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Entrevista
a Graciela Esquivada
2005
La compleja historia de "Noticias", el diario de Montoneros.
La periodista realizó una completa investigación sobre el órgano periodístico de
la organización armada. Su staff combinó militantes, intelectuales comprometidos
y periodistas sin vínculos con el movimiento. Su fuerte impacto y el final por
decreto.
Por Pablo Montanaro, especial para "Rio Negro"
La periodista Gabriela Esquivada ofrece en su libro "El diario Noticias. Los
Montoneros en la prensa argentina" una exhaustiva investigación acerca del
órgano periodístico de la organización armada argentina. Conformado por notables
periodistas con militancia montonera -como Rodolfo Walsh, Miguel Bonasso,
Francisco Urondo, Juan Gelman, Horacio Verbitsky- y otros sin vinculación
militante, "Noticias" se convirtió en el más importante medio de comunicación
revolucionario en la Argentina de los años ’70 como en un caso interesante de
las formas de hacer periodismo y política.
- ¿Con qué incógnitas inició la investigación del diario "Noticias"?
- Mi duda principal era qué podía salir de la combinación de una patronal que,
aunque no formalmente, era Montoneros y un equipo de profesionales -en su
mayoría importantes intelectuales nacionales- a los cuales no se podía llevar de
las narices. Veía allí una especie de puja entre una organización armada, con
profundos intereses ideológicos que comunicar, y un grupo de periodistas,
algunos afines a Montoneros y otros no, pero todos ellos capaces de elaborar un
discurso crítico, inclusive sobre las decisiones de su conducción política, que
podía tener sus propias ideas sobre el delicadísimo momento histórico que se
vivía.
- Los nueve meses del diario coinciden con un período de infinidad de sucesos
políticos y delictivos.
- Otra duda era cómo había influido la intensidad de la vida política en ese
tiempo tan vertiginoso: Perón asumió como presidente tras casi dos décadas de
proscripción, a partir de las acciones del ERP en Azul, forzó la renuncia del
gobernador bonaerense Bidegain y echó a los Montoneros de la Plaza de Mayo.
Además, la Triple A comenzó a actuar confusamente con el asesinato del Padre
Mujica y abiertamente con el asesinato del diputado Ortega Peña. Cuando Perón
murió y su esposa, María Estela Martínez, asumió la presidencia bajo el consejo
perpetuo de José López Rega, comenzó el fin. Me preguntaba cómo habría cambiado
el diario si Montoneros había sido un actor político de ese tiempo, enfrentado a
la derecha del gobierno y al patriarca político por cuyo regreso habían luchado.
- ¿Con qué propósitos Montoneros decidió en noviembre de 1973 sacar el primer
número de "Noticias"?
- Como todo medio periodístico, aspiraba a influir y lucrar. Aún en este caso,
cuando los fondos provenían de acciones y movimientos financieros de una
organización armada, influir no era el único punto, puesto que hacer un diario
es carísimo. El punto de la influencia es significativo, ya que en el momento de
la salida del diario, Montoneros contaba con un órgano de difusión de su línea,
"El Descamisado", que llegaba únicamente a quienes ya estaban convencidos de la
particular visión revolucionaria del grupo, o integraban directamente las
organizaciones visibles que se conocían bajo el nombre general de Tendencia
peronista.
![]() TIRL Radio Noticias del Continente Hacia 1979 el Movimiento Peronista Montonero (MPM) instaló legalmente en Costa Rica una emisora de radio de onda corta, Radio Noticias del Continente. Dirigida por Carlos O. Suárez, su función era denunciar las crecientes violaciones a los derechos humanos y las consecuencias de la política económica en toda América Latina, y era parte de una ofensiva propagandística de la organización contra el régimen argentino. Las presiones del gobierno militar, respaldado en la tarea por las dictaduras de Guatemala y El Salvador, hicieron que la experiencia fuera obligada al silencio, a principios de 1981. La dictadura militar, y sus voceros periodísticos locales, hacían responsable a Radio Noticias del Continente de una "campaña antiargentina" "El otro lado del cerco: la historia de TIRL Radio Noticias del Continente", Costa Rica 1979-1981, informe realizado por Javier Armando Zaffora, mención especial en la Bienal de Radio Mexico 2008.
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- ¿Qué factores influyeron para que se convirtiera en el medio de comunicación revolucionario más importante de los ’70?
- El staff, indudablemente, era de profesionales probados: Rodolfo Walsh, Juan
Gelman, Horacio Verbitsky, Francisco Urondo, Norberto Habbeger y Miguel Bonasso
fueron sus principales editores, todos ellos con militancia montonera. Además,
en las secciones trabajaban periodistas sin esa militancia pero con experiencia,
como Carlos Ulanovsky, Roberto Guareschi, Silvia Rudni, Leopoldo Moreau, Sylvina
Walter, entre otros. La tirada quedó en un promedio de 100.000 ejemplares, con
picos de 180.000 en los días posteriores a la muerte de Perón.
- El escenario creado por "Noticias" también reflejó la difícil relación de los
intelectuales con los procesos políticos.
- El país fue fundado por intelectuales, las generaciones del ’37 y del ’80
construyeron los mitos sobre los que se unificó el sueño de una nación, sobre
los que se diseñó el Estado como institución. En 1916, con el voto masivo
-aunque todavía sólo para varones- que otorgó la Ley Sáenz Peña, ese papel pasó
a los partidos políticos y los intelectuales ingresaron a la política por otros
caminos. Leopoldo Lugones, por ejemplo, a través del golpismo; otros, a través
de la función pública, la fundación de grupos y revistas para el debate
político; otros, a través de la militancia. La relación con el peronismo fue un
problema aparte para muchos de ellos; un problema tan complicado que se puede
sintetizar en el ejemplo de Rodolfo Walsh, que pasó de un activo antiperonismo a
denunciar los fusilamientos ilegales del golpe de 1955 y luego, vía Cuba y la
CGT de los argentinos, a integrar las Fuerzas Armadas Peronistas y luego
Montoneros. Creo que "Noticias" fue un escenario de participación muy especial
para intelectuales como él: combinaban su militancia revolucionaria con su hacer
crítico.
- La heterogeneidad de su redacción -periodistas con compromiso político y otros
sin vinculación con la militancia-, ¿de qué manera actuó en relación con el
objetivo del diario que era construir y conformar un espacio y una herramienta
en la lucha revolucionaria?
- La heterogeneidad fue positiva para la calidad periodística del diario, ya que
si se compara un ejemplar de los comienzos de "Noticias" con uno de "Crónica",
"La Nación" o "La Opinión", verá que casi no había diferencias en la agenda de
temas, al menos no diferencias mayores a las que se observan al comparar entre
sí a esos otros medios claramente comerciales. Sin embargo, conviene recordar
que todo sucede demasiado rápido y caóticamente. Se dan conflictos que la
realidad superpone antes de haber resuelto el anterior. Varios redactores se
quejaron de las presiones de Montoneros para que saliera o no saliera la
información tal o cual, o para que el punto de vista enfatizara una cosa. Lo más
visible de estos conflictos fueron las renuncias de aquellos que no querían
construir y conformar un espacio y una herramienta en la lucha revolucionaria,
sino hacer periodismo. Carlos Ulanovsky renunció con mucho dolor, como así
también Pablo Giussani.
- ¿Quiénes marcaban la línea editorial del diario?
- Los jefes de la redacción vinculados a Montoneros (Urondo, Walsh, Bonasso,
Verbitsky, Gelman) tenían absoluta independencia para decidir qué se cubriría,
cómo se haría, qué importancia se le daría. Se suponía que, por su misma
militancia, verían el mundo desde el mismo prisma. Ese equívoco permitió que
trabajaran sin sufrir censura. En cambio, sufrieron discusiones y tal vez
represalias, como se puede suponer del alejamiento de Francisco Urondo de la
secretaría de redacción, decidido por la conducción de Montoneros, junto con un
descenso en los grados que casi militarmente otorgaba la organización. En esa
época y en esos microclimas se veían desviaciones ideológicas y tendencias
burguesas por todos lados. Además, la realidad era lo suficientemente caótica
como para no permitir una interpretación unívoca.
- ¿Mario Firmenich ejercía algún tipo de presión para marcar el rumbo editorial?
-Ante mí se quejó de que no tuvo la suficiente. "Si hubiera sido por mí –señaló–
‘Noticias’ habría sido el ‘Granma’". Supongo que quiso decir que él hubiera
preferido controlar más firmemente la línea. Sin embargo, el hecho de tener
figuras importantes de la organización a cargo de la redacción hacía innecesaria
su influencia, en teoría; luego vería que esos intelectuales tomaban decisiones
propias acerca de los hechos noticiables, o de cómo se los habría de cubrir, con
las que no siempre coincidía el dirigente.
-¿Qué pasó cuando Perón trató de imberbes a los Montoneros en la Plaza de Mayo?
-Como los hechos políticos, la línea del diario derrapó. Hizo crisis el
delicadísimo equilibrio entre la naturaleza informativa de un diario y los
intereses políticos de la patronal. Montoneros se ubicó decididamente a la
defensiva del ataque que la derecha peronista organizaba desde el Estado mismo
(el Ministerio de Bienestar Social de López Rega, obviamente), y sus posiciones
en esa pelea comenzaron a infiltrar el diario. Hubo tapas con conferencias de
prensa de dirigentes montoneros que los otros diarios daban en una nota
pequeñita ubicada en una página par perdida en el fondo de la sección política,
si acaso la daban. Comenzó un deslinde de la realidad que constituye la más
grave enfermedad posible para un diario. A medida que el diario se parecía más a
lo que había sido "El Descamisado" (para entonces, cerrado por la presidenta y
su ministro favorito), perdía su sentido. Pero también los hechos políticos
perdían su sentido. La presidencia de María Estela Martínez, se sabe, fue una
tragedia, preludio de otra.
- Precisamente fue ella quien cerró el diario.
-El diario fue cerrado el 27 de agosto de 1974 por un decreto presidencial. La
señora de Perón consideró que "Noticias" desarrollaba "una intensa campaña de
exaltación de las actividades delictivas en el campo de la subversión", lo cual
constituía una "campaña de acción psicológica para hacer aparecer determinados
hechos que se producen aisladamente como una instancia pre-insurreccional." No
hubo intentos por reabrirlo, entre otras cosas, porque Montoneros tenía
problemas más urgentes: pocos días más tarde, la organización anunció su regreso
a la clandestinidad.
Gabriela Esquivada nació en Buenos Aires en 1967. A los veinte años
ingresó al diario "Página/12", donde trabajó hasta 1995 como redactora y luego,
subeditora del suplemento literario "Primer Plano", que dirigió Tomás Eloy
Martínez.
Tras una etapa en revistas femeninas, en 1997 volvió a "Página/12" para
inaugurar el suplemento "Radar libros".
Participó al año siguiente del lanzamiento del semanario "Veintitrés", en el que
fue editora de ‘Sociedad y Artes’. Debido a su mudanza a los Estados Unidos, se
convirtió en ‘freelancer’: publicó en medios argentinos como "Clarín", "La
Nación", "3 Puntos", "TXT", "Rolling Stone", entre otros; también en
latinoamericanos, como las revistas "Surcos" y "Gatopardo" y los diarios
"Milenio" y "El Mercurio".
El libro "El diario Noticias. Los montoneros en la prensa argentina", publicado
por Ediciones de Periodismo y Comunicación, La Plata, es su tesis de la maestría
en periodismo y medios de comunicación, de la Universidad Nacional de La Plata y
la Unión Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba).
