Un oscuro día de justicia

Por Juan Pablo Darioli

Lunes otra vez sobre la ciudad y en Oroño entre San Luis y Rioja un grupo de 20 personas se amuchaba debajo de una carpa blanca para escaparle a la lluvia. Eran las 7:30 de la mañana de un día que no iba a ser como cualquier otro, por lo menos para los miles que horas más tarde serían parte de la gran fiesta. Porque más allá de las muchas calificaciones que recibió, fue un día de fiesta. Se festejó la victoria de los que vienen hace muchísimo tiempo esperando ver a los responsables del genocidio de Estado en Rosario sentados en un banco, siendo juzgados. Se festejó también el fin de la vergonzosa impunidad que marcó los años de retorno a la democracia. Se festejó la memoria y, por supuesto también, que la lucha sigue.

Hacía las 9hs la concurrencia era mayor y el cielo desató una nueva tanda de agua que, lejos de hacer dispersar a la gente, marcó el inicio de los cantos: "son los fachos / que no paran de llorar". Las banderas de los organismos de derechos humanos y de las agrupaciones políticas ya estaban colgadas en las rejas del tribunal provincial dando el marco escenográfico, faltaban los y las protagonistas. Testigos y querellantes fueron llegando de a poco, atravezando la marea de abrazos y saludos que le salían al camino. Las Madres de la Plaza de Mayo fueron anunciadas por el ya clásico "madres de la plaza / el pueblo las abraza". Los cinco acusados (Oscar Guerrieri, Jorge Fariña, Juan Daniel Amelong, Walter Pagano y Eduardo Costanzo) entraron por calle Alvear custodiados por aproximadamente 20 policías.

Así, pasadas las 10 de la mañana empezó la primer jornada de los juicios contra los torturadores responsables de la quinta de Funes y la ex fábrica militar de armas, con muchos funcionarios pero ninguna figura de primera línea. Ni Lifschitz, ni Binner. El nombre más importante que sonó fue el de Martin Sabbatella, recientemente elegido Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires e integrante del Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE). Teléfono en mano dice "es vergonzoso" cuando se le consulta por el tamaño de la sala donde se dará inicio al juicio y dándose por enterado que no podría ingresar. Como él muchas personas quedaron afuera y del grupo de Madres solo pudieron entrar tres.

Dentro de la sala para 22 personas de los tribunales provinciales se leían las acusaciones a los imputados y las pruebas que se recabaron en la etapa previsional de la causa titulada "Guerrieri-Amelong". En la otra sede de tribunales por calle Entre Rios las personas que tramitaron la acreditación seguían atentamente la jornada tomando nota. Por la pantalla pasaban una tras otra las caras inmutables de los cinco represores y cada tanto alternaba con la imagen del juez Vengas Echagüe leyendo. Las curiosidades que mostraba la cámara pasaron por Pagano y Amelong. El primero siempre con los brazos cruzados y una sonrisa que apenas le asomaba en la cara conformando un gesto desafiante, quizás sin creer todavía del todo que podría ser juzgado. Y el segundo disfrazado con una vincha que rezaba "legalidad" y un maletín con un cartel pegado que decía: "Perdiste CK entendelo".

Después del cuarto intermedio, se retornó a la sala cerca de las 15hs y fue allí donde ocurrió el único incidente de la jornada. Walter Pagano miró al "Edu" Toniolli, querellante e hijo del desaparecido Eduardo Toniolli, y sonrió burlonamente. Este no se puedo contener y pateó el blindex. Sin más condimentos se continuó con la sesión para luego terminar alrededor de las 17hs cuando ya todo estaba preparado afuera para desatar el festejo.

Con sentimientos encontrados pero con la certeza de haber empezado a caminar por un sendero que no tendrá nada de fácil y por el que se luchó mucho, los testigos, querellantes y voceros de organismos de derechos humanos se subieron al escenario para contar sus sensaciones. Oscar Lupori del MEDH analizó en contexto histórico, político y social en el que se dieron los acontecimientos juzgados y convocó a los jóvenes a no perder de vista los ideales por los que se peleaba en ese entonces. El concejal Juan Rivero remarcó la importancia del acto y como todos los concurrentes demostraba que la lucha de las madres y los organismos no fue en vano. Por su parte Eduardo Toniolli hizo gran incapié el triunfo que significaban los juicios: "un día de triunfo para nuestras queridas viejas, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que nos enseñaron hace muchísimo tiempo que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Es un triunfo también de aquellos viejos entrañables [...] que cuando faltaron sus hijos salieron a patear los tribunales, a patear las puertas de los cuarteles, a buscar una solución y una respuesta."

Siguieron las bandas, las murgas, las intervenciones artísticas y toda demostración de cultura popular que expresaba la felicidad con la que se recibía ese acto de justicia, ese saldo con la memoria, por los compañeros y las compañeras detenidos-desaparecidos. Caída la noche cada uno agarró su camino y seguramente una reflexión acompaño la caminata. Otra de las victorias que arrebató este acto histórico, el de hacer reflexionar a una sociedad que todavía no encuentra consuelo por sus muertos y reclama justicia. Porque sobre el suelo de la impunidad no se puede construir una sociedad de la que todos y todas se sientan parte.

Fuente: www.la-montonera.blogspot.com

 

     Todos los libros están en Librería Santa Fe