Tortillas
transgénicas para el desayuno
Por Julio Carreras (h)
Según
cierto libro que se presentará en México el 27 de septiembre, la humanidad corre
riesgo de extendidas hambrunas, en unos cincuenta años más... salvo que apele a
los transgénicos.
De acuerdo con este autor, presentado como "científico",
funcionario ministerial de México en realidad, debemos abrir nuestras mentes y
nuestros corazones al uso de alimentos genéticamente modificados. Porque, de
acuerdo con él "no significan riesgo para el consumo humano".
"La humanidad deberá producir para el 2057 un 50 por ciento más de los alimentos
que consume actualmente", para lo cual se requiere "tomar muy en serio" la
biotecnología, aseguró en la mediática presentación europea de su libro el
mexicano Víctor Villalobos.
Al hablar de su libro "Los transgénicos" (Ediciones Mundi-Prensa), que ya está distribuyéndose -por supuesto- en España y que "saldrá en dos semanas más para América Latina", el científico defendió el uso de los transgénicos, alegando que "es difícil que una persona no haya consumido alguna vez estos productos", sólo que sin saberlo. En esto tiene mucha razón. Varias margarinas, jugos "frutales" y otros productos de mercado hoy llevan compuestos de soja, transgénica, sin que en sus envolturas lo digan.
Villalobos es coordinador de asuntos
internacionales del ministerio de Agricultura de México y asesor del Programa de
Biotecnología de Irán...
"En los próximos 50 años habrá dos mil millones de personas más y tendremos para
sembrar la misma extensión territorial, por lo que es necesario utilizar las
nuevas tecnologías para producir alimentos", dijo. ¿No les parece haber
escuchado eso antes? ¡Ah! ¡Sí! ¡En los años 50, cuando se promovía la Revolución
Verde, introductora de los agroquímicos en todo el mundo!
"Incluso, desde 1996, cuando comenzaron a producirse los transgénicos de soja,
maíz, algodón y colza", sigue el funcionario de Calderón "la humanidad ha
consumido unas 470 millones de toneladas de esos alimentos..." Esto demostraría,
para él, su inocuidad.
"El 95 por ciento de la soja que se consume en el mundo es transgénica, así que
es difícil que una persona no haya consumido alguna vez estos productos",
enfatizó.
De acuerdo con cifras divulgadas en el libro, en 11 años han sido sembradas 102
millones de hectáreas de soja en 22 países, entre ellos España y México.
Con estas siembras "se han visto beneficiados" 10,3 millones de agricultores,
"90 por ciento de los cuales son pobres" aseguró el profesor Mexicano.
Villalobos añadió que en México, donde no está permitida la siembra de semilla
de maíz modificada, "se debe aprovechar que recientemente fue descubierta la
cadena genética de ese producto" básico para la alimentación nacional.
El discurso de los ladrones
Tramo por tramo este verdadero manifiesto de los defensores de la transgenia
constituye una insidiosa manipulación de los conceptos. Comenzando con el
latiguillo del hambre mundial, utilizado por los científicos a sueldo de los
poderosos desde Malthus. Hacia fines del siglo XVIII el científico pronosticó
que la humanidad padecería serias hambrunas, en vastos sectores del mundo, de
continuar con su "crecimiento geométrico".
Casi contemporánemente, otros científicos refutaron definitivamente su
concepción. Phroudon, Saint Simon, Marx, entre los más conspicuos, demostraron
científicamente que el problema central de la humanidad no es la escasez de
recursos, sino su errónea distribución. Por razones obvias, Malthus tuvo -y
tiene- una repercusión mediática abrumadoramente mayor que Marx, hasta el día de
hoy.
Tanto en aquella época, como ahora, un porcentaje mínimo de la población,
oscilando siempre entre un 5 o 10 % de los humanos, controló porcentajes
insultantes de la riqueza mundial, superando a veces el 50 % de lo producido.
Vergonzosas "tácticas comerciales", como las de los empresarios bananeros de
Centroamérica o los cafeteros echando toneladas de esos alimentos al mar, para
imponer alzas en los precios, fueron frecuentes durante todo el siglo anterior
lo son hoy. Ellas constituyen algunos de los innumerables estigmas sobre las
generaciones de criminales y mentirosos que supieron hacerse con la riqueza y el
poder gracias a su maldad, desde el paleolítico hasta el presente. Individuos
semejantes a los que hoy se hacen llamar empresarios, "doctores", o "políticos".
De tal manera, si los recursos de seis mil quinientos millones de habitantes que
presenta hoy la humanidad, son controlados por una burocracia que no supera el
millón de personas, dependientes a su vez de la decisión real de otras no más de
100.000, el mundo es en realidad una semi encubierta prisión. Es claro que esos
cien mil, poseyendo la decisión final sobre el 70 % de los alimentos del mundo,
preferirán tirarlos antes que compartirlos con alguien, si no van a obtener
ganancia.
