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La
Forestal es el nombre de una empresa argentina de capitales extranjeros
que manejó buena parte de la actividad política y económica de un sector
del norte argentino a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX. Su
nombre es tristemente recordado por haber significado la destrucción de
una parte importante de los recursos naturales, la explotación de sus trabajadores
y los oscuros contactos con el poder de turno.
La devastación natural
Esta empresa de origen inglés, pero además con capitales franceses y alemanes,
fue iniciada en 1872 a raíz de un empréstito perjudicial que la Argentina
obtiene con la empresa Murrieta de Londres. Esta firma llevó a la desastrosa
explotación de 1.500.000 hectáreas de quebrachales en el Chaco Austral (norte
de la provincia de Santa Fe, sur de la provincia del Chaco y noreste de
la provincia de Santiago del Estero). Según algunas versiones, la explotación
llegó hasta la zona de El Impenetrable chaqueño. La empresa exportaba postes
y durmientes para el ferrocarril, rollizos y, esencialmente,
tanino.
Mecanismos espurios
La firma se propagó y llevó adelante el usufructo, a saber: compra de tierras
a precios miserables, subsidios de la Nación y de las provincias sin pagos
de devoluciones y constantes sobornos a funcionarios públicos. Un caso por
antonomasia era el de Lucas González, quien era uno de los representantes
de la firma Murrieta en el país pero, a la vez, era el funcionario nacional
encargado de negociar con la misma empresa sobre los alcances de la misma.
Estado dentro de un Estado
La Forestal resultó ser un gran negocio para sus múltiples dueños que contaba
con ferrocarriles, puertos propios y pagaban a sus vapuleados trabajadores
con vales que éstos a su vez debían de canjear en los almacenes de la mismísima
empresa. El caso alegórico fue de Aniceto Barrientos de Villa Ana (Santa
Fe) que, durante su vida de asalariado en la empresa, fue contabilizando
cuántas veces recibía el mismo vale con el mismo número y llevando la anotación
en un cuaderno registró 137 veces. La Forestal además tenía una fuerza propia
de represión, la "gendarmería volante", financiada por la propia empresa
y armada y uniformada por el gobierno provincial del gobernador Enrique
Mosca quien sería luego candidato a vicepresidente por la Unión Democrática
en 1945.
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Las huelgas: muerte y represión
Las grandes luchas obreras contra la empresa comenzaron en 1919 y que contaron
con la colaboración de los anarquistas de la FORA además de socialistas
y sindicalistas libres.
La primera huelga en el mes de julio fue en reclamo
de un aumento salarial, jornada de solo 8 horas de trabajo y suspensión
de masivos despidos compulsivos. La segunda huelga, se produjo entre diciembre
de 1919 y enero de 1920 en la cual el gobierno nacional movilizó a soldados
del Regimiento de Infantería Nº 12 de Rosario con asiento en Rosario.
La
tercera huelga en La Forestal del año 1922 fue la más importante y culminó
con una salvaje represión, lo cual la "gendarmería volante" y otras formaciones parapoliciales impunemente patrocinadas por el gobierno de Hipólito Yrigoyen
actuaron despóticamente con un saldo de centenares de muertos y 19 dirigentes
huelguistas condenados a la cárcel.
En el cuaderno del capataz Aniceto Barrientos
registraba lo siguiente: "a los muertos los apilaban uno sobre otro, le
clavaban el cuchillo en la nuca por si estaban vivos, desde ese día tenía
miedo de volver a trabajar porque nos miraban con odio, como si fuéramos
perros sarnosos".
El final de la empresa
La firma se retiró del país en el año 1966 debido a la brusca caída de los
aranceles internacionales de la madera y el tanino reemplazado por nuevos
productos.
La Forestal dejó graves consecuencias económicas, ecológicas,
y humanas. La acentuación de la tala del quebracho para la ganancia capitalista
agotó ese recurso natural, en lo humano y económico el 95% de sus trabajadores
no pudieron jubilarse, muchos perdieron sus hogares, las industrialización
fue destruida y los pueblos se empobrecieron y su gente alimentó los suburbios
de las grandes ciudades creando villas miserias.

Consecuencias
del negocio forestal
Santa Fe perdió casi el 90% de sus bosques [2004]
Los bosques y montes naturales
de la provincia de Santa Fe apenas representan el 14 por ciento de los existentes
en 1935. Eso es lo que se desprende del reciente informe de la Secretaría
de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación que comparó las cifras
que pintan el paisaje de la deforestación impune que se generó en los últimos
setenta años. Una pérdida varias veces millonaria en dólares que ningún
gobierno provincial reclamó a favor de los santafesinos. Al contrario, a
lo largo de la historia del siglo veinte, el Estado ha pagado precios muy
altos por las tierras yermas, consecuencia de la depredación que generaron,
fundamentalmente, dos grandes empresas: La Forestal, en el norte, y Celulosa,
en el sur. Ambas firmas tuvieron un poder político superior al de los gobiernos
locales que debieron controlarlas y que siempre obedecieron sus reclamos.
Ahora que varios legisladores plantearon la necesidad de cuidar lo poco
que queda de la flora autóctona también sería bueno que alguien, aunque
sea una vez, reclame por los daños ocasionados a la población a través de
la explotación irracional de la naturaleza.
El informe
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El trabajo fue realizado por
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), en el marco del Programa de
Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación.
De 1.100.000 kilómetros cuadrados de bosques naturales que contabilizó el
censo forestal de 1935 sólo quedan poco más de 330.000. En aquel entonces,
el 39 por ciento del territorio nacional estaba cubierto de bosques; hoy,
la superficie boscosa no llega al 12 por ciento.
"Un problema grave que estamos teniendo es la expansión desordenada de las
fronteras agrícolas. Para frenar esta situación vamos a impulsar subsidios
para quienes protejan los bosques y, aunque el Estado nacional no tiene
injerencia directa sobre los recursos naturales (porque son patrimonio de
las provincias), vamos a promover una ley de ordenamiento territorial, para
asignar cantidades de hectáreas para cada uso", dijo Atilio Savino, titular
de la Secretaría de Ambiente, que depende del Ministerio de Salud.
"Se están sacrificando superficies ricas en biodiversidad, destinándolas
a fines bendecidos circunstancialmente por vaivenes del mercado de efímera
duración. Se está extendiendo la frontera agropecuaria a fuerza de arrasar
bosques y selvas y desplazar importantes comunidades rurales. Creo que debemos
avanzar hacia una ecología social, a través de procesos productivos más
sustentables", agregó el titular de esa cartera, Ginés González García.
El informe advierte, a su vez, que en esta pérdida de biodiversidad, en
este empobrecimiento cualitativo de nuestros bosques, se juega la suerte
del 40 por ciento de sus especies vegetales y animales. De hecho, ya hay
unas cuantas amenazadas: corren peligro de extinción, entre otros, el pino
paraná y el palo rosado, en Misiones; los lapachos, las quenoas y el roble
amburana, en la selva de Yungas; el palo santo y algunas especies de quebracho,
en el Chaco; y los alerces y algunas araucarias y cipreses, en el Sur.
Cada año, todavía, se desmontan unas 30.000 hectáreas de bosques. "Nosotros
aseguramos que son muchas más. Estamos documentando qué está pasando con
el 30% de bosques que nos queda y recibimos a diario denuncias sobre el
tema. En Salta, hasta se están vendiendo reservas ecológicas para sembrar
este cultivo", alerta Emiliano Ezcurra, de Greenpeace. Los lugares más castigados
son las selvas de Yungas y la misionera, el monte chaqueño y Tartagal, en
Salta.
El caso santafesino
En 1935, la superficie de bosques y montes naturales en la provincia de
Santa Fe sumaba 59 mil kilómetros cuadrados.
Hoy, en 2004, apenas 8.253 kilómetros cuadrados.
Solamente el 13,98 por ciento de lo que había siete décadas atrás.
Es decir que se perdió el 86 por ciento de lo que había.
¿Quién se hace responsable por esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques
y montes naturales que ya no existen en la provincia?.
¿Cuánto dinero representa semejante superficie que tuvo, además, un costo
ecológico, sanitario y social de proporciones para los habitantes de Santa
Fe?.
Detrás de ese saqueo también existe una historia de permisos otorgados por
el propio Estado a favor de la explotación irracional de los recursos.
Asimismo se verifica un mínimo control de las ganancias que obtuvieron las
grandes empresas dedicadas a la extracción y comercialización de los árboles.
Se cobraron impuestos mínimos en relación a los excedentes que tenían esas
firmas y, a posteriori, se pagaron altos precios para la reestatización
de territorios convertidos en virtuales desiertos.
Hacia mediados de los años noventa, el cálculo de lo que solamente fue explotado
por La Forestal estiraba la cifra del costo ecológico a 3 mil millones de
dólares.
Nadie reclamó por esta legítima acreencia que tiene el pueblo santafesino.
Esos 50.747 kilómetros cuadrados de bosques y montes naturales que ya no
son, forman parte de tres procesos de explotación irracional de los recursos
naturales: el quebracho colorado en el norte, el eucalipto blanco en el
sur y el talado indiscriminado que ahora sirve de base para plantar soja
en regiones que antes poseían una gran diversidad natural.
La Forestal
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Treinta y siete cajas de hierro
partieron del puerto de Liverpool el 10 de marzo de 1874, embarcadas en
el buque "Gassendi". El destino era Santa Fe, traían 180.187 libras esterlinas.
Era el total de un empréstito celebrado por la firma londinense Murrieta
& Compañía y el gobierno de la provincia con el objetivo de conformar el
capital inicial del Banco Provincial de Santa Fe.
El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado de la
prestamista era el doctor Lucas González, quien luego también arbitraría
de representante del Estado santafesino a la hora de saldar la deuda.
En julio de 1881, la deuda era de 110.873 libras esterlinas y 3 chelines.
La provincia, a sugerencia del polifuncional Lucas González, decidió pagar
ese compromiso con tierras fiscales.
Se le otorgaron, entonces, 668 leguas de territorio. Fue por medio de una
ley de la propia legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1880.
"Los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como
que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos
buscarla -a esta altura del estudio que realizamos- en tierra argentina,
y a ella es ajena el pueblo, gobernado por el régimen de una democracia
permanentemente escamoteada", escribió Gastón Gori en su imprescindible
"La Forestal. La tragedia del quebracho colorado", editado en 1965.
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La escritura debía ser firmada
por el mismísimo Juan Bautista Alberdi que intervenía a nombre del gobierno,
pero no lo pudo hacer por problemas de salud. Lo reemplazó un inglés, Federico
Woodgate. Junto a Lucas González, firmaron "la entrega del Chaco santafesino
en una extensión de 1.804.563 hectáreas".
El gobierno cobró 1.002.594 pesos, pero devolvió en juicios reivindicatorios
la suma de 3.212.190 pesos.
Así nació la Santa Fe Land Company, después Compañía de Tierras, Maderas
y Ferrocarriles La Forestal Limitada, después La Forestal Argentina Sociedad
Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales.
En 1915, un diputado provincial de Santa Fe, Romeo Saccone, salió en defensa
de La Forestal diciendo que "pretender gravar con un sistema impositivo
elementos primordiales del progreso, cuando precisamente el Congreso Nacional
para ayudar toda iniciativa privada, suprimió totalmente los derechos a
la importación de rieles, no sería digno de una provincia que pretende y
con razón ser uno de los exponentes más firmes del adelanto y de la civilización
en este país". Esos eran los empleados de la empresa.
La
ForestalUn hachazo a la dignidad del hombre - Crónica cantada - Intérprete: Enrique Llopis Texto: Rafael Ielpi Relatos: Emilio Lenski Música: Jorge Cánepa – J. L. Bollea Pistas 01- La esperanza (Camino a Tartagal) 02- El desencanto (Vámonos al Chaco) 03- La bailanta (Tres veces a la semana) 04- La huelga (Aquí estamos con la huelga) 05- La represión (Vienen los mercenarios) 06- Llegada del 12 07- El amor (Tan sin palabras) 08- Los ferroviarios (Hasta morir o vencer) 09- La tortura (Color tierra) 10- El incendio (¿Por qué no hacemos igual?) 11- El éxodo (Se acabó la vida, compañera) 12- Crónica de un olvido (Clic en la imagen para descargar, formato wma 42 Mb) |
En 1965, cuando los ingleses
decidieron retirarse del latifundio, el gobierno de la provincia decidió
pagarles 2,5 millones de pesos la legua cuadrada de peor calidad y 3,75
millones de pesos por legua cuadrada de estancia. Decía Gori que con esto
"siguen haciendo los ingleses sus negocios millonarios, mientras en esferas
gubernativas se exhibe como un triunfo, lo que es una nueva conquista de
la compañía que acumula ganancia sobre ganancia".
La empresa tuvo su propia bandera, su policía brava, sus ciudades, puertos
y ferrocarriles, moneda propia y más de 20 mil trabajadores, entre los que
no se contabilizaron los diputados, comisarios, jueces de paz y otros influyentes
funcionarios que recibían distintos favores de la empresa, como queda dicho.
Hubo poblaciones que recibieron los nombres de algunos presidentes del directorio
de la empresa, como sucedió con Patrick Ogilvie Campbell, que le prestó
su apellido al lugar en donde suele vivir el ahora senador nacional Carlos
Reutemann, Llambí Campbell.
La Forestal explotaba también campos en los departamentos del centro y sur
provincial, como San Martín, Belgrano y General López. Un dominio sobre
la mayoría del territorio santafesino.
Mientras tanto le pagaba a la provincia 300 mil pesos en moneda nacional
pero tributaba casi 9 millones de pesos a la corona británica, según el
balance del año 1916.
Entre 1947 y 1957, las ganancias de la empresa se calculaban en 50 millones
de dólares y hacia 1963, sus excedentes eran del orden de los 750 millones
de pesos nacionales.
En forma paralela, desaparecía el quebracho, se cerraban las fábricas y
crecía la desocupación y las poblaciones iniciaban el exilio interno.
También estuvieron las huelgas heroicas de los obreros y hacheros de 1919
y 1921, salvajemente reprimidas y algunas denuncias contra la explotación
en la legislatura provincial durante los años cuarenta.
Gastón Gori se lamentaba en 1965 que "en más de 2 millones de hectáreas
no existe ni una sola biblioteca y un censo de lectores daría un índice
cultural prácticamente nulo".
Contaba que en 1963, "La Gallareta se conmovía por el cierre de su fábrica
de tanino; pero la Compañía ni remotamente se cerraba como consecuencia
de un descalabro económico; por el contrario, sus ingresos brutos en ese
año fueron del orden de los 547 millones de pesos, así como en 1962, después
de la clausura en Villa Ana, fueron de 463 millones de pesos. Centenares
de millones por un lado, desocupación y miseria por el otro", sostenía el
notable escritor santafesino.
A cuarenta años del cierre de las últimas fábricas de tanino de La Forestal,
los números oficiales de los censos forestales hablan del desierto que siguió
a la empresa.
Solamente si la provincia oficiara de representante del pueblo santafesino
tendría la posibilidad de demandar a los herederos de la firma en millones
de dólares por exclusivamente el costo ecológico.
Lo social, lo humano, lo cultural, lo perdido por los impuestos mal cobrados,
sumaría otra cifra sideral que por ahora ni siquiera puede ser mensurada.
Celulosa
La leyenda cuenta que los rosarinos Joaquín Lagos y Enrique Fidanza disfrutaban
en Roma del premio que les dejara un billete de lotería cuando el 15 de
enero de 1927 leyeron las páginas de "Il Popolo di Roma". Ese papel estaba
hecho con paja de trigo. La mencionada historia rosa sigue con el regreso
de ambos a Rosario y su prédica a otros cerealistas y al italiano Umberto
Pomilio, creador del sistema de transformación de la planta en papel. El
2 de febrero de 1929, con créditos del entonces Banco Provincial de Santa
Fe, nació Celulosa Argentina en la ciudad de Capitán Bermúdez. Su primer
directorio estuvo integrado por Eugenio Vogt, como presidente, Pomilio,
Juan Tamburini, Silvio Gagliardi, Ciro Tonazzi, Santos Manfredi, Eduardo
Grimaldi, Pedro Beristain y Antonio Morella.
Aquella fábrica de Capitán Bermúdez fue la primera planta del país dedicada
a producir pasta celulósica. En febrero de 1931 la máquina importada de
Alemania produjo las primeras 37 toneladas de papel. Un año después Celulosa
realizó su primera exportación hacia el Paraguay.
Celulosa se convirtió en todo un símbolo de poder económico, político y
social. Absorbió tres fábricas más antiguas, como Andino y Cía.; Papelera
Argentina, con sede en Zárate, en la provincia de Buenos Aires, y la Compañía
General Fabril Financiera, un desprendimiento de la Compañía General de
Fósforos, con planta en Bernal, también en el primer estado argentino.
A partir de 1939 se asoció a la empresa inglesa Duperial a través de Electroclor,
cuya planta era vecina de la original de Celulosa, en Capitán Bermúdez.
El objetivo era elaborar productos derivados del cloro sobrante de la fabricación
de la celulosa. En la primera mitad de los años cuarenta sustituyó la paja
de trigo, como materia prima para la pasta, por la madera. Fue entonces,
dice la historia oficial de la empresa, que se dedicó a plantar coníferas
en el delta del Paraná y en Puerto Piray, en Misiones.
Pero la historia de Celulosa es también parte de la historia nacional.
Hacia 1996 formaba parte del principal acreedor externo de la Argentina:
el Citibank.
En aquel año su primer trimestre exhibió una pérdida de 53 millones de pesos.
La empresa decidió presentar un recurso de crisis ante el Ministerio de
Trabajo de la Nación.
Cien trabajadores quedaron en la calle.
Uno de los representantes legales de la empresa era uno de los principales
referentes del poder económico nacional: Daniel Funes de Rioja, el abogado
que formó parte del selecto grupo de expertos que impuso la flexibilización
laboral durante los años noventa.
En 1991 trabajaban 618 obreros y otros 250 fuera de convenio. Pero había
otros 150 trabajadores invisibles, los hacheros.
Sumergidos en los montes de eucaliptos blancos en los llamados centros forestales
de la empresa, las familias de hacheros sobrevivían sin agua corriente,
ni luz eléctrica y con pocas posibilidades de higiene y salud.
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El titular del centro forestal de aquellos años, ingeniero Guillermo García,
contestó: "No he tenido posibilidad de ir a los bosques por falta de tiempo.
No los conozco a los hacheros. Pero iría para satisfacer una curiosidad
de tipo turística. Pero no desde el punto de vista operativo porque no me
corresponde. Ya trasladé mi preocupación para que los responsables tomaran
acción inmediata", le dijo a este cronista.
En aquellos tiempos de principios de los años noventa, se conoció la existencia
de la escuela
1231 que funcionaba en los propios territorios de la empresa.
En su momento, la ex secretaria general de la Asociación del Magisterio
de Santa Fe, delegación San Lorenzo, Analía Semorile, explicó: "A mi me
hicieron saber que no me acerque más a la tranquera que da entrada a los
campos de Celulosa y donde funciona la escuela 1231. No puede ser que maestras
tengan que estar saltando las tranqueras porque un capataz de Celulosa se
le ocurra cerrar la tranquera para que los hijos de los hacheros no tengan
clases", sostuvo.
La escuela en cuestión tenía siete cursos, una directora, Irma Benvenutti
de Giacone y dos maestras. Aunque contaban con partidas para el comedor,
no había dinero para cocineras, de allí que las propias docentes se encargan
de preparar la comida para los cuarenta alumnos, en su mayoría hijos de
los hacheros del monte de eucaliptos, propiedad de Celulosa.
"La escuela que dirijo pertenece al estado provincial, y, sin embargo, tanto
la estructura edilicia como la casi totalidad de los bienes muebles que
la misma posee, fueron suministrados por la empresa citada. Yo me pregunto,
¿no debe ser el estado quien garantice la educación e instrucción del pueblo?.
¿Por qué entonces, una escuela pública para funcionar decentemente tiene
que depender de los dineros que Celulosa Argentina no tiene la obligación
de dar?...", sostuvo la directora en una carta en que la defendía a la empresa.
Catorce años después los hacheros continúan en las mismas condiciones de
existencia aunque la propietaria de la empresa sea la uruguaya Fanapel en
un 85 por ciento del capital y haya vendido por un monto de 242 millones
de pesos durante 2003 con una ganancia de 61 millones de pesos.
Celulosa ha sido la principal impulsora de la deforestación en la zona sur
de la provincia pero su propia historia evidencia sus influencias políticas,
judiciales y económicas, no solamente en la región sino también a nivel
nacional.
Algunas ideas
La Forestal y Celulosa no son las únicas responsables de la desaparición
del 86 por ciento de los bosques y montes naturales santafesinos, pero si
tienen un alto grado de compromiso.
Ellas son las caras visibles de un negocio que no reparó en el mínimo sentido
de futuro, no solamente en relación al medio ambiente, sino con respecto
a las poblaciones vinculadas al negocio forestal.
