
Reportaje
a John William Cooke
Desde La Habana, Cuba, Septiembre de 1961
John Willian Cooke y su esposa, Alicia Eguren, se encuentran en La Habana desde
hace más de un año. Ambos forman parte de las milicias y colaboran -al mismo
tiempo- en distintas publicaciones cubanas. Che ha entrevistado a Cooke en su
residencia, el Hotel Riviera. Sus respuestas, sin duda, son de trascendencia por
la influencia que ha tenido -y conserva aún- John William Cooke entre las filas
peronistas.
-En la Argentina la Revolución Cubana cuenta con apreciable apoyo popular y los
esfuerzos de la propaganda reaccionaria -abrumadora y constante- son vanos por
contrarrestarlo. ¿A qué razones atribuye esta perspicacia popular, pese a la
prensa y agencias internacionales?
-Lo que eso demuestra, en primer lugar, es la madurez de nuestro pueblo, lo
arraigado que está en el sentido de la soberanía nacional. Tengamos en cuenta
que esta recolonización de la Argentina es doblemente anacrónica: por producirse
en la época de los movimientos de liberación en todo el mundo y por serle
impuesta a un país que se había librado de la dominación inglesa y tenia
conciencia de lo que significa el ejercicio de la soberanía. La consecuencia es
que no solamente la represión es singularmente violenta, sino también la
propaganda pro imperialista. El pensamiento colonial utiliza el monopolio de la
difusión para derramar una catarata de discursos, declaraciones, manifiestos,
conferencias, editoriales, solicitadas, pastorales, etc., para confundir a la
masa. En el caso de Cuba, sólo se difunden groseras tergiversaciones, embustes y
planteos arbitrarios. Sin embargo, las clases populares disciernen lúcidamente y
saben que la suerte de la Revolución Cubana incide en su propia suerte.
-Con respecto a Cuba, ¿cuál es la forma que adopta esa táctica de ocultamiento?
-Hay una sucesión de trampas. Todos los datos son falsos, al punto que la
mentira de ayer es desmentida por la mentira de hoy. Después se hace una mezcla
de los problemas concretas de la nación cubana con los problemas de la guerra
fría y con las discusiones técnicas en torno al comunismo. Nuestra masa evita
esos falseamientos porque va a la medula del problema, o sea, la agresión del
imperialismo contra un país hermano que osó liberarse: así no hay forma de
equivocarse.
Con motivo de la reciente invasión de gusanos el servicio de los yankis, se vio
cómo se desvirtuaba el problema planteándolo maliciosamente: se afirmó que la
Revolución es comunista, como si eso fuese lo que estaba en debate. Un cierto
porcentaje de papanatas quedó atrapado en ese artificioso enigma -ya fuera para
coincidir con la tesis o para discrepar con ella-, lo que implicaba que de ser
concluyente la prueba sobre el carácter comunista del gobierno cubano, eso
legitimaba que se agrediese a un país soberano. ¿Quién ha dicho que los Estados
Unidos o los organismos internacionales tienen jurisdicción para hacer
macartismo y determinar cuál régimen tiene derecho a ser respetado y cuál no?
- Supongo que Ud. sabrá que hubo algunos dirigentes peronistas que se
"empantanaron".
Eso demuestra que carecen de capacidad para dirigir nada y que invocan el nombre
del Peronismo en vano. Con el pretexto de que nuestro gobierno era nazi, se
buscó que Estados Unidos hiciese lo mismo que ahora hace con Cuba: los cipayos
pedían la intervención yanki y de los organismos como la UN: un canciller
uruguayo inventó la tesis de la "intervención multilateral", que es la que ahora
se quiere resucitar contra los cubanos; se pidió que los países rompiesen
relaciones con nosotros, por no ser 'democráticos", etc. Eran los mismos
procedimientos y las mismas personas de aquí y del extranjero los que se movían
para destruir nuestra
soberanía. ¡Y cómo ardíamos de indignación contra el bradenismo y sus
servidores! iCómo protestábamos contra los Jules Dubois, los Figueres, los Haya
de la Torre, los Ravines, contra Braden, Nelson Rockefeller, la gran prensa
norteamericana y continental. Pues bien: todos esos, y los miles de secuaces
ahora hacen lo mismo contra Cuba, ayudados por los mismos aliados que entonces
tuvieron en la Argentina, desde los políticos tradicionales hasta las fuerzas
vivas, la intelectualidad cipaya. Las damas patricias y demás escoria enemiga de
los descamisados.
