Dirección general: Lic. Alberto J. Franzoia




NOTAS EN ESTA SECCION
Entrevista TV peruana a R. Isman | Inauguración de la Feria del Libro: divorcio entre producción material y producción simbólica, por A. Franzoia
Raúl Isman entrevista en Perú al escritor Jorge Rendón Vázquez  |  El futuro recurrente por C. Chávez  |  Colectoras vs Recolectores por F. Mourente
A 40 años del Buggy Puelche, por A. Franzoia  |  Entrevista a Rocío Paz por R. Isman  |  Tres dos de abril, por Hugo Presman

Jorge Lanata: un rostro sin maquillaje, por Alberto Franzoia  |  Reportaje a Roberto Hilson Foot  |  Pensando 200 años de historia argentina
Del tiempo de Perón, por Javier Prado  |  Entrevista de Raúl Isman en Perú al antropólogo Manuel Mosquera  |  El escritor y sus fantasmas, Hugo Presman

De Isla Margarita a Parque Chas, por Fernando Belevedere  |  Ignacio Copani: En política jamás me metí  |  Callaron al juglar, por Hugo Presman
Ballotage: en las movilizaciones está nuestra fuerza. Por Roberto Vera  |  A triunfar en octubre pero sin triunfalismos, por Alberto Franzoia

    

Entrevista al profesor Raúl Isman en la televisión peruana (enero de 2011)


Inauguración de la Feria del Libro: divorcio entre producción material y producción simbólica *

Por Alberto Franzoia

Como cada año desde 1974 (tercer gobierno de Juan Domingo Perón) a la fecha la ciudad autónoma de Buenos Aires se prepara para recibir a la Feria Internacional del Libro, el más grande evento de su tipo en el mundo de habla hispana que este año se desarrollará entre el 20 de abril y el 9 de mayo. Esta feria esta organizada por la Fundación El Libro, entidad civil sin fines de lucro que agrupa a diversas entidades empresarias del rubro. La novedad que hasta ahora ha generado más ruido en el mundillo intelectual y político de nuestra patria, es la decisión adoptada por los organizadores de la feria de convocar para inaugurarla nada menos que a Mario Vargas Llosa. Desearía creer que en la decisión adoptada por los empresarios sólo se tuvo en cuenta la condición de reciente Premio Nobel de Literatura del escritor hispano-peruano, pero demasiados sospechamos que lamentablemente no es así.

Convengamos por otra parte, para tomar distancia de cualquier fanatismo, que si Don Mario se limitase a hablar y escribir sobre literatura no habría objeciones para realizar, porque independientemente de su ideología, en las antípodas de la mía, no caben dudas acerca de sus méritos como escritor, tanto como de su cosecha de admiradores y premios desde hace muchos años en diversas partes del planeta. Y en definitiva esta será una feria del libro, espacio para creadores más allá de las visiones de mundo desde las cuales las obras hayan sido gestadas. Pero ocurre que este intelectual no sólo escribe y habla de literatura sino que padece una severísima incontinencia verbal en materia política que lo conduce a expresar en su formato más brutal, con escasa información y peor formación específica, sus ideas de claro contenido liberal-conservador; las mismas que han desarrollado durante décadas las clases dominantes que oprimieron y esquilmaron a los pueblos latinoamericanos, tanto con dictaduras como con ciertas expresiones democráticas.

Extraigo de mi archivo un artículo que produje en 2006, cuando en Televisión Española Vargas Llosa fue entrevistado por Jesús Quintero durante su excelente programa “El loco de la colina”:
“Este escritor peruano que alguna vez identificó la teoría de la dependencia con ciertas dictaduras oligárquicas del cono Sur (un verdadero despropósito), manifestó su sentida preocupación porque en algunos países de América Latina se experimenta un retroceso histórico, ya que como afirmó: “están regresando los populismos”. “El caso más problemático es Chávez en Venezuela”, pues allí la democracia se ha transformado sólo en una fachada. Según sus medulares y documentados estudios sobre el tema, la historia nos demuestra que el populismo con sus nacionalizaciones “genera miseria” en los sectores populares y a su vez crea “condiciones para los golpes de estado”. Por lo tanto, nos advierte sobre el peligro inminente, ya que como él es un liberal pero demócrata, afirma que las “dictaduras militares son aún peores para los pueblos”. Lo que no logró explicar es porqué los regímenes populistas tan esquivos (según él) a satisfacer adecuadamente las demandas populares, terminan siendo derrocados por dictaduras que sólo vienen a agravar el problema. Algo así como si los bomberos acudieran al incendio con mangueras que lanzan nafta. ¿Quiénes son los beneficiarios de dichos golpes? ¿Quizás algunas clases sociales y países que Vargas Llosa conoce muy bien? ¿Será este intelectual refinado un ejemplo más de esos detractores civiles de golpes militares, que en su momento los usufructuaron con creces mientras sus pueblos eran hambreados y reprimidos?”

Más adelante agregaba:
“En realidad Vargas Llosa se caracteriza por sus análisis políticos cargados de imprecisiones, cuando no de fantasías absolutas. Parece olvidar o desconocer algunos datos puntuales: el populismo de Perón generó una participación de los asalariados en la distribución de la riqueza y un desarrollo de la industria nacional como jamás se vio en nuestro país; el populismo de Fidel permite un nivel educativo y sanitario más un desarrollo científico como nunca se conoció en la isla; el populismo de Chávez esta generando en Venezuela una apropiación de los recursos naturales con participación popular impensable durante los largos años de democracia liberal. Mientras que el liberalismo que impulsa el afamado escritor es responsable de las etapas más negras de la historia de nuestra Patria Grande. Si consideramos los momentos más cercanos a la actualidad, debemos afirmar que liberales fueron no sólo ciertas “democracias” que expandieron la miseria, como las de Menem, De la Rua, Batlle, Cardoso o Toledo; liberales fueron también tecnócratas que socializaron deudas privadas como Cavallo; y liberales han sido las dictaduras más espantosas que haya conocido nuestra tierra, como las de Videla o Pinochet. Qué se puede decir de lo que era Cuba antes de Fidel, cuando los amigos de Vargas Llosa residentes en Miami eran dueños de todo lo que hoy “patrióticamente” añoran.”

Ahora bien, ni siquiera su comprobable incontinencia verbal, nada ajena a la desinformación y al fundamentalismo ideológico (vinculado a la internacional imperialista que integra), alcanza para justificar censuras a su participación en este gran evento cultural. Lo cuestionable no es que opine de política en el mismo, sino que siendo Buenos Aires el lugar del mundo donde se realiza, nuestro empresariado invite nada menos que para inaugurarlo (y seguramente hablar de cuestiones que exceden lo literario, como ya lo anticipo el mismo Vargas Llosa) a una figura tan alejada del horizonte político que recorre nuestro país en sintonía con otros países de la Patria Grande. Vargas Llosa podría y debería estar presente en la Feria del Libro todas las veces que lo desee como un invitado más, y si existe un medio pelo nacional que necesita escuchar sus pobrísimos análisis políticos para regodearse con que es realmente “horrible” ser gobernados por esos “populistas que sumergen a sus pueblos en la miseria”, pues que lo escuchen. Lo que no parece coherente es que el mundo empresarial del libro considere que el crecimiento que vive nuestro mercado interno (ya se sabe acerca de la estrecha relación en el mediano y largo plazo entre nivel socio-económico y consumo de bienes simbólicos), resulte ajeno al modelo impulsado por uno de los gobiernos que precisamente este señor deplora.

Desde luego la reciente embestida contra Vargas Llosa realizada por algunos intelectuales afines al gobierno será aprovechada por librepensadores (a veces tan fundamentalistas como el mismo escritor), periodistas independientes y políticos políticamente correctos para denunciar el espíritu sectario de por lo menos una fracción de la intelectualidad kirchnerista. Y en realidad el campo nacional, lo que menos necesita (para crecer y consolidarse con el objetivo claro de profundizar el proceso de transformaciones iniciadas en 2003) es de ideas y actitudes sospechadas de intolerantes, como rápidamente lo captó nuestra presidenta. Entre otras cosas porque no es pertinente silenciar a personajes como Vargas Llosa para derrotarlos en el plano de las ideas. Todo lo contrario, lo que necesitamos es debatir con ellos, demostrarle a la opinión pública que las ideas que estos representantes de las clases dominantes expresan son incapaces de resolver las necesidades más sentidas por nuestros pueblos, y que en muchos casos (como ocurre con Vargas Llosa) ni siquiera son expresadas con un mínimo de rigor intelectual. Sólo basta por lo tanto dejarlos que se expresen y debatir en igualdad de condiciones. Claro está, y esto también hay que decirlo, que el campo nacional no siempre recurre a sus exponentes más claros y consecuentes para hacerlo, en tanto a veces vale más la “chapa” del exponente que el mérito verdadero de lo expuesto. Este es otro problema que deberemos resolver sin sectarismos ni cholulismos, ya que los mismos sólo resultan funcionales al debilitamiento teórico del proyecto que defendemos.

Que vengan entonces todos los Vargas Llosa para expresarse libremente, porque nosotros no posamos de “democráticos”, lo somos, y porque además sabemos que nuestras ideas son claramente superadoras de estos anacronismos liberales. Aún así, considero que para la inauguración del evento resultaba mucho más adecuado escoger representantes de la producción simbólica que no estén divorciados, en sus manifestaciones políticas, de la realidad económica y social que vive nuestro país (y otros países de la Patria Grande). El crecimiento de nuestro mercado interno, que vino a revertir el parasitismo dominante durante los regímenes afines a las ideas de Vargas Llosa, si es acompañado por el desarrollo de un clima cultural propicio, resulta esencial para mejorar el acceso de la mayoría de nuestro pueblo al libro. El proceso iniciado en 2003 tiene mucho que ver con ello, salvo que nos hagamos eco de la insostenible teoría de “el viento de cola”.

¡Vaya elección entonces la de la Fundación del Libro! Pero, claro está, la misma no es casual ya que se relaciona directamente con la visión de mundo dominante dentro de nuestra famosa “burguesía”, siempre vinculada a burguesías imperialistas del primer mundo, siempre tan lejos de desarrollar una verdadera conciencia nacional, siempre tan consecuente con las características que la ubican en esa categoría que Don Arturo Jauretche supo definir con maestría: “el medio pelo”. Quizás este necesario debate sobre la libertad de expresión, podría y debería servir como disparador para explicitar otro problema que es clave para nuestro futuro si queremos construir una Nación: ¿qué papel ha jugado, juega y puede llegar a jugar buena parte de nuestro empresariado en un proceso de liberación nacional?

Todo análisis serio de nuestra historia confirma que ha sido el liberalismo el responsable de generar exclusión y miseria, tanto en Argentina como en el conjunto de la Patria Grande. Que un fabulador profesional, con sólidos vínculos con las oligarquías nativas y el capital imperialista como Vargas Llosa sostenga lo contrario resulta lógico, pero dando otra vuelta de tuerca al asunto, diré que lo realmente preocupante es que muchos de nuestros “burgueses” piensen lo mismo. Sin un mercado propio bien sólido y en crecimiento constante no hay Nación, sólo se puede aspirar a una semicolonia similar a la de la Argentina del centenario. En esas condiciones un crecimiento sostenido de la producción y consumo de aquellos bienes simbólicos que recurren a un vehículo como el libro es impensable Por lo tanto, lo más grave para nuestro futuro no es la presencia del Premio Nobel y lo que pueda llegar a decir en la Feria, sino las afinidades ideológicas de nuestro medio pelo empresarial que condujeron a la Fundación El Libro a elegirlo para su inauguración.

La Plata, 7 de marzo de 2011


Raúl Isman entrevista en Perú al escritor Jorge Rendón Vázquez



El futuro recurrente

Por Carola Chávez *

Otra vez despertar con este recurrente sabor a mierda en el alma, con la certeza del dolor indetenible, de la masacre, del fin de la inocencia, del odio.

Otra vez la cobarde hipocresía diplomática empeñada en no llamar a las cosas por su nombre; y los grandes, de cualquier tendencia, de acuerdo en una sola cosa: aplastar al pequeño y si tiene petróleo, con más razón. Y otros pequeños, que se creen medianos, hacen un coro adulante al gran aplastador, como para que no los pisen, como si la entrega de su dignidad no fuese suficiente pisotón.

Otra vez los medios a fuerza de manipulación, mentiras e imprecisiones, convenciendo a tantos de que sus problemas no son el desempleo, los recortes sociales, las hipotecas vencidas, los desalojos, el hambre de quienes hasta ayer comieron, no; su problema está en Libia, donde un dictador malvado, ayer amigo de alma, mata a pobres civiles armados hasta los dientes, no como los idiotas que mueren en Bahrein que solo hacen titulares si cancelan la Fórmula Uno… Mejor no les hablamos de esos idiotas no vaya a ser que al público le dé por pensar.

Los mismo medios que mañana se darán golpes de pecho llenándose los bolsillos con mercadeo del dolor ajeno. Close ups de bebés muertos y la mirada delirante de una madre que grita en árabe un dolor que entiendo perfectamente en español. Noticiero meridiano que muestra gente que no parece gente una vez chamuscada… y en tu plato se queda frío un bistec. Palangristas que claman contra una guerra que ellos mismos inventaron, mientras buscan otra presa, preferiblemente petrolera, preferiblemente insumisa, para cuando los muertos libios se vuelvan rutinarios, para cuando a nadie le importen los niños mutilados porque Paris Hilton se volvió a emborrachar.

Otra vez la sociedad civil salivando envidiosa: ¿Cuándo, Señor, nos llegará nuestra hora? Y maldiciendo la buena suerte de Benghazi que logra en un mes lo que nosotros, en Chacao, no hemos podido en 12 años. Y otra vez embarrados y estrellados en una bandera que no es de ellos y que, de paso, los desprecia…
Otra vez, en la fila de la charcutería, los comentarios de viejas expertas, destacadas pupilas de la Escuela de Estudios Internacionles del noticiero Globovisión: “Hay que bombardearlos para que Gadafi no los mate”, “Si viven en tribus no serán civilizados, además, esa gente está acostumbrada a morirse”
Otra vez el mundo que se impone injusto, como siempre ha sido, otra vez la hienas, otra vez las lágrimas de impotencia, y los ojos de mis niñas que miran un jardín con perros buenos, flores y tortugas, y nuestros ojos que tantas veces han visto el futuro y saben cuánto duele; otra vez el corazón atragantado, y la rabia y la razón eterna de esta lucha que no termina y que tampoco se abandona.

* Carola Chávez es escritora, conductora de programa radial y editora del semanario humorístico “El Especulador Precoz” de Venezuela.


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Colectoras vs Recolectores

Por Fernando Abel Maurente *

Ellos viven una guerra, mientras que el kirchnerismo se prepara para una compulsa electoral. La seguimos.

COLECTORAS VS RECOLECTORES, primera parte

Es en la política donde se expresa la lucha de clases. Son las elecciones una batalla donde se realinean las clases sociales dispuestas al combate táctico y es en el proceso electoral donde las clases en pugna buscan, construyen, organizan y reorganizan las expresiones políticas que las representen. El 28 de octubre está a años luz, pero el combate lo acerca cada vez más. Las fuerzas enfrentadas tensan sus discursos. Las operaciones de prensa y las operatorias políticas oscurecen los días y hacen las noches irrespirables. 2011 es una batalla decisiva, aunque no la final.

2009, el 28 de junio, fue el último combate donde los dos ejércitos se enfrentaron disponiendo todos sus efectivos en el campo. Las fuerzas nacionales, el frente patriótico fue derrotado por bloque neoliberal. En estos casi dos años han pasado muchas cosas que han acelerado la lucha de clases en nuestro país. La violencia política, como parte inescindible de esa lucha, se suma al escenario con sus actores manchados de sangre. Hay franjas sociales dispuestas a jugar en este enfrentamiento al todo o nada y así alistan sus batallones.

Reutemann salta el charco y vuelve al campo nacional en Santa Fe. Un golpe no mortal pero que hiere gravemente al peronismo federal. Duhalde acusó ese golpe. Algo similar ocurriría si las FAA decidieran emigrar definitivamente, superando su histerismo político y su dependencia umbilical y saltara de sus chacras a la estancia patriótica. La Mesa de Enlace sin su cuarta pata, su ala popular, no volvería a ser la misma. Abandonaría a su suerte a sus hermanos mayores (Coninagro y CARBAP) dejaría sollozando en las penumbras a su madre, la SRA.

En ese tablero de damas chinas, juega también el Grupo de los seis una extensión de la Mesa de Enlace que cobija a la burguesía comercial, a la burguesía industrial y a la patria financista prohijada por la S.R.A. para enfrentar sindicalmente al gobierno. El G6, se debilita. Los industriales están divididos. La renuncia de su jefe político don Méndez es la muestra palmaria que en su seno también está en efervescencia la lucha de clases, aunque sea interburguesa. Y no es un dato menor. O se alinean con el proyecto agroexportador de la República sojera o se deciden por la «patria industrial».

