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Malvinas: suramericanizar la reivindicación y aumentar los costos*
Por Marcelo Gullo*
Con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009,
Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formarán parte de la "región
ultraperiférica de la Unión Europea" prevista en el Anexo II de aquel Tratado.
Así los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes
de la usurpación británica de las islas Malvinas. Gran Bretaña consiguió
de esa forma europeizar la ocupación de Malvinas. Por lógica consecuencia,
la única estrategia posible para Argentina, a partir de ese momento, consistió
y consiste en latinoamericanizar y suramericanizar el tema Malvinas para
que las repúblicas latinoamericanas se conviertan en activas protagonistas
en el proceso de recuperación de la soberanía argentina sobre las islas
del Atlántico Sur. Resultan más que alentadoras, en ese sentido, las palabras
pronunciadas por el presidente del Brasil, José Ignacio Lula Da Silva, quien
en tono categórico afirmo: “No es posible que Argentina no se adueñe de
Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros
de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica
por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política
de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión?
Es necesario que empecemos a luchar para que el Secretario General de las
Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”. El presidente del Brasil
se ha puesto la camiseta argentina necesitamos, ahora, que juegue el partido.
Sin dudas en México, Argentina ha dado un paso importante, para latinoamericanizar
y suramericanizar su reivindicación de Malvinas, consiguiendo que todos
los países hermanos de la América Latina condenen la usurpación británica
y su intento de apropiarse de la riqueza petrolera malvinense.
Sin embargo, es preciso pasar, de forma inmediata, de la solidaridad declarativa
a la solidaridad efectiva. Pasar, de las palabras, a los hechos. Para Argentina
resulta imprescindible elevar los costos de la ocupación británica de Malvinas
y dificultar todas las actividades económicas que los ingleses decidan emprender
en el archipiélago o en sus aguas adyacentes. Este es el objetivo táctico
que debe guiar, como principio absoluto de acción, la política argentina
con respecto a Malvinas. Hasta ahora, Gran Bretaña ha disfrutado de un cómodo
statu quo. Argentina debe bajar el tono de las declaraciones y pasar a hablar
con la contundencia de los hechos. Es, en ese sentido, que Argentina necesita
del apoyo efectivo de todas las republicas latinoamericanas pero, fundamentalmente,
de tres de ellas: Brasil, Uruguay y Chile.
Evidentemente Argentina no puede - dada la relación de fuerzas - impedir
la explotación petrolera del archipiélago malvinense por parte de Gran Bretaña
pero, puede, contando con la solidaridad efectiva y no solo declarativa,
de Brasil, Uruguay y Chile hacerla muy difícil en términos técnicos y económicamente
muy costosa. Es, en ese sentido, que Argentina necesita:
1) Que Brasil; Uruguay y Chile se comprometan a que todo buque que transite
entre puertos brasileños, uruguayos o chilenos y las Malvinas o que atraviese
sus respectivas aguas jurisdiccionales rumbo a Malvinas, tenga la obligación
de solicitar una autorización previa ante sus respectivas autoridades nacionales,
autorización que debería ser automáticamente denegada en el caso de que
transportasen cualquier material que directa o indirectamente sirviese a
la exploración petrolera en las Malvinas.
2) Que el gobierno de la República de Chile, interrumpa los vuelos que realiza
semanalmente la empresa LAN a nuestras Islas Malvinas, hasta tanto se revierta
la agresión unilateral británica.
3) Que Brasil; Uruguay y Chile tomen las medidas legales necesarias, con
carácter de urgencia, para que ninguna empresa instalada en Brasil, Uruguay
o Chile participe de forma directa o indirecta en la explotación petrolera
de las islas Malvinas.
4) Que Brasil, Uruguay y Chile prohíban toda comunicación aérea entres sus
respectivos territorios nacionales y la Islas Malvinas.
5) Que todas las medidas tomadas por Brasil, Uruguay y Chile, sean también
adoptadas por UNASUR.
El caso Malvinas es la gran oportunidad para que el Brasil demuestre cuanto
valen sus palabras y para que Chile borre la infamia que cometiera la dictadura
militar de Augusto Pinochet Ugarte cuando, en plena guerra de Malvinas,
suministro apoyo logístico a las fuerzas navales y aéreas británicas. Apoyo
que contribuyo a la muerte de cientos de soldados argentinos. Malvinas es
la prueba de fuego de UNASUR.
*Marcelo Gullo: Nació en la
ciudad de Rosario, Argentina, en 1963. Es Doctor en Ciencia Política por
la Universidad del Salvador. Licenciado en Ciencia Política por la Universidad
Nacional de Rosario, Graduado en Estudios Internacionales por la Escuela
Diplomática de Madrid y obtuvo el Diploma de Estudios Superiores (Maestría)
en Relaciones Internacionales, especialización en Historia y Política Internacional,
por el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra.
Ha publicado artículos y libros. Actualmente es profesor de la Universidad
de Lanús, Buenos Aires, Argentina. .
[Enviado por el autor]
No
pudieron*
Por Hugo Presman
¡No pudieron! exclamó Francisco desde un abrazo interminable con su padre
Abel. Treinta y dos años tardó la lucha y la vida para concretar lo que
el terrorismo de estado había separado. Ahí, en la sede de las Abuelas de
Plaza de Mayo, concluyó nuevamente una historia arrancada de las tinieblas
de los años de plomo. La 101. Con una particularidad. Es el reencuentro
de un hijo con su padre. Y en este caso, el padre es el Secretario General
de la Organización. La historia de dos hombres. En un relato surcado por
mujeres, madres y abuelas, que escribieron con sus pies, su tenacidad y
sus talentos una épica que identifica las tres últimas décadas del siglo
XX y la primera del siglo XXI. El primer nieto del bicentenario lo bautizó
Estela Barnes de Carlotto con un rostro desbordante de alegría. Esa que
iluminaba los ojos de Francisco y Abel. De fondo parecía escucharse la inigualable
voz del catalán Joan Manuel Serrat cantando: “ De vez en cuando la vida/
nos besa en la boca/ y a colores se despliega/ como un atlas/ nos pasea
por las calles/ en volandas/ y nos sentimos en buenas manos/ se hace de
nuestra medida/ toma nuestro paso/ y saca un conejo de la vieja chistera/
y uno es feliz como el niño/ cuando sale de la escuela”
ABEL
Cualquiera que haya visitado la sede de Abuelas, conoce ese entrerriano
de rostro bonachón, prominente cintura, frondosos bigotes, que fue militante
de Montoneros, y que se exilió en Suecia y Méjico después de la desaparición
de su compañera Silvia Mónica Quintela. Cursó la carrera de Agronomía en
la Universidad de Buenos Aires que quedó inconclusa como consecuencia de
la intervención y una expulsión consiguiente.
A su regreso al país en 1983, continúo con la búsqueda de su hijo iniciado
por las abuelas Sara Elena de Madariaga y Ernestina “Tina” Dallasta y que
había nacido en cautiverio. En un principio fue coordinador de los equipos
técnicos de Abuelas y luego fue parte de su mesa directiva.
Como en el relato bíblico, Abel tuvo su Caín, que fue la dictadura establishment-
militar. Esa que le arrebató a su compañera, que estaba haciendo su residencia
de cirujana en el Hospital Municipal de Tigre, mientras militaba con su
compañero en la columna norte de Montoneros. Fue detenida en Florida, en
el Gran Buenos Aires. Sus compañeros la conocían como María. Tenía apenas
28 años. Fue llevada al Centro de Detención El Campito, en Campo de Mayo,
cuando ya tenía un embarazo de cuatro meses. Ese que describe Serrat para
situaciones normales: “Se le hinchan los pies./ El cuarto mes/ le pesa en
el vientre/ a esa muchacha en flor/ por la que anduvo el amor/ regalando
simiente.” La preocupación por las consecuencias de las torturas. El transcurrir
de una espera deseada en condiciones tan precarias y con la incertidumbre
que el nacimiento sea la sentencia de muerte de la madre. Muy lejos de lo
que describe el notable cantautor español para una situación normal: “Si
la viese usted/ mirándose/ feliz al espejo.../ Palpándose el perfil/ y trenzando
mil/ nombres en dos sexos.” Pero aún en un campo de concentración, no se
arrían, muchas veces, las esperanzas y las utopías. A su futuro hijo decidió
llamarlo Francisco como lo había acordado con Abel Es tal vez más fácil
pensar que Silvia le hablara a ese hijo que llevaba en su vientre como lo
hizo otra compañera en la misma situación, María del Carmen Gualdero de
García, que le escribió a su futuro hijo: “Porque no duerma mi hijo / en
una cama de helio / Recogeré el aire de donde queda / Cosecharé el amor
de donde pueda...../ Porque no enturbien el agua que beba / Porque no ensucien
el mar ni la hoguera / Reuniré el sudor de las luciérnagas / El llanto rebelde
de su padre y beberá / de las cuencas de miel de las abejas / De las vacas
no contaminadas / De las napas profundas de la tierra... Andaremos los caminos
/ yo, con los ojos asombrados / Tu con los ojos limpios, nuevos / Andaremos
los caminos palmo a palmo, tierra a tierra / Si es que para ese día tu y
yo quedamos / Si es que nos dejan, si es que nos dejan...Hijo mío “.
El sobreviviente Juan Carlos Scarpati a quién Silvia atendió cuando llegó
herido de ocho balazos relató “ que cuando los partos comenzaron a realizarse
por cesárea programada en el Hospital Militar de Campo de Mayo, Silvia dio
a luz de esa forma, volviendo al día siguiente sin el bebé. Le dijo entonces
que pudo estar unas horas con su hijo y que el mismo le habían prometido
iba a ser entregado a su mamá”
FRANCISCO
Cuando llegó a la casa de sus apropiadores, aún no se le había caído el
cordón umbilical. Lo inscribieron nacido el 7 de julio de 1977 como Alejandro
Darío Gallo, hijo de un oficial de inteligencia del Ejército Víctor Alejandro
Gallo y de Inés Susana Colombo, a quién su esposo le dijo que había un niño
abandonado en Campo de Mayo por lo que ella le pidió que la trajera.
Francisco convivió con los hijos biológicos del matrimonio, Guadalupe, un
año mayor y Martín, dos menos. Su infancia fue durísima. Gallo que participó
del asalto de una financiera y asesinato de una familia conocido como “Masacre
de Benavides”, es un personaje extremadamente violento. En una entrevista
realizada por Diego Martínez en Página 12, Francisco contó: “Yo era su juguete
de guerra. El tipo era nazi. Odiaba a zurdos, judíos y negros. La infancia
en San Miguel fue con violencia física y psicológica: en lugar de los Parchís
nos hacía escuchar marchas patrias. A los catorce años los apropiadores
se divorciaron .La violencia siguió. Un día entró con una pistola, le rompió
el tabique a ella y me gatilló en la cabeza. La música y el secundario me
acercaron al tema de la dictadura. Era punk, iba a los recitales, estaba
bien informado, incluso fui a alguna marcha….La separación y las detenciones
de Gallo jugaron a favor. Tuve la libertad de formarme sólo. A los dieciséis
empecé a trabajar de cadete: fue mi independencia. Es que te crían con miedo….A
los veinte empecé a hacer malabares, a viajar como artista callejero, y
a formarme, a ser yo como persona….A mis novias las trataba como a una madre.
Les hacía una escena cuando se iban. Me faltaba algo, la mujer que me habían
sacado, todo lo natural que puede tener un hombre….Malabareando recorrió
el país y el sur de España. Luego la apropiadora lo echó. “Se lo agradezco,
me generó enormes dudas. Al estar sólo te planteas un montón de cosas”
Fueron dos amigos, Juan y Cristian y Lucía una ex novia, que lo impulsaron
por el camino de la búsqueda de la identidad. Siempre le había quedado además
la duda que sus compañeros lo encontraban tan diferente a sus hermanos.
Hace poco, cuenta en la revista Debate a la periodista Carolina Reve: “viví
un episodio muy feo con Gallo. Yo le pido entrar a su empresa de seguridad
porque sus otros dos hijos trabajaban ahí. Pero a la semana me echa con
cualquier excusa y me lleva a trabajar como custodio de camiones para un
amigo. Es así como terminé trabajando con un grupo de ex policías y militares
en medio de armas truchas. Un grupo de fascistas de San Martín que hasta
tenían la foto de Videla. Y un día me mandó a un aguantadero y quedé en
medio de un tiroteo. Yo no podía entender como un padre exponía así a su
hijo. Hasta los compañeros se lo preguntaban. Quería hacerme desaparecer.”
Emprendido el camino en busca de su identidad se hizo el análisis de sangre
el 4 de febrero. Pero antes de ir a Abuelas buscó un atajo. Se lo contó
así al periodista Diego Martínez: “ ¿ Soy adoptado?- indagó a la falsa abuela
paterna. ¿ Querés tomar algo? – lo eludió. “Loca como el hijo” pensó él.
A horas de visitar a Abuelas le dio la última chance a la apropiadora….-Decime
la verdad ¿ Soy tu hijo? golpeó la mesa. Silencio. ¡ Hablá! ¿ Soy tu hijo?
gritó. La mujer negó con la cabeza” Ahí le confesó que lo habían traído
de Campo de Mayo.
Francisco fue con su apropiadora a Abuelas, donde lo recibió un psicólogo
cálido y comprensivo de nombre Marcos.
SILVIA Y ABEL
Ambos militaban en la columna norte de Montoneros. El relato del primer
encuentro lo realiza Marcelo De Angelis en Miradas al Sur: “Durante su primer
plenario de la JP en La Cava, entre tantos compañeros nuevos de los distintos
barrios, dos chicas lograron llamar su atención. Eran dos jovencitas, muy
bien vestidas, muy coquetas, que desentonaban en el entorno de la villa.
Como era habitual la reunión terminó con vino y choripán y Abel aprovechó
la oportunidad para hacer contacto. Las chicas eran Silvia Mónica Quintela
a quien sus compañeros llamaban María y Beatriz Recchia García conocida
como Tina. – Ustedes dos están muy bien vestidas para venir acá- dijo él,
tratando de imponer su jerarquía (era responsable de la JP de San Isidro)
Sin dejarse intimidar, Silvia le retrucó de entrada – Nosotras tenemos mejor
minuto que vos- En la jerga, tener un minuto era tener una coartada…..A
fines de 1974 ya eran novios, pero aún no podían convivir. La organización
no les había asignado una casa, y ella vivía con su madre Ernestina Tina
Dallasta Quintela, mientras hacía el último año en la residencia de Cirugía
en el Hospital de Tigre ( donde el jefe de cirugía tenía una hija Ana María
González, amiga a su vez de la hija del General Cesáreo Cardozo, a quién
le puso una bomba debajo de la cama) , y una guardia en la Clínica Olivos.
La militancia lo ocupaba casi todo, era nuestro proyecto de vida rememora
Abel. Desde ahí tratamos de tener una vida en pareja……En esos tiempos escasos
y preciosos – generalmente los fines de semana- iban a pasear al Tigre,
lugar que Silvia amaba……Había nacido el 27 de noviembre de 1948 en Punta
Chica, un balneario del Partido de San Fernando, por eso su infancia está
poblada de tardes de calor en el río…….Por fin la Organización les asignó
una casa a principios del 76 y comenzaron a convivir. Allí funcionaba una
imprenta donde se imprimía Evita Montonera para el extranjero…..Silvia realizaba
tareas de prevención con las madres de la villa para el cuidado del amamantamiento
alimentación e higiene…..En septiembre de 1976 la Organización estaba diezmada
y la Columna Norte abandonada a su suerte….Por entonces Silvia tenía mucho
trabajo interno, atendiendo a los numerosos heridos de la Organización.”
Ante una situación de derrota irreversible, Silvia y Abel tomaron la decisión
de irse en el mes de febrero de 1977. Pero eso no fue posible porque el
17 de enero de 1977 Silvia concurrió a una cita cantada debido a un mensaje
de Yoli ( la Doctora Graciela Eiroa, también desaparecida) a cuatro cuadras
de la Estación Florida. Ahí la esperaban tres Falcón que la introdujeron
violentamente en uno de ellos. Es posible que en otro de esos autos emblemáticos
estuviera Yoli también secuestrada.
EL ENCUENTRO
Miércoles 17 de febrero. Bar de la Costanera Sur. Marcos se encuentra con
Alejandro Ramiro a quién le informa que su verdadero nombre es Francisco
Madariaga Quintela, y que su papá es compañero suyo. Emprenden el viaje
hacia la sede de abuelas.
Cuenta Francisco: “ Abren la puerta. Veo un montonazo de gente aplaudiendo
y Abel esperando, rodeado, porque es importante acá. Nos dimos un abrazo,
lloramos, fue buenísimo.” Cuando ese abrazo eterno terminó provisoriamente,
Francisco tuvo fuerzas para repetir varias veces gracias, gracias y afirmar:
“NO PUDIERON”
Cuando nos dejaron solos, le pedí una foto de mi mamá” Hoy Francisco tiene
más edad que la que tenía su madre cuando la asesinaron
Y luego disparó frases como: “No tener identidad es como ser un fantasma”.
O “Ser apropiado es como estar preso, como vivir dentro de una mentira”
A su vez Abel estaba de vacaciones cuando se conoció el resultado del ADN
que revelaba que había encontrado al hijo buscado durante interminables
32 años. Se lo fueron a decir Estela y Claudia Carlotto con Cocó ( encargada
del departamento de genética de la Asociación). Cuenta Abel: “ Cuando las
vi llegar a las tres brujas casi me muero, me tocó a mí”, pensé inmediatamente.
NO PUDIERON
Recuerda Abel, que cuando brindaron el 31-12-2009, le dijo a Estela: “Este
es nuestro año”. Ojalá que el vaticinio se cumpla y la Presidenta de Abuelas
de Plaza de Mayo encuentre a su nieto Guido a quién hace muchos años, el
24 de junio de 1996, le escribió esta carta pública: “Hoy cumples 18 años.....y
quiero contarte cosas que no sabes y expresarte sentimientos que no conoces“.“Tus
abuelos formamos parte de esa generación que asigna a cada fecha un valor
especial y singular. El nacimiento de un nieto es una de esas fechas. El
bautismo (o no), los primeros pasos, la comunión (o no), la caída del primer
diente, el jardín de infantes, el delantal blanco y el pedido de: abuelita
“enséñame las tablas”. Son momentos que trascienden. Por eso esta fecha,
en que cumples 18 años pasará a ser especial y singular como todas las otras
que no pudimos vivirlas contigo. Porque te robaron de los brazos de tu mamá
Laura a las pocas horas de nacer, en un hospital militar, esposada, custodiada,
para luego furtiva y arteramente robarte para un destino incierto. Estarás
creciendo en tus soñadores y bellos 18 años con otro nombre, Guido. No es
tú papá y tú mamá los que festejen contigo el ingreso a la adultez, sino
tus ladrones. Lo que no se imaginan es que en tu corazón y tu mente llevas,
sin saberlo, todos los arrullos y canciones que Laura, en la soledad del
cautiverio susurró para ti, cuando te movías en su vientre. Y despertaras
un día sabiendo cuanto te quiso y te queremos todos. Y preguntaras un día
donde puedo hallarlos. Y buscaras en el rostro de tu madre el parecido y
descubrirás que te gusta la opera, la música clásica o el jazz (¡que antigüedad!)
como a tus abuelos. Escucharas Sui Generis o a Almendra, o Papo, sintiéndolos
en lo profundo de tu ser porque así lo sentía Laura. Despertaras, querido
nieto, algún día de esa pesadilla, y nacerás para tu liberación. Te estoy
buscando. Te espero. Con mucho amor. Tu abuela Estela“.
Cada vez que un nieto recupera su identidad, se lo arranca de las sombras,
es un agujero en el manto de impunidad. Parafraseando al Manifiesto Liminar
de la Reforma Universitaria se puede decir: Desde hoy contamos para el país
una vergüenza menos. Algunos de los dolores que quedan son los nietos que
nos faltan.
