Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco. El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica genocida de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de fuga de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, por lo que se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem. Derogados los indultos y las leyes de impunidad los genocidas responsables de la masacre fueron juzgados y condenados en 2010.


El Mural "Argentina, dolor y esperanza", terminado en 1986, fue realizado por Amanda Mayor de Piérola, otros artistas plásticos de Entre Ríos y el Chaco.


NOTAS EN ESTA SECCION
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28 años sin ellos, 28 años sin justicia, por Mario Burgos, 2004  |  A 27 años de la masacre chaqueña, 2003
Masacre de Margarita Belén, Horacio Verbitsky, 2001  |  Masacre de Margarita Belén, la dictadura de la ignorancia, 2000
Sobre "Allí va la vida: la masacre de Margarita Belén" / Jorge Giles, Sanyú
Un recuerdo sobre los días que anticiparon la Masacre de Margarita Belén  |  CIDH - Resolución No. 26/83 (1983)
Las sentencias del juicio (17/05/11) Una condena que no deja lugar a la fuga


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ENLACES RELACIONADOS
La hoja del juicio - CPM  |  Memoria y resistencia de los presos políticos  |  La masacre de Margarita Belén  |  www.carbonell.com.ar/sintesis.htm www.nuncamas.org/investig/chaco/infinal_06.htm  | 
www.derechos.org/nizkor/arg/doc/margbelen8.html
 www.bnjm.cu/librinsula/2005/enero/55/dossier/dossier107.htm  |  Hijos Chaco


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CELS: Causa Margarita Belén: el mal desempeño de funcionarios judiciales  |  Discurso de Juan Andrés Salas
Denuncia del CELS contra magistrados de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia (2003)  |  Eduardo Luis Duhalde - El estado terrorista argentino

 

31 años de impunidad - 1976-2007

Por Alvaro, Gustavo, María Luz y Cristela Piérola, hermanos de Fernando Gabriel Piérola, fusilado en Margarita Belén.

Hace exactamente 31 años, a esta misma hora, allí nomás, del otro lado de la ruta, debajo de un algarrobo, junto a la casa de Omar Lopez, el puestero del campo de un Sr. Alcalá.

Hace 31 años exactamente, a esta hora, en este lugar, todavía estaban calientes las brasas de lo que fue un asado.

Horas antes del medio día, de un medio día muy caliente, típico de estas hermosas tierras Chaqueñas, un costillar a la estaca se doraba lentamente mientras los invitados de honor brindaban fervorosamente.
Horas antes, cuando el sol, ni nadie podían ser testigo de una obra macabra, estos invitados de honor, trajeron a este escenario, donde hoy estamos, a más de 30 compañeros militantes, a 30 hermanos y hermanas de lo mejor que en toda su historia, ha tenido esta querida y castigada patria.

Horas antes, estas hermanas y hermanos, fueron salvajemente torturados, algunos en Santa Catalina, otros en el Regimiento 9, otros en La Liguria, otros en la Alcaidía, en la Brigada y quien sabe todavía, donde más.

Y los trajeron sangrando, atados con alambres, castrados, violados, antes de asesinarlos cobardemente, creyendo inútilmente que de esa manera les romperían el corazón y la conciencia, lo que por supuesto, no pudieron lograr, semejantes corazones y tan altas conciencias no se rompen ni se quiebran fácilmente.
 

Y allí nomás, estos soldados de papel, estos soldados de la muerte, brindaron y rieron. Levantaron bien alto los vasos de vino, como quienes han logrado un merecido triunfo en un frente de batalla, como quienes han llegado con éxito a su objetivo, después de un largo esfuerzo.

Y levantaron bien alto su brindis de sangre, mientras muy junto, pegado a su insania, junto a su asquerosa fiesta de cobardes infames, se enfriaban lentamente los cuerpos masacrados, mutilados, de una generación enorme, de una grandiosa generación que ofreció lo máximo que puede dar un ser humano, por su país y por su pueblo, de una generación que soñó y proyectó un país grande, nuestro, justo y definitivamente libre.

Pegado a toda esa bajeza humana, se evaporaba lentamente la sangre de nuestros hermanos y hermanas, hermanos y hermanas de una militancia y una entrega jamás vista en nuestra patria. Junto a estos gloriosos guerreros del ejército de San Martín y Belgrano, se consumía lentamente el cuerpo del Flaco Sala y empezaba a tomar vuelo el espíritu de su inmensa lucha “ LIBRES O MUERTOS, JAMÁS ESCLAVOS” fueron sus últimas palabras de aliento a los compañeros cuando los dejaba en la cárcel, palabras que fueron, son y serán fuente de energía para cualquier militante revolucionario y para el pueblo en su conjunto.

Junto al brindis, disfrutando su gula sangrienta y enferma, estaban los cuerpos de Barquitos, de Fernando, del Carau, del Gringo, de Delicia y de Ema, del Bocha y de Carlitos Caire, del Colorado, de Manuel, de Marito y de Lucho, del Pato, de Carlitos Zamudio, del Beto y de Zapata Zoñez y quien sabe de cuantos otros que todavía no hemos podido identificar y siguieron brindando, mientras lentamente se secaba en nuestras hermanas el inmundo semen de su soberbia.


Gustavo Piérola en Atrapados en libertad, AM 530, La Voz de las Madres, 12 de diciembre de 2009.

Brindaron Generales, Coroneles, Mayores, Capitanes, Tenientes, Suboficiales.

Brindaron aquellos Policías, dueños de la casa del terror en el corazón de Resistencia.

Brindaron los Sres. de saco y corbata que ayudaron a armar la impunidad que hasta hoy perdura.

Brindaron los médicos que pusieron su sello a la muerte.

Y brindó la Iglesia, la de Tortolo, Pío Laghi, Von Wernich y aquel cura en el Mural.

Y brindaron a escondidas, los dueños de la paga a estos mercenarios, los propietarios de nuestra patria.

Pero esta fiesta aún no ha terminado, esta escena perversa continúa, los mismos autores, hoy siguen brindando. A lo largo de estos 31 años, cada vez que han encendido un fuego, en sus casas, en la de sus familias y amigos, han sonreído satisfechos recordando aquel asado debajo del algarrobo.

Durante estos 31 años, desde que aquellas brasas se fueron apagando, el sistema político y judicial de nuestro país, les ha servido la mesa y el vino.


Las condenas por la masacre (mayo 2011)  +info

Durante estos largos 31 años, estos mercenarios del poder y la riqueza, estos señores de uniformes planchados, que nunca, en los últimos casi 200 años han tirado un solo tiro para defender los intereses del pueblo argentino y sí, los intereses de las castas oligárquicas y burguesas nacionales, y sí, de los intereses de imperios extranjeros. Solamente salieron a la aventura de Las Malvinas, poniendo nuevamente al pueblo como escudo, antes de volver a sus cuarteles.

Estos cobardes asesinos a sueldo, sueldos y beneficios que surgen de la explotación el pueblo, estos patrioteros siguen gozando de la impunidad del sistema. Porque aunque derogadas, las leyes que los ocultaron durante años, todavía están cubiertos por esta Justicia y este Sistema Político que salvo raras excepciones, sigue aportando a esa impunidad.

Inclusive aquellos que hoy están “presos” (entre comillas) en La Liguria, brindan día a día en el Casino de Oficiales, tratados, por supuesto, como héroes por sus pares, presos con televisores, videos, teléfonos, computadoras, libros y periódicos del día, con piletas de natación y heladeras llenas.
Con la mejor alimentación, mientras nuestro pueblo muere de hambre en nuestra cara.

Con la mejor atención médica, mientras el pueblo se abarrota en las filas de los hospitales.

Con una privilegiada situación económica, mientras el pueblo mendiga Planes Trabajar.

Estos ocho “detenidos” de lujo, comen asados y brindan con sus familias, esposas e hijos y sus nietos corretean en los parques de La Liguria, corretean inocentemente junto a los calabozos donde estaban los secuestrados, junto al lavadero donde los torturaban salvajemente. Esos ocho “detenidos” seguramente recuerdan con placer aquel domingo 12 de diciembre de 1976 cuando en ese mismo lugar, ultimaron los detalles de la farsa sangrienta. Otro de ellos, el que está “prófugo” (entre comillas) seguramente está disfrutando con su familia en los campos entrerrianos.


13/12/11. Palabras de Juan Andres Sala, hijo de Néstor Sala, fusilado en la Masacre de Margarita Belén.

Son 31 años, demasiados años en los cuales, insistimos, el Sistema Político y la Justicia han estado y están ajenos en la búsqueda de la verdad histórica y en el juicio y castigo a TODOS los responsables de éstos crímenes. La realidad de tantos años, nos demuestra, que para ese Sistema Político y para esa Justicia, aquí, en esta ruta, no hubo crímenes, no hubo un plan de exterminio, no hubo ningún tipo de injusticia. Hace 31 años, desde que se firmó aquel pacto de sangre en el Casino de Oficiales, la verdad se viene cajoneando, y nadie, desde los estamentos del Estado, que es de donde surgió esta orgía de terror y muerte, se ha planteado resolverlo firmemente.

Lo poco que se sabe, ha surgido del esfuerzo de los familiares, de los compañeros, de las entidades de Derechos Humanos. Nada, absolutamente nada han aportado en la investigación, el Sistema Político, ni el Sistema Judicial.

Y esta realidad no es para nada casual, por un lado nos refriegan con discursos sobre la defensa de los derechos humanos, gastan horas y horas hablando de lo que fue la dictadura más sanguinaria y perversa de la historia, de esa maquinaria de destrucción que apuntó sus armas a lo más combativo, sano y progresista que jamás haya existido en el pueblo argentino, y por el otro observamos con dolor, angustia e impotencia, como estos asesinos y estos ladrones del pueblo, se van yendo de este mundo con una inmensa sonrisa en los labios.

Cuando esta realidad se modifique, cuando desde el Estado cambien las políticas, les podemos asegurar que serán bienvenidas. No se puede negar, que en éstos últimos tiempos han habido cambios que realmente nos motivan, pero en Margarita Belén, como en muchos Margarita Belén desparramados por el suelo argentino, falta mucho por hacer y resolver.

Hoy por hoy, estos caballeros de espadas ensangrentadas, estos señores de saco y corbata, estos mercaderes de las riquezas del pueblo, se van muriendo sin haber pagado por sus crímenes. Hoy siguen brindando alegremente los Schenone, los Juarez, los Valuzzi, los Vicente, los Donaires, los Grillo, los Saenz, los Massoni, los Flores Leyes, los Gomez, los Medina, y muchos, a quienes la Justicia y el Sistema Político han permitido el anonimato.

Hace unos días el pueblo Judío le pedía al mundo y en especial a Latinoamérica un último esfuerzo para ubicar y juzgar a los últimos Nazis que quedarían vivos por estas tierras. Nosotros, como sociedad, vemos con indiferencia, caminar a nuestros asesinos por las calles, los que persiguieron, los que mataron, secuestraron, robaron, se apoderaron de nuestros hijos, los que hoy dirigen las fuerzas armadas, los que están sentados en los parlamentos, los que administran nuestras riquezas y nuestras vidas y hasta nos dan misa los domingos. Estos “señores” siguen gozando jubilaciones y beneficios de privilegio y del producto de lo robado en aquella época.

Como sociedad, seguimos sin reaccionar, ciegos, sordos y mudos, de esta manera estamos avalando a la peor dictadura de la historia argentina. El NUNCA MÁS, solo se hará efectivo cuando la justicia y la verdad sean reales y completas, solo de esta manera, las nuevas generaciones podrán transitar caminos más claros y seguros, caminos de esperanza y dignidad.

Hoy, como todos los años, estamos aquí homenajeando a los grandes luchadores que aquí fueron fusilados. Pero es muy triste decirlo, no los podemos nombrar a todos. Ahí tenemos las fotos de algunos de ellos, pero sabemos que fueron más de 30 compañeros y compañeras. Fueron traídos, mejor dicho arrastrados, de diferentes Cárceles y Campos de Concentración y aquí fueron masacrados. En este momento, hay cerca de 20 familias que buscan sus seres queridos y ni siquiera saben que murieron en Margarita Belén.

Hace unos meses estuvo aquí el Sr. Presidente de la Nación, la actual Presidenta, el Sr. Secretario de Derechos Humanos de la Nación, , el Gobernador de la Provincia del Chaco y otras autoridades, en un acto en homenaje a estos militantes. Fue muy importante la presencia de las máximas autoridades, por un lado nos motiva para seguir luchando, buscando a nuestros hermanos, buscando la verdad, la justicia y muy especialmente levantando sus banderas de lucha, pero yo les preguntaría:

A quienes se estaba homenajeando.?
Sabrán ellos que aquí hay 20 mártires anónimos.?
Sabrán ellos que aquí fueron más de 50 los asesinos que mancharon con sangre este suelo chaqueño.?
Sabrán ellos cómo armaron este escenario de muerte.?
Sabrán ellos que la mayoría de estos criminales están tranquilos en sus casas.?
Sabrán ellos que los huesos de nuestros hermanos se están pudriendo en una fosa común.?
Sabrán ellos que Margarita Belén es una profunda herida que aún continúa sangrando.?

Como familiares y argentinos, valoramos el avance de estos últimos tiempos en lo que hace a las libertades, pero nos gustaría que dejemos de lado los escenarios y los discursos fáciles.

Como familiares quisiéramos hechos concretos, es indispensable que tanto desde la nación como desde la provincia se asuma a Margarita Belén como un compromiso propio como una herida que es su obligación cerrar.

Desde el año 2004 existen dos leyes en la Provincia que disponen la investigación y esclarecimiento de toda la represión en la Provincia del Chaco en aquel período infame. Son las Leyes 5.400 y 5.687. Leyes que quedaron ahí, escondidas, acompañando el discurso político. Le pedimos al nuevo Gobierno provincial la urgente aplicación de ambas Leyes y la consecuente formación de un equipo de investigación que trabaje seria y profundamente en la búsqueda de la verdad histórica de todo lo ocurrido en el suelo chaqueño.

Como familiares y amigos, que venimos años tras año, buscando y buscando la verdad, la justicia y los cuerpos de nuestros hermanos, debemos recordar a Amanda que ya antes de la masacre comenzó su incansable lucha, golpeando cuarteles, ministerios e iglesias y no paró hasta que su corazón dijo basta. Momentos antes de morir, nos señaló con el dedo, “ME LO TRAEN AL FLACO, Y HASTA QUE NO ENCUENTREN AL ÚLTIMO HIJO, NO PAREN”. No te preocupes vieja, que mientras estemos vivos, no pararemos y por vos y todas las madres, reconstruiremos esta historia. No hay dudas, que el ejemplo y la constancia de Amanda nos han servido y nos servirán de guía y de energía para seguir luchando. Pero es lamentable decirlo, todavía, a pesar de tanto tiempo, nos sentimos solos, absolutamente solos y defraudados.

De todas maneras, contra viento y marea, poco a poco, la verdad va surgiendo, paso a paso vamos avanzando, pero sabemos que falta mucho. Como dicen las Abuelas “Tenemos mucho amor pero poco tiempo”.

Por otra línea de investigación y dentro de la misma realidad represiva, vemos con alegría el avance de la Causa Caballero, Causa que está íntimamente ligada a Margarita Belén ya que por la Brigada pasaron varios de los compañeros aquí fusilados, Brigada ésta que dependía directamente de los mandos militares de La Liguria y Santa Catalina.

Margarita Belén

Este paraje
Es el Universo.
Tierra de Napalpí.
Montes de Rincón Bomba.
Chaco gualamba.
Tierra Sin Mal.

Presente para siempre
arraiga la Vida,
que anima la Vida.

Una pantalla de palma
la airea,
mansamente.
Y el viento norte
sostiene la llama
que brilla
sin quemar.

Puentes de tiempo
nos traerán
siempre
hasta Aquí.

Hacia antes...
Desde después...

Hasta el momento
justo
en que las fuerzas
den
para ayudarnos
unos a otros
a levantarnos.

Milagro Palacios, 13/12/95


Milagro Palacios era militante de Montoneros, con una fuerte formación religiosa. Estuvo con el flaco, nuestro amado hermano Fernando Piérola, en Misiones, en los útimos momentos de la militancia. Compartió con él las últimas angustias de saber que nos estaban matando, desapareciendo, y no podíamos hacer nada para protegernos. Compartió, sin embargo, la risa y la alegría del estar juntos en estas terribles situaciones. Y también cayó, a fines de octubre, y la torturaron mucho y la quemaron con agua caliente. Pero el Obispo Devoto la salvó cuando se enteró que estaba casi muerta en las garras cebadas de estos bestias, en algún lugar de Misiones. Y la rehabilitaron, y la legalizaron, y no fue trasladada a Margarita Belén. Sobrevivió para poder contar la historia, como tantos compañeros nos salvamos.

María Luz Piérola
La gran diferencia es que en Margarita Belén no hubo sobrevivientes, la verdad está en el pacto de sangre de todos los que aquí fusilaron, de todos los civiles que colaboraron.

En toda esta búsqueda de la reconstrucción histórica, no podemos dejar de nombrar al EAAF que desde hace más de 20 años viene trabajando incansablemente en la búsqueda de nuestros hermanos y en la reconstrucción de todo lo ocurrido, tarea que está siendo reconocida en todo el mundo. Pero en esta misma provincia, hace unos días, en Quitilipi, la irresponsabilidad judicial volvió a mostrar su cara. Como en 1.984, repitieron nuevamente la barbaridad de clavar sus garras, desconociendo años de experiencia, faltándole el mínimo respeto a los familiares, a las Entidades, a la verdad, a la cordura misma.

Hermanos Chaqueños, hermanos Correntinos, Formoseños, Santafesinos, Entrerrianos, Margarita Belén no fue un hecho casual, no fue una masacre espontánea, no fue porque sí, Margarita Belén fue un mensaje, un mensaje de terror, de sangre y de soberbia que nació en las más altas cúpulas, civiles y militares, allá en Buenos Aires y ejecutado por los asesinos aquí instalados. Y fue un mensaje no solo para las organizaciones revolucionarias, para las organizaciones sociales y populares. Margarita Belén fue un mensaje para toda la sociedad argentina, y fundamentalmente para la sociedad del nordeste argentino. Como en otros momentos de la historia fueron mensajes Napalpí y Rincón Bomba para los hermanos pueblos originarios, Margarita Belén fue un mensaje para toda la sociedad en su conjunto. Este mensaje de crueldad y de barbarie pocas veces visto, fue un mensaje político, económico, social, cultural, religioso, un mensaje que hoy sigue apuntándonos y que nos mantiene en la mira, porque nada de esto está cerrado. Hoy, ese mensaje sigue plasmado en las estructuras judiciales y políticas que aún perduran, estructuras construidas con la sangre del pueblo y que solo el pueblo puede y debe modificar.

Como familiares, les pedimos, les exigimos, al gobierno nacional, que en esta Causa es Querellante, y nada ha aportado, a los gobiernos que ahora asumen en las provincias del nordeste y muy especialmente al nuevo gobierno de la Provincia del Chaco, que tomen a Margarita Belén como un compromiso de Estado, así como fue aquel estado el culpable, para diferenciarse de ese Estado sanguinario y bestial, si quiere hacerlo, es éste Estado, elegido por el voto popular, el que debe tomar la responsabilidad y lograr que Margarita Belén deje de ser una herida abierta, que la verdad, en su totalidad, salga a la luz y que los responsables de esta orgía sangrienta, todos, uniformados y civiles, paguen sus culpas.

Hoy a 31 años de esta barbaridad histórica, el actual gobierno tanto Nacional, como Provincial, pueden decidir, continuar como hasta ahora, pasivos e indiferentes a uno de los hechos más crueles y morbosos que ha sufrido esta tierra, como fue Margarita Belén o comprometerse y ponerse en el lugar que les corresponde, buscando los caminos políticos para que esta herida cicatrice.

Le exigimos a la Justicia, que pare de dar vueltas y vueltas, buscando artimañas legales para que las Causas y en este caso Margarita Belén, sigan cajoneadas a la espera de la muerte feliz de estos ladrones y asesinos. Sr. Skidelsky, basta, queremos a estos cobardes asesinos, A TODOS, en el lugar que les corresponde y no pasándose bronceador en las piletas del Casino de Oficiales.

Como familiares, les pedimos también a la sociedad chaqueña, que no permita ni se permita, que esta sangre derramada quede impune, porque si así fuera, esta tragedia volverá a repetirse en el futuro y serán las nuevas generaciones las que sufrirán las consecuencias.

“ Cuéntenle a nuestro pueblo porqué nos asesinan y porqué decidimos morir de pie. Libres o muertos, jamás esclavos.”

Claro Flaco, en eso estamos, es una promesa que nos hemos hecho muchos, y mientras sigamos vivos, seguiremos contándole al pueblo y en especial a los jóvenes, porqué aquí los fusilaron y no nos cansaremos de repetirlo.


• Porque eran solidarios, buenos tipos y excelentes amigos
• Porque eran buenos hijos, padres, hermanos.
• Porque eran excelentes trabajadores y estudiantes.
• Porque eran sencillos y fundamentalmente alegres.
• Porque tenían un corazón grandísimo.
• Porque sabían amar lo que buscaban.
• Porque querían un país libre y tenían un gran proyecto de nación.
• Porque estaban luchando por ese objetivo y se estaban acercando a la meta.
• Porque no eran corruptos ni traidores.
• Porque hoy estarían administrando este país y tendríamos otro Estado.
• Porque las riquezas serían del pueblo y ningún extranjero entraría pateando puertas.
• Porque los hermanos pueblos originarios serían tratados de esa manera, como hermanos.
• Porque todo ser humano sería tratado como tal y no como una mercancía.
• Porque hoy no tendríamos millones de Planes Trabajar y sí de Planes de Trabajo.
• Porque los montes, los campos, las montañas, los ríos, los mares serían nuestros.
• Porque el voto lo lograrían con el ejemplo y no con monedas.
• Porque nuestro pueblo tendría un futuro.
• Y porque todo este proyecto lo llevaban en el corazón y en la conciencia, y no en el bolsillo.

Por esos corazones enormes, por ese proyecto, por esa amistad construida en la militancia, les decimos que no pararemos, con o sin ayuda, hasta que nos quede un último suspiro, levantaremos sus banderas, nuestras banderas, cueste lo que cueste y aunque igual que ustedes, no veamos el triunfo del pueblo, hoy seguiremos luchando por el país que soñamos y ese día, el día en que el pueblo logre su definitiva libertad, serán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos los que brindarán por esa libertad.

Pero ese día no será a la madrugada, camuflados, con las rutas cortadas y escondidos debajo de algún algarrobo, será como ustedes lo quisieron y soñaron, de frente, en las plazas, en los parques, en las fábricas, en los campos, en las escuelas, en las calles con todo un pueblo inmensamente libre y feliz como protagonista.

