| "No luchamos contra un gobierno determinado, sino contra todos los que hacen posible la esclavitud de la patria y del pueblo argentino. Nuestros objetivos son, pues, la liberación del país entregado al neocolonialismo desde 1955, y la soberanía popular usurpada por los que han ocupado el poder desde esa fecha. Con ese concepto y con esa finalidad, cada peronista ha de ser un combatiente en la forma en que cada uno sea capaz de luchar y ser provechoso. (…) Las Formaciones Especiales, encargadas de esto último, deben tener características especiales y originales, como especiales y originales son las funciones que deben cumplir. Ellas actúan tanto dentro de nuestro dispositivo, como autodefensa, como fuera de él, en la lucha directa de todos los días dentro de las formas impuestas por la guerra revolucionaria." Juan Domingo Perón, Mensaje a la juventud reunida en el Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes en Rosario, Mayo de 1971 |
Cronología de un
derrumbe. Los hechos de 1974
En solo unos meses se derrumbaron todos los
espacios políticos de poder que ocupaba la Tendencia Revolucionaria del
peronismo. La renuncia de Cámpora inicia el
repliegue inevitable, pero es en 1974 cuando ese repliegue se convierte en
práctica disolución de una heterogénea corriente interna que supo atravesar al
Movimiento Peronista con un discurso innovador y revolucionario, que había
generado espacios multitudinarios de participación y que inclusive pudo disputar
porciones de poder a la columna vertebral del sindicalismo más ortodoxo.
En enero de 1974 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP),
brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, ataca un
cuartel militar en la localidad de Azul. El
gobierno aprovecha la coyuntura y lanza una ofensiva general contra todos los
funcionarios vinculados a la Tendencia Revolucionaria.
Es desplazado el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Oscar
Bidegain, a quien el presidente Perón acusa directamente de "connivencia con
la subversión", y reemplazado por el vicegobernador Victorio Calabró, hombre de
derecha apoyado por el sindicalismo ortodoxo, el empresariado (entonces llamado
"la patronal") y la iglesia católica.
En la Provincia de Córdoba, un
mini-golpe de Estado a escala provincial
conocido como "Navarrazo" (una insurrección de la policía provincial
dirigida por el teniente coronel Navarro, con apoyo de la burocracia
sindical, sectores militares, eclesiásticos y grupos nacionalistas de derecha), termina con el
gobierno popular de Ricardo Obregón Cano y Atilio López entre la
resignación generalizada de la población civil. Los sindicatos clasistas y
combativos de Córdoba, (SMATA de René Salamanca y Luz y Fuerza de Agustín Tosco)
no pueden evitar la caída del gobierno provincial. El mini golpe es avalado
explícitamente por el gobierno nacional, quien envía una intervención para
blanquear técnicamente la destitución del legítimo gobierno.
| Carta del
Presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la guarnición
Azul Buenos Aires, 22 de enero de 1974 Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y soldados De la Guarnición Azul S..../....D Como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974. Los ejemplos dados por los jefes y oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los suboficiales y soldados que- con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de la Armada y la Fuerza Aérea. Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en la que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo. El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral. Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que esta empeñado en exterminar este mal, y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros. La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas. Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República. Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel GAY y Teniente Coronel IBARZABAL. Tengan la certeza de que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación. Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo. Juan Domingo Perón Presidente de la Nación |
En Mendoza el gobernador Alberto Martínez
Baca es forzado a abandonar su cargo.
Se consolida el poder de la derecha peronista: el comisario
Alberto Villar se convierte en jefe de la Policía Federal y Luis Margaride asume al frente
de la Superintendencia de Seguridad.
Se define tajantemente a la "subversión" (figura
no definida en el código penal) como el enemigo principal. Desde los inicios
como Nación, pero especialmente en los gobiernos militares -acrecentándose
durante la revolución fusiladora y Onganía- el término era sacado
convenientemente de la galera discursiva militar, encuadrándolo en difusos
señalamientos de "comunismo internacional", "comunismo apátrida", "marxismo
foráneo", "enemigo interno", etc. Pero en su acepción cruda y orientada a la
demonización específica de los actores armados (sobre todo ERP y Montoneros) el
término paradigmático se consolida en el imaginario social en este período. La
sociedad civil aceptó y acató este discurso hasta bien entrada la democracia
(1983); por otro lado los medios de comunicación prohijaron posteriormente el asentamiento de
la teoría de los dos demonios aludiendo a "la "subversión de izquierda y de
derecha".
Se afianza la estructura organizativa y se incrementa el accionar de la
banda criminal Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Dirigentes sindicales
combativos, abogados defensores de presos políticos y militantes de
organizaciones de izquierda, que incluso no solo no apoyaban sino que denostaban
ideológicamente la lucha armada, son víctimas del terrorismo
paraestatal ejercido por esta organización clandestina, creada a fines de 1973 y
dirigida por José López Rega, ministro de Bienestar Social inamovible desde
Cámpora a Isabel. El primer atentado de la Triple A se
produjo el 21 de noviembre de 1973 cuando hicieron volar el auto del senador
radical Hipólito Solari Yrigoyen, que salvó milagrosamente su vida, aunque
sufrió severas consecuencias. A partir de allí, en pleno gobierno peronista
(Perón hasta su muerte y luego Isabel) y hasta el golpe de marzo de 1976, la
Triple A mató -entre otros- a Silvio Frondizi, hermano del ex presidente Arturo;
Julio Troxler; Alfredo Curutchet; Rodolfo Ortega Peña; Atilio López; la bebé de
4 meses de Raúl Laguzzi. La CONADEP, puesta en marcha por el gobierno de Raúl
Alfonsín, probó la intervención de la Triple A en 19 homicidios en 1973, 50
en 1974 y 359 en 1975. La dictadura genocida llevaría esta progresión al
infinito.
Acto del 1º de Mayo:
Momento álgido en el enfrentamiento entre Perón y la Tendencia Revolucionaria.
Aunque es muy difícil erradicar del imaginario social la alusión a la
"expulsión", la descalificación hacia los díscolos "imberbes" provoca que una
tercera parte de la concurrencia abandone masivamente el acto convocado en Plaza
de Mayo.
Ocho diputados nacionales de la Juventud Peronista renuncian a sus bancas [ver
video con fragmento del discurso de Perón]
El 11 de mayo Carlos Mugica es asesinado por la
Triple A cuando salía de oficiar misa.
El 1º de julio, a poco de iniciar su tercera presidencia, muere Juan
Domingo Perón. Lo sucede María Estela Martínez de Perón. Se profundiza el
proceso de desplazamiento de los sectores combativos del peronismo de los
diferentes espacios institucionales que aún cubrían. López Rega se convierte en el hombre fuerte del gobierno. En
agosto el ministro de Educación Taina es reemplazado por el derechista Oscar
Ivanissevich. En la Universidad de Buenos Aires es designado como rector
Alberto Ottalagano, del mismo signo ideológico que el anterior. Las
organizaciones estudiantiles comienzan a replegarse.
En septiembre la organización Montoneros pasa
a la clandestinidad. El ERP instala una compañía de combate en los
montes tucumanos.
En solo un año, 1974, la Tendencia Revolucionara perdió prácticamente todos los espacios de poder político que, obviamente, no le interesaban en absoluto. Mucha sangre, muchos muertos fueron necesarios para llegar al convencimiento que las intituciones del Estado de derecho y la democracia representativa son valores dignos de ser ocupados y preservados. En ese sentido la sangrienta bisagra del 76 cerró abruptamente un extenso período histórico (1930-1976) donde la alternancia entre gobiernos civiles y militares era considerada como natural y hasta necesaria, y los golpes militares como un simple trámite administrativo que la sociedad debía soportar. La institucionalidad y la democracia lograron cristalizarse como valor solo después de un intenso y prolongado baño de sangre. Y de 30.000 desaparecidos.
Fuente: www.elortiba.org
Por Aritz e Iciar Recalde
[De: Universidad y Liberación Nacional. Un estudio de
la Universidad de Buenos Aires durante las tres gestiones peronistas: 1946-1952,
1952-1955 y 1973-1975. Puede descargar el libro completo desde el enlace de
eSnips, pdf 3,70 MB]
|
|
| Descargar Aritz e Iciar Recalde - Universidad y Liberación Nacional |
| Hosted by eSnips |
El General Perón llegaba al poder en el marco de
una holgada victoria electoral,(257) en un contexto dificultoso, tal como
comentáramos en páginas precedentes. El Pacto Social encontraría graves pujas de
poder y Perón, pese a garantizar la unidad entre adversarios durante un tiempo,
estaría lejos de ser garantía del orden político nacional. Los reclamos por
aumento de precios de la CGE mostrarían a la burguesía argentina, con actitudes
similares a las tomadas frente al segundo gobierno justicialista y los Congresos
de la Productividad, que el modelo distribucionista del peronismo era
cuestionado. La burguesía argentina, repitiendo un rasgo típico de los
capitalistas del Tercermundo, preferiría ante las amenazas de los sindicatos,
pactar con los militares y el capital trasnacional contra la CGT.
A costa de no claudicar parte de la rentabilidad de sus ganancias, la burguesía
nacional sería su propia asesina, tal como quedaría expresado a través las
medidas implementadas con posterioridad a la caída de Perón y con las políticas
económicas de período que va de 1976 a 1990. Ahora bien, no todos los aumentos
de precios eran simplemente parte de un cómodo acuerdo político, sino que
expresarían además, los virajes de la economía internacional y el consecuente
aumento de los insumos importados. El cuello de botella de la economía mundial,
el aumento del precio del petróleo y el cierre del mercado europeo a la carne
argentina, marcarían la imposibilidad de reconstruir el frente de 1945 y el
pronóstico augurado por Cooke en los años anteriores, aparecería como una
revelación a los ojos del tercer peronismo. Ahora bien, a diferencia de los
planteos de Cooke, no estarían dadas las condiciones políticas y organizativas
de los sectores populares para llevar la revolución hacia la izquierda y el
gigante invertebrado no abandonaría su condición de ser el hecho maldito del
país burgués: jamás sería su superación. La disputa contra los ajustes del
imperialismo y la avanzada de la reacción interna, no atarían el destino de la
Argentina al bloque Tercerista, ni la conducirían hacia el socialismo nacional
como suponía Cooke, sino que los sectores dominantes terminarían aplastando la
organización popular y situando a nuestro país como títere del bloque de los
aliados vencedores de la Segunda Guerra Mundial.
La CGT podría acompañar las críticas de Perón y el sector lopezreguista a la
Tendencia y a los programas de la izquierda peronista, pero dada su condición de
ser representante gremial de los intereses de los trabajadores, bajar las
banderas de la lucha en manos de los empresarios y de la derecha del Movimiento,
le quitaría espacio en la arena política y perdería con eso su legitimidad ante
los trabajadores. Estos últimos, pese a no acompañar el programa socialista de
la Tendencia, no estarían dispuestos a modificar sus condiciones de vida
producto de varias décadas de lucha. Ante los aumentos de precios, las huelgas y
la disputa sindical contra la patronal, estarían al pie del cañón. Pese a estas
internas entre la CGT, la CGE y la Tendencia, el verdadero enemigo del pueblo
estaría al acecho y sería el garante de que los conflictos dentro del frente
nacional se resolvieran sobre la espalda de los trabajadores, sobre la
estructura de la industria y a través del quiebre de la cultura nacional. Las
multinacionales, el capital financiero, los terratenientes y los importadores,
serán los grandes operadores del imperialismo en tierras del sur americano.
Contra el imperialismo económico a la vuelta de la esquina, el peronismo
desarrollaría el programa de la independencia económica. La política económica
del tercer peronismo sería nacional, industrial, popular y antiimperialista como
en sus dos primeros gobiernos y esta vez, estaría en manos del ex delegado de la
CGE, José Ber Gelbard, lo mismo que durante el período de Cámpora y de Lastiri.