Por eso con cada nuevo joven que recupere su identidad, sonará más fuerte
la frase de Francisco: NO PUDIERON. Y se volverá a escuchar la letra de
Serrat: “De vez en cuando la vida/ toma conmigo un café/ y está tan bonita
que/ da gusto verla/ Se suelta el pelo y me invita/ a salir con ella a escena./
De vez en cuando la vida/ se nos brinda en cueros/ y nos regala un sueño/
tan escurridizo/ que hay que andarlo de puntillas/ para no romper el hechizo.”
28-02-2010
*Enviado por el autor
Sobre
la inauguración del Centro Cultural América Criolla
de La Plata (3 de abril de 2010)
Después de un largo período preparatorio que comenzó un 17 de octubre de
2009, en el que se proyectó y organizó un sueño, finalmente pusimos en marcha
nuestro centro cultural ubicado en la ciudad de La Plata. Las jornadas inaugurales
fueron los pasados sábados 3 y 10 de abril con un curso cuyo objetivo central
consistió en explicitar públicamente cómo se constituyó, qué cosa es y cuál
la actualidad y perspectivas de ese sujeto con el cual nos identificamos
plenamente y al que recurrimos para darle nombre propio a nuestra experiencia:
la América Criolla.
Durante las dos jornadas nos acompañó una enorme cantidad de amigos y compañeros
que ocuparon toda la capacidad de nuestras instalaciones para presenciar
las exposiciones del historiador de la izquierda nacional Norberto Galasso,
el profesor y conductor de la Central de Movimientos Populares Luis D´Elía
y el profesor e integrante de América Criolla Juan Carlos Jara. Las dos
jornadas incluyeron a su vez interesantes y muy activos debates moderados
por el profesor Raúl Isman, proyección de videos y sorteos de libros afines
con la temática latinoamericana.
Como presidente de este centro cultural debí hacer la presentación de nuestro
sueño en sociedad durante los minutos iniciales de la jornada del 3 de abril.
Dije entonces que América Criolla es el nombre que elegimos por ser el concepto
que expresa la síntesis entre el amplio territorio de la Patria Grande (desde
el río Bravo hasta Tierra del Fuego, Islas Malvinas y la Antártida) y ese
pueblo étnica y culturalmente mestizo que lo habita. Esa es la cultura que
apoyamos, promovemos e intentamos enriquecer con nuevos aportes. La cultura
de un sujeto histórico cuyo objetivo estratégico es la liberación nacional
y social. Nuestro centro cultural no sólo será un espacio del campo nacional-
popular y latinoamericanista sino plenamente democrático, en el que se promoverá
la participación de todos aquellos compañeros que deseen presentar proyectos
afines con los objetivos del mismo y caminos para concretarlos.
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El
“Feinmann bueno” también es mitrista
Por Juan Carlos Jara
El “mitromarxismo” o mitrismo a secas que aún aqueja a ciertos sectores
de la "izquierda peronista" (aunque José Pablo Feinmann ya no se reivindique
ni peronista ni de izquierda) está presente en el texto sobre la Revolución
de Mayo que el ex director de la revista "Envido" publica en la contratapa
de “Página 12” del 18 de abril de 2010 (ver
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-144108-2010-04-18.html
). Asusta pensar que con este tipo de númenes el movimiento nacional
(“las buenas personas”, en el lenguaje ingenuo de Feinmann) no pueda
avanzar sino rumbo al desastre.
Ignoramos si el objeto conciente de nuestro filósofo es desprestigiar
al pensamiento revolucionario de los últimos doscientos años, pero sus
críticas a Moreno y al jefe de la Revolución Rusa –dignas de un Federico
Ibarguren posmoderno- se encaminan directamente en ese sentido. Lo mismo
que su “elogio” de Bolívar y San Martín, del cual ambos Libertadores
emergen como despistados instrumentos de la sutil inteligencia británica.
Para llevar a cabo su cometido, Feinmann se basa en incontables inexactitudes
o en ocultamientos deliberados, como por ejemplo el de omitir los párrafos
más valiosos del “Plan de Operaciones”, aquellos que marcan el camino
de una concepción económica nacional opuesta al “laissez faire” con
el que Cisneros había “destruido la felicidad pública” dando “franquicias
al comercio libre con los ingleses”, o aquellos otros destinados a propulsar
la expansión americana de la revolución, una “política de patria grande”
en el lenguaje de Jauretche, apoyando a caudillos como Artigas en la
insurrección de Río Grande do Sul.
El destacado polígrafo que – a la mejor manera de Sábato- viene tratando
de mostrar obcecadamente el “otro rostro” de Perón, o sea la “cara oscura”
que sólo ve la reacción, intenta aquí hacer lo propio con Moreno, Lenin
y otros revolucionarios, y para hacerlo se basa en un furibundo gorila,
“trotskysta” y asesor de empresas, como Milcíades Peña, cuya “Historia
Argentina” en varios tomos hoy puede considerarse indiscutible precursora
del discepoliano “todo es igual, nada es mejor” que carcome a buena
parte del pensamiento historiográfico argentino presente.
Tal cual su inveterada costumbre, Feinmann discute en esta página –sin
mencionarla en lo más mínimo- con la corriente historiográfica de la
izquierda nacional, verdadero enemigo encubierto contra el que viene
luchando, sin perjuicio de plagiarlo cuando le conviene, desde hace
años. Para hacerlo con menos probabilidades de fracaso debería tratar
de informarse con mayor rigurosidad. Cuando habla de “la mera, individual
Junta de Mayo”, por ejemplo, evidencia desconocer la indubitable conexión
de la revolución rioplatense con la de las otras secciones americanas,
lo que le da una perspectiva totalmente sesgada y parcial a su visión.
En otra parte señala que no había masas para luchar por un ideario nacional
revolucionario ("la Junta de Mayo nunca fue popular") pero sí las había
para luchar contra España, es decir a favor de la estrategia de Inglaterra.
Y pese a que afecta no desmerecer la grandeza de San Martín sus párrafos
finales lo empequeñecen de tal manera que lo ponen a la altura de un
Rivadavia enano. Lo que ya es decir.
José Pablo Feinmann se alejó del peronismo en el ‘84 (junto a Alvaro
Abós, Alcira Argumedo y otros intelectuales) porque no soportaba el
estilo grasa de Herminio Iglesias. De su interminable “Historia del
Peronismo” publicada por “Página 12”, Lanusse surge como un gran demócrata
y Perón como una bestia sedienta de sangre. Olvida, por ejemplo, durante
qué gobierno ocurrió la masacre de Trelew. Tiene la habilidad de mantenerse
estratégicamente en la frontera entre el peronismo blanco y el progresismo
de izquierda de similar pigmentación. Por eso nunca careció de medios
a su alcance para hacer oír su voz.
Hoy “Feinmann el bueno” –en oposición al “Feinmann malo” que anida en
“C5N”- se muestra complaciente con el gobierno de los Kirchner: su personal
óptica sobre la historia nacional nos hace dudar de que tal respaldo
perdure.
Canción
Marinera (cuentos infantiles para el bicentenario)*
Por Leonardo Killian, con ilustración de Omar Gasparini
Todos lo conocían como El Moro, y, como
buen bucanero, nadie sabía mucho sobre él.
Sus hombres lo respetaban y temían. Respetaban su valor temerario ya
que, en los combates, era el primero en saltar al abordaje y así lo
mostraba su aspecto: un parche sobre lo que había sido su ojo izquierdo
y cientos de cicatrices en su pecho y en la cara que hablaban por si
solas de su legendaria intrepidez.
Era un hombre feroz pero, de códigos caballerescos. Solo atacaba barcos
españoles e ingleses a quienes le quitaba su preciado cargamento aduciendo
que toda esa plata, oro y piedras eran el producto del saqueo a los
indígenas. El que roba a un ladrón... decía; y estallaba en carcajadas.
El botín obtenido era repartido en partes iguales entre sus hombres,
pese a que estos, eran en su mayoría unos forajidos dignos de la horca.
El Moro mantenía en secreto su pasado y, ningún pirata de la Hermandad
sabía donde había nacido o de donde había venido. Por otra parte, apenas
si hablaba con nadie y, con el único que solía tener largas charlas,
era con su loro Jenkins, con el que invariablemente terminaba poniéndose
de acuerdo. Era a Jenkins a quien consultaba en caso de grandes decisiones
y, generalmente, sus consejos eran escuchados.
Lo cierto es que en todas las Antillas y, sobre todo en La Tortuga eran
pocos los que se animaban a cruzarse en su camino. Su largo y ensortijado
pelo negro sobre el que llevaba siempre un pañuelo al estilo gitano,
su sombrero de enorme ala con una pluma de faisán y el aro de plata
en su oreja izquierda; así lo mostraban los dibujos de la prensa y los
documentos que se distribuían en los puertos coloniales y donde se ponía
precio a su cabeza.
El Moro era, como la mayoría de sus compinches, un bebedor de ron caribeño
y su apetito era insaciable. Casi todo lo comestible en mar y tierra,
vegetal o animal, volara, caminara o se arrastrara había sido cocinado
en las enormes ollas del bergantín filibustero.
Cierto día, en la bodega de un enorme galeón al que habían rendido,
descubrió una especie de pequeños pasteles de gusto exquisito. Era un
manjar hecho con masa rellena de maíz molido y pimientos suaves. Otros
eran del mismo relleno aunque cocidos y envueltos en la misma hoja verde
del maíz.
Mandó llamar al cocinero del galeón que resultó ser un criollo, esto
es, un hijo de español y de indígena. Aterrorizado, el pobre hombre
apenas si podía responder a tantas preguntas, aunque le juró que tanto
las empanadas como la humita, que así se llamaba aquello, lo habían
embarcado en el último puerto y que el nada sabía de como prepararlo.
Como nada había que hacer, salvo asaltar galeones y, como un puerto
daba igual que otro, el viejo barco pirata puso proa hacia el Sur, hacia
la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, que
así se llamaba.
Nada dijo a sus hombres sobre las verdaderas intenciones y solo les
prometió una buena cantidad de plata. Por supuesto que no poda confiar
en ellos ya que, de haberse estos enterado del verdadero fin (humitas
y empanadas de choclo) lo hubiesen pasado por la quilla o colgado del
palo mas alto.
Luego de algunos días de un viaje tranquilo, avistaron, con enorme decepción,
el pequeño caserío a orillas de ese mar dulce que llamaban Río de la
Plata y, donde a una prudente distancia de la costa, fondearon.
Decidió bajar solo y, antes de dejar el barco fue muy claro con las
órdenes: “Si no volvía antes del anochecer debían levar anclas y alejarse
para siempre”. En realidad, estaba harto de esa vida errabunda, de convivir
con criminales y, sobre todo, ya se estaba poniendo algo viejo y consideraba
justo y oportuno su retiro de la piratería.
Solo y, en un pequeño bote, aprovechando la semipenumbra de un amanecer
brumoso, se dirigió hacia la costa. No había navegado media legua cuando
comprobó que sus hombres lo traicionaban; levando anclas y poniendo
proa hacia el noreste, el viejo bergantín con la bandera negra y la
calavera que el mismo había subido al mástil, y que jamás arrió en cien
combates, se alejaba para no volver.
Por supuesto, esos facinerosos desconocían que el astuto Moro llevaba
cosidas a su
ropa hasta la última esmeralda y demás piedras que durante años hubo
acumulado.
En su morral traía todas las monedas de oro que pudo cargar, su catalejo,
su trabuco, espada y sobre su hombro el fiel Jenkins. No necesitaba
nada más.
Antes de abandonar el barco se cuidó de cambiar su aspecto, rasurando
su bigote y quitándose el aro. Se vistió como un caballero, sin su pañuelo
gitano y, por primera vez en muchos años se calzó zapatos en vez de
las recias botas.
Así llegó a la costa donde hundió la chalupa que lo traía y, con la
mayor naturalidad subió la barranca para internarse en la pequeña ciudad
que todavía dormía apacible.
Cruzó el fuerte y al llegar a la recova, frente a la plaza, encontró
su destino. El rudo filibustero descubrió esa mañana los manjares que
buscaba y que por unos pocos centavos le ofrecía una morena cuyos ojos
le parecieron esa "ancla que ataría sus sueños", como decía la vieja
canción marinera.
Siguió caminando por la plaza, que a esa hora comenzaba a llenarse de
un gentío que, pese a la lluvia que caía implacable, formaba corrillos
que iban y venían.
Un desconocido embozado se le acercó y le preguntó que si estaba con
el Virrey o con ellos. Por puro instinto y, porque odiaba a los nobles
y reyes sean de donde fueran, contestó resuelto ¡Con vosotros! El desconocido
le colocó una cinta en la solapa y, señalando el trabuco que apenas
disimulaba en su cintura le aconsejó tener cuidado.
Pero el Moro solo pensaba en la bella esclava vendedora de empanadas
y, averiguando llegó hasta un corralón donde, luego de tomar unos vinos
con el patrón, compró un par de caballos de buena contextura.
Esa noche, oculto por las sombras del Convento de Santo Domingo, esperó
a la morena que, a la señal convenida y, con apenas un atadito de ropa
dejó con el y para siempre, la ciudad y a sus patrones. Esa misma noche
estrenó su condición de mujer libre.
Durante días y días atravesaron campos y cruzaron arroyos. Pasaron por
pueblos en los que apenas pernoctaban para otra vez seguir.
Así llegaron luego de mucho andar a Las Misiones. El lugar era apacible
y, a diferencia de la ciudad, morenos y nativos, mulatos y criollos
convivían en paz.
La gente del lugar se encariñó con estos forasteros que hicieron algo
de fortuna con la plantación de maíz que ellos mismos trabajaban y a
la que se fueron agregando los seis hijos que tuvieron.
Pero un día llegaron noticias de Buenos Ayres que encendieron la sangre
del viejo pirata.
Bouchard, el corsario de la Revolución, buscaba marinos avezados para
su empresa de guerra. Guerra en el mar, patente de corzo, palabras que
sonaban como una vieja melodía recordada. Al fin y al cabo, había sido
la Revolución quien le había dado la libertad a su esposa y a todos
los morenos que corrían a alistarse en esos ejércitos sin marqueses
ni condes para luchar contra los que querían el regreso de los odiados
privilegios.
Aunque viejo y algo achacoso, volvió como instructor .Los gauchos que
formaban la tropa de Bouchard en su vida habían subido a un bote siquiera,
y debían rápidamente aprender el duro oficio marinero, oficio en el
que El Moro era un maestro que desplegaba sus secretos.
El buque llamado La Argentina anduvo por los mares de América haciendo
la guerra a los realistas y allí, en el combate, El Moro había renacido.
Se dejó crecer el bigote y volvió a lucir un pañuelo rojo atado en la
nuca y el aro en su oreja izquierda.
El viaje junto al "francés" lo llevó a conocer mares y lugares de los
que jamás había oído; Madagascar, Sumatra, Java y Filipinas. Las islas
del Pacífico, Hawaii y la costa de California a la que sitiaron.
Fue allí, en Monterrey, muy lejos del Plata pero al frente de sus camaradas,
que una certera bala española lo mataría como siempre había soñado que
sucedería: en combate, con su mandoble y su trabuco, como el héroe que
ya era.
El recio bucanero, que jamás reveló su origen, al final de sus días
supo dar la vida por una patria, que sería la de sus hijos. Este pirata
sin bandera, fue devuelto al mar envuelto en la azul y blanca con la
que el propio Bouchard lo cubrió para despedirlo ante un gauchaje respetuoso
que lo reconoció como al mejor de los suyos.
En las lejanas Misiones, Matilda, su mujer, recibió la noticia con resignada
serenidad.
Envejeció junto a sus hijos a los que contaba una y otra vez hasta aburrirlos,
cada detalle del encuentro de aquella mañana de mayo, cuando siendo
ella una simple esclava vendedora de empanadas, se sorprendió con ese
extranjero algo engreído que, luego de cambiar unas palabras y comprarle
media docena de las de humita, la invitó a ganar su libertad y a acompañarlo
hasta que la muerte los separase.
El Moro, ese pirata sin nombre ni nacionalidad, no volvió; pero si lo
hizo su fantasma.
Por las noches, en los maizales de Corrientes, cuando los gauchos escuchan
el crujido de los choclos mas maduros (los fantasmas no necesitan cocinar)
ya saben de quien se trata. Como los loros, que tal vez son descendientes
de aquel Jenkins y que le hacen compañía cuando, despatarrado, a un
lado el sombrero con la pluma de faisán, se pega un atracón de choclos
para después irse canturreando una tonada marinera, disimulada, en el
silbido del viento.
* El presente es uno de los tres cuentos incluidos en el libro “Bicentenario
en el aula”, realizado por el Profesor Leonardo Killan (autor de los
mismos) con el aporte pedagógico de las docentes Gladys Galván, Patricia
Rota y Ana Simula, y las ilustraciones de Martín Malamud y Omar Gasparini.
Este cuento es el único de los tres que no es inédito ya que apareció
por vez primera en la revista Apuntes (de la Unión de Trabajadores de
la Educación). El dibujo pertenece a, Omar Gasparini, un gran amigo
del referente de la Izquierda Nacional Jorge Enea Spilimbergo. El libro
es publicado Editorial Biblos y se presenta en la Feria del Libro. Es
Publicado en exclusividad en Internet por Cuaderno de la Izquierda Nacional
(http://www.elortiba.org/in.html )
Cuando
el voluntarismo político conduce al gorilismo*
Por Alberto J. Franzoia
Las ideas no se engendran en una burbuja sino que van surgiendo a partir
de determinadas condiciones socioeconómicas en un contexto histórico
específico; desde ya el proceso es dialéctico por lo se completa con
la posibilidad de modificar dicho contexto con algunas de las ideas
que a partir del mismo fueron gestadas. En definitiva una conciencia
nacional puede surgir en un contexto de dependencia y actuar sobre ella
para ponerle fin. Sin embargo los idealistas aún creen en el carácter
ahistórico de las ideas, y en desde ese mundo maravilloso que estas
pueden gestar tan sólo por su genética genialidad, siguen dando cátedra
sin sonrojarse. Quizás por eso la Argentina actual esta colmada de sujetos
que con aires de intelectualidad profunda afirman muy sueltos de cuerpo
barbaridades semejantes a: “el gobierno de los Kirchner es nazi porque
es autoritario”. Un analfabeto en materia política (y en unas cuantas
materias más) como el novelista Marcos Aguinis, tranquilamente puede
ser el responsable de semejante enunciado, suscripto por políticos opositores
y periodistas “independientes”. Pero esta frase no resiste el menor
análisis, ya que ignora cuestiones tan elementales como que el nazismo
es una respuesta ideológica y política para ciertas condiciones que
emergen de una especificidad socio-económicas no presentes en países
dominados por el imperialismo y que por lo tanto aún luchan por su liberación
nacional. La Alemania de los años treinta sí era terreno propicio para
que sectores de las capas medias, apoyados por una gran burguesía nacional
con necesidad de control y coerción sobre su proletariado y de expandirse
más allá de las fronteras nacionales en busca de nuevos mercados, impulsaran
el terrorismo estatal y la guerra. Cosa que un denunciante del holocausto
como Aguinis debería saber si quiere honrar la memoria de tantas víctimas
de semejante barbarie.
Otros idealistas, compañeros de ruta de Aguinis pero poco amigos de
las letras y con una inserción mucho más concreta en la estructura económica
argentina, nos dicen desde la Sociedad Rural que nuestro país debe volver
a ser la granja del mundo, aunque el mundo ya no sea lo que era hacia
fines del siglo XIX y principios de XX, y la población nacional se haya
multiplicado de tal manera que si no hay una reinversión productiva
en el campo la opción de hierro pasa a ser: exportar mucho o alimentar
a la población nativa. Pero ocurre que justamente la clase social que
la Rural expresa se ha caracterizado a lo largo de toda su historia
por ser una clase parasitaria, mucho más propensa a la especulación
que al desarrollo productivo, por lo que la reinversión no integra su
horizonte. Y ante esa opción de hierro ya se sabe que las preferencias
de nuestros hombres de campo, más allá de discursos con pechos inflamados
de patriotismo, se inclinan por exportar y engordar sus bolsillos personales
con dólares.
