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Rolando
Lazarte Sociólogo, terapeuta comunitario y columnista de distintos medios. Nacido en Mendoza, reside en Brasil desde 1977. |
El
orden internacional y el genocidio argentino
Los
valores personales
Por Rolando Lazarte
Febrero 2010
24
de marzo de 1976
Por Rolando Lazarte
Hoy pensaba, no hay un día que no piense, en las cosas que no
debo recordar. Pensaba y recordaba y pensaba que el golpe de 1976 inauguró
nuevas categoría de la infamia, de la ignominia, de lo abominable, de la
traición. El gobierno argentino desmovilizó lo que era una jornada de
protesta, haciéndola un feriado cualquiera, y muchos ni saben por qué ese
día no van a al escuela o al trabajo. Todavía los crímenes de la cuadrilla
videlista están impunes. Pero no falta mucho. A alguien, sin duda, le han de
prestar cuentas, algunos ya le habrán prestado cuentas. Pero deben pagar
aquí y ahora, en la tierra. Yo recuerdo, vos recordás, todos recordamos las
cosas que nos tocó vivir a partir del 24 de marzo de 1976, el año de la
infamia, de la antipatria, de la traición, de la mentira, de la fuerza
bruta, de la canallada. Recordamos también lo que nos fue dado conocer
gracias a la barbarie videlista. La solidaridad, el amor, las manos
extendidas. La gente que ni conocías y te daba trabajo, te ayudaba a
conseguir casa, te daba su amistad, te invitaba a comer, salía con vos, sin
saber quién eras, no importaba. La justicia va a llegar. Tarde o temprano,
va a llegar, y el 24 de marzo será un día de recuerdo y de lucha, de repudio
a la barbarie y a la infamia, a la traición y a la antipatria, a lo que no
es humano.
Impresiones
Por Rolando Lazarte
Enero 2010
Este
instante
Por Rolando Lazarte
Enero 2010

Vivimos en una sociedad desigual. Unos con mucho, otros con nada o casi anda. Es una sociedad de explotación, de extracción de plusvalía. Los que trabajan, son cada vez menos, proporcionalmente, en relación a quienes viven del trabajo ajeno. Esto es injusto. Pienso en una sociedad sin estado, en un comunismo primitivo. El comunismo se me figura un estado de naturaleza. No es una ideología o un sistema de gobierno. Sobre todo, no tiene nada que ver con las dictaduras erigidas en su nombre. Es un estado de naturaleza. O sea, no depende de ideologías o sistemas de gobierno. Un estado de naturaleza tal como los incas, con sus comunidades, en que quienes no podían trabajar, por ser enfermos o ancianos, o bien niños o mujeres, eran sustentados por el trabajo de los demás. Una sociedad sin explotadores, fraterna. Sueño con esto, y no estoy solo.
Enero 2010

Por Rolando Lazarte
--Cuando me di cuenta de que yo
debería empezar a conocerme, todo empezó a mejorar
--A ver, cómo es eso, contame.
--Por ejemplo, yo soy una persona que piensa muchas cosas al mismo tiempo y
también soy indeciso, entre otros rasgos de personalidad.
--¿Y entonces? No entiendo adónde querés llegar.
--Yo soy escritor, antes que cualquier otra cosa.
--¿Y?
--Entonces, si es así, escribo antes que nada, ¿te das cuenta? Yo antes,
pensaba que era esto, aquello, lo de más allá, y trataba de juzgarme según
parámetros ajenos. Ahora sé que mi mentalidad, mi modo de ser, lo que
siento, lo que veo, lo que pienso, soy yo. todo lo que soy, soy yo mismo, yo
soy eso, ¿te das cuenta?
--Dale con el te das cuenta, no sé si me explico, no podés hablar sin poner
el te das cuenta, ¿te das cuenta?
--Es muy lindo, ahora sé que soy escritor, y que no tengo por qué tratar de
parecerme con quien sea, ¿te fijás? No tengo que copiar más a nadie, ¿te das
cuenta? Tengo que ser yo mismo y se acabo Y ser yo mismo no da trabajo es
muy lindo e involucra aceptarme tal cual soy, ¿te das cuenta?
--Más vale, seguro, qué bueno que te diste cuenta a tiempo, ¿te das cuenta?
Debía ser muy malo no aceptarse como uno es, ¿no es?
--Vivía juzgándome según parámetros ajenos, según lo que los demás pensaban
de mí mismo, ¿te das cuenta?.
--Y tuviste que empezar con el portuñol, por qué no hablás derecho con el
castellano?
--Y por qué decís derecho, ¿no se dice directo?
--Lo que sea, yo también soy el que soy y hablo como se me dá la gana, que
tanto.
--Así me gusta, cada uno es el que es, y no el que los otros piensan que
debe ser. Hoy, por ejemplo, me puse a escribir esto antes de hacer cualquier
otra cosa, pues supe ser de primordial importancia. Y tanto es así, que no
me equivoqué. Era más importante yo tener claridad sobre lo que soy, que
hacer cualquier otra cosa
--Es así, te felicito, por ser quien sos.
Enero 2010
Ayer
nomás
Por Rolando Lazarte
Desde comienzos de los años 70 se instaló en Argentina un dato nuevo para
los jóvenes: el terror. A él recurría el gobierno del general Onganía,
representante de los monopolios y de las elites oligárquicas. A él recurrían
Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo, entre varios otros
grupos armados. De modo que los que tenían 17 años en 1970, se fue
instalando y reafirmando, cotidianamente, la certeza de que había que
convivir con el asesinato, la tortura, las bombas, las palizas. La violencia
en Argentina tuvo muchas vertientes: la del Estado que se clandestinizó en
la represión desde el Ministerio de Bienestar Social en la gestión Lopez
Rega; la del grupo Montoneros, "peronista marxista" nacido de la Tacuara
derechista, el trotskysmo del ERP, entre otras. Sin embargo, lo que vendría
a partir de 1976 era algo sin parangón en la historia argentina. De Norte a
Sur y de Este a Oeste, campos de concentración y centros de tortura donde se
practicaba toda suerte de ultrajes a los prisioneros y prisioneras. Alguien
pagó esa tarea de exterminio cuya finalidad consistió en desmoralizar al
pueblo por el temor, quebrar los movimientos sindicales y la resistencia
cultural, docilizar para mejor explotar. No hubo tribunales internacionales
de justicia para juzgar y condenar a los carniceros y sus financiadores
internos y externos de guante blanco. Y la Argentina no se recuperará jamás
del golpe recibido, a menos que esa tarea sea cumplida. Aquí se rastrean
algunos antecedentes de la barbarie militar comandada y ejecutada por un
alumno de la Escuela de las Américas, organismo donde Estados Unidos prepara
sus verdugos: es el señor, acusado de ladrón de bebés, Jorge Rafael Videla.
La historia oficial. 24 de marzo de 1976 es un día difícil de olvidar para
los argentinos: el golpe militar de Videla & Cia. La represión paraestatal,
iniciada por el gobierno de Maria Estela Martínez de Perón en 1974, en un
comienzo se volvió contra la izquierda peronista, armada o sindical,
política o universitaria. Militantes de Montoneros, diputados del Peronismo
Revolucionario, así como esa vasta masa esperanzada que recibió a Perón en
Ezeiza, fueron siendo eliminados tanto física como políticamente,
reestableciendo la muerte como argumento, un lenguaje que, en la Argentina,
tiene larga tradición. Veinte años después, el 24 de marzo de 1996, en Plaza
de Mayo, corazón político de Buenos Aires, 500.000 personas salieron con
antorchas por las calles de la ciudad, recordando una tragedia que los
argentinos no quieren que se repita nunca más. La Argentina nació en guerra
externa contra los españoles, terminada en 1816. Pero la guerra continuó,
contra enemigos internos: los negros que sobraron del período colonial (que
fueron eliminados en la guerra contra el Paraguay), los indios
sobrevivientes de la explotación española que los esclavizó en las minas del
Alto Perú --hoy Bolivia y Perú-- (exterminados en campañas "civilizadoras")
y los gauchos, cuya sangre tampoco fue ahorrada en el alborecer del país de
Maradona y Cortázar, Gardel y Borges. Las masacres de obreros anarquistas en
la Patagonia, los fusilamientos de peronistas en 1955 por el general
Aramburu, parecían en 1973 cosas del pasado, en un país cuya vida política
estuvo marcada por golpes militares. El 11 de marzo de 1973, el Frente
Justicialista de Liberación Nacional elige Héctor Cámpora presidente de la
Argentina. El socialismo nacional, un socialismo con cara argentina, parecía
vencedor por el camino del voto. Algo que la Unidad Popular ensayaba en
Chile con Salvador Allende en esos mismos años. Sin embargo, el sueño fue
interrumpido por un ruido que se hizo familiar a la gente en aquellos
tiempos: el sonido de las balas. El sonido de los tiros de ametralladora a
la noche, o de día, como cuando, hasta en la apacible Mendoza, la policía
disolvió la manifestación convocada por la CGT para protestar contra la
violencia con que las maestras fueron dispersadas a chorros de agua azul
días antes. Manifestación en que vimos gente caer, y escapamos corriendo
para salvar la vida.
Algo habrán hecho. Primero fueron los peronistas de base, los peronistas
"revolucionarios" de Montoneros y de la Juventud Trabajadora Peronista, los
militantes de las unidades básicas inspiradas en la corriente camporista.
Después fueron los militantes y simpatizantes de las distintas fracciones en
que una izquierda que poco entendió a la Argentina, se dividía (comunistas,
comunistas "revolucionarios", socialistas "democráticos", socialistas "de
los trabajadores"). Obviamente, los guerrilleros (y sus familias hacia
arriba y hacia abajo: padres, abuelos, hermanos, hijos) del Ejército
Revolucionario del Pueblo, Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, las Fuerzas
Armadas Peronistas, con sus diversas fracciones (ERP rojo, ERP 22 de agosto,
FAR 22 de agosto, etc.).
Tipos ideales e inteligencia militar. Con todo, Videla y su equipo inauguran
una nueva fase en la historia de la caza a los enemigos internos en la
Argentina. El general Ibérico Saint-Jean, "gobernador" de Buenos Aires,
después de la derrocada de Isabelita el 24 de marzo de 1976 (Perón había
muerto el 1º. de julio de 1974), declaró que el objetivo de la "lucha
antisubversiva" era terminar en primer lugar con los que son subversivos, en
segundo lugar con los que fueron subversivos, y finalmente con los que
podrían ser subversivos. Los que eran subversivos, para los militares
golpistas, estaba claro: cualquiera que no comulgase (y atención a la
palabrita) con los valores "occidentales y cristianos". Lease: capitalistas
y católicos. En esa barrida, cayeron marxistas y Testigos de Jehová, hippies
y yoguis, esotéricos y cristianos "revolucionarios", judíos y masones. O, lo
que no es lo mismo pero daba igual: gente rara en general. Los que fueron
subversivos, tampoco había dudas: cualquier persona que en algún momento de
su vida hubiera participado de alguna de las clasificaciones sociales
mencionadas.
Conviene recordar que la lista no perdonó aquellos que, habiendo tenido en
su juventud o en cualquier otro tiempo, alguna práctica transformadora en
los campos político, cultural, sindical, artístico, periodístico, contraria
a los valores establecidos, al 24 de marzo de 1976 hubieran olvidado esos
"pecados" de juventud o de "idealismo". "Algo habrán hecho", decían las
personas cuando se sabía del secuestro, prisión, tortura o "desaparición" de
alguien. Y esto funcionaba también como argumento para adentro: ellos no me
van a agarrar, yo no hice nada, no soy ni fui marxista, ni peronista
revolucionario, ni judío, ni Testigo de Jehová, ni esotérico, ni masón, ni
hippie, ni falopero. Al contrario: me corto el pelo una vez al mes, obedezco
todas las órdenes del comando militar del área de "seguridad", acato las
disposiciones del toque de queda y del estado de sitio. Nunca participé de
ningún acto público, no fui a ninguna manifestación, no hice huelga a no ser
con la certeza de no perder el empleo ni los días no trabajados. Sin
embargo, para esa masa del "algo habrán hecho", "por algo será", y "a mí qué
me importa", aún restaba el tercer blanco de la cacería antisubversiva: los
que podrían ser subversivos . Su nombre podría estar, simplemente, en la
agenda de direcciones de algún sospechoso de pertenecer a las categorías
anteriores (los que son subversivos o lo fueron algún día).
