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Documentos PRT-ERP |


Argentinos
¡A las armas!
Documento del PRT a la Nación Argentina, por Mario Roberto
Santucho
Redactado: Marzo de 1976.
Publicación primera: Argentina, marzo de 1976.
Fuente: Marxists Internet Archive
En la noche del 23 al 24 de marzo las Fuerzas Armadas contrarrevolucionarias
derribaron al gobierno peronista para instaurar otra Dictadura Militar.
El paso dado por los militares es como sabemos una irracional aventura condenada
de antemano al fracaso.
El programa levantado por la Junta Militar poco después de asumir y las
primeras medidas de gobierno no dejan ninguna duda respecto al carácter
profundamente antiobrero, antipopular y antinacional de la Dictadura. Intervención
a la CGT y a todos los gremios, despido de miles de obreros, centenares
de dirigentes, activistas y obreros de fábricas detenidos, decenas de nuevos
trabajadores desaparecidos, clausura del parlamento, ¡legalización o prohibición
de los partidos políticos, implantación de la pena de muerte discrecional
y ejercicio de la justicia por Tribunales militares. otorgamiento de condiciones
favorables para la actividad explotadora del gran capital nacional y extranjero,
alineación internacional junto al imperialismo yanqui, etc, etc.
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UNA ÉPOCA HISTÓRICA Y GLORIOSA
La usurpación del gobierno por
los militares y el recrudecimiento de la represión antipopular que caracteriza
a la nueva Dictadura coloca a todo nuestro pueblo frente a un desafío histórico,
en una nueva etapa de la lucha revolucionaria ya iniciada, a las puertas
de una época histórica y gloriosa por La que ya marcha erguida y determinada
su vanguardia guerrillera.
El fracaso final del peronismo y el golpe militar reaccionario, imponen
al pueblo argentino la histórica responsabilidad de rebelarse masivamente,
tomar en sus manos los destinos de la patria, afrontar con heroísmo los
sacrificios necesarios y librar con nuestra poderosa clase obrera como columna
vertebral, la victoriosa guerra revolucionaria de nuestra Segunda y definitiva
Independencia.
Es una tarea grandiosa que nos
honrará y purificara, que despenará y activará las mejores virtudes, que
hará surgir de nuestro pueblo miles y miles de héroes. ¡El espíritu del
Che, del Negrito Fernández, de los heroicos compañeros que cayeron en la
lucha se multiplicará por miles en las filas populares! Respondiendo con
honor y vigor al desafío de la hora, uniéndonos y organizándonos para la
resistencia y la victoria conquistaremos para nuestros hijos el nuevo mundo
socialista de felicidad colectiva. Nadie podrá decir el día de mañana que
los argentinos no supimos cumplir nuestros deberes de patriotas y revolucionarios.
Las nuevas generaciones, por cuya felicidad daremos todo de nosotros, recordarán
con orgullo a sus mayores, como nosotros recordamos a los patriotas que
fundaron la nacionalidad.
Y esa histórica responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros será dignamente
cumplida por nuestro pueblo, por nuestro Partido, por nuestro Ejército Guerrillero
y todas las fuerzas revolucionarias progresistas y patrióticas, organizando
e impulsando virilmente la resistencia popular, avanzando en la unidad obrera,
popular y patriótica, movilizando amplias masas, empleando todos los medios
y formas de lucha, desarrollando el trabajo político entre los soldados
y suboficiales, aniquilando con decisión a la oficialidad enemiga, construyendo
con energía y habilidad profesional las fuerzas revolucionarias políticas
y militares.
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NO SE TRATA DE UN RÉGIMEN PROVISORIO
El régimen que se acaba de establecer con el golpe militar de Videla a no
es provisorio. Es el tipo de gobierno definitivo que se dan las fuerzas
burguesas-imperialistas para luchar contra las fuerzas revolucionarias argentinas.
Llenos de pánico por el vigoroso desarrollo revolucionario de la clase obrera
y del pueblo argentino, por el crecimiento constante y acelerado de las
organizaciones de vanguardia, por la amenaza real que ello representa para
el régimen capitalista, el Partido Militar, como representante principal
de los mas grandes capitales extranjeros y nacionales, se ha decidido por
la guerra total, por una prueba de fuerza definitiva. Con esa resolución
se han apoderado del gobierno para dedicar todos los recursos al accionar
contraguerrillero y sólo se los desplazará de allí nuevamente, después de
derrotarlos, después de aniquilar sus fuerzas principales.
El cálculo de nuestro Partido es que efectivamente éste será el tipo de gobierno contra el que tendremos que batallar a todo lo largo de nuestra guerra revolucionaria, que ya no habrá más elecciones democrático-burguesas, que a este gobierno lo derribaremos al contar con grandes fuerzas revolucionarias políticas y militares, cercanos al triunfo definitivo de nuestra revolución antiimperialista y socialista.
¿Qué
pasó aquel 19 de julio?Por Manuel Justo Gaggero * Hace ya 30 años, el 19 de julio de 1976, un "grupo de tareas" integrado por efectivos del Batallón de Inteligencia 601 y personal del Servicio de Inteligencia del Estado –SIDE– irrumpió en un departamento, ubicado en la calle, Venezuela al 3100, de Villa Martelli. En él se encontraban Mario Roberto Santucho y su compañera, Liliana Delfino, Benito Urteaga y su hijo de sólo 3 años José, Domingo Menna y su compañera Ana Lanzilotto de Menna, embarazada de 6 meses. La patota la encabezaba el capitán Juan Carlos Leonetti –aún hoy el predio sobre el que funciona el Batallón de Caballería Motorizada con asiento en la ciudad de Paraná lleva su nombre–. Se produjo un tiroteo y, como consecuencia, resultó asesinado Benito Urteaga y muerto el citado Leonetti, posiblemente por disparos de su propio grupo. Resultó también seriamente herido el secretario general del PRT-ERP, Mario Roberto Santucho. El, junto con sus acompañantes, fue trasladado a la Unidad Militar de Campo de Mayo, donde falleció pocas horas después de su ingreso, sin que se le prestara asistencia médica. Su compañera y la pareja Menna-Lanzilotto integran la larga lista de "desaparecidos". El hecho fue informado por todos los medios, como un gran éxito en la lucha contra la "subversión judeomarxista" y el propio Videla reconoció, en el juicio que estamos sustanciando en el juzgado federal de San Martín, que redactó el comunicado. Luego de 7 días no se habló más del tema. Los diarios dejaron de hacer conjeturas sobre "el operativo que había permitido aniquilar" a la dirección de la organización revolucionaria. ¿Qué cambió en una semana? Sin duda el Estado Mayor General del Ejército y la junta militar gobernante variaron la táctica y estrategia. Al reconstruir los hechos, 20 años más tarde, en la Información Sumaria que se sustancia en San Martín y en el hábeas data que está radicado en el Juzgado Contencioso Administrativo Nº 1, surge como evidencia que la dictadura, con la concepción dominante, decidió conservar los restos de Santucho y Urteaga como trofeos de guerra y prenda de la posible negociación con el Ejército Revolucionario del Pueblo. Para el general Santiago Omar Riveros, en ese momento el "capanga" de Campo de Mayo y responsable de las torturas y "desaparición de más de 5000 compatriotas", "Robi", como lo llamaban sus compañeros a Santucho, era el "Comandante del Ejército Rebelde" –así lo manifestó en las actuaciones judiciales citadas–. Por su parte, para el genocida Antonio Domingo Bussi, que exhibió el cadáver de Santucho, al inaugurar el Museo de la Subversión Juan Carlos Leonetti en 1979, "no existieron procedimientos ilegales, todo se escribía y se hacían tres copias, una quedaba en la unidad militar que intervenía en el operativo, otra iba al Cuerpo Militar del que dependía ésta y la tercera se remitía al Estado Mayor General" (declaraciones prestadas en los autos "Santucho, Ana Cristina y otro s/Información Sumaria"). Desde hace 11 años están en curso dos procesos judiciales dirigidos a recuperar los restos de Robi y de Benito y a saber cuál fue el destino de Liliana, el "Gringo" y su compañera. Uno se sustancia en el juzgado federal de San Martín. En 1500 fojas hemos logrado reconstruir qué pasó luego de que llegaran a Campo de Mayo. Por el testimonio del Dr. Carlos Sparrow, médico en esa época de la policía de San Martín, sabemos que lo obligaron a redactar las dos partidas de defunción NN; ya que los médicos militares le manifestaron que temían "la represalia del ERP". En ellas se describen los rasgos físicos de nuestros compañeros, atribuyendo su muerte a los disparos de armas de fuego que recibieron. Dos testigos, de identidad reservada, cuentan que en la inauguración del llamado Museo de la Subversión se exhibió embalsamado el cadáver de Santucho. En base a este dato y solicitando la colaboración de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a finales de la década del noventa, realizamos una profunda excavación en ese lugar, hoy ocupado por una Mutual Militar, con resultado negativo. Asimismo, acompañados por el juez Alfredo Bustos, allanamos el Hospital Militar de Campo de Mayo, secuestrando el libro de "nacimientos" que registra, en octubre de 1976, el parto clandestino que le realizaran a la compañera de Menna. El hijo es uno de los nietos que buscan las Abuelas. A su vez, en el amparo que tramita el juzgado contencioso del Dr. Marinelli, realizamos en los últimos meses del 2005, una exhumación de 5 cadáveres NN inhumados el 21 de julio de 1976. Por informaciones que nos acercara el Equipo Argentino de Antropología Forense sabemos que ninguno de ellos tiene relación con nuestra búsqueda. En estos días, una persona que nos pidió absoluta reserva nos hizo saber que en aquella época un proveedor del Ejército que concurría asiduamente a Campo de Mayo se enteró, por comentarios de oficiales de dicha unidad, que a "Santucho y a Urteaga los habían inhumado en un lugar llamado El Leprosario". En función de esa información, le hemos pedido al juez que realice una nueva inspección ocular para individualizar El Leprosario que, según nuestro testigo, se ubica dentro del llamado Campo de Tiro. Además, como existe un hospital al que se conoce también como El Leprosario, cercano a la localidad de General Rodríguez, que tiene un pequeño cementerio, solicitamos que se oficie al mismo, para que informe si se registraron inhumaciones durante el período julio a septiembre de 1976. ¿Por qué pensamos que van a aparecer? Los que, como el que escribe estas líneas, militábamos en el peronismo en 1955, vivimos el profundo odio que la oposición le profesaba a Evita. Sin embargo, su cadáver no sólo no fue destruido luego del golpe militar, sino que se lo preservó. Sin hacer comparaciones, ya que no caben porque se trata de épocas distintas, es evidente que Robi y Benito son dos exponentes paradigmáticos de las generaciones del ’60 y del ’70, respetados por todos los que tuvimos el privilegio de conocerlos, pero también por sus asesinos y por la cúpula militar que encabezó el Estado terrorista. Estamos seguros de que los jefes militares que han conducido el Ejército hasta nuestros días saben dónde están. En ese convencimiento le hemos solicitado una entrevista al general Roberto Bendini, sin ningún éxito hasta la fecha. Completando este cuadro de acciones judiciales, presentamos una querella, en la denominada causa "Riveros", imputando a Videla, Bussi, Riveros, Valladares y Verplaetsen, la comisión de delitos de lesa humanidad en perjuicio de nuestros compañeros. Queremos que se castigue a los culpables y, además, que podamos saber la verdad respecto de ellos y de los 30.000 compañeros secuestrados-desaparecidos. * Abogado, director de la revista Diciembre 20. Fuente: Pagina/12, 19/07/06 |
Ya hay quien sostiene que esta
Dictadura no durará nada, que los militares volverán pronto a llamar a elecciones.
Nosotros pensamos que no es así. Que este régimen se mantendrá hasta que
las fuerzas revolucionarias estén en condiciones de derribarlo, y que después
de él nos encontraremos a las puertas del socialismo, próximos a la instauración
del gobierno revolucionario obrero y popular que comenzará a solucionar
los problemas de la patria y traerá felicidad al pueblo argentino.
La Dictadura Militar fracasará completamente desde el comienzo en sus objetivos
de aniquilar las fuerzas revolucionarias y estabilizar el capitalismo. Por
el contrario, las fuerzas revolucionarias crecerán más que nunca y la economía
seguirá en permanente crisis y desequilibrio.
Pero el Partido Militar no cederá el gobierno a los políticos sino que aumentará
su aparato represivo, entregará toda la economía al capital imperialista
e institucionalizará la corrupción y el negociado.
Los militares no se retirarán porque sería una total capitulación y porque
no cuentan con recambio que influencie a la masa y les permita reorganizarse
y ganar tiempo. Lanusse organizó el GAN para retirarse momentáneamente porque
contaban con Perón, su habilidad v su enorme influencia, abrigaron frustradas
esperanzas de que el FREJULI lograría contener y desviar el proceso revolucionario.
Hoy la situación es completamente diferente. Ningún líder o Partido que
quiera conquistar apoyo político de masas, tiene la más mínima probabilidad
de sustraerse a las imperiosas demandas democráticas y reivindicativas ni
a la influencia de las justas banderas que levantan las organizaciones revolucionarias.
PLAZOS Y RITMOS
El tiempo que demandará a la clase obrera y al pueblo argentino dar por
tierra con el régimen dictatorial que se acaba de implantar, dependerá de
dos cuestiones fundamentales además de la base objetiva existente de profunda
crisis económico-social, a saber: a) El ritmo de desarrollo de las fuerzas
revolucionarias; b) La situación internacional.
En un proceso prolongado de guerra revolucionaria en constantes luchas armadas
y no armadas, con el empleo de todas las formas combativas pacíficas y violentas,
legales e ilegales, con desencadenamiento de insurrecciones parciales y
liberación de zonas, se irán construyendo gradualmente las fuerzas revolucionarias
políticas y militares del pueblo argentino, el Partido Revolucionario, el
Ejército Guerrillero y el Frente de Liberación Nacional. Mientras más rápido
sea el ritmo de desarrollo de dichas fuerzas, menor será el tiempo que nos
demandará derrotar al Partido Militar.
Los recientes Acuerdos de Montevideo de los Ejércitos Americanos prevén
la intervención conjunta -incluido el Ejército yanqui- en el país que sufra
graves amenazas insurreccionales. Es decir, el enemigo tiene el definido
propósito de aceptar la participación de fuerzas militares extranjeras en
su lucha contrarrevolucionaria. Independientemente de que tal paso mejoraría
extraordinariamente nuestra posición política, es incuestionable que la
intervención extranjera puede prolongar nuestro esfuerzo de guerra. Pero
el propósito intervencionista de los Acuerdos de Montevideo puede o no concretarse
en Dependencia de la situación internacional. Porque es posible que la relación
de fuerzas internacional impida o anule la intervención contrarrevolucionaria
extranjera como acaba de suceder en Angola.
Neutralizar o no una posible intervención extranjera no depende en lo fundamental
de nosotros sino de la evolución de la política internacional.
En cambio el ritmo de desarrollo de las fuerzas revolucionarias argentinas
depende por entero de la vanguardia obrera y popular, de su ligazón con
las masas, de su conciencia y espíritu unitario, de su preparación política,
moral combativa, estilo proletario, espíritu de sacrificio, tesón, heroísmo
y capacidad profesional. Cuanto más pronto se llegue a la unidad revolucionaria
en un solo Partido Proletario y en un solo Ejército Popular y se construya
el Frente de Liberación Nacional, cuanto mas acelerado sea el crecimiento
y el poderío de dichas organizaciones, gracias al aporte máximo de cada
revolucionario argentino, menor será la duración de nuestra guerra y por
tanto menores los sufrimientos de nuestro pueblo.
LAS GRANDES TAREAS DE LA RESISTENCIA
Como ya señaló nuestro Partido, al anticipar acertadamente la decisión golpista
de los militares? y como lo comprueba claramente por el programa y medidas
de la Junta, la aventura iniciada por la oficialidad contrarrevolucionaria,
constituye una declaración formal de guerra a la clase obrera y al pueblo
argentino, e inicia por tanto la etapa de la guerra civil generalizada en
nuestro proceso revolucionario.
En esta situación, con el programa de la resistencia antidictatorial, antiimperialista
y socialista, tenemos por delante grandes y fundamentales tareas. Con eje
en el proletariado fabril, intensificando la concentración del trabajo revolucionario
en las grandes fábricas, debemos luchar por movilizara las más amplias masas
por todo tipo de reivindicaciones. Por los problemas específicos de las
fabricas, de barrios y villas, del campo, de los colegios y universidades,
de los jóvenes y las mujeres; en solidaridad con los presos; en defensa
de los derechos humanos y democráticos, etc., etc.. y hacer confluir toda
esa movilización en la formación y desarrollo del Frente Antidictatorial,
Democrático y Patriótico.
En el terreno militar la consolidación y desarrollo del Ejército del Pueblo,
el fortalecimiento de las unidades existentes y la creación de otras nuevas.
El impulso a la autodefensa de masas. El trabajo de proselitismo militar
en las unidades enemigas dirigido fundamentalmente a neutralizar el personal
de soldados y suboficiales.
Con nuevas condiciones favorables, debemos intensificar y ampliar considerablemente
nuestra actividad internacional, Luchar por el aislamiento de la Dictadura,
impulsar la solidaridad internacional con la justa causa de nuestro pueblo.
Y hoy más que nunca, la principal de nuestras tareas, la que garantizara
avances consistentes en todos los aspectos de la actividad revolucionaria,
es la construcción del Partido, su consolidación y desarrollo, su fortalecimiento
incesante. El enraizamiento en la masa, la moral y el heroísmo, la combatividad,
precisión de línea, capacidad organizativa y dominio de la profesión revolucionaria
son virtudes y aspectos de nuestro Partido que debemos cultivar con esmero
para que crezcan, florezcan y fructifiquen con máximos resultados.
La nueva y decisiva etapa en que nos internamos, coloca a nuestro Partido
en un escenario histórico. Grande es nuestra responsabilidad colectiva y
más grande aún debe ser nuestra conciencia, nuestro valor y nuestra determinación
de vencer.
Estrechamente unidos en torno al Comité Central, siguiendo el elevado y
poderoso ejemplo de nuestros héroes y mártires, los militantes del PRT cumpliremos
cabalmente y con honor nuestras misiones revolucionarias.
Marzo de 1976

Por
qué nos separamos de la IV Internacional
Por Mario Roberto Santucho
AGOSTO DE 1973
En su reunión de julio, el Comité
Ejecutivo del Partido Revolucionario de los Trabajadores votó, ad referéndum
de nuestro VI Congreso la resolución de separarse de la IV Internacional.
Para la mejor comprensión por parte de los compañeros lectores sobre esta
importante decisión, queremos reunir en esta nota los principales antecedentes
de la misma.
El V Congreso de nuestra organización votó. entre otras resoluciones, el
mantenimiento de la adhesión a la IV Internacional, contra el cual se habían
pronunciado varios Congresistas. Posteriormente, para una mejor comprensión
del sentido de este voto, el Comité Central encargó al compañero Miguel
que resumiera en una minuta los puntos de vista sostenidos por la mayoría
en el debate del Congreso, incluyéndose la misma en el folleto de divulgación
de sus resoluciones.
Tomamos de esa minuta algunos párrafos centrales: "Nuestro punto de vista
es que desde la experiencia leninista de la Tercera Internacional, quedó
más clara que nunca la necesidad de un Partido Revolucionario Internacional
que centralizara mundialmente la lucha contra el capitalismo y el imperialismo,
necesidad día a día más apremiante por las características de la época en
que vivimos, con el capitalismo férreamente centralizado bajo la égida del
imperialismo yanqui, la lucha revolucionaria desenvolviéndose en algunos
teatros con contenido y forma internacional (sudeste asiático) y la notoria
interinfluencia de los distintos procesos revolucionarios, anticapitalistas
y antiimperialistas que se desarrollan en cada país, en cada región y en
cada continente".
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"El movimiento trotskysta. es
necesario aclararlo, agrupa a sectores heterogéneos. Desde aventureros contrarrevolucionarios
que se sirven de su bandera prostituyéndola hasta consecuentes revolucionarios".
"...es necesario tener claro que, efectivamente, la IV Internacional tiene
enormes limitaciones y una tradición escasamente reivindicable".
"Podemos resumirla diciendo que la histórica tarea de mantener vivo el internacionalismo
leninista, de conservar y desarrollar la teoría y la práctica de la revolución
permanente, hubo de ser asumida en las condiciones de predominio absoluto
del stalinismo, por pequeños círculos de intelectuales revolucionarios cuya
marginación real de la vanguardia proletaria y de las masas -pese a importantes
esfuerzos por penetrar en ellas- impidió su proletarización y otorgó un
carácter pequeño-burgués al movimiento trotskysta. Esta realidad determinó
que el opone de la IV Internacional al movimiento revolucionario mundial
se limitara al nada despreciable de custodio de aspectos esenciales del
marxismo-leninismo abandonados y pisoteados por el stalinismo, y lejos de
jugar un rol práctico revolucionario de importancia, cayera en numerosas
oportunidades en puntos de vista reformistas, ultraizquierdistas e incluso,
sirviera de refugio a toda clase de aventureros contrarrevolucionarios,
consecuencia y, a su vez, causa de la marginación de la que habláramos".
"Mas, el proceso de renovación y desarrollo a que nos referimos, que demuestra
suma pujanza, implica necesariamente una transformación de la Internacional
y de sus partidos en una dirección proletaria.
Implica un cambio radical en su composición social, el abandono progresivo
de las características pequeño burguesas todavía dominantes, una participación
plena y protagónica en distintas revoluciones nacionales. El futuro del
movimiento trotskysta depende de la capacidad de la Internacional, de sus
Partidos nacionales, para asimilar esta transformación, realizarla consciente
y ordenadamente."[1]
Corresponde ahora analizar si la Internacional y sus partidos han sido capaces
de asimilar y desarrollar esta transformación. Pero antes nos remitiremos
brevemente a los antecedentes de la Internacional.
EL SURGIMIENTO DE LA IV INTERNACIONAL
Después de su expulsión de la
Unión Soviética en 1929, León Trotsky comenzó a dar forma internacional
a la oposición que venía desarrollando contra el stalinismo.
A esta tarea desarrollada por el gran luchador revolucionario, corresponde
atribuirle el mérito de haber mantenido vivas las banderas leninistas del
internacionalismo revolucionario y de la democracia proletaria, de haber
desarrollado una crítica consecuente y generalmente acertada de los graves
errores del stalinismo que contribuyeron a la frustración de la Revolución
en Europa y de haber tratado tesoneramente de construir una nueva vanguardia
proletaria. Pero también cabe señalar en ella un error capital; que contribuye
decisivamente a la frustración de ese proyecto de desarrollar una nueva
vanguardia revolucionaria a escala mundial.
León Trotsky, aferrado a las tradiciones revolucionarias del marxismo en
Europa, no advirtió todo el profundo sentido de la definición de Lenin,
acerca de que "la cadena imperialista se rompe por su eslabón más débil"
y no sacó todas las consecuencias de su propia teoría de la Revolución Permanente.