El rumbo de la economía sería uno de los puntos inmodificables del tercer
gobierno peronista y se mantendría inquebrantable mientras el General permaneció
con vida. La fórmula económica del tercer gobierno, sería similar a la primera
presidencia en lo que respecta al rol que deberían jugar los terratenientes:
como proveedores de los alimentos a buen precio para mantener bajo el costo del
salario de la industria y como dotadores de divisas para la importación de
maquinaria industrial. Para garantizar este último punto y de manera similar al
Segundo Plan Quinquenal, Gelbard intentaría que el campo aumentara la
productividad. La fórmula esta vez, estaría dada por la expansión de la
explotación de tierras más allá del corazón de la Sociedad Rural Argentina
centrado en la Pampa Húmeda: un proyecto de una nueva Ley Agraria establecía un
impuesto a la renta potencial de la tierra. El proyecto nunca dejaría de ser tal
y la ley no sería sancionada en el Parlamento. Este esquema de proyecto de ley
se complementaría con un sistema de retenciones a las exportaciones. La
hegemonía de los programas de la CGE sobre las multinacionales y el capital
financiero, obligaría a la banca a ponerse al servicio de la producción nacional
bajo la tutela del Estado, que con estas medidas, intentaría cerrar el grifo de
la especulación financiera. Se nacionalizarían los depósitos bancarios y se
generarían líneas de crédito especiales para la industria nacional.
Los gobiernos del lobby de las grandes multinacionales y los banqueros
extranjeros, base del endeudamiento y el derroche del trabajo nacional expresado
en fuga de capitales y especulación financiera, tendrían un tope con el gobierno
popular. Las multinacionales verían reducido su espacio en la mesa de toma de
decisiones del Ministerio de Economía, tal 259 como habían sido tiempo atrás
beneficiadas por Vasena. Con ello, las empresas extranjeras perderían el
privilegio de tener la prioridad para acceder al ahorro nacional y a los
créditos de los organismos internacionales y deberían someterse a la regulación
bancaria, a la ley de precios máximos y al tutelaje del Estado nacional y
popular.
Enfrentamiento entre Perón y la Tendencia
Perón regresaría al país para ocupar el lugar de Cámpora, pero esta vez y a
diferencia de la coyuntura del desembarco del "Tío", no sería necesario hacerlo
a través de las Formaciones Especiales, ni de la lucha armada, sino que el
método sería el clásico: elecciones y reconstrucción del movimiento nacional
pautado bajo el mando del líder, en pos de reconstruir el programa de la
Comunidad Organizada. La izquierda peronista debería sumarse al esquema
frentista en los términos planteados por Perón o en su defecto, como mostró la
dinámica de la política nacional, la disputa dentro del Movimiento llevaría a
que el General moviera el péndulo hacia la derecha: en un marco de desconfianza
hacia los militares, la derecha política del tercer peronismo sería ocupada por
grupos clandestinos y por sectores de la Policía Federal manejada por el equipo
de López Rega, nombrado por Perón. Villar, Osinde y López Rega operarían
haciendo uso de la violencia terrorista sobre la Tendencia. Más que organizar el
terrorismo de las tres A, Perón se relacionaría con ellas dándole su aprobación
con la omisión a los reclamos de los familiares de los caídos. Los actos de
terrorismo de las AAA para desarticular a la izquierda del Movimiento, serían
acompañados, además, por una táctica de desplazamiento político de dirigentes de
la Tendencia, ante la mirada y la boca muda de Perón. La historia argentina en
un juego circular de repeticiones regresaría sangrientamente: en su momento,
Perón no intervendría ni pondría freno al pedido de Lanusse de terminar con la
violencia y la acción de las Formaciones Especiales sobre los objetivos
militares y tampoco lo haría esta vez y a sugerencia de la Tendencia, para
terminar con la violencia de la AAA. El General, sería nuevamente el árbitro de
la partida, pero a diferencia de 1971, en este juego de guerra de posiciones, el
viento soplaría y llevaría la pólvora hacia la derecha de la política nacional.
Con anterioridad a la llegada de Perón al país, éste ya había tenido sus
primeros desencuentros con la Tendencia tal como comentamos precedentemente, en
su encuentro con FAR-Montoneros. Asimismo, quedarían formulados en la decisión
de Perón de situar a la juventud en el diseño de la Comunidad Organizada o en su
defecto, dejarla relegada del esquema de toma de decisiones del Movimiento:
Perón desde Puerta de Hierro y ante la llegada de comentarios sobre el intento
de Galimberti de formar milicias armadas, destituiría al representante de la
Juventud Peronista del Consejo Superior Justicialista. Este castigo al "exceso"
del representante de la Tendencia, sería visto con buenos ojos por los militares
argentinos y por los sectores sindicales y del Partido Justicialista. El
peronismo sería peronista o no sería nada, indicaría el General, mientras caían
los dirigentes de la JP.
Posteriormente, bajo la conducción de Perón en la Argentina, se reuniría el
Congreso General Justicialista, que a diferencia del período camporista, no
contaría con la "Rama Juvenil" expulsada del Partido en junio de 1974. En este
marco, la Tendencia agudizaría la disputa con Perón en una contienda política
que terminaría en un suma cero para el movimiento popular de nuestro país, ante
el avance de la derecha y del capital trasnacional.
La violencia de las Formaciones Especiales y el llamado de Perón al desarme
Las Formaciones Especiales tendrían una función
clara hasta el año 1973, que marca el regreso del General Perón al país luego de
18 años de lucha. A partir de aquí, se abriría para las organizaciones populares
y para el pueblo argentino, una etapa política signada por la ausencia de
proscripciones. Sería el momento de desarrollar la inserción política de las
masas: éste fue el mensaje de Perón a la juventud, en su llamado a abandonar la
lucha armada y a reconstruir la Comunidad Organizada y el capitalismo nacional.
Para muchas organizaciones, el proyecto de Perón estaría lejos de su programa y
expectativas: ya sea el de Socialismo Nacional de Montoneros o el de Socialismo
Marxista del PRT-ERP. Ahora bien, pese a las diferencias de proyectos, lo que
muchas organizaciones de la Tendencia y la izquierda marxista no supieron ver,
fue que tras años de lucha, se daban las condiciones irrepetibles hasta el día
de la fecha, para construir una política en los frentes de masas. Esta política
sería la única posibilidad para garantizar el triunfo popular en una sociedad
atravesada por instituciones formadoras de subjetividad y artífices de la
colonización pedagógica: partidos, prensa, Iglesias, sindicatos, fundaciones y
universidades. La disputa por la hegemonía en una sociedad como la nuestra,
estaría y está dada aún, por la capacidad de las organizaciones de llevar
adelante un proyecto sobre las instituciones formadoras de ideología y de los
programas de gobierno. Esta actividad implicaba superar la mera disputa en el
terreno militar y las acciones ejemplificadoras como elementos de
concientización. Al militarizar la disputa política, los sectores de la
Tendencia y de la izquierda marxista, permitieron al enemigo jugar en un terreno
en el cual tenía claras ventajas comparativas.
Muchas organizaciones no estarían dispuestas a desensillar la marcha para
abandonar la disputa militar y construir política desde el llano: el ERP el 25
de marzo de 1973 tomaría las instalaciones de Atucha, en abril del mismo año
secuestraría al Almirante Francisco 261 Aleman, en septiembre de 1973 asaltaría
el Comando de Sanidad del Ejército, en enero de 1974, atacaría el Regimiento X
Húsares de Pueyrredón en Azul, una fábrica de explosivos en Córdoba, entre otras
acciones. Los Montoneros entendieron la importancia de la llegada del gobierno
popular y la oportunidad irrepetible que se abría para construir un frente de
masas y por breve período de tiempo, abandonaron la lucha armada y se sumaron a
la campaña del General Perón. No fue la misma actitud que tendría el ERP y las
FAP que seguirían generando operativos militares enfrentando a Perón y con eso y
pese a sus intenciones, separando a las masas de los grupos guerrilleros. El uso
de la violencia política tras 1973 con el regreso del gobierno popular al poder,
a diferencia de lo que suponían las organizaciones armadas, tendría un
significado diferente para los obreros. La guerrilla transitaba hacia al lugar
en donde las FFAA armadas demostrarían ser más efectivas y en el plano del
enfrentamiento directo, el pueblo no se movilizaría para respaldar a los
combatientes populares. En el plano militar y a lo largo del desarrollo de la
lucha guerrillera en Argentina, las posibilidades de derrotar a los ejércitos
regulares serían ilusorias y ante el alejamiento de las masas, los guerrilleros
serían diezmados por el aparato represivo, primero parapolicial y luego, militar
de la dictadura de 1976.
Al margen de contar con la presencia de Perón en el país luego de 18 años de
resistencia obrera y de protagonismo juvenil, el llamado a la tregua para bajar
las armas e iniciar el tiempo de la política de masas hecho por el General, no
se cumplió. Esta medida fue desconocida no sólo por la izquierda marxista, sino
además, por sectores de la Tendencia y por las Formaciones Especiales: el 25 de
septiembre de 1973 Rucci, Secretario General de la CGT y uno de los pilares del
Pacto Social y del tercer gobierno de Perón, fue ejecutado.
Aunque no declarado públicamente por la Tendencia, Perón se lo adjudicaría a
Montoneros y, con posterioridad al hecho difundiría en la conducción del
Movimiento un "Documento Reservado" en donde declararía la guerra a la
subversión marxista y a los infiltrados en el Movimiento. En esta línea de
militarización de la disputa política dentro del Movimiento morirían el 22 de
marzo, Rogelio Coria, ex dirigente de la UOCRA; el 1º de julio de 1974 Félix
Navarro, guardaespaldas de la UOCRA; el 15 de julio de 1974 Arturo Mor Roig,
Ministro del Interior de Lanusse, el 17 de julio de 1974, David Kraiselburd,
propietario del diario El Día.258 Ante la imposibilidad en el mediano plazo de
garantizar el cese del fuego, tanto del ERP, como de Montoneros o de las FAP,
Perón reforzaría la legislación para reprimir a "los infiltrados del Movimiento"
y en enero de 1974, sancionaría una reforma del 262 Código Penal que castigaba
duramente las actividades guerrilleras y la tenencia de armas. El debate sobre
la aprobación de esta reforma terminó con la renuncia de los ocho Diputados de
la izquierda peronista el 24 de enero de 1974. Detrás de las acciones
guerrilleras caerían los políticos de la Tendencia, generando el pretexto
necesario y dando lugar, al avance de la derecha bajo la aprobación de Perón:
detrás de Rucci se irían los diputados peronistas de la Tendencia; detrás del
copamiento del Regimiento en Azul, sería destituido Bidegain de la gobernación
de Buenos Aires y la lista es extensa. El enfrentamiento entre Perón y la
juventud tendría su corolario en la conmemoración del 1º de mayo de 1974. En
esta fecha, pese a la prohibición por parte del General, la inmensa columna de
la Tendencia ingresaría a la plaza tras las banderas de Montoneros y de la JP.
Las provocaciones de la juventud hacia el resto del Movimiento no se harían
esperar y las columnas de la Tendencia ingresarían a la plaza entonando los
cánticos "Si Evita viviera, sería Montonera", "No queremos carnaval, Asamblea
popular", "¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa General, que está lleno de gorilas el
gobierno popular?" El desafío al sindicalismo y a las corrientes de centro del
Movimiento, implicaría una ofensa y un enfrentamiento con las decisiones de
Perón, que abandonaría su posición conciliadora típica de la Comunidad
Organizada e increparía duramente a la Tendencia, caratulando de imberbes e
infiltrados a sus componentes. La extensa columna de Montoneros se retiraría de
la plaza cantando "Rucci traidor, saludos a Vandor" y detrás de ellos, gran
cantidad de militantes llevarían su desasosiego hacia las afueras de la Plaza y
lo que sería aun más grave, más tarde, hacia los márgenes del Movimiento
Justicialista.
Perón moriría el 1º de julio de 1974 y la hegemonía del sector lopezreguista se
haría sentir por algún tiempo desde la acción de las AAA, CNU y el Comando de
Organización.
