Dirección general: Lic. Alberto J. Franzoia




NOTAS EN ESTA SECCION
Los Cirigliano, por Alberto Franzoia  |  Lenguaje colonizado, por Hugo Presman  |  Wolfe Tones - Homenaje a Guillermo Brown
Boudou: cuando lo necesario no es suficiente. Por Alberto Franzoia  |  Discurso, cuentos y errores. Por Hugo Presman

Los Cirigliano, un caso paradigmático de nuestra “burguesía nacional”

Por Alberto J. Franzoia

Si bien el concepto burguesía nacional es utilizado con frecuencia en producciones teóricas y discursos políticos de nuestro país, no es la primera vez que pongo en tela de juicio la validez del mismo dada la escasa correspondencia observable entre el concepto mencionado y aquella realidad que intenta representar.

Si en la burguesía nacional incluimos a quienes constituyen una clase social no sólo por el lugar objetivo que ocupan en la estructura productiva de la sociedad capitalista, sino también por su comportamiento histórico de clase (que debería consistir, tomando los parámetros históricos pertinentes, en maximizar sus beneficios recurriendo a la reinversión productiva de los mismos), sostengo que dicha burguesía es de dudosa existencia en Argentina. En realidad lo observable a lo largo de nuestra historia es un comportamiento esencialmente parasitario, copiado de la clase social dominante (la oligarquía); clase que maximiza sus ganancias recurriendo a distintas variantes de la especulación económica. Desde luego dicho comportamiento lejos ha estado de favorecer el desarrollo sostenido del capitalismo como ocurrió en los países dominantes

Tradicionalmente nuestra oligarquía ha actuado en el sector rural, como propietaria de grandes extensiones de tierra (latifundios) y en el comercio de exportación-importación, sin embargo con el paso de los años extendió sus actividades al sector industrial y financiero. En cada caso especuló siempre, tanto con la renta diferencial de la tierra en la pampa húmeda, como con el control monopólico u oligopólico del mercado industrial, o con la especulación lisa y llana en la actividad comercial- financiera.

La confusión conceptual surge porque algunos de nuestros teóricos y políticos llaman burguesía a todo grupo propietario de medios de producción industriales (incluyendo la industria del transporte), como si esa única condición los acreditara al respecto. Sin embargo una clase no se define sólo por el lugar que ocupa en la estructura productiva (ante todo como propietaria o no de los medios de producción y comercialización), sino también por su comportamiento histórico de clase. Y es allí donde buena parte de nuestros grandes propietarios industriales no han actuado como burguesía, ya que la eterna especulación que los caracteriza nunca podrá generar el desarrollo sostenido de las fuerzas productivas. Y sin desarrollo productivo no hay capitalismo desarrollado sólo hay subdesarrollo del mismo. Desde luego la otra pata necesaria para que el subdesarrollo tenga un carácter estructural es el vínculo histórico entre esta clase nativa y el imperialismo ejercido por las burguesías de los países dominantes y desarrollados.

Ahora bien, si hay un ejemplo emblemático del fallido comportamiento burgués de nuestros empresarios (me refiero a la gran empresa no a la pequeña burguesía) el mismo se expresa en la actual situación de nuestra red ferroviaria; y si un grupo es paradigmático sobre comportamientos esencialmente especulativos ése es el de los Cirigliano.

Ellos, los hermanos Mario y Claudio, conforman uno de los grupos económicos más poderosos de nuestro país. Son propietarios del Grupo Plaza, integrante del holding Cometrans, empresa de empresas que en la actualidad transporta miles de pasajeros por día en Capital Federal, Gran Buenos Aires y ciudades de otras provincias. El Grupo Plaza comenzó con un colectivo comprado por Nicola Cirigliano, padre de Mario y Claudio, quien arribó desde Italia huyendo de la segunda guerra imperialista y el hambre. Uno de los primeros trabajos de Nicola en la Argentina fue en la municipalidad porteña como conductor de camiones. La experiencia que fue adquiriendo en el rubro transporte lo llevó en 1959 a comprar el colectivo interno 16 de la línea 295. Pasados algunos años los Cirigliano adquirieron las Líneas 61 y 62, con las que la empresa familiar comenzó a crecer hasta que en 1975 Nicola les cedió la gestión a sus hijos. Pero la expansión más sorprendente viene de la mano de los noventa, cuando las oscuras privatizaciones del abanderado nativo del fin de la historia proclamada por Fukuyama, el riojano Carlos Menem (con quien los hermanos solían jugar al golf), les permitieron obtener la concesión de los servicios de trenes y quedarse además con la explotación del subte de Buenos Aires. Más tarde ganaron también la licitación del predio donde se fabrican y reparan los vehículos, obtuvieron las concesiones de otras líneas de pasajeros interurbanas y, además, de una compañía para el mantenimiento de la estructura ferroviaria abandonada durante el proceso neoliberal. Hacia 2003 incorporan transportes de larga distancia, una agencia de viajes y una empresa de publicidad. Como se observa el círculo del control omnipotente de un mercado específico se iba cerrando.

