Emilio Marín |

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Barack
Obama tiene coronita en Oslo y la academia le dio el Nobel de la Paz
En solo nueve meses de presidencia ganó el premio.
El presidente norteamericano tiene fama de seductor e inteligente. Pero con
esos dos pergaminos no hubiera podido ganar el Nobel de la Paz en tan poco
tiempo. Más que nunca pareció una elección política, sin fundamentos.
Por Emilio Marín
Entre los candidatos al premio que otorga la academia noruega había 205
propuestos por tales o cuales méritos. El capitalismo, que todo lo timbea,
había publicado la fija de la agencia inglesa de apuestas Ladbrokes: la
mayoría de los boletos estaban jugados a la senadora colombiana Piedad
Córdoba. Su intervención personal logró la liberación de numerosos rehenes
de la guerrilla. Ese rol le costó varias amenazas de muerte; los
paramilitares y militares colombianos no tiran con calibres menores.
Pero ganó un “tapado”. Hasta ayer las agencias Reuters y EFE apenas citaban
la postulación de Barack Obama; era casi un dato de color, como de pasada,
sin darle chances reales. Esta falta de favoritismo era generalizada porque
el hombre no calificaba para el premio mayor, teniendo en cuenta que asumió
en la Casa Blanca el 20 de enero de este año. De su carrera anterior como
senador es muy poco lo que podía rescatarse para una currícula consistente.
Y sin embargo el morocho fue premiado. El argumento de la Academia fue "por
sus esfuerzos extraordinarios para fortalecer la diplomacia internacional y
la cooperación entre los pueblos". Se sabe que en Oslo hace mucho frío y la
labor de los jurados debe ser tediosa; las películas y novelas dicen que la
gente en esas condiciones climáticas y de mucho estress suele beber licores
fuertes. ¿Qué habrán tomado para llegar a esa curiosa premiación?
Hasta el beneficiado tuvo un gesto que lo honra, al declarar: “honestamente,
creo que no lo merezco”. Tal expresión se acerca más a la verdad que la
ingeniería política que funcionó como “impoluta” en Noruega y seguramente en
Washington para inducir a salir determinada bolilla.
Alguien podría alegar que los académicos tuvieron en cuenta el pasado remoto
de Obama como asistente social en los barrios humildes de Chicago, antes de
ser abogado. No es lo que proclamaron al dar a conocer su decisión, fundada
–como quedó dicho- en los supuestos méritos extraordinarios para la
“diplomacia internacional”.
Y esa última cualidad, si existe, debería probarse a la luz de su
experiencia como presidente de Estados Unidos, desde enero a octubre del
corriente año. Si el mismo premiado fue sorprendido y tiene sus serias
dudas, muchas más asaltaron a la gente del resto del mundo que se fue
enterando de la novedad.
A este cronista se le ocurre que no sólo la senadora Córdoba tenía
credenciales mejores. Si de presidentes y ex presidentes se habla,
perfectamente Evo Morales y Fidel Castro calificaban con creces. El primero
por haber sido el primer indígena en llegar a la presidencia de la saqueada
Bolivia y haber timoneado el gobierno hacia objetivos de democracia y paz,
pese a la violencia intolerante del racismo y el separatismo. El legendario
comandante en jefe cubano, por ser un estadista a favor de la paz, la
integración latinoamericana y la defensa del medio ambiente en el siglo XX y
el XXI (¿o el huso horario de Oslo atrasa tanto que se lo darán recién en el
siglo XXII?).
Los méritos y deméritos
Ojeando la carrera política del inquilino de la Casa Blanca, se pueden
anotar estos factores positivos:
-Derrotó al candidato republicano John McCain que pretendía continuar el
legado archinegativo de George Bush.
-Presentó un proyecto de reforma del sistema de salud en su país, donde 47
millones de personas están privados de ese servicio vital.
-Participó de la V Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, en abril
último, prometiendo una nueva era de diálogo con los países de la región.
-Propuso en varios discursos un mundo menos inequitativo y con soluciones
basadas en la multilateralidad, lo que contrastó con el unilateralismo
propio de la era de Bush-Cheney.
-Decidió no instalar el escudo antimisiles que su antecesor había dispuesto
contra Rusia, en República Checa y Polonia. Esto fue anunciado el 17 de
setiembre pasado.
-Presidió una semana más tarde la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU
que “resolvió” convocar a las potencias atómicas a recortar sus arsenales,
lo que fue aprobado por unanimidad. Las comillas pretenden llamar la
atención sobre que una cosa son los papeles, y otra muy diferente la puesta
en práctica de tales resoluciones.
Seguramente el presidente estadounidense tendrá a favor varias cosas más que
se escapan a esta lista no taxativa.
Pero a la vez se pueden recordar sus aspectos más negativos, que en Oslo
parecen haber pasado desapercibidos:
-Mantuvo en operaciones y con numerosos presos políticos ilegales y
torturados, la cárcel de Guantánamo en una bahía usurpada a Cuba desde 1903.
-Prorrogó el cruel bloqueo a Cuba, vigente desde febrero de 1962, y lo hizo
en base a una ley de Comercio contra países en guerra, pese a 17 votaciones
de la ONU que reclamaron el fin de la medida.
-Mantuvo en sus cargos a Robert Gates en Defensa y al general David Petraeus
al frente de los ejércitos de ocupación de Irak, que venían de tiempos de
Bush.
-Duplicó el número delos militares de EE UU en Afganistán, donde se producen
espantosas matanzas de población civil luego de bombardeos aéreos. Ante la
adversidad de la campaña, la Casa Blanca analiza enviar 30.000 soldados más,
pedidos por el general Stanley McChrystal.
-Gastará 120.000 millones de dólares al año para atender los dos teatros
bélicos, de los cuales ya recibió un adelanto de 80.000 millones hasta fin
de año. Como contrapartida de esa guerra imperial, ya son más de 5.000
soldados estadounidenses los que han perdido la vida.
¿Academia o escuelita?
Se podrían enumerar más aplazos en la libreta internacional del
excesivamente premiado. Por ejemplo, su política de acercar posiciones en
Medio Oriente, con el péndulo no en el “justo medio” sino del lado de
Israel, viene fracasando. El 22 de setiembre pasado se sacó una foto en
Nueva York, entre el energúmeno premier israelita Benjamin Netanyahu y el
tibio titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. Pero no pudo
lograr ni siquiera una agenda de futuras discusiones para que la paz sea
algo más que una expresión de anhelos. Su enviado especial a la región,
George Mitchell, volvió de allí con las manos tan vacías como quedó su jefe
tras la referida cita neoyorquina.
Los académicos de Noruega pueden estar desinformados. Alguien debería
acercarles el dato de que el presupuesto militar de EE UU, acordado entre
Bush y su sucesor, será de 654.000 millones de dólares. Ese océano de dinero
sirve para la logística de las dos guerras ya citadas pero también para
financiar en el mundo a 872 bases militares estadounidenses que no se
dedican precisamente a fines pacíficos ni científicos. Serán 879 cuando
estén a pleno las 7 nuevas que se emplearán en Colombia, ahora, según pacto
de la administración Obama con el obediente Alvaro Uribe.
Queda claro que este cronista se declara ingratamente sorprendido por la
premiación, al menos en cuanto al Nobel de la Paz; se supone que los
distinguidos en Literatura, Medicina, Física, etc, tienen sus laureles bien
ganados.
En política internacional, la Academia tiene una mirada interesada y sesgada
hacia la derecha, con excepciones como las distinciones a Adolfo Pérez
Esquivel en 1980, Rigoberto Menchú en 1992, Nelson Mandela en 1993 y Yasser
Arafat en 1994. Pero si se repasa la lista desde principios de siglo XX
hasta hoy, los premios “de la Paz” a Theodore Rossevelt (no confundir con
Franklin Delano), Henry Kissinger, Menagen Beguin, Lech Walessa, Dalai Lama
y el último presidente sudafricano del apartheid, Frederik de Klerk,
muestran una tendencia poco equilibrada. Más, cuando lo distinguieron al
líder palestino, le dieron dos premios a la otra parte (Shimon Peres y
Yitzhak Rabin). Más que una academia, la noruega parece una escuelita.
A Obama le viene bien la premiación, no tanto por el 1,4 millón de dólares
que seguramente donará para que la puesta en escena sea completa, sino para
amortiguar el impacto negativo que tendrá el 28 de octubre. La 64º Asamblea
General de la ONU le dirá, con contundentes y mayoritarios 185 votos, que
debe levantar el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. Como
no lo hará, muchos se preguntarán ese día, ¿y a éste le dieron el Nobel?
El
mundo del revés
Por Emilio Marín
La superpotencia atómica no quiere que Corea del Norte tenga su programa nuclear
EE UU califica a Corea del Norte como “estado delincuente”, “terrorista”,
“dictadura”, etc. Y es lógico que el aludido trate de defenderse. Pero cuando lo
hace, es acusado de tener armas y violar “la paz mundial”.
La campaña de Washington no se queda en meras resoluciones de la ONU. El
secretario de Defensa heredado de Georges Bush, Robert Gates, está viajando
entre Singapur, Filipinas, Japón y Corea del Sur, para coordinar los planes
militares contra Pyongyang, capital de la República Democrática Popular de
Corea.
El contexto de confrontación en la península, por ahora limitada a la esfera
política y diplomática, ha sido propicio para que Gates le haga firmar al aliado
de Corea del Sur su adhesión al programa PSI, relativo a las Inspecciones de
Seguridad contra la Proliferación nuclear. Ese gobierno semicolonial era
observador solamente porque sabía que sus vecinos del norte no admiten ese
instrumento. En Seúl saben que abordar barcos socialistas en los mares
adyacentes para inspeccionarlos es considerado un “casus belli” por Pyongyang. Y
que tal caso habrá tiros.
Ahora con el respaldo directo de EE UU en lo militar, de Japón y otras
potencias, el presidente surcoreano Lee Myungbak se atrevió a dar ese paso. Su
contraparte al norte del paralelo 38, que dividió el país al finalizar la guerra
de agresión norteamericana, ratificó que no permitirá la intrusión en sus naves
y que cualquier intento será respondido “en lo militar en forma fuerte e
inmediata”.