No comprendió, en suma, que el eje de la revolución mundial se había desplazado
a los países coloniales y dependientes.
No comprendió que, mientras
en Europa la Revolución se estancaba y retrocedía, en Asia, en cambio, continuaba
en vigoroso ascenso, dirigida por partidos y hombres que, a pesar de militar
formalmente en la III Internacional Stalinista, supieron mantener viva la
teoría y la práctica del marxismo-leninismo, construir sólidas organizaciones
proletarias de vanguardia, y ponerse a la cabeza de las masas oprimidas
de sus países y conducirlas finalmente a la victoria sobre el capitalismo
imperialista.
Sus discípulos chinos, por ejemplo, llamaron varias veces su atención sobre
la correcta dirección de la guerra revolucionaria por Mao Tsé-Tung, apoyada
sobre las masas campesinas oprimidas. Pero Trotsky lo esperaba todo de los
obreros urbanos y desconfiaba de los ejércitos campesinos dirigidos por
el Partido Comunista Chino.
En Vietnam, existió un partido trotskysta, relativamente fuerte y prestigiado
entre las masas, que en 1936 concurrió a elecciones en Frente Único con
el Partido Comunista Indochino. Sin embargo, poco después se produce la
ruptura y los trotskystas vietnamitas llegaron a enfrentarse abiertamente
con el Partido de Ho-Chi-Minh justamente cuando éste comienza a desarrollar
la guerrilla.
Trotsky apenas prestó atención a estos importantes hechos, mientras dedicaba
un tiempo desmedido a las pequeñas disputas y problemas de sus partidarios
europeos, especialmente franceses.
"Los grupos minúsculos que no pueden ligarse a ningún movimiento de masas
no tardan en ser presa de la frustración. No importa cuánta inteligencia
y vigor puedan poseer, si no encuentran aplicación práctica para una y otra
cosa están condenados a malgastar su fuerza en disputas escolásticas e intensas
animosidades personales que desembocan en interminables escisiones y anatemas
mutuos. Una cierta dosis de tales riñas entre sectas ha caracterizado, por
supuesto, el progreso de todo movimiento revolucionario. Pero lo que distingue
al movimiento vital de la secta árida es que el primero encuentra a tiempo,
y la segunda no, la saludable transición de las disputas y las escisiones
a la auténtica acción política de masas."
"Las disensiones similares a ésta, en las que prácticamente es imposible separar lo personal de lo político, vinieron a ser una dolencia crónica de la mayoría, si no de la totalidad de los grupos trotskystas; el ejemplo francés fue infeccioso porque, aparte de otras razones. París era ahora el centro del trotskysmo internacional. Las personalidades, por regla general, tenían tan poco peso, los motivos de disensión eran tan insignificantes y las disputas tan tediosas, que ni siquiera la participación de Trotsky les confieren suficiente importancia para que merezcan un lugar en su biografía".[2]
El principal biógrafo de Trotsky
refleja así, con toda precisión, las características del trotskysmo en la
época de su surgimiento y que constituiría en él un mal endémico. Lo que
le falta precisar a Deutscher, aunque se desprende claramente de sus palabras,
es la raíz de clase de estas características. Ellas constituyen una manifestación
clarísima del individualismo pequeño-burgués, propio de los intelectuales
revolucionarios no proletarizados por el desarrollo del partido. Por esta
razón encontramos, como señala acertadamente Deucscher, tales características
en los comienzos de codo movimiento revolucionario, cuando los intelectuales
constituyen la mayoría o la totalidad de la militancia.
Pero cuando la vanguardia obrera penetra en sus filas, imprimiéndole su
sello de clase, la organización y sus componentes no obreros se proletarizan
y se produce la "saludable transición a la acción política de masas".
El trotskysmo no pudo concretar tal transición por las razones ames apuntadas.
Mientras Trotsky concentraba sus esfuerzos en Europa y "tales fruslerías
devoraban gran parte de su tiempo y de sus nervios", en China, en Vietnam,
en Corea, las masas se batían firmemente contra el imperialismo, forjando
en la guerra sus organizaciones proletarias. ¡Cuánto más útil hubiera sido
allí el aporte de Trotsky, su invalorable experiencia, atesorada en años
de militancia revolucionaria, templada en la Revolución de Octubre y la
Guerra Civil!
Así, agobiado por el triple
peso del retroceso de las masas en Europa, la persecución stalinista y sus
propios errores, el trotskysmo siguió desarrollándose al margen de la práctica
real de la lucha de clases.
Y en esas circunstancias surge, precisamente, la IV Internacional, fundada
en 1938. Dejemos hablar otra vez a Deutscher:
"Durante todo el verano de 1938 Trotsky se mantuvo ocupado en la preparación
del 'Proyecto del Programa' y de las resoluciones para el 'Congreso Constituyente'
de la Internacional. En realidad éste fue sólo una pequeña conferencia de
trotskistas celebrada en la casa de Alfred Rosiner en Perigny, una aldea
cercana a París, el 3 de setiembre de 1938. Estuvieron presentes 21 delegados
que decían representar a las organizaciones de 11 países."
"Naville rindió el 'informe sobre los progresos realizados' que debían justificar
la decisión de los organizadores en el sentido de proclamar la fundación
de la Cuarta Internacional. Sin proponérselo, sin embargo, Naville reveló
que la Internacional era poco más que una ficción: ninguno de sus llamados
Ejecutivos y Burós Internacionales había sido capaz de trabajar durante
los últimos años. Las 'secciones' de la Internacional contaban con unas
cuantas docenas o, a lo sumo, uno? cuantos centenares de miembros cada una."[3]
Mientras vivió Trotsky, la IV logró mantener cierta unidad de acción. Después
de su asesinato, el 20 de agosto de 1940, las disputas y escisiones se hicieron
interminables y atomizaron a la organización.
No obstante, tras el XX Congreso del PC soviético, en el que el propio Khruschev
denunció los crímenes de Stalin, el trotskysmo experimentó un cierto reflorecimiento.
En nuestro V Congreso decíamos: "El resurgimiento del trotskysmo a partir
de la defenestración de Stalin en la URSS se ha polarizado en la IV Internacional
a que pertenecemos, quedando al margen la casi totalidad de los grupos aventureros
y contrarrevolucionarios que se reivindican trotskistas. Reconocidos por
el propio Partido Comunista de la Unión Soviética los aspectos negativos
de Stalin, ello constituyó una dramática confirmación de las raíces sanas
y correctas del movimiento trotskysta y favoreció dos procesos simultáneos:
a) la reunificación de la mayoría del movimiento trotskysta, entonces muy
atomizado, debilitado y desprestigiado, concretada en el Congreso de Reunificación
de la IV Internacional de 1963; b) La revitalización del trotskysmo por
la doble vía de un nuevo y más amplio prestigio, que posibilitó el ingreso
a sus filas de la juventud revolucionaria y del traslado del eje de lucha
desde el enfrentamiento y denuncia del stalinismo (...) hacia la problemática
revolucionaria contemporánea". (Minuta citada).
Las esperanzas que entonces poníamos en la proletarización y renovación
del trotskysmo se han visto frustradas. Las manifestaciones más claras de
esta frustración son tres: la composición de clase de la IV, la actividad
fraccional desarrollada contra nuestro Partido y el sostenimiento de posiciones
teóricas que se apartan del marxismo-leninismo.
PEQUEÑA-BURGUESÍA Y FRACCIONALISMO
Parte
de guerraGuarnición Militar de Azul A las 22:30 del sábado 19 de enero, la Compañía Héroes de Trelew (reforzada) del Ejército Revolucionario del Pueblo realizó una incursión en la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires) y atacó la guarnición del Ejército contrarrevolucionario establecido en esa ciudad, compuesta por el Regimiento 1º de Caballería Blindado y el Grupo 1 de Artillería Blindado. Luego de tomada la guardia central y el puesto N° 3, se generó una resistencia en dos centros secundarios de la guardia (tanque y herrería) que hizo posible la intervención del resto del personal del cuartel e imposibilitó su total copamiento. Entablado el combate, la Compañía Héroes de Trelew redobló sus esfuerzos y mantuvo la ofensiva durante una hora hasta que se comprobó la imposibilidad de doblegar la resistencia atrincherada de fuerzas superiores. Un grupo especial de nuestra compañía guerrillera atacó simultáneamente el sector de viviendas de los jefes enemigos con el propósito de tomarlos prisioneros. Tomó los puestos 6 y 7 e intimó la rendición del Cnl. Gay y el Tcnl. Ibarzábal, jefe y subjefe de la guarnición. Ibarzábal se resistió a balazos lo que provocó un tiroteo donde murió el Cnl. Gay y obligó a Ibarzábal a rendirse. En la retirada, un grupo de compañeros quedaron aislados en campo enemigo y aún no ha sido posible determinar su suerte, aunque por el comunicado del enemigo es probable que dos de ellos hayan sido asesinados o muertos en combate. El Ejército Revolucionario del Pueblo reafirma su decisión de continuar sin desmayos la verdadera lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria y de nuestro pueblo, por destruir el injusto sistema de explotación y opresión que sufren los trabajadores argentinos y una de cuyas principales fuerzas son las FFAA. Contrarrevolucionarias. Ni el engaño ni la fuerza podrán doblegar la resistencia popular que continuará creciendo hasta convertirse en poderosa fuerza y barrer definitivamente de la Patria Argentina a todos los explotadores y opresores. ¡Ninguna tregua al ejército opresor! ¡Ninguna tregua a las empresas explotadoras! |
La composición de clase de la
IV se puede medir con facilidad por la composición y orientación política
de sus dos partidos más numerosos: el Socialist Warker's Party (SWR Partido
Socialista de los Trabajadores) norteamericano y la Liga Comunista de Francia
(LCF).
El SWP es un partido que cuenta en sus filas con algunos miles de militantes
de origen pequeño-burgués, intelectuales, profesionales y estudiantes. Su
vinculación a la clase obrera es escasa o nula y su actividad principal
se desarrolla en los círculos intelectuales y en los movimientos "marginales",
como el movimiento de liberación femenina. Constituyen desde hace muchos
años el ala derecha de la Internacional. Por otra parte, no deja de ser
significativo en sí el hecho de que el Partido más fuerte de la Internacional
se haya desarrollado en el país mas reaccionario del mundo, mientras sus
fuerzas son insignificantes en todos los países coloniales y dependientes.
La LCF es una organización de alrededor de 2.300 miembros, un 10 por ciento
de ellos obreros, otro 20 por ciento empleados o profesionales y el 70 por
ciento estudiantes. Su única intervención importante en !a lucha de clases
en Francia se registró en las movilizaciones de 1968.
Un sector de la dirección de este Partido es precisamente el que desarrolló
contra nuestra organización un trabajo fraccional en 1971 y 1972. Sobre
esta última cuestión no nos extenderemos aquí, puesto que ya hemos publicado
un folleto informativo sobre el tema.
Baste señalar que éste culminó con la formación del grupo que actualmente
trata de usurpar e! nombre de nuestro Partido y del Ejército Revolucionario
del Pueblo, añadiéndoles el aditamento "Fracción Roja".
Más importante es tratar aquí las profundas diferencias ideológicas que
reflejan el carácter pequeño-burgués de la IV Internacional y constituyen
el trasfondo de las actividades contra nuestro Partido, al mismo tiempo
que marcan la imposibilidad de continuar trabajando por la construcción
de una organización proletaria revolucionaria internacional en el marco
de la Cuarta.
A) DEFINICIÓN IDEOLÓGICA
Para nosotros el socialismo científico, la teoría revolucionaria del proletariado,
ha sido elaborada en lo fundamental por Marx y Engels. Lenin ha realizado
a esta teoría aporres esenciales, especialmente la teoría científica del
partido revolucionario, que justifican plenamente la designación del socialismo
científico como marxismo-leninismo.
MaoTsé-Tung, Ho-Chi-Minh, Giap, Le Duan, KÍm-II-Sung, Fidel Castro y el
Che Guevara han realizado grandes aportes al marxismo-leninismo, en el curso
de su experiencia como dirigentes de la revolución en sus países, sobre
todo en lo que hace a la teoría de la guerra revolucionaria y a la construcción
del socialismo. León Trotsky, también ha hecho aporres valiosos, especialmente
la teoría de la revolución permanente y la caracterización de la burocracia
y del fascismo. Otros aportes menores podemos encontrar en Antonio Gramsci
y otros y en todos los que con aciertos y errores han luchado y luchamos
por el triunfo de la revolución socialista. Pero ninguno de estos aportes
justifica ya el cambio de designación a la teoría científica de la clase
obrera.
Esta no es una mera cuestión de nombres, sino que la IV Internacional, al
sostener que el trotskysmo "es el leninismo de nuestro tiempo", desvaloriza
los aportes de otros revolucionarios y maneja el pensamiento de Trotsky
en bloque, negando sus errores. Carecen así de orientaciones correctas para
una serie de cuestiones, especialmente aquellas relacionadas con la lucha
armada.
B) CARACTERIZACIÓN DE LOS REVOLUCIONARIOS VIETNAMITAS Y CUBANOS
La IV niega el carácter de verdaderos y completos partidos marxista-leninistas
a los compañeros vietnamitas y cubanos. Nuestros fraccionistas llegaron
al extremo de caracterizarlos como "partidos de base amplia" al estilo del
Partido Socialdemócrata Alemán (!), mientras ponían como modelo de construcción
de partido en nuestro tiempo a la Liga Comunista de Francia. Esto es evidentemente
desconocer el abecé del marxismo, que basa en la práctica toda caracterización.
Y a nadie puede caber duda alguna sobre lo que vietnamitas y cubanos han
hecho en el terreno de la práctica revolucionaria.
C) LUCHA DE CLASES EN EL PARTIDO
Este es un punto complejo e
importante, en el que se entremezclan en un solo haz, los métodos de construcción
de una organización verdaderamente proletaria, el centralismo democrático
y los medios de conocimiento del Partido.
Empecemos por esto último. Un Partido revolucionario, para ser tal, debe
conocer la realidad en la que se mueve. La fuente de ese conocimiento, como
lo han enseñado reiteradamente Marx, Lenin y todos los revolucionarios,
es la propia práctica, la actividad transformadora del mundo. O sea, en
el caso de los revolucionarios, la actividad destinada a transformar las
estructuras de la sociedad.
La práctica está, a su vez,
orientada por la teoría, por el marxismo-leninismo, que no es otra cosa
que la acumulación del conjunto de las experiencias prácticas de la Revolución
y de los elementos de análisis científicos de la sociedad, que surgen del
conjunto de la práctica social.
Pero, a su vez, la teoría, el marxismo-leninismo, no es un método abstracto,
una herramienta que sirva para cualquier uso, al modo en que por ejemplo,
se utilizan las notas musicales indistintamente para escribir un tango o
una zamba.
La utilización correcta de la teoría depende del "punto de vista" con que
se aplica. Sólo ubicándose en el punto de vista del proletariado la clase
a que corresponde tal ideología y teoría científica de la revolución, se
puede obtener el resultado correcto.
Ahora bien, en el curso de la actividad revolucionaria, ante una cuestión
cualquiera, surgirán entre los compañeros opiniones diferentes. Esto es
lógico y justo. Esas diferencias de opinión reflejan las diferentes experiencias
de cada compañero. Es muy natural que frente a un determinado problema no
opinen lo mismo un obrero tucumano que uno cordobés, un compañero que trabaja
en una gran fábrica, que el que lo hace en un pequeño taller, el de un frigorífico
que el de una planta química.
La confrontación de esas diferencias de opinión, a través de una discusión
franca, amplia, sin trabas de ningún tipo, permitirá entonces capear la
realidad en todos sus matices, arribar a una opinión común más justa, más
correcta, más rica. Por eso se dice que el Partido es el "intelectual colectivo"
de la Revolución. Este es el polo de la democracia en el centralismo democrático,
el aspecto que permita la elaboración justa de la línea partidaria con el
aporte de todos los compañeros.
Pero esto es a condición de que realmente "se quiera" llegar a una opinión
común, que todos los que participan en la discusión lo hagan desde "el punto
de vista proletario", atendiendo al interés superior de hacer avanzar a
la Revolución.
Cuando la discusión "se empantana", cuando las diferencias se vuelven irreductibles
y devienen en duros enfrentamientos de tipo personal, entonces esto quiere
decir que alguna de las panes "no quiere" realmente llegar al acuerdo. Y
si no quiere llegar al acuerdo, esto refleja un "interés social", un punto
de vista "no proletario", que tiene su base material en intereses burocráticos
o pequeño-burgueses, que son introducidos en la organización por sus elementos
no proletarios o, excepcionalmente, por elementos obreros que se han desclasado.
De esta manera esos elementos se transforman en correa de transmisión de
las presiones de clases hostiles es sobre la organización del proletariado,
de esa manera la lucha de clases en el conjunto de la sociedad se refleja
como lucha de clases en el seno del lamido.
Cuando se llega a este punto, las contradicciones en el seno de la organización
ya no pueden resolverse por la vía habitual, la discusión, la autocrítica
y la crítica, sino que es necesario resolverlas mediante una enérgica liquidación
de estas corrientes no proletarias: primero derrotándolas ideológica y políticamente,
para así "curando el mal, tratar de salvar al enfermo", y en caso de persistir
en sus posiciones antiobreras, expulsadas sin contemplaciones del seno de
la organización como se extirpa un tumor para que no infecte a la mayoría
sana del organismo.
No es siempre fácil detectar
acertadamente y a tiempo, cuándo las diferencias de opinión se transforman
en lucha de clases en el seno del Partido.
Es necesario orientarse permanentemente por la opinión de los obreros, consultar
el mayor número de opiniones posible para tener una visión más amplia y
justa de la realidad. Y la piedra de toque para diferenciar las corrientes
de opinión sanas de las tendencias fraccionistas y antipartidarias es precisamente
la práctica, el respeto del centralismo democrático en sus dos aspectos:
amplia libertad de discusión en la elaboración, rigurosa disciplina centralizada
en la acción.
Si ante un problema más complejo que otros una minoría no tiene argumentos
suficientes para convencer de sus posiciones a la mayoría, y no está a su
vez convencida de las posiciones de ésta, la actitud correcta es acatar
la disciplina de la organización, continuar desarrollando la militancia
tenazmente con la línea que en ese momento detenta la mayoría.
En la práctica, entonces, los compañeros de la minoría podrán comprobar
la validez de las opiniones y si fuera acertada la opinión de la mayoría,
rectificar la propia suya. Si, por el contrario, en la práctica se demostrara
como justa la opinión de la minoría -lo que ha sucedido a veces en la historia
de la revolución- será entonces en esa misma práctica, ejercida de una manera
leal y respetuosa de la disciplina partidaria, cómo la minoría tendrá oportunidad
de demostrar la corrección de sus posiciones y logrará oportunamente la
rectificación de la línea.
Esto es posible, precisamente sobre la base, como hemos señalado, de un
común punto de vista proletario, de la intención de todos, mayoría y minoría,
de servir únicamente a los intereses de la revolución.
Cuando una de las partes tiene un interés social ajeno al interés de la
clase obrera, cuando está situada en un punto de vista no obrero, sólo entonces
cristalizan las diferencias en tendencias fraccionistas, se viola la disciplina
y la legalidad partidaria y se debita la lucha de clases en la organización.
Hasta aquí, en apretada síntesis, la posición leninista sobre la lucha de
clases en el seno del partido, que nuestra organización ha mantenido teórica
y prácticamente de manera consecuente.
La IV Internacional, por el contrario, opina que esta posición es "burocrática",
"stalinista", que se utiliza el rótulo "pequeño-burgués", para perseguir
a los compañeros dentro del Partido. Reclaman, en consecuencia, la libertad
de constituir permanentes tendencias diferenciadas en el seno de la organización,
que discutirán sus distintas opiniones de manera permanente ante la "opinión
pública" del Partido.
La piedra de toque para caracterizar estas corrientes no es ya para ellos
la práctica misma de la organización, sino el debate permanente, la "continua
discusión de ideas" con la única salvedad de un formal acatamiento de la
minoría a la mayoría, llegando incluso a expresar públicamente las diferencias.
Consecuentemente, nuestros fraccionistas exigían como condición para ingresar
al Partido, un elevado nivel teórico, a fin de poder participar en sus permanentes
debates internos. Trababan así el ingreso de cuadros obreros, que, aunque
conozcan perfectamente por su práctica sus intereses de clase y estén dispuestos
a luchar por ellos, a causa de su explotación no pueden tener grandes conocimientos
teóricos antes de ingresar al Partido y sólo en su seno pueden adquirirlos.
Esta posición no es marxista, no es materialista dialéctica, sino idealista
y tiene una raíz de clase claramente pequeño-burguesa.
El intelectual pequeño-burgués, que no sufre en carne propia la explotación
y se acerca a la revolución a partir de una posición humanista, moviéndose
por ideas, tiene una fuerte tendencia a enamorarse de las ideas por las
ideas mismas, a manejarlas de una manera abstracta en la discusión permanente.
Al obrero, en cambio, que experimenta día a día la explotación, le interesan
la discusión y las ideas pero de una manera concreta, como forma de mejorar
su práctica para acabar más pronta y eficazmente con la explotación de su
clase y de toda la humanidad.
D) ELABORACIÓN TEÓRICA
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Para nosotros, como para todo
marxista serio, la teoría, en cualquier terreno, sólo puede surgir de la
práctica. Ya Marx señalaba, en sus "Tesis sobre Feuerbach": "Los filósofos
no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo
que se trata es de transformarlo." (Tesis XI. Publicadas como apéndice en
eI libro de Engels Ludwig Fewerbach y el fin de la filosofía clásica alemana).
La teoría revolucionaria, en consecuencia, sólo puede surgir de la práctica
revolucionaria y su elaboración sólo se puede realizar en el Partido revolucionario.
La IV Internacional, por el contrario enfatiza el aspecto del análisis,
sosteniendo que se puede conocer y elaborar teoría al margen de la práctica
y que esa es precisamente la función de una dirección revolucionaria internacional.
Por cierto que nosotros también sostenemos como un deber de internacionalismo
revolucionario conocer, opinar e "intervenir" en las revoluciones de otros
países, intercambiando experiencias y apoyo moral y material, coordinando
la lucha contra el enemigo común. Pero esto sólo puede hacerse sobre la
práctica de la revolución en el otro país.
O sea que, mal podemos opinar nosotros sobre el Congo, por ejemplo, si no
existe un Partido hermano congolés en cuya práctica podamos basarnos para
conocer y opinar.
CONCLUSIÓN
Como vemos, todas las importantes
diferencias apuntadas hacen a aspectos capitales de la lucha revolucionaria.
Por otra parte, todas ellas están íntimamente relacionadas y tienen una
única raíz de clase: el carácter pequeño burgués de la IV Internacional,
su negativa a proletarizarse. Teniendo en cuenta esto y todos los demás
aspectos que hemos resumido aquí, nuestro Partido ha tomado la resolución
que mencionamos al comienzo de esta nota.