Tanto la oligarquía de la Sociedad Rural, como intelectuales de la clase
dominante tipo Aguinis (que obviamente no sólo expresan los intereses
concretos de esta corporación sino de la que se manifiesta en el comercio,
las finanzas y la industria oligopólica) son la pata derecha del bloque
oligárquico-imperialista. Eso resulta cada día más evidente para todo
aquel que preste atención a los hechos y no se deje azonzar por lo medios
de desinformación. Es más, una mirada atenta cada vez más descubre el
rol que realmente desempeñan esos mismos medios oligopólicos y sus muy
bien remunerados periodistas “independientes”. Esos que creyeron que
podían juzgar a todo mortal sin ser simultáneamente juzgados, y que
por lo tanto se manifiestan indignados ante recientes escarches y denuncias
de fácil comprobación.
Lo que no termina de quedar claro para muchos compatriotas es cuál es
la función objetiva que desempeñan, aún contra su voluntad, ciertas
fracciones de izquierda y de centroizquierda. Ya nos hemos explayado
en otro artículo sobre la inconveniencia de utilizar estos conceptos
en abstracto, sin anclaje alguno en la especificidad económico-social,
política e ideológica de un país que aún lucha por liberarse del imperialismo
para constituirse como nación. Afirmamos que en dichas circunstancias
no existe una sola izquierda y centroizquierda. Por el contrario cada
uno de los bloques que se constituyen en torno a la resolución de la
contradicción principal (liberación o dependencia) tiene su propia izquierda
y centroizquierda, unas nacionales que luchan por la liberación, y otras
antinacionales que favorecen la dependencia. Esto es así porque todo
abordaje serio de la práctica humana, tanto individual como colectiva,
debe considerar una distinción clara entre la voluntad manifiesta de
los protagonistas y las consecuencias objetivas que sus prácticas generan.
En cuestiones afectivas sabemos que “hay amores que matan”, y en política
hay voluntades transformadoras, y a veces revolucionarias, que solo
sirven para reforzar las cadenas de la explotación y la dependencia.
Esta cuestión tiene vieja data en relación a organizaciones generalmente
de escaso peso cuantitativo y cualitativo en la política argentina.
Uno de los casos más paradigmáticos al respecto es el Partido Obrero.
Las ideas que defiende son tan claras y supuestamente revolucionarias,
como inconducentes y ajenas a la experiencia concreta de buena parte
de la clase obrera nacional. Tanto que las consecuencias que producen
nada tienen que ver con la revolución que dicen defender. De hecho si
la liberación de la clase obrera argentina dependiera del desempeño
político de este partido, estaría condenada a la explotación eterna
en un mercado laboral hasta no hace mucho muy reducido por la acción
conjunta de la oligarquía nativa y la burguesía imperialista (tiempos
a los que se puede volver si prácticas como las del PO y grupos similares
colaboran para debilitar al gobierno). Es decir, la práctica concreta
del PO podría llevar a la progresiva desaparición de la clase obrera
pero no por la vía revolucionaria sino reaccionaria.
Distinto es cuando los individuos y las organizaciones que favorecen
al bloque oligárquico-imperialista son ex integrantes del bloque nacional-popular.
Es el caso de viejos compañeros de ruta como Pino Solanas, Alcira Argumedo
o Claudio Lozano. Lo mismo puede decirse de organizaciones como Libres
del Sur que hasta hace poco eran mucho más oficialistas que nosotros,
al punto de ocupar cargos políticos y cobrar sueldos a los que nunca
tuvimos acceso. Este segundo grupo pretende desarrollar un discurso
transformador, algunos explicitan su lucha contra la dependencia, y
en muchos casos hay una trayectoria que los avala. Deseamos dejar ese
punto en claro porque ciertas miserias de la política, que como toda
actividad humana no es ajena a las mismas, salen a relucir para descalificar
biografías de viejos militantes por errores y horrores actuales. Debe
quedar claro entonces que más allá de algunas diferencias tácticas en
el pasado, solíamos transitar por la misma acera. Pero, no menos claro
debe quedar que hoy no es así, y lo lamentamos muchísimo.
La voluntad política de ellos y de sus organizaciones se manifiesta
en el discurso por la defensa de un proyecto de transformación nacional
y popular. Sin embargo, el enemigo principal que han elegido (el kirchnerismo)
y los aliados que objetivamente tienen a lo hora de enfrentar a dicho
“enemigo” (un heterogéneo gorilaje que va desde el progresismo más lavado
e insípido hasta liberales ortodoxos que participaron de los peores
momentos de la historia argentina), los coloca en la vereda del bloque
oligárquico-imperialista.
Lo que una mirada desapasionada puede comprobar con sólo limitarse a
confrontar discursos (abstractos) con prácticas políticas (concretas),
es el enorme desfase existente entre la voluntad de marchar hacia lo
nuevo y las consecuencias profundamente reaccionarias que objetivamente
engendran con sus desafortunadas tácticas. Aquello de “cuanto peor mejor”
solía ser patrimonio de izquierdas cipayas, siempre ajenas al campo
nacional y popular latinoamericano, que mucho daño han hecho y aún hoy
no escarmientan. Pero la presencia dentro este mapa del desatino nacional
de una centroizquierda en otros tiempos compañera de ruta, no deja de
ser una muy mala noticia. Nadie que haya desviado su rumbo al punto
de coincidir con el peor gorilaje argentino puede aspirar a cambiar
nada a favor de los sectores nacionales y populares.
Es esencial que muchos jóvenes que militan en esos espacios se informen,
estudien nuestra historia, vinculen el pasado con la actualidad, descubran
reiteraciones en el error y saquen las conclusiones adecuadas. Otros,
ya viejos para los horrores en los que incurren a diario, deberán pedir
disculpas por el daño causado, porque en su defecto quedarán incorporados
definitivamente como la pata progre del bloque oligárquico-imperialista.
En ese caso, la historia se encargará de juzgarlos como enemigos de
la Patria.
Como señalamos en párrafos anteriores entonces, a veces el desajuste
entre teoría y práctica es tan enorme que voluntades de cambio terminan
generando condiciones favorables para el avance de los grupos más reaccionarios.
Eso ocurre toda vez que no se evalúan correctamente las relaciones de
fuerza existentes y los eternos denunciantes se engolosinan haciendo
fulbito para la tribuna. Ante esas circunstancias podemos afirmar que
en la Argentina actual muchas voluntades que alguna vez pertenecieron
al bloque nacional-popular se han cubierto con el peor pelaje del gorilismo.
Quizás enuncien correctamente cuál es la contradicción principal (en
abstracto) pero no cómo se resuelve (en el nivel concreto), por eso
construyen alianzas equivocadas para enfrentar un enemigo imaginario,
mientras que al verdadero enemigo lo tienen durmiendo a su lado.
Constatar lo sostenido pude llevar a muchos compañeros a un ataque indiscriminado
contra todo ese sector de la política nacional, lo cual sería un error
imperdonable de nuestra parte. Si sólo queremos ganar elecciones (¿alternativamente?)
está todo bien, pero si se trata de cambiar la historia, la tarea de
quienes asumimos dar la gran batalla cultural es mucho más profunda;
consiste no sólo en consolidar lo que ya tenemos, también hay que conquistar
nuevas voluntades. Y entre ellas no se debe descartar la recuperación
de muchas de aquellas voluntades que hoy se encuentran perdidas. Que
esa pérdida sea sólo transitoria depende de ellos, es cierto, pero también
de nosotros. Porque esta batalla sólo podremos ganarla, si somos capaces
de incluir la mayor cantidad posible de consciencias transformadoras.
No es fácil la misión, pero es uno de los grandes desafíos culturales
de la hora.
La Plata, 3 de mayo de 2010
*Producido originalmente para Cuaderno de la Izquierda Nacional (http://www.elortiba.org/in.html)
Las
setenta y tres mil y una noches *
Por Leonardo Killian
Había salido de la escuela pero la tormenta lo paró en seco. No había
llevado piloto ni paraguas y ahí recordó que su mamá le decía que en
esos casos buscara un bar o una confitería y pidiera algo hasta que
pasara el temporal.
Entró a El Molino más por la inclemente lluvia que por las pocas ganas
de tomar una gaseosa.
Se sentó junto a una ventana que daba a Callao y mientras esperaba al
mozo se puso a mirar la gente que pasaba.
Le gustaba mirar a la gente. Su ropa, sus hábitos, su forma de caminar
o sus gestos cuando hablaban. Cuando algo o alguien le llamaban la atención
sacaba su cuaderno de apuntes y anotaba. A veces lo acompañaba con un
dibujo, un simple boceto para recordar mejor el dato escrito.
Desde muy chico, lo único que realmente lo había apasionado era leer
y escribir. Este hábito le había traído más de un problema. Su papá
insistía en que si no hacía algún deporte sería un debilucho, un fofo
al que se llevarían por delante en el barrio y en la escuela.
Cuando visitaban a sus tíos, sus primos le insistían en salir a jugar,
cosa que hacía con ganas pero lo que mas disfrutaba era volver para
ver que había de nuevo en la biblioteca. Lo que más le gustaban eran
los libros de historia antigua, sobre todo si traían dibujos con guerreros
y batallas.
Lo mismo le sucedía con la tele. Era un fanático de las películas de
griegos y romanos.
Pidió una gaseosa y mientras la tomaba pensaba en que a él también le
gustaría escribir una historia de la Argentina como esas que tanto le
apasionaba leer, ilustrada con las grandes batallas, la Reconquista
de Buenos Aires, el cruce de los Andes…
Nada pretencioso, un relato con algunos personajes históricos y otros
que se le irían ocurriendo y fueran pura fantasía.
Ella entró y se fue derecho para su mesa. Lo saludó y se sentó enfrente,
también junto a la ventana.
La miró pasmado. Vestida con un peplo griego, gorro frigio y con un
escudo y lanzas de tamaño considerable que dejó apoyados en el perchero.
Era la viva imagen de las diosas olímpicas que tanto veía en los relatos
del Lo Se Todo
Miró para todos lados para ver si era una broma, pero asombrado, notó
que nadie la miraba.
“No te hagas problema, el único que me ves sos vos” le dijo con un acento
que no era griego precisamente.
No tenía fiebre y la preocupación empezó a convertirse en miedo. Jamás
había tenido una alucinación en su vida. Ni a los tres años cuando llegó
a tener mas de cuarenta grados de fiebre por una neumonía.
“¿Así que sos escritor”?
“No, soy alumno de séptimo y algún día voy a escribir un libro de historia
sobre los doscientos años de la Argentina”, le dijo, “¿Y vos de donde
te escapaste, de un circo o me están haciendo una broma para la tele?”
“No, de un circo no” “No seas irrespetuoso” “Cada cien años salgo de
la estatua y me doy una vuelta por el barrio para ver como andan las
cosas”. “Dejá de pensar macanas” No tenés nada.”Te elegí a vos porque
se que querés escribir algo de lo que pasó en estos dos siglos mas que
complicados”
En realidad la Pirámide de Mayo la construyeron en 1811 pero da igual,
yo ya estaba por acá.
“Así que sos como una especie de genio, ¿como el de Aladino…”?
Momentito che, que soy una dama. En todo caso una genia. Pero no, por
estas playas no abundan, yo soy simplemente el fantasma de la Libertad.
“Dejame de embromar, estoy harto de que me carguen…” le dijo picado.
“Si no te interesa me vuelvo a la estatua y chau, te quedas sin historia”
Tocado en su curiosidad y sabiendo que algo así no ocurre todas la tardes
de lluvia que uno entra a El Molino a tomar una gaseosa, se desabrochó
el último botón del guardapolvo, sacó su cuaderno y le dijo simplemente
“Te escucho”.
Lo que esa mujer le contó esa tarde de mayo era para llenar mil páginas.
De libros de historia, de novelas, de poemas…
Por sus ojos habían pasado los French, los Moreno, los Saavedra…había
visto levantarse edificios, derrumbar la vieja Buenos Aires, había visto
llegar gentes de otros lados y había escuchado como cambiaba el idioma
de los porteños. Su música y su ropa. Desde el minué en las casas patricias
hasta la cumbia en el San Telmo del 2010.
Le contó de degüellos y de ahorcados, de fusilados y apaleados, de la
cobardía de los virreyes, de la valentía de los anónimos. De amores
desgraciados, de festejos y de lutos.
Como una letanía iba desgranando la historia de estos doscientos años
y ha veces se emocionaba, le ganaba la ira o la alegría y había lágrimas
de profundo dolor…Había sido testigo de todo y jamás pudo hacer nada
por nadie.
Vio llenarse la Plaza por gente copetuda que se hacía llamar decente
y también vio llegar a los otros, a los de alpargatas con sus gritos
y sus bombos. Le contó de discursos memorables y de otros de los que
mejor ni acordarse. De una mujer que se consumió de amor por los humildes
y a los que llegaban para cantar el odio. De las bombas y la metralla
que la salpicaron a pocos metros y al final esas mujeres con los pañuelos
que la rodeaban lúgubres, dignas, valientes. “¿Te diste cuenta que las
mujeres, a la hora de la verdad…? “ Si ya se”, la interrumpió algo amoscado.
De repente, recordó que su mamá debía estar preocupada y le pidió permiso
para ir a hacer una llamada a su casa.
El mozo, no solo le negó el teléfono sino que le aclaró que para consumir
solo una gaseosa no podía pasarse la tarde ocupando una mesa y escribiendo
los deberes…
Al volver para la mesa, la mujer del gorro y el peplo habían desaparecido
Pagó la cuenta y salió hacia la calle y la garúa.
Se fue caminando por la Avenida de Mayo que ya mostraba las galas de
las vísperas. Era una tarde de perros, húmeda y fría .Prácticamente
no había nadie en la calle salvo dos chicos de su propia edad que apilaban
cartón en un carro tirado por un caballo tan flaco que lo hizo estremecer
de tristeza.
Se acercó a la Pirámide que parecía recién pintada y que a esta hora
ya estaba iluminada.
Le pareció que la griega del Escudo le había sonreído y le devolvió
el saludo. “No creo que viva cien años” mas le dijo con un súbito buen
humor. “Pero si andas por acá, venime a ver” A eso de las nueve me pego
una vuelta por el Molino”
Le tiró un beso con la mano, como cuando se despedía de su mami desde
la esquina y enfiló para su casa.
Si contaba lo que había pasado se le reirían en la cara. Y ya estaba
harto de las bromas.
Por suerte estaba Sergio, su compañero de banco y amigo inseparable.
El grandote que lo defendía cuando las cargadas se ponían pesadas.
Sergio le iba a creer.
* El presente es el segundo cuento que presentamos de los tres incluidos
en el libro “Bicentenario en el aula”, realizado por el Profesor Leonardo
Killan (autor de los mismos) con el aporte pedagógico de las docentes
Gladys Galván, Patricia Rota y Ana Simula, y las ilustraciones de Martín
Malamud y Omar Gasparini. El libro es publicado por Editorial Biblos
y se presentó en la Feria del Libro.
En Internet es publicado en exclusividad por Cuaderno de la Izquierda
Nacional (http://www.elortiba.org/in.html)
Mayo
2010
Editorial de Señales Populares
Por Norberto Galasso
El Bicentenario de la Revolución de Mayo encuentra al campo popular,
como en aquel entonces, remontando su esperanza hacia un mundo de verdadera
justicia y auténtica libertad. Si algo puede parangonar a ambas épocas
es la lucha contra el gran poder económico y sus servidores que Mariano
Moreno sintetizaba en aquello de que “las fortunas agigantadas en pocos
individuos no sólo son perniciosas sino que sirven a la ruina de la
sociedad civil...”. Como siempre, la Sociedad Rural y los grandes consorcios
nativos y extranjeros, con al apoyo de los poderes mediáticos, intentan
interrumpir la marcha de un Gobierno que avanza, especialmente en los
últimos meses, hacia la consolidación de una vocación nacional y popular.
Y otra vez, al igual que aquellos “chisperos” del año 10, con nuevos
Frenchs y Berutis a la cabeza, los trabajadores nucleados en la CGT,
el sector de la CTA de Hugo Yasky y los movimientos sociales se constituyen,
junto a los sectores populares de la clase media, en columna fundamental
de un futuro mejor comenzando a inundar calles y plazas, en una Patria
Grande que recorre el camino hacia su reconstrucción y donde algunos
de sus líderes enarbolan, junto a la bandera bolivariana, la del Socialismo
del siglo XXI.
La confluencia y articulación de todos los sectores del campo popular
resulta fundamental en esta lucha y de allí la necesidad de quebrar
la dominación que la nueva oligarquía ejerce todavía sobre gran parte
de la clase media. Alcanzar este objetivo encuentra obstáculos, pues
si bien esos sectores han mejorado su situación económica respecto a
años anteriores al 2003, sobre ellos opera la superestructura ideológica
montada por la vieja oligarquía desde hace décadas para someterla a
sus designios. La historia mitrista, aggiornnada pero no cuestionada
por “los modernos” de la Historia Social y extendida a su vez a los
nombres de calles, plazas y monumentos, la economía liberal difundida
largamente por los medios de comunicación tradicionales, la acción deletérea
de algunos filósofos de moda, estilo Aguinis o Kovadloff, en las complacientes
entrevistas de Mariano Grondona en lo político, o de Cristina Mucci
en lo literario, apuntalan todavía a los viejos mitos en los cuales
los clasemedieros encuentran base para su status. En ello se nutren
para tomar distancia de “las clases subalternas”, como las catalogan
los universitarios y aún cuando a menudo no tienen ingresos muy superiores,
aspiran a una identidad con la clase alta basándose en que son de tez
blanca, de cultura enciclopédica (que ignora lo elemental de su país
y de su historia) y presumiblemente éticos según una valoración hipócrita
que deja manga ancha para evadir impuestos o robarse ceniceros y cucharitas
en sus excursiones turísticas.
Sin embargo, en esa tarea de lograr el apoyo de los sectores medios,
el Gobierno de Cristina Fernández está haciendo lo suyo, de manera consecuente,
a partir del segundo semestre del 2009. En las ultimas semanas ese rumbo
se ha manifestado a través de varias medidas: la transferencia a planta
permanente de la administración pública del personal contratado que
hace mucho tiempo reclamaba por esa estabilidad, la refinanciación de
la deudas de las provincias con el Estado Nacional, la concreción de
acuerdos económicos con Vietnam y la ratificación de la política por
la unión latinoamericana expresada tanto en su participación protagónica
en los actos del Bicentenario en Venezuela, como asimismo en la designación
de Néstor Kirchner como secretario general del UNASUR, reconocimiento
importantísimo por parte de los presidentes de esa organización, que
desmorona la montaña de injurias y descalificaciones lanzada da por
la oposición, especialmente por Elisa Carrió, contra el ex presidente.
Por otra parte, la dirigencia opositora se encarga de ayudar a desmitificar
y muestra su horrenda realidad periódicamente, aunque vanamente intentan
disimularla los reportajes sin repreguntas de los Morales Solá, los
van der Kooy y los Tenembaun, entre otros. Se destaca, en este sentido,
Mauricio Macri quien ha alcanzado la máxima expresión en esto de poner
al desnudo las posiciones reaccionarias, anticipando -para el caso de
una supuesta presidencia- desalojos, escuchas telefónicas, censura de
libros, represión, lo cual ha conducido a su procesamiento. Frente a
esta calamidad de someter a juicio al jefe de Gobierno de la Ciudad,
Clarín ha sostenido con entusiasmo: “Los jefes de la oposición también
creen que (el procesamiento de Macri por el juez Norberto Oyarbide)
es una maniobra K” (16/5/2010) y ha publicado las fotos de Eduardo Duhalde,
Carrió, Francisco de Narváez y otros políticos que se solidarizan con
el inculpado, así como también la “preocupación” de la diputada Silvana
Giudici y el diputado Federico Pinedo. La irresponsabilidad- y también
la ideología- del jefe de Gobierno, que provoca simpatías en el resto
de la oposición de derecha, se puso de manifiesto en estos días cuando
después de denunciar que “todo es un ataque ridículo de Kirchner”, “cruzó
chistes son sus funcionarios y cuando al final de su discurso le pidieron
que cantara, bromeó que sólo lo hace para millones y no para un grupo
de chusmas”, según relata el órgano de Héctor Magneto.