¿Y en la provincia de Buenos Aires? ¿Qué pasa con Scioli, la vedette tan buscada por los unos y por los otros? Antes, una introducción necesaria. Aquí dormitan y cohabitan los dos núcleos duros, los enemigos estratégicos, los de la batalla final. Los terratenientes de la Pampa Húmeda dispersa en las ciudades que llevan nombres de sus hombres más conspicuos los del siglo XIX, que organizaron el partido de la contrarrevolución cuyo primer presidente fue Martínez de Hoz, y el proletariado industrial que vive fuera de la fortaleza rodeada por esa muralla, que lleva el nombre de otro general unitario (un genio militar) del siglo XIX, el General Paz.

Ese proletariado industrial que se levanta todas las mañanas y que sitia, sin saberlo la fortaleza de sus explotadores, se cuelga de ómnibus y trenes para ir alimentar a sus enemigos con su generosa plusvalía Ese ejército en las sombras, ese ejercito que sitia a la Troya oligárquica que fue yrigoyenista y hasta hoy es peronista.


Algo ha perturbado las noches apacibles de los intelectuales de las patronales sojeras, Lo expresan a gritos en las letras decimonónicas de su hoja de combate, el diario La Nación: esos burócratas sindicales, que representan a ese ejército mudo de las mañanas frías y las tardes tórridas de los talleres sin aire, han decidido entrar en la historia como protagonistas. Tremenda osadía, peligrosa locura. Han decidido organizar la cosa tan temida: su partido de clase. Han tomado la determinación de dejar de ser la columna vertebral, para ser la cabeza pensante y la conducción del Movimiento Nacional. Los sin voz han decidido dar su grito de combate. Eso es imperdonable.

Pero las voces de preocupación no solo surgen desde el campo oligárquico. Una luz amarilla ha impacientado a la pequeña burguesía que hasta ahora manejaba la cosa pública y «en nombre de» y «en representación de» la cuestión política. Ya no basta el 33% cuando los trabajadores son mayoría. Ahora ese ejercito de cabecitas negras ha decido firmemente tener un partido que los represente.

Fue en agosto de 1946, la última vez que tuvieron un partido de clase. Ese invierno del 46 el general Perón disolvió todos los partidos que le dieron la cobertura legal para enfrentar a Braden y su Unión Democrática en el verano del 46 y armar el PUR, no el peronismo, sino el Partido Único de la Revolución. El purunismo fue el padre legal del peronismo.

Néstor Kirchner debió enfrentar en vida y dio su última batalla, la que su corazón no resistió al duhaldismo residual luego de la «batalla de las Señoras» en 2005 al que le infligió una derrota táctica, al derrotarlo electoralmente. Pero el duhaldismo vuelve como Freddy Krüger en las noches. La derrota estratégica tiene que ver con las condiciones económico sociales que dieron vida y que no han sido derrotadas luego de siete años de gobierno kirchnerista. La desindustrialización que dio vida a los barones del conurbano, consecuencia de la alvearización de un sector de la dirigencia peronista, que en los años 90 se llamó menemización. En el siglo XXI el duhaldismo, el peronismo federal o el cariglinismo, lo mismo da, es la expresión de esa dirigencia que hizo el viaje de los muertos a Chacarita, como lo hizo el radicalismo de Yrigoyen en el siglo XX: un viaje de no retorno en su alianza con la oligarquía terrateniente.

En ese contexto y luego de la batalla de la 125 y la derrota a manos de De Narváez en junio de 2008, es que la lucha continúa. El bloque de los 8 intendentes fue la manifestación más gráfica de que el duhaldismo no había sido derrotado. Unos días antes de su muerte, la ofensiva oligárquica golpeó sobre dos frentes: a Moyano y la CGT alertando sobre los peligros del monstruo obrero y sobre el gobernador Scioli.

El peronismo federal como un coro se expresó públicamente, mientras las rebelión de los ocho se consolidaba, acerca de la posibilidad y necesidad de que el gobernador Scioli saltara el charco, como lo hizo Aldo Rico en 2009. Solá inició la ofensiva con su carta pública atacando a Moyano, en realidad al MTA (que había tenido dos importantes congresos donde participaron miles de cuadros sindicales: Mar del Plata y Neuquén).

Continuó con expresiones públicas, de De Narváez, Bruera (el intendente de La Plata), la senadora Chiche Duhalde. Ante esa ofensiva mediática Néstor Kirchner convocó al gobernador Scioli a la Quinta de Olivos. Allí tuvieron una reunión cuyos detalles nunca trascendieron. La muerte Kirchner produjo el nacimiento del kristinismo, aunque el pueblo siga llamándose kirchnerista. Las clases dominantes al conocerse la muerte del jefe político del peronismo, descorcharon sus mejores botellas de champagne, ofreciéndoles una copa a los sorprendidos censistas.

El bloque oligárquico tuvo un muerto necesario y la yapa. El primero, el militante del Partido Obrero asesinado por la burocracia enquistada en el gremio ferroviario. El segundo, la inesperada muerte de Néstor Kirchner. En los 50 fue «viva el cáncer», en el siglo XXI fue «viva el infarto».

El pueblo argentino salió a despedir a Néstor Kirchner en defensa propia con su «Adiós Néstor», «No la toquen a Cristina». Fue un 17 de Octubre post mortem. Ese verdadero huracán popular, cuyo viento fresco produjo una parálisis en el frente oligárquico de derecha a izquierda. Desde la S.R.A. hasta el PO, pasando por el PF, sintieron sus efectos. La muerte del ex presidente neutralizó por un tiempo la ofensiva.

Inmediatamente Scioli se alistó disciplinadamente con la presidenta, los ocho duhaldistas se alistaron disciplinadamente con el gobernador y la viuda del ex presidente pasó paradójicamente por su mejor momento político desde que asumió. Miles de jóvenes se incorporaron a la militancia con ese vendaval, trayendo el aire fresco de su virginidad revolucionaria. Fue el mismo efecto que produjo la derrota del 28 de junio de 2009. Con una diferencia, esa derrota generó la vuelta, el compromiso de la militancia de los 60 y 70. Las canas, las melenas que los habían abandonado y el exceso de peso, movilizó a todos aquellos que habían sido espectadores, desempolvando la mística de los 70.

Ese «verticalismo automático» de los rebeldes y de los que pensaban rebelarse fue un desensillar hasta que aclare. Ese vendaval popular, algunos de cuyos efectos aún perduran, fueron cuerpeados por la SRA, que suele dar golpes a lo Carlos Monzón, imperceptibles, pero logran que los gobiernos muerdan la lona. La presidenta sufrió su primera derrota política, la segunda fue el carnaval oligárquico del Rey Momo. ¿Y cuál fue ese golpe certero, demoledor que generó esa derrota?

El gobierno había motorizado o por lo menos tenía la intencionalidad política de convocar a un Acuerdo Social (algo parecido a lo que convocó Perón en el 73′ y sentar en una misma mesa a los trabajadores y a los empresarios. No lo logró. El G6, comandado en las sombras por Biolcati, se negó a participar de esa convocatoria. Eso dejó al gobierno como al pintor que le sacan la escalera. La presidenta perdió la legitimidad. Lo que no pudieron lograr los primeros días de la muerte N.K. con sus declaraciones la senadora Hilda Suárez (más conocida como Chiche Duhalde), acompañada por Beatriz Sarlo en un verdadero acto de provocación al expresar (una desde La Nación y la otra desde Radio Mitre) que «Ahora Cristina va a tener que dejar de reinar para gobernar», lo logró la SRA con su paciente tarea de trabajar incansablemente en distintos frentes como un verdadero partido bolchevique pero al revés.

El lanzamiento de la precandidatura de Duhalde, la reunión previa de todo el arco de la contrarrevolución en el salón Grand Bourg del Sheraton Hotel, la ofensiva militar de macrista-duhaldista del 10 de diciembre en el parque Indoamericano, la rebelión «popular» de la Estación Constitución (donde los «usuarios» enojados con pasamontañas hicieron lo suyo), son todos ensayos de lo que el bloque oligárquico con sus falanges «peronistas», están dispuestos a hacer. Ellos viven una guerra, mientras que el kirchnerismo se prepara para una compulsa electoral. La seguimos.

* Fernando Maurente es Director de la Cadena Mariano Moreno y militante de la Izquierda Nacional (Partido Patria y Pueblo)


A cuarenta años del Buggy Puelche *

Por Alberto Franzoia

El 16 de febrero se cumplieron cuarenta años de un sueño en el mundo de los fierros autóctonos: montar una fábrica de autos nacionales en La Plata. Eso ocurrió exactamente en la localidad de Gonnet, que pertenece al partido platense y se ubica a seis kilómetros al noroeste del centro de nuestra ciudad. Gonnet es conocida por muchos compatriotas por ser sede de la famosa República de los Niños, construida durante la presidencia del General Perón (1951) y, según cuentan, fuente de inspiración de Walt Disney para la creación en California, unos cuatro años después, del parque temático Disneylandia.

Fue aquel ya lejano día de febrero de 1971 cuando el primer Buggy Puelche vio la luz. Se trataba de un auto que tomaba como modelo a otro creado en California (Gonnet y California cruzaban otra vez sus historias) por Bruce Meyers, pero diseñado y producido íntegramente en nuestro país, Los motores empleados eran los mismos con los que Renault equipaba sus modelos Dauphine y Gordini, de 850 cc, montados atrás, e iban combinados con un sistema de caja-puente con cañoneras y palieres estriados. El mayor responsable de ese sueño convertido en realidad fue Juan Garbarini, quien cuarenta años después, en una noche de reencuentros y recuerdos que se sucedieron sin solución de continuidad en el Centro de Fomentos de la mencionada localidad platense sostuvo: "Fue un sueño del que lamentablemente tuvimos que despertar pero que no morirá jamás porque fue una verdadera hazaña y recordarla hace que la llama del Puelche se mantenga viva".

Efectivamente fue un grupo de convencidos, con Garbarini a la cabeza, los que comenzaron en forma precaria a materializar la idea, pero la fuerza de la convicción pronto transformó el sueño en una empresa con cuarenta trabajadores que llegó a producir en cinco años 1500 unidades de las dos series lanzadas al mercado. Dijo Garbarini: "Éramos muy jóvenes y empezamos en un garaje familiar que nos prestaron para poder desarrollar el chasis. Teníamos tantas ilusiones y tantas ganas que en poco tiempo logramos algo que parecía increíble: montar una fábrica de autos en La Plata con 40 personas y un ritmo de producción impresionante que generaba muchísimos puestos de trabajo dentro y fuera de la línea de montaje",

Sin embargo, en 1976 la larga y oscura noche que cubrió toda la extensión de nuestra Patria también logró sepultar ese sueño de productores nacionales. Fueron años en los que la oligarquía argentina en sociedad con la burguesía imperialista del Norte logran imponer a sangre y fuego el modelo neoliberal que luego padecimos por muchos años, aún en democracia. Exportar productos del campo con poco valor agregado, importar bienes industrializados, contraer deuda (tanto privada como estatal) y dedicarse a la especulación financiera, esa era la consigna de los descendientes del modelo “civilizador” sarmientino.

Claro que la consigna no resultaba caprichosa, ya sabemos que la existencia de una clase obrera numerosa y politizada como la argentina constituía para los intereses de las clases dominantes un “tumor” que debía ser extirpado; la metáfora más común por aquellos días era la metáfora de “la sociedad enferma”. Entonces los cirujanos procedieron en consecuencia. La desindustrialización forzada por una política conducida desde el Ministerio de Economía por Alfredo Martínez de Hoz, e impuesta por las armas asesinas de militares ajenos a la construcción de una Nación, fue la solución quirúrgica reclamada por oligarcas y burgueses imperialistas. Dijo Garbarini al respecto: "La mala política y la mala economía nos obligaron a cerrar la fábrica en 1976 y para nosotros fue una herida que todavía sangra. Pero nos reconforta ver que el resultado de aquel trabajo sigue vigente en quienes llevan al Puelche en el corazón".

El próximo 24 marzo se cumplen 35 años del inicio de aquella tragedia que, justo es reconocerlo, había tenido algunos inconfundibles adelantos (tanto en el plano económico con Celestino Rodrigo, como en la criminal represión estatal con las Tres A) durante la gestión de Isabel Martínez. Sin embargo, más allá de la destrucción de la industria argentina y el genocidio que sistemáticamente se instalaron desde marzo de 1976, los “civilizadores” no contaban con la fuerza imparable de nuestras más racionales certezas, ni con el fuego siempre vivo de nuestros corazones. Es por ello que estamos otra vez construyendo la historia, y quizás, en un futuro no muy lejano, otros sueños similares al Buggy Puelche de La Plata se multiplicarán por el amplio territorio de nuestra Patria.

Este artículo se produjo con datos extraídos de las siguientes páginas:
http://www.eldia.com.ar/edis/20110316/el-buggy-leyenda-platense-ya-cumplio-cuarenta-anos-informaciongeneral0.htm
http://libros.gratisespanol.info/el-buggy-historia-modelos


Raúl Isman entrevista en Villa El Salvador (Perú) a la comunicadora popular Rocío Paz (enero 2011)


Tres dos de abril

Por Hugo Presman

A propuesta del jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, un grupo de dirigentes políticos opositores firmaron el 1º de abril de 2011
un documento para "cuidar la democracia". Entre los firmantes están Elisa Carrió, Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz, Patricia
Bullrich, Alfonso Prat Gay, Silvana Giúdice, Ángel Rozas, Ricardo Gil Lavedra, Gerardo Morales, Oscar Aguad. El escrito surge inmediatamente del
bloqueo por causas gremiales del diario Clarín durante 12 horas. Son "los políticos independientes", equivalentes de muchos periodistas
"independientes" en cuanto son opositores al gobierno pero dependientes del poder económico.
La verdadera razón son los buenos resultados electorales del Frente para la Victoria en Catamarca y Chubut, y que al día de hoy el triunfo de Cristina
Fernández en octubre parece definitivo. El vocero del establishment, el periodista "independiente" Joaquín Morales Solá escribió en La Nación del 3 de
abril: " La primera constatación a la que llegó la oposición es que ha dejado de existir, por ahora al menos, los tres tercios en lo que se repartía hasta
hace poco el electorado. Uno de esos tercios, el del oficialismo, ha crecido, pero mucho más han descendido los otros dos tercios de la oposición, que ya
no son dos tercios. Estos estaban formados por el arco no peronista y por el peronismo disidente. La segunda constatación que conmovió a la oposición,
aunque no lo diga, es que Cristina Kirchner pasa por su mejor momento político desde que accedió personalmente al poder." Como el alacrán, aún en un
interesante sincericidio, no puede dejar de inyectar el veneno contenido en la mordedura, y lo de personalmente hace referencia que la presidente ejerce
el gobierno personalmente desde la muerte de Néstor Kirchner. En vísperas del 29º aniversario de la recuperación de las islas Malvinas, algunos de
estos dirigentes opositores constituyen remanentes en diferentes grados de los otros dos de abril.
El primero de ellos fue el 2 de abril de 1976 cuando Alfredo Martínez de Hoz pronunció un discurso en el que definió los principios rectores de la
dictadura establishment militar.
Quedaba claro que esta vez iban a concluir la tarea que dejaron inconclusa en 1955 y 1966. Y también se podía avizorar si se miraba en profundidad,
que Videla, Massera y sus secuaces eran las herramientas de los intereses que la instrumentaban y que encontraban en el ministro de economía al
hombre al cual se subordinaban.
Esta vez no repararían en los medios. La cirugía mayor sin anestesia la realizarían bajo la doctrina de la seguridad nacional, con los métodos del
terrorismo de estado que los militares franceses aplicaron en Argelia y sus quirófanos serían los campos de concentración.
Después de seis años, la derrota económica del país era tan intensa que las consecuencias condenaban a sus implementadores a la retirada, mientras
el poder económico se aprestaba a entregarlos con reticencias y a regañadientes para seguir como siempre ejerciendo el poder real. A eso se sumaba
el conocimiento de las atrocidades perpetradas que remedaba e innovaba en las atrocidades del nazismo. La salida fue una fuga hacia adelante,
recuperando las islas irredentas el 2 de abril de 1976. De alguna forma un 2 de abril originó el otro, aunque uno era para entregar el continente y el otro
para recuperar las Malvinas. Aquel momento implicaba un escenario en donde una causa justa era tomada por generales con las manos manchadas por
las tremendas aberraciones. No era posible adoptar una actitud neutral que se asemejara a los unitarios exiliados en Montevideo, aquellos que
apoyaron a la flota anglo francesa que bloqueaba al gobierno de Rosas para obtener la navegación por los ríos interiores del antiguo virreinato. El autor
de esta nota sintetizó entonces su posición en la consigna: "Luchar en las islas, recuperar el continente." Tenía presente una célebre frase de Lenín:
"Estar contra el nacionalismo del país oprimido, era estar a favor del nacionalismo del país opresor."
A pesar de la imprevisión de generales más habituados a los escritorios que al combate, los soldados, algunos oficiales y la aviación escribieron
páginas de una heroicidad notable que la derrota ha sumido en la mayor parte de los casos en el olvido.
La democracia que se recuperó estuvo hipotecada por las consecuencias de la derrota, por la enorme deuda externa acumulada, por la devastación
producida.
La desmalvinización, que es el temor de enfrentar al poderoso, atravesó a la sociedad argentina desde 1983 al 2003, con un pequeño espacio de
dignidad y de tanteo del terreno como fueron los dos primeros años del ministerio de Bernardo Grispun en la presidencia de Ricardo Alfonsín, a pesar
que el primer presidente de la democracia enterró el tema de Malvinas y propuso la desmalvinización.
La hiperinflación disciplinó a la sociedad y allanó el camino para que con apoyo popular, Carlos Menem terminara las tareas inconclusas de la dictadura
establishment- militar. El plan de convertibilidad se lanzó también en abril, el primer día de ese mes de 1991.
Ahí se consumó una segunda cirugía mayor sin anestesia siendo el quirófano el dios Mercado, la apertura indiscriminada de la economía, las
privatizaciones, los bancos convertidos en catedrales, las relaciones carnales con el socio de Inglaterra en Malvinas, y la renuncia a una política
monetaria a través de la convertibilidad.
Néstor Kirchner, proveniente del sur donde la guerra de las Malvinas se vivió con intensidad, rompió con la idea que enfrentar al poderoso era una locura
porque la derrota era inevitable, y entonces negoció la quita de la deuda y enfrentó al Fondo Monetario, le dijo no al ALCA, enfrentó a algunos sectores
del poder económico nacional, ante una oposición sumida en el miedo y pronosticando calamidades apocalípticas si se enfrentaba al poder local e
internacional.
El kirchnerismo implicó en buena medida dejar atrás las consecuencias de la derrota de Malvinas y su consecuencia: la desmalvinización.
EL TERCER "2 DE ABRIL"
Desde el Pro a Proyecto Sur, se puede observar cómo la oposición es articulada por Clarín.
Algunos de ellos fueron cómplices durante la dictadura y ahora son socios en democracia.
Hay denominadores comunes: colonización cultural y rodillas genuflexas. Añoranza de la dictadura y el menemismo en Macri, menemismo residual en el
peronismo federal que intenta alinear a todo el establishment y ser su intérprete; lejos de la política y cerca de la psiquiatría en Carrió y algunos de sus
adláteres, y envejecimiento prematuro en Pino Solanas que pega por izquierda en la minería y se arrodilla ante Héctor Magnetto, como hace dos años
hizo lo mismo y se abrazó a las patronales campestres. Que un pretendido líder izquierdista con pasado peronista, en un conflicto gremial con el del
autotitulado "gran diario argentino" apoye a la patronal bajo la falsa bandera de la libertad de prensa, demuestra que " La hora de los Hornos" está lejos
y Clarín y los numerosos medios que posee, muy cerca.
El intento de Mauricio Macri de una nueva Unión Democrática que reúna bajo un mismo techo a toda la oposición, tropezará con muchos obstáculos.
Merece destacarse que el GEN de Margarita Stolbizer, el socialismo de Hermes Binner y Proyecto Sur de Pino Solanas tuvieron el pudor de no firmar el
intento de echar las bases de una amplia coalición opositora unida y representando al poder económico.
Otros, como Patricia Bullrich, es capaz de afirmar impúdicamente en la revista Debate del 2 de abril: " No me importa nada que me digan empleada de
Clarín"
El tercer 2 de abril de la oposición es tributario de los otros dos. Del primero, en economía; y de la desmalvinización, después de la derrota en el
segundo.
En América Latina hay un amanecer vinculado a las mejores tradiciones del siglo XIX. En forma contradictoria y con claroscuros. Con las numerosas
imperfecciones de la realidad. El futuro parece estar en el desarrollo de esos proyectos de los que el kirchnerismo forma parte. La oposición parece más
cercana a la pesadilla de los noventa. Y ex combatientes de Malvinas, aciertan cuando despliegan una bandera con la leyenda: "Volveremos a Malvinas
de la mano de América Latina".

