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FAR, con el fusil del
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FAR:
con el fusil del Che
En la calle se les conoce por "los de Garín", una operación militar matemática
que les permitió controlar una población dé 30.000 habitantes durante casi una
hora; en los círculos clandestinos se les conoce como "los hombres del Che",
porque estaban preparados para sumarse a la guerrilla de Bolivia; ellos, después
de considerar varios nombres, decidieron levantarse en armas bajo una firma que
ya está haciendo historia: Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Un dato para la Policía Federal: les va a dar trabajo descubrir detrás de este
joven delgado y apacible, bien vestido, que tiene la corrección de un atento
empleado de banco, al combatiente y dirigente nacional de las FAR que me habla
de su organización en una confitería, una de las mil confiterías de ,Buenos
Aires.
"Sí, nosotros nacimos como grupo que se proponía incorporarse a la guerrilla del
Che. Conocimos el proyecto con cierta antelación y nos preparamos para
incorporarnos. Nuestro grupo era entonces pequeño, compuesto por gente que venía
de la izquierda tradicional, algún peronista y mucha gente nueva, sin
antecedentes políticos. Éramos conocidos, amigos, compañeros de luchas políticas
y nos unía una idea servir en lo que pudiéramos en la columna del Comandante Che
Guevara. No nos habíamos planteado una línea política independiente, delegábamos
todo lo que se refiera al desarrollo integral de una organización, como es
lógico, a la figura del Che.
Una organización: por hacer
Pero cae el Che ya no podemos pensar así, ya no podemos, delegar nada en nadie,
sino que.- tenemos que hacer un esfuerzo por concebirnos como una organización
que se plantee la totalidad de las variantes que requiere la lucha
revolucionaria.
Siendo conscientes, por supuesto, de que no éramos los únicos consideramos que,
en una primera etapa, lo más conveniente, y prudente era desarrollarnos como
grupo, consolidar una organización que tuviera cierta solidez, cierta
homogeneidad, que pudiera además, producir hechos y entonces iniciar una
política de apertura.
Sigue un período desde la muerte del Che a mediados de 1969 un año de transición
en la Argentina y también para nosotros, en que nuestro trabajo apunta
fundamentalmente á la consolidación organizativa y a la definición de nuestra
estrategia.
Nosotros que habíamos arrancado de la concepción
del foco guerrillero rural, nunca subestimamos la lucha urbana, pero entonces
no le dábamos la importancia que le damos actualmente. No obstante, si la
guerrilla urbana habría sido siempre una preocupación en nosotros, no habíamos
conseguido articular bien dentro de una estrategia. Fue recién el año pasado
cuando nosotros incorporamos la lucha urbana como elemento fundamental de
nuestra estrategia y pasamos a actuar en consecuencia.
Nuestra anterior estrategia, como es lógico, se reflejaba en todo lo que
hacíamos: los planes de instrucción militar, apuntaban fundamentalmente a la
guerrilla rural; los planes de formación de cuadros tendían a su preservación o
sea, formábamos la gente y la cuidábamos para la lucha superior que era la
guerrilla rural; la política de recursos la trasladábamos para un momento más
cercano a la instalación del foco. Y todo así.
Fuimos haciendo nuestra experiencia, y bueno, un poco la realidad nacional nos
llevó a ir 'completando' nuestro planteo estratégico que visto desde hoy hacia
atrás, consideramos, efectivamente, que era parcial!, incompleto, insuficiente.
Una nueva etapa
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Nosotros ya habíamos empezado a discutir el
problema de la importancia de la lucha urbana y estábamos en eso cuando en la
Argentina sobreviene el "Cordobazo" que, por supuesto, nos impacta a nosotros,
como impacta a todos y produce realmente un cimbronazo que confirma un poco
todas estas cosas.
A partir de ahí iniciamos toda una nueva etapa. Intentamos definirnos, siempre
dentro de una característica, quizás aprendida de los Tupamaros, que escribimos
poco, realmente. Siempre nosotros decimos que nuestra práctica esta un poco más
allá de nuestra teoría.
Ahora estamos haciendo un esfuerzo por nivelar esta cuestión. Haciendo un
'balance organizativo nos planteamos que la construcción de organizaciones de
este tipo suponía el desarrollo simultáneo o lo más simultáneo posible de
varias áreas de trabajo.
Dentro de nuestra terminología los llamamos los principios básicos de la
construcción organizativa y que serían: 1) lo que llamamos la continuidad y
progresividad operacional, 2) clarificación estratégica, 3) capacitación
técnica, entendido por técnica militar y por otro lado: 4) la técnica
organizativa o sea todo lo referente a la infraestructura organizativa, a
niveles de seguridad, de crecimiento, de reclutamiento.
Nuestra historia es un poco una historia de avances a saltos en cada una de
estas áreas. Hemos tenido etapas en que priorizamos la capacitación técnica,
pero producíamos un salto en la técnica en desmedro de las otras áreas. A lo
estrictamente estratégico y político, es recién ahora que le estamos dando la
debida importancia aunque, por supuesto, como le decía, siempre lo discutimos.
Llegó un momento en que creíamos tener un grado de capacitación técnica
bastante adecuado, pensamos que teníamos un buen nivel operacional. Iniciamos
las operaciones -una serie de operaciones que no se sabe que las hicimos
nosotros porque todavía no firmábamos como organización- y comprobamos que la
gente se comportó bien, que revelaba una gran combatividad y que habíamos
alcanzado la capacidad para planificar y ejecutar operaciones complejas y,
puede decirse, "presentamos en público". Y tenía que ser una buena presentación.
La idea de Garín
Así surge la idea de tomar Garín. La acción no era una locura porque ya habíamos
'hecho" como le digo, otras operaciones con una movilización importante de
gente, teníamos una buena experiencia acumulada en ese sentido.
Siempre nos había gustado mucho la toma de Pando por los Tupamaros, tanto es así
que cuando decidimos planear la acción la llamábamos "Pandito", aunque, después,
lógicamente, le dimos otro nombre.