Gustavo Piérola
gustavopierola@yahoo.com.ar


Margarita Belén (Documental Completo)


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La memoria como un látigo

Por Patricia Da Luz

(06/12/2002 La Revista - Diario Primera Edición. Posadas, Misiones, Argentina) Una y otra vez el recuerdo invade los espacios frágiles de la memoria colectiva. El tiempo y el silencio sólo pueden mitigar el dolor, aunque éste permanezca clavado como un sino en el corazón de quienes templaron el espíritu a fuerza de desgarros.
Un plan que se orquestó entre noviembre y diciembre de 1976 en base al "comando estratégico" de operaciones antisubversivas, por instrucción del Ministerio del Interior. El objetivo es claro: "planificar un hecho ejemplarizador a fin de crear un clima de terror en la población civil buscando el efecto aislamiento de los distintos militantes de organizaciones de delincuentes terroristas".

El comandante de la Séptima Brigada de Infantería con asiento en Corrientes, el general Cristino Nicolaides, es quien encarga al jefe de Destacamento de Inteligencia 124, Teniente Coronel Hornos, "la planificación, coordinación, dirección y ejecución del plan de eliminación física de 21 subversivos (cuatro mujeres y 17 varones), alojados en la Unidad Penitenciaria número 7, Alcaidía Provincial de la Dirección de Investigaciones de Resistencia, Chaco.

La estrategia también es clara: promover "un traslado de detenidos" y fraguar un enfrentamiento con supuestos subversivos que pretendían atacar la columna militar para liberar a los presidiarios. El resultado: veintidós jóvenes muertos que la historia pasada en limpio habría de erigirlos como mártires de la masacre de Margarita Belén. Entre las víctimas, cinco cuerpos no fueron identificados, dos de ellos de mujeres.

Una y otra vez. El recuerdo como un látigo repica los nombres de los "oficiales ejecutores" de la Artillería 7: capitán Bianchi; capitán Rampulla; teniente primero Pateta; teniente primero Martínez Segón; subteniente Simoni, del Destacamento de Inteligencia. Azota en la memoria la participación de los capitanes Toso; Carnero; Bertoli; Romero; Pavón; de los auxiliares civiles de inteligencia Edgardo Valussi; Edgardo Eugenio Vicente; Miguel Angel Basail (h); Bertori (alias Booguie el aceitoso); Durmuller (alias el extrangulador); Juan Carlos Donaires (alias Coqui); Moseli Erut (alias Turco); del personal policial comisario general Carlos Alcides Thomas; sargentos Gabino Manader y José María Cardozo; la intervención del juez federal Luis Angel Córdoba; del fiscal Roberto Domingo Mazzoni; del secretario Flores Leyes y el prosecretario Domingo Reska, quienes avalaron la masacre dándole "apariencias de legalidad" al procedimiento.

Una y otra vez. El pedido de Justicia como un grito que asesta su aguijón pudo reconstruir la ejecución del 13 de diciembre de 1976. El calvario de "los elegidos" que fueron retirados de sus celdas, sometidos a torturas, las mujeres violadas; tres varones castrados y trasladados agonizantes al sitio fijado para el fusilamiento.



Documento de audio de Radio Nizcor - 9 de agosto de 2004 - El Equipo Argentino de Antropología Forense se hará cargo de la identificación de los fusilados en Margarita Belén en 1976. Radio Nizkor con la colaboración de Mirta Clara e información de "El Diario" del Chaco - www.radionizkor.org

La columna marcha hacia Formosa como un cortejo que se detiene junto a un algarrobal situado en un camino vecinal próximo a la localidad de Margarita Belén. El operativo cumple su ritual febril con la ubicación de los detenidos en distintos vehículos, maniatados y debilitados por la tortura.

A las 6:30 el resplandor de un diciembre litoraleño se confunde con las ráfagas del aparente enfrentamiento y un pacto macabro sella el silencio que no pudo vencer al tiempo: cada uno de los ejecutores debía efectuar disparos para evitar arrepentimientos posteriores.

El plan sigue con los trámites de rigor, los responsables jerárquicos y funcionarios judiciales asisten al lugar. En una camioneta traen lo necesario para un asado criollo que habrán de compartir. A pocos metros, amontonados en un camión, yacen los veintidós ejecutados.

Esa mañana, los medios de comunicación social emitían el parte de la Séptima Brigada de infantería con asiento en Corrientes: "... Siendo aproximadamente las 4:45 horas del día 13 de diciembre una columna que transportaba detenidos subversivos hacia Formosa fue atacada por una banda armada en la ruta nacional número 11, próximo a la localidad chaqueña de Margarita Belén. Tres delincuentes subversivos fueron abatidos en el enfrentamiento producido, logrando escapar los restantes aprovechando la confusión y la oscuridad. Dos integrantes de la custodia resultaron heridos. Fuerzas combinadas de Ejército, Gendarmería Nacional y Policía Provincial, operan intensamente en la zona para lograr la detención de los prófugos. Se solicita a la población colabore con las fuerzas del orden proporcionándole cualquier información que facilite la localización de los delincuentes subversivos...". Y sólo el recuerdo de quienes pudieron reconstruir a pesar del dolor fue hilvanando los párrafos de la verdadera historia que habrá de cubrir los espacios frágiles de nuestra memoria colectiva.

Fuente: www.patriciadaluz.com.ar


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13 de diciembre del 1976 - Masacre de Margarita Belén

"Cuando no recordamos lo que nos pasa nos puede suceder la misma cosa..."

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al Gobierno constitucional e instalaron en nuestro país la dictadura militar más sangrienta de la historia nacional. A lo largo y a lo ancho del país desplegaron su plan de terror, miedo, violencia. Persecuciones, amenazas, muertes, desapariciones de personas, fueron una constante a partir del golpe militar.

La Provincia del Chaco no podía permanecer ajena a este régimen macabro. La intervención militar en la Provincia era ejercida por el General Facundo Serrano, luego reemplazado por el Coronel José David Ruiz Palacios. La masacre producida en Margarita Belén fue parte del plan.

El 13 de Diciembre de 1976, en proximidades de la Localidad de Margarita Belén, a un costado de la Ruta Nac. Nº 11, cerca del kilómetro 1042, fueron asesinados veintidós (22) presos políticos por los personeros de la Dictadura Militar en el Chaco. Antes de ser fusilados pasaron por la U 7, la Alcaidía, y la Brigada de Investigaciones, donde fueron torturados brutalmente, en algunos casos casi hasta la muerte. Diecisiete (17) de ellos están plenamente identificados y de los otros cinco (dos mujeres y tres varones) aún hoy no se conocen sus identidades. Los asesinos armaron la farsa del traslado de presos hacia la Provincia de Formosa y ataque subversivo. Sus cadáveres nunca fueron entregados a sus familiares. Los familiares de las victimas siguen buscando sus restos y pidiendo justicia.

Este hecho ha quedado registrado en la memoria popular como LA MASACRE DE MARGARITA BELÉN.

La masacre de Margarita Belén es una causa emblemática, uno de los crímenes colectivos más horrendos, por su carácter de planificado y decidido en los más altos niveles de los dictadores militares.

Esta causa formo parte de los casos analizados durante el histórico juicio a los ex comandantes, realizado en el año 1985.

Algunos de los nombres implicados en los fusilamientos a los jóvenes militantes: Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto Raúl Tosso, Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez Segon, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Cristino Nicolaides (Comandante de la VII Brigada, con asiento en Corrientes, habría firmado la orden de "traslado"), Ricardo Brinzoni (Secretario General de la Intervención), Hornos (al mando del Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército), Oscar José Zucconi (Ministro de Gobierno de la Intervención).

Fuente: www.margaritabelen.chaco.com.ar


Los hechos

Se conoce como Masacre de Margarita Belén a la tortura y fusilamiento de 22 presos políticos, en su mayoría militantes de la Juventud Peronista, ultimados en un operativo conjunto del Ejército Argentino (ilegales desde el golpe de Estado: constitucionalmente eran "bandas armadas") y la Policía del Chaco durante la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, en un lugar cercano a la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco.

El fusilamiento se disfrazó, como era común en la práctica de la época, de un tiroteo fortuito acaecido durante un intento de huida de los prisioneros. El caso fue uno de los más de setecientos tomados en cuenta en el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por el entonces presidente Carlos Menem.

Se ha supuesto que las medidas, ordenadas por el entonces coronel Cristino Nicolaides, a la sazón jefe de la Séptima Brigada de Infantería, se tomaron como represalia del ataque efectuado el 5 de octubre de 1975 por un grupo armado no identificado contra la sede del Regimiento 29 de Formosa, produciendo un fuerte golpe a las fuerzas de seguridad.

Las víctimas

Patricio Blas TIERNO - 24 años - Buenos Aires - La Plata - Juventud Univ. Peronista - Estudiante de abogacía.
Nestor Carlos SALA - 32 Años - Buenos Aires - Quilmes - Partido Auténtico - Estudiante de Arquitectura (La Plata).
Carlos ZAMUDIO - 28 Años - Chaco - Resistencia - Juventud Peronista - Estudiante de Ciencias Económicas (UNNE).
Luis Angel BARCO - 26 Años - Chaco - Sáenz Peña - Juventud Univ. Peronista - Estudiante UTN - Empleado de Ferrocarriles.
Roberto H. YEDRO - 28 Años - Corrientes - Juventud Peronista - Abogado.
Delicia GONZALEZ - 41 Años - Corrientes - Goya - Ligas Agraria - Maestra Rural.
Luis DIAZ - 25 Años - Corrientes - Mercedes - Juventud Trabajadora Peronista - Estudiante de Ciencias Económicas (UNNE).
Fernando G. PIEROLA - 25 Años - Entre Ríos - Paraná - Juventud Peronista - Estudiante de Arquitectura (UNNE).
Raúl María CAIRE - 27 Años - Entre Ríos - Concordia - Juventud Peronista - Empleado Bancario.
Julio PEREYRA - 24 Años - Formosa - Juventud Peronista - Maestro - Estudiante Ingeniería (UNNE).
Carlos Alberto DUARTE - 24 Años - Misiones - Puerto Esperanza - Juventud Univ. Peronista - Estudiante Ciencias Económicas (UNNE).
Carlos TERESZECUK - 23 Años - Misiones - Posadas - Juventud Peronista - Ex seminarista - Estudiante Trabajo Social (actual UNAM - Vice Pte. Ctro. Estudiantes) - Secretario Diputado Partido Autentico (Mnes).
Manuel PARODI OCAMPO - 26 Años - Misiones - Posadas - Juventud Peronista - Ex seminarista - Estudiante Filosofía Instituto Montoya Misiones.
Luis Arturo FRANSEN - 22 Años - Misiones - Posadas - Juventud Peronista - Empleado de Correo.
Ema Beatriz CABRAL - 28 Años - Santa Fé - Juventud Peronista - Terapista Ocupacional.
Soñéz Reinaldo ZAPATA - 36 Años - Santa Fe - Juventud Peronista - Profesor de física, química y matemáticas.
Mario CUEVAS - 25 Años - Santa Fe - reconquista - Juventud Peronista - Técnico Mecánico.

Un monumento sobre la Ruta Nacional 11, en el sitio donde se produjeron los hechos, recuerda a los caídos en este trágico suceso.

El domingo 12 de diciembre de 1976, siete militantes de la Juventud Peronista detenidos legalmente e incomunicados en la Unidad Penitenciaria 7 de la ciudad de Resistencia fueron retirados de sus celdas, con el pretexto de su traslado a la cárcel de máxima seguridad de Formosa. Fueron trasladados en transportes militares a la alcaidía de Resistencia; el ex-diputado de la Unión Cívica Radical Víctor Marchesini, también preso en la alcaidía, informaría luego que fueron torturados en el comedor del establecimiento, antes de ser aislados en celdas individuales. Pocos días antes, otros detenidos habían llegado a la Brigada de Investigaciones de Resistencia y luego a la alcaidía, trasladados desde otras cárceles de la provincia de Misiones, a los que se sometió al mismo tratamiento.

De acuerdo a testimonios presentados ante la CONADEP, los encargados de la tortura pertenecían al Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando del entonces teniente coronel Armando Hornos; los acompañaban agentes de la brigada de investigaciones de la policía del Chaco. Durante la noche, se presentó una comisión militar, que presentó órdenes de traslado para retirar a los detenidos; éstos fueron entregados, y transportados en dos camiones militares, custodiados por un patrullero de la policía del Chaco, hasta un descampado vecino a la localidad de Margarita Belén.

La versión oficial de los hechos indicó que la columna que trasladaba a los detenidos había sido atacada en la ruta nacional 11, y que en el combate subsiguiente tres de los presos fueron muertos, mientras que los restantes huyeron. Sin embargo, la nvestigación realizada por la CONADEP demostró, en base a informes proporcionados por un miembro de la policía chaqueña, Eduardo Ruiz Villasuso, que los presos no estaban en condiciones de huir; uno de ellos, Carlos Zamudio, había recibido días antes la visita de su esposa, que confirmó en declaraciones que no podía caminar siquiera por las torturas recibidas, mucho menos huir. De acuerdo a los escritos de Ruiz Villasuso, las mujeres fueron violadas, tres de los presos varones fueron castrados, y todos ellos torturados en el camino. Al llegar a Margarita Belén, fueron colocados en varios vehículos y fusilados. Los cadáveres de diez de los muertos fueron llevados al cementerio de Resistencia, y allí enterrados en tumbas cuya apertura se había ordenado el día anterior.

El episodio se incluyó como caso 678 en la causa 13 abierta contra la junta militar. La Cámara Federal de Buenos Aires halló responsable de homicidio agravado por alevosía a Jorge Rafael Videla, y sentenció que la versión oficial carecía de verosimilitud, indicando que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a declarar por la misma causa a Nicolaides, a Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de la policía santafesina, Wenceslao Ceniquel, todos ellos hallados culpables. [Fuente Wikipedia]


Como fue la masacre

En la madrugada del 13 de diciembre de 1976 un grupo de detenidos políticos fueron extraídos de la Unidad Penitenciaria 7 de Resistencia, y trasladados a la cárcel de máxima peligrosidad de Formosa, por orden del jefe de la Brigada de Infantería 7 y la Subzona 23, el entonces Coronel Cristino Nicolaides. Algunos de ellos habían sido detenidos luego del ataque de Montoneros al Regimiento 29 de Infantería de Monte de Misiones, a fines de 1975. Distintos testimonios de otros presos que sobrevivieron y de sus familiares que habían podido visitarlos coinciden en que todos ellos fueron torturados. El día en que se decidió el traslado primero se ordenó cavar fosas en el cementerio de Resistencia. El ex diputado radical Víctor Marchesini, que estuvo preso junto con ellos, declaró que a uno lo crucificaron durante 48 horas. Según Marchesini los colocaron en la alcaidía entre una doble fila de policías que los apalearon hasta dejarlos sin sentido. Luego los subieron a los vehículos para ser rematados. Según el testimonio de un ex oficial ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, intervinieron en el bárbaro procedimiento un grupo de militares del Destacamento de Inteligencia 124 del Ejército al mando de su jefe, el entonces teniente coronel Hornos, y agentes de investigaciones de la policía chaqueña. En dos camiones militares a los que acompañaba un patrullero de la policía del Chaco fueron conducidos hasta un descampado en el que se los ejecutó alegando un intento de fuga durante el traslado.

 

La esposa de Carlos Zamudio lo había visitado pocos días antes. Por el castigo recibido, el presunto fugado no podía caminar sin arrastrar los pies. A su familia le transmitieron sucesivamente tres versiones distintas sobre la fecha y lugar de su muerte. Un comunicado firmado por el coronel Aurelio Baguear sostuvo que había ocurrido el 13 de diciembre en Margarita Belén; la partida de defunción menciona el 17 de diciembre en Misiones; y un nuevo comunicado emitido en 1977 afirma que el enfrentamiento ocurrió el 16 de diciembre en Campo Grande, Misiones. La familia recibió un cajón cerrado, con prohibición de abrirlo, pero la autopsia del médico Guillermo Mendoza revela que no murió de bala sino de politraumatismo. Mirta Clara de Salas, que también estaba detenida, supo que su esposo había sido herido de un bayonetazo durante un interrogatorio.

Nicolaides emitió un comunicado alegando que la columna que trasladaba a los presos había sido atacada en la ruta 11, cerca de Margarita Belén, y que se generalizó un combate en el que tres "Delincuentes Subversivos" fueron abatidos y los restantes huyeron. Varios fueron ubicados y muertos después, añadía. Sin embargo, cuando se presentó a reclamar la esposa de Fernando Piérola, que era uno de los presuntos prófugos, un oficial del Ejército firmó un certificado de viaje en el que anotó "viuda de Pierola". Luego explicó que se había tratado de "un error de máquina". El horrendo episodio constituyó el caso 678 en la causa 13, por el que la Cámara Federal de la Capital declaró responsable de homicidio agravado por alevosía al ex dictador Jorge Videla y lo condenó a prisión perpetua, de la que el presidente Carlos Menem lo rescató con el indulto. La Cámara dijo que la versión oficial no era verosímil y que los detenidos "fueron muertos por las fuerzas encargadas de su traslado y no por elementos subversivos como oficialmente se anunciara". Pese al supuesto traslado, el director de la cárcel a la que debían presuntamente llegar los detenidos declaró que nunca se habían recibido instrucciones tendientes a prepararles alojamiento. La justicia estableció que fueron ejecutados por personal militar durante el simulacro de fuga los detenidos Piérola, Zamudio, Manuel Parodi Ocampo, José Luis Barco, Alberto Duarte, Julio Pereyra, Reynaldo Soñaz, Omar Fransen, Roberto Yedro, Mario Cuevas, Patricio Tierno, Luis Alberto Díaz y Néstor Salas. Por el mismo caso, las Cámaras Federales de Rosario y Paraná habían citado a prestar declaración indagatoria a Nicolaides, al ex Comandante del Cuerpo de Ejército II, Leopoldo Fortunato Galtieri y al jefe de policía de Santa Fe, comisario general Wenceslao Ceniquel. Todos ellos también fueron indultados por Menem en 1989.

La confesión

Durante la audiencia del 5 de agosto de 1985 del juicio a los ex Comandantes, el ex miembro de la Conadep Edwin Tissembaum transmitió a los jueces los detalles de la confesión brindada en su lecho de muerte por el parapolicial Eduardo Pío Ruiz Villasuso, quien había sido herido por un oficial de la policía del Chaco. Tissembaum grabó su testimonio en la sala de terapia intensiva, ante un médico y un escribano que certificaron su lucidez. Antes de convertirse en colaborador policial y contrabandista, Ruiz Villasuso había sido militante peronista, detenido y procesado por asociación ilícita luego del golpe militar de 1955. Según su relato los muertos a golpes fueron diecisiete hombres y cuatro mujeres. Entre los participantes en la masacre mencionó a los entonces capitanes Bianchi y Rampulla, tenientes primeros Pateta y Chancaca Martínez Segón, subteniente Simoni y auxiliares de Inteligencia Valussi y Edgardo Eugenio Vicente, todos del Destacamento de Inteligencia 124, que estaba a cargo del coronel Hornos, al comisario general Carlos Alcides Thomas y a los sargentos Gabino Manader y Cardozo. Ruiz Villasuso también nombró entre los responsables al ex interventor militar en El Chaco, general Facundo Serrano. La hija del ex interventor, María Inés Serrano, es la esposa del actual jefe del Ejército, teniente general Martín Antonio Balza.

La masacre de Margarita Belén fue uno de los primeros homicidios colectivos que se conocieron al concluir la dictadura militar. Todavía en 1983 se realizó una caravana hacia esa localidad para conmemorar los fusilamientos, organizada por la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste. Los estudiantes también impulsaron la instalación de un mural recordatorio en el aula magna de la Universidad, que fue pintado por Amanda Mayor de Pierola, la madre de uno de los estudiantes de esa casa asesinados. Pero como en el mural asiste a la sesión de tortura un sacerdote, el juez federal de Resistencia Norberto Giménez ordenó borrarlo. El Consejo Superior aceptó la resolución, pese a que previamente había aprobado el boceto de la obra, pero no consiguió ningún artista dispuesto a la mutilación, que finalmente se hizo con brocha gorda. El juez intervino a raíz de un recurso de amparo presentado por los entonces obispos de Corrientes y Resistencia, Antonio Rossi y Juan José Iriarte. La Iglesia sostuvo que no hubo ningun sacerdote vinculado con la masacre de Margarita Belén ni asistente a sesión alguna de tortura. La artista lo admitió y ofreció aclararlo al pie del mural, que consideraba simbólico de una situación nacional y no descriptivo de un hecho en particular. Por eso se tituló "Argentina, dolor y esperanza" e incluía otras representaciones ajenas a Margarita Belén, como la pirámide y las madres de Plaza de Mayo. El secretario del juzgado que ordenó borrar al sacerdote del mural, Carlos Flores Leyes, ya ocupaba ese cargo durante la dictadura mi Durante el juicio a los ex Comandantes, las testigos María Graciela de la Rosa y Mirta Clara de Salas lo acusaron de haber protegido a los militares y policías que las torturaron en Resistencia. En 1994 Menem lo designó juez federal de Resistencia. Los esposos de las dos mujeres, Patricio Tierno y Néstor Carlos Salas, estuvieron entre los asesinados en Margarita Belén.

Fuente: Página/12


Margarita Belén, 13 de diciembre de 2005

Hace varios años que los familiares y compañeros de lucha, de los caídos en Margarita Belén vienen realizando actos para recordar la matanza, pero nunca antes tuvo el acompañamiento de ayer.

Primero, por el gesto del Gobierno, que declaró al 13 de diciembre Día Provincial de la Memoria. Segundo, por el acompañamiento de distintos sectores de la sociedad que aunque no están directamente relacionados a esta lucha, participaron del 29º aniversario. Tercero y sobre todo, porque es el primer año que los principales responsables del caso están procesados y existen posibilidades ciertas de que sean juzgados a mediados del año próximo.
El museo

En ese marco, el día de ayer ya comenzó distinto. Como siempre, los jóvenes de la agrupación HIJOS se reunieron frente al edificio que ocupa la Administración Provincial del Agua, donde antiguamente funcionaba el centro de detención y tortura que era la Unidad de Investigaciones. Tradicionalmente una cuadrilla de policías cuidaba la fachada de esta casa mientras los hijos de los desaparecidos tiraron huevos y pegaron carteles reclamando que el lugar sea destinado al Museo de la Memoria. Ayer, sin embargo, en lugar de los uniformados estuvo el director del APA, Jorge Pilar, quien abrió las puertas para que los chicos puedan recorrerla. Todo un gesto.

