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LA PELICULA PROHIBIDA AHORA
COMPLETA EN YOUTUBE

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La cámara en la selva
Por Florencia Torres Freeman
Mientras Estados Unidos lanza su Cuarta Flota e instala siete nuevas
bases militares en Colombia, en distintos países de América Latina se
acaba de estrenar simultáneamente «FARC-EP La insurgencia del siglo
XXI», largometraje documental que narra el conflicto armado desde el
punto de vista de la guerrilla bolivariana.
¿En el siglo XXI la insurgencia es un souvenir del pasado? ¿Se acabaron
las ideologías? ¿Los revolucionarios se han convertido en delincuentes,
narcotraficantes, bandoleros, terroristas?
Los grandes monopolios de la (in)comunicación insisten con un mensaje
viejo, gastado y único: la insurgencia colombiana no tiene ideología,
formación cultural ni proyecto político. Su corazón mercenario palpita
al ritmo frenético y alocado de la coca. El antiguo y tenebroso “oro de
Moscú” ha sido reemplazado por los maletines repletos de dólares y
euros, provenientes del narcotráfico. Los indígenas masacrados, las
mujeres violadas, los jóvenes maltratados. En las pantallas de TV el
movimiento guerrillero se ha convertido en un monstruo mucho más temible
que Satán, Lucifer, Luzbel y los peores demonios medievales.
El viejo y barbudo Karl Marx comenzaba su célebre Manifiesto Comunista
afirmando que “Un fantasma recorre Europa: el espectro del comunismo.
Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las
potencias de la vieja Europa ... No hay un solo partido de oposición a
quien los adversarios gobernantes no motejen de comunista”. Si se
reemplaza “comunismo” por FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia – Ejército del Pueblo), hoy el fantasma continúa deambulando
por allí. ¿Qué movimiento social radicalizado de América Latina no ha
sido estigmatizado y acusado de simpatizar con las FARC?
Hoy en día, la CIA, el FBI, la DEA y otros organismos “democráticos”
viven repartiendo la acusación de “colaborador de las FARC” a cualquiera
que intente, parezca o aspire a ser un disidente radical.
La obra Las brujas de Salem de Arthur Miller parece haber sido escrita
ayer. El macartismo se pasea altanero y desafiante. Toda disidencia, en
cualquier parte del mundo, huele a guerrilla bolivariana. Vivimos un
control del pensamiento que haría empalidecer los vaticinios más
sombríos de ls novelas 1984, Un mundo feliz y Fahrenheit 451 o las
películas Brazil, Matrix y hasta la más reciente Sector 9.
Desde los grandes noticieros de TV hasta la ficción de Hollywood,
pasando por las toneladas de papel manchado de tinta de los grandes
emporios periodísticos, hoy todos atacan sobre un mismo blanco. Incluso
los principales presidentes de América Latina deben discutir con Uribe,
servil ventrílocuo local del gran amo imperial, tomando como eje el
apoyo, el rechazo o la indiferencia frente a las FARC-EP. Ni UNASUR ni
la OEA han escapado a estos debates.
En ese contexto global, donde la culminación de la guerra fría no ha
permitido que baje un grado la temperatura de la guerra psicológica
contra las rebeliones armadas contemporáneas, ¿qué piensan realmente las
FARC-EP? ¿Poseen un plan? ¿Tienen ideología? ¿Mantienen a sus decenas de
miles de jóvenes combatientes obligados y amenazados? ¿Cómo ven el
futuro de América Latina?
El largometraje FARC-EP: La insurgencia del siglo XXI intenta responder
aquellas preguntas, sometiendo a discusión la propaganda barroca y
macartista promovida desde EEUU. Para ello el equipo de cine «Glauber
Rocha», formado por camarógrafos de diversos países de América Latina y
Europa, se interna en la selva, recorre las cordilleras y las montañas,
mostrando desde adentro, como nunca antes se vio, la vida cotidiana en
los campamentos de las FARC-EP. El documental, que dura casi dos horas,
incorpora entrevistas a los principales comandantes guerrilleros del
secretariado de las FARC-EP y numerosos testimonios de combatientes de
base, campesinos y jóvenes urbanos del Partido Comunista Clandestino de
Colombia (PCCC), incluyendo secuencias sobre el papel fundamental de las
mujeres en la lucha guerrillera, los indígenas y pueblos originarios, el
problema del narcotráfico, el paramilitarismo, los prisioneros de
guerra, las nuevas bases militares norteamericanas y la violación
sistemática de los derechos humanos por parte del terrorismo de Estado
en la patria del líder independientista Simón Bolívar.
La estructura formal del documental constituye un inmenso collage, donde
aparecen reconstruidos desde las matanzas de la empresa bananera UNITED
FRUIT en 1928, el asesinato del dirigente popular Eliécer Gaytan en
abril de 1948 y la fundación de las FARC-EP hasta la captura de
militares norteamericanos en la selva colombiana, el caso reciente de
Ingrid Betancourt y las declaraciones de los principales referentes
paramilitares (aliados de Uribe) que confiesan haber recibido dinero de
las bananeras para asesinar guerrilleros y masacrar población civil.
En ese mosaico que no deja nada o casi nada afuera, son retratadas por
primera vez en la historia (hasta donde tenemos noticias) los cursos de
formación, políticos, ideológicos y militares, de los combatientes
comunes de las FARC-EP y también de sus fuerzas especiales. En medio de
la selva, los ríos, los árboles inmensos y los animales aparecen
bibliotecas, grupos de lectura, pizarrones y mucha, pero mucha gente
joven estudiando. Quien asista a alguna proyección de este film (hasta
ahora proyectado en circuitos underground, ¿se proyectará en las grandes
salas?) no podrá dejar de recordar las escenas de aquellos Pasajes de la
guerra revolucionaria pulidos y retratados en otra época por la pluma
exquisita de Ernesto Che Guevara, uno de los inspiradores de la
ideología de las FARC-EP junto a su legendario comandante y fundador
Manuel Marulanda Vélez, recientemente fallecido. Pero las escenas y
entrevistas que retrata esta película no pertenecen a los añorados y
nostálgicos años sesenta, tan alabados y tan bastardeados, sino... al
siglo XXI.
Como en Cuba, Nicaragua y El Salvador, como en Argelia y sobre todo en
Vietnam, hoy Colombia vive una guerra civil de dimensión continental.
Esta película muestra lo que jamás aparece en la CNN y otras usinas del
poder: el conflicto armado desde el punto de vista de la rebeldía
bolivariana. No pasará desapercibida.
FICHA TÉCNICA:
Guión y dirección / Script and Direction: Diego Rivera
Montaje / Editing: Alejo Carpentier
Cámaras / Cameras: Diego Rivera, Tina Modotti y César Vallejo
Fotografía / Cinematography: Frida Kahlo
Producción / Production: Grupo de cine «Glauber Rocha»
Postproducción / Post-production: Julius Fucik y André Gunder Frank
Música / Music: Banda de sonido de las FARC-EP / Songs of FARC-EP
Investigación Periodística / Journalistic Research: Roque Dalton
Asesoramiento historiográfico / Historical Consultant: Ruy Mauro Marini
Agradecimientos / Thanks: Frida Kahlo, Ulrike Meinhof y Vladimir
Maiacovsky
112 minutos / minutes
Mini DV Cam, 2009
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Segunda parte
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Tercera parte
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Cuarta parte
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Quinta parte
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Sexta parte
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Séptima parte
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Octava parte
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Novena parte
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Décima parte
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Parte once
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Parte doce
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Parte trece