Carlos Aurelio Bozzi
Abogado, egresado de la la Universidad Católica de Mar del Plata, aporta desde el Derecho y la investigación periodística a la difusión de la memoria histórica social y el Terrorismo de Estado, del que fue víctima durante la Noche de las corbatas. Autor de Luna Roja. Reside en Mar del Plata.

¡Contra la Maldita Inseguridad, Consejeros de Seguridad se necesitan!

Por Carlos A. Bozzi

Es sabido que los consejeros de seguridad y sus instituciones proliferan cuanto mayor aumenta el desconcierto ante el delito, causando severos impactos emocionales con sus opiniones y diagnósticos de soluciones mágicas, lo que acarrea más confusión e intranquilidad a una sociedad desconcertada. Algunos hablan por ignorancia, otros mienten a sabiendas proponiendo “tremendas soluciones penales”, los políticos hacen campaña con el tema y dentro de este panorama, las voces sensatas pasan inadverti- das. La policía se excusa alegando que la justicia es “flexible y garantista”, los políti- cos acusan a la policía y al incumplimiento de las leyes por los jueces y los jueces adu- cen que la solución del tema está exclusivamente en manos de los políticos, que obvia- mente miran para otro lado. Los unos alegan que la situación actual se debe a las “políticas garantistas” y los otros sostienen que por no haber seguido sus consejos, el problema, no solo no se soluciona, sino por el contrario, se agrava. Así , medios de difusión de noticias mediante, sigue la ronda,cada uno agarra su sortija, gira y gira en la calesita, el problema persiste, nadie saca el premio y la sociedad mira incrédula como día a día despierta con una tragedia más.

Se exponen ejemplos, como el de aquellos países en donde “el que mata mue- re”, olvidando quizás que en esos lugares, también al que ofende se le corta la lengua y al que la roba, se le corta la mano,con lo cual ,muchos de estos “segurólogos” se verían en serios problemas a la hora de querer marcar algún número de teléfono o tratar de llevarse un bocadillo a la boca, tenedor mediante. Ante cada hecho luctuoso, se propo nen planes de “guerra”, compra de patrulleros, reclutamiento de efectivos, cámaras de videos, incremento de penas y reformas procesales que siempre terminan en un leve maquillaje de leyes ya existentes y rigurosamente incumplidas.

El sensacionalismo se nutre en forma descarada del sentimiento de cada familia afectada por la delincuencia,construyendo un sistema mediático-penal que reduce el tema de la inseguridad a los delitos contra la vida, cometidos por un oscuro y oculto ejército de jóvenes que no superan los 18 años de edad ,contra los cuales no hay policía, juez o político que pueda. Así, la inseguridad queda reducida a ese grupo “eta- rio”, que abunda en villas miserias y que por algún designio bíblico, hoy irrumpen en el espectro social, ignorándose la razón de esta explosión delictiva, en un país donde los “ladrones de antes” tenían códigos, que esta nueva gente elude en cada unos de sus hechos. Obviamente, fuera de este concepto de “seguridad” quedan los “delicuentes de cuello blanco”, los crímenes en la alta y media clase social ,aquellos que afectan a em prendedores de negocios turbios, a los que se denomina como “jóvenes empresarios”, que algún “error” habrían cometido, los negocios del mercado de medicamentos, la proliferación de desarmaderos adonde diversos sectores sociales recurren por repues tos baratos, la conocida venta de drogas en boliches “vip”, el comercio de personas y el lavado de dinero, entre otras actividades. De estos delitos, no suele haber estadísti cas, pero igual producen la muerte de personas, obviamente, no anunciadas en la tele visión.

“El miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo”, decía Eduardo Galeano en un artículo escrito para la página web “Rodelu.net”,La Jornada de México, el 4 de junio de 2006.

