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María
García nació en 1974 en Godoy Cruz, Mendoza. Desde 1995 ha conducido y
escrito programas de radio y también ha colaborado en diversos fanzines,
webzines y publicaciones de Argentina, Chile, México, Perú y España. Es
traductora autodidacta de inglés y portugués.
En 2000 creó Ediciones de Huevo, en donde editó sus dos primeros
trabajos: “Intrascendencias” novela del 2000 y
“Un sexo,
el sexo” colección de poesía y relato del 2004.
En 2004 aparecen también los e-books “De mente fantástica” (cuentos
fantásticos) y “Al filo del espejo” 1 y 2 (junto a Gerardo Bloomerfield).
En el mismo año comenzó a coescribir junto a Diego Arandojo la novela
“Memorias de una meretriz abducida” (inédita, 2005), íntegramente
escrita vía correo electrónico.
A principios de 2005 cofundó junto a Marcelo Neyra Run!Run Ediciones y
publicó “Fantasticario” (cuentos y relatos fantásticos).
Es músico autodidacta aficionada y le gustan tanto los perros como los
gatos.
Actualmente se encuentra realizando traducciones para www.mum.org
(Museum of Menstruation).
Sitio web:
http://www.maria-garcia.com.ar
Para comunicarte con María García podés escribir a
maganet_@hotmail.com
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Un sexo, el sexo
ediciones V – 002 – Un sexo, el
sexo – María García – agosto 2003
Edición digital por: Marxelo
Todos los derechos pertenecen a María García – edicionesdehuevo00@yahoo.com.ar
lanuevaflor.cjb.net
lanuevaflor@yahoo.com.ar
INDICE
La cosa
Férula
La última orgía con
María Eugenia (paja remix)
Lo que vendrá
Ma
Tríptico Porno
Mi mamá me mima
Tres deseos primitivos
Amor en Barcelona
De donde toda la humanidad pasada, actual y futura ha salido, el lugar más
temido del universo, la cosa ya está aquí, como para abrir este camino. Un toque
de cine B y un triste final.
La cosa
Hay un hombre
con tres dedos
en una mano sola,
un garfio, pocos dientes,
mirada viscosa, medio enano.
Se acerca y me dice
que quiere tocar mi cosa.
Está loco!
Yo no tengo una cosa entre las piernas;
tengo un clítoris,
una vagina sudorosa
con dos labios
y una lengua de leche
que a veces aparece.
El hombre
ya no quiere tocarme
no quiere verme más.
Se ha ido
y me ha llamado loca.
8/2002
Los actores sin público, el teatro de la crueldad, como yo lo veo un catártico
juego de roles. Una terapia muy divertida. Y éste, un pequeño homenaje al
sadismo.
Férula
¿Por qué llorás?
Ahora a mis pies
como un ovillo-león.
Qué rico. Rendido.
No puedo caminar
me estorba y me da calor.
Ahora reís
camino al filo de tu mente
no me ves.
Soy el sol
de tu universo
Espermático ungüento
que germina a tu especie.
Ahora me cansé.
Sos mi dios
y yo a tus pies-esclava.
Ninfo,
oh, dios mío:
¡que hermoso rostro el tuyo!
Pierdo la memoria.
Ahora quiero sonreír por siempre
y descansar en mi ataúd.
8/2002
Un ensayo de interliteratura para un relato de Marcelo Neyra. Mi único relato
apócrifo. Mi primer relato escribiendo como varón. No se han probado sus efectos
fuera del laboratorio.
La última orgía con
María Eugenia (paja remix)
Vamos a tomar algo, la escucho, esa vocecita.
-Decime ya, como es la mina.
-Qué mina?
-La que está detrás de mí.
-No sé che, se va a sentar con las amigas parece.
-Cómo es?
-Normal.
Nos sentamos y esperamos que venga Francisco con las birras.
-Y?
-Y qué?
-Cómo es?
-Ah, re-normal. Bajita, chiquita, flaca, me parece que es puro sostén como tu
hermana.
-Qué decís.
-De la edad de tu hermana- salta Cristian- 85 no?
-Boludo no me jodás.
-No che, que se yo. Es normal.
Ah, pero tiene esa voz tan afelpada y aguda. No, no es sólo la voz, es la forma
en como habla. Hay chicas tan calientes que se cocinan en su propio jugo. No se
aguantan. Transpiran sexo y tienen que enjuagarlo de vez en cuando y uno es
afortunado de conseguir unas gotas. Ese tipo de chicas también te cocinan con la
mirada, una mirada silenciosa y poderosa y que a veces es difícil de sostener.
Esa mirada por la que a uno le gustaría tener puesta una armadura del s. XVII
para no caerse desarmado.
Tengo que volverla a sentir. Tengo que hablarle y mirarla. Tengo que hacer
coincidir esa voz con un nombre y algo más. Sólo eso pido.
