de Ricardo Obregón Cano y Atilio
López entre la resignación generalizada de la población civil. Los sindicatos
clasistas y combativos de Córdoba, (SMATA de René Salamanca y Luz y Fuerza
de Agustín Tosco) no pueden evitar la caída del
gobierno provincial. El mini golpe es avalado explícitamente por el gobierno
nacional, quien envía una intervención para blanquear técnicamente la destitución
del legítimo gobierno.
En Mendoza el gobernador Alberto Martínez Baca
es forzado a abandonar su cargo.
Se consolida el poder de la derecha peronista: el comisario
Alberto Villar se convierte en jefe
de la Policía Federal y Luis Margaride asume al frente de la Superintendencia
de Seguridad.
Se define tajantemente la "subversión" (figura
no definida en el código penal) como el enemigo principal. Desde los inicios
como Nación, pero especialmente en los gobiernos militares -acrecentándose
durante la revolución fusiladora y Onganía- el término era sacado convenientemente
de la galera discursiva militar, encuadrándolo en difusos señalamientos
de "comunismo internacional", "comunismo apátrida", "marxismo foráneo",
"enemigo interno" (Plan Conintes), etc. Ya la
dictadura de Uriburu en 1930 lo había usado en la persecusión de
anarquistas. Pero en su acepción cruda y orientada
a la demonización específica de los actores armados (sobre todo ERP y Montoneros)
el término paradigmático se consolida en el imaginario social en este período.
La sociedad civil aceptó y acató este discurso hasta bien entrada la democracia
(1983); por otro lado los grandes medios de comunicación prohijaron y/o
colaboraron al asentamiento de la teoría de los dos demonios, aludiendo
a una "subversión de izquierda" y otra "de derecha".

Se afianza la estructura organizativa y se incrementa el accionar de la
banda criminal Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Dirigentes
sindicales combativos, abogados defensores de presos políticos y militantes
de organizaciones de izquierda, que incluso no solo no apoyaban sino que
denostaban ideológicamente la lucha armada, son víctimas del terrorismo
paraestatal ejercido por esta organización clandestina, creada a fines de
1973 y dirigida por José López Rega, ministro de Bienestar Social inamovible
desde Cámpora a Isabel. El primer atentado de la
Triple A se produjo el 21 de noviembre de 1973 cuando hicieron volar el
auto del senador radical Hipólito Solari Yrigoyen, que salvó milagrosamente
su vida, aunque sufrió severas consecuencias. A partir de allí, en pleno
gobierno peronista (Perón hasta su muerte y luego Isabel) y hasta el golpe
de marzo de 1976, la Triple A mató -entre otros- a
Silvio Frondizi, hermano del ex presidente Arturo;
Julio Troxler; Alfredo Curutchet;
Rodolfo Ortega Peña; Atilio
López y la bebé de 4 meses de Raúl Laguzzi. La CONADEP, puesta en marcha
por el gobierno de Raúl Alfonsín, probó la intervención de la Triple A en
19 homicidios en 1973, 50 en 1974 y 359 en 1975. La dictadura genocida
llevaría esta progresión al infinito.
Acto del 1º de Mayo: Momento
álgido en el enfrentamiento entre Perón y la Tendencia Revolucionaria. Aunque
es muy difícil erradicar del imaginario social la alusión a la "expulsión",
la descalificación hacia los díscolos "imberbes" provoca que una tercera
parte de la concurrencia abandone masivamente el acto convocado en Plaza
de Mayo. (Ver discurso y video).
El 11 de mayo Carlos Mugica es asesinado por
la Triple A cuando salía de oficiar misa.
El 1º de julio, a poco de iniciar su tercera presidencia, muere Juan Domingo
Perón. Lo sucede María Estela Martínez de Perón. Se profundiza el proceso
de desplazamiento de los sectores combativos del peronismo de los diferentes
espacios institucionales que aún cubrían. López Rega se convierte en el
hombre fuerte del gobierno. En agosto el ministro de Educación Taina es
reemplazado por el derechista Oscar Ivanissevich. En la Universidad de Buenos
Aires es designado como rector Alberto Ottalagano, del mismo signo ideológico
que el anterior. Las organizaciones estudiantiles comienzan a replegarse
(ver Inés Izaguirre -
La misión Ivanissevich).
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En septiembre la organización Montoneros pasa
a la clandestinidad. El ERP instala una compañía
de combate en los montes tucumanos.
En solo un año, 1974, la Tendencia Revolucionara perdió prácticamente todos los espacios de poder político que, obviamente, no le interesaban en absoluto. Mucha sangre, muchos muertos fueron necesarios para llegar al convencimiento que las instituciones del Estado de derecho y la democracia representativa son valores y espacios dignos de ocuparse y preservarse. En ese sentido la sangrienta bisagra del 76 cerró abruptamente un extenso período histórico (1930-1976) donde la alternancia entre gobiernos civiles y militares era considerada como natural y hasta necesaria, y los golpes militares como un simple trámite administrativo que la sociedad civil debía resignarse a soportar. La institucionalidad y la democracia lograron cristalizarse como valor solo después de un intenso y prolongado baño de sangre.

Legisladores
y gobernadores de la Tendencia
En el terreno legislativo, la Tendencia contaría con ocho legisladores sobre una cámara de Diputados compuestas por 145 representantes del FREJULI: Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Jorge Glellel, Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel, Diego Muñiz Barreto, Roberto Vidaña y Rodolfo Vittar. Se calculaba que los funcionarios de la Tendencia en los gobiernos provinciales y las legislaturas locales llegarían a cincuenta. Además, estaban ligados a las gobernaciones de Oscar Bidegain en la provicia de Buenos Aires, a Jorge Cepernic en Santa Cruz; a Ricardo Obregón Cano en Córdoba; a Miguel Ragone en Salta y a Alberto Martínez Baca en Mendoza (en la imagen en este orden, de izquierda a derecha)
Los cinco gobernadores y las alternativas
de la destitución
Buenos Aires -
Oscar Bidegain (renuncia inducida por el presidente Perón después
de los hechos de enero de 1974) 23/01/74
Córdoba - Ricardo Obregón Cano-Hipólito Atilio
López (ambos destituidos por un golpe de Estado provincial (Navarrazo)
y posterior intervención federal) 02/03/74
Mendoza - Alberto Martínez Baca. El junio de 1974 se le inició juicio
político y posteriormente fue destituido por la Legislatura, lo sucedió
el vicegobernador Carlos Mendoza hasta que la provincia fue finalmente
intervenida en agosto de 1974.
Santa Cruz - Jorge Cepernic. Detenido despues del golpe de Estado
y encarcelado sin causa por la dictadura durante 5 años en el penal de Magdalena.
Salta - Miguel Ragone. Decreto de intervención
firmado por el Ministro del Interior, Alberto Rocamora, el 23/11/74. Ragone
fue desparecido el 11/03/76.
Imagen superior: Acto 25 de mayo de 1973 en Plaza de Mayo, asunción de Héctor Cámpora.

"¡Perón,
Mazorca, los zurdos a la horca!"
Por Alicia María Cervetto
[Imágen: Guardia de Hierro en
los 70: liturgia y escenografía nacional-socialista]
La disputa por el poder en la provincia de Mendoza
La Lucha por el control de los
Ministerios
Las relaciones de fuerzas después del 25 de mayo de 1973 se concentraron
en la lucha por el control de los ministerios del Poder Ejecutivo. La legislatura
era controlada por el sector político y sindical más ortodoxo, y sólo le
correspondió a la JP un 25% de bancas. Con la legislatura en las manos,
los sectores políticos y sindicales se unificaron para disputar los principales
ministerios, cuestionando a los ministros designados.
Días antes de la asunción del
Gobernador, los principales dirigentes sindicales le presentaron una lista
de 19 personas que no debían formar parte del gobierno por ser sospechosos
de marxismo y trotskismo, que podían "originar una situación de descontento
y desconfianza" en los sectores gremiales. No obstante ello, el gabinete
conformado por Martínez Baca distó de respetar las exigencias del sindicalismo.
Por el contrario, incluyó a militantes de la Juventud Peronista y a personas
vetadas por los sindicalistas.
Desde el 13 de julio, con la renuncia del Presidente Cámpora, Mendoza pasó
a integrar la lista de las provincias cuestionadas. Desde entonces, la ofensiva
lanzada por el sindicalismo local entró en una segunda etapa, profundizando
el quiebre de relaciones entre el Gobernador y el Vice, este último acompañado
por el sindicalismo, la estructura partidaria, diputados, concejales e Intendentes.
Los emplazamientos al gobernador tuvieron un carácter cada vez más amenazante
hasta el mes de noviembre, en que el mismo Perón intervino para sugerir
cambios conciliatorios.
Con las instrucciones a los gobernadores a través de la "orden reservada" impartida por el Consejo Superior (1/10/74), por la cual se anunciaba el inicio de una guerra contra los elementos infiltrados en el movimiento, el sindicalismo mendocino contó con la herramienta necesaria para exigir la definitiva reestructuración del gabinete. Se aliaron en esta lucha el presidente provisional de la Cámara de Senadores y dirigente sindical Edgardo Boris, el Presidente de la Suprema de Justicia, y varios legisladores provinciales del peronismo quienes manifestaron la necesidad de que en Mendoza comenzara a gobernar el justicialismo.
López
Rega, orador ( 15/02/75)
En un singular documento público
con consideraciones políticas y filosóficas, el ministro de
Bienestar Social, José López Rega - la figura más influyente
del actual gobierno- expresó que vive "en permanente amenaza
y en medio de frustrados atentados...". Así informaba el periódico "El
Día" de México, el sábado 15 de febrero de 1975, que con despachos
de AP y AFP agregaba: |
En esta línea de acción, el
Congreso Justicialista emplazó al Gobernador para que en 72 hs. procediera
a modificar su gabinete y al equipo de colaboradores más inmediatos.
El Gobernador desconoció las exigencias advirtiendo que no se sometería
al "capricho de ningún grupo o sector" y "los que dicen que hay marxismo,
tendrían que señalármelos con nombre y apellido". El 22 de octubre estalló
una bomba en el despacho privado del Gobernador y como muestra de apoyo
la Juventud organizó un acto para defender al gobierno con la adhesión de
26 gremios.
La renuncia del Secretario General de la Gobernación, Horacio Martínez Baca
–hijo del Gobernador-, la aceptación de las renuncias de cinco de los seis
miembros de su gabinete, y la disposición de Martínez Baca para formar una
"comisión mediadora" integrada por dirigentes y autoridades partidarias
para constituir un nuevo gabinete, fueron los primeros pasos que se dieron
a fin de encontrar una salida política a la crisis interna del peronismo
local.
Sin embargo, la asunción de los nuevos ministros (2/11/73) fue nuevamente
cuestionada por una Comisión del PJ, al extremos de acusar a Martínez Baca
de inconducta, indisciplina, violación de los principios y de las resoluciones
de los organismo partidarios".
Desde Buenos Aires, Benito Llambí, Ministro del Interior de la Nación, y
José Martiarena, Secretario General del CSMNJ, exigieron resolver la situación
y realizar un cambio completo de gabinete. El 6 de noviembre, nombró nuevos
funcionarios del equipo gubernamental, del cual resultaron desplazados los
ministros cuestionados, y con ellos, la JP perdió todos sus puestos en el
gobierno provincial.
De la distensión al Juicio político
El pleito entre la CGT y el justicialismo mendocino con el gobernador encontró
un principio de solución cuando el sector gremial dejó en libertad a Martínez
Baca para cubrir el cargo del ministerio de Bienestar Social. Si bien se
trató de una tregua, esto duró escasos días. Los nuevos objetivos ya no
se concentraron solamente en cuestionar a los colaborados, sino, más aún,
lograr la destitución del gobernador.
En los primeros días del mes de febrero de 1974 se realizó una asamblea
a la que se llamó "Cabildo Abierto", una reunión plenaria convocada por
E. Cardozo. Bajo el lema "¡Perón, Mazorca, los zurdos a la horca!", se presentó
el proyecto por el que se exigía la separación de todos los funcionarios
del Estado provincial que hubiesen sido cuestionados o identificados como
infiltrados ideológicos por actuar al servicio del proyecto político de
la autodenominada "Tendencia Revolucionaria", la renuncia a las bancas de
todo legislador o concejal sancionado por el partido y exhortar a los ministros
del Poder Ejecutivo a renunciar a sus cargos.
A fines de febrero, Martínez Baca se reunió con Llambí y E. Cardozo (interventor
del PJ) . Allí establecieron las bases para la solución del conflicto. Una
de las cláusulas fue la eliminación del Cabildo Peronista. A su vez los
mismos ministros debían realizar la depuración en sus propias carteras ministeriales,
en consulta con el Consejo Provincial del movimiento. Es decir, la permanencia
de Martínez Baca en el poder estuvo condicionada al alejamiento de todos
sus principales colaboradores, a través de una operación de depuración ideológica
intra-peronista e intra-gobierno. A principios de abril, la legislatura
decidió dar el paso definitivo e impulsó el juicio político. Las argumentaciones
se originaron a raíz de las investigaciones que el Senado hizo de la operaciones
de la bodega estatal GIOL, en la cual se involucró al gobernador y a su
hijo. El dictamen de la comisión del juicio político fue aprobado por mayoría,
con el voto de radicales y demócratas.
El gobernador dirigió un último mensaje en ocasión del aniversario del 25
de mayo en el que formuló un enérgico llamado a la pacificación y unión
de los sectores políticos "en contra de los enemigos comunes" exhortando
enfáticamente: "¡Basta de invocar al General Perón falsamente!, ¡Basta de
hacerse las víctimas y traten todos de cumplir con su deber!". 17 Días después
fue suspendido y se hizo cargo del Poder Ejecutivo el vicegobernador, Carlos
Mendoza.
Por cierto, la lucha política intraperonista se concentró en los cargos
del Poder Ejecutivo, ya que prácticamente la legislatura era controlada
por el sector sindical y político opositor al Gobernador. Martínez Baca
contaba con el apoyo de la JP, algunos legisladores, 4 de los 18 intendentes,
y unos pocos gremios; Carlos Mendoza, logró reunir en torno suyo la adhesión
de las autoridades de la CGT, la mayoría de los legisladores, la estructura
partidaria, intendentes y gran parte del gremialismo mendocino. Frente a
este cuadro de situación ¿por qué la resolución del conflicto mendocino
no concluyó con la intervención federal inmediata tal como lo solicitaban
los sectores opositores, y en cambio, esta se demoró hasta agosto de 1974?
Las alternativas para pensar una respuesta pueden ser las siguientes: -Martínez
Baca tenía el respaldo del Secretario de la Presidencia, Vicente Solano
Lima, quien le había aconsejado que se desprendiera de algunos de sus colaboradores
para poder mantener su línea política.
-Igualmente, el Gobernador no era identificado como representante excluyente
de la Tendencia Revolucionaria, ya que, en forma reiterada, diferentes sectores
le exigían solamente la re-estructuración del gabinete.
*Los funcionarios cuestionados fueron: Ministro de Gobierno, Eduardo Zannoni,
Cultura y Educación, Francisco Reig, Subsecretario de Gobierno y Municipalidades,
Juan Carlos Cerutti, Secretaría General de la Gobernación, Horacio Martínez
Baca, Secretaría Privada de la Gobernación, Hugo Mantovani, entre otros.
[En: De Instauración y crisis de la democracia en los escenarios provinciales. Un estudio comparado de los casos de Formosa, Córdoba y Mendoza, descargar el documento]
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Por Aritz e Iciar Recalde
[De: Universidad y Liberación Nacional. Un estudio
de la Universidad de Buenos Aires durante las tres gestiones peronistas:
1946-1952, 1952-1955 y 1973-1975. Puede descargar el libro completo desde
el enlace de eSnips, pdf 3,70 MB]
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| Descargar Aritz e Iciar Recalde - Universidad y Liberación Nacional |
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El General Perón llegaba al
poder en el marco de una holgada victoria electoral,(257) en un contexto
dificultoso, tal como comentáramos en páginas precedentes. El Pacto Social
encontraría graves pujas de poder y Perón, pese a garantizar la unidad entre
adversarios durante un tiempo, estaría lejos de ser garantía del orden político
nacional. Los reclamos por aumento de precios de la CGE mostrarían a la
burguesía argentina, con actitudes similares a las tomadas frente al segundo
gobierno justicialista y los Congresos de la Productividad, que el modelo
distribucionista del peronismo era cuestionado. La burguesía argentina,
repitiendo un rasgo típico de los capitalistas del Tercermundo, preferiría
ante las amenazas de los sindicatos, pactar con los militares y el capital
trasnacional contra la CGT.
A costa de no claudicar parte de la rentabilidad de sus ganancias, la burguesía
nacional sería su propia asesina, tal como quedaría expresado a través las
medidas implementadas con posterioridad a la caída de Perón y con las políticas
económicas de período que va de 1976 a 1990. Ahora bien, no todos los aumentos
de precios eran simplemente parte de un cómodo acuerdo político, sino que
expresarían además, los virajes de la economía internacional y el consecuente
aumento de los insumos importados. El cuello de botella de la economía mundial,
el aumento del precio del petróleo y el cierre del mercado europeo a la
carne argentina, marcarían la imposibilidad de reconstruir el frente de
1945 y el pronóstico augurado por Cooke en los años anteriores, aparecería
como una revelación a los ojos del tercer peronismo. Ahora bien, a diferencia
de los planteos de Cooke, no estarían dadas las condiciones políticas y
organizativas de los sectores populares para llevar la revolución hacia
la izquierda y el gigante invertebrado no abandonaría su condición de ser
el hecho maldito del país burgués: jamás sería su superación. La disputa
contra los ajustes del imperialismo y la avanzada de la reacción interna,
no atarían el destino de la Argentina al bloque Tercerista, ni la conducirían
hacia el socialismo nacional como suponía Cooke, sino que los sectores dominantes
terminarían aplastando la organización popular y situando a nuestro país
como títere del bloque de los aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
La CGT podría acompañar las críticas de Perón y el sector lopezreguista a la Tendencia y a los programas de la izquierda peronista, pero dada su condición de ser representante gremial de los intereses de los trabajadores, bajar las banderas de la lucha en manos de los empresarios y de la derecha del Movimiento, le quitaría espacio en la arena política y perdería con eso su legitimidad ante los trabajadores. Estos últimos, pese a no acompañar el programa socialista de la Tendencia, no estarían dispuestos a modificar sus condiciones de vida producto de varias décadas de lucha. Ante los aumentos de precios, las huelgas y la disputa sindical contra la patronal, estarían al pie del cañón. Pese a estas internas entre la CGT, la CGE y la Tendencia, el verdadero enemigo del pueblo estaría al acecho y sería el garante de que los conflictos dentro del frente nacional se resolvieran sobre la espalda de los trabajadores, sobre la estructura de la industria y a través del quiebre de la cultura nacional. Las multinacionales, el capital financiero, los terratenientes y los importadores, serán los grandes operadores del imperialismo en tierras del sur americano.
De
las milicias populares a Susana
GiménezRodolfo Galimberti murió ayer (12/02/02) a los 53 años. El ex secretario de la Juventud Peronista y militante guerrillero se había convertido en millonario, asociado a ex agentes de la CIA. Su vida fue usada para desacreditar la militancia popular de la generación de los años '70. Por Luis Bruschtein La
vida de Rodolfo Galimberti terminó ayer a la mañana y no fue
por un tiro en combate, como le hubiera gustado en otra época,
sino por una afección en la aorta abdominal propia de las personas
demasiado gordas. Tenía 53 años, no era lo suficientemente joven
como para tener esa muerte heroica que todos recordarían, y
tampoco demasiado viejo como para haber disfrutado los beneficios
de sus cambios de frente. Se hizo famoso en los ‘70 usando el
"nosotros" para referirse a la Juventud Peronista o a los Montoneros
y murió usando esa misma primera persona del plural para hablar
en representación de otra "orga" que no se entendía bien si
eran los Estados Unidos de Norteamérica o directamente la CIA.
