Montoya en su "salsa", sin decirse la verdad

Por Jorge Matheus

Seguramente el tema se irá agotando con el transcurrir de los días, pero durante varias jornadas tendremos que sentir el “ametrallamiento” periodístico y político en torno a la renuncia del Licenciado Santiago Montoya a la titularidad de ARBA, organismo creado en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, para suplantar a la Subsecretaría de Ingresos Públicos.
Los diarios y los canales de televisión han señalado que el “recaudador” se va porque lo presionaron para ser candidato “testimonial” por el distrito de San Isidro en las próximas elecciones legislativas.
La verdad, siempre relativa, sea dicha.
Montoya se va porque cuestionó al Partido Justicialista.
No lo hizo desde su condición de técnico, sino de aprendiz de la actividad que aspira desarrollar y con la que se entusiasmó varias veces. Todo el “mundillo” político lo sabe. También, centenares de periodistas, bien informados.
El “recaudador” esbozó el año anterior y en el verano 2008/09 que “tenía sueños de gobernar la provincia”. Se realizaron “testeos” de opinión pública, decididos por él mismo y quienes - es de esperar - lo secundaban.
Se ilusionó con ser candidato a Diputado Nacional en primer término por la provincia de Buenos Aires. Por, esto último, cambió su domicilio. Fijó radicación en San Isidro.
Montoya oriundo de Córdoba. Ahí también vivió y estudió.
Surgió a la economía nacional de la mano del “Vendedor de las joyas de la Abuela”, Domingo Cavallo, a través de la Fundación Mediterránea.
Recaló en el gobierno bonaerense, convocado por Carlos Federico Ruckauf.
Luego, el reemplazante constitucional de este último lo ratificó, y comenzó a darle facultades casi “extraordinarias”.
Incluso, es un "secreto a voces", que asesorado por un ignoto dirigente político para las mayorías, que dice ser de Trenque Lauquen, no figurando en sus padrones, intentó desplazar del ministerio de Economía de Buenos Aires, en el 2006, al Licenciado Gerardo Otero. A éste último no lo echó Néstor Kirchner durante la gestión del ahora Diputado Nacional y nuevamente candidado a serlo, sin renunciar. Se fue "caliente" con el siempre candente tema de la Coparticipación Federal de Impuestos, y por lo que parece ser nadie evitó que así lo hiciera.
Montoya, previo al conflicto con los docentes hace ya más de dos años y medio, que desató la ira del economista que ahora integra los equipos técnicos de Unión-Pro (me refiero a Otero), mantuvo largas conversaciones en oficinas y restaurantes de Puerto Madero con dirigentes, empresarios y hombres vinculados con el poder, a fin de sentarse en la poltrona por donde pasaron, entre otros, durante la democracia: Rodolfo Frigeri, Remes Lenicov, Jorge Sarghini, Gerardo Otero y el actual titular del Palacio de Hacienda, Carlos Fernández. El ahora integrante del Gabinete Nacional, fue calificado por el ex gobernador entre el 2003 y 2007 como el mejor funcionario que tuvo durante su mandato. Lo hizo en una comida que se celebró el 6 de Diciembre de 2007, a cuatro días de dejar su mandato, en la residencia de Calle 5, entre 51 y 53, de la capital de la provincia.
Como la política es el “arte de lo posible”, los vínculos con el equipo al que había pertenecido el "mediterráneo" renunciante el viernes 17 de Abril del 2009 , nunca se interrumpieron.
Montoya siguió "cercano" a su ex jefe, hecho éste que posiblemente puedan certificar empleados del organismo que condujo, los que desde hace algunos meses habrían recibido comunicaciones internas donde el "discurso" tenía cierta similitud con el que pronuncia uno de los mayores exponentes del "terceto" opositor.
En una nota que publicó (no hace demasiado tiempo) la revista “La Tecla” de la ciudad de La Plata, a varias páginas, dijo que a Solá no se lo había tenido en cuenta en el gobierno de la Nación y "su capacidad ameritaba que ocupara un cargo".
También realizó un juego a dos puntas.
Conversaba asiduamente con los principales operadores de Kirchner e incluso de la actual primer mandataria, Cristina Fernández.
La historia continúa.
Montoya pretendía calzarse el traje de legislador nacional por el Peronismo bonaerense.
Se le había hecho saber, con el mejor de los consejos, que podría ser un “salto al vacío”.
