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NOTAS EN ESTA SECCION
Perfil de Mario Roberto Santucho
Los guevaristas argentinos: Mario Roberto Santucho, Néstor Kohan
Marco histórico del surgimiento del PRT-ERP 1965-1976
Nunca Más, Campo Santo, Santucho en Campo de Mayo
El concepto de enemigo en el PRT-ERP, Vera Carnovale
Mi último día con Santucho, por Luis Mattini
En memoria de Mario Roberto Santucho, por Carlos Revello
Santucho y la determinación, Luis Mattini
Reportaje a Arnold Kramer (Luis Mattini), Clarín, 1995
Origenes de Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)

"El error del PRT fue continuar la lucha luego de las elecciones de 1973"
Monte Chingolo, 23/12/1975-23/12/2003, discurso de Daniel De Santis
Una revisión necesaria, por Julio Carreras
Historias de la militancia del PRT-ERP: Benito Jorge Urteaga
Sobre aciertos y errores en la historia del PRT-ERP, Abel Mendoza
"La lucha armada contra Perón fue un error grave", reportaje a Julio Santucho, hermano de Mario
Néstor Kohan - ¿Foquismo? A propósito de Mario Santucho (pdf 216K)

SUBSECCIONES
Documentos del PRT
Enrique Gorriarán Merlo


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ENLACES RELACIONADOS
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Luis Horacio Santucho "Santucho dio su vida para la unidad revolucionaria con Montoneros"
Luis Mattini - "La respuesta estaba en la clase obrera y el campo popular"
Eduardo Anguita - "Teníamos una revolución en marcha y el talón caliente de andar corriendo"
Página de Santucho (pdf) en La Fogata

Perfil de Mario Roberto Santucho

Por Abel Bohoslavski y Daniel De Santis (Homenaje a Santucho, 19/07/02)

Evocar a Mario Roberto Santucho (1936-1976) -el Negro, el Roby- hoy tiene un profundo significado político y moral. Fue un combatiente por la Revolución Socialista que cayó a los 39 años, enfrentando al terrorismo de la última dictadura, el 19 de julio de 1976. La clase dominante y todas sus versiones de historias oficiales, siempre ha intentado presentarlo como un "demonio" para que las nuevas generaciones no puedan aprender de su ejemplo y sus ideas.

Por eso hoy, cuando el pueblo se moviliza contra el mismo régimen de explotación que Santucho enfrentó, rescatar su trayectoria es un imperativo. Este homenaje es una apelación a la memoria histórica, para contrarrestar tantas falsedades y tergiversaciones sobre su trayectoria y su época. El juicio de valor está en manos de las actuales generaciones de luchadores sociales y políticos sobre la base de la verdad histórica.

Santucho nació en Santiago del Estero, de muy joven formó parte del Centro de Estudios e Investigaciones de Santiago del Estero y participó en su revista Dimensión. Fue a estudiar Ciencias Económicas a Tucumán, donde integró la agrupación Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas y fue electo representante al Consejo Académico. Se graduó de Contador Público. Abrazó desde muy joven la causa de los trabajadores y las etnias oprimidas, formando parte del Frente Revolucionario Indoamericano y Popular.

Al lado de los hacheros santiagueños y los azucareros tucumanos, reafirmó un punto de vista clasista, siendo asesor de sindicatos de la F.OT.I.A. En 1961 presenció la Segunda Declaración de La Habana, cuando la Revolución Cubana proclamó su carácter socialista. A partir de allí, Santucho asumió el marxismo-leninismo como su ideología. En 1963, integra el frente único que el FRIP concreta con la agrupación Palabra Obrera, a la sazón autodefinida como "corriente trotskysta del peronismo obrero revolucionario". Ese frente, que el 31 de enero elige un Comité Central dejando constituido el Partido Unificado de la Revolución, participa ese año de la experiencia electoral consagrando dos candidatos obreros a la Legislatura como diputados provinciales.

El 25 de mayo de 1965, en Avellaneda, Santucho es uno de los principales delegados al 1° Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores, nombre que adopta el Partido Unificado, que se plantea la organización de la clase obrera para la lucha por el socialismo

 
Avance de "Gaviotas blindadas", Historia del PRT-ERP, 1º parte

Cuando en 1966 se instaura la dictadura de Onganía y se impone el cierre de los ingenios azucareros lanzando a miles de obreros al desempleo, Santucho participa en los cortes de ruta y enfrenta la represión que asesina a Hilda Guerrero de Molina. En 1967 cae combatiendo en Bolivia el Che Guevara y en el Lejano Oriente el pueblo de Vietnam resiste en armas la agresión imperialista.

Santucho analiza la situación nacional y mundial y escribe con otros compañeros El único camino hasta el poder obrero y el socialismo (el Librito Rojo) que será la base teórica de la futura estrategia revolucionaria. En ese ensayo, hace una reflexión histórica acerca del marxismo y la cuestión del poder. Revaloriza el papel de León Trotsky como líder de la insurrección de Octubre de 1917 y creador del Ejército Rojo; incorpora el pensamiento y las experiencias de Mao Tse Tung en las guerras revolucionarias que llevaron al triunfo a la Revolución China en 1949 y asume como perspectiva estratégica el documento del Che "Crear dos, tres, muchos Vietnam". Se caracteriza a la situación argentina como pre-revolucionaria, remarcando el contraste entre la potencialidad de las luchas de la clase obrera contra la dictadura y la falta de un rumbo político transformador. Por eso, se pone énfasis en la construcción de un partido revolucionario y en la formación de los primeros destacamentos insurgentes.

Ese documento se convierte en la plataforma del 4º Congreso del PRT en 1968, que funda el nuevo periódico El Combatiente. Santucho, que presencia en París el mayo francés del ‘68, regresa y se pone al frente de las nuevas tareas. Encabeza una gran expropiación al Banco de Escobar para financiar las publicaciones y la educación militante con el Librito Rojo y los textos de los vietnamitas Nguyen Giap, Ho Chi Min, Le Duan y Truong Chin.

En 1969 ocurren el cordobazo en mayo y el rosariazo en septiembre. Estas sublevaciones de masas hacen florecer los dos fenómenos que Santucho y el PRT venían impulsando: el sindicalismo clasista y la insurgencia armada.

En octubre de 1969 es apresado en Tucumán. Desde la prisión, escribe sobre la nueva situación, resumiendo la trayectoria del movimiento obrero y del PRT, instando a la militancia a dejar de lado las vacilaciones para concretar la estrategia propuesta, conformando la tendencia leninista. Expone el origen de lo que caracteriza como desviaciones economicistas y reformistas dentro de la izquierda, reafirmando la lucha por el poder y un gobierno revolucionario obrero y popular. También remarca que, para alcanzar esos objetivos, es necesario construir simultáneamente un partido proletario, un ejército popular y un frente de liberación. Allí esboza la idea de combinar el desarrollo de fuerzas insurgentes rurales en el noroeste con los grandes centros urbanos.- Se fuga meses después, y esos escritos son la base de las resoluciones del 5º Congreso del PRT que, en julio del ‘70 funda el Ejército Revolucionario del Pueblo y, en octubre su Comité Central lo elige Secretario General.- Impulsa la creación de Escuelas de formación política de los militantes, la apertura de nuevos frentes de trabajo sindicales, destacamentos armados y de propaganda. Interviene durante un ayuno por una Navidad sin presos políticos que realizan los obreros de FIAT, planteándoles a los dirigentes de SITRAC-SITRAM la necesidad de la lucha revolucionaria.- En pocos meses promueve la edición de boletines de fábrica y la incorporación de numerosos obreros a la organización. Encabeza la expropiación de un camión de caudales en Yocsina para destinar esos fondos a la educación y la propaganda.


Avance de "Gaviotas blindadas", Historia del PRT-ERP, 2º parte
 

El 15 de marzo de 1971 participa activamente del viborazo o segundo cordobazo, al frente de destacamentos del ERP en medio de las movilizaciones. En abril, cuando el general Lanusse lanza la trampa del Gran Acuerdo Nacional, Santucho promueve la unidad de los sindicatos independientes liderados por Agustín Tosco con los clasistas encabezados por SITRAC-SITRAM. Propone la gestación de un frente electoral obrero y popular para enfrentar también en ese terreno la maniobra, remarcando la necesidad de combinar todas las formas de lucha.- Dirige la liberación de prisioneras de la cárcel del Buen Pastor en Córdoba.

Ese año, se publica el folleto El Peronismo, donde luego de hacer una severa crítica al rol de sus directivos empresariales y burócratas y a la colaboración de clases, exhorta a la unidad política y combatiente a las organizaciones armadas peronistas FAP, Montoneros y FAR. Ese planteo sólo encuentra eco en forma ocasional y aislada.

El 17 de setiembre del ‘71 es secuestrado en Buenos Aires y asesinado en la tortura su compañero en la dirección partidista Luis Pujals. En agosto, Santucho es capturado y torturado en Córdoba. Sus ausencias y las de otros compañeros caídos o apresados, frustran la táctica propuesta por el PRT para enfrentar el Gran Acuerdo, lo que dejará a la organización sin una presencia activa en el fenómeno electoral que culminará dos años después.

El 15 de agosto de 1972 encabeza la fuga de prisioneros de la cárcel de Rawson en acción conjunta con FAR y Montoneros. El día 22 son fusilados en la base naval de Trelew 19 combatientes, entre ellos, su compañera Ana María Villarreal. (Trezss sobrevivieron: María A. Berger, Ricardo R. Aidar y Alberto Camps.)

De regreso, denuncia el futuro papel político de Perón para neutralizar el proceso de convergencia entre el movimiento obrero y las organizaciones socialistas. Prepara al PRT y al ERP para el nuevo momento, con mayor impulso a la incorporación de obreros, la educación política y la extensión de la propaganda.- En 1973, El Combatiente sale todas las semanas y Estrella Roja, órgano del ERP, cada 15 días. Se publican hasta 40 boletines fabriles y se promueve la gestación de la Juventud Guevarista. El 19 de febrero, el ERP, toma el cuartel del batallón 141 de Córdoba capturando todo su armamento.


Avance de "Gaviotas blindadas", Historia del PRT-ERP, 3º parte

El 11 de marzo triunfa la fórmula Cámpora-Solano Lima del Frente Justicialista y el día de su asunción, el 25 de mayo, la movilización del devotazo arranca cientos de presos políticos de las cárceles. El 29 de mayo, en el aniversario del cordobazo, Santucho participa en Córdoba de actos en las puertas de las fábricas Perkins y Fiat. En el multitudinario acto central de la CGT encabezado por Tosco y el presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós, Domingo Menna -fugado junto a Santucho de Rawson- lleva la voz del PRT.- El 20 de junio, ante el regreso de Perón, debuta la Triple A provocando la masacre de Ezeiza, frustrando las expectativas de millones de trabajadores que habían confiado en su líder.- El 8 de julio, se funda el Movimiento Sindical de Base: allí, ante la ola macartysta lanzada desde el nuevo gobierno, Tosco asume el desafío y propone "hacer de Córdoba la capital de la Patria Socialista". El PRT denuncia el Pacto Social impuesto a los trabajadores por el nuevo gobierno, como una política para incrementar la explotación.

El 13 de julio, apenas 44 días después de haber asumido, un autogolpe derroca al presidente Cámpora, e impone el interinato de Raúl Lastiri, (yerno de José López Rega, quien era secretario de Perón, ministro del gobierno y organizador de la Triple A).- Santucho promueve la formación del Frente Antiimperialista y por el Socialismo y la fórmula Agustín Tosco-Armando Jaime (éste, secretario de la CGT-clasista de Salta y del Frente Revolucionario Peronista) para enfrentar en el terreno electoral a la de Perón-Perón. El objetivo no se logra por falta de unidad de los sectores revolucionarios y progresistas.- Días antes de las nuevas elecciones del 23 de septiembre, el ERP ocupa el Comando de Sanidad del Ejército en Buenos Aires.

Santucho replantea la estrategia internacionalista. Se produce la separación del PRT de la IV Internacional a cuyos directivos critica por su reformismo y conservadurismo. Funda la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Chile), el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (Uruguay) y el Ejército de Liberación Nacional (Bolivia). La JCR se constituyó en febrero del ‘74, edita el periódico Che Guevara y promueve la experiencia del intercambio de militantes de un país con otro y escuelas internacionalistas. Es la primera gran experiencia de organización de una Internacional a nivel regional, siguiendo las propuestas del Che.

En enero de 1974, Santucho editorializa sobre la crisis del capitalismo mundial a partir de la crisis del petróleo, advirtiendo sobre las consecuencias para nuestro país.- Ese mes, el gobierno impone una reforma al Código Penal para incrementar la represión, lo que provoca la renuncia de algunos diputados de la Juventud Peronista. El ERP ocupa el cuartel militar de Azul.- En febrero, un golpe policial derroca al gobierno peronista de Córdoba (Obregón Cano-Atilio López) y el Congreso Nacional, con el acuerdo del PJ y la UCR, aprueban la intervención fascista en la provincia.

En mayo, el frente rural del ERP ocupa la ciudad de Acheral en Tucumán, provincia que es ocupada por tropas de la Federal al mando del comisario Villar. Con esta acción se hace pública la decisión de llevar a la práctica la concepción de dos regiones estratégicas: el norte rural, proletario y campesino y el sur urbano proletario y popular.

Las luchas sociales son violentamente reprimidas, como en Villa Constitución donde se militariza la ciudad y son encarcelados Piccinini, Paulón y decenas de dirigentes metalúrgicos antiburocráticos. El gobierno clausura el diario El Mundo, donde con frecuencia editorializaba Santucho con el seudónimo de A. Bompla. También se allanan las sedes de la revista Nuevo Hombre en Buenos Aires y Posición en Córdoba, dirigidas por militantes del PRT.