Las historias de ambas empresas revela la subordinación de la clase política
municipal y provincial a sus mandatos de cuidar y agrandar sus ganancias.
Y hasta se pone de manifiesto como en lugar de devolver algo de lo mucho
que obtuvieron gracias al suelo y la gente de la provincia, cobraron indemnizaciones
ilógicas impulsadas desde la legislatura.
Pero el tercer factor económico de depredación, desocupación, pobreza y
migración interna que hoy sufre la provincia es lo que se oculta detrás
del llamado boom sojero.
La pérdida de los bosques y montes santafesinos debe también mensurarse
en dinero para que el estado intente una reparación para los habitantes
de las regiones que más sufrieron y sufren estos procesos de devastación
natural.
Un costo que puede calcularse a través del precio de cada hectárea o kilómetro
cuadrado hoy convertido en tierra yerma.
Es hora, alguna vez, de convertirse en acreedores de aquellos que usaron
todos los recursos a favor de sus propias ganancias sin reparar en ningún
tipo de costo.
Fuente: www.edicionuno.com.ar
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Gastón
Gori, esperancino
17 de noviembre de 1915 - 17 de noviembre de 2004
Ese día tenía previsto presenciar en Santa fe una charla que brindaría el
escritor mexicano Carlos Fuentes, quien estaba participando del congreso
de la Lengua en Rosario, y en una breve escapada nos daría el gusto de poder
verlo en la ciudad capital. Pero sucedió lo de Gastón Gori, así que concurrí
a su sepelio en su tierra natal, Esperanza. Quizás tenga otra oportunidad
de verlo a Carlos Fuentes. Pero lo de Gastón Gori, era más fuerte, sentí
que aunque anónimamente, debía estar en el adiós a ese maestro y muchas
veces fuente de trabajos historiográficos que había escrito.
Mientras me dirigía desde Santo
Tomé, donde vivo hasta Esperanza, la mañana se presentaba luminosa y ya
algo calurosa, un día de sol y cielo azul, muy típico de la provincia de
Santa Fe. En el campo, los trabajadores agrícolas, sin dudas los nietos
o bisnietos de aquellas "Familias fundadoras de Esperanza", hoy desparramados
no sólo en lo que fue la colonia Esperanza, sino por todo el centro oeste
santafesino, se aprestaban en sus labores del campo, los trigos ya estaban
casi prontos para la cosecha.
El era de mi barrio, vivía a unas 3 cuadras de mi casa, había ido a mi misma
escuela, la 315 "Aarón Castellanos", era de noviembre, el mismo mes en que
nací, había andado por mis mismas calles y caminos, había visto el edificio
del ferrocarril, cercano al Molino Angelita, escuchado los "pitos" o silbatos
de las fábricas anunciando el comienzo o el final de las jornadas de los
obreros y trabajadores, aunque años antes, pero era la misma mística percibida,
la de un pueblo de trabajo y en eso se inspiró su obra, tal como lo que
había vivido desde chico, en ese pequeña ciudad cosmopolita, entre agraria
y urbana, entre campesina e industrial. Lo habían visto en esa calle San
Martín dos cuadras al norte del ferrocarril, donde estaba el negocio de
su padre, y por esa calle San Martín habían alguna vez estado juntos, José
Pedroni, Paillet, Gori, Riva, Stessens y otros personajes que dió Esperanza
y que tenían su ámbito de encuentro o de presencia en esas dos o tres cuadras
al norte del ferrocarril. (Según el propio Gastón: Manuel Streiger; Evaristo
Stessens; Omar Pedroni, hijo de José; el doctor Alfredo Heer , Armando Bruera,
Lionel Robert)
Y así luego de las ceremonias, terrones de tierra, de esta tierra generosa
de la que él tanto había hablado, fue cubriendo su féretro, allá en el cementerio
de Esperanza, para volver a ser algún día otra vez parte del ciclo de la
vida.
Hugo Zingerling
Esperanza despidió a Gaston Gori
El cortejo que traslada los restos del destacado escritor se detuvo frente
al edificio municipal donde recibió el reconocimiento de la comunidad. Sus
familiares participaron emocionados de la ceremonia que finalizó en el cementerio
local. En cada lugar representantes del Movimiento por las Letras, el Centro
de Estudios Históricos y el Intendente Municipal destacaron en sus mensajes
su aporte y su generosa personalidad.
Una vez ingresado a la ciudad de Esperanza, el cortejo fúnebre se dirigió
a la Escuela Normal, institución donde Gastón Gori se recibiera de maestro,
para luego detenerse frente al edificio municipal.
Allí se escucharon reconocimientos de Ruben Leonardi por el Movimiento Esperancino
por las Letras, un funcionario de la Secretaria de Cultura de la Provincia
y del Intendente Municipal Rafael De Pace que entregó el último adiós en
nombre de su ciudad natal.
Posteriormente todos los asistentes se dirigieron a la necrópolis local
previo paso por la Escuela 315 Aaron Castellanos, lugar donde Gastón Gori
cursara sus estudios primarios.
Finalmente en el Cementerio Municipal las palabras de despedida estuvieron
a cargo de José Luis Iñiguez por el Centro de Estudios Históricos.
Por Normando Gil y Nicolás Loyarte | nloyarte@cableydiario.com
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En la lluviosa
mañana del sábado 30 de noviembre de 2002, las asambleas barriales
de Fisherton hicieron salir el sol. |
El sábado 4 de enero de 2003
el escritor santafesino recibió en su casa a un equipo periodístico de Cable
& Diario y El Litoral.com. Aquella mañana calurosa fue inolvidable. Gastón
iluminó con simpleza aspectos sorprendentes de su vida: sus afectos y predilecciones,
su lectura crítica de la realidad y los anhelos para los que, él afirma,
serán sus próximos tres años de vida. La conversación fue por momentos íntima,
espontánea, mágica. Preciso y lento como su tortuga, Gastón recorrió su
obra y habló de sus autores de cabecera. Subió la escalera angosta y oscura
hacia una puerta vidriada para mostrar su desordenada biblioteca, el escritorio,
testigo de su desconcierto, su tristeza y sus ansias de luz cuando escribió
La Forestal en noches de Vigilia Retenida (sus borradores inéditos), y su
primera máquina de escribir que azarosamente recupero hace poco. En el patio,
sentado bajo el fresco de la Bignonia, el señor de lo picaflores compartió
su mundo de pájaros, el trato cálido con su tero, su pato y las calandrias.
En esta presentación, El Litoral.com pone a disposición de sus lectores
el texto completo de la entrevista que testimonia la vida de uno de los
escritores esenciales de nuestra provincia.
En el patio de la bignonia
...miles de hectáreas habré caminado por los campos, pero nunca encontré
un pájaro muerto. Y cuando mueren en jaulas, siempre dicen que mueren de
tristeza. Pero no es que mueren de tristeza, es que el final de la muerte
es una muerte de tristeza, para el ser humano también. Agonía, qué quiere
decir: la tristeza de morir... agonía, es la tristeza de morir. Todos morimos
tristes cuando morimos por cosas naturales.
Y morimos —como decía el pastor protestante— ‘‘Y José era muy bueno y murió
de su última enfermedad'' —comenzó Gastón Gori la charla.
Gastón, ¿está escribiendo?
Yo en este momento no estoy escribiendo libros. Pienso en libros, inclusive
tengo concebidos libros, pero no voy a escribir. Porque tengo que hacerlo
en forma manuscrita y la vista no me permite hacer bien las letras. Aunque
puedo escribir bastante bien, por haber escrito millones de veces las palabras,
pero no quiero escribir un libro. Esa es una de las razones.
Tengo una hija que revisa todo lo que yo escribí. Y es la única que puede
leer mis manuscritos y no equivocarse. Inclusive corrige los errores que
comente la desgrabadora, que a veces no sigue el sentido de las cosas y
pone cualquier palabra.
¿No le gusta dictar?
No, dictar no me gusta. El estilo oral es una cosa y el estilo escrito es
muy distinto. El fenómeno de cerebración es distinto. Ahora, hace poquito
dicté un trabajo. ‘‘Perdido en los quebrachales'' se llama. No es muy largo,
lo publicó un suplemento de Reconquista. Lo escribir casi por un compromiso
con Julio Acosta, director de la editorial Ameghino. El me pidió que escribiese
eso. En la contratapa dice que mi entusiasmo por el trabajo de La Forestal
me llevó a perderme dos veces en los montes. Quería escribirlo y me ayudó
una chica que vive en frente de mi casa que me sigue muy bien cuando dicto.
Pero es muy difícil el tema. Escribirlo me resultó dificilísimo, por el
fenómeno psicológico que hay que realizar. Lo alcancé a escribir y salió
lindo, dice mi mujer, pero mi mujer no es que me ama, es chupamedia mía.
¿Gastón, no piensa escribir más?
No. Yo no pienso escribir otro libro más. Tengo motivos para hacerlo y tengo
cosas concebidas, pero no lo voy a escribir.
¿Cuándo tomó esta determinación?
El hecho de que me haya disminuido la vista; por ejemplo: yo te miro a vos,
y te veo dentro de un rato y no te reconozco. Además de la pérdida de la
vista tengo un infarto cerebral crónico. Quiere decir que hubo muerte de
neuronas. Entonces esta muerte de neuronas me afectó los hemisferios cerebrales
donde la vista, el aparto óptico, manda las imágenes. Bueno, yo a eso no
lo tengo más completo. Ese es un inconveniente muy grande, porque también
me hace perder la memoria visual. Y perder aunque sea una parte de la memoria
es perder ya una parte del pensamiento. Aunque sea perder la memoria inmediata,
la antigua no. Yo me puedo acordar de muchísimas cosas viejas. Inclusive
de demasiadas cosas me acuerdo, debería acordarme de menos.
¿Cuántos libros tiene publicados?
Hay 47 primeras ediciones, incluyendo algún folleto, y hay 40 reediciones
de libros. Ochenta y siete veces me publicaron libros, y tengo 87 años.
Y como he resuelto vivir hasta los 90 años me van a faltar 3 libros. Uno
ya está casi en camino, después de los otros dos me faltaría elegir uno,
porque el último libro que me gustaría reeditar es un libro que yo quiero
mucho: se llama ‘‘La pluma incesante''. Es decir: 90 años y 90 veces se
habrán publicado libros míos, y terminarlo con el libro ‘‘La pluma incesante''
sería muy simbólico, me gustaría mucho hacerlo. Y ya te digo, como voy a
vivir 3 años más, eso está resuelto, en eso ya no hay problema...
¿Por qué dice eso? ¿Cómo puede usted determinar que va a vivir 3 años más?
Lo he resuelto.
¿Y qué va a hacer dentro de
3 años?
Voy a vivir como vivo. Voy a vivir como vivo.
Pero, ¿por qué dice que va a morir dentro de 3 años?
Ah, yo digo 3 años como el límite de lo que yo he resuelto vivir. Pero si
llego a los 90 años pido una prórroga (risas).
¿A quién se la pide?
Hay un ente que nosotros no podemos definir, (nocierto) (sic). Puedo pedírsela
al destino, puedo pedírsela a Dios, por ejemplo; ése es el ente que no podemos
definir. Dicen que hace todas las cosas, pero parate con Dios, ¿no? Porque
a mí me mandó un infarto cerebral. Después, saco también en consecuencia
que Dios no tiene memoria o no lleva anotado nada, porque me mandó un infarto
cerebral y después ahora último me mandó un cáncer de próstata. ¿No vio
en la libretita que ya era bastante? Hubiera puesto: ‘‘Le mando un resfrío,
le mando una tos...'', cualquier cosa. Pero ¿por qué un cáncer? Si todo
el que tiene cáncer, aunque sea de próstata, muere de cáncer, (nocierto).
Pero yo creo que a pesar de eso, con la ayuda de los científicos actuales,
3 años más voy a vivir. Y si no vivo los 3 años más, vengan y repréndame:
‘‘¡Incumplidor! ¡Traidor! ¡Traidor! ¡Usted nos ha engañado! A ver, diga
ahora ¿por qué nos ha engañado?''. Y yo no te voy a contestar nada (risas).
Teóricamente, si usted quiere vivir 90 años, la prórroga la tendría que
pedir en el 2005.
Eso mismo, en el 2005 pediría una prórroga.
¿Entonces le quedan 2 años?
¿Dos años?
Estamos en el 2003.
Sí.
¿Qué día nació usted?
Yo nací el 17 de noviembre de 1915 (silencio). Así que 90 años sería en
el 2005. Y bué, es un número hasta simpático.
Orden cronológico de ediciones y reediciones
GASTON GORI – FICHA BIBLIOGRAFICA
1940 – ANATOLE FRANCE…Ed. Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1941 – SOBRE LA TIERRA ENSANGRENTADA, Porter Hnos. Bs. As. Ensayo.
1942 – MIENTRAS LLEGA LA AURORA, Porter Bs. As., poemas.
1943 – VIDAS SIN RUMBO, Ed. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1945 – Y ADEMAS ERA PECOSO… Ed. Castelví, Santa Fe, Cuentos.
1946 – SE RINDEN LOS NARDOS, Ed. Espadalirio, Santa Fe, poemas.
1946 – INTERMEZZO DE LAS ROSAS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1947 – COLONIZACION SUIZA EN ARGENTINA, Ed. Colmegna, ensayo histórico.
1947 – EL INDIO, EL CRIOLLO Y EL GRINGO, Ed. Dpto. Estudios Etnográficos.
1948 – COLONIZACION, Estudio histórico y social. Ed. Colmegna, Santa Fe,
cuentos.
1949 – EL CAMINO DE LAS NUTRIAS, ED. Colmegna, Santa Fe, cuentos.
1950 – HA PASADO LA NOSTALGIA, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayos.
1951 – VAGOS Y MAL ENTRETENIDOS, Ed. Colmegna, Santa Fe, ensayo.
1952 – LA PAMPA SIN GAUCHO, Ed. Raigal, Bs. As., ensayo.
1952 – Segunda edición de ANATOLE FRANCE, Ed. Colmegna.
1952 – Segunda edición de Y ADEMAS ERA PECOSO, _Ed, Colmegna.
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"¡Güelga
nomá, chamigo!"
Por Osvaldo Bayer
Es una constante de hierro: la historia les da la razón siempre a los luchadores
de la dignidad, por más humildes que sean. Y tal vez, por humildes, sus
figuras se recortan en el tiempo con más claridad. Sucedió allá por los
años veinte. En la tierra del quebracho. A los hacheros se les comenzó a
prohibir los pañuelos rojos que, como costumbre, llevaban al cuello, y las
camisas rojas que vestían en el trabajo. Ese color acostumbrado en los habitantes
de la región no se podía usar más porque, según los serviles empleados de
la empresa inglesa La Forestal, era "comunista y anarquista". La policía
privada de la empresa se encargaba de proceder: trabajador que llevaba pañuelo
rojo o camisa granate era obligado a desnudarse, le daban latigazos hasta
desvanecerlo y le prendían un cintillo azul y blanco y le hacían gritar
bien fuerte: ¡viva la Patria!
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Todo esto en la Argentina
de don Hipólito Yrigoyen, elegido por el pueblo, que mandó al ejército argentino
a reprimir al gauchaje alzado que se había levantado al grito de "¡Oh, añá!
¡Güelga nomá, chamigo!", levantando el puño y con pocos rémingtons "Colí",
de caños y culatas recortados, que les habían hecho llegar los anarquistas
de Buenos Aires a través de los marineros de los buques del Paraná. Fue
una solidaridad épica. La huelga reventó como una bomba de brazos alzados
desde el Chaco santafesino, por el Chaco, Formosa, hasta el mismo Puerto
Infierno, y la parte santiagueña desde Quimilí a Pampa de los Guanacos.
Los obreros ferroviarios anarquistas pararon el Central Norte Argentino
y el Provincial de Santa Fe para impedir el movimiento de tropas del 12
de Infantería, en el cual estaba el teniente Juan Domingo Perón. Pero no
sólo los ferroviarios sino también los marineros de la FORA pararon las
embarcaciones y las tripulaciones de los barcos extranjeros que venían a
recoger la sagrada madera roja de los quebrachales se negaron a recibirla.
Y los portuarios, con sus rostros arrugados de puro indios, escupían a los
crumiros traídos de otras latitudes que servían por un pan y un vaso de
vino a los señores británicos bajo el cielo impiadoso de un permanente sol
despiadado. Dos millones de hectáreas poseían los gentlemen de Londres.
("¿Argentina? Oh, yes, yes, sí, sí, allá hablan portugués, buena carne").
Dos millones de hectáreas, dos millones de hectáreas. Dos millones... de
madera noble, de madera dura como el hierro. Roja. Arbol tras árbol, de
cien años de crecimiento, caían para Su Majestad Británica, y desaparecían
para los hijos de la tierra.
Globalización de la injusticia, que se joda la negrada, son todos borrachos,
haraganes, analfabetos, sucios, no saben ni hablar castellano, se maman.
Metalen bala, nomás. En el mismo año, el 10 de Caballería fusilaba a los
peones patagónicos en defensa de los latifundios británicos.
Los curas se metieron en sus templos a rezar y para agradecer la infinita
bondad de Dios, nuestro Señor. Mientras los hijos de la Tierra gritaban
"Oh, añá, güelga nomá, chamigo". Pero la empresa británica no se anduvo
con chicas, inmediatamente armó su propia policía. El mismo modelo que en
los años setenta emplearía uno de los hombres más desdeñables de nuestra
historia, López Rega: las tres A. Bajo el nombre de Liga Patriótica Argentina
(fundada en Buenos Aires por el Perito Moreno, Monseñor D’Andrea, el acaudalado
Manuel de Anchorena y Manuel Carles, funcionario radical). La Forestal contrató
a temibles criminales que traían de la cárcel de Misiones y les puso sombreros
cowboys que los obreros llamaban "sombrero galpón" a los cuales les adosaban
una escarapela patria. Y salían a la búsqueda de obreros huelguistas para
acribillarlos a balazos. La primera víctima fue el dirigente anarcosindicalista
Francisco Coronel, el más querido por las peonadas y hacheros de Puerto
del Infierno. Jamás ni el ejército ni la policía molestó a los cuadros criminales
de la Liga pagados por la empresa extranjera. Al contrario, los protegieron
para asegurar el éxito final. El monumento final a tanta crueldad e ignominia
fue el incendio del local de la Federación Obrera y las viviendas de todos
aquellos trabajadores que no se sometieron. El últimoen resistir fue el
gaucho Altamirano, que cayó en poder de los bandidos de La Forestal, a quien
no sólo lo curtieron a latigazos sino que le prendieron fuego a su casita
donde vivía con su mujer y numerosos hijos. Todo en nombre de la libra esterlina.
Pero el asesinato de obreros no fue lo más terrible de esta injusticia que
entristece esas zonas, vacías ya de nobles bosques. En 1939, muchos años
después de la huelga, el diputado Doldán denunciaba la verdadera consecuencia
del capitalismo ladrón. El diputado Doldán denunciará en la Cámara de Diputados:
"En el departamento Vera, sobre 4463 defunciones sólo 1533 enfermos tuvieron
asistencia médica y cerca de 3000 no la tuvieron.
Estudiando las cifras de la mortalidad infantil desde 1928 a 1938, considerando
los nacidos muertos y los fallecidos hasta los diez años de edad inclusive,
el 42,5 por ciento corresponde a niños. Pero la cifra es más abultada porque
muchas criaturas nacidas muertas o fallecidas poco después del parto no
son denunciadas al registro civil, lo que ocurre en los parajes más apartados
y boscosos. Y ahora viene otro párrafo que desbarata toda posible disculpa
o interpretación contraria: en el distrito de Garabato el 80,5 por ciento
de los fallecimientos corresponde a la juventud entre los once y los treinta
y cinco años". No sólo se habían llevado nuestros árboles sino también nuestros
niños. Todo el mundo se calló la boca. A políticos, militares y a la Iglesia
les pareció todo lo más natural. Estoy en la Feria del Libro. He comenzado
a acariciar las tapas de un libro. Es La Forestal, de Gastón Gori, vuelto
a editar después de más de treinta años. El maestro Gastón Gori, conciso,
justo, valiente.
Pese a las represiones que sufrió en su vida de ochenta y cuatro años, que
continúa en su denuncia constante, ve que muy poco es lo que ha cambiado.
Hace más de treinta años describía así el final de esta tragedia griega
que es La Forestal, síntesis desgarradora de lo que fue capaz el primer
mundo con las riquezas de las latitudes del sur. "La Forestal llegó, robó
y se fue; casas desocupadas y entre yuyales, en cuyos derrumbes, grietas
y descascaramientos trabajan el tiempo y las lluvias; viejas casillas despintadas
con sus chapas retorcidas y sin gente que las habite; ranchos caídos. Derruida
la antigua fábrica de tanino, la zona es la imagen del desaliento, es el
saldo de la evacuación de La Forestal. Altos yuyos en los antiguos clubes
y cancha de tenis de los altos funcionarios y en las explanadas de las playas
donde defendieran su vida obreros en trágicas horas y donde el sudor de
varias generaciones regara el suelo; yuyos en la vieja herrería, yuyos avanzando
y cubriendo los vestigios de instalaciones para un ferrocarril que ya no
existe; yuyos en los intersticios de puertas y ventanas de casas abandonadas.
