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EMILIO MARIN |
Es
muy negativo que la semana entrante el Mercosur firme acuerdo asociativo con
Israel
Cristina de Kirchner reiteró su idea de insertar al país en el mundo,
muletilla con la que la derecha suele disimular la subordinación a EEUU.
Está bien tener buenas relaciones con el mundo, pero no premiar a un Estado
como Israel que viola los derechos humanos.
EMILIO MARIN
Parece que finalmente esta vez será la vencida e Israel tendrá el inmerecido
premio de firmar con el Mercosur un tratado de libre comercio, lo que supone
ventajas comerciales y de consideración a las inversiones.
La vez pasada no pudo ser. En la XXX Cumbre de ese mercado en Córdoba, en
julio de 2006, el punto respectivo figuraba en los documentos preparados por
los cancilleres, listo para ser firmados por los presidentes de los cuatro
socios (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). En esa ocasión llegaron como
invitados especiales los presidentes Fidel Castro de Cuba, Hugo Chávez de
Venezuela, Evo Morales de Bolivia y otros colegas suyos.
En ese momento se hizo imposible la firma, políticamente hablando, pues
Israel estaba masacrando a los palestinos en Gaza e invadiendo El Líbano,
con bombardeos que destruyeron Beirut y dejaron más de 2.000 muertos entre
la población civil.
En esas condiciones alguien tuvo el tino de postergar la firma. Habría
quedado como una capitulación vergonzosa del Mercosur frente a un Estado
como el de Israel, especialista en hacer la guerra a los vecinos,
arrebatarles territorios y masacrar civiles.
Sin embargo ese tratado de asociación nunca se dejó de lado. Simplemente se
lo dilató en el tiempo, como para que el almanaque desdibujara las imágenes
de aquellos genocidios. Porque, convengamos, Israel no ha cambiado desde
entonces su política exterior.
Ahora se ha vuelto a poner sobre el tapete la intención del acuerdo. Quizás
fue casualidad o algo deliberado, buscando que se suscriba en el tiempo "cristinista",
ya que la presidenta es pro israelita en mayor grado que su marido. Sus
palabras, en el acto de asunción, en el sentido de que trabajará por la
inserción de Argentina en el mundo, podría ser el paraguas ideológico que
cubra el pacto con Tel Aviv.
La semana que viene el mercado del sur tiene una reunión en Uruguay, donde
Cristina de Kirchner tomará la presidencia pro témpore. Y allí está previsto
poner las firmas suspendidas al tratado polémico. Anteayer lo corroboró el
secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, al
regresar de Montevideo y declarar que "hay un 95 por ciento de
probabilidades que se firme, faltan pequeños detalles", en referencia al
tratado de marras.
¿Será por esto que las autoridades de la AMIA y la DAIA estuvieron el lunes
entre los más entusiastas y eufóricos con la asunción y el discurso de la
presidenta? Ellos ya estaban felices por el compromiso político del
matrimonio presidencial evidenciado en el viaje a Nueva York, a la 62º
Asamblea General de la ONU. Néstor Kirchner arremetió allí contra Irán y dio
por buena la investigación de la causa AMIA realizada por el juez Juan J.
Galeano, destituido posteriormente por los graves delitos cometidos en esa
instrucción.
El primero.
Desde el punto de vista económico nada urgía al mercado a firmar algo con el
gobierno del premier Ehud Olmert. Los países sudamericanos le venden a
Israel por 430 millones de dólares, entre todos, lo que da una idea de que
el intercambio no tiene gran significación económica. Israel les vende por
597 millones, aunque en esta cifra se cuenta a Venezuela, que aún no es
miembro pleno del club.
En ese plano comercial, aunque Chiaradía dijo que está todo arreglado en un
95 por ciento, puede que la suya haya sido una expresión voluntarista. Es
que lo que dificulta el trato es que Israel reclama que a partir de la firma
del tratado, sus mercaderías y productos puedan entrar con arancel cero en
un plazo de cuatro años. La contraparte, cuatripartita, le responde que ese
ingreso masivo sin pagar aranceles podría admitirse a partir de los 8 años.
Yoel Barnea, el embajador israelita en Montevideo destacó que "se trataría
del primer acuerdo de libre comercio que firma el Mercosur con un país fuera
de la región", en sus 16 años de existencia. El diplomático dijo que su país
tiene todo listo y que espera que el mercado tenga las respuestas finales.
El viceprimer ministro y ministro de Comercio e Industria de Israel, Eliahu
Yishai, tiene las maletas listas en Tel Aviv, pero sólo embarcará si le
confirman que las condiciones suyas han sido aceptadas. El apuro podría ser
para que el ingreso de Venezuela, aliado de Irán, sea posterior a la firma y
no pueda vetarlo.
La negociación con Israel supone un costo político ante la opinión pública
latinoamericana, aparentemente no percibido por los presidentes. ¿Cómo van a
firmar el primer acuerdo extra regional nada menos que con Israel,
tratándose de un Estado de viola los derechos humanos?
Tanto Néstor como Cristina Kirchner han planteado la extraordinaria
importancia que para ellos tienen los derechos humanos. Pero justamente
entonces no se entiende esta política de premiar a Israel, un país que
mantiene usurpados los territorios palestinos de Cisjordania, el este de
Jerusalén, las Alturas del Golán (Siria) y partes en la frontera con El
Líbano.
No conforme con eso, sigue construyendo un "Muro del Apartheid" que separa
aldeas palestinas en Cisjordania, las incomunica y les apropia más terreno.
Hace tiempo que la Corte Internacional de Justicia de La Haya declaró ilegal
ese muro que construye Israel robando tierra palestina. El tribunal pidió a
los países "no prestar reconocimiento ni ayuda de ningún tipo a la
prolongación de la situación creada por el muro y la ocupación israelí", lo
que sería desobedecido abiertamente por Cristina de Kirchner y sus colegas.
Para la tribuna.
Quizás esos mandatarios se escuden en que a fines de noviembre se realizó la
llamada conferencia de paz en Annapolis, Maryland, entre Olmert y el titular
de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, bajo la batuta de George
Bush.
Pero de esa conferencia no participaron todos los sectores palestinos pues
como es público y notorio, fue excluida la representación de Hamas,
movimiento islámico que gobierna Gaza.
Además, y esto es lo más importante, de aquella reunión cumbre falta ver si
logra avanzar en el terreno práctico, pues están previstas nuevas charlas
quincenales entre los dirigentes israelitas y palestinos.
El propio Abbas, calificado de "colaboracionista" por sectores palestinos,
no pone las manos al fuego por la conversación con su par judío. Dijo que
para un acuerdo serio falta que Israel acepte el regreso de los refugiados
palestinos y que devuelva todos los territorios ocupados, incluida Jerusalén
oriental. Y es bastante obvio que ni Olmert (partido Kadima), Ehud Barak
(Laborista) y Benjamín Netanyahu (Likud) van a aceptar esas condiciones
básicas.
Según Bush, el acuerdo definitivo de paz en la región se firmará antes de
finales de 2008, pero con su decadencia y falta de credibilidad nada de lo
que diga puede ser tenido por serio. Además él estará yéndose de la Casa
Blanca para ese entonces. Son gestos para la tribuna.
El domingo 9 de diciembre último, un cable de EFE informaba que en Gaza "el
gobierno israelí redujo el comercio de mercancías vitales -alimentos,
combustibles y medicamentos- hasta provocar situaciones altamente
dramáticas". En esa misma Franja, el ejército israelí ingresó dos días más
tarde y mató a seis personas, a las que calificó de "milicianos".
En estas condiciones, la firma de un tratado con Israel sería algo más que
un premio excesivo.
Por otra parte Cristina de Kirchner en su discurso de asunción volvió a
reclamar más calidad a la justicia "como un valor reparador y equiparador".
¿Cómo explicará entonces la firma de un tratado asociativo con un país cuya
Corte Suprema de Justicia tiene legalizada la tortura de los prisioneros
políticos?
Unos 450 presos palestinos fueron liberados en la semana de Annapolis, para
favorecer el diálogo. Quedan aproximadamente 8.000 en esa triste condición.
Firmar un TLC con Olmert es presentarlo como un demócrata y no como la
cabeza de un Estado autocrático, sionista, expansionista y que viola los
derechos humanos de los palestinos y de los árabes israelitas que viven
dentro de ese Estado.
Cristina
de Kirchner mostró en una semana buena parte de su repertorio de cuatro años
Emilio Marín
La presidenta electa estuvo en el Espacio de la Memoria pero también recibió
al embajador de EE UU; se despidió del Senado con mucho autobombo pero a la
vez pidió que los jueces paguen ganancias. En fin, una Cristina auténtica y
continuista.
Esa característica de política que combina una determinada línea de
convivencia con los monopolios y las grandes potencias, por un lado, y a la
vez forcejea con los representantes políticos y financieros de esos
intereses, no es algo propio de Cristina de Kirchner. En este punto parece
ser la continuidad de la gestión de su marido, que en estos cuatro años
también aflojó bastante ante Washington –sin ir más lejos se sumó a la
campaña anti Irán promovida por George Bush- pero en simultáneo mantuvo sus
fricciones en torno a las recetas impuestas para políticas domésticas por la
jerarquía del FMI.
Y Cristina también es así. En los viajes a Madrid, Berlín y Nueva York había
dejado en claro que quiere una convivencia tranquila con el llamado Primer
Mundo. Tal propósito quedó al desnudo otra vez al recibir en el Salón de la
Casa de Gobierno, por primera vez, al representante norteamericano Earl A.
Wayne. En esto fue más allá que su marido, quien había ordenado a los
ministros abrirles sus despachos al diplomático todas las veces que lo
solicitara, pero él personalmente no lo agendó nunca en Balcarce 50 ni
Olivos.
Esa mayor apertura a los poderosos de la Tierra, justificada con el
argumento del peronismo de 1952-1955 de que es imperioso atraer inversiones
extranjeras, explica que incluso opositoras de lengua suelta como Elisa
Carrió abrieran por centímetros la puerta de la tolerancia para con la nueva
administración. La matrona de la Coalición Cívica dijo estar bien
predispuesta por las novedades en Relaciones Exteriores e Innovación
Tecnológica. Y no era un piropo a Jorge Taiana, que sigue en el Palacio San
Martín, sino a esa “apertura mental” hacia las potencias, algo que ya habían
elogiado exponentes de la derecha como Rosendo Fraga y Joaquín Morales Solá.
En realidad lo que buscan Wayne y el Departamento de Estado es pescar más
negocios para sus multinacionales, que –según su propia propaganda- serían
450 empresas radicadas en el país con una dotación de 150.000 empleados.
El otro objetivo es ir metiendo una cuña entre el gobierno cristinista y
Hugo Chávez, que ayer enfrentaba un referendo crucial en Venezuela. En esto
a Wayne no le va a ir tan bien como en materia de negocios. Justamente uno
de los motivos por los que el matrimonio presidencial mantiene su relación
con Caracas es –además de una cierta simpatía política mutua- la
financiación de más de 5.000 millones de dólares que ha recibido vía compra
de títulos del Estado. También en este punto Cristina estará bien con Wayne
y con Chávez, según los distintos momentos y temas. El peronismo es así.
Patti adentro
A diferencia de muchos detractores, entre ellos Carrió, que estuvieron de un
modo u otro con la dictadura y posteriormente con las leyes de impunidad y
los indultos, Néstor Kirchner y su mujer, sin ser ningunos campeones de los
derechos humanos, ni antes ni ahora, han tenido una política abarcativa de
esos derechos. Sobre todo conjugados en tiempo pasado en discursos de
actualidad.
La cresta del gobierno estuvo días atrás en el acto de la ex Esma,
convertida ahora en Espacio de la Memoria (dicho sea de paso, esa iniciativa
positiva ha creado una contradicción a Hebe de Bonafini, refractaria hasta
ahora a las exhumaciones, monumentos y homenajes a los desaparecidos).
La presencia de los Kirchner en aquél acto los asoció con los juicios en
curso o a punto de elevarse a audiencias por violaciones a los derechos
humanos. Por caso, en una de las causas se está juzgando al ex prefecto
Héctor Febres, acusado de torturas en cuatro casos (en otros expedientes las
acusaciones en su contra superan el centenar) y allí se aguarda sentencia
para el 14 de diciembre.
Otra novedad interesante es que Sergio Torres, subrogante de Guillermo
Montenegro, decidió elevar a juicio la causa por el “Plan Cóndor”, un
instrumento represivo ideado por las dictaduras del Cono Sur con el aval del
Departamento de Estado conducido por Henry Kissinger. El ex dictador Jorge
R. Videla y un lote de caracterizados represores, diecisiete en total,
tendrán que rendir cuentas sobre ese mecanismo de persecución y muerte
allende las fronteras, que incluso atentó en Washington matando al
socialista chileno Orlando Letelier y su secretaria estadounidense Ronnie
Moffit.
A propósito, suena contradictorio que Cristina se aferre tanto al discurso
de los derechos humanos y que, por otra parte, el 28 de setiembre de este
año, se haya reunido en la Reserva Federal con ejecutivos de bancos y
consultoras estadounidenses, entre ellos Kissinger. Este tuvo la franqueza o
caradurez de pedirle que explicara las relaciones con Chávez.
En este capítulo de la lucha contra la impunidad es destacable que el
represor Luis Patti siga detenido en Marcos Paz, acusado por el juez de San
Martín de secuestros, torturas y desapariciones de siete personas durante la
dictadura. La detención del ex subcomisario, presentado por sus familiares y
defensores como preso por orden K, excede largamente la actuación
gubernamental y tiene su base en la incansable lucha de los organismos de
derechos humanos y los familiares de las víctimas.
En todo caso la duda es hasta qué punto se podrá avanzar con esa política de
juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado si al mismo
tiempo se mantiene el 100 por ciento de las autoridades de las Fuerzas
Armadas. Así lo dispuso la presidente electa y comunicó la ministra Nilda
Garré. ¿O el único oficial para pasar a retiro era Osvaldo Montero, de la
jefatura de Inteligencia? Este fue acusado de complotar junto a Aníbal
Fernández para que éste llegara a Defensa y mejorara la situación de los
militares que están entre los 250 detenidos por cargos de represión.
Clase media casquivana
En su despedida del Senado, el miércoles, la mandataria electa expresó: “nos
falta todavía algo que debemos los dos poderes a los ciudadanos, tanto el
Poder Judicial como el Poder Legislativo; esto es, que finalmente los jueces
paguen el impuesto a las ganancias, como corresponde a todos los
ciudadanos”.
