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Fragmentos de una historia

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Carlos Flaskamp - "Como había que pasar a la clandestinidad, los frentes de masas estaban expuestos y no se podían sostener"
La contraofensiva - Investigaciones Rodolfo Walsh
Un "paraíso" tan temido, sobre ausencias y exilios, Nunca Más

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Montoneros: El llanto para el enemigo

"Hoy, 29 de mayo, a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de PEDRO EUGENIO ARAMBURU, en cumplimiento de una orden emanada de nuestra conducción, a los fines de someterlo a JUICIO REVOLUCIONARIO.

"Sobre Pedro Eugenio Aramburu pesan 108 cargos de TRAIDOR A LA PATRIA Y AL PUEBLO Y DE ASESINO DE 27 ARGENTINOS.

"Oportunamente se darán a conocer las alternativas del juicio y la sentencia dictada".

Era el comunicado número 1 de los MONTONEROS: una bomba política que sacudió a la Argentina y expandió sus ondas por el mundo entero. Aramburu era en ese momento, el eje de una amplia maniobra política que le tenía prácticamente asegurada la presidencia argentina.

Ahora este muchacho, dirigente nacional de los Montoneros, que maneja con precisión su Chevrolet por las calles congestionadas de un Buenos Aires inoportunamente primaveral, me va a contar por qué secuestraron y ejecutaron a Aramburu, cuál es la ideología y la estrategia del Movimiento, por qué son peronistas, cómo entienden la revolución a escala latinoamericana, qué piensan de la Revolución Cubana; me dirá, por fin quiénes son realmente los MONTONEROS.

Las versiones que se manejan sobre las motivaciones que ustedes tuvieron para secuestrar y ajusticiar a Aramburu van desde que cumplieron una especie de "castigo bíblico", hasta las de un revanchismo anacrónico. ¿Cuáles fueron realmente las motivaciones del Movimiento?

Sabemos que corren todas esas versiones. Pero antes de responderle quiero darle algunos antecedentes. MONTONEROS se había desarrollado, previamente a esta operación en una larga etapa de organización y preparación, durante la cual nos fogueamos en el combate y realizamos numerosas operaciones. Así, una vez que consideramos que habíamos logrado un desarrollo organizativo mínimo, una consolidación política y una técnica militar y, sobre todo, que el proceso del pueblo argentino había madurado lo suficiente como para prestar una adecuada receptividad a las acciones armadas, decidimos dar un paso más delante en lo que hace al grado de violencia ofensiva. O sea, avanzar en la escalada político-militar que se iniciara con atentados, asaltos a policías de parada, a postas militares, a polígonos de tiro, a armerías, entre otras cosas hasta llegar a la toma de bancos y destacamentos policiales. Por eso planificamos entre otras, esta operación de envergadura nacional.

¿Y las motivaciones concretas de la operación Aramburu?

Fueron varias y la consideramos absolutamente cumplidas.

Primero: aplicar la justicia revolucionaria. Como tal, consideramos que este hecho, que abarca la detención, juicio, sentencia y ejecución de Aramburu, significa el desconocimiento absoluto de la justicia del régimen y el comienzo de la instauración del poder popular. En segundo lugar queríamos privar al régimen de su carta más importante para la salida demoliberal, dando con ello un golpe durísimo al sistema. Creo que esto queda certificado por la reacción posterior de la "Unión Democrática". Aramburu era el hombre de recambio del régimen, contando para ello con él apoyo de los generales y los oligarcas, su prestigio entre los sectores gorilas e imperialistas y su intentona populista de acercamiento al peronismo apoyada por la traición cómplice de algunos tránsfugas.

¿Qué consecuencias estiman que tuvo la operación?

Creemos que es el primer hecho militar realizado por una organización revolucionaria que implica por sí sólo definirse políticamente. Ya asaltar un banco o tomar un destacamento militar no define políticamente a nadie. Y por otra parte, la ejecución provocó una agudización de las contradicciones internas del régimen, de las cuales el resultado es el cambio de Onganía por Levingston y dejó en evidencia que la verdadera disyuntiva del país es peronismo o antiperonismo.

¿Ustedes siguen creyendo en la antinomia peronismo-antiperonismo? El propio Paladino, miembro del Consejo Superior del Movimiento Nacional Justicialista, vocero político del peronismo en el país, declaró que "la antinomia peronismo-antiperonismo ha desaparecido".

Nosotros consideramos no sólo vigente esa contradicción sino cada vez, más profunda. Los que han cambiado no son los términos de esa contradicción, sino la configuración de sus elementos. O sea, que el cambio se ha dado en la conformación de esas fuerzas, ya que sectores de una se han pasado a la otra y viceversa.

Así es que el antiperonismo se ha visto engrosado con los sectores burgueses y las burocracias sindicales del Movimiento, que desde 1955 vienen pasándose al campo enemigo, unos enrolándose en el frondifrigerismo desarrollista y otros en el neoperonismo o peronismo sin Perón. Tendencias ambas que andan convergiendo en estos días. Mientras que por otro lado, también las Fuerzas Armadas purgaron todos sus elementos peronistas a través de los fusilamientos y bajas resultantes de cada levantamiento peronista. Por ejemplo el Movimiento de Recuperación Nacional de 1956 encabezado por los generales J. J. Valle y R. Tanco; la sublevación del General Iñiguez, en Rosario, en 1960. De esta manera se han perfilado en ellas dos alas: una pro-yanki dependiente del Pentágono, y otra nacionalista, sin pueblo, que siempre termina haciéndole el juego a la otra. Aún así, no negamos la existencia de posibles excepciones y es a tales excepciones que convocamos a que participen de la lucha del pueblo.

Por otro lado, sectores antiperonistas o no peronistas hace quince años, se han acercado e integrado al peronismo, como es el caso de sectores cristianos, laicos y clericales, el estudiantado universitario y nacionalistas izquierdistas que comprendieron el carácter revolucionario del Movimiento.

Volviendo a la operación de Aramburu. Hay sectores de opinión que insisten en que hubo participación, por la menos indirecta, de los Servicios de Inteligencia del Estado (SIDE). ¿Qué hay de cierta en esto?

Esos sectores a los que usted se refiere, están interesados en negar la posibilidad de la existencia de una organización armada peronista capacitada política y militarmente, como para realizar una operación de esta envergadura. Además lo niegan en función de las contradicciones internas del régimen.

De todas formas hay, o por lo menos, así se presentan, una serie de puntos confusos...

Todo es parte de una maniobra confusionista del régimen, apoyada por los eternos "revolucionarios de café", pero, nos consta que para el pueblo no hay puntos confusos y eso nos basta.

No quisiera quedarme con ninguna reserva y voy a hacerle algunas otras preguntas sobre esto. Ni Maza, ni Abal Medina, ni Ramus fueron reconocidos por los familiares del Teniente General Aramburu como participantes en el primer aspecto de la operación: el secuestro. ¿Cómo se explica esto?

Lo que afirmen o nieguen los presuntos testigos del hecho, es problema de ellos, no nuestro y no nos importan los distintos intereses que los llevan a afirmar o negar determinados datos.

En cuanto a la aparición del cadáver de Aramburu se ha señalado como extraño que fuera sepultado en la propia casa de Ramus sin tomar precauciones mínimas que dificultaran su identificación, como hubiera sido sacarle la sortija matrimonial y la prótesis dental.

Le pido me disculpa que no conteste ahora a esa pregunta, pero su respuesta afectaría normas de seguridad y compartimentación.

Quisiera preguntarle una última cosa sobre esto: el episodio de William Morris, donde mueren Abal Medina y Ramus, ¿fue producto de una delación? Toda la operación parece más bien dirigida a exterminarlos que a capturarlos con vida, siendo como eran, elementos muy importantes para el esclarecimiento de todo este asunto.

No creemos que la policía tuviera el dato preciso de quiénes estaban allí porque en ese caso hubiera actuado de otra manera: sin duda llevando más efectivos, etc, Por otro lado era imposible capturar con vida a los compañeros que ahí estaban, salvo los que se encontraban desarmados que es el caso del compañero detenido porque tenían la consigna de resistirse hasta escapar o morir.

Le reitero, finalmente, que pensar que Montoneros tiene alguna vinculación con el SIDE es no sólo erróneo, sino absurdo. Detrás nuestro, no hay ningún cerebro maquiavélico como pretende el gorilaje, ningún general oportunista, ninguna potencia extranjera. Detrás nuestro sólo pueden estar el pueblo y el General Perón.

Entre las críticas que se le han hecho a la operación Aramburu, desde posiciones revolucionarias, está la de que, dada su magnitud, les creaba a ustedes un problema respecto a cómo garantizar la continuidad y progresión de acciones futuras.

Cuando se realizó la operación Aramburu, estaba suficientemente garantizada la continuidad, lo que quedó demostrado al realizarse la toma de La Calera un mes más tarde. Recién luego de esta operación, comenzaron los problemas que son propios de la etapa en que se encuentra la resistencia armada en la Argentina, ya que no podemos suponer que somos invulnerables y que nunca vamos a tener presos y muertos.

Todos sabemos que es la primera etapa de la lucha, la más dura y peligrosa y que los que toman la delantera a menudo, deben pagar con su vida, la experiencia que aprovecharán los demás.

Aún así se podría disentir con respecto a si el momento era el adecuado o si realmente era necesario afrontar los riesgos que afrontamos en esta etapa.

¿Cuál es el balance que finalmente hacen?

A pesar de todos los problemas sufridos, consideramos un acierto haber realizado hechos de tal volumen, porque abrieron nuevas perspectivas al movimiento armado, tanto en lo político como en lo militar, lo que se comprueba en la creciente expectativa popular y la ola de acciones armadas desencadenadas en estos momentos.

¿Ustedes buscaban también ese efecto?

Intentábamos con estos golpes dar un paso adelante en lo que se refiere a la capacidad ofensiva de las organizaciones armadas, demostrando que eran posibles, hechos de envergadura y que el régimen era vulnerable a los mismos, con lo cual la lucha armada en la Argentina podría trasponer el tope a que había llegado y entrar de lleno a pesar sobre la realidad política. Consideramos haber logrado esos objetivos puesto que no perdimos totalmente nuestra continuidad, provocamos un alza de las acciones armadas y, por tanto redujimos el margen de maniobra del régimen, como lo demuestra el golpe del 8 de junio, el aplazamiento del proceso electoral fraudulento hasta tanto no se pacifique el país, etc.

¿Cuál es la ideología del Movimiento? Entendemos que algunos de sus componentes son el cristianismo y el peronismo ¿cómo entienden estas concepciones?

Somos peronistas aunque provengamos de distintos orígenes y formaciones. El peronismo tiene una doctrina creada en 1945, que se fue reelaborando y actualizando durante los 25 años posteriores. Esta doctrina se sintetiza en las tres banderas del Movimiento: Independencia Económica, Justicia Social y Soberanía Política. .

Estas tres banderas en 1970 se expresan a través de la necesidad de lograr un desarrollo económico independiente y una justa distribución de la riqueza, dentro del marco de un sistema socialista que respete nuestra historia y nuestra cultura nacional.

Por otro lado, la doctrina fue definida por su creador, el General Perón, como profundamente nacional, humanista y cristiana, respetuosa de la persona humana sobre todas las cosas.

¿Cuál es la estrategia revolucionaria de la organización?

La de la Guerra Popular. Esta presenta distintas características, debe ser total, nacional y prolongada. Le digo total, porque supone la destrucción del Estado capitalista y de su ejército, como previos a la toma del poder por el pueblo. Hablamos de nacional, porqué su sentido es el de la emancipación del dominio extranjero, a la par que la reivindicación del pueblo argentino. Y por último, la calificamos de prolongada, porque hay que formar el Ejército Popular, lo que implica tiempo para desarrollarlo y además, debido a las características del ejército enemigo al cual no es posible derrotar en un combate y sí, en cambio, desgastarlo en la lucha a través del tiempo.

¿Cuál es la relación de los Montoneros con las otras organizaciones armadas argentinas y cómo ven sus estrategias, en cada caso?

Las estrategias de las organizaciones armadas de la Argentina, son básicamente similares. Esa similitud se expresa en los puntos mínimos de coincidencia que creemos indispensables para desarrollar más adelante una tarea conjunta. Tales puntos son el desarrollo de la guerra popular como único método para lograr la liberación de nuestra patria; la convicción de que esa liberación sólo es posible conjuntamente con la del resto de América Latina y que el movimiento de masas que expresa y encarna esta vocación revolucionaria en la Argentina, es el peronismo.

Es cierto que existen diferencias de apreciación política y hasta de ideología en algunos casos. Indudablemente con quien tenemos mayor afinidad es con las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). Pero nuestras relaciones con todas las organizaciones hermanas son de solidaridad y respeto, el que se merecen todos los que luchan honestamente.

¿Cómo ve la revolución a escala latinoamericana? ¿Consideran la necesidad de una estrategia continental?

El General Perón sentó, hace muchos años, la Doctrina de la Tercera Posición. Esto nosotros no lo vemos, por supuesto, como una equiparación del campo imperialista y del socialista, sino como una forma de vinculación solidaria activa con los pueblos latinoamericanos, asiáticos y africanos, los del llamado Tercer Mundo, explotados por el colonialismo y el imperialismo. En cuanto a Latinoamérica, no sólo la doctrina sino también la historia común, determina los lazos fraternos entre nuestros países. Por eso al igual que San Martín y Bolívar, como otros próceres hispanoamericanos, necesitaron unirse para independizar a América del dominio español, también hoy nosotros necesitamos unirnos a escala continental, para liberarnos del yugo yanqui, y de las oligarquías nativas.

¿Cuál sería el momento de continentalizar esa estrategia?

