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Las luchas revolucionarias toman carácter
militar
La
guerrilla peronista
La aparición de la guerrilla
peronista -y las que llegaron a ser sus organizaciones más importantes:
FAP, FAR y Montoneros- resulta incomprensible sin considerar algunos
antecedentes: "La Resistencia Peronista a la política de la Revolución
Libertadora; los pronunciamientos sindicales de La Falda (1957) y Huerta
Grande (1962), la virulencia de las protestas obreras y la Revolución
Cubana." (28) El peronismo revolucionario tuvo en la figura de
John William Cooke a su ideólogo. Este joven dirigente que provenía de las
clases acomodadas de buenos Aires, trató de insertar el pensamiento de
izquierda dentro del movimiento. Cooke fue colaborador de Eva Duarte
durante el primer gobierno peronista y posteriormente se desempeñó como
secretario de Perón y delegado personal de éste durante su exilio. "Cooke
fue hasta su muerte, acaecida en 1968, el principal exponente del punto de
vista de la minoría que intentó identificar al peronismo con el fidelismo.
Cooke se destacó por su ardor nacionalista pero más tarde se inclinó
claramente hacia la izquierda." (29) Desde los orígenes del movimiento
guerrillero John William Cooke había sido amigo del Ché Guevara y los
revolucionarios cubanos. Cuando triunfa la revolución, se convierte en un
asiduo colaborador del gobierno de Fidel Castro, y también organiza
contingentes de jóvenes peronistas que viajan a Cuba para efectuar
prácticas de combate. La idea que abrigaba Cooke, era que la base
proletaria del peronismo proporcione al movimiento un vigor revolucionario
que pudiera enfrentar, en una lucha interna, a la jefatura burocrática
peronista local, que venía cediendo cada vez más ante el poder de turno.
"Cooke consideró que la acción directa - la huelga general, la
insurrección, la guerra de guerrillas - era el único medio de superar el
estancamiento posterior a 1966 entre un régimen militar imposibilitado
para afianzarse pero con poder material suficiente como para sobrevivir y
un movimiento de masas poderoso como para someterlo a un jaqueo constante
pero no lo suficiente como para suplantarlo." (30). A pesar de todo lo
expuesto, sobre la personalidad de Cooke cayeron, con el paso del tiempo,
diferentes concepciones: "1º) La de los grupos más conservadores que
prefirieron ignorarlo. 2º) La de los peronistas verticalistas para quienes
la izquierda peronista fue una aberración ajena. 3º) La de la izquierda
clásica, que denunció como una contradicción insuperable esa combinación
entre socialismo y peronismo. 4º) Los representantes de la propia
izquierda peronista que cayeron en hacer lo suyo." (31) En un extenso
documento, las Fuerzas Armadas Peronistas, conducidas por Envar El Kadri,
explican su decisión de desarrollar la lucha armada. Reproducimos un
fragmento (completo en la sección Documentos): "Desde 1955 han pasado
14 años que las minorías oligárquicas tomaron el poder despojando al
pueblo y a Perón del gobierno. En estos 14 años el Peronismo se planteó la
lucha en los más diversos frentes para reconquistar el Poder. Durante
estos 14 años los caminos empleados no estaban a la altura de su condición
revolucionaria y tienen en común el espontaneísmo. Fueron: el golpismo, el
electoralismo, la burocracia reformista o traidora en contacto muchas
veces con jefes militares, el terrorismo y el sabotaje y sólo condujeron a
callejones sin salida. Las sucesivas crisis militares, el triunfo militar,
el triunfo popular y masivo del Peronismo el 18 de marzo de 1962, el
derrocamiento de Frondizi, las nuevas crisis militares así lo
demuestran. "El 18 de marzo demostró que la oligarquía no estaba
dispuesta a entregar el gobierno, ni tampoco el Poder, por cuestión de
