LA GUALÉN DE LA YECA POSTA


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Julio Ravazzano Sanmartino no está en Wikipedia

Por Horacio Sacco

Nadie ha escrito una profunda tesis sobre su abigarrada obra. Nadie ha elaborado una crítica mordaz ni una breve reseña de algunos de sus tantos libros en ningún suplemento literario. Ni siquiera ningún escolar ha compuesto una urgente monografía estudiantil para entregar el lunes. Tampoco está en ninguna ostentosa guía de prestigiosos escritores argentinos, Sabemos tanto sobre su rante vida como su ignota muerte: poco y nada. Solo que nació en Buenos Aires el 9 de julio de 1914, que era viejo caminador y frecuentador de boliches de La Paternal, Chacarita, Villa del Parque; tal vez Plaza Dorrego en San Telmo un domingo de sol, cuando está lleno de turistas hambrientos de exotismo por dos dólares. Pues allá estaba entonces Julio Ravazzano Sanmartino, con sus exóticos libros a cuestas. Libros rústicos, artesanales, impresos a dos colores en algún taller gráfico amigo, sin sello editorial, nada de ISBN, en un lunfardo críptico y festivo, chispeante y jodón. Como le gusta a la gente.

La obra de Julio quizás podría catalogarse como pariente bizarro de lo que alguien llamó literatura de cordel, aunque entre nosotros también está cerca del fenómeno de las llamadas revistas subterráneas durante la post dictadura, obviamente no por el contenido sino por su forma de producción y circulación.  

Vivir de la literatura

Julio Ravazzano Sanmartino consiguió esa gran proeza, ese sueño, ese casi imposible de todo escritor primerizo: vivir de la literatura, al menos las últimas décadas de su vida. Aunque jamás firmó contrato con ninguna editorial ni menos dedicó ejemplares en un stand de la feria del libro, encarnó el lema capital de la susodicha feria y lo llevó hasta sus últimas consecuencias: "Del escritor al lector". Posta.



Edmundo Rivero - En un feca. Del CD Lunfa Reo se presume que la autoría es de Julio Ravazzano Sanmartino, aunque la carátula del disco señala "DR" (milonga).

Julio Ravazzano Sanmartino vendía sus libros en las mesas de bares y cafés. Lo conocí en La Paternal, en el bar del griego de la Avenida Alvarez Jonte una tardecita lluviosa y sombría, allá por los años 80 del siglo pasado. Frisando la sabiduría otoñal, pero de edad indefinida, de pituco funyi gris y bigote finito a lo Tío Cámpora, flaco como un alambre, simpatiquísimo y charlatán a más no poder. Obviamente me encajó uno de sus libritos, el último de una larga serie como "Juan Mondiola"; "Piropos porteños"; "Parlamento reo"; "Atracando la chata", "Andá a cantarle a Gardel" y "A mi madre", entre otros. Todos con varias ediciones.

Almas despiadadas ponen a la venta en Mercado Libre los libros que Don Julio vendía uno por uno trabajosamente, de mesa en mesa o de esquina en esquina, resaltando el valor agregado "Dedicado por su autor". Como si hubiera libros no dedicados de Julio Ravazzano Sanmartino, que estampaba su firma y alguna frase, ingeniosa o no, en cada ejemplar que vendía a conocidos y desconocidos. El precio era accesible, y su insistencia tan desbordante como su simpatía. Resultaba casi inútil negarse.

Un pasado ilusorio


Don Julio brindaría con alegría si escuchara a la hinchada de San Lorenzo entonar unas estrofas de su creación "Si yo fuera presidente..." del poema A los curdas (ver letra más abajo).

Es imposible entender el significado integral de los poemas de Julio Ravazzano Sanmartino, si uno no es un "lunfardólogo académico" o sin un glosario a mano. Precisamente uno de sus libros se llama Academia de lunfardo. Esto es algo que el autor sabe muy bien. Astutamente juega con ese plus de hilaridad y atracción que ejercen sus versos. El no entender, curiosamente, lo hace atractivo, y ubica al lector como extranjero en su propio idioma. El no entender también invita al lector a ingresar a un espacio y un tiempo de pura ensoñación, donde se divierte y corre a sus anchas el autor. Cabalgando sobre Borges, dirá Foucault que para Occidente lo raro, lo extraño, lo inverosímil y lo imposible sucede en la lejana China. Un territorio real y a su vez irreal, como el Buenos Aires de ayer y los increíbles personajes de Julio Ravazzano Sanmartino.

