Dirección general: Lic. Alberto J. Franzoia




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Canción marinera, por Leonardo Killian
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Malvinas: suramericanizar la reivindicación y aumentar los costos*

Por Marcelo Gullo*

Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formarán parte de la "región ultraperiférica de la Unión Europea" prevista en el Anexo II de aquel Tratado. Así los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes de la usurpación británica de las islas Malvinas. Gran Bretaña consiguió de esa forma europeizar la ocupación de Malvinas. Por lógica consecuencia, la única estrategia posible para Argentina, a partir de ese momento, consistió y consiste en latinoamericanizar y suramericanizar el tema Malvinas para que las repúblicas latinoamericanas se conviertan en activas protagonistas en el proceso de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas del Atlántico Sur. Resultan más que alentadoras, en ese sentido, las palabras pronunciadas por el presidente del Brasil, José Ignacio Lula Da Silva, quien en tono categórico afirmo: “No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión?

Es necesario que empecemos a luchar para que el Secretario General de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”. El presidente del Brasil se ha puesto la camiseta argentina necesitamos, ahora, que juegue el partido.

Sin dudas en México, Argentina ha dado un paso importante, para latinoamericanizar y suramericanizar su reivindicación de Malvinas, consiguiendo que todos los países hermanos de la América Latina condenen la usurpación británica y su intento de apropiarse de la riqueza petrolera malvinense.
Sin embargo, es preciso pasar, de forma inmediata, de la solidaridad declarativa a la solidaridad efectiva. Pasar, de las palabras, a los hechos. Para Argentina resulta imprescindible elevar los costos de la ocupación británica de Malvinas y dificultar todas las actividades económicas que los ingleses decidan emprender en el archipiélago o en sus aguas adyacentes. Este es el objetivo táctico que debe guiar, como principio absoluto de acción, la política argentina con respecto a Malvinas. Hasta ahora, Gran Bretaña ha disfrutado de un cómodo statu quo. Argentina debe bajar el tono de las declaraciones y pasar a hablar con la contundencia de los hechos. Es, en ese sentido, que Argentina necesita del apoyo efectivo de todas las republicas latinoamericanas pero, fundamentalmente, de tres de ellas: Brasil, Uruguay y Chile.

Evidentemente Argentina no puede - dada la relación de fuerzas - impedir la explotación petrolera del archipiélago malvinense por parte de Gran Bretaña pero, puede, contando con la solidaridad efectiva y no solo declarativa, de Brasil, Uruguay y Chile hacerla muy difícil en términos técnicos y económicamente muy costosa. Es, en ese sentido, que Argentina necesita:

1) Que Brasil; Uruguay y Chile se comprometan a que todo buque que transite entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas o que atraviese sus respectivas aguas jurisdiccionales rumbo a Malvinas, tenga la obligación de solicitar una autorización previa ante sus respectivas autoridades nacionales, autorización que debería ser automáticamente denegada en el caso de que transportasen cualquier material que directa o indirectamente sirviese a la exploración petrolera en las Malvinas.

2) Que el gobierno de la República de Chile, interrumpa los vuelos que realiza semanalmente la empresa LAN a nuestras Islas Malvinas, hasta tanto se revierta la agresión unilateral británica.

3) Que Brasil; Uruguay y Chile tomen las medidas legales necesarias, con carácter de urgencia, para que ninguna empresa instalada en Brasil, Uruguay o Chile participe de forma directa o indirecta en la explotación petrolera de las islas Malvinas.

4) Que Brasil, Uruguay y Chile prohíban toda comunicación aérea entres sus respectivos territorios nacionales y la Islas Malvinas.

5) Que todas las medidas tomadas por Brasil, Uruguay y Chile, sean también adoptadas por UNASUR.

El caso Malvinas es la gran oportunidad para que el Brasil demuestre cuanto valen sus palabras y para que Chile borre la infamia que cometiera la dictadura militar de Augusto Pinochet Ugarte cuando, en plena guerra de Malvinas, suministro apoyo logístico a las fuerzas navales y aéreas británicas. Apoyo que contribuyo a la muerte de cientos de soldados argentinos. Malvinas es la prueba de fuego de UNASUR.

*Marcelo Gullo: Nació en la ciudad de Rosario, Argentina, en 1963. Es Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid y obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Ha publicado artículos y libros. Actualmente es profesor de la Universidad de Lanús, Buenos Aires, Argentina. .

[Enviado por el autor]


No pudieron*

Por Hugo Presman

¡No pudieron! exclamó Francisco desde un abrazo interminable con su padre Abel. Treinta y dos años tardó la lucha y la vida para concretar lo que el terrorismo de estado había separado. Ahí, en la sede de las Abuelas de Plaza de Mayo, concluyó nuevamente una historia arrancada de las tinieblas de los años de plomo. La 101. Con una particularidad. Es el reencuentro de un hijo con su padre. Y en este caso, el padre es el Secretario General de la Organización. La historia de dos hombres. En un relato surcado por mujeres, madres y abuelas, que escribieron con sus pies, su tenacidad y sus talentos una épica que identifica las tres últimas décadas del siglo XX y la primera del siglo XXI. El primer nieto del bicentenario lo bautizó Estela Barnes de Carlotto con un rostro desbordante de alegría. Esa que iluminaba los ojos de Francisco y Abel. De fondo parecía escucharse la inigualable voz del catalán Joan Manuel Serrat cantando: “ De vez en cuando la vida/ nos besa en la boca/ y a colores se despliega/ como un atlas/ nos pasea por las calles/ en volandas/ y nos sentimos en buenas manos/ se hace de nuestra medida/ toma nuestro paso/ y saca un conejo de la vieja chistera/ y uno es feliz como el niño/ cuando sale de la escuela”

ABEL

Cualquiera que haya visitado la sede de Abuelas, conoce ese entrerriano de rostro bonachón, prominente cintura, frondosos bigotes, que fue militante de Montoneros, y que se exilió en Suecia y Méjico después de la desaparición de su compañera Silvia Mónica Quintela. Cursó la carrera de Agronomía en la Universidad de Buenos Aires que quedó inconclusa como consecuencia de la intervención y una expulsión consiguiente.

A su regreso al país en 1983, continúo con la búsqueda de su hijo iniciado por las abuelas Sara Elena de Madariaga y Ernestina “Tina” Dallasta y que había nacido en cautiverio. En un principio fue coordinador de los equipos técnicos de Abuelas y luego fue parte de su mesa directiva.

Como en el relato bíblico, Abel tuvo su Caín, que fue la dictadura establishment- militar. Esa que le arrebató a su compañera, que estaba haciendo su residencia de cirujana en el Hospital Municipal de Tigre, mientras militaba con su compañero en la columna norte de Montoneros. Fue detenida en Florida, en el Gran Buenos Aires. Sus compañeros la conocían como María. Tenía apenas 28 años. Fue llevada al Centro de Detención El Campito, en Campo de Mayo, cuando ya tenía un embarazo de cuatro meses. Ese que describe Serrat para situaciones normales: “Se le hinchan los pies./ El cuarto mes/ le pesa en el vientre/ a esa muchacha en flor/ por la que anduvo el amor/ regalando simiente.” La preocupación por las consecuencias de las torturas. El transcurrir de una espera deseada en condiciones tan precarias y con la incertidumbre que el nacimiento sea la sentencia de muerte de la madre. Muy lejos de lo que describe el notable cantautor español para una situación normal: “Si la viese usted/ mirándose/ feliz al espejo.../ Palpándose el perfil/ y trenzando mil/ nombres en dos sexos.” Pero aún en un campo de concentración, no se arrían, muchas veces, las esperanzas y las utopías. A su futuro hijo decidió llamarlo Francisco como lo había acordado con Abel Es tal vez más fácil pensar que Silvia le hablara a ese hijo que llevaba en su vientre como lo hizo otra compañera en la misma situación, María del Carmen Gualdero de García, que le escribió a su futuro hijo: “Porque no duerma mi hijo / en una cama de helio / Recogeré el aire de donde queda / Cosecharé el amor de donde pueda...../ Porque no enturbien el agua que beba / Porque no ensucien el mar ni la hoguera / Reuniré el sudor de las luciérnagas / El llanto rebelde de su padre y beberá / de las cuencas de miel de las abejas / De las vacas no contaminadas / De las napas profundas de la tierra... Andaremos los caminos / yo, con los ojos asombrados / Tu con los ojos limpios, nuevos / Andaremos los caminos palmo a palmo, tierra a tierra / Si es que para ese día tu y yo quedamos / Si es que nos dejan, si es que nos dejan...Hijo mío “.

El sobreviviente Juan Carlos Scarpati a quién Silvia atendió cuando llegó herido de ocho balazos relató “ que cuando los partos comenzaron a realizarse por cesárea programada en el Hospital Militar de Campo de Mayo, Silvia dio a luz de esa forma, volviendo al día siguiente sin el bebé. Le dijo entonces que pudo estar unas horas con su hijo y que el mismo le habían prometido iba a ser entregado a su mamá”

FRANCISCO

Cuando llegó a la casa de sus apropiadores, aún no se le había caído el cordón umbilical. Lo inscribieron nacido el 7 de julio de 1977 como Alejandro Darío Gallo, hijo de un oficial de inteligencia del Ejército Víctor Alejandro Gallo y de Inés Susana Colombo, a quién su esposo le dijo que había un niño abandonado en Campo de Mayo por lo que ella le pidió que la trajera.

Francisco convivió con los hijos biológicos del matrimonio, Guadalupe, un año mayor y Martín, dos menos. Su infancia fue durísima. Gallo que participó del asalto de una financiera y asesinato de una familia conocido como “Masacre de Benavides”, es un personaje extremadamente violento. En una entrevista realizada por Diego Martínez en Página 12, Francisco contó: “Yo era su juguete de guerra. El tipo era nazi. Odiaba a zurdos, judíos y negros. La infancia en San Miguel fue con violencia física y psicológica: en lugar de los Parchís nos hacía escuchar marchas patrias. A los catorce años los apropiadores se divorciaron .La violencia siguió. Un día entró con una pistola, le rompió el tabique a ella y me gatilló en la cabeza. La música y el secundario me acercaron al tema de la dictadura. Era punk, iba a los recitales, estaba bien informado, incluso fui a alguna marcha….La separación y las detenciones de Gallo jugaron a favor. Tuve la libertad de formarme sólo. A los dieciséis empecé a trabajar de cadete: fue mi independencia. Es que te crían con miedo….A los veinte empecé a hacer malabares, a viajar como artista callejero, y a formarme, a ser yo como persona….A mis novias las trataba como a una madre. Les hacía una escena cuando se iban. Me faltaba algo, la mujer que me habían sacado, todo lo natural que puede tener un hombre….Malabareando recorrió el país y el sur de España. Luego la apropiadora lo echó. “Se lo agradezco, me generó enormes dudas. Al estar sólo te planteas un montón de cosas”

Fueron dos amigos, Juan y Cristian y Lucía una ex novia, que lo impulsaron por el camino de la búsqueda de la identidad. Siempre le había quedado además la duda que sus compañeros lo encontraban tan diferente a sus hermanos.

Hace poco, cuenta en la revista Debate a la periodista Carolina Reve: “viví un episodio muy feo con Gallo. Yo le pido entrar a su empresa de seguridad porque sus otros dos hijos trabajaban ahí. Pero a la semana me echa con cualquier excusa y me lleva a trabajar como custodio de camiones para un amigo. Es así como terminé trabajando con un grupo de ex policías y militares en medio de armas truchas. Un grupo de fascistas de San Martín que hasta tenían la foto de Videla. Y un día me mandó a un aguantadero y quedé en medio de un tiroteo. Yo no podía entender como un padre exponía así a su hijo. Hasta los compañeros se lo preguntaban. Quería hacerme desaparecer.”

Emprendido el camino en busca de su identidad se hizo el análisis de sangre el 4 de febrero. Pero antes de ir a Abuelas buscó un atajo. Se lo contó así al periodista Diego Martínez: “ ¿ Soy adoptado?- indagó a la falsa abuela paterna. ¿ Querés tomar algo? – lo eludió. “Loca como el hijo” pensó él. A horas de visitar a Abuelas le dio la última chance a la apropiadora….-Decime la verdad ¿ Soy tu hijo? golpeó la mesa. Silencio. ¡ Hablá! ¿ Soy tu hijo? gritó. La mujer negó con la cabeza” Ahí le confesó que lo habían traído de Campo de Mayo.

Francisco fue con su apropiadora a Abuelas, donde lo recibió un psicólogo cálido y comprensivo de nombre Marcos.

SILVIA Y ABEL

Ambos militaban en la columna norte de Montoneros. El relato del primer encuentro lo realiza Marcelo De Angelis en Miradas al Sur: “Durante su primer plenario de la JP en La Cava, entre tantos compañeros nuevos de los distintos barrios, dos chicas lograron llamar su atención. Eran dos jovencitas, muy bien vestidas, muy coquetas, que desentonaban en el entorno de la villa. Como era habitual la reunión terminó con vino y choripán y Abel aprovechó la oportunidad para hacer contacto. Las chicas eran Silvia Mónica Quintela a quien sus compañeros llamaban María y Beatriz Recchia García conocida como Tina. – Ustedes dos están muy bien vestidas para venir acá- dijo él, tratando de imponer su jerarquía (era responsable de la JP de San Isidro) Sin dejarse intimidar, Silvia le retrucó de entrada – Nosotras tenemos mejor minuto que vos- En la jerga, tener un minuto era tener una coartada…..A fines de 1974 ya eran novios, pero aún no podían convivir. La organización no les había asignado una casa, y ella vivía con su madre Ernestina Tina Dallasta Quintela, mientras hacía el último año en la residencia de Cirugía en el Hospital de Tigre ( donde el jefe de cirugía tenía una hija Ana María González, amiga a su vez de la hija del General Cesáreo Cardozo, a quién le puso una bomba debajo de la cama) , y una guardia en la Clínica Olivos. La militancia lo ocupaba casi todo, era nuestro proyecto de vida rememora Abel. Desde ahí tratamos de tener una vida en pareja……En esos tiempos escasos y preciosos – generalmente los fines de semana- iban a pasear al Tigre, lugar que Silvia amaba……Había nacido el 27 de noviembre de 1948 en Punta Chica, un balneario del Partido de San Fernando, por eso su infancia está poblada de tardes de calor en el río…….Por fin la Organización les asignó una casa a principios del 76 y comenzaron a convivir. Allí funcionaba una imprenta donde se imprimía Evita Montonera para el extranjero…..Silvia realizaba tareas de prevención con las madres de la villa para el cuidado del amamantamiento alimentación e higiene…..En septiembre de 1976 la Organización estaba diezmada y la Columna Norte abandonada a su suerte….Por entonces Silvia tenía mucho trabajo interno, atendiendo a los numerosos heridos de la Organización.”

Ante una situación de derrota irreversible, Silvia y Abel tomaron la decisión de irse en el mes de febrero de 1977. Pero eso no fue posible porque el 17 de enero de 1977 Silvia concurrió a una cita cantada debido a un mensaje de Yoli ( la Doctora Graciela Eiroa, también desaparecida) a cuatro cuadras de la Estación Florida. Ahí la esperaban tres Falcón que la introdujeron violentamente en uno de ellos. Es posible que en otro de esos autos emblemáticos estuviera Yoli también secuestrada.

EL ENCUENTRO

Miércoles 17 de febrero. Bar de la Costanera Sur. Marcos se encuentra con Alejandro Ramiro a quién le informa que su verdadero nombre es Francisco Madariaga Quintela, y que su papá es compañero suyo. Emprenden el viaje hacia la sede de abuelas.

Cuenta Francisco: “ Abren la puerta. Veo un montonazo de gente aplaudiendo y Abel esperando, rodeado, porque es importante acá. Nos dimos un abrazo, lloramos, fue buenísimo.” Cuando ese abrazo eterno terminó provisoriamente, Francisco tuvo fuerzas para repetir varias veces gracias, gracias y afirmar: “NO PUDIERON”

Cuando nos dejaron solos, le pedí una foto de mi mamá” Hoy Francisco tiene más edad que la que tenía su madre cuando la asesinaron
Y luego disparó frases como: “No tener identidad es como ser un fantasma”. O “Ser apropiado es como estar preso, como vivir dentro de una mentira”
A su vez Abel estaba de vacaciones cuando se conoció el resultado del ADN que revelaba que había encontrado al hijo buscado durante interminables 32 años. Se lo fueron a decir Estela y Claudia Carlotto con Cocó ( encargada del departamento de genética de la Asociación). Cuenta Abel: “ Cuando las vi llegar a las tres brujas casi me muero, me tocó a mí”, pensé inmediatamente.

NO PUDIERON

Recuerda Abel, que cuando brindaron el 31-12-2009, le dijo a Estela: “Este es nuestro año”. Ojalá que el vaticinio se cumpla y la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo encuentre a su nieto Guido a quién hace muchos años, el 24 de junio de 1996, le escribió esta carta pública: “Hoy cumples 18 años.....y quiero contarte cosas que no sabes y expresarte sentimientos que no conoces“.“Tus abuelos formamos parte de esa generación que asigna a cada fecha un valor especial y singular. El nacimiento de un nieto es una de esas fechas. El bautismo (o no), los primeros pasos, la comunión (o no), la caída del primer diente, el jardín de infantes, el delantal blanco y el pedido de: abuelita “enséñame las tablas”. Son momentos que trascienden. Por eso esta fecha, en que cumples 18 años pasará a ser especial y singular como todas las otras que no pudimos vivirlas contigo. Porque te robaron de los brazos de tu mamá Laura a las pocas horas de nacer, en un hospital militar, esposada, custodiada, para luego furtiva y arteramente robarte para un destino incierto. Estarás creciendo en tus soñadores y bellos 18 años con otro nombre, Guido. No es tú papá y tú mamá los que festejen contigo el ingreso a la adultez, sino tus ladrones. Lo que no se imaginan es que en tu corazón y tu mente llevas, sin saberlo, todos los arrullos y canciones que Laura, en la soledad del cautiverio susurró para ti, cuando te movías en su vientre. Y despertaras un día sabiendo cuanto te quiso y te queremos todos. Y preguntaras un día donde puedo hallarlos. Y buscaras en el rostro de tu madre el parecido y descubrirás que te gusta la opera, la música clásica o el jazz (¡que antigüedad!) como a tus abuelos. Escucharas Sui Generis o a Almendra, o Papo, sintiéndolos en lo profundo de tu ser porque así lo sentía Laura. Despertaras, querido nieto, algún día de esa pesadilla, y nacerás para tu liberación. Te estoy buscando. Te espero. Con mucho amor. Tu abuela Estela“.

Cada vez que un nieto recupera su identidad, se lo arranca de las sombras, es un agujero en el manto de impunidad. Parafraseando al Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria se puede decir: Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos. Algunos de los dolores que quedan son los nietos que nos faltan.

