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EMILIO MARIN
Periodista cordobés que publica sus columnas semanalmente en el diario La Arena, de Santa Rosa, La Pampa, en forma ininterrumpida desde 1987 a la fecha. VER CURRICULUM

Es muy negativo que la semana entrante el Mercosur firme acuerdo asociativo con Israel

Cristina de Kirchner reiteró su idea de insertar al país en el mundo, muletilla con la que la derecha suele disimular la subordinación a EEUU. Está bien tener buenas relaciones con el mundo, pero no premiar a un Estado como Israel que viola los derechos humanos.

EMILIO MARIN

Parece que finalmente esta vez será la vencida e Israel tendrá el inmerecido premio de firmar con el Mercosur un tratado de libre comercio, lo que supone ventajas comerciales y de consideración a las inversiones.
La vez pasada no pudo ser. En la XXX Cumbre de ese mercado en Córdoba, en julio de 2006, el punto respectivo figuraba en los documentos preparados por los cancilleres, listo para ser firmados por los presidentes de los cuatro socios (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). En esa ocasión llegaron como invitados especiales los presidentes Fidel Castro de Cuba, Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia y otros colegas suyos.
En ese momento se hizo imposible la firma, políticamente hablando, pues Israel estaba masacrando a los palestinos en Gaza e invadiendo El Líbano, con bombardeos que destruyeron Beirut y dejaron más de 2.000 muertos entre la población civil.
En esas condiciones alguien tuvo el tino de postergar la firma. Habría quedado como una capitulación vergonzosa del Mercosur frente a un Estado como el de Israel, especialista en hacer la guerra a los vecinos, arrebatarles territorios y masacrar civiles.
Sin embargo ese tratado de asociación nunca se dejó de lado. Simplemente se lo dilató en el tiempo, como para que el almanaque desdibujara las imágenes de aquellos genocidios. Porque, convengamos, Israel no ha cambiado desde entonces su política exterior.
Ahora se ha vuelto a poner sobre el tapete la intención del acuerdo. Quizás fue casualidad o algo deliberado, buscando que se suscriba en el tiempo "cristinista", ya que la presidenta es pro israelita en mayor grado que su marido. Sus palabras, en el acto de asunción, en el sentido de que trabajará por la inserción de Argentina en el mundo, podría ser el paraguas ideológico que cubra el pacto con Tel Aviv.
La semana que viene el mercado del sur tiene una reunión en Uruguay, donde Cristina de Kirchner tomará la presidencia pro témpore. Y allí está previsto poner las firmas suspendidas al tratado polémico. Anteayer lo corroboró el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, al regresar de Montevideo y declarar que "hay un 95 por ciento de probabilidades que se firme, faltan pequeños detalles", en referencia al tratado de marras.
¿Será por esto que las autoridades de la AMIA y la DAIA estuvieron el lunes entre los más entusiastas y eufóricos con la asunción y el discurso de la presidenta? Ellos ya estaban felices por el compromiso político del matrimonio presidencial evidenciado en el viaje a Nueva York, a la 62º Asamblea General de la ONU. Néstor Kirchner arremetió allí contra Irán y dio por buena la investigación de la causa AMIA realizada por el juez Juan J. Galeano, destituido posteriormente por los graves delitos cometidos en esa instrucción.

El primero.

Desde el punto de vista económico nada urgía al mercado a firmar algo con el gobierno del premier Ehud Olmert. Los países sudamericanos le venden a Israel por 430 millones de dólares, entre todos, lo que da una idea de que el intercambio no tiene gran significación económica. Israel les vende por 597 millones, aunque en esta cifra se cuenta a Venezuela, que aún no es miembro pleno del club.
En ese plano comercial, aunque Chiaradía dijo que está todo arreglado en un 95 por ciento, puede que la suya haya sido una expresión voluntarista. Es que lo que dificulta el trato es que Israel reclama que a partir de la firma del tratado, sus mercaderías y productos puedan entrar con arancel cero en un plazo de cuatro años. La contraparte, cuatripartita, le responde que ese ingreso masivo sin pagar aranceles podría admitirse a partir de los 8 años.
Yoel Barnea, el embajador israelita en Montevideo destacó que "se trataría del primer acuerdo de libre comercio que firma el Mercosur con un país fuera de la región", en sus 16 años de existencia. El diplomático dijo que su país tiene todo listo y que espera que el mercado tenga las respuestas finales. El viceprimer ministro y ministro de Comercio e Industria de Israel, Eliahu Yishai, tiene las maletas listas en Tel Aviv, pero sólo embarcará si le confirman que las condiciones suyas han sido aceptadas. El apuro podría ser para que el ingreso de Venezuela, aliado de Irán, sea posterior a la firma y no pueda vetarlo.
La negociación con Israel supone un costo político ante la opinión pública latinoamericana, aparentemente no percibido por los presidentes. ¿Cómo van a firmar el primer acuerdo extra regional nada menos que con Israel, tratándose de un Estado de viola los derechos humanos?
Tanto Néstor como Cristina Kirchner han planteado la extraordinaria importancia que para ellos tienen los derechos humanos. Pero justamente entonces no se entiende esta política de premiar a Israel, un país que mantiene usurpados los territorios palestinos de Cisjordania, el este de Jerusalén, las Alturas del Golán (Siria) y partes en la frontera con El Líbano.
No conforme con eso, sigue construyendo un "Muro del Apartheid" que separa aldeas palestinas en Cisjordania, las incomunica y les apropia más terreno. Hace tiempo que la Corte Internacional de Justicia de La Haya declaró ilegal ese muro que construye Israel robando tierra palestina. El tribunal pidió a los países "no prestar reconocimiento ni ayuda de ningún tipo a la prolongación de la situación creada por el muro y la ocupación israelí", lo que sería desobedecido abiertamente por Cristina de Kirchner y sus colegas.

Para la tribuna.

Quizás esos mandatarios se escuden en que a fines de noviembre se realizó la llamada conferencia de paz en Annapolis, Maryland, entre Olmert y el titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, bajo la batuta de George Bush.
Pero de esa conferencia no participaron todos los sectores palestinos pues como es público y notorio, fue excluida la representación de Hamas, movimiento islámico que gobierna Gaza.
Además, y esto es lo más importante, de aquella reunión cumbre falta ver si logra avanzar en el terreno práctico, pues están previstas nuevas charlas quincenales entre los dirigentes israelitas y palestinos.
El propio Abbas, calificado de "colaboracionista" por sectores palestinos, no pone las manos al fuego por la conversación con su par judío. Dijo que para un acuerdo serio falta que Israel acepte el regreso de los refugiados palestinos y que devuelva todos los territorios ocupados, incluida Jerusalén oriental. Y es bastante obvio que ni Olmert (partido Kadima), Ehud Barak (Laborista) y Benjamín Netanyahu (Likud) van a aceptar esas condiciones básicas.
Según Bush, el acuerdo definitivo de paz en la región se firmará antes de finales de 2008, pero con su decadencia y falta de credibilidad nada de lo que diga puede ser tenido por serio. Además él estará yéndose de la Casa Blanca para ese entonces. Son gestos para la tribuna.
El domingo 9 de diciembre último, un cable de EFE informaba que en Gaza "el gobierno israelí redujo el comercio de mercancías vitales -alimentos, combustibles y medicamentos- hasta provocar situaciones altamente dramáticas". En esa misma Franja, el ejército israelí ingresó dos días más tarde y mató a seis personas, a las que calificó de "milicianos".
En estas condiciones, la firma de un tratado con Israel sería algo más que un premio excesivo.
Por otra parte Cristina de Kirchner en su discurso de asunción volvió a reclamar más calidad a la justicia "como un valor reparador y equiparador". ¿Cómo explicará entonces la firma de un tratado asociativo con un país cuya Corte Suprema de Justicia tiene legalizada la tortura de los prisioneros políticos?
Unos 450 presos palestinos fueron liberados en la semana de Annapolis, para favorecer el diálogo. Quedan aproximadamente 8.000 en esa triste condición. Firmar un TLC con Olmert es presentarlo como un demócrata y no como la cabeza de un Estado autocrático, sionista, expansionista y que viola los derechos humanos de los palestinos y de los árabes israelitas que viven dentro de ese Estado.


Cristina de Kirchner mostró en una semana buena parte de su repertorio de cuatro años

Emilio Marín

La presidenta electa estuvo en el Espacio de la Memoria pero también recibió al embajador de EE UU; se despidió del Senado con mucho autobombo pero a la vez pidió que los jueces paguen ganancias. En fin, una Cristina auténtica y continuista.

Esa característica de política que combina una determinada línea de convivencia con los monopolios y las grandes potencias, por un lado, y a la vez forcejea con los representantes políticos y financieros de esos intereses, no es algo propio de Cristina de Kirchner. En este punto parece ser la continuidad de la gestión de su marido, que en estos cuatro años también aflojó bastante ante Washington –sin ir más lejos se sumó a la campaña anti Irán promovida por George Bush- pero en simultáneo mantuvo sus fricciones en torno a las recetas impuestas para políticas domésticas por la jerarquía del FMI.

Y Cristina también es así. En los viajes a Madrid, Berlín y Nueva York había dejado en claro que quiere una convivencia tranquila con el llamado Primer Mundo. Tal propósito quedó al desnudo otra vez al recibir en el Salón de la Casa de Gobierno, por primera vez, al representante norteamericano Earl A. Wayne. En esto fue más allá que su marido, quien había ordenado a los ministros abrirles sus despachos al diplomático todas las veces que lo solicitara, pero él personalmente no lo agendó nunca en Balcarce 50 ni Olivos.

Esa mayor apertura a los poderosos de la Tierra, justificada con el argumento del peronismo de 1952-1955 de que es imperioso atraer inversiones extranjeras, explica que incluso opositoras de lengua suelta como Elisa Carrió abrieran por centímetros la puerta de la tolerancia para con la nueva administración. La matrona de la Coalición Cívica dijo estar bien predispuesta por las novedades en Relaciones Exteriores e Innovación Tecnológica. Y no era un piropo a Jorge Taiana, que sigue en el Palacio San Martín, sino a esa “apertura mental” hacia las potencias, algo que ya habían elogiado exponentes de la derecha como Rosendo Fraga y Joaquín Morales Solá.

En realidad lo que buscan Wayne y el Departamento de Estado es pescar más negocios para sus multinacionales, que –según su propia propaganda- serían 450 empresas radicadas en el país con una dotación de 150.000 empleados.

El otro objetivo es ir metiendo una cuña entre el gobierno cristinista y Hugo Chávez, que ayer enfrentaba un referendo crucial en Venezuela. En esto a Wayne no le va a ir tan bien como en materia de negocios. Justamente uno de los motivos por los que el matrimonio presidencial mantiene su relación con Caracas es –además de una cierta simpatía política mutua- la financiación de más de 5.000 millones de dólares que ha recibido vía compra de títulos del Estado. También en este punto Cristina estará bien con Wayne y con Chávez, según los distintos momentos y temas. El peronismo es así.

Patti adentro

A diferencia de muchos detractores, entre ellos Carrió, que estuvieron de un modo u otro con la dictadura y posteriormente con las leyes de impunidad y los indultos, Néstor Kirchner y su mujer, sin ser ningunos campeones de los derechos humanos, ni antes ni ahora, han tenido una política abarcativa de esos derechos. Sobre todo conjugados en tiempo pasado en discursos de actualidad.

La cresta del gobierno estuvo días atrás en el acto de la ex Esma, convertida ahora en Espacio de la Memoria (dicho sea de paso, esa iniciativa positiva ha creado una contradicción a Hebe de Bonafini, refractaria hasta ahora a las exhumaciones, monumentos y homenajes a los desaparecidos).

La presencia de los Kirchner en aquél acto los asoció con los juicios en curso o a punto de elevarse a audiencias por violaciones a los derechos humanos. Por caso, en una de las causas se está juzgando al ex prefecto Héctor Febres, acusado de torturas en cuatro casos (en otros expedientes las acusaciones en su contra superan el centenar) y allí se aguarda sentencia para el 14 de diciembre.

Otra novedad interesante es que Sergio Torres, subrogante de Guillermo Montenegro, decidió elevar a juicio la causa por el “Plan Cóndor”, un instrumento represivo ideado por las dictaduras del Cono Sur con el aval del Departamento de Estado conducido por Henry Kissinger. El ex dictador Jorge R. Videla y un lote de caracterizados represores, diecisiete en total, tendrán que rendir cuentas sobre ese mecanismo de persecución y muerte allende las fronteras, que incluso atentó en Washington matando al socialista chileno Orlando Letelier y su secretaria estadounidense Ronnie Moffit.

A propósito, suena contradictorio que Cristina se aferre tanto al discurso de los derechos humanos y que, por otra parte, el 28 de setiembre de este año, se haya reunido en la Reserva Federal con ejecutivos de bancos y consultoras estadounidenses, entre ellos Kissinger. Este tuvo la franqueza o caradurez de pedirle que explicara las relaciones con Chávez.

En este capítulo de la lucha contra la impunidad es destacable que el represor Luis Patti siga detenido en Marcos Paz, acusado por el juez de San Martín de secuestros, torturas y desapariciones de siete personas durante la dictadura. La detención del ex subcomisario, presentado por sus familiares y defensores como preso por orden K, excede largamente la actuación gubernamental y tiene su base en la incansable lucha de los organismos de derechos humanos y los familiares de las víctimas.

En todo caso la duda es hasta qué punto se podrá avanzar con esa política de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado si al mismo tiempo se mantiene el 100 por ciento de las autoridades de las Fuerzas Armadas. Así lo dispuso la presidente electa y comunicó la ministra Nilda Garré. ¿O el único oficial para pasar a retiro era Osvaldo Montero, de la jefatura de Inteligencia? Este fue acusado de complotar junto a Aníbal Fernández para que éste llegara a Defensa y mejorara la situación de los militares que están entre los 250 detenidos por cargos de represión.

Clase media casquivana

En su despedida del Senado, el miércoles, la mandataria electa expresó: “nos falta todavía algo que debemos los dos poderes a los ciudadanos, tanto el Poder Judicial como el Poder Legislativo; esto es, que finalmente los jueces paguen el impuesto a las ganancias, como corresponde a todos los ciudadanos”.

