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Los primeros pasos
Los Uturuncos
El 24 de diciembre de 1959 por la madrugada, un grupo
de soldados entró fragorosamente en la Jefatura de Policía de la ciudad de
Frías -límite entre Santiago del Estero y Catamarca-. El militar que lo
comandaba se presentó a viva voz ante el jefe de turno: -¡Soy el
teniente coronel Puma! ¡Se ha declarado el Estado de Emergencia en todo el
país!, ¡esta comisaría queda bajo custodia militar! Lo acompañaban otro
oficial, un suboficial y varios soldados. Los policías se entregaron sin
ofrecer resistencia. Fueron despojados de sus uniformes, de sus armas y
encerrados en los calabozos. Luego los integrantes del comando se
dedicaron a cargar todas las armas y municiones que encontraron en el Jeep
donde habían venido y una camioneta de la policía. En menos de quince
minutos, habían abandonado el lugar. Así se efectuó la primera acción
guerrillera en la Argentina. Sus protagonistas se bautizaron a sí mismos
Los Uturuncos; eran santiagueños, peronistas y creían que con su acción
iniciaban un levantamiento general. De acuerdo a lo que les había dicho el
general Iñíguez durante una reunión mantenida con otros militantes
peronistas, la toma de la comisaría iba a actuar como santo y seña para
que de inmediato militares leales al peronismo se levantaran al unísono en
las guarniciones de Santa Fe, Entre Ríos, Salta y la provincia de buenos
Aires. Por su parte, las organizaciones sindicales llevarían adelante una
serie de acciones concertadas, entre las que se contaban paros parciales
de actividad y actos relámpago en los principales centros industriales. En
pocos días y con un mínimo desgaste de fuerzas -si era posible, sin que se
tuviera que lamentar víctimas- el pueblo argentino se levantaría
masivamente para ocupar las calles en todas las ciudades importantes del
país. Como resultado de este eficaz mecanismo de acciones concertadas, en
pocos días la Argentina celebraría alborozada el regreso del presidente
Perón, y su restitución al gobierno. ¿Quién ideó este plan que ahora
parece descabellado? Posiblemente el mismo general Iñíguez, o alguno de
sus compañeros de armas. La prolijidad con que fue diagramado presenta las
trazas del pensamiento militar. Pero lo cierto es que a la hora de actuar,
los militares "leales" no aparecieron. E Iñíguez fue uno de los primeros
en disputar las tribunas ofrecidas por los medios de prensa para
desconocer en absoluto cualquier relación personal o indirecta con el
suceso. Los únicos en llevar adelante el plan tal como había sido
programado fueron Los Uturuncos, cuya efímera existencia posterior hace
pensar que fueron un invento momentáneo, al sólo efecto de ser aplicado a
las acciones que se programaban. Un invento ingenioso, sin
duda. Quienes no son del Norte Argentino necesitan una explicación para
comprender el profundo sentido simbólico de las palabras "uturunco" y
"Puma". El puma es un tigre americano, poderoso y difícil de ver, pues
habita en lo más profundo del monte. Durante el período de colonialismo
hispano se conocía una leyenda, que hablaba de un hombre, gallardo
aborigen, que se transformaba en Puma. Era para combatir a los despiadados
españoles que sumían en la explotación y humillaciones sin límite al
pueblo del puma. Esa leyenda, narrada en quichua, se llamaba
Runa-Uturunco: "Hombre-Puma". Uturunco, pues, significa "puma". Ahora
bien, el ingenio de Seravalle había convertido en un acróstico de batalla
esa palabra: PUMA, significaba también, para los guerrilleros uturuncos,
"Por Una Argentina Mejor". Los Uturuncos quedaron en el
imaginario colectivo como un símbolo de la resistencia peronista, por
entonces en sus primeros garabatos. Aún no se habían efectuado atentados
de envergadura, aún no habían surgido los grupos juveniles combativos que
comenzarían su accionar armado en buenos Aires. Y los uturuncos,
agrupación integrada por jóvenes militantes peronistas, efectuó aquella
noche de Navidad de 1959 la primera acción guerrillera de esta etapa, como
preanuncio de lo que se avecinaba. No es casual que el grupo
Uturunco naciera en Santiago del Estero, la provincia que albergó también
el nacimiento de la Argentina como nación, ya que desde sus tierras
salieron todas las expediciones fundadoras de las ciudades que poco a poco
irían constituyendo a este país. No es casual que se pusieran Uturuncos,
apelando a nuestra raíz indígena. La mayor parte de sus protagonistas se
arrepintieron en cada oportunidad que hallaron luego, y algunos de ellos
ni siquiera aceptan hoy que formaran parte de la arqueológica guerrilla.