Camino elegido: le empezó a calzar bien que lo midieran en tierra natal, Córdoba, de cara a las elecciones a Gobernador del 2011.
Quién esté en condiciones de refutar, tiene comentarios abiertos para hacerlo.
El post será levantado día a día con el mismo título e idéntico texto, mientras continúe en la “carpeta” de las redacciones y se quiera hacer de esta dimisión una cuestión “grave” para el funcionamiento del andamiaje político provincial y nacional.
Otro dato que no debe obviarse.
Santiago Montoya nunca estuvo en los planes del gobierno para que condujera la Administración Federal de Ingresos Públicos.
La “operación mediática” siempre fue comandada por él mismo y sus adláteres. Quería ese lugar. No es lo mismo la recaudación de Buenos Aires por sus distintos impuestos, que el lugar que ocupó Abad (quién en alguna oportunidad lo cuestionó por su pantomimas) y ahora Echegaray.
Como si estuviera hablando, me detengo por unos minutos en esta cuestión.
La AFIP está por sobre la figura de su máximo responsable. Lo contrario de lo que ocurrió en provincia de Buenos Aires hasta el viernes, donde el funcionario “supera” al organismo.
El error es achacable a la política y no solo cargando responsabilidades (nobleza obliga) en quién renunció, a pedido, como corresponde.
Se insistirá, hasta el hartazgo, que lo “echaron” un gobernador “Kirchnerista” y el núcleo duro de quien se autocalifica como “Pingüino”.
Ricardo Alfonsín señaló que “la decisión tomada por Montoya es la de un hombre de bien”.
Disiento con el candidato a Diputado Nacional e hijo del recientemente desaparecido ex presidente de la Nación.
“No es de un hombre de bien”, menos en política que muchos se empeñan en rescatarla del desprestigio, cuestionar para que se "entere todo el mundo" al partido que integra su Jefe (Scioli, es el vicepresidente primero del Peronismo Nacional), y sugerir entrelíneas que se lo “apretó” con las listas “testimoniales”. No entra en esa "categoría" que - más allá de su aplicación o resultado - está reservada para quienes juegan en las "grandes ligas".
Montoya es técnico en economía (no ocupó nunca funciones legislativas). Consecuentemente si había aceptado ir como cabeza de lista del peronismo “sanisidrense”, como se afirma en fuentes confiables, lo hacía en calidad de candidato. Debía renunciar a la titularidad de ARBA (si lo elegían el 28 de Junio).
Sería necio desconocer que logró resultados en la aplicación de políticas recaudatorias. Aunque también sería falsear la realidad, obviar que rompió con reglas constitucionales.
En varias oportunidades, inclusive en los últimos tiempos, se pasó por “debajo de la cintura”, el respeto a leyes vigentes.
Los gobiernos nacional y provincial parecerían estar “perdiendo” la batalla mediática. Cuesta hacer girar el “viento que sopla en contra”. Hay evidencias de empecinamiento en creer que todo lo que se hace, está bien, ó fallan quienes asesoran.
Como dice el refranero político: “de imprescindibles está lleno el cementerio”.
Montoya debería pasar, rápidamente, a ser parte de la historia de la provincia ó bien esperar a que acepte el convite que ya realizaron su ex compañero en la Fundación Mediterránea (el gobernador cordobés) ó Felipe Solá.
Para esto las autoridades nacionales y provinciales, aunque la imagen e intención de voto haya descendido, tienen armas a su alcance. La principal: Decir y escribir la verdad.
Montoya tenía ambiciones políticas. Se “la” creyó y se “lo” hicieron creer.
Puede presumirse, que comprobó: "recaudar con medidas coercitivas hasta reñidas con la Justicia no es lo mismo que ir a lograr votos de los habitantes de San Isidro, entre ellos los de asentamientos acentuadamente pobres como La Cava". La “diarrea” la debe haber sentido en la tela de sus calzoncillos.
Siendo respetuoso: “como los chicos, se hizo caca encima”.
El “recaudador” que ahora aparece como “víctima” quizá pueda haber observado, además, que los resultados en materia de “juntar” fondos para sustentar parte del presupuesto provincial, no tenía los alcances de otras épocas, donde la soja había alcanzado cifras sorprendentes y sobre la que aplicaba Ingresos Brutos.