Por ahora nosotros pensamos que la mayor utilidad que le podemos brindar a la Revolución Latinoamericana es la de ir haciendo la revolución en nuestro país, respetando los procesos particulares de los países hermanos, evitando de esta manera imponer formas y métodos que puedan no corresponder a otras realidades. Igualmente consideramos que para que la Revolución se consume y consolide, deberá extenderse a todo el Continente.

¿Se consideran los Montoneros la vanguardia armada de la revolución Argentina?

Indudablemente no.

Entonces, ¿cómo habrá de constituirse esa vanguardia?

Entendemos que la constitución de la vanguardia armada de la revolución en la Argentina se va a dar con la unificación de todas las organizaciones armadas del país. Tal unificación se dará como una necesidad imperiosa de la lucha. Por eso es que sostenemos el principio de unidad en la acción.

¿Cómo valoran la Revolución Cubana?

La valoramos con respeto y admiración hacia el procesó vivido por el pueblo cubano que es ejemplo para nuestros pueblos. El hecho de que no haya conseguido aún la concreción de la prosperidad económica, sólo significa que si la lucha por la toma del poder es difícil, la creación del Estado Revolucionario y la consolidación de su economía, son más difíciles aún. Evidentemente para consolidar ese proceso revolucionario, al igual que en el resto del continente es necesario hacer la revolución en nuestros países. Entendemos que Cuba necesita la integración geopolítica con una latinoamérica revolucionaria.

Nuestra solidaridad y simpatía por la Revolución Cubana expresan el reconocimiento a su valioso aporte en esta segunda etapa de la independencia de nuestras naciones, lo cual no significa que pensemos que para la Argentina haya que copiar exactamente su modelo. Cada pueblo tiene sus propias características que deben ser tenidas en cuenta.

¿Tienen los montoneros alguna relación con la ejecución de Vandor?

Con la ejecución de Vandor no tenemos ni tuvimos ninguna relación. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuáles fueron los móviles de la acción, ya que nunca nadie intentó capitalizarla políticamente, al menos en forma pública.

 

José Savino Navarro

Obrero, cristiano y peronista, el Negro José Sabino Navarro sintetizó en su figura la voluntad, la capacidad, la convicción y el coraje de las mujeres y hombres que supieron entender que lo individual solo puede estar supeditado a lo colectivo y que únicamente se puede ser totalmente feliz en una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

José Sabino Navarro nació en Corrientes el 11 de diciembre de 1942. Su padre, ferviente peronista, contagió a su hijo con esa pasión de pueblo. En una oportunidad lo llevó a la Plaza de Mayo, a escuchar uno de los históricos discursos del líder del movimiento. Una gestión directa de Evita permitió que la madre de Sabino pudiera viajar a Buenos Aires para que la operaran. A los 12 años, la familia lo trajo hasta Buenos Aires. Y todavía era un pibe de 15 años cuando acompañó al viejo hasta los basurales de José León Suárez, apenas se enteraron de la masacre, para buscar algún sobreviviente. El Negro, recordaría para siempre el recuerdo del odio al pueblo de los mismos que pintaban “viva el cáncer” cuando Evita se moría.

En 1959 conoció a Pina, su mujer y madre de sus hijos, fue en la Algodonera Textil, empresa donde ambos trabajaban. Entre 1962 y 1963 hizo la colimba y recibió su primera instrucción militar. Al finalizar la conscripción Sabino pasó a trabajar en Deutz Cantábrica y se incorporó a SMATA, llegando a ser delegado, ganando un prestigio entre sus compañeros por sus luchas sindicales, y todavía más, debido a una feroz paliza que le propinó a José Rodríguez, quien había traicionado una huelga. Ahí empieza a distanciarse del sindicato y comienza a surgir la idea de acompañar la lucha político sindical con el desarrollo de acciones armadas.

Era un fervoroso militante en la Juventud Obrera Católica. Ahí conoce a García Elorrio, director de Cristianismo y Revolución, y comienza a participar en actividades en ese ámbito. En agosto de 1968 Sabino participó del primer congreso del peronismo revolucionario y, en enero del año siguiente, concurrió al plenario peronista en Pajas Blancas, Córdoba. Para entonces, ya no quedaban dudas acerca de la necesidad de complementar la lucha político sindical con la lucha armada. Dos meses más tarde se produjo una de las últimas apariciones públicas de Sabino, cuando fue invitado por los trabajadores de la empresa Renault para intervenir en un conflicto gremial. A principios de 1969, comenzó a participar en los primeros operativos armados. Con “fierros” en mal estado y sin municiones, encararon los primeros operativos para autoabastecer el grupo. Siempre, convencidos de que el peronismo era revolucionario y debía actuar como tal, para lograr el retorno de Perón al país, y avanzar en la construcción de la patria socialista. El grupo jamás abandonó su militancia política y gremial, junto a los operativos armados. Tras el aramburazo, en mayo de 1970, el grupo de El Negro comenzó a identificar sus acciones con un mismo sello: Montoneros.

A mediados de 1970, José Sabino Navarro se transformó en uno de los dirigentes de la conducción de Montoneros. En setiembre, la organización incipiente tiene un enfrentamiento con la policía en William Morris. Caen muertos Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus, él salva su vida milagrosamente. Fue buscado intensamente por las fuerzas represivas de la dictadura de Lanusse, Lo detectaron en Villa Ballester, donde se enfrenta con ellos y mata a dos policías a quienes les quita sus armas. En 1971, Sabino se traslada a Córdoba y queda a cargo de la regional y su reestructuración, tras su debilitamiento después de la Toma de La Calera. El 21 de Julio de ese año viaja a Rio Cuarto, junto a, el santafecino, estudiante en “la Docta”, Jorge Cotone. Van a realizar una operación de apoyo al conflicto de trabajadores de Fiat Con otros compañeros toman un garaje y recuperan 2 vehículos para llevarlos a la ciudad de Córdoba. La policía es alertada. Monta operativos de control en toda la ruta que va de Río Cuarto a Córdoba.

A los 40 ó 50 kilómetros, comienzan los enfrentamientos. El grupo montonero logra superar los primeros cercos. Sin embargo, deben abandonar uno de los vehículos, y en otro combate cae , en Berrotarán, el “Negro” Juan Antonio Díaz. Tenía 28 años, era de Río Cuarto, hijo de obrero ferroviario y peronista, un tipo bien de base, que había comenzado a trabajar desde los 9 años, también peón ferroviario y delegado. Había participado en la toma de La Calera. El grupo continúa. Ya sin auto, deciden internarse en el monte, que es bastante bajo y, con pocas hojas, ofrece poca protección. Cecilio Salguero, otro de los militantes, se queda cuidando la retaguardia, para que los demás puedan avanzar más. Es detenido al día siguiente. El Negro Sabino y Cotone siguen, van obteniendo provisiones en las pocas casas que van encontrando. A esa altura son rastreados por helicópteros y por la infantería.

Las fuerzas de la represión ya peinaban todo el monte. Los combatientes montoneros se movilizan de noche. Ante cada intento de salir a la ruta se ven obligados a entablar combate y deben volver a internarse en el monte. Una noche encuentran el camino que buscaban, conducía al dique Los Molinos. Toman un Citroen, pero son perseguidos y Sabino es herido en un hombro. Para avanzar, “recuperan” un colectivo. El propio Negro maneja, mientras continuaba la persecución y el tiroteo. Chocan y se internan de nuevo en el monte. Llevaban más de una semana de combates y persecución, estaban casi sin munición y Sabino Navarro había perdido bastante sangre, sin recibir atención médica. Le pide a Cottone que sigua e intente salvarse, que él va a quedarse. Ante la negativa de Cottone a abandonar al compañero, Sabino se lo ordenó. “Yo no caigo -le dijo-, no quiero caer y me muero”. A los 200 metros, contaría después Cottone, cuando ya se alejaba, se escuchó un disparo… La policía lo buscó durante semanas, hasta que lo encontró, ya muerto. Estaba en una cueva escondido entre las piedras, el revolver 38 todavía en su mano derecha.

Como hicieron con el Che Guevara, le cortaron las manos, se las llevaron como trofeo y escondieron su cuerpo, enterrándolo debajo de otra sepultura. Recién en 1974, dos de nuestros Gobernadores de la Victoria, Oscar Bidegain y Ricardo Obregón Cano, consiguieron la información del lugar en el que se encontraban los restos del Negro. Arnaldo Lizaso, otro de nuestros luchadores, colaboró con el traslado del cuerpo hasta El Cementerio de Olivos.

Fuente: www.juventudpdl.blogspot.com

¿Y con la de Alonso? El comunicado emitido por los autores de la operación estaba firmado por un "Comando Montonero Maza'

En cuanto a la ejecución de Alonso y el comunicado a que usted se refiere quiero decirle que el nombre de nuestra organización corresponde a la historia argentina y que fue creado por aquéllos que disputaron las primeras luchas nacionales y populares por nuestra independencia en el siglo pasado. Por lo tanto no nos consideramos propietarios, entre comillas del sello y sostenemos que montonero es todo aquel que lucha sin cuartel por las banderas populares con todos los medios que su puesto de acción le ofrece. De esta manera todo argentino honesto que participe de nuestra lucha, tiene derecho a llamarse montonero y cuenta con nuestro apoyo y solidaridad.

¿Cuál es la política de los Montoneros ante los dirigentes que llamándose peronistas se han distanciado de las masas y aún han llegado a traicionarlas pasándose a la oligarquía y al imperialismo?

Como bien dice usted, los dirigentes que llamándose peronistas han traicionado a las bases Se han pasado al campo de la oligarquía y del imperialismo de esa manera han dejado de ser peronistas aunque pretenden seguir disfrazándose de tales para no ser repudiados por las bases. Pero éstas son conscientes del truco, de ahí que esos dirigentes fraudulentos carezcan totalmente de representatividad.

Por eso nuestra política es la de no preocupamos por ellos en tanto su traición a la función de dirigentes no se transforme en clara traición a las luchas que encara el pueblo en estos momentos. En caso de que sí lo hagan recaerá sobre ellos la pena correspondiente, que en todos los movimientos revolucionarios del mundo ha sido y es siempre la misma.

¿Se consideran una organización político-militar?

Lo somos.

¿Cómo encaran el problema clave de la relación con las masas?

Consideramos que la tarea militar no está divorciada en ningún momento de la tarea de organización del pueblo. Y que ésta, no se agota con la construcción de una infraestructura que nos permita funcionar militarmente en forma eficaz, sino que además se dirige a abrir canales de comunicación, a ganar lo favorable y neutralizar lo desfavorable, a extender la organización a todos los niveles o frentes de acción: el político, el sindical, el estudiantil.

¿Cómo se concreta esto?

En esta etapa a través del intento de incorporara las luchas de masas, por medio del ejemplo, las formas organizativas y los método de lucha propios de una organización armada. Es lo que se ha dado en llamar propaganda armada.

¿Han pensado en alguna forma organizativa específica?

Nos hemos organizado y preparado para transmitir toda una serie de experiencias que pueden resultar muy valiosas para el frente de masas, en tanto éste deba soportar la creciente represión del régimen.

¿Qué resultados esperan?

Creemos que de la adopción de las formas organizativas y de los métodos de la lucha armada y la asimilación de la experiencia clandestina sumadas a una correcta línea política, surgirá la incorporación paulatina y organizada del pueblo a las organizaciones armadas.

¿Otra acción importante de la organización fue la torna de La Calera, ¿qué motivaciones tuvo?

Bueno, muchas. Queríamos dar continuidad a la acción iniciada con la ejecución de Aramburu, demostrando con hechos la línea montonera; queríamos golpear al más alto nivel militar en el interior del país, demostrando simultáneamente que la organización existe a escala nacional y se puede llevar adelante la guerrilla urbana en el interior.

Estos eran algunos aspectos. Otros: demostrar que los hechos militares de envergadura son posibles y que el enemigo es vulnerable; demostrar la capacidad militar, disciplina y responsabilidad de las organizaciones y sus combatientes en operaciones de volumen y varias más: dar testimonio concreto de nuestra solidaridad combatiente con los mecánicos cordobeses reprimidos por la patronal y el gobierno; recuperar armas y dinero, desarrollar la propaganda armada: marcar el ingreso en la etapa de la consolidación organizativa nacional y la intensificación del método de luchas a llevar a cabo. Creemos que La Calera significó un avance en la escalada político-militar contra el régimen.

Y comparativamente con la operación Aramburu, ¿como la ven?

Entendemos que ambas operaciones se complementan mutuamente, dándose sentido una a otra y señalan una clara proyección en el desarrollo político-militar de la resistencia armada nacional.

¿Creen posible una salida electoral, del tipo de la que parece estarse gestando, incluso por personeros del peronismo?

No podemos esperar nada de ninguna farsa electoral. Ya nuestra experiencia nos dice con toda claridad que cuando no nos proscribieron, nos anularon las elecciones que habíamos ganado. De ahí que digamos que no estamos ni con el golpe gorila, ni con las elecciones fraudulentas y que reiteramos que sólo el pueblo salvará al pueblo.

Finalmente una pregunta que debió ser hecha al principio: ¿cuáles son los antecedentes de la organización, cómo surge, cuál es su composición?

Somos una unión de hombres y mujeres argentinos y peronistas que nos sentimos parte de la última síntesis de un proceso histórico que arrancó 160 años atrás y que con sus avances y retrocesos da un salto definitivo hacia adelante a partir del 17 de octubre de 1945, que en estos últimos 15 años se ha expresado en la Resistencia, la Revolución del 56, los Uturuncos, los Conintes, los Planes de Lucha, el Ejército Guerrillero del Pueblo, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, la Central General de Trabajadores, el Peronismo Revolucionario, Taco Ralo. Todo este proceso ha influido en nuestra formación y es el que le otorga sentido y proyección a nuestra lucha. Luego de haber militado en los distintos frentes del Movimiento, varios grupos de diversas partes del país nos organizamos para llevar adelante una guerra Iarga de Resistencia Armada contra el régimen gorila. Proveníamos de distintos sectores y orígenes, obreros, estudiantes y profesionales de tradición peronista, cristianos, nacionalistas e izquierdistas. Pero nos unieron la convicción y el sentimiento, ya comunes, de la necesidad de luchar con las armas en la mano por la toma del poder con Perón y con el pueblo y la construcción de una Argentina libre, justa y soberana.