Publicista, marketinero y escritor, todo en uno. Don Julio, sin pedirle permiso a nadie, se nombró a sí mismo Vocero del suburbio, un suburbio fantasmático e inverosímil. Un suburbio como máscara y cáscara de lo real, que como todo el mundo sabe, no existe. ¡Ah, sin embargo!, como diría aquel haiku japonés.

Simpatía por el lunfardo

No hay excelencia en la obra de este curioso, querible y comprador personaje porteño, si por excelencia se entiende algo bien escrito, aún en lunfardo. Hay rimas apuradas, recurrencia abusiva de terminología lunfarda críptica, desaprensivas redundancias, lugares comunes, errores de sintaxis, en fin, hasta faltas de ortografía. Julio Ravazzano Sanmartino no es, claro está, Felipe Fernández (Yacaré), Dante A. Linyera, Carlos de la Púa, Julián Centeya o Celedonio Flores, a quienes seguramente leyó con avidez. Ni siquiera Carlos Waiss, el letrista de D'Arienzo, ni menos que menos Luis Alposta. Pero tiene creatividad, humor y una chispa desbordante. No hay excelencia en su obra: el excelente es el autor. Julio Ravazzano Sanmartino habla un lunfardo angelizado, pícaro y zumbón, o como dicen sus libros "la gualén de la yeca posta", si usted prefiere "la auténtica lengua de la calle". Porque quizás no haya nada más auténtico que lo que pueda imaginar un melancólico corazón porteño.

Post scriptum

Si usted es un afortunado que conserva un libro de Julio Ravazzano Sanmartino, no sea cruel, atesórelo y no lo pierda ni malvenda, no le pagarán mucho, hágale ese homenaje a la cultura popular y a las suelas gastadas de Don Julio. Sus hijos, si le salen piolas, el día de mañana se lo van a agradecer.


Don Julio Ravazzano Sanmartino en la mirada de Roberto Queijo

Gracias a la generosidad del fotógrafo profesional Roberto Queijo compartimos esta foto tomada en San Telmo en 1975. Roberto nos dice que le compró dos libros a Don Julio, y no perdió la oportunidad de tomarle esta bellísima fotografía.
 


Julio Ravazzano Sanmartino en el bar Dorrego de San Telmo, en 1975. Foto: Roberto Queijo. Sitio web del autor: http://www.queijo.com.ar

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"Ejecutivo"(Lina Agrima-Julio Ravazzano )con Romina Grosso y Guitarra Surquera
 


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Programa Delirium Tremens (fragmento) - 16-09-2011, La Colectiva Radio FM 102,5

Con ustedes... Julio Ravazzano Sanmartino

El pibe de Paternal

Era un malevo sin grupo
bien junado por las minas
gran señor de las esquinas
del barrio de La Paternal.
Para el tango sin igual
era rey de la milonga
entrador de meta y ponga
bacán de lustre social
por apodo de una mina
el Pibe de Paternal.

Algunos aportes de los visitantes de esta página

"No puedo dormir, la contractura de más de un mes me arrancó el sueño, vuela mi memoria debajo de las sábanas más contracturadas que yo, y aparecen los versos acompañados de la imagen de su autor que nunca he visto...Adiós, Carlitos Chaplin, ilusión de nuestra infancia, que en los tiempos de fragancia iluminaste al mundo. Tu personaje profundo tu sonrisa tan terrible, tenía tanto de amor, que en mundo de lo humano tu risa alejó el dolor...Adiós Carlitos Chaplin, conquistador del cine mudo, con alma de poesía, de galerita y bastón...
Algo así, más o menos, eran los versos que a mis 8 años leía ávidamente en ese pequeño librito de tapas verdes que luego transcribía en la Olivetti de la oficina de mi viejo. El había comprado el libro a un poeta bohemio que andaba por el microcentro, un poeta que no se me olvida, que aparece cada muy tanto por mi mente. Hoy no tengo el libro, ni casi a mi viejo, ni apenas vida, pero ahí está él, el poeta de la vida, que no necesariamente debe ser un erudito en literatura, pero sí, y esto ha de ser un paso obligado, de seguro ha sabido luchar con su honesta espada de pluma, gastando zapatos y la vida florida por las calles de una ciudad que se hostiliza con el tiempo. Nada sé de Julio, pero lo poco que sé vive conmigo."