Se para y va a pasar al lado de nuestra mesa. Es mi oportunidad.
-Garbosa- le digo con la voz que me sale de los intestinos.
-Stúpido- me largó con su hermosa voz de helado de tiramisú y pasó derecho hacia
la caja a hacer el pedido.
Estoy destrozado, realmente, nunca me tiré un lance tan frustrante, tan
desastroso.
-Esa mina es una golfa!- digo resentido.
-Qué te pasa boludo? Te leíste toda la letra g del diccionario. Qué le dijiste?
Qué pasó, no sé.
-La verdad que la mina está buena mirándola bien- dice Francisco con cara de
buitre malcomido.
-Las minas no quieren palabras bonitas, nunca, nunca, pero nunca decile linda.
Quieren misterio,
tipos con historias, tipos lastimados por la vida, aventura. Si vos te ponés a
los pies de una, es más seguro que te pateen. Y más rápido- Dice Cristian
terminándose mi cerveza como si el consejo le hubiera dado el derecho.
-Y vos qué sabés?
Ninguno lo mira pero todos lo escuchan con atención. -Lo leí en la 13/20. La
nota está hecha por minas. Seguro. Bueno, eso dice.
Que día de mierda, primero Gabriel, Luis, Francisco y Marcelo nos patearon y se
quedaron con las chicas y segundo esto.
A propósito. -Qué onda esta mañana loco? Pasó algo con María Eugenia?- Le
pregunto a Francisco.
-Qué?- dice tratando de ganar tiempo-. No nada. Mirá en la vida hay dos tipos de
minas: las que sugieren mucho y no hacen nada y las que no demuestran nada y
esas son tipas prendidas.
-Entonces pasó algo.
-Mirá, nada, que sé yo. Si hubiera pasado algo estaría con esta cara, eh?
Cuando Francisco está tan elocuente no hay forma de sacarle las palabras, se
podría decir que es un tipo que puede mantener un secreto, hay que respetarlo y
punto, de alguna forma me pone contento porque sé que se puede confiar en él.
Igual estoy curioso aunque su cara me confunde.
-Igual a quien se le ocurre levantarse una mina en Mr. Dog a las siete de la
tarde y cuando están festejando un cumpleaños con las amigas. Estás derrapando.-
Dice Cristian.
Como que ya me está cansando su filosofía barata. Como que me estoy pudriendo en
este agujero. Como que no tengo un peso. Como que no quiero estar acá pero no
tengo adónde ir. Como que me comería a lengüetazos ese pedazo de helado de
tiramisú que tengo a mi derecha sin pensar en nada, centímetro a centímetro,
chorreando helado derretido por los costados, empalagándome con su sabor,
embadurnándome la pija hirviente que derrite aún más rápido su corazón de
helad...
-Che, tengo una buenas fotos de Samantha Fox en mi casa.
-Qué?
-Bueno, las tengo en la mochila pero podríamos ir a verlas a mi casa. Acá no se
puede hacer nada.- Dice Cristian bajito acercando la cabeza como para que se la
parta más fácil.
-Chicos, yo estoy un poco cansado, no cuenten conmigo.- Dice Francisco
terminándose la tercera cerveza.
-Pero no loco, tenés que vivir la realidad, qué vas a hacer ahora ah? Irte a tu
casa a ver la novela con tu vieja? Para qué estamos nosotros? Te pasa algo?
Contesto todas las preguntas mientras Cristian lo mira fijo a Francisco.
Pudrirme. Tal vez. Para pudrirme con alguien. No pasa nada, eso es lo que pasa.
-Bueno, nos vamos con Daniel, sabés, vos te lo perdés. Son fotos nuevísimas, en
un zoológico o algo así.
Estoy tan desarmado. Como si todas mis partes estuvieran seccionadas y unidas
sólo por un hilo, así como una tira de chorizos, como una cadenita de baño. Sé
que con un pequeño esfuerzo Daniel me va a arrastrar hasta su casa, mostrarme
sus fotos, escuchar su música, etcétera, etcétera, sólo tiene que tirar un poco
del hilo y toda mi humanidad lo va a seguir al zoológico o adonde quiera ir.
-Esperá- le digo.
-Qué, no querés venir? Ahí tenés, otro pajero. Sos un pajero Dani. Qué te queda
cuando seas grande, gordo, con cuatro pendejos, laburo todo el día y la gorda
que te pide plata, ah?
-Vamos a comprarnos un vodka o algo.
-Uy genial. Vamos. Chau che.
Siempre me pasa lo mismo, cuando pienso que estoy en la cima de mis fracasos
viene uno más y sigo subiendo.
Afuera está empezando a llover y me gusta ver como el pavimento se va poniendo
negro negro, con el agua de lluvia que es transparente. Se va poniendo cada vez
más negro. Parece que yo solo me doy cuenta.
-Che Dani, es medio choto esto pero viste como se pone el pavimento negro cuando
llueve y eso que el agua es blanca?- salta Cristian.
