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Mar del Plata
Diciembre de 1983 fue y será una fecha memorable para el pueblo argentino.
Llegaba a su fin el plan de exterminio sistemático de lo más combativo,
pensante y revolucionario de nuestro pueblo.
De alguna manera se retiraban a los cuarteles los responsables de la más
tremenda, la más sanguinaria, la más proyectada de las dictaduras militares.
Estos asesinos se fueron con el terrorífico récord de miles de muertos,
desaparecidos, presos, exiliados y perseguidos.
Se abrían las cárceles. Volvíamos del exilio. Se podía respirar un aire
distinto.
Pero ésto no fue un regalo -ellos no regalan nada-. Fue el producto de años
de lucha y resistencia, fundamentalmente de las entidades de Derechos
Humanos y también de todo un pueblo que, lentamente, iba emergiendo del
espanto sometido.
Ellos estarán ahí, al acecho siempre, esperando las órdenes del poder.
Nosotros no pararemos nunca de crecer al levantar las banderas de los que no
están. Probablemente ésto sea lo que más les duele. No pudieron quebrarnos.
.
El 12 de diciembre de ese año, una calurosa tarde, nos concentramos en la
plaza Alvear de Paraná para viajar a Resistencia –Chaco-. Realizaríamos allí
los primeros actos y homenajes y la primera marcha hacia Margarita Belén. En
esta ciudad, situada cuarenta kilómetros al norte de la capital provincial,
el 13 de diciembre de 1.976 fueron concentrados y salvajemente asesinados
presos políticos de diferentes puntos del nordeste argentino. Uno de ellos
era mi hermano Fernando.
El micro se llenó de gente, de emociones, de reencuentros. Fue una hermosa e
indescriptible mezcla de risas, alegrías, llantos y tristezas. También fue
el inicio de profundas amistades. Allí estaban –firmes- el Pato Savio, María
Eugenia, Amanda… por nombrar algunos de los que hoy no están.
A tropa llena iniciamos el viaje y a la mañana siguiente estábamos en la
Plaza Central de Resistencia -una de las más hermosas de nuestro país y
lugar de encuentro para los actos-.
Era diciembre. Verano. El verano en el Chaco es muy especial: te cocina. Y
si estás en Resistencia, te hornea. Ese día no fue la excepción, parecía que
los milicos se hubieran ido dejando alguna hornalla prendida.
Luego de varias actividades, nos concentramos en la Plaza para iniciar la
marcha hacia el lugar de la masacre. Allí los organizadores locales habían
construido un monumento: una Cruz, de quebracho, símbolo de la fortaleza de
los montes chaqueños.
Semejante calor no frustró las expectativas de los organizadores. Mucha
gente, autos, camionetas, camiones, colectivos, llenaron todos los espacios
frente a la tristemente famosa Brigada de Investigaciones de la Policía
Chaqueña, lugar de secuestros, torturas y muerte de muchos militantes
populares, por donde pasó gran parte de los fusilados de Margarita Belén.
Como a las cuatro de la tarde, el Ratón Aranda, ex preso, anunciaba la
salida indicando el camino para llegar a la ruta y recorrer los 43
kilómetros hasta llegar al lugar elegido por los milicos para perpetrar la
siniestra farsa.
“Una emboscada de terroristas al convoy que trasladaba a los subversivos
detenidos hacia la cárcel de Formosa, con la firme intención de liberarlos o
eliminarlos”- decía la versión oficial.
Marchábamos lentamente por la ruta y en el micro flotaba un estado de ánimo
cada vez más denso. Se sentía el dolor, la angustia, la rabia, la
impotencia. No me podía meter en el pensamiento ni en el corazón de los
demás, pero intuía que, al igual que a mí, les estaba pasando algo muy
fuerte
El silencio hablaba. Mi imaginación –y tal vez la de todos- voló hacia
aquella madrugada. Y estuve en ese convoy y vi a esos hermanos -héroes
eternos- torturados, masacrados, atados con alambre, salvajemente
ejecutados.
Si algo le faltaba a esta película era música. Doña Amanda cubrió el macabro
silencio con su Pedacito de Hiel.
Pedacito de hiel
Flor hecha de sangre
Margarita Belén,
floreciendo con tus cuerpos
torturados, destrozados,
que viste caer.
Oh! Rinconcito de América.
Oh! Pedacito de hiel,
beso su polvo sagrado
que recibió mis entrañas
y abrazó la agonía
que transpiraba su piel.
¡Por qué no te abriste tierra
para enterrar a los otros
con sus miserias!
¡Infamia!
Con sus uniformes
¡Infamia!
Para ocultar la traición
¡Infamia!
Oh! Margarita Belén,
llora conmigo las muertes
que son pétalos sangrantes
oprimiéndome la sien.
Margarita, Margarita,
si eres mujer me comprendes,
tú que los viste caer,
¡Dime dónde los llevaron,
dime por Dios dónde están!
En mi pecho hay un gemido
Que no puedo contener.
Soy la madre de Fernando,
Quiero ser tierra también.
Oh! Magarita Belén.
Margarita... Margarita
Doña Amanda, mi vieja, madre de Fernando, uno de los fusilados,
conociéndola, la imagino pensando “que se la banquen, guachos de mierda, yo
vengo desde el 76”.
Fueron minutos agobiantes, difíciles de describir. El llanto unánime; los
puños crispados; el dolor en el pecho. Y el tremendo calor que nos ahogaba
más aún. Las ventanillas abiertas dejaban entrar un aire que quemaba. Las
lágrimas se mezclaban con pequeños hilos de transpiración y caían bañando
todo el cuerpo.
La música llegó a su fin, pero el inquebrantable silencio continuó por un
tiempo que pareció eterno, interminable.
Hasta que un fulano de esos que nunca faltan, con la voz casi quebrada pero
firme, gritó, desafiante, para que su voz llegue incluso a los lejanos
cuarteles en los que se esconden los asesinos.
-“LARRATEGUY, HIJO DE MIL PUTAS, POR QUÉ MIERDA NO LOS FUSILASTE EN MAR DEL
PLATA”-.
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101
Colonia Benitez, es un pueblo pegado a Resistencia, Chaco, a unos 10
kilómetros al norte, por la ruta al Paraguay. El nombre del pueblo,
tiene que ver con un Dr. un gallego de Buenos Aires, Don Félix Benitez a
quien el gobierno nacional, con Roca y otros atorrantes, le regaló las
tierras en 1.885 para “civilizar” la región, con ingleses, italianos y
gallegos y rajar a esa “chusma” de Tobas, Mocovíes, Guaraníes, etc.
Don Benitez, tenía una hija, Margarita Belén y con su nombre y en esas
tierras, un poco más al norte se fundó otra ciudad, a partir de una
Cooperativa, con colonos también de Buenos Aires. Así nació Margarita
Belén, nombre tristemente famoso, después del último golpe de estado
cuando fusilaron en la zona a cerca de cuarenta presos y secuestrados
políticos.
Raúl Fernando Junco, “Junquito”, hombre del folklore y de tradiciones
bien argentinas, siempre homenajeando de todas formas al gaucho
argentino, fundamentalmente con su vestimenta, escritor, poeta, músico,
pensador, peronista desde el gateo, pero muy especialmente un gran tipo,
como se dice, un grande.
Junquito, como lo conoce todo el norte, aprendió a caminar entre brochas
y caños peronistas. A partir de la resistencia y de la vuelta del viejo,
estaba militando en Montoneros. Después del golpe, como muchos, luego de
andar recorriendo montes, resistiendo la milicada, cayó preso y pasó
unos años alojado en esos hoteles de la dictadura.
Por allá, por el 79, Junquito estaba hospedado en la Unidad
Penitenciaria Nº 7 (UP7) de Resistencia, en la celda 101 en la Planta
Alta del Pabellón 2.
En la madrugada, una madrugada tranquila, y claro, era la cárcel. Toda
la población carcelaria dormía o trataba de dormir, haciendo la
digestión de lo que habían cenado, una polenta con salsa, con alguna
papa, y una bola de grasa con algo de carne.
La madrugada pintaba serena y calma, la represión interna en las
cárceles se había calmado bastante y se puede decir que se podía
descansar. Todo el pabellón era una penumbra, algún grillo por ahí,
rompía la monotonía nocturna.
Algunos cuentan que fue una muela, otros en cambio, comentaban que
parece que la polenta no anduvo bien en la digestión de Junquito y en el
medio de la paz de la noche, las tripas de este Martín Fierro del norte,
empezaron a chillar y feo. Las celdas no tenían inodoro, entonces los
sobrantes del menú cuando había urgencias, generalmente quedaban en una
lata, pero parece que el problema de este gaucho venía muy complicado y
no habría lata que alcance..
Cuando la cuestión no dio para más, Junquito bajó el pasaplato de la
puerta de la celda y sacando la cabeza para afuera con desesperación
empezó el griterío, pidiendo el auxilio correspondiente al guardia de
turno.
Celadoooor…., celadoooor….
Ciento uno, arriba…., ciento uno, arriba….
Celadooooooor…., celadooooooooooor….
Ciento uuuuuno, arribaaaa…, ciento uuuuuuuuunooo, arribaaaaaaaaaaa……
Las directivas carcelarias indicaban, que ante cualquier urgencia, debía
llamarse a la guardia indicando el número de celda.
Justo aquella noche estaba de guardia un viejo celador, Don Golo, un
hombre que peinaba canas y estaba muy cerca de jubilarse.
A los milicos les había sido imposible formarlo y convencerlo en el
trato duro a los presos, no se había enganchado en la barbarie y la
locura de los militares y les ganó por cansancio. Un hombre manso y
tranquilo.
Cuentan por ahí, que además de no engancharse en torturas y malos
tratos, trataba de que los nuevos guardiacárceles fueran un poco más
humanos.
Esta gente son presos políticos, recuerden esto,. Después van a ser
Diputados, Senadores, Presidentes…. En este mismo Pabellón yo le he
visto hacer fajina a Lanusse, preso en la época de Perón y después fue
Presidente….
De esa manera, Don Golo demostraba sus diferencias con la barbarie
reinante.
Celadoooor…., celadoooor….
Ciento uno, arriba…., ciento uno, arriba….
Celadooooooor…., celadooooooooooor….
Ciento uuuuuno, arribaaaa…, ciento uuuuuuuuunooo, arribaaaaaaaaaa……
La cuestión que tanto gritó y gritó Junquito, que despertó a todo el
Pabellón y dejó a todo el mundo pendiente de este urgente pedido de
auxilio.
Al rato se escucha que lentamente se abre la puerta con su
característico ruido de llaves y rejas viejas.
A esa altura, ya nadie dormía y se podían distinguir algunas puteadas
para este gaucho de Colonia Benitez. La expectativa era total.
Don Golo, pasa la puerta con toda la parcimonia del interior, de los
años en la tarea, y sin ningún apuro, se le escucha que le responde al
damnificado desde la planta baja…
Sabe qué, mijo, si siente uno arriba, esta realmente jodido amigo.!!!!!
La carcajada fue una sola, el pabellón entero explotó, cientos de
compañeros pudieron disfrutar a boca de jarro de la ocurrencia de este
viejo carcelero.
Ya no importó la verdad de la historia o la discusión de si fue la muela
o una cagadera, durante años Junquito tuvo que soportar la pregunta….
- “Che Junco, gauchazo de las pampas, a quién tenías arriba que te hacía
sufrir tanto aquella noche…..???”
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Embute
El “Patón” Maidana era un compañero de origen villero, llevaba varios
años desarrollando su militancia en este frente. De tradición obrera y
peronista, de cuna, desde siempre. Era una persona muy comprometida con
las luchas populares, así que no tardó en incorporarse a Montoneros. Por
aquel entonces no tenía un trabajo firme, se las rebuscaba haciendo
changas de todo tipo. Vivía en las afueras de Resistencia, Chaco.
La represión ya venía pesada en Resistencia, desde antes del golpe, la
Triple A y el CDO tenían el total respaldo del gobierno provincial, pero
con el golpe se puso todo mucho más duro.
Esta situación hacía que por seguridad, la organización esté
continuamente, cambiando los compañeros de zona y especialmente las
casas operativas. En uno de esos cambios, había que guardar algunos
fierros y material muy importante para la organización.
- Patón, chamigo, hay que guardar unos fierros y es urgente.!!
- En casa no puedo, la cana me tiene muy junado, …dejame ver.
El Patón sabía que el pedido era de suma importancia y haría como
siempre, lo imposible por cumplir la tarea. No tenía muchas opciones por
la situación que estaban viviendo la mayoría de los compañeros, así que
pensó y pensó en alguien que pudiera estar más limpio.
- Ya se, el cuñado me va a sacar de ésta.!!
Su cuñado era el Negro Jiménez. El Negro no era un militante político,
pero tenía más calle que todos los compañeros juntos. También de las
villas, peronista, muy lumpen, analfabeto, por hablar de escuela claro,
cada dos por tres caía en cana pero por algún que otro afano para darle
de comer a la tropa familiar, que era grande. El Patón sabía que le
gustaban demasiado los fierros y además era muy corajudo. No tendría
problemas.
- Como va chamigo.?
- Qué dice cuñao.!!
- Negro, vos sabés bien en lo que ando, por lo que peleamos, con los
muchachos.?
- Claro cuñao y como no.!!
- Negro, tengo algunos fierros que guardar, para cuando aclare la
cosa.!!
- No hay problema chamigo, yo se los tengo.!!
- No Negro, son fierros grandes, hay que guardarlos bien guardados,
tenemos que fabricar un embute.!!
- Un quéééé.?
- Un embute es un escondite bien hecho como para que no caiga en manos
de la milicada.
- Y Patoncito, lo hacemos en la villa, en casa.
- Pero, y tu gente.?
- Tranquilo, yo lo arreglo, la gorda no va a tener problemas.!!
Los dos eran medio oficiales de albañil, así que al otro día estaban
trabajando en el tema. En un par de días tenían el trabajo hecho y para
la envidia de la ingeniería.
El 76 siguió corriendo y la represión apretaba por todos lados. El Patón
y el Negro, no tardaron en caer presos. El Patón era demasiado conocido
por sus años de militancia y el Negro, por las dudas.
Los milicos sabían que andaba fierrerío pesado por la zona y andaban
locos buscando y siguiendo algunas pistas que apuntaban al Patón.
Cuentan que fue muy torturado y ese era uno de los motivos, pero el loco
era muy duro y no aflojó nada. Por otro lado al Negro también le dieron
sabiendo de su parentesco y también apretaron a la familia. Eran duros
estos chaqueños y si no aflojaban por conciencia militante, lo hacían
por la simple bronca a los milicos. Y el Negro tenía muchas garroteadas
encima como para achicarse.
La cuestión que el embute seguía tranquilo en su lugar, había zafado un
par de allanamientos y los milicos ya habían descartado la casa de
ambos, lo que no dejaba de ser una tranquilidad para los muchachos
dentro de la cárcel.
Ambos estaban en la Unidad Penitenciaria Nº 7 que estaba en la ciudad de
Resistencia. El Patón pudo adaptarse enseguida ya que todos sus
compañeros del pabellón eran presos políticos, y aunque de otra manera,
se seguía militando y resistiendo desde adentro. El que al principio
andaba perdido y como sapo de otro charco era el Negro, pero poco a
poco, con la solidaridad de los compañeros, se fue acomodando.
Dentro de las cárceles, la militancia política no dejaba de
fortalecerse, la solidaridad, el compañerismo y la entrega a los demás
fueron siempre una regla, una línea de acción.
La fortaleza política e ideológica de los compañeros de las
organizaciones revolucionarias permitía un alto grado de resistencia y
además se planteaba internamente el crecimiento político tanto
individual como colectivo, con la firme intención de continuar la lucha
una vez en libertad.
Al proyecto de destrucción física, psicológica y especialmente
ideológica de la dictadura, dentro de las cárceles, se contrapuso
firmemente un proyecto de crecimiento político de las organizaciones.
Y la UP7 no fue la excepción a esta lucha. Como en la mayoría de las
cárceles, para cumplir tal objetivo, existían en forma clandestina o no
tanto, dependiendo de la época, las escuelas de formación. Estas
escuelas tenían diferentes niveles, de acuerdo a cada compañero. Desde
economía, sociología, algo de ingeniería etc. para los compañeros más
avanzados, y como enseñanza básica en matemáticas, lengua, historia,
geografía, etc. para aquellos que no pudieron ir a la escuela. Lo que
era una constante en todos era el análisis político y las discusiones
ideológicas pero siempre dentro de un objetivo de crecimiento. Por ahí
pintaban algunas clases por supuesto teóricas de manejo de armas y esas
eran las que el Negro no quería perderse.
La cuestión que el Negro no sabía ni leer ni escribir así que en
cualquier momento le tocaba la escuela.
- Negro, la semana que viene te toca la escuela.!!
- La escuela, me esta cargando chamigo.!!
- No Negro, los muchachos te van a enseñar a leer y escribir. Si te
esforzás vas a poder leer los documentos nuestros y además le vas a
poder mandar unas cartas a tu familia.
- Te parece… le podré escribir algo a la gorda.?
- Claro Negro, y ahí le decís lo mucho que la querés…
- Y ella me podrá contestar.?
- Claro Negro, que se fue con otro….
- Que te parió chamigo…
Así el Negro se convenció y empezó las clases para aprender a leer y
escribir. Era su pequeño sueño.
La comunidad carcelaria sabía de la historia del Negro y de su familia y
los valoraba enormemente por haberse bancado torturas y otras yerbas y
no haber cantado nada, ni una pista del embute.
Pasaron un par de meses, estaban los compañeros discutiendo algunas
estrategias de resistencia carcelaria en el patio del Pabellón 2, cuando
aparece el Negro con una euforia desmedida, los ojos grandotes y la geta
de oreja a oreja a los gritos como para que escuchen hasta Thomas y
Ceniquel allá en la Brigada. Llegó el Negro con paso rápido, con un
pequeño pedazo de papel de cigarrillos.
- Cumpas, cumpas…
- Qué mierda te pasa Negro, por qué gritás.?
- Es que gracias a ustedes ya se leer y escribir…Hice mi primer frase,
mi primer oración, con verbo y todo..
- En serio, buenísimo, te dijimos que lo ibas a lograr.!!
- A ver Negro atorrante, qué escribiste, mostranos, cariños para la
gorda seguro….
- No, no, escuchen…
- El Negro se paró firme como para dar un discurso de candidato, se puso
serio, a todo esto, el resto de los compañeros del Pabellón estaban
atentos, un silencio total, como de respeto a este gran compañero y a su
crecimiento.
El Negro, muy emocionado, con los ojos grandes y clavados en el pequeño
papel, juntó aire en los pulmones y se mando la primera gran frase de su
vida, como dicen, a boca de jarro…
- “EL PATÓN ME DIO UNA PALA PARA HACER EL EMBUTE.”
El grito de los compañeros fue unánime y seco.
- “NEGRO, CALLATE Y LA RECONTRA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ”.
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Copérnico
“La cárcel para nosotros, fue una de las épocas más lindas de nuestra
vida, dejando de lado lo que fue la crueldad y sí, lo que hace a la
experiencia humana. Es difícil que afuera, alguien pueda experimentar la
solidaridad las 24 horas del día por parte de sus compañeros, como era
en la cárcel, aún estando en celdas cerradas.” (Armando Benitez –
Resistencia – Chaco)
Armando Atilio Benitez, “Manín”, nacido en Tirol, cayó preso a los 18
años, en octubre de 1.974, militando para el FAS (Frente
Antiimperialista por el Socialismo), y estuvo gozando de la hospitalidad
militar hasta noviembre de 1.981. En la actualidad, “Manín” vive en
Resistencia y sigue peleándola por todos lados, fundamentalmente desde
su Gremio Municipal y desde la CTA.
Para los militantes de las diferentes organizaciones revolucionarias, la
cárcel era y es una posibilidad siempre presente. Frente a esta
realidad, los compañeros se formaban de diferentes maneras para
enfrentarla.
La burguesía y la oligarquía pretendían la destrucción física, el
aniquilamiento de esa militancia. Con muchos compañeros que fueron
detenidos, no lo pudo lograr, para ellos estaban las cárceles, para la
destrucción psicológica, quebrarlos individual y colectivamente como
seres humanos, pero fundamentalmente quebrarlos ideológicamente.
Para enfrentar esta realidad, dentro de las cárceles, las Organizaciones
funcionaban estructuralmente, teniendo sus variaciones de acuerdo a la
época y a la dureza del régimen.
Antes del golpe, en las cárceles, las organizaciones como el PRT
(Partido Revolucionario de los Trabajadores) y Montoneros tenían su
estructura más abierta o semiclandestina. A partir del golpe, para
resistir, la estructura pasó a ser totalmente clandestina. De todas
maneras, tanto antes como después del golpe, la formación política e
ideológica tenía como objetivo colaborar con la lucha desde adentro y el
fortalecimiento individual y colectivo para seguir luchando cuando se
salga en libertad.