El escrache

Margarita Belén

Por Jorge Giles

Compañeros y Compañeras:
Hay que señalizar con estrellas y soles allí donde nos duele esta antigua herida.
Y decirnos.
Allí sale el Flaco Sala con los dedos en V y es preciso mirarlo en toda su estatura.
Allí salen todos los Compañeros y es preciso honrarlos con este presente.
Marchan hacia la historia y ellos lo saben. Nosotros también.
Lo saben Barquito, Cuevas y el Pato Tierno. Lo saben el Colorado Franzen y el Caraú Duarte. Lo sabe Parodi. Lo sabe la vida que habitará en ellos para siempre.
Señalizar su memoria es decir que nunca más la muerte a contratiempo y nunca más la cobardía de los genocidas.
Señalizar su memoria es marcar a fuego ese camino.
Y es salir a buscarlos y levantarlos y curarles las heridas y limpiarles la baba del demonio de sus asesinos.
Señalizar su memoria es mirar hacia el futuro y es honrar la vida que quisimos, queremos y quisieron en el minuto final.
Vayamos hasta ellos. Subamos a ese cielo de causa nacional y popular que es Margarita Belén. Que de allí venimos todos.
Honremos su memoria de luz, de pan y de justicia.
“Yo se que Ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”, habrán pensado, quizás, en ese último instante, abrazando a Evita.
Y se habrán sentido un poco o mucho de ella. Y ella habrá bajado de esos cielos para acompañarlos.
Quizá el Flaco gritó “Libres o Muertos, Jamás Esclavos”. Y Piérola susurró: “Hasta la victoria, siempre”.
Y todos juntos gritaron: “Viva la Patria”, primero y “Viva Perón, carajo”, después. Quizá habrán pensado “no es en vano esta partida”. Quizá.
O quizá nadie dijo nada y se fueron así, tan solos de nosotros. Tan solitos. Tan atados y vendados. Tan valientes. Tan enteros. Tan peronistas. Tan montoneros.
Tan compañeros.
Por eso hay que ir a buscarlos. Siempre. Siempre.
Por que cada diciembre ellos esperan que, estemos donde estemos, en el Chaco, en Misiones o en Formosa, en Corrientes, Entre Ríos o Santa Fe, en Quilmes o en La Plata, en Tucumán o en Salta, en Buenos Aires o Córdoba o en los llanos y montañas de La Rioja, le pongamos palabras y canciones al silencio en Margarita Belén.
Y seamos ellos. Y seamos un pueblo de aquí hasta Venezuela, Ecuador y Bolivia y Brasil y Uruguay y cantemos de orgullo en su nombre, en su memoria…y seamos ellos, ellos, ellos, para siempre, con los dedos en V.

Diciembre 2012

 

Luego, a las 15, los manifestantes se reunieron en la esquina de la avenida 25 de Mayo y Belgrano y marcharon hasta la casa del doctor Héctor Orlando Grillo, médico de la Policía durante la dictadura militar. La columna, con tambores y pancartas despertó a los vecinos de la calle Salta al 500, que apenas se asomaron con las persianas entreabiertas para espiar el escrache.

Las ventanas del chalet de Grillo también permanecieron cerradas mientras sus paredes blancas soportaban una lluvia de bombas de pintura roja. Entre los manifestantes estuvieron gente del movimiento Barrios de Pié y del grupo de Familiares de Víctima de la Inseguridad, con la mamá de Tatiana Alegre, a la cabeza. "A Tatiana la mato un policía que a 20 años de la vuelta de la democracia, sigue gozando de los beneficios que dejo la dictadura", declaró la mujer.

El monumento

Finalmente, a las 18, una caravana partió desde la plaza 25 de Mayo hacia el Monumento ubicado sobre la Ruta 11, en el lugar del fusilamiento. Camiones, colectivos, camionetas y alguna moto transportaron un heterogéneo grupo que incluía a gremialistas, artistas, periodistas, trabajadores sociales, docentes, profesionales varios y militantes peronistas de la primera hora, y de la última. Incluso algunos legisladores, aunque esto no alcanzó para una de las chicas de HIJOS que se quejó del "careteo" de los funcionarios de gobierno, que se acuerdan del tema en sus discursos, pero ninguno se hace presente.

De hecho, el acto escapó a todo formalismo y como siempre sucede estuvo marcado por la espontaneidad. Para empezar, un problema eléctrico impidió el uso del micrófono y el Himno Nacional se cantó a capela, por no decir a grito pelado. Después siguieron los discursos, de los nietos de Amanda Piérola, de un ex detenido formoseño, de un hermano del desaparecido Alberto Duarte, de uno de los integrantes de la Red Nacional de HIJOS, de uno de los representantes de HIJOS Chaco. Todos, megáfono en mano, para hacer frente a las adversidades, para hacer su descargo, para mezclar política y sentimientos, para decir "presente" en nombre de los que no están.

¡Presente!

El homenaje a los caídos en Margarita Belén ya no es cosa de unos pocos. Ni siquiera de un sector político. Más bien se podría decir que es una cuestión de sensibilidad. Ayer durante el acto, se leyeron adhesiones de la CTA, de Utre-Ctera, del Centro de Estudios Legales y Sociales, del Movimiento Socialista de Trabajadores, del Ministerio de Educación. Escondidos entre los presentes estaban los diputados Daniel San Cristóbal, Juan Chaquires y María Inés Pilatti Vergara. Estaban también funcionarios de Rentas, representantes del Centro Nelson Mandela, del Sindicato de Prensa y los bombos de Barrios de Pié. Además de los músicos, actores y bailarines, que sin segundas intenciones participaron de las actividades artísticas que se realizaron durante la vigilia.

Martes 13 para Grillo

Hace cinco años que los militantes de la agrupación HIJOS vienen escarchando a quienes participaron directa o indirectamente de la represión militar. Ayer le tocó al doctor Héctor Orlando Grillo, quien durante la dictadura perteneció al grupo GA7, miembro del cuerpo profesional escalafón sanidad de la Policía del Chaco, en dependencia de los cuarteles de La Liguria.

Según denuncian, el médico fue el encargado de firmar las actas de defunción de los fusilados y muertos durante las sesiones de tortura. Entre estas actas se encontrarían la de Manuel Parodi, Luis Francem, Luis Barco, Mario Cuevas, Tierno Patricio, Néstor Salas, Luis Días, Carlos Duarte y un NN masculino asesinado en Margarita Belén.

Para los jóvenes de HIJOS Grillo llegó a participar como "asistente de tortura", asesorando a los verdugos hasta donde podía resistir el cuerpo humano.

Fuente: Diario Norte


Masacre de Margarita Belén: ahora la lucha es por el museo

Diciembre 2005

Al cumplirse 29 años de la Masacre de Margarita Belén, se desarrollaron durante la jornada del martes diversas actividades en homenaje a los 22 militantes de la vida, que fueron asesinados por el ismo de Estado el 13 de diciembre de 1976. Durante el acto realizado en el monumento a los mártires, los principales oradores reafirmaron su decisión de luchar por el Museo de la Memoria. Como siempre, el pedido fue de juicio y castigo a los genocidas.

El acto en el monumento a los mártires de la Masacre de Margarita Belén se hizo este año a megáfono, porque no había energía eléctrica; igual, fue tan emotivo como el primero, realizado hace 22 años, cuando volvía la democracia.
Como todos los años, el momento que se vivió más a flor de piel fue cuando se leyó la lista de los 22 fusilados: Patricio Tierno, Néstor Salas, Carlos Zamudio, Luis Barco, Roberto Yedro, Delicia González, Luis Díaz, Fernando Piérola, Carlos Cairé, Julio Pereyra, Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel Parodi Ocampo, Luis Fransen, Ema Cabral, Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas, y tras cada nombre se escuchó un solo grito: "¡Presente!".
Abrió la lista de oradores un representante de la Red Nacional de H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio), después vino el turno de Álvaro Piérola, que leyó un escrito póstumo de su abuela Amanda Mayor, que, como es habitual, sintetizó todas las voces.
Bosquín Ortega, Juan Carlos Amarilla, Mirta Baravalle, Madre Línea Fundadora, Juan Leszka, Ramón Duerta y Emilio Goya, por H.I.J.O.S. Chaco, dejaron en claro por qué estaban ahí y anticiparon cuál será la nueva lucha: lograr que el Museo de la Memoria sea de los organismos de derechos humanos y no "un armado ligth en manos del Gobierno".

El Diario de la Región / Chaco Día por Día, 12/12/ 2005


A 29 años de la masacre de Margarita Belén

SANGRE, DINERO Y DIGNIDAD

Por Carlos del Frade*

El fusilamiento y la desaparición de por lo menos veintidós militantes revolucionarios de los años setenta en cercanías de la localidad chaqueña de Margarita Belén sirvió para "consolidar el poder mafioso del entonces coronel Cristino Nicolaides, piedra basal del contrabando y narcotráfico en la región del litoral", expresó una de las sobrevivientes del brutal centro clandestino que funcionaba en la Brigada de Investigaciones de Resistencia, enfrente de la plaza 25 de Mayo. Decenas de militantes sociales y políticos protagonizaron dos jornadas de memoria activa que sirvieron para dejar de lado el contrato con una empresa de vigilancia privada, conducida por un torturador que se encargaba de custodiar el sombrío edificio de la citada brigada; producir un escrache a un médico policial que sigue ganando dinero a partir de la sangre derramada; activar las causas sobre la matanza de Margarita Belén y presentar denuncias contra los actores del terrorismo de estado en Goya, ante la justicia federal de la capital correntina. También hubo un homenaje en la legislatura chaqueña del que participó el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe, Domingo Pochettino. A casi treinta años de los hechos de Margarita Belén, comienzan a aparecer las razones de una cacería humana que explica gran parte del presente que soportan las mayorías de las seis provincias sobre las cuales se imponía la fuerza del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, con asiento en la ciudad de Rosario.

Recuerdos de la vida

A casi nueve meses del golpe, los presos políticos de la Brigada de Investigaciones de Resistencia ya sabían que no había traslados los fines de semana. Sin embargo, a media tarde del domingo 12 de diciembre de 1976, integrantes de distintas fuerzas de seguridad y del ejército, ingresaron para llevarse –por lo menos- dos decenas de compañeros desde los distintos pabellones.
También trajeron militantes de otros lugares. A todos los tuvieron, durante largas y dramáticas horas, sometidos a sesiones de implacables palizas cuyos golpes eran más fuertes que los habituales, recuerdan los sobrevivientes.
Cuando llegaron las primeras sombras de la madrugada del lunes 13, se impuso un silencio de muerte. Partieron los camiones del ejército y llegaron hasta un paraje cercano a Margarita Belén, a menos de cuarenta kilómetros de Resistencia.
Varios de los militantes llegaron muertos, dicen sus compañeros, producto de las palizas demenciales de aquella tarde noche.
Patricio Tierno, Néstor Salas, Carlos Zamudio, Luis Barco, Roberto Yedro, Delicia González, Luis Díaz, Fernando Piérola, Carlos Cairé, Julio Pereyra, Carlos Duarte, Carlos Tereschuk, Manuel Parodi Ocampo, Luis Fransen, Ema Cabral, Reinaldo Zapata Soñez y Mario Cuevas, son los nombres de los veintidós fusilados que todos los años se recuerdan en Margarita Belén.
Pero sus nombres esconden historias comprometidas con la urgencia de la revolución que por aquel entonces conmovía la existencia de miles de argentinos.
Ellos venían de diferentes lugares del país, especialmente de la región del litoral y aunque los diarios de estos días se empeñan en relacionarlos con el intento de copamiento del cuartel del Regimiento de Formosa, realizado por Montoneros en octubre de 1975, no hay datos que confirmen la teoría.
Entre los veintidós había militantes vinculados a hechos anteriores, como la muerte del general Cáceres Moiné, en Entre Ríos; dirigentes activos de las Ligas Agrarias; y activistas de la zona del impenetrable chaqueño.

La matanza tuvo otros intereses y motivos. No parece ser una venganza por los hechos del pasado, sino una señal para aquel presente y el entonces futuro inmediato. Un mensaje doble, hacia el interior de las fuerzas armadas y hacia la sociedad en su conjunto.
La masacre tuvo como protagonistas a jóvenes oficiales del Ejército Argentino bajo las órdenes del entonces coronel Nicolaides. Todos, sin embargo, reportaban a las decisiones de Leopoldo Galtieri, por entonces jefe del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, patrón de la vida en las provincias de Formosa, Chaco, Santa Fe, Misiones, Corrientes y Entre Ríos.
Para una de las sobrevivientes de la Brigada de Investigaciones, Mirta Clara, "la masacre de Margaria Belén sirvió para consolidar el poder mafioso de Nicolaides, piedra basal del contrabando y narcotráfico en la región del litoral".
La militante expresó su convencimiento sobre "el carácter de pacto de sangre que quedó instituido a partir de entonces. Era el bautismo para todos los que después se quedaron con las riquezas que eran del pueblo de la región".
Mirta sostiene que "Nicolaides marcó la cancha con aquel hecho y sirvió para hacerse fuerte en la interna del poder militar y también envió una fuerte señal a los que seguían en la resistencia".

El escrache

15/05/07 - El presidente Néstor Kirchner participó del homenaje a las víctimas de Margarita Belén

El mandatario solicitó a la Justicia argentina que "avance" en la nulidad de los indultos y aclaró que lo hacía como "un ciudadano más", sin entrometerse en la independencia de poderes y recordó a los muertos del 13 de diciembre de 1976, "a muchos de los cuales conocía".

Kirchner participó junto a su esposa, la senadora Cristina Fernández, miembros de su gabinete y organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, entre las que se encontraban las Abuelas de Plaza de Mayo encabezadas por su titular, Estela Carlotto, del acto realizado junto al monumento que recuerda el trágico hecho del 13 de diciembre de 1976.

La ceremonia se inició con los discursos de descendientes de dos de las víctimas de la masacre, Carlos Salas, hijo de Néstor Salas y Dafne Zamudio, hija de Carlos Alberto Zamudio.

Luego habló Kirchner, que pidió "disculpas" por ser el primer presidente que estaba presente en un homenaje a las víctimas de Margarita Belén.

"Vuelvo a pedir disculpas en nombre del Estado nacional argentino al pueblo chaqueño, a los fusilados, a los desaparecidos y a los agraviados, porque es la primera vez después de 31 años que un presidente de la Nación está presente acá", dijo.

Tras los discursos se descubrió una placa recordatoria de la presencia del presidente Kirchner en el lugar.

Culminada la ceremonia la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto, se mostró "muy emocionada" porque era la primera vez que visitaba el lugar donde habían sido asesinadas las víctimas de la masacre de Margarita Belén y agradeció "al presidente Kirchner la posibilidad de participar de este acto".

"Le agradezco que me haya invitado -dijo Carlotto- junto a mis compañeras, 18 abuelas que hemos venido juntas, a tener memoria y a pedir lo que corresponde para un país que tiene que ser sano, que es la verdad y la justicia".

Adujo que "estos mártires son compañeros de nuestros hijos, de Laura, mi hija que fue asesinada en la provincia de Buenos Aires y multiplicar como semilla de libertad para que esta juventud, que nació después, que pregunta, que no sabe, sepa de quienes dieron la vida sin ningún interés más que hacer el bien".

Aclaró que "he venido muchas veces al Chaco, pero nunca llegué hasta el monumento, por eso estoy impactada y me voy reconfortada con muchas ganas de trabajar".

La veintena de jóvenes militantes políticos detenidos en la U7 del Servicio Penintenciario Federal, en la Brigada de Investigaciones y la Alcaidía Policial fueron reunidos en esta última unidad el domingo 12 de diciembre del 1976 donde fueron salvajemente torturados, según se supo años después por testigos del hecho.

Eran al menos 22 miltantes de la Juventud Universitaria Peronista, Partido Auténtico, Juventud Peronista, Ligas Agrarias y Juventud Trabajadora Peronista entre otras organizaciones.

Un convoy de camiones del Ejército y patrulleros policiales los llevó luego hacia al norte simulando un traslado hacia la ciudad de Formosa, pero al llegara a la altura de Margarita Belén tuvo lugar la más cruenta masacre.

Las muertes fueron presentadas luego como "intento de fuga" o como "enfrentamiento entre grupos antagónicos", pero el propio ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni -fallecido en 2005- reconoció ostentando ese cargo que se había tratado de un "fusilamiento encubierto".

En 1976 Brinzoni tenía el grado de capitán y se desempeñaba como secretario general de la Gobernación del Chaco que ejercía el también fallecido general Antonio Facundo Serrano.

Ente las víctimas identificadas se encuentran Manuel Parodi Ocampo, Luis Arturo Fransen, Carlos Duarte, Carlos Tereszuck, Néstor Carlos Salas, Patricio Tierno, Luis Angel Barco, Mario Cuevas, Fernando Pierola, Carlos Zamudio, Luis Alberto Díaz, Reynaldo Sonez, Carlos Maria Caire, Julio Andrés Pereira y Delicia González.

Por este hecho están detenidos y a la espera del juicio que se tramita en en el Juzgado Federal de Resistencia los militares Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Athos Renés, Aldo Martinez Segón, Rafael Carnero Sabol, Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto Pateta.

En tanto Jorge Alcides Larrateguy, que con el grado de coronel comandaba el grupo en 1976, falleció en 2005 y Norberto Raúl Tozzo se halla prófugo con pedido de captura nacional e internacional dictada por el juez Federal de Resistencia, Carlos Skidelsky.

Fuente: Página/12, 15/05/07

Antes del acto ante el monumento que recuerda los mártires de Margarita Belén, se produjo un escrache contra el médico policial, Héctor Orlando Grillo, frente a su domicilio en calle Salta 545, en la capital chaqueña.
Grillo pertenecía al grupo GA 7 y era "miembro del cuerpo profesional del escalafón sanidad de la policía de la provincia del Chaco en dependencia de los cuarteles de la Liguria", informaba un tríptico entregado por los militantes de la Red Nacional de HIJOS.
Firmó las actas como "muertes naturales" de algunos de los fusilados en Margarita Belén, como Manuel Parodi, Luis Francen, Luis Barco, Mario Cuevas, Patricio Tierno, Néstor Sala, Luis Díaz y Carlos Duarte, entre otros.
En el informe final de la Cámara de Diputados del Chaco se lo menciona como el encargado de revisar a los detenidos: "…el declarante muestra al médico oficial, el doctor Grillo, la marca de los golpes en las manos y otras partes del cuerpo a los que el médico oficial presta caso omiso desvirtuando la situación dictaminando que las heridas se debían a enfermedades de la piel". También fue denunciado como asistente de tortura al señalar cuántos voltios podía resistir un militante y cuánto tiempo debía esperarse para repetir el vejamen.
Grillo creció patrimonialmente: lo demuestra su casa, sus varios automóviles y la propiedad de un sanatorio privado. Negocios que vinieron de la mano de la sangre derramada.

La vigilancia de la Brigada

Una de las novedades que produjo la insistencia de los organismos de derechos humanos y la tozudez de diferentes militantes políticos fue la suspensión de los contratos de parte del gobierno provincial del Chaco con la empresa de seguridad privada de Gabino Manader y Caballero.
Estos muchachos cuidaban las dependencias de la actual Administración Provincial del Agua que funciona en el edificio en el que trabajaba la tristemente célebre Brigada de Investigaciones de la policía chaqueña, en pleno centro de la ciudad capital.
Manader fue denunciado como torturador por HIJOS hace ya varios años. Recién ahora hubo un pequeño gesto de justicia.
En forma paralela se informó que la ex Brigada de Investigaciones será convertida en Museo de la Memoria.

La dignidad

Los recuerdos de la vida, tal como se llamaba la exhibición de paneles con las fotografías de los revolucionarios masacrados en Margarita Belén, daban la prueba clara del origen de la decisión de transformar la realidad que tuvo la generación de los años setenta.
Mujeres y hombres no mayores de veinticinco años que se jugaron la vida para no naturalizar las humillaciones que sufría el pueblo del noreste argentino.
Chicos esclavos en las grandes haciendas correntinas, mensúes misioneros condenados a sangrar sus manos durante años y curarse sin asistencia médica enfermedades como el paludismo, recolectores del algodón, la caña de azúcar, el tabaco y el té que jamás tenían para comprar ropa o mandar a sus chicos a las escuelas en el Chaco, trabajadores silenciados en Entre Ríos, Formosa y Santa Fe; fueron las postales existenciales que generaron indignación, rebeldía y militancia.
A casi tres décadas de los hechos, las consecuencias de la masacre de Margarita Belén, en particular, y del terrorismo de estado, en general, están presentes en las urgencias que devastan la niñez y la adolescencia de miles.
De allí la necesidad de entender el por qué de tanta entrega a favor de un país distinto y diferenciar con claridad a los asesinos que se comportaron como una banda de mafiosos que luego se enriqueció a partir de la desarticulación del estado y la conciencia política de la población.
Sin embargo, los avances que se logran en la justicia es, en realidad, consecuencia de aquella dignidad que primero se establece en lo político y después llega a los tribunales.
De eso se trató la notable doble jornada que se vivió tanto en Corrientes como en el Chaco al cumplirse los veintinueve años de los fusilamientos de Margarita Belén.
Del avance de la dignidad a través de la memoria de los sueños colectivos inconclusos en busca de justicia y contra las pesadillas impuestas desde entonces.