¿Por qué se ha llegado a esa nueva instancia de pulseada política que amenaza
con desbordarse hacia el plano bélico?
Se podría decir que en el fondo para los norteamericanos no ha terminado la
guerra librada entre 1950 y 1953. El resultado de la misma puede ser entendido
como la primera derrota desde el fin de la II Guerra Mundial. Y como corolario
del armisticio, se consolidó en la porción septentrional una nación socialista
presidida por Kim Il Sung, aliado de China y la URSS, sobre todo de la primera.
Han pasado 56 años y la belicosidad norteamericana debería haber amainado. Es
cierto. Pero para los planes de dominación estadounidense del mundo sigue siendo
importante la posición geoestratégica de Corea del Sur, donde tiene bases
militares y 38.000 soldados propios en forma permanente. Esto, además de los que
sumaba durante los ejercicios anuales “Team Spirit” (1976-1990), los “Águila” y
recientemente los simulacros de guerra “Key Resolve”.
No hay que olvidar que en los documentos del Pentágono y el Consejo Nacional de
Seguridad de EE UU, desde tiempos de Bill Clinton en adelante, se admitía que en
el siglo XXI la zona más caliente de desafío a su hegemonía global estaba
ubicada en el Pacífico. Subordinar y proteger a Japón, contener a China, Rusia y
otros aliados del “Pacto de Shanghai”, y eventualmente hacerles la guerra,
demanda para el Pentágono una península coreana obediente. Y el Partido de los
Trabajadores de Corea y su Ejército Popular, presididos desde 1994 por Kim Jong
Il, son un obstáculo a ese plan.
Los misiles
Corea del Norte firmó en 1998 un acuerdo en las conversaciones a seis bandas
(China, Rusia, EE UU, Japón y Corea del Sur), según el cual desactivaba su
planta nuclear de Yongbyon e informaría de sus programas de investigación
nuclear. A cambio, recibiría un millón de toneladas de petróleo o ayuda
equivalente. Esto ocurrió en tiempos de Clinton, que retaceó el cumplimiento de
esas contraprestaciones. Luego, con Bush, directamente el acuerdo fue
desconocido y en consecuencia, el gobierno de Kim reanudó la operatoria de
Yongbyon.
Lo hizo con la alegación pública de que estaba en su derecho proseguir el
proceso de enriquecimiento de uranio para la producción de electricidad, un
programa que muchos países del mundo tienen pero que pocos ven coartado. Entre
los réprobos, además de Corea, está Irán.
Corea se siente amenazada por las bases extranjeras en su bajo vientre, el
depósito de armas allí y en países utilizados por EE UU como bases militares.
Las últimas sumatorias fueron el portaaviones “George Washington” reemplazando
al” Kitty Hawk” y el traslado desde Tokio a Seúl de 14 cazas “F-16” y 400
efectivos de la Fuerza Aérea.
El gobierno de Kim denunció que en abril del año pasado entre Estados Unidos y
Corea del Sur cometieron 170 casos de espionaje aéreo, empleando aviones RC-135.
En esas condiciones hay que ser muy hipócrita para negar que a Corea del Norte
le asiste el derecho de defenderse. Sin pedir permiso a la Casa Blanca, el
Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN, el buró del FMI o el Foro de Davos, es
evidente que Pyongyang lo vieje ejerciendo.
En abril de 2006 detonó en forma subterránea, controlada y segura, una carga
nuclear pequeña, en forma experimental. Eso le provocó una catarata de denuncias
en la ONU y las primeras sanciones. En 2008 hizo una prueba con un misil de
mediano alcance, con la idea de emplearlo como portador de un satélite de
utilidad social. Hubo otro escándalo mundial y nuevas sanciones. En abril de
2009 experimentó con un misil similar. La semana pasada, el gobierno coreano
democrático-popular produjo una segunda prueba subterránea controlada, de entre
1 y 4 kilotones de potencia. Y también lanzó en forma exitosa cinco o seis
misiles de corta distancia sin matar ni una mosca.
¿Hecatombe nuclear?
La reacción de Barack Obama y Hillary Clinton, secundados por Nicolas Sarkozy y
el primer ministro de Japón, Taro Aso, fulminaron los experimentos coreanos como
si fueran un atentado gravísimo contra la paz mundial. Ellos repitieron que no
permitirán que ese país tenga armas nucleares.
La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué EE UU tiene derecho a almacenar 6.000 ojivas
nucleares con miles de misiles estratégicos o intercontinentales, contar con
flotas de modernos submarinos y aviones que pueden transportarlos para su empleo
desde distintos lugares del mundo, amén de sus bases terrestres, y otros países
no tienen igual derecho? ¿Por qué en el laboratorio de Los Alamos, la
superpotencia pudo perfeccionar desde 2007 sus ojivas atómicas y los coreanos no
tienen derecho a una sola bomba para defenderse?
Y conste que Corea del Norte no tiene el antecedente de haber empleado ese tipo
de armas en agosto de 1945, en Hiroshima y Nagasaki, con bombas de 15 o más
kilotones y que exterminaron a 140.000 personas sólo en la primera ciudad. Se
sabe quién fue el autor de la masacre.
Los experimentos subterráneos coreanos han sido controlados y limpios, sin matar
a ningún ser humano, lo mismo que sus lanzamientos de cohetes al mar. Es una
grosera manipulación mediática plantear que esos programas (y los iraníes)
afectan la paz internacional y suponen el peligro de una “hecatombe nuclear”.
Allí aparece el doble rasero de la ONU, cuyo Consejo de Seguridad ha acogido
otra vez las preocupaciones de la representante norteamericana Susan Rice
(cualquier semejanza con Condoleezza Rice es mera coincidencia). Se han reunido
varias veces en Nueva York desde el 25 de mayo, bajo la presidencia de turno de
Turquía, pero no han podido alumbrar otra resolución con las sanciones urgidas
por Washington.
Lo previsible es que al final voten algo así, aunque sin llegar a bloqueos o
agresiones legalizadas en la ONU pues Beijing se opone a esos extremos. Corea
del Sur tiene una buena ficha allí pues el secretario general, Ban Ki moon, es
de esa nacionalidad y tiene posición tomada.
De Corea del Norte se pueden decir cosas sobre su sistema político, donde al
viejo Kim sucedió en 1994 su hijo Kim Jong, de méritos propios. Pero no se
pueden decir mentiras como que el hambre mató a 4.000.000 de personas, como lo
afirmó en 2006 el corresponsal de Clarín.
Es un país orgulloso de su independencia nacional, que está aumentando su
producción agroalimentaria y diversifica su economía con su Complejo de Acero
Chollima. Que procura más electricidad vía energía nuclear a pesar de los
“úkase” de las grandes potencias. Los coreanos no tienen vocación de suicidas.
Saben en carne propia lo que es una guerra, porque perdieron millones de vidas.
Si eventualmente buscan una bomba y contar con un misil portador, es para
defenderse. No están a la búsqueda del dominio mundial ni del chantaje nuclear,
como es el caso de la Casa Blanca.
Los coreanos se apoyan en sus propias fuerzas y están tan encerrados en sus
propias fronteras que son criticados por los teóricos de la globalidad. ¿Ahora
los quieren pintar como modernos salvajes que quieren salir a adueñarse de
Detroit? ¿Para qué, si son comunistas, no consumistas, y encima la General
Motors quebró?
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La
CTA realizó su primer paro nacional
Cristina tiene a la CGT como aliada seguro pero la CTA es crítica.
La Central de Trabajadores Argentinos realizó ayer su primer paro nacional
con reclamos al gobierno de Cristina Fernández. Este debe haber tomado nota
de que ese sector gremial no está nada satisfecho.
Por Emilio Marín
La CTA tiene muchos debates político-gremiales internos, y más de una
corriente, como se verá más adelante. Pero en materia de reivindicaciones
mantiene una unidad apreciable, pues sus diversos componentes están de
acuerdo con los puntos fundamentales del reclamo que se expresó ayer.
Entre otras cosas, reclama aumentos salariales pues no la satisfizo el 15
por ciento otorgado por el Poder Ejecutivo a los empleados públicos
nacionales negociado exclusivamente con la UPCN de Andrés Rodríguez, dejando
de lado a ATE de Pablo Micheli.
Otro asunto fue el pedido de paritarias, un beneficio que en general carece
el sector público donde la central tiene sus mayores gremios. Los sindicatos
del sector privado cuentan con esa ventaja y en su mayoría están afiliados a
la CGT de Hugo Moyano o bien a la minoritaria de Luis Barrionuevo.
En función de la crisis económica internacional, que también brama en
Argentina, la medida de fuerza se fundamentó en el “blindaje social”. De
allí que una de sus lemas principales fue: "La crisis no la pagaremos los
trabajadores".
Para ello pidieron una ley prohibiendo los despidos por seis meses, más una
asignación universal por hijo a todos los ocupados y desocupados, en blanco
o que se desempeñen en la economía informal. También la universalización del
seguro de desempleo, que hoy cobran muy pocos trabajadores en relación a los
muchos miles que han perdido su fuente laboral.
La demanda de trabajo decente fue otra de las banderas flameantes en la
jornada de ayer, muy justificada pues las estadísticas oficiales hablan de
un 40 por ciento de asalariados en negro. Si bien es un porcentaje menor al
existente en 2001-2002, no deja de ser elevado. Y supone una gran injusticia
porque ese amplio segmento percibe menores ingresos y no goza de beneficios
jubilatorios ni de obra social.
Ultimo pero no menos importante, la medida de fuerza exigió la personería
para la CTA, que tiene avales nacionales e internacionales de la OIT pero
aún no se ha concretado. Y posiblemente no lo sea en el corto plazo, vistos
los compromisos del gobierno nacional con la CGT dirigida por Moyano. El
fallo de la Corte Suprema en el caso “ATE versus Pecifa”, autorizando a que
se pudieran presentar como candidatos a delegados los afiliados de un gremio
simplemente inscripto, aunque otro tuviera la personería gremial, abrió
expectativas de mayor libertad sindical. Pero la cosa sigue verde.