Lo único que puedo hacer es mirarlo con ojos extraviados y decirle con una voz
que no me parece la mía:
-Para mí que compremos el vodka ahora, con naranja mejor. Me muero por ver las
fotos.
Cada vez llueve más fuerte.
4/3 2003
Visiones del futuro en esta utopía negativa. A cuántas películas, libros,
revistas y cosas le debo este escrito sería imposible nombrar. Como verás, nada
nuevo bajo el viejo sol.
Lo que vendrá
1900 en la Megaciudad Omega. El viejo sol se precipita sobre el horizonte para
iluminar por 10 horas más el resto del planeta que sólo está cubierto por agua.
En la Edad Contemporánea lo llamaban planeta Tierra. Hoy llamado planeta Agua.
La antigua patagonia argentina aglomera alrededor de mil millones de personas,
mientras que unos dos mil millones se acomodan en la Megaciudad norte, o Alfa,
antiguamente amazonia brasileña.
El agua potable, la energía y los alimentos frescos escasean, los pocos
sembrados y pastoreos son vigilados desde los panópticos agrícolas por la
Policía Militar Unida.
Las mareas negras contaminan poco a poco las costas con putrefactos cadáveres y
miembros en descomposición que no han podido ser incinerados a tiempo.
Cuadrillas clandestinas de infopobres se alimentan de los más recientes y la
mafia de la marea comercia en el mercado negro trocando cyberbucks (dinero
virtual) por miembros y cuerpos enteros a los necropornógrafos.
Las políticas de control de la natalidad, eugenesia, eutanasia y las bases de
datos genómicas son estratégicas y privativas del Consejo del Mundo Unido.
La guerra en todas sus formas está prohibida aunque las lesiones que se
ocasionen dos personas con o sin arma blanca están permitidas y desreguladas.
Las armas de fuego están prohibidas para los particulares, las religiones no
existen y la propiedad privada y la herencia fueron abolidas doscientos años
atrás.
Las costumbres y usos sociales han cambiado mucho, o no. Todos practican crash
looking desde sus monodepartamentos o desde las afueras de la megaciudad. Los
cinturones de ciudades-satélite son la verdadera meca de esta actividad en
permanente crecimiento. Los más buscados son los accidentes de los colectivos ya
que los monocares solares no desarrollan gran velocidad. A esta misma hora todos
los días cientos y cientos de personas se reúnen para presenciar algún
espectacular incendio, choque o vuelco. Permanentemente las filmadoras
encendidas y los objetivos dirigidos en busca de algún desquiciado crasher tras
la fama o muerte instantánea. Los crashers que sobreviven son los ídolos de la
excitada turba. Algunos sólo lo disfrutan hasta la guardia del Hospital Central
acompañados por los aficionados al crash snuff que no pierden detalle.
En el Hospital también pululan los esbirros del sick snuff llamados en la
Megaciudad Omega también “diabetes snuff” porque fue el primer caso conocido un
pie diabético que se desprendió literalmente de un hombre al rozar con una
pared. Aunque esta historia roza la leyenda. La diabetes tiene cura hace años y
también el sida.
Tetas rebanadas, priapismo extremo, lesiones, infecciones, mutilaciones, todo
abunda en las colecciones de los amateurs. Nadie ha podido todavía filmar un
parto natural.
Los videos de crash snuff y sick snuff no pueden ser comercializados, sólo se
permite su uso individual y privado.
La pornoablación fue una práctica que surgió a finales del s. XX y consistía en
la manipulación y extracción de órganos internos en vida bajo influencia de
drogas. Los que lo experimentaron aseguran haber llegado al umbral de la
excitación sexual. Las carnicerías eran seguidas por raros episodios de
canibalismo, sacrificios de animales, danzas y rituales brujeriles del medioevo.
Aún con consentimiento y sin causar la muerte del extirpado, hoy está prohibida
la pornoablación y penada retroactivamente su tentativa y ejecución. Todos saben
que algunos miembros del Consejo practican la zooablación, bestialismo y también
la pornoablación.
El innerporn surgió como una alternativa comercial del Hospital ante esta
prohibición. Cualquier persona puede asistir a una cirugía o intervención
médica, ver, tocar y oler órganos internos y tejidos luego de pasar un curso de
instrucción básica en centros especializados.
La necrofilia es rara pero legal siempre y cuando haya habido vínculo
demostrable y aséptico y se haya tramitado una petición premorten. En las costas
se practica clandestinamente.
La gestación, embarazo y parto se realizan en ambientes controlados y cerrados
bajo estrictas normas de procreación eugenésica. Los individuos de sexo hormonal
masculino pueden optar libremente por la emasculación definitiva, vasectomía,
cambio de sexo, eliminación, duplicación o clonación. En los individuos de sexo
hormonal femenino está penada cualquier intervención o tratamiento que afecte su
conducta o anatomía sexual sin una orden policíaco-judicial.