Y concluía:”Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir”…

No es ocioso, remarcar que la Seguridad Pública como bien social es un concep to que va más allá de la inmediata protección contra el delito. Constituye la base nece- saria para el ejercicio de la libertad, se vincula directamente a la existencia de un esta- do democrático y a la participación de los derechos básicos del bienestar social, actuan do como elemento único para garantizar el desarrollo de una mejor calidad de vida. Pero a su vez, el ciudadano mide la seguridad como una “sensación “ y a diferencia de otras políticas públicas, la seguridad debe dar respuesta a dos niveles distintos: el subjetivo y el objetivo, la sensación y la amenaza real.

Esta relación entre sensación subjetiva y causas objetivas requiere de una do- sis de serenidad y equilibrio fundamentalmente por de los decisores públicos, que ge neralmente nunca se tiene. La sensación de inseguridad se retroalimenta y adquiere peligrosas formas de irracionalidad, con notorias oscilaciones y variantes en plazos muy breves, ante hechos aberrantes de impacto público.Pero hoy ,todo límite teórico se ha superado: la sensación es la realidad y los hechos cotidianos asi lo demuestran, todo ello fogoneado por un bombardeo mediático que concluye en : “algo hay que ha- cer”.

Y he aquí el meollo de la cuestión: la definición de la “SEGURIDAD” es en defi- nitiva la batalla que determinara LA POLITICA A SEGUIR, con lo cual esta fuera de toda duda, que el problema de la SEGURIDAD, es esencialmente un TEMA POLI- TICO, nunca abordado de esta manera en nuestro país, por múltiples y diferentes razones, todas ellas más afines a esos intereses políticos que a los deseos de la socie- dad, que hoy sufre estas consecuencias.

No se puede tapar el sol con las manos. La inseguridad ha crecido y no existe dato cierto alguno que indique un futuro descenso de la misma: todo lo contrario, fundadas sospechas aseguran que irá en aumento. Ya es un tema que no se soluciona con excusas o discursos llenos de pretextos y en esta tarea PARA CONSTRUIR SEGURIDAD ningún tópico puede dejarse de abordar, pero siempre partiendo del compromiso ciudadano comprensivo de la seguridad es una tarea de todos, basada en un sistema de derechos y garantías imposible de traspasarse, bajo el peligro de repetir historias pasadas, pues cuando se proclama que para combatir el delito se debe dismi- nuir las garantías del delincuente, debe tenerse en cuenta que no es que habrá menos garantías para estos e iguales garantías para el resto de la población: todos correrán similares riesgos, unos a manos del Estado y otros a manos de la delincuencia.

A ello se suma, que desde 1990 en adelante, ha crecido la tendencia a encerrar más y más personas, al tiempo que se recortan los presupuestos para mantener las cár celes. Con menos dinero, se tienen más presos y así las cárceles se convierten en otra usina productora de delincuentes. Obviamente construir e inaugurar mejores estable -cimientos penales, no está en la agenda de los políticos, pues son actos que no “cose- chan” votos. Frente a ello, como hongos surgen los expertos en políticas de seguridad juvenil, de contención de la niñez, de educación del "delincuente", ideando “modernos centros de contención” construcciones, que- por lo proyectado- parecieran que en su interior funcionarán universidades, similares a las del primer mundo . No se entiende, de que manera un país como el de la República Argentina,que apenas controla desde hace años su enseñanza pública, podrá afrontar un sistema educativo para chicos que han crecido en la misera,la exclusión y la falta total de valores. Toda una incógnita.

Pero es claro, que a medida que el fenómeno crece y que las soluciones no apa- recen,la sociedad descree de toda estadística y de toda teoría. Para ella, no existe “sen sación de inseguridad”, lo que realmente percibe a diario es “la falta de seguridad” y también, por el contrario y gracias a la exposición pública de las más crudas doctrinas de la mano dura, va tomando conciencia que el camino de la solución,pasa por políti cas que el Estado no acierta a aplicar.

