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Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la
Guerra: agrupa a intelectuales y representantes de organizaciones sociales del
Ecuador y se formó en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última
invasión estadounidense e inglesa a Irak. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad,
Soberanía y Paz contra la Guerra, serán muy valiosos sus comentarios y opiniones
sobre este documento.
Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com
Publicado en Altercom
Quito, Ecuador, mayo 2005
Primera Parte
Las guerras desatadas por un Estado en contra de otro, son la negación absoluta
de los derechos humanos de personas y pueblos. Estados Unidos en su condición de
superpotencia mundial invadió con todo su poderío militar a Afganistán e Irak y
con esas acciones violó los derechos humanos al asesinar a civiles niños,
mujeres y ancianos ajenos al conflicto, al torturar, ejecutar
extrajudicialmente, desaparecer personas o someterlas a tratos crueles,
inhumanos y degradantes condenados por el Derecho Internacional Humanitario y
por una serie pactos y convenios patrocinados por las Naciones Unidas.
Los agresores le han dicho al mundo que quien tiene el poder está facultado para
quedar en la impunidad por los crímenes cometidos con saña, cinismo, crueldad,
impudicia, alevosía y premeditación. Son miles los asesinados con bombas y
metrallas, que volaron en pedazos; pero en el silencio de la muerte apuntan con
sus dedos sin carne al matador: George W. Bush. Los sobrevivientes, torturados y
vejados, en su ira de dolor e impotencia acusan a Bush y Rumsfeld por todos los
martirios que padecieron y sus heridas que jamás cicatrizarán. Ellos y los
halcones imperiales son reos de muerte y destrucción, de violación de los
derechos humanos, sin que falte ni uno solo.
Sin embargo, en el colmo del cinismo, Estados Unidos se atreve a condenar a
otros países y Estados por violaciones a los derechos humanos. El discurso de
doble moral del dueño del poder comienza a ser cuestionado por los débiles, por
los millares de víctimas y millones de seres humanos solidarios y de clara
conciencia humanista. Las voces de protesta se multiplican y pronto, quizá
mañana, el imperio prepotente quedará en total evidencia con todas sus
debilidades a flor de piel. Su derrumbe final es irremediable.
EL REINO DE LAS MUERTES, TORTURAS Y DESAPARICIONES
La periodista norteamericana Jane Mayer, en un artículo publicado en la Revista
New Yorker de la segunda quincena de febrero de 2005, reveló que el Asesor
Jurídico del Departamento de Estado William Taft IV, urgió a los abogados de la
Casa Blanca, que adviertan a George W. Bush, que “pudiera ser visto por el resto
del mundo como un criminal de guerra”.
La periodista Mayer sostiene que en un memorando de 11 de enero de 2002,
suscrito por Taft y dirigido a John C. Yoo, asesor jurídico del emperador Bush
II. le advierte sobre las consecuencias de la decisión presidencial de suspender
para las tropas invasoras del imperio, la aplicación de la Convención de
Ginebra. Bajo el subtítulo “Subcontratar la tortura”, Jane Mayer explica que al
descartar los convenios internacionales relativos a los prisioneros de guerra,
incluyendo la Convención contra la Tortura y otros Crueles y Degradantes de las
Naciones Unidas, la administración Bush, facultó para que las tropas y agentes
de la Agencia de Seguridad Nacional (NAS) y, en particular, los de la CIA y FBI,
cometieran todo tipo de torturas físicas y sicológicas en hombres y mujeres
detenidos en campos de concentración y cárceles estadounidenses, durante las
inagotables sesiones de los llamados interrogatorios.
Entre los halcones de la guerra y aduladores del emperador Bush II, como uno de
los elementos que justifiquen las invasiones armadas, se argumentaba que
“Afganistán era un Estado fracasado” y que por tanto no estaría protegido por
los Convenios Internacionales. En un documento de 40 páginas que nunca fue
publicado, Taft habría refutado tales infundios al sostener que “si los Estados
Unidos participan en la guerra contra el terrorismo, fuera de la Convención de
Ginebra, no solo los soldados estadounidenses pudieran verse procesados por
crímenes, incluso asesinatos, sino también que el propio presidente Bush pudiera
ser acusado por “violación grave” de los instrumentos internacionales por otros
países y ser enjuiciado por crímenes de guerra”.
Según la periodista del New Yorker, en febrero de 2002, Bush habría emitido una
directriz en la cual decía que a pesar de la suspensión del Convenio de Ginebra,
los presos del imperio debían ser tratados en forma humana, pero esa directiva
no alcanzaba a los agentes de la CIA y de las demás agencias de espionaje, lo
que les permitió efectuar los interrogatorios con el uso y abuso de todas las
“técnicas” de tortura, tratos crueles y denigrantes, violatorios de todos los
convenios internacionales y de la totalidad de los derechos humanos.
El Asesor jurídico del emperador Jhon C. Yoo “emitió una orientación donde la
tortura se define como el intento de infligir sufrimientos equivalentes en
intensidad, al dolor que acompaña una herida física seria, tal como el fallo de
un órgano, el impedimento de funciones del cuerpo, o hasta la muerte” afirmaba
el 7 de marzo de 2005, Jean Guy Allard, periodista de Granma, al comentar el
artículo de Jane Mayer.
Guy Allard informó que en otro memorando secreto redactado por los abogados de
Bush, se autorizó a la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y sus agentes
destinados en Afganistán, Irak, y otros países árabes, a usar nuevos métodos de
interrogatorio como el denominado “water-borading” que consiste en atar al
sospechoso e inmovilizarlo, para sumergir su cuerpo en tanques de agua “con el
fin de que tenga la sensación de ahogarse”.
Jane Mayer denuncia en el New Yorker que la CIA a menudo usa la “técnica de la
rendición” que consiste en capturar a una persona en cualquier parte del mundo y
entregarlo a un país a sabiendas que le torturarían o le causarían la muerte. De
esta manera, la CIA dejaba que otros hagan el trabajo sucio. Con el método de la
“rendición”, decenas de personas han sido entregadas a sus torturadores y
decenas han sido desaparecidas o muertas en diversos países de todo el mundo.
Con mucho cinismo, el asesor jurídico de Bush, John C. Yoo “sostiene que la
Constitución de Estados Unidos otorga al Presidente todos los poderes para
suprimir, cuando le convenga, la aplicación de la Convención contra la tortura
de la ONU, el Convenio de Ginebra y cualquier instrumento internacional. Más aún
dice Yoo, el Congreso de Estados Unidos no tiene el poder de maniatar al
Presidente de Estados Unidos en relación con la tortura y otras técnicas de
interrogatorio. “Es el centro mismo de las de las funciones de Comandante en
Jefe. No pueden impedir al Presidente ordenar la tortura”. ¿Según Yoo, el
administrador de turno del imperio tiene licencia para torturar, matar,
asesinar? Podría ser así, pero Bush no se librará del juicio de los pueblos y de
la Corte Penal Internacional, por ejemplo.
La periodista Jane Mayer narra el caso de Ibn al Sheik al -Libi “un presunto
alto dirigente de Al-Qaeda capturado en Pakistán y entregado a los agentes de la
CIA. Libi, supuestamente había dirigido un campo de entrenamiento del grupo
extremista en Khamden, Afganistán. Mientras el FBI se decía satisfecho con la
“colaboración” de Libi en los interrogatorios, la CIA no compartía esta opinión.
Libi fue “desaparecido por la Agencia y entregado a los interrogadores de un
país amigo...y el FBI perdió su pista. Reapareció meses después en el campo de
interrogación norteamericano ubicado en Guantánamo, Cuba...” Los campos de
concentración de Estados Unidos, son más modernos y sofisticados que los campos
de concentración que tenía el nazi fascismo de Hitler antes y durante la Segunda
Mundial. ¿Cuáles son, entonces los verdaderos violadores de derechos humanos en
el mundo?
Otro caso que irrefutablemente fue probado, se refiere a Mamdouh Habib, un
ciudadano australiano de origen egipcio, arrestado en Pakistán en octubre de
2001 y entregado a la CIA. Los norteamericanos le cubrieron la cabeza con una
especie de pasamontañas, le subieron a un avión para llevarlo a un país “amigo”.
Contó que fue sádicamente torturado en la Base de Guantánamo y golpeado con una
serie de objetos contundentes, incluido un instrumento que él describió como
“una picana eléctrica para ganado”. Los torturadores de la CIA y de las tropas
ubicadas en Guantánamo le amenazaron con que si no confesaba pertenecer a Al-
Qaeda sería violado por perros entrenados para esos menesteres. El
“interrogatorio” (torturas) a Habib duró seis meses. Naturalmente que las
denuncias sobre estas violaciones a los derechos humanos y esos crímenes de lesa
humanidad, no tienen cabida en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU porque
esa Comisión está manipulada o al servicio de los intereses imperiales.
