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Indice
Los cuervos del silencio
I-Noche oscura... p6 II-Hasta la madrugada... p7 III-Una ventana abierta... p8
IV-Un corazón ajeno... p9 V-Césped cubierto de escarcha... p10
VI-Mi escape externo p11 VII-Mi memoria entera... p12 VIII-Queja de una espera p13
IX-Te negaste a comer... p15 X-Contornos resecos... p16 XI-Carmesí p17
XII-Pero, /el chirrido... p19 XIII-Impasse p20 XIV-Melancolía p21
XV-Ojos desorbitados... p26 XVI-La voz que sentencia... p27
Pequeños poemas nacidos de la dicotomía
I-Asilo p29 II-Asilo II (un sacrificio a ojos abiertos) p30
III-Asilo III p31 IV-Un sacrificio a ojos abiertos II (Asilo IV) p32
V-Asilo V (acechar) p33 VI-Asilo VI p34 VII-Asilo VII p35
VIII-Acechar II (Asilo VIII) p36 IX-Asilo IX (de boca al ocaso) p37
X-Asilo X p38
La alegría del desarreglo
I-Séptima, encantadora p40 II-Enamorada del muro... p41
III-Dicotomía de la luna p42 IV-Niña y luna p43 V-Ella p44
VI-La mujer teórica p45 VII-Poema sobrio (17/19 junio 2000) p46
VIII-Constante p47
El devenir de una imagen
I-(1) p50 II-(2) p51 III-(3) p52 IV-(4) p53 V-(5) p54
VI-(6) p55 VII-(7) p56 VIII-(8) p57
Los cuervos del silencio
(poemas 1993-1998)
Noche oscura silencio y sombras
una tenue luz ilumina las calles camino a casa el ruido del viento por entre los callejones
una casilla de vigilancia a oscuras a lo lejos unos gatos en celo
bebés llorando nadie camina a estas horas, solo yo.
Un perro sale al encuentro puedo ver sus ojos a través de la noche
su brillo un sordo gruñido quiebra el silencio el viento congela el sudor de mi miedo
retrocedo me ataca sus dientes laceran la carne la desgarran.
Un grito agudo silencio.
Hasta la madrugada
en las calles solitarias en los bares vacíos en ese niño perdido
en la plaza sin gritos en las persianas bajas se refleja la luz apagada de los faroles
que iluminan la triste noche que pasa.
Hasta la madrugada
donde su luz apenas surgente y ya gastada muestra los primeros pasos febriles del día
se siente esa calma acompañada por: la presencia de las calles solitarias
el llanto de ese niño perdido el silencio de los bares vacíos
de la plaza sin gritos de la persianas bajas.
Hasta la madrugada
en el final de la noche se puede sentir una ciudad palpitante
antes de ser ahogada en su desesperada acción diurna antes de ser tapada por un desenfrenado andar.
Hasta la madrugada en su despreocupación hasta la madrugada
late una vida que pena.
Una ventana abierta y la luz de la noche. Un perfume barato y su aroma viciado. Las arrugas de unas sábanas
y sus sombras. La ansiedad de la espera y su sentimiento que es incompleto.
En el silencio la observo:
Contraluz sinuoso
de un cuerpo pálido recostado. Viento frío agitando el oscuro marco de su cara.
Rostro blanco en sombras párpados cerrados labios entreabiertos susurros.
Proyección de tinieblas en la noche que pasa en el cuerpo que se estremece
en el cuerpo que me estremece.
Un corazón ajeno late en mi.
pintó mis uñas enroscó de cadenas mis muñecas cubrió de luto
mis pechos mis piernas enfundadas de negro ajustado
me regala pequeñas trampitas cronometradas
fugas de fin de semana caricias nocturnas, vestidas sin eco
Un corazón extraño el mío me pega un tiro y canta bingo.
Césped cubierto de escarcha niebla, mármol: paisaje blanco.
De una torpe mueca una rígida sonrisa. En los ojos secos
solo el negro de las pupilas miran miran, y no comprenden
que el féretro baja lentamente hasta el fondo de la fosa,
que mil ojos silenciosos contemplan el descenso.