En los numerosos actos de ayer una de las satisfacciones de los dirigentes
fue anunciar que en Tierra del Fuego se les había reconocido tal personería.
Fabiana Ríos, la gobernadora, se diferenció positivamente de Cristina
Fernández.
In crescendo
Las medidas de la CTA fueron in crescendo: en octubre de 2008 realizó la
Constituyente Social en Jujuy, con unas 15.000 personas; el 12 de diciembre
marchó a Plaza de Mayo con la consigna de que “El Hambre es un crimen” y en
defensa del movimiento “Chicos del Pueblo”, el 22 de abril de este año hizo
una movilización a nivel nacional por el “Blindaje social”, para culminar el
27 de mayo con el primer paro nacional por las reinvindicaciones enumeradas.
Ayer las principales protestas fueron en Capital Federal y el gran Buenos
Aires, con concentraciones de trabajadores en los puentes Pueyrredón y La
Noria, en autopista Ricchieri, en General Paz y avenida Constituyentes, así
como en Avenida Belgrano y Paseo Colón, para marchar a la jefatura de
gobierno porteño y a la Casa de la Pcia de Buenos Aires.
En Córdoba los gremios confluyeron a un acto público frente a los
Tribunales, con participación de ATE, Judiciales, Cispren, Adiuc y
movimientos sociales.
Como la central tiene sus mayores bases de sustentación en el ámbito
público, en el país hubo abandonos de tareas de docentes, en hospitales,
tribunales, PAMI, Anses, Senasa, Energía Atómica y otras dependencias
nacionales.
Una novedad positiva que Hugo Yasky y Micheli deben haber festejado en común
fue que la sumatoria del nuevo sindicato de Subtes, que rompió con la cúpula
de UTA. Los delegados de Metrovías dispusieron un corte de servicios de dos
horas, de 12 a 14 horas, en adhesión a la jornada. Ellos también están
bregando por el reconocimiento a su flamante gremio, demorado por Carlos
Tomada por los mismos motivos que está frenada “la chapa” de CTA.
Seguramente la conducción analizará de aquí en más las maneras prácticas de
perforar su “techo”: tiene representación en gremios estatales pero es
escasa en fábricas y servicios. Hasta ahora contaba con el Sutna de
neumáticos y la UOM de Villa Constitución, a los que se suma el Subte. Pero
tendrá que fichar nuevos afiliados de mameluco y fratacho si quiere ir a
más.
En política
La central tiene como secretario general a Yasky, quien durante muchos años
fue el titular de la confederación de los trabajadores de la educación,
Ctera. No es un enemigo acérrimo del gobierno K, al que defendió en la
recordada puja con la Mesa de Enlace. Pero evidentemente tiene un pliego de
reivindicaciones gremiales que no está dispuesto a resignar, sobre todo
luego de haberlas planteado una y otra vez con suerte esquiva al gobierno
nacional.
También lo hizo ante la presidenta, en la única oportunidad en que se abrió
el despacho de la Casa Rosada para esta dirigencia no complaciente. Al
núcleo de Yasky se lo identifica con el color Celeste, en Suteba y otros
gremios afiliados a la CTA.
Al interior de la central conviven otras corrientes ubicadas en una posición
más crítica del kirchnerismo, como la tradicional “lista Verde” de ATE
dirigida por Micheli y orientada estratégicamente por Víctor De Gennaro. De
la misma participa el economista Claudio Lozano, que tuvo a cargo el
Instituto de Formación de ATE. Desde hace varios años es diputado nacional
por “Buenos Aires para Todos”, al principio dentro de Fuerza Porteña, con
Aníbal Ibarra y Elisa Carrió, y posteriomente como socio de Proyecto Sur, la
coalición del cineasta Pino Solanas. Lozano no tuvo empacho en votar en
contra de la resolución 125 relativa a las retenciones a la soja, en una
coalición de hecho con los legisladores del PRO, duhaldistas, la Coalición
Cívica y la UCR. La Sociedad Rural festejó esa gauchada.
En una posición que podría denominarse como “tercerista” están los
dirigentes de la Federación Judicial Argentina como Jorge Izquierdo y Víctor
Mendivil, José Rigane, de Luz y Fuerza de Mar del Plata; Carlos Chile del
MTL, etc. Este segmento está promoviendo una corriente clasista al interior
de la central y en general tenían mejor diálogo con el grupo de De Gennaro.
En política hubo novedades en los últimos meses, acicateadas por los
comicios legislativos. Yasky y Pedro Wasiejko, del sindicato del neumático
(Sutna) y secretario adjunto de la CTA, se afiliaron al partido bonaerense
de Martín Sabbatella, Encuentro por la Democracia y la Equidad (EDE).
Por su parte De Gennaro presentó las adhesiones ante la justicia de la
provincia de Buenos Aires para la personería de su partido “Instrumento
Electoral para la Unidad Popular”. Pero, desairando a parte de sus
compañeros que querían verlo encabezar la lista de diputados nacionales, “el
Tano” dispuso que una dirigente de esa agrupación, Graciela Iturraspe,
ocupara el segundo lugar de la lista del EDE.
En territorio bonaerense los dos sectores más representativos de la CTA
confluyen en la misma boleta de centroizquierda liderada por el intendente
de Morón. En cambio en Capital van a poner en dos canastas distintas: los de
Yasky están incluidos en la alianza de Carlos Heller, mediante el docente
Tito Nenna; los de Lozano van del brazo de Solanas, por medio de Fabio
Basteiro.
Esas combinaciones y desencuentros han provocado tiranteces, sobre todo al
interior de la corriente de De Gennaro. De todos modos, la intensa pelea
gremial en una coyuntura social dramática, donde los datos del Indec
reflejaron que desde 2008 a la fecha perdieron sus empleos o fueron
reducidos a la subocupación unos 126.000 argentinos, les demanda a todos los
sectores internos una mayor disposición a la unidad en la CTA. Esto, al
margen del proyecto político y las internas de sus dirigentes, que debutarán
en lo electoral nutriendo diferentes listas.
Aún
sin ser candidatos, los ruralistas muestran que son antidemocráticos
Los popes ruralistas no son candidatos de la oposición, pero fogonean la
misma campaña destituyente que animaron con sus diez lock out por la soja.
La campaña electoral, recalentada.
Por Emilio Marín
En política cuentan las palabras, los silencios y las caras de los
personajes. La denostada TV, con sus imágenes, es un medio insuperable para
tener una apreciación global sobre un fenómeno político. El diálogo entre
dos amigos, Mariano Grondona, y el titular de la Sociedad Rural, Hugo
Biolcati, el 19 de abril último en el canal 26 de Alberto Pierri, entra
dentro de esos hechos que necesitan la cámara.
Es que el diálogo a secas entre esos dos personajes, si bien sustancioso,
debe completarse con los gestos. "No sé qué va a pasar después del 28 de
junio" dijo Grondona, que tiene estancias en Buenos Aires. Aludía a que
Cristina Fernández no iba a poder completar su mandato ante una derrota que
el redactor del comunicado 150 de los azules daba por sentado. "Eso es lo
que yo te quería escuchar", le dice gozoso Biolcati; debía estar imaginando
ese escenario de fin de mandato.
Reportajes radiales posteriores no dejaron lugar a dudas sobre la nula veta
democrática del ruralista. Preguntado sobre cuál había sido su reacción el
24 de marzo de 1976 al saber del golpe de Estado, si de miedo o de alegría,
contestó que no podía dar un sí o un no. En esto se reveló como un perfecto
falsificador porque como directivo de la SRA saludó el 24 de marzo como un
gran acontecimiento para salvar la república. El dueño de grandes tambos,
socio de Milkaut y propietario de varios miles de hectáreas bonaerenses, no
se atrevió a decirlo con franqueza.
Grondona también hizo el saludo al debut del terrorismo de Estado y lo
siguió apoyando hasta el final como asesor político del jefe de la Fuerza
Aérea, brigadier Basilio Lami Dozo.
Hipócritas, los popes de la Mesa de Enlace no aceptaron ser candidatos por
la oposición. Sí autorizaron a que lo fueran sus segundas líneas, como Jorge
Srodek, vice 2º de Carbap, que irá con Francisco De Narváez; Ulises Forte de
FAA, con los radicales pampeanos; Ricardo Buryaile, vicepresidente de CRA,
en Formosa; Estela Garnero, de FAA, segunda en la lista del antikirchnerista
cordobés Juan Schiaretti; Pablo Orsolini, también de FAA, con la UCR de
Chaco, etcétera.
Habiéndose quejado tanto contra las "candidaturas testimoniales" de Néstor
Kirchner, algunos productores cárnicos y sojeros hacen algo mucho peor.
Luciano Miguens, ex titular de la Sociedad Rural, no pondrá la cara como
candidato pero sí hará campaña desde la recién creada "Secretaría de
Agricultura y Ganadería" del PRO. El macrismo lo enviará a buscar votos al
interior bonaerense y otros distritos, los mismos que azotó como uno de los
cuatro jinetes del Apocalipsis y la soja. Al oportunista Eduardo Buzzi no le
gusta un partido sino varios y coquetea con Eduardo Duhalde y sus operadores
del peronismo residual bonaerense, Hermes Binner en Santa Fe, Luis Juez en
Córdoba y Pino Solanas en Capital.
No se aceptan controles.
La posición antidemocrática de los ruralistas ya se sabía desde antes de
1976. Pero quedó patentizado cuando el 19 de junio del año pasado, en pleno
conflicto por la soja, el mencionado vice de CRA, Buryaile, manifestó: "si
los legisladores ratifican las retenciones hay que disolver el Congreso". El
émulo de Jorge R. Videla y de Alberto Fujimori hoy está peleando por una
banca pero eso no es fruto de una reconsideración ni autocrítica sino de un
cambio de táctica.