Nosotros queríamos -y queremos,.- desarrollar un tipo de acciones que combine
diversos aspectos: expropiatorios, que siempre deben estar presentes porque a
nuestro juicio son esenciales para el desarrollo organizativo y la demostración
de eficiencia frente a una acción de este tipo: una acción que revelara lo más
claramente posible la eficacia de un método de lucha.
Los factores políticos no fueron determinantes en Garín. Se tomó por estas
consideraciones que le decía, por razones predominantemente militares. Aunque,
claro, si hubiera habido factores políticos negativos no lo hubiéramos hecho.
Pero, por el contrario, Garín está cerca de una zona donde está produciéndose un
importante desarrollo industrial: la Ford está muy cerca y una serie de fábricas
como Alba, una fábrica importante de pinturas. Todo este desarrollo se ha
producido a partir de la apertura de la ruta panamericana que llega justo hasta
Garín, a unos 35 kilómetros de Buenos Aires.
Nosotros, entonces, hicimos un estudio y llegamos a la conclusión de que ese
era un lugar bueno. Montamos, por supuesto, un plan de observación. Teníamos la
idea de la acción pero -y esto es importante- queríamos verificar si era
posible su concreción en la práctica. Se le decía a todos los compañeros que
iban a ver el lugar que nos dieran sinceramente su opinión; que la acción no
era un imperativo de nadie, que si era posible se haría y había que hacerla
bien. La suma de las opiniones personales nos fue dando como resultado que la
acción era posible: todo el mundo la veía.
Un pueblo en sus manos
Y se hizo. Y creemos que, verdaderamente, salió bien. Ocupamos el pueblo que
tiene unos 30.000 habitantes, durante 50 minutos; tomamos el destacamento
policial, el banco, la oficina de teléfonos (que fueron cortados); se ocupó un
aparato de radio-teléfono que había en una casa particular; se controló la
estación ferroviaria que tiene comunicación independiente ,aunque no se llegó a
tomar porque no hubo necesidad; se controlaron los dos accesos principales,
desviando el tránsito: no se permitía salir a nadie, lo que se permitía era
entrar después de un control por parte nuestra (en un auto venía un agente de
policía, lo hicimos bajar y lo retuvimos hasta que terminó la operación). Nos
incautamos de tres millones y medio de pesos, armamentos, uniformes policiales
y otra serie de elementos útiles.
La acción impresionó, creemos, por la sincronización con que fue hecha, los
medios técnicos empleados y realmente conmovió a la opinión y a los medios
represivos.
Un problema por delante
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Ahora a partir de esto, nosotros presentimos que
entramos en una etapa en la que nos vamos a enfrentar con un gran problema, el
problema al que se .enfrentan todas las organizaciones que llegan a un grado de
desarrollo: el de la vinculación de la organización con las armas. Nos
planteamos en términos serios esta tarea, no tanto de la vinculación con las
masas, que nosotros pensamos que, de alguna manera, se logra con las mismas
acciones, sino de cómo se van incorporando las masas (el famoso problema de las
correas de transmisión) cada vez más al proceso de la lucha revolucionaria. Y
pensamos que para lograr la incorporación de las masas a la lucha es necesario
hacer un trabajo político-militar.
Ahora usted me preguntaba cómo veíamos el problema del peronismo dentro de este
contexto. Nosotros consideramos que el peronismo juega un papel decisivo en la
lucha revolucionaria en la Argentina. Nosotros actualmente tenemos el problema
del Peronismo en el primer plano de nuestras discusiones porque a partir de las
relaciones con los compañeros de las FAP provienen del peronismo". El hecho de
que personalmente más profundidad el asunto.
Nosotros nos resistimos, en primer lugar, a que se nos ubique políticamente
diciendo: "ustedes provienen de la izquierda y los compañeros de las FAP
provienen del peronismo". El hecho de que, personalmente algunos militantes de
nuestra organización hayan hecho su experiencia política anterior en la
izquierda no impide que nosotros asumamos el peronismo como la experiencia
revolucionaria de mayor nivel que se ha registrado en la Argentina, a nivel de
masas, por supuesto.
Pensamos que el peronismo es la expresión política de la gran mayoría de la
clase obrera y que una política revolucionaria debe partir de esa premisa.
Pensamos que el peronismo no es un movimiento agotado; en decadencia, que haya
caducado; por el contrario: pensamos que tiene vigencia, que perdura, que desde
adentro del peronismo surgen fuerzas revolucionarias tan importantes como son
las FAP. Y, por lo tanto, creemos que hay que partir de esa premisa y
desarrollar todos los contenidos más revolucionarios del peronismo.
Algo en estudio
¿Que nos incorporemos o no al Movimiento Peronista? Bueno, esto es un problema
que estamos discutiendo y sobre él ya no podría hablar en nombre de todas las
FAR, porque las FAR tienen una estructura nacional y la Dirección Nacional tiene
en proceso de discusión todo este problema del peronismo.
Pensamos que hemos avanzado mucho en la consideración del problema y no sé si
llegaremos a considerarnos alguna vez parte del Movimiento Peronista. En las
últimas discusiones con los compañeros de las FAP, ellos nos dicen que sí se
consideran parte del Movimiento Peronista y que lo consideran un movimiento de
liberación nacional. Nosotros no estamos convencidos de esto, pero vuelvo a
decir que estas son consideraciones que no tienen nivel de decisión oficial de
las F AR.
En cuanto a nuestra condición de marxistas-leninistas quiero decirle que nos
consideramos marxistas-leninistas en el sentido de que utilizamos el
marxismo-leninismo como método para el examen de una realidad pero no lo
utilizamos como una "camiseta" política.