Pero los Cirigliano se vieron favorecidos no sólo por el proceso privatizador de los noventa que les permitió constituirse como empresa oligopólica del transporte público de pasajeros, también accedieron a una generosa política de subsidios sin los controles estatales necesarios que garantizaran la reinversión para ampliar y mejorar la calidad del servicio. Ambas cuestiones han resultado por lo tanto condición necesaria para dar rienda suelta al comportamiento inescrupuloso de este grupo de “burgueses nacionales”, el mismo que acaba de protagonizar (como propietario de TBA y principal responsable de la seguridad del servicio que presta) una enorme tragedia nacional en la estación de Once con un saldo de 51 muertos y más de 700 heridos.

Los Cirigliano constituyen un caso paradigmático sobre el comportamiento de clase registrado a lo largo de nuestra historia por esta supuesta “burguesía nacional”. Jauretche la clasificó como parte constitutiva del medio pelo argentino por su nula conciencia de clase que le genera un fatal (para la Nación y su pueblo) apego a comportamientos y valores típicamente oligárquicos. Actúa en el terreno industrial como propietaria del medio de producción, pero sus beneficios se multiplican no como consecuencia de un comportamiento empresarial productivo sino al amparo del control oligopólico de un mercado específico y de subsidios generosos (actuales) no reinvertidos en el rubro que los generó; de allí el tremendo deterioro observable en la red ferroviaria o la insuficiente frecuencia de trenes (como de colectivos) en horarios pico.

Estos comportamientos demuestran que la especulación prevalece como criterio generador de espectaculares ganancias, copiando por lo tanto la conducta histórica de la oligarquía, a la que nuestros “burgueses” toman como grupo de referencia. Pero además, igual que esa oligarquía, diversifican dicho comportamiento especulativo en busca de las mejores oportunidades para ciertas “ganancias rápidas” que les ofrece el mercado. Así Claudio Cirigliano es titular de Yaniel SA, dedicada a la cría de ganado, la inversora Invercla Sociedad Anónima y la empresa dedicada a transacciones inmobiliarias Ibancor. Mario, por su parte, es titular de Travel shop Sociedad Anónima, una compañía de marketing. Ambos figuran en la nómina de socios de la inversora BCAUSTRAL.

En trabajos anteriores dedicados al abordaje de nuestra oligarquía señalé que está compuesta por varias fracciones, desbordando el tradicional anclaje en la actividad agraria y comercial (como ocurrió durante el siglo XIX y principios del XX); también hice referencia a que sus expresiones más concentradas se dan el lujo, gracias a la cantidad de capital líquido del que disponen, de cambiar rápidamente de arias donde invertir y a veces hasta actúan simultáneamente en varias (agraria, comercial, industrial y financiera). Pero ocurre que aquella clase que algunos identifican como “burguesía nacional” no difiere en nuestro país del clásico comportamiento evidenciado por la oligarquía, con lo que la sentencia realizada por Jauretche en “El medio pelo” mantiene plena vigencia: el fracaso histórico de nuestra burguesía es una constante ya que hasta nuestros días sigue careciendo de conciencia de clase.

En tanto la quinta esencia de este grupo social es el enriquecimiento fácil a partir de un comportamiento económico que evita la reinversión productiva (como lógica para multiplicar beneficios que desde luego tienen su origen en la apropiación de la plusvalía gestada por los trabajadores) constituiría un serio error que el gobierno apueste a ellos para profundizar el modelo con un desarrollo autosostenido y mayor justicia social. En las condiciones descriptas, y más allá de toda visión voluntarista de la historia que intente estimular a dicho grupo social para que actúe como clase productiva, sólo el Estado podrá cumplir la función que nuestro gran empresariado no esta en condiciones de asumir porque siempre ha sido capitalista pero no burgués.

La Plata, marzo de 2012.

* Producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional, publicación quincenal de El Ortiba.