La heterosexualidad es bien tolerada, los hermafroditas, los crashers o
“chocados”, deformes de todo tipo y los extirpados son los más buscados por los
cazadores del morbo.
Aunque la pornografía y la prostitución están prohibidas se consiguen cintas de
catfighting, spanking y fisting del s. XX en el Hipercentro por dos workbucks
(créditos de trabajo). A veces vienen acompañados con un sobre de sales de litio
o Prozac de regalo o drogas sexuales de dudoso vencimiento.
Sobreviven algunas prostitutas de carísima tarifa que permiten se les corte un
dedo de la mano o del pie, a veces una oreja a cambio de ingentes sumas de
cyberbucks, tratamiento, drogas y alojamiento bien alejado del contaminado aire
y agua de la megalópolis, casi siempre en la zona más exclusiva de todo el
planeta Agua: el delta del río Colorado, en donde viven los envidiados
inforicos.
Esto es así porque lógicamente su vida útil es muy corta y los injertos y
transplantes están muy controlados.
La transpolicía es un nuevo cuerpo de policía que se ocupa de los asuntos
policiales y judiciales de travestis, transexuales, tranformistas y duplicados,
cada vez más cerca de obtener plenos derechos civiles.
Enamorarse se considera una enfermedad psíquica contagiosa con nefastos
resultados. La retracción social, el aumento de la capacidad de ensoñación y
fuga, disfunción sensorial y el retardo psicomotriz ante los estímulos externos
son algunos de sus síntomas que son considerados peligrosos para el individuo y
para los otros. También existe la tentación del intercambio de fluidos, que está
prohibido.
En muy pocos casos merece una sanción penal, pero la sanción social se hace
sentir con la exclusión del individuo que la padece.
En algunas caras casas de alimentación se consigue probar manjares exclusivos
como frutas frescas, leche, miel y quesos. En esos mismos lugares se consiguen
esencias osmolágnicas (de olores nauseabundos) a precios más moderados, los
olores más solicitados son los carcicomas e infecciones purulentas.
Reina un clima de androginia y violencia en la Megaciudad. Amputados, freaks y
lesbotravestis se exhiben sin complejos.
Hoy es un día bastante tranquilo. La transpolicía flanquea un desfile de
travestis sadomasoquistas. Un trío se atreve a hacer intercambio de fluidos
bucales en un callejón ante la mirada escandalizada de una vieja del tercer
clon. Se aleja chillando a quien quiera escucharla: “ adónde vamos a llegar....”
Pero realmente nadie se preocupa demasiado. Todos viven su vida hoy sin
importarles el futuro. Nadie se preocupa ni se ocupa por lo que vendrá.
27/12 2002
Cuando creación y destrucción se juntaron, cuando luz y oscuridad se
aparearon. Cuando ya no se teme que llegue el fin porque el fin ya pasó.
Ma
Yo soy la madre
cuanto más doy,
más tengo para dar.
Yo he venido a traer la forma
a los laberintos de tortuosa oscuridad.
Estoy lista para que me destruyan
pues estoy lista para la eternidad.
Estoy lista para la próxima creación.
Yo imprimo las órdenes que vosotros me dais.
Soy el túnel y la luz.
Soy la madre.
Quemo en mi suavidad.
Brillo en mi soledad.
Espero en mi altar.
Me desfloro en mi castidad.
Me someto, es mi actividad.
Soy pura en mi promiscuidad.
No necesito nada
yo misma me amamanto.
Creo en mi debilidad,
os creo y recreo.
Destruidme ya.
12/2002
Pulp + porno = estos relatos de revistas porno y publicaciones eróticas. Toda
una estética kitsch. El tiempo es irreal, no hay dolor, no hay moraleja.
Totalmente impunes e incoherentes, a veces como la vida misma.
Tríptico porno
1
Encuentro cercano del primer tipo
Todo empezó en la ducha. El agua tibia se escurría por entre mis pechos formando
como una catarata que se escurría por mi monte de Venus. Abrí un poco las
piernas para que el agua pasara por el valle de mi ingle. Toda mi geografía se
vitalizaba con la tibia lluvia. Ahí tuve la necesidad de tener un encuentro
cercano del primer tipo. Cerré el grifo de agua caliente y abrí el del agua
fría. Por unos segundos sentí ganas de alejarme del hielo líquido, me hice unos
masajes en los pechos de abajo hacia arriba mientras veía como mis areolas se
arrugaban al contraerse y mis tetas se paraban al mejor estilo “ vedette de
Showgirls que sale triunfante luego de frotarse hielo por los pezones. Todos los
ojos clavados en ella y esos dos ojos rosáceos apuntándoles a todos”.
Cerré el grifo de agua fría y me envolví en el toallón. Salí del baño sin
secarme, sólo arropada con el toallón. Fui a mi habitación. Ahí me esperaba X;
el cuarto estaba calefaccionado, la cama destendida desde la mañana.
