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Doris Hajer es uruguaya,
licenciada en psicología y
psicoanalista. Coordina el Área de psicoanálisis de la Facultad de Psicología de
Montevideo (Uruguay).
Asimismo, fue presidenta de la Asociación de
Psicólogos Universitarios.
Al tener una mirada de género, enriquece su lectura del psicoanálisis y, como
conoce profundamente el idioma alemán, ha hecho aportes valiosos a los errores
de traducción cometidos en los textos psicoanalíticos. Es, además, autora de
Psicoanálisis, transdisciplinariedad y cogobierno universitario;
...Y así nació el psicoanálisis... Artemisepisteme;
Hebras humanas; Efectos psicológicos de la dictadura en la enseñanza;
Psicoanálisis hoy en la Universidad;
Freud, una cronología diferente de sus relaciones personales (1856-1939).
Prologó y colaboró intensamente en la edición de: Peculiares, soñadores,
sensitivos. Actas de la Asociación Psicoanalítica de Viena, compiladas por Karl
Fallend.
Contacto con la autora: dorishajer@hotmail.com
Nazismo y psicoanálisis
[Conferencia brindada por Doris Hajer
en los Postgrados la Facultad de Psicología de la UBA, invitada por la Prof.
María Julia García en la época de su Vicedecanato y bajo la dirección de los
Postgrados de Eduardo Keegan]
Fuente: www.isabelmonzon.com.ar
En las grandes ciudades lo primero que se aprende es que cuando alguien nos
ataca no debemos gritar auxilio, sino ¡Fuego! Si gritamos auxilio nadie viene,
en cambio con ¡Fuego! logramos que acudan. (Frase de la Película Los 7
pecados Capitales)
Hacía aproximadamente diez años que leía todo aquello que caía en mis manos
acerca del psicoanálisis durante el nazismo, sin realizar en torno a la temática
ningún trabajo específico. Lo mencionaba frecuentemente en publicaciones y
conferencias de modo colateral, pero jamás lo abordé en forma directa hasta que,
en 1996, la Universidad de Buenos Aires me invitó a dar unas conferencias para
los Postgrados de Psicología.
En el momento en que María Julia García, Vice -Decana en aquel entones de la
Facultad de Psicología sugirió la posibilidad de este tema -entre los que
propuse para su invitación a hablar sobre Historia del Psicoanálisis – comprobé
que era una forma de obligarme a tomarlo de una vez por todas. Pero no dejo de
tener la sensación de que algo muy ambiguo me ocurre. Cuando me lean verán que
no es para menos, es un tema muy removedor, sobre todo para quienes somos
psicoanalistas. Pero no se trata solamente de esto, en psicoanálisis nadie puede
decir que "realmente" conoce el pasado tal cuál fue, sólo las resignificaciones
que de él se hacen y en un tema tan álgido como este, cuántas historias habrá;
cada una según las culpas, reconocimientos, o construcciones heroicas que "recuperen" ese pasado.
En la primera conferencia traté de vincular algo de la institucionalización del
psicoanálisis, fundamentalmente el Comité Secreto creado en 1912/13, después de
la fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910, con las
bases filosófico-ideológicas de Freud, fundamentalmente la combinatoria, tal vez
mal denominada, romántico-positivista.
Confrontada a la dura realidad del psicoanálisis durante el nazismo en los
países germano-parlantes, no puede evitarse la pregunta de qué de la
institucionalización del psicoanálisis "hace síntoma" en esta lucha por
anteponer la "conservación de la institución psicoanalítica" a cualquier
consideración, tanto psicoanalítica en sí, como humanitaria o aún ideológica o
de lealtad si se quiere, filial.
Lo cierto es, y la historia brevemente reseñada que de aquí en adelante habré de
mostrarles lo dirá, que algo fundamental del psicoanálisis se perdió durante
esos años y creo que no sólo en los países nacionalsocialistas sino en el
psicoanálisis en general y en el mundo entero.
Qué se perdió, difícil es decirlo cuando uno forma parte de esa historia, pero
la sensación es clara cuando se leen las Actas de la Asociación Psicológica,
luego Psicoanalítica de los Miércoles de Viena; hay elementos de aquellas
discusiones entre hombres al decir de Ana Freud "peculiares, soñadores,
sensitivos" (6) que no existe más. Puede sonar nostálgico e idealizador, pero lo
creo así. No pienso que lo perdido pueda recuperarse, no pienso que aquello
fuese lo mejor, a veces mirando aquellas discusiones pienso eran muy divagadas,
luego serían más científicas (puede parecer poco claro lo que digo, pero es
difícil definirlo de otro modo) e incluso diría que, a veces, puedo acordar más
con las discusiones posteriores porque hacen más a mi tiempo, o con lo
aprehendido en él, que con aquellas primeras. Sin embargo, algo falta.
No sólo falta luego o durante la 2da. Guerra Mundial, ya comienza a faltar a
partir de la 1ra. Guerra, donde el Psicoanálisis es admitido oficialmente por su
utilidad en las neurosis de guerra y cuando Freud llega a lamentar: "Justo
cuando el psicoanálisis comienza a ser admitido públicamente, se nos termina la
guerra", y tal vez aquí habría que hacer una discriminación imposible, cuáles
cambios son debidos a la institucionalización, cuáles a la guerra, cuáles a la
primera, cuáles a la segunda y al nazismo en particular, si es que se puede
hablar de causas o elementos causales en éstos hitos históricos del
psicoanálisis o del contexto social o del Zeitgeist. Tal vez lo que falte sea la
"splendid isolation"?