El enfrentamiento directo de la juventud al gobierno de Isabel, la
militarización de Montoneros y su pase a la clandestinidad, estarían a la vuelta
de la esquina y tendrían fuerte repercusión sobre el programa de la universidad.
La Universidad
"La universidad representa todavía al colonialismo, pero ya el estudiantado pertenece al país." Juan José Hernández Arregui (259).
La denominada "universidad peronista" a la cual nos vamos a circunscribir en este apartado, refiere al período iniciado por la intervención el 29 de mayo del año 1973 que se extiende hasta el 17 de septiembre del año 1974. En ese período se desempeñaron como Rectores interventores de la UBA, Rodolfo Puiggrós, Alberto Banfi, Ernesto Villanueva, Vicente Solano Lima y Raúl Laguzzi. El Ministro de Educación durante este breve proceso sería el Dr. Jorge Taiana. En el contexto de la llegada de Cámpora al gobierno, la universidad, como la sociedad en su conjunto, era un hervidero político. Como consecuencia de las sucesivas intervenciones militares, que habían disuelto gobiernos, reprimido a estudiantes, expulsado docentes y reformado planes de estudio, los movimientos estudiantiles habían crecido enormemente al calor de la lucha y tomaban las riendas de la batalla política e ideológica en el interior de la institución. Amplias franjas de estudiantes y de docentes avanzaban hacia una visión nacional y popular de la realidad argentina, lo cual encontraría una férrea oposición en gran parte de las autoridades de una universidad ligada al país de los años que van de 1955 a 1973. La nacionalización de la universidad implicaba la reformulación y la crítica de la historia oficial, tanto de derechas, como de izquierdas. Las historias de sangre y luchas de nuestro país estaban latentes y formaban parte de los debates por la liberación nacional. Comenzaba a comprenderse que la lucha de clases en Argentina debía mirarse desde la óptica nacional y que, en nuestra condición de país latinoamericano del Tercer mundo, la confrontación implicaba una batalla entre el programa de liberación y el esquema histórico de la dependencia. Resulta importante reforzar la idea de que hacia 1973, la universidad sería uno de los pocos terrenos que Montoneros ocuparía sin discusión en el reparto de los espacios de influencia en el Estado. Además, la JUP en estrecha relación con Montoneros, había ganado nueve de los trece centros de estudiantes de la UBA, hecho que nunca volvió a repetirse en la historia argentina. La relación de la Tendencia con múltiples funcionarios universitarios era estrecha. Por ejemplo, el rector de la Universidad sería Rodolfo Puiggrós,260 historiador que había militado en el Partido Comunista hasta mediados de 1940, cuando se pasó al incipiente peronismo y que hacia 1970, será apoyado por la Tendencia. En el plano ideológico, Puiggrós perteneció a las nuevas corrientes de intelectuales que empezaron a concebir la escritura de la historia desde un revisionismo nacionalista vinculado con el marxismo. Las modificaciones de la universidad no eran únicamente propias de la UBA, sino que formaban parte de un proceso nacional. Por ejemplo y por citar un caso, en la Universidad de La Plata, sería nombrado Rector Rodolfo Agoglia, peronista de la primera época, que ya había sido Decano de la Facultad de Humanidades en los períodos 1953-55 y 1969-70; y en la Universidad del Sur, sería designado Víctor Bennano, antiguo miembro de la vieja Confederación General Universitaria(261). El equipo de conducción de la UBA en este período quedó establecido de la siguiente forma (262):
Secretario General: Ernesto Villanueva.
Secretario de Planeamiento: Jorge Carpio.
Secretario de Asuntos Académicos y Estudiantiles: Leonardo Rabinovich.
Secretaría Operativa: Fidel Albertoni.
Decanos: Facultad de Derecho y Ciencias Sociales: Mario Kestelboim.
Facultad de Medicina: Mario Testa; 5/74 Ricardo Saiegh.
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales: Miguel A. Virasoro; 12/73 Roberto
Lugo; 04/74 Manuel Sadosky; 4/74 Gustavo Dussel.
Facultad de Filosofía y Letras: Justino O´Farrell; 4/74 Adriana Puiggrós.
Facultad de Agronomía: Horacio Pericoli.
Facultad de Veterinaria: Francisco Rossi; 4/74 Hugo Olais.
Facultad de Ciencias Económicas: Oscar Sbarra Mitre.
Facultad de Odontología: Alberto Banfi; 12/73 Manuel Rey Millares.
Facultad de Arquitectura: Alfredo Ibarlucía.
Facultad de Ingeniería: Enrique Martínez: 4/74 Jorge Roullet.
Facultad de Farmacia: Marcelo Cereijido; 8/73 Raúl Laguzzi.
Los Directores de Carreras de la UBA también estarían estrechamente ligados a la
Tendencia, entre ellos y por citar algunos, en Historia se encontraba Rodolfo
Ortega Peña, en Sociología, Pablo Franco y en Letras, Francisco Urondo. El hecho
de que gran parte de las autoridades perteneciera a los sectores más dinámicos
del peronismo, dio lugar para la implementación de nuevos esquemas de
intervención pedagógica y permitió el desarrollo de otro tipo de vinculación de
la universidad con la sociedad circundante. La gran cantidad de experiencias
políticas previas, tanto docentes, como estudiantiles, que comentamos en los
capítulos anteriores, oficiarían como marco conceptual para transformar la
universidad.
Reiteramos también, que en 1973 la JUP había resultado vencedora en las
elecciones tras décadas de proscripción peronista. El marco universitario
general de operaciones de la JUP contaría con los niveles de participación
estudiantil más altos que haya conocido la universidad, que durante el período
de referencia, perduraría en un estado "virtual de asamblea permanente." En este
contexto, se conformaría posteriormente la FULNBA (Federación Universitaria de
Liberación Nacional de Buenos Aires) presidida por Miguel Talento. Los claustros
docente, estudiantil y no docente, llegarían en el año 1973 a las puertas de la
universidad bajo el apoyo de los funcionarios nacionales, como era el dado por
el presidente electo Cámpora y el Ministro de Educación, Jorge Taiana. En este
momento, dentro de la universidad, en las puertas de la caja de cristal de la
clase media antinacional y cuestionando los programas de los intelectuales al
servicio de la ciencia "independiente", el pueblo se haría presencia. La
historia viva de las luchas de liberación nacional ingresaba y sacudía las bases
de una institución, que una vez apagados sus anhelos de progreso con
posterioridad a la reforma de 1918, estaría controlada durante décadas por
sectores políticos ajenos al movimiento y a
la lucha de las masas del pueblo argentino.
NOTAS
257 De un total de 14.256.791 empadronados, votaron 12.240.916 personas. Los
resultados fueron: FREJULI:
61,86 %; U.C.R.: 24,42 %; Alianza Popular Federal: 12,20 %; Resto: 1,52 %.
258 Gillespie (1987), p. 207.
259 Hernández Arregui (1972), pp. 147-148.
260 Ver el apartado siguiente sobre el pensamiento de Puiggrós.
261Barletta (2002), p. 5.
262 Vásquez (1987).
264 Vásquez (1987).
"La
ultraizquierda son ustedes"
Conferencia de prensa del Presidente Perón el 08/02/74
Al producirse el ataque del ERP al Regimiento de Azul (enero de 1974) el
presidente Perón lanzó públicamente una advertencia: "Si no tenemos ley el
camino será otro, pero les aseguro que puestos a enfrentar la violencia con la
violencia nosotros tenemos más medios, ¡y lo haremos a cualquier precio, porque
no estamos aquí de monigotes!"
A los pocos días, durante una conferencia de prensa en Olivos (publicada en La
Nación el 09/02/74), la periodista Ana Guzzetti del diario El Mundo (financiado
por el PRT-ERP, mientras el diario Noticias era financiado por la organización Montoneros) le reclamó:
|
|
-Ana Guzzetti: Señor presidente, cuando usted tuvo la primera conferencia de
prensa con nosotros, yo le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para
parar la escalada de atentados fascistas que sufrían los militantes populares. A
partir de los hechos conocidos por todos, de Azul, y después de su mensaje
llamando a defender al gobierno, esa escalada fascista se ha ampliado mucho más.
En el término de dos semanas hubo exactamente veinticinco unidades básicas
voladas, que no pertenecen precisamente a la ultraizquierda; hubo doce militantes
muertos, y ayer se descubrió el asesinato de un fotógrafo. Evidentemente, todo
esto está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.
-Perón: ¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo
tiene que probar. (dirigiéndose al edecán aeronáutico dijo) ¡Tomen los datos
necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra esta
señorita!
Sin intimidarse la periodista respondió:
-Ana Guzzetti: ¡Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar
tantos atentados fascistas!
-Perón: Las que se están tomando, esos son asuntos policiales que están
provocados por la ultraizquierda y la ultraderecha; la ultraizquierda, que son
ustedes (señalado a la periodista con el dedo) y la ultraderecha, que son los
otros. De manera que arreglense entre ustedes; la policía procederá y la
justicia también. Indudablemente que el poder ejecutivo lo único que puede hacer
es detenerlos a ustedes y entregarlos a la justicia; a ustedes y a los otros. Lo
que nosotros queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.
Ana Guzzetti: Le aclaro que soy militante del
Movimiento Peronista desde hace trece años.
- Perón: ¡Hombre, lo disimula muy bien!
La clausura del diario El Mundo se produjo de inmediato, y dos nuevas muertes se sumarán a la violencia desatada: Montoneros atenta contra el sindicalista Rogelio Coria y el ERP contra el juez Jorge Quiroga.
La Tendencia
Revolucionaria del Peronismo
Por José Amorin
A fines de 1968 y en enero de 1969 se realizaron
dos congresos del Peronismo Revolucionario. El tema central que cruzaba a
ambos pasaba, en primer lugar, por la metodología de lucha para enfrentar a
la dictadura de Onganía. Y, hacia el interior del movimiento peronista, cómo
imponerse o desplazar a los sectores proclives a conciliar con el Poder para
lograr espacios políticos y convivir con dicho Poder sin cuestionarlo como
tal.
En el Congreso del '68 participaron Bernardo Alberte -poco tiempo antes
destituído como delegado de Perón-, el máximo teórico del Peronismo
Revolucionario -Cooke-, el fundador del Movimiento Revolucionario Peronista
y de la Juventud Revolucionaria Peronista -Gustavo Rearte-, varios
dirigentes de la Confederación General del Trabajo de los Argentinos y
algunos futuros montoneros como Sabino Navarro, Hobert y Gustavo Lafleur.
Todos los participantes coincidían en que al estar cerradas las vías legales
de expresión política había que desarrollar la lucha armada.
Ello, con escasas excepciones, estaba fuera de discusión. Lo que se discutía
era en qué condiciones desarrollar esta lucha. Si era o no el momento de
tomar las armas, si estaban dados los requisitos políticos, si no era
menester desarrollar previamente una fuerte organización popular que diera
sustento -político e infraestructural-a la lucha armada, o si la misma lucha
armada generaría las condiciones para desarrollar la organización popular.
Al finalizar el Congreso quedaron establecidas dos posiciones: una postulaba
que, aunque la lucha armada iba a ser imprescindible en el futuro y había
que tenerla presente en cualquier desarrollo estratégico, las condiciones 2
objetivas y el nivel de organización popular no eran todavía suficientes
para implementarla.
| VIOLENCIA Una encuesta realizada por IPSA en noviembre de 1971 sobre la pregunta "¿Justifica usted la violencia guerrillera?" obtuvo una respuesta favorable del 45,5 por ciento de los casos en el Gran Buenos Aires, del 51 por ciento en Rosario y del 53 por ciento en Córdoba. |
La otra sostenía que las condiciones objetivas estaban dadas. En todo caso, no
lo estaban las subjetivas, las cuales consistían en la adhesión anímica del
pueblo y, por consiguiente, su apoyo y compromiso con quienes protagonizaran la
lucha armada. Pero, esas condiciones subjetivas se iban a generar por el sólo
hecho de iniciar la lucha armada. La cual, en realidad, ya se había iniciado con
las acciones de la Fuerzas Armadas Peronistas que tomaron estado público cuando
un pequeño destacamento rural, dirigido por Envar El Kadri, fue detenido en Taco
Ralo (Tucumán)
El Congreso no logró unificar o sintetizar las posiciones encontradas, y
concluyó en la necesidad de realizar una nueva convocatoria para saldar la
discusión pendiente. Ello se plasmó en el Congreso del '69.
