El compañero Avelino

(11/05/1923 - 23/04/2004)

Por Laura
Centro Cultural Enrique Santos Discépolo

El viernes 23 de abril de 2004, en su modesta casa de un barrio obrero de Wilde, falleció un gran compañero. Con profundo dolor quienes lo conocimos vivimos la pérdida de un interlocutor entrañable, un militante ejemplar, un sindicalista intachable, un amigo. Y es con tristeza que observamos, como él nos enseñara, el absoluto silencio de la prensa entregada a los intereses multinacionales. Porque, de gente así, ¿para qué hablaría la prensa de hoy? La militancia de “izquierda”, por qué hablaría si aún hoy la cuestión nacional les resulta extraña. Lo cierto es que perdimos un pedazo de historia, Avelino fue y es uno de los exponentes más genuinos del movimiento nacional y popular.

Allá en la gloriosa resistencia peronista, él caminaba junto con Sebastián Borro, Andrés Framini y Armando Cabo como lo hacían nuestros caudillos federales, luchando por los más desprotegidos, poniendo el cuerpo para recibir más de una de vez la “guadaña” de la patria rubia. Resistían a la dictadura oligárquica que restauró su poder en el 1955, resistían sindical y políticamente a que los años más felices de nuestro pueblo fueran borrados por la criminalidad de los cipayos aliados al imperialismo. Esto, ni muerto, se lo van a perdonar. Porque fue gran figura del sindicato metalúrgico allá por los 60, estuvo “en familia” con la Jotapé en los años 70, porque Avelino creía con nosotros que lo “anacrónico” es la injusticia social, la entrega de nuestro patrimonio, y tanto lo creía que nos dejó como herencia un compromiso: la lucha por la liberación, la denuncia de los traidores, porque no aceptó negociar y recibir “los honores”.

 
La voz de la resistencia - Tonga y Juanma. Homenaje de su nieto en una grabación casera

Sus días terminaron en la humildad y el desamparo económico en el que hoy se encuentran las grandes mayorías. De esta inseguridad tampoco se habla. Por eso creemos fervientemente que al rescatar su figura del olvido y cobrarle la significación histórica que merece, estamos pisando en el terreno de la identidad nacional-latinoamericana. No es cierto que en el año 76 comenzara la dictadura, Avelino había aprendido -contrariando las visiones de la historiografía liberal- que la inseguridad y la represión empezaron con el derrocamiento del General Perón en 1955.

Hoy sólo unas líneas en Página 12, en Clarín y nada más. El no se hubiera sorprendido, pues pese a ser un “hito” en el sindicalismo comprometido, y haber ejercido el secretariado general de la UOM Capital y estado a cargo de la secretaría gremial y de interior de la CGT, era un compañero de “esos” que había vivido las discriminaciones de la libertad de empresa (no de prensa). La vida le había refutado muchas de las zonceras que nuestra clase media no logra elucubrar aún.

Los voceros de la crónica imperial lo silenciaron en vida, lo castigaron con palizas los búrocratas del sindicalismo vendepatria, había que acallar su desmesurada entrega por una Argentina libre. Porque darle voz era peligroso. Sin embargo, mal que les pese, el viejo Avelino dará el presente en cada gesta donde empecemos a recuperar la dignidad y las banderas, por una patria libre e igualitaria.
 

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