Rodeadas de tristeza en las caras de niños que piden limosna." Pero la memoria
revive. Este libro, La Forestal, de Gastón Gori, está de nuevo entre nosotros,
testigo de la infame historia de la explotación del hombre y de la riqueza
de la naturaleza. Ojalá los maestros enseñen a sus alumnos lo que ocurrió
por los años veinte en tierra argentina para que comprendan aquel "¡Oh,
añá! ¡Güelga nomá, chamigo!", como el arma de la rebeldía contra nuestra
tan actual humillación. Gracias, viejo maestro Gastón Gori, el de las tierras
de mi niñez.
Fuente: Pagina/12, 04/99

"La
forestal de Gori me impulsó a investigar la Patagonia trágica"
Entrevista a Osvaldo
Bayer
El prestigioso escritor santafesino participó
de los actos del 24 de marzo que se organizaron en nuestra ciudad. Hace
algunos meses, con motivo de la feria del libro, el autor de la "Patagonia
Rebelde" estuvo en LT10, y por los micrófonos de la radio, recordó al entrañable
Gastón Gori, nos contó con lujo de detalles la disputa histórica que tienen
los Bayer y los Kirchner, y reflexionó sobre la democracia argentina.
El autor de "Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia" y "La Patagonia
Rebelde" nació en nuestra provincia allá por el año 1927, estudió historia
en la Universidad de Hamburgo a mediados de los años ‘50 y es uno de los
periodistas y escritores más respetados de la Argentina. Su trayectoria
cuenta que trabajó en los diarios "Noticias Gráficas", en el patagónico
"Esquel", en "Clarín", donde fue secretario de redacción, y actualmente
es una de las firmas importantes de Página 12. Cuando Osvaldo Bayer relata
algún acontecimiento histórico tenemos la certeza que sus respuestas tienen
la precisión del investigador, la pasión del escritor y el compromiso del
militante de las causas justas.
-Osvaldo ¿Cuándo y cómo lo conoció a Gastón Gori?
- Fue en el año 1976. Recuerdo que charlamos largo y tendido en su patio.
Yo me había ido al exilio en el ‘74 porque aparecí en la lista de las tres
A por la película "La patagonia Rebelde". Caímos en desgracia Héctor Olivera,
Héctor Alterio, Luis Brandoni, entre otros. Obligado a abandonar el país
me fui a Alemania. Pero en febrero del 76 volví, porque Isabel Perón había
llamado a elecciones. Por aquellos días, dije: "Bueno, si hay elecciones
va a haber más libertades". Pero en esta vida hay que estar sobretodo bien
informado (Risas). Volví y cuatro semanas después estábamos en dictadura,
y fue imposible salir. Yo lo admiraba mucho a Gastón antes de conocerlo,
porque fue un precursor en el relato de las tragedias obreras con "La Forestal".
La verdad es que me impulsó a investigar la Patagonia trágica, porque él
escribió "La forestal" en el ‘65 y yo empecé la investigación de la patagonia
en el ‘68. Así que un día de marzo del ‘76 toqué la puerta de la casa de
Gastón Gori y comenzamos nuestra amistad.
-Osvaldo ¿Qué pasó con el abuelo de Kirchner?
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El quebracho colorado, árbol forestal nacional
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-Es una vieja disputa familiar
entre los Kirchner y los Bayer. Mis padres vivieron en Río Gallegos entre
el año ‘20 y el ‘23, y justamente ahí, mi padre fue testigo de los fusilamientos,
y gracias a sus relatos nació mi interés por aquella historia. En Río Gallegos
no había nadie que hablara alemán, el único era Carlos Kirchner. Entonces,
mi padre y el abuelo del presidente se hicieron amigos y hablaban en alemán.
Mi padre no sabía que el abuelo de Kirchner era usurero. Un buen día, vino
el abuelo de Kirchner y le dijo a mi padre: "Kaspar necesito 10 mil pesos".
Era muchísimo dinero, para que se den una idea con esa plata se compraba
una casa muy buena. Mi padre le prestó esa plata y Carlos Kirchner nunca
se la devolvió. Por este motivo, al hombre que mi padre odió más en su vida
fue al abuelo del presidente. Además, el abuelo de Kirchner tenía un hotel
con orquesta de señoritas, a las cuales las explotaba y esto lo contaban
los obreros. Cuando hice la investigación encontré volantes obreros que
decían: "Kirchner miserable, explotador". Pensando en la venganza familiar
lo publiqué en mis libros (risas). El abuelo de Kirchner también fue colaboracionista
con el ejército. No fue un fusilador pero apoyaba, y un hermano de él fue
el fotógrafo oficial del ejército. Las fotos del Coronel Varela haciéndose
el napoleón se las debemos a él. Estos documentos pasaron a la historia
gracias al tío abuelo de Kirchner. Un buen día, canal 9 me invitó a una
entrevista porque se iba a hacer una obra teatral sobre la patagonia y convocaron
también a varios otros. Yo estaba en un saloncito esperando para entrar
al estudio y me encuentro con Cristina Fernández de Kirchner, que en aquel
tiempo era diputada nacional. Yo percibí que me miraba, me miraba, me miraba…y
de pronto me dice: "Escuchame una cosa, ¿Vos sos Osvaldo Bayer? Le contesto
que sí. Y me increpa diciendo: "Vos tenés una tara mental". Se expresa así
porque es muy abierta ¿Viste? (risas). "Vos tenés un complejo, cada vez
que leo un libro tuyo hablás del abuelo de mi marido, te escucho por radio
y hablás del abuelo de mi marido, no tenés otro tema", me cuestionó. La
verdad que a mí me pareció un tanto insolente de su parte. Entonces la provoqué
y le dije: "Y bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante…". Y ella
hizo un movimiento con la boca y afirmó: "No era un atorrante, era un pícaro".
"Bueno, sí, era un pícaro, pero devuélvanme con intereses todo lo que me
deben. Hoy sería un millón y medio de dólares", retruqué.
Un tiempo después ocurrió algo imprevisto. Kirchner, ya presidente, me invitó
a ver la Patagonia Rebelde en el salón blanco de la Casa de Gobierno. Yo
creí que era una gran cargada, porque después de que me quemaron los libros,
de exiliarme por la película, de estar diez años prohibida, de pronto se
daba en el salón blanco de la presidencia. Parecía la novela de un tipo
que está loco. Esas cosas pasan en la Argentina. Entonces fuimos con el
director y los actores. Mientras estábamos esperando entró Kirchner y se
dirigió hacia mí. Recuerdo que me dio un abrazo que todavía me duelen todos
los huesos. Mientras la gente aplaudía, me dijo al oído: "No era mi abuelo,
era el hermano de mi abuelo". Y yo lo miré como diciendo, "vamos nene, mirá
que investigué bien". Después vino Felipe Sola y también me dio un gran
abrazo, y yo ya empecé a sospechar de mí mismo. Me dije: "¿Que está pasando?
(Risas)
Luego, la revista Noticias y el diario Perfil se aprovecharon de esto y
titularon: "Bayer: El abuelo de Kirchner era usurero". Cosa que me pareció
muy baja, porque el nieto no tiene nada que ver con los pecados del abuelo.
Pero Kirchner se vengó. Un buen día, me llamó por teléfono un amigo y me
dijo: "Así que Kirchner te nombró embajador en Alemania. Tenés casi 80 años
y ahora te venís a convertir al peronismo". "¿Quién te dijo eso?", le pregunté.
Y respondió: "Lo dijo Lanata en televisión". Nunca lo pude desmentir del
todo porque como la había dicho Lanata algo quedó. Fui a verlo a Lanata
y le pregunté: "¿De dónde sacaste esa información?" Y Jorge me dijo: "Mira,
entre vos y yo, me llamó Kirchner y me dijo que te había nombrado embajador
en Alemania".
Osvaldo ¿Cómo entiende esta esquizofrenia que tenemos los argentinos de
sublimar y después esconder nuestra historia? ¿Cómo explica estas contradicciones
permanentes?
Tendríamos que hacer un seminario sobre esta problemática porque es larguísima.
Pero es la falta de democratización que tenemos. Fuimos gobernados por dos
partidos políticos y tuvimos 14 golpes militares. Es decir, jamás el pueblo
salió a la calle o fue incitado a defender la democracia. Ninguno de nuestros
presidentes elegidos por el pueblo fueron capaces de defender la casa de
gobierno. No tenemos el ejemplo de Salvador Allende, en Chile, que prefirió
morir para defender ese símbolo. Nuestros presidentes huyeron todos, algunos
en forma patética. Además, nunca se sabe qué programa tienen nuestros presidentes.
Por ejemplo, se elige al peronismo y uno de sus presidentes hace el programa
económico más liberal de la historia del mundo, el señor Menem. Ni que hubiera
sido un liberal inglés del siglo pasado. O los radicales, que suben y no
se sabe que van a hacer. ¿Qué es lo que buscaba De la Rúa? Un presidente
que cambió de ministro de economía y terminó llamándolo a Cavallo. En este
país no votamos un programa, votamos gente, votamos slongans. Por ejemplo
en la última elección a jefe de gobierno en Buenos Aires había un afiche
de Patricia Bulrich que decía: "Te quiero país". Sí Patricia, todos queremos
al país, pero ¿qué proponés?
A pesar de todos los golpes militares que hemos tenido, el último lo dice
todo, las democracias no fueron capaces de votar una ley que la defienda.
Uriburu tiene un monumento colosal en Balcarce. Uriburu, el primer golpista
de la argentina. ¿Cuántos gobiernos peronistas y radicales tuvo la ciudad
de Balcarce luego de Uriburu? Nadie se atrevió a tocarlo. Claro, hay que
mirar adelante no hacia atrás. ¿Cómo en un país un señor Bussi luego de
ser un dictador asesino puede presentarse tranquilamente en la democracia
y ser elegido por el pueblo? En qué país ocurren estas cosas. Yo traje la
experiencia de los alemanes, porque estudié allá en la post guerra, en relación
al castigo que sufrieron los criminales nazis. Acá no pasa nada. Deberíamos
tener una ley en defensa a la democracia que sostenga que todo general o
coronel que hace un golpe de estado sea condenado a prisión perpetua y con
sus bienes pague los daños que ha cometido. No, aquí todo sigue igual, Acuérdense
de Onganía, siguió siendo general y pretendió presentarse a una elección.
Y recuerden también los partidos políticos que colaboraron con la dictadura,
por ejemplo Mon Roy con Lanusse, que era el mejor hombre de Balbín. Todo
esto hay que revisarlo. Acá ustedes me permiten hablar, pero en otras radios
me preguntan: "¿Cómo es la vida en Alemania?"
Luciano Lazzarini
Fuente: "De Radio Somos 2006" LT10, 23/03/07

Introducción
de las notas de investigación sobre el auge y la decadencia de la compañía
inglesa de tanino La Forestal, publicadas entre mayo y agosto de 1969 en
la Revista Georama
Las ciudades fantasmas
Por Rodolfo Walsh
Hacía diez años que el hombre faltaba del pueblo y sabía que la fábrica
se hallaba cerrada. Pero no le importó demasiado, porque sus intereses estaban
en otra parte y ya no era peón ni capataz. Así que visitó a sus amigos y
arregló sus asuntos sin pasar por la fábrica, hasta que una tarde sus pasos
lo llevaron, cruzó distraído un puente, atravesó el portón y dice que el
silencio lo hizo despertar. Hacía tiempo que el hombre no lloraba.
/
La chimenea está allí: sesenta y cinco metros de ladrillo vertical en cuya
punta supo flamear, los días de festejo, la bandera inglesa. Pero ya nadie
sube sus peldaños oxidados. Las víboras fluyen por el canal de humo, asoman
a los derrumbes, se meten en las oficinas desiertas.
-Este
mes matamos cuarenta –dice Reinaldo Silva.
Las manos y los gestos del último empleado de La Forestal, en Villa Ana,
reconstruyen los tres pisos que faltan entre las paredes con espesor de
muralla, los huecos que fueron ventanas, las aserrineras convertidas en
fosos. Bosta de caballo cubre el piso que presumió de parqué, y un retoño
de ombú crece entre la invasora maleza amarilla.
Aquí se molía el quebracho, los rollizos empujados por el gato hidráulico
gemían y se desintegraban contra las cuchillas de acero; aquí pasaba la
cinta transportadora por el aserrín que iba a cocimiento. Uno puede imaginar
a los hombres semidesnudos, cubiertos apenas por el chiripá, sudando entre
nubes de vapor junto a las baterías de difusores, las tinas y los vácum,
cortando con el brazo el chorro espeso y caliente que secaría tomando la
forma de las bolsas, la cortante dureza del quebracho y su color, antes
de ser embarcado para curtir los cueros y las pieles de medio mundo.
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Pero es inútil. Las máquinas que trituraron un bosque han desaparecido;
mojarritas nadan en la pileta que alimentó las baterías y sirvió de piscina
a los gerentes; las calderas duermen amontonadas como grandes elefantes
muertos.
La fábrica de tanino de Villa Ana no fue la primera, ni la última, ni la
más importante entre las plantas de La Forestal clausuradas en los últimos
veinte años. Pero ninguna dejó un testimonio tan impresionante de la caída
de un imperio. A su alrededor, el pueblo agoniza desde 1957. Sus nueve mil
habitantes se redujeron a tres mil. Diez mil hacheros de la zona emigraron
o cayeron en primitivas formas de subsistencia.
No quedan huellas de sus ranchos de paja, pero el pueblo Forestal, que albergó
a funcionarios y empleados, subsiste con sus casas de ladrillos encalados
en color crema, sus galerías de tirantes rojos, sus techos a dos aguas.
Cuatro de cada diez están hoy desocupadas, y una que ocupa media manzana
con jardín acaba de venderse en setenta mil pesos.
Sobre la plaza, en una esquina, la puerta del único hotel permanece inexorablemente
cerrada. Nada se mueve bajo el abrasador sol de la siesta. Un potrero donde
pastan los caballos fue pista de aterrizaje; la cancha de golf donde se
jugaron torneos internacionales ha sido removida por el arado. "Aquí vino
la reina de Inglaterra", dice una voz que también parece ausente. Y ella
misma contesta:
-Vivimos de recuerdos.
De los recuerdos más bien se muere, pero le voy a contar una cosa insignificante.
No vale la pena que la anote. Yo tenía nueve años y estaba muerto de sueño,
esperando que empezara el cine. Papá y mamá también, y todo el pueblo inquieto,
porque era la época en que se alzaron los hacheros. Hasta que entró el gerente
y se apagaron las luces. El cine empezaba cuando llegaba el gerente de La
Forestal.
Fuente: www.revistacontratiempo.com.ar

Transformación
ecológica y precariedad económica en una economía marginal. El Gran
Chaco argentino, 1890-1950
Por Adrián Zarrilli
Univerisdad Nacional de Quilmes, Universidad Nacional de La Plata y CONICET,
Argentina, trabajo presentado al XXII International Congress of the Latin
American Studies Association, Miami, Florida. March 16-18, 2000
La relación sociedad-naturaleza
Existe una estrecha relación entre sociedad y medio ambiente, ya que los
mismos son respectivamente subsistemas conformados del sistema global que
se condicionan entre sí. Por consiguiente, el desarrollo histórico de una
sociedad depende en medida considerable de su base ecológica y de sus recursos
naturales, mientras que el tipo y grado de desarrollo afectan directamente
esa base ambiental. Por ello resulta prioritario para un análisis bajo esta
perspectiva, el reconocimiento exhaustivo de la base actual y potencial
de recursos naturales de una sociedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta
que la propia condición de "recurso" que se le atribuye a algún elemento
de la naturaleza depende del conocimiento empírico, tecnológico y científico,
tanto como de las prioridades sociales.
Los conocimientos científicos y tecnológicos están dirigidos a reproducir el estilo de desarrollo a corto plazo. La carencia básica es de análisis dinámicos, desde un punto de vista integral, que permitan interpretar dos subsistemas, el social y el natural, y sus interrelaciones. Un análisis integral tiene que incorporar las formas en que la acción antrópica influye sobre los sistemas, el grado en que se modifican algunos de sus atributos como estabilidad, elasticidad, etc, la comprobación de daños, los niveles de artificialización, así como su capacidad de adaptación ante los cambios de factores climáticos.
Una
visita a Villa AnaFue La Forestal una companía de capitales ingleses que desembarcó en el Chaco austral entre fines del 19 y mitad del 20 para explotar el tanino del quebracho, químico utilizado en el curtido del cuero. Para ello construyó factorias, puertos, vías ferreas, caminos, obrajes, levantó poblados. En el momento de su mayor expansión señoreaba millones de hectáreas a la vera del Paraná y regía los destinos de miles de personas. Los movimientos migratorios de la región se organizaban según su necesidad: oleadas de empobrecidos correntinos cruzaron el río para ofrecerle sus brazos como hacheros. Gente hubo que nació, vivió y murió en terreno de la Forestal, sin salir jamás de su influjo. En sus dominios circulaba su moneda - yo he visto unas de hierro forjado: "Vale por un kilo de carne", carne que se vendía en sus propias carnicerías desde luego - y se imponía su ley, aplicada por un cuerpo policial volante, "los cardenales", que a falta de cárceles - o porque estas eran costosas - castigaban el robo de vacunos de la Companía marcando a fuego con el hierro del ganado a los ladrones. Todos los comisarios y los jueces de paz a la redonda - y varios políticos en Santa Fe y en Buenos Aires - estaban en la nómina de pagos de La Forestal. Fueron, ciertamente, un factor de progreso: Los asentamientos de la empresa gozaron de luz eléctrica o agua corriente antes que la capital provincial, provistas por los generadores y las bombas de las tanineras al entorno de casas estilo colonial inglés, techos rojos a dos aguas y galería circundando la construcción de paredes blancas con amplias aberturas. Por eso ir a Villa Ana ahora, en estas décadas, es un raro turismo. Acabado el quebracho y retirada ya la Companía, sus antiguas dependencias - sus oficinas, sus depósitos, las viviendas de sus administradores y técnicos - pasaron al Estado Provincial que no tuvo mejor idea que distribuírlas generosamente entre las dependencias oficiales. En Villa Ana la gente es pobre pero el Jardín de Infantes tiene un edificio propio, apto para albergar a diez veces más niños de los que educa. La Escuela Primaria, otro tanto. En las enormes aulas rebota y se pierde la voz de la maestra frente a un puñado de niños. En el Dispensario la dependiente se queja por la extensión del piso que debe barrer a diario - mantener mínimamente limpios y funcionando esos espacios es el agobio de sus servidores, mucho más que la atención del puñado de ciudadanos que concurren a ser atendidos. Villa Ana abunda en empleados públicos, en jubilados, en niños criados por abuelas mientras los padres emigran. Durante la jornada laboral moran los servidores públicos en estos caserones pero luego vuelven a su mas modestas casas, a menudo ranchos de adobe, mezcla de barro y paja que las lluvias van destruyendo. La Fábrica fue desguazada por ellos, hace mucho, y a alguien se le ocurrió mejorar su vivienda con una protección metálica: los planchones remachados de la factoría fueron cortados a soplete y trasladados y amurados en torno a los ranchos para protegerlos de los aguaceros. Luego los pintaron de colores vivos: verdes, azules, rojos. Rápidamente los bautizamos "los ranchos blindados"; rara cruza entre vivienda rural y tanque de la Primera Guerra y conformando un colorido barrio con remembranzas de La Boca. Y cualquier viejo, si Ud. le da charla, le contará sobre las glorias de antaño. Fuente: http://tapera.info/?p=366 (2007) |
En ese sentido muchos de los diagnósticos han eludido entrar a fondo en la interpretación de las contradicciones sociedad-naturaleza que se dan en los modos de producción predominantes en nuestro continente. Los enfoques que atribuyen el origen del deterioro de la naturaleza al costo natural del progreso científico y tecnológico encubren la utilización que determinadas fuerzas sociales están haciendo de ella, estas consecuencias no son una fatalidad que esté implícita en el propio progreso, sino el resultado de las formas de desarrollo impulsadas por los sectores y grupos dominantes.
Aunque el hombre sea ,por lo general, quien desencadena con nuevas acciones
los cambios en la interacción sociedad-naturaleza, en muchos casos son los
cambios catastróficos o evolutivos de la propia naturaleza los que determinan
las modificaciones de la sociedad. Sea que esta desencadene los cambios
en las interacciones, o que no esté sino reaccionando frente a cambios ambientales,
las acciones sociales están de todas maneras condicionadas cultural e históricamente
por su experiencia, conocimientos y percepciones acumuladas en cuanto a
las acciones mutuas hombre-naturaleza. Uno de los procesos formativos culturales
más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica
empírica en relación con las formas permisibles y tolerables de explotación
de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia
de la población.
Nuestro objetivo central es, entonces, el estudio de esta especialización
de los recursos primarios en una región y un momento histórico determinados.