Pero tanto en los ‘70 como en el 2000, seguía siendo ese personaje
grandilocuente, provocador, y siempre necesitado de llamar desesperadamente
la atención.La última secuencia en la vida del "Loco" Galimberti comenzó el domingo a las 19.30 cuando estacionó de un frenazo, en doble fila, frente a la clínica San Lucas, de San Isidro, y bajó con el cuerpo doblado por dolores punzantes en el estómago y la cintura. Los médicos diagnosticaron una perforación de la aorta abdominal, a causa del estrés, la gordura y el colesterol. Galimberti se internó con otro nombre y fue sometido a una operación durante ocho horas hasta que murió ayer a las ocho de la mañana. Si ésa fue la última secuencia de su vida, es difícil saber cuál fue la primera, la que lo marcó para protagonizar una historia donde parecía que no hubiera más límites que los que él fijaba. Quizá fue cuando a los quince años hirió de un navajazo a un adolescente comunista y descubrió que su padre y su hermano, que lo habían alentado a ese tipo de aberraciones, le daban la espalda y dejaban que fuera preso a un internado. O el día que descubrió a su padre, empleado del Banco de Londres, hablando en inglés con sus jefes, cuando a él lo castigaba severamente si lo hacía. Son anécdotas que contó a Marcelo Larraquy y Roberto Caballero que escribieron un best seller con su biografía. Como muchos adolescentes de los ‘60, Galimberti, que vivía con su familia en un pequeño chalet en San Antonio de Padua, se integró a Tacuara, la versión populista local del nazi-fascismo, junto a la GRN que expresaba al nazi-fascismo oligárquico. El eje de las dos era el nacionalismo, pero la mayoría de su actividad se limitaba a acciones anticomunistas y antisemitas. Al igual que muchos de esos jóvenes, Galimberti se sintió defraudado por Tacuara y buscó, desde el nacionalismo, abrevar en vertientes de la izquierda. En los años ‘60 participó con Chacho Alvarez, Ernesto Jauretche, Jorge Raventos, Carlos Grosso y Raúl Othacehé, entre otros, en la Juventud Argentina por la Emancipación Nacional (JAEN), un grupo peronista no guerrillero. Lo integraban estudiantes e intelectuales, muchos de los cuales tenían una formación marxista matizada con lecturas de Jauretche, Hernández Arregui, Abelardo Ramos, John William Cooke o Rodolfo Puiggrós. Galimberti no era un erudito pero le gustaba parecerlo y en sus charlas políticas introducía citas ideológicas y hasta literarias, era irónico y provocador y se esforzaba por desplegar un derroche de seducción que lo mostraba dispuesto a disputar liderazgo y obtenerlo. Proyectaba una imagen de "ganador", pero con una idea superficial de lo que eso significaba, y así lo actuaba con exageración y buscando desesperadamente que lo reconocieran. Con el surgimiento de la guerrilla peronista, especialmente de Montoneros y las FAR, muchas agrupaciones como JAEN, confluyeron en la Tendencia Revolucionaria hegemonizada por las organizaciones armadas. La personalidad del "Loco" o del "Tano" lo llevó a convertirse en secretario de la Juventud Peronista cuando numerosos núcleos juveniles de todo el país se unificaron en la JotaPé de las Regionales. Viajó a España, entrevistó y sedujo al general Perón en Puerta de Hierro y regresó casi como hijo adoptivo del viejo líder. Pero cometió un traspié en 1972, cuando convocó a formar milicias populares. El anciano líder queríaregresar como "pacificador", no como organizador de milicias populares, y la convocatoria pública de Galimberti lo irritó y lo alejó de su entorno. Desde su caída en la simpatía del general, la militancia de Galimberti fue de bajo perfil, con fuerte acento crítico a la conducción del líder histórico del peronismo. Ya como militante de Montoneros había regresado a su pasión por las armas, la misma que había estimulado su papá Ernesto cuando a los cinco años lo hacía disparar con una pistola belga FN. Su personalidad exaltada, que lo limitaba en la política, encajó perfectamente en la lógica de los "fierros", que era la que primaba en la política de Montoneros. Osado y eficaz en ese plano, el Loco ascendió en la guerrilla, donde esas características eran más valiosas que la política o la ideología. Así llegó al grado de oficial de la columna norte del Gran Buenos Aires. Galimberti subía y bajaba en la estructura interna. Era eficiente en la acción militar, pero la conducción lo consideraba demasiado "liberal, individualista y con actitudes pequeño-burguesas" y nunca llegó a tener un grado muy alto. En setiembre de 1974 participó en el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born por el cual la guerrilla obtuvo un rescate de más de 60 millones de dólares. Era el secuestro más rentable en la historia de las guerrillas en el mundo. Tras el 24 de marzo de 1976, la Columna Norte, con Galimberti incluido, planteó una disidencia de izquierda y fue intervenida. El Loco desapareció varios meses. Cuando volvió a contactarse dijo que había sido herido en un enfrentamiento. Salió del país y se hizo una autocrítica por la disidencia en la que había participado. Pero cuando la conducción de Montoneros lanzó la "contraofensiva", el Loco se puso en disidencia nuevamente y se escindió con un grupo que se denominó "Peronismo en la Resistencia". Su vida entró en una zona oscura, lejos de la acción heroica y de la fama política. Trabajaba como taxista en Francia y su segunda mujer, Julieta, hermana de Patricia Bullrich, murió en un accidente. Regresó cuando se fueron los militares, pero tenía que estar clandestino, sin plata, sin prestigio, sin reconocimiento, con sólo un puñado de simpatizantes. Se sentía un perdedor. Se vinculó a los "carapintada", desarrolló una profunda aversión contra la clase política que no lo reconocía y hacia una cultura política que lo relegaba al rincón oscuro de los perdedores. Decidió que estaba para más, aprovechó un llamado de Carlos Menem a la "reconciliación" y arregló un encuentro con Jorge Born, su ex secuestrado, le pidió perdón, además de trabajo y se puso de acuerdo con el fiscal Juan Romero Victorica para devolverle lo que quedara del rescate que habían cobrado los Montoneros. Denunció a algunos de sus ex compañeros y creció primero como guardaespalda y luego como socio de Born y de Jorge Rodríguez, esposo de Susana Giménez, en la empresa Hard Communications, que fue acusada de estafar al Hogar Felices Los Niños, de chicos de la calle. Para diversificar sus negocios se asoció con dos ex agentes de la CIA en una agencia de seguridad que trabajaba con el grupo Exxel. Tenía un looft, autos deportivos y una colección de motos. El jefe guerrillero se había convertido en un gordo en motocicleta. En su biografía explica que tomó ese camino en homenaje a la generación de los ‘70 que había caído por sus ideales, para demostrar que "ellos también hubieran podido ser exitosos en esta nueva realidad". Si alguno de los caídos en los ‘70 reviviera, seguramente no le hubiera gustado el homenaje. Es más probable que al decir eso pensara más en el reconocimiento de su severo y ambiguo papá Ernesto
Se murió hace mucho |
Contra el imperialismo económico
a la vuelta de la esquina, el peronismo desarrollaría el programa de la
independencia económica. La política económica del tercer peronismo sería
nacional, industrial, popular y antiimperialista como en sus dos primeros
gobiernos y esta vez, estaría en manos del ex delegado de la CGE, José Ber
Gelbard, lo mismo que durante el período de Cámpora y de Lastiri. El rumbo
de la economía sería uno de los puntos inmodificables del tercer gobierno
peronista y se mantendría inquebrantable mientras el General permaneció
con vida. La fórmula económica del tercer gobierno, sería similar a la primera
presidencia en lo que respecta al rol que deberían jugar los terratenientes:
como proveedores de los alimentos a buen precio para mantener bajo el costo
del salario de la industria y como dotadores de divisas para la importación
de maquinaria industrial. Para garantizar este último punto y de manera
similar al Segundo Plan Quinquenal, Gelbard intentaría que el campo aumentara
la productividad. La fórmula esta vez, estaría dada por la expansión de
la explotación de tierras más allá del corazón de la Sociedad Rural Argentina
centrado en la Pampa Húmeda: un proyecto de una nueva Ley Agraria establecía
un impuesto a la renta potencial de la tierra. El proyecto nunca dejaría
de ser tal y la ley no sería sancionada en el Parlamento. Este esquema de
proyecto de ley se complementaría con un sistema de retenciones a las exportaciones.
La hegemonía de los programas de la CGE sobre las multinacionales y el capital
financiero, obligaría a la banca a ponerse al servicio de la producción
nacional bajo la tutela del Estado, que con estas medidas, intentaría cerrar
el grifo de la especulación financiera. Se nacionalizarían los depósitos
bancarios y se generarían líneas de crédito especiales para la industria
nacional.
Los gobiernos del lobby de las grandes multinacionales y los banqueros extranjeros,
base del endeudamiento y el derroche del trabajo nacional expresado en fuga
de capitales y especulación financiera, tendrían un tope con el gobierno
popular. Las multinacionales verían reducido su espacio en la mesa de toma
de decisiones del Ministerio de Economía, tal 259 como habían sido tiempo
atrás beneficiadas por Vasena. Con ello, las empresas extranjeras perderían
el privilegio de tener la prioridad para acceder al ahorro nacional y a
los créditos de los organismos internacionales y deberían someterse a la
regulación bancaria, a la ley de precios máximos y al tutelaje del Estado
nacional y popular.
Enfrentamiento entre Perón y la Tendencia
Perón regresaría al país para ocupar el lugar de Cámpora, pero esta vez
y a diferencia de la coyuntura del desembarco del "Tío", no sería necesario
hacerlo a través de las Formaciones Especiales, ni de la lucha armada, sino
que el método sería el clásico: elecciones y reconstrucción del movimiento
nacional pautado bajo el mando del líder, en pos de reconstruir el programa
de la Comunidad Organizada. La izquierda peronista debería sumarse al esquema
frentista en los términos planteados por Perón o en su defecto, como mostró
la dinámica de la política nacional, la disputa dentro del Movimiento llevaría
a que el General moviera el péndulo hacia la derecha: en un marco de desconfianza
hacia los militares, la derecha política del tercer peronismo sería ocupada
por grupos clandestinos y por sectores de la Policía Federal manejada por
el equipo de López Rega, nombrado por Perón. Villar, Osinde y López Rega
operarían haciendo uso de la violencia terrorista sobre la Tendencia. Más
que organizar el terrorismo de las tres A, Perón se relacionaría con ellas
dándole su aprobación con la omisión a los reclamos de los familiares de
los caídos. Los actos de terrorismo de las AAA para desarticular a la izquierda
del Movimiento, serían acompañados, además, por una táctica de desplazamiento
político de dirigentes de la Tendencia, ante la mirada y la boca muda de
Perón. La historia argentina en un juego circular de repeticiones regresaría
sangrientamente: en su momento, Perón no intervendría ni pondría freno al
pedido de Lanusse de terminar con la violencia y la acción de las Formaciones
Especiales sobre los objetivos militares y tampoco lo haría esta vez y a
sugerencia de la Tendencia, para terminar con la violencia de la AAA. El
General, sería nuevamente el árbitro de la partida, pero a diferencia de
1971, en este juego de guerra de posiciones, el viento soplaría y llevaría
la pólvora hacia la derecha de la política nacional.
Con anterioridad a la llegada de Perón al país, éste ya había tenido sus
primeros desencuentros con la Tendencia tal como comentamos precedentemente,
en su encuentro con FAR-Montoneros. Asimismo, quedarían formulados en la
decisión de Perón de situar a la juventud en el diseño de la Comunidad Organizada
o en su defecto, dejarla relegada del esquema de toma de decisiones del
Movimiento: Perón desde Puerta de Hierro y ante la llegada de comentarios
sobre el intento de Galimberti de formar milicias armadas, destituiría al
representante de la Juventud Peronista del Consejo Superior Justicialista.
Este castigo al "exceso" del representante de la Tendencia, sería visto
con buenos ojos por los militares argentinos y por los sectores sindicales
y del Partido Justicialista. El peronismo sería peronista o no sería nada,
indicaría el General, mientras caían los dirigentes de la JP.
Posteriormente, bajo la conducción de Perón en la Argentina, se reuniría
el Congreso General Justicialista, que a diferencia del período camporista,
no contaría con la "Rama Juvenil" expulsada del Partido en junio de 1974.
En este marco, la Tendencia agudizaría la disputa con Perón en una contienda
política que terminaría en un suma cero para el movimiento popular de nuestro
país, ante el avance de la derecha y del capital trasnacional.
La violencia de las Formaciones Especiales y el llamado de Perón al desarme
Las Formaciones Especiales tendrían
una función clara hasta el año 1973, que marca el regreso del General Perón
al país luego de 18 años de lucha. A partir de aquí, se abriría para las
organizaciones populares y para el pueblo argentino, una etapa política
signada por la ausencia de proscripciones. Sería el momento de desarrollar
la inserción política de las masas: éste fue el mensaje de Perón a la juventud,
en su llamado a abandonar la lucha armada y a reconstruir la Comunidad Organizada
y el capitalismo nacional. Para muchas organizaciones, el proyecto de Perón
estaría lejos de su programa y expectativas: ya sea el de Socialismo Nacional
de Montoneros o el de Socialismo Marxista del PRT-ERP. Ahora bien, pese
a las diferencias de proyectos, lo que muchas organizaciones de la Tendencia
y la izquierda marxista no supieron ver, fue que tras años de lucha, se
daban las condiciones irrepetibles hasta el día de la fecha, para construir
una política en los frentes de masas. Esta política sería la única posibilidad
para garantizar el triunfo popular en una sociedad atravesada por instituciones
formadoras de subjetividad y artífices de la colonización pedagógica: partidos,
prensa, Iglesias, sindicatos, fundaciones y universidades. La disputa por
la hegemonía en una sociedad como la nuestra, estaría y está dada aún, por
la capacidad de las organizaciones de llevar adelante un proyecto sobre
las instituciones formadoras de ideología y de los programas de gobierno.
Esta actividad implicaba superar la mera disputa en el terreno militar y
las acciones ejemplificadoras como elementos de concientización. Al militarizar
la disputa política, los sectores de la Tendencia y de la izquierda marxista,
permitieron al enemigo jugar en un terreno en el cual tenía claras ventajas
comparativas.
Muchas organizaciones no estarían dispuestas a desensillar la marcha para
abandonar la disputa militar y construir política desde el llano: el ERP
el 25 de marzo de 1973 tomaría las instalaciones de Atucha, en abril del
mismo año secuestraría al Almirante Francisco 261 Aleman, en septiembre
de 1973 asaltaría el Comando de Sanidad del Ejército, en enero de 1974,
atacaría el Regimiento X Húsares de Pueyrredón en Azul, una fábrica de explosivos
en Córdoba, entre otras acciones. Los Montoneros entendieron la importancia
de la llegada del gobierno popular y la oportunidad irrepetible que se abría
para construir un frente de masas y por breve período de tiempo, abandonaron
la lucha armada y se sumaron a la campaña del General Perón. No fue la misma
actitud que tendría el ERP y las FAP que seguirían generando operativos
militares enfrentando a Perón y con eso y pese a sus intenciones, separando
a las masas de los grupos guerrilleros. El uso de la violencia política
tras 1973 con el regreso del gobierno popular al poder, a diferencia de
lo que suponían las organizaciones armadas, tendría un significado diferente
para los obreros. La guerrilla transitaba hacia al lugar en donde las FFAA
armadas demostrarían ser más efectivas y en el plano del enfrentamiento
directo, el pueblo no se movilizaría para respaldar a los combatientes populares.
En el plano militar y a lo largo del desarrollo de la lucha guerrillera
en Argentina, las posibilidades de derrotar a los ejércitos regulares serían
ilusorias y ante el alejamiento de las masas, los guerrilleros serían diezmados
por el aparato represivo, primero parapolicial y luego, militar de la dictadura
de 1976.
Al margen de contar con la presencia de Perón en el país luego de 18 años
de resistencia obrera y de protagonismo juvenil, el llamado a la tregua
para bajar las armas e iniciar el tiempo de la política de masas hecho por
el General, no se cumplió. Esta medida fue desconocida no sólo por la izquierda
marxista, sino además, por sectores de la Tendencia y por las Formaciones
Especiales: el 25 de septiembre de 1973 Rucci, Secretario General de la
CGT y uno de los pilares del Pacto Social y del tercer gobierno de Perón,
fue ejecutado.
Aunque no declarado públicamente por la Tendencia, Perón se lo adjudicaría a Montoneros y, con posterioridad al hecho difundiría en la conducción del Movimiento un "Documento Reservado" en donde declararía la guerra a la subversión marxista y a los infiltrados en el Movimiento. En esta línea de militarización de la disputa política dentro del Movimiento morirían el 22 de marzo, Rogelio Coria, ex dirigente de la UOCRA; el 1º de julio de 1974 Félix Navarro, guardaespaldas de la UOCRA; el 15 de julio de 1974 Arturo Mor Roig, Ministro del Interior de Lanusse, el 17 de julio de 1974, David Kraiselburd, propietario del diario El Día.258 Ante la imposibilidad en el mediano plazo de garantizar el cese del fuego, tanto del ERP, como de Montoneros o de las FAP, Perón reforzaría la legislación para reprimir a "los infiltrados del Movimiento" y en enero de 1974, sancionaría una reforma del 262 Código Penal que castigaba duramente las actividades guerrilleras y la tenencia de armas. El debate sobre la aprobación de esta reforma terminó con la renuncia de los ocho Diputados de la izquierda peronista el 24 de enero de 1974. Detrás de las acciones guerrilleras caerían los políticos de la Tendencia, generando el pretexto necesario y dando lugar, al avance de la derecha bajo la aprobación de Perón: detrás de Rucci se irían los diputados peronistas de la Tendencia; detrás del copamiento del Regimiento en Azul, sería destituido Bidegain de la gobernación de Buenos Aires y la lista es extensa. El enfrentamiento entre Perón y la juventud tendría su corolario en la conmemoración del 1º de mayo de 1974. En esta fecha, pese a la prohibición por parte del General, la inmensa columna de la Tendencia ingresaría a la plaza tras las banderas de Montoneros y de la JP. Las provocaciones de la juventud hacia el resto del Movimiento no se harían esperar y las columnas de la Tendencia ingresarían a la plaza entonando los cánticos "Si Evita viviera, sería Montonera", "No queremos carnaval, Asamblea popular", "¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?" El desafío al sindicalismo y a las corrientes de centro del Movimiento, implicaría una ofensa y un enfrentamiento con las decisiones de Perón, que abandonaría su posición conciliadora típica de la Comunidad Organizada e increparía duramente a la Tendencia, caratulando de imberbes e infiltrados a sus componentes. La extensa columna de Montoneros se retiraría de la plaza cantando "Rucci traidor, saludos a Vandor" y detrás de ellos, gran cantidad de militantes llevarían su desasosiego hacia las afueras de la Plaza y lo que sería aun más grave, más tarde, hacia los márgenes del Movimiento Justicialista.
Perón moriría el 1º de julio de 1974 y la hegemonía del sector lopezreguista se haría sentir por algún tiempo desde la acción de las AAA, CNU y el Comando de Organización.
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El enfrentamiento directo de la juventud al gobierno de Isabel, la militarización de Montoneros y su pase a la clandestinidad, estarían a la vuelta de la esquina y tendrían fuerte repercusión sobre el programa de la universidad.
La Universidad
"La universidad representa todavía al colonialismo, pero ya el estudiantado pertenece al país." Juan José Hernández Arregui (259).
La denominada "universidad peronista" a la cual nos vamos a circunscribir en este apartado, refiere al período iniciado por la intervención el 29 de mayo del año 1973 que se extiende hasta el 17 de septiembre del año 1974. En ese período se desempeñaron como Rectores interventores de la UBA, Rodolfo Puiggrós, Alberto Banfi, Ernesto Villanueva, Vicente Solano Lima y Raúl Laguzzi. El Ministro de Educación durante este breve proceso sería el Dr. Jorge Taiana. En el contexto de la llegada de Cámpora al gobierno, la universidad, como la sociedad en su conjunto, era un hervidero político. Como consecuencia de las sucesivas intervenciones militares, que habían disuelto gobiernos, reprimido a estudiantes, expulsado docentes y reformado planes de estudio, los movimientos estudiantiles habían crecido enormemente al calor de la lucha y tomaban las riendas de la batalla política e ideológica en el interior de la institución. Amplias franjas de estudiantes y de docentes avanzaban hacia una visión nacional y popular de la realidad argentina, lo cual encontraría una férrea oposición en gran parte de las autoridades de una universidad ligada al país de los años que van de 1955 a 1973. La nacionalización de la universidad implicaba la reformulación y la crítica de la historia oficial, tanto de derechas, como de izquierdas. Las historias de sangre y luchas de nuestro país estaban latentes y formaban parte de los debates por la liberación nacional. Comenzaba a comprenderse que la lucha de clases en Argentina debía mirarse desde la óptica nacional y que, en nuestra condición de país latinoamericano del Tercer mundo, la confrontación implicaba una batalla entre el programa de liberación y el esquema histórico de la dependencia. Resulta importante reforzar la idea de que hacia 1973, la universidad sería uno de los pocos terrenos que Montoneros ocuparía sin discusión en el reparto de los espacios de influencia en el Estado. Además, la JUP en estrecha relación con Montoneros, había ganado nueve de los trece centros de estudiantes de la UBA, hecho que nunca volvió a repetirse en la historia argentina. La relación de la Tendencia con múltiples funcionarios universitarios era estrecha. Por ejemplo, el rector de la Universidad sería Rodolfo Puiggrós,260 historiador que había militado en el Partido Comunista hasta mediados de 1940, cuando se pasó al incipiente peronismo y que hacia 1970, será apoyado por la Tendencia. En el plano ideológico, Puiggrós perteneció a las nuevas corrientes de intelectuales que empezaron a concebir la escritura de la historia desde un revisionismo nacionalista vinculado con el marxismo. Las modificaciones de la universidad no eran únicamente propias de la UBA, sino que formaban parte de un proceso nacional. Por ejemplo y por citar un caso, en la Universidad de La Plata, sería nombrado Rector Rodolfo Agoglia, peronista de la primera época, que ya había sido Decano de la Facultad de Humanidades en los períodos 1953-55 y 1969-70; y en la Universidad del Sur, sería designado Víctor Bennano, antiguo miembro de la vieja Confederación General Universitaria(261). El equipo de conducción de la UBA en este período quedó establecido de la siguiente forma (262):
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Secretario General: Ernesto
Villanueva.
Secretario de Planeamiento: Jorge Carpio.
Secretario de Asuntos Académicos y Estudiantiles: Leonardo Rabinovich.
Secretaría Operativa: Fidel Albertoni.
Decanos: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales: Mario Kestelboim.
Facultad de Medicina: Mario Testa; 5/74 Ricardo Saiegh.
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales: Miguel A. Virasoro; 12/73 Roberto
Lugo; 04/74 Manuel Sadosky; 4/74 Gustavo Dussel.
Facultad de Filosofía y Letras: Justino O´Farrell; 4/74 Adriana Puiggrós.
Facultad de Agronomía: Horacio Pericoli.
Facultad de Veterinaria: Francisco Rossi; 4/74 Hugo Olais.
Facultad de Ciencias Económicas: Oscar Sbarra Mitre.
Facultad de Odontología: Alberto Banfi; 12/73 Manuel Rey Millares.
Facultad de Arquitectura: Alfredo Ibarlucía.
Facultad de Ingeniería: Enrique Martínez: 4/74 Jorge Roullet.