También es posible se haya “desayunado” que viene registrándose una caída en la actividad económica, porque Argentina no está exenta a lo que sucede en el mundo entero, y la provincia de Buenos Aires está lejos de ser París.
El renunciado titular de ARBA, se quedó durante este tiempo en la gestión de Daniel Scioli.
Si la memoria y la mirada objetiva de los hechos no traiciona, hizo lo que se le “cantó”, con el respaldo de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Todo lo que pidió, se otorgó.
Requería con el argumento de poseer "armas" que permitieran enfrentar la evasión e incrementar la recaudación.
Como parte de su historia, escrita en estas primeras horas, convirtiéndolo en “héroe” de la economía, no está de más señalar que asumió un protagonismo similar al de los “artistas” en el lugar que le asignaron.
Lo único que le faltó hacer, fue disfrazarse de “caja de seguridad”.
Actuó como “fuerza de choque cuasi militar” para lograr lo que quería y pedian.
Obtuvo (nunca solo, siempre con respaldo) resultados significativos, logrando mayor eficiencia en un sistema con obsolescencia y que hería el funcionamiento saludable que requiere el Estado bonaerense.
Quién lee atentamente el primer comunicado enviado a una agencia de noticias, con escasos abonados, y descubierto por un sitio de Internet platense, armando un gran “despelote” informativo, se dará cuenta que Montoya pretendió entrar por la puerta equivocada a la política. Sus cuestionamientos excedían al Gobierno de la Nación, por más que ponderara a Daniel Scioli.
El Gobernador - del que no me ocuparé en el post - es orgánico en términos políticos. No pertenece al “Kircherismo”.
Pertenece al “Justicialismo”.
Ergo: es parte del Peronismo y máxima autoridad después del ex presidente de la Nación.
Por más que le “sobara” el lomo, lo incluía en la crítica, colocándolo entre la "espada y la pared".
El disenso está permitido en las fuerzas políticas. Para ello, existen espacios disponibles. El partido, la legislatura, los ministros del Poder Ejecutivo, municipios, etcétera.
Montoya eligió el lugar que siempre lo atrajo: los medios de comunicación.
"El que pega primero, pega dos veces".
Instaló que lo “echaron”. Por ahí le permite tomar la senda que posiblemente viene soñando, no por méritos militantes en la fangosa política bonaerense, sino por el "peso" de quienes (claro está) lo venían “bancando” desde afuera.
No romperé con la ética ante la necesidad de comentar, señalar como lo conocí.
Caminaba lentamente por la acera de la calle Pellegrini en Buenos Aires, a escasos metros del ex domicilio de Solá que recién había comenzado su gestión en reemplazo de "Mano Dura" en la gobernación de Buenos Aires.
Sin compañía y con la cabeza gacha.
Imaginaría le comunicaran que había terminado su gestión.
A los pocos minutos, se retiró con cara feliz.
El flamante gobernador que había asumido de “urgencia”, lo confirmaba en el cargo.
A partir de allí y propio de alguien inteligente, Montoya recurrió cuantas veces pudo al autor de este post (por aquél entonces, secretario de Medios del gabinete provincial) para conocer debilidades y fortalezas de quién le aseguraba continuidad. Quería saber de sus estados de ánimo, poder de decisión, libertades para ejecutar tareas de Estado, conocimiento de la problemática de la provincia de Buenos Aires y muchas cosas más. No retaceé ningun dato que estimara eran los correctos.
Se quedó en el Gobierno de la Provincia, después del 2003.
En mi caso elegí renunciar, como resultado de inolvidables internas palaciegas.
Hice silencio hasta el presente, aunque se me retuerza el estómago, sobre acuerdos ó desacuerdos.
Traté de ser fiel al legado del Peronismo y lo que había creido tenía alta dósis de confianza y amistad: actuar con Lealtad.
Montoya desconoce su significado y entonces no la practica.
Su "verdad relativa", no debería convencer.
El periodismo que lo “banca” se regodea frente a la situación, poniendo “ventiladores” para que el “viento siga soplando en contra”.
Oportunistas algunos, y opositores otros, intentarán “arrimar agua para sus molinos".

Foto: Diario "Clarín", edición impresa del sábado 18 de abril de 2009.

Fuente: www.matheusjorge.blogspot.com

 

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