Al respecto del Congreso de 1969, Carlos Hobert, en agosto de 1974 escribió
("Volverás en brazos de tu pueblo", La Causa Peronista, Nº 4, agosto de
1974): "En enero de 1969 se hace otro Congreso en Córdoba. Pero ese ya fue
más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas
porque ya en aquel entonces era un elemento policial. De este Congreso salen
tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el Movimiento
Revolucionario Peronista y que sostenía la necesidad de profundizar la
organización de la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no
estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La
segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el
fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los
Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que
había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más
allá de eso nada... La tercer posición sostenida por el Negro Sabino
Navarro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas
condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista. Luego, de
todos estos sectores unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda.
La posición del Negro fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de
acuerdo con llevarla adelante, no se hacía.
Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía
mejor que decir es hacer". Y así fue: durante este Congreso se pusieron de
acuerdo Sabino Navarro y Gustavo Lafleur y se organizó el grupo armado
después conocido como "grupo Sabino", el cual constituyó una de las pequeñas
organizaciones originales que dio lugar a la existencia de Montoneros.
[Fragmento de Montoneros, la buena historia]
Por Erika Farcic
Para comenzar a hablar del peronismo revolucionario es necesario explicar
cuales son los acontecimientos históricos que permitieron su surgimiento y
evolución. A partir de la creciente industrialización generada en Argentina
durante la década del treinta, la estructura de la sociedad comenzó a
modificarse de manera fundamental. Se produjo una movilización social tanto
vertical como horizontal, es decir, hubo grandes masas que migraron del
campo a la ciudad y muchas que se desplazaron en la pirámide social.
|
|
Este cambio infraestructural, que entre otras cosas fue generando una clase obrera fuerte y creciente, exigía en ese momento un cambio superestructural que se dirigiera a la modificación de la estructura política para poder incorporar institucionalmente a las nuevas clases y sectores que hasta ese momento se encontraban excluídas de la participación en el sistema político de esa época.
La demanda de estos sectores por incorporarse a la estructura política y
jurídica iba aumentando. Era necesario un partido que los representase
políticamente. Así surgió el peronismo, que se encargó de articular estas
demandas y de dar forma a la nueva realidad social.
Sintéticamente, el proyecto peronista era de corte nacionalista y social
reformista y en algunos aspectos revolucionario, si lo miramos desde una
linea histórica. Pero lo importante desde el punto de vista de este trabajo
es que el peronismo con un programa variado en cuanto a la representación de
los nuevos sectores, generó diversas interpretaciones en su seno que dieron
lugar a la formación de distintas tendencias en su interior , antes latentes
, que se manifestaron a partir de la caída de Perón y que se radicalizaron
con la proscipción del peronismo. Las tendencias que desde una postura
izquierdista interpretaron al peronismo serán las que darán forma al
peronismo revolucionario.
Los hechos ocurridos en Cuba, con la toma de poder por Fidel Castro y la
utilización del elemento guerrillero difundido por Ernesto Guevara,
contribuirán a la formación de las ideas del peronismo revolucionario.
Planteada esta breve introducción, se intentará explicar el desarrollo y el
contenido de los principales movimientos revolucionarios peronistas. En el
desarrollo, se detallará el surgimiento de estos y el aporte doctrinario del
principal adherente al peronismo revolucionario, John William Cooke.
También se explicará la relación de los movimentos con Perón, se mostrará
como los vínculos entre el lider y los movimientos han ido mutando en razón
de los cambios en el contexto internacional como nacional.
Por último, la conclusión girará alrededor de la hipótesis acerca del porqué
del surgimiento del peronismo revolucionario y en función de lo que
simbolizó como movimiento en la historia Argentina.
ORíGENES
El hecho que marca el comienzo del peronismo revolucionario se ubica
históricamente en diciembre de 1959, momento en que los Uturunco « Hombres
tigres » salen a defender sus derechos a traves de la acción guerilllera. Su
base ideológica se nutre del peronismo y su lider es John William Cooke.
Este conjunto de guerrilleros, en total veinte, se instalan al norte de
Tucumán luciendo las siglas MPL (Movimiento Peronista de Liberación) y
produciendo varias acciones armadas.
La aparición de este grupo genera dentro del peronismo opiniones encontradas
y rechazo, por lo cual los integrantes de los Uturunco deciden disolverse,
aunque cada uno individualmente prosigue efectuando actividades
revolucionarias.
El 30 de noviembre de 1960 militantes peronistas ocupan por las armas el
regimiento de infantería general Las Heras, en Rosario. En este hecho
participan cuatrocientas personas y marca como evolucionará esta rama del
peronismo a traves de la historia.
Otro de los hechos que va conformando esta tendecia ocurre en 1963, cuando
el movimiento nacionalista Revolucionario Tacuara asalta el policlínico
bancario de Capital federal.
Sus ideas se concentran en demandas concretas : piden la anulación de
contratos petroleros, y la nacionalización de los bancos y frigoríficos.
Ideologicamente se definen como peronistas y revolucionarios, entre sus
integrantes se encuentran Jorge Caffati y Mario Duhay.
Entre las influencias que recibe este movimiento, se encuentra la de la
revolución cubana. En Argentina vemos como un periodista de base peronista,
Ricardo Massetti, que viajó a cuba en la epoca de la revolución, instala un
grupo en la selva de salta denominado Ejercito Guerrillero del pueblo
supuestamente ayudado por Ernesto Guevara , denotando como se combinaban las
ideas de izquierda y las peronistas.
Es a partir de 1964 cuando la alternativa revolucionaria del peronismo toma
cuerpo. El 5 de Agosto se construye el movimiento peronista revolucionario
(MRP), integrado por grupos de sindicalistas que deciden abrirse de la
fuerza liderada por Augusto Timoteo Vandor, al que tildaban de burócrata
mafioso.
El MRP centra sus críticas hacia el imperialismo y la oligarquía y propone
una alternativa revolucionaria a través de la lucha armada para vencer a
estos focos. Entre sus lideres se encuentran Gustavo Rearte y y Jorge Di
Pasquale y Hector Villalon, este último, delegado de Perón en Argentina .
El antecedente inmediato del MRP es la Juventud Revolucionaria Peronista
(JRP), fundada en 1963. La JRP Consideraba la necesidad de organizarse a
traves de la lucha armada para hacer efectivo el retorno de Perón, al cual
consideraban el lider de un movimiento cuyo corazón era revolucionario pero
que se encontraba trabado por los burocrátas de la elite del partido.
Simpatizaban con la revolución cubana y con el pueblo vietnamita, por estar
enfrentado a EEUU.
Diversas vertientes
Uno de los militantes e ideologos mas reconocidos dentro de las vertientes
fue John William Cooke, quien era un interlocutor privilegiado de Perón,
revolucionario y gran teórico. El creará a la acción revolucionaria
peronista (ARP), a la que definirá como la vía revolucionaria y única de
realizar las ideas peronistas. Conformó una síntesis entre el nacionalismo
revolucionario y el socialismo.
En su viaje a cuba descubre que definitivamente la vía pacífica es imposible
de llevar a cabo y que solo a través de la acción violenta pueden
concretarse las ideas peronistas.
Otra de las ramas es el Peronismo de Base (PB) que se organiza en 1970 y cuyos integrantes mas destacados son Enrique Brandazza , Rodolfo Walsh ( antes de entrar en montoneros ) y Eduardo Duhalde. Sus ideas son menos radicalizadas pero se dirigen a la extirpación de la burocracia sindical y al enfrentamiento de la política económica de la dictadura.
¡Framini-Anglada, Perón en la
Rosada! El
18 de marzo de 1962 la fórmula peronista Framini-Anglada resultó
elegida con más de 1.170.000 votos para la gobernación de la
provincia de Buenos Aires. Otro tanto ocurrió en otros diez del
total de dieciocho distritos en que se sufragaba. Luego se supo que el ministro del Interior del presidente Frondizi, Alfredo Vítolo, había firmado un documento con los jefes militares, garantizando que no se permitiría a Perón volver al país. Es que se había anunciado –con gran sorpresa y escándalo gorila- que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y ¡Juan Perón como vicegobernador! Pero a fines de enero de aquel año, Vítolo anunciaba que el gobierno rechazaría la candidatura del ex-presidente exiliado. Paralelamente, el juez electoral Leopoldo Isaurralde –de abierta filiación oficialista- declaraba que Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia en el país, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia. Para que nada quedara librado al azar, al mismo tiempo el cardenal Antonio Caggiano recordaba que la excomunión del "tirano prófugo" estaba en vigencia. Proscritos Perón y el peronismo, finalmente se oficializó la fórmula bonaerense con Andrés Framini y Marcos Anglada, que concurrieron bajo las siglas de la Unión Popular, al igual que en la Capital Federal. En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento prohibido lo hizo bajo la sigla del Partido Laborista; en Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos, con el nombre Tres Banderas; en Neuquén como Movimiento Popular Neuquino; en Río Negro como Partido Blanco; en Misiones como Partido Justicialista y en Chubut y Santa Cruz como Partido Populista. En febrero el presidente Arturo Frondizi ya había sido sometido a una intensa presión militar para el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba –que el gobierno argentino efectivizó-, en el marco del bloqueo que entonces se había declarado por los yanquis. Pero las Fuerzas Armadas no tolerarían ahora un gobernador peronista: Frondizi (que había confiado en una derrota peronista), al día siguiente de las elecciones, decretó la intervención de Buenos Aires y las provincias ganadas por el justicialismo, y anuló los comicios. El día 21 las 62 Organizaciones gremiales anuncian una huelga general en repudio de las intervenciones. El día 27 el presidente declara "no me suicidaré, no renunciaré y no me iré del país". Pero el 29, frente al primer movimiento de tropas, renuncia, es arrestado en Olivos y trasladado a Martín García. El día 30 asume la presidencia José María Guido, hasta entonces el presidente del Senado. Será un gobierno títere, una fachada tras la cual gobernarán efectivamente los militares. El 24 de abril el nuevo presidente anula definitivamente las elecciones ganadas por el peronismo. A pesar de la anulación, el 1º de mayo Framini concurre acompañado por varios dirigentes a la casa de gobierno platense, labrando un acta. El 24 de julio un decreto del Poder Ejecutivo prohibe el proselitismo peronista, la exhibición publicitaria de fotografías y marchas. Nuevamente, bajo otro rótulo, reaparece el decreto 4161. Agosto se inicia con una huelga general de 48 horas decretada por la CGT. Ese mes, el día 23, se iba a producir el secuestro, tortura y desaparición del obrero metalúrgico y dirigente de la juventud peronista, de 22 años y delegado gremial de la fábrica TEA SRL desde 1958, Felipe Vallese, en la calle Canalejas 1776 (calle que hoy lleva su nombre, igual que el salón de actos de la CGT). El reclamo por su vida se convertirá en bandera de lucha: "¡Un grito que estremece, Vallese no aparece!". Los militares terminan por enfrentarse violentamente entre sí en septiembre de 1962 (y también al año siguiente), cuando chocan "azules" y "colorados". Es que Perón seguía siendo "el hecho maldito" de la política argentina. En noviembre de 1962 se dicta el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluye al peronismo para las elecciones presidenciales de febrero de 1963, con las que el Colegio Electoral designa presidente (con un bajísimo caudal de votos), al candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Humberto Illia. Pero el odio gorila no cesaba: la comisión liquidadora de los bienes de Juan Domingo Perón (decreto 8124/57) distribuye lo recaudado entre varias entidades. Y el 10 de abril del ’63 se dicta una nueva reglamentación del decreto ley 7165 que prohibía la exaltación del peronismo. El 17 de octubre de 1964, en un masivo acto en Plaza Once, el Cuadrunvirato del Comando Táctico peronista da a conocer por boca de Andrés Framini el anuncio del retorno del general Perón a la Argentina antes del fin de ese año. Sin embargo, en diciembre de 1964 ese intento de regreso de Perón es frustrado por el pedido del canciller de Illia, Angel Zabala Ortiz, al gobierno brasileño, que impide la partida del avión desde el aeropuerto de Río de Janeiro, después de una escala de rigor. Una manera de concebir el retorno del líder –el "avión negro", el protagonismo casi excluyente de las organizaciones gremiales, la complicidad secreta de algunos militares conspirativos, la masa peronista movilizada aunque sin mayor organización- había fracasado. En los años inmediatos siguientes el peronismo se replegará ("desensillar hasta que aclare" ordenará una directiva del Jefe después del golpe de Juan Carlos Onganía). Y luego comenzará una nueva y larga etapa de la resistencia popular ("siguiendo la táctica del agua, que siempre pasa"), con otra metodología y otra concepción militante –en parte aportada por las organizaciones de cuadros- que desembocará por fin el 17 de noviembre de 1972 en el milagro del retorno del viejo general a la patria –y más tarde al poder- con toda la gloria. Por su parte, Andrés Framini se enorgullecía de haber estado en la plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, y también el día del bombardeo del 16 de junio de 1955. Fue un peronista que estuvo en todas, en las buenas y en las malas. Nacido en Berisso, fue el conductor gremial histórico de la Asociación Obrera Textil. Se hizo cargo también de la secretaría adjunta de la CGT en 1955, cuando el gobierno de Lonardi pareció contemporizar con el movimiento obrero. Pero apenas asumió Aramburu lo metió preso, y así anduvo, entre la cárcel y la clandestinidad, durante mucho tiempo. En sus últimos años confió en Montoneros y el Partido Auténtico y más tarde en el padre Luis Farinello. Framini falleció el 9 de mayo de 2001, a los 87 años, después de terminar un apasionado discurso sobre la obra del general Perón Fuente: www.agendadereflexion.com.ar
12 de mayo del 2001 - Muere un
luchador popular |
El Movimiento Revolucionario 17 de Octubre es otro desprendimiento del
peronismo revolucionario que aspira a la formación de un partido político de
la clase obrera cuyo contenido intelectual sea una síntesis del peronismo
con el marxismo.