Los embates de la derecha no se agotaron en el diálogo progolpista de
Grondona y Biolcati. Los medios afines, especialmente "La Nación",
imprimieron una nota tras otra cuestionando la supuesta "voracidad K" y la
intromisión estatal en las empresas privadas.
La verdad es otra. El traspaso de fondos previsionales a la Anses, que antes
succionaban las AFJP (empresas privadas ligadas a bancos ídem), dejó en
manos del Estado una suma de acciones de firmas industriales, de servicios,
bancos, etc. Si estos privados deciden operaciones erróneas terminarán
perjudicando a los jubilados, pues aquellos fondos fueron invertidos por las
AFJP en papeles de esas compañías. El Estado hace bien en designar
directores que controlen desde adentro, eviten esos malos negocios y la fuga
de capitales.
Paolo Rocca, dueño de Techint, a pesar que la Anses tiene acciones
equivalentes al 26 por ciento del capital de Siderar, permitió la
designación de un solo director, Aldo Ferrer, con derecho a voto por hasta
el 5 por ciento de las acciones. El mismo techo puso el banquero Jorge
Brito, del Macro, que hasta ahora la iba de kirchnerista. En el país han
sido designados ocho directores, una cantidad bien módica y con ese techo
tan bajo a la hora del voto.
Están claros los límites que el capitalismo monopolista le puso al fisgoneo
del Estado sobre sus números. Pero los ejecutivos salieron a quejarse como
si sus empresas estuvieran a punto de ser expropiadas sin pagarles
indemnización. Agitaron el espectro de Hugo Chávez como si Cristina
Fernández fuera a seguir sus pasos nacionalizadores.
Al calor de esa propaganda anti estatista, reapareció el "Grupo de los 7"
que durante el menemismo fomentó el programa privatizador recetado por el
Consenso de Washington y la flexibilización laboral. La reactivación fue
fruto de la sumatoria de la Unión Industrial, con nueva dirección (Héctor
Méndez), a sus socios de Sociedad Rural, Adeba, Bolsa de Comercio, Cámara de
la Construcción, CRA y Cámara Argentina de Comercio.
El sentido poco patriótico de esta liga patronal la dio el vicepresidente de
UIA y titular de Fiat, Cristiano Rattazzi: "vivir con lo nuestro siempre
trae pobreza". Fue un palo para Ferrer, director incrustado en
Siderar-Techint, autor del libro aludido en esa frase.
Espadas de cartón.
La pregunta es si el gobierno nacional está actuando bien o mal frente a esa
campaña de la derecha.
Si se analizan los discursos de Kirchner en dos actos (Malvinas Argentinas y
el Luna Park) y de la presidenta en una reunión con intendentes, se podría
concluir en que la campaña destituyente tuvo una digna contestación.
La jefa de Estado hizo la denuncia del reportaje de canal 26 y completó su
alerta diciendo que Grondona y Biolcati manifestaron interés en que el 29 de
junio, si el gobierno está en fuga, pueda asumir como presidente Julio
Cobos.
El cuyano no es inocente. Quizás una de las razones que lo mantienen en el
cargo sea precisamente la posibilidad de actuar como una figura de recambio
antes de 2011. De lo contrario ya tendría que haber renunciado, como se lo
piden no tanto los kirchneristas sino los cobistas y dirigentes de la UCR en
la Coalición Cívica.
Siguiendo con las réplicas de Kirchner y la presidenta, aquél hizo más
hincapié en un futuro negro para el país si el 28 de junio pierde el
oficialismo. "Si Cristina no tiene mayoría parlamentaria, volvemos a la
Argentina que explota", graficó.
Lo de Cristina fue más acertado. Se preguntó para qué quiere la oposición
ganar una mayoría parlamentaria y se contestó: para hacer lo que ya hicieron
antes. En esa enumeración no se privó de recordar que la Alianza recortó 13
por ciento el salario de los jubilados y estatales y el hacha privatizadora
cortó cabezas entre empresas estatales.
El problema está cuando se ponen sobre la mesa las medidas concretas del
gobierno. No es que no las haya positivas, como la citada designación de
directores que fiscalicen empresas donde hay inversión de la Anses. O el
reclamo, por ahora infructuoso, para que los bancos presten a tasas más
accesibles. O las audiencias públicas para analizar el proyecto de nueva ley
de comunicación audiovisual. O en el fomento a los acuerdos de límites que
firmaron en Buenos Aires los mandatarios de Bolivia y Paraguay
Todos esos elementos son positivos, pero lamentablemente no alcanzan. Uno de
los límites insuperables es que el gobierno nacional no ha accedido al
pedido de Hugo Moyano de un aumento en las asignaciones familiares. Y eso
que el camionero respaldó el 30 de abril esa solicitud con un numerosísimo
acto público donde pidió el voto para los candidatos kirchneristas.
Si el PEN no accede a ese pedido cegetista, es obvio que menos atenderá el
de la CTA para que la asignación por hijo fuera abonada a desocupados y
asalariados en negro. Una ley prohibiendo los despidos por 180 días, otro
pedido de la Central de Hugo Yasky, no dispone hoy de una mínima chance en
Balcarce 50.
No atender a las demandas de los trabajadores, ni siquiera en la fecha
histórica del 1 de mayo, supone elegir una espada de cartón para pelear
contra los ruralistas, la derecha y el enjambre mediático que los sigue.
Otra espada de corrugado es la ubicación de Nacha Guevara en uno de los
primeros lugares del Frente para la Victoria. ¿Qué aporte hizo la actriz y
cantante a la lucha popular en los últimos diez años? Que se conozcan, muy
pocos. La presidenta la recibió en la Rosada y le dijo "quiero que seas como
sos". Y Nacha, apenas candidateada, se tomó un avión de vacaciones a Tahití,
donde actualmente no hay riesgos de dengue ni de fiebre porcina ni de
indigentes a la vista del turista.
Con esos espadachines, la suerte de la pelea K contra el poderoso ejército
destituyente, es muy dudosa.
Fuente: www.laarena.com.ar
La
crisis actual es política y va a provocar revueltas populares y aún revoluciones
sociales
Una opinión sobre la crisis distinta a la de Atilio Borón
El 10 de marzo pasado el politólogo, doctor en Ciencias Políticas y profesor
universitario Atilio Borón publicó un trabajo sobre la crisis, sobre el que me
gustaría puntualizar algunos acuerdos y otros tantos desacuerdos.
Emilio Marín
El artículo tuvo un presentador de lujo en “Granma” y Página/12: Fidel Castro.
Este prologó el trabajo de Borón y lo tituló “La pequeña Biblia de la crisis”.
También escribió a manera de epílogo: “si alguien toma esta síntesis y la lleva
en el bolsillo o se la aprende de memoria como una pequeña Biblia, estará mejor
informado de lo que ocurre en el mundo que el 99 por ciento de la población”.
Suena un poco extraño que el comandante en jefe, de reconocida autoridad
pedagógica, recomiende aprender algo de memoria. Y más aún, que lo considere
como una especie de Biblia, por cierto aspecto dogmático que se puede
extrapolar. El marxismo, escribieron sus fundadores, no es un dogma sino una
guía para la acción.
Hay muchos aspectos, muy importantes, planteados por el cientista argentino, con
los que hay que acordar. En su caracterización de lo ocurrido en Wall Street a
fines del año pasado, afirma: “nos hallamos ante una crisis general capitalista
(…) que trasciende con creces lo financiero o bancario y afecta a la economía
real (…) y va mucho más allá de las fronteras estadounidenses”.
Es una buena descripción del fenómeno. También parece válido su análisis de las
causas estructurales: “una crisis de superproducción”. Esto con el añadido de la
“acelerada financiarización de la economía” y “la incursión en operaciones
especulativas cada vez más arriesgadas”.
Borón cuestiona “las políticas neoliberales de desregulación y liberalización
que hicieron posible que los actores más poderosos que pululan en los mercados
impusieran la ley de la selva”.
Posteriormente consigna la pérdida del capital de los bancos y empresas que
cotizan en bolsa, reducido a la mitad, y llama la atención sobre los 51 millones
de desocupados que habrá, según la OIT.
El autor tiene razón en desconfiar de los pronósticos de los economistas que
sostienen una duración de un año para el cataclismo. Cita los 23 años que duró
una crisis capitalista a fines del siglo XIX y se interroga: “¿y ahora por qué
habría de ser más breve?”.
Otro aspecto positivo de su enfoque es la desconfianza respecto a que las
reuniones del “Grupo de los 7” y del “Grupo de los 20” vayan a alumbrar
soluciones. Como el 1 y 2 de abril el “G-20” se reúne en Londres y el gobierno
argentino irá con una importante delegación, esa advertencia merece ser tenida
muy en cuenta.
La crisis es política
La primera discrepancia con “La pequeña Biblia de la crisis” es que no
puntualiza el rasgo esencial de la misma. Esta crisis comenzó como un crac
bursátil y financiero, propagada luego al plano económico, pero ya ha entrado de
lleno al plano político. Y esto es lo que no advierte ese artículo que por eso
mismo no saca las debidas conclusiones políticas, valga la redundancia.
Más aún, si la administración Bush y buena parte de la jauría capitalista
europea y japonesa fomentó la proliferación de los derivativos financieros,
quiere decir que desde el vamos el “efecto Wall Street” tuvo un alto componente
gubernamental.
George Bush ya había cumplido sus dos mandatos cuando se votó en EE UU el 4 de
noviembre último. Pero se puede especular que, si hubiera ido recién por su
primer gobierno, habría perdido la reelección. La derrota del republicano John
McCain, pese a que trató de desmarcarse tanto como pudo del texano, fue porque
el gobierno de ocho años había colapsado.
Por estos ventarrones cayeron los gobiernos de Islandia, Letonia, Bélgica y
varios ministros japoneses. En Washington hubo un cese abrupto del gobierno
republicano, que ha dado lugar a una dura pelea bipartidista. Es la crisis más
brutal en décadas, pero demócratas y republicanos no logran ponerse de acuerdo.
Sólo 3 senadores de esa última agrupación votaron el salvataje de Barack Obama;
todos los representantes de ese partido sufragaron en contra.