No puedo tampoco discriminar cuánto de un análisis de este tipo es o no
pertinente al psicoanálisis, para mí lo es y discusiones cada día más frecuentes
en los países del Norte (europeos así como norteamericanos) parecen considerarlo
del mismo modo.
Los psicoanalistas y no sé si no es esto también un problema de
institucionalización, necesitamos permanentemente citar (algunos a Freud, otros
a Lacan pero aún así detrás de Lacan a Freud) para demostrar la credibilidad de
lo que afirmamos y, evidentemente, Freud en su enorme productividad, pero aún en
su dialéctica discursiva, siempre da elementos argumentales.
En el "Porvenir de una ilusión" nos decía: "En realidad, el psicoanálisis es un
método de investigación, un instrumento (neutral dice Etcheverry) ("parteilos"
en alemán - apartidario, imparcial) como lo es, por ejemplo, el cálculo
infinitesimal."(1927) (6, pág. 36 en español, pág. 360 en las G.W.)
Esta frase extraída del artículo mencionado, en realidad hace referencia a la
religión, y a la valiente postura de Freud en aquellos tiempos, frente a la
misma. Fue tomada sin embargo por los psicoanalistas alemanes por los años de
advenimiento del nazismo para excluir a psicoanalistas de filiación comunista,
en el caso de Reich con el beneplácito de Freud y con la comunicación de Anna
Freud según la cuál : "Mi padre quiere decir: Si el psicoanálisis ha de ser
prohibido, que sea prohibido como psicoanálisis, no como la mezcolanza de
política y psicoanálisis que Reich profesa" (7) Hoy en día hay quien discute si
Reich realmente fue tan loco como nos enseñaron o si fue empecinamiento o
cuestión de preservación que se lo tildara así. Del mismo modo como hoy aún se
discute pese a todos los documentos que ahora poseemos, si realmente fue
excluido de la IPA. en realidad de la Asociación Psicoanalítica Alemana o
renunció a su membresía. Actualmente existen claros testimonios de que fue
excluido. Pero no faltará quien piense que "el loco del Orgón" realmente debió
ser un psicótico desde siempre y ni vale la pena saber más del asunto. Y aquí
nos vemos nuevamente enfrentados a nuestras sumisiones, a quién se le ocurriría
hoy en día que si Lacan no pudo saber de los hijos de su primer matrimonio, si
Freud analizó a Anna, o si Melanie Klein tuvo una relación íntima con su yerno,
suponer por eso que estarían justificadas sus exclusiones sin tan siquiera
estudiar, acompañar o criticar las teorías de cada uno de ellos.
Freud era desde su adolescencia apartidario, esto no quiere decir apolítico,
baste rever sus trabajos sobre "Tótem y Tabú", "Psicoanálisis del yo y
psicología de las masas", "El malestar en la cultura", el propio "Porvenir de
una ilusión", "Por qué la guerra", "Moisés y el monoteísmo", sobre los mitos
(Diana, Edipo, la Medusa y tantos otros) para descubrir que Freud nunca eludió
analizar y aun tomar posición frente a los más diversos temas.
Es decir ¿hasta dónde lo que Freud proponía era una abstinencia y un no
develamiento de posturas, para mantener una neutralidad a la vista del gran
público, entre el cuál se encontrarían sus pacientes que no deberían saber nada
de sus posiciones, tal cuál años después se habría de entender? Postura por otra
parte muy cómoda enfrentados a una dictadura.
Pero aún si así hubiese sido, algo de esto se lee en sus "Consejos al médico" de
1912 año nada casual para dichos consejos, ¿es posible una tal neutralidad?
Pregunta reiterativa
La historia del psicoanálisis durante el nazismo es prueba fehaciente de esta
imposibilidad.
Debemos agregar aquí que una de las fuentes de información, "Las circulares de
Fenichel (1933-1945)" si bien accesibles en Archivos y a través del libro de
Russel Jacoby "The Repression of Psychoanalysis" (1983,1985) recién ahora están
en imprenta para su publicación completa de alrededor de 2500 págs. editada por
Johannes Reichmayr y Elke Mühlleitner en la editorial Stroemfeld/Frankfurt (13).
Estos autores son Investigadores Asociados del Área de Psicoanálisis de la
Facultad de Psicología, en un anticipo de esta publicación (aún no editada en
momentos de esta conferencia) en su artículo para la revista de psicoanálisis
alemana Psyche en referencia a las circulares de donde extractamos :
"Los corresponsales de las circulares cuyo protagonista indiscutible fuera
Fenichel eran sus colegas del Instituto Psicoanalítico de Berlín y del así
denominado "Seminario de niños". Desde 1932 una parte de ellos se encontraba
informalmente para la discusión de cuestiones psicoanalítico-marxistas. De allí
provino el "círculo mas estrecho". Salvo Edith Jacobson que, por estar presa
emigrara después, en 1933 emigraron todos. Las circulares comenzaron a
principios de 1934, al inicio los integrantes del "Círculo más estrecho" fueron:
Georg Geroe, Samuel Goldschein (Golan), Edith Gyoemroel (Glueck), Nic Hoel
(Waal), Edith Jacobson, Barbara Lantos (Schneider), Kaethe Misch (Friedlaender),
Annie Reich y Wilhelm Reich (hasta fines de 1934). Pertenecían a la organización
un "círculo mas amplio" de personas de otros lugares, a los que se les enviaban
algunas circulares o partes de ellas y eran introducidas a determinadas metas
del círculo mas estrecho pero luego con el tiempo pasaron a ser iguales que el
resto recibiendo correspondencia explícita éstos fueron: Alice Balint, Therese
Benedek, Berta Bornstein, Erich Fromm, Angel Garma, Martín Grotjahn, Abram
Kardiner, Sandor Rado, Rene Spitz, Heinrich Winnik y otros.... Estas circulares
tenían en los dos primeros años de su existencia un carácter claramente
político. ...En el XIV Congreso de Marienbad en el verano de 1936, en vistas a
la parálisis producida por los acontecimientos coyunturales, se acordaron dos
metas fundamentales al círculo que habrían de estructurar las circulares...:
A) Información sobre acontecimientos del movimiento psicoanalítico
B) información lo mas acabada posible acerca de la literatura
psicoanalítico-social (Circular LXXII, punto 1) Entre 1934 y 1937 hay 24
informes que tenían como tema el psicoanálisis bajo el nacionalsocialismo en
Alemania. Dan información breve y precisa de la situación del Psicoanálisis bajo
Hitler...