2-04-2011


Jorge Lanata: un rostro sin maquillaje

Por Alberto J. Franzoia

El martes 29 de marzo Jorge Lanata fue entrevistado en el programa periodístico de TN “Palabras más palabras menos”, que conducen sus ex escuderos de “Día D” Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda. En cierto momento de un diálogo regido por el respeto de los conductores hacia su maestro, Lanata nos confirmó cuál es su visión de mundo, la de siempre: él es, según sus propias palabras, nada más y nada menos que un “liberal de izquierda”.

¿Y qué es un liberal de Izquierda? Lanata lo dice con su seductora claridad discursiva para que nadie se llame a engaños. En esa categoría ideológica militarían quienes se ponen siempre del lado del individuo, nunca con el Estado. Pero, simultáneamente, como esos liberales sospechan que algo anda mal en este mundo y es necesario hacer cambios, entonces son de izquierda. ¡Qué interesante!!! Si no reconociéramos en Lanata a un hábil periodista de oratoria más que convincente a la hora de entrampar distraídos, despistados y desinformados entre nuestras heterogéneas capas medias, exclamaríamos sorprendidos: ¡qué pedazo de zonzo! Pero Don Jorge no es en realidad un zonzo sino un hábil vendedor de humo, cuyo objetivo es precisamente gestar nuevos zonzos o reafirmar a los que ya tienen sólidos antecedentes en materia de zonceras.

Tanto humo logró vender Lanata en su larga trayectoria periodística, que incluso algunos colegas suyos (pero del campo popular) se sorprenden por el supuesto giro ideológico presente en el descarado apoyo al oligopolio empresario Clarín. Dentro de esa lista se encuentra la compañera diputada por Nuevo Encuentro, Gabriela Cerruti, como lo expresó en la edición del miércoles 30 de marzo de “Duro de domar”. ¿Cómo puede ser que Jorge defienda lo que ahora defiende es la pregunta que se formulan varios intelectuales que alguna vez lo tomaron por referente ético, sobre todo durante los años noventa cuando supo enfrentar al menemismo?

En realidad dos cuestiones esenciales pueden ser consideradas sobre este tema. Lo primero que debemos destacar es que Jorge Lanata no es el único caso de personajes progresistas (concepto ambiguo si los hay) que “ahora” se encolumna con grupos empresariales oligopólicos y por lo tanto de ideología reaccionaria, llámense Clarín, La Nación, Sociedad Rural o yerbas semejantes. En realidad, y por tomar sólo un ejemplo, similar camino han adoptado algunos de sus discípulos de “Día D”, con el quejoso Ernesto Tenembaum a la cabeza, quien no para de derramar lágrimas porque ha sido cuestionada su pertenencia al periodismo progre. La segunda cuestión, mucho más significativa que la anterior, es que Lanata (y sujetos similares) no cambió, es hoy lo que siempre fue pero sin maquillaje. Su problema no pasa por un radical cambio de identidad, ya que nunca fue otra cosa que lo que con total franqueza reconoce ser: un liberal de izquierda. El meollo de la cuestión pasa por comprender, de una vez por todas, qué cosa es un liberal de izquierda. Tratemos entonces de desmenuzar este paradojal concepto.

Lanata nos dice que el está siempre contra el Estado para defender al individuo, por eso es liberal; pero que como no le gustan ciertas cosas de la sociedad actual (¿injusticias, corrupción?) quiere cambios, por lo que es también de izquierda. Algunos sesudos analistas definen a esto como una acepción del progresismo. Ahora bien, todo el planteo es una contradicción en los términos que no resiste mayor análisis, y muchos menos “sesudos”. Si Lanata cree que estar con el individuo es estar contra cualquier tipo de Estado podemos pensar dos cosas: Lanata no tiene la menor idea acerca de cómo funciona el capitalismo (sobre todo el actual), o Lanata engaña deliberadamente a su público. ¿Por qué? Porque en el capitalismo globalizado o imperialista, el poder económico está tan concentrado (monopolios y oligopolios) que resulta imposible defender a la mayoría de los individuos (es decir a los que no tiene ningún poder) si no es a través de un tipo de Estado alternativo al habitual (es decir al Estado que históricamente ha expresado los intereses de un grupo minoritario de individuos que concentran buena parte del poder económico). Sólo ignorando esta cuestión Lanata puede optar por Clarín a la hora de enfrentarse con el gobierno (ley de medios) argumentando que él está siempre con el más débil. ¿Clarín el más débil? Hay fundadas sospechas para inferir que Lanata no dice lo que realmente sabe, y que es su ideología liberal la que lo conduce necesariamente hacia ese posicionamiento nada casual y mucho menos sorprendente.

Sostener en pleno siglo XXI que ser liberal es estar con el individuo supone en el mejor de los casos una enorme desinformación, ya que la liberal revolución francesa (que por otra parte no se hizo tirando claveles) fue en 1789 y desde entonces mucha agua ha corrido bajo el puente. Tanta que la única libertad que esta visión de mundo hoy puede garantizar es la del zorro en el gallinero para comerse a las gallinas. Por el contrario, si uno está realmente del lado de las gallinas se impone gestar una instancia alternativa que las proteja del zorro. En la actualidad y en los países como el nuestro, que han vivido sometidos por la combinación de intereses concentrados de origen tanto autóctono como extranjero (bloque oligárquico-imperialista), esa instancia es un Estado de orientación nacional (para enfrentar los intereses de burguesías imperialistas) y a la vez popular (para enfrentar grupos del privilegio local u oligarquías nativas). Ante esta situación no visualizamos como posibilidad que Jorge Lanata esté desinformado, ni mucho menos que sea un zonzo orgánico.

Jorge Lanata es un lúcido intelectual del bloque oligárquico imperialista que ha recurrido a una versión progre (por eso sigue afirmando que es liberal pero de “izquierda”) para gestar y reproducir zonzos, ya que este tipo de producción en serie admite diversas opciones: unas por derecha, otras por izquierda. Claro está que durante el menemismo le resultaba mucho más sencillo vender humo pues sólo se trataba de denunciar la corrupción, sin indagar demasiado sobre cómo funcionaba el modelo económico (que era precisamente liberal). Ahora, cuando desde 2003 se intenta poner en práctica un modelo distinto que favorezca los intereses nacionales y populares (es decir, el de la mayoría de los individuos que habitan nuestra Patria), entonces Lanata sale con los tapones de punta a pegarle básicamente al modelo y al gobierno que lo impulsa. Y no lo hace por izquierdista (porque quiera “cambiar el mundo”) sino por liberal (porque quiere recuperar el modelo anterior, que era para pocos individuos, como sus amigos de Clarín). Es entonces cuando los espejitos de colores que vendió durante tantos años se hacen polvo contra la realidad. Es en estas circunstancias cuando queda en evidencia que no se puede cambiar nada seriamente si uno sostiene que para defender al individuo (contra el Estado, siempre malo según los Lanata) debemos encolumnarnos con Clarín y con la Sociedad Rural. Que nadie se llama a engaños, él no cambió, es el mismo. Lo que cambió es la realidad, y ante dicho cambio este liberal de izquierda (como tantos otros que se beneficiaron con un supuesto “fin de las ideologías” que les permitía posar de “muchachos muy trasgresores”) quedo en evidencia. Se diluyó el maquillaje y ahora se puede ver con nitidez lo que siempre hubo debajo: el rostro del defensor de un “mundo libre”, pero para MUY POCOS.

La Plata, 5 de abril de 2011


Entrevista de Raúl Isman a Roberto Hilson Foot sobre la crisis en Japón. Tsunami y terremoto, repercusiones económicas


Pensando 200 años de historia argentina *

Por Alberto Franzoia

En diciembre de 2010, finalizando el año del Bicentenario, Paso de los Libres editó en Rosario (Argentina) el libro “200 AÑOS construyendo la Nación”. El texto, que recorre a través de once secciones los principales acontecimientos de nuestra historia y las ideas que los orientaron o que a partir de ellos fueron gestadas (desde la revolución de mayo hasta nuestros días), es producto de una cuidada compilación. La misma estuvo a cargo del licenciado y profesor en filosofía Juan José Giani, quien logró reunir en un único volumen de casi 700 paginas de alta calidad la producción intelectual de historiadores, sociólogos, filósofos, politólogos, periodistas y críticos literarios. Entre los aportes realizados por este conjunto de mujeres y hombres dedicados a documentar y pensar nuestra Patria mencionaremos, a título ilustrativo, sólo algunos que nos dan una mínima idea de la envergadura de la obra, pero desde ya recomendamos la lectura completa del valioso material que la integra.

Moreno, proyecto y frustración. Por León Pomer
Emancipación y diferencia: el programa de Artigas. Por María C. Liendo
Rosas: ascenso y caída del “sistema americano”. Por Hugo Chumbita
Filosofías del caudillismo. Por Juan José Giani
Del desierto a las multitudes: dilemas en torno a la nacionalidad en la argentina finisecular. Por Beatriz Schiffino
La reforma universitaria, sus intelectuales e ideología antiimperialista. Por Lautaro Bruera
Ricardo Rojas: proscrito de la ciudadanía. Por Graciela Ferrás
El brigadier ya tiene quien le escriba. Por Eduardo Toniolli
Filosofía, ideología y praxis política. Por Mario Casalla
Silueta de Perón. Por Horacio González
La politización del campo intelectual y el advenimiento del peronismo. Por Eduardo Jozami
1966-1976: El país sublevado. Peronismo y socialismo. Por Alberto Lapolla
Raíces liberadoras del cristianismo. Por Rubén Dri
Silencio; sólo silencio. Por Pablo Llonto
El alfonsinismo: un balance. Por Eduardo Rinesi
La inversión de Cooke. Los días de Menem. Por Carlos Del Frade
25 de mayo de 1810, diciembre de 2001, presente del 2010. Por Gabriel Fernández
Las luchas por el sentido entre los ecos de una convicción. Por Susana Frutos

En Capital Federal la obra será presentada en la 37º Feria Internacional del Libro el sábado 30 de abril de 2011 a las 20.30 horas en la sala Alfonsina Storni, ubicada en el Pabellón Blanco (La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires).

A continuación publicamos un fragmento introductorio del trabajo El núcleo duro de la Izquierda Nacional, incluido en este volumen en la sección 9: Peronismo y socialismo. El mismo da cuenta de las principales ideas que han guiado la práctica política de una corriente fundamental del pensamiento político argentino y latinoamericano, sus diferencias con la izquierda tradicional y su vigencia.

El núcleo duro de la Izquierda Nacional

Por Alberto J. Franzoia

¿Qué cosa es en Argentina una izquierda nacional?

Con frecuencia los intelectuales de América Latina en general y de Argentina en particular, ejerzan o no como políticos, recurren a esquemas teóricos para abordar la propia realidad que no son más que una aplicación dogmática de aquellos otros que fueron gestados para representar la realidad de naciones capitalistas centrales o desarrolladas. Así resulta frecuente identificar en sus discursos el típico esquema tripartito de origen europeo (derecha, centro e izquierda), con el que se da cuenta de posiciones y acciones conservadoras o bien transformadoras del sistema vigente. Se sabe que las derechas intentan garantizar las condiciones de reproducción del capitalismo avanzado, de la misma manera las izquierdas apuntan a su transformación superadora (por lo menos cuando son izquierdas revolucionarias no asimiladas como la pata “progresista” del imperialismo), y entre ambos extremos cabalgan los moderados. Desde luego esta es una mera simplificación del esquema acorde con el espacio del que disponemos para este trabajo, pero lo importante a considerar es que en los países que aún luchan por constituirse como naciones, como es el caso de Argentina y América Latina, ese esquema carece de pertinencia porque si la nación aún no se ha constituido mal podemos diferenciar políticas y políticos por su mayor o menor identificación con un statu quo (el de un capitalismo plenamente desarrollado que es el que se corresponde con la nación) a la fecha inexistente.

En concreto, todo país que está luchando por la liberación nacional, porque ha sido oprimido a lo largo de su historia precisamente por las naciones de capitalismo desarrollado que le impidieron gestar su propia nacionalidad, tiene una primera contradicción a resolver: se libera del opresor, externo e interno, o continúa en la condición colonial o semicolonial que ha caracterizado su historia. Dicha contradicción genera un alineamiento de clases y sectores sociales que, con diversos grados de articulación según el período analizado, se expresan en dos bloques:

• Bloque oligárquico-imperialista, que intenta perpetuar el statu quo dependiente del que se benefician sólo sectores internos minoritarios (oligarquías nativas y franjas privilegiadas de las capas medias). y las naciones opresoras (empezando por sus respectivas burguesías).
• Bloque nacional-popular, que lucha por la liberación nacional para constituir una nación, lo que en esta región del mundo sólo puede ser el producto de una integrada acción revolucionaria del conjunto de los pueblos de América Latina.

Sostiene Norberto Galasso:

“Ocurre, sin embargo, que la cuestión nacional recorre toda nuestra historia. Desde 1816, año en que nos declaramos independientes como “Provincias Unidas en Sudamérica”, nuestro país se dividió en dos sectores claramente identificables: por un lado, el bando colonial, que quería hacer Europa en América (libre importación, endeudamiento externo, política antilatinoamericana, cultura europeizada, etc.) que tuvo a Rivadavia y Mitre por principales exponentes y por otro, las fuerzas populares cuyo proyecto era crecer hacia adentro, mantener la soberanía e integrar la nación latinoamericana (San Martín, Dorrego, los caudillos federales, parcialmente Rosa, en la Vuelta de Obligado, El Chacho y Felipe Varela). La cuestión nacional deslindaba las aguas, como las deslindó en el siglo XX entre el yrigoyenismo y “el contubernio regiminoso” y luego, el peronismo respecto a la Unión Democrática” (1.)