Estados Unidos en sus cárceles usa una serie de torturas inhumanas para obtener
“confesiones” de sus prisioneros. Al estilo de Habib decenas y centenares de
prisioneros de guerra han soportado inimaginables torturas. Así, cada prisionero
puede pasar hasta por tres cámaras de tortura: Una cámara es una habitación
herméticamente cerrada a la que llenan de agua que llega hasta el mentón del
preso. El detenido debe permanecer sobre las puntas de los pies, durante horas,
para no ahogarse. Muchos han preferido el suicidio. La segunda cámara de
torturas imperiales es llenada con agua hasta las rodillas, pero el techo de
esta cámara es tan bajo que el preso debe permanecer en cuclillas por largos
períodos de tiempo, sin siquiera tener la oportunidad de moverse. Una tercera
cámara de “interrogatorio” a los enemigos de Estados Unidos ha sido construida
para ser llenada de agua hasta los tobillos. El preso puede ver que en la cámara
existe un interruptor eléctrico y un generador. Los interrogadores o los
guardianes le advierten al detenido, cada cierto tiempo, que van a
electrocutarlo, si no confesaba.
Al igual que Habib, centenares de encarcelados en las prisiones del imperio,
tuvieron que confesar todo lo que querían sus interrogadores Las confesiones
obtenidas mediante tortura siempre resultan falsas.
Sólo esa Comisión de la ONU llamada a proteger los derechos humanos en todo el
mundo, al parecer nunca vio la fotografía de la soldado de Estados Unidos,
Sabrina Harmon que, con una sonrisa impresionante, aparece junto al cadáver de
un iraquí torturado hasta la muerte. Esta fotografía que fue difundida por
importantes medios de comunicación de .los cinco continentes, demuestra, además,
que Estados Unidos viola los derechos fundamentales de sus propios ciudadanos,
al convertirlos en monstruos inhumanos al servicio de sus ansias de dominación
mundial, por medio de las guerras que siembran muerte y destrucción.
¿Recuerdan otra escena? Colin Powell, Secretario de Estado considerado del
sector de las “palomas”, en su comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la
Organización de Naciones Unidas, ocurrida en febrero de 2003, presentaba
triunfalmente las “confesiones” obtenidas bajo el régimen de tortura con las que
pretendió “demostrar” que Irak poseía armas de destrucción masiva químicas y
biológicas, y justificar la invasión y ocupación de esa nación hasta entonces
soberana. Se comprobó hasta la saciedad que esas “confesiones” fueron obtenidas
con torturas de por medio, tratos crueles y denigrantes y que a la postre
resultaron totalmente falsas
Jean Guy señala que Mayer en su extenso reportaje informa que más de “150
individuos han sido transportados para su ’rendición’ desde el 2001, muchos con
el uso de una avioneta blanca de 14 asientos perteneciente a la CIA, de marca
Gulfstream V, con las letras de identificación N8068V. Un número indeterminado
de presos, cuya identidad es desconocida en su mayoría, quedan también
secuestrados en la red de prisiones secretas de la CIA”.
Ni dentro de Estados Unidos, ni fuera del imperio, nadie ha podido desmentir las
denuncia de la periodista Mayer.
Segunda Parte
EL SEÑOR DE LA GUERRA Y LAS TORTURAS
Uno de los tantos tétricos personajes de la administración de Bush II es Donald
Rumsfeld, el Secretario de la Guerra o “Secretario de Defensa”.
Al igual que su jefe Bush, Rumsfeld es el responsable de ejecuciones
extrajudiciales, de torturas y tratos crueles y denigrantes infligidos a
centenares de prisioneros de guerra. Las cárceles del imperio son el escenario
de tanta inhumanidad practicada sin freno por las tropas y agentes de la NAS,
(siglas en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), en
especial por los agentes de la CIA y del FBI.
Jim Lobe, periodista de IPS, el 11 de marzo de 2005 informaba que diversos
grupos defensores de los derechos humanos y senadores opositores estadounidenses
procedieron a criticar abiertamente al Departamento de Defensa dirigido por
Rumsfeld, por pretender desvincular a los altos mandos militares del imperio, de
la práctica común de torturas cometidas contra prisioneros de guerra y civiles
en el marco de la “guerra contra el terrorismo”.
El Senado de Estados Unidos, dominado por republicanos adictos a Bush tiene las
conclusiones de diversas investigaciones realizadas sobre torturas, tratos
crueles y denigrantes ocurridos en los campos de concentración del imperio. Esos
informes tratan de minimizar el problema y especialmente de liberar de
inculpaciones a los altos mandos militares y a sus Comandantes Bush y Rumsfeld,
al afirmar que “se trata de casos aislados y que las torturas no son
consecuencia de una política general agresiva hacia los prisioneros”.
En contrapartida, el senador demócrata Carl Levin, del Comité de Servicios
Armados, considera que es necesario formar una comisión independiente para
investigar los casos de tortura que han sido denunciados y llevar a la justicia
militar, si es necesario, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas
estadounidenses. Levin declaró que “nadie, dentro o fuera del Pentágono, (Sede
del Departamento de Defensa) le ha pedido a los oficiales que den cuenta por las
políticas que estimularon maltratos a los prisioneros”. Enfáticamente añadió que
“solo puedo concluir que el Departamento de Defensa no es capaz de pedir cuentas
a oficiales de determinado rango”.
El senador demócrata Carl Levin criticó el informe sobre violación de derechos
humanos en contra de prisioneros de guerra, presentado por el vicealmirante
Albert Church. Por su parte, el Director Ejecutivo del grupo estadounidense
Derechos Humanos Primero, Michael Posner sostuvo que “los vacíos (del informe
Church) demuestran la necesidad de una investigación independiente sobre nuestra
política relativa al trato de los prisioneros”. Esta organización no
gubernamental junto a la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU,
por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra Donald Rumsfeld, a quien
se considera el responsable directo de la práctica de torturas en contra de los
prisioneros de guerra.
Según informa Lobe, son varias las organizaciones no gubernamentales
estadounidenses defensoras de los derechos humanos que calificaron al Informe
Church de “superficial”, sobre todo porque no tuvo en cuenta una serie de
mensajes de correo electrónico del FBI en los que sugiere el consentimiento del
gobierno de Bush, a la práctica de torturas.
Esas prácticas de torturas van desde la privación del sueño hasta la utilización
de perros amaestrados para intimidar a los detenidos. Las torturas ejecutadas en
la prisión de Abu Ghraib en Irak, son una muestra fehaciente del trato que
tropas y agentes de la CIA usan para minar la resistencia de los detenidos. Los
tratos crueles y denigrantes han llevado a la muerte a un número indeterminado
de prisioneros a quienes se les despojó de su dignidad y de su condición de
seres humanos con derechos.
Las evidencias en contra del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld son
contundentes y así constan en la demanda presentada ante un Tribunal de Chicago
por la Unión de Libertades Civiles (ACLU) que es la más antigua de las
organizaciones defensoras de los derechos humanos en Estados Unidos y por la
Human Rights First (HRF).
Los demandantes sostienen que Rumsfeld “tiene responsabilidad directa en
torturas y abuso de detenidos en instalaciones militares en Irak y Afganistán”.
Rumsfeld, con sus actos violatorios de los derechos humanos, es reo de delitos
perpetrados contra la Constitución Política de Estados Unidos y de las leyes y
tratados internacionales.
Los tratados internacionales, suscritos y ratificados por Estados Unidos y que
son violados por Bush y Rumsfeld, son la Convención de Ginebra referida al trato
que se debe otorgar a los prisioneros de guerra, Convención, además, que ha
servido de base para desarrollar el Derecho Internacional Humanitario que tiende
a proteger a los prisioneros de guerra y a la población civil afectada por
conflictos armados y, en particular, la Convención de la Organización de las
Naciones Unidas contra la Tortura y otros tratos Crueles y Denigrantes.
Lucas Guttentag, principal redactor de la querella contra Rumsfeld, sin ambages
sostiene que el Secretario de Defensa de Estados Unidos “es directamente
responsable por este descenso al horror, al autorizar personalmente técnicas
ilegales de interrogatorio y al renunciar a su deber legal de detener la
tortura”. Tanto la ACLU como la HRF solicitaron para las víctimas de los abusos
y torturas una compensación o indemnización por el daño sufrido en las cárceles
o campos de concentración del imperio.
Los demandantes sostienen que Donald Rumsfeld, personalmente aprobaba el uso de
técnicas específicas de tratamiento a prisioneros de guerra y civiles capturados
por las tropas o agentes de la CIA. Entre las torturas más comunes se
describieron: el obligar a los detenidos a permanecer en posiciones incómodas
por tiempos prolongados, a permanecer totalmente desnudos, lo que constituye una
grave ofensa al honor y dignidad de los iraquíes y musulmanes en general, al uso
de perros amaestrados para intimidar a los prisioneros, inclusive, con prácticas
de violación sexual anal o sodomía, (humillación sexual) mutilamientos,
aislamiento prolongado, exposición a temperaturas extremas, privación de
sensaciones, golpes con objetos contundentes, uso de electricidad, amenazas de
muerte mediante simulación de ejecuciones y fusilamientos, ahogamientos, golpes
de puño, patadas o golpes con palos y toletes en las partes más sensibles de
hombres y mujeres.
Las denuncias sobre violaciones de derechos humanos están documentadas en
decenas de testimonios, en fotografías captadas por los propios agentes
torturadores, en miles de correos electrónicos, en confesiones de los
torturadores de turno.
