Capítulo 14 


Fin de Perón y el peronismo





Muerte de Perón

El 1º de Julio de 1974, Perón sufrió un ataque al corazón que terminó con su vida. Se avecinaba una tormenta de plomo, sin precedentes en el país. El acuerdo político de 1973 también sucumbió y del poder se hizo cargo María Estela Martínez de Perón. Santucho comentó:
"Ha muerto el líder de la burguesía, al fin la clase obrera caminará por una senda independiente" (90).
El ERP y Montoneros redoblaron sus ataques y trataron de financiar su organización mediante los cobros de secuestros que perpetraban. En Septiembre, los Montoneros secuestraron a los hermanos Born, propietarios de la mayor empresa de exportación de cereales de buenos Aires, consiguiendo un rescate estimado en unos 60 millones de dólares. Las bombas y los asesinatos se incrementaron.
"El 15 de Julio, un grupo de Montoneros irrumpió en el restaurante donde almorzaba Arturo Mor Roig y lo derribó a balazos. La actividad terrorista se intensificó. El 31 de Julio, Rodolfo Ortega Peña, el más prominente diputado de la izquierda, fue ultimado. La Triple A se adjudicó el atentado" (91).
En la segunda mitad del 74, la Triple A asesinó a unos setenta adversarios, la mayoría eran destacados intelectuales y abogados de izquierda. Entre los más famosos estaban Silvio Frondizi -hermano del ex presidente, autor de voluminosas obras marxistas y ex director del periódico de izquierda revolucionaria Nuevo Hombre-, el ex vice gobernador de Córdoba y dirigente sindical peronista de izquierda, Atilio López, y el abogado de presos políticos Alfredo Curutchet. Hacia principios de 1975, caerían más izquierdistas a un ritmo vertiginoso. En un momento determinado -hacia marzo de 1975- la cantidad de muertos en crímenes políticos se contabilizaban a razón de un promedio que alcanzaba a 14 por día (según una estimación de los periodistas de esa época).
Pero volvamos al año 1974. A continuación una síntesis de situación, efectuada por la policía:
"Guerrilla urbana: operando en forma simultánea en los grandes centros poblacionales (buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mendoza , Tucumán, Catamarca y Chaco).
Guerrilla rural: apertura del frente rural en Tucumán al Oeste de la ruta 38 y creación de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, inicialmente con un efectivo aproximado de 100 hombres y algunas mujeres. El campamento inicial se establece en proximidades del ingenio Fronterita y se
instalan otros campamentos menores en lugares no muy lejanos.
"El 30 de mayo se produce el copamiento de la localidad de Acheral, de aproximadamente 1900
habitantes. Los guerrilleros del ERP ocupan la comisaría, la estación ferroviaria, bloquean los caminos y cortan las comunicaciones mediante la toma de instalaciones de teléfonos. Se arengó a la población, se pegaron afiches, se realizaron pintadas y se distribuyeron banderas.