No hay que tener un posgrado en Sociología para pronosticar que al calor de esta
recesión numerosos gobiernos van a caer antes de culminar sus mandatos. Y los
que continúen se verán obligados a adoptar medidas que contradecirán su
historia, con lo que se producirán cortes verticales y transversales en esas
organizaciones políticas y en otras que actúan social, gremial y culturalmente.
Borón puede contestar que él utiliza la categoría de “crisis civilizacional”.
Pero esta denominación, lo mismo que la de “crisis cultural”, no tiene
precisión. Y además posee un serio inconveniente, pues con la referencia a la
“civilización” nos englobaría a todos como responsables: a los banqueros y los
500.000 despedidos estadounidenses por mes, a los organismos de crédito
internacional y a los países víctimas de sus recetas, etc.
Hablando de los “organismos internacionales de crédito” aparece otra limitación
de la “Pequeña Biblia”. No los menciona. Puede ser un lamentable olvido o fruto
de la opción de no criticar a entidades ya harto denostadas. Pero es un error
pues estos organismos están pugnando por volver a dictar cátedra. El FMI está
haciendo un seminario en Tanzania y junto con el Banco Mundial están pidiendo a
los países socios una duplicación de los aportes. De ese modo, dicen, podrían
volver a prestar, aunque con las condicionalidades de siempre (subir tarifas,
bajar salarios y gasto público, privatizar, etc). Dos columnistas de Clarín,
Daniel Muchnick y Marcelo Bonelli, ya hacen propaganda del FMI “renovado”,
diciendo que prestaría 3.000 millones de dólares a Argentina. Por eso hubiera
sido importante que el cientista argentino los cuestionase. ¿O no lo hizo porque
funcionarios de esas dos entidades estuvieron en La Habana en el XI Encuentro
Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo?
Cierto derrotismo
Finalmente hay dos aspectos equivocados en el planteo de Borón.
Uno es que destila cierto derrotismo sobre la perspectiva de lucha de los
trabajadores y sectores populares. “Esa fuerza social (de lucha) no está
presente en las sociedades del capitalismo metropolitano, incluido EE UU”,
escribió.
Hay que tener confianza en la capacidad de resistencia, lucha y organización de
los afectados por la crisis capitalista e imperialista. Si puede haber 51
millones de desocupados más, hay que abrir la mente a considerar la hipótesis de
que en rutas o calles de California o París o Turín surjan movimientos de
desocupados como hubo en General Mosconi o Cutral Co en Argentina, o adoptando
formas nuevas.
No se debería cerrar las puertas a esas posibilidades cuando hay multitudes
afectadas por el drama de perder el empleo, la casa, la familia, la escuela, la
obra social, etc. Y no es una hipótesis liviana: ha habido paros de trabajadores
franceses, alemanes e italianos, han aparecido las primeras tomas de fábricas en
EE UU, etc. Por otro lado hay que recordar que desde 2003 a la fecha en EE UU y
Europa se hicieron las mayores demostraciones callejeras contra la guerra en
Irak.
El otro enfoque equivocado del autor es su visión de que no habrá guerras entre
las potencias imperialistas debido a la fortaleza de EE UU y porque si esta
superpotencia se ve amenazada, “todos acudirán a socorrerlo porque es el sostén
último del sistema”.
Esa presunción de no guerras puede sonar lógica hoy pero no hay que pensar que
siempre será así. Las contradicciones interimperialistas no han desaparecido
“por el ascenso y consolidación de una burguesía imperial que periódicamente se
reúne en Davos”. Esta lectura de Borón tiene puntos de contactos con la teoría
del “ultraimperialismo” de Carlos Kautsky, criticada por Lenin en “El
imperialismo etapa superior del capitalismo”.
En la “Pequeña Biblia” no sólo se asegura que no habrá guerras
interimperialistas sino que no se analizan los conflictos actuales que desgarran
a EE UU, Europa y Japón. Un solo ejemplo: “el compre americano” en el paquete de
Obama generó una oposición cerrada de sus rivales. ¿Por qué dar por hecho que
siempre las potencias estarán unidas? Si Borón afirma bien que la crisis actual
es la más grave en 80 años, ¿por qué cierra toda hipótesis de que los imperios
pueden desatar guerras entre ellos? ¿Acaso en estas ocho décadas no hubo
conflictos de todo tipo, incluyendo la Segunda Guerra Mundial?
www.elortiba.org
La
mega muestra de Clarín y La Nación ofrece insumos pero sobre todo tribuna a
opositores
Clara
victoria bolivariana en el referendo de Venezuela
Chávez no lo dice por prudente pero debe pensar: “es para Obama que lo mira por
TV”
El domingo deparó una gran victoria política del presidente de Venezuela, pues
la mayoría del electorado respaldó su enmienda constitucional. Habrá Hugo Chávez
para rato, si es que lo votan en 2012. Y eso es democracia.
Por Emilio Marín
En términos redondos, la propuesta chavista del SÍ tuvo 6 millones de votos, y
la opositora del NO 5 millones. El 55 por ciento fue para la opción presidencial
y el 45 por ciento para sus detractores.
A simple vista esos números dicen claramente quién ganó y quién perdió este 15
de febrero en una pulseada que se vino preparando democráticamente. En diciembre
y enero la enmienda fue discutida y votada en la Asamblea Nacional (Parlamento),
por una abrumadora mayoría de legisladores. Y fue respaldada desde la calle por
6 millones de firmas.
La consulta popular fue convocada legalmente por el Consejo Nacional Electoral,
a cargo de Tibisay Lucena, y controlada por mil observadores nacionales e
internacionales. En rigor, mil menos uno, porque el eurodiputado español del
derechista Partido Popular, Luis Herrero, fue expulsado en la antevíspera de la
votación luego de llamar “dictador” al presidente. Lo pusieron de patitas en el
primer avión que salía rumbo a Brasil para que después fuera a contarle sus
penas a su jefe político José María Aznar, que alentó junto a Estados Unidos el
golpe de Estado en Caracas en abril de 2002. Ese acto de violencia depuso a
Chávez por 48 horas pero no pudo impedir su reposición en el presidencial
Palacio de Miraflores.
El jefe de Estado había proclamado en la semana previa al comicio que respetaría
el resultado, cualquiera fuera, y pidió que la oposición tomara ese compromiso
democrático. En diciembre de 2007, cuando Chávez perdió por apenas 1,4 puntos un
referendo para un cambio de la Constitución, tardó menos de ocho horas en
reconocer la victoria opositora.
Al momento de escribir esta nota brilla por su ausencia la admisión de la
derrota por la mal perdedora oposición, representada por el partido
socialdemócrata AD, el socialcristiano Copei y el también derechista Primero
Justicia, más un variado arco social de los empresarios de Fedecámaras, los
líderes estudiantiles y la cúpula eclesiástica del cardenal Jorge Urosa.
Detrás de ese conglomerado está en el comando una lista de dueños de medios de
comunicación, especialmente Globovisión, y en última instancia la embajada
norteamericana, aunque decapitada por la expulsión del embajador Patrick Duddy.
De ese conjunto de opositores no surgió hasta ahora una sola voz que dijera que
habían perdido y que felicitaba al presidente por su inobjetable victoria.
Podrían haber procedido lealmente, teniendo en cuenta que no hubo ninguna
denuncia sobre algún incidente grave en los 11.000 centros de votación. Pero no
hay caso. Los supuestos democráticos, que acusan a Chávez de totalitario, son
tan energúmenos como en abril de 2002, cuando dieron el golpe de Estado.
Matemáticas extrañas
Cualquier escolar primario dirá que 6 millones son más que 5 millones, y que el
55 por ciento es más que 45 por ciento. Sin embargo, en la mañana de ayer, el
conductor de un programa de Radio Belgrano, “Cholo” Gómez Castañón y varias de
sus panelistas, aseguraron que el resultado venezolano era “un empate”. Que la
diferencia “era de sólo 5 por ciento”, que si ese 5 por ciento hubiera votado en
contra de Chávez habría sido un empate.
Es notable cómo gente culta, pero desviada ideológicamente, no supera una prueba
de aritmética de primer grado. No fueron 5 sino 10 puntos los que sacó el
chavismo a sus opositores y esa ventaja amplia no se achicará porque desde el
micrófono de radio Belgrano se diga lo contrario.
Las consultoras más conocidas de Venezuela, como Datanálisis, de Luis Vicente
León, habían previsto un resultado más parejo, con una diferencia de 3 puntos a
favor del gobierno. Y se quedó bastante corto.
Se puede decir que la población venezolana está “polarizada”. Esto sí es verdad,
pero no es cierto que se trate de dos mitades iguales. El segmento que acompaña
la política bolivariana del presidente es mayoritario, por sobre la que expresa
a la oposición.
Y esa correlación de fuerzas, que se nota en la calle, en lo que pueden
movilizar uno y otro, también se verifica a nivel electoral. Desde la elección
de diciembre de 1998, cuando el actual presidente ganó por primera vez, hasta la
consulta popular de este domingo, transcurrieron algo más de diez años y hubo 15
comicios: presidenciales, regionales, referendos, etc.
De esas 15 compulsas, el chavismo ganó 14, con buen margen, y solamente resultó
perdidoso en la reforma constitucional de diciembre de 2007.
Hay que ser justos, entonces, y decir que Chávez tiene la mayoría de la
población del lado suyo. Una cosa tan simple no es entendida por la oposición,
que acusa a aquél de “mono” y “dictador”, pasando por todos los
descalificativos.
Y cuando no tienen elementos para esas acusaciones, las inventan. El 31 de enero
hubo un robo y actos de vandalismo en la principal sinagoga de Caracas. La
dirigencia de la Asociación Israelita de Venezuela (AIV) declaró que eso era
parte de una tendencia “antisemita” del gobierno y que “Venezuela no era un
lugar seguro para los judíos”. Los medios privados de comunicación sirvieron
para montar esa provocación. Luego el gobierno detuvo a 11 personas, entre ellas
varios policías, acusados de ser parte del grupo de delincuentes que perpetró el
robo en la caja fuerte de la sinagoga. Resultó que el cabecilla había sido hasta
hace poco jefe de la custodia del rabino de ese templo. Pero para la región y el
mundo quedó Chávez como “antisemita”.