Esta afirmación es compartida por el 90 por ciento o más de la sociedad, y especialmente por la sufrida clase media que, sin mucha conciencia política, suele comenzar sus reclamos a la manera norteamericana diciendo: “soy un ciudadano que paga sus impuestos” (como si el que está desempleado contra su voluntad, y no puede oblarlos, no fuera ciudadano).

La coincidencia social con ese planteo de CFK tiene también motivos de peso: son 150 millones que dejan de entrarle al fisco por esa gambeta de los magistrados al impuesto de referencia.

Ante la mayoritaria adhesión al reclamo de equidad social, el titular de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, buscó un atajo para sonreír a la tribuna sin poner un peso de su bolsillo. Dijo que le parecía bien pagar pero que el Estado debía darles una compensación a los afectados, para que no sufrieran disminución salarial. En caso contrario apelarían judicialmente y están seguros de ganar la demanda (cualquier parecido con el lobby de la corporación judicial es pura coincidencia).

En esto estuvo bien Alberto Fernández, que al descartar la compensación ironizó con que eso sería pedir que el Estado pague el impuesto en nombre de los camaristas.

Aunque hay que ver si esta iniciativa llega a convertirse en proyecto de ley, es positivo que haya comenzado por plantearse, por más que algunas señorías se molesten y los supuestos defensores de la “república” digan que es un atentado al artículo 110 de la Constitución.

Pero el operativo seducción de la clase media, en parte para atraer votos succionados por el macrismo y Carrió, tiene límites. Es que ese público se enoja con el oficialismo cuando ve televisión donde la presidenta aparece al lado de Guillermo Moreno para pactar con los supermercados determinados precios para la canasta navideña.

Es que el secretario de Comercio ha sido convertido por los diarios “serios” en el sinónimo de patotero culpable de que en cierto momento el tomate cotizara a 12 pesos el kilo o que falte el sachet de leche en las góndolas. Ese fenómeno de envenenamiento del público se repite agravado en Caracas, donde miles de estudiantes suelen marchar contra Chávez considerándolo un dictador. Aquí, salvando las distancias, a Moreno se lo ve como la encarnación del mal. Y no es así: ese funcionario pelea contra el mal inflacionario, con el gravísimo límite de que no hay política de control -con pena de multa y expropiación- sobre los 200 grupos más concentrados de la economía, la agroindustria y el sector alimenticio. Y eso no es responsabilidad del secretario de Comercio sino de K.

Donde el discurso de despedida del Senado sonó demasiado autoreferencial y complaciente fue en que ahora habría “nuevas” instituciones que han superado la mácula de 2001.

En realidad hay de todo. Por algo los dos directivos de la cámara de empresas de tickets alimentarios (Cevas) se atrevieron a intentar sobornar al hijo de Héctor Recalde si frenaba la ley que convierte esos vales en salario formal. Lo bueno es que Diputados, acicateado por esa provocación, aprobó la iniciativa de Recalde y ahora le toca votar al Senado “diferente, prestigiado por el voto popular”, como exageró la senadora devenida en presidenta.


La semana política

Cristina tendría que hablar menos de la asociación con Brasil y aprender algo de Lula

El lunes la presidenta electa hizo el primer viaje al extranjero estrenando esa condición y optó por Brasil. En las reuniones con Lula habló de la asociación estratégica pero debería aprender algo de Brasil que empieza con “p”, petróleo.

EMILIO MARÍN

Los que la quieren mal a Cristina de Kirchner pueden objetar que el viaje a Brasilia no fue el estreno de su condición presidencial. Citan que tal jalón fue su periplo a España apenas fue designada candidata, o la reciente pasada por Santiago de Chile como parte de la comitiva oficial a la XVII Cumbre Iberoamericana, cuando tuvo una entrevista con Michelle Bachelet. Esos críticos dirán que la escapada a Brasil no fue con la banda y bastón presidencial, que Cristina tendrá el 10 de diciembre.

Como sea, la conferencia con Lula tuvo mucha importancia para ambos, que reiteraron allí la “asociación estratégica” que los une dentro y fuera del Mercosur. Para reafirmarlo, Cristina y Lula formaron una comisión bilateral encabezada por ambos y decidieron que los gabinetes de los dos países se reúnan al menos dos veces al año en forma de plenario.

Ese acercamiento no pareció quedar en las formas pues se convino que habrá cooperación energética e incluso en energía nuclear, y otros capítulos comerciales y sociales. Como los voceros puntualizaron que las dos partes habían convenido “actuar de forma coordinada con Bolivia”, Evo Morales se habrá preguntado si eso es bueno o malo. Es que los socios mayores del Mercosur pueden unirse para reclamarle a La Paz más gas y a menores precios. Y a Morales le convendría discutir con uno y después el otro, por separado, con sus colegas.

Con el acercamiento de Buenos Aires y Brasilia se estaría solidificando la corriente política de centro en la región, que tiene una izquierda neta en Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador; y una derecha definida en Colombia, México y Centro América. ¿Adónde irá ese centrismo? Como todo aglomerado de ese tipo ideológico, dependerá, por su naturaleza oportunista, de qué vientos soplen con más fuerza en el continente y el mundo.

Aún dentro de ese espacio intermedio, la senadora argentina tiene varias cosas por aprender del ex tornero paulista, que mantuvo una empresa mixta, Petrobras, con inversiones e investigaciones propias. Así terminó descubriendo frente a San Pablo, en el mar, una riquísima área petrolera llamada Tupí, que tendría 70.000 millones de barriles de petróleo.

Eso ha posicionado al vecino país como futuro socio del lote de exportadores, OPEP, y a Petrobras como una de las mayores seis petroleras del globo. ¿Suerte? Ese factor, que siempre existe, no puede definir siquiera el resultado de un partido de fútbol entre la selección del Coco Basile y la verde amarilla de Dunga. Menos puede explicar la abismal diferencia entre los países en cuanto al crudo. Aquí reina Repsol y no es argentina. Y no hay voluntad política gubernamental por recuperar esos recursos.

Números y trabajadores

Es verdad que el amplio triunfo del 28 de octubre se cimentó, entre varios factores, en la sensación de la mayoría de los electores de que su situación estaba mejor que en mayo de 2003.

Claro que dentro de esa mejoría, hay andariveles y andariveles. Los que aún penan dentro del 8,1 por ciento relevado por el Indec como tasa de desocupación, no habrán visto mejora alguna desde cuatro años a esta parte.

A propósito, ya se sabía que los números de ese instituto son poco convincentes pero los de esta Encuesta Permanente de Hogares fueron aún más endebles. Es que por huelgas o problemas de otra índole, en vez de rastrillar parte de los 23,8 millones de personas que viven en los 31 conglomerados urbanos, se entrevistó a una muestra representativa de sólo 14,3 millones.

El descenso significativo del desempleo total, que era del 15,6 por ciento de la población económica activa cuando Néstor Kirchner llegó a Balcarce 50, no se repitió en cuanto al empleo informal. Este sigue siendo significativamente alto, en torno al 44 por ciento del total de asalariados.

No hace falta ser ministro de Trabajo para advertir que detrás del trabajo informal hay lucrativas diferencias en el pago de salarios, cargas sociales e impuestos, que se dejan de tributar y van a engrosar la caja empresaria, sin obra social ni jubilación que valgan para la gente de trabajo.

Esos factores no han sido erradicados de la economía K, que se precia de haber logrado el mayor despegue en cien años, e incluso ciertos negocios se siguen haciendo con relativa impunidad. Es lo que denunció el diputado Héctor Recalde, respecto a que dos directivos de la cámara que agrupa a las emisoras de vales de comida, de la cámara Cevas, habían tratado de coimear a su hijo Mariano. La maniobra apuntaba a trabar la ley que impondrá que progresivamente lo pagado en vales se vaya blanqueando en el salario. Como suele ocurrir a menudo con los delincuentes de guantes blancos, el par de ejecutivos está en libertad y pergeñando una eficaz defensa a cargo de abogados famosos.

Cuando se trata de trabajadores siempre conviene precisar de qué tipo se trata. Ese hábito es bueno aunque hay que identificar al servicio de qué se hacen esas horas extras. De Domingo Cavallo también se decía que era un obsesivo del trabajo. Esto viene a cuento del elogio que hizo Alberto Fernández a Guillermo Moreno, blanqueando que éste seguirá en un alto cargo. “Es muy trabajador y muy honesto en su gestión” lo piropeó el jefe de Gabinete. A los que no les gusta Moreno, ya saben. Lo tendrán que aguantar cuatro años más si es que no lo hacen renunciar antes, porque Fernández afirmó correctamente: “los críticos (de Moreno) lo cuestionan por sus modos, pero en el fondo lo cuestionan por intereses particulares”. Muy cierto.

Para terminar con los que dicen trabajar mucho pero no lo hacen tanto, hay que mencionar que de pronto el Congreso se iluminó “a giorno” para tratar numerosas leyes venían demoradas del largo tiempo en que no se hacía nada. En el envión, Diputados dio media sanción al presupuesto nacional que el Senado aprobaría el 5 de diciembre. Un montón de leyes y de manos levantadas tampoco son sinónimo de trabajo…

Patti al horno

Los enemigos del kirchnerismo echan fuego por los ojos, y sobre todo por la boca, como Mariano Grondona el viernes hablando de que Néstor y Cristina “reinan”. Las esperanzas de la derecha es que el macrismo, el peronismo residual y otras bancadas provinciales conservadoras puedan unirse en el Congreso, lo que aún no han logrado (y si llegan a un acuerdo, después deberán unificar propuestas y eso será más cuesta arriba).

Ese espectro que supo estar al lado o adentro del bando dictatorial, estaba alentado luego que un fiscal de Rosario dictaminara que las acciones de la guerrilla de los ´70 también debían catalogarse como “delitos de lesa humanidad”, igual que las del terrorismo de Estado.

La “tribuna de doctrina” fue la fogonera ideológica del caso Larrabure, un militar detenido por el ERP y que se ahorcó, suicidándose, según el testimonio de Enrique Gorriarán Merlo, aunque sus familiares sostienen que fue asesinado. En ese expediente, el hijo del suicida ha pedido que se indague a ex militantes de esas organizaciones populares, con la intención de que Carlos Kunkel, Jorge Taiana y algún otro funcionario sean citados judicialmente. Si la cédula llega a Kirchner -aunque se sabe que éste no tuvo ninguna participación en esos ámbitos- tanto mejor para Larrabure hijo, Cecilia Pando, “La Nación” y los demás tiranosaurios.

Lamentablemente para esos sectores, súbitamente la realidad los puso otra vez pedaleando contra el viento de la historia. Luis Patti, que es del círculo genocida que aquellos defienden de un modo u otro, fue a declarar ante el juez de San Martín, Alberto Suárez Araujo, y terminó detenido.

Desde ese juzgado se lo mandó al penal de Marcos Paz, bajo el peso de pruebas que lo involucran en el asesinato de varias personas, entre otras el ex diputado por la JP Diego Muñiz Barreto, Manuel Goncalvez y otros desaparecidos. Patti no podrá decir ahora que no tenía causas en su contra. Y aunque quiera esgrimir sus fueros de diputado electo en octubre, más de la mitad de la biblioteca dirá que aún no había asumido su banca. El ex subcomisario, que el malevaje de la clase media demandante de “mano dura” convirtió en intendente de Escobar y candidato a gobernador, podrá ahora ahondar en sus reflexiones políticas con sus conmilitones Christian von Wernich y Miguel Etchecolatz. En una de esas forman un comité del Paufe en el penal.

La detención de Patti, haya tenido o no que ver el gobierno en eso, es un hecho que acumula a favor del relato oficial sobre que esta administración defiende los derechos humanos.

Esa apreciación se habría reforzado con la presencia del presidente, su sucesora y numerosos ministros, amén de dirigentes de derechos humanos, en el acto por el cual se aseguró la conversión del ex predio de la Esma en el Espacio de la Memoria. Hubo allí discursos reivindicando a los 30.000 desaparecidos como luchadores por una sociedad más justa y esto, hay que decirlo, es una cualidad del mismo gobierno que por otro lado, como se consignó en esta nota, entrega el petróleo a Repsol.

No hay que pensar que los derechos humanos están a resguardo. Si el general Osvaldo Montero, jefe de Inteligencia del Ejército, fue despedido por conspirar contra la ministra Nilda Garré, queda flotando un interrogante. ¿Acaso no conspirarán contra la democracia y los derechos humanos?


La semana política

En medio del enojo con Tabaré no hay que perder de vista al enemigo principal

A raíz del diferendo agudizado con Uruguay por la puesta en funciones de Botnia, un patriotismo exagerado cunde en el país. Un patriotismo sano está bien. Pero poner en el banquillo a Uruguay y olvidar a la Casa Blanca y el Foreing Office, está mal.

EMILIO MARÍN

Cada presidente filtró la información con el tono que les resultaba más propicio. El “corre, ve y dile” de estos tres días de reunión en Chile estuvo a la orden del día.

Pero en política lo que cuentan son los hechos. Néstor Kirchner adoptó un tono de víctima de una decisión unilateral de Tabaré Vázquez, y éste aseguró que decidió algo beneficioso para la economía de su país. El uno y el otro le pidieron disculpas al rey de España por el final desastroso de su “facilitación”, aunque cada uno pensaba que el culpable era el otro.

Lo cierto es que la controversia por la instalación de la pastera terminó de la peor manera, con autoridades de la región y tres países europeos como testigos obligados.

Quien esto escribe piensa que la razón está de parte argentina, fundamentalmente porque el vecino tomó como río propio uno bi-nacional con un estatuto que fue ignorado. La causa de esa gambeta a la legalidad fue económica. La seducción de la inversión de Botnia (y de la relocalizada Ence) pudo más.

Pero de allí a fulminar a Uruguay como lo peor del planeta y de presumir que Argentina es el reino de la ecología, media no un río sino un océano. ¿O Alto Paraná, de capitales chilenos en Misiones, Papel del Tucumán, Papel Prensa, Ledesma y otras productoras de celulosa no afectan los ríos y ensucian el medio ambiente?