*Carlos del Frade nació en Rosario el 5 de febrero de 1963. Es periodista y escritor. Conferencista y docente sobre historia regional, nacional e investigación periodística.
Ha publicado, entre otros trabajos: "Ecología y reconversión industrial en el Gran Rosario"; "Postales del ex cordón industrial del Gran Rosario"; "La iglesia y la construcción de la impunidad"; "Desaparecidos, desocupados"; "Impunidades y esperanzas"; "El Rosario de Galtieri y Feced"; "Artigas y San Martín, el proyecto para el siglo XXI"; "Somisa y Ponce de León, dos desaparecidos"; "Ciudad blanca, crónica negra. Historia del narcotráfico en Santa Fue"; "De Cavallo a Belgrano"; "De Saavedra a Duhalde"; "La Santa Fe de la revolución"; "¿Quién mato a Constantino Razzetti?"; "Orgullo portuario"; "Pibes. La historia en carne viva"; "Sante Fue. Una provincia robada"; "Matar para robar. Lucha para vivir"; "Escuelas esperanzas", en colaboración con Marta Fehrman; "La deuda interna santafesina. A cien años del informe Bialet Massé"; "Maestros. El porfiado sueño de todos los días"; "Historia futbolera del futuro"; "Nosotros, los trabajadores" y "Central, Ñuls: la ciudad goleada. Fútbol, lavado de dinero y poder", mayo de 2005.
Logró, entre otros, los premios "Discépolo del pueblo al solidario con la cicatriz ajena", reconocido a nivel nacional por la Cámara de Diputados de la Nación, entregado el 28 de junio de 2002 en el teatro parque España, por el actor Emilio Lenski, de Rosario.
"Martín Fierro", 1999, al Mejor Programa Periodístico del Interior del pais, por "Apuntes", que se emitía por LT8. Premio Martín Fierro a su programa "Columnas de Madianoche", por LT8 Radio Rosario, al mejor periodístico del interior del país en el año 1994. Premio Nacional Prensario, por su video "Inundaciones, la revelación del agua", 1993. Premio Memorial de la Paz, 1993, por su trabajo periodístico en favor de los derechos humanos y la historia social, entregado por el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Premio Nacional "Coraje", entregado por la fundación tierra alerta, filial argentina de Greenpeace, año 1988, por su investigación sobre la contaminación ambiental y la agresión a los trabajadores a las empresas del Gran Rosario. Actual director y conductor periodístico de los programas "Otros Mundos", que se emite por LT8 Rosario, los domingos de 21 a 22; y "Sobre la hora", FM Red TL, de lunes a viernes de 8 a 10; "La Voz del Grillo", por Televisión Regional de San Lorenzo, los miércoles de 21 a 22; y de "Radiohistorias" por radio Universidad de Rosario desde 2002, de lunes a viernes de 23 a 24.
Actual director de "Postales del Sur. El primer sitio de investigación periodística de la región", sitio de internet www.postalesdelsur.net, desde octubre de 2001. Actual redactor del mensuario "El Eslabón" "Postales" y "El vecino", y del portal de noticias sobre pibes, "pelota de Trapo.
su mail: delfradec@ciudad.com.ar]

Fuente: www.postalesdelsur.net


A casi 29 años

Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de Margarita Belén

Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de 22 presos políticos en 1976. La dictadura dijo entonces que los detenidos intentaron fugarse.

Eduardo López. CHACO. CORRESPONSAL
chaco@clarin.com

A poco más de 24 horas de que se confirmara su competencia en la causa de la masacre de Margarita Belén, el juez federal de Resistencia,Carlos Skidelsky, ordenó el sábado la inmediata detención de los diez militares implicados en los hechos, que fueron liberados en 2003 por una discutida disposición de la Cámara Federal de Resistencia.

Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto Raul Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez Segon, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme, deberán ser detenidos y trasladados a Resistencia. Losito ya se encontraba arrestado, por otra causa, en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia.


Afiche 33 años.Clic para agrandar

La orden de Skidelsky se produjo a un año y nueve meses de la liberación de los sospechosos e implica el reinicio de las investigaciones, ahora abonadas además por el aporte de nuevos testigos y datos suministrados por familiares y ex detenidos.

De estos se podrán determinar otras detenciones, además de relevamientos de nuevas pruebas. Entre las detenciones vinculadas a la masacre, nuevos testimonios incorporados a la causa podrán derivar en la detención de ex altos jefes de la Policía chaqueña y de otros militares de alto rango.

En materia de nuevas pruebas, se espera ahora la investigación de un equipo de forenses que excavarán una posible fosa común detectada en un campo de las inmediaciones de la masacre. Este hallazgo adelanta la intención de confirmar el paradero de los cuerpos, determinar con exactitud el lugar del fusilamiento, la cantidad de víctimas y la verdadera cantidad de operativos que se habrían realizado para ocultarlos luego en un supuesto "intento de fuga", tal cual la versión oficial de lo que pasó en plena dictadura el 13 de diciembre de 1976 en Margarita Belén.

Los militares que ahora volverán a prisión están imputados por los delitos de homicidio agravados por alevosía y por haber sido cometidos por el concurso premeditado de dos o más personas, con desaparición forzada de personas. Fueron detenidos por primera vez el 17 de junio de 2003 y puestos en libertad el 22 de julio de 2003, por los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, que negaron a Skideslky competencia en la causa.

Ahora, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó la competencia del juez federal de Resistencia, y de modo inmediato las partes querellantes, CELS, H.I.J.O.S., familiares de las Víctimas y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pidieron las detenciones.

Fuente: Clarín, 08/12/05


La Justicia chaqueña ordenó la detención de diez militares

Procesan a ocho militares y dos ex policías por la Masacre de Margarita Belén

Se los acusa de ser los autores o partícipes de la muerte de 22 presos políticos el 13 de diciembre de 1976. La dictadura dijo entonces que los detenidos intentaron fugarse.

Con información de Sergio Schneider, corresponsal en Chaco
chaco@clarin.com, 02/05/05

El 13 de diciembre próximo se cumplirán 29 años de la masacre de Margarita Belén. Aquella noche, a veinte kilómetros de la capital chaqueña, 22 presos políticos fueron fusilados cuando eran trasladados desde el penal de Resistencia. Ahora, el juez federal de esa provincia, Carlos Skidelsky, dictó el procesamiento y la prisión preventiva para los ocho militares y los dos ex policías detenidos en mayo pasado en el marco de la causa.

La decisión judicial fue informada por el magistrado a los acusados, cuando faltan tres días para que se cumplan casi 30 años de aquel crimen. El juez Skidelsky consideró a los militares como autores del hecho y los ex policías como partícipes secundarios.

Se trata de los militares, detenidos en la Base de Apoyo Logístico del Ejército en Resistencia, Horacio Losito, Jorge Rafael Carnero Sabol, Athos Gustavo Renes, Ricardo Guillermo Reyes, Aldo Martínez Segón, Germán Emilio Riquelme, Ernesto Jorge Simoni y Luis Alberto Pateta.

Todos están acusados de "homicidio doblemente agravado por el número de participes y alevosía reiterada en once hechos y desaparición forzada de personas reiterada en cuatro hechos, todos en concurso real en calidad de autores", según el dictamen.

Los ex oficiales de Policía procesados son Carlos Marcelo Carballo y Alfredo Luis Chas, detenidos en el Cuerpo de Bomberos y sobre ellos pesa la misma acusación que a los militares, pero en calidad de "participes secundarios".

Sobre los implicados el juez trabó un embargo de 50.000 pesos y decidió que permanezcan detenidos con "prisión preventiva" a la espera del juicio oral que podría realizarse a mediados de 2006.

Pese a que el juez consideró que se acreditaron once homicidios y cuatro desapariciones, se da por seguro que las víctimas de la matanza del 76 llegaron a ser veintidós.

Aquella madrugada del 13 de diciembre, los presos políticos -hombres y mujeres- fueron acribillados en las cercanías de Margarita Belén. La dictadura militar dijo entonces que se trató de un enfrentamiento armado por el intento de fuga de los detenidos.

Recién con el retorno de la democracia se pudieron investigar los hechos. Cada 13 de diciembre la masacre es recordada con diferentes actos y actividades conmemorativas. El episodio se convirtió en un emblema de la represión ilegal en la provincia durante la dictadura.

El dictamen judicial señala que "es aberrante el crimen aquí juzgado porque este grupo de seres humanos fue muerto por sus captores cuando se encontraba a su total merced, sin posibilidad de oponerse a sus victimarios en medio de la noche y en una ruta desierta".

El magistrado destacó que los detenidos se debieron haber dado cuenta de la suerte que correrían, lo que prolongó "la intensidad del sufrimiento psíquico que se produce en cualquier ser humano al percibir el fin de su existencia, lo que constituye de por si un trato cruel e inhumano".

La decisión del juez Skidelsky completa un año crucial para el expediente. Al magistrado se le reconoció en 2005 su competencia en la causa, luego de que los jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia lo desacreditaran para intervenir.

Esos mismos jueces fueron los que liberaron el 22 de julio de 2003 a los diez oficiales que habían sido detenidos por primera vez e el 17 de junio de ese año.

En mayo pasado, la Cámara, integrada por conjueces, confirmó la competencia del juez federal de Resistencia, y de modo inmediato las partes querellantes, CELS, H.I.J.O.S., familiares de las Víctimas y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pidieron las detenciones que fueron ordenadas por Skildesky y concretadas ese mismo mes.

Fuente: Télam, 02/05/05


Dos jueces del Chaco quedaron cerca del juicio político

Por favorecer a diez represores

Por Irina Hauser (octubre 2005)

La Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura pidió la suspensión y el juicio político de dos camaristas federales de Resistencia por haber liberado a diez represores que estaban presos como responsables de la masacre de Margarita Belén, ocurrida durante la última dictadura. Uno de los jueces cuestionados, Tomás Inda, integra el grupo de conjueces de la Corte Suprema que defendió a Antonio Boggiano y ordenó reponerlo en el cargo. María Beatriz Fernández es la otra camarista que quedó en la cuerda floja. El dictamen de los consejeros los acusa de haber paralizado intencionalmente la causa sobre los fusilamientos, favorecer la fuga de los militares con una decisión ilegal, prejuzgar y perseguir a un fiscal.
Ahora el plenario del Consejo es el que debe resolver si inicia el proceso de remoción contra los camaristas chaqueños acusados de "mal desempeño". Podría hacerlo mañana mismo: el tema figura en el orden del día y, además, desde la semana pasada los consejeros tienen en su poder los antecedentes del caso. Si votan la suspensión, Boggiano ya no contará con uno de los cinco conjueces que se pusieron de su lado. Tendrían que nombrar a un nuevo conjuez para resolver el recurso extraordinario que anunció que presentará para cuestionar su destitución.
El dictamen que aprobó ayer la comisión acusadora fue elaborado por la diputada Marcela Rodríguez (ARI) y el abogado Beinusz Szmukler a partir de una denuncia presentada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la agrupación HIJOS del Chaco. Lo votaron también los peronistas Jorge Yoma y Lelia Chaya y el radical Juan Minguez. La propuesta en disidencia fue del abogado Luis Pereyra Duarte. El duhaldista Jorge Casanovas faltó a la reunión.
En marzo de 2003 el juez federal del Chaco, Carlos Skidelsky, declaró la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida en la causa sobre la masacre de Margarita Belén. Como consecuencia de esa decisión ordenó la detención de los represores involucrados en el traslado de 22 presos políticos, con supuesto destino a la Unidad 10 de Formosa, que terminaron fusilados en la Ruta 11 luego de ser torturados durante un día, el 13 de diciembre de 1976. Los militares apresados presentaron un hábeas corpus a través del defensor oficial Carlos Pujol. La Cámara chaqueña les dio la razón. Pero según el análisis de los consejeros fue una decisión forzada, contra derecho, con la intención de favorecerlos.

La principal imputación contra Inda y Fernández es haber liberado a los militares al declarar incompetente al juez original, Skidelsky, a través de un hábeas corpus que, además, daba por anuladas sus decisiones. También había firmado el fallo el juez Diómedes Rojas, quien falleció el 14 de febrero de este año.
"Al hacer lugar al hábeas corpus se configuró el mal desempeño de los camaristas", según advierte la resolución de los consejeros. Los jueces "prejuzgaron", subraya. La cuestión sobre a qué juez le correspondía intervenir, añade el documento, debía discutirse por un carril aparte y "la querella debía ser escuchada", pero nada de esto sucedió. Aun así, consideran, una declaración de incompetencia no invalida las medidas judiciales previas. Por ende, los detenidos por los asesinatos debían seguir en esa condición a disposición del nuevo tribunal.
Otro punto del dictamen señala que al concederles "la libertad sin caución alguna" la Cámara "permitió que los imputados se profugaran". "Ese es el caso –puntualizan– del militar Norberto Raúl Tosso, quien se dio a la fuga" y ahora tiene pedido de captura internacional. "Los camaristas paralizaron la causa", enfatiza el texto.
A entender de los consejeros, los camaristas montaron una persecución contra el fiscal federal Jorge Auat al hacer un "ejercicio abusivo del poder" para entorpecer su tarea. Auat había insistido con las detenciones. Pero, además, fue el autor –junto con el fiscal Javier de Luca– de un informe de 2003 que acusaba a la Cámara de incurrir en prevaricato (fallar a propósito contra derecho) y manipulación de citas de derecho procesal.Advertía incluso que el tribunal había copiado el dictamen de la ex fiscal subrogante Ana María Torres, exonerada días atrás por este tema por decisión del procurador general, Esteban Righi.
El dictamen de Acusación reservó un punto especial para el camarista Inda. Dice que debió haberse apartado en el caso de Margarita Belén ya que cuando actuó como juez en una dos causas referidas a Néstor Sala, una de las víctimas de la masacre, nunca ordenó investigar su muerte ni la del resto de los que, igual que él, estaban detenidos a disposición del Poder Judicial. Incluso recuerda que por esa "omisión" la Cámara Federal le llamó la atención en el Juicio a las Juntas. Inda presentó al renuncia en febrero, pero el Gobierno nunca se la aceptó.

Fuente: Página/12, 12/10/05


La investigación de la masacre

Por Victoria Ginzberg

Brinzoni fue citado por la Justicia El juez Carlos Skidelsky lo interrogará como testigo, pero no se descarta que su situación cambie. Brinzoni era funcionario de la intervención de Chaco cuando se llevó a cabo la matanza. El ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni fue convocado por el juez chaqueño Carlos Skidelsky.

El ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni fue citado por la Justicia para que contara todo lo que sabe sobre la Masacre de Margarita Belén. La matanza, en la que fueron asesinados 22 presos políticos, se realizó en el Chaco en diciembre de 1976, mientras Brinzoni era secretario general de la intervención de esa provincia.
La citación del ex jefe del Ejército había sido pedida por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la agrupación HIJOS (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) del Chaco, impulsores de la causa.
Los organismos de derechos humanos habían reclamado que Brinzoni fuera convocado como acusado. El juez Carlos Skidelsky, en cambio, lo citó como testigo, aunque un funcionario vinculado con el caso no descartó que la situación del ex jefe del Ejército cambie durante el transcurso de la investigación.
En la noche del 12 de diciembre de 1976, 22 presos fueron sacados de sus celdas de Resistencia. Los guardias les dijeron que se prepararan para un traslado. Fueron torturados y subidos a autos, pero a las cuatro de la madrugada, en un camino lateral de la ruta 11, fueron ejecutados. Estaban maniatados y debilitados a raíz de la tortura. La versión oficial fue que los presos habían querido fugarse y se produjo un "enfrentamiento".
Hace cuatro años, cuando HIJOS y el CELS reactivaron la causa, Brinzoni, en ese entonces jefe del Ejército, admitió que la masacre "no fue un enfrentamiento, fue un fusilamiento encubierto de detenidos que estaban en la cárcel U-7". Al explicar esa declaración, el militar aseguró que el día del asesinato de los 22 detenidos el ministro de Gobierno de Chaco, Oscar José Zucconi, le comunicó los hechos y él creyó su explicación pero que, posteriormente, investigando el caso en forma personal, se dio cuenta de que había sido un "fusilamiento". Brinzoni deberá concurrir a declarar al tribunal chaqueño el 28 de junio y al día siguiente deberá hacerlo Zucconi.
Para demostrar la participación de la gobernación en los crímenes del terrorismo de Estado, el CELS e HIJOS citaron al propio interventor, el general Antonio Facundo Serrano. "El enemigo calificado como delincuente subversivo es enemigo del ser argentino, del pueblo chaqueño y naturalmente del gobierno chaqueño. Nuestro gobierno no descansará hasta terminar con ese enmigo", dijo en mayo de 1976.
La causa por la Masacre de Margarita Belén estuvo dos años paralizada porque la Cámara Federal de Resistencia hizo lugar a un pedido de hábeas corpus de la defensa y ordenó la libertad de diez militares que estaban detenidos.
Hace unas semanas, Skidelsky volvió a reclamar el arresto de los represores que participaron de los asesinatos, pero en el ínterin, uno de ellos, el coronel Norberto Raúl Tozzo, se escapó. En cambio, regresaron a prisión los militares Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renes, Aldo Martínez Segon, Rafael Carnero Sabol, Luis Alberto Pateta y Ernesto Jorge Simoni. Todos ellos están acusados de haber integrado el convoy que fusiló a los presos.

Fuente: Pagina/12 - 23/05/05


A 28 años de la Masacre de Margarita Belén los asesinos siguen sueltos

Por Causa Popular.- Ya se han cumplido 28 años de uno de los crímenes masivos más aberrantes de la última dictadura militar y a pesar de la veracidad de las pruebas sobre los fusilamientos, los permanentes esfuerzos de las organizaciones de derechos humanos y los familiares de las víctimas, los 10 militares implicados en la Masacre de la localidad chaqueña de Margarita Belén, del 13 de diciembre de 1976 siguen libres. Allí, 22 presos políticos fueron ejecutados en forma sumarísima y desaparecidos. Durante este aniversario, los integrantes de HIJOS Chaco marcharon frente al juzgado en Resistencia y delante de la sede judicial se pelaron por completo, llenaron un sobre con sus pelos y se lo mandaron al juez Carlos Skidelsky diciendo: "La justicia nos toma el pelo, entonces venimos a entregarle los pelos al poder judicial".

También escarcharon al fiscal de cámara, Domingo Mazzoni, que según señaló una sobreviviente a Causa Popular: "presenciaba los tormentos y delante de los torturados llamaba para preguntarle a la Brigada de Investigaciones si tenía que preguntar algo mas."

Tres días antes del nuevo aniversario y justo el mismo día que el Presidente Néstor Kirchner afirmaba que la Justicia "está llegando sin venganza", al conmemorar en un acto el Día Internacional de los Derechos Humanos y entregar los premios Azucena Villaflor en la Casa Rosada, los familiares de los caídos en la Masacre llevaron una carta para el Jefe del Estado, donde hicieron hincapié en la parálisis que afecta a la causa judicial y denominaron ese hecho como "la organización de la impunidad" para los militares sindicados como autores de la matanza, que en 2003 pasaron sólo unas semanas detenidos.

A pesar de detallar muchas veces en 28 años las atrocidades sufridas en Margarita Belén, los familiares tuvieron que recurrir a una carta para explicarle al Presidente que en la causa que investiga el fusilamiento y desaparición de 22 presos políticos en 1976, no pasa nada.

El 10 de diciembre, en una nueva conmemoración del retorno democrático de 1983, la misiva fue entregada en mesa de entradas de la Casa Rosada. Los familiares reconocieron que "el Gobierno Nacional se haya presentado como querellante, a través de la Secretaría de Derechos Humanos en la causa" pero observaron que "para desarmar la organización de la impunidad es necesario que se instrumenten algunas medidas".

Entre otras iniciativas reclamaron que, a través de un jury promovido por la Procuración General de la Nación, "destituyan definitivamente a los fiscales de primera y segunda instancia, Carlos Flores Leyes y Domingo Mazzoni, así como a sus secretarios doctores Sanserri y Torres, respectivamente". También pidieron que "se avale el Juicio Político y destitución de los camaristas federales de Chaco, Tomás Inda, Diomedes Rojas y Beatriz Fernández" los cuáles, según ellos, "conspiraron para dejar en libertad en 2003 a los diez primeros militares detenidos por su responsabilización en la Masacre".

Además solicitaron que "se le de la baja a los militares en actividad que siguen estando en funciones claves: en Inteligencia en el Segundo Cuerpo de Ejército, como Germán Riquelme; al Subdirector del Hospital Militar Central Ricardo Reyes; y a Horacio Losito, detenido en la causa llevada adelante por el Poder Judicial de Corrientes".

Todos ellos, según los familiares, "están acusados de haber participado en el traslado, tormentos, fusilamiento y desaparición de los detenidos indefensos", por lo que pidieron que "Losito y otros delincuentes estén en una prisión común, no en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia, que fue uno de los escenarios" de la matanza. La carta estuvo firmada por Mirta Clara, viuda del asesinado Néstor Sala, y los integrantes de la organización H.I.J.O.S. Chaco; Familiares, Compañeros y Amigos de los militantes fusilados y desaparecidos en Margarita Belén.

La Masacre de Margarita Belén ocurrió en la noche del 12 al 13 de diciembre de 1976, cuando 22 presos políticos fueron arrancados por la noche de las cárceles en Resistencia, torturados y trasladados hasta ese paraje, donde terminaron siendo ejecutados en forma sumarísima.

Pese a que han transcurrido casi tres décadas, aún muchos cadáveres no han sido entregados a sus deudos -salvo los de diez víctimas- como en el caso de la mayoría de las personas secuestradas durante la dictadura, según los familiares. Sólo se identificaron los cuerpos de 17 hombres y dos mujeres.

La "Masacre de Margarita Belén" fue uno de los más de setecientos casos que tomó en cuenta el Juicio a las Juntas, en 1985, y por eso se condenó a los ex dictadores Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti, que más tarde, en 1990, serían indultados por Carlos Menem.

Un nuevo aniversario, pero el mismo reclamo contra la impunidad

Cada año, los reclamos se concentran en Resistencia y en Margarita Belén, bajo un sol inclemente en vísperas del duro verano del Bosque Chaqueño y a pesar de la indiferencia del radicalismo local que viene administrando la provincia desde hace años y cuya política quizás sea más inclemente aún que el propio verano.

Tres días después de la presentación de la carta, de la cual aún no se conoce respuesta alguna, la Comisión de Homenaje a los Mártires de la Matanza de Margarita Belén, Familiares de Detenidos y Desaparecidos, Compañeros Familiares y Amigos de los caídos en Margarita Belén, H.I.J.O.S Regional Chaco, UTRE-CTERA, CTA y Juventud por una mejor Democracia participaron de diversos actos realizados en conmemoración de los 28 años de la Masacre.

La primera ceremonia se realizó en el recinto de la Cámara de Diputados provincial donde Amanda Piérola, madre de uno de los jóvenes muertos en aquel episodio, fue declarada ciudadana ilustre de la provincia. Entre las organizaciones que participaron de los actos estuvieron.

"Por fin se comienza a hacer justicia" expresó Amanda Mayor de Pierola durante el homenaje en el que recibió la declaración de "Ciudadana Ilustre" de la provincia del Chaco, por parte de la Legislatura chaqueña. Amanda, durante la vigilia realizada desde la tarde del domingo junto a las organizaciones participantes, finalizó la restauración del mural "Margarita Belén" -de su autoría-, al reponer la figura de un sacerdote censurada hace 18 años.

La madre de Pablo Piérola, uno de los 22 detenidos que fueron ultimados por fuerzas militares en 1976, pintó el mural entre julio y agosto de 1986, pero a los pocos días el sacerdote que aparecía en la obra fue borrado. "Recién ayer pudimos inaugurar por completo el mural porque el cura que pinté desapareció al poco tiempo", recordó la artista plástica en declaraciones a la prensa.

La pintura que ocupa por completo una de las paredes del Aula Magna de la Facultad de Arquitectura de Resistencia, padeció la mutilación debido al fuerte reclamo que hizo el entonces arzobispo local, Juan José Iriarte. La orden de eliminar la figura religiosa, que aparecía observando una sesión de tortura en la que un joven desnudo es sometido a la picana eléctrica, fue emitida luego por la Justicia Federal, dando lugar una vez más a los menesteres inquisitoriales de la Iglesia, que no comenzaron ni con León Ferrari, ni con sus sistemáticos intentos por impedir que se imparta educación sexual en las escuelas.