En 1938 Fenichel contaba en su conferencia de despedida del 29 de abril en el
Congreso de Praga: "Hace algunos años un amigo químico de profesión, pero muy
interesado en el Psicoanálisis como ciencia de la naturaleza me preguntaba: "Qué
interrogantes son hoy en día, para el Psicoanálisis de mayor interés para la
investigación." Yo contesté: "La cuestión de si en Viena vendrán a gobernar los
nazis" Y ya vinieron. El destino del psicoanálisis ya no depende entonces de si
a nosotros Psicoanalistas científicos de la naturaleza, nos sea posible afrontar
"desviaciones místicas" dentro de nuestra ciencia...El porvenir del
Psicoanálisis dependerá totalmente del destino del mundo..." (Circular IIL,
Punto 19) (13)
Luego de esta introducción pasamos al núcleo de nuestro trabajo. Comenzaremos
por reseñar información obtenida de la publicación de la exposición "Aquí la
vida sigue de un modo peculiar..." (de Karen Brecht, Volker Friedrich, Ludger M.
Herrmanns, Isidor M. Kaminer, Dierk H. Juehlich) (7), también de (2, 3, 6, 8,
10, 12, 13, 14 y 15):
En 1933 la Asociación Psicoanalítica Alemana tenía una directiva integrada en su
gran mayoría por psicoanalistas judíos. Felix Boehm, no judío, resuelve
consultar con el Colegio Médico - ante una requisitoria de éste a cambiar las
comisiones directivas de todas las asociaciones médicas - de si esto sería
necesario también para la Asociación Psicoanalítica ya que no era exclusivamente
médica, ante lo cuál se le dice que sí. Boehm le pregunta entonces a Freud si en
aras de que la Asociación Psicoanalítica Alemana no sea disuelta por los nazis,
se debería votar una nueva directiva y Freud, según testimonio del propio Felix
Boehm, le contestará "la van a disolver de todos modos". Boehm insiste y Freud
finalmente le dice que hagan lo que para ellos sea mejor. Luego de múltiples
asambleas donde no se logran los suficientes votos para modificar la directiva,
se llama al entonces presidente de la IPA, Ernest Jones, quien frente a ellos se
muestra elusivo, y al irse recomienda telegráficamente la disolución de la
Directiva como un imperativo, finalmente la votación resuelve por una directiva
no integrada por psicoanalistas judíos.
Boehm continúa entretanto con las conversaciones con diferentes dirigentes
nazis, para "salvar al psicoanálisis", hasta que en agosto del mismo año 33 la
pregunta que se le hace es qué porcentaje de judíos hay en la Institución,
pregunta que es "un favor" de otro amigo para demorar una acción contra la Asoc.
de la "Liga en Pro de la Cultura Alemana". A través de un ex-paciente de
análisis, nacional-socialista convencido, quien reconoce públicamente los
beneficios que ha obtenido de su análisis personal, se evita la pregunta, cuya
respuesta según Boehm hubiera producido el cierre de la Asociación.
El tiempo obtenido permite la realización de un memorándum del psicoanalista
Karl Müller-Braunschweig del cuál habremos de citar sólo algunas frases,
traducidas por quien realiza la presente ponencia:
"...El psicoanálisis se esfuerza por hacer de debiluchos ineptos, seres humanos
eficaces, ...a los fantasiosos alejados de la vida real los transforma en seres
humanos que desean tener la realidad ante sus ojos, a los seres entregados a sus
pulsiones, los convierte en seres capaces de controlarlas, hace de hombres
incapaces de amar y egoístas, seres plenos de amor y de aptitud para brindarse
en sacrificio, a los seres desinteresados en la vida de todos, los convierte en
siervos del Universo. Por todo ello realiza una formidable tarea educativa y
sirve a los actuales lineamientos de una concepción de vida heroica realista y
constructiva." (9)
Pero el sistema nazi no se conformará con ésta declaración de principios, poco
después dirá que no puede realizarse docencia sin un permiso especial, que
tampoco podrían trabajar judíos extranjeros en la Policlínica (para ese entonces
la Policlínica psicoanalítica de Berlín, cuyo director Eitingon - también judío
- se preparaba para emigrar, recibía aún muchos candidatos extranjeros en
formación), por lo cuál Boehm "se ve obligado" a hacer renunciar a algunos de
los psicoanalistas que allí atendían, y solicitar el permiso de enseñanza
correspondiente.
El paso siguiente, dado que la psicoanalista Edith Jacobson fue apresada por
atender y auxiliar a un paciente del grupo de resistencia "Miles", fue convocar
a una asamblea donde se discutieron ante todo tres puntos:
1) Disolver la Asociación
2) Desafiliarse de la IPA
3) Pedir la renuncia a los miembros judíos de la Asociación.