Relación con los demás
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Este proceso armado que se ha abierto en la Argentina es muy joven, podríamos
decir, y las relaciones entre las diferentes organizaciones revolucionarias no
se han consolidado suficientemente todavía. Anteriormente ha habido, a nivel de
grupos políticos revolucionarios, miles de intentos de confluencia. Lo que
diferencia a estos intentos de aquéllos, es que aquéllos se hacían sobre la,
mesa de las discusiones teóricas y aquí toda la experiencia nuestra revela que
nosotros hemos ido participando en un proceso con las otras organizaciones a
nivel de la práctica y de la acción.
Nosotros bautizamos a toda una etapa, con los compañeros de la FAP, la '''etapa
de los bolsones", porque era "toma armas", "dame armas"; "toma esto", "dame
aquello", o sea toda una gran primera etapa de relaciones que está signada por
este tipo de colaboración concreta de los grupos revolucionarios que no se
preguntan mucho "¿qué pensás de esto? ¿qué pensás de aquello?", porque esas
cosas están realmente muy, pero muy en segundo plano.
Lo que "todos sabíamos era, que estábamos por la lucha armada, que apuntábamos
bien y que lo demás se daría como consecuencia del mismo desarrollo de la lucha.
Ahora, después sí, creado un clima muy bueno, en fin, uno ya empieza a discutir,
pero es a otro nivel. Por allí peleamos, discutimos fuerte, pero hay una
identidad básica entre todos los que tenemos las armas en la mano.
Nosotros con los que tenemos unas relaciones más estrechas es con los compañeros
de las FAP. Con los compañeros de las FAL también tenemos relaciones pero, por
algún motivo que todavía no hemos determinado bien, no son tan intensas como
las otras.
A nivel continente
Lo mismo pensamos en el plano latinoamericano. A nosotros se nos planteaba la
disyuntiva de hierro entre estrategias continentales o estrategias nacionales.
Por supuesto que en la época del Che, estaba claro. Nosotros tuvimos oportunidad
de discutir este problema nuevamente, cuando la reaparición del Inti. Tuvimos,
conversaciones con el ELN. Y no estábamos de acuerdo con el planteo de
estrategia continental que hacían los compañeros bolivianos que consistía,
esencialmente, o por lo menos así lo recibíamos nosotros, en considerara la
guerrilla 'boliviana como la vanguardia de la lucha revolucionaria en esta zona
del continente, con una jefatura única, y a las que todas las organizaciones
nacionales "tenían que dar su aporte para que una vez que se constituyera ese
núcleo del ejército popular, desprendiera sus ramas por los distintos países.
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A nuestro juicio el proceso era inverso. Es decir no nos cabe ninguna duda del
proceso de continentalización de la lucha, es demasiado obvio decir que en
Latinoamérica son más las cosas que nos unen -empezando por el enemigo- que las
que nos separan.
Tenemos los mismos fines, utilizamos los mismos métodos, tenemos una historia
común; son muy pocas las cosas que nos separan, pero hay particularidades
nacionales que no se pueden abolir por decreto.
Esto de las particularidades nacionales lo discutimos alguna vez con compañeros
revolucionarios de otros países y los foquistas más ortodoxos no nos tomaban en
cuenta. Porque parecía corno si nosotros planteábamos lo de las particularidades
argentinas para concluir en que aquí no había condiciones para la lucha
revolucionaria y era todo lo contrario, creíamos que la Argentina tiene algunas
particularidades a favor y no en contra de Ia lucha revolucionaria.
Fundamentalmente por su clase obrera, que no es inexperta, sin organización,
sino que tiene una gran experiencia de lucha, un grado de organización bastante
importante, sindical, que de acuerdo no es suficiente, pero que en otros lados
ni eso existe. Y que ha producido hechos importantes y que tiene un nivel de
conciencia que también es importante.
De lleno en la lucha
Y ahora hemos entrado en este período franco de lucha armada. Porque por un lado en la Argentina se han asimilado mucho las experiencias internacionales y nacionales y ya en el país no cabe duda de que cualquier individuo o organización que se plantee seriamente una perspectiva revolucionaria tiene que pensar en la lucha armada.
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Esto ya estaba claro desde 1962 cuando los peronistas ganaron con Andrés Framini
la gobernación de Buenos Aires y no le dieron posesión. Desde entonces quedó
claro que no había salida electoral.
Antes se podía divagar más o menos sobre el punto, pero no después de aquella
demostración concreta. El punto máximo fue el derrocamiento de lIIia, la famosa
Revolución Argentina. Porque Onganía barre con todo, con la Constitución, con la
Universidad, con todo. Onganía tiene esa, virtud, digamos así, es un enemigo
fenomenal, porque frente a ese régimen, ¿qué alternativa queda que no sea la
armada?
Hoy leía en el diario las declaraciones de Paladino y de Balbín y hacen unos
malabarismos increíbles para no decir que hay que agarrar las armas. Porque hoy
hasta los Radicales del Pueblo tendrían que decir que hay que agarrar las armas.
Y Paladino sigue haciendo "llamados a la reflexión" al gobierno, pero ¿hasta
cuándo van a estar haciendo esos llamados?
Y está el hecho capital del "Cordobazo", todo lo que ocurre en la Argentina
entre los meses de mayo y setiembre de 1969. No sólo en Córdoba, en Rosario, en
Tucumán, en Corrientes, en fin. Eso despierta a todo el mundo.
Nosotros en esa época estábamos en discusión con una gente que había inventado
la teoría de la europeización de la Argentina, de la aristocratización de la
clase obrera, que Onganía estaba encausando las cosas y no sé que más y después
del "'Cordobazo" ¡nos quedamos sin interlocutores! ¡No aparecieron más! Incluso
se hablaba de la pasividad de la clase obrera por aquella época y nosotros
decíamos que esa pasividad escondía un elemento positivo: su resistencia a
integrarse al régimen.
Y el "Cordobazo" mostró que esa pasividad era aparente.
