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Si bien el radicalismo representó un cúmulo de intereses muchas veces
encontra dos, el irigoyenismo fue testimonio de lo que los sectores
populares podían dar. Su fracaso, en los años `30 resultó definitivo y
serian otros sectores-principalmente a través de F.O.R.J.A-los que
habrían de continuar su camino y profundizar su contenido.
Derrotado el caudillo, la economía nacional ingresa en una de las peores
crisis de la historia. A ella, Manzi y Discepolo, se refieren en sus
versos. La oligarquía, deseosa de recuperar las prebendas perdidas,
pugnó por entregar al exterior los resortes de la economía, dejando
subsistentes solo los mínimos principios de soberanía. El pueblo, más
que nunca, quizás, pagó un alto precio por la conducta antinacional de
sus "próceres".-
Tal situación hizo variar totalmente el "modus vivendi" de las clases
populares. Aun la clase media que antaño había gozado de una relativa
"estabilidad"-valor que siempre sublimó- sufrió rudamente el golpe.
Hasta el compadron, el bohemio, se sentía un extraño en su propia
ciudad. "Se sabia en silencio, con resignación o rabia, que el país no
pertenecía a los argentinos" (Hernández Arregui)
Manzi y Discepolo encuentran un tango "adecentado" por la
contra-cultura: un tango que conserva situaciones, personajes, pero que
lleva insuflada una moralina idiota: la casita de los viejos, la mamita,
el trabajo y pese a todo, algunas injusticias sociales, pero…sin señalar
sus causas. Y el gran mérito de ambos, pese a no evitar una nueva
tramutación que ocasiona un apoderamiento del tango por la clase
"conformis ta", consiste en situarlo donde debe estar: con el pueblo.
En Manzi aflora una nostálgica retrospección por lo que se fue:
"Pesadumbre de barrios que han cambiado"(SUR), "Así evoco tus noches,
barrio´e tango (BARRIO DE TANGO ), " Ya nunca me veras como me
vieras"(SUR) , en tanto que, la Buenos Aires que la clase dirigente
pretende para sí, solo le merece burla: "La Facultad de Derecho es una
casa vieja"(42 VERSOS EN LA FACULTAD DE DERECHO), "Rosedal, Parnaso
decadente donde duermen las musas cien veces benditas de los
intendentes" (ROSEDAL ).
Contrastan en el inmortal Homero su añoranza del pasado y su visión
negativa de ese presente: "Volví por caminos muertos, volví sin poder
llegar" (MILONGA TRISTE ), con una actividad política necesariamente
lanzada al futuro. Al respecto Aníbal Ford sostiene que en su intento de
elaborar una cultura popular para enfrentar a la contracultura oficial,
Manzi recurrió a la estética romántica, volviendo al pasado para
rescatar elementos genuinos que el sistema pretendía agotar.
Discepolin, pese a una inconsciente identificación que se haga,
contrasta con Manzi.
Su obra es exigua frente a la del este, que comprende casi un centenar
de letras, entre tangos, milongas, valses y poemas. Pero en
cambio,guarda una coherencia llamativa en la mirada desesperada sobre un
presente que repudia.
Ahí vislumbra una verdadera subversión de valores: "Vale Jesús lo mismo
que el ladrón" (¡QUE VACHACHE!), "Lo mismo un burro que un gran
profesor" (CAMBALACHE ) por la que caen despedazados la razón ("La tiene
el de mas guita"), la honradez ( " la venden al contado"); la moral ("
la dan por moneditas"); el amor ("se ahogo en la sopa"); el criterio
("ya murió") y en su lugar se ha instalado una nueva axiología: "la
panza es reina y el dinero Dios"( ¡QUE VACHACHE!).
Discepolín inquiere en las causas de este desorden y encuentra, en
principio, que es el dinero el nuevo Dios al que hay que rendirse si se
quiere seguir viviendo: "plata, plata, plata… y plata otra vez/ así es
posible que morfes todos los días… dame puchero, guárdate la decencia…"
(¡QUE VACHACE!), "que por un pan cam biaste como yo, tus ambiciones de
honradez" (QUIEN MAS,QUIEN MENOS)
Otra vez verá que la causas del desorden están en que se suplantaron
valores sin tener otros para reemplazarlos.
Enfrentarse a un mundo semejante supone la perdida de ideales, la
ruptura de ilusiones sobre el futuro, y básicamente, encara una imagen
de si, que no es la soñada: "las cosas que he soñado, me cache en die,
que gil!" (TRES ESPERANZAS).
Atrapados en la vorágine, procurando salvarse, los hombres se vuelven
hostiles entre si: "No esperes nunca una ayuda/ ni una mano/ ni un
favor" (YIRA,YIRA).
Consecuentemente, cualquier intento de reacción, sea individual, sea
colectivo, será inútil: " te crees que el mundo lo vas a arreglar vos?
Pero no ves gilito embanderado/ que la razón la tiene el de mas guita…
vos resultas haciendo el moralista/ un disfrazao… sin carnaval…" ( ¡ QUE
VACHACHE!) .
