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Marisa Sadi nació en Buenos Aires en 1957. Poco
antes de producirse el golpe de estado del 76 ingresó en la Facultad
de Psicología de la UBA donde formó parte de la Juventud Universitaria
Peronista.
En agosto de 1978 debió abandonar la facultad para eludir la represión
y a partir de entonces integró un minúsculo remanente de la agrupación,
que fue así mismo uno de los últimos núcleos de resistencia montonera
dentro del territorio nacional.
En octubre de 1979 fue secuestrada junto a su marido y su hijita por
el grupo de tareas de la ESMA.
Activa militante por los derechos humanos, colabora hace años con Madres
de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.
Es autora de "Montoneros. La resistencia después del final", coautora junto a
Omar Basabe de "La significación omitida", y autora de "El caso Lanuscou.
Columna Norte. La Otra Historia".
Email: marisasadi@gmail.com

El
caso Lanuscou, Columna Norte. La otra Historia
Fragmento del libro de Marisa Sadi
El 3 septiembre de 1976 el Comando Zona IV Campo de Mayo conjuntamente con refuerzos del Batallón 601 de Boulogne y Policía de la Provincia de Buenos Aires, atacó la casa de la familia Lanuscou, en la localidad de Acassuso. Como resultado de cinco horas de intenso bombardeo fueron asesinados Roberto Lanuscou y Bárbara Miranda, y sus hijos Robertito y Barbarita de cuatro y seis años. La hija menor del matrimonio, Matildita, aún sigue siendo buscada. El caso fue famoso en su época, volvió a cobrar notoriedad en varias oportunidades a lo largo de treinta y dos años y sigue siendo el crimen paradigmático de la dictadura en todo el distrito de San Isidro.
Recopilatorio de notas sobre el caso Lanuscou
Marisa
Sadi - El caso Lanuscou, Editorial Nuevos Tiempos, 450 páginas.
Primer fragmento
Por Pablo LLonto
- ¿Se habrán mandado nomás a los balazos y en medio de ese infierno?
Es cosa de locos.
-Vos mismo lo dijiste.
-¿Qué dije?
- Fernando, nosotros militábamos en Capital. Allí la historia era
otra. A nadie se le iba a ocurrir ni remotamente tirarse contra
semejante aparato en plena dictadura. La gente, a esa altura,
trataba de preservarse. La osamenta se jugaba a cada rato, al cubrir
una cita, hasta tirando un volante, pero en líneas generales esas
acciones portentosas escaseaban y…
- Todo eso ya lo sé y todavía no me aclaraste qué dije -Fernando
alentaba y disfrutaba las manías detectivescas de la Negra.
- Dijiste cosa de locos.
- Ajá.
- Sigo. Aún sin contar con certezas presumo que los Lanuscou
pertenecían a Columna Norte. Estoy leyendo lo poco que hay sobre
Norte, esto es, un par de testimonios en La Voluntad III y el
mamotreto de Galimberti.24 Y niente piu. No dudo que debe haber más,
pero si me decido a continuar con el caso Lanuscou tendré que
hurguetear porque eso es lo único que tuvo prensa y se hizo público.
- Ya los habías leído.
- Sí, pero estoy releyendo con otros ojos. Acordate el veneno que me
generó en su momento la famosa biografía no autorizada de
Galimberti. En principio, de “no autorizada” tenía bien poco. Además
¡qué manera de enchastrar a todo el mundo! Ahí sí que no se salvó
nadie, prendieron el ventilador y a otra cosa mariposa. En esta
segunda lectura voy cambiando mi opinión sobre la tal biografía, por
lo menos cuenta con un caudal de información nada desdeñable. Pero
atenti, que intencionadamente o no, hay un par de mensajes
subterráneos bien jodidos en ese libro. Por empezar, incurre en un
reduccionismo peligroso. Fijate que del mismo modo que en los
últimos años lo único que aparece de los montoneros es la famosa
Contraofensiva -es decir la aventura más objetable, como si antes
nada hubiera existido- cuando se habla de Columna Norte lo único que
aflora es la Secretaría Militar de Galimberti. Y yo me malicio que
Norte fue algo más que el barullo de Galimberti… las fábricas… la
militancia en los barrios, las villas… En segundo lugar, los autores
del libro hacen en algún sentido lo mismo que plantea Feinmann25
sobre la manera en que actualmente se deforma la figura del Che.
Mirá lo que dice Feinmann: “... El endiosamiento de la figura de
Guevara (que, no es casual, se ha transformado con los años en
símbolo del individualismo, de la libertad mesiánica, del
aventurerismo romántico, del heroísmo solitario, de la rebelión sin
masas)...”
Si bien la biografía no lo presenta en un sentido estricto como el
“héroe solitario” ya que en la segunda parte aparece un Galimberti
que representa el “anti” héroe en toda su dimensión, traza un perfil
de aventurero romántico, de combatiente aislado, además. Ahí no hay
idea de conjunto, a menos que se circunscriba el término a la
Secretaría Militar. ¿Entendés?
- Cómo no voy a entender, Negra.
Contratapa
La peculiar manera elegida por Marisa Sadi para narrar
lo ocurrido con Columna Norte y la masacre a la familia
Lanuscou, estremece y nos lleva a una pregunta: ¿Tenía
otra manera de contar semejantes historias?