Las razones del optimismo
Esta conclusión de que la salida electoral está cerrada ha prendido lo
suficiente en la clase obrera como para hacerla receptiva a la salida armada. No
quiero decirle con esto que esté totalmente claro. Si estuviera totalmente
claro ya las masas estarían haciendo la revolución, pero hay un grado
considerable de receptividad a la lucha armada.
Nosotros nos hemos movido siempre con aquella síntesis genial del Che de la
"necesidad del cambio y la posibilidad del cambio". Las masas hoy reclaman un
cambio y no un cambio cualquiera, un cambio con orientación porque no por
casualidad la gente, los peronistas, se ponen contentos cuando gana Allende en
Chile, porque es una masa que tiene un sentido antioligárquico y
antiimperialista que no puede desconocerse. No quiero decirle con esto que
tengan todavía claro el problema del socialismo y del comunismo, eso es otra
cosa.
Argentina, además, está jaqueada, el cono sur es un volcán: es Uruguay, es
Bolivia, ahora es Chile. Toda la, etapa que alguna vez se llamó de reflujo, ha
cambiado de signo; ahora se puede hablar del flujo revolucionario en toda esta
zona y de un flujo a un nivel más organizado, con la experiencia asimilada.
Nosotros somos muy optimistas sobre el futuro de la lucha en la Argentina".
América Latina en Armas, Ediciones M.A., Buenos Aires, Enero de 1971
Fuente: www.elhistoriador.com.ar
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Cuando
tomaron Garín al grito de “Perón vuelve”
Garín era un pequeño pueblo donde se empezaban a afincar los trabajadores, que
tenía la ventaja que cortando dos arterias que conducían hacia lo que ahora son
los dos ramales de una autopista, quedaba aislado.
El 1 de Julio de 1970, un poco más de un año después de que el Onganiato
empezara a temblequear por el Cordobazo, y después de
hacer una serie de operaciones militares menores y sin firma, como la quema de
once supermercados Mínimax, propiedad del magnate yanki Nelson Rockefeller, las
FAR decidieron irrumpir con toda su fuerza en el amplio abanico de
organizaciones populares que luchaban por el regreso del General Perón y la
posibilidad, ahora claramente perceptible como remota, pero en aquellos años
tangible de la patria socialista.
La operación se llamó “Gabriela” y la comandó Carlos Olmedo, sobre un diseño
estratégico de Lino Iván Roqué y Roberto Quieto. Olmedo, llamado Germán en la
organización, era un extraordinario militante, que había estudiado Filosofía con
Louis Althusser en la Sorbona, fue el primer gerente de marketing de la empresa
Gillette, como tal ganó el premio “Joven sobresaliente del año 1967, y en tal
carácter almorzó con Mirtha Legrand, escandalizando a la abuela de la derecha
argentina con su brillante alegato rechazando las normas constituidas por el
sistema. Era hijo de un médico paraguayo exiliado en nuestro país, había cursado
sus estudios secundarios en el Nacional de Buenos Aires, y su primer trabajo fue
como preceptor en dicha escuela, cuando aún era estudiante, y aprovechaba la
relación con otros brillantes y mucho más jóvenes estudiantes para interesarlos
en la causa revolucionaria; muchos de ellos fueron militantes de las FAR.
Un año más tarde Olmedo estaba en Córdoba, donde trataban de vincular su
actividad política con la lucha sindical de los obreros de la Fiat, cabeza
gremial del clasismo, pensaban secuestrar a un gerente para presionar a la
patronal durante un conflicto sindical, en una equivocada política de reemplazo
de la propia acción obrera, algo salió mal y fueron asesinados por la Policía,
tenía 28 años.
Uno de sus alumnos en el Nacional, tenía 16 cuando la toma de Garín, su papel
fue hacer la investigación previa sobre la existencia de horario de trenes, de
correos, movimientos policiales, guardias bancarias y radiotrasmisores, la única
unidad de su tipo era de la familia Torazzo, que tenían una conocida ferretería.
El jovencito indagó en los días previos reportando sus resultados a María
Angélica Sabelli.
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El día de la acción el joven estudiante participó
como apoyo sanitario, se hacía pasar por pescador en el arroyo mientras esperaba
la llegada de algún herido. Se llamaba Carlos Goldenberg y después tendría una
participación trascendental en aquella época armada; participó de la fuga de los
cabecillas de la guerrilla del penal de Rawson, viajó
a Cuba con ellos, allí se especializó como buzo táctico, volvió al país
clandestinamente, participó del secuestro de los Born y del ataque al cuartel de
Formosa, fue el que puso la bomba debajo del yate del odiado comisario Villar, y
fue además un esclarecido crítico, a pesar de todo este currículum, de las
posiciones militaristas de los Montoneros, después que las dos organizaciones se
hubieran unificado. En abril del 76 lo ubicó una partida militar cerca de su
domicilio, en Paraná a tres cuadras de Maipú, y fue ametrallado antes de que
pudiera sacar su arma. Tenía 24 años.
La mencionada María Angélica Sabelli tenía 20 años cuando la toma, daba clases
de matemática y estudiaba Ciencias Exactas, era seguidora de Olmedo, poco
después fue detenida por los Pata Negra y torturada salvajemente en la Comisaría
de Villa Martelli, presa en Rawson, terminó sus días a los 23 años fusilada por
la Armada Argentina en los sucesos de Trelew, el 22 de agosto del 72.
“Paco” Urondo era ya un conocido y prestigioso poeta y
periodista, cuando decidió unirse a los que daban la vida por Perón, a pesar de
ser una persona conocida, de accionar público, no quería pasar por “cagón” y
participaba de las acciones guerrilleras. A principios de 1976 los Montoneros lo
destinaron en Mendoza, y el mismo día de su llegada, a causa de una delación de
un infiltrado, o un quebrado, nunca se sabrá, fue rodeado por tropas del
Ejército, y para permitir la huida de sus compañeras se suicidó tomando una
pastilla de cianuro sin dejar de disparar. Todavía hoy, más allá de su vida y de
su muerte, es reconocido como una de las más interesantes voces poéticas de
aquellos años.