Por eso con cada nuevo joven que recupere su identidad, sonará más fuerte la frase de Francisco: NO PUDIERON. Y se volverá a escuchar la letra de Serrat: “De vez en cuando la vida/ toma conmigo un café/ y está tan bonita que/ da gusto verla/ Se suelta el pelo y me invita/ a salir con ella a escena./ De vez en cuando la vida/ se nos brinda en cueros/ y nos regala un sueño/ tan escurridizo/ que hay que andarlo de puntillas/ para no romper el hechizo.”
28-02-2010

*Enviado por el autor


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Sobre la inauguración del Centro Cultural América Criolla de La Plata (3 de abril de 2010)

Después de un largo período preparatorio que comenzó un 17 de octubre de 2009, en el que se proyectó y organizó un sueño, finalmente pusimos en marcha nuestro centro cultural ubicado en la ciudad de La Plata. Las jornadas inaugurales fueron los pasados sábados 3 y 10 de abril con un curso cuyo objetivo central consistió en explicitar públicamente cómo se constituyó, qué cosa es y cuál la actualidad y perspectivas de ese sujeto con el cual nos identificamos plenamente y al que recurrimos para darle nombre propio a nuestra experiencia: la América Criolla.

Durante las dos jornadas nos acompañó una enorme cantidad de amigos y compañeros que ocuparon toda la capacidad de nuestras instalaciones para presenciar las exposiciones del historiador de la izquierda nacional Norberto Galasso, el profesor y conductor de la Central de Movimientos Populares Luis D´Elía y el profesor e integrante de América Criolla Juan Carlos Jara. Las dos jornadas incluyeron a su vez interesantes y muy activos debates moderados por el profesor Raúl Isman, proyección de videos y sorteos de libros afines con la temática latinoamericana.

Como presidente de este centro cultural debí hacer la presentación de nuestro sueño en sociedad durante los minutos iniciales de la jornada del 3 de abril. Dije entonces que América Criolla es el nombre que elegimos por ser el concepto que expresa la síntesis entre el amplio territorio de la Patria Grande (desde el río Bravo hasta Tierra del Fuego, Islas Malvinas y la Antártida) y ese pueblo étnica y culturalmente mestizo que lo habita. Esa es la cultura que apoyamos, promovemos e intentamos enriquecer con nuevos aportes. La cultura de un sujeto histórico cuyo objetivo estratégico es la liberación nacional y social. Nuestro centro cultural no sólo será un espacio del campo nacional- popular y latinoamericanista sino plenamente democrático, en el que se promoverá la participación de todos aquellos compañeros que deseen presentar proyectos afines con los objetivos del mismo y caminos para concretarlos.

En definitiva, ha nacido una nueva trinchera en la ciudad de La Plata para dar pelea contra las ideas dominantes del bloque oligárquico-imperialista. La batalla esencial del siglo XXI es la batalla cultural, sólo prevaleciendo en ella lograremos profundizar un proyecto que modifique sustancialmente la estructura económica y la superestructura política y jurídica de una América Latina durante mucho tiempo sometida. En esta trinchera habrá cabida para todos aquellos que, despojados de inoperantes sectarismos, quieran poner un pie más cerca de la línea del horizonte (o de la utopía), transformando con espíritu revolucionario nuestra realidad en sintonía con los procesos de cambio que recorren la región.

Lic. Alberto J. Franzoia
La Plata, 13 de abril de 2010
 

El “Feinmann bueno” también es mitrista

Por Juan Carlos Jara

El “mitromarxismo” o mitrismo a secas que aún aqueja a ciertos sectores de la "izquierda peronista" (aunque José Pablo Feinmann ya no se reivindique ni peronista ni de izquierda) está presente en el texto sobre la Revolución de Mayo que el ex director de la revista "Envido" publica en la contratapa de “Página 12” del 18 de abril de 2010 (ver http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-144108-2010-04-18.html ). Asusta pensar que con este tipo de númenes el movimiento nacional (“las buenas personas”, en el lenguaje ingenuo de Feinmann) no pueda avanzar sino rumbo al desastre.

Ignoramos si el objeto conciente de nuestro filósofo es desprestigiar al pensamiento revolucionario de los últimos doscientos años, pero sus críticas a Moreno y al jefe de la Revolución Rusa –dignas de un Federico Ibarguren posmoderno- se encaminan directamente en ese sentido. Lo mismo que su “elogio” de Bolívar y San Martín, del cual ambos Libertadores emergen como despistados instrumentos de la sutil inteligencia británica.

Para llevar a cabo su cometido, Feinmann se basa en incontables inexactitudes o en ocultamientos deliberados, como por ejemplo el de omitir los párrafos más valiosos del “Plan de Operaciones”, aquellos que marcan el camino de una concepción económica nacional opuesta al “laissez faire” con el que Cisneros había “destruido la felicidad pública” dando “franquicias al comercio libre con los ingleses”, o aquellos otros destinados a propulsar la expansión americana de la revolución, una “política de patria grande” en el lenguaje de Jauretche, apoyando a caudillos como Artigas en la insurrección de Río Grande do Sul.

El destacado polígrafo que – a la mejor manera de Sábato- viene tratando de mostrar obcecadamente el “otro rostro” de Perón, o sea la “cara oscura” que sólo ve la reacción, intenta aquí hacer lo propio con Moreno, Lenin y otros revolucionarios, y para hacerlo se basa en un furibundo gorila, “trotskysta” y asesor de empresas, como Milcíades Peña, cuya “Historia Argentina” en varios tomos hoy puede considerarse indiscutible precursora del discepoliano “todo es igual, nada es mejor” que carcome a buena parte del pensamiento historiográfico argentino presente.

Tal cual su inveterada costumbre, Feinmann discute en esta página –sin mencionarla en lo más mínimo- con la corriente historiográfica de la izquierda nacional, verdadero enemigo encubierto contra el que viene luchando, sin perjuicio de plagiarlo cuando le conviene, desde hace años. Para hacerlo con menos probabilidades de fracaso debería tratar de informarse con mayor rigurosidad. Cuando habla de “la mera, individual Junta de Mayo”, por ejemplo, evidencia desconocer la indubitable conexión de la revolución rioplatense con la de las otras secciones americanas, lo que le da una perspectiva totalmente sesgada y parcial a su visión. En otra parte señala que no había masas para luchar por un ideario nacional revolucionario ("la Junta de Mayo nunca fue popular") pero sí las había para luchar contra España, es decir a favor de la estrategia de Inglaterra. Y pese a que afecta no desmerecer la grandeza de San Martín sus párrafos finales lo empequeñecen de tal manera que lo ponen a la altura de un Rivadavia enano. Lo que ya es decir.

José Pablo Feinmann se alejó del peronismo en el ‘84 (junto a Alvaro Abós, Alcira Argumedo y otros intelectuales) porque no soportaba el estilo grasa de Herminio Iglesias. De su interminable “Historia del Peronismo” publicada por “Página 12”, Lanusse surge como un gran demócrata y Perón como una bestia sedienta de sangre. Olvida, por ejemplo, durante qué gobierno ocurrió la masacre de Trelew. Tiene la habilidad de mantenerse estratégicamente en la frontera entre el peronismo blanco y el progresismo de izquierda de similar pigmentación. Por eso nunca careció de medios a su alcance para hacer oír su voz.
Hoy “Feinmann el bueno” –en oposición al “Feinmann malo” que anida en “C5N”- se muestra complaciente con el gobierno de los Kirchner: su personal óptica sobre la historia nacional nos hace dudar de que tal respaldo perdure.
 


Canción Marinera (cuentos infantiles para el bicentenario)*

Por Leonardo Killian, con ilustración de Omar Gasparini

Todos lo conocían como El Moro, y, como buen bucanero, nadie sabía mucho sobre él.
Sus hombres lo respetaban y temían. Respetaban su valor temerario ya que, en los combates, era el primero en saltar al abordaje y así lo mostraba su aspecto: un parche sobre lo que había sido su ojo izquierdo y cientos de cicatrices en su pecho y en la cara que hablaban por si solas de su legendaria intrepidez.
Era un hombre feroz pero, de códigos caballerescos. Solo atacaba barcos españoles e ingleses a quienes le quitaba su preciado cargamento aduciendo que toda esa plata, oro y piedras eran el producto del saqueo a los indígenas. El que roba a un ladrón... decía; y estallaba en carcajadas. El botín obtenido era repartido en partes iguales entre sus hombres, pese a que estos, eran en su mayoría unos forajidos dignos de la horca.
El Moro mantenía en secreto su pasado y, ningún pirata de la Hermandad sabía donde había nacido o de donde había venido. Por otra parte, apenas si hablaba con nadie y, con el único que solía tener largas charlas, era con su loro Jenkins, con el que invariablemente terminaba poniéndose de acuerdo. Era a Jenkins a quien consultaba en caso de grandes decisiones y, generalmente, sus consejos eran escuchados.
Lo cierto es que en todas las Antillas y, sobre todo en La Tortuga eran pocos los que se animaban a cruzarse en su camino. Su largo y ensortijado pelo negro sobre el que llevaba siempre un pañuelo al estilo gitano, su sombrero de enorme ala con una pluma de faisán y el aro de plata en su oreja izquierda; así lo mostraban los dibujos de la prensa y los documentos que se distribuían en los puertos coloniales y donde se ponía precio a su cabeza.
El Moro era, como la mayoría de sus compinches, un bebedor de ron caribeño y su apetito era insaciable. Casi todo lo comestible en mar y tierra, vegetal o animal, volara, caminara o se arrastrara había sido cocinado en las enormes ollas del bergantín filibustero.
Cierto día, en la bodega de un enorme galeón al que habían rendido, descubrió una especie de pequeños pasteles de gusto exquisito. Era un manjar hecho con masa rellena de maíz molido y pimientos suaves. Otros eran del mismo relleno aunque cocidos y envueltos en la misma hoja verde del maíz.
Mandó llamar al cocinero del galeón que resultó ser un criollo, esto es, un hijo de español y de indígena. Aterrorizado, el pobre hombre apenas si podía responder a tantas preguntas, aunque le juró que tanto las empanadas como la humita, que así se llamaba aquello, lo habían embarcado en el último puerto y que el nada sabía de como prepararlo.
Como nada había que hacer, salvo asaltar galeones y, como un puerto daba igual que otro, el viejo barco pirata puso proa hacia el Sur, hacia la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, que así se llamaba.
Nada dijo a sus hombres sobre las verdaderas intenciones y solo les prometió una buena cantidad de plata. Por supuesto que no poda confiar en ellos ya que, de haberse estos enterado del verdadero fin (humitas y empanadas de choclo) lo hubiesen pasado por la quilla o colgado del palo mas alto.
Luego de algunos días de un viaje tranquilo, avistaron, con enorme decepción, el pequeño caserío a orillas de ese mar dulce que llamaban Río de la Plata y, donde a una prudente distancia de la costa, fondearon.
Decidió bajar solo y, antes de dejar el barco fue muy claro con las órdenes: “Si no volvía antes del anochecer debían levar anclas y alejarse para siempre”. En realidad, estaba harto de esa vida errabunda, de convivir con criminales y, sobre todo, ya se estaba poniendo algo viejo y consideraba justo y oportuno su retiro de la piratería.
Solo y, en un pequeño bote, aprovechando la semipenumbra de un amanecer brumoso, se dirigió hacia la costa. No había navegado media legua cuando comprobó que sus hombres lo traicionaban; levando anclas y poniendo proa hacia el noreste, el viejo bergantín con la bandera negra y la calavera que el mismo había subido al mástil, y que jamás arrió en cien combates, se alejaba para no volver.
Por supuesto, esos facinerosos desconocían que el astuto Moro llevaba cosidas a su
ropa hasta la última esmeralda y demás piedras que durante años hubo acumulado.
En su morral traía todas las monedas de oro que pudo cargar, su catalejo, su trabuco, espada y sobre su hombro el fiel Jenkins. No necesitaba nada más.
Antes de abandonar el barco se cuidó de cambiar su aspecto, rasurando su bigote y quitándose el aro. Se vistió como un caballero, sin su pañuelo gitano y, por primera vez en muchos años se calzó zapatos en vez de las recias botas.
Así llegó a la costa donde hundió la chalupa que lo traía y, con la mayor naturalidad subió la barranca para internarse en la pequeña ciudad que todavía dormía apacible.
Cruzó el fuerte y al llegar a la recova, frente a la plaza, encontró su destino. El rudo filibustero descubrió esa mañana los manjares que buscaba y que por unos pocos centavos le ofrecía una morena cuyos ojos le parecieron esa "ancla que ataría sus sueños", como decía la vieja canción marinera.
Siguió caminando por la plaza, que a esa hora comenzaba a llenarse de un gentío que, pese a la lluvia que caía implacable, formaba corrillos que iban y venían.
Un desconocido embozado se le acercó y le preguntó que si estaba con el Virrey o con ellos. Por puro instinto y, porque odiaba a los nobles y reyes sean de donde fueran, contestó resuelto ¡Con vosotros! El desconocido le colocó una cinta en la solapa y, señalando el trabuco que apenas disimulaba en su cintura le aconsejó tener cuidado.
Pero el Moro solo pensaba en la bella esclava vendedora de empanadas y, averiguando llegó hasta un corralón donde, luego de tomar unos vinos con el patrón, compró un par de caballos de buena contextura.
Esa noche, oculto por las sombras del Convento de Santo Domingo, esperó a la morena que, a la señal convenida y, con apenas un atadito de ropa dejó con el y para siempre, la ciudad y a sus patrones. Esa misma noche estrenó su condición de mujer libre.
Durante días y días atravesaron campos y cruzaron arroyos. Pasaron por pueblos en los que apenas pernoctaban para otra vez seguir.
Así llegaron luego de mucho andar a Las Misiones. El lugar era apacible y, a diferencia de la ciudad, morenos y nativos, mulatos y criollos convivían en paz.
La gente del lugar se encariñó con estos forasteros que hicieron algo de fortuna con la plantación de maíz que ellos mismos trabajaban y a la que se fueron agregando los seis hijos que tuvieron.
Pero un día llegaron noticias de Buenos Ayres que encendieron la sangre del viejo pirata.
Bouchard, el corsario de la Revolución, buscaba marinos avezados para su empresa de guerra. Guerra en el mar, patente de corzo, palabras que sonaban como una vieja melodía recordada. Al fin y al cabo, había sido la Revolución quien le había dado la libertad a su esposa y a todos los morenos que corrían a alistarse en esos ejércitos sin marqueses ni condes para luchar contra los que querían el regreso de los odiados privilegios.
Aunque viejo y algo achacoso, volvió como instructor .Los gauchos que formaban la tropa de Bouchard en su vida habían subido a un bote siquiera, y debían rápidamente aprender el duro oficio marinero, oficio en el que El Moro era un maestro que desplegaba sus secretos.
El buque llamado La Argentina anduvo por los mares de América haciendo la guerra a los realistas y allí, en el combate, El Moro había renacido. Se dejó crecer el bigote y volvió a lucir un pañuelo rojo atado en la nuca y el aro en su oreja izquierda.
El viaje junto al "francés" lo llevó a conocer mares y lugares de los que jamás había oído; Madagascar, Sumatra, Java y Filipinas. Las islas del Pacífico, Hawaii y la costa de California a la que sitiaron.
Fue allí, en Monterrey, muy lejos del Plata pero al frente de sus camaradas, que una certera bala española lo mataría como siempre había soñado que sucedería: en combate, con su mandoble y su trabuco, como el héroe que ya era.
El recio bucanero, que jamás reveló su origen, al final de sus días supo dar la vida por una patria, que sería la de sus hijos. Este pirata sin bandera, fue devuelto al mar envuelto en la azul y blanca con la que el propio Bouchard lo cubrió para despedirlo ante un gauchaje respetuoso que lo reconoció como al mejor de los suyos.

En las lejanas Misiones, Matilda, su mujer, recibió la noticia con resignada serenidad.
Envejeció junto a sus hijos a los que contaba una y otra vez hasta aburrirlos, cada detalle del encuentro de aquella mañana de mayo, cuando siendo ella una simple esclava vendedora de empanadas, se sorprendió con ese extranjero algo engreído que, luego de cambiar unas palabras y comprarle media docena de las de humita, la invitó a ganar su libertad y a acompañarlo hasta que la muerte los separase.
El Moro, ese pirata sin nombre ni nacionalidad, no volvió; pero si lo hizo su fantasma.
Por las noches, en los maizales de Corrientes, cuando los gauchos escuchan el crujido de los choclos mas maduros (los fantasmas no necesitan cocinar) ya saben de quien se trata. Como los loros, que tal vez son descendientes de aquel Jenkins y que le hacen compañía cuando, despatarrado, a un lado el sombrero con la pluma de faisán, se pega un atracón de choclos para después irse canturreando una tonada marinera, disimulada, en el silbido del viento.

* El presente es uno de los tres cuentos incluidos en el libro “Bicentenario en el aula”, realizado por el Profesor Leonardo Killan (autor de los mismos) con el aporte pedagógico de las docentes Gladys Galván, Patricia Rota y Ana Simula, y las ilustraciones de Martín Malamud y Omar Gasparini. Este cuento es el único de los tres que no es inédito ya que apareció por vez primera en la revista Apuntes (de la Unión de Trabajadores de la Educación). El dibujo pertenece a, Omar Gasparini, un gran amigo del referente de la Izquierda Nacional Jorge Enea Spilimbergo. El libro es publicado Editorial Biblos y se presenta en la Feria del Libro. Es Publicado en exclusividad en Internet por Cuaderno de la Izquierda Nacional (http://www.elortiba.org/in.html )


Cuando el voluntarismo político conduce al gorilismo*

Por Alberto J. Franzoia

Las ideas no se engendran en una burbuja sino que van surgiendo a partir de determinadas condiciones socioeconómicas en un contexto histórico específico; desde ya el proceso es dialéctico por lo se completa con la posibilidad de modificar dicho contexto con algunas de las ideas que a partir del mismo fueron gestadas. En definitiva una conciencia nacional puede surgir en un contexto de dependencia y actuar sobre ella para ponerle fin. Sin embargo los idealistas aún creen en el carácter ahistórico de las ideas, y en desde ese mundo maravilloso que estas pueden gestar tan sólo por su genética genialidad, siguen dando cátedra sin sonrojarse. Quizás por eso la Argentina actual esta colmada de sujetos que con aires de intelectualidad profunda afirman muy sueltos de cuerpo barbaridades semejantes a: “el gobierno de los Kirchner es nazi porque es autoritario”. Un analfabeto en materia política (y en unas cuantas materias más) como el novelista Marcos Aguinis, tranquilamente puede ser el responsable de semejante enunciado, suscripto por políticos opositores y periodistas “independientes”. Pero esta frase no resiste el menor análisis, ya que ignora cuestiones tan elementales como que el nazismo es una respuesta ideológica y política para ciertas condiciones que emergen de una especificidad socio-económicas no presentes en países dominados por el imperialismo y que por lo tanto aún luchan por su liberación nacional. La Alemania de los años treinta sí era terreno propicio para que sectores de las capas medias, apoyados por una gran burguesía nacional con necesidad de control y coerción sobre su proletariado y de expandirse más allá de las fronteras nacionales en busca de nuevos mercados, impulsaran el terrorismo estatal y la guerra. Cosa que un denunciante del holocausto como Aguinis debería saber si quiere honrar la memoria de tantas víctimas de semejante barbarie.