votos más o menos. "El golpe del 28 de junio de 1966 representa la
continuación genuina de la política de la oligarquía despojada ahora de
falsos mascarones, por medio de las Fuerzas Armadas que, en esta
coyuntura, son la única estructura capaz de defender efectivamente los
intereses de la oligarquía y el imperialismo. "La falta de una
ideología coherente y de una estrategia revolucionaria que encuadraran los
distintos métodos desarticuladamente empleados, provocó la actual
dispersión en el peronismo, y fue lo que lo llevó una y otra vez al
fracaso. "Pero estos años de lucha permitieron aprender, permitieron
ver que la situación de la Argentina y del Peronismo forma parte de los
procesos de Liberación de marca Latina. Estos años de lucha y rebeldía han
permitido formar un nuevo Peronismo que intenta integrar todos sus
fracasos, todas sus experiencias. "Hoy, que la burguesía es incapaz de
encabezar ningún proceso histórico revolucionario, hoy que el proceso se
presenta bajos los términos inseparables de la Revolución Social y
Liberación Nacional, es innegable la vigencia histórica del Peronismo como
expresión de la clase trabajadora. [...]"SOMOS PERONISTAS porque existe
una clara continuidad entre el camino de grandeza nacional que inició el
Peronismo en el gobierno y el que reabrirá con nuevas y superiores formas
de lucha pero integrando las banderas iniciales. A la estrategia
contrarrevolucionaria de opresión y miseria, de vergüenza y privilegio
del régimen a partir de 1955 opondremos la estrategia revolucionaria de la
toma del poder mediante la lucha armada. "Los que ven en Perón un
obstáculo para llevar adelante la lucha armada, no tienen claridad para
ver la continuidad que existe históricamente entre el proceso 45-55, la
búsqueda del camino que llevase al Poder en estos últimos 14 años y el
nuevo camino a través de la guerra revolucionaria que iniciará el
Peronismo y que es la culminación de esas dos etapas
anteriores. "[...]El CHE planteaba que no se puede ir demasiado lejos
del Pueblo, ni confundirse totalmente con él, dejando de ser vanguardia.
Hacer lo mismo sería no ver las necesidades reales del Pueblo y tomar
otras que hasta el momento son pura teoría y el Pueblo no siente como
suyas. Lo segundo sería aceptar que Perón tiene que venir para hacer la
Revolución, sin explicar que sólo una Revolución en marcha puede traer a
Perón. "SOMOS PERONISTAS y por eso afirmamos que del seno del Peronismo
debe surgir la Vanguardia Revolucionaria capaz de conducir al Pueblo hacia
la única salida para el país y las clases trabajadoras, LA TOMA DEL PODER
POLÍTICO Y ECONOMICO, para la creación de una Argentina Justa, Libre y
Soberana". Poco tiempo después de esta proclama, los revolucionarios de
las FAP lanzarían su guerrilla rural en Tucumán.
La
ejecución de Aramburu
En el operativo que terminó con el juicio
revolucionario, condena y ejecución del Teniente General Pedro Eugenio
Aramburu, se presentó ante la sociedad argentina la organización peronista
Montoneros. Este grupo -que llegaría a ser, junto con el ERP, una de las
dos organizaciones guerrilleras más poderosa- estuvo integrado
originalmente por Emilio Maza, Carlos Capuano Martínez, Susana Lesgart,
Fernando Abal Medina, Gustavo Ramus, Norma Arrostito, Fernando Vaca
Narvaja y Mario Eduardo Firmenich. La acción se inició el 29 de
Mayo de 1970 a las nueve de la mañana, justo al año de conmemorarse el
Cordobazo -y también la fecha en la que el Ejército festeja su día. "Al
elegir el 29 de Mayo, los Montoneros trazan una unión simbólica con un
hecho de masas, es decir, intentan vincular la violencia guerrillera con
la violencia popular, con una pueblada clamorosa que cuestionó
profundamente, desde las bases, con fuerte componente obrero, al régimen