Cada uno de esos bloques sí desarrolla en el devenir histórico sus derechas, centros e izquierdas, ya que tanto los intentos por perpetuar lo existente (condición semicolonial) como las apuestas transformadoras (hacia la construcción de la nación) admiten diversas opciones; más conservadoras o bien moderadas unas, más radicalizadas o trasgresoras las otras.

Por lo dicho cuando recurrimos al concepto Izquierda Nacional en Argentina (como en el resto de América Latina) no nos estamos refiriendo a cualquier tipo de izquierda que se constituya y actúe en nuestra geografía, ya que esa sola condición no es garantía de pertenencia cultural, especificidad en el abordaje teórico, ni de transformación revolucionaria efectiva en lo político. Lo que define el carácter nacional o antinacional de una izquierda es precisamente la conexión práctica y teórica que ésta tenga con el contexto concreto en el cual intenta generar efectos políticamente pertinentes. De allí que hubo y hay una izquierda que actúa en el territorio nacional pero a contrapelo del bloque nacional-popular, realizando una tarea funcional (por izquierda) a los intereses del bloque oligárquico imperialista, independientemente de cuál sea su intencionalidad. Por el contrario la izquierda que estamos abordando es aquella que se constituye durante la Segunda Guerra imperialista adoptando una postura definitivamente crítica hacia los dos bloques de opresores que luchaban por el reparto del mundo; enfrentando por lo tanto a todo imperialismo y a las oligarquías nativas, y es la misma que a partir de 1945 se integrara en el bloque nacional-popular conducido por el peronismo en condición de ala izquierda del mismo, es decir, como una Izquierda Nacional. Con dicha postura se identificó Frente Obrero, grupo marxista integrado entre otros por Aurelio Narvaja, Enrique Rivera, Adolfo Perelman, Ángel Perelman y Fernando Manuel Carpio. Afirma Norberto Galasso: “La importancia de dotar a la izquierda de una óptica nacional ha sido puesta a prueba por la historia, pues mientras la trayectoria de la vieja izquierda antinacional se caracterizó por su esterilidad ideológica y su aislamiento, el grupo “Frente Obrero”, aplicando la teoría sin someterse a ninguna deformación, logró caracterizar correctamente al peronismo naciente en 1945, como un momento de la revolución nacional y dándole su apoyo de izquierda desde una perspectiva independiente, colocarse junto al movimiento de masas” (2).

Si bien la creación del concepto Izquierda Nacional se la atribuye el notable teórico nacional Juan José Hernández Arregui en 1957, considerándola como una tendencia dentro del movimiento peronista (3), su existencia documentada data de 1955, año en que dicha corriente ya intentaba construir un partido de la clase obrera que apoyara al peronismo pero resguardando su independencia política. Es cierto que existe una izquierda que se ha desarrollado en el seno del peronismo, pero nuestro objeto de estudio está constituido por aquella que desde sus orígenes intentó construir un partido propio del proletariado. En realidad, tal como sostiene José Luis Madariaga, el concepto aparece por vez primera en un documento del Partido Socialista de la Revolución Nacional del 14 de abril de 1955, y tiene desde un primer momento como claro objetivo enfrentar a la izquierda tradicional o cosmopolita que se encolumnaba con el bloque oligárquico-imperialista. Desde su creación en 1954, este partido en el que convergen desprendimientos del Partido Socialista con sectores trotskistas y en el que participaron tanto Jorge Abelardo Ramos como Jorge Enea Spilimbergo, apoyó al peronismo en las postrimerías de su segundo gobierno, resultando finalmente el otro prohibido por la mal llamada “Revolución Libertadora”. La consigna del documento citado por Madariaga se expresó en los siguientes términos: “¡Por una nueva Izquierda Nacional y Latinoamericana! ¡Por un poderoso partido de la clase trabajadora! ¡Por la lucha irreconciliable contra el imperialismo y sus aliados!” (4). De todas maneras conviene aclarar que Ramos, en su homenaje póstumo al ex dirigente de Frente Obrero Aurelio Narvaja, señala que este pionero de la corriente analizada fue el primero que vinculó el marxismo con el adjetivo nacional: “Asoció a la izquierda socialista la palabra nacional por vez primera. La clientela pequeño burguesa del gran puerto, aunque han pasado dos generaciones, aún no se ha repuesto de la consternación” (5). En cualquier caso el concepto es anterior al planteo de Juan José Hernández Arregui y fue utilizado para denominar a una expresión política independiente del peronismo.

Años más tarde (1964), el Partido Socialista de la Izquierda Nacional que se había constituido con un perfil ya bien definido en 1962 (con Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Blas Alberti y Fernando Carpio), produce las Tesis políticas del Tercer Congreso, cuya redacción estuvo a cargo de Spilimbergo. Allí se define al socialismo de la Izquierda Nacional con sintética precisión: “hemos distinguido entre meros programas enunciativos y el programa histórico del socialismo revolucionario, que es la conciencia marxista del proletariado emergiendo del proceso nacional y contemporáneo, vale decir, el socialismo de la izquierda nacional” (6). Se da cuenta entonces no sólo del carácter contemporáneo de ese socialismo, sino de su especificidad nacional. Es decir, se le devuelve al marxismo su condición materialista y a la vez dialéctica extraviada por ciertas versiones eurocéntricas, con lo que la práctica (nacional-latinoamericana) ocupa un lugar preponderante a la hora de construir una teoría pertinente que permita operar sobre esa misma práctica para alcanzar su transformación revolucionaria. Si el sujeto de dicho proceso es para el marxismo la clase obrera, no hay otro lugar posible entonces para un partido socialista revolucionario (en un país que lucha por la liberación nacional y social) que junto a ella en el bloque nacional-popular.

El trabajo continúa con:
- Las tesis centrales que conforman el núcleo duro de la Izquierda Nacional
- El marxismo bolivariano como visión contenedora del núcleo duro de la Izquierda Nacional
- A modo de conclusión

La Plata, abril de 2011

* Informe producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional http://www.elortiba.org/in.html
 


Del tiempo de Perón

El compañero Javier Prado acaba de producir su tercer libro, cuyo título es “Del tiempo de Perón”. Gracias a una gentileza que su autor ha tenido con Cuaderno de la Izquierda Nacional, y a modo de adelanto exclusivo, comenzamos a publicar algunos fragmentos para nuestros numerosos seguidores. En esta primera publicación presentamos su prólogo.

Del tiempo de Perón *

Por Javier Prado

"Quien no tiene más que un momento para vivir, no tiene nada que disimular"
Quinault1

“No se ha dado usted cuenta todavía de que si la gente lee, es porque espera encontrar la verdad en los libros. Y lo más que puede encontrarse en un libro es la verdad del autor, no la verdad de todos los hombres. Y esa verdad es relativa... esa verdad es tan chiquita... que es necesario leer muchos libros para aprender a despreciarlos (…) Si usted conociera los entretelones de la literatura, se daría cuenta de que el escritor es un señor que tiene el oficio de escribir, como otro de fabricar casas. Nada más. Lo que lo diferencia del fabricante de casas, es que los libros no son tan útiles como las casas, y después... después que el fabricante de casas no es tan vanidoso como el escritor”
Roberto Arlt2.

La historia como ciencia es inofensiva; como herramienta política es poderosa.

Me interesa más esta última condición y, partiendo de ella, este trabajo y los anteriores que he escrito buscan la revalorización del peronismo, construcción popular que, aún con sus contradicciones y carencias, representa (en el trazo grueso) los intereses de las mayorías populares. Sin ligar pasado y presente la historia se transforma solo en una mirada atrás y deja a un lado su valor como instrumento político actual. Por eso, el rescate del peronismo (en sus mejores aspectos) busca demostrar que las bases fundamentales de ese fenómeno político se mantienen vigentes a causa de haberse interrumpido su concreción, por las injusticias sociales que todavía subsisten, o por haberse destruido sus obras a lo largo de la historia (muchas veces desde adentro). Esta consideración favorable del peronismo tiene por objetivo apoyar todas las políticas que en esa línea se sigan adelante, teniendo en cuenta los cambios de época, pero siendo parte de un tronco ideológico que se mantenga leal a las bases fundamentales de las ideas rescatadas por las grandes mayorías. En el mismo sentido, pienso al peronismo como la construcción social y política más avanzada que nuestro pueblo ha logrado plasmar. Hago referencia a esto contestando los argumentos de aquellos que hablan del peronismo como algo externo al pueblo. Muchas veces, se critica al peronismo por sus carencias, como si fuera un obstáculo, que impide llegar a instancias más avanzadas, cuando justamente el peronismo es lo más avanzado que políticamente el pueblo ha podido construir. Algunos analistas piensan al peronismo como algo surgido del espacio exterior que se ha instalado entre el pueblo y sus "teorías", en vez de ver al peronismo como el producto del avance político y social del pueblo en su devenir histórico.
En todo caso, se podría pensar al peronismo como un momento en la larga marcha histórica del pueblo argentino. El peronismo es más que un partido político. Se ha transformado en un fenómeno social, una cultura, un costado contundente, un rasgo de identidad del pueblo argentino. No pensándolo como una totalidad, sino como parte importantísima de la construcción social de nuestro pueblo.

Este libro toma el período de 1943/55 como eje central, ya que en esa etapa se forma y se consolida el peronismo a partir del avance político de la clase obrera y la identificación de los trabajadores con las políticas desarrolladas en ese lapso. Sin embargo, resulta necesario conocer el "antes"para comprender el desarrollo de las fuerzas políticas y los cambios sociales posteriores. Y también una especie de "después" (caído el gobierno de Perón por el golpe de Estado), ya que la persecusión y las proscripciones políticas contra el movimiento mayoritario también influirán en la consolidación de la identidad peronista y en la aparición de nuevos actores sociales en la política. Pero además de todo esto, al hacer referencia al "tiempo de Perón", este excede los marcos temporales de su gobierno y se trasladan hasta el presente, por la gravitación que ha tenido el peronismo en la vida política argentina, aún después de fallecido Perón. En todo caso, el ex presidente es un emergente de un profundo proceso político y social y por eso el movimiento que lideró logró sobrevivirlo hasta hoy.

Este libro también está basado en entrevistas (al igual que “Aquí están estos son los muchachos de Perón”3). La historia oral sigue siendo una de mis vertientes preferidas. Lo diferente respecto del anterior trabajo es que aquí no hay entrevistas “solamente” a militantes peronistas. Si bien la mayoría de las entrevistas tienen que ver con militantes y simpatizantes peronistas, estos no pertenecen a las primeras líneas, sino que mayoritariamente se trata de simpatizantes y militantes a nivel popular. Igualmente realicé algunas entrevistas a quienes vivieron el período 1945/55 sin filiación partidaria. Otro elemento nuevo es que logré testimonios de personas que llegaron a ocupar una banca en el congreso o alguna concejalía representando al peronismo.3 De todas formas, aun en los casos de los entrevistados que ocuparon una banca, no se trata de personalidades de la primera línea de gobierno, sino de hombres y mujeres que tuvieron ocasionalmente un cargo político, pero que podían responder desde un lugar de menor exposición mediática y que no tenían puesto el “cassette” y que encarnaron un novedoso proceso de inclusión (política, social y económicamente). El rescate de la memoria popular es un aporte al conocimiento de la Historia, para comprender más los procesos sociales y las identidades políticas de nuestra sociedad. Una de las entrevistadas decía: “Cuando yo era chica que iba a la escuela nos enseñaban que Rosas fue un diablo. Que le ponían con cola los moños en la cabeza a las mujeres…Que les pegaban, que las hacían morir de susto. Y sin embargo, después, mirá como ha cambiado todo. Por eso digo que la historia va cambiando”4.

Esa frase “la historia va cambiando”, tiene que ver con que la historia está siendo ahora contada de otro modo, del lado de las mayorías. Ya hace muchos años otros historiadores y polemistas, con mucho más talento, habían emprendido un combate historiográfico y contra el poder mediático.

Por eso esas palabras, tan sencillas, “la historia va cambiando”, reflejan los enfoques alternativos, desde otro lado y no solo desde el poderoso aparato editorial o ideológico de los sectores antipopulares. Sobran los ejemplos en nuestra historia sobre los silencios, ocultamientos y difamaciones levantadas en contra de las mayorías y de sus representantes. Cuando al hablar de los grandes movimientos populares, solo se escriben las carencias y los errores, se están callando los aciertos y las virtudes. Y callar, es otra forma de decir.

No quiero dejar de hacer algunas consideraciones acerca de la “previa” de este trabajo. Cada vez que empiezo a escribir me vuelvo a cruzar con las mismas dificultades y dudas de siempre. Las dificultades tienen que ver con las posibilidades materiales de llevar esto adelante. Las dudas se apoyan en preguntas cómo “¿podré expresar claramente lo que pienso?”, “¿quedará fielmente reflejado lo que dicen y piensan los entrevistados?”. También me preguntaba qué vuelta de tuerca encontrarle a estos testimonios para presentarlos de manera diferente respecto de mis anteriores trabajos. Y además consideraba el punto, no menos importante, de las sensaciones que producen en uno (en mí en este caso) los testimonios de los entrevistados.

Es decir: ciertas veces algunos comentarios me provocaron malestar, porque leía en ellos una contradicción importante del entrevistado entre su pasado
y su presente. No soy psicólogo, pero comprendí que lo que se vivió y se percibió hace tantos años, se vio y se percibió desde una perspectiva que no es la actual. El entrevistado era parte de la “foto” de ese momento. La imagen quedó casi intacta, pero el protagonista de la imagen no. Se produce entonces una extraña situación: el testimonio es interesante aunque el entrevistado parezca desconectado de lo que está diciendo. Pero la búsqueda de coherencia perpetua es paranoia de bajo presupuesto.

Otro punto ¿interesante? para tratar es el del “método”…Las entrevistas fueron hechas escapando cuanto fue posible del lenguaje ¿académico?...Pero esto no por una cuestión de “adaptarse” al entrevistado, sino porque yo mismo no pertenezco al negocio. Me resulta inevitable manifestar mi rechazo a la pose a la que recurren muchos “profesionales” del negocio de la historia. Sus recurrentes mañas, su lenguaje acartonado, su vocación de secta, sus ritos, su apariencia, su pretendida pertenencia al pueblo cuando indudablemente ostentan un nivel económico que no hace más que perpetuar las injusticias sobre las que después escriben y, sobre todo, su pretendida “coherencia”, desmentida por la contradicción fundamental que se da entre su discurso y sus billeteras.

Varias de las entrevistas fueron hechas telefónicamente, ante el dato de alguien que podía aportarme algo interesante, pero que se hallaba a mucha distancia. La entrevista telefónica presenta algunas dificultades. El entrevistado suele sentir un poco de desconfianza ante un llamado inesperado, de alguien desconocido, que está a una enorme distancia y que le pregunta por cosas vividas hace muchos años. En cierta forma, en la investigación histórica o en el periodismo, toda entrevista es una forma de “robo” al entrevistado. Los historiadores nos apropiamos de un pedazo de sus vidas, de su memoria y cuando ese “robo” se “perpetra” por teléfono es mucho más dificultoso establecer una conexión con esa persona, ya que uno carece del contacto visual y entonces uno pierde oportunidad de valorar los gestos, algunas emociones y demás cosas que rodean una charla cara a cara...y el entrevistado también se ve impedido de estas cosas. Y no faltan (encima) las miradas sobradoras de quienes disponiendo de muchos billetes jamás hacen nada, pero se agitan cuestionando la validez de una investigación hecha a distancia; personas que si tuvieran la oportunidad de entrevistar a San Martín por chat, dejarían pasar la ocasión con tal de aferrarse a sus biblias metodológicas. Esa postura anti tecnológica puede parecer simpática y romántica, pero cuando se intensifica bordea lo reaccionario. Si el contacto personal es “todo”, estaríamos proclamando un retorno perpetuo al pasado (de igual manera habrán criticado al primer tipo que en vez de transmitir sus ideas mediante la oratoria decidió un día escribirlas)…O sea que el “medio” se convierte en el “fin”. Están quienes critican al libro electrónico por ser electrónico y prefieren el libro impreso por ser impreso. Un día va a aparecer alguien que esté en contra del libro impreso con máquinas y postule la superioridad del manuscrito original en papel; y a ese seguramente lo criticará el fanático de la escritura en tablas de arcilla… En cuestiones de gustos, puede ser que una carta en papel sea más cómoda de leer que un correo electrónico, pero su validez comunicacional es la misma.

Lo más cómico de esto es que quienes cuestionan las nuevas herramientas tecnológicas no tienen ningún problema en dar por “cierto” los garabatos en una piedra encontrada a 15.000 kilómetros de distancia y descifrada por un desconocido, siempre que sea “científico”….

Una de las dificultades de la entrevistas, en general, se centra en la “veracidad” de los testimonios logrados, un punto sumamente abordado ya. Puedo reiterar que lo más interesante es ver qué refleja el entrevistado del período en cuestión y no la puntillosa lista de nombres y fechas, ya que esa tarea es del historiador.

En los testimonios brindados por los entrevistados se tornan muy interesantes además de los hechos puntuales, vividos y recordados, el reflejo que brindan del proceso político y social.