Otros idealistas, compañeros de ruta de Aguinis pero poco amigos de las letras y con una inserción mucho más concreta en la estructura económica argentina, nos dicen desde la Sociedad Rural que nuestro país debe volver a ser la granja del mundo, aunque el mundo ya no sea lo que era hacia fines del siglo XIX y principios de XX, y la población nacional se haya multiplicado de tal manera que si no hay una reinversión productiva en el campo la opción de hierro pasa a ser: exportar mucho o alimentar a la población nativa. Pero ocurre que justamente la clase social que la Rural expresa se ha caracterizado a lo largo de toda su historia por ser una clase parasitaria, mucho más propensa a la especulación que al desarrollo productivo, por lo que la reinversión no integra su horizonte. Y ante esa opción de hierro ya se sabe que las preferencias de nuestros hombres de campo, más allá de discursos con pechos inflamados de patriotismo, se inclinan por exportar y engordar sus bolsillos personales con dólares.

Tanto la oligarquía de la Sociedad Rural, como intelectuales de la clase dominante tipo Aguinis (que obviamente no sólo expresan los intereses concretos de esta corporación sino de la que se manifiesta en el comercio, las finanzas y la industria oligopólica) son la pata derecha del bloque oligárquico-imperialista. Eso resulta cada día más evidente para todo aquel que preste atención a los hechos y no se deje azonzar por lo medios de desinformación. Es más, una mirada atenta cada vez más descubre el rol que realmente desempeñan esos mismos medios oligopólicos y sus muy bien remunerados periodistas “independientes”. Esos que creyeron que podían juzgar a todo mortal sin ser simultáneamente juzgados, y que por lo tanto se manifiestan indignados ante recientes escarches y denuncias de fácil comprobación.

Lo que no termina de quedar claro para muchos compatriotas es cuál es la función objetiva que desempeñan, aún contra su voluntad, ciertas fracciones de izquierda y de centroizquierda. Ya nos hemos explayado en otro artículo sobre la inconveniencia de utilizar estos conceptos en abstracto, sin anclaje alguno en la especificidad económico-social, política e ideológica de un país que aún lucha por liberarse del imperialismo para constituirse como nación. Afirmamos que en dichas circunstancias no existe una sola izquierda y centroizquierda. Por el contrario cada uno de los bloques que se constituyen en torno a la resolución de la contradicción principal (liberación o dependencia) tiene su propia izquierda y centroizquierda, unas nacionales que luchan por la liberación, y otras antinacionales que favorecen la dependencia. Esto es así porque todo abordaje serio de la práctica humana, tanto individual como colectiva, debe considerar una distinción clara entre la voluntad manifiesta de los protagonistas y las consecuencias objetivas que sus prácticas generan. En cuestiones afectivas sabemos que “hay amores que matan”, y en política hay voluntades transformadoras, y a veces revolucionarias, que solo sirven para reforzar las cadenas de la explotación y la dependencia.

Esta cuestión tiene vieja data en relación a organizaciones generalmente de escaso peso cuantitativo y cualitativo en la política argentina. Uno de los casos más paradigmáticos al respecto es el Partido Obrero. Las ideas que defiende son tan claras y supuestamente revolucionarias, como inconducentes y ajenas a la experiencia concreta de buena parte de la clase obrera nacional. Tanto que las consecuencias que producen nada tienen que ver con la revolución que dicen defender. De hecho si la liberación de la clase obrera argentina dependiera del desempeño político de este partido, estaría condenada a la explotación eterna en un mercado laboral hasta no hace mucho muy reducido por la acción conjunta de la oligarquía nativa y la burguesía imperialista (tiempos a los que se puede volver si prácticas como las del PO y grupos similares colaboran para debilitar al gobierno). Es decir, la práctica concreta del PO podría llevar a la progresiva desaparición de la clase obrera pero no por la vía revolucionaria sino reaccionaria.

Distinto es cuando los individuos y las organizaciones que favorecen al bloque oligárquico-imperialista son ex integrantes del bloque nacional-popular. Es el caso de viejos compañeros de ruta como Pino Solanas, Alcira Argumedo o Claudio Lozano. Lo mismo puede decirse de organizaciones como Libres del Sur que hasta hace poco eran mucho más oficialistas que nosotros, al punto de ocupar cargos políticos y cobrar sueldos a los que nunca tuvimos acceso. Este segundo grupo pretende desarrollar un discurso transformador, algunos explicitan su lucha contra la dependencia, y en muchos casos hay una trayectoria que los avala. Deseamos dejar ese punto en claro porque ciertas miserias de la política, que como toda actividad humana no es ajena a las mismas, salen a relucir para descalificar biografías de viejos militantes por errores y horrores actuales. Debe quedar claro entonces que más allá de algunas diferencias tácticas en el pasado, solíamos transitar por la misma acera. Pero, no menos claro debe quedar que hoy no es así, y lo lamentamos muchísimo.

La voluntad política de ellos y de sus organizaciones se manifiesta en el discurso por la defensa de un proyecto de transformación nacional y popular. Sin embargo, el enemigo principal que han elegido (el kirchnerismo) y los aliados que objetivamente tienen a lo hora de enfrentar a dicho “enemigo” (un heterogéneo gorilaje que va desde el progresismo más lavado e insípido hasta liberales ortodoxos que participaron de los peores momentos de la historia argentina), los coloca en la vereda del bloque oligárquico-imperialista.

Lo que una mirada desapasionada puede comprobar con sólo limitarse a confrontar discursos (abstractos) con prácticas políticas (concretas), es el enorme desfase existente entre la voluntad de marchar hacia lo nuevo y las consecuencias profundamente reaccionarias que objetivamente engendran con sus desafortunadas tácticas. Aquello de “cuanto peor mejor” solía ser patrimonio de izquierdas cipayas, siempre ajenas al campo nacional y popular latinoamericano, que mucho daño han hecho y aún hoy no escarmientan. Pero la presencia dentro este mapa del desatino nacional de una centroizquierda en otros tiempos compañera de ruta, no deja de ser una muy mala noticia. Nadie que haya desviado su rumbo al punto de coincidir con el peor gorilaje argentino puede aspirar a cambiar nada a favor de los sectores nacionales y populares.

Es esencial que muchos jóvenes que militan en esos espacios se informen, estudien nuestra historia, vinculen el pasado con la actualidad, descubran reiteraciones en el error y saquen las conclusiones adecuadas. Otros, ya viejos para los horrores en los que incurren a diario, deberán pedir disculpas por el daño causado, porque en su defecto quedarán incorporados definitivamente como la pata progre del bloque oligárquico-imperialista. En ese caso, la historia se encargará de juzgarlos como enemigos de la Patria.

Como señalamos en párrafos anteriores entonces, a veces el desajuste entre teoría y práctica es tan enorme que voluntades de cambio terminan generando condiciones favorables para el avance de los grupos más reaccionarios. Eso ocurre toda vez que no se evalúan correctamente las relaciones de fuerza existentes y los eternos denunciantes se engolosinan haciendo fulbito para la tribuna. Ante esas circunstancias podemos afirmar que en la Argentina actual muchas voluntades que alguna vez pertenecieron al bloque nacional-popular se han cubierto con el peor pelaje del gorilismo. Quizás enuncien correctamente cuál es la contradicción principal (en abstracto) pero no cómo se resuelve (en el nivel concreto), por eso construyen alianzas equivocadas para enfrentar un enemigo imaginario, mientras que al verdadero enemigo lo tienen durmiendo a su lado.

Constatar lo sostenido pude llevar a muchos compañeros a un ataque indiscriminado contra todo ese sector de la política nacional, lo cual sería un error imperdonable de nuestra parte. Si sólo queremos ganar elecciones (¿alternativamente?) está todo bien, pero si se trata de cambiar la historia, la tarea de quienes asumimos dar la gran batalla cultural es mucho más profunda; consiste no sólo en consolidar lo que ya tenemos, también hay que conquistar nuevas voluntades. Y entre ellas no se debe descartar la recuperación de muchas de aquellas voluntades que hoy se encuentran perdidas. Que esa pérdida sea sólo transitoria depende de ellos, es cierto, pero también de nosotros. Porque esta batalla sólo podremos ganarla, si somos capaces de incluir la mayor cantidad posible de consciencias transformadoras. No es fácil la misión, pero es uno de los grandes desafíos culturales de la hora.

La Plata, 3 de mayo de 2010

*Producido originalmente para Cuaderno de la Izquierda Nacional (http://www.elortiba.org/in.html)


Las setenta y tres mil y una noches *

Por Leonardo Killian

Había salido de la escuela pero la tormenta lo paró en seco. No había llevado piloto ni paraguas y ahí recordó que su mamá le decía que en esos casos buscara un bar o una confitería y pidiera algo hasta que pasara el temporal.
Entró a El Molino más por la inclemente lluvia que por las pocas ganas de tomar una gaseosa.
Se sentó junto a una ventana que daba a Callao y mientras esperaba al mozo se puso a mirar la gente que pasaba.
Le gustaba mirar a la gente. Su ropa, sus hábitos, su forma de caminar o sus gestos cuando hablaban. Cuando algo o alguien le llamaban la atención sacaba su cuaderno de apuntes y anotaba. A veces lo acompañaba con un dibujo, un simple boceto para recordar mejor el dato escrito.
Desde muy chico, lo único que realmente lo había apasionado era leer y escribir. Este hábito le había traído más de un problema. Su papá insistía en que si no hacía algún deporte sería un debilucho, un fofo al que se llevarían por delante en el barrio y en la escuela.
Cuando visitaban a sus tíos, sus primos le insistían en salir a jugar, cosa que hacía con ganas pero lo que mas disfrutaba era volver para ver que había de nuevo en la biblioteca. Lo que más le gustaban eran los libros de historia antigua, sobre todo si traían dibujos con guerreros y batallas.
Lo mismo le sucedía con la tele. Era un fanático de las películas de griegos y romanos.
Pidió una gaseosa y mientras la tomaba pensaba en que a él también le gustaría escribir una historia de la Argentina como esas que tanto le apasionaba leer, ilustrada con las grandes batallas, la Reconquista de Buenos Aires, el cruce de los Andes…
Nada pretencioso, un relato con algunos personajes históricos y otros que se le irían ocurriendo y fueran pura fantasía.
Ella entró y se fue derecho para su mesa. Lo saludó y se sentó enfrente, también junto a la ventana.
La miró pasmado. Vestida con un peplo griego, gorro frigio y con un escudo y lanzas de tamaño considerable que dejó apoyados en el perchero. Era la viva imagen de las diosas olímpicas que tanto veía en los relatos del Lo Se Todo
Miró para todos lados para ver si era una broma, pero asombrado, notó que nadie la miraba.
“No te hagas problema, el único que me ves sos vos” le dijo con un acento que no era griego precisamente.
No tenía fiebre y la preocupación empezó a convertirse en miedo. Jamás había tenido una alucinación en su vida. Ni a los tres años cuando llegó a tener mas de cuarenta grados de fiebre por una neumonía.
“¿Así que sos escritor”?
“No, soy alumno de séptimo y algún día voy a escribir un libro de historia sobre los doscientos años de la Argentina”, le dijo, “¿Y vos de donde te escapaste, de un circo o me están haciendo una broma para la tele?”
“No, de un circo no” “No seas irrespetuoso” “Cada cien años salgo de la estatua y me doy una vuelta por el barrio para ver como andan las cosas”. “Dejá de pensar macanas” No tenés nada.”Te elegí a vos porque se que querés escribir algo de lo que pasó en estos dos siglos mas que complicados”
En realidad la Pirámide de Mayo la construyeron en 1811 pero da igual, yo ya estaba por acá.
“Así que sos como una especie de genio, ¿como el de Aladino…”?
Momentito che, que soy una dama. En todo caso una genia. Pero no, por estas playas no abundan, yo soy simplemente el fantasma de la Libertad.
“Dejame de embromar, estoy harto de que me carguen…” le dijo picado.
“Si no te interesa me vuelvo a la estatua y chau, te quedas sin historia”
Tocado en su curiosidad y sabiendo que algo así no ocurre todas la tardes de lluvia que uno entra a El Molino a tomar una gaseosa, se desabrochó el último botón del guardapolvo, sacó su cuaderno y le dijo simplemente “Te escucho”.
Lo que esa mujer le contó esa tarde de mayo era para llenar mil páginas. De libros de historia, de novelas, de poemas…
Por sus ojos habían pasado los French, los Moreno, los Saavedra…había visto levantarse edificios, derrumbar la vieja Buenos Aires, había visto llegar gentes de otros lados y había escuchado como cambiaba el idioma de los porteños. Su música y su ropa. Desde el minué en las casas patricias hasta la cumbia en el San Telmo del 2010.
Le contó de degüellos y de ahorcados, de fusilados y apaleados, de la cobardía de los virreyes, de la valentía de los anónimos. De amores desgraciados, de festejos y de lutos.
Como una letanía iba desgranando la historia de estos doscientos años y ha veces se emocionaba, le ganaba la ira o la alegría y había lágrimas de profundo dolor…Había sido testigo de todo y jamás pudo hacer nada por nadie.
Vio llenarse la Plaza por gente copetuda que se hacía llamar decente y también vio llegar a los otros, a los de alpargatas con sus gritos y sus bombos. Le contó de discursos memorables y de otros de los que mejor ni acordarse. De una mujer que se consumió de amor por los humildes y a los que llegaban para cantar el odio. De las bombas y la metralla que la salpicaron a pocos metros y al final esas mujeres con los pañuelos que la rodeaban lúgubres, dignas, valientes. “¿Te diste cuenta que las mujeres, a la hora de la verdad…? “ Si ya se”, la interrumpió algo amoscado.
De repente, recordó que su mamá debía estar preocupada y le pidió permiso para ir a hacer una llamada a su casa.
El mozo, no solo le negó el teléfono sino que le aclaró que para consumir solo una gaseosa no podía pasarse la tarde ocupando una mesa y escribiendo los deberes…
Al volver para la mesa, la mujer del gorro y el peplo habían desaparecido
Pagó la cuenta y salió hacia la calle y la garúa.
Se fue caminando por la Avenida de Mayo que ya mostraba las galas de las vísperas. Era una tarde de perros, húmeda y fría .Prácticamente no había nadie en la calle salvo dos chicos de su propia edad que apilaban cartón en un carro tirado por un caballo tan flaco que lo hizo estremecer de tristeza.
Se acercó a la Pirámide que parecía recién pintada y que a esta hora ya estaba iluminada.
Le pareció que la griega del Escudo le había sonreído y le devolvió el saludo. “No creo que viva cien años” mas le dijo con un súbito buen humor. “Pero si andas por acá, venime a ver” A eso de las nueve me pego una vuelta por el Molino”
Le tiró un beso con la mano, como cuando se despedía de su mami desde la esquina y enfiló para su casa.
Si contaba lo que había pasado se le reirían en la cara. Y ya estaba harto de las bromas.
Por suerte estaba Sergio, su compañero de banco y amigo inseparable. El grandote que lo defendía cuando las cargadas se ponían pesadas.
Sergio le iba a creer.

* El presente es el segundo cuento que presentamos de los tres incluidos en el libro “Bicentenario en el aula”, realizado por el Profesor Leonardo Killan (autor de los mismos) con el aporte pedagógico de las docentes Gladys Galván, Patricia Rota y Ana Simula, y las ilustraciones de Martín Malamud y Omar Gasparini. El libro es publicado por Editorial Biblos y se presentó en la Feria del Libro.
En Internet es publicado en exclusividad por Cuaderno de la Izquierda Nacional (http://www.elortiba.org/in.html)


Mayo 2010

Editorial de Señales Populares

Por Norberto Galasso

El Bicentenario de la Revolución de Mayo encuentra al campo popular, como en aquel entonces, remontando su esperanza hacia un mundo de verdadera justicia y auténtica libertad. Si algo puede parangonar a ambas épocas es la lucha contra el gran poder económico y sus servidores que Mariano Moreno sintetizaba en aquello de que “las fortunas agigantadas en pocos individuos no sólo son perniciosas sino que sirven a la ruina de la sociedad civil...”. Como siempre, la Sociedad Rural y los grandes consorcios nativos y extranjeros, con al apoyo de los poderes mediáticos, intentan interrumpir la marcha de un Gobierno que avanza, especialmente en los últimos meses, hacia la consolidación de una vocación nacional y popular. Y otra vez, al igual que aquellos “chisperos” del año 10, con nuevos Frenchs y Berutis a la cabeza, los trabajadores nucleados en la CGT, el sector de la CTA de Hugo Yasky y los movimientos sociales se constituyen, junto a los sectores populares de la clase media, en columna fundamental de un futuro mejor comenzando a inundar calles y plazas, en una Patria Grande que recorre el camino hacia su reconstrucción y donde algunos de sus líderes enarbolan, junto a la bandera bolivariana, la del Socialismo del siglo XXI.

La confluencia y articulación de todos los sectores del campo popular resulta fundamental en esta lucha y de allí la necesidad de quebrar la dominación que la nueva oligarquía ejerce todavía sobre gran parte de la clase media. Alcanzar este objetivo encuentra obstáculos, pues si bien esos sectores han mejorado su situación económica respecto a años anteriores al 2003, sobre ellos opera la superestructura ideológica montada por la vieja oligarquía desde hace décadas para someterla a sus designios. La historia mitrista, aggiornnada pero no cuestionada por “los modernos” de la Historia Social y extendida a su vez a los nombres de calles, plazas y monumentos, la economía liberal difundida largamente por los medios de comunicación tradicionales, la acción deletérea de algunos filósofos de moda, estilo Aguinis o Kovadloff, en las complacientes entrevistas de Mariano Grondona en lo político, o de Cristina Mucci en lo literario, apuntalan todavía a los viejos mitos en los cuales los clasemedieros encuentran base para su status. En ello se nutren para tomar distancia de “las clases subalternas”, como las catalogan los universitarios y aún cuando a menudo no tienen ingresos muy superiores, aspiran a una identidad con la clase alta basándose en que son de tez blanca, de cultura enciclopédica (que ignora lo elemental de su país y de su historia) y presumiblemente éticos según una valoración hipócrita que deja manga ancha para evadir impuestos o robarse ceniceros y cucharitas en sus excursiones turísticas.

Sin embargo, en esa tarea de lograr el apoyo de los sectores medios, el Gobierno de Cristina Fernández está haciendo lo suyo, de manera consecuente, a partir del segundo semestre del 2009. En las ultimas semanas ese rumbo se ha manifestado a través de varias medidas: la transferencia a planta permanente de la administración pública del personal contratado que hace mucho tiempo reclamaba por esa estabilidad, la refinanciación de la deudas de las provincias con el Estado Nacional, la concreción de acuerdos económicos con Vietnam y la ratificación de la política por la unión latinoamericana expresada tanto en su participación protagónica en los actos del Bicentenario en Venezuela, como asimismo en la designación de Néstor Kirchner como secretario general del UNASUR, reconocimiento importantísimo por parte de los presidentes de esa organización, que desmorona la montaña de injurias y descalificaciones lanzada da por la oposición, especialmente por Elisa Carrió, contra el ex presidente.