¿O es que la UPI, la AP, el Time, etc., son reptiles cuando nos atacan a
nosotros y "objetivos" cuando atacan a Cuba? Sumarse, aunque sea pasivamente a
esa campaña, es dar razón retrospectivamente a los vendepatrias: es negarnos
como movimiento nacional-liberador.
-Hay algunos pequeños sectores peronistas influenciados por el "nacionalismo"
que son activamente enemigos de la Revolución Cubana.
-Supongo que en unos cuantos millones como somos, habrá de todo un poco. Hasta
de quienes se dejen llevar por un extraño "nacionalismo" que ante algo concreto
como el imperialismo que nos asfixia nos quiere hacer pelear contra los enemigos
de ese imperialismo. El único nacionalismo autentico es el que busque liberarnos
de la servidumbre real: ése es el nacionalismo de la clase obrera y demás
sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social
son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también
lo mismo. Algunos sectores reaccionarios pudieron, en otras épocas, llamarse
"nacionalistas" porque coincidían con el pueblo frente a los ataques a nuestra
soberanía; ahora no, porque el anti imperialismo ha pasado a ser retórico en
ellos, que vuelven a su raíz oligárquica y ante el caso de Cuba quedan al
desnudo. Como ya quedaron cuando contribuyeron a la caída del gobierno popular
en 1955.
Hay que tener la cabeza muy hueca para creerse peronista y aceptar a esos
teóricos del absurdo, que combinan las añoranzas del imperio de la hispanidad
medieval con el apoyo práctico al imperio bárbaro norteamericano, y el culto a
gauchos embalsamados con el paternalismo aristócrata frente al cabecita negra,
para oponerse, nada menos, a Fidel Castro. Ocurre que Castro, a la cabeza de los
hombres de la tierra, derrotó a puro coraje al ejercito armado y entrenado por
los yankis para proteger a la satrapia batistiana; y que cuando los gringos
quisieron lleváselo por delante, los echó de Cuba y les quitó hasta el último
dólar, más de mil millones que tenían invertidos en centrales azucareras,
fábricas, empresas, bancas, etc. ¡Qué manera de apagar faroles! Sin embargo,
parece que Fidel no es "nacionalista", porque nunca se dedico a predicar el
exterminio de estudiantes semitas ni a delatar herejes incursos en el crimen del
marxismo.
-¿Ud. no cree, entonces, que esos defensores de "Occidente" tengan influencia en
su movimiento?
-Solamente entre cierta capa burocrática, que, por otra parte, nunca sirvió para
nada, ni en el gobierno ni fuera de él. Ahora hacen meritos para que los dejen
participar en el festín político y administrativo del que están excluidos los
revolucionarios consecuentes. No hacen más que confirmarle al pueblo lo que éste
siempre supo sobre ellos. Habrá siempre alguna confusión, por los que embarullan
las cosas y por otros que, debiendo hablar, han callado. Pero el pueblo sabe que
desde que Fidel Castro empezó a quitarle a los ricos para darle a los pobres fue
la bestia negra (o roja) del continente. Claro que los gansos que creen que el
Peronismo es parte del dispositivo de la "civilización y de la democracia
occidental" quedan identificados frente a Cuba con los socios de Aciel y de la
Bolsa de Comercio, con los socialistas conservadores y los conservadores de la
infamia, con los exquisitos del Jockey Club, el Circulo de Armas, con Ascua, Sur
y las demás agrupaciones de conciencias muertas, con las numerosas
instituciones, frentes y agrupaciones gorilas que piden nuestra sangre, con
Gainza Paz, el almirante Rojas, el Dr. Vicchi, el brioso Toranzo Montero. Todas
esas fuerzas son virulentamente enemigas de la Revolución Cubana, a la que odian
tanto como al "régimen depuesto", esas cosas no ocurren por casualidad, y
nuestra masa no vive en la luna.
¿Hay algún personje en la Argentina que logra, como FideI Castro, que todas las
cabezas del privilegio se unan para acusarlo de demagogo, comunista,
totalitario, chusma, perjuro, punguista, motonetista, barba azul, asesino
incendiario, anticristo, y otras lindezas semejantes, y contra el cual piden el
cadalso, la bomba atómica o la muerte a manos de los "marines" yanquis. Creo
recordar que si. Y me resulta muy difícil entender cómo puede indignarnos la
difamación contra la versión pampeana del monstruo y quedarnos mudos cuando la
victima es la versión tropical.
-Hubo quien no repudió la reciente invasión a Cuba alegando que al no abrir
juicio cumplía con la "tercera posición".