Esta discusión no se puede abordar con hipocresías que campean en los gobiernos de las dos orillas. Uno se pone en ecologista y es un verde trucho. El otro se pinta como nacionalista defensor de puestos de trabajo charrúas. Ambos envenenan las conciencias de sus connacionales, al punto de quebrantar las relaciones entre dos pueblos hermanos. Ayer el puente General San Martín parecía una zona de guerra, con barreras, fuerzas de seguridad y exclusión aérea. Las autoridades montevideanas habían puesto lo suyo y el ministro del Interior argentino también, con medidas policíacas contra los manifestantes de Gualeguaychú.

Posiblemente ahora no quede más remedio que esperar el fallo de La Haya, con un vínculo bilateral dañado por diez años, según pronosticaron cerca de Kirchner. Si es así, el afectado podría trabar el funcionamiento del Mercosur. Mientras se reconstruye el tejido dañado con Uruguay sería bueno que del lado argentino se obligara a las papeleras y demás empresas que contaminan a que dejen de hacerlo, so pena de multas y cierres. Sería la única forma de tener un discurso y no dos o tres.

Durmiendo con el enemigo

Para Kirchner el malo de la película ha pasado a ser su ex amigo Tabaré, a cuyo triunfo electoral considera haber hecho un aporte decisivo con las facilidades de transporte y licencias dadas a los residentes en nuestro país para ir a votar el 31 de octubre de 2004.

Que el argentino esté molesto con su colega es entendible. Pero no tendría que traspasar el límite de una controversia diplomática. De allí la crítica hecha en el Espacio Riesco de Santiago, la carta entregada por Roberto García Moritán al embajador uruguayo y hasta el rumor de dejar nuestra embajada en Montevideo a nivel de encargado de negocios.

Hasta allí estaría bien, vista la autorización charrúa para que la chimenea de Botnia empiece a arrojar humo y la planta arroje residuos nada amigables al río común.

Pero un “bloqueo total” como el que recomiendan los enojados asambleístas de Entre Ríos, no sería lo adecuado. Los bloqueos perjudican no sólo las relaciones de país a país sino la calidad de vida de quienes vive en el lugar bloqueado. De esto puede dar fe la valerosa nación cubana, que sufre una real situación de ese tipo, impuesta por EE UU.

El desubicado Tabaré citó ese bloqueo a Cuba como si el corte de Gualeguaychú fuera algo similar, siendo cosas diferentes en cantidad y calidad. Pero si los asambleístas lograran presionar al Poder Ejecutivo a adoptar medidas draconianas contra Uruguay como el bloqueo, entonces se habría dado un paso en falso. Y paradojalmente, se habría dado la razón posterior a los hechos al mandatario que comparó al módico sitio de Fray Bentos con la épica resistencia de La Habana.

Es contradictorio que el kirchnerismo se quiera llegar a las manos con las autoridades uruguayas y que, en cambio, mantengan relaciones carnales con España. ¿Qué se le agradeció al monarca español? Si éste no gastó ni una hora de su tiempo sino que mandó a su embajador ante la ONU a poner la oreja ante chicanas de argentinos y uruguayos. Más aún, lo hizo porque le interesa que el ámbito iberoamericano siga siendo una suerte de Commonwealth o Comunidad Británica de Naciones, donde César Alierta (Telefónica), Antonio Brufau (Repsol), Emilio Botín (Banco Santander) y Francisco González (BBVA) tengan un coto cerrado para sus negocios.

La corte borbónica está nutrida por los “socialistas” como José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) como antes por José María Aznar (PP). Y si alguien tenía alguna duda la habrá disipado cuando supo que en Chile el jefe de gobierno actual, en defensa de su antecesor Aznar, interrumpió a Hugo Chávez. Y en medio de la discusión, el Borbón se retiró como manifestación de “disgusto”. ¿Qué se cree este gilipolla heredero del franquismo? ¿Un inmortal por encima de los súbditos?

Da grima que España, cuna de gran cultura, aún hoy dé al mundo el ejemplo de atraso que supone tener un zángano coronado que con su dedo, o con otro órgano, decida quién le sigue en línea sucesoria. ¿Se habrá enterado que ya corre el siglo XXI?

Para los apologistas del capital extranjero, como Joaquín Morales Solá, el drama del desencuentro rioplatense se reduce en que se habría faltado el respeto a ese rey.

Empresarios de Idea

Lamentablemente Kirchner trata con personajes como Juan Carlos y Rodríguez Zapatero y los tiene como modelos de gobernantes; aún en mayor estima los tiene su sucesora Cristina. De allí sus reuniones en Chile y ayer en Olivos con Rodríguez Zapatero, que vino a defender los intereses de Edesur, Aerolíneas y Repsol. Se fue con la certidumbre de que el nuevo gobierno no tocará los acuerdos existentes sobre esas empresas. La eléctrica tendrá su aumento de tarifas, la aérea contará con mayor presencia estatal y la petrolera podrá vender el 25 por ciento de sus acciones al grupo Ezkenazi.

Con los políticos de la derecha y el centro un tanto silenciados por su estruendosa derrota de dos domingos atrás, las mayores críticas al gobierno provinieron de círculos empresarios reunidos en el Coloquio de Idea, en Mar del Plata. Las autoridades de la entidad no tiraron directamente contra el plan económico pero sí lo hicieron varios de sus invitados, que no se anduvieron con miramientos y recibieron nutridos aplausos.

Por ejemplo, los especialistas del sector afirmaron que hay una crisis de energía. Francisco Mezzadri, afirmó que las tarifas están atrasadas un 200 por ciento y que no habrá ahora más generación porque K haya autorizado una suba del 20.

En esos círculos se piensa que los Kirchner deben permitir un aumento mucho mayor y también pactar con el Fondo Monetario para arreglar con el Club de París y pagar de más a los bonistas disconformes. Esa sería la ruta a recorrer para recibir préstamos oficiales y privados que permitan una mayor inversión en el área energética.

Allí se cree que los primeros calores fuertes van a provocar cortes de luz y pondrán a Cristina en un plano de debilidad susceptible de tener que adoptar las medidas reclamadas. Mauricio Macri, que viene golpeado por los comicios, también espera los apagones. “Nos vamos a tener que hamacar en el verano”, declaró tras hacer sumas y restas sobre lo que consumirán los equipos de aire acondicionado y la energía acotada disponible.

Al final de cuentas, del proyectado Pacto Social esbozado por la presidenta electa, la pata más firme es la sindical, pues Hugo Moyano y la CGT a lo sumo pueden pedir un tanto por ciento más de salario pero sienten a este gobierno y el que viene como suyos.

En cambio, en Idea y buena parte de la Unión Industrial, hay desconfianza y un recelo que nunca desaparece del todo pese a los réditos que han recibido desde 2003 a la fecha. Es una pata algo floja del Pacto Social.

Y directamente donde el gobierno tendrá que cuidarse, porque allí campea una oposición más frontal y cerril, es respecto al vulgarmente y mal llamado “campo”. Las comillas tienen que ver con que no es lo mismo el peón que el terrateniente, el minifundista que el exportador, el pequeño ganadero que el frigorífico extranjero, el chacarero que el gran productor sojero, etc.

Bastó que esta semana el ministro Miguel Peirano, el secretario de Agricultura Javier de Urquiza y el jefe de Gabinete Alberto Fernández anunciaran un aumento de los impuestos a las exportaciones, en el rango del 5 al 10 por ciento, para que la Sociedad Rural y demás entidades emitieran durísimos comunicados.

Si uno se dejara llevar por esas sempiternas quejas parecería que aquéllos han sido expropiados. Nada que ver. Con el aumento de los precios internacionales de los granos, esos campeones de la queja oligárquica ganarán incluso más dinero que este año. Sólo que quieren la chancha, los chanchitos, la máquina de hacer chorizos, el piolín y también toda la soja a precio dólar, para ellos solos


Clara victoria oficialista que de todas maneras no le permitirá hacer cualquier cosa

Por Emilio Marín

Con la actualización del escrutinio, en la tarde de ayer se sabía que Cristina de Kirchner lograba casi el 45 por ciento de los votos, frente al 23 de Elisa Carrió. Pero ese triunfo holgado no le permitirá gobernar a voluntad.

La última duda que faltaba develar se aclaró el domingo a la tarde: no habría ballottage. La candidata de la Coalición Cívica esperó hasta la madrugada siguiente antes de dar su brazo a torcer, emperrada en que habría segunda vuelta y ella sería presidenta.

No fue así. Los sondeos anteriores indicaban en forma coincidente que Cristina Fernández de Kirchner iba a ganar en primera vuelta por una diferencia de veinte puntos o más, tal cual sucedió.

¿Qué pasó? Para el estrambótico candidato del peronismo residual, Alberto Rodríguez Saá, tal resultado se explica por un supuesto fraude oficial del que no dio ninguna prueba. Sus primeras declaraciones del domingo cuestionaron la limpieza del procedimiento. Supuestamente se habría confirmado su denuncia previa de fraude.

No hubo tal cosa sino manejos antidemocráticos de gente del Frente para la Victoria, que tapaba las boletas en el cuarto oscuro o sustraía las de sus rivales, más la complicidad de la Justicia o el Correo que no las reponía. Rodríguez Saá sangraba por la herida de que el 10 por ciento suyo era mucho menos de la mitad de lo que había asegurado tener. Y en vez de proceder a un análisis autocrítico, echó mano al recurso fácil de acusar a los demás.

Otro que se quejó amargamente fue Ricardo López Murphy, quien catalogó al domingo como una 'jornada bochornosa' por las supuestas irregularidades del PEN. A lo sumo el bochorno fue del candidato de Recrear, séptimo entre los presidenciables y último en algunas provincias. Incluso en Capital Federal, con el demorado apoyo del PRO y Mauricio Macri, sus votos no llegaron al 4 por ciento.

Tanta falta de sintonía de Rodríguez Saá y López Murphy con la realidad puede ser parte de su divorcio con la situación del país. Más cuerdos fueron los argentinos que no les confiaron el voto a semejantes personajes.

El otro buen dato fue el paupérrimo desempeño de Jorge Sobisch, que contando con cuatro sumatorias apenas tuvo el 1,56 por ciento. La misma proporción tuvo en Buenos Aires, donde confiaba que el seudo ingeniero Juan Carlos Blumberg le acercara algún paquete mayor. No lo hubo. En buena hora.

Que la derecha más extremista quedara a la intemperie es un elemento positivo que dejó la compulsa. Eso alcanza a Macri, cuya alianza Pro-Recrear quedó sexta en la Capital y dejó a Carlos Melconián con un zapallito en la mano, en la vereda de una verdulería, sin una senaduría. Pensar que en junio el macrismo obtuvo 62 por ciento. ¿Perder ahora tan feo, será PRO?

La presidenta

El grupo de rock Callejeros, tan demonizado después de Cromañón, canta en 'Imposible': 'por fin el gobierno va a ser de una mujer'. Posiblemente Pato Fontanet no pensaba en Cristina de Kirchner cuando lanzaba esas expresiones de deseos pero por primera vez una fémina fue electa como presidenta.

La electa, más allá de su lenguaje no machista (siempre habla de 'todos y todas', 'argentinos y argentinas', etc), difícilmente represente a la mujer de la mayoría de los estratos sociales. Esto es así entre otras cosas por su patrimonio declarado de 32 propiedades inmuebles y varios millones de pesos. Ella tampoco sintoniza la onda de ese mismo tema del rock donde se pide que 'el aborto no sea un pecado mortal'. Esto coincide con lo planteado por miles de mujeres en su XXII Encuentro Nacional realizado a mediados del corriente mes.

En uno de los pocos reportajes que concedió en los últimos días, Cristina K reiteró que está en contra del aborto. Debe ser una mujer muy previsora porque en 32 años de casada con Néstor Kirchner tuvo sólo tuvo dos hijos. Pero hay muchas otras mujeres, generalmente pobres, que por falta de información o de anticonceptivos, por cuestiones culturales, por embarazos no deseados incluso surgidos de violaciones, etc, quedan embarazadas y no quieren llevar esa situación a término. Muchas la habrán votado este domingo pero tendrían que saber que la vencedora no comulga con ellas. La electa tiene en esto, extrañamente, el mismo punto de vista retrógrado del cardenal Jorge Bergoglio, un antagonista ideológico del gobierno.

La dupla oficialista colectó más de 8 millones de sufragios y dejó atrás a la fórmula Carrió-Giustiniani, amén de quedarse con las ocho gobernaciones que se ponían en juego el domingo, incluida la más importante del territorio. Allí triunfó Daniel Scioli con alrededor del 50 por ciento de los votantes.

Frente a ese panorama tan favorable, los rictus de Cristina apenas pueden haberse ocasionado al saber la derrota en Capital y Córdoba, a manos de Carrió y Lavagna respectivamente. O porque en Salta aún no se sabía si su protegido Juan M. Uturbey le había ganado al romerista Walter Wayar. O porque en Mendoza perdió el 'pollo' de Julio Cleto Cobos. Visto el panorama nacional, tales contratiempos no opacaron los brillos de la victoria del FPV que en ciertas provincias -con las listas, colectoras y sublemas- se llevó hasta el 70 por ciento de los votos.

El que Carrió haya quedado posicionada como la referente de la oposición tampoco debe haber quitado el sueño al oficialismo. No sólo por cuestiones numéricas -ahora tiene quórum propio en Diputados y lo tenía en el Senado- sino también políticas. Se sabe de la inestabilidad de Carrió, a lo que se suma la heterogeneidad de su 'Coalición'. ¿Qué tendrán en común en el Senado el progresista Rubén Giustiniani con la conservadora Eugenia Estenssoro? ¿Y qué la democrática Fabiana Ríos con el dirigente cercano a la Sociedad Rural, Enrique Olivera?

'Es la economía, estúpido'

Ese fue el lema central de la campaña del poco conocido William Clinton que le ganó en 1992 a George Bush padre, que venía con los pergaminos de haber atacado a Irak en la primera Guerra del Golfo.