Por eso respecto del objetivo (más allá del objetivo general: explorar y analizar el peronismo a partir de los testimonios de simpatizantes) está también presente el hecho de observar cuál es la interpretación que el entrevistado hace del período vivido y cual es su valoración hoy; cuáles han sido los procesos que han determinado la construcción de una ideología; los aspectos sociológicos y otras cuestiones referidas a los procesos del ¿imaginario? personal y colectivo.

Algo de esto tal vez sea tarea del sociólogo (careciendo, el que escribe, de ese título habilitante), pero busco dar algunas aproximaciones desde otro ángulo (la historia). Los aspectos principales para destacar de todo el proceso histórico peronista son dos. En primer término: la inclusión política (“ciudadana”, si lo prefieren), lo que se produce por varios medios: elecciones limpias, incorporación de la mujer al sufragio, pleno empleo, obras públicas, acceso a la vivienda, derechos laborales, movilidad social ascendente, entre otros; y en segundo lugar el proceso de liberación nacional, al que podemos ver como la “inclusión” de Argentina en el grupo de países autónomos e independientes.

Como decía, la presentación de estos testimonios, el contexto y el análisis sobre los mismos debían ofrecer algo diferente respecto del anterior trabajo de similares características, por lo tanto, no entraré en detalles sobre hechos puntuales ya señalados anteriormente, aunque si haré referencia a aquellos que por ser marcas importantes en la historia (y porque no todos los lectores los conocen a fondo), merecen una introducción. Si bien en la presentación de los testimonios logrados hay una cierta cronología, también busqué ordenar las entrevistas por sus aspectos conceptuales, es decir: por los temas a los que los entrevistados hacían referencia.
En esta ocasión, más allá de mi intervención para presentar estos testimonios, traté de contextualizarlos de manera sencilla, por lo que no abundaré en datos complementarios ya tratados en mis trabajos previos y solamente remarcaré mis interpretaciones y conclusiones.

Busco también que estos testimonios generen en el lector algunas reflexiones y cuestionamientos. Creo importante dejar en claro mis opiniones y conclusiones, pero también creo que es fundamental en un trabajo de este tipo dejar hablar al entrevistado. Es decir; lo importante en este trabajo son los testimonios encontrados, y ellos merecen el mayor espacio; de lo contrario caería este libro en el error de algunos programas televisivos en donde el conductor habla más que el entrevistado.
No quiero dejar de decir que este es un trabajo parcial, subjetivo y tendencioso, pero argumentado.

Finalmente, quisiera hacer una breve referencia a uno de los aspectos siempre muy “tratados” cada vez que se escribe, habla o se piensa sobre el peronismo.
Es el tema de las “sensaciones” o “sentimientos” o la “emoción”, conceptos casi siempre utilizados para desacreditar una idea o elección política. Sobre esto, solamente (y para molestar) diré que las sensaciones no necesitan respaldo documental. Aunque no faltará quien a un enamorado le exija la presentación de papeles que acrediten sus sentimientos...

Los testimonios son de personas de varios puntos del país: Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Santa Fe, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires y Capital Federal.
Brevemente diré cómo está organizada la presentación de este trabajo, recordando que en todas las secciones se encuentran los testimonios de testigos de la época.

Los capítulos son: Antes de Perón, donde se refleja la situación política, económica y social previa a la conformación del peronismo. La década infame, con su carga de corrupción, privilegios y entrega, deja a los sectores más humildes en absoluta desprotección y privado de derechos. Hay recuerdos de la vida cotidiana que dan una idea aproximada de cómo era la época.

En Peronismo, se aborda el proceso de formación del peronismo a partir de la relación entre los trabajadores y ese coronel a cargo de la secretaría de Trabajo y Previsión desde 1943. Los recuerdos del 17 de octubre, qué sucedió con Evita en esa semana del ‘45, las elecciones y el accionar proselitista. Los entrevistados van contando como se acercaron a la política, su identificación con Perón y cómo se vuelcan a militar en el peronismo. Se trata la incorporación política de amplios sectores sociales que logra colocar en el congreso a trabajadores. Este capítulo aborda además las vivencias en la militancia y el crecimiento del partido y, fundamentalmente, del movimiento.

La participación de las mujeres, la formación del Partido Peronista Femenino, el accionar de las Delegadas Censistas y el rol de las Unidades Básicas y la formación de cuadros políticos en todo el país y la incorporación de equipos técnicos al gobierno.

Peronismo y obras, es el capítulo en el cual los entrevistados cuentan las realizaciones concretas disfrutadas durante el período tratado. Los planes quinquenales, las mejoras laborales, las viviendas, la educación y la creación de escuelas, el turismo social, el papel de la Fundación “Eva Perón”, los campeonatos infantiles, los planes sanitarios, la justicia social en el ámbito rural, el ferrocarril. Finalmente, en este capítulo se trata la situación de los Territorios Nacionales, su representación en el congreso por Delegados y su provincialización.

En Así era Perón y en Evita, los testimonios hablan acerca del trato personal que han tenido los entrevistados con Perón y Evita y de la impresión que causaban en ellos.

Un pueblo feliz habla acerca de las fiestas del trabajo realizadas los Primero de Mayo donde el presidente exponía su acción de gobierno y los trabajadores elegían a su reina. También aquí hay interesantes testimonios de dos reinas del trabajo (una regional y la otra nacional) que rememoran sus vivencias en esos actos del Día del Trabajo.

Postales de la época peronista, es el tramo del libro en donde los entrevistados hablan de la vida cotidiana, de lo que se escuchaba en la radio. Hay quien cuenta de la cercanía a funcionarios del gobierno y el final de Juan Duarte. Habla alguien que fue ahijado del presidente Perón, las diversiones de aquellos años y cosas de la vida familiar que quedaron marcadas para siempre con la impronta del peronismo.

La oposición y la caída del peronismo, es la parte en la que se tratan los testimonios sobre la relación con los otros partidos y los hechos más graves producidos por los golpistas: el intento de golpe de Menéndez en 1951, los atentados de abril de 1953, el bombardeo de Plaza de Mayo de 1955, el golpe y la caída del peronismo en septiembre de ese mismo año.

Caída del peronismo. Represión y resistencia es el capítulo donde los testimonios hablan de la proscripción del peronismo y las primeras acciones de resistencia. La cárcel y la militancia clandestina.

Regreso y partida de Perón es el tramo en donde los entrevistados hablan brevemente del tercer gobierno peronista y de la muerte de Perón.

Historia y presente cierra este libro con algunas conclusiones.

1 De la ópera Atys, citado en “Manuscrito hallado en una botella”, Edgar Allan Poe, Cuentos, Debolsillo, Buenos Aires, 2009, p. 667.
2 Aguafuertes porteñas, Hyspamerica, Buenos Aires, 1933, p. 226
3 2007, Trelew, edición independiente Del tiempo de Perón Javier Prado
4 Adela Ortigosa

* Autor del texto: Javier Prado
Responsable de su digitalización: Javier Prado
Responsable de su publicación original en Internet: Cuaderno de la Izquierda Nacional (http://www.elortiba.org/in.html)


Entrevista de Raúl Isman en Perú al antropólogo Manuel Mosquera. Aportes de los pueblos originarios y realidad político-económica peruana

 


El escritor y sus fantasmas

Por Hugo Presman

Próximo a cumplir 100 años murió Ernesto Sábato, uno de los grandes escritores argentinos. Sus últimos años fueron penosos, imposibilitado de compatibilizar longevidad con calidad de vida. Típico intelectual de clase media progresista, su inteligencia lo convirtió en un promisorio físico, su talento lo llevó a transitar los caminos literarios con señalado éxito, y sus prejuicios lo llevaron a ubicarse políticamente en lugares equivocados o contradictorios con los principios que enarbolaba. La relación conflictiva con su padre y cierta carencia de afecto marcarían su personalidad. Dos años antes de su nacimiento, en Rojas, Provincia de Buenos Aires, murió un hermano del cual llevó su nombre (Ernesto), otra pesada carga familiar. Su adolescencia transcurrió en La Plata y el secundario lo cursó en el Colegio Nacional de esa ciudad, teniendo como profesores a Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña, entre otros. Su militancia política la realizó en la década del treinta en el Partido Comunista, mientras estudiaba física en la Universidad. En nombre de su partido y como secretario de la Juventud Comunista, fue enviado al Congreso de las Juventudes Antifascistas que se realizó en Bruselas en 1934.
Sus dudas y objeciones sobre el stalinismo lo decidieron a la ruptura y a cambiar su vida. En pareja con Matilde Kusminsky, joven de 19 años que se va de su casa para unirse al escritor, cambia el destino de un viaje a Moscú por París, donde tomó contacto con el movimiento surrealista. De regreso a Buenos Aires concluyó su doctorado en Ciencias Físico- Matemáticas y luego fue enviado por el doctor Bernardo Houssay a París, a trabajar en el laboratorio Madame Curie. Luego, en uno de los varios virajes significativos de su vida, abandona la ciencia, se dedica a la docencia y en plena segunda guerra mundial, adopta una posición crítica sobre el peronismo naciente. La campaña contra la incorporación argentina al concierto mundial, una vez finalizada la guerra, lo tiene entre sus firmantes.
A principios de los 40, Sábato junto a su mujer y su pequeño primer hijo viaja a las sierras cordobesas a vivir en un rancho precario.
A pesar del creciente desagrado que le producía Perón, tuvo la lucidez suficiente para comprender el 17 de octubre. Escribe el historiador Luís Fernando Beraza en su último libro "Antiperonistas": "Fue uno de los pocos intelectuales que reconoció el valor del 17 de octubre de 1945 al afirmar: ""Yo estaba en mi casa de Santos Lugares cuando se produjo aquel profundo acontecimiento. No había diarios, no había teléfonos, ni transportes, el silencio era un silencio profundo, un silencio de muerte. Y yo pensé para mí: esto es realmente una revolución.. A mí me conmueve el recuerdo de aquellos hombres y mujeres que habían convergido en Plaza de Mayo desde Avellaneda y Berisso, desde sus fábricas para ofrecer su sangre por Perón...Personalmente no tengo simpatías por Perón...Lo cierto es que aquellas masas habían sido sistemáticamente encarnecidas y apaleadas, que ni siquiera eran gente, que no eran personas...Esa multitud de parias habían encontrado su conductor".
Durante el gobierno de Perón se refugió en la literatura. Publicó "Uno y el Universo" en 1945, la novela "El túnel" en 1948, y los ensayos "Hombres y engranajes" en 1951 y "Heterodoxia" en 1953.

FANTASMAS

El golpe de 1955 lo sorprende en Salta. Los anfitriones, pertenecientes a la aristocracia de la provincia, abrieron botellas de champagne y celebraron con él entusiastamente el derrocamiento del "tirano". Cuando Sábato se dirigió a la cocina en busca de más bebida, encontró a todas las empleadas llorando desconsoladamente. Una duda atravesó su alegría. Sábato debería haber recordado en esa oportunidad, pero no lo hizo, aquella notable frase de Cesare Pavese: "Hay momentos en la historia que los que saben escribir no tienen nada qué decir y los que tienen algo que decir no saben qué escribir." El intelectual y escritor intuía que estaba en el lugar equivocado como en otras ocasiones le pasaría. Las empleadas desde sus vísceras comprendían que su vida volvería a cambiar. Que ya no sería factible que muchas de ellas se convirtieran en obreras textiles suplantando la explotación individual y solitaria por otra en donde la explotación colectiva tenía límites, con delegados de fábrica que las defendían de los abusos y abogaban por sus derechos. Las que estaban ahí, como en millones de hogares, percibían que otra vez la relación de fuerza se les volvía absolutamente desfavorable. Tres años antes se sintieron huérfanas cuando murió Evita, a la que no había que explicarle nada en materia de pobreza, de exclusión y de discriminación. La padeció desde que nació y nunca lo olvidó porque la llevaba marcada en su notable sensibilidad.
Publicó entonces un libro indigno de su talento, conformado por una larga retahíla de los lugares comunes gorilas. Lo tituló "El otro rostro del peronismo", y un pudor posterior lo llevó a nunca volver a reimprimirlo. Sostenía ahí, entre otras miserias, que Perón era agente de la embajada alemana, lo acusaba de aventurero e inescrupuloso, destacaba su carácter de hijo natural. Empezaba a desarrollar una línea de pensamiento que permanecería constante: demonizaba la figura de Perón y deslindaba la honestidad y buena fe del pueblo peronista.
Seguía en ese aspecto y tal vez en otros a su maestro Ezequiel Martínez Estrada, quien por la misma fecha escribió un ensayo que denominó "¿Qué es esto?", una despiadada catilinaria sobre el peronismo y Perón.
Como iba a ser una constante de su comportamiento, reaccionó contra algunas de las muchas salvajadas de los fusiladores. Escribe Luis Fernando Beraza en el libro mencionado: "Durante la Revolución Libertadora había sido designado director del semanario "Mundo Argentino". En dicha revista permitía la publicación de notas que atacaban al imperialismo yanqui, lo que motivó la queja del embajador norteamericano y, más importante, denunció con nombres y fechas las torturas sobre los obreros peronistas. Estas denuncias las reafirmó por Radio Nacional, y al ser presionado por el interventor militar de la Editorial Haynes, presentó su renuncia."
Situación con algunos rasgos parecidos protagonizaría dos décadas después, cuando fue invitado por Jorge Rafael Videla, en mayo de 1976, a un almuerzo con otros tres escritores. En el último número de 1976 de la revista "Crisis" se narra con minuciosidad aquel encuentro bajo el título: "Ecos del encuentro del presidente de la nación con los escritores": Cuando el hombre de campo quiere saber de dónde soplan los vientos, humedece uno de sus dedos. Alguna vez alguien dijo que, por acción o por omisión, los artistas y los escritores eran ese dedo humedecido de la sociedad. El destino de sus obras y de sus vidas suele ser un indicador de los vientos que empujan hacia adelante o hacia atrás, levantan o derriban al conjunto de los hombres. Quizá por intuición de todo esto, cuando el 19 de mayo último el presidente Videla convocó a cuatro escritores, la opinión pública entendió que ese encuentro no era una simple frivolidad para alimentar anécdotas, sino que se trataba de un acontecimiento de trascendencia: podía indicar qué vientos comenzaban a soplar sobre la sociedad argentina. Un posterior comunicado de la Secretaria de Información Pública del Estado remarcó los rasgos relevantes del hecho. Sobre la misma explanada de la Casa de Gobierno, a la salida del ya ahora famoso almuerzo, los escritores invitados hicieron diversas declaraciones. Ernesto Sábato señaló que "hubo un altísimo grado de comprensión y respeto mutuos. En ningún momento la conversación descendió a polémica literaria o ideológica" (La Opinión, 20/V/76). Además, expresó su inquietud por la prisión del escritor Antonio di Benedetto (La Razón, 19/V/76). El sacerdote Castellani confesó haberse preocupado por "Haroldo Conti, un cristiano que fue secuestrado hace dos semanas y del que no sabemos nada" (L. O., 20/V/76). Borges, quien antes de ingresar al despacho presidencial había manifestado: "Soy tímido y, ante tanta gente importante, seguramente me sentiré abochornado" (ídem), eludió hábilmente el cerco tendido por los hombres de prensa y desapareció. El presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, Horacio E. Ratti, reconoció haber dejado en manos del presidente una larga lista de reivindicaciones e inquietudes que afectan a sus representados. En efecto, sobre la mesa del general Videla quedaron los problemas de los derechos del autor, la reglamentación de la Ley del Libro, la designación de asesores literarios en emisoras radiales y televisivas, así como el nombramiento de agregados culturales en el exterior, la preservación del patrimonio idiomático nacional, etc. Junto con estas aspiraciones, también quedó en Casa de Gobierno la lista de "una docena de Intelectuales que se encuentran a disposición del Poder Ejecutivo" (Clarín, 20/Vl/76); igualmente se dio el nombre de otros escritores cuya suerte preocupa hondamente a los hombres de letras. Entre ellos, Haroldo Conti (Buenos Aires Herald, 15/V/76), Alberto Costa (Clarín, 20/V/76) y Carlos Pérez (responsable del suplemento cultural del diario Clarín), desaparecidos; Antonio di Benedetto (La Razón, 19/V/76), preso; César Tiempo, cesanteado de la dirección del Teatro Nacional Cervantes. Las reivindicaciones profesionales siguen en pie y a los nombres de creadores afectados por desaparición o cárcel, ahora hay que agregar el del poeta y periodista Miguel Angel Bustos (La Nación, 4/VI/76) y el del cineasta Raimundo Gleizer (La Opinión, 4/VI/76). A casi un mes del almuerzo del general Videla con los escritores, Crisis quiso recoger los ecos de dicho acontecimiento. Para ello, procuró conversar con los protagonistas. Requerido por teléfono para una entrevista, Ernesto Sábato afirmó: "yo no hago declaraciones para la revista Crisis". Borges, a su vez, dijo no tener tiempo y, lamentablemente, su disponibilidad de horarios excedía los límites del cierre editorial de esta publicación. Sí, en cambio, pudieron ser entrevistados los escritores Leonardo Castellani y Horacio Esteban Ratti. Lo que sigue es la reproducción textual de estos diálogos:
-Padre Castellani, durante varios días un amplio sector de la opinión pública no hizo más que comentar el almuerzo entre los escritores y el presidente Videla...
-Bueno, es cierto, pero la gente se olvida de que fue nada más que un almuerzo y en los almuerzos se come más que se habla...
-Pero usted y los demás escritores fueron invitados para conversar sobre ciertos temas...
-Sí. En realidad, el más callado fui yo. Dije algunas cosas pero quienes más hablaron fueron los demás, sobre todo Sábato y Ratti que llevaban varios proyectos.
-¿Y el presidente?
-Él y yo fuimos los más silenciosos. Videla se limitó a escuchar. Creo que lo que sucedió es que quienes más hablaron, en vez de preguntar, hicieron demasiadas propuestas. En mi criterio, ninguna de ellas fue importante, porque estaban centradas exclusivamente en lo cultural y soslayaban lo político. Sábato y Ratti hablaron mucho sobre la ley del libro, sobre el problema de la SADE, sobre los derechos de autor, etc.
-Bueno, padre, al fin y al cabo, era una reunión de escritores...
-Sí, pero la preocupación central de un escritor nunca pueden ser los libros, ¿no es cierto? Yo traté de aprovechar la situación por lo menos con una inquietud que llevaba en mi corazón de cristiano. Días atrás me había visitado una persona que, con lágrimas en los ojos, sumida en la desesperación, me había suplicado que intercediera por la vida del escritor Haroldo Conti. Yo no sabía de él más que era un escritor prestigioso y que había sido seminarista en su juventud. Pero, de cualquier manera, no me importaba eso, pues, así se hubiera tratado de cualquier persona, mi obligación moral era hacerme eco de quien pedía por alguien cuyo destino es incierto en estos momentos. Anoté su nombre en un papel y se lo entregué a Videla, quien lo recogió respetuosamente y aseguró que la paz iba a volver muy pronto al país.
-¿Qué afirmaron los demás asistentes?
-Fíjese que curioso: Borges y Sábato, en un momento de la reunión, dijeron que el país nunca había sido purificado por ninguna guerra internacional. Ellos más tarde lo negaron, así como aseguraron decir cosas que, en realidad, no dijeron. Pero hablaron de la purificación por la guerra. Lo interesante es que el presidente Videla, que es un general, un profesional de la guerra, los interrumpió para manifestar su desacuerdo. Creo que eso le desagradó mucho, pues motivó una de sus pocas intervenciones. A mí también eso me cayó como un balde de agua fría, por lo tremendo que eso significa. Además, por lo incorrecto: se olvidan que la Argentina atravesó varias guerras internacionales, como la de la independencia, la del bloqueo anglo-francés, la del Paraguay, y más bien que de esas contiendas no salió purificada.
-Quizás ellos quisieron decir que la situación difícil de la Argentina no se justificaba, pues, a diferencia de Europa, no había sufrido ninguna guerra...
-Vea, en lo que va de este siglo Europa sufrió ya dos guerras mundiales, pero no por eso es más pura que la Argentina. Al contrario... Por eso le digo que de ese almuerzo, si es por lo que se habló, no puede haber salido algo muy positivo o trascendente. A lo mejor, el presidente se llevó una impresión favorable y pudo rescatar algunas ideas que allí se lanzaron, pero nada más.
-Su balance, entonces, no parece muy optimista...
-No, ni puede serlo. Sábato habló mucho o peroró, mejor dicho, sobre el nombramiento de un consejo de notables que supervisara los programas de televisión. En Inglaterra funciona una instancia similar, presidido por la familia real e integrado por hombres notorios de todas las tendencias. Cuando estuve hace mucho en Inglaterra, Chesterton me habló de ese consejo del cual él formaba parte y que, por aquel entonces, supervisaba sólo la radio, ya que la televisión todavía no existía. Eso quería Sábato que se hiciese en la Argentina. Borges dijo que él no integraría jamás ese consejo de prohombres. Sábato, entonces, agregó que él tampoco. Yo pensé en ese momento para qué lo proponían entonces. O sea que ellos embarcaban a la gente pero se quedaban en tierra. Personalmente, no creo que ese consejo sea una decisión muy importante.
-Dentro de su larga experiencia, ¿qué significa este almuerzo?
-Para mí fue un hecho agradable, pero no muy trascendente. Al menos, que los hechos posteriores demuestren lo contrario, como por ejemplo, que aparezca el escritor Haroldo Conti. Algunos me habían pedido que intercediera también por varios ex funcionarios cesanteados aparentemente en forma injusta. Pero no quise hacerlo, pues me pareció que esos casos desdibujarían la dramaticidad de la situación de Conti, por cuya vida se teme...
-¿No se plantearon los cuatro asistentes hacer un balance juntos de esa experiencia que los involucraba?
-Al salir, había una nube de periodistas y los fotógrafos eran interminables, parecían formar de seis en fondo. Borges aprovechó algún vericueto para retirarse rápidamente. Antes de hacerlo nos invitó para que fuéramos a su casa a tomar un café. Cuando Sábato, Ratti y yo logramos zafarnos del asedio periodístico, nos fuimos hasta la casa de Borges, pero ahí nos llevamos una sorpresa. Una persona que nos abrió la puerta dijo que Borges no nos podía atender porque estaba en cama con fuertes dolores de estómago. En fin, son cosas que pasan..."