En ese plan de formación, en las cárceles, funcionaban en forma abierta
o clandestina, de acuerdo a la época, las escuelas. Dependiendo de los
compañeros y el grado de formación con el que ingresaban, se enseñaba
economía, política, sociología, literatura, por supuesto formación
ideológica, y por ahí hasta el manejo teórico de armas y defensa
personal.
Había también, muchos compañeros que ingresaban y estaban muy cercanos
al analfabetismo, con mínimos conocimientos básicos en cuanto a
escolaridad, sin dejar de valorar toda la infinidad de conocimientos en
cuanto a la cultura del lugar de donde provenían, costumbres, trabajo,
etc. Para estos compañeros en la escuela, había matemáticas, lengua,
historia, geografía, etc.
Nuestro querido “Manín”, nos cuenta una de estas historias en la cárcel
de Rawson.
Con el Operativo Independencia, diseñado por la CIA, Ejército Argentino,
y avalado por Isabel, Lopez Rega, Triple A, políticos de varios colores,
derecha y no tan derecha, y también debido a las grandes huelgas del
norte, habían llegado a Rawson muchos compañeros Tucumanos y
Santiagueños.
Era una táctica del Ejército, lo que denominaban “Tierra arrasada” o
“Quitarle el agua al pez” similar a Vietnam, en el combate a la Compañía
del Monte Ramón Rosa Jiménez del ERP (Ejército Revolucionario del
Pueblo). Se detenía a campesinos masivamente, cañeros, hacheros,
jornaleros de todo tipo, gente de campo y de monte con el fin de
quitarle colaboración a la guerrilla. Cuentan que en una oportunidad, en
un pequeño pueblito cercano a las zonas de combate, el Ejército detuvo a
todos los jugadores en un partido de fútbol, no se salvaron ni los
técnicos, ni aguateros, incluidos algunos hinchas.
Como también era un objetivo del Ejército alejarlos de su zona de
trabajo, de su familia, de su pueblo, etc. se los llevaba detenidos lo
más lejos posibles. Por estos motivos, llegaban a Rawson estos
compañeros, y muchos de ellos no habían pisado la escuela.
- Chaqueño,…Manín…
- Sí, qué te pasa Negro.?
- Ahí cayeron unos compañeros del norte.!!
- Sí, ya se, Tucumanos la mayoría.!!
- Vamos a tener que empezar de cero con algunos de ellos, no saben ni
leer, ni escribir.!!
- Y cuál es el problema.? Le avisamos al Coco para que los meta en la
escuela.!!
El Coco, Oscar Donene, era un Arquitecto de la provincia de Buenos
Aires, tenía en aquel entonces unos sesenta años, por supuesto, uno de
los más veteranos de la tropa, militante del PRT, había sido maestro y
estaba encargado de la alfabetización de los compañeros.
En una de las celdas, la más segura, se juntaban dos o tres compañeros y
diariamente se daban las clases.
En una oportunidad estaba el Coco con dos Tucumanos y un Santiagueño en
esta responsabilidad de la alfabetización, uno de los Tucumanos era un
tal Antonio Romano, un negrazo, cañero de los ingenios azucareros de la
zona de Esperanza. Malo como él solo, no había fulbito que no se
enbroncara. Dicen que no veía la hora de volver a los pagos para
cobrarle a un cabo del Ejército, que lo había torturado.
En los días anteriores habían dado Matemáticas y parece que se había
enganchado bastante bien. El Coco, para enseñarle algunas cuentas, les
daba como ejemplo las cañas de azúcar.
- Una caña + una caña, son dos cañas.
- Dos cañas + dos cañas, son cuatro cañas.
Y así iba avanzando. Por supuesto que además el Coco, también le sacaba
cuentas de cuantas cañas cortaron en un jornal y cuánto les pagaban, y
que la plusvalía y que la explotación, etc. A final de las cuentas el
Negro puteaba…
Ese día habían empezado con Geografía. Y el Coco armó su programa de
enseñanza como de afuera hacia adentro.
Que el universo, las estrellas, el sol, los planetas, para llegar a
nuestra casa, la tierra, bueno, nuestra es una forma de decir…
Estaba el Coco meta dibujos en el piso con un pedacito de ladrillo.
- Bueno compañeros, nosotros vivimos aquí, esta es nuestra gran casa, la
Tierra.!!
Y empezó una circunferencia, con América incluida.
- Coco, por qué se llama América.?
- Por un navegante Italiano, pero eso lo vamos a ver después.!!
Siguió con Argentina y más o menos les marcó la zona de Tucumán y
Santiago.
- La Tierra, es como una gran pelota que da vueltas alrededor del sol y
que también da vueltas sobre sí misma, sobre un eje, de Polo a Polo, por
eso las 24 horas del día….. El que descubrió todo esto fue Copérnico, un
Polaco, allá por el 1.500 y dicen que por eso se puso la Iglesia en
contra, les había cambiado la bocha.
El Antonio lo miraba y lo miraba sin largar una palabra y poco a poco
iba frunciendo el ceño.
- Entonces del otro lado de la pelota está, por ejemplo China,
escucharon hablar de Mao.?
- Así que cuando nosotros estamos aquí arriba, los Chinos están aquí
abajo….
Y en lo mejor de la clase, el Antonio se paró, una cara, como cuando
recordaba al Cabo aquel. Se le pone al Coco casi tocándolo con la nariz,
como midiéndolo. Dicen que el mejor golpe de los Tucumanos es con la
frente.
- Decime vos culiao, cabrón, guebón, yo no se leer ni escribir, pero
tampoco soy pelotudo.
- Pero, qué le pasa compañero.?
El Coco no salía del asombro..
- Qué compañero, ni compañero.!! Vos me estás cargando hijo de puta, te
crees que por ser de la faculta nos vas a agarrar para la joda y la puta
que te parió.!!
- Pero compañero, no te entiendo. Qué te pasa.?
Para ese entonces los otros dos alumnos le estaban agarrando de los
brazos, de las patas. Si antes era negrazo como un carbón, ahora estaba
rojo, como una brasa, de la bronca.
- Qué mierda te crees, de la ciudad grande, mirá que el mundo va a ser
redondo, y que da vueltas y un eje y que se yo cuántas guebadas más.
Decime sabiondo, que te parió, y qué pasa cuando estamos abajo, nos
caemos todos, a ver decime culiao….?
El Coco era un papel, realmente pensó que lo fajaba el Negro y además
totalmente sorprendido con la reacción.
Para ese entonces, ya había varios compañeritos de las celdas vecinas
chusmeando, no podían creer lo que estaban viendo y escuchando.
Y así, empezó una carcajada general. Para qué, más se calentaba el
Antonio. Lo tuvieron que agarrar entre seis por lo menos y llevarlo para
su celda.
- Este está como los curas del 1.500, que no le creyeron al
Copérnico.... Decía el Coco.
De lejos se lo escuchaba al Antonio.
- Ya vas a ver, te voy a cagar a trompadas a vos y al Copérnico ese…se
cree que porque soy bruto me va a cargar así y la puta que lo parió….
Y así estuvo como un mes, sin hablar con nadie, solo con los Tucumanos.
Algunos de ellos, que habían podido estudiar, lo fueron poco a poco
convenciendo de las verdades del Coco y con el tiempo se fue calmando.
Una tarde estaba el Coco con otros compañeros en una clase de
Matemáticas y se asoma el Antonio.
- Don Coco, vengo por unas disculpas compañero.!!
- Pues claro, viejo, no pasó nada.!!
- Los muchachos me convencieron.!!
- No te hagás drama, y quedate a compartir, estamos dando un poco de
Matemáticas…
- Coco, me quedó una pregunta de todo aquello, al final que pasó con el
Copérnico ese…?
- Lo persiguieron bastante hermano.!!
- Qué cabrones, por eso….. no habrá sido el Bussi.?
- No Negro, ese es peor todavía…
- Sigamos muchachos, estábamos con lo de la Raíz Cuadrada…
Hombre de monte, de campo y conocedor de sus raíces,….. mmmm.….una raíz
con forma cuadrada, murmuró el Antonio… mmm, empezó a fruncir nuevamente
el ceño y a apretar los puños...
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Nüremberg, que lejos estás!!!
El Proceso de Nüremberg
Aquel juicio histórico de los países aliados contra los jerarcas nazis,
que se inició un 20 de noviembre de 1.945 y finalizó el 1 de octubre del
año siguiente, este pionero y espectacular acto de justicia, mantuvo
expectante a todo el mundo y muy especialmente a los estudiosos del
Derecho Internacional.
Allí se juzgaron por primera vez, crímenes de guerra y crímenes contra
la humanidad, en estos últimos se incluyó al asesinato, al exterminio,
la esclavización, la deportación u otras acciones inhumanas cometidas
contra la población civil y la persecución por motivos políticos,
raciales o religiosos, crímenes denominados hoy, de Lesa Humanidad.
A partir de este magnífico ejemplo jurídico internacional, los pueblos
del mundo entero, confiaron que se iniciaba una nueva etapa en la
defensa de los derechos del ser humano.
A partir de Nüremberg se fundó la idea de que hay derechos universales
del hombre que ningún gobierno puede pisar libremente sea en tiempos de
guerra, sea en tiempos de paz, sea en contra de sus propios ciudadanos,
sea en contra de los ciudadanos de otros pueblos.
Un par de años después, un 10 de diciembre de 1.948 se reafirman las
esperanzas de los pueblos ante la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, la Convención contra el Genocidio y seguidamente gran cantidad
de instrumentos legales del Derecho Internacional, que fueron armando
las bases para la defensa de la vida, especialmente en los pueblos del
denominado tercer mundo….
La camioneta de Gendarmería Nacional estacionó frente al Colegio Don
Bosco de la ciudad de Resistencia, provincia del Chaco Argentino, en
pleno centro, calle Italia al 400, cuando el sol chaqueño ya no castiga
como en las horas previas. La gente, que a esa hora circula con mucha
frecuencia, ni notó el operativo, parecía más una visita de amigos.
- Alberto Valuzzi?
- Sí, Sr. Qué necesita?
- Tenemos una orden de arresto del Sr. Juez Carlos Esquidelsky.
- Esta bien, los estaba esperando… Negra, pasame el bolso y ya sabes, no
te preocupes, en unos días estoy de vuelta….
Hace muchos años ya, que en toda la legislación internacional referida,
se da por cierto, que cada Estado es responsable por el respeto a los
Derechos Humanos en su territorio y en el caso de ser violados, el
castigo a los culpables.
“ Juramos por Dios eterno, juramos por el espíritu de nuestros muertos,
juramos por todas las víctimas de una justicia antinacional, juramos por
el alma del pueblo alemán que seguiremos a nuestro Führer en su camino
como juristas alemanes hasta el fin de nuestros días.” (Asociación
Alemana de Jueces.- 1.933)
Desde la denominada Noche de las Corbatas, tomando como ejemplo de
persecución, muerte a aquellos profesionales del Derecho que se
dedicaron a cumplir el juramento, que nada tuvo que ver al anterior
juramento nazi, y sí, para que se cumplan las leyes en defensa de un
pueblo indefenso ante el aparato del Estado. En nuestros días y ya hace
más de treinta años, podemos asegurar, observando la realidad que nos
rodea, que nuestros Jueces han realizado un juramento parecido al de los
Jueces alemanes, defendiendo en nuestro caso los intereses del poder
nacional e imperial.
El pacto de sangre y silencio entre civiles y militares, que se adueño
de la vida de este país a partir del golpe de 1.976, ha estado por más
de treinta años, bajo el resguardo de una red de in – Justicia, que se
inició en forma masiva con el golpe y fue posteriormente perfeccionada
por Alfonsín, Menem, y siguientes.
Aquella esperanza de un Nüremberg
como llave de protección de las sociedades indefensas ante los aparatos
estatales se fue diluyendo año tras año. Latinoamérica toda, es un
ejemplo de la desprotección de los pueblos en todas las áreas y muy
especialmente en el área jurídica.
Latinoamérica esta regada de sangre del pueblo, miles y miles de
muertos, desparecidos, presos, exiliados, perseguidos, torturados, bebés
robados, propiedades robadas, corrupción y el robo permanente y
legalizado hacia y desde el Estado.
Dónde están para Latinoamérica, dónde están para Argentina, las millones
de hojas y hojas que desde aquel 1ro. de Octubre de 1.946 se han escrito
y escrito por la defensa de los Derechos Humanos.
Cuántas convenciones, tratados y convenios internacionales, ha firmado
el estado Argentino desde aquel entonces.?
Letra muerta, como los miles de muertos que ha producido.
Las Leyes son claras, pero de una significativa debilidad ante la
Justicia que las administra, ente el sistema político y sobre todo ante
las armas del poder económico.
Lentamente se abría la puerta de hierro da aquella casa gris en el
centro de Resistencia..
- Beto, volviste!!!
- Te dije Negra, que no era para preocuparse, puro papeleo nomás…
- Pero, qué pasó?
- La mina esa, la Morressi…
- La de Piérola, uno de los de Margarita Belén?
- Sí, la del Montonero ese, que bien muerto y escondido está.. Metió una
denuncia en Méjico, pero el Juez, Carlitos se va a encargar de
cajonearla…
- Pero si en treinta años no jodieron, qué quieren hacer ahora?
- Nada Negra, nada…Simplemente por ahora no puedo salir de casa…
Internacionalmente, la idea de una Corte Internacional que juzgue los
crímenes de Lesa Humanidad sigue tímidamente dando vueltas, se forma
para casos específicos y si el imperio autoriza, como Yugoslavia o
Ruanda, pero no con la estabilidad que debería tener.
En Latinoamérica como en nuestro país, los crímenes fueron contra el
pueblo, que ideológicamente estaba buscando otros caminos para lograr su
liberación.
Pero estas luchas sociales, con metas revolucionarias, son miradas con
recelo por los países imperiales. Contradictoriamente, Jueces de esos
países han condenado a muchos de estos asesinos de la dictadura.,
tomando así distancia de la “Justicia” Argentina, pero especialmente por
casos de ciudadanos de sus propios países.
En este sufrido país, la red de la “Justicia”, armada desde la dictadura
y profundizada después ha cumplido perfectamente con las exigencias y
condiciones para la retirada de los militares a los cuarteles. El
trabajo sucio estaba totalmente realizado y todo trabajo bien cumplido
debe ser premiado. Y ese premio tiene nombre IMPUNIDAD.
En esta sociedad, la Justicia es el instrumento que el pueblo tiene para
lograr cierto equilibrio social, la impunidad rompe ese equilibrio y no
permite su desarrollo como pueblo, como nación.
En Argentina como en Nüremberg
, se han juzgado a algunos jerarcas, la gran mayoría, desde la segunda
hasta las últimas líneas, aquellos que dicen que recibieron las órdenes,
los que patearon las puertas, torturaron, violaron, asesinaron, etc. hoy
siguen libres, y muchos de ellos en funciones públicas. La sociedad como
tal, continúa herida y de esta manera el desequilibrio persiste. Esta
red política y jurídica que administra este país continúa manteniendo
ese desequilibrio llamado impunidad.
Fueron miles los responsables de las atrocidades cometidas, y hoy,
muchos de ellos, continúan, de una manera o de otra, administrando
nuestras vidas.
Las Leyes del desequilibrio, Indulto, Obediencia Debida y Punto Final
fueron el arma legal de esa impunidad. Hoy derogadas, en los hechos, no
es así, esta red de impunidad continúa efectiva..
Esta vez no era una camioneta de la Gendarmería, un patrullero de la
Policía de la Provincia del Chaco, se estacionaba frente a la casa del
Sr. Valuzzi. Dos oficiales llegaban con otra Orden de Arresto.
- Hola Beto!!
- Qué haces viejo? Y ahora qué pasa?
- Y sí Beto, ya sabes cómo es esto!!
- Y por qué tema?
- Por la Brigada, la Causa Caballero.!!
- Bueno vamos.!!
- Beto, te preparo un bolso?
- No Negra, seguro que ya vuelvo.!!
El Nunca Más, no es sólo una consigna de los Organismos de Derechos
Humanos, el Nunca Más era la idea de la formación de una nueva sociedad
basada en el respeto a sí misma. Y el respeto pasa por una serie de
valores que hasta ahora han sido siempre pisoteados. Si no existe el
castigo a semejantes crímenes, la sociedad misma incorpora esos crímenes
en su interior, como algo normal, perdiendo de esta manera la categoría
de crimen. De esta manera la sociedad va perdiendo, como esta
ocurriendo, uno de sus valores esenciales, la anhelada justicia.
En nuestro país, es la sociedad misma la que ha batallado para acercarse
a la verdad. No ha sido el Estado o los Gobiernos que lo administran y
por supuesto, no ha sido la red de in – justicia armada por el propio
agresor.
Las pocas Causas abiertas, considerando la dimensión de los crímenes, se
han ido alimentando de la investigación y la búsqueda de la verdad de la
sociedad misma, a través de los familiares de las víctimas, de
sobrevivientes, de los organismos de Derechos Humanos, entregando los
elementos suficientes para procesar a miles de asesinos, cómplices y
encubridores de los crímenes más atroces que haya sufrido la sociedad
argentina.. La dificultad de avanzar está en esa red de in-Justicia que
funciona como un escudo perfectamente diseñado para que una mínima parte
de los responsables tenga un Proceso, Procesos éstos que se nutren de
cantidad de artimañas legales para ir a paso de tortuga o mejor dicho de
cangrejo.
En definitiva, hay mucha verdad lograda, pero no tenemos Justicia para
castigar a los responsables. Sin esta Justicia, la amenaza de volver
cuando el poder lo disponga, seguramente cuando sienta que el pueblo
atenta contra sus intereses, esta amenaza estará siempre latente y
expectante.
El patrullero que lo había llevado ante el Juez que atiende en la Causa
de La Brigada de Investigaciones del Chaco, lo dejó en la puerta de su
casa, no sin antes acompañarlo a comprar algunas mercaderías necesarias
en su hogar. Se despidieron como amigos de toda la vida.. El joven
Oficial lo saludó con amistad y respeto.
- Don Beto, sepa Usted que lo consideramos un gran ejemplo para
nosotros. Es un honor estrechar su mano.
- Gracias muchachos, como ven, esta guerra no esta acabada, ustedes son
nuestra esperanza.
- Con gusto señor!!!
Roberto Valuzzi, “Beto”, para todos, Agente Civil de Inteligencia del
Ejército (SIE), paramilitar a decir verdad, fue un operador muy activo
de las patotas represivas, vínculo directo entre el Ejército y las
Fuerzas de Seguridad en todo el Nordeste, Policía Federal, Policías
Provinciales, Gendarmería, Prefectura. Dirigía personalmente los
operativos de detención y secuestro, las sesiones de tortura tanto en la
Brigada como en los Calabozos de la Liguria, el RI9 de Corrientes, Santa
Catalina también de Corrientes. Valuzzi ya había sido vinculado en toda
la represión del nordeste por el Informe Parlamentario de 1.985 y
especialmente en el fusilamiento de Margarita Belén.
En 23 años nunca había sido ni siquiera citado en algún estamento de la
Justicia tanto Federal como Provincial.
En el 2.007 queda por primera vez acusado según las normas de esta in –
Justicia en una denuncia realizada por una ex presa, María Julia
Morressi en Méjico.
Valuzzi fue responsable de la detención y tortura de ella y
especialmente de Fernando Piérola, su esposo, mi hermano. Fernando
sufrió las más terribles torturas, primero en La Casita de Posadas,
luego en el RI9, luego en la Alcaidía de Resistencia, picana eléctrica,
submarino, golpes, quemaduras, tres días colgado de los pies en el RI9 y
posteriormente torturado salvajemente hasta casi morir en el Comedor de
la Alcaidía, junto con otros compañeros, luego todos fusilados en
Margarita Belén, Fernando, al igual que otros hermanos, aún continúa
desaparecido.
La historia de Fernando, es una más, en los cientos de crímenes que
tienen relación con el Sr. Valuzzi, seguramente éste sea uno de los más
terribles por el ensañamiento, terminando en la fiesta de orgía y sangre
que fue Margarita Belén.
“Beto”, Valuzzi, es uno de los miles de asesinos que hoy siguen
protegidos por el escudo de la impunidad, lo pongo como ejemplo porque
fue el quien comandó el operativo de detención, quien lo torturó y
finalmente uno de los que participó en el fusilamiento en Margarita
Belén a aproximadamente cuarenta compañeros.
A “Beto” Valuzzi, como a otros miles de asesinos, la in-Justicia
Argentina, administrada por los mercenarios del poder y de la muerte,
los a premiado con ese escudo de impunidad.
Si este hombre y quienes lo acompañaban hubieran estado en la Alemania
del Führer, sin dudas formarían parte de los escuadrones de la muerte de
las SS y la GESTAPO o administrando alguno de los Campos de Exterminio
de los nazis. Ideológicamente son lo mismo, aparte de cambiar las
épocas, han cambiado los imperios agresores y sus lacayos locales
Para este señor de las capuchas, la picana, dueño de las noches, de la
vida y de la muerte, para este señor, dueño del terror, de la soberbia y
de la barbarie, la ejemplar Justicia Argentina lo castiga de la misma
manera que lo hacían nuestras madres cuando éramos niños.