Ese aviso serviría para explicar por qué anteayer ganó el Frente para la Victoria. Si la pobreza bajó del 55 al 25 por ciento, si el desempleo del 25 por ciento al 9 o 10, si el producto bruto creció en forma ininterrumpida casi seis años, si las retenciones dejaron dinero en las arcas del Estado para financiar distintos gastos y obras, si de a poco se han dispuesto aumentos en el salario mínimo y las partidas para educación -que están muy lejos de colmar las justas demandas de los docentes y demás estatales-, entonces está a la vista la razón por la que la mayoría de los electores metió en su sobre la boleta de CFK.

Que eso haya estado bien, que así vayan a mejorar las cosas, que no había otra alternativa mejor, etc., todo eso es muy discutible. Había una opción a la izquierda de la oficial, como Proyecto Sur, que logró una decorosa quinta ubicación en el orden nacional para Fernando Solanas. Sus 300.000 votos dejaron atrás a Sobisch, que gastó millonadas, a López Murphy y otros candidatos.

Pero por un problema de madurez política, o de inmadurez según se mire, Proyecto Sur no fue una alternativa real para el conjunto de la población. Para ese amplio espectro la divisoria era entre el gobierno que mejoró aquellos aspectos de su vida, por lo menos un poco, y los que no lo hicieron. Eso, y no el fraude, fue el motor de la ancha victoria oficialista.

De todos modos, como se indicó al principio, que se haya ganado por más de veinte puntos no significa que la electa esté habilitada para gobernar como ella quiera, por voluntad del pequeño grupo que la rodea (incluyendo a quien será el 'primer ciudadano').

Si se actualizan las tarifas de los servicios públicos, lo haga el presidente actual o su sucesora, puede gestarse mucha oposición. Si se paga la factura discutible al Club de París, por más de 6.200 millones de dólares, también habrá resistencia. Si las relaciones exteriores se ponen en manos de un proestadounidense y pro israelita, como el cónsul en Nueva York, Héctor Timmerman, eso sería un giro a la derecha y tendría a mucha gente en la vereda de enfrente. Si se mantienen a funcionarios cuestionados como Julio de Vido, otro tanto. Si se ayuda a Enrique Ezkenazi a adquirir parte de YPF, se confirmará que este es un capitalismo de amigos. Y si la tasa de inflación real, no la del Indec, continúa su rumbo ascendente, entonces pocos se acordarán que en la noche del domingo hubo una presidenta electa en primera vuelta. La criticarán sin piedad, en ese caso, de pies a cabeza.


Los cubanos votaron masivamente el domingo en las municipales

El sistema electoral de Cuba es más participativo y barato que los conocidos en la región

Más de 8.3 millones de cubanos mayores de 16 años estaban convocados a votar este domingo y la concurrencia superó el 90 por ciento. ¿No era que en Cuba no había elecciones ni democracia?

EMILIO MARIN

La propaganda anti Cuba, pergeñada por la Casa Blanca, ha sufrido otro desmentido práctico más que ideológico. Más del 90 por ciento de los cubanos concurrieron a ejercer su voto secreto en los comicios del domingo. Se elegían allí a 15.236 concejales, o sea los representantes de las 169 Asambleas Municipales. Como tenían que competir al menos dos candidatos, propuestos por asambleas de sus barrios y circunscripciones, los candidatos fueron en esta ocasión 37.258, según informó la titular de la Comisión Electoral Nacional, María Esther Reus.

Según Reus, a las 15 horas ya había votado el 90,32 por ciento de los empadronados por lo que al finalizar la jornada seguramente el porcentaje iba a aumentar.

Pero aún tomando ese 90 por ciento se puede concluir en que las elecciones cubanas son las más participativas del continente y, posiblemente, del mundo. Con la aclaración de que no son obligatorias.

Se puede comparar con Argentina, donde aún teniendo el carácter de obligatoria, y mediando muchas maneras de “incentivar” la concurrencia (entre otros la compra lisa y llana del voto), ésta suele ser del 70 por ciento. Desde 1983, cuando se terminó la dictadura, la asistencia viene decayendo.

La comparación es inevitable y no sólo en materia cuantitativa, que no es poca cosa. Es que si en un lugar se mantiene un alto porcentaje de votación y en otro viene para abajo, hay una conclusión política evidente de satisfacción o bronca con el sistema político imperante en uno y otro lado.

Pero hay otras diferencias. En el tantas veces denostado sistema caribeño, el Partido Comunista no propone candidatos pues así lo estipula la Constitución reformada en 1976. Son las propias asambleas de vecinos las que mocionan a quienes se considera los mejores de la zona. No puede haber candidato único sino al menos dos; el que quiera ganar debe reunir al menos la mitad más uno de los votos. De lo contrario hay segunda vuelta entre los dos más apoyados.

Quiere decir que en la selección de los candidatos interviene fuertemente la población, en contraste con nuestro país, donde eso puede ser una honrosa excepción. Allá es la regla. Los delegados o concejales cubanos trabajan ad honorem, no cobran sueldo alguno por su función, pues siguen desempeñándose en los oficios y profesiones que tenían, a las que agregan este servicio público. En Argentina, en cambio, han sido corrientes los escándalos por altos sueldos, dietas y coimas percibidas por el andarivel político, desde los concejales hasta presidentes de la República. Algunos Concejos Deliberantes, como el de la ciudad de Buenos Aires, fueron disueltos en medio de un desprestigio absoluto, para dar lugar a Legislaturas que heredaron buena parte de sus vicios. El estallido popular de diciembre de 2001 y el “Que se vayan todos”, se originó en ese divorcio tan contencioso entre representantes y representados.

Participativo y barato

Las elecciones en la isla y el funcionamiento posterior de los órganos legislativos (Asambleas Municipales, Provinciales y la Asamblea Nacional del Poder Popular) tienen otra cualidad que las distinguen de las existentes en otros países. Son baratas. En esto heredan el principio impuesto por la Comuna de París, de 1871, primer gobierno obrero que funcionó por poco tiempo antes de ser aplastado: el sueldo de los comuneros era equivalente al de un obrero. A contramano de la propaganda de Grundig que decía “Caro pero el mejor”, el modelo perfeccionado por la revolución cubana diría “Barato y el mejor”.

Es que están prohibidas las campañas electorales en el sentido tradicional. Cuando los candidatos han sido aprobados por las asambleas barriales, la Comisión Electoral pega en los lugares públicos una biografía de la persona, con su foto. La gente que lo propuso y aún quienes no lo apoyaron como candidato, lo conocen. Es suficiente. No hay gastos en publicidad, encuestas, maquinaria electoral, papel, merchandising, horas de radio y televisión, compra de voluntades, campañas sucias contra los rivales, etc, todas ellas lindezas del mundo capitalista. Por caso, en los comicios del 28 de octubre en Argentina, el Estado admitió que gastará 200 millones de pesos sólo en primera vuelta, el doble de lo demandado por la compulsa de 2003. El escrutinio costará 38,6 millones, a percibir por la empresa española Indra. La incógnita es a cuánto ascenderá el apoyo de los empresarios privados a los primeros candidatos, a los que aportan en forma directa o indirecta (fundaciones, empresas de fantasía, etc). Es obvio que –más allá de las cantidades que figuren en recibos oficiales- el aporte de los monopolios será cuantioso, como siempre, pues son aves que ponen huevos en más de una canasta.

Luego de emitir su voto este domingo, el canciller cubano Felipe Pérez Roque marcó ese choque de modelos con EE UU. Dijo que para ser congresista o senador por uno de los dos partidos del sistema bipartidista imperante allí, se gastan 11 millones de dólares. Y para ser presidente, al menos 200 millones.

En la contienda de 2004 se gastaron 538 millones: 275 millones George Bush y 253 John Kerry. En referencia a 2008, Michael Toner, ex presidente de la Comisión Electoral Federal, estimó que “el costo de la próxima campaña puede rondar los mil millones de dólares”.

¿Uno, dos o varios?

Luego de la revolución cubana y superando contingencias adversas como la invasión organizada por la CIA en Bahía de Cochinos, en 1961, se fueron uniendo las organizaciones revolucionarias. Alrededor del Movimiento 26 de Julio dirigido por Fidel Castro, se sumaron el Directorio Revolucionario, el Frente del Escambray y una fracción del Partido Socialista Popular (PC). Ese aglutinamiento fue conocido como Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que dio lugar en 1963 al Partido Unido de la Revolución Socialista (Purs). Así se llegó a la fundación del Partido Comunista de Cuba, en octubre de 1965, cuyo primer secretario es hasta hoy Fidel Castro.

Si forjar su sistema político autónomo, soberano y democrático le insumió a ese pueblo grandes luchas, miles de mártires y otros tantos daños causados por su mal vecino, ¿por qué habrían de cambiarlo?

EE UU, donde funciona de hecho un bipartidismo, aunque hay otras organizaciones, reclama a Cuba la existencia de una “democracia pluripartidista” y “elecciones libres”. La segunda demanda está contestada por la realidad cubana de trece elecciones generales absolutamente libres y participativas, desde la reforma constitucional de 1976. Bush, en cambio, tuvo su primer mandato gracias al fraude cometido por la mafia cubano-americana en La Florida y sus colegios electorales. Y el segundo mandato fue comprado con los millones de dólares ya mencionados y el uso político del miedo y la extorsión a la población de que podía haber otro atentado terrorista.

En relación al número de partidos, eso tiene que salir de la historia y las modalidades propias de cada país. Los cubanos consideran que su PCC, con sistema de partido único, les garantiza una amplia libertad y no quieren volver al tiempo de pluripartidismo, pues ya lo experimentaron en forma de seudo república, corrupta, neocolonial (en 1902 se le amputó de hecho Guantánamo al ser ocupada como base militar norteamericana).

El titular del Parlamento cubano, Ricardo de Alarcón, ha refrescado en numerosos reportajes que la unidad monolítica de los cubanos se gesta hoy alrededor del PCC como a fines del siglo pasado fue en torno al Partido Revolucionario Cubano de José Martí.

Según ese balance histórico, si la población estuviera dividida entre varios partidos, opuestos entre sí, no sólo se derrocharían los frutos de la revolución de 1959 sino que tampoco se podría presentar un frente unido contra el bloqueo estadounidense.

La existencia de numerosos partidos no es en sí misma una prueba de democracia ni de que así se atienda a las necesidades de los electores. Una prueba es Argentina, donde entre partidos de distrito y del orden nacional hay más de 500 agrupaciones. Ya quedó dicho en esta nota qué opinaron los argentinos de esa clase política en diciembre de 2001. Por encima del número, lo verdaderamente importante es qué intereses nacionales y de clase defienden los partidos. A veces lo que abunda, daña.


Wal Mart tiene mala fama en EEUU y a nivel mundial

La cuestionada tienda fue la única que dio a los Kirchner buena noticia de inversión

Wal Mart tiene una bien ganada fama de que paga bajos sueldos e impide la sindicalización de sus empleados, en Estados Unidos y el mundo. El viaje de los Kirchner a Nueva York trajo un anuncio de inversión de esa cadena.

EMILIO MARÍN

Los miembros del Consejo de las Américas fundado por David Rockefeller en 1965 y la senadora Cristina de Kirchner ya son casi viejos amigos. En setiembre del año pasado ella secundó a Néstor Kirchner en su periplo neoyorquino, la visita a Wall Street y la disertación ante aquella entidad, donde se pidieron inversiones extranjeras a cambio de beneficios asegurados y seguridad jurídica.

CFK no era aún la candidata presidencial ungida por su marido y la mesa chica del poder. Ya tenía esa condición el 7 de agosto último, cuando el Consejo de las Américas deliberó en el Alvear Palace de Buenos Aires y medio gabinete fue allí a rendir examen. La senadora cerró las disertaciones y volvió a pedir que vinieran los capitales externos al país donde, prometió, hay excelentes oportunidades de negocios.

La titular de la organización, Susan Segal (banquera proveniente del JP Morgan Chase) y el jefe máximo, William Rhodes (Citibank), se volvieron a ver esta semana con la candidata del oficialismo, en Nueva York. Por eso decimos que ya deben ser prácticamente amigos, por la asiduidad de los contactos y la coincidencia de tantos objetivos.

Esta nueva cita del Consejo, pactada en agosto en Buenos Aires, se dio en el lujoso Waldorf Astoria, en cuyo libro de visitas aún deben constar las varias veces que estuvo allí Carlos S. Menem. Y en los registros de las cámaras también deben estar las imágenes de Rhodes, Segal y otros banqueros que llegaban y salían luego de verse con el riojano. ¡Cuántos negocios poco favorables al país se habrán cocinado en ese hotel cinco estrellas! ¡Y cuántos más estarán marchando a fuego lento en estos últimos conciliábulos!

Los ejecutivos que almorzaron con Cristina de Kirchner pagaron hasta 5.000 dólares en sus contribuciones al Consejo de los Rockefeller para acceder a la disertación de aquella, el miércoles de esta semana. También estaban argentinos cuyas empresas cotizan en Wall Street, como Jorge Brito (Macro); o regentean multinacionales en nuestro país, caso de Ezequiel Gómez Berard (Wal Mart); o son parte del poder, como Eduardo Eurnekian (Aeropuertos) y Alejando Bulgheroni (Pan American Energy). Estos no deben haber pagado a Segal sino a alguna otra caja argentina para poder subir al piso 18 del Waldorf Astoria, salir en los medios y codearse con Tom Shannon, subsecretario del Departamento de Estado, y Luis A. Moreno, presidente del BID.

El anuncio de Wal Mart

Desde el punto de vista de la repercusión mediática, el matrimonio Kirchner puede sacar un balance positivo. Sumando el almuerzo mencionado y la reunión de ella con científicos, más la entrevista de ambos con Bill Clinton y la comparecencia de Néstor Kirchner en la Iniciativa Global del ex mandatario norteamericano, junto a los ecos de su mensaje ante el plenario de la ONU, etc, pocos argentinos podrán decir que no se enteraron del paso del matrimonio en campaña por Nueva York.

Eso podrá ser contabilizado por CFK como una prueba de que su marketing electoral es el correcto: muchos viajes al exterior y poco o ningún contacto con la prensa argentina.