( mil ojos sin lágrima alguna )
Gránulos de tierra fértil
tierra negra caen.
( golpes sordos contra la caoba labrada )
Tengo unos ojos ciegos retorcidos hacia dentro.
Mi escape externo
Paredes persianas bajas resguardan
cuidan mi último deseo.
( tu voz que llega hasta mi )
La cabeza en la estratósfera. La locura a flor de piel. El conocimiento entre las piernas.
te escuchan gritar te escucho gritar gritás
Y quisiera abrazarte quisiera estrujarte quisiera oírte gemir.
Y me señalás una puerta ( hermosa, llena de promesas )
Y me señalás una puerta ( gastada, fiel al olvido )
Y me señalás una puerta ( que no quiero abrir )
Mi memoria entera estalla y se desparrama.
Cómo decirte: juntá los pedazos
yo solo ladro.
Queja de una espera
I
Hay una cortada a mitad de cuadra
a la derecha
podes tomarla.
Tiene un pozo ciego
una sonrisa mendiga una mano indecisa dos pies que no caminan.
II
( si sólo pudiera alcanzarte )
( si tan sólo pudiera abarcarme )
III
Oídos sensibles ante el tiempo quedo.
un tic-tac de fondo que se hace crónico
una espera que se alarga y, el extravío como búsqueda de la demencia.
IV
( demencia: solución asequible respuesta de una ausencia )
V
Como tanto otros con tan poca esperanza.
Como tantos olvidos tan llenos de esperanza.
VI
Unos ojos que esquivan unos dedos sin piel que no acarician
y un pecho abierto piden
el olvido.
Te negaste a comer
sólo para poder ver el esqueleto trataste de hundir tus uñas en tus muñecas,
quisiste desollarte pero la piel se negaba.
Solo quedaron las garras
empecinadas penetrando irregularidades
y la piel, también
siempre la piel.
Contornos resecos en tus ojos de sangría.
Tu lluvia azul que me convoca
pero no conmueve que me arrastra
pero no siento.
La resaca, en la lejanía de unas velas a media asta
en unas manos que se aferran en unos dedos que se entrelazan.
Entre los que el mar que soy a pesar de mi anhelo
que no soy aunque siga siendo con todos tus deseos a los que me arrojo
pero ya no hay anhelo.
Y soy búsqueda
y soy un espejo sin hueso
un llanto de piedra una ventana abierta por la que sobrevivo.
Y me compongo de ausencias Y me recompongo de presencias que
no sé pero, parecen que se alejan.
Mis dedos enredados
no tienen nada que abrazar.
Carmesí
" Alguien murió, no recuerdo quién"
-Silvina Ocampo El pecado mortal. – I
Desierto. Todo es desierto.
Mi corazón palpita y es todo desierto.
II
En la vigilia, alguien muriendo.
Y ella, que camina las calles y grita y repite:
Te amo.
¿A quién? ¿Quién? No hay nadie. Nunca hay nadie.
Te amo, dice.
Pero los pasos lentos. Argucias de maldades. ( Alguien que pasa caminando. )
Y nadie, que nunca se encuentra. Te amo, ensaya. Y alguien muriendo.
En la diestra en cuchillo, en la siniestra un vaso vacío.
Por la ventana, los días que pasan un día se arrastra.
( carmesí oscuro de una hora dormida)
Pero, el chirrido de neumáticos
( luz roja )
para tu regazo encorvado abrazando en la oscuridad
el tugurio amargo
( es un pez negro- azul- violeta
arrastrándose sin la asistencia del agua
es un ojo solo
amarillo—naranja que se hiela en la espera
es una bandera a media asta
celebrando la no- espera )
( luz verde )
para el aullido abierto
en un escalar hacia abajo.
Impasse
La música no acalla el silencio.
Se balancea en mi trapecio que no cesa. Recuerdos. Vergüenzas.
La mano izquierda tapa medio rostro. Espejo. Autorretrato fragmentado. Dedos se abren en flor. Jirones de un rostro.
- Carcajada. -
Las sombras no destiñen las formas. Pies marcan el ritmo.