- Nene, te portaste mal, hoy no salís de casa.!!
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Plan Cóndor
El Negro Carlos, era obrero textil en una fábrica en las afueras de
Santiago, Chile. Cuarentón, estatura media, cuerpo firme, carácter
fuerte, de esos que le das media vuelta y arranca enseguida, pero más
bueno que la Madre Teresa, el color de la piel y su pelo están aclarados
al principio.
Estela, su mujer, era menuda, pura fibra, de esas que no se achican por
nada, maestra, trabajaba en una escuela en un barrio cercano a la casa
de ambos.
Él era miembro de la Comisión Interna de la fábrica y ella del Gremio
Docente de Santiago. Ambos, se conocieron en las reuniones y asambleas
de campaña para lo que posteriormente fue el triunfo de la Socialista
Unidad Popular (UP) el 4 de septiembre de 1970 en Chile y que llevó al
gobierno a Salvador Allende.
Hasta el momento en que la banda de Carabineros comandados por Pinochet
y Cia. y bajo las órdenes norteamericanas, cortaron uno de los proyectos
sociales más revolucionarios de América; Carlos y Estela trabajaban a
fondo en importantes proyectos del nuevo gobierno socialista. El Negro
estaba totalmente comprometido con la actividad gremial y los nuevos
planes productivos. Estela se dedicó profundamente a los planes de
alfabetización en los barrios, basados en revolucionarios programas de
alfabetización.
Hasta que llegó el 11 de septiembre de 1.973, fecha del sangriento golpe
pinochetista que culminó con el asesinato del Presidente y de miles de
compatriotas chilenos. A partir de entonces, el matrimonio inicia una
trágica aventura para salvar sus vidas.
El mismo día, fueron a buscarlos a su casa. Pero ya no estaban.
En el cajón de una vieja camioneta de unos compañeros no tan
comprometidos, o no tan buscados, salieron de Santiago, se refugiaron al
sur, en la montaña, en la granja de unos campesinos que conocieron en
los programas de producción. Al mes, pudieron cruzar la frontera hacia
Argentina por un paso casi desconocido que le indicaron unos compañeros
Mapuches.
Finalizando el año 1.973, ya estaban viviendo en las afueras de la
Capital Federal, más específicamente en San Martín, lugar donde Carlos
pudo conseguir trabajo fácilmente por ser una zona con gran cantidad de
pequeñas y medianas industrias textiles.
A Estela le costó un poco más, pero se las arregló como empleada en un
almacén del barrio.
No tenían hijos, lo cual no dejaba de ser una gran tranquilidad para el
difícil momento que estaban viviendo.
La fibra militante y su sobrado compromiso político los llevó a que al
poco tiempo estuvieran vinculados a la comunidad de compañeros exiliados
chilenos y a diferentes organizaciones argentinas que les dieron apoyo,
lo que les facilitó mucho sobrellevar la traumática experiencia de vivir
el exilio.
La situación del país era de relativa calma represiva, comparada con lo
que estaba pasando del otro lado de la cordillera. La gran mayoría de
los presos políticos había recuperado la libertad y existía una gran
efervescencia social y política.
De todas maneras, eran muy cuidadosos, desconfiados y siempre atentos a
ciertas medidas de seguridad que habían aprendido con compañeros del MIR
allá en sus tierras.
A fines de 1.975, era cada vez más intensa la actividad reaccionaria de
la Triple A , también eran cada vez más frecuentes las incursiones de
los Servicios de Inteligencia del Ejército de Pinochet por suelo
argentino y muy especialmente, después de la reunión de los altos mandos
de los ejércitos del Cono Sur en el Hotel Carrasco de Montevideo, donde
y cuando las cúpulas militares avanzaron en ese pacto de sangre y terror
denominado Plan Cóndor. Esta realidad los hizo evaluar la posibilidad de
ir por tierras más seguras.
Pensaron en España o Francia, pero al final, por contactos, decidieron
hacer una primera etapa en Brasil, país que estaba saliendo de aquella
dictadura iniciada en el 64 pero mucho menos dura de lo que se estaba
viviendo por estos parajes.
Se instalaron en San Pablo y al poco tiempo estaban en la lista de
refugiados del ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
Refugiados) entidad que tuvo un rol muy importante en la recepción y
ubicación de exiliados políticos del sur americano.
Corría el mes de diciembre de 1.978, cuando los conocí en este lugar que
funcionaba en el Arzobispado de San Pablo.
Don Paulo Evaristo Arns era el arzobispo de esta Diócesis considerada la
más grande del mundo.
Don Paulo, con un corazón, una sabiduría y una solidaridad enorme, le
abrió las puertas a todos los exiliados políticos de toda Latinoamérica
que fundamentalmente y por aquel entonces se encontraban en Argentina.
Paraguayos, Uruguayos, Chilenos, Centroamericanos y mayoritariamente
Argentinos pudieron escapar al horror luego del 24 de marzo de 1.976 e
instalarse en el país del zamba buscando algo de seguridad ante esta
nueva tragedia americana.
El Arzobispado estaba en pleno centro de San Pablo, una ciudad con
quince millones de habitantes y principal eje industrial de la décima
potencia económica del mundo. Era el paso obligado de miles de
refugiados que eran desarraigados de sus culturas, costumbres, familias
por pensar diferente, por querer otra historia para sus pueblos.
En esta, nuestra segunda casa, se mezclaba una riqueza inmensa de
idiomas, costumbres, culturas, tristezas, alegrías y sueños, muchos
sueños. Y todo esto la hizo inolvidable.
Era una casona enorme, antigua, pero como toda propiedad de la Iglesia,
en perfecto estado.
Ya hacía algunos años que nos habían facilitado una de las habitaciones
para las reuniones de los extranjeros. Es difícil recordar caras y
nombres de tanta cantidad de compañeros y familias que pasaron por el
lugar. Muchos de nosotros, no pensábamos en una partida para tierras más
lejanas. Queríamos pensar en un pronto regreso.
Esta idea nos llevó a empezar reuniones más frecuentes, teniendo como
objetivo la organización de alguna entidad que nos una. Muchos planteos
políticos e ideológicos quedaron atrás, superados, nos unían cuestiones
de fondo que nos hicieron crecer.
Así, con este horizonte, nació el Comité Brasilero de Solidaridad con
los Países Latinoamericanos, el CBS. Entidad que nacía con la energía
del Partido de los Trabajadores (PT), el Movimiento Sin Tierra (MST),
las Comunidades Eclesiásticas de Base, CLAMOR una entidad Ecuménica de
Defensa de los Derechos Humanos, otras entidades sociales brasileras y
por su puesto el apoyo de Don Paulo.
De esta manera, nos juntábamos militantes de diferentes países y de
diferentes extracciones políticas latinoamericanas. Habíamos logrado
metas y objetivos en común, fundamentalmente luchar por nuestros
pueblos, que era una solo.
Como la mayoría estaban bastante al pedo y sin laburo fijo, la
dedicación a las actividades del CBS eran a pleno, “full time”. Nos
pasábamos muchas horas del día en esa hermosa casona paulista.
Y allí pasaba de todo, historias de todo tipo.
La mayoría eran el resumen de la gran tragedia que de alguna manera o de
otra, todos estábamos viviendo, pero muchas otras eran típicas del humor
latino que felizmente nos caracterizaba a casi todos.
No es ninguna novedad hablar de las costumbres futboleras del pueblo
brasilero y de la alegría con que llevan esta pasión a todas las áreas
de su cultura afroamericana y en el CBS no estábamos exentos.
Eran los inicios del año 79, estaba a punto de jugarse la final entre
dos de los equipos más grandes y populares de la pueblada paulista. El
Corinthians que se extendía principalmente por las populares zonas
industriales del ABC paulista y el San Paulo, no tan popular, que hacía
de local en el coloso Morumbí.
Era un miércoles, el partido estaba programado para las 21 Hrs. Por
casualidad, día y hora de nuestra reunión semanal del CBS.
Como era de esperarse, la tropa brasilera ni aportó, recién aparecerían
después del partido, llorando algunos, danzando otros, pero todos con la
energía de siempre sin importar el resultado.
La cuestión es que como siempre, desubicados política y deportivamente,
los extranjeros igual hicimos la reunión.
El negro Carlos, había caído con dos parejas de compatriotas chilenos
que ya hacía como dos meses frecuentaban el lugar. Tenían un cagazo y
una paranoia difícil de explicar, peor que si estaban en el centro de
Santiago. Todos sabíamos que la habían pasado feo, pero ya habían pasado
varios años y algunas cosas no se entendían.
Algunas medidas eran comprensibles, pero en lo general se pasaban de
vueltas. Controles de seguridad, citas, nombres de guerra, siendo que
por otro lado, sus nombres verdaderos ya estaban recontra registrados en
los listados del ACNUR y todos lo sabíamos.
Esta historia ya le había calentado la croqueta a más de uno, ya que se
estaban cuestionando algunos comportamientos personales.
Uno de los protagonistas de toda esta historia era Marcos, a quien ya
tenían re podrido.
Marquitos, como lo llamábamos. Argentino, nacido en la zona de
Avellaneda, obrero de las Curtiembres, tenía apenas 25 años. Sabíamos
que había militado en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) Era un
compañerazo de fierro. Al principio le costó esta junta con compañeros
de otros países. Pero después se enganchó y en el corto tiempo que
compartimos su energía, pasó a ser, por momentos, un poco el motor de
toda idea o propuesta que surgía en apoyo a algún que otro país. Era muy
inteligente y lo más importante es que le ponía el corazón a todo.
Estaba solo, sin compañera, un tipo muy alegre a pesar de haber perdido
un hermano. Tenía algunos datos de que lo habían visto en El Olimpo,
pero no sabía más nada.
Estábamos en Brasil y para alguien de esa edad y solo es un problema.
Estaba enamorado del zamba y fundamentalmente de las zambistas. Lo
contagiaba toda la alegría que se expresaba en ese baile y siempre
andaba queriendo aprender un que otro pasito. Después de las reuniones
del CBS enfilaba para algún que otro zambódromo para perderse entre
morenas, mulatas y también algunas caipirinhas.
Y a esta cuestión no la podían entender algunos estructurados
“revolucionarios” y fundamentalmente los recién incorporados compañeros
chilenos.
“Que este comportamiento no es digno de un militante popular”.
“Que va contra las mínimas normas de seguridad”.
“Que en esos lugares puede haber servicios”.
“Que no se lo podemos permitir”. Etc. etc. etc. etc.
Este tema ya había llegado a los oídos de Marquitos, pero nos había
prometido mantenerse en calma y controlado.
Sabíamos que Marcos, ese famoso miércoles de reunión sin presencia
brasilera, llegaría un poco más tarde, y así fue.
Cuando llega esa noche, al ingresar por la medieval puerta de ingreso al
Arzobispado, Marcos puede ver en un rincón del jardín de entrada, como
agazapado, en una actitud muy sospechosa, un fulano en una posición poco
habitual y como si hablara mediante algún aparato.
Lo miró de reojo, con un experimentado disimulo, propio de quien tiene
algunos años de calle y militancia y se metió rápidamente al interior de
la Santa Casa.
Entró a la reunión como un rayo, muy agitado y con una mirada de
desesperación que nos hizo saltar a todos.
En ese instante, recuerdo que alguien leía un documento que daba
detalles de la coordinación militar en nuestros países en el denominado
Plan Cóndor y de la posible conexión con Brasil.
“Paren, paren, en la puerta hay un servicio que nos está botoneando a
todos.”
Sin dudarlo, salimos en patota, agrandados por el número.
“Miren tiene un Wolky Toki” Gritó uno desesperado.
Y fue el Negro Carlos el que lo encaro de lleno.
“Qué mierda hacés aquí, para quién laburás?”
“ Con quién carajo te estás comunicando milico de mierda?”
“Largá ya la radio hijo de puta.” Retrucó otro.
“ Hay que cargarlo para adentro”.
El hombre, petisón, piel mestiza, me parecía que cercano a jubilarse por
las canas que pintaban su cabeza oscura. Por su puesto, no entendía una
palabra de lo que le estaban diciendo. Quedó duro, se cagó hasta los
tobillos por el malón inesperado que se le había caído encima.
Medio temblando, casi arrodillado, balbuceó algunas palabras en un
esforzado portuñol como para contener la manada.
“ Eu trabalho aquí, con Don Paulo. Sou o Sereno. Eu soi da Seguranza de
noiche””
“ A sí, las pelotas, y el aparato que tenés en la mano, es en joda”.
Remarcó otro de los chilenos.
Don Roberto, así se llamaba; extendió la mano,como entregado.
“E una radiou, tá jogando o Sao Paulo con o Corinthians, meu time, mio
equipe.”
Poco a poco fuimos entendiendo la situación en la que nos habíamos
metido, o mejor dicho en la que nos habían metido.
Sin saber qué decirle, ahogados en disculpas, nos fuimos retirando de a
uno para nuestro pequeño cuartel. El hombre, sin escuchar disculpas, nos
miraba con sus ojos grandes, negros, como queriendo todavía entender
algo.
“Che Marcos, de donde sacaste…..Y este irresponsable donde está”,
preguntó como hirviendo de bronca el Negro Carlos.
O casualidad, el denunciante no estaba.
Sin querer calentar la olla más de lo que ya estaba, pensé en silencio.
Marquitos, sos un guacho de mierda…, como te la cobraste, qué gran y
bendito hijo de puta.
Y así me lo imaginé, camino al Paulistano da Gloria, con una sonrisa de
oreja a oreja, a seguir con sus infaltables clases de zamba, cantando
bajito…
Brasiiillll, ooooo Brasiiiiillllll, la la raaaa ra laaaaa la….
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Policía y basta!
Amanda y Héctor fueron bastante prolijos y ordenados en lo que se
refiere a tener hijos, por lo menos los primeros tres, todos varoncitos,
después llegaron las brujas. Los varones tuvimos una diferencia de dos
años, Álvaro nació en el 50, Fernando en el 52 y yo en el 54, después,
como siempre sucede, las mujeres despelotaron el orden María Luz en el
58, Cristela en el 62 y Emilce en el 64.
Todos en esta bella Paraná.
Como siempre pasa, los varoncitos fuimos también más ordenados hasta en
los casamientos, Álvaro dejó la soltería en el 74, Fernando en el 75 y
yo en el 76, digamos que el 76 fue un año de felicidad plena para todos,
país inclusive. Después claro, las mujeres siguieron entreverando la
cosa, una se casó en el Paraguay en el 79, otra en el 91 y la otra
todavía no se ha casado.
Álvaro y Susana hicieron su fiesta en el Club Echagüe, linda fiestita,
Fernando estuvo allí, y la foto más conocida, con barba y riendo fue en
esa fiesta. Fernando y María Julia se casaron en Resistencia, cuentan
que en el Civil le pidió los anillos a los viejos para hacer más
completa la ceremonia, a la salida se los devolvió. La fiesta fue en la
casa de los Morresi, yo no estuve en el Civil, llegué a la noche
derechito a la joda. Con el tiempo nos enteramos que una de las allí
presentes era la excelentísima Lilita Carrió, amiga de María Julia por
aquel entonces; la verdad que no me acuerdo de haber visto en la fiesta
a ninguna gordita chetita y charlatana con algún crucifijo colgado. Qué
lástima, si la enganchábamos de pendeja tal vez la acomodábamos un poco,
no tan gorila.
Yo me casé con Marisa en el 76 y la joda fue más modesta, a la noche en
la casa de los viejos en 25 de mayo, asado y guitarreada de por medio.
Fernando y María Julia andaban por Paraná, pero ya hacía rato los
andaban buscando, Perón le había bajado el pulgar a Montoneros, la
Chabela y López Rega se encargaron de iniciar la cacería de esos
zurditos que tanto mal le estaban haciendo al peronismo, o al revés.
La cuestión que los dos andaban más escondidos que Iguana en luna llena.
Esa noche María Julia estaba en la casa de unos parientes y Fernando
disfrutaba de mi jodita arriba del techo junto al tanque de agua tomando
unos vinos con su amigo Tato.
En esos momentos, ellos estaban viviendo clandestinos en Corrientes,
demasiado cerca de Resistencia, con todos los riesgos que eso
significaba.
Con Marisa decidimos hacernos un viajecito de luna de miel, en realidad,
los tres, porque Verónica, mi primer hija ya estaba formando los
primeros huesitos. Programamos un viaje a las Cataratas, para eso, le
mangueamos la Renoleta a Álvaro, nuevita, roja, espléndida. La idea era
viajar juntos con Fernando y María Julia, de paso tirarlos por
Corrientes y seguir viaje.
Para ese entonces, Álvaro y Susana vivían en una casita alquilada por la
zona de Paracao, en la Calle Lebenson, cuando todo aquello era puro
campo. Los dos laburaban, entonces la casa quedaba bastante sola, era
sencilla, linda, un dormitorio, un living, una cocina, baño, una galería
atrás y un fondo con algo de verde, para atrás, todo campo.
En esa época las alarmas no existían, la mejor seguridad era tener un
buen perro y ellos lo tenían, el Capitán, un perrazo policía, manto
negro, grandote, lindo bicho, de esos que te cagás con la mirada nomás.
El nombre, poco original, pero en este caso pegaba con la raza.
Fernando, Montonero, fierrero viejo, en ese momento andaba desarmado y
eso lo tenía incómodo, era rápido para el raje, el deporte lo había
preparado bien, pero algún fierrito siempre ayuda. Sabía que lo andaban
buscando y andaba camuflado con otro documento de identidad.
Teníamos que viajar para el norte y al flaco no le convencía la idea de
andar medio descalzo. Los milicos todavía no habían golpeado el país, no
se habían metido de lleno pero estaban ahí, afilando las garras. La que
estaba pegando fuerte era la Triple A apoyada por los gobiernos
traidores.
- Álvaro, hermanito, no habrá algún fierrito perdido por ahí?
- Pero flaco, de dónde?
- Qué se yo, algún pariente o amigo que le guste la caza.
- No creo, pero ya voy a ver.
Unas horas después, Álvaro apareció con un viejo 38, medio oxidado que
debió ser del llanero solitario, con una balas que más bien eran de la
guerra del Paraguay y que seguramente le sobraron a Mitre después de
masacrar ese hermoso pueblo. Parece que un pariente lo tenía por ahí
archivado en algún viejo baúl.
- Flaco, dónde lo vas a meter, en el piso, en las puertas de la
Renoleta?
- No, hay que llevarlo escondido pero medio a mano, por las dudas.
- Adentro de un libro?
- No, los milicos ven un libro y es lo primero que te revisan.
- Y adentro de una torta.
El flaco quedó mirando pensativo, pero le gustó la posta, con una
sonrisa aprobó la jugada, de paso, al otro día con los cumpas en el
norte, después de unos tintos y unos chipás, tenían postre y todo.
Y así fue.
Medio a los rajes, faltaba poco para la partida, Susana, gran cocinera
se preparó un hermoso biscochuelo, amarillo, mucho huevo, bien alto como
para darle espacio al 38. El flaco lo cortó al medio y acomodó la pieza
de artillería cargadita de balas y dulce de leche, juntó las tapas y por
fuera le mandó, para la envidia del Gato Dumas, una cobertura de
chocolate con esas piedritas de colores, de adorno, que nunca se sabe
con qué mierda las hacen.
Faltaba poco para la partida y había que enfriarla un poco para que
quede más armada, bueno armada ya estaba, semejante torta no entraba en
la heladera, era el mes de enero y le faltaba cuerpo a la gorda. La
cuestión que había que refrescarla un poco para poder transportarla en
un viaje tan largo, el lugar más fresco era la galería atrás donde
corría un poco de viento, el flaco la puso encima del lavarropas. Ahí
quedó la torta guerrillera, la tropa se fue a siestear un rato después
de unos porronacos y especialmente después de la resaca de la fiestita
del casamiento.
Armamos los bolsos y ya listos para partir, enfilamos para atrás para
buscar la torta embute, agrandados por la creatividad criolla. Pensar
que ahora con los satélites, los gringos te detectan una mosca en el
dulce de leche. Y bueno, el ingenio popular es infinito, habrá que
inventar otras cosas.
Cuando abrimos la puerta de la galería…..
- Nooooo, qué pasó?
- Y la torta?
El lavarropas parecía un nido de moscas, un enchastre total.
En un rincón, estaba el Capitán todavía a los lenguetazos, la panza
hinchada, medio a los eructos, ni la cola movía, con la mirada como que
nos pedía un poco de agua.
- Nooo, perro hijo de puta!!
- Álvaro, tu perro de mierda.
El Capitán se había hecho una panzada, se había morfado hasta la última
miga del biscochuelo, nos miraba, tranquilo y llenito, como diciendo,
linda la tortita, el relleno estaba duro, por eso se los dejé, las
perlitas de colores brillaban entre el gatillo y algunas se habían
metido en el cañón del fierro viejo.
Mis hermanitos no sabían si reír o llorar.
El flaco espantó el mosquerío, manoteó el 38 con dulce de leche y todo,
se le pegaba en la derecha, enfiló para el lado del reaccionario
angurriento que lo miraba con la cola entre las patas, se agachó,
revolver en mano, lo miró fijo, le puso la mano en la cabeza….