Directamente ligado al MR-17 se encuentra el Frente Revolucionario Peronista
, que dice que la etapa peronista que va del 46´al 55´ permitió desarrollar
la conciencia de clase del proletariado Argentino, siendo este el gran
aporte del peronismo.
Otro grupo, las Fuerzas Armadas Peronistas, son fundadas en 1967 por
militantes de la resistencia peronista que provienen de diferentes sectores
del movimiento.
Están unidos por la idea de la liberación nacional y la vigencia de la
justicia social. Su lider es Envar El Kadri y entre ellos se encuentran
Caride y Villaflor, que más tarde se incorporarán a montoneros.
La organización peronista revolucionaria mas grande será montoneros cuya
base es la guerrilla urbana, aunque dudaron a la hora de decidir si sería
rural. La decisión se debió a diferentes factores, entre ellos : el
retroceso que tuvo la guerrilla rural en America Latina, la experiencia
exitosa los tupamaros con la guerrilla urbana y el impácto que generó el
cordobazo que simbolizó la guerrilla urbana de masas.
Los primeros cuadros montoneros se originan en el nacionalismo católico y
tienen el apoyo de los curas tercermundistas. Los integrantes mas
representaivos son Firmenich y Ramus.
Montoneros se gestó en Buenos Aires y se fue desplegando hacia Córdoba y
Santa Fe nutriendose de varias tendencias entre ellas las agrupaciones
integristas y la agrupación Eva Perón.
Las fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) es otra organización que tiene una
orientación peronista revolucionaria.Proviene del antiguo partido socialista
argentino de vanguardia, del comunismo y del peronismo cristianizado. Es una
de las organizaciones mas radicalizadas, que actuará por primera vez con
montoneros en 1971 y que se fusionará con él en 1973.
LA VISIÓN DE JOHN WILLIAM COOKE
La lucha por la liberación nacional
Según el punto de vista de este autor, la lucha por la liberación nacional
esta íntimamente ligada al peronismo ya que este y la revolución se hallan
en una relación dialéctica, en la que esta no es concebible sin el
peronismo.
Todo planteo para la lucha debe partir del conocimiento de que somos un país
semicolonial, en el sentido en que siempre hemos dependido como país de otra
potencia .
Para poder plantear un proyecto como país, con las implicancias que conlleva
este concepto, cualquier política debe ser antimperialista y
antioligarquica, ya que esta última es el brazo local y el vínculo con el
imperialismo.
El peronismo cuando estuvo en el poder suprimió estos lazos e inició dicho
proyecto, ya que este produjo una transferencia de poder hacia las capas
inferiores de la escala social, lo que signficó una verdadera revolución
social. Pero 1955 fue un intento de vuelta a atrás y este fue operado desde
la oligarquía terrateniente y los grupos industriales de Gran Bretaña y
Estados Unidos .
Cooke divide a los países en dos categorías: los oprimídos y los opresores,
entre los últimos se hallan Gran Bretaña y EEUU. Los opresores inventan
constantemente fórmulas ideológicas para justificar su entrada en los
mercados de los países oprimídos y así explotarlos para sus propio rédito.
El peronismo efectivizó una salida ante esta invasión, esta fue la política
antiimperialista. Por lo tanto, los grupos dominantes teniendo miedo al
peronismo, reaccionaron de tal forma ; eliminando a Perón del poder y
proscribiendo al partido.
Por ello, la lucha por el poder no puede hacerse por medios institucionales
sino que deberá hacerse por otros medio.
Igualmente Cooke dice, que la constitución de 1853 fue una expresión del
capitalismo ya que fue copiada de la constitución de Filadelfia , la cual
fue dictada por los ricos , de manera que aseguraba la mínima participación
popular en el manejo del estado (Eleccion indirecta del presidente y
senadores). Con esto el autor quiere decir que la lucha electoral y
constitucional es imposible si estas estan estructuradas y manejadas en
función de los intereses de una minoría rica.
De manera que se evidencia una caducidad de estas estructuras, por ello es
necesaria la revolución. De aquí, que halla que combatir contra el sistema y
no en el sistema.
Entonces, los partidos políticos no son un elemento de combate, ya que
forman parte del sistema y son producto de la formación colonial de América
Latina, como lo es el ejemplo del Partido Conservador. Este partido,
representante directo de la oligarquía, tiene aliados como la UCR que es la
expresión, mediando los sesenta, del burgués liberal (antes lo había sido
del pueblo).
El partido socialista, es otro representante de esta tendencia, debido a que
en su historia desvió sus objetivos hacia intereses reformistas
manteniendose dentro del «Statu Quo». Una evidencia de su cambio se
manifiesta en su actitud indiferente y pasiva ante la proscripción del
peronismo, los encarcelamientos y los asesinatos.
El frente de liberación nacional busca un cambio de estructuras a través de
la toma del poder por la clase trabajadora , por ello por lo dicho antes no
es posible a través de un acuerdo de partidos, este implica un reformismo y
significa avalar las actuales estructuras que no se acomodan a los nuevos
requerimientos. El reformismo es un elemento del orden social.
En cuanto a la clase trabajadora, su rol es muy importante porque existe una
situación objetiva que es la lucha de clases, y este no es un planteo
comunista sino que es un hecho.
La oligarquía ha desmentido siempre esto, pero el hecho es que la lucha de
clases es una resultante de la estructura económica. Es necesario que esta
infraestructura sea cambiada ya que su mantenimiento permite la opresión de
la clase obrera, lo cual es una realidad nacional y no comunista.
Por lo tanto, rechaza, en base al estado económico del país, la solución de
la dictadura del proletariado, ya que esta no se acomoda a la realidad
nacional Argentina.
El frente de liberación nacional debe estar compuesto por: los trabajadores
rurales, estudiantes, pequeña burguesía y parte de la burguesía nacional no
dependiente del imperialismo, siendo el eje o base de él, el proletariado
argentino.
La juventud universitaria ha tomado el rol preponderante en la capaña
emancipadora y esto se evidencia en la solidaridad obrero estudiantil,
slogan de estos durante los sesenta.
En cuanto al ejercito, Cooke afirma que, este es la guardia de la oligarquía
y brazo armado del privilegio económico. Aunque esta situación no debería
darse de tal modo, ya que el ejercito ha participado, durante la historia
latinoamericana, desde las guerras emancipadoras hasta la necesidad de
fomentar la inustria pesada en un emprendimiento nacionalista. Dice que en
Argentina el ejercito se ha distanciado, paulatinamente, del pueblo y los
intereses nacionales, se ha contaminado de propaganda
oligarquico-imperialista y considera a la patria como algo desencarnado de
la realidad, como independiente del hombre Argentino. Tratando de mantener
el orden, respondiendo a los intereses oligarquicos y descuidando el interes
del pueblo, que es el nacional, los militares se han transformado en
antinacionales.
Finalmente, las formas de lucha surgen de los propios acontecimientos, como
respuesta a los obstáculos que oponga el enemigo, el imperialismo. Este no
es invencible mientras las fuerzas de liberación se organicen sobre el
pueblo, protagonista de la lucha, y cumpla el programa revolucionario antes
y después de la toma del poder.
Con la toma de poder se instaurará una política de nacionalizaciones del
comercio exterior y el sistema bancario, de desarrollo armónico sobre la
base del desarrollo industrial independiente. También se implementará un
programa de reforma agraria con la expropiación de la oligarquia y su
eliminación como clase.
Se reivindica la política de la tercera posición, aliándose con los pueblos
oprimídos de todo el mundo y al margen de la guerra fría.
Como Cooke decía «La revolución del frente de liberación nacional es por su
esencia humanista, porque entronca con las mas puras tradiciones de la
patria, porque concibe a la Nación y a Latinoamérica viviendo en total
soberanía y porque concibe un hombre libre en tierra libre».