"Durante el mes de junio se produce el copamiento de la localidad de Siambón.
"En el mes de julio los guerrilleros continúan incursionando sobre algunas poblaciones sobre la ruta 38, realizan propaganda, adquieren mercaderías y se organizan los campamentos guerrilleros Rinconada y Potrero Negro.
"El día 26 del mismo mes se realiza el copamiento de la fábrica Norwinco, en Bella Vista, Tucumán. El 10 de agosto se produce el intento de copamiento del Regimiento de Infantería Aerotransportado 17 de Catamarca y ante su fracaso, debido a que tropas del Ejército abaten a gran parte del grupo guerrillero, el resto se repliega hacia Tucumán.
Desde setiembre hasta diciembre de 1974 se producen los siguientes hechos:
Incorporación de nuevos integrantes a la Compañía Ramón Rosa Jiménez.
Adoctrinamiento e instrucción militar.
Copamiento del pueblo Los Sosas.
"Muerte del capitán Humberto Viola y su pequeña hija María Cristina, por un comando del ERP. El 15 de diciembre se otorgan grados militares a diversos integrantes de la Compañía
Ramón Rosa Jiménez. En un puente sobre el río Caspinchango, camino a Tafí del Valle, es colocado un cartel de grandes dimensiones, con la siguiente inscripción: "Zona tomada. Compañía Ramón Rosa Jiménez".
"Integrantes uniformados del ERP desfilan en los pueblos de Santa Lucía, Los Sosas y Las Mesadas. Realizan propaganda, tareas de captación y adquieren abastecimientos.
Son detectados los campamentos de La Rinconada y otros más, ubicados entre La Quebrada y el puesto Aguadas y Aguaditas; además de los existentes en Fronteritas y Potrero Negro.
Se calcula que al promediar el año 1974, la organización guerrillera ERP tenía unos 3000 hombres en todo el país".
En lo referido a combatientes, los reemplazos provenían de Córdoba, ciudad de Tucumán, Santa Fe, buenos Aires y La Plata; asimismo el ERP contaba con el apoyo externo (logística y personal) de otras organizaciones guerrilleras tales como el MIR (Chile), Tupamaros (Uruguay), FNL (Bolivia) y de Cuba.
El 5 Enero de 1975 cae un avión en las proximidades de Tafí del Valle. Iban en él trece oficiales del Ejército Argentino, entre ellos el Comandante del IIIer. Cuerpo de Ejército, el Comandante de la Vta. Brigada de Infantería y miembros de los Estados Mayores de ambos. El Ejército lo reportó como un accidente, pero los guerrilleros se adjudicaron haberlo derribado con un fusil lanzamisiles. Esto produjo mayor preocupación en el seno del gobierno. En este hecho perdieron la vida los siguientes militares: Gral. de Brigada Enrique Eugenio Salgado (Comandante del IIIer. Cuerpo del Ejército), Gral. Br. Ricardo Agustín Muñoz (Cte. Br. IV), Cnl. Eduardo Wilfredo Cano, Tcnel. Oscar Rubén Bevione, Tcnel. Pompilio Schilardi, Tcnel. Pedro Santiago Petrecca, May. Roberto Dante David Biscardi, May. Pedro Antonio Zelaya, May. Héctor Abel Sánchez, May. Aldo Emilio Pepa, Cap. Roberto Carlos Aguilera, Tte. 1ro. Carlos Eduardo Correa, Sarg. 1ro. Aldo Ramón Linares.