- Como le haces honor a tu nombre, botonazo.!!
- Tenías que ser policía y basta!!
- Qué te parió….
Luego de un par caricias, nos fuimos para el norte.
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Sordo de mierda
La farsa oficial del fusilamiento en Margarita Belén en el Chaco
Argentino, aquel 13 de diciembre de 1.976, informaba sobre una emboscada
guerrillera a la caravana que trasladaba presos de Resistencia a
Formosa. En el “enfrentamiento”, en el cual por supuesto no murió ningún
militar, de los trece trasladados murieron ocho y cinco “angaú”(1) se
fugaron. Además, murieron dos guerrilleros “atacantes”.
Los diez cuerpos, después de pasar por el Hospital Perrando y por La
Liguria (2) y ser exhibidos como trofeos por estos héroes del Ejército,
arenga de por medio a cientos de soldados presentes en el patio, fueron
posteriormente trasladados y enterrados en el Cementerio San Francisco
Solano de Resistencia. Todos legalmente anotados en los libros
correspondientes.
Siete de ellos fueron retirados por sus familiares, los otros tres, los
dos “atacantes” que fueron enterrados como NN y Luis “Lucho” Díaz, quien
nunca fue retirado por sus familiares, seguramente porque posteriormente
la versión oficial indicaba que los tres fueron depositados en el Osario
Común.
Desconfiados de ésta información, se acordó con el EAAF (3) para abrir
los lugares donde estaban registrados como enterrados estos tres
compañeros.
Ya en plena tarea del EAAF, al tercer o cuarto día de laburo de los
Antropólogos, ya habían levantado las fosas de Luis “Lucho” Diaz, la del
NN femenino (4) y estaban trabajando en la del NN masculino (5).
Era la siesta y el solcito chaqueño estaba calentando como nunca, si te
descuidás, te parte el mate, claro, para qué van a plantar árboles entre
las tumbas si los de abajo tienen sombra de sobra. Tal es así, que
Gendarmería, por pedido de Silvana (6) y posterior orden del Juez, había
colocado un toldo de esas carpas de campaña, encima de los lugares de
trabajo, lo que hacía más llevadera la tarea.
Con Víctor, nos alejamos un poquito para recostarnos en la pared de un
pituco panteón con una buena sombra para la ocasión, sentados en un
escaloncito de mármol, rodeados de cruces y placas, una de ellas decía
“Te recordaré siempre” abajo firmaba “Tu yerno”, nada novedoso, quién se
olvida de las suegras, le faltaba la foto del yerno, sonriendo.
- Che Víctor, la semana pasada fui al médico.!!
- Ajá, yy?
- Creo que no ando bien.!!
- Por qué?
- Me recomendó una placa.!!
- Te torax.?
- No, de mármol, como esa.!!
- Andá cagá.
Víctor Fernandez, uno de aquellos hijos chaqueños de Amanda (7)
compañerazo de siempre, chaqueño, de la capital, hijo de don Roberto y
Dora, gente de La Sabana un pueblito cerca de Tyrol, de abuelo
ferroviario; con cuatro hermosos hijos, criado en el peronismo, de gurí
pegado a la JP, después en el Peronismo Revolucionario, en el Movimiento
26 de Julio, siempre por fuera del aparato del PJ, más adelante se
incorporó al Frente Grande y hoy anda plantando Pinos por suelo
chaqueño. En Derechos Humanos anduvo militando ya desde antes que se
vayan los milicos y hoy es uno de los aportes más importantes en esta
difícil tarea de llegar a la verdad sobre el fusilamiento de Margarita
Belén especialmente en la búsqueda de los cuerpos de nuestros hermanos.
Pero a pesar de ser Profesor de Taekwon-do, la militancia fundamental de
Víctor está en el fútbol, en Boca, fanático, anda siempre con algo azul
y oro puesto, si no es un gorrito, vinchas, pulseras, y cantidad de
pelotudeces encima. Fue el primer Presidente de la Peña Bostera en el
Chaco. Y bueno, un militante de Macri, qué le vamos a hacer, en
cualquier momento lo tenemos en el Pro.
Pero el problema principal de Víctor no es Macri ni ser bostero, el
problema es su media sordera, su oreja derecha digamos que está de
muestra, cuando maneja, si vas al lado ni intentes una conversación,
mejor escuchá la radio y olvidate, es un bostero que debería ser del
Manchester y manejar en Londres para poder hablar con él mientras
conduce. La sordera le vino de viejo, él dice que de escuchar tantas
pelotuceces en la vida, especialmente en política.
Volviendo al Cementerio, aprovechamos el parate para morfar lo que había
quedado de los sándwiches del medio día.
- Queda porrón?.
- Sí, un poco en el termo.
- Yo lo busco.
Víctor se sentó a mi izquierda. Y yo sin saber ya de qué carajo hablar,
aprovecho la oportunidad para charlar algunas cuestiones pendientes
sobre lo que será la Casa de la Memoria, un lugar recuperado en lo que
fue la antigua Brigada de Investigaciones de la Policía Chaqueña,
terrorífico lugar de secuestros y torturas comandado por los Célebres
Comisarios Thomas y Ceniquel.
Víctor masticaba los restos de un sándwich especial para el lugar, de
fiambres.
Durante un buen rato y siguiendo importantes inquietudes de Madres y
Abuelas, le sugerí algunos temas relevantes para tener en cuenta en el
mencionado lugar. Que no se lo llame museo, que sea un lugar de denuncia
de todo lo vivido y sufrido por el pueblo, pero que sea un lugar de
encuentro, que tenga mucha vida, que de allí surjan proyectos de lucha y
crecimiento para las nuevas generaciones. Teatro, cine, música, pintura,
biblioteca, literatura, talleres de producción, de formación, etc. que
tenga mucha memoria pero fundamentalmente un lugar de debate y
crecimiento mirando hacia adelante. Que sea un espacio donde se plantee
la unidad de todos los luchadores, donde tengan un lugar los aborígenes,
los desocupados, los obreros, los estudiantes, etc. etc. Esa sería la
mejor manera de levantar las banderas de nuestros hermanos muertos y
desaparecidos. Es lo que ellos hubieran querido. Que con dignidad y
lucha se los recuerde.
Y de esta manera seguía la perorata, por un largo rato.
Víctor tenía la mirada fija en la tarea de los Antropólogos, como
relacionándola con mi discurso “revolucionario”.
Por momentos, pensé que afirmaba con la cabeza mi exposición, después me
di cuenta que simplemente masticaba.
En un momento, me corta, para pedirme el termo y bajar la fiambrera con
un trago de la Quilmes camuflada. Paso seguido me mira fijamente a los
ojos, como quién va a dar su opinión a tan importante tema y me dice.
- Esta noche juega boquita, vamos a algún bodegón a ver el partido..!!
Perplejo y confundido, lo miro más profundamente todavía y le pregunto.
- Víctor, vos no escuchabas ni mierda lo que yo estaba hablando, no?
- Vos hablabas? No sabés que ésta es la oreja que tengo al pedo.
ANDA SORDO DE MIERDA.!!!! Me levanté, lo dejé solo con los fiambres que
comía y los que lo rodeaban y me fui a ofrecer mi ayuda en lo que fuera
a Silvana que descubría la vida del segundo NN.
(1) Angaú: Termino utilizado en el nordeste argentino que menciona una
mentira.
(2) La Liguria: Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército.
(3) EAAF: Equipo Argentino de Antropología Forense.
(4) NN Femenino: Identificado por el EAAF como Emma Cabral, quien ya
había sido secuestrada antes del 13 de diciembre de 1.976.
(5) NN Masculino: Identificado por el EAAF como Alcides Bosch quien ya
había sido secuestrado antes del 13 de diciembre de 1.976.
(6) Silvana: Silvana Turner, miembro del EAAF.
(7) Amanda: Amanda Mayor, madre de Fernando Piérola fusilado en
Margarita Belén, aún desaparecido.
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¡Con
permiso, Azucena…!
Corrían los últimos días del 84.Ya habían pasado ocho años del
fusilamiento de Margarita Belén. En todo este tiempo, demasiado largo
para quien busca un hijo, Amanda intenta hasta lo imposible para saber
sobre Fernando.
En ese camino, todas las torturas que una madre puede sufrir.
No le importaba, iba para adelante.
En incansable huella, su corazón de madre, marchaba junto a su corazón
de artista. Muchas telas y paredes reflejaban todo el dolor acumulado,
siempre pensando en positivo, sembrando y construyendo.
Y así seguía y seguía. Nunca paraba.
Con palabras, con colores, con pinceles…Seguía.
Un cierto día, se prometió -y nos prometió- dejar en una obra, su relato
sobre el sufrimiento de este querido país y fundamentalmente de aquella
trágica madrugada del 13 de diciembre de 1.976 cuando su propia sangre
abonó, con toda generosidad, esa tierra chaqueña.
La Plaza España de Resistencia fue un lugar muy caro para ella, muchos
recuerdos se mezclaban bajo esos hermosos árboles. Largas charlas,
mateadas, quejas y alegrías llenaron momentos de la relación con su
hijo, estudiante de arquitectura.
Fernando vivía enfrente, en “la Embajada de Entre Ríos”, junto a otros
comprovincianos: Alberto, Juan, Patón, Cucho. Todos actores de aquella
rica vida estudiantil.
Alejada en el tiempo de aquello, se encontraba en la misma Plaza en ese
final del 84.
Ya los asesinos se habían ido a afilar sus uñas a los cuarteles y se
podía observar cierta calma y nuevas posibilidades de encuentros
estudiantiles.
En la Plaza, era posible percibir el latir de los estudiantes que
estaban, pero también el de los que no estaban. Festivales y actos
presentaban un nuevo escenario; volvíamos a nacer, a pesar de la infamia
y de la sangre derramada; la vida germinaba otra vez.
Y allí estaba Amanda, con un nuevo horizonte: su obra soñada, su
testimonio de lucha hecho arte mural.
Esa noche, llevaba en sus manos, una nota dirigida todavía a nadie. En
ese papel estaba una vieja idea, un viejo anhelo que pretendía hacer
realidad.
Trompo Gonzalez, era alumno de Ingeniería que militaba en el Centro de
Estudiantes. Muy activo, siempre construyendo, siempre sumando.
Otro estudiante se acercó a él:
-Che, Trompo..
-¿Qué te pasa?
-Por ahí anda doña Amanda, la que tiene un hijo fusilado en Margarita.
Anda pidiendo ayuda para un proyecto, una pintura, una escultura o algo
así sobre la masacre.
-Vamos, presentámela.
A partir de ese momento, se inicia una relación que va a durar para
siempre.
“Mis hijos Chaqueños”, decía.
-Llamalo a Tapita- insistió Trompo.
-¿Quién es Tapita? – preguntó Amanda.
- Darío“Tapita”Gomez es el Secretario de la FUNE.
-¿Cuál es?
- Aquel, el melenudo, el de rulitos.
De a poco, se fueron acercando otros, entre ellos, Tony Roselló,
estudiante de Ingeniería, quien después le regalara a Amanda una hermosa
canción.
Ellos se decían “los ochentistas”.
A partir de entonces, el mural pasó a ser un proyecto de todos. Fue una
nueva bandera que motivó al conjunto de los chaqueños, especialmente al
estudiantado que asumió el desafío como propio.
Se multiplicaron las reuniones, en cualquier espacio se evaluaba dónde
se emplazaría la obra, si en ese lugar, en otras plazas, en algún muro…
Una tarde, se organiza una reunión en la Universidad, en el Centro de
Estudiantes.
Había cada vez más gente, más interés, más participación.
Uno de los presentes, pregunta a Amanda:
-¿Conocés el Aula Magna?
-No.
Y allá fueron.
Cuando la vieja vio esa pared…
-Es aquí; no hay otro lugar.
Nadie pudo sacarle la idea de la cabeza.
Ya con el lugar definido, se inicia la tarea de juntar adhesiones para
concretar el proyecto.
-Vos te encargás de los Centros de Estudiantes, vos de los Gremios, vos
de los Partidos Políticos..., vos Amanda de los Gobiernos Municipal y
Provincial.
Y empezó el barullo, y se desparramó por todo el Nordeste.
Corrientes, Formosa, Misiones de alguna manera o de otra, apoyaron la
idea.
Se formó una Comisión Pro Mural con representantes de todas las
Entidades y las demás fuerzas vivas de la zona.
Amanda se fue para sus pagos, Paraná, donde en pocos días tuvo listo el
boceto.
-Ya lo tenía en mi cabeza y en mi corazón, nos decía.
De vuelta por Resistencia, la Comisión presenta el pedido de
autorización ante el Rector de la UNNE, Don Armando Romero, un radical
de Corrientes, quien lo pasa para su análisis, al Consejo Superior.
Cuentan los que allí participaron que la lucha fue dura, muy dura.
Recordar de semejante manera el fusilamiento causaba cierto escozor a
algunos y más aun que la obra se emplace en el corazón del estudiantado.
Pero el trabajo previo había sido tan grande, tan profundo y las
adhesiones fueron tantas, que aunque peleada, la cosa salió.
El 25 de mayo de 1.986 el Consejo Superior de la UNNE daba el sí final.
-Vieja, ¿qué te pasa?- le preguntó Álvaro.
-Me siento mareada y se me nubla la vista.
A los pocos días estaba casi ciega. Esto fue el aviso que llegó a tiempo
porque un aneurisma presionaba el nervio óptico.
Los especialistas en Paraná y Buenos Aires fueron categóricos: había que
operar con urgencia.
En Argentina, nadie daba garantías.
Su espíritu de coraje, su firmeza y la acción solidaria de muchos,
permitió que a los pocos días Amanda volara rumbo a Canadá a operarse
con el mejor neurocirujano del momento.
-¿Y el Mural?
-Ya lo vas a hacer, en unos días estarás arriba de los andamios- la
calmaba Álvaro en el avión.
Efectivamente, a fines de julio de ese año reapareció por Resistencia,
con un turbante y una enorme operación aún sin cicatrizar.
-Vamos, vamos, a trabajar, ¿qué se creen que un par de globitos me va a
parar?
Entre la solidaridad de Pitu Lestani y la de su consuegra Irma Morressi,
acomodó sus cacharpas.
Ya instalada empezó a hacer realidad, con los pinceles, todo lo que le
brotaba del corazón.
Se acercaron artistas que apostaron a su esfuerzo. Desde Paraná sumaron
su compromiso, Graciela Resset, Griselda Medet, Oscar Ojeda, Sergio
Demonte, de Resistencia, Carlos Cuevas y otros.
En 17 días de pequeñas y grandes luchas tomó cuerpo, en imágenes y
colores, la historia.
Llegaron los aprietes y las amenazas. La milicada andaba loca y quería
hacerlo notar.
Sandra Saidman, Tete Romero, Andrés Rabossi miembros de la Comisión
fueron secuestrados por unas horas y amenazados para que abandonen la
idea. Tapita Gomez y otros también recibieron lo suyo.
Pero el tren seguía su marcha y los pinceles no paraban.
Minuto a minuto, aquel sueño de Amanda se iba haciendo realidad.
El boceto mostraba una escena de tortura.
En la imagen, un cura de sotana negra, la avalaba con su presencia.
La reacción de los jerarcas de la Iglesia se hizo notar inmediatamente.
Habían sido advertidos por el Padre Chesky, aquel famoso de la
televisión, de anteojitos y cara de buenudo que noche tras noche llena
de sermones las pantallas.
En esos momentos, “sembraban fe” en Resistencia, el Arzobispo Juan José
Iriarte y en Corrientes el Arzobispo Fortunato Rossi. Ninguno de ellos
podía admitir semejante denuncia.
Amanda, en lo de doña Irma, descansaba de una jornada que por muchos
motivos había sido agotadora y sabía que la cosa no andaba bien. Algo se
venía.
Sonó el teléfono.
-Para vos Amanda.
-Hola, Tony ¿qué pasa?
-Vieja, viene pesada la mano con la Iglesia. Quieren parar la obra y
borrar al cura.
-Si lo quieren sacar es porque se sienten representados- afirmaba con
una sonrisa.
Amanda era muy católica y le dolía toda la complicidad de la Iglesia con
la dictadura más sanguinaria de la historia Argentina. Siempre recordaba
su peregrinar por templos y sacristías buscando un poco de alivio a
tanto sufrimiento, hacía referencia a sus pedidos de ayuda a quien fuera
el principal apoyo de la dictadura, Monseñor Tortolo, Vicario Castrense.
Su figura bien podría ser la del que, allá arriba, apoyaba la tortura.
En su profunda fe, Amanda sabía que había otra Iglesia, la del dolor y
la esperanza, la de la lucha, la del pueblo, la de Cristo, la de las
Monjas Francesas, la de los Palotinos, la del Padre Mujica, la del
inmenso Enrique Angelelli… Meditando, planeando los días siguientes y
presintiendo lo que se venía, ideó en la oscura intimidad de su cuarto,
una modificación al boceto original. Como diciéndoselo a sí misma
murmuró:
-Lo voy a invitar a Don Enrique para que nos acompañe en el Mural.
A Enrique Angelelli hacía 11 años que se lo habían llevado las garras
asesinas en tierras riojanas. Su cuerpo no estaba ya, pero su obra
seguía sembrando todo el amor que lo caracterizaba.
-Le voy a pedir que se integre a esta lucha y que nos dé fuerzas.
Como un milagro, a la mañana siguiente se podía ver al Sacerdote de los
Pobres, sumado a las Madres, en la hermosa pared del Aula Magna.
Azucena Villaflor era considerada por Amanda como un ejemplo a seguir.
-Vos vas primera en la fila viejita, te lo merecés- decía mientras le
daba forma con su pincel. -Conociéndote, sé que estarías muy contenta y
orgullosa de marchar junto a Don Enrique.
Y así, con la ternura y el pincel, consolidaba una amistad celestial.
-Con permiso Azucena!!
-Y vos, Enrique, ¿qué hacés por aquí?
-Me pidió Amanda, una mano.
-Vení, acomodate al lado mío.
-¿Qué está pasando Azucena?
-Y… tus jefes andan locos con este mural.
-No son mis jefes.
-Bueno, es una forma de decir.
-¿Ves al cura allá arriba, presenciando la tortura?, lo quieren sacar...
-¿Y por qué?, si ellos saben perfectamente lo que hicieron.
-Parecido al Pío Laghi,¿ no?
-¿Te parece?
-Sí. Ese anduvo recorriendo Campos de Concentración, hasta por Famaillá
se lo vio...
-Pero Enrique… confirmame: ¿vos nunca estuviste en el boceto, no?
-Bueno, no estaba en el papel. Sí, estaba en la cabeza de Amanda.
Llegado el momento me iba a convocar.
-Dale, contame, qué pasó después…
-Hubo un bolonqui tremendo. La Justicia hizo lugar al Recurso de Amparo
para quitar al Tortolo. Anduvieron buscando artistas locales para
borrarlo pero nadie les dio pelota. Entonces como es su costumbre, tipo
Grupo de Tareas, con toda bajeza, entraron de noche, a oscuras y lo
borraron.
- Me acaban de matar otro hijo- fue el grito de dolor de la
Madre-Artista.
Y se armó un revuelo nacional.
Tapita, Tete y Fernando Carvajal, miembros de la Comisión se fueron para
Buenos Aires, presentaron toda la historia a las autoridades nacionales
e impulsaron el tema con mucha fuerza, en todos los medios del país.
El “Mural Maldito”, el “Mural Hereje”, el “Mural de la Discordia”
atacaban las altas cúpulas.
-Decime vos Enrique, ¿dónde estabas, que no lo sabías ?
-Y bueno, haciendo algunas cosas allá en La Rioja. Hay unos hermanitos,
los Menem. Me tenían preocupado...
- y con razón… pero mucho éxito no tuviste
-Bueno dale, seguí contando.
-El 15 de agosto de 1.986 se iba a realizar el Festival de Inauguración.
Por supuesto Amanda se negó a hacerlo con semejante mutilación, de
manera que el acto quedó pendiente.
La historia quedó en manos de la Justicia.
Corría el año 2.000 cuando Amanda, algunos de la Comisión, y la Hebe que
andaba por estos pagos, decidieron una acción junto a estudiantes de la
UNNE: ingresar por una ventana, juntar mesas y sillas para llegar a lo
más alto y restituir la imagen del cura, mutilada por las jerarquías.
La acción restauradora duró poco, en una semana estaba borrada
nuevamente, los jerarcas estaban atentos.
Todo el país hablaba del mural en relación al ultraje a una obra de arte
y sus connotaciones. Fue tan movido el tema y tanta la presión solidaria
de la sociedad, que al final, en el 2.004 el Juzgado Federal se vio
obligado a dictar sentencia y autorizar a completar la obra amputada.
Así fue como “el Tortolo” volvió a estar allí, participando de una
escena de tortura.
Enseguida de la Sentencia se retomó la obra. Fue un hermoso acto,
espontáneo y matizado con situaciones contingentes. Amanda improvisaba
canciones, anécdotas y humor.
-¿Alguien tiene el boceto?- bromeaba como no recordando su obra.
