Uruguay:
Mensaje al horizonte revolucionario
Hay que hincarle el diente al problema real: esta democracia tan poco
democrática no puede resolver los problemas de un pueblo de pobres, no puede
alcanzar la justicia social, redistribuyendo suficientemente la riqueza,
simplemente porque su rol es proteger los buenos negocios de los dueños del
poder económico.
En la última semana de marzo 2008, en el teatro de AEBU se abrirá una discusión
sobre las cuestiones de fondo, las que hacen a una democracia realmente
participativa, al traslado de poder a las organizaciones de pueblo asalariado,
al trabajo de base sembrador de gérmenes de poder popular.
El destino de las luchas populares no puede ser, de ninguna manera, acumular
votantes para alguna lista o candidato al parlamento, sino un camino
revolucionario hacia el socialismo. Una tradición con raíces en la mejor
historia del movimiento popular y que apunta a fortalecer el horizonte
revolucionario en esta nueva versión de Uruguay Batllista.
Participar o no de las elecciones nacionales no es cuestión de principios, pero
los militantes no tienen que perder tiempo y energías discutiendo lo novedoso
del agujero del mate. En estas elecciones tan especiales, es hora de negarse a
fabricar nuevas falsas esperanzas en la vía electoral o nuevos caudillos
parlamentarios de "izquierda" presentados como salvadores de la patria. Un
debate táctico sí, pero con enormes implicancias estratégicas en el campo de la
lucha revolucionaria.
Es hora de votar por la revolución social.
Un pueblo de pobres
Vida digna es trabajo creativo y libre, decidir uno mismo en qué, cómo y cuándo
empleará su fuerza de trabajo. Una alimentación sana y un tiempo para los
afectos (familia, pareja, amigos); vivienda en óptimas condiciones y un tiempo
para las actividades culturales y deportivas; atención adecuada de la salud y un
tiempo para el desarrollo personal en lo educativo. Vida digna es vida política
activa, el poder de decidir sobre su propio destino.
En el Uruguay Progresista, un millón y medio de personas (85% de los jubilados y
65% de los asalariados) viven con menos de $8.100. Su poder adquisitivo es menos
de la mitad del que tenían en 1970 los asalariados y jubilados. Ni siquiera
alcanza el nivel de 1998. Lo recuperado en los últimos tres años, con consejos
de salarios y caridad del plan de emergencia, es una ínfima parte de lo perdido.
Un millón y medio de excluidos de la riqueza que produce este país, del
crecimiento del producto bruto y las exportaciones que alcanza cifras nunca
antes vistas. Marginados por estancieros, industriales y banqueros que gozan del
lujo. Víctimas de los inversores extranjeros que se llevan millones de dólares
de Botnia, de la forestación, de la banca extranjerizada y de los capitales
blanqueados en Punta del Este.
El Uruguay Progresista ya es muy, pero muy, productivo, claro que produce para
los mismos pocos de siempre. Para ese millón y medio ( 43% de la población) no
hay vida digna. Son pobres.
Pobreza es su condición social, intelectual y cultural: niños que nacen en la
desnutrición y el raquitismo heredado de padres y abuelos; deserción en la
escuela y el liceo; cola en hospitales y mutualistas; el 11% de los
montevideanos viviendo como pueden en asentamientos irregulares; juventud
privada de actividades culturales y deportivas.
Pobreza es desagregación de la familia y filas en las puertas del ComPen y de
Libertad, yendo a visitar a una juventud condenada al delito de origen social y
la drogadicción.
Pobreza es la condición política reducida a espectador de la farándula de
demagogos. Es elegir cada cinco años entre candidatos designados por los
aparatos partidarios en transas no muy públicas.
Pobreza es sociedad fragmentada. Ghettos de ricos al sur de Avenida Italia y en
Punta del Este. Territorios de pobres al norte y el oeste de Montevideo.