Por su parte, el presidente de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz,
le ha enmendado la plana a aquel desprecio del diputado Sanmartino,
en los años ’40, respecto al “aluvión zoológico”, al señalar que resulta
un gasto inútil la Asignación Universal por Hijo pues los trabajadores
son tan bárbaros que utilizan ese subsidio para consumir más droga o
para dedicarse a los juegos de azar (Tiempo Argentino, 16/5/2010). De
esta manera el radicalismo anticipa la abolición de dicha conquista
-en el supuesto de llegar al poder- pues esta opinión coincide plenamente
con la propuesta de achicar el gasto público y enfriar la economía que
sustentan otros dirigentes. Sanz no se ha enterado que el inmediato
efecto de esta política inclusiva fue el aumento de la matrícula escolar
en un 25 por ciento o simplemente no le interesa, pero nos alerta que
combatirá la droga y el juego aboliendo la AUH. Le agradecemos mucho
la sinceridad pues ahora algún clasemediero ya sabrá a que atenerse.
Asimismo, Carlos Reutemann -otro presidenciable, aunque promete no presentarse-
es denunciado por haber eliminado archivos, en enero de 1992, para “encubrir”
documentación probatoria de la represión bajo la dictadura genocida.
(Miradas al Sur, 16/5/2010). Y ese sentido, también al monstruo mediático
se le están cayendo los afeites de la “prensa libre”, cuando aparece
en las pantallas televisivas el siempre misterioso negocio de la fundación
de Papel Prensa, y ante la acusación de la Comisión de Valores de Estados
Unidos al grupo financiero Goldman Sachs por fraude y ocultamiento de
información en el escándalo de las hipotecas basura. Clarín ha dado
la noticia en la columna Claves del 17 de abril último reconociendo
que ese banco -con más de 20.000 empleados, que viene operando desde
1869- habría defraudado “a sus clientes al venderles productos, que
derivan de hipotecas, sin informarles del riego que corrían y cuando
la crisis ya se conocía” (Clarín, 17/4/2010). Pero lo que el pasquín
de la Noble se guarda de mencionar es que Goldman Sachs es su socio
y tiene el 18 por ciento de las acciones de su capital, lo cual concurre
a explicar su beligerancia con los gobiernos de los Kirchner, corresponsables
del hundimiento del ALCA en Mar del Plata y luego, de otro ataque al
capitalismo financiero con la estatización de los recursos de las AFJP.
Otra información que los medios de comunicación no han podido disimular
es la nueva debacle del neoliberalismo, ahora en Grecia, extendiéndose
hasta España, Portugal e Italia, que ha provocado la caída del euro,
a consecuencia de la política neoliberal, mientras en la Argentina se
manifiesta un proceso inverso de recuperación que ha permitido que los
efectos de la crisis económica mundial del 2009 fueran controlados mediante
medidas anticíclicas sin provocar mayores desgracias sociales.
Este conjunto de hechos debe estar operando sobre los sectores medios
debilitando su antikirchnerismo, giro que se empieza a advertir en el
mayor número de participantes en las concentraciones populares (o en
sucesos insólitos, como la concentración provocada por el programa televisivo
6-7-8), así como en la disminución de la venta de Clarín que puede comprobarse
en un simple muestreo de las paradas de diarios.
Recibimos, pues, el Bicentenario con entusiasmo. Nos reencontramos con
nuestras raíces populares; nos reconocemos en la manifestación de los
pueblos originarios que integra este festejo; bregamos para que la justicia
destrabe la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual de modo que
sean muchas las voces que acompañen este proceso de cambio; y levantamos
de nuevo la esperanza con la convicción de que sólo el pueblo -aquel
de 1810 y éste del 2010- es el gran protagonista de los avances necesarios
para remontar la esperanza hacia una mundo mejor.
Bicentenario
en América Criolla
Por Alberto J. Franzoia
El pasado sábado 29 de mayo conmemoramos en nuestro centro cultural
el Bicentenario de las jornadas de Mayo de 1810. Para la ocasión contamos
con la presencia de los historiadores León Pomer y Alberto Lapolla.
Obviamente no vamos a sintetizar la riqueza de los planteos realizados,
sí queremos destacar la importancia de actividades como la realizada
para intercambiar ideas, perspectivas y propuestas dentro del bloque
nacional y popular para desarrollar y consolidar una cultura alternativa
a la de las clases dominantes.
Cono suele ser costumbre en América Criolla las exposiciones concluyeron
con un rico debate entre Pomer, Lapolla y los numerosos compañeros que,
a pesar de la noche fría y lluviosa, nos acompañaron en nuestra casa.
Dicho debate fue conducido una vez más por el profesor Raúl Isman.
Esta vez, a diferencia de lo ocurrido en las jornadas inaugurales de
abril cuando nos acompañaron Norberto Galasso y Luis D´Elía, cerramos
la jornada con un maravilloso locro preparado por la compañera Carolina
Pont y con mucha música interpretada por algunos de los compañeros que
nos acompañaron.
Para cerrar esta breve comentario queremos manifestar que como América
Criolla está en movimiento y las nuevas propuestas surgen a diario,
ya fue anunciado un ciclo que llevará por título Debatiendo con los
Nuestros, cuya primera etapa (tendrá varias) se inicia el 7 de agosto
y se extenderá a lo largo de todo el mes. Las conferencias con debate
moderado por el profesor Raúl Isman serán las siguientes:
Agosto 7: “Eva Perón, constructora
de un destino”, a cargo del licenciado José Rebaliatti
Agosto 14: “Cacho El Kadri, su
compromiso militante”, a cargo de Jorge Arcolía
Agosto 21: “Scalabrini Ortiz,
el otro libertador”, a cargo del profesor Juan Carlos Jara
Agosto 28: “Arturo Jauretche,
un sociólogo nacional", a cargo del licenciado Alberto J. Franzoia
Ante cualquier necesidad de consultas o propuestas los compañeros se
podrán comunicar con nosotros escribiendo a:
americacriolla@gmail.com
Desde ya lo esperamos para continuar
la batalla por el desarrollo de una cultura nacional y popular con la
participación democrática de todos los compañeros.
La Plata, 1 junio de 2010
Ingreso a la inmortalidad del General Perón en la impactante estética de Leonardo Favio (escenas de la película Sinfonía de un sentimiento)
Simplemente
gracias Diego!!!
(…) Por eso lo decimos ahora, pase lo que pase el próximo sábado con
los alemanes: Diego ya ganó este mundial, tal como lo adelantó el compañero
Jorge Arcolía. Porque después de haber estado casi muerto por la droga,
hoy está más vivo que nunca y es el técnico de una selección a la que
le inyectó toda su experiencia y corazón. No nos da lo mismo perder
que ganar, eso es obvio. Pero ganemos o perdamos esta selección merece
toda nuestra admiración porque no sólo juega sino que deja el alma en
la cancha. Esa que este Dios tan terrenal le supo inyectar. Gracias
Diego una vez más. No sólo sos Diego Maradona; para nosotros también
sos y seguirás siendo Diego Pueblo. Apellido que te has ganado con creces
por tanto años de trabajar incansablemente para la felicidad de tu gente.
Y eso, poco tiene que ver con el resultado del próximo encuentro (1)
Alberto J. Franzoia
(1) Fragmento del artículo publicado en diversos espacios digitales
el 27 de junio de 2010
Por Oscar Aramburu
Oscar Aramburu se autodefine como “un viejo militante viejo de Necochea”,
resaltando por duplicado su supuesta condición de “viejo”.
Profesor de historia ya retirado de la profesión pero nunca de su gran
pasión, amigo personal desde la juventud de Jorge Enea Spilimbergo,
socialista de la Izquierda Nacional hasta los tuétanos, militante consecuente
y muy buen contador de recuerdos personales cargados de historia política.
Oscar está casado con la entrañable Alicia y reside en Necochea, donde
a cada paso que da sus ex alumnos lo saludan cariñosamente con un “chau
Patito”.
Más allá de su insistente autodefinición nosotros no dudamos al sostener
que Oscar Aramburu es un muy joven militante cargado de muchos años
de experiencia.
A continuación presentamos en el Cuaderno de la IN otra de las facetas
de este joven compañero: uno de sus poemas recientemente publicado en
Reconquista Popular.
Alberto J. Franzoia
Si no podemos
Por Oscar Aramburu
SI NO PODEMOS
Volvamos a parir palabras ciudadanas
Arranquémonos la costra semántica
Dejémonos de dormir siestas ajenas
Avivemos al hermano sonámbulo
SI NO PODEMOS
A la basura trampas mediáticas
Esquivemos los dardos de Clarín
Afuera incrustaciones mitristas
Cambiemos figuritas en la plaza.
SI NO PODEMOS
Mañana hablemos del porvenir
Pasado mañana hagámoslo juntos
Tiempo es Bolívar y San Martín
Espacio es Chávez y Cristina.
SI NO PODEMOS
Evolución en humana convivencia
Si podemos, mediata revolución
Reformemos el reformismo.
Si podemos, socialismo ya
SI NO PODEMOS
Pinchemos los globos fétidos
Dejemos al viento la palabra
Vivamos dialogando creativamente
Mientras, cantemos el Grito Sagrado
SI NO PODEMOS
Mejoremos la militancia fraternal
Toleremos diferencias de estilos
Caminos y propuestas muchas serán
Ninguna puerta es exclusiva, única
La
genial utopía de San Martín *
Lic. Alberto J. Franzoia
Al cumplirse un nuevo aniversario de la muerte del gran liberador José
de San Martín, vale la pena recordar que fue el hombre que encarnó una
de las utopías más extraordinarias del siglo XIX. La misma se expresaba
como un proyecto ambicioso y colectivo que, partiendo de las condiciones
objetivas de nuestra América del Sur, pretendía plasmar como nueva realidad,
para lo cual era necesario erradicar los viejos obstáculos mediante
una voluntad político-militar inquebrantable y un grupo de hombres comprometidos
con la empresa. Diseñar un plan continental que liberara y forjara la
Patria Grande significó partir del análisis de los factores objetivos
para, desde allí, gestar un proyecto superador de esa realidad que por
momentos lo obsesionaba. Entre los factores condicionantes aparecían
las dificultades geográficas y climáticas, las limitaciones económicas
y desde luego la visión política dominante en Buenos Aires, encuadrada
en lo que hoy se definiría como “política realista”.
Designado comandante del ejército que operaba en el Alto Perú, al cabo
de poco tiempo su fastidio era constatable ante la inoperancia del gobierno
porteño, tanto que le escribe a Rodríguez Peña:
“...La patria no hará camino por este lado que no sea una guerra defensiva
y nada más; para eso bastan los valientes gauchos de Salta con dos escuadrones
de buenos veteranos...” Ese “patriotismo” mezquino de patria chica a
San Martín le resultaba tan insustancial como inconducente.
Y a renglón seguido deja constancia escrita de su gran proyecto liberador
(su utopía):
“Ya le he dicho a usted mi secreto: un ejército pequeño y bien disciplinado
en Mendoza para pasar a Chile y acabar allí con los godos apoyando un
gobierno de amigos sólidos para concluir también con la anarquía que
allí reina. Aliando las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima; ese
es el camino y no éste”. La concepción de Patria Grande se manifestaba
en su dimensión plena.
El Gran Capitán inicia la gigantesca empresa cruzando los Andes rumbo
a Chile para ejecutar la primera fase, logrando pequeños triunfos hasta
que en Chacabuco queda sellada la suerte de los españoles, y dos meses
más tarde consolida su victoria en Maipú. Pero cuando regresa a Mendoza
para preparar la segunda fase, el gobierno centralista manifiesta toda
su hostilidad hacia este hombre cuyas simpatías por Artigas lo convierten
en poco confiable. Primero Rondeau intenta engañarlo diciéndole que
debe combatir a tropas españolas que estarían por atacar a Buenos Aires,
mientras se plantea ante el Congreso que en realidad dicho ataque no
sucederá (con lo que queda en evidencia que lo que realmente se pretendía
era enfrentar a los artiguistas). Finalmente las intenciones se desenmascaran
y sin eufemismos se le ordena bajar por el río Paraná para combatir
a las tropas del caudillo federal. El plan de los porteños era producto
de una visión estrecha que apuntaba a defender sus privilegios internos.
Es entonces cuando aparece en su real dimensión el hombre de claras
ideas políticas, proyectos transformadores realizables y firmes convicciones
para la empresa: San Martín desobedece la orden y comienza la segunda
etapa de su campaña libertadora marchándose a Perú con sus tropas, para
concretar aquello que en sus palabras a Rodríguez Peña presenta como
“mi secreto”. Hoy una pléyade de temerosos defensores de políticas conservadoras
en América Latina no dudaría en afirmar “es un individuo políticamente
incorrecto”. Como si fuera poco desafió la “obediencia debida” con la
que, muchas décadas después, pretendieron justificarse tantos genocidas
argentinos del siglo XX. ¡Qué horror!
Otro militar patriota, el General Perón, sostuvo con relación a esta
notable actitud del gran conductor del ejército liberador de la Patria
Grande, en el discurso pronunciado el 7 de julio de 1953 en la cena
de camaradería de las Fuerzas Armadas: “genial desobediencia”. Para
dar cuenta de esta decisión genial sus oficiales firmaron el acta de
Rancagua:
“ Queda sentado como base y principio que la autoridad que recibió el
general de los Andes para hacer la guerra a los españoles y adelantar
la felicidad del país, no ha caducado ni puede caducar, pues que su
origen, que es la salud del pueblo, es inmutable” (2 de abril de 1820).
Si bien San Martín entra victorioso en Lima en julio de 1821, sabido
es que el centralismo porteño le negó los fondos necesarios para continuar
la campaña en Perú y finalmente el Alto Perú. En dichas circunstancias
decidió en Guayaquil ceder la culminación de su enorme proyecto a otro
gran militar utópico de la Patria Grande: Simón Bolívar. ¿Para qué refrescar
en nuestras memorias esta historia conocida aún tras todos los intentos
de falsificarla siguiendo los cánones de la escuela mitrista? Nada menos
que para demostrar que la utopía es una realidad todavía no concretada,
un ambicioso proyecto originado en la necesidad de modificar radicalmente
condiciones objetivas que han sido correctamente analizadas. San Martín
no era un loco, ni un iluso y su sueño no terminó porque se despertara
abruptamente, sino porque concretó todo lo que las condiciones objetivas
de su patria chica le permitieron. Cuando no pudo más tuvo la suficiente
lucidez y grandeza como para comprender que esa maravillosa utopía debía
ser completada por otro general de convicciones inquebrantables. No
es por casualidad que un gran estratega de nuestra Patria Grande en
los inicios de este siglo XXI, Hugo Chávez, haya recurrido a Bolívar
como referente para continuar, en nuevas condiciones, el ambicioso proyecto
de una Patria justa y liberada
Dijimos en otro artículo:
“Utopía no es el lugar imaginario al que nos escapamos para no enfrentar
la objetividad de las cosas; no es la fantasía de ilusos que caminan
a varios centímetros por encima de la tierra como contrariando la ley
de la gravedad; no es sinónimo de un idealismo irrealizable; ni tampoco
está tan devaluada en nuestra percepción como para reducirla a las pequeñas
cosas que nos permiten sobrellevar la permanencia de las enormes y trágicas
cosas de nuestras vidas. La utopía está volviendo con la fuerza de los
grandes proyectos colectivos irrealizados pero realizables. Es la certeza
de que otro mundo es posible sólo si tenemos la suficiente convicción
subjetiva como para comenzar a construirlo sin desconocer los factores
que objetivamente lo condicionan; porque la historia es independiente
de la voluntad individual de cada uno pero nunca de la voluntad colectiva
de un pueblo”(1).
San Martín comenzó a materializar un proyecto irrealizado pero realizable,
creyó que otra Patria era posible y tuvo las convicciones necesarias
para iniciar su construcción. No desconoció los factores objetivos que
lo condicionaban, y cuando uno de ellos se volvió insalvable (la acción
del gobierno porteño) tuvo la suficiente lucidez y solidaridad como
para saber que en un proyecto colectivo no importa quién lo inicia ni
quién lo culmina, sino la concreción de los objetivos, por eso delegó
la fabulosa odisea en manos de Bolívar. De allí que el famoso “misterio
de Guayaquil” es, como sentenció Don Arturo Jauretche, una enorme zoncera.
Todavía queda un largo camino por recorrer para que se complete ese
“sueño” latinoamericanista, pero hemos comenzado a transitarlo en varias
provincias de la Patria Grande. Muchos enemigos intentan obstaculizar
el recorrido, pero las banderas siguen en alto, la utopía no ha muerto
y el pueblo latinoamericano se encargará de concretarla desafiando las
nuevas condiciones que impone el capitalismo depredador del siglo XXI.
(1) Franzoia, Alberto, “Lis intelectuales y la utopía”, publicado en
agosto de 2006 en “Reconquista Popular”, “Conozcamos la historia” e
“Investigaciones Rodolfo Walsh”
* Este artículo contiene pequeñas modificaciones con respecto al original
publicado en 2006 en “Conozcamos la historia” y en “Publicaciones Rodolfo
Walsh”
América
Criolla: finalizó la primera etapa de “Debatiendo con los Nuestros”
Por Alberto J. Franzoia*
El pasado 28 de agosto concluimos la primera etapa del curso “Debatiendo
con los Nuestros” que durante los cuatro sábados de dicho mes se realizó
en el Centro Cultural América Criolla de La Plata. Por allí pasaron
Evita, Cacho El Kadri, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.
Datos concretos de una historia muchas veces ocultada. Ideas con historia
y también historia con ideas. Nada de acartonamiento y menos de pedestal.
Debate franco y respetuoso entre disertantes y público sobre grandes
referentes del campo nacional y popular; mujeres y hombres como cualquiera
de nosotros que se destacaron por los aportes concretos realizados a
la liberación de nuestra Patria y de nuestro Pueblo. Así fueron estas
jornadas iniciales de un curso que pretende prolongarse en tiempos no
muy lejanos con nuevas charlas y debates.
Como cada vez que faltan los recursos materiales para una publicidad
eficiente (porque con Internet no alcanza) la convocatoria requirió
de una multiplicación de esfuerzos por parte de compañeros que viven
de otras actividades. Aún así, con un manojo de militantes plenamente
conscientes de la enorme significación que adquiere la batalla emprendida,
esforzándonos para difundir nuestras propuestas, salimos adelante. Con
muchísima dignidad se cumplieron los objetivos: convocar a los compañeros
convencidos y a otros aún por convencer para debatir ideas alternativas
a las que durante décadas instalaron las clases dominantes de adentro
y de afuera (oligarquías por aquí, y burguesías por allá, donde el imperialismo
se autodefine como “civilización” o “primer mundo”). Porque identificar
al enemigo con claridad significa dar cuenta de las ideas que produce
y difunde a través de sus intelectuales, mayores y menores, para azonzar
a los más desprevenidos, algunas de las cuales también han penetrado
ese territorio que creíamos inexpugnable, el nuestro. Porque si lo pensamos
detenidamente, Menem no fue el personaje maquiavélico que gestó en soledad
el menemismo, sino la consecuencia de un largo proceso que con él se
consolidó. Hay que estar atentos, porque si bien transitamos una nueva
etapa de nuestra historia, las consecuencias gestadas por el menemismo
(o para ser más precisos por la penetración neoliberal en el campo nacional)
no han desaparecido definitivamente del escenario político e ideológico.
Por lo que la batalla cultural es la prioridad de la hora, no sólo contra
el bloque enemigo sino contra nuestras propias debilidades. Pero para
desazonzar, al mejor estilo jauretcheano, hay que seducir.