Esta asombrosa acumulación de hechos de ayer y de hoy
demuestra que es posible buscar la verdad, desde las
confrontaciones.
Cada página consigue transportarnos a los momentos
tensos de una investigación que busca aquello que tanto
anhelamos algunos periodistas y algunos abogados:
pruebas, pruebas, pruebas.
Es un libro, o un diario, que ha ido tras las huellas de
los militantes, pero también tras las felonías de los
asesinos.
Los personajes, los escenarios, la persecución, la
represión, desde los ojos de quienes dan batalla por la
memoria y por la justicia.
Marisa Sadi dedicó años a componer el pasado. Todo lo
que ha obtenido está aquí y aún, para sorpresa de
quienes fuimos consultados, el detalle de los enormes
desencuentros con ella y nuestras propias caricaturas.
No se trata, por tanto, de un libro más sobre lo
ocurrido en los setenta. Los dramas de aquellos años, es
cierto, forjaron algunos enigmas y alimentaron mitos. El
destino hará aquello que hay que hacer con quienes no
sepan separar lo que es verdad de lo que es mentira.
Una obra que, seguramente, cosechará implacables y
excelsos comentarios de todas las mujeres y hombres de
la Argentina dispuestos a escribir "La otra historia".
Segundo fragmento|
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La
significación omitida
Militancia y lucha armada en la Argentina reciente
Autores: Omar Basabe – Marisa Sadi
Presentación y compilación: Julio C. Ríos
Editorial Catálogos - 2008
Este libro tiene como origen una necesidad y una certeza. La necesidad
de dar respuesta a las manipulaciones, desaciertos, falsedades y omisiones
de la historia oficial. Recuperadas las instituciones democráticas,
comienza a circular versiones de la llamada "historia reciente", producto
de la pluma de escribas "oficiales" amparados por ciertas estructuras
de poder y ajustados a las necesidades del mercado y las circunstancias.
El fundamento principal de dichas versiones es la teoría de los dos demonios, a veces enunciada explícitamente, otras resemantizada y hasta negada pero al mismo tiempo sostenida subrepticiamente en el mismo enunciado que la negó. Se pretende imaginar la historia, en lugar de conocerla y reconstruirla en base a la memoria que tiene como sustento el testimonio, al que dichos escribas desmerecen en nombre de laberínticas elucubraciones y resúmenes teóricos. Se esconden y silencian eventos cruciales del devenir histórico y se omite lo principal en toda reconstrucción: la historización de los constructos, y, como resultado necesario, la omisión de la experiencia militante en un contexto de intensa movilización.
Fragmento de la Introducciòn a "La cuestión de género o la tela de la
mujer militante" de Marisa Sadi
"Al abordar el tema del género en la militancia de los 70, se corre
el riesgo de trasponer valores y conceptos del presente a situaciones
concretas del pasado, sin tener en cuenta que, como establece Michel
Foucault no es posible decir cualquier cosa, en cualquier momento y
en cualquier lugar. Siempre hay un orden discursivo, anónimo, independiente
de voluntades individuales, que rige lo que se puede o no se puede decir.
Así, por ejemplo, trasponer desde el presente el concepto de "libertades
individuales" en la época medieval, sería totalmente desacertado puesto
que el concepto de individuo independiente del grupo no sólo no existía
sino que además era imposible que un tal discurso emergiera y esto debido
a razones políticas, sociales, familiares, económicas, religiosas, etc.,
que impedían la emergencia de tal discurso. El género, tal como se lo
concibe en el presente, tal vez era imposible que emergiera como discurso
en el contexto de los 60 y 70.
Se podría alegar que el movimiento feminista internacional, como lo
conocemos hoy -sin desmedro de las precursoras de las reivindicaciones
de la mujer-, era aún incipiente. Pero fundamentalmente, la mujer era
sujeto y objeto de esa gran transformación que, con fines altísimos,
hoy prácticamente inimaginables, se proyectaba en aquella época. La
situación de la compañera en particular, no constituía para la militancia
una preocupación central. Porque se asumía a las compañeras como sujeto
de la transformación. Y este proceso estaba planteado en un plano de
confrontación de un proyecto de clase. Entonces, a grandes rasgos, la
mujer no se veía a sí misma distinta de lo que se veía a un compañero:
se veía a sí misma como sujeto de esa transformación..."

Ahora bien, volviendo a
"la gorda Amalia", lo cierto es que su historia incluye práctica militante
de altísimo nivel, el traslado a la Columna Sur, la caída del marido
también militante, la muerte heroica en combate, componentes que no
alientan precisamente la posibilidad de adjudicarle agachadas del tipo
que fuera. No puede decirse que estando prisionera cantó a cincuenta,
como se han atrevido a escribir ciertos autores de otras mujeres, ni
adjudicársele relaciones amorosas con represores, ni cantadas, ya que
murió en combate, y mucho menos asignarle un derrotero sexual agitado.
En síntesis, su vida y su muerte no contemplan ningún costado que pudiera
manipularse a manos de los detractores de siempre para falsear la historia.
Este no es el caso de Norma Arrostito, a quien se ha denostado con lo
que pudieron y con lo que no, también. Norma, "la Gavi" se convirtió
sin dudas en la montonera emblemática. Por lo tanto, había que darle.