Extendí el toallón sobre la cama y me acosté boca arriba. X empezó a hacerme
caricias en la cara interna de los muslos. Levantaba mi pierna y me masajeaba la
cara interna de la rodilla. Masajeó la otra. Volvió a hacerme caricias. Los
preparativos no terminaban más y urgía un avance pero X seguía haciendo de la
omisión un juego delicioso. Jugaba con mi ansiedad y eso me llenaba de deseo, un
insoportable deseo que no admitía término medio. O terminaba o avanzaba. Al cabo
de un tiempo que me pareció eterno me abrió ligeramente las piernas. Comenzó a
pasar dos dedos húmedos de saliva alternativamente por mis ingles. Después
salivó guasamente sus dedos y empezó a frotar mi clítoris que se retorcía
dócilmente entre tanta humedad, sediento del placer negado por tantos minutos.
Apoyé mis pies sobre la cama doblando las piernas y comencé a moverme
rítmicamente. Por cada ascenso de mi pelvis los dedos de X frotaban cuatro veces
mi diminuto glande. La periferia de mi cuerpo yacía inerte, el mundo había
parado de girar. Los dedos de X se introdujeron en mi agujero sabiamente,
estimulando ahora mi clítoris por dentro. El orgasmo se apresuraba en llegar,
unos golpes a la puerta no pudieron convencerme de darle crédito al mundo
exterior. Como en un sueño los asimilé a mi antojo y los mezclé con el débil
crujido de la cama.
Los dedos de X se movían cada vez más rápido y acabé con un largo suspiro. Me
desplomé en la cama. Quise besar a X, pero se desvaneció en cuanto acabé.
Me quedé un rato más tirada de costado en la cama. Pasaba las yemas de mis dedos
por mi cadera hasta mis rodillas haciéndome sutiles cosquillas hasta que me dio
frío; claro, la sangre se tranquilizaba, la cabeza empezaba a funcionar.
Me vestí. Sonó el teléfono.
-¿Hola?
-Soy X.
-Ah, hola.
-Que más temprano pasé por tu casa y no estabas.
-Estaba redormida.
-Te acordás que nos íbamos a juntar a estudiar, ¿no?
-Soñaba con vos.
-...
-Sí, juntémonos-. No sé de dónde ni porqué me salió tímidamente: -Quiero
contarte mi sueño. ¿Venís?
-Sí claro, pero en media hora más o menos estoy allá. Ché, ¿qué soñaste?
-Que tocabas a la puerta...
-Que sí toqué a la puerta. Fui yo. Fui a tu casa.
-Y algo más.
-Bueno, voy para allá.
-No te demorés.
Colgué. Nunca había tenido fantasías con X hasta ese momento, era más bien como
que había llegado en el momento justo digamos. Cediendo a un impulso que sabía
que mi compañero de estudio no podría resistir, me preparé para un encuentro
cercano del segundo tipo.
12/5 2001
2
Último día en la tierra
Me presentaron a Marisol en el trabajo. Acababa de entrar recomendada a un
buffet de abogados de mucho prestigio y a pesar de sentirme capaz y muy
preparada para el trabajo no pude evitar ciertos nervios. No podía estropear
esta oportunidad.
Conocí a todos los socios, una manga de viejos que juntos debían sumar como
quinientos años y para ese momento ya me sentí relajada, más segura y dispuesta
a trabajar y trabajar todo el día. Aunque había entrado recomendada, de todas
formas sentía que estaba a prueba.
Estaba instalándome en mi suntuoso, aunque supe después era discreto comparado
con el de los socios, escritorio, cuando Dalmiro Correas, uno de los hijos de
los fundadores y actual capo di tutti capi tocó a mi puerta. Entró con Marisol y
me la presentó; sería mi asistente me explicaba, tendríamos que trabajar en
equipo, tratar de ser buenas compañeras y otras frases convenientes para la
ocasión que me perdí pensando y tratándome de explicar a mí misma por qué
deseaba que mi maquillaje se viera bien y por qué no podía mirar a Marisol a los
ojos.
Cuando Dalmiro se fue y Marisol me sonrió no pude evitar bajar mis ojos hacia su
escote, que aunque tapado con una blusa blanca de organdí dejaba adivinar su
corpiño negro y sus redondeadas tetas.
¿Porqué no? Aún estaba un poco nerviosa y se me pasaría en cuanto me pusiera a
trabajar.
Tomándome las cosas con un poco más de compostura me preguntaba si Marisol
también traería el café y esas cosas o si yo debía ir a buscármelo. Llamé por el
interno y me dijo que me lo traería en seguida.
Empezé a hojear algunas carpetas en el armario cuando sobresaltada me doy vuelta
y ahí la veo a ella con la taza de humeante café en la mano y sus redondeadas
tetas a menos de un metro que me dice:
-No sé si lo tomás con azúcar o edulcorante. También hay miel, crema y amaretis.