No así su jefe, el "Puma" Seravalle, quien por el contrario asumió
corajudamente en todo tiempo aquella acción señera, a la cual debe su
apodo (a la postre, el nombre por el que ahora lo conocen todos). El Puma,
cerca de sus setenta años, vive hoy en La Banda. Gracias a él se conocen
los detalles de la ya mítica "toma de la Jefatura de Frías". Que por lo
demás salió redonda: no hubo muertos ni heridos, los guerrilleros se
alzaron con las armas y los uniformes de la guarnición; ellos les
servirían para sortear limpiamente todos los controles policiales durante
su breve gesta revolucionaria. Continuando con los planes establecidos,
los Uturuncos enfilaron hacia la selva tucumana. Dos de sus integrantes,
casi adolescentes entonces, Cárdenas y Uriondo, se destacarían más tarde,
de diferente modo, en la militancia política convencional, dentro del
peronismo. Cárdenas es hoy empleado público, con un "perfil bajo". Uriondo
es actualmente subsecretario de Seguridad en el Ministerio del Interior
conducido por los radicales Mestre y Mathov. Los Uturuncos, entonces,
siempre a la espera del levantamiento general, establecieron un campamento
en plena selva tucumana. Entre los picos montañosos más altos de la
Argentina (y del mundo), Seravalle y sus combatientes se dispusieron a una
corta estadía entre vivas, antes de que las masas revolucionarias
peronistas los recibieran con los más altos honores por haber sabido
ubicarse a la vanguardia. No pensaron en el Ché Guevara, porque aún no
existía. Tampoco existía la revolución cubana. Su guerrilla era una mera
creación autónoma. Pero las masas nunca se levantaron. El aviso de
insurrección general nunca llegó. Habían combinado con las chicas
tucumanas y un locutor de LV12, que conducían un popularísimo programa de
pedidos musicales y mensajes, una serie de mensajes en código que les
indicarían el momento justo para salir triunfales de su retiro militar
selvático. De un día para el otro desaparecieron los mensajes acordados, y
ya nadie les mandó a decir nada. Sin alimentos, agotados por la tensión,
el calor de los días y el frío de las noches, la desilusión y hasta el
temor, los jóvenes combatientes fueron desalentándose y su comandante,
para no caer en la depresión colectiva, iba autorizándolos a regresar, de
a uno. Quedaron sólo siete. Un día, mientras efectuaba el chequeo de una
cárcel que planeaban asaltar para librar peronistas presos, reconocieron y
detuvieron al comandante Puma. Algún tiempo después, los otros se
entregaron a la policía. Hay tres razones posibles para la abjuración
posterior de los Uturuncos originales respecto de su acción liminar. 1) La
absoluta falta de apoyo y el desengaño que recibieron de parte de la
dirigencia peronista que los había mandado a combatir. 2) El fichaje por
parte de los Servicios de Inteligencia: alguno años después, los
apresarían nuevamente, acusándolos por acciones de Tacuara o las Fuerzas
Armadas Peronistas, con quienes no tuvieron relación orgánica. 3) Una
serie de acciones terroristas de alta envergadura, efectuadas desde 1960
hasta el 63, en las que no tuvieron participación, pero de algún modo los
involucraba pues en ellas se invocaba el nombre de "Uturuncos". Aunque
no trascenderían en un sentido histórico luego, estas acciones terroristas