Fuente:
www.rionegro.com.ar, 25/09/05

La
prensa montonera
El Descamisado
La organización Montoneros, en cada uno de los momentos de su historia y
a través de los cambios de sus estructuras, prestó mucha importancia a
la comunicación, la información, la agitación y la propaganda. Acompañó
los mensajes de sus documentos y comunicados con diarios, semanarios y
mensuarios públicos, revistas clandestinas; fabricó transmisores de
frecuencia modulada y hasta instaló una radio de Onda Corta a miles de
kilómetros de la Argentina para intentar “romper el cerco informativo”
de la dictadura.
“El Desca”, como lo llamaba la militancia de los´70, por cuestiones
legales y persecuciones varias, debió mutar en “El Peronista” y, en
seguida, en “La Causa Peronista”. Aunque oficioso, El Descamisado, y su
saga, fue el principal órgano de expresión montonera, con tiradas que
sobrepasaron los 100 mil ejemplares, para trepar hasta los 140.000, como
en su Nº 6, cuando relató “Toda la verdad” sobre “LA MATANZA DE EZEIZA”,
producida durante el regreso definitivo del general Juan Domingo Perón a
la Argentina, en medio de un ataque de sectores sindicales y derechistas
contra las columnas mayoritarias de la Tendencia Revolucionaria
conducida por los Montos.
Dardo Cabo dirigió la revista, asistido por Ricardo Grassi y un staff de
periodistas de primer nivel y algún cuadro de Montoneros, enlace entre
la organización y la redacción. Algunos de los periodistas que
participaron de la experiencia lograron seguir en el oficio y llegar a
cargos importantes, como Ricardo Roa, actual Editor General Adjunto de
Clarín. A partir del Nº 10 se sumó el talento de Héctor Germán
Oesterheld, quien inicia la serie con el compromiso de relatar “cómo nos
robó el Imperialismo en América Latina”. La historieta, ilustrada por
Leopoldo Durañona, tomó el nombre de “450 Años de Guerra Contra el
Imperialismo”.
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Evita
Montonera
Si “El Desca” era el órgano oficioso de los montos, la revista
Evita
Montonera y el folleto El Montonero, fueron publicaciones oficiales, con
comunicados de las distintas estructuras, partes de combate, editoriales
que reflejaban las posiciones formales de “la Orga” sobre la coyuntura o
sobre su estrategia. El Montonero era redactado, sin intermediaciones,
por la Conducción Nacional.
Son pocos los datos, escasos los sobrevivientes, sin embargo, cruzando
algunas fuentes, se puede sostener que Enrique Walker completa su foja
periodística con responsabilidades en la edición de la Evita Montonera y
recorre el último tramo de su vida, corta pero terriblemente intensa,
como oficial montonero.
El sector de Inteligencia de la organización estaba a cargo de Rodolfo
Walsh, que tenía entre sus colaboradores a una muchacha encargada de las
escuchas de las frecuencias policiales. Su pareja de aquel momento
afirma que fue “segundo de Jarito Walker para hacer la revista Evita
Montonera”.
Revista Información
El libro de Laura Giussani incluye una perla difícil de encontrar.
Señala que conoció a Jarito en 1975, a los 15 años, cuando preparaban la
revista Información, financiada por Montoneros y dirigida por Walker. La
publicación se proponía “profesional, seria, de izquierda pero amplia”
en apoyo del Partido Peronista Auténtico, que respondía a la
organización. Iba a salir a la calle el 24 de marzo de 1976, el golpe de
Martínez de Hoz y Videla, obvio, abortó el proyecto y nadie volvió a la
redacción del barrio de Monserrat.
Cabe señalar que Laura es hija del ya fallecido periodista Pablo
Giussani, uno de los redactores destacados de Noticias, el diario de
circulación masiva creado por Montoneros y que circuló entre el 20 de
diciembre de 1973 hasta su clausura el 27 de agosto del año siguiente.
www.diariosobrediarios.com.ar
TIRL 9615 KHZ, 50 KW, AP.
172, PAVAS, SAN JOSÉ.
Una noche de captaciones de
radio, por 1979, en la banda de 31 metros, encontré una señal, potente
aunque interferida, donde las noticias eran dadas por un locutor con
acento marcadamente argentino…y hablaban de ARGENTINA con frases tales
como “EL INVIERNO DE VIDELA ES HAMBRE PARA EL PUEBLO”…la cortina musical
de la radio era una versión en guitarra de la marcha peronista…
(interpretada por un hijo de Oscar Casco) lo mencionaban a Firmenich sin
agregar la palabra subversivo o terrorista prófugo… y hasta escuché la
voz de Firmenich…
Estaba sintonizando TIRL RADIO NOTICIAS DEL CONTINENTE, una experiencia
superadora y poco conocida, generada por la organización MONTONEROS,
quienes desarrollaron en un marco de legalidad una estación
internacional de onda corta en COSTA RICA.(No confundir con Radio
Liberación TV que fue el sistema de interferencias del audio de los
canales de televisión para difundir proclamas de la organización durante
una de las contraofensivas)
Una vez más, la adrenalina empezaba a generarse por los oídos, tratando de eludir la interferencia que cada vez era mayor, no solo de ruidos generados por la dictadura, sino por transmisiones de otras radios internacionales en frecuencias cercanas.
"Videla
asesino"Antes del Mundial de Fútbol de 1978, los Montoneros propusieron a las FF.AA. una tregua; nunca recibieron respuesta. Asimismo produjeron agitación política y algunos atentados no sangrientos que, por lo tanto, no trascendieron a los medios. Propusieron a las masas la consigna "Argentina campeón, Videla al paredón", la que, por obvias razones, no fue entonada por nadie en público. Tendrían mejor presencia un año después en Suiza, cuando Argentina concediera a Holanda una revancha de la final de la Copa: detrás de un arco apareció un enorme cartelón que decía "Videla asesino", cartel que la TV argentina registró y demoró un rato en tapar. (Revista Todo es Historia Nº 347, junio 1996) |
Por ese entonces yo estaba en contacto con un montón de gente que tenía
como hobby la escucha de estaciones de onda corta (llamados diexistas) y
todos seguíamos con curiosidad noche a noche las transmisiones desde
Costa Rica, que llegaban a países de todo el mundo y que también
sirvieron para coordinar muchas de las acciones finales del Frente
Sandinista en Nicaragua facilitando su estructura a RADIO SANDINO.
Como hecho histórico RADIO NOTICIAS DEL CONTINENTE transmitió en vivo la
última homilía de Monseñor Romero, de El Salvador, y ha quedado registro
sonoro de su asesinato, tomado de esa transmisión.
La radio sufrió al menos 4 atentados, uno de ellos fue la primera acción
organizada de los CONTRAS, y el otro, que incluyó un ataque aéreo en el
que arrojaron una bomba , rompió una pared pero que no llegó a explotar,
estuvo a cargo del tristemente célebre Raúl Guglielimetti.
En ambos atentados sufrió heridas Duque, un perro policia que vivía en
las instalaciones de la radio, y fue inolvidable la transmisión donde lo
entrevistaron al perro mientras un locutor “traducía” los ladridos y
rescataba la valentía del animal que alertó sobre los ataques.
Se ve que a la dictadura le molestaba la onda corta, y que la prioridad
de sus enviados a CENTRO AMERICA fue acallar aquella radio que rompió el
cerco desde Costa Rica.
Sur, 22/03/09

Última
homilía de Mons. Oscar Arnulfo Romero RADIO NOTICIAS DEL CONTINENTE
"Me alegro de contar también esta mañana con la colaboración de Radio
Noticias del Continente que está, desde este teléfono y desde nuestra
emisora, llevando, como los domingos pasados nuestra voz a América
Latina... Está con nosotros el periodista Demetrio Olaziregui y nos ha
informado como estalló una bomba cerca de la cabina de locución de
aquella emisora en Costa Rica. Eran varias cargas de dinamita, destruyó
parcialmente la pared de un edificio de dos pisos y todos los vidrios.
Tuvo que silenciarse un momento pero luego ha seguido funcionando y está
prestándonos este maravilloso servicio... Nos dice que la homilía
seguirá transmitiéndose ya que hay demanda de Venezuela, de Colombia y
hasta de Brasil... Aquella emisora ha recibido de 300 a 400 cartas en
que manifiestan que oyen perfectamente esta onda en Honduras, en
Nicaragua, y aquí mismo en El Salvador, en muchas partes. "
Hacia 1979 el Movimiento Peronista Montonero (MPM) instaló legalmente en
Costa Rica una emisora de radio de onda corta, Radio Noticias del
Continente. Dirigida por el periodista y escritor Carlos O. Suárez, su
función era denunciar las crecientes violaciones a los derechos humanos
y las consecuencias de la política económica en toda América Latina, y
era parte de una ofensiva propagandística de la organización contra el
régimen argentino. Las presiones del gobierno militar, respaldo en la
tarea por las dictaduras de Guatemala y El Salvador, hicieron que la
experiencia fuera obligada al silencio, a principios de 1981.
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Recreación realizada a los 25 años de su asesinato. |
A Radio Noticias del Continente se le sumaron varios órganos de prensa,
la mayoría de ellos de vida efímera y de edición internacional, que
respondían al MPM o a algunos de sus frentes: Crónica de la Resistencia
Sindical Argentina, Noticias (de Argentina), Vencer y El 17.
Suárez, director de la emisora instalada en el pueblo de Grecia, en las
afueras de la capital costarricense, relata cómo ex-guardias somocistas
de la legión 15 de Septiembre atacaron la sede de la radio en la noche
del 14 de diciembre de 1980. los defensores, militantes populares de
Costa Rica y la Argentina, rechazaron el ataque y obligaron a los
agresores a la huida. "Este episodio -escribe Suárez- marca
simbólicamente la iniciación de la larga y sangrienta guerra de los
contras para derrocar al gobierno sandinista, bajo la dirección de los
Estados Unidos", la operación estaba destinada a lograr el apoyo de la
dictadura argentina en la guerra contra Nicaragua. El autor cita también
el libro de Yeves, Enrique: La contra. Una guerra sucia (Buenos Aires,
Ediciones Grupo Zeta, 1990).
Radio Noticias del Continente -dinamitada esta emisora retransmitía las
homilías de monseñor Romero y programas de YSAX desde Costa Rica.
Tomás Saraví: "Me ofrecieron participar de una experiencia novedosa: la
instalación en San José de Radio Noticias del Continente. Era una
emisora de onda corta pensada para contribuir de alguna manera a la
lucha contra todas las dictaduras del continente. Por eso me trasladé a
San José en abril del 79; mi familia me siguió en junio del mismo año.
La radio comenzó a transmitir en julio. Actuó como una virtual fuente
noticiosa del Frente Sandinista y produjo un gran escándalo en Costa
Rica, porque los enemigos de la radio (y de la democracia) se hicieron
sentir de inmediato. Eran, evidentemente, gente de los servicios de
información de Estados Unidos, de la CIA; aquello desencadenó mucho
malestar. Hasta nos pusieron algunas bombas; no exagero, esto es muy
conocido. El Chigüín, uno de los hijos de Anastasio Somoza, como
represalia porque algunos grupos revolucionarios latinoamericanos había
eliminado a su padre en el famoso ajusticiamiento de Asunción de
Paraguay, mandó bombardear Radio Noticias del Continente, con una bomba
similar a las de napalm, pero con tanta mala suerte para ellos, pero
buena para nosotros, que el percutor no funcionó. El pesado tanque cayó
en la planta de transmisión, en Alajuela. Milagrosamente no explotó.
Todo esto provocó un escándalo en Costa Rica. Para un pequeño país,
resultaba un grave problema la presencia de una radio de este tipo,
razón por la cual finalmente fue clausurada por el gobierno
costarricense.

