Emilio Marín
Periodista cordobés que publica sus columnas semanalmente en el diario La Arena, de Santa Rosa, La Pampa, en forma ininterrumpida desde 1987 a la fecha.

La invasión ya costó la vida a mil palestinos en Gaza

Israel no podría hacer lo que hace en Gaza sin el apoyo de EE UU y la Unión Europea

Estados Unidos apoya a Israel con miles de millones de dólares de ayuda directa, sobre todo militar, pero también con soporte político y diplomático. Sin eso el genocidio contra palestinos no podría llevarse a cabo.

Por Emilio Marín

En materia de crímenes de guerra el Estado de Israel se viene superando año a año. Cada vez comete más delitos de lesa humanidad contra los palestinos y otros pueblos de Medio Oriente.
Entre el 12 de julio de 2006 y el 14 de agosto de ese mismo año, asesinó a mil libaneses, al cabo de una invasión y bombardeos que dejaron Beirut reducida a escombros.  

Ese saldo luctuoso, de mil muertos, le insumió un mes de tropelías. Ahora llegó a esa misma cifra en Gaza en apenas 19 días. Y las bajas entre la población civil continuarán in crescendo, teniendo en cuenta que los bombardeos continúan incluso de noche y que hay concentración de miles de reservistas para el operativo de cerco y aniquilamiento en Gaza y otras ciudades.
Para darle un carácter más horrendo a la performance invasora, hay que remarcar que un tercio de los muertos son niños. ¿Acaso porque son palestinos sus vidas no valen nada?
Sordos ante los reclamos de la opinión pública mundial, las autoridades de Tel Aviv redoblan la apuesta y piensan incursionar en los núcleos urbanos y hacer una “limpieza” casa por casa. Conociendo los procedimientos de las Fuerzas de Defensa Israelitas en Gaza, Cisjordania, sur de El Líbano, y su asesoramiento a dictaduras militares en Guatemala, Argentina, Chile y El Salvador, se puede anticipar que esa nueva fase de la agresión a Gaza provocará otro baño de sangre.
Mal que le pese a Ehud Olmert, el primer ministro israelí renunciante ante sólidas denuncias de corrupción, ese horizonte de mayores muertes también lo salpicará. Meterse a matar gente en las calles de Gaza hará que otros soldados israelitas se sumen a los 10 que oficialmente Ehud Barak admite como bajas (Hamas afirma que ya son 30).
Como si lo que han hecho hasta ahora no fuera suficiente, el diputado y ex ministro del Interior de Olmert, Avigdor Lieberman, declaró ante un foro en la universidad de Bar Ilan que Israel debería imitar a EE UU y usar la bomba atómica contra la población palestina.
Lieberman es partidario de la limpieza étnica y la deportación de los palestinos a Jordania. No es el único, como lo ha denunciado el embajador de Palestina en Buenos Aires, Farid Suwwan. Pero Olmert y Barak, con el acompañamiento de muchos medios de comunicación, cargan las tintas contra Hamas como supuesta expresión del terrorismo y el fundamentalismo.
La mayoría de las opiniones coincide en condenar el genocidio. El cardenal Renato Martino, declaró: “Miren las condiciones en Gaza: más y más, rememoran a un gran campo de concentración”. Aún cuando el analista progresista Pedro Brieger, en Visión 7 Internacional, el sábado 10/1, haya dicho que él no comparte que se asimile Gaza a un campo de concentración, hasta el ministro de Justicia del Vaticano hizo esa comparación inevitable.

Con fierros del imperio

Si la demente proposición de Lieberman se llevara a cabo, los apologistas de Israel podrían decir que hicieron ese trabajo sucio con sus propias ojivas. Es un secreto a voces que almacena entre 200 y 300 municiones atómicas, sin haber suscripto el Tratado de No Proliferación ni haber tenido una inspección de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) que marca de cerca de Irán y Corea del Norte. Israel está dispensado de esos controles.
Un ingeniero judío, Mordechai Vanunu, reveló en 1986 a un diario británico las actividades nucleares de Israel en la central de Dimona donde trabajaba, por lo que fue sentenciado a 18 años de cárcel, luego de haber sido secuestrado en Europa y llevado a Israel. Con ese antecedente se comprenderá lo poco que se habla del tema en ese país que presume de ser la única democracia en Medio Oriente. Vanunu tiene prohibido hablar con la prensa y ha sufrido nuevos procesos por dejar caer uno que otro comentario a medios alternativos.
Ese arsenal atómico y su intangibilidad a los ojos de los inspectores de armas de la ONU es una prueba de la complicidad estadounidense con Israel. Esos técnicos se cansaron de inspeccionar al gobierno de Saddam Hussein en los años previos a la invasión de Irak; hasta debajo de las camas de los palacios presidenciales buscaron las armas de exterminio masivo. Y por supuesto no las hallaron.
Las bombas nucleares fabricadas en Dimona han contado con financiamiento y seguramente con participación técnica estadounidense, además de la cobertura diplomática.
William Hartung y Frida Berrigan, investigadores del proyecto Arms Trade Resource Center, del World Policy Institute de la New School University (EE.UU), publicaron hace dos años un estudio titulado “Cómo armó EE UU a Israel”. Allí sostuvieron que desde 1976 este país ha sido el principal receptor de la ayuda estadounidense. Citando al Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, de noviembre 2001, puntualizaron que “la ayuda estadounidense a Israel en el pasado medio siglo llegó a un gigantesco 81.3 mil millones de dólares”.
Así se explica que Israel tenga la flota de aviones F-16 (Lockheed Martin) más grande del mundo fuera de EE UU; son las naves utilizadas para bombardear Gaza, lo mismo que los helicópteros Apache (Boeing). Y que arroje misiles AGM 65 Maverik, AIM 7 Sparrow y AIM Sidewinder (Raytheon); AGM 114 Hellfire (Boeing); TOW (Hughes); y otros productos “made in USA”. Cada F-16 cuesta 34 millones de dólares y cada Apache, 15, que a Israel llegan gratis en el marco del programa de “Financiamiento Militar Externo (FME) del Pentágono, que engloba unos 3.000 millones de dólares anuales.

La política ayuda

Si se pensara que la colaboración de EE UU con la política de Israel en la región se limita al traspaso de armamentos, se tendría una pobre idea del asunto. Al tope de todo está la política.
Véase este ejemplo en el seno de la ONU. Desde 1967 en adelante, la entidad mundial votó numerosas resoluciones instando a los gobernantes israelitas a devolver los territorios ocupados mediante la guerra y a cumplir los acuerdos de paz firmados en 1993. Entre otras, figuran las resoluciones 242 (1967), 338 (1973), 1397 (2002), 1515 (2003) y 1850 (2008), pero que no han sido cumplidas, atento a los sucesos de Gaza a partir del 27 de diciembre último.
A pesar de esa condición de dudosa utilidad, el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de votar el 8 de enero otra resolución, la 1860, que el punto 1 “destaca la urgencia y pide que se establezca una cesación del fuego inmediata, duradera y plenamente respetada, que conduzca a la retirada total de las fuerzas israelíes de Gaza” y que en el punto 2 “pide que se aseguren el suministro y la distribución sin trabas de la asistencia humanitaria, incluidos alimentos, combustible y tratamiento médico, en toda Gaza”.
Ha pasado una semana de eso y la carnicería continúa a ritmo acelerado. Para esa continuidad del drama fue un envión que Washington se abstuviera en la votación, aprobada por 13 votos a 0. Esa abstención fue una señal a Tel Aviv de que podía seguir con el trabajo sucio. Condoleezza Rice había intervenido en la redacción de una resolución light pero finalmente decidió abstenerse. ¿Qué había pasado? Según Olmert, "lo llamé a Bush y le dije que EE UU no podía votar una resolución así. Inmediatamente llamó a la secretaria de Estado y le dijo que no votase a favor".
La administración norteamericana no es la única que ha provisto de armas y créditos blandos al teocrático y sionista Israel. La Unión Europea también lo hizo pues en 2007, encabezada por Francia, vendió armas a Tel Aviv por 200 millones de euros. Son los mismos gobiernos que se sumaron desde 2006 al boicot y bloqueo contra los palestinos de Gaza argumentando que Hamas se había hecho del gobierno allí.
Otro socio de EE UU, Canadá, se opuso días atrás en Ginebra a la moción de condena a Israel hecha por Cuba y los países árabes, en el marco del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Los europeos y Japón, vergonzosamente, se abstuvieron, para quitarle impacto a esa votación que, no obstante, fue aprobada con 33 votos a favor, 1 en contra y 13 abstenciones.
Esta complicidad y aval directo o indirecto al genocidio en Gaza es aún más reprochable cuando ha comenzado a demostrarse que Israel está usando bombas conteniendo fósforo blanco y otras conocidas como DIME (Explosivo con metal inerte denso; Dense Inert Metal Explosive).
No hace falta explicar que estas armas también son de procedencia norteamericana, como los obuses con numeración M825A1, que designa las bombas de fósforo blanco “made in USA”, fotografiados por el periódico británico The Times.


¿Cómo repercute en Argentina el genocidio en Gaza?

Israel tiene pocos amigos y los palestinos muchos, con el Gobierno K haciendo equilibrio

El debate sobre los crímenes cometidos por Israel en Gaza impacta en la sociedad argentina. Pocos defienden a Israel, pero tienen poder. Muchos a Palestina, pero son argentinos de a pie. El gobierno, equilibrista y oportunista.

Por Emilio Marín

Una recorrida por las expresiones de la política local indica que la mayoría está de parte de los palestinos masacrados en la Franja de Gaza. Ayer el jefe de los servicios de emergencia palestinos, el doctor Mouawiya Hassanein, dijo que “la cifra total de muertos alcanzó los 905, de los cuales 277 eran niños, 95 mujeres y 92 ancianos”.

Esa realidad, sobre cuál es la parte que está poniendo la mayor parte de las víctimas, influye entre los argentinos. No es que los palestinos o representantes árabes están comprando voluntades en Argentina, ni que haya aquí una campaña de desinformación de los “terroristas de Hamas”, como pudiera pensar el embajador de Israel, Daniel Gazit.

Son los hechos, tozudos, los que indican claramente cuál es la parte agresora y cuál la agredida. Los argentinos tienen la costumbre de escuchar la radio, hojear los diarios y prender la TV. Y a pesar de la campaña internacional para “moderar” la imagen criminal de Israel y buscarle justificativos a su invasión del 27 de diciembre, la mayoría de quienes toman contacto con esas noticias saca aquella conclusión elemental de quién es el malo y quién el bueno de esta tragedia, para decirlo esquemáticamente.

Esa polémica amenaza tomar un vuelo tan elevado que –por ejemplo- las autoridades de Canal 7 decidieron levantar los programas de las comunidades judía y palestina (“Amia para todos” y “Desde el aljibe”, respectivamente). Lo óptimo habría sido que siguieran, para que cada sector defendiera la postura que considera correcta y el público pudiera sacar sus conclusiones.

En ese mismo canal, en “Visión 7 Internacional”, el sábado último acudieron los dos embajadores de los países en conflicto. Gazit la pasó mal porque quiso mantener la versión israelí de que el bombardeo de las tres escuelas de la ONU en Gaza, con una secuela de 47 muertos, se había producido porque desde allí se habrían disparado cohetes Qassam. Los periodistas Hinde Pomenariec y Pedro Brieger quisieron explicarle que esa justificación ya había sido desechada en Tel Aviv. Brieger hizo otras repreguntas al diplomático que lo incomodaron, referidas a los bombardeos, y éste se mordió los labios para no repetirle la acusación que había hecho su antecesor en el cargo, Rafael Eldad. En agosto de 2006, en plena guerra contra El Líbano, Brieger tuvo opiniones críticas que molestaron al embajador de turno, sobre todo por provenir de un judío, y Eldad quiso que fuera cesanteado en Canal 7. Brieger acusó al embajador de "evitar que yo salga por otros medios, me descalificó públicamente diciendo que yo era el vocero de Hezbollah y admirador de Bin Laden, lo que es un atentado a la libertad de expresión clarísimo".

Gazit piensa lo mismo pero se cuida de decirlo. Afirmó en el canal estatal: “con la ofensiva militar lanzada en Gaza no buscamos cambiar el gobiernoo ni derrotar a Hamas. Todo eso es asunto interno del pueblo palestino”. Y le creció la nariz mucho más larga que a Pinocho.

El lobby

Aún perdidoso en política, el lobby israelita es poderoso en la Argentina. Esa comunidad y la constelación de negocios tienen la reputación de ser una de las más fuertes a nivel internacional. Sólo cedería la pole position frente a la neoyorquina, de tradicional influencia en Wall Street a partir del clan Rockefeller, el Consejo de Relaciones Internacionales, la Sociedad de las Américas, etc.
Una parte de este lobby actúa en el frente cultural. Por internet circula un “poema” racista de Marcos Aguinis titulado “Adoro ser judío, ¡Somos Eternos!”

El que quiera conocer la lista de los miembros de la Cámara de Comercio Argentino Israelí puede clicquear en www.ccai.com.ar y allí verá a Julio, Adrián y Susana Werthein (La Caja, Standard Bank, Telecom, cabañas), Marcelo Midlin (Pampa Energía), Eduardo Elztain (de Irsa, es tesorero del Congreso Judío Latinoamericano), agencias de “seguridad”, laboratorios, empresas de informática y de agronegocios. Figura allí el vendedor de armas y ex abogado de Mario Firmenich, Mario Montoto (Codesur), director de esa cámara posiblemente gracias a sus contactos con las “Fuerzas de Defensa de Israel” (FDI) y a las FFAA de aquí.

Ninguna de esas empresas podrá alegar desconocimiento de su participación en el lobby israelita que tiene por objetivo explícito la defensa incondicional del Estado de Israel. Tanto lo tiene que en la misma página de internet, se informa de las fuerzas armadas israelitas. Se dice allí: “en la actualidad, los objetivos de seguridad de las FDI son defender la soberanía y la integridad territorial del Estado de Israel, disuadir a todos los enemigos y reprimir todas las formas de terrorismo que atentan contra la vida cotidiana”.

Estos sectores son muy influyentes en el gobierno de los Kirchner, al punto que en setiembre de 2007 los dirigentes de la AMIA y Daia integraron la comitiva presidencial que viajó a Nueva York a la Asamblea de la ONU donde el entonces jefe de Estado acusó a Irán. El lobby fue recibido por Cristina Fernández, que al año siguiente, ya como presidenta, volvió para hablar ante el Consejo de las Américas del grupo Rockefeller y anunciar el pronto pago al Club de París y a los bonistas defaulteados.

Casualidad o no, la primera participación de Cristina en el Mercosur, fue en diciembre de 2007 cuando viajó a Uruguay y se suscribió el Acuerdo entre el Mercosur e Israel, firmado por el canciller Jorge Taiana. ¿Cuánto demorarán en dar de baja ese protocolo que nunca debió firmarse con un Estado practicante del genocidio?

Voces a favor

La mayoría de las expresiones políticas y sociales del país coincide en denunciar el genocidio cometido por el primer ministro Ehud Olmert, el ministro de defensa Ehud Barak y la canciller Tipzi Livni.
La cancillería repudió esa agresión con un comunicado que decía: "el Gobierno argentino condena la incursión terrestre efectuada por Israel en la Franja de Gaza así como el uso desproporcionado de la fuerza por parte de ese país". El comunicado cuestionaba a Hamas, como si fuera el segundo demonio: "asimismo, reitera su condena el lanzamiento de misiles por parte de grupos palestinos contra territorio israelí".

Un amplio y heterogéneo sector de intelectuales ha emitido varias declaraciones y solicitadas, como la de Página/12 (11/1) bajo el título “Basta de barbarie, Paz en Medio Oriente”. Allí aparecen las firmas de escritores y artistas como Osvaldo Bayer, León Ferrrari, Patricio Contreras, y otras de apellidos de origen judío como Juan Gelman, Eduardo Pavlovsky, Horacio Verbitsky, Betty Raiter, Hugo Yasky, etc. Esta corriente pone el blanco central en el gobierno de Olmert pero también cuestiona el lanzamiento de cohetes por Hamas.

Corriendo en paralelo con este movimiento a favor de la paz hay un sector más beligerante, si puede llamarse así, pues en su denuncia a Israel no cuestiona sino que respalda a la resistencia palestina. Luis D´Elía, titular de la Federación de Vivienda; Carlos Aznares, director del periódico Resumen Latinoamericano; los dirigentes de la Confederación de Entidades Argentino Arabes (Fearab), Hebe Bonafini (Madres) y partidos de izquierda que organizaron la manifestación de protesta frente a la embajada de Israel, etc, son parte de este conglomerado. En uno de sus textos afirman: “Todos somos, podríamos ser, fuimos, Noche y Niebla, pero también Plomo Fundido”.

Más allá de la diferencia política apuntada, las dos corrientes confluyen en buena parte de las acciones y discusiones frente al drama de Gaza. Están por un cese de los bombardeos y el retiro del ejército invasor de ese territorio, ubicando a los palestinos como la población agredida y no de ahora sino al menos desde la “Guerra de los Seis Días”.

El que zigzaguea y busca hacer un equilibrio imposible en esta confrontación es el gobierno nacional. La cancillería emitió dos comunicados cuestionando los bombardeos primero y la invasión terrestre luego, pero los matizó con críticas a Hamas, que resistía esos operativos. Taiana aún mantiene su firma en el Acuerdo entre Mercosur e Israel. No por decisión propia sino de la cúspide del gobierno, Argentina no cuenta con embajada en Ramallah (Cisjordania, sede la Autoridad Nacional Palestina. Tampoco tiene un consulado allí y mucho menos en Gaza. ¿Qué esperan para crearlos? Esa sería una señal de solidaridad efectiva y no en los papeles.

Otro gesto cuestionable del Palacio San Martín se lee en su sitio web. “Por indicaciones del canciller Taiana, ayer el embajador de nuestro país en Israel se comunicó con los familiares de Amir Robinson, el joven soldado hijo de argentinos que murió en Gaza, para solidarizarse en este doloroso momento y enviarles las sinceras condolencias del propio Taiana y del gobierno argentino”, dice el comunicado.

El soldado Robinson murió mientras invadía el norte de Gaza como efectivo de un grupo de artillería que asesinaba civiles. Un francotirador palestino lo abatió con toda razón, justicia y puntería.


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Dos semanas de crímenes contra la población de Gaza

Si las cosas siguen así, Israel terminará fortaleciendo a Hamas como antes a Hizbollah

Al cumplirse dos semanas desde el inicio de la operación “Plomo fundido”, lo más que se está fundiendo es el inexistente prestigio del Estado de Israel, cuestionado internacionalmente como responsable de genocidio en Gaza.

Por Emilio Marín

Las informaciones palestinas proporcionadas por la agencia de salud desde Gaza, informaron ayer que 763 palestinos habían muerto y más de 3.100 fueron heridos, desde el inicio de la agresión israelí.

Al menos el nombre de esa operación tuvo que ver con el contenido: “Plomo fundido”, a diferencia de otras denominaciones casi bíblicas, como “Uvas de ira” en 2006 contra El Líbano (ni qué hablar de las invasiones estadounidenses en Irak bautizadas “Libertad duradera” o “Justicia infinita”).