La crueldad de las tropas y agentes de la CIA va más allá de lo humano. Por
ejemplo, un iraquí, de apenas 17 años de edad, fue detenido y conducido a la
cárcel de Abu Ghraib en el mes de agosto de 2003. Allí recibió disparos de armas
de fuego en el cuello y en la espalda y se le negó atención médica durante
horas. Posteriormente, los médicos decidieron retirar las balas que permanecían
alojadas en el cuerpo del joven; pero sin anestesia y seguidamente se le negó
alimentos, agua y analgésicos, mientras se lo sometía a otros tratos crueles e
inhumanos. Este caso consta en la demanda presentada contra Rumsfeld, según
relato de 17 de marzo de 2005, presentado por Lobe, el periodista de IPS.
Los testimonios de los sobrevivientes a las infames torturas son simplemente
monstruosos, terroríficos. Inclusive los propios norteamericanos se sienten
horrorizados al ver en televisión, escuchar en radiodifusoras o leer los
periódicos acerca de las torturas y asesinatos cometidos por sus tropas y
agentes de la CIA, en contra de los denominados prisioneros de guerra.
Los periodistas Douglas Jul y Eric Schmitt, el 16 de marzo de 2005 denunciaban
en las páginas del diario New York Times que, al menos 26 prisioneros han muerto
bajo custodia estadounidense en Irak y Afganistán desde el año 2002. Los
investigadores del Ejército y la Armada de Estados Unidos, concluyeron que
sospechan que fueron actos de homicidio criminal.
Otro norteamericano, el intelectual y periodista Thomas Friedman, en The New
York Times News Service, decía a fines de marzo de este año: “Hace falta
detenerse y pensar en esto: nosotros matamos a 26 de nuestros prisioneros de
guerra. En 18 casos, se han recomendado nombres de personas para ser
enjuiciadas”. Una de las muertes ocurrió en la prisión Abu Ghraib de Irak.
Jehl y Schimitt, al reseñar las matanzas dijeron que ellas: “mostraron cuan
ampliamente se extendieron los abusos más violentos más allá de los muros de esa
prisión y contradijeron impresiones previas en cuanto que las fechorías estaban
confinadas a un puñado de integrantes de la policía militar, perteneciente al
turno nocturno de la cárcel.” Friedamn decía: “..matar prisioneros de guerra,
presuntamente en el acto de torturarlos, es una indignidad inexcusable...”
Criticaba al Congreso de Estados Unidos que se desentendió de las violaciones a
los derechos humanos y a los asesinatos. Censuró que ningún funcionario de alto
rango haya sido despedido, lo que constituye una burla. Afirmó que el Gobierno
de Bush está a favor de la “propiedad” de todo, excepto de la responsabilidad de
sus actos.
El New York Times, en la página editorial del 8 de marzo pasado, sostenía: “La
noticia de la periodista italiana cuyo automóvil fue rociado con una lluvia de
balas estadounidenses cuando se dirigía al aeropuerto de Bagdad pasmó al mundo.
Pero, quizás, el peor aspecto acerca de haber herido a la reportera Giuliana
Asgrena, y la muerte del agente italiano de los servicios de inteligencia que la
estaba escudando, es que ese ataque no fue el único.”
Narraba, además, que el 18 de enero de 2005, soldados estadounidenses en Mosul
recibieron órdenes de parar a un vehículo que se aproximaba. Después de hacer
algunos disparos de advertencia, seis soldados rociaron el vehículo disparando
al menos 50 rondas. Cuando el automóvil se detuvo por completo, Chirs Hondros,
fotógrafo de Getty Images, dijo que él “pudo escuchar gemidos y llanto
proveniente del interior del automóvil, voces de niños”. Se abrió una de las
puertas del automóvil, y seis niños, uno de los cuales apenas tenía ocho años de
edad, cayeron sobre la calle, salpicados de sangre. Los padres de cuatro de los
niños yacían muertos en el asiento delantero, sus cuerpos repletos de balas...”
El 12 de marzo, la agencia española de noticias EFE, informaba desde New York
que “dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 por palizas que
recibieron de soldados estadounidenses. Los dos prisioneros fueron encadenados
al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones.” La denuncia de estos
crímenes proviene de la organización Human Rights Watch, sobre la base de un
informe confidencial del propio ejército de Estados Unidos.
Otro prisionero afgano, Mullah Habibullah, murió el 4 de diciembre de 2002 en
una celda de aislamiento, por una embolia pulmonar causada por coágulos de
sangre formados en sus piernas por las palizas recibidas. Los militares
estadounidenses que provocaron esa muerte pertenecen a la Compañía A del 519
Batallón de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte, que estuvo
en Irak. Son decenas los prisioneros muertos por torturas diversas en las que
resultaron pródigos los invasores del imperio que reciben órdenes directas del
Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, el señor de la guerra
y las torturas.
Bob Herbert, de The New York Times Service, en su artículo de 25 de febrero de
2005, titulado “Nuestro Amigos, los torturadores”, al referirse a secuestros de
ciudadanos de variada nacionalidad y de distintos países por parte de agentes de
Estados Unidos, se pregunta: “¿Por qué el gobierno de Bush detendría a un
ciudadano canadiense, lo pondría en un jet ejecutivo, los transportaría esposado
al Medio Oriente y lo entregaría a los sirios para que lo torturen?”
Herbert sostiene que el Gobierno estadounidense dice que está combatiendo por la
libertad, la democracia y el imperio de la ley, y condenan políticas brutales
siempre que alguien se comporta así. Al mismo tiempo, afirma, se conduce con su
propia conducta brutal mientras hace lo indecible por mantenerlo oculto del
público estadounidense y del mundo en su conjunto.
Narra el caso de Maher Arar, de 34 años de edad originario de Siria, que emigró
a Canadá cuando era un adolescente. Este ciudadano fue apresado en el aeropuerto
Kennedy de Nueva York, el 26 de septiembre de 2002. Fue liberado el 5 de octubre
de 2003. Nunca se le probó vinculación alguna con el terrorismo. “nunca fue
acusado, y cuando no era tratado con crueldad, pasaba gran parte en una celda
sin iluminación e infestada de ratas que le recordaba una tumba”, informó
Herbert.
El administrador del imperio George W. Bush II es el Comandante en Jefe de los
torturadores y secuestradores. Tiene brazos ejecutores de su política
expansionista que globaliza el terror y las torturas, los genocidios y
asesinatos. Ellos son Rumsfeld, el Secretario de Defensa, considerado el cerebro
de las políticas de tortura a los prisioneros del imperio y que reclama mayor
poder para dirigir a los asesinos y torturadores del imperio que deberían estar
agrupados en superagencia, bajo su exclusivo mando; el Vicepresidente Cheney de
la escandalosa compañía Halliburton que hace grandes negocios con la guerra,
Condoleezza Rice la famosa Secretaria de Estado que, como Jefa de la diplomacia
imperial, amenaza a Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, Siria y a varios
países africanos. La lista de los halcones violadores de derechos humanos en el
mundo es amplia y, entre ellos, Elliott Abrams, un veterano del Partido
Republicano que se autodefine como neoconservador, neoreaganista y sionista (le
faltó decirse neofascista) y que, irónicamente, ha sido nominado Jefe de
Estrategia Mundial para la Democracia. En el grupo del terror está Negroponte,
el famoso Zar de los espías del imperio, personaje considerado responsable del
asesinato de miles y miles de guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y
nicaragüenses.
Tom Barry, periodista de IPS informaba en el pasado mes de febrero que Abrams
fue, en el gobierno del fallecido Ronald Reagan, una figura clave en el
escándalo Irán- Contras, esquema ilegal por el cual Washington financió a la
oposición armada de Nicaragua, con los ingresos por ventas clandestinas de armas
a Irán. Aseguraba que desde su nuevo cargo, Abrams supervisará las actividades
del gobierno de Bush en “promoción de la democracia y los derechos humanos”. El
mundo rechaza la democracia y los derechos humanos al estilo estadounidense.
LA CASA MATRIZ DE LA TIRANÍA
En todo el mundo se ha afirmado que Estados Unidos no tiene calidad moral para
juzgar a otros países por la situación de los derechos humanos. Condoleezza
Rice, la Secretaria del Departamento de Estado presentó, a fines de febrero, el
“Informe” sobre violaciones de los derechos humanos y con toda desfachatez
declara que Belarús, Birmania, Corea del Norte, Cuba, Irán y Zimbabwe eran
“puestos de avanzada de la tiranía.”
Heather Mallick, columnista del diario canadiense The Toronto Globe and Mail,
señalaba: Todos quedamos pasmados de manera colectiva cuando Rice mencionó
reductos de la tiranía ...Sabíamos que había algo equivocado en la lista de
Rice. Tal vez tenía dolor de muelas cuando la compiló. Sí, Zimbabwe es un sitio
muy desagradable bajo Robert Mugabe, pero era también un sitio muy desagradable
cuando lo controlaban los blancos, y Estados Unidos no se quejó en esa época.
¿Irán? Si Estados Unidos ya está haciendo operaciones encubiertas dentro de
Irán, algo que el Pentágono no ha negado, un estratega militar inteligente
hubiese hecho mejor en no mencionarlo. ¿Y Birmania? Estados Unidos nunca se
preocupó anteriormente por el monstruoso gobierno de Birmania. ¿No sería
Indonesia un candidato mejor?
Corea del Norte, si forma parte del eje del mal, es una vieja historia. Pero
Bielorrusia no es peor que Uzbekistán. ¿Y Cuba? Hubo épocas en mi vida cuando
pensé que podía mudarme a la isla...esto es, si la nación más poderosa del mundo
no hubiese estado siempre amenazando con borrarla del mapa...”