El 1º de julio de 1974 fallece el general Perón. Santucho promueve una iniciativa de tregua militar al régimen, lo que es rechazado por las autoridades. El 10 de agosto el ERP ocupa la fábrica militar de Villa María capturando todo su armamento. Ese mismo día, otro destacamento del ERP es sorprendido cuando iba a ocupar un cuartel en Catamarca y los 16 prisioneros son asesinados, entre ellos, el dirigente azucarero Antonio del Carmen Fernández, miembro del Buró Político del PRT. El ERP realiza represalias contra oficiales del Ejército. En una de ellas, muere la hija de un militar y Santucho ordena la suspensión de esas acciones.- La Triple A reinicia su acción terrorista: caen víctimas de la represión el diputado peronista disidente Rodolfo Ortega Peña, el intelectual y abogado de presos políticos Silvio Frondizi y el abogado de sindicatos clasistas Alfredo Curutchet (ambos militantes del PRT), y el dirigente de la UTA de Córdoba y vicegobernador derrocado Atilio López. Son asaltados por bandas de la triple A y la policía el SMATA y Luz y Fuerza de Córdoba. René Salamanca (secretario de SMATA) y Agustín Tosco son forzados a la clandestinidad. Son asesinados decenas de activistas sindicales y militantes de las juventudes peronistas, del Peronismo de Base, del PST, del PO y otros grupos de izquierda. El gobierno clausura el diario Noticias dirigido por partidarios de Montoneros.

En esos meses de 1974, la profundización de las luchas abre una nueva situación. Santucho escribe Poder burgués y poder revolucionario, donde plantea consolidar las nacientes expresiones de poder obrero y popular a nivel territorial y fabril y la necesidad de sostener las insurrecciones parciales con un ejército popular, ampliando su perspectiva política con un frente antiimperialista. El PRT insiste en una nueva instancia de unidad a las fuerzas del peronismo combatiente que han pasado a la oposición, pero este anhelo no se concreta.

Nacen las Coordinadoras de Gremios en Lucha, nuevas formas de democracia directa que en grandes movilizaciones en junio-julio del ‘75, enfrentan el plan ultraliberal del ministro Rodrigo del gobierno de Isabel Perón. Las movilizaciones provocan la huida del ministro José López Rega. El 20 de agosto, el ERP ocupa el centro de la ciudad de Córdoba, atacando simultáneamente la jefatura de la Policía, el comando Radioeléctrico y la Guardia de Infantería. Cae el interventor fascista brigadier Lacabanne.

Santucho -que permanece un breve período al frente de la guerrilla rural- caracteriza a la crisis como la antesala del inicio de una situación revolucionaria. Propone acordar la unidad de los destacamentos revolucionarios para derrocar al gobierno e instalar una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, pero esos objetivos no se alcanzan.

Ante el aumento de la represión, el PRT propone a las fuerzas de la oposición peronista, al PI, al PC y a las fuerzas de izquierda, conformar un frente democrático antifascista, en un intento de frenar el golpe militar que se avecina por el derrumbe del gobierno que ha perdido toda legitimidad. Esta propuesta tampoco se logra. La situación está madura, pero la unidad política no se concreta.- Santucho regresa a Buenos Aires. El 5 de noviembre muere Tosco en la clandestinidad. Hay abandono de trabajo en todas las fábricas de Córdoba el día 7, por su funeral. La manifestación es atacada por la policía. El 23 de diciembre, el ERP ocupa el cuartel de Monte Chingolo, en Lanús, en la más grande acción guerrillera en un centro urbano. Caen 46 combatientes y son masacrados los vecinos de la villa lindera al cuartel. La continuidad de la represión brutal provoca la retracción del movimiento de masas y el 24 de marzo del ‘76, el golpe instala la dictadura militar terrorista.

 
Reseña de Mario Santucho (2006) Programa Radiografia, que se emite los viernes de 21:30 a 23:30 hs por 92.7 de Santiago del Estero

Santucho convoca al pueblo a la resistencia en la declaración Argentinos a las armas, pero ya es tarde. El Roby hace una reflexión autocrítica sobre la insuficiencia en el conocimiento del marxismo y la dirección política. En esos meses, está promoviendo la Organización para la Liberación de Argentina con Montoneros y la Organización Comunista Poder Obrero, pero su caída frustra este objetivo. El 19 de julio de 1976 es sorprendido en Villa Martelli. En desigual combate caen heridos él y Benito Urteaga y capturados Liliana Delfino (su compañera), Fernando Gértel, Ana Lanzillotto y Domingo Menna, siendo todos asesinados en Campo de Mayo.

En su breve vida pero larga militancia Santucho se unió con los más destacados obreros e intelectuales revolucionarios de su época. Los también santiagueños, el fundador del FRIP Francisco René Santucho y el ya legendario Capitán Santiago Hugo Alfredo Irurzún, los azucareros tucumanos, el Negrito Antonio Fernández, el Chinqui Leandro Fote, el Zurdo Ramón Rosa Jiménez; los Comandantes del ERP, el obrero de Fiat Juan Eliseo Ledesma y el Legendario Flaco Carrizo Juan Manuel Carrizo; los cordobeses el Negro Mauro Carlos Germán, el Negrito Eduardo Castello (todos de Fiat), el León Manso Víctor Hugo González y el Gallego Apontes (Perkins), Sánchez y el Flaco Caña Juan Manuel Murúa (Luz y Fuerza), Hugo González y el Petiso Sánchez (IKA-Renault), el Gordo Vera (Obras Sanitarias), el Perro Correa (FOECyT); el Pampa Salvador Delaturi (Propulsora Siderúrgica-Ensenada), el Gordo Luis Angelini (Rigolleau-Berazategui); el platense Eduardo Merbilháa, el cineasta Raymundo Gleizer, los escritores Haroldo Conti y Cacho Humberto Constantini (ambos Premios Casa de las Américas), Silvio Frondizi, Rodolfo Ortega Peña, Mario Abel Amaya, Alicia Eguren, el médico Juan C. Risaud (presidente de la Federación Argentina de Psiquiatras), el sociólogo Daniel Hopen, el físico Nelson Becerra, el periodista Enrique Raab y miles más, muchos de los cuales compartieron con él la dirección del PRT.

En una época distinta a la actual, fue uno de los precursores de la Revolución Socialista. Hoy en día, en que el capitalismo adquiere características atroces, en que el imperialismo incentiva las guerras y disuelve naciones, retomar sus ideales socialistas es una necesidad de la memoria colectiva que debe florecer en los movimientos de trabajadores desocupados y sus piquetes, en los movimientos sindicales antiburocráticos, en la ebullición democrática de los movimientos asamblearios.
[Ver Documentos del PRT]


Los Guevaristas Argentinos: Mario Roberto Santucho

Por Nestor Kohan

La lucha político-militar y el enfrentamiento material con el enemigo –inevitables en algún momento del proceso revolucionario, si es que no somos ingenuos y creemos que la burguesía nos va a ceder graciosamente el poder- están siempre mediados, es más, están siempre precedidos, por un análisis político y por un estudio riguroso de nuestro país y de nuestro continente. Esta es la principal conclusión que las nuevas generaciones no debemos nunca olvidar ni perder de vista. ¡La política es lo que define el pensamiento revolucionario de Santucho y el pensamiento del Che!

Clase pública en la Cátedra Ernesto Che Guevara

Buenos Noches. La idea de la clase de hoy, que es también un modo de expresar nuestro homenaje cuando se cumple un nuevo aniversario de su asesinato, contribuyendo a los muchos homenajes y recordatorios que se van a realizar, consiste en tratar de discutir los núcleos centrales del pensamiento teórico y político, y la práctica también, de Mario Roberto Santucho [1936-1976]. Para no quedarnos en un mito.

Porque así como la derecha intenta convertir a nuestros mejores compañeros en mitos - ya lo habíamos conversado y discutido en el caso del Che - también con Santucho pasa algo análogo, aunque seguramente no al mismo modo del Che porque nadie usaría remeras con la cara de Robi... ya que Santucho sigue siendo un personaje endemoniado, digamos, para la sociedad oficial argentina. Pero un poco, la derecha ha construido el mito de Santucho..., el "tira-bombas", el "tira-tiros"..., y entonces a veces los sectores populares, para contrarrestar y responder a esa visión derechista, terminan levantando esa misma imagen de Santucho, aunque invertida, sin atender al conjunto de su obra y de su personalidad.

 
Envar El Kadre - Homenaje a Mario Roberto Santucho

Nosotros pensamos que en la tradición marxista, la lucha político-militar en la que Santucho entregó su vida es siempre - o debería serlo - prolongación de una lucha política y de un pensamiento político, y no al revés.

Entonces, hoy nos interesa discutir las categorías políticas que estructuraban la visión del mundo de Robi y cómo fueron cambiando también... porque nadie nace ni marxista, ni socialista, ni comunista, ni revolucionario, sino que se va construyendo como tal.

Por eso nos interesaba discutir el pensamiento real de Santucho y en ese sentido son tan útiles estos libros de documentos reunidos por Daniel De Santis -realmente los recomendamos- porque si no existieran, sería prácticamente imposible conseguir esos documentos de la historia del PRT.

Y una aclaración más, antes de ir directamente al tema: la relación de Santucho con el guevarismo en general, y con el Che en particular, no es una relación directa, en el sentido que Santucho nunca conoció personalmente al Che.

Nosotros ponemos el énfasis en una relación política y en la continuidad de una línea ideológica, no en la cuestión biográfica de si conversó o tomó café con el Che. Porque en el mismo sentido, a Marx, Lenin no lo vio nunca, jamás se sentó a tomar cerveza con Marx, ni con Engels. Sin embargo, pocos pondrían en discusión que entre ellos existe una continuidad. En el caso de la relación de Santucho con el Che pasa lo mismo, a nivel biográfico quizás nunca se cruzaron pero hay una trayectoria político-ideológica...

Una de las hipótesis de trabajo que se podría plantear es que Santucho forma parte del marxismo latinoamericano, es parte de su historia, de una historia que - como venimos discutiendo en la Cátedra - no nace en los años '60 sino que es muy anterior y se nota en la primera formación ideológica de Robi.

ACTITUDES INSOLITAS DEL ERP

El 8 de enero de 1971, mediante una encomienda remitida a la terminal de ómnibus de Rosario, el ERP devolvió un paquete con armas de colección, expropiadas anteriormente por error a un particular, ya que "son muy antiguas y no sirven para la guerra revolucionaria".

Stanley Silvester, cónsul inglés y directivo del frigorífico Swift, secuestrado en el marco de un conflicto con obreros de la carne en 1970, operación mediante la cual el PRT-ERP adquirió notoriedad y prestigio a nivel nacional e internacional, declaró alegre y lozano luego de ser liberado, que sus secuestradores lo trataron "excelentemente" durante su breve cautiverio, jugaba al ajedrez y "me daban de comer bife y ensalada todos los días". Y hasta le regalaron un pulóver.

"¡Vengan que hay carne gratis para todos!", se escuchaba desde los megáfonos la noche del 20 de enero de 1971 en el barrio de Saladillo (Rosario), donde militantes del ERP habían llevado un camión con medias reses expropiado a un frigorífico, situación que se repitirá el 2 de abril; el 1 de marzo el reparto de carne había sido en la popular barriada de Pueblo Nuevo. La expropiacxión y reparto de mercaderías fue una de las claves del prestigio del ERP en los barrios marginales, en principio en Rosario y luego en todo el país: el 27 de octubre de 1970 el comando "Paula Alarcón" expropió un camión y distribuyó 27.000 botellas de leche entre los pobladores de la villa de Godoy y Felipe Moré (Rosario).

Entre los muchos hermanos de la familia Santucho, uno de ellos, Amílcar, era del Partido Comunista. Otro de ellos que tuvo mucha más influencia sobre Roberto, Francisco René, era indigenista, "aprista", seguidor del APRA [Alianza Popular Revolucionaria Americana, organización política peruana surgida en la década de 1920 que sigue existiendo en la actualidad]. ¿Se acuerdan que habíamos visto entre los antecedentes del pensamiento del Che, las polémicas de los años '20 entre José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de La Torre?

Bueno, Francisco René dirigía una librería en Santiago del Estero y publicaba una revista llamada "Dimensión". Este hermano de Robi estaba muy influido por la ideología de Haya de La Torre, en sus comienzos. Por ejemplo, en uno de sus textos iniciales [Francisco René Santucho: Integración de América Latina. Santiago del Estero, Cuadernos Dimensión, 1959] él hablaba de nuestro continente llamándolo "Indoamérica" y no Latinoamérica.

En una nota al pie de ese trabajo, Francisco René explica porqué le llamaba Indoamérica, del siguiente modo: "Preferimos indoamericano a latinoamericano o hispanoamericano, por las mismas razones aducidas por los apristas peruanos generalizadores del término. Creemos como ellos que así se define mejor una peculiaridad que hoy se da en el hemisferio".

De este modo, el primer guía intelectual de Mario Roberto Santucho sigue casi al pie de la letra a los discípulos de Haya de La Torre. Su razonamiento es el siguiente: el componente fundamental de este continente es indígena, por lo tanto vamos a hablar siempre de Indoamérica. De ahí que la primera organización política en la que participan estos hermanos (Francisco René y Mario Roberto) se llama Frente Revolucionario Indoamericanista Popular (FRIP). Francisco René es el hermano - me parece a mí - que más influencia tiene sobre Roberto.

Esta tradición de pensamiento indoamericanista también está presente en otros revolucionarios latinoamericanos de aquella época. El indoamericanismo se planteó principalmente a nivel historiográfico, es decir, a la hora de explicarse la propia historia de América Latina. Porque dejemos bien en claro que esta generación, la generación de Robi Santucho y sus compañeros y compañeras, no se lanzó a la pelea y a la lucha armada ni arriesgó la vida porque le surgió repentinamente un "delirio mesiánico" - como nos dice toda la derecha -, o porque era "foquista" –como nos dice alguna parte de la izquierda - , sino porque había hecho un meditado análisis previo de la historia del continente y de sus condiciones políticas.

