|
|
|

|
|
Tráguense
el sapo
Por Claudio Díaz*
El espectáculo que ofrece la Mediocracia no deja de
sorprendernos. Esta semana midió muy bien en el rating
el bufón de Luis Juez, reprochándole al traidor de
Anillaco que se haya ido a jugar al golf y dejara con el
pincel en la mano a los notables artistas del Senado.
Su reto, en vivo y en directo, por las cámaras de TN
(“¡usted cobra como senador y debe venir a trabajar y
cumplir con su responsabilidad!”) fue la admisión lisa y
llana del “utilitarismo” opositor, esto es: la moralidad
de una acción no importa si conduce al éxito. En
lenguaje callejero: “Hijo de remil… Aunque no te podemos
ver, vení a votar con nosotros que hay que cagar al
gobierno”.
La desesperación de Juez por la ausencia del innombrable
en el Congreso, expresada también por los medios que en
los ’90 le chuparon las medias y después lo execraron,
es la manifestación más rotunda de la putrefacción en
que ha caído gran parte de la clase dirigente, que con
tal de servir a sus patrones ideológicos y económicos no
duda en bajarse los pantalones de sus convicciones.
La política no está exenta de este tipo de situaciones
límite que llevan, algunas veces, a tener que transar
acuerdos con sectores que caminan por la vereda de
enfrente. ¡Pero qué ironía del destino, qué jugarreta
del sistema parlamentario, que a los impolutos de la
institucionalidad y el republicanismo ahora les toque
depender de una sola carta para ganar su partida! Y
encima, la baraja riojana más tramposa, la más marcada
entre todas las marcadas.
Por cierto, ¿quién será el primero que le hará una seña
al viejo mulero? Los progres tipo Samuel Cabanchik,
Ruben Giustiniani o Norma Morandini, ¿se animarán a
guiñarle un ojo para que ponga la carta que necesitan?
Tarea desagradable, ciertamente, que quizá quede en
manos de otros timadores del juego que de tretas y
mentiras saben bastante. Hablamos de los felpudos a los
que el riojano cubrió de mugre para siempre, como el
salteño Juan Carlos Romero o el piloto de la pole soja
position Carlos Reutemann.
Si el traidor se pone caprichoso, quedan otros vasallos
para convencerlo de la mejor táctica a llevar al Senado.
Los radicales Morales y Sanz, que por su pertenencia a
la fauna antiperonista están acostumbradísimos a tratar
con depredadores… La morocha María Eugenia Estensoro,
que en los ’90 viajaba a verlo a Anillaco junto a su
papi y le llamaba cariñosamente Tío Carlos… También está
Nito Artaza, que antes de dedicarse a jugar como
político supo entretenerlo con sus imitaciones en
Olivos… Y queda la buena de Chiche, tan dulce y pura que
tal vez le lleve a La Rioja una manzana como símbolo de
esa armonía que predica su marido con los liberales, los
que aman a Videla y los que adoran a Kissinger.
Vamos, muchachas y muchachos, ahí tienen la llave para
entrar al Reino del Mercado. Está bastante oxidada pero
todavía sirve para destrabar algunos cerrojos. Vayan y
levanten la mano todos juntos. Será hermoso verlos
retozar para la foto. ¿Sentirán un poco de asco al tomar
contacto con la gelatinosa y fría piel del sapo? (No
decimos vergüenza porque ya la perdieron)… No importa,
la sensación pasa enseguida y hay buenos premios
esperando. Adelante radicales, adelante liberales…
* Periodista, profesor de historia y escritor. Entre sus
títulos se encuentran el “Manual del antiperonismo
ilustrado”, “La ultraderecha argentina” y “La prensa
canalla” (compilador). Obtuvo tres Martín Fierro (1992,
1993 y 1995) al mejor servicio informativo por el
noticiero de Radio Mitre, del cual fue productor entre
1991 y 1997. Trabajó en La Razón, El Periodista, El
Porteño, Línea y Clarín. En 1988 le otorgaron el Premio
Latinoamericano de periodismo José Martí.