Por muy serio y humanitario que quieran presentarlo, el capitalismo sólo puede
crecer expulsando cada día más trabajadores hacia la desocupación o el trabajo
chatarra o precario, hacia las tercerizaciones mal pagas y en negro.
Es la ley de hierro del capitalismo: las mayores ganancias se obtienen
invirtiendo en tecnología moderna y disminuyendo la mano de obra empleada.
Para este pueblo de pobres no hay solución en este sistema. ¿Cómo se resolverá
la crisis 2008 generada por la especulación inmobiliaria en los EEUU? ¿Quién la
pagará? Asalariados y jubilados ya lo saben: una vez más caerá sobre sus
espaldas el peso de la concentración y centralización de los capitales.
No es posible un capitalismo con inclusión social ni con pactos sociales. La
pobreza no la resuelven un Ministerio y 250 ONGs subsidiando 300 proyectos
familiares y cooperativistas y creando un cuento fantasioso en el capitalismo:
los nichos de "economía social". En uno de sus artículos en el libro publicado
por el Movimiento por la Tierra, Raúl Sendic lo decía tan clarito como siempre:
"Marx vaticinó que el capitalismo crearía a su propio gran enemigo y enterrador,
el proletariado. Pero este capitalismo decadente de finales del siglo XX, está
creando otro enemigo más caótico, inorgánico y agresivo, que lo acosa de
continuo: los sectores marginados, que se refugian en la delincuencia. Las
estadísticas demuestran que a una desocupación juvenil en ascenso, corresponde
una delincuencia juvenil también en ascenso.
El sistema, la distribución desigual de los ingresos en el mismo, condena a la
privación de las cosas más elementales. Simultáneamente, el sistema incita al
consumo de las cosas más superfluas.
El sistema tiende un cerco sobre el peón o el pequeño productor rural y los
obliga a emigrar, para hacinarse en las grandes ciudades. El sistema arroja a la
desocupación a un sector en aumento de la población. Si busca defenderse con la
venta callejera, el sistema lo persigue. El sistema enseña a robar y matar desde
la televisión. A la delincuencia la crea una clase social, pero afecta a toda la
población. Para terminar con la delincuencia hay que terminar con el sistema".
En un volante anónimo de los tiempos de la Comuna de París, se leía: "Los
burgueses son capaces de hacer todo por los pobres. Menos bajárseles de encima".
Este es el fondo de la cosa. Por eso, parafraseando a Sendic decimos que para
terminar con las consecuencias sociales del capitalismo, hay que "terminar con
el sistema".
La segunda independencia de América Latina
Los inmensos capitales provenientes de la producción de materias primas,
acumulados por Arabia Saudita, Asia y China, están siendo los salvadores de los
grandes bancos yanquis y europeos ahogados en la burbuja financiera que ellos
mismos inflaron.
Ya no es la crisis malaya, el efecto "tequila" o el efecto "cachaza". Ahora es
EEUU el que esta en recesión y contagiando al resto del mundo. ¡Sálvese quién
pueda!
Esto es globalización.
Se está entrando en una nueva fase en la historia del capitalismo. La época del
quiebre de la hegemonía económica de los EEUU y el surgimiento de la cada vez
más sólida supremacía económica de los capitales asentados en China India y los
países del sudoeste asiático.
¿Este hecho indica el fin del imperialismo? No. De ninguna manera. Estamos
frente a un proceso de reacomodo del capitalismo. Un reajuste que terminará
beneficiando, una vez más, a los gigantescos monopolios que concentran la
propiedad del capital "global" y centralizan las decisiones económicas en el
mundo entero.
La única industria aún radicada en los EEUU, el complejo
petrolero-armamentístico, precisa de la guerra consumidor final de sus
productos-para reproducir su capital y mucho más ahora, para hacer frente al
cambio de roles en el mundo. Es la razón del artillero que subyace bajo la
histeria militarista del payaso Bush.