Antes de hablar de los atacantes israelitas habría que decir unas palabras de sus sponsors con capitales en Washington y ciudades de la Unión Europea. Todos ellos, organizados en la OTAN, adoptaron en 1999 la teoría de las intervenciones militares “humanitarias” para justificar su agresión contra la ex Yugoslavia, esgrimiendo la situación de Kosovo. ¿Ahora por qué se olvidaron del “derecho humanitario” y ni piensan en una intervención por el estilo? ¿Se debía bombardear Belgrado impunemente y no se puede hacer lo mismo con Tel Aviv?
Y conste que el cronista no está proponiendo que se bombardee ciudades israelitas, o que éstos han anexionado como suyas, caso de Jerusalén oriental. Es simplemente para demostrar el doble discurso de la OTAN, el gran imperio y sus aliados atlánticos. A Yugoslavia había que destruirla, en cambio a Israel hay que apoyarlo y a lo sumo sugerirle gentilmente que limite un tanto sus instintos criminales contra sus vecinos.
La agresión a la Franja de Gaza comenzó con los bombardeos del sábado 27 de diciembre, detalle que mereció una irónica crítica de Juan Gelman en el sentido de que los militares no habían respetado “la santidad del sabbath” porque se trataba de asesinar palestinos. Lo hicieron por partida doble, pues al siguiente sábado, 3, entraron 10.000 soldados a Gaza con numerosos tanques y blindados, mientras la aviación seguía con sus bombardeos cada veinte minutos. ¿Qué pasará hoy, que también es sábado?
Frente a este cuadro tan dramático, donde se han asesinado tantas personas (más de 450 son mujeres, niños y civiles); se han bombardeado tres escuelas administradas por la ONU con 47 muertos, destruído mezquitas, acribillado once ambulancias de la Cruz Roja, tirados abajo edificios de la administración, escuelas y viviendas; cortados los suministros esenciales a la población durante los últimos dos meses, etc, cabía reaccionar con rapidez.
No fue así. En el torneo de las tortugas, recién el 6 de enero el presidente electo de EE UU rompió su silencio y manifestó una "profunda preocupación" por la muerte de civiles. Barack Obama arribó primero. El 8 el Papa dijo que “la opción militar no es una solución". Benedicto XVI llegó segundo. Y ayer 9 el Consejo de Seguridad adoptó una resolución que insta a un alto del fuego en Gaza, con la abstención de EE UU. La ONU, tortuga mayor, fue la más lenta de todas.

Lo dicen todos: genocidio

El embajador de Israel en Argentina, Daniel Gazit, ha repetido el argumento bajado desde el ministerio de relaciones exteriores de su país, de Tipzi Livni, aspirante a primera ministra tras las elecciones de febrero. Este coro repite que es “una guerra justa”. Lo ha dicho una vez más esta semana en el acto realizado por la embajada, la Organización Sionista Argentina, la AMIA y la Daia.
En una coincidencia con el discurso de la administración Bush, Gazit ha insistido en que está en pleno desarrollo su justa “guerra antiterrorista”. Su mentor mayor ya superó el millón de iraquíes muertos, a punto de concluir su estadía de ocho años en la Casa Blanca. Y Ehud Olmert, que está despidiéndose también del poder en Tel Aviv se quiere ir con una aureola de “patriota” en vez de primer ministro renunciante ante causas probadas de corrupción. Y Livni, el ministro de Defensa Ehud Barak y el candidato del Likud, Benjamin Netanyahu, aspiran a sentarse en poltrona de Olmert con la misma fama de quien “pacificó Gaza” aún con “daños colaterales”.
En definitiva, los políticos mayoritarios de Israel (mayoritarios con pinzas, porque en las internas de Kadima a Livni la votaron 42.000 afiliados), cuidan como principal capital la condición de “duros” con los palestinos. Así actuaron Ariel Sharon, Netanyahu, Shimon Peres y Olmert, sin importar si procedían del Likud, Kadima o el laborismo. El único que amagó apartarse de ese mandato genocida fue Yitzhak Rabin y por eso fue asesinado en 1995 por un extremista de derecha.
La defensa de un pedazo de territorio propio amerita utilizar todos los recursos disponibles, incluso la fuerza, contra los agresores extranjeros. Y así proceden los palestinos de Hamas en su natal Gaza. Aún suponiendo que del lado israelita se quiera terminar con esos peligros a su “seguridad”, de allí a bombardear ciudades y barrios enteros y enviar tropas a ocupar esa zona y matar civiles media un abismo.
Es lo que le han contestado a los gobernantes de Israel muchísimas personas de ascendencia judía, como el citado Gelman o el conocido director de orquesta Daniel Barenboim. El Partido Comunista de Israel ha tenido una valiente posición, como los árabes-israelitas que han manifestado en el propio vientre del monstruo en contra de la agresión. En el resto del mundo hubo marchas importantes, sobre todo en París y Londres, con varios miles de manifestantes.

Israel el gran perdedor

Uno no puede saber cómo terminará la guerra actual. Si es por los muertos de uno y otro lado, se sabe quién va perdiendo, pues hay 763 palestinos en un cementerio y 11 israelitas en el otro. A propósito, aunque los invasores ocultan sus bajas, “La Nación” (9/1) publicó que ya hay 10 bajas entre soldados israelitas. Mientras más se pelee en el terreno, en las calles y barrios de Gaza, esas pérdidas serán mayores y puede llegar un punto en que el rédito político de los supuestos “patriotas” desaparezca o se les vuelva en contra.
Desde el punto de vista de la situación política de los contendientes, es obvio que el cuadro dantesco de genocidio en Gaza ha inclinado la balanza a favor de Hamas. Este aspecto debe ser tenido muy en cuenta. Los norteamericanos en Vietnam mataron a 3 millones de vietnamitas y tuvieron sólo 55.000 muertos propios, pero igual perdieron esa guerra injusta.
La reacción de indignación contra el estado agresor fue muy fuerte en el mundo. Por supuesto que eso no quita capacidad de incidencia del lobby israelita, que tiene mucho poder financiero, mediático y en consecuencia político.
Pero de todos modos, ese factor tendrá una cierta limitación con el recambio de gobierno en Washington. El alejamiento de Bush, Richard Cheney y Condoleezza Rice afectará en parte el vigor de la invasión israelita. No es seguro que Obama y Hillary Clinton secunden a Olmert igual a como lo hicieron los que están haciendo las valijas, aún cuando el entrante y su canciller tienen fuertes relaciones con el Congreso Judío Mundial, el lobby AIPAC y las finanzas neoyorquinas.
Es probable que el plan de Israel sea matar todo lo que pueda antes del 20 de enero, cuando se produce aquel recambio en la Casa Blanca y deba morigerar sus bombardeos. Ahora anda a la caza de los dirigentes de Hamas para asesinarlos: Ismail Haniye, jefe de gobierno; Mahmud al Zahar y otros. Al jefe máximo, Khaled Mashaal, le será más difícil matarlo porque vive en Damasco.
Aún cuando pudieran eliminar a algunos de ellos, como hicieron con Nizar Rayan y toda su familia al bombardear su casa, eso no determinaría un éxito estratégico para los invasores.
Es que si Olmert y los suyos piensan destruir todo y luego retirarse, en el territorio devastado el dolor dará pie a nuevos dirigentes, que pueden crecer como hongos después de la lluvia, en medio de la catástrofe humanitaria.
El cálculo de Israel fue decapitar y destruir a Hamas para que crezca la alternativa moderada de Mahmud Abbas, de la Autoridad Nacional Palestina y Al Fatah. Pero como éste ha sido muy complaciente con “Plomo fundido”, su representación está disminuyendo aún más, incluso en Cisjordania. Haniye, Al Zahar y Mashaal, o los que sobrevivan, pueden convertirse en líderes de una organización más prestigiada, en un proceso parecido al que vivió Hizbollah y su referente Hassan Nasrallah, luego de enfrentar la invasión israelita a El Líbano en 2006.


Debate sobre baja de la edad de imputabilidad de menores

Scioli retoma la campaña de Juan Carlos Blumberg pero peor, con consejos de Uribe

El crimen del ingeniero Ricardo Barrenechea, en la zona norte del conurbano bonaerense, disparó otra vez el debate sobre endurecimiento de penas y la baja de edad para imputar a menores. Ya se demostró que eso no es solución.

Por Emilio Marín

Es notable cómo la vida pero también la muerte tiene distintos significados para los medios de comunicación, según la billetera del muerto. La muerte del ingeniero Barrenechea, en la segunda quincena de octubre en Acassuso, conmovió a toda la provincia, con gran impacto nacional.

Hizo que el gobernador Daniel Scioli sacara de la computadora su viejo proyecto, conversado con su amigo, el nunca recibido ingeniero Juan C. Blumberg, para penalizar a la niñez y adolescencia.

En cambio, el asesinato de un indigente en Caballito, baleado por una pareja bien vestida el domingo último, será noticia de un día o dos. Después se apagará como un fósforo. No interesará, como no interesa a la mayor parte de la clientela sanisidrense que en Argentina mueren diariamente 50 niños menores de cinco años, por enfermedades curables. ¿A quién le importa, si en el barrio La Horqueta de San Isidro son afiliados a empresas de medicina prepaga? Aunque lo digan los informes de la ONU, esos decesos infantiles no importan a ese público clasista, que marchó a la intendencia de San Isidro y luego hizo dos menguadas marchas del luto ante la Quinta presidencial de Olivos. Ya se sabe quién es el blanco predilecto para quejarse por lo que llaman falta de seguridad…

En San Isidro, el domingo 26 de octubre, concurrieron unas 12.000 personas. Un reflotado Blumberg aprovechó para lanzar una convocatoria para ir a Plaza de Mayo el 13 de noviembre. El público, donde se mezclaban los habitantes de countries y el medio pelo bonaerense, le dijo que iría. Mañana se sabrá pero hay muchas posibilidades de que ese llamado del apócrifo textil sea un fracaso total, como lo fue su candidatura a gobernador por el partido de Jorge Sobisch.

Buena parte de esa “gente como uno” clamaba por el “ojo por ojo” y “ muerte a la muerte”, apuntando sin muchos disimulos contra “los negros de las villas”, en primer lugar, y contra “los políticos” que no hacen nada, en el segundo. Entre los denostados no figuran Blumberg ni Mauricio Macri al que quisieran tener de gobernador de “este” lado de la General Paz. En 2007 Macri les había propuesto el muleto, su primo Jorge, en yunta con Francisco de Narváez, pero los votos no alcanzaron.

A modo de premio consuelo, los buenos vecinos tuvieron como orador al rabino Sergio Bergman, que en las concentraciones de Blumberg de 2004 había reemplazado “libertad” por “seguridad” en la letra del Himno. Rabino de Córdoba y Libertad, en la Capital, el secuaz de Lilita Carrió se cruzó al conurbano para encontrarse con el ingeniero trucho y relanzar la campaña por la “mano dura” y la “seguridad”, esta vez orientada contra los menores.

Aconsejado por expertos

Las críticas de aquellos vecinos de capas medias y altas contra los “políticos” en general son también injustas porque otro que busca complacerlos es Scioli. A la semana de la muerte de Barrenechea, en reunión con 30 intendentes del conurbano, anunció la entrega de 1.800 patrulleros. ¿Acaso no es eso lo que quieren? ¿No querían un policía en cada esquina y un patrullero cada tantas cuadras? En esa dirección policíaca está trabajando quien fuera ministro de Carlos Menem y Eduardo Duhalde, y vicepresidente de Néstor Kirchner.

Más aún, el ex empresario de electrodomésticos no se quedó en la ciudad de las diagonales sino que partió raudamente, como en sus tiempos de motonauta, rumbo a Colombia.

Allí se entrevistó con Alvaro Uribe en el Palacio de Nariño, pidiendo asesoramiento para la lucha contra la inseguridad. “A mi juego me llamaron”, habrá dicho el colombiano, experto en apadrinar paramilitares y narcotraficantes, responsable de las mayores violaciones a los derechos humanos del continente en los últimos años.

Diez días después de la entrevista, Uribe debió aceptar la renuncia del jefe del Ejército, general Mario Montoya, luego que 27 oficiales fueran dados de baja por el asesinato de decenas de jóvenes de barrios pobres, secuestrados en esas barriadas y muertos posteriormente para ser presentados como supuestos guerrilleros abatidos.

Es que en los marcos del “plan Colombia” financiado y respaldado por Estados Unidos, los 2 millones de dólares diarios de sustento requieren de resultados tangibles, a tanto por guerrillero abatido. Y cuando no hay muertos de las FARC, hay que inventarlos.

No se crea que es un método ajeno al que emplean muchas policías de la Argentina, que los fines de semana tienen que levantar equis cantidad de presos para rellenar las estadísticas. No importa que los detenidos no hayan cometido delitos. Los asesoramientos del Manhattan Institute del comisionado policial William Bratton y el ex alcalde neoyorquino Rudolph Giuliani indican esos procedimientos. Blumberg fue su representante en Argentina; los entonces gobernadores Sobisch y José M. de la Sota, firmaron esos convenios. La mejor maldita policía del mundo no necesitaba de esos consejos; desde mediados de los ´50 acrecentó una bien ganada fama al punto que Rodolfo Walsh la definió como “la secta del gatillo alegre y los dedos en la lata”.

Al fin de cuentas, que Scioli, que expresa a la derecha dentro del justicialismo, se haya asesorado con Uribe, que expresa a ese mismo extremo a nivel continental, era lógico. “Dos potencias se saludan”, pudo decir el primero al entrar a Nariño, parafraseando al Mono Gatica frente al general Perón.

Menores en riesgo

La presión política de la zona norte fue importante luego del caso Barrenechea. No fue solo Scioli el que reaccionó con su proyecto de bajar la edad de imputabilidad de los menores, que ahora es de 16 años, hacia los 14 o menos aún, al recordar que Brasil lo tiene fijado en 12 años. Néstor Kirchner, que no solo abrocha acuerdos electorales con los barones del PJ del conurbano sino que también comparte muchas políticas, se la agarró con los jueces garantistas, al conminar a los magistrados a que “se pongan los pantalones” para condenar a los delincuentes. La presidenta, en referencia al homicidio del ingeniero, lamentó que “la policía detiene y detiene pero la justicia libera y libera”. Al disertar en el 44º Coloquio empresarial de IDEA en Mar del Plata, y a tono con esa platea que vive en barrios cerrados, el titular de la Corte pidió a los jueces que terminen con la “puerta giratoria” por la que entran y salen en un mismo giro los delincuentes.

La mesa de la “mano dura” estaba servida. La sazonó Clarín (2/11) titulando: “Son 14.000 los presos que están libres en la Capital y la Provincia”. El toque de clarinete apuntaba contra la minoridad porque en otra cobertura arriesgó que había crecido 80 por ciento el número de delitos cometidos por menores.

Aunque no hacía falta, sumó su autorizada voz el jefe de la maldita policía, Daniel Salcedo, afirmando que “los menores en la provincia cometen un millón de delitos graves por año”. Esto daría 2.739 delitos graves por día, lo que parece una estadística inflada como los “falsos positivos” del general colombiano. Con esa clase de estadística, manipulada, se consiguen rápido los 1.800 patrulleros informados por Scioli el 30 de octubre.

Afortunadamente se han escuchado varias voces saliendo al cruce de esa barbarie jurídica e ideológica que ya ha fracasado en el país y el mundo. En Argentina, porque el peronismo y los partidos de derecha compraron en 2004 el discurso de Blumberg y convirtieron el Código Penal en un zafarrancho de penas de 50 años para los delitos más diversos. ¿Cambió en algo? No parece, a estar por las quejas sobre el empinamiento de la delincuencia escuchadas en los reportajes a vecinos de Zona Norte.

En el mundo también hubo un fracaso similar. Estados Unidos, el espejo de los vecinos ricos y pobres que quieren serlo, endureció todas las penas y considera a los menores como carne de prisión perpetua. Tiene la población penal más numerosa del planeta, con 2,2 millones de presos, y además de las prisiones federales construye numerosísimas prisiones privadas, que a su vez demandan de más presos para justificar las inversiones. Ese puede ser el modelo de Scioli pero no debería ser el de los argentinos. Hay que probar por el lado del empleo decente, los ingresos suficientes, la inclusión social, la educación, la cultura y la solidaridad. Y si de modelos se trata, el gobernador y la presidenta, en vez de ir a Bogotá y Nueva York, tendrían que ir sin prejuicios a La Habana. Cuba es un modelo de sociedad con bajo índice de delitos, en particular bajísimo índice de delitos violentos y aberrantes. ¿Por qué será?


Se abrió una etapa de transición y búsqueda en gobierno y oposición

Por Emilio Marín

La votación desempatada por Julio Cobos el 17 de julio no solamente hirió de muerte a la resolución 125. Además de eso, abrió aún en forma confusa y sin saberse cómo terminará, una nueva etapa política.
Una de las consecuencias más visibles del nuevo período es que algunos funcionarios renunciaron, casos del secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Otros podrían seguir ese camino; las apuestas pagan dos pesos respecto al secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
En los dos renunciantes, la explicación objetiva que puede darse es que fueron los que llevaron a cabo la desgastante e infructuosa discusión con la Mesa de Enlace agropecuaria. Fernández venía con un desgaste extra, vista su permanencia en el cargo y la "mesa chica" del poder durante toda la administración de Néstor Kirchner.

Pero el ganador táctico de la batalla por las retenciones, que sin duda fue la Sociedad Rural y sus aliados, no pidió aquellas dos cabezas con especial fruición. La que están demandando con todas las fuerzas es la de Moreno. Y no tanto por la crítica que les merece su persona sino por sobre todo porque lo ven como expresión directa de la política del ex presidente Kirchner. Echándolo a Moreno creen asestar un duro golpe al patagónico, y por elevación a la misma presidenta.

En la figura de Moreno ven también la costumbre del Estado, que a la Rural y a muchos empresarios les resulta intolerable, de pretender husmear en las listas de precios de los formadores que dan impulso a la inflación. Esos monopolios no quieren control de precios y ni siquiera "precios sugeridos" o negociados, como los que la secretaría de Comercio intentó pautar en este tiempo.

Es posible que finalmente Moreno deba también irse. Es que se junta de un lado esa presión empresaria, terrateniente-sojera y de los principales medios de comunicación, reclamando su cabeza, y del otro no hay sectores populares que lo defiendan, excepto Luis D´Elía y algunos más. El desmanejo, interferencias, cambios de metodología, dibujos y algunos aprietes en el Indec, atribuidos con razón o sin ella a la gestión del funcionario, hizo que se lo viera como un operador sin escrúpulos. Así lo registran ámbitos gremiales como ATE, entidades de consumidores y en general en la población, enojada con la inflación del 25 o más por ciento anual que registra la realidad.