Su participación en el aramburazo fue en primera instancia el caballito
de batalla con que distintos sectores del poder y los círculos afines
a la derecha (incluidos ciertos intelectuales) intentaron destruir su
imagen. Pero la real adhesión que el aramburazo despertó en sectores
populares y el hecho de que, más allá de adhesiones y desacuerdos, se
haya constituído en uno de los episodios políticos más importantes de
la época, limitaba las posibilidades de la difamación. Entonces apuntaron
sus misiles a esa figura paradigmática de otra manera. Y a falta de
otra cosa, ya que su derrotero fue impecable tanto en la práctica militante
como en su actitud como prisionera de la ESMA, su condición femenina
que incluía además de juventud, belleza -Norma era una mujer atractiva
en todos los sentidos- comenzó a ser utilizada para denostar la memoria
de la montonera: había que destruir al paradigma.
Esto no revestiría mayor relevancia si de verdad histórica no se tratara,
ya que siempre existieron y existen los mercenarios que intentan borrar
todo vestigio del valor de aquel pasado. El problema es que la tergiversación
que se ha hecho de la figura de Arrostito atribuyéndole prácticas sexuales
desenfrenadas, por ejemplo, o una relación con el contra almirante Chamorro
durante su cautiverio, posiblemente por reiterada, ha prendido de tal
forma en quienes de una u otra manera abordan su derrotero, que hoy
por hoy aparece en textos de índole diversa, representada según esos
parámetros donde la intencionalidad manifiesta falta en un todo a la
verdad histórica. En el libro Galimberti - trabajo con pretensiones
periodísticas serias- se presenta un diálogo entre Firmenich y Galimberti.
donde Arrostito aparece sosteniendo relaciones sexuales con ambos. El
nivel de bajeza y liviandad de ese diálogo realmente eriza la piel.
Es indignante. Años después, uno de sus autores confirma en otro trabajo,
Fuimos soldados, los mismos prejuicios sobre la condición de mujer que
exhibe en el mencionado pasaje de su primer libro, pero de eso me ocuparé
más adelante. En la misma línea aparece la novela El Pepe Firmenich
Ahí la cosa sube de tono cada vez que el texto se detiene en el costado
erótico de Arrostito y alcanza su punto máximo cuando, en el marco de
supuestas experiencias sexuales de Norma que ella le narra a Firmenich,
traspasa todas las fronteras imaginando una escena donde es interceptada
en la calle por un violador que la introduce en una obra en construcción
sometiéndola a todo lo que la imaginación pueda anotar en el haber de
un caso semejante, y más también. Según el relato, ella tenía un arma
cargada y en algún momento pensó en usarla… pero no la usa. Queda bien
claro, o mejor dicho se pone en boca da Arrostito, que no la usa porque…
como le gusta… se deja. Lo hace con otras palabras, desde ya, a lo largo
de un supuesto monólogo de Norma que le insume tres páginas (99-101).
Para más datos, es el capítulo 13, Abierta como una flor, título que
responde a una parte del supuesto relato de ella, que le cuenta a Firmenich
que antes de que el violador la viole, ella ya estaba "mojada y abierta
como una flor". Como si fuera poco (hay mucho más, en realidad, muchísimo
más), lo que de acuerdo a las torcidas fantasías de Nedich, Arrostito
le cuenta a Firmenich, es en realidad lo que le cuenta a Firmenich que
le contó a "Fernando". O sea, a su compañero, Fernando Abal Medina,
casualmente, otro montonero emblemático., Con este detalle, ignora,
entre otras cosas, los valores morales que regían la relación de cualquier
pareja montonera. La militancia era un proyecto de vida, habría que
explicarle al señor Nedich. Las relaciones entre cuadros o militantes
eran precisamente eso, y no relaciones entre reventados al mejor estilo
de los personajes de Jorge Asís y sus Flores robadas en los jardines
de
Quilmes, si bien a veces se imponía el factor humano (fidelidad versus
cuernos, esas cosas).
Nedich ha aclarado alguna vez que su libro es una novela, que todo lo
que ocurre allí no ocurre en la realidad y otra serie de disparatadas
disquisiciones que no conducen absolutamente a ninguna parte ni pueden
explicar lo inexplicable. Sin embargo, también ha dicho que antes de
largarse a escribir El Pepe Firmenich, su esposa se apareció en la casa
portando una enorme pila de documentos y bibliografía histórica sobre
el tema. Es evidente que en la línea de autores como Nedich y Larraquy,
entre otros, Norma Arrostito no será la montonera emblemática, el bronce,
el modelo de la combatiente dura, comprometida y consecuente hasta el
último día de su vida, sino que finalmente pasará a la historia como
la atorranta que se acostó con todo el batallón y aún más, como una
mujer con tal grado de perversión que es capaz de disfrutar la violación
a la que la somete un pervertido roñoso y grande como un camión en medio
de la mierda, pudiendo evitar ese ataque sexual. Es innegable la contribución
de este tipo de textos a los intentos por borrar cualquier vestigio
de todo aquello, deslegitimando los altísimos valores y objetivos de
los militantes de los 70. Es innegable también, que los prejuicios sobre
la condición de mujer afloran en este tipo de bibliografía matizados
con los ratones que alientan en ciertos varones una velada atracción
por el altísimo perfil de la figura femenina más importante de la que
fuera considerada la guerrilla urbana también más importante de América
Latina y segunda en el mundo. En cualquier caso y volviendo a Agresti,
esa orquestada omisión de la causa, tiene su contrapartida en quienes
conocieron a Arrostito durante su militancia y en sus compañeros de
cautiverio dentro de la ESMA..."