Esta afirmación es compartida por el 90 por ciento o más de la sociedad, y
especialmente por la sufrida clase media que, sin mucha conciencia política,
suele comenzar sus reclamos a la manera norteamericana diciendo: “soy un
ciudadano que paga sus impuestos” (como si el que está desempleado contra su
voluntad, y no puede oblarlos, no fuera ciudadano).
La coincidencia social con ese planteo de CFK tiene también motivos de peso:
son 150 millones que dejan de entrarle al fisco por esa gambeta de los
magistrados al impuesto de referencia.
Ante la mayoritaria adhesión al reclamo de equidad social, el titular de la
Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, buscó un atajo para sonreír a la
tribuna sin poner un peso de su bolsillo. Dijo que le parecía bien pagar
pero que el Estado debía darles una compensación a los afectados, para que
no sufrieran disminución salarial. En caso contrario apelarían judicialmente
y están seguros de ganar la demanda (cualquier parecido con el lobby de la
corporación judicial es pura coincidencia).
En esto estuvo bien Alberto Fernández, que al descartar la compensación
ironizó con que eso sería pedir que el Estado pague el impuesto en nombre de
los camaristas.
Aunque hay que ver si esta iniciativa llega a convertirse en proyecto de
ley, es positivo que haya comenzado por plantearse, por más que algunas
señorías se molesten y los supuestos defensores de la “república” digan que
es un atentado al artículo 110 de la Constitución.
Pero el operativo seducción de la clase media, en parte para atraer votos
succionados por el macrismo y Carrió, tiene límites. Es que ese público se
enoja con el oficialismo cuando ve televisión donde la presidenta aparece al
lado de Guillermo Moreno para pactar con los supermercados determinados
precios para la canasta navideña.
Es que el secretario de Comercio ha sido convertido por los diarios “serios”
en el sinónimo de patotero culpable de que en cierto momento el tomate
cotizara a 12 pesos el kilo o que falte el sachet de leche en las góndolas.
Ese fenómeno de envenenamiento del público se repite agravado en Caracas,
donde miles de estudiantes suelen marchar contra Chávez considerándolo un
dictador. Aquí, salvando las distancias, a Moreno se lo ve como la
encarnación del mal. Y no es así: ese funcionario pelea contra el mal
inflacionario, con el gravísimo límite de que no hay política de control
-con pena de multa y expropiación- sobre los 200 grupos más concentrados de
la economía, la agroindustria y el sector alimenticio. Y eso no es
responsabilidad del secretario de Comercio sino de K.
Donde el discurso de despedida del Senado sonó demasiado autoreferencial y
complaciente fue en que ahora habría “nuevas” instituciones que han superado
la mácula de 2001.
En realidad hay de todo. Por algo los dos directivos de la cámara de
empresas de tickets alimentarios (Cevas) se atrevieron a intentar sobornar
al hijo de Héctor Recalde si frenaba la ley que convierte esos vales en
salario formal. Lo bueno es que Diputados, acicateado por esa provocación,
aprobó la iniciativa de Recalde y ahora le toca votar al Senado “diferente,
prestigiado por el voto popular”, como exageró la senadora devenida en
presidenta.
La
semana política
Cristina tendría que hablar menos de la asociación con Brasil y aprender
algo de Lula
El lunes la presidenta electa hizo el primer viaje al extranjero estrenando
esa condición y optó por Brasil. En las reuniones con Lula habló de la
asociación estratégica pero debería aprender algo de Brasil que empieza con
“p”, petróleo.
EMILIO MARÍN
Los que la quieren mal a Cristina de Kirchner pueden objetar que el viaje a
Brasilia no fue el estreno de su condición presidencial. Citan que tal jalón
fue su periplo a España apenas fue designada candidata, o la reciente pasada
por Santiago de Chile como parte de la comitiva oficial a la XVII Cumbre
Iberoamericana, cuando tuvo una entrevista con Michelle Bachelet. Esos
críticos dirán que la escapada a Brasil no fue con la banda y bastón
presidencial, que Cristina tendrá el 10 de diciembre.
Como sea, la conferencia con Lula tuvo mucha importancia para ambos, que
reiteraron allí la “asociación estratégica” que los une dentro y fuera del
Mercosur. Para reafirmarlo, Cristina y Lula formaron una comisión bilateral
encabezada por ambos y decidieron que los gabinetes de los dos países se
reúnan al menos dos veces al año en forma de plenario.
Ese acercamiento no pareció quedar en las formas pues se convino que habrá
cooperación energética e incluso en energía nuclear, y otros capítulos
comerciales y sociales. Como los voceros puntualizaron que las dos partes
habían convenido “actuar de forma coordinada con Bolivia”, Evo Morales se
habrá preguntado si eso es bueno o malo. Es que los socios mayores del
Mercosur pueden unirse para reclamarle a La Paz más gas y a menores precios.
Y a Morales le convendría discutir con uno y después el otro, por separado,
con sus colegas.
Con el acercamiento de Buenos Aires y Brasilia se estaría solidificando la
corriente política de centro en la región, que tiene una izquierda neta en
Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador; y una derecha definida en Colombia,
México y Centro América. ¿Adónde irá ese centrismo? Como todo aglomerado de
ese tipo ideológico, dependerá, por su naturaleza oportunista, de qué
vientos soplen con más fuerza en el continente y el mundo.
Aún dentro de ese espacio intermedio, la senadora argentina tiene varias
cosas por aprender del ex tornero paulista, que mantuvo una empresa mixta,
Petrobras, con inversiones e investigaciones propias. Así terminó
descubriendo frente a San Pablo, en el mar, una riquísima área petrolera
llamada Tupí, que tendría 70.000 millones de barriles de petróleo.
Eso ha posicionado al vecino país como futuro socio del lote de
exportadores, OPEP, y a Petrobras como una de las mayores seis petroleras
del globo. ¿Suerte? Ese factor, que siempre existe, no puede definir
siquiera el resultado de un partido de fútbol entre la selección del Coco
Basile y la verde amarilla de Dunga. Menos puede explicar la abismal
diferencia entre los países en cuanto al crudo. Aquí reina Repsol y no es
argentina. Y no hay voluntad política gubernamental por recuperar esos
recursos.
Números y trabajadores
Es verdad que el amplio triunfo del 28 de octubre se cimentó, entre varios
factores, en la sensación de la mayoría de los electores de que su situación
estaba mejor que en mayo de 2003.
Claro que dentro de esa mejoría, hay andariveles y andariveles. Los que aún
penan dentro del 8,1 por ciento relevado por el Indec como tasa de
desocupación, no habrán visto mejora alguna desde cuatro años a esta parte.
A propósito, ya se sabía que los números de ese instituto son poco
convincentes pero los de esta Encuesta Permanente de Hogares fueron aún más
endebles. Es que por huelgas o problemas de otra índole, en vez de
rastrillar parte de los 23,8 millones de personas que viven en los 31
conglomerados urbanos, se entrevistó a una muestra representativa de sólo
14,3 millones.
El descenso significativo del desempleo total, que era del 15,6 por ciento
de la población económica activa cuando Néstor Kirchner llegó a Balcarce 50,
no se repitió en cuanto al empleo informal. Este sigue siendo
significativamente alto, en torno al 44 por ciento del total de asalariados.
No hace falta ser ministro de Trabajo para advertir que detrás del trabajo
informal hay lucrativas diferencias en el pago de salarios, cargas sociales
e impuestos, que se dejan de tributar y van a engrosar la caja empresaria,
sin obra social ni jubilación que valgan para la gente de trabajo.
Esos factores no han sido erradicados de la economía K, que se precia de
haber logrado el mayor despegue en cien años, e incluso ciertos negocios se
siguen haciendo con relativa impunidad. Es lo que denunció el diputado
Héctor Recalde, respecto a que dos directivos de la cámara que agrupa a las
emisoras de vales de comida, de la cámara Cevas, habían tratado de coimear a
su hijo Mariano. La maniobra apuntaba a trabar la ley que impondrá que
progresivamente lo pagado en vales se vaya blanqueando en el salario. Como
suele ocurrir a menudo con los delincuentes de guantes blancos, el par de
ejecutivos está en libertad y pergeñando una eficaz defensa a cargo de
abogados famosos.
Cuando se trata de trabajadores siempre conviene precisar de qué tipo se
trata. Ese hábito es bueno aunque hay que identificar al servicio de qué se
hacen esas horas extras. De Domingo Cavallo también se decía que era un
obsesivo del trabajo. Esto viene a cuento del elogio que hizo Alberto
Fernández a Guillermo Moreno, blanqueando que éste seguirá en un alto cargo.
“Es muy trabajador y muy honesto en su gestión” lo piropeó el jefe de
Gabinete. A los que no les gusta Moreno, ya saben. Lo tendrán que aguantar
cuatro años más si es que no lo hacen renunciar antes, porque Fernández
afirmó correctamente: “los críticos (de Moreno) lo cuestionan por sus modos,
pero en el fondo lo cuestionan por intereses particulares”. Muy cierto.
Para terminar con los que dicen trabajar mucho pero no lo hacen tanto, hay
que mencionar que de pronto el Congreso se iluminó “a giorno” para tratar
numerosas leyes venían demoradas del largo tiempo en que no se hacía nada.
En el envión, Diputados dio media sanción al presupuesto nacional que el
Senado aprobaría el 5 de diciembre. Un montón de leyes y de manos levantadas
tampoco son sinónimo de trabajo…
Patti al horno
Los enemigos del kirchnerismo echan fuego por los ojos, y sobre todo por la
boca, como Mariano Grondona el viernes hablando de que Néstor y Cristina
“reinan”. Las esperanzas de la derecha es que el macrismo, el peronismo
residual y otras bancadas provinciales conservadoras puedan unirse en el
Congreso, lo que aún no han logrado (y si llegan a un acuerdo, después
deberán unificar propuestas y eso será más cuesta arriba).
Ese espectro que supo estar al lado o adentro del bando dictatorial, estaba
alentado luego que un fiscal de Rosario dictaminara que las acciones de la
guerrilla de los ´70 también debían catalogarse como “delitos de lesa
humanidad”, igual que las del terrorismo de Estado.
La “tribuna de doctrina” fue la fogonera ideológica del caso Larrabure, un
militar detenido por el ERP y que se ahorcó, suicidándose, según el
testimonio de Enrique Gorriarán Merlo, aunque sus familiares sostienen que
fue asesinado. En ese expediente, el hijo del suicida ha pedido que se
indague a ex militantes de esas organizaciones populares, con la intención
de que Carlos Kunkel, Jorge Taiana y algún otro funcionario sean citados
judicialmente. Si la cédula llega a Kirchner -aunque se sabe que éste no
tuvo ninguna participación en esos ámbitos- tanto mejor para Larrabure hijo,
Cecilia Pando, “La Nación” y los demás tiranosaurios.
Lamentablemente para esos sectores, súbitamente la realidad los puso otra
vez pedaleando contra el viento de la historia. Luis Patti, que es del
círculo genocida que aquellos defienden de un modo u otro, fue a declarar
ante el juez de San Martín, Alberto Suárez Araujo, y terminó detenido.
Desde ese juzgado se lo mandó al penal de Marcos Paz, bajo el peso de
pruebas que lo involucran en el asesinato de varias personas, entre otras el
ex diputado por la JP Diego Muñiz Barreto, Manuel Goncalvez y otros
desaparecidos. Patti no podrá decir ahora que no tenía causas en su contra.
Y aunque quiera esgrimir sus fueros de diputado electo en octubre, más de la
mitad de la biblioteca dirá que aún no había asumido su banca. El ex
subcomisario, que el malevaje de la clase media demandante de “mano dura”
convirtió en intendente de Escobar y candidato a gobernador, podrá ahora
ahondar en sus reflexiones políticas con sus conmilitones Christian von
Wernich y Miguel Etchecolatz. En una de esas forman un comité del Paufe en
el penal.
La detención de Patti, haya tenido o no que ver el gobierno en eso, es un
hecho que acumula a favor del relato oficial sobre que esta administración
defiende los derechos humanos.
Esa apreciación se habría reforzado con la presencia del presidente, su
sucesora y numerosos ministros, amén de dirigentes de derechos humanos, en
el acto por el cual se aseguró la conversión del ex predio de la Esma en el
Espacio de la Memoria. Hubo allí discursos reivindicando a los 30.000
desaparecidos como luchadores por una sociedad más justa y esto, hay que
decirlo, es una cualidad del mismo gobierno que por otro lado, como se
consignó en esta nota, entrega el petróleo a Repsol.
No hay que pensar que los derechos humanos están a resguardo. Si el general
Osvaldo Montero, jefe de Inteligencia del Ejército, fue despedido por
conspirar contra la ministra Nilda Garré, queda flotando un interrogante.
¿Acaso no conspirarán contra la democracia y los derechos humanos?
La
semana política
En medio del enojo con Tabaré no hay que perder de vista al enemigo
principal
A raíz del diferendo agudizado con Uruguay por la puesta en funciones de
Botnia, un patriotismo exagerado cunde en el país. Un patriotismo sano está
bien. Pero poner en el banquillo a Uruguay y olvidar a la Casa Blanca y el
Foreing Office, está mal.
EMILIO MARÍN
Cada presidente filtró la información con el tono que les resultaba más
propicio. El “corre, ve y dile” de estos tres días de reunión en Chile
estuvo a la orden del día.
Pero en política lo que cuentan son los hechos. Néstor Kirchner adoptó un
tono de víctima de una decisión unilateral de Tabaré Vázquez, y éste aseguró
que decidió algo beneficioso para la economía de su país. El uno y el otro
le pidieron disculpas al rey de España por el final desastroso de su
“facilitación”, aunque cada uno pensaba que el culpable era el otro.
Lo cierto es que la controversia por la instalación de la pastera terminó de
la peor manera, con autoridades de la región y tres países europeos como
testigos obligados.
Quien esto escribe piensa que la razón está de parte argentina,
fundamentalmente porque el vecino tomó como río propio uno bi-nacional con
un estatuto que fue ignorado. La causa de esa gambeta a la legalidad fue
económica. La seducción de la inversión de Botnia (y de la relocalizada
Ence) pudo más.
Pero de allí a fulminar a Uruguay como lo peor del planeta y de presumir que
Argentina es el reino de la ecología, media no un río sino un océano. ¿O
Alto Paraná, de capitales chilenos en Misiones, Papel del Tucumán, Papel
Prensa, Ledesma y otras productoras de celulosa no afectan los ríos y
ensucian el medio ambiente?
Esta discusión no se puede abordar con hipocresías que campean en los
gobiernos de las dos orillas. Uno se pone en ecologista y es un verde trucho.