"Los duros también mueren"

Así tituló la noticia una revista sensacionalista de la época. Por otro lado, la portada del matutino La Nación, del sábado 2 de noviembre de 1974 lo decía todo, aunque no lograba interpretar el asombro de la mayoría: "Mataron al comisario Villar y a su esposa". Y abajo agregaba: "El hecho ocurrió en el Tigre, cuando estalló una bomba que fue colocada en una embarcación en la que se proponía dar un paseo".
Nadie podía creerlo: un verdadero "peso pesado", poderoso jefe de la represión, había caído.
Transcribimos una crónica del suceso:
"Fue a las 10.30, aproximadamente, del viernes 1, Día de todos los Santos. Tres vehículos Ford Falcon avanzaron lentamente sobre los 200 metros de tierra de la calle Luis Pereyra, en Tigre, el único acceso hasta el fondeadero "Sandymar". En uno de esos autos y protegido en su vanguardia y retaguardia por 10 miembros de su custodia personal, fuertemente armada, viajaban el jefe de la Policía Federal, comisario general Alberto Villar y su esposa, Elsa María Pérez.
"Al llegar a la guardería náutica, pese al despliegue de armas de todo calibre que hicieron los policías de civil, la calma del lugar no se alteró cuando descendieron del rodado Villar y su mujer, ambos vestidos de sport para la ocasión y portando bolsos como para pasar el día en el delta.
"...El crucero propiedad del entonces comisario, y que había permanecido con el motor en marcha durante 15 minutos, esperando el abordaje de la pareja, lentamente comenzó a pasearlos, adentrándose uno, ocho, quince, treinta metros en el río. Entonces se produjo una explosión indescriptible y prácticamente la total voladura de la embarcación que, en medio de un cerco de fuego, se hundió rápidamente, según la versión de un vecino del lugar.
"La nave desapareció justo en el centro del riacho La Rosqueta, ante la mirada atónita e impotente de la custodia policial, que en este caso logró salvar la vida al obedecer las órdenes directas de su jefe de quedarse a esperarlo en el pequeño muelle".
Aunque en el momento ninguna organización se hizo cargo del atentado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) a través del periódico Estrella Roja, su órgano oficial, lo difundiría tiempo después: "...una unidad de la organización hermana Montoneros llevó a cabo el ajusticiamiento del jefe de la Policía Federal ... El ERP saluda calurosamente a esta sección de Montoneros que ubica a la organización en la trinchera de los que luchan con las armas en la mano contra este gobierno reaccionario y proimperialista". Según confesiones posteriores de un militante montonero, para la organización de Firmenich, el comisario Alberto Villar "era la síntesis de la represión". Al parecer su muerte estaba programada desde los años de Lanusse.
Mendizábal, jefe de los comandos montoneros, había descartado de plano la idea de un operativo a lo Aramburu, a lo Vandor o incluso a lo Rucci, debido a la fuerte custodia y a todas las medidas de seguridad que protegían al comisario. Para algunos "montos", la figura de Villar inspiraba odio, sobre todo después de decidir la clausura del diario Noticias, que era una de las principales fuerzas de la propaganda montonera.
Aproximadamente a la 1 de la madrugada del viernes 1º de noviembre de 1974, un grupo de cuatro combatientes montoneros que incluía una mujer, se sumergió en las aguas del Tigre con el equipo completo de buceo y casi 20 kilos de trotyl bajo el brazo. Según sabían, este elemento era el único que se podía emplear bajo el agua y que además resultaba de sencilla aplicación. Así fue como colocaron la bomba debajo del asiento del conductor, de la manera más disimulada posible.