La realidad indica que deben dejarse de lado antiguos conceptos que contrapo- nían el llamado “orden público” (originado en la época de las dictaduras pasadas) con los nuevos paradigmas de la “seguridad pública comunitaria”,que maliciosamente mu chos comunicadores equiparan a una defensa de “los derechos humanos” de los “de- lincuentes”. Tanto es un derecho a no ser detenido y golpeado por la policía, como a caminar libremente por las calles, a no vivir entre “rejas”, con desconfianza y miedo y en este contexto también la víctima tiene derecho a ser reparada integramente. Los derechos de lo habitantes, de todos, deben ser defendidos sin rótulo alguno y no es necesario introducir mayor confusión aún, en un tema donde no solo nos va la vida cotidiana, sino también la estabilidad racional que debe primar en la relación de toda sociedad.

Construir Seguridad también implica invertir en educación, salud y trabajo, que obviamente redituará mucho más que la inversión en armas o en instrumentos de represión. Construir Seguridad, también implica que la Justicia ,por una vez en la his toria de este país, tome las cosas con valentía y explique a la sociedad el porqué de ca- da una de sus decisiones, en vez de que las mismas se transmitan por los medios de difusión de noticias, con la intencionalidad que ello conlleva. Mientras subsista esta idea de querer ignorar que el tema de la Seguridad es un problema esencialmente político y los poderes públicos hagan caso omiso a esto, todos los argentinos seguire- mos rehenes de este tira y afloje, con consecuencias nada alentadoras, porque en esta lucha, no conviene olvidar que cuando en nombre de la Seguridad se prive a las perso- nas de Libertad, no habrá ni Seguridad, ni Libertad.

Carlos A. Bozzi
Abogado.- Diciembre de 2009


Los misterios de la costa marplatense

Por Carlos A. Bozzi *

¡Alto el Fuego!

Existen pocos paisajes en la zona atlántica como el que da nacimiento a lo que se llama “Barranca de Los Lobos”, que arranca geográficamente pasando el mítico “Faro” marplatense y se extiende más allá de las conocidas “Colonias de Chapadmalal”. Las altísimas barrancas, las profundas entradas del mar azotando con sus olas, enormes piedras que descansan sobre playas, muchas veces inaccesibles al ser humano, dan un tono cinematográfico a una geografía que muchos lugares del mundo envidian.

Un poco de historia

“No se sabe de donde vinieron. Pero en tiempos alejadísimos, cuando los contornos de la tierra no habían tomado su diseño actual, los ríos no surcaban sus cauces de ahora, se hacía sentir un clima húmedo y pesado y vagaban por la pampa cubierta de ciénagas los grandes mamíferos extinguidos, había seres humanos en los acantilados de la costa atlántica, entre Mar del Plata y Bahía Blanca”, comienza narrando en su primer tomo de Historia Argentina, José María Rosa. El horizonte contemplado por el ser de “Las Barrancas”, hizo que posteriores estudios,lo bautizaran como el “homo chapadmalense” y las huellas de su rudimentaria cultura, permitieron colocarlo “a la cabeza de la humanidad primigenia”.

La zona, alejada del centro de la ciudad turística, siempre tuvo el encanto de la “aventura” y poco pudieron ser explotadas sus playas, dado lo difícil del acceso a las mismas y el peligro que supone la altura de las barrancas. Los escasos emprendimientos comerciales iniciados, no pudieron hacer pie, pese a los aislados intentos de algún inversionista que se animó con alguna infraestructura, sin éxito alguno.

En el camino hacia esas costas, se encuentra un icono de la zona: “El Faro”. Distante exactos 13 kilómetros desde la intersección de las Avenidas Luro e Independencia, con una altura de 54 metros y una lámpara cuyos reflejos alcanzan los 38 kilómetros mar adentro, la construcción es parte indispensable de cualquier postal marplatense. A su costado, se instaló uno de los “Centros Clandestinos de Desaparición de Personas”, que funcionó en la dependencias de lo que era la “Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina”, hoy en ruinas.

Los misterios de las barrancas


Instalaciones del IOSE y el estado de abandono

La distancia hacia la ciudad turística, la carencia de servicios esenciales, como agua y electricidad, hicieron que la zona fuese tradicionalmente poco poblada. Solo grupitos de 3 o 4 casas se le animaban a una geografía, rodeada de campos y algún que otro sembradío. Sin embargo, con el correr de los años, de a poco fueron naciendo distintos barrios, salpicando la solitaria ruta hacia “Las Colonias”. con casitas de techos rojos y paredes blancas.