El otro se pinta como nacionalista defensor de puestos de trabajo charrúas.
Ambos envenenan las conciencias de sus connacionales, al punto de quebrantar
las relaciones entre dos pueblos hermanos. Ayer el puente General San Martín
parecía una zona de guerra, con barreras, fuerzas de seguridad y exclusión
aérea. Las autoridades montevideanas habían puesto lo suyo y el ministro del
Interior argentino también, con medidas policíacas contra los manifestantes
de Gualeguaychú.
Posiblemente ahora no quede más remedio que esperar el fallo de La Haya, con
un vínculo bilateral dañado por diez años, según pronosticaron cerca de
Kirchner. Si es así, el afectado podría trabar el funcionamiento del
Mercosur. Mientras se reconstruye el tejido dañado con Uruguay sería bueno
que del lado argentino se obligara a las papeleras y demás empresas que
contaminan a que dejen de hacerlo, so pena de multas y cierres. Sería la
única forma de tener un discurso y no dos o tres.
Durmiendo con el enemigo
Para Kirchner el malo de la película ha pasado a ser su ex amigo Tabaré, a
cuyo triunfo electoral considera haber hecho un aporte decisivo con las
facilidades de transporte y licencias dadas a los residentes en nuestro país
para ir a votar el 31 de octubre de 2004.
Que el argentino esté molesto con su colega es entendible. Pero no tendría
que traspasar el límite de una controversia diplomática. De allí la crítica
hecha en el Espacio Riesco de Santiago, la carta entregada por Roberto
García Moritán al embajador uruguayo y hasta el rumor de dejar nuestra
embajada en Montevideo a nivel de encargado de negocios.
Hasta allí estaría bien, vista la autorización charrúa para que la chimenea
de Botnia empiece a arrojar humo y la planta arroje residuos nada amigables
al río común.
Pero un “bloqueo total” como el que recomiendan los enojados asambleístas de
Entre Ríos, no sería lo adecuado. Los bloqueos perjudican no sólo las
relaciones de país a país sino la calidad de vida de quienes vive en el
lugar bloqueado. De esto puede dar fe la valerosa nación cubana, que sufre
una real situación de ese tipo, impuesta por EE UU.
El desubicado Tabaré citó ese bloqueo a Cuba como si el corte de
Gualeguaychú fuera algo similar, siendo cosas diferentes en cantidad y
calidad. Pero si los asambleístas lograran presionar al Poder Ejecutivo a
adoptar medidas draconianas contra Uruguay como el bloqueo, entonces se
habría dado un paso en falso. Y paradojalmente, se habría dado la razón
posterior a los hechos al mandatario que comparó al módico sitio de Fray
Bentos con la épica resistencia de La Habana.
Es contradictorio que el kirchnerismo se quiera llegar a las manos con las
autoridades uruguayas y que, en cambio, mantengan relaciones carnales con
España. ¿Qué se le agradeció al monarca español? Si éste no gastó ni una
hora de su tiempo sino que mandó a su embajador ante la ONU a poner la oreja
ante chicanas de argentinos y uruguayos. Más aún, lo hizo porque le interesa
que el ámbito iberoamericano siga siendo una suerte de Commonwealth o
Comunidad Británica de Naciones, donde César Alierta (Telefónica), Antonio
Brufau (Repsol), Emilio Botín (Banco Santander) y Francisco González (BBVA)
tengan un coto cerrado para sus negocios.
La corte borbónica está nutrida por los “socialistas” como José Luis
Rodríguez Zapatero (PSOE) como antes por José María Aznar (PP). Y si alguien
tenía alguna duda la habrá disipado cuando supo que en Chile el jefe de
gobierno actual, en defensa de su antecesor Aznar, interrumpió a Hugo
Chávez. Y en medio de la discusión, el Borbón se retiró como manifestación
de “disgusto”. ¿Qué se cree este gilipolla heredero del franquismo? ¿Un
inmortal por encima de los súbditos?
Da grima que España, cuna de gran cultura, aún hoy dé al mundo el ejemplo de
atraso que supone tener un zángano coronado que con su dedo, o con otro
órgano, decida quién le sigue en línea sucesoria. ¿Se habrá enterado que ya
corre el siglo XXI?
Para los apologistas del capital extranjero, como Joaquín Morales Solá, el
drama del desencuentro rioplatense se reduce en que se habría faltado el
respeto a ese rey.
Empresarios de Idea
Lamentablemente Kirchner trata con personajes como Juan Carlos y Rodríguez
Zapatero y los tiene como modelos de gobernantes; aún en mayor estima los
tiene su sucesora Cristina. De allí sus reuniones en Chile y ayer en Olivos
con Rodríguez Zapatero, que vino a defender los intereses de Edesur,
Aerolíneas y Repsol. Se fue con la certidumbre de que el nuevo gobierno no
tocará los acuerdos existentes sobre esas empresas. La eléctrica tendrá su
aumento de tarifas, la aérea contará con mayor presencia estatal y la
petrolera podrá vender el 25 por ciento de sus acciones al grupo Ezkenazi.
Con los políticos de la derecha y el centro un tanto silenciados por su
estruendosa derrota de dos domingos atrás, las mayores críticas al gobierno
provinieron de círculos empresarios reunidos en el Coloquio de Idea, en Mar
del Plata. Las autoridades de la entidad no tiraron directamente contra el
plan económico pero sí lo hicieron varios de sus invitados, que no se
anduvieron con miramientos y recibieron nutridos aplausos.
Por ejemplo, los especialistas del sector afirmaron que hay una crisis de
energía. Francisco Mezzadri, afirmó que las tarifas están atrasadas un 200
por ciento y que no habrá ahora más generación porque K haya autorizado una
suba del 20.
En esos círculos se piensa que los Kirchner deben permitir un aumento mucho
mayor y también pactar con el Fondo Monetario para arreglar con el Club de
París y pagar de más a los bonistas disconformes. Esa sería la ruta a
recorrer para recibir préstamos oficiales y privados que permitan una mayor
inversión en el área energética.
Allí se cree que los primeros calores fuertes van a provocar cortes de luz y
pondrán a Cristina en un plano de debilidad susceptible de tener que adoptar
las medidas reclamadas. Mauricio Macri, que viene golpeado por los comicios,
también espera los apagones. “Nos vamos a tener que hamacar en el verano”,
declaró tras hacer sumas y restas sobre lo que consumirán los equipos de
aire acondicionado y la energía acotada disponible.
Al final de cuentas, del proyectado Pacto Social esbozado por la presidenta
electa, la pata más firme es la sindical, pues Hugo Moyano y la CGT a lo
sumo pueden pedir un tanto por ciento más de salario pero sienten a este
gobierno y el que viene como suyos.
En cambio, en Idea y buena parte de la Unión Industrial, hay desconfianza y
un recelo que nunca desaparece del todo pese a los réditos que han recibido
desde 2003 a la fecha. Es una pata algo floja del Pacto Social.
Y directamente donde el gobierno tendrá que cuidarse, porque allí campea una
oposición más frontal y cerril, es respecto al vulgarmente y mal llamado
“campo”. Las comillas tienen que ver con que no es lo mismo el peón que el
terrateniente, el minifundista que el exportador, el pequeño ganadero que el
frigorífico extranjero, el chacarero que el gran productor sojero, etc.
Bastó que esta semana el ministro Miguel Peirano, el secretario de
Agricultura Javier de Urquiza y el jefe de Gabinete Alberto Fernández
anunciaran un aumento de los impuestos a las exportaciones, en el rango del
5 al 10 por ciento, para que la Sociedad Rural y demás entidades emitieran
durísimos comunicados.
Si uno se dejara llevar por esas sempiternas quejas parecería que aquéllos
han sido expropiados. Nada que ver. Con el aumento de los precios
internacionales de los granos, esos campeones de la queja oligárquica
ganarán incluso más dinero que este año. Sólo que quieren la chancha, los
chanchitos, la máquina de hacer chorizos, el piolín y también toda la soja a
precio dólar, para ellos solos
Clara
victoria oficialista que de todas maneras no le permitirá hacer cualquier
cosa
Por Emilio Marín
Con la actualización del escrutinio, en la tarde de ayer se sabía que
Cristina de Kirchner lograba casi el 45 por ciento de los votos, frente al
23 de Elisa Carrió. Pero ese triunfo holgado no le permitirá gobernar a
voluntad.
La última duda que faltaba develar se aclaró el domingo a la tarde: no
habría ballottage. La candidata de la Coalición Cívica esperó hasta la
madrugada siguiente antes de dar su brazo a torcer, emperrada en que habría
segunda vuelta y ella sería presidenta.
No fue así. Los sondeos anteriores indicaban en forma coincidente que
Cristina Fernández de Kirchner iba a ganar en primera vuelta por una
diferencia de veinte puntos o más, tal cual sucedió.
¿Qué pasó? Para el estrambótico candidato del peronismo residual, Alberto
Rodríguez Saá, tal resultado se explica por un supuesto fraude oficial del
que no dio ninguna prueba. Sus primeras declaraciones del domingo
cuestionaron la limpieza del procedimiento. Supuestamente se habría
confirmado su denuncia previa de fraude.
No hubo tal cosa sino manejos antidemocráticos de gente del Frente para la
Victoria, que tapaba las boletas en el cuarto oscuro o sustraía las de sus
rivales, más la complicidad de la Justicia o el Correo que no las reponía.
Rodríguez Saá sangraba por la herida de que el 10 por ciento suyo era mucho
menos de la mitad de lo que había asegurado tener. Y en vez de proceder a un
análisis autocrítico, echó mano al recurso fácil de acusar a los demás.
Otro que se quejó amargamente fue Ricardo López Murphy, quien catalogó al
domingo como una 'jornada bochornosa' por las supuestas irregularidades del
PEN. A lo sumo el bochorno fue del candidato de Recrear, séptimo entre los
presidenciables y último en algunas provincias. Incluso en Capital Federal,
con el demorado apoyo del PRO y Mauricio Macri, sus votos no llegaron al 4
por ciento.
Tanta falta de sintonía de Rodríguez Saá y López Murphy con la realidad
puede ser parte de su divorcio con la situación del país. Más cuerdos fueron
los argentinos que no les confiaron el voto a semejantes personajes.
El otro buen dato fue el paupérrimo desempeño de Jorge Sobisch, que contando
con cuatro sumatorias apenas tuvo el 1,56 por ciento. La misma proporción
tuvo en Buenos Aires, donde confiaba que el seudo ingeniero Juan Carlos
Blumberg le acercara algún paquete mayor. No lo hubo. En buena hora.
Que la derecha más extremista quedara a la intemperie es un elemento
positivo que dejó la compulsa. Eso alcanza a Macri, cuya alianza Pro-Recrear
quedó sexta en la Capital y dejó a Carlos Melconián con un zapallito en la
mano, en la vereda de una verdulería, sin una senaduría. Pensar que en junio
el macrismo obtuvo 62 por ciento. ¿Perder ahora tan feo, será PRO?
La presidenta
El grupo de rock Callejeros, tan demonizado después de Cromañón, canta en
'Imposible': 'por fin el gobierno va a ser de una mujer'. Posiblemente Pato
Fontanet no pensaba en Cristina de Kirchner cuando lanzaba esas expresiones
de deseos pero por primera vez una fémina fue electa como presidenta.
La electa, más allá de su lenguaje no machista (siempre habla de 'todos y
todas', 'argentinos y argentinas', etc), difícilmente represente a la mujer
de la mayoría de los estratos sociales. Esto es así entre otras cosas por su
patrimonio declarado de 32 propiedades inmuebles y varios millones de pesos.
Ella tampoco sintoniza la onda de ese mismo tema del rock donde se pide que
'el aborto no sea un pecado mortal'. Esto coincide con lo planteado por
miles de mujeres en su XXII Encuentro Nacional realizado a mediados del
corriente mes.
En uno de los pocos reportajes que concedió en los últimos días, Cristina K
reiteró que está en contra del aborto. Debe ser una mujer muy previsora
porque en 32 años de casada con Néstor Kirchner tuvo sólo tuvo dos hijos.
Pero hay muchas otras mujeres, generalmente pobres, que por falta de
información o de anticonceptivos, por cuestiones culturales, por embarazos
no deseados incluso surgidos de violaciones, etc, quedan embarazadas y no
quieren llevar esa situación a término. Muchas la habrán votado este domingo
pero tendrían que saber que la vencedora no comulga con ellas. La electa
tiene en esto, extrañamente, el mismo punto de vista retrógrado del cardenal
Jorge Bergoglio, un antagonista ideológico del gobierno.
La dupla oficialista colectó más de 8 millones de sufragios y dejó atrás a
la fórmula Carrió-Giustiniani, amén de quedarse con las ocho gobernaciones
que se ponían en juego el domingo, incluida la más importante del
territorio. Allí triunfó Daniel Scioli con alrededor del 50 por ciento de
los votantes.
Frente a ese panorama tan favorable, los rictus de Cristina apenas pueden
haberse ocasionado al saber la derrota en Capital y Córdoba, a manos de
Carrió y Lavagna respectivamente. O porque en Salta aún no se sabía si su
protegido Juan M. Uturbey le había ganado al romerista Walter Wayar. O
porque en Mendoza perdió el 'pollo' de Julio Cleto Cobos. Visto el panorama
nacional, tales contratiempos no opacaron los brillos de la victoria del FPV
que en ciertas provincias -con las listas, colectoras y sublemas- se llevó
hasta el 70 por ciento de los votos.
El que Carrió haya quedado posicionada como la referente de la oposición
tampoco debe haber quitado el sueño al oficialismo. No sólo por cuestiones
numéricas -ahora tiene quórum propio en Diputados y lo tenía en el Senado-
sino también políticas. Se sabe de la inestabilidad de Carrió, a lo que se
suma la heterogeneidad de su 'Coalición'. ¿Qué tendrán en común en el Senado
el progresista Rubén Giustiniani con la conservadora Eugenia Estenssoro? ¿Y
qué la democrática Fabiana Ríos con el dirigente cercano a la Sociedad
Rural, Enrique Olivera?
'Es la economía, estúpido'
Ese fue el lema central de la campaña del poco conocido William Clinton que
le ganó en 1992 a George Bush padre, que venía con los pergaminos de haber
atacado a Irak en la primera Guerra del Golfo.