Sin embargo, además de lo cuestionable que resulta aquel modus operandi en lo ético, político e institucional, hubo otro aspecto que no les redituó como se lo esperaba. Es que la única promesa de inversión vino de Wal Mart, que informó a Kirchner y la titular de la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones, Beatriz Nofal, de que sumará otros 100 millones de dólares a su plan de inversiones 2006-2008.

En la visita anterior de los Kirchner a Nueva York, en 2006, la cadena de tiendas había prometido invertir 150 millones para ese período, que –con la nueva suma comprometida- aumentará a 250 millones. El anuncio corrió por cuenta del titular de la firma en Argentina, Gómez Berard, y el director de Relaciones Institucionales, Gastón Wainstein.

Con la vista puesta en las urnas, fuentes del gobierno argentino aseguraron que tal inversión supondrá unos 3.000 puestos de trabajo para los próximos dos años.

Sin embargo, el mencionado Wainstein no podrá borrar con esa simpática información sobre nuevos empleos los malos momentos que vivió el 11 de julio de este año, cuando encabezó una delegación de la empresa citada a la Comisión de Legislación del Trabajo. En la Cámara de Diputados debió extremar sus recursos dialécticos para tratar de replicar las acusaciones de numerosos legisladores, entre ellos el titular de la Comisión, Héctor Recalde, Claudio Lozano, Santiago Ferrigno y varios más, quienes ponían el dedo en la llaga de la política antisindical de la multinacional con casa matriz en EE UU.

En esa oportunidad los legisladores se hicieron eco de las denuncias sobre despidos y persecuciones en la sucursal Avellaneda, impedimentos para elegir delegados en la sucursal porteña de Villa Pueyrredón y designación como máxima autoridad en Seguridad del militar retirado Alfredo Oscar Saint Jean.

Ese oficial de Ejército actuó durante la dictadura en Tucumán, Tandil y Azul. En esas ciudades hubo centros clandestinos de detención (las dos últimas dependían de la Subzona 12, cuyo titular era su padre, un general acusado en una treintena de causas por violaciones a los derechos humanos).

Como se comprenderá, designar gerente de Seguridad a Saint Jean no era precisamente una invitación a que los empleados hicieran paros. Los despidos en Avellaneda se produjeron luego de que, transcurridos doce años, los empleados realizaron por primera vez una asamblea y una huelga. Fueron los años más conflictivos de la Argentina, donde hubo mil conflictos laborales anuales. Y de los empleados de comercio, que no son los que perciben los sueldos más altos..

El cambio K

Que en julio los legisladores con mayoría K citaran a las autoridades domésticos de Wal Mart para hacerse eco de las graves denuncias que pesaban en contra de la empresa, y que en setiembre el matrimonio gobernante los recibiera en Nueva York para hacer propaganda con las posibles inversiones de esa misma firma, marca una regresión política.

Estamos hablando de una cadena de tiendas que en EE UU afronta numerosas denuncias por infligir las leyes laborales y tener una conducta prohibitiva hacia el funcionamiento sindical donde los Walton –dueños de la marca- tienen 4.000 centros comerciales.

Allí pagan bajos salarios a sus propios empleados y presionan a sus proveedores a bajar sus precios, con lo que éstos “negrean” a sus empleados o directamente trasladan sus empresas a países donde el costo salarial es menor, con lo que se pierden empleos. Por esas razones, una de cada tres tiendas que piensa abrir el grupo en EE UU tiene la oposición de las comunidades, los gremios, medios, etc.

Esa oposición no le ha mermado la facturación, al menos hasta el momento. Con sus 351.000 millones de dólares del año pasado, Wal Mart está ubicada como la número 1 en ventas, superando a Exxon y a General Motors. Los dividendos de esa actividad no van a los empleados –beatíficamente denominados “asociados” por la compañía y sus manuales- sino a los dueños. Entre los herederos de Sam Walton hay varios en las listas de multimillonarios publicadas de Fortune y Forbes.

El híper estadounidense ocupa el cuarto lugar en ventas en Argentina, con 1.700 millones de pesos anuales. Cuenta aquí con 17 establecimientos y piensa abrir otros tres, amén de adquirir otros tres a los franceses de Auchan.

La noticia sobre posibles empleos nuevos tiene un costado positivo para quienes pueden cubrirlos. Pero no está de más recordar que en junio de 1998 la empresa hizo requisar por la policía a las cajeras de su sucursal de barrio Talleres Este, Córdoba, aduciendo un faltante de 600 pesos. Las trabajadoras fueron privadas de su libertad durante varias horas y requisadas en forma humillante por los efectivos, que las hicieron quitarse toda la ropa, agacharse y saltar con las piernas separadas.

Nuevos empleos son bienvenidos. Pero los de Wal Mart son siempre polémicos, aquí, en EE UU, Canadá, México, Brasil, Alemania, Gran Bretaña, Centro América, China, Corea del Sur, etc.

¿Estos son los empresarios que prometen inversiones a Cristina de Kirchner?


Domingo Cavallo en festejos de la Fundación Mediterránea

Ex funcionarios refritan sus recetas de ajuste: el regreso de los muertos vivos

Se sabe que en cierto sentido fracasó el grito callejero de las asambleas de 2001: “Que se vayan todos”. La mayoría de los cuestionados se quedó y los que se fueron están buscando volver, como Cavallo.

EMILIO MARÍN

Alguna vez Domingo Cavallo derramó lágrimas de cocodrilo ante los cuestionamientos de Norma Plá y otros jubilados que pedían 450 pesos de haber mínimo (quince años después recién se ha sobrepasado esa cifra). El súper ministro menemista se ofendió porque le habían dicho corrupto y que hacía pasar hambre a los jubilados.

Quien hizo llorar sangre a los argentinos fue quien ya traía en su currícula el haber sido subsecretario político del general Horacio T. Liendo en el ministerio del Interior y luego titular del Banco Central, en la misma dictadura, para estatizar la deuda privada. Ese fue el gran salto cuantitativo de la deuda externa, que a partir de allí se desbocó, intereses sobre intereses, hasta determinar la decadencia del país.

Cavallo, convertido en diputado por el PJ de Córdoba dirigido por José M. De la Sota, llegó a la cancillería de Carlos Menem para reanudar las relaciones con el Reino Unido pese a la negativa de éste a debatir sobre la soberanía. Sin solución de continuidad, en 1991 pasó a Economía, con la propaganda engañosa de la convertibilidad y el “uno a uno”, detrás del cual se disimuló la más portentosa entrega del patrimonio, la liquidación de las empresas estatales, la privatización de los servicios públicos e incluso de la previsión social.

Aunque al grueso de la población le iba mal, especialmente al millón de cesanteados en las privatizadas, a Cavallo le iba fenómeno. Héctor Massuh y los popes de la Unión Industrial le ayudaron a comprarse su piso de avenida Libertador. Los de la Fundación Mediterránea le seguían pagando 10.000 dólares mensuales como director del Instituto de Estudios de la Realidad Económica Argentina Latinoamericana (Ieeral). A eso sumaba los sobres provenientes de “fondos reservados” de la presidencia.

Como este país es generoso, a pesar de semejante incendio político y gestión desastrosa, fue convocado a funciones por tercera vez por la Alianza, en 2001. Créase o no, tal decisión de Fernando de la Rúa fue a propuesta del “progresista” Chacho Alvarez. Ambos se suicidaron políticamente con el retorno del personaje al Palacio de Hacienda, aunque Alvarez se recicló como sucesor de Eduardo Duhalde al frente de la Comisión del Mercosur gracias al dedo kirchnerista.

En ese momento Cavallo quiso imponer el déficit fiscal cero, con el consiguiente ajuste del gasto e inversión pública. Ante la escalada de la crisis y fuga de depósitos no tuvo mejor idea que el “corralito bancario”. Junto con los banqueros pisó los depósitos de los ahorristas. Los bancos, claro, ya habían fugado al exterior todos los millones que quisieron gracias al preaviso oficial, incluso bajo conceptos tan ocurrentes como “previsión de ganancias”.

Los negociados

Cuando el festival de privatizaciones vendió las últimas joyas a bajo precio y ya no hubo ingresos de divisas por esa vía, el teatro del “uno a uno” fue dejando al desnudo toda su inconsistencia. La industria nacional había sido vapuleada y extranjerizada por la apertura indiscriminada de la economía. La deuda externa era una factura impagable luego de las reprogramaciones del Plan Brady de 1992, cuando –aunque suene increíble- se condecoró a David Mulford (First Boston-Crédit Suisse) y William C. Rhodes (Citibank), los banqueros que idearon ese mecanismo expoliador.

Pero el verdadero escollo que venía llevando al naufragio del gobierno cavallo-menemista no vino tanto de la economía, que por supuesto aportó lo suyo, sino de la política. Sectores cada vez más amplios de la gente estuvieron en contra de la política que antes tenía altos índices de popularidad. El canto del cisne fue la reelección del riojano en 1995, negociada y favorecida por el Pacto de Olivos con Raúl Alfonsín.

En esa decadencia incidió mucho la percepción masiva de que había muchos casos de corrupción. Cavallo quiso mostrarse como ajeno al problema y trató de pegarlo como una mancha sobre la espalda de Menem. Lo consiguió a medias, cuando denunció a Alfredo Yabrán como un mafioso dueño de la mayor parte de las empresas privadas postales y que estaba hecha a su medida la ley de privatización del Correo. Eso condujo a su pelea con el entonces presidente y su consiguiente renuncia a Economía.

Pero Cavallo no fue nunca una persona inmaculada. Ya se mencionó su estatización de la deuda privada siendo presidente del BCRA, en las postrimerías de la dictadura. Es difícil creer que tantos beneficios financieros a los monopolios se hicieran por amor al arte. El contrato de informatización del Banco Nación con la multinacional IBM, donde había sobreprecios y retornos millonarios, lo salpicó directamente porque allí habían intervenido los hermanos Aldo y Mario Dadone, autoridades del Banco Nación e íntimos colaboradores de Cavallo.

Cada renegociación de la deuda externa era un monumento a la corrupción que dejaba a Argentina un “rojo” más elevado y giraba comisiones millonarias a los banqueros como Mulford y otras relaciones ministeriales.

La Fundación

La semana pasada la Fundación Mediterránea y el Ieeral festejaron treinta años de existencia y lo festejaron a lo grande, en el Sheraton de Córdoba, con la presencia de Cavallo. Fue el regreso de un muerto vivo porque en un momento de su disertación, que repitió ante varios diarios presentes, admitió que volvería a la política si la gente lo vota “pero como nadie me vota…”.

Cabe recordar que en mayo de 2000 se presentó como candidato a jefe de gobierno porteño y perdió por 16 puntos frente a Aníbal Ibarra, lo que no quiso admitir. En el primer día de la derrota montó en furia y sacó a relucir su maccartismo: “quieren hacer trampa, pusieron al frente del escrutinio a un partisano del Frepaso”. En su lista iba Elena Cruz, la actriz que vivaba al genocida Jorge R. Videla.

Y en 2005, durante la elección legislativa, la idea de candidatearlo no pasó el primer filtro de la diezmada UceDe. Iba a hacer un sapo gigantesco y desistió de competir, optando por seguir la mayor parte del tiempo en Estados Unidos y cobrando 10 o 15.000 dólares por conferencias. Ese es el tipo de consuelos que le fue quedando. En consonancia, lo elogió el reciente libro de memorias de Alan Greenspan, el octogenario ex titular de la Reserva Federal de EE UU.

Su retorno a los medios, luego de cierta sequía informativa, se produjo en el almuerzo de la Fundación Mediterránea, el 20 de setiembre. Allí aprovechó para disparar con munición gruesa sobre Néstor Kirchner, cuyo plan calificó de “desastre”. Buscando congraciarse con la víscera más sensible del auditorio empresario, planteó que era “inevitable una corrección de precios relativos, como los de las tarifas”.

No hace falta ser un especialista para advertir que esa es la bandera por la que vienen bregando desde hace años las privatizadas de servicios públicos en manos de multinacionales extranjeras y socios locales. En otro punto caro a sus oyentes, exhortó a “dejar que los precios alcancen los niveles que la realidad impone”.

Además de “Mingo” expusieron otros ex funcionarios como Guillermo Mondino y vía video desde Londres, Mario Blejer, ex titular del Banco Central. El conferencista estrella fue Guillermo Calvo, catedrático de la universidad de Columbia, de posturas aún más a la derecha del mismo Cavallo. Así lo certificó durante su paso como jefe de economistas del BID.

Es importante advertir sobre la estrecha relación entre los ex colaboradores de Cavallo y la banca internacional y demás corporaciones. Mondino, que fue su jefe de asesores en la Alianza, es economista jefe de Lehman Brothers; Daniel Marx, negociador de la deuda externa, se pasó sucesivamente a la consultora financiera de Nicholas Brady y luego al banco de inversiones Merchant Bankers Associated; Carlos Bastos, su subsecretario de Energía, se convirtió en director latinoamericano de la fallida Enron, etc.

La alegría de “Mingo” no fue completa. Su retorno a escena en la Mediterránea fue sin que estuvieran presentes los popes de la entidad, como Luis Pagani (Arcor), Aldo Roggio (Metrovías-TBA-Clima) y Roberto Urquía (AGD). Estos optaron por una prudente distancia para no entorpecer su buen clima de negocios con el gobierno de Kirchner y previsiblemente de su esposa.


Brotes de xenofobia y neonazismo a nivel mundial

Cabezas rapadas de Alemania e Israel son casi inofensivos comparados con Bush y Olmert

Cada tanto aparecen noticias sobre grupos de “skin heads” en Buenos Aires, Berlín, Moscú y Tel Aviv. Son seres despreciables y peligrosos. Pero resultan apenas discípulos de los maestros George Bush y Ehud Olmert.

Por Emilio Marín

Hay diversos grupos de neonazis, más o menos peligrosos. En Buenos Aires los que hacen menos daño son los que, con algunos drinks encima, golpearon duro a un músico que llevaba una remera con el logo de prohibido el nazismo. Son más dañinos los del Partido Nuevo Orden Social Patriótico y el Partido Nuevo Triunfo, el sello mutante de Alejandro Biondini, que hicieron de guardia a los genocidas Emilio Massera y Miguel Etchecolatz cuando fueron citados a declarar en Tribunales. ¿Seguirán visitando en Marcos Paz al ex comisario ya condenado por genocidio?