Final de El Brujo

Por otro lado, el gabinete de Isabel comenzó a hacer agua. Enseguida, renunciaron los Ministros Taiana, Benito Llambí y Ángel Robledo. Fueron reemplazados por gente de López Rega, fascistas confesos como en el caso de Oscar Ivanissevich, quién cumplió funciones de asesor de Salud Pública durante el gobierno de Onganía.
Entre tanto, la otra Argentina podía ver películas que marcaron un boom en aquel momento. El cine argentino había repuntado y nos regalaba películas tales como: "La Patagonia Rebelde, de Héctor Olivera, con Federico Luppi y elenco. Boquitas Pintadas de Leopoldo Torres Nilsson, con Luisina Brando, Leonor Manso y Alfredo Alcón. La Mary de Daniel Tinayre, con Susana Giménez y Carlos Monzón. Juan Moreira de Leonardo Favio, con Rodolfo Bebán. Estas películas llegaron al millón y medio de espectadores, todo un récord" (92).
En 1975 el Ejército comenzó a intervenir abiertamente en los operativos contra la guerrilla (durante 1973 y 74 se había mantenido, al menos públicamente, al margen de las disputas. Las tres Fuerzas Armadas, con la ayuda de la SIDE, iniciaron su ataque en la Provincia de Tucumán, dónde operaba activamente el ERP. La sociedad civil vivió momentos difíciles, cargados de inseguridad e impunidad. "La definición de subversión fue ampliada y se hizo cada vez más caprichosa e incluía la más suave protesta de los partidos, la prensa, las universidades, los profesionales etc. El número de personas que simplemente desaparecieron - desaparecidos - aumentó rápidamente" (93).
El terror y la desesperanza impidió encontrar una salida que no tuviera que ser costosa para el conjunto del pueblo argentino. A nivel nacional, la organización Montoneros decide pasar a la clandestinidad, sus locales de reunión se convirtieron en verdaderas ratoneras para sus miembros, y debido a su excesiva exposición pública en la etapa anterior, la Triple A los ubicaba sin muchas averiguaciones.
En Noviembre de 1974, a raíz de la ejecución del Jefe de Policía, Alberto Villar, el gobierno decretó el estado de sitio y le otorgó carta blanca al Ejército para enfrentar a la guerrilla. Mientras tanto, el Gobierno de "Isabelita", no podía frenar la crisis económica que sobrevolaba amenazante a la sociedad. Su Ministro de Economía, Alfredo Gómez Morales debió renunciar al resultar ineficaz su gestión y fue reemplazado por Celestino Rodrigo. Este respondía a las huestes de López Rega.
"A mediados de 1975, Celestino Rodrigo, inauguraba su cargo donde exhortaba al pueblo a consumir menos y aumentar la producción. Rodrigo decretó un conjunto de medidas de austeridad draconiana: una devaluación del 160 %, una duplicación de las tarifas cobradas por corporaciones públicas y un límite del 50 % sobre los aumentos de salarios. La devaluación del dólar dejó una ola de quebrantos sin precedentes, pero también dejó, sin querer, grandes beneficiarios: por ejemplo lo que habían tomado créditos en pesos para vivienda, que de ahí en más los pagaron con cuotas irrisorias" (96). Las medidas y la reacción que suscitaron en la sociedad pasarían a la historia con el nombre del Rodrigazo. Este plan económico transformó los precios relativos de toda la economía e introdujo la ambición de la especulación.
Los salarios cayeron abruptamente. Esto, la corriente de repudio que estaba suscitando en toda la sociedad el manejo discrecional del Estado que exhibía el sector fascistoide de López Rega, la intensa presión de las bases obreras y la necesidad de recuperar un espacio de poder que se les estaba esfumando, impulsaron al sector sindical a una poderosa ofensiva. La CGT, entonces conducida por Casildo Herreras, convocó a una huelga general. El paro fue letal. Durante dos días, la Argentina pareció un país muerto. Para respaldar este golpe, el sindicalismo de derecha efectuó un multitudinario acto frente a la casa de Gobierno. La multitud enardecida pedía, además de aumentos salariales masivos, la cabeza de López Rega. Acompañada por los principales dirigentes sindicales, la presidenta salió al balcón entonces, para anunciar que accedería a las solicitudes; ambos ministros serían despedidos y habría aumentos salariales para todos.
Así fue. Se obtuvieron aumentos por gremio, de un nivel extraordinario: la UOM sacó un % 500, la UOCRA cerca de 400 %. Desde antes de 1955 no se cobraban tan altos salarios en la Argentina. Celestino Rodrigo dimitió a su cargo. López Rega hizo lo mismo y huyó del país es misma tarde, en un furtivo avión que lo llevó nuevamente a Europa.
Cafiero tomó la posta en la cartera de Economía. "A Cafiero lo traían las 62 organizaciones. Tiene que haber una concertación. Se le puede dar cualquier nombre, pero lo que necesita el país es un consenso expresado orgánicamente. En la Argentina se acabaron los shocks, se acabaron los palos a izquierda y derecha, se acabaron los elefantes en el bazar" (97).
El horizonte político estaba muy oscuro, sin embargo; por todas partes los grandes capitalistas se encargaban de hacer saber que "estaban nerviosos". Casi todos los analistas vaticinaban que la dulce primavera salarial de los obreros estaba predestinada a durar poco tiempo.