Pero lo importante no son tanto los nombres de los funcionarios que van o vienen, que eso es como la plata, aunque ésta generalmente va. Lo sustancial es si habrá cambios de política y hasta qué punto las habrá. Por ejemplo, trascendió que el jefe de Gabinete habría reflexionado en forma crítica contra la estrategia del oficialismo en estos meses, a la que tildó de fracasada "política de choque". ¿Acaso ahora habrá una de mayor diálogo político con el mal llamado campo y con la oposición?
En principio lo que puede asegurarse es que, según lo declarado por su reemplazante Sergio Massa, la tarea encomendada por Cristina Fernández es estar más cerca de los gobernadores, legisladores e intendentes propios. O sea que habría perspectiva de mayor diálogo con el propio PJ y Frente para la Victoria , no tanto con Luciano Miguens, Elisa Carrió o Mauricio Macri.

Tercera posición.

Como se sabe el peronismo es muy dado a buscar una tercera posición, antes entre el marxismo y el capitalismo, entre el capital y el trabajo, etc. Y a veces termina lastimado por la realidad pues esta indica que en los momentos críticos de una sociedad, no hay tercera posición. Por caso en estos cuatro meses de lock out agropecuario, había que elegir estar en Plaza de Mayo o en Rosario, en la Plaza de los dos Congreso o en Palermo, con la moción de apoyar el proyecto de ley de retenciones o votar en contra, etcétera.

En este momento el justicialismo tiene un sector mayoritario compuesto por el que rodea al gobierno de Cristina Fernández y la corriente que titulariza su marido en el PJ. Su situación es de creciente debilidad porque está golpeada por el resultado adverso de la pulseada más importante del inicio del gobierno de aquélla. Pero por supuesto no está muerta ni muchísimo menos pues conserva el apoyo de muchos sectores populares y humildes, sobre todo en la provincia de Buenos Aires. Tiene la legitimidad del resultado electoral del 28 de octubre del año pasado. Y, lo que no es desdeñable, cuenta con el aparato del gobierno nacional y de muchas provincias.
Plantado en la vereda opuesta a ese polo de poder peronista ha comenzado a tejer el propio, que se había deshilachado en los últimos tres años, Eduardo Duhalde. De hecho van a coincidir con él, si es que no lo han hecho ya, dirigentes como José M. de la Sota, Juan Schiaretti, Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y otros de menor cuantía. Este espectro tampoco debe ser minimizado porque además de contar con fuerza en varias provincias, gremios, Legislaturas, etc, tiene el favor del grupo Clarín, América y otros medios que influyen en la conciencia del público a la hora de inclinar el fiel de la balanza de poder.

Finalmente, se puede especular que se estaría dibujando una corriente "tercerista", que hasta ahora jugó con los Kirchner y contra el duhaldismo, pero que en las nuevas condiciones podría mudar de opinión. En efecto, Felipe Solá, por caso, en el debate clave de las retenciones estuvo más cerca del planteo ruralista que el de su gobierno. ¿Es una locura pensar que el ex gobernador bonaerense, llamado "traidor hijo de puta" por Carlos Kunkel, termine volviendo al campamento de Duhalde?
Un ex gobernador como Jorge Busti ya disertó en la tribuna duhaldista del Movimiento Productivo Argentino donde también lo hará el mandatario de Chubut, Mario Das Neves.

Hasta fervientes kirchneristas como los gobernadores Daniel Scioli y José Luis Gioja han planteado la necesidad de que Cristina haga un replanteo. No dijeron más que eso, pero de todas maneras eso implica un pedido de revisión y quizás autocrítica de las políticas de confrontación con las entidades de la oligarquía. Por algo Scioli fue quien cortó las cintas de Expoagro, el emprendimiento de Clarín y La Nación, en marzo último, a pocos días del inicio de las hostilidades. ¿Querrá firmar un armisticio con los dueños de esa mega exposición?

Dilemas de la oposición.

Dentro de la Mesa de Enlace agropecuaria hay dos grandes ganadores y al menos dos perdedores a nivel de dirigentes, siendo muchos más los productores perjudicados por el final que tuvo el diferendo.

El gran ganador es Miguens, que con su vice Hugo Biolcati, lograron todo lo que pedían y ahora se fotografían sonrientes en la 122º exposición de Palermo, tan magnánimos que pueden darle la propina pedida por Raúl Castells de algunas vacas viejas. En esa línea también ganó Mario Llambías, de CRA, que promediando el conflicto se afirmó como la cara pública de las entidades y que tiene capacidad de diálogo con Duhalde, como para darse una pátina de populismo y no aparecer como un viejo estanciero o ganadero pituco.

Aunque se ponen en la foto con los ganadores y dicen estar contentos, ni los dirigentes de la Federación Agraria ni los de Coninagro salen bien parados de esta batalla. Eduardo Buzzi tendrá que explicarle a sus afiliados por qué 49.300 pequeños y medianos productores están ahora peor que antes, cuando había sido mejorada sustancialmente la resolución 125.

El dilema de la oposición es cómo trasladar al terreno político y electoral lo que fue una victoria más bien "reivindicativa", sin dejar de ver que en estos meses SRA-CRA y sus socios libraron una virulenta disputa política "por el modelo agropecuario" y el "modelo de país".

El gobierno luce dispuesto a retomar el diálogo con esas entidades por medio del flamante secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, aclarando que no lo hará para revisar con una suerte de "contraparte" su programa agropecuario. Sí podría hablar con cada una de las cámaras, por separado, sobre temas puntuales.
Esto, huelga decirlo, fue muy mal digerido por los vencedores del 17 de julio, que se creían con derecho a dictar las condiciones al Ejecutivo. Algunos de los más exasperados amagan con adoptar medidas de fuerza pero es difícil que esta perspectiva tenga consenso en lo inmediato. Los dirigentes de los piquetes de la abundancia ahora están ocupados en otra cosa: en ocupar la vidriera de la Exposición de Palermo y en vender sus cosechas aprovechando que la retención bajó al 35 por ciento como máximo.

Si quieren cambiar la política agropecuaria y sacar carpiendo al Estado de los asuntos económicos, tendrán que bajar a la arena política y cambiar el gobierno. Sus viejos socios militares están en desgracia, como puede atestiguarlo Luciano B. Menéndez.

La Rural tendrá que decidir qué hace: si promueve un partido del campo rico, que es lo menos probable, o si aporta un aluvión de votos y candidatos a una alianza de los partidos amigos. Así y todo no se acabarán las opciones porque a la matrona de la Coalición Cívica costará bajarla del pedestal donde cree estar; a Mauricio Macri su partido el PRO lo ha relanzado como presidenciable y obviamente los peronistas anti K tienen tantos candidatos como dirigentes. ¿Podrá el campo unirlos en una sola propuesta y marcarlos como hacienda propia, como hizo en Rosario y Palermo?

Fuente: www.laarena.com.ar


La votación clave en el Senado de la Nación

El de Roberto Urquía, en la sesión por las retenciones, fue un voto de clase

Cada uno de los 36 senadores y el vicepresidente Julio Cobos, que los secundó en el instante crucial, habrá tenido sus motivos para votar en contra del proyecto de ley de retenciones a la soja. Urquía tuvo los suyos.

Por Emilio Marín

El senador Roberto Urquía, del PJ-Unión por Córdoba, fue uno de los legisladores que en la maratónica sesión del Senado votó en contra del proyecto de ley que gravaba la exportación de soja con alícuotas móviles.

A diferencia de colegas suyos, que jugaron con la incógnita de su voto hasta el momento de usar de la palabra en el recinto, el oleaginoso Urquía lo anticipó con un gesto político. El 25 de junio pasado renunció a la presidencia de la Comisión de Presupuesto y a la vocalía de la Comisión de Agricultura, ambas de intervención directa en el debate del polémico asunto. Fue su manera de despedirse de la alianza política con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, con quienes la había anudado formalmente para la campaña que desembocó en las elecciones del 28 de octubre del año pasado.

A partir de esa renuncia estaba a la vista que el senador votaría contra las retenciones. Si alguien tenía alguna duda la disipó el 9 de julio, cuando el gobernador de la provincia, Juan Schiaretti, anunció a la prensa que aquél le había comunicado que sufragaría de esa manera. De esa manera el empresario se alineaba con el mandatario provincial y la mayoría del PJ del distrito, inaugurando una nueva pertenencia que no se sabe cuánto le va a durar.

Es que Urquía es hombre de mudar de partido y corrientes internas, excepto de negocio, donde desde hace décadas no se mueve del directorio de Aceitera General Deheza, la cuarta o quinta exportadora nacional según los números de año a año. En eso es constante, previsible, aburridamente repetido y así también son los beneficios que logra: su patrimonio declarado asciende a 156 millones de pesos. En lo demás, en la vida política y partidaria, va y viene, según soplen los vientos y lo aconsejen sus intereses empresarios, que tienen preeminencia sobre todo lo demás.

Es que fue concejal y luego intendente con tres mandatos en la localidad de General Deheza, al sur de Córdoba. Pero cabe puntualizar que en ese momento no lo hacía por el peronismo sino por la UceDé del clan Alsogaray y la derecha vernácula de pelaje más tupido, onda no ya gorila sino orangután.

Después de 1999 fue captado por José M. De la Sota para senador provincial y legislador en 2001 tras la compactación de las dos cámaras en una Legislatura unicameral. A partir de 2003 fue elegido senador nacional, cargo que estuvo a punto de dejar en 2007, cuando encabezó la boleta justicialista de diputados nacionales, a pedido de Cristina Fernández. Pese a ser electo, optó finalmente por quedarse en el Senado, donde se lo recompensó con la titularidad de la Comisión de Presupuesto, una de las más importantes.

El 5 de octubre de ese año, en plena campaña, el entonces presidente Kirchner blanqueó que él había sido el impulsor de esa candidatura: “quiero brindarle un reconocimiento a Roberto Urquía. Cuando lo invitamos a encabezar esta propuesta, él no pensó si sería un cargo menor al que tiene. No dudó en acompañarnos y se lo agradezco”. A la luz de lo ocurrido en la madrugada del 17 de julio, a nueve meses del piropo, seguro que no repetiría eso.

Grande entre los grandes

Al usar de la palabra en esa sesión, Urquía se asumió como lo que es, un fuerte productor de soja, terrateniente y exportador. En un tramo del discurso señaló: "hay que corregir la curva de la resolución 125. Cuidado con desalentar a los grandes productores porque muchos de ellos fueron pequeños y medianos productores". Estaba hablando de sí mismo, de su empresa y su evolución en monopolio.

A continuación pidió “no demonizar a los grandes productores. Quién de todos los pequeños no quiere ser grande” (FUENTE: Servicio Informativo LV16 – Staff LV16.com). Otro lugar común de su oratoria fue que “no había que igualar para abajo”, que traducido querría decir que los que llegaron alto en la economía del país tienen que llegar más alto en el mercado mundial. Las retenciones supuestamente confiscatorias les demorarían ese salto cualitativo.

Pero los hechos muestran una evolución cada vez mayor del giro de su negocio.

En 2004 la Aceitera General Deheza fue el cuarto exportador, detrás de YPF, Cargill y Bunge, con 1.264 millones de dólares.

En 2005 fue la quinta, con 1.360,23 millones de dólares de ventas al exterior, según oficiales del Ministerio de Economía de la Nación.

En 2007 fue otra vez cuarta. Y en lo que va de 2008, cuando quedan cinco meses para cerrar el ejercicio, sigue siendo cuarta con exportaciones por 1.106 millones de dólares.

A esos ingresos por ventas al exterior hay que sumarle la facturación en el mercado interno, donde la botella de litro y medio de aceite Natura, una de sus marcas, no baja de 8 pesos.

El emporio Urquía se potenció durante el menemismo, justamente cuando el grupo político conservador al que pertenecía se sumó a ese gobierno neoliberal con sus figuras nacionales (Alvaro y María Julia Alsogaray) y mediterráneas como Germán Kammerath. En ese vendaval de privatizaciones, la aceitera se quedó con el ramal ferroviario del Mitre rebautizado como Nuevo Central Argentino, a precio vil y con financiación del Banco Roberts. La aceitera ya tenía cómo ir sobre sus propios rieles al puerto de Rosario; en la Terminal 6 de Puerto General San Martín en octubre pasado empezó a producir Ecofuel, su planta de biodiésel en sociedad con Bunge.

Político de clase

Con esa referencia a su inversión en lo que ciertos críticos llaman “necrocombustibles”, va de suyo que el empresario está alineado con los intereses argentinos y estadounidenses que promueven el etanol y combustibles derivados de granos y oleaginosas. En julio de 2007 intervino en el Foro Global de BioEnergía en la Bolsa de Comercio de Rosario, y afirmó que "los biocombustibles son un nuevo paradigma para la Agricultura Argentina". Agregó: “el gran consumo de maíz para etanol en EE.UU. genera precios altos de los granos y oleaginosas a nivel mundial, que implica mayores ingresos para el productor y por lo tanto para la cadena agroindustrial; la cadena puede ganar sólo si gana el productor".

A confesión de parte, relevo de prueba. Con esa admisión de los altos precios y rentabilidad extraordinaria de los productores de soja, se cae definitivamente el argumento de la Comisión de Enlace dominada por la Sociedad Rural y CRA de que van a quebrar “miles de pequeños y medianos productores” por falta de rentabilidad.

Ese afán por apropiarse de toda esa renta en dólares, pagando salarios en pesos, con un impuesto inmobiliario rural congelado desde 1998 en montos ridículos, con una suba de costos muy inferior al margen de ganancia incluso pagando las retenciones móviles, explica el sentido del voto de Urquía. El suyo fue un voto de clase aunque en el interín, durante 2007, su empresa AGD recibió del Gobierno, por medio de la ONCCA, subsidios por 63 millones de pesos.

Un lector desprevenido podría preguntar, ¿cómo hizo semejante fortuna si Urquía fue funcionario público en forma ininterrumpida en los últimos 25 años? ¿De dónde sacó tiempo para su empresa?

La pregunta es pertinente: entre 1983-1987 fue concejal de la Municipalidad de General Deheza; entre 1987-1991, Intendente de General Deheza; entre 1991-1995: Intendente reelecto; entre 1995-1999: Intendente (reelecto); 1999-2001: senador provincial por el Departamento Juárez Celman; 2001-2003: Legislador Provincial por ese Departamento; 2003: senador de la Nación por Córdoba, con mandato hasta diciembre de 2009.

Pero a la vez es una interrogación ingenua. No hay contradicción entre la carrera política y la evolución empresarial de Urquía; la segunda financió a la primera y ésta le devolvió con creces la acumulación, con leyes favorables, resoluciones, decretos, licitaciones, préstamos, moratorias, exenciones, devaluaciones, cadenas de favores y subsidios varios.

Por eso se puede decir que cada uno de los 36 senadores y Cobos votaron según su conveniencia política y negocios privados. Urquía en particular votó con clase; con clase de monopolista.

Fuente: www.laarena.com.ar

A diferencia de colegas suyos, que jugaron con la incógnita de su voto hasta el momento de usar de la palabra en el recinto, el oleaginoso Urquía lo anticipó con un gesto político. El 25 de junio pasado renunció a la presidencia de la Comisión de Presupuesto y a la vocalía de la Comisión de Agricultura, ambas de intervención directa en el debate del polémico asunto. Fue su manera de despedirse de la alianza política con Néstor Kirchner y Cristina Fernández, con quienes la había anudado formalmente para la campaña que desembocó en las elecciones del 28 de octubre del año pasado.

A partir de esa renuncia estaba a la vista que el senador votaría contra las retenciones. Si alguien tenía alguna duda la disipó el 9 de julio, cuando el gobernador de la provincia, Juan Schiaretti, anunció a la prensa que aquél le había comunicado que sufragaría de esa manera. De esa manera el empresario se alineaba con el mandatario provincial y la mayoría del PJ del distrito, inaugurando una nueva pertenencia que no se sabe cuánto le va a durar.

Es que Urquía es hombre de mudar de partido y corrientes internas, excepto de negocio, donde desde hace décadas no se mueve del directorio de Aceitera General Deheza, la cuarta o quinta exportadora nacional según los números de año a año. En eso es constante, previsible, aburridamente repetido y así también son los beneficios que logra: su patrimonio declarado asciende a 156 millones de pesos. En lo demás, en la vida política y partidaria, va y viene, según soplen los vientos y lo aconsejen sus intereses empresarios, que tienen preeminencia sobre todo lo demás.

Es que fue concejal y luego intendente con tres mandatos en la localidad de General Deheza, al sur de Córdoba. Pero cabe puntualizar que en ese momento no lo hacía por el peronismo sino por la UceDé del clan Alsogaray y la derecha vernácula de pelaje más tupido, onda no ya gorila sino orangután.

Después de 1999 fue captado por José M. De la Sota para senador provincial y legislador en 2001 tras la compactación de las dos cámaras en una Legislatura unicameral. A partir de 2003 fue elegido senador nacional, cargo que estuvo a punto de dejar en 2007, cuando encabezó la boleta justicialista de diputados nacionales, a pedido de Cristina Fernández. Pese a ser electo, optó finalmente por quedarse en el Senado, donde se lo recompensó con la titularidad de la Comisión de Presupuesto, una de las más importantes.

El 5 de octubre de ese año, en plena campaña, el entonces presidente Kirchner blanqueó que él había sido el impulsor de esa candidatura: “quiero brindarle un reconocimiento a Roberto Urquía. Cuando lo invitamos a encabezar esta propuesta, él no pensó si sería un cargo menor al que tiene. No dudó en acompañarnos y se lo agradezco”. A la luz de lo ocurrido en la madrugada del 17 de julio, a nueve meses del piropo, seguro que no repetiría eso.

Grande entre los grandes

Al usar de la palabra en esa sesión, Urquía se asumió como lo que es, un fuerte productor de soja, terrateniente y exportador. En un tramo del discurso señaló: "hay que corregir la curva de la resolución 125. Cuidado con desalentar a los grandes productores porque muchos de ellos fueron pequeños y medianos productores". Estaba hablando de sí mismo, de su empresa y su evolución en monopolio.

A continuación pidió “no demonizar a los grandes productores. Quién de todos los pequeños no quiere ser grande” (FUENTE: Servicio Informativo LV16 – Staff LV16.com). Otro lugar común de su oratoria fue que “no había que igualar para abajo”, que traducido querría decir que los que llegaron alto en la economía del país tienen que llegar más alto en el mercado mundial. Las retenciones supuestamente confiscatorias les demorarían ese salto cualitativo.

Pero los hechos muestran una evolución cada vez mayor del giro de su negocio.

En 2004 la Aceitera General Deheza fue el cuarto exportador, detrás de YPF, Cargill y Bunge, con 1.264 millones de dólares.

En 2005 fue la quinta, con 1.360,23 millones de dólares de ventas al exterior, según oficiales del Ministerio de Economía de la Nación.

En 2007 fue otra vez cuarta. Y en lo que va de 2008, cuando quedan cinco meses para cerrar el ejercicio, sigue siendo cuarta con exportaciones por 1.106 millones de dólares.

A esos ingresos por ventas al exterior hay que sumarle la facturación en el mercado interno, donde la botella de litro y medio de aceite Natura, una de sus marcas, no baja de 8 pesos.