Esa batalla no se libra con agresiones o descalificaciones. Tampoco
promoviendo falsas dicotomías entre los trabajadores y sus intelectuales,
entre negros (o cabecitas) y blancos, entre pueblos originarios (muchos
de cuyos integrantes son en realidad mestizos) y descendientes de europeos,
entre creyentes y no creyentes, entre creyentes católicos y creyentes
no católicos, o zonceras semejantes. Por allí no pasa la contradicción
principal, y el enemigo lo sabe mejor que nosotros, por eso fogonea
este tipo de divisiones que sólo sirven para distraer. No lograremos
nuestro objetivo (la unidad nacional y popular en la diversidad) faltándole
el respeto a aquellos que debemos integrar o estimulando diferencias
secundarias. Si no alcanzamos la unidad con conciencia revolucionaria
la historia volverá a repetirse, pero cada vez más como una farsa.
Para dar la batalla no hacen falta ametralladoras que escupan insultos,
escopetas cargadas de agravios, ni bombas de soberbia y sectarismo.
Se trata de recurrir a la palabra, a las ideas, a la creatividad, a
la verdad histórica, a la humildad y a la integración. Definiendo sin
ambages la verdadera contradicción, que es entre la oligarquía y el
imperialismo por un lado y el campo nacional y popular por el otro
La consigna es seducir a todos aquellos que perteneciendo objetivamente
a nuestro campo (ya que sólo allí lograrán realizar sus proyectos personales
junto a sus pares) no tienen, aún, conciencia de ello. No la tuvieron
en ocasión de la 125, pero comenzaron a tenerla con la ley de medios.
Entonces, si el mismísimo Arturo Jauretche, autor del famoso “Manual
de Zonceras argentinas”, confesó haber sido alguna vez un zonzo (ganado
por las ideas que producen los intelectuales orgánicos de las clases
dominantes) que de a poco se fue curando, cómo no vamos a ser tolerantes
con aquellos que comienzan a acercarse. Porque si somos inteligentes
van a ser lo que deben ser: nuestros compañeros. Esa es la misión a
cumplir.
Gracias entonces a los disertantes de nuestro curso, José Rebagliatti,
Jorge Arcolía y Juan Carlos Jara. Gracias a los compañeros convencidos
que nos acompañaron a lo largo de todo el mes de agosto, en ocasiones
con temperaturas gélidas, no aptas para flojos, ja.ja. Gracias a los
futuros compañeros que de a poco van avanzando con el objetivo que se
propuso Don Arturo Jauretche cuando escribió su maravilloso Manual de
zonceras. Gracias a todos lo que creyeron en los primeros pasos de esta
larga travesía. Y a los que no creyeron también, porque sabemos que
algún día estaremos juntos, codo a codo en la misma trinchera. La lucha
continúa, los esperamos, porque sabemos que ustedes sí no nos van a
defraudar.
La Plata, 1 de septiembre de 2010
* Presidente de América Criolla
Lidia Papaleo con Víctor Hugo Morales
Un
lugar en el mundo llamado Melincué
Las contradicciones
del género humano *
Por Hugo Presman
Eric Domergue sintió esa tarde que los últimos 34 años cayeron sobre
su espalda. Las últimas semanas habían condensado décadas de incertidumbre.
La certeza es el raro espacio en que la incógnita termina y la muerte
se corporiza en forma de restos humanos. Hacía décadas que sabía que
su hermano había sido asesinado, pero la condición de desaparecido es
una tortura que los asesinos, después de hacer desaparecer a la víctima,
trasladan a los familiares directos como condena potenciada a dolor
perpetuo. Eric toma un papel y quiere escribirle una carta a su hermano
Yves, secuestrado y desaparecido en los años de plomo cuando apenas
tenía 22 años. ¿Vale la pena se pregunta? En ese momento recuerda al
filósofo Theodor Adorno quien tenía una duda similar: ¿era posible escribir
poesía después de Auschwitz? Era una pregunta retórica porque como era
lógico se siguió escribiendo ficción y poesía. La vida es una apuesta
de notable fortaleza capaz de emerger de las mazmorras más inmundas
del infierno. De los campos de concentración, del horror y de la muerte
planificada.
Eric mira la hoja en blanco. No se le ocurre nada. Nada digno de ese
hermano querido y buscado que volvió como un montón de huesos. Recuerda
un poema de Juan Gelman: “Ahora son pedacitos desparramados bajo todo
el país/hojitas caídas del fervor/la esperanza/la fe/
pedacitos que fueron alegría/combate/
confianza en sueños/sueños/sueños/ sueños/
y los pedacitos rotos del sueño/¿se juntarán
alguna vez?/¿se juntarán algún día/pedacitos?/
¿están diciendo que los enganchemos al tejido
del sueño general?¿están diciendo que soñemos mejor?/
Su memoria se sumerge en los vericuetos poblados de lágrimas y dolor.
El 5 de mayo tuvo las primeras noticias. Pero fue en julio que el juez
de Melincué Leandro Martín anunció que los estudios realizados demostraban,
sin lugar a dudas, que los restos investigados correspondían a Ives
Marie Alain Domergue y su compañera Cristina Cialceta Marull. Una historia
de amor, militancia y muerte. En una geografía misteriosa, mucho más
ignota si el nombre resuena en las anchas avenidas de París. Ahí donde
Jean Domergue, el padre de Eric, Yves y siete hermanos más, recibió
la noticia y empezó a serle familiar el nombre de Melincué.
MELINCUÉ
Está ubicada al sur de la provincia de Santa Fe. A pocos kilómetros
de Alcorta, donde nació la Federación Agraria cuando los arrendatarios
dieron su sonoro grito en 1912. A 107 kilómetros de Rosario, a 106 de
Pergamino y a 68 kilómetros de Venado Tuerto y a poquitos kilómetros
de Firmat. Tiene una célebre laguna con seis islas naturales. En 1933
se construyó en una de ellas un hotel unido a la costa por un espigón
de 1.400 metros. En su mejor momento el pueblo llegó a contar con una
población de 7.000 habitantes. Pero la laguna desbordó y cubrió al hotel
y la mayor parte del pueblo bajo dos metros de agua. En el 2005, Melincué
contaba con apenas 2.400 habitantes. Pero en el 2006, una millonaria
obra que incluyó un canal aliviador y una estación de bombeo devolvió
la laguna a su cota histórica y empezó un lento retorno a su esplendor
turístico. Ahí los pibes de la escuela número 425 y la docente Juliana
Cagrandi iniciaron en el año 2003 un trabajo de investigación recogiendo
los relatos orales, leyendo el expediente. Cuanto le comentaron a sus
familiares empezaron a aparecer otras puntas: una de las estudiantes
era nieta del comisario que encontró los cuerpos, otras tenían tías
que militaban en la juventud peronista y le llevaban flores a las tumbas
NN del cementerio. El periodista Jorge Cadús quien vive en Alcorta tiene
un trabajo minucioso sobre el tema donde se puede leer: “Desde las aulas,
los pibes y pibas de Melincué reunieron información alrededor de la
causa sobre el hallazgo de los cuerpos de la pareja de jóvenes asesinados
en septiembre de 1976 y entregaron el informe a Estela de Carlotto en
su paso por la ciudad de Firmat como representante de Abuelas de Plaza
de Mayo. Un ex empleado judicial Jorge Basuino, había preservado el
expediente- que en rigor reunía parte de la historia oral de la localidad-
a través del tiempo” Es interesante señalar lo que los alumnos escribieron
explicando los motivos de su trabajo: “Reconociendo que somos parte
de esta sociedad, y por lo tanto sólo tendremos una patria digna y justa
si nos involucramos en sus problemas, es que decidimos hacer una pequeña
colaboración con ustedes a través de la entrega de estos datos. Como
jóvenes, no queremos que vuelvan estas tragedias, Nunca Más, y así poder
vivir en Democracia, donde se nos respete y nos protejan, para sentirnos
orgullosos”. En el 2008, los antecedentes se presentaron ante la Secretaria
de Derechos Humanos de Santa Fe
LA HISTORIA
El 26 de septiembre de 1976 fueron encontrados dos cuerpos al costado
de la ruta provincial número 177 a escasos cinco kilómetros de la localidad
de Carreras, en un campo de propiedad de Agustín Buitrón. Según el periodista
Jorge Cadús: “En el expediente, tramitado en el Juzgado de Instrucción
de Melincué, el hombre, de alrededor de 22 años “vestía un pantalón
común, una polera marrón tipo banlon y un saco. La mujer estaba semidesnuda.
Ambos tenían señales de haber sido torturados y quemados y cada uno
de ellos tenía la marca hecha con una itaka cerca del ojo derecho.”
Yves Domergue había nacido en París. Era hijo de un matrimonio francés
que se radicó en la Argentina durante quince años, entre 1959 y 1974.
Cuando sus padres y 7 hermanos regresaron a Francia, Yves y Eric decidieron
que su patria era la Argentina. Al momento de su desaparición militaba
en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y estudiaba Ingeniería
en la UBA.
La actividad política lo hacía recorrer el país y en uno de sus viajes
a Rosario conoció a Cristina Cialceta Marull, quien a diferencia de
Yves era hija única de argentinos que estuvieron radicados en Méjico,
por lo que a Cristina se la conocía como “ la mejicana”, también militaba
en el PRT y vivía con su madre en Rosario. Yves y Cristina vivieron
un apasionado romance donde el amor y la militancia se interrelacionaban.
Los encuentros de los hermanos eran furtivos en esos años de plomo,
donde como dice Mario Benedetti: “Si cada hora viene con su muerte/si
el tiempo es una cueva de ladrones/los aires ya no son los buenos aires/
la vida nada más que un blanco móvil”. Hasta que un día Yves faltó a
la cita. Eric lo buscó en los diversos lugares donde se habían encontrado
hasta que decidió hacer la denuncia y partir al exilio. El padre de
Yves viajó a Buenos Aires y presidió la Asociación de Familiares y Amigos
de Franceses desaparecidos con sede en París.
LA ARGENTINA DE LOS AÑOS DE PLOMO
El poder económico es brutal en nuestro país. Capaz de instrumentar
el terrorismo de estado para reemplazar el modelo de sustitución de
importaciones por el de rentabilidad financiera.
Mientras intenta escribir la carta a su hermano asesinado, los ojos
de Eric se detienen en la página 15 de Clarín del domingo 8 de agosto
del 2010, el día que su hermano Yves hubiera cumplido 54 años. El acostumbramiento
al hecho excepcional de que se juzguen a los criminales de delitos de
lesa humanidad no debería anestesiar la llama de la indignación y el
repudio. Con el tiempo lo excepcional deviene en rutinario y el horror
pierde trascendencia.
Eric Domergue lee el informe de la periodista Marta Platía: “Nada es
lo mismo cuando una testigo mujer aparece en la escena del juicio. Luego
de los reconocimientos de rigor, la mayoría de los represores piden
al juez ejercer su derecho de pasar a una sala contigua y observar por
un circuito cerrado de televisión. Y tienen porqué. A diferencia de
los hombres, las ex detenidas les enrostran dolores y delitos. Como
hizo la líder docente Soledad García ante el mismísimo Jorge Rafael
Videla: “Los desaparecidos no eran una entelequia- como él declaró en
1977- tenían vida y ustedes se la quitaron.” O Stella Grafeuille (cuando
cayó presa tenía sólo 17 años) quien en la audiencia del miércoles (4/8/2010)
se paró frente al represor Enrique Mones Ruiz, y le obligó: “¡Míreme
por favor! cuando el reo se empeñaba en mantener la cabeza baja y la
cara semioculta. No debe ser fácil enfrentarlas, ni aún quienes parecen
convencidos y no expresan – o demuestran- arrepentimiento. Según coinciden
los testimonios de las cuatro sobrevivientes de la causa que declararon
hasta ahora, las mujeres de la UP1 (Unidad 1 del Servicio Penitenciario
Provincial, Barrio San Martín, Córdoba), parían esposadas a la cama,
los ojos vendados, como Marta González de Baronetto; a quien fusilaron
el 11 de octubre de 1976 y habían torturado poco después de dar a luz.
“Mientras la picaneaban- afirmó su esposo y ex detenido- le hacían tocar
unos dedos. Le decían que eran de la manito que le habían cortado al
bebé apenas nacido”…..Stella y Gloria Di Rienzo (actualmente licenciada
en historia) vieron como torturaban al médico René Mourkarzel, a quien
estaquearon hasta la muerte. ( Gustavo Adolfo) Alsina me dijo que eso
pasaría con nosotros. Yo no lloré porque sabía que si lo hacía, me podían
matar, recordó Grafeuille. “Yo vi cómo se llevaban a Marta Rosetti de
Arquiola- declaró Gloria- Cuando iba por la mitad del patio, y aunque
ella sabía que la iban a matar, volteó la cabeza y se sonrió. Le dio
fuerzas para resistir” Las mujeres de la UP1 se cantaban de celda a
celda para darse ánimo el poema de Juan Goytisolo “Palabras para Julia”
: “Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja/ como un aullido
interminable/interminable/ Nunca te quedes ni te apartes/ junto al camino
nunca digas/ no puedo más y aquí me quedo/y aquí me quedo.”
El género humano y sus contradicciones piensa Eric. “Le decían que eran
de la manito que le habían cortado al bebé apenas nacido”. “Cuando iba
por la mitad del patio, y aunque ella sabía que la iban a matar, volteó
la cabeza y se sonrió. Le dio fuerzas para resistir”
Eric se sienta ante el teclado de la computadora. Escribe. El título:
Huesos desnudos. Las primeras líneas aparecen en la pantalla: “Veo tus
huesos desnudos. Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada.
Te miro y te reconozco. Veo tus huesos desnudos, recorro tus miembros
delgados, no quiero que tomes frío... entonces te arropo.”
LA CIENCIA Y SUS MISERIAS
El arma más letal que contaron los familiares de las víctimas para llevar
al banquillo de los acusados a los asesinos o las abuelas para rescatar
a los nietos apropiados como botín de guerra ha sido el notable desarrollo
de la biología molecular y en especial el ADN. Este fue descubierto
por los científicos Francis Crick y James Watson en el año 1953. La
posterior decodificación del mapa del genoma humano es considerada tan
revolucionario como oportunamente fue la invención de la rueda, la teoría
de la evolución de Darwin, la relatividad de Einstein o la teoría heliocéntrica
de Copérnico.
Por el descubrimiento del ADN, el inglés Crick y el estadounidense Watson
recibieron el premio Nobel en 1962. Pero como las miserias humanas son
intrínsecas al género humano, conviviendo con sus virtudes, inteligencia
y heroísmo, Crick y Watson no reconocieron que su descubrimiento estaba
basado en los aportes fundamentales de Rosalind Franklin, una biofísica
inglesa.
HUESOS DESNUDOS
“el hueso está escribiendo la palabra 'luchar' /
el hueso se convirtió en un hueso que escribe".
Juan Gelman
El domingo 8 de agosto Gerardo Aranguren en el diario Tiempo Argentino
escribió: “ Los desprevenidos habitantes de Melincué recibieron ayer
por la mañana a la caravana de autos y combis, que llevaron a los familiares
de Yves Domergue y Cristina Cialceta Marul….Acompañados por sus hijos
Éric, Francois y Brigitte y seguidos por cámaras y periodistas, Jean
Domergue, padre del joven francés que militaba en el ERP, rompió en
llanto agradecido y contagioso al abrazar una a una a las personas que
lograron mantener la memoria de su hijo sin siquiera conocerlo: la profesora
Juliana Gagrandi, visiblemente emocionada, y sus alumnos del colegio
Pablo Pizzurno quienes comenzaron a investigar el hecho en 2003; y Jorge
Alberto Basuino, un empleado judicial que guardó el expediente sobre
esos desconocidos….”Son 34 años que esperamos este momento, es un gran
dolor pero también un gran privilegio, señaló Brigitte Domergue, mientras
su padre transmitía el “ profundo alivio” de haber hallado los restos
de su hijo. En una placa que quedó en la entrada del cementerio local
los familiares escribieron junto a la foto de los dos jóvenes: “Gracias
Melincué por haberlos cuidado” El embajador de Francia en la Argentina
reivindicó el hecho como “un logro para encontrar la verdad, tanto en
la Argentina como en Francia y dijo sentirse emocionado por la cadena
de solidaridad que logró devolverles la identidad a los dos jóvenes”.
Cuando le tocó hablar a Eric, con un nudo en la garganta dijo: “Estoy
muy orgulloso de esta comunidad, por el acto que hicieron, pero sobre
todo por lo que lograron: haber cuidado a estos dos jóvenes NN y haberles
restituido su identidad, porque Melincué fue el factor fundamental.
Todo el mundo colaboró. Volveré a este pueblo ya sin tantos medios”
Las cenizas de los dos jóvenes fueron esparcidas en el Bosque de la
Memoria de Rosario y los familiares plantaron dos árboles. Los estudiantes
que realizaron la investigación y que entonces tenían 17 años y hoy
24 fueron recibidos el 30 de julio por la presidenta de la nación Cristina
Fernández. Según la página digital Info Alternativa de Concordia: “Los
chicos de Melincué se fueron parando, de a uno, y dándole su nombre
y edad a la presidenta, Cristina Fernández, quien les quiso ver la cara,
y escuchar.”
Ahora sí. Eric siente que lo que quiere decir está maduro. Lee lo poquito
que hasta ese momento ha escrito: HUESOS DESNUDOS. “Veo tus huesos desnudos.
Huesos perforados, delicadamente ordenados en una mesada. Te miro y
te reconozco. Veo tus huesos desnudos, recorro tus miembros delgados,
no quiero que tomes frío... entonces te arropo.”
Deja de leer y empieza a escribir rápido en el teclado de su computadora.
En la pantalla se puede leer: “Te arropo con tu primer grito en una
clínica de París a la hora de la siesta del verano del ’54.
“Te arropo con la sal del ancho mar que nos transportó a tierras desconocidas
y argentinas.”
“Te arropo con la ascendencia que siempre te confirió ser el mayor de
nueve hermanos.”
“Te arropo con aquel pulóver rojo igualito a mi pulóver rojo y al pulóver
rojo de nuestra única hermana mujer tejido con incansables manos de
madre.”
“Te arropo con el corte de flequillo recto y nuca tapada, especialidad
paterna para tus hijos varones.”
“Te arropo de cowboy y de tus furibundos ataques con disparos de cebita,
persiguiéndome entre los maltratados malvones del jardín. Por fortuna,
siempre corrí más ligero que vos.”
“Te arropo con tu camiseta blanca cruzada por una banda roja, disputando
el mismo balón de cuero número cinco, yo con los colores de Boca bien
pegados al pecho.”
“Te arropo de uniforme escolar, de monaguillo, de mochilero, de apasionado
por los números, de inquieto estudiante universitario, de naciente militante
revolucionario.”
“Te arropo con las canciones de Daniel Viglietti para juntos volver
a entonar la cubana” “Canción del elegido”, esa que dice “Lo más terrible
se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”.
“Te arropo para nuestros encuentros furtivos cuando el país ya era una
gran trampa y vos un clandestino más.”
“Te arropo con tu único saco rústico, azul, gastado, y con tu postrera
y ojerosa sonrisa frente al objetivo en el invierno del ’76.”
“Te arropo y vuelvo a devestirte de galante amante de Cristina, tu compañera.”
“Te arropo con los plomos que te apagaron y ahora se vuelven contra
quienes te quisieron ocultar por siempre.”
“Te arropo con los yuyos y las moscas de Carreras, con la tierra de
Melincué que abonaste con tu carne dolida, con las flores sobre tu tumba
posadas por manos desconocidas para muertos desconocidos.”
“Te arropo con los guardapolvos blancos de niños y docentes empecinados
en ponerles nombres a los habitantes más anónimos del paraje.”
“Te arropo con seis gotas de mi sangre para que tus huesos y mi plasma
se fundan en un mismo e irrefutable ADN.”
“Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, te desenterraron,
te cuidaron, te devolvieron una identidad y una familia.”
“Te arropo, te vuelvo a desvestir y te llevo conmigo.”
“Hermano, amigo, compañero.”