Ese aviso serviría para explicar por qué anteayer ganó el Frente para la
Victoria. Si la pobreza bajó del 55 al 25 por ciento, si el desempleo del 25
por ciento al 9 o 10, si el producto bruto creció en forma ininterrumpida
casi seis años, si las retenciones dejaron dinero en las arcas del Estado
para financiar distintos gastos y obras, si de a poco se han dispuesto
aumentos en el salario mínimo y las partidas para educación -que están muy
lejos de colmar las justas demandas de los docentes y demás estatales-,
entonces está a la vista la razón por la que la mayoría de los electores
metió en su sobre la boleta de CFK.
Que eso haya estado bien, que así vayan a mejorar las cosas, que no había
otra alternativa mejor, etc., todo eso es muy discutible. Había una opción a
la izquierda de la oficial, como Proyecto Sur, que logró una decorosa quinta
ubicación en el orden nacional para Fernando Solanas. Sus 300.000 votos
dejaron atrás a Sobisch, que gastó millonadas, a López Murphy y otros
candidatos.
Pero por un problema de madurez política, o de inmadurez según se mire,
Proyecto Sur no fue una alternativa real para el conjunto de la población.
Para ese amplio espectro la divisoria era entre el gobierno que mejoró
aquellos aspectos de su vida, por lo menos un poco, y los que no lo
hicieron. Eso, y no el fraude, fue el motor de la ancha victoria
oficialista.
De todos modos, como se indicó al principio, que se haya ganado por más de
veinte puntos no significa que la electa esté habilitada para gobernar como
ella quiera, por voluntad del pequeño grupo que la rodea (incluyendo a quien
será el 'primer ciudadano').
Si se actualizan las tarifas de los servicios públicos, lo haga el
presidente actual o su sucesora, puede gestarse mucha oposición. Si se paga
la factura discutible al Club de París, por más de 6.200 millones de
dólares, también habrá resistencia. Si las relaciones exteriores se ponen en
manos de un proestadounidense y pro israelita, como el cónsul en Nueva York,
Héctor Timmerman, eso sería un giro a la derecha y tendría a mucha gente en
la vereda de enfrente. Si se mantienen a funcionarios cuestionados como
Julio de Vido, otro tanto. Si se ayuda a Enrique Ezkenazi a adquirir parte
de YPF, se confirmará que este es un capitalismo de amigos. Y si la tasa de
inflación real, no la del Indec, continúa su rumbo ascendente, entonces
pocos se acordarán que en la noche del domingo hubo una presidenta electa en
primera vuelta. La criticarán sin piedad, en ese caso, de pies a cabeza.
Los
cubanos votaron masivamente el domingo en las municipales
El sistema electoral de Cuba es más participativo y barato que los conocidos en
la región
Más de 8.3 millones de cubanos mayores de 16 años estaban convocados a votar
este domingo y la concurrencia superó el 90 por ciento. ¿No era que en Cuba no
había elecciones ni democracia?
EMILIO MARIN
La propaganda anti Cuba, pergeñada por la Casa Blanca, ha sufrido otro
desmentido práctico más que ideológico. Más del 90 por ciento de los cubanos
concurrieron a ejercer su voto secreto en los comicios del domingo. Se elegían
allí a 15.236 concejales, o sea los representantes de las 169 Asambleas
Municipales. Como tenían que competir al menos dos candidatos, propuestos por
asambleas de sus barrios y circunscripciones, los candidatos fueron en esta
ocasión 37.258, según informó la titular de la Comisión Electoral Nacional,
María Esther Reus.
Según Reus, a las 15 horas ya había votado el 90,32 por ciento de los
empadronados por lo que al finalizar la jornada seguramente el porcentaje
iba a aumentar.
Pero aún tomando ese 90 por ciento se puede concluir en que las elecciones cubanas son las más participativas del continente y, posiblemente, del mundo. Con la aclaración de que no son obligatorias.
Se puede comparar con Argentina, donde aún teniendo el carácter de obligatoria,
y mediando muchas maneras de “incentivar” la concurrencia (entre otros la compra
lisa y llana del voto), ésta suele ser del 70 por ciento. Desde 1983, cuando se
terminó la dictadura, la asistencia viene decayendo.
La comparación es inevitable y no sólo en materia cuantitativa, que no es poca
cosa. Es que si en un lugar se mantiene un alto porcentaje de votación y en otro
viene para abajo, hay una conclusión política evidente de satisfacción o bronca
con el sistema político imperante en uno y otro lado.
Pero hay otras diferencias. En el tantas veces denostado sistema caribeño, el
Partido Comunista no propone candidatos pues así lo estipula la Constitución
reformada en 1976. Son las propias asambleas de vecinos las que mocionan a
quienes se considera los mejores de la zona. No puede haber candidato único sino
al menos dos; el que quiera ganar debe reunir al menos la mitad más uno de los
votos. De lo contrario hay segunda vuelta entre los dos más apoyados.
Quiere decir que en la selección de los candidatos interviene fuertemente la
población, en contraste con nuestro país, donde eso puede ser una honrosa
excepción. Allá es la regla. Los delegados o concejales cubanos trabajan ad
honorem, no cobran sueldo alguno por su función, pues siguen desempeñándose en
los oficios y profesiones que tenían, a las que agregan este servicio público.
En Argentina, en cambio, han sido corrientes los escándalos por altos sueldos,
dietas y coimas percibidas por el andarivel político, desde los concejales hasta
presidentes de la República. Algunos Concejos Deliberantes, como el de la ciudad
de Buenos Aires, fueron disueltos en medio de un desprestigio absoluto, para dar
lugar a Legislaturas que heredaron buena parte de sus vicios. El estallido
popular de diciembre de 2001 y el “Que se vayan todos”, se originó en ese
divorcio tan contencioso entre representantes y representados.
Participativo y barato
Las elecciones en la isla y el funcionamiento posterior de los órganos
legislativos (Asambleas Municipales, Provinciales y la Asamblea Nacional del
Poder Popular) tienen otra cualidad que las distinguen de las existentes en
otros países. Son baratas. En esto heredan el principio impuesto por la Comuna
de París, de 1871, primer gobierno obrero que funcionó por poco tiempo antes de
ser aplastado: el sueldo de los comuneros era equivalente al de un obrero. A
contramano de la propaganda de Grundig que decía “Caro pero el mejor”, el modelo
perfeccionado por la revolución cubana diría “Barato y el mejor”.
Es que están prohibidas las campañas electorales en el sentido tradicional.
Cuando los candidatos han sido aprobados por las asambleas barriales, la
Comisión Electoral pega en los lugares públicos una biografía de la persona, con
su foto. La gente que lo propuso y aún quienes no lo apoyaron como candidato, lo
conocen. Es suficiente. No hay gastos en publicidad, encuestas, maquinaria
electoral, papel, merchandising, horas de radio y televisión, compra de
voluntades, campañas sucias contra los rivales, etc, todas ellas lindezas del
mundo capitalista. Por caso, en los comicios del 28 de octubre en Argentina, el
Estado admitió que gastará 200 millones de pesos sólo en primera vuelta, el
doble de lo demandado por la compulsa de 2003. El escrutinio costará 38,6
millones, a percibir por la empresa española Indra. La incógnita es a cuánto
ascenderá el apoyo de los empresarios privados a los primeros candidatos, a los
que aportan en forma directa o indirecta (fundaciones, empresas de fantasía, etc).
Es obvio que –más allá de las cantidades que figuren en recibos oficiales- el
aporte de los monopolios será cuantioso, como siempre, pues son aves que ponen
huevos en más de una canasta.
Luego de emitir su voto este domingo, el canciller cubano Felipe Pérez Roque
marcó ese choque de modelos con EE UU. Dijo que para ser congresista o senador
por uno de los dos partidos del sistema bipartidista imperante allí, se gastan
11 millones de dólares. Y para ser presidente, al menos 200 millones.
En la contienda de 2004 se gastaron 538 millones: 275 millones George Bush y 253
John Kerry. En referencia a 2008, Michael Toner, ex presidente de la Comisión
Electoral Federal, estimó que “el costo de la próxima campaña puede rondar los
mil millones de dólares”.
¿Uno, dos o varios?
Luego de la revolución cubana y superando contingencias adversas como la
invasión organizada por la CIA en Bahía de Cochinos, en 1961, se fueron uniendo
las organizaciones revolucionarias. Alrededor del Movimiento 26 de Julio
dirigido por Fidel Castro, se sumaron el Directorio Revolucionario, el Frente
del Escambray y una fracción del Partido Socialista Popular (PC). Ese
aglutinamiento fue conocido como Organizaciones Revolucionarias Integradas
(ORI), que dio lugar en 1963 al Partido Unido de la Revolución Socialista (Purs).
Así se llegó a la fundación del Partido Comunista de Cuba, en octubre de 1965,
cuyo primer secretario es hasta hoy Fidel Castro.
Si forjar su sistema político autónomo, soberano y democrático le insumió a ese
pueblo grandes luchas, miles de mártires y otros tantos daños causados por su
mal vecino, ¿por qué habrían de cambiarlo?
EE UU, donde funciona de hecho un bipartidismo, aunque hay otras organizaciones,
reclama a Cuba la existencia de una “democracia pluripartidista” y “elecciones
libres”. La segunda demanda está contestada por la realidad cubana de trece
elecciones generales absolutamente libres y participativas, desde la reforma
constitucional de 1976. Bush, en cambio, tuvo su primer mandato gracias al
fraude cometido por la mafia cubano-americana en La Florida y sus colegios
electorales. Y el segundo mandato fue comprado con los millones de dólares ya
mencionados y el uso político del miedo y la extorsión a la población de que
podía haber otro atentado terrorista.
En relación al número de partidos, eso tiene que salir de la historia y las
modalidades propias de cada país. Los cubanos consideran que su PCC, con sistema
de partido único, les garantiza una amplia libertad y no quieren volver al
tiempo de pluripartidismo, pues ya lo experimentaron en forma de seudo
república, corrupta, neocolonial (en 1902 se le amputó de hecho Guantánamo al
ser ocupada como base militar norteamericana).
El titular del Parlamento cubano, Ricardo de Alarcón, ha refrescado en numerosos
reportajes que la unidad monolítica de los cubanos se gesta hoy alrededor del
PCC como a fines del siglo pasado fue en torno al Partido Revolucionario Cubano
de José Martí.
Según ese balance histórico, si la población estuviera dividida entre varios
partidos, opuestos entre sí, no sólo se derrocharían los frutos de la revolución
de 1959 sino que tampoco se podría presentar un frente unido contra el bloqueo
estadounidense.
La existencia de numerosos partidos no es en sí misma una prueba de democracia
ni de que así se atienda a las necesidades de los electores. Una prueba es
Argentina, donde entre partidos de distrito y del orden nacional hay más de 500
agrupaciones. Ya quedó dicho en esta nota qué opinaron los argentinos de esa
clase política en diciembre de 2001. Por encima del número, lo verdaderamente
importante es qué intereses nacionales y de clase defienden los partidos. A
veces lo que abunda, daña.
Wal
Mart tiene mala fama en EEUU y a nivel mundial
La cuestionada tienda fue la única que dio a los Kirchner buena noticia de
inversión
Wal Mart tiene una bien ganada fama de que paga bajos sueldos e impide la
sindicalización de sus empleados, en Estados Unidos y el mundo. El viaje de
los Kirchner a Nueva York trajo un anuncio de inversión de esa cadena.
EMILIO MARÍN
Los miembros del Consejo de las Américas fundado por David Rockefeller en
1965 y la senadora Cristina de Kirchner ya son casi viejos amigos. En
setiembre del año pasado ella secundó a Néstor Kirchner en su periplo
neoyorquino, la visita a Wall Street y la disertación ante aquella entidad,
donde se pidieron inversiones extranjeras a cambio de beneficios asegurados
y seguridad jurídica.
CFK no era aún la candidata presidencial ungida por su marido y la mesa
chica del poder. Ya tenía esa condición el 7 de agosto último, cuando el
Consejo de las Américas deliberó en el Alvear Palace de Buenos Aires y medio
gabinete fue allí a rendir examen. La senadora cerró las disertaciones y
volvió a pedir que vinieran los capitales externos al país donde, prometió,
hay excelentes oportunidades de negocios.
La titular de la organización, Susan Segal (banquera proveniente del JP
Morgan Chase) y el jefe máximo, William Rhodes (Citibank), se volvieron a
ver esta semana con la candidata del oficialismo, en Nueva York. Por eso
decimos que ya deben ser prácticamente amigos, por la asiduidad de los
contactos y la coincidencia de tantos objetivos.
Esta nueva cita del Consejo, pactada en agosto en Buenos Aires, se dio en el
lujoso Waldorf Astoria, en cuyo libro de visitas aún deben constar las
varias veces que estuvo allí Carlos S. Menem. Y en los registros de las
cámaras también deben estar las imágenes de Rhodes, Segal y otros banqueros
que llegaban y salían luego de verse con el riojano. ¡Cuántos negocios poco
favorables al país se habrán cocinado en ese hotel cinco estrellas! ¡Y
cuántos más estarán marchando a fuego lento en estos últimos conciliábulos!
Los ejecutivos que almorzaron con Cristina de Kirchner pagaron hasta 5.000
dólares en sus contribuciones al Consejo de los Rockefeller para acceder a
la disertación de aquella, el miércoles de esta semana. También estaban
argentinos cuyas empresas cotizan en Wall Street, como Jorge Brito (Macro);
o regentean multinacionales en nuestro país, caso de Ezequiel Gómez Berard
(Wal Mart); o son parte del poder, como Eduardo Eurnekian (Aeropuertos) y
Alejando Bulgheroni (Pan American Energy). Estos no deben haber pagado a
Segal sino a alguna otra caja argentina para poder subir al piso 18 del
Waldorf Astoria, salir en los medios y codearse con Tom Shannon,
subsecretario del Departamento de Estado, y Luis A. Moreno, presidente del
BID.
El anuncio de Wal Mart
Desde el punto de vista de la repercusión mediática, el matrimonio Kirchner
puede sacar un balance positivo. Sumando el almuerzo mencionado y la reunión
de ella con científicos, más la entrevista de ambos con Bill Clinton y la
comparecencia de Néstor Kirchner en la Iniciativa Global del ex mandatario
norteamericano, junto a los ecos de su mensaje ante el plenario de la ONU,
etc, pocos argentinos podrán decir que no se enteraron del paso del
matrimonio en campaña por Nueva York.
Eso podrá ser contabilizado por CFK como una prueba de que su marketing
electoral es el correcto: muchos viajes al exterior y poco o ningún contacto
con la prensa argentina.