Y usted, simplemente, entraba en el baile sin saber por qué. Sin darse
cuenta de que el baile había empezado, y que su miedo no le había aconsejado
una decisión sabia: la omisión. Claro que, cuando el Falcon gris de los
comandos represivos paró en la puerta de su casa para llevarlo a usted
también, ya había llevado, en viajes anteriores, aquellos que "algo habían
hecho" para merecer ser presos, secuestrados, torturados, desaparecidos,
cesanteados (los santos guerreros antisubversivos no perdonaron los bienes
muebles o inmuebles de las víctimas: eran su botín de "guerra". En Buenos
Aires, policías montaron inmobiliarias con casas y departamentos que ningún
pariente o amigo del(la) ex-propietario(a) iría a reclamar). Cristianos de
izquierda, especialmente militantes y simpatizantes del Movimiento de
Sacerdotes para el Tercer Mundo, caían en las manos de la máquina de la
muerte. Fueron juguete en las manos asesinas, que simulaban fusilamientos
para arrancar nombres, direcciones.
Recordar Mauricio López, profesor cristiano de la provincia de San Luis,
secuestrado, desaparecido y asesinado por el régimen de Videla, que hizo
oídos sordos a los reclamos internacionales por su vida. Los militares de
Videla, frente a las reclamaciones contra la violación de los derechos
humanos, inundaban los parabrisas de los autos con banderitas argentinas con
las palabras: SOMOS DERECHOS Y HUMANOS. Sonaba tétrico, créame. Las "Madres
de Plaza de Mayo", un bando de locas. Un grupo de mujeres que, cansadas de
peregrinar de comisaría en comisaría escuchando bromas crueles de los
verdugos sobre el destino de sus hijos o maridos, desafió la represión,
reuniéndose frente a la Casa Rosada (la misma casa donde Madonna quiso
prostituir la memoria de Eva Perón) todas las semanas, pidiendo: "Queremos
que aparezcan con vida los desaparecidos". Los años pasaron, y el régimen
dejó un país entregado a la "patria financiera", como era llamado el grupo
de economistas (los "Chicago Boys", Martínez de Hoz y compañía) que, entre
otras cosas, abrió las importaciones de manera amplia, general e
irrestricta.
Todo en nombre de la eficiencia privada, del libre mercado, de la
modernidad, del no-corporativismo, del no-paternalismo. Contra la
intervención del estado en la economía, lo que significa, como todos saben,
la privatización del estado y la entrega de las más eficientes empresas
públicas a holdings transnacionales que compran a precio de banana flotas
aéreas, refinerías, yacimientos petrolíferos, en fin, la riqueza nacional.
Los militares que --en un hecho inédito en el mundo entero-- fueron juzgados
y condenados por tribunales civiles, por haber matado 30.000 argentinos
(según informe de la insospechable Comisión de Derechos Humanos de la OEA),
fueron amnistiados y liberados por decisión del gobierno de Carlos Menem,
sin nunca haberse arrepentido. Carlos Menem, el Collor que acertó, el
Fernando Henrique Cardoso que acertó. Acertar significó, en este caso, ser
elegido con un programa basado en las banderas históricas del peronismo
(revolución productiva, empleo para todos) y traicionar punto por punto cada
una de las promesas de campaña. Acertar significa, en el caso de Menem, como
en el caso de FHC, formar un Congreso obediente, sin oposición, de modo a
gobernar con poderes totales. Se compran sindicalistas que vociferaban hasta
conseguir privilegios sectoriales o personales suficientes para tornarlos
dóciles. Quieren comprar el silencio de las familias de los desaparecidos
con dinero. ¿Cuánto vale un hermano muerto? Cuánto vale un niño robado de
sus padres y vendido a familias militares o empresariales? ¿Cuánto vale una
vida humana? El infeliz Assis Simão, columnista de la Folha de São Paulo,
publicaba en su columna, después de la masacre de los sin-tierra de Eldorado
de Carajás, una tablita de precios: 200 reales por líder de sin-tierra, 150
reales por hermano de sin-tierra, y por ahí va. Olvida el infeliz mono Simón
que un día puede enterarse de que existe una tablita de precios de
periodista, y que su nombre puede estar en ella. Ciertamente, su irónico já-já-já
podrá tornarse, entonces, un recuerdo bien desagradable en su memoria.
La historia vista desde el Sur. Algunos años atrás, viendo el filme "La
Historia Oficial", las memorias bloqueadas comenzaron a volver. Los
recuerdos borrados empezaron a revivir. Los hombres no lloran, dice el credo
machista, pero lloramos mucho a la salida del cine. Bebimos mucho y los
recuerdos comenzaron a volver. Recuerdos de los años pasados con el horror
al lado. Amigos desapareciendo así, los tiros a la noche, policía y ejército
en cada rincón de la ciudad, en todo lugar de la vida de todo el mundo.
Éramos todos delincuentes, para esos delincuentes. Para esos guerreros sin
honra que mancharon la historia de mi pueblo con la sangre inocente de
hombres, mujeres y niños que eran secuestrados, torturados y muertos sin
acusación, sin defensa, bajo las órdenes del capital financiero y con las
bendiciones de la jerarquía católica argentina. Hoy el ejército argentino
pide perdón, y los argentinos reclaman que la Iglesia Católica pida perdón.
¿Cómo perdonar a quien robó algo que no se puede reparar de ninguna manera?
¿Quién podrá devolver aquella confianza ingenua con que todo un pueblo se
entregó a un sueño colectivo de justicia y hermandad?
Veinte años después. El 24 de marzo de 1996, más de 500.000 argentinos
jóvenes y viejos, salieron a las calles de Buenos Aires para recordar el
genocidio. Para que la historia no se repita --porque están perdidas sólo
las causas que abandonamos-- no abandonamos la nuestra: ver la justicia
triunfar, ver los culpables --que ya fueron condenados por tribunales
civiles, con pruebas abundantes-- encarcelados hasta el último de sus días,
por haber violado el derecho a la vida. Hoy, más de 33 años después de lo
que aquí se relata, aún esperamos que se haga justicia en Argentina
Diciembre 2009

Esta
mañana mientras me sacaban sangre en el laboratorio
Esta mañana mientras me sacaban
sangre en el laboratorio. Miraba a las enfermeras. Una me trataba de calmar,
a ver si podía sacarme la sangre, ya que estaba nervioso y tenso. Otra vino
a ver qué pasaba que yo estaba medio como para desmayarme. No tanto, pero
yendo hacia allí. Una tercera vino a tomarme la presión. Yo pensaba en la
Escuela de Mecánica de la Armada, la gente torturada allí, los relatos de
sobrevivientes, lo que Borges dijera al respecto en su célebre artículo en
Clarín. Yo no estuve en un centro de torturas, pero pasé por la puerta de un
chupadero en la policía federal de Buenos Aires en 1978. Pensaba en los
dentistas que torturaban, los médicos y psicólogos y sacerdotes –me tiembla
la mano al decirlo—que apoyaban la tortura. Pensaba en mi hija médica en
Mendoza, Mi padre, mi hermano, mi tío, mi abuelo médicos. Quieren que
olvidemos. ¿Cómo olvidar cuando olvidar es complicidad? Lo dijera Borges
algún día. ¿Cómo olvidar si olvidar no se puede? Dios, que salva el metal,
salva la escoria, y cifra en Su profética memoria las lunas que serán y las
que han sido, dijera el mismo Borges algún día. Pensaba que la saña del
asesino, del torturador, del traidor, la bajeza del canalla, del vendepatria,
son un virus que nos vacuna contra ellos. Por la gracia de Dios, por el amor
de la gente que nos recibió en Brasil y en tantas partes del mundo en los
arduos años de la diáspora, aprendimos lo que sólo el amor, nunca el odio,
puede enseñar. La gente que trabaja, que limpia un piso o hace una comida,
que entrega cartas, o arregla una plancha para que funcione, para que salgas
bien empilchado a la calle a ver si alguna chica. Eso es gente, en ellos me
conozco, me reconozco. Mi papá, mi mamá, mis hermanos, mi esposa, toda la
gente con que convivo, son así, tratan a todos bien, a menos que la
situación pida otra cosa. Pero la barbarie, la tortura, no me entran en la
cabeza. Menos aún entre argentinos. Pienso si aquél ejército era argentino o
tropa de ocupación. Usaban mi bandera, tu bandera, nuestra bandera, pero nos
daban con todo. En fin, pibe, la cosa da para largo, y aquí el calor está
apretando. Juicio y castigo a los culpables. Sin justicia no habrá paz en
Argentina, ni en parte alguna del mundo. Bueno pibe, si te parece, me decís
qué pensás vos y seguimos la charla. ¿Está bien? Tudo bem. É isso aí. Apois.
Pois é. Não é mesmo?
Diciembre 2009
Sur,
paredón, y después
Por Rolando Lazarte
Traducción: Gita Lazarte y María de Oliveira Ferreira Filha.
Octubre. En Octubre de 1997, la ADUFPB lanzaba el número 2 de la Revista
ADUFPB en João Pessoa. Entre las páginas 28 y 32, un artículo firmado
rememora las luchas y los sueños de un pueblo de un país que un acuerdo
comercial, Me®cosur, trajo más cerca de Brasil: Argentina. “Argentina, ayer
nomás” es el título del artículo. El autor, un sobreviviente de una de las
tantas masacres con que la vida cotidiana de los argentinos fue moldeada: la
escalada de violencia desatada en el país del sur entre los años 1973 y
1983, entre grupos guerrilleros, bandas parapoliciales/paramilitares, grupos
de exterminio financiados por empresas, y las Fuerzas Armadas encabezadas
por el Ejercito nacional. "Guerra sucia" es el nombre dado por la camarilla
presidida por el general Jorge (Pantera Rosa) Rafael Videla al Proceso de
Reorganización Nacional inaugurado en 1976 por el golpe de estado que
derribó el gobierno de María Estela (Isabelita ) Martínez de Perón,
concluído en 1983 después de la fracasada tentativa de recuperación de las
Malvinas por el entonces tambaleante gobierno militar de Leopoldo Fortunato
Galtieri. Videla, un cadáver ambulante ya en el día 24 de marzo de 1976, dia
en que es lanzado en la escena política mundial lo que parecía ser "otro"
golpe militar al estilo Banana Republic, de aquellos que empezaba con la
salida a los empujones del presidente civil de la Casa Rosada al sonido de
la música del Himno Nacional Argentino, ejecutada por alguna banda militar
en cadena nacional de radio y televisión mientras una voz solemne decía
cualquier cosa a respecto de cosas como la civilización occidental y
cristiana, la ley y el orden, y sutilezas de ese tipo. Lo que, explicado
detalladamente, significaba la quiebra del orden legal por elementos que,
como el general Juan Carlos (La Morsa) Onganía, se destacaron más por la
contribución al desenvolvimiento del humorismo político nacional que por el
eventual éxito obtenido en la vana intención de redimir al País del Sur de
eventuales actores sociales tenidos como enemigos de alguna cosa. Después de
algunos asesinatos espectaculares, la desnacionalización de varios sectores
claves de la economía, algunas prohibiciones de películas o nombres en las
escuelas y en la prensa, los gloriosos generales volvían a su tranquila
vidita de cuartel después de la realización de elecciones fraudulentas desde
1955, cuando la modalidad es inaugurada por la "Revolución Libertadora".
Parecía terminar la era marcada por los rostros sonrientes del general Juan
Domingo Perón y la primera dama Evita, marcada por el poderío de un aparato
sindical oficial sin precedentes convocando multitudes de descamisados en la
Plaza de Mayo. Los bombardeos de esa multitud en el referido paseo público
por aviones de la entonces gloriosa Fuerza Aérea Argentina fueron retratados
en la película La Hora de Los Hornos, un testimonio de los valores
occidentales y cristianos custodiados por los guardianes de la ley y el
orden.
Otra película, La Historia Oficial, muchos años después, retrata las
contribuciones de la camarilla del Proceso a la cultura del miedo focalizada
en el artículo de la Revista ADUFPB en su número 2, de octubre de 1997. El
general Videla, héroe de la película, descansa hoy en prisión domiciliaria
en Buenos Aires, impuesta por los hijos de los desaparecidos, una categoría
resignificada en la literatura de la insanidad mental mundial por la
tecnología del terror por él ejecutada, y que dejó el saldo de una población
traumatizada, objeto de los estudios de la Organización Panamericana de la
Salud. El brillante intelecto de la Pantera Rosa definió mejor que cualquier
intelectual clásico o contemporáneo el nuevo personaje de la cultura
argentina del terror analizada por el equipo encabezado por Robert
Desjarlais, autor de otra publicación de 1997, La salud mental en el
mundo-Problemas y prioridades en poblaciones de bajos ingresos (Washington:
Organización Mundial de la Salud-Oficina Panamericana de la Salud).