-Con quien cumplió fue con su propia cobardía. A cambio de la riqueza que nos
llevan los yankis nos dejan su histeria anticocomunista que contagia a ciertos
'dirigentes". En el país reina un clima de terrorismo ideológico: ya no basta
con no ser comunista; hay que demostrarle a la reacción que se es anticomunista.
Y se llega a emplear el mismo lenguaje de nuestros enemigos: en lugar de dar
apoyo total, solidaridad sin retaceos a Cuba avasallada, se agregan condenas al
"imperialismo soviético", lo cual equivale a aceptar las premisas del
imperialismo agresor, que califica de crimen la negación de sus ansias
hegemónicas y el derecho a elegir las formas de gobierno y los amigos que a cada
país americano le resultan más convenientes.
La tercera posición es, precisamente, todo lo contrario. Significa no tener
compromisos con los bloques mundiales, estar en libertad de tomar las decisiones
más convenientes a los intereses nacionales. Significa tener criterio propio
para apreciar cada hecho y cada actitud; no tenemos obligación de encontrar que
cada cosa del señor Kruschev es perfecta o malvada; ni de estar de antemano en
pro o en contre del bloque capitalista; en otras palabras, en cada momento y
circunstancia nuestro tercerismo consiste en opinar libremente, no sumarnos al
coro de los que ven en Estados Unidos la potencia rectora. A pesar de que
nuestro gobierno tuvo que maniobrar solo, en un mundo hostil, en lo fundamental
jamás se apartó de su independencia; no suscribimos el Pacto de Caracas que
establecía el peligro del "comunismo internacional" para así consumar el crimen
contra Guatemala orquestado por Foster Dulles y otras bestias de la "guerra
fría"; no firmamos los Acuerdos de Bretton Woods (Fondo Monetaria Internacional,
Banco de Reconstrucción Y Fomento); no nos atamos por
pactos militares bilaterales, etc. Nada de eso subsistió; las primeras medidas
de la dictadura militar fueron adherirse a Bretón Woods, y hoy el FMI dirige
nuestra política económica, y revocan por decreto el voto de Caracas; siguieron
los pactos militares, los acuerdos sobre el Atlántico Sur, etc. Hoy somos un
apéndice del imperialismo, lo que requirió modificar totalmente la política
internacional fijada por el Peronismo. El tercerismo fue una forma de no ser
absorbidos por el imperialismo yanki: en ningún caso puede ser excusa para
plegarnos a su estrategia de guerra fría y para gritar junto con los derviches
de la guerra contra las pueblos que han adoptado el socialismo.
Es lo que hacen los terceristas como India, Yugoslavia, Egipto, etc., que no han
vacilado en apoyar fervorosamente a Cuba y que no ven al mundo como una división
tajante donde los "buenos" son las potencias occidentales. Es una posición para
encarar los problemas, no para eludirlos. En el caso de un país hermano sometido
a persecuciones de toda índole por el Imperialismo, no ser terminantes,
escatimar el apoyo, es renegar del tercerismo y apoyar al imperialismo. Así como
hay farsantes que son antiimperialistas cuando las causas son lejanas, y cipayos
en las cuestiones argentinas, igualmente hay farsantes que gritan contra el
imperialismo aquí y se suman a sus consignas en el orden mundial; estos últimos
son los más peligrosos. La posición consecuente de un antiimperialista es
desprenderse de los falsos esquemas como "Occidente y Oriente", "Mundo libre y
mundo comunista" y demás zonceras. Hay que estar con los argelinos, que son
musulmanes, con los kenyanos, que son maumau, con los chinos, que son budistas,
y con los cubanos, que son barbudos. Y decirlo claramente y ayudarlos todo lo
que se pueda y tener la valentía de despreciar las voces que se alzaran para
acusarnos de comunistas, trotskistas, cripto marxistas, camaradas de ruta,
idiotas útiles, filo comunistas, infanto comunistas, etcétera.
¿Existe algún pronunciamiento de Perón con respecto a la Revolución Cubana?
-¿Cómo cree usted que Perón podía desentenderse de un problema fundamental?
Cuando dijo que la Revolución Cubana "tiene nuestro mismo signo", enunció una
fórmula exacta que indica la común raíz antiimperialista y de justicia social.
Si Cuba ha elegido formas más radicales, ese es un derecho que ningún
antiimperialista le puede negar; por otra parte, los procedimientos de 1945
tampoco sirven ahora para nosotros, y nuestro programa, según lo ha dicho
repetidamente el propio Perón es de "revolución social", que salvo para los que
viven en el limbo sólo se puede cumplir socializando grandes porciones de la
economía y buscando las formas de transformación profunda y total que
correspondan a nuestra realidad nacional.