Se agudiza la represión en Santiago

De parecido modo a buenos Aires o el resto de las provincias, en Santiago del Estero las razzias represivas adquirían cada vez mayor intensidad. La inseguridad era constante, los jóvenes universitarios que estuvieron relacionados con algún tipo de militancia no sabían si regresaban a su casa o no. El 18 de Julio de 1975, el diario El Liberal publicó la siguiente noticia: "Amotinamiento en la Cárcel. Detenidos por actividades subversivas provocaron un desorden que fue sofocado". En dicha nota el Jefe de Policía, Sr. Manuel González expresó: "Alrededor de las 23,15 hs. se inició una protesta porque uno de los alojados en el pabellón cuatro, por actividades subversivas, había sido sacado para ser indagado. Los demás, como ya tendrían acordado, comenzaron a protestar". González manifestó que el destrozo de los elementos existentes en el pabellón había sido total. Ante una pregunta nos expresó que no hubo ningún herido ya que la represión se hizo con agua y bombas de gases lacrimógenos. Estas, recalcó, fueron arrojadas en gran cantidad. También nos informaron, dice el cronista, que al lugar, Penal de Varones, concurrió el Ministro de Gobierno Dr. Antonio Robin Zaiek" (94).
Lo que estaba sucediendo era que los presos políticos eran trasladados a campos de concentración recientemente abiertos en Tucumán, donde eran torturados por personal del ejército, y en muchos casos asesinados. Entretanto los familiares de los presos políticos santiagueños, remitieron una carta al Bloque de Diputados del FREJULI de ésta ciudad en la cual, entre otras cosas, exponían lo siguiente:
"Las figuras delictivas se agrupan en la legislación penal, según el bien jurídico que la infracción lesione.
"En el caso de la Ley 20.840, la seguridad del Estado fue argumento decisivo para su sanción. La demasiada vaguedad o generalización de ésta Ley resalta a una simple lectura de la misma. Esto la convierte en un instrumento peligroso si no es aplicada con sereno espíritu de justicia. Desde Octubre de 1974, está vigente dicha Ley. A diario se suceden en todo el país, bajo pretexto de seguridad del Estado, allanamientos, atentados, intimidaciones, detenciones, muertes etc. Se vive con una falta absoluta de garantías. Se han enseñoreado la violencia y la impunidad.
"Los Familiares de los presos políticos de Santiago del Estero, llegamos a éste bloque para que se apoye nuestra gestión a nivel nacional y provincial tendiente a que:
"1º) Se revea la vigencia de la Ley 20.840 y su derogación total.
"2º) Se adopten a la brevedad las medidas pertinentes para que se investiguen a fondo, con responsable seriedad, los hechos y las causas por las cuales, numerosas personas sin discriminación de edades, fueron y son detenidas en todas las cárceles del país, sometidas a apremios ilegales, declaradas prófugas, perseguidas, etc., bajo pretexto de seguridad de Estado. "3º) Se investiguen los hechos ocurridos en el Penal de Varones, de ésta ciudad, el día 17.07.75, cuya versión se publicó en El Liberal..." (95).
La persecución "durante el 74 y '75 era muy notoria; prácticamente durante todo el 75 aquí va a funcionar una especie de mesa tripartita que se armó entre el ejército, el SIDE y la policía federal. Digamos que el control de la represión no lo tuvo el gobierno, como en su momento, porque los militares estaban esperando tomar el poder. El aparato represivo de aquellos años aún hoy sigue intacto con Musa Azar a la cabeza. En la actualidad operan con más poder que en ése entonces, no solamente sobre el aparato estatal sino sobre todo el aparato que no es estatal, que es privado pero que son fuerzas paralelas". (75)
En lo que respecta a desapariciones, hubo varias "como las de Abdala Auad y Miguel. La prensa, el periodismo, la gente de la cultura como también los políticos y autoridades eclesiásticas, nunca mostraron actitudes de solidaridad con los derechos humanos. El Ministro de Gobierno, que entró a la sombra del gobernador y luego intentó actuar en forma autónoma de él, era uno de los que cuando llevaba a algunos detenidos a declarar le avisaba al Jefe de Informaciones Policiales, quien al instante, se hacía presente en el lugar. El Ministro de Gobierno iba todos los jueves a comer asado con los servicios al lugar dónde se los torturaba a los changos. Estuvo muy comprometido con la tortura".(76)

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