Sin embargo, además de lo cuestionable que resulta aquel modus operandi en
lo ético, político e institucional, hubo otro aspecto que no les redituó
como se lo esperaba. Es que la única promesa de inversión vino de Wal Mart,
que informó a Kirchner y la titular de la Agencia Nacional de Desarrollo de
Inversiones, Beatriz Nofal, de que sumará otros 100 millones de dólares a su
plan de inversiones 2006-2008.
En la visita anterior de los Kirchner a Nueva York, en 2006, la cadena de
tiendas había prometido invertir 150 millones para ese período, que –con la
nueva suma comprometida- aumentará a 250 millones. El anuncio corrió por
cuenta del titular de la firma en Argentina, Gómez Berard, y el director de
Relaciones Institucionales, Gastón Wainstein.
Con la vista puesta en las urnas, fuentes del gobierno argentino aseguraron
que tal inversión supondrá unos 3.000 puestos de trabajo para los próximos
dos años.
Sin embargo, el mencionado Wainstein no podrá borrar con esa simpática
información sobre nuevos empleos los malos momentos que vivió el 11 de julio
de este año, cuando encabezó una delegación de la empresa citada a la
Comisión de Legislación del Trabajo. En la Cámara de Diputados debió
extremar sus recursos dialécticos para tratar de replicar las acusaciones de
numerosos legisladores, entre ellos el titular de la Comisión, Héctor
Recalde, Claudio Lozano, Santiago Ferrigno y varios más, quienes ponían el
dedo en la llaga de la política antisindical de la multinacional con casa
matriz en EE UU.
En esa oportunidad los legisladores se hicieron eco de las denuncias sobre
despidos y persecuciones en la sucursal Avellaneda, impedimentos para elegir
delegados en la sucursal porteña de Villa Pueyrredón y designación como
máxima autoridad en Seguridad del militar retirado Alfredo Oscar Saint Jean.
Ese oficial de Ejército actuó durante la dictadura en Tucumán, Tandil y
Azul. En esas ciudades hubo centros clandestinos de detención (las dos
últimas dependían de la Subzona 12, cuyo titular era su padre, un general
acusado en una treintena de causas por violaciones a los derechos humanos).
Como se comprenderá, designar gerente de Seguridad a Saint Jean no era
precisamente una invitación a que los empleados hicieran paros. Los despidos
en Avellaneda se produjeron luego de que, transcurridos doce años, los
empleados realizaron por primera vez una asamblea y una huelga. Fueron los
años más conflictivos de la Argentina, donde hubo mil conflictos laborales
anuales. Y de los empleados de comercio, que no son los que perciben los
sueldos más altos..
El cambio K
Que en julio los legisladores con mayoría K citaran a las autoridades
domésticos de Wal Mart para hacerse eco de las graves denuncias que pesaban
en contra de la empresa, y que en setiembre el matrimonio gobernante los
recibiera en Nueva York para hacer propaganda con las posibles inversiones
de esa misma firma, marca una regresión política.
Estamos hablando de una cadena de tiendas que en EE UU afronta numerosas
denuncias por infligir las leyes laborales y tener una conducta prohibitiva
hacia el funcionamiento sindical donde los Walton –dueños de la marca-
tienen 4.000 centros comerciales.
Allí pagan bajos salarios a sus propios empleados y presionan a sus
proveedores a bajar sus precios, con lo que éstos “negrean” a sus empleados
o directamente trasladan sus empresas a países donde el costo salarial es
menor, con lo que se pierden empleos. Por esas razones, una de cada tres
tiendas que piensa abrir el grupo en EE UU tiene la oposición de las
comunidades, los gremios, medios, etc.
Esa oposición no le ha mermado la facturación, al menos hasta el momento.
Con sus 351.000 millones de dólares del año pasado, Wal Mart está ubicada
como la número 1 en ventas, superando a Exxon y a General Motors. Los
dividendos de esa actividad no van a los empleados –beatíficamente
denominados “asociados” por la compañía y sus manuales- sino a los dueños.
Entre los herederos de Sam Walton hay varios en las listas de
multimillonarios publicadas de Fortune y Forbes.
El híper estadounidense ocupa el cuarto lugar en ventas en Argentina, con
1.700 millones de pesos anuales. Cuenta aquí con 17 establecimientos y
piensa abrir otros tres, amén de adquirir otros tres a los franceses de
Auchan.
La noticia sobre posibles empleos nuevos tiene un costado positivo para
quienes pueden cubrirlos. Pero no está de más recordar que en junio de 1998
la empresa hizo requisar por la policía a las cajeras de su sucursal de
barrio Talleres Este, Córdoba, aduciendo un faltante de 600 pesos. Las
trabajadoras fueron privadas de su libertad durante varias horas y
requisadas en forma humillante por los efectivos, que las hicieron quitarse
toda la ropa, agacharse y saltar con las piernas separadas.
Nuevos empleos son bienvenidos. Pero los de Wal Mart son siempre polémicos,
aquí, en EE UU, Canadá, México, Brasil, Alemania, Gran Bretaña, Centro
América, China, Corea del Sur, etc.
¿Estos son los empresarios que prometen inversiones a Cristina de Kirchner?
Domingo
Cavallo en festejos de la Fundación Mediterránea
Ex funcionarios refritan sus recetas de ajuste: el regreso de los muertos vivos
Se sabe que en cierto sentido fracasó el grito callejero de las asambleas de
2001: “Que se vayan todos”. La mayoría de los cuestionados se quedó y los que se
fueron están buscando volver, como Cavallo.
EMILIO MARÍN
Alguna vez Domingo Cavallo derramó lágrimas de cocodrilo ante los
cuestionamientos de Norma Plá y otros jubilados que pedían 450 pesos de haber
mínimo (quince años después recién se ha sobrepasado esa cifra). El súper
ministro menemista se ofendió porque le habían dicho corrupto y que hacía pasar
hambre a los jubilados.
Quien hizo llorar sangre a los argentinos fue quien ya traía en su currícula el
haber sido subsecretario político del general Horacio T. Liendo en el ministerio
del Interior y luego titular del Banco Central, en la misma dictadura, para
estatizar la deuda privada. Ese fue el gran salto cuantitativo de la deuda
externa, que a partir de allí se desbocó, intereses sobre intereses, hasta
determinar la decadencia del país.
Cavallo, convertido en diputado por el PJ de Córdoba dirigido por José M. De la
Sota, llegó a la cancillería de Carlos Menem para reanudar las relaciones con el
Reino Unido pese a la negativa de éste a debatir sobre la soberanía. Sin
solución de continuidad, en 1991 pasó a Economía, con la propaganda engañosa de
la convertibilidad y el “uno a uno”, detrás del cual se disimuló la más
portentosa entrega del patrimonio, la liquidación de las empresas estatales, la
privatización de los servicios públicos e incluso de la previsión social.
Aunque al grueso de la población le iba mal, especialmente al millón de
cesanteados en las privatizadas, a Cavallo le iba fenómeno. Héctor Massuh y los
popes de la Unión Industrial le ayudaron a comprarse su piso de avenida
Libertador. Los de la Fundación Mediterránea le seguían pagando 10.000 dólares
mensuales como director del Instituto de Estudios de la Realidad Económica
Argentina Latinoamericana (Ieeral). A eso sumaba los sobres provenientes de
“fondos reservados” de la presidencia.
Como este país es generoso, a pesar de semejante incendio político y gestión
desastrosa, fue convocado a funciones por tercera vez por la Alianza, en 2001.
Créase o no, tal decisión de Fernando de la Rúa fue a propuesta del
“progresista” Chacho Alvarez. Ambos se suicidaron políticamente con el retorno
del personaje al Palacio de Hacienda, aunque Alvarez se recicló como sucesor de
Eduardo Duhalde al frente de la Comisión del Mercosur gracias al dedo
kirchnerista.
En ese momento Cavallo quiso imponer el déficit fiscal cero, con el consiguiente
ajuste del gasto e inversión pública. Ante la escalada de la crisis y fuga de
depósitos no tuvo mejor idea que el “corralito bancario”. Junto con los
banqueros pisó los depósitos de los ahorristas. Los bancos, claro, ya habían
fugado al exterior todos los millones que quisieron gracias al preaviso oficial,
incluso bajo conceptos tan ocurrentes como “previsión de ganancias”.
Los negociados
Cuando el festival de privatizaciones vendió las últimas joyas a bajo precio y
ya no hubo ingresos de divisas por esa vía, el teatro del “uno a uno” fue
dejando al desnudo toda su inconsistencia. La industria nacional había sido
vapuleada y extranjerizada por la apertura indiscriminada de la economía. La
deuda externa era una factura impagable luego de las reprogramaciones del Plan
Brady de 1992, cuando –aunque suene increíble- se condecoró a David Mulford
(First Boston-Crédit Suisse) y William C. Rhodes (Citibank), los banqueros que
idearon ese mecanismo expoliador.
Pero el verdadero escollo que venía llevando al naufragio del gobierno
cavallo-menemista no vino tanto de la economía, que por supuesto aportó lo suyo,
sino de la política. Sectores cada vez más amplios de la gente estuvieron en
contra de la política que antes tenía altos índices de popularidad. El canto del
cisne fue la reelección del riojano en 1995, negociada y favorecida por el Pacto
de Olivos con Raúl Alfonsín.
En esa decadencia incidió mucho la percepción masiva de que había muchos casos
de corrupción. Cavallo quiso mostrarse como ajeno al problema y trató de pegarlo
como una mancha sobre la espalda de Menem. Lo consiguió a medias, cuando
denunció a Alfredo Yabrán como un mafioso dueño de la mayor parte de las
empresas privadas postales y que estaba hecha a su medida la ley de
privatización del Correo. Eso condujo a su pelea con el entonces presidente y su
consiguiente renuncia a Economía.
Pero Cavallo no fue nunca una persona inmaculada. Ya se mencionó su estatización
de la deuda privada siendo presidente del BCRA, en las postrimerías de la
dictadura. Es difícil creer que tantos beneficios financieros a los monopolios
se hicieran por amor al arte. El contrato de informatización del Banco Nación
con la multinacional IBM, donde había sobreprecios y retornos millonarios, lo
salpicó directamente porque allí habían intervenido los hermanos Aldo y Mario
Dadone, autoridades del Banco Nación e íntimos colaboradores de Cavallo.
Cada renegociación de la deuda externa era un monumento a la corrupción que
dejaba a Argentina un “rojo” más elevado y giraba comisiones millonarias a los
banqueros como Mulford y otras relaciones ministeriales.
La Fundación
La semana pasada la Fundación Mediterránea y el Ieeral festejaron treinta años
de existencia y lo festejaron a lo grande, en el Sheraton de Córdoba, con la
presencia de Cavallo. Fue el regreso de un muerto vivo porque en un momento de
su disertación, que repitió ante varios diarios presentes, admitió que volvería
a la política si la gente lo vota “pero como nadie me vota…”.
Cabe recordar que en mayo de 2000 se presentó como candidato a jefe de gobierno
porteño y perdió por 16 puntos frente a Aníbal Ibarra, lo que no quiso admitir.
En el primer día de la derrota montó en furia y sacó a relucir su maccartismo:
“quieren hacer trampa, pusieron al frente del escrutinio a un partisano del
Frepaso”. En su lista iba Elena Cruz, la actriz que vivaba al genocida Jorge R.
Videla.
Y en 2005, durante la elección legislativa, la idea de candidatearlo no pasó el
primer filtro de la diezmada UceDe. Iba a hacer un sapo gigantesco y desistió de
competir, optando por seguir la mayor parte del tiempo en Estados Unidos y
cobrando 10 o 15.000 dólares por conferencias. Ese es el tipo de consuelos que
le fue quedando. En consonancia, lo elogió el reciente libro de memorias de Alan
Greenspan, el octogenario ex titular de la Reserva Federal de EE UU.
Su retorno a los medios, luego de cierta sequía informativa, se produjo en el
almuerzo de la Fundación Mediterránea, el 20 de setiembre. Allí aprovechó para
disparar con munición gruesa sobre Néstor Kirchner, cuyo plan calificó de
“desastre”. Buscando congraciarse con la víscera más sensible del auditorio
empresario, planteó que era “inevitable una corrección de precios relativos,
como los de las tarifas”.
No hace falta ser un especialista para advertir que esa es la bandera por la que
vienen bregando desde hace años las privatizadas de servicios públicos en manos
de multinacionales extranjeras y socios locales. En otro punto caro a sus
oyentes, exhortó a “dejar que los precios alcancen los niveles que la realidad
impone”.
Además de “Mingo” expusieron otros ex funcionarios como Guillermo Mondino y vía
video desde Londres, Mario Blejer, ex titular del Banco Central. El
conferencista estrella fue Guillermo Calvo, catedrático de la universidad de
Columbia, de posturas aún más a la derecha del mismo Cavallo. Así lo certificó
durante su paso como jefe de economistas del BID.
Es importante advertir sobre la estrecha relación entre los ex colaboradores de
Cavallo y la banca internacional y demás corporaciones. Mondino, que fue su jefe
de asesores en la Alianza, es economista jefe de Lehman Brothers; Daniel Marx,
negociador de la deuda externa, se pasó sucesivamente a la consultora financiera
de Nicholas Brady y luego al banco de inversiones Merchant Bankers Associated;
Carlos Bastos, su subsecretario de Energía, se convirtió en director
latinoamericano de la fallida Enron, etc.
La alegría de “Mingo” no fue completa. Su retorno a escena en la Mediterránea
fue sin que estuvieran presentes los popes de la entidad, como Luis Pagani
(Arcor), Aldo Roggio (Metrovías-TBA-Clima) y Roberto Urquía (AGD). Estos optaron
por una prudente distancia para no entorpecer su buen clima de negocios con el
gobierno de Kirchner y previsiblemente de su esposa.
Brotes
de xenofobia y neonazismo a nivel mundial
Cabezas rapadas de Alemania e Israel son casi inofensivos comparados con Bush y
Olmert
Cada tanto aparecen noticias sobre grupos de “skin heads” en Buenos Aires,
Berlín, Moscú y Tel Aviv. Son seres despreciables y peligrosos. Pero resultan
apenas discípulos de los maestros George Bush y Ehud Olmert.
Por Emilio Marín
Hay
diversos grupos de neonazis, más o menos peligrosos. En Buenos Aires los que
hacen menos daño son los que, con algunos drinks encima, golpearon duro a un
músico que llevaba una remera con el logo de prohibido el nazismo. Son más
dañinos los del Partido Nuevo Orden Social Patriótico y el Partido Nuevo
Triunfo, el sello mutante de Alejandro Biondini, que hicieron de guardia a
los genocidas Emilio Massera y Miguel Etchecolatz cuando fueron citados a
declarar en Tribunales. ¿Seguirán visitando en Marcos Paz al ex comisario ya
condenado por genocidio?
