EL ENTORNO
La trama íntima del aparato duhaldista y
sus punteros
(TEXTO COMPLETO)
Daniel Otero
Capítulo
Seis.
Intendencias: El botín de los punteros
- Yo acepto lo que el gobernador decida.
Si él me lo pide, estoy dispuesto hasta barrer las calles.
Senador Horacio Román |1|
Cuando entrés a una carpeta donde vayas convidado/
desconfiá de las barajas y los puntos al jugar/
Un mango tiene más fuerza que un caballo desbocado/
y en la timba hasta tu viejo te va a tirar a matar.
Consejos Reos, Celedonio Flores
La corrupción no es un problema de personas inmorales,
sino de sistemas ineficientes e inmorales. En el sector privado
o público, en un lugar donde una persona tiene un poder monopólico,
con discrecionalidad y sin transparencia sobre lo que hace,
habrá corrupción. Sea China, California o Argentina.
Robert Klitgaard |2|
El asado |3|
El que pinta paredes es un pequeño eslabón. Otro eslabón son los proveedores:
mer-ca, alcohol, choripanes o lo que sea. Y proveen cuando pueden y cuando no
pueden, chorean.
- ¿Cómo se organiza un asado para el candidato?
- Vamos a suponer: se lanza una candidatura. Esa organización está llena de
abrazos. Hay treinta o cuarenta punteros organizando y todos traen ideas. De
todas esas ideas no se deshecha ni una. Ni una. Las ideas se anotan. Aunque
ideas sobran, porque como todos quieren llegar, todos traen ideas.
Nadie quiere laburar, entonces tienen que llevar ideas.
- ¿Es la forma de competir entre ellos?
- Exacto. Ideas y datos.
- ¿De qué tipo?
- Datos:
- Yo tengo un panadero que deja enfriar las canastas en un patio. Y ese patio
tiene un alambrado fácil,lo cortamos y tenemos una canasta gratis. Le cagamos la
canasta y sabés lo que hacemos..., zafamos el pan para los choripanes...
¿Me explico? Ya tienen, supuestamente, una canasta de pan para los choripanes.
Entonces, qué pasa, la plata para ese pan estaba. Con esa plata que se van a
ahorrar van a comprar más vino, o en una de esas aparece otro con la idea del
vino y van a hacer un camión:
- Hay un hijo de puta que deja el camión estacionado con los cartones en la 14 y
Bel-grano, todos los días. Y se mama. Le ponemos una puta y nos piramos con el
ca-mión...
Lo que ellos no saben es que lo único que están haciendo con esas ideas es
achicar el presupuesto para el asado.
El capanga ya tenía la plata para el vino, el pan y el asado. Ya se la habían
dado. Co-sa que él no va a gasta un peso hasta último momento.
Otra que puede pasar es que el capanga diga:
_Lleváte mi camioneta para traer el pan. Te la presto.
Y qué pasa: sale el cabeza de gato, ese que quiere estar adelante de todo,
quiere salir en la foto, quiere aparecer:
- Yo manejo, yo manejo, dice.
Y va, maneja y pone y estaciona y ya le sacaron la canasta al panadero. Y el
panadero salió y preguntó:
_ ¿Quien anda ahí?
Y le pusieron un tiro y lo mataron... ¿Cuál es? Listo, se acabó la canción.
Nadie puede saber cómo termino el asunto de la canasta de pan. Nadie. Y seguro
que el que pegó el tiro es el que nunca hizo nada, inexperto de acá a Pacheco.
Inexperto y falto de pelotas.
El problema radica en que hay que cubrir a ese muerto. Pero como te hablo de ese
muerto te hablo de millones de cubiertas.
El que organiza el asado de ninguna manera puede permitir que se diga que ese
cho-ripan vino de ahí, con un muerto.
El capanga le va a dar aire. Lo va a poner por arriba de los otros, para tenerlo
tranqui-lo:
_ Andáte a Uruguay.
_ ¿Eh?, ¿porqué?
_ Boludo..., laburaste quince días. Tomáte unas vacaciones. Borráte y lleváte a
la fa-milia, le dice el jefe.
En quince o veinte días no hay más ruido. Después todos saben quien pegó el
tiro, pero quién se va a animar a decirlo. Nadie.
Las ramificaciones de la pala, el fumo y el chupi es igual. Es el mismo modus
operan-di. No hay otra forma de conseguir nada para el Partido.
Todo es promesa y afano. Pero no afano de afano, afano gil.
Notas:
1. El Diario, de Morón. 29-12-94. Volver
2. Robert Klitgaard, sudafricano, fue profesor de Economía en la Universidad de
Yale y de Política Pública en la Escuela John Kennedy de la Universidad de
Harvard. Escribió varios libros sobre el tema, entre ellos, "Tropical Gangsters"
y "Controlando la corrup-ción". Volver
3. Testimonio de un malandra del Conurbano bonaerense. Entrevista del autor.
Volver
Los reciclables
- Ser puntero es un empleo más. Es otra fuente de trabajo.
El hombre es un investigador social, particularmente especializado en zonas del
co-nurbano bonaerense. Esta estructura -agregó- no es eficiente para la
administración pública. Cuando el objetivo deja de ser construir obras para
convertirse en una forma de enganchar punteros, se hace ineficiente. ¿Hasta
cuándo le va a servir a Duhalde? En algún momento va a tener que mostrar cosas
concretas.
Lo mismo pasa en el área social. Toma tal dinámica la corruptela que el propio
Duhal-de y Chiche tuvieron que salir a apretar a sus propios punteros:
- No sean hijos de puta. No manejen a la gente con la comida para llevarla a los
actos.
Esto es parte de una cultura que se fue instrumentando en estos años, y esto no
les va a servir eternamente. Produce un gran rechazo en la sociedad. Si bien es
una forma de contención para muchos sectores sin otros recursos, para gran parte
de la sociedad esto es repudiable |4|.
El caso de Julio El Loco Carpinetti no es habitual. Es uno de los pocos ex
intendentes -además fue presidente del Ente del Conurbano- que ha quedado a la
deriva:
- Sacó los dedos del plato, y se los cortaron...
El gobernador lo echó del gabinete por hablar de más. Quien maneja dos millones
de dólares diarios debe destacarse por un atributo irremplazable: la reserva. El
hombre -en 1993- reveló públicamente intimidades de su relación con Graciela
Giannettasio -ex funcionaria de varias comunas, entre ellas, secretaria de
Gobierno de Florencio Vare-la, el distrito del Loco-, senadora y posteriormente
directora de Educación y Cultura bonaerense.
Desde el momento de su alejamiento del staff duhaldista, Carpinetti no pudo
hacer pie en ninguna estructura política: estuvo cerca de Octavio Bordón,
negoció su incorpora-ción con un sector del Frente Grande bonaerense,le organizó
actos a Ramón Palito Ortega en el conurbano, ronroneó cerca de la Lipebo del
Pelado Mércuri. Y no dejó de hablar:
A las 17 en punto, hora convenida para la entrevista, estacionó su sidecar sobre
la vereda de la Av. San Martín, en Florencio Varela. El calor era insoportable.
Vestía una camisa blanca de mangas cortas y un pantalón oscuro. Los lentes le
daban un toque de intelectualidad. En su juventud estudió teatro e, incluso, se
dice que protagonizó alguna obra menor.
Con una apariencia de hombre sencillo se traslucía su inclinación por los gustos
caros. Traía en una de sus manos un maletín, del cual no se separó en ningún
momento. Acababa de aparecer El Otro. Hernán López Echague le dedicó a este
hombre de edad indefinible un capítulo por su paso en el Ente del conurbano
bonaerense:
- ¿Qué hay de cierto sobre la visita a su despacho del senador Reynaldo Pierri
-hermano de Alberto- y el pedido del 8 por ciento para aprobar la contratación
de obras del Ente sin mucho papeleo?
- Es falso y disparatado. Esto se lo dije, incluso, a Octavio Bordón. Durante la
campa-ña electoral del 95 él habló sobre el Fondo del Conurbano. Se equivocó y
se le tira todo el mundo encima. Me viene a ver a mí a ver qué podía decir para
arreglar la si-tuación. Y yo le dije que si estaba todo como yo lo había dejado
no iba a encontrar nada raro...
- Pero hubo ciertas empresas que fueron particularmente beneficiadas...
- Ahh, pero eso sucedió después que yo me fui...
- ... y hay también ciertos distritos que fueron particularmente beneficiados...
- ... eso es una verdad a medias... Respecto a la empresas yo quería discutir el
precio y la calidad del servicio. En nuestras reuniones del Ente plantié que
quería una audito-ría de resultados y no una auditoría de forma.
- Bastante tentador, ¿no le parece?
- Si, pero el Estado ha creado sistemas de control y más control que está
demostrado que no sirven. En una licitación pública se contrata cualquier cosa a
cualquier precio. Por eso yo propuse un mecanismo distinto de auditoría. La
llamo de resultado, porque es de precios y de calidad.
- Sigo sin entender porqué es una verdad a medias que se haya beneficiado
particu-larmente a ciertas empresas y distritos.
- Yo hablé con la Cámara Argentina de la Construcción y les dije: quiero
empresas que vengan a trabajar. No quiero empresas que vengan a pleitear. Le
vamos a dejar ganar poco, van a cobrar sin problemas, y no queremos discusión ni
que después vengan con mayores costos o esas cosas.
Con nuestros equipos técnicos sacábamos los costos. Le permitíamos ganar un 7
por ciento, ese era el margen de ganancia.
Lo que puedo decir es esto: en la provincia de Buenos Aires el costo del
hormigón de 18 centímetros para pavimento se estaba pagando 60 dólares el metro
cuadrado. No-sotros lo bajamos a 42.
Yo contraté a la empresa De Armas, por ejemplo, para proveer concreto asfáltico
para bacheo. Esto es muy concreto: la empresa De Armas le cobraba al Ente por
cada to-nelada de concreto colocada 108 dólares, y a Vialidad Provincial se la
cobraba 220. La misma empresa. A Vialidad Provincial era mediante una licitación
pública y a nosotros mediante una cuasi contratación directa.
Un mensaje:
Día D. Domingo, 21 hs.. América 2. Marzo, 1996. Adolfo Castello se acerca en
cámara a Jorge Lanata -conductor del ciclo-, y lee mensajes de los televidentes.
Entre las feli-citaciones aparece una sugerencia:
- ¿Porqué no investigan la relación del hermano del intendente de Florencio
Varela con la droga?
El mensaje hacía referencia a una supuesta detención policial, en la localidad
de Ave-llaneda, de uno de los hermanos del jefe comunal, con el baúl de su coche
lleno de cocaína.
Consultado por la prensa local al día siguiente del programa, Julio Pereyra
-intendente de Florencio Varela- sólo atinó a anunciar:
- El próximo domingo Jorge Lanata se va a arrepentir de lo que dijo.
El tema nunca más volvió a ser tratado públicamente. Pero El Loco, una vez más,
habló:
- Mi hijo de 16 años me marcó cinco lugares donde se vende droga. Me comuniqué
personalmente con la Jefatura de la Policía bonaerense y, a través de un
colaborador, le hice saber al comisario Pedro Klodzick que yo había visto a un
funcionario policial de un lugar donde tengo la absoluta certeza que se vende
droga. Es más, el dueño del local me dijo:
- Me vinieron a cobrar la mensualidad.
Me ofrecí como testigo. Esto no me lo contaron, lo vi yo.
Yo le voy a confesar algo, y me estoy bandeando: un secretario del gabinete
municipal me confirmó que la detención se había producido y que el hermano
involucrado era Hugo Pereyra, secretario de Obras Públicas del municipio.
El presidente del Concejo Deliberante, en una reunión con concejales del
Frepaso, el Modín y la UCR, también confirmó la existencia de estos hechos. A
una concejal justi-cialista se lo confirmó el presidente del Bloque. Yo creo es
suficiente como para inves-tigar.
Cualquiera sabe donde están los kioskos donde se vende droga. Pero la policía no
los encuentra.
- Esta facilidad cotidiana para comprar droga, ¿es posible sin una cobertura del
poder?
- No, no creo que sea posible. Absoluptamente imposible. Estoy seguro |5|.
El dedo:
La misma mano que utilizó el pulgar para bajarlo de una candidatura a
intendente, posó el índice sobre su figura para incluirlo en una lista sábana de
senadores provin-ciales.
El contador Aníbal Fernández llegó en diciembre de 1991 a la municipalidad de
Quil-mes con promesas de alto vuelo poético:
- La justicia estará omnipresente en cada acción de gobierno. (..) Vamos a poner
las bases de un municipio austero y eficaz, que sirva de marco para un distrito
dedicado a la producción y el trabajo. (..) Y se detectará a toda persona que
haga negocios con los dineros públicos.
Cuatro años después se retiró por la puerta de atrás del edificio municipal.
Lo dejó con una deuda de 11 millones de dólares, un déficit de 1.400.000, un
incre-mento en los tributos del 40 por ciento, y apenas 200 mil dólares en la
cuenta banca-ria, según el balance que hizo su sucesor -justicialista como él-.
Pero Aníbal también cargó con una deuda moral:
- No puedo demostrar a la gente que las denuncias judiciales son falsas,
reconoció públicamente al explicar el tipo de impedimento que lo frustró de un
nuevo período en la intendencia.
Nunca se sabrá si los fueros que le otorgó su banca fueron la razón de su
libertad am-bulatoria. Pero esas denuncias que no pudo desmentir lo pusieron en
fuga de la Justi-cia. Y lo convirtieron en un impresentable.
Fernández y Carpinetti, más allá de sus diferencias futbolísticas -hincha de
Quilmes el primero y de Boca el segundo-, no tienen perfiles antagónicos. Los
iguala una trayec-toria pública sembrada de escándalos.
Sin embargo, no recibieron la misma medicina partidaria.