Por otra parte, la dirigencia opositora se encarga de ayudar a desmitificar y muestra su horrenda realidad periódicamente, aunque vanamente intentan disimularla los reportajes sin repreguntas de los Morales Solá, los van der Kooy y los Tenembaun, entre otros. Se destaca, en este sentido, Mauricio Macri quien ha alcanzado la máxima expresión en esto de poner al desnudo las posiciones reaccionarias, anticipando -para el caso de una supuesta presidencia- desalojos, escuchas telefónicas, censura de libros, represión, lo cual ha conducido a su procesamiento. Frente a esta calamidad de someter a juicio al jefe de Gobierno de la Ciudad, Clarín ha sostenido con entusiasmo: “Los jefes de la oposición también creen que (el procesamiento de Macri por el juez Norberto Oyarbide) es una maniobra K” (16/5/2010) y ha publicado las fotos de Eduardo Duhalde, Carrió, Francisco de Narváez y otros políticos que se solidarizan con el inculpado, así como también la “preocupación” de la diputada Silvana Giudici y el diputado Federico Pinedo. La irresponsabilidad- y también la ideología- del jefe de Gobierno, que provoca simpatías en el resto de la oposición de derecha, se puso de manifiesto en estos días cuando después de denunciar que “todo es un ataque ridículo de Kirchner”, “cruzó chistes son sus funcionarios y cuando al final de su discurso le pidieron que cantara, bromeó que sólo lo hace para millones y no para un grupo de chusmas”, según relata el órgano de Héctor Magneto.

Por su parte, el presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, le ha enmendado la plana a aquel desprecio del diputado Sanmartino, en los años ’40, respecto al “aluvión zoológico”, al señalar que resulta un gasto inútil la Asignación Universal por Hijo pues los trabajadores son tan bárbaros que utilizan ese subsidio para consumir más droga o para dedicarse a los juegos de azar (Tiempo Argentino, 16/5/2010). De esta manera el radicalismo anticipa la abolición de dicha conquista -en el supuesto de llegar al poder- pues esta opinión coincide plenamente con la propuesta de achicar el gasto público y enfriar la economía que sustentan otros dirigentes. Sanz no se ha enterado que el inmediato efecto de esta política inclusiva fue el aumento de la matrícula escolar en un 25 por ciento o simplemente no le interesa, pero nos alerta que combatirá la droga y el juego aboliendo la AUH. Le agradecemos mucho la sinceridad pues ahora algún clasemediero ya sabrá a que atenerse.

Asimismo, Carlos Reutemann -otro presidenciable, aunque promete no presentarse- es denunciado por haber eliminado archivos, en enero de 1992, para “encubrir” documentación probatoria de la represión bajo la dictadura genocida. (Miradas al Sur, 16/5/2010). Y ese sentido, también al monstruo mediático se le están cayendo los afeites de la “prensa libre”, cuando aparece en las pantallas televisivas el siempre misterioso negocio de la fundación de Papel Prensa, y ante la acusación de la Comisión de Valores de Estados Unidos al grupo financiero Goldman Sachs por fraude y ocultamiento de información en el escándalo de las hipotecas basura. Clarín ha dado la noticia en la columna Claves del 17 de abril último reconociendo que ese banco -con más de 20.000 empleados, que viene operando desde 1869- habría defraudado “a sus clientes al venderles productos, que derivan de hipotecas, sin informarles del riego que corrían y cuando la crisis ya se conocía” (Clarín, 17/4/2010). Pero lo que el pasquín de la Noble se guarda de mencionar es que Goldman Sachs es su socio y tiene el 18 por ciento de las acciones de su capital, lo cual concurre a explicar su beligerancia con los gobiernos de los Kirchner, corresponsables del hundimiento del ALCA en Mar del Plata y luego, de otro ataque al capitalismo financiero con la estatización de los recursos de las AFJP.

Otra información que los medios de comunicación no han podido disimular es la nueva debacle del neoliberalismo, ahora en Grecia, extendiéndose hasta España, Portugal e Italia, que ha provocado la caída del euro, a consecuencia de la política neoliberal, mientras en la Argentina se manifiesta un proceso inverso de recuperación que ha permitido que los efectos de la crisis económica mundial del 2009 fueran controlados mediante medidas anticíclicas sin provocar mayores desgracias sociales.

Este conjunto de hechos debe estar operando sobre los sectores medios debilitando su antikirchnerismo, giro que se empieza a advertir en el mayor número de participantes en las concentraciones populares (o en sucesos insólitos, como la concentración provocada por el programa televisivo 6-7-8), así como en la disminución de la venta de Clarín que puede comprobarse en un simple muestreo de las paradas de diarios.

Recibimos, pues, el Bicentenario con entusiasmo. Nos reencontramos con nuestras raíces populares; nos reconocemos en la manifestación de los pueblos originarios que integra este festejo; bregamos para que la justicia destrabe la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de modo que sean muchas las voces que acompañen este proceso de cambio; y levantamos de nuevo la esperanza con la convicción de que sólo el pueblo -aquel de 1810 y éste del 2010- es el gran protagonista de los avances necesarios para remontar la esperanza hacia una mundo mejor.


Bicentenario en América Criolla

Por Alberto J. Franzoia

El pasado sábado 29 de mayo conmemoramos en nuestro centro cultural el Bicentenario de las jornadas de Mayo de 1810. Para la ocasión contamos con la presencia de los historiadores León Pomer y Alberto Lapolla. Obviamente no vamos a sintetizar la riqueza de los planteos realizados, sí queremos destacar la importancia de actividades como la realizada para intercambiar ideas, perspectivas y propuestas dentro del bloque nacional y popular para desarrollar y consolidar una cultura alternativa a la de las clases dominantes.

Cono suele ser costumbre en América Criolla las exposiciones concluyeron con un rico debate entre Pomer, Lapolla y los numerosos compañeros que, a pesar de la noche fría y lluviosa, nos acompañaron en nuestra casa. Dicho debate fue conducido una vez más por el profesor Raúl Isman.

Esta vez, a diferencia de lo ocurrido en las jornadas inaugurales de abril cuando nos acompañaron Norberto Galasso y Luis D´Elía, cerramos la jornada con un maravilloso locro preparado por la compañera Carolina Pont y con mucha música interpretada por algunos de los compañeros que nos acompañaron.

Para cerrar esta breve comentario queremos manifestar que como América Criolla está en movimiento y las nuevas propuestas surgen a diario, ya fue anunciado un ciclo que llevará por título Debatiendo con los Nuestros, cuya primera etapa (tendrá varias) se inicia el 7 de agosto y se extenderá a lo largo de todo el mes. Las conferencias con debate moderado por el profesor Raúl Isman serán las siguientes:

Agosto 7: “Eva Perón, constructora de un destino”, a cargo del licenciado José Rebaliatti

Agosto 14: “Cacho El Kadri, su compromiso militante”, a cargo de Jorge Arcolía

Agosto 21: “Scalabrini Ortiz, el otro libertador”, a cargo del profesor Juan Carlos Jara

Agosto 28: “Arturo Jauretche, un sociólogo nacional", a cargo del licenciado Alberto J. Franzoia

Ante cualquier necesidad de consultas o propuestas los compañeros se podrán comunicar con nosotros escribiendo a: americacriolla@gmail.com

Desde ya lo esperamos para continuar la batalla por el desarrollo de una cultura nacional y popular con la participación democrática de todos los compañeros.

La Plata, 1 junio de 2010


Ingreso a la inmortalidad del General Perón en la impactante estética de Leonardo Favio (escenas de la película Sinfonía de un sentimiento)


Simplemente gracias Diego!!!

(…) Por eso lo decimos ahora, pase lo que pase el próximo sábado con los alemanes: Diego ya ganó este mundial, tal como lo adelantó el compañero Jorge Arcolía. Porque después de haber estado casi muerto por la droga, hoy está más vivo que nunca y es el técnico de una selección a la que le inyectó toda su experiencia y corazón. No nos da lo mismo perder que ganar, eso es obvio. Pero ganemos o perdamos esta selección merece toda nuestra admiración porque no sólo juega sino que deja el alma en la cancha. Esa que este Dios tan terrenal le supo inyectar. Gracias Diego una vez más. No sólo sos Diego Maradona; para nosotros también sos y seguirás siendo Diego Pueblo. Apellido que te has ganado con creces por tanto años de trabajar incansablemente para la felicidad de tu gente. Y eso, poco tiene que ver con el resultado del próximo encuentro (1)
Alberto J. Franzoia
(1) Fragmento del artículo publicado en diversos espacios digitales el 27 de junio de 2010


Si no podemos

Por Oscar Aramburu

Oscar Aramburu se autodefine como “un viejo militante viejo de Necochea”, resaltando por duplicado su supuesta condición de “viejo”.

Profesor de historia ya retirado de la profesión pero nunca de su gran pasión, amigo personal desde la juventud de Jorge Enea Spilimbergo, socialista de la Izquierda Nacional hasta los tuétanos, militante consecuente y muy buen contador de recuerdos personales cargados de historia política.

Oscar está casado con la entrañable Alicia y reside en Necochea, donde a cada paso que da sus ex alumnos lo saludan cariñosamente con un “chau Patito”.

Más allá de su insistente autodefinición nosotros no dudamos al sostener que Oscar Aramburu es un muy joven militante cargado de muchos años de experiencia.

A continuación presentamos en el Cuaderno de la IN otra de las facetas de este joven compañero: uno de sus poemas recientemente publicado en Reconquista Popular.

Alberto J. Franzoia


Si no podemos

Por Oscar Aramburu

SI NO PODEMOS

Volvamos a parir palabras ciudadanas
Arranquémonos la costra semántica
Dejémonos de dormir siestas ajenas
Avivemos al hermano sonámbulo

SI NO PODEMOS

A la basura trampas mediáticas
Esquivemos los dardos de Clarín
Afuera incrustaciones mitristas
Cambiemos figuritas en la plaza.

SI NO PODEMOS

Mañana hablemos del porvenir
Pasado mañana hagámoslo juntos
Tiempo es Bolívar y San Martín
Espacio es Chávez y Cristina.

SI NO PODEMOS

Evolución en humana convivencia
Si podemos, mediata revolución
Reformemos el reformismo.
Si podemos, socialismo ya

SI NO PODEMOS

Pinchemos los globos fétidos
Dejemos al viento la palabra
Vivamos dialogando creativamente
Mientras, cantemos el Grito Sagrado

SI NO PODEMOS

Mejoremos la militancia fraternal
Toleremos diferencias de estilos
Caminos y propuestas muchas serán
Ninguna puerta es exclusiva, única


Ignacio Copani - María Eva


La genial utopía de San Martín *

Lic. Alberto J. Franzoia

Al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte del gran liberador José de San Martín, vale la pena recordar que fue el hombre que encarnó una de las utopías más extraordinarias del siglo XIX. La misma se expresaba como un proyecto ambicioso y colectivo que, partiendo de las condiciones objetivas de nuestra América del Sur, pretendía plasmar como nueva realidad, para lo cual era necesario erradicar los viejos obstáculos mediante una voluntad político-militar inquebrantable y un grupo de hombres comprometidos con la empresa. Diseñar un plan continental que liberara y forjara la Patria Grande significó partir del análisis de los factores objetivos para, desde allí, gestar un proyecto superador de esa realidad que por momentos lo obsesionaba. Entre los factores condicionantes aparecían las dificultades geográficas y climáticas, las limitaciones económicas y desde luego la visión política dominante en Buenos Aires, encuadrada en lo que hoy se definiría como “política realista”.

Designado comandante del ejército que operaba en el Alto Perú, al cabo de poco tiempo su fastidio era constatable ante la inoperancia del gobierno porteño, tanto que le escribe a Rodríguez Peña:
“...La patria no hará camino por este lado que no sea una guerra defensiva y nada más; para eso bastan los valientes gauchos de Salta con dos escuadrones de buenos veteranos...” Ese “patriotismo” mezquino de patria chica a San Martín le resultaba tan insustancial como inconducente.
Y a renglón seguido deja constancia escrita de su gran proyecto liberador (su utopía):
“Ya le he dicho a usted mi secreto: un ejército pequeño y bien disciplinado en Mendoza para pasar a Chile y acabar allí con los godos apoyando un gobierno de amigos sólidos para concluir también con la anarquía que allí reina. Aliando las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima; ese es el camino y no éste”. La concepción de Patria Grande se manifestaba en su dimensión plena.

El Gran Capitán inicia la gigantesca empresa cruzando los Andes rumbo a Chile para ejecutar la primera fase, logrando pequeños triunfos hasta que en Chacabuco queda sellada la suerte de los españoles, y dos meses más tarde consolida su victoria en Maipú. Pero cuando regresa a Mendoza para preparar la segunda fase, el gobierno centralista manifiesta toda su hostilidad hacia este hombre cuyas simpatías por Artigas lo convierten en poco confiable. Primero Rondeau intenta engañarlo diciéndole que debe combatir a tropas españolas que estarían por atacar a Buenos Aires, mientras se plantea ante el Congreso que en realidad dicho ataque no sucederá (con lo que queda en evidencia que lo que realmente se pretendía era enfrentar a los artiguistas). Finalmente las intenciones se desenmascaran y sin eufemismos se le ordena bajar por el río Paraná para combatir a las tropas del caudillo federal. El plan de los porteños era producto de una visión estrecha que apuntaba a defender sus privilegios internos. Es entonces cuando aparece en su real dimensión el hombre de claras ideas políticas, proyectos transformadores realizables y firmes convicciones para la empresa: San Martín desobedece la orden y comienza la segunda etapa de su campaña libertadora marchándose a Perú con sus tropas, para concretar aquello que en sus palabras a Rodríguez Peña presenta como “mi secreto”. Hoy una pléyade de temerosos defensores de políticas conservadoras en América Latina no dudaría en afirmar “es un individuo políticamente incorrecto”. Como si fuera poco desafió la “obediencia debida” con la que, muchas décadas después, pretendieron justificarse tantos genocidas argentinos del siglo XX. ¡Qué horror!

Otro militar patriota, el General Perón, sostuvo con relación a esta notable actitud del gran conductor del ejército liberador de la Patria Grande, en el discurso pronunciado el 7 de julio de 1953 en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas: “genial desobediencia”. Para dar cuenta de esta decisión genial sus oficiales firmaron el acta de Rancagua:
“ Queda sentado como base y principio que la autoridad que recibió el general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar la felicidad del país, no ha caducado ni puede caducar, pues que su origen, que es la salud del pueblo, es inmutable” (2 de abril de 1820).

Si bien San Martín entra victorioso en Lima en julio de 1821, sabido es que el centralismo porteño le negó los fondos necesarios para continuar la campaña en Perú y finalmente el Alto Perú. En dichas circunstancias decidió en Guayaquil ceder la culminación de su enorme proyecto a otro gran militar utópico de la Patria Grande: Simón Bolívar. ¿Para qué refrescar en nuestras memorias esta historia conocida aún tras todos los intentos de falsificarla siguiendo los cánones de la escuela mitrista? Nada menos que para demostrar que la utopía es una realidad todavía no concretada, un ambicioso proyecto originado en la necesidad de modificar radicalmente condiciones objetivas que han sido correctamente analizadas. San Martín no era un loco, ni un iluso y su sueño no terminó porque se despertara abruptamente, sino porque concretó todo lo que las condiciones objetivas de su patria chica le permitieron. Cuando no pudo más tuvo la suficiente lucidez y grandeza como para comprender que esa maravillosa utopía debía ser completada por otro general de convicciones inquebrantables. No es por casualidad que un gran estratega de nuestra Patria Grande en los inicios de este siglo XXI, Hugo Chávez, haya recurrido a Bolívar como referente para continuar, en nuevas condiciones, el ambicioso proyecto de una Patria justa y liberada

Dijimos en otro artículo:
“Utopía no es el lugar imaginario al que nos escapamos para no enfrentar la objetividad de las cosas; no es la fantasía de ilusos que caminan a varios centímetros por encima de la tierra como contrariando la ley de la gravedad; no es sinónimo de un idealismo irrealizable; ni tampoco está tan devaluada en nuestra percepción como para reducirla a las pequeñas cosas que nos permiten sobrellevar la permanencia de las enormes y trágicas cosas de nuestras vidas. La utopía está volviendo con la fuerza de los grandes proyectos colectivos irrealizados pero realizables. Es la certeza de que otro mundo es posible sólo si tenemos la suficiente convicción subjetiva como para comenzar a construirlo sin desconocer los factores que objetivamente lo condicionan; porque la historia es independiente de la voluntad individual de cada uno pero nunca de la voluntad colectiva de un pueblo”(1).

San Martín comenzó a materializar un proyecto irrealizado pero realizable, creyó que otra Patria era posible y tuvo las convicciones necesarias para iniciar su construcción. No desconoció los factores objetivos que lo condicionaban, y cuando uno de ellos se volvió insalvable (la acción del gobierno porteño) tuvo la suficiente lucidez y solidaridad como para saber que en un proyecto colectivo no importa quién lo inicia ni quién lo culmina, sino la concreción de los objetivos, por eso delegó la fabulosa odisea en manos de Bolívar. De allí que el famoso “misterio de Guayaquil” es, como sentenció Don Arturo Jauretche, una enorme zoncera. Todavía queda un largo camino por recorrer para que se complete ese “sueño” latinoamericanista, pero hemos comenzado a transitarlo en varias provincias de la Patria Grande. Muchos enemigos intentan obstaculizar el recorrido, pero las banderas siguen en alto, la utopía no ha muerto y el pueblo latinoamericano se encargará de concretarla desafiando las nuevas condiciones que impone el capitalismo depredador del siglo XXI.

(1) Franzoia, Alberto, “Lis intelectuales y la utopía”, publicado en agosto de 2006 en “Reconquista Popular”, “Conozcamos la historia” e “Investigaciones Rodolfo Walsh”

* Este artículo contiene pequeñas modificaciones con respecto al original publicado en 2006 en “Conozcamos la historia” y en “Publicaciones Rodolfo Walsh”


Homenaje al Libertador


América Criolla: finalizó la primera etapa de “Debatiendo con los Nuestros”

Por Alberto J. Franzoia*

El pasado 28 de agosto concluimos la primera etapa del curso “Debatiendo con los Nuestros” que durante los cuatro sábados de dicho mes se realizó en el Centro Cultural América Criolla de La Plata. Por allí pasaron Evita, Cacho El Kadri, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.

Datos concretos de una historia muchas veces ocultada. Ideas con historia y también historia con ideas. Nada de acartonamiento y menos de pedestal. Debate franco y respetuoso entre disertantes y público sobre grandes referentes del campo nacional y popular; mujeres y hombres como cualquiera de nosotros que se destacaron por los aportes concretos realizados a la liberación de nuestra Patria y de nuestro Pueblo. Así fueron estas jornadas iniciales de un curso que pretende prolongarse en tiempos no muy lejanos con nuevas charlas y debates.