El tema de la prisión de Edith Jacobson por parte de la Gestapo, fue tratado
ampliamente por Fenichel en cada circular desde el 24 de octubre de 1935 hasta
el 25 de junio de 1938, como punto 1ro., salvo en dos circulares donde el primer
punto es ocupado por la situación de los psicoanalistas vieneses luego del
Einmarsch (invasión militar) de los nazis en Austria, habitualmente llamado
Anschluss (anexión) (13)
En algunas primeras instancias se consideró que lo mejor era disolver la
asociación, por tanto el segundo punto se hacía innecesario, sin llegar a la
resolución concreta. En cuanto al punto 3ro. la discusión versó en torno a si
era conveniente para la institución que los miembros judíos renunciaran, porque
podrían ser identificados con el caso de Edith Jacobsohn. La situación se
mantuvo en estos términos, salvo la exclusión de Reich, durante casi dos años,
en una nota de diciembre de 1935 todavía se argumenta que la renuncia voluntaria
por parte de los judíos sería inadmisible porque implicaría un "grado tan alto
de masoquismo, como si uno se ejecutara sí mismo". Finalmente es de nuevo la
intermediación de Jones la que hace que los judíos resuelvan renunciar y
emigren. La no disolución de la Asociación es una consecuencia coherente con
este paso, así como la desafiliación de la IPA para no ser identificados con
otras organizaciones que aún tenían miembros judíos o comunistas.
Pero los esfuerzos por lograr una autorización para la enseñanza no habían
fructificado aún, cuando Boehm retorna en 1936 a reiterar la solicitud, se le
confía un plan que consiste en formar un Instituto de Psicoterapia en el que
estarían todas las líneas terapéuticas unidas en un proyecto de Salud Mental
Alemana. Nuevamente Boehm consulta con Anna Freud, quien, según Boehm ella
expresa el consentimiento de Freud a este respecto. Finalmente el 26.6.36 se
crea el Instituto de Investigación en Psicología y Psicoterapia Alemán, bajo la
dirección de Mathias H. Goering, primo del Jefe de Aviación, Jefe del Reichstag
y eventual sucesor de Hitler Mariscal: Herrman Goering, los "Psicoanalistas"
quedan en el llamado "grupo de trabajo A" y la dirección internacional del
instituto por un tiempo, es asumida por Karl Gustav Jung.
El desarrollo de esta Institución es tal, que en 1938 podemos dar cuenta del
siguiente intercambio:
Al Ministro de Estado, Berlín:
" ‘La Asociación General Médica de Psicoterapia’ le agradece su gran interés en
nuestro Instituto Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapéutica y le
asegura nuestro total compromiso en el sentido del nacional socialismo.
Nos alegramos de encontrar tanta comprensión en tan altas esferas. La base de
ello la da nuestro estado nacional socialista y nuestro Führer. A él debemos que
la Ciencia, así como nuestro trabajo pueda desarrollarse sin interferencias. Hoy
de mañana el siguiente telegrama ha sido enviado:
"En nombre del "Instituto..." le doy a Ud, mi Führer juramento de fidelidad
inquebrantable. Al mismo tiempo le anuncio que a través del Reichsärzteführer
(líder medico del Reich) fue instaurado un "Instituto de...", cuyo deber es el
trabajo por la Salud del alma y cuerpo de nuestro Pueblo en el espíritu del
Nacionalsocialismo."
El Führer contestó:
"Agradezco al "Instituto..." por su juramento de fidelidad y el anuncio de su
fundación. Les deseo el mayor de los éxitos en su trabajo." (firmado) Adolf
Hitler (7)
Finalmente el denominado "Instituto Goering de Psicoterapia" fue galardonado con
la asignación de una S, significando ésta altísima distinción apenas inferior en
una S, a los comandos de seguridad (S.S.) que el estado lo consideraba de
importancia fundamental como asunto de guerra (Kriegswichtig)
Las concesiones para obtener tan alta distinción, no fueron solamente las
declaraciones de principios acordes al nazismo como, por ejemplo, la
recomendación a todos los miembros del Instituto por parte de Mathias Göring
(denominado Papi por los miembros de la Institución, por su carácter "gentil y
bonachón") de la lectura de "Mein Kampf" según Papi "un libro que debe
considerarse científico... a pesar de sólo faltarle la terminología que no es
garante de cientificidad...(pues) quien lea el libro y se ocupe de su esencia,
notará lo que le es propio, aquello que a la mayoría de nosotros nos falta; Jung
lo denomina intuición; es mas importante que la ciencia. Por eso exijo de todos
Uds., que hasta el próximo congreso... se ocupen fundamentalmente con el libro y
los dichos de Adolf Hitler, para que nuestro encuentro se desarrolle con esa
bendición. A nuestros amigos extranjeros les ruego, contar de vuestra
experiencia aquí en Alemania e informar en vuestras patrias. Cuenten Uds. que un
hombre de la S.A.(Fuerzas Armadas) vestido de civil dirigió el Congreso, y que
un hombre de la S.A. uniformado ha conseguido que nosotros médicos
nacionalsocialistas, académicos nacionalsocialistas, apostemos totalmente a
nuestra Ideología por amor a nuestro pueblo." (del 2do. Congreso de la DAÄGP de
Düsseldorf 1938) (7)
En Austria, entretanto, con la "anexión" a Alemania, los psicoanalistas - en su
absoluta mayoría judíos- y con la experiencia alemana a la vista, emigraron y
fueron acompañados en la emigración por la mayoría de los analistas no judíos.
Anna Freud le diría a uno de los analistas no judíos: "Me alegro de que Ud. no
hiciera el triste papel de Boehm".(7) Quienes no emigraron a tiempo, entre otros
tres de las cuatro hermanas de Freud murieron en campos de concentración o en
Ghettos. Los psicoanalistas que se quedaron siguieron instrucciones del
Instituto Goering.