Extracto del libro de
Gabriela Esquivada
En un cuaderno de apuntes, Martín Caparrós dibuja el edificio donde
existió el diario Noticias y ahora funciona, con la construcción
completamente cambiada, el Anexo Piedras II de la Universidad Abierta
Interamericana:
-Acá estaba la calle. Había una vidriera y acá había una puerta angosta,
de metro y medio de ancho, el número 735 de Piedras, y una escalera que
llevaba a los dos pisos.
-¿Qué había en el primero?
-La oficina del director, Miguel Bonasso; Fotografía, el archivo y la
administración.
Traza los escalones; con una flecha indica el primer piso y todas las
dependencias que acaba de enumerar. Dibuja más escalones, llega al
segundo piso:
-Acá, en el final de la escalera, había un guardia con una escopeta, no
sé si una Itaka o una Remington… Era un militante, estaba siempre con la
escopeta y un mate. Nadie podía entrar sin ponerse en la mira. El jefe
de seguridad era Julio Troxler.
Troxler es hoy una calle de Villa Soldati en el límite de la Ciudad de
Buenos Aires con el partido de Lanús; una calle modesta, de apenas una
cuadra, paralela a la que lleva el nombre de otra figura peronista, John
William Cooke. Pero en aquel momento el jefe de seguridad de Noticias
era una leyenda andante: un sobreviviente de los fusilamientos ilegales
que la Revolución Libertadora cometió en 1956 (…).
Tras la clausura de Noticias, luego de la muerte de Perón y durante el
gobierno de su viuda, Isabel Perón, el ex jefe de seguridad del diario
trabajó en la Facultad de Derecho como subdirector del Instituto de
Estudios Criminalísticos. Con el pase a la clandestinidad, todos los que
habían actuado en Montoneros durante la democracia -salvo los pocos que
pudieron ocultarse- eran blancos servidos para la Triple A, la Alianza
Anticomunista Argentina.
El 20 de septiembre de 1974, poco menos de un mes después del cierre de
Noticias, cuatro hombres de ese escuadrón de la muerte a cargo del
ministro de Bienestar Social José López Rega empujaron a Troxler dentro
de un Peugeot 504 negro. Lo llevaron al terraplén que se levantaba junto
a las vías del Ferrocarril Roca, en Barracas, por el pasaje Coronel
Rico. Lo arrojaron del auto con las manos atadas; apenas caminó recibió
una ráfaga de ametralladora. El auto siguió su camino por la avenida
Suárez y la Triple A reivindicó el homicidio esa misma tarde.
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Carlos O. Suarez, periodista,
militante de tiempo completo, ex exiliado político e integrante del
Movimiento Peronista Montonero que tuvo una activa participación en la
puesta en el aire de Radio Noticias del Continente en Costa Rica, falleció
ayer a las 18.00 en la ciudad de Buenos Aires. En los 90 denunció la entrega y
privatización de los medios de comunicación. Recientemente había publicado
su libro Gemelas-Pentágono y CIA. El pacto oscuro detrás del 11-S
Autoatentados con prólogos de Stella Calloni y Norberto Galasso. |
Caparrós sigue en el segundo piso:
-Era una planta, había una puerta más o menos grande cuando se entraba,
que enfrentaba a los baños.
-¿Dónde se ubicaban los jefes?
-A la derecha, al fondo, en tres boxes si mal no recuerdo: el de
Verbitsky, jefe de Política; el de Paco Urondo, secretario de redacción;
y el de Juan Gelman, jefe de redacción. Delante de ellos -dibuja unos
rectángulos- había unas mesas largas: Política, Internacionales,
Gremiales, Mesa de Noticias. A los costados había unos escritorios
individuales; me parece que Sylvina Walger estaba en uno y en otro un
tipo que escribía hípicas. Contra la puerta de entrada, la cocinita del
café.
Un espacio importante. Caparrós ingresó como cadete y la preparación del
café fue su primera responsabilidad.
-Del otro lado estaban la pecera de Rodolfo Walsh y unas mesas dispersas
de su sección, Información General y Policiales.
Toda esta parte de acá era Deportes, a cargo de Mario Stilman. Ah,
estaba también Espectáculos; Carlos Tarsitano era el jefe. Y eso era el
diario (…).
Noticias salió el 20 de noviembre de 1973 y fue clausurado el 27 de
agosto de 1974. Aunque en ningún momento reconoció su vínculo con
Montoneros, tener a Firmenich entre las firmas destacadas -cuatro notas
en otras tantas ediciones para expresar su gratitud al padre Carlos Mugica, recién asesinado- no era algo que se viera en cualquier diario.
Escribió Miguel Bonasso, el director, en su memoria Diario de un
clandestino: “Anoche vino Dardo [Cabo] y me largó una idea sensacional:
la Orga quiere lanzar un diario popular de gran nivel, con los mejores
periodistas del país”. Según Gelman, fue Walsh quien había propuesto la
edición de un medio para las fuerzas revolucionarias.
Para la fecha en que Bonasso recreó esa anotación, Montoneros contaba
con una publicación política, El Descamisado, que había comenzado a
salir poco antes de la asunción del presidente Héctor Cámpora, el 22 de
mayo de 1973. Ese semanario batía el parche montonero y sus 100.000
ejemplares de tirada apuntaban al activismo en cada rincón del país. Un
diario, en cambio, permitiría que Montoneros trascendiera ese núcleo
militante, llegara a quienes no alcanzaba habitualmente, pusiera la
línea de la organización en la construcción misma de la noticia. Sus
criterios debían ser periodísticos, más parecidos a los de un medio
independiente de información general.
En una de las reuniones preparatorias, con Urondo y Juan Julio Roqué,
Bonasso conoció a Gregorio Levenson, el “Goyo”, un químico que en aquel
momento tenía sesenta y tres años y la única experiencia de gestión
empresarial que podían ofrecer las Fuerzas Armadas Revolucionarias
(FAR). Había sido el padre de uno de los fundadores de la organización
que en breve se fusionaría con Montoneros, Miguel Alejo Levenson, muerto
a fines de 1970. Se integró al peronismo revolucionario junto con otro
hijo, Bernardo, asesinado en un operativo del Ejército siete meses
después del golpe de 1976 (...).
Para que Noticias llegara a los quioscos, Levenson organizó una sociedad
anónima capitalista tradicional, con los canales y medios económicos
necesarios. “Yo conocía la tarea. Me resultó fácil armar una estructura:
trabajar con los bancos, conseguir créditos, contratar publicidad”,
recordó. Con la administración en sus manos, el sector de producción se
conformó de modo colegiado: Urondo y Gelman acordaron con Bonasso que él
figuraría a cargo pero que el diario tendría una dirección colectiva.
“Todo diario necesita una cabeza. Yo había sido secretario de Prensa del
FREJULI [Frente Justicialista de Liberación] unos meses antes y era una
figura pública de la izquierda peronista a pesar de ser joven: eso pesó
mucho a la hora de nombrarme director”, estimó Bonasso.
Los militantes conforman una célula de conducción: “Los integrantes de
la dirección estábamos todos encuadrados, en la R [FAR] o en la M
[Montoneros]; ése era un núcleo de hierro, políticamente subordinado”,
agregó Bonasso. Al comienzo las dos organizaciones financiaron el
proyecto, insistió Levenson. “Necesitábamos un primer empuje, porque
después el diario comenzó a tener una gran tirada e hicimos un acuerdo
con el ministro de Economía José Ber Gelbard para que nos pautara
publicidad como a los demás diarios. A los cuatro o cinco meses ya
teníamos una autofinanciación, peleando siempre, pero sin depender tanto
de las organizaciones”, argumentó, algo imposible de probar hoy.
Y si dijo que el directorio había estado formado por “simpatizantes y
gente que pudiera aportar algo económicamente”, aclaró luego que se
había referido a las líneas de crédito que Cao Saravia logró que le
otorgaran al diario en los bancos Rural y de Río Negro.
-¿Es posible que luego del aporte inicial de capital se hayan recibido
otros, del empresario David Graiver -quien financiaba La Opinión- o del
editor de El Cronista, Rafael Perrota?
-De ninguna manera. Graiver en ese momento no existía. El primer
contacto que tuvo con Montoneros fue cuando se cobró el rescate de los
hermanos Born, en 1975. En ese momento el diario no tenía necesidad de
dinero, Graiver no intervino para nada -repitió Levenson.
-¿Y Perrota?
-Nunca aportó dinero. Con Perrota teníamos un acuerdo profesional. Él
cobraba por sus servicios de composición de las páginas del diario.
Normal.
Gelman, jefe de redacción de Noticias, recordó otra cosa: Perrota habría
prestado los talleres, por lo menos parcialmente, para la confección de
las películas con las cuales se imprimía Noticias.
“Y eso le costó la vida”, agregó. Ni siquiera a un hijo de la alta
burguesía se le perdonaba la traición ideológica. Perrota, secuestrado
en julio de 1977, fue torturado y asesinado luego de que la familia
pagase un rescate. Desapareció en el centro clandestino de detención
COT-I Martínez (...).
Había nacido en 1920 y desde su juventud seguido el buen camino de sus
orígenes: la Acción Católica, el Centro del Socorro, la carrera de
Derecho, el Jockey Club, el Círculo de Armas, el Rotary Club. Pero en la
década de 1970, cuando llevaba veinte años en la dirección del diario
familiar El Cronista Comercial, “decidió revisar sus convicciones más
profundas”, recordó uno de los periodistas que trabajó con él, Alberto
Dearriba, en “Decíamos ayer”, libro sobre la prensa durante la
dictadura, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta.
Según declaró a la Justicia Enrique Gorriarán Merlo, uno de los
dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Perrota
militaba en la rama política de la organización, el Partido
Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Dearriba coincide con Gelman
en que el descubrimiento del trotskismo argentino del PRT no fue el
único motivo por el cual el terrorismo de Estado eliminó a Perrota: del
taller gráfico de San Telmo donde se había armado El Cronista Comercial
también había salido Noticias.
El diario de los Montoneros convocó a figuras ajenas a su aparato, como
Giussani o Perrota: el uruguayo Michelini; el independiente Carlos
Ulanovsky; los radicales Leopoldo Moreau, redactor de universitarias, y
Luis Emilio Arana, el infalible encargado de turf. Moreau y Arana
apoyaban a líderes antagónicos del radicalismo: Raúl Alfonsín y Ricardo
Balbín.
La diversidad ideológica de sus periodistas no melló algunas decisiones
de los propietarios de Noticias. Durante los primeros meses “la línea
política la marcaban Montoneros y FAR, que todavía no se habían juntado;
con el diario en funcionamiento se produjo la unificación”, dijo
Levenson. “Alguna vez intervino Firmenich, por Montoneros, y por las FAR
el compañero Roqué, y se suscitaron discusiones políticas”. En el café
Capuccino, de Paseo de Gracia y avenida Aragó, en Barcelona, Firmenich
no recordó haber intervenido. Lo hubiera hecho de buen grado, aseguró, y
Noticias se habría parecido más al diario cubano Granma.
Bonasso lo desmintió como Levenson. Evaluó que la conducción de
Montoneros cometió en esos comienzos “los mismos errores que puede
cometer un empresario dueño de un medio: presionar a los periodistas,
hacer grosera la línea”. Firmenich se quejaba de que salían pocos
comunicados o noticias de los frentes de masas de la organización. “En
una reunión le dije que era mucho más importante que el diario llegase a
los actores sociales antes que publicara comunicados. ‘Si nuestros
frentes de masas actúan sobre el conflicto verdadero, su presencia se va
a notar en el diario por su simple participación.’ No podíamos convertir
el diario en un reservorio de comunicados. ¡No íbamos a vender nada!”.
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Ese punto de vista se impuso durante unos meses: “Inclusive se puede ver
cierta preocupación en la parte política por mantener distancia”, estimó
Bonasso. Pero todo cambió con el avance de la derecha peronista.