Su transformación artificial, sus conflictos, grados de especialización,
la racionalidad, la interacción y el deterioro progresivo de los mismos.
Pero, primeramente, enunciaremos como abordaron la temática del medio ambiente
las versiones clásicas y las alternativas a ellas.
Cada modo histórico de producción, cada sistema económico y social, ha combinado
de manera específica el trabajo humano, los saberes, los recursos naturales
y los medios de producción con el fin de producir (transformando y a la
vez consumiendo recursos naturales), distribuir y reproducir los bienes
necesarios en cada momento histórico para la vida. Es por ello que el objetivo
esencial de la Historia Ecológica se centra en el conocimiento de la lógica
económica, de las normas éticas y culturales propias de cada forma histórica
de producción, ya que al influir en las prácticas de los agentes sociales
en relación al medio, determinan el menor o el mayor grado de sostenibilidad
de la producción. Dicho en otros términos: cada formación social de producción,
entendida en su dobre vertiente de explotación del trabajo humano y de la
naturtaleza, marca los límites históricamente precisos a la eficiencia en
el manejo de los ecosistemas.
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales
y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación
de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales
han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso
de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron
en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por
parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los
recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación
tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización
del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de
multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como
ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en
particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a
desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de
corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración
de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad
ambiental y los niveles de vida.
La riqueza forestal y el aprovechamiento de las maderas más buscadas, se
constituyó a mediados de la década de 1890, en el atractivo económico más
importante para la penetración en la zona del Gran Chaco Argentino. Pero
esta incorporación del territorio boscoso a la producción capitalista no
fue realizada con control estatal nacional o provincial, por el contrario
solamente hubo algunas normativas legales aisladas. Esta situación permitió
una explotación extractiva de carácter meramente coyuntural, sin intentar
siquiera la reproducción de las materias primas, con los consabidos perjuicios
socioeconómicos para la región.
La explotación de los ecosistemas
del nordeste argentino resultó totalmente contradictoria con las potencialidades
naturales de regeneración del bosque y poco o nada se investigaron las posibilidades
de regeneración artificial. Nuevamente es esta forma de explotación la que
contrastaba con el conservativo sistema pampeano. La expoliación se basó
en la cómplice indiferencia oficial: la política fue dejar hacer: el Estado
hizo renuncia de su poder de policía aun cuando las denuncias provinieran
de sus propios delegados.
La política ambiental del período considerado en el presente proyecto, puede
ser caracterizada como de "inacción"; advirtiendo que durante todo este
lapso, se explotaron los bosques con un criterio "minero", es decir, puramente
extractivo, sin prever su reposición, lo que de hecho los transformó en
un recurso no renovable.
Sí como se dijo, la explotación forestal, no mereció por parte del Estado
mayor atención y control, el resultado directo se dejo sentir sobre los
bosques que fueron talados, empleando generalmente mano de obra indígena
o de zonas limítrofes, sin planificación económica alguna, llevada adelante
por particulares a quienes sólo preocupaba su lucro personal o sectorial
y que poco parece haber reinvertido en la región degradada. Desde la legislación
propuesta por el presidente Nicolás Avellaneda en 1879-80, base de la ley
de tierras de 1903 y del decreto del mismo año reglamentario de la explotación
de bosques y yerbales, no se adoptaron resoluciones significativas hasta
fines de los años 40. La destrucción de nuestros bosques, se vió facilitada
por el económico y fácil acceso a las vías férreas y marítimas en la región
subtropical y en el sur argentino. Mientras el fisco resultaba defraudado
por las explotaciones clandestinas, que eludían fácilmente el sistema caduco
de contralor puesto en práctica.
En este sentido la legislación forestal en el orden nacional resultó escasa
y poco precisa y su aplicación generalmente ineficaz. Tales características
se acentúan en el caso de la legislación provincial, dirigida fundamentalmente
a obtener recursos fiscales, descuidando la preservación de los bosques
y sus riquezas. En consecuencia, es factible advertir el desamparo de la
región que podría estar asociado tanto a la inacción estatal cuanto a la
ausencia de una burguesía local establecida.
Recién en 1948 con el dictado de la ley Nº13273 de defensa, mejoramiento
y ampliación de bosques, se marca una ruptura en la comprensión del sistema
de explotación forestal argentino. El Estado Nacional comienza a interesarse
por las cuestiones referidas a la protección de los bosques, dando lugar
a una legislación que llenó el vacío legal al que se hizo alusión. Es recién
en ese año cuando el Poder Legislativo Nacional, emprenderá un estudio medular
sobre el problema forestal, nombrándose al efecto una Comisión Especial
Maderera y de Reforestación (de la cual participaron todos los sectores
comprometidos directa o indirectamente con la cuestión forestal), que llega
a término con el dictado de la ley, en el marco de una nueva orientación
política y económica de la Argentina.
El Gran Chaco Argentino
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En el nordeste argentino, la región del Gran Chaco (Formosa, Chaco, Norte
de Santa Fe, Santiago del Estero y este de Tucumán y Salta) después de experimentar
los resultados poco halagueños de una economía ganadera criolla y el ciclo
azucarero que ese extingue frente al avance tucumano, ensaya –desde el último
quinquenio del siglo XIX- la práctica de la explotación de su riqueza forestal
quebrachera (1). .
La subregión este o Chaco santafesino es el área del quebracho colorado
taninero por excelencia, cercana a las vías fluviales, donde se instalan
las más importantes sociedades anónimas forestales de capital extranjero
lideradas por "The Forestal Land, Timber and Railways Co. Ltd" con sede
en Londres y "Las Palmas del Chaco Austral S.A.". Son ellas las que comercializan
tanino y rollizos de quebracho con destino al mercado externo
(fundamentalmente a Alemania, Gran Bretaña, EEUU) desplegando actividades
que procuraban ligar a la región –pero esencialmente a los intereses que
ellas mismas representan- con las metrópolis.
En la región el obraje fue el núcleo urbano-forestal por excelencia, el
que asegura la explotación de la riqueza boscosa; la cual una vez agotada
deja tras de si terreno arrasado que no se reforesta. Detrás de la depredación
avanza el ganado, la tierra se subdivide para formar medianas y pequeñas
estancias con una riqueza pecuaria que no puede competir con la ganadería
litoraleña de alta mestización a pesar de los sucesivos ensayos económicos
practicados, dando muestras de las complejas causas que el fenómeno encierra
(2).
La explotación del quebracho
La explotación del quebracho colorado es uno de los más sólidos ejemplos
históricos acerca de la explotación capitalista extractiva de un recurso
natural no renovable y de cómo este sistema expoliativo genera importantes
consecuencias negativas socioeconómicas.
La industria del quebracho se estableció en la Argentina como consecuencia
del descubrimiento efectuado en 1850 por un grupo de técnicos curtidores
franceses y alemanes, de las bondades que ofrecía el tanante obtenido a
partir del árbol de quebracho, especie forestal muy difundida en lo que
se conocía como Parque Chaqueño o Chaco Austral, que comprendía el norte
de la provincia de Santa Fe y las actuales provincias de Chaco, Formosa,
Santiago del Estero, este de Salta y de Jujuy.
Ya desde las últimas décadas del siglo XIX comenzó a utilizarse la madera
de quebracho en el proceso de curtiembre, los hermanos Harteneck utilizaron
la madera de quebracho en su curtiembre de Pirfmansen, Alemania, y basados
en los resultados positivos, decidieron la explotación en Sudamérica. En
1880 comienza la explotación de rollizos de quebracho colorado para diversas
curtiembres nacionales, por medio de una aserrinera impulsada a vapor.
Para 1890 se inaugura en nuestro país la industria del tanino, con la instalación
de la primera fábrica en Pehuajó, cerca del Empedrado (Corrientes) por una
sociedad alemana de Hamburgo, Herwig y Schmidt.
A partir de ese momento empieza a gestarse lo que después sería The Forestal
Land, Timber and Railway Co. Ltd. Por un lado, los hermanos Harteneck, quienes
estaban estrechamente vinculados con dos firmas de Hamburgo (Herwig y Renner)
instalan, con la colaboración del Sr. Carlos Casado, una fábrica en Calchaquí
en 1898. Por otro lado, anteriormente la firma Portalis y Cía., que ya explotaba
bosques, construye, en 1895, una fábrica de tanino en Fives Ville. La industria
del tanino se expandía rápidamente a principios de siglo. Las exportaciones
de tanino y rollizo eran las siguientes:
Tanino (exportaciones en toneladas):
1895 402
1900 5.957
1905 29.408
Rollizo (exportaciones en toneladas):
1895 172.949
1900 239.836
1905 285.587
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Como vemos, era mucho más importante la exportación del rollizo que la de
extracto de colorado. La primacía de la exportación de rollizo sobre el
tanino recién se altera en 1913, año en que cambia la relación a favor del
tanino (3).
En el marco de esta expansión, los directores de La Forestal del Chaco,
deciden aumentar el volumen de su producción, para lo cual deben realizar
nuevas inversiones de capital. En 1905 se entrevistaron con el Barón Emile
de Erlanger de la firma Emile de Erlanger y Cía. De Londres, que se dedicaban
a financiar empresas industriales en los países sudamericanos, a través
del Banco Anglo Sudamericano controlado por ellos.
El Barón Erlanger aprobó la propuesta después de un estudio, y ya el 26
de marzo de 1905 se inscribe en el Registro Público de Comercio de la ciudad
de Londres la constitución de The Forestal Land Timber and Railway Co. Ltd.,
con sede en Londres y con un capital de un millón de libras esterlinas,
dividido en acciones ordinarias y preferidas por partes iguales. También
se emiten 550.000 libras esterlinas en debentures con el 5% de interés anual.
Aquí comienza lo que podemos llamar el primer período de The Forestal, que
se extiende hasta 1904. Durante 1902, las empresas Harteneck y Cía. Y Portalis
y Co., se fusionan en una misma empresa donde también participa el Sr. Renner
de la "Gerb und Farbstoffwerke H. Renner und C. Aktiengesellschaft" de Hamburgo.
Alemania, que, ya anteriormente, comercializaba producción de tanino y fabricaba
el mismo en Europa.
La nueva empresa se denomina Compañía Forestal del Chaco y pasó a ser la
más importante productora de tanino de quebracho en el orden mundial. Su
directorio estaba integrado por Carlos y Alberto Hartneck, Federico y Carlos
Portalis, Víctor Negri, Brígido Terán y otros, con un capital social de
m$n 3.000.000.
Entonces, La Forestal del Chaco posee: las fábricas de Calchaquí y Fives
Ville, el F. C. Florencia-Basail y otras redes, con material rodante, locomotoras
y vagones, edificios e instalaciones y el Puerto de Piracuá Miní, donde
había almacenes, depósitos, talleres, aserraderos, curtiembres, etc. Además
incorpora la fábrica de Empedrado, con 7.000 toneladas anuales de producción.
En el año 1903, la Forestal del Chaco instala otra fábrica en Villa Guillermina;
simultáneamente construye un ramal férreo de Villa Guillermina al Puerto
de Piracuacito sobre el Paraná, con la finalidad de embarcar tanino.
En 1904 se funda en el país La Argentina Quebracho Co., fundando como subsidiaria
de la empresa norteamericana New York Tanning Extract Co. Compró 278.477
has. De bosques. Construyó una fábrica en Tartagal con capacidad de producción
de 50 toneladas de tanino anuales y 70.000 toneladas de rollizos que exportaba
a Nueva York. Empleaba 2.000 personas aproximadamente (4).
En 1904 la Cía. Industrial del Chaco instala una planta en Tirol. En 1906
y continuando con su expansión, la Forestal del Chaco monta una nueva fábrica
en la Gallareta, provincia de Santa Fe, con una capacidad de producción
de 7.000 toneladas de tanino al año.
Aquí se nos hace necesario introducir nuevos grupos que van a confluir en
lo que se llamará The Forestal, Land, Timber and Railway Co., más tarde
La Forestal Argentina.
El primero es el Sr. Cristóbal Murrieta & Cía., con quienes, por ley del
22 de junio de 1872, el Gobierno Provincial de Santa Fe contrató un empréstito,
por intermedio de su apoderado en nuestro país, el Sr. Lucas González. Este
caso será explicado oportunamente. Asimismo, es necesario agregar que Murrieta
adquiere tierras en pago y luego las vende a la Santa Fe Land Co., que luego
es comprada por The Forestal en el año 1914.
The Forestal Land, Timber and Railway Co. Ltd.
La historia comercial de la empresa que con los años sería conocida con
el nombre genérico de La Forestal, es la inmensa influencia en la industria
taninera y en el contexto social de las provincias del Chaco y Santa Fe.
Este es el panorama general de la explotación del extracto de quebracho
hasta alrededor de 1906. Los bienes y tierras de La Forestal del Chaco en
la provincia de Santa Fe fueron valuados en la suma de 764.072 libras esterlinas
y los bienes y tierras ubicados en el Chaco en la cantidad de 294.072 libras
esterlinas, lo que hace un total de 1.058.144 libras esterlinas (5) .
Según un memorándum de constitución de The Forestal, la Cía. Forestal del
Chaco (por acuerdo celebrado en París) había convenido venderle "todas sus
propiedades de toda clase, ferrocarriles, concesiones, privilegios, edificios,
plantel de talleres, derechos, propiedades" por The Forestal.
Estos bienes comprendían:
propiedades sobre-----------------------472.000 has.
Derechos de explotación sobre-----------197.000 has.
Total-----------------------------------669.000 has.
Propiedades sobre-----------------------170 km. de vías férreas
Sobre los bienes inmuebles de la Cía. Forestal del Chaco, que pasaban a
integrar el activo de The Forestal, se constituyó una hipoteca a favor de
Sir Robert Harvey y del Barón Federico Alfredo de Erlanger como "fideicomisario
de los bonos de la emisión de quinientas cincuenta mil libras esterlinas"
con que se aumentaba el capital de la nueva compañía.
Al capital inicial de la Cía. Forestal del Chaco, evaluado como vimos en
1.058.144 libras esterlinas, los financistas ingleses aportan 550.000 libras
esterlinas más, garantizadas con una hipoteca sobre los bienes de la Cía
Forestal del Chaco, con lo cual llegan a 1.628.264 libras esterlinas; por
medio de esto controlan su gestión.
El primer directorio de la empresa se constituye el 16 de agosto de 1906
y está integrado por: Presidente: Carlos E. Gunther (era también Director
del Banco Anglo Sudamericano, controlado por Erlanger y Presidente de la
Cía. De Extracto de Carne Liebig, o sea el frigorífico "Smithfield" y figuraban
como directores el Sr. Herbert Elman (que también era Director de la British
and Foreing Marine Insurance Co. Ldt), el Barón de Erlanger, H.M. Kersey
D.S.O., banqueros, el Sr. H. Renner (Director de la Gerb und Farbstoffwerke
H. Renner und Co. Aktiengesellschaft, que ya pertenecía a la Cía. Forestal
del Cahco); el Sr. Harteneck y el Sr. Federico Portalis (6).
Las ventas de los productos elaborados se realizaban a través de un agente
alemán (Otto Bolms) de Hamburgo, que actuaba en la Cía. Renner.
El libro de 50° Aniversario de La Forestal nos explica claramente el cartel
organizado en la producción local; dice
"En el momento de la transferencia existía entre los fabricantes de extracto
de quebracho un convenio para asegurar la colación de sus respectivos productos,
a precios razonables y evitar una competencia ruinosa. El control de su
convenio estaba en manos de la Cía. Forestal del Chaco, en su carácter de
principal productos y, por lo tanto, a su debido tiempo fue transferido
a la nueva empresa" (7). .
El período de expansión de La Forestal
En el período comprendido entre 1906 y 1914, The Forestal expande sistemáticamente
sus dominios y organiza el mercado de tanino de quebracho, para lo cual
ha heredado de la Cía. Forestal del Chaco, un mecanismo de regulación de
precios controlado por ella misma.
Dicha expansión se produce en rápida progresión, quedando en 1909 consolidado
el monopolio al obtener el control de ventas de la empresa Quebrachales
Fusionados, su principal competidora (8).
Como ejemplo de la operatoría empresarial de The Forestal tenemos caso de
la absorción de la Compañía de Santa Fe, que sirve de claro modelo de práctica
monopolica.
Por ley del 22 de junio de 1872 el Gobierno Provincial contrató un empréstito
con la firma Murrieta y Cía. De Londres, cuyo apoderado en nuestro país
era el Sr. Lucas González.
Ocho años, más tarde, en septiembre de 1880, el Poder Ejecutivo Provincial,
no habiendo podido saldar el empréstito, manda a las Cámaras un proyecto
de ley donde plantea saldar lo adeudado en estos términos: por el artículo
primero, la tercera parte de la deuda sería satisfecha con bonos del Tesoro,
que devengarían intereses. Con el objeto de acelerar la amortización, estos
bonos serían aceptados por el Estado Provincial en pago de tierras públicas.
Se construye un ferrocarril que irá a atravesar las tierras de The Santa
Fe Land Co., cuya financiación no corre por cuenta de la misma empresa,
siendo ellos los beneficiados. Por el contrario, se emiten bonos que son
puestos en circulación, en los medios económicos de Santa Fe, además se
presta dinero a la provincia para que ésta pueda financiar el ferrocarril,
pero deberá devolver ese dinero más tarde a la propia empresa beneficiada
por la construcción, que por otra parte, hace también el negocio industrial
ya que construye el ferrocarril a través de una subsidiaria.
Compraron además 664 leguas cuadradas a $ 1.500 cada una en el mínimo permitido
por la ley de 1880, Archivo del senado, tomo 22, actas 1880 (9). Murrieta
y Cía pagó $ 1.002.594 por 1.804.563 has., adquiridas a la provincia y vendió
al año siguiente, el 8 de agosto de 1884 a la Cía de tierras de Santa Fe,
a razón de $ 5.292 la legua cuadrada con un 250 % de ganancia (10).
La transferencia de las tierras de Cristóbal Murrieta y Cía a la Santa Fe
Co. Ltd., le significó a la primera una ganancia de $ 2.402.407, equivalente
al doble de la deuda originaria de la Provincia con Murrieta.
Esta empresa subdividió una parte del terreno adquirido en lo que dieron
en llamar colonial (San Cristóbal, Ñanducita, etc.) loteando extensiones
variables que vendía a agricultores de la misma provincia que estaban invirtiendo
los capitales formados en años de tareas campesinas.
Estos lotes se veían capitalizados por el paso del ya mencionado ferrocarril.
De esa forma la empresa financiera realizaba captando no sólo el capital
invertido más una ganacia, sino los capitales de agricultores locales, generados
en años de trabajo productivo. El servicio prestado era sentar agricultores
en zonas sin otra organización que el ferrocarril, que algunos años más
tarde terminaron comprando.
En el informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria señala:
"Asimismo, la nueva empresa (The Forestal Land, Timber and Railways Co.
Ltd) recibió la concesión de los rollizos destinado a la exportación como
asimismo el extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co" (11).
O sea que había relaciones comerciales entre quien compraba rollizos y la
Santa Fe Land Co. Y también entre ésta y la Cía Forestal del Chaco, a la
que vendía rollizos. Estas relaciones se continúan con The Forestal, a la
que vende toda su producción de rollizos, como así también una pequeña cantidad
de tanino que producía.
En 1914, treinta años después de haberse constituido, la Santa Fe Land Co
es comprada por The Forestal.
La espera de estos treinta años, desde la fundación de The Santa Fe Land
Co. Hasta la venta de sus bienes a The Forestal, se debió a la extensa ocupación
de extensos lotes fiscales que, previo pago de los impuestos, pasaron a
su propiedad por la "ley de posesión treintañal", precisamente en 1914.
Superficie propiedad de La Forestal:
Santa Fe--------------------1.937.487 has
Chaco-----------------------328.688 has
Total------------------------2.266.175 has
La producción de tanino es ese período fue la siguiente:
1905 29.408 tons.
1910 53.251 tons.
1915 110.213 tons
En el año 1914 podemos decir que comienza un nuevo período para la industria
del extracto de quebracho en nuestro país. Hasta la fecha de iniciación
de la primera guerra, la política comercial de la empresa es marcadamente
expansionista mientras controla completamente a su competencia y en parte
la absorbe.
Con la guerra sobreviene una momentánea dislocación en el funcionamiento
de The Forestal, ya que su aparato funcionaba en Hamburgo y su director
en Londres.
Marzoratti dice en su informe: "al frente de la misma se encontraban funcionarios
casi todos ellos de origen alemán" refiriéndose a la organización de The
Forestal en la Argentina. Con la guerra, la empresa se ve obligada a organizar
su propio aparato de ventas centralizado en Londres (12).
"Durante la guerra el gobierno Británico permitió que la Co. Retuviera parte
de su personal, ya que la industria del quebracho fue considerada como una
de las industrias clave para el esfuerzo de guerra por la causa aliada"
(13).