EL ESCRITOR Y SU FANTASMAS

Ernesto Sábato publicó su mejor y más ambicioso libro "Sobre héroes y tumbas" en 1961.
De él se desprendieron el "Informe sobre ciegos" que fue llevado al cine, y el relato de la muerte de Juan Lavalle que llegó al disco y a los escenarios teatrales en la voz y textos del escritor y la música de Eduardo Falú.
En "Estudios en torno a Sobre héroes y tumbas", el ensayista Julio Forcat escribió: "Los héroes a los que alude el título podrían ser Lavalle y sus gauchos...En las tumbas yacen los héroes del pasado. La contigüidad de héroes y tumbas podría interpretarse como una alusión al carácter relativo y transitorio de las hazañas históricas y el triunfo más definitivo y permanente de las tumbas. Emir Rodríguez Monegal sostiene que tumba designa "un útero al revés" y también es "una suerte de túnel" interpretación adecuada para la comprensión de importantes sectores de la novela, sobre todo el "Informe sobre ciegos".
Dos años más tarde, escribió el ensayo que da su nombre a esta nota y que refleja las dudas que atravesaron su existencia. Esas que deben haber quedado flotando en su conciencia luego del almuerzo con Videla y que intentó saldar casi una década más tarde presidiendo la CONADEP. Ahí sí la realidad superó a su imaginación de "El túnel" y el "Informe sobre ciegos". En el prólogo suscribió la teoría de los dos demonios que pone en un plano de igualdad el terrorismo de estado con el accionar de la guerrilla.
Sus últimos libros merecen una piadosa omisión: "Antes del fin"; "La resistencia" y en junio de 2004, "España en los diarios de mi vejez". Para entonces ya habían muerto su mujer Matilde y uno de sus dos hijos.
Ya en 1974 había publicado una novela que no estuvo a la altura de las expectativas que despertó con el título de "Abbadón, el exterminador".
En un reportaje televisivo realizado en 1995 por la periodista Norma Morandini, actualmente diputada, suscribió la teoría del gorilismo "progresista" de una Evita revolucionaria y un Perón híbrido y deleznable.
Murió Ernesto Sábato. Un intelectual comprometido con su tiempo, un muy buen escritor con las contradicciones de un progresista incapaz de comprender los movimientos populares. Cuando expresó que "a las masas las mueve el resentimiento", Arturo Jauretche le contestó con la precisión que lo caracterizaba: "No se equivoque Sábato; no las mueve el resentimiento sino la esperanza"
Murió en la modestia que caracterizó su vida. Sus restos fueron velados en el club social y deportivo de Santos Lugares y enterrado en el Jardín de Paz de Pilar, un primero de mayo, día que no aparecen los diarios. Si existe una vida después de la muerte, se reencontrará con Jorge Luis Borges, escritor que admiró y detestó con pareja intensidad.

01-05-2011


De Isla Margarita a Parque Chas *

Mayo de 2011

Antes de presentar su libro "Qué pena con ese señor" en la Feria del Libro de Buenos Aires, la periodista y escritora venezolana Carola Chávez, realizó una visita fugaz por el barrio (Parque Chas) para encontrase con un entrañable amigo.

[Imagen: Carola Chávez, Leonardo Killian (de gorra) y Fernando Belvedere]

Por Fernando Belvedere

Lo que no podemos negar, es que la revolución digital que Internet ha logrado en estos años de acceso masivo, es la de haber tejido una red de contactos entre personas de distintas partes del mundo, acercando, derribando distancias y fronteras.
Fue así, que entre uno de los tantos millones de datos que circulan diariamente por la Red de redes, nació hace unos años, la amistad entre la caraqueña Carola Chávez y el porteño historiador Leonardo Killian (nacido y criado en Parque Chas) (1).

La causa de esta estrecha amistad, fue la historia de una foto del actual presidente bolivariano Hugo Chávez Frías.

Se trata del primer registro fotográfico en nuestro país, del actual responsable de conducir los destinos de la tierra de Bolívar. Según nos comentó Killian, “en el año 1994 vino de incógnito Hugo Chávez a la Argentina. En una reunión clandestina en el entonces Centro Arturo Jauretche tuve la suerte de sacarle la única foto que se le tomó en nuestro país. Un amigo se la hizo llegar y acá, el Comandante me la envió autografiada”.

De visita en nuestro país, invitada por Télam para presentar en la Feria del Libro de Buenos Aires, su Manual de costumbres y procederes de esa clase media venezolana “Qué pena con ese señor", Carola quiso conocer “aquel barrio en que la gente se pierde”, que tanto le relataba su amigo Killian a través de correos electrónicos.
El encuentro se produjo el 4 de mayo, y quien escribe fue testigo de esa cumbre. Antes de llegar a lo de su amigo, recorrimos el círculo de la calle Berlín, para adentrarse en los misterios geográficos de aquel alejado barrio porteño, Parque Chas.

Durante dos horas, y mientras el gato "Lenin" de Killian solicitaba nuestra atención, una cálida Carola Chávez nos dejó embelesados con su relato impregnado de Caribe, sobre el proceso político que está transitando su país. También pudimos conocer un poco más de su actividad en los medios de comunicación venezolanos, como la radio y la prensa escrita. En su reciente trabajo “Qué pena con ese señor", la autora recoge relatos y cuentos redactados a partir de 2005, y retrata vívidamente las peripecias y circunstancias vitales de las clases medias de su país.

“La Chávez”, que no posee ningún lazo familiar con el presidente de Venezuela, nos transmitió todo el tiempo su entusiasmo por los logros conseguidos en su país, sin perder su mirada crítica por los temas pendientes. Es ferviente admiradora de Arturo Jauretche, Jorge Enea Spilimbergo y Jorge Abelardo Ramos, autores que le abrieron la cabeza a través de sus ensayos sobre la descolonización cultural.

La presencia de Carola Chávez en Argentina tiene que ver con la política que está llevando a cabo la Agencia de Noticias Télam, que es la de reforzar y profundizar los vínculos culturales y humanos entre los pueblos sudamericanos.

Carola es un exponente del lugar preponderante que adquirió la política durante la revolución bolivariana encabezada por Hugo Chávez Frías: “El pueblo venezolano antes de que llegara ‘Mi presi’ era indiferente, apático por el debate político”.

En una nota publicada en el Portal de noticias de la Agencia Télam, pudimos enterarnos que Carola Chávez proviene de una familia de buena posición. Hija de un economista y decano universitario, y nieta de un diplomático. En 1995, optó, como tantos, por el exilio económico en Barcelona, España.

En 2004 Carola redescubre su país durante unas vacaciones. Así pudo percibir un cambio, que se traducía en entusiasmo, acción y trabajo nunca antes vistos. Esa impresión la decidió a volver a Venezuela en 2005.
"Antes de Chávez, mirábamos a Miami, donde solo veíamos una frontera que nos impedía pasar y por eso mismo acrecentaba nuestro deseo de ir allí, de ser como ellos, de no ser nosotros mismos. A partir de Chávez, los venezolanos nos redescubrimos a nosotros mismos como país y como sudamericanos. Hasta su gobierno, la imagen de Venezuela terminaba en el Orinoco, y las clases medias sufrían el sueño imposible de vivir como sus patrones, veranear en St. Thomas y darse un ritmo de vida que no había modo que tuvieran". "Ahora, gracias a esa reorientación, los niños venezolanos comen carne argentina, que antes era un lujo reservado a los muy ricos. Y además estamos industrializando el país, tendiendo ferrocarriles, todo en colaboración estrecha con los países de la Sudamérica que antes ignorábamos", declaró a Télam.

Carola Chávez se fue de Parque Chas con el deseo de volver pronto, e invitándonos a conocer su lugar en el mundo: Isla Margarita.

(1) Leonardo Killian es un amigo de nuestros Cuadernos que ha colaborado en varias oportunidades.

Esta es la foto aludida: Hugo Chávez visitó durante 1994 el Centro de Estudios Jauretche (de la Izquierda Nacional). En la misma se puede ver también a Jorge Enea Spilimbergo, y sentados (de espaldas) a Fermín Chávez junto a su esposa. La foto tomada por Leonardo Killian volvió a él varios años después autografiada por el propio Chávez. Si bien fue publicada hace tiempo por Cuaderno de la Izquierda Nacional creímos oportuno volver a hacerlo.

* Envío especial de Leonardo Killian para nuestro Cuaderno de la Izquierda Nacional


Ignacio Copani durante su visita al programa de TV “Café Las Palabras” interpreta el tema “En política jamás me metí”


Los pañuelos seguirán siendo blancos *

Por Hugo Presman

Junio de 2011

El jueves 3 de mayo, desde el programa radial EL TREN, informamos en forma escueta la ruptura entre Hebe Pastor de Bonafini y Sergio Schoklender, adelantándonos tres semanas a que la noticia llegara a los grandes medios y estallara el escándalo el 25 de mayo. La primera información institucional de la Fundación Madres de Plaza de Mayo es del día siguiente. El texto revela el intento de minimizar lo acontecido y se encaminaba por un sendero que constituía un callejón sin salida. El texto, con el propósito de poner paños fríos dice: “Buenos Aires, 26 de Mayo de 2011. Estimados compañeros y compañeras: Ante una serie de versiones periodísticas incorrectas sobre una supuesta confrontación entre el compañero Sergio Schoklender y la Fundación Madres de Plaza de Mayo, creemos que ustedes merecen conocer la verdad sobre las razones de la renuncia de Sergio a esta institución.

Hace ya varios meses, Sergio nos venía manifestando que su rol como apoderado de la Fundación y responsable de la Misión Sueños Compartidos se le hacía incompatible con el desarrollo de su proyecto personal y manifestó su necesidad de desvincularse. Finalmente, el 6 de mayo último en reunión convocada por el Consejo de Administración de la Fundación de las Madres expresó su decisión de renunciar, pero aclaró que eso “no configura un abandono, sino simplemente un alto para intentar nuevas acciones en lo personal, con la absoluta convicción de estar siempre atento a los que ustedes pudiesen demandar de mí, como corresponde a un hijo.”

Por su parte, las Madres manifestaron su “agradecimiento eterno por el empeño, tesón, fidelidad y encomio” que Sergio siempre puso en la causa y aceptaron su renuncia con un “hasta luego”. Toda otra versión sobre la desvinculación de Sergio Schoklender de la institución, es un intento de desprestigiar una vez más la obra de Fundación que, como bien lo definió Sergio es el “proyecto social más ambicioso de los últimos tiempos. Juntos– escribió en su acta de renuncia–emprendimos y trazamos un camino de Sueños Compartidos con miles de familias, plasmando en realidad la recuperación de decenas de miles de dignidades postergadas, perdidas o negadas”. Dirección de la Fundación Madres de Plaza de Mayo” Bonafini continúo en la misma línea cuando pronunció su discurso del jueves 2 de junio ante una manifestación en su apoyo: “Hay muchos que vorazmente esperan ver qué carajo va a decir Hebe y se van a tener que morder la cola: hay demasiada sangre vertida para perder el tiempo en pelotudeces.”

Mientras tanto, Sergio Schoklender realizaba un raid mediático por los medios, empezando por Clarín. Se presentaba como un simple gestor que recibía órdenes de Bonafini.

En ese momento, la presidenta de Asociación Madres de Plaza de Mayo, empieza a blanquear la situación. El sábado 4 afirma: “Si Sergio y Pablo cometieron delitos tendrán que pagar. Hace un año empecé a tener discusiones con Sergio porque quería convertir a la fundación en una empresa” El domingo 5 aparece un reportaje en “ Tiempo Argentino” y a la noche otro de Víctor Hugo Morales en “Bajada de Línea”.. Ahí puede leerse: “La Fundación de las Madres y mis hijos están primero que todo. …No voy a defender nada ni esconder nada. Y mi sentimiento es una cosa personal que no tengo por qué contar…. Acabo de separar a Pablo y otras 16 personas más. Por las dudas, para que todo quede prolijo… ¿Y a Ud. le parece que es la primer familia en la que suceden estas cosas? ¿O la primera madre a la que un hijo le hace una cagada? No soy ni la primera ni la última, no le quepa la menor duda…. Hace un año empecé a tener discusiones con él porque quería convertir a la fundación en una empresa. Y yo le decía: mirá, Sergio, esto no es una empresa, somos un emprendimiento, somos soldados de este proyecto nacional y popular.” El martes 7 de junio afirmó en Página 12 en un reportaje realizado por la periodista Nora Veiras: “…Pero no vamos a decir que el enemigo está mintiendo en todo. ….Estoy embroncada porque pareciera que todo es mierda como ellos. Tenemos que rescatar la posibilidad de darle oportunidad a la gente que está mal y no todos son Schoklender. Ese es el país que querían mis hijos, el país que quiero yo: la confianza en la gente y la oportunidad al que necesita. Sé que hice todo lo que podía hacer para que tuvieran un lugar, para que tuvieran un trabajo….. Si van presos que vayan presos, tienen que pagar lo que hicieron, es muy gordo, no es una pavada. Es que si robaron, es una traición y el traidor es muy fuerte. Creo que es la peor palabra que se le puede dar a una persona. Traición a todo: sentimientos, la confianza, a todas las Madres. Somos un montón de viejas que luchamos y peleamos, que la gente nos respeta por todo eso.