Adelante- atrás; adelante- atrás. Llamas secas. Guardar los ojos.
( Ya no desear si todo es un devenir cintura para arriba. ) Adelante- atrás; adelante- atrás. Tras los ojos, sólo una cintura sin rostro que apretar fuerte
hasta llorar hasta rezar.
Melancolía
Latín: melancholîa, y este del griego: µe.a..o.ía. 1- Depresión del ánimo o tristeza vaga, profunda y
permanente. 2- Monomanía en que dominan las afecciones morales de tristeza y de indiferencia.
"Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan
los fríos espejos." -Alejandra Pizarnik
La condesa sangrienta.-
( I ) pequeñas barcazas lánguidas ( maderos, estacas )
aguas que olvidan agitarse piden la tormenta que expone.
Y es la espera
-Unos ojos que prometen una mirada, una distancia
Un fuego que descansa.-
Y es la única
Y
es un ensueño que no dice adiós que desgarra.
( II ) Espera: Ansiedad que promete el vértigo cuando todo se estanca.
( Pero hay algo que se ahoga pero está tan quieto y no se mueve
que ni siquiera lo abraza la muerte. )
( III ) Medir la extensión de la espera:
-cuerpo encorvado, mirada que se aleja manos que no aferran-
Contar las pulgadas de un colchón inútil. Tu sonrisa extraviada en
La noche cae ( rueda gime calla )
Manos, ojos crispados
reiteran un día en
La noche
Se extiende: cinco lenguas
cinco lenguas no bastarán para susurrar:
salida, salida
( cinco veces salida )
( IV ) De día sobre los rieles del tren
mi sombra la que camina ( y no quiere y no mira -pero tiene ojos- )
contempla mis pasos torpes ( de recién iniciada que busca caerse )
De noche sobre todas las sombras ¿Quién no mira? ¿Quién camina?
( V ) 10, 15, 5 minutos después ¿Cuántos? No sé.
-No bastan. Me quieren. Me alcanzan.- 20, 5 minutos después:
Las uñas rasgan el papel. La noche cae. No es sano.
Ojos desorbitados.
Raíces expuestas.
Tierra reseca.
En el desierto los ojos deslumbrados en un sol frenético
desequilibrado.
En el desierto en la pendiente de una duna
un mendigo no duerme tiene fiebre.
La voz que sentencia:
-Despertarás, presa de las palabras.- no sabe de abstenerse.
Mi mano llagada ( la única que me queda ) escucha:
-Ya no podrás reconocer quién te saludó acarreando el final.-
escribe ( lentamente como quién no quiere )
La miro.
( ojos trazan círculos de babosa encerrada )
Sonrío.
El tiempo se consume. Las preguntas estallan:
¿Qué decir, qué no
si todo lugar es público y me expone?
¿Qué hacer cuando todos se hallan ido y no exista más la espera?
Un corte final:
Ser brillo filoso en la garganta abierta. Aullido de cráneos callando la noche.
Río que desborda.
( Hacer un corte final. )
Pequeños poemas nacidos
de la dicotomía
(junio 1998/ enero 1999)
Asilo
Tus manos una contra otra
bajo tu mirada tus manos
una contra otra tus uñas negras laceran. Laceran.
Asilo II ( un sacrificio a ojos abiertos )
Alguien yace su último poema:
mujer insólita habla descalza la sonrisa abierta a los costados/
autopista/ acechando/ y vuelve, todavía viendo todavía pisando
y espera.
Asilo III
( Me mira con ojos estáticos de otro lado )
Estática,
no soy más
que unos ojos acuosos.
Acuosa,
no soy más que el balbuceo
de unos ojos,
una sonrisa opaca y mendiga.
Un sacrificio a ojos abiertos II ( Asilo IV )
"Alguien golpea en las venas. Voy a abrir."
-Daniel Grad-
¿Hay pasión estéril a la que no cobije?
¿piernas que no aprieten la garganta?
¿Mujer que no golpee en las venas? Oscura. ¿Que no sonría?
Asilo V ( acechar )
¿Quién se disgrega y se repite frente a un espejo
( imagen que contiene ) y junto a su sombra a los pies de quién
siempre mide comprueba su pulso, ríe?