Maximiliano Armando, junio 2011
 


"Buenas noches: acabo de ver en su página que preguntan sobre el poeta lunfa del asunto de este mail. Hace unos años compré en la feria de Don Orione un par de libros del mismo y ahí tuve conocimiento de su obra. Puedo dar como datos significativos que, por un lado uno de los dos libros incluye la letra de "En un feca" y está dedicada a Aníbal Troilo. Dicho tema figura en algunos discos como de autor anónimo. Luego anduve preguntando y encontré en un blog que la música era de Edmundo Rivero. En las noches de Buenos Aires algún hombre entrado en años y tangos me repitió esa dupla autoral. Y por otro lado, uno de los libros está prologado por el Dr. Luis Alberto Kvitko, padre del guitarrista Diego "Dipi" Kvitko del cuarteto Catenacho (que ya no funca, creo), quien también forma dúo con el "Chino" Wanter Laborde y que ya tienen editados Tango Tango (vol 1, 2 y 3). Dipi me contó que el poeta andaba vendiendo sus libros (de edición barata) en la yeca y que estando en el negocio de la familia en esa tarea, hizo migas con su padre, y que posteriormente éste le prologó uno de los libros a Ravazzano Sanmartino.
No más que eso.
Cualquier cosa, chiflen.
Un abrazo."

Pablo Jofré, febrero 2011
 


"Hola Horacio que bueno encontrar algo sobre Santamarino, por tu intermedio corrobore el relato de mi padre sobre como accedió a uno de sus libros (Parlamento Reo) ya que el en los 80' era taxista y me contó que tomando un feca se encontró con un insistidor vendiendo de sus propios libros de poemas lunfardos y después de un rato lo convenció de la compra. Así llego a mis manos y un día leyendo con gran entusiasmos sus versos, me encontré con un mundo histórico del arrabal porteño, desconocido por mí, y me pico el bichito de saber más. Así que fue muy grato encontrar tu pag. por internet, quería saludar y darte las gracias por tomarte el trabajo de hacer conocer su obra."

Adriana Lorena Insaurralde, febrero 2011
 


"Estimado Horacio: Fue una gratísima sorpresa encontrar la página recordando a este personaje que fue Don Julio Ravazzano Sanmartino. No porque lo conociera demasiado, mas bien casi nada, pero me trae recuerdos de muchos años atrás, épocas mejores como siempre. En una mañana de invierno de 1975, en el bar que estaba en Pedro de Mendoza y Almirante Brown, cerrado hace tiempo. Había tenido que ir hasta el Taller Naval "Mercurio" en la Vuelta de Badaracco un poco antes de la Barraca Peña (lado Capital frente al ex Astillero Alianza), por un tema de no sé que piezas del motor de un barco, que estaban reparando. Terminé en seguida y como el frío cortaba y estaba sin desayunar, entré para tomar un café con leche al lado de la ventana, donde daba el sol. Al encarar la primera medialuna se me apareció Julio, se puso a conversar y me cayó simpático, educado, aunque algo buscaba vender y yo no tenía ganas. Pidió permiso para sentarse mientras hablábamos de cualquier cosa y me preguntó la profesión, maquinista. Con la charla metió la mano en una cartera de cuero y sacó dos libritos que me mostró, justamente "Parlamento Reo" y "Academia Lunfarda", los de la portada ilustrada por León Untroib. Mientras los hojeaba se ve que estaba procesando y de golpe arrancó con un recitado al maquinista naval, del que no muy rápido caí que me estaba hablando en verso. Estaba bueno, adulador y rimaba bien para mi modesto entendimiento literario, así que ya me tenía en el bolsillo. Ofreció los libritos por 50 $ (pesos ley 18.188) y ensayé comprar uno solo, porque ahorraba para casarme y no podía tirar manteca al techo. Pero dijo que tenía problemas con el cambio y además me perdería un incunable, que abrió por cualquier lado para comentarme las particularidades de la primera poesía que apareció, mientras la recitaba de memoria. Siguió con otra, todo muy bien comentado. Por supuesto que compré los dos... y los tuve durante muchísimos años, como una joya querida, de valor personal, dedicados, sin perderlos aunque cambié de casa quince veces. En el 2008 se los envié a un primo de España que es filólogo, escribe poesía moderna y da clase en una universidad, por si le resultaban de interés. Nunca tuve noticias. Después de treinta y tres años, los perdí. Lo único que me quedó fue la figurita de una sirena que había en la contratapa, porque la escaneé para guardarla en la computadora como recuerdo. Hace un tiempo que estoy escribiendo algo (aunque todavía no termino) alusivo a la vida en los muelles del Riachuelo, que conocí de joven cuando las barcazas todavía llegaban hasta las metalúrgicas TAMET al lado del Puente Bosch y Gurmendi un poco más arriba, y al Frigorífico Wilson al lado del Puente Victorino de la Plaza, y le puse la dedicatoria para Don Julio Ravazzano Sanmartino, porque no encontraba a nadie que lo conociera y tal vez así se lo pudiera recordar, aunque fuera solo yo, pero ahora veo que hay alguien que lo hace mejor. Muchas Gracias."