Piérola hizo varios intentos de repintar al cura, pero recién lo consiguió el domingo 12 gracias al fallo del juez federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, quien consideró inconstitucional el procedimiento judicial por el que se tapó en su momento con un fondo azul-celeste al integrante más polémico del cuadro.

Como la artista había inscripto el cuadro en el Registro de la Propiedad Intelectual, el juez pudo apoyarse en normas que protegen las expresiones artísticas "oficializadas" para ordenar la restauración. Skidelsky es el mismo juez que entre junio y julio de 2003 detuvo a los 10 militares implicados en la masacre y que luego fueron liberados por "artilugios legales" planteados en el mismo seno de la justicia federal chaqueña, tal como informó Causa Popular en una nota del 16 de Octubre.

Los actos continuaron con manifestaciones frente al Juzgado Federal y en cercanías del ex Regimiento de Artillería 7, situado en el barrio "La Ligura" de esta capital, donde militantes de derechos humanos reclamaron la detención de los 10 militares imputados.

Los implicados son Jorge Alcides Larrateguy, Athos Gustavo Renés, Norberto Raúl Tozzo, Aldo Martínez Segon, Rafael Carnero Sabol, Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes y Germán Emilio Riquelme.

La jornada de conmemoraciones concluyó a la tarde, con un acto en el que se recordó a las víctimas en el lugar donde se llevó a cabo el fusilamiento, distante 30 kilómetros al norte de esta capital.

Según está probado en la causa, la masacre se concretó después de que los detenidos fueran sometidos a torturas en un centro clandestino desde donde fueron llevados hacia Formosa por la ruta nacional 11 desde la Unidad Penal 7 de Resistencia.

Pero lo que parecía ser un operativo de traslado se interrumpió a la altura del acceso a la localidad de Margarita Belén, donde las víctimas fueron bajadas de los camiones y acribilladas por orden del entonces ministro del interior, Albano Harguindeguy, y que luego la dictadura quiso presentar como un fusilamiento.

Sólo siete cadáveres fueron entregados a sus familiares, ya que los demás habrían sido enterrados en fosas comunes, y los investigadores que desde 1983 tomaron el caso jamás pudieron completar la identificación de las víctimas, al punto que cuatro de ellas siguen siendo NN.

El listado actualizado de muertos y desaparecidos en la Masacre de Margarita Belén por el Equipo Argentino de Antropología Forense, es el siguiente:

Tierno, Patricio Blas. Muerto. • Sala, Néstor Carlos. Muerto.
Zamudio, Carlos. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Barco, Luís Ángel. Muerto (exhumación en tramite p/confirmar).
Yedro, Roberto H. Desaparecido.
González, Delicia. Desaparecida.
Díaz, Luís. Muerto.
Pierola, Fernando G. Desaparecido.
Cairé, Carlos María. Desaparecido.
Pereyra, Julio. Desaparecido.
Duarte, Carlos Alberto. Muerto.
Tereszecuk, Carlos. Desaparecido.
Parodi Ocampo, Manuel. Muerto.
Fransen, Luís Arturo. Muerto.
Cabral, Ema Beatriz. Desaparecido.
Zapata, Sonéz Reinaldo. Desaparecido.
Cuevas, Mario. Muerto.

Imágenes: Carlos Tereszcuk, 24 años (arriba); Carlos Zamudio, 28 años (centro) y Nestor Salas, 33 años (abajo).
Fuente: www.causapopular.com.ar, sábado 18 diciembre 2004


A veintiocho años de la Masacre de Margarita Belén

A veintiocho años de la Masacre de Margarita Belén, seguimos buscando y señalando a los asesinos y sus cómplices, a todos los genocidas. Lo hacemos encontrándonos con todos los que tratan de impedir de una vez por todas que la cobardía, la vergüenza, la mentira, la traición, que reproduce la impunidad, sigan intentando matar nuestros sueños.

A veintiocho años de las torturas, las violaciones, los secuestros, los robos, la desaparición de hombres mujeres y niños. A veintiocho años de la muerte respondemos con la forma más genuina de percibir y reafirmar la vida, a veintiséis años respondemos con la lucha.

Esa lucha que nunca podrán vencer, esa lucha que nace y vive en el corazón de cada hombre digno, justo y solidario. Esa lucha que cree en la otra justicia, la que nace de la igualdad entre los hombres.

A veintiocho años reafirmamos hoy, mas que nunca, que todos somos hijos de la misma historia.

Todos somos hijos de ese país arrasado por el miedo, el silencio, por el prejuicio, el egoísmo, el olvido, la mentira y la cobardía de los poderosos.

Pero también todos somos hijos del otro país, el país de los que recuerdan, de los que no se callan ante las injusticias, de los que ven en el otro a su hermano, el país de los humildes, el de la solidaridad, el país valiente, el país de la verdad, el verdadero país.

Hace veintiocho años, ese país en el Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa, Santa Fe y Entre Ríos, fueron las Ligas Agrarias, los movimientos vecinales, las reivindicaciones sindicales, el cooperativismo, la educación popular, los movimientos eclesiásticos de base, los curas del tercer mundo, los movimientos estudiantiles.

Hace veintiocho años intentaban matar ese país, matando a los hombres y mujeres que lo hacían con sus vidas. Hace veintiocho años intentaban matar a los veintidós compañeros fusilados cobardemente en Margarita Belén.

Hoy las balas siguen siendo inútiles, hoy esos compañeros siguen viviendo en las ideas, en las voces y en las manos, en el caminar y la alegría de los que siguen haciendo ese país. Siguen viviendo en cada militante de los movimientos de trabajadores desocupados, en cada integrante de los sindicatos que no se dejan vencer por el soborno y las promesas, en los pequeños productores rurales que luchan por la tierra, en los compañeros aborígenes que día a día nos muestran el verdadero sentido de la dignidad, en los maestros que siguen creyendo en su tarea, en los militantes vecinales, en los trabajadores de la salud y en todos aquellos hombres que hoy, en el nordeste argentino, siguen haciendo con su lucha ese país.

A veintiocho años, los cobardes, los torturadores, los violadores, ladrones y asesinos de ayer siguen intentando esconderse junto a los traidores y a los represores de hoy. Hoy siguen intentando inútilmente matar las ideas que los desenmascaran, hoy son los mismos, y son otros, son esos diputados, ministros, gobernadores y dirigentes partidarios, que reproducen el orden político que permite la exclusión y el hambre, hoy son los jerarcas de las fuerzas de seguridad y sus cuadros, que siguen siendo el palo obediente del poder que golpea y mata a los humildes, hoy son esos jueces y fiscales que se apropian de la justicia para impedirla, los que siguen intentando reproducir la impunidad. Todos ellos siguen siendo sucios obsecuentes del egoísmo, el autoritarismo, la violencia y la ceguera de la hegemonía de los poderosos que se apropian de la riqueza que producen los trabajadores.

Desde la muerte que representan, desde la cobardía que mantienen, desde la mentira con que callan no podrán ver ni escuchar nunca que a veintiséis años ese pueblo al que inútilmente siguen intentado engañar esta gritando que ya nunca mas podrán encubrirse con la mentira, que ya nunca podrán burlarse de la vida, que son y serán la vergüenza de este país.

Ese pueblo esta gritando que ya es el tiempo, que esta de pie y en las calles, desafiando al miedo, gritando que la vergüenza solo se termina con justicia.

A veintiocho años de la Masacre de Margarita Belén reafirmamos que no olvidamos, no reconciliamos y no perdonamos, que pedimos juicio y castigo a los culpables y a los cómplices del genocidio de ayer y de hoy.

A veintiocho años reafirmamos el país de la vida en nuestra lucha por la Identidad y la justicia contra el olvido y el silencio.    

H.I.J.O.S.

Hijos por la Identidad y la Justicia contra el olvido y el silencio.

REGIONAL CHACO EN LA RED NACIONAL [2004]  


28 años sin ellos, 28 años sin justicia

Por Mario Burgos, 2004
 
Agencia de comunicación Rodolfo Walsh
Integrante del Foro De Medios Alternativos y de la Red Nacional de Medios Alternativos

El domingo 12 de diciembre de 1976, en la U7, Cárcel de Villa Libertad, Resitencia, Chaco, llaman para traslado a 7 militantes detenidos: Sala, Parodi Ocampo, Fransen, Duarte, Cuevas, Tierno y Barco.
En todos los pabellones comienza la discusión acerca de qué hacer. Es domingo, llevamos varios meses de aislamiento, sin visitas ni otro contacto con el exterior, corren rumores sobre asesinatos contra otros compañeros detenidos. Todo confluye a pensar que la vida de los compañeros llamados a traslado está en peligro. También su identidad: algunos tienen la máxima responsabilidad en la conducción de Montoneros en la cárcel, varios están acusados del intento de copamiento del Regimiento 29 de Formosa, producido más de un año antes.

En nuestro pabellón convivíamos con Duarte y Fransen. Nos reunimos con Kunkel y un compañero del PRT para hablar sobre las alternativas que teníamos. Nadie quería que los compañeros salgan y la mayoría estaba dispuesta a resistir, al menos hasta el lunes, de modo de obtener alguna repercusión en Resistencia y -con la afluencia de familiares- lograr alguna cobertura para los compañeros. La idea era evitar que fueran trasladados en el mayor de los secretos y los milicos tuvieran todas las facilidades para torturarlos o asesinarlos. Mientras, del otro lado de la reja, la presión aumentaba.

QUIEN QUIERA OIR QUE OIGA

Cuando no recordamos los que nos pasa
nos puede suceder la misma cosa
son esas mismas cosas que nos marginan
nos matan la memoria
nos queman las ideas
nos quitan las palabras.

Si la historia la escriben los que ganan
eso quiere decir que hay otra historia
la verdadera historia
quien quiera oir que oiga.

Nos queman las palabras
nos silencian
y la voz de la gente se oira siempre
inutil es matar
la muerte prueba que la vida existe.

Nebbia - Mignona

Algún oficial se acercó a avisar que si "el movimiento" no lo hacían ellos entraba la gendarmería a sangre y fuego. Un yuga pasa y comenta que "hay ejército en los patios de afuera" y que se ve a los milicos hostiles hasta contra ellos. Nunca pude saber el tiempo que nos llevaron estas deliberaciones y cada vez que se menciona a Margarita Belén vuelvo a vivir esa desazón insoportable de tener la vida de varios compañeros en nuestras manos. Cualquiera que se hubiera cortado por la libre podia desatar una situación sin retorno. Pero todos aguantamos en la espera. Estábamos convencidos que iban a asesinarlos. Militantes con los que nada quedó sin compertir, hasta su suerte, a pesar de estanr en organizaciones diferentes. También estábamos convencidos que si decidíamos resistir, poníamos en juego la vida de los cientos de compañeros más que había en la cárcel. Sin embargo, todo nos empujaba a decidir que Fransen y el "carao" Duarte no salieran.

Al fin, comunicada nuestra indefinición a los delegados de otros pabellones, llegó un mensaje del pabellón en que Montoneros decidía (el "2", donde estaban Salas y Tierno, entre otros): "los compañeros salen". Y el Carao y Fransen comenzaron a abrazarnos a uno por uno sin vacilaciones, sin darnos tiempo casi a volver a discutir nada. Lo demás, igual que siempre: la reja que se abre, dos compañeros que salen con sus pequeños bultos y los rumores de otras rejas y otros saludos que se cuelan por el pasillo. Y una vigilia que durará no más de un día. Ya el martes a la mañana, los mismos yugas nos van tirando trozos de lo sucedido según su versión: "dicen que se quisieron escapar, pero están todos con tiros en la nuca", "también había gente de Uds., de la alcaidía", "dicen que había mujeres". "nosotros con todo eso, nada que ver: los trasladaba el ejército". Con el paso de los días íbamos a saber que los llevaron a la alcaidía y los torturó el ejército. Que de allí los sacaron y al llegar al paraje de Margarita Belén los bajaron de los camiones y los asesinaron. Que los 7 se habían convertido en 22 o más. Durante mucho tiempo convivimos con estos datos, que alimentaron por años la duda sobre lo que pudo pasar si no hubieran salido de nuestro pabellones.

Después, porque nuestro pueblo siempre construye un después, aunque se tarde, familares, amigos, compañeros, HIJOS, el Equipo de Antropología Forense, ayudaron a que sepamos los nombres de 17 de los compañeros, pero hay 5 compañeros de los que aún no conocemos su identidad. Transcribo sus nombres, sus edades y me abruma comprobar su juventud y en la mía. Yo, con 26 años, me sentía joven en aquel tiempo y era más viejo que la mayoría de estos compañeros, llenos de vida, capaces de cualquier logro con sólo proponérselo. Me alcanza con recordar el asombro de los yugas al vernos, antes del aislamiento, jugar al fútbol al rayo del sol en la insoportable siesta de una Resistencia con viento norte y más de cuarenta grados.
Pero su alegría, su inteligencia y la vida en sus cuerpos fueron alcanzados por un genocidio racional y determinado a eliminar todo vestigio de memoria y dirigencia, para que todo nos cueste más a los que nos queda el privilegio y la responsabilidad de estar vivos.

BARCO, Luis Angel, 26 años - JUP - Saenz Peña, Chaco
CABRAL, Ema Beatriz, 28 años - JP - Santa Fé
CAIRE, Carlos Maria, 24 años - JP - Concordia, Entre Ríos
CUEVAS, Mario, 25 años - JP - Reconquista, Santa Fé
DIAZ, Luis Alberto, 25 años - JTP - Mercedes, Corrientes
DUARTE, Carlos Alberto, 24 años - JUP - Pto. Esperanza, Misiones
FRANSEN, Luis Arturo, 22 años - JP - Posadas, Misiones
GONZALEZ, Delicia, 23 años - Ligas Agrarias - Goya, Corrientes
PARODI OCAMPO, Manuel, 26 años - JP - Posadas - Misiones
PEREYRA, Julio Andrés, 24 años - JP - Formosa
PIEROLA, Fernando Gabriel, 25 años - JP -  Parana, Entre Ríos
SALAS, Nestor Carlos, 32 años - Partido Auténtico - Quilmes
TEREZECUK,Carlos, 23 años - JUP -  Posadas, Misiones
TIERNO, Patricio Blas, 24 años - JUP - La Plata
YEDRO, Roberto Horacio,28 años - JP - Corrientes
ZAMUDIO, Carlos Alberto, 28 años - JP - Resistencia
ZAPATA SONEZ, Reynaldo, 36 años - JP - Santa Fe
NN?
NN?
NN?
NN?
NN?

Con el paso de los años y el devenir de los reclamos, pudimos compartir la bronca contra la justicia sumisa de la postdictadura, que dejó libres a varios responsables comprobados: los oficiales Athos Renes, Rafael Sabol, Norberto Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Horacio Losito, Guillermo Reyes y Germán Riquelme y Jorge Alcides Larrategui. Dos ex miembros de la patota de la Brigada de Investigaciones, Carlos Thomas y Wenceslao Ceniquel, quienes fueron vistos en el lugar del asesinato junto a los cuerpos apilados de los compañeros, recién asesinados. Y Brinzoni, Nicolaides, Serrano, Zucconi y otros jefes y ejecutores que se siguen escudando en las leyes de Alfonsín y el innombrable. Me asquea un poco incluir estos nombres junto al recuerdo de los compañeros. Pero habrá algo de esta mezcla obscena mientras que la memoria y la justicia no se impongan.

Lo demás es seguir militando, cada día, como ellos supieron hacerlo.

[2004]


A 27 años de la masacre chaqueña nace un relato en primera persona

Por Diego Martínez

Un 12 de diciembre DE 1976 veintiun presos fueron sacados de la cárcel para ser asesinados en el paraje de Margarita Belén. Dos visiones personales

Un día como hoy, hace 27 años, Néstor Sala supo que lo llamaban para fusilarlo, se montó a una silla de brazos en la Unidad 7 de Resistencia y dijo algo así: "Es mentira que es un traslado. Y si lo es, es un traslado a la muerte. Pero quiero que sepan que moriré de pie, peleando como pueda, a los mordiscones si estoy atado. Todos los que hoy nos sacan de la cárcel, los que están aquí adentro y los que esperan afuera son culpables ante la historia, culpables de la miseria del pueblo y culpables de nuestras muertes. Sólo quiero pedirles que cuenten de esta matanza a mis hijos cuando ellos tengan edad de entender qué pasó en la Argentina de estos años y a mi compañera cuando puedan verla. También les digo, compañeros, que de nada vale este sacrificio nuestro si ustedes no siguen peleando por mantener viva la memoria popular; por eso, cuéntenle a nuestro pueblo por qué nos asesinan y por qué decidimos morir de pie. Chau, compañeros, cuídense. ¡Libres o Muertos, Jamás Esclavos!". Levantó los dedos en ve y se alejó con una sonrisa. Esa noche, ya moribundo por las torturas, fue fusilado junto con otros 21 hombres y mujeres en el paraje de la ruta 11 conocido como Margarita Belén.

El relato acaba de ser publicado por uno de sus compañeros de cautiverio, Jorge Giles, preso político durante ocho años y ex diputado nacional. El libro se titula Allí va la vida. La masacre de Margarita Belén, lo editó Colihue y se presentará hoy en Resistencia y mañana en Corrientes, en el marco de los actos previstos por la Comisión de Homenaje en un nuevo aniversario de la masacre.

Allí va la vida es al mismo tiempo testimonio histórico, homenaje, denuncia, exigencia de justicia y acto de militancia. "Cada uno se para ante la vida de una manera única y ve lo que ve, y como esta historia es una tragedia griega renacida en nuestras pampas y llanos, es preciso que cada uno cuente la historia; como le salga, pero que la cuente", escribe el autor. Le sale un relato conmovedor, una crónica protagonizada por "militantes populares, ni ángeles ni demonios", que arranca con las detenciones de los campesinos de las Ligas Agrarias chaqueñas a mediados de 1975 y termina con los asesinos comiendo un asado con magistrados amigos al borde del camino ensangrentado, pero que también incluye a su viejo renegando porque al tatarabuelo, un tal Gauchito Gil, "el primer peronista", quieren convertirlo de bandolero en "proyecto de santito milagrero".

Fiel a la época que retrata, el relato combina dosis abundantes de horror y de humanidad. Mientras un oficial les explica a sus víctimas que está destinado a sacarles al diablo de adentro, los presos a escondidas actúan un novelón melodramático. Mientras un compañero es exhibido como trofeo de guerra en el Regimiento de Formosa, un guardia arriesga el pellejo para hacerles llegar la lista de futuros masacrados elaborada por el Ejército. Es que "ni en los calabozos de aislamiento dejaba de latir la vida", explica.

También detalla los momentos previos a la masacre: desde la certeza de saber "que vendrían a buscarnos para matarnos", pasando por la reunión para decidir cómo enfrentar la muerte, hasta la despedida de Manuel Parodi Ocampo anunciando que "también voy a morir dignamente". Por último, las evidencias de que los asesinos del Chaco, encabezados por el general Facundo Serrano y su secretario, el entonces capitán Ricardo Brinzoni, "dejaron sus huellas para demostrar el poder que tenían y porque creían al fin y al cabo que dominarían estas pampas por los siglos de los siglos".

Las huellas son demoledoras: vuelos en helicóptero para reconocer la zona de la masacre, las fosas del cementerio esperando los cuerpos y hasta un pedido de presupuesto de cajones baratos.

Fuente: Pagina/12, 13/12/03


La masacre de Margarita Belén

Por Horacio Verbitsky

Hicieron falta 25 años y la denuncia del CELS para que el Ejército reconociera el alevoso fusilamiento de detenidos en Margarita Belén. Brinzoni lo estableció con una investigación privada, cuyas conclusiones se reserva desde hace once años.

Hicieron falta veinticinco años para que el Ejército reconociera que en Margarita Belén sus tropas produjeron un alevoso fusilamiento de detenidos políticos. Lo hizo a través de su Jefe de Estado Mayor, Ricardo Brinzoni, en un reportaje publicado en el diario Norte de Resistencia, la capital del Chaco. Brinzoni también admitió la responsabilidad del Ejército en el terrorismo de Estado que rigió a partir del golpe militar de 1976. "Aquel hecho de Margarita Belén es uno de los muchos episodios penosos y lamentables frente a los cuales la institución va a asumir la responsabilidad que le compete", dijo.

Una lectura rápida podría adscribir su confesión a la línea iniciada por su antecesor Martín Balza. La diferencia es que Balza nunca fue imputado por ningún acto de la guerra sucia. Brinzoni, en cambio, era secretario general de la gobernación del Chaco cuando ocurrió lo que ahora define como "un fusilamiento encubierto" y el Centro de Estudios Legales y Sociales ha anunciado que prepara una denuncia que presentará ante la justicia federal de Resistencia.

Brinzoni dijo que durante años creyó en la versión oficial, hasta que en 1980 escuchó "comentarios sobre lo realmente ocurrido", inició una investigación privada y descubrió que "aquello fue un fusilamiento encubierto de detenidos que estaban en la U.7, los que fueron disimuladamente trasladados y eliminados durante el viaje". Por cierto se abstuvo de comunicar en qué consistió esa indagación personal, quiénes fueron los responsables que identificó y qué actitud siguió una vez establecida la verdad.

Esto es así porque más que conducir al Ejército, Brinzoni se dedica a preparar su defensa personal. Numerosos testimonios de funcionarios y empleados del gobierno chaqueño indican que el mismo día de la masacre ni los ministros civiles ni los militares de la guarnición ignoraban lo que Brinzoni dice haber descubierto mucho después. Su notable reportaje equivale a una confesión de que acompañó al coronel Oscar José Zucconi, que comandaba el Grupo de Artillería 7, en el preciso momento en que se elaboró el engaño a la sociedad. Brinzoni dijo que si la Justicia lo cita va a concurrir"para aportar todos los datos que tenga". Cada vez que habla, complica más su situación. Como mínimo es la de un encubridor que sabía y calló pero tal vez también sea la de un partícipe, en grado que la Justicia deberá determinar. Cuando el día llegue, tendrá que buscar mejor asesoramiento.

Sobre sus funciones de entonces dijo que habían sido "netamente administrativas y estrictamente pasivas" y "al margen de las responsabilidades militares", por lo cual no fue mencionado en las investigaciones legislativas y judiciales. Las pruebas que el CELS ha recogido y aportará a la causa demostrarán la inconsistencia de esta pretensión. Además, ya como Jefe de Estado Mayor, y según su propia aritmética diez años después de haber conocido la verdad, Brinzoni insistió ante el Senado para que aprobara el ascenso del teniente coronel Aldo Héctor Martínez Segón, alias Chancaca, quien fue procesado por su intervención en la masacre y quedó en libertad sólo gracias a la ley de obediencia debida. Le otorgó así la protección del cómplice.