¿Cómo Estados Unidos puede criticar a un país, a un gobierno, sobre violación a
los derechos humanos, si es el primer violador de todos los derechos, en todo el
mundo atrapado en sus garras imperiales?
Sus tropas y agentes, en especial los de la CIA, matan, hieren, raptan,
aniquilan, encarcelan, torturan a millares de inocentes iraquíes y afganos, como
ayer mataron a chilenos y argentinos, uruguayos, brasileños, bolivianos,
peruanos, colombianos, ecuatorianos, nicaragüenses, hondureños, salvadoreños,
panameños, dominicanos, cubanos, granadinos, mexicanos, vietnamitas, coreanos,
japoneses, alemanes.
Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con horror- la
fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su padre que
fue asesinado en el interior de un automóvil. La cabeza del hombre prácticamente
había desaparecido al recibir decenas de balazos yanquis. Y, sin embargo, el
imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación de los derechos humanos en
el mundo y pretende “inaugurar” o traer al mundo “más democracia”. “Algunos de
nosotros, dice Mallick, seguimos pensando si su propia elección (como Presidente
de Estados Unidos) no fue democrática en el sentido de conteo de votos, su
intento de crear una “democracia” en Irak ha tenido un espantoso costo humano.
Además, existe la cuestión de su propia noción de democracia. Para él, la
democracia es todo aquello que se ajusta a sus deseos”.
Condoleezza Rice y su lista están equivocadas. En el mundo existen peores
tiranías patrocinadas y apoyadas por el imperio, pero el famoso informe no se
refiere a ellas y peor aún a las monstruosas violaciones de los derechos humanos
dentro de Estados Unidos, en las cárceles imperiales instaladas en los países
invadidos, en las instalaciones estadounidenses en el extranjero, como la Base
de Guantánamo en Cuba.
En el artículo de Heather Mallick intitulado Bush pelea a brazo partido contra
“el mal” se concluye: “Estados Unidos con su actual presidente, no es un puesto
de avanzada de la tiranía, es su Casa Matriz”.
TERROR, TORTURA Y MUERTE EN GUANTÁNAMO
¿Sabía usted que en la Base de Guantánamo que, ilegalmente, Estados Unidos
retiene en Cuba, están presos entre 500 y 700 talibanes de Afganistán y de otras
nacionalidades? ¿Sabía que muchos de ellos han decidido suicidarse ingiriendo
sus propias orinas y excrementos, porque ya no soportan las torturas, los tratos
crueles, inhumanos y degradantes?
El influyente diario estadounidense Washington Post, informó que la Agencia
Central de Inteligencia, CIA, mantuvo en Guantánamo una prisión secreta en la
que se torturaba y asesinaba a los talibanes.
Las agencias de prensa AFP de Francia y EFE de España, informaron en febrero
pasado que una organización no gubernamental, ACLU, (American Civil Liberties
Union) defensora de los derechos humanos y de las libertades civiles, tuvo
acceso a informes que agentes del FBI enviaron a sus jefes, sobre los terribles
maltratos que soportan los talibanes en las cárceles de Guantánamo. Esos
informes secretos sacudieron a la opinión pública estadounidense y mundial que
acabaron por condenar al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, como el primer
responsable de esas prácticas ilegales y monstruosas prohibidas por diversos
instrumentos internacionales, de los que Estados Unidos es signatario.
En esos informes se dice, por ejemplo, que un detenido es dejado en el suelo, en
posición fetal por más de 24 horas, sin comer ni beber.
En uno de esos textos, enviados en agosto pasado, al Director del FBI, Robert
Mueller, un agente relataba haber visto a un detenido “en una habitación sin
ventilación, a una temperatura probablemente superior a los 35 grados
centígrados. El preso, además, tenía un manojo de cabellos a su lado.
Aparentemente...se había arrancado durante la noche”
Jameel Jaffer, abogado de la ACLU sentenció: “Los métodos usados por el
Pentágono son ilegales, amorales y contraproducentes. Es increíble que fueran
aprobados en los más altos niveles del Estado”
Por su parte, la Human Rights Watch exigió al presidente Bush que explique si
autorizó métodos ilegales de interrogatorio. El silencio fue elocuente.
Bob Herbert, un periodista de The New York Times News Service, en su trabajo:
“Historias desde adentro” revelaba que el presidente Bush ha convertido a
Guantánamo en un lugar desprovisto del debido proceso y el estado de derecho,
donde seres humanos pueden ser encarcelados de por vida sin que le entablen
cargos.”
Los testimonios que presenta Herbert son aterradores: “Durante todo el tiempo
que estuvimos en Guantánamo -dijo Shafik Rasul- nuestro temor fue muy grande.
Cuando llegamos por vez primera ahí, estaba por los cielos. Al principio, nos
aterraba la idea de que nos podían matar en cualquier momento. Los guardias
solían decirnos: “Nosotros podríamos matarlos en cualquier momento” o también: “
El mundo no sabe que ustedes están aquí. Nadie sabe que están aquí. Todo lo que
saben es que ustedes han desaparecido, y nosotros podríamos matarlos y nadie se
enteraría.”
Bob Herbert denunciaba: “Sabemos que algunas personas están encerradas en celdas
que, en algunos casos, eran el equivalente de jaulas para animales y que algunos
detenidos, desorientados y desesperados, han sido encadenados como esclavos y
dejados solos para que se ensucien en su propia orina y heces. Los detenidos a
menudo son pateados, golpeados, vapuleados y humillados sexualmente. Los
períodos de aislamiento extremadamente largos, que dañan sicológicamente, son
algo rutinario”
El caso de Rasul y sus dos amigos Asif Iqbal y Rhuhel Ahmed, presos en
Guantánamo resulta ejemplificador de violaciones de derechos humanos y de
violaciones legales y es absurdo, porque los tres son ciudadanos británicos de
Tipton, porque viajaron a Afganistán llevando ayuda humanitaria y porque los
tres fueron hechos prisioneros, entre millares de personas, después del fatídico
11 de septiembre de 2001. Al cabo de dos años de padecer todos los horrores de
Guantánamo, fueron rescatados por los servicios secretos británicos.
GUANTÁNAMO - UN ÍCONO DE ANARQUÍA (1)
El 6 de enero del 2005, desde Estados Unidos, se distribuyó en todo el mundo, el
siguiente documento elaborado por organizaciones norteamericanas defensoras de
los derechos humanos:
“Imagine esto.
Un gobierno extranjero toma centenares de ciudadanos de los Estados Unidos
alrededor del mundo que luchan una "guerra para la seguridad nacional". El
gobierno en cuestión está reaccionando a un bombardeo reciente en su territorio
que produjo millares de muertes de civiles, que fue instigado por una red con
base en los Estados Unidos... Los detenidos, algunos de ellos niños, son atados,
esposados y vendados, llevados con rumbo desconocido en aviones de transporte.
Algunos de ellos son forzados a orinar y defecar en sí mismos durante los vuelos
largos hacia una base militar en una isla. En este campo de prisión costa
afuera, ellos se mantienen incomunicados en minúsculas celdas, en las cuales se
niega el acceso a los abogados, parientes o las cortes, y son sujetos a
repetidas interrogaciones y a un régimen punitivo dirigido a incentivar su
"cooperación". Una orden presidencial anuncia planes para tratar a algunos de
los detenidos delante de entes ejecutivos con el poder de dictar sentencias de
muerte, las cuales no darían derecho a apelación ante ninguna corte.
Los meses se convierten en años. Las declaraciones de tortura y de malos tratos
a los detenidos de los Estados Unidos emergen de la base de la isla, al igual
que los informes del deterioro psicológico e intentos de suicidio entre los
detenidos. Los aprehensores admiten haber autorizado el uso de técnicas de
interrogación, incluyendo la privación del sueño, posiciones de tensión,
aislamiento, encapucharlos, privación sensorial y el uso de perros para inducir
miedo. La evidencia muestra que estas y otras técnicas se han utilizado más
extensamente que lo que las autoridades están dispuestas a admitir. Se sabe que
las personas con el poder discutieron como, sus agentes, podían evitar un
procesamiento por los crímenes de tortura y los crímenes de guerra que se
cometieron durante las interrogaciones en la "guerra para la seguridad
nacional".
Algunos detenidos han sido liberados y devueltos a los Estados Unidos, ya que
aparentemente no tenían o tenían lazos muy tenues a esta red. En cada vuelta,
las autoridades continúan resistiendo esfuerzos para tener la legitimidad de las
centenas de detenciones disputadas en la Corte. Todo el tiempo, continúa
profesando su compromiso a las reglas de la ley y de los derechos humanos. Sus
palabras se reconocen cada vez más como una vacía retórica, pero algunos otros
gobiernos comienzan a imitar sus prácticas, usando la "guerra para la seguridad
nacional", como pretexto para su propia conducta represiva.