¿Qué consecuencias (ineludibles) tuvo sobre la teoría y práctica psicoanalítica
esta situación?
Sabemos que las obras de Freud fueron quemadas públicamente, pero Mathias Göring
puso bajo llave una colección de las mismas; con alguna censura, podían leerse
sólo de acuerdo a su autorización escrita y firmada. La denominación
psicoanálisis, por si algo faltaba eliminar de la tan preciada institución a
preservar, fue eliminada. Otras concepciones y palabras del psicoanálisis fueron
prohibidas también, sobre todo las referentes a la sexualidad, Edipo, etc. Los
conceptos Junguianos con las diferencias por ejemplo en cuanto a la teoría de la
libido, incluidos. Los "freudianos" salieron del paso trabajando sólo desde la
clínica, con lo cuál a poco se tendió a acentuar los factores causal-genéticos.
La palabra psicoanálisis debió ser sustituida por "Psicología Profunda". Jung
declaraba que era la hora del saldar cuentas por parte de una Salud Mental Aria
(arische Seelenheilkunde) con el decadente psicoanálisis judío:
"El inconsciente ario... contiene gérmenes creativos de un futuro aún muy
prometedor...la raza judía tiene según mi experiencia un Inconsciente, que poco
se puede comparar con el ario... El inconsciente ario tiene un mayor potencial
que el judío...a mi modo de ver ha sido un error de la psicología médica
utilizar categorías judías, que ni siquiera son atribuibles a todos los judíos,
a eslavos o germanos cristianos. A través de ello ha condenado el preciado
secreto del alma germana, su alma creadora e intuitiva al lodo de un modo
infantil y banal, mientras mi previsora voz fue durante decenios sospechosa de
antisemitismo. Esta sospecha provino de Freud. El no conocía el alma
germana...¿Dónde estaba su fuerza (la del alma germana) y empuje cuando aún no
había nacionalsocialismo? Estaba escondida en esa alma germana, en su profunda
base que es todo menos el estercolero de los deseos infantiles no realizados y
los resentimientos familiares irresueltos..." Y llega a sugerir la prohibición
de "los puntos de vista claramente judíos de Adler y Freud con sus
características netamente destructivas." (9)
Por supuesto hubo resistencia, pero los propios psicoanalistas alemanes se
preguntan por qué fue tan poco común que la hubiera, aún desde fuera de
Alemania, por parte de los exiliados: Kamm en Alemania, un no judío, emigró
junto a sus colegas en el momento de la exclusión de estos de la Asociación
Psicoanalítica Alemana. Rittmeister militó en la "orquesta roja" y murió en un
campo de concentración. Edith Jacobson no fue defendida públicamente por sus
colegas en momentos en los que todavía no había campos de exterminio y logró
escapar con la ayuda personal de Fenichel y algunos otros de un Sanatorio donde
hubo que internarla para una intervención.
En Austria, Karl Landauer también murió en un campo por su tarea en la
resistencia, Marie Langer, Richard Sterba y Friedmann huyeron con vida. Menciono
a estos tres psicoanalistas por su conocida labor en la resistencia al nazismo
de los 105 psicoanalistas que emigraron, además de ellos, 10 murieron en campos
de concentración o ghetos y 4 desaparecieron del total de los 150 psicoanalistas
austríacos. (15)
En Alemania, el plan de estudios del instituto consistía entre otros cursos en:
"Conferencias sobre psicología de los pueblos, religiones y educación", "Doctrinas acerca de la herencia y la raza".
Las investigaciones emprendidas fueron, entre otras, cómo "fortalecer el credo
en el más elevado sentido de la vida y la relación con el mundo superior de los
valores, y hacer tomar conciencia al enfermo de su integración en el destino del
gran pueblo alemán"(7). Cuando la Psicología Profunda fue integrada al Seguro
Social, se investigó acerca de cuáles pacientes tomar, concluyéndose que sólo
aquellos que fueran valiosos social y biológicamente y tuvieran pronósticos
claros de "curabilidad". Los proyectos de investigación fueron cada vez más
acordes a las necesidades del sistema y de la guerra, por tanto trabajos sobre
cómo fortalecer la "Weltanschauung" del nazismo. Asegurando la eficacia de los
obreros se propuso el tema "Psique y rendimiento". También se trabajaron temas
como "Frigidez", "Neurosis de guerra" y "Homosexualidad". Muchas de estas
investigaciones eran pantalla de proyectos de Eutanasia. Se daban conferencias
sobre higiene de la raza y esterilización. Uno de los miembros del Instituto más
comprometidos en estos últimos temas fue Herbert Linden. Realizaba terapias
activas y era organizador de la Eutanasia en aras de aliviar al instituto de
pacientes no aptos para el tratamiento. Se suicidó en 1945. (7)
Firmado por algunos "psicoanalistas" como Kemper, que fuera a Brasil en 1944
colaborando en la formación de una de las asociaciones psicoanalíticas
brasileñas, aparece un informe acerca de "Lineamientos en el tratamiento de
neurosis de guerra" en el cuál luego de disquisiciones en torno al concepto de "Huída hacia la enfermedad" se recomienda que, en caso de reiteración de la
enfermedad luego del tratamiento, se realice un pos-tratamiento a través de
rigurosa terapia de trabajo o alejamiento de las tropas de los enfermos que
perturben a la misma y tengan efectos nocivos, llevándolos a campos especiales a
tales efectos. (7)
F. Boehm se dedicaba ante todo al tratamiento de la homosexualidad, al principio
era contrario a las prácticas agresivo-destructivas como esterilización,
tratamientos hormonales, operaciones, cárcel y campos de concentración o pena de
muerte para los pacientes. Finalmente como "Encargado del Director del Instituto
del Reich para psicoterapia" tuvo que aceptar en diciembre de 1944 estos métodos
y los soldados homosexuales fueron equiparados con criminales, lo mismo ocurría
si padecían de una psicosis, alcoholismo, somnolencia pronunciada, o eran
menores de 21 años (!) (7)
Félix Boehm así como Karl Müller-Braunschweig, como la mayoría de los médicos
formados durante este período fueron nuevamente admitidos en la Asociación
Internacional de Psicoanálisis entre 1947 y 1953, luego de largas discusiones
acerca de cuál era el instituto realmente psicoanalítico, en dos grupos
diferentes previa "disolución" de la anterior DPG uno de ellos bajo presidencia
de Müller-Braunschweig. La historia últimamente muy discutida en torno a la
figura de Alexander Mitscherlich excede las posibilidades de esta ponencia y es
uno de los temas cuya resignificación actual hace tan difícil el abordaje de una
temática como ésta.