Los locos son ustedes, muchachos. El equipo de autores se completa con los
nombres de Leon Eisenberg, Byron Good y Arthur Kleinman. Se focalizan aquí
los análisis desarrollados en el Capitulo 5, brevemente titulado
"Violencia". Entre un capítulo y un artículo en una revista sindical
docente, una trayectoria de vida que retorna. El fin del exilio interior,
una de las modalidades de desaparición de personas descritas en el estudio
de la OPAS. Al ser interrogado por los jueces civiles que -en un acto
inédito en la historia mundial -juzgaron los crímenes de la humanidad
ejecutados por la dictadura militar de 1976-1983, el aprisionado general
simplemente dijo: "Los desaparecidos no son, no están". Ya era mucho, para
quien simplemente hacía decir a sus abogados frente a cualquier pregunta
sobre la prisión ilegal (secuestro) o tortura de personas -negadas durante
la "guerra sucia", lo que les valió a las Madres de Plaza de Mayo el mote de
Locas-"Nada a declarar". La negación de lo ocurrido -aquí no pasó nada-se
repetía cada vez que las madres salían a buscar sus hijos por las
comisarías, ministerios, prisiones. No son, no están. En 1973, el dictador
de turno en la Casa Rosada salió insultado por la multitud al son de la
frase: "Se van, se van, y nunca volverán". Volvieron más rápido de lo que se
pensaba. En junio de ese mismo año, rumores de muertes misteriosas,
cadáveres dinamitados en terrenos baldíos, prohibiciones de mencionar grupos
políticos y armados en la prensa periódica, iniciaban en la juventud las
marcas del terror negado. El terror que no es, que no está. El muerto que no
es, que no está. Pues la negación de lo ocurrido es uno de los síntomas
sociales de la enfermedad analizada por el informe de la OPAS, que no
solamente certifica lo ocurrido (hubo, sí, desapariciones), como describe
con detalles los modos y los tipos de secuelas que la práctica del terror
deja en las poblaciones. Ellas no estaban locas. Ellas tenían razón. La
cultura de la violencia dejó en la Argentina un saldo de más de 30.000
desaparecidos, según un informe del Comité Interamericano de Derechos
Humanos de la OEA. "Somos Derechos y Humanos", estampaba el adhesivo en los
autos en 1978, en el auge de los reclamos de las madres frente a las
autoridades militares sobre el destino de sus hijos. En fosas clandestinas,
fondo de lagos, ríos y mares, en terrenos baldíos, osamentas de cadáveres
sin nombre estaban, eran. Fue comprobada su existencia por antropólogos
criminalistas posteriormente requeridos por parientes de desaparecidos
brasileños cuando los cadáveres sin nombre, los N.N., comenzaron a aparecer
de este lado de la frontera, en Brasil. La Folha de São Paulo anunciaba en
medio de las noticias sobre el Mundial de Fútbol, las atrocidades cometidas
por los militares financiados por el capital sin patria ni ética. La Central
de los Trabajadores Argentinos documenta los hechos negados. La Ford Motors
Company y el Ingenio Ledesma (de Tucumán, área azucarera del noroeste
argentino) equiparon los grupos de exterminio y los campos de concentración
en las Províncias de Córdoba, Tucumán, Buenos Aires. Flotas de Ford Falcon,
los temibles "Falcon grises" fueron donadas para los cazadores de gente.
Eran, sí, estaban. No eran locos los que los temían. Locos eran los otros.
Los que los conducían. Los que los compraban y usaban para ejecutar la mayor
operación de intimidación colectiva conocida en la historia del país de
Maradona, Gardel y Cortázar.
Atar a las Ratas. Satarsa. La Central de los Trabajadores Argentinos, en
ocasión de los procesos del juez español Baltazar Garzón contra los
genocidas Videla-Massera-Agosti, divulgó por la Agencia Informativa Pulsar
de Ecuador, informaciones que, como el sonido de una melodía que se insinúa
y en seguida se convierte en una canción, trajo de vuelta la sensación de un
luto inacabado certificada por la OPAS como una de las consecuencias en los
sobrevivientes. Cadáveres insepultos. ¿Se puede matar sueños? Aún con
familia constituída, trabajo legitimamente en marcha, la vida cotidiana se
quebró, por la destrucción sistemática y deliberada de todos los parámetros
de consistencia, solidez e integración. Fe en la vida. Confianza en las
personas. Vivir en paz. Construir un futuro. Las metas comunes -y esto sería
saludable si algún sociológo encumbrado en la burocracia de la investigación
y de la enseñanza tratase de comprender-de la vida humana, fueron
dinamitadas por la estrategia del terror de Estado detallada en el informe
de la Oficina Panamericana de la Salud, de la Organización Mundial de la
Salud (OMS). Las siglas en inglés :WHO.
Nos enseñaron a vivir con miedo.
Nos enseñaron a temer la vida .
A sentirnos culpables por existir.
"Todavía cantamos, todavía reímos, todavía soñamos, todavía esperamos, a
pesar de los golpes que asestó a nuestras vidas el ingenio del odio..."
cantaba Mercedes Sosa al volver del exilio.
Los valores básicos de la vida, la creencia básica en que cada amanecer trae
un nuevo dia con el canto de los pajaritos, la risa de los niños, la
compañia al lado de la persona amada, sufrieron un golpe irreversible,
incrustandose en lo cotidiano una sombra imperceptible, mas tangible, un
frío no climático, un terror cósmico, una dificultad para alimentarse, una
indecisión para hacer cualquier cosa. "Todo es peligroso", fue el mensaje
subliminal dejado por los cultores de la muerte que, entre los años 1973 y
1983, practicaban contra la población civil desarmada actos inhumanos de los
cuales ninguna amnistía, ninguna manganeta jurídico-legal los podrá librar.
Ellos también duermen. ¿Duermen? Nosotros quedamos con trastornos de sueño.
¿Ellos no? Una canción de Navidad, la fiesta máxima de la familia, todo un
símbolo de paz y de reencuentro, fue dinamitada por los ángeles del terror
que, como el corajudo capitán Astiz (El Angel rubio), se vanagloriaban
publicamente de ser "la persona más preparada en la Argentina para matar
periodistas o políticos". Olvidé de citar: madres de personas desaparecidas.
Se infiltró el rubio espía entre las Madres de Plaza de Mayo haciéndose
pasar por pariente de un desaparecido y, como un Judas, señaló cual de las
mujeres heridas por el dolor deberia ser secuestrada, torturada y asesinada,
engrosando las estadísticas de las entidades de derechos humanos con otro
crimen impune. Otra agresión irreversible. ¿Irreversible? El tiempo pasa.
Llega un dia... ¿qué? ¿Justicia? ¿Qué justicia? La Guerra de las Malvinas,
el final de juego bélico que marcó el fin de la dictadura militar más atroz
de la "Operación ConDor" largamente anunciada en ocasión del caso Pinocho
(Augusto Pinochet Ugarte), el Judas trasandino, el mundo conoció la fibra
del valiente Astiz, que se entregó sin disparar un tiro a las tropas de Su
Majestad Británica.
No tira contra soldados armados. Tira contra personas indefensas que él
mismo engañó fingiéndose una de ellas. ¿Qué valores anidaban en el pecho de
una cosa así? Cosa y no persona, porque hay que acabar con esa manía de
considerar que todo bicho bípedo es un ser humano.
Hay algunos que no lo son. Ese no es humano. Puede estar, pero no es. Y no
quiero saber como está, aunque seria útil para el estudio de la patologia de
la normalidad, invirtiendo el concepto sociológico de anomia, resignificado
después de las consecuencias cotidianas personales y sociales constatadas
por el informe de la OPAS.
Ciertamente, el capitán Astiz, degradado o no, no está en el mismo nivel de
humanidad de quien, de buena fe, algun dia creyó que la vida militar sería
una vocación escogida para defender la patria. El general San Martín debe
haber tenido otra concepción de la cosa.
Octubre. 1967. 1977. 1997. Retorno del Exilio Interior. En el informe de la
OPAS leemos, en la página 178: "Entre los problemas más comunes se
encuentran los asociados con el temor, la pena, las pérdidas de diversa
naturaleza, y los sentimientos de culpa, ansiedad, odio y tristeza, a los
que se suman la desintegración de las formas cotidianas de la vida social,
el lenguage y la experiencia." La Desintegración de las Formas Cotidianas de
la Vida Social, el Lenguaje y la Experiencia.
LA DESINTEGRACIÓN DE LAS FORMAS COTIDIANAS DE LA VIDA SOCIAL, EL LENGUAJE Y
LA EXPERIENCIA. Ciertamente Simmel, Weber y Durkheim tenian algo que decir
al respecto. Esto se llama anomia institucionalmente generada, programada y
ejecutada. AI.
Guarde esa sigla. AI. Lamentablemente, los grandes pensadores no bajan de
las estanterias de la colección de la editora Abril.
Lamentablemente, también, el sentido de humanidad también parece haberse
obnubilado en los corazones y en las vidas de los que podrían haber sido sus
continuadores, con pocas y honrosisímas excepciones.
La excepción es la regla. Las reglas del método. El Extranjero. La ciencia
como vocación. Los textos incansablemente repetidos en salas de clase,
congresos y artículos, son como una cantinela masacrante derramada sobre los
corazones de los aprendices de sociólogo desde una sociologia viciada en y
por los privilegios (¿Privilégios? ¿Qué privilégios son esos? ¿Son buenos?
¿Son verdaderos? ¿Deseables?) Eso es Sociología criminal. Sociología
asesina. AS. AS. Atar a las Ratas. Satarsa. Cortázar.
"El objetivo de la guerra de baja intensidad-prosigue el estudio de la
OPAS-es ganar o mantener el control sobre una población, no sobre un
territorio, mediante el terror y la destrucción. En esos encuentros los
civiles son frecuentemente el blanco, y no víctimas casuales, de la lucha
entre los combatientes; generalmente las víctimas son aldeanos que no
pertenecen a ningún organismo o partido político, que mueren como
consecuencia directa de acciones de guerra o del hambre inducida por el
conflicto. Los que sobreviven son frecuentemente víctimas de desplazamientos
involuntarios, hambre, conmoción social, violencia civil y sufrimientos
exacerbados" (p. 179).
El artículo en la Revista ADUFPB fue gestado en Paraíba, Nordeste del
Brasil, por un sobreviviente argentino de Mendoza que, aunque no hablase
alemán, hubiera tenido "disonancias cognitivas" en la época de su defensa de
tesis doctoral, elaboró un consistente retrato de Max Weber que fue
enriquecido por observaciones de intelectuales del mundo entero presentes en
la conferencia internacional realizada en Graz (Áustria), donde se habla
alemán y donde -lo que es más importante-, tal retrato de Weber fue
comprendido por estudiantes de graduación. ¿Lenguaje distorcionado? ¿Quién
habla? ¿Quién está dicendo eso? ¿Cuáles son los valores humanos de quien
deliberadamente confunde para no ser comprendido?
Tales maniobras linguísticas que dificultan la comprensión para aparentar
erudición son denunciadas lucidamente por Carl Wright Mills en La
imaginación Sociológica (Cap.: el artesanado intelectual), denunciadas
también por Martin Nikolaus en su "Advertencia a la reunión de la
ASA-American Sociological Association". No es necesario saber inglés o
cualquier otra lengua para comprender lo que dicen esos textos. Es necesario
ser gente. Y gente, como sabemos, no es qualquier bípedo still alive
biológicamente sino interiormente... ¿qué? ¿muerto? ¿desaparecido? Otro
informe de la OPAS algún dia se ocupará de la normalidad patológica de los
que difunden anomia en los jóvenes con conocimiento cientificamente
"correcto, legitimado, rotulado, registrado."
1977. 1997. 1976. 1976. "Vida cotidiana." Era una moda en la sociología en
los tiempos en que llegué, como tantos otros latinoamericanos, a Brasil.
"Migración" era un tema de moda, también.
Migración forzada. Eso tiene un nombre. Expulsión. "Nicarágua" también
estaba de moda. Prosigue el informe de la OPAS: "Un aspecto destacado de los
'conflictos de baja intensidad' es la considerable y permanente tensión a
que está sujeta la vida diaria de la población en Nicaragua, la intimidación
en masa de los civiles, la amenaza permanente de su vida y bienestar, el
trauma provocado por la 'desaparición' de familiares y amigos, los actos de
violencia sin precedentes y el desplazamiento de masas de población, crearon
una atmósfera de estres, temor, luto e incertidumbre. Las investigaciones
realizadas en Nicaragua y Mozambique revelan que los sobrevivientes sufren
todo tipo de enfermedades somáticas y transtornos emocionales (p. 179)".