militar de Juan Carlos Onganía" (36). Aramburu fue una figura
emblemática del antiperonismo, y responsable de una etapa antidemocrática,
violenta y represiva. Su apellido no podía estar separado del bombardeo a
Plaza de Mayo ni de los fusilamientos de José L. Suárez. Pocos días antes
de su secuestro, se comentaba que era candidato firme a ocupar la
presidencia en reemplazo de Onganía. Posteriormente Montoneros dio a
conocer a la población su primer comunicado, que expresaba lo
siguiente: "Al pueblo de La Nación: hoy a las 9,30 hs., nuestro
comando procedió a la detención de Pedro Eugenio Aramburu, cumpliendo una
orden emanada de nuestra conducción a los fines de someterlo a Juicio
Revolucionario. "Sobre Pedro E. Aramburu pesan los cargos de
traidor a la patria y al pueblo y asesinato en la persona de veintisiete
argentinos. Actualmente Aramburu significa una carta del régimen que
pretende reponerlo en el poder para tratar de burlar, una vez más, al
pueblo con una falsa democracia y legalizar la entrega de nuestra patria"
(37). Este hecho deterioró aún más al Gobierno de Onganía, que,
sumado a las presiones sociales y el acelerado accionar de la guerrilla,
se vio en la obligación de acudir a un recambio en su cartera. Esta
búsqueda de oxígeno se llevó a cabo el 8 de Junio de 1970, día en que la
Junta de Comandantes reemplaza a Onganía por el Gral. Roberto Marcelo
Levingston. Mientras tanto, los Montoneros habían lanzado su
comunicado Nº 4, el cual transmitía lo siguiente: "El 1º de Junio
a las 7 de la mañana, fue ejecutado el fusilador Pedro E. Aramburu. Este
criminal, vehículo de odio de los gorilas contra el pueblo argentino,
pretendía encaramarse nuevamente en el poder. Que sepan los traidores, los
vendidos, los torturadores; que sepan los enemigos de la clase trabajadora
que el pueblo ya no recibirá más golpes, ahora está dispuesto a
devolverlos y a golpear donde duela" (38). A todo esto es necesario
saber el pensamiento de Perón -quien se encontraba exiliado en Madrid-
sobre lo acontecido con Aramburu: "La vía de la lucha armada es
imprescindible. Cada vez que los muchachos dan un golpe, patean para
nuestro lado la mesa de negociaciones y fortalecen la posición de los que
buscan una salida electoral limpia y clara" (39). Se Puede apreciar, con
meridiana claridad, como Perón, en un primer momento y desterrado, alentó
la insurrección armada y la guerrilla como formas legítimas de
lucha. En la última etapa del gobierno de Onganía se había insinuado
cada vez más como el hombre fuerte quien conducía la más importantes de
las Fuerzas Armadas: Alejandro Agustín Lanusse. Comandante en Jefe del
Ejército, el militar tenía una larga trayectoria como golpista y
antiperonista, y había ganado la confianza de los grandes capitalistas
locales y extranjeros. Lanusse era de la idea de que Ejército y Gobierno
compartieran abiertamente el poder (por sí alguien no se hubiera dado
cuenta) y presionó para que ello sucediese. Sólo como parte de su
estrategia de desgaste del onganiato, permitió que Levingston llegara al
poder. "Levingston trató de restablecer el programa de estabilización,
pero cuando éste esfuerzo fracasó, cambió bruscamente de rumbo. En
Octubre, luchó para frenar la recesión y promulgó medidas expansionistas
dirigidas a desviar la oleada de propaganda contra las multinacionales y
los inversores extranjeros" (40).
La guerrilla
marxista
El PRT - ERP, ocupó la otra cara de la moneda en éste
proceso. A comienzos de 1960, se fundó en Santiago del Estero el FRIP
(Frente Revolucionario Indoamericano Popular), integrado por jóvenes que
reivindicaban las luchas indígenas y que estaban muy influidos por la
Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de Raúl Haya de la Torre,
un peruano que soñaba continuar la gesta inconclusa de Tupac Amaru.