El emporio Urquía se potenció durante el menemismo, justamente cuando el grupo político conservador al que pertenecía se sumó a ese gobierno neoliberal con sus figuras nacionales (Alvaro y María Julia Alsogaray) y mediterráneas como Germán Kammerath. En ese vendaval de privatizaciones, la aceitera se quedó con el ramal ferroviario del Mitre rebautizado como Nuevo Central Argentino, a precio vil y con financiación del Banco Roberts. La aceitera ya tenía cómo ir sobre sus propios rieles al puerto de Rosario; en la Terminal 6 de Puerto General San Martín en octubre pasado empezó a producir Ecofuel, su planta de biodiésel en sociedad con Bunge.

Político de clase

Con esa referencia a su inversión en lo que ciertos críticos llaman “necrocombustibles”, va de suyo que el empresario está alineado con los intereses argentinos y estadounidenses que promueven el etanol y combustibles derivados de granos y oleaginosas. En julio de 2007 intervino en el Foro Global de BioEnergía en la Bolsa de Comercio de Rosario, y afirmó que "los biocombustibles son un nuevo paradigma para la Agricultura Argentina". Agregó: “el gran consumo de maíz para etanol en EE.UU. genera precios altos de los granos y oleaginosas a nivel mundial, que implica mayores ingresos para el productor y por lo tanto para la cadena agroindustrial; la cadena puede ganar sólo si gana el productor".

A confesión de parte, relevo de prueba. Con esa admisión de los altos precios y rentabilidad extraordinaria de los productores de soja, se cae definitivamente el argumento de la Comisión de Enlace dominada por la Sociedad Rural y CRA de que van a quebrar “miles de pequeños y medianos productores” por falta de rentabilidad.

Ese afán por apropiarse de toda esa renta en dólares, pagando salarios en pesos, con un impuesto inmobiliario rural congelado desde 1998 en montos ridículos, con una suba de costos muy inferior al margen de ganancia incluso pagando las retenciones móviles, explica el sentido del voto de Urquía. El suyo fue un voto de clase aunque en el interín, durante 2007, su empresa AGD recibió del Gobierno, por medio de la ONCCA, subsidios por 63 millones de pesos.

Un lector desprevenido podría preguntar, ¿cómo hizo semejante fortuna si Urquía fue funcionario público en forma ininterrumpida en los últimos 25 años? ¿De dónde sacó tiempo para su empresa?

La pregunta es pertinente: entre 1983-1987 fue concejal de la Municipalidad de General Deheza; entre 1987-1991, Intendente de General Deheza; entre 1991-1995: Intendente reelecto; entre 1995-1999: Intendente (reelecto); 1999-2001: senador provincial por el Departamento Juárez Celman; 2001-2003: Legislador Provincial por ese Departamento; 2003: senador de la Nación por Córdoba, con mandato hasta diciembre de 2009.

Pero a la vez es una interrogación ingenua. No hay contradicción entre la carrera política y la evolución empresarial de Urquía; la segunda financió a la primera y ésta le devolvió con creces la acumulación, con leyes favorables, resoluciones, decretos, licitaciones, préstamos, moratorias, exenciones, devaluaciones, cadenas de favores y subsidios varios.

Por eso se puede decir que cada uno de los 36 senadores y Cobos votaron según su conveniencia política y negocios privados. Urquía en particular votó con clase; con clase de monopolista.

Fuente: www.laarena.com.ar


Irán prepara su defensa y toda la región se puede convertir en una bola de fuego

En Israel y Estados Unidos hay dos jefes de gobierno en decadencia y el primero con procesos por corrupción. ¿Acaso quieren huir hacia delante propiciando un ataque contra Irán? Que los paren antes que sea tarde.

Por Emilio Marín

Hubo un tiempo en que la batuta de las sanciones contra Irán la llevó la administración Bush. Tuvo su momento de mayor aceleración el año pasado; en marzo logró por segunda vez que la ONU votara sanciones financieras y diplomáticas contra el país persa. Fue la resolución 1.803. La acusación repetitiva, carente de imaginación y de pruebas, sostenía que el gobierno de Mahmud Ahmadinejad tenía planes de fabricación de armas nucleares y por eso ocultaba información a la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Poco importó a los ojos de esos acusadores las alegaciones iraníes de que estaban experimentando dentro de un programa nuclear pacífico, con vistas a la producción de electricidad, como es su derecho.

Tampoco les interesó a Washington y sus aliados europeos que Teherán dejara entrar, intermitentemente (cada tanto, como le permitía su decoro luego de las sanciones y amenazas internacionales), a los delegados de la OIEA encabezados por el egipcio Mohamed El Baradei.

La cosa estaba definida políticamente por George Bush, sus socios de la Unión Europea y el protegido de ambos, el gobierno israelí. Había que acusar sin pruebas a Ahmadinejad, sancionarlo, denostarlo ante la opinión mundial y crear las condiciones favorables para, llegado el caso, una agresión militar. El blanco debía estar lo suficientemente demonizado ante los ojos internacionales.
Esa ofensiva norteamericana se fue agotando, por varias razones. Una, no menor, fue que el país puesto como blanco mostró voluntad de defenderse por todos los medios. El 20 de octubre pasado, el general Mahmud Chaharbaghi, uno de los comandantes de los Guardianes de la Revolución, aseguró que si atacaban a su nación, "disparará en el primer minuto 11.000 misiles y obuses contra bases enemigas". Se refería a enclaves de EE.UU. en Irak y Afganistán. Los israelitas tendrían lo suyo si eran parte de la agresión.

El otro motivo de la ralentización de esa campaña de Bush fue la oposición de Rusia y China, socios comerciales de Irán que pusieron trabas a una tercera tanda de sanciones en la ONU. Así se los reprochó Nicholas Burns, el número 3 del Departamento de Estado a cargo de tramitarlas.

Por otra parte, los informes de El Baradei no eran condenatorios de Irán y sólo pedían a sus autoridades una mayor colaboración. Estas no la daban en mayor grado porque estaban bajo presión y a ningún país soberano le gusta ceder en esas condiciones. Así y todo la OIEA no avaló las denuncias sensacionalistas del delegado de Washington en la ONU, Zalmay Khalilzad.

Finalmente, la iniciativa de los halcones cayó fulminada por la flecha que menos esperaban. Un informe de las 16 agencias de inteligencia de EE.UU., titulado "Estimado de Inteligencia sobre Irán", conocido en diciembre de 2007, aseguró que los persas habían cesado sus intentos de fabricar armas nucleares en 2003. A lo sumo podrían tener una bomba entre 2010 y 2015.

De fracaso en fracaso.

Tanta presión norteamericana no logró su objetivo de máxima, que era la tercera resolución del Consejo de Seguridad. De mínima, y varios meses después de lo previsto, los cancilleres de los cinco miembros con derecho a veto en ese organismo, más Alemania, acordaron en Berlín "un endurecimiento moderado" de las sanciones ya existentes.

Pero en la práctica esas medidas correspondían a EE.UU., que ya las venía practicando, y a la Unión Europea, que en junio pasado sancionó al banco iraní Melli, con sucursales en Londres, París y Francfort; a una lista de empresas y organismos iraníes, y a personas sindicadas como ligadas al plan nuclear. Estas no podrían ingresar a ninguno de los 27 socios de la UE.

Rusia y China, en cambio, mantuvieron su buena relación con el país sancionado. Vladimir Putin viajó el año pasado a Teherán y se entrevistó con Ahmadinejad y con el ayatollah Alí Jamenei, considerado el "guía supremo" de la revolución islámica.

Los gobernantes persas no se quedaron de brazos cruzados aguardando la agresión. Salieron a hacer política y negocios por todo el mundo, incluida América Latina. Aquí sintonizaron con Hugo Chávez, con el que desde hace años vienen poniendo en marcha diversos acuerdos comerciales y de inversiones recíprocas.

Ahmadinejad incluso estuvo en la asunción del cargo de Rafael Correa en Ecuador, además de cultivar buenos vínculos con sus colegas de Bolivia y Cuba. Y lo más importante es que los persas firmaron convenios con Brasil, incluso en la materia controversial para Washington que es el programa atómico. "Irán y Brasil tienen en común el deseo de avanzar en el dominio de la tecnología nuclear con fines pacíficos", expresó en febrero de este año el encargado de negocios en Brasilia, al anunciar la visita a esa ciudad del vicecanciller iraní, Alireza Attar.

Los planes estadounidenses no tuvieron el acompañamiento que deseaban de la OIEA. Uno de los motivos del fracaso en lograr más sanciones en la ONU fue que, en noviembre pasado, la entidad presidida por El Baradei dijo en un informe: "Irán ha dado acceso suficiente a individuos y ha respondido de forma concreta a las preguntas planteadas por los funcionarios de la ONU". A continuación matizaba ese reconocimiento, puntualizando que "desde 2006 no ha recibido el mismo flujo de información que obtenía con anterioridad". Como fuere, punto para Irán.

El turno de Israel.

Ante las dificultades del socio mayor o patrón, salió el ayudante principal en Medio Oriente, a hacerse cargo de los planes contra Irán. En el 60º aniversario de la creación del Estado de Israel, el jefe de gobierno Ehud Olmert manifestó que "unirá sus fuerzas con EE.UU. para frenar a los iraníes en sus continuos esfuerzos por fabricar armas nucleares". Lo llamativo es que por ahora Israel es el único país nuclear de la región y atesora entre 200 y 300 bombas atómicas.
Posteriormente abrió la boca el ex jefe del Ejército y actual viceprimer ministro, Shaul Mofaz, quien prácticamente dio por sentado un ataque militar. "Si Irán continúa con su programa para desarrollar armas nucleares, lo atacaremos", dijo en la primera semana de junio.

Y el sindicado como "el portaaviones estadounidense en Medio Oriente" no se quedó en palabras amenazantes. El 19 de junio el estadounidense The New York Times informó que unos días antes había concluido un ejercicio militar israelita en el Mediterráneo y en proximidades de Grecia. Estuvo concebido como antesala de un ataque contra las instalaciones nucleares pacíficas de Irán. De las maniobras participaron cien aviones de combate F-16 y F-18 y numerosos helicópteros.

El diputado oficialista Isaac Ben-Israel declaró a un semanario alemán que el ataque aéreo "es factible, lo podríamos hacer hoy mismo".

En Teherán prendieron todas las alarmas. El jefe de la Guardia de la Revolución, general Mohammed Ali Yafari, declaró que responderían con una lluvia de misiles a cualquier ataque contra sus instalaciones nucleares. A su vez anticipó que en tal eventualidad, controlarán y demorarán la circulación de petróleo por el estrecho de Ormuz, que comunica el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, un lugar sensible por donde pasa el 40 por ciento del crudo que va a Occidente y Japón.

La escalada, por ahora verbal, disparó el precio del barril de petróleo a casi 150 dólares, superando el cien por ciento en un año. Si hay guerra es difícil de estimar a cuánto puede llegar.

Los persas no pierden tiempo. Una vez de día y otra de noche, experimentaron el lanzamiento de nuevos misiles Shahab 3, que pueden viajar a más de 2.000 kilómetros llevando por ahora sólo explosivos convencionales en su cabeza. Las ciudades de Israel pueden recibir su inopinada visita, si hay agresión previa. Las bases norteamericanas en la zona, como en Bahrein, sede la V Flota, también, lo mismo que la Zona Verde de Bagdad donde está el comando norteamericano que ocupa Irak.

Como dijo El Baradei hace quince días: "un ataque aéreo sería peor que cualquier cosa posible, convertiría a la región en una bola de fuego". Las llamaradas chamuscarían al mundo por lo que también América Latina debería empeñarse en que no suceda. Hubiera sido necesario que Cristina Fernández se lo dijera a Thomas Shannon, el enviado de Bush de gira en la región.

Fuente: www.laarena.com.ar


Bolivia: Santa Cruz hace caso omiso a la Corte Nacional Electoral y la OEA

La Corte Electoral de Bolivia consideró ilegal el referéndum de autonomía de Santa Cruz y hasta la OEA opinó en ese mismo sentido. Pero la derecha sigue viento en popa con su votación del domingo 4.

(La Arena) Para los latifundistas, sojeros, mineras, trasnacionales del gas, exportadores de aceite, etc, y para los intereses políticos que los defienden, la llegada al poder de Evo Morales e 2006 fue una pésima noticia.
Y en particular para las clases dominantes en la zona de oriente, de los cuatro departamentos de la “Media Luna” (Pando, Beni, Santa Cruz y Tarija), fue una señal de alerta para mostrar los dientes y mantener el status quo.
Esa gente no se quedó en palabras. Recientemente una comisión gubernamental encabezada por el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, fue recibida a tiros en la hacienda del estadounidense Ronald Dean Larsen, donde este se había atrincherado con su hijo boliviano Duston Larsen Zurita.
Ese incidente ocurrió en el Chaco boliviano, cuando el funcionario, acompañado de periodistas e indígenas guaraníes, quería cumplir su cometido de verificar títulos de los propietarios de tierras. Es que el gobierno de La Paz tiene decidido respetar los títulos legales, pero recuperar las tierras fiscales para entregarlas a comunidades de pueblos originarios. Y sobre todo en esa zona, donde ha comprobado la existencia de muchísimas situaciones de esclavitud laboral de los pueblos guaraníes.

El jefe del Centro Cívico de Santa Cruz e hijo de inmigrantes croatas, Branco Marinkovic, negaba en un reportaje al enviado de Clarín (27/4) la existencia de esa lacra. “Hay pobreza pero no hay esclavitud, los dueños de esas estancias también son pobres”, mentía Marinkovic, principal animador del referéndum separatista.
Si la nacionalización de los yacimientos de gas y la reformulación de los contratos que gobiernos anteriores habían firmado a total beneficio de multinacionales, había generado la oposición de Petrobras, Repsol, British Petroleum, etc, las medidas conducentes a cierta reforma agraria generaron la declaración de guerra de los grandes productores agropecuarios y exportadores. Hubo cortes de rutas de éstos, disgustados por las disposiciones oficiales de restringir las exportaciones de aceites hasta que bajaran los precios internos de los productos. Cualquier similitud con el lock out de la Sociedad Rural en Argentina no es pura coincidencia.
Marinkovic y el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, con el apoyo clamoroso del empresariado y la militancia de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), ratificaron la votación del 4 de mayo que decidirá la autonomía, más bien la “kosovización” de Santa Cruz. El actual embajador norteamericano en La Paz, Philip Goldberg, fue antes diplomático en Yugoslavia y promovió el separatismo de Kosovo, que varios años después fue proclamado “país independiente” y reconocido por Estados Unidos. ¿Acaso Goldberg fue designado por la administración Bush en el Altiplano con un plan similar?

Apoyo de los amigos

La derecha boliviana, como canta Roberto Carlos, tiene un millón de amigos y muchos amigos con millones de dólares. El titular del Senado, Oscar Ortiz, pertenece a ese extremo del espectro político, por la bancada del Poder Democrático y Social (Podemos), del ex presidente Jorge Quiroga. Ortiz salió de gira por Latinoamérica, para pedir que los gobiernos envíen observadores al referéndum, para tratar de darle visos de legalidad.
En tal misión ya estuvo en Colombia, donde fue recibido por el canciller Fernando Araújo, en Perú y México. También pasó por Argentina y Brasil, pero sin mucho suceso, que en cambio obtendrá en EE UU, donde seguramente lo recibirá el subsecretario del Departamento de Estado, Tom Shannon.
La Corte Nacional Electoral de Bolivia declaró inconstitucional en marzo último tanto el mencionado referéndum como el que promovía a nivel nacional el gobierno de Morales. Este último estaba orientado, según el resultado que hubiera, a validar o quitar los mandatos del propio presidente y los prefectos (gobernadores), a fin de destrabar la crisis política que se vive desde la finalización en Sucre de la Asamblea Constituyente en diciembre del año pasado. En esa ocasión se votó una nueva Carta Magna, una victoria del Movimiento al Socialismo (MAS, oficialista) y sus aliados, que la oposición no reconoció.
Frente al veto de la Corte, el presidente Morales aceptó levantar su plebiscito pero los prefectos rupturistas siguieron adelante con los suyos. Y el primero de la serie se celebrará el 4 de mayo.
El fallo del tribunal boliviano fue considerado correcto por la OEA, que fulminó como “ilegal” la votación cruceña. Y otro tanto hicieron las Cortes Supremas de catorce países de la región, que adhirieron a esa resolución, entre ellas la CSJN de Argentina, el Consejo Electoral Andino y el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica.
Obcecada, la derecha boliviana desplegó todas sus velas para llegar a lo que considera “el amanecer de una nueva Bolivia”, según la definición de Marinkovic.
La OEA hizo ingentes esfuerzos para evitar esa votación. El sábado pasado reunió en Washington a los cancilleres de los países miembros, asistiendo por Bolivia David Choquehuanca. El secretario general de la entidad, José Miguel Insulza se quejó de que los prefectos no le habían contestado favorablemente una iniciativa para abrir con urgencia una negociación con Morales. El tiempo de un posible diálogo se agota y se teme que el plebiscito desate una ola de violencia, según advirtió el secretario político de la OEA, el argentino Dante Caputo.

La polarización

Frente al hecho casi consumado del referéndum opositor, los partidarios más radicalizados de Morales habían pensado en marchar masivamente hacia Santa Cruz y dificultar la votación. Al final prevaleció la tesis presidencial, más mesurada, de hacer manifestaciones masivas en las ciudades, a favor de la unidad nacional y en contra de la secesión.
Ese discurso de la unidad del país fue enarbolado enfáticamente por Morales en las últimas semanas. En particular, lo hizo en la ceremonia donde se festejaron los 45 años de la creación de la Escuela Naval, una forma indirecta de recordarle al mundo, y especialmente a Chile, que aún reclama la salida al mar.
La jefatura castrense dijo estar al servicio del país, lo que el MAS leyó como apoyo a la continuidad del gobierno. Pero, por la experiencia latinoamericana en la materia –la última comprobación fue en Caracas durante el golpe contra Hgo Chávez en abril de 2002-, de ciertas lealtades castrenses de palabra cabe dudar y aguardar el resultado práctico cuando las crisis estallan.
No es descabellado pensar que algunos bolsones autoritarios de las Fuerzas Armadas del altiplano se sienten más a gusto con el embajador Goldberg y los prefectos de derecha, antes que con Morales y sus amistades con Cuba, Venezuela e Irán.
El incidente armado en la hacienda del norteamericano Larsen podría ser un poroto al lado de los que se vienen. La Unión Juvenil Cruceñista, que ya actuó como fuerza de choque contra los campesinos, anunció la creación de una “Guardia Civil” de hasta 15.000 hombres. Se está entrenando como fuerza paramilitar bajo la jefatura del ex comandante de la policía del departamento, Wilfredo Torrico.
El presidente de la UJC, David Sejas, confirmó a los medios que están formando esa “Guardia Civil”. Aunque Torrico explicó que se están reuniendo “por las noches en las canchas polifuncionales para entrenarnos sobre las movilizaciones y la propia vigilia de los recintos electorales” (Página/12, 25/4), habría que ser muy ingenuo para creer en esa finalidad. El ex comandante policial y sus muchachos no emulan precisamente a Mahatma Gandhi.
En el otro extremo del arco político, antiimperialista, Chávez organizó una cita del ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) adonde concurrieron, además de él y Morales, el presidente nicaraguense Daniel Ortega y uno de los vicepresidentes cubanos, Carlos Lage.
El comunicado, difundido por Prensa Latina (23/4), sostuvo que las naciones vinculadas al bloque ratificaron “el apoyo incondicional” al gobierno de La Paz “en los esfuerzos que realiza para derrotar los planes desestabilizadores y a favor del proceso de transformación histórica de Bolivia en paz y democracia”.