Eso lleva a Discepolo a generalizar las verdaderas causas de los
procesos padecidos: "el mundo fue y será una porqueria ", "todo es
igual, nada es mejor" (CAMBALACHE)
Pero ya en sus últimas letras- Cafetín de Buenos Aires, 1948- cambia
totalmente la actitud del autor, pues perdió la desesperación exaltada y
ahora recuerda al chiquilín, al muchacho, al hombre, que hizo su duro
aprendizaje por la vida. Igualmente, entrega una reflexión final en la
que tronca su actitud anterior por una triste reflexión: "bebí mis años…
y me entregue sin luchar".
En lo político la inteligencia de Discepolo-recuerda Alberto Adellach-
"con sistió en no agregar un elogio más en la obra de gobierno o un
denuesto más a la oposición. Consistió en desenmascarar a esta ultima,
en bajarla del pedestal ridículo en que se había colocado". El humor
punzante del poeta, en esta, su última época, consiste en obviar todo
juego dialéctico con la oligarquía. La tutea, la ridiculiza con sus
picardías: "vos que pasaste de naufrago a financista sin bajarte del
bote"… Es que "Mordisquito" planteo su adhesión al peronismo sin pensar
siquiera lo que se echaba en contra, eso que, finalmente, lo hizo morir
prematuramente, en las vísperas de la noche buena de 1951.
Homero y Discepolin, con su fino olfato, con su sensibilidad popular, no
erraron el rumbo. "Perón es el conductor de la obra iniciada por
Hipólito Yrigoyen", advertía Manzi. "A mi me la vas a contar?",
rubricaba "Mordisquito" en sus charlas.
Habían encontrado la brújula que les permitía ordenar su mundo
convulsionado y estaban dispuestos a gritar a los cuatro vientos.
Fuente: Revista "Planteo, de Mar del Plata hacia el país", Nª 16,
febrero de 1974]
Por Ricardo Horvath
A comienzos del nuevo siglo –hasta ahora vanamente– desde la Argentina se
reclamó a la UNESCO que se declarara al tango patrimonio de la humanidad. No es
un secreto para nadie que se trata de una neta creación popular argentina,
fundamentalmente de la ciudad de Buenos Aires, sin dejar de reconocer que, como
producto portuario, el rol que pudo haber jugado Montevideo (Uruguay) y en menor
medida Rosario. En el caso uruguayo, como señalan algunos autores, básicamente
por su componente afro. Pero para hacerse conocer, los tangueros montevideanos
debieron recurrir a Buenos Aires, ciudad donde existía ya a comienzos del Siglo
XX una incipiente "industria cultural" que les permitía hacerse conocer,
difundir su obra, editarla, grabarla, hacerse de algunos dinerillos.
Para quien esto escribe el tango, más allá de la famosa definición de Enrique
Santos Discépolo, ("es un pensamiento triste que se baila", lo cual podría
indicarnos que fundamentalmente es triste y que también –como agregado– se
baila), para nosotros, el tango es la musa del desencanto argentino. Es
en ese sentido o con esa tesis, que intentaremos probar en trabajos ampliados
que van más allá de esta pequeña nota introductoria, los motivos que nos llevan
a esa definición. Crónica de la amargura y el desencanto que nos legaron poetas
trascendentales. Como por ejemplo el gran Enrique Santos Discépolo, que hizo sus
obras fundamentales hacia finales de la década del 20 y durante la "infame" del
30, donde aparece el paradigmático "Cambalache". Década en la que se
conocieron tangos sociales como "Pan", "Acquaforte", "Al pie de
la Santa Cruz" , "Las cuarenta" o "Al mundo le falta un
tornillo", un anticipo casi profético de la segunda guerra mundial, por
citar los más conocidos y difundidos. Y también Cátulo Castillo, Homero Expósito
y más cerca Eladia Blázquez quien con su "Argentina Primer Mundo" nos
deja un testimonio feroz de la nueva década infame del menemato y sus
consecuencias.
El tango como reflejo de lo social siempre dejó su testimonio. Bastará citar las
obras de los años 20 durante el que algunos "historiadores" definen como el "plácido gobierno de Alvear", donde la oligarquía se pavoneó de sus riquezas
mientras el pueblo se hundía en la miseria. Fue Carlos Gardel –aunque de eso no
se habla– el intérprete que más tangos sociales incorporó a su extenso
repertorio. Y ese es otro de los temas pendientes de investigación por parte de
algunos "estudiosos" que suelen mirar hacia un costado para no ver lo que está
ante sus ojos. Que además minimizan la constante censura a que se vio sometido
el tango e ignoran la existencia de tangos anarquistas o socialistas que fueron
quedando en el anonimato porque circulaban de boca en boca sin ser editados, o
los que oportunamente fueron a parar al fuego purificador que las organizaciones
fascistas y los militares golpistas –brazo armado de la oligarquía y el imperio–
aplicaban al mejor estilo Torquemada. Aunque en los últimos años se ha rescatado
de la historia la existencia de tangos dedicados al radicalismo o sus caudillos
(Alem, Yrigoyen), y se han encontrado algunos de los ofrendados a Perón y Evita
desaparecidos durante el golpe militar de 1955.