Entonces, tratando de ver qué herramientas utilizaban a nivel historiográfico para explicarse la historia de Indoamérica, uno encuentra que, además de los textos de Haya de La Torre, también utilizaban los libros de Juan José Hernández Arregui, que era un escritor del interior de nuestro país, un hombre muy erudito, especialista en la cultura griega.

Hernández Arregui tenía una hipótesis muy fuerte, era muy crítico de la ciudad de Buenos Aires. Sostenía que Buenos Aires era una "ciudad-puerto de espaldas al país y de cara a Europa", en cambio el interior era explotado, el interior... era Indoamérica. Buenos Aires pertenece a Europa. Aunque, a diferencia de Haya de la Torre, Hernández Arregui era muy hispanista, él defendía mucho la herencia española (esa era una diferencia importante con los indoamericanistas). Muy bien, en los orígenes del FRIP encontramos esta idea de que Buenos Aires está de espaldas al país. No se dice que es "una ciudad burguesa" pero más o menos..., y también nos encontramos con la idea que la vanguardia revolucionaria se encuentra en el noroeste Argentino.

En esos primeros documentos del FRIP de inicios de los '60 y en esa primera formación ideológica también se utilizaban categorías de Silvio Frondizi, un sociólogo e historiador que al igual que el anterior era crítico del tipo de desarrollo del capitalismo argentino. Pero a diferencia de Hernández Arregui, Silvio Frondizi no era peronista. Cuestionaba muy duramente la supuesta "progresividad" de la burguesía nacional y en consecuencia del peronismo.

El FRIP se unifica alrededor del año 1965 con un grupo político trotskista que se llama "Palabra Obrera", encabezado por Hugo Miguel Bressano, que es el seudónimo de Nahuel Moreno. Esta agrupación pertenecía a la Cuarta Internacional.

Ahí nace el PRT como organización, y a partir de ese momento -al menos eso me parece a mí - en los escritos de Santucho y en su ideología hay un cambio, se produce una transformación. La Cuarta Internacional tenía en aquella época como principal dirigente al belga Ernest Mandel, el célebre economista. En aquellos momentos Moreno estaba unido con Mandel, después rompen entre sí en una dura polémica.

Entonces, a la hora de explicarse cómo fue y es nuestro continente, cómo es la Argentina, también se produce un cambio en los escritos y en la ideología de Santucho. Aparece la presencia de otro historiador, que era un militante orgánico de Palabra Obrera vinculado a Moreno: Milcíades Peña.

Peña era un joven, muy joven - porque se suicidó a los 32 años -, pero dejó una obra muy interesante, muy distinta de la historiografía tradicional, tanto de la historiografía liberal burguesa como también de la historiografía oficial del Partido Comunista en los escritos de Leonardo Paso, por ejemplo, o de la izquierda peronista como Rodolfo Puiggrós. Entonces el joven Santucho adoptaba de la obra historiográfica de Milcíades Peña y de la sociología de Silvio Frondizi una idea central. Esa idea giraba en torno a la incapacidad de la burguesía "nacional" argentina para emancipar nuestro país.

La burguesía nacional argentina no podía encabezar la independencia. Que nosotros somos todavía hoy un país dependiente creo que está fuera de discusión. ¡Hoy en día más que nunca!. Nosotros seguimos pensando que la dependencia constituye una de las principales características de la formación social capitalista argentina, a pesar de que el término "dependencia" ya no está de moda en la literatura universitaria local (como sí lo estaba en los '60, los años de Santucho).

El problema central de la discusión política de aquella época, que también surge - con otro ropaje y con otros personajes - en nuestra época, que vuelve hoy en día, es si la burguesía local puede o no puede encabezar los cambios pendientes y necesarios para resolver la crisis del país. A partir de la explicación que demos de ese problema y de la respuesta que proporcionemos a esa pregunta política se derivan un conjunto de posiciones políticas.

Entonces Robi Santucho, a partir de las tesis de Milcíades Peña, a partir de los escritos de Silvio Frondizi, empieza a plantear que la burguesía nacional no podía encabezar los cambios. No se podía entonces seguir pensando ingenuamente en términos de un gran "frente nacional" con la burguesía a la cabeza...(fíjense que aunque este debate está marcado a inicios de los '70 por el regreso de Perón de su exilio en España y por la formación de un gran frente peronista que le entrega el ministerio de economía a un sector "nacional" de la burguesía local como es el caso de Gelbard –previo pacto social y freno a toda la movilización de los trabajadores clasistas – ese mismo tipo de planteo reaparece ahora, en el año 2002, con otros personajes, con otros políticos, con otros militares, pero con la misma liturgia populista y con los mismos planteos...).

¿Qué diferencia había entre los escritos de Roberto Santucho y los de Milcíades Peña? Principalmente que este último – Peña – mantenía un planteo totalmente impregnado por el antiperonismo, ya que proponía la tesis que "Perón era un agente inglés".

El PRT adopta cierto tipo de explicaciones de Peña, pero no acepta completamente esa visión ya que en un escrito del PRT - "El peronismo, ayer y hoy" [Ediciones El Combatiente, agosto de 1971]- se plantea que se adopta la tesis de Peña, pero sin caer... en el "gorilismo de izquierda".

En los escritos del PRT emerge también la presencia de otra historiografía. Y esto sí llama poderosamente la atención. Es la historiografía de Bartolomé Mitre. ¿Por qué llama la atención? Pues porque como sabemos, la versión de Mitre constituye la versión oficial de la historia argentina, la que se enseña todavía hoy en las escuelas. Pero ¿qué adoptaban los militantes del PRT de esta historiografía tradicional?

Algo que, paradójicamente, resulta muy interesante: cómo estos historiadores burgueses reaccionarios (principalmente Mitre, aunque también deberíamos agregar a Vicente Fidel López, en el siglo XIX y Ricardo Levene en la primera mitad del siglo XX) describen la campaña del ejército de San Martín, cómo describen... la guerra de guerrillas. Realmente, si alguna vez lo pueden leer vale la pena, es hasta muy entusiasmante. Cuando ellos hablan del Ejército de los Andes, cuando San Martín envía a organizar una guerra de guerrillas en la retaguardia española, digamos que era muy "atractivo" para esta izquierda revolucionaria que se planteaba continuar la lucha inicial de San Martín y Bolívar..., y sobre todo el papel jugado en la lucha guerrillera contra los colonialistas españoles por Martín Miguel de Güemes, Juana Azurduy, y otros revolucionarios nuestros de principios del siglo XIX. Seguramente estos historiadores burgueses, de tradición liberal, todavía en el siglo XIX se podían dar el lujo de alabar aquellas campañas militares independientistas porque la tarea por delante que esta burguesía tenía entonces – segunda mitad del siglo XIX - era legitimar la construcción de un Estado-nación y construir los relatos fundantes de un origen heroico. Luego, en el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, ante le emergencia de una izquierda revolucionaria que se planteaba en primera instancia la lucha por el poder, ya no podían darse ese lujo...

Pero los compañeros del PRT supieron leer bien, leer entre líneas, en esa historiografía burguesa, en esa historiografía tradicional y reaccionaria y encontrar los relatos de aquel primer ejército continental de San Martín y sus compañeros.

Dicho como nota al pie: según recuerda Pombo [Harry Villegas Tamayo, sobreviviente de la guerrilla del Che en Bolivia, hoy general de brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba], que luchó junto al Che Guevara en Cuba, en el Congo y en Bolivia, Guevara – al igual que el PRT - también le daba para leer a sus compañeros, a sus combatientes internacionalistas de Bolivia, los relatos de las guerras independientistas sobre Juana Azurduy y sus guerrilleros. También en esto Santucho fue un guevarista consecuente...