Lenguaje colonizado *

Por Hugo Presman

El lenguaje no es aséptico. Si no se analiza la penetración del poder en los términos con los que hablamos, es posible que a través de él, en forma subrepticia, se diga lo contrario de lo que se argumenta. Así los que se proclaman cruzados federalistas hablan de la Capital y el Interior, en lugar de la Capital y las Provincias. La expresión tradicional es una mirada portuaria del centro hacia la periferia. El triunfo ideológico neoliberal, redujo la potente expresión pueblo a la pasteurizada de gente. El macrismo ha triunfado en la batalla cultural al incorporar la expresión vecinos que atraviesa el lenguaje de políticos de todas las extracciones, a una categoría política. Reduce al ciudadano a una especie de integrante de un consorcio. Los medios hegemónicos en el conflicto de la Resolución 125 hablaban de “campo”, denominación geográfica intencionalmente bucólica para ocultar la real, potente y certera de “patronales agrarias”. Todo problema de tránsito se reduce a la expresión “caos” con la que pierde significación la dimensión real del problema. El “equilibrio fiscal” se redujo a la denominación “caja”. La “crispación” fue un latiguillo que periodísticamente intentaba descalificar el discurso presidencial, ocultando que los más crispados eran los que adjetivaban de esa forma. “Matrimonio presidencial” fue durante mucho tiempo la forma que los presuntos republicanos descalificaban a Cristina Fernández, desconociendo que el Poder Ejecutivo no se comparte porque es unipersonal. Incluso algún periodista inflamado de “crispación” calificó a Néstor Kirchner del “jefe de la jefa de estado”. Muerto el ex presidente, la presidenta pasó rápidamente, a ser un personaje desbordantemente “hegemónico” con decisiones inconsultas.

Los neoliberales usan la expresión “populismo” como una descalificación y “libre mercado” como un paraíso a alcanzar.

El domingo 26 de febrero la penetración colonial atravesó el lenguaje del ensayista Ernesto Laclau y del periodista Horacio Verbitsky. El primero afirmó en el diario Tiempo Argentino: “Como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha dicho, la invasión a Malvinas, el intento de recuperación de 1982, fue un manotazo de ahogado de un régimen militar que se estaba desintegrado, con motivaciones non sanctas. El fervor popular es otra cosa, porque las Malvinas son una reivindicación histórica en la Argentina, y la gente respondió en este sentido, pero ambos aspectos deben ser diferenciados.” A su vez, en su columna dominguera, el autor de “Robo para la corona” escribió: “Salvo error u omisión, las corrientes leninistas, trotskistas y maoístas apoyaron la invasión con entusiasmo.” Ambos escritores deberían saber que nadie invade lo que le pertenece, sino que lo que hace es recuperar aquello de lo que ha sido despojado. A Ernesto Laclau, con varias décadas residiendo en Londres y a Horacio Verbitsky, de un teclado vitriólico, hay que recordarles aquella antigua caracterización del escritor Franz Fanon, nacido en Martinica, que “el opresor deja sin lenguaje al oprimido y cuando éste asume el lenguaje de aquél, el ciclo de la esclavitud se ha completado.”

*Enviado por su autor

Visite el blog del autor: www.presmanhugo.blogspot.com


El grupo de música irlandés los Wolfe Tones rinde homenaje a Guillermo Brown y a las Islas Malvinas argentinas


La banda Wolfe Tones es un grupo irlandés de música rebelde. Su nombre se relaciona con los irlandeses patriotas que se rebelaron en 1798. Dicho acontecimiento fue llamado la Rebelión de los Irlandeses Unidos, levantamiento nacionalista contra el dominio británico en Irlanda. Los Irlandeses Unidos, era un grupo revolucionario de orientación republicana e influenciado por las ideas de las revoluciones americana y francesa que tuvieron como líder a Wolfe Tone.
 

Esta banda que hace referencia al líder revolucionario compuso un muy buen tema sobre el Alte. Guillermo Brown quien era de origen irlandés. Pero en la canción también se mencionan las invasiones inglesas de 1806 y 1807 (en las cuales los ingleses huyeron de Buenos Aires) y la usurpación de las Islas Malvinas en 1833. El hecho constituye por sí mismo un documento histórico fundamental para invalidar todo reclamo inglés, incluyendo el derecho a la autodeterminación de los kelpers. Si bien la canción es en idioma inglés, hay un estribillo que dice en castellano "Las Islas Malvinas Argentinas"
 


Boudou: cuando lo necesario no es suficiente

Por Alberto J. Franzoia

Al inaugurar el nuevo edificio de la Biblioteca del Congreso el Vicepresidente Amado Boudou hizo explícita referencia al comportamiento mafioso de grupos concentrados de nuestra economía, identificando como cabecilla de dichos comportamientos a Héctor Magnetto, director ejecutivo del grupo oligopólico Clarín. Los integrantes del bloque nacional y popular no podemos menos que celebrar dichas afirmaciones. Sin embargo, ante la imperiosa necesidad de profundizar el rumbo iniciado en 2003 con Néstor Kirchner como conductor, debe señalarse que el discurso de Boudou resultando muy necesario es aún insuficiente. Examinemos brevemente la cuestión.