Francisco Javier Martín, febrero 2012
 


"Poco puedo contarles. Sólo que lo conocí en la Plaza San Telmo
un domingo (de los años 70 y pico?) y le compré Parlamento Reo.
Lamentablemente perdí el ejemplar, pero me gustaría mucho volver a tenerlo.
Es fantástico."

Ignacio Méndez, junio 2012
 


"Yo también lo conocí en los 80 tirando a los 90 en la plaza dorrego, y conservo algunos de sus libros, con su autorización reproduje algunos de sus poemas en un ' diario artesanal' que imprimía yo en la feria artesanal de san isidro entre 1988 y 1991 aproximadamente. Era un periódico antiguo preimreso al que se le ponían los titulares en el momento.
Soy un fan de Juan Mondiola!!!"

Mario Kristal, noviembre 2012
 


Buscando entre las cosas viejas de la casa de mis viejos encontré algo que estuve buscando en otros momentos sin encontrarlo, precisamente un ejemplar de don Julio Sanmartino. Lo compré no recuerdo bien, allá por los 70 u 80 del siglo pasado, y te cuento que en esa época compraba libros a montones; pero nada que ver con la filosofía de Juan Mondiola; porque buscaba de la otra sin saber que estaba casi en lo mismo; que era la experiencia vivida y escrita de la misma existencia. Conocí a don Julio en una esquina de la calle Corrientes, creo un sábado por la noche, me dijo: comprame un libro, a lo que yo le dije que claro; es que mucho no le costó convencerme – porque así era este señor, te compraba para luego venderte; muy bien chamuyaba y tan educado se presentaba, que al final de cuentas era una situación casi irresistible. Tardé algo en leerlo, y te comento que aun cuando literariamente parezca o sea como un relato marginal, es también y por eso, a lo mismo algo muy real; al menos como la vida que vivida y comprendida de manera directa - cosa que muchas obras de gran (y sospechoso) prestigio, carece en absoluto tener. Me parece entonces, que el papel y la tinta solo son circunstancias (algo así como la terceridad peirceana) para poder expresar lo que se tiene-que-decir; porque así es la vida y sus necesidad de trascender-se – creando o quizás emergiendo, aquello que hace a quien lo dice; porque muchos más de decirlo, también somos lo que hacemos – que es el tránsito obligado y legitimador que va del dicho al hecho.

Encontré este sitio buscando averiguar si había algún recuerdo de este poeta de la calle, para en su defecto intentar instalarlo para que no se pierda; me alegró mucho saber que alguien ya lo había realizado, felicitaciones por ello.

Un saludo y hasta siempre.

Aurelio Grande, diciembre 2012
 


Hola estimados

Yo tengo el libro de Sanmartino y ahí como uds dicen figura el verso en un feca, lo cual deduzco que es de su autoría no veo porque se lo pone como autor anónimo ya que todos los poemas le pertenecen.
Muchas gracias.