"Mi comida es mía y nada más"
Durante el año 1994, siendo periodista de un diario argentino, me tocó integrar
una "selecta" delegación que la empresa Austral invitó para conocer sus
servicios en Buenos Aires. Entre otras agasajos y paseos se nos llevó a conocer
el "Cattering", palabreja que por alguna razón se utiliza para denominar el
sitio donde se preparan y empaquetan los alimentos que se van a servir en el
avión. La bonita camarera que nos guiaba, señaló que a cada vuelo, de los
numerosos que todos los días la empresa efectuaba a diferentes lugares, dentro o
fuera del país, se le proveía de comida fresca, preparada unas horas antes del
viaje. Respecto de los sobrantes, anecdóticamente contó que "antes", cuando la
empresa era controlada por Aerolíneas Argentinas, la comida sobrante se
distribuía entre los indigentes que durante todo el día solían formar
larguísimas colas ante los portones para recibirla. Pero ahora, que había pasado
a capitales españoles, la orden estricta era "tirar todo lo que sobraba de cada
vuelo y otros excendentes, de inmediato". Comida hecha tres o cuatro horas
antes, era colocada pues en grandes compactadoras, que las convertían pronto en
material descartable. Con una sonrisa, la camarera creyó esclarecer esta
conducta con un deplorable clissé: "...es la eficiencia suiza", exclamó. (Pues
el "cattering" había pasado a manos de una empresa suiza.)
Espantado, mientras nos conducían por un pasillo a conocer otra sección de
Austral, le dije a quien por azar caminaba a mi lado:
-¡Qué increíble! ¡Millones de personas se mueren de hambre en la Argentina y
estos tiran toneladas de comida de primera calidad, todos los días"
El tipo, regordete, alto, anteojos culo de sifón, me miró con repugnancia y
contestó:
-Pero viejo... mirá que ponerte a pensar en esas cosas ahora... disfrutá el
momento, querido... pensando así siempre vas a ser un amargado.
Aquel personaje, de unos 40 años, de origen humilde, era entonces director de
Radio Nacional. Ahora tiene su propia radio, y al parecer le fue "bien": la
última vez que lo ví, hace unos meses, en una antesala gubernamental, portaba en
sus robustos dedos anillos de oro de un volumen poco visto.
Con esta pequeña anécdota quiero graficar cómo se genera la inmensa red mundial
de periodistas corruptos -hablo de periodistas, colegas, no de empresarios
periodísticos, que suelen ser corruptos por convicción-, para constituir la
impenetrable coraza de mentiras que protege a los opresores.
Los magos negros
El mito de Malthus fue reafirmado por su coterráneo Darwin, al establecer la
vigencia de cierta "ley de la naturaleza" , la cual llevaría a todo ser viviente
a constituirse en enemigo de sus semejantes.
En esa línea de pensamiento -sustentada trescientos años antes, en realidad,
sobre las doctrinas protestantes-, resulta imposible evitar la injusta
distribución de las riquezas: no sería otra cosa que la expresión, en el plano
económico, de la Selección Natural. Esto es, "el mundo para los más fuertes e
inteligentes".
Por numerosas razones, sin embargo, había que darle algún tipo de tratamiento al
"problema" de los peores, esto es los débiles y los "intelectualmente
retrasados". No sólo debido al feo aspecto con que se diseminaban por doquier,
sino -y esto es lo preocupante-, por su irredimible tendencia a la insurrección.
Que ya Lutero "padeciera" en carne propia con los campesinos alemanes, a quienes
"se vio obligado a traicionar", por su levantisco carácter, entregándolos, como
se sabe, a una horrenda masacre.
Los "policías malos" y los "policías buenos" fueron utilizados por los
criminales en el poder desde la prehistoria. Así, "resolver el problema del
hambre de la humanidad", fue una consigna que les sirvió a los dominadores para
perpetuar la injusticia desde principios del siglo XX hacia acá.
Hacia 1911 se obtiene en Alemania la clave para separar la producción de
elementos químicos nitrogenados -tales como fertilizantes, explosivos y materias
primas químicas- de los depósitos naturales, especialmente del nitrato de sodio.
"Esta repentina disponibilidad de fertilizantes nitrogenados evitaría la crisis
de población anunciada por Malthus", celebra hasta hoy la Historia oficial de
las Ciencias. Efectivamente, fue el origen remoto de la Revolución Verde, que
con la introducción de los agroquímicos y la mecánica en el agro, potenciaría
hasta niveles inimaginables la productividad del campo.