Posteriormente, del FRIP salió el núcleo básico del PRT, el cual será
fundado el 25 de Mayo de 1965. Allí las principales figuras del grupo
serán los hermanos Santucho: René, Asdrúbal y Mario Roberto. El principal
fundador del movimiento, Francisco René Santucho, si bien ocuparía lugares
cercanos a la dirección del PRT, nunca sería asignado al frente militar, y
pasaría a un plano de sombras, principalmente por su actitud nacionalista
y su reticencia a aceptar la guerrilla como el camino correcto para la
lucha en la Argentina. El N.O.A. fue el escenario en el que "el grupo
centró su accionar, fundamentalmente en las provincias de Salta, Tucumán,
Santiago del Estero y Chaco". (32) Aparte del FRIP, existió otro partido,
que confluiría y terminaría fusionándose en el PRT: "Palabra Obrera, una
organización trotskysta que accionaba en buenos Aires, Córdoba, Tucumán y
Rosario, dirigida por Nahuel Moreno" (33). Mario Roberto Santucho tomó
contacto con Moreno en un viaje que el primero efectuó a la provincia de
Tucumán. Allí se gestó una suerte de alianza, que tuvo como sustento
ideológico la aceptación del marxismo y como antecedente político, la
perspectiva de la construcción de un partido revolucionario
obrero. Tucumán era importante para "Robi" Santucho, pues allí
los obreros azucareros libraban una dura lucha en pos de sus fuentes de
trabajo, amenazadas por el proceso de concentración que impulsaban los
grandes ingenios monopólicos de Salta y Jujuy. Esto lo incentiva a
escribir un análisis marxista "estudiando la estructura económica y de las
clases sociales del norte del país. En él se planteaba la necesidad de una
coalición del proletariado azucarero con el campesinado pobre y medio y la
importancia de neutralizar a otros sectores medios y pequeño burgueses
para aislar a la gran burguesía azucarera" (34). Terminaba 1966 cuando
desde la regional de Tucumán se decidió el lanzamiento inmediato de la
lucha armada, a lo que Nahuel Moreno se opuso vehementemente. Los
recientes acontecimientos que tuvieron al Ché Guevara como sustancial
protagonista, habían ahondado, aún más, las diferencias entre Santucho y
Moreno: 1º) su mensaje remitido a la Tricontinental - foro de debate para
América Latina, Asia y África - el cual exponía lo siguiente: "... será
una lucha larga, cruenta, donde su frente estará en los refugios
guerrilleros, en las ciudades, en las casas de los combatientes... nos
empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a
emprenderla", y su posterior ejemplo lanzándose a la apertura de
movimientos guerrilleros en la Argentina y Bolivia. A pesar del fracaso,
la guerrilla conducida por Massetti, en Salta, era vista ya como el camino
correcto -"el único posible"- por muchos jóvenes revolucionarios en la
Argentina. La división fue insalvable, por lo que pronto se
suscita una división. Como ninguno quiere renunciar al nombre, por un lado
se lanza el PRT "La Verdad" liderado por Moreno, con una propuesta de
movilización política, sindical y eventualmente insurreccionalista. Por
otro lado, queda el PRT "El Combatiente" conducido por Mario Roberto
Santucho y quienes deseaban lanzar inmediatamente la lucha armada contra
los capitalistas argentinos y su ejército. Dice Gorriarán Merlo,
uno de los miembros originarios del PRT "El Combatiente": "En marzo de
1970, cuatro meses antes de la fundación del ERP, al que yo pertenecía, la
represión produjo el primer acto de lo que sería la forma represiva más
espantosa del genocidio. Alejandro Baldú, detenido por la Policía Federal,
pasó a ser desaparecido para siempre. Todavía gobernaba Onganía; y la
decisión sobre la aplicación de la nefasta metodología había sido tomada
por los altos mandos de las FF.AA. A él, a Baldú, lo antecedió, en 1962,
Felipe Vallese, aunque a diferencia de esta vez, el crimen de Felipe había
sido igual por lo repugnante, pero excepcional. "A finales del
'70, en diciembre, desaparecieron el abogado de presos políticos Néstor
Martins y su cliente Nildo Centeno. Desde principios del '71 les siguieron
el matrimonio Verd y Juan Pablo Maestre y Mirta Misetich. A Juan Pablo lo
abandonaron muerto en una calle; lo habían baleado y falleció cuando lo
trasladaban. Mirta no volvió a aparecer. En septiembre desapareció el
primer miembro del PRT-ERP, Luis Pujals; a finales del 71 los
desaparecidos eran 17". A mediados de 1970, entonces, se decide formar