Justamente, los que hicieron un daño irreparable a la democracia son los neonazis que alguna vez revistaron en la Policía y las Fuerzas Armadas, y que casi con seguridad son parte de los que hace un año secuestraron al testigo Julio López. Lo hicieron desaparecer con el modus operandi del tiempo de la dictadura.

La justicia platense que investiga el caso López habría procedido a allanar casas de sospechosos, donde se habrían hallado algunas armas y propaganda del Partido Popular de la Reconstrucción, fundado por el ex coronel y golpista en diciembre de 1990, Mohamed A. Seineldín.

“A vos te vamos a meter la picana hasta el orto”, decía uno de los neonazis a los periodistas en los actos de reivindicación del genocidio en Plaza San Martín, el año pasado. Algunos asistentes vestían uniforme; muchos eran retirados pero otros estaban en actividad. En el acto del 24 de mayo de 2006, por ejemplo, hubo cinco capitanes y tenientes de la Compañía de Comandos de Campo de Mayo.

Una cosa es que los “cabezas rapadas” piensen que Hitler era un buen tipo y nieguen el Holocausto. Y otra, mucho más grave y que cae dentro de la órbita penal, es que grupos unificados con esta ideología secuestren y desaparezcan a un testigo de los juicios por violaciones a los derechos humanos. Esto último, lo reconozcan o no, lo aprendieron del general Jorge R. Videla y el citado Massera o Ramón Camps, para ponerles un par de exponentes más ligados a su dogma del “ser nacional”.

Que nadie se sorprenda de que aquellos cinco comandos fueran fotografiados junto a la fauna videlista en Plaza San Martín, en medio de amenazas y golpes contra periodistas. No eran una flor exótica: hasta 2003 el jefe del Ejército fue Ricardo Brinzoni, procesado por la masacre de Margarita Belén. El abogado del general, Juan Torres Bande, lo era también de Biondini para tramitar la personería electoral frustrada del PNT. Dios los cría y la esvástica los amontona.

El KKK

En los años ´20 y ´30 tomó mucha fuerza en Estados Unidos la banda ultraderechista Ku Klux Klan, sobre todo en estados sureños. Su blanco eran los negros, por lo que sobresalía su racismo. Los llegaban a colgar o quemar no porque hubieran cometido ningún delito sino simplemente porque el suyo había sido venir a este mundo con una piel oscura.

En marzo de este año la agencia EFE tiró un cable informando que las entidades humanitarias estadounidenses, concretamente la Liga Anti Difamación, había reportado que el KKK parecía estar “despertando de un letargo”. Incluso los datos fueron que además del sur, se lo notaba activo en estados donde antes no existía, como Michigan, Iowa, Pensilvania y Nueva Yersey.

Lo notable de la resurrección de estos extremistas es que ahora su blanco no son tanto los negros o judíos, sino los inmigrantes latinos. El otro adorno es que ahora usan abiertamente símbolos nazis.

Evidentemente estos sujetos no son para subestimar. Pero el gobierno de Estados Unidos no puede pretender que es ajeno a ese resurgimiento del neonazismo. Es que toda su prédica contra el terrorismo, apuntando a los islámicos y generando paranoia, de una parte, y su persecución contra los inmigrantes, sobre todo a los latinos, ha generado excelentes condiciones políticas para aquellos grupos de violentos y delirantes.

Bush hace los planes para construir y fortificar un muro en la frontera con México, invirtiendo millones de dólares y apostando a miles de efectivos armados. Y los neonazis de organizaciones como Minuteman patrullan junto a los guardias estatales. Quienes hayan logrado zafar de esos controles e ingresar a Estados Unidos para ganarse el pan como trabajadores ilegales, se las tendrán que ver con los agentes del servicio de inmigración o “migra” haciendo allanamientos y detenciones en fábricas. La policía luego deporta a esos empleados “hispanos” sin importar su tiempo de residencia ni si tienen hijos nacidos en el país.

En junio último capotó definitivamente el proyecto de reforma inmigratoria que se suponía podía ofrecer algún resquicio para la legalización, en un proceso con muchas trabas y requisitos, para 12 millones de indocumentados.

Esto significa que la Casa Blanca es el principal verdugo de los inmigrantes, a una escala muchísimo mayor que la de los cretinos que antes usaban sábanas blancas para taparse y ahora se tatúan esvásticas.

No es que no haya que denunciar al KKK. Claro que hay que hacerlo. Pero sin perder de vista que el gran nazi está en el Salón Oval, teorizando y poniendo en práctica su doctrina de las “guerras preventivas” y el bombardeo contra países independientes por él llamados “oscuros rincones del planeta”.

Pichones de Olmert

Las denuncias contra acciones violentas y discriminatorias también se alzaron en Rusia. Allí admiradores del Tercer Reich incluso filmaron el asesinato que cometieron contra dos personas, una originaria del Cáucaso ruso y otro de Tayikistán. Muy mediáticos, en agosto último estos criminales subieron el video de su hazaña a Internet.

Según estadísticas de una entidad de derechos humanos rusa, Sová, hasta julio último hubo 36 muertos en el país producto de ataques racistas. Si todas las acciones de estos neonazis duelen en el alma de cualquier ciudadano de cualquier país del mundo, las cometidas en lo que fuera la URSS duelen un poquito más. Es que 20 millones de soviéticos dieron su vida durante la Segunda Guerra Mundial para poder derrotar a Hitler. La debacle del socialismo, culminado por Mijail Gorbachov y Boris Yeltsin en 1991, dio espacio para esa degeneración no sólo política sino también nacional.

La Europa culta, la misma que dio alas al cabo austríaco y permitió que se convirtiera en Führer, asiste también hoy a numerosos actos de racismo. En muchos casos no son partidos marginales sino fuerzas que estuvieron en el gobierno, como la Liga Norte de Umberto Bossi, en Italia, o el actual presidente francés Nicolas Sarkozy, que tipificó como “basura” a los jóvenes de origen magrebí sublevados en los suburbios de París y otras ciudades.

Hasta en Israel detectaron a una banda neonazi a fines de agosto último, que en Tel Aviv atacaba a homosexuales y a trabajadores inmigrantes, árabes, etc. Los detenidos tenían algunas armas y bastante propaganda nazi según AP (1/9). La novedad generó un debate en el Parlamento israelí donde algunos legisladores, alarmados, propusieron la adopción de leyes más duras contra los neonazis de origen ruso, como serían algunos de la agrupación en cuestión.

Pero el premier Olmert no estuvo de acuerdo en generalizar ni en profundizar el debate político, en lo que bien puede ser considerado una medida de autodefensa de su propia figura y su gabinete. En efecto, en esa discusión política muchos podrían decir que los delitos de esos “cabezas rapadas” no eran nada en comparación con el genocidio cometido por el Estado de Israel el año pasado durante su ocupación de El Líbano, que incluyó la destrucción indiscriminada de Beirut. Y qué decir de sus permanentes incursiones militares y bombardeos en Gaza contra la población palestina: el 29 de agosto la artillería israelí disparó contra el campo de refugiados de Jebaliya y mató a tres niños, hiriendo a un cuarto.

La novedad es que el gobierno israelita está considerando declarar a Gaza como “enemigo” y procedería a cortar los servicios básicos de agua, electricidad y el suministro de materias primas.

El Holocausto existió pero -con la misma indignación con que hay que condenar esos crímenes monstruosos de Hitler contra los judíos- hoy se debe decir que las autoridades israelitas se comportan como nazis contra sus vecinos palestinos.


Ayer se cumplieron nueve años de tan injustas detenciones

En Estados Unidos hay cinco cubanos presos por luchar contra el terrorismo

"¿Se puede ser un luchador contra el terrorismo y estar preso condenado a severísimas penas de cárcel?; en Estados Unidos sí se puede", decía una solicitada publicada tiempo atrás en un diario estadounidense de gran tiraje.

EMILIO MARÍN

Esa es una de las grandes contradicciones con la que George Bush está finalizando su segundo mandato. Por un lado invocar un discurso contra el terrorismo, basado en lo que ocurrió en Nueva York en 2001. Y por la otra, mantener en prisión a cinco cubanos que vivían en Estados Unidos y monitoreaban, para Cuba, a los círculos terroristas de Miami. La contradicción se profundiza pues la Casa Blanca ordenó dejar en libertad en mayo último al terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles, autor del atentado contra el avión de Cubana abatido en octubre de 1976, y que costó 73 vidas. El sujeto había ingresado ilegalmente a territorio norteamericano en mayo de 2005, según probó el gobierno de Fidel Castro, que tiene aquella cuenta pendiente con Posada Carriles.
Bush no es ningún enemigo del terrorismo. En las ciudades del mundo adonde llega los manifestantes le gritan "Vos sos el terrorista", como en su gira latinoamericana de marzo de este año. Si su fuerza de ocupación asesinó a 650.000 iraquíes desde marzo de 2003, mal puede el texano ser un político no terrorista.
La historia del caso que nos ocupa es sencillo de relatar, aunque haya mucha gente que recién se entera pese a los nueve años transcurridos (dato revelador sobre cómo pueden censurar determinados medios ciertas noticias adversas al imperio).
Miami es el centro de la comunidad cubana que vive afuera de la isla; lamentablemente en su mayoría es pasto para las fieras de la Fundación Nacional Cubano Americana, el grupo terrorista fundado por Jorge Mas Canosa y presidido por su hijo Jorge Mas Santos. Allí la CIA reclutó a la mayoría de los invasores de Playa Girón en 1961 y, en las dos décadas posteriores, a los mercenarios de CORU, Alpha 66, Hermanos al Rescate y otras bandas capaces de asesinar diplomáticos cubanos. Así lo hicieron en 1976 con Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias en Buenos Aires, en el marco del "Plan Cóndor". O para poner bombas en hoteles de La Habana: en 1997 eso le costó la vida del turista italiano Fabio Di Celmo).
En los ´90 la actividad terrorista se incrementó porque la inteligencia norteamericana creía en el desmoronamiento de Cuba tras la debacle soviética. Andrés Oppenheimer escribió entonces su ridículo best seller "La hora final de Castro". Las bombas fueron financiadas por Mas Canosa para boicotear el turismo en la isla y "secar" de divisas a un gobierno asfixiado por el bloqueo.
Cinco en acción
En esas condiciones fue que cinco cubanos fueron a vivir a EE UU a infiltrarse en los círculos terroristas y poder avisar a su país de los planes que se urdían en La Florida por parte de esa mafia que los cubanos designan como "gusanera".
Ellos son Gerardo Hernández, licenciado en Relaciones Internacionales lo mismo que Fernando González; Ramón Labañino, economista; René González, piloto; Antonio Guerrero, ingeniero civil de aeropuertos y poeta.
Como "topos" reunieron mucha información sobre los círculos extremadamente violentos de aquel estado (donde incluso entrenan milicias armadas) y la enviaron a La Habana. Esa labor, hecha en la boca del león, permitió a Fidel Castro prevenir unos 170 atentados.
Al reunir tanta evidencia, en La Habana decidieron que era hora de discutir con Washington, para que no hubiera algún incidente grave que llevara la tirante relación bilateral a un punto de beligerancia de no retorno. Así fue comisionado Gabriel García Márquez para entregar un dossier en manos de William Clinton, que no lo recibió en persona (tenía cosas más importantes que hacer con Mónica Lewinsky en el Salón Oval). Luego un par de funcionarios del Departamento de Estado viajó a la isla para discutir en detalle la denuncia cubana.
Pese a las pruebas de la actividad criminal contra la patria de José Martí en La Florida, la administración Clinton no procedió en su contra. Al revés: siguiendo los hilos de aquellas pruebas, terminó desarticulando a quienes habían trabajado en su recolección. Los Cinco fueron apresados por el FBI el 12 de setiembre de 1998. Los que habían puesto la bomba y matado el año anterior a Di Celmo, podían seguir asesinando sin que se los molestara. Los que urdieron una buena parte de los 634 planes para matar a Fidel Castro, ídem.
Y esa última referencia no es una frase al aire. En noviembre de 2000, Posada Carriles y otros tres secuaces fueron detenidos en Panamá cuando se aprestaban a atentar contra el presidente cubano, de visita para la X Cumbre Iberoamericana. Hubieran muerto centenares de estudiantes y público en el paraninfo de la Universidad.
Los cargos no probados en el juicio hecho a los Cinco fueron conspiración para cometer espionaje y para Gerardo Hernández también conspiración para cometer asesinato. Le endosaron que Cuba, defendiendo su espacio aéreo, había derribado dos avionetas de "Hermanos al Rescate" luego de repetidas advertencias de que no toleraría nuevas violaciones.
La sede del juicio, una nueva irregularidad, fue Miami, la menos imparcial que se podría haber elegido para sentarlos en el banquillo de los acusados.
Penas arbitrarias y brutales
En 2001 los cinco muchachos fueron condenados a penas de una enormidad que salta a la vista: a Gerardo le dieron dos cadenas perpetuas y 15 años de prisión; a Ramón Labañino, perpetua; a Antonio, perpetua; a Fernando, 19 años de privación de libertad, y a René, a 15 años.
Luego de una modificación legal de 1994, a los condenados por espionaje a cadena perpetua les cabe cumplir íntegramente la pena, sin posibilidad de acortamiento por buena conducta u otra razón. Tres del grupo tienen esa pena de por vida, salvo que la presión de la comunidad internacional se haga sentir en mayor grado.
Han surgido más de 300 comités por la libertad de esos cinco prisioneros políticos, en diversas ciudades del planeta. Y nueve Premios Nóbel han reclamado su liberación: Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú, Zhores Alferov, Gunter Grass, José Saramago y Harold Pinter. Salvo el portugués, los demás no han manifestado simpatías comunistas.
Hasta ahora hubo tres vistas posteriores al amañado juicio: una en 2004, otra en 2006 y finalmente otra el 20 de agosto último, ante el 11 Tribunal de Atlanta. En esas audiencias, los defensores argumentaron ajustados a derecho en favor del quinteto de luchadores. Dejaron en claro que ellos no espiaban a la Casa Blanca, el Pentágono, la Nasa ni ningún otro objetivo político o militar estadounidense sino a la mafia anticubana de La Florida. Los abogados, entre ellos el conocido Leonard Weinglass, que defendió antes al "Pantera Negra" Mumia Abu Jamal, objetaron la sede del juicio, la mala conducta del fiscal, la inconsistencia de las pruebas sobre supuesta conspiración para espionaje y asesinato, la enormidad de las penas y otros asuntos hasta completar veintiséis.
Menos la sede, confirmada por un fallo de agosto de 2006, los defensores volvieron a la carga contra todo ese paquete.
Más de 30 juristas prestigiosos estuvieron en la audiencia del 20 de agosto, entre ellos el juez chileno Juan Guzmán que procesó al dictador Augusto Pinochet y es el actual rector de la Universidad de Chile, el ex fiscal general de EEUU Ramsay Clark, la ex congresista norteamericana Cynthia McKinney, el parlamentario alemán Norman Paech, etc.
Sobran razones para impugnar las condenas en lo jurídico pero también en lo político. Hablando en el Foro Social Latinoamericano reunido en agosto en Caracas, el titular del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, mostró el doble rasero de Bush: "A Leandro Aragocillo, un norteamericano de origen filipino condenado por espionaje, le ocuparon 733 documentos secretos de la Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Defensa y de otros lugares. Lo condenaron a diez años de prisión. Tengo compatriotas míos condenados con cuatro cadenas perpetuas, sin haberle encontrado ni un pedacito de papel comprometedor".
Ayer y pese a la lluvia, amigos de Cuba en Buenos Aires le reclamaban al embajador Earl Wayne por la injusticia que padecen los Cinco. ¿Tomará nota?