Facultad de Farmacia: Marcelo Cereijido; 8/73 Raúl Laguzzi.
Los Directores de Carreras de la UBA también estarían estrechamente ligados
a la Tendencia, entre ellos y por citar algunos, en Historia se encontraba
Rodolfo Ortega Peña, en Sociología, Pablo Franco y en Letras, Francisco
Urondo. El hecho de que gran parte de las autoridades perteneciera a los
sectores más dinámicos del peronismo, dio lugar para la implementación de
nuevos esquemas de intervención pedagógica y permitió el desarrollo de otro
tipo de vinculación de la universidad con la sociedad circundante. La gran
cantidad de experiencias políticas previas, tanto docentes, como estudiantiles,
que comentamos en los capítulos anteriores, oficiarían como marco conceptual
para transformar la universidad.
Reiteramos también, que en 1973 la JUP había resultado vencedora en las
elecciones tras décadas de proscripción peronista. El marco universitario
general de operaciones de la JUP contaría con los niveles de participación
estudiantil más altos que haya conocido la universidad, que durante el período
de referencia, perduraría en un estado "virtual de asamblea permanente."
En este contexto, se conformaría posteriormente la FULNBA (Federación Universitaria
de Liberación Nacional de Buenos Aires) presidida por Miguel Talento. Los
claustros docente, estudiantil y no docente, llegarían en el año 1973 a
las puertas de la universidad bajo el apoyo de los funcionarios nacionales,
como era el dado por el presidente electo Cámpora y el Ministro de Educación,
Jorge Taiana. En este momento, dentro de la universidad, en las puertas
de la caja de cristal de la clase media antinacional y cuestionando los
programas de los intelectuales al servicio de la ciencia "independiente",
el pueblo se haría presencia. La historia viva de las luchas de liberación
nacional ingresaba y sacudía las bases de una institución, que una vez apagados
sus anhelos de progreso con posterioridad a la reforma de 1918, estaría
controlada durante décadas por sectores políticos ajenos al movimiento y
a
la lucha de las masas del pueblo argentino.
NOTAS
257 De un total de 14.256.791 empadronados, votaron 12.240.916 personas.
Los resultados fueron: FREJULI:
61,86 %; U.C.R.: 24,42 %; Alianza Popular Federal: 12,20 %; Resto: 1,52
%.
258 Gillespie (1987), p. 207.
259 Hernández Arregui (1972), pp. 147-148.
260 Ver el apartado siguiente sobre el pensamiento de Puiggrós.
261Barletta (2002), p. 5.
262 Vásquez (1987).
264 Vásquez (1987).
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"La
ultraizquierda son ustedes"
Conferencia de prensa del Presidente Perón el 08/02/74
Al producirse el ataque del ERP al Regimiento de
Azul (19 de enero de 1974) el presidente Perón lanzó públicamente una
advertencia: "Si no tenemos ley el camino será otro, pero les aseguro
que puestos a enfrentar la violencia con la violencia nosotros tenemos más
medios, ¡y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes!"
A los pocos días, durante una conferencia de prensa en Olivos (publicada en La Nación el 09/02/74), la periodista Ana Guzzetti del diario El Mundo (financiado por el PRT-ERP, mientras el diario Noticias era financiado por la organización Montoneros) le reclamó:
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-Ana Guzzetti: Señor presidente,
cuando usted tuvo la primera conferencia de prensa con nosotros, yo le pregunté
qué medidas iba a tomar el gobierno para parar la escalada de atentados
fascistas que sufrían los militantes populares. A partir de los hechos conocidos
por todos, de Azul, y después de su mensaje llamando a defender al gobierno,
esa escalada fascista se ha ampliado mucho más. En el término de dos semanas
hubo exactamente veinticinco unidades básicas voladas, que no pertenecen
precisamente a la ultraizquierda; hubo doce militantes muertos, y ayer se
descubrió el asesinato de un fotógrafo. Evidentemente, todo esto está hecho
por grupos parapoliciales de ultraderecha.
-Perón: ¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales
lo tiene que probar. (dirigiéndose al edecán aeronáutico dijo) ¡Tomen los
datos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra
esta señorita!
Sin intimidarse la periodista respondió:
-Ana Guzzetti: ¡Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar
tantos atentados fascistas!
-Perón: Las que se están tomando, esos son asuntos policiales que están provocados
por la ultraizquierda y la ultraderecha; la ultraizquierda, que son ustedes
(señalado a la periodista con el dedo) y la ultraderecha, que son los otros.
De manera que arreglense entre ustedes; la policía procederá y la justicia
también. Indudablemente que el poder ejecutivo lo único que puede hacer
es detenerlos a ustedes y entregarlos a la justicia; a ustedes y a los otros.
Lo que nosotros queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.
Ana Guzzetti: Le aclaro que
soy militante del Movimiento Peronista desde hace trece años.
- Perón: ¡Hombre, lo disimula muy bien!
La clausura del diario El Mundo se produjo de inmediato, y dos nuevas muertes se sumarán a la violencia desatada: Montoneros atenta contra el sindicalista Rogelio Coria y el ERP contra el juez Jorge Quiroga.

La
Tendencia Revolucionaria del Peronismo
Por José Amorin
A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron
dos congresos del Peronismo Revolucionario. El tema central que cruzaba
a ambos pasaba, en primer lugar, por la metodología de lucha para enfrentar
a la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista,
cómo imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder
para lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo
como tal.
En el Congreso del '68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes
destituido como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo Revolucionario
-Cooke, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista y de la Juventud
Revolucionaria Peronista -Gustavo Rearte-, varios dirigentes de la Confederación
General del Trabajo de los Argentinos y algunos futuros montoneros como
Sabino Navarro, Hobert y Gustavo Lafleur. Todos los participantes coincidían
en que al estar cerradas las vías legales de expresión política había que
desarrollar la lucha armada.
Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de discusión. Lo que se discutía
era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de
tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era menester
desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera sustento
-político e infraestructural-a la lucha armada, o si la misma lucha armada
generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.
Al
finalizar el Congreso quedaron establecidas dos posiciones: una postulaba
que, aunque la lucha armada iba a ser imprescindible en el futuro y había
que tenerla presente en cualquier desarrollo estratégico, las condiciones
2 objetivas y el nivel de organización popular no eran todavía suficientes
para implementarla.
La otra sostenía que las condiciones
objetivas estaban dadas. En todo caso, no lo estaban las subjetivas, las
cuales consistían en la adhesión anímica del pueblo y, por consiguiente,
su apoyo y compromiso con quienes protagonizaran la lucha armada. Pero,
esas condiciones subjetivas se iban a generar por el sólo hecho de iniciar
la lucha armada. La cual, en realidad, ya se había iniciado con las acciones
de la Fuerzas Armadas Peronistas que tomaron estado público cuando un pequeño
destacamento rural, dirigido por Envar El Kadri, fue detenido en Taco Ralo
(Tucumán)
El Congreso no logró unificar o sintetizar las posiciones encontradas, y
concluyó en la necesidad de realizar una nueva convocatoria para saldar
la discusión pendiente. Ello se plasmó en el Congreso del '69.
Al respecto del Congreso de 1969, Carlos Hobert, en agosto de 1974 escribió
("Volverás en brazos de tu pueblo", La Causa Peronista, Nº 4, agosto de
1974): "En enero de 1969 se hace otro Congreso en Córdoba. Pero ese ya fue
más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas porque
ya en aquel entonces era un elemento policial. De este Congreso salen tres
posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento Revolucionario
Peronista y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de
la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas
no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida
por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura
sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces
era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento
peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso nada... La tercer
posición sostenida por el Negro Sabino Navarro, era que se hacía necesario
lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización
del pueblo peronista. Luego, de todos estos sectores unos se fueron por
la derecha y otros por la izquierda. La posición del Negro fue la de la
mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se
hacía.
Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía
mejor que decir es hacer". Y así fue: durante este Congreso se pusieron
de acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado
después conocido como "grupo Sabino", el cual constituyó una de las pequeñas
organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros.
[Fragmento de Montoneros, la buena historia]
Por Erika Farcic
Para comenzar a hablar del peronismo revolucionario es necesario explicar
cuales son los acontecimientos históricos que permitieron su surgimiento
y evolución. A partir de la creciente industrialización generada en Argentina
durante la década del treinta, la estructura de la sociedad comenzó a modificarse
de manera fundamental. Se produjo una movilización social tanto vertical
como horizontal, es decir, hubo grandes masas que migraron del campo a la
ciudad y muchas que se desplazaron en la pirámide social.
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Este cambio infraestructural, que entre otras cosas fue generando una clase obrera fuerte y creciente, exigía en ese momento un cambio superestructural que se dirigiera a la modificación de la estructura política para poder incorporar institucionalmente a las nuevas clases y sectores que hasta ese momento se encontraban excluídas de la participación en el sistema político de esa época.
La demanda de estos sectores
por incorporarse a la estructura política y jurídica iba aumentando. Era
necesario un partido que los representase políticamente. Así surgió el peronismo,
que se encargó de articular estas demandas y de dar forma a la nueva realidad
social.
Sintéticamente, el proyecto peronista era de corte nacionalista y social
reformista y en algunos aspectos revolucionario, si lo miramos desde una
linea histórica. Pero lo importante desde el punto de vista de este trabajo
es que el peronismo con un programa variado en cuanto a la representación
de los nuevos sectores, generó diversas interpretaciones en su seno que
dieron lugar a la formación de distintas tendencias en su interior , antes
latentes , que se manifestaron a partir de la caída de Perón y que se radicalizaron
con la proscipción del peronismo. Las tendencias que desde una postura izquierdista
interpretaron al peronismo serán las que darán forma al peronismo revolucionario.
Los hechos ocurridos en Cuba, con la toma de poder por Fidel Castro y la
utilización del elemento guerrillero difundido por Ernesto Guevara, contribuirán
a la formación de las ideas del peronismo revolucionario.
Planteada esta breve introducción, se intentará explicar el desarrollo y
el contenido de los principales movimientos revolucionarios peronistas.
En el desarrollo, se detallará el surgimiento de estos y el aporte doctrinario
del principal adherente al peronismo revolucionario, John William Cooke.
También se explicará la relación de los movimentos con Perón, se mostrará
como los vínculos entre el lider y los movimientos han ido mutando en razón
de los cambios en el contexto internacional como nacional.
Por último, la conclusión girará alrededor de la hipótesis acerca del porqué
del surgimiento del peronismo revolucionario y en función de lo que simbolizó
como movimiento en la historia Argentina.
ORíGENES
El hecho que marca el comienzo del peronismo revolucionario se ubica históricamente
en diciembre de 1959, momento en que los Uturunco « Hombres tigres » salen
a defender sus derechos a traves de la acción guerilllera. Su base ideológica
se nutre del peronismo y su lider es John William Cooke. Este conjunto de
guerrilleros, en total veinte, se instalan al norte de Tucumán luciendo
las siglas MPL (Movimiento Peronista de Liberación) y produciendo varias
acciones armadas.
La aparición de este grupo genera dentro del peronismo opiniones encontradas
y rechazo, por lo cual los integrantes de los Uturunco deciden disolverse,
aunque cada uno individualmente prosigue efectuando actividades revolucionarias.
El 30 de noviembre de 1960 militantes peronistas ocupan por las armas el
regimiento de infantería general Las Heras, en Rosario. En este hecho participan
cuatrocientas personas y marca como evolucionará esta rama del peronismo
a traves de la historia.
Otro de los hechos que va conformando esta tendecia ocurre en 1963, cuando
el movimiento nacionalista Revolucionario Tacuara asalta el policlínico
bancario de Capital federal.
Sus ideas se concentran en demandas concretas : piden la anulación de contratos
petroleros, y la nacionalización de los bancos y frigoríficos. Ideologicamente
se definen como peronistas y revolucionarios, entre sus integrantes se encuentran
Jorge Caffati y Mario Duhay.
Entre las influencias que recibe este movimiento, se encuentra la de la
revolución cubana. En Argentina vemos como un periodista de base peronista,
Ricardo Massetti, que viajó a cuba en la epoca de la revolución, instala
un grupo en la selva de salta denominado Ejercito Guerrillero del pueblo
supuestamente ayudado por Ernesto Guevara , denotando como se combinaban
las ideas de izquierda y las peronistas.
Es a partir de 1964 cuando la alternativa revolucionaria del peronismo toma
cuerpo. El 5 de Agosto se construye el movimiento peronista revolucionario
(MRP), integrado por grupos de sindicalistas que deciden abrirse de la fuerza
liderada por Augusto Timoteo Vandor, al que tildaban de burócrata mafioso.
El MRP centra sus críticas hacia el imperialismo y la oligarquía y propone
una alternativa revolucionaria a través de la lucha armada para vencer a
estos focos. Entre sus lideres se encuentran Gustavo Rearte y y Jorge Di
Pasquale y Hector Villalon, este último, delegado de Perón en Argentina
.
El antecedente inmediato del MRP es la Juventud Revolucionaria Peronista
(JRP), fundada en 1963. La JRP Consideraba la necesidad de organizarse a
traves de la lucha armada para hacer efectivo el retorno de Perón, al cual
consideraban el lider de un movimiento cuyo corazón era revolucionario pero
que se encontraba trabado por los burocrátas de la elite del partido. Simpatizaban
con la revolución cubana y con el pueblo vietnamita, por estar enfrentado
a EEUU.
Diversas vertientes
Uno de los militantes e ideologos mas reconocidos dentro de las vertientes
fue John William Cooke, quien era un interlocutor privilegiado de Perón,
revolucionario y gran teórico. El creará a la acción revolucionaria peronista
(ARP), a la que definirá como la vía revolucionaria y única de realizar
las ideas peronistas. Conformó una síntesis entre el nacionalismo revolucionario
y el socialismo.
En su viaje a cuba descubre que definitivamente la vía pacífica es imposible
de llevar a cabo y que solo a través de la acción violenta pueden concretarse
las ideas peronistas.
Otra de las ramas es el Peronismo de Base (PB) que se organiza en 1970 y cuyos integrantes mas destacados son Enrique Brandazza , Rodolfo Walsh ( antes de entrar en montoneros ) y Eduardo Duhalde. Sus ideas son menos radicalizadas pero se dirigen a la extirpación de la burocracia sindical y al enfrentamiento de la política económica de la dictadura.
¡Framini-Anglada,
Perón en la Rosada! El 18 de marzo de 1962 la fórmula peronista Framini-Anglada resultó elegida con más de 1.170.000 votos para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Otro tanto ocurrió en otros diez del total de dieciocho distritos en que se sufragaba. Luego se supo que el ministro del Interior del presidente Frondizi, Alfredo Vítolo, había firmado un documento con los jefes militares, garantizando que no se permitiría a Perón volver al país. Es que se había anunciado –con gran sorpresa y escándalo gorila- que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y ¡Juan Perón como vicegobernador! Pero a fines de enero de aquel año, Vítolo anunciaba que el gobierno rechazaría la candidatura del ex-presidente exiliado. Paralelamente, el juez electoral Leopoldo Isaurralde –de abierta filiación oficialista- declaraba que Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia en el país, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia. Para que nada quedara librado al azar, al mismo tiempo el cardenal Antonio Caggiano recordaba que la excomunión del "tirano prófugo" estaba en vigencia. Proscritos Perón y el peronismo, finalmente se oficializó la fórmula bonaerense con Andrés Framini y Marcos Anglada, que concurrieron bajo las siglas de la Unión Popular, al igual que en la Capital Federal. En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento prohibido lo hizo bajo la sigla del Partido Laborista; en Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos, con el nombre Tres Banderas; en Neuquén como Movimiento Popular Neuquino; en Río Negro como Partido Blanco; en Misiones como Partido Justicialista y en Chubut y Santa Cruz como Partido Populista. En febrero el presidente Arturo Frondizi ya había sido sometido a una intensa presión militar para el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba –que el gobierno argentino efectivizó-, en el marco del bloqueo que entonces se había declarado por los yanquis. Pero las Fuerzas Armadas no tolerarían ahora un gobernador peronista: Frondizi (que había confiado en una derrota peronista), al día siguiente de las elecciones, decretó la intervención de Buenos Aires y las provincias ganadas por el justicialismo, y anuló los comicios. El día 21 las 62 Organizaciones gremiales anuncian una huelga general en repudio de las intervenciones. El día 27 el presidente declara "no me suicidaré, no renunciaré y no me iré del país". Pero el 29, frente al primer movimiento de tropas, renuncia, es arrestado en Olivos y trasladado a Martín García. El día 30 asume la presidencia José María Guido, hasta entonces el presidente del Senado. Será un gobierno títere, una fachada tras la cual gobernarán efectivamente los militares. El 24 de abril el nuevo presidente anula definitivamente las elecciones ganadas por el peronismo. A pesar de la anulación, el 1º de mayo Framini concurre acompañado por varios dirigentes a la casa de gobierno platense, labrando un acta. El 24 de julio un decreto del Poder Ejecutivo prohibe el proselitismo peronista, la exhibición publicitaria de fotografías y marchas. Nuevamente, bajo otro rótulo, reaparece el decreto 4161. Agosto se inicia con una huelga general de 48 horas decretada por la CGT. Ese mes, el día 23, se iba a producir el secuestro, tortura y desaparición del obrero metalúrgico y dirigente de la juventud peronista, de 22 años y delegado gremial de la fábrica TEA SRL desde 1958, Felipe Vallese, en la calle Canalejas 1776 (calle que hoy lleva su nombre, igual que el salón de actos de la CGT). El reclamo por su vida se convertirá en bandera de lucha: "¡Un grito que estremece, Vallese no aparece!". Los militares terminan por enfrentarse violentamente entre sí en septiembre de 1962 (y también al año siguiente), cuando chocan "azules" y "colorados". Es que Perón seguía siendo "el hecho maldito" de la política argentina. En noviembre de 1962 se dicta el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluye al peronismo para las elecciones presidenciales de febrero de 1963, con las que el Colegio Electoral designa presidente (con un bajísimo caudal de votos), al candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Humberto Illia. Pero el odio gorila no cesaba: la comisión liquidadora de los bienes de Juan Domingo Perón (decreto 8124/57) distribuye lo recaudado entre varias entidades. Y el 10 de abril del ’63 se dicta una nueva reglamentación del decreto ley 7165 que prohibía la exaltación del peronismo. El 17 de octubre de 1964, en un masivo acto en Plaza Once, el Cuadrunvirato del Comando Táctico peronista da a conocer por boca de Andrés Framini el anuncio del retorno del general Perón a la Argentina antes del fin de ese año. Sin embargo, en diciembre de 1964 ese intento de regreso de Perón es frustrado por el pedido del canciller de Illia, Angel Zabala Ortiz, al gobierno brasileño, que impide la partida del avión desde el aeropuerto de Río de Janeiro, después de una escala de rigor. Una manera de concebir el retorno del líder –el "avión negro", el protagonismo casi excluyente de las organizaciones gremiales, la complicidad secreta de algunos militares conspirativos, la masa peronista movilizada aunque sin mayor organización- había fracasado. En los años inmediatos siguientes el peronismo se replegará ("desensillar hasta que aclare" ordenará una directiva del Jefe después del golpe de Juan Carlos Onganía). Y luego comenzará una nueva y larga etapa de la resistencia popular ("siguiendo la táctica del agua, que siempre pasa"), con otra metodología y otra concepción militante –en parte aportada por las organizaciones de cuadros- que desembocará por fin el 17 de noviembre de 1972 en el milagro del retorno del viejo general a la patria –y más tarde al poder- con toda la gloria. Por su parte, Andrés Framini se enorgullecía de haber estado en la plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, y también el día del bombardeo del 16 de junio de 1955. Fue un peronista que estuvo en todas, en las buenas y en las malas. Nacido en Berisso, fue el conductor gremial histórico de la Asociación Obrera Textil. Se hizo cargo también de la secretaría adjunta de la CGT en 1955, cuando el gobierno de Lonardi pareció contemporizar con el movimiento obrero. Pero apenas asumió Aramburu lo metió preso, y así anduvo, entre la cárcel y la clandestinidad, durante mucho tiempo. En sus últimos años confió en Montoneros y el Partido Auténtico y más tarde en el padre Luis Farinello. Framini falleció el 9 de mayo de 2001, a los 87 años, después de terminar un apasionado discurso sobre la obra del general Perón Fuente: www.agendadereflexion.com.ar
12 de mayo del 2001 - Muere
un luchador popular |
El Movimiento Revolucionario
17 de Octubre es otro desprendimiento del peronismo revolucionario que aspira
a la formación de un partido político de la clase obrera cuyo contenido
intelectual sea una síntesis del peronismo con el marxismo.
Directamente ligado al MR-17 se encuentra el Frente Revolucionario Peronista
, que dice que la etapa peronista que va del 46´al 55´ permitió desarrollar
la conciencia de clase del proletariado Argentino, siendo este el gran aporte
del peronismo.
Otro grupo, las Fuerzas Armadas Peronistas, son fundadas en 1967 por militantes
de la resistencia peronista que provienen de diferentes sectores del movimiento.
Están unidos por la idea de la liberación nacional y la vigencia de la justicia
social. Su lider es Envar El Kadri y entre ellos se encuentran Caride y
Villaflor, que más tarde se incorporarán a montoneros.
La organización peronista revolucionaria mas grande será montoneros cuya
base es la guerrilla urbana, aunque dudaron a la hora de decidir si sería
rural. La decisión se debió a diferentes factores, entre ellos : el retroceso
que tuvo la guerrilla rural en America Latina, la experiencia exitosa los
tupamaros con la guerrilla urbana y el impácto que generó el cordobazo que
simbolizó la guerrilla urbana de masas.
Los primeros cuadros montoneros se originan en el nacionalismo católico
y tienen el apoyo de los curas tercermundistas. Los integrantes mas representaivos
son Firmenich y Ramus.