La
resistencia después del golpe
Filo-UBA
La
Conducción Nacional de la agrupación mantuvo un funcionamiento normal
hasta la caída del responsable nacional, el Negro Ricardo Ramón
Puch, en octubre de] 76. A partir de entonces sus miembros dejaron
de participar en las reuniones de los frentes, manteniéndose un
contacto orgánico individual a través de citas con los responsables
de cada facultad.
En
las desarticulaciones de mayo el frente de Sicología perdió tres
compañeros, desapariciones estas que se encuentran debidamente documentadas.
Dos de ellos seguían siendo responsables de grupo en Filosofía y
Letras. De todas formas, a pesar del bajo número de pérdidas, la
JUP de Sico quedó totalmente desmembrada a partir de ese único golpe
de la represión, ya que varios desertaron y se dio la orden de sacar
a todo el mundo de la facultad y pasados a otras estructuras, en
aras de preservados. Sólo quedamos tres personas, es decir, nada.
El Frente de Derecho
[Fragmento de:
Montoneros. La resistencia después del final - Marisa Sadi,
Editorial Nuevos Tiempos, 352 páginas]
Montoneros. La resistencia después del final es
un viaje hacia atrás para seguir adelante por un camino circular,
ese espacio exclusivo donde también tienen cabida los que ya no
están pero que, sin embargo, se expresan a través de las voces de
sus compañeros que no los olvidan. Y en él se convocan todos para
contar la Otra Historia, la de ellos, la de los vencidos que, dignos,
siguen de pie tratando de llegar a despejar, al menos, el gran enigma
que eternamente sobrevuela al desaparecido, ese enigma creado por
los borrones de la historia oficial de la amnesia. Los sobrevivientes
no olvidan a sus desaparecidos, no los abandonan, porque a pesar
del genocidio y del horror vivido no reniegan de su historia, sino
que la asumen y la cuentan para que siga adelante, viva, en la memoria
colectiva.
A pesar de tener la Facultad de Derecho una tradición
autoritaria y conservadora1 la JUP tuvo allí un crecimiento muy
importante. Fue el frente más numeroso.
"A Derecho le decían La vaca lechera de la JUP, por su gran número
de integrantes" Quien refiere el apelativo transitó épocas menos
felices: fue la única militante de Asistencia Social -carrera que
funcionaba orgánicamente con Derecho- que se salvó de las caídas
del Mundial, en junio del 78
La impresionante cantidad de gente encuadrada en la Agrupación es
mencionada por las diversas fuentes consultadas. Su composición
incluía, además de la base militante, a la periferia, "los que llenaban
las movilizaciones y ayudaban en el trabajo de apoyo."
Cabe destacar, asimismo, una importante presencia de cuadros provenientes
de Derecho en la Conducción Nacional de la JUP. Un ex miembro de
la Dirección Regional los incluye en lo que denomina "primera generación
de Derecho", el tronco histórico, que ubicaríamos hasta la muerte
de Perón, en 1974
A lo largo de nuestro recorrido encontraremos a varios de estos
cuadros superiores estrechamente ligados a las historias de los
que se quedaron hasta después del final, como Enrique de Pedro y
Carlos Fassano.
Una militante que se haría cargo del frente en la última etapa,
señala un gran auge durante 1973 y parte del ’74, y recuerda particularmente
la imagen de la multitud durante las movilizaciones hacia el Rectorado:
desde lo alto de la barranca Canela se dio vuelta y la impresionaron
"miles y miles de cabezas, la multitud que venía detrás..."
De esos días rescata su memoria "el corte que se dio el 1 de mayo,
cuando el Viejo nos rajó de la Plaza." Aparecieron miles de pintadas
dentro de la facultad en contra de Perón.
Pero duraron un día porque los dirigentes les ordenaron sacarlas:
"Después discutimos".
Y otro dato significativo: cuando se anunció en el hall de la facultad
el pase a la clandestinidad de la organización,4 recuerda a "todo
el mundo saltando de alegría".
Una excepción fue el Bocho.
El Bocho era una especie de hermano mayor, un cuadro muy cauto,
afectuoso y lúcido. Ese día dijo: "No saben lo que esto significa".
Se llamaba Jorge Navarro y falleció en 1975.
Cuando murió Perón los militantes de la JUP se encargaron de la
provisión de comida y atención médica. Habían recibido la orden
de no hacer la cola para acercarse al féretro, no estar en el funeral,
ya que les correspondía ayudar a esa multitud que esperaba bajo
la lluvia. El centro de ubicación era Medicina, donde los militantes
preparaban la comida y llevaban a la gente que necesitaba atención.
Luego fue desde la Facultad de Derecho donde partieron los ómnibus
que devolvían a la gente a sus provincias, aunque en esto colaboraron
todos los frentes.
Le pregunté a Canela acerca de la implementación de consultorios
de ayuda legal en los barrios, por ser éstos mencionados en uno
de los materiales bibliográficos consultados como referencia de
trabajos sociales afines a las distintas carreras.