el Ejército Revolucionario del Pueblo, por medio de una resolución interna
que dice: "Julio de 1970. "Resolución del V Congreso del
Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT): Fundación del Ejército
Revolucionario del Pueblo. (ERP): Considerando: "Que en el proceso de
guerra revolucionaria iniciado en nuestro país, nuestro partido ha
comenzado a combatir con el objeto de desorganizar a las Fuerzas Armadas
del régimen para hacer posible la insurrección del proletariado y del
pueblo. "Que las Fuerzas Armadas del régimen sólo pueden ser derrotadas
oponiéndoles un ejército revolucionario... "Que durante
toda una larga etapa, nuestra guerra revolucionaria adquirirá formas
guerrilleras, urbanas y rurales, extendida a distintas ciudades y zonas
campesinas, sobre la base de cuya ampliación y extensión política y
militar será posible pasar a la guerra de movimientos en el campo y a la
constitución de importantes unidades estratégicas en las ciudades. "Que
el otro principió fundamental de la guerra revolucionaria a aplicar por
nuestra Fuerza militar es la ejecución de operaciones militares con una
línea de masas, es decir, orientadas hacia la movilización de las masas y
su participación directa o indirecta en la guerra. "El V Congreso del
PRT resuelve: "1 °) Fundar el Ejercito Revolucionario del Pueblo y
dotarlo de una bandera. "2°) Considerar al ERP y sus distintos
destacamentos armados, como los instrumentos militares del Partido para su
política en la presente etapa de la lucha de clases y el embrión del
futuro Ejército revolucionario y popular". Luis Mattini, un obrero
industrial bonaerense y otro de los fundadores del PRT habla hoy de su
líder máximo de esta forma: "Uno de los rasgos políticos más originales
de Mario Roberto Santucho fue su persistencia en la necesidad del Partido
obrero como instrumento indispensable para una política de poder
revolucionario inscrita en la certeza de vivir la época del tránsito del
capitalismo hacia el socialismo. "Lo notable de Santucho, en este
aspecto, consistía en que, siendo impulsor de las líneas más radicalizadas
de las concepciones político-militares de los años sesenta, el más
auténtico seguidor y recreador de Guevara, discrepara sustancialmente con
los elementos que distinguían el llamado "foquismo". Estos eran, en trazos
gruesos: Poner la fuerza militar como rectora del proceso; la formación de
"columnas" guerrilleras, surgidas de la inspiración de la experiencia
cubana; el mando único en base al "Comandante" y los "cuerpos de
comandantes" a quienes se subordinaba el "movimiento político"; la
búsqueda de apoyo social fundamental en el campesinado o, en el caso de
las regiones urbanas, en los sectores más excluidos, los cuales por lo
general consistían en éxodo campesino hacia la ciudad no incorporado al
proceso industrial y la baja clase media pauperizada. "Para
Santucho, en cambio, el Partido de la clase obrera, como órgano colectivo
dirigente de la revolución, debía ser el mando supremo de la fuerza
militar. Y esto tenía una profundidad y consecuencias mayores que las
sospechadas a simple vista, pues el objetivo de Santucho no era el partido
en sí, sino éste como medio de formación del sujeto. Es decir, para el
jefe del PRT-ERP, el problema del sujeto era el problema fundamental de la
revolución. "Esto tenía que ver, además, con la interpretación de
Santucho acerca de los "degeneramientos" de los procesos revolucionarios
que conformaron el llamado socialismo real y la frustración de los
movimientos "nacionales y populares" cuyos objetivos fueron a la postre
"traicionados". En el primer caso la burocratización que desnaturalizaba
el socialismo y en el segundo caso la subordinación a la
burguesía. "Frente a estos hechos, recorría Latinoamérica una tendencia
bastante extendida que intentaba poner como "antídoto" la base campesina,
la cual por provenir "de la tierra" no estaría corrompida por la ciudad
como la clase obrera. A su vez, el ejercicio de la lucha armada actuaría,
no sólo como "engendrador de conciencia", sino hasta como "purificador" de
la corrupción política. Era muy fuerte la ingenua idea de que la lucha
armada impedía la burocratización. "Sin embargo, para Santucho -o
quizás hoy podríamos decir la apuesta de Santucho- consistía en que la
clase obrera, por expresar la contradicción antagónica con el capitalismo,
por no tener "nada que perder, salvo sus cadenas", por su papel en la