-No, -le dije por reflejo-. O sí, dos de azúcar.
Me sentí avergonzada y tonta. La timidez nunca me había caracterizado pero mirar
dentro de esos ojos negros me subyugaba completamente.
Me acercó el café ya revuelto. Lo dejó en el escritorio y poniendo una mano
sobre mi brazo me dijo:
-Primer día, ¿no?
-Algo así- le contesté sinceramente.
Mi primer día fue desastroso y cuando salí esperaba que los próximos fueran más
productivos y concentrarme más en mi trabajo.
Pero no fue así.
Cada vez que miraba a Marisol me producía el mismo mareo, me sentía intimidada y
cuando no podía adivinar el color de su ropa interior me la pasaba imaginándola
en conjuntos negros o rojos de encaje y medias con portaligas.
Había un brillo en su mirada que me inquietaba y a veces se acercaba demasiado a
mí hasta el punto de pensar que lo hacía a propósito.
Meneaba el culo cuando se iba, me respiraba en el cuello cuando me traía las
carpetas y fruncía los labios hinchados de pintalabios rojo.
El trabajo no avanzaba y sentía que la hora de la verdad se acercaba. Decidí
quedarme a trabajar toda la noche si era necesario para un caso que estábamos
preparando y que sabía decidiría mi permanencia o no en el buffet.
Marisol se ofreció a acompañarme y resuelta a trabajar concienzudamente no me
pareció mal una ayuda que bien la necesitaba.
Lo que pasó esa noche fue un desastre total.
Empezamos hablando del trabajo, seguimos un poco, sólo un poquito, con nuestras
vidas privadas, después conversamos de ropa interior y terminamos hablando de la
masturbación femenina.
De repente nos miramos en silencio y sentí su suave mano que entraba por mi
blusa. No dejaba de mirarme y yo no podía ofrecer la menor resistencia. Me
acarició los pechos con dulzura y acercó su boca a mi cuello. Pasó su lengua
áspera y húmeda como la de un gato desde mi oreja hasta la comisura de mis
labios mientras me desprendía la blusa.
No sabía lo que pasaba pero no quería parar. Sentí cómo mi concha palpitaba y se
hinchaba e instintivamente abrí las piernas y tomé su culo entre mis manos.
Nos miramos. Podía sentir su respiración en mi cara y su perfume caro.
Nos acercamos muy lentamente, pero ella metió de golpe su lengua en mi boca. Nos
besamos ferozmente. Le saqué la blusa y mordisqueé sus pezones rosados y
grandes; ella me levantó la pollera y metió sus dedos en mi bombacha.
Frotaba mi clítoris lento y luego rápidamente, haciéndome estallar en
sensaciones de placer y lujuria que nunca hasta el momento me había permitido.
Sabía hacerlo perfectamente como a mí me gustaba y me sentía tan cómoda y segura
como nunca antes.
-¿Querés sentir el sabor de tu vagina?- me dijo mientras pasaba sus dedos
viscosos por debajo de su nariz.
Primero lo olí, después lo probé y el sabor de mi propio sexo me enloqueció. Nos
desvestimos por completo. Nos tiramos sobre la alfombra persa frotando
mutuamente nuestros clítoris, las piernas entrelazadas. Ella bajó un poco para
explorar con su lengua mis tetas; yo deseaba que me hiciera sexo oral pero no me
animaba a pedírselo.
Fue bajando con su lengua hasta llegar a mi túnel del amor y como antes hizo con
mi boca, sin previo aviso metió completamente su lengua de gato en mi vagina.
No pude evitar gritar de placer y tener el tercer orgasmo de la noche.
Nos besamos varias veces más y terminamos acostadas una al lado de la otra en
silencio.
-Último día, ¿no?- dijo entre maliciosa y compungida.
-Creo que sí- le dije.
Al otro día renuncié aduciendo un viaje impostergable. No volví a ver a Marisol
ni tampoco lo he intentado.
Aunque ella fue la que me inició, podría haber sido cualquier otra mujer. De
todos modos, desde aquí, le estoy eternamente agradecida.
6/6 2001
3
Freaks
Con mi novio hacía tiempo que lo veníamos deseando. Eso de tener un trío con una
persona diferente. Él quería una enana, yo un hemipléjico o alguien que le
faltara una pierna. Habíamos probado ya muchas cosas pero como dice una frase
suelta por ahí en el sexo nunca se acaba, una vez que habíamos empezado a probar
cosas, nuestra imaginación parecía crecer y sugerirnos nuevas y nuevas cosas.
Queríamos probarlo, y pronto. Por eso empezamos la búsqueda de tan preciado
trofeo. Yo sabía que era mucho más fácil conseguir lo que yo quería. En varias
esquinas céntricas de M hay varios paralíticos que piden a los automovilistas o
venden cosas y hay otros habitués de diferentes cafés o lugares céntricos.