Roberto
Alemann y su ideología del exterminio de los compañerosPor Roberto Cirilo Perdia En la Argentina de los '70 desde distintas "capillas" se alimentaba el fuego de las respuestas maximalistas en las que la sociedad iba penetrando. Roberto Alemann, propietario y director del Argentinisches Tageblat, editorializaba algunos meses antes (de agosto de 1974), con siniestros consejos pronunciados en lengua alemana: "...se llega a la conclusión de que el Gobierno podría acelerar y facilitar ampliamente su victoria actuando contra la cumbre visible, de ser posible al amparo de la noche y la niebla y calladamente, sin echar las campanas al vuelo. Si Firmenich, Quieto, Ortega Peña entre otros, desaparecieran de la superficie de la tierra, ello sería un golpe fortísimo para los terroristas. Las guerrillas tendrían que buscarse nuevos líderes y sería mucho más difícil encontrar gente para cubrir esos puestos, si todo aquel que actuase pública y políticamente como dirigente de la izquierda armada supiese que automáticamente firma su propia sentencia de muerte. Si Perón se dejase aconsejar por sus vecinos, estos seguramente le darían el consejo de obrar así. Pero, evidentemente, Perón ve las cosas de otro modo" (Diario Noticias, edicion del 2 de agosto de 1974, pagina 13). El último día de julio fue asesinado en pleno centro de la Capital, el diputado nacional doctor Rodolfo Ortega Peña, historiador, defensor de presos políticos y militante del Peronismo de Base. Durante su sepelio fueron detenidas 350 personas. Nos iba ganando un sentimiento de impotencia y soledad, ante un poder avasallante. Otros sucesos contribuirían a gestar la idea de una fuga hacia adelante. El 8 de agosto se realizó en Córdoba un acto y movilización de los trabajadores mecánicos, con motivo de un conflicto del SMATA. Lo encabezaron y hablaron los dirigentes del sindicalismo combativo: René Salamanca, Agustín Tosco. También lo hizo Firmenich y adhirió Atilio López. La marcha y el acto se poblaron de fervor y duras consignas. Me llamaron la atención las muestras de esperanza y expectativa que esos miles de trabajadores tenían depositadas en nosotros. Mientras Firmenich recordaba que "hoy carecemos de la fuerza necesaria para dar el combate final. Por eso es necesario que sumemos todos los pequeños combates: hoy un paro aquí; mañana una movilización", los trabajadores reunidos tenían otros reclamos. Nos presionaban para que, a través del accionar militar, diéramos respuesta a sus exigencias hacia la patronal, el gobierno y lo que entonces denominábamos la "burocracia sindical". Allí quedaron prefigurados los componentes centrales que determinarían luego buena parte de nuestras respuestas durante el gobierno de Isabel. Los obreros industriales, de las empresas más importantes, se estaban poniendo a la cabeza de la lucha sindical contra el gobierno. Nosotros nos apoyaríamos en esa franja de trabajadores, y sostendríamos sus reivindicaciones. Buena parte de nuestra actividad militar, que luego desarrollaríamos, tendría por objetivo ayudar con las armas a satisfacer sus demandas. Estábamos convencidos que, junto a esa franja del movimiento, con el apoyo de la mayor parte de la JP y del peronismo combativo, teníamos asegurado el triunfo en la disputa por el control del movimiento. Ya en otras oportunidades se había planteado, dentro del peronismo, una lucha interna entre políticas o modelos distintos. Eso no era ninguna novedad. Pero ahora era diferente. Hasta ese momento esas divergencias le habían permitido a Perón, como conductor del conjunto, asumir la representación de sectores políticos y sociales con intereses y discursos diferenciados. Eran las "alas" o "tendencias", en cuyo juego, articulación y contrapeso, Perón era un maestro. Pero ahora el poder había quedado en manos de un sector. Las fuerzas que representábamos nosotros, no sólo no eran reconocidas, sino que eran marginadas y duramente perseguidas, por el propio aparato del Estado, a cuya recuperación habíamos contribuído. Mientras aquello ocurría en Córdoba, en La Plata -el día anterior- cuatro militantes peronistas eran secuestrados y fusilados. Dos de ellos eran: Luis Macor, de 21 años, militante de la JP y estudiante de Periodismo; Carlos Pierini, de 48 años, dirigente del Sindicato Unico de Petroleros del Estado (SUPE). Horacio Chávez, el mítico y querido "viejo" Chávez, de 66 años, y su hijo Rolando de 36, completaban esa criminal incursión. Unas 15 mil personas despidieron sus restos. Las tres coronas que acompañaban los restos de Horacio Chávez -la de la familia, la de Montoneros y la de los sobrevivientes del 9 de junio del 56simbolizaban una forma de vivir y también...de morir. La furia del terrorismo paraestatal, ya no sólo se ensañaba con la vida de los jóvenes. También buscaba acallar las voces de los históricos dirigentes del peronismo. Peldaño a peldaño íbamos descendiendo a los infiernos. [LA OTRA HISTORIA Testimonios de un jefe montonero - Roberto Cirilo Perdia, Grupo Agora, 12 de Febrero 1997] |
LA RELACIÓN DE PERÓN CON LOS MOVIMIENTOS DE IZQUIERDA
Como antes decía, la irrupción del peronismo en la historia había dejado
huellas imborrables. El movimiento había integrado a grandes sectores, antes
marginados, dentro de ellos había acoplado en las gestiones de gobierno a
partidos de izquierda como el partido comunista.
Durante la primer presidencia de Perón gran cantidad de dirigentes de
izquierda se habían incorporado al gobierno, uno de ellos era Puigross,
director del diario "Palabra obrera".
Puigross, como tantos otros representantes de la izquierda argentina, estaba
convencido de que el peronismo era la etapa previa a la instauración del
socialismo, y así los confirmaba ciertos discursos del general, en los que
manifestaba que el poder central comenzaba a pasar del ejecutivo a la
central obrera .
Cuando cayó el peronismo en el año 1955, este ya tenía dentro de sus filas a
sectores de izquierda que simpatizaban con él.
Mas tarde, mediando los 60´y 70´, formados ya los sectores que conformaban
al peronismo revolucionario, se irá formando una relación muy especial entre
Perón y estos movimientos.
Perón, desde Madrid, alentara a la juventud y movimientos revolucionarios en
sus ideales y estos movimientos prepararán el camino para el regreso del
líder.
Esta relación se evidencia en diferentes documentos, como lo son , la
correspondencia de Perón con los movimientos y los viajes de los dirigentes
a Madrid.
Una de las cartas mas impactantes es la escrita por montoneros a Perón el
9/2/1971. En la carta se manifiesta una cierta confianza entre ellos y el
líder, sus frases dan a entender que sienten que cuentan con el aval de
Perón.
El contenido de la carta versa sobre cinco puntos: En el primero se relata y
justifica el secuestro y ejecución de Aramburu. En el segundo punto
describen la ejecución de Alonso y manifiestan a Perón que se sienten
convalidados en sus actos por él, debido a que no los ha condenado
públicamente.
En el tercer punto hablan de la imposibilidad de que el ejercito se una a la
lucha por la revolución, por ser el ejercito argentino de ideología
desarrollista. En el cuarto manifiestan la imposibilidad de la salida
electoral y en el quinto desarrollan su doctrina, basada en la liberación
nacional y la instauración del socialismo a través de la lucha guerrillera.
Perón contesta esta carta en la fecha 20/2/1971, respondiendo punto por
punto.
En cuanto al primer y segundo punto se pronuncia totalmente de acuerdo con
la actuación. Respecto al tercero comienza diciendo que esta en concordancia
con este punto aunque no descarta la posibilidad de incorporar algunos
grupos que se encuentran a su favor. Tampoco cree en la posibilidad
electoral y alienta a los grupos de activistas a realizar planes de
provocación, intimidación, boicot y sabotaje. Por último, esta de acuerdo
con la guerra revolucionaria y con los objetivos de montoneros.
Otra de las cartas que manifiesta la concordancia de Perón con los objetivos
y sentimientos de montoneros, es la escrita por él a Carlos Maguid,
procesado por el caso Aramburu (20/2/1971). En ella se pronuncia en contra
de la encarcelación del patriota, a favor de la liberación y reivindicación.
En un mensaje de Perón a la juventud reunida en el congreso nacional de
estudiantes en Rosario (mayo 1971), alienta a la juventud en su lucha por la
guerra revolucionaria y marca la importancia de el elemento violento en la
organización de los movimientos.
Perón desde Madrid durante 1971 hace una reformulación y actualización de su
doctrina, en la que hay ciertas semejanzas con las concepciones de los
movimientos revolucionarios del peronismo.
Entre las premisas se encuentran :
- La necesidad de atenuar el capitalismo y reivindicar la posición de los
trabajadores
- Sumar al justicialismo el socialismo nacional
- Luchar contra el imperialismo dominante
- Busca la hermandad de los pueblos de tercer mundo en la lucha por la
liberación .
Por otro lado, se encuentra dubitativo respecto a su ascenso al poder, ya
que en principio quiere la posibilidad electoral, de no darse esta, opta por
la vía revolucionaria. Dice que para la primer opción es necesario
organizarse, también para la primera ya que la lucha debe ser ordenada en el
plano rural como urbano en busca de la liberación de los pueblos.
En febrero de 1973 Perón lanza la campaña electoral desde Madrid, donde
presenta la fórmula Campora-Solano Lima. Hace un llamado a la juventud
peronista, mujeres peronistas, trabajadores, empresarios argentinos,
profesionales, militares peronista e iglesia; proclama la necesidad de dar
apoyo a esta formula para liberar al país de la dependencia asociada a la
dictadura.
Rodolfo
Galimberti, de las milicias popularesa Susana Giménez Rodolfo Galimberti murió ayer (12/02/02) a los 53 años. El ex secretario de la Juventud Peronista y militante guerrillero se había convertido en millonario, asociado a ex agentes de la CIA. Su vida fue usada para desacreditar la militancia popular de la generación de los años '70. Por Luis Bruschtein La vida de Rodolfo Galimberti terminó ayer a la mañana y no fue por un tiro en combate, como le hubiera gustado en otra época, sino por una afección en la aorta abdominal propia de las personas demasiado gordas. Tenía 53 años, no era lo suficientemente joven como para tener esa muerte heroica que todos recordarían, y tampoco demasiado viejo como para haber disfrutado los beneficios de sus cambios de frente. Se hizo famoso en los ‘70 usando el "nosotros" para referirse a la Juventud Peronista o a los Montoneros y murió usando esa misma primera persona del plural para hablar en representación de otra "orga" que no se entendía bien si eran los Estados Unidos de Norteamérica o directamente la CIA. Pero tanto en los ‘70 como en el 2000, seguía siendo ese personaje grandilocuente, provocador, y siempre necesitado de llamar desesperadamente la atención. La última secuencia en la vida del "Loco" Galimberti comenzó el domingo a las 19.30 cuando estacionó de un frenazo, en doble fila, frente a la clínica San Lucas, de San Isidro, y bajó con el cuerpo doblado por dolores punzantes en el estómago y la cintura. Los médicos diagnosticaron una perforación de la aorta abdominal, a causa del estrés, la gordura y el colesterol. Galimberti se internó con otro nombre y fue sometido a una operación durante ocho horas hasta que murió ayer a las ocho de la mañana. Si ésa fue la última secuencia de su vida, es difícil saber cuál fue la primera, la que lo marcó para protagonizar una historia donde parecía que no hubiera más límites que los que él fijaba. Quizá fue cuando a los quince años hirió de un navajazo a un adolescente comunista y descubrió que su padre y su hermano, que lo habían alentado a ese tipo de aberraciones, le daban la espalda y dejaban que fuera preso a un internado. O el día que descubrió a su padre, empleado del Banco de Londres, hablando en inglés con sus jefes, cuando a él lo castigaba severamente si lo hacía. Son anécdotas que contó a Marcelo Larraquy y Roberto Caballero que escribieron un best seller con su biografía. Como muchos adolescentes de los ‘60, Galimberti, que vivía con su familia en un pequeño chalet en San Antonio de Padua, se integró a Tacuara, la versión populista local del nazi-fascismo, junto a la GRN que expresaba al nazi-fascismo oligárquico. El eje de las dos era el nacionalismo, pero la mayoría de su actividad se limitaba a acciones anticomunistas y antisemitas. Al igual que muchos de esos jóvenes, Galimberti se sintió defraudado por Tacuara y buscó, desde el nacionalismo, abrevar en vertientes de la izquierda. En los años ‘60 participó con Chacho Alvarez, Ernesto Jauretche, Jorge Raventos, Carlos Grosso y Raúl Othacehé, entre otros, en la Juventud Argentina por la Emancipación Nacional (JAEN), un grupo peronista no guerrillero. Lo integraban estudiantes e intelectuales, muchos de los cuales tenían una formación marxista matizada con lecturas de Jauretche, Hernández Arregui, Abelardo