La negativa de ésta y otras fuentes fue rotunda: al menos en forma
orgánica desde la JUP de Derecho no se llevaron a cabo este tipo
de iniciativas relacionadas al perfil profesional. Los trabajos
comunitarios que se efectuaron consistían en tareas sociales menos
específicas, como llevar ropa y medicamentos a hospitales y villas.
Los militantes de este frente tenían como premisa ser buenos estudiantes.
Incluso varios de ellos, en virtud de las notas obtenidas, fueron
convocados para ser ayudantes ad honorem.
Adriana, por su parte, recuerda que los cuadros superiores se encontraban
a punto de recibirse o ya se habían recibido.
Las primeras bajas son computadas por un miembro de la Conducción
Regional en la segunda mitad de 1975, a manos de las Tres A.
Ese año se incorporó un buen número de estudiantes de la carrera
de Asistencia Social.
"Eran casi todas minas, y eran muy polentosas, seguramente por el
contacto que tenían con la masa, su práctica concreta con las bases
sociales."
Canela era estudiante de Derecho pero quedó al frente de las militantes
de esa carrera.
Y además de señalar cómo la Agrupación seguía creciendo, asegura
que también durante el 76 se encuadró bastante gente, e incluso
hubo incorporaciones en el 77.
Registraremos también dentro de los acontecimientos del 75, una
suerte de movimiento en la conducción del frente, en virtud de lo
cual se hizo cargo una pareja "de la línea dura".
Si bien no nos encontramos en condiciones de profundizar en esta
parte de la historia, recogimos informaciones con origen en una
de nuestras fuentes que indicarían ciertos cambios dentro de la
estructura de la Agrupación.
Quien esto refiriera, en este punto aludió a Enrique de Pedro, "Quique,"
al que mencionáramos en anteriores páginas y encontraremos a medida
avance la trama, lo cual -según entendemos- demarca posiciones aún
sin ahondar demasiado en el asunto y nos releva de abundar en explicaciones
sobre el término "línea dura": "Aquí aparece la figura de Quique
(ya era conducción junto a otros tres cuadros) que si bien era muy
fierrero, a diferencia de los otros dos era un cuadro político".
El conflicto con los "duros" habría acarreado algo parecido a un
golpe interno, un cambio o movimiento entre células, y la salida
de la pareja.
En 1976 se registraron pocos "quiebres"6 pero empezó a desaparecer
mucha gente.
"Ese año se evaluó que era muy difícil seguir haciendo política
en la facultad y se propiciaron los pases, pero únicamente en los
cuadros superiores."
Esta afirmación puede hacerse extensiva al resto de las facultades.
En el frente que nos ocupa, según Canela muchos pasaron a Zona Norte
con esos cambios. Ricardo coincide, añadiendo la provincia de Córdoba,
sin perjuicio de que la dinámica de los traslados orgánicos incluyó
pases a cualquier otra zona (él, de hecho, abandonó la Conducción
Regional para integrar un frente barrial en Sur Provincia.) Y aclara
que muchos de los cuadros de Derecho cayeron en combate en otros
frentes, lo cual se constata en forma reiterada a lo largo de esta
investigación.
Si bien la mayoría de las bajas no se producen mediando un "intercambio
de disparos" -tal sería la traducción exacta del término combate
al que alude Ricardo- la pertenencia al aparato militar en el momento
de la caída, verificada en varios de estos cuadros originarios de
los frentes de masas, ilustra claramente el proceso de militarización
en que confluyen los componentes políticos de Montoneros, es decir,
el viraje hacia una estrategia altamente militarista que fue tomando
la línea de la organización.
Encontraremos así, en el caso específico de Derecho, entre otros,
al "Loco" Feldman, último cuadro superior que abandona la Agrupación
para pasar a Ejército, y es apresado al poco tiempo. Como veremos
más adelante, a partir de su caída Derecho funcionará suelto, sin
nexos orgánicos, "en pelotas" me diría alguien, ya que el Loco,
aún después de su salida del frente universitario, constituía el
único contacto con la organización.
José Feldman7 fue secuestrado vivo, y aunque en este caso tampoco
se verificó un intercambio de disparos seguido de muerte, estimamos
que también él cayó en combate, o en cualquier caso, que el Loco
libró su batalla final adentro: según se cuenta, tuvo acceso a un
teléfono, pero no tiró citas ni nada que se le parezca: -"Vieja,
te quiero mucho. Decile a los muchachos que les mando un abrazo."
Después no volvió a comunicarse.
Siguiendo itinerarios tropezaremos con Ernesto Ferré Cardozo "el
Chino", quien se encuentra desaparecido desde 1980, cuando es secuestrado
en Capital Federal en el marco de la Segunda Contraofensiva
Según surge del informe N° 1, 31-3-80 del Batallón 601 de Inteligencia
citado en la investigación judicial del secuestro de montoneros
durante la Segunda Contraofensiva (causa Scagliusi), este militante
originario de la JUP de Derecho es sindicado como jefe del TEI (Tropas
Especiales de Infantería) que ingresan ese año al país, y cae en
una "cita envenenada" el 28.2.80. Las TEI eran pelotones de combate
del Ejército Montonero.
Muy cerca del Chino, ubicaremos al "Pato" Zucker, que fuera responsable
del Frente de Derecho en un período que no hemos podido determinar
con exactitud pero se encuentra comprendido entre los años 1975/76,
antes de que ejerciera esa responsabilidad el "Loco" Feldman.