Mientras mi novio seguía mirando atentamente las personas que caminaban por la
calle en busca de su diminuta tercera nos llevamos la primera sorpresa. En
realidad fue un rebote inesperado que nos sorprendió y casi nos hace desistir de
la idea.
Antes habíamos hablado de cómo encarar el asunto y visto que no sabíamos de qué
forma hacerlo, lo hicimos de la forma más ingenua imaginable, de frente.
Llegamos a la citada esquina donde piden, más o menos a la una y media; había
mucha gente y parecía que estaban consiguiendo algo de plata así es que no
queríamos molestarlos y además los nervios nos impedían atinar a cualquier cosa.
Ya habíamos fichado a uno morocho que usaba una gorrita y que se veía bien
decidido y para nada servil o con falsa modestia.
Cuando ya sólo pasaba un auto u otro de vez en cuando, él y otro más se
dispusieron a irse. Fue ahí cuando lo encaramos.
-Disculpá, ¿podemos hablar con vos un ratito?
El tipo se quedó un poco sorprendido, nos miró a los ojos a los dos pero dijo
que sí y le dijo al otro que después se juntaban no escuché muy bien dónde.
-¿Sí?- preguntó creo un poco con suspicacia.
-No que, teníamos una propuesta para hacerte.- Dijo mi novio.
-¿Cuál?- dijo él.
A esta altura pensaba en dónde nos habíamos metido y pensé que si ya habíamos
metido la pata daba un poco igual si era hasta la rodilla o hasta la cintura.
-Mirá,- le dije- nosotros queríamos tener una experiencia sexual diferente y
pensamos que si te querías prender.
El tipo la pensó un segundo, sólo un segundo y nos dijo:
-Chicos, miren. Tengo esposa y un chico. Tengo que mantenerlos y mantenerme a
mí. Mirá cómo estoy, ¿no te diste cuenta? Así que no me vengan con pendejadas.
Y se fue. Nosotros nos quedamos helados. No es que no pudiéramos alcanzarlo y
decirle que no era broma, que iba en serio. Simplemente no pudimos reaccionar.
Deprimidos nos fuimos a internet, a intentar suerte en la red . Buscamos en
todos lados enanas, discapacitados, gente que quisiera tener un contacto como el
que buscábamos.
Y ahí la vimos. Bueno, en realidad casi era imposible no verla. Deben haber sido
como doscientos kilos de masa corporal, todo lo que yo tenía, ella lo tenía por
cinco; un tremendo globo de cuya mínima boquita pintada de rosa salía
periódicamente el globo de un chicle que parecía de menta-guaraná.
Nos miramos cómplices. No era justo lo que estábamos buscando pero en un sentido
era mucho mejor porque estaba ahí y nos miraba y se sonreía mientras chateaba,
nos miraba, sonreía, explotaba el globo, ¡¡paf!!, escribía y nos miraba de
vuelta.
La tentamos con una bandeja de masas finas y ella nos advirtió que sin
pastelitos de dulce no iba a ningún lado.
Finalmente después de recorrer como diez panaderías los encontramos y nos
preparamos para el banquete.
Fue todo un festín para los ojos. Tanta carne como habíamos visto embutida en un
apretado jean y un buzo de Betty Boop empezó como a aumentar de tamaño cuando la
chica se sacó la ropa. Pliegues, repliegues derramados ante nuestros ojos. Toda
blanca, generosa, enorme pero firme. Nunca había visto unas tetas tan enormes y
la verdad es que no sabía por dónde empezar. Mi novio se decidió rápido y se
abalanzó sobre una teta que no terminaba nunca de chupar. A mí me dieron ganas
como de mamar y me prendí en la otra.
Después empecé a tocarla aquí y allá, fascinada; era como tener una pepona
gigante con la que jugar. De pronto la chica se tiró en la cama, más desparramo
de humanidad que no emitía ningún sonido ni se movía con mucha facilidad.
Con mucho cuidado le abrí las piernas mientras mi novio se ponía un
preservativo. Y ahí la vi, casi imposible no verla. Tenía una vagina acorde con
su tamaño, era enorme, rosada y se veía hambrienta como su dueña. Después de
reponerme de la impresión que me causó, la unté con un poco de crema moka que
había quedado de las masas y le di de chupar de mis dedos lo que me había
quedado. La mina se relamía lascivamente los labios y se empezó a retorcer de
cuerpo entero.
Ella ayudó en el momento de la penetración separando un poco sus muslos para que
el camino quedara abierto y cuando sintió la pija moviéndose en su interior
exhalaba profundos suspiros y empezó a sudar profusamente. Yo besaba a mi novio
y acariciaba sus pechos, bañados en sudor, después pasaba mis manos por mi
cuerpo y por el perineo de mi novio hasta su pija, lubricando con transpiración
la zona de impacto.