quedaron hondamente grabadas en la memoria de los Servicios de
Inteligencia y las de los militares antiperonistas. Según un informe de
esos servicios, que reproducimos textualmente, esta es su crónica: "[El
primer] al atentado terrorista fue perpetrado en la noche del 12 de marzo
de 1960 contra el domicilio particular del entonces capitán del Ejército
David René Cabrera, sito en la calle Díaz Vélez casi esquina Maipú de La
Lucila, provincia de buenos Aires. En dicha circunstancia resultó muerta
su hijita Guillermina, de 4 años de edad y con heridas graves su hijo
Jerónimo Luis, de 6 años. "Dicho atentado se produjo mediante el empleo
de dos paquetes de gelignita de 3 Kg cada uno, colocados en el acceso
principal junto a la estructura central de la vivienda, que al explotar
ocasionó el derrumbe casi total de la casa. "Los autores materiales del
hecho fueron identificados como: Héctor Rodolfo Gringoli, Berolegui y
Leonelli, quienes actuaron por indicación de Alberto Campos; los
materiales explosivos fueron suministrados por Juan Carlos Brid. "La
organización, actuación y orientación política ideológica de las
organizaciones terroristas que comenzaban a actuar a partir de fines de la
década del 50, estaban centradas especialmente en la Unión de Guerrilleros
Andinos, comandados por [el ex capitán del Ejército Argentino] Ciro
Ahumada y por los denominados "Uturuncos" (Tigres del Monte). (1) "La
primera de las organizaciones definió su doctrina sobre la base del
denominado Manual del Guerrillero y el folleto 150 preguntas a un
guerrillero. "La segunda de las nombradas respondía á una clara y
definida filiación marxista leninista. "El accionar de ambas, con la
intervención de un definido sector político, produjo en el país entre 1958
y 1961 (gobierno constitucional del Dr. Arturo Frondizi) la cantidad de
1.566 atentados terroristas (colocación de explosivos, bombas, ataques a
miembros de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, civiles, etc.) con
el resultado de 17 víctimas fatales, entre las cuales estaba la pequeña
Guillermina y 89 heridos. Uno solo de dichos atentados ocurrido el 15 de
febrero de 1960 en el depósito de combustible de la Shell Mex Argentina,
sito en la ciudad de Córdoba, ocasionó el incendio por destrucción del
tanque madre de tres millones de litros de nafta, dos tanques menores de
doscientos mil litros de gasoil cada uno, varios tambores de 200 litros de
nafta y de un camión tanque. "El siniestro, según fehacientes
comprobaciones realizadas después de producido el hecho, resultó de la
explosión de una bomba colocada en la base del tanque madre. Este atentado
costó la vida a 13 civiles y numerosos heridos." Un manto de
sombras se ha tendido sobre aquellas acciones. Quizá porque muchos de
quienes las iniciaron, entraron años después a actuar en el ámbito legal,
llegando a ocupar importantes puestos políticos. Excepto Seravalle, casi
todos repudiarían aquellas aventuras luego, como si se tratara de un hecho
maldito. Los sucesos no pueden borrarse de la historia, sin embargo. Una
vez que se los comete, ahí están. Y así fue que los Uturuncos, sin
proponérselo quizás, fundaron en Santiago el primer grupo guerrillero para
una larga etapa de luchas que se avecinaba.