Intervención preventiva en Irán, extensión del Plan Colombia en una agresión
directa a Venezuela, violencia provocada en Áfricauna vez más la guerra es la
solución de los problemas financieros en los países centrales del sistema.
Sin embargo y contradictoriamente, las agresiones a los pueblos de Afganistán,
Palestina e Irak también están siendo un tiro por la culata para el poder
militar más poderoso de la historia de la humanidad.
La dispersión del poder económico a nivel mundial y los EEUU sin saber como
salir de Oriente Medio, han creado nuevas condiciones políticas, y en América
Latina el dominio imperialista está siendo cuestionado como no lo era diez años
atrás. De distinta manera, los pueblos de Venezuela, Bolivia y Ecuador ahora
acompañan al pueblo cubano. Cuba ya no está sola.
Se está presenciando el reinicio de la lucha por la segunda independencia de los
pueblos de América Latina. Una nueva hora de los hornos"y no se ha de ver más
que la luz", al decir de José Martí.
En Bolivia la lucha de los pueblos originarios puede tomar la forma de una
guerra civil en cualquier momento. En Colombia los ejércitos guerrilleros de las
FARC y el ELN, ya ejercen un poder político y militar paralelo y opuesto al
poder centralizado en el Estado oligárquico y pro-imperialista.
Venezuela desafía abiertamente a los EEUU con iniciativas de solidaridad entre
los pueblos que conmueven el continente entero ( recursos energéticos,
organismos financieros, canje de prisioneros, etc.). Tan orégano es el campo,
que hasta los gobiernos de Argentina y Brasil se atreven a hacer alguna pirueta.
En cambio, aunque todavía no está claro en la conciencia popular, el gobierno
progresista del Uruguay, aparece como cabecera de puente de los intereses
imperialistas en el continente. Bajo la consigna "comerciar con todos" se
impulsan acuerdos con los EEUU que obran en contra de la creación de un "mercado
interno" en América Latina (agua fría al MERCOSUR y al Banco del Sur).
Frente a los proyectos energéticos de la región, que apuntan a la liberación
nacional, el gobierno progresista se alinea con el IIRSA de las multinacionales.
Se opta por el "modelo a la chilena" (con todas sus consecuencias sociales y
políticas), en lugar de hacerlo por el "modelo a la boliviana" de claro
contenido independentista.
Pero la política de contenido más profundamente colonialista es la
profundización del Uruguay agroexportador. Con ella penetran el monocultivo
forestal y de soja transgénica, la extranjerización de la tierra y de los
frigoríficos y usinas lácteas, únicas industrias nacionales competitivas a nivel
mundial.
Para resolver sus propios problemas, el pueblo de pobres del Uruguay no tiene
otra opción que sumarse a la lucha por la emancipación de América Latina y
replantearse la propiedad de los recursos naturales y de los medios de
producción. No queda más remedio que afiliarse a un modelo de desarrollo
propulsor del marcado interno y dirigido a agregar fuerza de trabajo y
tecnología a los productos de exportación.
En Alto Perú (hoy Bolivia) la rebelión ya estaba en las calles en 1808; Buenos
Aires tuvo su mayo en 1810 y los pobres de esta orilla del Uruguay vivieron su
"admirable alarma" en 1811.
Es la hora de un Grito de Asencio. Por la revolución social en América Latina.
El pueblo uruguayo no dejó sola a Cuba y no dejará solas a Venezuela y Bolivia.
Tierra para los/las que trabajan
El "arreglo de los campos" sigue siendo el nudo para la felicidad de los más
infelices. Habrá que desatarlo como lo desató el pueblo artiguista.
En el año 2005 el Anuario Estadístico Agropecuario y DICOSE (Ministerio de
Ganadería, Agricultura y Pesca), hicieron públicas cifras muy interesantes.
Establecen que unas 2176 empresas ganaderas, propietarias de predios mayores a
1000 hectáreas, poseen el 55% (¡más de la mitad!) de las tierras ganaderas, el
40% del ganado vacuno y el 37% de los ovinos. ¡Son los dueños del Uruguay!,
según canta Daniel Viglietti.