“Partamos en busca de más huesos desnudos, que quedan tantos por hallar”
16-08-2010
* Enviado por el autor
El día que Víctor Hugo Morales entrevistó a Diego Capusotto (21.9.2009)
Entrevista
a Ernesto Laclau
Entrevista a Ernesto Laclau realizada en Rosario, momentos antes del
Coloquio Internacional "Comunicación y Política en El Bicentenario".
Mayo de 2010.
Bajada de Linea - "Habia una Vez, el cuento de Ernestina Herrera"
Bajada de línea (Programa de Canal 9 emitido en agosto de 2010, conducido por Víctor Hugo Morales). Primera un cuento animado sobre los hijos de Ernestina Herrera de Noble y la causa sobre apropiación de hijos de desaparecidos, luego un fragmento de la película "Hijos”, algo de la señora Carrió que vale la pena ver y el comentario de Eduardo Angüita (director de Miradas al Sur)
Raúl Isman: Columna de Octubre acerca del asilo político a Apablaza Guerra
Homenaje
de El Cuaderno de la IN al compañero Néstor Kirchner
Néstor Kirchner actuó como aglutinador
de multitudinarios sueños juveniles recién llegados a la trinchera de
la lucha por la liberación nacional y social, demostrándoles a los pibes
que las convicciones ni se compran ni se venden y que, por lo tanto,
otro país es posible si somos capaces de ser políticamente incorrectos.
Él también devolvió a la militancia a no pocos compañeros de la generación
de los setenta, que después de sufrir las consecuencias del terrorismo
de Estado y de una democracia formal cuyo objetivo supremo fue gestar
consensos culturales para la claudicación o la desesperanza, descubrió
en Néstor un resucitador de utopías que creían muertas.
Para otros que estamos en esta batalla también desde los setenta pero
sin aflojar nunca, porque nunca nos creímos que las enseñanzas de Fukuyama
fuesen otra cosa más que nuevas zonceras, Néstor no nos devolvió ninguna
utopía porque nunca las perdimos. Sí nos demostró que esta vez, algunas
al menos, ascenderían de los cielos al gobierno para dar la impostergable
batalla contra los habituales dueños de casi todo lo que se ubique más
allá de nuestras ideas.
Y para los abuelos él fue lo más parecido (y a la vez distinto) a ese
otro patriota que hace unas cuantas décadas logró que la multitud trabajadora
gestara en su nombre un imbatible 17 de octubre. Ambos fueron capaces
de cosechar grandes extensiones de “crispación” oligárquica e imperialista.
Algo habrán hecho, no?
Por eso, por devolvernos la alegría, condición esencial de un pueblo
para vencer a sus enemigos, el Cuaderno de la Izquierda Nacional rinde
su sencillo y a la vez sentido homenaje con este Eternauka al querido
compañero Néstor. ¡Hasta la victoria siempre!
Alberto J. Franzoia
EL ETERNAUK

Trabajo periodístico
realizado por militantes de América Criolla en Plaza de mayo el
27 de octubre de 2010
Entrevistas: Raúl Isman. Filmaciones: Raúl kliksberg. Entrevistados:
Emilio Pérsico, Daniel Tognetti, Pablo López Fiorito, Alberto J. Franzoia
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Homenaje al Día de la Soberanía
Emisión del programa Bajada de Línea, conducido por Víctor Hugo Morales (21/11/2010), con un didáctico informe sobre la Batalla de la Vuelta de Obligado y la presencia de Pacho O'Donnell
Lo
que hay que discutir *
Por Germán Epelbaum
En estos días, tras la muerte de Néstor Kirchner, han reflotado con
fuerza las encuestas pre electorales. Todas dan con una amplia, muy
amplia ventaja a la Presidenta de los argentinos, Cristina Fernández.
Buena parte de la corporación mediática y sus intelectuales han encontrado
una forma de justificar el revés de sus propios candidatos: esto se
debería a la natural suba en la imagen positiva de una mujer que ha
perdido a su esposo.
Estos argumentos son falaces, son otra excusa para desviar el tema de
la que sería la otra lectura, mucho más politizada de la situación,
aquella que tiene que ver con los índices económicos, con la recuperación
del empleo, con el descenso en la conflictividad social y otras tantas
conquistas de este gobierno.
Es cierto que la muerte trae aparejada cierta revisión de los hechos
del difunto; y en todo caso, si sube la imagen de este gobierno no se
debe tanto al apoyo que despierta la figura de la pobre viuda, sino
a que el proceso que comenzó en 2003 está siendo tomado por millones
de argentinos como bandera propia.
Es menester destacar que el argumento de justificar la suba en la intención
de voto a partir de este suceso trágico, y no de la acción del gobierno,
es una forma más de quitarle legitimidad al apoyo que está recibiendo
este proyecto. Esto tiene mucha concordancia con otras estrategias que
sirven para desviar la atención de la política: las masas que seguían
a Perón estaban engañadas por su líder carismático bonapartista, cien
mil trabajadores fueron a Ríver el Día de la Lealtad por un chori y
una coca, los que apoyan al gobierno son “idiotas útiles”, Víctor Hugo
Morales ya no sirve más como periodista porque tiene ideología, a los
que defienden al gobierno les “bajan línea”.
Estas y tantas otras frases hechas hacen que nunca se pueda discutir
el centro de la cuestión: qué validez puede tener un acto político si
los que asisten a este masivamente no lo hacen por convicción, qué valor
puede tener una investigación periodística si el que la hace apoya al
gobierno y recibe en su programa publicidad oficial (al igual que las
empresas molineras que auspician ciertos programas de cable, pero eso
no se menciona), qué valor puede tener el apoyo a la Presidenta si es
sólo un efecto momentáneo provocado por la muerte de su esposo.
Esta estrategia guarda similitudes con otra muy usada, también por los
mismos sectores, para desviar el tema de las políticas de fondo: la
cuestión de las formas. Se habla de los atropellos, de que se gobierna
de prepo, de que no hay dialogo y demás. Muchos se quedan con estas
formas, sin ir al fondo de la cuestión, sin preguntarse ni si quiera
hacia qué clase de calaña suelen ir dirigidos estos “atropellos”, sin
detenerse en si los que fueron apretados (en caso de existir dichos
aprietes) son trabajadores o dueños de perversas corporaciones.
Así queda armada la díada prepotentes vs amistosos. Lo único que sabemos
de la oposición, es que si les toca conducir el país no van a tener
ningún inconveniente ni roce con los sectores del poder económico concentrado,
ya que en buena medida se trata de los propios voceros del poder devenidos
en políticos. Argentina cumple 200 años, y ya es hora de que se produzca
un blanqueamiento político en el discurso de los defensores del statu
quo. Hay que admitir que la palabra o el pensamiento del otro tienen
tanta validez como la propia, sea la de un laburante que fue a un acto
de la CGT o un ferviente opositor. Pero principalmente, es hora de que
unos cuantos amigos de las formas digan lo que se proponen: digan que
quieren privatizar de nuevo las empresas del Estado recientemente recuperadas,
que están hartos de que haya piquetes y que estos no sean reprimidos,
digan que preferirían seguir las recetas del FMI al pie de la letra
y cortar nuestras relaciones fraternales con los países de América Latina,
sean sinceros.
El grave problema que tienen ellos es que decir esto implicaría blanquear
los intereses que defienden, mucho menos legítimos que los del peronismo
o el kirchnerismo; y como consecuencia, la pérdida del último resto
de apoyo popular que les queda.
Mientras la oposición se preocupe por las formas y la legitimidad del
kirchnerismo siga siendo cuestionada podemos quedarnos tranquilos. Vamos
por el buen camino.
* Enviado por su autor para El Cuaderno de la IN
Norberto Galasso habla de Néstor Kirchner y la militancia
Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública
argentina, el viernes 29 de octubre de 2010
En
diciembre de 2001 empezó a quebrarse un mundo de ideas falsas*
Por Norberto Galasso
Allá por los años ’60, mi generación aprendió que si en los países coloniales
la opresión se ejerce a través de la fuerza bélica, en cambio, en los
países semicoloniales —cuya independencia es sólo formal— las ideas
ocupan el lugar de los fusiles.
Así resulta que mientras, en los primeros, la mera presencia de un ejército
de ocupación provoca el surgimiento de rebeldías nacionales, en los
segundos, a través de los distintos mecanismos de difusión de la cultura,
el orden dependiente queda enmascarado, de modo tal que resulta difícil
desarrollar una conciencia nacional, de contenido antiimperialista.
Ello permite que el sistema se sobreviva no obstante que la mayoría
de la sociedad resulta víctima de la explotación, y podría liberarse
, ya fuese a través de las urnas o de la insurrección. Por supuesto,
ello sería posible si tuviese la convicción de que se halla sometida
a un poder imperial, con él cual ha pactado la minoría oligárquica nativa.
Y además, por supuesto, que esa subordinación anula sus posibilidades
de vida y desarrollo, es decir, si el vasallaje resultase tan a la vista
como en aquellos países coloniales con presencia de ejércitos extranjeros
de ocupación.
En los países semicoloniales, esa opresión externa es desconocida por
amplios sectores de la sociedad, aún cuando son víctimas de la misma.
La dominación cultural les hace suponer que el orden instaurado no obedece
a una imposición sino que resulta solamente de las costumbres, idiosincracia,
caracteres raciales y religiosos, influencias inmigratorias, provenientes
de la peculiar historia vivida.
Se trataría , desde esa mirada ingenua, de un orden natural —”tenemos
los gobiernos que nos merecemos”— que ha sido dado de esa manera por
propia responsabilidad del pueblo, ya sea a consecuencia de su abulia,
su irresponsabilidad, su despilfarro.
De tal manera, el orden semicolonial se legítima cotidianamente a través
de las ideas que circulan en los periódicos, los libros, la televisión,
la enseñanza en sus distintos niveles, el discurso de los políticos
y los grandes intelectuales, convertidos en voceros del pensamiento
de la clase dominante, capataza del Imperio.
En el orden filosófico, por ejemplo, se ha asistido en los últimos años
a una preponderante influencia de ideas dirigidas a inculcar la resignación,
el escepticismo, la impotencia. El posmodernismo educó en el sentido
de que habían concluido las utopías, que las grandes gestas eran episodios
de un pasado irrecuperable, que “la Historia”, en fin, había llegado
a su término.
Esta dominación cultural opera, asimismo, en el campo de la Historia.
Si enseñamos —en los colegios, en “los medios”, en los letreros de las
calles y plazas— una historia donde los héroes son los amigos y socios
del capital extranjero, gracias a cuya ayuda se han producido las épocas
de esplendor y progreso, mientras que los gobiernos de los movimientos
populares sólo han provocado catástrofes y decadencia, le estamos dando
al opresor la mejor herramienta para que continúe esquilmándonos.
Del mismo modo, si los movimientos populares se caracterizan por la
violencia mientras los gobiernos de las minorías son “democráticos”,
creamos las condiciones para que una buena parte del electorado no sólo
crea en las bondades del libertinaje económico sino que vote a las “elites”
inteligentes que son las custodias del orden conservador, y abomine
de las experiencias populares.
Este “colonialismo mental” se reitera en las restantes áreas del conocimiento.
En América Latina, por ejemplo, los ciudadanos cultos de las grandes
ciudades son antirracistas y condenan —lo cual está bien— el antisemitismo
y otras bárbaras discriminaciones. Pero son estos mismos sectores sociales
los que habitualmente manifiestan racismo contra sus compatriotas mestizos
bajo el calificativo despectivo de “negros”, considerándolos vagos,
corruptos, ladinos.
Si nuestros cuentos, poemas, leyendas —entrando al campo de la literatura—
son de “segunda categoría” porque sus personajes, así como los autores,
son también “de segunda”, es decir, si renegamos de nuestro propio canto
y de nuestra propia fantasía, el escenario se cubre de letreros en idioma
extranjero-como en nuestros cines y comercios céntricos-o en remeras
con nombres exóticos que quien las usa no es capaz de traducir.
Es decir, en aquello que Manuel Ugarte denominaba —allá por 1927— ,
“el imperio del idioma invasor” (es el mundo de los “delivery” y los
“sale” imperando en las vidrieras actualmente). Convertido, este escenario
impuesto desde el exterior, en un paisaje natural y propio para los
nativos, el capital imperialista puede llevarse la riqueza pues ya se
ha llevado previamente el alma del país.
Carece de sentido abundar en aquello que forma parte de nuestra vida
cotidiana: “es un gentleman”, “practica la puntualidad británica”, “hay
que teñirse y si es posible, ponerse ojos celestes, porque así es la
gente de primera”. Hace ya muchos años, un patriota revolucionario —John
William Cook— acostumbraba a señalar que “el diccionario lo escribió
la clase dominante”. Por eso, “la derecha” es diestra y en cambio, “la
izquierda” es siniestra.” Pero no se puede terminar esta nota sin señalar
que ese mundo ideológico se encuentra en pleno proceso de desmoronamiento.
“Se ladeaba, se ladeaba, ya muy cerca del fangal”, como decía Discépolo.
Y se muere irremisiblemente.
Las movilizaciones populares del 19 y 20 de diciembre del 2001 pusieron
al desnudo que son muchos los argentinos que están de vuelta de estas
fábulas.
Hay un mundo de ideas falsas, de instituciones mentirosas, de retóricas
tramposas, de mitos y “zonceras” que forman parte de un pasado que está
quedando definitivamente atrás.
Tengamos la certeza de que en los próximos años, los viejos mitos ya
no existirán y el pueblo argentino podrá transitar victoriosamente su
camino hacia una sociedad igualitaria, insertada en una América latina
unida y libre.
* Fuente: http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/12/edicion_781/contenidos/noticia_5020.html
El
escenario internacional y la ineludible reconstrucción de las Fuerzas
Armadas *
Por Marcelo Gullo **
Este artículo es una versión ligeramente modificada de la ponencia presentada
en el Primer Congreso Latinoamericano Malvinas una causa de la Patria
Grande, (Panel 4: Malvinas y la defensa de los recursos naturales de
América del Sur ante posibles agresiones), organizado por la Universidad
de Lanús y el Observatorio Malvinas, en la Provincia de Buenos Aires,
República Argentina el 30 de septiembre de 2010.
América del Sur y Argentina, en particular, deben reflexionar sobre
las posibles estrategias que nuestra Patria Grande debe poner en práctica
ante nuevas hipótesis de conflicto, hipótesis que ya son, hoy, una realidad.
América del Sur, objeto de codicia de los “Estados subordinantes”, dada
su diversidad y enormidad de recursos naturales de todo tipo y en grandes
cantidades, está en riesgo de sufrir dos tipos de agresión: a) Directas:
las intervenciones militares de esos “Estados subordinantes”. b) Indirectas
o solapadas: que sin ser ocupaciones militares, logran, mediante un
bombardeo mediático y universitario, inculcar en los pueblos la pasividad
y hasta la creencia de que es “lógica” la expoliación –con el discurso
de que “a menos Estado, más desarrollo– de los recursos por parte de
esos “Estados subordinantes”, a través de las llamadas “compañías multinacionales”
que nos vienen a favorecer con sus supuestas inversiones extranjeras
directas, que nos dotaran de los recursos de que supuestamente carecemos
para extraer nuestra riqueza, cuando, en realidad, sólo nos dejaran
migajas, llevándose a bajísimo costo nuestros recursos no renovables,
escasos en el mundo y, por ello, estratégicos.
La agresión directa Marchamos hacia lo que se puede denominar un “nuevo
imperialismo”, un “imperialismo de suministros”, una situación que se
aproxima cada día más. Esta hipótesis fue contemplada en Argentina hace
mucho tiempo atrás, por un político que, ya en la década del setenta,
viendo mucho más allá que otros, fue capaz de ver en el horizonte y
contemplar esta realidad por venir, poniendo por primera vez esta perspectiva
sobre la mesa de discusión. Este político fue el Presidente Juan Domingo
Perón. Pero, ¿qué es un “imperialismo de suministros” y por qué podría
hacerse realidad esta hipótesis¬? Porque el mundo industrial necesita
de determinadas materias primas escasas e incluso algunas de ellas vitales,
como agua y alimentos, y por la falta de disponibilidad, en proporción
correspondiente –o hasta en términos absolutos– de diversos minerales
escasos para el proceso industrial y tecnológico, tales como el petróleo,
los aceites naturales, el uranio, el molibdeno, el tungsteno, el cobalto
y el litio, entre otros, que estarán poco disponibles, según previsiones
del Departamento de Estado norteamericano, a partir del año 2075 o –agregamos
nosotros– quizás, mucho antes. Asimismo, existe hoy un “patrón energético”
que es el petróleo. Y ese patrón energético, sin ningún lugar a dudas,
en un momento determinado deberá ser reemplazado por la humanidad, que
se verá emplazada a instaurar otro “patrón energético”. El avance científico
camina hacia eso. Sin embargo, mientras que el viejo patrón energético
no termina de morir, y el nuevo no termina aún de nacer, se produce
una crisis. Una crisis que yo denomino “crisis de pasaje”.
En esa “crisis de pasaje”, tanto los combustibles –es decir, básicamente,
el petróleo y el gas– como los minerales que necesita la sociedad industrial
para poder funcionar, sean los viejos, sean los nuevos, como el caso
del litio, por ejemplo, se convierten, no ya en materiales “estratégicos”
–que lo son de por sí– sino que en medio de esa “crisis de pasaje” devienen
en “materiales críticos”. Estos “materiales críticos” no son, por lo
general, administrados por el mercado. Y no son administrados por el
mercado –como ingenuamente creen los liberales de estos lares– porque
los altos mandos militares de los “Estados subordinantes”, se ocupan,
dado el carácter crítico de los mismos, en apropiarse de ellos y sustraerlos
del mercado, ya que esa sustracción resulta el único modo seguro de
poner a resguardo y priorizar la seguridad nacional de los “estados
subordinantes” que, por cierto, priva por sobre el libre mercado.
Así se han comportado las grandes potencias siempre, a través de la
historia y en cada uno de estos periodos que denominamos “crisis de
pasaje”. Cuando el recurso se ha tornado “crítico”, el liberalismo de
prédica para exportar queda de lado y priva el pragmático, el intervencionismo
militar de supervivencia. Una supervivencia que, desde ya, el mercado
está bien lejos de garantizar. Este pragmatismo lleva a la intervención
directa de los ejércitos cuando a los subordinantes les son denegados
los suministros críticos y el riesgo de una intervención militar directa
aumenta, en la misma proporción en que aumenta la necesidad de asegurar
el recurso. En estas situaciones, la no intervención del Estado en la
economía muestra su peor cara, es decir su espantoso rostro sin disfraz
académico. Es allí que los “Estados subordinantes” deciden tomar por
la fuerza aquello que consideran vital y, de ser necesario, proceden
al ataque militar para obtenerlo y resguardarlo.
Entonces, si en los años inmediatos por venir, es posible contemplar
como hipótesis un “imperialismo de suministros”, debemos preguntarnos:
¿por cuáles de nuestros recursos vendrían? Y claro, son muchos y muy
diversos –muchos ya nos son prácticamente arrebatados por míseras monedas,
gracias a gobiernos locales sumisos y, en muchos casos, convencidos
de que entregar esos recursos es su función– y es ahí, en nuestro caso,
que Malvinas se torna un verdadero “objeto de deseo”, cuya dominación
actual para colmo poseen como hipótesis. En las Islas Malvinas –no podemos
afirmarlo con la certeza científica de un geólogo y alguno podrá criticarme
alguna imprecisión preciosista– pero creemos que hay sobradas reservas
petroleras, conocidas desde hace mucho tiempo, dado que, se sabe que
el vértice del denominado “Triángulo de Oro” del Atlántico termina,
justamente, en la plataforma continental de las Islas Malvinas. Los
ingleses saben de la existencia de petróleo de calidad en Malvinas desde
la expedición de Lord Shackleton, en 1976, y los estudios realizados
por la Universidad de Birmingham.
Como ya dijimos es altamente probable que Malvinas sea el vértice de
ese gran “Triángulo de Oro” –pero de oro negro– un triángulo petrolero
de reservas que tiene un ángulo en Luanda (Angola), otro ángulo en Río
de Janeiro y, por fin, su vértice en Malvinas.