Como cada vez que faltan los recursos materiales para una publicidad eficiente (porque con Internet no alcanza) la convocatoria requirió de una multiplicación de esfuerzos por parte de compañeros que viven de otras actividades. Aún así, con un manojo de militantes plenamente conscientes de la enorme significación que adquiere la batalla emprendida, esforzándonos para difundir nuestras propuestas, salimos adelante. Con muchísima dignidad se cumplieron los objetivos: convocar a los compañeros convencidos y a otros aún por convencer para debatir ideas alternativas a las que durante décadas instalaron las clases dominantes de adentro y de afuera (oligarquías por aquí, y burguesías por allá, donde el imperialismo se autodefine como “civilización” o “primer mundo”). Porque identificar al enemigo con claridad significa dar cuenta de las ideas que produce y difunde a través de sus intelectuales, mayores y menores, para azonzar a los más desprevenidos, algunas de las cuales también han penetrado ese territorio que creíamos inexpugnable, el nuestro. Porque si lo pensamos detenidamente, Menem no fue el personaje maquiavélico que gestó en soledad el menemismo, sino la consecuencia de un largo proceso que con él se consolidó. Hay que estar atentos, porque si bien transitamos una nueva etapa de nuestra historia, las consecuencias gestadas por el menemismo (o para ser más precisos por la penetración neoliberal en el campo nacional) no han desaparecido definitivamente del escenario político e ideológico. Por lo que la batalla cultural es la prioridad de la hora, no sólo contra el bloque enemigo sino contra nuestras propias debilidades. Pero para desazonzar, al mejor estilo jauretcheano, hay que seducir.

Esa batalla no se libra con agresiones o descalificaciones. Tampoco promoviendo falsas dicotomías entre los trabajadores y sus intelectuales, entre negros (o cabecitas) y blancos, entre pueblos originarios (muchos de cuyos integrantes son en realidad mestizos) y descendientes de europeos, entre creyentes y no creyentes, entre creyentes católicos y creyentes no católicos, o zonceras semejantes. Por allí no pasa la contradicción principal, y el enemigo lo sabe mejor que nosotros, por eso fogonea este tipo de divisiones que sólo sirven para distraer. No lograremos nuestro objetivo (la unidad nacional y popular en la diversidad) faltándole el respeto a aquellos que debemos integrar o estimulando diferencias secundarias. Si no alcanzamos la unidad con conciencia revolucionaria la historia volverá a repetirse, pero cada vez más como una farsa.

Para dar la batalla no hacen falta ametralladoras que escupan insultos, escopetas cargadas de agravios, ni bombas de soberbia y sectarismo. Se trata de recurrir a la palabra, a las ideas, a la creatividad, a la verdad histórica, a la humildad y a la integración. Definiendo sin ambages la verdadera contradicción, que es entre la oligarquía y el imperialismo por un lado y el campo nacional y popular por el otro

La consigna es seducir a todos aquellos que perteneciendo objetivamente a nuestro campo (ya que sólo allí lograrán realizar sus proyectos personales junto a sus pares) no tienen, aún, conciencia de ello. No la tuvieron en ocasión de la 125, pero comenzaron a tenerla con la ley de medios. Entonces, si el mismísimo Arturo Jauretche, autor del famoso “Manual de Zonceras argentinas”, confesó haber sido alguna vez un zonzo (ganado por las ideas que producen los intelectuales orgánicos de las clases dominantes) que de a poco se fue curando, cómo no vamos a ser tolerantes con aquellos que comienzan a acercarse. Porque si somos inteligentes van a ser lo que deben ser: nuestros compañeros. Esa es la misión a cumplir.

Gracias entonces a los disertantes de nuestro curso, José Rebagliatti, Jorge Arcolía y Juan Carlos Jara. Gracias a los compañeros convencidos que nos acompañaron a lo largo de todo el mes de agosto, en ocasiones con temperaturas gélidas, no aptas para flojos, ja.ja. Gracias a los futuros compañeros que de a poco van avanzando con el objetivo que se propuso Don Arturo Jauretche cuando escribió su maravilloso Manual de zonceras. Gracias a todos lo que creyeron en los primeros pasos de esta larga travesía. Y a los que no creyeron también, porque sabemos que algún día estaremos juntos, codo a codo en la misma trinchera. La lucha continúa, los esperamos, porque sabemos que ustedes sí no nos van a defraudar.

La Plata, 1 de septiembre de 2010

* Presidente de América Criolla


Lidia Papaleo con Víctor Hugo Morales


Un lugar en el mundo llamado Melincué

Las contradicciones del género humano *

Por Hugo Presman

Eric Domergue sintió esa tarde que los últimos 34 años cayeron sobre su espalda. Las últimas semanas habían condensado décadas de incertidumbre. La certeza es el raro espacio en que la incógnita termina y la muerte se corporiza en forma de restos humanos. Hacía décadas que sabía que su hermano había sido asesinado, pero la condición de desaparecido es una tortura que los asesinos, después de hacer desaparecer a la víctima, trasladan a los familiares directos como condena potenciada a dolor perpetuo. Eric toma un papel y quiere escribirle una carta a su hermano Yves, secuestrado y desaparecido en los años de plomo cuando apenas tenía 22 años. ¿Vale la pena se pregunta? En ese momento recuerda al filósofo Theodor Adorno quien tenía una duda similar: ¿era posible escribir poesía después de Auschwitz? Era una pregunta retórica porque como era lógico se siguió escribiendo ficción y poesía. La vida es una apuesta de notable fortaleza capaz de emerger de las mazmorras más inmundas del infierno. De los campos de concentración, del horror y de la muerte planificada.

Eric mira la hoja en blanco. No se le ocurre nada. Nada digno de ese hermano querido y buscado que volvió como un montón de huesos. Recuerda un poema de Juan Gelman: “Ahora son pedacitos desparramados bajo todo
el país/hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe/
pedacitos que fueron alegría/combate/
confianza en sueños/sueños/sueños/ sueños/
y los pedacitos rotos del sueño/¿se juntarán
alguna vez?/¿se juntarán algún día/pedacitos?/
¿están diciendo que los enganchemos al tejido
del sueño general?¿están diciendo que soñemos mejor?/

Su memoria se sumerge en los vericuetos poblados de lágrimas y dolor. El 5 de mayo tuvo las primeras noticias. Pero fue en julio que el juez de Melincué Leandro Martín anunció que los estudios realizados demostraban, sin lugar a dudas, que los restos investigados correspondían a Ives Marie Alain Domergue y su compañera Cristina Cialceta Marull. Una historia de amor, militancia y muerte. En una geografía misteriosa, mucho más ignota si el nombre resuena en las anchas avenidas de París. Ahí donde Jean Domergue, el padre de Eric, Yves y siete hermanos más, recibió la noticia y empezó a serle familiar el nombre de Melincué.

MELINCUÉ

Está ubicada al sur de la provincia de Santa Fe. A pocos kilómetros de Alcorta, donde nació la Federación Agraria cuando los arrendatarios dieron su sonoro grito en 1912. A 107 kilómetros de Rosario, a 106 de Pergamino y a 68 kilómetros de Venado Tuerto y a poquitos kilómetros de Firmat. Tiene una célebre laguna con seis islas naturales. En 1933 se construyó en una de ellas un hotel unido a la costa por un espigón de 1.400 metros. En su mejor momento el pueblo llegó a contar con una población de 7.000 habitantes. Pero la laguna desbordó y cubrió al hotel y la mayor parte del pueblo bajo dos metros de agua. En el 2005, Melincué contaba con apenas 2.400 habitantes. Pero en el 2006, una millonaria obra que incluyó un canal aliviador y una estación de bombeo devolvió la laguna a su cota histórica y empezó un lento retorno a su esplendor turístico. Ahí los pibes de la escuela número 425 y la docente Juliana Cagrandi iniciaron en el año 2003 un trabajo de investigación recogiendo los relatos orales, leyendo el expediente. Cuanto le comentaron a sus familiares empezaron a aparecer otras puntas: una de las estudiantes era nieta del comisario que encontró los cuerpos, otras tenían tías que militaban en la juventud peronista y le llevaban flores a las tumbas NN del cementerio. El periodista Jorge Cadús quien vive en Alcorta tiene un trabajo minucioso sobre el tema donde se puede leer: “Desde las aulas, los pibes y pibas de Melincué reunieron información alrededor de la causa sobre el hallazgo de los cuerpos de la pareja de jóvenes asesinados en septiembre de 1976 y entregaron el informe a Estela de Carlotto en su paso por la ciudad de Firmat como representante de Abuelas de Plaza de Mayo. Un ex empleado judicial Jorge Basuino, había preservado el expediente- que en rigor reunía parte de la historia oral de la localidad- a través del tiempo” Es interesante señalar lo que los alumnos escribieron explicando los motivos de su trabajo: “Reconociendo que somos parte de esta sociedad, y por lo tanto sólo tendremos una patria digna y justa si nos involucramos en sus problemas, es que decidimos hacer una pequeña colaboración con ustedes a través de la entrega de estos datos. Como jóvenes, no queremos que vuelvan estas tragedias, Nunca Más, y así poder vivir en Democracia, donde se nos respete y nos protejan, para sentirnos orgullosos”. En el 2008, los antecedentes se presentaron ante la Secretaria de Derechos Humanos de Santa Fe

LA HISTORIA

El 26 de septiembre de 1976 fueron encontrados dos cuerpos al costado de la ruta provincial número 177 a escasos cinco kilómetros de la localidad de Carreras, en un campo de propiedad de Agustín Buitrón. Según el periodista Jorge Cadús: “En el expediente, tramitado en el Juzgado de Instrucción de Melincué, el hombre, de alrededor de 22 años “vestía un pantalón común, una polera marrón tipo banlon y un saco. La mujer estaba semidesnuda. Ambos tenían señales de haber sido torturados y quemados y cada uno de ellos tenía la marca hecha con una itaka cerca del ojo derecho.”
Yves Domergue había nacido en París. Era hijo de un matrimonio francés que se radicó en la Argentina durante quince años, entre 1959 y 1974. Cuando sus padres y 7 hermanos regresaron a Francia, Yves y Eric decidieron que su patria era la Argentina. Al momento de su desaparición militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y estudiaba Ingeniería en la UBA.
La actividad política lo hacía recorrer el país y en uno de sus viajes a Rosario conoció a Cristina Cialceta Marull, quien a diferencia de Yves era hija única de argentinos que estuvieron radicados en Méjico, por lo que a Cristina se la conocía como “ la mejicana”, también militaba en el PRT y vivía con su madre en Rosario. Yves y Cristina vivieron un apasionado romance donde el amor y la militancia se interrelacionaban.
Los encuentros de los hermanos eran furtivos en esos años de plomo, donde como dice Mario Benedetti: “Si cada hora viene con su muerte/si el tiempo es una cueva de ladrones/los aires ya no son los buenos aires/ la vida nada más que un blanco móvil”. Hasta que un día Yves faltó a la cita. Eric lo buscó en los diversos lugares donde se habían encontrado hasta que decidió hacer la denuncia y partir al exilio. El padre de Yves viajó a Buenos Aires y presidió la Asociación de Familiares y Amigos de Franceses desaparecidos con sede en París.

LA ARGENTINA DE LOS AÑOS DE PLOMO

El poder económico es brutal en nuestro país. Capaz de instrumentar el terrorismo de estado para reemplazar el modelo de sustitución de importaciones por el de rentabilidad financiera.
Mientras intenta escribir la carta a su hermano asesinado, los ojos de Eric se detienen en la página 15 de Clarín del domingo 8 de agosto del 2010, el día que su hermano Yves hubiera cumplido 54 años. El acostumbramiento al hecho excepcional de que se juzguen a los criminales de delitos de lesa humanidad no debería anestesiar la llama de la indignación y el repudio. Con el tiempo lo excepcional deviene en rutinario y el horror pierde trascendencia.
Eric Domergue lee el informe de la periodista Marta Platía: “Nada es lo mismo cuando una testigo mujer aparece en la escena del juicio. Luego de los reconocimientos de rigor, la mayoría de los represores piden al juez ejercer su derecho de pasar a una sala contigua y observar por un circuito cerrado de televisión. Y tienen porqué. A diferencia de los hombres, las ex detenidas les enrostran dolores y delitos. Como hizo la líder docente Soledad García ante el mismísimo Jorge Rafael Videla: “Los desaparecidos no eran una entelequia- como él declaró en 1977- tenían vida y ustedes se la quitaron.” O Stella Grafeuille (cuando cayó presa tenía sólo 17 años) quien en la audiencia del miércoles (4/8/2010) se paró frente al represor Enrique Mones Ruiz, y le obligó: “¡Míreme por favor! cuando el reo se empeñaba en mantener la cabeza baja y la cara semioculta. No debe ser fácil enfrentarlas, ni aún quienes parecen convencidos y no expresan – o demuestran- arrepentimiento. Según coinciden los testimonios de las cuatro sobrevivientes de la causa que declararon hasta ahora, las mujeres de la UP1 (Unidad 1 del Servicio Penitenciario Provincial, Barrio San Martín, Córdoba), parían esposadas a la cama, los ojos vendados, como Marta González de Baronetto; a quien fusilaron el 11 de octubre de 1976 y habían torturado poco después de dar a luz. “Mientras la picaneaban- afirmó su esposo y ex detenido- le hacían tocar unos dedos. Le decían que eran de la manito que le habían cortado al bebé apenas nacido”…..Stella y Gloria Di Rienzo (actualmente licenciada en historia) vieron como torturaban al médico René Mourkarzel, a quien estaquearon hasta la muerte. ( Gustavo Adolfo) Alsina me dijo que eso pasaría con nosotros. Yo no lloré porque sabía que si lo hacía, me podían matar, recordó Grafeuille. “Yo vi cómo se llevaban a Marta Rosetti de Arquiola- declaró Gloria- Cuando iba por la mitad del patio, y aunque ella sabía que la iban a matar, volteó la cabeza y se sonrió. Le dio fuerzas para resistir” Las mujeres de la UP1 se cantaban de celda a celda para darse ánimo el poema de Juan Goytisolo “Palabras para Julia” : “Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja/ como un aullido interminable/interminable/ Nunca te quedes ni te apartes/ junto al camino nunca digas/ no puedo más y aquí me quedo/y aquí me quedo.”
El género humano y sus contradicciones piensa Eric. “Le decían que eran de la manito que le habían cortado al bebé apenas nacido”. “Cuando iba por la mitad del patio, y aunque ella sabía que la iban a matar, volteó la cabeza y se sonrió. Le dio fuerzas para resistir”
Eric se sienta ante el teclado de la computadora. Escribe. El título: Huesos desnudos. Las primeras líneas aparecen en la pantalla: “Veo tus huesos desnudos. Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada. Te miro y te reconozco. Veo tus huesos desnudos, recorro tus miembros delgados, no quiero que tomes frío... entonces te arropo.”

LA CIENCIA Y SUS MISERIAS

El arma más letal que contaron los familiares de las víctimas para llevar al banquillo de los acusados a los asesinos o las abuelas para rescatar a los nietos apropiados como botín de guerra ha sido el notable desarrollo de la biología molecular y en especial el ADN. Este fue descubierto por los científicos Francis Crick y James Watson en el año 1953. La posterior decodificación del mapa del genoma humano es considerada tan revolucionario como oportunamente fue la invención de la rueda, la teoría de la evolución de Darwin, la relatividad de Einstein o la teoría heliocéntrica de Copérnico.
Por el descubrimiento del ADN, el inglés Crick y el estadounidense Watson recibieron el premio Nobel en 1962. Pero como las miserias humanas son intrínsecas al género humano, conviviendo con sus virtudes, inteligencia y heroísmo, Crick y Watson no reconocieron que su descubrimiento estaba basado en los aportes fundamentales de Rosalind Franklin, una biofísica inglesa.

HUESOS DESNUDOS

“el hueso está escribiendo la palabra 'luchar' /
el hueso se convirtió en un hueso que escribe".
Juan Gelman
El domingo 8 de agosto Gerardo Aranguren en el diario Tiempo Argentino escribió: “ Los desprevenidos habitantes de Melincué recibieron ayer por la mañana a la caravana de autos y combis, que llevaron a los familiares de Yves Domergue y Cristina Cialceta Marul….Acompañados por sus hijos Éric, Francois y Brigitte y seguidos por cámaras y periodistas, Jean Domergue, padre del joven francés que militaba en el ERP, rompió en llanto agradecido y contagioso al abrazar una a una a las personas que lograron mantener la memoria de su hijo sin siquiera conocerlo: la profesora Juliana Gagrandi, visiblemente emocionada, y sus alumnos del colegio Pablo Pizzurno quienes comenzaron a investigar el hecho en 2003; y Jorge Alberto Basuino, un empleado judicial que guardó el expediente sobre esos desconocidos….”Son 34 años que esperamos este momento, es un gran dolor pero también un gran privilegio, señaló Brigitte Domergue, mientras su padre transmitía el “ profundo alivio” de haber hallado los restos de su hijo. En una placa que quedó en la entrada del cementerio local los familiares escribieron junto a la foto de los dos jóvenes: “Gracias Melincué por haberlos cuidado” El embajador de Francia en la Argentina reivindicó el hecho como “un logro para encontrar la verdad, tanto en la Argentina como en Francia y dijo sentirse emocionado por la cadena de solidaridad que logró devolverles la identidad a los dos jóvenes”. Cuando le tocó hablar a Eric, con un nudo en la garganta dijo: “Estoy muy orgulloso de esta comunidad, por el acto que hicieron, pero sobre todo por lo que lograron: haber cuidado a estos dos jóvenes NN y haberles restituido su identidad, porque Melincué fue el factor fundamental. Todo el mundo colaboró. Volveré a este pueblo ya sin tantos medios”
Las cenizas de los dos jóvenes fueron esparcidas en el Bosque de la Memoria de Rosario y los familiares plantaron dos árboles. Los estudiantes que realizaron la investigación y que entonces tenían 17 años y hoy 24 fueron recibidos el 30 de julio por la presidenta de la nación Cristina Fernández. Según la página digital Info Alternativa de Concordia: “Los chicos de Melincué se fueron parando, de a uno, y dándole su nombre y edad a la presidenta, Cristina Fernández, quien les quiso ver la cara, y escuchar.”
Ahora sí. Eric siente que lo que quiere decir está maduro. Lee lo poquito que hasta ese momento ha escrito: HUESOS DESNUDOS. “Veo tus huesos desnudos. Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada. Te miro y te reconozco. Veo tus huesos desnudos, recorro tus miembros delgados, no quiero que tomes frío... entonces te arropo.”
Deja de leer y empieza a escribir rápido en el teclado de su computadora. En la pantalla se puede leer: “Te arropo con tu primer grito en una clínica de París a la hora de la siesta del verano del ’54.
“Te arropo con la sal del ancho mar que nos transportó a tierras desconocidas y argentinas.”
“Te arropo con la ascendencia que siempre te confirió ser el mayor de nueve hermanos.”
“Te arropo con aquel pulóver rojo igualito a mi pulóver rojo y al pulóver rojo de nuestra única hermana mujer tejido con incansables manos de madre.”
“Te arropo con el corte de flequillo recto y nuca tapada, especialidad paterna para tus hijos varones.”
“Te arropo de cowboy y de tus furibundos ataques con disparos de cebita, persiguiéndome entre los maltratados malvones del jardín. Por fortuna, siempre corrí más ligero que vos.”
“Te arropo con tu camiseta blanca cruzada por una banda roja, disputando el mismo balón de cuero número cinco, yo con los colores de Boca bien pegados al pecho.”
“Te arropo de uniforme escolar, de monaguillo, de mochilero, de apasionado por los números, de inquieto estudiante universitario, de naciente militante revolucionario.”
“Te arropo con las canciones de Daniel Viglietti para juntos volver a entonar la cubana” “Canción del elegido”, esa que dice “Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”.
“Te arropo para nuestros encuentros furtivos cuando el país ya era una gran trampa y vos un clandestino más.”
“Te arropo con tu único saco rústico, azul, gastado, y con tu postrera y ojerosa sonrisa frente al objetivo en el invierno del ’76.”
“Te arropo y vuelvo a devestirte de galante amante de Cristina, tu compañera.”
“Te arropo con los plomos que te apagaron y ahora se vuelven contra quienes te quisieron ocultar por siempre.”
“Te arropo con los yuyos y las moscas de Carreras, con la tierra de Melincué que abonaste con tu carne dolida, con las flores sobre tu tumba posadas por manos desconocidas para muertos desconocidos.”
“Te arropo con los guardapolvos blancos de niños y docentes empecinados en ponerles nombres a los habitantes más anónimos del paraje.”
“Te arropo con seis gotas de mi sangre para que tus huesos y mi plasma se fundan en un mismo e irrefutable ADN.”
“Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, te desenterraron, te cuidaron, te devolvieron una identidad y una familia.”
“Te arropo, te vuelvo a desvestir y te llevo conmigo.”
“Hermano, amigo, compañero.”
“Partamos en busca de más huesos desnudos, que quedan tantos por hallar”

16-08-2010

* Enviado por el autor


El día que Víctor Hugo Morales entrevistó a Diego Capusotto (21.9.2009)


Entrevista a Ernesto Laclau

Entrevista a Ernesto Laclau realizada en Rosario, momentos antes del Coloquio Internacional "Comunicación y Política en El Bicentenario". Mayo de 2010.