Afirmados en su monopolio de las tierras y ganados, gozan del privilegio de
contraer deudas pesadas que no pagan (y no les cobra nadie); de ser los
importadores maquinaria, fertilizantes y semillas; de presionar a los gobiernos
desde la Asociación rural y la Federación Rural 8sus "partidos políticos"), para
obtener decisiones que favorezcan sus intereses (el subsidio estatal para la
instalación gratuita de "caravanas" en el ganado, por ejemplo).
Estos señores que se quedan con la parte de león en las exportaciones de
alimentos (unos 2.500 millones de dólares), no pagan más de 60 millones de
dólares al año de impuestos. ¡Y todavía se quejan que el Estado es caro!
Es feroz la concentración del poder económico ganadero. Botón de muestra: el
latifundio de Gallinal Heber posee más de 100.000 hectáreas y el de
Martinicorena supera las 150.000. Entre sociedades anónimas, arrendamientos y
lazos familiares, hoy son menos de 500 familias las que constituyen la
"oligarquía vacuna" (tierras + vacunos + ovejas).
La tierra, el agua y los ganados son los recursos naturales más importantes del
país. Nuestro petróleo. De ninguna manera la principal riqueza del pueblo puede
ser propiedad abusiva de tan pocos.
En los 30 últimos años han desaparecido casi la tercera parte de los
"productores rurales" (unos 25.000 establecimientos) y en los últimos cinco
años, el 25% del territorio nacional cambió de manos. Es un proceso de
"contrarreforma agraria". A medida que crece la concentración del poder
económico, avanza a todo vapor el proceso de despoblación del campo.
En la franja comprendida entre la costa del Río Uruguay y la ciudad de
Tacuarembó, hay un habitante cada dos kilómetros cuadrados. O sea que, esa zona
de los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú sigue siendo el mismo desierto
que hace cien años. Menos de 190.000 personas residen en el campo.
Es el desierto.
El 85% de la superficie ganadera son campos naturales o mejorados (un tractor
cada 2000 hectáreas) donde se crían y engordan los novillos que produjeron los
más de 1.000 millones de dólares de carne que vendió el Uruguay. En los 2176
latifundios que concentran la producción, hay un peón cada 400 hectáreas y 250
novillos por peón. El jornal de un tractorista es $150 y el de un $140 con
tamaña plusvalía, ¿para qué quiere gente el latifundio?...la expulsa.
Los dueños de las tierras y ganados no quieren producir más. No quieren
recolonizar el campo, introducir tecnología y dar trabajo. No les interesa
invertir. Sus ganancias tienen destino más redituable y menos riesgoso que la
producción: depositan en Bahamas y compran los bonos de Astori, invierten en
Punta del Este, viajan a Miami, compran "0 Kilómetros".
Para dar un salto en la producción agropecuaria, en cantidades y calidad, no se
precisa de la inversión extranjera, hay expropiar el poder económico concentrado
en la "clase vacuna" y redistribuirlo entre los que trabajan.
Tierra para los/las que trabajan, la consigna de Raúl Sendic y la histórica UTAA,
expropiar sin indemnización los latifundios mayores a 2.500 hectáreas y
recolonizar los campos en base a varias formas de propiedad combinadas (estatal,
cooperativas de ayuda mutua, colonias y pequeñas parcelas individuales dadas en
usufructo).
Capital para los/las que trabajan
Los EEUU de mediados del siglo XX, a raíz de sus guerras y de la competencia
comercial (Japón, URSS y Europa), se desfinanciaron y, como eran los dueños de
la maquinita, para resolver su problema, imprimieron un par de millones de
millones de dólares.
El "tsunami" de dólares fue a parar a los bancos y organismos financieros
internacionales y, como "barco parado no gana flete", ese papel que rebosaba las
cajas fuertes fue ofrecido a los países del Tercer Mundo, a quienes poco menos
que se obligó a aceptar préstamos en condiciones esclavizantes fijadas por los
prestamistas.