Irene Perpiñal, marzo 2014
 


Hola, conoci a Julio "El Poeta de la Zurda", en Devoto (no en la cárcel). Un día pasó por mi casa con sus libros y me dijo que había conocido a mi viejo del tiempo que le llevaba comida a Hugo Del Carril cuando estuvo preso en Devoto. Vivíamos en Mercedes 4821 (y C.A. López) y cuando le dije que era el hijo del "Negro" Vallve (nuestro apellido) sacó sus libros y me los regaló, luego me los "afanaron". Uno de ellos era "Poemas Caneros", que había escrito cuando estaba en "cana". Mi viejo durante el tiempo que visitaba a Hugo, lo visitaba a el también, ya que era uno de sus amigos "tangueros". Gracias por el recuerdo y decime como puedo hacerme de los libros de Julio.

Un abrazo. Omar Eduardo Vallve, septiembre 2014
 


Yo tuve el honor de conocerlo a fines del mes de diciembre de 1968 cuando en una cantina del barrio de Villa Luro festejábamos con mis compañeros el tercer año de recibidos de peritos mercantiles; mi compañero, Luisito Gando, fue quien lo llevo a la reunión, la pasamos bárbaro, nosotros todos pibes de 20 años compartiendo la cena de camaradería con el poeta, fue un momento único, irrepetible, lleno de anécdotas, frases e historias, por supuesto todos le compramos sus libros. que aun conservo. Que lindo sería que en este año, próximos a cumplir cincuenta años de recibidos, podríamos contar con él y su eterna sonrisa, se que es imposible, por suerte conservo intacta la foto sacada con el en ese año 1968.

Un abrazo a todos.

Carlos Damato, enero de 2015
 


Buenos días, solo es para comentar que conservo un libro de Don Julio, se lo dí a leer a mi madre, que tiene casi 86 años, y está feliz de acercarse de esta forma a su época de juventud. es una pena no tener el año de edición, pero es lo de menos, lo importante, como bien dicen ustedes al final de su página, es poder conservar el libro en buen estado para que lo puedan disfrutar las generaciones futuras.

Muchas gracias por compartir lo poco que se conoce de este autor, que ya es inmortal!

Atentamente: Olga Beatriz Iacoi, junio de 2015
 


Don Julio, hace muchos años llego a la farmacia donde trabajaba en Liniers, un personaje que parecía de otro tiempo en mi Rockera juventud, y después de recitar varios de sus versos le compramos los dos libros que ofrecía que por supuesto dedico en lunfardo puro.
Se quedo charlando y en cada frase cabía un verso de sus libros prometió volver a pasar cuando saliera el nuevo que había mandado a la imprenta.
Al poco tiempo cambie de trabajo y nunca mas lo volví a ver a, para mi uno de los máximos exponentes de la poesía lunfarda y la vida de la Bohemia porteña.
Por esas cosas de mudanzas y demás nunca los encontré, me encantaría volver a tenerlos!

Un personaje admirable y querible!!!

Carlos Serraglia, agosto 2015
 


Gente rea, después de muchos años mi mujer revolviendo libros, (que amablemente fueron orinados por mis gatos), dejó a la vista Academia lunfarda dedicado a mi viejo y obsequiado en el 82. No sabes cómo me gustaba leer ese librito cuando era chico y en una vuelta mi primo safo un trabajo en la escuela con los versos de El batacazo. No sabes cómo nos reíamos leyendo semejante personaje que nunca conocimos.
Para mi sorpresa hoy 01/09/2015 veo que escribió el tango en un feca, que me encanta y me daba mucha curiosidad quien lo había escrito. Tengo que decirte que esta pequeña alegría hizo de un día monótono una mejor existencia.

Te mando un abrazo.

Maximiliano Varela, septiembre 2015


Lo conocí un día estaba trabajando en la portería de una fábrica cercana a mi domicilio, cuando en determinado momento se acercó Julio vestido muy elegante, luciendo un lengue al cuello y un sombrero muy de época y se presentó. La charla no la recuerdo por el paso de los años, pero me dejó muy buena impresión y aparte me hablaba en el lenguaje que a mí me gusta que es el de la calle, y a la vez sabía mucho de tango.

Rubén Félix Terqui, julio 2016
 

Para el empilche debute
sin camelo te lucía
la elegante fantasía
del caferata sencillo
de sarzo lucía un brillo
que mataba en el ambiente
cabretilla y repelente
pal asunto policial
y se jugaba en un tango
su nombre de Paternal.