Concientes de que carecíamos de medios y experiencias, nos dedicamos largo tiempo a entrenarnos y disciplinarnos, preparando minuciosamente las primeras operaciones, destinadas a recuperación de armamento, municiones, explosivos, etc.

Así fue como se asaltó el Tiro Federal de Córdoba; se asaltaron depósitos de canteras; se tomaron varios destacamentos policiales y postas militares; se realizaron varias operaciones de recuperación de dinero en bancos y de reducción de agentes. Todo este accionar se desarrolló en diversos lugares del país, simultáneamente. Así nos fuimos consolidando como organización político-militar con la característica fundamental de ser una organización de alcance nacional.

En estas condiciones es que decidimos salir del anonimato como organización bajo el nombre de Montoneros con los hechos conocidos porque consideramos que había que pelear porque ya era hora de que dejáramos de llorar nuestros caídos; era la hora de que cayeran los de enfrente; hora de que llorara el enemigo.

[América Latina en Armas, Ediciones M.A., Buenos Aires, Enero de 1971]

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

[Ver Documentos Montoneros]



Quieto, Galimberti y Firmenich en 1972
 

Estremecedor informe de inteligencia militar durante la dictadura

Lo que sabía el 601

Por Miguel Bonasso

Son 93 carillas secretas preparadas en junio de 1980 por el Batallón 601 que analizan la segunda contraofensiva de Montoneros. El nivel de detalle es estremecedor: hasta figura quién es la maestra de sus hijos en La Habana. Tanto conocimiento hace preguntarse quién o quiénes fueron las fuentes. Ahora, estos papeles son parte central de la causa del juez Bonadío.

Un documento secreto de la inteligencia militar (Batallón 601), nunca publicado hasta este momento, revela que el Ejército tenía un conocimiento casi perfecto sobre la intimidad organizativa de Montoneros y sus planes políticos y militares. A tal punto, que sugiere la posibilidad siempre enunciada y nunca probada de una infiltración en los altos niveles de la organización guerrillera peronista. El extenso informe (93 carillas) está caratulado "estrictamente secreto y confidencial", fue elaborado en junio de 1980 por la "Central de Reunión" y forma parte del corpus estratégico de la causa 6859, a cargo del juez federal Claudio Bonadío, que investiga el secuestro y desaparición de 18 militantes montoneros, de los cuales solamente sobrevivió Silvia Tolchinsky, actualmente residente en España.
El proceso judicial, que ha causado inquietud en los medios castrenses, le ha significado el procesamiento y la orden de prisión a casi cuarenta represores, empezando por el ex dictador Leopoldo Fortunato Galtieri, recientemente operado de una enfermedad terminal. El texto elaborado en Viamonte y Callao, se complementa en la causa con otro informe de la Dirección General de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (D.G.I.P.B.A./ Div. CR.Extr. nº 605, de marzo de 1980), que firma el comisario mayor Alberto Rousse, Subdirector General de Inteligencia. El documento detalla las caídas de los militantes montoneros y revela que la fuente es el Batallón 601 (el Servicio de Informaciones del Ejército). El comisario Rousse evalúa la información como A-1, el rango máximo de seriedad en el argot de los servicios. Lo mismo puede decirse del análisis principal, compuesto por diversos informes parciales, pero redactado posiblemente por una mano única, una rara avis en el mundo de la "inteligencia": un espía realmente inteligente.
La "segunda contraofensiva"
En marzo de 1980, a despecho de las pérdidas estratégicas sufridas en 1979, durante la primera etapa de la llamada "contraofensiva popular", la Conducción Nacional de Montoneros (CN) lanzó una segunda oleada de jóvenes militantes sobre el país. Varios de ellos, que integraban la estructura militar de las TEI (Tropas Especiales de Infantería), fueron secuestrados con sugestiva velocidad; en algunos casos a menos de una semana de haber ingresado clandestinamente a la Argentina. Todos continúan desaparecidos.
Las TEI y las TEA (Tropas especiales de Agitación), eran los instrumentos con los que la CN, cada vez más cegada por una visión militarista, pretendía actuar como motor de arranque de un levantamiento popular que no se produjo. Desgraciadamente, a pesar de las escisiones y las fuertes condenas internas, la Conducción no había hecho una autocrítica de la "Primera Contraofensiva" de 1979, cuestionada por acciones "comando" espectaculares y cruentas, que causaron más espanto que aprobación en la sociedad civil. El resultado para Montoneros fue catastrófico: perdió el 75 por ciento de los militantes enviados desde el exterior, empezando por un miembro de la Conducción Nacional (Horacio Mendizábal), seis miembros del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero, entre los que se contaba el ex diputado Armando Croatto; valiosos y experimentados dirigentes políticos como el puntano Julio Suárez; dirigentes sindicales de base, como José Dámaso López o juveniles, como Jorge Gullo, hermano del líder de la JP, Juan Carlos Dante Gullo.
Ya antes de la Contraofensiva, en febrero de 1979, el Movimiento peronista Montonero (MPM), había sufrido una importante escisión conducida, entre otros, por Rodolfo Galimberti. En diciembre de ese mismo año, otro grupo que incluía la mitad del Consejo Superior del MPM rompió con la CN, criticando el "militarismo y aparatismo" de la trágica maniobra. A pesar de las divisiones y señalamientos, la CN insistió con su estrategia y envió otro contingente de militantes al país, encuadrados preferentemente en las TEI y las TEA. El resultado volvió a ser letal y Montoneros ingresó a partir de entonces en un plano inclinado del que no se recuperaría nunca. Este es el contexto histórico en el cual uno o más miembros del 601, escribieron (¿con ayuda de algún infiltrado? ¿con el trabajo esclavo de algún prisionero al que luego igual asesinaron?) su extenso análisis acerca de la BDT ("Banda de Delincuentes Terroristas") Montoneros.

El Informe

El largo análisis del 601, comienza haciendo referencia a otro documento, del 15 de octubre de 1979, donde registraban ya la "crisis interna de la BDT", "causada por la decisión de la CN de lanzar la maniobra de la contraofensiva en el país". Recuerda que "un conjunto de intelectuales del ‘MPM’ se hallaba elaborando una propuesta política llamada ‘proyecto nacional revolucionario’, que se presentaría ‘a personalidades extranjeras’". "En general tendía hacia los postulados de la socialdemocracia europea, por considerar que era lo más potable para EUROPA, los ESTADOS UNIDOS y países socialistas". Tras analizar, sin triunfalismos, que los réditos políticos de la "contraofensiva" fueron "escasos", el anónimo redactor (o los anónimos redactores) subrayan que la "BDT" "sigue adjudicándose el liderazgo de los movimientos de fuerza ocurridos en el país, por diversas causas, durante el año pasado". Luego comenta, con el mismo tono, la escisión del DT ("delincuente terrorista") Rodolfo Galimberti y un "grupo de adherentes" que, además del daño político, obliga a la organización a enviar al país "otros miembros de nivel, para cubrir los claros dejados por el grupo disidente". Lo cual a su vez le supondrá a la organización las graves bajas detalladas más arriba.
"Aproximadamente en noviembre de 1979, los militantes prófugos se repliegan al exterior", dice el documento y añade un dato logístico que tendrá consecuencias letales para los integrantes de la segunda contraofensiva: "El material salvado de la acción de las FFLL (‘fuerzas legales’) es depositado en empresas guardamuebles previendo su retiro, para continuar la actividad, entre Feb/mar 80, lo cual es desbaratado al efectuarse procedimientos sobre dichas empresas", en diversos puntos del país y secuestrar "la casi totalidad del material", que incluía elementos para la propaganda y las comunicaciones, armamento y explosivos, obviamente "embutidos" en muebles y objetos aparentemente inofensivos. Material comprado preferentemente en el exterior que ingresó "desde países limítrofes como Chile, Bolivia y Brasil (...) mediante el empleo de personas no encuadradas en la BDT, que lo transportaron ‘embutido’ en casas rodantes o trailers..." En los guardamuebles cantados, los operativos del Ejército (y en algún caso de la ESMA) montarían guardia para secuestrar a quienes regresaban o venían por primera vez, para la segunda contraofensiva.
Después de evidenciar un conocimiento minucioso del modus operandi de la "BDT", lo cual finalmente es menos llamativo, el documento ingresa en un plano íntimo, anecdótico, que sí llama profundamente la atención al que conoce la materia. El terrible "narrador omnisciente" relata pormenores del encuentro que mantienen en "la Comandancia" (por entonces ubicada en la escasamente penetrable Habana), el secretario general del Partido Montonero y Comandante en Jefe del Ejército Montonero, Mario Eduardo Firmenich, con el jefe del Comando Táctico que fue al país, comandante Raúl Clemente Yaguer (NG; es decir "Nombre de Guerra") "Roque". Yaguer, que según el 601 ha presenciado "uno de los atentados realizados por las TEI, el cometido con el señor (Francisco) Soldati", donde hay bajas montoneras, "pone de manifiesto su escepticismo en cuanto a la eficacia de las TEI instruidas en MEDIO ORIENTE, pues le dice a éste (Firmenich) que ‘los cursos Pitman no van’". El humor negro, tajante para volcar la crítica, era típico de Yaguer. La exactitud de la observación también: no había muchos puntos en común entre el conflicto armado palestino-israelí y la lucha popular (eminentemente política y social) contra una dictadura que hablaba el mismo idioma y usaba los mismos símbolos.
Los servicios argentinos andaban por todo el mundo, ya se sabe, no es raro entonces que supieran cómo se reclutó a quienes irían, con indudable coraje y entrega, a la gigantesca sartén que era la Argentina de 1979. "La responsabilidad de esta tarea la tenía el Departamento Europa de la SRE (Secretaría de Relaciones Exteriores de Montoneros) (...) Otro centro importante se encontraba en México y funcionaba allí en la llamada ‘casa del MPM’". El Informe del 601 abunda en datos sobre la relación militar entre Montoneros y Al Fatah, que había sido imprudentemente publicitada en una entrevista concedida al semanario español Cambio 16, por el jefe de la estructura militar, Horacio Mendizábal, quien luego caería en combate, durante la primera Contraofensiva. La revelación de "Hernán" o "el Lauchón", como se conocía a Mendizábal en Montoneros, causó alarma en el alto mando palestino y atrajo definitivamente sobre los guerrilleros argentinos la inquietante mirada del Mossad israelí. Que, según algunas fuentes, nutrió con información al 601.

Lo que inquietaba al Mossad
"Posteriormente .prosigue el Informe- los militantes convocados para realizar cursos en el Líbano, realizaban un curso completo (de dos meses de duración) de adoctrinamiento político, en base del ‘Manual Roqué’, en Madrid y luego viajan para realizar la instrucción militar en Medio Oriente". El "Manual Roqué", que llevaba como título formal "Curso de formación de cuadros del Partido Montonero", había sido escrito en México por el comandante Julio Iván Roqué ("Lino"), que en 1977 regresaría clandestinamente al país y se batiría, en absoluta soledad, contra una nutrida patota de la ESMA, a la que le causó tres bajas. Para que no lo reconocieran y supieran que era un miembro de la Conducción Nacional, cuando se le acabaron las municiones se voló a sí mismo con una bomba de exógeno. Los propios marinos quedaron impresionados por su heroísmo. El "Cuervo" Alfredo Astiz, en su célebre charla con la periodista Gabriela Cerutti, le confesó que nunca sintió tanto miedo como en ese combate contra un hombre solo. El "Puma" Jorge Perrén, jefe operativo del GT33/2 y jefe del operativo contra Roqué, desalentó la nauseabunda euforia de un prisionero que se había pasado de bando e intervenido en el tiroteo: "Yo no festejo la muerte de un enemigo que combate de esa manera".
"La instrucción militar que brinda Al Fatah a la BDT prosigue el 601- obedece a convenios firmados en 1978 por el DT (NL) Horacio Alberto Mendizábal (NG) ‘Hernán’ y el responsable militar de Al Fatah, Abou Jimad. En estos convenios constan los compromisos, por parte de ésta, de prestar ayuda en cuanto a la instrucción militar y la compra de armamento y, por la BDT, de instalar una planta de elaboración de explosivo plástico (exógeno), disponibilidad de personal técnico para ello, mantenimiento y producción (esta última de propiedad exclusiva de la OLP-Al Fatah)". Al "Instituto" no le preocupaba mucho la solidaridad política de Montoneros con la causa palestina; inclusive el hecho notorio de que sus representantes en Asia, Africa y Medio Oriente fueran "en alguna medida, los portavoces oficiales de los palestinos en cuestiones relacionadas con el Depto AMERICA de Al Fatah". Pero alguna vez lo advirtió- no iba a tolerar una alianza militar.