La Deuda Externa no obedeció a las necesidades de los pueblos deudores sino a la
necesidad del propio imperialismo que imprimió esa masa de dólares que está en
la base de la especulación. Cuando al Uruguay llegó la cuota que le correspondía
en el reparto del excedente mundial de dólares, ella no fue a los campos y las
industrias, sino que fue atrapada por un montón de bancos que se instalaron en
este generoso país ( la banca española franquista y la secta Moon, por ejemplo).
En Uruguay, con un discurso patriotero y chauvinista, la dictadura se abrió
totalmente al capital especulativo internacional, montando el más cruel
mecanismo de succión de que tenga noticia la historia. No sólo porque los
gobiernos pagan puntualmente los servicios de la Deuda, sino porque hoy los
bancos privados son todos extranjeros y remiten sus ganancias al exterior.
El sistema bancario es el administrador políticamente protegido (exoneraciones,
secreto bancario, off shore) de la especulación internacional. Tal vez por eso,
exista la certeza que sin estatizar la banca no se puede dominar la economía
productiva en el Uruguay de hoy día.
La Deuda Externa es una estafa que permitió crear un imperio pirata, enseñaba
Raúl Sendic: "De hecho estamos encadenados a un sistema que en nada se
diferencia al de la colonia, cuando teníamos que pagar un 'diezmo' y otros
impuestos a los españoles. Al cabo de más de 150 años de liberarnos de aquellos
opresores, nos sorprendemos pagando no ya un 10% sino un 30% de lo que
exportamos a otros opresores, que no han necesitado montar un costoso aparato de
dominación aquí, porque pueden usar el local: 'nuestras' Fuerzas Armadas.".
(página 250, "Raúl Sendic, Deuda y Tierra") Desde 1975 (más o menos) creció el
producto bruto interno y también las exportaciones crecieron al doble. Los
créditos externos facilitaron la importación inclusive de productos agrícolas.
Fueron tiempos récord de importaciones de cero kilómetros.
La dictadura en Uruguay produjo un "milagro a la uruguaya": al tiempo que
protegía los negocios y negociados del capitalismo mafioso, bajó el poder
adquisitivo de los salarios a la mitad. Hubo una rapiña descarada a los
trabajadores, una transferencia de los ingresos del asalariado al capitalista.
Esa es la explicación histórica del golpe de Estado: la misión de las fuerzas
armadas fue proteger el robo a mano armada al pueblo asalariado.
Para lograr la independencia económica y financiera de este pueblo pobre, hay
que capitalizar el poder adquisitivo del salario y las pasividades.
Hacer lo contrario de lo que hicieron la dictadura y los gobiernos de la
democracia tutelada.
No pagar más la Deuda Externa y volcar lo ahorrado al salario, las jubilaciones
y los pequeños productores industriales y rurales.
Estatizar la banca privada, estableciendo un corralito para volcar hacia el
poder adquisitivo del salario, la jubilación y los pequeños capitales, el
capital parásito nacional y extranjero depositado en los bancos.
El gobierno progresista es el adalid de los buenos pagadores de la deuda externa
a la usura internacional. Se "honra la deuda" y así se contribuye a la salvación
de esos mismos capitales estadounidenses y europeos que hoy están crisis
financiera y, de paso les entrega el bienestar del pueblo.
¿Cuál sería la peor consecuencia del No Pago? La protesta de los burgueses
uruguayos que son tenedores de títulos de Deuda Externa. La negativa a pagar la
Deuda afecta principalmente a esos "peores americanos" de siempre, que se
enriquecen con el hambre del pueblo asalariado, así como a los acreedores
internacionales hoy en decadencia. En palabras crudas, al no pagar a europeos y
yanquis, los capitales asiáticos y chinos correrían a ofrecer sus servicios a
los "malos pagadores".