La dificultad en abordar este trabajo se me explica en algún sentido a través de
la idea de que algo de la dificultad de abordarlo no sólo por mi, sino en
general en el Cono Sur- a diferencia de los tres empujes de análisis del tema
que se vivieron en Europa y EE.UU - está vinculada con situaciones vividas más
recientemente por nosotros mismos en el período de las dictaduras de nuestros
países, pese a las enormes diferencias. Pero no pienso que baste como
explicación.
A la vista de una problemática analizada recién en los últimos 15 años
aproximadamente, por parte de unos pocos psicoanalistas sobre todo austríacos,
alemanes, franceses y algún norteamericano, por lo que sé no se han realizado
trabajos latinoamericanos de importancia al respecto, me pregunto qué hace tan
difícil aunque más no sea la traducción a lengua hispana de los trabajos
publicados en otros lares. Y me lo pregunto, porque en todos estos años yo misma
he antepuesto siempre otros temas, que tal vez en tiempo y lecturas me ha
ocupado predominantemente. ¿Será que me invade el temor de entrar en
contradicciones conmigo misma? A veces, cuando leo artículos que toman
posiciones muy claramente contrarias a la imposibilidad de abordar el tema por
parte de los propios implicados, los alemanes, concuerdo totalmente con sus
radicales afirmaciones. En síntesis, significan que, en tanto los psicoanalistas
no puedan analizar el devenir del movimiento psicoanalítico a modo autocrítico,
el psicoanálisis parece fallar por su propia base, y todo lo que a partir de esa
falla se pueda hacer en psicoanálisis está condenado a la repetición.
No hace mucho en un simposio denominado "Psicoanálisis y Poder" realizado en la
New School for Social Research en Diciembre de 1994 y publicado en la revista
American Imago 52.3 de 1995 (1) se llega a cuestionar esta afirmación desde
alguno de los ponentes, considerando que la actitud de los psicoanalistas de
condenar el pasado de todo el pueblo alemán, que esto devendría en una posición
de acusadores que poco tiene que ver con el ser psicoanalistas, mientras otros
critican ésta última postura que deviene nada menos que de una de las candidatas
a la D.P.V responsables de la primera publicación de documentos del Instituto
Göring, calificándola de conservadora y neonacionalista. Esto no quita que sea
aún o nuevamente tema de profundización y discusión. Se llega a decir en una de
las ponencias, citando a Hanna Arendt, que "si todos son culpables, ninguno es
culpable" y que el psicoanálisis habría ayudado a descriminalizar la imagen del
pasado nazi. Citando a un periodista se dice que: (En los 60’s) "Los
perpetradores devinieron pacientes, las víctimas terapeutas. Hablando
metafóricamente los judíos pusieron un diván gigante y los alemanes ocuparon sus
lugares en él." (1)
Se discute también la propuesta de los Mitscherlich del famoso libro "La
dificultad de hacer el duelo" en el sentido que no bastaría con el duelo, visto
por otra parte como un imposible, que no se trata de memoria y olvido, pues la
memoria, cuando es reiterativa puede transformarse en obstáculo. Que tampoco se
trataría de la recuperación del pasado, dado que con recordar no basta, que la
postura crítico cultural puede llegar a tener una dirección de devaluación
militante a la práctica psicoanalítica clínica. Y que los fenómenos sociales
integrados como estudio sociológico al psicoanálisis pueden tener un efecto
sobre el desarrollo del método y teorías psicoanalíticos (negativo) y que el que
los fundadores de la Asociación psicoanalítica Alemana hayan sido miembros del
Instituto Göring y que uno de ellos incluso fuera miembro del partido Nazi, no
disminuye su contribución. Esto sería parte de la historia de la Asociación
psicoanalítica Alemana, entretanto historia reconocida si bien no comunicada
genéricamente. Y que todos deberían preguntarse qué hubieran hecho en iguales
circunstancias.
Por otra parte, entienden el silencio de 40 años al respecto como "la actitud
inconsciente de que ser miembro de la IPA tenía un efecto psicológico muy
fuerte, la Asociación Alemana, se sentía exonerada, desde una ilusión, de que
junto a la "formación" como psicoanalista se obtenía además de la experiencia,
una certificación de su identidad de Alemán bueno"... "En tanto que cuando la
Asociación creció, el frágil compromiso de refundación se hizo problemático. La
generación más joven, acostumbrada a cuestionar fuertemente a sus padres acerca
de lo ocurrido bajo el nazismo, no se atrevía a realizar preguntas abiertas en
la Asociación, pues estaban aun en formación y temían tener complicaciones." ..