El detalle revelador
El capítulo referido a la Conducción Nacional, sus distintos instrumentos organizativos y sus propuestas tácticas y estratégicas, es interesante para el especialista pero puede ser obviado ante los lectores, en lamedida en que su información podía ser recogida a través de la nutrida prensa pública del Partido, el Movimiento y aún el Ejército Montonero, que editaba su revista "Estrella Federal". Más significativas son algunas reflexiones que hacen al ánimo interno de los Montoneros que estaban en el exterior, tras el desastroso resultado de la primera contraofensiva. El documento no sólo detalla cambios organizativos que dan por superado su anterior análisis informativo (el IIE del 15 de octubre de 1979).
"La reorganización y reestructuración actual, está más acorde con la realidad que vive la BDT; se ha dejado de lado la ampulosidad que la caracterizaba en épocas pasadas; influye en esta nueva organización la falta de cuadros partidarios que reemplacen las bajas producidas, las deserciones y las figuras que, en franca disidencia con la CN, han abandonado sus filas para generar nuevas organizaciones que si bien no divergen en lo ideológico, no comparten los puntos de vista de la CN en cuanto a la apreciación de situación y metodología a emplear para el accionar -’militarismo’-; otra causa de las disidencias y escisiones la constituyen ‘la falta de democracia interna’ y ‘elitismo’ reinante en el seno de la banda, lo que molesta y causa desagrado en los niveles inferiores (capitanes, hasta tenientes, especialmente)".
El conjunto del documento es riguroso en cuanto a personas, nombres legales y de guerra, fechas y circunstancias; las erratas son las mínimas que se pueden encontrar en 93 carillas a un espacio, hablando de una sociedad secreta. Pero donde la minuciosidad se torna más que inquietante, es en la descripción de un ámbito que se suponía más que hermético para esas fechas: la Secretaría General y sus distintas dependencias: Comunicaciones, Seguridad Personal, Técnica, etcétera. El documento, tal como llega a manos de Página/12 (que, conviene aclararlo, no es gracias a ninguna fuente tribunalicia), registra anotaciones de puño y letra de otro personaje de la tiniebla que corrige y perfecciona la información. Sobre todo la "operativa", la que les permitirá vigilar "el objetivo" y caer sobre su presa. Así, por ejemplo, donde dice a máquina "Comunicaciones: a cargo del DT (NG) ‘MARTIN’", el misterioso lector añade: "Gurí", como nuevo nombre de guerra.
"La Secretaría Técnica tiene como responsable a la DT (NL) Silvia Tolchinsky de Villareal (NG) Chela, de nivel Tte. 1º. Le dependen directamente un centro de computación de datos, el archivo, la guardería y la oficina de la comandancia". Una fuente ignota detalla que en el centro de computación de la Comandancia, en algún lugar de La Habana, puede encontrarse "una computadora TRS 2 Sistem, con consola de mando, pantalla, impresor y cuatro aparatos para discos ‘TRS 2’ o ‘Basic Disk’; a esta computadora se le pueda anexar teléfono y grabador; hasta los primeros días de 1980, estaba programada para trabajar con información de los legajos personales de los militantes". "El archivo a cargo de la DT (NG) ‘Raquel’ (‘Mac Donald’, añade tras una breve flecha el de las anotaciones manuscritas), Tte, contiene los documentos de la BDT e información necesaria para sus actividades".
¿Quién conoce ese ámbito reservado? Cuba mantiene en aquel momento relaciones diplomáticas con la Argentina. Es lógico que su gobierno, de por sí discreto y cuidadoso en este tipo de actividades, no permita que haya filtraciones. ¿Quién ha logrado traspasar la severa vigilancia de las Tropas Especiales, que hasta le sirve la comida a la Comandancia Montonera, para evitar indiscreciones? ¿Quién puede perforar la malla de esa tropa de élite que responde directamente al Comandante en Jefe, Fidel Castro? Alguien lo hace. Alguien que ha caído en manos de los "horribles" o, lo que es peor, que está perfectamente libre y sabe de que habla. Pero ¿quién? Su sombra se destaca en un tema aparentemente menor, que es la guardería de La Habana. Allí conviven "los hijos de los compañeros". De los compañeros que están transitoriamente en Cuba como el propio ‘Pepe’ Firmenich, cuya hija está en la guardería- o de algunos compañeros que "han caído" en Argentina.
El Informe, una vez más, es aterradoramente preciso: "La guardería está a cargo de la DT (NL) Susana Brandinelli de Croatto (que ha ido allí, tras la caída de su compañero Armando Croatto en la primera contraofensiva). Está solventada por las Tropas Especiales Cubanas, en cuanto alimentación y personal. Fidel Castro regaló un vehículo ‘combi’ para el traslado de los niños hasta los ‘círculos’ (jardines de infantes) donde concurren los hijos de madres trabajadoras. (El corrector de la tiniebla ha trazado un círculo alrededor de ‘combi’ y ha subrayado los nombres y la palabra ‘círculos’). Los hijos de los DDTT (‘Delincuentes Terroristas’) que ahí se alojan son atendidos de sus problemas de salud en el Hospital Centro de La Habana; el equipo médico encargado de esta labor está a cargo del Dr Valdez Martin. Esta guardería cuenta con una asesora pedagógica, Hilda Coronel y una psicóloga conocida como Ruth, las que hacen visitas mensuales a la instalación. En forma permanente se desempeña una enfermera de Salud Pública llamada Lidia. La asesora pedagógica es quien se encarga de matricular a los hijos de los DDTT en los ‘círculos’".
Es imposible citar todo lo que el documento enumera. Pero no hay detalle orgánico que se les escape: hay precisiones sobre los cursos que se dan en la "Orga", sobre su producción de armas y explosivos y un engendro que les preocupa mucho: la emisora de onda corta -"Radio Noticias del Continente"- que la "BDT" ha montado en Costa Rica para perforar el cerco informativo en Argentina. La emisora sufre ataques armados y, finalmente, una fuerte presión del gobierno militar, hará que los costarricenses anulen la licencia. La información interna de la radio es impecable. Con detalles que demuestran la permanente actualización operativa de los datos: al lado del nombre de uno de sus ejecutivos, Carlos Suárez, el misterioso comentarista, escribe: "Cap Fed". Tiene el dato preciso: el hombre está clandestinamente en Buenos Aires.
Por las incontables carillas desfila toda clase de nombres. Tanto los de los militantes, como los de las personalidades, nacionales y extranjeras, con las que Montoneros ha tenido o tiene contacto. También rompe una regla de oro de esta clase de informes, que suele ser la jactancia y el autobombo del burócrata del terror que lo perpetra. Cuando no sabe algo, el informe lo dice; como en el caso de la sección "Editorial": "No se posee abundante información sobre este ámbito de la secretaría de relaciones exteriores". Lo único gordo que se le pasa es la reunión de Managua, de marzo de 1980, donde se parte en dos el Consejo Superior del MPM. Registra la agitada reunión y sus conclusiones, pero admite que no sabe en qué país latinoamericano fue realizada.

Las caídas
Como ya se dijo, el 601 compartió su información acerca del grupo de las TEI con Inteligencia de la Bonaerense. Este informe es mucho más corto y puntual, pero acerca un dato estremecedor a la investigación del juez Bonadío: la velocidad con que fueron cayendo los militantes al ingresar al país. Según este documento Angel Carbajal (Quique), entró a la Argentina el 5 de febrero y fue secuestrado el 21. Julio César Genoud (Facundo o Raúl) entró el 26 de febrero y fue detenido el 27. Mariana Guangiroli (Toti) lo mismo. Verónica Cabilla (Cecilia) igual que los anteriores. Ernesto Emilio Manuel Ferré (Chino), jefe del grupo, que había reingresado el 10 de febrero fue capturado el 28. Miriam Antonio (Gringa o Lucía), sobrina de Jorge Antonio, igual que el Chino. Raúl Milberg (Ricardo), pasó la frontera el 5 de febrero y fue detenido en la misma casa en que cayeron los anteriores. Ricardo Marcos Zucker (Pato), hijo del actor cómico MarcosZucker, regresó de España a comienzos del 80 y cayó en una cita el 29 de febrero. Marta Libenson (Ana), igual que el Pato Zucker. Matilde Adela Rodriguez había regresado poco antes de su caída, el 29 de febrero de 1980. Según el informe, la inteligencia montada a partir de los guardamuebles fue decisiva para "tirar de la piola" y que fueran cayendo. Alguien en el ámbito judicial explora otras hipótesis.

[Ver Documentos Montoneros]


Argentina: Apuntes para la historia de la insurgencia

La CIA de los Montoneros

Juan Gasparini
Argenpress, 2002

Los prejuicios de ciertos periodistas que practican la revisión histórica están haciendo estragos. Las supuestas revelaciones en perjuicio de Mario Firmenich, cuando encabezara la conducción de los Montoneros, sobre todo las provenientes del fingido agente del Partido Demócrata de los Estados Unidos, Martin Edwin Andersen, embarran de tal manera los años de reciente violencia que conociera la Argentina, que le calza la memorable frase de Gabriel García Márquez en El otoño del patriarca: 'nada era verdad en aquella crisis de incertidumbre'.

La diabolización del automalogrado Firmenich cuando incursionara en la dirección montonera se ha puesto de moda. Le entra como anillo al dedo a vastos sectores de la clase media y de la 'progresía' argentinas, todavía impregnadas por falsedades de la 'teoría de los dos demonios'. Como se sabe, desde ese andamiaje se descarga en la guerrilla peronista la mayoría de las faltas cometidas en años pasados, erigiéndola a su vez, por simplificación perversa, en objeto de venganza presente, dado el abandono de las tradiciones justicialistas llevado a cabo por el 'menemismo', al originarse unos y otros en el mismo movimiento político, fundado por el general Perón en 1945.

Es así que se imputan a Firmenich difusos y etéreos pecados, como si la imperdonable ausencia de un examen autocrítico personal de su actuación en el seno de los Montoneros, no le alcanzara para impedirle conciliar el sueño, restándole credibilidad al discurso que viene teniendo desde que recuperara su libertad tras el indulto presidencial de 1990.

Otras novedades de calibre parecido a las de Andersen se aprestan a salir a luz. Periodistas italianos han súbitamente recordado una reunión clandestina entre Firmenich y Licio Gelli, durante 1977 en Roma; y que 'dos montoneros trabajaron en el Banco Ambrosiano', la institución que arrastrara en su bancarrota los misteriosos enjuagues del Vaticano con 'dinero sucio' proveniente de la corrupción política y de la mafia. Se aguardan también explosivas afirmaciones en el informe que el procurador de Miami estaría por dar a conocer, en las que Raúl Castro y un puñado de funcionarios cubanos irrumpirían junto a sandinistas y montoneros, salpicados por tráfico de drogas; un cúmulo de versiones que probablemente nunca traspongan el vestíbulo de las promesas sensacionalistas. En ese tormentoso panorama podría resucitar Jorge Luis Borges con su magnífica sentencia: 'parece que nadie quiere una investigación precisa, y eso quiere decir que todos se sienten culpables'.

En un libro escrito hace buen rato en ingles ('Argentina's Desaparecidos and the Myth of 'Dyrty War') a punto de ser editado en castellano, idioma en el cual lo esencial ya se conoce desde 1987 (1), Martin Andersen acusa por enésima vez a Mario Firmenich de haber sido un informante del Ejército, haciéndolo responsable de la caída del jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Roberto Santucho, el 19 de julio de 1976; y de haber asimismo celebrado una suerte de ceremonia conjunta con las Fuerzas Armadas en la conferencia de prensa que puso fin a la extorsión de la que fueron víctimas los hermanos Born, el 20 de junio de 1975, dentro de una casa alquilada por los Montoneros, que fuera previamente usada por parapoliciales que reportaban en el Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE).

Andersen extiende luego las distorsiones al conjunto de los Montoneros, quienes el 25 de septiembre de 1973, afirma, no fusilaron a José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT; ni acribillaron el 15 de julio de 1974 al civil Arturo Mor Roig, ex-ministro del interior de la penúltima dictadura militar que asolara la Argentina (1966-1973); acciones ejecutadas -siempre según Andersen- por los escuadrones de la muerte de José López Rega, la tristemente célebre 'Triple A'.

Las causas exactas del sacrificio de Santucho ni el propio ERP pudo dilucidarlas definitivamente. En la biografía de Santucho publicada por María Seoane ('Todo o nada', Planeta, 1991, páginas 307 y 308), esta periodista concluye que sólo los militares podrán algún día esclarecer si el capitán Juan Carlos Leonetti -quien disparó sobre Santucho pereciendo en el tiroteo- descubrió el escondite relevando las compras y alquileres de viviendas en la zona de Villa Martelli, en Buenos Aires, tras conocer la identidad falsa del lugarteniente del jefe del ERP Domingo Menna, secuestrado por el Ejército a mediodía del fatídico 19 de julio de 1976, a cuyo nombre estaba el apartamento en que se habían atrincherado cuatro de los cinco miembros de la cúpula de ese grupo guerrillero-; o si llegó al refugio por 'una infidencia de Montoneros'.

La infidencia aludida por Seoane proviene de un encadenamiento de hechos que vale la pena disecar pues siembran la sospecha aunque no inculpan de delación a los Montoneros, quienes en aquellos meses, como los sobrevivientes del ERP no dejarán de recordar, socorrieron solidariamente con millones de dólares al último vestigio de la guerrilla no peronista que carecía de fondos para conseguir víveres y medicamentos en su agonía política.

El 19 de julio de 1976, Fernando Gertel, enlace de Santucho con Roberto Perdía -número dos de los Montoneros- alertó a Liliana Delfino, mujer de Santucho, que quien cumplía similares funciones a las de él ante Perdía, no había concurrido a una cita que ambos tenían previamente concertada para arreglar una reunión entre Santucho y Perdía con el propósito de afinar el lanzamiento de la Organización para la Liberación de la Argentina (OLA), la primera alianza pública bajo una sola sigla entre las dos formaciones que finalmente no se concretó. Gertel fue apresado horas después. Nada indica que su desaparición fue por soplo del asistente de Perdía, quien estaba en manos de las Fuerzas Armadas desde hacía una semana, y que podía haber 'entregado' el lugar y la hora del encuentro con Gertel, del que saliera ileso esa mañana, después del cual se viera con Liliana Delfino.