¿Cuál sería el mejor efecto del No Pago? La inyección de capital a ese pueblo de
pobres, sacar del subconsumo a la mitad de la población del Uruguay y
convertirla en dinamizadores de la demanda interna de bienes ¡Un poco de
imaginación! ¿Sería o no un incentivo a la producción semejante distribución de
capital entre los pobres de este pueblo de asalariados y jubilados? Hasta George
Bush toma medidas que favorecen el consumidor para incentivar el mercado interno
y sacar de la recesión a los EEUU. Los únicos que siguen pensando con sin los
esquemas del Banco Mundial y del BID, se hacen llamar "progresistas" en el
Uruguay.
El horcón del medio
Por la Reforma Agraria, el No pago de la Deuda Externa, la estatización de la
banca y un aumento sustancial de salarios y pasividades. los cuatro puntos que
Raúl Sendic (padre) resumió en el Estadio Franzini, el 19 de diciembre de 1987.
Este el programa tiene sus más antiguas raíces en el Primer Congreso del Pueblo
(1964). Poco más tarde alimentó los procesos fundacionales de la CNT (1966) y
del Frente Amplio (1971), así como sirvió de insumo a promesas demagógicas como
"Mi compromiso con Usted" de Wilson Ferreira Aldunate en 1971.
El programa de un "Uruguay para los pobres" no es tan complicado: recuperación
del poder adquisitivo y del control sobre los recursos naturales y el capital
financiero; sumarse al frente de los pueblos latinoamericanos en lucha por una
economía independiente de los capitales extranjeros y de los organismos
financieros internacionales.
En cambio, el elenco progresista apuesta al modelo "Uruguay para los ricos y
aspirina para los pobres". Apuesta a las inversiones extranjeras, es decir,
gobierna para los organismos financieros internacionales y para el capital
multinacional; protege a los grandes grupos económicos más o menos criollos.
Intocado, el poder económico ha aumentado sus beneficios durante estos meses.
Hay un continuismo en el modelo, pero aplicado ventajosamente con relación a los
partidos tradicionales, que nunca pudieron controlar y manejar la subjetividad
política del movimiento popular. Ahora se vende la imagen "gobierno reformista
de izquierda, paciencia y esperar". La figura emblemática del modelo (Danilo
Astori) aparece como el gran reformista y no como el gran entregador.
La lucha por un "Uruguay para los pobres" choca de frente con la oligarquía
vacuna y el imperialismo alineados tras el modelo "Uruguay para los ricos".
Más viejo que el agujero del mate.
Cuando el pueblo pobre gana en poder perjudica a los dueños del poder, que
reaccionarán como lo han hecho en Venezuela y Bolivia, como lo hicieron con Cuba
Revolucionaria. Nadie se hace ilusiones. Como siempre el modelo fondomonetarista
entraña la represión violenta. ¿Será por eso que preparan los instrumentos
jurídicos que la legitimen (delito de usurpación, ley de procedimiento
policial)?
Los dueños del Uruguay, han demostrado mucha sabiduría estratégica: cuando se
les agotó el juego demagógico de sus partidos políticos, colonizaron la cabeza
del elenco dirigente del progresismo, pero¿qué harán cuando se les desgaste la
opción progresista?
El principal instrumento político de los dueños del poder son las fuerzas
armadas. Nacieron traicionando al pueblo armado y organizado que, conducido por
José Artigas, luchaba por tierra para los humildes. Ahora el ejército uruguayo
está siendo mano derecha del Pentágono y cómplice de las intervenciones
militares encubiertas con la bandera de la ONU. En especial, es intolerable la
presencia de tropas uruguayas en los inicios de un genocidio contra el pueblo
haitiano.