Ricardo Marcos Zucker fue secuestrado el 29-2-80 también durante
la segunda contraofensiva, mientras integraba el TEI cuyo mando
ejercía el "Chino" Ferré Cardozo.
Y aparecerá también Enrique de Pedro, "Quique", figura de relieve
proveniente de Derecho, cuadro de conducción de la Juventud Universitaria
Peronista.
La figura de este combatiente emerge en el relato de infinidad de
protagonistas "Quique conducción" en Medicina, "Quique Conducción"
en Ingeniería, Quique el referente de los cuadros de Sicología,
Quique responsable de los responsables en Filo, Quique a quien la
militante memoriosa de Derecho mencionara al señalar contrastes
con la "línea dura".
Enrique de Pedro fue en su momento para mucha gente, un referente
político importante.
Un militante de la JUP que a fines del 76 o principios del 77 debió
preparar la cobertura de una reunión de "alto nivel" de Medicina
, lo definiría "... alto, muy pintón, facha de ejecutivo...9 fierros
mil, impresionante la ferretería."
Cayó acribillado en abril del 77, cuando aparentemente entraba en
taxi a una cita.
Otro cuadro proveniente de Derecho que llegó a ocupar altos cargos
dentro de la organización fue Carlos Fassano, quien en cierto período
se desempeñó como jefe máximo del distrito principal dentro del
que fuera uno de los frentes de masas más importantes de Montoneros:
El "Negro" Fassano, cuyo final abordaremos en detalle en el capítulo
dedicado a 1978, fue asesinado junto a su compañera embarazada en
medio de un operativo descomunal, en el barrio de Floresta. En ese
momento era el Secretario General Zonal de Capital. Según surge
de nuestra reconstrucción y se pone en evidencia en la causa judicial
que investiga los asesinatos (Causa 6.859/98 Scagliusi Claudio Gustavo
y otros s/privación ilegítima de la libertad, Juzgado Federal Nº
11 Secretaría 21), existió una vinculación entre su caída y la anterior
pulverización de un pelotón del Ejército Montonero.
Ante la ausencia de los cuadros superiores, el acceso a instancias
de mayor responsabilidad asumido por militantes con menos formación,
se constituye en otro lugar común al pasar revista a la historia
de los montoneros.
El frente de Derecho no fue ajeno a esta constante: también allí
los más jóvenes -a quienes nuestro entrevistado de la Conducción
Regional denominara "tercera generación de Derecho"- debieron ocupar
los puestos vacantes. Precisamente una de las primeras reflexiones
surgidas durante las largas charlas con la que fuera responsable
del frente durante 1977 y parte del 78, se vinculaba a ese estado
de cosas; el reconocimiento de haber ocupado ese puesto ante el
imperativo forzoso de las circunstancias.
Volvería luego sobre el tema, ante una pregunta puntual referida
a posibles caídas en masa: " Lo que produjo un gran vacío en nuestro
frente no fue una buchoneada... lo que produjo ese gran vacío fue
que los que eran nuestra conducción, murieran, desaparecieran o
se fueran."
A los militantes les bajaron la orden de salir a trabajar a las
fábricas.
Hubo quien cuestionó, fundamentó y se negó a cumplir la directiva
porque "ya tenía laburo, aportaba en mi casa y era universitaria.
No fui a ningún lado."
Pero mucha gente pasó a Territorio (fábricas y barrios).
Dentro de la facultad se seguía trabajando, en propaganda.
El abandono de la "orga" en cuanto a recursos y otras necesidades
empieza a sentirse en 1977. La Agrupación funciona gracias a su
autoabastecimiento. Y aunque "la guita para las actividades muchas
veces salía de nuestros propios bolsillos" cuando les plantearon
la necesidad de comenzar a aportar una cuota, a diferencia de otros
frentes como Arquitectura donde sí se cumplía este requisito, "se
armó un despelote bárbaro".
Para nuestro asombro, la que fuera responsable del frente computa
en 1977 entre las dos carreras -Derecho y Asistencia Social- incluyendo
a los periféricos, un número aproximado de cincuenta personas. Aclaremos
que según surge de estos testimonios, los adherentes no eran "tan"
periféricos en el caso de Derecho, ya que "se bancaban transporte
de volantes y otras tareas que requerían un buen nivel de compromiso
en esos momentos" Adriana los define como "adherentes activos" y
coincide al señalar un grado de compromiso mayor al de un adherente
común.
Daría la impresión de que existió en Derecho un acortamiento de
distancias, en términos de funcionamiento, entre el periférico y
el orgánico de la base. Ya juzgar por los coincidentes relatos de
sus protagonistas, en este frente la presencia de los adherentes
durante la dictadura fue notable, cualitativa y cuantitativamente
hablando, en comparación con la escasa participación advertida en
el mismo período en otras facultades, como notable y llamativa resulta
la cantidad de gente que aún seguía encuadrada.
Al respecto, insistimos, la cifra aproximada de 50 tiene origen
en una fuente habilitada, ya que surge de las estimaciones efectuadas
por quien en aquel momento concentrara la mayor parte de la información,
en virtud de ejercer la jefatura del frente. Podríamos agregar que
al ser consultada otra militante -quien se auto definiera como "adherente
activa"- computó de acuerdo a su conocimiento, un mínimo de entre
10 a 15 integrantes "con seguridad" señalando la posibilidad cierta
de desconocer la existencia del resto de la gente, debido a la compartimentación
que regía el funcionamiento. En cualquier caso, consideró altamente
probable el número estimativo de 50 personas que me aportara su
antigua responsable "Porque además Canela contaba con más información."