Bajada de Linea - "Habia una Vez, el cuento de Ernestina Herrera"

Bajada de línea (Programa de Canal 9 emitido en agosto de 2010, conducido por Víctor Hugo Morales). Primera un cuento animado sobre los hijos de Ernestina Herrera de Noble y la causa sobre apropiación de hijos de desaparecidos, luego un fragmento de la película "Hijos”, algo de la señora Carrió que vale la pena ver y el comentario de Eduardo Angüita (director de Miradas al Sur)

 


Raúl Isman: Columna de Octubre acerca del asilo político a Apablaza Guerra


Homenaje de El Cuaderno de la IN al compañero Néstor Kirchner


Néstor Kirchner actuó como aglutinador de multitudinarios sueños juveniles recién llegados a la trinchera de la lucha por la liberación nacional y social, demostrándoles a los pibes que las convicciones ni se compran ni se venden y que, por lo tanto, otro país es posible si somos capaces de ser políticamente incorrectos.

Él también devolvió a la militancia a no pocos compañeros de la generación de los setenta, que después de sufrir las consecuencias del terrorismo de Estado y de una democracia formal cuyo objetivo supremo fue gestar consensos culturales para la claudicación o la desesperanza, descubrió en Néstor un resucitador de utopías que creían muertas.

Para otros que estamos en esta batalla también desde los setenta pero sin aflojar nunca, porque nunca nos creímos que las enseñanzas de Fukuyama fuesen otra cosa más que nuevas zonceras, Néstor no nos devolvió ninguna utopía porque nunca las perdimos. Sí nos demostró que esta vez, algunas al menos, ascenderían de los cielos al gobierno para dar la impostergable batalla contra los habituales dueños de casi todo lo que se ubique más allá de nuestras ideas.

Y para los abuelos él fue lo más parecido (y a la vez distinto) a ese otro patriota que hace unas cuantas décadas logró que la multitud trabajadora gestara en su nombre un imbatible 17 de octubre. Ambos fueron capaces de cosechar grandes extensiones de “crispación” oligárquica e imperialista. Algo habrán hecho, no?

Por eso, por devolvernos la alegría, condición esencial de un pueblo para vencer a sus enemigos, el Cuaderno de la Izquierda Nacional rinde su sencillo y a la vez sentido homenaje con este Eternauka al querido compañero Néstor. ¡Hasta la victoria siempre!

Alberto J. Franzoia

EL ETERNAUK


Trabajo periodístico realizado por militantes de América Criolla en Plaza de mayo el 27 de octubre de 2010
 
Entrevistas: Raúl Isman. Filmaciones: Raúl kliksberg. Entrevistados: Emilio Pérsico, Daniel Tognetti, Pablo López Fiorito, Alberto J. Franzoia


Entrevista a al dirigente social Emilio Pérsico


Entrevista al dirigente de Patria y Pueblo (Izquierda Nacional) Pablo López Fiorito


Entrevista al periodista Daniel Tognetti


Entrevista al Presidente de América Criolla Alberto J. Franzoia


Homenaje al Día de la Soberanía

Emisión del programa Bajada de Línea, conducido por Víctor  Hugo Morales (21/11/2010), con un didáctico informe sobre la Batalla de la Vuelta de Obligado y la presencia de Pacho O'Donnell

 


Lo que hay que discutir *

Por Germán Epelbaum

En estos días, tras la muerte de Néstor Kirchner, han reflotado con fuerza las encuestas pre electorales. Todas dan con una amplia, muy amplia ventaja a la Presidenta de los argentinos, Cristina Fernández. Buena parte de la corporación mediática y sus intelectuales han encontrado una forma de justificar el revés de sus propios candidatos: esto se debería a la natural suba en la imagen positiva de una mujer que ha perdido a su esposo.

Estos argumentos son falaces, son otra excusa para desviar el tema de la que sería la otra lectura, mucho más politizada de la situación, aquella que tiene que ver con los índices económicos, con la recuperación del empleo, con el descenso en la conflictividad social y otras tantas conquistas de este gobierno.
Es cierto que la muerte trae aparejada cierta revisión de los hechos del difunto; y en todo caso, si sube la imagen de este gobierno no se debe tanto al apoyo que despierta la figura de la pobre viuda, sino a que el proceso que comenzó en 2003 está siendo tomado por millones de argentinos como bandera propia.

Es menester destacar que el argumento de justificar la suba en la intención de voto a partir de este suceso trágico, y no de la acción del gobierno, es una forma más de quitarle legitimidad al apoyo que está recibiendo este proyecto. Esto tiene mucha concordancia con otras estrategias que sirven para desviar la atención de la política: las masas que seguían a Perón estaban engañadas por su líder carismático bonapartista, cien mil trabajadores fueron a Ríver el Día de la Lealtad por un chori y una coca, los que apoyan al gobierno son “idiotas útiles”, Víctor Hugo Morales ya no sirve más como periodista porque tiene ideología, a los que defienden al gobierno les “bajan línea”.

Estas y tantas otras frases hechas hacen que nunca se pueda discutir el centro de la cuestión: qué validez puede tener un acto político si los que asisten a este masivamente no lo hacen por convicción, qué valor puede tener una investigación periodística si el que la hace apoya al gobierno y recibe en su programa publicidad oficial (al igual que las empresas molineras que auspician ciertos programas de cable, pero eso no se menciona), qué valor puede tener el apoyo a la Presidenta si es sólo un efecto momentáneo provocado por la muerte de su esposo.

Esta estrategia guarda similitudes con otra muy usada, también por los mismos sectores, para desviar el tema de las políticas de fondo: la cuestión de las formas. Se habla de los atropellos, de que se gobierna de prepo, de que no hay dialogo y demás. Muchos se quedan con estas formas, sin ir al fondo de la cuestión, sin preguntarse ni si quiera hacia qué clase de calaña suelen ir dirigidos estos “atropellos”, sin detenerse en si los que fueron apretados (en caso de existir dichos aprietes) son trabajadores o dueños de perversas corporaciones.

Así queda armada la díada prepotentes vs amistosos. Lo único que sabemos de la oposición, es que si les toca conducir el país no van a tener ningún inconveniente ni roce con los sectores del poder económico concentrado, ya que en buena medida se trata de los propios voceros del poder devenidos en políticos. Argentina cumple 200 años, y ya es hora de que se produzca un blanqueamiento político en el discurso de los defensores del statu quo. Hay que admitir que la palabra o el pensamiento del otro tienen tanta validez como la propia, sea la de un laburante que fue a un acto de la CGT o un ferviente opositor. Pero principalmente, es hora de que unos cuantos amigos de las formas digan lo que se proponen: digan que quieren privatizar de nuevo las empresas del Estado recientemente recuperadas, que están hartos de que haya piquetes y que estos no sean reprimidos, digan que preferirían seguir las recetas del FMI al pie de la letra y cortar nuestras relaciones fraternales con los países de América Latina, sean sinceros.

El grave problema que tienen ellos es que decir esto implicaría blanquear los intereses que defienden, mucho menos legítimos que los del peronismo o el kirchnerismo; y como consecuencia, la pérdida del último resto de apoyo popular que les queda.
Mientras la oposición se preocupe por las formas y la legitimidad del kirchnerismo siga siendo cuestionada podemos quedarnos tranquilos. Vamos por el buen camino.

* Enviado por su autor para El Cuaderno de la IN


Norberto Galasso habla de Néstor Kirchner y la militancia
Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina, el viernes 29 de octubre de 2010


En diciembre de 2001 empezó a quebrarse un mundo de ideas falsas*

Por Norberto Galasso

Allá por los años ’60, mi generación aprendió que si en los países coloniales la opresión se ejerce a través de la fuerza bélica, en cambio, en los países semicoloniales —cuya independencia es sólo formal— las ideas ocupan el lugar de los fusiles.
Así resulta que mientras, en los primeros, la mera presencia de un ejército de ocupación provoca el surgimiento de rebeldías nacionales, en los segundos, a través de los distintos mecanismos de difusión de la cultura, el orden dependiente queda enmascarado, de modo tal que resulta difícil desarrollar una conciencia nacional, de contenido antiimperialista.
Ello permite que el sistema se sobreviva no obstante que la mayoría de la sociedad resulta víctima de la explotación, y podría liberarse , ya fuese a través de las urnas o de la insurrección. Por supuesto, ello sería posible si tuviese la convicción de que se halla sometida a un poder imperial, con él cual ha pactado la minoría oligárquica nativa.
Y además, por supuesto, que esa subordinación anula sus posibilidades de vida y desarrollo, es decir, si el vasallaje resultase tan a la vista como en aquellos países coloniales con presencia de ejércitos extranjeros de ocupación.
En los países semicoloniales, esa opresión externa es desconocida por amplios sectores de la sociedad, aún cuando son víctimas de la misma.
La dominación cultural les hace suponer que el orden instaurado no obedece a una imposición sino que resulta solamente de las costumbres, idiosincracia, caracteres raciales y religiosos, influencias inmigratorias, provenientes de la peculiar historia vivida.
Se trataría , desde esa mirada ingenua, de un orden natural —”tenemos los gobiernos que nos merecemos”— que ha sido dado de esa manera por propia responsabilidad del pueblo, ya sea a consecuencia de su abulia, su irresponsabilidad, su despilfarro.
De tal manera, el orden semicolonial se legítima cotidianamente a través de las ideas que circulan en los periódicos, los libros, la televisión, la enseñanza en sus distintos niveles, el discurso de los políticos y los grandes intelectuales, convertidos en voceros del pensamiento de la clase dominante, capataza del Imperio.
En el orden filosófico, por ejemplo, se ha asistido en los últimos años a una preponderante influencia de ideas dirigidas a inculcar la resignación, el escepticismo, la impotencia. El posmodernismo educó en el sentido de que habían concluido las utopías, que las grandes gestas eran episodios de un pasado irrecuperable, que “la Historia”, en fin, había llegado a su término.
Esta dominación cultural opera, asimismo, en el campo de la Historia. Si enseñamos —en los colegios, en “los medios”, en los letreros de las calles y plazas— una historia donde los héroes son los amigos y socios del capital extranjero, gracias a cuya ayuda se han producido las épocas de esplendor y progreso, mientras que los gobiernos de los movimientos populares sólo han provocado catástrofes y decadencia, le estamos dando al opresor la mejor herramienta para que continúe esquilmándonos.
Del mismo modo, si los movimientos populares se caracterizan por la violencia mientras los gobiernos de las minorías son “democráticos”, creamos las condiciones para que una buena parte del electorado no sólo crea en las bondades del libertinaje económico sino que vote a las “elites” inteligentes que son las custodias del orden conservador, y abomine de las experiencias populares.
Este “colonialismo mental” se reitera en las restantes áreas del conocimiento. En América Latina, por ejemplo, los ciudadanos cultos de las grandes ciudades son antirracistas y condenan —lo cual está bien— el antisemitismo y otras bárbaras discriminaciones. Pero son estos mismos sectores sociales los que habitualmente manifiestan racismo contra sus compatriotas mestizos bajo el calificativo despectivo de “negros”, considerándolos vagos, corruptos, ladinos.
Si nuestros cuentos, poemas, leyendas —entrando al campo de la literatura— son de “segunda categoría” porque sus personajes, así como los autores, son también “de segunda”, es decir, si renegamos de nuestro propio canto y de nuestra propia fantasía, el escenario se cubre de letreros en idioma extranjero-como en nuestros cines y comercios céntricos-o en remeras con nombres exóticos que quien las usa no es capaz de traducir.
Es decir, en aquello que Manuel Ugarte denominaba —allá por 1927— , “el imperio del idioma invasor” (es el mundo de los “delivery” y los “sale” imperando en las vidrieras actualmente). Convertido, este escenario impuesto desde el exterior, en un paisaje natural y propio para los nativos, el capital imperialista puede llevarse la riqueza pues ya se ha llevado previamente el alma del país.
Carece de sentido abundar en aquello que forma parte de nuestra vida cotidiana: “es un gentleman”, “practica la puntualidad británica”, “hay que teñirse y si es posible, ponerse ojos celestes, porque así es la gente de primera”. Hace ya muchos años, un patriota revolucionario —John William Cook— acostumbraba a señalar que “el diccionario lo escribió la clase dominante”. Por eso, “la derecha” es diestra y en cambio, “la izquierda” es siniestra.” Pero no se puede terminar esta nota sin señalar que ese mundo ideológico se encuentra en pleno proceso de desmoronamiento. “Se ladeaba, se ladeaba, ya muy cerca del fangal”, como decía Discépolo. Y se muere irremisiblemente.
Las movilizaciones populares del 19 y 20 de diciembre del 2001 pusieron al desnudo que son muchos los argentinos que están de vuelta de estas fábulas.
Hay un mundo de ideas falsas, de instituciones mentirosas, de retóricas tramposas, de mitos y “zonceras” que forman parte de un pasado que está quedando definitivamente atrás.
Tengamos la certeza de que en los próximos años, los viejos mitos ya no existirán y el pueblo argentino podrá transitar victoriosamente su camino hacia una sociedad igualitaria, insertada en una América latina unida y libre.

* Fuente: http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/12/edicion_781/contenidos/noticia_5020.html


El escenario internacional y la ineludible reconstrucción de las Fuerzas Armadas *

Por Marcelo Gullo **

Este artículo es una versión ligeramente modificada de la ponencia presentada en el Primer Congreso Latinoamericano Malvinas una causa de la Patria Grande, (Panel 4: Malvinas y la defensa de los recursos naturales de América del Sur ante posibles agresiones), organizado por la Universidad de Lanús y el Observatorio Malvinas, en la Provincia de Buenos Aires, República Argentina el 30 de septiembre de 2010.
América del Sur y Argentina, en particular, deben reflexionar sobre las posibles estrategias que nuestra Patria Grande debe poner en práctica ante nuevas hipótesis de conflicto, hipótesis que ya son, hoy, una realidad. América del Sur, objeto de codicia de los “Estados subordinantes”, dada su diversidad y enormidad de recursos naturales de todo tipo y en grandes cantidades, está en riesgo de sufrir dos tipos de agresión: a) Directas: las intervenciones militares de esos “Estados subordinantes”. b) Indirectas o solapadas: que sin ser ocupaciones militares, logran, mediante un bombardeo mediático y universitario, inculcar en los pueblos la pasividad y hasta la creencia de que es “lógica” la expoliación –con el discurso de que “a menos Estado, más desarrollo– de los recursos por parte de esos “Estados subordinantes”, a través de las llamadas “compañías multinacionales” que nos vienen a favorecer con sus supuestas inversiones extranjeras directas, que nos dotaran de los recursos de que supuestamente carecemos para extraer nuestra riqueza, cuando, en realidad, sólo nos dejaran migajas, llevándose a bajísimo costo nuestros recursos no renovables, escasos en el mundo y, por ello, estratégicos.

La agresión directa Marchamos hacia lo que se puede denominar un “nuevo imperialismo”, un “imperialismo de suministros”, una situación que se aproxima cada día más. Esta hipótesis fue contemplada en Argentina hace mucho tiempo atrás, por un político que, ya en la década del setenta, viendo mucho más allá que otros, fue capaz de ver en el horizonte y contemplar esta realidad por venir, poniendo por primera vez esta perspectiva sobre la mesa de discusión. Este político fue el Presidente Juan Domingo Perón. Pero, ¿qué es un “imperialismo de suministros” y por qué podría hacerse realidad esta hipótesis¬? Porque el mundo industrial necesita de determinadas materias primas escasas e incluso algunas de ellas vitales, como agua y alimentos, y por la falta de disponibilidad, en proporción correspondiente –o hasta en términos absolutos– de diversos minerales escasos para el proceso industrial y tecnológico, tales como el petróleo, los aceites naturales, el uranio, el molibdeno, el tungsteno, el cobalto y el litio, entre otros, que estarán poco disponibles, según previsiones del Departamento de Estado norteamericano, a partir del año 2075 o –agregamos nosotros– quizás, mucho antes. Asimismo, existe hoy un “patrón energético” que es el petróleo. Y ese patrón energético, sin ningún lugar a dudas, en un momento determinado deberá ser reemplazado por la humanidad, que se verá emplazada a instaurar otro “patrón energético”. El avance científico camina hacia eso. Sin embargo, mientras que el viejo patrón energético no termina de morir, y el nuevo no termina aún de nacer, se produce una crisis. Una crisis que yo denomino “crisis de pasaje”.

En esa “crisis de pasaje”, tanto los combustibles –es decir, básicamente, el petróleo y el gas– como los minerales que necesita la sociedad industrial para poder funcionar, sean los viejos, sean los nuevos, como el caso del litio, por ejemplo, se convierten, no ya en materiales “estratégicos” –que lo son de por sí– sino que en medio de esa “crisis de pasaje” devienen en “materiales críticos”. Estos “materiales críticos” no son, por lo general, administrados por el mercado. Y no son administrados por el mercado –como ingenuamente creen los liberales de estos lares– porque los altos mandos militares de los “Estados subordinantes”, se ocupan, dado el carácter crítico de los mismos, en apropiarse de ellos y sustraerlos del mercado, ya que esa sustracción resulta el único modo seguro de poner a resguardo y priorizar la seguridad nacional de los “estados subordinantes” que, por cierto, priva por sobre el libre mercado.

Así se han comportado las grandes potencias siempre, a través de la historia y en cada uno de estos periodos que denominamos “crisis de pasaje”. Cuando el recurso se ha tornado “crítico”, el liberalismo de prédica para exportar queda de lado y priva el pragmático, el intervencionismo militar de supervivencia. Una supervivencia que, desde ya, el mercado está bien lejos de garantizar. Este pragmatismo lleva a la intervención directa de los ejércitos cuando a los subordinantes les son denegados los suministros críticos y el riesgo de una intervención militar directa aumenta, en la misma proporción en que aumenta la necesidad de asegurar el recurso. En estas situaciones, la no intervención del Estado en la economía muestra su peor cara, es decir su espantoso rostro sin disfraz académico. Es allí que los “Estados subordinantes” deciden tomar por la fuerza aquello que consideran vital y, de ser necesario, proceden al ataque militar para obtenerlo y resguardarlo.