producción, por su destino histórico, por su capacidad de organización y
disciplina; era la única garantía objetiva contra esas desviaciones. Pero
la "objetividad" de dicha garantía contenía al mismo tiempo una tendencia
hacia la consolidación del sistema capitalista (pacto social) en tanto y
cuanto no adquiriera el carácter de sujeto autónomo. [...]"...Santucho
usaba el vocablo "determinación" no sólo en su segunda acepción semántica
(osadía, audacia) sino principalmente en su versión filosófica sartriana
del acto de voluntad. La determinación, para Santucho era el acto de tomar
partido: la decisión. No recuerdo que este concepto haya sido desarrollado
en forma explícita en los materiales del PRT-ERP, pero fue muy discutido
en las sesiones del Buró Político en las coyunturas decisivas (a juicio
del PRT-ERP) entre 1973 y 1976. "El concepto es bien conocido en el
arte militar. Todo buen general, sabe que, una vez desarrollada la
estrategia y la táctica, el destino de la batalla lo define la
determinación, formidable energía de la subjetividad, multiplicadora de
los recursos materiales. "Por eso para Santucho lo esencial del
partido no era su organización en el sentido "administrativo" del término,
sino su capacidad de determinación que debía expresar la determinación
atribuida a la clase obrera en los momentos decisivos." El PRT
tuvo una estructura partidaria propia del partido de cuadros, celularizado
y compartimentado, con una dirección centralizada, basando además la
democracia interna en el centralismo democrático. Fue un partido de acción
que ganó el respeto de los otros sectores revolucionarios y gran parte de
la sociedad con la coherencia entre lo que se decía y hacía. Para
avanzar en los frentes de trabajo conformó distintas comisiones nacionales
que no cayeron en el formalismo (comisiones de prensa, frente de
propaganda, organización y finanzas, comisión de solidaridad con los
presos y comisión gremial, etcétera). Tuvo el objetivo de conformar
organizaciones más amplias como la Juventud Guevarista, que organizó a
jóvenes simpatizantes y aliados en secundarios y universitarios como
filtro al Partido. También existieron comités sindicales de base en los
principales centros fabriles y se impulsó al FAS (Frente Antiimperialista
por el Socialismo) como núcleo de una vasta acción política, a través de
la cual canalizaría durante los períodos electorales su actividad de
masas. Con estas bases de férrea disciplina y determinación a la
lucha, el PRT y el ERP se convertirían pronto en una de las dos fuerzas
más poderosas de la guerrilla argentina, y posiblemente la más
sobrecogedoramente eficaz, razón que determinaría luego que los otros
guerrilleros los designaran como "los monjes rojos".
Otros
grupos revolucionarios
En el intenso ejercicio revolucionario
de masas que cobró cada vez mayor movimiento entre 1966 y 1972, surgieron
en la Argentina tantos grupos revolucionarios que son hoy difíciles de
recordar, pues en algunos casos se trataba de diez o quince estudiantes
que constituían un partido, le colocaban un nombre, en dos o tres noches
de febril tarea redactaban su manifiesto y se incorporaban al fragor de la
lucha con su sigla propia. Así surgieron innumerables grupos
universitarios, que en algunos casos llegaron a hacerse fuertes en
facultades rosarinas, cordobesas, misioneras, santiagueñas, tucumanas,
etcétera, sin que su actividad -en muchos casos extraordinariamente
intensa- tuviera trascendencia por falta de documentación o
testimonios. La posterior represión feroz, los miles de asesinatos y
torturas, haría que lo que para muchos era motivo de orgullo debiera ser
silenciado, hasta el punto de que aún hoy muchos de los protagonistas de
las luchas estudiantiles u obreras prefieren guardar silencio, tanta es la
conmoción sentimental o dolor que les trae rememorar una etapa en que
perdieron amigos, compañeras, novias o familiares. FAUDI, ALE, MOR,
TAR, AUDI, FUA, eran algunas de las tantas siglas que aparecían en los
multitudinarios actos pintadas con letras grandísimas en pasacalles muy
anchos, generalmente acompañadas de imágenes. La imagen más reproducida
era la del Ché Guevara, tomándola de aquella famosa foto del cubano Korda,
donde nuestro compatriota observa adusto la procesión mortuoria para su
amigo el guerrillero Camilo Cienfuegos, asesinado por la CIA. Muchos de
esos movimientos o partidos no estaban de acuerdo con la lucha armada.