Tantas aclaraciones obedecen a que para esas fechas, la mayoría
de los frentes universitarios se encontraban prácticamente desarticulados,
en virtud de lo cual, aún siendo el frente históricamente más numeroso,
la cifra mencionada constituye una verdadera excepción.
Los integrantes de Derecho no tenían armas "ningún militante, salvo
los cuadros superiores". Al igual que la inmensa mayoría de los
militantes rasos, no recibieron ningún tipo de instrucción militar.
"La primera vez que ví un fierro fue cuando conocí a Pablo. Me enseñó
a limpiarlo pero yo le dije que los fierros no eran para mí."
Aclaremos que "Pablo" no pertenecía a Derecho. Ahora bien, aunque
no podemos incluirlo en la historia de este frente, ni existió un
contacto "orgánico" de Pablo y su gente con la jefatura del mismo,
resulta necesario hacer un alto en este punto.
La relación con él había surgido a través de cierta conexión con
integrantes de otro frente de la JUP, el grupo UTN (Universidad
Tecnológica Nacional) conectado a su vez funcionalmente con un minúsculo
remanente de otras facultades.
Precisamente al mencionar el tema del "descuelgue" de Derecho, asoma
en el relato de Adriana una figura estrechamente vinculada a Pablo
y protagonista principal en mis historias de los que se quedaron
hasta después del final.
" Ahí aparece Manuel, que según creo podría venir a captar gente
suelta de Derecho."
El supuesto intento de captación por parte de "Manuel" que creyó
entrever esta fuente, nunca llegó a concretarse, al menos en forma
orgánica ya que a nivel estructural no se verificó ningún contacto
con Derecho y sólo alcanzó a algunas militantes relacionadas eventualmente
y "por fuera" con el grupo UTN. Sin embargo, la presunción de nuestra
entrevistada sobre las intenciones de Manuel reviste una importancia
significativa a la hora de ensamblar el rompecabezas del final.
Volveremos sobre ella -no tengan dudas- al revisar los otros frentes
universitarios y la última parte de la historia.
Después de este paréntesis tan "descolgado" como el frente de Derecho
pero por cierto necesario para entender el resto de la trama, sigamos
adelante.
Pregunté
si tenían pastilla12 y la respuesta fue en algún caso afirmativa.
Otra versión indica que recién a principios del 78 "apareció uno
en una reunión con varias pastillas. Yo la rechacé. Varios la aceptaron
en desacuerdo y además con la conciencia de que no se la tomaban
ni en pedo."
Canela quedó como responsable del frente porque su responsable principal,
el "Loco" Feldman, pasó a la estructura de Ejército.
Unos meses antes de asumir esa función, había caído su novio, el
"Gallego", Oscar Alejandro Fernández, también militante de Derecho.
El Gallego ya no funcionaba orgánicamente en el frente universitario;
estaba haciendo la colimba. La pareja proyectaba casarse cuando
le dieran la baja del servicio militar, que debía concretarse en
los días posteriores al secuestro.
Aunque Canela asegura que su compañero no fue un referente, o un
militante de relieve, surge un recuerdo entrañable entre sus compañeros,
a tal punto que una de nuestras entrevistadas refiere el gran vacío
-humana y hasta orgánicamente hablando- que para ella significó
su desaparición.
Oscar Alejandro Fernández se encuentra desaparecido desde el 3 de
marzo de 1977
El día anterior a su secuestro, el Gallego se encontró con Canela
y otro compañero para comentarles que se habían dado una serie de
cambios muy extraños dentro del Batallón. Los habían hecho formar
en el patio sin motivos aparentes y además el suboficial a cargo
los reunió después para decirles que sabían que dentro del batallón
había uno que era montonero, etc. Agregando que "Ahora ese uno ya
sabe lo que tiene que hacer."
Ante hechos de tal calibre, Canela y el otro compañero le pidieron
por favor que no volviera, insistieron, pero el Gallego no transaba:
no hubo forma de convencerlo. Argumentaba que si no iba, pasaría
directo a la clandestinidad faltándole pocos días para la baja.
Así es que desatendiendo todos los indicios y el inequívoco aviso
del suboficial, se presentó el día siguiente al Batallón.
El Gallego no volvió. Tampoco asistió a la cita de control arreglada
en Retiro con Canela y otros dos militantes.
Los tres asumen que cayó. Había que levantarse, abandonar los lugares
conocidos, la casa, la facultad: debían separarse. Y ahí, en Retiro,
Canela se despidió con un largo abrazo de uno de los compañeros.
Lloraban. Sabían que quizás no volverían a verse.
Con el otro -transgrediendo todas las normas- deciden ir a la casa
del Gallego a levantar el material, porque lo conocían bien y sabían
que iba a aguantar el tiempo necesario.
Surge de la investigación que Oscar Alejandro Fernández estuvo secuestrado
en la Escuela de Mecánica de la Armada.
Años después Canela sabría por interpósita persona, que una sobreviviente
de la ESMA averiguó durante su cautiverio que El Gallego fue trasladado
a los quince días.