Esta ruptura no debilita sino que fortalece nuestra inquebrantable decisión
de luchar por la construcción de una nueva Internacional revolucionaria,
aportando a esa tarea todo lo que esté dentro de nuestras modestas fuerzas.
NOTAS
1- Destacado por El Combatiente.
2- Isaac Deutscher, El Profeta Desterrado, pp. 65-66.
3- Isaac Deutscher, obra citada, pp 379-380. El autor ha tomado los datos
de "Los Archivos", de Trotsky
Fuente: PRT - Partido Revolucionario de los Trabajadores - Argentina
Por Mario Roberto Santucho
La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación
nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo,
graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo
popular. El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce
en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera,
el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional
media y grande bajo la denominación común de pueblo. Al no diferenciar con
exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente
a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias
esperanzas en sus líderes económicos, políticos y militares, incluso en
aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas
norteamericanos. La corriente popular más importante gravemente infectada
con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha
antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués
y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas
y revolucionarias en nuestra patria.
Con el profundo y sincero aprecio que sentimos por esa organización cimentado
por la sangre de nuestros héroes comunes que se entremezclara en Trelew,
pensamos que es obligación de todo revolucionario dar con franqueza la lucha
ideológica, reflexionar en conjunto sobre la experiencia de su apoyo a Perón
y al peronismo burgués y combatir las latentes expectativas en Carcagno,
Gelbard u otros líderes de las clases enemigas. A partir de su inevitable
ruptura con el peronismo burgués y burocrático que ha comenzado a concretarse
definitivamente en las últimas semanas, Montoneros tiende y tenderá cada
vez más a retomar lazos con las organizaciones progresistas y revolucionarias,
entre ellas con nuestro Partido. Tiende y tenderá cada vez más a reintegrarse
a su puesto de combate, a enfrentar con las armas en la mano, al gobierno
y las fuerzas policiales y militares de la burguesía y el imperialismo.
Pero ello no implica un cambio de fondo en la concepción populista. De ahí
que al mismo tiempo que saludamos la nueva orientación Montonera, estamos
convencidos de la necesidad imperiosa de combatir intensamente la enfermedad
ideológica y política llamada populismo para exterminarla definitivamente
del campo popular, principalmente de Montoneros, la más afectada por esa
temible enfermedad burguesa.
Cuando a principios de 1973 la dirección de FAR caracterizó entusiasmada
al Gral. Perón como líder revolucionario y calculó que el gobierno peronista,
denominado por ellos gobierno popular, llevaría adelante una política consecuentemente
antiimperialista y pro-socialista, nuestra organización planteó a estos
compañeros:
"Estamos en presencia de un claro plan del enemigo consistente en el acuerdo
entre la Dictadura Militar y los políticos burgueses, con el objeto de salvar
al capitalismo, detener el proceso revolucionario en marcha. Para ello el
conjunto de la burguesía pretende volver al régimen parlamentario y de esa
manera ampliar considerablemente la base social de su dominación, reducida
estrictamente a las FF.AA. durante el Onganiato, aislar a la vanguardia
clasista y a la guerrilla, para intentar su aplastamiento militar. La ambición
de la burguesía es detener y desviar a las fuerzas revolucionarias y progresistas
en su avance, y llegar a una estabilización paralela del capitalismo argentino.
Este plan es irrealizable a corto y mediano plazo porque la crisis económico-social,
así como la potencia actual de las fuerzas revolucionarias progresistas,
lo impedirán. Sin embargo, el plan enemigo pese a su elementalidad encierra
ciertos peligros fundamentalmente el que motiva la presente carta, debido,
pensamos a la juventud, debilidad política e inexperiencia de sectores de
la vanguardia revolucionaria".
"...el éxito fundamental que
ha comenzado a lograr y que debemos enfrentar con todas nuestras fuerzas,
es poner una cuña en las organizaciones armadas, comenzar a tener una influencia
cierta en las organizaciones armadas peronistas y en sectores de la juventud
peronista, dirigida a detener y desviar su accionar a partir de la consumación
de la farsa electoral".
"Analizando vuestra evolución como organización revolucionaria y basados
en el conocimiento surgido de la actividad en común, pensamos que vuestra
actitud tiene un significado profundo y que encierra serios peligros para
el desarrollo futuro de las fuerzas revolucionarias en nuestro país. Pensamos
que la negativa a firmar con nosotros es una concesión de Uds. a las presiones
macartistas y derechistas del peronismo burgués, y que es una cara de la
moneda que tiene como reverso vuestro apoyo incondicional y activo a los
políticos burgueses del peronismo y del integracionismo a los Cámpora, Solano
Lima, Silvestre Begnis, etc."
" Esto es motivo de honda preocupación para nosotros, no sólo por las trabas
que coloca en el desarrollo político militar homogéneo de las organizaciones
armadas, los avances hacia la unidad, sino porque muestra a Uds. en una
vacilación inexplicable, ante la posibilidad de suspender las operaciones
militares a partir de la instauración del nuevo gobierno parlamentario que
planea darse la burguesía"3.
Lamentablemente, estas sanas y justas observaciones no fueron escuchadas
y la política de FAR-Montoneros se tiñó de apoyo al gobierno contrarrevolucionario
y antipopular y de una línea general divisionista en el seno del pueblo,
tendiente al irrealizable propósito de aislar a nuestra organización.
Si recordamos hoy esto es porque el enemigo presentará en el futuro una
nueva engañifa, posiblemente de tipo peruanista, con Carcagno a la cabeza,
por ejemplo, y levantando el programa del FREJULI o quizás otro mucho más
radicalizado. Para eludir esa nueva trampa, para rechazar sin vacilación
esa nueva patraña, ese nuevo canto del cisne, es imprescindible comprender
el error cometido ante el GAN, rectificar esa línea proburguesa, erradicar
la enfermedad del populismo.
Mario Roberto Santucho

Respuesta
del ERP al Presidente Cámpora
EL EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL
PUEBLO NO DEJARÁ DE COMBATIR
El gobierno que el Dr. Cámpora presidirá representa la voluntad popular.
Respetuosos de esa voluntad, nuestra organización no atacará al nuevo gobierno
mientras éste no ataque al pueblo ni a la guerrilla. Nuestra organización
seguirá combatiendo militarmente a las empresas y a las fuerzas armadas
contrarrevolucionarias. Pero no dirigirá sus ataques contra las instituciones
gubernamentales ni contra ningún miembro del gobierno del Presidente Cámpora.En
cuanto a la policía, que supuestamente depende del Poder Ejecutivo, aunque
estos últimos años ha actuado como activo auxiliar del ejército opresor,
el ERP suspenderá los ataques contra ella a partir del 25 de mayo y no la
atacará mientras ella permanezca neutral, mientras no colabore con el ejército
en la persecución de la guerrilla y en la represión a las manifestaciones
populares. Tal es la posición de nuestra organización, que ahora anunciamos
públicamente y que difiere de las expectativas del Presidente electo.En
efecto, el Presidente Cámpora en recientes declaraciones a pedido a la guerrilla
una tregua para "comprobar o no si estamos en la senda de la liberación
y vamos a lograr nuestros objetivos". Este pedido surgió como consecuencia
de varias acciones de la guerrilla, entre ellas el secuestro de Aleman y
el ajusticiamiento de Iribarren. Se entiende entonces que el pedido del
Presidente Cámpora implica la suspensión total del accionar guerrillero,
incluidas las acciones contra el ejército y contra las grandes empresas
explotadoras.
ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Para
dar nuestra respuesta a ésta declaración, para comprender la actitud que
nuestra organización ha resuelto adoptar a partir del 25 de mayo, necesitamos
recordar al Presidente Cámpora algunos antecedentes de la política nacional.En
setiembre de 1955 la dirección del movimiento político que el Presidente
Cámpora representa aconsejó al pueblo "no derramar sangre", "evitar la guerra
civil", "esperar". Los militares aprovecharon la desorganización y desorientación
de la clase obrera y el pueblo para golpear duro, avasallar las organizaciones
populares. La única sangre que no se derramó fue la de los oligarcas y capitalistas.
El pueblo, en cambio, vio morir masacrados y fusilados a decenas y decenas
de sus mejores hijos.En 1958 la dirección de la organización política que
el Presidente Cámpora representa aconsejó al pueblo votar a la fórmula radical
de Frondizi y dar un crédito a este gobernante y su equipo para cumplir
con su programa de "liberación nacional". El pueblo siguió este consejo
y el resultado es por todos conocido. Frondizi prometió terminar con la
dependencia y en realidad favoreció descaradamente la penetración imperialista.
Frondizi prometió libertades democráticas y en realidad dio vía libre al
ejército para con el plan CONINTES aplastar la heroica resistencia peronista.
Frondizi prometió entregar democráticamente las organizaciones obreras intervenidas
a sus verdaderos dirigentes y en realidad las entregó a la burocracia traidora
y lanzó una bárbara represión contra el activismo clasista y antipatronal
en fábrica, barriendo a gran parte de los dirigentes combativos, en gran
medida con la ayuda de la "camiseta peronista" agitada por Vandor como ahora
lo hace Rucci, para engañar a las masas y desplazar a los dirigentes y activistas
leales a su clase. En 1966, poco después del 28 de junio la dirección del
movimiento político que el Presidente Cámpora representa pidió al pueblo
"desensillar hasta que aclare", dejar accionar al nuevo gobierno militar
de Onganía para ver si cumplía con la "Revolución Nacional" anunciada. Los
Rucci de aquella época, Vandor, Alonso, Tacone y Cía., no vacilaron en apoyar
abiertamente a la Dictadura Militar, acompañaron a Onganía en su viaje a
Tucumán, el 9 de julio de 1966, despertando y alentando esperanzas en amplios
sectores de las masas. Onganía, el Ejército y las patronales aprovecharon
esta tregua para lanzarse bárbaramente a reprimir al pueblo, a descabezarlo,
a liquidar la nueva dirección revolucionaria que comenzaba a surgir. Hoy,
de la misma manera, Ud., Presidente Cámpora, pide a la guerrilla una tregua.
La experiencia nos indica que no puede haber tregua con los enemigos de
la Patria, con los explotadores, con el ejército opresor y las empresas
capitalistas expoliadoras. Que detener o disminuir la lucha es permitirles
reorganizarse y pasar a la ofensiva. Hoy, ya no estamos dispuestos a ser
engañados una vez más, ni estamos dispuestos a contribuir con el engaño
que se prepara contra nuestro pueblo. Ud., Presidente Cámpora, habla en
su discurso de] 8 del corriente de "unidad nacional". Entre otros conceptos
habla de constituir entre "pueblo y FF.AA. Una unidad indestructible ante
cualquier asechanza". Hablar de unidad nacional entre el ejército opresor
y los oprimidos, entre los empresarios explotadores y los obreros y empleados
explotados, entre los oligarcas dueños de campos y hacienda y los peones
desposeídos, es como encerrar en una misma pieza al lobo y las ovejas recomendándoles
a ambos mantener buena conducta. Si Ud. Presidente Cámpora quiere verdaderamente
la liberación debería sumarse valientemente a la lucha popular: en el terreno
militar armar el brazo del pueblo, favorecer el desarrollo del ejército
popular revolucionario que está naciendo a partir de la guerrilla y alejarse
de los López Aufran, los Carcagno y Cía., que lo están rodeando para utilizarlo
contra el pueblo; en el terreno sindical debe enfrentar a los burócratas
traidores que tiene a su lado y favorecer decididamente el desarrollo de
la nueva dirección sindical clasista y combativo que surgió en estos años
de heroica lucha antipatronal y antidictatorial, enfrentada a la burocracia
cegetista; en el terreno económico realizar la reforma agraria, expropiar
a la oligarquía terrateniente y poner las estancias en manos del Estado
y de los trabajadores agrarios; expropiar para el Estado toda gran industria,
tanto la de capital norteamericano como europeo y también el gran capital
argentino, colocando las empresas bajo administración obrero-estatal, estatizar
todos los bancos de capital privado, tanto los de capital imperialista como
de la gran burguesía argentina.Pero este programa está muy lejos de las
intenciones y posibilidades de vuestro gobierno. Tanto por quienes lo integran,
como por el programa y los métodos, vuestro gobierno no podrá dar ningún
paso efectivo hacia la liberación nacional y social de nuestra Patria y
de nuestro Pueblo.Eso lo sabe Ud. tan bien como nosotros. Ud. sabe que no
entra en los propósitos del nuevo gobierno parlamentario ni desarmar al
ejército opresor, ni terminar con la oligarquía terrateniente ni con el
gran capital explotador tanto imperialista como nacional. Al contrario.
En este último aspecto, por ejemplo, se habla de grandes radicaciones de
capitales europeos. Nadie que quiera verdaderamente la liberación de nuestra
Patria puede pensar en seguir hipotecándola y entregándola a la voracidad
del capital imperialista. Frondizi, sin ir más lejos, anunció también que
grandes "radicaciones" de capital serían beneficiosas para la economía nacional,
y ya conocemos los resultados. ¿O acaso el Presidente Cámpora ignora lo
que los obreros de Fíat han señalado reiteradamente, que el capital imperialista
italiano es tanto o más explotador que el yanqui? ¿Acaso el Presidente Cámpora
ignora que debido al alto grado de entrelazamiento del capitalismo mundial,
las palancas de las grandes empresas europeas se mueven en general desde
Norteamérica?En estas circunstancias, llamar a la tregua a las fuerzas revolucionarias
es, por lo menos, un gran error. Por el contrario, los verdaderos intereses
de la clase obrera y el pueblo exigen redoblar la lucha en todos los terrenos,
intensificar la movilización de las masas, intensificar las operaciones
guerrilleras, incorporar a la lucha a sectores cada vez más amplios de las
masas. Dar tregua en estos momentos al enemigo es darle tiempo para preparar
una contraofensiva que, entre otras cosas, en cuanto deje de convenirle,
barrerá sin contemplaciones el nuevo gobierno parlamentario. Es necesario,
más necesario que nunca, continuar hostigando al gran capital expoliador
y al ejército opresor, sostén del injusto régimen capitalista, desarrollando
al máximo todo el inmenso potencial combativo de nuestro pueblo. La batalla
por la liberación ha comenzado; está muy lejos de terminar. Sólo hemos dado
los primeros pasos y así lo entiende nuestro pueblo. Los elementos antipopulares
con López Aufranc y Lanusse a la cabeza, incluidos dirigentes peronistas
burgueses, pretenden confundir dando a la elección del 11 de marzo un carácter
de culminación de un proceso y sostienen la mentira de que el pueblo votó
por la pacificación. Todos sabemos que eso es falso, que el pueblo votó
por la liberación de los combatientes, contra la Dictadura Militar opresora,
NO DAR TREGUA AL ENEMIGO
Por lo ante dicho, el ERP hace un llamado al Presidente Cámpora, a los miembros
del nuevo gobierno y a la clase obrera y el pueblo en general a no dar tregua
al enemigo. Todo aquel que manifestándose parte del campo popular intente
detener o desviar la lucha obrera y popular en sus distintas manifestaciones
armadas y no armadas con el pretexto de la tregua y otras argumentaciones,
debe ser considerado un agente del enemigo, traidor a la lucha popular,
negociador de la sangre derramada.
¡Ninguna tregua al ejército opresor!¡
Ninguna tregua a las empresas explotadoras!¡
Libertad inmediata a los combatientes de la Libertad!¡
Fuera la legislación represiva y total libertad a la expresión y organización
del pueblo!¡
Por la unidad de las organizaciones armadas!¡
A vencer o morir por la Argentina!
EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO
Comité Militar Nacional

Documento
de la incorporación al PRT de la FAL, columna Inti Peredo
[El Combatiente, Nº 173, miércoles 2 de julio
de 1975]
La unidad de los revolucionarios
es en todo momento una necesidad de la revolución y un importante factor
para su desarrollo. En las actuales circunstancias, esta unidad adquiere
aún mayor significación, dada la etapa que atraviesa la lucha de la liberación
de nuestro pueblo. Comprenderlo acabadamente es un gran paso adelante en
la tarea de servir sin limitaciones a la causa popular. Así lo entienden
los compañeros de la FAL, Columna Inti Peredo y lo expresan en el documento
que transcribinos. Esta breve nota introductoria tiene como objetivo hacerles
llegar nuestro saludo revolucionario, a quienes han sabido interpretar el
profundo sentimiento de unidad que brota de la lucha del proletariado y
el pueblo.
La situación política y económica actual se caracteriza, en su rasgo principal
por un creciente auge de la lucha de las masas y la actividad de los revolucionarios.
Rigolleati, Martín Amato, Ingenio Ledesma, Villa Constitución, son los más
tecíentes conflictos y luchas hasta hoy libradas por nuestra clase obrera.
Luchas que se inscriben en la acumulación política y material de fuerzas
de los revolucionarios en el seno de cada fábrica y taller. Sobre todo en
el caso de Villa Constitución, el gobierno, la burguesía monopolista y sus
FEAA. han obtenido un duro revés, sufriendo las consecuencias de ver transformado
su plan contrarrevolucionario -el supuesto 'complot"- en un verdadero naufragio
político y económico.
La vuelta organizada al trabajo por parte de los trabajadores de Villa Constitución
marcará tina nueva etapa en la lucha larga y organizada, que desdeabajo,
va dando nuestra clase obrera para enfrentar la voracidad patronal y explotadora,
defendiendo sus derechos y repudiando a la burocracia sindical instrumento
de la burguesía.
Paralelamente la lucha de los revolucionarios -en sus distintas facetas
y expresiones- va enfrentando en primera fila a la política del gobierno.
Las acciones armadas de los revolucionarios, entre las que se destaca recientemente
el Combate de San Lorenzo, la ejemplar lucha de los presos políticos por
sus derechos, la reciente fuga de las compañeras de la Cárcel del Buen Pastor,
son luchas que conforman otro aspecto importantísimo de la lucha de clases,
las que desarrolla la vanguardia, íntimamente ligadas a las luchas reivindicativas,
antipatronales y a anti burocráticas de nuestra clase obrera.
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Finalmente, la importante actividad
de la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez deteriora sensiblemente al enemigo,
sobre todo las filas del principal partido político de la burguesía monopolista,
las FF.AA. contrarrevolucionarias, demostrando ante todo nuestro pueblo
cómo con organización, conciencia y justa línea, decisión de lucha y estrecha
ligazón al pueblo es Posible hostigar a las FEAA. e ir señalando ejemplarmente
el camino de la Guerra Revolucionaria por el Socialismo.
El conjunto de hechos que mencionamos, se inscribe en una covuntura económica
y política de profunda crisis burguesa. Vivimos los comienzos de una transformación
de la correlación de fuerzas a nivel mundial, el imperialismo retrocede
en Vietnam, Laos y Camboya y a partir de esas derrotas deberá replantearse
su estrategia de conjunto. Se le presenta la necesidad de readecuar su Política
para América Latina, cumpliendo junto a las burguesías dependientes y sus
FEAA_ el papel de gendarmes represores del pueblo.
En un momento que duplica la responsabilidad de los revolucionarios para
gestar con solidez y cohesión una única propuesta de poder capaz de enfrentar
a la burguesía monopolista y sus FFAA. encabezar a las amplias masas dandó
nuevos pasos cualitativos en el fortalecimiento de los instrumentos revolucionarios
para la toma del poder.
Un esfuerzo firme para presentar un único bloque, revolucionario Y socialista,
que al mismo tiempo que encabece la unidad de los más amplios sectores democráticos,
populares Y antiimperialistas, enfrente ideológicamente a las propuestas
populistas y reformistas que tanto daño han causado a la lucha revolucionaria
latinoamericana.
Los recientes aumentos se inscriben en la ya precipitada crisis del sistema
capitalista argentino, enfrentando a la burguesía a una carrera donde la
existencia de un conflicto o lucha salarial es duramente reprimida. Al gobierno
ya no le preocupa qué plan aplicar, sino cómo disfrazarlo mejor, cómo intentar
engañar al pueblo para poder seguir apoyando sobre sus espaldas la crisis
de nuestra economía.
La superexplotación del proletariado es el recurso fundamental de que se
vale la burguesía en una etapa de crisis. Pero a tina clase obrera sindicalmente
organizada, con tradición de recientes luchas y noción de su propia fuerza,
que día a día da sus mejores hijos para fortalecer las organizaciones de
vanguardia sólo es posible intentar controlarla a través de una dura y sistemática
represión
Mientras las FEAA. y los órganos represivos concentran sus esfuerzos en
e intento de destruir a las fuerzas revolucionarias que encabezan la lucha,
se trata de impedir la organización sindical y de base, antiburocrática
y clasista. Tratando de eliminar a todo dirigente honesto y combativo. Por
ello persiguen a Tosco; encarcelan a la dirección de la UOM de Villa Constitución,
detienen a Ongaro y asesinan a uno de sus hijos.
Existe en síntesis, entre la represión permanente y violenta y la situación
económica. Situación que tiende a convertir en subversiva toda lucha económica
del proletariado, y conforma hoy un momento excepcional para la acción de
los revolucionarios, un momento que es importante reconocer corno de doble
responsabilidad para todas las fuerzas revolucionarias.
Es esa responsabilidad que mencionamos, la que debe llevarnos a la reflexión
a todos los revolucionarios marxistas-leninistas.
Se ha dado en nuestra patria una rica experiencia de lucha armada, tina
larga historia donde los revolucionarios no pudimos, cabalmente, gestar
una propuesta de poder eficiente, capaz, profundamente ligada a la clase
obrera y el pueblo. como para derribar el poder burgués y lograr la verdadera
liberación. Sin embargo, a lo largo de los últimos años se produjeron hechos
cualitativamente superiores. que han medido en la dura vara de la lucha
de clases, a aquellas concepciones que -con la propuesta de lucha armada
y socialismo- intentaron construirse en nuestra patria. Numerosos compañeros
dieron su sangre en ese camino. En históricas movilizaciones han dado su
vida obreros, estudiantes e intelectuales como Hilda Guerrero de Molina
y Santiago Pampillón, Emilio Jáuregui y Máximo Mena En esas acciones del
pueblo fue enfrentada la dictadura y destruidos sus planes. Revolucionarios
como Baldú, Cambareri y los Héroes de Trelew signaron aquellas luchas encabezando
las más ricas experiencias de las vanguardías armadas. Finalniente, en los
últimos dos años la lista de héroes y mártires de la lucha popular y revolucionaria
se ha visto engrosada por la acción represiva del enemigo.
EL ACTUAL MOMENTO Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS
La tendencia actual del proceso de lucha de clases lleva a la exigencia
de unir fuerzas. El desarrollo de la lucha de las masas unifica objetivamente
todos los sectores democráticos y populares, y en ese proceso las exigencias
y bases materiales para la unificación de los revolucionarios marxistas-leninistas
son doblemente evidentes.