Montoneros se gestó en Buenos Aires y se fue desplegando hacia Córdoba y
Santa Fe nutriendose de varias tendencias entre ellas las agrupaciones integristas
y la agrupación Eva Perón.
Las fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) es otra organización que tiene
una orientación peronista revolucionaria.Proviene del antiguo partido socialista
argentino de vanguardia, del comunismo y del peronismo cristianizado. Es
una de las organizaciones mas radicalizadas, que actuará por primera vez
con montoneros en 1971 y que se fusionará con él en 1973.
LA VISIÓN DE JOHN WILLIAM COOKE
La lucha por la liberación nacional
Según el punto de vista de este autor, la lucha por la liberación nacional
esta íntimamente ligada al peronismo ya que este y la revolución se hallan
en una relación dialéctica, en la que esta no es concebible sin el peronismo.
Todo planteo para la lucha debe partir del conocimiento de que somos un
país semicolonial, en el sentido en que siempre hemos dependido como país
de otra potencia .
Para poder plantear un proyecto como país, con las implicancias que conlleva
este concepto, cualquier política debe ser antimperialista y antioligarquica,
ya que esta última es el brazo local y el vínculo con el imperialismo.
El peronismo cuando estuvo en el poder suprimió estos lazos e inició dicho
proyecto, ya que este produjo una transferencia de poder hacia las capas
inferiores de la escala social, lo que signficó una verdadera revolución
social. Pero 1955 fue un intento de vuelta a atrás y este fue operado desde
la oligarquía terrateniente y los grupos industriales de Gran Bretaña y
Estados Unidos .
Cooke divide a los países en dos categorías: los oprimídos y los opresores,
entre los últimos se hallan Gran Bretaña y EEUU. Los opresores inventan
constantemente fórmulas ideológicas para justificar su entrada en los mercados
de los países oprimídos y así explotarlos para sus propio rédito.
El peronismo efectivizó una salida ante esta invasión, esta fue la política
antiimperialista. Por lo tanto, los grupos dominantes teniendo miedo al
peronismo, reaccionaron de tal forma ; eliminando a Perón del poder y proscribiendo
al partido.
Por ello, la lucha por el poder no puede hacerse por medios institucionales
sino que deberá hacerse por otros medio.
Igualmente Cooke dice, que la constitución de 1853 fue una expresión del
capitalismo ya que fue copiada de la constitución de Filadelfia , la cual
fue dictada por los ricos , de manera que aseguraba la mínima participación
popular en el manejo del estado (Eleccion indirecta del presidente y senadores).
Con esto el autor quiere decir que la lucha electoral y constitucional es
imposible si estas estan estructuradas y manejadas en función de los intereses
de una minoría rica.
De manera que se evidencia una caducidad de estas estructuras, por ello
es necesaria la revolución. De aquí, que halla que combatir contra el sistema
y no en el sistema.
Entonces, los partidos políticos no son un elemento de combate, ya que forman
parte del sistema y son producto de la formación colonial de América Latina,
como lo es el ejemplo del Partido Conservador. Este partido, representante
directo de la oligarquía, tiene aliados como la UCR que es la expresión,
mediando los sesenta, del burgués liberal (antes lo había sido del pueblo).
El partido socialista, es otro representante de esta tendencia, debido a
que en su historia desvió sus objetivos hacia intereses reformistas manteniendose
dentro del «Statu Quo». Una evidencia de su cambio se manifiesta en su actitud
indiferente y pasiva ante la proscripción del peronismo, los encarcelamientos
y los asesinatos.
El frente de liberación nacional busca un cambio de estructuras a través
de la toma del poder por la clase trabajadora , por ello por lo dicho antes
no es posible a través de un acuerdo de partidos, este implica un reformismo
y significa avalar las actuales estructuras que no se acomodan a los nuevos
requerimientos. El reformismo es un elemento del orden social.
En cuanto a la clase trabajadora, su rol es muy importante porque existe
una situación objetiva que es la lucha de clases, y este no es un planteo
comunista sino que es un hecho.
La oligarquía ha desmentido siempre esto, pero el hecho es que la lucha
de clases es una resultante de la estructura económica. Es necesario que
esta infraestructura sea cambiada ya que su mantenimiento permite la opresión
de la clase obrera, lo cual es una realidad nacional y no comunista.
Por lo tanto, rechaza, en base al estado económico del país, la solución
de la dictadura del proletariado, ya que esta no se acomoda a la realidad
nacional Argentina.
El frente de liberación nacional debe estar compuesto por: los trabajadores
rurales, estudiantes, pequeña burguesía y parte de la burguesía nacional
no dependiente del imperialismo, siendo el eje o base de él, el proletariado
argentino.
La juventud universitaria ha tomado el rol preponderante en la capaña emancipadora
y esto se evidencia en la solidaridad obrero estudiantil, slogan de estos
durante los sesenta.
En cuanto al ejercito, Cooke afirma que, este es la guardia de la oligarquía
y brazo armado del privilegio económico. Aunque esta situación no debería
darse de tal modo, ya que el ejercito ha participado, durante la historia
latinoamericana, desde las guerras emancipadoras hasta la necesidad de fomentar
la inustria pesada en un emprendimiento nacionalista. Dice que en Argentina
el ejercito se ha distanciado, paulatinamente, del pueblo y los intereses
nacionales, se ha contaminado de propaganda oligarquico-imperialista y considera
a la patria como algo desencarnado de la realidad, como independiente del
hombre Argentino. Tratando de mantener el orden, respondiendo a los intereses
oligarquicos y descuidando el interes del pueblo, que es el nacional, los
militares se han transformado en antinacionales.
Finalmente, las formas de lucha surgen de los propios acontecimientos, como
respuesta a los obstáculos que oponga el enemigo, el imperialismo. Este
no es invencible mientras las fuerzas de liberación se organicen sobre el
pueblo, protagonista de la lucha, y cumpla el programa revolucionario antes
y después de la toma del poder.
Con la toma de poder se instaurará
una política de nacionalizaciones del comercio exterior y el sistema bancario,
de desarrollo armónico sobre la base del desarrollo industrial independiente.
También se implementará un programa de reforma agraria con la expropiación
de la oligarquia y su eliminación como clase.
Se reivindica la política de la tercera posición, aliándose con los pueblos
oprimídos de todo el mundo y al margen de la guerra fría.
Como Cooke decía «La revolución del frente de liberación nacional es por
su esencia humanista, porque entronca con las mas puras tradiciones de la
patria, porque concibe a la Nación y a Latinoamérica viviendo en total soberanía
y porque concibe un hombre libre en tierra libre».
LA RELACIÓN DE PERÓN CON
LOS MOVIMIENTOS DE IZQUIERDA
Como antes decía, la irrupción del peronismo en la historia había dejado
huellas imborrables. El movimiento había integrado a grandes sectores, antes
marginados, dentro de ellos había acoplado en las gestiones de gobierno
a partidos de izquierda como el partido comunista.
Durante la primer presidencia de Perón gran cantidad de dirigentes de izquierda
se habían incorporado al gobierno, uno de ellos era Puigross, director del
diario "Palabra obrera".
Puigross, como tantos otros representantes de la izquierda argentina, estaba
convencido de que el peronismo era la etapa previa a la instauración del
socialismo, y así los confirmaba ciertos discursos del general, en los que
manifestaba que el poder central comenzaba a pasar del ejecutivo a la central
obrera .
Cuando cayó el peronismo en el año 1955, este ya tenía dentro de sus filas
a sectores de izquierda que simpatizaban con él.
Mas tarde, mediando los 60´y 70´, formados ya los sectores que conformaban
al peronismo revolucionario, se irá formando una relación muy especial entre
Perón y estos movimientos.
Perón, desde Madrid, alentara a la juventud y movimientos revolucionarios
en sus ideales y estos movimientos prepararán el camino para el regreso
del líder.
Esta relación se evidencia en diferentes documentos, como lo son , la correspondencia
de Perón con los movimientos y los viajes de los dirigentes a Madrid.
Roberto
Alemann y su ideología del exterminio de los compañerosPor Roberto Cirilo Perdia En la Argentina de los '70 desde distintas "capillas" se alimentaba el fuego de las respuestas maximalistas en las que la sociedad iba penetrando. Roberto Alemann, propietario y director del Argentinisches Tageblat, editorializaba algunos meses antes (de agosto de 1974), con siniestros consejos pronunciados en lengua alemana: "...se llega a la conclusión de que el Gobierno podría acelerar y facilitar ampliamente su victoria actuando contra la cumbre visible, de ser posible al amparo de la noche y la niebla y calladamente, sin echar las campanas al vuelo. Si Firmenich, Quieto, Ortega Peña entre otros, desaparecieran de la superficie de la tierra, ello sería un golpe fortísimo para los terroristas. Las guerrillas tendrían que buscarse nuevos líderes y sería mucho más difícil encontrar gente para cubrir esos puestos, si todo aquel que actuase pública y políticamente como dirigente de la izquierda armada supiese que automáticamente firma su propia sentencia de muerte. Si Perón se dejase aconsejar por sus vecinos, estos seguramente le darían el consejo de obrar así. Pero, evidentemente, Perón ve las cosas de otro modo" (Diario Noticias, edicion del 2 de agosto de 1974, pagina 13). El último día de julio fue asesinado en pleno centro de la Capital, el diputado nacional doctor Rodolfo Ortega Peña, historiador, defensor de presos políticos y militante del Peronismo de Base. Durante su sepelio fueron detenidas 350 personas. Nos iba ganando un sentimiento de impotencia y soledad, ante un poder avasallante. Otros sucesos contribuirían a gestar la idea de una fuga hacia adelante. El 8 de agosto se realizó en Córdoba un acto y movilización de los trabajadores mecánicos, con motivo de un conflicto del SMATA. Lo encabezaron y hablaron los dirigentes del sindicalismo combativo: René Salamanca, Agustín Tosco. También lo hizo Firmenich y adhirió Atilio López. La marcha y el acto se poblaron de fervor y duras consignas. Me llamaron la atención las muestras de esperanza y expectativa que esos miles de trabajadores tenían depositadas en nosotros. Mientras Firmenich recordaba que "hoy carecemos de la fuerza necesaria para dar el combate final. Por eso es necesario que sumemos todos los pequeños combates: hoy un paro aquí; mañana una movilización", los trabajadores reunidos tenían otros reclamos. Nos presionaban para que, a través del accionar militar, diéramos respuesta a sus exigencias hacia la patronal, el gobierno y lo que entonces denominábamos la "burocracia sindical". Allí quedaron prefigurados los componentes centrales que determinarían luego buena parte de nuestras respuestas durante el gobierno de Isabel. Los obreros industriales, de las empresas más importantes, se estaban poniendo a la cabeza de la lucha sindical contra el gobierno. Nosotros nos apoyaríamos en esa franja de trabajadores, y sostendríamos sus reivindicaciones. Buena parte de nuestra actividad militar, que luego desarrollaríamos, tendría por objetivo ayudar con las armas a satisfacer sus demandas. Estábamos convencidos que, junto a esa franja del movimiento, con el apoyo de la mayor parte de la JP y del peronismo combativo, teníamos asegurado el triunfo en la disputa por el control del movimiento. Ya en otras oportunidades se había planteado, dentro del peronismo, una lucha interna entre políticas o modelos distintos. Eso no era ninguna novedad. Pero ahora era diferente. Hasta ese momento esas divergencias le habían permitido a Perón, como conductor del conjunto, asumir la representación de sectores políticos y sociales con intereses y discursos diferenciados. Eran las "alas" o "tendencias", en cuyo juego, articulación y contrapeso, Perón era un maestro. Pero ahora el poder había quedado en manos de un sector. Las fuerzas que representábamos nosotros, no sólo no eran reconocidas, sino que eran marginadas y duramente perseguidas, por el propio aparato del Estado, a cuya recuperación habíamos contribuído. Mientras aquello ocurría en Córdoba, en La Plata -el día anterior- cuatro militantes peronistas eran secuestrados y fusilados. Dos de ellos eran: Luis Macor, de 21 años, militante de la JP y estudiante de Periodismo; Carlos Pierini, de 48 años, dirigente del Sindicato Unico de Petroleros del Estado (SUPE). Horacio Chávez, el mítico y querido "viejo" Chávez, de 66 años, y su hijo Rolando de 36, completaban esa criminal incursión. Unas 15 mil personas despidieron sus restos. Las tres coronas que acompañaban los restos de Horacio Chávez -la de la familia, la de Montoneros y la de los sobrevivientes del 9 de junio del 56simbolizaban una forma de vivir y también...de morir. La furia del terrorismo paraestatal, ya no sólo se ensañaba con la vida de los jóvenes. También buscaba acallar las voces de los históricos dirigentes del peronismo. Peldaño a peldaño íbamos descendiendo a los infiernos. [LA OTRA HISTORIA Testimonios de un jefe montonero - Roberto Cirilo Perdia, Grupo Agora, 12 de Febrero 1997] |
Una de las cartas mas impactantes
es la escrita por montoneros a Perón el 9/2/1971. En la carta se manifiesta
una cierta confianza entre ellos y el líder, sus frases dan a entender que
sienten que cuentan con el aval de Perón.
El contenido de la carta versa sobre cinco puntos: En el primero se relata
y justifica el secuestro y ejecución de Aramburu. En el segundo punto describen
la ejecución de Alonso y manifiestan a Perón que se sienten convalidados
en sus actos por él, debido a que no los ha condenado públicamente.
En el tercer punto hablan de la imposibilidad de que el ejercito se una
a la lucha por la revolución, por ser el ejercito argentino de ideología
desarrollista. En el cuarto manifiestan la imposibilidad de la salida electoral
y en el quinto desarrollan su doctrina, basada en la liberación nacional
y la instauración del socialismo a través de la lucha guerrillera.
Perón contesta esta carta en
la fecha 20/2/1971, respondiendo punto por punto.
En cuanto al primer y segundo punto se pronuncia totalmente de acuerdo con
la actuación. Respecto al tercero comienza diciendo que esta en concordancia
con este punto aunque no descarta la posibilidad de incorporar algunos grupos
que se encuentran a su favor. Tampoco cree en la posibilidad electoral y
alienta a los grupos de activistas a realizar planes de provocación, intimidación,
boicot y sabotaje. Por último, esta de acuerdo con la guerra revolucionaria
y con los objetivos de montoneros.
Otra de las cartas que manifiesta la concordancia de Perón con los objetivos
y sentimientos de montoneros, es la escrita por él a Carlos Maguid, procesado
por el caso Aramburu (20/2/1971). En ella se pronuncia en contra de la encarcelación
del patriota, a favor de la liberación y reivindicación.
En un mensaje de Perón a la juventud reunida en el congreso nacional de
estudiantes en Rosario (mayo 1971), alienta a la juventud en su lucha por
la guerra revolucionaria y marca la importancia de el elemento violento
en la organización de los movimientos.
Perón desde Madrid durante 1971 hace una reformulación y actualización de
su doctrina, en la que hay ciertas semejanzas con las concepciones de los
movimientos revolucionarios del peronismo.
Entre las premisas se encuentran :
- La necesidad de atenuar el capitalismo y reivindicar la posición de los
trabajadores
- Sumar al justicialismo el socialismo nacional
- Luchar contra el imperialismo dominante
- Busca la hermandad de los pueblos de tercer mundo en la lucha por la liberación
.
Por otro lado, se encuentra
dubitativo respecto a su ascenso al poder, ya que en principio quiere la
posibilidad electoral, de no darse esta, opta por la vía revolucionaria.
Dice que para la primer opción es necesario organizarse, también para la
primera ya que la lucha debe ser ordenada en el plano rural como urbano
en busca de la liberación de los pueblos.
En febrero de 1973 Perón lanza la campaña electoral desde Madrid, donde
presenta la fórmula Campora-Solano Lima. Hace un llamado a la juventud peronista,
mujeres peronistas, trabajadores, empresarios argentinos, profesionales,
militares peronista e iglesia; proclama la necesidad de dar apoyo a esta
formula para liberar al país de la dependencia asociada a la dictadura.
El proyecto peronista quería
poner en marcha a la comunidad organizada, concretar el pacto entre el Estado
los empresarios y los trabajadores que se logro a partir del acta de compromiso
nacional, lograr un desarrollo económico independiente.
Existía simpatía frente a la política autónoma de China popular y se intenta
romper el triángulo formando lazos con China, Europa atlántica países del
este socialistas, Japón y tercer mundo. El objetivo es lograr apoyo político
al proyecto y traer inversiones de capital.
Los proyectos que se concretaron en el gobierno de Campora fueron los siguientes:
- Reanudación de las relaciones con Cuba, Alemania Oriental y Corea del
Norte
- Afirmación de lazos con Perú, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay
- Convenio de complementación económica con España
- Lucha contra la dominación extranjera (EEUU).
Este último punto generó repudios desde la burguesía nacional, las FFAA
y USA, como también generó criticas desde el propio peronismo (ortodoxia),
lo cual llevo a la renuncia de Cámpora.
Cuando Cámpora deja el poder se desplaza de las decisiones a montoneros,
por lo tanto los vínculos entre Perón y el peronismo revolucionario se van
atenuando, para dejar en la cúspide a las ramas más ortodoxas, con esto
se produce una radicalización de montoneros y de la juventud.
Perón triunfa en las elecciones de septiembre del 73, momento de mayor enfrentamiento
entre la izquierda y derecha del movimiento. Se produce un cambio drástico
en el exterior: En Chile se produce un golpe de estado a Allende y se instaura
un gobierno militar en Brasil, Bolivia y Paraguay.
La desestabilización creada por el país hegemónico en estos países latinos,
sumado a las presiones de la derecha peronista dieron lugar a un pequeño
cambio en la estrategia de Perón, el ya no podía afrontar un proyecto netamente
autonomista, por lo tanto cambiara su orientación hacia los USA atenuando
la agresividad y volverá a pactar con los nuevos gobiernos Latinos.
La evolución de las relaciones de Perón con los movimientos revolucionarios
gira y se modifica alrededor de los cambios internacionales.
La ruptura definitiva entre Perón y la rama revolucionaria de su movimiento,
podría decirse que se produce en mayo de 1974, en su discurso pronunciado
en plaza de mayo.
Allí se concentraron cientos de personas de agrupaciones peronistas de izquierda
criticando al modelo adoptado por Perón y en particular rechazando al pacto
social, por el cual Perón se había manifestado a favor en su discurso .
Perón ante este hecho reaccionó agresivamente y acusó a la juventud de inútiles, gritones desorganizados y con ideas contrarias al justicialismo. Allí los acusó de no saber nada acerca de la lucha contra la proscripción, olvidando, Perón de que su estadía en el poder en el 74´ se debía a la ayuda de la juventud.
| VIOLENCIA - Una encuesta realizada por IPSA en noviembre de 1971 sobre la pregunta "¿Justifica usted la violencia guerrillera?" obtuvo una respuesta favorable del 45,5 por ciento de los casos en el Gran Buenos Aires, del 51 por ciento en Rosario y del 53 por ciento en Córdoba. |
Después del discurso y en adelante
se producen allanamientos y ataques armados a los locales de la juventud
peronista, secuestros muertes y detenciones de sus militantes.
Por último, sabemos como ha evolucionado el desarrollo de estos movimientos.
Muchos de sus militantes desaparecieron durante la época del Proceso, las
persecuciones y la represión sufrida en esa época parece que hubiera coartado
no solo el accionar del peronismo revolucionario sino, también la difusión
de sus ideas.
Lo cierto es que terminada la "misión" del Proceso y a partir de la llegada
de la democracia hasta la actualidad, las voces y banderas del peronismo
revolucionario se han dejado de ver y escuchar.
CONCLUSIÓN
Para algunos autores, el orígen de los movimientos guerrilleros de izquierda
en Argentina, dentro de ellos el peronismo revolucionario como exponente;
se debió a un debilitamiento del marco normativo.
Peter Waldman describe a la época del setenta como un período de anomia
social, esto es, desequilibrio o caos social a causa de fallas en las estructuras
normativas. A nivel individual podría decir Waldman, también, que hubo un
aumento de las patologías, es decir, de «desviados sociales» ya que estos
son los que no se atienen a las normas y los que no pueden adaptarse a la
sociedad.
Creo que la hipótesis de Waldman
y su justificación es completamente arbitraria y por ello estoy en total
desacuerdo. Me parece casi imposible creer y comprobar que la cantidad de
gente que militaba en estos movimientos era simplemente un producto del
contexto interno. Es decir, no creo probable que, en primer termino no hayan
existido estructuras normativas, ni medios para hacerlas válidas porque
justamente el período tomado es una época de gobierno militar, y sabemos
como estos grupos se manejan.
En segundo lugar, no pueden tirarse por la borda, como si nada, las ideas
por las que luchaban estos movimientos y el convencimiento que sus integrantes
tenían en ellas, como tampoco se puede hacer con los desaparecidos. Tratar
como accidental que estas gentes hayan luchado por sus ideas es negar y
consecuentemente tratar como insignificante el hecho de que estas personas
hayan desaparecido, es decir, hayan muerto luchando por sus ideas.
Creo que los autores del orden niegan ciertas circunstancias que para el
sistema vigente pueden ser perturbadoras.
Para decirlo mas atenuadamente, se olvidan de que estos grupos que se apartan
de las normas existentes no lo hacen por falta de adaptación al orden social
o por no existencia de reglas, sino porque talvés estas normas, ya caducas,
no se adaptan a sus nuevas necesidades y aspiraciones que ya han surgido
en la realidad, pero que no se han plasmado en las normas jurídicas.
