Pobreza informativa

Por Gabriel Brener*

Escena 1: El 23 de febrero de 2010, una cronista del canal de TV Todo Noticias (TN) mientras cubría una nota sobre una de las inundaciones porteñas, en este caso el barrio de Almagro, en diálogo con el periodista Sergio Lapegüe desde el piso del canal, interrumpen abruptamente dicha cobertura para advertir que se está produciendo un delito en un comercio. Es así que movilera y camarógrafo parten al acecho de la situación. Se ve unos adolescentes que entran y salen de un comercio (es una peluquería), sacan baldes con agua y los tiran en la calle y vuelven a ingresar. Se descubren observados por la cámara de TV, a la cual le sonríen como quien es interceptado por el “ojo que más cotiza en el mercado”. La movilera, con tono irónico y culpabilizador argumenta que” los chicos ayudan a sacar el agua” (insinuando que con esta actitud quieren ocultar o disimular sus “verdaderas intenciones” y desde el piso del canal el periodista parece sumarse, cómplice) La movilera se acerca al comercio y aparece una señora, su dueña. De inmediato le pregunta por la situación, a lo cual esta mujer responde sobre la inundación y al deslizar si conoce a los muchachos que están ingresando y saliendo de su local (insinuando con claridad su porte delictivo) responde con total naturalidad:”son mis hijos”.

Escena 2: En el informativo del canal C5N , en el marco del debate por el horario de cierre de los boliches, alertan sobre un nuevo tipo de consumo juvenil “en la previa del boliche“, en que mezclan alcohol, kerosene, ácido sulfúrico y de baterías, grasa de automóviles, entre otros ingredientes, generando más que una bebida, un explosivo cóctel venenoso. Lo cierto es que se trata de un trago que se promueve desde un juego en internet y que nada tiene que ver con lo que sucede en la realidad. Por suerte, frente al tono alarmante de la periodista que parece darlo por cierto, el Dr. Cormillot comienza a dudar en cámara.

Como espectador, me encuentro con la diaria ración mediática de “miedoambiente”. Como ciudadano, me cruzo con una elocuente evidencia de lo que significa construir representaciones en torno a ciertos jóvenes, aportando de manera contundente al etiquetamiento, a la estigmatización de estos sujetos. A partir de ciertos rasgos: jóvenes morochos, ciertas gorras y zapatillas, etc., se deduce la “portación de rostro”, sentenciando sin más su condición de sospechosos. Sugiero volver sobre ambos informes a través de programas televisivos que lo levantan como crítica a la TV, publicados en youtube.

Soy docente y apuesto a que en nuestras aulas, pero también fuera de ellas, podamos generar reflexión y análisis crítico sobre los medios de comunicación. De esta manera es probable que nos hagamos de una herramienta clave para promover prácticas educativas menos excluyentes y más plurales, así como un ejercicio de ciudadanía democrática.

En los modos de mirar, en la manera de expresar lo que vemos, ponemos en juego nuestras representaciones de los otros, de lo deseable, de lo repudiable, de cuanto los incluimos o si los estamos excluyendo. Nuestros modos de mirar y entender el mundo.

Lo que ponen al descubierto estos informes televisivos no es otra cosa que la expresión concreta de una forma de violencia, en este caso expresada por dos programas de TV, que construyen miradas estigmatizantes sobre un grupo de jóvenes. Es muy frecuente encontrarnos con ciertos modos de calificar a los más chicos de nuestra sociedad…“precoces asaltantes”, “menores marginales”, “banda juvenil”, “patota infantil”, “pequeños delincuentes”, “malhechorcitos”, “mafia colegial” “minichorros” o “temibles pibes drogados . “Se trata de términos peyorativos para nombrar a los más jóvenes, y en dicha nominación suelen mostrarlos como sujetos peligrosos ocultando su condición de sujetos en peligro. Significaciones que alimentan la construcción social del miedo, al mismo tiempo que un sentido común punitivo que solo prioriza la baja de imputabilidad como única solución a todos los problemas. Discursos que contribuyen a la culpabilización de niños y jóvenes (en especial los más pobres) llegando incluso a criminalizarlos solo por “portación de rostro”.

Para cerrar, me interesa destacar otra versión de este tipo de producción mediática que suele registrarse entre marzo y diciembre. Se trata de un combo explosivo que mezcla escuelas y violencias consagrando la nominación violencia escolar como una nueva sección de los medios. Resulta un buen ejercicio de reflexión ciudadana poner en duda la asociación rápida y mecánica entre escuela y violencia, entre jóvenes y violencia. Necesitamos comprender estas complicadas situaciones escolares en el marco de su propio contexto, para entenderlas y arbitrar las mejores soluciones. Ese será el mejor antídoto para contrarrestar el efecto de su espectacularización que lo único que logra es hacer de la noticia una mercancía y de la escuela un lugar inseguro. La violencia es tan vieja como la escuela, no vayamos a engañarnos con que es un asunto nuevo (lo novedoso es que se filma con celulares), y requiere ser trabajada en forma constante, logrando generar una institución cada vez más democrática y más inclusora, así como su intento cotidiano por ser “el lugar en el mundo” para adultos y estudiantes que apuesten a un presente y futuro de más y mejores enseñanzas y aprendizajes.


1. Para ver informe de TN ingresar a http://www.youtube.com/watch?v=BsvdzZFka98.Para ver informe del informativo de C5N ingresar en http://www.youtube.com/watch?v=Od08zcBcPVI (consultados en abril 2010)

2. Citado en “Niñez y Adolescencia en la prensa argentina – Monitoreo 2004-2007” Informe que realiza la asociación civil Periodismo Social, una notable organización de periodistas que vienen realizando una tarea de revisión critica de los medios muy auspiciosa y de gran reconocimiento social Colabora con los periodistas y los medios de comunicación para facilitar un abordaje más equitativo del sector social en la prensa. Intenta, así, promover y facilitar la inclusión de las organizaciones de la sociedad civil como una voz de peso en los medios como un modo de fortalecer la democracia. Ampliar en http://www.periodismosocial.net/area_infancia_relacionados.cfm, consultado en Abril de 2010.

* Licenciado en Ciencias de la Educación (UBA). Se ha desempeñado como docente y directivo de escuelas medias en Capital Federal y Pcia. de Buenos Aires. Actualmente es capacitador de docentes y directivos e investigador del proyecto UBACyT “Desigualdad, violencias y escuela: dimensiones de la socialización y la subjetivación”
 

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