La denuncia realizada es justa y certera pero no puede ser concebida como un mero contraataque individual ante la campaña emprendida por Clarín contra su persona. Lo que aquí está en juego no es sólo el Vicepresidente como individuo sino el proyecto colectivo encabezado por Cristina Fernández, que supera largamente la defensa del buen nombre de Amado Boudou. Por lo tanto el discurso de circunstancia (como respuesta a ataques centrados contra funcionarios del gobierno, que por otra parte no siempre son falsas) debería transformarse en una política de Estado, identificando con claridad al conjunto de los adversarios del proyecto nacional y respondiendo con políticas consecuentes con lo sostenido.

Esa primera cuestión da paso a la siguiente. El problema relacionado con el accionar mafioso no es coyuntural ni está limitado a unos pocos grupos empresarios, porque en realidad tiene que ver con un comportamiento histórico y de clase. En reciente artículo abordé brevemente la trayectoria del grupo Cirigliano, a través de la cual se detecta la progresiva conformación de un oligopolio inescrupuloso en el rubro transporte público de pasajeros, y las nefastas consecuencias que ha tenido para nuestro pueblo esta concentración económica. Pero también señalé que los Cirigliano no son una excepción, sino la consecuencia lógica de un comportamiento de clase. En este caso como expresión de una falsa burguesía nacional que maximiza sus beneficios especulando, pero además como imitadores de otro grupo que es la clase realmente dominante (oligarquía) a la que éstos toman como grupo de referencia.

Todo comportamiento económico que adopte como lógica la especulación y no la inversión y reinversión productiva deviene, más tarde o más temprano, en comportamiento mafioso, porque para especular permanentemente es necesario tener bajo control al poder político con dádivas y/o mediante presiones; y si es un gobierno que obstaculiza dicha lógica entonces hay que boicotearlo. Magnetto es un hombre fuerte de los medios de comunicación, sus “tapas” de Clarín, más lo que se dice en programas de TV (como Canal 13 o TN) pertenecientes al mismo grupo, pueden afianzar o debilitar a un gobierno, no cabe ninguna duda al respecto. Sin embargo sería un fenomenal error creer que el suyo es un comportamiento mafioso personal, que a lo sumo conduce un grupo reducido de “empresarios anómicos” de similar conducta. Este es un problema estructural y tiene que ver con un comportamiento histórico (por lo tanto normal) de una clase. La misma que derrocó a Yrigoyen en 1930 y a Perón en 1955, o que puede ser identificada con suficiente documentación disponible como principal responsable intelectual del genocidio perpetrado entre 1976 y 1983.

Ahora bien, de lo dicho anteriormente se infiere una tercera cuestión; aquí hay que enfrentar a toda una clase social (la oligarquía) y a aquellos grupos que presentándose como burgueses no son más que un medio pelo que imita el comportamiento especulativo de la clase dominante. Pero para hacerlo con posibilidades de éxito hace falta mucho más que el respaldo de los jóvenes de La Cámpora; sólo una sólida alianza plebeya entre la clase obrera y las capas medias puede lograrlo, de allí que no resulten para nada convenientes los enfrentamientos con la actual conducción de la CGT y los muy recientes con el gremio docente.

La conducción sindical ejercida por Moyano tiene aciertos y errores, puede gustarnos más o menos el modelo sindical defendido, pero no cabe ninguna duda que es una conducción alineada con un proyecto nacional desde los tiempos en los que no pocos de los funcionarios kirchneristas formaban parte del modelo neoliberal menemista, como es el caso, para citar sólo uno, del Ministro de Justicia y ex intendente de La Plata Julio Alak.
Claro está, el propio Vicepresidente no es ajeno a lo que señalo porque en otros tiempos perteneció a la tropa liberal, ya que sus primeros pasos políticos fueron en la UCD y los profesionales en el CEMA. Lo dicho no pretende ser una chicana, ni cierra la posibilidad de cambio a nadie que exprese una sincera autocrítica, pero sí intenta expresar una justa evaluación de las trayectorias políticas. De lo contrario parece que cualquiera estuviese habilitado para desacreditar a los más consecuentes militantes, cada vez que manifiestan una crítica, con la sola condición de ser ahora kirchneristas “incondicionales”. Con respecto al sindicalismo que anda revoloteando como ave de rapiña en torno a la posibilidad de “volver” si cae Moyano, no cabe demasiado análisis, en su mayoría son los mismos que actuaron como cómplices del menemismo, claro que ahora intentarán respaldar o “asesorar” a una figura nueva y no desprestigiada como ellos.