En un manuscrito en busca de editor redactado por Fernando Almirón, quien recoge los testimonios del ex-sargento del ejército, Victor Ibañez, participe del centro clandestino de detención 'El campito', que funcionara en Campo de Mayo, relata que la caída de Santucho brotó de una casualidad y que no provino de ninguna confidencia proporcionada por algún detenido. El suboficial de ejército recuerda que personal de la ESMA, al efectuar un control sobre la Avenida General Paz, cerca de Villa Martelli, recibe el señalamiento de una vecina de un edificio cercano donde 'se hacían reuniones con gente rara'. Como los marinos estaban fuera de su zona habitual de operaciones, 'le pasaron el dato al Ejército y Leonetti se manda para allá con su patota', desencadenando el desenlace que se conoce. (Copia del original conseguida por el autor en mayo de 1997; su archivo -capítulo XV, 'El ERP agonizó en Campo de Mayo').

Andersen prodiga más confusión desligando a los Montoneros de la muerte de José Ignacio Rucci, atribuyendo el hecho a 'la gente de López Rega', otorgándole sin embargo a los guerrilleros peronistas la propiedad de un 357 Smith & Wesson Magnum, que fue abandonado en el sitio en que perdió la vida Rucci, revólver que previamente un comerciante de Nueva York vendió a una azafata de Aerolíneas Argentinas que cumplió con un encargo de un amigo militar; (2) 'y que alguien se había presentado en Ezeiza para recogerla' (?).

Si ese revólver pudiera constituir una prueba, nadie sabe si fueron los Montoneros quienes lo perdieron en la huida, o si se le extravió a alguno de los cuatro guardaespaldas de Rucci que, desparramados en la vereda de Avellaneda 2953, entre Nazca y Argerich de la Capital Federal, trataron de repeler el ataque. Cabe precisar que la munición encontrada por la autopsia de Rucci provino de armas largas (escopetas y fusiles) y no de cortas (revólveres o pistolas). El juez Juan Carlos Liporace, entendedor de la causa, la cerró por carencia de elementos. (3) Como todo expediente judicial de un homicidio que ha sido archivado puede reabrirse ante la reaparición de nuevos fundamentos de investigación, es de esperar que Andersen cumpla con su deber y consiga el reinicio del sumario.

El conocido periodista y ex-montonero Miguel Bonasso (4) se dice desconcertado por las alegaciones de Andersen, sin refutar casi nada. Llama la atención que no haya rebatido las conjeturas de Andersen, montadas sobre trastabillantes indicios, basados en fuentes insolventes, y apoyados en un endeble ensamblaje de presunciones y premisas de un 'yankee' que apenas rozó la piel de la Argentina, visitando Buenos Aires, particularmente en épocas de la guerra de las Malvinas, como recadero de la CIA.

La muerte de Rucci fue uno de los yerros garrafales de los Montoneros, que reconocieron haber aniquilado una de las piezas del dispositivo de Perón, mecanismo del que también formaba parte López Rega, a quien Andersen -haciéndose eco de rumores trasegados desde la Embajada Estadounidense en la Argentina- adjudica la autoría del asesinato del Secretario General de la CGT, faltándole cuales podrían haber sido las razones para que el Ministro de Bienestar Social y secretario privado de Perón matara al líder sindical a quien el mismo Perón confiara el control del movimiento obrero, ambos enemigos acérrimos de los Montoneros, con los que competían en la disputa del poder. Para precisamente pesar en ella, los Montoneros creyeron que eliminando a Rucci forzarían la entrada en el círculo áulico de Perón, lo que produjo el efecto contrario. El patrón del justicialismo dio luz verde para que López Rega echara a andar la 'Triple A'. Los Montoneros tardarían en darse cuenta que Perón había decidido destruirlos como herederos y alternativa política para conducir el Movimiento Justicialista.

Allí radica el móvil del crimen. Se asienta en la concepción militarista de la lucha interna del peronismo que eligieran los Montoneros. En esa lógica, Perón cooperó erróneamente, malgastando sus favores en los sectores retrógrados de su movimiento, rompiendo su alianza con los radicales, lo que terminó hundiendo el país en el caos del que se sirvieron los militares para retornar al poder.

Perón calculó mal. Acaso pensó que estaba lejos de la muerte, que no se desgastaría y que eran válidas las maniobras palaciegas para domar de un 'dedazo' a un dirigente indócil, al vérselas con miles de jóvenes insertos en la sociedad política, dispuestos a pelear contra un líder que volvía a los balcones de la Casa Rosada gracias a ellos, defraudándolos de inmediato.

La voluntad de oponérsele de aquella manera, independientemente de sus funestos resultados posteriores, fue colectiva. No se trató de una iniciativa de la dirección montonera, desbordada por sus bases en la descomunal batalla de la Plaza de Mayo, el Día de los Trabajadores de 1974, después que Perón los escupiera de 'imberbes'. Los que en justa medida reivindican a Rodolfo Walsh por su actitud de ruptura para con las consecuencias últimas de esa estrategia - que desembocaría en la derrota al instalarse la dictadura militar, prosiguiendo en una guerra frontal que llevaba al suicidio- deberían saber que el famoso periodista y escritor preconizaba una política aún más dura en el conflicto con Perón. De ese cruento desencuentro entre protagonistas centrales de aquellos capítulos de la historia argentina no hay rastros en las reflexiones de Andersen. Nada sorprendente. Era imposible que todos los Montoneros tuvieran cabida dentro de la CIA.

Un criterio político equivalente animó a los Montoneros en el 'ajusticiamiento' de Mor Roig, habiendo solo transcurrido dos semanas de la muerte de Perón el 1 de julio de 1974. Esa operación buscaba desestabilizar un régimen antiperonista, capitaneado por María Estela Martínez y López Rega. En este marco, sólo a Andersen se le ocurre que López Rega, habiendo acaparado casi todo el gobierno, tenía interés en incrementar sus discordias con los radicales que le retaceaban el apoyo para mantener el funcionamiento de las instituciones, mandando a las 'tres A' a que liquidaran a Mor Roig, un hombre histórico del radicalismo. La autoría del atentado fue por lo demás confirmada por Roberto Quieto, en esa fecha número dos de Montoneros, ante el dirigente radical Enrique Vanoli, en circunstancias reconocidas por otros miembros de la UCR (Antonio Troccoli y Ricardo Yofré). (5)

El manantial de los señalamientos de Andersen que pretenden trastocar estos episodios de la historia argentina es Robert 'Sam' Scherrer, un funcionario del FBI apostado en aquella época en Buenos Aires, hoy 'postrado por una esclerosis múltiple y no está en condiciones de hablar'. (6) Surgen de las mismas aguas el brujuleo que Andersen ha exhumado sobre las finanzas de los Montoneros, las que, es público y notorio, jamás sobrepasaron los 64 millones de dólares; como se sabe, arrancados a los hermanos cerealeros Juan y Jorge Born, 17 de los cuales fueron administrados y posteriormente birlados por el banquero argentino afincado en Nueva York, David Graiver.

En un 'briefing memorándum' del departamento de Estado del 27 de abril de 1977, publicitado por Andersen, se pretende que el capital montonero redondeó los 150 millones de dólares, 85 de los cuales fueron recuperados por el Ejército en un cinematográfico operativo realizado conjuntamente en Madrid, Ginebra y Buenos Aires; desconociéndose por otra parte, al juzgarlas inexistentes, las relaciones entre David Graiver y los Montoneros, imprescindibles para entender el financiamiento de la guerrilla peronista. Es evidente que la literatura amasada por Andersen utiliza harina de un costal ajeno a la realidad. (7)

Es otra la fuente invocada por Andersen para asegurar que Firmenich actuó en consonancia con las Fuerzas Armadas al organizar la conferencia de prensa que puso término al cautiverio de Jorge Born, en un chalet ubicado en Libertad 244 de Martínez, en Buenos Aires. En tal incidente Andersen se vale de documentos judiciales que estuvieron bajo control del fiscal Juan Martín Romero Victorica -quien se ocupó de acusar a Mario Firmenich después de su rendición brasilera del 12 de febrero de 1984, y de concertar el reparto de la indemnización del Estado a los herederos de David Graiver, entre éstos y los hermanos Born- un magistrado que perdió los pedales por su odio oligárquico hacia los Montoneros, cuestionado en el parlamento nacional por la parcialidad de sus manejos.

Como acostumbraban los Montoneros, y muchos otros grupos insurgentes de América Latina cuando tenían que realizar una conferencia de prensa -método del que se supo también servir el ERP- se arrendaba por una jornada locales para fiestas con el pretexto de un ágape familiar, permitiendo de ese modo el encuentro de los periodistas con los guerrilleros sin poner en peligro las propias infraestructuras, encubiertas en la legalidad o en identidades apócrifas de sus combatientes. Buscando una de esas fincas, los Montoneros descubrieron un anuncio en una confitería de la calle Maipú de Buenos Aires, ofreciendo la locación de un inmueble, cuyo dueño resultó ser Nelson Romero, quien allí vivía con su mujer Laura Iche, a donde concurría Rodolfo Silchinger, cuñado de Romero, personas que se supo mucho tiempo más tarde, estaban relacionadas con el Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE).

Minutos antes que la ilusoria empresa locataria iniciara la seudorecepción, Laura Iche salió en busca de Silchinger y Romero, haciéndolos entrar, siendo los tres inmovilizados por los guerrilleros que los condujeron al segundo piso de la residencia, lejos de la mirada de la prensa, que arribó posteriormente acompañada por dos periodistas enrolados en los Montoneros, Francisco Urondo y Luis Guagnini. Todos estos precedieron a Jorge Born, trasladado desde la 'cárcel del pueblo' ubicada en las cercanías; y de Firmenich.

La coincidencia de haber realizado esa conferencia de prensa en ese lugar, dado los antecedentes de los habitantes permanentes, es fortuita. Estuvo condicionada por la casualidad del hallazgo de una ocasión propicia, en virtud de la proximidad de la 'pinturería' donde se mantenía a Jorge Born privado de su libertad. No sirvió ni para ahogar el acontecimiento propagandístico de los Montoneros -que platicaron con medios escritos y televisivos internacionales, teniendo a Jorge Born como testigo- ni pudo ser explotado por la represión, que buscaba afanosamente pistas para impedir el pago del suculento rescate. No influyó en las caídas de Francisco Urondo y Luis Guagnini, el primero baleado por la espalda, el segundo raptado y desaparecido, acaecidas bastante tiempo después y en otras zonas; como tampoco en la suerte del equipo que se encargó de la realización del operativo, que dejó el lugar sano y salvo.

Andersen no contempla en sus disquisiciones el significado de un factible arresto de Firmenich en esas circunstancias, admisible si era monitoreado por las Fuerzas Armadas, las que no hubieran dudado en ofrendarlo a cambio de los réditos políticos que hubieran sacado de su captura. Andersen omitió dedicar algún párrafo a la conducta estoica del primer grupo económico del país de entonces, el cual a pesar de sus notorias influencias entre los militares, soportó durante casi un año el secuestro de dos de sus directivos, desembolsando una suma descomunal, secuestro que en su tramo final aparecía presuntamente comandado por un infiltrado del Ejército en la jefatura de los Montoneros.

En su reportaje antes evocado, Bonasso dice que el libro de Andersen 'agrega un dato, hasta ahora inédito: Carlos Menem lo sabía cuando lo indultó junto a los comandantes en jefe', en relación a que secretamente el Presidente estaba al corriente de la pretendida servidumbre de Firmenich para con el Ejército, al acordarle su gracia ya fines de 1990, un desconocimiento informativo si se lo toma por una confidencia ignorada para esa fecha. Se ha visto que, las acusaciones públicas de Andersen contra Firmenich arrancan en 1987; antes, en forma de artículos, hoy en un libro.

De la misma manera que pude reconstruir algunos entretelones y rescatar del anonimato a los mártires montoneros que participaron en los 'ajusticiamientos' de Rucci y Mor Roig en escritos anteriores, dando cuenta de logros y desaciertos de ellos y muchos otros, sumémosle ahora el dato verdaderamente inédito que Menem también indultó a quien con documentos falsos alquiló por unas horas esa casa en el barrio de Martínez.

Este viejo militante peronista camina estos días por alguna capital de este mundo, al igual que otro indultado, quien supervisó la seguridad de la conferencia de prensa que allí tuvo lugar, 'reduciendo' a los dueños del chalet, y asegurando la llegada y partida de Jorge Born y Mario Firmenich, y la entrada y salida de los periodistas invitados.

Estos dos argentinos sobrevivieron a los campos de concentración de la dictadura con este secreto bien guardado y, dicho sea de paso, no fueron detectados por el fiscal Juan Martín Romero Victorica en su cruzada judicial antimontonera en la posterior transición democrática, nombres de los que Firmenich no hizo uso en el informe que pudo haber remitido a los oficiales del Ejército que comandaban la infiltración, siguiendo la lógica de Martin Edwin Andersen; si no, tampoco se entiende como esos dos ex-compañeros suyos fueron año después liberados por las Fuerzas Armadas de los centros clandestinos de detención. Queda por tanto dicho; una vez más, por si hacía falta, que ni ellos ni sus miles de compañeros que participaron de la frustrada odisea revolucionaria que quiso transformar la Argentina desde el peronismo en esos años, han trabajado para la SIDE ni para la CIA.

El mensaje de Andersen, o el de sus intoxicadores, persigue por elevación a las nuevas generaciones de jóvenes argentinos. Los exhorta a ser precavidos y a tener cuidado. Los previene contra la búsqueda de las utopías. Formula una clara advertencia contra la rebeldía innata de la juventud, y amenaza con reprimir el espíritu crítico de quienes acceden a la vida adulta. Recomienda dejar de lado pasar revista seriamente al pasado y asumir los riesgos en la práctica que entraña imaginar un futuro mejor. Porque a la larga -diría el esclerótico espía norteamericano-, los servicios de inteligencia extranjeros terminan pudriéndolo todo, entre traiciones y conspiraciones.