A pesar del bloqueo de algunos países europeos, las ventas de extracto se
expanden sin parar, en la siguiente progresión:
Año Toneladas
1914 80.153
1915 110.213
1916 97.574
1917 90.777
1918 132.956
1919 139.667
1920 101.627
"En realidad puede afirmarse que fue durante la iniciación del conflicto
europeo de 1914 que se produce el auge y la proliferación de instalación
de fábricas de extracto de Quebracho, la mayoría de las cuales se ubicaron
en la zona del Chaco" (14).
Hasta superaba en toneladas y en valores a la exportación de tanino. Si
tenemos en cuenta que casi toda la comercialización estaba controlada por
The Forestal y los rollizos eran industrializados por fábricas europeas
y norteamericanas, resalta el hecho de que precisamente se produce un auge
de fabricantes nacionales de tanino y se invierten las tendencias del mercado
internacional a favor del tanino contra el rollizo.
Ante el surgimiento de diez fábricas de tanino, The Forestal abandonó su
política comercial anterior y adopta una nueva. En 1919, después de haber
completado la organización de su estructura de ventas, con sede en Londres,
organiza con los productores nacionales existentes en esa época, un cartel
llamado "Pool de fabricantes de extracto de quebracho" en base de financiaciones
y adjudicándose, a cambio de ello, el monopolio de ventas en los mercados
internacionales.
El pool estaba integrado por diez empresas y The Forestal cubría cerca del
55% de la producción y se hacía cargo de toda la comercialización. El mismo
se organizó en 1919 y duró hasta 1923.
Empresas que formaron el primer pool: Producción ton/año
- La Forestal 100.000
- Quebrachales fusionados 18.000
- Las Palmas del Chaco Austral 9.000
- La Formosa 9.000
- Campos y Quebrachales, Pto. Sastre 9.000
- Carlos Casado Ltda. 9.000
- Puerto Guaraní 7.500
- Puerto Galileo 5.000
- Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía. 8.000
- Argentine Timber & Estates Co. 2.500
Total 177.000
Condiciones generales del pool:
Art. 2: La Forestal desempeñará el cargo de Agentes-Administradores-Vendedores
Art. 4: La Forestal se obliga a recibir por parte del pool el 70% de la
referida producción máxima.
Art. 19: La Forestal entregará al fabricante 100 pesos oro sellado por tonelada.
En caso que las existencias en Buenos Aires superaran las 15.000 toneladas.
La Forestal tendrá el derecho de suspender los pagos a que se refiere este
artículo hasta que bajen nuevamente a menos de 15.000 toneladas.
Art. 22: La Forestal no recibirá remuneración alguna por actuar como agentes
vendedores, salvo la que se refiere en el artículo 24.
Art. 24: Si en el año calendario determinado el producto neto de las ventas
del pool excedieran de $100 oro sellado por tonelada de extracto entregado
al pool, el 20% de tal excedente corresponderá a La Forestal en retribución
de sus servicios como agentes vendedores. El 80% restante se redistribuirá
entre los fabricantes en proporción de su parte de producción total, es
decir la cantidad efectivamente entregada al pool.
Art. 26: Quedan nombrados como liquidadores del pool la firma de Contadores
Revisadores Señores Touche, Faller & Cía. (15).
Formación del 2° Pool 1926-1931 o "Convenio de Caballeros":
Como consecuencia de la antedicha ley de Represión de Monopolios y la desaparición
del primer pool, se produce entre los productores una agresiva competencia
de precios, que significó un gran perjuicio a la economía nacional; el 1°
de marzo de 1926, La Forestal consiente en organizar un nuevo pool, esta
vez llamado "Convenio de Caballeros".
Los integrantes del referido Convenio fueron los siguientes:
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Firmas integrantes del Convenio: Producción ton/año
La Forestal (incluyendo Fontana y Refinería Argentina)---------164.210
Quebrachales Fusionados--------------------------------------25.656
Materias colorantes--------------------------------------------9.312
Nellen & Turk--------------------------------------------------6.684
Atorrasagasti, Bargués, Piazza y Cía---------------------------13.600
Carlos Casado Ltda-------------------------------------------11.520
Campos y Quebrachales Puerto Sastre-------------------------11.400
Demetrio Baranda---------------------------------------------11.000
Cía. Forestal del Puerto Sastre--------------------------------11.400
Las Mercedes-------------------------------------------------9.144
La Chaqueña--------------------------------------------------7.872
Walter Hinckeldeyn--------------------------------------------5.952
Francia Argentina----------------------------------------------7.592
Compañía Noruego Argentina-----------------------------------4.416
José Femenía--------------------------------------------------7.488
La Formosa---------------------------------------------------10.560
Total:-------------------------------------------------------317.806
Empresas adheridas al Convenio:
International Products Corporation------------------------------30.000
Empresas no integrantes del Convenio (Outsiders)
Guillermo Welbers-----------------------------------------------6.000
Enrique Pfahl---------------------------------------------------1.500
Otto Franke (ex Argentine Timber & Estates)---------------------2.500
Las Palmas del Chaco Austral------------------------------------9.000
Total:---------------------------------------------------------19.000
Empresas del Convenio: 317.806
Empresas adheridas al Convenio: 30.000
Empresas no integrantes del Convenio: 19.000
Total: 366.806
Estos datos fueron extraídos del informe Marzoratti.
Este "Convenio de Caballeros" tenía una duración de tres años.
A fines de 1928, al encararse la renovación del pool, se produce la novedad
de que algunos de las fábricas anteriormente nombradas han ampliado su producción
hasta sobrepasar las 450.000 toneladas totales. De todos modos, el Convenio
se prolongó hasta 1931. Este pool, por acuerdo, debió terminar el 31 de
diciembre de 1931, pero, a causa de su política de precios, que se consideró
abusiva, se produjo una pronunciada disminución de la demanda.
Esto trajo aparejada fuertes discrepancias entre sus componentes, especialmente
entre Quebrachales Fusionados y La Forestal. Como consecuencia de esto,
este segundo pool se disolvió prematuramente en el mes de julio de 1931.
La Forestal, en el momento de la ruptura, poseía alrededor de un millón
de toneladas de tanino correspondiente a stock no vendido procedente de
los fabricantes que integraban el pool fiscalizado por ella misma; luego,
ante esta situación, resolvieron producir lo que dieron en llamar "una purga
a la industria", declarando una significativa baja en el precio de venta
del producto.
En esta fecha, 1931, The Foerastal Land, Timber and Railway Co. Ltd., agrupándose
con Fontana Ltda., y con D. Baranda Ltda., constituye La Forestal Argentina
Sociedad Anónima Industrial, Comercial y Agropecuaria, a quien en adelante
llamaremos La Forestal.
"La superficie de las tierras comprendidas en la operación era de 721.561
has. En Santa Fe y 467.937 en el Chaco, totalizando 1.189.498 has. Estas
cifras evidencian que La Forestal había vendido y entregado ya en ésta época
cerca de 1.200.000 has., prácticamente la mitad de los terrenos que poseía
a fines de 1914 (16)" ". Extraído de "publicación de La Forestal.
La Forestal empieza a desprenderse de sus tierras.
A partir de este momento sólo se construyen cuatro fábricas más: La Verde
en 1939, Monte Quemado en 1941, Santiago del estero en 1942 y, en el mismo
año, Vinalito Yuto (Jujuy).
En 1932, La Forestal empieza a comprar acciones de Quebrachales Fusionados
y en 1964 adquiere la mayoría del paquete accionario, eliminando así su
mayor competidor.
A partir de entonces comienza un nuevo período en la industria taninera
nacional, que podríamos caracterizar como de transición a la decadencia.
Al año 1943, ya habían cerrado las plantas de Colonia Benítez (1932), Reconquista
(1941) y Puerto Bermejo (1943).
En 1937 se forma el tercer pool hasta que en 1945 La Forestal deja de controlar
la producción taninera. Entre los años 1946 y 1947, a causa de la segunda
guerra mundial, se produce un nuevo auge de las exportaciones de extracto
de quebracho, pero finalizado esto, ya se inicia un último proceso, que
llega hasta nuestros días, produciéndose el cierre masivo de plantas productoras
de tanino.
Entre 1930 y 1940, la situación, en lo que hace a la distribución geográfica
de la industria, era la siguiente:
República Argentina:
Pcia del Chaco: 16 fábricas
Pcia de Santa Fe: 8
Pcia de Santiago del Estero: 2
Pcia de Formosa: 2
Pcia de Jujuy: 1
Pcia de Corrientes: 1
República del Paraguay:
Puerto Sastre: 1
Puerto Casado: 1
Puerto Guaraní: 1
Puerto Pinasco: 1
En esa distribución, la participación de las distintas provincias argentinas,
en el porcentaje de establecimientos que cada una tenía con respecto al
total del país, era la siguiente:
Pcia del Chaco: 53,4%
Pcia de Santa Fe: 26,6%
Pcia de Santiago del Estero: 6,7%
Pcia de Formosa: 6,7%
Pcia de Jujuy: 3,3%
Pcia de Corrientes: 3,3%
De esta forma, las fábricas argentinas, en número de treinta, representaban
el 89,3% del total de plantas productoras de extracto de quebracho en el
mundo, correspondiéndole a Paraguay, con cuatro establecimientos el 10,7%.
Surgen entonces con claridad tres períodos de instalaciones de fábricas:
el primero es el del comienzo de la actividad industrial, o sea hasta 1909,
el segundo comienza prácticamente con la primera guerra mundial (1915) y
se extiende hasta 1925 y el tercero coincide con la segunda guerra mundial,
1939 a 1942; en ese año, 1942, se instala la última fábrica.
Asimismo se observan dos períodos de cierre: el primero va desde 1922 hasta
1934 y el segundo desde 1950 a 1962, que se continúa en forma sistemática.
Se puede señalar, asimismo, que el segundo período de cierre coincide con
la implantación de un llamado plan de racionalización, tendiente a disminuir
la capacidad del extracto de quebracho argentino, lo que se ejecuta a través
del cierre de las propias fábricas de La Forestal y de otras, produciéndose
el desmantelamiento de las mismas. En ese mismo período se aumentan las
plantaciones de mimosa y se ponen en funcionamiento nuevas plantas de extracto
de la misma, culminando esta situación con un acuerdo monopolístico de precios,
que resulta ser más elevado de la historia y facilita, de esta manera, el
afianzamiento de las fábricas elaboradas de extracto de mimosa. Esto último
se lleva a cabo entre los años 1951 y 1956.
La Forestal, evidentemente, no tenía interés en el desarrollo de la competencia
y en la posible perturbación de su acción monopólica, explicando esto en
muchos casos, la compra de establecimientos, de paquetes accionarios, etc.
Por otra parte, teniendo en cuenta que muchas fábricas casi no trabajaron,
se desprende que algunas de ellas se instalaban para luego ser vendidas
y otras no disponían de la materia prima necesaria o, simplemente, no habían
estudiado los proyectos a fondo (17). .
La existencia de los cupos de producción no siempre se utilizó con sano
criterio y se observan frecuentes casos de cierres de fábricas con transferencia
de cupos.
La mayor parte de los bosques chaqueños fueron aprovechados mediante el
otorgamiento de concesiones, sin tomar en cuenta el valor real de la madera
en pie o lo que costaría reponer los bosques explotados. Generalmente las
cláusulas sobre regeneración del bosque cuando existieron no fueron respetadas.
Además la desaparición de grandes extensiones boscosas provoca daños visibles
al medio ambiente y otras alteraciones no menos importantes pero más difíciles
de evaluar. Entre las promeras tenemos: erosión, formación de dunas, desertificación,
avalanchas, embancamiento de ríos, extinción de especies. Entre las segundas:
cambios climáticos y aumento del dióxido de carbono. (18).
Conclusiones
Las inversiones nacionales trascienden la frontera y expanden la explotación
forestal al Chaco paraguayo. Sus beneficios y capitales invertidos están
a salvo, los de las economías marginales no; porque la reinversión allí
no se produce. La ausencia de una burguesóa local con asentamiento en la
región deja un lugar vacante en estos territorios nacionales y provinciales
que los sectores más influyentes de la economía metropolitana y de la región
pampeana. A pesar de no ser el Nordeste argentino una región aislada –ya
que cuenta con los rieles de tres compañías ferroviarias y una adecuada
red fluvial- su marginalidad se mantiene. Razones políticas y socioeconómicas
explican una situación de desequilibrio interregional que, paradójicamente,
alimenta la permanencia, fortalecimiento y hegemonía de la elite dirigente
de base agroexportadora que da sustento a la Argentina Moderna
La destrucción ecológica, la sobreexplotación de los recursos naturales
y la degradación ambiental han caracterizado los procesos de incorporación
de las tierras boscosas a la economía capitalista. Los recursos ambientales
han sido una condición, pero también una externalidad y un costo del proceso
de producción de ganancias y excedentes económicos. Dos cuestiones se conjugaron
en esta transformación: por una parte la valoración de la naturaleza, por
parte de los actores sociales, que favoreció la sobreexplotación de los
recursos. Por otra parte, la crisis de realización del capital y la innovación
tecnológica que llevaron a reducir los ciclos de recomposición y revalorización
del capital, lo cual generó procesos de producción destructiva capaces de
multiplicar y acelerar la extracción de recursos no renovables, tal como
ocurrió con las explotaciones forestales argentinas y del Gran Chaco en
particular. Estas condiciones de reproducción del capital han llevado a
desarrollar patrones productivos orientados a maximizar las ganancias de
corto plazo, sin considerar las condiciones de conservación y regeneración
de los recursos renovables, induciendo procesos que han degradado la calidad
ambiental y los niveles de vida.
La racionalidad económica capitalista se caracteriza por el desajuste entre
las formas y ritmos de extracción, explotación y transformación de los recursos
naturales y las condiciones ecológicas para su conservación, regeneración
y aprovechamiento sustentable. La aceleración en los ritmos de rotación
del capital y en la capitalización de la renta del suelo para maximizar
las ganancias o los excedentes económicos en el corto plazo pudieron ser
causales que generaron una creciente presión sobre el medio ambiente. Esta
racionalidad económica aparecer asociada con patrones tecnológicos que tienden
a uniformar la explotación y a reducir la biodiversibilidad.
La sociedad humana conforma su medio ambiente, pero al mismo tiempo su supervivencia
y desarrollo exigen la explotación del mismo. Se encuentra así en una situación
de juez y parte con respecto a la naturaleza, ya que la explotación del
medio ambiente interfiere con los ciclos ecológicos mencionados anteriormente.
Estas interferencias pueden ser asimiladas por los ecosistemas, ya que éstos
gracias a su heterogeneidad y complejidad, poseen una capacidad relativamente
amplia de "absorción de interferencias", de regeneración y autorreproducción.
Pero si exceden ciertos límites, la intensidad o persistencia de la interferencia
pueden llegar a desorganizar los ciclos regeneradores y reproductivos de
los ecosistemas, a tal punto de producir un colapso ecológico, exigiendo
los consiguientes reajustes sociales. En este sentido, es posible considerar
a esas interferencias, sus grados de intensidad y sus reajustes sociales,
como medios aptos para conocer la situación y evolución de las regiones
forestales nacionales y particularmente en el llamado Gran Chaco.
Notas
1. BORRINI, Héctor. "La industria a fines del siglo XIX en el Territorio
Nacional del Chaco". En: Octavo Congreso Nacional y Regional de Historia
Argentina". Bs As, 1988.; GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre la historia
rural y la situación agraria de las economías extrapampeanas. El caso del
Gran Chaco Argentino y la explotación forestal (1895-1930)". En: BJERG,
M. y REGUERA, A. Problemas de historia agraria. Tandil, UNCPA, 1995, p.
272.
2. GIRBAL-BLACHA, Noemí. "Reflexiones sobre...op.cit. p.273.
3. CONSEJO FEDERAL DE INVERSIONES (1973). Diagnóstico sobre fabricación
de resinas fenólicas. Provincia del Chaco. Bs As, Serie Técnica 22, p.23
4. Idem, p.24
5. Idem, p.28
6. Monitor de Sociedades Anónimas, 1906
7. La Forestal al Servicio de la Grandeza Argentina. p.7
Período 1906-1914- Expansión de The Forestal.
1906- Recibe la concesión de los rollizos destinados a la exportación y
del extracto de quebracho producido por la Santa Fe Land Co.
1907- El Directorio de The Forestal decide construir su propia flota fluvial.
1908- Compra la totalidad del paquete accionario de la Cía. El Tanino, elaboración
de extracto de quebracho, con fábrica en El Mocoví.
1909- Toma el control de ventas de su principal competidora: la Cía Quebrachales
Fusionados, consolidando el monopolio.
1909- Se hace cargo de la colocación en el exterior de la producción de
Carlos Casado Ltda y de Puerto Galileo, empresas paraguayas.
1909- Compra en su totalidad la Cía Argentina de Lanchas.
1910- Compra el Ferrocarril Ocampo. Ya en esta fecha posee 26.000 cabezas
de ganado en sus tierras.
1913- Compra las tierras de la Santa Fe Land Co. (1).
1913- Compra la Cía de Tanino de Santa Fe con las propiedades ganaderas
de San Cristóbal, las Cuñas y Barrancosa, 95 Km. De ferrocarril y otros
bienes.
1913- Compra la Argentine Quebracho Co. Con fábrica en Tartagal.
8. Empréstito de Cristóbal Murrieta y Cía.
9. Idem P.100
10. Consejo Federal de Inversiones...op. cit, p.28-29
11. informe del Sr. Marzoratti a la Secretaría de Industria y Minería (expediente
N° 20003/59 del 2 de enero de 1959, p.33
12. Informe Marzoratti, pág. 35
13. Idem.
14. Informe Marzoratti, pág. 36.
15. Consejo Federal de Inversiones...op.cit.p.33
16. La Forestal al servicio de la grandeza Argentina,, p.112
17. Consejo Federal de Inversiones... Diagnóstico...34
18. SALCEDO, S. y LEYTON, I. "El sector forestal latinoamericano". En: SUNKEL,
O. y GIGLIO, N. Estilos de desarrollo y medio ambiente en la América Latina.
México, FCE, 1980, p.454.
Fuente: www.revista-theomai.unq.edu.ar

Las
economías regionales argentinas y la globalización. El caso de Santiago
del Estero y la explotación del quebracho colorado
Por Raul Dargoltz - rauldarg@arnet.com.ar
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo,
la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas - www.geocities.com/trabajoysociedad
El actual modelo económico y productivo triunfante en el mundo, que ha permitido
las grandes desigualdades sociales entre los países ricos o desarrollados
y los pobres o subdesarrollados se basa fundamentalmente en una constante
necesidad de crecimiento cuantitativo. Y es en este crecimiento donde se
encuentra la clave del beneficio y por consecuencia de la acumulación del
capital y de la concentración de la riqueza de las transnacionales, que
son los verdaderos amos del mundo".
El fenómeno integrador (si es válido llamarlo de esta forma) se apoya en
los convenios de libre producción de las grandes corporaciones multinacionales.
Ellas se adelantaron a los gobiernos y cada vez tienen una mayor participación
en un mundo sin fronteras. Para dar sólo una pauta del poder alcanzado por
las transnacionales digamos que las ventas realizadas por las 37.000 Empresas
Transnacionales (ETS) existentes actualmente frente a las 7.000 que se registraban
en 1970 colocaron productos entre sí en sus mercados domésticos por casi
seis billones de dólares. Muy por encima de los cuatro billones que el mundo
negoció en mercaderías y servicios durante 1992. (World Investiment Report
1993, Unctad).
Las ETS gastan más que los países líderes en la investigación y desarrollo
de tecnologías. El gasto combinado de las diez más grandes transnacionales
de los Estados Unidos, por ejemplo sobrepasa el de los gobiernos de Francia
y el Reino Unido. Este poder de la ETS es uno de los rasgos distintivos
de la actual situación de la economía mundial., de la denominada "globalización
de los mercados".
Y en este mercado globalizado es necesario producir mucho y consumir otro
tanto, pues es la única forma de mantener en funcionamiento los engranajes
del sistema. Y en esa lógica del "crecimiento al máximo" se ignora totalmente
las consecuencias internas (de desequilibrios económicos, sociales y políticos)
y externas (de agotamiento de los recursos naturales y humanos y el impacto
sobre el medio ambiente).
La producción y el consumo son dos polos que se encadenan y constituyen
la médula central de la acumulación y el beneficio de estos "nuevos amos
del mundo" que por supuesto carecen totalmente de corazón y de sentimientos.
Es ilustrativo señalar que "...desde 1900 la población del planeta ha venido
aumentando hasta triplicarse con creces. La Economía se ha multiplicado
por veinte. El consumo de combustibles fósiles es hoy treinta veces mayor
que entonces, y ha sido cincuenta el factor de incremento de la producción
industrial. Cuatro quintas partes de este incremento han ocurrido desde
1950".
Este crecimiento ha generado un denominado "Nuevo Orden Internacional" que
oculta cada día mayor desigualdad económica y social y ha acentuado la condición
de pobreza de casi el 70% del planeta donde viven millones de marginados
que fueron arrojados de este mundo informático y de la era de la gran revolución
tecnológica.