Tenía fama sentada
de buen mozo y milonguero
y en asuntos bien cabreros
aguantó cualquier parada
pero una noche estrellada
la zurda lo traicionó
y en la frase en no ya  [(?) textual del libro impreso]
un yuga lo amasijó
por una mujer fatal
donde hace cruz la barrera
de la estación Paternal.

En esa esquina un boliche
hoy levanta un mostrador
y el rostro de un payador
se dibuja en un afiche
los que recuerdan sus chiches
de milongas van diciendo
que aquella noche muriendo
rezó el tango un funeral
y entre chuzas de bufosos
bailó su tango inmortal.


Fanfarrón y chanta

Hoy que la vas de señor
porque te sobra la guita
y cuando das una cita
la apuntás en El Molino
hoy que torciste el camino
y no venís más al feca
hoy que no morfás buseca
porque es comida de pobre
yo te pido que te acuerdes
de tus tiempos sin un cobre.

Fanfarrón engrandecido
recordate del pasado
cuando el cuento del finado
diariamente era tu escabio
no te olvides mono sabio
de la vieja carbonera
que te daba la catrera
en las bolsas de carbón
y a la hora del puchero
morfabas como un león.

Como todo, te cambiaste
y tu vida es viento en popa
hoy sos un bacán falopa
que ya se abrió de la barra
y en aquel patio de parra
donde quisiste ser vate
no olvidés el disparate
que hiciste con la María
el día del compromiso
brindando con leche fría.

Sos un puntacho junado
por el rante sabalaje
a vos te faltó coraje
en las lides del amor
hoy la vas de gran señor
con bobo de oro y marroca
te pichicateás con coca
y sos de la sociedad
ya no frecuentás las pizzerías
porque odiás la fainá.

Yo que te juno, fanfarrón
puedo batir tu pasado
pero te dejo encanado
en mi silencio piola
olvidate, pasta frola
del conventillo florido
y aunque el destino ha querido
plastificar tu emoción
yo sólo puedo decirte
que sos un gran fanfarrón.


Homenaje al resero

Aquí me pongo a cantar
a las glorias del Resero
y en mi acento verdadero
brindo con toda emoción
gorjeos del diapasón
y frases de mi garganta
cual homenaje al resero
de un alma gaucha que canta.

Resero patriarca gaucho
de nuestra pampa argentina,
es tu gloria peregrina
un raudal de tradición.
Resero está en tu expresión
la experiencia del destino
flor y nata de la patria,
trovero de mil caminos.

Gaucho altivo y legendario
hecho a toda tempestad.
Jirón de fraternidad
es toda tu concesión,
llanura de inspiración
es tu gloria verdadera
y en los raudales de pampa
sos la garganta coplera.

Pampa, cielo, tempestad,
es tu dura profesión.
Un arreo, una ilusión,
así es tu vida, resero...
El cielo grande es tu alero,
tu función el arreador,
y en las patriadas del alma
una ausencia y un amor.

Ya patrocina nuestra historia
tu glorioso monumento,
y es tu base fundamento
de Patria y de Tradición.
Las memorias de tu razón
marcan tu fiel trayectoria
y en el barrio de Mataderos
tu recuerdo es una gloria.


La rusita piola

Tengo una mina rusita
que me forma pa' los vicios
y con la pasta de cafishio
yo le achaco cualquier guita.
La pendeja es moscovita
y pinta de lo mejor
y en silueta se cotiza
como cheque al portador.
Se deschavó que me quiere
porque soy un variador
milonguero y entrador
y de presencia canera,
la mina es pierna y diquera
cariñosa y consecuente
y de un sport bien polenta
pa' hacerla pasar al frente.
Por problemas de religión
se juntó con un otario
que canta en un seminario
y está carburando en baja
la mina que es rompe y raja
con el gil no quiere lola
yo la apreté y me dio bola
y se juega a mi baraja.
Como la mina es seguidora
yo me la voy a espiantar
y la voy a embulinar
con varios puntos de guita.
Para este juego... Rusita
yo soy un profesional
y en la catrera te arreglo el fato
de tu problema racial.
 

El cafishio Palangana

Esto que van a escuchar
no es un cuento, macanas
fue la vida, rante y fule
del cafishio Palangana.