Notas
(1) 'Expreso', junio de 1987, 'El Periodista', marzo de 1989, revistas circulantes en Buenos Aires. Bajo el título 'Dossier Secreto', el libro de Martin Andersen apareció en Argentina a fines de 1993, editado por 'Planeta'. La fuente principal de ese libro, como se ha dicho, fue el agente de inteligencia de los Estados Unidos destacado en Buenos Aires, Robert Scherrer, que murió dos años más tarde, exactamente en 1995. Pero el 11 de febrero de 1999 fue portada en la prensa internacional el oscuro papel de este Scherrer en las guerras de baja intensidad de América Latina al desclasificarse algunos documentos secretos norteamericanos sobre el 'Plan Condor' urdido por el tirano chileno Augusto Pinochet, en colaboración con las dictaduras de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. Ha quedado por tanto impreso que Scherrer era un confidente e informante de la satrapía chilena, liderazgo del abominable 'Plan Condor'. De allí alimentó Martin Andersen su teoría conspirativa y aberrante sobre los años de plomo en la Argentina. La historia orina sobre su tumba.
(2) 'Noticias', Argentina, 22 de noviembre de 1992.
(3) 'Somos', Argentina, 16 de octubre de 1981.
(4) 'Página 12', Argentina, 25 de abril de 1993.
(5) 'Clarín', Argentina, 18 de octubre de 1992.
(6) 'Página 12', Argentina, 25 de abril de 1993.
(7) 18 documentos confidenciales del Departamento de Estado en Washington sobre el 'caso Graiver' y las finanzas de la guerrilla de los Montoneros fueron repartidos por Martin Andersen a periodistas argentinos en Buenos Aires durante 1990.
(*) Escribí esta crónica en 1993. Fue dedicada al extinto periodista uruguayo Ernesto González Bermejo, el primer entrevistador de los grupos armados que darían origen a los Montoneros. Se publicó en Argentina en 1999, como uno de los anexos de la segunda edición de Montoneros, final de cuentas, libro del que soy autor, editado inicialmente en 1988 por Puntosur, reeditado en 1999 por La Campana, actualmente agotado. Se trata de la resumida versión en castellano de mi tesis de doctorado en ciencias sociales, que obtuve en la Universidad de Ginebra el 21 de noviembre de 1988. El contenido viene a cuento por las imputaciones de haber cooperado voluntariamente con la dictadura militar formuladas contra algunos sobrevivientes de la jefatura montonera por voceros del régimen de las Fuerzas Armadas que perpetraran un genocidio en Argentina, aparentemente recogidas por el juez federal de Buenos Aires, Claudio Bonadío, quien viene de dictar ordenes de detención que conciernen a Mario Firmenich, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja.

La verdad histórica reflejada en este artículo se mantiene incólume y ha sido posteriormente confirmada por la apertura de los archivos federales suizos sobre los Montoneros, como diera cuenta en mi investigación periodística aparecida en la revista argentina 'Veintitres', el 26 de diciembre de 2002. La persecución lanzada contra Mario Firmenich por el gobierno ilegal instaurado en la Argentina a partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, con pedidos secretos de captura documentados por la policía helvética, echan por tierra que el citado fuera un colaborador de los militares.

Por otra parte, las memorias que acaba de sacar el alto dirigente del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), Enrique Gorriarán Merlo, tituladas 'De los Setenta a La Tablada' (Planeta, Catálogos, Buenos Aires, 2003) eximen a Firmenich y a los Montoneros de cualquier responsabilidad en la caída del líder del ERP, Roberto Santucho, rebatiendo lo apuntado por María Seoane al respecto en su libro 'Todo o nada' (Planeta, Argentina, 1991), reiterando a su vez el rechazo a las pretendidas alegaciones en ese erróneo sentido del estadounidense Martin Edwin Andersen, debidamente desmentidas en esta nota, no obstante repetidas por él estos días en el diario 'La Nación' de Buenos Aires del sábado 16 de agosto de 2003.

Por cierto la fuente principal Andersen sigue siendo la misma que antes, el fenecido Robert Scherrer, un ex-agente del FBI que revistara en la embajada estadounidense en Argentina, con el cual dice que habló y cruzó dos cartas, quien paradójicamente no dejo constancias escritas en la CIA de sus descubrimientos sobre Firmenich, a la que debía notificar, no hallandose nada en los archivos que ya han sido desclasificados para esta fecha. La ausencia es llamativa si se la contrasta con los inquietantes informes de la propia CIA sobre Scherrer, enlace norteamericano con el Plan Condor pergeñado por Augusto Pinochet para coordinar la represión en el Cono Sur, constituyéndolo en una fuente desconfiable para atribuirle veracidad a sus informaciones sobre los movimientos políticos de oposición a las dictaduras que asistió como espía a las ordenes de los servicios de inteligencia de su país.

En esta irónica 'CIA de los Montoneros', además de disecar los despropositos de Andersen, se anunciaba también una avalancha de nuevas acusaciones contra Firmenich que jamas tomaron carácter público. A las conexiones con el derrumbe del Banco Ambrosiano en Italia, vinculadas al Vaticano, Licio Gelli y la mafia, se sumaban las relacionadas con un grupo de cubanos encabezados por Raúl Castro, hermano de Fidel, junto a sandinistas y montoneros, todos presuntamente implicados en el trafico de drogas. Estas estrambóticas elucubraciones nunca se concretaron. Ninguna otra versión de similar naturaleza se ha difundido desde entonces como para corregir la convicción expuesta en mi libro y en la tesis de doctorado que lo sostuviera, subrayando que los Montoneros fueron destruidos por sus propios errores, los cuales despuntan en el mal manejo del enfrentamiento que les planteara Perón desde 1973. Sigue siendo evidente que las razones de la derrota de los grupos armados peronistas no radican en agentes ni motivos externos. Tampoco en la supuesta infiltración de las Fuerzas Armadas entre sus filas, o en una 'oveja negra' que se pasó de bando, la que algunos siguen buscando sin éxito a 30 años de los hechos. Todo eso es fruto de la imaginación malsana de los enemigos del pueblo argentino.

*Juan Gasparini es periodista y escritor, su último libro es 'Mujeres de dictadores', de Editorial Península, 2002

Fuente: Rebelion

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Entrevista de Gabriel García Márquez a Firmenich (parcial)

Del libro de Eduardo Anguita y Martín Caparros "La Voluntad". Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina, Tomo III

Abril de 1977. En esos días, Gabriel García Márquez se encontró en algún lugar del mundo con Mario Eduardo Firmenich y lo entrevistó.

- Hola, dice dándome la mano.
- Soy Mario Firmenich.

- Como decir: el secretario general del Movimiento Montonero, el hombre más buscado por las fuerzas represivas de Argentina y uno de los más perseguidos por los periodistas del mundo...

- Ya hace un año que la junta militar presidida por el general Jorge Videla está en el poder en Argentina, le digo.

Mi impresión personal es que este lapso le ha bastado para exterminar la resistencia armada. Entonces ustedes, los montoneros, no tienen nada que hacer, al menos en el terreno militar. Están liquidados.

Mario Firmenich no se inmuta. Su respuesta es seca e inmediata:

- Afín de octubre de 1975, cuando todavía estaba en el gobierno Isabel Perón, ya sabíamos que se daría el golpe dentro del año. No hicimos nada para impedirlo porque, en definitiva, también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento peronista. Hicimos en cambio nuestros círculos de guerra, y nos preparamos a soportar, en el primer año, un número de pérdidas humanas no inferior a 1500 bajas. Nuestra previsión era ésta: si logramos no superar este nivel de pérdidas, podíamos tener la seguridad de que tarde o temprano venceríamos.

- ¿Qué sucedió?

- Sucedió que nuestras pérdidas han sido inferiores a lo previsto. En cambio, en el mismo período, la dictadura se ha desinflado, no tiene más vía de salida, mientras que nosotros gozamos de gran prestigio entre las masas y somos en la Argentina la opción política más segura para el futuro inmediato.

- Es una respuesta cortante, precisa y elocuente. Con todo no me convence mucho. Tengo la impresión de que el suyo es un optimismo calculado. Se lo digo: Soy optimista y me gusta la gente optimista, pero de las personas que son demasiado optimistas, desconfío. ¿Por qué no pensar, por ejemplo, que también los militares han calculado por anticipado esas pérdidas?

Hay previsiones que nadie conoce. Probablemente ellos también piensen haber vencido, ¿no?

Firmenich admite esta posibilidad, pero la rebate muy rápidamente.

- Los militares deben haberse hecho la idea de conseguir, entre marzo y diciembre de 1976, el aniquilamiento de cualquier fuerza organizada que les fuera adversa y de poder dedicarse después, en 1977, a dar caza a los últimos núcleos dispersos. Más que cálculos concretos eran puras hipótesis políticas: tal vez ni ellos lo han creído realmente. Y si luego lo han creído, peor para ellos; porque esto significa que no conocen la dialéctica de treinta años de historia del peronismo.

- No obstante tanta demostración de lucidez política, yo aún no logro evitar la impresión de estar hablando, sobre todo, con un hombre de guerra. En efecto, Mario Firmenich ha tenido muy poco tiempo en su vida para dedicarse a otra cosa que no sea la guerra, desde que nació en 1948 en Buenos Aires. El hijo de un agrimensor que se diplomó en ingeniería de edad adulta; típico producto del sector medio argentino de funcionarios pú.
blicos. En 1955, a la caída de Perón, Mario Firmenich tenía apenas siete años...

Hasta este momento han habido en Argentina, en menos de 22 años, 14 presidentes de la república y ninguno ha llegado a finalizar el período previsto.

El general Aramburu, el hombre que había echado del poder a Perón, estuvo en el sillón cuatro años. Luego se retiró a la vida privada y se encerró en un departamento de la calle Montevideo N° 1053, octavo piso, en Buenos Aires, permaneciendo aparentemente lejos de cualquier actividad política. Pero el 29 de mayo de 1970, dos jovencitos vestidos con uniformes militares lo detuvieron en su casa, a las nueve de la mañana, con el pretexto de asegurar mejor su protección. Aramburu fue conducido a una vieja chacra en la periferia de Buenos Aires, procesado, condenado y fusilado. Mario Firmenich, que entonces tenía 22 años, había formado parte del
mismo comando que cumplió la operación Aramburu. Pero no había entrado en la casa de Aramburu. Había quedado sobre la vereda de enfrente, vestido de oficial de policía, para vigilar que nadie viniese a desplazar la camioneta sobre la cual habían proyectado transportar al general y que no habían logrado estacionar bien. Antes de esa empresa, había participado en 17 operaciones, pero su nombre no lo conocía nadie. El movimiento estaba compuesto entonces por sólo 10 personas y Mario Firmenich era el tercero en orden jerárquico. Por eso es que digo que su formación y su experiencia han sido sobre todo guerreras; más, cuando le observo que, según mi opinión, lo que le falta a los Montoneros es la capacidad para manejar opciones políticas y que en la cabeza no tienen más que el aspecto militar del problema, y que, en mi opinión, la solución militar es la última y arriesgadísima alternativa que les queda.

Pero no, no es cierto, es todo lo contrario, me contesta rápidamente.

Uno de los trazos característicos de nuestra guerra revolucionaria es que no ha sido el foco guerrillero el que genera el movimiento de masas; es el movimiento de masas el que precedió a la guerrilla y eso hace un buen cuarto de siglo. El movimiento de masas en Argentina empezó en 1945 y el movimiento armado recién en 1970.

En síntesis, su idea es que el movimiento de masas del peronismo va adelante empujado por la misma dinámica de su propia conciencia y a veces hasta antecede a la vanguardia política. Dice que este movimiento se da como objetivo la búsqueda de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política en Argentina.

Es antiimperialista y antioligárquico, y así como ha logrado durante 25 años actuar sin vanguardia política, eso mismo lo ha transformado también en antiburocrático, consecuencia de la traición de los burócratas.

- Hemos llegado a la lucha armada sólo cuando se agotaron todas las otras posibilidades de lucha política, dice.

En determinado momento no tuvo más sentido el voto, ni el voto en blanco ni el proyecto de golpe de Estado populista, ni tampoco las tres sucesivas experiencias tentativas de guerrilla rural. Todas prematuras. No tuvo más sentido ni siquiera el retorno político de Perón. Quiero decir: el proceso no ha comenzado con Montoneros; los Montoneros han sido su inevitable consecuencia. Más aún, la decisión de lanzarse a la lucha armada. Ha sido en sí misma una política de masas.

- Me toca en la conversación que tuvimos, el tema que quizá lo ha atraído más, ha sido el de la modalidad absolutamente original que tiene la guerra en la ciudad. Firmenich está persuadido de que el hecho de no poder disponer de zonas liberadas, en vez de obstaculizar, facilita al revolucionario la conducción política de las masas.

- Es decir, mientras el Ejército está obligado a quedarse encerrado en sus cuarteles, los Montoneros están en todas partes y nadan dentro de las masas como el pez en el agua. Es un ejército, el de los Montoneros, que tiene todas sus fuerzas en territorio enemigo; un ejército que se desarma todas las noches cuando sus militantes vuelven a casa para dormir pero que sigue estando intacto y alerta, aún cuando sus soldados duermen...

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La autocrítica de Firmenich (1995)

El martes 2, el lider de Montoneros, Mario Firmenich, se presento en el programa televisivo "Tiempo Nuevo"
del periodista Bernardo Neustadt, para hacer la autocritica de la organizacion. Montoneros fue una de las organizaciones armadas peronistas que lucharon por el regreso del general Juan Peron, concretado en 1973.

Posteriormente enfrentaron al anciano general, quien los echo del peronismo. En 1974 volvieron a la clandestinidad y continuaron la lucha armada hasta ser derrotados por la dictadura del "Proceso de Reorganizacion Nacional".

El testimonio de Mario Firmenich fue gestionado por la subsecretaria de Derechos Humanos, Alicia Pierini, de acuerdo a los deseos del presidente Carlos Menem. La funcionaria explico sus gestiones "porque entiendo que forman parte de mis funciones en cuanto se debaten temas de derechos humanos".