En cuanto al apoyo de la Unión Soviética a Cuba, sólo quienes se plieguen al
bando de la oligarquía pueden hablar de "entrega" y demás tonterías semejantes.
Porque los cubanos no han delegado ningún atributo de su soberanía ni han
entregado ningún resorte de su economía. ¿Que eso sirve a la URSS para hacerse
propaganda? ¿Y a los cubanos que les importa? Los quisieron matar de hambre,
dejarlos sin petróleo, dejarlos sin vender el azúcar, que es su única fuente de
divisas, atemorizarlos, agredirlos, quemarles los cañaverales, etc.: el cipayaje
estaba feliz porque serían castigados los "desplantes", la insolencia frente al
coloso. El mundo socialista les permitió salir de esa ruina a que estaban
condenados, y he aquí que ciertos "antiimperialistas" resuelven que Cuba debió
dejarse morir de hambre, o llamar a los embajadores norteamericanos para que la
vuelvan a gobernar, para que no sufra la "democracia" y puedan seguir tranquilos
Somoza, Ydígoras, Frondizi, Prado y demás paladines de la cruzada anticomunista.
Todos regímenes democráticos que no podrán hacer lo que hace Fidel Castro: darle
un fusil o una ametralladora a cada obrero, a cada campesino, a cada pobre.
En un documento del año pasado el general Perón indicó que el Movimiento debía
apoyar a todos los movimientos de liberación regional, como Egipto, Argelia,
Cuba, etc. Eso se ha respetado siempre, aunque ciertos sordos no han cumplido
estas instrucciones ni las han transmitida a la masa. Y en una carta dice: "Yo
sé bien lo que son las sanciones económicas. En 1948 nos las aplicaron
intensamente impidiendo la provisión de todo material petrolífero y dejando sin
efecto la compra comprometida para nuestra producción de lino que, en ese
momento, representaba más del sesenta por ciento de la producción mundial. Como
en el caso de Cuba, fue la Unión Soviética la que nos sacó del apuro comprando
el lino y ofreciéndonos material petrolífero". Tal vez deberíamos haber dejado
que se pudriera el lino.
-¿Y no cree que también influyó la Iglesia?
-La creencia religiosa es una cuestión del fuero espiritual y como tal
respetable. Pero cuando algunos sacerdotes opinan de política entonces no puede
invocarse para ellos el privilegio de que se les respete como cuando desempeñan
sus funciones espirituales: deben ser enjuiciados de acuerdo a sus actos y
posiciones
políticas. Si se les hiciese caso en materia política, América no se hubiese
independizado de España; o, tomando otra etapa posterior, en México reinarían
los descendientes del emperador Maximiliano, Cuba seria colonia española, etc.
Si se les otorgase imperio en materia política, nosotros nos debíamos haber
puesto en 1955 contra Perón, como ellos querían; entonces conspiraron con los
enemigos del pueblo, como ahora lo hacen en Cuba.
Durante seis años nuestros compañeros han ido a la cárcel, han sufrido torturas,
han sido echados del trabajo, han sido fusilados, sin que los altos dignatarios
de la Iglesia hiciesen más que algunos inocuos llamamientos a la paz general,
uniendo a verdugos y victimados como si las culpas fuesen comunes; cuando
discriminaron, fue para atacar al "régimen depuesto" y para condenar la rebeldía
de nuestra masa. No he leído la pastoral que condene a los asesinos del heroico
general Valle, que era un católica sincero. No he leído la pastoral que condene
a los asesinos de la "0peración Masacre". No he sabido de ninguna epístola
incandescente denunciando a los sicarios uniformados que aplicaban suplicios a
la gente trabajadora. Pero basta que el señor Frondizi justifique la represión
como defensa de "los altos valores del espíritu", para que entonces si se
conmuevan esos duros corazones episcopales. En cambio están muy preocupados y
tristes porque en Cuba hay un gobierno revolucionario. ¿Por qué no dijeron nada
cuando murieron 20.000 luchando contra el gobierno que mantenían los yankis,
cuando Nixon abrazaba a Batista y lo colmaba de elogios? ¿Por qué no se
preocupan de Angola, donde las fuerzas "occidentales" mantienen la esclavitud
aplicando la tortura? ¿O de Argelia, que ha movido la indignación de muchos
católicos franceses por el sadismo de las tropas coloniales, cuyas técnicas
aprenden nuestros jefes militares? ¿Les parece que hay poco dolor en el mundo y
en América, como para que se dediquen al único país donde el pueblo se siente
libre?