Palangana, era un cafishio
de un barrio de Avellaneda
donde tenía una Grela
a la que amuraba bien
amparado por caudillos
también, se hizo quinielero
y muchas veces el banquero
de la cana, lo salvo.
Pero un día, bien me acuerdo
hubo cambio de taquero
y por eso él, canfinflero,
el espiante se tomó!

Hoy ya viejo, encanecido,
siempre Scasani de guita
se le ve por Crucecita
mangando para...comer!
Ya no hay grelas,
ni caudillos
se acabaron sus hazañas
sólo espera la guadaña
viendo los días correr.


A los pardos de San Telmo

Yo soy de la sociedad
de los negros candomberos
soy compadre y milonguero
desde el día en que nací
para mí la tierra en sí
tiene formato de tango
yo soy hijo del fandango
pinta orillera que acata
la gran prosapia del tango
en mi barrio, el de las latas.

Pantalón a la francesa
saco negro y entallado
pañuelo blanco bordado
y el zapato militar

yo cuando salgo a bailar
no tengo fin en el corte
para mí es un deporte
milonguear de arrabalero
yo soy de la sociedad
de los negros candomberos.

Soy negro como el carbón
pero blanco es mi destino
si me buscan soy ladino
muy difícil de vencer
bailando me hago querer
por la mujer que me abraza
mi alma nunca rechaza
cuando me dicen te quiero
yo soy de la sociedad
de los negros candomberos.

Yo soy el negro Falucho
representante del tango
en los salones de rango
tengo entrada vitalicia
en los cortes soy delicia
por mis pasos y quebradas

mi melena alborotada
es de negro arrabalero
yo soy de la sociedad
de los negros candomberos.

Me gusta el tango con corte
y soy amante del tinto
como soy negro retinto
son sinónimo de suerte
el tango es mi plato fuerte
mi delirio mi emoción
yo bailo por intuición
porque nací milonguero
yo soy de la sociedad
de los negros candomberos.

El negro Eduardo y Falucho
la parda Manuela y Cora
Finito y la negra Flora
son mis testigos de ley
de San Telmo soy la grey
y donde mis versos están
soy el pardo Santillán
sobrino del gran trovero
aquel que cantó las glorias
de los negros candomberos.
 


Julio Ravazzano Sanmartino - A los curdas.
Recitado por Yopen Reyes.

De los tiempos del tranvía

El lompa ya no se usa
atado del tirador
ni existe el cuello cantor
que le batían palomita
ya se acabaron las citas
donde se escuchaba al vate
y el bizcochito de grasa
que se brindaba con mate.

Hoy la vida es puro grupo
con mucha presentación
y todo es figuración
revestida de riqueza
ya no existe la pobreza
de aquellos tiempos floridos
ni está el amigo querido
que se sentaba a tu mesa.
 


Una banda llamada Los Carcazones grabó A los curdas y ni siquiera lo pusieron en los créditos. Don Julio estaría feliz, y no los iba demandar pues jamás registró su obra como propiedad intelectual. Otras bandas también cantan este tema, y tampoco lo nombran.

Parlamento reo

Jotroba lompa pacoy
lengue dorima capuza
lanza campana papuza
sarzo tira paco esquina
espiro raje cortina
sopa grela batidora
chamuyo naca buzón
naranja y última hora.

 

El balurdo es un bagallo
la marroca una cadena
y la sotana revela
en el topún la cuadrada
tijera lanza chapada
tolis sopa el minestrón
y aquí no ha pasado naranja
fue tan solo la intención.
 

A los curdas

Atención presten los curdas
los amigos del escabio,
los de enardecidos labios
por el alcohol inmortal,
los que beben a raudal
pa' callar al de la zurda,
los amigos del estaño
del boliche y de la curda.



¡Si supiera Don Julio que sus letras las canta un coro! Se trata del America's Vocal Ensemble. ¡Isa dequerusa la merluza! Más info

Yo soy un curda de ley
y tomo porque me gusta,
el escabio no me asusta
ni le temo en realidad,
del licor la variedad
me gusta probar a diario,
y el que aprobó la ley seca
no fue un curda, fue un otario.

Mi apoyo es un mostrador
y mi amigo un botellón,
para aclarar la razón
nada mejor que un moscato,
en mis gloriosos relatos
al vino lo pinto en prosa,
y para mí el paraíso
yo creo que está en Mendoza.