Pero en nuestro caso lo que queremos apuntar es a otro aspecto que hace al
desaliento o la desesperanza, pintura de un país fracasado como producto del
fracaso clarísimo del proyecto de los prohombres del liberalismo que, con la
denominada generación del 80, "inventaron un país a su medida", crearon una
historia oficial, hicieron la guerra al indio, al gaucho y expulsaron a los
negros que quedaban (mayoritariamente apoyaron a Rosas, fueron perseguidos y
saltaron al Uruguay para hacer con sus candombes en los "tambos" una de las
vertientes que junto a la habanera y el pasacalle dieron lugar al primer tango
de características humorísticas, picarescas y hasta pornográficas). Esa
generación que intentó europeizar al país al estilo norteamericano con una
colonización sajona, pero se encontró con una tremenda inmigración italiana (lo
que Juan Sebastián Tallon llamó "el turbión") y que terminaron por ser los que
concluyeron en dar forma definitiva al tango, agregándole la melancolía, la
tristeza y la nostalgia– en eso jugó su rol el bandoneón alemán– y también la
frustración por haberse dejado tentar por los cantos de sirena de la propaganda
oficial que los invitaba a un paraíso en el cual "se harían la América".
Frustración que ya entrado el siglo XX, los hijos y nietos de esos inmigrantes
le aportarían al tango con la poesía donde aparecen metáforas claras como "araña
que salvaste te picó", o "no sabés que troley hay que tomar para seguir", o "que
te hagan la puñeta los demás" o "decime Dios dónde estás" y tantísimas otras que
intentaremos reflejar más ampliamente en nuestro próximo libro "Esos malditos
tangos", pero que hoy dejamos con una ya definitiva, paradigmática, imposible de
igualar como fracaso total: ni el tiro del final te va a salir". ¿Puede haber un
fracaso mayor?
Fuente:
www.centrocultural.coop, 2006

Rep, tira en Página/12 del 05/09/06
Pompeya no olvida (2000)
Letra: Alejandro Szwarcman
Musica: Javier González
Intérprete: Patricia Barone
Abril se quedó suspendido en la pieza
las horas no fluyen ni quieren morir,
un sol de aluminio remeda la cresta
del gris caserón de la calle Cachí
Las mismas veredas, de tarde, me cuentan
historias perdidas flotando en Abril,
y vuelvo al portón de los años setenta
vestido de asombro, con sueños de jean.
Pompeya no olvida, que allá en Famatina
vivía una piba carita de anís,
amor de rayuela, perfume de esquina
hoy la andan buscando, también era abril.
Quién sabe, tal vez ella siga soñando,
y ya no recuerde la calle Cachí,
al menos que sepa que la anda buscando
desde hace ya tanto, su abuela Beatriz.
Abril se quedó suspendido en la siesta,
me veo en la anchura de un mar de adoquín,
un torpe camión se sacude en la cuesta,
y escapa a la sombra de aquel chiquilín.
Yo era esa sombra mirando la tarde
y a veces me da por pensar que en Abril
pasó por Pompeya un fantasma cobarde
llevándose pibas "carita de anís"
Pompeya no olvida, que allá en Famatina
vivía una piba carita de anís,
amor de rayuela, perfume de esquina
hoy la andan buscando, también era abril.
Quién sabe, tal vez ella siga soñando,
y ya no recuerde la calle Cachí,
al menos que sepa que la anda buscando
desde hace ya tanto, su abuela Beatriz.
Soy (2004)
Letra: Marcela Bublik
Música: Raúl Garello
Intérprete: Marcela Bublik
(1° Premio Certamen de Letras Tango por la Identidad. Abuelas de Plaza de Mayo,
2004)
A todos los nietos
Soy el mate, soy la brisa, soy el sol de la mañana.
Busco el árbol, busco el río y el motivo de esta sed.
Por mi pecho rueda un sueño y un murmullo sin palabras
que me acuna desde lejos, sin espejos de papel.
Esta puerta que me llama, necesito atravesarla
Sé que hay alguien que me espera, sé que siempre me buscó,
que tiene aquella respuesta que enciende luz en la sombra.
El latido y la memoria corazonan la razón.
Me falta un patio, una risa y una canción y un verano
y una muñeca de trapo y un libro que no leí
y una abuela que cocina sopa de estrellas y vino
mientras perfuma la mesa con naranjas y jazmín.
Por la vida que está viva, por la muerte que no es cierta,
por cada flor que se abre bajo el sol que la abrigó.
por el niño que mañana navegará entre mis ramas,
buscándose en los retratos que la noche me arrancó,
no me seguirán mintiendo el color de la mirada.
Tengo un nombre y una sangre que me quisieron borrar,
que es más fuerte que la espada y la rosa disecada
que llenaron con cenizas de silencio y soledad.
Y hay un patio y una risa y una canción y un verano
y una muñeca de trapo y un libro que no leí
y una abuela que cocina sopa de estrellas y vino
mientras perfuma la mesa con naranjas y jazmín,
con ese pecho de fuego, encendido en red de amores,
con esos brazos de hierro que nadie pudo partir.
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