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El
rock y las Malvinas Pero acá era
Galtieri, la dictadura que había matado 30.000 argentinos y una guerra
absurda en que adherir significaba trabajar, quieran o no , por la masacre
power” (Fragmento de “Masacre Power” de Fito Páez. En “Pagina 12”, 2/4/92).
Este personaje peculiar, de “producido” desaliño y alta exposición mediática
ya ha sido premiado (tal vez en retribución a sus agudas y patrióticas
declaraciones), con su consagración como “intelectual” en el Suplemento
Cultural de “La Nación”, rebautizado “ADNCultura”, que en realidad debería
llamarse “PEMACultura” (Parientes, extranjeros, muertos y amigos), al que ha
sido incorporado como columnista.
La Desmalvinización
no encuentra obstáculos en su difusión periodística, puede ser en el pregón
de la izquierda o en el heraldo de la derecha, donde siempre encontrará
generosa acogida. Otra cosa es si hablamos de Fermín Chávez, Jorge Oscar
Sulé o Enrique Oliva, cuyas prolíficas producciones no figuran ni siquiera
en la sección “Obras recibidas”.
Sorprende la rigurosa calidad de selección de la “Tribuna de doctrina”:
poner en la misma bolsa a Paul Auster y a Fito Páez, constituye más un acto
de confusión etílica que de pluralidad intelectual.
“La situación de Malvinas me dio muchísimo miedo. Me parece una experiencia
muy lastimosa, muy fea. Malvinas estaba tan cerca... era como un misil en mi
placard. A veces comprendo que la gente quiera olvidar, pero es algo que no
se puede tapar” (Gustavo Ceratti. En Página 12, 2/4/92).
“...al principio parecía ser una gran broma... es que aquellas islas nunca
nos habían importado, deseábamos la mejor suerte posible a los chicos
soldados... 0pero la sensación era la de indignación por la patriada
militar, alentada por los civiles fanáticos dudosos...del otro lado los
ingleses, originalmente queridos desde los Beatles... también recuerdo
cuando vi por tele el Festival de Rock. Supongo que de haber sido convocado
Los Abuelos hubiéramos estado allí, pero fuimos eximidos de la mancha
histórica gracias a la indiferencia del trío de managers reinante....
estaban todos los raros, todos los buenos, mejor dicho casi todos, o tal vez
casi ninguno. Pappo, estaba David, Charly, Piero y muchos más.
Paradójicamente, la mayoría de los allí presentes perdieron su crédito...
las islas no son nuestras y nunca lo fueron. Por suerte no batallaremos por
la soberanía de ENTEL, ni guerrearemos por Aerolíneas Argentinas. Todo
aquello quedó atrás... pero (por favor) ¡no bombardeen Buenos Aires!”
(Fragmento de “las islas no son nuestras”, Andrés Calamaro. En “Página 12,
2/4/92).
“Hasta aquí no he hablado... Voy a contar la verdadera historia de ese
Festival... con lo que siento hoy qué significó Malvinas... Ese Festival
parece haber sido un punto altísimo de utilización de la Juventud y el rock
por parte de los militares... es cierto, yo organicé ese Festival... Estaba
claro que la toma de las islas era un intento de los militares de
perpetuarse en el poder. Siempre aborrecí la invasión. Unos días después, la
Guerra se había convertido en una suerte de nuevo mundial de fútbol y eso me
volvía loco, el “estábamos ganando” me enfermaba. Enseguida llegó la
prohibición de la música en inglés en las radios, una verdadera aberración
cultural, completando ese gran circo al servicio de los intereses de los
militares de seguir en el poder. Cuando me llamó el Comando en Jefe del
Ejército para organizar el Festival tuve mis grandes dudas... me proponían
organizar el evento detrás del espíritu de “el pueblo apoya esta guerra” y a
la vez me ofrecían un aparato de promoción infernal. Se iba a llamar el
Festival de Solidaridad Latinoamericana... para nosotros había dos objetivos
primordiales. Primero, estar un poco con los pibes más allá de todo y,
segundo, en plena euforia militarista, hablar de paz. Ninguno de los
artistas que participaron mencionó la palabra soberanía y esto me parece
importante: todos hablaron de paz. El último tema del Festival fue “Algo de
Paz” de Raúl Porchetto, cantado por todos. El único grupo que fue invitado y
se negó a actuar fue “Virus”, en una actitud muy lúcida. En ningún momento
se mencionó peyorativamente a los ingleses y en cambio se abundó en el tema
de la paz. El gobierno utilizaba la cadena nacional para difundir resultados
truchos de la guerra, bombardeos y hacer gala de un pseudo nacionalismo que
detesto... lo que finalmente se transmitió ese día en directo fue
antibelicista, antisoberanía. Quizá muchos de los que estaban allí apoyaban
la reivindicación y no la metodología. Yo no apoyaba ni los métodos ni el
objetivo”. (Daniel Grinbank, empresario del rock. En “Página 12, 2/4/92).
Aparte de ruin y cobarde, el comentario es mendaz. No solo no se difundieron
“resultados truchos” sino que se pecó de una excesiva ingenuidad. Un
periodista angloargentino, exiliado en Londres y posteriormente destacado en
Buenos Aires durante la guerra, Andrew Graham-Yool, destaca que: “El
comunicado sesenta y dos desde el comienzo de las hostilidades (que fue
marcado con el bombardeo de los Harriers al aeropuerto de Stanley) refutaba
informes de agencias noticiosas procedentes de Londres según los cuales
aviones argentinos habían acertado al portaaviones HMS Hermes. La
información oficial argentina del conflicto estaría constituida por los
comunicados telegráficos cuya veracidad era sorprendente, y su honestidad
desconcertante. Su mensaje había sido del orden de “No estamos ganando
todavía”, nos estamos defendiendo, pero ellos siguen viniendo” (Andrew
Graham-Yool. “La colonia olvidada”. Ed. Emecé.2000. Pag. 337).
Pero poco puede importarle esta declaración a este cartaginés de
crematísticas habilidades, el negocio ya está hecho y ahora es el momento de
las justificaciones. Nadie le puso una pistola en la cabeza para que hiciera
el Festival.
José Luis Muñoz Azpiri (h)
FUENTE: INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES HISTORICAS "JUAN MANUEL DE
ROSAS".
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