Enfermedades somáticas y todo tipo de transtornos emocionales.
Póngale transtorno nomás. Aquél ruido allá abajo. Esa llamada telefónica
incompleta. Ese gestito, ese tonito. Esa cartita. El artículo de la Revista
ADUFPB nos ayudó a volver. Izquierda, derecha, volver. Estamos siempre
volviendo, de una forma o de otra. El relato allí publicado es una
recomposición de memoria, una recuperación de historia, una reconstrucción
personal y social de un lugar al sol. Un lugar en el mundo, en la vida, no
importan los golpes recibidos. Las cicatrices quedan, como cuando caes de
algún lugar y te golpeas. Pero, ¿no cicatriza? Cicatriza. Algunos de los
sobrevivientes fueron contactados. Algunos de los que estuvieron también en
la lista de "alumnos que, por las actividades que desenvolvieron, son
elementos real o potencialmente subversivos". Los echados, como nos
llamaban. Uno de ellos fue llevado atrás del Cerro de La Gloria -monumento
de la Patria al Ejército de los Andes-y sometido a simulacros de
fusilamiento. Apunten, fuego ... ¡nadaaaaa ...!
Otra vez. Otra vez. Presentaba disonancia cognitiva y aun así compareció al
congreso de la ALAS-Asociación Latino Americana de Sociología realizado en
Rio de Janeiro. Tiene hijos y una familia.
Trabaja y ... lo que es más importante, no perdió su sonrisa. No se mata lo
que no puede morir.
Otra sobreviviente mendocina, "desparecida" en una comisaría de policía y
torturada sexualmente para decir dónde estaba un pariente envuelto en
actividades subversivas, fue arrojada a una acequia después de diez dias de
"tratamiento". Muchos de esos tratamientos, se sabe, contaban con médicos,
psicólogos y dentistas que intervenían, no para preservar la vida de la
víctima, sino para prolongar su sufrimiento y garantizar el éxito de la
operación de búsqueda de información. Ella apareció en San Pablo y fue
asistida por profesionales del arte de curar, entre ellos psicólogos que
cuidaron de su vida no para hacerla sufrir, sino para preservarla en toda su
integridad.
Cantaba, sonreía. Una vez andaba por la avenida Paulista y escuchó una
sirena aproximándose. Se desmayó. ¿Epilepsia? ¿Cuál es el diagnóstico, Dr.?
Operación ConDor. Se va al dolor y de él se vuelve.
Continuaba cantando, sonriendo, confiando en la vida con su sonrisa ingenua
y juvenil de quien había descubierto algo muy precioso. Los sueños, la fe,
no se matan. Esto sabemos. Y quien sepa alemán que vaya a Alemania. Tal vez
encuentre también memorias y sueños y con certeza también podrá volver.
Un dia Videla, Astiz, Pinocho, Masserati, un dia también volverán. Todo
vuelve. Izquierda, derecha, volver. Hasta Perón volvió. Porqué usted y yo no
volveríamos también. Volver a la vida, sí. Con alegría. Con certeza, con la
misma fe y alegría anterior a la carta. Los carteros se atrasan, algunas
veces. Podría ser una dirección errada, o no. ¿Cuál seria la dirección
correcta? Lotería de los sueños. La vida es un sueño.
Somos sueños. Lo que parecía haberse incrustado perversamente en el cuerpo,
en el alma y en el corazón, un día se empieza a evaporar. Lo vemos de otros
modos. Un día percibimos que somos nuevamente nosotros. Nada cambió. La
misma alegría, la misma fe, la misma inocencia. No hay operación sin dolor,
y aún con dolor, la vida es y será bonita. Siempre fue y siempre será. Y no
hay maniobra de nada ni de nadie que pueda torcerla. Es perenne como la
hierba de los campos.
Como la yerba mate argentina paraguaya brasileña. Pare y tómese un mate.
Pare. Ya pasó. Tome un mate. No se mate. No se violente. El cielo no es de
los violentos, pero sí el infierno.
Del Terrorismo de Estado al Terrorismo Económ ico. Poco tiempo atrás, Mempo
Giardinelli, comentando la literatura argentina, decía que nuestros escritos
se han vuelto menos sentenciosos, menos moralistas.
¿Señal de los tiempos? Hace apenas 24 años, ondas de emigrantes argentinos
atravesaban las fronteras de Brasil en busca de algo que era muy precario en
aquellos tiempos: la vida. Con todo, esta empresa se mostró asaz
dificultosa, como lo demuestran diversos estudios acerca de sobrevivientes
no solo del genocidio de los generales Videla, Massera y Agosti, como los de
sus predecesores en otros países latino-americanos: Garrastazú Médici,
Pinocho, Stroessner, Somoza... la lista es larga, como todos saben. Allá y
acá, los esfuerzos por castigar a los tiranos y torturadores, son pintados
por la prensa venal como "revanchismo", "venganza", "elementos
desestabilizadores de la democracia", y cosas por el stilo.
Las luchas de nuestros pueblos por justicia no se limitan a conocer el
destino de los seres queridos desaparecidos en las manos de los terroristas
de Estado autoamnistiados por los crímenes contra la humanidad que no
prescriben con el tiempo, como Don Pinocho está teniendo oportunidad de
constatar.
El informe de la Organización Pan Americana de la Salud de 1997 investiga
sobrevivientes del terror político y económico en todas las latitudes del
mundo, en un estudio sin par ni partidismos, que empieza con el
rastreamiento de la categoria de "desaparecido", inaugurada en las luchas
civiles de Guatemala de los años 60. Queda claro, después de la lectura del
voluminoso libro, que tortura fisica y psíquica, violencia política y
económica, son estrategias que persiguen un único fin: destruir la humanidad
del adversario. Quebrarlo psicológicamente.
El adversario, queda claro en las páginas del estudio citado, no son
solamente figurones académicos anémicos amnésicos anestesiantes que piden
que se olvide lo que escribieron cuando la moda era ser "antiautoritario"
para así alcanzar grados académicos (Doctorados, Conferencias
Internacionales, status de "competencia"). Estos son facilmente comprables.
El blanco del terror de Estado de los años 64 en Brasil, 73 en Chile, 76 en
Argentina, es la vasta población civil amedrentada ayer por las matanzas
clandestinas de escuadrones de la muerte y semejantes, hoy por el desempleo
globalizado flexibilizado modernizante ("costo social inevitable").
Formas distintas de aterrorizar y mantener controlada a la mayoria de la
población. A los regímenes militares sucedieron, como todos sabemos, las
"democraduras," regímenes formalmente democráticos, que en la práctica
funcionan por decreto o medida provisoria. Altamente corruptos internamente,
con control total del funcionamento del poder Judicial y del Legislativo,
cuentan aún con la preciosa colaboración de intelectuales vendidos del alto
al bajo clero universitario, mandarines que desde la cátedra y la TV, desde
la tecnocracia burocrático-financiera cortan y recortan "gastos sociales"
que significan para usted y para todos, menos salud y más enfermedad, menos
techo y más miseria, menos libros y más analfabetismo.
Más miedo y menos vida. Más incertidumbre sobre el futuro y más inseguridad
personal, familiar y colectiva. Cambian las armas, permanecen los objetivos.
Es preciso estar atento y fuerte. No tenemos tiempo de temer la muerte...
Lecturas
Por Rolando Lazarte
--Me gustan los cuentos de Poe y de Lovecraft, los poemas de Borges y
Cortázar, Pessoa y Bécquer, ¿y a vos?
--Y a mí ¿qué?
--Si te gustan los poemas de Borges y Cortázar, los cuentos de Poe y de
Lovecraft, la poesía de Bécquer.
--Depende, para empezar, no sabía que Cortázar escribía poemas, por lo tanto
no sé si me gustan, ya que no los leí. De más a más (que tal la expresión,
¿te gustó?) los cuentos de Poe y de Lovecraft son insuperables, si es que
tal cosa se puede decir de obras de arte ya que, como se sabe, las obras de
arte no son superables unas a las otras, o unas por las otras, por mejores
que puedan ser o de hecho sean. Lo que quiero decir, en este caso, es que
tanto los cuentos de Poe y Lovecraft, como los poemas de Bécquer y Cortázar,
así como los de Fernando Pessoa, son de lo mejor, inolvidables, siempre
serán leídos y seguirán despertando el interés de lectores y lectoras por
todos los tiempos de los tiempos. No sé si soy claro.
--Bueno, estoy de acuerdo, pero ¿por qué tenías que darle tantas vueltas a
la cosa? ¿No bastaba decir que concordabas conmigo? Habría sido mucho más
fácil y los lectores y yo, que escribo estas líneas a la tarde de este día
de agosto, nos habríamos ahorrado todo ese laberinto.
--Laberinto distinto, decía mi tía Raquel
--Y ¿qué tiene que ver tu tía Raquel con literatura o poesía?
--Que a ella también le gustaba leer, ¿o no le podía gustar leer, a la
pobre?
--Puede leer quien quiera, quien tenga ojos o le guste, no hay problema.
--Menos mal
--¿Menos mal qué?
--Ah, no, ¿ya vas a empezar de nuevo? Me gustan los cuentos de Poe y de
Lovecraft.
--Me voy, me cansé, y supongo (o hasta espero) que los lectores y lectoras
también. ¿Te creés que uno no tiene nada que hacer?
--¿Como ser?
--Como ser leer cuentos o poemas, o libros o relatos, para pasar el rato,
sin necesidad de tener que escuchar o leer cosas como las que acabamos de
leer.
--Puede ser. Te dejo la inquietud.
Agosto 2009

14 de Julio 2009
La
maravilla de estar vivo
Por Rolando Lazarte
Son tantas las cosas que pensamos, que si les prestamos atención a todas, nos admiramos de no enloquecer. Hoy de mañana, por ejemplo, vi que se había caído un pedazo del estuque del techo. Estuque, para los que no saben, es esa capa finita de massa corrida o enduido plástico al agua, que los albañiles le pasan al techo por la parte de abajo. Supe que tenía que recoger lo que había caído al piso. Una parte la metí en el tacho de la basura del baño, y la otra la recogí con la palita de la basura, barriendo con el escobillón hasta también echarla en el tacho de la basura del baño. Este pequeño acto, con la variedad de pensamientos y sentimientos, además de las sensaciones y propósitos, decisiones, etc, asociados, debe haberte ya dado la pauta, querido lector o lectora, de la extrema complejidad que somos, cada uno de los humanos. Cuando vi la luz del día, también me alegré, me admiré, agradecí, recordé “Otra vez de día”, un escrito mío publicado en CASLA, y la diferencia entre esta alegría de hoy al ver el nuevo día, y la sensación que tenía, o mejor dicho, las sensaciones de bronca, rabia, desánimo, que se tienen cuando se está deprimido. Cada cosa que escribo o que digo, cada cosa que alguien hace o deja de hacer, supone decisiones: esto sí, esto no, ahora, más tarde, de este modo, del otro. La vida es de una complejidad admirabilísima, ¿no te parece? Pena que acabe. Digo pena y me arrepiento, pues no hay pena alguna en vivir de esta forma, tan conciente, tan pleno de la maravilla que es estar vivo a cada instante, tan grato por estar respirando, viendo, escribiendo, caminando, pensando, sintiendo, proyectando, orando, amando, teniendo rabia por el mosquito que nos rodea y que, inevitablemente, nos va a picar en algún momento. Cuando pienso en la muerte, me admira no haberlo pensado antes, cuando era chico que la vida era una continuidad indeterminable. ¿Les gusto la frase? Continuidad indeterminable se la copié a Castañeda. Copiada a este o a aquél, lo que queda, para mí, es una relación fantástica con quien creó la vida, con quien la mantiene, con el o la que determinó que en algún momento, una cierta hora que nadie sabe, esta maravilla termine y nos internemos en algo tan maravilloso como es el encuentro con Ella o Él, según tu creencia. Ella, si, como yo y tantos y tantas, creés en la Divina Madre. Él si en Dios o Jesús. Pero no nos pongamos en teólogos. Lo lindo, lo maravilloso, pibe, es estar aquí y ahora, viviendo plenamente, conciente de que esto es sagrado, si es que le queremos poner esa calificación, o es maravilloso, sí, eso es, maravilloso, es maravilloso estar vivo y poder compartir esta alegría con vos, que me leés, que sos conciente de la vida como algo fascinante, apasionante, divino, maravilloso. Hoy es el 25 de mayo, no de 1810, sino de 2009.