Los dichos del ex jefe guerrillero -emitido a las 22-habian sido grabados a las 13:30 de ese dia. En el reportaje realizado por el periodista Bernardo Neustadt, Firmenich confirmo la autoria del secuestro y crimen del general Pedro Eugenio Aramburu. Este atentado, realizado en 1970, fue una de las primeras acciones de Montoneros. Aramburu fue el general que derroco en 1955 al gobierno del general Juan Peron.

En el programa se produjo el siguiente dialogo:

Neustadt: ...El secuestro del general Aramburu como lo vive usted?

Firmenich: No lo hemos vejado, lo hemos respetado...y tambien ahi aprendi que no habia que odiar al enemigo.

Neustadt: Pero lo asesinaron...

Firmenich: Fue un acto que no decidimos nosotros: asi lo decidio el pueblo...estaba decidido por el pueblo. Y esto es, en todo caso, lo triste, porque no podemos hablar de esta situacion sin hablar de los bombardeos a la Plaza de Mayo, o del fusilamiento del general Valle.

A continuacion reproducimos parrafos del texto leido por Firmenich en el programa televisivo, segun lo extractado por los diarios La Prensa y Clarin:
* Me dirijo a todos mis compatriotas asumiendo una vez mas la responsabilidad politica por todo lo actuado por los militantes montoneros...

* Llego la hora de la verdad para los argentinos. El general Balza tuvo el coraje de asumir una autocritica que le correspondia a Videla. Tendio una mano de paz y reconciliacion con la verdad, con la sociedad de hoy o con sus antiguos adversarios.

* Los montoneros ya habiamos hecho nuestra autocritica...Hoy vuelvo a reiterarla, aceptando la mano tendida por el general Bala, y tendiendo a la vez mi propia mano.

* Cuando fuimos acorralados, politica y militarmente mientras la Triple A nos masacraba tras la muerte del general Peron, cometimos el error madre de pasar a la clandestinidad y retornar a la lucha armada, pese a que no existia para eso la legitimidad que otorgaba el consenso de las mayorias. Politicamente, el error fue de naturaleza ideologica y militarista; espiritualmente, fue un pecado de falta de esperanza que nos llevo a una decision desesperada.

* Ante la evidencia de aberraciones de lesa humanidad...no fuimos capaces de luchar cumpliendo el precepto cristiano que nos manda a amar a los enemigos. De haberlo hecho, se habrian evitado dolorosos da#os...

* Nosotros no tenemos que arrepentirnos por haber desaparecido a nadie, ni por haber torturado a nadie para obtener informacion, ni por haber violado ninguna mujer, ni por haber robado ningun hijo a nadie, ni por haber empalado a nadie, ni por haber arrojado vivo al mar a nadie.

* Esta autocritica abarca el haber celebrado, ingenuamente, algunos atentados contra adversarios, aun sin saber certeramente su procedencia. No es cristiano celebrar la muerte ni del peor enemigo.

* No tenemos la responsabilidad de lo actuado por otras organizaciones armadas (en alusion al ERP) que se opusieron a la salida electoral del '73 y que continuaron e intensificaron absurdamente su accionar guerrillero e intentaron instaurar una zona liberada en Tucuman.

* Los argentinos produjimos una guerra civil embozada desde 1955 en adelante. Nosotros no empezamos la violencia en la Argentina.
Nosotros fuimos la generacion que nacio, crecio y se educo durante ese proceso historico.

* El derecho de resistencia a la opresion por todos los medios fue legitimado universalmente tanto en el Derecho Constitucional como en las enciclicas papales. Los peronistas y nuestro lider entendimos que nos asistia este derecho. Nosotros, la juventud peronista, tuvimos la osadia y el coraje de ponerlo en practica.

* Toda una generacion fue generosamente sacrificada en una lucha que se nos imponia como un deber moral en un pais que era injusto y sin destino.

* Nos averguenza ante el mundo la hipocresia de sostener que tanta inteligencia y capacidad humana fue arrastrada de las narices a un tragico final, falsamente explicando por una teoria de los dos demonios...

* Todo el dolor nacional fue posible por una cultura politica totalitaria y militarista, de la que todos hemos formado parte.

* El dolor de lo irreparable no admite estas razones. El amor a los seres queridos resulto mas fuerte que las ideologias.

* Hoy podemos hablar de la reconciliacion nacional y la pacificacion definitiva porque en un estado democratico...la violencia politica no tiene ningun sentido ni ninguna legitimidad.

* Pero no se trata de la reconciliacion de torturadores y torturados.
Se trata de la reconciliacion social y politica en una postura pluralista que entre todos hemos ido construyendo durante los once a#os de democracia.

Empero, el presidente Menem no quedó del todo conforme de las expresiones de Mario Firmenich. En declaraciones radiales, el presidente considero que la autocritica del jefe montonero "ha sido a medias". Agrego Menem que "no sé a partir de qué el señor Firmenich se arroga la representacion del pueblo; estuvo mal, porque no hay arrepentimiento, que es fundamental para que en esta pais totalmente pacificado podamos conseguir la reconciliacion de los sectores que todavia siguen debatiendo este tema". (La Prensa y Clarin 3 y 4/5; La Nacion 4/5/95)

Fuente: www.fcen.uba.ar

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Soldados de Perón

El Equipo de Investigación Periodística se encuentra trabajando sobre una biografía del líder montonero Mario Eduardo Firmenich. Entre las muchas entrevistas que ha realizado el equipo para Firmenich - El libro, se encuentra la siguiente con Richard Gillespie, autor de Soldiers of Perón - Argentina's Montoneros (Oxford University Press, 1982). Aquí el escritor británico comparte algunos puntos de vista sobre Firmenich.

Adrián Korol, Buenos Aires, 1997

La figura del líder de la organización Montoneros, Mario Eduardo Firmenich, es controvertida, discutida y enigmática. ¿Existe a lo largo de su investigación publicada en "Soldados de Perón" algún indicio de que Firmenich era agente de inteligencia o colaborador de los servicios argentinos? ¿Cree usted que el secuestro del General Aramburu es una genuina operación de la guerrilla montonera o, como algunas fuentes aseguran, una maniobra de sectores allegados al gobierno de Onganía?
Durante la preparación de mi libro no he encontrado ninguna evidencia en este aspecto. El autor que ha trabajado en ese sentido es Martin Edwin Andersen en Dossier Secreto: Los Desaparecidos y el mito de la Guerra Sucia. La correspondencia con Montoneros sugiere que hubo varios los contactos interpersonales entre ellos y el régimen militar de 1966-73. Esto es presumiblemente por el origen cercano a la derecha católica de algunos de sus miembros fundacionales así como de conexiones familiares. Yo pienso que ambos lados utilizaron estos contactos de una manera oportunista. No estoy convencido de que Firmenich "trabajara para el enemigo". En realidad era una relación de conveniencia mutua.
¿Cuántos combatientes llegaron a integrar el aparato militar montonero en su apogeo? Cree usted que las acciones emprendidas por Montoneros desde su aparición pública hasta la instauración del gobierno del Dr. Héctor J. Cámpora, contaron con la simpatía de la gente?
Yo estimo 5.000 miembros activos de los cuales 3.000 han tenido relación con el aparato militar. María Moyano en "La patrulla perdida"(The Lost Patrol) estima un total de 3.500 montoneros. Es evidente que las primeras acciones de los Montoneros contaron con el apoyo de una "considerable minoría" entre la gente común.

¿De acuerdo a su investigación, cree usted que los asesinatos de Rucci y Mor Roig fueron ejecutados por la organización?
Sí.

¿Teniendo en cuenta que los orígenes de Firmenich son cercanos a la derecha católica, cómo se entiende esa "conversión" hacia las posiciones tercermundistas para convertirse luego en el máximo dirigente de una organización guerrillera de izquierda?
Firmenich es uno de esos activistas católicos influenciados por la Teología de la Liberación en la segunda mitad de la década del '60, aunque uno puede dudar de la profundidad de esa "conversión". El ascendió dentro de los rangos de Montoneros como resultado de su propio pragmatismo y luego de las muertes de sus líderes naturales. El fue capaz de utilizar la auto identificación de Peronista para evitar hacer declaraciones ideológicas más explícitas, convocando a todos los grupos que compusieron Montoneros, que en sus orígenes eran más una coalición que una organización unida. A partir de que la lucha armada se convierte en el criterio determinante para un revolucionario, Firmenich adquiere credibilidad revolucionaria entre la guerrilla a pesar de su ideología inicial.

¿Cree usted que ha habido contactos en Francia entre Firmenich y Massera? ¿O piensa que estos contactos son parte de un mito?
Yo pienso estos contactos son apoyados por la evidencia.

A propósito de Massera... ¿cómo se entiende ese plan de recuperación que monta en la ESMA para recuperar a algunos Montoneros que se encontraban "desaparecidos" en ese lugar?
Por 1978, Massera había perdido la lucha por el poder dentro del régimen frente al eje Videla-Viola. Entonces mantuvo sus aspiraciones presidenciales buscando aliados nacionalistas como los Montoneros por fuera de las Fuerzas Armadas. Por otra parte no era nada nuevo para Montoneros su colaboración con oficiales militares (N. de la R. recordar el llamado "Operativo Dorrego").

¿Quién era Firmenich?
Es como un enigma permanente para mi. Uno debe creer que tiene cierta suspicacia política, sino no se entiende como sobrevivió como líder durante tantos años.

¿Cuál es su opinión sobre los otros dos sobrevivientes de la Conducción Nacional de Montoneros, es decir, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Cirilo Perdia. Encuentra usted diferencias entre ellos y Firmenich?
Nunca tuve entrevistas con estos líderes. He tenido impresiones indistintas de ellos y a través de "segundas fuentes". Vaca Narvaja fue un Montonero de genuino pedigree. Perdia me ha parecido siempre una figura mas bien siniestra ...Pero no me consta, son más bien impresiones personales.

¿Qué es lo que lleva a Firmenich a ordenar la contraofensiva de 1979?
La desesperación. Esperaba una resistencia masiva al régimen y desde el exilio pensaba en que era posible aislarlo políticamente. Firmenich estaba dispuesto a sacrificar las vidas de muchos de los suyos con la esperanza que los dirigentes pudieran luego capitalizar políticamente su contribución a la lucha anti dictatorial.

¿Al producirse el golpe del 76 cuál era el poder real de Montoneros? ¿Eran realmente una fuerza contundente o por el contrario se hallaban en decadencia?
En mi opinión los Montoneros estaban en problemas en la época del golpe. Su militarismo los aisló de sus defensores potenciales. Estaban cerrados en si mismos y no había ninguna posibilidad de una exitosa escalada de la guerrilla urbana. A su vez el ERP había sufrido importantes pérdidas militares.

¿Por qué cree usted que Firmencich sobrevivió?
Los contactos dentro de el aparato estatal le brindaron alguna protección; igualmente muchos montoneros arriesgaron sus propias vidas para protegerlo y, durante el peor período de la represión, vivió como un exiliado político.

¿Cuáles fueron los mayores logros y los peores fracasos montoneros?
Logros, la flexibilidad táctica de sus primeros tiempos: la capacidad en 1972 para cambiar desde el llano la guerrilla y el trabajo político mediante la Juventud Peronista. También la prontitud para declarar un alto al fuego aprovechando la situación constitucional 1973/1974. El fracaso: a largo plazo, con su proyecto político desintegrando, ellos perdieron esta flexibilidad táctica y recurrieron al militarismo, alejándose así de la masa trabajadora y de otros movimientos sociales.

¿Cree que a partir de la muerte de Perón se desarrolla un culto a la personalidad de Firmenich dentro de la organización?
Dudo que Firmenich sea esa clase de gente cuya fortaleza inspira y auspicia un culto a la personalidad. Sin embargo, hay un intento de presumir el "manto" de Perón en el film de propaganda 'La Resistencia Conduce a la Victoria'.

¿Para la elaboración de su libro, intentó entrevistar a Firmenich?
No.

¿Por qué?
Mi investigación fue iniciada en Buenos Aires entre 1975 y 1976, en plena escalada de violencia. Pensé que las principales figuras de Montoneros tendrían poco interés en prestarse a entrevistas o que aportarían poco a la investigación. Me pareció más interesante trabajar con los activistas anónimos, con los intelectuales que simpatizaban con la causa. En los últimos tiempos tampoco hice ningún intento por entrevistar a Firmenich, en realidad porque pienso que no conseguiría ninguna respuesta útil.

¿Cree usted que la influencia de la teología de la Liberación, tan decisiva en los orígenes montoneros, luego se trastocó en una desesperada búsqueda de relaciones formales con el Episcopado Argentino, e inclusive con el Vaticano?
Seguramente la influencia de la iglesia radicalizada es importante para explicar la evolución de algunos cuadros montoneros. Luego la política de nexos crecientes con la jerarquía de la Iglesia es un indicio de oportunismo por parte de la conducción de la organización buscando ganar legitimidad mediante contactos con la Iglesia Católica y con la Internacional Socialista. Pero yo pienso que progresivamente los católicos fueron cortejados por los Montoneros.

¿Hay alguna anécdota en su trabajo referida a la persona de Firmenich?
Quizás por que en mi libro se sugiere mucho que Firmenich tenía en cuenta con mucho cuidado su propia seguridad personal, estando dispuesto a arriesgar otras vidas. Un ex guerrillero me contó de una fuga en prisión en aquellos tiempos de 1972. Cuando ellos consiguieron estar fuera de la prisión la primera persona que encontraron ya afuera, en la calle, era Firmenich.