Asilo VI
por aprender a arrastrarse, por des-aprender a levantarse:
( mi lengua lamiendo las baldosas ásperas, heladas, olvidadas… )
Asilo VII
Antigua. Retorcía las manos en el aire
inventando sombras contra su sola, propia cama. Nueva.
Engendra un ojo negro. Pierde la mirada.
Acechar II ( Asilo VIII )
Las voces, lenguas que claman del otro lado del tímpano
( espejo inconcluso ) no alcanzan, no me alcanzan.
( Soy un puño
apretado custodiando el ocaso. )
Asilo IX ( de boca al ocaso )
Ya perdidos los ojos, des-enamorada de la sangre, abre las piernas al silencio, para
ofrendar sus fragmentos.
Asilo X
Ahora, sin destino, sin destinatario, abrazada al poema;
Ahora, Soy, unidad de silencio.
La alegría del desarreglo
(poemas 1999-2001)
"Soñaba eternamente en su sueño estéril con
las cosas que no había conocido." "Y ella no tenía ni vísceras ni cerebro pero su
corazón desecado había sido puesto de nuevo en su pecho."
-Marcel Schwob, Séptima, encantadora-
La música de unas palabras la arrastra oscura.
Las vendas trenzan su cuerpo apretado, la visten blanca. Siempre blanca, transparente
en las profundidades y las violetas, arenas rojas por donde desliza su cuerpo vacío, sus ojos inocuos donde todo es una carencia innombrable
a la deriva de su solo río.
¿Y qué hacer con un corazón desecado recobrado en la ausencia del
entendimiento? ¿Con unos labios inertes que matan el lugar donde se aprende?
Otra música le responde ( oscura ): Enterrá tu carencia. No hay desniveles
en un alma sin víscera ni cerebro.
1999
I
Enamorada del muro.
Quieta. Era alguien balbuceando una cadencia.
Eso es todo.
II Su voz ( tumba ) en la sombra.
Ensaya una poética -teoría del desencuentro- Rompe las uñas.
III Sin cadencia Sin sombra Sin muro Espejo, qué más.
1999
Dicotomía de la luna
1
La vigencia de la memoria vertida
en tu traga-voz quebrando la luz, aullándole a los pezones, los cráteres
de una siempre áspera luna.
2
Ver tus rostros en todos los rostros
en esa que pasa, mujer sin nombre
2000
I
niña y luna bajo un río de lava reseca reseca de piedra negra
II
mujer y verde bajo una constante de lluvia
bajo una sonrisa destilada bajo un abrazo y se aprieta la garganta
I Ella sombra sangre las venas mi herida
II
( languidez de piedra para no pensar, bajo la hierba para no despertar )
a Ella, los cuervos del silencio
III ( se me adhiere, me bebe )
IV Habla del ritmo de los cuerpos azul deshielo.
Ella, que sólo se atiene a si misma.
V
murmura desde las entrañas,
hace de mi una lágrima enebrada al silencio ( para, sin pudor, nombrarla )
Ella, alegría del desarreglo.
La mujer teórica
se enrosca sobre sus piernas se abraza no sonríe.
Sus manos le dictan la secuencia de su deseo. (Y se nombra sin ojos
Y se juega sin voz ) Inventa un rostro una silueta un nombre
Rueda en la sombra Se piensa par. ( sonríe-se y sonríe-se )
Loba de sueño rosa.
Poema sobrio ( 17/19 junio 2000 )
para crear una llaga que sea del tamaño del universo ( que es del tamaño de tu ombligo ):
Tragar ( en una sola bocanada ): Toda la merca Todo el alcohol de tu savia
Todas las lágrimas
ó No.
Sólo ser ojos / suspendidos
que envidian.
2000
Constante
1
Doblada, en su cuerpo: la hoja la halla en blanco. Cuenta los segundos perdidos buscando su verbo.
2
precipitándose, hacia un afuera que no existe
resbala por un cornisa de ojos rasgados
3
Es sus manos
todas que solas ensueñan.