(2)
Tacuara
A principios de la década del sesenta
aparece una organización que se autodenomina "Tacuara" con un discurso y
una práctica violentamente antisemita. Sus miembros representaban una
nueva especie de militantes nacionalistas católicos que, inspirados por el
padre Meinvielle, planteaban un Nacionalismo Restaurador reivindicando la
figura histórica de Juan Manuel de Rosas. Algunos de ellos eran
hijos de antisemitas y nacionalistas destacados, estudiaban en Liceos
militares o escuelas católicas tradicionales, tuvieron un alto grado de
participación en la movilización y el debate que se produjo en el país en
torno a la sanción de la Ley de educación que tenía que determinar si la
educación sería religiosa o laica. Los militantes de Tacuara, en defensa
de la educación religiosa, participaron activamente en movilizaciones
callejeras y protagonizaron peleas y tumultos con los que estaban a favor
de la educación laica. La operación del secuestro clandestino de
Adolf Eichmann en nuestro país, realizada por miembros de los servicios de
inteligencia Israelíes, dieron un marco sumamente favorable al
recrudecimiento del accionar de este grupo. En 1962 secuestran a una
estudiante judía, Graciela Sirota, que aparece golpeada y tatuada con
Svásticas. Poco tiempo después matan en Rosario a Raúl Alterman, un judío
que había sido miembro activo del Partido Comunista. En esa época se
realizaron también una gran cantidad de atentados contra sinagogas y otros
objetivos de la colectividad, se colocaban explosivos de bajo poder
(petardos) o se arrojaban bombas de alquitrán. Posteriormente
Tacuara se fracciona en dos grupos, uno de derecha que pasa a llamarse
Guardia Restauradora Nacionalista (GRN) y otro de izquierda denominado
Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT). La fracción de
derecha, minoritaria, se fue diluyendo sin alcanzar nunca relevancia. La
fracción de izquierda terminaría incorporándose al Peronismo
Revolucionario.
El "Negro" Santucho
Franciso
René Santucho ha quedado hasta ahora injustamente eclipsado por su
hermano, "el Robi". Pero fue el verdadero fundador del movimiento
revolucionario que más tarde conduciría el famoso comandante guerrillero.
Sólo que este y sus compañeros más jóvenes lo transformarían hasta
convertirlo en algo prácticamente irreconocible. En efecto, el Frente
Revolucionario Indoamericano y Popular (FRIP), no era marxista leninista
sino nacionalista, en un sentido bolivariano. Tampoco propulsaba ni estaba
de acuerdo en impulsar la lucha armada como método para obtener un cambio
revolucionario en la Argentina. Estas dos características habrían bastado
para diferenciarlo casi completamente del PRT (Partido Revolucionario de
los Trabajadores) y ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), en que
después desembocó. Pero había más. El tipo de nacionalismo que consideraba
adecuado a nuestra idiosincracia fundaba sus bases en las culturas
aborígenes de la América prehispana. Santucho (Francisco René) creía que
una de las razones fundamentales de nuestros extravíos políticos como
nación, residían en no haber tomado decidida ubicación en el lugar que nos
correspondía: al lado y en profunda consubstanciación política, social,
cultural y económica con los países hermanos de América Latina, desde
nuestros limítrofes Perú, Chile, Paraguay y Bolivia, hasta los más
distantes México, Guatemala, Honduras junto a los demás del Caribe. Esto
es, comprender que una de las reivindicaciones principales de nuestra
lucha tenía un contenido cultural y racial. Esta era la defensa de nuestro
derecho a determinar una senda propia, que expresara nuestras
particularidades y las defendiera firmemente en el concierto de las
naciones. Santucho (a quien llamaban "el Negro", apelativo este que
también luego su hermano le birló), había viajado al Perú. Se había
enamorado de la cultura quichua, de la cual por ese entonces podían
encontrarse numerosos exponentes genuinos en Santiago. Durante su estadía