1977-2009
Por Rolando Lazarte
Como todos los días, esa mañana se levantó a las tres. La sensación de estar vivo. Respiró y sintió el aire fresco entrar en los pulmones. Llovía. Era el 21 de marzo. Faltaban tres días para aquél recuerdo que no quería tener, que no podía dejar de tener. Las memorias se agolpaban. 24 de marzo de 1976. Era como una avalancha de recuerdos que no podía ni quería detener. Los cuerpos cayendo en el patio de la casa. Los bandidos entrando. La gente que lo recibiera, tantos años atrás, más de tres décadas, pensó. Tanta gente buena, que le dio trabajo, que lo escuchaba, que hacían bromas. Brasil se levantaba y Argentina se hundía. Era el año de 1977. Habías llegado un ocho de diciembre, atravesando la frontera de Uruguayana. Muchos llegarían de distintos modos, por esos días. El primer trabajo, la primera cerveza, el carnaval, la escuela de sociología y política en São Paulo. Era mucha memoria. Mamá recordando, en llanto, el miedo de que tu hermano desapareciera en Buenos Aires. La llamada a tu otro hermano, que lo obligó a salir del país también. Los exilados. Veía la cara uno a uno, de todos ellos. La fiesta en la casa de la arquitecta tucumana cuyo hermano estuviera en un campo de concentración. Campo de concentración. ¿Eso no era en Alemania? Las noticias en el diario. Betty. Patricia. Susana. Nada de nombres propios. Susana. La casa de la estudiante universitaria. El padre Mario Miotto. El DOPS. Arturo. Leo. Blanca. Verónica. El señor Julio. Mariângela. La feirinha en la Herculano de Freitas. El Piolín y la Hilacha. El señor Joaquín. Ipiranga. Niteroi. Hugo Scholnick. Blanca. Irene. Guillermo. IUPERJ. Nada de nombres. Dom Fragoso. 1977.. Puente del Inca. La montaña. Mamá. 1977. Ocho de octubre, la jura de la bandera en el cerro de la gloria. Soldado, conmigo. ¿Juráis a la patria seguir constanemente su bandera y defenderla hasta perder la vida? ¡Sí, juro! Veías un sol en el cielo. Las escalinatas hasta el cóndor de bronce subían como queriendo llegar más allá. Años después vendrías con María, con Sedi Hirano, con tus chicos, Leo, Naty, Carol, el Toty. Cuánto tiempo había pasado! Pasaba y no pasaba. Ese día, como todos los días, se levantó temprano y respiró hondo. Llovía. Sintió el aire fresco entrarle en los pulmones. ¡Sí, juro!
1977-2009
Por Rolando Lazarte
Me cuesta volver a Mendoza. Volver a
Mendoza es recordar lo que me trajo aqui. Es ir al pasado, un pasado que no
pasa. Allí estoy y no estoy. Soy y no soy el mismo. Soy el niño que creció. El
estudiante. El joven. El soldado. El retornante. El brasileño adoptivo. El que
dio la volta por cima. Y vocês? Y você, Argentina?
Mi sentimiento se amplió. El milagro de vivir, decías hoy. Respirar, caminar,
somar, comer. El milagro de estar vivo.
Aqui nací de nuevo. Aqui empecé outra vez. Aqui revivi. Revivo. Renazco a toda
hora, todos los dias. ¿Y ustedes, argentinos?
La vida termina, un día. No la vida, la vida no termina. Las vidas individuales,
un día terminan. La vida continúa.
Cada vez que voy Mendoza recuerdo cosas que no debo recordar. Cosas que no se
olvidan. Cosas que olvidaré “el día posterior a mi agonía” (Borges).
Cuando me exilio en Argentina
Dejo mi tierra nordestina
Mendocino que soy me anido en Godoy Cruz
Y siento nunca haber salido de allí.
No hay muerte, hay cambios.
Transición. Transfiguración.
Resurrección.
Res sur rec ción
Esa
mañana no dormiría
Por Rolando Lazarte*
La tarea de procesar al proceso era ardua, interminable. Ya no tenía
conocimiento del número de veces que se había volcado sobre esa tarea.
La concebía infinita. El país, su vida, divididos en un antes y un
después que, sin embargo, reconocían profundas imbricaciones. Sin el
estiércol, no habría la planta, no habría florecer. Ellos son el
estiércol pensó. El pasado es el estiércol. La abominación, el robo de
bebés, la tortura, la fuerza bruta, la mentira, la canallada, la
traición, el abuso de toda especie, la inversión de valores, son el no
que me permite ser el sí hoy. Sin la ignominia, no sabríamos adónde ir.
Cuál es el bien y cuál es el mal. Qué elegir. Ese veinticuatro de marzo,
no dormiría. En algún lugar de América del Sur, un pueblo se levantaba
en masa, a la hora en que la traición y la aberración, vestidas con la
bandera de la patria, se enseñorearon, por años, en un país que se nos
figuraba intocable, destinado a lo sublime, signado por los tiempos para
apuntar rumbos a la humanidad. Una Argentina que quisimos socialista,
justa, libre, soberana, plural, diversa, autónoma, fraterna, de pronto
se vio sumergida en la saña dictatorial de un grupo de vendepatrias
encumbrados en el poder absoluto, que durante años la sometieron al
miedo, al desamparo, a la violación sistemática de todo lo que es bueno,
lo que es noble, lo que es valioso. Entregaron las riquezas del país y
sometieron a su gente, a quienes les pagaban los salarios, a todo tipo
de vejámenes. ¿Quiénes serían ellos? ¿Serían argentinos? No lo creía.
Mataron jóvenes, viejos, mujeres y hombres, sin distinción, sin derecho
a nada. Cínicos, perversos, la cara de la hiena Videla, la frialdad
asesina de un Astiz o de un Von Wernick, de un Massera, de un Galtieri,
que entregó las Malvinas. Pasaba la historia por su mente, por su pecho.
El mate se enfriaba abajo, y sabía ser estas líneas, parte de un mosaico
infinito de historias, de memorias, bien y mal contadas, ciertas y
erradas. Ya la moto pasaba por al lado, y algún auto se aproximaba. El
barullo del mar adormilaba. Dejaría para otra hora la infinita tarea de
procesar las tareas del proceso, la tarea de procesar al proceso. La
interminable tarea de procesar al proceso de reorganización nacional. El
tigre Acosta, la Esma, los imbéciles que tratan de igualar guerrilla y
genocidas, muy al gusto de los Grondona y La Nación. La la la nación.
Sin saber, o haciéndose los que no saben, que desde 1973 la guerrilla
estaba bajo comando militar. La la la Nación. Nacional. Nación. Jugaba
con palabras, o dejaba que ellas jugasen. Rima, amar, ramo. Mora. Amor.
¿Sabría el genocida de amor? No me gustaba que mataran policías en la
calle, antes del golpe. Pero, pienso ahora, ¿Quién los mataba? Yo
solamente disparo colores, canciones, poemas, pensó. No me gusta que
maten a nadie. No me gustó que eliminaran a Pedro Eugenio Aramburu. No
me gustaban los montoneros y su culto a la muerte. Eso es fascismo.
Tampoco me gustó que mataran a Valle y compañía. No me gusta la muerte.
No los asesinatos. No es bueno. Matar es malo, muy malo. Lo mío es la
vida, pensó. El vecino se preparaba para ir a la playa, y, en breve,
iría también. A ver el sol, a orar un poco, a ver las mujeres andando
por la beira mar. Eso es vida. Eso es veinticuatro de marzo de 2009.
*Sociólogo argentino, reside en Brasil desde 1977
La
sensación de estar vivo es, para mí, la más admirable*Sociólogo argentino, reside en Brasil desde 1977
Buen
día, Argentina
News
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Se puede comenzar de cualquier cosa, pero después hay que llegar. Llegar no sabes bien a qué, pero llegar. El sur es esto. Siempre estuvo allí. Ya todo está. Los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día, tu rostro fue dejando en los espejos, y los que irá dejando todavía. (Borges, Everness). Hay días en que me gustaría ser una hoja de diario. É. Augusto dos Anjos. ©, no meu sonho. There are days when I World like to be a Newspaper´s hoja, que todavía no me enseñaron a decir hoja de diario en inglés. Entre que desperté y este munito en que aprieto la telca que va a dibujar la letra que en este momento estás leyendo, si es que está leyendo y no mirando a otro lado, distraída con sabe Dios si un canto de pájaro allá abajo, el retorno de las cosas a su debido y esperado lugar en el presente (Borges, el despertar), el sonido del agua golpeando la escalera en el jardín del frente, la música que sube desde abajo, el concierto de Saint-Preux, la marcha de los Sin Tierra con banderas venezolanas y rostros del Che Guevara en rojas camisetas, rostros de sudor y recuerdas. Recuerdas Alder Julio en la conversa de ayer, y ya debía decir ontem, hoje e amanhã, pois meu irmão peregrinante escreve e diz de formas raramente memorizáveis e menos ainda reproduzíveis por este escrevinhador que, na beira de uma casa na beira do mar de Cabo Branco, Paraíba, João Pessoa, América do Sul. Piensas em la hoja de diário. Uma hoja de diário quisiera ser. Amarelada pelo tempo. Indo à tua frente e a persegues, sabes que queres chegar, não sabes a que pero chegar. Alcançar a folha de jornal que dispara como em vôos esvoaçãntes frente aos teus olhos que miram, sem alento, e corres. Sabes que irá ler nessa amarela dobrada amassada superfície notícias de ayer. Diario de hoy. Y temes que la electicidad caiga y todo se vaya a algún lugar de donde no podrá regresar y no podrás compartir estos devaneos, si son, o este tu trabajo de escritor, que es, con quien en este momento lee lo que escribes y te dice, oye, che, oiga. Chévere. Gostei. Não entendi mas gostei. Eu escrevo assim. Escritor trabalha para burro. Não esou lhe chamando de burro, é modo de dizer. Burro era aquele que dizia esqueça o que escrevi, depis de ter ficado famoso escrevendo e vendendo livros pelo mundo afora e quando campesinos em marcha no México barraram sua passagem presidencial brasileira, jornalista perguntando: o senhor mudou muito, sr. Presidente. Cinic man respondeu: o mundo mudou, não eu. De marxista a neoliberal. Capitalista selvagem. Mr. Camaleão. Já vai tarde. Esqueci seu nome. ABBA me lembra outro Fernando, mais coeso. Mais poético. É isso aí. A água abaixo. Vou mudar de lugar. Não vai embora. Hoy quisiera ser uma hoja de jornal. Una hoja de papel de diário. Newspaper. Una hoja donde se leyera todo lo que fui, lo que some ser. Mis sueños de niño, de ser periodista. De ser artista futbolista revolucionario profesor doctor aquitecto guitarrista latin lover amante. Éste es el que me gusta más. No es de ayer. Es de hoy. Latin lover. Amante é isso aí. É. Augusto dos anjos. Cambio, pror no cambio mucho. Fernando Pessoa ¿Has visto el viento ir siempre hacia el mismo lugar, sin cambiar, siempre del mismo modo? La hoja de viento de árbol de tiempo, se va y la miras, tratas de alcanzarla pero sabes que se va. Miras los titulares y tras los titulares las noticias, como decía mamá. Amar a María como Gurú. Amar a María como Dios. Como manifestación de la Divina Madrfe. Ya la escuchas decir, sertaneja: E eu sou isso? Encarnação da Divina Mãe?! Oxente, soy hija de Chico e Marieta, de Conceição. Enfermeira psiquiátrica antimanicomial, Raúl Seixas e coisa e tal.Yes, I know, but i love to see you as a nearest God. Like a sunset going down (eeeeeh, disculpe, intromisión rolling stone). Decía, me gusta verte como un dios mais perto. Un Cristo en la rodoviaria de João Pessoa. Alder Julio me ha pedido que cuente sin pedirme que cuente entonces cuanto. Ví la cara de Jesús en tu cara, cuando te ibas con Djair este año a las Ocas do Indio. Nunca antes había visto la cara de Jesús al día, en vivo y en directo. No había tomado nada. Ni cerveza, ni nada. Ya no fumo, no bebo, no tomo psicotizantes (vendidos como antipsicóticos) ni intranqulizantes (vendidos como ansiolíticos) que me quitaban el sueño y los sueños. No soñaba más. Ahora estaba despierto. Once de noviembre de 2008: Digo. Ya disse.. Não digo mais. A outra coisa, mariposa. Diario de mi. To me. Si. Se puede partir de cualquier cosa (Cortázar dixit, 1977) se puede partir de cualqueier cosa pero después hay que llegar. Llegar no sabes bien a qué