Noticias dejó de competir con Crónica o Clarín, de aspirar a la amplitud
de temas de La Opinión. “En los últimos días el diario asumió una línea
abiertamente provocadora”, dijo Bonasso. Se trató, según Caparrós, de
“un proceso de aislamiento progresivo, que terminó de cristalizar el 6
de septiembre del ’74 cuando Montoneros anunció el pase a la
clandestinidad. El diario había sido cerrado una semana antes”.
Noticias apareció con el propósito de convertirse en un diario peronista
que funcionara como herramienta en la lucha para la liberación nacional.
Algo del todo inverosímil hoy, pero que entonces podía ser el plato del
día. Se imprimía en un país donde Perón regresaba luego de casi
dieciocho años de exilio como un superhéroe de los trabajadores, y ese
país se ubicaba en un continente que en 1959 había comenzado a girar a
la izquierda con la Revolución Cubana, y ese continente iba dentro de un
mundo donde existía el bloque socialista y la descolonización de África
despertaba la solidaridad antiimperialista de pueblos oprimidos por
otros medios (...).
-¿Recibían indicaciones acerca de cómo cubrir determinadas noticias?
-Sí -reanuda Verbitsky-. Existía una presión constante para que el
diario fuera más bien de tipo agitador.
-¿Qué provocaban en la redacción esas pretensiones de los dirigentes de
Montoneros?
-Una resistencia constante. Si bien no cuestionábamos la línea general,
no estábamos de acuerdo con hacer un diario propagandístico, tachín-tachín, sino que queríamos hacer un diario que le sirviera a la
gente. Noticias es una obra cuidadosa, de calidad profesional, de
seriedad informativa, siempre en el borde, siempre en el límite.
El encargado del diseño, Oscar Smoje, recordó que en las primeras
reuniones Urondo y Gelman le explicaron que “no sería un medio cerrado,
como estaban acostumbrados los partidos políticos, sino un diario
comercial, para todo público”. Según Verbitsky, también Walsh propuso
que el medio no fuera de propaganda “sino de información, aceptando que
además incluyera algunos elementos de desinformación, tal como hace el
diario La Nación todos los días... Pero eso no afectaba la índole
periodística”, insistió.
“Era una forma clásica del ejercicio del oficio en Argentina, nada más
que asumida con más honestidad”.
La publicidad del nuevo diario Noticias, pautada en la televisión
argentina de 1973 y encarnada en la voz de Antonio Carrizo, le atribuía
un carácter peronista. Explicó Bonasso que Noticias “apuntaba a una
coalición, a un frente no sólo político o electoral, sino social, con la
clase trabajadora como eje, que incluyera a sectores de la pequeña y
mediana burguesía nacional. Muy orientado hacia la juventud. Y
peronista, sin duda”. También la campaña gráfica de avisos enfatizaba
ese rasgo como eje de un encuentro político: “Por fin el primer diario…
El primer diario en 18 años. El primer diario peronista abierto a todos
los sectores que quieren la liberación. El primer diario que brindará
toda la información y no solamente la que conviene a sus editores. El
primer diario para el 80 por ciento del país. El primer diario popular
con los materiales y los columnistas que la madurez del pueblo se
merece. El primer diario argentino al que le interesa más Tucumán que
Roma, Lima que Washington y Argel que París. El primer diario sin
compromisos ni ataduras. Un diario para acertar a las carreras, con una
completa cobertura deportiva, amplios servicios para toda la familia y
las mejores historietas. Con las fotos más reveladoras y audaces y un
tipo de impresión similar al de las buenas revistas. Lo hacen
periodistas con experiencia y talento; comprometidos con su país y su
tiempo.
Descargar Gabriela Esquivada - Noticias de los
Montoneros

“Hoy no hay militantes, hay operadores”
Entrevista a Graciela
Esquivada
2009
La autora del libro "Noticias de los montoneros", sobre el diario que
reunió, entre otros, a Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Horacio Verbitsky y
Paco Urondo. En los nueve tumultuosos meses que duró el diario Noticias
llegó a picos de venta de 200 mil ejemplares
Por: Miguel Russo
cultura@miradasalsur.com
El reciente libro Noticias de los Montoneros, editado por Sudamericana,
y que da cuenta del diario que entre noviembre de 1973 y agosto de 1974
reflejó la realidad argentina, se sustenta en tres afirmaciones clave:
1) Gabriela Esquivada es una de las personas que más sabe sobre edición
en la gráfica argentina;
2) Gabriela Esquivada tiene una obsesión con lo ocurrido en los ’70 en
el país, y3) Gabriela Esquivada tuvo dos hermanitos.
Sobre la tercera afirmación, dice la autora del libro: “Yo perdí dos
hermanos. El primero nació en 1961 y murió en 1963, antes de que yo
naciera. Mi segundo hermano murió en 1973, cuando yo tenía seis años.
Pero en casa nunca se habló de ellos. Eran fantasmas en el altillo de la
familia”.
Y, de un modo nada elíptico, dice de la segunda afirmación: “La
guerrilla fue lo mismo, fantasmas, pero en el altillo de la sociedad”.
Eso, sumado a la primera e indudable afirmación, logra un ensayo que es
historia y es narración y es dolor y es lectura obligatoria para
entender lo que pasó y por qué pasó lo que pasó.
Al principio de la historia está la tesis que, en 2004, Esquivada
realizó para obtener su maestría en la Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Esa tesis
fue publicada como El diario Noticias. Los Montoneros en la prensa
argentina. Publicada ese mismo año, marcó un final y, al mismo tiempo,
un comienzo. “La historia me quedó dando vueltas después de la tesis. En
la investigación, y para redondear cuestiones profesionales, sólo
entendibles entre profesionales, había tenido que dejar muchas cosas y
muchas personas afuera del libro. Entonces, decidí sacarme de encima
todos los recuerdos inventados que tenía”, dice Esquivada, proponiendo,
ella misma, la pregunta.
¿Recuerdos inventados?
A ver: me acuerdo de todo desde el día del golpe. Me acuerdo
perfectamente de ese 24 de marzo de 1976, con mi madre diciéndome que no
tenía que ir al colegio. Pero de todas las cosas anteriores tengo
recuerdos muy vagos y, creo, falsos.
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Pero usted nació en 1967…
Sí, está bien. Cuando mataron a Aramburu tenía tres años, cuando murió
Perón, siete. Para mí la liberación de los presos del 25 de mayo de 1973
no fue noticia, estaba mirando a Pepe Biondi. Pero hubo algo de eso que
se continuó. A los nueve años estaba en un colegio del Estado en el
barrio de San Cristóbal y tenía dos compañeros a los que les habían
secuestrado a sus hermanos. Y de eso no se hablaba. Recuerdo que era un
secreto que teníamos entre los tres. Y yo formaba parte del secreto por
haber tenido, también, dos hermanitos muertos, aunque de enfermedades,
muy chicos.
Y cuarenta años después, se cruzaron esos cables…
Y lo hicieron por una cuestión cronológica. Siempre me atrajo esa época.
Y, por supuesto, es mucho más heroica y romántica la idea del
guerrillero que la del Turco Julián o la de Massera o el Tigre Acosta o
cualquiera de esos subhumanos. Yo venía con todo el recuerdo de lo
posterior al golpe, pero me faltaba saber, reconocer qué había pasado
antes.
¿La tesis no alcanzó?
Comprendí que no al entregarla y tener ganas de seguir investigando. En
ese momento tenía tiempo para hacerlo. Y dediqué todo ese tiempo a
bucear en algo que tenía muy claro: allí, en ese diario Noticias había
una historia. Lo que no sabía es que la historia no iba a ser sólo la
del diario propiamente dicho. Para entender la historia de Noticias
tenía que meterme en las historias de todos los que la cristalizaron,
las historias de la sociedad.
Una especie de foco que iluminaba otros temas…
Como un mini Bang de la política y la cultura contemporáneas. Si tomamos
la organización Montoneros, por ejemplo: las personas que secuestran y
matan a Aramburu, de chiquitos leían el libro de lectura Evita o
Justicialismo. Luisa Galli, una de las secretarias del director de ese
diario, Miguel Bonasso, cuenta esto de la infancia peronista. Ella
recuerda que le decían que Perón trabajaba día y noche por el futuro de
la patria. Y con Perón proscripto, con el país en llamas, eso de la
socialización primera quedó en alguna parte de sus memorias. Yo no soy
peronista, pero a diferencia de la gente de esa generación, no soy ni
peronista ni antiperonista. No siento esa pasión por la figura de Perón.
Investigué sin preconceptos.
Bonasso, al que mencionó, Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Paco Urondo,
Horacio Verbitsky, entre otros, componían la redacción de Noticias. ¿Se
podría haber juntado esa gente sin Perón de por medio? Que es como
decir, ¿podría haberse realizado ese diario con otra ideología?
El diario El Mundo era del PRT, contemporáneo, pero me parece que el
peronismo tiene algo más movilizador que la izquierda. Incluso más que
la izquierda guevarista, que fue muy seria, muy importante y muy
numerosa. Uno de los periodistas que más admiro es Enrique Raab y era
del PRT ERP. Hubo gente muy talentosa en la izquierda, pero el peronismo
era más convocante. Quizá por el efecto de la transformación económica y
cultural que hizo en su momento, quizá por el fuerte resabio de
autoritarismo que permanece hoy día en la sociedad (los famosos diciendo
que hay que cagar a tiros a los desposeídos, como ejemplo más patético).
Si se piensa en la izquierda clerical, la gente valiosa fue echada a
patadas: Gelman, Andrés Rivera, entre tantos.
Gabriela Esquivada recuerda su propia militancia con un poco de dolor,
allá en el regreso de la democracia: “Cuando ganó Alfonsín, yo pensaba
que era muy revolucionario cantar ‘se va a acabar, se va a acabar, la
dictadura militar’, pero ocurría que estos muchachos (y cuando Esquivada
dice muchachos se refiere, entre otros tantos, a los que hicieron
Noticias) la habían cantado a principio de los ’70 por primera vez. Allí
se creyó muy en serio que la cadena que había arrancado en 1930 se iba a
terminar. En esos años, a las brutalidades de toda índole de los
gobiernos (Libertadora, Onganía, la Noche de los bastones largos,
Trelew, Lanusse) se sumaban factores externos: la revolución cubana
desde 1959, por ejemplo, el Mayo Francés, Checoslovaquia, los
movimientos de liberación en África, el socialismo en Chile”.
Hace una diferencia entre la militancia de los ’70 y la de los ’80. ¿Y
la de ahora?
Hoy no hay militantes, hay operadores, la política es otra cosa.
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Con esa otra política como fondo, ¿con qué cosas chocó al recopilar las
historias que atraviesan este el libro?
La actual es una sociedad muy distinta, donde la violencia circula, pero
de otra forma. Los que hablaron, en general, tienen cosas que no quieren
decir y cosas que no dijeron. Y cosas que dijeron que no quise poner
porque me parecían del ámbito privado de los protagonistas.
¿Por ejemplo?
Por ejemplo, el romance de Paco Urondo con una compañera de redacción,
por lo cual terminan mandándolo al muere en Mendoza. Esos muchachos eran
intelectuales que venían de escribir en La Opinión; no podían estar de
acuerdo con la barbarie de los dirigentes de la organización Montoneros.
¿Entonces?