Las luchas proletarias y la actividad de los revolucionarios nos permiten
comprobar hoy cómo se han concretado las distintas propuestas armadas y
socialistas.
En este marco consideramos que el Partido Revolucionario de los Trabajadores
(PRT) surge como el Partido marxista-leninista de combate que ha sabido,
a través de una línea correcta, ligarse a las masas, nutrirse de ellas y
comenzar a gestar los estratégicos instrumentos revolucionarios.
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) ha fortalecido las armas populares,
logrando pasar a etapas superiores de combate como son las tomas de cuarteles
y la existencia de la Compañía de Monte, hito histórico de la revolución
socialista en Argentina.
Los revolucionarios debemos analizar rigurosamente las diferencias que han
impedido hasta hoy nuestra incorporación a esta organización, encuadrando
en ese análisis cuál es el rasgo principal de la línea del PRT de su conducción
y su programa.
En este proceso nuestra Columna ha sido consecuente con el proyecto de contribuir
a la guerra revolucionaria por el socialismo, y bajo la luz de esa experiencia
y estas reflexiones sobre la actividad de la vanguardia, reconoceMos que
hoy se tornan secundarias aquellas diferencias que impidieron nuestra incorporación
al PRT.
NUESTROS ACUERDOS CON EL PRT
Hoy nos unen al PRT acuerdos fundamentales:
1. Su caracterización del imperialismo desde el punto de vista leninista.
Cuestión fundamental que lo ubica claramente diferenciado de las concepciones
populistas y reformistas. Siendo un elemento decisivo en las defini del
socialismo.
2. Su caracterización de Guerra Revolucionaria en el sentido planteado por
el Comandante Che Guevara. Ubicación justa de la lucha revolucionaria a
escala mundial, rescatando la concepción internacionalista marxista-leninista.
Base fundamental para superar la concepción internacionalista reformista
o propia del trotskismo. La materialización inicial de esta concepción a
través del impulso de la Junta de Coordinación Revolucionaria.
3. Su consectiente posición ante las variantes populistas, sobre todo en
ocasión de la coyuntura de 1973 asunción de Cámpora), en que prácticamente
casi todas las organizaciones armadas tuvieron una posición incorrecta.
4. Su estratégica caracterización respecto de las FF.AA. como partido de
la burguesía monopolista e instrumento estratégico fundamental del sistema
imperialista.
5. Reconocemos en el ERP y a SU dirección el PRT, a quienes con mayor seriedad,
paciencia y correcta concepción política, han logrado iniciar, mantener
e ir desarrollando paulatinamente la actividad revolucionaria en el ámbito
rural. Cuestión expresada en la Compañía de Monte. Actividad que se desarrolla
expresando una aplicación creadora para nuestra realidad de lo mejor de
la experiencia vietnamita. Tendiendo a superar los moldes foquistas en que
se habían desarrollado experiencias anteriores que tam ocupan un lugar importante
en la historia de nuestra revolución.
6. Reconocer su definición y real esfuerzo en la construcción de un Partido
de Combate Marxista-Leninista y el Ejército del Pueblo. Entendiendo al primero
como organización de profesionales y destacamento de avanzada del proletariado.
Esfuerzo que nos lleva hoy a visualizar al PRT como el único Partido de
combate marxista-leninista existente en Argentina.
La situación actual de la lucha de clases nos acerca al surgimiento de una
situación revolucionaria, En ella la responsabilidad de los revolucionarios
marxistas-leninistas será decisiva. La consolidación del Partido de Combate
el Ejército Guerrillero serán las condiciones para la victoria.
La mayor inserción de la propuesta revolucionaria en las masas, la incorporación
del torrente proletario a las filas del Partido revolucionario será la garantía
del tránsito correcto. Hoy existe un solo partido de combate marxistaleninista
y una sola dirección posible. Así lo entiende nuestra columna.
Existen aun compañeros que, como nosotros, vienen transitando un camino
que, aunque revolucionario, es lateral de aquel donde se irán resolviendo
los principales problemas de la revolución en la Argentina. Creemos que
los problemas, las dificultades, los errores parciales son parte de la maduración
de la vanguardia. Son parte de la necesaria incorporación de cuadros proletarios
a las filas revolucionarias.
Su resolución y superación es parte de un proceso a construir con firmeza
bajo la guía enriquecedora del marxismo-leninismo.
FAL - FUERZAS ARGENTINAS DE LIBERACION
COLUMNA INTIPEREDO

Documentos
del FRIP (1961)
Estos párrafos en quechua pertenecen a documentos del FRENTE REVOLUCIONARIO
INDOAMERICANISTA POPULAR (FRIP), organización que constituye el antecedente
histórico del PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores - Ejército
Revolucionario del Pueblo), la organización político-militar más combativa
de la década del 70 y cuyo máximo lider, Mario Roberto Santucho (Robi) era
santiagueño.
Los textos completos de estos documentos pueden consultarse en el libro
A VENCER O MORIR, PRT-ERP Documentos, Compilación de Daniel de Santis, Editorial
EUDEBA, Buenos Aires, 1998 Pág. 37-39, cuya lectura recomendamos.
Versión original:
FRIP Nº1 OCTUBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Ckari huarmi masisniycu: Ama ckechuchinacuychischu; sayacuychis. Nockaicuan
sujllayaychis, sujlla callpa cananchispaj.
|
|
FRIP Nº2 NOVIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Llajtaicu ckarecka, mana cananta, llamcaylla llamcan, mana paypaj inatapas
ckaas. Tarpuy cachun, acha cachun, caña cachun, quiquinllami tucuy: ckollcke
imacka, sucunallapajmi, atuchajcunallapaj; paypajcka, mana aicapas. Chay
tucuytacka, sujyachinataj cachun. Nami tucucunampaj alli.
Llajtaicu ckarikuna: nockaicuan cuscayachis, sujllayas sinchiyananchispas.
Sujlla atun callpa sayacoj casajcu!
FRIP Nº3 DICIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Chacka achca atejcunapa mana alli soncko caynincunaraycu, llajtaycucuna
huajchalla cancu.
Mana caymantacuna, tucuy imamanta paypachacuncu; chaypata huajchacunacka,
huasincunata huijchus, rinancuna tian mayllamanpas llamcaj, mana yarckaymanta
huañunayaspacka.
Llajtamasicuna: cuscayananchis tian, sujllayas, yanapanacus, chaynacunamanta
ckeshpinanchispaj.
Versión Modernizada:
FRIP Nº1 OCTUBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Qari warmi masisniyku: Ama qechuchinakuychischu; sayakuychis. Noqaykuan
sukllayaychis, suklla kallpa kananchispaq.
FRIP Nº2 NOVIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Llaqtayku qareqa, mana kananta, llamkaylla llamkan, mana paypaq inatapas
qaas. Tarpuy kachun, acha kachun, kaña kachun, kikinllami tukuy: qollqe
imaqa, sukunallapaqmi, atuchaqkunallapaq; paypaqqa, mana aykapas. Chay tukuytaqa,
sukyachinataq kachun. Nami tukukunanpaq alli.
Llaqtayku qarikuna: noqaykuan kuskayachis, sukllayas sinchiyananchispas.
Suklla atun kallpa sayakoq kasaqku!
FRIP Nº3 DICIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Chaqa achka ateqkunapa mana alli sonqo kayninkunarayku, llaqtaykukuna wakchalla
kanku.
Mana kaymantakuna, tukuy imamanta paypachakunku; chaypata wakchakunaqa,
wasinkunata wikchus, rinankuna tiyan mayllamanpas llamkaq, mana yarqaymanta
wañunayaspaqa.
Llaqtamasikuna: kuskayananchis tiyan, sukllayas, yanapanakus, chaynakunamanta
qeshpinanchispaq.
Traducción al Castellano
FRIP Nº1 OCTUBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Hombres y mujeres, nuestros semejantes: No permitáis que se os quite, que
se os despoje; paráos, resistid. Uníos a nosotros para que seamos una sola
fuerza.
FRIP Nº2 NOVIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
El hombre de nuestro suelo, en indebida forma, trabaja y trabaja, sin que
de ello nada vea para sí. Sea la siembra, el hacha o la caña, todo resulta
igual: el dinero y lo demás, es siempre para otros, para los poderosos solamente:
nunca para él.
Propongámonos para que todo eso cambie. Ya es hora de que concluya. Hombres
de nuestra tierra: uníos, incorporáos a nosotros, para que unificados nos
fortifiquemos. Seamos una sola gran fuerza que haga frente y que resista!
FRIP Nº3 DICIEMBRE DE 1961
BOLETIN MENSUAL DEL FRENTE REVOLUCIONARIO INDOAMERICANISTA POPULAR
Por la mala fe que abrigan aquellos que pueden mucho, nuestros coterráneos
son siempre pobres. Los que no son de aquí, los de afuera, se adueñan de
todo; de ahí que la gente pobre, abandonando sus hogares, tenga que ir hacia
cualquier parte a trabajar, para no morirse de hambre.
Paisanos: debemos agruparnos para que unificados, ayudándonos los unos a
los otros, podamos liberarnos de ello.
[A VENCER O MORIR -PRT-ERP Documentos, Compilación de Daniel de Santis,
Buenos Aires, EUDEBA 1998 Pág. 37-39]
Fuente: http://usuarios.arnet.com.ar/yanasu/santucho.html

Nuestras
tareas en el período de reflujo
Reunión del Comité Ejécutivo del Partido Revolucionario de los Trabajadores, julio 1976
En poco más de tres meses la Dictadura Militar de Videla, lanzada desenfrenadamente a la represión contrarrevolucionaria, ha acumulado una cantidad tal de crímenes como no hay memoria en toda la historia, nacional, anunciándose al mundo como régimen fascista altamente sanguinario. Más de 16.000 detenidos, torturados salvajemente en su casi totalidad; centenares y acaso miles de secuestrados, muchos de ellos asesinados [luego] de ser sometidos a las más bárbaras torturas, y el resto alojado en cárceles clandestinas instaladas a veces en los propios cuarteles del ejército opresor, donde se los somete semanas y meses a continuas torturas. Intensa movilización represiva en el campo y la ciudad; ocupación militar de zonas, constantes pinzas y rastrillos tales son las formas en que el enemigo se lanza a la calle en su desesperado e inútil intento de aniquilar a las fuerzas guerrilleras y dominar al pueblo por medio de la implantación del terror.
Parte
de guerraBatallón de comunicaciones 141 La Compañía "Decididos de Córdoba" del EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO, realizo en el día de la fecha un golpe de mano tomando la totalidad de las instalaciones del Batallón de comunicaciones 141 del Ejército Pro- imperialista y oligárquico. Fueron reducidos y detenidos: un Tte. 1ro, un Subteniente, 5 Suboficiales y alrededor de 100 soldados conscriptos. La operación en la unidad enemiga se prolongó desde las 02.05 hs. hasta las 06.30 hs., lapso en el que se procedió a cargar y recuperar, para la causa revolucionaria del pueblo argentino dos toneladas de armas y municiones, según el detalle adjunto. La operación se inició a las 0.30 hs. partiendo las unidades guerrilleras participantes de sus respectivos locales operativos, donde habían estado acuarteladas desde las 12.00 horas del día 17de febrero. Para este golpe de mano, la compañía "Decididos de Córdoba" movilizo a sus comandos "29 de Mayo", "Che Guevara", "Lazcano-Polti-Aborda",' "Jorge Luis Sbédico" "Ramiro Leguizamón" y "Ferreyra-Martinez". La marcha de aproximación fue realizada sin inconveniente., primero en autos y después a pie, entrando las unidades en territorio enemigo a la 1.10 de la mañana. En los lugares prefijados se apostaron los grupos operativos que fueron integrándose a medida que penetraban en territorio enemigo, listos para comenzar la acción. Galvanizados par su conciencia revolucionaría y por el recuerdo de los compañeros caídos todos los combatientes de la unidad unían en su espíritu el ardor y la decisión de combatir, con la serenidad y la firmeza necesaria. A las 2 de la mañana, de acuerdo a lo previsto, el compañero Gimenez, combatiente del ERP incorporado por el servicio militar obligatorio a las filas enemigas, inició la acción con la toma del puesto "a", facilitando el ingreso del resto del grupo de aniquilamiento de los guardias, que ofició de vanguardia en esta parte de la operación. Este grupo procedió a reducir en pocos minutos los puestos 7, 6 Y 5. Simultáneamente ingresaban al cuartel el grupo de contención que ocupó los puestos de avanzada en dirección a la guardia de prevención y el grupo de recolección que inició de inmediato su labor de preparar las armas a recuperar en los depósitos A y B. Esta tarea se cumplió aproximadamente hasta las 03.30 horas, momento en que todo el personal se retiró a preparar una emboscada al relevo de guardia que debía hacer el recorrido a partir de las 4 hs. Cuando el pelotón de relevo se introdujo en la zona fue rodeado y reducido por nuestra unidad. Con el relevo tomado se pasó al ataque de la guardia de prevención y del puesto 1, donde se encontraba un total de 32 efectivos del Batallón. Nuestros combatientes penetraron sorpresivamente a las oficinas de guardia, disparando un tiro de FAL y dominando, con su decidida presencia y enérgico accionar, a la totalidad del personal de guardia. En seguida se pasó a la toma de los puestos 2 y 3 con lo qua quedó completada a las 4.30 hs. el copamiento de todo el Batallón, restando reducir únicamente a unos 60 soldados que se encontraban durmiendo, lo que se concretó de inmediato. En esos momentos llegó al Batallón el Oficial de Servicio, Teniente 1ro. Wasnet quien también fue dominado. . Ya dueña del cuartel la Compañía "Decididos de Córdoba" del ERP, se ocupó de cargar en un camión del batallón copado, las 2 toneladas de armas y municiones recuperadas. El camión cargado partió a las 5.30 hs. hacia los lugares predeterminados para el transporte final a nuestros depósitos. Con el objetivo de permitir un transporte seguro, parte de la unidad mantuvo la ocupación una hora más, emprendiendo ordenadamente la retirada a las 6.30 horas en los vehículos de nuestra unidad. En toda la operación no hubo heridos y sólo se efectuaron tres disparos. Esta primera operación de gran envergadura de una de las unidades del ERP contra el ejército pro-imperialista y oligárquico, constituye un salto cualitativo en el accionar militar de la guerrilla. Dos años y medio de actividad armada han ido configurando unidades militares capacitadas, que día a día se fortalecen colocándose en condiciones de enfrentar exitosamente a las fuerzas enemigas. Como el Gral. Güemes en 1812, el ERP y las demás organizaciones armadas han comenzado sin armas ni entrenamiento y, paso a paso, se van constituyendo en una estructurada fuerza militar capaz de propinar duros golpes el "ejéricito dictatorial" de ocpación, eje vertebral del injusto sistema que los argentinos soportamos. Ello ha sido posible con el impulso potentísimo e inagotable de la conciencia revolucionaria, del ardiente patriotismo, del abierto apoyo de todo al pueblo. ¡VENCEREMOS! |
UN RÍO DE SANGRE SEPARA AL PUEBLO
ARGENTINO DE LOS MILITARES ASESINOS Pero esta incalificable acción ultrarrepresiva
no sólo no ha aniquilado ni aniquilará a la guerrilla, ni ha aterrorizado
ni aterrorizará al pueblo argentino, sino que abrió un profundo cauce de
sangre que dividió definitivamente a nuestra sociedad en una gran mayoría
obrera y popular, unida en su justo odio al ejército opresor, y una ínfima
aunque poderosa minoría constituida por las altas clases explotadas nucleadas
en torno a la oficialidad asesina.
Tal es el estado de guerra que vive nuestra Patria, en los comienzos de
la guerra popular revolucionaria ya iniciada y generalizada que culminará
con el total y definitivo triunfo de la revolución socialista.
El enemigo lo reconoció así recientemente por boca de los generales Carboba
y Harguindeguy.
Corbetta: "Ese es el ámbito de la guerra revolucionaria, la tercera guerra
mundial como se ha llamado, en la cual el teatro de operaciones -República
Argentina-es uno más entre muchos otros donde se da esa contienda...".
Harguindeguy: "Como la lucha contra la subversión caracteriza y condiciona
tareas todas y cada una de las medidas del gobierno..."
Los trabajadores argentinos y sus organizaciones de vanguardia, reconociendo
decididamente ese estado de guerra, mirando la realidad cara a cara, determinados
a combatir y decididos a vencer, afrontan a pie firme los enormes sacrificios
que requiere nuestra gloriosa guerra revolucionaria por la segunda independencia.
SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS. La activa movilización represiva del enemigo
y la profundidad de la crisis económica con sus dramáticas consecuencias
de despidos, desocupación v caída catastrófica del nivel de vida, han provocado
un reflujo en la lucha de la clase obrera y el pueblo.
Porque agobiada por la crisis, la comunidad proletaria se debilita en un
primer momento; se desdibuja la fábrica como centro combativo, aparece el
fantasma del despido ante los sectores más débiles de las masas, y la inmensidad
de los problemas personales y familiares (alimentación, vestido, educación,
salud, vivienda) presiona a cada obrero a buscar soluciones personales inmediatas.
Sumado a ello el peso de la represión, configuran las causas del actual
período de reflujo.
Contrariamente a lo que se podría deducir superficialmente, una crisis tan
profunda como la actual, en condiciones como las de nuestra patria de desarrollo
aún incipiente de las fuerzas revolucionarias, no es favorable para la movilización
de las masas, no estimula sino desalienta la lucha reivindicativa proletaria.
" Una grave crisis económico-social puede acelerar, en cambio, el desarrollo
revolucionario, elevar la temperatura de la lucha de clases y el ardor combativo
de las masas, cuando las fuerzas político-militares del proletariado y el
pueblo han logrado un gran desarrollo y poderío. Para revertir esta situación
y dar inicio a un nuevo auge de masas, la clase obrera y el pueblo deberán
reacomodarse a la nueva situación, y acumular las fuerzas necesarias para
movilizarse superando la presión represiva.
Como ya señaló nuestro Partido, debemos calcular en alrededor de un año
el plazo aproximado que demandara esa reactivación de la movilización de
masas.
En cuanto al enemigo, empantanado en la guerra popular, ha visto naufragar
aceleradamente sus planes demagógicos de aislar a la guerrilla para aniquilarla
mediante una falsa y formal política "dialoguista" en lo interno y una activa
propaganda internacional. Muy a su pesar, en los tres meses transcurridos
desde el 24 de marzo, se han desenmascarado totalmente tanto en lo interno
como en lo internacional, y en lugar de aislar a las fuerzas guerrilleras,
se han precipitado ellos mismos a un tobogán de constante aislamiento. Por
ello es que al tiempo que crece su desesperación multiplican su esfuerzo
de guerra y se disponen a defender con uñas y dientes, con la irracionalidad
y barbarie propia de su causa injusta, al régimen capitalista-imperialista
que oprime y arruina a nuestro pueblo y a nuestra Patria.
RESPONDER CABALMENTE A LA INQUIETUD POLÍTICA DEL PUEBLO. En aparente contradicción
con el reflujo, las masas viven una intensa vida política de características
profundas y singulares. De la simpatía romántica hacia la guerrilla durante
la lucha contra la dictadura de Lanusse se pasó a un auténtico interés político
y combativo por la guerra civil en curso; las masas obreras y populares
van dejando de ser meras espectadoras del choque entre la guerrilla y las
fuerzas represivas y comienzan a tomar partido activamente por los revolucionarios.
Al mismo tiempo amplias capas del proletariado y el pueblo acrecientan su
interés por el socialismo, comienzan a considerar seriamente la necesidad
y la posibilidad de un profundo cambio de sistema. Y una nueva vanguardia
obrera y popular, mucho más amplia que la anterior irrumpe en la política
nacional tras las frescas huellas que desde el cordobazo inició la justa
y victoriosa rebelión armada y no armada del pueblo argentino. Educar y
formar esa nueva vanguardia, en el curso de la resistencia a la dictadura
de Videla, transmitirle la rica experiencia acumulada, aprender de ella,
renovando con su fresco y vigoroso impulso las estructuras revolucionarias,
es una de las misiones fundamentales de la reciente "promoción" de templados
cuadros que se forjó en los primeros seis años de guerra revolucionaria.
UN GRAN PASO UNITARIO. Esta gran tarea se vera considerablemente facilitada
por los recientes avances unitarios en el campo revolucionario que nos han
colocado ante la posibilidad real e inmediata de construir una organización
frentista integrada por el PRT, Montoneros y Poder Obrero, que unifique
la lucha antidictatorial y encauce un trascendental proceso hacia la completa
unidad política y militar de las organizaciones revolucionarias proletarias
y populares (el Partido de la Clase Obrera, el Ejército Popular y el Frente
de Liberación Nacional). Dar este paso significará iniciar un proceso de
convergencia quizás complejo, pero de un positivismo difícil de exagerar.
En primer lugar influirá favorablemente en el estado de ánimo de las masas
populares, que se sentirán respaldadas por este sano paso de sus organizaciones.
Se materializará en un aumento cualitativo de los recursos revolucionarios
globales, que serán empleados más racionalmente y con mayor eficacia.
Reforzará nuestra presencia internacional facilitando por lo tamo el esfuerzo
para conquistar la solidaridad y apoyo internacional activos a nuestra causa
revolucionaria. Al Partido le cabe una gran responsabilidad en el proceso
de unidad que se abrirá. Sin ceder un milímetro en los principios, activo
en la lucha ideológica que se intensificará en los nuevos marcos unitarios
nuestro Partido deberá actuar con gran dinamismo y flexibilidad. Los cuadros
y militantes deben predicar con el ejemplo de sus virtudes proletarias,
de su línea de masas, de su confianza en las masas, de su combatividad y
heroísmo, de su dedicación profesional, de su férrea voluntad en el cumplimiento
de las tareas, de su sencillez, fraternidad y espíritu solidario.
La total unidad que es posible, se conquistará, en un proceso gradual a
desarrollarse paso a paso en todos los niveles, en la base y en la dirección,
que requiere paciencia, flexibilidad y firmeza ideológica. La fusión de
las organizaciones revolucionarias será un gran avance para la lucha de
nuestro pueblo, en la medida que se asiente sobre sólidos principios ideológicos
y orgánicos, y nuestro Partido pondrá todo su esfuerzo para hacerla realidad.
LAS TAREAS CENTRALES DEL PARTIDO. En el actual período de reflujo que precederá
al nuevo auge, las tareas fundamentales de nuestro Partido y de nuestro
Ejército guerrillero, pueden resumirse en dos grandes misiones: a) Mantener
viva la resistencia popular armada con un interrumpido accionar guerrillero;
b) Forjar una nueva promoción de cuadros y militantes proletarios multilaterales,
el cuerpo de "oficiales" y "suboficiales" del Ejército político de las masas
y el Ejército guerrillero popular, que se desplegaran nacionalmente con
irresistible vigor en el desarrollo del nuevo auge obrero y popular. Como
ya señalamos, nuestro partido, la continuidad de la lucha guerrillera y
su firmeza es un elemento esencial en nuestro actual proceso revolucionario,
que alimentará sin cesar el fuego de la resistencia en el que se acrisola
la nueva conciencia socialista hacia la que tienden las masas. Las características
más o menos violentas de la futura ola de movilizaciones dependerán a su
vez de la mayor o menor potencia que alcancen los constantes golpes guerrilleros.