¿Toleraría los Estados Unidos este tipo de trato a sus ciudadanos por parte de
otro gobierno? ¿Aceptaría la comunidad internacional esta amenaza a la ley y a
los derechos humanos? Seguramente no, y sin embargo los Estados Unidos continúan
perpetrando tales abusos lejos del campo hipotético de la prisión de la Bahía de
Guantánamo en Cuba, en donde casi 550 detenidos, de más de 30 nacionalidades,
siguen presos sin cargos o juicios. El 11 de enero del 2005, la prisión de
Guantánamo entrará en su cuarto año. Con más de 1.000 días de detenciones,
Guantánamo se ha convertido en un símbolo de una tentativa del gobierno de
ponerse sobre la ley. El ejemplo que fija es de un mundo donde los derechos
humanos básicos son negociables más que universales. Tal mundo, aunque está
construido en el nombre de la seguridad nacional, es peligroso para todos
nosotros.
La cuestión de la legitimidad en lo que se refiere a Guantánamo se puede dividir
en cuatro categorías: el limbo legal de los detenidos; su tratamiento y
condiciones; secreto y el sufrimiento de los miembros de la familia; y los
juicios conocidos por la comisión militar.
Tercera Parte
EL CONTÍNUO LIMBO LEGAL
Después de más de seis meses la Corte Suprema de los Estados Unidos dispuso que
las Cortes Federales pueden conocer demandas de los detenidos de Guantánamo, no
es debido a la lentitud del sistema judicial que, los centenares de personas
siguen detenidos sin cargos o juicio y, virtualmente, incomunicados en la base
naval. Es el resultado de un gobierno que intenta drenar la decisión de la Corte
Suprema, regulando cualquier significado verdadero, guardando cualquier revisión
de detenciones tan lejos, como sea posible, de un proceso judicial.
La administración de los Estados Unidos respondió a la decisión de junio del
2004 estableciendo el “Combatant Status Review Tribunal (CSRT)”, paneles de tres
oficiales militares, cuyo único objetivo es confirmar o rechazar el estado de
los detenidos como un supuesto "enemigo combatiente". Esta no es una corte, ni
un "tribunal competente" requerido por la Tercera Convención de Ginebra. Al
contrario, los detenidos se presumen prisioneros de guerra hasta que sea probado
lo contrario. El detenido no tiene acceso a asesoría legal o a la evidencia
secreta. Muchos han boicoteado el proceso del CSRT, y hasta la fecha, solamente
dos han sido liberados como resultado de esto, mientras que 230 se han
confirmado como "enemigos combatientes".
Cada detenido confirmado como " enemigo combatiente " también tendrá una
revisión anual de su caso por un Comité Examinador Administrativo (ARB), para
determinar si "continúa siendo una amenaza para los Estados Unidos o sus
aliados, o si hay otros factores que indican la necesidad de continuar la
detención". En diciembre del 2004 el Pentágono anunció que había manejado su
primer ARB. De nuevo, los detenidos no tuvieron ningún acceso a abogados o a la
evidencia secreta para esta revisión administrativa. La evidencia extraída bajo
la tortura u otra coerción no se podía admitir por cualquier causa.
También en diciembre, seis meses después de la resolución de la Corte Suprema de
los Estados Unidos, el gobierno notificó a los detenidos que podían presentar
recursos de hábeas corpus en la Corte Federal. Incluso les dio la dirección de
una Corte Distrital de los Estados Unidos, en la cual debían presentarla.
En este mundo de Guantánamo, sin embargo, el gobierno ha argumentado en esa
misma Corte, que los detenidos no tienen ninguna base en el derecho
constitucional o internacional, para rechazar la legitimidad de sus detenciones.
Mantiene que la revisión del CSRT y del ARB es más que suficiente para cumplir
el debido proceso. Mientras tanto, la extensa mayoría de los detenidos, todavía
no ha tenido acceso a los abogados.
En opinión de Amnistía Internacional, la ley internacional de los derechos
humanos se aplica a todos los detenidos de Guantánamo, entonces cada uno de
ellos tiene el derecho a la revisión judicial completa de su detención, y a su
libertad, si esa detención fuera ilegal, una protección básica contra la
detención, la tortura y la "desaparición arbitraria". Éste fue siempre el caso
para esos numerosos detenidos que fueron llevados fuera del conflicto armado
internacional en Afganistán. Sin embargo, incluso los que fueron capturados en
la guerra - quienes deberían haber sido tratados como prisioneros de guerra
hasta que un tribunal competente determine otra cosa (2)- también están
cubiertos por la ley de los derechos humanos, porque el conflicto internacional
en Afganistán terminó hace más de dos años y su tratamiento, por parte de los
Estados Unidos, no cambió por ese hecho.
Cuando el conflicto terminó, los que se mantenían como prisioneros de guerra
debían ser requeridos para ser liberados o procesados en un juicio justo. Aunque
la administración demanda que está sosteniendo a los detenidos bajo las leyes
militares, ha rechazado aplicar estas leyes. Documentos secretos del gobierno,
ahora nos dicen que la administración se rehusaba a aplicar las convenciones de
Ginebra, para señalar a los interrogadores de los Estados Unidos y hacer su
procesamiento, por lo menos, por los crímenes de la guerra. Hay poca muestra de
una atmósfera apologética dentro de la administración. De hecho, uno de los
arquitectos de esta política, es el Consejero de la Casa Blanca Alberto
González, que ha sido nominado por el Presidente Bush para el cargo de Fiscal
General. En su proyecto al Comité Judicial del Senado, para su nominación,
presentado el 6 de enero del 2005, Alberto González dijo que él tenía un
profundo compromiso con el imperi o de la ley.
TRATAMIENTO DE LOS DETENIDOS
Las condiciones en las cuales los detenidos son mantenidos (aislados, etc) los
ponen dentro de la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante. Hay mucha
evidencia adicional de que numerosos detenidos en Guantánamo - así como en
Afganistán, Irak y otros lugares - han sido sujetos, directamente, de torturas o
tratamientos crueles, inhumanos o degradantes, durante el proceso de
interrogación o de detención. Esta situación podría ser considerada como un
resultado inevitable de un gobierno que cree que hay gente que, legalmente, no
tiene derecho al tratamiento humano, como el presidente Bush manifestó en un
memorando secreto, de fecha 7 de febrero del 2002, sobre las políticas de
detención de la "guerra del terror". Sin embargo, ningún detenido dondequiera,
ni siquiera los "asesinos" o "gente mala", como el presidente ha descrito a los
detenidos sin cargos o juicio en Guantánamo, puede caer, siempre, fuera de la
prohibición sobre la tortura y lo s malos tratos. Por decir de otra manera, como
lo hace este memorando central de política, se dirige a serios puntos en la
comprensión de un gobierno de la ley internacional e indica su visión de los
derechos humanos como privilegios que pueden ser concedidos, y por lo tanto
quitados, por el Estado. (3)
El Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, repitiendo lo que dijo el presidente
Bush, ha descrito al detenido en Guantánamo Mohammed al-Kahtani como una
"persona muy mala". Un duro plan de interrogación fue aprobado para este
ciudadano Saudita. Según recientes revelaciones, Mohammed al-Kahtani fue puesto
en un avión, vendado los ojos, en condiciones de privación sensorial, y
haciéndole creer que volaban hacia el Medio Oriente.
Después de varias horas en el aire, el avión regresó a Guantánamo y Mohammed
al-Kahtani fue puesto en una celda de aislamiento y sujeto a duras
interrogaciones conducidas por gente que le hicieron creer que eran agentes de
seguridad egipcios. (4) Esta es una técnica de interrogación conocida en los
Estados Unidos como “false flag” (falsa bandera) y fue uno de varios métodos
autorizados por el Secretario Donald Rumsfeld en abril del 2003. Otra técnica
promovida por el Pentágono y su grupo de trabajo de reporte de las
interrogaciones a los detenidos en la guerra global, era amenazar a los presos
con ser transferidos a un tercer país donde sea legal que sea torturado o
asesinado.
En Febrero del 2002, después de la decisión del Presidente Bush de rechazar la
aplicación de las convenciones de Ginebra con los detenidos en Guantánamo, la
Casa Blanca aseguró que el International Committee of Red Cross (Comité
Internacional de la Cruz Roja ICRC) podría visitar a todos los detenidos en
privado (5). Al ICRC le negaron el acceso a Mohammed al-Kahtani durante el
período de interrogaciones anteriormente descrito. El ICRC protestó sobre tal
negativa de acceso a un número de detenidos en reuniones con las autoridades de
Guantánamo a finales del 2003. Cuatro meses después, en una reunión, el 2 de
Febrero del 2004, al ICRC se le informó que todavía no podía ver a uno de los
detenidos "a causa de la reserva militar". (6) Este detenido fue reportado como
un nacional marroquí Abdillah Tabarak, que fue transferido a Marruecos en Agosto
del 2004. En una entrevista, él declaró que había sido torturado y había sido
victima de malos tratos mi entras estuvo bajo la custodia de los Estados Unidos.
En Guantánamo, dijo, que había sido golpeado, le suministraron inyecciones
forzosamente, y lo mantuvieron en celdas oscuras lo que le produjo problemas de
visión. Dijo que él sufre de otros achaques físicos como resultado de su
prisión, así como también insomnio y pesadillas (7).