en el país del Norte, al cual emigró para trabajar en profundas
investigaciones filológicas, el "Negro" Santucho descubrió también y
alternó con militantes del APRA, movimiento político fundado por el
carismático Haya de la Torre, en los cuales abrevó y se inspiraría luego
para la fundación de su propio movimiento. En realidad Santucho fue al
principio más bien anticomunista. El escritor Witold Gombrowicz -en las ya
famosas impresiones sobre su paso por Santiago- recuerda que uno de sus
hermanos, abogado, tuvo que ir a sacarlo de la policía debido a un ataque
con bombas molotov que, junto a otros militantes nacionalistas, habían
perpetrado contra la sede del Partido Comunista Argentino. Francisco
René fue perfilando su concepción política por etapas. Desde la caída del
peronismo, la actividad agitativa que comenzó a desarrollar lo vinculó con
algunos sectores sindicales, que más tarde conformarían lo que iría a
llamarse la GGT "de los Argentinos", corriente nítidamente combativa, que
se diferenciaba completamente de "la otra" CGT, conducida por burócratas
colaboracionistas como Vandor o José Alonso. Propietario de una pequeña
librería, ubicada en una antiquísima casona otrora perteneciente al prócer
santiagueño Antonino Taboada, Santucho comenzó a impulsar una profusa
actividad editorial. Director de Dimensión -revista cultural cuyo nombre
era el mismo que ostentaba la librería-, en 1961 editó bajo tal sello su
declaración de principios: "Qué es el Frente Revolucionario Indoamericano
y Popular". En este folleto marcaba claramente sus posiciones: "no al
imperialismo capitalista de los Estados Unidos, no al imperialismo
comunista de la Unión Soviética; defensa de nuestra identidad
latinoamericana y nuestras raíces indígenas, incluyendo las lenguas
originales, que debían salvarse de la acelerada extinción alentada por los
imperialismos denunciados para homogeneizar el mundo, organización desde
las bases, a partir de los sindicatos, pero especialmente en nuestra
región noroestina, desde el campesinado, principal fuerza revolucionaria
del continente". En un sentido práctico, Francisco René trabajó
arduamente formando grupos de militantes campesinos, para visitar a los
cuales viajaba constantemente al interior de la provincia. Como referente
principal de ese "proto PRT", el "Negro" también participaba activamente
en reuniones y actos en común junto a los sectores más combativos del
peronismo en la proscripción. Ya a mediados de los sesenta, el FRIP
comenzó a expandirse entre el campesinado tucumano, principalmente a
través del sindicalismo en la zafra. Fue el principio de su fin, pues allí
Mario Roberto, principal responsable de esa expansión, iría concertando
alianzas y tomando un camino que lo alejaría extraordinariamente de sus
postulados iniciales.
Cristianismo y lucha armada
En
1965, en Colombia, comienza un fenómeno que estremecería a toda
latinoamérica y a los cristianos en particular. Se lanza una experiencia
guerrillera de orientación socialista... conducida por un sacerdote
católico. Camilo Torres, conocido como el cura guerrillero, simboliza
la unidad de cristianos y revolucionarios socialistas en un afán
fundamental: la necesidad de profundas transformaciones para constituir
una sociedad plenamente humana, en donde todos puedan tener vida, y en
abundancia, libertad, democracia y sobre todo, dignidad. La
unidad de las mayorías populares, su organización en pos de esa sociedad,
lo motiva para organizar el movimiento Frente Unido. Simultáneamente -el 7
de enero de 1965- aparece públicamente la guerrilla del ELN en las
montañas de Santander. Desde entonces, Camilo y ELN hacen parte de una
misma historia y un mismo compromiso de luchar por la liberación de las
clases populares. Camilo Torres había nacido en Santa Fe de
Bogotá el 3 de febrero de 1929, y pronto expresa su deseo de seguir la
carrera sacerdotal. Para 1954, después de su ordenamiento como sacerdote,
parte para Europa a estudiar sociología en la Universidad de Lovaina,