pero llegar. Le darías a Joana tus escritos (algunos de ellos, tienes para libros y libros, biblioteca de Alejandría) para hacer un cordelcito y venderlo a diez centavos. ¿Quem vai querer, quem vai querer? Te vas a la plaza dos Reis, cem reis, contos de reis, milréis, y empiezas a gritar: Cordel do Dr. Lazarte, quem vai querer? Um é dez, um é dez! Me dê dez, diz uma terapeuta comunitária do Grotão, que conheceste em Jacumã. Começas a ver rostos conhecidos em volta. É. Montinha, Luisa, Goreti, Maria Aninha. Las tres Marías. Aninha, Maria, Gorete, que também é Maria. Three Marys. Tres Marías, de gran clase. Uma foto para la posteridad. Al maestro con cariño. To Sir with love. Hoje las tres son moças hechas y derechas. Encaminadas na vida. Pois é. Uma enfermeira comunitária, fazendo terapia nos ambulantes, onde tudo começou, em João Pessoa, um pesadelo terminava e a vida retornava. Denise, Vânia, Socorro, dona Terezinha, seu João. Nunca ias esquecer. Já passou. Ya pasó. It has been past. It sounds too beautiful in english. Las chicas del Mestrado. Cida. Verônica. La capilla ecuménica. Djair no rojão. Ana Vigarani esperando condução para Santa Catarina. Lucineide. Márcia. Pertences a uma tribu. Gostes ou não (e gostas). São tua rede de apoio psicossocial de referência. Far-vos ei pescadores de homens, disse o Senhor aos pescadores do lago Tiberíades.. Venham, que vos ensinarei a pescar homens. Thiago, Zebedeu, e os outros, deixaram as redes de pescador e foram atrás desse homem que caminhava pelo deserto.. Porfiai de entrar pela porta angosta, desse o homem vestido de branco, que andava pelas areias do deserto. Per angusta ad augusta. Ama e não encha. Isto já não foi ele, mas eu que digo. Não é tão difícil. Dirige mis pasos por tus caminos, para que mis pisadas sean simples. Sean fuertes. Sean. Para que yo sea. Señor. My Sweet Lord. Mi dulceñor. Mai suiti lordi. Nada de hacerte el salvador. Andá a cambiar el agua de lugar que se va a empantanar. Ya volví, menos mal que no te fuiste, ainda estás ahí. You are still there. No puedo ir a Dios por tu camino. No me gustaría, aunque pudiera. Ya vas vos por ahí, y yo voy por aquí, no por allí. Voy –o mejor dicho soy—mi propio camino, como León Felipe dice y es verdad, mamá dice, papá dice, y si papá dice… Más vale vengo, en vez de ir. Voy viniendo, como Piero dice en la canción "Yo vengo". Yo también vengo. ¿Y vos? Yo voy, mas fico. Voy a dejar esta hoja de viento, hoja de árbol, hoja de tiempo, hoja de jornal, volar por ahí. No conseguí ponerme todo en ella, no conseguiría, ni si morto estuviese. Nadie pone un morto en jornal. Pone não. De jeito nenhum. Estarás en el mestrado. O en la Aduf. O en la Rectoría. PAIAD. Carabobo. Ceproduc. Castañeda. Me voy a cambiar la manguera de lugar. Las flores amarillas están lindas. Fela, Mamina. Mamá. Rosas. Sí, Alder: cheiro de rosas senti na Porciúncula, mejor dicho, en la catedral construída encima de ella. En Assissi, Asís, la famosa. En Compostela, en la tumba del apóstol Tiago (San Tiago apóstol, protector de Mendoza, Argentina eeeeeh!), un sol de oro brillaba sobre la tumba del apóstol. Era un sol de oro, material, de metal. Brillaba que sólo. A cruz anksata apareciá y desaparecía en la piedra, en la columna, en el infinito, vasto laberinto de piedra protegida de techos también pétreos, en las calles de Santiago de Compo Stelle. Campo de Estrellas.. Campo di Stelle. Quem vai querer, quem vai querer? Cordel do Dr. Lazarte quem vai querer? Um é dez, dois é vinte, três é trinta. Quem vai querer? Me dê um, diz um jovem estudante do Wizard Mangabeira. Eu conheço esse sujeito. É doido de pedra. Ama a professora. Está enamorado da teacher, e todos estamos. Benny: we all love yo (no te pongas celosa, Maria) . Profeeeeee. Ayer me llamabas así y esquecí las horas de calor escaldante esperándote que salieras de la reunión interminable de las enfermeras. Rodrigo, el epidemiologista, estaba demasiado perto de ti (grrrr). Esas enfermeras hablan para caramba. Hablan y hacen. Antonia aos poucos foi transformando a gaiola das loucas (com todo respeito) num lugar onde plantas há, uma poprta de vidro onde grades apriosonavam o vento, o que é, impossível e indesejável. Jordana, Neuza, Jamilton, Fátima Coutiunho. Lenilde, sensível e sincera. Escreve bem pra xuxu. Ou deveria dizer chuchu. Sussu, como diz Asterix em Obelix e os menires. Mas afinal aonde este samba de criolo doido vai dar? Sei nãi. Tem mas acabou. Posis crer. É isso aí. A folha de jornal roda e roda, gira e dá mais voltas. O reitor de Luján vem aí. E o de Mendoza? Esse se cuida. Brasileiras perigosas. Un dia verás Graciela Cousinet, vicedecana de Ciências Polóticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina, desembaraçar no Castro Pinto International Airport, al lado de Carmelo Cortese, y no Cucorese, como pusieron erradamente em la lista, bajando a celebrar convenio de intercambio en el área de la salud mental comunitatia, para investigación y pesquisa, que allá le decimos investigación. Formación humana. Formación de recursos humanos. Formação de terapeutas comunitários que irã atuar en el barrio San Martín, donde u día, ainda estudante, com maus companheiros de Cafh (Sacred Order of the Fire Knights, qué te parece, no ves que sabís inglés), Caballeros Americanos del Fuego, fuimos a buscar viejitos con más de no sé cuántos años, pues Rodrigo, que era ministro de Bienestar social del gobierno de Isabel Perón (aj) les había dado una jubilación por edad, y allí andábamos, Canturía, marrón, marrón, por las calles de la villa, por las calles de la villa se me astilla mi canción. De dónde saco flores si no hay ningún balcón, si sobran los dolores y falta la razón, de dónde saco flores si nadie las plantó, ó, ó. Voy a cambiar la manguera de lugar y corto (espero). El diario gira y da más vueltas.. L ahoja de tiempo gira en eire y leo las noticias de hoy. Llegué al fin, estoy aquí. El único lugar donde puedo ser. El único tiempo que puedo viver. Vivir to live to leave vivir y dejar vivir. Me siento en la cadeira. I sit in the chair y me dejo vir. Me dejo venir al tiempo presente. La música aymara substituyó a Saint-Preux. Todo mudó. Todo cambia. Ya todo está. Yo ya soy. Soy esto. No lo que debería ser ni lo que fui, sino esto que está aquí. No lo que me creí que era, sino esta mezcla rara de un poco de todo, cosas santas y cosas mundanas, ayer, ahora y mañana. Gracias por estar allí. Gracias por leer. La hoja de tiempo se va y te vas vuela el tiempo y el diario también. También me voy. ¿Quién quiere diarios de hoy? Yo,yo, deme uno, don. Se va el chico.
24
de marzo de 1976-2008
Rolando Lazarte[1]
32 años atrás, un día como hoy, el País despertaba con una noticia horrenda: una
junta militar había depuesto al gobierno constitucional de Isabel Perón, que
debía, en octubre de ese mismo año de 1976, ceder lugar al gobierno
constitucional elegido por el voto popular.
Diferentemente de los golpes militares anteriores que asolaron al país del Plata
desde los años ’40, éste no se denominaba de “Revolución” (nacional,
libertadora, argentina), sino de Proceso de reorganización nacional. El jefe, un
egresado del hoy llamado Instituto de Seguridad Hemisférica de los Estados
Unidos, Jorge Rafael Videla.
Sus compinches, Massera (Marina) y Agosti (Aeronáutica), inauguran un período
inédito de la represión hoy llamada de “terrorismo de Estado”, oficialmente
instaurada en Argentina por la propia ex - presidenta María Estela Martínez de
Perón y su ministro de Bienestar Social, López Rega.
La desaparición de personas, que se constituyó en política de Estado, llegó a
alcanzar la cifra de más de 30.000 casos, según fuentes insospechables como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH-OEA). El más
reciente, verificado dos años atrás, Julio López.
Hoy la Argentina vive un feriado que, según titulares en la Internet, seis de
cada diez argentinos ignoran el motivo. Día nacional la memoria, la verdad y la
justicia, el 24 de marzo es, en verdad, el día de la traición, la mentira y la
deshumanidad. Los vendepatrias que lo consagraron, siguen impunes.
Videla sigue en su casa, en prisión domiciliaria. Apenas unos doscientos y más
represores, están presos en cárceles comunes. Los demás, Galtieri inclusive,
descansan en lugares públicos irreprensibles, como si fueran gente común. Como
si fueran gente. Martínez de Hoz se prepara para un escrache público.
No hemos olvidado. No podríamos perdonar un genocidio. No tiene perdón. Si se
fuera a perdonar al delincuente que roba y mata por interés personal, debería
perdonarse también a quien mata por dinero o por poder o por ideología. En ese
caso, el criminal y el hombre y la mujer comunes, estarían en pie de igualdad.
Pero no están. Quien se vendió por dinero, poder o ideología, es más delincuente
que el mero asesino o ladrón comunes, pues ocupó posiciones de poder que la
ciudadanía delega en sus representantes según los preceptos democráticos
aprendidos en la escuela y en la casa.
Esos mercenarios merecen la cárcel de por vida. La condena moral de la humanidad
de que se apartaron por interés mezquino y egoísta. Deben reparar el mal que
hicieron, prestando servicios a la comunidad a la que traicionaron. Agradeciendo
a la institucionalidad que violaron, los derechos que se les conceden.
Cuando las cabezas nacionales y extranjeras de la traición cumplan las penas que
el Derecho internacional y nacional establecen para los crímenes de lesa
humanidad y traición a la patria, los argentinos podrán celebrar el 24 de marzo,
en verdad, como el día de la justicia y la memoria.
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[1] DNI 10.564.897 Licenciado en sociologia por la Universidad Nacional de Cuyo
(Mendoza, Argentina). Dr. en sociologia por la Universidade de São Paulo. Autor
de Max Weber, ciencia y valores (Buenos Aires: Homo Sapiens, 2005).
Miembro
del consejo editorial de www.consciencia.net


She's
like a rainbow
Rolando Lazarte
La Insignia. Brasil, febrero del 2004.
El piano de She's like a rainbow era una escalera al cielo. Ella te llevaría al
niño que vuela. Al gorrión que llora al virar la puerta de embarque. Duelos
despedidos por tarjeta, reverberaban las palabras de Cortázar. Pero el avión no
estallaría. Levantaría vuelo como un pájaro blanco y se iría y ahora la voz de
Mick Jagger te trae de vuelta todos los instantes, toda la vida hecha casita de
barro en Coqueirinho, y escribes para vos las cosas que te guardan. Un niño
recuperado.
Sabes que estás loco. Que la guerra te dio vuelta. Pero eso es tu orgullo. No
sabrías qué hacer sin esa medalla de sinrazón, esa puerta al todo y a la nada
que se abrió en tu cabeza cuando empezaste a esperar el falcon gris esa noche de
1976. No tienes derecho a dañar a nadie con tu locura pero tu mente gira y da
más vueltas. Pobrecito Fermín, quiere ser feliz. No tienes pena de quien no tuvo
esa historia. Quien no conoció la familia grande que nos espera a la puerta de
casa.
Veías sus ojos llorando en el aeropuerto en el mismo lugar donde despidieras tu
padre. Tu hermano. Tu hermano. El lugar donde te despidieras tantas veces y
todos los rostros estaban ahí. Ramón. Rodrigo. Mamina. Chogo, a quien nunca más
verías porque un día de junio de 1963, un día de junio dejó de atender a un
paciente en su consultorio de San Genaro y se fue al lugar donde estarás un día,
al mundo ese que vislumbras atrás de todo. Y recordabas Soy de Borges y Yos de
ti, parido en Pacheco cuando atravesabas la frontera al son de Charly García y
la luz blanca y la luz anterior eran un aviso.