Roberto Quieto era un abogado que había sido expulsado del Partido Comunista por
ser un ferviente admirador del “Che”, entrenado en Cuba, y de mayor edad que sus
compañeros, fue después de la muerte de Olmedo, junto a Marcos Osatinsky, la
principal figura de las FAR, y tras la unificación con Montoneros, el número dos
de la organización, aunque el más respetado, algo que nunca se bancó Firmenich;
en la navidad del 75 se juntó con su familia para pasar un día de playa en
Anchorena, fue delatado y apresado, se organizó una campaña internacional para
lograr su libertad, pero esta fue levantada por la dirección Montonera con la
excusa de que había “hablado”, Se le efectuó un juicio revolucionario en
ausencia, ya que desde su detención permanece desaparecido, y se lo deshonró sin
muchas pruebas ni justicia. Hoy se sabe que no traicionó a sus compañeros y es
uno de los mártires de las causas populares, aún con sus enormes equivocaciones,
no es un Firmenich.
Lino Iván Roqué fue, junto a Goldenberg, uno de los combatientes más activos de
las organizaciones armadas, en 1977 su casa fue detectada por las fuerzas
represivas, que la rodearon hasta con tanques y helicópteros, Roqué combatió
solo durante toda la noche, y cuando ya no pudo más por falta de parque, voló la
casa con él adentro para que (los militares) no tuvieran acceso a la
documentación, ni a su propio cuerpo..
Muchos otros nombres de los que después integraron las listas de desaparecidos
tuvieron su participación en Garín, entre ellos Juan Pablo Maestre y Marcelo
Verd.
Casi todos murieron poco después, lograron con su lucha, sumada a todas las
luchas, que Perón regresara al país y a la presidencia, pero el viejo General no
era un joven Montonero, y el sueño de “la patria socialista” se frustró en un
mar de sangre nunca visto en el país.
Hoy, por suerte, las cosas son distintas, y todos debemos reconocer como un
avance que las profundas diferencias políticas que tenemos los habitantes de
este país, las que tuvimos siempre, hoy no dejan el territorio repleto de
cadáveres. No es poco haber aprendido esta lección y no es en vano defender esta
conquista.
Poco antes de su muerte Carlos Olmedo otorgó un reportaje a la revista “Cristianismo
y revolución” donde en una de sus partes hace referencia al hecho que hoy se
recuerda:
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“- Entonces, si usted quiere, hablemos de Garín.
- Sobre Garín cabe decir que es la demostración palpable de que aplicando una
concepción táctica que detecte los puntos débiles del enemigo y aplicando esa
condición fantasmal del guerrillero que reclamaba el Che, todo es posible, si
además hay disciplina, capacidad técnica y disposición revolucionarla. Garín es
todo lo que se dice que fue, pero fundamentalmente para nosotros la demostración
de una posibilidad al alcance de todas nuestras organizaciones armadas. Y muchos
Garín sobrevendrán en esta guerra. Pienso que lo demás sería abundar en detalles
que por otra parte son ya conocidos por todos - ¿Es decir que no ha habido
ninguna deformación de la información periodística con respecto a los hechos de
Garín?
- Han habido muchas. Lo que pasa es que la suma de todas y nuestros comunicados
que oportunamente fueron difundidos por la prensa oficial, por la prensa del
régimen y por las publicaciones honestas que juegan un papel valioso en la
difusión de nuestro pensamiento, han logrado reconstruir una imagen
suficientemente fiel de la operación.
- ¿Es solamente en detalles donde se ha deformado la cosa?
- Así es. Nuestro comunicado Nº 2 da cuenta bastante claramente de todo lo que
allí ocurrió. Lo que resulta inolvidable es la actitud de la población que nos
veía operar y seguía los acontecimientos como algo que en definitiva estaba muy
lejos de lo delictivo. Para ellos éramos, y así oímos a los vecinos que
comentaban nuestro accionar, guerrilleros en acción.
- ¿Durante la operación?
- Durante la operación.
- ¿Y se asustó la gente?
- En cierto modo sí. Ya que de Garín hablamos, quiero decirle que para nosotros
fue una satisfacción inmensa más vengar, para usar un verbo que se ha hecho
legítimo a esta altura, vengar a nuestros compañeros montoneros; también vengar
a nuestros hermanos tupamaros.
- ¿Por lo de Pando? ¿Quiere decir que fue también una demostración de que
aquellas semi victorlas de los guerrilleros tupamaros y montoneros respondieron
a contingenclas de la operación y no a que fuera una empresa irrealizable?
- Efectivamente.
- ¿Hubo algún patetismo forjado alrededor de la muerte del suboficial de policía
que custodiaba el banco de Garín?
- Este es un punto de gran importancia. Nosotros decimos allí que no son los
combatientes del pueblo los que han elegido la violencia y no es nuestra culpa
tener que matar para ser libres. Referimos allí que nuestro pueblo no olvida
algunos de los centenares de episodios de violencia reaccionaria: para no citar
nada más que dos o tres, las matanzas atroces de Plaza de Mayo en junio de 1955,
los fusilamientos absurdos de Valle y sus compañeros, la muerte de Vallese y
tantos otros mártires, y por fin otra violencia menos cruda, menos visible, pero
permanente, la de la explotación, la alienación que sufre nuestra gente. Esa ya
es una forma de violencia enmascarada por la costumbre, mejor dicho, par una
costumbre que quieren imponernos, pero que nuestro pueblo no acepta. Sulling se
resistió absurdamente y nos vimos obligados a disparar sobre él. Esto se ha
repetido decenas de veces en combates nuestros y de otras organizaciones
armadas. Y toda vez que esto ha ocurrido, el enemigo se ha escandalizado, nos ha
llamado asesinos, cobardes, etc. Pensamos que una vez más es preciso insistir,
no hablando ya para el enemigo, sino para los asalariados que se juegan la vida
por intereses que no son los de ellos. Para ellos repetimos que ni FAR ni
ninguna otra organización revolucionarla tiene interés en liquidarlos. Es el
sistema al que hay que liquidar y no a sus representantes más empobrecidos y más
golpeados. Pero deben comprender que en el momento del combate, hay que elegir
entre ellos y nosotros y la causa que nosotros representamos es superior; par
eso nos elegimos a nosotros. Tienen que entender además que vamos al combate con
una superioridad táctica abrumadora, que tenemos capacitación técnica similar o
superior a la de ellos y que tenemos la iniciativa, conocemos el terreno a la
perfección y no nos pagan. No peleamos por dinero, ni por bienes materiales
inmediatos, y eso trae también una superioridad moral abrumadora. Teniendo todo
esto presente, lo más sensato que puede hacer es ir eligiendo el campo en el que
van a dar sus combates.