La soledad del paisaje, hizo que las Fuerzas Armadas, eligieran la zona como un lugar de privilegio, para el asesinato de más de 15 personas, cuyos cuerpos fueron encontrados al borde de las playaa, encapuchados, con las manos atadas y disparos de armas de fuego en sus cabezas. Los hechos tienen nombres y fechas. La mayoría de ellos ocurrieron entre los meses de febrero y octubre de 1978, sin conocerse el por qué de la elección de ese periodo de tiempo.

El 4 de febrero de aquel año, varios militantes de un partido de izquierda, fueron secuestrados en la ciudad de Necochea por personal de la Marina Argentina. La mayoría eran mujeres, con hijos que no superaban los 4 años de edad. Las madres fueron “alojadas” en la Base Naval de Mar del Plata y cuatro niñitas, dos rubias y dos morenas, abandonadas en la zona de “Las Barrancas”, donde asombrados vecinos las encontraron deambulando por las solitarias playas. “Develar el misterio es un desafío a la sensibilidad pública... Estupor por el abandono en distintos lugares de la ciudad de cuatro niñas”... titulaba el Diario “La Capital” el 9 de febrero de aquel año. Cinco días después, el mismo matutino, con autorización de la justicia, publicó las fotos de las cuatro niñas, bajo el título: “Para una Galería del Absurdo”. Gracias a ello, familiares de las menores, que residían en otros lugares de la provincia, pudieron rescatar a las bebas.

Por julio aparecieron los cuerpos de varias mujeres tirados en las playas de estas ya famosas “Barranca de Los Lobos” y en agosto ocurrió el suceso de la playa “Luna Roja”: “Una bomba que manipulaban, destrozó a cuatro extremistas” , titulaba la edición del Diario “La Capital” del día 3 agosto de 1978. Las imágenes publicadas son elocuentes, pues como se observa en las fotos, de la precaria construcción no quedó practicamente nada. Hasta hoy, han sido in fructuosos los esfuerzos para conocer la identidad de estas personas, que no eran cuatro, si no cinco, según consigna el ingreso de los cuerpos al cementerio de Mar del Plata (cuatro mujeres y un hombre).

Alto el fuego. Paz en la zona.

Por 1976, muy cerca del complejo de las colonias, el “Instituto de Obra Social del Ejercito” (IOSE), construyó un complejo turístico para sus afiliados. El eprendimiento se instaló en la misma zona de Chapadmalal, sobre Playa Santa Isabel ,en el barrio del mismo nombre y a 2 kilómetros de San Eduardo de Chpadmalal.

Es un conjunto de 6 edificios de una sola planta, con instalaciones para que los afiliados a la Obra Social pudieran vacacionar. Apenas instalado, las autoridades de la Obra Social cercaron la playa e impidieron el acceso a los vecinos, colocando además custudios en el portón de ingreso. Se organizaron protestas, se hicieron reuniones conjuntas entre vecinos y autoridades, pero el ingreso a la playa continuó siendo difícil. En un momento, las autoridades otorgaron una “credencial” a los vecinos del barrio Santa Isabel, que los autorizaba al uso de las playas, pero desecharon ese “privilegio”.

Con la democracia, la cosa mejoró y ya el acceso fue libre, pero por cuestiones ecológicas (mega-escollera construida durante la presidencia de Menem en la residencia de Chapadmalal), la playa fue desapareciendo. El IOSE abandonó el complejo y las instalaciones comenzaron a sufrir un lento deterioro: basura, alambres caídos, muros derrumbados, piedras enormes en la poca costa que queda, construcciones en peligro de caída, etc. Nadie se hizo cargo de las abandonadas instalaciones, ni el IOSE, ni el municipio de Mar del Plata, pese a las quejas insistentes de los vecinos, que no saben a quien recurrir para solucionar el problema del abandonado complejo.