Bélgica. A su regreso, cinco años después, va descubriendo la enmarañada
trama de opresiones que afecta a la población más humilde de su patria,
Colombia y como cristiano comprometido, se va sumergiendo cada vez más en
ella. Su contacto con el pueblo, su capacidad para respetarlo y
valorar sus logros, bien pronto lo convierten en un gran dirigente
popular. Está convencido de la necesidad de unir políticamiente a todo el
pueblo, como fundamento básico para un cambio social. En poco tiempo el
Frente Unido logra insertarse en la vida de las clases populares
colombianas y las ideas de Camilo se van haciendo más sólidas, expresando
con claridad la necesidad de la unidad entre marxistas y cristianos,
alentados por un objetivo común: la realización de la revolución como
forma eficaz de "dar de comer al hambriento, de beber al sediento" y "de
vestir al desnudo". Camilo explicaba que lo necesario en primer lugar no
era tanto discernir si el alma era mortal o no, sino agruparse en torno a
la idea de superar la mortalidad que produce el hambre. "Sin alimentos
para todos no hay otra cosa que muerte". Y llamó a los cristianos a
cumplir con la exigencia ética y moral de nuestra religión, predicando que
el deber de todo verdadero cristiano era hacer la revolución. Enfatizó
en los objetivos del movimiento frente unido de esta manera: "nuestro
trabajo es principalmente organizar a los no alineados, a la mayoría de la
clase popular que no pertenece a los partidos políticos, en un programa y
una línea de acción que nos conduzca a la toma de poder por y para las
clases populares". La progresiva radicalización del padre Camilo Torres
y la represión hacia su movimiento, el Frente Unido, los encarcelamientos
y los peligros que se cernían contra su vida por el temor de la
oligarquía, que veía en su gran liderazgo y sus ideas un proceso de
cuestionamiento a las estructuras opresivas y la toma de conciencia de
amplias franjas de la clase popular, aceleran su ingreso a la guerrilla. Y
el 18 de octubre del 65 se integra como combatiente en el ELN. En una
proclama abierta a los colombianos, da a conocer su vinculación, de esta
manera: "Me he incorporado al ELN porque en él encontré los
ideales del Frente Unido. Encontré el deseo y la realización de una unidad
por la base, de base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos
tradicionales, que no depondrá las armas mientras el poder no esté
totalmente en las manos del pueblo". El 15 de febrero de 1965 en
Patio Cemento, del corregimiento de El Carmen, municipio de San Vicente de
Chucurí, departamento de Santander, Camilo muere en combate. La actitud
de este sacerdote y su contribución al desarrollo del movimiento popular,
pese a su prematura su muerte, vino a abrir un proceso de apertura y
compromiso de los cristianos hacia la lucha de los más oprimidos. Camilo
Torres señaló con su práctica un camino que sería retomado por muchos
revolucionarios cristianos y no cristianos: la importancia decisiva de la
participación popular en la revolución y del testimonio personal de la
entrega por y para los pobres. El padre Camilo encarnó un proyecto de
liberación del cual podían participar todos los hombres y mujeres
latinoamericanos, guiados por la opción revolucionaria como una forma de
realizar el amor eficaz para todos. A su muerte, otros revolucionarios, el
chileno Víctor Jara y el uruguayo Daniel Viglietti, le dedicarían una
canción que se convertiría en uno de los himnos de los
70:
Camilo Torres
Donde cayó Camilo Nació una
cruz Pero no de madera... Sino de luz
Lo mataron
cuando iba por su fusil Camilo Torres muere para
vivir
Cuentan que tras la bala se oyó una
voz era Dios que gritaba ¡Revolución!
A revisar la
sotana mi General Que tras la guerrilla cabe un
sacristán
Lo clavaron con balas en una
cruz... Lo llamaron bandido como a Jesús (bis)
Y
cuando ellos bajaron Por su fusil Se encontraron que el
pueblo tiene cien mil
Cien mil Camilos prontos a
combatir Camilo Torres muere para vivir.