Ramos, John William Cooke o Rodolfo Puiggrós. Galimberti no era un erudito pero le gustaba parecerlo y en sus charlas políticas introducía citas ideológicas y hasta literarias, era irónico y provocador y se esforzaba por desplegar un derroche de seducción que lo mostraba dispuesto a disputar liderazgo y obtenerlo. Proyectaba una imagen de "ganador", pero con una idea superficial de lo que eso significaba, y así lo actuaba con exageración y buscando desesperadamente que lo reconocieran. Con el surgimiento de la guerrilla peronista, especialmente de Montoneros y las FAR, muchas agrupaciones como JAEN, confluyeron en la Tendencia Revolucionaria hegemonizada por las organizaciones armadas. La personalidad del "Loco" o del "Tano" lo llevó a convertirse en secretario de la Juventud Peronista cuando numerosos núcleos juveniles de todo el país se unificaron en la JotaPé de las Regionales. Viajó a España, entrevistó y sedujo al general Perón en Puerta de Hierro y regresó casi como hijo adoptivo del viejo líder. Pero cometió un traspié en 1972, cuando convocó a formar milicias populares. El anciano líder queríaregresar como "pacificador", no como organizador de milicias populares, y la convocatoria pública de Galimberti lo irritó y lo alejó de su entorno. Desde su caída en la simpatía del general, la militancia de Galimberti fue de bajo perfil, con fuerte acento crítico a la conducción del líder histórico del peronismo. Ya como militante de Montoneros había regresado a su pasión por las armas, la misma que había estimulado su papá Ernesto cuando a los cinco años lo hacía disparar con una pistola belga FN. Su personalidad exaltada, que lo limitaba en la política, encajó perfectamente en la lógica de los "fierros", que era la que primaba en la política de Montoneros. Osado y eficaz en ese plano, el Loco ascendió en la guerrilla, donde esas características eran más valiosas que la política o la ideología. Así llegó al grado de oficial de la columna norte del Gran Buenos Aires. Galimberti subía y bajaba en la estructura interna. Era eficiente en la acción militar, pero la conducción lo consideraba demasiado "liberal, individualista y con actitudes pequeño-burguesas" y nunca llegó a tener un grado muy alto. En setiembre de 1974 participó en el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born por el cual la guerrilla obtuvo un rescate de más de 60 millones de dólares. Era el secuestro más rentable en la historia de las guerrillas en el mundo. Tras el 24 de marzo de 1976, la Columna Norte, con Galimberti incluido, planteó una disidencia de izquierda y fue intervenida. El Loco desapareció varios meses. Cuando volvió a contactarse dijo que había sido herido en un enfrentamiento. Salió del país y se hizo una autocrítica por la disidencia en la que había participado. Pero cuando la conducción de Montoneros lanzó la "contraofensiva", el Loco se puso en disidencia nuevamente y se escindió con un grupo que se denominó "Peronismo en la Resistencia". Su vida entró en una zona oscura, lejos de la acción heroica y de la fama política. Trabajaba como taxista en Francia y su segunda mujer, Julieta, hermana de Patricia Bullrich, murió en un accidente. Regresó cuando se fueron los militares, pero tenía que estar clandestino, sin plata, sin prestigio, sin reconocimiento, con sólo un puñado de simpatizantes. Se sentía un perdedor. Se vinculó a los "carapintada", desarrolló una profunda aversión contra la clase política que no lo reconocía y hacia una cultura política que lo relegaba al rincón oscuro de los perdedores. Decidió que estaba para más, aprovechó un llamado de Carlos Menem a la "reconciliación" y arregló un encuentro con Jorge Born, su ex secuestrado, le pidió perdón, además de trabajo y se puso de acuerdo con el fiscal Juan Romero Victorica para devolverle lo que quedara del rescate que habían cobrado los Montoneros. Denunció a algunos de sus ex compañeros y creció primero como guardaespalda y luego como socio de Born y de Jorge Rodríguez, esposo de Susana Giménez, en la empresa Hard Communications, que fue acusada de estafar al Hogar Felices Los Niños, de chicos de la calle. Para diversificar sus negocios se asoció con dos ex agentes de la CIA en una agencia de seguridad que trabajaba con el grupo Exxel. Tenía un looft, autos deportivos y una colección de motos. El jefe guerrillero se había convertido en un gordo en motocicleta. En su biografía explica que tomó ese camino en homenaje a la generación de los ‘70 que había caído por sus ideales, para demostrar que "ellos también hubieran podido ser exitosos en esta nueva realidad". Si alguno de los caídos en los ‘70 reviviera, seguramente no le hubiera gustado el homenaje. Es más probable que al decir eso pensara más en el reconocimiento de su severo y ambiguo papá Ernesto
Se murió hace mucho |
El proyecto peronista quería poner en marcha a la comunidad organizada,
concretar el pacto entre el Estado los empresarios y los trabajadores que se
logro a partir del acta de compromiso nacional, lograr un desarrollo
económico independiente.
Existía simpatía frente a la política autónoma de China popular y se intenta
romper el triángulo formando lazos con China, Europa atlántica países del
este socialistas, Japón y tercer mundo. El objetivo es lograr apoyo político
al proyecto y traer inversiones de capital.
Los proyectos que se concretaron en el gobierno de Campora fueron los
siguientes:
- Reanudación de las relaciones con Cuba, Alemania Oriental y Corea del
Norte
- Afirmación de lazos con Perú, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay
- Convenio de complementación económica con España
- Lucha contra la dominación extranjera (EEUU).
Este último punto generó repudios desde la burguesía nacional, las FFAA y
USA, como también generó criticas desde el propio peronismo (ortodoxia), lo
cual llevo a la renuncia de Cámpora.
Cuando Cámpora deja el poder se desplaza de las decisiones a montoneros, por
lo tanto los vínculos entre Perón y el peronismo revolucionario se van
atenuando, para dejar en la cúspide a las ramas más ortodoxas, con esto se
produce una radicalización de montoneros y de la juventud.
Perón triunfa en las elecciones de septiembre del 73, momento de mayor
enfrentamiento entre la izquierda y derecha del movimiento. Se produce un
cambio drástico en el exterior: En Chile se produce un golpe de estado a
Allende y se instaura un gobierno militar en Brasil, Bolivia y Paraguay.
La desestabilización creada por el país hegemónico en estos países latinos,
sumado a las presiones de la derecha peronista dieron lugar a un pequeño
cambio en la estrategia de Perón, el ya no podía afrontar un proyecto
netamente autonomista, por lo tanto cambiara su orientación hacia los USA
atenuando la agresividad y volverá a pactar con los nuevos gobiernos
Latinos.
La evolución de las relaciones de Perón con los movimientos revolucionarios
gira y se modifica alrededor de los cambios internacionales.
La ruptura definitiva entre Perón y la rama revolucionaria de su movimiento,
podría decirse que se produce en mayo de 1974, en su discurso pronunciado en
plaza de mayo.
Allí se concentraron cientos de personas de agrupaciones peronistas de
izquierda criticando al modelo adoptado por Perón y en particular rechazando
al pacto social, por el cual Perón se había manifestado a favor en su
discurso .
Perón ante este hecho reaccionó agresivamente y acusó a la juventud de
inútiles, gritones desorganizados y con ideas contrarias al justicialismo.
Allí los acusó de no saber nada acerca de la lucha contra la proscripción,
olvidando, Perón de que su estadía en el poder en el 74´ se debía a la ayuda
de la juventud.
Después del discurso y en adelante se producen allanamientos y ataques
armados a los locales de la juventud peronista, secuestros muertes y
detenciones de sus militantes.
Por último, sabemos como ha evolucionado el desarrollo de estos movimientos.
Muchos de sus militantes desaparecieron durante la época del Proceso, las
persecuciones y la represión sufrida en esa época parece que hubiera
coartado no solo el accionar del peronismo revolucionario sino, también la
difusión de sus ideas.
Lo cierto es que terminada la "misión" del Proceso y a partir de la llegada
de la democracia hasta la actualidad, las voces y banderas del peronismo
revolucionario se han dejado de ver y escuchar.
CONCLUSIÓN
Para algunos autores, el orígen de los movimientos guerrilleros de izquierda
en Argentina, dentro de ellos el peronismo revolucionario como exponente; se
debió a un debilitamiento del marco normativo.
Peter Waldman describe a la época del setenta como un período de anomia
social, esto es, desequilibrio o caos social a causa de fallas en las
estructuras normativas. A nivel individual podría decir Waldman, también,
que hubo un aumento de las patologías, es decir, de «desviados sociales» ya
que estos son los que no se atienen a las normas y los que no pueden
adaptarse a la sociedad.
Creo que la hipótesis de Waldman y su justificación es completamente
arbitraria y por ello estoy en total desacuerdo. Me parece casi imposible
creer y comprobar que la cantidad de gente que militaba en estos movimientos
era simplemente un producto del contexto interno. Es decir, no creo probable
que, en primer termino no hayan existido estructuras normativas, ni medios
para hacerlas válidas porque justamente el período tomado es una época de
gobierno militar, y sabemos como estos grupos se manejan.
En segundo lugar, no pueden tirarse por la borda, como si nada, las ideas
por las que luchaban estos movimientos y el convencimiento que sus
integrantes tenían en ellas, como tampoco se puede hacer con los
desaparecidos. Tratar como accidental que estas gentes hayan luchado por sus
ideas es negar y consecuentemente tratar como insignificante el hecho de que
estas personas hayan desaparecido, es decir, hayan muerto luchando por sus
ideas.
Creo que los autores del orden niegan ciertas circunstancias que para el
sistema vigente pueden ser perturbadoras.
Para decirlo mas atenuadamente, se olvidan de que estos grupos que se
apartan de las normas existentes no lo hacen por falta de adaptación al
orden social o por no existencia de reglas, sino porque talvés estas normas,
ya caducas, no se adaptan a sus nuevas necesidades y aspiraciones que ya han
surgido en la realidad, pero que no se han plasmado en las normas jurídicas.
Un ejemplo de esto es, lo ocurrido en 1949, cuando el gobierno de Perón
sancionó una nueva constitución, que se adaptó a los nuevos intereses y
demandas que eran los de la clase obrera, remplazando la anterior estructura
ya insostenible. Si esto no hubiera ocurrido sería ridículo afirmar hoy, que
los reclamos de la clase obrera por mejores condiciones de trabajo eran la
expresión de casos desadaptados y desviados.
La historia nos muestra que la relación entre lo normativo y lo que sucede
en la realidad es dialéctica y cambiante, no estática y lineal. Por lo tanto
lo que manifestaban desde la realidad los movimientos revolucionarios
peronistas, era una expresión del descontento del pueblo frente a la
estructura normativa vigente y un llamado hacia las autoridades: la
necesidad de cambio, como lo fué el del 49´.
Fuente: www.cpolitica.com
El peso de la verticalidad
Los episodios de Azul aceleraron el proceso de
depuración ideológica. El Gobernador Bidegain y ocho diputados de la JP
quedaron en el camino, víctimas de la verticalidad que ellos mismos tantas
veces elogiaron. El ala izquierda del oficialismo busca ahora otras
variantes -dentro y fuera del movimiento- mientras Perón se apresta a
reducir el excesivo poder político que han acumulado los metalúrgicos.
|
|
Si los objetivos del grupo que asaltó la
guarnición de Azul eran los de dar un golpe espectacular que ayudara
políticamente a la izquierda, los resultados indican que el episodio sirvió
para afirmar aún más a la línea derechista del Gobierno. El golpe produjo la
irritación del Ejército, la reacción del Gobierno, la indignación general
por las muertes ocurridas y la decapitación de otro sector importante del
ala izquierda del peronismo. Si en cambio, el ataque apuntaba a comprometer
al Gobierno en una política cada vez más dura y represiva, que lo fuera
diferenciando cada vez menos de los regímenes anteriores, la táctica habría
dado algún resultado.
Lo cierto es que Perón consiguió, aun enarbolando las tradicionales
herramientas del poder absoluto, que todos le prestaran un decidido apoyo
político en la defensa del Estado.
En la noche misma del domingo 20, Perón se dirigió al país rodeado de sus
principales colaboradores -incluyendo a su esposa-, prolijamente vestido con
el uniforme de teniente general. No sólo era el Presidente, sino un
comandante de operaciones alertando a amigos y a adversarios sobre la guerra
sin cuartel contra la subversión que, se supone, entró ese día en su etapa
decisiva. A partir de allí, además de ponerse en juego la tranquilidad del
país también está el lugar que ocupará Perón en la historia argentina.