Biografía de Mario Roberto Santucho

Por Manuel Justo Gaggero

Hijo del procurador judicial Francisco Rosario Santucho de la maestra Manuela del Carmen Juárez, nació en la ciudad Santiago del Estero el 12 de agosto de 1936. Don Francisco tuvo diez hijos, siete de los cuales nacieron de sus primeras nupcias con El. mina Isabel Juárez y los tres restantes -el mayor de los cuales era Mario Roberto- del segundo matrimonio con una hermana de la fallecida primera esposa.
Desde muy joven, prácticamente en la adolescencia, comenzó a interesarse por las ideas políticas como consecuencia permanente debate en el seno de su familia en un momento trascendente de la vida nacional, corno fue la década de los 50. El conflicto ideológico que se generalizaba en al ámbito social ante la evidente caducidad de una forma de producción y de vida -la fase premonopólica del capitalismo- conducía al cuestionamiento de valores burgueses, generando contradicciones y la búsqueda de nuevas formas de convivencia.
Los cuestionamientos no sólo se referían a lo económico y político, sino que se extendían a lo ideológico. Los cambios que se producían en el mundo al concluir la guerra contra el fascismo, exponían ante los pueblos nuevas y promisorias experiencias al desmoronarse la barrera de ocultamiento y desinformación erigida por el imperialismo.
El enfrentamiento bélico permitió conocer la realidad de la construcción, del socialismo en la URSS, desenmascarando las patrañas que difundían los confabulados en la defensa del ya agotado orden burgués.
En un hogar profundamente católico con sólidas raíces nacionales, nivel económico y prácticas de vida de las capas más .populares de la pequeña burguesía del interior, los nuevos vientos encontraron inmediata receptividad, disipando confusiones, unificando puntos de vista aparentemente opuestos y aportando procesos sintetizadores que, repitiéndose en muchos otros casos similares, definen una tendencia digna de un análisis más detenido.
Sus primeras inquietudes de participación se canalizaron a través de su acercamiento al Centro de Estudios e Investigaciones Socio-Económicos de la Provincia de Santiago del Estero y a la revista Dimensión, donde desempeñaba un papel prominente su hermano Francisco René, quien años después como dirigente del PRT, fuera secuestrado y desaparecido en la ciudad de Tucumán durante el gobierno de: Isabel Perón (abril de 1975). Ya comenzaba a interesarse por el marxismo aunque todavía desde una posición crítica, que fue matizando en las relaciones con militantes de izquierda e intelectuales que participaron en las actividades culturales que se desarrollaron en esos círculos. En esas circunstancias conoció, entre otros, a Bernardo Canal Feijoo, Rodolfo Khun, Héctor Agosti, Miguel Angel Asturias, Hernández Arregui y al intelectual polaco anticomunista Witold Gombrowicz, quienes contribuyeron a fortalecer su aspiración de profundizar el conocimiento de la problemática social y política.
Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Tucumán, interviene activamente en las luchas universitarias participando en la fundación del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Económicas) que -surge como alternativa entre el Movimiento Reformista -constituido fundamentalmente por corrientes radicales, comunistas y socialistas- y el Humanismo, que expresaba a sectores católicos y a la derecha conservadora. Su bandera de lucha estaba en el cuestionamiento a las vacilaciones y el abandono de las reivindicaciones del estudiantado del Movimiento Reformista que dirigía el Centro de Estudiantes, absorbido por una estéril polémica principista con el Humanismo. Priorizó la lucha por las reivindicaciones principales del conjunto, interesados fundamentalmente en encontrar motores condiciones para avanzas en sus estudios , y el apoyo a la Revolución Cubana, aún no definida como, socialista.
El MIECE triunfó en las elecciones de 1959 ganando el Centro de Estudiantes y consagrando a Santucho como delegado estudiantil al Consejo Tripartito. La experiencia se extendió a otras facultades, con distintas denominaciones, alcanzando en varias de ellas importantes éxitos generando el nacimiento de una tendencia distinta a las tradicionales del estudiantado.
Comenzaban ya a definirse muchos de los atributos que caracterizaron su personalidad en las luchas posteriores. Su pasión por el estudio, muchas veces obstaculizado por las exigencias de una intensa militancia, trataba de ser satisfecha con organización y constancia, robándole horas al sueño y hasta utilizando métodos de lectura veloz, no siempre acordes con una necesaria profundización. Una confianza ilimitada en las masas lo dotaba de optimismo y una dinámica contagiosa, lo que le permitió enfrentar ambiciosos objetivos generando energías y despertando fuerzas, muchas veces ignoradas, en los que acompañaban en sus esfuerzos.
A comienzos de 1961, y con la aspiración de llegar a Cuba, viaja en compañía de su esposa Ana María Villarreal a través de varios países de América latina; esa experiencia resulta determinante para su futuro.
En Perú conoce al líder aprista Raúl Haya de la Torre, cuyas ideas influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP). Sale decepcionado de la entrevista. El propagandizado antiimperialismo de Haya de la Torre, en esas circunstancias enmarcado en la "guerra fría' de la potencia imperialista contra el campo socialista, se ha transformado en un mero desarrollismo vergonzante que lo desenmascara ante sus visitantes.
Llega a los EE.UU., participa en debates y da conferencias en algunas universidades, conociendo desde adentro el bastión del capitalismo, palpando las falencias del progresismo de su intelectualidad y las increíbles limitaciones que manifestaban las individualidades más contestatarias al sistema. Hace escala en México donde palpa el descarnado rostro de la inicua explotación a la inmensa mayoría del pueblo, en una democracia capitalista con estabilidad política, presentada por la burguesía como modelo a imitar al resto del continente.
Desembarca en Cuba en un instante decisivo de su Revolución, cuando se proclama el avance hacia el socialismo. El contacto esa realidad, las conversaciones con los líderes fundamentales y el contraste que advierte con todas las que conociera hasta ese momento -incluso la de la Argentina peronista- definen sus aspiraciones revolucionarias y su adaptación de la ideología marxista-leninista. Regresa convencido y, con su característica decisión, impulsa los pasos para su plena integración a la lucha por la revolución argentina.
En su ausencia, -el 9 de julio de 1961, se había fundado formalmente el FRIP como materialización de la concepción americanista antiimperialista, con reivindicaciones indigenistas que profesaban algunos de los componentes, fundamentalmente Francisco René.
La opción que enfrentaba en esas circunstancias Mario Roberto, estaba en incorporarse a alguna de las organizaciones que invocaban, el marxismo o trabajar para construir una nueva organización con objetivos definidamente revolucionarios. Se decide por la más arriesgada, por la única que consideraba factible en ese momento a pesar de las enormes dificultades que presentaba.
Visualiza al FRIP como el embrión a desarrollar hacia el objetivo del partido revolucionario. Fue necesario un intenso debate ideológico interno para superar las profundas diferencias existentes entre su proyecto y las convicciones y metas de muchos de sus compañeros. El poder de convicción del ya conocido "Roby", su ya mentada tenacidad y una práctica conjunta con sectores marxistas en Santiago del Estero (PC y PS) en apoyo a la Revolución Cubana, permitieron importantes avances políticos en los principales componentes de la organización, no sin que se produjeran dolorosas deserciones. Particular importancia reviste, en ese paso, la evolución de Francisco René quien, desde su visión filosófica idealista en un complejo proceso de profundo análisis y debate, concluye enrolado en la concepción materialista dialéctica, donde su producción no fue lo rica que era de esperar al ser víctima, justamente en esa etapa, de la represión de la derecha fascista.
Se lanza intensamente a la actividad de construcción política de la organización. Por ese entonces, el FRIP se extendió a Tucumán, volcándose Mario Roberto al trabajo entre los obreros azucareros. Participando activamente en las luchas que libraban en defensa de la fuente de trabajo y del nivel salarial, amenazados por el proceso de concentración que impulsaban los grandes ingenios monopólicos de Salta y Jujuy.
En la misma época, escribe un análisis marxista, estudiando la estructura económica y de las clases sociales del norte del país, el peso en su economía de la industria azucarera y el importante rol de los trabajadores del ingenio y del surco por su concentración y experiencias de luchas; en él se planteaba la necesidad de la alianza del proletariado azucarero con el campesinado pobre y medio y la importancia de neutralizar a otros sectores medios y pequeño burgueses para aislar a la gran burguesía azucarera. Dicha investigación fue conocida como "Cuatro Tesis sobre el Norte Argentino".
La permanente dedicación al estudio de los clásicos fue complementada con una riquísima práctica social, en la que fue forjándose definitivamente su personalidad, afirmándose sus convicciones y el temple revolucionario que lo erigieron en el símbolo que hoy es.
Al mismo tiempo, su profundo internacionalismo caracterizó toda su militancia. Ya vimos con qué inquietudes conoció la Cuba revolucionaria; también fue un incansable estudioso y propagandizador de los procesos de Vietnam y todo el sudeste asiático, además de la "Revolución de los claveles" en Portugal que "Roby' miraba con particular esperanza. De la misma manera, fue uno de los principales impulsores de la unidad de los revolucionarios del cono sur de nuestro continente, cristalizada en la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) que agrupó al MIR de Chile, el MLN Tupamaros del Uruguay, al ELN de Boliiia y a nuestro Partido.
Integra plenamente su militancia y sus luchas con su vida familiar y de relación. No concebía la práctica política aislada y su confianza, seguridad y poder de convicción influenciaron a todos los que lo conocían. Su compañera Ana María fue erigiéndose en un importante dirigente, lo que la convirtió en víctima de la represión, habiendo sido herida de bala en un reparto de alimentos en un barrio obrero y luego detenida dos veces. En la primera fue liberada en la fuga del Buen Pastor en Córdoba y en la segunda oportunidad, luego de la fuga de Rawson, fue asesinada junto con otros 15 revolucionarios en la base naval de Trelew el 12 de agosto de 1972. Del matrimonio nacieron tres hijas: Ana, Marcela y Gabriela, las que compartieron casi todas las vicisitudes de la vida de sus padres.
Fortalecido el FRIP, Santucho se preocupa por establecer relaciones y acercamientos con otras organizaciones marxistas, en la búsqueda de un diálogo que permitiera acercar posiciones y tácticas diferentes. Son conocidos los permanentes esfuerzos que impulsó para generar un debate fecundo con el PCA a quien, pese a las vitales diferencias que mantenía, calificaba como el aliado estratégico en vista a la formación del partido del proletariado.
Los primeros intentos comenzaron antes del nacimiento del PRT, en Santiago del Estero, pero se frustraron por la negativa de los dirigentes comunistas locales a mantener relaciones con trotskistas. Con posterioridad -y sobre todo a partir del desprendimiento de los grupos que seguían a Nahuel Moreno- se produjeron avances, aunque con polémicas poco constructivas por su antagonización. No obstante ello, en base a las relaciones que fue estableciendo Mario Roberto en la cárcel, se logró un buen nivel de discusión, materializado no sólo dentro del penal sino también en la atención desde el exterior, a cargo del responsable político del PC de Trelew, compañero Bel, que luego fuera secuestrado y desaparecido durante el golpe de 1976.
Esas relaciones prosiguieron siempre polémicas, pero con pasos constructivos (como la conmemoración conjunta del primer aniversario de la Masacre de Trelew en agosto de 1973 ) hasta cortarse con la acción militar en el Comando de Sanidad, el 6 de septiembre de 1973.
En el camino del acercamiento a otras corrientes marxistas, participando en las luchas de los trabajadores tucumanos, comienza a establecerse vínculos con militantes de Palabra Obrera, organización de tendencia trotskista que desarrollaba el "entrismo" en el peronismo obrero tucumano. Esas vinculaciones a niveles de base fueron facilitando el acercamiento de ambas organizaciones en la región, donde incluso se participa conjuntamente en una experiencia electoral que permite incorporar a dirigentes obreros a la legislatura de la provincia en 1964. En ese proceso y a pesar de las profundas diferencias que advierte Santucho entre las posiciones de ambas organizaciones impulsa la unificación en la Fundación del PRT (25 de mayo de 1965) alentado por las grandes coincidencias que encuentra en la vinculación con la base de P.O.
En la lucha interna que inmediatamente se desata en el PRT, Santucho desempeña un rol prominente en el enfrentamiento a las fundamentales posiciones del trotskismo. Su papel en el III, IIV y V Congreso son vitales en las decisiones que se adoptan, rechazando la política del "entrismo", definiendo el tipo de partido como marxista-leninista e impulsando en la práctica la lucha en apoyo a la resistencia de los trabajadores azucareros ante la violencia de la dictadura militar de Onganía.
Durante ese período, Mario Roberto es detenido en dos oportunidades. Primeramente en Tucumán donde es trasladado permanentemente en diversas comisarías del interior para prevenir intentos de fuga o de liberación por parte de sus compañeros. Finalmente es alojado en la Penitenciaría de la ciudad de Tucumán, junto con todos los presos pertenecientes al PRT. Mediante un ardid para lo cual, con la ingestión de un medicamento, se provoca los síntomas de un ataque de hepatitis, logra su traslado al Hospital Provincial; allí logra fugarse aprovechando un descuido de la guardia, en un cambio de turno. Viaja inmediatamente a Buenos Aires para participar en el V Congreso que estaba en preparación.
Posteriormente, en agosto de 1971, es nuevamente detenido en la ciudad de Córdoba cuando se aprestaba a viajar junto con otros militantes para apoyar la fuga de sus compañeros de la Penitenciaría de Villa Urquiza de Tucumán, donde estuvo alojado. Inmediatamente trasladado a la prisión de Villa Devoto en Buenos Aires, es mantenido bajo un riguroso control. Poco tiempo después es detenida en Tucumán su compañera Ana María, quedando sus tres hijas bajo la atención de sus abuelos.
En la cárcel, Santucho impulsa el estudio la formación política de los varios centenares de militantes de la organización, al mismo tiempo que se esfuerza por mejorar las relaciones políticas conlos prisioneros de otras organizaciones populares, especialmente PC, Montoneros, FAR y FAP. Se destacan sus esfuerzo para unificar posiciones -a veces notablemente enfrentadas- entre las diversas tendencias políticas, sobre todo entre el PC y las organizaciones peronistas que desarrollaban la lucha armada. Asimismo, establece sólidos vínculos con destacados militantes políticos y sindicales como Raimundo Ongaro, Armando Jaime, Pujadas y sobre todo Agustín Tosco, con quien mantuvo una fecunda vinculación hasta el final de sus vidas.
Trasladado a Rawson, penal de máxima seguridad, prepara minuciosamente el plan de la fuga que se efectiviza el 15 de agosto de 1972. En su elaboración, prevé al máximo los diversos detalles de la operación, viéndose precisado a insistir y argumentar reiteradamente, con las dificultades naturales de su prisión, ante la indecisión y la falta de confianza de los que ocupan transitoriamente la Dirección del Partido.
La operación en el penal se consumó a la perfección, lográndose el pleno control interno. Pero la falta de fe y las debilidades de los que comandaban las fuerzas de apoyo exterior generó un serio problema. Al intentar el grupo de vanguardia dominar la última guardia externa, se produjo un breve intercambio de disparos que ocasionó, en la jefatura de operaciones externas, la decisión de retirarse con los vehículos para el traslado de los liberados ante la visión de que habría fracasado el intento interno. Consecuencia de tan nefasto error fue la tardía llegada del segundo contingente de liberados al aeropuerto de Trelew (donde estaba copado y retenido el avión regular de Austral), su obligada rendición y el ulterior asesinato por fuerzas de la Marina de 16 de los 19 revolucionarios allí encerrados.
Los seis dirigentes principales de las organizaciones participantes ERP y FAR en la planificación e implementación y Montoneros solamente en la fuga de sus presos- lograron llegar en el avión secuestrado a Chile, donde obtuvieron asilo del gobierno la Unidad Popular de Allende para ser trasladados posteriormente a La Habana. Dichos dirigentes fueron nuestros compañeros Santucho, Domingo Mena y A. Gorriarán Merlo, además de Marcos Osatinsky y Roberto Quieto por FAR y Fernando Vaca Narvaja por Montoneros.
Casi inmediatamente, en noviembre de 1971, retornó al país, poniéndose al frente de la organización que pasaba por una situación crítica a causa de la notable reducción cuantitativa de sus integrantes (gran cantidad de militantes estaban en prisión) y por la debilidad política de la Dirección transitoria. Se impulsa a partir de entonces un proceso de incesante desarrollo y crecimiento de la organización. La situación era sumamente compleja: el abandono por el peronismo de su política nacionalista burguesa y las manifiestas divergencias de las propuestas de las fuerzas populares, no obstante la combativa resistencia de los trabajadores y distintos sectores del pueblo a la política de concentración, van creando las condiciones para el golpe fascista favorecido por la división de las fuerzas políticas y el repliegue de las masas, sin conducción, frente a la agresión del terrorismo de estado.
La instalación del gobierno constitucional de Cámpora inicia una compleja coyuntura en la política del País, en la que la agudeza que adquiere el enfrentamiento social y el acelerado desarrollo del PRT y del ERP imponen un ritmo absorbente a la actividad. La vida de Santucho se liga cada vez más indisolublemente a la lucha partidaria, resultando casi imposible remarcar hechos personales separados de la política del PRT, de sus análisis y de sus propuestas. Participa en todas y cada una de las decisiones fundamentales, correspondiéndole la fundamental cuota en los errores y en la trascendente presencia que manifiesta en la decisiva fase de la vida nacional que transcurre entre 1973 a 1976. Constituye pareja con Liliana Delfino, integrante del CC de la organización y responsable de Propaganda Nacional, que lo acompaña hasta su muerte, circunstancia en la cual es secuestrada y desapareciera por las fuerzas militares que asaltaron su vivienda de Villa Martelli. De esa unión nació Mario Antonio.
El PRT caracteriza correctamente las posibilidades del gobierno de Perón desde el punto de vista de los intereses de clase que representaba y del objetivo de contener la lucha de masas, para lo cual se vería precisado a seguir el rumbo antipopular. La justeza de ese análisis y la activa presencia del Partido y del Ejército en la lucha de clases concita la confianza de las capas más politizadas -que comienzan a participar en su lucha- y el respeto del conjunto de las masas.
Al mismo tiempo, desarrolla esfuerzos para el acercamiento con otras organizaciones populares en procura de acuerdos unitarios que permitan coordinar actividades conjuntas. Los pasos en ese sentido resultan poco fructíferos, no solamente por las diferencias de propuestas políticas sino por los profundos desacuerdos en el análisis de la situación, lo que exacerba el tradicional sectarismo en la izquierda argentina.
Además de ello, la incomprensión de la etapa democrática la subsistencia le la visión en el PRT, determina la implementación de la táctica de grandes operaciones militares para fortalecer el enfrentamiento a los avances de la derecha fascista, después de la renuncia de Cámpora.
Las falencias de esa política comienzan a advertirse al poco tiempo y ello induce a Santucho a profundizar el análisis de las propuestas que permitieran la participación de las grandes masas -que comenzaban a desencantarse de las posibilidades del gobierno luego de la muerte de Perón- en el ya generalizado enfrentamiento de las clases. "Poder Burgués y Poder Revolucionario" constituye el producto de esa reflexión y es aprobado en el Comité Central "Antonio del Carmen Fernández" de septiembre de 1974.
Pero ya resulta irreversible la inercia del proceso, no solamente por las dificultades, sino también por la dinámica de cada una de las organizaciones, que limitaba las posibilidades de una modificación táctica. Sin embargo Santucho persistió en sus objetivos de unificación con las fuerzas afines, aún reduciendo la amplitud de las alianzas. Hasta sus últimos momentos, bregó incansablemente por concretar un acuerdo con Montoneros, Organización Comunista Poder Obrero (OCPO) y Partico Comunista Marxista Leninista (La Plata), con el proyecto de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA).
En ese esfuerzo fue sorprendido por el ataque militar a su vivienda, donde en esa circunstancia se encontraba junto a Liliaria Delfino, la compañera Ana María Lancillotto de Mena y Benito Urteaga. Fiel a sus convicciones y manteniendo la conducta de toda su vida, no obstante la inferioridad numérica y de armamento, junto con Urteaga enfrentó el ataque militar. Liliana Delfino y Ana Maria Lancillotto fueron secuestrados. Era el día 19 de julio de 1976.