Pero hay más. Cada dos meses la “jefatura de la Agrupación de Artillería Antiaérea de Ejército 601”, Escuela y Unidades dependientes, Grupo de Artillería Antiaérea 601, Grupo de Artillería Antiaérea Mixto 602 y Batería de Mantenimiento de Sistemas Antiaéreos 601, guarnición militar asentada a 50 kilómetros del lugar, traslada en camiones todos sus cañones, instalándose a metros del abandonado complejo, para realizar prácticas de tiro.

El dato no es menor. Los ejercicios se realizan a la altura del Polideportivo Panamericano y de Estación de Bomberos de la zona, a 300 metros del complejo presidencial, a 500 metros de la Escuela Municipal EGB 58 ,enclavando trincheras y apostando piezas antiaéreas en una zona que fue declarada Reserva Turístico Forestal por el municipio marplatense. A su vez, los disparos apuntan al camino que recorren la ballena franca austral que al emigrar, pasa por esas costas.

Lo impresionante del cuadro se pueden ver en la pagina web:
http://www.ejercito.mil.ar/_NOTICIA/AgrAAEj601-Ec_03dic.asp

Tambien los vecinos han elevado notas al Intendente local y al Ministerio de Defensa de la Nación sin eco alguno, no solo para que se solucione el tema del complejo abandonado, sino también para que cesen estas practicas militares en una zona, hoy bastante poblada gracias al esfuerzo de numerosos vecinos. Los cañonazos, los disparos de ametralladoras, los camiones militares y el incesante correr de los soldados, atentan contra la seguridad de la población. Por el lugar (nada más ni nada menos que la ruta provincial número 11) transitan ciclistas, automovilistas, colectivos de línea de media y larga distancia y personas a pie. Los estruendos asustan a la fauna del lugar y el humo de la polvora a veces impide la visión al mar, siendo todo esto un serio atentado al medio ambiente.

Cansados, los vecinos han subido videos a YouTube, los cuales, bajo el titulo de “Practicas Militares en Chapadmalal” se pueden ver en los siguientes link:

Parte 1: http://www.youtube.com/watch?v=zF9okNBR1fo
Parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=Yjw7g3cr7ao
Parte 3: http://www.youtube.com/watch?v=h-CDDp0hfxA
Parte 4: http://www.youtube.com/watch?v=YfhQRTmnV-I

El cuadro refleja una zona de guerra. Se pueden ver las ametralladoras disimuladas entre las rocas, las explosiones en el cielo, entre los automotores y los ciclistas que circulan por la ruta y vecinos asombrados por tal despliegue bélico. Si el lugar fue elegido por cuestiones estratégico-militares, se ignora, pues nadie da explicaciones sobre el hecho.

Aunque sería sensato reflexionar que la zona, históricamente signada por tanta historia de muerte, quede en paz y alejada de estos nuevos disparos, que tanto hacen recordar aquellos tiros que hace años sonaban entre la oscuridad de estas míticas barrancas. ¡Alto el fuego!, piden hoy los vecinos de las playas de Chapadmalal, los cañones a otro lado y que vuelva la paz a la playa. Y también, que alguna autoridad se haga cargo de las derruidas instalaciones de aquel viejo hotel militar, que hoy sirve de trinchera a modernas practicas de tiro. Nada del otro mundo.

Carlos A. Bozzi
Noviembre 2009.
Mar del Plata

* Sobrevivivnte de La Noche de las corbatas


Detrás de la puerta están los datos

Por Carlos A. Bozzi
Abogado. Sobreviviente de La Noche de las Corbatas

Las recientes manifestaciones de Graciela Fernández Meijide acerca de las cifras reales de personas desaparecidas durante la década del 70, las numerosas repercusiones causadas, que también motivaron una declaración de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación y la reciente absolución del coronel Alejandro Guillermo Duret por un Tribunal Federal en la ciudad de Mar del Plata, introdujeron otro cariz al tema de los derechos humanos en Argentina.