Otros sustentaban teorías exóticas, como el Partido Revolucionario
Trotskista Posadista, quien analizaba seriamente en sus documentos y
publicaciones la posibilidad de alianzas estratégicas con extraterrestres,
para construir el socialismo. O el Poder Joven, movimiento fundado por el
mendocino Silo, quienes practicaban un cierto tipo de esoterismo
cientificista, centrando su actividad en el autodominio y el poder de la
mente. Ambos solían participar, sin embargo, de las movilizaciones
populares y actuaban en alianza con todos los grupos de izquierda. El
PCR (Partido Comunista Revolucionario) y VC (Vanguardia Comunista)
constituían desprendimientos del Partido Comunista Argentino. De tendencia
maoísta, ninguno aprobaba la lucha armada guerrillera, pero estaban de
acuerdo con cierto grado de violencia, orientada a impulsar a las
movilizaciones populares hacia la formación de grupos de autodefensa
armada y a la vía insurreccional luego de una paciente construcción de un
ejército popular. El PCR se desacreditaría estruendosamente durante el
gobierno de Isabel Martínez -1975- cuando lanzara su política de aliarse
con el lopezrreguismo, al cual había caracterizado de "burguesía nacional
progresista". Vanguardia Comunista -su gemela- por su parte, poseía gran
poder en Córdoba, donde manejaba el poderoso sindicato del SMATA y la
mayoría de los delegados de la gran fábrica de automotores
FIAT. Entre los grupos armados se podían contar varios
relativamente extendidos, aunque poco numerosos y otros de vigencia
solamente regional. Las FAL (Fuerzas Argentinas de Liberación), cuyos
primeros pininos teóricos fueran establecidos durante 1962, comenzaron a
operar militarmente en 1968, con pequeñas acciones como asalto a
sucursales bancarias -para recaudar fondos-, tomas de comisarías -para
obtener armas- y en algunos casos esporádicas tomas de pequeños pueblos,
principalmente en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe. Esta
organización se dividiría en tres partes pronto: FAL "22 de Agosto", FAL
"Ché Guevara" y FAL "29 de Mayo". Las dos últimas, con poder
principalmente en Córdoba y Santa Fe, se integrarían finalmente al
ERP. El MP17 (Movimiento Popular 17 de Octubre) conducido por Charlie
Moore, fue una pervivencia del Movimiento Nacionalista Tacuara, que en un
principio operaba militarmente sin programa alguno. Su tendencia era
derechista, sostenían un ideario fascista, y un culto por el aventurerismo
y la violencia propio de su ideología. Debido a una amistad del porteño
Joe Baxter, uno de los hombres de acción más prestigiosos de Tacuara,
inesperadamente los militantes del MP17 terminarían integrándose al ERP,
aunque sólo para acciones militares. El ELN (Ejército de Liberación
Nacional) tenía su fuerte en Jujuy; sus militantes cruzaban una y otra vez
las fronteras con Bolivia, pues coordinaban actividades revolucionarias
con grupos sindicales y revolucionarios del país hermano. El ELN respondía
al Frente Peronista Revolucionario, conducido por los jujeños Arroyo y
Jaime. Tenía células más bien políticas y de combate para baja intensidad
en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Salta y por
cierto Jujuy. Su fuerte eran las movilizaciones populares, donde concitaba
una bastante numerosa adhesión. Estaba adherido al FAS (Frente
Antiimperialista y por el Socialismo). Los CPL (Comandos Populares de
Liberación) eran grupos peronistas que sostenían una ideología pragmática:
política en la acción. Atacaban comisarías y hacían actos relámpago,
colocaban bombas a bancos internacionales, o tomaban medios de
comunicación radiales o televisivos para difundir proclamas. Tenían un
mediano desarrollo únicamente en las ciudades de Córdoba y de
Rosario. La "Columna Sabino Navarro" era un desprendimiento de la
organización Montoneros, en disidencia con su política de seguidismo a
Perón. Luego de la masacre de Ezeiza, este sector se retiró para dar lucha
armada a la derecha peronista y a sus aliados militares o policiales. Era
fuerte principalmente en Córdoba, con el tiempo fue evolucionando hacia
posiciones de izquierda, para desaparecer fusionándose finalmente con la
guerrilla marxista. Por último el Partido Obrero era una organización
trotskista, con bastante fuerza en las universidades y los sindicatos
metalúrgicos. Aliados políticos del PRT, no estaban de acuerdo, sin
embargo, con la lucha armada guerrillera. Pese a ello, tuvieron una tardía
adopción de este método de lucha luego del golpe militar de 1976, hasta
que fueron disueltos por la represión.
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