Tampoco ha sido feliz el fragmento del discurso presidencial que aludió a los docentes como un sector que trabaja cuatro horas por día y tiene tres meses de vacaciones. No sólo fue una frase inoportuna a la hora de consolidar un frente social amplio para soportar las próximas embestidas del bloque oligárquico-imperialista, sino que además resultó definitivamente incorrecta. Ya no hay docentes que vivan con cuatro horas de trabajo diarias, por lo que se impone el doble turno; eso sin contar con que toda hora de clase requiere de un tiempo de preparación que nunca se incluye en la remuneración por trabajo realizado En cuanto a las vacaciones hace un tiempo largo que no duran tres meses, porque se trabaja hasta fin de año y se retoma la tarea los primeros días de febrero. Por otra parte resulta muy injusto que se cargue contra las exigencias salariales docentes cuando nuestros congresistas vienen de recibir un aumento que los ubica en una condición de privilegio con respecto al conjunto de los trabajadores. La pregunta que hay que formular no es cuánto tiempo trabaja un docente (sostengo que mucho más de las que frecuentemente se cree), la pregunta pertinente es: ¿resulta justa la relación entre lo pagado por la hora de trabajo de un docente y la de un legislador? Pregunta trasladable desde ya a otros ámbitos laborales si queremos trabajar por la justicia social.

Como decía párrafos más arriba el discurso de Amado Boudou fue bueno y necesario, pero para que sea suficiente habrá que profundizar en varias cuestiones. Sólo con un abordaje de la realidad argentina que incluya cuáles han sido y son los comportamientos de clases sociales privilegiadas, cómo desarticularlos, y cuáles son aquellas clases y sectores a los que se debe representar para dar batalla contra los privilegios, resultará posible profundizar este modelo. Al respecto el fracaso de la sanción de la 125 en 2008 debería ser incluido como aleccionador antecedente, ya que para enfrentar al bloque oligárquic-imperialista es condición imprescindible construir sólidos consensos dentro del bloque nacional y popular.

La Plata, 19 de marzo de 2012

*Producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional, publicación quincenal de El Ortiba: http://www.elortiba.org/in_nov.html


Discurso, cuentos y errores *

Por Hugo Presman

Los discursos de Cristina Fernández siempre dejan temas para reflexionar y debatir. No son exposiciones para cumplir un formalismo, como sucede con muchos gobernadores y solía pasar con otros presidentes. El de la inauguración de las sesiones legislativas correspondiente al año 2012 se atuvo a aquella costumbre y abrió un amplio campo para el debate.
En su inusual extensión de 200 minutos, dedicó un tercio a un abrumador despliegue numérico, estableciendo los avances conseguidos en los últimos ocho años. Al respecto el analista Luis Tonelli escribió en Debate del 3 de febrero: “La enorme lista de logros enumerados por la Presidenta y que, incluso descontado el adicional del Indec oficial, siguen siendo impresionantes….” Previendo las descalificaciones justificadas sobre la verosimilitud de las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en su discurso utilizó la información del Fondo Monetario.
En materia económica, el anuncio de la liquidación de la ley de convertibilidad que increíblemente aún permanece vigente, permitirá una mayor libertad en el uso de las reservas, aspecto que sólo vieron los economistas neoliberales, omitiendo que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central establecerá un nuevo punto de partida en materia financiera y crediticia, permitiéndole restablecer atribuciones que en el oleaje libremercadista le fueron amputadas, tales como la regulación de plazos, las tasas de interés, las comisiones y cargos, etc. También se contemplarán otros parámetros para establecer la relación adecuada entre reservas y circulación monetaria.
El proyecto de modificación y fusión de los Códigos Civil y Comercial junto con el tratamiento de leyes de fecundación asistida, muerte digna y contrato prematrimonial para el reparto de bienes, son propuestas para aggiornar una legislación en muchos aspectos vetusta y para incorporar nuevas figuras de acuerdo a las necesidades y requerimientos actuales. Puede anticiparse, dado intereses contradictorios y posiciones religiosas, que la sociedad se verá inmersa en un debate apasionante.
Otro avance interesante que abordó Cristina Fernández fue el tema de la propiedad comunitaria indígena sobre la que afirmó: “la tierra es de la comunidad indígena y no puede ser transferida a terceros ni ser objeto de negocios.”
El tema Malvinas fue abordado dialécticamente, tratando de aislar a Inglaterra continentalmente en América Latina, y buscando apoyos en el continente europeo, al tiempo que se dan pasos para restablecer la siempre relación ríspida con los isleños, ofreciendo viajes de Aerolíneas desde nuestro país. Colocó la pelota en territorio contrario, tratando de reversar la afirmación de sometimiento a los habitantes malvinenses por bloqueo.
El discurso alcanzó su mayor grado de efervescencia y voltaje político cuando trituró los argumentos endebles del jefe de gobierno para devolver la concesión de los subtes tantas veces reclamada, y que luego del terrible siniestro de Once produjo en el autoproclamado gran gestor un miedo escénico que puso en evidencia sus precarias dotes, al tiempo que su mano derecha, Horacio Rodríguez Larreta, descubría insólitamente la vejez de los vagones de la línea A.
Al respecto, poco espacio deja para la interpretación lo firmado los primeros días de enero del corriente año. Allí puede leerse textualmente: “La Nación y la Ciudad acuerdan; Primero: La Ciudad ratifica en este acto la decisión de aceptar la transferencia de la Concesión de la Red de Subterráneos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Segundo: En consecuencia, la Ciudad asume, a partir de la firma del presente el control y fiscalización del contrato de concesión en su totalidad, como así también, el íntegro ejercicio de la potestad de fijar las tarifas del servicio, incluyendo la facultad de establecerlas por decisión unilateral.”
El punto tercero se refiere al monto del subsidio del Estado Nacional y la forma en que lo pagará. Otro momento de voltaje político se vivió cuando le aconsejó a los integrantes de la oposición no ser funcionales a los monopolios, que “los utilizan los matan cuando no hacen lo que quieren. Tengan su propia agenda. …no se dejen manejar la agenda por dos o tres monopolios a los que no le importan ustedes.”
Un momento de quiebre fue cuando llamativamente, al ver las críticas de aquellos que apoyaron lo que hoy critican observando las consecuencias, afirmó que hay momentos que duda en seguir adelante. Llamativo fue también su referencia a la inutilidad de los enfrentamientos en alusión a las relaciones con la oposición y una exhortación a la unidad nacional. Ni siquiera esto mereció una consideración positiva del sociólogo Marcos Novaro, integrante del grupo de los 17, que manifiestan un respeto hacialos kelpers que no tienen con la presidenta del país, quién afirmó( La Nación 5 de marzo página 7) : “La idea de unidad nacional es antidemocrática. En una sociedad democrática tiene que existir una pluralidad de pensamiento.” Como en otras oportunidades, Novaro confunde aserrín con pan rallado. Como si la unidad nacional en torno de Malvinas impide la pluralidad de ideas.