SEPARAR LA PAJA DEL TRIGO

El accionar de las Madres de Plaza de Mayo durante las dictadura establishment- militar es una gesta épica del siglo XX. Eso está en la historia y ocupa un lugar que nada ni nadie podrá alterar. Las declaraciones y posiciones que Hebe ha venido realizando en las últimas tres décadas, como figura histórica y referente social le han merecido al autor de esta nota, muchas veces críticas severas y en otros acuerdos. Hay que diferenciar como sostiene el periodista Alejandro Horowicz entre “admiración, gratitud y prestigio, de veneración acrítica” No existen en mi opinión y más allá de la envergadura histórica de los personajes, vacas sagradas a la que no se puedan criticar. Hebe pasó de estar rodeada de las distintas sectas de la izquierda bullanguera a ser una defensora incondicional del kirchnerismo. Sus posiciones blindadas, poco afecta a escuchar críticas, la llevó a descartar los señalamientos que le alertaban algunas de las características de Sergio Schoklender.

El poeta y periodista Vicente Zito Lema, allá por febrero del 2003, con extrema y justificada dureza le escribió en su carácter de rector renunciante de la universidad: “Querida Hebe: Más allá de cualquier desavenencia actual, serás siempre para mí, como desde hace muchísimas años, mi querida Hebe. Hace apenas una semana, charlando fraternalmente, cuando te expliqué las verdaderas razones por las cuales me había ausentado de la universidad en el verano, y que no quería hacer públicas para evitar mayores problemas, me dijiste que no ibas a intervenir en la disputa entre Sergio Schoklender y yo. También me dijiste que considerás a Sergio Schoklender como un hijo. Yo lamento profundamente esta disputa con Sergio Schoklender, que no inicié. Tampoco soy responsable del agravamiento que tuvo. Bien te consta. Te ruego entonces que en honor a la responsabilidad que tenés como presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y rectora de la universidad y en memoria de mis compañeros, tus verdaderos hijos, mantengas tu palabra y no te involucres en la disputa, para que nadie se esconda bajo las polleras de las Madres. Hay momentos en nuestra vida en que los sentimientos no deben obstaculizar la búsqueda de la verdad. Todo esto es doloroso, querida mía. No tengo el menor deseo de lastimarte, ruego que esta situación se termine de la mejor manera y que más temprano que tarde volvamos a encontrarnos en la lucha, como lo hemos hecho tantas veces….. Me resisto a que ningún infausto monje negro reviva en nuestra institución una suerte de lopezreguismo. Ya he sufrido demasiado (persecuciones, censuras, atentados, exilio), al igual que muchos compañeros, en manos de esos nefastos mesiánicos. Sean los clásicos represores, o los que impúdicamente, saliendo de la oscuridad, se suben a caballo de experiencias históricas de las que nunca han sido parte….. He sido enterado por docentes de la universidad que desde hace ya meses se ha instalado una suerte de “conspiración” para alejarme de la universidad. Pienso que eso está ligado a mis críticas al administrador sobre su conducta y últimamente, y tal como he puesto en conocimiento de varios docentes, a que tengo fundadas sospechas sobre la manera en que se está gestando nuestra instalación en lo que se pretende sea la nueva sede de la universidad….. A esta altura de los acontecimientos es obligación que el administrador rinda cuenta de los numerosos aportes que la universidad ha recibido. Se nos habla de que la universidad está en ruinas, pero nada sabemos de cómo fue administrada y la suerte de las donaciones, de mucho valor, recibidas por la universidad y que sólo son conocidas y utilizadas por el administrador. La universidad debe tener una administración trasparente, de la que participen representantes de todo los que forman parte de nuestra institución…. Con dolor debo advertir públicamente que todo atentado o “extraño accidente” contra mi persona o contra mi familia caerá como responsabilidad sobre el administrador Sergio Schoklender, de quien ya conocemos perversas prácticas. ……Todo esto es doloroso, querida mía. No tengo el menor deseo de lastimarte, ruego que esta situación se termine de la mejor manera y que más temprano que tarde volvamos a encontrarnos en la lucha, como lo hemos hecho tantas veces. Recuerdo cuando me dijiste: “yo soy la madre, vos sos el padre y la universidad es nuestro hijo”. Hagámonos cargo de nuestras responsabilidades. Yo estoy dispuesto, me alejaré de la universidad, he pedido disculpas públicas a las Madres que participaron tristemente de mi enojo. Te pido a vos disculpas en tu carácter de presidente de Madres. Y vuelvo a pedirte que como rectora de la universidad no identifiques tu conducta con otra conducta que no sea la tuya. Ni la mía, ni la de Sergio Schoklender. La tuya.”
A su vez el periodista y militante social Guillermo Cieza escribió: “La primera noticia preocupante sobre Sergio Schoklender me la dio hace alrededor de diez años el periodista Gabriel Fernández que dirigió durante un lustro el Diario de las Madres de Plaza de Mayo, y que junto a su mujer Vivian garantizaron la salida de un medio periodístico que fue un ejemplo de coherencia política. Cuando se decidió fundar la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, surgieron algunas diferencias y los dos fueron despedidos. Tenían una relación laboral y les correspondía una indemnización. Le pagaron con cheques sin fondo. Los firmaba Sergio Schoklender.

Quien reemplazó a Gabriel Fernández en la edición de una publicación que representaba el sentir de las Madres, fue el escritor Vicente Zito Lema, que también dirigió la Universidad. Hebe desoyó todos los semáforos, consolidando esa llamativa relación nacida del dolor y la soledad entre un hijo que mató a sus padres y una madre a la que le asesinaron dos hijos.

LA CONSTRUCCIÓN DE CASAS

Han surgido cuestionamientos sobre si un organismo de derechos humanos debe construir casas.En honor a la verdad se han construido miles de excelente calidad, dándole trabajo a gente que carecía de empleo alcanzando la significativa cifra de 6000 trabajadores, capacitándolos para poder realizar las tareas y estableciendo una estricta paridad entre hombres y mujeres contratados. Y luego tener la posibilidad de acceder a algunas de ellas. Se retomó de esta forma la construcción de viviendas populares entroncadas con la dignidad de aquellas construidas entre 1945-1955. En palabras de Hebe: “Yo decía, tenemos que entregar las casas equipadas porque los pobres, en las villas, tienen poco o nada y lo que tienen es viejo, feo, oscuro. Si uno le da todo nuevo, lo van a cuidar. Abrimos entonces un taller de costura para hacer los cortinados, los cubrecamas, los acolchados. Los hombres hacen las mesas y las sillas de madera. Es un proyecto de considerarlos personas, ciudadanos, que les dice “Hola”, que están dentro del sistema, que no están pateados. Por eso es diferente”

La periodista Silvia Valerga en el sitio “Puede colaborar” que dirige el periodista Gerardo Yomal, cuenta el origen de la construcción de casas: “Cuando el gobierno pagó la indemnización por cada familiar desaparecido, estimativamente 250 mil pesos por cada uno, a Hebe de Bonafini le correspondían 500 mil. Esta mujer se negó a recibirlos y obligó a tomar esa misma actitud a las madres de su organización. No estuvieron de acuerdo las de Línea Fundadoras, ni Hijos, ni Familiares. Bonafini pidió una audiencia con Néstor Kirchner, como lo había hecho con todos los presidentes anteriores que no la recibieron. Con su estilo, según nuestra fuente, le dijo: “no nos van a comprar con plata porque nuestros hijos no tienen valor monetario. Construya casas para los pobres con ese dinero y así honrarán sus memorias, porque ellos lucharon y perdieron la vida por los más desposeídos”. Inesperadamente para “Hebe”, el presidente Kirchner le respondió sonriente y cordialmente: “Tenés razón. Te convoco a que formes una ONG y sean ustedes las encargadas de construir las viviendas en todo el país. Nosotros les daremos la plata”.Como bien señala el ensayista Alejandro Horowicz: “El error no fue construir casas, sino sumar a Sergio Schoklender a la tarea. Reducir toda la acción de los distintos organismos a este episodio tenebroso contiene la puñalada trapera.

RESPUESTA EQUIVOCADA

Las denuncias que hacen a la escrupulosidad de los fondos, y más cuando son públicos, deben merecer una respuesta fundamentada en una solvente y meticulosa rendición de cuentas.A una acusación sobre aspectos pocos claros en el manejo del dinero no se deben dar una respuesta política. La misma tiene sentido en la medida que se respalde una trayectoria histórica, pero no para sustituir una situación confusa a dirimir en el ámbito de la justicia. Para ser absolutamente claros: si ha habido una dispersión de fondos hacia bolsillos equivocados, la gesta de los pañuelos no puede ser la respuesta como en un primer momento se intento desde la Fundación y del gobierno.

En ese aspecto fue muy preciso el escritor Mempo Giardinelli en su nota publicada en Página 12 el sábado 4 de junio bajo el título “La verdad y solo la verdad” : “La defensa moral de las Madres de Plaza de Mayo no puede ni debe pasar por negación alguna. En cambio, sí debe pasar por la exigencia de profundas investigaciones, con fuertes sanciones a quienes resulten responsables, tanto en la entidad hoy cuestionada como en instancias superiores del Gobierno. No se puede ignorar que en esto hay algo evidentemente turbio, acaso sucio, y en cualquier caso gravísimo……….Personalmente, estoy absoluta e incondicionalmente convencido de la inocencia y buena fe de las Madres de Plaza de Mayo, y no dudo de que el resultado final de este desdichado caso lo demostrará. Pero para ello hay que exigir y redoblar esfuerzos, precisamente para que se sepa la verdad, y toda la verdad”. En el mismo sentido se pronunció la diputada Victoria Donda: “La mejor forma de defender a las Madres es investigando.

SERGIO SCHOKLENDER

Acusado y condenado por el asesinato de sus padres, siempre dejó entrever que era el chivo emisario de un crimen vinculado a las relaciones pesadas de su padre comerciante de armas. Prometió contar su verdad cuando saliera su hermano Pablo de la cárcel. Eso ocurrió en el 2006 y nunca cumplió. Su vida en prisión, relatada en su libro “Infierno y resurrección”, está reflejada en ese título. El infierno de la sobrevivencia carcelaria, la infinidad de golpizas y castigos, las dificultades de la convivencia diaria con presos pesados, y la resurrección a través de cursar y concluir dos carreras universitarias ( derecho y psicología), especializar en computación, crear el Centro Universitario en Devoto y Caseros. El ingreso de Hebe en su vida, Sergio lo relata así:

“A Hebe me la había cruzado junto con otras Madres cuando visitaban a los presos políticos en Devoto, en el 83. Ella me había preguntado qué podía hacer por mí y yo le había contestado que la lucha de las Madres, en ese momento, era otra. Diez años más tarde… Hebe decidió conocer el CINAP ((Centro de Informática Aplicada de la Universidad de Buenos Aires)……Finalmente accedieron a autorizar nuestras entrevistas en una pequeña oficina repleta de micrófonos. Verla a Hebe de Bonafini, la Presidente de las Madres de Plaza de Mayo, era para mí increíble, era como ver a alguien demasiado grande, demasiado importante y que significaba tanto para todos……A medida que iba creciendo mi formación política, yo me había ido endureciendo. Creía que lo cotidiano era importante, pero que la lucha no tenía nada que ver con los afectos, con las sensaciones y con las emociones. Con una infinita paciencia, Hebe comenzó a rasgar esa coraza con la que me había revestido y buscó a Sergio…. Hebe, en cambio, me hablaba a mí, al ser humano que tenía miedos, angustias, dolores y esperanzas……Como no desarmarme ante esa mujer que se levantaba a la madrugada, tomaba un colectivo hasta la estación de trenes de La Plata, sumaba otro colectivo a una hora de tren y llegaba con sus paquetitos y sus dieciocho años de pelea inclaudicable. …..La vuelta de Pablo a la cárcel fue el primer llamado de atención. El segundo, esa carta que Hebe me regaló para mi cumpleaños, a los 36 años acompañada de las llaves de su casa. A Hebe Madre le dolía verme preso”

LOS PAÑUELOS SEGUIRÁN SIENDO BLANCOS

Hay una ofensiva de los medios hegemónicos tendiente a embarrar a los pañuelos blancos, a la política de derechos humanos y al gobierno. Pero las situaciones más que confusas, para describirlas en forma elegante, no la inventaron “La Nación” o “Clarín”. La fácil y elemental excusa de la campaña mediática no puede ser la primera respuesta para deslindar las responsabilidades en el gobierno y la Fundación. No porque no exista la campaña, sino que no puede ser utilizada como explicación universal. Tampoco se debe usar la historia de los pañuelos como subterfugio para eludir cuestiones del presente. Y porque los que creemos en su trayectoria y su presente, queremos que nadie pueda salpicar a los pañuelos blancos.

Es preciso recordar que Dante Alighieri en “ La Divina Comedia” reserva a los traidores el noveno círculo del infierno, por encima del séptimo donde eran condenados los violentos contra la vida y los bienes del prójimo. La historia es una notable y original escritora de relatos apasionantes. En la página 177 de “Infierno y resurrección” Sergio escribió: “Salir, robar un auto, robar dinero. No sabía hacer todo eso…” A su vez, Hebe escribió el prólogo del otro libro de Sergio, “Schoklender desde afuera” donde quedó registrado: “Mucha gente me pregunta cómo es Sergio. Tiene dentro de él a cientos de Sergio. A veces es muy pequeñito, a veces es gigante, a veces es muy tierno. Pero encontrar al Sergio verdadero es muy difícil porque él siempre lo esconde.”

* Enviado por el autor


Callaron al juglar

Por Hugo Presman

Esta vez el azar le jugó en contra. El Dios en que creía, y al que mencionaba con apabullante frecuencia en los últimos años, estuvo distraído o tal vez ausente porque no suele frecuentar el ensangrentado territorio de Guatemala. La más de media docena de balas que atravesaron su cuerpo se dirigieron hacia él posiblemente porque iba en el asiento del acompañante, lugar que debía ocupar el destinatario de las mismas, el empresario Henry Fariña. El mismo que lo invitó a subirse en su Land Rover blanca cuando originalmente su viaje al aeropuerto llamado paradojalmente Aurora iba a discurrir en forma diferente. A los 74 años se tronchaba una vida de una intensidad insuperable. Que arrancó con una hipoteca enorme. Su padre abandonó a su madre Sara cuando ella estaba embarazada de Facundo quedando entonces ella al cuidado y mantenimiento de sus otros seis hermanos. Pobre, analfabeto, no pronunció palabra hasta muchos años después, tal vez para asimilar el pasivo con que el mundo lo recibió, al punto que su admirada madre lo consideraba mudo. A los nueve años tomó la decisión de torcer el rumbo familiar y decidió viajar desde Tierra del Fuego donde vivían a Buenos Aires. Cuando Sara lo acompañó a la estación para despedirlo le dijo: “Este es el segundo regalo que le hago. El primero fue darle la vida y el segundo, la libertad para vivirla”. Llegó después de mucho recorrido y tropiezos a la ciudad de la Plata, donde se subió al estribo del auto donde una pareja nacida en la exclusión como él, empezaban a torcer la historia. Con su voz de niño preguntó: " ¿ Hay trabajo?" Evita con cariño le contestó: “Si que hay trabajo mi amor, siempre hay trabajo”. “Cuando llegué mi madre no lo podía creer. Me había dado por perdido y tres meses más tarde aparecí en avión y con una carta personal de Eva Perón” Así fue como su madre consiguió un empleo como portera en una escuela de Tandil. En dos habitaciones vivieron Facundo, su madre y sus 6 hermanos. Fue chico en condición de calle, padeció el alcoholismo, conoció reformatorios y cárceles. Precisamente ahí un cura jesuita le enseñó a leer y le despertó el amor por la literatura. Inició su carrera artística con el nombre del Indio Gasparino. Su despegue se inició con una canción que hoy es un himno en buena parte del planeta ( Más de 600 versiones en 27 idiomas): “No soy de aquí, ni soy de allá”. La improvisó estando borracho. Cuando al día siguiente le pidieron el texto por el fuerte impacto que había producido, en su memoria solo anidaba el olvido. Su letra fue recuperada porque Jacobo Timerman presente en el espectáculo lo había grabado.