"Luego de 1985 se llegó a sentir que para los psicoanalistas de otros países lo
apropiado sería que el psicoanálisis alemán no debería existir y que un
psicoanalista alemán sólo era una imposición." (1) En esta postura algunos creen
reconocer la inversión de la persecución a los judíos.
Y entonces las contradicciones comienzan a acumularse: ¿si los psicoanalistas
nos traicionamos a nosotros mismos no analizando el lado oscuro de nuestra
historia, esto quiere decir que para hacerlo debamos ubicarnos en el lado claro?
¿Cuál es ese lugar? Esta historia a analizar, es una historia no subjetiva si
bien hay sujetos implicados en ella, y entonces ¿se puede realizar un abordaje
psicoanalítico de la misma?
Pero estar en el lado claro de la cuestión, ni pardo, ni negro, por otra parte
¿implicaría una postura ideológica? Tener una postura ideológica ¿debería
considerarse dentro o fuera del ser psicoanalista? Tengo la impresión de que, en
el Río de la Plata, estas preguntas ya nos las hicimos por los 70. Bueno, en
realidad no tengo la impresión, nos las hicimos y nos dividimos en función de
ellas. Los argentinos de un modo más definido, los uruguayos plegándonos a Uds.
Sé de algún modo lo que fue de esas posturas en Uruguay, clandestinas en algunos
durante la dictadura, retomadas después de la misma, muchos concluyeron que eran
pecados adolescentes y hoy con alivio tanto quienes declararon esto, como los
demás nos descansamos en la "caída de las ideologías" para dejar el tema de
lado, cómodamente.
Pero no es precisamente este descansarse en la "caída de las ideologías" una de
las razones del retorno de lo reprimido, la vuelta del neonazismo aún en el
psicoanálisis y dicho por quien hizo la introducción a la Revista Imago que
acabamos de citar, aún a posturas neonacionalistas entre los psicoanalistas
alemanes, en este caso, hasta por parte de alguno de los 68chistas que
publicaron aquel revulsivo "Aquí la vida sigue de un modo peculiar..." (7)
¿En beneficio de qué redundaría ahora poner sobre la mesa estas cuestiones?
Porque no me cabe la menor duda de que hablar del psicoanálisis durante el
nazismo, nos pone ante otros temas del psicoanálisis mismo, y otros más
nuestros, más cercanos...
En Uruguay estaba prohibida la mención del psicoanálisis en secundaria, la
Licenciatura de Psicología fue clausurada y algunos años después se abrió una
Escuela de Psicología, dirigida por un Psiquiatra opuesto francamente al
psicoanálisis, que había sido expulsado de nuestra Licenciatura por los
estudiantes, ya por los 50 introdujo a Jung, Szondi (también comprometido con el
Instituto Goering), Schulz (uno de los creadores de la terapia más admitida por
el nazismo el "Entrenamiento autógeno"), las tipologías que fueran sustento
psicológico de las teorías raciales, etc. En la Escuela de Psicología de la
Dictadura, en el curso donde se ubicaba el psicoanálisis como una corriente más,
se hablaba fundamentalmente de las teorías junguianas, y fue denominado "Historia Crítica de las Psicologías Contemporáneas".
Nunca fue intervenida la Asociación Psicoanalítica del Uruguay, aunque alguno de
sus miembros sufrió persecución por motivos ideológicos; al contrario se crearon
nuevas Sociedades Psicoanalíticas, la Escuela Freudiana de Montevideo, la
Asociación de Psicoterapia Psicoanalítica. La Asociación de Psicólogos
Universitarios fue allanada en la casa de su Presidente (quien les habla) y sus
Asambleas prohibidas, sus secretarios y tesoreros presos, su presidente
interrogada en Inteligencia y Enlace, la mayor parte de los miembros de su
Directiva fueron perseguidos, algunos debieron ir al exilio, AUDEPP fue allanada
de modo idéntico a como lo fuera la APUU. Pero seguimos trabajando, ¿preservando
la Institución? Las concesiones no tuvieron que ser ni parecidas a las de la
Asociación Alemana, ni tanto, ¿pero qué cambios se operaron en tantos años de
clandestinidad del pensamiento, en nosotros?
Nos dedicábamos ante todo a lo "científico".
También podría decir en nuestra defensa, la de un pequeño grupo de
psicoanalistas independientes, que no fuimos admitidos en la APU (Asociación
Psicoanalítica Uruguaya) en algunos casos porque no teníamos claro el
"porcentaje de dedicación al psicoanálisis versus nuestra militancia política" e
hicimos esfuerzos por conservar nuestra dignidad, fuimos varios de nosotros
militantes clandestinos, invitábamos en los primeros años y entre otros a
Gregorio Baremblit, hasta que un periódico sacó un suelto donde se decía que
venía a enseñar marxismo bajo el manto del psicoanálisis. Después no pudo seguir
viniendo, nos reuníamos a estudiar Epistemología con un Profesor de Filosofía
marxista, tuvimos suerte, al haber sido expulsados de la Universidad y de
cualquier cargo público, ni ser la meta de nuestras dictaduras directamente el
psicoanálisis ni el exterminio racial, no tuvimos que renunciar, aparentemente,
a nada.
Pero cuando pienso en cuánto hemos cientificizado al psicoanálisis, cuánto de
esa regla del psicoanálisis "puro" (1), no ideológico nos ha convencido, me
pregunto cuánto somos efecto de la repetición.