Se sabe menos que Fritz Haber, su autor, organizó también el departamento de
guerra química del ministerio de la Guerra de Alemania durante la Primera Guerra
Mundial (entre los años 1915 y 1917). Fue responsable del desarrollo de las
primeras armas de destrucción masiva que se conocen, varios gases venenosos,
entre ellos el gas mostaza, que se emplearon en el campo de batalla con el
horrible resultado de miles de víctimas mortales. Haber era un judío ansioso por
integrar la "aristocracia aria", para lo cual intentó siempre ocultar su origen.
Como hicieron con la bomba atómica, los estadounidenses aprovecharon después los
descubrimientos científicos alemanes, pues, para cubrir el mundo de tractores,
sembradoras mecánicas... y agroquímicos. Aún no estamos seguros de cuál de sus
dos expansiones científicas, la expresada vesánicamente en Hiroshima, o su
mentada "Revolución Verde", resulta más perturbadora.
Monsanto, una de las primeras industrias que llevó a escala gigantesca las
aplicaciones de Haber, fabricó durante la guerra de Vietnam el "agente naranja".
Esta cruel arma química, utilizada masivamente por el ejército de EE.UU. en
Vietnam, provoca malformaciones monstruosas en humanos, animales y plantas, a lo
largo de muchas generaciones.
Hacia el hombre de plástico
Volvamos a los transgénicos de Villalobos (y de Calderón). La empresa que está
detrás de esta colosal promoción de los transgénicos en todo el mundo es la
inefable... Monsanto. La presentación del libro del mexicano y el lugar de donde
sale no es antojadizo ni casual. Después de haber conquistado los cerebros de
los empresarios agrícolas sudamericanos, el único país importante del área
hispana que aún escapa a los tentáculos asfixiantes de Monsanto es México.
En México todo el sistema alimentario lleva como núcleo ordenador a la tortilla.
Y la tortilla se hace, desde tiempos milenarios, con base en la harina maíz.
Conquistar el maíz mexicano y convertirlo en transgénico es penetrar hasta el
tuétano en la identidad cultural de ese pueblo. Sería como si los únicos tangos
y chacareras que pudiéramos escuchar y bailar los argentinos, por imposición de
una ley, fueran repentinamente los compuestos por David Bowie.
En realidad ya tuvimos un anticipo de esa iniquidad, cuando a fines del siglo
XIX los gauchos argentinos se veían obligados a usar ponchos fabricados
serialmente en Inglaterra.
Monsanto viene preparando sigilosamente el desembarco mundial del maíz
transgénico, para completar el circuito perverso de la dominación agrícola,
combinándolo con el de la soja. La Argentina fue concesiva con la tenebrosa
multinacional, ya que aquí posee extensos centros de experimentación, desde
varios años atrás; los principales maíces transgénicos que se pretende imponer
en México fueron probados, pues, en tierras nuestras.
Para los antiguos mexicanos, además, el maíz era sagrado. Y el símbolo de su
ser. Si ahora Monsanto vence, y con la complicidad de funcionarios
antinacionales impone aquí también sus transgénicos... habrá quitado pues de los
templos mexicanos a los símbolos aúeros, para sustituirlos, por estatuillas de
plástico.
---------------------------
Dow Chemical y Monsanto firman acuerdo para nuevas
semillas maíz
NUEVA YORK, sep 14 /2007 (Reuters) - Dow Chemical Co (DOW.N: Cotización), la
mayor química de Estados Unidos, y la gigante biotecnológica Monsanto Co (MON.N:
Cotización) anunciaron el viernes que planean crear conjuntamente la siguiente
generación de semillas de maíz genéticamente modificadas.
El acuerdo planteará un problema adicional al fabricante de químicos
estadounidense DuPont Co (DD.N: Cotización) y a la compañía de agroquímicos
suiza Syngenta (SYNN.VX: Cotización), que han estado tratando de ponerse al
nivel de Monsanto, líder del mercado de tecnologías para semillas genéticamente
modificadas.
Las semillas de nueva generación, que se esperan sean introducidas al mercado en
torno al 2010, combinarán la resistencia a ocho herbicidas diferentes y genes de
protección contra insectos, dijeron ambas empresas en un comunicado.
Las semillas, llamadas SmartStax, serán las primeras de la historia en combinar
ocho tipos de genes en el maíz.
Con esto, se cierra el círculo mortal: Dow Chemical fue la proveedora del
Napalm, horrible fósforo líquido, y Monsanto la del Agente Naranja, que se
rociaron durante la agresión estadounidense a Vietnam.
ARTICULO EN INGLES:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3845&lg=en
ARTICULO EN ALEMAN:
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3803&lg=de
Julio Carreras (h)
@DIN - Agencia Digital Independiente de Noticias
Solo10.com: Dominios - Registro de Dominios - Alojamiento Web - Hospedaje Web - Web Hosting