Que hacían equilibrio. Firmenich se metía: los dueños siempre se meten,
el capital siempre influye. Había columnas de Roberto Quieto, las cuatro
notas del mismo Firmenich tratando de explicar que Montoneros no había
matado al Padre Mugica, Armando Cabo, Framini. Las alianzas políticas de
Montoneros y los gobernadores de la Tendencia tenían sus columnitas de
opinión. Pero ahí estaban escribiendo Gelman, Urondo, Walsh. Los tipos
cultivaban una escritura heredera de la línea de Primera Plana, de La
Opinión. Y, de golpe, pasaron a una orden absurda: no poner adjetivos
porque el pueblo no los comprendía. Las marcas de esa especie de
violencia simbólica a la que se sometieron voluntariamente, se ve en
algunos que durante mucho tiempo no pusieron en sus currículums que
habían estado allí. Hubo quienes prefirieron no ser mencionados. Hubo
quienes prefirieron el off y hubo quienes se negaron a hablar. Hubo,
también, peleas entre los protagonistas. Pero hay que comprender que
todos ellos vivieron tiempos muy duros. Así y todo, en la redacción de
Noticias se trabajaba con mucha libertad. Claro, libertad, sí, pero andá
a decirle a Gelman o a Verbitsky o a Walsh que no te gusta cómo te
editaron la nota.
Hablar con Esquivada es, también, y sobre todo, recordar anécdotas de su
investigación. Una de ellas, pinta de manera clarísima cómo se vivía en
aquellos tiempos: “Alicia Barrios entró a los 18 años a trabajar en el
diario El Mundo, del PRT. Por entonces, las chicas usaban minifaldas muy
cortas y andaban sin corpiño. Alicia era una de ellas, pero, además, era
una bomba impresionante. Todos los días, el jefe de redacción le
recriminaba que tenía que ir a trabajar con corpiño. Un día, la intimó:
iba a trabajar con corpiño o la despedían. Alicia llevó el corpiño, lo
puso arriba del escritorio y se puso a trabajar ante la mirada de toda
la redacción. Por supuesto, la echaron en el acto. Sin dudas, era más
interesante Noticias: por periodismo, por diagrama y por indumentaria.
¿Siente que con este libro pagó el exorcismo de los ’70?
Sí, ya está. Voy a seguir leyendo cosas sobre esos años, el
apasionamiento continúa, pero no pienso escribir nunca más sobre el
tema. Me sentí muy cómoda escribiéndolo. Pude narrar, algo que tuve que
dejar de lado en la tesis de maestría, pero que para este libro era
imprescindible, ya que no hay otra manera de contar esa historia.
Claro; esas historias son de los ’70 y de ahora, de aquellos que fueron
y que son, de padre e hijos. Y todo está en Noticias…: el romance de
Alicia Barrios con Martín Caparrós (cadete del diario); otro cadete de
entonces, Enrique Gil Ibarra, que un día decidió llevar su arma a la
redacción y fue llevado de una oreja a la oficina de Troxler, encargado
de la seguridad; Patricia Walsh recordando a su padre, editor de
Información General y Policiales; Javier y Ángela Urondo recuperando a
Paco; Diego Quieto, que trata de que se haga justicia con los militares
que mataron a su padre y contra los miembros de la dirección de
Montoneros que no lo defendieron y lo acusaron de traidor. Historia,
para decirlo todo.
Historia que parece guiñar un ojo cuando Gabriela Esquivada cuenta uno
de los tantos finales del final: “Mientras estaba investigando y
buscando, murió mi madre. Decidí enterrarla en el cementerio británico,
un lugar chiquito, con muchos árboles (donde está enterrado el primer
marido de Gabriela, el escritor Carlos Feiling). Allí trabaja un buen
amigo, Martín, y le comenté la historia de mis dos hermanitos muertos.
Martín buscó los datos, cotejó, investigó y encontró las tumbas de los
dos. Ahora, están enterrados junto a mi madre, junto a su madre. Sus
nombres están escritos allí, ya no son ‘los nenes’, como se los llamaba
las poquísimas veces que se los mencionaba en mi casa”.
Miradas al Sur, diciembre 2009

Algunos
datos de "Noticias"
El diario Noticias funcionó en la calle Piedras 735.
Fecha de aparición: 20 de diciembre de 1973
Fecha de clausura: 27 de agosto de 1974, por el decreto Nº 630 firmado por la
presidenta María Estela
Martínez de Perón, quien lo acusa de desarrollar "una intensa campaña de
exaltación de las actividades
delictivas en el campo de la subversión".
Números editados: 266
Cantidad de páginas: 24
Tirada promedio: 100.000 ejemplares
Estructura de la redacción: Miguel Bonasso, director; Norberto Habegger,
vicedirector y vínculo de la
redacción con Montoneros; secretario general de redacción, el poeta Francisco
Urondo; jefe de
redacción, el poeta Juan Gelman; editor de Información General y Política, el
escritor Rodolfo Walsh; editor
de la sección Política, Horacio Vertbisky. Junto a ellos se destacaron otros
periodistas militantes
(Silvia Rudni, Alicia Raboy), con otras formas de actividad política (Pablo
Piacentini, Pablo Giussani,
Zelmar Muchelini, Sylvina Walger, Martín Caparrós) y sin ella (Carlos Tarsitano,
Carlos Ulanovsky, Pedro
Uzquiza, Luis Soto). "Esta heterogeneidad de la redacción permitió producir un
diario popular
competitivo", señala Esquivada.
Diseño: Oscar Smoje.
Su relación con Montoneros: "En ningún momento de los meses de vida del matutino
se hizo oficial la
presencia de Montoneros, aunque entre sus columnistas se contaron líderes de la
organización.
Graciela
Esquivada: Los Montoneros en la prensa argentina
Capítulo La empresa editora del diario
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"En los tempranos años '70 dos matutinos se destacaban por razones opuestas
Crónica y La Opinión. El diario de Héctor Ricardo García, líder en las clases
trabajadoras, se ubicaba en las antípodas del periodismo de interpretación del
diario de Jacobo Timerman. Ambos modelos inspiraron a quienes hicieron Noticias:
periodistas militantes dispuestos a dar al peronismo revolucionario un medio a
la vez masivo e interpretativo.
"Tenían una idea clara -según Eduardo Anguita y Martín Caparrós-: no querían
competir con La Opinión sino con Crónica. Aunque la formación de muchos los
inclinara más a la primera opción" . Pero la ambición, a la segunda: "Esa fue
una idea de Horacio, que todos aprobamos", recordó Juan Gelman: no podíamos ser
un segundo diario, porque ibamos a vender como La Opinión, nada más" .
En ningún momento de los meses de vida de Noticias, entre el 20 de noviembre de
1973 y el 27 de agosto de 1974, se reconoció su vínculo con Montoneros.
Pero con el paso de los años esa pertenencia -que de todos modos se puede
rastrear en las empresa editora y en los contenidos del diario- se ha ido
revelando. Escribió Miguel Bonasso, director de Noticias, en su memoria Diario
de un clandestino: "Anoche vino Dardo [Cabo] y me largó una idea sensacional: la
Orga quiere lanzar un diario popular de gran nivel, con los mejores periodistas
del país" . Según Gelman, fue Rodolfo Walsh quien había propuesto la edición de
un medio para las fuerzas revolucionarias.
Para la fecha en que Bonasso recrea esa anotación, Montoneros contaba con una
publicación política. Según Alejandro Costábile en su tesina sobre el semanario,
El Descamisado salía desde el 22 de mayo de 1973, tenía una tirada de 100.000
ejemplares y buscaba homogeneizar el activismo montonero, por lo cual sus
decisiones editoriales pasaban por la estructura de la conducción de la
organización peronista . Un diario, en cambio, permitía ir más allá del núcleo
militante, llegar a quienes no se había llegado, poner la línea de la
organización en la construcción de la noticia.
Los criterios deberían ser los periodísticos que corresponden al periódico
independiente de información general, que Héctor Borrat define como la necesidad
de "dar señales -falsas o auténticas- del trato justo y equilibrado de los
conflictos noticiables y del pluralismo de los comentarios políticos. (...)
Cuando la línea política se hace explícita, su escenario es el editorial. De
manera implícita, en cambio, la línea política recorre y modela todo el temario
publicado: entendida como la estrategia del periódico, decide inclusiones,
exclusiones y jerarquizaciones tanto en los escenarios de los relatos
informativos como en los escenarios de los comentarios políticos"
En una de las reuniones preparatorias, con Francisco Urondo y Julio Iván Roqué,
Bonasso conoció a Gregorio Levenson. Este empresario de 63 años en ese momento
estaba vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR): había sido el
padre de uno de los fundadores de la organización que se fusionaría con
Montoneros, Miguel Alejo Levenson, quien había muerto a fines de 1970. Se
integró al peronismo revolucionario junto con su otro hijo, Bernardo, asesinado
en un operativo del ejército a siete meses del golpe de 1976. En una entrevista
para este trabajo Levenson explicó que se hizo cargo de la administración
general de Noticias "como acto militante", convocado para integrar una comisión
fundacional del diario. "Yo era más bien político, participaba de parte de las
FAR", detalló. "Venía trabajando con Montoneros y una de las tareas conjuntas
era la edición de un diario. El proyecto de Noticias fue la resultante de la
política general de las dos organizaciones armadas que mayor fuerza y presencia
tenían en el país. La idea era aprovechar la gran aceptación de las masas: con
la llegada de Cámpora al poder, se abrían perspectivas de legalización para el
movimiento en su conjunto y para las organizaciones armadas; como un arma
democrática y legal, uno de los proyectos existentes era la edición de un
diario. No se lo puede separar del crecimiento popular de Montoneros, las FAR y
todas las organizaciones armadas. Fue el momento en que el peronismo estuvo más
cerca del verdadero poder. Los Montoneros eran un factor importantísimo de ese
poder y el diario no era ajeno" .
Levenson también recordó a Noticias en su memoria De los bolcheviques a la gesta
montonera: "La edición de un diario popular y peronista, que cubriera todo el
espacio político que habíamos conquistado a través de nuestras movilizaciones,
con información objetiva y que fuera al mismo tiempo un medio de formación y
orientación ideológica fue una hermosa tarea en la que confluyeron compañeros de
gran capacidad técnica y fervor revolucionario.
Nos animó desde sus inicios la voluntad y firmeza de Paco Urondo, que fue
designado por la conducción nacional [de Montoneros] responsable político y
organizativo de la empresa" .
De profesión químico, dedicado a la administración de una industria del sector,
Levenson se integró al proyecto de Noticias con un puesto de dirección:
administrador general de Hoy S.A., la empresa que se constituyó para editarlo y
de la que no quedaron registros oficiales. El primer directorio de Hoy S.A.
estuvo presidido por el ingeniero José Palma, propietario de un frigorífico, e
integrado por el ex vicecanciller del presidente Héctor Cámpora, Jorge Vázquez;
el empresario metalúrgico César Cao Saravia, el sindicalista de fideeros Miguel
Gazzera y el general Jorge Leal (quien había encabezado la primera expedición
argentina al Polo Sur), entre otros. "Se dice que la financiación provendría del
rescate del 'holandés', un alto ejecutivo de la Phillips por el que se pide un
millón de dólares" , escribió Bonasso. Una versión que coincide con la de
Anguita y Caparrós: "Goyo Levenson era el administrador: el que solía recibir
los paquetes de dinero fresco, que venían, en buena parte, de un par de
secuestros de gerentes de empresas extranjeras que los Montoneros habían cobrado
en esos días" .
Pero Levenson fue elusivo ante el punto: "No recuerdo. Yo no intervenía mucho en
eso. No, no creo. No se hizo algo específico, sino que las organizaciones de
algún lado sacaron dinero. A nosotros no nos querían comprometer. Y yo menos me
quise comprometer en ese momento, ni [quiero] ahora, en afirmar que la plata
salió de un secuestro" .