Un ejemplo de esto es, lo ocurrido en 1949, cuando el gobierno de Perón
sancionó una nueva constitución, que se adaptó a los nuevos intereses y
demandas que eran los de la clase obrera, remplazando la anterior estructura
ya insostenible. Si esto no hubiera ocurrido sería ridículo afirmar hoy,
que los reclamos de la clase obrera por mejores condiciones de trabajo eran
la expresión de casos desadaptados y desviados.
La historia nos muestra que la relación entre lo normativo y lo que sucede
en la realidad es dialéctica y cambiante, no estática y lineal. Por lo tanto
lo que manifestaban desde la realidad los movimientos revolucionarios peronistas,
era una expresión del descontento del pueblo frente a la estructura normativa
vigente y un llamado hacia las autoridades: la necesidad de cambio, como
lo fué el del 49´.
Fuente: www.cpolitica.com
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El
peso de la verticalidad
Los episodios de Azul aceleraron el proceso
de depuración ideológica. El Gobernador Bidegain y ocho diputados de la
JP quedaron en el camino, víctimas de la verticalidad que ellos mismos tantas
veces elogiaron. El ala izquierda del oficialismo busca ahora otras variantes
-dentro y fuera del movimiento- mientras Perón se apresta a reducir el excesivo
poder político que han acumulado los metalúrgicos.
Si los objetivos del grupo que
asaltó la guarnición de Azul eran los de dar un golpe espectacular que ayudara
políticamente a la izquierda, los resultados indican que el episodio sirvió
para afirmar aún más a la línea derechista del Gobierno. El golpe produjo
la irritación del Ejército, la reacción del Gobierno, la indignación general
por las muertes ocurridas y la decapitación de otro sector importante del
ala izquierda del peronismo. Si en cambio, el ataque apuntaba a comprometer
al Gobierno en una política cada vez más dura y represiva, que lo fuera
diferenciando cada vez menos de los regímenes anteriores, la táctica habría
dado algún resultado.
Lo cierto es que Perón consiguió, aun enarbolando las tradicionales herramientas
del poder absoluto, que todos le prestaran un decidido apoyo político en
la defensa del Estado.
En la noche misma del domingo 20, Perón se dirigió al país rodeado de sus
principales colaboradores -incluyendo a su esposa-, prolijamente vestido
con el uniforme de teniente general. No sólo era el Presidente, sino un
comandante de operaciones alertando a amigos y a adversarios sobre la guerra
sin cuartel contra la subversión que, se supone, entró ese día en su etapa
decisiva. A partir de allí, además de ponerse en juego la tranquilidad del
país también está el lugar que ocupará Perón en la historia argentina.
No es demasiado arriesgado suponer que este último punto marca la clave
de la acción subversiva: descolocar a Perón frente a si mismo, las Fuerzas
Armadas y la opinión pública, Entre las versiones que más circularon dentro
de los oficiales de inteligencia, había una que asignaba un propósito muy
definido al ataque. Según esa hipótesis, el asalto al Regimiento 10, en
momentos en que se suponía que no contaba con toda su capacidad de contraataque
(debido al fin de semana y a que la nueva clase de conscriptos no se hallaba
en condiciones de entrenamiento adecuadas), tenía por finalidad coparlo
durante el tiempo necesario para enviar un radiograma a todas las guarniciones.
De ese modo se generaba una lógica alarma y podía promoverse una reacción
militar contra el Gobierno; tal vez un planteo exigiendo sustanciales modificaciones
en el Gabinete o la intervención a las provincias gobernadas por peronistas
presuntamente izquierdistas.
Carta
del Presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la
guarnición AzulBuenos Aires, 22 de enero de 1974 Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y soldados De la Guarnición Azul S..../....D Como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974. Los ejemplos dados por los jefes y oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los suboficiales y soldados que- con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de la Armada y la Fuerza Aérea. Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en la que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo. El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral. Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que esta empeñado en exterminar este mal, y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros. La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas. Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República. Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel GAY y Teniente Coronel IBARZABAL. Tengan la certeza de que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación. Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo. Juan Domingo Perón Presidente de la Nación |
Si ello es así, la acción bélica
consiguió el efecto contrario, pues la respuesta de la guarnición benefició
al Gobierno. Desde el punto de vista de la estrategia guerrillera, lo más
importante de la acción del ERP es su capacidad para ganarse el temor y
la antipatía de la opinión pública, incluyendo la izquierdista. Como señalaba
el propio Lenin, todo grupo con pretensiones revolucionarias debe buscar
de granjearse el apoyo de la población y, especialmente, el de aquellos
sectores más dinámicos o más útiles para sus fines en las próximas fases
de su acción. Por ejemplo los oficiales más jóvenes y los suboficiales de
las Fuerzas Armadas. Con este tipo de acciones, en los que matan a sangre
fría a un soldado conscripto de guardia como si se tratara de un enemigo,
no lo logran.
Puede recordarse la experiencia de los Tupamaros uruguayos: mientras robaban
camiones con alimentos para repartirlos entre los pobres o cuando denunciaban
negociados, despertaban la simpatía de la población. En cambio cuando comenzaron
a matar vigilantes su estrella declinó. Es que en este tipo de organizaciones
políticas, su estilo de acción elitista las aísla y sólo sirve para irritar
a la derecha, no para vencerla.
Las consecuencias
Un buen síntoma de lo que se
avecinaba fue la rápida reacción de los gobernadores Bidegain, Obregón Cano
y Martínez Baca - todos cuestionados dentro del oficialismo- quienes se
apresuraron a condenar lo sucedido y a expresar en distintos tonos su lealtad
a Perón. Este, en su discurso del mismo domingo, ya había señalado la posible
negligencia culposa de algunos gobiernos provinciales frente a la guerrilla,
un dardo dirigido implícitamente contra Bidegain, pero que por elevación
también cuestionaba a todos aquellos peronistas más o menos relacionados
con actitudes calificadas de izquierdizantes.
Claro que ahora vale la pena preguntar hasta qué punto Bidegain, Obregón
Cano y Martínez Baca son realmente izquierdistas, porque si nos atenemos
a los hechos producidos por sus gobiernos, la respuesta es obviamente negativa.
Hasta ahora, si algo hicieron, nada tuvo que ver con lo que se supone es
parte de una política izquierdista. Ninguno de ellos dio muestras de intentar
una reforma agraria, o de socializar -así sea parcialmente- algún rubro
de la producción; ni siquiera en los limitados ámbitos reservados a la gestión
provincial.
En cuanto a Bidegain, lo más espectacular de su gestión fue aceptar que
su ministro de Educación, Alberto Baldrich, comenzara a aplicar una política
educativa sectaria y con muy claros matices derechistas. La clave del presunto
izquierdismo de estas cuestionadas figuras es su oposición a la línea sindical
predominante, cuya hegemonía ejerce la Unión Obrera Metalúrgica, que es
la que a su vez marca las coordenadas del oficialismo. Esa coyuntura derivó
en peligrosas alianzas de los gobernadores con ciertos grupos juveniles
-y activistas- del peronismo, aunque nunca a desarrollar una política de
izquierda. Un buen ejemplo de ello pueden ser los fundamentos de las verticalizadas
renuncias a las bancas que redactaron los ocho diputados que se negaron
a convalidar la reforma del Código Penal: en las mismas no sientan una posición
ideológica, sino una actitud coyuntural.
De esta manera las posiciones izquierdistas fueron sólo una bandera, no
un modelo político. El caso fue que en la última semana de enero se dio
por finalizado el Operativo Dorrego, aquella labor conjunta -propiciada
por el ahora ex gobernador Bidegain- entre efectivos militares y miembros
de la Juventud Peronista para ayudar a las zonas anegadas por las lluvias
a mediados del año pasado.
Como lo señaló oportunamente Redacción, el Operativo se parecía mucho al
prolegómeno de una alianza política entre el entonces comandante general
del Ejército, teniente general Jorge Raúl Carcagno, y los sectores calificados
como "la izquierda" del oficialismo. En un momento se pensó que el famoso
Operativo concluiría al conocerse la renuncia del general Carcagno, pero
con lo de Azul su final se extendió a la -también vertical- caída de Bidegain.
En su ya mencionado discurso, Perón convocó a todos -especialmente a sus partidarios-, a una movilización general contra la subversión. También centralizó su acción política, ya que no la acción policial, a combatir el ala izquierda dentro de su movimiento, pues resulta evidente que los más peligrosos adversarios se encuentran precisamente allí
Resultaba obvio que Bidegain transformado por imperio de las circunstancias en "chivo emisario"; debía pasar a cuarteles de invierno sin siquiera contar con el consuelo de una embajada. La idea primera había sido solucionar el problema con el expediente de la intervención federal a los tres poderes, algo que podría servir de antecedente para tomar medidas similares contra otras provincias. Pero la noticia de la intervención hizo pensar a Balbín en interrumpir su gira por el sur y entrevistarse con el Presidente a fin de disuadirlo.
La idea del jefe radical -en
la que influyó decididamente el líder de su bancada de diputados nacionales,
Antonio Américo Tróccoli- consistía en proponer las renuncias del gobernador
y el vicegobernador (el dirigente metalúrgico Victorio Calabró). Según marca
la constitución provincial, la Legislatura designaría entre sus miembros
el nuevo Poder Ejecutivo para el resto del período 1973-77. Las motivaciones
de los radicales eran claras: ellos también ven con temor el predominio
del sector sindical. Obviamente, no lo lograron: Calabró fue ungido Gobernador,
pues los dirigentes metalúrgicos no podían dejar pasar una oportunidad tan
propicia de asegurarse una posición de poder tan significativa, aunque también
peligrosa.
Desde luego que Perón hubiera preferido colocar allí a un político sin mayor
apoyatura propia para tal cargo, pero -igual que Balbín- prefirió por el
momento aceptar el curso marcado de la sucesión. Ahora su próximo objetivo
será reducir el poder de los metalúrgicos.
La Juventud en la encrucijada
La ruidosa aprobación de las reformas al Código Penal tuvo un proceso sumamente
discutido. El proyecto oficialista fue cuestionado incluso hasta por los
diputados peronistas más jóvenes. Trece de ellos habían decidido disentir
con la opinión del Poder Ejecutivo, y para fijar su posición ante el líder
-se supone que no buscarían disuadirlo- solicitaron entrevistarlo.
Perón los recibió el martes 22 en la quinta presidencial de Olivos.
Asistieron once. Si pensaron que el Presidente los recibiría a solas se
llevaron una gran sorpresa; además de los visitantes, Croatto, Díaz Ortiz,
Giménez, Glellel, Iturrieta, Kunkel, Ramírez, Romero, Svesk, Vidaña y Vittar,
estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados. Raúl" Lastiri; el ministro
del Interior, Benito Llambí; el de Bienestar Social y secretario privado,
José López Rega; el secretario general de la Presidencia, Vicente Solano
Lima; el secretario de Prensa, Emilio Abras; y el presidente del bloque
de diputados del Frejuli, Ferdinando Pedrini. Alrededor de ellos se instaló
una impresionante batería de cámaras de televisión y micrófonos radiales.
Un escenario que ya predecía lodo.
Perón explicó su versión sobre los grupos subversivos y la necesidad de
protegerse contra ellos. "El que no está de acuerdo, se va", repitió ese
día. Ocho de ellos abandonaron luego sus bancas y al otro día se fueron
verticalmente expulsados del movimiento.
El episodio acrecienta las dificultades que desde hace un tiempo vive la
Juventud Peronista, que recién ahora ha empezado a descubrir que su idea
de "Patria Socialista" no es compartida por Perón, ni por la mayoría de
los peronistas. Se sabe, sin embargo, que una parte de este sector acatará
finalmente la verticalidad, pero se descuenta que otra parte se ira alejando
para constituir lo que ahora se bautizó como la Alternativa: un espacio
político postperonista con pretensiones de heredar parte del caudal político
de Perón, cuando llegue el momento -biológicamente inapelable- del retiro
definitivo del viejo caudillo.
Todavía no se ve con claridad
el futuro que puede tener tal Alternativa. Por ahora parece sólo una necesidad
de algunos sectores (que accedieron al peronismo detrás del circunstancial
camporismo) de replantear su posición apenas comprendieron que el peronismo
no es ni más ni menos que eso: peronismo. Es decir, el partido de los fieles
seguidores de Perón.
Otros efectos
En este caso de los diputados, el elemento catalizador fue la reforma penal,
la que ahora adquirió un tono similar al de los últimos tiempos del gobierno
militar y al de los viejos tiempos peronistas, periodos en los que se buscó
que el Estado impusiera el orden desde arriba -verticalmente- en lugar de
lograrlo por una armonización de los sectores internos de la comunidad.
Lo más discutible de las reformas se refiere a ciertas ambigüedades, como
por ejemplo cuando se refiere a la asociación ilícita, donde cualquier tendencia
nueva que pueda surgir -y por ser nueva, no legalmente reconocida- por ejemplo
contra la dirección de un sindicato, podría ser acusada de subversiva si
asume un tono crítico muy violento. Según señaló el Presidente a los diputados
disidentes de su partido, tales ambigüedades "serán salvadas por los jueces".
También debió pagar tributo al desgaste político el secretario general de
la Presidencia, Vicente Solano Lima, cuando los amigos sindicalistas del
nuevo gobernador Calabró lo acusaron de haber "buscado defender a Bidegain"
debido a su intento de transacción en defensa del ex titular de la provincia
de Buenos Aires. Le recordaron también que cuando acompañaba a Cámpora en
el ticket de candidatos a la Presidencia -durante la campaña electoral anterior
al 11 de marzo-, mantuvo una estrecha relación táctica con el sector juvenil.
A mediano plazo, la clave del éxito gubernamental radicará en su manejo
de la economía. Si en febrero y marzo se superan los problemas de la escasez
de productos, la opinión pública no perderá su tranquilidad. Si se logran
las anunciadas inversiones para dinamizar la economía, si Gobierno podrá
afirmar que ganó la partida. Si también termina con la intranquilidad motivada
por la subversión, Perón realmente habrá ganado. Mientras tanto, tendrá
que seguir sorteando los obstáculos acudiendo en primera instancia a su
habilidad política, y en segunda al peso de su verticalidad.
Fuente: Revista Redacción, febrero 1974

Mientras
la detienen a Isabel demasiadas coincidencias dormitan aquella misma
siesta de Aramburu
Por Jorge Eduardo Rulli, enero
2007
Hoy me siento mal, me siento realmente mal.
En el mundo del revés que sigue siendo la Argentina, el famoso Juez Espartacus,
filmado con escándalo en un prostíbulo masculino al que frecuentaba, y que
por sus relaciones políticas consiguiera sobrevivir al menemismo y al duhaldismo,
lleva hoy la causa contra Isabel Perón, y algunos autorizados voceros nos
manifiestan seguramente tomándonos el pelo, su confianza en que se haga
justicia y en que no habrá impunidad para nadie…
Sin embargo, paradójicamente, no ha sido Espartacus sino un ignoto juez
de la provincia de Mendoza quien sorprendiendo a propios y extraños, ha
determinado la detención en España de la viuda del General Perón.
Esto también es un escándalo, un escándalo mayor que el de Espartacus, mucho mayor tal vez, porque quiebra todos los códigos de la convivencia política, y porque desenmascara el antiperonismo malicioso desde estructuras políticas que se dicen peronistas y devela una vez más, que en verdad jamás lo fueron.
La implacable operatoria de aculturación política de los años setenta, operatoria que frustró el proceso de la Revolución Nacional en la Argentina y que abrió las puertas a la dictadura militar genocida, pareciera no haber terminado su obra de ruptura de las memorias y de los imaginarios colectivos, y apunta hoy inmisericorde, a las identidades profundas de una buena parte de nuestro pueblo..
Alguna vez, hace muchos años,
cuando Susanita Valle golpeó las puertas de la Casa de Gobierno pidiendo
por la vida de su padre, le respondieron que el Presidente dormía….
En estos días, cuando Isabel Perón es detenida en Madrid, demasiadas conciencias
argentinas dormitan asimismo su siesta provinciana, cargada de incumplimientos
y de connivencias dolosas.
CLARIDAD
- "Desde octubre de 1975, bajo el gobierno de Isabel
Perón, nosotros sabíamos que se gestaba un golpe militar para
marzo siguiente. No tratamos de impedirlo porque al fin y al
cabo formaba parte de la lucha interna del movimiento peronista.
Pero hicimos nuestros cálculos de guerra y nos preparamos
para sufrir 1.500 bajas en el primer año. Si no eran mayores,
estaríamos seguros de haber ganado. Pues bien, no han sido mayores.
En cambio, la dictadura está agotada, sin salida, y nosotros
tenemos un gran prestigio entre las masas y somos una opción
para el futuro inmediato". [De un reportaje a Mario Firmenich
realizado por Gabriel García Márquez en 1979] |
Sabemos bien los argentinos
que a la Justicia que tenemos y más acá de la Corte Suprema a la reconocemos
con respeto, la establecen cadenas funcionariales no depuradas todavía.
Sabemos también, que aquellas complicidades corporativas se mantienen desde
las épocas en que a nuestros padres que peregrinaban por los juzgados buscándonos
con desesperación, les rechazaban sistemáticamente los habeas corpus en
que pedían por nosotros…
Confiamos en la Corte Suprema, pero no confiamos en esa Justicia que viene
de los tiempos del proceso militar y tampoco creemos en el Consejo de la
Magistratura, Consejo que no ha hecho sino frenar todo intento de renovación
de lo que alguna vez se conociera como el sistema de la servilleta de Corach.
.
Desde que el tema de la Triple A salió nuevamente a luz, los diarios oficialistas
que, en mayor o menor medida los son todos, oficialistas de los funcionarios
oficiales o acaso de los modelos económicos que respaldan esos funcionarios,
todas las fotos de Almirón mostraban la imagen de Perón dentro del cuadro.
Esto no puede ser casual. Se trató mediante todo tipo de informaciones parciales
y manipuladas, de crear la conciencia de que Almirón y Morales eran custodias
de la Presidencia.
Han tenido que salir a negarlo dirigentes de los suboficiales retirados
de las FFAA, agremiados en una asociación de los que fueran custodias de
Perón y que han desmentido terminantemente la relación de Almirón, Morales
y Rovira con las funciones que les son atribuidas.
Lamentablemente, estas informaciones no tienen prensa oficial en la Argentina
y sólo circulan por los medios alternativos.
Desde Página 12, Ámbito, Infobae e incluso Radio 10, cuando se refieren
a los crímenes de la Triple A, se evidencia que no van detrás de la Justicia,
sino que van detrás del intento de culpabilizar como autor intelectual de
aquellos crímenes a Perón.
Son como los perros carroñeros, pero se llevarán un chasco, no pudieron
antes debilitar la imagen del General, menos van a poder ahora.
Vuelvo a desafiarlos, a que si revisamos los crímenes de la Triple A, de
Almirón, de Morales y de Rovira, tal como correspondería hacerlo por Justicia,
revisemos también el asesinato de Ignacio Rucci, Secretario General de la
CGT y mano derecha del General en ese momento, en la Presidencia de la República.
Los
que lo mataron también se referenciaban y respaldaban en el Estado, eran
parte del Estado y su poder en el Estado estaba muy por encima y sin lugar
a dudas, del que se le atribuye luego a López Rega.
Sin embargo, pareciera que de eso tampoco quiere hablarse… y nos preocupa,
y nos preocupa en especial el silencio actual de las organizaciones de trabajadores
y del movimiento sindical, y nos preguntamos si acaso tanto ha progresado
la desperonización que consideran más oportuno hacerse los desentendidos,
en un tema que implicó un verdadero magnicidio, y que modificó para siempre
el rumbo de la historia.
Me refiero a la ejecución en plena vía pública de su Secretario General
Ignacio Rucci, al que sus asesinos ni siquiera le dieron la oportunidad
de alegar sus propias razones, como lo hicieran antes con el fusilador Aramburu.
Expresé en el inicio de este editorial que se estarían por quebrar ciertos
códigos de la convivencia política y quiero volver sobre ello.
No se acepta que el débil gobierno de Isabel estuvo desde antes de nacer
asediado por la guerrilla y por el avance de lo que más tarde sería el aparato
militar de represión, cuando se fue en aquel entonces parte misma de los
desestabilizadores de un lado o de otro, y tengo la impresión que se pretende
juzgar hoy desde la Ley, las consecuencias y desvaríos provocados en las
instituciones y en los marcos constitucionales por las acciones que en aquel
entonces se llevaron a cabo desde las sombras.
A pocos días de haber sido electo Perón como presidente de los argentinos
y en el contexto de un Estado en disgregación, se asesinó al Secretario
General de la Central Obrera, su principal respaldo institucional, y luego
se le criticó a Perón el entregarse al poder de Lopez Rega, al menos en
lo poco que duró su vida entre los infartos sufridos y la agresión en la
plaza del primero de mayo, y con ello pareciera que se pretenden justificar
las acciones de asalto al poder constitucional que se llevaron a cabo en
aquellos tiempos.
La burla es que muchos de los que participaron en aquellas políticas de
acoso al Gobierno Constitucional, hoy devenidos por arte de birlibirloques
de nuevo justicialistas y además funcionarios, reclaman justicia como si
ellos no hubiesen tenido nada que ver en aquellos trágicos acontecimientos.
Se configura de esta manera una situación política inadmisible y que se
agrava por la ausencia de debates.
|
|
Concretamente, no es justo que
se homenajee a los que asaltaron el cuartel de Formosa durante un gobierno
constitucional, y que a la vez se aplique todo el rigor de la Ley con los
travestis y con los vendedores ambulantes que destrozaron los vidrios del
Gobierno porteño protestando contra el código de convivencia o con los presos
por los desordenes en la Estación de Haedo que reclamaban contra los abusos
extraordinarios de los servicios ferroviarios privatizados.
La ruptura de los códigos de la convivencia política es la simple consecuencia
de una ley injusta o de una Ley aplicada de una manera que favorece a unos
en desmedro de los otros.