OEA aprobó una declaración de condena a Colombia

Siguiendo la política de Bush, Uribe hace masacres, invade Ecuador y provoca a Venezuela

El presidente colombiano hizo una carambola a tres bandas. En una misma jugada asesinó a miembros de las FARC, invadió para ello suelo ecuatoriano y difamó a Chávez como socio de terroristas. Obvio: Bush lo apoyó.

EMILIO MARÍN

En realidad la carambola fue a cuatro bandas, porque hay que sumar la decisión de matar a Raúl Reyes para impedir que prosperara la negociación con Francia para la liberación de Ingrid Betancourt. Reyes llevaba este asunto y el canciller galo, Bernard Kouchner, admitió que era su contacto.

La masacre fue consumada el 1 de marzo, cuando la aviación colombiana ingresó a territorio ecuatoriano y bombardeó un campamento donde Reyes y otra veintena de guerrilleros dormían. Las bombas, misiles y metralla dieron el resultado esperado: 22 muertos y tres mujeres heridas, que ahora están siendo atendidas en Quito. Posteriormente las tropas colombianas volvieron a violar la soberanía para recoger los cuerpos de Reyes y Julián Conrado, y llevárselos como trofeos.

La primera versión que dio Alvaro Uribe a su colega ecuatoriano Rafael Correa fue una mentira: que las tropas colombianas perseguían a los guerrilleros y que éstos se internaron en suelo ecuatoriano, por lo que sus soldados habían entrado en el otro país, de lo que pedía disculpas.

La versión del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, distinta, también faltaba a la verdad. Según Santos sus tropas fueron atacadas desde un campamento guerrillero allende la frontera y a los colombianos no les quedó más remedio que seguirlos en “legítima defensa”.

El gobierno de Correa envió sus militares al lugar y supo de los cadáveres en paños menores o pijamas. Estaba ante una masacre, por un lado, y ante un pisoteo de su soberanía territorial, por el otro, agravado por las mentiras de la Casa de Nariño. Fue entonces que el tranquilo Correa decidió retirar a su embajador en Bogotá y romper relaciones con el mal vecino, además de pedir de urgencia una reunión de la OEA.

La organización que nuclea a 34 países se reunió en Washington y luego de hacer un obligado cuarto intermedio por falta de acuerdo de Colombia con el texto propuesto por Ecuador, finalmente aprobó ayer una resolución que critica la violación de fronteras aunque no menciona expresamente el operativo militar colombiano. “Describe al delincuente pero no le pone nombre”, graficó el representante de Venezuela, Jorge Valero.

La gran mayoría de naciones expresó su solidaridad a Ecuador, excepto Estados Unidos, cuyo representante Robert Manzanares reiteró que "respalda completamente los esfuerzos del gobierno de Colombia y el presidente". Tal apoyo había sido manifestado dos veces por George Bush, quien blanqueó que Uribe lo había tenido al tanto de la crisis. Y, para dar mayor aval, terminó urgiendo a los legisladores demócratas y republicanos que aprueben el Tratado de Libre Comercio con Colombia. ¿Después se enojan cuando Chávez califica al colombiano de “cachorro” de Bush?

Ganó y perdió

Uribe ganó dos cosas. En primer término, se perfiló como el gobernante más obediente con la administración Bush, lo que seguramente devengará más avales políticos, financieros y militares de los que ya ha recibido desde 2002.

También ganó en eliminar físicamente a uno de los mayores dirigentes de las FARC y de ese modo propinó un golpe muy duro a esa organización y al proceso de canje humanitario que Reyes estaba piloteando.

Pero allí termina la parte gananciosa y comienza la columna del “debe”.

Es que en política Uribe perdió entidad, al aparecer como organizador de masacres frente a quien negociaba el intercambio humanitario de prisioneros. Incluso su figura decrece ante Chávez, que apadrinaba ese intercambio y había logrado seis liberaciones unilaterales de la insurgencia.

Bombardear campamentos donde la gente duerme, a traición, se asemeja bastante a las prácticas norteamericanas en Irak y a las israelitas en Gaza. Esto le dio letra a Chávez para alertar contra que Colombia se convierta en el “Israel de América Latina”.

Uribe logró matar a Reyes pero se compró un grave conflicto diplomático con Ecuador. Aparece ahora como el obstáculo para la unidad de los pueblos de América Latina y el violador de la carta de la OEA. Lo que capitalizó por un lado lo perdió ampliamente por el otro. No hay que olvidar que en los últimos años hubo en la región un auge de los valores de la autodeterminación y soberanía nacional, reafirmados frente a la injerencia norteamericana. A contramano de esa corriente, el de la Casa de Nariño aparece como virrey de ese imperio desprestigiado, capaz de violar fronteras con tal de cumplir sus encargos.

Tal servil es la administración colombiana con Washington, que provocó un cortocircuito con Sarkozy, interesado en seguir la negociación con Reyes para sacar de la selva a Betancourt. De lo dicho por Kouchner como del propio comunicado guerrillero, surge que el dirigente asesinado estaba arreglando con representantes de París la libertad de la franco-colombiana. También en este aspecto se está frente a una política pronorteamericana: que nadie, ni siquiera los socios-rivales europeos, pongan un pie en el “patio trasero”. Ya dijo Monroe en 1823 para quién debía ser América.

Tambores de guerra

Las declaraciones de Bush en apoyo de Uribe atacaron simultáneamente al presidente venezolano. Si había alguna necesidad de demostrar que la masacre del 1 de marzo apuntaba por elevación contra Chávez, a partir de entonces eso fue una verdad entendida. El uribismo, primero por medio del jefe de Policía Oscar Naranjo y luego directamente en la voz del presidente, citó presuntos datos de la computadora supuestamente de Reyes para acusar a Caracas de financiar la fuerza de Manuel Marulanda Vélez.

La acusación –risible, puntualizó el canciller venezolano Nicolás Maduro- sostuvo que el bolivariano habría entregado 300 millones de dólares a las FARC. Los agentes más burdos de inteligencia sostuvieron que esa era la plata que la guerrilla le había “cobrado” a Chávez por darle protagonismo con la suelta de rehenes.

Alguien con ganas de burlarse del jefe de Estado colombiano podría conjeturar que si fuera cierta esa denuncia, querría decir que las FARC tienen vía Chávez y el narcotráfico un presupuesto mayor al que el “Plan Colombia” entrega anualmente a Bogotá. Es que contaría con 1.000 millones de dólares procedentes de la droga y con 300 millones de Chávez. Hablando en serio: ni el gobierno de Venezuela pagó por las liberaciones ni la guerrilla es un grupo de narcotraficantes como agita EE UU.

A propósito de esa calumnia tan reiterada también en los medios argentinos: ¿por qué nunca EE UU ni Uribe pudieron mostrar ni un solo raviol de cocaína supuestamente vendido o comprado por las FARC? Si alguien de Colombia tenía o tiene vínculos con el tráfico ilegal de narcóticos, ese es Uribe, antiguo amigo de Pablo Escobar Gaviria y el cartel de Medellín.

El nivel de mentiras del gobierno colombiano se ha desbordado desde el 1 de marzo, al punto que anunció va a denunciar a Chávez ante la Corte Penal Internacional por “patrocinio y financiación de genocidas”.

Igualmente falsa fue la denuncia del policía Naranjo y del ministro Santos, de que las FARC estaban por adquirir 50 kilos de uranio para fabricar bombas sucias. En esto puede ser que de algún montaje anterior de la CIA ahora se haya “copiado y pegado” para acusar a las FARC. Por ejemplo, del que acusaba también falsamente a Saddam Hussein de haber comprado uranio en Nigeria. Un poco más de inventiva, señores del Pentágono…

Con Colombia invadiendo países y acusando a otros de financiar terroristas, era previsible que los afectados tomaran medidas. Además de romper relaciones diplomáticas y llevar la cuestión a la OEA, Ecuador acercó más de 3.000 efectivos a la frontera con Colombia (586 kilómetros). Por su parte Chávez movió 9 batallones a la raya divisoria (2.219 kilómetros) y advirtió al colombiano que ni piense en repetir allí lo del 1 de marzo porque sería la guerra.

"Se escuchan con fuerza en el sur de nuestro continente las trompetas de la guerra como consecuencia de los planes genocidas del imperio yanqui", escribió alguien que algo conoce del tema internacional: Fidel Castro.

Para que esos instrumentos dejen de sonar no basta con mediar entre Colombia, Ecuador y Venezuela, tal como intentan Brasil y Argentina. Mientras Uribe esté en el poder y Bush en el suyo, seguirán interpretando una partitura mortal, la única que saben.


Acicateado por la injerenccia directa estadounidense

Recrudece el conflicto entre los presidentes de Venezuela y Colombia

Los dos presidentes se dicen de todo. Hugo Chávez sostiene que Alvaro Uribe es un peón de George Bush. Y el colombiano dice que el chavismo tiene un proyecto expansionista. Hay una extrema tirantez bilateral fogoneada por Washington.

EMILIO MARÍN

La recíproca enemistad entre los presidentes de Venezuela y Colombia no empezó en enero de este año ni tampoco en noviembre pasado. Viene desde que Alvaro Uribe tomó las riendas del poder en la Casa de Nariño, Bogotá, en agosto de 2002. Fue a partir de entonces que se deterioraron las relaciones bilaterales por la política antichavista que tomó Colombia. Esta incluso le dio asilo político al golpista venezolano Pedro Carmona Estanga y a otros varios cabecillas militares de ese intento de deponer a Chávez e incluso asesinarlo.

Desde ese instante se supo que la convivencia entre dos gobiernos de signos tan disímiles iba a ser muy problemática, a pesar del intenso movimiento del comercio entre las dos naciones. La economía colombiana basó parte de su crecimiento en las ventas a una Venezuela de billetera con petrodólares.

Pero la política mostraba a Chávez y Uribe como el agua y el aceite. No sólo por los proyectos tan opuestos sino también por la intervención de Estados Unidos en la política colombiana. Centenares de militares norteamericanos en la base de Tres Esquinas y otras unidades en Colombia, más otros centenares de “contratistas” de Dyncorp y otras empresas de mercenarios, no sólo eran vistos como herramienta para combatir a las FARC y el ELN, las guerrillas. Chávez siempre sospechó que los norteamericanos desembarcaban con todos sus petates en el vecino para, eventualmente, agredir a Venezuela. Y en el último mes ha creído ver en la serie de visitas de altos funcionarios estadounidenses a Colombia, que se detallará más adelante, una pista que reforzaba sus temores.

En cuanto a la historia reciente del desencuentro, la fecha a marcar es el 21 de noviembre de 2007, cuando el jefe de Estado colombiano desconoció a Chávez como mediador entre la Casa de Nariño y la insurgencia de las FARC para auspiciar un intercambio humanitario de prisioneros. Uribe quitó ese rol a su colega sin siquiera avisarle por cortesía. Lo hizo en forma pública y descomedida, sin otro fundamento que la estimación de que con esa facilitación las FARC estaban ganando terreno ante la opinión pública interna e internacional. La excusa puesta fue, obviamente, otra, que el bolivariano había hablado por teléfono con el general colombiano Mario Montoya y eso era una violación a lo convenido.

Los enviados de Bush

Se conoce que Uribe ha sido el mejor aliado de la administración Bush en Latinoamérica. A la hora de combatir “el terrorismo” según parámetros de Washington, de erradicar los cultivos de coca según los flexibles criterios del Norte, de firmar y promover en la región los tratados de libre comercio que dejan más dividendos en el socio mayor que en los apéndices, etc, el mandatario colombiano ha demostrado su alineamiento sin remilgos con la Casa Blanca.

Y en consecuencia, aquél obtuvo del Norte lo que demandaba, comenzando con una ayuda militar cercana a los 800 millones de dólares anuales, destinados al programa antiinsurgente rebautizado actualmente “Plan Patriota”, y siguiendo por la concesión de un TLC que hace días Condoleezza Rice, de visita a Bogotá y Medellín, se comprometió a que fuera ratificado por el Capitolio.

La secretaria de Estado no fue la única funcionaria que pisó tierra bogotana. También lo hicieron, en rápida sucesión, el titular del Comando Sur del Ejército norteamericano, almirante James Stavridis; el zar antidrogas, John Walters y el jefe de la Junta de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas norteamericanas, almirante Michael Glenn Mullen.

Cada uno de aquéllos aprovechó su pasada para disparar con munición gruesa contra Chávez. Walters, por ejemplo, visitó oficialmente ese país y el 20 de enero último declaró: "creo que es el tiempo para enfrentar el hecho de que el presidente Chávez se está convirtiendo en un gran facilitador del tránsito de cocaína a Europa y otras partes de este Hemisferio".

El almirante Mullen acusó al bolivariano de estar “desestabilizando la región”, un sambenito que los antecesores en la Junta de Estado Mayor y sobre todo los jefes del Comando Sur, ya venían colgando a Chávez hace años.

Por su parte, Rice manifestó que en el conflicto entre Uribe y Chávez su país apoya claramente al primero.

Estos avales al gobierno colombiano pueden estar indicando que en Washington necesitan mover a otro país la base militar de Manta, que entre 1999 y 2009 tendrán operable en Ecuador. El presidente Rafael Correa ya expresó que no le renovará la licencia. Y todo indica que ese centro bélico aeronáutico será movido a Colombia. El Pentágono está buscando pista y lo más lógico es que la encuentre en ese país, si en definitiva los aviones que operan en Manta lo hacen en función de la guerra contra las FARC.

La alianza entre Uribe y sus generales con el gobierno estadounidense se reforzó desde el 10 de enero último, cuando la guerrilla hizo un desagravio a Chávez y liberó a dos de sus retenidas, puestas en manos de la Cruz Roja y los enviados de Caracas. Ese fue un golpe de nocaut para el establecimiento colombiano, aumentado al día siguiente cuando el bolivariano, en su discurso ante la Asamblea Legislativa, pidió a los gobiernos del mundo, comenzando por el de Colombia, que reconocieran a las FARC y el ELN como “fuerzas beligerantes” y les quitaran las etiquetas de “terroristas”. En ese momento Uribe se echó en brazos de EE UU definitivamente.

¿Quién amenaza a quién?

Está claro que las relaciones bilaterales están harto deterioradas. Luego que Uribe lo cesara como mediador, Chávez ordenó el regreso en consulta a Caracas de su embajador en Bogotá, Pavel Rendón, que no ha vuelto desde entonces.

Las autoridades colombianas no quieren el acuerdo humanitario propuesto por las FARC y tomado en serio por Chávez mediante su auspicio a liberaciones parciales de retenidos por la guerrilla. A las dos liberadas del 10 de enero siguió el anuncio, el 31 de enero, de otras tres libertades dispuestas unilateralmente por los insurgentes de Manuel Marulanda.

Caracas aceptó inmediatamente mediar para la concreción de esa nueva etapa, que favorecerá a tres ex legisladores capturados por los rebeldes hace seis años.

En vez de colaborar con esa estrategia chavista de avanzar paso a paso con libertades que destraben una negociación más amplia, el primer mandatario colombiano auspició un clima revanchista contra las FARC y Chávez en la marcha del 4 de febrero. Si bien la consigna central de los organizadores de esa numerosa manifestación en Bogotá y otras ciudades fue el “No a las FARC”, en un segundo plano bien audible y visible estuvo la diatriba contra el presidente venezolano, acusado de ser “cómplice de la guerrilla” y de injerencia en los asuntos internos colombianos.

Aunque formalmente fue presentada como “independiente” del gobierno, los medios que propagandizaron esa marcha admitieron que éste había puesto toda su estructura para la organización, además de mostrar a Uribe y al general Montoya participando de la marcha en Valledupar.

La situación es grave. El bolivariano denunció el 16 de enero que funcionarios del gobierno uribista estaban complotados con EE UU para cometer un magnicidio en Venezuela. Esas acusaciones se reiteraron a fines de ese mes, cuando Caracas fue sede de la VI Cumbre de países integrantes del ALBA. Allí se aseveró que EE UU estaría promoviendo una guerra entre los dos países sudamericanos.

Por otro lado el ex viceministro de Justicia colombiano Rafael Nieto sostuvo que “tras la decisión de la Asamblea Nacional de Venezuela de retirar el mote de terroristas a las FARC, el siguiente paso sería otorgarles beligerancia y en dos o tres años les darían ayuda militar".

En línea con esa línea de pensamiento proestadounidense, el general Harold Bedoya Pizarro, ex comandante de las Fuerzas Militares, afirmó que "todo indica que va a haber una agresión de Venezuela en la que está metida seguramente Cuba".

Es improbable que se llegue a los tiros. Pero algo es seguro: la relación bilateral está prácticamente rota y seguirá así al menos hasta 2010, cuando vence el mandato de Uribe. Después puede mejorar, salvo que éste se fabrique un tercer mandato prohibido por la Constitución, algo para lo que puede servirle perfectamente la marcha pro-guerra de ayer.


Primarias en EE UU con vistas a las generales de noviembre

Ganar elecciones siempre es costoso pero llegar a la Casa Blanca mucho más

Se estima que en noviembre próximo habrá un presidente o presidenta demócrata, luego de los dos mandatos de George Bush. Eso está por verse. Y aún cuando eso ocurra, habrá que ver de quién se trata.

EMILIO MARÍN

Entre republicanos y demócratas los candidatos que se lanzaron a la arena de las primeras superan las dos decenas, veintiuno para ser exactos. A simple vista parece una democracia pletórica de oferta, libérrima, pero se reduce a un bipartidismo tradicional. Para colmo, los representantes del partido que tiene por emblema al burro se parecen más de la cuenta a los que publicitan al elefante.

Al interior de esas agrupaciones, determinadas familias mantienen las riendas del poder. Si se atiende a los últimos presidentes, está es la nómina: George Hebert Bush, William Clinton y George W. Bush. Si Hillary Rodman de Clinton llegara a ganar las internas demócratas y suponiendo que después se impusiera en las generales del 4 de noviembre próximo, querría decir que esas dos familias se habrían turnado en Washington entre 1989 y 2012. Habría que agregarle que Bush padre fue vicepresidente de Ronald Reagan antes de llegar él mismo al poder.

Puede ocurrir que alguna vez gane un don nadie y de escasos recursos. Pero la regla es que sea alguien que ya fue gobernador o senador o congresista, de aceitados aparatos y machacona propaganda. Y sobre todo, de muchos millones de dólares para gastar.

Esta carrera a la Casa Blanca costará unos mil millones de dólares. Puede que más. ¿De dónde proviene tanta plata? El Estado aporta a los partidos una vez que éstos tienen sus candidatos pero para el lanzamiento de las candidaturas, la propaganda inicial y las primarias, que insumen muchos millones de dólares, es decisivo el aporte privado.