Es más de un año desde que el ICRC hizo público su interés sobre el serio
deterioro que el régimen de detención había causado sobre la salud psicológica
de los detenidos. En noviembre se pudo ver que las protestas fueron más directas
hacia la tortura y los malos tratos, añadiendo más peso a las declaraciones de
las personas liberadas y otros. En documentos enviados al ACLU y después de una
demanda de libertad de información presentada hace un año, los agentes del FBI
se refieren a las " técnicas de tortura" y "las técnicas de interrogación
altamente agresiva" que son usadas en Guantánamo. En un correo electrónico, un
agente del FBI envía a un colega "un resumen de técnicas coercitivas en el
conjunto de herramientas para entrevistar de un militar". Sobre el plan de
interrogación militar que planifica para un determinado detenido, el remitente
escribe: "Usted no lo creerá!" Otro agente del FBI reportó haber visto un
detenido en Guantánamo senta do en el piso del cuarto de entrevistas con una
bandera alrededor de él, la música fuerte que sonaba y una luz estroboscópica
destellando". Otro cuenta haber sido testigo del uso de un perro para intimidar
a un detenido en Guantánamo, quien fue también sometido a tres meses de
aislamiento en una celda con iluminación las veinticuatro horas. El detenido
luego varió su conducta "por el trauma psicológico extremo".
Otro agente contó: Aquí un breve resumen de lo que observé en GTMO. En un par de
ocasiones entré en las habitaciones de entrevistas y encontré a detenidos
encadenados sus manos y pies, en una posición fetal en el piso, sin una silla,
alimento, o agua. La mayoría de las veces ellos habían orinado o defecado y
habían sido dejados ahí por 18, 24 horas o más. En una ocasión, el aire
acondicionado había sido apagado y la temperatura era tan baja en la sala, que
el descalzo detenido temblaba de frío. Cuando pregunté a los policías militares
qué es lo que sucedía, me dijeron que los interrogadores del día anterior habían
ordenado este tratamiento, y que el detenido no debía ser movido. En otra
ocasión, el aire acondicionado había sido apagado, manteniendo la temperatura en
la sala sin ventilación, probablemente, sobre los 100 grados. El detenido estaba
casi inconsciente sobre el piso con una pila de pelo próximo a él. Había estado
aparentemente arran cando su propio cabello durante la noche. En otra ocasión,
no solamente la temperatura era intolerablemente caliente, sino que se estaba
tocando música rap a un volumen extremadamente alto en la habitación, y eso
había sido desde el día anterior, con el detenido encadenado sus manos y pies en
posición fetal en el piso de azulejo.
Tal evidencia da más peso a anteriores declaraciones hechas por detenidos que ya
han sido liberados. Por ejemplo, en Julio del 2004, el Sueco Mehdi Ghezali
recordó a Amnistía Internacional como:
Un preso se había quitado su identificación que los prisioneros eran forzados a
llevar alrededor su muñeca. Como castigo, los guardias esposaron sus manos y
pies en su celda por más de 10 horas. Durante este tiempo, al preso no le dieron
ningún alimento y no le permitían ir al baño, aunque él lo necesitara. El no
podría retener por sí mismo. Era muy degradante para él."
Mehdi Ghezali, también describió a Amnistía Internacional el dolor de "corto
circuitos", manipulación de temperatura, y el uso de música y ruido muy fuerte
durante las interrogaciones. El dijo que fue sometido a privación del sueño, y
que un detenido australiano llamado Mamdouh Habib había sido sometido a
privación del sueño al final de lo cual había sangre saliendo de su nariz y sus
orejas. En una declaración jurada recientemente, otro australiano, David Hicks
señala que él había sido "privado del sueño como una forma de política" y que él
y otros detenidos fueron sometidos a otras formas de tortura y malos tratos bajo
la custodia de los Estados Unidos. Moazzam Begg fue mantenido en aislamiento por
600 días.
Amnistía Internacional todavía no ha recibido una respuesta de las autoridades
norteamericanas a la declaración de una delegación China que visitó Guantánamo
en Septiembre del 2002 y participó en interrogaciones de Uighurs detenidos allí.
Una fuente interna dijo a la organización que durante este tiempo, los detenidos
fueron sometidos a intimidación y amenazas, y otras torturas o malos tratos.
Otros detenidos, según la fuente que informó a Amnistía Internacional, fueron
sometidos a humillaciones sexuales durante los interrogatorios. Un ex
interrogador, recientemente, confirmó que las interrogadoras habían acosado
sexualmente a los detenidos. (8).
La administración ha continuado afirmando que los detenidos bajo la custodia de
los Estados Unidos son tratados humanamente y todas las declaraciones de abuso
han sido investigadas. La evidencia demuestra que esto es simplemente falso.
"Ellos no usan perros en la Bahía de Guantánamo durante el proceso de
interrogación y nunca lo hicieron", dijeron al Comité de Servicios Militares del
Senado en Septiembre del 2004 (9). El ex comandante de Guantánamo, General
Geoffrey Miller, testificó bajo juramento que los perros nunca fueron usados
para intimidar a los detenidos en la base. Aún ahora, agentes del FBI han
agregado a las declaraciones de los detenidos que perros si habían sido
utilizados. Por ejemplo, los agentes del FBI han informado y testificado:
privación de sueño y "la utilización de música fuerte/ luz extremadamente
fuerte/ y perros gruñendo" en los interrogatorios en Guantánamo.
Según un documento militar, el ICRC hizo declaraciones en una reunión con las
autoridades de Guantánamo en Octubre del 2003, de que los interrogadores en la
base habían tenido acceso a los archivos médicos de los detenidos, que los
archivos eran "usados por interrogadores para ganar información para desarrollar
un plan de interrogación", y "que hay un nexo entre el equipo de interrogación y
el equipo médico". El General Miller rechazó las declaraciones (10). Sin
embargo, en un nuevo artículo publicado en The New England Medical Journal of
Medicine (El Nuevo Diario Médico de Inglaterra), dos médicos escriben que su
propia investigación en la "intervención médica, en la inteligencia militar en
Irak y la Bahía de Guantánamo, da como resultado un cuadro más penoso":
No solamente las enfermeras daban información de salud al personal militar de
inteligencia; los médicos ayudaron en el diseño de estrategias de interrogación,
incluyendo la privación del sueño y otros métodos coercitivos adaptados a las
condiciones médicas de los detenidos. El personal médico también entrenó a los
interrogadores en cuestionables técnicas...
La conclusión de la participación de los doctores en las torturas es prematura,
pero hay motivos para sospechar. El seguimiento de la investigación es
esencial... (11).
El 5 de Enero del 2005, el Comando Sur de los Estados Unidos anunció que
llevaría a cabo una investigación interna en las declaraciones del FBI sobre
abusos (12). En opinión de Amnistía Internacional, se necesita aún más. Hay la
necesidad de una comisión totalmente independiente que investigue las
detenciones de los Estados Unidos en Guantánamo y en cualquier otra parte. Esa
comisión, requerida por Amnistía Internacional desde Mayo del 2004, debe tener
el poder para investigar el papel de funcionarios en las categorías más altas
del gobierno, incluyendo en la Casa Blanca y la Oficina del Secretario de
Defensa, y debe cubrir todos los aspectos de las detenciones y políticas de
interrogación de la guerra del terror en los Estados Unidos, y en todas las
ubicaciones.
LA RESERVA E IMPRECISIÓN COMO VÍAS PARA EL ABUSO Y EL SUFRIMIENTO
El Pentágono se rehúsa a dar el número preciso de detenidos en Guantánamo. La
preocupación es que esto podría dar lugar a la transferencia de los mismos. A
inicios del 2004, por ejemplo, aproximadamente siete detenidos permanecieron sin
registro para los anuncios oficiales sobre traslados hacia y desde Guantánamo
(13). Por las revelaciones sobre los llamados "detenidos fantasma" bajo la
custodia de los Estados Unidos en Irak y debido a las declaraciones de múltiples
traslados ocultos entre los Estados Unidos y países con registros de tortura,
hay razón para tener un profundo interés al respecto .
Un recurso legal presentado en la Corte Federal en noviembre del 2004, y puesto
a conocimiento del público el 5 de Enero del 2005, renueva el interés sobre el
caso del detenido Australiano Mamdouh Habib. El recurso comienza:
En Octubre del 2001, el ejército de los Estados Unidos - con la cooperación de
los Gobiernos Paquistaní y Egipcio - devolvieron Mamdouh Habib a Egipto,
sabiendo y destinándolo a que sea torturado. El señor Habib pasó seis meses bajo
la custodia Egipcia, donde fue sometido a una brutalidad inexplicable. Después,
el señor Habib volvió a la custodia de los Estados Unidos, viajando primero a la
base de la Fuerza Aérea en Bagram, después a las instalaciones militares de los
Estados Unidos en Kandahar, y después a la Bahía de Guantánamo, Cuba, donde se
ha mantenido desde Mayo del 2002.
Recientemente, la prensa señaló que el Gobierno de Estados Unidos negocia con el
de Egipto para devolver al señor Habib a ese país, donde una vez más será
torturado.
El recurso busca una orden restrictiva para impedir el temido traslado de
Mamdouh Habib a Egipto.(14). El documento detalla anteriores torturas a las que
Mamdouh Habib fue sometido en Egipto, incluyendo choques eléctricos, tortura con
agua, ataques físicos, suspensión con ganchos, y amenazas con perros. Da
detalles sobre como agentes de los Estados Unidos estuvieron presentes en sus
interrogaciones en Pakistán después de su arresto, y durante su traslado secreto
a Egipto. Estos detalles se repiten en otros, quienes reclaman haber sido
sometidos a tal "circunstancia". Por ejemplo, Amnistía Internacional todavía
espera una respuesta a una carta que envió a las autoridades de los Estados
Unidos en Agosto del 2004, sobre el caso de Khalid El Masri, un Alemán de origen
libanés, quien alega que fue llevado en un vuelo secreto, para su detención en
Afganistán, desde Macedonia a principios del 2004, y que los agentes de Estados
Unidos estaban presentes durante las interrogaciones en su detención en Kabul
(15).