Pero más allá de todo esto, el psicoanálisis, más allá de las oscuras historias
que de él podamos enterarnos, más allá de las oscuras historias que en él
podamos vivir, no nos deja apartarnos, a veces alguien teme que hablando de
estos temas perdamos adeptos. Pero ¿es preciso tener adeptos? Los creyentes
dañan al psicoanálisis si lo transforman en una religión y es mi convicción que
cuando se trata de la historia del psicoanálisis generalmente ganamos en
pensamiento crítico y producción.
¿Por qué los psicoanalistas durante tantos años no pudimos mencionar que Freud
era judío y cuánto de lo judío lo marcó y por ende es esencial al psicoanálisis
mismo? Será que en la Verleugnung de este hecho tan importante hay contenido
algo de lo que no pudimos abordar de esta historia.
No sé si serán las historias negras o pardas las que a veces nos hacen cambiar
de Escuela, renegar de este o estotro maestro, o a veces incluso nos permiten
ser independientes, pero la crítica dura, real, nos cuesta tanto, como 10 años
sin hablar de lo que aquí les cuento.
Pero más aún, tengo la clara sensación de que mi lenguaje en esta conferencia se
empobreció, que perdí creatividad, que no pude dejar de estar traduciendo, como
si el tema me empobreciera.
Fue muy duro prepararla, luchando con una especie de obligación a ser lo más
veraz, y atenerme a todos los documentos posibles de traducir y con la
sensación, todo el tiempo presente, de que podía acusárseme de no ser
psicoanalista pura.
Tal vez otra de las afirmaciones reiterativas del pasado que quería proponerles
hoy, es que no hay ser humano sin ideología, ideología de convicción o ideología
impuesta, a la vista está en éste destino de la Asociación Psicoanalítica
Alemana por la que se suponía valía la pena aceptar todo para que se conservara.
¿Y qué se conservó, durante el nazismo? Nada, o tan poco que tal vez Reich o
Fenichel tuvieran razón: mejor hubiera sido no conservarlo. Porque quizá los
años de silencio fuera y dentro del ámbito germano-parlante hicieron a cegueras
y búsquedas de análisis puros, con todo los síntomas que esta palabra vinculada
al nazismo adquiere.
Sé y no quiero omitirlo que nuestra atención flotante en la sesión de un
paciente de análisis no admite ideologías, ¿no admite? ¿o la atención flota en
muchas circunstancias por donde nuestra ideología consciente o aquella por "la
que somos hablados" nos la dirige? Cuántas veces nos dijimos, lo importante es
no mostrar esa ideología a nuestros pacientes, dejar que ellos se encuentren
consigo mismos, en tanto nosotros sepamos, seamos conscientes de nuestra
ideología, ya sea para no actuarla o para no dejarnos llevar de las narices.
¿Pero basta con eso?
La medicalización del psicoanálisis, la hipertrofia de ciertos "encuadres", el
estructuralismo (ideología hoy vista desde otros abordajes epistemológicos)
subyacente a la búsqueda por muchos analistas de una "escucha a la estructura",
la interpretación psicologista (aquella de los conejos de la galera), la
insistencia en la "demanda real" de análisis, antes que del sufrimiento del ser
que padece, ¡ojo, sin filantropismos! ¿no son efectos de una ideología que nos
está marcando de pronto como efecto tardío y sutil de las historias no
analizadas? ¿Y cuánto tiene esto que ver en el descrédito actual al
psicoanálisis, en esta crisis que estamos viviendo mundialmente? No puedo cerrar
esta conferencia sin decir que soy hija de padre judío y madre alemana no judía
(borré la palabra aria que había puesto antes) que vinieron al Uruguay
perseguidos ambos por el nazismo, mi padre por judío, mi madre por vergüenza de
la raza por unirse a un judío y que esa historia, que es otra y no es otra
historia, marca tanto mi interés como mi dificultad.
Me marcan para condenar, para luchar y a veces parecer valiente, pero de cuando
en cuando me pregunto hasta donde me marcan muy en el fondo para escarbar y
revolver en el "lodo", a ver si alguna vez entiendo algo más de ese pedacito mío
de la historia universal que "nunca cesa de no inscribirse".
Bibliografía
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Power" del 10-11 de diciembre de 1994 en The New School for Social Research
organizada con el Goethe House of New York.
-Cocks, G.C. "Psychotherapy in the third Reich - The Göring Institute" New York
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-Dahmer, H."Kapitulation von der "Weltanschauung". Zu einem Aufsatz von Carl
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-Fallend, K., B. Handlbauer und W. Kienreich (edts) "Der Einmarsch in die
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Amorrortu T. XXI Bs.As. 1976 o "Die Zukunft einer Illusion" G.W. Bd. XIV Fischer
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47 Agosto de 2993 Klett- Cotta Stuttgart Lohmann, Hans-Martin editor - "Psychoanalyse und Nationalsozialismus" Ed. Psychologie Fischer Taschenbuch
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-Mühlleitner , Elke "Biographisches Lexikon der Psychoanalyse. Die Mitglieder
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-Reichmayr, Johannes - "Spurensuche in der Geschichte der Psychoanalyse -
Fischer Taschenbuch Verlag Frankfurt am Main 1994, primera edición 1990 de
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-Reichmayr, Johannes (Wien-Klagenfurt) Mühlleitner, Elke (New York) "Ueber die
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-Reichmayr, Johannes y Mühlleitner, Elke - "The exodus of Psychoanalysis from
Viena" en Stadler Friedrich y Weibel Peter editores "The cultural exodus from
Austria" "Die Vertreibung der Vernunft" Springer Vlg. Wien-New York 1995
- Richter, Horst-Eberhard "Selbstkritik und Versöhnungsfähigkeit" Revista Psyche
N· 4 April 1993 Klett-Cotta Stuttgart.