Lo que dejó el cierre de listas para las elecciones

Listas sábanas con candidatos para todos los gustos, con dispersión en espacios afines

El sábado a la medianoche expiró el plazo para inscribir las listas para la elección nacional del 28 de octubre. La buena noticia para el oficialismo fue que la oposición de derecha se presentó muy dividida y la de izquierda también.

Por Emilio Marín

Sobre catorce fórmulas presidenciales, la jueza María Servini de Cubría aprobó todas menos una. Quedaron en danza cuatro definidamente de derecha: las de Jorge Sobisch, Ricardo López Murphy, Alberto Rodríguez Saá y Gustavo Breide Obeid (seineldinista). Otras tres podrían ubicarse en el centro-derecha: las de Cristina de Kirchner, Elisa Carrió y Roberto Lavagna.

Y otras cinco en la izquierda, aunque no representan lo mismo Fernando Solanas (Proyecto Sur), la alianza del Partido Humanista y el Partido Comunista, y la dividida parcialidad trotskista: Néstor Pitrola, José Montes y Vilma Ripoll. Quedaría afuera de este encasillamiento el inclasificable Raúl Castells, que alguna vez representó un sector piquetero, antes de coquetear con Carlos Menem y poner a Nina Pelozo a bailar por un rato de fama.

Al ubicar de ese modo a los candidatos queda de manifiesto la vigencia de las categorías de “izquierda” y “derecha”, que Mauricio Macri y Elisa Carrió consideran superadas. Sirven para ubicar a “grosso modo” dónde está una fuerza política y qué tipo de propuestas se espera de ella. Obviamente luego hay que hacer un análisis de sus dirigentes y los programas, si los tuvieran explícitos, y en caso contrario apelar a la historia reciente y al archivo de qué hicieron si pasaron por la gestión pública, para precisar el análisis. Pero que las nociones de izquierda, derecha y centro, sirven para un primer pantallazo, sirven.

De ese lote, la senadora de Kirchner lleva las de ganar. Pero también está más visualizada su adhesión a un modelo al servicio del empresariado más concentrado, como lo reiteró en su gira por Alemania a la medida de los negocios de Volkswagen y Siemens. El que haya puesto como primer candidato a diputado por Córdoba a Roberto Urquía, ex dirigente de la UceDe y dueño del monopolio Aceitera General Deheza (en 2006 exportó 1.408 millones de dólares), es otro gesto muy evidente.

Antes de partir a Berlín, ella aseguró a los popes de Idea que iba a mantener un superávit fiscal alto y le dijo a Clarín que “no se debe volver a un Estado de gestión”.

El Movimiento Empresarios por la Nación, le cuestiona al gobierno K que “el superávit fiscal constituye una pavorosa transferencia del ahorro nacional. Este superávit sirve para pagar la deuda externa, es su verdadera razón de ser” (La ´nueva´economía, revista Industrializar Argentina, julio de 2007).

Si algún kirchnerista se molesta por haber ubicado a su candidata en la centro-derecha, habrá que recordarle que su principal fuente de votos serán en Buenos Aires el ex menemista y ex duhaldista Daniel Scioli –encomiado como “moderado” por el matutino que expresa a la Sociedad Rural- y la cabeza de lista de diputados Felipe Solá, de idénticos antecedentes. Esas boletas tienen lugares muy secundarios y escasos para los movimientos sociales cooptados por el kirchnerismo. Hasta el momificado Manuel Quindimil irá por su enésima reelección en Lanús pese a haber amagado con un retiro. ¿No pensarán que eso pueda ser tomado como renovación de la política?

Derecha dividida

La derecha desoyó los consejos que les dio “la tribuna de doctrina” el 30 de agosto último. “Es hora que los dirigentes de la oposición entiendan que nuestro país necesita tener partidos políticos fuertes para consolidar nuestro sistema democrático y republicano”, editorializó La Nación, para instar a que “esos líderes al menos hicieran un esfuerzo por abandonar conflictos subalternos o de tipo personal en aras de un objetivo de mediano plazo mucho más elevado”. Sólo faltó que le pusiera fecha a ese mediano plazo: 2011.

Pese a tan fuertes retos, los derechistas y centro derechistas se dividieron mal. López Murphy está divorciado de Mauricio Macri, aunque por ahora ambos guarden algunas apariencias hipócritas. Macri no apoya la candidatura presidencial de aquél ni su aspiración a una diputación por Buenos Aires, distrito donde Compromiso para el Cambio con el sello de PRO secunda al multimillonario colombiano Francisco de Narváez y Jorge Macri.

Ha estallado la sociedad anónima por conflicto de sus principales accionistas. Se divorciaron antes de la primera elección nacional; ¿eso es PRO?

Uno de los pocos lugares donde se mantendrá la ficción PROcesista será Capital Federal, donde la lista de diputados la encabezará Federico Pinedo. Es el mismo concejal por el Partido Demócrata que fuera acusado de votar en forma más que interesada a favor de los convenios del gobierno de la Ciudad, con Carlos Grosso, con las empresas recolectoras de la basura, entre ellas Manliba del grupo Macri.

El primer candidato a senador es Carlos Melconian, un cavallista a ultranza que había sido designado por Carlos Menem para ocupar el ministerio de Economía si ganaba en abril de 2003. La reactivación económica –con todos sus límites- se produjo porque Hacienda se libró de Melconian luego que el riojano se bajara del ballottage.

Elisa Carrió pudo aligerar un tanto la carga de derecha que habían dejado sus intentos de abrir su Coalición Cívica a López Murphy, al incorporar a la fórmula al socialista Rubén Giustiniani. Pero aquella carga negativa se acentuó con Patricia Bullrich a la cabeza de la nómina de diputados por la Capital, lo que llevó al socialista Roy Cortina –que jugó con Jorge Telerman en junio- a presentarse con otra boleta.

De origen JP y peronista, Bullrich Luro Pueyrredón fue la ministra de Trabajo de la Alianza. En estos días el juez Daniel Rafecas elevó a juicio la causa por los sobornos en el Senado contra 9 ex senadores y funcionarios de aquella administración. Su paso por tantas filas, a cual más desprestigiada, fue puesta sobre el tapete hace un tiempo por Mirtha Legrand, cuando recibió a su invitada y le dijo “Mirá que has venido a este programa por tantos partidos, Patricia”.

Esa división en los mismos espacios se repitió en la UNA de Lavagna, que en Buenos Aires tendrá dos boletas: una peronista con Jorge Sarghini-Carlos Brown y otra radical con Ricardo Alfonsín-Luis Brandoni. También habrá dos listas diferentes en la Capital. Si el ex ministro de Economía no pudo armonizar sus listas en esos distritos, ¿quién puede creerle que podrá pilotear las divisiones en el país?

Dos izquierdas

Las agrupaciones trotskistas habían insinuado unirse entre sí, a partir de la experiencia de Córdoba entre Izquierda Socialista y el Partido Obrero. Pero fue una ilusión óptica, o más bien electoral, porque a nivel nacional la primera hizo un acuerdo con el MAS y el PTS, en tanto la corriente de Jorge Altamira hizo lo que mejor sabe: unirse consigo misma. Ya en la elección anterior su lema había sido “Frente 100 por ciento de izquierda”. Ahora su candidato es Pitrola, muy intransigente para tomar un compromiso al interior de la izquierda pero no tanto para coincidir puntualmente con la derecha. En abril de 2004 su Polo Obrero concurrió a las dos concentraciones promovidas por Juan Carlos Blumberg, cuando era inocultable el sentido de “mano dura” que tenía la campaña de quien ahora es el candidato de Sobisch.

Otra izquierda y segmentos nacionales son los que nuclea el cineasta Pino Solanas, secundado por Angel Cadelli, gerente de calidad de Astilleros Río Santiago y miembro del Consejo Nacional de ATE. En esta alianza, bautizada Proyecto Sur –idea fija de quien en los ´90 fundó al Frente del Sur- coexisten los solanistas del grupo Moreno (movimiento por la recuperación energética), los directivos de ATE y CTA expresados por el diputado Claudio Lozano, Luis Brunatti –ex ministro de Antonio Cafiero- y partidos de izquierda como el Partido de la Liberación y el Partido Socialista Auténtico de Mario Mazzitelli, que puso a disposición su personería.

Entre las propuestas de Solanas –quien repite su candidatura a senador por la Capital- estarán las de una cultura nacional y popular, el desarrollo de la ciencia y técnica argentina (a la que apunta su última película “Argentina latente”), la postura de que el petróleo, el gas y la minería vuelvan a ser de los argentinos. Que se haya agotado la paciencia de Solanas y de una corriente de la CTA hacia el kirchnerismo, y que lo desafíen con un frente político es todo un dato, votos al margen.

Fuente: www.laarena.com.ar
Foto: NA


Cristina de Kirchner habla del "modelo de acumulación"

¿Pero quiénes son las grandes empresas y bancos que acumulan con el modelo actual?

Desde que comenzó con sus giras internacionales de instalación como candidata a suceder a su marido, Cristina de Kirchner viene usando el latiguillo de que profundizará el “modelo de acumulación”. ¿Quiénes son los ganadores?

EMILIO MARÍN

La candidatura de CFK se lanzó formalmente el 19 de julio último en el Teatro Argentino de La Plata pero desde varios meses antes estaba haciendo viajes al exterior con el deliberado propósito de instalarse como presidenciable. Eran los tiempos en que su marido, el gran hacedor de la candidatura, dejaba abierta la posibilidad de que quien encabezara la fórmula oficialista fuera “pingüino o pingüina”.

Por ejemplo, en la última semana de abril la senadora había desembarcado en el DF de México y había sido recibida como virtual presidente por el jefe de Estado, Felipe Calderón. Allí se cocinó el “Acuerdo de Asociación Estratégica” que terminarían firmando Néstor Calderón y Néstor Kirchner el 1 de agosto, con la primera dama argentina ocupando un lugar destacado en todos trámites.

En ese primer viaje a tierra azteca la viajera estrenó el latiguillo de que el “modelo argentino es de acumulación y de matriz diversificada”, supuestamente en las antípodas del modelo neoliberal de “valorización financiera”.

En ese abril la señora recibió por separado en su hotel al hombre más rico del mundo, Carlos Slim; el titular de Televisa, Emilio Azcárraga y el dueño de Techint, Paolo Rocca. En la segunda visita, la de fines de julio y primeros días de agosto, ella y su esposo tuvieron reuniones con lo más granado del empresariado. Allí estaban los dos recién nombrados y otros como Carlos Salazar Lomelín, de Femsa-Coca Cola, y Daniel Servitje Montull, el capo de Bimbo-Fargo.

La señora de Kirchner había dicho en abril “queremos que los empresarios mexicanos vengan e inviertan en la Argentina”. Y hay pruebas de que le hicieron caso.

Los dueños de Bimbo anunciaron que abrirán una fábrica en Argentina, en asociación con Arcor, de la familia Pagani, con quienes ya tienen desde 2005 una planta en común en México.

Generalmente no se trata de nuevas inversiones sino de pasar a controlar empresas preexistentes. Es lo que hizo Azcárraga, de Televisa, al comprar Editorial Atlántida el 20 de agosto con todas sus publicaciones (Gente, Para Ti, etc).

Por su parte Carlos Slim, del grupo financiero Carso-Telmex, ya tenía aquí el dominio de CTI y se limitó a repetir que entre 2006 y 2007 completaría su plan de inversiones de 253 millones de dólares. La pelea con Movistar y Personal se lo demandaba. Y no es que pierda dinero pues las revistas estadounidenses especializadas en finanzas lo ubicaron este año por encima de Bill Gates como número 1 entre los súper millonarios.

¿Se va teniendo una idea más concreta de cuál es el “modelo de acumulación” pregonado por Cristina de Kirchner?

La Madre Patria

Al ser proclamada en La Plata, la oradora insistió en que el suyo sería, como el actual, un “modelo económico de claro perfil industrialista”. Y de allí partió a España donde fue recibida sucesivamente por el rey Juan Carlos, el jefe de gobierno José L. Rodríguez Zapatero y los principales empresarios y banqueros.