Aníbal llegó a la municipalidad de Quilmes -embanderado bajo el verde y rojo de
la Liga Federal- de la mano de Angel Abasto. Y Abasto llegó a su banca de
diputado na-cional de la mano del gobernador. Ambos recibieron los beneficios de
los fueros cuan-do su conducta los puso en la mira de la Justicia.
Un diputado consultado por ésta investigación le puso cifras al affaire que
involucró a Abasto cuando fue secretario administrivo de la Cámara de Senadores
de la Nación:
- De dos a tres millones de dólares. No bajó de esa cifra.
En esos días -1991- el presidente de la Cámara alta era el vicepresidente de la
Na-ción, Eduardo Duhalde. Abasto uno de sus operadores. Y el affaire casi una
vulgari-dad: se montó una red de venta de pasajes truchos desde el Senado.
- Tomó tal envergadura que desde Bariloche directamente consultaban las agencias
de turismo. Derivó en un sumario administrativo que nunca supe en qué terminó. Y
en pleno proceso el tipo apareció en la lista de diputados. Para los que
conocíamos el tema realmente nos llamó la atención...
Pueblo chico:
Abasto como máximo referente local de la Liga Federal y Fernández como
intendente convirtieron a Quilmes en un infierno de denuncias.
Hubo escenas del más puro grotesco:
En octubre de 1994 la bonaerense allanó Estadio Chico. El local fue en sus días
de gloria uno de los escenarios que tuvo el rock nacional en el sur del
conurbano. En los noventa cayó en la agonía. Hubo un pase de manos. Y hubo
también un cambió de rubro.
En el procedimiento, la ley secuestró medio kilo de cocaína de mediana pureza,
una balanza de precisión y elementos para el fraccionamiento. La mercadería
estaba orde-nada en pequeñas bolsas plásticas. Tenían una etiqueta que indicaba
el destinatario: bares y colegios secundarios de la zona.
Lo incautado -estimaron los investigadores- fue nada más que la diaria.
La sustancia y la balanza fueron encontradas entre miles de boletas -de la
reforma constitucional de la provincia-, por el Si, sobrantes de la consulta
popular que se había realizado el 2 de octubre de ese año. Estadio Chico llevaba
tres años como local de la Liga Federal.
Una apretada síntesis de los escándalos que estallaron durante la gestión de
Fernán-dez daría el siguiente resultado: alquiló por 36 meses las instalaciones
de una vieja clinica para destinarlas a los Tribunales a un precio similar al de
su compra -$ 792.000-; impulsó y obtuvo el nombramiento como juez del último
intendente de Quil-mes durante la dictadura militar; contrató los servicios de
una empresa que entregaba comida con materia fecal a los empleados del área de
salud del municipio. Cuando se descubrió el condimento de las viandas no
suspendió el contrato; pagó 720 mil dólares anuales en la telefonía celular del
municipio, el doble de lo destinado a Acción Social y la mitad de presupuesto de
Salud; a uno de los directores técnicos del club Quilmes, incluso, le cedió un
Movicón -411 0821- de la intendencia; citó a cien mil contribuyen-tes -entre
ellos jubilados, exentos, entidades de bien público e incluso vecinos con las
cuentas al día-, para que demuestren que no mantenían deudas con la comuna;
priva-tizó de modo ilegal la cobranza de deudas municipales. Los estudios
beneficiados ini-ciaron 12 mil juicios de apremio y en muchos casos los
honorarios superaban la deu-da. Etcétera.
De ese raíd -cuando un funcionario judicial tocó a su puerta- Aníbal pasó a la
clandes-tinidad.
Pidió garantías desde su quinta en Florencio Varela, donde pasó el breve exilio
inter-no. Y se entregó a la Justicia:
- Vengo para dar la cara -aseguró en su reaparición pública-. No estoy
arrepentido porque lo que llevamos adelante fue una propuesta honesta de
trabajo. Puede haber habido algún error administrativo, como sucede en las
mejores familias.
Las garantías solicitadas tuvieron formato de banca legislativa. Para incluirlo
en la lista de candidatos en las elecciones de 1995 el gobernador debió
rediseñar la ingeniería de repartos. Se bajó a la candidata femenina
-casualmente era la secretaria de Abas-to- que ocupaba el quinto puesto, y se la
incluyó en la lista de diputados provinciales. Pero de representar a los
ciudadanos de Quilmes -donde vivía- en el Senado, la mujer pasó a ocuparse de la
represenatividad como diputada de los vecinos de Chacabuco, donde nació y un día
se marchó para no volver.
Tras las elecciones, el primer uso que hizo Aníbal de sus fueros como senador
electo, fue negarse a declarar ante el juez Ariel Gonzáles Elicabe, en el
proceso que se le inició por transferir sin licitación la Dirección de Servicios
Sanitarios a Aguas Argenti-nas.
No recibieron la misma medicina partidaria.
Carpinetti fue expulsado sin miramientos. Aníbal encontró cobijo parlamentario
e, in-cluso, escaló luego hasta una subsecretaría de Gabinete.
El secreto estuvo en la reserva. Y en la lealtad.
El efectivo:
El total de los presupuestos municipales llega a los tres mil millones de
dólares. La recaudación propia es de dos mil millones. Y mil millones de
transferencia de la Pro-vincia -que sale del Presupuesto provincial de 8.700
millones de pesos-. Esto se des-prende de la Ley de Coparticipación -Nº 10.559-
que establece que un 14% de la re-caudación tiene que ir a los municipios.
Después hay otras transferencias provenientes del juego -lotería, bingo y
casinos-, y después vienen los planes sociales -de Nación a Provincia-, y hay
también unos 100 millones de pesos derivados del Impuesto a los Ingresos Brutos
y del Inmobiliario Rural y Urbano, manejados por lo municipios que los
administran y por los que la provincia les da una comisión. Todo esto suma otros
mil millones de pesos.
El criterio de reparto tiene ejemplos repetidos de clientelismo:
- En Florencio Varela, cuando Carpinetti estuvo al frente del Ente, el
presupuesto saltó de 40 a 80 millones de dólares. En Ramallo -distrito del
vicegobernador Rafael Romá-, que tiene un presupuesto cercano a los 9 millones,
pasó en un año a 12 millones, por un subsidio del Senado Provincial. En
realidad, no hay un manejo muy criterioso |6|.
Hay más recursos en la provincia: el Fondo del Conurbano, que son 600 millones
de pesos, de distribución totalmente discrecional, y después los fondos sociales
-alrededor de 590 millones de dólares-. El más importante es el Plan Vida que
maneja el Consejo de la Familia: 180 millones al año.
La discrecionalidad en el gasto también abunda en ejemplos: la recolección de
resi-duos es el más claro de todos:
El gasto promedio para la recolección de residuos es el 13% del presupuesto
total de los distritos del Conurbano. El gasto en Salud oscila en el 15%. Sin
embargo, hay mu-nicipios que destinan a la recolección el 6%, mientras que en
otros alcanza el 25%.
Lomas de Zamora, por ejemplo, destina el 19%. La relación de la empresa
beneficiaria -Alvarez y Patiño- con el Ejecutivo fue observada de modo
permanente, desde 1984. La oposición halló en las rendiciones de cuentas desde
sobreprecios y facturaciones dobles, hasta adulteraciones en las patentes de sus
camiones |7|.
Todos ellos, antes de vivir de la política, tuvieron actividades privadas:
fueron aboga-dos, carniceros, médicos, peones de Entel, contadores, locutores,
productores de TV, guardaespaldas, escribanos, futbolistas, martilleros o
boxeadores.
A todos ellos los une la pasión por la gestión pública. Después de tomar
posesión de un despacho oficial nunca más volvieron a su actividad privada.
Cambiaron de roles. Bajaron el perfil y luego retomaron el protagonismo.
Perdieron terrenos que, de la no-che a la mañana, recuperaron por arte de
operaciones reservadas.
Algo hay en los sillones públicos que atrae a los punteros. Jamás dejan uno
vacío:
Baldomero Alvarez de Oliveira, antes de ser intendente de Avellaneda por dos
perío-dos, fue diputado provincial. Federico Scarabino también calentó una banca
en la le-gislatura provincial, hasta que llegó a la intendencia de Quilmes. Su
antecesor en el cargo, Aníbal Fernández, empezó su carrera como secretario
legislativo del Senado provincial, pasó cuatro años en la intendencia, luego
volvió al senado, dueño de una banca, y de allí lo llevó el gobernador a la
subsecretaría de Gobierno bonaerense.
En Berazategui, Carlos Infanzón heredó la intendencia como primer concejal. El
sillón se lo dejó Juan José Mussi, quien de allí pasó a la cartera provincial de
Salud. Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela -también por dos períodos-,
recibió el mando como primer concejal dejado por Julio Carpinetti, al hacerse
cargo del Ente del Conur-bano. El senador nacional Julio Villaverde empezó sus
pasos como jefe comunal de Altte. Brown.
En Lanús, Manuel Quindimil, adquirió la categoría de institución, lo cual no
dejó de significarle un impedimento para justificar sus errores de gestión.
Desde 1973 -excepto durante la dictadura militar- es elegido intendente. Esta
situación le impidió responsa-bilizar por el estado de la comuna a su
antecesor.Héctor Cozzi, el hombre que encon-tró Alberto Pierri para cubrir el
formalismo de la intendencia en La Matanza, hizo su preparación como concejal.
Alberto Descalzo, el intendente del flamante distrito de Ituzaingo
-desprendimiento de Morón- fue uno de los concejales que votó -en 1989- la
primer destitución de Juan Carlos Rousselot. El locutor, tal vez por su falta de
expe-riencia política, se convirtió en el jefe comunal con más procesos
judiciales en su co-ntra: 25
El primer intendente de San Miguel -hoy detenido en Devoto- fue José De Luca, ex
secretario de gobierno durante la gestión de Luis Ortega en Gral. Sarmiento.
Tras la división del distrito, Rubén Glaría -ex secretario de Deportes
bonaerense-, fue elegido por el gobernador para conducir José C. Paz. De un
distrito vecino partió un día Carlos Brown, ex intendente de San Martín, para
convertirse primero en ministro de la Pro-ducción y, posteriormente, en
secretario de Seguridad de la provincia.
El ex concejal y diputado, Bruno Tavano, heredó la intendencia de Lomas de
Zamora de Hugo Toledo, quien fue a la provincia para ocupar el ministerio de
Obras Públicas. Toledo, a su vez, había heredado la intendencia de quien se
inició como concejal, Eduardo Duhalde, y que dejó el cargo de jefe comunal para
convertirse en diputado nacional, vicepresidente de la Nación y, a la fecha,
gobernador de la provincia de Bue-nos Aires.
Ninguno de ellos conoció la angustia del desocupado. Siempre apareció un hueco
pa-ra que sus dedos queden dentro del plato. Sirven para todo. Los punteros
están hechos de una materia prima que reclama la época: son reciclables.
Notas:
4. Javier Goldín, investigador del PRIES -Programa Regional de Investigaciones y
Es-tudios Sociales- y del IBAP -Instituto Bonaerense de Análisis y Proyectos.
Entrevista del autor.. Volver
5. Esta investigación verificó la versión con las fuentes citadas por Julio
Carpinetti. Un integrante del Concejo Deliberante de Florencio Varela confirmó
los términos y conte-nidos de las reuniones relatas por Carpinetti. Cuando se le
solicitó grabar la entrevista, la misma fuente negó sus propias afirmaciones.
Volver
6. Idem 1. Volver
7. Las rendiciones de cuentas de la municipalidad de Lomas de Zamora se analizan
en profunidad más adelante.La información sobre el servicio de recolección de
residuos fue aportada por Javier Goldín. Entre otros datos, se añadieron:Hay
municipios con servicio municipal de recolección y gastan el 6%, como Berisso
-municipal- y Ensena-da -mixto--. El municipio de Tigre -privado- gasta el 25%.
El monto total en el Conur-baono bonaerense es de 231 millones de pesos. Volver
Perfiles ejemplares
Rousselot, el locutor:
Por Dios, la Patria y los Santos Evangelios. El 10 de diciembre de 1987 se le
tomó el juramento de forma. A su lado estaban dos claras definiciones del
comportamiento humano: a su izquierda Mario Caserta, y a su derecha Alberto
Samid.
Juan Carlos Rousselot, un locutor de las primeras generaciones de la televisión
argen-tina, con un largo camino recorrido con un pie en el Justicialismo y el
otro en la Marina, y con su sonrisa perenne dijo: Si, juro.
Era el nuevo intendente de Morón. Su sonrisa, ese día, estaba justificada.
Nadie imaginó en esos días la vocación que adquiriría el trío para darle
contenido a las fojas de múltiples causas judiciales. Numerosas páginas del
Código Penal son una fiel descripción de sus conductas. El viejo locutor de
Teleonce, incluso, mantiene el récord de procesos penales contra un intendente
en ejercicio: 25. Fue destítuído en tres opor-tunidades.
Pero siempre cayó parado. Su primer alejamiento del cargo -en 1989- le permitió
co-nocer las tierras paraguayas. En esa oportunidad por decreto presidencial y
con inmu-nidad diplomática.
Su vida se puede reconstruir a través de sus domicilios. Rousselot llegó a
intendente de Morón porque poseía la sonrisa más popular de los justicialistas
de El Palomar, donde recaló en los primeros años de la década de 80. Venía de
Mar del Plata. Allí tuvo el cobijo de sus amigos marineros, en plena dictadura
militar.
En la elección de sus amistades, siempre, Rousselot mantuvo una misma línea.
Si-nuosa.
De joven, en su Chaco natal, quiso y no pudo ingresar a la Escuela de Aviación
Militar. Su origen social -humilde- no le permitió pasar más de la puerta: el
riguroso examen de antecedentes a que eran sometidos los aspirantes a la Escuela
revelaba que su padre era un obrero de La Forestal |8|.
Ese rechazo lo llevó a buscar otros caminos para intimar con la gente de
uniforme.