Esto nos impone un esfuerzo de reflexión para entender que la integración
de América del Sur debe ser ante todo una integración estratégica, que
priorice la cuestión política antes que la cuestión económica que puede
causar problemas entre los integrantes del bloque, porque se ha confundido
“integración” con mera “aplicación de libre comercio dentro del bloque”.
Operando el proceso de integración hacia adentro del bloque, y si se
aplica el nudo principio del “libre comercio” –cuando el efecto positivo
de la devaluación argentina se haya diluido totalmente– la industria
brasileña destruirá, inevitablemente, a la industria argentina sobreviviente
al colapso de la convertibilidad. Sin mencionar que, además, no cabría
lugar para la industrialización de ningún otro miembro de América del
Sur. Se formaría dentro del propio espacio sudamericano, en esa hipótesis,
un “centro” y una “periferia”, acelerando el desarrollo de unos y perpetuando
el subdesarrollo de otros.
Hay que reflexionar profundamente sobre un trabajo que habrá que hacer,
con tiempo pero sin pausa, hacia adentro del marco del Mercosur y, después,
dentro del marco de la América del Sur toda, para que haya un verdadero
Tratado de Defensa mutua. Que exista un verdadero Tratado de Defensa
que garantice que la agresión a cualquier país de América del Sur significa
una agresión al conjunto de sus repúblicas, y en el que se haga expreso
y viable el compromiso automático de los países suramericanos de defender
al agredido como a sí mismos –cualquiera sea el país agredido, llámese
Brasil, Argentina, Colombia, Perú, o cualquier otro– por parte de los
no agredidos directamente y en el que se consigne con certeza que todos
deberán desplegar, de inmediato, sus tropas y recursos para expulsar
y punir al agresor. Como ya dijimos al principiar este apartado, todos
los países que conformamos América del Sur tenemos en nuestro seno materiales
que, sea en lo actual o en lo futuro, son o serán críticos para las
potencias dominantes donde, paradójicamente, escasean. Y esto es lo
que yo denomino la posibilidad de una agresión directa y, a mi entender,
la única solución de suficiente poder de disuasión para la defensa de
nuestros recursos es la defensa conjunta.
La agresión indirecta
Pero también existen agresiones de tipo indirecto o solapadas. Dado
que la intención real de los “Estados subordinantes” es la posesión
de recursos estratégicos en forma directa, les resulta necesario tener
los medios y mecanismos necesarios para disponer de esos recursos, también
en tiempos de paz. Siendo los recursos de marras necesarios tanto en
tiempos de conflicto como en tiempos de paz, los “Estados subordinantes”
han elaborado mecanismos para lograr el objetivo de la explotación y
posesión directa de estos recursos críticos, también en situaciones
de aparente no conflictividad.
Desde la experiencia argentina nosotros conocemos, por sufrirlos de
modo directo, los medios y modos que utilizan las potencias hegemónicas
para tal posesión. En Argentina, los han poseído –y lo poseen aún– a
partir de la sanción de leyes perversas, elaboradas so pretexto de la
privatización, que más bien podrían denominarse de la “expoliación”.
Casos evidentes son los de la entrega de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
a la española Repsol, que luego de “secar” literalmente sus pozos de
petróleo huye de nuestro país sin haber hecho un solo intento de buscar
nuevos recursos petrolíferos o el de la pésima administración de Iberia
de nuestras antiguas Aerolíneas Argentinas, que terminó en la venta
total de sus aviones, rutas y hasta inmuebles, dejándola en un estado
de caos y devastación de la que aún hoy no puede salir.
Estas leyes, que privatizan los recursos estratégicos de una nación,
muchas veces resultan sayos o cerrojos muy difíciles de remover, por
la intrincada trama de intereses que involucran. La minería “feudalizada”
en Argentina, bajo el modelo de los años menemistas, es un ejemplo claro
que ha tomado, incluso, carácter constitucional y cuya reversión resulta
muy compleja.
Un ejemplo que podría contraponerse perfectamente, es el de Brasil,
que consiguió sortear parcialmente la presión privatizadora y dejó abiertos
mecanismos útiles para recuperar el dominio de sus recursos estratégicos.
Brasil consiguió primero conservar la supremacía accionaria del Estado
sobre su compañía nacional de petróleo. Y, ahora, en tiempos más propicios,
se lanzó a su recuperación total. El Brasil viene ahora de aumentar
la participación del Estado en Petrobrás. Es decir, el Presidente Lula
ha nacionalizado Petrobrás de una forma sumamente inteligente y no conflictiva,
pero de hecho, aunque no se diga, es una forma de nacionalización.
Ahora bien, como venimos diciendo, en Argentina, no tenemos compañía
nacional de petróleo, ni tenemos tampoco, como ya referimos más arriba,
posibilidad siquiera de poseer empresas mineras de propiedad del Estado
argentino, porque el Código de Minería reformado ad hoc que rige la
explotación minera actualmente, en su Artículo 4º prohíbe, incluso,
que el Estado tenga participación directa en la explotación minera.
Este código sólo le deja al Estado nacional, la posibilidad de otorgar
concesiones. Es decir, lo han atado de pies y manos porque, además,
a la Reforma de este código se opondrían, muy probablemente, la mayoría
de los senadores que representan a las provincias mineras, dado que
éstas reciben de modo directo por la ley vigente, las denominadas regalías
mineras y petroleras. Y esta trama ha generado muchas veces colusiones
financieras entre las compañías transnacionales de explotación y los
gobiernos provinciales que disponen de tales recursos. Estas leyes,
junto con una parte sustancial de la Constitución, renovada por Menem
y Alfonsín, conformanlo que podríamos denominar un “nuevo estatuto legal
del coloniaje”. Una situación compleja de la cual habrá que irse desprendiendo
paulatinamente y no sin sufrir presiones y grandes dificultades. Las
compañías no sólo se quedan con las rentas mineras y petroleras, sino
que, por supuesto, extienden este “coloniaje” a la renta agraria, sin
dudas, la más tradicional de Argentina. Estas tres rentas –agraria,
petrolera y minera– conforman nuestros recursos principales, aquellos
que podrían devengar los recursos necesarios para la recuperación poder
nacional. La recuperación de estas tres rentas deviene así, en condición
imprescindible para la recuperación de nuestro poder nacional y, sin
dudas, la recuperación de ese poder nacional, es, a su vez, la condición
necesaria y excluyente, para la recuperación de Malvinas.
Lamentablemente esas tres rentas, no están, hoy en manos de los argentinos.
Los principales puertos de salida de nuestra producción agropecuaria
están en manos privadas y por ellos sale el grueso absoluto de nuestra
producción. Las mismas compañías manejan los también privatizados y
devastados ferrocarriles que les son útiles para llevar la carga del
campo a esos puertos –impidiendo o dificultando enormemente a cualquier
otro particular el uso de los despojos de nuestros otrora imponentes
ferrocarriles– y, por supuesto, la compra y acopio de los frutos de
la tierra a los productores como su exportación; todo, con enormes ganancias
de las que el Estado y los argentinos sólo reciben mendrugos. En el
caso agrario, son las “Cinco Hermanas Cerealeras”. En síntesis, el corral
en que el lobo controla a las ovejas. Así planteado, se ve con claridad
el tema de la expoliación de los recursos naturales, de la estructura
montada por los “Estados subordinantes” y sus compañías, para lograr
el manejo directo de nuestros recursos críticos, en tiempos de no confrontación
directa. Ahí está la agresión indirecta y solapada. Esta agresión indirecta
sólo es posible –como han desarrollado muchos autores e incluso nosotros
mismos, y como, en efecto, ha sucedido en Argentina– si se ha sido víctima
de la subordinación ideológica. Un proceso de colonización mental –del
cual recién empezamos a salir– que le hizo creer a los argentinos que
el Estado no debía, jamás, intervenir en la economía, que no era posible
fijar barreras proteccionistas, que había una sola marea globalizadora
y que uno no podía oponer resistencia alguna a esa marea incontenible,
ni hacer nada más que admitir las cosas, tal y como venían dictadas
desde fuera.
Conclusión
Todas las repúblicas que integran América del Sur, en mayor o menor
medida deben, para poder resistir las agresiones indirectas, iniciar
o profundizar según el caso, un profundo proceso de insubordinación
ideológica, de descolonización mental que es condición primera y necesaria,
que las habilite y les permita la creación de las herramientas necesarias
para resistir luego a las posibles agresiones directas.
En el caso particular de Argentina debemos reconstruir Fabricaciones
Militares, debemos reconstruir nuestro aparato industrial y militar,
pero esta vez con tecnología de punta y, en un momento determinado,
cuando logremos “curar” todas nuestras heridas –por cierto muy profundas,
en virtud de los errores y atrocidades cometidos por las Fuerzas Armadas
durante la última dictadura militar– necesitamos reorganizar y reconstruir
nuestras Fuerzas Armadas, porque hoy, digámoslo sin tapujos, somos un
país absolutamente indefenso. Y hay que decirlo y atreverse a decirlo.
Es menester, ineludible reconstruir el Ejército Argentino. Porque si
hubo un ejército antinacional, un ejército asesino, también hubo un
ejército nacional, un ejército que dio grandes hombres, grandes patriotas,
como Artigas, el Libertador General San Martín, el General Belgrano
y, en tiempos modernos, hombres como los generales Baldrich, Mosconi,
Savio, Valle, Cogorno, y Juan Domingo Perón. Ése es el perfil de ejército
que debemos reconstruir. Porque no hay posibilidad alguna de defensa
ante futuras agresiones directas, ni de recuperación de nuestras Malvinas
sin un aparato industrial militar y sin un ejército reconstruido, sin
unas Fuerzas Armadas capaces de disuadir al invasor y convencerlo de
que su mejor opción es retirarse del territorio ocupado. Brasil nos
da ya hoy un ejemplo, pues ha comprendido esta necesidad y ha puesto
manos a la obra con el objetivo de organizarse militarmente para resistir
las agresiones que puedan sufrir sus recursos naturales. Brasil está
ahora planificando la defensa de su petróleo con una Marina de Guerra
renovada y, para ello, ha concluido acuerdos con Francia. Son acuerdos
que le permiten no sólo comprar armamentos de alta gama y última tecnología
en el país galo, sino también intervenir directamente en la fabricación
de una parte sustancial de esos armamentos –como son los submarinos
nucleares– en busca de adquirir las armas y, además, el conocimiento
necesario para desarrollarlas por sí solo en un futuro no muy lejano.
* Enviado por el autor
** Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador, Licenciado
en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario, graduado
en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, obtuvo
el Diploma de Estudios Superiores (Maestría) en Relaciones Internacionales,
especialización en Historia y Política Internacional, por el Institut
Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra. Discípulo
del politólogo brasileño Helio Jaguaribe y del sociólogo y teólogo uruguayo
Alberto Methol Ferré, ha publicado numerosos artículos y libros, entre
ellos Argentina Brasil: La gran oportunidad (prólogo de Helio Jaguaribe
y epílogo de Alberto Methol Ferré) y La insubordinación fundante: Breve
historia de la construcción del poder de las naciones (prólogo de Helio
Jaguaribe). Analista principal de política internacional en Radio del
Plata FM Rosario, asesor en materia de Relaciones Internacionales de
la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura
(FLATEC) y profesor de la UNLa
Ignacio Copani en Plaza de Mayo - diciembre de 2010
Verano
caliente: Galasso, Altamira y un ignoto francotirador *
Por Alberto J. Franzoia
Nuevamente aquí, de regreso a casa, este entrañable lugar desde donde
junto a queridos amigos y compañeros intentamos colaborar en la producción,
respaldo y proyección de las ideas que necesitamos como el aire de cada
día para conducir nuestra práctica revolucionaria hacia la liberación
nacional y social. El descanso era necesario para recuperar energías
después de un 2010 bastante cargadito, con avances políticos significativos
y dolores del alma irreparables. Pero cuando hay dolores ya se sabe,
somos como nos enseñó María Elena, igual que la cigarra.
En el plano personal me había propuesto no abundar durante estos días
en lecturas que remitiesen necesariamente al trabajo militante que realizamos
durante todo el año, y desde hace muchos años, ya que no abandonamos
este lugar del compromiso durante los años de plomo y tampoco durante
los otros, los de pizza con champán. Sin embargo uno no siempre hace
lo que quiere sino lo que puede.
Galasso y Altamira: algo más que una disputa personal
Un día del recién iniciado 2011 descubrí que un compañero y amigo, Norberto
Galasso, le dirigía una carta pública a Jorge Altamira (1), eterno gurú
del Partido Obrero. Entonces, más allá del necesario descanso neuronal,
no pude dejar de leer e interesarme por el exquisito texto de Norberto,
que sabe tanto a calidad acrecentada por los años como esos buenos vinos
que uno debe degustar de a poquito, sin apresurar el tiempo. En dicho
texto, uno de los más importantes referentes de la Izquierda Nacional
de nuestros días, le pregunta con razón a Altamira adónde va. Porque
su discurso político, que intenta presentarse en el plano teórico como
guía para la acción revolucionaria de los trabajadores, no hace más
que consolidar en la práctica (concreta) de cada día una pata izquierda
para ese bloque oligárquico-imperialista que enfrenta al proceso popular
iniciado en 2003. Por lo tanto, la declamada revolución socialista que
Altamira eleva como antorcha triunfal sin solución de continuidad desde
hace tanto tiempo, termina por convertirse inexorablemente en la izquierda
de la reacción, nunca en el anticipo de una sociedad posible para los
trabajadores. O como dice un amigo: “hacela sencilla, estos pelotudos
son siempre funcionales al enemigo”.
Galasso escribe con la mesura y sabiduría que dan los años bien asimilados,
Altamira le responde (2) con una catarata de agravios, desde la insensata
desmesura que generan esos mismos años pero transcurridos en vano. Quizás
lo más asombroso de este dirigente supuestamente trotskista es que su
discurso resiste el paso de las décadas, pero no por su coherencia teórico-práctica,
sino porque dice siempre lo mismo independientemente de los cambios
ocurridos en el contexto histórico. A saber: ningún gobierno nacional
y popular de América Latina debe ser apoyado por un marxista porque
en realidad esa es una pelea entre burgueses.: gobierno burgués versus
oposición burguesa, y un “verdadero socialista” se opone a todos ellos.
Claro que si Altamira hubiese leído a Trotsky completo o (si lo leyó)
no ocultase una parte de la información disponible, debería decirnos
por qué razón su maestro ruso durante el exilio en México apoyó al nacionalista
burgués Lázaro Cárdenas. ¿Qué hubiera hecho en dicho contexto concreto
el trotskista Altamira? Hubiese estado con Trotsky (y por lo tanto con
Cárdenas a lo hora de nacionalizar el petróleo) o contra Trotsky para
ser fiel a su inmodificable máxima: los socialistas nunca apoyan a burgueses.
Pero el problema es aún más grave, porque Altamira para llegar a Trotsky
tuvo que pasar necesariamente por el pensamiento de Marx. Ahora bien:
¿sabe el agresivo interlocutor de Galasso que Marx se definió a favor
de los burgueses del Norte contra los terratenientes del Sur durante
la Guerra de Secesión en EE.UU.? ¿Qué hubiese hecho Altamira en ese
otro contexto histórico? La conclusión posible a la que conducen estas
curiosas contradicciones de un hombre que por décadas sólo ha gestado
derrotas para una fracción de la izquierda argentina (aquella que reniega
de su lugar junto a los trabajadores dentro del frente nacional), es
que no se trata en realidad de un marxista sino de un marciano. Y el
consejo necesario para sus pocos y jóvenes seguidores es que sería muy
bueno que lean realmente a Marx y Trotsky, mucho más que a este falaz
intérprete que oficia como gurú de una secta condenada al eterno fracaso.
Galasso haciendo gala de una paciencia inconmensurable publicó una segunda
carta para responder la agresiva réplica de Altamira a su primera carta,
La tituló: “Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que está en juego”
(3). Allí Galasso intenta demostrarle cómo, cuando las circunstancias
así lo aconsejan, tanto Altamira como “izquierdistas” semejantes pueden
ser utilizados por la prensa de las clases dominantes (oligarquía nativa
y burguesía imperialista). Porque eso fue lo que ocurrió durante los
días posteriores al lamentable asesinato del joven militante del PO
Mariano Ferreira, cuando Altamira tuvo la oportunidad de pasearse por
diversos programas de la TV. Desde ya no lo convocaban para enfrentarlo,
sino para consensuar entre todos el rechazo al proceso iniciado en 2003.
Por supuesto, y como era de esperar, Altamira no acusó recibo acerca
de cuál es la contradicción principal (nación o colonia) que un socialista
debe resolver en un país que aún lucha por su liberación nacional, como
queda demostrado en su segunda repuesta que tituló: “Galasso reincide”(4).
Curioso título para quien viene reincidiendo en un discurso autista
(con resultados que están a la vista) desde hace décadas.
De todas maneras esta polémica arroja un saldo muy favorable: la claridad
con la que se manifestaron ante la opinión pública las dos izquierdas
de un país que debe constituirse en Nación: de un lado la Izquierda
Nacional que marcha junto a los trabajadores dentro de un gran frente
(como perfectamente lo expresa Galasso), y por el otro la izquierda
cosmopolita, aquella que objetivamente se manifiesta como pata izquierda
del bloque oligárquico-imperialista (de la cual Altamira es un eterno
abonado).
Galasso, la Izquierda Nacional y la aparición de un ignoto francotirador
Ahora bien, más allá del vano intento de Galasso por persuadir a quien
ya no tiene retorno, y por ser la nuestra una publicación vinculada
con una visión de mundo de izquierda nacional, considero oportuno referirme
brevemente a un fragmento de esta segunda carta que fue utilizado a
posteriori por un ignoto francotirador con la intención de descalificar
a Norberto y probablemente al conjunto de la Izquierda Nacional encolumnada
en el frente nacional y popular. Galasso aportó hace años un dato a
partir del cual considera que la Izquierda Nacional y su correcta caracterización
del peronismo no nació con Ramos sino con Aurelio Narvaja y la publicación
Frente Obrero. Da Silva (el francotirador) niega ese dato e infiere
que Galasso lo hizo para destruir a la Izquierda Nacional, pues considera
que fueron las organizaciones gestadas por Ramos las que realmente han
construido nuestra historia militante (5).
Dice Galasso en su segunda carta a Altamira:
“Con respecto a la “izquierda nacional” señalás: “-Galasso aprovecha
la ignorancia de su público para reivindicar un apoyo al 17 de octubre,
lo cual es cierto para el periódico Frente Obrero, pero donde no estaba
Abelardo Ramos, el cual, en su revista Octubre lo caracterizó, por el
contrario, como una lucha interburguesa (‘un forcejeo por el gobierno
dentro de las clases poseedoras de nuestro país, dentro del cual actuó
dividido el proletariado’)” (Octubre Nro. 1, noviembre 1945). Aquí incurrís
en una picardía, porque la revista Octubre Número 1 estaba sepultada
en el olvido hasta que la exhumé hace casi tres décadas en El FIP y
la Izquierda Nacional (CEAL, 1983) precisamente para asumir la correcta
tradición de Frente Obrero, que Ramos asume luego, en 1946. Celebro
que me leas y me sorprende gratamente, aunque no saques las conclusiones
correctas. Sin desconocer los méritos de Ramos en sostener y divulgar
posiciones de izquierda nacional, rompí con su organización en 1971,
ante ciertos desvíos que luego se fueron agravando hasta su vinculación
al menemismo, razón por la cual no me hago cargo de las imputaciones
que me tirás sobre la mesa. La Izquierda Nacional, iniciada con Frente
Obrero, es más amplia que Ramos lo cual –por eso que hablamos antes,
de la chica de quince que termina arrugada y fulera a los noventa– no
significa que olvidemos sus virtudes juveniles-en este caso, especialmente
Revolución y contrarrevolución en la Argentina (1957), de la buena época
de Abelardo...”