Estas fuerzas armadas naturalmente represoras, culpables todavía sin castigo del
terrorismo de Estado, subordinadas al imperialismo, deben ser reemplazadas por
el pueblo pobre armado y organizado. La lucha por sociedad justa, donde se viva
dignamente en el trabajo creativo y libre, implica la desarticulación de estos
ejércitos represivos ¿Quién puede dudar que se reorganiza el terrorismo de
estado? Los dicen ellos mismos. Lo dijo la fuga de Gilberto Vázquez y lo dicen
los "archivos"
de la cárcel VIP. Lo dicen las declaraciones de Gloodofsky, del general Pereira
y del "legionario" Carlos Silva. Están organizados para la acción política (que
en su caso siempre es armada) y para ello tienen su política de alianza que
abarca el progresismo y a los viejos guerrilleros frustrados.
Trabajo de base y gérmenes de poder popular
El discurso "como te digo una cosa te digo la otra" confunde al pueblo y desarma
la conciencia militante. Se abandona la lucha por la emancipación social y se
asimila política con transa y conciliación de clases. Se desmoviliza el
movimiento de base para no poner "un palo en la rueda del gobierno", de un
gobierno que ya es de derecha y necesita del aguijón para arrancarle algo bueno.
Se acepta el "acomodo" y el nepotismo. Se defiende al corrupto argumentando que
"corrupción era la de los colorados y blancos" Se disuelve el sentimiento
antiimperialista del pueblo uruguayo, sustituyéndolo por una falsa "tercera
posición", que se presenta como astuta y negociadora.
Se deterioró la idea de justicia en aras de un vaporoso sentimiento de perdón y
olvido y para explicar tamaña concesión, se tergiversa la historia de la lucha
revolucionaria de los últimos cuarenta años, borrando para siempre el "odio de
clases" como motor anímico de la luchas populares.
Decayeron el espíritu crítico y la rebeldía Predomina el sentimiento de que no
somos Bolivia, Venezuela o Ecuador, se acepta la imagen batllista de la Suiza de
América. Se asiste a una victoria ideológica de la clase dominante.
Esta crisis de valores y sentimientos también se manifiesta en la fragmentación
política del horizonte revolucionario, en la dispersión y atomización de la
militancia, en debilidad para la lucha por recuperar el dominio de las tierras y
el capital. Sin un horizonte que clarifique la táctica y la estrategia, la
brújula se descompone y se camina sin saber hacia dónde.
¿Cómo recrear la ética y los valores revolucionarios? ¿Cómo recomponer el
horizonte revolucionario? Proclamarlo en una declaración o en un mensaje como
éste no es el camino. Es apenas poner en la mesa su discusión.
Se recompone en el trabajo de base. Trabajo de base para restablecer desde abajo
los vínculos políticos basados en ideas críticas y militantes. En el terreno
social la crítica a la democracia capitalista, hace crecer gérmenes de poder
popular y echa los cimientos de un movimiento independiente y combativo.
El norte es recomponer vínculos entre los luchadores sociales, recreando en las
bases el sentimiento de que, aún hoy, en estas condiciones, es posible luchar
hacia el socialismo. Vínculos que desarrollen una fuerza militante capaz de no
dejar que aíslen conflictos combativos como el de los obreros del Frigorífico
Las Piedras y el de la pesca artesanal en el Río Uruguay.
El camino del poder popular lo señaló la solidaridad que despertó la ocupación
de tierra que hicieron los "peludos" en Bella Unión, la lucha por los cuatro
militantes presos en noviembre del 2005 y por la libertad para Fernando
Masseilot y la marcha de FUCVAM y varios sindicatos por todo el litoral
uruguayo.
Es el camino que señalan los movimientos vecinales renacidos en la campaña por
la anulación de la ley de caducidad, el agotador batallar denunciando las
consecuencias sociales del modelo forestal y las diferentes expresiones
antiimperialistas que recibieron a George Bush.
Trabajo de base sembrando gérmenes de poder popular: la alternativa del
horizonte revolucionario para el carnaval electoral que ya llegó.
26 de febrero de 2008
Fuente: Resumen Latinoamericano Nº 986
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