Político inteligente
Del triunfador del domingo se pueden decir muchas cosas en contra, menos que no
sea democrático, sobre todo a partir de su salida de prisión en 1994, cuando
empezó a organizar su Movimiento V República, antecedente del actual Partido
Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). Las catorce victorias y una derrota
admitida en esta década certifican que es un hombre que está donde está por el
voto popular.
El Departamento de Estado norteamericano y Mariano Grondona sólo pudieron
convencer en Argentina a Elisa Carrió y Mauricio Macri de la tesis de que Chávez
tiene legitimidad de origen pero la fue perdiendo en el desarrollo de su
gestión. La mayoría de los venezolanos no piensa de ese modo.
Tampoco se podrá acusar al mandatario de ser un político tonto. ¿Por qué
precipitó la elección por esta enmienda de la Constitución, si venía de un
traspié en la reforma de diciembre de 2007? No es que haya una sola respuesta,
pero seguramente debe haber influido la lectura que el jefe de Estado hizo de la
crisis económica internacional y sus probables consecuencias en lo doméstico. Si
la mayor parte de 2008 el barril de petróleo cotizó a 97 dólares y en 2009 lo
hacía a 37, era evidente que el Estado percibiría una cantidad de ingresos
bastante menor al año pasado. Las dificultades económicas serían mayores y por
más que el gobierno tenga políticas anticíclicas, sería difícil mostrar mejores
resultados que en el ejercicio anterior a los ojos de la gente menos
simpatizante con la revolución bolivariana. Mejor sería votar ahora, tal parece
haber sido la conclusión del líder del PSUV.
Y estuvo bien que procediera de ese modo, luego de ganar en noviembre pasado en
17 de las 22 gobernaciones.
Votar en una coyuntura más favorable al oficialismo, no significará un acto de
oportunismo pues en lo que resta de mandato el presidente debe cumplir con su
gente, de toda Venezuela. Sabe que en ello le va la vida. Si defraudara,
entonces que ni sueñe con ganar otro mandato en 2012. Y aún si lo lograra, puede
perderlo a mitad del mismo porque la Carta Magna habilita los referendos
revocatorios.
Que la derecha venezolana y la derecha argentina no le den más vueltas al
asunto. Ese presidente ganó porque, aún con muchas asignaturas pendientes, dio
voz a la gente humilde, invirtió la renta petrolera en programas sociales, sacó
a dos millones de indigentes de ese abismo, erradicó el analfabetismo en 2005 y
dio agua potable al 90 por ciento de la población, entre otros tantos logros. Si
sigue haciendo cosas como esas, la gente lo va a votar y si no lo hace habrá
sellado su suerte para la siguiente elección.
Barack Obama tiene que tomar nota del comicio en Venezuela y saber que en sus
cuatro años en la Casa Blanca, se las verá en Miraflores con un presidente al
que no podrá llevar por delante. En la Cumbre de las Américas de Trinidad y
Tobago, en abril, tendrá la oportunidad de retomar el diálogo con Venezuela o de
persistir en las políticas de George Bush.
Alud
de barro, agua y troncos en Tartagal
Desmonte, sojización e imprevisión, influyeron para un segundo alud
En menos de tres años, en Tartagal hubo un segundo alud con grandes daños
materiales y pérdida de vidas. Ahora vendrá un debate sobre los responsables,
que no son solamente políticos sino también empresarios.
Por Emilio Marin
En medio de la desgracia que supuso el segundo aluvión de barro y agua
arrastrando troncos y basura, etc, los salteños tuvieron un poquito de “suerte”.
El fenómeno ocurrió a las 9 y 30 horas del lunes, cuando había luz solar y la
gente estaba despierta. Aterra pensar que esa pesadilla, que dejó al menos dos
muertos y ocho desaparecidos según el subdirector de Defensa Civil de Salta,
Gustavo Paul, pudiera haberse producido en horario nocturno.
El hecho objetivo es que la corriente, enloquecida, desbordó el cauce del río
Tartagal que atraviesa esa ciudad del norte salteño, y arrastró parte de
viviendas, autos y se llevó algunas personas. Dentro de lo terrible de la
situación, fue bueno ver por TV vecinos que se ayudaban a salir de la
correntada, aferrados a troncos, haciendo cadenas humanas para sacar criaturas
del punto de mayor peligro. Cuando se desata la fuerza bruta de la naturaleza
(claro que dañada por la mano del hombre, como cantan Los Piojos en
“Civilización”), surgen sentimientos más humanos, si cabe la expresión. Otros no
son nada buenos, como la tendencia al saqueo, aprovechando la desgracia ajena,
aunque hasta ahora no se reportaron casos en la zona afectada.
Según las autoridades tartagalenses, el alud llenó de barro de hasta un metro de
altura –en el momento crítico- a una franja de diez cuadras, cinco a cada lado
del río. Unas mil viviendas están destruidas o semidestruidas, con 10.000
afectados. Las que están de pie pero tienen grandes daños no pueden ser
habitadas por su inestabilidad (en particular las que están más cercanas a la
barranca del río) o bien porque la municipalidad y empresas han cortado la luz y
otros servicios para que no haya accidentes.
Como siempre que ocurren estas desgracias hay que enfatizar que lo más costoso
son las vidas perdidas, las heridas y angustias de la población, antes que los
bienes materiales. Dos mujeres mayores murieron, arrastradas por la corriente, y
otras ocho personas han desaparecido. Tres que estaban en esa condición, hasta
completar una lista de once, fueron ubicadas por las autoridades y/o sus propios
familiares.
Parece una maldición del cielo pero tiene que ver con la justicia o falta de
ésta en esta tierra que alguna vez vio florecer el petróleo y recientemente a la
soja y la explotación maderera: los que pagan el pato son generalmente los
pobres. Los ricos por regla común viven más cerca del Olimpo, en tierras más
altas. El comandante Dardo Ibarra, del escuadrón 52 de Gendarmería, informó que
las víctimas vivían en Santa María de Tartagal, uno de los barrios más golpeados
por la catástrofe. Y uno de los más pobres, hay que acotar. Muchas personas se
autoevacuaron pero otras 742 fueron alojadas en cuatro centros provistos por la
intendencia. Esta gente no tiene adónde retornar una vez que pase la emergencia:
sus casas ya no están o no sirven más. ¿El gobernador Juan M. Urtubey tendrá
recursos propios y de la Nación para un inmediato plan de construcción de
viviendas sociales? Es para dudar…
La “nueva” política
Las dudas sobre la gestión de Urtubey tienen que ver con su pasado y presente.
Su pasado de diputado alineado con el gobernador Juan Carlos Romero y operador
suyo en la Comisión de Asuntos Constitucionales, lo convierte en corresponsable
de la política de monte arrasado aplicada en su provincia.
Es verdad que los principales culpables de esa gestión contra el medio ambiente,
con durísimas consecuencias para la población, como se vio en abril de 2006 y en
estos días, son Romero y su vice Walter Wayar. Este par de gobernantes fueron
instrumentos de los negocios sojeros y madereros, que desmontaron la provincia
en una forma más brutal que en el resto del país. Lo hicieron por su compromiso
con empresarios locales y del extranjero; en el caso de Romero porque él mismo
es un hombre de inversión agropecuaria, en hotelería y servicios, construcción y
transporte. La gente que es mala y comenta dice que también tiene inversiones en
otros rubros, aunque eso no se pudo demostrar. El actual senador nacional con
mandato 2007-2013 es “vicepresidente del Honorable Senado”, fue gobernador entre
1995-2007 y había sido senador nacional entre 1986-1995. Obvio, estuvo en contra
de cobrar mayores retenciones a la soja en julio de 2008, igual que Carlos
Menem, de quien fue compañero de fórmula en 2003.
Según Greenpeace, entre 1998 y 2002 la escalada deforestó a 194.389 hectáreas, y
en los cuatro años siguientes el número se duplicó hasta las 414.934 hectáreas.
Todo eso debe imputarse a la gestión de Romero-Wayar, con un rol menor de
Urtubey en la Cámara de Diputados. De ese tiempo data el primer alud en
Tartagal.
En 2007, reciclado como kirchnerista, el joven legislador ganó la gobernación
frente a Wayar. Esta semana, acosado por las críticas de que el desmonte
continuó en su distrito, se defendió diciendo que en “catorce meses de gestión
no autoricé ni un centímetro de desmonte”.
Sin embargo, da toda la impresión que continuó ese atentado al medio ambiente.
Sobre todo atendiendo a la prueba de la práctica: el segundo alud. Se discutirá
cuánto influye el desmonte en el fenómeno, si es la causa número 1 o la 2, pero
nadie puede objetar que quitar los montes naturales y la vegetación tiene que
ver con la tragedia de Tartagal, amén de otros daños al ambiente y la vida de
las comunidades indígenas y campesinos minifundistas.
La “nueva” política salteña se parece demasiado a la vieja de Romero y otros
gobernadores que encandilados por los negocios de la soja autorizaron las talas
masivas.
Soja, negocios y política
El que no tiene dudas de que el actual gobernador salteño tiene que ver con lo
ocurrido es Miguel Bonasso, autor de la ley de bosques que en noviembre de 2007
ordenó parar los desmontes hasta que cada provincia hiciera una clasificación de
sus montes, ubicando las zonas a proteger. El diputado opinó que Urtubey “no ha
cumplido con sus promesas de parar la deforestación iniciada por su antecesor,
Romero, y está en mora en realizar el reordenamiento territorial".
Parece un buen gesto que la presidenta de la Nación, apenas llegada de España,
haya embarcado rumbo a Salta para visitar la zona de desastre. Cristina
Fernández ha mostrado en esto sensibilidad política, y quizás, personal. En los
días previos habían llegado al lugar dos ministros, Florencio Randazzo y Alicia
Kirchner, con otros funcionarios, utilizando el avión presidencial. Los medios
de la derecha se quejaron porque esa máquina no fue puesta a disposición de
Julio Cobos, quien aguardó en vano dos horas en Aeroparque. Le frustraron así al
vice la exposición mediática que pensaba hacer, repitiendo su jugada demagógica
en el Festival de Doma de Jesús María.