Esta desigualdad se manifiesta sobretodo en la Periferia, donde queda cada
vez más claro que el "subdesarrollo"no es un estadio del "desarrollo", sino
que es producto del "desarrollo del centro". Son dos caras de la misma moneda,
pues el libre mercado es un sistema que produce y reproduce desigualdad
mundial. Esta supuesta "libertad de los mercados" que los países ricos imponen
como política a los pobres mientras que ellos ejercen cada vez más un feroz
proteccionismo, no funciona para proteger el agua, la capa de ozono, los
bosques para no agudizar el efecto invernadero.
Y esta economía mundial que nos imponen ha creído escapar a las leyes de
la naturaleza y oculta que la riqueza del Centro es pura ilusión, pues desde
la revolución industrial el modelo productivo ha estado convirtiendo "capital
ecológico en capital económico".
Pero seríamos ciegos si no advertimos como este sistema económico funciona
como un sistema abierto al medio ambiente, pues utiliza recursos naturales
y produce desechos y es en este sentido que coincido con Daly sobre la diferencia
que existe entre "CRECIMIENTO" Y "DESARROLLO". Crecimiento sería el aumento
cuantitativo a escala física, mientras que desarrollo sería la mejora cualitativa.
Por ejemplo un ecosistema puede desarrollarse sin crecer y totalmente lo
contrario el actual sistema económico que necesita crecer a toda costa,
sin que ello implique el desarrollo de sus partes. Pareciera, en una especie
de espejismo, que la economía ha podido funcionar al margen de la naturaleza.
Pero ésta es frágil, sabia y finita y condicionará en un futuro (lo está
haciendo ahora) el despliegue del modelo productivo.
Por ahora afecta este modelo económico a la Periferia (la sequía del Sahel
y de Somalía, la desaparición de los bosques tropicales y del Amazonia;
la extensión del cólera en Latinoamérica facilitado por la insalubridad
de las aguas; etc.), pero cada vez más los estudios que han ido apareciendo
a partir de los primeros años de la década del setenta, desde Instituciones
que pertenecen al propio sistema, remarcan la inviabilidad del crecimiento
tal como se plantea.
Los daños irreparables al entorno medio ambiental son de tal magnitud que
el último informe del Club de Roma alerta acerca de que:"El tiempo se está
acabando, y algunos problemas ha alcanzado ya una magnitud que impide abordarlos
con éxito".
Los santiagueños somos conscientes que lamentablemente el tiempo se esta
acabando y los bosques y los hombres que perdimos son irrecuperables. pero
aun nos queda muchas cosas por conservar todavía.
Santiago del Estero y el NOA: Antecedentes históricos
La historia de América Latina es la historia de la destrucción de sus recursos
naturales. Desde la conquista y colonización hasta nuestros días fue la
región de las venas abiertas al decir de E. Galeano.
Santiago del Estero, la vieja ciudad del Barco, no escapó a este destino
trágico. Su historia es la crónica de un largo proceso de empobrecimiento.
De madre de ciudades, la provincia más antigua y de donde salieron las principales
expediciones fundadores de la mayoría de las ciudades más importantes del
país, hoy es una provincia estancada, destruida y con uno de los mayores
índices de pobreza.
Más aún no sólo perdió su peso económico y político, sino que también fue
descapitalizándose humanamente, producido por la erosión inmigratoria hacia
las zonas industrializadas del país, donde viven cerca de la mitad de sus
hijos.
El Noroeste, el Centro, Cuyo y el Litoral constituyeron las regiones que
integraron la realidad económica y social vigente en el actual territorio
argentino durante los siglos XVI hasta fines del siglo XVIII. No había una
economía nacional por la inexistencia de un mercado con un intercambio considerable
de capitales, mano de obra y mercancías entre las distintas regiones. Existía
un marcado equilibrio entre estas "economías regionales de subsistencia"
como las denomina Aldo Ferrer, en la primera etapa de iniciación de la actividad
económica en nuestro territorio. (1)
Entre estas regiones, la del Noroeste abarcaba a las actuales provincias
de Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán y fue durante
toda la época colonial la de mayor importancia relativa dentro del territorio
argentino, debido fundamentalmente a su cercanía al centro minero de Potosí.
La población de la región representaba el 40% del total y tenía la mayor
producción, teniendo en cuenta la especialización en el rubro textil.
La llamada "ropa del Tucumán", elaborada del algodón cultivado en las provincias
norteñas, sobretodo en Santiago del Estero, fue artículo de alto valor comercial
y también motivo de lucro y explotación de la mano de obra indígena y fue
exportada a Potosí y al Virreinato del Perú donde se necesitaba ropa de
trabajo para la numerosa población minera.
El algodón fue el oro y la plata que carecía la región y fue utilizado en
un comienzo para el hilado de la ropa, para luego convertirse en un excelente
factor de comercio y de intercambio, muy solicitado por la población, usándolo
como moneda. Hasta el salario del gobernador se pagaba de esta forma.
Los tejidos de algodón del Noroeste fueron los productos de intercambio
comercial que dieron origen al comercio internacional argentino. El obispo
Victoria, inauguró el intercambio comercial con el extranjero al enviar
estos productos, por el puerto de Buenos Aires vía Brasil, un 2 de septiembre
de 1587, fecha instituida por ese motivo como el Día de la Industria Nacional.
La región del Noroeste gozaba de relativa prosperidad y buscaba su evolución,
al igual que todo el interior, hacia formas artesanales de producción vinculadas
al mercado interregional.
El litoral fue durante la Colonia el área más atrasada y menos poblada
del territorio argentino. A mediados del siglo XVIII su población ascendía
a sólo 50.000 habitantes que vivían en una área marginada dentro del orden
colonial.
Recordemos que Buenos Aires estaba con su puerto cerrado por disposiciones
virreinales gracias a las cuales se había logrado proteger a las industrias
del interior contra los productos ingleses competitivos. De allí que estas
florecieran convirtiéndose en el principal fundamento económico del interior
argentino.
Pero la derrota sufrida por la tendencia revolucionaria morenista y el pase
del control gubernativo a manos del grupo comercial porteño abrieron el
puerto de Buenos Aires a un librecambismo que enriqueció a la "pandilla
del Barranco", nombre por el que se conocía a las clases comerciales del
puerto de Buenos Aires hábiles para todo tipo de contrabando. Por el contrario
esta política aperturista iba a empobrecer al interior del país.
Y entonces, diezmadas por las guerras de la independencia donde lucharon
sus hijos con valor, arruinadas por las mercaderías europeas que destruyeron
sus artesanías, usurpadas sus rentas por Buenos Aires, las provincias argentinas
se hicieron pobres.
Aparecieron los caudillos, viejos generales de la independencia, Pancho
Ramírez, Ibarra, Felipe Varela, Bustos, Artigas, Güemes, entre otros que
al mando de sus tropas irregulares defendieron como podían las autonomías
provinciales resistiendo a la política centralista ordenada desde el puerto
de Buenos Aires en manos de los estancieros del Plata y los comerciantes
porteños.
La guerra civil fue inevitable. Era Buenos Aires y su política librecambista
que creaba la "barbarie" provincial al impulsar con esta política el separatismo.
La metrópoli ya no iba a ser Buenos Aires sino Londres. El comercio porteño
pasa a ser simplemente un agente comprador y exportador y el interior una
colonia.
Proteccionismo y librecambio: un debate actual
La máxima de Lord Gobden: Inglaterra sera el taller del mundo y la América
hispana la granja de Inglaterra se hizo realidad con la fragmentación de
América Latina bajo los intereses económicos regionales y la ayuda del colonialismo
inglés.
De este modo se frustraron las posibilidades de desarrollo y el país quedó
limitado a producir los productos requeridos por la industria europea. Y
en el interior empobrecido, aislado totalmente, surgía también un patriciado
local que malvendió irremediablemente sus mejores tierras que fueron a parar
en las manos de la oligarquía terrateniente y vacuna del puerto de Buenos
Aires ligada al extranjero.
De esta forma las oligarquías provinciales remitían a Buenos Aires los capitales
provinciales sin dejar ninguna compensación productiva.
Y para esa dominación los ingleses y en menor medida sus aliados franceses
y europeos, tuvieron un arma fundamental: la famosa libertad de comercio.
O para emplear un lenguaje moderno tan conocido, la famosa "apertura de
los mercados".
Como vemos no es un concepto nuevo. No hay una política "neoliberal". Es
la vieja política del librecambio "hacia afuera" de sus fronteras y colonias
y proteccionismo "hacia adentro".
Los "hábiles industrialistas", como los llamaron Agüero, representante de
los comerciantes españoles y Yañiz, síndico del Cabildo, en el famoso debate
de 1809 sobre la apertura del puerto de Buenos Aires, aliados a los ganaderos
y comerciantes del puerto de Buenos Aires fueron los responsables de la
destrucción de las artesanías del interior.
Destruidas las artesanías del interior por el triunfo de la política del
puerto de Buenos Aires e incorporado el país al modelo agroexportador obliga
a la provincia a sobrevivir con las nuevas condiciones impuestas por las
oligarquías locales y el capital británico.
A comienzos del siglo XIX en Santiago del Estero existieron molinos harineros,
atahonas a tracción animal, que aprovechaban la excelente cosecha agrícola
de la zona de regadío del Río Dulce. El trigo de Santiago del Estero se
exportaba a Córdoba y a Tucumán en largas filas de carretas construidas
también en la provincia aprovechando sus tupidos bosques. Esta incipiente
industria servía, sobretodo, para sostener una economía de subsistencia.
En el último tercio del siglo XIX es importante destacar el intento industrialista
del francés Pedro San Germes que inaugura un gran ingenio azucarero en Santiago
del Estero, en el año 1879, el Contreras, al que le suceden una docena de
establecimientos del mismo tipo. (2)
Se trataba de capitales locales o cuyos titulares residían en la provincia,
que importaron modernas maquinarias de Francia para moler la caña y producir
la mejor azúcar del país. El ejemplo del francés San Germes estimuló a los
agricultores la plantación de materia prima propia en la tradicional zona
de riego del Dulce (Capital, Banda y Robles). Pero la alianza o tela de
araña trágica entre los capitales azucareros tucumanos, el ferrocarril inglés
y posteriormente el francés, La Forestal del Chaco y la Banca E. Tornsquist
que se unieron, entre otras cosas, para extraer y desarrollar la producción
azucarera de Tucumán terminó por arruinar la embrionaria industria azucarera
santiagueña.
El ferrocarril de Buenos Aires y Rosario llegó directamente a Tucumán, corazón
del azúcar, aislando los viejos pueblos de Santiago del Estero y a la capital,
la madre de ciudades. Los ingenios azucareros santiagueños, peligrosos competidores
de los tucumanos, del otro lado del Dulce, del trazado ferroviario inglés,
no pudieron colocar su excelente producción y el francés San Germes, el
más grande industrial de la provincia, tal como lo había nominado el pueblo,
se suicida arrojándose al trapiche de su propio establecimiento.
Fue el comienzo del fin de esta industria que tantas expectativas había
generado y el meritorio intento de los industriales santiagueños de insertarse
a la economía nacional a través de una de las pocas actividades agroindustriales
protegidas del interior y orientadas al mercado nacional.
Los países industrializados habían ya resuelto que Santiago del Estero iba
a convertirse en el principal proveedor de las maderas duras para el trazado
ferroviario y para los postes que iban a alambrar las grandes estancias
de la pampa húmeda, proveedoras de la carne y los cereales que el mercado
europeo necesitaba.
La mesopotamia santiagueña, enmarcada por los ríos Dulce y Salado, base
territorial tradicional del poblamiento y de la economía provincial, constituida
por las tierras del regadío del centro oeste, zona donde se erigieron los
modernos establecimientos azucareros, ya no sería el escenario del principal
factor dinamizador y de articulación con el sistema agro-exportador.
Por el contrario una región totalmente desconocida, ignorada del territorio
provincial, el Chaco santiagueño, lugar al que sólo osaba ingresar el indígena,
y el mielero, sería la elegida para que Santiago del Estero cumpliera un
rol decisivo y muchas veces olvidado, en la economía nacional. Allí estaba
el "bosque sin fin", interminable, donde reinaba majestuoso el quebracho
colorado, el príncipe de las especies, cuya madera era inalterable a la
acción del fuego y a la humedad.
Y fue entonces que comenzó casi de imprevisto, la gran devastación forestal
de casi 11.000.000 de Hectáreas forestales, de los mejores quebrachales
del mundo, dando nacimiento a una mal llamada "industria forestal" que tuvo
su auge en la primera mitad del siglo XX.(3)
Durante un largo período esta actividad forestal se constituye en el principal
sostén de la economía provincial. Los ferrocarriles ingleses y franceses
realizan sus trazados ferroviarios, sobretodo para llegar al corazón del
azúcar de Tucumán y extraer la madera de los bosques santiagueños y van
surgiendo centros urbanos donde se concentra la abundante mano de obra
que esa actividad extractiva necesitaba.
Fue en ese período que se forjó una ecuación fundamental con verdaderos
vasos comunicantes de muy difícil separación: El ferrocarril la explotación
forestal, la formación de los grandes latifundios. Ninguna de estas partes
hubiera podido existir independientemente sin las otras. Comenzó entonces
la gran privatización y entrega de las tierras públicas de la provincia
de Santiago del Estero, ya que las mayores reservas forestales se ubicaban
en tierras fiscales del este y noroeste de la provincia, hasta ese momento
desocupadas. y que fueron vendidas a entregadas a vil precio. (Departamentos
Moreno, Ibarra, Copo, Taboada y Figueroa).
Los gobiernos provinciales que se sucedieron a partir de 1898 cambiaron
la ECOLOGIA por la ECONOMIA. La supuesta riqueza presente por la pobreza
futura.
Remarcaba Irigoyen. en oportunidad de una de estas ventas fiscales:. . .
"la riqueza de la tierra como la del subsuelo mineral de la República no
puede ni debe ser objeto de otras explotaciones que la de la Nación misma.
. . ". . . . "la riqueza forestal, fuente de vida, de recursos y de trabajo,
debe ser contemplada como uno de los grandes beneficios de la Provincia
otorgados al suelo argentino, y en consecuencia su resguardo y su utilización
no pueden hacerse sino en beneficio del pueblo y de acuerdo a planes científicamente
meditados. . ." (Del Mazo, 1930). Que lastima que el pensamiento rector
de don Hipólito Irigoyen no haya sido tenido en cuenta en materia de venta
de las tierras públicas que aún continúa imperturbablemente.
Las promesas de buenos salarios y condiciones de vida digna, los "ríos de
dinero" que iba a traer aparejada la explotación forestal atrae a los grupos
migratorios de toda la provincia y también de fuera de ella que abandonaron
sus pertenencias y su hábitat natural para incorporarse al obraje y a una
continua trashumancia. Fue la destrucción del hombre igual que la del medio
ambiente. El viejo obraje textil de la época colonial, instrumentado alrededor
de la mano de obra servil de los indígenas, pasa a convertirse en el nuevo
obraje forestal que se establece sobre la base del trabajo semi feudal,
casi esclavo, de los hacheros y su grupo familiar.
El genocidio de los indígenas se convierte en el genocidio de los hacheros.
Esta explotación en los obrajes llevó a don Amalio Olmos Castro, a comparar
a los hacheros con los esclavos de los algodonales del sur de los Estados
Unidos reflejados magistralmente en la Cabaña del Tío Tom. Este preclaro
director de Trabajo de la provincia llamó a esta explotación que nos debería
avergonzar a todos "la esclavitud blanca" del obraje.(4)
Debemos rescatar en esa larga noche de casi cien años y que aún continúa
dos intentos fundamentales para industrializar la madera del bosque santiagueño,
y que nos interesa remarcar: l)La Instalación de las Fábricas de Tanino
y 2) Los Distritos Forestales.
Los enclaves Forestales
Hemos visto anteriormente como la provincia de Santiago del Estero, desde
la época colonial, estuvo integrada al sector económico dominante. La producción
de la pampa húmeda otorgó a la Argentina la imagen de una gran homogeneidad
interna y de esta forma se identificó a la región pampeana con el espacio
nacional, así como la de sus terratenientes con la burguesía del país.
Por cierto que en el país, desde la colonia misma, existía una gran diversidad
regional, inclusive señalamos en este trabajo la gran importancia histórica
y socio- económica de la región del Noroeste.
Al identificarse a la región pampeana con el resto del país, las regiones
carecieron de pasado, de historia, de economía y por cierto que otras formas
de producción pasaron a ser totalmente dependientes de la pampa húmeda.
"Una historia regional será verdaderamente nacional en la medida que no
se limite a una crónica de sucesos locales y aprehenda la conexión que ellos
tienen con los sucesos nacionales, y cuando fuere necesario con los que
operan en el ámbito continental y mundial" dice con razón Armando Raúl Bazán.
(5)
Al comenzar a hablar de los obrajes es muy importante consignar como antecedente
la aparición del obraje textil como una variante del sistema de encomienda.
Y este último era una forma productiva del territorio conquistado que seguía
al de la ocupación militar.
La encomienda era una forma de recompensa o tributo que se le otorgaba al
conquistador, comprometiéndose este último a convertir al cristianismo a
los indígenas encomendados. El tributo adquirió las formas de trabajo forzado
para producir los bienes para el encomendero.
Las primeras encomiendas tenían como base dos antiguos pueblos de indios:
Manogasta en Silípica y Soconcho en Atamisqui. En ellos se producían en
el año 1585 ropa, lienzos, calcetas y otras telas de algodón, cinchas y
aparejos, trigo y maíz.
El obraje textil se constituyó en verdaderas fábricas de tejido ubicadas
en "lugares sombríos, techados con ramas, cercados de muros y adobes y donde
fueron encerrados los indias e indias de los encomenderos..."[2]
Al respecto es importante consignar la distinción hecha por la historiografía
entre formas de desarrollo localmente administradas, como la estancia pampeana,
y formas de tipo enclave, aplicable a los obrajes forestales y a las fábricas
de tanino del Chaco santiagueño y santafecino. Por supuesto que la historia
moderna y contemporánea nos señala muy interesantes ejemplos de enclaves,
tanto agrarios- plantaciones- como mineros, industriales y comerciales.
El origen de los enclaves forestales santiagueños lo encontramos en el gran
remate de más de tres millones ochocientas mil hectáreas de bosques fiscales
realizadas entre los años 1898-1904 por el gobierno de don Adolfo Ruiz.
Se vendieron estas tierras desconocidas e inhóspitas, ubicadas en los departamentos
28 de Marzo (Gral Taboada), Moreno, Copo y Figueroa pobladas por quebrachales,
únicos en el mundo, al precio vil de 023, ctvs. la hectárea, cuándo el precio
del durmiente que pagaba el ferrocarril era de 1,48. De esta forma se formaron
los grandes latifundios forestales.(6)
Los bosques santiagueños fueron comprados por " El Sindicato de Capitalistas
Para la Adquisición de las tierras de Santiago del Estero", sociedad formada
en el puerto de Buenos Aires integrada por las principales familias de la
oligarquía porteña, y dónde podemos apreciar apellidos notables, como Zuberbuhller,
Santamarina, Lloveras, Rufino, etc.
Y a partir de allí, de la formación de los grandes latifundios, los enclaves
forestales, fue que comenzó la gran devastación forestal en la provincia.
Y para ello debía consolidarse una gran red de vasos comunicantes, una verdadera
tela de araña, que se relacionaban de una manera muy estrecha: la oligarquía
porteña, los ferrocarriles ingleses y franceses, la oligarquía azucarera
tucumana y posteriormente la Forestal del Chaco, que se apropiaron y distribuyeron
la tierra pública y también el trazado y distribución de la red ferroviaria
y por cierto el desempeño económico de toda la región, con especial vinculación
con el funcionamiento de la economía pampeana.
Esta red de intereses condenaron a Santiago del Estero a convertirse en
la productora de los durmientes para el ferrocarril, el combustible para
sus locomotoras y los postes para el alambrado de las grandes estancias
de la pampa húmeda. Una de las razones fundamentales fue que el quebracho
colorado santiagueño tiene menor contenido de tanino que los quebrachales
colorados de la zona del chaco santafecino, chaqueño y paraguayo.
Es por eso que recién en la década del 40 se construyeron las dos grandes
y únicas fábricas de tanino, también importantes enclaves, en el territorio
provincial: Weisburd en el Departamento Mariano Moreno y la Cotan S.A. (Compañía
Taninera) en Monte Quemado –Copo.
Es decir que del análisis y revisión de este proceso formativo, tan vinculado
al funcionamiento de la economía pampeana, surgen nítidamente la existencia
de estructuras económicas que divergieron notablemente con las del capitalismo
agrario pampeano.
Una peculiaridad notable es la ubicación de estos establecimientos productivos
en una región geográfica alejada de la sede de las decisiones administrativas
y políticas.
Esta denominación enclave tiene un doble significado que es muy importante
destacar:
En primer lugar se trataba de núcleos de actividad económica controlados
de una manera directa desde afuera del país.
Un ejemplo característico lo tenemos con la célebre La Forestal del Chaco,
que monopolizó la fabricación y el comercio del tanino en el país. En este
caso sus accionistas, su directorio, su sede central, residían en Londres.