Se puede coincidir en todo, en parte o en nada con lo expresado en este
fragmento, lo que no se puede es utilizarlo como hace un tal Horacio
da Silva, que no tenemos la menor idea de quién es dentro de la Izquierda
Nacional (a la cual supuestamente adhiere), para atacar con evidente
malicia a un compañero de la talla de Galasso. De Norberto sabemos lo
que ha aportado en el terreno cultural e histórico al conocimiento y
comprensión de las luchas nacionales en América Latina, como así también
a la producción de un pensamiento y práctica de Izquierda Nacional.
Del señor da Silva (si esa esa su real identidad) lo ignoramos todo.
Pero quizás da Silva pueda ilustrarnos acerca de sus aportes concretos
realizados en posibles años de trabajo para construir la Izquierda Nacional
y luchar por la liberación de nuestra Patria.
Coincido con el texto de Horacio da Silva cuando sostiene: “Sea como
fuere, si se considera a la Izquierda Nacional como una «idea-fuerza»
lanzada a la política argentina en 1945, y si se siguiera su desenvolvimiento
con marchas y contramarchas a lo largo de las décadas siguientes, no
cabe duda que la figura de Jorge Abelardo Ramos adquiere una envergadura
notablemente superior, tanto en el plano de la producción teórico-política
como en el plano de la producción político-organizativa, a la de aquellos
pioneros de Frente Obrero.”
Por lo dicho no considero esencial desde el punto de vista ideológico-político
quién fue el primero en plantear algunas ideas del núcleo duro de la
Izquierda Nacional, aunque sí resulta interesante desde la perspectiva
histórica precisar exactamente en qué momento se da ese puntapié inicial.
Considero que inclinarse por el desarrollo de una idea o por el momento
preciso en que ella se origina no tiene que ver necesariamente con cuestiones
éticas o políticas como supone en su agraviante texto da Silva, sino
con la disciplina desde la cuál se esté abordando la cuestión. Obviamente
si el dato histórico de Galasso no fuera correcto, el señor da Silva
lo que tendría que hacer no es tratarlo de falsificador como lo hace
en su artículo, sino demostrar con datos que Galasso está en un error.
Pero ocurre que da Silva no aporta ninguno. Es más, desde la ambigüedad
de su exposición se cree con autoridad para descalificar la extraordinaria
labor de Galasso al sostener: “un hombre que no repara ni ante la verdad
histórica ni ante las prescripciones metodológicas más rigurosas que
rigen el oficio de los historiadores”. Sin embargo para demostrar que
él es quien maneja la verdad histórica en relación al tema que propuso
debatir no se le ocurre nada más riguroso que afirmar: “…basta releer
los textos publicados en ambas publicaciones para advertir que la caracterización
del peronismo era análoga), y groseros errores metodológicos, sorprendentes
en gente que se autoproclama «marxista»”
Curioso rigor histórico el de da Silva. Cómo haría un lector interesado
en el tema para resolver el problema plantado, ya que salvo que se tratase
de un seguidor incondicional de las publicaciones históricas de la Izquierda
Nacional, el juez de turno no realiza ninguna referencia concreta acerca
de qué números deben ser consultados en las publicaciones Frente Obrero
y Octubre (las dos en cuestión), ni mucho menos qué textos de esos números,
ya que si fuesen artículos incluidos allí se deberían citar sus títulos,
o aclarar en su defecto si son editoriales de algunos números, o si
es que el texto referido está dedicado íntegramente a la cuestión considerada.
Nada de eso le preocupa al “riguroso” da Silva, quien cree salvar su
buen (y desconocido) nombre recurriendo a un trabajo sobre Ramos y la
izquierda nacional en la Argentina de Alberto Regali; entonces nos dice
que el autor cita párrafos enteros de las publicaciones Frente Obrero
y Octubre que (según el francotirador) demuestran que lo de Galasso
no es serio. Qué pena que da Silva no recurra a su declamado rigor para
reproducir algunos de esos párrafos (los más relevantes), ni tampoco
nos diga en qué números de página del libro de Regali se hallan los
datos más pertinentes para poder consultarlos. Citas éstas comunes a
todo riguroso investigador de la historia, sobre todo si trata de falsificador
a un colega y compañero.
Lo más sorprendente del artículo presentado por da Silva es que al escaso
rigor acreditado para verificar lo que sostiene sobre Galasso (a quien
además pretende poner en un pie de igualdad con Altamira), es que afirma
muy suelto de cuerpo que Galasso (al igual que Altamira) niega la paternidad
de Ramos sobre la idea original con la una única intención de destruir
a la Izquierda Nacional. Y es aquí donde a la falta de rigor se le incorpora
una significativa dosis de malicia intelectual, algo que ya habíamos
observado en algunas oportunidades en otro detractor de Norberto que
responde a una identidad distinta a la de quien se presenta como responsable
de este texto menor. De todas maneras, más allá de identidades (reales
o falsas), lo que salta a la vista es que el acusador incurre en aquellos
pecados que él señala para acusar al supuesto pecador: falta de rigor
histórico e inquina personal.
Falta de rigor porque como decía más arriba no da un solo dato (entendiendo
por dato: señal concreta) que permita demostrar lo que postula, criterio
que tiene más que ver con los vendedores de humo que con quienes están
interesados en la construcción de un conocimiento verdadero. E inquina
personal porque lo más sorprendente del artículo del señor da Silva
es que se mete en la polémica Galasso-Altamira pero no dice una sola
palabra sobre el problema que en realidad se está debatiendo. Por el
contrario, toma una frase de Galasso (la única en dos extensas cartas
en la que éste se refiere a los inicios de la Izquierda Nacional) y
la utiliza para construir un discurso cuyo objetivo central no es refutar
desde la Izquierda Nacional a la izquierda clásica y despistada: no,
para nada, la idea es refutar todo lo que Galasso diga poniéndolo además
en la misma bolsa con Altamira.
Ahora bien, así como al ignoto francotirador le preocupa un supuesto
intento orquestado por Galasso para destruir a la Izquierda Nacional,
sin aportar dato alguno que demuestre la barbaridad sostenida, tengo
el derecho personal de dudar de sus propias intenciones. Por dicho motivo
formulo a modo de interrogante la siguiente cuestión: ¿solamente a Galasso
intenta desacreditar este señor, o en realidad ha perdido el rumbo político
hace tiempo y apunta a la Izquierda Nacional? Quizás el francotirador
juzgue al actual gobierno en términos que acercan objetivamente su discurso
más a la pata izquierda de la reacción que a las posiciones históricas
de esa Izquierda Nacional desde la que él cree juzgar, porque pertenecer
o no a dicha izquierda poco tiene que ver con el recitado de sus textos.
Si es así es lícito considerar que al francotirador quizás no sólo lo
atormente su denostado historiador. Siendo Norberto la figura más reconocible
por la opinión pública en relación al apoyo de la Izquierda Nacional
a la gestión kirchnerista, vale preguntarse entonces: ¿no será el injustificable
ataque a Galasso un mal disimulado intento de atacar al conjunto de
nuestra corriente?
La Plata, 8 de febrero de 2011
Materiales citados en este artículo:
(1) Norberto Galasso: ¿A dónde vas Jorge Altamira?, publicado en el
foro digital Reconquista Popular, 6 de enero de 2011
(2) Jorge Altamira: Qué bajo que caiste, Galasso, respuesta de Altamira
publicada en el foro Reconquista Popular, 8 de enero de 2011
(3) Norberto Galasso: Te reitero, pensalo, Altamira, es mucho lo que
está en juego, segunda carta de Galasso publicada en el foro Reconquista
Popular, 14 de enero de 2011
(4) Jorge Altamira: Galasso reincide, publicado en La Paco Urondo.
http://www.agenciapacourondo.com.ar/formacion/2261-sigue-el-debate-qgalasso-reincideq-por-jorge-altamira-po.html
(5) Horacio da Silva: Galasso y Altamira falsifican la historia de la
Izquierda Nacional, publicado en el foro Reconquista Popular, 22 de
enero de 2011
Todos los artículos publicados en Reconquista Popular están en sus archivos
ordenados por fechas:
http://greenhouse.economics.utah.edu/pipermail/reconquista-popular/
El
llanto de la infancia *
Por Hugo Presman
No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor
que produce el misterio de la muerte. Dicen que en Pehuajó, al monumento
de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban
a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar.
Me cuentan que al Mono Liso cuando conoció la noticia se le escapó la
naranja y que ésta se paró, y ya no se pasea de la sala al comedor.
De pronto, para vestirse, fue imposible juntar tira con tirita y ojal
con botón. Todos fuimos “desinvitados” a tomar el té. La tetera es de
porcelana y se ve. Y lo que si se confirmó es que el azúcar siempre
fue negro y ahora del susto se puso blanca. Dejó de nadar el pájaro
y de volar el pez. Y tres morrongos elegantes/ de bastón, galera y guantes/dando
muchas volteretas, / prepararon sus maletas para irse con María Elena.
Finalmente el brujito de Gulubú se quedó sin brujerías.
MARÍA ELENA
Fue hija de un padre irlandés que vuelto a casar tuvo dos hijas una
de las cuales fue María Elena y la otra su hermana Susana. Agradeció
haber nacido en un hogar de clase media con sensibilidad hacia la cultura
en donde la música, la lectura y el arte formaron parte inescindible
de su vida. Poetisa precoz, a los 17 años publicó “Otoño imperdonable”
obteniendo el segundo Premio Municipal de Poesía. Luego tuvo como mentor
a Juan Ramón Jiménez y residió en su casa en Nueva York durante varios
años. En su libro de memorias cuenta: “Juan Ramón Jiménez nos amó, nos
exaltó, nos poetizó, desprovisto de la típica manía española de venir
a aconsejarnos: “Argentinos ¡a las cosas!”, o “Evitad el gerundio, o
“Cultivad coles en el trastero” y otras fórmulas de padres patrios,
cuyos descendientes nos siguen aleccionando sobre derechos, tangencia
y cubismo.”
Al regreso y luego de la muerte de Evita, se radica en París. En su
último libro, “Fantasmas en el parque” relata: “En París, allá por 1953,
cuando huí como pude de la monótona escenografía peronista, un invierno
llovió más de la cuenta y el plácido Sena se salió de madre, creció
y desbordó hasta cubrir los bellísimos puentes.”
En la ciudad capital de la intelectualidad argentina empezó a escribir
literatura infantil, considerando a los chicos con un respeto poco frecuente
que le granjeó el reconocimiento adulto y el amor infantil eterno.
MARÍA ELENA PARA ADULTOS
Sé que es verdad, no sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor
que produce el misterio de la muerte. Dicen que cuando gente grande
que educaron a sus hijos con sus canciones, constituidas en la banda
sonora de ese período de su vida; o aquellos que se durmieron soñando
con sus creaciones y hoy hacen lo mismo con sus hijos comprendieron
su real significación: “Porque el idioma de infancia/ es un secreto
entre los dos.” Esa complicidad surgida en aquello que el poeta Rilke
sostuvo que “la infancia es la patria del hombre.” O cuando María Elena
se remitía a su propia adolescencia: “Te acordás hermana qué tiempos
aquellos/ la vida nos daba la misma lección/ En la primavera del 45/
tenías quince años lo mismo que yo/….Te acordás de la Plaza de Mayo/
cuando el que dije salía al balcón/ Tanto cambió todo que el sol de
la infancia/ de golpe y porrazo se nos alunó/…..Te acordás que más tarde
la vida/ vino en tacos altos y nos separó./ Ya no compartimos el mismo
tranvía,/ sólo nos reúne la buena de Dios.” O la precisa definición
sobre los ejecutivos cuando aún no se denominaban ceos como ahora: “Sonriente
y afeitado para siempre/ trajina para darnos la ilusión/ de un cielo
en tecnicolor donde muy poquitos/ aprender a jugar el golf/……siempre
tiene razón/ y además tienen la sartén/ la sartén por el mango y el
mango también.”
El eterno dilema de muchos argentinos de ser europeos en Latinoamérica
quedó reflejado en “Serenata para la tierra de uno”: “ Porque me duele
si me quedo/ pero me muero si me voy…” En la “Zamba para Pepe” entrelaza
“Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá…..Un amigo nuevo no es lo
mismo, Pepe, / nos quiere por la mitad.” Pero es interesante observar
cómo la nacionalización de las clases medias en su mayor comprensión
del peronismo queda reflejado cuando escribe: “Todo cambia desde que
te fuiste/ ya los argentinos no somos así/ Estamos mirándonos por dentro/
y olvidándonos de París/…..Quedan pocos de los que decían/ que en este
país no se puede vivir…”
Pepe es el fotógrafo argentino José María Fernández, que estuvo radicado
en París hasta su muerte en el año 2006. Nacido en Ramos Mejía, se conocían
con María Elena desde el año 1948.
Posiblemente la canción de mayor arraigo popular para adultos de la
poetisa fue “La Cigarra”, expresión de la vida durante los años de plomo:
“Tantas veces me mataron tantas veces me morí/ Sin embargo estoy aquí
resucitando/Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal/Porque
me mató tan mal/ Y seguí cantando/ Cantando al sol como la cigarra/Después
de un año bajo la tierra/Igual que sobrevivientes que vuelven de la
guerra/…….. Tantas veces te mataron tantas resucitarás/ Cuántas noches
pasarás desesperando/ Y a la hora del naufragio y de la oscuridad/Alguien
te rescatará para ir cantando”
En otras, como sábana y mantel se alcanzan originalidad y poesía: “Uno
manchado de vino/que señal de gozo es/y la otra humedecida/con rocío
de querer/que no le falten a nadie/en este mundo tan cruel.” O en el
reclamo poético de “Requiem para una mujer”: “Aquí yace una pobre mujer/que
se murió de cansada./ En su vida no pudo tener/jamás las manos cruzadas.
De este valle de trapo y jabón/ me voy como he venido, / sin más suerte
que la obligación, /más pago que el olvido.
Aleluya, me mudo a un hogar / donde nada se vuelve a ensuciar./ Nadie
me pedirá de comer/en mi última morada/ no tendré que planchar ni coser/
como condenada.”
LAS DEFINICIONES POLÍTICAS
María Elena fue una francotiradora de la izquierda del establishment.
Sus miradas más transgresoras están en el campo de la vida cotidiana,
como la reivindicación del género, la oposición a la pena de muerte,
la libertad sobre la elección sexual, entre otras.
Cuando Carlos Menem amenazaba con frecuencia en establecer la pena de
muerte, escribió una página memorable que entre otras cosas decía: “Fui
lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera
de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la
ley y a la vista de mis hijos. Me arrojaron a los leones por profesar
una religión diferente a la del Estado. Fui condenada a la hoguera,
culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco
negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial. Fui condenado
a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor
era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio
católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis camaradas revolucionarios consideraron
aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los
Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una
interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente……. Me arrearon
a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.”
Y más adelante concluía: “A lo largo de la historia, hombres doctos
o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital.
Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de
que el castigo fuera ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento
la Humanidad retrocede en cuatro patas”.
Su famosa nota en el diario Clarín del año 1979, más que la valentía
de María Elena Walsh, lo que refleja es el clima de época y el terror
que circulaba por las arterias de la sociedad. Para hablar de la censura:
“Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba
a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría
llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos
apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter
a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie
denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes
en hermanos, legalizando grotescamente el incesto”, era necesario efectuar
estas consideraciones para garantizar la seguridad personal: “Que las
autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren
mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería
justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos
intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica
que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela
de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier
momento y sin saber bien por qué….. Quienes desempeñan la peliaguda
misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas
metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles
medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando
sobre la madurez de un pueblo.”
Luego de su pertinaz antiperonismo, le dedicó un bello poema a Evita,
sin dejar de enarbolar algunas aristas prejuiciosas: “ Calle Florida,
túnel de flores podridas./ Y el pobrerío se quedó sin madre llorando
entre faroles sin crespones./ Llorando en cueros, para siempre, solos….
La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no
vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera…. Buenos
Aires de niebla y de silencio./ El Barrio Norte tras las celosías encargaba
a París rayos de sol./ Flores podridas para Cleopatra./ Y los grasitas
con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio./ Calles
de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón…../ Y
el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana./Y
el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda./Lágrimas
enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados./Silencio, que
hasta el tango se murió…./ Cuando juntas las reas y las monjas y las
violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos
la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos./…..Cuando
hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia
y tu martirio, hermana./…..Tener agallas, como vos tuviste, fanática,
leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que
se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.”
Algunos prejuicios: “repartiendo ….limosnas, bruta como un diamante
en un chiquero”
Sus críticas a la carpa blanca tenía argumentos pueriles como la ocupación
del espacio público como escenario de la protesta y uno certero: al
eternizarse el método terminaba imperceptible para la sociedad.
Fue alfonsinista y cocondujo un magazine televisivo con Susana Rinaldi
y María Herminia Avellaneda, al comienzo del retorno a la democracia.
En pleno gobierno de la Alianza le declaró a la revista Tres Puntos:
“La ineficiencia es muy peligrosa, mucho más que la corrupción.”
En el mismo reportaje se mostraba desilusionada de los radicales al
punto de afirmar: “Siento más simpatía hacia los peronistas…. Con el
peronista te entendés o no te entendés. Te peleás, te agarrás a los
bifes, te gritás, te amigás, lo que vos quieras. El otro es un ser soberbio
que te da cátedra y te convence de que estás equivocada y ahí terminó
todo.”
En un reportaje de la revista Radar afirmó: “Al ver los manejos de la
Revolución Libertadora recapacité sobre todo lo que había sido obra
de peronismo ….. Años después viajé por el interior y la única escuela
que había y el único puente eran restos de esa época del peronismo”
María Elena Walsh fue una contestaría en el interior del establishment.
A su muerte, los diarios que se consideran progresistas reivindicaron
su labor literaria, sus vivencias vinculadas a su infancia o la influencia
sobre los hijos. Los hegemónicos, el reconocimiento a los servicios
prestados y realizaron una instrumentación de su figura para las luchas
del presente, que posiblemente la hubieran indignado. El editorial del
diario La Nación del 13 de enero dice en algunos de sus párrafos: “No
es fácil -no lo será tampoco en el futuro inmediato, probablemente-
encontrar un nombre que, como el de ella, sea prenda de unión entre
nosotros los argentinos, siempre divididos por las pasiones, sean del
origen que sean, políticas, intelectuales o futbolísticas……Porque María
Elena Walsh tenía, y todos se lo reconocieron, el derecho de decir lo
que pensaba. Había sustentado eso en momentos en que muchos callaron.
Su texto sobre el País-Jardín-de-Infantes de 1979 aún hoy conserva actualidad,
lo mismo que la nota que escribió en este diario sobre la carpa docente.
Y porque conocía como nadie a sus compatriotas, sabía de nuestra endémica
inmadurez para convivir los unos con los otros y respetarnos, y, por
ello, solía alertar con ironía y muchas veces con honestidad brutal
sobre los excesos y los prejuicios a los que la sociedad argentina es
tan propensa…. Lo que importa ahora no es sólo recordarla con la admiración
y el cariño merecidos, sino también tomarla como ejemplo de conducta
democrática…. Por eso, en estos tiempos de divisiones y enfrentamientos
entre argentinos, la muerte de María Elena Walsh debería hacernos reflexionar
también sobre el valor de la unidad nacional”
El LLANTO DE LA INFANCIA
No sé si es verdad o sólo un cuento que alguien escribió desde el dolor
que produce el misterio de la muerte. Dicen que en Pehuajó, al monumento
de Manuelita se le cayó un lagrimón de cemento. Y los chicos que rodeaban
a la tortuga no rieron, sino que ellos también se pusieron a llorar.
Doña Disparate y Bambuco bajaron el telón. La vaca de Humahuaca no sabe
si seguirá estudiando. La luna ya no baja en camisón.
Si sé que es verdad que “Cuando un amigo se va/ nadie nos devolverá…..Un
amigo nuevo no es lo mismo, María Elena, / nos quiere por la mitad”
Los versos que María Elena le dedicó a Juan Sebastián Bach hoy pueden
aplicarse a su autora: “Está contándonos un cuento/ que no terminará
jamás”
13-01-2011
* Enviado por su autor
Favio por Favio; un reportaje imperdible al gran director del cine argentino
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