En lo inmediato no les pedimos más que el respeto a nuestras órdenes. Ese ya es
un primer grado de conciencia, que desarrollado los va a llevar a elegir su
trinchera, su campo de lucha, que no es el de las clases dominantes, el de los
dueños de los bancos que protegen, o el de los capitalistas a los que brindan
custodia. Pienso que este es quizás el problema más importante que hemos ido
viendo durante este periodo. La necesidad de eliminar hombres, que desde el
punto de vista de su ubicación en el proceso productivo, son también clase
trabajadora. Pero, como también decíamos en Garín, es el precio inevitable de la
rebeldía liberadora y vamos a seguir pagándola.”
Fuente InfoBAN
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EL INGRESO A GARÍN
Esa mañana, todo transcurría en calma, nadie presuponía lo que luego sucedió, lo
inesperado que puso a Garín en boca de la prensa nacional, de una forma
involuntaria, ya que decenas de personas pertenecientes a la FAR (fuerzas
Armadas Revolucionarias), ingresaron a la ciudad con un solo objetivo, darse a
conocer como grupo armado, ya que esa era su primer incursión de este tipo.
Esa mañana soleada del 30 de julio de 1970, desde distintos puntos de la Capital
Federal y del Gran Buenos Aires, siete choferes de remises y fletes fueron
dirigidos por sus pasajeros por la ruta Panamericana, todos se reunieron en el
puente de acceso a Garín. A través de rápidas y precisas maniobras, todos fueron
reducidos por sus clientes, que luego de amordazarlos y atarlos, los
introdujeron en la caja de una camioneta Ford F- 350.
Mientras tanto, un grupo de hombres y mujeres jóvenes elegantemente vestidos,
comenzó a recorrer las calles de Garín simulando vender oleografías, a lo largo
de casi tres horas se dedicaron a observar detenidamente el lugar y a corroborar
algunos datos. No obstante a eso, estos sujetos fueron vistos varias veces, en
el bar que se encontraba frente al banco, por lo que se deduce que estaban
estudiando los movimientos del banco y la ciudad.
Ejecutadas estas dos acciones de manera simultánea y sin aparente conexión entre
sí, se ponía en movimiento un espectacular plan que sacudiría la habitual
tranquilidad de Garín.
Pasado el mediodía, mediante una operación armada perfectamente sincronizada,
alrededor de 40 personas pertenecientes a una organización hasta entonces
desconocida, controlaron simultáneamente los puntos neurálgicos del pueblo
durante aproximadamente 50 minutos. Para emprender el copamiento se organizaron
en comandos que actuaron de manera autónoma pero reportándose a través de
modernos “walkies talkies” con una instancia central.
INCOMUNICAR A GARÍN
El
testimonio de los vecinos"Fueron muy amables" "Mis tíos vivieron lo que sucedió ese día, ellos tenían una radio, ya que eran radios aficionados y también estaban atendiendo el taller de perforaciones que tenían" también nos comentaba que Bruno Torasso y sus padres de 70 años se encontraban en el lugar cuando se apersonaron varias personas para ingresar a la viviendo y sacarles el micrófono y de esa forma no poder comunicarse con alguna persona fuera de Garín (...) solo sacaron el micrófono para que no se transmita y fueron muy amables, no fueron agresivos para nada". (Ricardo Fabbro) "Los montoneros (sic) tenían ametralladoras" "...Salíamos de Garín y en la intersección de la Av. Belgrano y José Hernández nos detuvo la policía, nos desviaron por Hernández hacia Alvear y allí nos sacaron las llaves de los autos y no nos dejaban bajar de los coches, estuvimos media hora parados en el lugar, hasta que llego la policía de Maschwitz en las patrullas que eran las viejas estancieras, las patrullas pasan por el medio de la barricada que había en la Belgrano y se escucha una terrible balacera, los montoneros tenían ametralladoras. Las patrullas se detienen a la altura de la farmacia Ciarliero y sigue el intercambio de balas, por lo que en ese momento los subversivos desaparecieron del lugar, "nos dejaron las llaves tiradas en la esquina de Belgrano y Hernández". (José Ottonelli y Pedro Brunengo) "Tenía armas apuntándome por todos lados" "Ese día volví al medio día de la
fabrica donde trabajaba (Everready), y un vecino nos dice están
asaltando el banco, por lo que intentamos hablar por teléfono con la
comisaría, y mi suegro dijo put. cuando uno necesita estas cosas no
andan, (el vecino no sabia que los integrantes de la FAR ya habían
cortado las comunicaciones)" Testimonios recogidos por www.elgarinense.blogspot.com |
El primer objetivo era la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones, ubicada frente a la estación del Ferrocarril Mitre, sobre el
Boulevard Pte. Perón (Ex Henry Ford), al lado del conocido bar de Chiflo. Allí
estacionó, apenas pasada las 13 hs., una camioneta con un cartel que indicaba
“ENTel (Servicio Contratado) RP. 14”, de ella descendieron un hombre y una
mujer, que se dirigieron a la vivienda de los caseros, lindera al
establecimiento, donde se presentaron como trabajadores de ENTel, diciendo que
tenían la tarea de realizar un censo, esta pareja fue atendida por la empleada
de limpieza de la empresa, que aceptó responder a sus preguntas e ingresaron a
la vivienda.