Estaban todos particularmente eufóricos y por supuesto ella
absolutamente feliz con una obra de arte que lucía completa y elocuente,
con su mensaje tal como lo concibiera en su interioridad de madre, de
artista, de militante.
Con los brazos y los pinceles en alto, disfrutaba ese gran triunfo
celebrando junto a Azucena y a Enrique.
Fue su último 13 de diciembre en el Chaco.
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El Santo Cáliz
El Santo Cáliz de la Última Cena, o de la Primer Misa, pasó a ser el
ícono sacro para todos los cristianos a partir del momento en que
Cristo, dirigiéndose a los Apóstoles, aquel Jueves Santo dijo: “Tomad
esto y repartidlo entre vosotros”.
Desde esa última Cena en que el hijo de Dios dejó su sangre como bebida
antes de derramarla en la cruz, todas las Misas son celebradas elevando
al cielo el Cáliz con la Sangre de Cristo.
La historia cuenta que el Cáliz original, de piedra marrón fue utilizado
en la antigüedad, por última vez, por el Papa Sixto II por el año 258 y
que a partir de entonces pasó en custodia clandestina por diferentes
lugares hasta el año 1399 cuando los Monjes de San Juan de la Peña se lo
entregan al Rey de Aragón Don Martín I el Humano.
Más cerca en el tiempo y por diferentes guerras, el Santo Grial, fue
resguardado en secreto hasta quedar definitivamente en donde se
encuentra en la actualidad, la Catedral de Valencia, España.
José Luis Acosta, fue militante de la Juventud Guevarista, y luego del
PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), Chaqueño de Basail, un
pueblito al sur del Chaco, pegado al límite con Santa Fe por la Ruta 11,
nacido en el año 1.958, en su camino cristiano, fue bautizado en su
pueblo natal, después la Comunión la tomó en Presidente la Plaza, otro
pueblo chaqueño, ese fue su último contacto con Dios dentro de una
Iglesia, salvo algunos casamientos ajenos, como para cumplir con la
pareja antes de ir a la joda.
José Luis cae preso en mayo de 1.976 a pocos días del Golpe, en
Resistencia a los 18 años de edad. Su primer morada a cargo de Videla,
fue la célebre Brigada de Investigaciones de la Policía Chaqueña, lugar
de tortura y muerte en el centro de la ciudad, hoy, como fruto de la
lucha de los Organismos de Derechos Humanos, transformada en Casa de la
Memoria.
Al mes siguiente, lo trasladan a la Alcaidía de la Policía del Chaco
donde permanece hasta noviembre de ese año. En la Alcaidía, José Luis
volvió a estar cerca de Dios, no por los milicos, si porque el Padre
Juan Brisaboa aparecía de vez en cuando por ese tétrico lugar a darle un
poco de paz a los espíritus encerrados. Las Misas las daba en el
Comedor, lugar en el cual los otros, los que se dicen cristianos e hijos
de Dios, torturaron salvajemente a los detenidos antes de fusilarlos en
Margarita Belén.
El Padre Brisaboa, como Capellán, tenía rango de oficial de la Policía
chaqueña. Poco a poco y sin que los superiores lo perciban, Brisaboa se
fue introduciendo en la realidad y el sufrir de los detenidos y
personalmente llegó a ser una solidaria comunicación entre ellos y sus
familiares. En su homenaje, por su compromiso solidario y
fundamentalmente cristiano, la Asociación de Ex Detenidos Políticos de
Chaco lleva su nombre.
De la Alcaidía, quien nos cuenta esta historia, es trasladado a la UP7
(Unidad Penal 7) hasta su salida en Opción al exilio.
- Marrón.
- Qué te pasa?
- Uno de los yugas nos pasó el dato que mañana habrá manzanas.
José Luis, compartía la celda con un salteño, José Ozores a quién le
decían “Marrón” no era por el color o por algo que haya entregado, sí,
era medio oscuro, pero el sobrenombre venía de “Garrón” que le había
quedado cuando sin comerla ni beberla, ya que el que militaba era el
hermano, lo habían encanado y cuando lo contaba siempre decía “que
garrón, que garrón” y tipo teléfono roto, con el tiempo le quedó
“Marrón”.
- Se las damos a Sixto para la sidrita.
- Métale.
- Que bueno sentir un poco de alcohol en los labios.
Sixto, que nada tenía que ver con aquel Papa, era el responsable del
Economato del PRT, o sea encargado de las finanzas dentro de la cárcel.
Cada organización, Montoneros, PRT, PCR, PC, tenían su Ecónomo y así se
administraba la solidaridad material de los compañeros.
La bebida diaria, era el agua de la canilla, no era para quejarse,
provincias enteras sufren la falta de esta materia vital, pero dentro de
la cárcel, por ahí te entra la nostalgia recordando, las peñas, los
bailongos, las compañeritas, las reuniones militantes, vinitos de por
medio.
Por ahí, como para cambiarle el gustito, cuando pintaban las naranjas,
se hacían un juguito, soñando con el bar de la esquina.
Sixto, trozaba las manzanas, las metía en un bidón bien cerradito, con
azúcar y a esperar que las ricas manzanas rionegrinas empiecen a
fermentar produciendo una especie de Farruca carcelaria y así, de paso,
te imaginas entre amigos y parientes en las fiestas de navidad y fin de
año.
En este caso, luego de unos días, quienes invertían en la empresa
sidrera, pasaban por la celda de Sixto, jarra en mano, para luego
sentarse en la punta del pasillo del pabellón de arriba a observar un
poco la ciudad desde lejos y así, a escondidas de los carceleros, darle
un poco de sabor a esa cruda realidad carcelaria.
Mientras volaban en sus sueños etílicos…
- Marrón.
- Si.
- Qué darías por un tintito, con una picadita, mortadela, quesito,
aceitunas….
- Y qué querés que te diga, hasta el orto daría …
- Haceme acordar cuando salgamos de aquí.
- Andá cagá, chaqueño culiao..
José Luis, Marrón, Sixto, compartían el Pabellón 4 de la UP7. Tenía 104
celdas, 52 abajo y la misma cantidad arriba, las celdas eran
individuales pero muchas estaban ocupadas por dos compañeros, así que la
tropa era grande. Había compañeros de diferentes provincias, tucumanos,
santiagueños, cordobeses, entrerrianos, santafesinos y por supuesto los
del nordeste eran la mayoría.
En el medio de la reunión, en la cual la sidra casera los hacía viajar,
soñando con libertades, mujeres, bailongos y mucho tinto, aparece el
“Cura Pancho”.
- Hola muchachos.
- Cómo va Panchito.
- Qué toman?
- Farruca.
- Esta buena?
Todos lo miraron con una sonrisa de goce y picardía criolla.
- Lo lamento, usted don Cura, se morfó la manzana así que no hay sidra.
- Está bien, manga de ateos, si algo de Cristo llevaran en sus corazones
compartirían ese Cáliz como lo hizo él con los Apóstoles.
- Lindo sermón Panchito, pero así son las reglas del Economato.
- Perfecto, saben que como buen cristiano no soy vengativo, Dios sabrá
qué hacer con ustedes.
- Amén Pancho!!, salud Panchito!!.
- Hablando de Dios, de Cristo y del Cáliz, la semana que viene siguen
las Misas en la Capillita, ninguno de ustedes se acercó, así no van a
salir nunca de aquí….– Comentó Pancho ya en retirada.
- Querés que nos confesemos, traelo a Thomas, a Ceniquel, o a tu amigo
Pateta, que te den una mano…
- No digan que no les avisé.
Francisco “Pancho” Sorribes, era un cordobés, de Río Tercero, militante
también del PRT, cayó preso antes del Golpe, con unos 35 pirulos encima
era uno de los más veteranos de la tropa, negrazo, fortachón, acusaba
una renguera en una pierna producto de una enfermedad infantil. Tenía
toda la chispa de los cordobeses, simpático, muy alegre, haciendo jodas
todo el día, tenía una carcajada muy profunda y contagiosa. Le decían
“Cura Pancho” porque realmente era Cura, se había recibido en su
provincia natal y por allá ejerció la Eucaristía durante poco más de un
año, hasta que conoció una morocha cordobesa que le sacó los hábitos
botoncito por botoncito. Después se hizo periodista, pero a esto ni lo
mencionaba, a él le gustaba que le digan “Cura Pancho”.
- Hola Miqui.
- Cómo van muchachos, qué dice el mensajero de Dios?
- Que la semana que viene continúan las Misas en la Capillita.
Miqui, Miguel Hynes, era un tucumano militante del PRT que las pasó
fiera en los campos de Famaillá. Miqui, fue el gestor en el arte de
contar las historias de humor de la cárcel, dejando su obra grabada para
siempre en su libro “De Presos, de Actores y otras yerbas”.
- Con Pío Laghi? Preguntó Miqui.
- No, parece que con un cura nuevo, un tal Brisaboa.
- Por qué no vas vos tucumano que rezaste tanto en la Alcaidía hasta que
conseguiste que metieran preso al arquitecto que la diseñó.
- No me hagás acordar, pero sabés una cosa, no es mala la idea del
Pancho, para cambiar un poco el aire y tantearlo al cura, quien te dice
que no nos de una manito.
Todos se quedaron mirándolo al Miqui y con el silencio, como que le
aprobaron la idea.
Y así, se anotaron con el guardia encargado, cubriendo uno de los turnos
de las Misas.
Mientras anotaba, el guardia los miraba desconfiado.”Qué andarán
tramando estos zurdos ateos.”
La capillita de la UP7 era pequeña, no ingresaban más de diez “fieles”
por turno, por lo que las Misas debían ser muchas, cortas y rápidas y
así darle la posibilidad a todos los compañeritos para que laven su
espíritu.
Ya era cerca del medio día, le toca el turno a José Luis, al salteño, a
Miqui y a otros de las celdas vecinas. En fila, fueron dirigiéndose a
esta pequeña casa del Señor. Esperaron la salida del grupo anterior
antes de ingresar. Se acomodaron en los bancos frente al Padre Brisaboa
y para sorpresa de todos, quién estaba también frente a ellos, pegadito
al Padre, el Cura Pancho, todos quedaron con los ojos grandotes sin
entender qué estaba pasando, calladitos, se codeaban y sin salir del
asombro, se tuvieron que guardar la risa para después en el pabellón.
- Qué hace este hijo de puta ahí? Se escucho un murmullo entre los
“fieles”.
- Callate boludo que nos rajan a todos, Pancho incluido.
Y Pancho no solo que acompañaba a Brisaboa, empezó a entregar la palabra
y el mensaje de Cristo mientras miraba a los presentes muy serio y
concentrado.
Mientras tanto, un yuga lo llamó a Brisaboa a un costado, con serias
indicaciones de que apure las misas. Por los gestos, pareció como que
Brisaboa le mostró las jinetas de oficial y todo siguió su curso.
Hasta que llegó el momento de elevar el Santo Cáliz, que no era de
piedra como el original, ni de oro como la iglesia de la ostentación,
parecía de hojalata o algo así. Pero lo que realmente les importaba a
los zurditos presentes no era el material del Santo Grial, sino su
contenido. Cuando el Padre Brisaboa vertió la Sangre de Cristo, todos
confirmaron lo que estaban pensando, era vino.
- Chamigo, Marrón, eso es vino?
- Y claro boludo, si va a ser tinta china.
- Qué hijo de puta este Pancho.
Pancho parecía que ya llevaba varias Misas encima porque los ojitos le
brillaban, algunos tumbos los disimulaba con la renguera. Levantó la
copa de Cristo suavemente hacia el cielo, finalizando el sacro mensaje y
mirando a los ojos de cada uno de sus compañeritos, fue bebiendo la
Sangre de Cristo, lentamente, como el mejor de los catadores. Brizaboa
lo miraba de reojo como diciendo, - dale Panchito que quedo en gayola yo
también.
A todos se les hacía agua la boca, o vino, en cada trago se podía sentir
el goce y el placer del Cura Pancho, frente a él, lo acompañaba la
envidia contraída de sus Apóstoles, los fieles subversivos.
Y así, la sangre del salvador del pueblo cristiano se fue introduciendo
en el cuerpo del Cura Pancho hasta la última gota, solo le faltaba
pasarle la lengua o el dedo al Santo Cáliz.
En el brillo de sus ojos oscuros y en el silencio del momento se podía
imaginar el mensaje a los presentes de este Cura guerrillero, mensaje y
reflexión que seguramente, no tenían nada que ver con las palabras del
Señor.
- Este vinito por lo áspero, por como raspa el garguero, debe ser
Borgoña, de la zona sur de Mendoza.
- Ustedes compañeritos, tomen agua de la canilla y si tienen suerte
métanle alguna naranjita por ahí.
- Ahh!!, y a esa sidrita pedorra que no me convidaron y que toman a
escondidas de los yugas y de vez en cuando, se las pueden meter bien en
el centro del orto.
Y seguramente como buen mensajero de Dios, recordó aquella frase de
Cristo en la Última Cena “Tomad esto y repartidlo entre vosotros” y
murmuró como mirando el cielo:
- Con todo respeto Señor.
- Repartidlo……si se cagan….
- Amén.
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El
alfabeto
En esto de andar juntando historias, pequeñas historias que suman al
gran rompecabezas de la memoria colectiva, que todos tratamos de armar
para dejarla a nuestros hijos y nietos lo más armadita posible y que no
les vendan el futuro con las piezas desparramadas o perdidas.
En esta idea de mostrar a nuestros militantes desde otra óptica, desde
el humor y la alegría con que se luchaba, cuando se tienen claros los
objetivos, en ese camino, uno va encontrando relatos, que es imposible,
aunque sencillos sean, no regalarlos al pueblo.
En esta pequeña historia, los protagonistas eran Fernando y Teresa, dos
compañerazos Montoneros que hoy viven criando sus vidas y sus sueños por
los pagos formoseños.
Corría el año 1.978 y ambos estaban desenganchados de la organización,
viviendo como podían en Concordia, Entre Ríos, totalmente clandestinos,
pasando como muchos, por esa difícil y peligrosa experiencia del exilio
interno.
Sabiendo que su militancia se había desarrollado lo más tabicada
posible, allá por Corrientes, donde tuvieron la oportunidad de compartir
momentos con mi hermano Fernando, luego fusilado en Margarita Belén, y
convencidos de que podría ser peor que los detengan en las condiciones
en que estaban, negociaron a través de la Iglesia presentarse
espontáneamente. Así lo hicieron, corriendo todos los riesgos posibles
de tener que tratar con los propios asesinos. Felizmente, su historia
militante era poco conocida y pudieron armar otra que les salvó la vida,
zafando de torturas y vejaciones.
La cuestión es que de Concordia, fueron trasladados a Rosario, Jefatura
del 2do. Cuerpo de Ejército, lugar donde se les haría el correspondiente
Consejo de Guerra o simulacro de Justicia por manos propias para los
detenidos blanqueados, pero siempre como corresponde, con la espada en
el garguero.
Y ahí estaban ambos, en una habitación, con otros detenidos, esperando
la farsa mencionada, una habitación grande, que daba al patio del
Regimiento.
Por supuesto, desde adentro se escuchaba todo lo que ocurría allá
afuera.
Parecía que se estaba preparando algo grande, algún pescado mayor, de
esos con el uniforme almidonado, estaría por aparecer, seguramente algún
segundón de Nicolaides, para arengar a la tropa sobre Dios y la Patria,
seguramente también, alguno de los héroes de la cadena de quintas, la de
Funes, Fisherton, La Calamita, La Intermedia etc,etc…compañero de sangre
de Jáuregui, Guerrieri, Constanzo, de Feced, etc.etc.
- Cabo, en 15’ quiero a todos los soldados formados en el patio!!!
- En seguida mi Teniente 1ro.!!!
A los 5’ estaban todos los soldados en el patio frente al Cabo.
- Soldados, en instantes estará frente a ustedes uno de los Oficiales
que más ha luchado por esta querida Patria, un hombre que ha puesto su
vida frente al agresor subversivo.!!!
- Soldados, no quiero que vuele una mosca!!!
- Soldados, quiero plena atención.!!!!
- Soldaaaadoooossss, fiiiiiiirmeeeeeeeesssss.!!!!!
- Ordenaaaaarrrrseeee aaalllfabéticamenteeeee, A.E.I.O.U, y así
sucesivamenteeeee………!!!!!!!!!!
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Marinera
cuentos abiertos
“Gustavo, con tu padre queremos hacerte un regalo.”
“Un regalo, porqué.?”
“Hijo, haber terminado la secundaria no es cualquier cosa.”
Claro, pobres viejos, seis años de Colegio Nacional habían sido muy
duros de soportar. Pero bueno, al colegio lo eligieron ellos, más bien
él, Don Piérola, claro, fue uno de los gloriosos egresados de la época
de oro del Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento.
“Sabemos que tenías muchas deficiencias, pero lo lograste.”
Desde el primer año, fui alumno de ese tradicional colegio paranaense,
mi hermano inmediatamente mayor, Fernando, iba un par de años adelante.
De el aprendí a valorar el estudio en toda su profundidad.
Mentira, al Colegio no faltábamos para no perdernos las jodas del día.
Fernando se recibió en el 70, no se si se recibió o le regalaron el
título para que se vaya rápido con sus compañeritos.
Al título se lo dieron con un pasaje al Chaco. Allá iba a estudiar
Arquitectura.
Por mi lado, siguiendo el ejemplo de mi hermanito, terminaba quinto año
en el 71 pero no fue así. Me llevé hasta catesismo que no había, y no
pasé.
Empezaban los primeros días del 71.
“Vieja, voy a rendir libre el 5to., se puede, me voy al Chaco y estudio
allá, con Fernando.”
“NI loco, te quedás aquí y lo cursás, mirá que te vas a ir a Resistencia
de joda con tu hermano, dejalo que aquel parece que se va encarrilando.”
Por su puesto, ganó la vieja, me tuve que quedar en Paraná, a cursar de
nuevo el 5to. en el Colegio Nacional.
Con mucho esfuerzo, lo terminé, y los viejos quisieron darme un regalo.
Más que un regalo, creo que los viejos querían exiliarme.
La vieja empezaba a enseñar Inglés, el viejo, aparte de Profesor de
Castellano y Literatura, vendía seguros, y los mangos sobraban un poco.
El regalo, un viaje a Brasil, en barco en una de esas excursiones de
turismo marítimo. El barco, salía de Buenos Aires, haciendo escala en
Montevideo y Santos como a la semana llegaba a Río de Janeiro y el
regreso. Me enteré después, que anduvieron buscando otros presupuestos,
China, Corea, Australia, pero eran muy caros.
Después de unos años trato y trato de pensar, por que ese regalo, son
más aburridos que bailar con la hermana.
Y de eso se trataba, parece que los viejos querían estar solos un poco,
podridos de tantos hijos, querían sacárselos de encima aúnque sea un
tiempo, y si era en barco mejor, demoran más.
La cuestión que yo olía feo, algo había detrás de este premio, no creía
que solo era por haber terminado mis responsabilidades en esta alta casa
de estudios paranaense.
No era un premio, era un castigo por seis años de sufrimiento paternal.
Me la enchufaron a María Luz, mi hermanita menor, como diciendo tomá,
cuidala un tiempo vos, nosotros ya no sabemos que hacer, queremos
descansar, gastamos los últimos centavos, pero queremos liberarnos un
poco.
“Pero vieja, por qué.?”
“Vos te la llevás y basta, no se habla más.”
“Sentado en un sillón, el viejo sonreía.”
Le pregunte al mayor, “Alvaro, que esta pasando?”
“Me parece que sí, que los viejos quieren estar un poco solos.”
“Y yo que culpa tengo, esta pendeja no se puede quedar con vos?”
“Nooo, yo estoy en los finales de Ingeniería.”
La cosa, la desgracia, o lo que sea, es que a los pocos días estaba con
los pasajes en la mano. Lo primero que me asegure es que fueran ida y
vuelta, por lo menos el mío.
Cruceros Ibarra, una Empresa Gallega de Navegación, sería la custodia en
alta mar de estos dos niños exiliados. Manotié un catálogo de la Empresa
para ver que mierda podía hacer en ese barco, si había alguna guardería
para esta guacha. Que carajos va a hacer, si tiene apenas 14 años, se va
a aburrir como una ostra y cerrada. Tendrán Tineyyer, o algún cine con
dibujitos?
Yo con 18 años la iba a romper, pero ahora no se.
Enfilamos para Buenos Aires, nos recibió la Tía Nely, una media hermana
de Amanda, divina la vieja, se criaron juntas en el Parque Gazzano, se
había enganchado un platudo porteño y ahí estabamos esperando que al
otro día empiece mi calvario. Le pedi a la tía una muñecas y unos libros
de cuentos para entretener con algo a la niña. Lo que más me impresionó
en esa casa de Morón era el zótano con una envidiable bodega. Pero a esa
altura de mi vida, no tomaba, mi hígado era un atleta olímpico.
Al otro día estabamos en el muelle del histórico puerto de Buenos Aires.
Pensar que allí habían amarrado sus barcos Marco Polo, Garivaldi,
Platón, Miguel Angel, lo aprendí en historia. Me emocioné un poco.