El administrador insistió en que inicialmente las dos organizaciones financiaron
el proyecto. "Necesitábamos un primer empuje, porque después el diario comenzó a
tener una gran tirada e hicimos un acuerdo con [el ministro de Economía José
Ber] Gelbard para que nos pautaran [publicidad] como a los demás diarios. A los
cuatro o cinco meses ya teníamos una autofinanciación, peleando siempre pero sin
depender tanto de las organizaciones" , argumentó. Y si cuando describió el
directorio dijo que había estado formado por "simpatizantes y gente que pudiera
aportar algo económicamente", aclaró luego que se había referido a las líneas de
crédito que Cao Saravia logró que le otorgaran al diario en los bancos Rural y
de Río Negro. Levenson
negó enfáticamente que luego del aporte inicial de capital se hubieran recibido
otros, del empresario David Graiver -quien financiaba La Opinión -o del editor
Rafael Perrota.
"Graiver en ese momento no existía. El primer contacto que tiene Graiver con
Montoneros es cuando cobran el rescate de los Born. En ese momento el diario no
tenía necesidad de dinero, Graiver no intervino para nada", repitió Levenson.
"Perrota nunca aportó dinero. Con él teníamos un acuerdo profesional. El cobraba
por sus servicios, normalmente" . Según Gelman, en cambio, Perrota habría
prestado los talleres, por lo menos parcialmente, para la confección de las
películas de Noticias. "Y eso le costó la vida", estimó, ya que fue desaparecido
por la dictadura militar en julio de 1977.
Levenson se encargó de armar una sociedad anónima capitalista tradicional, con
los canales y medios económicos necesarios para funcionar. "Yo tenía una
empresa, conocía esta tarea. Me resultó fácil armar una estructura: trabajar con
los bancos, conseguir créditos, contratar publicidad" , recordó.
Con la administración en sus manos, el sector producción se conformó de modo
colegiado: Urondo y Juan Gelman, futuro jefe de redacción de Noticias, acordaron
con Bonasso que él figuraría a cargo pero que el diario tendría una dirección
colectiva. "Todo diario necesita una cabeza. Yo había sido secretario de Prensa
del [Frente Justicialista de Liberación] FREJULI unos meses antes y era una
figura pública de la izquierda peronista a pesar de ser joven: creo que eso pesó
mucho a la hora de nombrarme director" , declaró Bonasso.
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La pertenencia a las organizaciones armadas definía los bordes de esa dirección
colectiva. "Los que éramos militantes conformábamos una célula de conducción
-agregó Bonasso-. Los integrantes de la dirección estábamos todos encuadrados,
en la R [FAR], en la M [Montoneros]; ese era un núcleo de hierro, que estaba
subordinado políticamente". También Pablo Giussani, uno de los periodistas que
renunció a Noticias por desacuerdo ideológico, confirmó en su memoria
Montoneros, la soberbia armada los vínculos de la organización con el diario:
"Paco Urondo, quien podía ser considerado un cuadro intermedio de cierto relieve
en su condición de oficial montonero, fue designado a mediados de 1973 comisario
político de la organización en el
diario Noticias, cuyo lanzamiento estaba previsto para el 17 de octubre de ese
año. A tal título, me citó un día para ofrecerme la secretaría de redacción del
rotativo" .
Había otras militancias, como la de Leopoldo Moreau, redactor de universitarias
y radical (quien ingresó al diario por expreso pedido de Raúl Alfonsín, afirma
Cecilia De Dann) o de la agrupación peronista de secundarios. Recuerda Martín
Caparrós, quien ingresó al diario como cadete antes de convertirse en redactor:
"Los otros cadetes también eran gente militante, de la UES" . Pero la diversidad
no hizo sombra a los propietarios. Levenson aseguró que durante los primeros
meses "la línea política la marcaban Montoneros y FAR, que todavía no se habían
unificado; estando el diario en funcionamiento se produjo la unificación.
Intervino alguna vez [Mario Eduardo] Firmenich, por Montoneros, y por las FAR el
compañero Roqué, y se suscitaron discusiones políticas" .El ex director
coincidió con él y evaluó que la conducción de Montoneros cometió en esos
comienzos "los mismos errores que puede cometer un empresario dueño de un medio:
presionar a los periodistas, hacer grosera la línea. Firmenich se quejaba de que
salían pocos comunicados o noticias de los frentes de masas de la organización.
En una reunión le dije: 'Es mucho más importante que el diario llegue a los
actores sociales antes que publique comunicados. Si nuestros frentes de masas
actúan sobre el conflicto verdadero, su presencia se va a notar en el diario por
su simple participación. Pero no podemos convertir el diario en un reservorio de
comunicados. No vamos a vender nada'" .
Ese punto de vista se impuso durante unos meses: "Inclusive se puede ver cierta
preocupación en la parte política por mantener una distancia" , estimó Bonasso.
Pero todo cambió con el avance de la derecha peronista.
La portada del Nº 244, del 1º de agosto de 1974, titulada La universidad en
estado de alerta e ilustrada con otra nota, la imagen de una olla popular del
Matadero Municipal de Abasto, se cambió por Ortega Peña asesinado, con una foto
del diputado Rodolfo Ortega Peña y dos del atentado donde murió.
Días después, cuando el comisario Alberto Villar atacó con golpes y gases al
cortejo fúnebre dentro del cementerio, la tapa se tituló: Entierro a lo Villar.
"En los últimos días -dijo Bonasso- el diario estaba en la línea abiertamente
provocadora" . Se trató, según Caparrós, de "un proceso de aislamiento
progresivo, que terminó de cristalizar el 6 de septiembre del '74 cuando
Montoneros anunció el pase a la clandestinidad. El diario habíasido cerrado una
semana antes".
Concepción del medio y antecedentes
De Dann afirma que Noticias apareció con el propósito de convertirse en un
diario peronista que funcionara como herramienta en la lucha para la liberación
nacional. "Se pretendía con él modificar la realidad socio-política, partiendo
de la convicción de que esto es factible desde un puesto periodístico" ,
detalla, agregando que la lucha por el poder, entendido como relación política
en permanente construcción, se da en y por
los discursos. Tanto Levenson como Bonasso coinciden con ese punto de vista, y
Horacio Verbitsky explicó en una entrevista para este trabajo que ese origen
planteaba dificultades en la edición: "Hubo muchos conflictos porque la
conducción de Montoneros tenía como ejemplo El Descamisado. Eso era lo que a
ellos les gustaba: la resolución disciplinaria, en la cual la línea orgánica
bajada por la conducción política se sigue a rajatabla, donde
los cuadros que ejecutan eso no son intelectuales o, si lo son, se
subordinan acríticamente y producen esa revista vergonzosa, de estilo ramplón,
prepotente, gritón, vulgar" .
Verbitsky reconoció que recibían "órdenes sobre cómo cubrir determinadas
noticias" y "una presión constante para que el diario fuera más bien de tipo
agitador"; en la redacción, esas pretensiones de los dirigentes de Montoneros
encontraban "una resistencia constante a hacer ese tipo de periodismo porque, si
bien no cuestionábamos la línea general, no estábamos de acuerdo con hacer un
diario propagandístico, tachín-tachín, sino que queríamos hacer un diario que le
sirviera a la gente. Noticias es una obra cuidadosa, de calidad profesional, de
seriedad informativa, siempre en el borde, siempre en el límite" .
Existía, entonces, una tensión en las rutinas con que Noticias elaboraba sus
discursos informativos. Miquel Rodrigo Alsina enumera el conjunto de actividades
que en cada medio construyen, con independencia de su ideología, la noticia: "La
determinación del acontecimiento, las fuentes, el trabajo vperiodístico en sí,
son elementos de un proceso de producción institucionalizado" . En la medida en
que esos criterios prevalezcan, según el autor, se puede hablar de masas media y
no de otro tipo de prensa, como la política. También las nociones de periódico
independiente de información general que ofrece Héctor Borrat -"todo aquel que
se define y actúa en función de los objetivos permanentes de lucrar e influir,
excluyendo toda relación de dependencia estructural respecto de cualquier otro
actor que no sea su empresa editora" - se aplican a Noticias, ya que aunque sólo
se haya hecho por la necesidad de establecer una composición legal del capital,
la existencia de una empresa, y sus objetivos y rutinas consecuentes, evitaron
un destino de prensa partidaria.
Las contradicciones entre los modelos de medios que querían los periodistas y la
dirección de Montoneros se desarrollaron bastante, y no sólo en la determinación
del enfoque noticioso de determinados acontecimientos. "Un tema motivo de muchas
discusiones fue que en el diario había una sección de turf. Era muy buena,
trajimos los mejores periodistas", recordó Verbitsky.
Sus títulos se destacaban normalmente en la tapa, incluyendo jactancias como
seis aciertos sobre ocho en los pronósticos del día anterior. "Eso era un
criterio periodístico: un diario que quería ser popular tenía que incluir el
tipo de informaciones que en ese momento eran de consumo popular. Pero desde un
punto de vista ideológico, eso era cuestionado", agregó.
El modelo resultante fue "una experiencia de periodismo popular", como tituló la
revista Crisis su nota sobre el cierre de Noticias, con ciertas particularidades
de enfoque en las actuaciones políticas, acaso no mayores sino simplemente más
visibles que las medios tradicionales, según Bonasso: "Bajaba línea como pueden
bajar La Nación o Clarín" . Lo señala Borrat: "El periódico independiente de
información general es un verdadero actor
político de naturaleza colectiva, cuyo ámbito de actuación es el de la
influencia, no el de la conquista del poder institucional o la permanencia en
él" .
El texto de Crisis, elaborado por el Centro de Estudios de Comunicación Masiva
(CECM) que en 1974 existía en la Universidad de Buenos Aires destacó que
Noticias fue parte de un intento de renovación de la prensa popular, sucedido
tras el fuerte cambio social que produjo el triunfo peronista en las elecciones.
"Los quioscos se inundaron de nuevas publicaciones que, al mismo tiempo, eran
nuevas propuestas periodísticas, intentos de fundarformas de comunicación y de
información que correspondieran al proceso que se iniciaba" .
Pero además del ascenso de las masas, otro factor influyente en este intento de
renovación es un conjunto de antecedentes, tanto de la prensa popular (Crónica,
y por eso el anterior Crítica) como de la alternativa que resistió a la
represión desde 1955 (CGT) y de la interpretativa para minorías ilustradas (La
Opinión). El CECM describe el resultado de esa mezcla curiosa: "Noticias, aunque
siga en términos generales el equilibro de temas que desde hace décadas
caracteriza al periodismo escrito, ha logrado alterarlo más que ningún otro
diario incorporando al mundo privilegiado de la noticia la realidad política de
muchos sectores subordinados.

La
muerte de Perón - La noticia en “Noticias”
Por Miguel Bonasso *
1 de julio de 1974. Fue un lunes, desapacible, a las dos de la tarde.
Aunque esperábamos el desenlace no podíamos creer lo que nos mostraba la
televisión: una Isabel llorosa anunciando la muerte de Perón, escoltada
por José López Rega, que apoyaba su diestra sobre el sillón
presidencial. El mensaje gestual del Brujo ponía en ominoso paréntesis
la convocatoria a la unidad nacional que leía la pequeña mujer convocada
a la Presidencia, “por mandato de Dios y de Perón”. Un grupo humano muy
especial rodeaba en silencio el aparato de televisión, en un
destartalado edificio de Piedras al 700 donde producíamos Noticias, el
diario del peronismo revolucionario que en esos días llegó a vender más
de 180 mil ejemplares. Era un grupo de hombres y mujeres que había
puesto su capacidad profesional al servicio de su pasión militante.
Aquellas compañeras y compañeros que observaban, mudos y acongojados, el
terrible anuncio, no eran espectadores, sino protagonistas de la lucha
sin cuartel que se avecinaba. Y sabían que podían llegar a perder la
vida. Como de hecho la perdieron muchos de los que rodeaban aquel
televisor cuando la mujer escoltada por López Rega demostró
patéticamente que Dios y Perón se habían equivocado y fue sacada de un
papirotazo por los militares que impusieron el terrorismo de Estado.