No es demasiado arriesgado suponer que este último punto marca la clave de
la acción subversiva: descolocar a Perón frente a si mismo, las Fuerzas
Armadas y la opinión pública, Entre las versiones que más circularon dentro
de los oficiales de inteligencia, había una que asignaba un propósito muy
definido al ataque. Según esa hipótesis, el asalto al Regimiento 10, en
momentos en que se suponía que no contaba con toda su capacidad de
contraataque (debido al fin de semana y a que la nueva clase de conscriptos
no se hallaba en condiciones de entrenamiento adecuadas), tenía por
finalidad coparlo durante el tiempo necesario para enviar un radiograma a
todas las guarniciones. De ese modo se generaba una lógica alarma y podía
promoverse una reacción militar contra el Gobierno; tal vez un planteo
exigiendo sustanciales modificaciones en el Gabinete o la intervención a las
provincias gobernadas por peronistas presuntamente izquierdistas.
Si ello es así, la acción bélica consiguió el efecto contrario, pues la
respuesta de la guarnición benefició al Gobierno. Desde el punto de vista de
la estrategia guerrillera, lo más importante de la acción del ERP es su
capacidad para ganarse el temor y la antipatía de la opinión pública,
incluyendo la izquierdista. Como señalaba el propio Lenin, todo grupo con
pretensiones revolucionarias debe buscar de granjearse el apoyo de la
población y, especialmente, el de aquellos sectores más dinámicos o más
útiles para sus fines en las próximas fases de su acción. Por ejemplo los
oficiales más jóvenes y los suboficiales de las Fuerzas Armadas. Con este
tipo de acciones, en los que matan a sangre fría a un soldado conscripto de
guardia como si se tratara de un enemigo, no lo logran.
Puede recordarse la experiencia de los Tupamaros uruguayos: mientras robaban
camiones con alimentos para repartirlos entre los pobres o cuando
denunciaban negociados, despertaban la simpatía de la población. En cambio
cuando comenzaron a matar vigilantes su estrella declinó. Es que en este
tipo de organizaciones políticas, su estilo de acción elitista las aísla y
sólo sirve para irritar a la derecha, no para vencerla.
Las consecuencias
Un buen síntoma de lo que se avecinaba fue la rápida reacción de los
gobernadores Bidegain, Obregón Cano y Martínez Baca - todos cuestionados
dentro del oficialismo- quienes se apresuraron a condenar lo sucedido y a
expresar en distintos tonos su lealtad a Perón. Este, en su discurso del
mismo domingo, ya había señalado la posible negligencia culposa de algunos
gobiernos provinciales frente a la guerrilla, un dardo dirigido
implícitamente contra Bidegain, pero que por elevación también cuestionaba a
todos aquellos peronistas más o menos relacionados con actitudes calificadas
de izquierdizantes.
Claro que ahora vale la pena preguntar hasta qué punto Bidegain, Obregón
Cano y Martínez Baca son realmente izquierdistas, porque si nos atenemos a
los hechos producidos por sus gobiernos, la respuesta es obviamente
negativa. Hasta ahora, si algo hicieron, nada tuvo que ver con lo que se
supone es parte de una política izquierdista. Ninguno de ellos dio muestras
de intentar una reforma agraria, o de socializar -así sea parcialmente-
algún rubro de la producción; ni siquiera en los limitados ámbitos
reservados a la gestión provincial.
En cuanto a Bidegain, lo más espectacular de su gestión fue aceptar que su
ministro de Educación, Alberto Baldrich, comenzara a aplicar una política
educativa sectaria y con muy claros matices derechistas. La clave del
presunto izquierdismo de estas cuestionadas figuras es su oposición a la
línea sindical predominante, cuya hegemonía ejerce la Unión Obrera
Metalúrgica, que es la que a su vez marca las coordenadas del oficialismo.
Esa coyuntura derivó en peligrosas alianzas de los gobernadores con ciertos
grupos juveniles -y activistas- del peronismo, aunque nunca a desarrollar
una política de izquierda. Un buen ejemplo de ello pueden ser los
fundamentos de las verticalizadas renuncias a las bancas que redactaron los
ocho diputados que se negaron a convalidar la reforma del Código Penal: en
las mismas no sientan una posición ideológica, sino una actitud coyuntural.
De esta manera las posiciones izquierdistas fueron sólo una bandera, no un
modelo político. El caso fue que en la última semana de enero se dio por
finalizado el Operativo Dorrego, aquella labor conjunta -propiciada por el
ahora ex gobernador Bidegain- entre efectivos militares y miembros de la
Juventud Peronista para ayudar a las zonas anegadas por las lluvias a
mediados del año pasado.
Como lo señaló oportunamente Redacción, el Operativo se parecía mucho al
prolegómeno de una alianza política entre el entonces comandante general del
Ejército, teniente general Jorge Raúl Carcagno, y los sectores calificados
como "la izquierda" del oficialismo. En un momento se pensó que el famoso
Operativo concluiría al conocerse la renuncia del general Carcagno, pero con
lo de Azul su final se extendió a la -también vertical- caída de Bidegain.
En su ya mencionado discurso, Perón convocó a todos -especialmente a sus
partidarios-, a una movilización general contra la subversión. También
centralizó su acción política, ya que no la acción policial, a combatir el
ala izquierda dentro de su movimiento, pues resulta evidente que los más
peligrosos adversarios se encuentran precisamente allí.
Resultaba obvio que Bidegain transformado por imperio de las circunstancias
en "chivo emisario"; debía pasar a cuarteles de invierno sin siquiera contar
con el consuelo de una embajada. La idea primera había sido solucionar el
problema con el expediente de la intervención federal a los tres poderes,
algo que podría servir de antecedente para tomar medidas similares contra
otras provincias. Pero la noticia de la intervención hizo pensar a Balbín en
interrumpir su gira por el sur y entrevistarse con el Presidente a fin de
disuadirlo.
La idea del jefe radical -en la que influyó decididamente el líder de su
bancada de diputados nacionales, Antonio Américo Tróccoli- consistía en
proponer las renuncias del gobernador y el vicegobernador (el dirigente
metalúrgico Victorio Calabró). Según marca la constitución provincial, la
Legislatura designaría entre sus miembros el nuevo Poder Ejecutivo para el
resto del período 1973-77. Las motivaciones de los radicales eran claras:
ellos también ven con temor el predominio del sector sindical. Obviamente,
no lo lograron: Calabró fue ungido Gobernador, pues los dirigentes
metalúrgicos no podían dejar pasar una oportunidad tan propicia de
asegurarse una posición de poder tan significativa, aunque también
peligrosa.
Desde luego que Perón hubiera preferido colocar allí a un político sin mayor
apoyatura propia para tal cargo, pero -igual que Balbín- prefirió por el
momento aceptar el curso marcado de la sucesión. Ahora su próximo objetivo
será reducir el poder de los metalúrgicos.
|
|
La Juventud en la encrucijada
La ruidosa aprobación de las reformas al Código Penal tuvo un proceso
sumamente discutido. El proyecto oficialista fue cuestionado incluso hasta
por los diputados peronistas más jóvenes. Trece de ellos habían decidido
disentir con la opinión del Poder Ejecutivo, y para fijar su posición ante
el líder -se supone que no buscarían disuadirlo- solicitaron entrevistarlo.
Perón los recibió el martes 22 en la quinta presidencial de Olivos.
Asistieron once. Si pensaron que el Presidente los recibiría a solas se
llevaron una gran sorpresa; además de los visitantes, Croatto, Díaz Ortiz,
Giménez, Glellel, Iturrieta, Kunkel, Ramírez, Romero, Svesk, Vidaña y
Vittar, estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados. Raúl" Lastiri;
el ministro del Interior, Benito Llambí; el de Bienestar Social y secretario
privado, José López Rega; el secretario general de la Presidencia, Vicente
Solano Lima; el secretario de Prensa, Emilio Abras; y el presidente del
bloque de diputados del Frejuli, Ferdinando Pedrini. Alrededor de ellos se
instaló una impresionante batería de cámaras de televisión y micrófonos
radiales. Un escenario que ya predecía lodo.
Perón explicó su versión sobre los grupos subversivos y la necesidad de
protegerse contra ellos. "El que no está de acuerdo, se va", repitió ese
día. Ocho de ellos abandonaron luego sus bancas y al otro día se fueron
verticalmente expulsados del movimiento.
El episodio acrecienta las dificultades que desde hace un tiempo vive la
Juventud Peronista, que recién ahora ha empezado a descubrir que su idea de
"Patria Socialista" no es compartida por Perón, ni por la mayoría de los
peronistas. Se sabe, sin embargo, que una parte de este sector acatará
finalmente la verticalidad, pero se descuenta que otra parte se ira alejando
para constituir lo que ahora se bautizó como la Alternativa: un espacio
político postperonista con pretensiones de heredar parte del caudal político
de Perón, cuando llegue el momento -biológicamente inapelable- del retiro
definitivo del viejo caudillo.
Todavía no se ve con claridad el futuro que puede tener tal Alternativa. Por
ahora parece sólo una necesidad de algunos sectores (que accedieron al
peronismo detrás del circunstancial camporismo) de replantear su posición
apenas comprendieron que el peronismo no es ni más ni menos que eso:
peronismo. Es decir, el partido de los fieles seguidores de Perón.
Otros efectos
En este caso de los diputados, el elemento catalizador fue la reforma penal,
la que ahora adquirió un tono similar al de los últimos tiempos del gobierno
militar y al de los viejos tiempos peronistas, periodos en los que se buscó
que el Estado impusiera el orden desde arriba -verticalmente- en lugar de
lograrlo por una armonización de los sectores internos de la comunidad.
Lo más discutible de las reformas se refiere a ciertas ambigüedades, como
por ejemplo cuando se refiere a la asociación ilícita, donde cualquier
tendencia nueva que pueda surgir -y por ser nueva, no legalmente reconocida-
por ejemplo contra la dirección de un sindicato, podría ser acusada de
subversiva si asume un tono crítico muy violento. Según señaló el Presidente
a los diputados disidentes de su partido, tales ambigüedades "serán salvadas
por los jueces".
También debió pagar tributo al desgaste político el secretario general de la
Presidencia, Vicente Solano Lima, cuando los amigos sindicalistas del nuevo
gobernador Calabró lo acusaron de haber "buscado defender a Bidegain" debido
a su intento de transacción en defensa del ex titular de la provincia de
Buenos Aires. Le recordaron también que cuando acompañaba a Cámpora en el
ticket de candidatos a la Presidencia -durante la campaña electoral anterior
al 11 de marzo-, mantuvo una estrecha relación táctica con el sector
juvenil.
A mediano plazo, la clave del éxito gubernamental radicará en su manejo de
la economía. Si en febrero y marzo se superan los problemas de la escasez de
productos, la opinión pública no perderá su tranquilidad. Si se logran las
anunciadas inversiones para dinamizar la economía, si Gobierno podrá afirmar
que ganó la partida. Si también termina con la intranquilidad motivada por
la subversión, Perón realmente habrá ganado. Mientras tanto, tendrá que
seguir sorteando los obstáculos acudiendo en primera instancia a su
habilidad política, y en segunda al peso de su verticalidad.
Fuente: Revista Redacción, febrero 1974
Mientras
la detienen a Isabel demasiadas coincidencias dormitan aquella misma siesta de
Aramburu
Por Jorge Eduardo Rulli, enero 2007
Hoy me siento mal, me siento realmente mal.
En el mundo del revés que sigue siendo la Argentina, el famoso Juez Espartacus,
filmado con escándalo en un prostíbulo masculino al que frecuentaba, y que por
sus relaciones políticas consiguiera sobrevivir al menemismo y al duhaldismo,
lleva hoy la causa contra Isabel Perón, y algunos autorizados voceros nos
manifiestan seguramente tomándonos el pelo, su confianza en que se haga justicia
y en que no habrá impunidad para nadie…
Sin embargo, paradójicamente, no ha sido Espartacus sino un i