Reclama que fue llevado a un avión por agentes vestidos de negro, que tenía sus
ropas cortadas con tijeras, y que se le hizo vestir un traje azul, esto coincide
con las declaraciones de Mamdouh Habib sobre su traslado a Egipto con la
intervención de agentes de los Estados Unidos.
Amnistía Internacional ha hablado con muchos parientes de los detenidos en
Guantánamo, quienes están en un estado de angustia profunda por la carencia de
transparencia y de información sobre sus seres queridos. El 2 de Noviembre del
2004, por ejemplo, la hermana y hermano de un detenido kuwaiti, Abdullah Al
Kandari, contaron a la organización como sus padres "no son la misma gente que
eran hace tres años" debido a la pérdida de su hijo en el negro hoyo de
Guantánamo. A comienzos de año, el hermano de un detenido yemenita, Jamal Mari,
relató como su madre ha desarrollado hipertensión arterial y se hunde en ataques
de depresión por la tensión de no saber qué está sucediendo con su hijo, al que
no ha visto desde hace más de tres años.
El sufrimiento de los parientes de los "desaparecidos" ha sido tomado en cuenta
por el Comité de Derechos Humanos de la ONU, para sumarlo a las torturas o
tratos crueles, inhumanos y degradantes. Una crueldad similar se inflige sobre
los parientes de gente que se mantiene en detención, virtualmente, incomunicados
indefinidamente, sin cargos o juicios. Es común que los parientes de numerosos
detenidos en la Bahía de Guantánamo, se refieran a sus seres queridos como si
hubieran desaparecido.
COMISIONES MILITARES
La cuarta categoría de impunidad en relación a Guantánamo comprende los
continuos esfuerzos de la administración de los Estados Unidos para traer a un
grupo seleccionado de detenidos a juicio ante una Comisión Militar. Estos
cuerpos carecen de independencia del Ejecutivo. Para obtener convicciones y
menores niveles de evidencia, ellos pueden admitir testimonios ocultos o
coercitivos. Sus veredictos no pueden ser apelados ante ninguna Corte.
Amnistía Internacional tuvo un observador en las recientes audiencias pre
judiciales para los primeros cuatro detenidos que se preparan para un juicio
ante la Comisión. Sus observaciones confirmaron los peores temores de la
organización, de que este es un sistema que no permite tener un juicio justo. La
ignorancia sobre la ley del Tribunal de la Comisión y la disparidad de recursos
destinados a las partes, acusación y defensa en un proceso controlado por el
Ejecutivo, eran particularmente obvios. Tanta era la poca calidad de los niveles
de interpretación que, en varias ocasiones, la defensa tuvo que pedir que se
detengan las actuaciones porque la interpretación no era buena. La Comisión
rechazó el intento de la defensa de traer seis expertos para explicar diversos
aspectos de ley internacional y la ley militar. La acusación afirmó que la única
ley que obedece el Tribunal es la "Ley de la Comisión", un conjunto de reglas y
normas creadas en el D epartamento de Defensa de los Estados Unidos. Es
impresionante que esa gente pueda afrontar tales juicios que, claramente, se
procesan sin el conocimiento de normas internacionales básicas.
Las actuaciones de la Comisión se suspendieron en noviembre del 2004, después de
que un juez federal concluyó que, quienes fueron capturados en Afganistán,
debían ser considerados prisioneros de guerra, lo que terminaba su juicio ante
la Comisión Militar. Aún cuando no fueren considerados como prisioneros de
guerra por un Tribunal competente, el juez dijo que las reglas de la Comisión
que permiten el uso de evidencia secreta, violaría el debido proceso. La
administración Bush ha apelado ante una Corte Superior, argumentando que la
resolución del juez "constituye una intervención en el poder de la
administración para manejar operaciones militares". La Fiscalía General de la
Estados Unidos, refiriéndose no solamente a las resoluciones de este juez, sino
también a las de la Corte Suprema, condenó lo que caracterizó como una
"tendencia profundamente perturbadora" de "vigilancia judicial de las
determinaciones presidenciales".
Con la administración norteamericana que muestra desdén hacia sus propias
cortes, la comunidad internacional afronta la tarea de persuadirla al cambio.
Los Estados Unidos debería recordar no solamente los diversos aspectos de
ilegalidad de las detenciones en Guantánamo, sino también que este régimen
contraviene la Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que
proclama que: el respeto por la dignidad humana y el imperio de la ley es la
ruta hacia la seguridad, así como también su Estrategia Nacional para Combatir
el Terrorismo, que afirma que un mundo en que tales normas sean admitidas como
leyes, será el mejor antídoto para la diseminación del terrorismo. Esta
estrategia concluye: Es el mundo que debemos construir hoy. En cambio, los
Estados Unidos construyó un campo de prisión que ha llegado a ser un ultraje a
los derechos humanos y a la ley. La comunidad internacional debe redoblar sus
esfuerzos para llevar esta intolerable situa ción hacia el final.
GUANTÁNAMO NO EXISTE PARA LA ONU
Todas las evidencias y testimonios de los sobrevivientes del terror practicado
en las cárceles de Guantánamo por tropas estadounidenses y agentes de la CIA, en
contra de los prisioneros de guerra calificados de talibanes o simplemente como
terroristas, que han sido irrefutablemente probados por diversas organizaciones
defensoras de derechos humanos de Estados Unidos y Europa, no existen o carecen
de valor para la tristemente célebre Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en
Ginebra.
El 21 de abril de este año, al finalizar su Asamblea anual en Ginebra, la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, por amplia mayoría de votos
procedió a rechazar una propuesta presentada por el gobierno de Cuba que pedía a
Estados Unidos abrir a expertos de la ONU, la base militar de Guantánamo, donde
se hallan detenidos alrededor de 520 prisioneros, según cálculos conservadores.
Quizá nunca se sepa el número total de presos que alberga esa base, y tal vez
nunca se sepa cuántos de esos prisioneros han sido asesinados o muertos por
prácticas de tortura.
El proyecto cubano pedía que la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, exija al
gobierno de Estados Unidos, autorizar a los relatores especiales y expertos de
las Naciones Unidas en detenciones arbitrarias, ilegales, torturas, tratos
crueles, inhumanos y degradantes, visitar esos centros carcelarios para
comprobar la infinidad de denuncias en poder el Organismo Internacional.
La decisión de la CDHG, causó estupor en el mundo entero. Esa Comisión fue
acusada de selectividad y politización de sus resoluciones, inclusive por parte
de Louise Arbour, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la misma ONU.
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos lamentó que la politización de la
Comisión se haya convertido en una excusa, para que algunas naciones - entre
ellas Estados Unidos - justifiquen determinadas acciones violatorias de los
derechos humanos. Textualmente, Louise Arbour, dijo al referirse a esa Comisión
que es: “prisionera de los métodos que los países usan para el escrutinio.”
La vocera de la Human Rigths Watch, organización defensora de los derechos
humanos con sede en Estados Unidos acusó a Estados Unidos y la Unión Europea de
haber ignorado la situación de los derechos humanos en otras naciones, incluido
Estados Unidos.
CONCLUSIONES:
1.- Estados Unidos administrado por Bush y sus halcones no tiene autoridad, ni
calidad moral para pretender juzgar a otros países libres y soberanos sobre la
situación de los derechos humanos. La doble moral que usa la administración Bush
para referirse a los derechos humanos, la democracia y libertad debe ser
condenada por todos los pueblos libres del mundo.
2.- Estados Unidos en su papel de potencia unipolar y gendarme universal es el
violador número uno de los derechos humanos en todo el mundo.
3.- Estados Unidos, en su obsesión imperial, no es el paradigma de la
democracia, del respeto a las libertades civiles y derechos humanos.
4.- El imperio guerrerista y contumaz agresor, no puede erigirse en modelo de
democracia y menos aún tratar de imponerla en todos los países, porque ha
demostrado poseer una democracia falsa y un falso respeto a los derechos
humanos.
5.- El emperador Bush II, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, la
Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el vicepresidente Cheney, Abrams,
Negroponte, los directores de la CIA y responsables de los servicios de
inteligencia, los comandantes de las fuerzas armadas invasoras, han acumulado
suficientes méritos como para ser juzgados ante la Corte Penal Internacional por
crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio, torturas, tratos
crueles, inhumanos y degradantes perpetrados contra sus “prisioneros de guerra”
y los países invadidos militarmente.
6.- Solo un movimiento internacional promovido y patrocinado por todos los
pueblos libres y democráticos, por las organizaciones nacionales, regionales y
mundiales comprometidas con la defensa de los derechos humanos y libertades
públicas, podrá encausar a los dirigentes del imperio, ante la Corte Penal
Internacional, para que sean sometidos a un juicio justo e imparcial.