En un país donde tantos miles de antiguos uniformados vinculados a la represión
caminan impunes por la calle, en que los que estuvieron detrás del asesinato
de Rucci disfrutan de reconocimientos políticos cuando no de importantes
cargos, en el mismo país donde Menem es Senador por la República y Corach
y Dromí pueden dar conferencias públicas y vivir con tranquilidad en sus
barrios privados, se solicite la captura internacional de Isabel Perón y
se obligue a la Policía española a detenerla, resulta un escarnio que nos
avergüenza, que ofende a todo criterio de justicia y que anticipa horizontes
inciertos para la vida democrática.
Jorge Eduardo Rulli -
www.grr.org.ar, Editorial de Horizonte
Sur, 14 de Enero de 2007
Fuente: Nac&Pop

Evita
desapareció del debate ideológico
Ahora, para el peronismo es sólo un ícono
Por Carlos Eichelbaum
La historia del peronismo, sobre todo la que nace con el golpe militar que
lo desalojó del poder en setiembre de 1955, con la proscripción y el exilio
de su jefe, puede ser leída a partir de varios ejes conductores. Uno de
ellos, escrito y reescrito casi permanentemente, es el de la disputa por
la interpretación del pensamiento y la acción de Perón entre sus distintas
corrientes internas o, más rigurosamente, entre los distintos peronismos.
Otro, alguna vez comenzado a escribir, casi nunca reescrito y hoy aparentemente
desechado, es el de las diferentes, muchas veces antagónicas, reconstrucciones
que esos varios peronismos hicieron, reivindicaron y utilizaron de la figura
de Evita.
Aunque la iconografía más oficial
y cristalizada los considera más bien como una especie de dualidad, de dos
hechos uno, la funcionalidad de las dos figuras fundantes del peronismo,
en términos de la pelea ideológica y política entre sus distintas expresiones,
nunca fue la misma.
Quizás nada lo demuestre mejor que la evolución de los últimos 15 o 20 años
del PJ, precisamente cuando esa disputa es casi apenas un recuerdo del pasado,
porque la fuerza quedó homogeneizada en una de sus alas históricas y los
remanentes de las otras, físicamente diezmadas durante los años de la dictadura,
son reconocibles más bien afuera de los límites que hoy tiene el justicialismo.
CARACTERISTICAS
ESPECIALES - "No luchamos contra un gobierno determinado,
sino contra todos los que hacen posible la esclavitud de la
patria y del pueblo argentino. Nuestros objetivos son, pues,
la liberación del país entregado al neocolonialismo desde 1955,
y la soberanía popular usurpada por los que han ocupado el poder
desde esa fecha. Con ese concepto y con esa finalidad, cada
peronista ha de ser un combatiente en la forma en que cada uno
sea capaz de luchar y ser provechoso. (…) Las Formaciones Especiales,
encargadas de esto último, deben tener características especiales
y originales, como especiales y originales son las funciones
que deben cumplir. Ellas actúan tanto dentro de nuestro dispositivo,
como autodefensa, como fuera de él, en la lucha directa de todos
los días dentro de las formas impuestas por la guerra revolucionaria."
Juan Domingo Perón, Mensaje a la juventud reunida en el Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes en Rosario, Mayo de 1971 |
De hecho, en estos tiempos,
signados esencialmente por el fenómeno menemista y la consagración del PJ
como expresión del modelo económico y social dominante, todavía hay "varios
Perón" en la interpretación de los matices que disputan la hegemonía (menemismo,
duhaldismo), pero prácticamente no hay ninguna Evita, salvo la del ícono
sólo nombrado —reverencialmente, sin actualidad viva— como tal.
Están lejos, son casi prehistóricos, los tiempos en los que, mediados de
1972, el editor responsable en el país de la revista oficial del movimiento
peronista en la época, "Las Bases", el empresario luego menemista Carlos
Spadone, echaba del staff a un militante del Peronismo de Base al que acusaba
de "evitista".
Perón, todavía exiliado en Madrid, pensaba en el regreso que iba a concretar
en noviembre y desarrollaba en la época la estrategia de jaqueo al "Gran
Acuerdo Nacional" con el que el régimen militar de Alejandro Lanusse intentaba
construir una salida democrática condicionada, pensada idealmente como la
consolidación definitiva de un "peronismo sin Perón".
Al compás de su movida, en su entorno madrileño crecía otra, con folclore
esotérico incluido, imaginada por el secretario privado del líder, José
López Rega. Su objetivo era el manejo del poder, y por supuesto del peronismo;
su ideología una interpretación en tono nacional—socialista del planteo
de "socialismo nacional" que venía formulando Perón, y su metodología la
entronización de María Isabel de Perón como la reemplazante de Evita en
la iconografía cumbre del justicialismo.
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La realidad del peronismo mostraba
una virulenta polarización entre su ala derecha, conformada por la poderosa
estructura sindical y la cúpula política tradicional, y la tendencia revolucionaria,
integrada por organizaciones armadas como Montoneros, FAR y FAP, la Juventud
Peronista, el Peronismo de Base y los sindicatos y agrupaciones gremiales
radicalizados, surgidos de la experiencia de la CGT de los Argentinos, sector
crecido en el enfrentamiento con el gobierno militar.
En el medio transitaba buena parte de la base social del peronismo, tironeada
por uno u otro de los polos irreconciliables.
La figura de Evita era un protagonista clave de la lucha interna, a más
de 20 años de su muerte. Todos los sectores hacían un símbolo de su figura,
de sus acciones y de su discurso. Pero no el mismo símbolo.
Para la derecha, Evita era una figura inescindible de Perón, una creación
del líder que sólo se explicaba en función de su conducción, como encarnación
de una de sus variantes tácticas durante su primer gobierno. Y tendía a
priorizar en la reivindicación de su figura a la Evita de la Fundación,
la de la asistencia social.
Para la tendencia revolucionaria, Evita tenía una dimensión complementaria
a la de Perón, pero también autónoma, diferenciada. Había expresado ya en
su tiempo una tendencia "clasista", dispuesta a asumir y resolver con intransigencia
los primeros asomos de contradicciones internas en la fuerza de carácter
movimientista y policlasista que había sido el peronismo en su nacimiento.
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Más aún —y se insinuaba aquí
un enfrentamiento en los hechos y en su momento con Perón, pero también
hacia el futuro que era el presente de los 70—, se pensaba que con su frustrado
intento de llegar a la vicepresidencia, en 1952, Evita había intentado representar
institucionalmente una hegemonía de la clase obrera peronista en el manejo
del Estado cuando ya se veían las diferencias de proyecto con algunos otros
sectores del movimiento original, como el nuevo empresariado industrial
y comercial y las Fuerzas Armadas.
Esa lógica de enfrentamiento interno, con las distintas Evita como uno de
sus ejes conceptuales, no haría sino profundizarse en los años siguientes.
El famoso 1° de mayo de 1974, ya con Perón en el gobierno y muy poco antes
de su muerte, aquel en el que el General "echó a los Montoneros de la Plaza
de Mayo", fue una especie de escenario físico y temporal de enfrentamiento
en los términos de las Evita contradictorias, como síntesis de las contradicciones
entre los distintos peronismos y entre la izquierda peronista y Perón, López
Rega e Isabelita.
"Evita hay una sola/ no rompan más las bolas", era el grito preferido de
los militantes de la tendencia revolucionaria que cubrían la mitad de la
Plaza de Mayo, junto con el ¿"Qué pasa, qué pasa General?/ que está lleno
de gorilas el gobierno nacional" Dos maneras de denunciar lo que se consideraba
el creciente apoderamiento del control del Gobierno por parte de López Rega
e Isabel, y la pretensión de elevar a la vicepresidente al rango de reemplazante
de Evita.
La desaparición de Evita en el debate ideológico del justicialismo de los
últimos años es el resultado del proceso de homogeneización interna que
favoreció la desaparición de la tendencia revolucionaria.
También, el de la dificultad de un justicialismo con función reciclada para
contener en su nuevo papel la radicalidad del discurso de Evita. Para algunos
peronistas nostálgicos, la esterilización política de la figura de Evita,
el distanciamiento del PJ oficial de estos tiempos con su contenido concreto,
se patentizó el día en el que Carlos Menem, como presidente, facilitó el
balcón de la Casa Rosada para que Madonna y Alan Parker, filmaran el perfil
de una Evita ajena y lejana, definitivamente lejana de la Argentina que
por muchos años lloró, y también gritó, por ella.
Fuente: Clarin, 26/07/2002

Lo
que queda de 60 años de peronismo
Por Osvaldo Bayer
El peronismo nos estuvo golpeando la puerta toda la vida. En mi caso, que
siempre me encontré en la oposición, se metió en mi profesión, en mi estudio,
en mi vida familiar, en mis sueños, una y otra vez, hasta ahora, en la puerta
de cumplir los 80 años.
Hay que decir que la niñez y la primera adolescencia las pasé bajo la llamada
década infame, aquella del fraude patriótico. Palabra del genio argentino.
Hoy, después de 60 años de peronismo, uno quisiera debatir lo vivido. Imposible. Los intelectuales peronistas son absolutos estalinistas que descargan la palabra gorila a todo aquel que exprese la menor duda sobre el líder. Y ya no se puede volver a la discusión, ni siquiera a la conversación política.
La
Masacre de Pacheco, en vida de Perón La noche del 29 de mayo de 1974, a cinco años del Cordobazo, el local del Partido Socialista de los Trabajadores en Gral. Pacheco era asaltado por una banda de la Triple A. “Sonó primero un silbato, similar a los que usa la policía. Luego un disparo y tras un diminuto intervalo, una ensordecedora ráfaga de ametralladora. De inmediato, violentando la puerta y saltando desde los techos y la terraza, 15 matones asesinos, provistos de armas largas, entraron a golpes e insultos. Los 6 compañeros que se hallaban reunidos fueron arrojados al suelo y pateados, mientras los otros entraban a las salas y quemaban y destruían todo a su paso. Luego, con la cabeza llena de sangre por los golpes, los 6 compañeros fueron obligados a entrar a los autos. A pocas cuadras del lugar, las tres compañeras fueron bajadas del auto y obligadas a retirarse. Los coches prosiguieron viaje con rumbo desconocido, llevando a los compañeros en sus baúles. El 30 a la mañana, los cadáveres de Meza, Zidda y Moses, aparecieron en Pilar, acribillados a balazos. Tres compañeros pudieron escaparse por los fondos” (Avanzada Socialista 4/6/74). El asesinato de tres activistas obreros del PST por un comando de la Triple A, se conoció como la “Masacre de Pacheco”. Rodolfo Ortega Peña, intelectual de izquierda, defensor de presos políticos y diputado nacional por el Peronismo de Base (quien será asesinado poco tiempo después por la Triple A) declaró ante los hechos: “lo que parece distinguirse es que la política del terror blanco no está dirigida a quienes funcionan en la superestructura, sino a aquellos cuadros que van desarrollándose en el seno de la clase trabajadora, sean delegados o compañeros militantes de base de significación. Esto es lo que parece como más peligroso para la Política de Pacto Social y entonces han decidido escarmentar a nivel de estos compañeros”. Ni el gobierno ni el Partido Justicialista condenaron la masacre. Lejos de ello, Perón declaró ante miembros de la Federación Juvenil Comunista que le solicitó una entrevista: “Se que ustedes han llegado en un momento en que acaba de producirse un hecho muy desagradable, que tres muchachos han sido asesinados por otro grupo. Son grupos antagónicos, que pelean entre ellos en vez de discutir y acordar, pero eso pasa en todas partes del mundo...” (El Cronista Comercial, 5 de junio de 1974, citado de Avanzada Socialista) Fuente: La Verdad obrera, 25/01/07 |
La matanza de Ezeiza cometida
por la derecha peronista contra la izquierda peronista no puede ser objeto
de interpretación porque fue un crimen basado en la traición. Está allí
para siempre el rostro de los jóvenes peronistas de izquierda asesinados
por la derecha peronista que no quería ninguna revolución; es más, quería
mantener el poder al lado del general, que acababa de volver de la España
de Franco. Perón no inició ninguna investigación sobre la matanza de esa
izquierda, y esa izquierda no hizo ningún reproche al general, prefirió
interpretar que a Perón lo habían rodeado y le mentían. Es decir, Perón
era incólume a las traiciones o a las preferencias o las tendencias. Perón
seguía siendo la revolución.
Sin embargo Perón siguió su línea: pasó a retiro a Cámpora y nombró presidente
de la nación al yerno de López Rega, Lastiri, un hombre sin ninguna cualidad
ni capacidad política. (Se estableció una severa censura en libros y cine.
A este presidente le debo el decreto de prohibición de mi primer libro:
el Severino di Giovanni). Más tarde Perón, ya en la presidencia, formará
un gabinete de derecha con López Rega como ministro.
Está todo dicho.
Poco después vendría la expulsión de Montoneros de la Plaza de Mayo. La
temprana muerte de Perón llevará al gobierno peronista a gobernar con la
extrema derecha y con un plan económico (el Rodrigazo, que nada tendrá que
ver con ningún aspecto del socialismo, todo lo contrario) y una represión
de tipo nazi con las tres A, la Alianza Anticomunista Argentina, dirigida
por López Rega. (Ahí fueron prohibidos el filme La Patagonia rebelde, basado
en mi investigación, y mi libro Los anarquistas expropiadores, valga sólo
como detalle al margen de un fresco pintado por todos, que iba a ensangrentar
la República.)
Todo esto será la debacle del peronismo oficial que terminará con la dictadura
militar de Videla, contra la cual el peronismo gobernante no ensayó ninguna
defensa ni resistencia. (De la misma manera que, en aquel setiembre, Perón
no dispuso ninguna defensa contra el golpe gorila donde estaban los tenebrosos
Aramburu, el de la Operación Masacre y el almirante Rojas.)
Después de los años de la desaparición de personas y del gobierno de Alfonsín,
surgirá nuevamente el peronismo, esta vez con Menem, que será la antítesis
de todo lo que proclamó el peronismo en su historia. Un liberalismo económico
absoluto que llevará a la destrucción de la industria nacional y de las
empresas nacionales de servicio. El peronismo, que no fue capaz de desautorizar
al menemismo, dejó la impresión final de que valía para todo.
Tras un nuevo fracaso del radicalismo, esta vez con De la Rúa, la voz de
la gente en la calle trajo la única verdad y el único futuro del país: que
se vayan todos. Pero entre radicales y peronistas no vale tanto la ideología
como el poder. Unidos eligieron a Duhalde que luego convocó a la única salida
que les quedaba: nuevas elecciones, de las que surgió un desconocido para
las masas populares, Néstor Kirchner.
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En síntesis, Argentina fue gobernada
desde 1916 por sólo dos partidos el radical y el peronista y por 14 dictaduras
militares.
Argentina no tiene ningún Allende. Los dos máximos representantes de esos
partidos, Yrigoyen y Perón, huyeron en forma patética. Los 14 generales
que tomaron la Casa Rosada entraron como en su casa.
Bien: ya basta. Los dos partidos políticos tuvieron todas las oportunidades
y un fin previsible.
Pero ahora, Kirchner. ¿Otra de las mil formas de presentación del peronismo?
A poco de instalarse el nuevo gobierno escribí: -El presidente Kirchner,
para ejercer un gobierno libre e independiente, tendría que irse del peronismo
y fundar un nuevo movimiento nacional y popular.
¿Por qué? Porque tiene que independizarse de las ligas partidarias, para
no decir mafias, de los intereses creados, de las clientelas.
A las estadísticas de la pobreza y de la miseria como resultado final se
agrega, simbólicamente, la estatua más grande en el centro de la capital:
la del genocida Roca que se quedó con las tierras de las amplias pampas
argentinas. El radicalismo lo respetó, Perón también. Y ahí quedaron los
50 monumentos en su memoria y las 150 calles Roca en todo el país. Es la
Argentina de hoy.
Que no se parece a la única democracia real, donde todos pueden comer y
tener trabajo en libertad. Y donde no se adora a quien da limosnas.

No
cesa la falsificación de la historia
Acerca de José López Rega y las culpas del Perón
Por Horacio Poggi (escrito en el 2003). Periodista, director del periódico
El Progreso, de Mariano Acosta. Secretario del Foro Argentino de la Deuda
Externa.
La
próstata del GeneralPor Sergio Moreno Es desolador comprobar de qué manera, cuán directamente, la tragedia de un país estuvo atada a la tragedia y la soledad de un hombre. Esta comprobación, arrasadora, es la mayor enseñanza que deja López Rega. La biografía, el más reciente texto de Marcelo Larraquy. La tragedia es la que la Argentina vivió a partir de la denominada Revolución Libertadora, que desalojó al gobierno más popular del pasado siglo XX a punta de bombardeos, asesinatos y fusilamientos. Tragedia que coincidió con la profundización de los enfrentamientos intestinos dentro del peronismo de aquella época y por la reacción de los sectores que se oponían a su regreso al poder, los mismos que, finalmente, convocaron a las Fuerzas Armadas. En esa tragedia mucho tuvo que ver un sujeto menor, místico, de comportamientos psicóticos y psicópatas, astuto y servil. José López Rega, un oscuro cabo de la Policía Federal, cantor de tangos y aficionado al ocultismo, se erigió, a fuerza del fulminante magnetismo que ejerció sobre la que posteriormente fuera presidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón, "Isabelita", en una pieza crucial en la maquinaria del desencuentro y la muerte de los argentinos. El libro de Larraquy cuenta eficazmente cómo un espécimen de tal catadura y bizarros valores llegó a la cúspide del poder en la Argentina, a punto tal de manejar la vida, la muerte, la dirección política y la economía hacia el caos (Celestino Rodrigo, autor del célebre "Rodrigazo" –el inicio de la destrucción del Estado de bienestar argentino– fue un hombre de López Rega, puesto por él en el Palacio de Hacienda). La llave, según relata Larraquy, fue la soledad de Perón. Su angustia, su cansancio. Impedido de regresar al país, Perón, desde su exilio en Caracas primero, en República Dominicana, después, buscó un lugar en el mundo, su mundo, que no era otro que la Argentina, la lucha política, el poder. Pero ese espacio estaba vedado a fuerza de pólvora y plomo, y el territorio de Perón fueron las cartas y, posteriormente, las cintas magnetofónicas. Ese terreno le fue escaso, la política se le escapaba, la conducción política se le escurría de entre los dedos como si fuese sal. En medio de sus fragores por estar donde no lo dejaban apareció Isabel, rubia, frágil, ignorante, superficial, histérica. Perón la acogió, sin muchas ganas, como quien hace un favor a cambio de un poco de humedad. A pesar suyo, a pesar de lo que le dijeron sus consejeros y su propio deseo, Perón no echó de su lado a la bailarina y la hizo su concubina. La condición de paria, magnificada por los malos modos con que el dictador Francisco Franco le dio albergue en España –en un comienzo lo confinó a Torremolinos, en Andalucía, por aquel entonces un pueblo de pescadores– y lo trató hasta prácticamente el regreso del ex presidente a la Argentina, lo indujeron a tomar la decisión política de casarse por Iglesia (para romper con la excomunión que le habían echado en Buenos Aires), a manos de una de las diócesis católicas más recalcitrantes del mundo, la de la España del Generalísimo. Larraquy –también coautor de la biografía de Rodolfo Galimberti– cuenta las escaramuzas del ya no tan joven López Rega por los laberintos del ocultismo, hasta dar con la Logia Anael, un grupo con ribetes masónicos que posibilitó el primer contacto del ex policía con Isabel Perón. El magnetismo fue instantáneo y, luego de seis meses de misión en el país, Isabelita se llevó al Brujo de regreso a Madrid. López Rega se convirtió en su secretario privadísimo y en un servil lacayo del General, que lo despreciaba, lo maltrataba, desconfiaba de él. López Rega no sóloaguantó todo sino que hacía lo que nadie se atrevía, gracias a lo cual conoció las debilidades del mito argentino que regresaría algo más que descarnado a la Argentina para morir no bien comenzado su tercer y último mandato presidencial. Por ejemplo: Operado de próstata, Perón continuaba sufriendo tremendos dolores que se atenuaban, apenas, con masajes. López Rega le masajeaba la próstata cuando encontraba al General dolorido en su estudio. Ya convertido en secretario privado del General, López Rega e Isabel le propinaban castigo en el sitio donde más le dolía cuando se enojaban con el veterano caudillo: la soledad. La Señora y el Brujo se encerraban en el cuarto de ella, en Puerta de Hierro, por horas y hasta días enteros, y dejaban a Perón solo, en manos de los otros sirvientes. Perón, angustiado, subía hasta el cuarto a pedirle a Isabelita que volviera a acompañarlo en la mesa. Acaso éste sea el aporte más significativo del libro de Larraquy, la respuesta que miles de argentinos han buscado, con más o menos ímpetu, a este costado de la reciente tragedia nacional. No es poco. Así y todo, Larraquy no se queda ahí y exhuma las siniestras labores del secretario y poderoso ministro, la creación y conducción de la Triple A, su huida, su exilio secreto en España, Suiza y Estados Unidos, su apresamiento, deportación, proceso y muerte en una cárcel argentina. Larraquy ha logrado en trabajo para repensar el pasado sobre la tenebrosa memoria de López Rega, un ejemplo de lo que el ser nacional es capaz. Fuente: Página/12, 22/03/04 |
1. El periodista Marcelo Larraquy
incurre en una serie de desaciertos (¿a designio?) en el artículo "El preámbulo
del terror", que publica el suplemento Enfoques del diario La Nación del
domingo 11 de diciembre de 2003. Autor del reciente libro López Rega, la
biografía, en la nota aborda aspectos que desarrolla en la obra y acicatea
la conciencia del presidente Néstor Kirchner, para que éste investigue –tal
como parece haberlo prometido– "los crímenes de la Triple A , perpetrados
entre 1973 y 1976 durante los gobiernos constitucionales de Juan Domingo
Perón y su esposa Isabel. En esa época, la Triple A mató a alrededor de
dos mil personas".