Justamente, los que hicieron un daño irreparable a la democracia son los neonazis que alguna vez revistaron en la Policía y las Fuerzas Armadas, y que casi con seguridad son parte de los que hace un año secuestraron al testigo Julio López. Lo hicieron desaparecer con el modus operandi del tiempo de la dictadura.
La justicia platense que investiga el
caso López habría procedido a allanar casas de sospechosos, donde se habrían
hallado algunas armas y propaganda del Partido Popular de la Reconstrucción,
fundado por el ex coronel y golpista en diciembre de 1990, Mohamed A.
Seineldín.
“A vos te vamos a meter la picana hasta el orto”, decía uno de los neonazis
a los periodistas en los actos de reivindicación del genocidio en Plaza San
Martín, el año pasado. Algunos asistentes vestían uniforme; muchos eran
retirados pero otros estaban en actividad. En el acto del 24 de mayo de
2006, por ejemplo, hubo cinco capitanes y tenientes de la Compañía de
Comandos de Campo de Mayo.
Una cosa es que los “cabezas rapadas” piensen que Hitler era un buen tipo y
nieguen el Holocausto. Y otra, mucho más grave y que cae dentro de la órbita
penal, es que grupos unificados con esta ideología secuestren y desaparezcan
a un testigo de los juicios por violaciones a los derechos humanos. Esto
último, lo reconozcan o no, lo aprendieron del general Jorge R. Videla y el
citado Massera o Ramón Camps, para ponerles un par de exponentes más ligados
a su dogma del “ser nacional”.
Que nadie se sorprenda de que aquellos cinco comandos fueran fotografiados
junto a la fauna videlista en Plaza San Martín, en medio de amenazas y
golpes contra periodistas. No eran una flor exótica: hasta 2003 el jefe del
Ejército fue Ricardo Brinzoni, procesado por la masacre de Margarita Belén.
El abogado del general, Juan Torres Bande, lo era también de Biondini para
tramitar la personería electoral frustrada del PNT. Dios los cría y la
esvástica los amontona.
El KKK
En los años ´20 y ´30 tomó mucha fuerza en Estados Unidos la banda
ultraderechista Ku Klux Klan, sobre todo en estados sureños. Su blanco eran
los negros, por lo que sobresalía su racismo. Los llegaban a colgar o quemar
no porque hubieran cometido ningún delito sino simplemente porque el suyo
había sido venir a este mundo con una piel oscura.
En marzo de este año la agencia EFE tiró un cable informando que las
entidades humanitarias estadounidenses, concretamente la Liga Anti
Difamación, había reportado que el KKK parecía estar “despertando de un
letargo”. Incluso los datos fueron que además del sur, se lo notaba activo
en estados donde antes no existía, como Michigan, Iowa, Pensilvania y Nueva
Yersey.
Lo notable de la resurrección de estos extremistas es que ahora su blanco no
son tanto los negros o judíos, sino los inmigrantes latinos. El otro adorno
es que ahora usan abiertamente símbolos nazis.
Evidentemente estos sujetos no son para subestimar. Pero el gobierno de
Estados Unidos no puede pretender que es ajeno a ese resurgimiento del
neonazismo. Es que toda su prédica contra el terrorismo, apuntando a los
islámicos y generando paranoia, de una parte, y su persecución contra los
inmigrantes, sobre todo a los latinos, ha generado excelentes condiciones
políticas para aquellos grupos de violentos y delirantes.
Bush hace los planes para construir y fortificar un muro en la frontera con
México, invirtiendo millones de dólares y apostando a miles de efectivos
armados. Y los neonazis de organizaciones como Minuteman patrullan junto a
los guardias estatales. Quienes hayan logrado zafar de esos controles e
ingresar a Estados Unidos para ganarse el pan como trabajadores ilegales, se
las tendrán que ver con los agentes del servicio de inmigración o “migra”
haciendo allanamientos y detenciones en fábricas. La policía luego deporta a
esos empleados “hispanos” sin importar su tiempo de residencia ni si tienen
hijos nacidos en el país.
En junio último capotó definitivamente el proyecto de reforma inmigratoria
que se suponía podía ofrecer algún resquicio para la legalización, en un
proceso con muchas trabas y requisitos, para 12 millones de indocumentados.
Esto significa que la Casa Blanca es el principal verdugo de los
inmigrantes, a una escala muchísimo mayor que la de los cretinos que antes
usaban sábanas blancas para taparse y ahora se tatúan esvásticas.
No es que no haya que denunciar al KKK. Claro que hay que hacerlo. Pero sin
perder de vista que el gran nazi está en el Salón Oval, teorizando y
poniendo en práctica su doctrina de las “guerras preventivas” y el bombardeo
contra países independientes por él llamados “oscuros rincones del planeta”.
Pichones de Olmert
Las denuncias contra acciones violentas y discriminatorias también se
alzaron en Rusia. Allí admiradores del Tercer Reich incluso filmaron el
asesinato que cometieron contra dos personas, una originaria del Cáucaso
ruso y otro de Tayikistán. Muy mediáticos, en agosto último estos criminales
subieron el video de su hazaña a Internet.
Según estadísticas de una entidad de derechos humanos rusa, Sová, hasta
julio último hubo 36 muertos en el país producto de ataques racistas. Si
todas las acciones de estos neonazis duelen en el alma de cualquier
ciudadano de cualquier país del mundo, las cometidas en lo que fuera la URSS
duelen un poquito más. Es que 20 millones de soviéticos dieron su vida
durante la Segunda Guerra Mundial para poder derrotar a Hitler. La debacle
del socialismo, culminado por Mijail Gorbachov y Boris Yeltsin en 1991, dio
espacio para esa degeneración no sólo política sino también nacional.
La Europa culta, la misma que dio alas al cabo austríaco y permitió que se
convirtiera en Führer, asiste también hoy a numerosos actos de racismo. En
muchos casos no son partidos marginales sino fuerzas que estuvieron en el
gobierno, como la Liga Norte de Umberto Bossi, en Italia, o el actual
presidente francés Nicolas Sarkozy, que tipificó como “basura” a los jóvenes
de origen magrebí sublevados en los suburbios de París y otras ciudades.
Hasta en Israel detectaron a una banda neonazi a fines de agosto último, que
en Tel Aviv atacaba a homosexuales y a trabajadores inmigrantes, árabes,
etc. Los detenidos tenían algunas armas y bastante propaganda nazi según AP
(1/9). La novedad generó un debate en el Parlamento israelí donde algunos
legisladores, alarmados, propusieron la adopción de leyes más duras contra
los neonazis de origen ruso, como serían algunos de la agrupación en
cuestión.
Pero el premier Olmert no estuvo de acuerdo en generalizar ni en profundizar
el debate político, en lo que bien puede ser considerado una medida de
autodefensa de su propia figura y su gabinete. En efecto, en esa discusión
política muchos podrían decir que los delitos de esos “cabezas rapadas” no
eran nada en comparación con el genocidio cometido por el Estado de Israel
el año pasado durante su ocupación de El Líbano, que incluyó la destrucción
indiscriminada de Beirut. Y qué decir de sus permanentes incursiones
militares y bombardeos en Gaza contra la población palestina: el 29 de
agosto la artillería israelí disparó contra el campo de refugiados de
Jebaliya y mató a tres niños, hiriendo a un cuarto.
La novedad es que el gobierno israelita está considerando declarar a Gaza
como “enemigo” y procedería a cortar los servicios básicos de agua,
electricidad y el suministro de materias primas.
El Holocausto existió pero -con la misma indignación con que hay que
condenar esos crímenes monstruosos de Hitler contra los judíos- hoy se debe
decir que las autoridades israelitas se comportan como nazis contra sus
vecinos palestinos.
Ayer
se cumplieron nueve años de tan injustas detenciones
En Estados Unidos hay cinco cubanos presos por luchar contra el terrorismo
"¿Se puede ser un luchador contra el terrorismo y estar preso condenado a
severísimas penas de cárcel?; en Estados Unidos sí se puede", decía una
solicitada publicada tiempo atrás en un diario estadounidense de gran
tiraje.
EMILIO MARÍN
Esa es una de las grandes contradicciones con la que George Bush está
finalizando su segundo mandato. Por un lado invocar un discurso contra el
terrorismo, basado en lo que ocurrió en Nueva York en 2001. Y por la otra,
mantener en prisión a cinco cubanos que vivían en Estados Unidos y
monitoreaban, para Cuba, a los círculos terroristas de Miami. La
contradicción se profundiza pues la Casa Blanca ordenó dejar en libertad en
mayo último al terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles, autor del
atentado contra el avión de Cubana abatido en octubre de 1976, y que costó
73 vidas. El sujeto había ingresado ilegalmente a territorio norteamericano
en mayo de 2005, según probó el gobierno de Fidel Castro, que tiene aquella
cuenta pendiente con Posada Carriles.
Bush no es ningún enemigo del terrorismo. En las ciudades del mundo adonde
llega los manifestantes le gritan "Vos sos el terrorista", como en su gira
latinoamericana de marzo de este año. Si su fuerza de ocupación asesinó a
650.000 iraquíes desde marzo de 2003, mal puede el texano ser un político no
terrorista.
La historia del caso que nos ocupa es sencillo de relatar, aunque haya mucha
gente que recién se entera pese a los nueve años transcurridos (dato
revelador sobre cómo pueden censurar determinados medios ciertas noticias
adversas al imperio).
Miami es el centro de la comunidad cubana que vive afuera de la isla;
lamentablemente en su mayoría es pasto para las fieras de la Fundación
Nacional Cubano Americana, el grupo terrorista fundado por Jorge Mas Canosa
y presidido por su hijo Jorge Mas Santos. Allí la CIA reclutó a la mayoría
de los invasores de Playa Girón en 1961 y, en las dos décadas posteriores, a
los mercenarios de CORU, Alpha 66, Hermanos al Rescate y otras bandas
capaces de asesinar diplomáticos cubanos. Así lo hicieron en 1976 con
Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias en Buenos Aires, en el
marco del "Plan Cóndor". O para poner bombas en hoteles de La Habana: en
1997 eso le costó la vida del turista italiano Fabio Di Celmo).
En los ´90 la actividad terrorista se incrementó porque la inteligencia
norteamericana creía en el desmoronamiento de Cuba tras la debacle
soviética. Andrés Oppenheimer escribió entonces su ridículo best seller "La
hora final de Castro". Las bombas fueron financiadas por Mas Canosa para
boicotear el turismo en la isla y "secar" de divisas a un gobierno asfixiado
por el bloqueo.
Cinco en acción
En esas condiciones fue que cinco cubanos fueron a vivir a EE UU a
infiltrarse en los círculos terroristas y poder avisar a su país de los
planes que se urdían en La Florida por parte de esa mafia que los cubanos
designan como "gusanera".
Ellos son Gerardo Hernández, licenciado en Relaciones Internacionales lo
mismo que Fernando González; Ramón Labañino, economista; René González,
piloto; Antonio Guerrero, ingeniero civil de aeropuertos y poeta.
Como "topos" reunieron mucha información sobre los círculos extremadamente
violentos de aquel estado (donde incluso entrenan milicias armadas) y la
enviaron a La Habana. Esa labor, hecha en la boca del león, permitió a Fidel
Castro prevenir unos 170 atentados.
Al reunir tanta evidencia, en La Habana decidieron que era hora de discutir
con Washington, para que no hubiera algún incidente grave que llevara la
tirante relación bilateral a un punto de beligerancia de no retorno. Así fue
comisionado Gabriel García Márquez para entregar un dossier en manos de
William Clinton, que no lo recibió en persona (tenía cosas más importantes
que hacer con Mónica Lewinsky en el Salón Oval). Luego un par de
funcionarios del Departamento de Estado viajó a la isla para discutir en
detalle la denuncia cubana.
Pese a las pruebas de la actividad criminal contra la patria de José Martí
en La Florida, la administración Clinton no procedió en su contra. Al revés:
siguiendo los hilos de aquellas pruebas, terminó desarticulando a quienes
habían trabajado en su recolección. Los Cinco fueron apresados por el FBI el
12 de setiembre de 1998. Los que habían puesto la bomba y matado el año
anterior a Di Celmo, podían seguir asesinando sin que se los molestara. Los
que urdieron una buena parte de los 634 planes para matar a Fidel Castro,
ídem.
Y esa última referencia no es una frase al aire. En noviembre de 2000,
Posada Carriles y otros tres secuaces fueron detenidos en Panamá cuando se
aprestaban a atentar contra el presidente cubano, de visita para la X Cumbre
Iberoamericana. Hubieran muerto centenares de estudiantes y público en el
paraninfo de la Universidad.
Los cargos no probados en el juicio hecho a los Cinco fueron conspiración
para cometer espionaje y para Gerardo Hernández también conspiración para
cometer asesinato. Le endosaron que Cuba, defendiendo su espacio aéreo,
había derribado dos avionetas de "Hermanos al Rescate" luego de repetidas
advertencias de que no toleraría nuevas violaciones.
La sede del juicio, una nueva irregularidad, fue Miami, la menos imparcial
que se podría haber elegido para sentarlos en el banquillo de los acusados.
Penas arbitrarias y brutales
En 2001 los cinco muchachos fueron condenados a penas de una enormidad que
salta a la vista: a Gerardo le dieron dos cadenas perpetuas y 15 años de
prisión; a Ramón Labañino, perpetua; a Antonio, perpetua; a Fernando, 19
años de privación de libertad, y a René, a 15 años.
Luego de una modificación legal de 1994, a los condenados por espionaje a
cadena perpetua les cabe cumplir íntegramente la pena, sin posibilidad de
acortamiento por buena conducta u otra razón. Tres del grupo tienen esa pena
de por vida, salvo que la presión de la comunidad internacional se haga
sentir en mayor grado.
Han surgido más de 300 comités por la libertad de esos cinco prisioneros
políticos, en diversas ciudades del planeta. Y nueve Premios Nóbel han
reclamado su liberación: Wole Soyinka, Adolfo Pérez Esquivel, Nadine
Gordimer, Desmond Tutu, Rigoberta Menchú, Zhores Alferov, Gunter Grass, José
Saramago y Harold Pinter. Salvo el portugués, los demás no han manifestado
simpatías comunistas.