Otra fuente ideológica de la que se nutrió Santucho fue Lenin. Como era obvio, ya habiendo cortado amarras definitivamente con Haya de La Torre, Santucho empieza a tener una lectura mucho más leninista, más "clásica", si se quiere, sobre el papel de América Latina. La crítica explícita contra Haya de la Torre ya la formula Francisco René Santucho en su trabajo "Lucha de los pueblos indoamericanos" [publicado en 1963 en el periódico Norte Argentino]. Allí se plantea que los aciertos iniciales del APRA: "se ven traicionados ahora por la debilidad de su propio líder que ha entrado en compromisos con regímenes reformistas cómplices del imperialismo". A partir de esa ruptura con el populismo aprista se abre en el horizonte ideológico de Robi la posibilidad de apropiarse de la tradición teórico-política de Lenin.

Como ustedes saben, Lenin escribió en 1916 "El imperialismo fase superior del capitalismo" y ahí habla de nosotros, de la Argentina. Dice textualmente: "No sólo existen los dos grupos fundamentales de países – los que poseen colonias y las colonias --, sino también, es característico de la época, las formas variadas de países dependientes que, desde un punto de vista formal, son políticamente independientes, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática. A una de estas formas de dependencia, la semicolonia, ya nos hemos referido. Un ejemplo de otra forma lo proporciona la Argentina [...] No es difícil imaginar qué sólidos vínculos establece el capital financiero – y su fiel «amiga», la diplomacia – de Inglaterra con la burguesía argentina, con los círculos que controlan toda la vida económica y política de ese país".

¿En qué se basaba Lenin para proporcionar semejante descripción y explicación de la Argentina? Pues una de sus tesis principales sostenía que el desarrollo del capitalismo mundial nunca es chato, ni plano, ni liso ni homogéneo. Los países y sociedades capitalistas no están en el mismo rango ni son equiparables entre sí, como hoy sostiene erróneamente, por ejemplo, Toni Negri en su Imperio cuando plantea que entre Estados Unidos y Brasil, la India e Inglaterra... "sólo hay diferencias de grado". Por el contrario, Lenin tenía la hipótesis de que el capitalismo a nivel mundial se expandía en forma asimétrica, según un desarrollo desigual que generaba países y sociedades metropolitanas y dependientes, cuyas diferencias no son sólo de grado – es decir: cuantitativas, mayor o menor cantidad de capitalismo y desarrollo -- sino que son diferencias cualitativas.

El PRT adopta esta tesis de Lenin, y plantea que el desarrollo interno del capitalismo argentino también es notoriamente desigual y origina zonas metropolitanas y zonas periféricas y/o dependientes. O sea que no es lo mismo el desarrollo del capitalismo en la Mesopotamia que en el Noroeste. Así, por ejemplo, en el folleto "El proletariado rural detonante de la revolución argentina" [Tesis políticas del FRIP, editado en 1964 en el periódico Norte Argentino] se sostiene que: "El imperialismo, al introducirse como factor estructural en el desarrollo de la economía argentina promoviendo la seudoindustrialización, ha acentuado los desniveles regionales, al desarrollar unilateralmente la zona portuaria en detrimento del Interior".

Obviamente, este tipo de caracterización se basaba en la teoría del desarrollo desigual de Lenin. Pero le agregaba un matiz específico cuando hacía referencia a la "seudoindustrialización". ¿De dónde tomaban esa visión tan crítica de la industria argentina? Pues de las tesis historiográficas de Milcíades Peña. No casualmente la primera de estas tesis políticas del FRIP, combinando la teoría del imperialismo de Lenin con la visión de Peña, sostenía que "La República Argentina es un país semicolonial seudoindustrializado". A continuación, la segunda tesis agregaba: "La burguesía nacional en su conjunto es incapaz de luchar por la liquidación de la dependencia de nuestra patria".

Así como Lenin defendía la tesis de que la explosión iba a surgir en "el eslabón más débil de la cadena imperialista", Santucho planteaba por analogía que en la revolución argentina el factor detonante era el proletariado azucarero, ya que el capitalismo del noroeste era de alguna manera "el eslabón más débil" dentro del capitalismo argentino.

Y también, junto a las categorías clásicas de Lenin, en el PRT se adoptaron en determinado momento categorías de León Trotsky quien, como ya habíamos planteado en las clases anteriores cuando analizábamos su influencia en la visión del Che sobre el capitalismo latinoamericano, en su Historia de la Revolución Rusa, plantea una hipótesis que denomina "ley del desarrollo desigual y combinado".

¿En qué consiste? Pues en que nunca existen países y sociedades capitalistas absolutamente homogéneos, compactos, con un solo modo de producción, sino que en realidad hay relaciones sociales de distintos modos de producción que están combinadas entre sí. Algunas predominan sobre otras, pero están combinadas. Puntualmente Trotsky sostiene que: "Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vense obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual de la cultura se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo desigual y combinado, aludiendo a la aproximación de las distintas etapas del camino y a la confusión de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas". Trotsky la denomina "ley" pero en realidad – pensamos nosotros – habría que denominarla teoría del desarrollo desigual y combinado, ya que conjuga diversas hipótesis sobre el desarrollo histórico.

Entonces,– una vez superada la influencia del APRA y el indigenismo, a los que habría que agregar la influencia inicial de la Reforma Universitaria y de varios intelectuales que realizan conferencias en la librería de Santiago del Estero, dirigida por Francisco René -- en el pensamiento político de la dirección del PRT en general y de Mario Roberto Santucho en particular, se conjugan las categorías sociológicas de Silvio Frondizi, las historiográficas de Milcíades Peña, la teoría del marxismo revolucionario clásico de Lenin y Trotsky y, por supuesto, la enorme influencia de la revolución cubana y de la revolución vietnamita.

Sería muy largo de desarrollar y no tenemos tiempo, pero obviamente a todas estas influencias las moldeó y las amalgamó en el caso del PRT el guevarismo y el castrismo y también el pensamiento político de Ho Chi Minh y Giap.

Para adelantar y acortar –cronológicamente hablando- en nuestra exposición, agregamos que luego viene la ruptura con Nahuel Moreno y la fundación del ERP [Ejército Revolucionario del Pueblo], en el V Congreso en 1970, donde el PRT se divide en el "PRT - La Verdad" (encabezado por Moreno) y el "PRT - El Combatiente" (encabezado por Santucho),. Ambos grupos toman el nombre de acuerdo al periódico de cada uno.

Aunque tenemos que ser breves, me parece interesante prestarle atención al documento de la fundación del ERP. Las posiciones políticas de este documento se nutren de toda la tradición clásica del marxismo, que a su vez provienen de Clausewitz y de Maquiavelo.

Porque, a principios del siglo XVI, el teórico florentino Nicolás Maquiavelo sostenía en El príncipe y en los Discursos sobre la primera década de Tito Livio que para unificar Italia como una nación moderna, había que derrotar el predominio de Roma – El Vaticano – y también había que terminar con la proliferación de bandas armadas locales, los célebres condottieri [combatientes mercenarios]. Maquiavelo propone la formación de una fuerza militar republicana completamente subordinada al príncipe, es decir, al poder político. ¡Es la política, según Maquiavelo, la que manda sobre lo militar y no al revés!.

Más tarde, a inicios del siglo XIX, el teórico prusiano Karl von Clausewitz vuelve a prolongar aquel pensamiento defendiendo que "la guerra es la continuación de la política por otros medios" [en su libro De la guerra]. A inicios del siglo XX, más precisamente en su exilio suizo durante la primera guerra mundial [entre 1915 y 1916] Lenin, mientras estudia la Ciencia de la Lógica de Hegel, lee y anota detenidamente De la guerra de K.v.Clausewitz. Lenin no es el único marxista en este sentido. Antonio Gramsci, en sus Cuadernos de la cárcel, más precisamente a inicios de la década de 1930, redacta "Análisis de situación y relaciones de fuerza", un pasaje de los Cuadernos de la cárcel donde sostiene que la lucha político-militar y la guerra constituyen un momento superior de las relaciones de fuerzas políticas, que enfrentan en una situación a las clases y fuerzas sociales.

Por lo tanto, en toda esta tradición de pensamiento político, que se remonta a la herencia republicana de Maquiavelo y, a través de la reflexión de Clausewitz, es adoptada por los clásicos del marxismo, LA LUCHA POLÍTICO-MILITAR ES LA PROLONGACIÓN DE LA POLÍTICA, NO AL REVÉS.

En los documentos de la fundación del ERP también aparece en primer plano UN ANÁLISIS POLÍTICO de donde se deduce la necesidad de LA LUCHA POLÍTICO-MILITAR y no al revés.

Creo que luego de años de propaganda burguesa que intentó demonizar a los revolucionarios argentinos y latinoamericanos, remarcar ese tipo de pensamiento específicamente POLÍTICO resulta hoy impostergable. Porque la generación de Santucho y sus compañeros y compañeras no se lanzaron a la lucha político-militar de manera "irracional", "demencial" o "mesiánica"...como acostumbran a escribir en los grandes medios de comunicación de masas. No estaban deseosos de adrenalina. No eran "jóvenes loquitos y aventureros" deseosos de vivir peripecias extrañas. Existía en ellos un tipo de análisis específicamente POLÍTICO, asentado como vimos muy sumariamente en un tipo de reflexión sociológica e historiográfica sobre las contradicciones del capitalismo argentino y la impotencia histórica de sus clases sociales dirigentes y dominantes. Creo que para poder desmontar la estrategia de descalificación de esa generación (a la que se le puso un cartelito que decía más o menos así: "Demonios subversivos" o también "Demonios terroristas"), tenemos que volver a pensar despacito, bien detenidamente, estas cuestiones.

Me parece entonces muy interesante focalizar la atención en una parte de esos documentos de fundación del ERP. Porque los que no vivimos aquella época nos sorprendemos cuando encontramos allí algo completamente inesperado... En esos documentos políticos aparece una crítica muy fuerte contra el foquismo y contra Regis Debray.

¿Quién es Regis Debray? Debray era un joven estudiante francés, discípulo del filósofo Louis Althusser, que vino a Latinoamérica y después escribió un artículo muy largo, en la famosa revista "Les Temps Modernes" de Jean Paul Sartre: "El Castrismo: la larga marcha de América Latina" . Entonces, este artículo les gustó mucho a los cubanos. Lo invitaron a Cuba, y ahí, en Cuba, escribe después un texto que pretende ser, digamos, la "síntesis teórica" de la revolución cubana. Un texto que hoy en día se utiliza para criticar a la revolución cubana y para denostar al Che Guevara. El texto de Debray se titula: "¿Revolución en la Revolución?". Allí Debray realiza una versión realmente caricaturesca de la revolución cubana. Sostiene, entre otras cosas, que en Cuba no hubo casi lucha urbana, que solamente hubo lucha rural, que la ciudad era burguesa mientras que la montaña era proletaria y que, por lo tanto, la revolución surge de un foco, de un pequeño núcleo aislado.

Así, de este modo, Debray hace la canonización y la codificación de la revolución cubana en una receta muy esquemática que se conoce como "la teoría del foco". Esta versión de Debray de la revolución cubana es muy utilizada hoy en día para ridiculizar la teoría política del guevarismo...aún cuando el mismo Debray ya no tiene nada que ver con esta tradición, pues pasó a las filas de la socialdemocracia – en el mejor de los casos y siendo indulgentes con él... -.

Es cierto que la temática del "foco" está presente en los escritos del Che pero de una manera muy diferente a la receta simplificada que construye Debray. Nosotros creemos que en el Che los términos "foco" y "catalizador" –con los que el Che hace referencia a la lucha político-militar de la guerrilla, tienen un origen metafórico proveniente de la medicina (la profesión original del Che). El "foco" remite al...foco infeccioso que se expande en un cuerpo humano.

Pero, más allá de su origen metafórico, está muy claro que en el pensamiento político de Guevara la concepción de la guerrilla está siempre vinculada a la lucha de masas. Concretamente el Che sostiene que: "Es importante destacar que la lucha guerrillera es una lucha de masas, es una lucha del pueblo [...] Su gran fuerza radica en la masa de la población" [Ernesto Che Guevara: La guerra de guerrillas (1960)]. Más tarde, el Che vuelve a insistir con este planteo cuando reitera: "La guerra de guerrillas es una guerra del pueblo, es una lucha de masas" [Ernesto Che Guevara: "La guerra de guerrillas: un método", artículo publicado en Cuba Socialista, septiembre de 1963]. Pero para Debray esos planteos del Che eran sólo ...detalles insignificantes. No les dio ninguna importancia. Por eso construyó una visión caricaturesca de la lucha armada que, lamentable y trágicamente, fue posteriormente atribuida –post mortem- al Che...

Según recuerda el ya mencionado Pombo [Harry Villegas Tamayo] al Che Guevara no le gustó ¿Revolución en la Revolución? de Debray. Lo leyó cuando estaba en Bolivia (pues se publicó en 1967) y le hizo anotaciones críticas, reunidas en una libreta que se apropió el ejército boliviano junto con su mochila, luego de capturar al Che.

Pero, aún en el hipotético caso de que jamás puedan leerse o reconstruirse las notas críticas del Che hacia Debray, ya en aquella época dos militantes cubanos salieron públicamente a criticar la caricatura "foquista" de Debray [Simón Torres y Julio Aronde (posiblemente dos seudónimos de colaboradores del comandante Manuel Piñeiro Losada, alias "Barbarroja"): "Debray y la experiencia cubana". En Monthly Review N° 55, año V, octubre/1968.p.1-21]. Estos dos compañeros cubanos le critican abiertamente a Debray - ¡no ahora, en el año 2002, sino en 1968! - el haber simplificado la revolución cubana, el haberla convertido en una simple teoría del "foco" y el no haber visto en ella que junto a la guerrilla, en las ciudades luchaba el movimiento obrero, el movimiento estudiantil, etc. En suma, le cuestionaban - en particular - el total desconocimiento de la lucha urbana y - en general - la total subestimación de la lucha política, base de sustentación de toda lucha político militar. Esta es la principal crítica a la teoría del "foco" realizada en aquella época por los propios cubanos.