Cuando la mina empezó a boquear y gemir ruidosamente vimos venir el final, nos
aceleramos y terminamos los tres juntos al compás de un estentóreo pedo cuyo
olor se mezcló con el de café que ya había en la habitación.
Nos quedamos los dos tirados sobre sus tetas bastante tiempo, casi al punto de
adormecernos.
Al rato mi novio preguntó:
-Y, ¿qué les pareció? ¿Les gustó?
-Estuvo bueno- dije yo.
-A mí me pareció bastante bien- dijo ella.
-¿Ya habías hecho esto antes?- preguntó mi novio.
-No- dijo. –Pero cuando los vi ahí tan inocentes, tan bonitos, me tenté. La
verdad es que cuando se trata de sexo siempre quiero probar más. Nunca se tiene
suficiente experiencia, ¿no?- Remató con una demoledora sonrisa.
Después nos vestimos y nos invitó a desayunar.
22/5 2003
No podía dejar de imaginar cómo serían las teorías de Freud sobre la infancia
en realidad. Un bebé un poco diabólico y un final que no terminé. ¿Alguien se
anima?
Mi mamá me mima
Mamita, dame una papita.
¿Sabés que voy a ser cuando sea grande?
Mamita, me encanta que me pases la mano por ahí. Dame la teta, las dos, son
mías. Mamita dame de comer. Mamá me ama y yo también me amo.
El pis y la caca son tuyos. Los hice para vos.
Cuando sea grande voy a ser papá.
Quiero jugar ahora.
Quiero tomar de tu teta, mamar, tu cara. Tu cara es lo único que me gusta.
Quiero dormir. Quién es ese señor.
Una sonrisa para mamá que me da todo. Es toda mía.
Mamá. Mamá me ama. Mi mamá me ama.
Tocame, tocame, así, acariciame. Sos un foco de placer. Si te vas duele. No te
vayás. Vos me amás. Yo te doy todo lo que necesitás, soy todo para vos. Soy tu
universo y me tenés que cuidar.
Ahora voy a dormir y soñar con que chupo y chupo.
El fin de la civilización, el mito del eterno retorno, el oscuro calabozo de
los deseos. La barbarie, la revolución sádica, salvajismo y un postre de lo más
gourmet.
Tres deseos primitivos
Homicidio
Cuando amanezca la mañana habré dormido,
cuando se vayan las hormigas de mi culo habré
muerto,
cuando se gaste el filo de mi navaja,
y deje de llorar como un bebé porque he nacido,
será el momento de usarla.
Cuando me convenza de matar al enemigo, o al
amigo,
cuando decida sumergirme en homicidio
la cresta roja de la hoja vencida,
empuñaré, no sé si con calma.
No sé a qué he venido,
pero no me iré sin batalla.
No sé, no sé si habrá furia, miedo,
indiferencia o transida estampa.
No sé la expresión en su cara degollada.
Tendrá aire para gritarme puta?
Sé una cosa:
la sangre será cálida.
No moriré por haber vivido,
viviré porque habré matado.
Incesto
Una brisa se cuela entre mis piernas,
una tibia brisa de verano
para sentir mi calor corporeizante.
Un demonio escapa dentre mis flancos.
Me repiten el futuro es de los niños,
y sostienen no vivir en el pasado
las personas como un viejo campanario.
Yo sólo sé que lo he deseado.
Despierta y hasta dormida,
sin censura, ancha espalda que sostiene mi niñez,
era mi padre o mi hermano?
Entre las piernas era un hombre.
Cálidos besos y
también caricias.
Inmundo se me parece
a veces no tanto.
Es un demonio bifronte, el que sale de mis piernas,
con dos pares de labios inferiores.
Yo beso al ensueño tres veces
y me voy.
Canibalismo
Tanto te amo
y no hay palabra más grande.
Quiero hacerte parte mía, entrañable, cósmico,
azulado,
fagocitarte.
Cómo amo tu cuerpo!,
al comerte, no dejaré nada de lado.
Voy a chupar tus huesos uno a uno,
a morderte el glande con cuidado.
Purpúreo, rojo, granate, de todas las formas en que lo
han llamado,
sabroso.
No dejaré un centímetro, tanto te amo.
Libaré la médula,
vaciaré las cuencas,
ay, tus manos,
una última vez me han tocado
y desta vez para siempre.
Yo también moriría por vos
y con vos, mi amor.
Te llevo en mi vientre.
La resolución única y posible era ésta.
8/2002
¿qué más?
Amor en
Barcelona
No hay nada como cuando amor rima con sexo, como dice Gelen, como saber, sentir
y probar al mismo tiempo, como el erotismo dentro del amor, como dice Anaïs Nin,
mi querida Anaïs.
Lo demás son cuentos, algunos buenos, es verdad, pero cuentos al fin.
6/7 2003
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