El
abogado que no tiene quien le escriba
Por Carlos A. Bozzi
Los
dos hombres caminaban por las céntricas calles de la ciudad de Mar del Plata,
retornado lentamente al estudio jurídico después del breve refrigerio en el café
de la zona. Caía la noche en ese 6 de julio de 1977. La conversación se
interrumpió, ante un solo grito: "¡Alto, Ejército Argentino!". Así comenzó el
secuestro que le costara la vida al doctor Norberto Oscar Centeno, hace ya casi
treinta años.
Frío invierno marplatense el de aquella época. Oscura estaba la calle por donde
caminaban ambos. Negras fueron las sombras que se abalanzaron sobre las dos
personas. Golpearon a una y a la otra la arrastraron violentamente, hasta
introducirla en uno de los automóviles en marcha
De esta manera, con el secuestro de Norberto Centeno, concluía uno de los días
más triste de la historia nacional, al convertirse en el cuarto abogado
desaparecido en el plazo de unas pocas horas. Había comenzado lo que
posteriormente se bautizó como “La Noche de las Corbatas”.
Los captores -hasta lo que hoy se sabe -eran fuerzas conjuntas bajo las órdenes
del Teniente Coronel Arrillaga, jefe de Inteligencia del Grupo de Artillería de
Defensa Aérea (Gada 601) con asiento en la localidad de Camet, Mar del Plata.
Estaban apoyados por fuerzas policiales vestidas de civil, al mando del
comisario inspector Miguel Fuster, integrante del Servicio de Inteligencia de la
Policía de la Provincia de Buenos Aires. El Comandante del Area, coronel Pedro
Barda, amo y señor de la vida de los ciudadanos de la región, en esos momentos
se encontraba en Buenos Aires, recibiendo directivas del Comando del Primer
Cuerpo de Ejercito, unidad militar a cargo del general Carlos Guillermo Suarez
Cinco
días después el cuerpo de Centeno apareció ferozmente golpeado en un camino
vecinal. Se le había dado muerte en el interior del centro de reclusión llamado
“La Cueva”, instalación ubicada en el mismo predio de la “Base Aérea” Mar del
Plata, que era un viejo radar semisubterráneo “cedido” por la Aeronáutica al
Ejercito a fin de facilitar a la agrupación militar el “cumplimiento de la
misión impuesta por la superioridad en la lucha contra la subversión, en el
periodo 1976 y 1977”
Los periódicos locales publicaron que una multitud asistió al sepelio de
Centeno. Amigos que vivieron esos momentos de terror, bajo un clima de angustia
indescriptible, aseguran que no fueron muchas las personas presentes. Eso sí,
cuando el ataúd era transportado hacia el coche fúnebre, un mozo se quitó su
chaquetilla blanca y la colocó sobre el féretro. El hombre lloraba.
Así partió hacia el descanso final quien un 17 de febrero de 1927 había nacido
en la ciudad de Santo Tomé, Provincia de Corrientes, graduado de escribano en la
Universidad Nacional del Litoral y recibido en la Universidad Nacional de La
Plata como abogado. En Mar del Plata, su actuación profesional apuntaba al
derecho laboral, siendo asesor de innumerables sindicatos, entre ellos, el de
los gastronómicos.
El único testigo presencial del secuestro,d ebió esperar VEINTICUATRO AÑOS para
que un Tribunal de la Justicia argentina lo escuche. Fue recién en el año 2001
cuando, gracias al esfuerzo del Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Mar del
Plata, se sentó ante los tres magistrados para relatar lo sucedido, en el marco
del Juicio por la Verdad. Hasta ese entonces, la justicia local, ordinaria y
federal, había mirado para otro lado.
Aún, a treinta años de ese hecho, en los listados de actos de violencia
atribuidos a la “subversión terrorista”, publicados en el libro “La otra Campana
del Nunca Mas” cuyo autor es el ex comisario Miguel O. Etchecolatz y en los tres
tomos del libro “In Memorian” editado por el Instituo Militar de la República
Argentina, se puede leer: “10-07-77 Homicidio abogados Camilo Ricci, Hugo Alais,
Manolo Arestin y Norberto Centeno. (Mar del Plata)”, atribuidos a la
organización Montoneros”.
La versión no es antojadiza. Se fundamente en los informes proporcionados por el
Estado Argentino a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la
Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la década del 80,
referencia que hasta la actualidad no ha sido rectificado por ninguno de los
gobiernos democráticos que desde el año 1984 hasta el presente han transitado
por la vida política argentina.
La extracción justicialista de Centeno le había provocado detenciones en 1954,
1963, 1969 y 1976, justamente ésta última el 24 marzo. Los amigos le pedían que
tome precauciones, pero él hacia caso omiso a estas advertencias.
Inclusive un conocido colega, que en su carácter de representante de la
“Federación Argentina de Colegios de Abogados” (FACA) era el encargado de los
trámites relativos a la búsqueda de los abogados desaparecidos, se sorprendió
cuando insistentemente los militares preguntaban acerca de las actividades de su
amigo y hasta recuerda que un ayudante del General Roberto Viola -coronel Marco
Aurelio o Marco Antonio Cúneo- le manifestó que otros abogados de la ciudad de
Mar del Plata habían informado que Centeno financiaba a la “organización
Montoneros”, además de ser pernicioso ideológicamente en el ámbito de la
Confederación Argentina del Trabajo.