Muchas grandes empresas y bancos aportan para tal o cual candidato, en rigor a tal y cual candidato, pues ponen huevos en las dos canastas para no perder en ningún caso. Dicho sea de paso, esa costumbre de poner plata a más de un partido tradicional, fue imitada por los empresarios argentinos en 1989, 1999 y 2003. Sabiendo que en 1995 Carlos Menem y en 2007 Cristina Fernández ganaban con amplitud, los cotizantes se concentraron en ellos. No hubo dos canastas.

Las mafias también son aportistas. Por caso, en 2000 la mafia cubano-americana con base en La Florida fue artífice de la victoria de Bush.

Algunos opinólogos han dicho que las campañas norteamericanas son cortas. Falso. En octubre del año pasado, en Filadelfia, trece meses antes de la votación general, ya los aspirantes demócratas tuvieron su primer debate. Le siguió un segundo cruce, en noviembre, en Las Vegas. Se trata de campañas largas y particularmente onerosas, no aptas para pobres.

Hillary u Obama

Como en muchas otras partes del mundo, en Estados Unidos también fallan las encuestas de opinión. Hasta mediados y aún finales del año pasado, la mayoría sostenía que la esposa del ex presidente Clinton era nombre puesto para el partido demócrata. Y en función del descrédito republicano acarreado por Bush, tal afirmación conllevaba el vaticinio que la mujer llegaría sin inconvenientes al Salón Oval.

Más cerca de las primeras primarias, la estrella de Hillary había decaído frente al empuje del senador por Illinois, Barack Obama, pero de cualquier modo seguía siendo favorita. Chasco. En Iowa, en el medio-oeste, los “caucus” (asambleas partidarias) del 3 de enero último, fueron ganadas por Obama, con la senadora por Nueva York llegando en tercer lugar, precedida por el ex senador John Edwards.

Los pronósticos tampoco acertaron por el lado republicano en el debut, pues ganó el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, predicador bautista-evangelista extremadamente conservador y reaccionario. Ninguna encuesta lo tenía en ese podio.

Los demócratas estaban muy contentos porque la concurrencia a los “caucus” fue muy numerosa, según su opinión. Alrededor de 220.000 personas. En la compulsa de sus adversarios participaron algo más de 100.000 vecinos. La suma total da 330.000 votantes, en un estado donde la población supera los 3.000.000. Esos números fríos no parecen dar mucha base para la autocomplacencia de los directivos de los dos partidos en competencia.

La siguiente parada de la caravana bipartidista fue en Nueva Hampshire, en el norte. Otra vez el chasco de las encuestas, que daban por descontada la victoria de Obama entre los demócratas y no preveían el buen suceso del senador por Arizona John McCain, entre los republicanos.

El resultado final allí fue que Hillary Clinton se recuperó del traspié de Iowa, sacando cinco puntos de ventaja sobre la cosecha de Obama. En el otro bando, McCain postergó al multimillonario mormón Mitt Rommey, ex gobernador de Massachusetts.

Todos los precandidatos demócratas compitieron en Iowa y Nueva Hampshire, en cambio hay uno del otro partido que aún no salió a la cancha: el ex alcalde neoyorquino Rudolph Giuliani. Este se ha concentrado en estados más grandes, donde tiene más posibilidades de reunir más votos y delegados para la convención nacional partidaria. Ahora apuntó sus cañones a La Florida.

El resto de la troupe seguirá recorriendo el itinerario de oficio y llegará a Nevada, Michigan y Carolina del Sur, buscando el voto, repitiendo las consignas que según sus equipos de campaña y de marketing tienen más aceptación en cada lugar. Hasta ahora el lema más repetido es “yo soy el cambio”, lo que puede ser interpretado como una señal que, después de los dos mandatos de Bush, parte de los norteamericanos quiere algo diferente.

Límites del “cambio”

La economía estadounidense dio algunos signos de crisis financiera el año pasado, cuando el sector hipotecario de riesgo llevó a pérdidas de las empresas y bancos relacionados.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, confirmó que la crisis hipotecaria no ha tocado fondo aún y que se espera un menor crecimiento de la economía para 2008. La Reserva Federal debió inyectar varios centenares de miles de millones de dólares al sistema bancario y crediticio, para que no hubiera tantos ajustes, cierres y recesión. De todos modos el desempleo aumentó al 5 por ciento, sumando al pesimismo general.

Eso favorece las chances demócratas, engrosadas en el orden internacional por la continuidad de la cruenta guerra en Irak y Afganistán, la inestabilidad y asesinato de Benazir Bhutto en Paquistán, el aumento del barril de petróleo a 100 dólares, etc.

Los que ven con simpatía el sistema político electoral estadounidense, llaman la atención sobre el progreso que implica tener la posibilidad de optar para la presidencia por una mujer o un afroamericano.

Ese progreso es relativo. Hillary Clinton como senadora por Nueva York votó la invasión a Irak y los presupuestos de guerra solicitados por Bush para continuar las masacres. Ella ha dicho que no es partidaria de un retiro pronto ni unilateral de las tropas. También ha planteado que no cambiará la política de bloqueo hacia Cuba (su marido machacó en 1996 con la ley Helms-Burton de endurecimiento de aquella medida concertada con los republicanos y la mafia de Miami).

En fin. Las cuestiones de género existen pero no superan lo esencial de la política, determinado no por el sexo sino por la clase social a la que se representa. De lo contrario habría que pensar que la revolución social comenzó en Alemania cuando Angela Merkel arribó a la cancillería.

El caso de Obama es parcialmente diferente al de Hillary. Es un afroamericano con raíces familiares en Kenia por parte de padre y en Kansas de madre, nacido en Hawai, que estudió en Columbia y llegó a la senaduría en 2004, oponiéndose a la guerra en Irak. Entre sus pocas puntualizaciones, ha prometido que traerá de regreso a las tropas y que cerrará la prisión ilegal de Guantánamo. También que se ocupará del cambio climático, asunto donde su país carga con el descrédito de haber retirado la firma del Protocolo de Kyoto.

Los propagandistas de Obama lo comparan con John F. Kennedy. Es sintomático que no lo hagan con los grandes líderes negros como Martin Luther King o Malcom X, luchadores con distintos métodos por la causa de los derechos civiles y las reivindicaciones de su postergada gente.

El senador es otra cosa, super moderada y engranaje adaptado al sistema político y el establishment, aunque en rol diferente al de Colin Powell y Condoleezza Rice. Las publicaciones ya han comenzado a elogiar a su mujer, Michelle, como futura Primera Dama. Es una linda morena pero allá también los adulones la ven alta, rubia y de ojos azules.


La semana política

Con los K en El Calafate, el que quedó al horno fue Mauricio Macri

Después de un año movido, el matrimonio presidencial descansa en El Calafate, donde Néstor Kirchner reflexiona sobre su incursión colombiana. En el foco del conflicto porteño quedó Mauricio Macri, al horno.

EMILIO MARÍN

Salvo excepciones, enero es así: la clase política vacaciona. Algunos en Pinamar, con mala fama desde el crimen de José Luis Cabezas, muchos otros en Punta del Este y el resto en otras playas del exterior. El matrimonio Kirchner recaló en el sur profundo, destino turístico cinco estrellas en los últimos años y allí descansa. La derecha lo hostiga por medio de la “tribuna de doctrina” que le endilga ordenar viajes aéreos desde Buenos Aires para llevarles el delivery.

Esas acusaciones no son nada en comparación con las que hizo un diputado de Recrear, en el sentido de que el ex mandatario habría viajado a Colombia como “garante de los guerrilleros”.

Al margen de esa barbaridad de un sello electoral decadente, lo cierto es que la excursión de Kirchner por aquellos pagos no terminó bien. No sólo para él sino también para Hugo Chávez y especialmente para los familiares de los retenidos por las FARC, luego que se frustrara el Operativo Emmanuel.

El niño en cuestión estaba en una institución estatal de Bogotá. Quiere decir que vivía en un lugar supuestamente más acomodado que un campamento guerrillero en la selva. A su madre y a una ex congresista, también rehenes, no les llegó el momento de la libertad porque el presidente colombiano no permitió condiciones mínimas de libertad de movimientos pedidos por los insurgentes para esa entrega.

Ahora se vino a saber, o a confirmar, que a las operaciones del ejército en la zona se sumaron amenazas de muerte, espionaje y otras maniobras contra Kirchner y los delegados internacionales que paraban en Villavicencio.

Ante la publicación sobre esos peligros para K y la comitiva de garantes, la embajada de Colombia en Argentina se indignó con Clarín. El comisionado de Paz de Colombia, Luis Restrepo, por su parte, calificó a esas informaciones como “paranoicas y fantasiosas”.

El canciller Jorge Taiana, que por ahora no tomó vacaciones, puso la cara en numerosos reportajes para explicar que el Operativo Emmanuel no terminó en un fracaso. Dijo que hablar en esos términos sería entrar en una discusión futbolística sobre victoria o derrota, y que había que poner las cosas en perspectiva. En el haber, señaló, está una mayor consideración internacional sobre la existencia de rehenes y la necesidad de su liberación. Esto es verdad, aunque en la óptica del canciller sonó casi como si el único rehén que importara fuera Ingrid Betancourt, siendo que de ese lado hay 45 retenidos y en las cárceles de Alvaro Uribe unos 500 guerrilleros farianos.

Como se frustró la última etapa de las liberaciones de fin de año, la derecha política cargó contra Kirchner y Chávez. Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Francisco de Narváez y otros exponentes de ese segmento estimaron que lo de Argentina había sido un “papelón” y que el gobierno debía poner distancia final con Caracas.

El único de esa fauna que no tuvo tiempo para ocuparse del tema fue Mauricio Macri, a quien no le faltaban ganas. A Mauricio, como lo presentó el marketing de junio, se le ocurrió debutar con despidos masivos de empleados municipales de la Capital y tuvo la inevitable respuesta. Un lío bárbaro.

Menemismo tardío

Al final, tanto bombo con que la derecha macrista se había modernizado con el PRO y presentaba un rostro más amable, para terminar escrachado con la caricatura de Drácula y los colmillos en los afiches de enojadísimos huelguistas.

Haber reunido a más de 15.000 trabajadores en la Plaza de Mayo un 4 de enero al mediodía, con el calor sofocante, no fue una proeza de Amadeo Genta ni Patricio Datarmini, los eternos burócratas del gremio municipal porteño, ni de su padrino de ocasión, Hugo Moyano. No. Fue una creación del propio Macri, un incapaz e insensible que despidió a 2.300 empleados acusándolos de cobrar 4.000 pesos y ser ñoquis, y simultáneamente intervino la obra social Obsba por 180 días prorrogables, designando allí a Jorge Rey, un ex directivo del familiar grupo Socma.

Las razones de las cesantías fueron rebatidas por fuentes gremiales: los afectados cobran cuatro veces menos que lo afirmado por el jefe de gobierno, y en todos los casos tienen tareas asignadas. La medida contra la obra social también fue rechazada. Rey no pudo ingresar al edificio de Obsba y se impugnó que el ejecutivo tenga facultades para decidir estos temas por decreto. ¿Lo obligarán a ir a la Legislatura, presentar un proyecto, debatirlo y aprobarlo mediante una ley, pagando ese costo político?

Para colmo, los telegramas con despidos no pararían en los 2.300. El gobierno de la Ciudad admitió que tiene bajo la lupa a otros 26.000 contratados por lo que el ojo patronal puede poner a otros miles en el índex. Sobre esta base estadística es que el camionero jefe de la CGT, en su discurso de plaza de Mayo, acusó al ingeniero de promover un “genocidio laboral”.

El mandamás del PRO se ubicó por propia decisión en una posición absolutamente impolítica: aparece generando desempleo mientras deja al gobierno K la muletilla de que bajó la desocupación.

Obviamente no es que aquél sea un tonto. Tomó la decisión de cesantear con la intención de ganar la simpatía del medio pelo porteño. Pero uno de sus errores fue atacar a varios blancos al mismo tiempo, pues al elevar el impuesto ABL en algunos casos más del 250 por ciento, en los días previos, se malquistó también con esas casi seguras bases sociales de apoyo. Ahora es posible que aún en barrios de clase media alta haya algún atisbo de simpatía por los despedidos municipales y se piense que al ingeniero se le fue la mano…

La legisladora Gabriela Cerutti, ex periodista, criticó las acciones del oficialismo y puso un dedo en la llaga. Advirtió que pelearse con los sindicatos porque son un freno a las privatizaciones, es parte de la lógica de los ´90. De eso se trata. En el fondo Mauricio, que es Macri, es un menemista tardío. La verdad está más cerca de los colmillos del afiche que del candidato buenito que no quería polemizar con nadie en una campaña “propositiva”.

Por cierto, no hay que caer en la simplificación de pensar que los conflictos sindicales se originan sólo en la Capital. Hay una política de la UIA y demás cámaras empresarias a nivel nacional y un plan económico que continúa Cristina Fernández, que no atienden los reclamos de los asalariados. Macri queda como el malo de la película pero hay más villanos.

Nacionalismo de cartón

Como era de prever, la cancillería argentina emitió un comunicado oficial el 3 de enero, conmemorando el 175º aniversario de la usurpación británica en las islas Malvinas. El documento reitera que la Argentina tiene en este asunto reclamos “permanentes e irrenunciables”, lo que está en línea con el sentimiento mayoritario de la población (siempre habrá una minoría que piense y sienta como colonizada).

La cartera de Taiana repitió también una justa crítica al gobierno inglés, de que se ha negado a negociar con Argentina y ha seguido con actos unilaterales de variado tipo. Londres desoyó de esa manera las recomendaciones de Naciones Unidas y otras instancias internacionales como la OEA, las Cumbres Iberoamericanas, el Movimiento de Países No Alineados, el Grupo de Río, el Mercosur, etc.

No puede tomarse como paliativo el reciente mensaje del premier británico Gordon Brown a la comunidad isleña donde les sugiere que reciban amablemente a los familiares de argentinos que viajen para homenajear a sus muertos de 1982.

Después de 175 años de la usurpación y luego de 25 años del fin de la guerra ganada por Margaret Thatcher, ha pasado mucho tiempo como para que Argentina pueda tolerar la continuidad de esa ocupación militar de una parte de su territorio.

Aún hoy, con la flamante presidenta, el país sigue siendo “aliado especial extra OTAN”, triste condición que Bill Clinton certificó para Carlos Menem en 1998. Si no se renuncia a eso, ¿qué mínima esperanza puede quedar en que se buscará en serio la soberanía en el archipiélago? No se puede ser simultáneamente socio de la OTAN y malvinero.

Ese contrasentido podría leerse a la luz de la novela de Andrés Rivera, “Traslasierra”, donde un ex nazi refugiado en Chile cita al dramaturgo marxista alemán, Bertolt Brecht: “estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo”.

Traducido al criollo, el Palacio San Martín y el gobierno K emiten periódica y espasmódicamente gacetillas de prensa con expresiones de deseos de que las Malvinas vuelvan al seno nacional. Pero no tienen ningún plan serio para que ese objetivo sea alcanzado algún día del mediano plazo.

Y no estamos hablando de cañonazos (a los que no habría que renunciar de antemano y unilateralmente) sino de medidas políticas y económicas que obliguen a Londres a abrir las manos como en Hong Kong y Macao.

¿Qué apuro puede tener el Foreing Office en negociar? Si sabe que en 2007 el entonces presidente Kirchner y el gobierno de Chubut prorrogaron por 40 años la concesión del área de Cerro Dragón para Pan American Energy. Espera concretar este año una decisión similar en Santa Cruz, con Cristina y Daniel Peralta. Así las hermanitas perdidas a las que cantaba Atahualpa Yupanqui no volverán a casa.


¿Con qué empresas deben firmar convenios de investigación las universidades públicas?

Punto de debate para la nueva ley de educación superior

La muerte de seis investigadores, profesores y estudiantes de la Universidad Nacional de Río Cuarto actualiza un debate muy importante. Las universidades públicas están cada vez más colonizadas por los monopolios.

Por Emilio Marin

El primero que murió tras el incendio provocado por el volcamiento de un barril de 200 litros de hexano fue Juan Politano (22), estudiante de Ingeniería Química. El último de la serie fue el investigador Miguel Mattea (58), ex decano de la facultad de Ingeniería en cuya Planta Piloto se produjo el accidente.

Entre uno y otro fueron falleciendo los internados en el Instituto del Quemado de la capital provincial: Liliana Giacomelli (41), doctora en Química; Carlos Ravera (64), ingeniero químico; Damián Cardarelli (43), ingeniero químico, y Gladys Baralla de Simone (52), investigadora.

Casualidades o no, los dos empleados de las empresas que tenían el convenio de investigación –Verdú SA y la multinacional belga De Smet-, fueron dados de alta en Río Cuarto. La doctora Giacomelli, que no pertenecía al equipo investigador -y que según su esposo se oponía al proyecto en cuestión- murió y dejó cuatro huérfanas.

Como se verá, fallecieron personas de todas las edades en una tragedia anunciada porque en los meses previos hubo quejas por la locura de almacenar una veintena de tachos del solvente en un lugar cerrado y de concurrencia de mucha gente.

El juzgado federal que lleva la causa prometió “novedades para los próximos días”. Pero el tiempo de la justicia, incluso cuando se adelanta una hora, no es el de los argentinos de a pie y menos el de los familiares de las víctimas. El tema ha desaparecido de los titulares y noticieros de radio y TV; ahora, con treinta días de feria judicial, tiene menos posibilidades de salir a superficie.

Por eso este cronista lo pone sobre el tapete. Es un material doblemente trágico: las seis muertes por un lado, y la colonización de las universidades por los monopolios, por el otro.

Esa penetración empresaria es alevosa. Oscar Spada, el rector de la Universidad, fue requerido en la última reunión del Consejo Superior sobre el número de convenios en vigencia con el mundo de los negocios. Dio esta respuesta: “la información de la Universidad la puedo dar pero la respuesta de la Fundación Universidad de Río Cuarto no está asegurada porque es una entidad autónoma, que posee su propia personería jurídica”.

Así se blanqueaba que los privados firman convenios con las universidades y también con las fundaciones de estas universidades, de las que pueden ser socios, aprovechar para desgravar impuestos y, como en esta coyuntura, eludir o dilatar las informaciones. La tragedia evidenció que en esos laboratorios, donde los capitalistas financian proyectos en su propio beneficio, mandan éstos. El rector, el Consejo Superior y los consejeros, están pintados. Sería bueno cambiar esto radicalmente en una nueva ley de Educación Superior.

La colonización

En el laboratorio siniestrado se trabajaba con la destilación de aceites para el biodiésel. Esta industria tiene el patrocinio del gobierno nacional, particularmente del ahora gobernador bonaerense Daniel Scioli, y se está reagrupando en el gran Rosario. Allí se han cortado las cintas de las primeras fábricas donde se asocian monopolistas locales –Aceitera General Deheza- con extranjeras como De Smet, la suiza Glencore y la trasnacional Bunge.

La fabricación de los biocombustibles es impulsada por la administración Bush como vía de negocios para sus multinacionales y también para eludir el peso de los productores y exportadores de petróleo de la OPEP. El presidente cubano Fidel Castro abrió fuego contra estos proyectos, denunciando que las potencias van a utilizar el maíz y las oleaginosas para producir combustibles en vez de alimentos. En la Universidad de Río Cuarto tuvieron más afinidad con De Smet, AGD (del senador Roberto Urquía) y la línea bajada al mundo desde Washington.