LOS ASPECTOS DESFAVORABLES DEL DISCURSO

Hay una sostenida tendencia en los discursos presidenciales de no destacar mínimamente aquellos temas no abordados, o realizados con menor intensidad de lo que las circunstancias exigen, o implementaciones insuficientes o equivocadas. Eso sucedió en esta oportunidad en lo referido a la megaminería, los ferrocarriles y el gas y el petróleo. O equivocaciones groseras como la referida a los docentes con un lenguaje basado en estereotipos, incompatibles con la historia de estos 8 años recorridos.
Otro punto que abre un signo de interrogación sobre las virtudes presidenciales es si su notable capacidad oratoria y expositiva, tiene un correlato similar en un aspecto vital como la construcción política. El enfrentamiento con la CGT, que parece haber entrado en un callejón sin salida, y la situación incómoda en que dejó a su aliado Hugo Yasky con sus críticas a los docentes, plantean serias dudas sobre el arco político y social de apoyo futuro, pues si este se circunscribe crecientemente a La Cámpora, estaríamos en presencia de algo más parecido socialmente a la Alianza de signo frepasista que al peronismo en su mejor versión. Con esa sola base de sustentación organizada es imposible afrontar los avances que hay que realizar y los intereses que hay que enfrentar. La alianza plebeya de los sectores populares, fundamentalmente obreros, y franjas importantes de clase media, es indispensable. El kirchnerismo ha demostrado ofrecer sus mejores versiones cuando parece cercado o derrotado. Sin oposición política real, sólo queda enfrente la realidad, los problemas no abordados, los medios dominantes, los sectores económicos que reaccionen ante los avances, el desmejoramiento de la situación internacional para el país, en medio de la peor crisis económica planetaria.

CUENTO: EL MONITO

Un monito observa que a sus espaldas se aproxima un tigre con el evidente propósito de convertirlo en su almuerzo. Piensa rápidamente cómo eludir su muerte inevitable y entonces se pone a deglutir los huesos de un tigre muerto. El felino que avanza decidido se detiene ante el espectáculo que se despliega ante sus ojos y piensa: qué monito bravo, se está comiendo un tigre. Ante la duda retrocede hacia la profundidad de la selva. Otro mono que contemplaba la escena le cuenta la verdad al tigre, que presa de furia vuelve hacia el lugar en que el monito descansa luego del susto recibido. Por el rabillo del ojo contempla nuevamente al tigre que avanza decidido con el mono delator sobre su cuerpo. El monito sabe que su suerte está jugada. Piensa velozmente, con la fuerza de la desesperación, y exclama como si estuviera hablando solo: “Que mono de porquería. Le pedí que me trajera otro tigre, y el muy mentiroso no viene”.