Durante la dictadura iniciada en 1966 por el Gral. Juan Carlos Onganía accedió,
al menos, a un escritorio de las Fuerzas Armadas. En el ministerio de Marina se
ocupó de las tareas de prensa. Su sonrisa se hizo conocida en los pasillos de la
Fuerza, se ganó la confianza de los hombres de mar y, en 1972, tomó posesión de
la secretaría de prensa. Sin embargo, nunca negó su identidad de origen:
peronista y chaqueño.
Por chaqueño conocía la vida en los bordes de la frontera con el Paraguay del
dictador Alfredo Stroessner. Un mundo de cruces clandestinos, documentos falsos,
pistas ile-gales y contrabandos a destajo. Y por peronista militaba con ahínco
en el retorno del General.
La tercera y última presidencia de Perón le deparó, también, un puesto de lucha
como secretario de prensa: prestó sus servicios para José El Brujo López Rega,
ministro de Bienestar Social e ideólogo de la Triple A -Alianza Anticomunista
Argentina-: una ban-da paramilitar que sembró el terror en un anticipo de los
años y métodos que vendrían.
La dictadura de Videla lo devolvió al Chaco. La provincia había caído en manos
opera-cionales del Ejército. La guerrillas internas entre uniformados -en
especial Marina co-ntra Ejército- le hizo perder el diario El Norte, que había
adquirido con un crédito del ministerio de Bienestar Social.
Sus vínculos con los marinos lo convertían en un blanco móvil en plena selva
chaque-ña. Usó el instinto y huyó. Primero recaló en Rosario. La ciudad tenía un
puerto a ori-llas del Paraná. Pero las barcazas areneras y los lanchones
guardacostas de la Pre-fectura eran poca cosa para quien se había codeado con la
trastienda del Poder.
El puerto de Mar del Plata es de aguas profundas. Operan buques de gran calado.
En esos años la Marina amarró en su base -la segunda en importancia de la Fuerza
des-pués de la de Bahía Blanca-, al portaviones 25 de Mayo y a su dotación de
submari-nos. La ciudad, además, era la base de operaciones del ex almirante
Emilio Eduardo Massera. Y hacia allí acudió el locutor en su exilio interno.
En esa ciudad cimentó los vínculos con dos aspirantes a la presidencia de la
Nación.
Para ese objetivo los dos necesitaban del aparato justicialista. Massera vió
trunco su sueño con la apertura democrática y por la insistencia en construir su
imperio con ope-raciones criminales: secuestros, torturas, extorsiones y
asesinatos. El otro, en cambio, alcanzó su deseo.
Carlos Saúl Menem y Rousselot se conocieron en Mar del Plata. Y en esos días el
chaqueño y peronista vió nacer su propio sueño: la vicepresidencia de la Nación.
Aun-que inició el mismo camino que su máximo enemigo en la provincia, no pudo -a
dife-rencia del otro- pasar de una intendencia del conurbano.
El circulo que se formó en la ciudad era el germen de un proyecto de poder. Se
des-conocía a ciencia cierta quién lo encabezaría, quién acompañaría el trayecto
hasta el fin y quién quedaría en el camino. Pero en el grupo había voluntades
inquebrantables.
Algunos nombres:
Carlos Cañón, Mario Caserta, Carlos "Za Za" Martínez, Jorge Antonio, Julio César
Aráoz, José y Manuel Samid, Luis Santos Casale. Unos llegaban a la ciudad
atraídos por el mar. Otros por sus frutos y las comilonas en el puerto. Y había
quienes no tení-an un sitio más seguro donde instalar sus huesos.
Carlos Cañón, vocero del Partido para la Democracia Social -invento político de
Mas-sera-, dirigía el diario El Atlántico e incluyó en su staff a Rousselot. "Za
Za" Martinez era el apoderado del partido de Massera en Códoba, pero prefería el
aire de mar. Jor-ge Antonio tenía -y tiene- empresas pesqueras en manos de sus
hijos |9|.
Julio César Aráoz -ministro, interventor y secretario de Estado, entre otras
funciones, durante el gobierno de Carlos Menem-, también tenía -como Rousselot
en la selva chaqueña- problemas con el aire de las serranías cordobesas en manos
del Ejército, y cada tanto se hacía una escapada a la costa atlántica. Luis
Santos Casale, al frente de ELMA -Líneas Marítimas del Estado- cuando éste aún
existía, cultivaba en esos días fuertes vínculos comerciales con empresas
navieras. El rol de los matarifes y herma-nos Samid era casi doméstico: a cargo
de su responsabilidad había quedado la provi-sión de la carne en los asados del
grupo |10|.
Alrededor de ese corro también merodeó Alberto Pierri. Uno de los primeros
clientes que concretó un pedido de insumos tras su acceso al control de la
Papelera San Justo fue el diario Convicción, invento -en este caso periodístico-
de Massera.
La relación de Rousselot con Pierri fue definida con exactitud sicologista por
Charly García: te odio, te amo, dame más. Alternaron descarnadas guerrillas
internas con imprevistas alianzas político-comerciales. Aunque hay
especulaciones sobre las ver-daderas intenciones de cada escaramuza, lo cierto
es que siempre ganó Pierri.
Menem fue -como Rousselot- integrante de la vertiente del grupo que eligió el
destierro marplatense por descarte. Cuando la dictadura militar le otorgó la
libertad condicional le excluyó la posibilidad de retornar a su provincia, La
Rioja. Sin saberlo, el ex gober-nador orientó su destino hacia la ciudad donde
incubaría el gérmen inicial del mene-mismo.
De los vínculos que tejió Rousselot en su exilio interno en Mar del Plata,
obtuvo mucho más de lo que le hubiera deparado su condición de perseguido en
tierras chaqueñas. Sin embargo, cuando el 10 de diciembre de 1987 juró como
intendente de Morón es-taba convencido que allí, en realidad, se iniciaba el
camino.
No solo fue el fínal, sino que debió luchar a brazo partido para no ser
expulsado de modo definitivo y violento de su ínfima porción de poder.
A juzgar por las cifras que han pasado por su manos, no es poca cosa.
El intendente:
El fortín que se construyó por sus características naturales -un lugar alto,
montecillo o morón-, pudo haber sido el origen de su nombre. También porque
entre los primeros pobladores que se afincaron en la región se encontraban
muchos naturales de Morón, pueblo de Andalucía.
La versión más aceptada, sin embargo, dice que el pionero de éstas tierras fue
el capi-tán Diego de Morón. El hombre instaló el primer molino en la región. La
iniciativa trajo tanto progreso que, en homenaje, la pobladores bautizaron el
sitio con su nombre. Nadie se olvidaría de él.
Hubo un intento, en la década del 30, de borrar la memoria del lugar. El
gobierno de la época le cambió al distrito el nombre de Morón por el de "6 de
Setiembre". Los con-servadores querían imponer una nueva memoria, y empezaron
por grabar a fuego la fecha en que tomaron el poder. En 1946 el distrito
recuperó su nombre original. La evocación del capitán quedó intacta.
Cuando Rousselot llegó a Morón sus conocimientos del distrito no superaban esos
datos elementales. Y nadie propondrá su nombre, cuando se vaya, para bautizar
si-quiera una plazoleta. Sin embargo, nadie se olvidará de él.
De Rousselot, lo menos que se dice, es que miente de modo descarado.
Quienes lo trataron políticamente desde la oposición tienen una idea formada de
su personalidad:
- Al lado de él todo es conflicto. Es una persona que no puede diferenciar entre
el bien y el mal |11|.
Sus ex funcionarios, en cambio, doblaron la apuesta:
- ... corrupto desde el punto de vista humano, político y administrativo... |12|
- ... ególatra personal y vergonzante, rodeado por un entorno que lo conducirá a
la cárcel o a la defenestración |13|.
Es depresivo. Cuando salta un escándalo en el municipio -situación habitual-,
desapa-rece. A los pocos días regresa demacrado y con barba crecida. Ese
abandono perso-nal que lo invade contrasta con su elegancia habitual, en los
días felices. Al municipio puede concurrir con ropa deportiva o de traje. Pero
siempre -con un estilo muy propio-, impecable: su combinación preferida es el
traje claro, una corbata llamativa, y los za-patos blancos. Pero sin medias.
La reuniones políticas y de trabajo evita realizarlas en el municipio. Prefiere
las mesas de algún bar. Para lograr la ansiada privacidad mandó construir una
casona en un predio del Polideportivo Municipal, y allí rosquea tranquilo.
Su relación con los vecinos de Morón es ambigua:
- Es un fenómeno mediático. La gente lo putea, pero el tipo va caminando por el
barrio y lo saludan...
En las encuestas, a pesar de todo, su figura cayó a lugares insondables. Pero la
lista sábana lo ayudó en la última elección:
- El corte de boleta no superó el 4 por ciento. Lo votaron a Duhalde y entró
él...
Su acceso a la intendencia le permitió mudarse a Haedo, una de las zonas
residencia-les más caras del Oeste. Según el mismo Rousselot su actual vivienda
-de dos plantas y lujo ostensible- le costó 280 mil dólares. Dijo haberla pagado
con un crédito y con lo obtenido tras la venta de su antigua casa en El Palomar.
- Nosotros sabemos que no vendió su primer casa en el distrito. Además allí
viven sus padres, reveló un periodista local.
El hombre, como es de esperar, también negó la propiedad de dos viviendas en
Cas-telar: en Aristóbulo del Valle al 950 y en Quilmes al 900. Extrañamente, en
domicilios que no le pertenecerían, Telecóm Argentina colocó sendas líneas
telefónicas a nom-bre de un tal Juan Carlos Rousselot.
El locutor intendente desde pequeño tuvo inclinación por los aviones. Le gusta
volar:
- El municipio contrató un curso de vuelo en helicóptero que lo pagaron los
vecinos. Se le abonaron durante varios meses 200 horas de vuelo a la empresa
RACA. Nadie sa-bía quien las usaba. Después supimos -acotó el periodista- que
eran para él.
Cuando todavía no estaba resuelta la división del partido de Morón -en los
primeros meses de 1995-, Rousselot acudió a un reunión en San Vicente. El
gobernador había convocado en su quinta a los intendentes del Conurbano. Todos
llegaron por tierra, menos el hombre de Morón. Llegó por aire. En helicóptero:
- Este no se cura más, dicen que dijo Duhalde meneando su cabeza.
Por el alquiler de ese helicóptero abonó a la firma RACA 172 mil pesos. En
cuatro pa-gos: tres de 40 mil y el restante de 52 mil.
Rousselot es un hombre que no se fijó en los gastos. Sobre todo cuando los
dineros para cancelar las facturas de la fiesta no salían de su bolsillo. Fue
capaz de desviar la recaudación de una tasa destinada a crear una Fondo de
Salud, para pagar el alquiler de un automóvil puesto a su servicio.
Con el mismo criterio, pagó con dineros públicos para que sus declaraciones
aparez-can en medios de prensa.
Se le puede endilgar el despilfarro de los recursos municipales, pero lo hizo de
modo ordenado. Siempre pidió los comprobantes.
La orden de compra de la secretaría Privada de la Municipalidad de Morón, Nº
0132, del 5 de abril de 1994 fue extendida a nombre de la firma Lomada S.A.,
domiciliada en Esmeralda 985, Capital Federal. Descripción:
Por la contratación de un vehículo Renault 21 TXE FULL, totalmente equipado,
polari-zado y con teléfono celular, hasta el 31-12-94, renovable por un año con
iguales con-diciones con acuerdo de las partes. Las siguientes condiciones:
Recambio de vehículo por desperfecto en cualquier punto del país.
Reserva desde cualquier punto del país o del exterior.
Entrega de unidades en aeropuertos y hoteles.
Autorizaciones especiales para trasladarse a países limítrofes.
Seguros de todo riesgo a cargo de la locadora.
Precio Unitario: $ 2342.-
Total: 23.420.-
Rousselot pagó por ocho meses -de abril a diciembre- de alquiler del vehículo
una cifra cercana a su valor de compra. En esos días el preció de R 21 apenas
superaba los 30 mil pesos. Pero, en un supuesto error involuntario, le
facturaron dos meses de más.
De acuerdo al precio unitario por mes, el total de la factura debió sumar $
18.736.-
A la misma empresa le alquiló también 19 camionetas Saveiro Volkswagen. Pagó
13.275.- pesos por cada camioneta, para usarlas 9 de los 12 meses de 1994. El
precio de venta al público era de 13.330.- pesos cada una.
Su política de prensa fue a dos bandas: a unos palos y a otros pesos:
A Mauro Viale le pagó 3.054.- pesos por su participación en el programa
Primerísimo, que se emitía por radio, en la 9,90. A Roberto Di Sandro también le
pagó buenos dine-ros en concepto de difusión de notas periodísticas en la misma
emisora. El programa de su amigo se emitía en un horario poco radial: sábados,
de 21 a 23. Sin embargo, durante diez meses, pagó 1500.- pesos cada treinta días
|14|.
Con Di Sandro, además, se tiró un lance gremial: encabezaron como candidatos a
secretario y secretario adjunto una oscura Lista Marrón en la Unión de
Trabajadores de Prensa de Buenos Aires -UTPBA-. La Lista desapareció tal como
llegó al sindicato: ignorada.
- A vos te voy a romper la cara. Te voy a matar, le dijo Santiago Poli -jefe de
Prensa del municipio- a Javier Romero -director del Diario de Morón-. Después
pasó a los hechos: lo golpeó en el rostro e intentó hacerle abandonar el
edificio del municipio por la fuerza. Esa agresión fue la tercera que sufrió el
periodista en 1994.
La UTPBA, el gremio en el que Rousselot quizo poner un pie, tuvo que poner el
cuerpo para proteger a los periodistas en sus excursiones por el territorio de
Morón: sólo en 1995 fueron golpeados en la puerta del Concejo Deliberante 10
periodistas: Pablo Fernández y Mario de Andrea, de Canal 9; Andrea Gual, de
Cablevisión; Florencia Arbeleche, de La Nación; Alejandro Cancellare, de
Cablemundo; Diego Spina, de Su-percanal, José Delgaudio, de FM Argentina de
Morón, Patricia Libertini, de FM En Tránsito, Daniel Raddi, de FM Oeste y,
nuevamente, Romero, de El Diario.