Entre otros, fueron sus interlocutores Antonio Brufau (Repsol), Gerardo Díaz Ferrán (Grupo Marsans-Aerolíneas Argentinas), César Alierta (Telefónica), Francisco González (BBVA), Rafael Mirando Robredo (Endesa), etc. Con estos pesos pesados de las inversiones peninsulares en nuestro país estuvo “todo bien”, excepto un roce con el banquero González, minimizado luego por el comunicado oficial de la Confederación Española de Organizaciones Empresarias. Allí se puntualizó que esos empresarios “reconocieron mejoras significativas en la economía argentina durante la gestión del presidente Kirchner”.

Hubiera sido una tremenda injusticia e ingratitud no hacerlo, cuando Repsol ha acumulado una ganancia de 39.166 millones de pesos desde la devaluación de enero de 2002 a la fecha. Esa rentabilidad sigue en ascenso con el precio del barril de crudo por las nubes y la constante suba de precios de los combustibles en surtidor.

Díaz Ferrán también está agradecido, luego que el gobierno K decidiera firmarle los últimos balances de Aerolíneas que estaban objetados, a cambio de la cesión de un puñado de acciones y un par de lugares en el directorio.

Alierta ya estaba satisfecho pues a fines de abril había concretado el desembarco en Telecom Italia, en particular en la inversora Olimpia, controlante a su vez de Telecom en Argentina. Así se vivirán los últimos días de la comedia menemista de dividir en dos a la ex ENTel. Ahora las ex adjudicatarias de la zona norte y la del sur –más allá de la ficción legal- serán una sola cosa, dominada por la firma española, y su antagonista más peligroso será el mexicano Slim, de Telmex-CTI.

Resta saber cómo se reacomodan dentro de Telecom Argentina los Werthein, quienes habían comprado las acciones de los franceses dentro de Nortel Inversora, la controlante. Los W tienen excelente llegada al matrimonio Kirchner así que se puede especular que podrían mantener sus posiciones. El problema es que Alierta también tiene banca allí y otro tanto Slim, lo que prefigura que en el nuevo turno kirchnerista va a encresparse la disputa intermonopolista e interimperialista.

Al margen de quién sea el ganador, es claro que no hubo mayormente inversiones nuevas –como sugiere la propaganda oficial- sino una pelea entre privatizadores por quedarse con la presa.

Para el Norte, también

La tercera cita de la serie de Cristina con inversores foráneos fue el 7 de agosto, con los lobbistas estadounidenses del Council of the Americas, en el Alvear Palace Hotel. Allí volvió a repetir la fórmula de “modelo de acumulación y valor agregado”, para satisfacción de Susan Segal (ex directora del JP Morgan Chase) y otros banqueros dudosamente productivos.

“Argentina es una muy buena oportunidad para hacer negocios”, invitó la candidata ante un atento auditorio donde figuraban el embajador estadounidense Earl A. Wayne, Kellie Mieman (de la consultora Kissinger McLarty Associates), directivos de Standard & Poor´s, Merrill Lynch, Federal Express y Microsoft. Junto a ellos se apretujaban Jorge Brito (Banco Macro), Eduardo Elztain (Cresud), Cristiano Rattazzi (Fiat), Alfredo Coto (Coto) y Julio Werthein (Telecom y La Caja).

La entidad fundada por David Rockefeller fue activa promotora del Consenso de Washington y el cuestionado “modelo de valorización financiera”. Pero por lo visto no tienen ningún problema ideológico ni de ningún otro tipo con Kirchner, quien abonó la totalidad de la cuenta fraudulenta con el FMI y cambió los bonos viejos por bonos nuevos, atados varios de éstos a la inflación.

Por cada punto de inflación, los títulos vinculados al CER agrandan la deuda pública en 1.900 millones de pesos, de modo que la cacareada “política de desendeudamiento” se ha traducido en un aumento de la deuda pública total. Ahora es de 136.348 millones de dólares. La colocación de los bonos y la especulación bursátil es una de las especialidades de varios de los directivos del Council of the Americas.

La oportunidad de negocios se agranda en un país como el nuestro, donde los empleados petroleros que ganan buenos sueldos tienen que pagar impuestos, pero donde están exceptuados quienes perciben intereses por depósitos o ganancias de sus títulos.

Para poner sólo un ejemplo de que los estadounidenses también participan del “modelo”, Cargill está de parabienes con su segundo lugar en la tabla general exportadora (2.502 millones de dólares). Hay que sumar los 112 millones de su frigorífico Finexcor.

Junto a esas multinacionales también están ganando buena plata monopolios “locales” como Techint (Siderar ganó en el primer semestre 689 millones de pesos) y Arcor. También otros más recientes como los de Brito, Elztain (Cresud-Irsa),Marcelo Midlin (Fondo Dolphin, Edenor), Enrique Ezkenazi (Banco de Santa Cruz-San Juan-Santa Fe), Osvaldo Acosta (Electroingeniería), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), etc.

Que un empresario argentino debute en Wall Street, como Midlin con Edenor en abril último, captando 327 millones de dólares, no significa que estemos en presencia de un modelo productivo y menos aún social. Es de acumulación para las multis y ejecutivos citados, que hoy arropan al gobierno como lo hicieron con los precedentes. Pero millones de argentinos quedan a la intemperie.


La semana política

Ni el Episcopado se mantiene al margen de una agitada campaña electoral

El cardenal Jorge Bergoglio volvió a inmiscuirse en la lid electoral con un pronunciamiento crítico del Episcopado. Así corre por derecha al gobierno. En cambio el obispo de Santa Cruz lo hace por izquierda.

EMILIO MARÍN

El Episcopado realizó esta semana su 147º reunión, la llamada de “medio año”, y alumbró un documento que, como todos los de la gestión Bergoglio, llevó la impronta opositora de quien mora en la Catedral.

No hubo en la pieza novedades sino la reiteración de los conceptos que viene remarcando Bergoglio en su cruzada antikirchnerista. Sin ir más lejos, en la Asamblea Plenaria de abril último el casi centenar de obispos había rubricado un mensaje parecido. Ahora la mesa chica de la Conferencia volvió a insistir en sus críticas contra “las presiones indebidas del clientelismo y las dádivas” –un palo enderezado al lomo del oficialismo- y a favor de mayores autonomías provinciales.

Eso último fue leído en sintonía con las campañas de Mauricio Macri y Elisa Carrió, entre otros políticos de la vereda de enfrente al gobierno, que despotrican contra la política “no republicana”, de cuasi “manu militari” que creen ver en la relación del poder central con los mandatarios de la Capital y el interior.

En síntesis, el papable está involucrándose de más en más en la campaña proselitista, algo que había hecho con éxito en la Capital Federal donde jugó a dos puntas, con Macri y con Jorge Telerman.

Ahora vuelve a las andadas seguramente preocupado porque la división de las candidaturas del espectro conservador abre de par en par las puertas a la consagración de Cristina de Kirchner. Los devaneos y juego de la silla entre Carrió, Macri y Ricardo López Murphy –donde siempre queda uno sin lugar donde sentarse- pueden haber apurado el pronunciamiento de la Iglesia. En cierto modo desde el obispado se les marca a esos políticos dónde está el blanco al que hay que apuntar y contra el que hay que disparar, en vez de desangrarse en reyertas opositoras.

El avance del juicio contra el presbítero Christian von Wernich, reanudado esta semana luego de un breve paréntesis, puede también haber aportado lo suyo para que el Episcopado pretenda lastimar al oficialismo. Es que uno de los suyos, con cuellito clerigman, está sentado en un juicio acusado de genocidio. Y su casi segura condena salpicará en política a varios de los que suelen pontificar desde el púlpito como si además de tener verdades reveladas fueran los fiscales de la democracia.

Está vinculado con ese asunto Von Wernich uno de los párrafos claves del pronunciamiento de los obispos: “nos queda pendiente la deuda de la reconciliación”. En realidad a los argentinos que sienten la democracia les queda pendiente la deuda de la justicia, que recién ha emitido dictamen contra un puñado de ex represores.

El jefe de Gabinete contragolpeó a la Iglesia aludiendo a su complicidad en ese doloroso pasado: “en este tiempo entiende importante sacar una declaración, en otro tiempo entendió importante callarse”. Más directo fue el diputado Carlos Kunkel, quien caracterizó al cardenal como un representante de la derecha peronista, de “Guardia de Hierro”.

El sectarismo

Muchas veces se ha dicho que la izquierda tiene el vicio insuperable de una constante atomización y divisiones, una tras otra. Esa afirmación es cierta sólo en forma parcial, toda vez que para la competencia del 28 de octubre próximo ha aparecido la candidatura de Fernando Pino Solanas. El Proyecto Sur, que anima junto a Claudio Lozano (CTA y otros, puede ayudar a la convergencia de agrupaciones y personalidades que van desde la izquierda al nacionalismo y el progresismo.

En cambio, el estigma de la división ya tuvo muchas veces atrapada a la derecha y puede repetirse si se mantienen las posiciones irreductibles de sus representantes principales.

Macri posa con cara de “yo no fui” pero tiene mucho que ver con esa dispersión del espectro conservador. Es que optó por la más fácil, de ganar en Capital, y dejó huérfana de una figura con predicamento a la derecha en el orden nacional. Desde su distrito, ya ganador, en vez de apostar a una fórmula competitiva en todo el territorio, se fue de vacaciones a Europa y dejó que los varios aspirantes a llenar ese lugar se rompieran las testas entre sí. Coqueteó con los diputados que responden a Roberto Lavagna, sin concretar. Hizo otro tanto con los del ARI que, en acuerdo con el PRO, agitaban los casos Skanska, la bolsa y la valija de Aeroparque. Puso a parir a su aliado histórico de Recrear, quien se quedó esperando un espaldarazo que nunca llegó.

Por su parte, la matrona de la Coalición Cívica tiene su parte de responsabilidad en que “el parto” –como le gusta decir a ella- no se haya producido. Es que fue ampliando por derecha su espacio del ARI, con figuras como Patricia Bullrich y Alfonso Prat Gay, e incluso tentó a López Murphy, pero se resistió a la participación del macrismo. Dijo tener “límites morales” con el líder del PRO, lo que sonó sectario teniendo en cuenta su buena disposición con los mencionados náufragos y tránsfugas de la Alianza y del menemismo.

Como Carrió hizo los primeros arreglos con López Murphy, el que se terminó enojando fue Macri, quien se considera el dueño o patrón del “Bull dog”. El resultado fue que ese preacuerdo con “Lilita” está a punto de estallar sin haberse anunciado siquiera. Para colmo, lo que pensaba sumar la mujer por derecha se le puede volver una suma de resultado cero, porque dentro del ARI hubo díscolos a que se subiera a bordo a semejante ejemplar, ex economista jefe de FIEL y ex ministro de Defensa de Fernando de la Rúa.

El único de los opositores que se ha salvado de estos cascotazos arrojados desde el propio campo es Lavagna. Pero está diluido o condicionado por el aparato radical, del que no puede o no quiere despegar como candidato independiente que dijo ser. La suya es una campaña apagada y triste.

Si los aspirantes de la derecha del tinglado político no llegan a un acuerdo agónico el próximo viernes 28, cuando expira el plazo para presentar alianzas, su suerte estará echada. Que después no le echen la culpa a Kirchner ni a la chequera de Hugo Chávez. Ni las misas del cardenal podrán abrirles las puertas del cielo en Balcarce 50.

¿Cuál balance?

Se nota que el presidente Kirchner ha cedido el lugar central de los actos públicos a su esposa candidata pero no resigna su propio espacio, de cara al futuro. Y eso se ve en la preocupación que tiene por asegurarse que se lo recuerde, o mejor dicho, que se lo tenga en cuenta como el gran hacedor. Como se dijo de Pichuco Troilo, “no se fue y ya está volviendo”.

Para eso firmó decretos de necesidad y urgencia para inyectar al presupuesto nacional otros 14.000 millones de pesos que en su mayor parte irán a la administración del polémico Julio De Vido. Planificación Federal ya contaba con eso para insuflar nuevos fondos en la generación de energía, subsidios al transporte y obras de infraestructura.

Con el argumento de reforzar las iniciativas en esas áreas, algunas de ellas críticas como la energía, el PEN no sólo se pone a cubierto de críticas por las insuficiencias en el rubro sino que también se asegura una opinión benévola de los empresarios beneficiados con las licitaciones y subsidios. Por caso, 1.700 millones reforzarán lo que ya se entregó a los dueños privados de colectivos y subtes, sobre todo en el área metropolitana.

Ya se sabe que el juicio favorable del establishment económico y sus rebotes en una mayor actividad productiva son el colchón con que cuenta Cristina de Kirchner para ganar sin castigar el último domingo de octubre.

Es evidente que en cotejo con los días de furia de 2001, hoy la economía argentina mantiene un nivel más elevado de actividad, si bien los índices proporcionados por el gobierno están sospechados de inflarse por su propia liviandad electoralista y por los desmanejos producidos en el Indec.

Según otro informe comunicado por ese intervenido Instituto, la tasa de desocupación habría caído al 8,5 por ciento, al que hay que añadirle un punto más para contar a los desocupados que perciben los 150 pesos del plan jefes. Como sea, sería de menos de dos dígitos.

Al margen de su fiabilidad, ese índice hacia abajo reafirma las chances de CFK, del mismo modo como las reticencias del gobierno a atender determinados reclamos –casos de las protestas en el Indec, los paros de los empleados públicos nucleados en ATE y la huelga de los docentes de provincia de Buenos Aires- las complica.

Otro tanto con la situación de Santa Cruz, donde la protesta volvió a alcanzar niveles altísimos sin que esta vez tuviera su origen en la cuestión salarial. Más importante aún, en esta semana salieron a la calle cerca de 8.000 personas en Río Gallegos para repudiar al ex ministro de Gobierno Daniel Varizat que se llevó por delante, literalmente, a casi veinte manifestantes.

Un ex funcionario atropellando en su blindada camioneta a maestras y estatales, pisándolos sin consideración ninguna por la vida, es una postal santacruceña que puede afectar a la candidatura de la señora de Kirchner mucho más que la máquina de hacer denuncias en que se convirtió la mística Carrió. El obispo Romanín fue de la partida en las marchas y actos patagónicos y a ese no pueden decirle que es de Guardia de Hierro pues está más cerca del obispo progresista Joaquín Piña que del conservador Bergoglio.