Entonces, si en los años inmediatos por venir, es posible contemplar como hipótesis un “imperialismo de suministros”, debemos preguntarnos: ¿por cuáles de nuestros recursos vendrían? Y claro, son muchos y muy diversos –muchos ya nos son prácticamente arrebatados por míseras monedas, gracias a gobiernos locales sumisos y, en muchos casos, convencidos de que entregar esos recursos es su función– y es ahí, en nuestro caso, que Malvinas se torna un verdadero “objeto de deseo”, cuya dominación actual para colmo poseen como hipótesis. En las Islas Malvinas –no podemos afirmarlo con la certeza científica de un geólogo y alguno podrá criticarme alguna imprecisión preciosista– pero creemos que hay sobradas reservas petroleras, conocidas desde hace mucho tiempo, dado que, se sabe que el vértice del denominado “Triángulo de Oro” del Atlántico termina, justamente, en la plataforma continental de las Islas Malvinas. Los ingleses saben de la existencia de petróleo de calidad en Malvinas desde la expedición de Lord Shackleton, en 1976, y los estudios realizados por la Universidad de Birmingham.
Como ya dijimos es altamente probable que Malvinas sea el vértice de ese gran “Triángulo de Oro” –pero de oro negro– un triángulo petrolero de reservas que tiene un ángulo en Luanda (Angola), otro ángulo en Río de Janeiro y, por fin, su vértice en Malvinas.

Esto nos impone un esfuerzo de reflexión para entender que la integración de América del Sur debe ser ante todo una integración estratégica, que priorice la cuestión política antes que la cuestión económica que puede causar problemas entre los integrantes del bloque, porque se ha confundido “integración” con mera “aplicación de libre comercio dentro del bloque”. Operando el proceso de integración hacia adentro del bloque, y si se aplica el nudo principio del “libre comercio” –cuando el efecto positivo de la devaluación argentina se haya diluido totalmente– la industria brasileña destruirá, inevitablemente, a la industria argentina sobreviviente al colapso de la convertibilidad. Sin mencionar que, además, no cabría lugar para la industrialización de ningún otro miembro de América del Sur. Se formaría dentro del propio espacio sudamericano, en esa hipótesis, un “centro” y una “periferia”, acelerando el desarrollo de unos y perpetuando el subdesarrollo de otros.

Hay que reflexionar profundamente sobre un trabajo que habrá que hacer, con tiempo pero sin pausa, hacia adentro del marco del Mercosur y, después, dentro del marco de la América del Sur toda, para que haya un verdadero Tratado de Defensa mutua. Que exista un verdadero Tratado de Defensa que garantice que la agresión a cualquier país de América del Sur significa una agresión al conjunto de sus repúblicas, y en el que se haga expreso y viable el compromiso automático de los países suramericanos de defender al agredido como a sí mismos –cualquiera sea el país agredido, llámese Brasil, Argentina, Colombia, Perú, o cualquier otro– por parte de los no agredidos directamente y en el que se consigne con certeza que todos deberán desplegar, de inmediato, sus tropas y recursos para expulsar y punir al agresor. Como ya dijimos al principiar este apartado, todos los países que conformamos América del Sur tenemos en nuestro seno materiales que, sea en lo actual o en lo futuro, son o serán críticos para las potencias dominantes donde, paradójicamente, escasean. Y esto es lo que yo denomino la posibilidad de una agresión directa y, a mi entender, la única solución de suficiente poder de disuasión para la defensa de nuestros recursos es la defensa conjunta.

La agresión indirecta

Pero también existen agresiones de tipo indirecto o solapadas. Dado que la intención real de los “Estados subordinantes” es la posesión de recursos estratégicos en forma directa, les resulta necesario tener los medios y mecanismos necesarios para disponer de esos recursos, también en tiempos de paz. Siendo los recursos de marras necesarios tanto en tiempos de conflicto como en tiempos de paz, los “Estados subordinantes” han elaborado mecanismos para lograr el objetivo de la explotación y posesión directa de estos recursos críticos, también en situaciones de aparente no conflictividad.

Desde la experiencia argentina nosotros conocemos, por sufrirlos de modo directo, los medios y modos que utilizan las potencias hegemónicas para tal posesión. En Argentina, los han poseído –y lo poseen aún– a partir de la sanción de leyes perversas, elaboradas so pretexto de la privatización, que más bien podrían denominarse de la “expoliación”. Casos evidentes son los de la entrega de Yacimientos Petrolíferos Fiscales a la española Repsol, que luego de “secar” literalmente sus pozos de petróleo huye de nuestro país sin haber hecho un solo intento de buscar nuevos recursos petrolíferos o el de la pésima administración de Iberia de nuestras antiguas Aerolíneas Argentinas, que terminó en la venta total de sus aviones, rutas y hasta inmuebles, dejándola en un estado de caos y devastación de la que aún hoy no puede salir.

Estas leyes, que privatizan los recursos estratégicos de una nación, muchas veces resultan sayos o cerrojos muy difíciles de remover, por la intrincada trama de intereses que involucran. La minería “feudalizada” en Argentina, bajo el modelo de los años menemistas, es un ejemplo claro que ha tomado, incluso, carácter constitucional y cuya reversión resulta muy compleja.

Un ejemplo que podría contraponerse perfectamente, es el de Brasil, que consiguió sortear parcialmente la presión privatizadora y dejó abiertos mecanismos útiles para recuperar el dominio de sus recursos estratégicos. Brasil consiguió primero conservar la supremacía accionaria del Estado sobre su compañía nacional de petróleo. Y, ahora, en tiempos más propicios, se lanzó a su recuperación total. El Brasil viene ahora de aumentar la participación del Estado en Petrobrás. Es decir, el Presidente Lula ha nacionalizado Petrobrás de una forma sumamente inteligente y no conflictiva, pero de hecho, aunque no se diga, es una forma de nacionalización.
Ahora bien, como venimos diciendo, en Argentina, no tenemos compañía nacional de petróleo, ni tenemos tampoco, como ya referimos más arriba, posibilidad siquiera de poseer empresas mineras de propiedad del Estado argentino, porque el Código de Minería reformado ad hoc que rige la explotación minera actualmente, en su Artículo 4º prohíbe, incluso, que el Estado tenga participación directa en la explotación minera. Este código sólo le deja al Estado nacional, la posibilidad de otorgar concesiones. Es decir, lo han atado de pies y manos porque, además, a la Reforma de este código se opondrían, muy probablemente, la mayoría de los senadores que representan a las provincias mineras, dado que éstas reciben de modo directo por la ley vigente, las denominadas regalías mineras y petroleras. Y esta trama ha generado muchas veces colusiones financieras entre las compañías transnacionales de explotación y los gobiernos provinciales que disponen de tales recursos. Estas leyes, junto con una parte sustancial de la Constitución, renovada por Menem y Alfonsín, conformanlo que podríamos denominar un “nuevo estatuto legal del coloniaje”. Una situación compleja de la cual habrá que irse desprendiendo paulatinamente y no sin sufrir presiones y grandes dificultades. Las compañías no sólo se quedan con las rentas mineras y petroleras, sino que, por supuesto, extienden este “coloniaje” a la renta agraria, sin dudas, la más tradicional de Argentina. Estas tres rentas –agraria, petrolera y minera– conforman nuestros recursos principales, aquellos que podrían devengar los recursos necesarios para la recuperación poder nacional. La recuperación de estas tres rentas deviene así, en condición imprescindible para la recuperación de nuestro poder nacional y, sin dudas, la recuperación de ese poder nacional, es, a su vez, la condición necesaria y excluyente, para la recuperación de Malvinas.

Lamentablemente esas tres rentas, no están, hoy en manos de los argentinos. Los principales puertos de salida de nuestra producción agropecuaria están en manos privadas y por ellos sale el grueso absoluto de nuestra producción. Las mismas compañías manejan los también privatizados y devastados ferrocarriles que les son útiles para llevar la carga del campo a esos puertos –impidiendo o dificultando enormemente a cualquier otro particular el uso de los despojos de nuestros otrora imponentes ferrocarriles– y, por supuesto, la compra y acopio de los frutos de la tierra a los productores como su exportación; todo, con enormes ganancias de las que el Estado y los argentinos sólo reciben mendrugos. En el caso agrario, son las “Cinco Hermanas Cerealeras”. En síntesis, el corral en que el lobo controla a las ovejas. Así planteado, se ve con claridad el tema de la expoliación de los recursos naturales, de la estructura montada por los “Estados subordinantes” y sus compañías, para lograr el manejo directo de nuestros recursos críticos, en tiempos de no confrontación directa. Ahí está la agresión indirecta y solapada. Esta agresión indirecta sólo es posible –como han desarrollado muchos autores e incluso nosotros mismos, y como, en efecto, ha sucedido en Argentina– si se ha sido víctima de la subordinación ideológica. Un proceso de colonización mental –del cual recién empezamos a salir– que le hizo creer a los argentinos que el Estado no debía, jamás, intervenir en la economía, que no era posible fijar barreras proteccionistas, que había una sola marea globalizadora y que uno no podía oponer resistencia alguna a esa marea incontenible, ni hacer nada más que admitir las cosas, tal y como venían dictadas desde fuera.

Conclusión

Todas las repúblicas que integran América del Sur, en mayor o menor medida deben, para poder resistir las agresiones indirectas, iniciar o profundizar según el caso, un profundo proceso de insubordinación ideológica, de descolonización mental que es condición primera y necesaria, que las habilite y les permita la creación de las herramientas necesarias para resistir luego a las posibles agresiones directas.

En el caso particular de Argentina debemos reconstruir Fabricaciones Militares, debemos reconstruir nuestro aparato industrial y militar, pero esta vez con tecnología de punta y, en un momento determinado, cuando logremos “curar” todas nuestras heridas –por cierto muy profundas, en virtud de los errores y atrocidades cometidos por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura militar– necesitamos reorganizar y reconstruir nuestras Fuerzas Armadas, porque hoy, digámoslo sin tapujos, somos un país absolutamente indefenso. Y hay que decirlo y atreverse a decirlo. Es menester, ineludible reconstruir el Ejército Argentino. Porque si hubo un ejército antinacional, un ejército asesino, también hubo un ejército nacional, un ejército que dio grandes hombres, grandes patriotas, como Artigas, el Libertador General San Martín, el General Belgrano y, en tiempos modernos, hombres como los generales Baldrich, Mosconi, Savio, Valle, Cogorno, y Juan Domingo Perón. Ése es el perfil de ejército que debemos reconstruir. Porque no hay posibilidad alguna de defensa ante futuras agresiones directas, ni de recuperación de nuestras Malvinas sin un aparato industrial militar y sin un ejército reconstruido, sin unas Fuerzas Armadas capaces de disuadir al invasor y convencerlo de que su mejor opción es retirarse del territorio ocupado. Brasil nos da ya hoy un ejemplo, pues ha comprendido esta necesidad y ha puesto manos a la obra con el objetivo de organizarse militarmente para resistir las agresiones que puedan sufrir sus recursos naturales. Brasil está ahora planificando la defensa de su petróleo con una Marina de Guerra renovada y, para ello, ha concluido acuerdos con Francia. Son acuerdos que le permiten no sólo comprar armamentos de alta gama y última tecnología en el país galo, sino también intervenir directamente en la fabricación de una parte sustancial de esos armamentos –como son los submarinos nucleares– en busca de adquirir las armas y, además, el conocimiento necesario para desarrollarlas por sí solo en un futuro no muy lejano.


* Enviado por el autor
** Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve historia de la construcción del poder de las naciones (prólogo de Helio Jaguaribe). Analista principal de política internacional en Radio del Plata FM Rosario, asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC) y profesor de la UNLa


Ignacio Copani en Plaza de Mayo - diciembre de 2010


Verano caliente: Galasso, Altamira y un ignoto francotirador *

Por Alberto J. Franzoia

Nuevamente aquí, de regreso a casa, este entrañable lugar desde donde junto a queridos amigos y compañeros intentamos colaborar en la producción, respaldo y proyección de las ideas que necesitamos como el aire de cada día para conducir nuestra práctica revolucionaria hacia la liberación nacional y social. El descanso era necesario para recuperar energías después de un 2010 bastante cargadito, con avances políticos significativos y dolores del alma irreparables. Pero cuando hay dolores ya se sabe, somos como nos enseñó María Elena, igual que la cigarra.

En el plano personal me había propuesto no abundar durante estos días en lecturas que remitiesen necesariamente al trabajo militante que realizamos durante todo el año, y desde hace muchos años, ya que no abandonamos este lugar del compromiso durante los años de plomo y tampoco durante los otros, los de pizza con champán. Sin embargo uno no siempre hace lo que quiere sino lo que puede.

Galasso y Altamira: algo más que una disputa personal

Un día del recién iniciado 2011 descubrí que un compañero y amigo, Norberto Galasso, le dirigía una carta pública a Jorge Altamira (1), eterno gurú del Partido Obrero. Entonces, más allá del necesario descanso neuronal, no pude dejar de leer e interesarme por el exquisito texto de Norberto, que sabe tanto a calidad acrecentada por los años como esos buenos vinos que uno debe degustar de a poquito, sin apresurar el tiempo. En dicho texto, uno de los más importantes referentes de la Izquierda Nacional de nuestros días, le pregunta con razón a Altamira adónde va. Porque su discurso político, que intenta presentarse en el plano teórico como guía para la acción revolucionaria de los trabajadores, no hace más que consolidar en la práctica (concreta) de cada día una pata izquierda para ese bloque oligárquico-imperialista que enfrenta al proceso popular iniciado en 2003. Por lo tanto, la declamada revolución socialista que Altamira eleva como antorcha triunfal sin solución de continuidad desde hace tanto tiempo, termina por convertirse inexorablemente en la izquierda de la reacción, nunca en el anticipo de una sociedad posible para los trabajadores. O como dice un amigo: “hacela sencilla, estos pelotudos son siempre funcionales al enemigo”.

Galasso escribe con la mesura y sabiduría que dan los años bien asimilados, Altamira le responde (2) con una catarata de agravios, desde la insensata desmesura que generan esos mismos años pero transcurridos en vano. Quizás lo más asombroso de este dirigente supuestamente trotskista es que su discurso resiste el paso de las décadas, pero no por su coherencia teórico-práctica, sino porque dice siempre lo mismo independientemente de los cambios ocurridos en el contexto histórico. A saber: ningún gobierno nacional y popular de América Latina debe ser apoyado por un marxista porque en realidad esa es una pelea entre burgueses.: gobierno burgués versus oposición burguesa, y un “verdadero socialista” se opone a todos ellos.

Claro que si Altamira hubiese leído a Trotsky completo o (si lo leyó) no ocultase una parte de la información disponible, debería decirnos por qué razón su maestro ruso durante el exilio en México apoyó al nacionalista burgués Lázaro Cárdenas. ¿Qué hubiera hecho en dicho contexto concreto el trotskista Altamira? Hubiese estado con Trotsky (y por lo tanto con Cárdenas a lo hora de nacionalizar el petróleo) o contra Trotsky para ser fiel a su inmodificable máxima: los socialistas nunca apoyan a burgueses.

Pero el problema es aún más grave, porque Altamira para llegar a Trotsky tuvo que pasar necesariamente por el pensamiento de Marx. Ahora bien: ¿sabe el agresivo interlocutor de Galasso que Marx se definió a favor de los burgueses del Norte contra los terratenientes del Sur durante la Guerra de Secesión en EE.UU.? ¿Qué hubiese hecho Altamira en ese otro contexto histórico? La conclusión posible a la que conducen estas curiosas contradicciones de un hombre que por décadas sólo ha gestado derrotas para una fracción de la izquierda argentina (aquella que reniega de su lugar junto a los trabajadores dentro del frente nacional), es que no se trata en realidad de un marxista sino de un marciano. Y el consejo necesario para sus pocos y jóvenes seguidores es que sería muy bueno que lean realmente a Marx y Trotsky, mucho más que a este falaz intérprete que oficia como gurú de una secta condenada al eterno fracaso.

Galasso haciendo gala de una paciencia inconmensurable publicó una segunda carta para responder la agresiva réplica de Altamira a su primera carta, La tituló: “Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que está en juego” (3). Allí Galasso intenta demostrarle cómo, cuando las circunstancias así lo aconsejan, tanto Altamira como “izquierdistas” semejantes pueden ser utilizados por la prensa de las clases dominantes (oligarquía nativa y burguesía imperialista). Porque eso fue lo que ocurrió durante los días posteriores al lamentable asesinato del joven militante del PO Mariano Ferreira, cuando Altamira tuvo la oportunidad de pasearse por diversos programas de la TV. Desde ya no lo convocaban para enfrentarlo, sino para consensuar entre todos el rechazo al proceso iniciado en 2003. Por supuesto, y como era de esperar, Altamira no acusó recibo acerca de cuál es la contradicción principal (nación o colonia) que un socialista debe resolver en un país que aún lucha por su liberación nacional, como queda demostrado en su segunda repuesta que tituló: “Galasso reincide”(4). Curioso título para quien viene reincidiendo en un discurso autista (con resultados que están a la vista) desde hace décadas.

De todas maneras esta polémica arroja un saldo muy favorable: la claridad con la que se manifestaron ante la opinión pública las dos izquierdas de un país que debe constituirse en Nación: de un lado la Izquierda Nacional que marcha junto a los trabajadores dentro de un gran frente (como perfectamente lo expresa Galasso), y por el otro la izquierda cosmopolita, aquella que objetivamente se manifiesta como pata izquierda del bloque oligárquico-imperialista (de la cual Altamira es un eterno abonado).

Galasso, la Izquierda Nacional y la aparición de un ignoto francotirador

Ahora bien, más allá del vano intento de Galasso por persuadir a quien ya no tiene retorno, y por ser la nuestra una publicación vinculada con una visión de mundo de izquierda nacional, considero oportuno referirme brevemente a un fragmento de esta segunda carta que fue utilizado a posteriori por un ignoto francotirador con la intención de descalificar a Norberto y probablemente al conjunto de la Izquierda Nacional encolumnada en el frente nacional y popular. Galasso aportó hace años un dato a partir del cual considera que la Izquierda Nacional y su correcta caracterización del peronismo no nació con Ramos sino con Aurelio Narvaja y la publicación Frente Obrero. Da Silva (el francotirador) niega ese dato e infiere que Galasso lo hizo para destruir a la Izquierda Nacional, pues considera que fueron las organizaciones gestadas por Ramos las que realmente han construido nuestra historia militante (5).
Dice Galasso en su segunda carta a Altamira:

“Con respecto a la “izquierda nacional” señalás: “-Galasso aprovecha la ignorancia de su público para reivindicar un apoyo al 17 de octubre, lo cual es cierto para el periódico Frente Obrero, pero donde no estaba Abelardo Ramos, el cual, en su revista Octubre lo caracterizó, por el contrario, como una lucha interburguesa (‘un forcejeo por el gobierno dentro de las clases poseedoras de nuestro país, dentro del cual actuó dividido el proletariado’)” (Octubre Nro. 1, noviembre 1945). Aquí incurrís en una picardía, porque la revista Octubre Número 1 estaba sepultada en el olvido hasta que la exhumé hace casi tres décadas en El FIP y la Izquierda Nacional (CEAL, 1983) precisamente para asumir la correcta tradición de Frente Obrero, que Ramos asume luego, en 1946. Celebro que me leas y me sorprende gratamente, aunque no saques las conclusiones correctas. Sin desconocer los méritos de Ramos en sostener y divulgar posiciones de izquierda nacional, rompí con su organización en 1971, ante ciertos desvíos que luego se fueron agravando hasta su vinculación al menemismo, razón por la cual no me hago cargo de las imputaciones que me tirás sobre la mesa. La Izquierda Nacional, iniciada con Frente Obrero, es más amplia que Ramos lo cual –por eso que hablamos antes, de la chica de quince que termina arrugada y fulera a los noventa– no significa que olvidemos sus virtudes juveniles-en este caso, especialmente Revolución y contrarrevolución en la Argentina (1957), de la buena época de Abelardo...”