Todos los casos fueron denunciados por el gremio ante el ministerio del Interior
y la gobernación. Los agresores mantuvieron sus despachos.
Más que por su sonrisa, Rousselot será recordado por sus cloacas.
Llegó a la intendencia en 1987 con un slogan que anticipó la identidad de su
presa: Aguas + Cloacas= Salud.
Su proyecto para realizar el trazado de la red cloacal de Morón -y extenderlo
luego a otros distritos- estuvo a punto de generar un negocio de 400 millones de
dólares, que llegaría a los 1000 millones con la financiación. La iniciativa fue
tan escandalosa que apenas salvó sus huesos de la cárcel por su amistad con el
presidente Menem y su influencia entre los jueces de la Corte Suprema.
En el proyecto tuvo una destacada participación Mario Caserta -subsecretario de
Pla-neamiento de Morón-. Fue uno de los principales vínculos con la empresa que
se en-cargaría de la obra: Sideco-Americana -Grupo Macri-. No fue casual que
Caserta, tras el triunfo de Menem en el 89, haya ocupado la secretaría de
Recursos Hídricos de la Nación.
- Mario Anello, que era el jefe de la banda que traía los narcodólares de la
causa Yo-magate, tramitó su partida de nacimiento en la provincia del Chaco, y
lo hizo una per-sona vinculada a Rousselot a través de su ex yerno, reconoció a
ésta investigación un diputado que integró la Comisiòn de Juicio Político.
El negocio se derrumbó. En ello jugaron diversos factores: la oposición de los
vecinos a pagar cifras descomunales, los odios que cosechó Rousselot entre sus
opositores internos, y los enemigos de Caserta que le arrojaban a su paso
valijas repletas de di-nero sucio.
La conferencia de prensa había sido convocada por el intendente para dar a
conocer el apoyo de la comunidad a las obras cloacales. Estaban presentes todos
los medios locales. Rousselot era acompañado en su despacho por varios asesores.
Y como prueba agitó una nota de apoyo que acababa de recibir:
- ¿Quién firma la nota?, preguntó un periodista
- La Federación de Sociedades de Fomento, le respondió Rousselot.
- ¿Y dice que está a favor?, increpó con asombro el periodista delante de 80
colegas.
- Si, si. Me dicen acá que están a favor, insistió el intendente.
La conferencia concluyó y los periodistas se miraban extrañados entre sí.
Rousselot apoyó la nota de la Federación, dada vuelta, encima de una mesa ratona
del despa-cho. Uno de los periodistas no podía creer lo que acababa de revelar
el intendente. Se acercó a la mesa, dió vuelta la nota y la leyó: sería muy
importante para los vecinos de Morón tener las cloacas, pero los precios son
abusivos y no los vamos a pagar.
Rousselot es una persona locuaz. Habla hasta por los codos. En las conferencias
de prensa o en las audiencias le gusta intercalar pequeños párrafos que
demostrarían sus vínculos. Nadie le cree. Ejemplos:
- Bueno, justamente ayer estuve con el gobernador Duhalde y me dijo: dale para
ade-lante con el tema de las cloacas.
- Pasado mañana me reúno con Corach porque estoy preocupado...
- Hoy me encontré con el presidente Menem...
La fantasía máxima de Rousselot se produjo durante reunión que mantuvo con la
Fe-deración de Industrias del Conurbano Bonaerense y la Unión Industrial de
Morón. De ella participaron los presidentes de las entidades en ese momento,
José Lusito y Pas-cual Turano.
La charla se inició de modo distendido. Los temas giraban en torno a la
situación eco-nómica, el comercio y la estabilidad. Al ver que los empresarios
estaban expectantes del nuevo momento económico, el intendente se confesó:
- El Plan de Convertibilidad, en realidad, es una idea mía...
De Rousselot se dirá que recurrió a la fábula y que dominó como nadie los
enredos de la comedia. Pero se dirá también que detrás de cada gesto se
descubrían los rasgos del espanto.
Si no fuera que se trató de hechos de la más estricta realidad, se podría pensar
que hubo un admirable manejo del absurdo.
La familia:
El leit motiv de la campaña electoral de Rousselot en 1991 fue un rap de su
autoría. Además, y con el acompañamento instrumental del grupo Los Parranderos,
lo cantó. El estribillo, previsible, decía: Lo primero es la familia..., la la
li la la. Tras el triunfo se convirtió en una de las escasas promesas
electorales cumplidas..
Los tres hijos de su primer matrimonio, su segunda esposa, y numerosos sobrinos
y cuñados formaron parte del staff municipal de Morón. El gabinete llegó a tener
en sus filas a 15 rousellot's.
Gerardo -ahijado de Mario Caserta- es el hijo mayor de su primer matrimonio. A
pesar de no poseer siquiera el título de contador fue nombrado secretario de
Economía y Hacienda de Morón. En premio a su gestión se hizo cargo también de la
Coordinación de Gabinete.
La calidad de su gestión se sintetizó en los números del déficit del municipio:
cuando Rousselot asumió por primera vez al frente del Ejecutivo la comuna tenía
superavit. Cuando reasumió el cargo, en 1991, Morón ya debía 10 millones de
dólares. Cuatro años después, previo a la partición del distrito, la deuda
redondeaba los 90 millones de pesos, sobre un presupuesto de 110 millones.
A Fabián, el segundo vástago de su primer matrimonio, le gustaban las
computadoras. Su padre, en agradecimiento a viejos favores, lo puso al frente de
la Red Administrati-va Municipal. La Red, si bien no puede afirmarse a ciencia
cierta que cuente con el equipamiento informático más eficiente, no dejó dudas
que se trató del más costoso: solamente el soft del sistema habría alcanzado los
300 mil dólares. Junto con la secre-taría de Hacienda, la Red Administriva es la
segunda pata del control financiero del municipio.
Por nada Rousselot iba a delegar el control de ésta valiosísima herramienta
informati-va, económica y política.
Y con Fabián -ex empleado de Canal 11- tenía una deuda casi moral: cuando
Rousse-lot padre anduvo en la mala fue una escena habitual verlo esperar con
ansiedad a su hijo en la puerta de su empleo, en los días de cobro, para
convencerlo de compartir el salario.
- El hijo se tenía que andar escondiendo, cuentan con los que conocieron la
familia Rousselot por esos días.
Patricia, la tercer hija del primer matrimonio, tuvo a su cargo la coordinación
del área de Industria y Comercio, la tercer pata estratégica para el control
económico del muni-cipio. La cuarta pata, indispensable para el trabajo
político-asistencial, fue la Dirección de Acción Social. Teresa Catarcio, su
segunda esposa -una ex azafata que aún con-serva rasgos de la belleza de su
juventud-, quedó a cargo del reparto de la ayuda so-cial.
De este segundo matrimonio Rousselot procreó otros tres hijos: la hija menor aún
no concluyó los estudios secundarios. El segundo se dedicó al estudio de
publicidad en la Universidad de Morón. Y al mayor de ellos le tocó cumplir una
vieja frustración de su padre: es cadete del Liceo Militar.
La presencia de la familia en el gabinete no sólo constituyó una de los más
claro ejemplos de nepotismo municipal. La experiencia política de Rousselot le
dejó una clara enseñanza: no se puede confiar en nadie, y menos aún en la propia
tropa.
La mayor parte de sus colaboradores lo traicionaron. Se pasaron a la oposición
inter-na. Cavaron trincheras y le declararon la guerra. Hubo otros que volvieron
con la ca-beza gacha y están los que negociaron paso a paso cada una de las
operaciones, con señales de amor y con iracibles declaraciones de odio, según la
marcha del negocio.
Como buen alumno de sus propia experiencia, Rousselot dejó pasar varios años
antes de tomarse sus primeras vacaciones. Sabía que si dejaba el despacho a su
regreso el sillón iba a estar ocupado. La audiencia que le concedió el papa Juan
Pablo II en 1995 se le convirtió en un problema. Antes de cerrar la valija
obtuvo un dictámen de la Ase-soría General de Gobierno de la provincia que
impedía que los dos primeros conceja-les -que debían reemplazarlo- accedan al
cargo por inconducta partidaria. De ese mo-do, logró que la sucesión recaiga en
un incondicional.
Pero tras las elecciones de 1995 Rousselot perdió de modo absoluto el control
sobre el Concejo Deliberante. El gobernador, personalmente, le armó la lista.
Rousselot se enteró del nombramiento de quien la encabezaría una vez que la
candidatura ya esta-ba aceptada. Y se lo presentaron una vez que fue electo.
Un caso similar se suscitó con la contadora Marina Cassese. La mujer utilizó su
figura -treintañera, ojos y cabellos claros, y una tendencia a los escotes
pronunciados- para escalar en su carrera política. La última elección la mostró
en afiches que empapela-ron Morón con su sonrisa bajo una leyenda minimalista:
Compare.
La estrategia es inteligente. Es obvio que ella es más bonita que, digamos, Juan
Car-los Rousselot, Horacio Román o Alberto Samid. Nadie en su sano juicio
preferiría que-darse con ellos en una isla desierta |15|.
A pesar del odio que provoca su figura en Chiche Duhalde, Marina sólo recibió
órde-nes de quien la impuso en la lista de concejales: el gobernador. El 11 de
diciembre de 1995 la edil debutó en el Cuerpo con catorce pedidos de informes
que descolocaron la sonrisa de Rousselot. El golpe apuntó directamente a sus
hijos:
Las sopechas de Marina giraron sobre las siguientes irregularidades:
Se observaron grandes construcciones y modificaciones en edificios realizadas en
los últimos años, y no son proporcionales con el monto del tributo municipal que
se liqui-da.
Se encontraron casos de comisiones abonadas a los fiscalizadores -funcionarios
en-cargados de negociar con las empresas las deudas municipales- sin el
correspondien-te ingreso de los tributos que avalen los importes de las
comisiones liquidadas.
Se recibieron denuncias contra agentes que perciben cifras en concepto de
comisio-nes, con apenas un mes de antiguedad en el cargo, sin la indispensable
experiencia ni tiempo suficiente para llevar a cabo las gestiones e intimaciones
que permitan lograr la efectivización de la deuda intimada.
Existen causas por la pérdida de información por parte del sistema utilizado
para la actualización de las bases, y/o adulteración de recibos y sellos.
A Rousselot -dijo un viejo politico de Morón, conocedor de las mañas de los
punteros-, no le entran las balas. Se le han efectuado causas por
irregularidades cuantiosas: sis-tema de comunicaciones para los Vigías de la
Comunidad; compra de máquinas mo-toniveladoras a la empresa Klia; utilización de
elementos y personal municipal para trabajos particulares; compra de ropa
inexistente; pago con fondos municipales por la reparación de vehículos
privados; contratación de una empresa en forma directa para una futura planta de
efluentes de tratamientos cloacales -SIDECO-; violación al Código de
Ordenamiento Urbano por irregularidades en, por lo menos, 8 construcciones;
des-aparición de cheques en el Consejo Escolar; etcétera |16|.
Rousselot asumió su tercer período el 10 de diciembre de 1995. Pero ya no era el
mismo del 87. Tenía heridas. Y dos de ellas eran de gravedad.
No le quedó nadie en quien confiar. Los puestos claves del gabinete -aunque
recorta-dos- los puso en manos de sus hijos, de donde nunca esperaría una
traición. Había perdido el control sobre el Concejo Deliberante. Y con ello la
linea de sucesión. El go-bernador puso allí a un desconocido ingeniero de Haedo,
Guillermo Crespo. El hombre venía de la vicepresidencia de Ferrocarriles pero
era un desconocido para el peronis-mo local:
- ¿Con quién se va a alinear en el peronismo de Morón?, le preguntaron a Crespo
días antes de asumir.
- Con nadie -respondió sereno-. Yo soy un hombre del gobernador. Si no me dejan
trabajar, doy media vuelta y me voy. Lo digo en serio.
- ¿Y si Rousselot se va para ser diputado o se topa con un fallo desfavorable en
la Justicia?
- No me asusta la idea de ser jefe comunal. Por algo en cuatro meses ascendí de
ge-rente a vicepresidente de Ferrocarriles Metropolitanos, cortó con humildad el
ingenie-ro.
La otra herida se la propinó Alberto Pierri. Rousselot notó que el cerco
financiero lo rodeaba por el cuello. Además necesitaba aire político para
enfrentar a su acérrimo enemigo distrital: Horacio Román, senador provincial.
Los últimos meses de 1993 se inició la operación. Y en diciembre del 94
Rousselot se entregó a Pierri como quien se deja caer en un regazo, manso y en
paz.
En la sesión del Concejo Deliberante del 28 de diciembre de 1995 se abrochó el
acuerdo. Levantaron las manos y pusieron los dedos:
- A ver si tenemos quórum ésta vez, se preguntó en voz alta el presidente del
Cuerpo.
- Si, somos 48, le respondió un periodista que cubría la velada.
- Calláte vos -retrucó el presidente, medio en broma y medio en serio-. Sino, no
llegás a fin de año.
En la última sesión -otro vez un Día de los Inocentes- se aprobaron 3 proyectos.
Sobre dos de ellos sobrevoló la figura de Pierri: la última vez que los trece
concejales justicia-listas levantaron la mano en ese duro 1995 autorizaron a
Telecentro -el canal de TV de Pierri- a instalarse en Morón. El proyecto que
habían aprobado con anterioridad -por vía de la excepción- permitió la
instalación de un bingo en el distrito. La empresa bene-ficiada -LOFA SA-
también estaría vinculada con el Muñeco:
Pierri, a través de un contador fantasma, participaría en un 30% del negocio. Al
igual que en el bingo de La Matanza. Se dice, y esto es imposible de comprobar,
que los inversionistas aportaron 800 mil dólares para 'aceitar' la aprobación de
la casa de jue-gos. Mitad y mitad entre el Ejecutivo y el Concejo |17|.