Al exterior, a Inglaterra, se remitían las utilidades a distribuir de esta
empresa monopolista.
Otra de las peculiaridades importantes de esta empresa era que tenía pocas
vinculaciones con los eslabonamientos regionales, ya que las máquinas de
sus ingenios, los ferrocarriles, los puertos, etc., provenían del exterior.
Inclusive la harina y los productos de alimentación eran de otras regiones;
sólo podemos consignar al combustible (leña y carbón) y algunas veces la
carne (como el caso de las empresas tanineras santafecinas) que eran de
la propia región.
La
producción taninera se exportaba en el 90% para el exterior lo que señala
bien claramente cuál era la orientación. Este enclave, era una especie de
extensión de la economía y de la soberanía de los países centrales.
En segundo lugar el término enclave también determina un aislamiento físico,
o geográfico, determinado originalmente por condiciones sociales, naturales
e institucionales. Como la presencia del bosque, la selva y la incertidumbre
sobre las condiciones legales e institucionales.
Por ejemplo, el gran latifundio de Quebrachales Tintina Sociedad Anónima
de los Tornquist, tenía en territorio santiagueño más de 600.000 hectáreas.
En campos de su propiedad se fundaron las estaciones de ferrocarril de Vilelas,
Puna, Quimilí, Girardet, Roversi, Lilo Viejo, Alhuampa, etc.
Enormes obrajes dónde trabajaban más de cinco mil hacheros y dónde la civilización
de la ley y la justicia no llegó sino hasta mediados del siglo XX.
Y también en los enclaves forestales destacamos las características especiales
del hachero y del trabajador forestal.
En el caso de los hacheros su nomadismo. La obligada trashumancia del obraje,
con poblaciones efímeras, pueblos fantasmas, construidos a la vera de las
estaciones ferroviarias y destruidos con la devastación del bosque. Un nomadismo
que los obligaba a trasladarse con sus familias siguiendo al obraje una
vez terminado el bosque del lugar asignado. Pero este traslado era sólo
en el interior de los enormes latifundios, verdaderos feudos medievales
que solo se podía escapar con la muerte.
La difusión generalizada del pago con especies, con vales o notas de créditos,
que se podían canjear solamente en las proveedurías del obraje, al igual
que la ausencia total del control del estado ya que el comisario y los jueces
de paz eran pagados por la Compañía, contribuía a una coacción generalizada
y por supuesto a este aislamiento.
Recién con el gobierno radical de Santiago Maradona(1928-1930), se reglamentaron
las leyes nacionales que, pese al tiempo transcurrido desde la promulgación
de las mismas, carecían de aplicación en la provincia. Como la ley 9688
de accidentes de trabajo y de enfermedades profesionales; La Ley 11.723
sobre el Trabajo de las Mujeres y de los Menores, etc.
También se sentaron las bases para el estricto cumplimiento de las leyes
obreras al crearse el Departamento Provincial del Trabajo.
Y para poner fin a los continuos abusos que se vivían en los obrajes, donde
no era extraño ver a los jueces de paz dirigiendo las tareas del aserradero
o a los comisarios vendiendo mercaderías en las proveedurías, el Ministro
de Gobierno de Maradona, don Julio Olivera, dictó el 9 de julio de 1928,
una resolución ministerial ejemplificadora, que como bien dice Luis Alén
Lascano debería destacarse con letras de oro: "...Prevenir a los empleados
policiales que serían exonerados si detienen o molestan a los señores trabajadores,
por deudas contraídas con los señores patrones o por otras causas que no
estén especificados en el Código de Policía..."
Lamentablemente estas continuas violaciones a las leyes laborales y sociales
perduran en la actualidad por este aislamiento que aún se mantiene.
Las fábricas de tanino santiagueñas, y posteriormente, los distritos forestales
cambiaron este "hábito" obligado al crearse pueblos estables, con luz eléctrica,
agua corriente y hasta escuelas y hospitales.
En Santiago del Estero, desde la explotación forestal intensiva de comienzos
del siglo XX hasta la década del 40 y luego con las fábricas de tanino,
que también abarcaron a los obrajes, fueron los núcleos típicos de una producción
organizada en la forma de enclave forestal.
Ambos tienen una enorme importancia, porque fueron los esfuerzos más serios
y reales, sobretodo el último, de terminar con un sistema de destrucción
irracional de nuestra ecología y medio ambiente, cambiando el destino histórico
del bosque santiagueño y por las posibilidades presentes que este recurso
natural aún posee para la provincia. Pasaremos a describirlos sintéticamente.
La industria del tanino en Santiago del Estero.
El descubrimiento del tanino extraído del quebracho dio comienzos a partir
del año 1880 con la exportación de los rollizos del quebracho argentino
a las fábricas ubicadas en El Havre y Hamburgo (Alemania). Hasta esa fecha
se extraía en Europa del nogal, roble o el castaño pero la el quebracho
tenía la enorme posibilidad de utilizar prácticamente todo el árbol , que
lo hacía sumamente atractivo económicamente y abaratando la producción y
utilización del cuero. (7)
Pero fue en el año 1890 cuando se inaugura la primera fabrica de extracto
de quebracho (tanino) en el país, en Pehuajo, Corrientes, industrializando
la materia prima en el lugar de origen. Una razón fitogeográfica iba a influenciar
en el destino del quebracho colorado santiagueño con una proporción de tanino
inferior al que existía en los quebrachos colorados de la región de Santa
Fé, el Chaco, Formosa y el Chaco- Paraguayo. De allí que el quebracho santiagueño
fue "reservado" para los durmientes y el combustible del ferrocarril y de
las otras industrias y para levantar los postes de las estancias de la
pampa húmeda.
Ese fue el motivo principal que la Forestal del Chaco, y sus empresas adláteres,
establecieron todas las fábricas de tanino en la región chaqueña- santafecina-
paraguaya, constituyendo un gran emporio que monopolizó la fabricación y
exportación del tanino en nuestro país y controló todo el comercio mundial
durante más de ochenta años.
El extracto sólido del quebracho salió del país por miles de toneladas
a un ritmo de exportación continuo hasta el año 1963, en que la Forestal
prácticamente extinguido el quebracho colorado y descubierta las propiedades
similares de la mimosa, original del Africa, decidió levantar sus instalaciones.
Pueblos enteros, vías férreas, puertos, viviendas, etc. fueron abandonadas
y dinamitadas por la Forestal Del Chaco, para evitar que la población del
lugar se quedara en las instalaciones.(8)
Debemos hacer notar que en la década del 40, durante la guerra mundial,
como consecuencia del proceso de extinción de los quebrachales santafecinos
y pese al menor rendimiento del quebracho santiagueño, se produce una expansión
en procura del tanino del quebracho santiagueño que pasaba a ser rentable.
Inclusive, se advierte como consecuencia de esta demanda, un aumento de
la población rural del área forestal, que en esa fecha alcanzo a representar
el 20% de la población rural de toda la provincia. Esta situación es importante
teniendo en cuenta la elevada emigración de las provincias del norte hacia
la zona metropolitana de Buenos Aires.
En ese período se instalan dos fábricas de tanino en el territorio santiagueño.
Una en la localidad de Weisburd, Departamento Mariano Moreno y la otra en
Monte Quemado en el Departamento Copo, en el límite con Salta. Ambas fábricas
dieron prácticamente vida a los pueblos de Weisburd, (dpto. M. Moreno) y
a Monte Quemado en el departamento Copo al dotarlos de viviendas de material,
agua corriente, luz eléctrica, hospitales, salarios dignos para los obreros,
cine, etc. que contrastaban notablemente con los pueblos forestales existentes
hasta entonces.
Lamentablemente, en un final que nos recuerda al ingenio azucarero del francés
San Germes, tanto la Empresa Weisburd y Cía. como la Cotan(Compañía Taninera)
de Monte Quemado no pueden colocar la excelente producción de sus fábricas
en el mercado mundial controlado por la Forestal y se ven obligadas a cerrar
las fábricas y vender las maquinarias como hierro viejo. Las ruinas silenciosas,
todavía imponentes, de estas dos grandes fábricas de la Provincia de Santiago
del Estero se encuentran en los mencionados pueblos y son verdaderos símbolos
de los intentos vanos de industrialización del monte santiagueño.(9)
Los distritos forestales: Una esperanza
De la Facultad de Ingeniería Forestal creada en el año 1958 en la provincia
más castigada por la depredación forestal, fueron saliendo las bases fundamentales
para la constitución mediante Ley 3275 del IFIA (Instituto Forestal de Industrialización
y Administración), que tuvo por objetivos el fomento de la tecnificación
y el mejoramiento de la economía forestal.
Y de este Instituto salieron los estudios y las bases de los denominados
Distritos Forestales. Los Tigres, los Pirpintos, El Caburé fueron pueblos
dotados de centros cívicos, casas de material confortable, agua potable,
infraestructura vial y sanitaria y sobretodo de una moderna tecnología,
que aún se conserva en partes, para la fabricación de parquee, muebles,
paneles de madera, etc., utilizando las maderas de los bosques santiagueños.
Si aún resuenan las palabras del ingeniero Néstor R. Ledesma, artífice del
IFIA y uno de los fundadores de la Facultad de Ingeniería forestal: "Nunca
más los pueblos nómades. Nunca más los vales ni las proveedurías. Nunca
mas la explotación del hombre por el hombre más inicua e irracional que
se conoce en la historia de la humanidad. Viviendas dignas, salarios dignos.
Atención y Salud adecuadas".
Y los Distritos Forestales se convirtieron en una nueva esperanza para terminar
para siempre con el drama del obraje, de la depredación irracional del medio
ambiente y del hombre, y de convertir a la provincia de Santiago del Estero
en un verdadero polo industrial utilizando sus recursos naturales depredados
salvajemente.
Estos Distritos Forestales, posteriormente convertidos en cooperativas,
habían logrado realizar en el período 1979/1981 mas de 120.000 toneladas
de madera. Una cifra muy significativa y que las convertía en grandes empresas
industriales. Mas de quinientas familias vivían en torno de estas cooperativas
forestales, engrandecidas y fortificadas por la participación de las mismas
en los planes de construcción de viviendas en la provincia del FONAVI (Fondo
Nacional de la Vivienda.)(10)
En este crecimiento de las Cooperativas Forestales tuvo mucho que ver la
acción del ex-Gobernador de la provincia de la Revolución Argentina, Gral.
Cesar F. Ochoa que facultó al Instituto de Vivienda y Urbanismo de la Provincia
a contratar directamente con las cooperativas, sin licitación alguna, la
carpintería de las obras públicas y numeroso mobiliario para las escuelas
provinciales. Además por su excelente producción las cooperativas estaban
en condiciones de competir en el mercado nacional e internacional.
No únicamente se lograba en las cooperativas forestales una utilización
industrial del bosque, sino también existían planes de reforestación y de
protección de nuestra naturaleza.
Es fácil advertir los perjuicios de las empresas constructoras, contratistas
del Estado, como consecuencia de esta competencia de las cooperativas forestales
que no únicamente habían abaratado los costos, sino que estaban en condiciones
de copar el mercado con viviendas prefabricadas construidas totalmente de
madera. Los Grupos Económicos Provinciales (GEP), estructurados sobretodo
alrededor de las Empresas constructoras monopolizaron en las provincias
el gran negocio de las obras públicas (viviendas, caminos, canales de riego,
etc.) constituyéndose en verdaderos poderes dentro de los Estados Provinciales,
con una gran influencia económica y social.
Solamente en el período 1980-1994, se construyeron en Santiago del Estero
16.500 viviendas, con ganancias aproximadas de unos siete millones de dólares
anuales para estos GEP. De allí que los denominados "hombres de paja" de
las Empresas Constructoras ubicados en los poderosos Ministerios de Economía
y Obras Públicas, advirtiendo esta competencia "desleal" de la cooperativas
forestales urdieron una trama o confabulación contra el bosque santiagueño
a través de una feroz campaña de desprestigio contra ellas y contra las
propiedades de las maderas santiagueñas para la carpintería de obra.
Carlos Jensen Viano, sucesor civil del General Ochoa, en sorprendentes declaraciones
"destapó la olla" y anunciaba, que conforme a los informes de la Universidad
Nacional de Santiago del Estero, muy controvertido por cierto, "la madera
de quebracho no servía o no se había demostrado que era apta para ser utilizada
en carpintería de precisión".
Fueron inútiles las voces esclarecidas que se alzaron para defender nuestros
bosques. Como el caso de científicos de valía internacional como Casimiro
Uhrin, experto alemán y profesor de Universidades del país y del extranjero.
Fue el comienzo del fin de las cooperativas forestales luego atacadas por
sus reales desórdenes, aunque exagerados, administrativos.
La provincia madre de ciudades, a mediados del ochenta, retornaba bajando
la cabeza a la vieja política de destrucción forestal sin control alguno.
Las cooperativas forestales aún existen en el corazón del bosque santiagueño.
Sus modernas maquinarias casi abandonadas son utilizadas para fabricar ataúdes,
y los pobladores de los ex-Distritos Forestales y de toda la región del
norte santiagueño esperan la instrumentación de nuevos planes que los saquen
del atraso y la miseria. Mientras tanto, como una gran sombra el mal de
Chagas, el gran flagelo provincial, anida con forma de vinchuca en los ranchos.
Uno de cada cuatro santiagueños padece de este mal endémico. Las viviendas
de madera, para erradicar los ranchos, aún esperan su realización.
Algunas propuestas:
Los recientes datos referidos al aumento del desempleo, de la pobreza, de
los hogares con necesidades básicas insatisfechas, las manifestaciones de
protestas de los diversos sectores, son explicados por el gobierno y algunos
economistas oficiales como el costo de la reconversión y del ajuste necesario
en la economía nacional que ha tenido un gran crecimiento en los últimos
años.
Una economía nacional que como hemos visto anteriormente obliga a privilegiar,
dada la apertura de los mercados, la provisión del exterior de los insumos
de la producción.- Esto ha traído aparejado un olvido de las regiones del
país que podrían hacerlo.
Las economías regionales no pueden quedar expuestas al libre juego del mercado,
que por otra parte, como hemos visto, no existe y nunca existió.
Es de fundamental importancia, y la única forma de parar los estallidos
sociales, fomentar un programa de desarrollo de las economías regionales,
la gran ausente del debate nacional.
Para ello el Estado Nacional deberá invertir los fondos necesarios, y si
es necesario (evidentemente lo es) renegociando el pago de los intereses
de la deuda externa, tal como lo han venido pregonando recientemente algunos
obispos y el propio Papa al calificarla de "injusta e inmoral".
El gobierno nacional debe asistir, con créditos subsidiados a la destruida
actividad primaria de las provincias implementando sistemas de comercialización
que impidan el despojo al productor.
Es muy importante la radicación de las agroindustrias en los mismos lugares
de producción de las materias primas, aumentando el valor agregado de las
mismas.- La búsqueda en el mercado internacional y en el Mercosur de colocación
de los productos regionales, etc.
Estas y otras medidas son fundamentales para salvar a las economías regionales
y a las provincias rezagadas, "inviables", o en vías de franca extinción.
Notas:
1) Ferrer, Aldo: "Manual de Economia Argentina",
2) Dargoltz, Raúl Eduardo: "Hacha y Quebracho. Historia Ecológica y Social
de Santiago del Estero.", cuarta edición corregida y aumentada, Santiago
del Estero, 1998, Ediciones Conciencia y Nacional.
3) Ibid.
4) Olmos Castro, Amalio: "El trabajo", Santiago del Estero, 1942.
5) Bazan, Armando Raúl, " El Noroeste y la Argentina Contemporánea"( 1953-1992),
Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1992.
6) Dargoltz, Raul E.: " La Alianza Anglo Porteña. Historia de la destrucción
de una provincia", Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, 1983.
7) Ibid.
8) Ibid.
9) Dargoltz, Raul: "Hacha y Quebracho. La Confabulación contra el bosque
Santiagueño", Ediciones El Liberal, Santiago del Estero, 1988.
10) Dargoltz Raul, "Santiago del Estero. El Drama de Una Provincia", op.cit..
[1] El autor es Magister de Estudios Sociales Para América Latina. Profesor
de Historia Social Regional de la Univ. Nacional de Santiago del Estero
e investigador del Conicet.
Aportado por: Revista Trabajo y Sociedad, Indagaciones sobre el empleo,
la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas.
Fuente: www.geocities.com/trabajoysociedad

Para
que no haya hombres sin tierra ni tierra sin hombres
Por María de Estrada
En Santiago del Estero, al igual que en muchos otros lugares de América
Latina, la lucha por la tierra lleva más de 500 años de historia. Así lo
reconocen hoy los campesinos que allí viven, que allí luchan, quienes distinguen
dentro de este proceso tres claras etapas.
La primera se inicia con la conquista española, que destruyó la organización
de la producción existente, principalmente mediante el ataque y dominación
de los pueblos originarios y su utilización, mediante la mita, ecomienda
y yanaconazgo, como mano de obra para el centro minero de Potosí, por ese
entonces una de las áreas más pobladas y dinámicas del mundo. Al Noroeste
argentino (NOA), y dentro de éste a la provincia de Santiago del Estero,
se le asignó la "función de abastecedora de recursos agrícola-ganaderos
y humanos, como periferia de Potosí." 1
Durante este período colonial se reorganizó el espacio de acuerdo a los
intereses económicos y políticos de los invasores. La fundación de núcleos
urbanos (Santiago del Estero fue el primero en 1553) permitió no sólo la
apropiación de las tierras aledañas por parte de los blancos, y la defensa
de la frontera frente a los indios, sino además articular un sistema de
caminos que permitiera el aprovisionamiento de la fuente minera, base de
la economía mercanitilista europea.
La segunda etapa que distinguen los campesinos comienza en el siglo XX.
El espacio argentino es organizado ahora en torno a la región pampeana,
de acuerdo a la inserción del país en la División Internacional del Trabajo
como proveedora de granos y carne, principalmente a la potencia del momento,
Inglaterra, que llevaba a cabo la Revolución Industrial.
La expansión del ferrocarril, que en esta provincia llegó en 1870, fue la
herramienta por excelencia para incorporar a estos espacios al modelo productivo,
manteniendo su carácter de periferia, y haciendo posible así, sostener la
hegemonía de las fértiles llanuras pampeanas. El trazado del ferrocarril
re-configuró el territorio santiagueño, aislando antiguas poblaciones de
origen quechua cuyo modo de producción combinaba la explotación equilibrada
del bosque con la ganadería de subsistencia. Centrado en una especialización
económica basada en la depredación forestal, ciento cincuenta millones de
quebrachos colorados fueron destruidos en esta provincia en algo más de
50 años. "Entre 1806 y 1915 Santiago del Estero produjo 20.700.000 durmientes
de quebracho, con lo que se construyeron 1600 kilómetros de vías férreas,
pero que simultáneamente implicó la degradación de 3/4 partes de los bosques
de la provincia"
En su rol de "periferia de incorporación temprana"2, Santiago del estero,
al igual que Chaco, proveyó las maderas duras necesarias tanto para el tendido
del ferrocarril, como para los alambrados, cercos, corrales, etc. Como afirma
Morello "en el interior de países dependientes las regiones centrales destinadas
a producción agrícola para exportación están sujetas a un manejo conservador,
que es subsidiado en función de la explotación irrestricta de otros recursos
naturales complementarios en espacios periféricos".3
Dentro de este mismo modelo, y basándose también en la explotación del quebracho,
a comienzos de siglo se instala allí la empresa británica "La Forestal",
destinada a la fábrica de extracto de tanino, insumo básico para el curtido
e impermeabilización del cuero. El poder de esta empresa, que compró 472.000
hectáreas forestales, derechos sobre otras 197.000 has. Fiscales y 170 km.
de vías férreas fue tal que llegó a constituir su propia flota y puertos
fluviales expandiéndose hasta poseer 2.266.175 hectáreas; emitiría su propio
dinero para pagar los salarios de los obreros, válido sólo en su territorio.4
Pero no se trataba solamente de la depredación de los bosques naturales,
esto mismo se reprodujo en la fuerza de trabajo. En una de las principales
fábricas, el 45% de los obreros tenían tuberculosis y el 90% sífilis. Hubo
localidades donde la cuarta parte de la población mayor de 11 años no sobrepasaba
los 35. 5
Este modelo productivo, que coexistía con explotaciones campesinas de subsistencia.
Para 1937 un tercio de las explotaciones eran minifundios de menos de 25
has. con mano de obra casi exclusivamente familiar, que debía combinar esta
actividad con la venta de su fuerza de trabajo a las empresas quebracheras
como "hachadores". Sumergida ampliamente en la pobreza, esta provincia se
convirtió en uno de los principales centros expulsores de mano de obra que
se dirigía hacia Buenos Aires en mayor medida, en el marco del modelo de
industrialización sustitutiva de importaciones.