Por espacio de una hora le realizaron un cuestionario y conversaron con ella
sobre temas muy diversos; de hecho, a la empleada le resultó un tanto extraño
que el joven indagara sobre las ideas políticas de su hijo, al rato llegó un
tercer hombre que también se identificó como miembro de ENTel y le solicitó a la
empleada la llave de la oficina central, que por ser mediodía ya había cerrado
sus puertas, de esta manera, los tres integrantes del grupo comando pudieron
ingresar a las dependencias y tras encerrar en el baño a un empleado que se
encontraba allí, cortaron con un serrucho el cable maestro de las
comunicaciones.
Paralelamente, otro de los comandos integrado por una pareja de jóvenes se
dirigió a la vivienda de Bruno Emilio Torazzo, ubicado sobre la calle Las Heras
entre Larroca y Padre Perna (Ex Italia), el único radioaficionado del pueblo que
poseía un equipo con el cual podía comunicarse con localidades vecinas.
Se presentaron como inspectores de ENTel, le explicaron que venían a tomar los
datos de su radiotransmisor y tras ingresar a la vivienda, inmovilizaron al
núcleo familiar, para luego destruir el aparato, de esta manera, Garín quedaba
totalmente aislado y se cumplían los primeros pasos del operativo.
CORTAR LOS ACCESOS TERRESTRES
Mientras tanto, cerca de las 13:40 hs., otros dos comandos tomaron
estratégicamente el control de las principales vías de acceso a Garín, el
objetivo era impedir la salida de vehículos, que al sospechar lo que sucedía en
el pueblo, pudieran poner en aviso a destacamentos policiales cercanos.
Uno de los comandos se ubicó en la intersección de Avenida Belgrano y calle
Salvo, paso fundamental de ingreso al pueblo, frente a la residencia infantil de
OPROVI (en esa época hoy ya no es mas Oprovi), allí, cinco hombres armados,
cuatro de los cuales vestían uniformes policiales, comenzaron a detener el
tránsito en una calle lateral impidiendo la salida a Capital Federal, por el
Acceso Norte, dando diferentes excusas a los conductores, como estar realizando
procedimientos para apresar asaltantes que estarían en la zona, los falsos
policías obligaban a los conductores a permanecer dentro de sus vehículos en
fila, después de retenerles la documentación y las llaves de los automóviles.
Una vez bloqueado el tránsito en esa intersección, uno de los supuestos
oficiales se acercó hasta las instalaciones de OPROVI y con “modales finos” y
“acento porteño”, según testimonios de testigos, le solicitó el teléfono a la
señora de Encina, esposa del director de la institución, para comunicarse con
sus “superiores”, cuando su verdadero objetivo era constatar que Garín ya se
encontraba incomunicado.
Mientras tanto el otro comando, conformado por cinco hombres armados, uno de los
cuales vestía uniforme policial, se había apostado en la Avenida Márquez, actual
Fructuoso Díaz, con el objeto de bloquear la salida de vehículos hacia la ruta
Panamericana acceso Pilar. Allí, el hombre mantuvo un extraño diálogo con un
camionero de apellido Heredia, al que luego de impedirle salir del pueblo le
dijo: “El general nos está dando más trabajo ahora de muerto que cuando estaba
vivo”. Ante la perplejidad del camionero que le preguntó a qué general se
refería, aquél contestó “Al general Aramburu”. Ese mismo comando, además de
impedir la salida de automóviles por la ruta Panamericana, tenía otra tarea:
vigilar a los siete choferes de los vehículos que habían sido incautados al
inicio de la operación y que continuaban encerrados en la parte trasera de la
camioneta Ford F-350.
En paralelo con el control de las principales vías de salida, otro grupo estaba
encargado de vigilar la estación del Ferrocarril Mitre, el objetivo era
controlar el lugar y prever posibles dificultades frente a la llegada de un tren
con pasajeros. Luego de merodear un tiempo por el lugar, una de las parejas
ingresó a la oficina del jefe de la estación y solicitó un formulario para
enviar un telegrama a Capilla del Señor, después de redactar el mensaje y de
abonar la tarifa se retirarían sin dificultades en un Rambler celeste, pese al
arribo de un tren no consideraron necesario tomar la estación.
COPAMIENTO DE LA COMISARIA
Simultáneamente otro comando había puesto en marcha una de las acciones más
audaces del operativo: la toma de la comisaría, se presentó un supuesto médico,
con una tarjeta identificatoria que decía “Dr. Krause”, que iba acompañado por
una mujer vestida como enfermera de la Cruz Roja. Fueron atendidos por el
suboficial de servicio al que le manifestaron que habían ido a verificar el
estado de salud de los niños alojados en OPROVI y que querían “abrir comisión”,
trámite usual entre algunos trabajadores estatales bonaerenses que consistía en
dejar asentada su presencia en el libro de guardia, cuando el suboficial se
dispuso a buscar el libro, la mujer sacó una ametralladora que ocultaba entre
sus ropas, el supuesto médico también exhibió su arma, y juntos lo encadenaron
de pies y manos, lo encapucharon y lo obligaron a permanecer en el suelo boca
abajo. A continuación hicieron lo mismo con un agente que se encontraba en otra
habitación de la comisaría revisando expedientes, ya con la situación bajo
control ingresó el resto del comando, para comenzar a apropiarse de las armas y
los uniformes policiales que se encontraban en el lugar, también se dedicaron a
pintar con aerosol negro en las paredes del destacamento policial una consigna
que posteriormente se observaría en diversos lugares del pueblo: “Libres o
muertos, Jamás esclavos, Fuerzas Armadas Revolucionarias”.