Pero la mano de Pierri llegó más lejos aún. Alberto Levy, ex gerente del bingo
de La Matanza, desde 1993 se había convertido en el interventor de las cuentas
municipales. Como en La Matanza, la entidad de bien público que prestó su nombre
a LOFA SA fueron los Bomberos Voluntarios. En ambos casos, se quedaron con 2,5%
de la re-caudación bruta.
Rousselot sabe que está custodiado. No puede siquiera contraer un leve
resfriado. Si falta un día a su trabajo es conciente que el hombre del
gobernador hace ejercicios de precalentamiento en el banco. Y sobre los
negocios, encima, tiene aferrada la mano del Muñeco.
Sus primeras palabras luego de su última asunción fueron una clara demostración
de la fé que abrazó una noche de invierno. Cuando se dió cuenta que se estaba
quedan-do solo, irremediablemente solo:
- Acompañaré la propuesta Duhalde Presidente 99. No soy de cambiar de vereda.
Así lo hice con el general Perón y, a pesar de todas las persecuciones, no
cambié mis ideales. Lo confirmo: no cambio de vereda.
Notas:
8. Gabriela Cerruti, El Jefe. Ed. Planeta. Volver
9. La empresa pesquera de la familia Antonio es "Estrella de Mar". El "Operativo
Lan-gostino", uno de los decomisos de droga más importantes de la Argentina,
halló la co-caína incautada dentro de cajas de calamares de la firma.. Volver
10. Reconstrucción de los componentes del grupo a partir de los datos publicados
en El Jefe, ver 1. Volver
11. Testimonio de un ex diputado nacional. Entrevista del autor. Volver
12. Mario Cassese, ex secretario de Salud, periódico La Tribuna, de Morón,
29-12-88. Volver
13. Rubén Chorbadjián, ex secretario de Hacienda, documento partidario, s/fecha.
Volver
14. Rendición de Cuentas del Ejercicio 1994. Volver
15. El Diario, de Morón, 1ª y 2ª quincena de noviembre de 1995. Volver
16. Juzgados Correcionales de Morón Nº 1, Nº 2, Nº 7. Causas 20.920, 22.919,
21.576, 12.969 y 13.420. Incluyen: abuso de autoridad, violación de los deberes
de funcionario público, malversación de caudales públicos, en concurso material
y en re-iteradas oportunidades. En la Causa Sideco -que se verá más adelante-
intervino la Suprema Corte de la Provincia y la Corte Suprema de la Nación.
Volver
17. Idem 7, 12 de enero de 1995. La versión nunca fue desmentida. Volver
Chicho De Luca, el carnicero
José De Luca, carece de alias, de nacionalidad argentino naturalizado, nacido el
29 de setiembre de 1943, en Coversano, provincia de Bari, Italia, de estado
civil casado, do-cumento de identidad DNI Nº 18.762.227, de ocupación intendente
de la Municipalidad de San Miguel.
Los datos centrales de su biografía pertenecen al auto de procesamiento
producido en noviembre de 1996. Cuando se entregó a la Justicia se le dictó la
preventiva. Después le dieron dos años y medio.
Tenía un alias: Don Chico.
Pero en barrio era más conocido por su ocupación anterior: carnicero.
La mujer siempre vivió en San Miguel. De chica la madre la enviaba a hacer las
com-pras diarias. Salía con su bolsa. Traía el pan, la leche, a veces huevos y
cada tanto carne.
La más cercana a su casa era una que tenía un nombre difícil de olvidar. A ella
le gus-taba. Parecía sacado de un libro de cuentos infantiles. Carnicería La
Vaca Loca, decía el cartel:
- El tano De Luca era el carniza del barrio. Mi mamá siempre decía: 'no vayas a
lo del tano que siempre te roba en la balanza'. Ya tenía fama...
Con esa fama y con esos vicios llegó al municipio: liquidaba mal los salarios o
se equi-vocaba en las horas extras. Y se quedaba con la plata, reconoció
indignado un dirigen-te gremial de San Miguel. En realidad, ese fue un vicio
menor.
Hasta 1991 Don Chico se dedicó con exclusividad a la venta de carne. Pero ya no
era el carniza del barrio. Era matarife. En los pasillos del Justicialismo se
hablaba de una relación con Alberto Samid, incluso se decía que habían tenido un
crecimiento en la misma época, reconoció el dirigente gremial.
A la carne le añadió el negocio de los corsos. Organizó en varias oportunidades
las fiestas de carnaval y, peso sobre peso, juntó lo suficiente como para
comprar un de-partamento en Capital Federal -valuado en 40 mil dólares y vendido
para financiar la campaña de Luis Ortega, fallecido posteriormente en un
accidente automovilístico, hacia la intendencia del ex municipio de General
Sarmiento-, un Ford Falcon 78 y un Fiat 128 72. Además, ya poseía la vivienda de
Williams 1530, San Miguel, donde el 6 de noviembre de 1996 los gendarmes
intentaron inútilmente detenerlo.
Tras 10 meses de gestión, uno de los mandatos más breves para un puntero del
Co-nurbano, se estimaba que el capital de la Sociedad KEA, cuyo titular es su
esposa, ascendería a los 3 millones de dólares |18|.
El primer cargo público de Don Chicho fue la secretaría de Gobierno, durante la
inten-dencia de Luis Ortega -hermano de Palito- al frente de Gral. Sarmiento.
Fue un gestión plagada de obstáculos:
- El gobernador Duhalde me tiene en penitencia. Yo no quise hacer los
deberes..., le dijo Ortega a una dirigente gremial que luego se convirtió en
diputada provincial.
Los deberes eran la cesantía de 400 de los 1200 trabajadores de la municipalidad
de San Miguel. La tarea quedó a cargo de Don Chicho. Aunque el cuadro completo
mos-traba mayor dramatismo en la escena:
- La causa federal por la que terminó preso data de la gestión de Luis Ortega y
De Luca como su secretario de Gobierno. La verdad es que la gestión de Ortega
fue es-pantosa. En el contexto de la feroz interna del peronismo, ser el hermano
de Palito, profundizó la situación dramática que vivió el distrito aún antes de
que De Luca fuera intendente. A la falta de recursos y a los recortes que se lo
sometiò desde La Plata, hubo además una gran inoperancia. En el Consejo Anti
Corrupción que hicimos en el municipio comprobamos que no solo había
inoperancia. Había indicios de malversa-ción de fondos públicos, completó la
diputada.
En enero del 94 Don Chicho se convenció que sus días junto a Ortega estaban
conta-dos. Veía que el barco hacía agua. Aceptó de buena gana ser echado por el
intenden-te. Desde el llano empezó a operar:
El presidente Menem había arribado a General Sarmiento para participar de la
inaugu-ración de una serie de obras menores. Luis Ortega lo acompañaba en el
palco y su hermano, Palito, pegó el faltazo sin aviso. Con organización, un buen
número de veci-nos y sin reparar en la ausencia, gritaron a viva voz:
- ... que le diga a Palito que los lleve a Tucumán, repetían.
Finalmente uno del grupo explicó la idea: nosotros somos militantes peronistas
de ba-se y queríamos saludar al Presidente y pedirle a Palito que se lleve a sus
hermanos a Tucumán...
Cuando se convencieron que algún ladero transmitiría el mensaje al Presidente
partie-ron. Con la bandera que los identificada bien extendida se fueron con
cantos y algún insulto para el intendente. La bandera decía: Conducción, José de
Luca.
El elegido:
Para llegar a la intendencia de San Miguel hubo un gesto que hizo innecesaria
cual-quier otra operación: el dedo del gobernador se posó sobre su figura.
Fue el elegido por Duhalde para conducir los destinos del municipio por cuatro
años. El mismo criterio se utilizó para elegir al primer candidato en la lista
de concejales, y primero en la linea sucesoria.
Los roles protagónicos de la siguiente historia son: José De Luca -Liga
Federal-, ex intendente de San Miguel, detenido, procesado y condenado; Manuel
Hernández -Lipebo-, primer concejal, procesado por defraudación y, por tal
razón, inhabilitado para ejercer la función pública; y Eduardo Duhalde,
gobernador |19|.
El justicialismo de los distritos divididos no eligió a sus candidatos a cargos
guberna-mentales. Se eligieron democráticamente en los casos de cargos
partidarios, nada más. En San Miguel, por ejemplo, la alquimia del gobernador
posibilitó que la corriente derrotada ocupe el primer lugar de la lista de
concejales, en la persona de Manuel Hernández, un abogado local de buena
posición económica.
Doce meses después, cuando De Luca era buscado por la gendarmería -como ser verá
más adelante el juez no confiaba en la bonaerense-, y Hernández debió renunciar
al cargo por las acusaciones que aparecieron en su contra, el gobernador negó
toda ingerencia.
En realidad se trató de una simple aplicación del carácter transitivo. Quien
resolvió evitar las internas en los distritos divididos fue el Partido
Justicialista de la provincia de Buenos Aires, presidido por el gobernador:
A fines de 1996 Duhalde visitó Malvinas Argentinas, como moscas los periodistas
loca-les buscaron su opinión sobre al affaire de Don Chico con los dineros
públicos:
- Ud. designó a De Luca y a Hernández, ¿se arrepiente?.
- Yo no los designé, los eligió la gente, ellos ganaron la elección interna y la
democra-cia de los partidos es así. Lo que lamento es que se condene a la gente
antes que la justicia los juzgue |20|.
Cuando la Justicia, los medios de prensa y la oposición acercaron su aliento a
la nuca de Don Chicho, su entorno y sus apoyos polìticos se agolparon en la
puerta de salida del municipio. Huían azorados y confundidos.
En sus declaraciones de prensa se notó el desconcierto propio de una retirada:
El contrapunto periodístico se produjo a lo largo de varias semanas. Las
declaraciones de Duhalde fueron efectuadas durante las reiteradas visitas que
hizo a San Miguel y a los distritos vecinos por esos días. Fueron publicadas en
el Diario La Hoja:
- Yo soy abogado, usted es abogado, sabemos que tenemos qué hacer y qué calidad
puede tener una prueba. Contra la corrupción, adelante, fuerza y suerte, reveló
el futu-ro ex concejal Hernández que le había confiado el gobernador.
- A Hernández hace mucho tiempo que no lo veo..., años, diría, respondió Duhalde
cuando los periodistas de San Miguel requirieron su confirmación sobre la
declaracio-nes de Hernández.
- No sé porqué lo dijo. No tenía datos o no quería involucrarse en la denuncia.
El sabe por qué lo dijo. El es político y yo no, él gobierna 12 millones de
personas y yo no, in-sistió Hernández.
Cuando el contrapunto entre Duhalde y Hernández alcanzó el climax de confusión,
apareció Don Chico con una declaración desde la clandestinidad: tengo el apoyo
del gobernador, dijo. Y aseguró que los días del juez de la causa estaban
contados.
En la carambola a tres bandas que se había convertido el destino de la
intendencia, Hernández puso las manos en el fuego por Duhalde:
- Escuché la versión del intendente. Dice que el gobernador le prometió cortarle
la ca-beza al juez, pero esto es una barbaridad. No creo que el gobernador haya
dicho eso, estimó el en ese momento primer concejal y aún a tiro de la
intendencia de San Mi-guel.
Las causas del derrumbe.
Causa Nº 34.656: caratulada "De Luca, José s/ Malversación de Caudales Públicos
e incumplimiento de los deberes de funcionario público". El el juez Carlos
Sorondo dictó la prisión preventiva, el cierre de sumario y el pase a fiscalía.
La causa ingresó en las Fiscalía Nº 1, a cargo del Dr. Héctor Luis Leonardo,
realizó la acusación pertinente, solicitando cuatro años de prisión para el
intendente municipal de San Miguel.
Las pruebas recopiladas por el juez indican que el intendente habría utilizado
una ca-mioneta Traffic y un empleado municipal para fines particulares. También
habría cam-biado un tractor para cortar pasto inservible de su propiedad por
otro nuevo de la Mu-nicipalidad.
Causa Nº 34.652: caratulada "Funcionarios Municipalidad de San Miguel
s/Amenazas, exacciones ilegales y falsificación de documento público". Las
pruebas: varios regis-tros de conductor en blanco, firmados por el director de
Tránsito de la Municipalidad de San Miguel y libretas sanitarias también en
blanco y autorizadas. Además: presunta recaudación de mensualidades de
remiseros, basadas en presiones de la Dirección de Tránsito y venta de licencias
de conducir en la plaza, a 50 pesos cada una. Llevarían la firma del Director de
Tránsito y el resto de los datos en blanco. Procesados: el ex director de
Tránsito, Juan Mirco y dos cómplices, por "exacciones ilegales calificadas e
incumplimiento de los deberes de funcionario público" y el ex director de
Medicina Pre-ventiva y concejal Claudio Pérez, por incumplimiento de los deberes
de funcionario público.
Causa Nº 34.666: caratulada "De Luca, José s/Negociaciones incompatibles con el
ejercicio de la función pública". Se investigaron irregularidades en la Casa de
Tierras del Municipio y terrenos pertenecientes al IOMA que habrían sido
alquilados en bene-ficio del jefe comunal. José De Luca habría realizado
contactos en la Corte Suprema de Justicia, ofreciendo en alquiler un inmueble
propiedad de KEA (propiedad de su esposa y de un presunto testaferro, Víctor De
Brasi), para la instalación de los Tribuna-les de Trabajo de San Miguel.
Causa Nº 34.669: caratulada "Funcionarios Municipales de San Miguel s/
Malversación de caudales públicos". Se investigaron irregularidades cometidas en
la distribución de la correspondencia municipal -reparto de impuestos a los
contribuyentes-. Podría tra-tarse de una asociación ilícita. Uno de los
involucrados, Carlos Luque, solicitó eximi-ción de prisión, pero su pedido fue
denegado. En el expediente figura un listado -emitido por computadora- firmado
por el Dr. Enrique Marafetti, subsecretario de Hacienda de la Municipalidad de
San Miguel, donde aparecen 61 agentes comunales -con su correspondiente número
de legajo-, quienes habrían cobrado por realizar el reparto de correspondencia
municipal.