Fue un trashumante que recorrió el mundo despertando entusiasmos superlativos. Las canciones pasaron a ser un pretexto para desarrollar sus atrapantes relatos y reflexiones. Afirmaba haber conocido más de 160 países y en la mayoría había desplegado sus virtudes artísticas.

Estuvo exiliado en Méjico durante la dictadura establishmet- militar. A su regreso, ya en democracia, y luego de su concierto en la cancha de Ferro llamado FerroCabral, su figura alcanzó dimensiones míticas y el aprecio del mundo cultural. Ya habían reconocido su trayectoria, Fidel Castro, la madre Teresa de Calcuta, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, entre otros. Sus inspiradores eran Jesús y Gandhi. Sus influencias literarias eran fundamentalmente Borges, Walt Whitman, Gilbert Chesterton , Juan Rulfo y Octavio Paz. Con el primero tenía un sinfín de anécdotas. Contaba que en una ocasión en EE.UU, en uno de sus espectáculos, estaba en primera fila el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury. Emocionado se acercó y le dijo: “Me emociona que Ud. venga a ver mi recital”; a lo que Bradbury le contestó: “ A mi sorprende que Ud. se sorprenda que yo venga a escucharlo cuando Ud. viene de un país donde vive Borges.” Cuando regresó a Buenos Aires fue a la casa de Borges que se encontraba reunido y le comentó lo que había dicho Bradbury. Borges con su habitual tartamudeo le dijo: “¡Que exagerado este Bradbury! Cuando se fueron todas las visitas, Borges le solicitó tímidamente: “Facundo, me podría repetir lo que le dijo Bradbury”.

Afirmaba que “el planeta era su casa, pero su cuarto, su habitación era la Argentina. Aquel famoso poema de Antonio Machado parece escrito pensando en él: “Caminante no hay caminos/ se hace camino al andar”

La forma de encarar su existencia estaban reflejadas en frases como estas: “Vive de instante en instante, porque eso es la vida”; “Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos”; “De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.”

Algunos de estos conceptos atraviesan sus canciones como “Pobrecito mi patrón”: “Más que el oro es la pobreza/ lo más caro en la existencia/ pobrecito mi patrón piensa que el pobre soy yo/ Dominar es su manera/ y así nadie se libera/ pobrecito mi patrón/ piensa que el pobre soy yo/

Lo importante no es el precio/ sino el valor de las cosas/ pobrecito mi patrón piensa que el pobre soy yo”. O aquella emblemática frase de su canción referida a un niño “Vuelo bajo”: “Vuele bajo porque bajo abajo/ está la verdad/ Esto es algo que los hombres/ no aprenden jamás”

Tuvo que sobreponerse a la muerte de su mujer Bárbara y su pequeña hija de un año en un accidente aéreo, que él también debía tomar y un retraso se lo impidió. A un cáncer que lo mortificó en las dos últimas décadas y cuyas metástasis le afectaron sensiblemente la visión. Volvió a formar pareja y estaba en los trámites de adopción de la hija de su mujer.

Fue declarado ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y Mensajero de la Paz de la Unesco. Sus vivencias quedaron reflejadas en varios libros que publicó. Prescindió de tener una vivienda propia y se alojó durante muchos años en la Suite 509 del hotel Suipacha Suites.

Cuando su madre sintió que se moría lo llamó y le dijo: “Es posible que no volvamos a conversar. Quiero decirte dos cosas: la primera es que sos el mejor de los hijos que he conocido. Segundo: sos un buen hombre porque cada vez más tu vida se aproxima a las letras de tus canciones”

El 9 de julio, en Guatemala, se apagó la vida de Facundo Cabral, con un epílogo tan lamentable como adecuado a su vida aventurera. La misma tierra por la pasó Ernesto Guevara en su camino de ser el Che. Cuando la CIA derrotó al gobierno popular de Jacobo Arbenz.

Esa madrugada del 9 de julio del 2011, Dios no estaba ahí. Tampoco el estribo del auto de Juan y Eva Perón que lo ayudaron para empezar a torcer un destino inexorable. Ni el cura que le enseñó a leer en la cárcel. Sólo los asesinos aún no identificados.

Alguna vez reflexionó sobre la muerte: “Para mí nunca fue un tema serio. Más bien es excitante la idea de una gran hembra, la muerte. Yo me imagino que el paso final debe ser como el silencio en el teatro, antes de que se encienda la luz. El paso al otro lado debe ser así. Ese silencio”.

Callaron al juglar pero no pudieron asesinar el recuerdo que queda.

Perdura el dolor y el llanto de personas de todo el planeta que disfrutaron de sus espectáculos, simbolizadas en las lágrimas de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz. Pero seguramente a Facundo Cabral, le gustaría que lo despidan con la alegría. Tal vez se sumaría a todos los que canturrean: “Me gusta el sol, Alicia y las palomas/ el buen cigarro y la guitarra española/ saltar paredes y abrir las ventanas/ y cuando llora una mujer.
No soy de aquí ni soy de allá/ no tengo edad ni porvenir/ y ser feliz es mi color de identidad./
Me gusta el vino tanto como las flores/ y los conejos y los viejos pastores/ el pan casero y la voz de Dolores/y el mar majándome los pies.
Me gusta estar tirado siempre en la arena/ o en bicicleta perseguir a Manuela/ con todo el tiempo para ver las estrellas/ con la María en el trigal.
No soy de aquí ni soy de allá/ no tengo edad ni porvenir/ y ser feliz es mi color de identidad”

Fuente: www.presmanhugo.blogspot.com

10-07-2011
TODOS LOS LOS DERECHOS RESERVADOS . Hugo Presman.
Para publicar citar la fuente


Ballotage: en las movilizaciones está nuestra fuerza

Por Roberto Vera *

Respecto a la preparación para las elecciones del 31 de julio en la CABA, creo que podemos revertir la situación a la que hemos sido llevado por el triunfo del derechista Macri, que contó con el apoyo de Clarín y demás grupos mediáticos para formatear la cabeza de muchos de nuestros conciudadanos. Y es mediante la puesta en marcha de grandes movilizaciones populares (que incluyen, además de las gentes en la calle explicando con sus propias palabras los lineamientos del proyecto nacional, música, bailes, teatro, cine, con la presencia de los grandes artistas que se han manifestado a favor del modelo nacional y popular, etc.).

Hay que continuar con las experiencias del Bicentenario y el velatorio de Néstor Kirchner. Con la presencia en todos los escenarios posibles de los mejores representante del proyecto nacional y popular (además de Daniel Filmus: Amado Boudou, Carlos Tomada, Juan M. Abal Medina, Juliana Di Tullio, Gabriela Alegre, Jorge Coscia, Juan Cabandie, Mercedes Marcó del Pont, Hugo Presman, Juan C. Smith, Silvia Vázquez, Carlos Heller, Hugo y Facundo Moyano, Tito Nenna, Ariel Basteiro, Norberto Galasso, Luis D`Elía, Sandra Russo, Julio Piumato, Eric Calcagno, Orlando Barone, Martín Sabatella, María José Lubertino, etc., etc. Y, fundamentalmente, la misma Presidenta Cristina. Levantar miles de tribunas. No tenemos que pedir permiso a nadie para usar toda la artillería de la que disponemos; porque aquí, además del gobierno de la ciudad, se juegan otras cosas... Si nos atrevemos, como nos enseñó Nestor Kirchner, podemos ser invencibles.

Todas las agrupaciones políticas y culturales que están de acuerdo y/o apoyan el modelo nacional y popular encarnado en nuestra ciudad por Daniel Filmus, deben estar YA, y durante todos los días y minutos que faltan para el ballotage, en la calle. En primer lugar las agrupaciones como La Cámpora, Movimiento Evita, Miles, el Frente para la Victoria y los partidos y agrupaciones políticas que apoyan a Daniel Filmus, desde el Peronismo hasta los socialistas de la Izquierda Nacional. Propiciar que los jóvenes hagan sus experiencias como oradores, montados en cuantas tarimas se pueda, como lo hacían los muchachos de FORJA en los años ´30.

Se deben movilizar todos los artistas nacionales (actores, pintores, cantantes, músicos, etc) haciendo lo que saben hacer muy bien, en una fiesta permanente en todos los barrios y espacios disponibles; además de los periodista vapuleados por Clarín, los músicos del Colón, los estudiantes de Bellas Artes, los estudiantes secundarios, universitarios, etc. Y los intelectuales agrupados en Carta Abierta. (Hay que hablar en todo momento y en todo lugar de Tecnópolis y su importancia para un país industrial, democrático, moderno e incluyente).

Pero sobre todo, y fundamentalmente, se debe movilizar a los trabajadores encuadrados en la CGT y la CTA nacional (no se puede declamar el apoyo sindical al proyecto nacional sin convocar a manifestarse multitudinariamente a sus afiliados en momentos claves como este, como se hacía durante los gobiernos de Perón). La gran fuerza de Perón estribaba, justamente, en las grandes movilizaciones populares.

Todos los días, con todos sus minutos, debe haber jóvenes y adultos militantes (incluyendo los jubilados y sus asociaciones) repartiendo volantes, en todos los espacios, en todos los resquicios de la ciudad, con los 10 PUNTOS ACORDADOS POR TODOS, resumidos en consignas breves con llamados a votar por Filmus; con volantes, afichetas, stickes, calcomanías, serigrafías, pintadas con aerosol, en fin todo lo que sabemos los que hemos militado desde antes del 76, que dan muy buen resultado (el golpe genocida cortó ese tipo de experiencia entre las jóvenes generaciones de revolucionarios). Debe haber muchas mujeres y hombres en la calle, demostrando el apoyo al proyecto nacional y popular. Y de ser posible —para esto hay que perder ese miedo inexplicable generado desde el FPV—, terminar con un gran acto en la 9 de Julio o en otro lugar abierto. Hay que jugarse al todo por el todo. No tenemos nada que perder y sí mucho por ganar. Hagamos la experiencia.

Tengo conocimiento de grupos que se han unidos en los últimos tiempos para contrarrestar el embate de los medios y el macrismo. Y concretamente de hombres y mujeres mayores, vecinos del barrio de Las Catalinas, que se juntan para volanteos y timbreos en el barrio para hablar, con volantes y otros materiales en las manos, con los vecinos de la zona. Es solamente una pequeña muestra de lo que puede la creatividad popular, y que vale la pena socializarlo.

Además, de los dos bloques en pugna, somos los únicos que tenemos muchísimas cosas que decir, que explicar, que ofrecer, capaz de enamorar a la mayoría de los habitantes de nuestra ciudad.
No es muy diferente a lo que han hecho los militantes y simpatizantes del Frente Amplio en Montevideo (logrando así conquistar a sus conciudadanos, también históricamente remisos a la participación política) como tuve la suerte de verlo en oportunidad de elecciones en el vecino país. Era maravilloso ver toda la ciudad con los colores de sus banderas, pintadas, afichetas, grupos bailando (batucadas), obras de teatro al aire libre, etc., etc.

En las movilizaciones está nuestra fuerza (como lo demostramos en las luchas por la Ley de medios, de Matrimonio igualitarios, el rescate para el Estado nacional del Banco Central, etc.). El material humano lo tenemos (hay miles y miles de jóvenes y adultos que quieren participar). Solo hay que animarse y convocarlos a salir a las calles; llenar todo de colores, músicas y consignas contundentes. Salgamos a las calles con nuestros compatriotas, y el triunfo será seguro!!!

* Roberto Vera es Profesor de Historia y Literatura, militante de la Izquierda Nacional


A triunfar en octubre pero sin triunfalismos *

Por Alberto J. Franzoia

La oposición al modelo impulsado por los Kirchner desde 2003 carece, hasta la fecha, de una organización política a nivel nacional que logre conducir el bloque de clases y sectores sociales que expresan una visión de mundo y de país de clara orientación liberal-conservadora. Desde ya esa visión no se corresponde con los intereses objetivos y concretos de muchos de sus integrantes, pero ellos creen que sí. Las cosas ocurren de esta manera porque entre la realidad objetiva (que incluye los intereses concretos) y las ideas que los sujetos construyen acerca de ella no hay necesariamente una relación de correspondencia plena; es más, algunas veces la misma presenta serias distorsiones.

Jauretche habló y escribió sobre el medio pelo argentino. Fito se enojó con la expresión porteña del mismo y lanzó una no muy meditada pero sincera manifestación de “asco”. Algunos compañeros intentan un último llamado a sus adormecidas conciencias para que en la segunda vuelta electoral a realizarse en la ciudad-puerto, la misma que durante tanto pero tanto tiempo vivió de espaldas a la Nación, apoyen al candidato de Cristina. Intelectuales K comentaron azorados el espectacular desempeño del humorista Miguel del Sel en Santa Fe. Sin embargo, el proceso por el cual las ideas dominantes (que las clases dominantes instalan en el horizonte de otras clases históricamente dominadas) son modificadas, a veces revolucionariamente, no es inmediato, por el contrario suele avanzar con mucha más lentitud que las realidades materiales. Requiere, por lo tanto, de tiempos que muchos políticos no quieren o no saben acompañar.

El concepto “batalla cultural” para consolidar un proceso de cambios (que deseamos sean muy profundos) fue instalado con fuerza por el kirchnerismo. Pero, contra cierto clima triunfalista perceptible desde hace algunos meses entre adherentes a la reelección de Cristina, se comprueba una notoria debilidad, tanto ideológica en varios intelectuales afines encargados explícitamente de la tarea, como en el apoyo con medios concretos para que la conquista del objetivo sea realizable.

Dicho objetivo no puede ser otro que incorporar al bloque nacional-popular buena parte de los integrantes de las clases y sectores objetivamente dominados, cercanos a un 80% de la población nacional. Ya que, sólo el 20% restante (punto más, punto menos) está integrado por las clases dominantes y por las fracciones de las capas medias más acomodadas que objetivamente se han beneficiado a lo largo de nuestra historia con la puesta en práctica del modelo liberal o neoliberal (por lo tanto dependiente) agroexportador.

Ahora bien, cuando el objetivo cultural del bloque nacional-popular sea alcanzado, el avance hacia una Argentina (y una América Latina) económica y políticamente liberada será inexorable. Por esa misma razón las clases dominantes llevan adelante diversas tácticas para conseguir la perpetuación de su estrategia dominadora (en lo político) y explotadora (en lo económico-social). Creer que la inexistencia de una conducción política opositora es sinónimo de triunfo estratégico para el kirchnerismo y sus aliados es pecar de una enorme ingenuidad, pues el bloque social y cultural oligárquico-imperialista cuenta con otras alternativas tácticas.

La más consistente es aquella que se basa en dividir al bloque nacional. Si no existen posibilidades en la coyuntura de unir a las expresiones políticas de la oposición bajo una conducción nacional, entonces será importante dividir al adversario para impedir que coseche un porcentaje de votos peligroso para los intereses de las clases privilegiadas. De hecho algunas medidas que suelen reclamar aquellos sectores (ubicados más a la izquierda del gobierno) que señalan debilidades en el actual modelo, son de imposible ejecución si no se cuenta con un apoyo definitivamente mayoritario, que debe superar (a no dudarlo) con muchísima holgura ese 40 o 50% habitualmente invocado. Y esto es así porque sólo con un enorme consenso popular se podrá aspirar a un cambio profundo, aquel que surja de consolidar un modelo de desarrollo industrial autocentrado con justicia social.

Mientras la conducción política del bloque oligárquico-imperialista no alcance la unidad que precisa para revertir la historia iniciada en 2003, se contentará con mantener afuera del bloque nacional a muchos de los que objetivamente se beneficiarían con él pero aún no lo saben. Y como no lo saben votan, por ejemplo, a Macri en Buenos Aires, o a socialdemócratas y midachistas en Santa Fe. De esa manera se impide la profundización del modelo, es decir se ponen palos en la rueda para que un rumbo nacional y popular inscripto en un proyecto de liberación nacional y social se manifieste sin ambages, con la menor cantidad de contradicciones posibles.

Por otra parte es necesario recordar que el verdadero poder oligárquico reside fuera de la esfera política. Está en la Sociedad Rural, en los grupos más concentrado de una industria periférica del capital imperialista o en los dueños de medios de adoctrinamiento aún operantes como Clarín. Por ahora se conforman con mantener al campo popular fragmentado, y es eso lo que les permite perpetuar intereses de clases que son definitivamente contrarios al desarrollo con justicia social para la gran mayoría de la Nación.

Por lo tanto, si bien trabajamos para la victoria electoral de Cristina en primera vuelta en octubre, debemos tener plena conciencia de que aunque logremos dicho objetivo táctico, los consensos cosechados no serán los necesarios para impulsar un cambio estructural que acabe definitivamente con los privilegios oligárquicos e imperialistas. La batalla cultural debe continuar y con mucha más fuerza todavía después de octubre, para lo cual se necesita de personal militante tan capacitado como consecuente en el plano ideológico, y de medios disponibles para llevarla hasta las últimas consecuencias en el dispar territorio argentino. Porque si esta batalla cultural no se gana, conquistando para el bloque nacional a todos aquellos grupos y sectores que objetivamente se beneficiarán con sus políticas, el pasado liberal, ese fantasma tan difícil de ahuyentar, puede estar a la vuelta de la esquina como se ha comprobado en más de una oportunidad.

La Plata, 26 de julio de 2011

*Artículo producido para Cuaderno de la Izquierda Nacional http://www.elortiba.org/in.html


     

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