Una lectura detenida del artículo deja más dudas que precisiones y la pomposidad
de Larraquy es superior a la objetividad y a las pruebas irrefutables que
presenta para dilucidar aquel momento de la tragedia nacional. Las pocas
pruebas son opiniones que adquieren un valor relativo a partir de la forma
y el contenido que les da el autor para fundamentar su tesis no explicitada:
la tercera presidencia del peronismo fue un engranaje del terrorismo de
Estado que luego la dictadura del 76 perfeccionó.
Planteado el tema con parcialidad manifiesta, el lector incauto asociará
peronismo con dictadura, peronismo con represión, peronismo con desgracia
argentina. Además, Larraquy se preocupa por llamar "Partido Justicialista"
al Movimiento de los 70 como si esa fuese la denominación usual. Sin dudas,
está mirando la historia con los ojos actuales. Error inconcebible que pone
al descubierto su intencionalidad que sería colocar al PJ en el banquillo
de los condenados sin juicio previo.
La ristra de falsedades propagadas en pocas líneas por Larraquy demandaría
una refutación más extensa. Pero vamos a demoler algunas de las más perjudiciales,
a la memoria de miles de peronistas que ofrendaron sus vidas por una Patria
Justa, Libre y Soberana, sea con militancia efectiva en cualesquiera de
los sectores del vasto y amplio Movimiento Nacional Justicialista.
2. Es falso de falsedad absoluta que " la Triple A fue creada en el contexto
de una "guerr" entre la ortodoxia peronista y la izquierda peronista, a
quienes los primeros llamaban "los infiltrados del Movimiento".
Porque así planteada la afirmación, la Triple A sería una creación del sector
ortodoxo, es decir, del general Perón. Ergo, Perón e Isabel son tan criminales
como López Rega y los integrantes de esa patrulla asesina, desligando cualquier
responsabilidad del entonces determinante partido militar liberal. Tampoco
es cierto que se trató de una exclusiva guerra interna del peronismo. Reducir
el enfrentamiento armado de los 60 y 70 a un conflicto bélico entre derecha
e izquierda peronistas es tan pueril como mentiroso. Hubo enfrentamiento
fratricida, es indudable. Sin embargo, con Perón en el gobierno ese enfrentamiento
adquirió otras dimensiones. Nadie paró la mano, las diferencias se radicalizaron
y Perón tomó el toro por las astas. De una parte, quedó el grueso del Movimiento
alineado detrás de la conducción y de la jefatura gubernamental del General,
y de la otra, las vanguardias armadas.
3. En la Argentina la lucha armada traspasó los límites del peronismo. De
ningún modo fue una reyerta por espacios de poder de una interna caprichosa.
Fue una guerra por el poder real. Sí, guerra, como anunciaban los partes
de los grupos en pugna con las fuerzas regulares.
4. Hubo una guerrilla surgida de las filas peronistas y otra antiperonista
como el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), que una vez instalado
Perón en el gobierno decidieron continuar en operaciones. Los primeros porque
consideraban que la ortodoxia conspiraba contra la "patria socialista" y
los segundos porque estimaban que Perón era "el jefe de la contrarrevolución"
(Santucho dixit).
5. Un gobierno asediado por la guerrilla de tinte peronista y marxista –funcional
al golpismo que en Chile hacía estragos– apeló a los resortes constitucionales
para garantizar la estabilidad democrática. Este era el contexto local y
regional en el que surge la Triple A que le sirvió en bandeja los pretextos
desestabilizadores al partido militar liberal. Por las evidencias y por
los beneficios que le tributó al golpismo, la Triple A nada tuvo de peronista,
más bien se trató de un dispositivo ilegal que accionó congraciándose con
capillas oficiales y se amparó en los pliegues del poder lopezrreguista.
El Brujo tenía autonomía y construía su propio espacio al margen de Perón
que ideológicamente se ubicaba en el antimarxismo y procuraba con métodos
constitucionales la erradicación de la violencia política. En ocasiones
López Rega daba muestras de ser el rostro visible de un poder exógeno y
se mostraba más papista que el Papa. Esta puede ser quizás una de sus tropelías
predilectas al colaborar con la Triple A. Decimos "colaborar" porque era
un instrumento de los otros infiltrados: los golpistas ocultos detrás del
ropaje antisubversivo, que aprovechaban la guerra contra los montoneros
y erpianos para generar el caos que se aguardaba con impaciencia en los
cuarteles.
6. Perón utilizó su prestigio profético para aislar a los violentos. Quiso
persuadirlos, pero fracasó Los de signo peronista, que habían servido a
su conducción estratégica en tiempos de organizar el retorno del exilio
forzado, optaron por reemplazarlo y terminaron expulsados del Movimiento.
El Viejo general los calificó de "imberbes" e "infiltrados". El proyecto
de "los muchachos" era incompatible con el del fundador del peronismo y
se daba de patadas con la paz social. Se negaron a ser formaciones especiales
de acuerdo a la concepción de Perón y se convirtieron en opositores acérrimos
del gobierno popular, con ribetes patéticos durante la gestión de Isabel.
"El
general en su laberinto"Por Manuel Justo Gaggero* [Página/12, 18/02/07] La decisión del juez Norberto Oyarbide de considerar a los crímenes de la Triple A como de lesa humanidad, lo que permite su juzgamiento al tornarlos imprescriptibles, constituye un aporte histórico importante para la reconstrucción de la memoria, el acercamiento a la verdad y la sanción de los responsables materiales e intelectuales de estos hechos aberrantes. El "Somatén" argentino –organización represiva impulsada por José Antonio Primo de Rivera en España para asesinar a sindicalistas, comunistas, anarquistas y republicanos– es sugerido por el general Perón luego de la Masacre de Ezeiza en una conversación en la que estaba presente el gobernador de Buenos Aires Oscar Bidegain. En aquellos días de la "primavera camporista", los trabajadores y el pueblo estaban movilizados ocupando fábricas, oficinas públicas y todos los centros de trabajo en reclamo de reivindicaciones postergadas por más de 18 años. Las organizaciones revolucionarias habían suspendido el accionar armado y se empezaba a generar un proceso de democracia participativa que comenzó a preocupar a la dirigencia sindical burocrática y a los escribas del "establishment" que sugerían "poner límite a los desbordes". En este contexto, y luego de la renuncia del presidente Héctor Cámpora, comienza a operar la Alianza Anticomunista Argentina, que cuenta con el apoyo de un sector importante del oficialismo y de las conducciones sindicales burocráticas. El acta fundacional, según algunos investigadores, se firma el 1º de octubre de 1973 en una reunión en la que se encuentran presentes el presidente en ejercicio Raúl Lastiri; los ministros del Interior, Benito Llambí, y de Bienestar Social, José López Rega; el secretario general de la Presidencia, José Humberto Martiarena, y varios gobernadores. En la misma se reitera que la función de esta organización era combatir a los enemigos del gobierno, reprimiendo el "entrismo de izquierda" y a los marxistas que "pretendían convertir a la Argentina en una nueva Cuba". En agosto de ese año comenzó a editarse el diario El Mundo. La dirección la ocupaba Luis Cerruti Costa y la subdirección, quien escribe estas líneas. Yo militaba en el Frente Revolucionario Peronista, junto a Armando Jaime y Juan Carlos Arroyo, entre otros compañeros. El 29 de septiembre, dos días antes de la reunión que comentamos, en la residencia de Olivos, un grupo que luego se integraría a la Triple A colocó e hizo detonar un artefacto explosivo de alto poder en mi domicilio en Paraná, destruyendo el dormitorio en el que presumían los agresores que nos encontrábamos junto a mi compañera y a mis tres hijos. La vivienda quedó seriamente afectada, debiendo ser apuntalada por los bomberos. Gobernaba la provincia Tomás Cresto, quien se negó a recibirnos cuando solicitamos una audiencia para exigirle que se investigara el atentado. Dos meses más tarde me hice cargo de la dirección del diario, en razón de que viajó al extranjero Luis Cerruti. Recibí todo tipo de amenazas firmadas por la Triple A. El accionar de esta banda en los barrios se había incrementado notablemente. Activistas sindicales combativos eran amenazados. Se empieza a generar un clima de terror. El diario sufre varios atentados con explosivos y un intento de copamiento por parte de una columna de la Juventud Peronista de la República Argentina, que tenía el apoyo del Ministerio de Bienestar Social, de donde salieron las armas con las que tirotearon la redacción. En esos días se produce la primera conferencia de prensa del general Perón en Casa de Gobierno. La periodista acreditada por El Mundo –Ana Guzetti–, cuando comienza la ronda de preguntas, le inquiere al presidente "qué medidas adoptaría el gobierno para detener la ola de atentados fascistas perpetrados contra militantes populares", responsabilizando de los mismos a "grupos parapoliciales y paramilitares de derecha". Perón reaccionó airado y le dijo a la reportera: "¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tendrá que probar". La periodista le contestó "de acuerdo". El presidente, dirigiéndose al edecán aeronáutico ordenó: "Tomen los datos de esta señorita para que el ministro de Justicia le inicie la causa correspondiente". Días más tarde se radicó la querella, de la que fuimos notificados al producirse un allanamiento a la redacción y la detención de 17 periodistas. Entre ellos Ana Guzetti. Fueron innumerables las agresiones hasta la clausura definitiva el 14 de marzo de 1974. Quince días antes, el secretario de Prensa de la Presidencia Emilio Abras nos había planteado la posibilidad de hacer un reportaje televisado al general juntamente con el director de La Opinión, Jacobo Timerman. Nos pareció interesante, ya que de esta forma se frenaría la ya anunciada clausura. Esta no se concretó; luego Abras nos explicó que Lorenzo Miguel le exigió a Perón que clausurara el diario, ya que alentaba la resistencia sindical en Villa Constitución y en Zárate. No cabe duda de que el anciano y enfermo general, que regresa por tercera vez en junio de 1973 y que asume como presidente el 12 de octubre de ese año, no era el mismo que había encabezado un movimiento de renovación social, económica y cultural en la década del ’40, devolviéndoles la dignidad a los trabajadores y defendiendo nuestra soberanía nacional. Este tenía en su laberinto en los ’70 a personajes tenebrosos como Isabel Martínez, López Rega, Lastiri, Villone, Osinde y otros. La historia y ahora la Justicia tendrán que establecer y deslindar responsabilidades, sin dejarse amilanar por quienes intentan encubrir la verdad. Cerca de 1500 asesinados y secuestrados durante este período reclaman justicia. En el devenir histórico siempre existen personajes que muestran dos facetas. El Napoleón que intenta llevar a toda Europa las ideas de la Revolución Francesa es el mismo que, convertido en Emperador, ocupa pueblos y naciones, sometiéndolas a su poder. Es preciso, y hace a nuestra condición de nación democrática, que no existan temas de los que "no se pueda hablar". * Abogado, director de Diciembre 20 |
7. Al intentar la salvaguardia
de la conducción estratégica del Movimiento –luego del artero asesinato
de José Ignacio Rucci que ningún grupo reivindicó en el momento– Perón avala
un plan de disputa frontal contra los "infiltrados" que asoman como enemigos
del gobierno constitucional. Pero lo hace no para colocar al peronismo en
la ultraderecha ni para apañar a ésta, sino para que el Movimiento siga
siendo tercerista, nacional, popular y cristiano. Y para que la normalización
institucional y la revolución en paz puedan llevarse a cabo tras ganar los
comicios por el 63 por ciento de los votos. El plan contra los infiltrados
son directivas de ningún modo secretas que ahora Larraquy presenta como
el descubrimiento de la pólvora. Dichas directivas conforman un conjunto
de medidas de fortalecimiento de la conducción estratégica, en un marco
de violencia impredecible y de unánime apoyo a su segunda reelección presidencial.
8. Apenas se produjo el criminal asalto al Regimiento de Azul (que provocó
las muertes del coronel Arturo Gay y su esposa, entre otros), ocurrido el
19 de enero de 1974, Perón le habla al país por radio y televisión y denuncia
que los atacantes erpianos no son un grupo de delincuentes, sino "una organización
que, actuando con objetivos y dirección foráneos, ataca al Estado y sus
instituciones como medio de quebrantar la unidad del pueblo argentino y
provocar un caos que impida la Reconstrucción y la Liberación en que estamos
empeñados".
De inmediato el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso una modificación
del Código Penal para enfrentar con la ley a los terroristas. Los diputados
de la "tendencia" se opusieron a las reformas y se entrevistaron con Perón,
quien se enfureció ante el rechazo de sus instrucciones: "Nosotros no somos
dictadores de golpes de Estado. No nos han pegado con saliva. Nosotros vamos
a proceder de acuerdo con la necesidad, cualesquiera sean los medios". Una
lectura sesgada de esta declaración puede interpretar que por "medios" podría
leerse "Triple A". Sin embargo, la explosión verbal de Perón respondía a
apaciguar las aguas encrespadas en las Fuerzas Armadas que veían madurar
la precipitación de los acontecimientos.
El 7 y el 14 de febrero de 1974 Perón convoca a los jóvenes adversarios
de la tendencia revolucionaria y les dice que "en el Movimiento se está
produciendo una infiltración que no es precisamente justicialista". Utiliza
su arsenal teórico para acorralar a los que en nombre del peronismo recurren
a la violencia. Sería en vano. Su muerte apresura los enfrentamientos declarados.
Montoneros pasa a la clandestinidad y la respuesta oficial se hace sentir
a través de decretos antisubversivos. Pero la escalada criminal de izquierda
a derecha escapa a cualquier control. Todo ello acompañado de una campaña
de acción psicológica sin precedentes, que provoca la apatía y el hartazgo
de la sociedad receptora del golpe liberal con cierta naturalidad.
9. También es falso de falsedad
absoluta responsabilizar sólo a López Rega de todos los males del tercer
gobierno peronista. Hubo un entramado de relaciones –y en esto acierta Larraquy–
que posibilitaron la instauración del crimen político. Pero la Triple A
fue mucho más que López Rega. Su misterio quedó dilucidado con el golpe
del 24 de marzo de 1976: desapareció mientras desaparecían miles de personas
inocentes.
10. ¿Sabían Perón e Isabel de "las acciones clandestinas e ilegales perpetradas
desde el Estado" como afirma muy suelto de cuerpo Larraquy? La respuesta
es no. Primero, porque individuos enquistados en ciertas parcelas estatales
que cometen delitos no representan "el Estado" y menos puede culparse al
Presidente de esos actos. Segundo, porque hay que tener cuidado en la calificación
de las respuestas represivas del Estado ante cualquier desafío a su monopolio
de la violencia física. Una medida represiva dentro de la ley, nunca es
un crimen ni un acto de terrorismo de Estado. Con ese criterio, cuando un
policía se tirotea con un ladrón y lo mata sería un terrorista y no un defensor
de la seguridad pública. Tercero, porque en aquel momento reinaba la confusión
y la deslealtad. Cuarto, porque es tan complicado y complejo el aparato
estatal en un contexto de virtual guerra civil que resulta imposible saber
a pie juntilla lo que hacen sus integrantes militares y policiales, máxime
con una Presidente en constante debilitamiento y agresión golpista.
11. En conclusión, nos parece aberrante buscar argumentos para colocar al
peronismo en la vereda del terrorismo de Estado. Cargarles a Perón y a Isabel
el estropicio de la Triple A y de la represión ilegal, poniéndolos a la
altura de los chacales de la dictadura, es lisa y llanamente una canallada
oligárquica que sirve a la falsificación de la historia y responde a reiteradas
ignominias contra el Movimiento Nacional y Popular, como el oro nazi, las
cuentas suizas de Evita, el pacto militar-sindical, la creación de una iglesia
nacional peronista, el origen de la subversión, la decadencia del país,
etcétera. Canalladas de esta índole de ningún modo ayudan a saldar el pasado,
recargan los espíritus academicistas e intoxican a las nuevas generaciones.
Pero que nunca olviden los farsantes que "se puede engañar a poca gente
por mucho tiempo y a mucha gente por poco tiempo, pero nadie puede engañar
a mucha gente por mucho tiempo" (Abraham Lincoln)
Fuente: Bambú Press

Que
el árbol no tape el bosque
Por Eva Troxler, 2007 [sobrina de Julio Troxler, asesinado por la Triple A en 1974]
El 8 de agosto de 1974 se realizó una reunión del gabinete presidencial en la residencia oficial de Olivos. En la reunión, presidida por la entonces presidenta María Estela Martínez, decidieron sobre la vida de numerosos argentinos, entre ellas la de Julio Tomás Troxler. Decidieron impartir "justicia" y en forma pronta y muy didáctica se procedió a proyectar sobre una pantalla varias diapositivas con las imágenes de quienes serían "ajusticiados" por sus actividades "subversivas" o "antipatrióticas".
Decreto
"S" N° 261Buenos Aires, 5 de febrero de 1975 VISTO: Las actividades que elementos subversivos desarrollan en la Provincia de Tucumán y la necesidad de adoptar medidas adecuadas para su erradicación: LA PRESIDENTE DE LA NACION ARGENTINA en Acuerdo General de Ministros DECRETA: Artículo 1°: El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán. Artículo 2°: El Ministerio del Interior pondrá a disposición y bajo control operacional del Comando General del Ejército los efectivos y medios de la Policía Federal que le sean requeridos a través del Ministerio de Defensa , para su empleo en las operaciones a que se hace referencia en el artículo 1°. Artículo 3°: El Ministerio del Interiror requerirá al Poder Ejecutivo de la Provincia de Tucumán que proporcione y coloque bajo control operacional el personal y los medios policiales que le sean solicitados por el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), para su empleo en las operaciones precitadas. Artículo 4°: El Ministerio de Defensa adoptará las medidas pertinentes a efectos de que los Comandos Generales de la Armada y la Fuerza Aérea presten a requerimiento del Comando General del Ejército el apoyo necesario de empleo de medios para las operaciones. Artículo 5°: El Ministerio de Bienestar Social desarrollará, en Coordinación con el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), las operaciones de acción cívica que sean necesarias sobre la población afectada por las operaciones militares. Artículo 6°: La Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación desarrollará a indicación del Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), las operaciones de acción sicológica concurrentes que le sean requeridas. Artículo 7°: El gasto que demande el cumplimiento de la misión encomendada por el presente Decreto hasta la suma de pesos CUARENTA MILLONES será incorporado a la Jurisdicción 46, Comando General del Ejército, correspondiente al Presupuesto del año 1975. Artículo 8°:Las disposiciones del presente decreto rigen a partir de la fecha. Artículo 9:Comuníquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y Archívese. [Hay un sello que dice: Decreto "S" N° 261] FIRMADO: María Estela de Perón - Presidente de la Nación Alberto L. Rocamora - Ministro del Interior e interino de Justicia. Oscar Ivanissevich: Ministro de Educación Alberto J. Vignes: Ministro de Relaciones Exteriores y Culto. Adolfo M. Savino: Ministro de Defensa José López Rega: Ministro de Bienestar Social Alfredo Gómez Morales: Ministro de Economía Ricardo Otero: Ministro de Trabajo |
Una vez terminada la reunión presidencial, un ministro integrante del gabinete, espantado ante semejante espectáculo, decidió comunicarse con Julio Troxler para comunicarle y advertirle sobre su suerte. Le aconsejó ausentarse del país para salvar su vida, pero Julio no quiso. Argumentó que él no tenía nada que ver con esas denuncias, que estaba en condiciones de probar la inconsistencia de esos cargos infundados y que de su vida tanto pública como privada nada tenía que ocultar. Semejante actitud heroica le costó muy caro, pues pocos días después, el 20 de septiembre de 1974, cayó asesinado en el barrio de Barracas por la organización terrorista Triple A, que reivindicó el hecho a través de comunicados enviados a los medios de comunicación.
Este y otros datos más forman parte de la denuncia que efectuara uno de los hermanos de Julio, Federico Guillermo Troxler, el 10 de enero de 1978 desde su exilio en la ciudad de México. Ante la falta de respuesta por parte de la justicia argentina, volvió a reiterar la denuncia, esta vez con fecha 31 de julio de ese mismo año y otra más el 11 de diciembre, como asimismo también elevara copias de la denuncia a los medios gráficos La Prensa, Clarín y La Nación con fecha 30 de enero de 1978; y los diarios El Patagónico el 4 de abril y Crónica el 10 de abril del mismo 1978, de Comodoro Rivadavia, ciudad de residencia de Federico Troxler hasta antes de estos hechos. En la denuncia relata los pasos en la investigación que realizara Federico junto a otro hermano, Bernardo Ignacio Troxler. Ambos, en la necesidad de sentar constancias y en la búsqueda hasta las últimas consecuencias de los culpables del vil asesinato de su hermano Julio, y recurriendo a todas las instancias posibles, deciden hacer primero la denuncia policial pero se encuentraron con la negativa a recibirlos en la sede policial cercana al hecho negando inclusive lo sucedido.
Por tal motivo es que luego se dirigen con riesgo de sus vidas a la cueva del lobo, es decir a la Policía Federal donde fueron recibidos por el mismo Jefe de la repartición, comisario Alberto Villar. Durante la audiencia, Villar lo único que hacía era contestar con evasivas y burlarse de los denunciantes. Llegó a jactarse que no habían tenido tiempo de dedicarse al caso del asesinato de Julio y que posiblemente había sido la CIA la autora del hecho. Llegado a este nivel en la charla es que ambos hermanos le dicen a Villar que ellos sabían perfectamente que el asesinato había sido dispuesto en una reunión del gabinete presidencial. Dos días después de esta audiencia, varios sujetos se apersonaron con la intención de detenerlos en la confitería "El Molino", frente al Congreso Nacional donde los hermanos estaban realizando gestiones con legisladores continuando con las investigaciones del asesinato.