Y la formación del cuerpo de "oficiales" y "suboficiales" revolucionarios
surgidos principalmente de los frentes fabriles, la capacitación y moral
que hayan adquirido, será determinante en la envergadura y profundidad de
esas movilizaciones. Más aún, la fuerza, calidad y extensión que alcance
la penetración del Partido en las grandes fábricas puede ser determinante
en acortar los plazos de materialización del nuevo ascenso de masas. Mientras
mayor sea el número de cuadros y militantes más alta su moral, y más eficiente
su capacitación profesional, mayor será la fuerza de masas que se podrá
desplegar organizadamente, como verdadero Ejército disciplinado en operaciones,
con elevada movilidad y capacidad de maniobra.
Mantener encendida la hoguera de la resistencia guerrillera y formar los
cuadros de mando políticos y militares que necesita el pueblo argentino
para desplegar su inmenso potencial combativo son las tareas centrales de
nuestro Partido en los próximos meses de guerra revolucionaria.
EL COMITÉ EJECUTIVO APROBÓ EL SIGUIENTE SALUDO A LOS COMPAÑEROS PRESOS.
EL CE "Edgardo Enríquez" del mes de julio de 1976, estando en conocimiento
de la difícil situación que pasan los compañeros del PRT y ERP y todos los
presos políticos, en donde a los permanentes vejámenes se suma la incertidumbre
por sus vidas, provocada por los reiterados crímenes de presos políticos,
y viendo que esto no logra sino fortalecer el elevado espíritu combativo
de nuestros compañeros, les hace llegar a todos los presos del PRT y ERP
y a través de ellos a todos los presos políticos, un fraternal y caluroso
saludo revolucionario, a la vez que transmite el orgullo de nuestro Partido
por la alta moral revolucionaria que demuestran día a día nuestros queridos
compañeros presos.
Fuente: El Combatiente No. 224, Argentina, julio de 1976

Perspectivas
del Frente de Liberación
Por Mario Roberto Santucho, enero 1974
"El Frente único es en realidad un terrible peligro para los capitalistas,
banqueros y especuladores, para los grandes propietarios y terratenientes,
para todos los que quieren vivir como parásitos y enriquecerse con los frutos
del trabajo de la enorme mayoría del pueblo ".
Con esta frase definía, en 1923, el revolucionario búlgaro Dimicrov, el
miedo y el odio mortal que tienen los explotadores hacia la unidad en la
lucha de todos los explotados, obreros, campesinos y demás sectores populares.
Por eso, en todo tiempo y lugar, desde que los pueblos descubrieron y comenzaron
a desarrollar prácticamente esta formidable arma de combate, los burgueses
se han opuesto a la concreción de la unidad obrera y popular, por todos
los medios a su alcance, según las circunstancias concretas.
En nuestro caso la burguesía ha elegido -por ahora- la táctica de desnaturalizar
el frente popular o frente de liberación, haciendo engañosamente suya esa
bandera, para confundir y dividir a las masas. Táctica que también fuera
marcada a fuego en los escritos de Dimitrov:
"El frente único y la colaboración de clase no sólo no son idénticos, sino
que, por el contrario, son dos cosas profundamente contradictorias, absolutamente
incompatibles y que se rechazan entre si."
"En realidad el frente único del trabajo representa la lucha y de estuerzo
en común de las masas trabajadoras y sus pórfidos políticos y organizaciones
económicas para fines determinados y concretos, cuya realización sólo es
posible en la lucha contra la burguesía, el capitalismo y sus partidos,
no mediante cualquier clase de colaboración con ellos".
La burguesía ha podido hasta ahora lograr ciertos éxitos en su tarea de
confundir a las masas, dividir al pueblo y arrastrar algunos sectores bajo
sus falsas banderas, por la sencilla razón de que todavía existen compañeros
que, a1 plantear una política equivocada, populista o reformista, se convienen
de hecho en agentes ideológicos de la burguesía en el campo del pueblo.
Se impone en consecuencia una redefinición muy clara de las cuestiones centrales
relacionadas con el problema del frente. como parte de la intensa lucha
ideológica que el proletariado debe librar para erradicar las ideas burguesas
del bando popular y hacer triunfar sus justas tesis de unidad obrera y popular.
QUÉ ES EL FRENTE DE LIBERACIÓN
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Ante todo. debemos plantearnos;
¿qué es exactamente un frente de liberación? ¿A que intereses de clase responde,
de que elementos objetivos de la practica social surge su necesidad.?
Básicamente un frente es una unión o alianza de clases para concretar el
logro de objetivos que son comunes. Es precisamente esa diferenciación de
clases y esa comunidad de intereses lo que hace necesario y posible el frente.
La diferencia de clases hace necesario el frente, pues si los intereses
de clase en juego fueran absolutamente homogéneos no sería necesario un
frente, bastaría un partido para representarlos. Si por el contrario, en
esos intereses diferentes no hubiera puntos fundamentales comunes, el frente
no sería posible.
Esto lo saben muy bien los burgueses, que en nuestra patria hablan de la
necesidad de un frente y que señalan que "los problemas del país no puede
solucionarlos un solo partido, esos problemas tenemos que resolverlos entre
todos". Ellos hablan, naturalmente, del país burgués y el frente que proponen
tiene por objetivo la unidad de la burguesía para restaurar el capitalismo
v la división de las masas populares, arrastrándolas tras sus falsas banderas
para que ellas colaboren en su propia explotación, labren la fortuna capitalista
sobre la desgracia propia.
El frente que propone la clase obrera, en cambio, es el frente de los explotados.
Frente que sólo puede realizarse contra los explotadores y por los intereses
comunes a las grandes masas populares, por su unidad para conquistar una
vida digna y feliz.
EL ENGAÑO DE LOS BURGUESES
Para concretar más precisamente cuáles son esos intereses, cuáles son los
objetivos del frente del pueblo y en qué se diferencian de los objetivos
burgueses, tenemos que referirnos también concretamente a nuestro caso particular.
En un país dependiente como el nuestro, el enemigo principal, el mas feroz
enemigo del pueblo es, por supuesto, el imperialismo, la opresión neo-colonial
de que se hace víctima al conjunto del pueblo.
Pero. ¡atención! que esto lo plantean también los burgueses populistas,
el desarrollismo, todos los agentes del imperialismo disfrazados de amigos
del pueblo y defensores de la nación. Aquí es, entonces, donde se bifurcan
los senderos.
¿Por qué los burgueses nativos. la mal llamada "burguesía nacional", no
son ni pueden ser enemigos del imperialismo, sino sus agentes abiertos o
encubiertos y, a lo sumo. sus socios quejosos?
Porque en nuestros países dependientes, que se han formado en la dependencia.
la burguesía, en sus diferentes sectores, es también dependiente y no puede
dejar de serlo.
Tomemos un ejemplo cualquiera. Los burgueses nos hablan por ejemplo, de
"nacionalizar los resortes claves de la economía". Un resorte clave de nuestra
economía es la industria automotor, que constituye la espina dorsal de la
industria argentina desde la época de Frondizi y que esta íntegramente en
manos imperialistas.
Ahora bien, si la industria automotriz fuera nacionalizada v puesta en mano
de una empresa estatal con control obrero, dejando intacto el resto del
capitalismo argentino, esa empresa estatal sería bombardeada desde todos
los ángulos por las empresas imperialistas o burguesas nativas que controlan
otros rubros vinculados al automotor. La historia de Ferrocarriles del Estado,
YPF, esta llena de ejemplos confirmando lo que decimos.
Habría que nacionalizar entonces todo lo que tenia que ver con la industria
automotriz, fabricas de repuestos, de panes, de cubiertas, etc. Habría que
resolver el problema del acero, que actualmente es importado en un 50% del
consumo. Habría que resolver el problema de los combustibles que están en
iguales condiciones.
Por otra parte, una hipotética industria automotriz nacionalizada tendría
que plantearse el problema de que es absurdo fabricar tantos autos en un
país donde faltan tractores, cosechadoras v muchos otros elementos útiles.
Habría entonces que reconvertir la industria. Pero eso plantearía la necesidad
de compradores, La oligarquía terrateniente no es la interesada en el negocio.
Habría que nacionalizar la gran propiedad agraria. (Que a su vez obligaría
a nacionalizar los frigoríficos, el comercio de cereales, las industrias
derivadas, etc., etc.
Como vemos, por donde sea que se quiera cortar la cadena de la dependencia
hay que ir muy lejos para hacerlo seriamente. Demasiado lejos para lo que
los burgueses están dispuestos a hacer. Por eso Gelbard, Ministro de economía
y dueño de FATE. que fabrica cubiertas. o Broner, presidente de 1.1 CGE
y dueño de Wobron. que fabrica embragues. hablan de liberación pero no proponen
ni toman ninguna medida practica para concretaría, Por el contrario, las
empresas imperialistas son ahora custodiadas por la Gendarmería y se les
consiguen 300 millones de dólares para "financiar las exportaciones".
Gelbard o Broner todo lo que quieren es que les paguen unos pesos mas por
sus cubiertas y sus embragues, pero no están dispuestos a usar un solo peso
de esos para aumentar los sueldos de sus obreros. Mucho menos a practicar
una real política de liberación nacional. Y si en lugar de Gelbard o Broner
ponemos a cualquier otro burgués el resultado será el mismo, como lo ha
probado reiteradamente la experiencia.
EL FRENTE DEL PUEBLO
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Nos hemos extendido un poco
en el ejemplo, para dejar perfectamente claro que "liberación nacional"
no es una frase abstracta para usaren los discursos, sino una cosa muy concreta,
que implica una política concreta. Y que en ¡as condiciones actuales del
capitalismo mundial la liberación nacional de los países es absolutamente
inseparable de la liberación social de Los trabajadores de la explotación
capitalista.
El capitalismo se basa esencialmente en la explotación del trabajo de los
obreros y por eso la clase obrera es la clase mas consecuentemente revolucionaria.
la mas capaz de llevar adelante una lucha de liberación nacional y social.
Pero no solamente a los obreros perjudica el capitalismo imperialista. Los
monopolios perjudican también a los campesinos pequeños v medios, a los
que oprimen y roban el fruto de su trabajo a través del control de la comercialización
de las cosechas, el crédito, la venta de maquinas y semillas, etc.
Los monopolios perjudican también a los desocupados y semidesocupados, a
los que utilizan como ejercito industrial de reserva para comprimir el salario
de los obreros ocupados, obligándolos a vivir en condiciones inhumanas en
las villas miseria, junto a las capas peor pagadas del proletariado y trabajadores
independientes.
Los monopolios perjudican también a los empleados y maestros, a los que
pagan sueldos miserables y tratan de utilizar para servir a sus intereses
patronales. Los monopolios perjudican de manera similar a estudiantes, intelectuales,
profesionales. Perjudican. oprimen y despojan, en fin, a todas las capas
laboriosas de la población, saqueando a unos y a otros para aumentar sus
ganancias.
Todos estos sectores del pueblo, en consecuencia están objetivamente interesados
en formar un frente contra el imperialismo y sus aliados burgueses. están
objetivamente interesados en la liberación nacional y social de nuestra
patria y nuestro pueblo. Nada tienen que perder y sí mucho que ganar uniéndose
contra sus enemigos, desplegando todas sus energías en una sola dirección
para hacer mas eficaz su lucha.
Es evidente que entre los distintos sectores del pueblo, existen intereses
diferenciados, que a veces producen contradicciones y que por lo tanto todo
el pueblo no puede ser homogéneamente representado por un solo partido.
Pero estas diferencias y contradicciones son contradicciones en el seno
del pueblo, son contradicciones y diferencias secundarias, insignificantes
frente al abismo que separa a todo el pueblo de los intereses de la burguesía
y el imperialismo.
El frente de liberación nacional y social es, en consecuencia, un arma estratégica
del pueblo para el logro de sus objetivos, cuya necesidad y posibilidad
surge objetivamente de las necesidades mas profundas de todas las clases
oprimidas: prolerariado, campesinos, villeros, capas medias.
EL FRENTE Y LAS IDEOLOGÍAS
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Hasta aquí hemos hablado de
las clases y sus intereses, desde del punto de vista de su papel en la producción,
tal como ellas existen objetivamente en la vida de la sociedad. Pero entre
la existencia v los intereses objetivos que de ella derivan y la conciencia
subjetiva de esos intereses, media un proceso, que se desarrolla en la practica
de la lucha de clases.
Los burgueses, clase dominante, tienen una conciencia bastante clara de
sus intereses, precisamente porque tienen un largo ejercicio del dominio
y el poder.
Pero las clases dominadas, a las que la burguesía impone el peso de sus
propias ideas a través de la escuela, la prensa, la radio, la televisión,
etc.. no toman conciencia de sus intereses en forma automática ni de un
golpe.
Por el contrario, esta toma de conciencia requiere un proceso, que los oprimidos
van pagando con su propia sangre, con su propio sudor, acertando y cometiendo
errores, equivocándose y volviendo a empezar, acumulando experiencias.
La lucha política -político-militar- y la conciencia social, la ideología,
se encuentran asi, en estrecha relación. En la medida que la lucha avanza,
crece la conciencia. Pero, a la inversa, en la medida que se desarrolla
la conciencia, avanza y se fortalece la lucha. Ambos procesos se encuentran
en intima relación y se influyen mutuamente.
El grado de desarrollo de este proceso se refleja en la realidad en la existencia
de los partidos y organizaciones populares, en sus programas, en sus métodos
de lucha.
Por eso un frente del pueblo no es ni puede ser un corte horizontal de la
sociedad, tomando esquemáticamente sectores de clase tal como ellos se presentan
en un análisis sociológico.
Por el contrario, constituyen un corte vertical de la sociedad, tal como
ella es, viva y actuante. Pasa verticalmente uniendo lo que se debe unir
y separando lo que se debe separar, englobando las fuerzas del pueblo y
deslindando campos con las fuerzas de la burguesía, rompiendo algunas organizaciones
y fortaleciendo a otras, reflejando la voluntad de unirse de sus componentes,
librando fuerzas nuevas, cualitativamente superiores a la simple suma de
los componentes originarios.
Se construye en la practica a partir de un programa que refleja correctamente
los intereses comunes, las aspiraciones de libertad y felicidad del pueblo,
el odio a la explotación y la decisión de terminar con ella y se va desarrollando
con la unidad y la lucha.
Unidad de codos los representantes legítimos de los intereses populares
y lucha ideológica y política contra los enemigos del pueblo, contra sus
agentes encubiertos y sus propagandistas inconscientes.
Los que concurren a él no abandonan su individualidad política, ni renuncian
a sus intereses específicos, sino que los unen en una organización superior
que multiplica y fortalece la lucha de todos.
FRENTES FALSOS Y VERDADEROS
Actualmente existen en nuestra patria una serie de propuestas de frentes
de liberación que tienden a desnaturalizar su contenido de clase.
Uno de ellos es el Frente que propone una corriente del peronismo popular,
la que lideran Montoneros y JP.
"La consigna -Liberación o Dependencia' marca los termino; del enfrentamiento
principal. Por un lado el imperialismo y sus aliados; por el otro, el pueblo
peronista y sus aliados (...). Todos esos sectores se expresan políticamente
a través del Frente Justicialista de Liberación y la Asamblea de la Unidad
Nacional (principalmente la UCR y la Alianza Popular Revolucionaria)".2
Similares conceptos podemos encontrar en el discurso de Firmenich en la
cancha de Atlanta, en los del mismo Firmenich y Quieto el 17 de Octubre
en Córdoba, en todos los documentos y publicaciones de estos compañeros.
En una extensa nota del número anterior ya hemos visco en detalle las concesiones
a la burguesía que estos compañeros vienen realizando y el carácter que
están tomando, en los hechos, de propagandistas del nacionalismo burgués
en las filas populares.
La base de estas graves fallas es la errónea creencia de que el Frente de
Liberación Nacional puede realizarse con una fracción "progresista" de la
burguesa , - enfrentar al imperialismo y luego, en una segunda etapa, separada
en el tiempo, recién plantearse la lucha por el socialismo.
La misma concepción errónea, reformista, predica el Partido Comunista, que
trata de encontrar permanentemente una fracción burguesa permeable a sus
propuestas frentistas.
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Así, promovieron el ENA, donde
hasta la constitución del FREJULI marcharon a la cola de los burgueses radicales
y peronistas desplazados de sus partidos, como Porto y compañía, que a la
primera oportunidad se volcaron a la propuesta del peronismo burgués.
Buscaron entonces la constitución de una nueva alianza, a través de la APR.
En la que si bien participaron algunos elementos progresistas, no se encontraba
de manera alguna en condiciones de ser una real alternativa proletaria y
popular en las elecciones. Si tal alianza hubiera llegado al gobierno, hubiera
terminado capitulando, por carecer de una verdadera base obrera y popular.
Recientemente han realizado una profusa campaña llamando a la constitución
de un gran Frente Antioligárquico y Antiimperialista. Sin embargo, hasta
ahora el PC no ha convocado a ninguna reunión para constituir ese Frente.
¿Por qué? Simplemente, porque es evidente que el PC espera que esa propuesta
sea recogida por algún burgués progresista. Más concretamente, le están
pidiendo a Perón que acaudille ese frente. Tendrán que esperar un largo
rato.
En nuestra Patria existe un solo Frente que está correctamente formulado,
que constituye verdaderamente un proyecto de unión de todas las fuerzas
populares contra la burguesía y el imperialismo y no con ninguna de sus
fracciones. Precisamente por eso ese frente crece y se desarrolla. Se trata
del Frente Antiimperialista y por el Socialismo, del que nuestro Partido
forma parte.
No nos extenderemos en el análisis de la propuesta política del FAS ya que
hemos publicado su programa y reseñados sus congresos en los números 88,
99 y 100.
Basta anotar aquí que el FAS responde objetivamente a los intereses del
pueblo, a los objetivos y métodos de construcción del Frente que hemos analizado
de manera teórica mas arriba. Fortalecer y desarrollar el FAS es en consecuencia
una de las tareas más importantes de la hora actual, ya que él constituye
una de las herramientas indispensables del triunfo popular.
Esto no quiere decir que el FAS sea ya el Frente de Liberación Nacional
y Social que nuestro pueblo necesita. Para ello será necesario un largo
proceso. Tendrán que concurrir a la constitución definitiva del Frente los
compañeros que actualmente militan en el Peronismo de Base, en Montoneros,
JP, Partido Comunista, Juventud Radical y otras corrientes populares; como
asi también los centenares de miles de personas del pueblo que actualmente
no están encuadrados en ninguna tendencia política, pero que luchan activamente
en los sindicatos y agrupaciones de base, organizaciones campesinas, villeras,
estudiantiles, etc., y aun los millones de personas del pueblo que todavía
no están participando activamente en la lucha de clases pero que están objetivamente
interesados en ello, ya que está en juego su propio destino y la felicidad
de sus hijos, la libertad de nuestra patria, el porvenir.
El FAS no es más que un embrión, en poderoso desarrollo, de ese Frente que
nuestro pueblo necesita. Para llegar a constituir acabadamente ese Frente,
es imperioso seguir desarrollando la política de unidad en la acción y lucha
ideológica.
Tan necesarias son la una como la otra. No podremos concretar el Frente
sin una férrea unidad de todas las fuerzas populares. Pero tampoco podremos
avanzar sólidamente sin desbrozar el camino de la mala hierba de las ideas
burguesas que se divulgan en el campo del pueblo. Es necesario combatir
enérgicamente las ideas incorrectas de conciliación de clases, incluso para
ayudara las propias organizaciones que la sustentan, para ayudar a los elementos
populares que se encuadran en ellas a librar una enérgica lucha de clases
en su propio seno, combatiendo la propaganda populista y reformista que
realizan sus direcciones o sectores de ellas; la propaganda que intenta
embellecer a ésta o aquella fracción burguesa, arrastrar tras ella a una
parte del pueblo.
EL EJÉRCITO POLÍTICO DE LAS
MASAS
El Frente de Liberación está llamado a transformarse en el Ejército político
de las masas, como lo muestra claramente la experiencia de los compañeros
vietnamitas.3
¿En qué se diferencia entonces este Ejército político del Ejército Popular
que estamos construyendo a través de la acción guerrillera? Programáticamente,
en nada. Desde el comienzo, el ERP surge como brazo armado del pueblo en
su conjunto y no exclusivamente del proletariado, aunque la dirección ideológica
y política de la clase obrera está asegurada por la conducción político-militar
de nuestro Partido.
El programa levantado por la guerrilla es un programa antiimperialista,
que se propuso unir bajo sus banderas a hombres y mujeres provenientes de
todas las clases populares y de distintas identidades políticas. Este objetivo
se ha ido logrando con un accionar consecuente, evitando por igual el sectarismo
y las concesiones ideológicas.
La diferencia entre estas dos herramientas del pueblo para su victoria está
dada por las tareas que corresponde resolver a cada una de ellas. El Ejército
Popular que se construye a partir de la guerrilla está destinado específicamente
al combate. Aún cuando no descuide ni por un segundo el aspecto político
de su accionar, su tarea fundamental es militar, es la destrucción de la
fuerza militar de la burguesía y el imperialismo, principal sostén de su
poder.
El Frente de Liberación en cambio es la herramienta política de las masas,
destinada a batir políticamente al enemigo en todos los frentes, trabajando
legalmente cuando el enemigo se ve obligado a hacer concesiones democráticas;
clandestinamente cuando el enemigo reprime abiertamente; combinando ambas
formas cuando las circunstancias lo determinan.
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¡Al pueblo de Tucumán! Comunicado En el día de la fecha,
la Compañía de Monte "RAMÓN ROSA JIMÉNEZ" del EJÉRCITO REVOLUCIONARIO
DEL PUEBLO, procedió al copamiento de las instalaciones de la fábrica
NORWINCO (Bella Vista) Comunicado. |
Obviamente, esta diferencia
en las tareas, determina también una diferencia en la composición de ambas
organizaciones. Si bien por sus programas ambas permiten el ingreso de cualquier
persona del pueblo, la característica combatiente de las tareas del Ejército
Popular exige una selección mucho más rigurosa del personal.
En el Frente, en cambio, tienen amplia oportunidad de desplegar la inmensa
riqueza de su capacidad creadora y su energía las más amplias masas, hasta
los ancianos y niños, como lo prueban los miles de ejemplos vietnamitas.
No vale la pena extendernos sobre el tenia, ya que en la nota que citamos,
los camaradas vietnamitas lo analizan con profundidad y precisión, a la
luz de su vasta experiencia.