Más allá de los disgustos y las molestias que puedan ocasionar opiniones diversas, es necesario ver que la polémica no es mala en sí, sino por el contrario es necesaria e imprescindible para diseñar una estrategia superadora que permita la condena de todos los responsables de crímenes de lesa humanidad. Y más aún, que esa condena sea dictada por el actual sistema de justicia que tiene la República Argentina en este momento histórico y no por otra justicia, que deseamos, pero no aparece, salvando los casos de excepcionales jueces, que aun quedan y poco pueden hacer..

Las cifras las tiene el Estado


Nunciatura - Desaparecidos al 28-12-1978. Documento desclasificado del Dto. de Estado EE UU (en inglés)

El 24 de marzo de 1976, no fue producto de algunas ideas alocadas de ciertos personajes que emergieron de la nada, con ansias purificadoras y la misión de salvar a la patria de las tinieblas y el caos. Fue el resultado de una política que se apropió del aparato del Estado Argentino y que a través de sus funcionarios y empleados, diagra mó una estrategia de exterminio de disidentes políticos y sociales.

Así lo hemos dicho en reiteradas oportunidades a través de las páginas de “El Ortiba”, en artículos escritos en el 2006 y 2007,en los cuales como síntesis se concluía: “Este diagrama de la muerte se diseñó como una POLITICA DE ESTADO, método que por una parte buscó ocultar los hechos, mientras que por otra registraba minuciosa y administrativamente todo detalle de cada asesinato. Y así, responsable único de esta historia, el ESTADO, el de ayer como el de hoy, sea quien fuere el que se encuentre al frente de su administración ,va evadiendo lentamente su obligación de brindar y poner al alcance de todos, los elementos necesarios e imprescindibles para que miles de argentinos reconstruyan su historia”. 1

Nadie puede ignorar las dificultades de todo tipo que han tenido los familiares de las personas desaparecidas para realizar adecuadamente sus denuncias en aquellos tiempos. Basta imaginar, las penurias que atraviesa hoy un argentino que desea ha cer una denuncia similar en cualquier dependencia policial o judicial país, para com prender la magnitud del problema. Por ello, no se entiende lo que pretende decir la señora Meijide cuando cuestiona las cifras de desaparecidos, ni adonde apunta su planteo y cual es el beneficio de una u otra visión de la cuestión.

No solo, existe el informe de Arancibia Clavel (Policia Chilena,DINA) que en 1978 decía: “se tienen computados 22.000, entre muertos y desaparecidos desde 1975 a la fecha…”, sino también el informe de un militar argentino a la Nunciatura Apostólica , que a diciembre de 1978, confesaba: “las fuerzas de seguridad se habían visto obligadas a hacerse cargo de más de 15.000 personas” (en la jerga,, quiere decir: “se habían cargado, más de 15.000 personas), con lo cual no quedan dudas que las cifras son mucho más superiores a las denuncias iniciales efectuadas ante la Conadep. Y teniendo en cuenta,la cantidad de centros clandestinos de detención, el número de hombres de armas puestos en acción, la inmensa tarea que aún resta en muchas localidades del interior del país para censar desapariciones no denunciadas,no es difícil imaginar un número que supera ampliamente los 30.000 desaparecidos.

Pero en donde difiero con el Secretario de Derechos Humanos de la Nación, es que la cifra exacta y los datos de la cantidad de desaparecidos, se encuentre en poder de los asesinos, si como tales identificamos a los Videla, Massera, Bussi, Menéndez, etc. En realidad, el asesino fue el Estado Argentino, el que realizó esta atrocidad a través de sus agentes, quienes anotaron, registraron y archivaron minuciosamente todo, como lo hace cualquier empleado público que se precie de tal..