Hasta ahora hubo tres vistas posteriores al amañado juicio: una en 2004,
otra en 2006 y finalmente otra el 20 de agosto último, ante el 11 Tribunal
de Atlanta. En esas audiencias, los defensores argumentaron ajustados a
derecho en favor del quinteto de luchadores. Dejaron en claro que ellos no
espiaban a la Casa Blanca, el Pentágono, la Nasa ni ningún otro objetivo
político o militar estadounidense sino a la mafia anticubana de La Florida.
Los abogados, entre ellos el conocido Leonard Weinglass, que defendió antes
al "Pantera Negra" Mumia Abu Jamal, objetaron la sede del juicio, la mala
conducta del fiscal, la inconsistencia de las pruebas sobre supuesta
conspiración para espionaje y asesinato, la enormidad de las penas y otros
asuntos hasta completar veintiséis.
Menos la sede, confirmada por un fallo de agosto de 2006, los defensores
volvieron a la carga contra todo ese paquete.
Más de 30 juristas prestigiosos estuvieron en la audiencia del 20 de agosto,
entre ellos el juez chileno Juan Guzmán que procesó al dictador Augusto
Pinochet y es el actual rector de la Universidad de Chile, el ex fiscal
general de EEUU Ramsay Clark, la ex congresista norteamericana Cynthia
McKinney, el parlamentario alemán Norman Paech, etc.
Sobran razones para impugnar las condenas en lo jurídico pero también en lo
político. Hablando en el Foro Social Latinoamericano reunido en agosto en
Caracas, el titular del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, mostró el doble
rasero de Bush: "A Leandro Aragocillo, un norteamericano de origen filipino
condenado por espionaje, le ocuparon 733 documentos secretos de la Casa
Blanca, el Pentágono, el Departamento de Defensa y de otros lugares. Lo
condenaron a diez años de prisión. Tengo compatriotas míos condenados con
cuatro cadenas perpetuas, sin haberle encontrado ni un pedacito de papel
comprometedor".
Ayer y pese a la lluvia, amigos de Cuba en Buenos Aires le reclamaban al
embajador Earl Wayne por la injusticia que padecen los Cinco. ¿Tomará nota?
Lo
que dejó el cierre de listas para las elecciones
Listas sábanas con candidatos para todos los gustos, con dispersión en espacios
afines
El sábado a la medianoche expiró el plazo para inscribir las listas para la
elección nacional del 28 de octubre. La buena noticia para el oficialismo fue
que la oposición de derecha se presentó muy dividida y la de izquierda también.
Por Emilio Marín
Sobre catorce fórmulas presidenciales, la jueza María Servini de Cubría
aprobó todas menos una. Quedaron en danza cuatro definidamente de derecha:
las de Jorge Sobisch, Ricardo López Murphy, Alberto Rodríguez Saá y Gustavo
Breide Obeid (seineldinista). Otras tres podrían ubicarse en el
centro-derecha: las de Cristina de Kirchner, Elisa Carrió y Roberto Lavagna.
Y otras cinco en la izquierda, aunque no representan lo mismo Fernando Solanas (Proyecto Sur), la alianza del Partido Humanista y el Partido Comunista, y la dividida parcialidad trotskista: Néstor Pitrola, José Montes y Vilma Ripoll. Quedaría afuera de este encasillamiento el inclasificable Raúl Castells, que alguna vez representó un sector piquetero, antes de coquetear con Carlos Menem y poner a Nina Pelozo a bailar por un rato de fama.
Al ubicar de ese modo a los
candidatos queda de manifiesto la vigencia de las categorías de “izquierda”
y “derecha”, que Mauricio Macri y Elisa Carrió consideran superadas. Sirven
para ubicar a “grosso modo” dónde está una fuerza política y qué tipo de
propuestas se espera de ella. Obviamente luego hay que hacer un análisis de
sus dirigentes y los programas, si los tuvieran explícitos, y en caso
contrario apelar a la historia reciente y al archivo de qué hicieron si
pasaron por la gestión pública, para precisar el análisis. Pero que las
nociones de izquierda, derecha y centro, sirven para un primer pantallazo,
sirven.
De ese lote, la senadora de Kirchner lleva las de ganar. Pero también está
más visualizada su adhesión a un modelo al servicio del empresariado más
concentrado, como lo reiteró en su gira por Alemania a la medida de los
negocios de Volkswagen y Siemens. El que haya puesto como primer candidato a
diputado por Córdoba a Roberto Urquía, ex dirigente de la UceDe y dueño del
monopolio Aceitera General Deheza (en 2006 exportó 1.408 millones de
dólares), es otro gesto muy evidente.
Antes de partir a Berlín, ella aseguró a los popes de Idea que iba a
mantener un superávit fiscal alto y le dijo a Clarín que “no se debe volver
a un Estado de gestión”.
El Movimiento Empresarios por la Nación, le cuestiona al gobierno K que “el
superávit fiscal constituye una pavorosa transferencia del ahorro nacional.
Este superávit sirve para pagar la deuda externa, es su verdadera razón de
ser” (La ´nueva´economía, revista Industrializar Argentina, julio de 2007).
Si algún kirchnerista se molesta por haber ubicado a su candidata en la
centro-derecha, habrá que recordarle que su principal fuente de votos serán
en Buenos Aires el ex menemista y ex duhaldista Daniel Scioli –encomiado
como “moderado” por el matutino que expresa a la Sociedad Rural- y la cabeza
de lista de diputados Felipe Solá, de idénticos antecedentes. Esas boletas
tienen lugares muy secundarios y escasos para los movimientos sociales
cooptados por el kirchnerismo. Hasta el momificado Manuel Quindimil irá por
su enésima reelección en Lanús pese a haber amagado con un retiro. ¿No
pensarán que eso pueda ser tomado como renovación de la política?
Derecha dividida
La derecha desoyó los consejos que les dio “la tribuna de doctrina” el 30 de
agosto último. “Es hora que los dirigentes de la oposición entiendan que
nuestro país necesita tener partidos políticos fuertes para consolidar
nuestro sistema democrático y republicano”, editorializó La Nación, para
instar a que “esos líderes al menos hicieran un esfuerzo por abandonar
conflictos subalternos o de tipo personal en aras de un objetivo de mediano
plazo mucho más elevado”. Sólo faltó que le pusiera fecha a ese mediano
plazo: 2011.
Pese a tan fuertes retos, los derechistas y centro derechistas se dividieron
mal. López Murphy está divorciado de Mauricio Macri, aunque por ahora ambos
guarden algunas apariencias hipócritas. Macri no apoya la candidatura
presidencial de aquél ni su aspiración a una diputación por Buenos Aires,
distrito donde Compromiso para el Cambio con el sello de PRO secunda al
multimillonario colombiano Francisco de Narváez y Jorge Macri.
Ha estallado la sociedad anónima por conflicto de sus principales
accionistas. Se divorciaron antes de la primera elección nacional; ¿eso es
PRO?
Uno de los pocos lugares donde se mantendrá la ficción PROcesista será
Capital Federal, donde la lista de diputados la encabezará Federico Pinedo.
Es el mismo concejal por el Partido Demócrata que fuera acusado de votar en
forma más que interesada a favor de los convenios del gobierno de la Ciudad,
con Carlos Grosso, con las empresas recolectoras de la basura, entre ellas
Manliba del grupo Macri.
El primer candidato a senador es Carlos Melconian, un cavallista a ultranza
que había sido designado por Carlos Menem para ocupar el ministerio de
Economía si ganaba en abril de 2003. La reactivación económica –con todos
sus límites- se produjo porque Hacienda se libró de Melconian luego que el
riojano se bajara del ballottage.
Elisa Carrió pudo aligerar un tanto la carga de derecha que habían dejado
sus intentos de abrir su Coalición Cívica a López Murphy, al incorporar a la
fórmula al socialista Rubén Giustiniani. Pero aquella carga negativa se
acentuó con Patricia Bullrich a la cabeza de la nómina de diputados por la
Capital, lo que llevó al socialista Roy Cortina –que jugó con Jorge Telerman
en junio- a presentarse con otra boleta.
De origen JP y peronista, Bullrich Luro Pueyrredón fue la ministra de
Trabajo de la Alianza. En estos días el juez Daniel Rafecas elevó a juicio
la causa por los sobornos en el Senado contra 9 ex senadores y funcionarios
de aquella administración. Su paso por tantas filas, a cual más
desprestigiada, fue puesta sobre el tapete hace un tiempo por Mirtha
Legrand, cuando recibió a su invitada y le dijo “Mirá que has venido a este
programa por tantos partidos, Patricia”.
Esa división en los mismos espacios se repitió en la UNA de Lavagna, que en
Buenos Aires tendrá dos boletas: una peronista con Jorge Sarghini-Carlos
Brown y otra radical con Ricardo Alfonsín-Luis Brandoni. También habrá dos
listas diferentes en la Capital. Si el ex ministro de Economía no pudo
armonizar sus listas en esos distritos, ¿quién puede creerle que podrá
pilotear las divisiones en el país?
Dos izquierdas
Las agrupaciones trotskistas habían insinuado unirse entre sí, a partir de
la experiencia de Córdoba entre Izquierda Socialista y el Partido Obrero.
Pero fue una ilusión óptica, o más bien electoral, porque a nivel nacional
la primera hizo un acuerdo con el MAS y el PTS, en tanto la corriente de
Jorge Altamira hizo lo que mejor sabe: unirse consigo misma. Ya en la
elección anterior su lema había sido “Frente 100 por ciento de izquierda”.
Ahora su candidato es Pitrola, muy intransigente para tomar un compromiso al
interior de la izquierda pero no tanto para coincidir puntualmente con la
derecha. En abril de 2004 su Polo Obrero concurrió a las dos concentraciones
promovidas por Juan Carlos Blumberg, cuando era inocultable el sentido de
“mano dura” que tenía la campaña de quien ahora es el candidato de Sobisch.
Otra izquierda y segmentos nacionales son los que nuclea el cineasta Pino
Solanas, secundado por Angel Cadelli, gerente de calidad de Astilleros Río
Santiago y miembro del Consejo Nacional de ATE. En esta alianza, bautizada
Proyecto Sur –idea fija de quien en los ´90 fundó al Frente del Sur-
coexisten los solanistas del grupo Moreno (movimiento por la recuperación
energética), los directivos de ATE y CTA expresados por el diputado Claudio
Lozano, Luis Brunatti –ex ministro de Antonio Cafiero- y partidos de
izquierda como el Partido de la Liberación y el Partido Socialista Auténtico
de Mario Mazzitelli, que puso a disposición su personería.
Entre las propuestas de Solanas –quien repite su candidatura a senador por
la Capital- estarán las de una cultura nacional y popular, el desarrollo de
la ciencia y técnica argentina (a la que apunta su última película
“Argentina latente”), la postura de que el petróleo, el gas y la minería
vuelvan a ser de los argentinos. Que se haya agotado la paciencia de Solanas
y de una corriente de la CTA hacia el kirchnerismo, y que lo desafíen con un
frente político es todo un dato, votos al margen.
Fuente: www.laarena.com.ar
Foto: NA
Cristina
de Kirchner habla del "modelo de acumulación"
¿Pero quiénes son las grandes empresas y bancos que acumulan con el modelo
actual?
Desde que comenzó con sus giras internacionales de instalación como
candidata a suceder a su marido, Cristina de Kirchner viene usando el
latiguillo de que profundizará el “modelo de acumulación”. ¿Quiénes son los
ganadores?
EMILIO MARÍN
La candidatura de CFK se lanzó formalmente el 19 de julio último en el
Teatro Argentino de La Plata pero desde varios meses antes estaba haciendo
viajes al exterior con el deliberado propósito de instalarse como
presidenciable. Eran los tiempos en que su marido, el gran hacedor de la
candidatura, dejaba abierta la posibilidad de que quien encabezara la
fórmula oficialista fuera “pingüino o pingüina”.
Por ejemplo, en la última semana de abril la senadora había desembarcado en
el DF de México y había sido recibida como virtual presidente por el jefe de
Estado, Felipe Calderón. Allí se cocinó el “Acuerdo de Asociación
Estratégica” que terminarían firmando Néstor Calderón y Néstor Kirchner el 1
de agosto, con la primera dama argentina ocupando un lugar destacado en
todos trámites.
En ese primer viaje a tierra azteca la viajera estrenó el latiguillo de que
el “modelo argentino es de acumulación y de matriz diversificada”,
supuestamente en las antípodas del modelo neoliberal de “valorización
financiera”.
En ese abril la señora recibió por separado en su hotel al hombre más rico
del mundo, Carlos Slim; el titular de Televisa, Emilio Azcárraga y el dueño
de Techint, Paolo Rocca. En la segunda visita, la de fines de julio y
primeros días de agosto, ella y su esposo tuvieron reuniones con lo más
granado del empresariado. Allí estaban los dos recién nombrados y otros como
Carlos Salazar Lomelín, de Femsa-Coca Cola, y Daniel Servitje Montull, el
capo de Bimbo-Fargo.
La señora de Kirchner había dicho en abril “queremos que los empresarios
mexicanos vengan e inviertan en la Argentina”. Y hay pruebas de que le
hicieron caso.
Los dueños de Bimbo anunciaron que abrirán una fábrica en Argentina, en
asociación con Arcor, de la familia Pagani, con quienes ya tienen desde 2005
una planta en común en México.
Generalmente no se trata de nuevas inversiones sino de pasar a controlar
empresas preexistentes. Es lo que hizo Azcárraga, de Televisa, al comprar
Editorial Atlántida el 20 de agosto con todas sus publicaciones (Gente, Para
Ti, etc).
Por su parte Carlos Slim, del grupo financiero Carso-Telmex, ya tenía aquí
el dominio de CTI y se limitó a repetir que entre 2006 y 2007 completaría su
plan de inversiones de 253 millones de dólares. La pelea con Movistar y
Personal se lo demandaba. Y no es que pierda dinero pues las revistas
estadounidenses especializadas en finanzas lo ubicaron este año por encima
de Bill Gates como número 1 entre los súper millonarios.
¿Se va teniendo una idea más concreta de cuál es el “modelo de acumulación”
pregonado por Cristina de Kirchner?
La Madre Patria
Al ser proclamada en La Plata, la oradora insistió en que el suyo sería,
como el actual, un “modelo económico de claro perfil industrialista”. Y de
allí partió a España donde fue recibida sucesivamente por el rey Juan
Carlos, el jefe de gobierno José L. Rodríguez Zapatero y los principales
empresarios y banqueros.