Allí estaban, por ejemplo, algunos grandes ausentes como Rodolfo Walsh,
Paco Urondo, Alicia Raboi, Norberto Habegger, integrantes de la
conducción del diario, mezclados democráticamente con jóvenes
periodistas y militantes de base, a los que amenazaban también la
muerte, la desaparición, la cárcel o el destierro. La muerte de Perón
cerraba una etapa decisiva de nuestras vidas y convocaba a un balance
que tardaría muchos años en decantarse. Habíamos seguido y amado al
Viejo en los duros años de la Primera y Segunda Resistencia; lo habíamos
denostado en la plaza del 1º de Mayo; habíamos tenido la esperanza de
recuperarlo pocos días antes (en la multitudinaria despedida del 12 de
junio) y ahora tratábamos de imaginar una transmutación de su liderazgo
individual en un gran proyecto colectivo. Horacio Verbitsky sintetizó en
una frase los temores de todos: “La Argentina puede convertirse en un
cráter”. Luego empezamos la jornada. Yo sugerí como título de tapa la
palabra Dolor. Rodolfo Walsh se acomodó frente a la Olivetti y escribió:
“El general Perón, figura central de la política argentina en los
últimos 30 años, murió ayer a las 13.15. En la conciencia de millones de
hombres y mujeres la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá del
fragor de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un
Líder excepcional”.
* Miguel Bonasso era director de Noticias

El
violento oficio de escribir
La historia de los diarios que publicaron las organizaciones guerrilleras
El Mundo, del Ejército Revolucionario del Pueblo, y
Noticias, de los Montoneros, se convirtieron en los medios de comunicación
que apostaron a poner en tapa la noticia de la revolución. Los protagonistas y
los secretos de una trama que conjuga información, armas y un proyecto político
que apelaba a otro futuro para el país.
Por Diego Rojas
Alguna vez, Lenin –que fue el hombre que pensó con mayor fuerza la necesidad de
organizarse en un partido (teorizó sobre esa tarea en su clásico Qué hacer)
aseguró que el primer militante de la revolución era el periódico partidario. La
prensa de la organización –ya fuera clandestina y para pocos, o pública y
masiva– asumía un rol organizador: colectivizaba las consignas políticas del
momento, aglutinaba a los militantes en torno al discurso elaborado por la
dirección, discutía desde sus páginas las posiciones de los medios burgueses,
finalmente centralizaba la acción. Durante su exilio suizo y luego londinense,
el líder bolchevique abandonó la dirección del partido pero se aseguró de que el
órgano de prensa partidario estuviera bajo su control. De que las ideas
correctas se transmitieran a través de las palabras precisas de su periódico,
llamado La chispa, dependía el futuro de la revolución. En octubre de 1917,
Lenin y sus seguidores tomaron el poder en la industrializada ciudad de San
Petersburgo, en Rusia.
Cincuenta años después, la Argentina vivía una etapa política en la que la
palabra “revolución” se incorporó a la lengua cotidiana y a las ideas sobre el
futuro del país. Claro que no sin dificultades: el desarrollo de la historia
nacional no había sido lineal ni previsible. En la cronología argentina había
existido un fenómeno, que aún permanece, llamado “peronismo”. Y un general
llamado Perón que había sido depuesto y proscripto y que enviaba grabaciones y
cartas a sus militantes desde el exilio madrileño. Y una rebelión obrera que
marcó a toda la época que se conoció como el “Cordobazo”. Y dos organizaciones
guerrilleras que, impulsadas por la oleada izquierdista que recorría toda
Latinoamérica, se montaron sobre la cresta de esa ola en el país: el Ejército
Revolucionario del Pueblo y Montoneros.
La izquierda armada había leído a Lenin y contaba con sus propias publicaciones
dirigidas a la militancia y a su entorno cercano: El
Combatiente, del ERP, y El Descamisado, de Montoneros. Sin embargo,
decidieron ampliar la franja a la que dirigían su discurso y crearon diarios
legales, cada cual con su propia impronta política. Redacciones integradas por
periodistas militantes de las organizaciones y por otros que no militaban, pero
que acordaban con la tarea del momento: construir canales informativos que
permitieran salir a la superficie noticias que los medios tradicionales no
publicaban, dirigir a capas más amplias de la población las posiciones políticas
de los grupos armados, ayudar a preparar las condiciones para la revolución. Que
un día sería la nota de tapa de esos periódicos. Montoneros fundó Noticias; el
ERP, El Mundo. El periodismo se conjugaba, entonces, con las armas y era otra
manera de la acción política guerrillera.
"El Poder Ejecutivo dispuso el cierre definitivo de Noticias, cuyo último número, el 266, traía titulares
"tendenciosos". Es el séptimo periódico clausurado desde el 25 de Mayo de 1973. Los anteriores fueron El Mundo, Respuesta Popular, El Descamisado, Militancia, El Peronista y Primicia"[Informe de La Opinión, el 29 de Agosto de 1974] |
En las entusiastas mentes de sus impulsores, Noticias debía llevar la impronta
combinada de dos diarios de la época: la llegada popular que tenía Crónica,
propiedad de Héctor Ricardo García, junto a la calidad periodística de La
Opinión, de Jacobo Timerman. Miguel Bonasso sería el director; Horacio Verbitsky,
jefe de política; Paco Urondo, secretario de redacción, y Juan Gelman, jefe de
redacción. Si bien nunca se explicitó en sus páginas la relación que tenían con
Montoneros, para nadie (es decir, para nadie) era un secreto que ese era el
diario de los “montos”.
En policiales se destacaba una pluma que luego sería leyenda: la de Rodolfo
Walsh. Y el diseño correspondería a Oscar Smoje, actual director del Palais de
Glace. El primer número de la publicación apareció el 20 de noviembre de 1973.
La publicidad televisiva contaba con la voz de Antonio Carrizo anunciando el
diario. Los anuncios gráficos lo definían como un diario peronista: “Por fin el
primer diario. El primer diario en 18 años. El primer diario peronista abierto a
todos los sectores que quieren la liberación. El primer diario que brindará toda
la información y no solamente la que conviene a sus editores. El primer diario
argentino al que le interesa más Tucumán que Roma, Lima que Washington y Argel
que París. Un diario para acertar a las carreras, con una completa cobertura
deportiva, amplios servicios para toda la familia y las mejores historietas. Con
las fotos más reveladoras y audaces y un tipo de impresión similar al de las
buenas revistas. Lo hacen periodistas con experiencia y talento; comprometidos
con su país y su tiempo. Pronto en su quiosco. Se llama NOTICIAS sobre todo lo
que pasa en el mundo”.
En junio de 1973 aparecía en los kioscos un nuevo diario llamado El Mundo. Su
edición era vespertina y reclamaba para sí la continuidad con la mítica
publicación que editó por primera vez las famosas aguafuertes de Roberto Arlt,
uno de los mejores escritores argentinos de todos los tiempos. Su primer
director fue Luis Alberto Cerruti Costa, quien fuera ministro de Trabajo de
Eduardo Lonardi una vez derrocado Perón en 1955. Sin embargo, los años de la
Revolución Libertadora fueron radicalizando a este veterano abogado que fue
vinculándose cada vez más con los miembros del Partido Revolucionario de los
Trabajadores, órgano político del ERP, dirigido por Mario Roberto Santucho. Más
tarde, cuando inició una gira por los países socialistas como forma de afianzar
vínculos, a la vez que escribir crónicas para El Mundo, la dirección
periodística quedó en manos de Manuel Gaggero. La jefatura de redacción quedó en
manos de José María Pasquini Durán, recientemente fallecido. El diario se vendía
por las tardes y era el modo de regresar al hogar informándose sobre los
acontecimientos ocurridos ese día. En la tapa un personaje llamado Fierrito
combinaba humor, reflexión y política sobre algún acontecimiento de aquella
jornada. Pronto se convirtió en un personaje popular.
|
|
Un diario no es solamente un conjunto de páginas elaboradas por periodistas,
diagramadores e ilustradores que se rigen bajo cierta línea ideológica e
informativa. Es, además, una empresa. Cuestión compleja cuando la empresa la
rigen militantes políticos que querrían que ya no existan más las empresas
capitalistas, sino aquellas dirigidas por los trabajadores. Sin embargo, en 1973
todavía no se había hecho la revolución y los diarios de la guerrilla tuvieron
que ser organizados de un modo capitalista. Gregorio Levenson fue una de las
personas designadas por la cúpula montonera para administrar el emprendimiento.
Hijo de inmigrantes rusos, era el único que tenía experiencia empresarial y así
hizo su aporte a Noticias. Integró el directorio junto a Jorge Vázquez, que
había sido canciller de Héctor Cámpora a los treinta años y había denunciado, en
un plenario de la OEA que la organización era un ministerio de colonias. También
participó el empresario metalúrgico César Cao Saravia y Miguel Gazzera, del
sindicato fideero. Además, se especula con los aportes del banquero David
Graiver y que Rafael Perrota, dueño de El Cronista y militante secreto del PRT,
haya colaborado prestando los talleres gráficos en los que se imprimía su
diario. La maquinaria económica y financiera estaba armada. Alquilaron un galpón
y todo estuvo listo para su salida. El nexo con la Conducción Nacional de
Montoneros se realizaría a través de Norberto Habbeger, que oficiaba de
subdirector de la publicación.
Un camino similar recorrió El Mundo. Luego de la decisión política de ampliar la
llegada del mensaje político del PRT, se pusieron en marcha los engranajes para
llevarlo a cabo. “A la primera reunión asistimos Benito Urteaga, por el PRT;
Luis Alberto Cerruti Costa, que había radicalizado sus posiciones acercándose al
PRT; el padre Ramondetti, de los sacerdotes por el Tercer Mundo; Alicia Eguren,
viuda de John William Cooke; Félix Granovsky, del Partido Comunista, y yo, que
militaba en el Frente Revolucionario Peronista –contó el abogado Manuel Gaggero,
que luego reemplazar{ia a Cerruti Costa en la dirección–. Urteaga propuso la
compra de El Mundo para sacar un diario que reflejara el movimiento político que
se estaba desarrollando.” La financiación correría por cuenta del PRT, que
conformaría empresas legales con tal propósito. Una vez en marcha el periódico,
una broma sería común en los pasillos del diario cada vez que llegara el día de
cobro: “Se decía que estábamos esperando un secuestro y el pago del rescate para
poder cobrar –recordó Roberto “Tito” Cossa, actual dramaturgo, que se
desempeñaba en la sección Gremiales, de gran importancia en el diario del ERP.
Cossa, que no era un militante orgánico del grupo, señala ciertas actitudes de
sus colegas que sí militaban. “A veces los periodistas del PRT instalaban una
sensación rara a la hora de cobrar: parecía que se estaba usando el dinero de
los mártires, de los combatientes.”
Noticias marcó una renovación en la manera de hacer un diario en la Argentina.