Por supuesto que, en la derecha, nadie se toma el trabajo de reconstruir todas esas críticas. Simplemente, se "entierra" rápidamente a los revolucionarios por ser "foquistas"...

Muy bien, entonces, en los documentos de nacimiento del ERP en la Argentina, encontramos una crítica muy inteligente y muy sugerente a Regis Debray y al "foquismo", a la errónea subordinación de la lucha política a la lucha militar. Me parece que esta crítica del PRT y de Santucho pasó desapercibida y, todavía hoy, se le atribuyen "foquismo" y/o "militarismo" como si la decisión de desarrollar en Argentina una lucha político-militar hubiese sido en la mente de Santucho y sus compañeros un delirio irracional y mesiánico y una subestimación del análisis específicamente político.

Piensen ustedes, que toda la tradición de Santucho siempre recibió esos ataques... "foquistas" y "militaristas" - se les dijo -..., cada vez que se habla de Santucho, se trata del... "foquismo". Lo mismo con el Che... "un gran revolucionario..., pero...foquista".

Sin embargo, en la propia fundación del ERP se hace una crítica muy dura al foquismo y se genera una crítica inteligente al militarismo. Porque una de las tesis centrales de Regis Debray consiste en que no hace falta formar un partido revolucionario. Solamente - plantea Debray -, hay que instalar un foco guerrillero...No hace falta la lucha política ni la lucha ideológica, sino tan sólo la lucha militar...Eso es el foquismo, eso es el militarismo.

Y, justamente, en estas tesis del PRT de 1970 y en estos documentos de fundación del ERP ["Resoluciones del V Congreso del PRT. Fundación del ERP" (29 y 30 de julio de 1970)] se plantea que no, que el eje prioritario siempre debe ser construir una organización política y de ahí, en todo caso, plantearse la lucha político-militar. Pero el eje debe ser la política. No puede haber confrontación político-militar ni lucha político- militar si no es a partir de un análisis específicamente POLÍTICO. Esta es la tradición de los clásicos del marxismo que se remonta a Clausewitz y, más atrás, a los escritos de Nicolás Maquiavelo.

Otra tesis que Santucho y el PRT le critican a Debray en este documento de la fundación del ERP es la supuesta primacía que Debray atribuye al "factor geográfico". Pensar que de la geografía se deduce una estrategia política...constituye un enorme error. En realidad no es así..., ni fue así la revolución cubana ni ninguna revolución latinoamericana. La geografía no determina la lucha política, es un error gravísimo. Cuando uno lo encuentra escrito no pasa nada, pero en política ese tipo de errores cuesta la vida de mucha gente, de muchos compañeros valiosos, de muchos revolucionarios.

Después, siempre en términos de extrema síntesis, nos encontramos con otros dos documentos. Uno se titula "Poder burgués, poder revolucionario" [Ediciones El Combatiente, 23 de agosto de 1974], redactado por Santucho, y el otro es "A los pueblos de América Latina" [publicado en Che Guevara N°1, Revista de la Junta de Coordinación Revolucionaria, noviembre de 1974], un documento colectivo firmado por el PRT-ERP en la Argentina, los Tupamaros en Uruguay, el MIR chileno y el ELN boliviano. ¿Que encontramos en estos documentos a nivel teórico y político? Nuevamente, aún a riesgo de repetir..., nos encontramos con un ANÁLISIS POLÍTICO. A partir de ahí se plantea la lucha revolucionaria continental..., ¡no eran "tira-tiros" irracionales ni "locos aventureros"!. Se plantea una visión de cómo funciona el sistema de dominación política de las clases opresoras en América Latina y se plantea también qué sucede en el seno del campo popular y sobre todo, en LA CONCIENCIA política de las clases subalternas y explotadas.

Entonces, avanzando un poco más en detalle: el análisis político condensado en "Poder burgués y poder revolucionario" se estructura a partir de una metáfora espacial que dibujaría qué pasa "arriba" y qué sucede mientras tanto "abajo". La reflexión de Santucho gira alrededor de un análisis político del arriba y del abajo o, en otros términos, de las clases dominantes y de las clases subalternas.

Para analizar las clases dominantes aparece en los escritos de Santucho la categoría de "bonapartismo". Esta es una tesis muy fuerte de Santucho, que - me parece - en algún sentido está bastante vigente todavía hoy en día: La historia argentina se mueve con un movimiento pendular entre dos formas políticas de dominación burguesa: o la república parlamentaria o el bonapartismo militar.

Nuestra historia fue, lamentablemente, así. No casualmente el Che Guevara reclamaba en uno de sus escritos "maduros" - dentro de su corta vida política - que: "Hoy por hoy, se ve en América un estado de equilibrio inestable entre la dictadura oligárquica y la presión popular. La denominamos con la palabra oligárquica pretendiendo definir la alianza reaccionaria entre las burguesías de cada país y sus clases de terratenientes [...] Hay que violentar el equilibrio dictadura oligárquica- presión popular" [Ernesto Che Guevara: Guerra de guerrillas: un método, septiembre de 1963]. Tengamos presente que cuando el Che emplea la expresión "dictadura oligárquica", como él mismo aclara, no está pensando en una dictadura de los terratenientes y propietarios agrarios a la que habría que oponer una lucha "democrática" o un "frente nacional" incluyendo dentro de ellos no sólo a los obreros, campesinos y capas medias empobrecidas sino también a la denominada "burguesía nacional". No, por el contrario, el Che es bien claro. Lo que existe en América Latina es una alianza entre los terratenientes "tradicionales" y las burguesías "modernizadoras". La oposición no pasa entonces por oponer artificialmente tradición versus modernidad, terratenientes versus burguesía industrial, oligarquía versus frente nacional. Su planteo es muy claro - se puede compartir o no, pero es muy claro -: "No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución" [Ernesto Che Guevara: "Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental", en Suplemento especial de Tricontinental, 16 de abril de 1967].

Pensemos detenidamente en la importancia de estas palabras del Che sobre el equilibrio inestable entre ambos polos pendulares (la dictadura oligárquica, basada en la alianza de terratenientes y burgueses "nacionales", por un lado, y la presión popular, por el otro). Reflexionemos sobre la importancia de estas categorías de Santucho acerca de las dos formas políticas alternativas de dominación de la burguesía argentina.

Ninguno de los dos - Guevara y Santucho - dice "democracia o dictadura", como rezaba la consigna de Raúl Alfonsín en 1983 [cuando se termina la dictadura militar en la Argentina]. No. La alternativa es continuar bajo dominación burguesa en sus diferentes formas o la revolución socialista. Pues para el Che: "No debemos admitir que la palabra democracia, utilizada en forma apologética para representar la dictadura de las clases explotadoras, pierda su profundidad de concepto y adquiera el de ciertas libertades más o menos óptimas dadas al ciudadano. Luchar solamente por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa sin plantearse, en cambio, el problema del poder revolucionario, es luchar por retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las clases sociales dominantes: es, en todo caso, luchar por el establecimiento de unos grilletes que tengan en su punta una bola menos pesada para el presidiario" [Ernesto Che Guevara: Guerra de guerrillas: un método, septiembre de 1963].

Domingo Menna, el "Mingo"

Cuando el 19 de julio de 1976 la dictadura anunció que había dado muerte a Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga, ocultó que los militares capturaron a Domingo Menna - el Mingo - a su compañera Ana María Lanzillotto (embarazada, cuyo hijo/a fue robado y sigue siendo buscado por su familia) y a Liliana Delfino (compañera de Santucho). Una sobreviviente del campo de concentración de Campo de Mayo, Patricia Erb, contó que lo vio a Mingo engrillado, quien le daba aliento a ella que estaba muy torturada y le hacía relatos de la guerra de Vietnam. Además le dio los nombres de las prisioneras y de otro traído después: Alberto Vega (que era el seudónimo de Eduardo Merbilhá, otro miembro de la dirección del PRT). Estos últimos testimonios de la vida de Mingo lo pintaban cabalmente cómo fue en toda su vida de militante revolucionario.

Su conducta emulaba el temple de Julius Fucik, el comunista checoslovaco de quien había leído su reportaje al pie del patíbulo, manuscrito en una prisión nazi. Y la de los resistentes vietnamitas en los pozos de Poulo Cóndor bajo las bayonetas de los colonialistas franceses, cuya historia aprendió leyendo a Ho Chi Minh. Mingo se comportó ante sus verdugos como esos obreros anarquistas italianos encarcelados y ahorcados en Estados Unidos, otra historia que leyó del escritor norteamericano Howard Fast en La pasión de Sacco y Vazetti. Mingo alcanzó la estatura moral de Antonio Gramsci, muerto en las prisiones fascistas de Mussolini. Del revolucionario italiano admiraba su contribución al marxismo y La construcción del partido del proletariado.

Mingo también había nacido en Italia en 1947, en Casalánguida, en la región del Abruzzo, desde donde emigraron sus padres, Irma y Pánfilo, y su hermanita menor Raquel (secuestrada en 1977 siendo también militante del PRT), e instalaron una sastrería en Tres Arroyos en 1952, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.

En 1965, Mingo fue a estudiar Medicina a Córdoba y al poco tiempo se incorporó al naciente Partido Revolucionario de los Trabajadores, cuando apenas reunía un puñado de militantes que distribuían La Verdad. En 1966 fue cofundador de la agrupación estudiantil Espartaco, el frente único del PRT con la agrupación Felipe Valiese, uno de cuyos integrantes era el entonces metalúrgico René Salamanca (elegido secretario de SMATA en el '72, secuestrado el 24/3/76). Ese año fue protagonista destacado de las luchas contra la dictadura de Onganía. Fue detenido en la primera toma del Hospital de Clínicas el 18 de agosto del '66, luego de liberar de las garras de cuatro canas a su compañero de carrera Alberto Cerda (militante del PC), herido de bala en el raje. Redactaba y repartía volantes, pintaba paredes. Agitador callejero y orador infatigable en asambleas, organizó los primeros grupos de resistencia a la represión en Barrio Clínicas, ocupado el 7 de setiembre en respuesta al asesinato de Santiago Pampillón el 7 de setiembre.

Estudioso incansable de textos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mandel, Mao, Giap, Le Duan, Milcíades Peña, Silvio Frondia, asumió como pocos los escritos del Che, que reproducía a mimeógrafo. Su caída en Bolivia el 8 de octubre del '67, aceleró su entusiasta participación en el IV Congreso del PRT, que tras intenso debate ideológico contra el economicismo de la anterior dirección, dio nacimiento al nuevo periódico El Combatiente.

Mientras estudiaba y hacía changas, fundó el Movimiento de Acción Programática 7 de Setiembre entre los estudiantes y la Agrupación 1° de Mayo en el movimiento obrero. En 1969 estuvo en las barricadas del cordobazo junto al naciente sindicalismo clasista. Poco después, organizó los primeros grupos guerrilleros en los Comandos 29 de Mayo y Che Guevara con el Negro Mauro (Carlos Germán, ex activista de FIAT y FOECyT, y después, miembro del Buró del PRT), con Pichón Foti, Ramiro Leguizamón (de quien tomó el nombre que puso a su primer hijo), Pepe y Frichu Polti, Edy MacLean, Silvia Urdampilleta, Diana Triay, Elda y Mima Fransischetti, Humberto Toschi, entre la pléyade de militantes sumados por él a la organización. Ese año '69, intentó sin éxito liberar a Santucho preso en una comisaría de Tucumán, que después escapó solo.

En 1970, ante una crisis de definiciones estratégicas del PRT, Mingo se alineó con Santucho, Pujals, Urteaga, Leandro Pote y Antonio el negrito Fernández (estos dos dirigentes azucareros), Mauro, Jorge Ulla, Francisco Carrizo, Angel Gertel, Ana María Villarreal, Sbédico y otros, en la Tendencia Leninista, que en el V Congreso del PRT en julio del '70, fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo.

El 12 de enero del '71, Mingo es capturado y brutalmente torturado. Tras los barrotes de la cárcel de encausados agitó a los manifestantes de las movilizaciones previas al viborazo del 15 de marzo encabezados por los obreros de SITRAC/SITRAM. Ese segundo cordobazo precipitó la caída de Levingston (sucesor de Onganía), la asunción de Lanusse y el lanzamiento de su "Gran Acuerdo" con los partidos civiles para una salida electoral. En prisión, Mingo mantuvo una polémica con guerrilleros peronistas, acerca del rol de Perón y el populismo, a los que criticaba severamente.

Trasladado a la cárcel de Rawson, fue organizador de la fuga que protagonizó con otros compañeros (Osatinsky y Quieto de FAR, Pujadas de Montoneros y Santucho y Gorriarán del PRT-ERP) el 15 de agosto del '72, llegando a Chile y Cuba.

Regresado al país, contribuyó desde el Buró Político del PRT a la reorganización y crecimiento partidista. Fue lúcido e incisivo editorialista de El Combatiente y redactor de documentos políticos. En 1973 comenzó a escribir los borradores de un nuevo Programa y textos para el VI Congreso del PRT (que no se llegó a realizar), con énfasis en las propuestas del poder -Gobierno Revolucionario Obrero y Popular- y las transformaciones socioeconómicas antimperialistas, anticapitalistas y socialistas.

El 29 de mayo del '73 ocupó la tribuna en el acto masivo de homenaje al cordobazo junto a Agustín Tosco y el presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós. No pudo concluir sus estudios de Medicina y en un breve período, trabajó en Acindar, en Villa Constitución. En el '74 volvió a la tribuna en el Córdoba Sport junto a Tosco, en un acto del Frente Antimperialista y por el Socialismo, del que fue gran impulsor, considerándolo una herramienta estratégica junto al PRT, al ERP y a la internacionalista Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur.