La reina de la sucata. Cardoso llama al segundo escalón. Poco sabemos de la
percepción. Todo es desconfiable. La cuerda se estira al máximo. Ofendes con tu
desconfianza. Pero, ¿en qué confiarías? ¿Por qué confiarías? Entonces Budapeste
y Bruno y los ojos del gorrión y de María en la noche antes. The night before.
¿Quién estará loco, ellos o yo? Pones una vez más la canción de Rodrigo. Dejas
que el piano magistral te lleve de vuelta a tu lugar. Te traiga a un aquí y
ahora sin filósofos ni gurúes. Entonces no apuntas el dedo a los caretas ni a
los yanquis ni a los I. de I.
Conoció el dolor. Fue feliz. Cantó. Llevó una herida en el pecho y nació una
flor. Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao.
Y Nina viniendo otra vez. Como en 1973. A mi nieto, sociólogo, poeta, y pintor.
Un cuarto propio. Jane Eyre. Gracias. Era la última vez que escucharía ese piano
y la mujer que viene en colores por todas partes, que es como un arco iris, te
pregunta qué te recuerda la canción y recuerdas Diego lavando el auto en la
calle Clark a la vuelta de la facultad y miras los mosaicos que te miran y
recuerdas esa música que empezó a componerse cuando pasaste la frontera en aquél
mítico -no lo sabías entonces, no lo sabrías-8 de diciembre de 1977 en busca de
la vida. Un lugar sin balas y sin miedo. Primero conocí la tristeza. Yosoy. Soy
tierra cielo agua y sol. Soy un montón de cosas santas mezcladas con cosas
mundanas, cosas humanas.
El 13 de noviembre de 2003 el libro Mosaico era anunciado en el sindicato
docente de Paraíba con estas palabras: Lo importante en la vida no es el triunfo
o el fracaso, pero sí el dar un testimonio. La dictadura militar en Argentina
quiso que desaparecieran hasta los sobrevivientes. Mosaico está ahí para
demostrar lo contrario. En Mendoza lo recibiría un baile y una reunión de 38
personas, el 5 de enero de 2004. Una semilla sobrevivirá de generación en
generación, escuchó. Mick Jagger cantaba ahora Satisfaction. El himno de una
generación.
Argentina
1976-2006
Por Rolando Lazarte
Todos los años, recurrentemente, cuando llega
marzo vuelve el recuerdo de 1976. El terror de Estado. La infamia. La mentira.
La traición. El espanto, el estado de terror.
La vida renacida en el exilio. La cáscara rota a la fuerza. El nacimiento a una
vida nueva. Impensada. Imprevista. Improbable. El encuentro del amor de mi vida.
Antes –y a veces todavía- me entrego a la autocompasión, la culpa, el llanto, la
rabia. La pregunta ¿Por qué? La pregunta ¿Cómo pudo ocurrir tamaña felonía?
Y otras veces como que bendigo el dolor que –como a todo argentino vivo en
aquellos años que parecía que nunca acabarían- me abrió al mundo más allá de mi
casa.
No hace mucho. Apenas hace diez años, la destrucción planeada por el ingenio del
odio se hizo evidente. Empecé a vivir la desaparición invisible (OPAS/OMS, La
salud mental en el mundo, 1997).
Dos años después, en una tierra del sol que es Ceará (Brasil) y no Mendoza
(Argentina) comprendí lo que había pasado. Empecé a entender la dimensión de lo
ocurrido.
Yo no estaba loco. No era un fijado en el pasado. No estaba infectado de rencor.
No deseaba una patria guerrillera. No era zurdo ni de izquierda. Apenas había
reaccionado normalmente a la destrucción psicológica ejecutada por los
carniceros militares y sus secuaces "civiles" (muy poco civilizados).
Recuerdo como si fuera hoy, cuando –junto a María- me dispuse a volver a ser el
que era antes del golpe. Antes de que la normalidad patológica se enseñoreara en
nuestras vidas ("Aquí no pasó nada", "Algo habrán hecho", "Por algo será").
No hubo guerra. No hay olvido. Pero se pueden trabajar las consecuencias del
trauma. Como bien dice Eduardo Mugnagna, en 1976 "todos tuvimos que exilarnos.
Los que se fueron y los que se quedaron." Y muchos ni se dieron cuenta de que se
habían exilado.
¿Dónde, dónde se han ido? Pregunta la canción. Todavía cantamos. Lo importante
es saber que se puede volver. Que no se vuelve solo. Que hay recaídas.
Y que somos vencedores. Porque quien sobrevivió a la atrocidad videlista es un
héroe, una heroína. Y a esto ha de agregarse: quien sobrevivió a la continuación
neoliberal (menemista), con la destrucción de valores y lazos sociales, es
igualmente heroico/a.
En Brasil se rescata la humanidad amenazada por el capitalismo (neoliberal o
salvaje, como se quiera llamar) de varias formas. Algunas de ellas pueden
evidenciarse en actividades como la Terapia Comunitaria y otras prácticas de
recuperación de la autoestima, la identidad y la memoria.
Creían –los genocidas, sus financiadores y apologistas- haber matado el espíritu
de utopía, el coraje de sabernos capaces de construir una sociedad nueva,
fraterna, diversa, plural. Y hasta en eso se equivocaron. No sólo fueron
incapaces de matar aquello que no muere, sino expurgaron de la gente los errores
del pasado.
En vez del izquierdismo reaccionario inútil y funcional al fascismo oligárquico,
experiencias vivas de funcionamiento exitoso de la capacidad de los de abajo en
gestionar con eficiencia sus propios valores e intereses. Fábricas bajo control
obrero. Huertas comunitarias. Cooperativas de cartoneros. Redes solidarias.
Ruptura del falso dilema "revolución social o de la persona (individual)."
Toda una nueva Argentina se yergue al margen de lo muerto. Por las grietas de un
Estado y una política de espaldas a lo nuevo, renace sin ambigüedades, lo mejor
de nosotros mismos. La capacidad de crecer, de confiar, de construir juntos
relaciones humanas plenificantes, donde el otro no es un enemigo sino un
colaborador. Donde el diferente no es algo a destruir sino un desafío a
enfrentar.
Entonces, quienes tuvimos la gracia de sobrevivir para contar la historia –y lo
hemos hecho de distintas y variadas maneras- podemos, con la memoria puesta en
los desaparecidos y la esperanza en los renacidos, decir, sin temor a
equivocarnos: se hizo justicia. Valió la pena. Vencimos.
Y si este marzo de 2006 me es personalmente menos arduo que muchos anteriores,
se lo debo antes de más nada a personas cuyos nombres, si fuera a citar,
llenarían páginas y páginas, pero cuyos rostros, palabras y sentimientos no
olvidaré nunca. Son quienes me ayudaron a comprender que hay flores que nacen de
la sangre, como dice León Felipe. Y que la resiliencia es la fuerza que nace de
los golpes recibidos.
El de 1976 fue, sin duda, el más duro. El más doloroso. El más vasto. Porque fue
el más extenso y el más intenso. El que desconoció todas las fronteras de
humanidad que se puedan concebir. El que pervirtió todos los valores
individuales y colectivos. El que se ensañó con los inocentes, violó a los
muertos, vendió la Patria y defecó sobre sus ruinas. Y aún tuvo segunda vuelta
con Menem y sus 10 años de dólar y narcotráfico.
Pero de esa tumba nació, en las grietas, una flor.
Por eso festejamos. Por eso agradecemos. Por eso sabemos que venció la
humanidad. Que somos victoriosos, mientras no sigamos el camino de la víctima o
el verdugo. Ni venganza ni rendición. Una moral victoriosa se yergue sobre el
país, y la escriben silenciosamente todos aquellos y aquellas que aprendieron a
valorizarse a sí mismos y a la vida, a lo largo de estos largos 30 años.
Marzo 2006
Marginalidade
sociológica [1]
Por Rolando Lazarte
Em 1988 escrevi um texto chamado "La sociología en sus márgenes", que
posteriormente daria lugar, entre outras coisas, ao célebre A cidadela
sociológica, publicado pela revista Humanidades, da UnB. Muita água correu sob
as pontes desde então. A vontade de dizer desde entonces cede ao dever de
escrever não em portunhol, esse magnífico entrelaçamento de línguas que vêm se
construindo pelas margens dos idiomas oficiais, da oficialidade idiomática
definida por um governo, normas acadêmicas e convenções, usos sociais. O que já
introduz o tema com mais jocosidade do que se esperaria de um texto sério,
desses que garantem ao seu autor anos e anos de repetência do mesmo em salas de
aula, congressos de sociologia, reuniões ditas científicas onde supostos
figurões banalizam tudo às custas do dinheiro público e privado. Poderoso
Caballero es Don Dinero.
Entre esses textos, que acredito não perderam vigência, e o dia de hoje, muita
água correu sob as pontes. Talvez a principal seja a de ter percebido que eu
mesmo sou um sociólogo marginal, assim como marginais são, em outro sentido, as
mediocridades que reproduzem a sua inanidade ou a sua serventia aos interesses
das classes dominantes desde posições de poder institucionais nas universidades,
no governo, nas agências de fomento à pesquisa, no sindicalismo burocratizado,
na imprensa domesticada, nas revistas do corporativismo profissional. E aqui, já
temos uma distinção importante para começar a discussão do tema. Eu sou marginal
no sentido de que exerço a sociologia desde abaixo e desde dentro. Desde as
margens da sociedade, por serem bairros populares onde coexisto e insisto em
ideais e práticas profissionais que foram deixados para trás, esquecidos, por
sociólogos que --como um certo acadêmico super star que foi mudando de valores e
lealdades de um aparente "marxismo" até o neoliberalismo, obtendo como resultado
desse troca-troca, nada mais nada menos do que a Presidência da República por
dois períodos consecutivos, e mais alguns louros na sua já coroadíssima cabeça.
A sociologia não nasceu para exercer o poder mas para contesta-lo. Para ajudar
às pessoas a perceberem as armadilhas da dominação e a elas se oporem com
eficácia. Isto desde Comte até Durkheim, passando por Marx e Weber. Entende-se
agora, em que sentido marginalizou-se a sociologia oficial, aquela que viaja de
passagem paga por governo e fundações, a das eternas renovações de bolsas para
pesquisa concedidas entre amigos que se perpetuam indefinidamente em cadeiras
vitalícias de fato, aquilo que apropriadamente fora chamado do "mandarinato
acadêmico." Marginal, desde esse ponto de vista, é o livro que escrevi sobre Max
Weber: ciência e valores, editado pela segunda vez pela Cortez e renascido na
Argentina em edição castelhana pela Homo Sapiens, prefácio de Guillermo
O'Donnell. Mas por quê marginal? Porque a ética weberiana é oposta à safadeza
que se esconde na sociologia institucionalizada, essa que se vende a quem paga
mais, não importa quem seja. Weber mesmo foi um marginal.
Leal a si mesmo, sem concessões. Rigoroso, apaixonado, em meio a ambientes em
que uma risada incomoda, destoa do tom monocórdio próprio das nulidades que
perderam a alegria de viver, trocada por um prato de lentilhas –tomara que sejam
transgênicas. E talvez seja necessário retornar mais uma vez a esse estilo
fogoso, capaz de despertar o melhor nos outros, por aquela generosidade que
brota de quem sabe que não tem nada a perder, quem percorre, como Dom Juan Matus
ensinava, caminhos com coração. Numa vida em que a morte é a conselheira, não há
lugar para ambigüidades. Cada ato reveste-se de um poder especial, aquela
qualidade que Weber tanto admirava e soube conhecer como ninguém: o carisma. Na
minha caminhada atual, pelas margens da oficialidade sociológica, posso
registrar a dominância desse caráter na personalidade e atuação de
profissionais, agentes de saúde, gente do povo que se reconstrói cotidianamente
em lutas coletivas que não encontram espaço nos jornais. Essa humanidade pulsa
em pequenos círculos. Aqueles valores supremos que dão sentido à vida estão
presentes no trabalho de pessoas do meio popular que rompem o isolamento e dão
as mãos, recuperando a sua autoimagem, as suas histórias, as suas memórias, as
suas linguagens, as suas linhagens.