Los envasados de origen
los prefiero en realidad,
pero aclarando la verdad
a ninguno lo desprecio.
por el barril tengo aprecio,
¡la botella me engalana,
y tal vez porque son damas
quiera más la damajuana.

 



"Al gomía Josecito", dedicatoria de Don Julio en la contratapa de Parlamento Reo, donde se lee una breve biografía. Aporte de Daniel Cilona, quien lo encontró en casa de su abuelo. (Abril de 2017)

Secos, dulces y abocados,
claretes, rosados, tintos
yo no les miro el precinto,
ni me importa de sus nombres,
y aunque a muchos les asombre
mi forma clara de hablar,
a mí no me importa un pito.
yo nací para chupar.

Si yo fuera Presidente
en la Rosada pondría un boliche
y en la puerta un afiche
invitando al tomador,
cien mozos y un mostrador
todo lleno de licores,
una guardia de chupadores
en honor a la virtud,
y un decreto que expresara
por el pueblo curdela.. salud.


Carta a Gobello

(Al Sr.Vice Presidente
de la Academia Lunfarda
Don Pepe Gobello)

Señor don Pepe Gobello
con mi saludo latente
reciba usted el expediente
de mi merca bien al pelo.

Acuse bien sin recelo
que mi lírico inventario
minga de caucho al camelo
no es parla de diccionario.

El que suscribe don Pepe
es de la yeca porteña
pa' más dato santo y seña
un vocero del suburbio
el que historió al barrio turbio
y con pinta pareja
bate el justo y bien debute
en su concierto de oreja.

Profesor de fama lunga
en el escruche de idioma
gualén y parla que engoma
la davi rante y fulera.

Especialista en manguera
con profesión de bombero
y capitán de los cuarteles
en la Boca y en Caseros.

Yo soy un bardo cachuzo
que a mi atorrante chamuyo
lo bato con los arrullos
de mi florido arrabal.

No soy un bate genial
pero parlo a mi deseo
y aunque no soy de academia
juno el fato de los reos.

Perdone si bato el justo
en mi saber livianito
pero siempre me acredito
para llamar la atención
por eso con emoción
si es que me aguanta la púa
le voy a atracar la grúa
ya que ninguno me emparda
para pedirle manija
en la academia lunfarda.


La piba del taxi

Es una piba con clase
que trabaja de volante,
y con sonrisa fragante
engancha a los pasajeros.
Los muchachos carpeteros
dicen que esta muñequita,
es un peligro en la calle
bajando la banderita.

Es la taxista que ficha
de la calle el expediente,
la que altiva y consecuente
alegre vive su vida,
es la piba que convida
a la más dulce conquista,
representando en el gremio
a la mujer altruista.

Cuando levanta los puntos
los trabaja de carpeta,
y es una tuerca perfecta
apretando el acelerador,
la carbura con amor
y en su laburo constante,
es una fija imperdible
cuando se prende al volante.

Piba de regios encantos
que embrollás con tu dulzura,
y presagias mil ternuras
con tu parla triunfal,
flor y luz de arrabal
tentación boulevadier
que acelerás con tus ojos
la marcha real del querer.

Un día me levantaste
en tu yiro despacito,
y como fija te palpito
con un sport, que agiganta.
sos una linda percanta
rante, papusa y diquera,
y aunque me enfarolés con tus ojos
te voy a bajar la bandera.

Te felicito, muñeca
y de todo corazón,
te brindo la admiración
de mi reo parlamento,
y al bartirte el fundamento
de este verso arrabalero,
te estimo como un triunfo
del gremio taximetrero.


El plomero

(A los líricos del plomo de cada barrio)

Llega, chapa el cortafierro
y entra a romper la pared,
la pérdida no se ve,
dice el tano protestando,
los azulejos van saltando,
a pedazos por el suelo,
y el bestia sigue a los martillazos
sin que se le mueva un pelo.

Así empieza a desconectar
bidet, inodoro y pileta,
y ay, la pérdida es completa,
en todas las cañerías,
grita... dice máma mía,
cierra.. la llave de paso
y mirando los destrozos,
lo más campante se prende un faso.

Al final estructura un plano
para arreglar las roturas
y como buen caradura
bate ya me estoy volviendo loco,
la pared fuera de foco,
los artefactos hechos astillas,
y el gil que dice ¡Ah, ya está,
eran los cueritos de las canillas!


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