Militante de plenas convicciones marxistas, analista, polemista y propagandista, organizador sindical, estudiantil y partidario, guerrillero de primera línea; alegre, calentón y solidario hasta en los pequeños detalles, mantenía todas sus características siendo el Secretario de Organización del PRT. Mingo Menna es un ejemplo más de esa generación de los '60 para las actuales generaciones de luchadores sociales y políticos.

Fuente: www.prt-argentina.org.ar

Cuando Santucho quiere explicar las DIVERSAS FORMAS POLÍTICAS DE DOMINACIÓN que emplea la clase dominante argentina, su planteo específico es: o república parlamentaria (que no es lo mismo que democracia...) o bonapartismo militar.

¿De dónde extrajo Santucho esta hipótesis? Obviamente su inspiración inmediata es el Che Guevara, pero en su formulación más general, la extrae de un libro de Carlos Marx. Por eso habíamos dicho la otra vez que para entender a fondo al Che, además hay que estudiar al mismo tiempo a Marx. Nosotros creemos que para entender a fondo a Santucho y sus planteos políticos, también hay que estudiar a Marx.

Marx escribió entre diciembre de 1851 y marzo de 1852 un pequeño librito (brillante, realmente vale la pena leerlo...) titulado "El 18 Brumario de Luis Bonaparte". Allí Marx propone una hipótesis política: en Francia, luego de la derrota de la revolución de 1848, un dictador da un golpe de Estado y se queda dos décadas al frente del gobierno francés. Este dictador era un personaje secundario rodeado de lúmpenes que gracias al liderazgo del ejército se convierte en determinado momento de Francia en una especie de "árbitro" de los conflictos sociales. Una especie de "juez equidistante", que viene a solucionar y a moderar los conflictos. Entonces, como este personaje - que Marx detestaba - se llamaba Luis Bonaparte (sobrino de Napoleón) la tradición marxista, empezando por Marx y de ahí en adelante, convirtió en categoría teórica ese análisis político y lo transformó en el concepto de "bonapartismo".

Este concepto teórico es muy útil. Porque muchos de los problemas que intenta resolver y explicar vuelven a suceder hoy en día. Pensemos en la figura pretendidamente "mítica" del coronel Seineldín [militar genocida carapintada, instructor en las escuelas de contrainsurgencia en Centroamérica, reivindicado actualmente por algunos grupos nacionalistas en Argentina], que está, supuestamente, "más allá de los conflictos" y que vendría a resolver esta necesidad de la "figura fuerte y con carisma"... Otra vez nos encontramos con el reclamo de un papel que debería - supuestamente - cumplir el ejército... que vendría a "poner orden", a "mediar entre las partes en pugna"...

Esta situación está presente en la situación argentina de hoy. Ese tipo de reclamos vuelve a resurgir en importantes sectores del movimiento popular también, fuertemente trabajados por el populismo nacionalista.

En su análisis de Luis Bonaparte y de la situación francesa de aquel período, Marx plantea elementos fundamentales de su teoría política. Entre muchas otras cosas allí sugiere que la lucha de clases nunca se da entre clases homogéneas, como por momentos sugiere "El Manifiesto del Partido Comunista" [1848]. En realidad, en una formación social concreta, las clases se fraccionan en la lucha, se realizan alianzas entre ellas y se establecen formas de representación política cambiantes según la coyuntura.

Por otra parte, en "El 18 Brumario" Marx plantea que la mejor forma de dominación política de la burguesía es "la república parlamentaria". Para Marx república parlamentaria no es sinónimo de democracia, como nos quiere hacer creer el liberalismo. La república parlamentaria no garantiza "la libertad" sino que constituye una FORMA DE DOMINACIÓN. A diferencia de la monarquía o de la dictadura militar (donde un solo sector de la burguesía domina) en la república parlamentaria es el conjunto de la burguesía el que domina a través del Estado. Digamos que, según Marx, la república parlamentaria licúa los intereses particulares de las distintas fracciones de la burguesía, alcanzando una especie de "promedio" de todos los intereses de la clase dominante en su conjunto y, de este modo, logra una DOMINACIÓN POLÍTICA GENERAL, esto es: anónima, impersonal y burocrática.

En "El 18 Brumario de Luis Bonaparte" Marx también agrega que cuando la situación política "se desborda" por la indisciplina y la rebelión popular, la vieja maquinaria republicana (con sus partidos, su Parlamento, sus jueces, su prensa "independiente", etc.) ya no alcanza para mantener la dominación. En esos momentos de crisis aguda, los viejos partidos políticos de la burguesía ya no representan a esa clase social. Quedan como "flotando en el aire" y girando en el vacío. Entonces emerge otro tipo de liderazgo político para representar a la clase dominante: la burguesía deja de estar representada por los liberales, los constitucionalistas o los republicanos y pasa a estar representada por el Ejército y las Fuerzas Armadas que, de este modo, se constituyen en "El Partido del Orden". El Ejército entonces aparece en la arena política como si...fuera a equilibrar la situación catastrófica, pero en realidad...viene a garantizar la reproducción de la DOMINACIÓN POLÍTICA de la burguesía.

Mario Roberto Santucho se apropia de este análisis político de Marx y trata de utilizarlo para comprender la compleja historia política de nuestro país y también la situación argentina de los años '70.

Podemos empezar destacando el modo cómo Santucho analiza a ese gran protagonista de nuestra historia política: las Fuerzas Armadas. ¿Que dice Robi de las Fuerzas Armadas?

Pues que son un Partido Militar. Esto es muy, pero muy, importante. En ningún momento Santucho sostiene que son simplemente un grupo de "tira-tiros". ¡NO!, las Fuerzas Armadas son... un partido político. Un partido que viene a reemplazar al clásico partido político burgués, por definición. Esta hipótesis sociológica e historiográfica ya está presente en los escritos de Silvio Frondizi, en los de Abelardo Ramos, etc. (aunque en Frondizi y en Ramos esa misma hipótesis juega un papel explicativo diametralmente opuesto entre sí).

Roberto Santucho se hace cargo de esa hipótesis y plantea que en la Argentina las Fuerzas Armadas vienen a reemplazar ese partido burgués ausente..., porque el partido burgués en Argentina no puede dar cuenta de la situación política..., y entonces Robi analiza al peronismo como... "bonapartismo".

Pensemos bien la diferencia: sostener que el peronismo es bonapartismo (el peronismo histórico de 1945 en adelante..., no el de Menem), es algo muy diferente a lo que planteaba, por ejemplo, Victorio Codovilla [líder histórico del Partido Comunista Argentino desde 1928 hasta su muerte en 1970]. Codovilla decía: "el peronismo es fascismo", en un folleto del año 1946 titulado "Batir al Nazi-Peronismo".

Robi Santucho tiene una visión un poco distinta, mucho más matizada, por eso decía que no cae en ese "gorilismo de izquierda", pero... tampoco acepta las posiciones de Rodolfo Puiggrós [historiador comunista que se hace peronista en la segunda mitad de los años '40 y que luego se convertirá en uno de los principales intelectuales de la izquierda peronista durante los '60 y '70] , o de Abelardo Ramos [uno de los principales intelectuales - de origen trotskista - que adhieren al peronismo constituyendo la corriente política e historiográfica autobautizada como "izquierda nacional"], y otros. ¿Qué decían Puiggrós, Ramos, Hernández Arregui y otros ensayistas peronistas? Pues que "el peronismo es «LA Revolución» en la Argentina".

Entonces, según el análisis de Santucho...el peronismo no es ni revolución, ni nazismo, sino... bonapartismo. Es decir: una figura militar fuerte, que aparece como "árbitro" entre las clases sociales y que viene a "poner orden"...aunque, siempre en última instancia, termina poniendo orden...para el mismo lado. Para la derecha, para la burguesía.

Antonio Gramsci, que - según me parece - no aparece explícitamente en estos análisis de Santucho, para explicar los mismos fenómenos de crisis económica y política, pensando en situaciones donde las clases sociales se separan de sus viejos partidos políticos y a la burguesía comienza a representarla el Partido Militar, utilizaba una categoría emparentada con la de "bonapartismo". Gramsci empleaba el concepto de "cesarismo".

Aunque en Marx la categoría de "bonapartismo" siempre tiene un contenido negativo. Mientras que para Gramsci puede haber un "cesarismo" progresivo o regresivo, según contribuya a hacer avanzar o no a los sectores populares en las relaciones de fuerzas. A diferencia de Marx, León Trotsky, en su exilio mexicano, utiliza en el mismo horizonte de Gramsci esta visión donde puede haber un "bonapartismo progresivo" o "regresivo", según contribuya o no a la lucha de clases. Explícitamente Trotsky utiliza la categoría de "bonapartismo progresivo" para referirse al gobierno populista de Lázaro Cárdenas [presidente de México a fines de los años '30], ya que a pesar de ser un gobierno burgués, para enfrentar al imperialismo y nacionalizar el petróleo mexicano, Cárdenas se apoya en los sectores populares y en la clase obrera mexicana. Abelardo Ramos apela a este análisis de Trotsky para caracterizar como "bonapartismo" al peronismo en un sentido positivo y apologético, mientras que Silvio Frondizi - mucho más afín al análisis de Marx -emplea el término en su significado negativo, para cuestionar el carácter supuestamente "progresista" de la burguesía nacional argentina y del peronismo.

Mario Roberto Santucho utiliza la categoría de "bonapartismo" en la misma perspectiva de Silvio Frondizi, con un fuerte contenido crítico, y recurriendo a un tipo de análisis político que bebe directamente en "El 18 Brumario de Luis Bonaparte". Pero no sólo lo emplea para explicar la aparición del peronismo histórico - el del primer peronismo de la década del '40 - sino también para describir la emergencia recurrente de los militares argentinos a lo largo de toda nuestra historia como el "Partido del Orden", en tanto Partido Militar, es decir, en tanto auténtico partido político de la burguesía argentina.

Todo esto vale para el análisis de Santucho sobre qué sucede con el bloque político y social de "los de arriba"...

Ahora bien, ¿qué pasa con "los de abajo"?

Al mirar el capitalismo "desde abajo", desde su clases explotadas, Robi recorre la historia del movimiento obrero argentino y plantea los orígenes del movimiento obrero clasista en nuestro país, identificando tres corrientes: el anarquismo, que fue la más importante, el socialismo y el comunismo. Santucho y el PRT se hacen cargo de la tradición comunista. Es decir que Robi reivindica al comunismo hasta un determinado período de la historia, a partir de ahí el comunismo pierde la hegemonía sobre el movimiento obrero local, desdibuja su política revolucionaria, diluye su clasismo y aparece en el seno de las clases subalternas este fenómeno político que todavía nos marca hoy en día, que es el peronismo.

Entonces, a partir de ahí, Santucho sostiene cuáles son los dos desafíos del movimiento popular - a mí, personalmente, me parece que este desafío sigue pendiente hoy, en 2002, aunque presente en nuestra época nuevos ropajes, nuevos personajes y nuevos escenarios -:

a) Por un lado, el populismo (Santucho también lo denomina "nacionalismo burgués", que consiste en confundir a toda la Nación como si fuera parte del pueblo, meter a la burguesía nacional como parte del pueblo, y pensar que el enemigo está solo fuera del país),

b) Por otro lado, el reformismo (Robi lo encuentra y lo identifica principalmente en el partido comunista, así como el principal exponente del populismo, dentro del campo popular, eran en su opinión de aquel momento, los Montoneros).

Aquí se torna importante pensar y reflexionar en qué medida este movimiento pendular de diversas formas políticas con que se ejerce la dominación política en nuestro país (república parlamentaria o bonapartismo militar), para explicar el comportamiento de las clases dominantes; y este desafío (el de las variadas y renovadas formas del populismo y/o el reformismo) para la experiencia y la conciencia política de las clases populares, explotadas y subalternas, sigue o no vigente en la actualidad. Eso hay que discutirlo a fondo.

Para nosotros, esta situación no se ha cancelado en el pasado. Adquiriendo nuevas modalidades y ritmos diferentes, insertas ambas en el ciclo de la actual mundialización del capital, sigue existiendo en nuestra sociedad la posibilidad latente de que a la agonizante república parlamentaria -¡qué se vayan todos!, mediante- la suceda una nueva forma de bonapartismo militar. Esa posibilidad no está sepultada, depende de la relación de fuerzas y de la iniciativa de los piqueteros, de los obreros que ocupan fábricas, de los asambleístas y de diversos sectores movilizados. Por otra parte, dentro del campo popular, vuelven a aparecer los intentos reformistas y/o populistas para encauzar la rebelión popular dentro de los moldes del sistema.

Por eso, como conclusión, pensamos que el mejor homenaje que hoy le podemos hacer a Robi Santucho es intentar continuar ese tipo de mirada sobre nuestro país, ese tipo de análisis y de intervención política para que su figura no se convierta en nuevo mito inoperante, vacío, hueco, fantasmal.

Al rescatar para nuestro presente la figura de Santucho, no podemos volver a cometer los errores en los que cayó Regis Debray cuando torpemente pretendió esquematizar la revolución cubana subestimando la política. De la misma manera, no podemos caer en la tentación de esquematizar la vida y la praxis de Robi Santucho convirtiéndolo en una caricatura de lo que realmente fue, en un "tira-bombas" irracional, demente, foquista y tristemente aventurero, como sostiene la derecha.

Si bien la historia nunca se repite, creemos que muchos de sus análisis siguen siendo útiles para ubicarnos y para actuar en la movediza y cambiante situación política actual. Para nosotros Robi no es un "cadáver prestigioso". No, por el contrario, es alguien cuyo pensamiento y cuyo ejemplo están vivos y nos son muy, pero muy útiles, en el presente.

Quedaría para otra oportunidad analizar la política cultural de Santucho y del PRT, que la tuvieron, con tensiones, pero la tuvieron... aun cuando muchas veces se desconoce. Aunque lo hemos hecho en algún trabajo ["Mario Roberto Santucho: Del intelectual orgánico al cuadro combatiente". En De Ingenieros al Che. Bs.As., Biblos, 2000. p.275-288], hoy ya no queda tiempo.