-¿Usted rechaza, por lo tanto, la tesis de que el peronismo es un freno contra
el avance del comunismo?
-Una cosa es que nosotros tengamos una visión de las cosas argentinas que
difiere de la del Partido Comunista y tratemos de mantener la adhesión de las
masas trabajadoras; otra muy diversa es unirnos al fanatismo regimentado que ve
a los comunistas como criminales y a los países socialistas como enemigos del
género humano. Esto es renunciar a la facultad de raciocinio y aceptar que el
bando imperialista piense por nosotros. No necesito ser comunista para
considerar que el principal responsable de la guerra fría es el imperialismo
occidental, ni para comprender que el enemigo más grande que hoy tiene el genero
humano es la brutal plutocracia norteamericana.
En el orden nacional, la manera de mantener nuestro prestigio en la masa no es
actuando como ayudantes de los pastores para que el rebaño no se ponga arisco,
sino ofreciendo soluciones revolucionarias a los problemas reales. Los que están
en la jugada de presentarnos como defensores del orden contra el comunismo
desnaturalizan la esencia del peronismo. Y, además, cometen una estupidez. Salvo
para los energúmenos que ven conspiraciones bolcheviques en cada lucha popular,
el comunismo avanza porque hay razones económico-sociales que así lo determinan.
Esas razonas no desaparecerán y se trata de ver quienes darán las soluciones.
Los que piensan en "conciliaciones" entre las clases o en paternalismos
equilibristas están al margen del tiempo, como los que hablan de corregir los
"abusos" del capitalismo. Pero los que quieran dar soluciones, los que como
nosotros aspiran a mantener su vigencia como movimiento de masas, tienen que ir
al fondo de los problemas. No es posible enunciar aquí todas las cosas que
debemos hacer, pero para terminar con el drama argentino hay algunas que son
ineludibles, como ejemplo: dejar sin efecto convenios petrolíferos, eléctricos.
etc.; denunciar tratados militares y compromisos belicistas; expropiar las
instalaciones petrolíferas y demás bienes de los monopolios; expropiar a la
oligarquía latifundista y a los grandes empresarios industriales; expropiar los
bancos, puertos, servicios públicos; socializar grandes ramas de producción,
hacer una reforma agraria que respete las características de nuestro agro pero
que elimine muchas de las formas empresarias de explotación; planificar la
economía en escala nacional; nacionalizar la gran industria pesada; controlar
los sectores de la economía que deban mantenerse bajo el régimen de la propiedad
privada, etc., etc. Eso significa terminar con la democracia capitalista y
sustituirla por nuevas estructuras que reflejen el predominio de las fuerzas de
progreso, dirigidas por el proletariado. Es decir, que estaremos vulnerando el
"derecho" de la libre empresa, de la propiedad y otros valores igualmente
sacros: en otras palabras, seremos "comunistas". Los factores de poder y la
oligarquía en su conjunto nos consideran, desde ya, comunistas, porque nuestro
triunfo implica el advenimiento de las masas que exigirán soluciones y las
impondrán. Como dijo Perón: "las masas avanzarán con sus dirigentes a la cabeza
o con la cabeza de sus dirigentes" Nosotros lo sabemos y la reacción también lo
sabe, asi que los que se hacen los "ranas" no engañan a nadie, y menos a la
oligarquía, que tiene sensibilidad de sobra cuando se trata de que no lo toquen
sus privilegios. Los que quieren desempeñar el papel de "defensores del orden"
harán el deleite de los monseñores y de los espadones de moda, sirviendo de
preservativos por poco tiempo. O impulsamos el avance de las masas -y entonces
somos peligrosos y nos llamarán comunistas- o tratamos de frenarlas y entonces
ayudamos a sembrar la confusión durante un tiempo y luego nos barrerán como a la
demás resaca del orden caduco ocupando el partido comunista o quien sea, la
dirección que hemos desertado.
-¿Qué piensa de la unidad de las fuerzas populares?
-La unidad es indispensable y será un peso previo al triunfo popular. Lo
principal es para qué hacemos la unidad, cuales son los objetivos cercanos (como
por ejemplo las elecciones) y cuáles los grandes objetivos. Unidad para simple
usufructo politiquero, no. Sí, en cambio, para dar las grandes batallas por la
soberanía nacional y la revolución social. En la lucha contra el régimen como
llegaremos más pronto a la unidad, forjada en la acción: dentro del régimen nos
esperan sólo frustraciones y derrotas, y pequeños triunfos que serán desastres.