Pero ahora las ata.
4 Ella ( quien no fue ). Ya no espera. Siempre lo hace.
El devenir de una imagen
(mayo/ 4 julio 2001)
"quién le pudiera injertar
su sangre, vida, su herida"
-R.Alberti La amante.-
49
(Las imágenes engañan.
Pero nombro. Porque es sólo un silencio el que viene a la memoria.)
no es quieta la noche, es quieta la espera
la música no es alivio las imágenes no perdonan solo se almacenan estos tristes nombres de pétalos sin rosa
lengua mendiga de nombres nombres con la música propia de las palabras
nombres con el fluir de un poema un alfabeto de crueldades
cadencia o miserias
La tierra es ocre a la mirada.
La música no se encuentra. Sólo esta muñeca a la deriva
/mano en suspenso /dádivas...
sangrando mis rodillas.
voces sin crisparse voces centinelas de nada los nombres
no piden cuerpos ni tienen sangre
y no voy a decir el relieve de este ansia
(porque me bebo carnívora) sino a través de estas raíces en mi espalda.
De esta mueca de aprendiz boca arriba: contraluz ascendente
de cielo oscuro. (me vierte) Verdes hojas amarillas. Ramas negras.
degradación de la música en la degradación del lenguaje en la
degradación de la carne
la sangre no hace ruido al fluir
palpitan alas tan sólo fantasmas
el escalpelo hasta los huesos
contra la muñeca vertiendo, crisálida, mi sangre nueva

Otros poemas
Quien engarza una isla a
su casita con raíces de un agua lenta teje canciones de cuna, mece su lengua en otra lengua,
de entre los dedos se le escapan los besos.
Arroja la casita al mar, a la deriva. Arrójala. Vete, dile. Porque hoy la casita gira loca, las ramas en alto, abiertas a lo que venga.
Nunca más agua lenta. Nunca más sonrisa.
(Dientes, sí. Uñas, sí. Toda pezones.)
Crezcan los besos flores de la tormenta.
Deltario 1
Una loba que sueña rosa, sobria y loca, planta ladrillos en todas las ramas de un delta. Y dice (junto a cada ladrillo): Vida mía. Putita mía. Con una persistencia asombrosa.
Deltario 2
Porque atrás, en la memoria, el cántaro sigue intacto junto a su fuente, harían (piedra sobre beso; beso sobre arena) -por si acaso quisieran beber musgo tierno- de los restos una casita. Allí: donde frondosas.
Deltario 3
Más hubiera valido desvestir de grandilocuencia al amor, no devenir jamás mujeres de piedra. Gozarnos en los baños. Ser crueles en la tormenta. Apurarnos de un trago y romper el vaso.
Deltario 4
Porque hubo una vez una isla, una casita, habrán fuegos que partan piedras, fuegos que hagan escándalo en la sangre y canten. Sí. Caminaremos por días raros. Con la piel al viento. Los ojos abiertos como venas La mujer teórica
Se enrosca sobre sus piernas, se abraza, no sonríe. Sus manos le dictan la secuencia de su deseo. Y se nombra sin ojos. Y se juega sin voz. Inventa un rostro una silueta un nombre. Rueda en la sombra. Se piensa par. Sonríe-se y sonríe-se.
Loba de sueño rosa.
Niña cándida, pequeña erótica iletrada llena de palabras, llamas, siempre nostalgia, a los brazos de mi casa.
Porque son las quimeras de la madrugada, pequeña perversa cándida, calla. Calla.
Que me engarza a la vida un tímpano en la garganta. Que el vértigo soy yo. Soy carcajada. Soy el azar bailando en una pata.
Una niña sentada al borde de un muelle que estira sus pies hasta rozar el agua (verdes borbotones) se mira, huidiza en los remolinos del estanque.
Ejerce la crueldad de congelar un rostro en el devenir de las aguas.
Para crear una llaga que sea del tamaño del universo (que es del tamaño de tu ombligo)
Tragar (en una sola bocanada): Toda la merca. Todo el alcohol de tu sabia. Todas las lágrimas.
o No. Sólo ser ojos /suspendidos que envidian. |