El militar tenía una especie de memorandum escrito con toda esta información .Y
también un listado con los nombres de los abogados de Mar del Plata que habían
brindado tales detalles antecedentes sobre Centeno.
Abruma un poco, cuando hoy, casi a treinta años de la desaparición física del
abogado, se lo siga considerando solo como “un especialista en derecho laboral”,
restándole mayor importancia a la total dimensión jurídica de su figura.
Norberto Centeno fue en el año 1973 el nexo entre todos los prestigiosos
abogados laboralistas del país y el General Juan Domingo Perón para establecer
un estatuto de normas laborales consensuadas que terminó plasmándose en la Ley
de Contrato de Trabajo, ley mirada con suma desconfianza por los sectores
comerciales e industriales que creyeron menoscabado su derecho de propiedad,
ocasionando evidente resistencias, enormes críticas y profundos odios.
Esta ley, que significó un cambio trascendental en la vida de los argentinos, es
un verdadero digesto jurídico. Incursiona en el derecho de las obligaciones, en
el derecho de familia, sucesiones, contratos, en el derecho comercial ,el
derecho previsional y también en derecho penal.
Las normas de esta completa obra jurídica establecieron la protección de la
mujer como madre, antes y después del parto, al matrimonio del trabajador, antes
y después de celebrarse, reconocieron el derecho de la concubina a suceder a su
compañero trabajador en los salarios adeudados, brindaron protección a los
créditos laborales en una innovación no bien vista por distinguidos
comercialistas, y aseguraron el valor de la relación laboral, defendiendo la
total estabilidad en el empleo. Por primera vez una ley atendía integramente la
reparación de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales,
vacaciones pagas, horas extras, contratos por temporada y por sobre todo,
consideraba al trabajo como un valor supremo. No era poco.
Hablamos de los años 1977, cuando se creía que el derecho laboral ni siquiera
tenia un lugar en los serios estrados de la doctrina juridica. El abogado
“laboralista” en ese entonces era visto como “un fogonero de la lucha de clases,
un militante de lucha del trabajo contra el capital “. No solo se lo asemejaba a
un “agitador”, sino que tambien, casi se lo consideraba “un incapacitado
jurídico” dentro del mundo de la profesión
Versiones más, versiones menos, acerca de la interna política local, el tema
central del asesinato de Norberto Centeno hay que rastrearlo no solo en la
ideología peronista de este abogado sino tambien en la inteligencia que había
demostrado para construir una red de protección a los derechos del trabajador
ante una economía no planificada en el país, que se avecinaba distinta a la
tradicional. Esto, en forma inmediata, lo convertía en un elemento de suma
peligrosidad para los intereses que apañaba el gobierno “civico-militar”
dirigido por la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas.
A ello debe agregarse que el abogado también impulsó e ideó la ley de
“Asociaciones Profesionales”, organizando la estructura del sindicalismo
argentino, hecho que también conspiraba contra esos mismos intereses y que fue
inmediatamente derogada por el gobierno asumido el 24 de marzo de 1976.
Es alli, donde se observa que quienes alentaron este asesinato obraron con mayor
astucia e inteligencia que sus ejecutores o informantes locales. No comprender
esto y circunscribir exclusivamente el hecho a cuestiones domésticas de la
interna política en la Ciudad de Mar del Plata, es quitarle sentido a las cosas
y distorsionar el propio curso de la historia de la represión en la década del
70.
Sin restarle importancia ni significado a todos los demás asesinatos cometidos
por el Proceso de Reorganización Nacional, este, el de Centeno, adquiere
relevancia clave al reflexionar sobre la finalidad que persiguió. Y vaya si la
tiene.
Aún, después de más de treinta años no se ha podido identificar quienes fueron
los autores intelectuales de la Reforma de la Ley de Contrato de Trabajo,
impulsada en forma inmediata a la asunción del gobierno militar en marzo de 1976
.Es uno de los secretos mas guardados de la historia política argentina.
La eliminación física de Norberto Centeno, forma parte del plan de exterminio de
aquellas personas que mediante ideas netamente populares y sociales lucharon,
como tantos otros, por un país al que percibían a punto de ser arrebatado de las
manos argentinas. Sin ellos, se pudo lograr con mayor facilidad la debacle
socio-económica de la década del 90.
Está pendiente una gran reflexión general sobre este caso. Quizás, por qué no,
el 6 de Julio de 2007 sea la oportunidad para que en la misma ciudad de Mar del
Plata confluyan autoridades aacionales y abogados de todos los colegios del
país, recordando en un único acto tambien a los más de cien colegas
desaparecidos, que han trascendido eternamente por haber sido asesinados a causa
de una sola y única idea nacional.
Carlos A.Bozzi
Abogado
Sobreviviente de “La Noche de las Corbatas”
Solo10.com: Dominios - Registro de Dominios - Alojamiento Web - Hospedaje Web - Web Hosting