Mis viejos tuvieron que firmar papeles y papeles para autorizar a la
menor de edad, niña virgen, el mar, tiburones, piratas, nunca se sabe.
Autorizo a mi hija María Luz Piérola a viajar........
La autorización no mencionaba el regreso.
Recuerdo esos momentos como si lo estuviera viviendo.
Subíamos la rampa de acceso al barco y a los manotazos saludamos a Nely
y don Fava que nos despedían, nuestros viejos que deberían estar allí,
no estaban.
Era verano, la niña virgen iba con una minifalda que la rompía, medía
como 1,75 Mts. el lomo era de 20 años por lo menos, ni hablar, los que
embarcaban detrás nuestros, se quedaron quietos allá abajo hasta que ese
culo llegara al final de la rampa.
“Y ese boludo, será el novio?”
Se escuchó un comentario.
Cuando el Oficial de a Bordo, que controlaba los pasajes y las planillas
de pasajeros, leyó, Maria Luz.... 14 años.
“Dale nena, dónde te escondiste los otros.”
“María Luz se reía.”
Tipo Marines Yankees, toda la tripulación gallega estaba formada
prolijamente recibiendo y dando la bienvenida al pasaje.
La cara de los vagos, lo que fue eso, que la popa, que la proa, que a
babor, que a estribor, la llenaron de baba con las miradas, se
escucharon todos los piropos de ultramar juntos.
“Señores.”
Los calmó el Oficial.
Los negros estaban desaforados, recién llegaban de un viaje de unos
meses por la Antártida y allá no había pinguinos como éstos.
La niña, los partió al medio, en ese momento se perdió el control de
ingreso, varios polizontes se metían colgados como gatos por las gruesas
cuerdas de amarre.
“Gracias pendeja.” Se escuchó.
El Capitán, un viejo marino que por la edad, debió cruzar el charco con
Cortés y Pizarro, quedó baleado.
“Mija, venga que yo la ubico.” Que amable pense yo.
Parece que había una vieja orden marítima de la época de la conquista,
que los gallegos aún respetaban.
Mujeres por aquí, hombres por ahí, los otros por allá.
“Gracias dijeron unos tipos pintados y llenos de plumas.”
A mi me mandaron por la derecha y a mi niña se la llevó el Capitán por
la izquierda, le encantó. Pensar que después se hizo peronista, que cosa
no.
La vi alejarse, detrás una cutodia que ni la reina Isabel tuvo nunca. A
mi, un marinero, me indicó, “Puez, siga las flechaz, carajo.”
Quise saludarla, y decirle, nos vemos en la cena, te llevo los libros,
pero no, ella iba espléndida, nalgas paradas, pechos firmes, guiada por
el Capitán, seguido de Oficiales, Marineros, Gaviotas, Lobos
Marinos......
En el control quedó uno solo.
“Avanze el proximo, vamoz.”
Me instalé en un camarote, éramos seis, tres cuchetas como a diez metro
debajo de la superficie.
Después, me enteré por un marienro celoso y alsao.
“Allá, en la zuite prezidencial, la que uzaba Franco, se ha inztaláo una
pendeja que le ha calentao la cabeza a toda la tripulazión.
Pensé que sería una atención a pasajeros del interior del país, que no
conocían el mar.
Me dije, bueno, por un lado es mejor, que ella este allá cerca del
Capitán y yo aquí abajo, será una forma de vivir el viaje de diferentes
maneras.
Me puse la mejor pilcha para la noche, por las dudas, en esos cruceros
viaja mucha gente de guita.
Pantalones azul marino, especiales para la ocasión, que le habían
quedado a mi hermano de una fiesta de 15, de la Raquel Tuvy, una camisa
blanca, de un tío, zapatos charolados y pelo al viento, un asco.
Me fui para el comedor, a encontrarme con la hermanita. Resulta que
también había comedor de 1ra. Y de 2da.
Un Marinero cuando me vió, pegó el grito, “otro para el de zegunda.”
Comí milanesa picada, con papas, vino la Caroyense y de postre una
banana.
“Y mi hermanita.?”
Quise ir al comedor de primera por si había un error. Me puse a mirar
por un ojo de buey. Nunca entendí por que llaman ojo de buey a una
ventanilla en alta mar, pensé en el Arca de Noe.
Allá lejos la ví, en una mesa redonda, Capitán, Subcapitán, Tenientes de
Navío, Alferes, Guardias Marina, Contramaestres, toda la tropa a su
alrededor.
A los saltos, quise saludarla, ni bola, estaba enfiestada, tenía un
vestido, más bien vestidito, que el viejo Piérola le había prohibido
hasta usar en casa, a escondidas lo metió en el bolso, una mini y una
blusita.
A los jerarcas de la marina, se les caía la baba, la crema, la sopa, el
postre, perdón decían, son las olas, mentira, el mar parecía una
alfombra.
Sin tener éxito, totalmente agobiado por la situación, me fui para la
proa, allá arriba, a pensar que hacer realmente. Me encontré con ese
universo de estrellas en alta mar que nos guiaba, pensé en nuestro
porvenir con Lanusse y pensé en Mónica una vecina de enfrente de la cual
estaba muy enamorado y no me daba bolas, estaba enamorada de un amigo,
también vecino, el Gustavo Blanco.
Con los recuerdos, con la depre emocional y con el Caroya que pegaba
fuerte, me fui a dormir.
De paso, por el pasillo lateral del salón de 1ra., se escuchaba una gran
fiesta, era un carnaval, pude ver desde lejos, la nena, al frente de un
gran trencito de hombres desaforados.
Me fui a dormir, de mis compañeritos, de los cinco, parecía que por lo
menos diez roncaban.
Así pasó un día, dos, traté de encontrarla en Montevideo, en Santos, sin
respuestas oficiales.
Al quinto día, me fui para la Secretaría de Derechos Humanos del barco,
específicamente a la oficina de personas desaparecidas. Parece que no es
la primera vez que sucede. Me atendió un Oficial, un tal Acosta, le
decían el “Tigre” o algo así, será otro del Arca de Noe, qué se yo, no
tuve respuestas.
Al séptimo día, me pareció raro que no divisábamos ya, esa magnífica
obra, el Cristo Redentor, sobre el Cerro Corcovado en Río de Janeiro,
tampoco el Pan de Azúcar, dos bellezas naturales que podían verse desde
lejos.
Después me enteré por un Guardiamaestre. Resulta que el Capitán,
totalmente en pedo, le permitió a su mimada, que pusiera la brújula y la
proa para donde quisiese y que condujera el barco, la demás oficialidad,
roncaba, había sido una noche muy pesada.
Dejando caer las estrellas, fue amaneciendo poco a poco. Nos fuimos a la
mierda, cuando se dieron cuenta estábamos en Salvador, Bahía, una de las
cocineras, la encargada del desayuno, notó que las gaviotas que se
acercaban tenían otra tonada, más nordestina, y lo que terminó de
comprobar el error fue verlo a Jorge Amado pescando en el puerto.
Volvimos.
Cuando pisamos Río, recién pude encontrarme con mi hermana, pero no pude
hablar a solas con ella para que declinara su posición, venía escoltada
por cuatro marineros y dos de civil, uno de ellos Gustavo, parecía un
niño, me llamó la atención el collar que llevaba, con dos pinguinos,
decía Recuerdo de Santa Cruz.
Su cara era un ramillete de sonrisas, de felicidad plena, estaba vestida
con conjuntito de marinerita, creo que era de la hija de una de las
empleadas de limpieza, le habían ordenado entregarlo.
“No te preocupes hermanito, hace la tuya, estoy chocha, re bien, nunca
pensé que en estos cruceritos se la pasara tan posta. Se acercó al oido,
sabes, me tiene loca un Teniente de Navío, es de Quilmes, Buenos Aires,
nos prometimos seguir viéndonos.
Con los años, entendí, porque tanta pasión por esa marca.
Y se fue, la custodia me miró como para ni abrir la boca.
Me fui a visitar algunas playas cariocas, a despejarme con unas
caipiriñas y a tratar de hacer la mía, de no pensar en la familia. Me
perdí entre bares y prostíbulos, terminé amanecido en un bar de
Copacabana, el Cirrosis.
A los dos días, el Capitán un poco despejado, daba la orden se soltar
amarras rumbo a nuestras tierras, o nuestras aguas.
Iban un par de horas de navegación, y siento que el barco para sus
motores, se acercó una lancha de la Prefectura Brasilera, se pega al
barco, se llevan como a seis tipos, iban todos encadenados.
Por fin pensé, se llevan en cana a la tripulación, se lo tenían merecido
por el descontrol total del navío. Me pareció raro, no ví entre ellos al
Capitán, el primer responsable de semejante desquisio.
Le pregunté a un marinero y no.
Parece que se habían colado unos fulanos, unos polizontes como les
llaman, dentro de esas canoas grandes de auxilio, como las que faltaron
en el Titanic, y los vagos escondidos. Parece que eran prófugos de la
dictadura de Medici. Se engancharon con las fiestas de mi gordita,
salieron a luz, desesperados, ahí los agarraron. María Luz, todavía
guarda una Plaqueta que le entregó Prefectura.
“En mérito a su aporte en el combate a la delincuencia subversiva.....”
Un par de días antes de llegar a Buenos Aires, era la tradición gallega,
hacer la Fiesta del Mar, en ésta, se elegía la Reina del Mar.
Parecía la cancha de Boca, Marialúúú, Marialúúú, Marialúúú, me hizo
recordar a aquel futuro ídolo nuestro Maradooo, Maradooo.
Con unos compañeritos de viaje, pudimos llegar a las terrazas y observar
desde lejos y escuchar la fiesta por esos caños grandes, esos
respiraderos.
Era voto cantado, ese lomaso, era el ganador por goleada, no hubo otras
candidatas, nadie se animó a desafiar.
El Jurado, el Capitán, el Contramaestre, el Teniente de Navío, en fin
toda su banda.
Pero ella no se presentó.
Parece que estaba medio despelechada, y no quiso desfilar. Claro, había
desfilado todo el viaje, estaba cansada y despelechada de que, si ni vió
el sol.
Por su puesto, por primera vez en la historia de esta legendaria
empresa, el concurso no se realizó.
Se escuchó gritar al Capitán, “ Zi ella no ez la reina, ezta mierda no
ze haze.”
Recien cuando pude ver el obelisco, sentí un poco de alivio, volvíamos a
casa.
Me reencontré con ella, en la misma rampa donde nos habíamos separado
diez días antes. Venía la gorda, llena de regalos, gorras, sables,
anclas. Dos bolsos marineros llenos. No paraba de despedirse, la
tripulación estaba formada en pleno, no faltó nadie y cada uno recibía
su besito de despedida. Las caras de los vagos, se los veía más
calientes que los marines yankees, después de Pearl Harbor.
Me llamó la atención, no ver al Capitán, me estiré un poco, y lo ví,
estaba junto a una chalupa, re bajoneado, en la cabeza en ves de su
gorra oficial tenía como sombrero, un calzón de la niña, que le había
regalado la tía China, escrito con fibra, “te recordaré siempre, mi
delfincito.”
“Hola Gus.”
Fue todo lo que me dijo y bajó.
Pasaron los años, la niña fue creciendo, en el país había una conmoción
política muy fuerte, en todas las áreas y frentes se combatía cada vez
más intensamente. Toda una generación quería otra vida, otra patria, más
justa, más solidaria, sin explotadores ni explotados. Se fue
construyendo un modelo que sería el camino de la liberación definitiva.
María Luz, no estuvo ajena a esas corrientes revolucionarias.
Pero no estaba segura de, en cual organización encaminar todas sus
energías combativas.
En una oportunidad la invitan a una reunión de la UES.
Sin dudarlo concurre.
El que daba el discurso, lo hacía con esa pasión de los militantes
totalmente comprometidos.
“Tenemos que embarcarnos todos en este rumbo, debemos levantar las
anclas de la indiferencia, nuestra proa seguirá siendo el rumbo justo
que el país nicesita, les repito, debemos embarcarnos y embarcar a toda
la sociedad en esta meta”...
María Luz, miró una de las banderas, UES, y sin saber que significaba,
tanto embarcar y embarcar, pensó, Unión Embarcados Secundarios, y le
vinieron a la memoria todas las inolvidables vivencias de aquel crucero
del amor.
Uyyuuyuuy, que siga la fiesta!!!!!
Ahí nomás, tomó la posta, para ser la responsable en las áreas de
fiestas y agasajos.
La bajaron de un ondazo y le explicaron en detalle que significaba la
sigla.
En un momento del relato de sus superiores, pudo escuchar sobre la
necesidad de la lucha armada, como única vía de defensa y de éxito en
toda revolución popular.
Queriendo saber mucho más sobre el tema, trató por todos los medios, de
poder llegar a sus superiores más superiores. Con mucho esfuerzo y
perceverancia, llegó a sus jefes.
“Che Pepe, no hay marina en Montoneros.?”
Pepe Firmenich, la miró fijamente a los ojos y de una forma muy
desafiante le pregunta angustiadamente.
“Cómo supiste, cómo supieste.? “Quien sos, infiltrada.? Cómo supiste que
estuve reunido con Massera.?”
La cuestión, es que se convenció de que el camino era la guerrilla
urbana y abandonó la idea de combatir en el mar. Siguió militando muy
fuerte, vinieron tiempos difíciles de cárceles, torturas, muerte y
desapariciones.
Cuentan las compañeras de celda que a cada día de prisión, lo marcaba
con un barquito. Nunca les dijo por que, pero ella siguió siempre
soñando con aquel inolvidable viaje y con la posibilidad de retornar a
las aguas profundas.
“Que feliz hubiera sido con Colón, Pizarro o Cortés.” Siempre pensaba.
Fue liberada, volvió lo que algunos llaman democracia y siguió militando
en Derechos Humanos.
Hace muy poco, un sobrino, Doctor en Leyes y militante de Hijos, que
vive en Buenos Aires, Alvarito Piérola, consiguió poder visitar la ESMA
(Escuela de Mecánica de la Armada) uno de los Campos de Concentración
más grande de Argentina.
Ella por su puesto, lo sabía, pero en el fondo quería conocer, la
escuela donde hubiera querido estudiar.
Ingresó al predio, con Abuelas, Madres, Abogados, ex Presos del lugar,
familiares. Iba muy emocionada recordando su otra historia. Mientras a
algunos, los partían los recuerdos, María Luz, sonreía.
“Y a vos, que te hace feliz.?”
Preguntó una Abuela.
“Queeee, no nada, me parece bárbaro, haber recuperado este lugar.”
“Ahh, dijo Rosa y siguió caminando.”
Pero el lugar no había sido recuperado completamente. Detrás de una
valla, se podía observar a los futuros “héroes”, formándose para
defender la patria. Del otro lado, la ESMA continuaba. El grupo
visitante, los miraba con mucho dolor.
En un momento, uno de los dos que estaban de guardia, pegados a la
valla, comenzó a murmurar y cada vez, a gritar más alto, “ESMA,ESMA,ESMA,ESMA....
Toda la delegación lo miró con el desprecio merecido.
“Pero mirá estos, fachos hijos de puta, asesinos, torturadores, ladrones
de bebes, todavía tienen la desfachatez de chicanearnos en la cara. Se
armó una podrida y los superiores se lo llevaron para adentro.
Después, nos enteramos que el fulano, era el Alferez Retamoso,
tartamudazo e hijo de un marinero español, se había criado entre puertos
y barcos y sabiendo de aquella famosa historia del Crucero Ibarra,
reconoció a la ex jovencita y empezó
“ESMA,ESMA, ESMARIALUZ, ESMARIALUZ, ESMARIALUZ...
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El
cine argentino
En esta cuestión de andar reemplazando la “Justicia” argentina, por ponerle un
nombre, una “Justicia” armada para tapar agujeros, basuras y corrupciones
oficiales de una derecha que controla este país hace muchos años….
Bueno, desde siempre….
A nosotros, una familia entrerriana, típicamente clase media, de una provincia
no tan sufrida como muchas otras, nos tocó la desgracia de cubrir esa
“Justicia”, igual que a muchas familias, en un país donde esa señora, se sentó a
descansar en el sillón del olvido.
Historias de secuestros, torturas, muertes y desapariciones de una sociedad que
pensó en una patria diferente, lo más parecida que se pueda a la equidad.
Tuvimos que salir en búsqueda del cuerpo de nuestro hermano Fernando, fusilado
en Margarita Belén, allá en el Chaco, con una treintena de compatriotas, y
tirado en alguna fosa común, escondido como para que no salga a la luz, ni el
alma, que seguro era zurda también.
Digo tuvimos, por decir nomás, la que encaró firme la búsqueda desde antes que
lo fusilen, hace más de treinta años, fue la vieja, Doña Amanda, que removía
cielo y tierra chaqueña para sacar información sobre su hijo. No consiguió
llevarse los huesos consigo, se nos fue antes, pero durante un montón de años
les rompió las pelotas a los chaqueños escarbando la basura dictatorial. Se
puede decir que movilizó toda la sociedad, culpables y no culpables, atentos y
distraídos, compañeros, militantes, curas, obispos, políticos, etc.etc. En ese
pelear y pelear constante, metió, solicitadas, cartas, mil entrevistas tratando
de sensibilizar a la sociedad chaqueña, muy golpeada y con demasiados miedos
todavía.
Cada tanto, empezó a aparecer gente con deseos de aportar algo, de colaborar con
esta madre, dando algún que otro dato que pueda romper el silencio genocida, y
con cada dato, allá nos íbamos como detectives de primera línea.
Y así, entre rumores y chismes, apareció el dato de un albañil, un tal Rodríguez
que había trabajado en una pequeña empresa de construcción. Después de seguir
algunas líneas, lo ubicamos con Amanda y Víctor en un barrio tipo Fonavi en las
afueras de la ciudad de Resistencia. Luego de un rato, de hablar del calor, de
Chivatos, Palmeras y pelotudeces el tío fue aflojando y se largó con la
historia. Nos cuenta el fulano que estaba trabajando en la remodelación y
reforma de lo que fue el Cine Argentino en la calle Santa María de Oro, más o
menos al 250 en pleno centro de la ciudad. Allá por 1.994, estaban realizando
las refacciones en el mencionado cine. Después de años de abandono, lo estaban
arreglando para que funcione un boliche bailable. Los dueños, eran de una
Empresa de Turismo, Glas Turismo de un tal Carlos Abrú. Estaban trabajando en la
parte de atrás, al final del cine, en lo que era el escenario y donde se ubica
la pantalla. Normalmente los cines empiezan a la altura de la calle y van
bajando para mejorar la visión, entonces el escenario queda elevado formando un
cajón totalmente hueco, como un sótano. Tenía como cuatro metros de profundidad
por el ancho del cine.
Contaba Don Rodríguez que tuvieron que picar el escenario para rellenar el
hueco. Así se encuentran con una tapa de hormigón sellada que había sido el
ingreso al sótano. La orden de los dueños era romper todo, así que lo demuelen y
se encuentran con una escalera que bajaba al sótano y que era bastante más
profundo de lo que se imaginaban. Deciden chusmear con una linterna, pero se
hacía difícil la visión desde arriba, uno de ellos, el más valiente, se anima a
bajar con la linterna. Segundos después sube con una cara de terror, con los
ojos inmensos, casi temblando, contando con la voz entrecortada, que abajo había
muchos huesos y creía que eran humanos. Don Rodríguez, inquieto también por la
novedad, decide bajar y puede comprobar que sí, había huesos largos, y cabezas
humanas semi sumergidos en el barro. Los obreros dieron aviso al capataz y éste
a los dueños, quienes de inmediato ordenaron destruir todo y rellenar lo antes
posible. Había que terminar la obra en dos meses y un tema así pararía por
completo el proyecto.
Así se terminó el boliche que creo le pusieron “Calavera” y que funcionó varios
años. Después se instaló hasta la actualidad uno de esos negocios de la era
menemista, un todo X 2.
La cuestión es que se logró la orden judicial para intervenir el lugar. El Juez
de la Causa un tal Dr. Carlos Corruplesky, JP como le dicen, no dudó un instante
en hacerlo, no por su responsabilidad judicial sino porque conocía el boliche.
Solo los amigos sabían que era él el que se aparecía por allí cuando había
fiestas de disfraces y así no lo podían reconocer, cuentan que se llenaba de
plumas y se perdía por las noches con algún patobica. Dicen las malas lenguas,
que cuando las responsabilidades judiciales lo llevaban para Buenos Aires, era
común verlo haciendo todo tipo de trámites con su colega Oyarbide y comprando
libros de Derecho en una de esas librerías grandes, Espartaco o algo así.
Paso seguido, se llamó al EAAF y se inició la excavación.
La información de Don Rodríguez era correcta, se exhumaron varios cuerpos.
No fue necesaria la gran experiencia del Equipo para identificarlos, nosotros,
bastante duchos en el tema los íbamos identificando sin necesidad de ADN ni
otras yerbas.
Uno de los cuerpos era el del acomodador ya que en una mano aún conservaba la
linterna con los últimos chispazos de luz, unos programas y algunas monedas.