(1) Aquí es
interesante señalar que este capitán del Ejército, Ciro Ahumada, sería
identificado unos quince años más tarde entre los formadores de las AAA
(Alianza Anticomunista Argentina). Este grupo de lúgubre memoria, se
dedicó durante el interregno democrático peronista a secuestrar y torturar
a militantes de izquierda. Ahumada sería marcado, además, como uno de los
responsables de la Masacre de Eseiza, organizada por grupos de la derecha
peronista en contra de Montoneros y las Juventudes Peronistas de
izquierda. Más tarde, muchos de los cuadros de las "Tres A" se integrarían
a los "Grupos de Tareas", formados por la sangrienta dictadura militar
para asesinar o hacer desaparecer personas en la Argentina. Este carácter
aluvional de la Resistencia Peronista del `55, donde convivían militares,
ex policías, nacionalistas de derecha e izquierda, trotskistas,
terroristas esotéricos, etcétera, es notable hasta mediados de los 60,
momento en que comienzan a separarse completamente las aguas. Hacia fines
de esta década, ya se distinguen claramente dos sectores nítidamente
enfrentados: la derecha peronista (que en gran parte ha pactado o tiene
buen diálogo con la dictadura militar de Onganía-Lanusse, y la por
entonces abrumadoramente mayoritaria izquierda, expresada en el peronismo
por FAR, Montoneros, Peronismo de Base y otros, quienes realizan tareas
comunes con la izquierda marxista leninista o trostskista: PRT-ERP, FAL,
El Obrero y otros numerosos grupos). (2) Partes de esta narración,
junto a una entrevista al Comandante Puma (Félix Seravalle) fueron
publicadas en Indymedia hacia abril de 2002. Uno de los comentarios
insertados allí es el que se reproduce
abajo:
Interesante
by Guillo - Wednesday April 24,
2002 at 04:54 PM
Muy interesante el artículo y la entrevista. Ahora
parece ser que el Cte. Puma olvida a Enrique Manuel Mena, el famoso
comandante Uturunco, en realidad el jefe del grupo mayoritario del
Uturunco, llamado Comandos 17 de octubre, que operaban en Tucuman y eran
unos 20 hombres. Mena, murió de cancer en 1969 mientras trabajaba en un
oscuro puesto del sindicato de Luz y Fuerza.- Ademas,antes de la
acción de Frías, el mismo grupo operó en las cercanías del arroyo Calao,
en un lugar llamado Puesto de Zárate, donde secuestraron a unos viajeros y
asaltaron el puesto policial de Alto Verde y el paradero El Calao del
FCGMB. Esto fue aproximadamente dos meses antes de lo de Frias, siendo
detenidos tres guerrilleros mal vestidos y desarmados, uno de ellos era de
Buenos Aires y se llamaba Franco Luppi (a) El
Tano. Posteriormente a lo de Frías, las guerrillas siguieron
operando al mando de un personaje que nombra Serravalle, "El Mejicano"
llamado Santiago Transelino Molina, hasta que a mediados de 1960, son
detenidos durante un tiroteo en el monte junto con varios guerrilleros
más, la mayoría de Buenos Aires.- Miembro de el mismo grupo
Uturuncos seria el periodista Enrique Oliva (Francois Lepot) que años
despues fuera asesor histórico para la película sobre Evita que filmara
Maddona.- A pesar de la inquina que guarda Serravalle contra
Iñíguez, lo cierto es que a fines de 1960, este General se alzó en armas,
en Rosario y Salta (donde fuera muerto el Cnel. Barreda, que seguía a
Iñíguez). La asonada fracasó y terminaron todos encarcelados y hasta
disolvieron el regimiento de infantería de Rosario donde habia comenzado
el movimiento rebelde. En fin puede decirse mucho mas sobre esto. Felicito
al autor por el trabajo.-
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