Entre otros, fueron sus interlocutores Antonio Brufau (Repsol), Gerardo Díaz
Ferrán (Grupo Marsans-Aerolíneas Argentinas), César Alierta (Telefónica),
Francisco González (BBVA), Rafael Mirando Robredo (Endesa), etc. Con estos
pesos pesados de las inversiones peninsulares en nuestro país estuvo “todo
bien”, excepto un roce con el banquero González, minimizado luego por el
comunicado oficial de la Confederación Española de Organizaciones
Empresarias. Allí se puntualizó que esos empresarios “reconocieron mejoras
significativas en la economía argentina durante la gestión del presidente
Kirchner”.
Hubiera sido una tremenda injusticia e ingratitud no hacerlo, cuando Repsol
ha acumulado una ganancia de 39.166 millones de pesos desde la devaluación
de enero de 2002 a la fecha. Esa rentabilidad sigue en ascenso con el precio
del barril de crudo por las nubes y la constante suba de precios de los
combustibles en surtidor.
Díaz Ferrán también está agradecido, luego que el gobierno K decidiera
firmarle los últimos balances de Aerolíneas que estaban objetados, a cambio
de la cesión de un puñado de acciones y un par de lugares en el directorio.
Alierta ya estaba satisfecho pues a fines de abril había concretado el
desembarco en Telecom Italia, en particular en la inversora Olimpia,
controlante a su vez de Telecom en Argentina. Así se vivirán los últimos
días de la comedia menemista de dividir en dos a la ex ENTel. Ahora las ex
adjudicatarias de la zona norte y la del sur –más allá de la ficción legal-
serán una sola cosa, dominada por la firma española, y su antagonista más
peligroso será el mexicano Slim, de Telmex-CTI.
Resta saber cómo se reacomodan dentro de Telecom Argentina los Werthein,
quienes habían comprado las acciones de los franceses dentro de Nortel
Inversora, la controlante. Los W tienen excelente llegada al matrimonio
Kirchner así que se puede especular que podrían mantener sus posiciones. El
problema es que Alierta también tiene banca allí y otro tanto Slim, lo que
prefigura que en el nuevo turno kirchnerista va a encresparse la disputa
intermonopolista e interimperialista.
Al margen de quién sea el ganador, es claro que no hubo mayormente
inversiones nuevas –como sugiere la propaganda oficial- sino una pelea entre
privatizadores por quedarse con la presa.
Para el Norte, también
La tercera cita de la serie de Cristina con inversores foráneos fue el 7 de
agosto, con los lobbistas estadounidenses del Council of the Americas, en el
Alvear Palace Hotel. Allí volvió a repetir la fórmula de “modelo de
acumulación y valor agregado”, para satisfacción de Susan Segal (ex
directora del JP Morgan Chase) y otros banqueros dudosamente productivos.
“Argentina es una muy buena oportunidad para hacer negocios”, invitó la
candidata ante un atento auditorio donde figuraban el embajador
estadounidense Earl A. Wayne, Kellie Mieman (de la consultora Kissinger
McLarty Associates), directivos de Standard & Poor´s, Merrill Lynch, Federal
Express y Microsoft. Junto a ellos se apretujaban Jorge Brito (Banco Macro),
Eduardo Elztain (Cresud), Cristiano Rattazzi (Fiat), Alfredo Coto (Coto) y
Julio Werthein (Telecom y La Caja).
La entidad fundada por David Rockefeller fue activa promotora del Consenso
de Washington y el cuestionado “modelo de valorización financiera”. Pero por
lo visto no tienen ningún problema ideológico ni de ningún otro tipo con
Kirchner, quien abonó la totalidad de la cuenta fraudulenta con el FMI y
cambió los bonos viejos por bonos nuevos, atados varios de éstos a la
inflación.
Por cada punto de inflación, los títulos vinculados al CER agrandan la deuda
pública en 1.900 millones de pesos, de modo que la cacareada “política de
desendeudamiento” se ha traducido en un aumento de la deuda pública total.
Ahora es de 136.348 millones de dólares. La colocación de los bonos y la
especulación bursátil es una de las especialidades de varios de los
directivos del Council of the Americas.
La oportunidad de negocios se agranda en un país como el nuestro, donde los
empleados petroleros que ganan buenos sueldos tienen que pagar impuestos,
pero donde están exceptuados quienes perciben intereses por depósitos o
ganancias de sus títulos.
Para poner sólo un ejemplo de que los estadounidenses también participan del
“modelo”, Cargill está de parabienes con su segundo lugar en la tabla
general exportadora (2.502 millones de dólares). Hay que sumar los 112
millones de su frigorífico Finexcor.
Junto a esas multinacionales también están ganando buena plata monopolios
“locales” como Techint (Siderar ganó en el primer semestre 689 millones de
pesos) y Arcor. También otros más recientes como los de Brito, Elztain
(Cresud-Irsa),Marcelo Midlin (Fondo Dolphin, Edenor), Enrique Ezkenazi
(Banco de Santa Cruz-San Juan-Santa Fe), Osvaldo Acosta (Electroingeniería),
Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), etc.
Que un empresario argentino debute en Wall Street, como Midlin con Edenor en
abril último, captando 327 millones de dólares, no significa que estemos en
presencia de un modelo productivo y menos aún social. Es de acumulación para
las multis y ejecutivos citados, que hoy arropan al gobierno como lo
hicieron con los precedentes. Pero millones de argentinos quedan a la
intemperie.
La
semana política
Ni el Episcopado se mantiene al margen de una agitada campaña electoral
El cardenal Jorge Bergoglio volvió a inmiscuirse en la lid electoral con un
pronunciamiento crítico del Episcopado. Así corre por derecha al gobierno.
En cambio el obispo de Santa Cruz lo hace por izquierda.
EMILIO MARÍN
El Episcopado realizó esta semana su 147º reunión, la llamada de “medio
año”, y alumbró un documento que, como todos los de la gestión Bergoglio,
llevó la impronta opositora de quien mora en la Catedral.
No hubo en la pieza novedades sino la reiteración de los conceptos que viene
remarcando Bergoglio en su cruzada antikirchnerista. Sin ir más lejos, en la
Asamblea Plenaria de abril último el casi centenar de obispos había
rubricado un mensaje parecido. Ahora la mesa chica de la Conferencia volvió
a insistir en sus críticas contra “las presiones indebidas del clientelismo
y las dádivas” –un palo enderezado al lomo del oficialismo- y a favor de
mayores autonomías provinciales.
Eso último fue leído en sintonía con las campañas de Mauricio Macri y Elisa
Carrió, entre otros políticos de la vereda de enfrente al gobierno, que
despotrican contra la política “no republicana”, de cuasi “manu militari”
que creen ver en la relación del poder central con los mandatarios de la
Capital y el interior.
En síntesis, el papable está involucrándose de más en más en la campaña
proselitista, algo que había hecho con éxito en la Capital Federal donde
jugó a dos puntas, con Macri y con Jorge Telerman.
Ahora vuelve a las andadas seguramente preocupado porque la división de las
candidaturas del espectro conservador abre de par en par las puertas a la
consagración de Cristina de Kirchner. Los devaneos y juego de la silla entre
Carrió, Macri y Ricardo López Murphy –donde siempre queda uno sin lugar
donde sentarse- pueden haber apurado el pronunciamiento de la Iglesia. En
cierto modo desde el obispado se les marca a esos políticos dónde está el
blanco al que hay que apuntar y contra el que hay que disparar, en vez de
desangrarse en reyertas opositoras.
El avance del juicio contra el presbítero Christian von Wernich, reanudado
esta semana luego de un breve paréntesis, puede también haber aportado lo
suyo para que el Episcopado pretenda lastimar al oficialismo. Es que uno de
los suyos, con cuellito clerigman, está sentado en un juicio acusado de
genocidio. Y su casi segura condena salpicará en política a varios de los
que suelen pontificar desde el púlpito como si además de tener verdades
reveladas fueran los fiscales de la democracia.
Está vinculado con ese asunto Von Wernich uno de los párrafos claves del
pronunciamiento de los obispos: “nos queda pendiente la deuda de la
reconciliación”. En realidad a los argentinos que sienten la democracia les
queda pendiente la deuda de la justicia, que recién ha emitido dictamen
contra un puñado de ex represores.
El jefe de Gabinete contragolpeó a la Iglesia aludiendo a su complicidad en
ese doloroso pasado: “en este tiempo entiende importante sacar una
declaración, en otro tiempo entendió importante callarse”. Más directo fue
el diputado Carlos Kunkel, quien caracterizó al cardenal como un
representante de la derecha peronista, de “Guardia de Hierro”.
El sectarismo
Muchas veces se ha dicho que la izquierda tiene el vicio insuperable de una
constante atomización y divisiones, una tras otra. Esa afirmación es cierta
sólo en forma parcial, toda vez que para la competencia del 28 de octubre
próximo ha aparecido la candidatura de Fernando Pino Solanas. El Proyecto
Sur, que anima junto a Claudio Lozano (CTA y otros, puede ayudar a la
convergencia de agrupaciones y personalidades que van desde la izquierda al
nacionalismo y el progresismo.
En cambio, el estigma de la división ya tuvo muchas veces atrapada a la
derecha y puede repetirse si se mantienen las posiciones irreductibles de
sus representantes principales.
Macri posa con cara de “yo no fui” pero tiene mucho que ver con esa
dispersión del espectro conservador. Es que optó por la más fácil, de ganar
en Capital, y dejó huérfana de una figura con predicamento a la derecha en
el orden nacional. Desde su distrito, ya ganador, en vez de apostar a una
fórmula competitiva en todo el territorio, se fue de vacaciones a Europa y
dejó que los varios aspirantes a llenar ese lugar se rompieran las testas
entre sí. Coqueteó con los diputados que responden a Roberto Lavagna, sin
concretar. Hizo otro tanto con los del ARI que, en acuerdo con el PRO,
agitaban los casos Skanska, la bolsa y la valija de Aeroparque. Puso a parir
a su aliado histórico de Recrear, quien se quedó esperando un espaldarazo
que nunca llegó.
Por su parte, la matrona de la Coalición Cívica tiene su parte de
responsabilidad en que “el parto” –como le gusta decir a ella- no se haya
producido. Es que fue ampliando por derecha su espacio del ARI, con figuras
como Patricia Bullrich y Alfonso Prat Gay, e incluso tentó a López Murphy,
pero se resistió a la participación del macrismo. Dijo tener “límites
morales” con el líder del PRO, lo que sonó sectario teniendo en cuenta su
buena disposición con los mencionados náufragos y tránsfugas de la Alianza y
del menemismo.
Como Carrió hizo los primeros arreglos con López Murphy, el que se terminó
enojando fue Macri, quien se considera el dueño o patrón del “Bull dog”. El
resultado fue que ese preacuerdo con “Lilita” está a punto de estallar sin
haberse anunciado siquiera. Para colmo, lo que pensaba sumar la mujer por
derecha se le puede volver una suma de resultado cero, porque dentro del ARI
hubo díscolos a que se subiera a bordo a semejante ejemplar, ex economista
jefe de FIEL y ex ministro de Defensa de Fernando de la Rúa.
El único de los opositores que se ha salvado de estos cascotazos arrojados
desde el propio campo es Lavagna. Pero está diluido o condicionado por el
aparato radical, del que no puede o no quiere despegar como candidato
independiente que dijo ser. La suya es una campaña apagada y triste.
Si los aspirantes de la derecha del tinglado político no llegan a un acuerdo
agónico el próximo viernes 28, cuando expira el plazo para presentar
alianzas, su suerte estará echada. Que después no le echen la culpa a
Kirchner ni a la chequera de Hugo Chávez. Ni las misas del cardenal podrán
abrirles las puertas del cielo en Balcarce 50.
¿Cuál balance?
Se nota que el presidente Kirchner ha cedido el lugar central de los actos
públicos a su esposa candidata pero no resigna su propio espacio, de cara al
futuro. Y eso se ve en la preocupación que tiene por asegurarse que se lo
recuerde, o mejor dicho, que se lo tenga en cuenta como el gran hacedor.
Como se dijo de Pichuco Troilo, “no se fue y ya está volviendo”.
Para eso firmó decretos de necesidad y urgencia para inyectar al presupuesto
nacional otros 14.000 millones de pesos que en su mayor parte irán a la
administración del polémico Julio De Vido. Planificación Federal ya contaba
con eso para insuflar nuevos fondos en la generación de energía, subsidios
al transporte y obras de infraestructura.
Con el argumento de reforzar las iniciativas en esas áreas, algunas de ellas
críticas como la energía, el PEN no sólo se pone a cubierto de críticas por
las insuficiencias en el rubro sino que también se asegura una opinión
benévola de los empresarios beneficiados con las licitaciones y subsidios.
Por caso, 1.700 millones reforzarán lo que ya se entregó a los dueños
privados de colectivos y subtes, sobre todo en el área metropolitana.
Ya se sabe que el juicio favorable del establishment económico y sus rebotes
en una mayor actividad productiva son el colchón con que cuenta Cristina de
Kirchner para ganar sin castigar el último domingo de octubre.
Es evidente que en cotejo con los días de furia de 2001, hoy la economía
argentina mantiene un nivel más elevado de actividad, si bien los índices
proporcionados por el gobierno están sospechados de inflarse por su propia
liviandad electoralista y por los desmanejos producidos en el Indec.
Según otro informe comunicado por ese intervenido Instituto, la tasa de
desocupación habría caído al 8,5 por ciento, al que hay que añadirle un
punto más para contar a los desocupados que perciben los 150 pesos del plan
jefes. Como sea, sería de menos de dos dígitos.
Al margen de su fiabilidad, ese índice hacia abajo reafirma las chances de
CFK, del mismo modo como las reticencias del gobierno a atender determinados
reclamos –casos de las protestas en el Indec, los paros de los empleados
públicos nucleados en ATE y la huelga de los docentes de provincia de Buenos
Aires- las complica.
Otro tanto con la situación de Santa Cruz, donde la protesta volvió a
alcanzar niveles altísimos sin que esta vez tuviera su origen en la cuestión
salarial. Más importante aún, en esta semana salieron a la calle cerca de
8.000 personas en Río Gallegos para repudiar al ex ministro de Gobierno
Daniel Varizat que se llevó por delante, literalmente, a casi veinte
manifestantes.
Un ex funcionario atropellando en su blindada camioneta a maestras y
estatales, pisándolos sin consideración ninguna por la vida, es una postal
santacruceña que puede afectar a la candidatura de la señora de Kirchner
mucho más que la máquina de hacer denuncias en que se convirtió la mística
Carrió. El obispo Romanín fue de la partida en las marchas y actos
patagónicos y a ese no pueden decirle que es de Guardia de Hierro pues está
más cerca del obispo progresista Joaquín Piña que del conservador Bergoglio.