Por cierto, el Frente y el Ejército en la Argentina tendrán sus propias
características, correspondientes a nuestras particularidades nacionales.
Pero esas particularidades nacionales irán surgiendo de la práctica, de
]a capacidad creadora de nuestro pueblo y no de la especulación teórica
que podamos desarrollar aquí.
FRENTE Y ÓRGANOS DE MASAS
Otro aspecto que suele dar lugar a confusiones es la relación que debe existir
entre el Frente de Liberación y los órganos de masas más variados; sindicatos
y agrupaciones obreras, organizaciones campesinas, villeras, estudiantiles,
etc.
Aquí la diferencia es no sólo de funciones, sino también programática. O
más bien de metodología política. El Frente de Liberación no debe descuidar
el menor problema que afecte la vida de las masas. Sino todo lo contrario,
ya que es a partir de los problemas concretos que nuestro pueblo tiene en
su vida real, como irá tomando conciencia cada vez más aguda de las injusticias
del capitalismo, de la necesidad de organizarse para derribarlo e irá aprendiendo
a hacerlo cada vez más firme y ajustadamente.
Pero el Frente toma todos los problemas de las masas, económicos, sociales
y políticos, partiendo de la comprensión establecida previamente de que
cada uno de esos problemas no son más que manifestaciones parciales de una
realidad más general, es decir del régimen capitalista imperialista.
Por el contrario, los órganos de masas pueden haber o no arribado a esa
conclusión previa. Ellos se ocuparán fundamentalmente de resolver de manera
inmediata los problemas parciales que afecten a su sector de ciase y en
la lucha cotidiana por esos problemas será precisamente que irán tomando
una conciencia más amplia del problema general del capitalismo. En este
sentido, se puede afirmar que los órganos de masas constituyen el primer
escalón en la organización y desarrollo de la conciencia de las masas.
Por eso mismo, los órganos de masas específicos tienen un carácter mucho
más amplio y flexible y existe en ellos una variada gama de matices, desde
los puramente reivindicativos hasta los más politizados.
EL FRENTE ANTIFASCISTA
Finalmente, queremos dejar asentadas en este punto, las diferencias y las
relaciones que existen entre el Frente de Liberación y sus embriones y otros
organismos más amplios, que aparentemente se superponen, como por ejemplo,
en nuestro caso práctico, el FAS y el Frente Antifascista y Antiimperialista.
Nuestro Partido interpreta que es correcto y apoya el llamado formulado
por el FAS en su V Congreso a la constitución de un Frente Antifascista
y Antiimperialista, que ha comenzado a tener vías de concreción.
Ahora bien, el Frente de Liberación Nacional y Social, cuyo embrión en nuestra
Patria es el FAS, tiene un carácter estratégico y permanente, es el arma
de unidad y lucha de la clase obrera y sus aliados, campesinos, villeros,
capas medias.
El Frente Antifascista en cambio, o cualquier órgano similar, son herramientas
para la unidad de acción frente a circunstancias concretas; en este caso,
la escalada fascista, la agresión imperialista, la defensa de las libertades
públicas.
El contenido de clase de un organismo de este tipo es más complejo que el
Frente de Liberación. Por un lado, debemos tener en cuenta, como señalamos
más arriba que las distintas capas de los oprimidos no están automáticamente
agrupadas en diferentes partidos y organizaciones populares, de acuerdo
a sus diferencias de clases, sino que la división en la superestructura
es más amplia, reflejando diferentes estadios en el proceso de desarrollo
de la conciencia y la organización del pueblo.
Pero en la lucha contra el fascismo están inmediatamente interesadas todas
las fuerzas populares, ya que este feroz enemigo ataca por igual a todas
ellas, incluso las que son sólo tibiamente democráticas. Las diferentes
fuerzas del pueblo deben pues, encarar la unidad de acción frente a él,
independientemente de que aún no hallan logrado resolver diferencias de
otro orden; independientemente de que algunas de ellas estén encuadradas
en partidos u organizaciones donde, de hecho, estén subordinados a fracciones
burguesas no fascistas.
Por la misma razón, sectores medianos burgueses y aun burgueses no fascistas
pueden participar en un frente de este tipo, ser parte de la unidad de acción
encarada por el pueblo, ya que también ellos están amenazados por el irracionalismo
fascista. Naturalmente que en tales condiciones los sectores populares y
particularmente el proletariado revolucionario, deberán luchar por la hegemonía
de un frente de esta naturaleza, como única garantía de que marche adelante
consecuentemente. Para ello, la actividad se deberá llevar a los terrenos
favorables a las masas, es decir, fundamentalmente a la movilización y la
lucha, evitando el predominio del juego parlamentario u otra forma de accionar
preferida por la burguesía.
Distinto es el caso de Vietnam, donde existen organismos patrióticos más
amplios que el FNL. Estos organismos representan una alianza, completamente
táctica y circunstancial de las capas populares vietnamitas con sectores
burgueses y terratenientes enfrentados con el imperialismo yanqui.
Este tipo de alianza responde a características concretas de Vietnam y de
su guerra actual. Sólo la práctica podrá determinar si nuestro pueblo podrá
necesitar una alianza de ese tipo. Quizás, mucho más adelante, cuando se
produzca la intervención imperialista en nuestra guerra revolucionaria,
cal alianza sea posible y necesaria. Pero tratar de determinarlo ahora sería
una especulación no sólo ociosa, sino peligrosa, ya que haría el juego a
la propaganda errónea que trata de embellecer al nacionalismo y populismo
burgués, pintándolos como aliados del pueblo en esta etapa, lo que es total
y absolutamente falso.
PERSPECTIVAS DE FRENTE Y RESPONSABILIDAD OBRERA
Las
perspectivas que se abren en nuestra patria para el rápido avance hacia
la construcción definitiva del Frente de Liberación Nacional y Social son
enormes. Las grandes masas del pueblo se han puesto decididamente en marcha
y podemos decir verdaderamente que "esta ola no se detendrá más, porque
la forman los más, los mayoritarios, los oprimidos" largamente postergados
de esta porción de la gran patria americana "los que con sus manos crean
los valores y hacen andar las ruedas de la historia".
Nuestro pueblo, digno heredero de las tradiciones revolucionarias que pusieron
fin a otro imperio en América, se puso en pie y dijo ¡basta! rompiendo los
planes de la burguesía y el imperialismo con el cordobazo y otras explosiones
de masas.
Al calor de sus luchas en continuo crecimiento y profundización, surgió
la vanguardia-guerrillera que comenzó a batir en el terreno militar a las
fuerzas de ocupación del imperialismo. Al calor de esas mismas luchas está
surgiendo ahora la herramienta que las coordinará y liberará nuevas energías
del seno de las masas, al permitirles marcharen una dirección única contra
sus enemigos comunes.
La única traba de alguna importancia que se interpone en el camino del rápido
crecimiento y desarrollo del Frente de Liberación, es la propaganda burguesa
que levanta sus propios "frentes" falsos, para engañar a las masas. Esa
propaganda burguesa que es traída al seno de las masas por compañeros equivocados
que responden a la presión y las vacilaciones de clases no proletarias.
Por eso la responsabilidad de la clase obrera en el fortalecimiento y crecimiento
de esta herramienta es fundamental, como acertadamente lo plantearan algunos
compañeros en el V Congreso del FAS.
El proletariado revolucionario tiene la responsabilidad de orientar con
firmeza a sus aliados, de guiar consecuentemente a los campesinos, a los
villeros, a los estudiantes, y empleados, maestros, a todas las capas del
pueblo, por el camino de la independencia de clase frente a la burguesía.
De deslindar claramente los campos y combatir con firmeza las ideas erróneas
que se oponen a la unidad de las fuerzas del pueblo.
Para ello, hoy más que nunca, los obreros de vanguardia deben organizarse
en su partido de clase, en el PRT Hoy más que nunca, la construcción y fortalecimiento
del partido proletario de combate es la condición indispensable del desarrollo
de las otras herramientas del triunfo popular: el Ejército Popular y el
Frente de Liberación, ejército político de masas.
Si sabemos aprovechar inteligentemente las enormes posibilidades que nos
brinda la situación actual, la crisis de la burguesía y el avance del pueblo,
si trabajamos con energía para asentar firmemente la unidad popular sobre
bases sólidas, bajo la dirección de la clase obrera, la más consecuentemente
revolucionaria, el triunfo estará asegurado.
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2.Citas tomadas del folleto "Políticas de Frente".
Editado por el FAS.
3.Conferencia de Prensa de Quieto y Firmenich, El Descamisado N° 4.
Ver "Desarrollo Paralelo de la lucha política y la lucha armada", en
El Combatiente. N° 8
Fuente: La Fogata

Efectos
del golpe militar de 1976
Noviembre 2004
El capitalismo en la Argentina tiene un particular modo de desarrollo. Argentina
tuvo un tardío ingreso al sistema capitalista.
De este retardo deviene también su tardía incorporación a cada uno de los
procesos que el capitalismo mundial determina. Pero esto no es casual, es
causal; y deviene de su principal modo de producir y de lo que ello genera
en la mente y la conducta de los hombres en general, de los que componen
la clase dominante en particular y de los políticos que administran el Estado
Burgués.
A lo largo de su historia, ese modo de producción está basado en la economía
campesina: la producción agraria capitalista.
La concentración de la tierra en pocas manos y la portentosa fertilidad
crean condiciones diferenciales muy favorables a la hora de competir en
el mercado internacional. Pero esta producción primaria al cruzarse con
la necesidad de maquinarias y tecnología, pierde todas las ventajas y comienza
a entrar en contradicciones, en el ámbito internacional, nacional e incluso,
hacia lo interno de los propios productores (campociudad), que se manifiesta
en las rebeliones contra el Estado: los golpes de Estado. Frente al crecimiento
poblacional y de otros intereses burgueses de
las
ciudades se plantea abierta o encubiertamente la necesidad de desarrollar
algunas industrias, que iniciaría Irigoyen durante la primera guerra mundial,
frente la crisis, de ciclo largo, de 1930. ¿Qué había cambiado? La producción
tenía la misma base, pero la debilidad numérica en lo social y su poco tacto
llevó a la burguesía agrícola-ganadera, a que desapareciera su representación
política en el ámbito nacional, minada por las contradicciones dentro del
sector dominante (criadores e invernadores), el usufructo de las ganancias
portuarias, los beneficios de la renta diferencial, etc. Hicieron que el
Partido Conservador no pudiera mantener su unidad política. Por otro lado
todas estas contradicciones y su incapacidad para resolverlas, sumadas a
su incapacidad para ver el desarrollo del país como un beneficio que los
contenía y beneficiaba, hizo que perdieran su capacidad de consenso. De
todo esto nace la necesidad de acudir a las Fuerzas Armadas para imponer
sus proyectos, además de todas las trapisondas e infamias de la que está
plagada la historia de este sector. Nace la necesidad del Partido Militar.
La burguesía ciudadana no fue mejor que la oligarquía terrateniente. Nació
débil, raquítica, sin poder económico, social y político. Debió acudir al
proletariado para fortalecerse políticamente, devastar con políticas populistas
a la oligarquía y ganarle la administración del Estado, Ley Sáenz Peña mediante.
Con el Estado en sus manos, este sector de la burguesía intentó trasladar
recursos del campo a la ciudad y durante la Primera Guerra Mundial pudo
iniciar su primer proceso de sustitución de importaciones, que duró muy
poco, y fue encaminado a desarrollar lo que hasta entonces eran en su mayoría
industrias domésticas, familiares. El capital extranjero, reinaba en industrias
y servicios que le eran muy rentables: frigoríficos y ferrocarriles, gas,
petróleo, etc. que les permitía dominar el poder económico del país y sentar
las bases de una alianza firme y duradera con el sector dominante: la oligarquía
terrateniente. He aquí las causas materiales de los dos procesos en ciernes
que van a dominar los últimos casi 100 años de la historia del país.
Es digno mencionar el inmenso peso ideológico de la oligarquía terrateniente
sobre toda la población. Basta mencionar que esa burguesía ciudadana raquítica
y rastrera sueña con ser como ella y casi todos los beneficios de su industria
no son reinvertidos en sí misma, sino en adquirir tierras, palacios y bienes
suntuarios. Pero hablamos de dos procesos: uno la alianza de la oligarquía
nativa con el capital extranjero y otro la relación de la burguesía ciudadana
con el aparato del Estado, que en su inicio es sólo político y al servicio
de la protección de sus intereses. Pero esto marca que nunca hubo en el
país un serio plan político para desarrollar la industria y todo resultado
es producto de las luchas entre estos dos sectores y que los reales y esenciales
beneficiarios fueron el capital extranjero, la oligarquía terrateniente
y un pequeño grupo de industriales que, asociados a los otros dos, lograron
emerger y ser parte de lo que es hoy la burguesía financiera. Debemos dejar
constancia que ese tercer sector se enriqueció a costa de su relación (al
amparo del Estado) con los dineros públicos: Noble, Menotti Pescarmona,
Macri, Fortabat, Bulgheroni, Roca, etc.
Frente a la crisis de superproducción el imperialismo tiene mecanismos políticos
y económicos para trasladar los efectos de la crisis a los países periféricos,
y al hacerlo, transforma la crisis de estos en crisis de carácter crónico
con picos insoportables.
Este proceso no comenzó en 1990, sino en 1970. Su manifestación más visible
fue la crisis petrolera, la inconvertibilidad del dólar dictada por Nixon
en 1971 y la existencia de una colosal masa de capitales que comenzó a crear
las bases materiales para el reinado en el mundo del capital financiero,
que creó las condiciones económicas y políticas para su predominancia a
través de las imposiciones de regímenes dictatoriales en todos los países
periféricos con el fin de acelerar la traslación de recursos de la periferia
hacia el centro y enajenar todas las riquezas acumuladas. He aquí las bases
materiales del golpe militar de marzo de 1976.
CAUSAS DE LA DERROTA DEL P.R.T.
"No nos masacraron por culpa de nuestros errores, lo hicieron por nuestro
gran acierto; disputarles el PODER".
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Queda claro, que existiera o
no la guerrilla, el golpe del 76 para instaurar un régimen dictatorial que
cambiara las reglas de juego, instauraría el dominio absoluto de la burguesía
financiera. El GAN no había fracasado, ése fue el primer error de evaluación
que cometieron todas las organizaciones del campo popular, menos el P.R.T.
Perón vino al país para llevar adelante el plan que las FF.AA. habían delineado.
1) Aparecer como enfrentado a los generales, ya que haría que las masas
lo apoyaran. 2) Con el apoyo de las masas y el accionar armado de la derecha
peronista aislar al enemigo principal: el P.R.T. 3)Una vez conseguido esto,
las FF.AA. se harían cargo de liquidar y desarticular a la vanguardia del
proletariado, que era mucho más numerosa y amplia que todas las organizaciones
armadas juntas.
Para ello dividieron al país en tres regiones: norte, centro y sur. En el
norte, hasta Córdoba, la represión sería generalizada. En el centro, hasta
Bahía Blanca, Neuquén y Río Negro, una represión combinada, o sea generalizada
y selectiva. En el sur, una represión selectiva y menos cruenta.
Este plan ya estaba acordado antes de 1973.
Se llevaría a cabo, independientemente de los errores cometidos por el P.R.T.;
prueba de ello es el operativo Dorrego por medio del cual se infiltraron
en la organización Montoneros.
Capítulo aparte merece el análisis de los errores del P.R.T. Empezaremos
por los errores teóricos: 1-Adscribir a la teoría de la "dependencia".
Hoy está claro que tal dependencia no existe.
Argentina es un país libre y soberano, desde el punto de vista burgués.
La burguesía agraria e industrial está libremente asociada a los intereses
de la burguesía imperialista norteamericana y europea, y esta asociación
no es nueva; podemos decir que comienza en 1810; con el tiempo cambia sus
formas, pero no su esencia. El adscribir a esta teoría nos llevó a no tener
en cuenta la amplitud de las alianzas.
2-No tener en claro lo que significa la estrategia de "guerra revolucionaria
popular y prolongada". Esto fue así porque se absolutizó la lucha armada.
Cuando en 1973 se dieron las condiciones para llevar la guerra revolucionaria
al plano político-ideológico, o sea al plano de las ideas y de la organización
de las masas, para demostrar en esa lucha la superioridad de las ideas socialistas
por sobre el sistema capitalista; oscilábamos entre lo reivindicativo y
la lucha armada; mientras en medio de estos dos parámetros había una brecha
muy amplia. Por un lado caímos en un militarismo que fue desangrando los
mejores cuadros de nuestro partido y por otro no teníamos alternativas políticas
para los que no estaban dispuestos, todavía, para la lucha armada y no creían
en actividades reivindicativas. El militarismo nos enajenaba la simpatía
de las masas.
Además, después del 25/05/73 quedamos sin la cobertura legal burguesa que
hasta allí justificaba y legalizaba nuestro accionar armado a los ojos de
las masas. "El derecho del pueblo a armarse para combatir a la tiranía".
Optamos por reemplazar el accionar de las masas por el accionar del aparato
militar. Durante la dictadura comenzamos nuestra lucha armada con el fin
de abrir camino para la lucha política. Ese era nuestro objetivo principal
durante los gobiernos de facto de Onganía, Levingston y Lanusse: La guerra
como continuación de la política por otros medios. Era la respuesta adecuada
a la violencia de la dictadura. Esa violencia cerraba todos los canales
de participación de las masas y era justo y necesario enfrentarla.
3-Otro error político con base en la insuficiente comprensión del marxismo
fue el abrir las puertas del partido en un momento de auge como el del ’73.
Lo que recomienda Lenín es que el partido, en un proceso de auge, debe cerrar
sus puertas y seleccionar cuidadosamente a los hombres que incorpore. No
teníamos, y así lo vemos con claridad hoy, un plantel de dirigentes y militantes
capaces de encuadrar y formar la cantidad de nuevos militantes que se incorporaron
en ese período. Hoy está meridianamente claro, que la mayoría atraída por
el prestigio del partido no tenía las cualidades para reproducir Partido.
Más aún, no tuvieron la suficiente entereza para asimilar la derrota. Hoy,
algunos ex militantes intentan explicar los errores y subsanarlos organizando
movimientos.
Otros creyendo que la insuficiencia fue sólo militar. Se dedicaron a mejorar
la técnica y el armamento para ir a La Tablada. Cometieron un enorme error
político que retrotrajo e hizo retroceder a las masas. Unos y otros son
ejemplos demostrativos del bajo nivel político e ideológico que tenían los
dirigentes. Al igual que otros justifican las acciones armadas argumentando
que el partido igualmente trabajaba en las masas obreras. Nadie puso nunca
en duda ese trabajo. Sí, decimos que ese trabajo estaba subordinado al accionar
militar. Un accionar militar que buscó siempre el enfrentamiento con el
brazo armado de la burguesía, cuando de lo que se trataba era de golpear
a la burguesía más concentrada y debíamos hacerlo con todos los medios de
que disponíamos; pero fundamentalmente, organizando políticamente a la clase
obrera en particular y al proletariado en general.
Por todo lo expuesto, queda claro que independientemente del accionar militar
del Partido, la burguesía iba a tratar de imponer sus planes por todos los
medios. A la centralización del capital y a la concentración de la producción
(predominio del capital financiero) le corresponde una concentración del
poder político y a esto se le llama de una sola manera: FASCISMO, porque
es la única política que garantiza, desplazar a otros sectores de la burguesía,
poner en su lugar a la pequeño burguesía y disciplinar al proletariado.
Para operar el brutal traslado de riquezas de toda la sociedad hacia el
sector de la burguesía más concentrada y cambiar el rol del Estado, era
necesaria la feroz represión que se desató a partir del 1º de junio de 1974;
como no fue suficiente se reforzó a partir del 24 de marzo de 1976. Ya,
a principios del 76, las organizaciones armadas en general y el P.R.T. en
particular estaban desarticuladas. No podían ni siquiera empezar un repliegue
ordenado y menos aún elaborar una política para reinsertarse en las masas.
A mediados de julio del 76 matan a Mario Roberto Santucho y los que quedaban
del P.R.T. sólo pensaron en la huída.
Hoy se están dando nuevamente las condiciones para generar una nueva batalla
por el PODER. Esta batalla se dará en unas condiciones sumamente favorables
para el proletariado mundial, regional y de nuestro país, por eso estamos
trabajando con los lineamientos que lo hacemos.
¿Qué significa forzar las condiciones objetivas? Para el reformismo; toda
lucha, propaganda o acciones armadas o no armadas por fuera o contra el
sistema significa "forzar las condiciones objetivas", porque va en contra
de su teoría del proceso por etapas. Sin embargo, mantienen su actividad
forzando las condiciones subjetivas de las masas: plantear el electoralismo,
incluso en contra de la consigna de los sectores de masas "que se vayan
todos".
Creemos que no fue muy feliz la conclusión del periodista cuando dice que
la juventud intentó forzar las condiciones; porque las condiciones para
la revolución que generan los procesos revolucionarios son bases materiales,
que la burguesía no puede y no quiere cambiar y que la revolución sólo puede
cambiar con el PODER en sus manos.
En este caso, y con la peor voluntad, se trata de no tener claro quién hace
la revolución: las masas o la vanguardia. Creemos que es eso y nada más
que eso lo que subyace en la actividad de las organizaciones armadas de
la década del 70. Sería ilustrativo para las nuevas generaciones que se
hiciera un análisis de todas las organizaciones del campo popular que no
ejercitaron la lucha armada y no, que siguiéramos exigiendo a éstas, lo
que se le exige.
Carlos Ponce de León
Fuente: El Combatiente Nº 1, noviembre 2004

Prólogo
del VIIº congreso (2004)
Introducción
I
..."Nada
estuvo más alejado de las preocupaciones de los marxistas argentinos, hasta
el presente, que el problema del poder"...
El cuarto congreso partidario comenzaba de esta manera una acertada caracterización
de la situación de las fuerzas políticas del país y de sus estrategias,
estado y desarrollo de las condiciones objetivas y subjetivas en el país.
El IVº Congreso, fiel a toda elaboración marxista, no fue sólo la lectura
de la realidad política y social de la Argentina, sino que fue, a la luz
de la historia, la herramienta teórica y la guía más clara, concreta y profunda
que tuvimos los revolucionarios para construir la nueva sociedad.
La comprensión de esa realidad, forjada en el transcurso de una creciente
actividad combativa del proletariado y el pueblo, permitió el rico desarrollo
de la experiencia revolucionaria en el país. Es más, afirmamos que fue esa
comprensión la que armó políticamente a la organización y le permitió desarrollar
su accionar en un período de auge de masas, con un elevado nivel de participación
y capacidad de dirigir.
Durante los 60-70, las nuevas situaciones de auge supieron ser capitalizadas
por los grupos que estaban por el desarrollo de la Guerra Revolucionaria
como medio que llevaría a la toma del poder.
¿Por qué razón? Porque eran los únicos que estaban de acuerdo en llevar
adelante una revolución.