Según Brinzoni, las denuncias del CELS, que atribuye a inquina de su presidente, obedecen a que "aquel discreto capitán de 1976 hoy es el jefe del Ejército Argentino. Me atacan solamente por la posición que ocupo hoy y no por otra causa". Brinzoni sabe mejor que nadie que eso no es cierto, porque el CELS se lo dijo en la respuesta al recurso de hábeas data. El facsímil que se reproduce en esta página corresponde a una publicación del diario «La Razón» del 28 de diciembre de 1984. En ella el presidente fundador del CELS, Emilio Mignone dice que los tenientes coroneles Oscar Angel Bianchi y Athos Gustavo Renes y el mayor Ricardo Guillermo Brinzoni«participaron directamente en la masacre, ya que formaban parte del grupo que trasladó a los detenidos desde la cárcel de Resistencia para llevarlos, supuestamente a la Unidad 7 de Formosa, pero como se sabe nunca llegaron». Brinzoni era entonces un ilustre desconocido, lo cual descalifica su interpretación, que le hizo repetir al ministro de Defensa, cuando Horacio Jaunarena aún no conocía este antecedente. Es improbable que el ministro le agradezca ese innecesario paso en falso.

Pese a sus protestas de acatamiento a la Justicia, Brinzoni no se privó de cuestionar una vez más la nulidad de las leyes de punto final y de obediencia debida dispuesta por el juez federal Gabriel Cavallo. "Hay quienes desafortunadamente quieren seguir viviendo anclados en el pasado. ¿Por qué seguir insistiendo en cargar con mochilas del pasado?Cargar con culpas del pasado nos tira hacia atrás, nos lleva permanentemente a mirar hacia aquellos años tan lamentablemente vividos y nos quita fuerzas para encarar el futuro. Hay otra cosa: de ese pasado todos somos de alguna manera responsables y copartícipes".

El Jefe de Estado Mayor no ha advertido que él es la insoportable mochila que pesa en la espalda de los jóvenes oficiales del Ejército, que no fueron ni responsables ni copartícipes de aquellos hechos horrendos que él protagonizó. Es Brinzoni quien no tiene fuerza para mirar el futuro, porque sus pies están hundidos en aquel fangal. En sus ansiosos movimientos por impedir que lo trague intenta arrastrar a todos los oficiales detrás de sí. Por eso volvió a insistir con la creación de un foro o un espacio de diálogo "donde todo aquel que tenga algo que decir sobre el tema de los desaparecidos y violaciones a los derechos humanos lo diga con tranquilidad, sin temores, sin pasiones y con objetividad". Para ello haría falta que no hubiera condena social ni castigo penal, agregó. Es otra falacia: desde el indulto de 1990, la posibilidad de persecución penal estuvo cerrada y, sin embargo, nadie del Ejército aportó un solo dato útil, ni siquiera cuando Balza les prometió en 1995 que podrían hacerlo en forma confidencial. Y cuando el juez Adolfo Bagnasco y el fiscal Miguel Osorio allanaron el Estado Mayor y de acuerdo con el plano que les entregué llegaron a la cintoteca de inteligencia, el Ejército se rehusó a facilitar los códigos que hubieran permitido leer la información sobre los desaparecidos que contenía.
Rechazada por los organismos de derechos humanos y sin el respaldo del gobierno nacional, que no desea involucrarse en esta jugada privada de Brinzoni, la mesa de diálogo con la que el jefe del Ejército intenta sustituir la acción de la Justicia sólo cuenta con un guiño de aprobación de algunos legisladores justicialistas, como Miguel Toma, Alicia Pierini y Mario Cafiero, y de los restos de la desprestigiada conducción montonera que por esa vía aspiran a una nueva edición de los quince minutos de fama de la metáfora de Andy Warhol.

El molde hipócrita y santurrón que produjo al ex dictador Jorge Videla sigue en uso. Si el discreto y pasivo Brinzoni, con sus buenos modales y su tono de violencia apenas contenida quisiera entablar en serio alguna forma de diálogo con la sociedad, podría empezar por decir de qué modo el apoderado del partido nazi Nuevo Triunfo, Juan Enrique Torres Bande, llegó a ser su abogado de confianza, quiénes son los oficiales que lo introdujeron en el Ejército y qué sanciones se les aplicaron. Para seguir debería explicar por qué promovió al puesto más alto del escalafón profesional de Sanidad al general Félix Juan Domínguez, quien tuvo a su cargo a partir de 1978 el sector de Epidemiología del Hospital Militar de Campo de Mayo, donde las mujeres detenidas-desaparecidas esperaban maniatadas y encapuchadas el momento de parir hijos que serían entregados a familias militares según una lista de espera, mientras ellas eran asesinadas. Ya no importa demasiado lo que el Jefe de Estado Mayor diga sobre estos hechos porque será la Justicia la que se encargue deDomínguez, y de él mismo, por más que Brinzoni dialogue con las mesas, que es lo único que va quedando de su plan.

Fuente: Pagina/12, 2001


Preguntas para el genberal Brinzoni

Antes del silencio

Jaunarena ordenó a Brinzoni asumir la conducción del Ejército de hoy y guardar silencio sobre la guerra sucia de ayer. Pero diputados exigen que antes cuente todo lo que sabe sobre la masacre de Margarita Belén. Testimonios de los sobrevivientes corroboran que Brinzoni no desconocía lo que se preparaba. Sus explicaciones sobre el abogado neonazi Torres Bande son falsas. No era un letrado idóneo ni llegó al Ejército a través de la defensa del coronel De la Vega. Por el contrario, acumula causas en el Tribunal de Disciplina profesional, en las que el modus operandi es la falsificación y el robo de documentos. Fue el general Alfonso quien lo eligió para defender a De la Vega en la causa de las armas.

Por Horacio Verbitsky

El ministro de Defensa Horacio Jaunarena ordenó al general Ricardo Brinzoni asumir la conducción del Ejército de hoy y guardar silencio sobre la guerra sucia militar de ayer contra la sociedad argentina. Pero una decena de diputados nacionales presentaron un proyecto de resolución en el que reclaman lo contrario. Jaunarena va en camino de advertir que Brinzoni es incapaz de desprenderse de los fantasmas del pasado y que el único corte razonable es desprenderse de él. Ya lo han entendido así los oficiales de menos de 45 años, enfurecidos con el Jefe de Estado Mayor y su núcleo de colaboradores íntimos. Esos oficiales, que por razones generacionales no tuvieron vinculación con aquel pasado horroroso, se sienten usados por Brinzoni para su defensa personal por la responsabilidad que le cupo en la masacre de Margarita Belén, en el Chaco. En ese paraje a 40 kilómetros de Resistencia, el 13 de diciembre de 1976 fueron asesinados más de veinte presos políticos, entre ellos dos mujeres, mientras Brinzoni era secretario general de la intervención militar de la dictadura en esa provincia. Con la firma de Elsa Quiroz, Jorge Giles, América González y Alfredo Bravo, entre otros, el proyecto de los diputados solicita al Poder Ejecutivo que ordene a Brinzoni informar cuándo y cómo supo y qué pruebas tiene de que Margarita Belén no fue un enfrentamiento, como dijo la versión oficial de entonces, sino "una operación militar para eliminar delincuentes terroristas" o "un fusilamiento", según el reportaje que concedió la semana pasada al diario Norte de Resistencia. También le requiere la nómina completa de los detenidos asesinados, que nunca se dio a conocer, la del personal militar, civil y policial implicado y la autoridad judicial ante la que se presentó para comunicar sus descubrimientos que, según el propio Brinzoni, datarían de 1980.

Quiroz y Giles fueron compañeros de cautiverio de los asesinados en Margarita Belén. Junto con otros dos ex detenidos de entonces, Miguel Bampini y Mirta Clara de Salas, recordaron aquellos días de terror. Sostienen que la masacre fue preparada con antelación y que Brinzoni lo sabía. El padre de Quiroz era suboficial mayor de Gendarmería. El 12 de diciembre, el operador de comunicaciones recibió un parte del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea 7 pidiendo una patrulla de refuerzo para un traslado de presos, al frente de la cual debía ir Albino Quiroz. El jefe de la sección, comandante González, reunió a los treinta hombres a su mando. "Entre todos definen que no lo dejan salir de ahí a mi viejo. Del GADA 7 mandan un oficial que se encerró a discutir con el jefe de la sección. Se oyeron gritos y el militar se fue dando un portazo. Mi viejo quedó guardado dentro de la sección. Sólo salía los fines de semana y con custodia", dice la diputada del Frepaso. Hasta que en julio de 1977, el jefe de la Agrupación Formosa, de la que dependía la sección, le cuenta: "Vos debías ir al frente de la patrulla, caías junto con los demás y te ascendíamos post-mortem. Hasta ahora nos hemos jugado, te salvamos la vida a vos y a tu hija, pero tenés que salir de la zona". Quiroz marchó al sur. Su hija había sido detenida en un cine de Resistencia al mes del golpe militar y torturada en la Brigada de Investigaciones de la policía provincial. "Me dejaron la cola en carne viva, hasta hoy me quedan las marcas. También las quemaduras con cigarrillos en el pecho, que se me infectó, y en los brazos, y las heridas que me causaron las ligaduras en las piernas", dice. Puntos oscuros en sus antebrazos descubiertos lo confirman. Tres semanas antes de la masacre fue trasladada a Villa Devoto.

Homenaje a los fusilados en Margarita Belén

14/12/2007

Reclamo de juicio oral en el 31 aniversario de la Masacre. Emotivo homenaje ante la obra que perpetúa la memoria de las víctimas. El Gobernador y el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia representaron al gobierno en el acto central. Diputados y funcionarios nacionales viajaron para participar del homenaje.

Se cumplió el 31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén, el fusilamiento de más de una veintena de prisioneros políticos de la dictadura militar cuando, supuestamente, eran trasladados desde lugares de detención en Resistencia hacia una cárcel en Formosa. El Ejército y la Policía habían dicho que el convoy fue atacado por un grupo armado cuando transitaba por la ruta nacional 11 en inmediaciones de la localidad de Margarita Belén, y que los custodios repelieron el ataque. Sin embargo las investigaciones demostraron que se trató de un completo fusilamiento y que las víctimas habían sido torturadas desde el día anterior.

Como cada año, se realizó una caravana que terminó en un acto en el monumento a los caídos, en el mismo lugar de la Masacre, precedido por el escrache de la agrupación Hijos a Vicente Valussi, sindicado como integrante de los servicios de inteligencia de la dictadura.

El gobernador Jorge Capitanich sólo presenció el acto en el que todos los oradores hicieron hincapié en el histórico reclamo de juicio y castigo a los culpables. Familiares de las víctimas, ex presos de la dictadura y organizaciones de derechos humanos confluyeron en el reclamo del inmediato llamado a juicio oral en la Causa que se tramita en el Juzgado

Están acusados de ser los responsables de la masacre los militares Athos Gustavo Renes, Rafael Carnero Sabol, Norberto Raúl Tozzo, Luís Alberto Pateta, Ernesto Jorge Simoni, Aldo Héctor Martínez Segón, Horacio Losito, Ricardo Guillermo Reyes, Germán Emilio Riquelme, a los que hay que sumarle el fallecido Jorge Alcides Larrateguy.

Algunos de los detenidos, ahora representados por el defensor oficial Gonzalo Molina, tras la renuncia de Carlos Pujol, prestaron declaración ayer y el miércoles ante el juez federal Carlos Skidelsky.

Mirta Clara, ciudadana ilustre

Hoy a las 9, en el recinto legislativo, por iniciativa del diputado Daniel San Cristóbal, del Frente Grande, la Legislatura provincial declarará Ciudadana Ilustre a Mirta Clara de Sala, “por su invalorable aporte al rescate y fortalecimiento de la memoria colectiva, su lucha permanente por el Juicio y Castigo a los responsables de la dictadura y su defensa permanente de los derechos humanos”.

Mirta Clara, y su compañero Carlos Sala, fueron detenidos en 1975, y torturados por la última dictadura. Ella fue madre en cautiverio y recobró la libertad en noviembre de 1983, pero él fue fusilado en la Masacre de Margarita Belén.

Idéntico reconocimiento, también a propuesta de San Cristóbal, le fue otorgado hace tres años a Amanda Mayor, madre de Fernando Piérola, fusilado junto a Sala en la Masacre.

La Policía hizo el minuto de silencio

Todas las Unidades Policiales de la Provincia dieron cumplimiento a la Ley 5.547 que instruye que se realice en todas las reparticiones públicas de la provincia un minuto de silencio en el mediodía del 13 de diciembre de cada año, “en homenaje a las víctimas que sufrieron las consecuencias de la ruptura del Orden Constitucional y del Terrorismo de Estado”.

Esta norma es la que instituye, además de esta fecha, el 24 de marzo como “Día Provincial de la Memoria por la Verdad y Justicia”.

A media asta

El Gobierno de la Provincia adhirió a la conmemoración del31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén y se dispuso que a partir de las 12 se arriara a media asta la bandera nacional del mástil central de Casa de Gobierno. De ese acto participaron la ministra de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, María Inés Pilatti Vergara; el subsecretario de Derechos Humanos, Carlos Martínez; la presidenta de la Comisión por la Memoria e hija de uno de los fusilados en la masacre, Dafne Zamudio, junto a otros integrantes de ese organismo y de la agrupación Hijos y otras organizaciones de derechos humanos.

Kunkel y Donda

Los diputados nacionales Carlos Kunkel y Victoria Donda participaron ayer de los actos recordatorios de la masacre de Margarita Belén y el homenaje a los caídos.

Kunkel, recordó su cautiverio en tiempos de la dictadura con algunos de los fusilados en Margarita Belén: “Yo particularmente estaba en la U7, cuando después del mediodía fueron sacados algunos compañeros y, como todos saben, los llevaron al comedor de la alcaidía y los juntaron”. Al dar razones de su visita, dijo estar convocado por “la voluntad de hacer un homenaje a todos aquellos que muy jóvenes perdieron la vida por una patria mejor”.

Donda, que es una de las últimas nietas recuperadas por las Abuelas de Plaza de Mayo, dijosu objetivo y el de la lucha que invita a librar, es “volver a poner en primer plano a la memoria y la verdad”, que considera “indispensables para construir una patria más justa para todos”.

La legisladora pertenece al Movimiento Libres del Sur, que en el Chaco representa Carlos Martínez, el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia.

www.diarionorte.com

Reclamo a la Justicia por Margarita Belén


Con duros cuestionamientos a la justicia y pedidos de mayor compromiso con la causa al gobierno, ayer se recordó el 31 aniversario de la Masacre de Margarita Belén, en un acto realizado ante el monumento que recuerda a las víctimas y del cual participó el mandatario provincial, Jorge Milton Capitanich, quien estuvo acompañado de los diputados nacionales Carlos Kunkel, Victoria Donda (nieta recuperada) y Hugo Peiré, entre otras autoridades.

La ceremonia contó con la participación de organizaciones sociales y de defensa de derechos humanos como HIJOS y la Red por la Identidad Chaco, y la presencia de familiares de los caídos en la masacre y agrupaciones peronistas.

Alcides Bosch, el último identificado

La emoción embargó a todos los que llegaron al monumento ubicado a la vera de la Ruta 11 cuando, apenas iniciado el acto, se recordó a Alcides Bosch, muerto en este hecho y cuyos restos, exhumados en 2006 del Cementerio San Francisco Solano, fueron identificados este año por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Por este motivo, familiares de este militante de las Ligas Agrarias oriundo de Villa Ocampo agregaron una placa recordatoria con su foto a la de sus compañeros también asesinados. “Él era un militante de tiempo completo que pagó con su vida la lucha por sus ideales”, dijeron sobre Alcides Bosch al momento de homenajearlo.

“Con sus copas de sangre”

Luego de la lectura de gran cantidad de adhesiones llegadas de todas las provincias del país, fueron invitados a decir unas palabras los hermanos de Fernando Gabriel Piérola, quienes no pudieron evitar quebrarse en llanto al recordar al “flaco” y a su madre, Amanda Mayor, que antes morir les había pedido como último deseo que “no dejen de luchar hasta traer de vuelta” a Fernando, cuyos restos “hoy están en alguna fosa común junto a los de sus compañeros”. Sin ocultar la bronca acumulada, la familia Piérola recordó aquel “asado a la sombra del roble que los asesinos comieron mientras los cuerpos fusilados se podrían a pocos metros… allí nomás estos soldados de la muerte brindaron con sus copas de sangre, celebrando la masacre de una generación que soñó con un país grande y libre”.

Críticas y reclamos a la justicia Como es costumbre, HIJOS Chaco tuvo a su cargo el cierre del homenaje a los “22 compañeros que decidieron jugarse por cambiar la realidad de nuestro pueblo”, durante el cual reiteraron los pedidos de “juicio oral ya, cárcel común, perpetua y efectiva a los represores”. Pero además manifestaron fuertes críticas hacia el juez federal Carlos Skidelsky al expresar que “a más de seis años de reabierta la causa, los avances prometidos no se materializan. Sistemáticamente la Justicia Federal boicotea la búsqueda de verdad y justicia. Los genocidas no son juzgados y los funcionarios partícipes del genocidio y los que garantizaron la impunidad siguen en sus funciones como el caso de los fiscales federales Flores Leyes y Mazzoni”.

Declararon ciudadana ilustre del Chaco a Mirta Clara de Sala

La Cámara de Diputados llevó adelante un acto en el recinto de sesiones donde se declaró ciudadana ilustre de la provincia del Chaco, a Mirta Clara de Sala a partir de su aporte al rescate y fortalecimiento de la memoria colectiva, su lucha permanente por el juicio y castigo a los responsables de la dictadura cívico militar de 1976-1983 y en defensa permanente de los derechos humanos.

Además se la reconoce por su lucha para que se esclarezcan los hechos conocidos como la Masacre de Margarita Belén.

Durante el reconocimiento en que se le entregó un diploma honorífico, la homenajeada responsabilizó tanto al radicalismo como al justicialismo por el encubrimiento de los crímenes de lesa humanidad en el país.

Cabe recordar que Mirta Clara, fue militante política, detenida y torturada a fines del gobierno de María Estela Martínez de Perón y durante la última dictadura cívica militar instaurada en el país a partir del 24 de marzo de 1976. Mirta fue la compañera de Néstor “Flaco” Sala, uno de los militantes peronistas fusilados en la denominada Masacre de Margarita Belén y estuvo detenida desde 1975 hasta el 9 de noviembre de 1983, legalizada en las cárceles de Chaco, Devoto, Formosa y Ezeiza.

Mirta Clara señaló en su homenaje que se hacía presente en nombre de todos los familiares, hijos, compañeros y amigos. “Estoy para recordar una vez más la historia y el presente de nuestra causa. Hablar de los hechos de la Masacre hace rememorar a quienes se pusieron al frente de la misma a investigar rápidamente el genocidio perpetrado”. Recordó que “primero fueron los compañeros de prisión, víctimas que tuvieron que padecer la violenta sustracción de los militantes en la unidad 7 y posteriormente la golpiza torturante hasta la muerte en la Alcaidía. La denuncia internacional que los sobrevivientes lograron sacar detrás de las rejas hizo que Videla y demás cómplices tuvieron que frenar matanzas sucesivas en esa prisión”.

En el homenaje estuvieron presentes muy pocos diputados entre ellos Daniel San Cristóbal (impulsor del reconocimiento), Marita Barrios, Marilyn Cristofani y Alicia Mastandrea. Además estuvieron presentes el vocal del Instituto de Vivienda, Fabricio Bolatti, el director del Museo de Medios, Marcos Salomón y el subsecretario de Derechos Humanos, Carlos Martínez, entre familiares y distintas agrupaciones de derechos humanos.

Fuente: Diario Primera Línea

El 11 de diciembre de 1976, personal de requisa verificó su identidad y la de Nora Giménez de Valladares. Les tomaron las impresiones digitales y les hicieron reunir sus pocos enseres, para un traslado. Desde el mediodía y hasta la madrugada, varias veces les repitieron la orden de prepararse.

"Pero nunca nos llevaron, sin ninguna explicación". La masacre se produjo 24 horas después. En su lecho de muerte, el parapolicial Eduardo Pio Ruiz Villaluso confesó que por un radiograma del Ejército supo que debían ser fusiladas cuatro mujeres y diecisiete varones. "Nosotras éramos las otras dos mujeres", concluye Quiroz.

Si los gendarmes salvaron a Quiroz, el jefe de la Alcaldía de Resistencia, inspector mayor Ramón Francisco Núñez, obligó a cambiar el lugar previsto para la masacre. "La Alcaidía está en un páramo. Los iban a fusilar al salir del predio. Pero Núñez les dijo que no. Permitió la tortura dentro de la Alcaidía, pero no el fusilamiento ahí mismo", dice Mirta Clara. Por eso el general Facundo Serrano y los coroneles Oscar José Zucconi y Alcides Larrateguy, entre otros, sobrevolaron la zona en un helicóptero, "buscando un lugar apropiado", agrega. Zucconi y Larrateguy eran los jefes militares del lugar, pero Serrano era el interventor en el gobierno de la provincia y el jefe directo de Brinzoni. El helicóptero no pertenecía al Ejército, sino a la gobernación y su plan de vuelo quedó asentado en la Casa de Gobierno del Chaco, igual que el nombre del piloto. Esto desmiente la pretensión de Brinzoni de que lo militar y lo administrativo constituían compartimentos estancos.

El diputado Jorge Giles es de Corrientes, e integraba la mesa de la Regional IV de la JP, pero luego de varios allanamientos se escapó a Villa Angela, en el Chaco. Allí fue detenido un año antes del golpe, el 17 de abril de 1975, con todos los dirigentes de las Ligas Agrarias y recluido en la cárcel de Resistencia, la U7, junto con Bampini, Néstor Carlos Salas y Manuel Parodi Ocampo. "En abril de 1976 lo vienen a buscar a Néstor Salas, y se lo llevan en forma violenta, con una muda y sin explicaciones", dice Giles. Mirta Clara era la esposa de Salas. "Nos llevaron a los dos a Formosa. Ese día fue mi parto" dice. En la maternidad se registró el nacimiento de un bebé a término, cuando en realidad era prematuro, como consecuencia de la tortura. El Ejército no informó del parto al registro civil. "El coronel Aurelio Baguear le dijo a mi suegro que no había ninguna identificación de un bebé. Cuando mi mamá lo buscó en la guardería del Ministerio de Bienestar Social en Resistencia, una directora le dijo que tenía ganas de quedárselo, porque era blanco y rubiecito", agrega. El 21 de junio, Salas fue devuelto a la cárcel de Resistencia, luego de un periplo siniestro: fue torturado en una pequeña habitación sobre la ruta 11 y luego conducido a la alcaidía provincial y al Regimiento de Infantería de Monte 29. Su jefe formó a la tropa y lo presentó como "uno de los delincuentes subversivos que habían matado a sus camaradas". Brinzoni repite la misma terminología 25 años después, aunque ahora le consta que Salas fue asesinado y nunca sometido a juicio por ese hecho.