Se investigó una supuesta organización encabezada por el Director de Control de
Gestión y de Acción Social, Educación y Cultura, Carlos Luque, por la que se
distribui-ría "en negro" las boletas de las tasas municipales. Esta tarea se
haría mediante pun-teros y manzaneras a un costo que se estimaría en 20.000
pesos. El dinero provendría de la retribución que recibirían 60 empleados
municipales, muchos de ellos de alta jerarquía, por esa distribución que en
realidad no realizarían. La recaudación habría alcanzado los 140.000 dólares
mensuales.
Una vez más, el autor del derrumbe, fue un periodista.
Al director del periódico La Ciudad, Ariel Sar, sus investigaciones le repararon
una golpiza. Ocurrieron en pleno centro de San Miguel y en pleno mediodía del 14
de agosto de 1995. Sus autores -una vez más- fueron identificados, lo que no
impidió que continuaran merodeando con naturalidad por los pasillos del
municipio.
Además de la denuncia contra Don Chicho -que lo llevó a prisión-, por malversar
fon-dos públicos destinados a una colonia de vacaciones para chicos
discapacitados, Sar presentó querellas contra los flamantes intendentes de
Malvinas Argentinas y José C. Paz.
No habían cumplido el primer año como intendentes de un municipio reciente
-desprendidos del antiguo Gral. Sarmiento, junto con San Miguel-, cuando Jesús
Cari-glino y Rubén Glaría, cargaron con sendos procesos: contratación irregular
de la em-presa recolectora de residuos y coimas a una empresa de seguridad.
San Miguel. Las manzanas céntricas son residenciales. La unidad militar de Campo
de Mayo le imprime una fuerte personalidad a la zona. Gran cantidad de oficiales
y sub-oficiales viven en la inmediaciones. Bella Vista fue la cuna del fragote
-conspirar-. La Ruta 8, que llega hasta la provincia de Córdoba y cruza la de
Santa Fé, atravieza de lado a lado toda la extención de la unidad militar. Allí
se torturó y asesinó durante la dictadura militar:
- El que estaba de turno recepcionaba a los detenidos. Y los incluia en una
lista. Yo también los recibía. Las condiciones de detención eran las peores. Yo
vi torturar: pica-na y submarino. A los detenidos después se los tiraba al mar.
Se arrojaron familias enteras. Estábamos todos metidos en ese infierno. Y hoy yo
me arrepiento de todo corazón. El sistema que nosotros combatimos tanto es el
que hoy me permite estar contando estas cosas |21|.
En los barrios periféricos abunda la pobreza. Los saqueos de comercios -en las
hiper de 1989 y 1990- tuvieron en la zona de General Sarmiento uno de sus
epicentros. Los números del distrito -antes de la partición- sintetizan la
miseria: el 80,5 ciento de la población se encuentra en riesgo sanitario; la
mortandad infantil es del 23,7 por mil; el total de camas hospitalarias es de
327 -2.104,6 por habitante-; el 26,5 por ciento de los jefes de hogar no
completó la escolarización primaria; la tasa de crecimiento media anual, en la
década del 80, fue de 25,01 por mil. El promedio del Conurbano fue de 14,52 por
mil |22|.
Según el último censo, el partido de General Sarmiento tenía 650 mil habitantes.
Sus autoridades estimaron, en cambio, que su población real superó el millón de
personas |23|.
Ariel Sar, el periodista que denunció a Don Chicho, relató la trama a ésta
investiga-ción:
Antes de mi denuncia, el concejal Hernández presenta las suyas. En los distritos
divi-didos Duhalde puso los candidatos del PJ a dedo. De la lista que ganó puso
al inten-dente y al resto les dió el Concejo. Hernández, se había propuesto
voltear al De Luca. Y lo volteó.
Mi denuncia la radiqué en 1995, en octubre, en el Juzgado Federal de San Martín.
A partir de allí el juez directamente lo fue a buscar. En esta causa -por los
chicos disca-pacitados- se quedó con 160.000 pesos del subsidio que mandó el
Ministerio de Sa-lud. Lo entregó la secretaria de Julio Araoz.
Armaron todo, pero burdamente. No tenían técnicos, gente que sepa y dejaron las
pruebas. Era buena plata. Para mi era el doble, porque cuando salta el escándalo
hacen un decreto municipal donde entregan 160 mil pesos de subsidio a una
entidad inexistente. Para mi hubo un doble gasto, yo no lo puedo probar. Habría
que abrir otra causa penal para que se investigue si fue afectado el erario
municipal.
La denuncia pasó a un perito contable. No emitió un dictamen pero dijo que toda
la rendición de gastos era falsificada.
Para que se llevara a cabo el negocio tienen que haber participado más personas.
Se investigó al propio Ministerio y a la gestión de Aráoz. El segundo cheque
-porque el subsidio salió en dos pagos- salió sin resolución del ministro. Al
mismo tiempo, se rin-dió cuentas al Ministerio, se justificaron los gastos. Y
como el segundo pago salió sin resolución, entonces, son elementos como para
sospechar que el Ministerio manejaba en forma irregular los subsidios...
Don Chico pudo comprobar que aún en las malas conservó unos pocos amigos de
fierro. Al menos le tiraron una soga. Su colega y vecino, el metalúrgico Hugo
Curto, intendente de Tres de Febrero, presionó a dos miembros del Tribunal de
Apelaciones cuando los abogados de De Luca interpusieron una recusación al juez
de la causa:
- Sabemos que usó su influencia en los Tribunales de San Martín, confió la
diputada.
Pero no fue esa la única mano amiga. El gobernador, por ejemplo, no le aconsejó
que se busque un buen abogado. Por el contrario, pidió a la población y a la
prensa que no se anticipe al juicio de la Justicia. En la legislatura
bonaerense, por esos días, se aprobó de modo relámpago una ley que llevó su
nombre. Por primera vez no iba a responder a su autor, sino a su beneficiario
incial: Don Chicho.
Pero no fue ese el único gesto emitido desde una institución de la provincia. La
bonae-rense aportó lo suyo:
Martín Ledesma fue durante cinco años el comisario de San Miguel. Habría evitado
su ascenso, incluso, a cambio de no ser trasladado. A su cargo estaba la
custodia de la casa de su viejo amigo. Don Chico llevaba varias semanas prófugo.
Pero la escena que protagonizó el comisario el martes 1 de octubre de 1996 le
costó su destino.
A las 9 de la mañana, la casa de Williams 1530, de San Miguel, tenía 3
patrulleros de custodia. Para sorpresa de los gendarmes que trabajaban con el
juez de la causa les llega la información que adentro de ella estaba su
propietario, el intendente prófugo.
Cuando llegan, los hombres del juez no encuentran a nadie. No había rastros de
los patrulleros. Tampoco de Don Chicho. Sin embargo, el ex carnicero no huyó con
ningu-no de sus autos. Todos permanecían en la cochera.
Por este hecho, el comisario Martín Ledesma -primo del gobernador Eduardo
Duhalde- fue trasladado a la comisaría de Villa Tesei |24|.
Notas:
18. Diario y Revista La Hoja, San Miguel, 31 de diciembre de 1996. Volver
19. Situación procesal de Hernández al momento de ser elegido candidato a
concejal: Cámara Criminal Nº2 de los Tribunales de San Martín, causa Nº 21.377
derivada de la causa Nº 39.481, tramitada en el Juzgado Criminal y Correccional
Nº 7 a fines del '90, caratulada "Rosatti contra Hernández Manuel y otros", por
defraudación.
El 29 de setiembre del '92 el juez Iacaruso encontró semi plena prueba del
delito y dictó el auto de prisión preventiva en base al artículo 173 inciso 11
del Código Penal.
El 7 de setiembre el fiscal pidió 3 años de prisión para Hernández. Según los
artículos 248 y 255 de la Ley Orgánica de Municipalidades Hernández está
inhabilitado para ser concejal, ni siquiera pudo haber sido candidato, aseguró
el concejal Daniel Hagelin (UCR).. Volver
20. La Hoja de San Miguel, 13-9-96. Volver
21. Testimonio del sargento Victor Ibañez, 24-4-95. Volver
22. Informe de Coyuntura, Edición Especial Provincia de Buenos Aires. Centro de
Es-tudios Bonaerenses, diciembre de 1996. Volver
23. Interdiarios, 14-1-94. Volver
24. Los elementos informativos de ese relato fueron extraídos de la revista La
Hoja, San Miguel, 31 de diciembre de 1996. Volver
Mussi, el doctor
La ciudad de Berazategui -en el sur del Conurbano- fue declarada Capital
Nacional del Vidrio. Allí el poder está repartido en un reducido grupo de
punteros unidos por su pro-fesión: la medicina.
El jefe es Juan José Mussi, clínico.
Su lugarteniente es Carlos Infanzón, neurólogo.
De la intendencia, en 1994, Mussi ascendió al ministerio de Salud bonaerense:
- ¿Por qué lo llevó Duhalde a la provincia?
- ... no sabría decirte..., supongo que por los votos que le aporta: unos 56
mil. |25| Es el responsable de la salud de 12 millones de personas. Pero en su
agenda conservó tiempo para seguir con un pie en su territorio.
El ministro de Salud no participa formalmente de las reuniones del gabinete
comunal. Aunque a menudo se lo ve en el municipio. Se reúne con el intendente y
los secreta-rios. Lo que él dispone baja de modo cristalino, como una catarata:
- Viene a dar órdenes. Se hace lo que dice Mussi, y punto.
No deja de ser paradójico que, en una ciudad donde la administración pública
está a cargo de profesionales de la salud, el cementerio se encuentre en manos
privadas.
Los orígenes:
León Rigoleau -nacido en Angulen, Francia-, un día del siglo pasado partió hacia
Amé-rica del Sur. El hombre salió a buscar nuevos horizontes. Viajó con su
sobrino, Gastón Fourbel. Y en 1882 eran los propietarios de una empresa -La
Francesa-, dedicada a la producción de papel. Se llamaba Rigoleau y Sobrino.
Ese año una modificación en los usos del mercado escolar provocó un cambio mayor
aún en sus vidas: en las escuelas comenzó a usarse la tinta, lo cual trajo
aparejada la necesidad de los tinteros.
Junto a cuatro catalanes -en un reducido galpón de cuatro por cuatro, en la Av.
Bel-grano 1162, de Capital- comenzaron el proceso de la fabricación del vidrio.
Les fue bien. La demanda creció y debieron convocar artesanos de Bélgica, España
y Francia para ocupar los nuevos puestos de trabajo.
El pequeño galpón se convirtió en la Fábrica La Nacional. Para esa época se
mudaron a un establecimiento de mejores dimensiones, en Av. Belgrano al 3.600.
La demanda del vidrio no cesó. En las primeras décadas del siglo la floreciente
indus-tria de la bebida -vino, cerveza, soda- reclamaba envases. En 1906 nació
la Cristalería Rigoleau. Se asentó en un predio de 27 hectáreas, en un lejano
paraje llamado Bera-zategui: un vasco tambero le había dejado su nombre a esas
tierras cercanas al río.
Mussi e Infanzón aún no habían sido engendrados.
Las tierras fueron compradas a las familias Aldozoro y Echeverri. En 1908,
cuando comienza la construcción de la planta, a su alrededor había solo campo.
Noventa años después se encuentra asentado el centro comercial de la ciudad, la
estación de ferrro-carril -TMR-, Constitución-La Plata, y es el punto neurálgico
de un distrito con un pa-drón electoral de 120 mil votantes.
En los primeros años de la década del 20, la cristalería contaba con tecnología
de úl-tima generación, para la época: los moldes metálicos, que permitían
incluso la produc-ción de vidrios refractarios.
Por esos años el poblado de Berazategui tenía 300 habitantes. En la cristalería
traba-jaban 4.500 obreros.
Al vidrio lo fundían en crisoles. Hoy el proceso ha variado notablemente, pero
la mate-ria prima es la misma: arena o cuarzo, carbonato de sodio -que es el
fundente de la arena-, y carbonato de calcio.
En el año 1.000 -antes de Cristo- los egipcios iniciaron la industria del
vidrio. Por los siglos de los siglos el proceso no sufrió grandes cambios: se lo
fundía en pequeños hornos y, mediante una caña seca, se lo extraía.
En 1923 Rigoleau trae de Estados Unidos las primeras máquinas automáticas para
la producción de botellas en escala industrial. Por más de cinco décadas fue la
principal planta productora de vidrio del país.
En los noventa Cristalerías Rigoleau cambió de manos. La empresa fue comprada
por la firma Cattorini S.A. Son otros tiempos: en 1920 los 4500 obreros
producían 100 mil artículos por día. En la actualidad sus mil trabajadores
producen diariamente 2.000 millones de piezas |26|.
El padre de Juan José Mussi era afiliado radical. Pero su hijo eligió la
Juventud Pero-nista. Eran los años de la transición entre los sesenta y los
setenta. Tiempos de idea-les, violencia y represión.
La mitad de los setenta lo encontró con su título de médico. El caudillo del
peronismo de Berazategui era Arturo Ramón -ex intendente y actual diputado
provincial-. Fue su primer gran enemigo político. Lo venció. Le ganó la interna
en 1987.
Mussi era la renovación. En las internas del 87 apostó sus fichas al entonces
goberna-dor Antonio Cafiero, en la pelea por presidencia contra el dúo
Menem-Duhalde.
Ese mismo año una denuncia penal lo puso al borde de un final de carrera
abrupto. Pero una palabra salvadora habría torcido ese destino cantado.
En el despacho de intendente una de las primeras innovaciones que efectuó fue
colgar un banderín de San Lorenzo de Almagro. Esa es la primer diferencia de
peso con su sucesor, Carlos Infanzón. A Mussi le gustaba la vida en su despacho.