La ayuda que brinden Cristina y sus ministros, será bienvenida para mitigar
algunos efectos, pero no deja de ser un paliativo. No borra la responsabilidad
que tiene el gobierno nacional en que se haya producido el segundo alud en
Salta. Es que hace catorce meses está sin reglamentar la mencionada ley de
bosques, no se ha atendido a la propuesta de reglamentación hecha por medio
centenar de entidades ecologistas y sociales, y no se dispuso de fondos en el
presupuesto 2009 para la implementación de la ley Bonasso.
Eso no es pereza administrativa. Muy posiblemente los intereses empresarios
presionan sobre el PEN y las administraciones provinciales para que no pongan en
marcha una legislación proteccionista. Y a la luz de los resultados, de no
reglamentación de la norma, se puede deducir que hasta ahora ganaron los
intereses sojeros, madereros y ganaderos (estos últimos porque parte del
desmonte apunta a criar ganado desplazado de regiones ganadas por la soja
trasguéenla).
Así como hay que hablar claro de la responsabilidad que le cabe al gobierno,
también hay que decir que la “patria sojera” es en última instancia el factor
económico que tala los montes. En varias provincias, las entidades que conforman
la Mesa de Enlace Rural se opusieron fuertemente a la ley de bosques y luego a
su reglamentación. En el caso de Córdoba, las patronales agropecuarias llegaron
a enviar notas a la secretaría de Ambiente provincial pidiendo que se disuelva
la Comisión de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo. Los del lock out
sojero dicen que ese organismo es muy conservacionista y plantean elevar su
propio informe sobre cómo y donde talar. Ellos también tienen que dar la cara
por el alud.
Pocos
políticos resisten el archivo
Aunque la oposición a los K se vista de seda, mona queda
Si algún despistado no se había dado cuenta que el 2009 era un año electoral, se
habrá dado cuenta con hojear los diarios del domingo. El gobierno está en
campaña pero la oposición no le va en zaga.
Por Emilio Marín
El gobierno nacional tiene el ojo puesto en las elecciones de octubre. Sabe que
las fuerzas opositores están juramentadas a imponerle una derrota, o en caso de
no lograr ese objetivo de máxima, dejarlo malherido para rematarlo en 2011. El
procesado por contrabando de autos, Mauricio Macri, blanqueó esta última
creencia, declarando que el 70 por ciento del país está en contra de los
Kirchner y en 2011 cualquier opositor los barrerá en segunda vuelta.
Para salir de esa encerrona, Cristina Fernández apura obras, en rigor el anuncio
de éstas, para evitar que la actividad económica decaiga más. Y Néstor Kirchner,
titular del PJ, busca amontonar a las más disímiles corrientes del Partido
Justicialista, para que la suerte de las urnas no le sea esquiva.
Las críticas que llueven sobre el matrimonio presidencial son que “quieren
sentarse sobre la caja” y manejan a los gobernadores con el presupuesto y los
superpoderes. Que persiste en su supuesta soberbia para “humillar al campo”
(léase a los grandes productores sojeros). Y que en política internacional está
tan pegado a Hugo Chávez que se aisla del mundo. Un ideólogo de la oposición,
Joaquín Morales Solá, lo expresó este domingo en “Gaceta Ganadera”: “EE UU sigue
siendo la nación más relevante del mundo. España ha sido el país del Hemisferio
Norte más cercano a la Argentina durante las últimas décadas. Las cosas están
como están con ellos. Sólo con Chávez y con el ecuatoriano Rafael Correa parece
haber corrientes cálidas desde la Argentina de los Kirchner. ¿Se puede estar más
aislado en este mundo?”.
Esta munición contra la administración Kirchner, se comparta o no, tiene un
contenido político. La elección legislativa servirá para despejar las incógnitas
sobre cuál el grado de enraizamiento de esas críticas en la opinión pública.
Puede que Macri confirme ese 70 por ciento del que habla o caiga en la cuenta de
que era una foto del electorado porteño pero no del total nacional.
En cambio, hay cosas que van más allá de la política. A mediados de noviembre
pasado, Elisa Carrió, que quiere subirse al podio de la oposición con denuncias
que ninguno de sus competidores pueda igualar, hizo una contra Kirchner y varios
de sus ministros, entre ellos Julio de Vido, de constituir una “asociación
ilícita” para delinquir. No aportó pruebas. En estos días el juez Julián
Ercolini, donde recayó la causa, tomará declaración al cordobés Luis Juez. La
denunciadora compulsiva espera que el ex intendente ratifique que Carlos Zannini
lo llevó ante el empresario del juego Cristóbal López y éste le ofreció dinero
si permitía entrar a las tragamonedas.
Es bien conocido que los políticos de casi todos los colores han cultivado una
estrecha relación con empresarios, quienes cotizan a las cajas partidarias y
luego cobran con contratos y obras. Eso es muy cuestionable. Pero de allí a
calificar a Kirchner (además sólo a él, no a Carlos Menem, Eduardo Duhalde,
Fernando de la Rúa, etc) de jefe de una asociación ilícita, media una distancia
muy larga.
La pitonisa
Elisa Carrió habla desde un pedestal donde nadie la puso; se subió solita. Esta
abogada fue funcionaria de la dictadura durante la intervención del coronel
David Ruiz Palacios. Cuando en años recientes algún legislador le reprochó ese
antecedente, una Carrió llorosa hizo el descargo de que “necesitaba la obra
social”. En ese momento la ética no era tan importante para la platinada.
En Chaco hubo un fusilamiento de 22 presos políticos, llamada Masacre de
Margarita Belén, en diciembre de 1976. ¿No fue motivo para que ella dejara de
prestar funciones, si es que ya estaba, o para que no las asumiera, si aún no
había jurado?
La política de derechos humanos nunca la tuvo de promotora. En agosto de 2007
presentó el libro “Derechos Humanos, legalidad y jurisdicción nacional”, en el
instituto Hannah Arendt. El compilador del volumen era Juan Carlos Vega, actual
diputado de la Coalición Cívica. Vega fue expulsado de la Comisión de la Memoria
de Córdoba luego que la representante del Servicio de Paz y Justicia, y del
CELS, doctora María Elba Martínez, demostrara que había sido colaborador de la
dictadura en la intervención del Sindicato de Empleados Públicos (SEP).
Como legisladora radical, Carrió ocupó lugares expectables en la Convención
Constituyente de 1994, que en definitiva respetó el núcleo del Pacto de Olivos
entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín, y le abrió paso a la reelección del primero.
Se dijo que esa reforma sería un certificado de defunción del presidencialismo,
pero a la luz de la práctica parece haber sido un nuevo bautismo.
En las postrimerías del menemismo se formó la Alianza entre los radicales y el
Frente Grande, que llegó al gobierno a fines de 1999. Fue apoyada durante la
mayor parte del tiempo por la chaqueña afincada en la Capital. “Es mi gobierno”,
solía afirmar cuando alguien cuestionaba a Fernando de la Rúa.
Como esos hechos están relativamente frescos, no hay necesidad de redundar. La
lamentable economía de José Luis Machinea terminó desembocando en la aún más
regresiva de Domingo Cavallo, con un breve intermedio de Ricardo López Murphy,
volado por los primeros ventarrones de la crisis. Cuando ésta estalló, hubo
Estado de Sitio, represión y 39 muertos en el país. Un tiempito antes, la
matrona del ARI ya no decía “este es mi gobierno”. Se colgó una cruz enorme,
rezó mucho y empezó a hablar de partos y cataclismos, de buenos y mafiosos.
Entre las elegidas bendijo a Patricia Bullrich, una tránsfuga que fue del
montonerismo al cavallismo, pasando por el ministerio de Trabajo de la Alianza y
otros partidos. Tantos que Mirtha Legrand no recordaba con precisión al
recibirla en sus almuerzos.
El empresario y el productor
Macri anda por el segundo año de su lamentable gestión, tan floja que
difícilmente haya conservado el aluvión de votos con que ganó en 2007. Suba
tremenda de impuestos, cierre de actividades culturales, favoritismo de negocios
privados, demora en obras, captación de funcionarios entre quienes fueron
cuadros de la dictadura, plan inconsulto de erradicación de villas, etc, fueron
algunas de las perlas en la gestión del ex vicepresidente de Socma.
El niño Mauricio está tratando de armar una alianza con antikirchneristas de la
provincia de Buenos Aires, para lo cual –por medio del multimedios Clarín- hizo
saber de una invitación a Felipe Solá y Francisco de Narváez.
Solá había tenido antes la misma idea. También podría discutirle el copyright
Eduardo Duhalde, quien viene mascullando la idea de juntar a esos personajes. La
diferencia es que principalmente Macri, y en menor medida los otros invitados,
quieren despegar de Duhalde, conscientes de que tiene mala imagen en buena parte
de la gente.
No es que esos candidatos le hagan asco a compartir el proyecto con el ex
vicepresidente de Menem. Es una cuestión de tiempos: al principio quieren
despegar de él para el marketing electoral. Pero al final, en ese ballottage que
Macri imagina en 2011, o más mucho antes, incluso en 2009, los que hoy se cuidan
de aparecer en una misma foto con “el cabezón”, pueden abrazarse con él y otros
impresentables como Luis Barrionuevo y sus comensales de Mar del Plata.
El matrimonio Kirchner se ha hecho acreedor a muchas críticas, y varias de las
mismas son correctas (si sigue oponiéndose a la boleta única, será otra válida).
Pero de allí a que Duhalde y Barrionuevo le digan “loco”, “burro” y otras cosas
por el estilo, excede lo imaginable, viniendo de personajes como el
gastronómico, que en ese mismo asado reivindicó su menemismo. Fue en ese tiempo
cuando acuñó su célebre expresión: “tenemos que dejar de robar dos años”.