En el Consejo Superior de la UN de Río Cuarto, un consejero planteó: “es preciso saber qué, quién es y para quiénes estamos investigando”. Esto es correcto. Debería ser siempre el punto de partida, saber qué y para qué se está estudiando, y no como en este suceso, como corolario de una tragedia.

No será fácil sacar a luz quiénes son los que han anudado acuerdos pues hay que revisar los protocolos con las universidades, las fundaciones, el Conicet, la agencia de Ciencia y Técnica que conducía Lino Barañao, las agencias o secretarías de las provincias, etc.

Una idea aproximada surge del cálculo del delegado de ATE en el Conicet, Juan Manuel Sueiro: “más de 40 institutos científicos están en convenio con las universidades públicas. Esto desdibuja las competencias de cada organismo y la seguridad queda comprometida”. Sueiro se refería a la seguridad, pero algo más grave: la dirección política, económica y cultural de los proyectos, que succionan recursos humanos y materiales de casas de estudios pagadas por el Estado.

Más casos

En la nota anterior (LA ARENA 15/12), se alertó sobre el accionar de Pecomagro, Ledesma, Repsol-YPF, Barrick Gold y Minera Alumbrera Limited. Estos monopolios aprovechaban las investigaciones en la Universidad de Buenos Aires, Salta, UTN, Universidad de San Juan y de Tucumán, respectivamente.

Ahora se amplía la lista de estos negocios que dejan migajas en las facultades –y a veces muertos-, y grandes ganancias al patrón o capitalista.

Techint aprovecha la repatriación de científicos hecha por el Conicet, y “compensa” con la financiación de tres becas para esa dependencia.

La UTN de Córdoba inauguró un laboratorio de investigación de software con la estadounidense Motorola, que pone los ingenieros y jefes. La gacetilla de prensa informó beatíficamente que el “objetivo es generar conocimiento teórico-práctico”. Le faltó puntualizar para beneficio de quién. Motorola logró con José M. De la Sota grandes beneficios para radicarse en la provincia, exenciones impositivas, alquiler del edificio y posterior construcción de uno nuevo a cargo de la Provincia-Municipalidad más una parte de los salarios de sus empleados. Así es fácil…

El laboratorio Biosidus exporta el 75 por ciento de su producción a 40 países. Para eso tiene acuerdos con la UBA y la Universidad Favaloro. A ésta no se la cuestiona porque se supone que es una universidad-empresa privada; a la UBA sí.

Oil Fox produce biodiésel, que exporta en su totalidad. Como la anterior, factura en dólares y euros, pero paga en pesos las investigaciones realizadas por Ingeniería de la UBA, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y la Universidad Nacional del Litoral.

Biocientífica tiene convenios con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Algunos de estos datos fueron difundidos en un seminario realizado a fin de año por la Fundación ExportAr, donde mandan los representantes de grandes empresas, como Gustavo Svarzman del Standard Bank (capitales sudafricanos y grupo Werthein). Un lugar menor tienen los académicos como Luis Roces, vicerrector del ITBA.

“Nuestra preocupación es cómo el mundo académico puede acompañar a las empresas en la producción y la exportación”, dijo sin ruborizarse Félix Peña, titular del consejo académico de ExportAr. “El divorcio entre universidades y empresas es algo del pasado”, apoyó el condescendiente Roces.

Si alguna vez hubo divorcio, ahora hay un contubernio y no por decisión de algunos funcionarios despistados o algunos rectores. Es una política vertical que decidió Néstor Kirchner y que sigue Cristina Fernández. El canciller de ambos, Jorge Taiana, aclaró en ese seminario que se trata de una política de Estado para generar más exportaciones. En sus palabras, para eso “hace falta la interacción del sector público, privado y las instituciones académicas”. O sea que la interacción (léase colonización) de De Smet en Río Cuarto no era la excepción sino la regla.

Claro que puede haber un vínculo positivo entre ciencia y economía. Pero la condición básica es que no sea con monopolios privados, ni nacionales ni extranjeros. Las universidades, el Conicet, el INTI, etc, deberían articular proyectos sólo con empresas estatales o mixtas de mayoría estatal, con instituciones gubernamentales y sociales, cooperativas, fábricas recuperadas y Pymes privadas argentinas de hasta 100-120 empleados. Las firmas grandes y extranjeras que investiguen a su cargo, que ya succionaron más de la cuenta de la teta del Estado y junto con el Banco Mundial trasfundieron el virus del mercantilismo.

Fuente: www.laarena.com.ar
 


Hugo Chávez pone en marcha la Operación Transparencia

Hay muchos riesgos, pero si los rehenes salen ilesos, será una victoria de Chávez y FARC

La “Operación Transparencia” fue concebida por la guerrilla de Colombia como una forma de desagravio al presidente venezolano, luego que Alvaro Uribe cesara unilateralmente su mediación. Si sale bien, todos ganarán menos Uribe.

EMILIO MARÍN

En Colombia se libra una guerra civil revolucionaria. Se puede tomar como jalón el Bogotazo de 1948, donde fue asesinado el líder popular Gaitán. O se puede partir de 1964, cuando los campesinos cooperativistas de Marquetalia fueron atacados por miles de efectivos del Ejército. Fueron rechazados por milicias que en ese momento fundaron las FARC, al mando de Pedro Antonio Marín (alias Manuel Marulanda Vélez).

Con una medición u otra, son muchos años de enfrentamiento entre los latifundistas y grandes empresarios representados por el Estado (o el “establecimiento” como lo llaman allá), y los sectores sociales más humildes. Unos y otros tienen sus formaciones militares: el ejército de un lado, a menudo secundado por paramilitares ligados al narcotráfico, y las formaciones guerrilleras (FARC y en menor medida el ELN), del otro.

Ese enfrentamiento es negado por Alvaro Uribe porque según su particular óptica no hay un conflicto armado sino simplemente una lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, sambenito que le cuelga a Marulanda. La mayoría de los observadores, cualesquiera fueran sus simpatías políticas, reconocen que hay una guerra y dos bandos enfrentados.

Una expresión del conflicto es que hay rehenes. Unos 500 guerrilleros están en cárceles y dos dirigentes fueron extraditados a Estados Unidos (“Sonia” y “Simón Trinidad”). La guerrilla mantiene retenidos a 45 congresistas, policías, militares y tres agentes de la CIA cuya avioneta fue derribada.

Uno y otro sector quieren recuperar a los suyos, pero es la insurgencia que desde hace años viene insistiendo en un intercambio humanitario. Uribe no fue devoto de esto porque confiaba en el rescate a manos de sus brigadas de elites instruidas por militares norteamericanos.

Desde el punto de vista oficial, entrar en negociaciones con “terroristas” no era políticamente correcto: el aniquilamiento era la única política posible. Una negociación podía darles prensa internacional y posicionarlos como una fuerza beligerante, que se le plantaba de “tú a tú”. Podía ser visto como señal de debilidad cuando Uribe no se siente débil ni nada por el estilo, pues en 2006 ganó su reelección y mantiene un índice de popularidad del 70 por ciento, según sondeos con margen para dudas.

Por eso desde 2002, a lo largo de los mandatos uribistas, una negociación con las FARC con vistas a intercambiar prisioneros, no fue una gestión oficial sino iniciativa de aquéllas. El 10 de diciembre último, de visita en Buenos Aires, Uribe expresó: “el rescate por la fuerza de los rehenes es un derecho irrenunciable de mi gobierno”.

Es muy importante precisar quién quería el intercambio y quién no.



Rol de Chávez

La intransigencia gubernamental tuvo momentos de cierta apertura. No fueron enteramente suyos sino respuestas a presiones del frente interno y exterior. Entre los primeros, el movimiento de los familiares de los retenidos, sobre todo luego del fracaso sangriento de operativos de rescates en la selva. Entre los segundos, las demandas de gobiernos como el de Francia, sensibilizado con el caso de Ingrid Betancourt, ex candidata presidencial de nacionalidad colombo-francesa, que lleva casi seis años en cautiverio.

El gobierno de George Bush, que atizó la guerra en Colombia con una inversión millonaria en armas, equipos y numerosos asesores, puso alguna módica ficha a la vía negociadora. Lo motivaba el deseo de saber qué posibilidades había de que fueran liberados sus tres agentes hechos prisioneros en 2003. Después echó para atrás.

Las posiciones de los dos bandos estuvieron bien demarcadas a lo largo de 2007. La guerrilla pedía el despeje militar de los municipios de Pradera y Florida, en el departamento del Valle del Cauca, equivalente a 800 km2. El presidente y los altos mandos retrucaban con que no habría despeje sino una zona de 150 km2 sin población ni presencia armada de las FARC, con observadores internacionales. ¿Cómo entraban al lugar los rebeldes con sus rehenes? Y sobre todo, ¿con qué garantías de seguridad se retiraban?

Además de no contestar a esos interrogantes básicos, Uribe trabó el posible diálogo al poner como condición que los guerrilleros liberados debían irse del país. Marulanda los quería de nuevo en sus frentes, excepto a los muy enfermos.

Así fue que la exploración no pasó ni la primera prueba. No hubo ninguna plática directa.

Ante la renovada presión nacional e internacional, en agosto último la senadora Piedad Córdoba, opositora, obtuvo de Uribe la designación como facilitadora de una posible mediación. Tal perspectiva levantó vuelo cuando el presidente Hugo Chávez tomó ese rol, luego de ser aceptado tanto por su colega colombiano como por la jefatura insurgente. El 31 de agosto, en reunión de los dos mandatarios en Colombia, quedó oficializada la nueva intentona.

Cuando había habido conversaciones del bolivariano con el comandante Iván Márquez, del secretariado rebelde, y aparentemente se iba a liberar un primer grupo de retenidos como gesto de buena voluntad, el 21 de noviembre Uribe informó al mundo que cesaba la mediación chavista. La excusa, un llamado telefónico desde Caracas al general colombiano Mario Montoya, no vale la pena repetirla.



Iniciativa de Marulanda

De Manuel Marulanda Vélez se han escrito muchas infamias, como vincularlo con el narcotráfico. Otras cosas fueron ciertas, como que es el guerrillero más viejo en actividad. Pero no se habla tanto de sus méritos como político y la actual concertación a punto de concluir para la liberación de dos rehenes demostraría su muñeca política.

Este cronista dice que son dos y no tres los rehenes por una cuestión elemental: Clara Rojas, ex compañera de la fórmula tan poco votada con Betancourt es una rehén; Consuelo González de Perdomo, ex congresista, otra. Pero el niño Emmanuel, que Rojas tuvo con un guerrillero, no es ningún rehén. “Ese niño es la mitad nuestro” puntualizó un artículo en la página web de Anncol (Agencia de Noticias Nueva Colombia). El chico no nació secuestrado como sostienen Uribe y medios afines; nació como fruto de una relación consentida entre su madre y un guerrillero, que es distinto. Mostrando realismo y sensibilidad, ese padre deja que el niño se vaya con su madre a pesar de los sentimientos encontrados (¿quién sabe si volverá a verlo alguna vez?).

El comandante máximo de las FARC concibió esta jugada que está a punto de concluir: dejar en libertad a dos mujeres y permitir que una de ellas se lleve a su hijo. No pidió nada a cambio y fundamentó el paso dado como un desagravio a Chávez, luego del golpe asestado por la espalda desde la presidencial Casa de Nariño.

El jefe rebelde sabe que si este operativo termina exitosamente, la vida de dos mujeres habrá renacido junto a sus familiares y el prestigio de la guerrilla dará un brinco.

Además se posicionará mejor Chávez en el concierto latinoamericano, actuando de hecho como el mediador que Uribe quiso cesar y no pudo, en este punto. Como aquél armó una comitiva con representantes de siete países, seis latinoamericanos más Francia, el “Operativo Transparencia” no sólo reducirá los peligros de tiroteos en el momento crítico de la liberación. También mete cuñas en la relación de algunos de estos países y la administración Bush, casos evidentes de Argentina y Francia.

Los diarios estadounidenses reflejaron fastidio porque Chávez es el personaje central en este primer lote de liberados. El papel de malo de la película, que Bush le adjudica, no se condice con esa mediación humanitaria agradecida por muchos países y ni qué hablar por los familiares de los retenidos.

Aún falta lo más delicado y no se puede descartar que Uribe o militares cercanos, intenten algún manotazo represivo o alguna provocación. Sería peor para el gobierno pues todo se volverá en su contra.

La madre de una de las inminentes liberadas, al elogiar por TV a “los señores guerrilleros”, dio una postal de cómo está cambiando mucha gente respecto a los insurgentes. Los trata con respeto. La etiqueta de “asesinos” y “narcos” la mantienen Uribe y un sector de la población que tiene posición tomada en el conflicto. Muchos otros ven con simpatía el gesto de las FARC y querrán más: que haya canje y posteriores negociaciones de paz. Esa puede ser la siguiente jugada del guerrillero más viejo y posiblemente más zorro del mundo.


Ex represores empiezan a ser trasladados a las cárceles comunes

Por Emilio Marín

(La Arena) El ex represor Héctor Febres, al que faltaban cuatro días para conocer su sentencia, murió envenenado o se suicidó con cianuro. Ese fue el disparador del traslado de ex represores a cárceles comunes.

Como el dictador chileno Augusto Pinochet, el subprefecto torturador de la Esma Héctor Febres, murió formalmente inocente. Faltaban días para que emitiera su fallo el tribunal que lo estaba enjuiciando por torturas a cuatro sobrevivientes del centro de exterminio montado por la Armada. Organizaciones de derechos humanos tenían alguna remota esperanza de que el muerto dijera algo sobre el destino de tantos bebés nacidos en cautiverio. A Febres se lo había acusado de llevar y traer esa valiosa carga, pero a esos datos se los llevó el cianuro.

Hace dos semanas el preso VIP en la base Delta de la Prefectura amaneció muerto, con cianuro en su estómago. ¿Quién se lo suministró? ¿Lo habrá tomado ex profeso para suicidarse o bien lo envenenaron? Y en tal caso, ¿sería alguien de su entorno o alguno de los miembros de Prefectura que supuestamente debían custodiarlo?

Estas preguntas flotan en el ambiente, con dos prefectos y la esposa y dos hijos del occiso, detenidos. La familia le echa la culpa al oficial que cenó con el detenido la última vez. Pero los uniformados podrán argüir que en los últimos días hubo medio centenar de invitados a una fiesta de bautismo de una nieta de Febres y que allí pudo entrar cualquier cosa, no sólo el veneno.

Las acusaciones cruzadas permitieron correr un poco más el velo sobre las condiciones del lugar de 'detención': dos ambientes, con balcón y vista al río, con teléfono celular, internet y televisor con DVD. Las visitas no tenían días ni límites horarios, ni eran revisadas, y, como si eso fuera poco, había una pileta y una cancha de tenis.

Con ese confort, el detenido pudo suicidarse de sólo pensar que en pocos días más, como condenado, lo iban a trasladar a la cárcel de Marcos Paz. Esta hipótesis de la depresión tiene la alternativa de que algunos ex represores pudieron envenenarlo para cerrarle la boca, ante el temor de que fuera a decir parte de todo lo que sabía. La pastilla evitó que se filtrara algo sobre los 400 chicos que las Abuelas de Plaza de Mayo siguen buscando con una valentía ajena al muerto.

El juez Sergio Torres, al que los organismos humanitarios le habían pedido sin éxito el traslado de los represores a cárceles comunes, debió volver sobre sus pasos y resolver ese traslado. Al menos quince procesados en la causa Esma, como Alfredo Astiz y Jorge 'Tigre' Acosta, fueron fletados a Marcos Paz, donde los espera Christian Von Wernich para que escuchen sus misas.

De todos modos, tanto Torres como los camaristas Guillermo Gordo, Ricardo Farías y Daniel Obligado, del Tribunal Oral Federal nº 5, fueron denunciados ayer por los organismos de derechos humanos ante el Consejo de la Magistratura. Fueron acusados de haber convalidado que los grupos de tareas siguieran en sus VIP.

VIP o en casita

Desde la anulación de las dos leyes de impunidad, en agosto de 2003, la reanudación de los juicios por violaciones a los derechos humanos permitió reabrir numerosas causas, 210 en todo el país.

Según el informe del Ministerio Público Fiscal a marzo de 2007 había 253 presos por delitos de lesa humanidad (según el Cels hoy son 286), de los cuales sólo 45 se encuentran en penales. Otros 82 cumplen arresto domiciliario, en tanto 72 están distribuidos en 17 cuarteles. A esa fecha había 32 represores en dependencias policiales, siete en unidades de la Gendarmería y siete en hospitales. Cuatro ex militares están en prisiones comunes de España, con pedidos de extradición.

O sea que a la fecha del mencionado informe, sólo 45 estaban recluidos en penales aunque con la importante salvedad de que sólo una minoría eran miembros de las Fuerzas Armadas. La mayoría de los uniformados está en cuarteles o dependencias de sus respectivas fuerzas, custodiados por quienes pertenecen a la institución.

Muchos de los procesados, incluso los que alguna vez estuvieron condenados a reclusión perpetua, como el ex teniente general Jorge Rafael Videla, está en su propio piso del barrio de Belgrano. Luciano B. Menéndez, que mandó matar en Córdoba y otras nueve provincias bajo jurisdicción del III Cuerpo de Ejército, también duerme en casa en el barrio de Bajo Palermo, Córdoba. Las pilas de expedientes en su contra no le alteran el ritmo familiar, salvo cuando vienen manifestantes a abuchearlo o cuando lo trasladan a algún juzgado del interior, pero en ambos casos la policía democrática lo cuida y ayuda a esquivar los huevazos.

Astiz, que había perdido grado militar hace años, seguía disfrutando de excelentes condiciones de vida en una base de la Armada en Zárate. En julio fue enviado al Instituto Penal de las Fuerzas Armadas, ubicado en Campo de Mayo, donde siguió gozando de prerrogativas, en un establecimiento ubicado dentro de un cuartel militar que recién en enero tendrá custodia del Servicio Penitenciario Federal. Será lo único parecido a una prisión común. Apariencias, nada más.

Cárcel común y efectiva

Entre otros argumentos de peso, los abogados de derechos humanos sostienen que los procesados y condenados de uniforme no están en tal condición por haber violado artículos del Código de Justicia Militar sino del Código Penal. Y debería agregarse, del derecho de gentes.

En consecuencia, no deberían estar arrestados en cuarteles sino en cárceles comunes, como cualquier hijo de vecino, y en condiciones más graves porque los otros presidiarios no fueron parte de un plan de exterminio sistemático con desaparición de miles de personas y supresión de identidad a muchos de sus hijos.

Esa rigurosidad ni siquiera se cumple en los módulos 1 y 2 de Marcos Paz donde están los 'de lesa' humanidad como Wernich, Miguel Etchecolatz, Raúl Guglielminetti, Norberto Cozzani, Luis Patti y otros. Esos pabellones ahora están más colmados con la llegada de Astiz y el grupo de tareas de la Esma.