II
Como Partido Revolucionario de los Trabajadores, partido de la clase forjado
en la lucha, con compañeros caídos en combate contra el capitalismo, que
cuenta con la experiencia de las masas movilizadas y la experiencia de todos
los hijos del pueblo que lucharon y luchan por la construcción del Socialismo,
es que retomamos el IVº Congreso como base teórica sin olvidar los aportes
realizados por el Vº Congreso partidario.
Sabemos, también, que es deber del Partido realizar un profundo balance
autocrítico en lo ateniente a su historia como organización político-revolucionaria
y en torno a la historia del país.
..."Faltó asimilación del marxismo-leninismo..." fue el comienzo de la autocrítica
que leyera nuestro Secretario General Mario Roberto Santucho. Esta Frase,
a menudo utilizada tendenciosamente por muchos para descalificar el accionar
del Partido al encabezar la Guerra Revolucionaria en Argentina, no fue más
que el principio de una tarea pendiente que se cumpliría con la realización
del sexto congreso encargado de rectificar la línea, pero que no llegó a
concretarse por razones de seguridad y por la caída de muchos compañeros.
Como PRT desconocemos las direcciones posteriores a la caída en combate
de la mayoría del buró político del año 1976. Este hecho, acompañado de
la no realización del sexto congreso en el país, le impidió a la organización
visualizar el reflujo de masas que se venía produciendo en el país, desde
mediados de la década del ’70. Estos dos factores, produjeron que no se
dieran las pautas para la reorientación y desarrollo de las formas de lucha
apropiadas para esa coyuntura. ¿Qué queremos decir? Que no hubo instancia
formal ni tiempo para llegar al replanteo táctico y que se siguió operando
con una línea errónea.
Desconocemos las direcciones posteriores a la caída en combate de nuestro
Secretario General. Repudiamos la decisión de sacar el Partido al exilio.
Desconocemos el VIº realizado en el exterior, sobre la sangre de los compañeros
que aún combatían en el país.
Fundamentamos nuestra posición en:
La actitud liquidacionista que asumieron las direcciones del Partido en
el exterior, que supieron expresarse como dos tendencias: mattinistas y
movimientistas. Es necesario, sin embargo, diferenciarlas de la práctica
militante sostenida por los compañeros del grupo Vº Congreso, en el marco
de la solidaridad internacional.
La ilegalidad partidaria que reviste la realización en el extranjero del
VIº Congreso, por haber sido llevado adelante violando normas estatutarias.
La responsabilidad que le cabe a las direcciones posteriores al buró del
’76, en el abandono sufrido por los militantes y por los combatientes presos
durante el transcurso de la "noche negra" argentina, compañeros que quedaron
desperdigados, sin unidad, sin dirección y sin cobertura partidaria frente
a un enemigo atroz. Y que, a pesar de esto, supieron mantenerse como dignos
hombres y mujeres del Partido.
Estas tres conductas marcadas aquí nos sirven como base para visualizar
el principio de TRAICIÓN. Pero esta TRAICIÓN no se aquietó con el final
de la dictadura. Se profundizó durante la apertura democrática que se puede
observar en el accionar liquidacionista que sostuvieron las direcciones
de "exiliados" y "parientes", que no sólo se adjudicaron la conducción del
Partido, sino que arrastraron a la organización a la búsqueda de alianzas
meramente electoralistas, llevándolo a la atomización, contribuyendo a la
propagación de diversos desviacionismos políticos, no sólo en el seno del
Partido, sino también del pueblo, colaborando, así, con la dispersión de
la vanguardia política y social que se propuso realizar la burguesía nativa
y el imperialismo.
Hoy, los compañeros que planteamos la construcción de una nueva sociedad
que esté al servicio del hombre, creemos que el mejor homenaje que podemos
realizar a los combatientes del pueblo es el de retomar la construcción
del Partido, asumiendo la responsabilidad que reviste esta tarea. Tarea
que lleva en sí misma un carácter estratégico: el de construir, junto con
el pueblo, la nueva vanguardia político-social que necesita el país para
desarrollar su proyecto de liberación.
Por estas razones el PRT se constituye y levanta en los puños de los nuevos
compañeros y compañeras la sangre de nuestros combatientes. Levanta las
banderas del partido, fiel a la lucha que lo diferenció de todas las organizaciones:
la lucha por el Poder y la construcción del Socialismo.
Fuente: El Combatiente

Jaime
Petras habla sobre Mario Roberto Santucho (2006)
Entrevista al sociólogo norteamericano
James Petras al cumplirse un año más de la muerte en combate del líder guerrillero
argentino, Mario Roberto Santucho: "No hay ninguna duda: Santucho era una
persona muy digna; no sólo heroico sino estudioso. No era un simple militarista
como algunos de la seudo izquierda del pasado y del presente siguen tachándolo"
Por: CX 36 Radio Centenario (Uruguay), 20/07/06
Chury: Observando el libro de María Seoane nos encontramos con la historia
secreta y la historia pública de Mario Santucho.
Recordemos que María Seoane -entre otras cosas- es autora de La noche de
los lápices, ese libro que luego fue llevado al cine.
Nosotros estamos conectados ahora con James Petras allí en Estados Unidos
y ya le vamos a explicar por qué.
Buen día Petras ¿cómo estás?
Petras: Buen día, aquí estamos en el calor del verano pero abiertos para
la entrevista.
|
“Sí, juro” La voz resuena en el
claro. Las palabras rebotan contra la vegetación y vuelven a la
formación con más fuerza, vibran las palabras en los oídos de los
combatientes, formados, fusil al hombro, escuchando esa voz. “Nuestro
pueblo y nuestro partido necesitan que ustedes sean cada vez mejores
combatientes, y que se conviertan en excelentes cuadros político-militares.
Por ello es preciso que se esmeren en el aprendizaje, que aprendan
a mandar y obedecer, a dirigir y ser disciplinados, que estudien,
que piensen, que reflexionen y aprendan de la experiencia, que se
preocupen por dominar el manejo de las armas, por mantener el mejor
estado físico posible para ejecutar con habilidad los movimientos
tácticos”, lee la voz. “La Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez
debe batallar entonces en el próximo período, bajo el lema ‘Triunfar
y aprender en la Compañía para construir el Batallón’. Los obreros
y campesinos tucumanos, los montes, caminos y cañaverales de la
provincia serán testigos y partícipes de la valiente marcha de la
Compañía de Monte, que levantando bien alto su bandera enfrentará
victoriosamente al enemigo”, resuenan las palabras. El documento
va llegando a sus líneas finales, y el orador, afirmado ya en la
potencia de esas palabras, subraya las últimas frases del juramento,
de frente a la formación: “Compañeros combatientes: ¿juráis entregar
sin vacilación ni límite todas vuestras energías por la victoria
de la justa causa revolucionaria del pueblo argentino, defendiendo
con honor hasta la muerte la bandera del ERP que la encabeza y representa...?” Hugo Montero, Apuntes de un sueño armado |
Chury: Muy bien. Te cuento que
nosotros estábamos recordando un año más del asesinato del jefe guerrillero
Mario Santucho y naturalmente cuando uno recuerda estas cosas vuelve sobre
libros publicados, sobre historias y en ese libro que yo mencionaba -El
todo o nada de María Seoane, la autora de La noche de los lápices- hay una
parte que hablando de estrategia internacional del PRT y el ERP 'a fines
de febrero llegaron a Roma', dice, 'dos emisarios de Santucho con el propósito
de iniciar un periplo por la Europa occidental en búsqueda de apoyo político.
Otra vez el sociólogo norteamericano James Petras fue testigo de esta empresa'.
Y después comillado, 'a principios de 1976 teníamos en Roma la última reunión
del Tribunal Russell. Santucho había mandado dos emisarios para conversar
conmigo y con Julio Cortázar para convencernos de que el Tribunal se expidiera
a favor de declarar al ERP como fuerza beligerante por la guerrilla en Tucumán'.
Y al mismo tiempo adentro -y encontrarte por allí que no hace otra cosa
que confirmar tu trayectoria como hombre no sólo interesado sino como un
caminante permanente en la lucha de los pueblos- se nos ocurrió llamarte
en este día, para que nos comentaras algo.
Petras: Bueno, mi primer encuentro con el ERP y los compañeros dirigentes
del ERP, fue en 1970, donde me invitaron a una entrevista clandestina durante
los últimos días de la dictadura de Onganía o creo que era el otro militar
Levingston, otro dictador.
Fui allá e hice la entrevista y después salió en la revista de Jean Paul
Sartre 'Les Temps Modernes'. Era la primera entrevista creo que salió en
Europa sobre el ERP. Y curiosamente por seguridad la publicó después de
mi salida de Argentina pero de repente sale la entrevista en Francia y fueron
a buscarme dos gorilas en las oficinas del centro donde estaba trabajando.
Entonces las medidas prudentes tenían razón.
Ahora, la política de Santucho por mucho tiempo, era actuar como el brazo
militar de la lucha de masas. Eso apareció por ejemplo en el rapto de un
gerente de Swift que estaba reprimiendo a los obreros en la industria de
la carne. Entonces raptaron al gerente para que solucionara las demandas
de los obreros. Y eso tenía un enorme impacto positivo en los barrios populares,
en la clase obrera. Creo que esa idea de que lo militar sirve y está subordinado
a la política de lucha de masas, era un punto de referencia importante.
Después, tenían algunas desviaciones militares bajo la represión que surgió
particularmente en el caso de la guerra que salió después del golpe del
´76 cuando no existía ningún canal para expresarse porque estaba cerrado
el Parlamento, los diarios cerrados, todas las formas representativas estaban
afuera de consideración. Entonces en la ausencia de cualquier forma legal
de expresarse, durante un período de masacre, el ERP fue una de las voces
que tomaron las armas para restablecer una democracia obrera.
Eso tiene alguna resonancia ahora en la resistencia del Líbano, en la resistencia
en Gaza y otros lugares donde los canales legales frente a un militarismo
espantoso tienen su legitimidad. Y creo lo mismo con respecto al ERP y Santucho:
cuando no existen canales legales ni políticos sólo queda la lucha que tomaron
los muchachos en esa época.
Chury: Tú narrabas aquí que la última vez que supiste de la situación del
PRT y del ERP fue en julio del ´76 en Argelia.
Petras: Sí. Eso era un encuentro en el que teníamos una discusión con algunos
representantes del ERP en el exterior. Cortázar, yo y García Márquez tenemos
discusiones con ellos sobre la situación. Nosotros defendemos las fuerzas
de resistencia, denunciamos los crímenes de la dictadura y la complicidad
y participación del imperialismo norteamericano, pero los pronunciamientos
del ERP de que estaban en un estado de guerra nos parecían muy exagerados.
Sí era una situación de estado de sitio, de enorme represión pero no nos
parecía una guerra porque la estimación que teníamos era que el ejército
tenía una enorme desproporción de fuerzas frente a grupos muy reducidos.
Y enfrentar frontalmente como ellos tenían pensado en Tucumán defender el
territorio y declararse un estado beligerante nos parecía una sobre estimación
de la correlación de fuerzas. Nosotros decíamos que sí defendemos los presos,
defendemos los derechos de rebelión, pero que este diagnóstico de una guerra
era una leyenda, no tenía base, no se podía convencer a nadie cuando estaban
eliminando día por día cuadros. Era un momento de repliegue y ellos se lanzaron
a una ofensiva. No podíamos apoyar este diagnóstico entonces se lo dijimos
y se enfadaron como si fuéramos enemigos y no apoyantes de los derechos
humanos y lo demás.
Creo que teníamos razón porque ellos exageraron y después decayeron y después
creo que hicieron algunas autocríticas varios de los cuadros y entonces
terminaron.
En el ´80 en otro encuentro estuve con Melo Antúnez en otro tribunal en
Suiza sobre Argentina y creo que ya eran más realistas sobre la situación
que estaba pasando y lo que pasó.
Chury: En lo que está escrito en el libro de María Seoane, termina la parte
que te atribuyen a tí como declaración -ocupa dos páginas- y dice en este
tramo: 'Pero a pesar de estas consideraciones he respetado siempre a Santucho
por su compromiso con los trabajadores...
Petras: Y no hay ninguna duda: Santucho era una persona muy digna; no sólo
heroico sino estudioso, leyendo. Incluso cuando discutimos ellos leyeron
muchos trabajos míos y otros e hicieron críticas inteligentes y comentarios.
No era un simple militarista como algunos de la seudo izquierda del pasado
y del presente siguen tachándolos. Eran personas muy comprometidas, tenían
raíces en fábricas y entre mucha gente popular y eran muy queridos. Y después
cuando cayó la represión muchos encontraron casas de seguridad gracias al
pueblo entonces yo creo que en todo sentido representaban lo mejor de esa
generación, junto con la gran mayoría de los obreros que cayeron.
Yo quiero decir que la mayoría de los cuadros del PDT que cayeron eran militantes
de fábricas y no eran simples revolucionarios sueltos.
Chury: Petras, te agradecemos muchísimo esta llamada adicional que hemos
hecho en la semana y nos vamos a encontrar el lunes como siempre en el diálogo
habitual.
Petras: Bueno. Un abrazo fuerte y creo que todos debemos denunciar a Israel.
En este país que tenemos aquí es terrible, el ambiente es totalmente sionizado.
Todos los medios de comunicación, radios y políticos, todos están comprados
por los sionistas.
En este sentido, tenemos sólo la Internet para recibir información. Lo demás
es propaganda en favor del terrorismo genocida de Israel, gracias al poder
judío en este país.
Chury: Bueno, por aquí la cosa es más o menos igual.
Petras: No esperaba que el poder sionista fuera tan fuerte en Uruguay.
Chury: Sí, lo es también. Petras, un abrazo.
Petras: Chau.
Fuente: Argenpress.info

La
Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR)
1. MIGUEL ENRIQUEZ Y LA JCR
Por Roberto Santillana
En este 25 aniversario, recordamos
a Miguel rompiendo los límites de la sociedad chilena y lo vizualizamos
según algunas ideas, preocupaciones y quehacer que sostuvo e hizo en la
dimensión de la patria grande latinoamericana. El, era un convencido consecuente
del ideario guevariano y se esforzó constantemente en unificar y potenciar
los esfuerzos de las luchas nacionales en la perspectiva de desarrollar
un amplio frente de lucha antiimperialista y revolucionaria en toda la América
Latina, situó siempre la lucha del pueblo chileno, en relación al desarrollo
de la lucha de clases en el continente.
Miguel profesaba profundas concepciones internacionalistas y una gran consecuencia
en aplicarlo, no obstante las exigencias que planteó a él y su partido el
desarrollo de la lucha en Chile; no perdía oportunidad para informarse,
estudiar, comprender los avances y dificultades que enfrentaban los procesos
de lucha popular y revolucionaria en otros países. Expresaba gran preocupación
para atender y relacionarse de la mejor manera con los combatientes de otras
organizaciones que pasaban o llegaban a Chile. Muchos participamos temporalmente
-por circunstancias de nuestros partidos o movimientos-, en la estructura
orgánica mirista en Chile o en el exterior. Es destacable la conducción
que entregó a la activa movilización del MIR y otros revolucionarios chilenos
para que, los dirigentes revolucionarios argentinos fugados de la cárcel
de Trelew no fueran devueltos al gobierno militar argentino por el gobierno
de la UP en 1972.
En su visión y planteamientos integraba las importantes experiencias acontecidas
anteriormente en la América Latina. En primer lugar la victoria y desarrollo
de la revolución cubana que, contribuyó a generar un proceso de auge de
la lucha antiimperialista y revolucionaria en casi todos nuestros países.
Como también los profundos procesos de derrotas acontecidos a comienzos
de la década de los 60; y, en el cual, heroicas, pequeñas y nacientes organizaciones
intentaron vanguardizar la lucha popular contra las oligarquías nacionales
y el imperialismo norteamericano, a través de la lucha armada; desafiando
y en abierto enfrentamiento a las ineficaces concepciones y métodos sustentados
por partidos de la izquierda reformista. Más, ese esfuerzo, en algunos casos
muy inmaduro y con grandes debilidades en lo político, ideológico y militar,
terminó en muchas casos con dolorosas derrotas. De los reveses obtuvo valiosas
enseñanzas.
Es así que, sobrevivientes de experiencias anteriores y nuevos contingentes
de cuadros hacen resurgir organizaciones a finales de la década de los 60
y se lanzan a continuar la lucha embuídos por el pensamiento y ejemplo heroico
del Che Guevara, en un momento de procesos de crisis económica, social y
política diferenciados en varios países, acompañado por una acentuación
de la influencia y dominio imperialista norteamericano en todo continente.
Esa experiencia desigual, aunque coincidente en muchos de sus objetivos
centrales fue gestando acercamientos, conocimiento y apoyo mutuo entre diversas
organizaciones, algunos dieron el salto de calidad y se coordinaron. Destacable
fue el de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) del cono sur de
América Latina, iniciativa de la cual Miguel Enríquez fue su primer y mayor
impulsor.
Los contactos entre las organizaciones que formaron la JCR, se inician por
la vía bilateral desde 1968 en adelante entre el Ejército de Liberación
Nacional de Bolivia (ELN), el MIR de Chile, el Movimiento de Liberación
Nacional -Tupamaros (MLN-T) y el Partido Revolucionario de Trabajadores
de Argentina (PRT-A). Estas relaciones fueron sostenidas; se profundizaron
vía el mayor conocimiento mutuo, tareas de colaboración, al tiempo que implicaron
un valioso intercambio de experiencias en diversos planos, acentuándose
los puntos de acercamiento entre las cuatro organizaciones revolucionarias.
Le favoreció, el proceso político que vivió Chile a partir de 1970, donde
el MIR desempeño un papel significativo, acompañado de su permanente y abierta
actitud solidaria e internacionalista. A dicho país, constituido en un interesante
y único laboratorio social y político a comienzos de los 70 llegaban cuadros
revolucionarios de todas latitudes, unos atraídos por el proceso, otros
buscando refugio político. En todos ellos influyó ésta experiencia de lucha
de clases y obtuvimos lecciones importantes que nos sirvieron posteriormente.
Los pasos bilaterales anteriores facilitaron el camino, y permitió convocar
y realizar los primeros días de noviembre de 1972 en Santiago de Chile una
reunión de gran trascendencia. En una casa denominada por los miristas como
"El Convento", participaron los 8 miembros de la Comisión Política del MIR
de Chile, tres miembros del Buró Político del PRT-A, y tres miembros de
la Dirección Nacional del MLN (T). El encuentro fue dirigido por Miguel
Enríquez, Secretario General del MIR, éste hizo una brillante presentación
para examinar el desarrollo y tendencias de la situación mundial y latinoamericana,
análisis que le hizo concluir la necesidad urgente de dar paso a una nueva
organización internacionalista, que partiría inicialmente con las tres organizaciones
participantes, y coordinara las luchas revolucionarias en el cono sur de
América Latina a partir de la experiencia adquirida en el combate popular
por cada una de ellas.
La propuesta planteada por Miguel llamando a construir un "pequeño Zimmerwald"
en clara referencia al antecedente internacionalista revolucionario de Lenin
en 1915, fue aceptada por unanimidad y sin observaciones fundamentales y
facilitó para que de inmediato se discutieran formas prácticas y realizar
el objetivo planteado. Se adoptaron diversas resoluciones, entre ellas:
borrador de un proyecto de declaración conjunta, orientaciones para editar
una revista teórico-política, planes de organización de escuelas de cuadros
conjuntas, formas de funcionamiento orgánico, aspectos generales de colaboración
mutua, etc. El paso significó una etapa nueva, mayor colaboración, y contribuyó
a estrechar la relación y profundizar el conocimiento mutuo. En la reunión,
los compañeros Tupamaros informaron de conversaciones sostenidas con dirigentes
del ELN de Bolivia y en las cuales se discutió la participación de ellos
en la coordinación. Muy pronto los compañeros bolivianos conocieron las
resoluciones de Santiago y a comienzos del 73, ratificó el ELN-B (Ejército
de Liberación nacional de Bolivia), su plena coincidencia y disposición
a incorporarse al proyecto internacionalista. La sede inicial de la organización
fue Santiago, después del golpe militar fascista en Chile, se trasladó a
Buenos Aires.
En el curso de 1973 se reafirman vínculos existentes, con asistencia de
militantes de las cuatro organizaciones se realizó en Valparaíso y Viña
del Mar una escuela Internacional de Cuadros y se impulso diversas tareas
colectivas. El desarrollo de los acontecimientos en Chile, agudizados a
partir de septiembre concentró los esfuerzos del MIR en ello, impidiéndole
cumplir de forma más activa su papel de coordinador. En el último trimestre
del año se avanzó en la constitución y funcionamiento político regular de
la coordinación unitaria que inicialmente se acordó, y se integró distintos
equipos de trabajo para impulsar tareas comunes.
A fines de 1973 se retoma el proyecto de declaración conjunta en la idea
de presentar en forma abierta la organización JCR. En su discusión participaron
las cuatro organizaciones, antes de aprobarse se introdujeron modificaciones.
Este comunicado se difundió en la segunda semana de febrero de 1974, así
se oficializó públicamente la existencia de la Junta de Coordinación Revolucionaria
del Cono Sur. En el se llamaba a los trabajadores explotados latinoamericanos,
a la clase obrera, los campesinos pobres, los pobres de la ciudad, los estudiantes
e intelectuales, los cristianos revolucionarios y a todos aquellos elementos
provenientes de las clases explotadas, dispuestos a colaborar con la justa
causa popular a tomar la decisión de las armas e incorporarse activamente
a la lucha revolucionaria antiimperialista y por el socialismo.
El carácter y propósitos principales de la JCR los planteó así: El paso
dado ratificaba una de las ideas fundamentales del Comandante Che Guevara
y se fundó en la necesidad de cohesionar el quehacer de lucha de nuestros
pueblos en el terreno de la organización, de unificar las fuerzas revolucionarias
frente al enemigo imperialista y el capitalismo y librar con mayor eficacia
la lucha política e ideológica contra el nacionalismo burgués y el reformismo.
Se reivindicó la estrategia
de la guerra revolucionaria, entendida como un complejo proceso de lucha
de masas, armado y no armado, pacífico y violento, donde todas las formas
de lucha se desarrollan armónicamente convergiendo en torno al eje de la
lucha armada, y, que en ese proceso era necesario movilizar a todo el pueblo
bajo la dirección del proletariado revolucionario. Se definía la necesidad
de organizar el partido proletario y bajo su dirección un poderoso ejército
popular, paralelo a la necesidad de construir un amplio frente obrero y
popular de masas que movilice a todo el pueblo progresista y revolucionario,
a los distintos partidos populares, a los sindicatos y demás organizaciones
similares. Y, aunque se reivindicaba la utilización de todas las formas
de organización y lucha posibles: la legal y la clandestina, la pacífica
y violenta, económica y política, todas ellas debían converger en la lucha
armada de acuerdo a las particularidades de cada región y país.