Y sobran los ejemplos. El archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (DIPBA) descubierto en el año 1999 y el ahora reciente informe sobre otros archivos descubiertos en Rosario y Santa Fe, como algunos desenterrados en la ciudad de Corrientes, muestran que hay datos y muchos. A más de ello, aun continúan las amenazas anónimas a madres y abuelas,en la cuales macabramente se transmiten detalles de la muerte de sus hijos, detalles que solo pueden saber aquellos que participaron en esos homicidios. En estas páginas, también hemos relatado el episo- dio sufrido por los hijos del matrimonio Sasso, desaparecido en Mar del Plata en febrero de 1979, a los que una mano anónima, dejara por debajo de la puerta del de- partamento de uno de ellos, la cédula de identidad de su madre..¿Quién había archivado ese documento durante 21 años y lo había mantenido intacto? 2

Lo que pasa es sencillo: hay que tener, mostrar y ejercer voluntad política para buscar esos datos y ningún gobiernos desde 1983 en adelante, la ha tenido y creo que tampoco la tendrán los que vengan en el futuro. Y aquí está el meollo de la cuestión, pues la dilucidación final de estos hechos esta en manos del mismo Estado, que es quién cometió el delito. ¿Cuántos dictámenes favorables a la reparación de daños a familiares de personas desaparecidas, emitidos por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, son rechazados por la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Justicia? cEs bueno que se sepan, no solo la cantidad, sino también las razones del rechazo. Tengo ejemplos, nada gratos y que en el fondo mellan la tarea de hombres de talla del Dr.Eduardo Luis Duhalde, porque se originan en el área de la decisión política ministerial, ajena a su secretaría y demuestran las diferencias entre una y otra visión sobre los hechos de la década del 70.

La realidad es una sola. Esto tiene nombre y apellido y no se soluciona con excusas ni discursos llenos de pretextos.Solo se necesitan datos, fechas, registros, anotaciones, documentos, resoluciones secretas y publicas, nómina de pilotos militares en el período 1976 a 1982, listado de todos los conscriptos clase 1955 a 1958, fecha de operaciones y quienes son, al menos algunos, de los 150.000 hombres que participaron en la represión, todo lo cual esta en poder del Estado y no ha expuesto públicamente a la luz hasta ahora en la dimensión que corresponde. Detrás de cualquier puerta, está todo lo que se busca. Solo se necesita abrirla.

El caso Duret : la realidad a la vista

En los artículos mencionados anteriormente, habíamos sostenido que la justicia ar gentina estaba en deuda con la problemática de los derechos humanos, pues dicho po der, se había convertido en una máquina de hacer tiempo a la espera de que la biolo- gía haga su trabajo, de manera que los malos vayan muriendo paulatinamente y así eludan cualquier posible condena. Al igual que un mediocampista de fútbol, hace tiempo con la pelota. la amasa, la pisa. Demora el pase, espera que los demás se aco- moden o acomoden las cosas ( especialmente el poder político) y después actúa.

Pero con el caso del coronel Alejandro Guillermo Duret esa regla se quebró. Llegó la hora de actuar, pues no quedaba otro remedio y procedió: lo absolvió de culpa y cargo, porque nadie lo vió cometer el crimen del joven Labolita. En realidad el argumento no es nuevo. En los asesinatos de los doctores Candeloro y Centeno, los magistrados que juzgaron a las juntas militares dieron por acreditado el secuestro de los mismos, y nada más, con esta lacónica frase: "...Frente a tan escaso cuadro probatorio, resulta forzoso concluir en que no se encuentra acreditado que esta muerte haya sido la consecuencia del accionar violento de sus captores..."

Pero, más allá de este fallo sobre el coronel Duret, cuya suerte final esta en manos de la apelación, resulta interesante remarcar algunos puntos de la defensa.El militar remarcó algo llamativo: “El Estado me perjudicó al destruir toda la documentación relacionada con la lucha antisubversiva”. Urge probar que no es así, porque el argumento va a prender como hongos en la humedad.

Y la segunda cuestión, más preocupante aún, es cuando dijo: "Hice el 75 por ciento de mi carrera en gobiernos democráticos y ascendí a coronel en abril del 2000 con acuerdo del Senado. El 12 de abril de 1994 fui designado al cuartel de Zapala en pleno Caso Carrasco. No me hubieran designado a cumplir esa misión si fuera un violador de Derechos Humanos", con lo cual estaba reafirmando lo que mucho sostienen, al decir, que el peso de la represión recayó entre la oficialidad que aquel entonces contaba entre 25 a 35 años. Ello son en realidad, quienes pueden informar fehacientemente sobre aquellos hechos.