¿Cómo surge su interés en Montoneros y cuánto tiempo le llevó elaborar el libro que, entendemos, se vuelve a editar durante 1997 en Argentina?
Mi interés en Montoneros proviene de mi interés en general en la Juventud Peronista y en otras juventudes radicalizadas en general. Luego yo realicé mi tesis sobre la izquierda peronista, para lo cual pasé 16 meses en Buenos Aires, entre 1975-76. 'Soldados de Perón' se desarrolló aparte de esa tesis y finalmente concluí el libro entre 1980 y 1981, usando mi original y recopilando documentación adicional y entrevistas con exiliados.

Sabemos que hoy está dedicado al análisis de la situación en España y región mediterránea. ¿Ha encontrado puntos de contacto entre Montoneros y ETA?
A un nivel muy general, uno puede encontrar una ideología similar de nacionalistas revolucionarios en grupos tal como Montoneros, Sandinistas y ETA. Esto involucra una combinación de nacionalismo, las influencias radicales Católicas y Marxistas, pero en proporciones mas bien diferentes en cada caso, y las estrategias usadas por estos grupos para alcanzar el poder han sido muy diferentes.

Fuente: www.ukinet.com

[Ver Documentos Montoneros]


Miguel Bonasso

"Si pensara que nuestra lucha fue inútil, me suicidaría"

P. - En "Diario de un clandestino" usted asume su militancia en Montoneros, hecho no muy frecuente.

R. - Es verdad. Hay algunos compañeros que por sus declaraciones actuales, parece que hubieran estado en ALPI (Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil).

P. - Además, se lee con mucho interés. Pero no incluye una evaluación de la actuación del grupo.

R. Creo que va destilando cierta crítica y autocrítica, pero desde el punto de vista de aquel momento. No está hecha a nivel ensayístico, porque no es un ensayo. Más adelante pienso escribir la historia ensayística de Montoneros. Lo que quise fue rescatar esas anotaciones de aquellos años. Creo que es importante ver cómo encarábamos la realidad en ese momento.

P. - Aparecen personajes como Galimberti, Firmenich, Vaca Narvaja y Perdía, retratados con una cierta simpatía. ¿Cómo los ve hoy, a raíz de todo lo que pasó?

R. - En uno de mis libros anteriores, "Recuerdo de la muerte", hay una cierta crítica. Y "Diario de un clandestino" culmina con mi ruptura con Montoneros.

P. - Sí, pero las causas no quedan del todo claras.

R. Creo que se van deslizando. Tienen que ver con una visión crecientemente elitista, militarista, apartada de las masas. Lo que el libro muestra es que la decisión de militar no se toma de la noche a la mañana. Hay una especie de deslizamiento que tiene que ver con las características de una época, sus presiones y condicionamientos. También intento demostrar que la clandestinidad es un dolor. No se asume alegre ni frívolamente, sino que uno se va deslizando en ella. Es como el coma, que tiene grados. Era muy difícil romper con Montoneros en un momento determinado, pese a las disidencias.

P. - ¿Era peligroso?

R. No, me refiero a una especie de autocondicionamiento moral, porque hubiese significado traicionar a los compañeros. Además, tampoco se podía analizar muy bien lo que estaba pasando, porque la clandestinidad va encerrando, fracturando y partiendo. Yo hubiera querido encontrarme, por ejemplo, con Rodolfo Walsh, que también estaba clandestino y a quien respetaba muchísimo. Hubiera querido comentarle muchas cosas para conocer su opinión, pero era imposible hacerlo en un café, con un Falcon lleno de señores con anteojos negros en la puerta.

P. José Pablo Feinmann dijo que no se puede volver al espíritu setentista, porque ahí no entraba el concepto de democracia para nada, y ese concepto fue muy seriamente incorporado en estos años. ¿Está de acuerdo?

R. - No totalmente, porque yo fui secretario de prensa de Héctor J. Cámpora, o sea que pelée para que el pueblo pudiera votar. Es verdad que el peronismo estaba estructurado verticalmente a partir de la figura de Perón. Pero nuestra generación fue una generación trágica, de alguna manera condenada a la clandestinidad, porque venía de un país muy dividido entre peronistas y antiperonistas, de un mundo dividido en dos fracciones. Todo era en blanco o negro, con opuestos brutales. La figura del adversario no aparecía tanto, aparecía la figura del enemigo. La democracia implica, entre otras cosas, un margen de negociación.

P. -¿En qué cambió?

R. - Yo mantengo los mismos principios que tenía en los setenta. Lo que ha variado es mi concepción de cuáles son los instrumentos y los métodos para alcanzar una sociedad más justa, más fraterna, donde el hombre no sea un lobo del hombre. No creo en el darwinismo. La idea de democracia sigue siendo un valor no aceptado a fondo en el juego social y político. Un tercio de la población se encuentra excluida, existe el gatillo fácil. Todos coincidimos en querer una calidad verdadera de nuestro sistema democrático y sus instituciones, pero tenemos que reconocer que hay una monstruosa crisis de representatividad de la clase política. La gente es escéptica no porque sea totalitaria, sino por fenómenos tan generalizados como el del Senado, que inducen al escepticismo. Por suerte, hoy los militares no están en condiciones de hacer lo que hicieron en nuestra época.

P. - ¿Volvió a ver a Galimberti y a Firmenich?

R. No. Además, creo que son distintos. He vuelto a ver a otros compañeros, con algunos tengo una relación muy estrecha. Yo no soy de los que se encierran en el pasado, aunque rescato cosas importantes. Me rodeo mucho de gente joven. Una de las cosas que deseo es que me lean los muchachos. Que se interesen por esa época, por la música que escuchábamos, las películas que veíamos. Esos tiempos tuvieron que ver con la creatividad que suponía un mundo no dado. Fuese cierto o no, uno tenía la impresión de que podía cambiar el mundo. No había un discurso monolítico como el que hay ahora, dictado por el mercado.

P. - Durante la primera época, Montoneros contó con un gran apoyo popular. Las críticas feroces vinieron después, a raíz de todo lo tremendo que fue pasando.

R. - Hubo etapas muy definidas. Cuando luchábamos para que la gente pudiera votar y elegir libremente (no hay que olvidar que el peronismo estaba proscripto) el margen de legitimidad era altísimo. El problema empezó cuando a raíz de la persecución de la Triple A y la extrema derecha, se dio una respuesta militar. La respuesta tendría que haber sido política, aunque fuese muy costoso en términos de vida y sufrimiento. Ese fue un error muy importante, porque alimentó la caldera. Lo que no deben hacer nunca los revolucionarios es dar los elementos para que el otro los destruya. Espero que las nuevas generaciones puedan desarrollarse. Me da mucha alegría que los chicos nacidos en democracia tengan un reflejo frente a la vida cotidiana distinto del que teníamos nosotros. A nosotros nos consideraban sospechosos por ser jóvenes. Creo que nuestra lucha contribuyó a que eso no pase más. No fue una lucha inútil.

P. - El precio fue muy alto.

R. -Seguro, pero si yo pensara que no dejó ninguna clase de semilla, me suicidaría. Creo que, en gran medida, las nuevas generaciones tienen por lo menos algunas cosas garantizadas gracias a nuestra lucha.

P. - Hay que ver si las tienen garantizadas gracias a Montoneros, o gracias a lo que se fue construyendo a partir de Alfonsín y la democracia.

R. -Montoneros es sólo una parte muy pequeña de un fenómeno mucho más amplio.

Fuente: www.lossietelocos.com.ar, 2002

[Ver Documentos Montoneros]


Discurso de Rodolfo Puiggrós en homenaje a Mario Roberto Santucho, México, 16 de julio de 1977

Rodolfo Puiggrós (1906-1980)

El 12 de noviembre de 1980 fallece en La Habana, Cuba, Rodolfo Puiggrós, quien fuera uno de los más destacados intelectuales del campo nacional y popular de Argentina. Formado en las ideas marxistas de las primeras décadas del siglo XX, Rodolfo militó en el Partido Comunista, organización con la que entró en conflicto al producirse la gran eclosión popular del 17 de octubre de 1945. De allí en más participó activamente en las luchas del Movimiento Peronista, manteniendo siempre su decidida adhesión a las grandes mayorías que a partir del golpe gorila de 1955 enfrentaron a la reacción dictatorial.

Historiador lúcido del proceso iniciado en 1492 con la conquista europea que significó el saqueo de Nuestra América y el genocidio de los Pueblos Originarios, Puiggrós cuestionó siempre desde sus libros, del periodismo combativo, la cátedra y la acción política, a todas las expresiones del liberalismo que aceptaban acríticamente el dominio del pensamiento eurocentrista. En tal sentido, coincidió con los hombres que desde FORJA bregaron en la década del 30 por la construcción de un proyecto nacional revolucionario, alejado tanto de los modelos anglo norteamericanos como de un mecanicismo sedicentemente izquierdista que pretendía trasladar a los países del Tercer Mundo las contradicciones entre las potencias occidentales y la Unión Soviética. No aceptó entonces, ni aceptaría nunca, los "pensamientos únicos", las autodesignaciones de vanguardias revolucionarias, las pretensiones de igualar realidades sociales y políticas singulares a las condiciones particulares de Argentina y del subcontinente latinoamericano.

Legítimo heredero de las concepciones revolucionarias del nacionalismo popular latinoamericano, expresado desde la gesta sanmartiniana, bolivariana y antigüista por las montoneras federales rebeladas contra el proyecto de conformar en la región rioplatense una semicolonia pastoril, Puiggrós coincidió en la práctica con lo afirmado por José Carlos Mariátegui: "Todos los pensadores de Nuestra América se han educado en una escuela europea. No se siente en su obra el espíritu de la raza. La producción del intelectual del continente carece de rasgos propios". Fue por ello que planteó: "Las izquierdas comparten con el liberalismo y el nacionalismo de minorías el hábito mental de conceptuar conceptos, en lugar de conceptuar los hechos y la historia de la realidad argentina".

Autor prolífico, periodista talentoso, profesor que enseñaba escuchando, Rodolfo Puiggrós no se refugió nunca en las torres de marfil de las intelectualidades ajenas a las luchas de los trabajadores y el pueblo, sino que en las duras jornadas de la resistencia peronista afrontó los riesgos de una consecuente militancia. En los años que van de 1958 a 1973 da a conocer gran parte de su obra, desnudando los fundamentos de las sucesivas caricaturas "democráticas" que abrieron el camino a las dictaduras de 1966 y 1976.

Tras su breve pero inolvidable paso por el rectorado de la Universidad de Buenos Aires, se vio obligado a exiliarse en ese México solidario y fraternal para muchos miles de argentinos que allí reencontraron o descubrieron la auténtica esencia latinoamericana. En conjunto con amplios sectores de los trabajadores y la juventud combatiente se sumó a lasa filas del Movimiento Peronista Montonero, demostrando con su actitud que no participaba del nutrido sector intelectual del "animémonos y vayan", ni tampoco de los grupos de inspectores de revoluciones a prudente distancia de la represión dictatorial.

La muerte lo encontró en La Habana, Cuba, donde se había dado cita con otros compañeros para discutir sobre las mejores formas de proseguir la lucha antidictatorial. Llevado a México, permaneció en aquella tierra que tanto quiso hasta su repatriación a la argentina en la década del 80. Los homenajes que de allí en más se le tributaron han sido desde luego importantes, pero entendemos que insuficientes. Por eso, un conjunto de argentinos de diversas expresiones ideológicas, partidarias y sociales, nos reunimos en esta Comisión de Homenaje que impulsará un programa de actividades para recordar a Rodolfo Puiggrós, pero fundamentalmente con el objetivo de difundir su pensamiento y su obra en el ámbito nacional y latinoamericano.

La Fogata, 2002

Sobre Rodolfo Puiggrós

El historiador argentino Rodolfo Puiggrós (1906-1980) fue uno de los principales intelectuales enrolados en la izquierda peronista. Su primera militancia la realiza en las filas del Partido Comunista (PCA) durante la década del '30 y comienzos del '40. Como miembro de esa organización publica textos clásicos de historiografía. Entre otros: Rosas el pequeño, Los Enciclopedistas y De la colonia a la revolución . Dirige entonces la revista de teoría marxista Argumentos. Más tarde, a mediados de los años '40, se escinde del PCA y funda el Movimiento Obrero Comunista (MOC). Adhiere entonces al peronismo y comienza a editar el periódico Clase Obrera. Luego del golpe de estado de 1955 se exilia en México. Allí, en el periódico mexicano El Gallo Ilustrado, mantiene durante 1965 un prolongado debate teórico con André Gunder Frank, uno de los máximos impulsores de la teoría de la dependencia. Siempre en el exilio, reúne sus principales textos sobre historia argentina -varios tomos- en una obra gigantesca titulada Historia crítica de los partidos políticos argentinos. Más tarde, regresa a la Argentina y en 1973 es nombrado - durante el corto gobierno de Héctor J. Campora- rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Perseguido y amenazado por el grupo parapolicial y paramilitar Alianza Antocomunista Argentina (AAA), Puiggrós marcha nuevamente al exilio mexicano. Completamente desgarrado por el asesinato de su hijo Sergio (joven militante de la organización Montoneros), Rodolfo Puiggrós termina sus años del exilio militando orgánicamente en Montoneros y encabezando campañas de solidaridad con la revolución cubana, con la naciente revolución sandinista y denunciando internacionalmente las violaciones a los derechos humanos de la dictadura del general Videla y sus cómplices. Muere durante un viaje a La Habana en 1980.

El siguiente texto -inédito- recoge el manuscrito de archivo [tipeado a máquina], base de la intervención oral de Puiggrós, realizada en México el 16 de julio de 1977, en homenaje a Mario Roberto Santucho (1936-1976), líder máximo del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), quien cayó combatiendo a la dictadura militar un año antes de este homenaje (19 de julio de 1976).

Creemos que la lectura de este documento histórico puede resultar sumamente útil para las nuevas generaciones y, sobre todo, en momentos políticos como los que actualmente vive la Argentina. Cuando desde el gobierno de Néstor Kirchner y su entorno ideológico se