Otro de los cuerpos era el caramelero, a simple vista se podía ver la curvatura
de la espalda, años llevando la bandeja, todavía tenía algunos caramelos de esos
½ Siglo, después el riguroso estudio de ADN confirmó al personaje, por el alto
porcentaje de azúcar.
Estaba Carlitos Chaplin, los zapatos le asomaban en el barro, junto a él estaba
el pibe, ya estaba más crecido.
En una pequeña fosa común estaban los Tres Chiflados, juntos como siempre.
Ni hablar del Muñeco Maldito.
Además de restos humanos, había restos de un caballo y su jinete, seguro eran
del Llanero Solitario ya que estaba solo y cerca de él otra fosa común con unos
diez indios, no eran de la zona, ni Tobas, Wichis, ni Mocovíes, eran Pieles
Rojas y algunos Moicanos, pero no era el último, parece que rajaban de John
Wayne.
Pero como siempre, eran indios, seguimos nuestra tradición europea, no nos
importó un carajo, rescatamos a los mocitos y después cerramos el sótano para
seguir otras líneas de investigación.
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Doña
Preciosa
En cuanto de visitas a cementerio se trata, hay de todo. Hay personas que son
asiduos concurrentes, otros como yo, a quien no lo atrae mucho esta costumbre.
Están los que entran con mucho dolor y congoja por un finado reciente y otros
que ya son vitalicios del lugar llevando algunas flores domingueras.
En todos los casos, siempre nos pasa que acostumbramos chusmear, como al paso,
los nombres de los que “viven en paz” en el lugar y también las fechas en que
nos dejaron. De curiosos nomás, “mirá pobre, el nombre que tenía, cómo lo habrán
gastado en vida.”
En el caso nuestro, nuestra inusual visita al Cementerio San Francisco Solano de
Resistencia era para acompañar, como querellantes, a los Antropólogos que
abrirían tres fosas donde podrían estar algunos de los fusilados en Margarita
Belén y que o estaban como NN o nunca habían sido retirados por sus familiares.
De todas maneras, siguiendo la costumbre antes mencionada, también le pegábamos
una ojeada a las tumbas por las que pasábamos.
No estábamos solos, del otro lado, estaba el equipo contrario que nos ganaba en
número por goleada. La milicada había mandado una considerable tropa con todas
las profesiones posibles, la función, controlar todo, no vaya a ser que a estos
zurditos se les ocurra alguna maldad.
Como quien quiere ganar espacios, tipo perro meando alrededor, nos fuimos
acomodando cerquita de las fosas donde se realizarían las tareas, para ayudar y
para que la alcahuetería se haga a un lado.
María Luz y Perica acomodaron sus hermosos traseros en una tumba vecina ( a la
que usaron de mesa, silla, escritorio, cama, etc.) Esta tumba tenía una
magnífica placa de bronce de las que ni en pedo podes pagar ahora, con una foto
de una regordeta con cara de feliz que se nos había ido muy joven. La fulana,
tenía un nombre muy especial, que sin lugar a dudas fue el motivo de atracción
de nuestras compañeritas, MERCEDES VERGA.
Así pasaron las horas, sin que nuestras niñas aflojaran semejante lugar. En un
momento determinado, pasado el medio día y el bagre picando fuerte, ambas se
retiraron en búsqueda de algo masticable y también bebible para toda la
muchachada.
Aprovechando la cuestión, Lechón, el Geólogo, que siempre estaba rondando cerca
tratando de justificar su presencia y su sueldo y ante la mirada firme de
Mortaja, un flaco, criminalista, mano derecha de la milicada.
Lechón, aprovechando el vacío de poder, acomodó su tonelada encima de la pobre
Mercedes. La estructura no aguantó, derrumbe casi total. Claro, la frágil
construcción estaba preparada para darle sombra a la muerta de abajo y no para
aguantar a semejante muerto de arriba.
Al regreso de las musas, lo único que pudieron hacer es putear al gordo,
solidarizarse con Mercedita y buscar otro aposento.
Es común en estos cementerios, enterrar de a tres muertos por fosa. Miky y Anahí,
del EAAF debían llegar, de acuerdo a las fechas, al primero, así que debían
retirar a los de arriba. Así, tuvieron que cortar su descanso infinito, una
señora de nombre Preciosa Gonzalez y al rato,un viejito Alfredo Benitez.
Una pregunta que nos hacíamos, sin saber nada de cementerios, es qué harían con
los cuerpos que no buscábamos, luego de una inesperada y molesta retirada, como
es el caso de los recién nombrados.
Ante la duda y preocupación, decidimos encarar el tema nosotros y hacerle una
propuesta al Director del Cementerio.
Debido a la apertura inesperada, por parte del Lechón, de la tumba de doña
Mercedes y como don Alfredo y doña Preciosa quedaron por ahí sin saber donde
acomodarse. La sugerencia sería instalar a los tres juntos ya que tuvieron
tantos años de vecindario. Por tal motivo, quedó en mis manos hablar con el Juez
Federal Esquidelsky, y gestionar la posibilidad de conseguir una nueva placa, de
bronce, bien pulida, que los una en familia a los tres protagonistas. Conociendo
al Funcionario estábamos seguros que no rechazaría la propuesta, por un lado
porque abarataría los costos, pero fundamentalmente por el nombre que quedaría
inscripto.
PRECIOSA VERGA DE BENITEZ.
Entendíamos así, que sería un lindo y atractivo nombre para aquellos que
acostumbran andar chusmeando nombres por ahí. Veremos que pasa.
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La
última sonrisa
El viejo era un hombre tranquilo, no necesitaba levantar la voz, perfil bajo, de
andar lento, siempre con la palabra pausada y serena. Esto no quiere decir que
no era inquieto, lo era y mucho, su disimulada energía estaba fundamentalmente
dirigida a ciertos proyectos que él mismo fue armando en su vida, individual y
colectiva.
Don Héctor Gabriel Piérola, “Perico” para los amigos, nació en Paraná un 18 de
marzo de 1.919, hijo de Doña Ignacia, madre, padre, tutora y encargada de la
crianza en soledad de ocho pichones; ama de casa, también laburaba en su casa
como costurera para la fábrica Alpargatas que estaba en Bajada Grande.
El apellido viene del lado de ella, ya que el padre del viejo, mi abuelo, parece
que tenía otro nido, más oficial.
Don Héctor hizo la Escuela Primaria en su barrio y la Secundaria en el Colegio
Nacional, después estudio en el Profesorado de Castellano y Literatura que
funcionaba en la Escuela Normal.
De gurí anduvo mezclado en los orígenes del Club Patronato, cuando en bandada se
le prendían de la sotana al Padre Grella antes que emigre del barrio para donde
hoy el club esta emplazado. Después, con doce o trece años, tuvo la suerte que
un grupo de muchachos visionarios, encabezados por su hermano mayor Carlos,
tuvieran el privilegio y la magnífica idea de fundar lo que a partir de ahí fue
su segundo hogar, el club de su vida, el Atlético Echagüe Club.
Así, Don Héctor, “Perico”, siguió sus pasos deportivos, Patronato, Echagüe, el
Colegio Nacional. Su gran deporte fue el básquetbol cuando las zapatillas
quedaban rojas con el polvo de ladrillo, en varias oportunidades llegó a
representar la provincia en campeonatos nacionales y en una oportunidad el
seleccionado nacional en el año 1.944 logrando el título de campeón
sudamericano.
Apenas recibido de Profesor, colaboraba con las escasas finanzas familiares como
docente y dando clases particulares de Castellano y Literatura. En una
oportunidad llegó hasta su puerta una jovencita bastante menor que él,
necesitada de mejorar las notas en esas materias en la escuela secundaria.
Amanda Mayor era su nombre y vivía en el Barrio Gazzano llamado Corrales por
aquel entonces. Amanda tenía un largo viaje para tomar las clases con este joven
profesor, con el tiempo, si no tenía problemas con el castellano, los inventaba
para verlo.
A partir de ahí, quedan “flechados”. Se casaron en el año 49 y tuvieron seis
hijos, Álvaro, Fernando, Gustavo, María Luz, Cristela y Emilce. Pudieron
construir su casa en calle 25 de mayo, a un par de cuadras de Doña Ignacia y muy
cerquita de su querido Echagüe.
Políticamente, Don Héctor estaba más pegado al Radicalismo con algunas guiñadas
socialistas, lo que le costó algunas correrías del General, pero no fue lo que
se dice, un militante, fue muy amigo de los Perette y otros caudillos radicales.
No puedo decir que era un gorilón pero si que miraba el peronismo con el ceño un
poco fruncido, aún así tenía amistades de todos los colores.
La profesión lo hizo un gran conocedor de nuestro idioma, desgraciadamente no
fue un escritor profesional, pero cuando lo hacía era un placer meterse en su
escritura. Sus cartas y escritos, aunque pocos, demostraban un profundo
sentimiento y una gran calidez humana.
Recuerdo estando en Brasil, en el exilio, las cartas que le enviaba me las
devolvía totalmente corregidas, como no pudiendo dejar su reconocida docencia.
Me confunde el portuñol yo le decía, ma qué portuñol me contestaba, burro.
Uno de sus grandes proyectos, estuvo relacionado a su profesión, junto a grandes
intelectuales de la ciudad como Amaro Villanueva, Carlos Alvarez, Francisco
Martinez Segovia y otros formaron el Centro Cultural Carlos María Onetti,
entidad que se dedicó en un corto período allá por el 47 a traer a Paraná a
escritores de la talla de León Felipe, Rafael Alberti, Nicolás Guillén y otros.
Muy machista, actitud frecuente desgraciadamente en una sociedad como la
Paranaense. Como marido, difícil de opinar, pero la vieja le dijo basta después
de 25 años de matrimonio.
Como padre, siempre mantuvo una relación bastante seca y vertical, creo que cada
uno de sus hijos lo vivimos de diferentes maneras, tal vez con alguno se
acercaba más que con otro, pero el viejo siempre estaba.
Laburaba y mucho, para bancar semejante tropa, aparte de la docencia en la
escuela Industrial y la Alem, vendía seguros, vino La Caroyense y con ese
esfuerzo callado y constante permitió que nunca falte el pan de cada día y que
todos podamos estudiar algo.
Lo caracterizaba siempre un buen humor, no era de mucha carcajada, pero si de
tener siempre una sonrisa fácil, sincera.
Un hombre con firmes principios y valores difíciles de encontrar en la
actualidad. Un gran amigo, una hermosa persona que supo cosechar muchos y
grandes amigos.
- Fernando, ahí coordiné con mi amigo Morresi para que te inscribas en
Resistencia.
- ¿Y él que tiene que ver en la Universidad?
- Es Profesor de Historia en la UNNE y además vive en la misma Universidad, él
va ayudar a ubicarte.
- Grande viejo, la semana que viene nos vamos con Juan.
El viejo era muy amigo de Eldo Morresi, el Bebe, juntos compartieron el
básquetbol echagüense, después tuvo que emigrar para el norte por esa
posibilidad de trabajo.
Fernando ya tenía todo organizado para irse al Chaco a estudiar Arquitectura
junto con Juan Nin un compañero de siempre que se enganchó en la misma carrera.
Corría el año 70, a partir de ahí, el viejo no viajó mucho a Resistencia, era el
flaco que se llegaba por Paraná, pero un par de veces al año Don Héctor se daba
una vueltita por el norte.
Fernando se fue acercando poco a poco al peronismo, y el viejo tuvo que aceptar
esa realidad.
- Es que el Chaco es el Chaco, cuándo viste un radical en las Ligas Agrarias,
peleando por los aborígenes, en la comisión interna de una fábrica, en algún
ingenio, lo más revolucionario que pueden haber llegado es a un centro de
estudiantes. Siempre le decía Fernando.
Y el flaco se metió en todo y con todo, Ligas Agrarias, Tobas, Fábricas,
Barrios, Universidad y donde pudo metió su fuerza y su militancia y así llegó a
Montoneros.
Las veces que anduvo por Paraná en el año 74 y 75, el flaco se juntaba con Don
Héctor a charlar, en el fondo de casa, el flaco le contaba de la lucha y de sus
sueños, el viejo disimulaba su orgullo por esa lucha y le expresaba sus miedos y
la necesidad de ir más despacio. El país tenía varios golpes en el lomo y varias
agachadas de la oligarquía y de esa burguesía que no se banca el olor a pueblo y
el viejo había vivido unas cuantas pero sabía que la cosa venía más pesada.
En una oportunidad, estaba el viejo cortando el pasto en el fondo de casa, yo
estaba montado en una pared, cortándole el pelo a una enamorada del muro cuando
llega Fernando con la más chica, Emilce, a caballito, el flaco recién llegaba de
un viaje que se había mandado por Centro América y en casa lo estábamos
extrañando bastante. Se abrazaron un largo rato, con Emilce todavía en el lomo.
- Viejo, me caso.
El viejo lo miró y lo felicitó con una sonrisa.
- ¿Con la hija del Bebe, con María Julia?
- Y claro, con quién más.
- Y bueno, qué se yo… mejor no digo nada.
Le contestó con otra sonrisa pícara, sabiendo que el flaco era muy buscado por
el otro sexo.
María Julia, era la hija del Bebe Morresi, su amigo del norte, del básquet y de
Echagüe, Fernando se había enganchado con la petisa al poco tiempo de llegar a
Resistencia y en ese momento llegaba con la noticia del casamiento.
- ¿No vendrá un nieto no?
- No viejo, por ahora queremos vivir juntos, ya vendrán tus nietos.
- Vos, bajate de ahí y andate a comprar un asadito que a esto hay que
festejarlo.
Fue un hermoso día de encuentro, de alegría y festejos, el regreso, el casorio,
se había juntado todo y al viejo le gustaba frecuentar y armar sorpresivas
rondas alrededor de la parrilla.
Fernando se volvió para el norte, en casa quedó el recuerdo de ese encuentro,
pero también quedó en los viejos la preocupación por todo lo que estaba pasando
en el país y más aún conociendo el compromiso militante cada vez mayor de
Fernando.
Yo me volví para Buenos Aires donde estaba estudiando. Pasó el tiempo hubo un
par de encuentros más en Paraná y en el Chaco, pero cada vez más difíciles y
complicados.
Don Héctor siguió con su vida rutinaria, ya estaba jubilado, vendía algún
seguro, publicidad para la guía telefónica y como siempre, al frente de algún
proyecto marcando su humanismo y su actividad social como fue la construcción
del Hotel Alvear, el Estadio de Echagüe, colaborando también con Patronato, el
Colegio Nacional, etc.
Fernando continuó con la militancia, cada vez más comprometido, con una Triple A
que le pisaba los talones, con un CDO en el Chaco apoyado por gobiernos
traidores que siguieron al pie de la letra la bajada de pulgar de Perón en la
Plaza de Mayo a aquella “juventud imberbe”.
El último encuentro de Fernando con el viejo fue en mi casamiento el 9 de enero
de 1.976. Fernando y María Julia ya andaban clandestinos esquivando como podían
las garras asesinas. En esos momentos vivían en Corrientes.
- Hijo, cuídense, váyanse más lejos hasta que esta locura pase, yo los ayudo con
unos manguitos.
- No te preocupes viejo, estamos bien, no podemos aflojarle a estos vendepatria.
- Esto viene muy pesado, parece que se viene otro golpe.
- Ya sabemos, y los bajaremos como a Onganía, a Lanusse, qué mierda…
Llegó el golpe e hicieron correr la sangre prometida, sangre joven, valiente,
esperanzada, con un maravilloso proyecto para esta pisoteada Argentina.
Cárceles, exilio y algo nuevo, proyectado, tétrico, bárbaro, inimaginable, la
desaparición en masa de un pueblo que estaba luchando por un país más justo y
libre.
En octubre de ese año llegó la noticia.
- ¿Hola, Perico, cómo andás hermano?
- Bien Bebe, ¿que contás, sabés algo de los chicos?
- Por eso te llamo, parece que los detuvieron en Misiones.
- ¿Cómo están?
- No sabemos nada todavía, nos enteramos por la radio.
Fernando y María Julia habían sido detenidos en Posadas el 20 de octubre de
1.976 por la patota del 124 de Inteligencia de Resistencia. Tosso, Valussi,
Hornos andaban detrás de ambos hacía un tiempo, algunas torturas por ahí,
permitieron ubicarlos. Muy torturados en Posadas, los trasladan a Corrientes al
RI9 donde la patota correntina se ensañó más aún con Fernando, De Marchi, Losito,
Piriz, más tortura. Luego los llevan a Resistencia a la brigada de
Investigaciones, María Julia queda ahí y a Fernando lo llevan a la Alcaidía de
la Policía Chaqueña.
Y llega el 13 de diciembre de 1.976 y Margarita Belén.
Yo ya vivía en Paraná, había nacido Verónica, la militancia seguía, la cosa
estaba demasiado pesada, nos estábamos mudando a Buenos Aires hasta que aclare
un poco.
Eran los primeros días de enero de 1.977 estaba en lo de mi suegra que vivía en
la zona del puerto, una casa en el interior de la manzana. Me avisan que el
viejo estaba afuera, en la calle y quería verme. Salgo, estaba solo, apoyando en
su Peugeot 404 blanco, a medida que me acercaba podía ver su sonrisa cada vez
más grande. Me alegró, ya que hacía tiempo que no lo veía sonreír así. Tenía un
papel en la mano y haciendo señas, lo agitaba como una pequeña bandera.
- ¿Viejo, qué pasa, el flaco?
- Siiii, lee.
Y me dio el pequeño papel, su sonrisa ya era una risa desacostumbrada en esos
tiempos. Empiezo a leerlo:
EJERCITO ARGENTINO
Resistencia, 30 de diciembre de 1.976.-
Al señor Héctor Gabriel Piérola
25 de mayo 628
Paraná – Entre Ríos
Comunico a Ud. que el día 13 de diciembre de 1.976, una columna que transportaba
personal detenido desde Resistencia hacia Formosa, a la altura del Kilómetro
1042 de la Ruta Nacional Nº 11, fue atacada por delincuentes subversivos, con la
aparente intención de liberarlos o eliminarlos, a efectos de evitar
declaraciones comprometedoras. Como consecuencia del choque armado y posterior
intervención de otros efectivos del orden, se produjeron bajas en ambos bandos y
algunos detenidos lograron fugar.
Cumplo en comunicarle que su hijo FERNANDO GABRIEL PIEROLA, logró fugar y que
aún se encuentra prófugo.
Miguel Aurelio Baguear
Coronel
Jefe Grupo Artillería 1
Termino de leerlo, lo miré y con una frialdad de mierda, le dije:
- Viejo, están aplicando lo que ellos llaman la Ley de Fuga.
Su rostro se fue transformando.
- Ley de Fuga, y qué es eso?
- Los fusilan, los matan, inventan fugas y enfrentamientos.
- Pero aquí dice que está prófugo.
- Si viejo, ojalá sea cierto, ojalá sea cierto.
- No puede ser, qué estás diciendo, no puede ser, aquí dice…….
Y muy despacio, fue subiendo a su auto y lo vI alejarse con el rostro quebrado,
sin entender y queriendo creer en esa gran mentira.
Fue la última sonrisa que disfrutamos del viejo, nunca la olvidaré, con aquel
papel, con aquel asqueroso, inmundo, infame y cruel papel en la mano, agitándolo
alegremente.
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Por Gustavo Piérola *
Esa mañana amaneció muy calma, apenas fresca; como casi siempre, el otoño nos
brinda días templados y placenteros. A media mañana de aquel 25 de abril de 1947
una suave brisa del sur refrescaba el parque Urquiza. Cubierto por las barrancas
y la hermosa forestación, fundamentalmente de jacarandáes, álamos, lapachos,
paloborrachos y tipas, esa brisa se hacía casi imperceptible en el puerto de la
ciudad de Paraná.
Un grupo de personas esperaba ansioso en el muelle junto a la baranda que
apoyaba en las viejas vigas de quebracho.
Jóvenes cercanos a los treinta años, con trajes oscuros, sobretodos largos,
sombreros de la época, aguardaban con la mirada fija río abajo, para el lado de
Bajada Grande. Los cigarrillos pasaban de mano en mano, las conversaciones
giraban en torno a la política del momento, al deporte, a la literatura y muy
especialmente a la figura del visitante esperado.
En el medio del río, dos botes simples y el cuatro del Rowing que tantos
triunfos habían dado al club, volvían del entrenamiento diario. El timonel les
marcaba el ritmo del último esfuerzo antes de llegar a destino. A pocos metros
del lugar, estibadores cargaban bolsas de cal en un barco con destino a Buenos
Aires. A un costado del muelle, la lancha de pasajeros que unía Paraná con Santa
Fe se estaba preparando para la salida del medio día.
Por un momento, la conversación varió; un pescador con sonante sapucay festejaba
la pesca de un Surubí que se había prendido a su línea.
Habría transcurrido una hora cuando Raúl Uranga dio el aviso. A lo lejos, sobre
un cielo claro que se reflejaba en el brillo marrón del Paraná, apareció un
punto que fue creciendo rápidamente. Todos quedaron mudos y expectantes.