ROBO AL BANCO Y MUERTE DE SULLING
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Mientras tanto, a pocas cuadras de la comisaría, una camioneta amarilla había
estacionado frente al Banco de la Provincia de Buenos Aires, donde se produciría
un hecho trágico, del vehículo descendieron un hombre y una mujer -vestida con
minifalda y botas negras- que se aproximaron con actitud desafiante al cabo 1º
Fernando Sulling, de guardia en la puerta del banco, sospechando que se trataba
de un asalto, el policía desenfundó su arma reglamentaria y luego de un
forcejeo, los jóvenes lo hirieron en el estómago.
Junto con otra pareja que se acercó, cargaron al policía e ingresaron al banco
donde ya se encontraban los otros cuatro integrantes del comando, una vez
adentro, les manifestaron a los presentes: “Como Uds. comprenderán, esto no es
contra los bancarios, esto es un asalto evidentemente político para derrotar al
régimen que actualmente nos gobierna, por lo tanto pido a Uds. que no colaboren
con la policía”.
Luego de ser intimados con armas de fuego, el personal del banco, los clientes
que se encontraban allí, el cabo herido y otros policías de custodia fueron
atados con cadenas y encerrados en una oficina del establecimiento.
Pese a ello, según algunos testimonios todos fueron tratados con corrección,
para asegurar que el asalto se realizara con éxito, simultáneamente una pareja
de jóvenes había entrado al restaurante “El Farolito”, ubicado frente a la
institución crediticia, y encerrado a los parroquianos y a los dueños del lugar
en la cocina, cuando la pareja se retirara del lugar, la recaudación del día
permanecería intacta en la caja del local.
Mientras tanto, en el interior del banco todo se desarrollaba con celeridad:
algunos pintaban consignas, otros se apoderaban del dinero disponible en las
ventanillas y el resto le exigía al gerente que les entregara la llave del
tesoro principal, este les manifestó que se encontraba en la comisaría por lo
que cuatro miembros del comando lo obligaron a dirigirse con ellos al
destacamento policial, que por entonces ya estaba tomado, cuando llegaron a la
comisaría el grupo de rehenes se había incrementando, ya que dos vecinos de
Garín que habían ido a denunciar lo que sucedía en el banco se encontraban
también maniatados.
ABANDONO DE GARÍN
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Una vez que tuvieron la llave del tesoro en su poder regresaron al banco, sin
embargo, en el momento en que se disponían a abrir la caja fuerte recibieron la
orden de abandonar el pueblo a toda prisa, se estaba produciendo un tiroteo
entre el grupo que controlaba el Acceso Norte, frente a OPROVI, y fuerzas
policiales provenientes de Ingeniero Maschwitz y General Pacheco que acababan de
llegar a Garín.
La información había sido brindada por un vecino que logró comunicarse
telefónicamente desde la ruta poniendo en aviso a las delegaciones policiales
cercanas, cuando los oficiales llegaron al lugar fueron recibos por una ráfaga
de ametralladora cuyos proyectiles produjeron perforaciones en los patrulleros y
la pinchadura de los neumáticos, pensando que se trataba de una comisión que
había arribado antes, uno de los oficiales a cargo gritó “¡No tiren que también
somos policías!”.
Pese a la advertencia los falsos uniformados continuaron disparando pero, según
José Ottonelli, uno de los conductores allí detenidos, “parecía que lo hacían
hacia abajo, como tratando de no herir a los policías”, ante la confusión y sin
posibilidades de enfrentar su mayor poder de fuego, los policías se rindieron
con las manos en alto tirando las armas al suelo, no obstante, ante la llegada
al lugar de otros móviles policiales, el comando emprendió velozmente la
retirada por el Acceso Norte.
Para ese entonces el resto de los comandos ya había abandonado raudamente Garín
llevándose el botín: $3.316.628 pesos ley 18.188, 7 pistolas de diverso calibre,
cuatro revólveres, dos metralletas, cargadores, chapas y uniformes policiales.
Los que actuaron en el Banco, ENTel y la comisaría abandonaron el pueblo en
dirección a la Panamericana, con rumbo a la Capital Federal, por su parte, el
Rambler ocupado por la pareja que había controlado la estación de ferrocarril
tomó la ruta 3 en dirección a Tortuguitas.
Por último, el comando encargado de bloquear la salida de vehículos por Avenida
Márquez (actual Fructuoso Díaz), huyó por la Panamericana a bordo de diversas
camionetas, en una de las cuales permanecían todavía cautivos los conductores
reducidos por la mañana, la que seria abandonada, junto con los rehenes, en la
cercana localidad de Boulogne, alrededor de las 15:30 hs., un inspector
municipal de San Isidro al notar movimientos extraños dentro del vehículo
encontró a los choferes y los desató, un vecino del lugar contó que los
conductores le dijeron, que los captores los habían “tratado muy bien” y que
“sólo les habían quitado sus automóviles pero no su dinero ni sus alhajas”.
Mientras tanto, los habitantes de Garín que habían sido maniatados en la
comisaría y en el banco también comenzaron a ser liberados, los primeros,
mediante la ayuda de una enfermera que había ido a la comisaría para denunciar
el asalto al banco, de un empleado de ENTel y otro vecino, los apresados en el
banco, gracias al auxilio de diversos vecinos y del dueño de un taller mecánico
que facilitó unas tenazas. Inmediatamente, el chofer de la ambulancia del Centro
de Salud de Garín que había permanecido maniatado en el banco con Sulling llevó
al cabo, todavía vivo, a un hospital de Escobar, quien moriría muy poco tiempo
después.
Alrededor de las 14:30 hs. las calles del pueblo habían quedado cubiertas de
panfletos, en los mismos podía leerse: “Después de algunos años de acción
anónima, asumimos hoy en Garín nuestra identidad política y como Fuerzas Armadas
Revolucionarias proclamamos…”
[Datos de www.elgarinense.blogspot.com]
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