ERRORES NO FORZADOS EN EL SUBTE

Al gobierno le faltó la astucia del monito. La falta de timing político fue expuesta en forma patética. Para el menos perspicaz, era evidente que Macri venía amenazando la devolución de la concesión, esperando el momento propicio. Este se presentó después del siniestro del Once, aprovechando la decisión anunciada por la Ministra Garré de retirar la Policía Federal de los subtes. Estaba claro que ante una situación similar al Indoamericano (en que el Estado Nacional se retira y el gobierno municipal huye), en este caso el sindicato afirma que sin policías no trabajarán, dejando todos a 1.200.000 ciudadanos usuarios sin posibilidad de viajar debajo de tierra. Un movimiento lógico era abatir la excusa de Macri y el argumento del sindicato restableciendo por 60 días la seguridad federal, dejando expuesto en su pequeñez a Macri y quedándose con la justa bandera de quién es al que le `preocupa “la gente”. La presidenta lo hizo a las 14 horas del día siguiente, en el discurso que comentamos, cuando el daño ya se había producido y la bronca tenía como destinatarios a ambos gobiernos. Se repitió la falencia de que la presidenta no usara la cadena nacional para un pésame a los familiares de las víctimas y la falta de contención gubernamental a los mismos, lo que potenció la falta de tacto discursivo de Schiavi y Garré.
Al gobierno le ha faltado la astucia del monito.

EL ESPEJO

Una vez un hombre muy rico fue a pedirle un consejo a un rabino.
El rabino tomó la mano, lo acercó a la ventana y le dijo "mira".
El rico miró por la ventana a la calle.
El rabino le preguntó: "¿qué ves?".
El hombre le respondió: "veo gente".
El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le
dijo:- "¿qué ves ahora?".
El rico le respondió: -"Ahora me veo yo".
- "¿Entiendes? En la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio.
Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata.
Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse sólo a sí mismo".

PETRÓLEO- MEGAMINERÍA-FERROCARRILES

Sobre la megaminería la presidenta se alineó como hasta ahora en su apoyo, sin someterla al debate pendiente. Más allá de los problemas ambientales que deben dilucidarse, el actual código de minería debe modificarse para que el negocio no siga siendo fundamentalmente para las multinacionales.
Con relación a los ferrocarriles apuntó bien a la historia de su desmantelamiento, pero resulta precaria su explicación de que serían excelentes si no hubiera debido pagarse la deuda del corralito. Se podría enunciar otros lugares por donde se fueron importantes recursos como la prolongada fuga de capitales, los subsidios dados sin los controles necesarios, las cerealeras y petroleras que podían dejar fuera del país el 70% de las exportaciones y las mineras el 100%.
Se podría haber modificado la ley de inversiones extranjeras fijando un tope a la remesa de utilidades al exterior. Los informes desfavorables sobre TBA de la familia Cirigliano, realizados por los órganos de contralor del Estado, que el gobierno desestimó, son un flanco débil que la Presidenta ignoró.
Más allá del retardo para revertir la situación de los ferrocarriles, tampoco queda claro cómo se afrontará en los próximos años la modernización imprescindible.
Con relación al petróleo realizó un sorpresivo elogio a la gestión de José Estenssoro cuando aún era YPF, que realizó los pasos previos para su privatización, y las críticas correctas a la falta de inversiones en exploración que se vio patentizada en la caída en la producción. Sin embargo en el caso de YPF-REPSOL, la llamada argentinización de la misma a través de Eskenazy, fue promovida y alentada por Néstor Kirchner. La forma como se realizó implicaba que la empresa dejaría de invertir, pues sus utilidades se destinarían a que el comprador del 15% del paquete accionario (grupo Petersen -Eskenazy) y posteriormente de un 10% adicional, los destinaría a cancelar un préstamo del vendedor (Repsol). La compra sin dinero podría haber sido realizado por el Estado y no por un grupo privado que el gobierno alentó.
Cuando los empresarios como tales no tienen un proyecto que en la búsqueda de sus intereses incorpore al grueso de la población, sucede lo que el rabino le explicó al rico del cuento. Está claro que Cirigliano sólo se mira en el espejo donde hay plata y sólo se ve a sí mismo y a sus intereses.