Se puede coincidir en todo, en parte o en nada con lo expresado en este fragmento, lo que no se puede es utilizarlo como hace un tal Horacio da Silva, que no tenemos la menor idea de quién es dentro de la Izquierda Nacional (a la cual supuestamente adhiere), para atacar con evidente malicia a un compañero de la talla de Galasso. De Norberto sabemos lo que ha aportado en el terreno cultural e histórico al conocimiento y comprensión de las luchas nacionales en América Latina, como así también a la producción de un pensamiento y práctica de Izquierda Nacional. Del señor da Silva (si esa esa su real identidad) lo ignoramos todo. Pero quizás da Silva pueda ilustrarnos acerca de sus aportes concretos realizados en posibles años de trabajo para construir la Izquierda Nacional y luchar por la liberación de nuestra Patria.

Coincido con el texto de Horacio da Silva cuando sostiene: “Sea como fuere, si se considera a la Izquierda Nacional como una «idea-fuerza» lanzada a la política argentina en 1945, y si se siguiera su desenvolvimiento con marchas y contramarchas a lo largo de las décadas siguientes, no cabe duda que la figura de Jorge Abelardo Ramos adquiere una envergadura notablemente superior, tanto en el plano de la producción teórico-política como en el plano de la producción político-organizativa, a la de aquellos pioneros de Frente Obrero.”

Por lo dicho no considero esencial desde el punto de vista ideológico-político quién fue el primero en plantear algunas ideas del núcleo duro de la Izquierda Nacional, aunque sí resulta interesante desde la perspectiva histórica precisar exactamente en qué momento se da ese puntapié inicial. Considero que inclinarse por el desarrollo de una idea o por el momento preciso en que ella se origina no tiene que ver necesariamente con cuestiones éticas o políticas como supone en su agraviante texto da Silva, sino con la disciplina desde la cuál se esté abordando la cuestión. Obviamente si el dato histórico de Galasso no fuera correcto, el señor da Silva lo que tendría que hacer no es tratarlo de falsificador como lo hace en su artículo, sino demostrar con datos que Galasso está en un error. Pero ocurre que da Silva no aporta ninguno. Es más, desde la ambigüedad de su exposición se cree con autoridad para descalificar la extraordinaria labor de Galasso al sostener: “un hombre que no repara ni ante la verdad histórica ni ante las prescripciones metodológicas más rigurosas que rigen el oficio de los historiadores”. Sin embargo para demostrar que él es quien maneja la verdad histórica en relación al tema que propuso debatir no se le ocurre nada más riguroso que afirmar: “…basta releer los textos publicados en ambas publicaciones para advertir que la caracterización del peronismo era análoga), y groseros errores metodológicos, sorprendentes en gente que se autoproclama «marxista»”

Curioso rigor histórico el de da Silva. Cómo haría un lector interesado en el tema para resolver el problema plantado, ya que salvo que se tratase de un seguidor incondicional de las publicaciones históricas de la Izquierda Nacional, el juez de turno no realiza ninguna referencia concreta acerca de qué números deben ser consultados en las publicaciones Frente Obrero y Octubre (las dos en cuestión), ni mucho menos qué textos de esos números, ya que si fuesen artículos incluidos allí se deberían citar sus títulos, o aclarar en su defecto si son editoriales de algunos números, o si es que el texto referido está dedicado íntegramente a la cuestión considerada. Nada de eso le preocupa al “riguroso” da Silva, quien cree salvar su buen (y desconocido) nombre recurriendo a un trabajo sobre Ramos y la izquierda nacional en la Argentina de Alberto Regali; entonces nos dice que el autor cita párrafos enteros de las publicaciones Frente Obrero y Octubre que (según el francotirador) demuestran que lo de Galasso no es serio. Qué pena que da Silva no recurra a su declamado rigor para reproducir algunos de esos párrafos (los más relevantes), ni tampoco nos diga en qué números de página del libro de Regali se hallan los datos más pertinentes para poder consultarlos. Citas éstas comunes a todo riguroso investigador de la historia, sobre todo si trata de falsificador a un colega y compañero.

Lo más sorprendente del artículo presentado por da Silva es que al escaso rigor acreditado para verificar lo que sostiene sobre Galasso (a quien además pretende poner en un pie de igualdad con Altamira), es que afirma muy suelto de cuerpo que Galasso (al igual que Altamira) niega la paternidad de Ramos sobre la idea original con la una única intención de destruir a la Izquierda Nacional. Y es aquí donde a la falta de rigor se le incorpora una significativa dosis de malicia intelectual, algo que ya habíamos observado en algunas oportunidades en otro detractor de Norberto que responde a una identidad distinta a la de quien se presenta como responsable de este texto menor. De todas maneras, más allá de identidades (reales o falsas), lo que salta a la vista es que el acusador incurre en aquellos pecados que él señala para acusar al supuesto pecador: falta de rigor histórico e inquina personal.

Falta de rigor porque como decía más arriba no da un solo dato (entendiendo por dato: señal concreta) que permita demostrar lo que postula, criterio que tiene más que ver con los vendedores de humo que con quienes están interesados en la construcción de un conocimiento verdadero. E inquina personal porque lo más sorprendente del artículo del señor da Silva es que se mete en la polémica Galasso-Altamira pero no dice una sola palabra sobre el problema que en realidad se está debatiendo. Por el contrario, toma una frase de Galasso (la única en dos extensas cartas en la que éste se refiere a los inicios de la Izquierda Nacional) y la utiliza para construir un discurso cuyo objetivo central no es refutar desde la Izquierda Nacional a la izquierda clásica y despistada: no, para nada, la idea es refutar todo lo que Galasso diga poniéndolo además en la misma bolsa con Altamira.

Ahora bien, así como al ignoto francotirador le preocupa un supuesto intento orquestado por Galasso para destruir a la Izquierda Nacional, sin aportar dato alguno que demuestre la barbaridad sostenida, tengo el derecho personal de dudar de sus propias intenciones. Por dicho motivo formulo a modo de interrogante la siguiente cuestión: ¿solamente a Galasso intenta desacreditar este señor, o en realidad ha perdido el rumbo político hace tiempo y apunta a la Izquierda Nacional? Quizás el francotirador juzgue al actual gobierno en términos que acercan objetivamente su discurso más a la pata izquierda de la reacción que a las posiciones históricas de esa Izquierda Nacional desde la que él cree juzgar, porque pertenecer o no a dicha izquierda poco tiene que ver con el recitado de sus textos. Si es así es lícito considerar que al francotirador quizás no sólo lo atormente su denostado historiador. Siendo Norberto la figura más reconocible por la opinión pública en relación al apoyo de la Izquierda Nacional a la gestión kirchnerista, vale preguntarse entonces: ¿no será el injustificable ataque a Galasso un mal disimulado intento de atacar al conjunto de nuestra corriente?

La Plata, 8 de febrero de 2011

Materiales citados en este artículo:
(1) Norberto Galasso: ¿A dónde vas Jorge Altamira?, publicado en el foro digital Reconquista Popular, 6 de enero de 2011
(2) Jorge Altamira: Qué bajo que caiste, Galasso, respuesta de Altamira publicada en el foro Reconquista Popular, 8 de enero de 2011
(3) Norberto Galasso: Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que está en juego, segunda carta de Galasso publicada en el foro Reconquista Popular, 14 de enero de 2011
(4) Jorge Altamira: Galasso reincide, publicado en La Paco Urondo.
http://www.agenciapacourondo.com.ar/formacion/2261-sigue-el-debate-qgalasso-reincideq-por-jorge-altamira-po.html
(5) Horacio da Silva: Galasso y Altamira falsifican la historia de la Izquierda Nacional, publicado en el foro Reconquista Popular, 22 de enero de 2011
Todos los artículos publicados en Reconquista Popular están en sus archivos ordenados por fechas:
http://greenhouse.economics.utah.edu/pipermail/reconquista-popular/


El llanto de la infancia *

Por Hugo Presman

No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que en Pehuajó, al monumento de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar. Me cuentan que al Mono Liso cuando conoció la noticia se le escapó la naranja y que ésta se paró, y ya no se pasea de la sala al comedor. De pronto, para vestirse, fue imposible juntar tira con tirita y ojal con botón. Todos fuimos “desinvitados” a tomar el té. La tetera es de porcelana y se ve. Y lo que si se confirmó es que el azúcar siempre fue negro y ahora del susto se puso blanca. Dejó de nadar el pájaro y de volar el pez. Y tres morrongos elegantes/ de bastón, galera y guantes/dando muchas volteretas, / prepararon sus maletas para irse con María Elena. Finalmente el brujito de Gulubú se quedó sin brujerías.

MARÍA ELENA

Fue hija de un padre irlandés que vuelto a casar tuvo dos hijas una de las cuales fue María Elena y la otra su hermana Susana. Agradeció haber nacido en un hogar de clase media con sensibilidad hacia la cultura en donde la música, la lectura y el arte formaron parte inescindible de su vida. Poetisa precoz, a los 17 años publicó “Otoño imperdonable” obteniendo el segundo Premio Municipal de Poesía. Luego tuvo como mentor a Juan Ramón Jiménez y residió en su casa en Nueva York durante varios años. En su libro de memorias cuenta: “Juan Ramón Jiménez nos amó, nos exaltó, nos poetizó, desprovisto de la típica manía española de venir a aconsejarnos: “Argentinos ¡a las cosas!”, o “Evitad el gerundio, o “Cultivad coles en el trastero” y otras fórmulas de padres patrios, cuyos descendientes nos siguen aleccionando sobre derechos, tangencia y cubismo.”
Al regreso y luego de la muerte de Evita, se radica en París. En su último libro, “Fantasmas en el parque” relata: “En París, allá por 1953, cuando huí como pude de la monótona escenografía peronista, un invierno llovió más de la cuenta y el plácido Sena se salió de madre, creció y desbordó hasta cubrir los bellísimos puentes.”
En la ciudad capital de la intelectualidad argentina empezó a escribir literatura infantil, considerando a los chicos con un respeto poco frecuente que le granjeó el reconocimiento adulto y el amor infantil eterno.

MARÍA ELENA PARA ADULTOS

Sé que es verdad, no sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que cuando gente grande que educaron a sus hijos con sus canciones, constituidas en la banda sonora de ese período de su vida; o aquellos que se durmieron soñando con sus creaciones y hoy hacen lo mismo con sus hijos comprendieron su real significación: “Porque el idioma de infancia/ es un secreto entre los dos.” Esa complicidad surgida en aquello que el poeta Rilke sostuvo que “la infancia es la patria del hombre.” O cuando María Elena se remitía a su propia adolescencia: “Te acordás hermana qué tiempos aquellos/ la vida nos daba la misma lección/ En la primavera del 45/ tenías quince años lo mismo que yo/….Te acordás de la Plaza de Mayo/ cuando el que dije salía al balcón/ Tanto cambió todo que el sol de la infancia/ de golpe y porrazo se nos alunó/…..Te acordás que más tarde la vida/ vino en tacos altos y nos separó./ Ya no compartimos el mismo tranvía,/ sólo nos reúne la buena de Dios.” O la precisa definición sobre los ejecutivos cuando aún no se denominaban ceos como ahora: “Sonriente y afeitado para siempre/ trajina para darnos la ilusión/ de un cielo en tecnicolor donde muy poquitos/ aprender a jugar el golf/……siempre tiene razón/ y además tienen la sartén/ la sartén por el mango y el mango también.”
El eterno dilema de muchos argentinos de ser europeos en Latinoamérica quedó reflejado en “Serenata para la tierra de uno”: “ Porque me duele si me quedo/ pero me muero si me voy…” En la “Zamba para Pepe” entrelaza “Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá…..Un amigo nuevo no es lo mismo, Pepe, / nos quiere por la mitad.” Pero es interesante observar cómo la nacionalización de las clases medias en su mayor comprensión del peronismo queda reflejado cuando escribe: “Todo cambia desde que te fuiste/ ya los argentinos no somos así/ Estamos mirándonos por dentro/ y olvidándonos de París/…..Quedan pocos de los que decían/ que en este país no se puede vivir…”
Pepe es el fotógrafo argentino José María Fernández, que estuvo radicado en París hasta su muerte en el año 2006. Nacido en Ramos Mejía, se conocían con María Elena desde el año 1948.
Posiblemente la canción de mayor arraigo popular para adultos de la poetisa fue “La Cigarra”, expresión de la vida durante los años de plomo: “Tantas veces me mataron tantas veces me morí/ Sin embargo estoy aquí resucitando/Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal/Porque me mató tan mal/ Y seguí cantando/ Cantando al sol como la cigarra/Después de un año bajo la tierra/Igual que sobrevivientes que vuelven de la guerra/…….. Tantas veces te mataron tantas resucitarás/ Cuántas noches pasarás desesperando/ Y a la hora del naufragio y de la oscuridad/Alguien te rescatará para ir cantando”
En otras, como sábana y mantel se alcanzan originalidad y poesía: “Uno manchado de vino/que señal de gozo es/y la otra humedecida/con rocío de querer/que no le falten a nadie/en este mundo tan cruel.” O en el reclamo poético de “Requiem para una mujer”: “Aquí yace una pobre mujer/que se murió de cansada./ En su vida no pudo tener/jamás las manos cruzadas. De este valle de trapo y jabón/ me voy como he venido, / sin más suerte que la obligación, /más pago que el olvido.
Aleluya, me mudo a un hogar / donde nada se vuelve a ensuciar./ Nadie me pedirá de comer/en mi última morada/ no tendré que planchar ni coser/ como condenada.”

LAS DEFINICIONES POLÍTICAS

María Elena fue una francotiradora de la izquierda del establishment. Sus miradas más transgresoras están en el campo de la vida cotidiana, como la reivindicación del género, la oposición a la pena de muerte, la libertad sobre la elección sexual, entre otras.
Cuando Carlos Menem amenazaba con frecuencia en establecer la pena de muerte, escribió una página memorable que entre otras cosas decía: “Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos. Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado. Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial. Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente……. Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.” Y más adelante concluía: “A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo fuera ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas”.
Su famosa nota en el diario Clarín del año 1979, más que la valentía de María Elena Walsh, lo que refleja es el clima de época y el terror que circulaba por las arterias de la sociedad. Para hablar de la censura: “Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto”, era necesario efectuar estas consideraciones para garantizar la seguridad personal: “Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué….. Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo.”
Luego de su pertinaz antiperonismo, le dedicó un bello poema a Evita, sin dejar de enarbolar algunas aristas prejuiciosas: “ Calle Florida, túnel de flores podridas./ Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones./ Llorando en cueros, para siempre, solos…. La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera…. Buenos Aires de niebla y de silencio./ El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol./ Flores podridas para Cleopatra./ Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio./ Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón…../ Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana./Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda./Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados./Silencio, que hasta el tango se murió…./ Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos./…..Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana./…..Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.”
Algunos prejuicios: “repartiendo ….limosnas, bruta como un diamante en un chiquero”
Sus críticas a la carpa blanca tenía argumentos pueriles como la ocupación del espacio público como escenario de la protesta y uno certero: al eternizarse el método terminaba imperceptible para la sociedad.
Fue alfonsinista y cocondujo un magazine televisivo con Susana Rinaldi y María Herminia Avellaneda, al comienzo del retorno a la democracia. En pleno gobierno de la Alianza le declaró a la revista Tres Puntos: “La ineficiencia es muy peligrosa, mucho más que la corrupción.”
En el mismo reportaje se mostraba desilusionada de los radicales al punto de afirmar: “Siento más simpatía hacia los peronistas…. Con el peronista te entendés o no te entendés. Te peleás, te agarrás a los bifes, te gritás, te amigás, lo que vos quieras. El otro es un ser soberbio que te da cátedra y te convence de que estás equivocada y ahí terminó todo.”
En un reportaje de la revista Radar afirmó: “Al ver los manejos de la Revolución Libertadora recapacité sobre todo lo que había sido obra de peronismo ….. Años después viajé por el interior y la única escuela que había y el único puente eran restos de esa época del peronismo”
María Elena Walsh fue una contestaría en el interior del establishment. A su muerte, los diarios que se consideran progresistas reivindicaron su labor literaria, sus vivencias vinculadas a su infancia o la influencia sobre los hijos. Los hegemónicos, el reconocimiento a los servicios prestados y realizaron una instrumentación de su figura para las luchas del presente, que posiblemente la hubieran indignado. El editorial del diario La Nación del 13 de enero dice en algunos de sus párrafos: “No es fácil -no lo será tampoco en el futuro inmediato, probablemente- encontrar un nombre que, como el de ella, sea prenda de unión entre nosotros los argentinos, siempre divididos por las pasiones, sean del origen que sean, políticas, intelectuales o futbolísticas……Porque María Elena Walsh tenía, y todos se lo reconocieron, el derecho de decir lo que pensaba. Había sustentado eso en momentos en que muchos callaron. Su texto sobre el País-Jardín-de-Infantes de 1979 aún hoy conserva actualidad, lo mismo que la nota que escribió en este diario sobre la carpa docente. Y porque conocía como nadie a sus compatriotas, sabía de nuestra endémica inmadurez para convivir los unos con los otros y respetarnos, y, por ello, solía alertar con ironía y muchas veces con honestidad brutal sobre los excesos y los prejuicios a los que la sociedad argentina es tan propensa…. Lo que importa ahora no es sólo recordarla con la admiración y el cariño merecidos, sino también tomarla como ejemplo de conducta democrática…. Por eso, en estos tiempos de divisiones y enfrentamientos entre argentinos, la muerte de María Elena Walsh debería hacernos reflexionar también sobre el valor de la unidad nacional”

El LLANTO DE LA INFANCIA

No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor que produce el misterio de la muerte. Dicen que en Pehuajó, al monumento de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar. Doña Disparate y Bambuco bajaron el telón. La vaca de Humahuaca no sabe si seguirá estudiando. La luna ya no baja en camisón.
Si sé que es verdad que “Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá…..Un amigo nuevo no es lo mismo, María Elena, / nos quiere por la mitad”
Los versos que María Elena le dedicó a Juan Sebastián Bach hoy pueden aplicarse a su autora: “Está contándonos un cuento/ que no terminará jamás”

13-01-2011

* Enviado por su autor


Favio por Favio; ; un reportaje imperdible al gran director del cine argentino

    

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