7.- Estados Unidos en primer lugar, los países desarrollados y considerados
potencias, los gobiernos de los países y Estados del Tercer Mundo, deben
comprender que las guerras, la crueldad, injusticias e ilegalidades son causa y
motivo de la persistente violación de los derechos humanos.
8.- Es indispensable que los pueblos del mundo, y en especial los de nuestra
América Latina, estén alertas y vigilantes acerca del proyecto de formación de
una superagencia secreta de servicios de inteligencia adscrita al Pentágono
(Ministerio de Guerra imperial). Sería más poderosa que la tétrica CIA y sus
operaciones clandestinas producirían mayor terror y muerte en todo el mundo.
(Washington Post. 25-01-05)
9.- El terror de las guerras imperiales que siembran muerte y destrucción, las
estrategias y geopolíticas imperiales, así como las tesis de Bush y sus halcones
que amenazan a las humanidad entera con su desaparición, deben ser detenidos
ahora en defensa del irrenunciable derecho a la paz. Si no se actúa ahora,
mañana puede ser tarde.
REFERENCIAS
(1) Amnistía Internacional entregó una versión más corta de este texto a una
audiencia sobre la Legalidad de Detenciones de los Estados Unidos en Guantánamo,
mantenida por el Consejo de Comité Europeo sobre Derechos Humanos y Asuntos
Legales en París, Francia, el 17 de diciembre de 2004.
(2) Incluso el Manual de Interrogación del Ejército de los Estados Unidos, FM
34-52 de 1992, señala que los insurgentes capturados y otro personal detenido,
cuya condición no sea clara, tales como sospechosos terroristas, están dentro de
la protección de prisioneros de guerra, hasta que su condición sea determinada
por la autoridad competente.
(3) Ver USA: Negación a la dignidad humana: tortura y responsabilidad en la
guerra del terror, Índice: AMR 51/145/2004, Octubre 2004,
http://web.amnesty.org/biblioteca/Indice/ENGAMR511452004.
(4) Nuevos detalles muestran métodos más duros en Guantánamo. New York Times, 1
de enero del 2005.
(5) Fact Sheet. La condición de los detenidos en Guantánamo. La Casa Blanca, 7
de febrero del 2002.
(6) Reunión ICRC, 2 de Febrero del 2004. http://www.washingtonpost.c/wp-srv/la
nación/documenta/GitmoMemo02-02 -04.pdf
(7) Detenido marroquí en Guantánamo liberado cuenta a diario Islámico sobre su
penosa experiencia. BBC, 30 de diciembre del 2004.
(8) New York Times
(9) General George Fay. Testimonio ante el Comité de Servicios Militares del
Senado, 9 de septiembre de 2004.
(10) Ver página 94 de negación a la dignidad Humana: Tortura y responsabilidad
en la guerra del terror’.
(11) Cuando los doctores van a la guerra. Por M. Gregg Bloche y Jonathan H.
Marks. El Nuevo Diario Médico de Inglaterra, Volumen 352:3-6, 6 de Enero del
2005, Número 1.
(12) Southcom investiga declaraciones de abuso en Guantánamo. Noticias del
Comando Sur de los Estados Unidos, 5 de enero de 2004.
(13) Ver página 101-102 de Negación a la dignidad Humana: Tortura y
responsabilidad en la guerra del terror’.
(14) Habib vs. Bush. El memorando solicitando el apoyo para la aplicación de su
requerimiento. Acción Civil No. O2-CV-1130 (CKK), en la Corte Distrital de los
Estados Unidos, para Columbia.
(15) Ver página 186 de negación a la dignidad Humana: Tortura y responsabilidad
en la guerra del terror.
Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra
Agrupa a intelectuales y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y
se formó en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión
estadounidense e inglesa a Iraq. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad,
Soberanía y Paz contra la Guerra, serán muy valiosos sus comentarios y opiniones
sobre este documento.
Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com
Altercom
El Ortiba
LA YAPA: EL HUMOR DE TINELLI, POR SUSANA VIAU
Crónica TV suele emitir, con el agregado de la imagen, el programa que Marcelo Tinelli conduce por Radio del Plata. La semana pasada, los invitados fueron Miguel Angel Rodríguez y el Puma Goity, protagonistas de la tira Los Roldán, un producto de la factoría Ideas del Sur.
La entrevista no es un género que a Tinelli se le dé del todo bien. Esta vez, no obstante, cumplió con el objetivo supremo de mostrar el alma de los entrevistados. Y sin que Tinelli se lo propusiera, el juego, el peligroso juego de abrir la boca, iba a revelar, por añadidura, la verdadera naturaleza del entrevistador.
Todo empezó con la historia del trabajo que Goity consiguió mientras hacía el servicio militar. Se lo había propuesto un amigo del barrio, contó, hijo del dueño de una funeraria. Por entonces, él era un joven veinteañero y hermoso. La afirmación del interesado arrancó risotadas a Tinelli. El salario, agregó el Puma, era un auténtico chollo, algo así como dos mil pesos actuales por el turno de la noche. Es que la funeraria funcionaba bien porque trabajaba con los "NN" y la municipalidad pagaba esos servicios de maravillas, añoró Goity. A Tinelli, que no dejaba de carcajearse, la mención de los "NN" no lo sobresaltó. El "Ningún Nombre" no le sonaba a nada, no le daba ni frío ni calor. Ni siquiera se interesó por saber a qué épocas hacía alusión Goity, a qué filas había sido convocado el entonces servidor de la Patria. En cambio, una, con la cabeza
que los años han ido llenando de suspicacias, educando en la desconfianza, haciendo recelar de fórmulas que dejaron de ser inofensivas, no pudo menos que sobresaltarse y calcular: sí, Goity debió haber hecho la colimba en esos tiempos terribles. La conjetura estuvo de más porque Goity lo aclaró al pasar, como si nada. Y como si nada lo escuchó Tinelli. El soldado Goity había pasado el año 1979 destinado en el regimiento de La Tablada.
El cruce de esas dos coordenadas -NN y últimos tramos de los '70- produce escalofríos, aunque los muertos anónimos no hayan sido hombres sin familia. Pero Tinelli estaba muy ocupado en reír.
Una madrugada, prosiguió Goity, lo enviaron a retirar un finado. Era en un circo. Lo recibieron, envueltos en llanto, los enanos. El enterrador se sintió metido en un espectáculo infernal, alucinante. "Debían ser tres o cuatro, pero a mí me parecieron miles. Nunca había visto algo así. Sollozaban y gritaban: '¡Qué tragedia! ¡Pobre Pinturita!'. En la puerta -continuó el actor- había una elefanta que también lloraba." De acuerdo con el relato de Goity, y para hacerla corta, "Pinturita" estaba ensayando su número con la elefanta que, de pronto, tiró una patada descomunal. La pelota, arrojada con furia contra el pecho del adiestrador, rompió el esternón de "Pinturita", el enano en jefe. Tinelli se desternilló. Rodríguez, que parecía conocer la anécdota, miró divertido a su compañero de tira y le pidió detalles. Goity, envalentonado por el éxito del cuento y transformado ya en un gracioso profesional, enhebró sus recuerdos. Rememoró cuando, después, trasladaron el cuerpo de "Pinturita" hasta la funeraria. Como no había cajones a la medida, resolvieron colocarlo en uno para "angelitos". No era una tarea simple puesto que "Pinturita", de niño, tenía sólo la estatura; el rigor mortis complicaba las cosas aún más.
Entonces, continuó Goity, su amigo, el hijo del dueño, decidido a hacer entrar sí o sí a "Pinturita" en su último habitáculo, comenzó a darle puñetazos al cadáver. Golpeó y golpeó: "Le rompió las piernas. Lo quebró todo", sintetizó, pero el cuerpo del enano acabó amoldándose al ataúd. A esa altura, Tinelli celebraba a los alaridos las extrañas aventuras de su empleado. Luego se recompuso y con la mano se limpió las lágrimas. Fue un gesto inútil porque volvieron a brotar en el momento en que Goity -tal vez dando rienda suelta a la pura imaginación- le explicó que se había visto obligado a alzar a los padres de "Pinturita" para que pudieran asomarse al féretro y despedirse de su hijo.
El cerebro de Videomatch se dobló de risa sobre la mesa del estudio. Ahora quedaba claro que la indiferencia de Tinelli ante menciones que harían dar un respingo a cualquier periodista no era el resultado de un déficit generacional, un borrón, un hiato en una pequeña porción de su cerebro. Es una forma de ser, una manera absoluta de ver la vida. Porque, ¿dónde está el chiste en el asunto del circo, la funeraria, los ritos y
los desconsuelos? No en la elefanta, no en la muerte sorpresiva del domador. La sustancia inefable, la que llena de colores carnavalescos la despreciable descripción del crujir de huesos, lo que hace delirar a Tinelli y su troupe es el enanismo de "Pinturita". Las minusvalías, las diferencias, las minorías (el prejuicio, el pensamiento vulgar al fin de cuentas), son el material que el productor utiliza como viga maestra de su curioso sentido del humor. En cambio, cuando Tinelli se pone serio lo desvelan dos temas excluyentes: la seguridad y los piqueteros. A los chorizos y a los que usan pasamontañas y palos para cerrarnos el camino a casa habría que ponerlos en caja, aunque para eso, desgraciadamente, haya que romperlos todos, como a "Pinturita".
Pagina|12 (2005)
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