En la década del 50 la mayoría de las fábricas de extracto existentes fueron
cerradas por el reemplazo del tanino por el extracto de Mimosa, especie
producida por la misma empresa "la Forestal" en el Sur de África. Esto produjo
un proceso de "recampecinización" que queda evidenciado en el Censo Nacional
Agropecuario de 1960, donde el 63% de las explotaciones tenía menos de 25
has. y el 71% de la mano de obra utilizada era familiar.
Pero el rol de periferia de la región pampeana continuó signando la organización
del espacio en este territorio. Durante los 70 el ciclo favorable en la
ganadería papmpeana conllevaría la expansión de la frontera agropecuaria
hacia esta región. Los cultivos de porotos y de soja destinados a la exportación
son realizados ahora en Santiago del Estero fundamentalmente por empresas
no residentes en la zona caracterizadas por el uso intensivo de capital.
Esto implicaría dos procesos: por un lado la concentración de la tierra
en manos de quienes estaban en condiciones de incorporarse a este modelo
productivo, es decir en su mayoría empresas foráneas que contaban con el
capital suficiente. En forma simultánea y como contrapartida, un gran número
de pequeños productores, con economías de subsistencia, que si bien representan
el 69% del total, sólo tienen el 1,15% de la superficie.
La lucha entre estos dos modelos productivos, que implican diferencias en
cuanto relaciones de producción, utilización de insumos y tecnología, usos
del suelo, articulación con el mercado, etc., también se tradujo en una
lucha concreta por apropiarse del espacio. Durante la dictadura militar
comienza un proceso de "exclusión silenciosa"; se trata de empresas que
se presentan como dueñas de tierras ocupadas por campesinos, que si bien
no poseen título de propiedad, llevan allí generaciones trabajando la tierra.
Éstas presentan escrituras avaladas desde Buenos Aires o Santa Fe y desalojan
a los campesinos que viven allí mediante el uso de la fuerza pública y topadoras
que destruyen ranchos y alambrados.
La falta de organización de los productores santiagueños en concordancia
con el alto nivel de represión facilitaron este proceso, pese a que la ley
garantiza la propiedad de la tierra para quien la ocupe por 20 años o más
y manifiesta "ánimo de dueño" de la misma.
El retorno a la democracia en 1983 no implicó una modificación de esta situación;
con ésta retorno el juarismo, icono del regionalismo en esta provincia.
Carlos Antonio Juárez, junto a su esposa "Nina", en el poder desde 1949,
es un fiel representante del patrón político local que se repite en gran
parte del interior argentino. Caracterizándose por su fuerte verticalidad
y la represión sistemática de las libertades civiles y políticas, así como
el control de los medios de comunicación locales, actúa como "caudillo",
como "patrón" de este espacio al que considera su feudo. Mediante acuerdos
de poder con el gobierno nacional, una fuerte red de clientelismo, el control
de la mayoría de los juzgados y la "alineación automática" entre la gobernación
y la legislatura provincial, en una provincia donde el 58% de los ocupados
trabaja para el estado provincial 6, el juarismo perpetúa el modelo de pobreza,
indigencia y marginalidad que le permite reproducirse y perpetuarse. Y las
topadoras seguían pasando, y los campesinos teniendo que abandonar sus tierras.
En 1986 se produce un quiebre, cuando 1500 campesinos se movilizan en lo
que se llamó "el grito de los Juríes"; es en esta localidad donde tres años
más tarde se reunirían representantes de organizaciones campesinas locales.
Finalmente, el 4 de agosto de 1990 se constituye formalmente el movimiento
de Campesinos de Santiago del Estero (MOCASE). Entre sus principales objetivos
se encuentra la lucha por la tenencia de la tierra y el mejoramiento de
las condiciones de vida de las familias campesinas. El primer punto se lleva
a cabo principalmente en el ámbito judicial, buscando que no haya más desalojos
de campesinos, mientras que el segundo implica una compleja labor que se
amplía a medida que los propios campesinos van tomando conciencia de las
causas de su situación, de la similitud con los problemas de campesinos
de otros lugares, etc…
A principios de esta década se producirá un cambio fundamental en el modelo
productivo santiagueño, impulsado tanto por la demanda a nivel mundial como
por condiciones propias del país. La soja transgénica (Soja RR comienza
a invadir el país. El aumento del precio de esta oleaginosa, que pasa de
U$D 165 en 1999 a U$D 222 a mediados del 2003, resulta explosivo si se considera
la devaluación de la moneda nacional, que implicó así un aumento del 290%
para el precio de este cultivo.
El factor fundamental para que la "sojización" del país haya sido posible,
fue la incorporación de los paquetes tecnológicos asociados a esta producción
e impulsados por grandes multinacionales como Monsanto o Cargill. La utilización
de semillas modificadas genéticamente, fertilizantes y herbicidas permite
integrar casi cualquier suelo al cultivo de soja, borrando la frontera natural
de estos cultivos. "A nivel nacional esto ha posibilitado que, mientras
la superficie sembrada con soja pasa de 5,8 millones de has. En 1993/4 a
12,6 millones en el 2002/3 (variación del 118%), la cosecha pase de 11 millones
de toneladas a 35 (variación del 199%) en igual período". 7
Así, la lucha por el espacio se recrudece en Santiago del Estero, ahora
con testaferros que buscan apropiarse de las tierras para sembrar soja y
exportarla. "El avance sobre las tierras de los campesinos es brutal y simple.
Un testaferro, por lo general santafesino o cordobés, soborna a un habitante
de algún pueblo cercano. Este figura cediéndole la "posesión de hecho" del
monte, posesión que no es necesario demostrar ya que los jueces no son justos.
Luego llega el alambrado, que atrapa escuelas, caminos y cementerios. Y
la matanza se concreta. Las topadoras "limpian" el terreno y los cazadores
matan a los animales que intentan escapar. Contra las familias largan bandas
de hasta 25 matones armados." 8
Pero el MOCASE ha ido fortaleciendo su organización y se ha convertido en
un referente de lucha para muchos de los movimientos sociales del país.
Ante un modelo de producción basado en la compra de insumos extranjeros,
utilización de transgénicos y agrotóxicos, tecnología que reemplaza la mano
de obra y la degradación de los suelos para la exportación, reivindican
la necesidad de llevar a cabo una reforma agraria que permita organizar
este espacio desde bases totalmente distintas.
Reinaldo, miembro del MOCASE, comienza por explicar cuales son sus términos
generales: "Nosotros consideramos la reforma agraria como un respeto por
la forma de vida y tenencia de la tierra de los campesinos. La reforma al
estilo mexicano o chileno con reconocimiento por familia de una parcela
a nosotros no nos sirve, porque tenemos la influencia de la herencia cultural
aborigen, donde las propiedades son comunitarias. No hay una visión de decir
"esta es mi parcela", los parajes son de todos, y si vos sos de ahí vas
a hacer tu potrero o tu represa en cualquier lugar, porque es de todos.
Es mucho más adecuado a nuestro planteo de reforma agraria el reconocimiento
no tanto de la parcela sino del territorio. Nosotros hablamos de territorialidad,
cada comunidad tiene un territorio donde desarrolla su vida."9
De forma similar al zapatismo en México o el Movimiento de los Sin Tierra
(MST) en Brasil, la estructura política del MOCASE está sustentada en las
bases, en dirigentes surgidos de las mismas comunidades campesinas. Carlos
Luna, actual presidente del movimiento, relata: "Partimos de una forma horizontal,
democrática, de hacer política. No hay caudillos o líderes. Las comunidades
campesinas son las que trabajan y deciden. Todo se discute en las comisiones
y se lleva a la práctica a través de delegados". La estructura interna del
Mocase está conformada por tres niveles: comisiones de base, centrales campesinas
y cooperativas y una comisión directiva, donde los delegados consensúan
las distintas posiciones hasta lograr decisiones satisfactorias para todos.10
La ausencia estatal en la zona ha impulsado modelos autogestivos en diferentes
frentes. A la organización comunitaria, la creación de cooperativas productivas
y la puesta en funcionamiento de radios locales hay que agregar el proyecto
de la Escuela secundaria politécnica en un pueblo a 50 Km. de la capital
provincial y de la creación de la Universidad Campesina. Esto último constituye
un eje fundamental si se tiene en cuenta la importancia de la educación
como herramienta de emancipación en los distintos movimientos sociales de
América Latina.
Se trata de 9000 familias campesinas que integran alguna de las trece organizaciones
distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio provincial. Forman parte
de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC) y
de Vía Campesina, organización a nivel mundial. Es quizás esta combinación
entre su lucha cotidiana y la participación en niveles superiores - el intercambio
constante con campesinos del MST y de muchos otros países, su integración
al Foro Social Mundial, a la Cumbre de los Pueblos y a gran parte de este
proceso que se está gestando en Latinoamérica y en todo el mundo en general
como espacio de construcción de alternativas ante un modelo que se trata
de imponer como único - lo que los ha convertido en un modelo de organización
para gran parte de la sociedad. Son conscientes hoy de que la lucha porque
no los expulsen de su tierra es parte de la misma lucha por la reforma agraria,
por la soberanía alimentaria y por la construcción de otro modelo de país:
¨La Soberanía Alimentaria pasa por el derecho a producir y comer lo que
queremos, este es un derecho avasallado (...). Sabemos que tenemos un rol,
una responsabilidad, el producir alimentos para que los compañeros de la
ciudad se alimenten sanamente.¨ Como resultado del exportar para crecer
y el producir para exportar, la Argentina, país de hambre y miseria, agota
sus suelos, envenena montes y niños, usando la tierra para alimentar el
ganado extranjero y la sobra de este festín se utiliza en planes solidarios,
alimentos de moda y las ganancias económicas que decaen en pocas manos."11
En una de las provincias con mayor hacinamiento habitacional del país, donde
el 38,2% de la gente vive sin satisfacer las necesidades básicas, cifra
que sube estrepitosamente a un 53,7 % para los hogares rurales y el 40,9%
de las viviendas carece de agua corriente, este Movimiento se está organizando
a una escala mayor, comprendiendo la unicidad del conflicto con los sectores
urbanos. Reinaldo, del pueblo de Quimilí, explica:
"Estamos impulsando con el MTD Aníbal Verón, una organización urbana, para
ir construyendo un "movimiento sin tierra", una vuelta al campo masiva.
La gente se va a venir caóticamente, cagada de hambre (...) Los territorios
sin población los ocupa el capitalismo anónimo. Buenos Aires y su conurbano
tiene 15 millones de habitantes y Córdoba 3 millones de habitantes ¿Como
puede? Este es un país que podría distribuir más de 100 millones de habitantes,
con un campo cuidado en lo ecológico y ciudades sanas de 30 o 40 mil habitantes.
Con un esquema de distribución territorial mucho más sustentable y sano.
Pero en principio pensemos la cuestión básica de comer, queremos un pueblo
que produzca su comida, que no la este mendigando." 12
De esta forma el MOCASE busca exceder el espacio rural, articular su identidad
campesina con otros sectores de la sociedad que padecen, desde otros contextos,
las consecuencias del modelo de acumulación vigente.
Primero como periferia del Alto Perú, más tarde de una Argentina centrada
en la región pampeana, Santiago del Estero, al igual que muchas de las provincias
del interior, lejos de haber sido dejada a su suerte, ha sido expoliada
para que esos modelos pudieran ser puestos en práctica. Pero dentro de este
espacio se reproduce esta misma lógica, un pequeño sector ligado al poder
provincial o proveniente de otras regiones, que busca imponer un modelo
basado en grandes explotaciones que se vinculan con el mercado externo,
con insumos importados y tecnología que reemplaza la mano de obra, generador
de gran deterioro para el medio ambiente; del otro lado los campesinos,
mayormente con producciones de subsistencia, con una organización del espacio
no basada en la propiedad privada de las parcelas sino en el uso comunitario
del territorio; sin títulos de propiedad, pero con historias de generaciones
ligadas a esas tierras, a esos montes.
Aquí, en Santiago del Estero, la lucha por el espacio es directa, es explícita…son
las topadoras tumbando ranchos contra los campesinos. Después de muchos
años de que esto sucediera sin que si hiciera algo al respecto, la gente
comenzó a organizarse. Primero en torno a la Ley Veinteñal en el ámbito
judicial, pero más tarde ampliando el reclamo, complejizándolo, lo que los
llevó a articularse con otros movimientos campesinos del país y de América
Latina. En la actualidad, el MOCASE se encuentra en la búsqueda de expandir
su accionar y coordinarlo con otros movimientos -estudiantiles, de desocupados,
de trabajadores – que compartan no sólo el modo de entender el conflicto,
sino también la necesidad de articularse de una manera alternativa para
construir otra realidad.
Notas
1. Gejo, O. y Liberali, A.: "Fases de desarrollo en la Argentina. Asignación
de recursos y procesos poblacionales". Bs. As, 1999.
2. Gejo, O y Liberali, A.: "Las economías regionales bajo la lupa demográfica."
En Benítez, Liberali, Gejo: "Estructura económica y comercio mundial". Ed.
Pharos, Bs. As, 1992.
3. Morello, Jorge: "Manejo integrado de recursos naturales". En Brailovsky,
A.: Introducción al estudio de los recursos naturales, EUDEBA, 1987.
4. Brailovsky, Antonio y Foguelman, Dina: "Memoria Verde. Historia ecológica
de Argentina". Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1992.
5. Álvarez, Antenor: "Riqueza forestal de Santiago del Estero". Santiago
del Estero, 1916.
6. Barbetta, Pablo N. y Lapegna, Pablo.: "No hay hombres sin tierra ni tierra
sin hombres: luchas campesinas, ciudadanía y globalización en Argentina
y Paraguay". En Giarracca, Norma y Levy, Bettina (comp.): "Ruralidades latinoamericanas.
Identidades y luchas Sociales"CLACSO, Buenos Aires, 2004.
7- Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: "Tierra
y Reforma Agraria" . En www.rebelion.org
8- Ídem anterior.
9. Ídem anterior
10. Le Monde Diplomatique. " Movimiento campesino de Santiago del Estero.
La tierra es nuestra »
11. Grupos de Reflexión Rural. "Argentina: La lucha por la soberanía alimentaria".
En www.rebelion.org
12. Reynoso, Lisandro: Movimiento Campesino de Santiago del Estero: "Tierra
y Reforma Agraria". En
Fuente: www.rebelion.org

En
los caminos vacíos de La Forestal
Por Osvaldo Bayer
Salimos a buscar el año ‘21 en sus recuerdos y lo encontramos en su realidad.
Hemos recorrido el norte santafesino con el dolor y la ironía que deja la
comprobación que el año 1921 vale para el 2001, ochenta años después. Se
cumplen ochenta años de las sangrientas huelgas obreras de La Forestal.
Ojalá que en todo colegio secundario los docentes y alumnos se pregunten
el porqué. El porqué de tanta crueldad contra los obreros, de tanta obsecuencia
de los políticos de turno para con el poder económico en tiempos de democracia,
el porqué de tanto egoísmo criminal de la gigantescas fábricas de tanino.
La Forestal es el ejemplo más claro de la explotación capitalista de un
lugar y su método egoísta que finalmente termina en ser la más absoluta
depredación. Compra miles de hectáreas de quebrachales, construye las fábricas
de tanino, exporta millones de toneladas y, cuando la riqueza natural se
termina, se va llevándose hasta los bulones. Deja nada más que tierra arrasada,
abandono, miseria, tristeza, decepción. La mejor muestra está en los pueblos
abandonados que dejó y que van siendo reconstruidos lentamente por los hijos
de los explotados.
La primera pregunta es: ¿qué hicieron los gobiernos argentinos con sus partidos
"nacionales" y las dictaduras militares que tocaban el clarín antes de sus
proclamas contra los "enemigos de la patria". El capital inglés tuvo siempre
un sueño de hadas; nadie lo molestó, sólo se preocupó de enviar las divisas
con gusto a sangre y quebracho directamente a Londres. Es una caricatura
perfecta de aquello que el capital viene a ayudar a los pueblos subdesarrollados.
Fue el mismo esquema del petróleo en tantas latitudes de los países de la
colonia y la dependencia.
Eso sí, cuando los obreros de los bosques y los caminos reaccionaron por
su dignidad, vino el garrotazo, la celda, la humillación, la muerte. Basta
leer esta denuncia en la legislatura santafesina, llevada a cabo por el
diputado Salvadores, en 1921. Habla del "martirio del dirigente obrero anarquista
Teófilo Lafuente". Para muestra basta un botón. Un historia eterna de la
policía y de la Gendarmería argentina. Teófilo Lafuente, denunció el legislador,
fue conducido desde Vera hasta Villa Guillermina por el sargento Julio Luna.
Desde la estación hasta la comisaría fue llevado al trote, a punta de sable,
mientras algunos gendarmes descargaban sobre sus espaldas una verdadera
lluvia de golpes con los sables y los winchesters. En la policía, Goñi sometió
a este obrero lleno de entereza a suplicios verdaderamente brutales. Con
intermitencias breves se le aplicaban terribles palizas en las que se emplearon
frecuentemente las carabinas por el caño, esgrimiéndolas como garrotes.
Los intervalos entre paliza y paliza debían ser soportados por la víctima
cumpliendo severísimos plantones con la cara vuelta a la pared y colocado
siempre sobre un cajón o una silla para que los demás compañeros del infortunado
pudieran observar quién era el martirizado, invariablemente se le anunciaba
que el plantón había terminado con una bofetada a la que seguía una lluvia
de golpes y puntapiés. Frecuentemente se lo invitaba a declarar contra sí
mismo y contra sus compañeros y su firme respuesta: "no tengo nada que decir"
era recibida con nuevos golpes. Pero no era suficiente, señores diputados,
este suplicio brutal; era necesario para saciar la crueldad y los instintos
verdaderamente feroces de los verdugos, unir al martirio de la carne el
tormento del ultraje infamante, para aprobar la altivez y la hombría de
este modesto obrero. Colocáronlo sobre una silla y se ordenó a los demás
detenidos, 40 o 50 hombres que desfilaran uno poruno delante del martirizado
y lo escupieran en la cara. Después se siguió apaleando todavía a Lafuente
hasta que su resistencia física fue vencida y cayó de boca en la puerta
del calabozo siendo empujado a puntapiés hacia al interior. Fue cuando el
comisario Goñi ordenó a un teniente de la Gendarmería que por la noche condujera
la víctima al monte y cumpliera "su deber". El prólogo de la desaparición
de personas que aplicarían medio siglo después los militares argentinos.
Pero claro, esto parece una crónica más de la represión brutal que sufrieron
en todos los gobiernos los obreros luchadores por los derechos de los hombres
y mujeres del trabajo. No, lo más increíble y sorprendente fue que el gobernador
radical de Santa Fe, Enrique Mosca, dicta una ley donde crea la Gendarmería
volante para actuar en las tierras de La Forestal aceptando para su equipamiento,
y los gastos que demande el escuadrón, la donación de la propia empresa
de un fondo para esos fines represivos.
Es una desvergonzada intervención del gobierno elegido por el pueblo para
reprimir al pueblo. Es interesante, además, leer en los documentos de la
Legislatura santafesina que a "los comisarios de los pueblos de La Forestal,
el gobierno radical les asigna un sueldo mensual de 150 pesos, pero La Forestal
les pasa oficialmente una subvención mensual de 450 pesos mensuales y una
partida de 70 pesos para forrajes. La empresa británica, como si fuera poco,
les da a los jefes policiales: casa habitación, luz, leña, caballos y armas.
En los almacenes de La Forestal los uniformados podían adquirir lo que quisieran
a precios muy ventajosos".
Después nos preguntamos de dónde nacen los defectos de nuestra democracia.
Estos antecedentes nunca fueron revisados por la Legislatura ni por el gobierno
nacional de Hipólito Yrigoyen que justo seguía gobernando después de los
fusilamientos de la Patagonia y de la bestial represión de la Semana Trágica.
Se cumplen ochenta años de las huelgas de La Forestal. Otro de los hechos
ignorados por la historia oficial. Fue el digno Gastón Gori quien con su
libro La Forestal dejó todo al desnudo. Y Gori es seguido hoy por historiadores
jóvenes como César Ramírez y David Quarin quienes van descascarando el muro
de silencio que acompañó a las depredaciones de La Forestal y la indiferencia
de los gobiernos provinciales y nacionales.
Si comenzáramos a analizar la conducta de los monopolios, el método de las
grandes empresas y la política del último cuarto de siglo nos encontraríamos
con una gangrena que carcome nuestra democracia. Aunque tengamos presos
en coquetas casas de fin de semana a alguno de los inspiradores y seguidores
de esta política de oprobio, habría que revisar las relaciones globalizadas
de los que aceptan los dictados del capital cuando amenazan retirarse del
país que explotan.
Dejamos los caminos vacíos de La Forestal. Duele la burla. En casi todas
las ciudades santafesinas hay una calle con el nombre de Enrique Mosca,
el que dio una guardia uniformada a la empresa para que ningún obrero osara
luchar por sus derechos. En cambio, en ningún lado se lee ni siquiera una
placa en recuerdo a Teófilo Lafuente, el digno luchador por los derechos
humanos en esa tierra rojiza.
Fuente: http://ar.geocities.com/veaylea2000
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