Pero no quería terminar sin dejar de remarcar el eje que - desde nuestra humilde opinión - vertebra toda la vida, todo el pensamiento y toda la praxis del Che Guevara, de Robi Santucho y de los y las guevaristas de Argentina que dieron su vida por la revolución socialista latinoamericana y mundial.

Esto es: que la lucha político-militar y el enfrentamiento material con el enemigo –inevitables en algún momento del proceso revolucionario, si es que no somos ingenuos y creemos que la burguesía nos va a ceder graciosamente el poder- están siempre mediados, es más, están siempre precedidos, por un ANÁLISIS POLÍTICO y por un estudio riguroso de nuestro país y de nuestro continente. Esta es la principal conclusión que las nuevas generaciones no debemos nunca olvidar ni perder de vista. ¡La política es lo que define el pensamiento revolucionario de Santucho y el pensamiento del Che!.
Fuente: La Haine
[Ver Documentos del PRT]


Marco histórico del surgimiento del PRT-ERP (1965-1976)

La década de 1966 a 1976 se vio signada por una intensa actividad política, un auge de masas, y el crecimiento de la izquierda marxista y peronista. Este período se inició, a grandes rasgos, con la instauración de la dictadura del General Juan Carlos Onganía, y se cerró con el fin del gobierno de María Estela Martínez de Perón, en marzo de 1976. Estos fueron años de intensa conflictividad social en la Argentina, a raíz de los intentos de los sectores dominantes de cambiar el modelo social de acumulación de capital combinado con un ciclo de permanente crisis de legitimidad e inestabilidad política debido, principalmente, a la proscripción electoral de Juan Domingo Perón. A esto se le añade que durante años se produjeron una serie de acontecimientos mundiales que impactaron en la práctica política del momento: La Revolución Cubana y la extensión del proceso revolucionario en América Latina, la guerra de Vietnam y el Mayo Francés.

Durante esos años surgieron nuevas organizaciones, tales como los grupos guerrilleros, y agrupaciones que en 1965 eran pequeñas y que diez años más tarde habían incrementado su caudal en adherentes y su influencia en la vida política y social. Cada una de estas organizaciones fue producto de la época, y todas se esforzaron por conectar las reivindicaciones populares a su visión del socialismo. Comunistas, trotkistas, maoístas, guevaristas y peronistas revolucionarios atrajeron la atención y la imaginación de una generación de jóvenes argentinos conocida hoy como la Generación del '70.

Dos décadas más tarde el recuerdo de aquella época se ha resignificado, mezclando hechos reales con ficción, vivencias propias con anécdotas de otros, sentimientos actuales con la evocación del momento.

El PRT después de 1976

 En "Hombres y Mujeres del PRT-ERP", Arnold Kremer (Luis Mattini), quien había sucedido a Mario Roberto Santucho en el secretariado general, afirma que después de la primera reunión de la conducción en Roma (abril de 1977) se había agudizado la ola represiva y que "los golpes de mayo de 1977 significaron la destrucción del PRT-ERP en la Argentina". En consecuenciase se organizó la salida del país de los militantes en la clandestinidad. La medida involucró al noventa por ciento de los militantes en el territorio nacional. La idea era conformar un plan de repliegue que estableciera una retaguardia con base en Brasil, México e Italia con el objetivo de retornar a la lucha en Argentina. Esa decisión "…se iba a transformar en un inesperado, indeseado y largo exilio…" (Luis Mattini, Hombres y mujeres del PRT).

El PRT en el exilio, de unos pocos cientos de personas, se distribuyeron en varios países europeos y sudamericanos, donde constituyeron pequeñas regionales. Sin embargo los grupos más numerosos se instalaron en España, Italia y México. Por su parte el Buró Político se radicó en Madrid. La conducción del PRT estableció dos actividades prioritarias en el exterior: la formación de los militantes y la denuncia del terrorismo de la dictadura en el exterior.

Pero la derrota en el terreno de las armas y la feroz represión ejercida particularmente por el ejército argentino hacia los militantes y simpatizantes del PRT-ERP, que prácticamente estaba diezmado hacia fines de 1976, provocaron serias diferencias entre los sobrevivientes en el exilio. Para fines de 1978 habían emergido dos posturas antagónicas entre los sectores liderados por Arnold Kremer y Enrique Gorriarán Merlo respectivamente. Kremer, en función de secretario general del partido, convoca apresuradamente a un VI Congreso en Italia, hecho que sellaría la fractura y atomización del PRT en el exilio.

En mayo de 1979 unas pocas decenas de militantes se constituyeron en un 6º congreso en zona de los Alpes italianos. Después de formular severas críticas al secretariado general, dicho congreso decide el traslado de la estructura del partido a México. Finalmente el Comité Central, máxima autoridad partidaria, resuelve separar al secretario general Arnold Kremer, quien tiempo después renunciaría al partido.

Arnold Kremer, luego de su renuncia en México, parte a Suecia donde retoma su oficio de metalúrgico y escribe Hombres y mujeres del PRT-ERP. A mediados del 90 regresa al país y se incorpora a la militancia en el PC, que luego también abandonaría. Desde el año 2003 se desempeña como funcionario público. Gorriarán Merlo parte hacia Nicaragua para incorporarse a la revolución sandinista, combatiiendo junto al FSLN que ingresa triunfante en Managua el 20 de julio de 1979. En 1980 organizó la ejecución del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, exiliado en Paraguay. De regreso en Argentina colabora en la construcción del Movimiento Todos por la Patria, más tarde responsable del asalto al cuartel de La Tablada.

Con el advenimirnto de la democracia en 1983 muchos de los antiguos combatientes y militantes exiliados se reincorporaron a la vida pública y política del país en distintas organizaciones y agrupaciones. Varios sectores reclamaron el uso de las siglas del PRT, atribuyéndose la herencia de la continuidad histórica. Se consolidaron dos sectores que repudiaron la decisión de sacar al partido al exilio y desconocieron a las direcciones posteriores a la caída en combate del Buró político el año 1976.

Esa fue una década de intensa politización generalizada, donde el común de la población seguía cotidianamente los acontecimientos internacionales, particularmente aquellos en América Latina y Vietnam.

En las organizaciones políticas se daba mucha importancia a estos hechos y su vínculo con eventos y problemas locales. Se realizaban debates, cursos, foros y la prensa se hacía eco de esta demanda. No fue casual que muchos jóvenes se vieran marcados por todo ésto y que su politización tuviera mucho que ver con el contexto internacional. Dentro de la realidad particular de la Argentina, lo anterior se combinó con una clase obrera combativa en lo sindical, con un notable nivel cultural y politizada por la memoria de los gobiernos peronistas (1946-1955).

Estudiantes, trabajadores y empleados protagonizaron una amplia gama de luchas que se sintetizaron en el Cordobazo (1969). A partir de ese año las luchas populares fueron acompañadas por una creciente actividad de organizaciones guerrilleras que, hasta ese momento, habían sido marginales a la política nacional. Entre 1969 y 1977, cuando la represión militar logró aplastarlas, hubo numerosos grupos guerrilleros en la Argentina que se nutrieron de la lucha popular, y al mismo tiempo contribuyeron a ella.

El PRT fue conformado por la fusión de dos grupos. Uno fue el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular), dirigido por Francisco Asdrúbal Santucho y su hermano Mario Roberto. Este grupo organizaba a los hacheros y los obreros azucareros del noroeste argentino, publicaba un periódico en castellano con expresiones en quechua, y admiraba al APRA peruano y a la Revolución Cubana. El segundo grupo fue Palabra Obrera, una organización trotkista en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Rosario dirigida por Nahuel Moreno, con trabajo entre estudiantes universitarios y obreros industriales, y vínculos con la Resistencia Peronista. Establecido en 1965, y a pesar de no ser una organización muy numerosa, el PRT tenía influencia en once sindicatos azucareros pertenecientes a la FOTIA, y eligió dos diputados provinciales en Tucumán en 1965. A partir de 1966 la dictadura de Onganía cerró muchos ingenios azucareros y provocó una gran cantidad de despidos entre los trabajadores del transporte.

Particularmente en Tucumán, el PRT estuvo muy involucrado en las luchas contra los cierres de los ingenios. La dura represión de las movilizaciones obreras, junto con los ejemplos del Che Guevara en Bolivia, Camilo Torres en Colombia, la política de las OLAS en el continente y la Guerra de Vietnam, dieron lugar a una profunda discusión en torno a la necesidad de iniciar la lucha armada en la Argentina. Los alineamientos internos no se correspondieron, necesariamente, con la posición ideológica sustentada antes de la fusión de los dos grupos. Si bien los militantes del FRIP se sentían más cercanos al Che y a la Revolución Cubana, la base de Palabra Obrera también había sido influida por el guevarismo. En 1968 el PRT se dividió en dos.

El sector dirigido por Santucho comenzó a organizar y desarrollar la lucha armada, fundando finalmente el ERP en 1970, y distanciándose definitivamente del trotskismo en 1973. Entre 1970 y 1973 fue el grupo guerrillero más activo en la Argentina.

A partir de 1969 el PRT-ERP fue una organización marxista cuya fuerza, hasta 1974, se encontraba principalmente en las zonas más tradicionales del centro y el noroeste del país. Si consideramos que la mayoría de los trabajadores argentinos suscriben una cultura e ideología peronista, y tomamos en cuenta los escasos recursos y militantes de los que disponía el PRT-ERP, su éxito en organizar grupos en distintas fábricas, sindicatos y universidades es un tributo, no tanto a su línea política, sino más bien a la capacidad de sus activistas de liderar luchas y de representar a gente de la más variada extracción.

Así, durante los diez primeros años de su existencia (1959-1969), el grupo FRIP-PO-PRT tuvo éxito en organizar a los trabajadores azucareros tradicionalmente peronistas de Tucumán y Jujuy, así como a los hacheros de la empobrecida y conservadora provincia de Santiago del Estero, a los estudiantes y obreros de la católica y anti -peronista provincia de Córdoba, y a los estudiantes izquierdistas de la Universidad de Rosario.
Aunque nunca fueron más que algunos centenares de militantes durante la década, el PRT fue influyente en la cultura política del eje Tucumán-Córdoba-Rosario.

Una vez que se lanzó a la lucha armada, el PRT sufrió los efectos de la represión. A mediados de 1972 varios cientos de sus activistas se encontraban en prisión, junto con gran parte de sus miembros de dirección, unos cuantos habían sido muertos, y sus organismos de masas habían sufrido serios golpes especialmente en Rosario y Córdoba.

Según diversas fuentes, hacia 1975 el PRT tenía células en más de cuatrocientas de las principales fábricas del Gran Buenos Aires; se mantenía fuerte en Tucumán, Jujuy y Santiago del Estero; tuvo éxito en organizar grupos de obreros industriales cordobeses, de los metalúrgicos, obreros de la carne y petroquímicos de Rosario; y de los petroleros patagónicos. Además, tenía grupos muy activos en el movimiento estudiantil, entre los arrendatarios algodoneros del Chaco, y entre los empleados judiciales y docentes formoseños. Por último, había logrado establecerse en muchas ciudades del interior tales como Río Cuarto, Rafaela, Ceres, San Francisco, Gral. Roca, Neuquén, Junín, Mendoza, Metán, Clodomira, Bahía Blanca, Santa Fe y Paraná. En su punto más alto de desarrollo, su periódico clandestino El Combatiente distribuía 20.000 ejemplares de cada número; tenía además publicaciones dirigidas a sectores obreros específicos; y tres publicaciones legales, el diario El Mundo, el quincenario Nuevo Hombre y la revista teórica Posición.

A la vez el ERP incrementaba su actividad militar. En 1975 estaba organizado en numerosas escuadras locales y fabriles, además de un batallón urbano, dos compañías urbanas, y una compañía rural reforzada.
Entre 1969 y 1977 el ERP realizó docenas de acciones armadas en la Argentina.

[De "Los perros", film de Adrián Jaime, guión Adrián Jaime y Cecilia Merchán, Argentina 2004]
[Ver Documentos del PRT]


Nunca Más - Campo Santo - Capítulo XVI - Santucho en Campo de Mayo.

CAMPO SANTO - Parte II

(Del testimonio del ex sargento Víctor Ibañez)

"Te digo la verdad, yo creo que no sabían que era Santucho (1).

"Te cuento lo que yo escuché por boca de los mismos que participaron en ese operativo. Parece que la cosa empezó cuando una vecina se encontró con que cerca de su casa, en el cruce de las avenidas Constituyentes y General Paz, gente de la Escuela de Mecánica de la Armada estaba haciendo un control de vehículos. Esta señora, una chusma de barrio, tipo la 'Tota', se acercó cargando la bolsa de las compras hasta dónde estaban los efectivos y les dijo que en su edificio, en Villa Martelli, todos los días se reunía gente rara.

"Como estaba fuera de su zona, los marinos le pasaron el dato al Ejército, y Leonetti (2), que estaba de guardia, recibió el dato y se mandó para allá con su patota, integrada por gente del Colegio Militar. Llegó hasta el grupo de edificios en un Ford Falcón sin patente, al frente de un grupo de tres hombres vestidos de civil que portaban fusiles 'Para', que son como los FAL (3) pero con la culata rebatible. Lo de 'Para' viene porque eran los que usaban en ese tiempo los paracaidistas. Buscaron al portero, que los guió hasta la entrada del departamento (4). Y tocaron el timbre sin saber quiénes estaban del otro lado (5).

"Liliana Delfino, que era la mujer de Santucho, abrió confiada la puerta como si estuviera esperando la llegada de algún conocido. Apenas vio a los de la patota se dio cuenta de cómo venía la mano y se puso a gritar: '¡Los milicos!, ¡Son los milicos!' Le pegó un empujón a la puerta como para volver a cerrarla. Pero Leonetti ya había puesto un pie adentro, y la hoja rebotó en el borceguí que tenía apoyado en el marco de la entrada. El portero se escabulló bu