Essas pessoas moram em bairros marginais, quando se olha desde a capital, desde
o centro, mas fazem de tudo para escapar da marginalidade que o sistema cria:
aquela que empurra para a drogadição e a violência doméstica, o alcoolismo e o
desespero, a prostituição infantil e a depressão. E o fazem de maneira
comunitária. Reúnem-se em locais como Postos de Saúde do Programa de Saúde da
Família ou salas de Associações de Moradores. Contam com a participação de
enfermeiras do Departamento de Enfermagem em Saúde Pública e Psiquiatria da UFPB
formadas em terapia comunitária, criada pelo médico cearense Adalberto Barreto.
Umas e outro, também, marginais para os códigos da ética privatista e
consultorial, voltadas para o benefício pessoal e corporativo. Estas práticas
não são isoladas. Hoje acontecem no bairro dos Ambulantes de Mangabeira, mas já
houve experiências parecidas em Cabedelo, e há trabalhos dessa ordem em Tibiri,
Alto do Mateus e outros locais da Paraíba. Irmãs e missionárias, médicos
sanitaristas e psicólogos, agentes comunitários de saúde e população organizada
constroem redes de apoio psicossocial resgatando pessoas do isolamento e da
anomia. São antídotos contra certas formas de alienação que rondam todo ser
humano no sistema capitalista.
Vale a pena continuar na exploração destes caminhos à margem dos cursos de
mestrado e dos grupelhos mediocráticos enquistados nas instituições, quaisquer
que sejam. Há ares de renovação vindos de baixo e de dentro. Retomar a
sociologia de Max Weber é um caminho a oferecer instigantes possibilidades para
quem não quiser morrer se arrependendo de não ter vivido. As contribuições do
seu pensamento e ação para uma vida melhor não podem ser menosprezadas, sob o
risco de perdermos um importantíssimo aliado na tarefa da construção, manutenção
e crescimento das práticas sociais humanizantes que nos protejam da robotização
rotinizadora, da mecanização desalmada, do isolamento que mata, da incomunicação
em que podemos afundar quando esquecemos que ao nosso lado há alguém como nós,
alguém que como eu necessita ser amado e amar, crer em si mesmo e saber do seu
valor. Saber que não há pessoa alguma que careça de sentido nesta existência e
que os sentidos que nos fazem viver são feitos na luta diária contra outros que
seguem ideais diferentes dos nossos.
O quanto a literatura e especificamente a poesia podem oferecer à pessoa um
espaço, um lugar de reconhecimento e reconstrução de si mesma. "Da tua dor, faz
uma flor," diz um antigo ditado. E posso dar testemunho, sem necessidade de
contar historias tristes, do quanto me foi possível sair das funduras da
depressão –um mal tão comum nos dias de hoje—graças às letras. Como se abrem
pontes quando somos capazes de enfrentar uma folha em branco ou pautada e nela
deixar-nos vir. Mosaico é um exemplo vivo disso. São pedaços de mim que foram
vindo em distintos momentos da minha vida. Alguns paridos na beira mesmo, com a
garra que da essa vontade do ser humano que não quer sucumbir, que se agarra no
que pode, seja a margem de um caderno, sejam os interstícios de uma folha, para
pôr-se ali. Mas para se trazer de volta, se recuperar, se refazer. Ver-se a si
mesmo, re-conhecer-se. Descobrir que vale. Que faz sentido. Que se pode. Que
pode construir uma ponte de palavras para se comunicar com o outro, tão perto e
tão inapreensível como o touro na areia, pra pegar emprestada de Cortázar a
metáfora do Manual de instruções nas Histórias de Cronópios e de Famas. Não
importa o resultado, mas o movimento. O processo. Um pequeno giro que quebre a
monotonia do repetido. Respirar ao ler um poema de Borges, ao ler Angústia, de
Graciliano Ramos. Ao ver as palavras com que Fernando Pessoa vem dizer a que
veio. Meter-se nesses mundos e ali viver. Saber que há infinitos mundos a serem
habitados, e eles podem ser criados por você mesmo. Somos criadores do paraíso
ou do inferno em que decidimos viver. E a hora é o instante. Este instante de
agora. Posso fazê-lo meu ou deixá-lo ir embora. E não poderei culpar ninguém
pela vida que perdi. De algum lugar, Karl Marx, Carlitos, John Lennon, acenam.
Boa noite. Bem vindos, bem vindas. The show must go on. El show debe continuar.
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[1] In Revista Acauã, Fortaleza/CE-João Pessoa,/PB, ano 10, n. 14, abril
2005-set-2006, p. 21.
Cria corvos
Por Rolando Lazarte
Não posso deixar de expressar a minha indignação com a notícia estampada na
Folha On Line, do dia 14 de junho de 2005, às 18.29 horas, intitulada Fim de
anistia é passo "importante" contra impunidade, diz Kirchner
Esse dia 14 de junho, a Suprema Corte de Justiça argentina declarou
inconstitucionais as leis de impunidade que protegiam os militares genocidas no
País do Sul, leis arrancadas ao governo Alfonsín a ponta de fuzil
Fuzis apontados contra a população civil que, em volta dos quartéis sublevados
contra os processos movidos pelo governo, atirava pedras contra os torturadores,
seqüestradores, ladrões e assassinos fardados. Quase vinte anos atrás.
Passamos quase trinta anos insistindo para que se investiguem os crimes da
ditadura. É uma hora de júbilo para a Humanidade. Não apenas para os argentinos,
não apenas para os movimentos de direitos humanos. Não apenas para a esquerda.
A Folha On Line, entretanto, frisa no parágrafo quarto do artigo em pauta, que
as tais leis de impunidade declaradas inconstitucionais pela justiça argentina,
protegiam "centenas de militares no país –evitando que eles fossem processados
por seqüestro, tortura e assassinato contra integrantes da esquerda entre os
anos de 1976 e 1983, durante a ditadura militar."
Numa hora como ésta, é imprescindível evitar que os oportunistas e
aproveitadores de toda laia, distorsionem as informações, tentando levar água
para os seus moinhos. Em primeiro lugar, é necessário caracterizar com precisão
quem foram as vítimas da ditadura militar: foi a humanidade, o conjunto da
população civil. Não "a esquerda", como suspeitamente desliza o artigo que
comento.
Foi uma das linhas de defesa dos genocidas, recuperada pela matéria que
censuramos, dizer que o alvo da repressão ilegal foram ativistas e militantes de
esquerda, como coloca o texto da Folha. Toda uma linha de defesa da matança e
aterrorizamento da população, ainda hoje veiculada pelo jornal La Nación, reza
essa cartilha.
Mariano Grondona, notório defensor da carniceria videliana, é um dos jornalistas
que não perde oportunidade de dizer que os argentinos fomos salvos pelas forças
armadas de nos tornarmos um novo Soviet. A Folha On Line retoma essa linha,
muito disfarçadamente, num estilo que lhe é bem peculiar.
Mais insinua que aponta, mais enlameia que decanta. Não vamos permitir, os que
somos sobreviventes –e todo argentino é—da maior operação de amedrontamento
coletivo em toda a História da América, que um diário qualquer, a serviço de
interesses inconfessáveis, tire partido do sacrifício que nos foi imposto.
Os alvos da repressão ilegal, dos campos de concentração e dos centros
clandestinos de detenção que funcionaram durante a ditadura de Videla e Cia,
foram as lideranças sociais (sindicalistas, jornalistas, mobilizadores,
militantes de base), mas, em um 90%, os fuzis do gloriosíssimo Exército
Argentino apontaram para a população em geral.
E aqui que me desculpem todos que inútilmente trataram de fazer sua a
reivindicação da justiça que hoje começamos a vislumbrar, porque há estudos
insuspeitos, como o levantamento da CONADEP-Comisión Nacional sobre
Desaparecimiento de Personas, o informe da CIDH-OEA (Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, e o relatório de 1997 da OPAS/OMS (Organização Mundial da
Saúde), que atestam o que digo.
Na Argentina, a intimidação foi de massa. Evidentemente houve a seletiva,
individualizada, mas o grosso apontou para pessoas que nada tinham a ver com
qualquer movimento revolucionário ou organização popular, e que apareciam como
alvejadas por acaso ou por acidente.
Hipótese ésta afastada pelos estudiosos da OPAS/OMS, que revelam a estratégia do
terror nas suas minúcias, qual fosse a de manter a população como um todo num
estado de amedrontamento que impossibilitasse qualquer reação, qualquer
organização de resistência.
Em segundo lugar, é necessário destacar que a ditadura militar contou com um
vasto contingente civil –embora certamente muito incivilizado—de cúmplices e
apoiadores: empresários, banqueiros, capelães e bispos, jornalistas,
intelectuais, estudantes, que tiraram proveito da caçada humana hoje no banco
dos réus.
Em nome dos nossos mortos, daquela parte nossa que morreu e hoje ressuscita ao
sabor do triunfo conseguido pela massa da população organizada em inúmeros
frentes e iniciativas, que ninguém pode querer monopolizar em benefício
particular, denuncio a manobra confusionista que pretende continuar legitimando
o genocídio.
Somente a verdade poderá trazer paz a um país enlutado, socavado na sua mais
íntima constituição (pessoal, familiar, social, política), um país que a partir
de 14 de junho de 2005 pode outra vez começar a se pensar a sério. Não pode
haver vida sem justiça. A imprensa venal antigamente clamava ser "vingança" o
nosso apelo.
Hoje pretendem faze-lo passar por uma causa pequena, esquerdista. Cuidado!
Estamos atentos e vigilantes.
Os
Trabalhadores Sem Partido comemoram seu dia
O
saque aos aposentados e a indecência governamental
Argentina.
No hubo guerra
Siete
años
Ambulantes
Por Rolando Lazarte
Intentaría. Sí. Una vez más intentaría guardar para sí las razones no tan recónditas que le llevaban a volver a transitar el camino de la Asociación de Moradores de los Ambulantes, en esa Mangabeira tórrida de las dos de la tarde. Aninha y María llegando como un ritual a la casa verde amarela da Rua da Mata. El susurro de los galhos y el mar intermitente. Un reloj casi callado y el eco de las risas. El clima de alegría. Furico se dice así. Es la parte mejor hecha del ser humano. Para de tagarelar nesse celular e vamos embora. Celeste, Djair se parapetaba del sol escaldante. Ramón en el aire. Su amor. Esa su manera sin igual de dejarse en las palabras. Como un poeta. Bajar de madrugada a escribir lo que los Maestros le dictaban. Nos dejó su perfume. Esta sala. Exhala. El floral de madreselva, rocky water. Flor de mamón. Digerir los rencores. El asfalto era una quentura só y el laberinto abigarrado de ciclistas y ómnibus acelerados indicaba que otra vez el cuarteto llegaba a la casa. La casa del pueblo. Donde hace más de un año se recogen los moradores, la mayoría mujeres, y la gente del PSF, a juntar sus pedazos. A juntarse. A cantar. A bailar. A contar casos. Qué te hace sufrir. Una tela de araña dibujada a giz en el piso repetía las grietas del cemento. Juntos podemos. Solos impotentes. La televisión estaba ahí. Waglânia al microfone. Doña y Don muñecos encenando climaterio y menopausa. Andropausa. Ese calor que arde en las orejas. Hidrogimnasia es cara. Metete al mar. Viejos rostros conocidos. Sonrisas. Abrazos. Nilda. Socorro. Denise. Esos labios. La médica. Seu João. Canta el gallo y el sol clarea. La entrevista disfraza la esperanza entrada en la sala mientras el son de la mañana disipa las tinieblas del Día del Señor. Había llegado tu quinto hijo. Max Weber en castellano. ¿No sería un castellano? Monopolio. Rosario. Vamos a compartir un lanche. Agua fresca en la tarde quente. Vânia. Teresía saludando al sol y todos repitiendo. Saludando al cielo. Al mar. Al hermano. A la hermana. Abrazos. No había mucho que contar. Recordaría Djair el remedio del amor. Las risas y las charlas. Doña Zefiña, de cabelo branquíssimo, vino a darme su bendición. Era. Sí. Sería para siempre mamá. Abuelita. La virgen María. Cristo. La fuente de la vida. Echa al mar tus penas. Están sanando. Ya sanaron. Una presencia te merodea. Perdonas al llorar. Te protege. El viento susurra que es tiempo de hojas y de trabajar. Cuatro días de obediencia. Nada está perdido. No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo. Lejos de aquí los hijos. Las penas se alejan cuando oigo Don João: Venho porque gosto. Me faz bem. Un mundo tan cerca. Sin estridencia de militâncias. El canto cordial y el ruido de las hojas te recuerdan. Hoy es veinticuatro. Día de María. Viaje a Uruguay. No escribes pa'los diarios. Es un diarito de nós mesmos. Bom día, Sol. Las cigarras se preparan para traer la lluvia.
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