Macri no concurrió a la mayoría de las sesiones de Diputados mientras fue
legislador, lo mismo que hace hoy Gabriela Michetti en la legislatura porteña.
Felipe Solá, que fue vicegobernador de Buenos Aires con el “meta bala” Carlos
Ruckauf, había sido antes secretario de Agricultura de Menem, a quien acompañó
seguido a la Exposición de Palermo, orgulloso de haber autorizado la siembra de
soja transgénica.
En Palermo tendrá que admitir que es minoría frente a De Narváez, socio de la
entidad oligárquica en el predio que Menem les vendió a un precio inferior en
100 millones de dólares al correcto. De Narváez tiene la concesión hasta el 2025
de la explotación de ese lugar privilegiado de Palermo.
Estos políticos y empresarios no son la alternativa superadora del kirchnerismo;
más bien son la vuelta a lo peor de la situación anterior a 2003.
Se
viene otro referendo clave para Latinoamérica
¿A
quién le molestan las relaciones con Cuba y Venezuela?
La derecha mediática puso el grito en el cielo por viajes a La Habana y
Caracas
Pocas veces quedó tan al desnudo el alineamiento pro-norteamericano de
varios medios de comunicación como con los viajes de Cristina Fernández
a Cuba y Venezuela.
Por Emilio Marín
El imperio, astuto, no abrió la boca. El embajador estadounidense en
Buenos Aires no mencionó el asunto durante la entrevista que le concedió
el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Este le abrió su despacho
a modo de válvula de escape, para que se descargara cualquier posible
enojo de Washington con la jefa de Estado que en ese momento vivía el
apogeo de su periplo habanero.
Pero Earl Wayne no dijo ni mu. Su opinión crítica la canalizó por medio
de políticos y medios locales que hicieron blanco en la visita a La
Habana y especialmente a Caracas. Elisa Carrió fue una de esas
lenguaraces, sabiendo que para Estados Unidos es importante limar las
relaciones de nuestro país con Venezuela, supuesta ventana por la que
los iraníes se asoman a la región.
Sin embargo fue la visita presidencial a Cuba la que despertó las más
agresivas posiciones de la derecha vernácula. Esto a pesar de que
algunos de sus integrantes sostienen que la isla ya no interesa, ni para
bien ni para mal, a las autoridades norteamericanas. ¿Si ya no molesta,
por qué la atacan tanto y por qué sostienen el ilegal bloqueo con que la
martirizan desde febrero de 1962?
Algunos periodistas que sintonizan la onda del imperio habían comenzado
su tarea de denostar a Cuba antes del viaje de Cristina Fernández, como
para ablandar el terreno. José Claudio Escribano, directivo de “La
Nación”, se tomó el trabajo de escribir una serie de 5 (cinco) notas
consecutivas sobre los 50 años de la revolución. El título de la
primera, publicada el 3/1, lo dice todo: “Un sueño de libertad que
derivó en una pesadilla de opresión; La caída de Batista generó ilusión,
pero tras su victoria Castro erigió un régimen despótico”.
Con semejante anteojera ideológica, si la mandataria visitaba ese país y
si lo hacía justo el día que en la Casa Blanca había cambio de guardia,
era casi inevitable que el autor fuera preso de una crisis de nervios.
Así, el 21/1, al día siguiente de que Cristina hubiera firmado once
convenios con Raúl Castro, Escribano se despachó: “pocas veces como ayer
la Argentina oficial ha estado, si es que de verdad ha estado en alguna
parte, tan lejos de la civilización política y del mundo al que en otros
tiempos aspiró. Pocas veces como ayer la Argentina oficial ha estado de
manera tan patente en el destino menos indicado. Pocas veces ha sido más
lamentable un hecho de nuestra política exterior que el de esa Argentina
cortejando al dinosaurio de la revolución castrista”.
Y eso que aún no sabía que la presidenta concretaría su pedida
entrevista con el “dinosaurio” (léase el estadista Fidel Castro), el 21
de enero.
Al principio, “Gaceta Ganadera” y otras publicaciones alineadas con la
Sociedad Interamericana de Prensa pusieron en tela de juicio la
entrevista. Argumentaban la inexistencia de una foto, que se conoció el
23 de enero. Algunas expresiones marginales de la derecha argentina
(Christian Sanz, periódico digital Tribuna) afirmaron entonces que las
imágenes estaban trucadas. Escribano se llamó a silencio (quizás hizo
sapo pensando eso en 2006, cuando se publicó la primera foto de Fidel
convalesciente de la operación y también se dijo que era falsa).
La campaña fracasó
Aparte de un anticomunismo y antiperonismo visceral, la “tribuna de
doctrina” sangraba por la herida porque el viaje de la presidenta había
concluido bien, sin que se verificara la aspiración de máxima del
diario: que recibiera durante su estadía a la médica
contrarrevolucionaria Hilda Molina o bien que planteara públicamente su
caso ante Raúl Castro. No ocurrió ni una cosa ni la otra.
Desde 2004 la derecha argentina tomó el asunto Molina como si en ello le
fuera la vida. Lamentablemente en 2004 y 2006 el entonces presidente
Néstor Kirchner y la entonces senadora Cristina Fernández, también
asumieron esa causa al extremo de tener injerencia en los asuntos
internos de la isla. Ni resolvieron el expediente Molina ni mejoraron la
relación bilateral con La Habana. Cuba estaba deseosa de cultivar ese
vínculo pero no al precio de admitir que otro país le dijera qué debía
hacer con una ex directiva del Centro Internacional de Restauración
Neurológica (Ciren) que quiso privatizar y apropiarse de la entidad,
para luego irse a vivir a Buenos Aires con su hijo, un médico que violó
las leyes cubanas y se habría quedado con algún vuelto del Estado
destinado a adquirir material hospitalario. Para el diario de los
Mitre-Saguier, Molina es tan buena como la abuelita de Heidi. Su blog
está colocado en la web de la organización “argentina” CADAL, donde se
dan la mano el Departamento de Estado, la gusanería de Miami, el Dalai
Lama, la fundación ultraliberal Atlas y lo más reaccionario del país y
el mundo.
Lo positivo es que el gobierno argentino, con Cristina en Balcarce 50,
parece haber aprendido del error. Si siguió planteando la situación de
Molina, lo habrá hecho en el mano a mano con Raúl Castro, en el salón
Lenin del Palacio de la Revolución.
Lo cierto es que en la embajada argentina, a full entre el 19 y el 21 de
enero, no hubo ninguna reunión con Molina ni otros mal llamados
“disidentes” que perciben sus salarios en la Sección de Intereses de
Norteamérica (SINA), a cargo de míster Michael Parmly.
Era un secreto a voces que esta vez la presidenta no daría ni la hora a
esa gente, interesada como estaba en afianzar el vínculo con Cuba y
eventualmente reunirse con el comandante en jefe de la revolución.
Sabiendo eso, Carlos Pagni, cuyas columnas reemplazaron en enero al
vecino de Punta del Este, Mariano Grondona, chicaneó: “hasta anoche no
se preveían contactos con disidentes. En Cuba y Venezuela los Kirchner
son derechos y humanos”. Pagni no debería agitar la soga en casa del
ahorcado. El diario para el que escribe, junto con otros representados
en SIP y Adepa, alabó a la dictadura videlista con la campaña de
“derechos y humanos” en 1979, ante la llegada de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos.
Diego Guelar, directivo del PRO de Mauricio Macri, también fue un adalid
de las exigencias “humanitarias” del caso Molina. Ya se sabe que Macri y
su emporio familiar siempre defendieron los derechos humanos y que no
tienen ningún ex funcionario de la dictadura entre sus filas.
“Lamebotas yanquis”
Así definió Fidel Castro a Fernando de la Rúa, que en abril de 2000
ordenó votar junto a EE UU una moción de condena al país socialista, en
el seno de la Comisión de Derechos Humanos, por violar supuestamente
esos derechos.
El cronista se siente tentado de emplear otra vez ese epíteto contra
algunos opinólogos que descalificaron el viaje de Cristina, caso de
Carlos Pérez Llana. Clarín le brindó el 20/1 una página, presentándolo
como “diplomático” (era el especialista en política internacional del
presidenciable Eduardo Angeloz). El artículo de Pérez se tituló: “El
viaje de la presidenta a Cuba: ¿dónde está el interés nacional?”. Luego
de volver sobre el lugar común de la derecha en esta materia (el
contraste entre dos imágenes, la presidenta con Raúl Castro versus Barak
Obama asumiendo en Washington), el político radical concluye: “la visita
a Cuba no es oportuna, no le agrega nada a los intereses del país, se
asumen riesgos inapropiados, sólo se explica en viertud de compromisos
políticos internos y poco ayuda a definir una política exterior apoyadas
en alianzas que verdaderamente amplíen nuestros espacios diplomáticos”.
Toda la cadena mediática conservadora se movió intensamente para
cañonear la visita oficial a la isla y Caracas. Amén de los nombrados,
hubo notas similares en Perfil (8/1), Ambito Financiero (9/1), CNN
(16/1), Infobae y Radio 10 (24/1), editorial de La Voz del Interior
(“Los silencios de la presidenta”, 24/1), etc.
Están en todo su derecho de fijar una opinión contraria. Pero en vez de
machacar tanto con descalificaciones ideológicas (“dictadura”, “régimen
totalitario”, “dinastía familiar a perpetuidad”, etc), deberían
argumentar con cosas concretas. ¿Acaso están en contra del convenio para
formar un centro de investigación en biotecnología con la isla para
investigar, fabricar y exportar vacunas y medicamentos? ¿Les parece mal
que se hayan recibido 330 médicos argentinos en la ELAM, becados por
Cuba? ¿Piensan que Cristina estuvo mal en reclamar el fin del bloqueo
estadounidense como lo hicieron 184 países de la ONU en octubre pasado?
Los lamebotas, ¿son tan nostálgicos del ALCA norteamericano que rechazan
los beneficiosos acuerdos con el Mercosur, ALBA, Unasur y Grupo de Río?
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