Pasó largas jor-nadas encerrado, con su pava, tomando mate y construyendo su
imagen:
- Era capaz de agarrar la pala y ponerse a hacer una zanja en un barrio.
Para Mussi la política es ejercicio. No es autoritario, es ególatra. La segunda
innova-ción que introdujo en las paredes de su despacho, luego de colgar el
banderín de los cuervos y las fotos de Perón y Evita, fue el mural gigante que
reproducía su imagen sonriente. Parecía un estadista barrial.
Ese ejercicio de la función público ha deparado sombras. Intrigas e
interrogantes. Es tan abierto que su influencia excedió el ámbito de su propia
tropa:
- Hay quienes sospechan que tiene injerencia en las internas de la oposición, a
través de las famosas doble afiliaciones. Y así puede definir los candidatos del
resto de los partidos.
A cuatro cuadras del edificio municipal -Av. 14 y Mitre- tiene su sede el Club
Social de Berazategui. Cita de reunión de los muchachos. Ocupa el primer piso de
14 y 149: se juega a las cartas, las bochas y al ping-pong. De joven, Carlos
Infanzón -aún estudian-te de medicina- iba a jugar a las cartas. El tiempo que
le quedaba lo invirtia en la mili-tancia: Acción Católica. Aún no sospechaba que
llegaría -por un inexplicable devenir de situaciones ingobernables- a intendente
de su ciudad.
Cuando llegó al despacho de intendente fue su turno de hacer cambios. Trajo un
escri-torio muy grande. Pero allí no atiendió nunca: lo cubrió de muñecos,
muñequitos, fo-tos, banderines y juguetitos con los colores de Boca Juniors, el
club de sus amores. Las reuniones las hizo junto a una mesa destinada
originalmente para banquetes.
De las paredes no cambió la decoración. Quedaron las fotos de Perón y de
Duhalde. Y la de su ídolo: Mussi.
Pero hay hechos que denotan diferencias entre el ministro y el intendente. Una
interni-ta. La prueba es la actividad en el Corralón Municipal:
- En una oportunidad escuchamos los lamentos de Infanzón: nos dijo que la mafia
del Corralón no la controla él.
En el Corralón Municipal se asienta la tropa. Es el lugar de trabajo del
aparato: pinta-paredes y servicios varios. En la última asunción de concejales
se vió a algunos de sus integrantes revolear sillas, aplicar culatazos a los
asistentes, y repartir amenazas con claros destinatarios.
Sus trabajos los cobran en efectivo. Les liquidan por metro cuadrado de paredón
pin-tado. Las operaciones de choque pueden saldarse en vales de nafta. Al Ford
Falcón personal de uno de los integrantes del grupo, en 1996, se le asignaron
1.100 litros de combustible por mes |27|.
De la seguridad del intendente Infanzón, en cambio, se encargó un ex suboficial
de las Fuerzas Armadas. Luego pasó a encabezar la lista de candidatos a
concejales.
- El intendente es un tipo autoritario que obedece a Mussi.
No tiene -dicen- iniciativa propia. Pretende salvar su pucherito. El lo ha
dicho:
- Su meta mayor es ser el rufían número uno de Mussi. En declaraciones públicas
él lo reconoció: 'yo soy el cuatro de copas de la política de Berazategui
-dijo-, el ancho de bastos es el Negro Mussi'.
Desde ese momento le quedó de apodo: cuatro de copas. Dicen los que conocen de
cartas que el cuatro de copas no sirve para nada: ni para el truco, ni para el
chin-chon, ni para el póker. Para nada.
El día que se inauguró el hospìtal local -Evita Pueblo-, movieron 100 mil
personas. Fue impresionante. Ahí trabajaron duro los muchachos del Corralón.
Estuvo el presidente y el gobernador, Menem y Duhalde. Cuando le tocó el turno
de hablar a Infanzón, como intendente, el griterio de la gente era tan fuerte
que no lo oía nadie. El hombre agarró el micrófono con fuerza, se paró sereno
delante de la multitud, y desde su más recón-dita voz marcial gritó:
- Silencio...
Hubo una polémica instalada entre sanitaristas locales en torno a la definición
del hos-pital inaugurado en Berazategui por Mussi: los que consideraron que no
se trata de un Centro de Alta Compeljidad -como se sostiene oficialmente-, se
basaron en que no cuenta con tomógrafo, sistema de hemodiálisis, ni diagnóstico
por imagen.
Los que abonan la tésis oficial, la ejemplifican: se hacen 5 mil partos por
año...
Cuando llegó a Berazategui, en 1995, un crédito del Banco Mundial para el área
de salud, sectores de la comunidad y de la oposición impulsaron la compra de un
tomó-grafo computado para el hospital. El distrito no cuenta con ese servicio.
No es casual.
En avisos publicitarios aparecidos en diarios de la zona, sin embargo, una
clínica pri-vada de Berazategui -Tiscornia- ofrecía el servicio de un tomógrafo:
- Fuimos a averiguar y descubrimos la maniobra. Cuando alguien hacía un pedido
de servicio de tomógrafo en la Clínica Tiscornia era derivado a la Clínica San
Martín, de Ezpeleta.
Con esa información se lanza la campaña política del 95, y la oposición denuncia
el hecho:
En el hospital de Berazategui se utilizan los servicios de tomografia de las
clínicas de Mussi.
- Es mentira -salió a contestar el oficialismo-, en Berazategui no hay ningún
tomógrafo.
El oficialismo decía la verdad. A medias. La Clínica San Martín, efectivamente,
brinda el servicio de tomografía a la Clínica Tiscornia y al Hospital Evita
Pueblo, pero está domiciliada en Ezpeleta, partido de Quilmes, exactamente a
media cuadra del límite con el distrito de Berazategui.
La vinculación del ministro de Salud con las clínicas Tiscornia y San Martín no
fue desmentido por nadie. Ni por Mussi.
Los que le cargan.
Hasta 1993 Juan José Merodo se dedicó al trabajo político en La Matanza. Como
pun-tero de Pierri aportó en la campaña de Héctor Cozzi para retener la
intendencia:
- Trabajó muchísimo desde el Mercado Central, recordó Mónica Alexander, su
viuda.
Después de las elecciones vino la tormenta.
La orden que Merodo había recibido de Pierri era trabajar para la campaña desde
el Mercado Central. El hombre era el presidente de la Cooperativa El Porgreso.
Fue Raúl Leguiza -ex changarín, director del Mercado y el hombre de Pierri por
izquierda en la intendencia- quien convenció a Merodo de trabajar con la Liga en
La Matanza.
Para financiar la campaña debía desviar las retenciones el IVA derivadas de la
recau-dación de la cooperativa:
- Le prometió que una vez que pasaran las elecciones Pierri, en persona, se
encarga-ría de arreglar todo el papalerío. También le había prometido la
Delegación Municipal de González Catán...
El acuerdo no se cumplió. Lo traicionó.
Cuando Luis Patti asumió la presidencia del Central no le aceptó las
explicaciones por la falta de pagos del IVA. Pierri se lavó las manos. Y Merodo
se quedó sin su trabajo.
Volvió a Berazategui, su ciudad natal. En en el viaje de regreso -con la frente
marchita y masticando bronca-, le confió a su esposa:
- De aquí en más trabajo políticamente para mí, no para los demás.
En el 93 y en 95 Merodo, desde una lista de la Liga Federal, enfrentó a la
alianza que establecieron en el distrito Pierri y Mussi.
En el 97 el panorama interno presentó algunos cambios. Mussi se fue de la Lipebo
del Pelado Mércuri, y pasó a encabezar el Grupo de Trabajo, una nueva corriente
interna nutrida de ex punteros de la Liga y del Lipebo: Brown, Otahcehe, el
senador Genoud, y otros.
La gente de Mussi salió a pintar por todo el sur del Conurbano. La movida
apuntaba a ocupar un sillón en manos de su ex socio político: la presidencia de
la Cámara de Di-putados de la Provincia, lugar de trabajo del Pelado.
Mércuri acababa de perder un referente de su corriente en Berazategui y, además,
se sentía en la mira de una operación de la que desconocía a ciencia cierta si
el gober-nador era absolutamente ajeno. En enero del 97 el Pelado habló con
Merodo:
- Le ofreció solventar la campaña para que en las internas enfrente desde la
Lipebo a la Liga.
El hombre dió el sí. Empezó a operar.
Pero a los pocos días golpearon a su puerta:
- Mirá Juan -le dijo un puntero enviado de emisario-, no tenés opción. Mussi y
Pierri manejan la policía, los jueces y la mafia de la droga. Si no aceptás
trabajar para Mussi, le van a cerrar la remisería a tu esposa y la verdulería a
tu hermano.
El acuerdo, en caso de ser aceptado, incluía un sueldo de dos mil pesos por mes.
Pe-ro Merodo lo rechazó.
- Yo tenía mucho miedo -dijo su viuda-, le dije que arreglara. Se estaban
metiendo con nuestra familia. El me dijo que no estaba en venta y se fue a la
casa de la madre. De-cía que yo no lo entendía.
La madre de Merodo vive en Vicente López. El jueves 26 de febrero tres
delincuentes ingresaron al almacén de su propiedad. Sacaron 150 pesos de la caja
y se metieron en el interior de la casa. Buscaban a alguien:
- Hijo de puta -gritó uno-, ya llamaste a la policía.
Merodo quiso apartar el caño del revolver que tenía apoyado en la sien. Le
estaban revisando la agenda y le sacaron algunas hojas. De atrás, un balazo
ingresó por su riñón derecho. Diez días después moría en un hospital bonaerense.
Setiembre, 1987: semanas antes de asumir como jefe comunal de Berazategui la
Clí-nica Tiscornia - de la que Mussi no negó su vinculación- fue allanada. La
carátula de la causa era contudente: desfalco y estafa contra las obras sociales
de IOMA y PAMI.
La investigación se inició a raíz de las denuncias -de innumerables
damnificados- por falsificación de prestaciones médicas, sobrefacturación,
cobros por estudios médicos complementarios y prácticas de radiología y
laboratorio innecesarios, y liquidaciones por medicamentos suministrados en
cantidades mayores a las requeridas.
El neurólogo de la Clínica Tiscornia era el Dr. Infanzón. El director era el Dr.
Mussi:
- Mussi esrtuvo a cargo de Sur Médico SA, sociedad de la que formaba parte,
entre otras, la Clinica Privada Tiscornia. Fue declarada prescindible por el
IOMA.
Hay punteros memoriosos que recuerdan pequeños hechos de aquellos lejanos días.
Y cuando reconstruyen la historia aparecieron nombres que tenían olvidados.
Estos punteros recuerdan el nombre de Juan Corvalán.
El hombre trabajaba para Mussi. Dicen que estaba al tanto de la operatoria de la
Clíni-ca. La documentación que no fue rescatada en el allanamiento habría sido
sacada -en tres bolsas- por Corvalán.
Entre el día que llegó el juez a la Clínica y la fecha prevista para la
ceremonia de la asunción -de Mussi en Berazategui y de Antonio Cafiero como
gobernador-, algo ocu-rrió. Los punteros desconocen qué motivó la ruptura de la
relación entre Mussi y Cor-valán. Pero aseguran que nadie creyó en el ataque de
presión que de improviso obligó a la internación de Corvalán en la Clínica San
Martín, de Ezpeleta -también vinculada a Mussi-, y de la que nunca salió con
vida.
Marzo, 1997: Mussi quiere despegar de la muerte de Merodo. Para él era un hombre
que no pesaba políticamente en el distrito. Apenas se alzaba con el 8 o el 10
por cien-to de los votos:
- No sé..., se vienen la internas -dudó el ministro de salud Bonaerense, y
agregó-, es el tercer hecho que me cargan.
- ¿Cuáles son los otros dos?
- Cuando dijeron que yo llevé al gobernador la foto de un tipo que merodeaba la
casa de Andreani la noche que asesinaron a Cabezas, y cuando dijeron que eché al
director del Hospital Presidente Perón porque no estaba de acuerdo con sus ideas
|28|.
Le cargan más de tres. Y esto se palpa cuando se interroga a la dirigencia
política de su ciudad. Uno de muestra: en Berazategui hay mucha gente que le
agradaría saber porqué murió Juan Corvalán.
En los primeros meses de 1997 Antonio Cafiero visitó la ciudad. Mussi, junto a
ex pun-teros de la Liga y el Lipebo, habían terminado de abrochar la nueva
corriente provin-cial: el Grupo de Trabajo. Para el senador nacional se trató de
una traición:
- ... y yo que lo salvé con una palabra..., reconoció el ex gobernador delante
de sus seguidores.
Muchos de ellos no dejan de buscar la respuesta a la duda que dejó flotando: ¿de
cuál de todas lo habrá salvado?
Notas:
25. Los testimonios pertenecen a concejales, ex concejales, dirigentes
partidarios de la oposición y ex punteros del oficialismo. Entrevistas del
autor. Volver
26. En base a testimonio de Octavio Lucarelli, jefe de Relaciones Comunitarias
de Cristalería Rigoleau y, posteriormente, Cattorini SA. Entrevista del autor.
Volver
27. Rendición de cuentas ejercicio '96. Volver
28. Relato en base a testimonios de punteros de Berazategui, Diario La Palabra
de Berazategui, Página/12 - Andrés Klipphan-, despacho de Agencia AIBA de La
PLata, del 11-4-94, instrucción del Juszgado Criminal Nº 10 de San Isidro.
Volver
Manolo, el manosanta
La ciudad de Lanús es el municipio más chico de la Argentina: 45 km2. Tiene una
po-blación de 500 mil personas. El cruce de esas dos variables la convierten en
la comu-na con mayor densidad de población del conurbano: 10 mil habitantes por
km2.
Nadie lo asume pero la situación más grave que atravieza Lanús es de orígen
ambien-tal:
- Nadamos en una gran laguna de materia fecal y efluentes industriales - señaló
un bioquímico local-. Esto es una gran bomba de tiempo...