A esta altura de las circunstancias, inmediatamente se dirigen a la Secretaría de Defensa, logrando ingresar ya que uno de los hermanos, Bernardo, es ex suboficial del ejército, dado de baja cuando el levantamiento militar del general Valle en 1956. Una vez dentro de las fauces de la bestia, y luego de mucho insistir, los reciben finalmente nada más y nada menos, que los generales Jorge Rafael Videla y Roberto Viola. En la audiencia expusieron y relataron los hechos solicitando además garantías, por el hecho de que estaban siendo perseguidos. Los generales, por supuesto, negaron todo aduciendo que "en el país había un gobierno legalmente constituido". Pronta y finalmente, los hermanos dan su último recorrido, hasta llegar a la embajada mexicana a solicitar asilo político.
Salieron del país rumbo a México el 4 de octubre de 1974. Por último, en la denuncia Federico solicita a la Corte Suprema que ordene por donde corresponda a tomar declaración a todas las personas mencionadas en la denuncia, es decir, a los ex miembros del Gabinete Nacional, a la ex presidente María Estela Martínez, a Jorge Rafael Videla y a Roberto Viola y que se adopten todas las medidas sobre la investigación según surjan a través de las declaraciones que se tomen a las personas mencionadas. La causa finalmente quedó asentada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 5 de Buenos Aires, con número 2225.
Felicito que la causa por la Triple A se abra después de tantos años para hacer justicia ante tantos asesinatos impunes. Felicito que estén detrás de los matones mercenarios ejecutores y que se los encarcele. Pero los felicitaré aún más cuando hagan justicia con los autores intelectuales de esta organización siniestra y que aún están con vida y en sugestivo silencio y que tuvo como objetivo la eliminación sistemática de los mejores hombres y mujeres que dio el país. Fueron el camino de entrada para lo que luego realizara la dictadura de 1976.
Fueron los cómplices para que se llevara el plan sistemático de desaparición de personas y desnacionalización económica y de mayor sometimiento nacional. Quiero decir con esto que no nos quedemos sólo con una parte de la causa y con unos cuantos y nos perdamos de vista la profundidad de protagonistas ideólogos y cómplices, los que idearon con sus mentes perversas semejante accionar y de aquellos que sabiendo aún hoy callan teniendo mucho que contar.
Eva Troxler -
eva_troxler@yahoo.com.ar
Fuente: Bambú Press

Un
setentismo escarmentado y la necesidad de volver al Nacionalismo Popular
Por Jorge Eduardo Rulli
1974Por Jerónimo Podestá (ex obispo de la Iglesia católica) A la muerte de Perón se produce un vacío político. Los síntomas de confusión, ambigüedad y frustración ya existían, pero la confianza depositada en el Líder había permitido seguir adelante. Sin duda muchas actitudes de Perón, y muchos actos de gobierno, creaban indudable perplejidad en los sectores revolucionarios del peronismo, tanto más que llevaban tranquilidad y merecían la aprobación de los sectores tradicionalmente opuestos al peronismo. Todo el sector liberal capitalista propiciaba la nueva imagen de Perón, el "Perón bueno", no sectario, gestor de la "Unión Nacional". Había terminado el "antiperonismo". Los elementos de perplejidad y desconfianza ante el nuevo gobierno de Perón eran sumariamente los siguientes: - La confusa e inexplicable matanza de militantes peronistas revolucionarios en el aeropuerto de Ezeiza el día de la llegada definitiva de Perón, durante el gobierno de Cámpora. - La no iniciación de la investigación correspondiente a esta matanza y también a la matanza de guerrilleros en la Base Naval de Trelew, durante el anterior gobierno de la dictadura militar. - La impuesta designación de Isabel Perón a la vicepresidencia. - El mantenimiento de López Rega como figura prominente. - La designación de Gelbard como Ministro de Economía, persona evidentemente ligada al capitalismo y al Departamento de Estado americano. - La sanción de la Ley de Asociaciones Profesionales que reforzaba el control burocrático de los sindicatos. - La decisión de diferir para una fecha no precisada la reorganización democrática del Partido y del Movimiento Peronista. - El intento de organizar burocráticamente a los sectores de la Juventud y someterlos al control del vértice partidario. - La exclusión de los representantes de la Juventud del Consejo Superior del Movimiento Peronista. - El no reconocimiento oficial por parte del Partido de los locales y centros de acción política abiertos por la Juventud Peronista. - La sanción de una Ley Represiva, que reiteraba y aún superaba las disposiciones de la Ley de Represión sancionada durante la dictadura militar y que había sido abrogada inmediatamente después del triunfo peronista. (La sanción de esta Ley, forzó la renuncia de los diputados que representaban al sector de la Juventud. Este fue el primer choque manifiesto de Perón con la Juventud Peronista). - El comienzo de actos de violencia contra locales, centros políticos y militantes de la Juventud. - La designación como Jefe y Subjefe de la Policía federal de los mismos comisarios que habían actuado durante la dictadura militar, notorios por sus hechos y por su mentalidad "fascista". (En ese momento se produce el asesinato de Rucci, secretario general de la CGT, adictísimo a Perón. La ejecución la realiza Montoneros, grupo armado y cerebro político de la Juventud). - La muerte de Rucci provoca la irritación de Perón y provoca un enfrentamiento público entre Perón y la Juventud, en la celebración del 1º de Mayo, en la histórica Plaza de Mayo. - Los "slogans" coreados por la Juventud contra la burocracia sindical, contra López Rega y contra Isabel, provocan a Perón. Este en su discurso hace el elogio de los dirigente sindicales y olvida a los dirigentes juveniles muertos en la lucha. Los "slogans" de la juventud arrecian. Perón se refiere entonces en forma insultante a la Juventud y ésta se retira imprevistamente de la plaza. Desde el comienzo del proceso, quizas los más realistas fueron los exponentes del pueblo sencillo, la gente que conforma la masa popular, que sin perder su adhesión a Perón, mantuvieron una actitud espectante y quizás un tanto escéptica. Entonces la lucha parecía reducirse a sectores internos del peronismo por alcanzar la hegemonía dentro del Movimiento. Incluso los actos de violencia tenían -al menos aparentemente- el sentido de una lucha entre sectores del peronismo, al margen de la cual quedaban los sectores liberales no peronistas que siempre bregaron -y lo siguen haciendo- por "el mantenimiento de la legalidad" y por la condenación declamatoria de la violencia, sin discernir sus orígenes ni discriminar sus causas. Al margen también de este proceso deben colocarse algunas acciones de la guerrilla del ERP de inspiración trotstkista. En cambio los militantes e intelectuales del peronismo revolucionario trataron hasta el fin de encontrar explicaciones a las actitudes mas desconcertantes de Perón, recurriendo a sutiles análisis de táctica política. La Juventud Peronista, columna vertebral de la "Tendencia Revolucionaria" –(la "tendencia" involucraba a algunos sectores más radicalizados del peronismo y menos "ortodoxos" como el Peronismo de Base)- sostuvo hasta el 1º de Mayo la identidad de sus "objetivos estratégicos" con los de Perón. Se afirmaba la coincidencia con Perón en cuanto al objetivo inmediato de la estrategia revolucionaria, la "Liberación Nacional", a pesar de que se reconocía una discrepancia en cuanto a las concepciones tácticas. El ulterior objetivo estratégico de la Tendencia, la instauración de la "Patria Socialista", ya había sido desvirtuado por Perón, al proponer como "socialismo" el modelo de De Gaulle. El oficialismo del Partido contrapuso el lema de "Patria Peronista" al lema de "Patria Socialista" usado por la Tendencia. Desde el gobierno se lanzó como lema expresivo de la concepción oficial de la liberación, el slogan de tinte fascista de "Argentina potencia". En los actos partidarios, los sectores "ortodoxos" o "verticalistas" del peronismo, opusieron a los estribillos de la Juventud, el grito de: "Ni yankis ni marxistas; peronistas". La Juventud Peronista sin renunciar al objetivo ulterior del socialismo, optó tácticamente por silenciarlo un poco, tanto más que Perón nunca lo condenó ni lo desmintió abiertamente. Al producirse el choque personal con Perón, un sector se deglosó de la Juventud de la Tendencia, con el rótulo de "Lealtad" que ahora, a la muerte de Perón ha quedado indefinido y desubicado. Aun cuando el proceso ya estaba en virtual crisis y las tendencias fascistas se insinuaban más decididamente, la presencia de Perón daba el mínimo de cohesión dentro del Movimiento y un cierto equilibrio de fuerzas que servía de freno a los excesos de la derecha, manteniendo así un resto de esperanza en una posible reorientación de la política. De hecho, durante la vida de Perón no se llegó a declarar fuera de la Ley al grupo Montoneros, ni a declarar oficialmente que la Juventud Peronista quedaba fuera del peronismo. Mientras la Juventud revisaba sus posiciones políticas y hacía su autocrítica, se produce el último acto público con la presencia de Perón, el 12 de junio en la Plaza de Mayo. El acto organizado por la CGT como demostración de un masivo apoyo popular a Perón (corrieron voces de que se estaba creando una oposición a Perón) contó con un concurso un poco menor de público al no asistir el sector de la Juventud. Esta vez Perón no atacó a la Juventud sino que denunció, por primera vez desde su retorno al gobierno, una confabulación de sectores extrapartidarios, no bien determinados, pero que -según se dijo- se expresaban a través de algunos órganos de prensa de la vieja oligarquía. Algunos pensaron que Perón intentaba iniciar un cambio de rumbo en su política. Sin embargo lo que aparece más manifiestamente en el discurso es el tono como de despedida de su pueblo y la consiguiente afirmación: "Perón no tiene herederos. El único heredero de Perón es el pueblo". En el mismo discurso Perón avanza también la hipótesis de que no debe hacer un sacrificio inútil y que si su presencia no arregla el país, está dispuesto a renunciar. Más aún, hay quienes afirman que ya tiene todo dispuesto para su partida con Isabel y López Rega y que precisamente el acto organizado por la CGT, tiene como único objetivo constreñir a Perón para que se quede. De todos modos, la muerte de Perón termina con todas estas hipótesis y conjeturas. Es una especie de hora cero, caracterizada por un gran vacío de poder. No se trata simplemente del vacío que deja un gran conductor y un líder carismático, ciegamente seguido por su pueblo, pero que deja tras de sí una sólida corriente política, bien definida, que se expresa a través de un Movimiento organizado y sólidamente constituído. No. Detrás de Perón queda un conglomerado de dirigentes peronistas, repartidos en grandes grupos y sectores, de acuerdo a los particulares cálculos y a sus diversas apetencias; queda la confusión y la angustia; queda una sórdida lucha por el poder; queda la frustración de un pueblo que la siente de una manera más o menos explícita, según el grado de su conciencia política. Queda al descubierto la debilidad del peronismo en su aspecto ideológico y estructural (...) Fuente: Nac&Pop |
Mi anterior editorial motivó
para mi sorpresa, muchas y diversas adhesiones, como si hubiese aportado
a una cierta necesidad de ponerle palabras a ciertos conflictos irresueltos
que venimos arrastrando, y que sabemos que nos condicionan, pero que nos
resulta difícil afrontar.
En realidad estas editoriales de Horizonte Sur, suelen girar siempre sobre
las mismas pasiones, soy consciente que repito una y otra vez, el asalto
de la razón sobre los mismos problemas, que cada vez busco una mayor aproximación,
abordándolos desde diferentes ángulos.
Como a tantos, me desvelan los interrogantes sobre la tragedia que arrastró
a nuestra generación y a la vez, el misterio de la vida y de la continuidad
del pensamiento político en los jóvenes de hoy y que se expresa ya en mis
propios hijos. El peronismo insurrecto de los años cincuenta organizó los
pensamientos de nuestra generación hasta avanzados los años sesenta.
En otros pueblos latinoamericanos fueron en forma similar, otras expresiones
del nacionalismo popular del continente, los que determinaron la política,
los entusiasmos, la mística de la entrega a grandes ideales, los relatos
épicos que nos hacían ver como continuadores de los héroes de la independencia,
el sueño de la patria común, etc.
Yo recuerdo que en el año 55, bajo la llamada Revolución Libertadora, y
cuando tenía apenas 16 años y existía una notoria carencia de literatura
de barricada en las librerías de Buenos Aires, solía reemplazarla buscando
en las librerías de viejo de la calle Corrientes manuales del aprismo peruano,
bibliografías sobre el nacionalismo revolucionario de Bolivia, los escritos
del viejo Luis Alberto de Herrera del Uruguay, o literatura del partido
nacionalista de Puerto Rico y de la vida de su líder encarcelado por los
yanquis, el martirizado Don Pedro Albizu Campos.
Aquellos jóvenes que fuimos, nos formamos de esa manera, en el espíritu
de la Patria Grande, en la necesidad de revisar nuestra propia historia
y en una manera de vivir la acción política como un acto permanente de servicio,
donde lo más importante siempre era interpretar lo que el pueblo quería
y ser capaces de elaborar prácticas que mantuvieran la unidad del conjunto.
Recordemos esto, porque esos modos de ordenar el pensamiento político comenzaron
a modificarse en los años sesenta, cuando bajo la influencia de la revolución
cubana llegaron a nosotros otros criterios políticos, otros desafíos y competencias
que no habían existido hasta entonces… y llegaron además los manuales de
marxismo que nunca habíamos conocido.
Comenzamos imperceptiblemente a cambiar las miradas y a ordenar el mundo
desde nuevas perspectivas, perspectivas en que las luchas del Komintern
o las rebeliones espartaquistas fueron reemplazando gradualmente los fogones
de Artigas o los levantamientos gauchos que eran hasta entonces nuestras
inevitables referencias.
¿Cómo se manifestó ese mestizaje?
Se expresó antes que nada, en desmedro de las concepciones que hacían necesario
e imprescindible el accionar articulado del conjunto.
Gradualmente, se fue imponiendo la lógica del amigo/enemigo en el propio
campo popular, y su primera expresión de derrota fue el fracaso de la estrategia
del esquema de conducción CUADRUNVIRATO/MRP/FAP liderado por Héctor Villalón,
Sosa, Valota y Gustavo Rearte, en los años 64/65, y como consecuencia de
ello, que el primer retorno frustrado de Perón, quedara en manos de Vandor
y del sindicalismo.
Hacíamos con ese gigantesco fracaso nuestras primeras armas en las doctrinas
que nos llegaban desde el exterior, y que enseñaban que antes de enfrentar
al enemigo, había que limpiar u homogenizar las propias filas en el campo
popular, resolviendo las contradicciones internas.
Pocos años después todo fue peor, y las nuevas lógicas que impuso un marxismo
que confundía la guerra con la lucha social, no tendrán reparo en asimilar
la idea de enemigo tradicional con la de enemigo interno y se equipararán
sin mayores escrúpulos a muchos dirigentes sindicales con los peores representantes
de la oligarquía y del imperialismo.
En el año 68, la convalecencia forzada que realicé en Cuba durante todo
un año, debido a las torturas sufridas durante la dictadura de Onganía,
me permitieron estudiar a fondo la historia cubana y en particular la historia
de la revolución. Y allí descubrí con absoluta sorpresa, que la revolución
cubana de los barbudos, había sido peronista…
¿Qué quiero decir con esto?
Que había sido gestada y llevada a cabo desde procesos nacionalistas y populistas,
en los mismos términos, prácticas e improvisaciones propias del campo popular,
que en ese momento se reprobaban tan duramente…
Tuve algunos intercambios epistolares sobre estos hallazgos con Leopoldo
Marechal y otros compañeros, y alguna correspondencia mía desde la isla
redescubriendo los costados peronianos de la revolución, y en torno a la
vida de Frank País, circularon profusamente entre los activistas de la época.
No obstante, una golondrina no hace verano, ni siquiera para la propia golondrina…
que venía a ser yo en ese caso… muy pocos meses después en Puerta de Hierro,
dialogando con Perón, registro una anécdota que expresa como pocas los pensamientos
de época en que yo me encontraba imbuído.
En un momento dado el viejo interrumpe mi discurso y un poco paternal y
con mucho de reprobación me dice: "¿Rulli, que quiere? ¿Qué haga la revolución
solamente con los buenos?".
He repasado muchas veces aquel momento, con una mezcla de ternura y de disgusto
por mis propias concepciones de entonces, pero siempre concluyo en lo difícil
que resulta sustraerse a los pensamientos dominantes de la época. Las lógicas
marxistas con que se ordenaron los pensamientos y las políticas del setentismo
naciente, fueron como un huracán que nos arrastró a todos en aquellos años
y aunque muchos nos resistiéramos, no pudimos sustraernos a los grandes
relatos.
Pues bien, a lo que voy, es que todo aquello se derrumbó luego, que se cayó
en los fracasos innumerables de las revoluciones foquistas a todo lo largo
y ancho de la América Latina, que se cayó con la caída del muro de Berlín
y se terminó para siempre con la implosión de la URSS en el 89, y el descubrimiento
de su entraña horrible de trabajos forzados, matanzas y archivos represivos…
Aquello fue un fin de época pero también, fue un desastre terrible y además
previsible, aunque no por ello menos devastador.
Las consecuencias para nosotros de aquellas lógicas perversas, fueron que
los propios revolucionarios construyeron y facilitaron en la Argentina el
camino de la contrarrevolución, que su ceguera obstinada imaginó a lo mejor
enemigo de lo bueno, y terminó consolándose en los finales del 75 y principios
del 76, con que el golpe militar ayudara a poner las cosas en blanco y negro,
tal como ellos mismos habían sido enseñados a verlas en los manuales de
marxismo.
Pero la realidad no es ni ha sido nunca en blancos y en negros, todo lo
contrario, y el precio que pagamos todos por aquellos caminos sin retorno
fueron espantosos.
Han transcurrido treinta años desde entonces.
La URSS hace mucho que no existe y extraordinariamente todo lo concerniente
a ella son cosas de las que resulta poco oportuno hablar porque incomodan…
en especial para los comunistas y el grueso de los progresistas que hacen
como que no hubiese ocurrido nada… simplemente del tema no se habla…
Fidel ha llegado a los 80 años y está internado por razones de salud, sin
embargo nos continúa indicando cuál es el camino, y por lejos, de los líderes
latinoamericanos es el que mayores adhesiones populares despierta…
Chávez nos propone un Socialismo del siglo XXI que la anciana Marta Harnecker,
próxima al líder venezolano, piensa enriquecer con sus antiguos manuales
de marxismo reeditados.
Y a lo largo del continente muchos teólogos de la Liberación de los años
60, que a diferencia de Leonardo Boff no han descubierto todavía el mundo
maravilloso de la Creación, y a los que en aquel entonces les costó mucho
su conversión, como si el tiempo no hubiese transcurrido, continúan defendiendo
de posibles relecturas críticas a una visión estricta del marxismo.
En la Argentina, donde la Historia y las historias no resueltas tienen tanto
peso, habría sido tal vez previsible que el fracaso del setentismo nos hiciera
retornar a las lógicas anteriores.
Pero no ha sido así.
Lo que ha retornado es un setentismo lavado, edulcorado, un setentismo que
nada entre las aguas del "nomeacuerdo" y de "aquellonosehabla", y que por
suerte es un setentismo pacífico, aunque mantiene las lógicas del amigo/enemigo
que ahora se dirimen políticamente: "te bajo de la lista, no te atiendo,
no tenés presupuesto y dejás de existir.:." y cuando uno recuerda los setenta,
en verdad da gusto de vivir ésta época que, frente a aquella, parece una
fiesta…
Lamentablemente, y tal como decíamos en la editorial anterior, este setentismo
es también un setentismo escarmentado, amigo de avanzar a paso de hormiga
y de no revolver las aguas, no sea cosa que los fantasmas de las profundidades
se despierten.
Y así vamos, descubriendo a diario cambios y medidas de gobierno que nos
parecen correctas, y que no podemos dejar de apoyar, mientras vemos a la
vez, con creciente preocupación cómo por debajo, las corporaciones continúan
sus inversiones y el desarrollo de sus estrategias de colonización, absolutamente
impunes, moviéndose y creciendo en la ceguera conceptual sobre los modelos
que, les posibilita este setentismo progresista que hoy gobierna.
Creemos con Michael Hardt que la espiral de la historia nos pone ahora en
situación de semejanza con la posguerra europea y con el espíritu de los
Movimientos de Liberación Nacional que se generaron en aquellos años.
También coincidimos en que si las circunstancias se asemejan, no ocurre
lo mismo con nuestras sociedades. Los viejos proyectos desarrollistas y
de integración nacional hoy serían impensables.
Las nuestras, las actuales, son sociedades plurales, fragmentarias y segmentadas,
son como mosaicos de expresiones y demandas diversas en los grandes marcos
de la Globalización planetaria y de reconstrucción de los mercados regionales.
Por eso insistimos en que el pensamiento político necesita abrevar en los
conocimientos que proporciona la Ecología. En ella podríamos aprender a
cómo articular esa diversidad de las nuevas sociedades. Pero de poco servirá
lo que hagamos sino retomamos el fluir de pensamiento interrumpido en los
años sesenta.
Esa es en definitiva la experiencia que estamos transmitiendo. La de ser
capaces de reflexionar sobre los años setenta, asumiendo los errores y sus
fracasos, para retomar los flujos de la historia interrumpidos o distorsionados.
Necesitamos de esa fuerza cultural que alguna vez llamamos el Pensamiento
Nacional.
Si no somos capaces de abrevar en esas fuerzas antiguas no podremos generar
un Proyecto de país que nos permita decidir qué modelo de vida queremos
y que nos posibilite repoblar con familias y con pueblos rurales los territorios
vacíos, para instalar desarrollos locales con Soberanía Alimentaria.
Fuente: www.grr.org.ar
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