Giles descarta la alegación de Brinzoni de ignorancia sobre los hechos. "Nosotros, desde adentro, nos estábamos preparando", dice. Tenían una radio escondida por la que se enteraron de matanzas en otras cárceles. Todos los días los sacaban veinte minutos al patio. Debían caminar de a dos, sin detenerse. En una de esas salidas, se acercó un guardiacárcel. Entre dientes para que nadie lo advirtiera dijo: "Cuando vuelva a pasar le tiro algo, recójalo y métaselo en la boca". Tiró un papelito envuelto en un plástico. "Era un hombre de pueblo, ni militante político ni represor. El papelito tenía una nómina de presos que había dejado el Ejército en la Alcaidía". La encabezaban Néstor Salas, que fue asesinado en Margarita Belén, y Jorge Giles, que vive para contarlo. "Memorizamos los nombres y destruimos el papel. Discutimos si podía ser cierto, y llegamos a la conclusión de que sí. Teníamos que decidir qué hacer cuando vinieran a buscarnos", dice Giles.

No faltaron otros signos ominosos de lo que ocurriría. Miguel Bampini integraba la coordinadora de gremios de la Capital Federal. Fue detenido en noviembre de 1975, en uno de los primeros operativos conjuntos entre la policía y el Ejército. Luego de dos meses en Devoto fue trasladado a Resistencia. "Antes de Margarita Belén hubo otro compañero que sacaron con vida del penal, en el baúl de un auto del Ejército. Se llamaba Sánchez, se les murió en la tortura y lo entregaron a los familiares", dice Bampini. Cuando los presos denunciaron las torturas a Salas, quien había sido herido con una bayoneta, el oficial penitenciario Casco les dijo que si el Ejército volvía a llevárselo, Salas no regresaría.

Con todos esos antecedentes, los presos entendían que cualquier nuevo traslado implicaría la muerte. "Es preferible que nos maten a nosotros y no a todos", dijeron los mencionados en la lista. Pero cuando vinieron a buscar a Salas los demás se acercaron a las rejas, insultaron a los guardias y gritaron que no lo entregarían. Salas les pidió que cumplieran con lo pactado. Dos compañeros unieron sus manos para sostenerlo y parado sobre esa silla humana, les habló a los gritos: "Yo sé que nos sacan para matarnos. Voy a enfrentar ese momento con dignidad. Aunque sea voy a tratar de darle un mordiscón a alguno de mis asesinos. Quiero pedirles que le cuenten a mis hijos, a mi familia y a mi pueblo que luchamos y morimos por la liberación nacional", dijo. Mientras Salas se despedía, Casco ordenó un desfile de la guardia para presionar. "Si no sale ya, nos retiramos y entra el Ejército. Suban a los ventanales y fíjense si es verdad o mentira lo que estoy diciendo". Los camiones del Ejército ya esperaban en la playa de estacionamiento.

Giles dice que "si uno hiciera el ejercicio de generosidad de creerle a Brinzoni de que no sabía, para cambiar su creencia en la versión oficial por la certeza del asesinato tuvo que recibir datos muy concretos. ¿Cuáles fueron, y cómo se enteró? Queremos conocer de su boca la nómina completa de los compañeros que fueron masacrados. Un presidente que se supone democrático y que en un estado de derecho es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas tiene que dar una respuesta sobre esa tremenda confesión. No puede permanecer indiferente cuando su subordinado directo reconoce la masacre. Brinzoni no puede ahora decir tan graciosamente que se presentará a la justicia. Debió hacerlo hace más de veinte años, cuando dice que se enteró. Pero prefirió encubrir".

Mirta Clara insiste en el reclamo de información sobre los cuerpos de los asesinados. Sólo un par de ellos fueron devueltos de inmediato a sus familiares. "A los demás los entregaron en cajones sellados un mes después o están desaparecidos, como el hijo de Amanda Piérola y las dos mujeres", dice. Ella y el fallecido fiscal Raúl Tierno (cuyo hijo Patricio fue asesinado en Margarita Belén), junto con los abogados Edwin Tissembaum, Augusto Conte y Emilio Mignone "denunciamos a la prensa en 1984 a los militares que estaban por ascender, entre ellos Brinzoni. Si no insistimos luego fue porque la justicia impuso un orden jerárquico para los procesos. Primero procesó a Videla como comandante en jefe, después siguió con los jefes del Cuerpo II, generales Ramón Díaz Bessone y Leopoldo Galtieri. Antes de que pudiéramos llegar a la jerarquía de Brinzoni y los demás ejecutores se sancionó la ley de obediencia debida". Conte y Mignone fueron presidentes fundadores del Centro de Estudios Legales y Sociales.

Los abogados del CELS están terminando la presentación que realizarán ante la justicia federal para que ahora se reanude la investigación interrumpida que ellos impulsaron. Al gobierno no le queda demasiado tiempo para una salida elegante.


Un malandrín

Por H. V.

Los generales Ricardo Brinzoni y Eduardo Alfonso dijeron a la DAIA que conocieron a Juan Enrique Torres Bande, apoderado y dirigente del partido neonazi Nuevo Triunfo, porque era una visita cotidiana en el Edificio Libertador, como abogado del coronel Edberto González de la Vega, "para buscar documentación para la causa de las armas". El jefe de prensa del Ejército, coronel Gustavo Gorriz, dijo que Torres Bande no había sido elegido por su ideología sino por su idoneidad profesional. Ambas explicaciones son falsas, como se demostrará a continuación.

1. Desde 1992 hasta 1995 De la Vega fue director de coordinación empresaria de la Dirección de Fabricaciones Militares y tenía despacho en la sede de esa empresa, en el barrio de Palermo.

2. Fue pasado a retiro en diciembre de 1995 y desde entonces no pisó la sede del Ejército. El juez federal Jorge Urso lo procesó el 27 de mayo de 1996 por incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica. En 1999 el juez en lo penal económico Julio Speroni lo detuvo por contrabando agravado.

3. Torres Bande consiguió la libertad de González de la Vega un año después, derivando toda la responsabilidad hacia el Ejército. Esto desmiente la excusa de Brinzoni, salvo que alguien hubiera estado alimentando al dirigente neonazi con información dirigida a socavar la posición del ex Jefe de Estado Mayor, Martín Balza, y la del propio Brinzoni. Al explicar la contratación de Torres Bande, Brinzoni dijo a La Nación que había sido "un estúpido".

4. Los hechos se desarrollaron al revés de lo que afirma Brinzoni: fue el general Alfonso quien designó a Torres Bande para defender a De la Vega. El ahora íntimo colaborador de Brinzoni llegó incluso a visitar a De la Vega cuando estaba detenido en Campo de Mayo para negociar un acuerdo que condujera a su libertad. Sería una muestra de sagacidad que el Jefe de Estado Mayor se preguntara quién fue la garganta profunda que entregó a Torres Bande los informes de inteligencia publicados en la página web del partido neonazi en abril y mayo de 1999, que incriminan a Balza, pero también a Brinzoni, por la adquisición de impedimenta para las fuerzas de paz, por supuesto con empresas de capitales judíos. Si Brinzoni no es el nazi, sería estúpido no empeñar el mayor esfuerzo para saber por qué vías se produjo la infiltración.

La idoneidad

Cliente asiduo del tribunal de disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital, Torres Bande acumula causas por sus artes de truchimán en el ejercicio profesional. En algunas fue absuelto. Pero tiene otras dos en trámite. En una de ellas está en rebeldía.

Expediente 5667: Fue denunciado por su cliente Héctor Buela, a quien le cobró por adelantado un trabajo que nunca realizó. En 1995, Buela contrató a Torres Bande para un juicio de adopción y le pagó 3.200 pesos en cuotas. Pero en 1997 Buela descubrió que no se había iniciado causa alguna. Cuando le exigió la devolución del dinero el líder neonazi le prometió que pasaría "el viernes por su domicilio". Todavía lo está esperando. El segundo de Alejandro Biondini no fue más cumplido con el Colegio de Abogados. Nunca contestó el traslado que le hizo el tribunal de ética, hasta que fue declarado en rebeldía, y el caso pasado a sentencia.

Expediente 13.189: El apoderado del Partido del Nuevo Triunfo fue denunciado por José Manuel Igal, quien estaba en juicio con su inquilino, Roberto Mario Barbieri, por la falsificación de un recibo de alquiler de un departamento, por 6.000 pesos. Diez minutos antes de que se iniciara la audiencia pública del juicio el 11 de mayo de 2000, Torres Bande renunció como abogado de Barbieri, y de ese modo consiguió que se suspendiera el debate. El día anterior, el denunciado y su cliente pidieron el expediente y toda la documentación agregada. El recibo falso desapareció. Una vez lograda la dilación, Barbieri volvió a designar como defensor a Torres Bande, algo que el artículo 112 del Código Procesal prohíbe pero el juez Héctor Vecino (un comisario retirado de la Policía Federal) aceptó. Aunque ese mismo artículo contempla una prórroga máxima de tres días para la audiencia, hasta hoy el debate no se realizó, porque Torres Bande aún no respondió si aceptaba el cargo nuevamente. El debate debe realizarse el jueves de esta semana en el Tribunal Oral en lo Criminal 22.

A sola firma: El padre de una compañera de curso de Torres Bande en la Universidad Kennedy, Domingo Manuel Rama, le alquiló un edificio en Villa Ramallo, en el que funcionaba la Clínica San Ignacio. Torres Bande formó para ello una SRL con el médico psiquiatra Eduardo Antonio Morelli. "Alquilaron el 7 de septiembre de 1994 y jamás nos pagaron. No se ocupaban, vivían en Buenos Aires y sólo viajaban los fines de semana. Ni les pagaban a los médicos", dice Susana Rama. El 29 de mayo de 1998 el juez civil Carlos Felipe Balerdi ordenó la ejecución, que se realizará sobre un inmueble de Morelli, porque Torres Bande tiene inhibición general de bienes. Para impedir el avance de la causa, Torres Bande presentó una denuncia penal contra Susana y Gladys Rama. Sostuvo que un segundo contrato, de 1995, había dejado sin efecto el de 1994, pero que no podía presentarlo porque una de las hermanas lo había robado de la clínica. Ofreció el testimonio de una enfermera, que al declarar lo negó. Dijo entonces que una copia del segundo contrato había sido presentada a la Dirección Provincial de Rentas. El juzgado lo pidió y el peritaje demostró que las firmas eran falsas. La jueza María Cristina Bertola sobreseyó a las hermanas Rama y ordenó investigar a Torres Bande, lo que se demora por chicanas procesales.

Cada episodio de la biografía de Torres Bande desvirtúa su alegada idoneidad y demuestra que no tenía más gracia que su militancia neonazi. Esto ratifica la necesidad de una investigación imparcial que no puede quedar en manos del propio Brinzoni, sino del ministerio de Defensa.

Fuente: /www.pparg.org


La masacre de Margarita Belen: la dictadura de la ignorancia

Por Bosquín Ortega, 2000
Movimiento Popular en Defensa de los DD.HH del Chaco

Desde (y antes aún) los fusilamientos en las estepas patagónicas, el bombardeo a Plaza de Mayo, los sucesos de la Semana Trágica y el ajusticiamiento en los basurales de José León Juarez, por citar algunas gangrenas históricas que ignora o mutila la historiografía oficiosa, la impunidad en todas ellas es un signo emblemático. Los hermanos Reinafé oscilaron, como péndulos expiatorios, en los patíbulos federales del crimen de Juan Facundo Quiroga, pero el verdadero asesino intelectual persiste en las sombras del manipulado anonimato. La impunidad es la mercenaria actriz en la tragicomedia política de la nacionalidad: Lavalle se desangra por las ráfagas de una partida, Moreno se hunde, previa matanza, en el vasto mar, Peñaloza mira vacío desde la pica en la plaza de Olta, y sus responsables - encubiertos y protegidos- sobreviven a sus víctimas. Los victimarios son los inocentes paradojales a la luz del espejo viscoso de nuestra patética identidad.

Aquí, en la comarca de Impunia, seudónimo inequívoco del Chaco, el fenómeno homónimo caracteriza su crónica viviente que apenas trasciende la centuria fundacional. En esas diez décadas, ínfimo guarismo en la gesta de un pueblo, sucedieron dos genocidios sucesivos: Napalpí (20 de Julio de 1924) y Margarita Belén (13 de Diciembre de 1976), denominados con el sustantivo idéntico de "masacre".

El primero, una ejecución (una "limpieza étnica") de 200 nativos tobas, incluidos mujeres y niños, y criollos solidarios con su lucha por un salario digno, ametrallados y desollados en masa; el segundo una ejecución castrense, con procedimiento nazi, de veintidós militantes, previamente torturados. Uno bajo el gobierno de Fernando Centeno; el otro, durante la intervención militar de Antonio Facundo Serrano. Hasta esta edición periodística, el dueto de sangre no conoce, ni reconoce, condena a los culpables. Los retratos de ambos lucen en la galería de la casa de Gobierno aldeana.

Hoy, a 24 años de la "Masacre en Margarita Belén", perpetrada por fuerzas conjuntas del Ejército y la Policía del Chaco, los homicidas caminan, comercian, sufragian, evaden, ocultan, sobornan y simulan, junto a cualquier ciudadano honorable de la provincia. Gozan de privilegios inmerecidos y se jactan de su bárbara tropelía. Todos están sueltos: ninguno fue investigado, ni llamado a declarar. Tácitamente, fueron absueltos.

La legitimación de este auténtico Terrorismo de Estado se consolidó, en democrática plenitud, por la perversa complicidad de la mayoría de la clase dirigente y social y la estructura judicial de la provincia del Chaco, que mantuvo y mantiene relaciones ideológicas y económicas con los cancerberos de la dictadura setentiana. Los organismos internacionales y tribunales específicos de Derechos Humanos han condenado desde una ética ecuménica al gobierno, funcionarios y ciudadanos argentinos comprometidos, tácita y fácticamente, con el Proceso de Reorganización Militar.

El asalto armado a las instituciones republicanas fue, en su ontológica sustancia de veracidad, un Golpe de Estado Económico, que utilizó a sus Fuerzas Armadas de ocupación como legiones pretorianas en defensa del estilo de vida y los valores del orbe occidental. El 24 de Marzo de 1976 se instauró en la historia de los magnicidios contemporáneos un auténtico régimen subversivo: La Junta Militar fue la traducción operativa de la única subversión comprobada en la República Argentina que abolió la Constitución, los poderes representativos y los derechos y garantías de sus habitantes. Desde un punto de vista mas lato, se trató de un operativo delincuencial que se adueñó, ilegitima e ilegalmente, del patrimonio de la Nación. El latrocinio desolador y la expoliación obscena de los militares autóctonos emerge, de modo paulatino e inexorable, como la masa oculta de un inmenso iceberg de miseria, entrega y deshonra del heroico testamento de las luchas por su liberación del pueblo anónimo y unánime.

Inscripto en tal perspectiva abominable, la resolución del crimen fratricida de los jóvenes mártires está sentenciada al premeditado olvido y al concertado ocultamiento. Entraremos al inminente milenio con dos asignaturas pendientes en la conciencia - ciencia del entendimiento- de las generaciones argentinas: la dilucidación racional y sistémica de las causalidades protohistóricas de la Guerra del Atlántico Sur y del Proceso de Reorganización Nacional, respectivamente. Su ausencia provocada de los programas de estudio en las escuelas secundarias y en las universidades, en la investigación disciplinar y en la documentación periodística, configuran la continuidad, bajo otras condiciones objetivas, de una persistente dictadura de la ignorancia premeditada.

Pero la justicia histórica consuma su victoria, minuciosa e indetenible, con el testimonio inapelable de la realidad, única verdad enajenable. La historia, como sostiene Ludovico Vico, tiene sus cursos y recursos, sus meandros indetenibles por donde circula la eólica potencia de la dignidad humana. Somos ese río del tiempo que continúa su cauce madre sobre esplendores y atrocidades. Debemos ser testigos lúcidos de su paso ante las orillas de nuestra conciencia y animarnos a entrar en ella hasta el mar final.

[2000]


Sobre "Allí va la vida : la masacre de Margarita Belén" / Jorge Giles, Sanyú, Bs As, Colihue, 2003

El 13 de diciembre de 1976 la dictadura militar masacró a veintidós jóvenes en un lugar llamado Margarita Belén en la provincia de Chaco.

El día anterior aquellos militantes fueron arrancados de distintas cárceles, trasladados al regimiento de Resistencia y a la Alcaidía local donde fueron torturados antes de ser conducidos a la muerte. El autor es uno de los protagonistas de aquella historia.

Es el suyo un relato descarnado y tierno a la vez.

Hila retazos de la memoria para mostrar los gestos cotidianos de los prisioneros en la inmediatez de la muerte, la pequeña alegría arrancada en medio de aquella oscuridad, la última palabra -la que lacera la carne y el alma- de quienes se despedían convencidos de que les esperaba lo peor, la azarosa condición de sobreviviente y la
deuda que conlleva.

Jorge Giles quiere que su relato, ya en prosa, ya como poema, dé cuenta de esa deuda, rescate el lugar de la vida. Porque el testimonio, el suyo y el de muchos, es la prueba de lo infructuoso del intento de la dictadura por volver no -hombres a quienes ´´desaparecía´´. Porque aun cuando su narración bordea lo intimista,
y no pretende ser neutral ni contar ´´todo´´, o precisamente por ello, porque narra desde el lado de adentro la experiencia del límite, tiene el alcance del relato épico.

Es la palabra del sobreviviente que vuelve comunicables las voces de los asesinados, no como simples víctimas sin voluntad, sino como revolucionarios que, pese a tanto dolor, humillación y ofensa recibida, siguen de pie, enteros, para que alguna vez se cuente otra historia. Para que esa batalla sea alguna vez retomada por otros.

Allí va la vida conmueve, nos compromete, muestra el poder del testimonio, siempre necesario y a la vez inacabado, capaz de sobrevivir al hombre.



ALLI VA LA VIDA. LA MASACRE DE MARGARITA BELEN

Por Marcel Bertolesi

Acompañando el pensamiento de Julio Cortazar, digo con él que hay dos tipos de personajes, los famas y los cronopios. Los primeros son para mi los que se sienten representantes, creen en el pensamiento de representación y terminan paranoicos, capturan cuerpos y almas y los organizan en función de modelos que dicen defender y representar. Los cronopios viven mas simplemente, se afectan, se implican, se comprometen, sufren y ríen, lloran y festejan, son emocionales y pensantes. Podríamos decir que los famas, antes que racionalistas son trascendetalistas y los cronopios, en cambio, tienen una conciencia inmanente que irrumpe sobre la escena de la que participan y, mientras los famas trascendentalistas quieren enseñar, los cronopios inmanentes quieren aprender porque la memoria les retorna cada vez que empiezan un proyecto. Claro que todos tenemos un poco de los dos, pero los cronopios mas cronopios se sienten mas seguros porque confían, especialmente en otros cronopios, mientras que los famas mas famas hablan todo el tiempo de la inseguridad.

Si los pensamos como lectores, lo cronopios inmanentes leen cualquier libro desde donde les viene en ganas, mientras que los famas tienden a leer página a página, terminando la última página con el índice que comprenden recién al final. Los cronopios son entonces hipertextuales, mientras que los famas son mas enciclopedistas. El sitio mas opuesto de los cronopios es entonces la cárcel, porque dicen que tiene una sola entrada y ninguna salida mientras que ellos mismos sienten que a todo le encuentran líneas de fuga creativa. Los famas, en cambio, en la cárcel se sienten como si estuvieran en su casa.

Cuando acepté la propuesta de escribir un prólogo a una nota sobre la masacre de Margarita Belén me vi asaltado por un deseo cronopio: primero recordé cuando nos encontrábamos con la compañera del negro Sala, uno de los asesinados en Margarita Belén, en un ritual de reconocimiento del pasado de cada uno, todos los Miércoles; luego recordé la reunión de abogados que llevan adelante causas contra la impunidad, y que organizó la Asociación de Abogados de Buenos Aires, donde se relataron las barbaridades judiciales de la causa que Mirta Clara, el CELS y los H.I.J.O.S. del Chaco llevan adelante, y que es tan tremendo que de ese tema sólo se puede escribir un libro. Un momento después recordé que en la Biblioteca del Servicio Paz y Justicia habíamos comprado otro libro que a poco de interrumpir su lectura, era el que en realidad yo quería prologar ahora.

Mas tarde recordé que en el trabajo que estamos haciendo en la Biblioteca de la Cárcel de Villa Devoto con la Biblioteca Popular Rivadavia de Escobar, CONABIP y el Ministerio de Justicia, los detenidos nos pidieron que liberásemos varios libros que encontraron en los estantes, con el nombre de expresas políticas inscriptos en las portadas. Recordé luego los textos de múltiples entradas que Michael Focault escribió cuando analiza el modo en que el pensamiento clásico, a partir de los dispositivos carcelarios, hospitalarios y pedagógicos, dio lugar al advenimiento de la modernidad industrial y disciplinadora. Iba entonces navegando como un cronopio entre los encuentros hipertextuales de la memoria cuando me encontré con una señora a la salida de la película "Trelew", que cuenta la fuga y el asesinato de varios presos políticos de la cárcel de Rawson, de la que algunos años mas tarde saldría mi padre caminando, escuchando como el guardia cárcel le decía "de aquí no salió nadie vivo".

Fue una sacudida emocional cuando comencé a charlar a la salida del cine con esa señora, ex presa política detenida en Villa Devoto, a la que le dije primero que recién me daba cuenta que el mismo René Haidar, que fue uno de los últimos desaparecidos vistos en la ESMA en 1982-1983, y al que lo estamos por homenajear como bibliotecario de la Universidad del Litoral en los años sesenta, fue uno de los tres sobrevivientes de la masacre de Trelew el 22 de Agosto de 1972, a lo que ella me respondió "Claro que era bibliotecario, nosotros conocíamos la historia de todos los compañeros".

Sorprendido por el público reconocimiento de ese trabajador de la información de los año previos al golpe y que intempestivamente se arremolinó en la entrada del cine, me decidí entonces a anclar el navegador del hipertexto de recuerdos y terminar el libro de Jorge Giles que me había apasionado desde un principio, y que cuenta la historia de otro asesinato de presos de la cárcel de Resistencia, Chaco, que también los militares quisieron hacer aparecer como una fuga, y que venía siguiendo en su lectura en el momento en que un guardiacárcel le da al preso testigo y ahora autor del libro, una lista de los que serían asesinados, envuelta en plástico que le arroja a sus pies que caminan en silencio por el patio de la cárcel.