La falta de respuestas, en cambio, es un problema de orígen político.
La medida ambiental más conocida entre los vecinos que tomó el municipio fue la
creación de las Patrullas Ecológicas: dos traffic O Km -de aproximadamente 30
mil dólares cada una- debían recorrer la ciudad y detectar los posibles
conflictos y denun-cias ambientales. Un profesor de química y sus alumnos del 4º
Año de la Media Nº 2 dialogaron con sus responsables en la esquina del colegio:
- ¿Cual es su función?, preguntó un alumno.
- Nuestra función -respondió el jefe de la Patrulla- es manejar y ver.
- ¿Qué título tienen?, interrogó uno de los chicos.
- Ehh, ehh..., ninguno.
- ¿Y de quién dependen ustedes?
- De la dirección de Medio Ambiente.
- Podemos hacerles una denuncia sobre una planta que está contaminando,
quisieron saber los chicos.
- Nosotros no tenemos nada que ver.
- ¿Y si yo le aviso que hay escapes de efluentes gaseosos?
- No. Nosotros de eso no sabemos nada.
- ¿Por qué no saben nada?
El Fin.
Rácing: El día después
*
Ahí van estos versos
rengueando, rengueando...
Son como una barra
de reos cansados
cargando la roña de los arrabales
y las porquerías que musita el tango. (..)
Huelen a convento
huelen a yirantas
a chorros, a reos
y a rincón de cama.
Claro, si se han hecho con biabas e insultos
y gargajos del alma. (..)
Burlas atorrantas
como puñetazos...
Roña de las almas
que entienden el tango:
tienen la ironía de hacer que los pobres
crean dendeveras que semos hermanos
Semos hermanos, Dante Linyera
La quinta
- Viste Hugo, hoy gane en serio y por derecha, chicaneó Menem.
- Para mi -respondió el Negro Toledo-, hubo mucho de suerte...
La quinta Los Caudillos es el orgullo del ministro Toledo. Allí mantuvo charlas
y com-partió achuras con gente poderosa. Los atributos sedantes del verde y el
revitalizador aire de los campos de Canning sirvieron para tejer operaciones
políticas.
La mañana del 21 agosto del 95 el presidente Menem jugó al golf. Al mediodía
com-partió un asado en Los Caudillos. Ese día alzó la copa de triunfador con 69
golpes, en un torneo a 18 hoyos, disputado en el Club Atlético Lomas. Entre los
derrotados esta-ban Roberto Rotman, presidente del club organizador, Abdulliatef
Taman, embajador de Indonesia y el maestro Roberto De Vicenzo. Entre risas
socarronas y ruidos de co-pas, cuchillos y tenedores, Menem reveló a los
comensales el secreto de su éxito co-mo golfista:
- ... cuando lleguen a presidentes, también ustedes van a poder ganar...
El gobernador Duhalde, sentado a su lado, tomó nota de la lección y guardó
silencio.
En todas las visitas a Los Caudillos Menem había ocupado el centro de escena. El
sitio del Uno.
Así también había ocurrido en el lejano diciembre del '92:
Sobre las parrillas de la quinta se doraban las vituallas. Parecían destinadas a
saciar un batallón de hambrientos: corderos al asador y chivitos, carne vacuna,
achuras asa-das y ensaladas. Todo regado por abundante vino y unas pocas bebidas
sin alcohol: agua y gaseosas.
Menem llegó a la quinta tras un encuentro matutino con la prensa. Abundó en la
rutina de su mandato:
- ... todos los ciudadanos son inocentes -repitió- hasta que la Justicia
demuestre lo contrario.
El hombre debió poner el pecho a los procesos judiciales que caían -una vez más-
sobre sus funcionarios: Manzano, Lestelle, Sofovich, etc..
El sol, el olor penetrante de la tierra y el horizonte lejano que permitía
extender la mi-rada distendían las tensiones. Para redondear una jornada de
rélax el dueño de casa -aún intendente de Lomas-, tenía organizado un picadito
con los integrantes de la Se-lección Nacional de Fútbol.
Los triunfadores formaron con Gorosito, Islas, Cravioto, Acosta, el Turco
Garcia, Bore-lli, Mancuso y el presidente, de refuerzo. Entre los derrotados se
alinearon los federa-les Toledo, Aníbal Fernández y el gobernador. El 9 a 4 fue
lapidario.
Menem sonrió y se abrazo con Duhalde frente a los reporteros gráficos. Tras la
partida del Uno en su helicóptero, la quinta Los Caudillos vió partir de tras a
la prensa. El Dos quedó solo, con sus federales.
Antes que suene el despertador el gobernador abrió los ojos. Faltaban unos
minutos para las 8 del 17 de noviembre de 1996. Era domingo y podía seguir
durmiendo un rato más, pero estaba ansioso por leer los diarios. Desayunó en la
cama. A su lado, Chiche -ya despierta- le leyó las primeras planas: El acto de
Duhalde fue a estadio lleno -Clarín-, Multitud vivó a Duhalde -Crónica-, Se
sentará en el sillón de Rivadavia -Diario Popular-, El desafiante -Página/12-,
Duhalde apura su carrera por la presidencia -El Día-.
Los ojos del gobernador y Chiche devoraban página tras página. Bebían el café de
a sorbos. Señalaban las fotos que mejor los favorecían. Y repetían la cifra
mágica:
- Llevamos cincuenta mil personas. Cincuenta lucas ...
Desde la panorámica aérea de Clarín el Cilindro se veía sin claros. Ahí abajo
estaba el bastión del peronismo bonaerense. El gobernador tenía razones de sobra
para sentir-se exultante:
- Fue el acto más importante desde la campaña del 95...
Les producía más felicidad revivir a través de los diarios lo que habían vivido
en la realidad, apenas 15 horas atrás. Era el día después y cada ovación podía
ser rebobi-nada. Cada aplauso podía ser detenido y vuelto a escuchar. Las
tribunas repletas quedarían así para siempre. Reelaborar lo que había ocurrido
en segundos podía lle-varles minutos.
Pero valía la pena. Eran años de operaciones, alianzas, ataques, viajes,
abrazos, ofensivas, fotos, caravanas y discursos para estar en ese sitio. Miles
de rostros anó-nimos llegaron a Rácing para darle algún sentido a los gestos y a
los símbolos. Y en dos rostros, con nombre y apellido, cerraba el significado de
tanto esfuerzo.
Adiós al Uno.
Habían llegado al estadio a las 17 horas. El gobernador y Chiche fueron
directamente a una sala acondicionada para la espera, en el vestuario visitante.
Desde un monitor podían ver el arribo de las columnas. El aparato había
funcionado a la perfección. Doscientos periodistas acreditados, un sistema de
audio de 120 mil wats y 4 torres de sonido aguardaban la palabra del gran
militante. Ese instante preciado ya no iba a ser cedido a nadie.
La distancia entre ambos era evidente. El último escenario que le cedió al Uno
fue en un acto en Laferrere -en noviembre del 94 y en otro Día del Militante-.
Pero había lle-gado el tiempo de ocupar el centro de la escena.
El Uno lo entendió así. Ese fin de semana lo dejaron afuera.
En Anillaco -rodeado de una custodia inusual-, jugó al tenis y habló de temas de
la actualidad: las relaciones diplomáticas con Bolivia.
- Atraviezan el mejor momento de nuestra historia...
A las 18 horas Duhalde caminó hacia el escenario. El breve trayecto hasta el
palco, montado de espaldas al pasaje Corbata, lo hizo en compañía de Pierri,
Toledo y Chi-che.
Ella vestía un saco azul y un pantalón crema. Ellos compartieron el mismo
estilo: pan-talón y camisa, sin saco ni corbata. Descamisados. El gobernador y
Pierri eligieron el tono claro. Toledo, en cambio, optó por una camisa a rayas
finas. Marrones y blancas.
Así se vieron en los diarios del día después.
Toledo habló de las obras. Y dijo que miró al cielo y que allí vió los ojos de
Perón y Evita que lo miraban:
- ... guardando las distancias, hemos tratado de hacer lo mismo que ellos en la
provin-cia.
El Negro hablaba de los ojos que veía en el cielo y en la tierra miraban para
otro lado. Detrás de la columna de la gente de Pierri, en el césped del estadio,
los pibes armaron un picadito:
- Se dieron el gusto de jugar en la cancha de Rácing -señaló un periodista-.
¿Qué más querían?
Pierri salió a confrontar:
- ... hay algunos dirigentes cholulos y faranduleros que salen en las revistas
de moda, pero se olvidan de la gente.
El hombre estaba en el césped, alejado de los grupos que respondían a los
punteros. Dijo que vino solo -de puro peronista-. Después de la arenga del
Muñeco reflexionó:
Pierri hace lo que quiere y resulta que ahora es peronista.
Lamentablemente Cafiero lo metió en el Partido, ¿qué le vas a hacer?
Yo no le creo. Por más que me cante la marcha peronista, no le creo. Está bien,
por cuestiones políticas tenés que salir a pintar por Pierri. Son acuerdos super
estructura-les y no hay mucho para discutir..., a mi no me gusta ninguno, pero
Pierri...,¡Por favor! Es un empresario de la política. No creo que tenga un
perfil de candidato que pueda convencer al justicialista puro, al peronista
biológico.
La gente no dice nada. Creo que se lo banca, nada más. La gente no lo nombra.
Pu-tean a Menem y al que nombran es a Duhalde. Con Pierri lo menos que hace el
pero-nista militante es preguntarse:
- ¿Este tipo quién es?
Es el militante que después va y sale a pintar paredes por Pierri, pero te dice:
- Con este perdemos...
Es muy duro. Pero que sean dueños del partido no los hace dueños del Movimiento
Justicialista. La esperanza es que Duhalde peronise al Justicialismo...
Llegó el momento del Dos. Ponerle a sus pies y delante de sus ojos 50 mil
personas costó medio millón de dólares. Solo para cancelar la deuda originada
por la contrata-ción de los 3.000 colectivos.
Se paró frente a la multitud. Su figura, recortada sobre un fondo de miles de
manos y caras anónimas que lo saludaban, sobresalía por encima de cientos de
banderas y pancartas. Extendió ambos brazos al cielo. Con las palmas de sus
manos abiertas abrazó a la multitud.
Se lo veía relajado. Satisfecho. Rebosante. La meta ya se divisaba con claridad.
Lle-gar a la cima se aparecía desde allí como un fenómeno temporal antes que una
cons-trucción política. Y ese instante -que se le escapaba de las manos como el
agua-, apenas duró 14 minutos, 10 segundos y 77 décimas:
- Nos quieran creer o no, hemos venido a homenajear a estos misioneros de la
vida...
Miró hacia las tribunas. Notó que algo no andaba bien y apuró la oratoria. La
gente, como el tiempo, se le escapaba entre los dedos. Se trató de dos variables
fuera del control del aparato partidario:
Todos esperaron a que entre Duhalde. Pero nadie esperó a que termine de hablar.
Se imaginaron el quilombo de la salida y todo el mundo se fue antes. Se vió
claramente que después de la ovación al gobernador la gente dijo:
- Vamos, ya está. Cumplimos...
Y se entraron a levantar. Se fueron. Los de Pierri, todos, fue automático. Se
veían las columnas salir del estadio. Yo creo que Duhalde acortó el discurso por
eso. El tipo hablaba y la gente se iba.
El gobernador lo leyó en Clarín: las tribunas se fueron despoblando durante el
discurso de Duhalde y para el final solo quedaba la mitad de la gente. El Dos
decidió que ya era hora de levantarse:
- Vamos, Chiche. Hoy almorzamos con el embajador en lo del Negro.
El Uno nunca pudo saber a ciencia cierta quién fue el padre de la operación: el
Dos, el embajador. O ambos. Pero a él lo dejaron afuera.
- Estamos emocionados -le dijo la ex gobernadora de Texas-, de comer carne
argenti-na...
En el living de su casona de Los Caudillos el Negro tenía reunida una selecta
delega-ción de influyentes norteamericanos. Era un ámbito acogedor. De las
paredes de ladri-llo a la vista -bajo el techo de madera natural- colgaban las
fotos que resumían la vida publicable del dueño de casa.
Los mozos -de saco blanco y con moño al cuello- servían unos bocadillos fríos
antes del almuerzo. Pequeños grupos bilingües animaban conversaciones y
cambiaban son-risas. Hubo amistades que se iniciaron y otras que se
fortalecieron:
- Lo felicito, gobernador. Estoy convencida que va a ser más exitoso porque
conocí a su hermosa esposa, le dijo Ann Richards, la tejana -sesentona, de pelo
blanco muy corto y grandes lentes- y la más animada del grupo de visitantes.
Hacía calor. Estaban en mangas de camisa. Pero no fue ese el único gesto que
salió del protocolo. En una de las cabeceras de la mesa, Toledo -en su lugar de
anfitrión- hizo un muy breve uso de la palabra:
- Este es un almuerzo entre amigos, aseguró feliz.
Los mozos sirvieron la carne, los chorizos y los vinos argentinos.
El gobernador desbordaba de estusiasmo. Caminó entre las mesas. Estrechó las
ma-nos de diplomáticos israelitas y de agentes de la CIA. Con James Cheek, el
embaja-dor, tuvo un diálogo aparte. A las cincuenta lucas de Rácing le sumó un
gesto de los norteamericanos que lo llevó a creer que estaba a centímetros de
tocar el cielo con las manos: en lugar del Uno -como disponen los códigos de la
diplomacia y el protocolo-, el invitado a la segunda asunción del presidente
Bill Clinton fue el Dos.
Con los postres apareció un grupo de mariachis que sorprendió a los
norteamericanos. Ellos esperaban un número de tango. El gobernador estaba dulce.
No podía dejar de complacerlos. Se aclaró la garganta, tomó algo de aliento, y
se largó a canturrear unas pocas estrofas de la melodía más apropiada para la
ocasión:
- ... caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar...
FIN DEL LIBRO
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