Me parece un sueño: YPF, otra vez argentinos

Por Pedro Jorge Solans*

Me desperté como un lunes más. El fútbol aún reinaba en las redacciones de todos los diarios del país, como todo lunes aletargado de abril “otoñoso”, donde las hojas empiezan a bañar las calles. Son esos días don el amarillo confunden el papel con las noticias. Se ponen viejas rápidamente. Ya había pasado otra aburrida Cumbre de las Américas. Aunque en ésta se notó que la economía del Norte tambalea y tambalea, y tarda, y tarda más que el “Titanic” para hundirse. Ya habían pasado las amenazas de la derecha española, tan viejas que parecían amenazas de Fernando e Isabel, toreándonos con enviar de nuevo las carabelas al mando de Cristóbal Colón. En fin, nada hacía prever un sacudón noticioso.

Y me despabilé de repente. Escuché algo de mucho interés. Lo hago al pasar, casi distraído. Creí que había escuchado mal, y puse atención, y me sorprendo. Era Cristina. Se había vuelto antes de la Cumbre que se llevó a cabo en Colombia. Allí en Cartagena de Indias se había reunido a solas con Obama. Y escucho, escucho ahora bien atento a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que la decisión de recuperar el control estatal sobre YPF se debió a que Argentina iba en camino a convertirse en "un país inviable", debido a las prácticas empresariales de "vaciamiento" y de falta de inversión.

Estoy despierto, ¡bien despierto! y no lo puedo creer: Argentina recupera una gran porción de soberanía patrimonial, y ahora parece que sí, que es una decisión política que enaltece a los próceres olvidados por la historia de los lacayos. Ahora sí, Enrique Mosconi enaltece a los argentinos que pretenden su identidad.

Por eso, ante cada decisión política que favorece la recuperación de la argentinidad, suelo preguntarme: ¿Qué harían aquellos hombres que pensaron en un país libre, en una nación soberana, que agitaron la Revolución de mayo? Lo había hecho cuando salí a defender la ley de medios. Cuando aplaudí las asignaciones familiares. Cuando aplaudí las jubilaciones a las amas de casa; en fin, cuando las cosas se ponen en su lugar.

Terminó el discurso de Cristina, y pensé un rato, y me pregunté: ¿De qué lado hubieran estado, Mariano Moreno, Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo, el Comandante Andresito Guacurarí, José Gervasio Artigas, Manuel Belgrano, José de San Martín.

¿Qué hubiesen hecho ellos, al escuchar que la empresa petrolera del país volvía a ser controlada por el país? Y me puse a recrear la situación. Se hubieran levantado a aplaudir. E inmediatamente, Moreno y Monteagudo escribirían en La Gazeta de Buenos Aires notas en defensa de la recuperación. Darían estadísticas y datos para avalar la enorme decisión de recuperar una empresa emblema nacional. Castelli pediría la palabra como orador para señalar que un país debe manejar sus propios recursos naturales y que las provincias deberían ser partes.

Porque recuperar una empresa emblemática como Yacimientos Petrolíferos Fiscales, YPF, no significa sólo recuperar una bandera, ni unos colores, ni recursos naturales, ni energía. Es recuperar todo eso, y además es recuperar pensamiento e historia nacional, es recuperar esfuerzo, trabajo, bienestar de los argentinos y argentinidad, porque la soberanía no sólo se defiende en nuestras Islas Malvinas y Atlántico Sur, sino que se pelea y se defiende en cada rincón de nuestro suelo, en el Continente, de nuestro cielo y de nuestro mar. La disyuntiva: Patria o Colonia, está en cada milímetro de nuestro mapa y de nuestras acciones.

YPF es argentina, es de la sangre de nuestros próceres, es de la sangre de nuestros soldaditos de Malvinas, es de nuestros abuelos, es de nuestro futuro, es de los miles de ciudadanos que queremos ser más que nunca soberanos por derecho de haber nacido aquí, en esta Patria, con todo lo que significa, esta Patria, esta Argentina que nos da dolores, nos da frustraciones, y en donde hay errores, y hay lamentos; pero también, estamos nosotros y tiene todo lo otro, con lo que se hace nuestra orgullosa argentinidad.

Pero vuelvo, al lunes, que terminé soñando con unas Fuerzas Armadas nacionales y populares que bajo el mando de Cristina informa al General:

-¡General Mosconi, puede descansar en paz. Recuperamos YPF. Y, volverá a ser orgullo argentino!


* Director de www.eldiariodecarlospaz.com