Paco Jamandreu, modisto y amigo de Eva Perón

Paco Jamandreu (17 de octubre de 1925 - 9 de marzo de 1995), diseñador de modas, actor, showman, estridente modisto, autor de "La cabeza contra el suelo ", Editorial Corregidor y " Evita fuera del balcón", Ediciones Ediliba, libros totalmente olvidados, fue amigo y confidente de Eva Perón. No fue políticamente peronista, su afecto por Eva se nutre de su costado humano, que quizás como pocos tuvo el privilegio de conocer.

Algunos fragmentos de sus memorias

El encuentro con Perón y Evita

"El general comía sándwiches de chorizo recostado en la cama"

Vivía en Billinghurst y Santa fe cuando recibí un llamado de Eva Duarte. En un principio no le di mayor importancia al asunto. Estaba acostumbrado a que día a día me llamen las grandes estrellas y las damas de la sociedad, el llamado de una actriz de radioteatro no me atrajo mucho. Me convenció la Bilbao que me dijo: - Esa chica tiene un destino que puede llevarla a la gloria o al infierno, tenés que ir hoy mismo, llámala. Fui al día siguiente, un sábado, la cita era a las 18 horas. Ella misma me abrió la puerta. Me pareció altísima y muy desteñida. Me impresionó su piel desde el primer día: blanca, transparente, increíble. He conocido muy pocas mujeres con una piel semejante, como de marfil. Era rubia, de pasos largos y muy decididos. Usaba unos pantalones de satén gris plata, un chemisier celeste y zapatos blancos con grandes plataformas de corcho. Que cache pensé en mis adentros. Su departamento me hizo acordar a las casas burguesas de mi pueblo. De entrada uno se topaba con un juego de comedor estilo 1940. No había detalles de buen gusto. Pero ella lo llenaba todo con su atracción. A los pocos minutos todo me pareció muy lindo, hasta sus pantalones de satén que nada tenía que ver con sus zapatos de corcho -He visto sus dibujos en Mundo Argentino- me dijo. Me gustan mucho. Ahora voy a precisar ropa para mi trabajo de actriz ¿me entiende? En cine, en teatro. Me tiene que crear un estilo. Por que voy a hacer cine. Por otra parte necesito ropa sport, de calle, muy sencilla para mi trabajo con el coronel. Usted se imagina: concentraciones, colectas, visitas a barrios pobres a hospitales. Me hizo pasar a un cuarto de vestir. Colgaban varios tapados de piel, largos, cortos, zorros plateados, zorros azules, nutrias. Me parecieron de pésimo gusto, pasados de moda. Nos interrumpió Guillermina, una especie de mucama, ama de llaves, compañera que estuvo con ella muchos años. -Señora: el coronel quiere ver al modisto. Perón, recostado en la cama, comía sándwiches de chorizo y tomaba vino. Confieso que de entrada me deslumbro su gran simpatía, con su enorme sonrisa. -¿Así que vos sos el famoso Paco? Pero sos un pibe y haces modas para mujeres. Mira que te elegiste una muy difícil, ¿eh?. ¿Que te parece? ¿qué te parece Eva, con ella podrás lucirte, ¿no es cierto?.


"Nadie que llegó hasta ella se fue con las manos vacías". Evita, una mujer de increíbles personalidades

“Su obsesión por los pobres y los desamparados era enfermiza. Se sentía que tenía una misión. Me consta que nadie que llegó hasta ella se fue con las manos vacías. A veces parecía una posesa. Todos los actos de su vida fueron de una exacta autenticidad. Es sin duda la mejor del siglo. Pienso que la Historia le hará justicia a su valor humano, a su lucha. Y dejo constancia que todo esto lo he dicho antes de que viniera Perón nuevamente al país en Clarín, Primera Plana y Canal 11 entre 1970 y 1972. Yo vestí a Eva Perón al comienzo de mi carrera y al comienzo de la carrera política de ella. Después, durante algunos años no la vi. Comenzó a vestirse en París. Pero mientras la traté siempre tuve una extraña sensación frente a ella. Sentía que había dos Eva Perón: la muchacha dulce y buena a quien yo le dibujaba sus trajes, a quien le probaba, con quien bromeaba; y otra, totalmente diferente. Siempre he pensado que esa segunda Eva Perón estaba habitada por otro espíritu. Más de una vez he pensado que el espíritu de alguien se apoderaba de su cuerpo. A la primera le gustaban las cosas llamativas, no detalles pero sí muy llamativas, era muy femenina, muy suave. La otra era la que aparecía en los balcones de la casa de gobierno, la que hablaba a las multitudes en la Plaza de Mayo…

Evidentemente había una doble personalidad en ella. En el probador, charlando con sus amigos era de una fragilidad y de una femineidad increíbles. En la Plaza de Mayo esa fragilidad se transformaba en una fuerza irresistible, en algo arrollador. Nunca he podido pensar que ambas Evas fueran una sola. Y creo que eso les ha ocurrido a varias personas, aun a enemigos políticos suyos. Yo le tuve un enorme cariño y pienso que para mi formación como persona fue muy importante haberla conocido y vestido, aunque no lo haya hecho durante toda su carrera política. Más tarde ella comenzó a vestirse con modistos franceses, con Dior principalmente. Es cierto que muchas veces tuve que arreglarle trajes hechos por estos couturiers franceses”.

Hay una diferencia total entre la Eva de Europa o de las recepciones oficiales, luciendo fastuosas joyas de Ricciardi, brazaletes de Van Cleef & Arpels, esplendorosa entre sedas y encajes Chantilly, modelos de Balenciaga y Jacques Fath, vestidos de Maggie Rouff, tafetas de Balmain, suntuosos tapados de raso de Dior, parures de esmeraldas, zafiros de Birmania, perlas negras, chapeaux de Valois, de Claude Saint Cyr, de Rose Descat, de Colombier, carteras de Agnes, parfums de Marcel Rochas, el "Femme", las sandalias y los zapatos de Ferragamo o de Perugia, los visones, los armiños y una tiara de diamantes, obsequios del gobierno soviético, mostrando ella al mundo la imagen de una Argentina rica y brillante, y la Eva elegantemente sobria, con pequeños sombreros y trajecitos sastre, trabajando y ayudando a la gente en la Fundación, donde el berrido de los críos, el sudor y la mugre de los más pobres enrarecían el aire creando un ambiente de sordidez.

La mujer más importante del siglo

Quizás se sintió una reina, una bella reina de un cuento de hadas, una bella reina de su pueblo por el que de tantas maneras luchó. Muchos han afirmado que la conocieron, que fue una aventurera, una resentida, que tuvo un montón de amantes, que era una fanática, una trepadora, una vampira, que era esto o era aquello... Su imagen fue deformada por el chisme, por la injuria y la calumnia, pero también distorsionada por la adulación y la obsecuencia. Pero todo eso no es lo más importante, lo fundamental es el amor, el amor de todos los pueblos que borra falencias y errores, que en definitiva es lo único que importa ahora, ahora cuando las maldades y las equivocaciones de los que vinieron tras ella engrandecieron su nombre. Ahora, cuando seguramente el Todopoderoso dió a su alma la paz que se pidió desde las grandes catedrales hasta en los humildes hogares, iluminando su imagen con aquel tallieur cuadrillé, tantas veces repetido, y que me acercó a la mujer más importante del siglo, cuando tenía yo la audacia, la inconsciencia de la juventud y ni siquiera había aprendido a llorar.

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