- Será ese Raúl? preguntó Carlos Alvarez.
- Y claro viejo, no hay dudas, ¿cuántos aviones creés que llegan por día a esta
ciudad….? estamos en Paraná, pasados por agua, en una isla, como náufragos de
esta Patria, aislados entre ríos.
Los demás rieron nerviosos.
El hidroavión se deslizó suavemente sobre esa perfecta alfombra de agua limpia y
pura, piloteado con la destreza de quien sabe del oficio.
Detrás de la imagen, parecía que las islas le daban la bienvenida antes que
nadie. Islas de barro, arena, sauces, alisos y lagunas muy diferentes a las
islas de la región de donde era originario el visitante.
Bandadas de garzas y bandurrias levantaron vuelo asustadas ante la máquina que
invadía su territorio; algunos biguás se sumergieron para salir lejos de la
escena.
Casi regulando, el avión se acercó lentamente a la costa; dos empleados del
Puerto estaban en un pontón esperando para amarrarlo.
Debajo de la escalera, también de escalones de quebracho, unos gurises dejaron
de mojarrear para disfrutar de algo tan poco frecuente.
Bajaron dos o tres pasajeros también provenientes de Rosario. Detrás de ellos se
asomó a la escalerilla un hombre con un pequeño bolso en una mano y una carpeta
en la otra. Piel oscura, baja estatura, morrudo, labios gruesos, ojos profundos,
frente amplia y cabello peinado hacia atrás. Era enorme la sonrisa de quien,
aunque por primera vez pisaba suelo entrerriano y no conocía personalmente a los
anfitriones, sí sabía perfectamente a qué venía.
Un hombre que hacía muchos años andaba recorriendo el mundo hablando del hombre
negro, de esclavitudes, de pueblos explotados, de explotadores y de sueños
libertarios; todo ese mensaje estaba en lo que tan bien hacía: la palabra a
través de la escritura. La literatura era su principal herramienta, los versos,
la prosa, la poesía y algo nuevo, la cultura afroamericana llevada a expresiones
literarias tan simples y a la vez tan profundas.
Nicolás Cristóbal Guillén Batista, conocido en el mundo simplemente como Nicolás
Guillén, nacido en Camagüey, Cuba el 10 de julio de 1902.
Escritor, poeta, pensador, gran idealista, un luchador empuñando las letras como
única arma, a los 16 años ya había publicado sus primeros versos. Un año antes,
había perdido a su padre muerto en manos de soldados en una represión política.
Al poco tiempo, su gran creación, el “Son” se convertiría en un nuevo ritmo en
la escritura cubana, reflejando y resaltando la raza negra, la mestiza, la
mulata, la alegría, la cultura y los sentimientos populares de la isla. Estos
“versos mulatos” como él los llamaba, marcaban toda la identidad y el folclore
del Caribe.
Toda esa sabiduría, toda esa humildad digna de los grandes hombres, estaba
llegando a Paraná. Venía a regalarnos la riqueza de su palabra.
El Profesor Carlos Alberto Álvarez, presidente en ese momento del Centro
Cultural Carlos María Onetti, entidad responsable de la prestigiosa visita, fue
el encargado de presentarse y presentarlos.
- Profesor Héctor Piérola, miembro de nuestro Centro y miembro también de la
Biblioteca Popular.
- Profesor de….?
- También, de Literatura y Castellano….
- Y tú, escribes?
- No tanto como quisiera….
- Escribano Francisco Martínez Segovia, Pancho para todos.
- Profesor Amaro Villanueva.
- Literatura por supuesto…
- Claro.
- Dr. Raúl Uranga.
- Todos miembros del Centro Cultural.
- “Señores, es un inmenso placer y una contentura grande, estar aquí con
ustedes, les agradezco la invitación y que me permitan ser un poco portavoz en
estas tierras de la cultura de nuestro querido país. Sepan que no solo vengo a
traerles mi palabra y la de mi pueblo, sino que también de aquí pa’lante,
llevarme bien guardada en mi conciencia y en mi corazón, la grandeza cultural y
literaria de este querido pueblo”.
Uno a uno subió a los autos que los llevarían directamente a disfrutar de un
asado criollo en la quinta de El Brete del Dr. Jorge Uranga. Willy Lener, gran
cocinero, asador y amigo de todos fue el encargado de que el dueño del Son
degustara la mejor parrilla criolla entrerriana. Un costillar a la estaca fue el
plato central para alguien oriundo de un lugar no tan acostumbrado a la carne
vacuna. Ya de sobremesa, observando el río y como admirado con el paisaje, les
recitó a los presentes parte de su nueva obra, “El Son Entero”.
La vida empieza a correr
La vida empieza a correr
de un manantial, como un río,
a veces, el cauce sube,
a veces, el cauce sube,
y otras se queda vacío.
Del manantial que brotó
Para darte vida a ti,
ay, ni una gota quedó
para mi:
la tierra se lo bebió.
Aunque tu digas que no,
el mundo sabe que si,
que ni una gota quedó
del manantial que brotó
para darte vida a ti.
Al instante, como un retruque criollo, Martinez Segovia le devuelve la parada
regalándole estrofas de su “Son casi entero”.
Piérola recordó versos de Juan Ramón Jiménez y Carlos Álvarez de su “Fábula
encendida”:
Corra sangre tranquila por tus venas,
zarpa de esta vigilia, ya sin penas,
envuelta en un velamen de alegría
porque yo soy tu mar, barca serena:
navega por la voz del agua buena,
duerme en mis brazos, duerme, cosa mía.
Enseguida, Amaro Villanueva le obsequió su “Crítica y Pico” y algunos “Versos
para la oreja”.
Fue una sobremesa a puro verso, sones y coplas con fondo de río e islas.
En un momento, Guillén quedó pensativo y desde la barranca, observando el río:
- Cuántas islas….cuánta exquisita y preciada agua dulce ! - exclamó.
- ¿Y a qué se debe ese colorcico marrón del agua?
Se miraron algunos como queriendo saber quién contestaría, y fue el propio
asador que tomó la palabra:
- El río Paraná nace en Brasil y desde allá trae aguas limpias y cristalinas. El
que le da el color es el Paraguay, alimentado por el Pilcomayo y el Bermejo con
toda su sedimentación.
- Y Paraná significa…?
- Pariente del mar”, en lengua Guaraní
- Qué palabra tan bonita, como su dueño…tienen que cuidarlo.
- Qué tal la pesca, Willy?
- Siempre buena Nicolás, lástima que vienes por tan poco tiempo, sino, podrías
disfrutar de Dorados, Surubíes, Moncholos, Amarillos, pescados por vos mismo.
- Ya habrá otra oportunidad compa…
- Y díganme, cuándo van a estar comunicados por caminos con el resto del país,
así me arrimo en guagua?
- Todavía no Nicolás…
- No deberían hacer un puente?
- Es un viejo anhelo y una urgente necesidad de los entrerrianos. Sería muy
bueno para esta provincia – contestó Raúl Uranga.
Y así fue interesándose en islas y lagunas, en el Parque, en el Puerto y la
producción de la zona, por escritores entrerrianos, argentinos, de países
vecinos. Preguntó acerca del Centro Onetti y su tarea en la sociedad.
- ¿Quién fue Carlos María Onetti? – quiso saber.
- Un Profesor, Uruguayo de Melo… - se apuró uno.
- Fue Profesor nuestro en el profesorado, nos daba la cátedra de Literatura
Argentina y Americana, por él te fuimos conociendo Nicolás…
- Nos dejó muy joven, hace unos seis años…
- ¿Escribió algo?
- Claro, varios libros de poesía como “El desfile amoroso”, “El barco de vela” y
“Provincianita con estrellas federales” entre otros…
- Una gran persona, intelectual y humanamente…
- ¿Y quién recita algo de él?
Se miraron nuevamente y esta vez fue “Pancho” quien se animó, recordando
fragmentos de “Romance de primavera”:
Lluvia lenta en primavera
para matar la esperanza…
Recuerdos de aquella tarde:
Todo ardía, flor de llamas,
en un sueño y otro sueño
corazón y lontananza.
Malvones rojos dormían
Sobre lechos de esmeraldas;
El cielo azul se escondía
Jugando a las nubes blancas
Y un fino cuarto creciente
La luna nos entregaba…
- Chévere Pancho, chévere… - aprobó Guillén.
De esa manera, poco a poco, se fue informando; quería saber más y más sobre
nuestra tierra, nuestra gente, nuestras costumbres y especialmente sobre nuestra
literatura.
El diálogo se cortó con el paso a lo lejos de un barco de transporte de carga
que remontaba lentamente el río.
- ¿Qué bandera es aquella?- preguntó Guillén.
- Paraguaya -contestó rápido el dueño de casa.
Se quedó un instante pensativo.
- ¿Qué pueblo aquel, no? el más avanzado de América, que cojones, cómo lo
destruyeron para entregarlo al imperio… Recuerden, volverán a estar de pie, la
lengua guaraní los salvará!
Luego, mientras el barco se alejaba lentamente y en homenaje a esa sufrida
bandera, fue recordando versos de sus colegas de tierras guaraníes, de Hérib
Campos Cervera, de Augusto Roa Bastos y otros.
Por la tarde, luego de una breve siesta y unos mates cebados por el experto, don
Amaro Villanueva salieron en caravana a recorrer la ciudad. A dar un bureo, en
palabras de Nicolás. El Parque Urquiza, la costanera, el Paraná Rowing Club,
nacido también un mes de abril hacía treinta años precisamente, en la misma
Biblioteca Popular donde Guillén disertaría esa noche. Raúl Uranga había sido
Presidente del Club. Los mismos remeros de la mañana, volvían de un segundo
entrenamiento, entre ellos Ángel Malvicino preparándose para los Juegos
Olímpicos de Londres.
Raúl Uranga, en esos momentos vinculado al rugby, orientó el paseo hacia la zona
del Club Atlético Estudiantes, el monumento a Urquiza, la Danza de la Flecha, la
Venus saliendo del baño. Siguieron por Rivadavia hacia la Escuela Centenario, la
Casa de Gobierno, LT 14, Iglesias, Museos, el Colegio Nacional. Frente a cada
obra de arte o edificio, alguien se apuraba a ser de guía turístico mencionando
años, autores, personajes y anécdotas del lugar.
- Esta es la Biblioteca Popular de Paraná, dentro de un rato la conocerás por
dentro- se anticipó el profesor Piérola cuando tomaron calle Buenos Aires.
Pararon un instante, Guillén se quedó observando toda la fachada del edificio.
- Qué bonitura, muy bella arquitectura, por lo que veo grabado en su frente
fueron los Arq. Fasiolo y Storti sus creadores. Es estilo……?
- Italiano, Nicolás, estilo italiano- se adelantó Uranga.
- Gente de Buenos Aires.
- ¿Y cuándo se construyó?
- Se empezó allá por 1908 y se inauguró el 27 de mayo de 1.910 para el
centenario de nuestra patria.
- Realmente muy bella….
- Ya la verás por dentro, es más hermosa aún, pero su mayor riqueza son sus casi
cincuenta mil libros que se vienen juntando desde la fundación de la entidad en
1873, porque la Biblioteca ha pasado por varios lugares antes de quedar
definitivamente aquí - aclaró Piérola.
Continuaron su recorrido por el Teatro 3 de Febrero, la Escuela Normal, el
Palacio Municipal, el Colegio Nuestra Señora del Huerto, sede del Senado cuando
Paraná fue Capital de la Confederación, la Catedral, el Palacio Episcopal, el
Correo, el Cine Mayo.
- Aquí, a cinco cuadras está mi club, Echagüe- afirmó, orgulloso Piérola.
- Héctor fue selección argentina de básquetbol, campeón sudamericano.
- Muy bien, muy bien, pero vendría bien un poco menos de pelota y más escritura-
comentó Guillén aludiendo a la escasa producción editada del basquetbolista.
- Coño…parece que la competencia deportiva es brava por aquí - bromeó el
visitante.
Estacionaron para ir a tomar un café en un bar céntrico, el Florida. El nombre
sorprendió gratamente al poeta quien no pudo sino recordar y aludir a El
Floridita, también bar, altamente significativo en La Habana:
-¿Podré pedir un mojito acá, o alguna coronilla, no estaría mal ajumarse un
poquitico?
Todos rieron.
Luego de un intenso intercambio en el café, donde Guillén centró sus inquietudes
en lo que sería su conferencia por la noche en la Biblioteca Popular, se retiró
al hotel Central donde se hospedaría.
- Nicolás, te buscamos a las 20:30. La conferencia empieza a las 21, estamos a
unas pocas cuadras- acotó Martínez Segovia.
Muy puntuales, estuvieron en el hall del Hotel en el horario convenido.
Caminaron por calles céntricas. Nicolás se detuvo a observar unas camisas en
Gath y Chaves, luego pasaron frente al edificio de El Diario.
- Para este periódico el Sr. Martínez Howard me hizo un reportaje en Buenos
Aires -comentó Guillén al paso.
- Sí, Alfredo, está residiendo en Córdoba pero si ha llegado, seguro nos estará
esperando en la Biblioteca. Efectivamente, muchos de nosotros estamos vinculados
a la sección cultural de El Diario.
- ¿Saben que fui reportero alguna vez?
- Claro Nicolás, quién no sabe de tu vida…
Llegaron a la Biblioteca Popular, un gran número de personas estaba en la vereda
esperando, entre ellos el Dr. César Pérez Colman y el Profesor Víctor Badano
Presidente y Vicepresidente de la Casa, quienes presentaron a Guillén al resto
de la Comisión Directiva.
- La Secretaria, Profesora Ángela Bovolini, los demás miembros, Sr. José Blanda,
Profesor Facundo Arce, Oscar Reula, Eduardo Magliochini, Dr. Enrique Bonfils, a
Piérola ya lo conoce….
- Sí, claro, el basquetbolista que debería escribir más….
Entraron y Pérez Colman le fue mostrando el edificio en su interior. Guillén no
dejó de expresar su admiración por los detalles de la construcción y
especialmente se detuvo frente a la gran cantidad de libros a disposición de la
comunidad paranaense.
La sala de conferencias estaba repleta, un aplauso generalizado le dio la
bienvenida. Ante un respetuoso silencio tomó la palabra el Profesor Héctor
Piérola designado pera presentar a la sociedad al gran poeta cubano.
- “Señores miembros de la Biblioteca Popular, que gentilmente nos han permitido
este inolvidable encuentro en esta hermosa casa, y al mencionar este lugar, no
puedo dejar de referirme a aquellos visionarios que llevaron adelante esta
magnífica idea, a Justo Comas, a Manuel Martinez de Fontes, a Pedro Scalabrini,
a Enrique Berduc y tantos otros. Señores miembros del Centro Cultural Carlos
María Onetti, responsable de que este gran poeta de América esté hoy con
nosotros, autoridades municipales y provinciales, señoras, señores, amigos. Por
esta tribuna han pasado Arturo Cuadrado, León Felipe, Rafael Alberti, Juan Ramón
Jiménez y tantos otros que nos han dejado su tesoro traducido en letras. Hoy
tenemos el mismo honor de disfrutar la presencia de alguien que ha llevado por
el mundo el mensaje afro-antillano, sus versos son el espíritu de una isla
mestiza, cargada de ritmo, color e identidad cubana. “Motivos del Son”, “Songoro
Cosongo”, “West Indies Ltd.”, “Cantos para soldados y sones para turistas”, son
parte de su grandiosa obra. Hoy nos trae su expresión mayor “El Son Entero” como
luz y esencia de su pueblo, como máxima altura lírica que solo él podrá
presentarles. Con ustedes, Nicolás Guillén…”
Guillén se puso de pié, pausado y seguro como siempre, agradeció las palabras de
presentación y al público que lo escuchaba atentamente:
- “Latinoamérica tiene identidad propia, Latinoamérica tiene una historia que la
tejen sus pueblos y Latinoamérica y sus pueblos tienen grandes poetas, como
Jorge Amado, Hérib Cervera, Roa Bastos, o de estas verdes tierras entrerrianas
como Juan L. Ortiz con su “Angel inclinado” y su “Rama hacia el este” y tantos
otros que no podría nombrarlos a todos. Ahorita nomás, tuve la gran felicidad de
poder estar con quien considero un grande compay, un cojonú de estas sufridas
tierras del sur y el máximo poeta de esta querida Latinoamérica, el creador de
“Veinte poemas de amor y una canción desesperada” y tantas obras de
excelentísimo valor. Por él, por Pablo Neruda pido un aplauso en reconocimiento
a su obra y a su grandeza.”
Luego habló de José Martí, a quien consideró el gran patriota y revolucionario
Cubano muerto como tal, en la batalla. Resaltado por Guillén como el escritor
que fue guía de aquellos que como él, heredaron su riqueza literaria y su
compromiso patriótico. Sus “Versos sencillos” y sus “Versos libres” fueron parte
de la luz, la motivación y el camino para las nuevas generaciones de escritores
cubanos.
Habló de su isla -el “largo lagarto verde”- de su raza mulata, de su pueblo
explotado y de todos los pueblos explotados, habló de libertad y de sueños
compartidos.
Presentó en detalle su nueva obra “El Son Entero” Y se despidió agradeciendo con
un fragmento de:
Mi patria es dulce por fuera
Mi patria es dulce por fuera,
y muy amarga por dentro,
mi patria es dulce por fuera,
con su verde primavera,
con su verde primavera,
y un sol de hiel en el centro.
¡Qué cielo de azul callado
mira impasible su duelo!
¡Qué cielo de azul callado,
ay, Cuba, el que Dios te ha dado,
ay, Cuba, el que Dios te ha dado,
con ser tan azul tu cielo!
Un pájaro de madera
me trajo en su pico el canto;
un pájaro de madera,
¡Ay, Cuba, si te dijera,
yo, que te conozco tanto,
ay, Cuba, si te dijera,
que es de sangre tu palmera,
que es de sangre tu palmera
y que tu mar es de llanto!
Bajo tu risa ligera,
yo, que te conozco tanto,
miro la sangre y el llanto,
bajo tu risa ligera.
Sangre y llanto
bajo tu risa ligera;
sangre y llanto
bajo tu risa ligera.
Sangre y llanto.
Un extenso, generalizado y merecido aplauso entrerriano se llevó Guillén de
vuelta a su tierra. Con su humildad y su sonrisa iluminada agradeció a los
presentes.
Ya cerca de la media noche, fueron a cenar, miembros de la Biblioteca, del
Centro Onetti, amigos y amigos de amigos lo acompañaron en la cena de despedida
de esa fugaz visita. Esta vez, Nicolás pudo disfrutar de pescados de río.
- En nuestro próximo encuentro, allá en mi Cuba, seré yo quien los reciba con
nuestro Ajiaco…
- ¿Y qué es Ajiaco? – preguntó Ángela Bovolini.
“Jiaco cun cane y cun vianda y toitico cosa güena que lo come gente branca”
Todos rieron.
Piérola, Uranga y Alvarez lo acompañaron al hotel y quedaron en buscarlo a las
9:30 para la partida del Hidroavión que salía a las 10:00
Allí estuvieron, puntuales como siempre, pero hubo un error, el horario de
salida del avión era media hora antes. El Ford 38 bajó del centro al puerto en
tiempo record.
- Agila muchacho, agila, dale, dale a esa bartavia… - apuraba Nicolás al chofer.
Fue inútil. El avión ya había partido y se dirigía lentamente al centro del río
para iniciar su despegue. La cara de Nicolás y la de sus amigos perdieron la
sonrisa. Las señas y correrías tratando de que el piloto los viera fueron
exageradas y cómicas. Los nervios, exaltados no eran injustificados; “estamos en
Entre Ríos”, comentó alguien.
Justo en ese momento y como todos los días, entre el avión y el puerto pasaron
dos botes par dobles del Rowing, que se dieron cuenta de la situación. Uno de
ellos se dirigió al avión para avisar y el otro al puerto para tratar de
socorrer al viajante tardío.
Las mismas islas como paisaje, las mismas aves revoloteando como testigos.
Los mismos obreros portuarios sostuvieron el bote y ayudaron a Nicolás a subir y
acomodarse en la popa. Luego de unas carcajadas nerviosas que retumbaban en el
silencio del río, su sonrisa comenzó a brotar nuevamente, acomodó el bolso, no
soltó la carpeta con su Son Entero y entre remada y remada se despidió
recitando, casi a carcajadas, su “Poema con niños”, que sus amigos entendieron
como homenaje, a quienes lo estaban llevando, a Paraná, al paisaje, a las gentes
y como un “adiosito final”:
sobre sangre van los hombres
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!
Ay de quien no tenga sangre,
porque de remar acaba,
y si acaba de remar,
da con su cuerpo en la playa,
un cuerpo seco y vacío,
un cuerpo roto y sin alma,
¡un cuerpo roto y sin alma!...
Y así nos dejó Nicolás, con su risa ligera y su carcajada nerviosa, con su
mensaje mulato cargado de sueños y libertad, mientras las dos islas estaban ahí
presentes, fusionadas entre las arenas del Caribe y del Paraná, abrazándose en
poesía, en amistad y en eterno compromiso…
17/04/10
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