Pero aún en ese establecimiento, los ex represores no tienen custodia interna sino externa, tienen funcionamiento de organización y comunicación fácil con el exterior. Tan es así que luego de la desaparición de Julio López, el juez Arnaldo Corazza ordenó un allanamiento a ese lugar. El procedimiento fue relativamente pobre en resultados porque a los detenidos les habría llegado un oportuno aviso. No se hallaron celulares pese a pruebas de que esos aparatos eran utilizados casi libremente en el lugar.

En 2006 el director de Seguridad del Complejo de Marcos Paz, prefecto Héctor Altamirano, ordenó al personal que estos detenidos debían tener 'trato privilegiado', lo mismo que las visitas que reciben. Los definió como 'presos políticos'.

Por eso las condiciones de esos torturadores difieren notablemente de las impuestas al resto del penal. Por ejemplo, los familiares de Etchecolatz y cía pueden entrar alimentos y otros bártulos sin límites, sin ser revisados como el resto de los visitantes. Luego se endurecieron un tanto las reglas y se les hacen abrir los bolsos o carteras, nada más. De las revisiones de las visitas en las cárceles, nada de nada. Sería bueno que los tratos vejatorios no existieran para nadie, sobre todo para los visitantes de quienes cometieron delitos pero no fueron protagonistas del genocidio.

En algunas provincias se están adoptando medidas para trasladar a los militares a establecimientos penitenciarios, caso de los ocho presos por la masacre de Margarita Belén. Este lote irá al Instituto Penal de Campo de Mayo, a los lugares dejados libres por la patota de la Esma. En otras, como Córdoba, la justicia sigue siendo cómplice d elos genocidas y dice que analizará 'caso por caso' antes de enviarlos a la cárcel.

Videla, Menéndez y Cristino Nicolaides tienen suerte de que aquí no se haya adoptado la metodología de los aliados de la Segunda Guerra para juzgar a los nazis. En Nuremberg varios jerarcas fueron condenados a la pena de muerte y otros fueron a la cárcel. El tristemente célebre Rudolf Hess estuvo en Spandau, cerca de Berlín, entre 1946 y 1987, cuando terminó suicidándose. Los norteamericanos y británicos habían querido suavizar las condiciones e incluso darle la libertad a Hess en 1974, al cumplir los 80 años. Los soviéticos se opusieron a eso y a la flexibilización de tener televisión, radio, un sillón y una alfombra. Astiz y demás genocidas deben alegrarse de ser argentinos y de que sus crímenes no fueran juzgados como en Nuremberg.
 


Se firmó nomás el acuerdo comercial con Israel

Lamentablemente el Mercosur hizo con Israel el primer acuerdo extra-continental

La XXXIV Cumbre del Mercosur tuvo sus aspectos positivos, aunque está a la vista, tras dieciséis años, el “techo” de este bloque comercial y político. Lo nuevo, y negativo, fue la firma del tratado con Israel.

EMILIO MARÍN

La reunión de los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con su colega chilena “asociada” Michelle Bachelet y el eterno candidato a ingresar como miembro pleno, de Venezuela, se llevó a cabo durante dos días en su sede de Montevideo.

Como lo más importante –en materia de acuerdos- se había firmado unos días antes en Buenos Aires, relativo a la creación del Banco del Sur, en la cita montevideana lo que insumió más tiempo fueron los debates políticos y los discursos.

Lamentablemente allí lo único concreto fue el demorado Tratado de Libre Comercio del Mercosur con Israel. Este puede ahora pavonearse con que es el primer estado fuera del área latinoamericana y caribeña seleccionado por aquellos socios para firmar un acta tan importante que abarca al 90 por ciento del comercio bilateral.

Los discursos políticos de los presidentes sobre temas generales –y algunos específicos como la injerencia norteamericana en la región- fueron interesantes, aunque fuertemente acotados por ese mal paso en dirección a Medio Oriente.

Cristina Fernández de Kirchner, investida como presidente pro-témpore del bloque del sur, recibió de Tabaré Vázquez el martillo y la tablita que simbolizan esa función semestral. Y tuvo palabras de agradecimiento para el anfitrión, al que había maltratado en su discurso de asunción el 10 de diciembre, sin posibilidad de réplica. El charrúa se portó como un caballero en su casa, pues no dio una respuesta diferida a ese párrafo del discurso de su colega argentina. Eso sí, en las afueras del hotel donde la cumbre sesionó lunes y martes, un par de uruguayos mostraron un largo pasacalles que decía: “Bienvenida Sra. Presidenta Fernández de Kirchner, disfrute del Uruguay tranquila, Aquí somos educados. No agredimos a nuestros huéspedes, especialmente si no tienen posibilidad de respuestas”.

La XXXIV edición tuvo un ambiente tranqui, casi de reconciliación entre Argentina y Uruguay, vínculo que viene deshilachado por la cuestión de las pasteras. Esta vez no hubo ataques ni réplicas, aunque el asunto no está resuelto ni mucho menos. Pero algo es algo mientras la Corte de La Haya estudia el caso.

El agradecimiento de CFK y Lula da Silva, tuvo un condimento interesado: Uruguay desistió de firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Esta posibilidad la venía meneando el neoliberal ministro de Economía, Danilo Astori, poniendo en riesgo la unidad del Mercosur, pero fue derrotada en un congreso del Frente Grande. De allí la buena onda argentino-brasileña de estos días con Tabaré.

El resto del condimento político lo pusieron Cristina y Hugo Chávez, con sus denuncias del rol estadounidense en Latinoamérica. Ella volvió a criticar al “operativo basura” que en su óptica sería la maniobra de la valija con los 800.000 dólares, recalcando que hay quienes no quieren gobiernos amigos sino “gobiernos empleados”. Era, sin nombrar a nadie, un estiletazo contra Washington; el bolivariano se encargó de ponerle los nombres y apellidos explícitos.

Firmaron con Israel

El verborrágico mandatario venezolano, quizás como gesto hacia CFK y Lula, no dijo ni una palabra sobre el acuerdo firmado en sus narices con Israel. Se podrá pensar que muchas veces la diplomacia y el comercio tienen razones que el corazón y la política no entienden.

Lo único concreto firmado en Montevideo el martes 18 fue esa asociación con el Estado que representa las peores causas en Medio Oriente y otros lugares del mundo (son conocidos los vínculos que Israel tuvo con los dictadores genocidas del “plan Cóndor”, especialmente el Chile de Pinochet y la DINA, y los de Centro América, sobre todo Guatemala de Ríos Montt).

La foto del canciller Jorge Taiana con el ministro de Industria y Comercio israelí Eliahu Yishai y el mencionado Tabaré, inmortalizó ese momento. El acta fue rubricada por el mandatario uruguayo, que se despedía de su presidencia pro-témpore.

Según la página del ministerio israelita de Comercio, lo firmado supone que los productos suyos tendrán un 40 por ciento de rebaja en los aranceles al ingresar en los mercados argentino, brasileño, uruguayo y paraguayo. Tal limitación desaparecerá a los diez años, para los productos agrícolas e industriales israelitas.

Según la Agencia Judía de Noticias (AJN), la expansión del intercambio con Tel Aviv será un excelente negocio para nuestro país “pues Argentina e Israel lograron en 2006 un volumen de comercio global de casi 224 millones de dólares, con un saldo favorable para Argentina de más 45 millones. En lo que va del 2007, el intercambio arrojó un saldo positivo para la Argentina de 97 millones de dólares, de acuerdo con informes oficiales difundidos en Buenos Aires”.

Sin embargo tal superávit puede desaparecer a medida que los productos israelitas entren en mayor número y libres de aranceles o con éstos muy bajos. Además, del intercambio global de los cuatro países con Israel, surge que aquéllos tuvieron este año un déficit actual de 203 millones de dólares, pues sus importaciones desde Tel Aviv crecieron 40 por ciento, particularmente las brasileñas. Así lo certificó el Buró Central de Estadísticas israelí, según la mencionada AJN.

En las objeciones a lo acordado no hay sólo ni principalmente una cuestión de dólares de exportaciones e importaciones sino política. El premier israelita Ehud Olmert, que hace tiempo busca sobrevivir con menos del 8 por ciento de imagen positiva entre los habitantes de su país, tiene ahora para presentar una victoria diplomática. Olmert valoró que el tratado comercial “será un puente” entre su país y Latinoamérica y servirá “como base para el avance de más y mejores conexiones internacionales”.

El rol argentino

El 8 diciembre de 2005, 7 de Kislev 5766 según el calendario judío, se había firmado también en Montevideo un acta-acuerdo entre las partes. En esa ocasión por Israel la rubricó el embajador en Uruguay, Yoel Barnea, junto con los cancilleres Jorge Taiana, Celso Amorim (Brasil), Leila Rachid (Paraguay) y el anfitrión Reinaldo Gargano.

Esas firmas se repitieron esta semana para firmar el acta definitiva, con los cambios de Rubén Ramírez Lezcano en reemplazo de Rachid y del ministro Yishai en lugar de Barnea. De ese modo lograron superar el escollo insuperable en julio de 2006, cuando en la cumbre XXX del Mercosur en Córdoba capotó la intención del acuerdo con la llegada de Fidel Castro y sobre todo la guerra israelita contra El Líbano.

Cómo será de negativo lo suscripto este martes, que al final Israel tendrá cierto poder de veto sobre Venezuela, que hace nueve años viene manifestando su interés en entrar al pacto. Según AJN “el bloque tendrá un plazo de 270 días, según lo establecido en el documento que se firmó en Montevideo, para consultar a Israel si acepta la incorporación del país caribeño en el convenio”. Increíble pero real.

Otro aspecto calamitoso es que el tratado da mayor realce a las normas de la OMC, lo que movió a críticas al “Congreso de los Pueblos” reunido en la capital uruguaya como espacio alternativo al de los presidentes. El artículo 2 del TLC plantea “establecer las condiciones y mecanismos para negociar un Área de Libre Comercio, en conformidad con las reglas y disciplinas de la Organización Mundial del Comercio”.

Si bien todas las cancillerías involucradas tienen su cuota parte en la concepción de un tratado tan lesivo a los intereses de los pueblos latinoamericanos y de Medio Oriente, especialmente el palestino, la mayor responsabilidad corrió por cuenta del Palacio San Martín.

El ministro del Interior de Israel, Meir Sheetrit, estuvo en la cancillería dos días antes de la firma. Fue a agradecer a Taiana por el apoyo que dio Argentina a la negociación para el tratado de libre comercio con Israel. El salto cualitativo de las relaciones bilaterales lo marcó Néstor Kirchner con su discurso antiiraní en la 62º Asamblea General de la ONU, en setiembre último.

En el mismo instante en que el Mercosur daba tan alto certificado político y comercial a Israel, las tropas de este “portaaviones norteamericano” en Medio Oriente daban muerte a diez palestinos en Gaza y Cisjordania. ¿Será que la consideración de los derechos humanos que tan a menudo hace Cristina de Kirchner no incluye a los sufridos palestinos?


Incesante extranjerización de la economía argentina

Con Néstor Kirchner siguió la extranjerización y seguro que Cristina le dará luz verde.

Distintos informes dieron cuenta de que en estos cuatro años se profundizó la penetración de multinacionales en sectores clave de la economía argentina. No hay señales de que este proceso se detenga.

EMILIO MARÍN

Por ahora resultará difícil arrebatarle el campeonato de la desnacionalización a Carlos Menem pues en su segunda presidencia (1995-1999) la venta de activos argentinos a capitales extranjeros alcanzó los 71.000 millones de dólares. En ese paquete un peso notable tuvieron las privatizaciones, donde la percepción de precios viles en la mayoría de los casos fue una inyección de metálico para sostener la convertibilidad.

Pero no hay cosas imposibles en la vida, ni para bien ni para mal. En esta última opción, resalta el que durante el gobierno de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007, se vendieron 438 empresas argentinas por 18.700 millones de dólares. La estadística lleva la firma de la consultora de Orlando Ferreres, ex viceministro durante el menemismo y que por lo tanto no está exento de responsabilidad como para arrojar la primera piedra.

Semejante traspaso de firmas de diversos rubros durante el kirchnerismo implica un abandono de la tesis presidencial según la cual iba a recrear una “burguesía nacional”.

En ese tiempo inicial el patagónico hacía reuniones con pequeñas y medianas empresas de Apymes, la Federación Agraria y la banca cooperativa. Después llegó la etapa “realista” y el diálogo preferencial y casi único se estableció con la Unión Industrial, los banqueros de Adeba, los antes denostados supermercadistas de Coto y Cencosud, los directivos de las terminales automotrices, etc.

Esa degeneración del planteo de 2003 tuvo sus reflejos concretos en la economía doméstica, tal como se desprende de la data provista por Ferreres. En rigor ese fenómeno de desembarco de tiburones de la economía mundial en nuestras playas es mayor. Es que amén de devorar sardinas argentinas también engulleron –“proceso de fusión y adquisición” dice el léxico depurado de la economía- a empresas que ya eran extranjeras.

Un informe de la CEPAL elaborado por los investigadores Gabriel Bezchinsky y Marcelo Dinenzon, sostiene que entre 2002 y 2006 los extranjeros compraron por 4.075 millones de dólares en el rubro petrolero. Pero el 71,6 por ciento fueron transacciones entre foráneos, pues las estadounidenses OXY y Apache compraron Vintage y Pionner respectivamente.

Pero en uno u otro caso pierden los argentinos. Por eso el 13 de diciembre, al cumplirse un siglo del descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, Cristina Fernández no festejó ni recordó nada. La Pan American Energy (conformada por British Petroleum y Bridas), en solicitadas a toda página, se pavoneó con que “es la mayor empresa de upstream de la Argentina”. En el área de Cerro Dragón (Chubut y Santa Cruz) explota 2.200 pozos que le reportan 14.000 m3 de crudo por día.

Como se sabe, Kirchner instruyó a los gobernadores de esas provincias para que renegociaran la concesión de Cerro Dragón por 20 años, con opción a otros 20.

Las vaquitas ajenas

Más allá de las quejas de los productores agropecuarios por las retenciones y otras políticas oficiales que tratan de contener parcialmente el aumento del precio de los alimentos en el mercado interno, el panorama del sector es francamente de auge.

Un dato. A fines de setiembre se supo que el aumento de precios de los granos había engordado el precio de la cosecha 2007-2008 en 5.000 millones de dólares. El valor de exportación será de 21.000 millones.

Pero ese dineral no irá a los chacareros, cooperativistas y muchísimo menos a los trabajadores rurales, sino a los pulpos cerealeros Bunge, Nidera, Cargill, La Plata Cereal y otras, hegemónicamente extranjeras. El boom del campo no es para todos.

Varias de estas compañías están apostando al biodiésel y han inaugurado las primeras plantas en el gran Rosario. Lo hicieron en octubre Vicentin y los suizos de Glencore, que previamente había adquirido a Oleaginosa Moreno, al cortar las cintas de Renova. Bunge “Argentina” y Aceitera General Deheza empezaron a producir en Ecofuel SA. Junto con otras fábricas en construcción, elaborarán 440 mil toneladas de biodiésel anuales.

Los fabricantes de maquinaria, de parabienes. En ese lote aún quedan algunos argentinos, como Metalfor o Mainero, con agregados de último momento como Pauny.

Pero ellos morderán una parte menor del negocio. La estadounidense Agco, con sede en Georgia (EE UU) y sus marcas Massey Ferguson, Challenger, Agco Allis y Valtra), la alemana Claas y la italiana Fiat por medio de Case New Holland, se llevarán lo sustancial. En diciembre estuvo en Buenos Aires Martin Richenhagen, presidente de Agco, y puntualizó que su escudería alcanzó un nivel récord de ventas en nuestro país y Sudamérica.

Si se habla de carnes, las novedades fueron que los brasileños de Friboi-JBS se quedaron con el frigorífico Col-Car, sumado a su nave estrella comprada antes, el Swift. Otros capitales brasileños, Marfrig, adquirieron Estancias del Sur (Unquillo), Best Beef (Vivoratá) y están en trámite final para comerse las hamburguesas Paty, de Quickfood.

La leche también es propiedad extranjera, excepto SanCor, Manfrey y un par de otras plantas. Pero la tendencia asusta: Molfino pasó a ser canadiense (del políticamente incorrecto nombre Saputo), Milkaut vio irse a los chilenos de Bethia y los reemplazó con los franceses de Bongrain, y Adecoagro, del grupo Soros, adquirió La Lácteo.

Un cacho de cultura

No sólo de pan vive el hombre. Importa y mucho en una sociedad moderna el destino de los medios de comunicación, que forman o deforman la información con las consecuencias obvias de elevación o idiotización del público.

Algunas ya contaminaban la conciencia de los argentinos desde el público infantil hasta el geronte, como la editorial Atlántida, de Constancio Vigil, con su variada gama de revistas. Ahora pertenece al grupo azteca Televisa, de tan buena sintonía con Cristina Fernández. Otro empresario mexicano, Angel González, le compró canal 9 al enriquecido Daniel Hadad, que supo ser vocero de prensa de los “carapintadas”, luego se alineó con el menemismo y por último acompañó a Kirchner a la comida con inversores de Wall Street, en setiembre de 2006.

No hay que culpar tanto a tal o cual empresario porque en definitiva la culpa es del gobierno K que prorrogó por diez años la concesión de las licencias de radio y televisión. Esta administración mantuvo una ley de radiodifusión legada por la dictadura, con lo que se ganó el beneplácito de casi todos los propietarios, descontando a los controlantes de “La Nación”, que mantienen una oposición cercana a la Sociedad Rural y los bonistas defaulteados del exterior.

Por su parte Clarín, que se precia de ser el gran diario argentino, ya no lo es tanto. En 1999 vendió el 18 por ciento del paquete de todo el multimedios al banco norteamericano Goldman Sachs, en 500 millones de dólares.

Esa asociación del “clarinete” se hizo más cruda en estos días. El 8 de diciembre el propio matutino titulaba: “Confirman la adquisición de Multicanal (de Clarín) por Cablevisión”. Allí se detallaba que el trámite de tal adquisición había sido iniciado en octubre de 2006, para conformar el “primer sistema regional de video y banda ancha” integrado por Cablevisión, Multicanal, Teledigital y Prima. Los accionistas de dicho sistema son “el grupo Clarín, con el 60 por ciento de las acciones, y Fintech Advisory, fondo de Estados Unidos, con el 40 pro ciento restante”.

Tales proporciones son engañosas porque sugieren que Herrera de Noble y sus gerentes tendrían la mayoría. Como se detalló recién, el multimedios ya había vendido casi el 20 por ciento a Goldman Sachs y habría que ver si fue la única operación.

Volviendo al conjunto de la desnacionalización de estos cuatro años últimos, el informe de Ferreres afirmaba que los capitales norteamericanos eran los responsables del 34 por ciento de las transferencias, seguidos por los brasileños con el 24 por ciento. El dato viene bien para despejar las incógnitas que algunos despistados siembran sobre quién es el imperio más fuerte que ronca en las pampas. El embajador Earl Wayne ya lo había admitido: tienen 450 empresas estadounidenses en el país, con una planta de 155.000 empleados.

La extranjerización es un fenómeno negativo pero para la nueva presidenta es positivo pues la inversión foránea crearía empleo y aportaría tecnología y capitales, leyenda que el peronismo repite contradictoriamente desde 1952

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