Se definió el carácter continental de la lucha por el hecho de enfrentar
a un enemigo común que encabezado por el imperialismo norteamericano desarrolla
una estrategia internacional para enfrentar los procesos revolucionarios
en el continente; y a la estrategia internacional del imperialismo correspondía
construir la estrategia continental de los revolucionarios. Se reafirmaba
que el ingreso a esta Junta de Coordinación estaba abierto para las organizaciones
revolucionarias de todos los países de la América Latina.
Con posterioridad numerosos fueron los esfuerzos para ampliar la JCR con
otros miembros, hubo reuniones con representantes de organizaciones revolucionarias
latinoamericanas afines en 1975 y 1976, y en 1977 y 1978 otras de carácter
continental que integraban a los compañeros de Centroamérica que vivían
procesos de auge en sus luchas y culminaron en una situación revolucionaria,
cuya expresión más alta fue la Revolución Sandinista en Nicaragua.
Los campos de quehacer y desarrollo común de la JCR fueron múltiples, en
especial desde1972 hasta 1977, en lo político, trabajo internacional, orgánico,
militar y tareas especiales como logística, documentación, infraestructura,
talleres, etc. El trabajo conjunto y apoyo recíproco fue constante en cada
frente y el trabajo en el exterior; numerosos militantes de sus organizaciones
cayeron combatiendo en países que no era el propio bajo la convicción de
contribuir al desarrollo de la lucha continental y las banderas del internacionalismo
revolucionario.
Fue una experiencia importante, aunque en momentos surgieron como era de
esperar, diferencias político ideológicas las cuales se enfrentaron en procesos
de discusiones fraternales con el objetivo de aproximarse a acuerdos y tender
a la homogeneidad de criterios y posiciones. Se resguardó el principio de
la independencia de cada organización en la política a aplicar en cada país.
Todos compartieron sus experiencias y enseñanzas. El más fuerte apoyo al
más débil.
Hubo generosos gestos de desprendimiento, como aquel del PRT-A, en que una
parte de lo obtenido para su "fondo de guerra" lo asignó a las restantes
organizaciones. Respecto a esto debe conocerse un hecho, actuación y actitud
repudiable que repercutió con dolorosas consecuencias para los compañeros
del MIR chileno. Casi la totalidad de la contribución a ellos, poco más
de 1 millón de dólares de la época, fueron entregados en octubre de 1973
en Buenos Aires por la dirección del PRT, representada en Domingo Menna,
a dos dirigentes del MLNT de ese período el "negro" Mancilla y Martínez
P. (ambos viviéron con anterioridad en Chile y en los 90 eran militantes
del Partido Nacional de Uruguay). Se les confió el dinero a ellos, por considerar
que los tupamaros poseían el más alto nivel técnico en materia de escondrijos,
procedieran a ocultarlos en berretines y lo trasladaran de inmediato a Chile,
donde se esperaba para cubrir necesidades urgentes de nuestros hermanos
miristas en la lucha contra la tiranía y represión militar-pinochetista.
Los comisionados, nunca entregaron esa guita, se apropiaron de ella, sus
explicaciones fueron reiteradas falsedades, seguidamente se trasladaron
a vivir a Europa.
Grave y dolorosa resulta esta situación al informarnos con posterioridad
que muchas tareas políticas, resguardo de dirigentes y combatientes, recursos
materiales del MIR y el pueblo chileno no se pudieron asegurar correctamente
por falta de dinero. -Aunque, para el combatiente revolucionario lo básico
no son los recursos materiales, es innegable que la disponibilidad de ellos
facilitan su labor-. Dichas personas actuaron en servicio del enemigo, fueron
traidores a los principios revolucionarios y su acción ladronzuela facilitó
el camino para la muerte de muchos revolucionarios y la caída heroica de
uno de los más importantes líderes revolucionarios latinoamericanos de los
últimos decenios: Miguel Enríquez.
Esa acción puntual indigna, no opaca en nada el papel histórico, la ejemplaridad
y consecuencia del MLN-Tupamaros y sus miembros y de las otras organizaciones
revolucionarias integrantes de la JCR que realizaron en sus países denodados
esfuerzos de lucha inspirados en el pensamiento y acción del Che Guevara,
de Inti Peredo, de Miguel Enríquez y de Roberto Santucho, y contribuir al
proceso por la liberación de América Latina.
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2. Declaración de la Junta
de Coordinación Revolucionaria
A los pueblos de América Latina (febrero de 1973)
"Es el camino de Vietnam es
el camino que deben seguir los pueblos; es el camino que seguirá América
con la característica especial de que los grupos en armas pudieran formar
algo así como Juntas de Coordinación para hacer más difícil la tarea represiva
del imperialismo yanqui y facilitar la propia causa."
Che Guevara "Mensaje a la tricontinental"
El Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) de Uruguay, el Movimiento
de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, el Ejército de Liberación Nacional
(ELN) de Bolivia y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina,
firman la presente declaración para hacer conocer a los obreros, a los campesinos
pobres, a los pobres de la ciudad, a los estudiantes e intelectuales, a
los aborígenes, a los millones de trabajadores explotados de nuestra sufrida
patria latinoamericana, su decisión de unirse en una junta de coordinación
revolucionario.
Este importante paso es producto de una sentida necesidad, de la necesidad
de cohesionar a nuestros pueblos en el terreno de la organización, de unificar
las fuerzas revolucionarias frente al enemigo imperialista, de librar con
mayor eficacia la lucha política e ideológica contra el nacionalismo burgués
y el reformismo.
Este importante paso es la concreción de una de las principales ideas estratégicas
del comandante Che Guevara, héroe, símbolo y precursor de la revolución
socialista continental. Es también significativo paso que tiende a retomar
la tradición fraternal de nuestro pueblos que supieron hermanarse y luchar
como un solo hombre contra los opresores del siglo pasado, los coloniales
españoles.
NUESTRA LUCHA ES ANTIIMPERIALISTA
Los pueblos del mundo viven la amenaza permanente del imperialismo más agresivo
y rapaz que jamás hasta existido antes. Han presenciado, no con indiferencia,
el genocidio organizado dirigido por el imperialismo yanqui contra el heroico
pueblo vietnamita. En esta guerra desigual, cuyas llamas aún no se extinguen,
se ha mostrado de cuerpo entero el carácter guerrerista y alevoso del imperialismo
del norte. Pero, en esta guerra, una vez más y por contrapartida, se ha
demostrado la debilidad de su sistema y aún todo su poderío militar frente
a un pueblo dispuesto a luchar y decidido a ser libre a cualquier precio.
Los pueblos latinoamericanos, desde el siglo pasado hasta nuestros días,
soportan el pesado yugo colonial o neocolonial de los imperialistas, ha
sufrido consecutivamente intervenciones militares y guerras injustas ejecutadas
o fomentadas, bien por el ejército norteamericano, bien por los monopolios
supranacionales.
Y ahí está el despojo de México, la ocupación de Puerto Rico, la intervención
de Santo Domingo, y está Playa Girón y muchos hechos bélicos que nuestra
América no olvida y no perdonará jamás.
Y está la Shell, la Esso o la Stándard Oil, la United Fruit, la I.T.T.,
los dineros de Mr. Rockefeller y Mr. Ford. Y está la CIA que con Papy Shelton,
Mitrione, Siracusa, dejó huellas indelebles de la política avasalladora
y prepotente de los EE UU contra el movimiento popular en Latinoamérica.
LATINOAMERICA MARCHA HACIA EL SOCIALISMO El 1º de enero de 1959, con el
triunfo de la revolución cubana, se inicia la marcha final de los pueblos
latinoamericanos hacia el socialismo, hacia la verdadera independencia nacional,
hacía la felicidad colectiva de los pueblos.
Es la justa y abierta rebelión de los explotados de América Latina contra
un bárbaro sistema neocolonial capitalista impuesto desde fines de siglo
pasado por el imperialismo yanqui y europeo, que con la fuerza, el engaño
y la corrupción se adueñaron de nuestro continente. Las cobardes burguesías
criollas y sus ejércitos, no supieron hacer honor al legado revolucionario
liberacionista de la gloriosa lucha anticolonial de nuestro pueblo, que
conducidos por héroes como Bolívar, San Martín, Artigas, y tantos otros,
conquistaron la independencia, la igualdad y la libertad.
Las clases dirigentes, defendiendo mezquinos intereses de grupo, se unieron
a los imperialistas, colaborando con ellos, facilitaron su penetración económica,
Entregando progresivamente el control de nuestra economía a la voracidad
insaciable del capitalismo extranjero. La dominación económica engendró
el control y la subordinación política y cultural. Así se fundó el sistema
capitalista neocolonial que viene explotando, oprimiendo y deformando desde
hace cien años a las clases trabajadoras de nuestro continente.
Desde principios del siglo la clase obrera comenzó a alzarse contra ese
sistema, desplegando la entonces poco conocida bandera del socialismo, unida
indisolublemente a la bandera de la independencia nacional, promoviendo
el despertar de los campesinos, de los estudiantes, de todo lo sano y revolucionario
de nuestro pueblo. El Anarquismo, el Socialismo y el Comunismo como movimientos
organizados de la clase obrera vanguardizaron con energía y heroísmo la
movilización de amplias masas, jalones imborrables de lucha revolucionaria.
El legendario líder nicaragüense Augusto Cesar Sandino, obrero metalúrgico,
dirigió en su pequeño país una de las más heroicas de esas batallas, cuando
su ejército guerrillero tuvo en jaque y derrotó a las tropas intervencionistas
norteamericanas en 1932. Fue en esa década del 30 cuando nuestros pueblos
desarrollaron en todo el continente un formidable auge de masas que puso
en jaque la denominación neocolonial homogeneizada por el imperialismo yanqui,
enemigo número uno de todos los pueblos del mundo.
Pero esa formidable movilización revolucionaria de masas no fue coronada
por la victoria. La activa intervención contrarrevolucionaria política y
militar, directa e indirecta del imperialismo yanqui, unida a las deficiencias
del anarquismo, de las corrientes socialistas y los Partidos Comunistas,
fueron las causas de una derrota temporaria. La mayoría de los Partidos
Comunistas, los más conscientes, consecuentes y organizados de ese período,
cayeron en el reformismo. Algunos de ellos como el heroico y aguerrido Partido
Comunista salvadoreño sufrieron crueles derrotas con decenas y miles de
mártires. Por ello, el impetuoso auge de las masas se desvió de su camino
revolucionario y cayó bajo la influencia y dirección del nacionalismo burgués,
vía muerta de la revolución, recurso inteligente y demagógico, que encontraran
las clases dirigentes para prolongar con el engaño la vigencia del sistema
capitalista neocolonial.
A partir del formidable triunfo del pueblo cubano, que bajo la hábil y clarividente
conducción de Fidel Castro y un grupo de dirigentes marxistas-leninistas
logró derrotar al ejército batistiano y establecer en la isla de Cuba, en
las mismas barbas del imperialismo, el Primer Estado Socialista Latinoamericana,
los pueblos del continente vieron fortalecida su fe revolucionaria e iniciaron
una nueva y profunda movilización de conjunto.
Con aciertos y errores nuestro
pueblo y sus vanguardias se lanzaron con decisión a la lucha antiimperialista
por el socialismo. La década del 60 vio sucederse en forma ininterrumpida
grandes luchas populares, violentos combates guerrilleros, poderosas insurrecciones
de masas. La guerra de Abril, insurrección general del pueblo dominicano,
obligó a la intervención directa del imperialismo yanqui que debió enviar
30.000 soldados para sofocar con la masacre ese magnífico levantamiento.
La legendaria figura del comandante Ernesto Guevara personificó, simbolizó
todo ese período de luchas y su muerte heroica así como su vida ejemplar
y su clara concepción estratégica marxista-leninista, abre e ilumina el
nuevo auge revolucionario de nuestros pueblos que crece día a día en poderío
y consistencia, parte de las fábricas, de los pueblos, del campo y de las
ciudades y se despliega incontenible por todo el continente.
Es el definitivo despertar de nuestros pueblos que pone en pie millones
y millones de trabajadores y que se encamina inexorablemente hacia la segunda
independencia, hasta la definitiva liberación nacional y social, hacia la
definitiva eliminación del injusto sistema capitalista y el establecimiento
del socialismo revolucionario.
LA LUCHA POR LA DIRECCION DEL MOVIMIENTO DE MASAS Pero el camino revolucionario
no es fácil ni sencillo. No solamente debemos enfrentar la bárbara fuerza
económica y militar del imperialismo. Enemigos y peligros más sutiles acecha
a cada momento a las fuerzas revolucionaria, a sus esfuerzos por librar
con efectividad, victoriosamente, la lucha antiimperialista.
Hoy día, dada la particular situación del proceso revolucionario continental,
debemos referirnos específicamente a dos corrientes de pensamiento y acción,
que conspiran poderosamente contra los esfuerzos revolucionarios de los
latinoamericanos. Ellos son un enemigo: el nacionalismo burgués y una concepción
errónea del campo popular, el reformismo.
Ambos, a veces estrechamente
unidos, intentan encaramarse en el auge revolucionario de nuestros pueblos;
lograr su dirección e imponer sus concepciones erróneas e interesadas, que
indefectiblemente terminarán por detener y castrar el impulso revolucionario.
Por ello adquiere una dimensión estratégica la intransigente lucha ideológica
y política que los revolucionarios debemos librar contra esas corrientes,
imponernos a ellas, ganar así la dirección de las más amplias masas, para
dotar a nuestros pueblos de una consecuente dirección revolucionaria que
nos conduzca con constancia, inteligencia y efectividad hacia la victoria
final.
El nacionalismo burgués es una corriente apadrinada por el imperialismo
que se apoya en ella como variante demagógica para distraer y desviar la
lucha de los pueblos cuando la violencia contrarrevolucionaria pierde eficacia.
Su núcleo social está constituido por la burguesía pro-imperialista o un
embrión de ella, que pretende enriquecerse sin medida, disputando con la
oligarquía y la burguesía tradicional los favores del imperialismo mediante
el truco de presentarse como bomberos del incendio revolucionario, con influencia
popular y capacidad de negociación ante la movilización de las masas. En
su política del engaño esgrimen un antiimperialismo verbal e intentan confundir
a las masas con su tesis nacionalista preferida: la tercera posición. Pro
en realidad no son antiimperialistas sino que se allanan incluso a nuevas
y más sutiles formas de penetración económica extranjera.
El reformismo es en cambio una corriente que anida en el propio seno del
pueblo trabajador, reflejando el temor al enfrentamiento de sectores pequeño
burgueses y de la aristocracia obrera. Se caracteriza por rechazar cerradamente
en los hechos la justa y necesaria violencia revolucionaria como método
fundamental de lucha por el poder, abandonando así la concepción marxista
de la lucha de clases.
El reformismo difunde entre las masas nocivas ideas pacifistas y liberales,
embellece a la burguesía nacional y a los ejércitos contrarrevolucionarios,
con quienes constantemente buscan aliarse, exageran la importancia de la
legalidad y el parlamentarismo. Uno de sus argumentos preferidos, de que
es necesario evitar la violencia y relacionarse con la burguesía y los "militares
patriotas" en busca de una vía pacífica que ahorre derramamientos de sangre
a las masas en su camino hacia el socialismo, es rotunda y dolorosamente
refutada por los hechos. Allí donde el reformismo impuso su política conciliadora
y pacifista las clases enemigas y sus ejércitos ejecutaron las más grandes
masacres contra el pueblo. La cercanía de la experiencia chilena con más
de 20.000 hombres y mujeres trabajadores asesinados nos exime de mayores
comentarios.
Frente al nacionalismo burgués,
el reformismo y otras corrientes de menor importancia, en constante lucha
ideológica y política con ellas, se alza el polo armado, el polo revolucionario
que día a día se consolida en el seno de las masas, aumentando su influencia,
mejorando su capacidad política y militar, convirtiéndose cada vez más en
una opción real hacia la independencia colonial y el socialismo.
Precisamente para contribuir al fortalecimiento de ese polo revolucionario
a escala continental, las cuatro organizaciones firmantes de esta declaración,
hemos decidido constituir la presente Junta de Coordinación Revolucionaria
en torno a la cual y a cada una de sus organizaciones nacionales, llamamos
a organizarse y a combatir juntos, a toda la vanguardia revolucionaria obrera
y popular de Latinoamérica. Esto significa naturalmente que las puertas
de esta Junta de Coordinación están abiertas para las organizaciones revolucionarias
en los distintos países latinoamericanos.
LA EXPERIENCIA DE NUESTRAS ORGANIZACIONES El MLN Tupamaros, el Movimiento
de Izquierda Revolucionario (MIR), el Ejército de Liberación Nacional (ELN),
el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en el curso de su lucha patriótica
y revolucionaria, han ido comprendiendo la necesidad de unirse, han ido
afirmando por propia experiencia su concepción internacionalista, comprendiendo
que al enemigo imperialista y capitalista que está unido y organizado debemos
oponerle la más férrea y estrecha unidad de nuestros pueblos.
Vinculados por la similitud de nuestras luchas y nuestras líneas, las cuatro
organizaciones hemos establecido primero vínculos fraternales, y en un proceso
hemos pasado a un intercambio de experiencias, a la mutua colaboración cada
vez más activa, hasta dar hoy este paso decisivo que acelera la coordinación
y colaboración que sin ninguna duda redundará en una mayor efectividad práctica
en la encarnizada lucha que nuestros pueblos libran contra el feroz enemigo
común.
El mayor desarrollo de nuestras organizaciones, el fortalecimiento de su
concepción y práctica internacionalistas, permitirá un mayor aprovechamiento
de las potencialidades de nuestros pueblos hasta erigir una poderosa fuerza
revolucionaria capaz de derrotar definitivamente a la reacción imperialistacapitalista,
aniquilar a los ejércitos contrarrevolucionarios, expulsar al imperialismo
yanqui y europeo del suelo latinoamericano, país por país, e iniciar la
construcción del socialismo en cada uno de nuestros países, para llegar
el día de mañana a la más completa unidad latinoamericana.
Lograr ese sagrado objetivo no será fácil, la crueldad y fuerza del imperialismo
hará necesario, como lo vislumbrara el Comandante Guevara, desarrollar una
cruenta y prolongada guerra revolucionaria que hará del continente latinoamericano
el segundo o tercer Vietnam del mundo.
Más, siguiendo el glorioso ejemplo del heroico pueblo vietnamita, los trabajadores
latinoamericanos sabremos combatir sin desmayos, con creciente eficacia,
desplegando en toda su intensidad, las imbatibles energías de las masas
y aplastar al imperialismo yanqui y sus agentes conquistando así nuestra
felicidad y contribuyendo poderosamente a la destrucción definitiva del
enemigo principal de la clase obrera internacional, del socialismo, de todos
los pueblos del mundo.
NUESTRO PROGRAMA Nos une la comprensión de que no hay otra estrategia viable
en América Latina que la estrategia de guerra revolucionaria. Que esa guerra
revolucionaria es un complejo proceso de lucha de masas, armado y no armado,
pacífico y violento, donde todas las formas de lucha se desarrollan armónicamente
convergiendo en torno al eje de la lucha armada. Que para el desarrollo
victorioso de todo el proceso de guerra revolucionaria es necesario movilizar
a todo el pueblo bajo la dirección del proletariado revolucionario. Que
la dirección proletaria de la guerra se ejercita por un partido de combate
marxista-leninista, de carácter proletario, capaz de centralizar y dirigir,
uniendo en un solo, potente haz, todos los aspectos de la lucha popular,
garantizando una dirección estratégica justa. Que bajo la dirección del
Partido Proletario es necesario estructurar un poderoso ejército popular,
núcleo de acero de las fuerzas revolucionarias, que desarrollándose de lo
pequeño a lo grande, íntimamente unido a las masas y alimentado por ellas,
se erija en impenetrable muro donde se estrellen todos los intentos militares
de los reaccionarios, y esté en condiciones materiales de asegurar el aniquilamiento
total de los ejércitos contrarrevolucionarios. Que es necesario construir
asimismo un amplio frente obrero y popular de masas que movilice a todo
el pueblo progresista y revolucionario, a los distintos partidos populares,
a los sindicatos y demás organizaciones similares, en una palabra a las
más amplias masas cuya lucha corre paralela, convergiendo a cada momento
y estratégicamente con el accionar militar del ejército popular y el accionar
político clandestino del partido proletario.
La respuesta debe ser clara, y no otra que la lucha armada como el principal
factor de polarización, agitación y, en fin, la derrota del enemigo, la
única posibilidad de triunfo. Esto no quiere decir que no se utilicen todas
las formas de organización y lucha posibles: la legal y la clandestina,
la pacífica y violenta, económica y política, convergiendo todas ellas con
mayor eficacia en la lucha armada, de acuerdo a las particularidades de
cada región y país.
El carácter continental de la lucha está signado, en lo fundamental por
la presencia de un enemigo común. El imperialismo norteamericano desarrolla
una estrategia internacional para detener la Revolución Socialista en Latinoamérica.
No es casual la imposición de regímenes fascistas en los países donde el
movimiento de masas en ascenso amenaza la estabilidad del poder de las oligarquías.
A la estrategia internacional del imperialismo corresponde la estrategia
continental de los revolucionarios.
El camino por transitar en esta lucha no es corto. La burguesía internacional
está dispuesta a impedir, por cualquier medio, la Revolución, así se planteara
en un sólo país. Ella posee todos los medios oficiales y oficiosos, bélicos
o de difusión, para utilizarlos contra el pueblo. Por eso nuestra guerra
revolucionaria es de desgaste del enemigo en sus primeras fases, hasta formar
un ejército popular que supere en fuerza a los del enemigo. Este proceso
es paulatino, pero es, paradójicamente, la senda más corta y menos costosa
para alcanzar los objetivos estratégicos de las clases postergadas.
PUEBLO LATINOAMERICANO A LAS ARMAS Vivimos momentos decisivos de nuestra
historia. En esa conciencia, el MLN Tupamaros, el Movimiento de Izquierda
Revolucionario (MIR), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP), llaman a los trabajadores explotados latinoamericanos,
a la clase obrera, a los campesinos pobres, a los pobres de la ciudad, los
estudiantes e intelectuales, los cristianos revolucionarios y a todos aquellos
elementos provenientes de lasa clases explotadoras dispuestos a colaborar
con la justa causa popular, a tomar con decisión las armas, a incorporase
activamente a la lucha revolucionaria antiimperialista y por el socialismo
que ya se está librando en nuestro continente bajo la bandera y el ejemplo
del Comandante Guevara.
JUNTA DE COORDINACION REVOLUCIONARIA. J. C. R.
VICTORIA O MUERTE. ELN PATRIA O MUERTE VENCEREMOS. MIR A VENCER O MORIR
POR LA ARGENTINA. ERP LIBERTAD O MUERTE MLN TUPAMAROS. MLN -T
Fuente: Revista Che Guevara Nº 1, noviembre 1974, Organo oficial de la Junta
de Coordinación Revolucionaria