BEREL

Este cuento lo tomo del ex Secretario de Cultura de la Nación José “Pepe” Nun que escribió en La Nación. “En la Polonia del siglo XVIII, un poderoso señor feudal, católico ferviente, aguardaba ansioso la visita de un gran cardenal francés, considerado el hombre más sabio de su tiempo. Mientras se preparaba para recibirlo se le ocurrió una idea, a fin de lucir el genio de su invitado ante todo el pueblo. Decidió organizar un torneo de preguntas y respuestas, le puso como contrincante a un miembro de la aldea judía que moraba en sus tierras y estipuló que el verdugo le cortaría la cabeza al primero que fallase. Envió entonces un emisario a esa aldea para ordenarles que designaran a su representante. Los campesinos judíos fueron presas del terror. Se reunió el consejo de ancianos y acordó que aceptar sería directamente un suicidio, por lo que se negaron. Al otro día, el emisario retornó para informarles que, si no obedecían, el señor los haría matar a todos. Desesperados, a los ancianos los invadió el pánico, pero entonces apareció Berel, el tonto de la aldea, para rogarles que lo dejasen ir a él. Nadie lo tomó en serio, pero insistió. Le explicaron que iba a una muerte segura, pero no hubo caso. Finalmente, resignados y entre lágrimas, lo nombraron su delegado. Llegó el día del torneo. Había una multitud. En el centro del escenario se ubicó el dueño de casa, flanqueado por el verdugo con su espada. A la derecha, se sentó el cardenal y, a la izquierda, frente a él, Berel. El cardenal advirtió de inmediato que se trataba de un pobre muchacho y ofreció generosamente que fuera Berel quien hablase primero. Entonces Berel le preguntó: "¿Qué quiere decir ani lo iodea ?". El cardenal respondió: "Yo no sé". Ante el asombro de todos, el verdugo alzó en el acto la espada y le cortó la cabeza. Los judíos no lo podían creer y entre risas, sollozos y aplausos, llevaron en andas a Berel de regreso a su aldea. Festejaron durante tres días y tres noches. En medio de los bailes, uno de los ancianos llevó aparte a Berel y quiso saber por qué había estado tan seguro de que iba a ganar. Berel se lo explicó. Cuando era niño, el Gran Rabino de Cracovia había visitado su escuelita. En un momento dado, se acercó a la mesa donde él hacía sus deberes y le ofreció ayuda. Señalando su cuaderno, Berel se animó a preguntarle: "¿Qué quiere decir ani lo iodea ?". "Yo no sé", le contestó el religioso. "¿Se da cuenta, señor?" -concluyó Berel-. "Si el Gran Rabino de Cracovia no lo sabía, ¿cómo iba a saberlo el cardenal francés?" Mi amigo agregó con una sonrisa: "Supongo que no hace falta que te aclare que, en hebreo, ani lo iodea significa “yo no sé”

LOS MAESTROS

Fueron un sostén social cuando por la crisis, las escuelas se convirtieron en comedores.
No es cierto que trabajen sólo cuatro horas y que tengan tres meses de vacaciones.
Es cierto que hay ciertos abusos sobre las suplencias.
Es cierto que muchas veces no encuentran la mediación en la lucha de sus derechos y la defensa de la escuela pública y terminan erosionando el prestigio de esta última.
Es cierto, aunque hay responsabilidad compartida, que las discusiones son sobre salarios y poco sobre calidad de la enseñanza.
Es cierto también que la situación de los docentes es muy diferente a la época de luchas de la carpa blanca. Y que el kirchnerismo ha invertido en educación un porcentaje sobre el PBI, impensable hace apenas unos años.
Todo esto pudo ser explicado en forma equilibrada, sin recurrir a las chicanas estereotipadas en las que inexplicablemente cayó la presidenta.

LA MÚSICA

Lo cuenta Eduardo Galeano: “Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia no había fiesta sin él, para que la fiesta fuera fiesta. Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailanteros que alegraban los aires y alborotaban las piernas. Una noche, en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes.
Al día siguiente alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo con un resto de voz: Se llevaron las mulas. Y dijo: Se llevaron el arpa. Y tomó aliento y se rió. Echando baba y sangre se rió. Pero no se llevaron la música.”

DISCURSO, CUENTOS Y ERRORES

Más allá de sus aciertos, errores y omisiones, el discurso presidencial no deja indiferentes a seguidores y adversarios.
Los nuevos tiempos llaman “relato” al discurso. Más allá de cómo se lo denomine, hay que proceder siempre con la astucia del monito, la capacidad de sorpresa de Berel, y aprender de la enseñanza que en el espejo despliega el rabino.
Y más allá de los vaivenes y contradicciones, saber que las mulas y el arpa pueden volver a recuperarse, pero la música es innegociable.

6-03-2012
*Enviado por el autor.

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