Las impactantes tapas diseñadas por Smoje aportaron a que las bateas de los
kioscos se renovaran con la luminosidad que aportaban fotos impactantes o
tipografías desmesuradas que llamaban obligatoriamente la atención. La tirada
pasó de 30 mil ejemplares, en sus inicios, a picos de 150 mil y de 180 mil,
cuando el diario cubrió el fallecimiento y velorio del presidente Perón. Dentro
del periódico se podían encontrar notas de Pablo Giussani, Walsh, el sociólogo
Roberto Carri, Sylvina Walger, Carlos Ulanovsky, Roberto Guareschi, Zelmar
Michelini, Jorge Carnevale, Leopoldo Moreau (que había llegado a esas páginas
mediante un acuerdo con las juventudes radicales) y unos jovencísimos Martín
Caparrós y Alicia Barrios, entre otros. Barrios comenta que sus costumbres
ligeras entraban en contradicción con una moral rígida que imbuía al
comportamiento de los miembros de la guerrilla peronista. Barrios asistía a
trabajar sin corpiño, hecho que se notaba a pesar de los reclamos del jefe de
personal. “El tipo me llamaba la atención porque en la redacción tenía que usar
corpiño –relató a Gabriela Esquivada, que usó su testimonio para su
investigación Noticias de los Montoneros, que editó Sudamericana–. Al final me
dijo que si no llevaba corpiño me iba a despedir. Al día siguiente llevé un
corpiño en la mano, lo puse arriba de la mesa y me senté a escribir. Era una
criatura, tenía esas cosas.” Finalmente, fue despedida.
El Mundo también aspiraba a la calidad periodística combinada con la difusión de
los conflictos sindicales y tareas políticas socialistas. La sección cultural
reseñaba las últimas películas de Godard. Una serie por entregas narraba la vida
de Al Capone, el mafioso ítalo estadounidense, y otra daba cuenta de la
biografía del anarquista italiano Severino Di Giovanni. La gira del director
Cerruti Costa permitía la publicación de crónicas desde Cuba y Vietnam que daba
cuenta de la vida cotidiana bajo el socialismo. Fierrito, el personaje de la
tapa, ilustraba algún acontecimiento político o social, que explicaba en
lenguaje sencillo. “Fierrito, que era una especie de Martín Fierro contemporáneo
y obrero, se volvió un personaje muy importante que sintetizaba lo que pasaba en
el día –explica Gaggero–. En las charlas que hacía por las provincias me
preguntaban siempre por él.” Nora Lafón estaba a cargo de la sección Interior,
donde se reflejaban los conflictos obreros de bastiones como Córdoba o el
Litoral: el sindicalista de izquierda Agustín Tosco era un columnista habitual
de la publicación. “La línea editorial me encantaba –asegura Lafón–. Una vez
escribí que si un visitante europeo llegaba y veía en posiciones de gobierno a
tantos sindicalistas hubiera podido pensar que presenciaba un proyecto
socialista. Cuán errado hubiera estado, ya que la mayoría era casi fascista.
Podía publicar eso sólo en El Mundo.”
Para Lenin y su Pravda, los Montoneros y El Descamisado o el ERP y El
Combatiente las cosas deben haber sido más fáciles. La dirección marca la línea
y se redactan noticias y editoriales que se condicen con una manera de mirar la
realidad y una propuesta para modificarla. Sin embargo, la construcción de un
diario implica la introducción del periodismo que, en su esencia, se hace
preguntas y, a veces, llega a contestarlas. Ese espíritu a veces contradictorio
entre los objetivos políticos de la publicación y los desarrollos del oficio
periodístico a veces chocaban. “Un día publiqué un cable de France Press que
manifestaba diferencias entre el Partido Comunista Francés y los grupos
‘consejistas’ y eso a la dirección del diario no le gustó –recordó el actual
historiador José Vazeilles acerca de su paso por El Mundo–. Me parecía ridículo,
porque los ‘consejistas’ no tenían desarrollo en el país, y correspondía a la
información de una agencia. Pero como el PRT estaba en acercamiento a los
partidos de la Tercera Internacional para limpiar su pasaje por el trotskismo,
se produjo el conflicto. Le planteé esto al recientemente fallecido ‘Negro’
Pasquini Durán, que era el jefe de redacción y un gran periodista, pero
decidieron sacarme de la sección y mandarme a Educación”. Verbitsky, jefe de
política de Noticias, analiza el fenómeno: “La gracia de los intelectuales es la
crítica, la independencia, la creación, la opinión libre sobre las cosas –contó
a Esquivada–. Tal vez como consecuencia de las frustraciones de las décadas
anteriores se subordinan a decisiones organizativas que implican cierta forma de
suspensión del juicio, de negación de su propio carácter como entes pensantes.
Esta renuncia no puede ser permanente ni estable, genera contradicciones y
tensiones cotidianas. Pero para editar su diario la conducción de Montoneros
necesitaba gente que supiera hacerlo. Y esa gente no era necesariamente la más
dócil”.
También existían tensiones sindicales, como en toda empresa capitalista. Susana
Viau, actual periodista del diario Crítica, rememora: “Fui delegada sindical de
El Mundo. La relación con la empresa no era como la que se daba con cualquier
patronal, pero no podíamos hacernos cargo de sus errores. No éramos una máquina
de generar conflictos, pero los que estaban había que solucionarlos de la mejor
manera posible”. En Noticias también hubo asambleas, pero la homogeneidad
montonera era más marcada y los reclamos se mantenían dentro de una paz social
poco frecuente para aquellas turbulentas épocas.
Los dos diarios que respondían a organizaciones armadas eran objeto de ataques
por parte de las fuerzas reaccionarias que ganaban espacios dentro del gobierno
de Perón: luego de la primavera camporista, la elección del viejo líder implicó
que se rodeara del peronismo más ortodoxo, enemigo de los “marxistas”
disfrazados de peronistas, como definían a los Montoneros, tanto como los
autoproclamados marxistas del ERP. La avanzada derechista produjo que en Córdoba
triunfara un movimiento golpista promovido por el jefe de la policía Antonio
Navarro, quien derrocó al gobernador Obregón Cano, ligado a la Tendencia
Revolucionaria del peronismo. Al día siguiente estalló una bomba frente al
diario Noticias, que no provocó víctimas debido a que la custodia se movió con
velocidad.
El Mundo también fue objeto de atentados con bombas. “Una bomba destrozó los
talleres gráficos. Yo estaba en corrección, instalada en ese sector. No hubo
víctimas por pura casualidad”, recordó Viau. El diario del ERP sufrió, además,
una balacera. Ana Guzzetti, periodista de El Mundo acreditada en Casa de
Gobierno, tuvo un intercambio tenso con el General:
Ana Guzzetti: –Señor presidente, cuando usted tuvo la primera conferencia de
prensa con nosotros, yo le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para
parar la escalada de atentados fascistas que sufrían los militantes populares. A
partir de los hechos conocidos por todos, de Azul, y después de su mensaje
llamando a defender al gobierno, esa escalada fascista se ha ampliado mucho más.
En el término de dos semanas hubo exactamente veinticinco unidades básicas
voladas, que no pertenecen precisamente a la ultraizquierda; hubo doce
militantes muertos, y ayer se descubrió el asesinato de un fotógrafo.
Evidentemente, todo esto está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.
Perón: –¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo
tiene que probar. (Dirigiéndose al edecán aeronáutico dijo:) ¡Tomen los datos
necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa contra esta
señorita!
A.G.: –¡Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar tantos
atentados fascistas!
P.: –Las que se están tomando, esos son asuntos policiales que están provocados
por la ultraizquierda y la ultraderecha; la ultraizquierda, que son ustedes
(señalando a la periodista con el dedo) y la ultraderecha, que son los otros. De
manera que arréglense entre ustedes; la policía procederá y la Justicia también.
Indudablemente que el Poder Ejecutivo lo único que puede hacer es detenerlos a
ustedes y entregarlos a la Justicia; a ustedes y a los otros. Lo que nosotros
queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.
A.G.: –Le aclaro que soy militante del Movimiento Peronista desde hace trece
años.
P.: –¡Hombre, lo disimula muy bien!
Los días de El Mundo estaban contados. El 23 de febrero, luego de un acto en el
que habló Lorenzo Miguel, un grupo de militantes de la Juventud Peronista de la
República Argentina cercó el diario y tiroteó durante 20 minutos el frente del
edificio. La seguridad repelió el ataque. Los trabajadores que lograron entrar
fueron detenidos por la policía. “Nos llevaron en camiones celulares con celdas
compartimentadas”, describe Lafón.
Mientras tanto, las investigaciones de Noticias causaban impacto: en sus páginas
se explicaban los atentados de la naciente Triple A. Allí se desentrañaron las
diferencias que hacían estallar en trizas las distintas tendencias que luchaban
por hegemonizar al movimiento peronista. Allí se narró cómo el viejo líder
expulsó de la plaza a los Montoneros durante la conmemoración del 1º de mayo y
cómo el lugar quedó vaciado mientras se cantaban consignas contra los “gorilas”
que llenaban al “gobierno popular”. Allí se contó como nadie contó la muerte de
Juan Domingo Perón. La tapa aún hoy se estudia como ejemplo de capacidad de
síntesis e impacto: “DOLOR –decía en letras molde catástrofe–. El general Perón,
figura central de la política argentina en los últimos 30 años, murió ayer a las
13.15. En la conciencia de millones de hombres y mujeres la noticia tardará en
volverse tolerable. Más allá del fragor de la lucha política que lo envolvió, la
Argentina llora a un Líder excepcional”. Luego de su fallecimiento, las
diferencias internas se profundizarían y la lucha por el poder en la Argentina
ingresaría en su etapa más sangrienta, que culminaría con el golpe de Estado de
Videla y el posterior genocidio al que fue sometida toda una generación.
Si la política es la continuación de la guerra por otros medios y si las
organizaciones guerrilleras habían decidido usar sendos diarios como armas para
ganar a su favor a la opinión pública, la neutralización de esos medios de
comunicación debía convertirse en un objetivo central de las fuerzas
reaccionarias.
Dos días después de la balacera contra El Mundo impulsada por la burocracia
sindical metalúrgica al mando de Lorenzo Miguel, llegó la orden de clausura del
diario. Intentaron sacarlo con otro nombre –Respuesta Popular– pero la
publicación duró un solo día. El archivo del diario, que incluía los ejemplares
de la vieja época, fue resguardado por un tiempo por el ERP. Pero luego del
golpe de Estado se le perdió el rastro a una colección que debería formar parte
del patrimonio periodístico argentino. El 27 de agosto de 1974 Noticias corrió
la misma suerte. Cinco días antes habían publicado un suplemento acerca de la
masacre de Trelew, sucedida en 1972, cuando luego de un intento de fuga 16 de
guerrilleros habían sido fusilados. El comisario Alberto Villar, ícono de la
represión, comandó personalmente el allanamiento del diario. “¿Dónde está el
escritorio de Rodolfo Walsh? Quiero ver el escritorio de Rodolfo Walsh”, contó
Bonasso que gritaba el policía mientras ingresaba por la fuerza a la redacción.
Algunos redactores escapaban por los techos. El archivo del diario fue
secuestrado y, durante la dictadura, trasladado a la ESMA. Luego le sirvió a
Eduardo Massera para construir su propio diario, Convicción. Villar no encontró
a Walsh, pero le dijo a Habbeger, mientras le comunicaba la clausura del diario:
“Yo sé que ustedes tienen un ataúd con mi nombre, pero yo tengo un cajón para
cada uno de ustedes”.
Erigir un diario es una aventura y un desafío, con los riesgos que ello implica:
en medio de unos tiempos en los que la palabra revolución no remitía a
fantasías, construir los diarios que la retratarían los convertía en armas de
esa posible epopeya. No fue así. Los diarios de la guerrilla conjugaron plumas
prestigiosas con otra manera de difundir las noticias. Y marcaron hitos que
enseñan otras formas de ejercer el periodismo. En una época en la que, muchas
veces, la práctica periodística dista no sólo de la transmisión de la
información, sino que rebaja a niveles nunca vistos la mantención de ciertos
principios, es necesario recordar estas experiencias. Quizá sean ejemplos,
además, para la construcción de la historia del futuro. Un futuro que esas
redacciones imaginaron vivo.
Revista
Contraeditorial, mayo 2010
VOLVER A MONTONEROS,
FRAGMENTOS DE UNA HISTORIA
CUADERNOS DE LA MEMORIA
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