En el frente continuaba al mando el Loco. "En ese tiempo -muy poco-
que no entré a la facultad, seguí reuniéndome con él, los dos a
solas, caminando por la calle. Ya no quedaban otros cuadros responsables
en Derecho."
Promediando 1977 el Loco deja el frente en manos de Canela.
Al poco tiempo lo secuestran.
Hasta ese momento existía un funcionamiento orgánico enlazado con
la organización, pero a partir de su caída quedan desconectados.
Es ésta otra afirmación para el asombro que se reitera en el relato
de Adriana: el frente funciona suelto.
"Derecho quedó en pelotas cuando para mayo más o menos me nombra
conducción mi responsable El Loco y al poquito tiempo cae. En realidad
ya estábamos en pelotas, porque prácticamente él y yo nos hacíamos
cargo de lo que podíamos, esto significaba avisar si alguien caía,
y tratar de contener a la gente, a la poca gente que quedaba que,
ya lo conversamos, era mucha comparada con otros frentes."
Canela estuvo a cargo casi un año a lo largo del cual Derecho siguió
funcionando solito mi alma, "desenganchado", sin nexos orgánicos.
Si bien eran frecuentes los desenganches de las células e incluso
estructuras a partir de una "emergencia" por la caída de uno o varios
miembros (enlaces, responsables, etc), y por esos días fue éste
un fenómeno extendido en virtud de la inmensa cantidad de bajas,
lo que llama la atención es el prolongadísimo período de tiempo
en que este frente funcionó, según textuales palabras de Adriana
"totalmente descolgado de la orga".
Canela tenía un contacto inorgánico con un pibe de Zona Norte, ex
militante de Derecho que se había ido a trabajar como obrero. Ese
compañero "me bajaba algunos documentos, esas cosas..."
El pibe que habiendo pasado del frente universitario al barrial
se encontraba con Canela para traerle alguna información, era el
Tano Juan Dibernardo.
El Tano figura en las listas como obrero metalúrgico. Se encuentra
desaparecido desde el 12 de mayo de 1978, día en que fue secuestrado
del Hospital Alvear, donde permanecía internado para ser intervenido
quirúrgicamente por haber sido atropellado por un coche.
Entendemos que hasta la caída del Loco, Derecho y Asistencia Social
-si bien conformaban la JUP de Derecho y estaban estrechamente vinculadas-
tuvieron un funcionamiento relativamente autónomo.
Cuenta Canela que "Después de la caída del Loco yo decidí unir a
todos, así es que Asistencia Social y Derecho (agrupación de perejiles
abandonados a nuestro destino) funcionábamos juntos, tanto es así
que se armaron parejas."
Cuando resuelve irse habla con la gente y les dice que se acabó.
Que todo lo que se hiciera de allí en más era suicida. Estamos situados
en marzo del 78. Se avecinaba el Mundial de fútbol y los pibes proyectaban
las tareas de propaganda.
Al exponer las razones de su salida, Canela les dice a sus compañeros
que no se puede hacer una revolución volanteando en un Mundial,
aún cuando estuviera toda la prensa extranjera.
Les dice que estaban solos: "no tenemos conducción, no tenemos política,
no tenemos nada."
Los pibes deciden quedarse.
Por esos días aún permanecen funcionando entre 15 y 20 personas.
"Por esos días, insisto, estábamos juntos y solos..."
Canela sale a Venezuela y ya en Caracas sigue manteniendo un contacto
telefónico con sus compañeros.
Así se entera que durante las volanteadas en la Inauguración del
Mundial caen varios pibes. A partir de allí se suceden todas las
bajas, en algunos casos como consecuencia de flagrantes transgresiones
en materia de seguridad.
Adriana especifica que junto a Patricio, que es apresado durante
la volanteada del partido inaugural del Campeonato en la cancha
de River, caen cuatro militantes más.
Y lo define como el último militante activo de Derecho porque él
seguía cursando en la facultad.
Patricio es Celestino Omar Baztarrica. Se encuentra desaparecido
desde el 1 de junio de 1978.
Al día siguiente es secuestrada su novia, Marita, junto con otro
compañero, por concurrir ambos a la casa de Patricio después de
su caída.
Marita es María Josefa Fernández, desparecida desde el 2 de junio
de 1978. Y según hemos podido determinar, el militante apresado
junto a ella al desatender elementales normas de seguridad, es el
"Pelado" Ricardo A. Freire.
Aunque no lo registra la memoria de las sobrevivientes, surge de
las listas de desaparecidos, el secuestro de Alicia Cristina Amaya,
Estudiante de la carrera de Asistencia Social, secuestrada de su
domicilio en Caseros el día 3 de junio de 1978.
Cuenta Adriana que cuando empezaron a sucederse las caídas, sospecharon
la presencia de un infiltrado, supuesto ex militante del PRT13 que
había aparecido un día y concurría a las reuniones.
En definitiva, cae todo Asistencia Social, con excepción de Adriana,
quien refiere la
posibilidad de que se haya salvado algún adherente y una militante
llamada "Gabriela"
Desde entonces deja de funcionar la Juventud Universitaria Peronista
de la Facultad de Derecho
[Páginas 69 a 78 del capítulo "El frente universitario - El Frente
de Derecho", se reproduce con autorización de la autora]
[Fragmento de: Montoneros. La resistencia después del final - Marisa Sadi, Editorial Nuevos Tiempos, 352 páginas]
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