El libro de Giles comienza con una frase que se repite de modo diferente, y que le da a la novela el mismo suspenso que Edgard Alan Poe imaginó en todos sus cuentos como técnicas para sobrevivir, cuando dice "nosotros sabíamos que vendrían a buscarnos, no para dar un paseo, no para trasladarnos de cárcel, sino para matarnos". Así es como desde el principio del relato de Jorge Giles parece que no hay héroes, y por lo tanto no hay derrotas, a veces parece que en los desgarros del autor y compañero de celda de los asesinados ni siquiera hay sobrevivientes, porque todo es un presente de afecto vívido, y entonces uno entra al mundo aparentemente cerrado del libro y se da cuenta que allí no hay un sujeto ni un objeto, no hay libro-árbol plantado ni libro-hijo por nacer, hay sí, una inmensa ola de afecto y ternura, un tsunami de solidaridad, que emerge y deja tras de sí como una cabeza de playa desmilitarizada y literaria, de una resistencia esperanzada, cuando asegura que "todos, pero todos, tenemos una parte de la historia, que sólo es necesario armonizar las voces para tener un buen coro, un coro con voces diferentes, con altos y con petisos, con flacos y con gordos", por eso, sigue, "es preciso que cada uno cuente la historia; como le salga, pero que la cuente".

El Tsunami de afecto de Jorge Giles no tiene fronteras, no sólo porque su peronismo es mundial, sino porque el hace de las islas esperanzas, territorios habitables en comunidad. Tampoco tiene UNA religión cuando describe el momento en que se reúnen en asamblea militantes y campesinos de las ligas agrarias para decidir si aceptan ir a la capilla donde recientemente fue nombrado un cura, que comienza el día de las confesiones llorando con las historias de golpes y torturas que les cuentan los presos políticos, y termina su paso por la cárcel cuando hace desde el pulpito una denuncia del asesinato del obispo Angelelli, que los militares quisieron hacer aparecer como un accidente, que el mismo sabe que "eso no fue un accidente fue un asesinato".

Como "la consigna era resistir y resistir, y si no alcanzaba, ayudar a preservar la vida de la mayor cantidad de compañeros", resulta difícil olvidarse las palabras con las que el compañero de Mirta Clara, Nestor Sala, se retira para un supuesto traslado diciendo "compañeros, se que nos sacan para matarnos. Es mentira que es un traslado. Y si lo es, es un traslado a la muerte. Pero quiero que sepan que moriré de pie peleando como pueda, a los mordiscones si estoy atado (...) cuéntenle a nuestro pueblo por que nos asesinan y por que decidimos morir de pie". Y se fueron. Para siempre.

Como si este dramatismo fuera poco, se describe luego el momento posterior a la masacre de los 22 presos que son ametrallados, algunos de los cuales son castrados y violadas las mujeres, culminando los militares una reunión inmediatamente después del asesinato y en el mismo lugar del hecho con el juez Luis Ángel Córdoba y el fiscal Roberto Domingo Mazzoni para comer un asado, mientras les chorrea fresca la sangre a las víctimas que están tirados a escasos metros del crudo almuerzo. "Allí van los muertos" dijo entonces el coronel que comandó la masacre ante el paso del camión que cargaba los cuerpos.

Del otro lado de la masacre está la resistencia de los detenidos. Allí todo comienza de otra manera, uno podría decir entonces que sin intensidad no hay encuentro, y si no hay encuentro no hay pensamientos nuevos. La intensidad afectiva, militante, les permite a los presos políticos agruparse frente al encierro tabicado de la cárcel. Recién entonces pueden formularse nuevos marcos teóricos políticos y renovadas estrategias de acción, inventar nueva ciencia, aunque sus cuerpos fueran usados como ratas de laboratorio. Gramsci fue uno de esos pensadores intensos, tan intensos eran sus pensamientos cronopios que él mismo se encontraba con todos aunque su cuerpo estuviera aparentemente solo, sólidamente aislado, entre lisas paredes rectas. Como en Gramsci, la ética del apasionado Jorge Giles, en "Allí va la vida : la masacre de Margarita Belén", denota, más acá de la tortura, una intensa lealtad. Allí el bien es la fidelidad a la causa. Aquí, la causa judicial es la fidelidad a la vida.

Fuente: http://www.bnjm.cu/librinsula


Un recuerdo sobre los días que anticiparon la Masacre de Margarita Belén

Testimonios del horror. Margarita Belén, a 30 años.

Nota relacionada: Testimonios de la militancia en Pájaros sin luz, por Rossana Nofal (pdf)

Relato de Mirta Sala (mujer de Néstor Sala) del libro "Pájaros sin Luz. Testimonios de mujeres de desaparecidos", de Noemí Ciolaro, Editorial Planeta, 1999

Nos detuvo la Brigada de Investigaciones del Chaco del Gobierno de Bittel. Fue el único que al llegar el triunfo de 1973 no modificó el aparato policial siniestro aliado con la dictadura militar anterior en la provincia. Permanecimos detenidos-desaparecidos hasta noviembre de ese año estando permanentemente interrogados por distintos sujetos, entre ellos los militares de Corrientes. Estaba embarazada de un mes y medio. El Flaco se los recordaba permanentemente para que no me torturaran. Para ellos no era un obstáculo. Nos atormentaron con que tenían a Mariana, era la mayor interrogación de ellos dónde estaba ella. Hacían simulacros de fusilamientos, me querían hacer optar entre seguir con la tortura o violarme. Estaba en un camastro, desnuda y por la venda alcanzaba a ver a uno que se desplazaba cebando mate a los otros.

Picaneaban, dirigían la tortura y uno les cebaba mate!!! El Flaco me comentó después que cuando se dio cuenta que se bancaba la tortura, no le importó más. Lo único que quería era beber agua, comer, pues tenía muchos días sin que le permitieran probar bocado y quería apoliyar.

Los milicos quedaron "fascinados" con Néstor por cómo resistió la tortura prolongada y sofisticada. Supe tiempo después que el ex general Cristino Nicolaides entrevistó a una ex detenida política, Nora Jiménez, y le dijo: "Nosotros tenemos dos cuadros políticos que no han cantado en la tortura. Uno de ellos es Sala y usted". Le añadía que él estaba de acuerdo con lo que afirmaba la revista Evita montonera –agosto - setiembre de 1976- en su edición última, alrededor de que la política económica de Martínez de Hoz favorecía el levantamiento y la resistencia del pueblo. Que a la larga íbamos a ganar. Pero en ese momento nosotros éramos sus rehenes ¡! Alguna duda le daba vueltas...

Mi interpretación es que El Flaco se comportó como tantos, como correspondía, como era nuestro grado de coherencia con lo que queríamos desarrollar y ser como personas y ellos lo hicieron "Jefe". Armaron una conferencia de prensa a nivel nacional para anunciar que había sido detenido el responsable de la operación del copamiento del Regimiento 29 de Monte de Formosa y que yo era quién sabe quién... la bella guerrillera con cabello largo negro, vestido rojo y botas negras que comentaron los pasajeros del avión secuestrado en su peregrinaje desde Capital Federal hasta Corrientes –uno de los lugares de operaciones-. No lo pudieron sostener pero ya después fue tarde.

La última vez que lo ví fue en el locutorio de visita en la Alcaidía de Resistencia. Era el 31 de diciembre de 1975. Las seis de la tarde. Habíamos insistido tanto al jefe del Penal con que nos permitiera ver, que cedió. El Flaco apareció empilchado por los otros compañeros. Le habían lustrado los zapatos para que estuviera presentable. Todos los muchachos y muchachas vivieron ese instante de encuentro amoroso con gran pasión. Éramos la parejita del penal. Tenía un vestido rosa, con florcitas, fresco y precioso que me había enviado Cristina García. Lo lucía orgullosa con la panza de tres meses que El Flaco se afanó en acariciar. Nos besábamos y él abrazaba a su hijo en esa dimensión de piel inconmensurable. Siempre me decía que "tener hijos con una mujer era una cuestión de piel".

Mientras, El Pato Tierno que estaba en la zona sin que lo supiéramos, decidió que llevaría a Mariana a reencontrarse con mi familia desde Resistencia a Buenos Aires. En el viaje se le sienta una joven bonita con la cual empiezan a hablar. La conversación iba tomando color como para levantársela pero él tenía a la nena que hasta ese momento había estado con la familia de Elsa Quirós entre sus brazos. La joven le pregunta si es la hija. Él responde que no. La joven entra en sospechas de que él le esté mintiendo y El Pato no sabía qué contestarle pues se le arruinaba el fato. Así fue como llegó a La Plata. Mariana fue cuidada en casa de sus padres e Irma, su mamá, arma un bolsito beige con ropita nueva y perfumada para el encuentro con los míos. Mariana aún conserva el amoroso bolso.

En resumidas cuentas y como veo lo que pasó, a título particular: El Programa Frentista del 11 de marzo de 1973 que rescataba el patrimonio histórico y resortes fundamentales para el avance democrático popular... no se desarrolló. La juventud afrontó elecciones inéditas, promesas que no se realizaron, papeles escritos de campaña versus el ejercicio de la política en el gobierno real por primera vez. La dirigencia Política y Sindical fue incapaz de resolver la acumulación de poder en manos de la Alianza Cívico-Militar, política-económica–militar y jurídica que se fue gestando lenta y progresivamente tras el Gobierno, en las figuras más puestas en escena como Martínez de Hoz y Videla. A la par, los Caballos de Troya, Triple A, se fueron adueñando del Gobierno, lo aparatizaron y militarizaron a través del terrorismo con que frenarían todo proyecto, desde los más diversos, de democratización del poder.

La juventud -las generaciones nacidas entre las décadas del 40 y del 50- fue sacrificada por aquellos objetivos mancomunados del proyecto de sectores de poder dominante –fuera y dentro del Gobierno- y por nuestros propios yerros. "Los errores que tuvimos fueron propios de nuestra edad "- decía una pintada -. La concepción de poder, de acumulación política subestimaba las modificaciones que se estaban produciendo en la realidad Internacional e Interna. Lo que creíamos representar, el pueblo y sus niveles de conciencia y organización a través de la historia fueron sobreestimados. Lo que conducíamos como fuerza estructurada fue sobrevaluada. El Infantilismo Revolucionario atravesó desde los orígenes el enunciado político, el desarrollo y la política involucionó definitivamente a partir de considerarse la conducción nacional una vanguardia de las masas en los comienzos de 1975. Recuerdo que en una reunión estuvo un compañero de la conducción nacional. Nos comunicó la evaluación de que éramos "la vanguardia de la clase trabajadora y del pueblo". Le contesté espontáneamente que lo mismo debía estar diciéndose en alguna reunión del PRT-ERP.

Fuente: www.analisisdigital.com.ar


Comisión Interamericana de Derechos Humanos - Resolución No. 26/83 (1983)

CASO 5671

ARGENTINA

4 de octubre de 1983

ANTECEDENTES:

1. Durante la Observación in-loco que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó en el mes de septiembre de 1979 en la República de Argentina recibió la siguiente denuncia:

PATRICIO BLAS TIERNO, estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de la Plata, fue detenido por el ejército el 15 de mayo de 1976. Estuvo alojado en la cárcel de Resistencia sin que se hubiese formulado cargos en su contra.

Estando preso fue asesinado en la localidad de Margarita Belén, Resistencia Chaco, en la madrugada del 13 de diciembre de 1976. El hecho se disfrazó como un enfrentamiento. Así salió en los diarios y se habría producido al ser trasladado por razones de seguridad de la cárcel de Resistencia a la de Formosa. Un verdadero absurdo porque la cárcel de Resistencia es una de las más seguras del país y la de Formosa no ofrece ninguna garantía. No salió el nombre de ninguno de los muertos pero luego se supo que los únicos muertos fueron todos los detenidos.

Después de su detención se había hecho una gestión ante el Ministerio del Interior. Ocho días después de que el ejército lo había asesinado el Ministerio respondió con fecha de 21.12.76 que él estaba a disposición del PEN por decreto No. 2137 del 22.9.76. La familia fue enterada de la muerte y ante su enérgico requerimiento se les entregó el cadáver.

2. La CIDH mediante nota del 25 de febrero de 1980, transmitió las partes pertinentes al Gobierno de Argentina solicitándole que suministrase la información correspondiente.

3. Obra en poder de la CIDH la nota DGAPI "D.E.P.S. 6226", del 21 de diciembre de 1976, firmada por el Capitán Carlos Rodolfo Doglioli en la cual consta que el señor PATRICIO BLAS TIERNO se encontraba a disposición de las autoridades gubernamentales.

4. Obran en poder de la CIDH las informaciones relativas a las circunstancias de la muerte del señor Tierno especialmente en las cuales consta que fue muerto en la madrugada del 13 de diciembre de 1976. Asimismo, como se pudo comprobar por la exhumación del cadáver, el señor Tierno fue enterrado completamente desnudo y su cuerpo estaba cubierto de barro.

5. Mediante nota de 18 de enero de 1983, la Comisión reiteró al Gobierno de Argentina la solicitud de información, señalando que de no recibir en un plazo razonable, la Comisión entraría a considerar la posible aplicación del Articulo 39 del Reglamento de la Comisión. Hasta la fecha el Gobierno argentino no ha respondido al pedido de la Comisión.

CONSIDERANDO:

1. Que hasta la fecha el Gobierno de Argentina no ha respondido a la solicitud de información formulada por la Comisión en relación al presente caso;

2. Que el Artículo 39 del Reglamento de la Comisión establece lo siguiente:

Artículo 39 (Presunción)

Se presumirán verdaderos los hechos relatados en la petición y cuyas partes pertinentes hayan sido transmitidas al Gobierno del Estado aludido si, en el plazo máximo fijado por la Comisión de conformidad con el Artículo 31, párrafo 5, dicho Gobierno no suministrare la información correspondiente, siempre y cuando de otros elementos de convicción no resultare una conclusión diversa.

3. Que en el momento de su muerte el señor Patricio Blas Tierno se encontraba a disposición de autoridades argentinas en un organismo de máxima seguridad.


LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS,

RESUELVE:

1. Presumir verdaderos los hechos denunciados en la comunicación del mes de septiembre de 1979 relativos a las circunstancias irregulares en que murió el señor Patricio Blas Tierno.

2. Declarar que el Gobierno de Argentina violó el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad e integridad de la persona (Artículo I) de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

3. Recomendar al Gobierno de Argentina: a) que investigue los hechos denunciados; b) que en su caso sancione a los responsables; y c) que comunique a la Comisión la decisión que adopte sobre el particular dentro de un plazo máximo de 60 días y en especial sobre las medidas tomadas para poner en práctica las recomendaciones consignadas en la presente Resolución.

4. Comunicar esta Resolución al Gobierno de Argentina y a los denunciantes.

5. Incluir esta Resolución en el Informe Anual a la Asamblea General de la organización de los Estados Americanos de conformidad con el Artículo 9 (bis) inciso c) iii del Estatuto de la Comisión, sin perjuicio de que la Comisión, en su próximo período de sesiones, a la luz de las medidas adoptadas por el Gobierno pueda reconsiderar el caso.

Fuente: www.pparg.org


Una condena que no deja lugar a la fuga

Quince presos, cuatro que continúan desaparecidos, fueron asesinados en diciembre de 1976 en un operativo conjunto del Ejército y la policía provincial que simuló una fuga. Emoción de los familiares de las víctimas por el veredicto del tribunal.


Por Marcos Salomón
Desde Resistencia

Transcurridos treinta y cinco años de los fusilamientos, diez de la reapertura de la causa judicial, luego de escuchar a más de 120 testigos, en 60 audiencias orales y públicas, la lectura de la parte resolutiva de la sentencia llevó menos de 30 minutos para escuchar la condena a cadena perpetua a ocho militares y al único policía sentando en el banquillo de los acusados, por el asesinato de quince víctimas, cuatro de las cuales permanecen desaparecidas. Pero nada fue tan sencillo, la convocatoria original, para las 8.30, apenas dio lugar a las “últimas palabras” de Alfredo Chas, quien en un discurso políticamente correcto hasta el hartazgo ya se había declarado inocente. El policía consiguió, en forma inesperada, la absolución.

Después, la decisión del Tribunal Oral Federal de pasar la lectura de la sentencia para las 17, que enojó a todo el público, al punto que desencadenó una reacción inesperada: como nunca sucedió a lo largo del juicio, familiares de víctimas y victimarios coincidieron en fustigar a los jueces.

Medida inapelable, para las 17, en punto, Gladys Yunes, presidenta del Tribunal, leyó la condena a cadena perpetua contra Athos Rennes, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Ricardo Losito (ya había sido condenado a 25 años en la causa por el ex Regimiento de Infantería 9, en Corrientes) y José Luis Patetta (también condenado a 25 años, pero en la causa Caballero que investigó la represión ilegal en el Departamento de Policía de Chaco). En cambio, fue absuelto Luis Alfredo Chas, por falta de pruebas.

Todos los militares están condenados como “coautores de homicidio agravado, por alevosía y el número de víctimas”.
Tensión

Con exclamaciones y lágrimas, familiares de las víctimas escuchaban las condenas, con Patetta y Losito fueron los momentos de mayor festejo, entre aplausos y alguna ironía suelta. Pero, en general, la audiencia fue absolutamente tranquila.

En cambio, toda la calma se rompió cuando el Tribunal absolvió a Chas. Los familiares del policía rompieron en llanto (aunque no tenían mucha esperanza, porque, según testigos, adelantaron el casamiento de una nieta del imputado para evitar que, tras la sentencia, no pudiera asistir a la boda) y descargaron toda su tensión contra los familiares de las víctimas.

Chas, de pie, con cara de sorpresa, escuchó su libertad por falta de pruebas.

Igual, Juan Andrés Sala, hijo de Néstor –una de las víctimas de la Masacre– y de Mirta Clara –ex presa política– pudo descargar su bronca contra Patetta: “Vos fuiste el que asesinó a mi papá”, le gritó.

La contracara, la impotencia de la nueva generación de la Pierolada (sobrinos de Fernando Piérola, que es una de las víctimas del 13 de diciembre de 1976 que continúa desaparecida): “¿Dónde están los cuerpos de nuestros compañeros, de nuestra familia?”, preguntaban a los gritos, mientras la familia Chas era desalojada de la sala.

En otra parte de la sentencia, el Tribunal hizo lugar al pedido de falso testimonio presentado contra el ex soldado y escritor frustrado Alfredo Maidana. En cambio, no hizo lugar al pedido de la defensa que acusó de falso testimonio a Francisco “Tete” Romero, ministro de Educación.

Los jueces también hicieron lugar al pedido de falso testimonio planteado contra el ex médico policial Orlando Grillo, que representa la complicidad civil chaqueña en el terrorismo de Estado.

En tanto, los fundamentos completos del fallo se conocerán recién el 12 de julio, según lo anunció la jueza Yunnes. Justo el 12 de julio sería el cumpleaños de Néstor Sala, víctima de la Masacre.

El final

Sobre el final, el abrazo partido entre familiares de las víctimas contrastaba con la desazón de los familiares de los imputados. Sólo la esposa de Martínez Segón habló con la prensa, para descalificar el fallo. Para acallar cualquier rumor y como una manera de festejar un triunfo contra la impunidad de 35 años, con los dedos en V o con el puño en alto, los presentes comenzaron a cantar el Himno Nacional Argentino.

Pero, a diferencia de la sentencia en la causa Caballero, cuando todos abrazaban a los sobrevivientes que declararon en el juicio, en la sentencia por la Masacre de Margarita Belén no había sobrevivientes para abrazar. Por eso, a voz batiente, tomó mucho más fuerza y sentido el Himno cuando la sala de audiencias bramaba: “Oh juremos con gloria morir”.

Del dolor a la alegría

“Todavía lo estoy deglutiendo”, dijo, conmovido hasta las lágrimas, Edwin “Peco” Tissenbaum, abogado de presos políticos en los ’70 y una especie de “padre jurídico” del juicio por la Masacre de Margarita Belén. Sentado en su silla de ruedas, abrazado por sus seres queridos, contó: “Fueron 35 años de impunidad, porque hasta los gobierno democráticos fueron frenando este juicio”. A Peco le disgustó la absolución del policía Alfredo Chas, al igual que a Mirta Clara, ex presa política y esposa de Néstor Sala, una de las víctimas de la masacre. Martín Díaz, hijo de Luis Díaz, otra víctima de la masacre, dijo: “Siento dolor, pero también mucha alegría”. Y su madre, Norma Cajal, señaló: “Desde el sentimiento, era previsible el desborde, después de que durante la dictadura, incluso en democracia, se nos negara reiteradamente el reclamo de justicia”. Mario Bosch, abogado querellante, dijo estar “conforme con las condenas a cadena perpetua, no así con la absolución de Chas, porque entendemos que había elementos probatorios suficientes para condenarlo. Respetamos el fallo del Tribunal, pero lo vamos a apelar en Casación”, señaló. Y concluyó avisando que ahora esperan otros dos juicios, las causas Margarita Belén II y Caballero II.

Otras voces

Duhalde. El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, expresó su satisfacción con el fallo del Tribunal Oral Federal de Resistencia y remarcó que “este proceso, en el que se juzgó uno de los hechos emblemáticos del terrorismo de Estado, tuvo un trámite ejemplar, con los jueces naturales y la aplicación de la ley penal y procesal vigentes en la Argentina, y respetando todas las garantías del debido proceso. Durante el juicio surgieron datos relativos a la participación de otras personas, incluidos ex funcionarios de la Justicia, que deberán ser investigados por el Juzgado Federal”.

CELS. “La sentencia marca el fin de la impunidad en un caso emblemático. Los hechos de Margarita Belén dejaron en evidencia el pacto de silencio en torno de las gravísimas violaciones de derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado. Mostraron también el poder de varios de los acusados, hoy condenados, quienes continuaron durante más de tres décadas integrando las instituciones democráticas. Por eso, el fallo representa un nuevo paso adelante en el proceso de justicia y reafirma la vigencia del Estado de derecho”.

Hijos. “Esta sentencia es histórica y puso fin a la impunidad de uno de los hechos más emblemáticos de la última dictadura cívico-militar. Era una de esas masacres que se sabían en todo el pueblo, pero la Justicia no condenaba. Hasta hoy. Este fallo nos alienta a seguir luchando por más juicio y castigo a los genocidas. Se está empezando a avanzar también sobre la complicidad de los civiles en el genocidio, participación absolutamente necesaria para cometer los crímenes de lesa humanidad. Exigimos que se avance en este sentido, profundizando la lucha emprendida por todos nosotros desde hace tantos años.”

17/05/11 Página|12
 

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