Y no es el primer caso de un acusado de violación a los derechos humanos que siguió prestando servicios al Estado. Ejemplos sobran: el número 226 de la Revista “El Periodista”, informaba en enero de 1989, que el teniente de fragata Jorge Luis Radice, miembro de la plana mayor del Grupo de Tareas 3.3. de la ESMA, había sido designado asesor de seguridad en el minibloque del ultra peronismo en la Cámara de Diputados. En julio de 2006, mucho tiempo antes de ser detenido, informábamos desde estas paginas que el ex capitán de fragata Luis Roberto Pertusio, jefe de la Fuerza de Submarinos en 1976 en Mar del Plata, aún integraba el Comité de Estudios de Estrategia Militar y Organización Superior del Centro Naval Argentino, participando en paneles auspiciados por la Escuela de Defensa Nacional.3

Cuando fue detenido Aldo Carlos Máspero, ex jefe de la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea (AADA 601), también señalamos que sus tareas docentes como profesor de la Escuela Superior de Guerra estaban avaladas por la fuerza Ejército y la nominación al premio a la “Vocación Académica” (34° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires) , fue propuesta por un jurado constituido por rectores y decanos de universidades e institutos terciarios argentinos y por los organizadores de las Jornadas Nacionales sobre la Vocación, la Capacitación y el Empleo en la República Argentina.4 Y hasta el propio Alejandro Guillermo Duret, participó de la comitiva presidencial, cuando Carlos Menem concurrió al juramento de Chavez en Venezue- la, allá por febrero de 1999. (Ver Diarios “La Nacion” y “Clarín”, 3 de febrero de 1999).

Es decir, parece, que todos aún están y estuvieron hasta hace poco en el Estado, al cual le prestaron servicios desde muchos antes de 1983 y quizás en la actualidad, buena parte de aquellos 150.000 hombres, permanezcan en distintos puestos burocráticos. Esta es la cuestión central a resolver, porque sin refundar un Estado, que tiene sus actuales cimientos en las leyes de los gobiernos cívicos-militares, será casi imposible torcer la historia de la Argentina.

El regocijo de los malos

Es posible y ciertamente probable que estas polémicas despierten regocijo en algunos personajes, que no han hecho otra cosa que justificar vejaciones, torturas y crímenes, sin poder demostrarle a la sociedad que un “solo” desaparecido haya sido el autor de algún hecho ilícito en la década del 70. Y no la pueden mostrar, porque sus defendidos han asesinado a todos los sospechosos…se han quedado sin prueba alguna. Los principios en que se fundamenta la justicia son superiores, pues nadie podrá desvirtuar que todo homicidio es un crimen y por ello tendrán que responder, hoy, mañana o pasado, no sé, pero lo tendrán que hacer ante los tribunales de justicia.

1 “¿Y entonces, me pongo de nuevo la capucha?”, “Todavía Están”, “Haciendo Tiempo”, etc.
2 “Documentos Secuestrados .Documentos devueltos. Cedulas de Identidad recuperadas. Misión cumplida”.
3 “Jefes Navales detenidos en Mar del Plata”
4 “Regreso sin Gloria.Mas Militares detenidos fueron llevados a Mar del Plata”.

Notas del autor en el sitio en Columnas de opinión
Notas del autor en el sitio sobre La Noche de las Corbatas

Se permite la reproducción citando la fuente

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Como todos los años, un tema sin resolver

(La Larga Noche de las Corbatas)

Por Carlos A. Bozzi
Sobreviviente de “La Noche de las Corbatas”

Este 6 de julio del 2009, ya se cumplen 32 largos años,que recuerdan aquellos siete días, durante los cuales en un operativo múltiple fueron secuestradas nada menos que once personas en la ciudad de Mar del Plata, siete de las cuales, ejercían la abogacía, todos los cuales fueron alojados en el radar subterráneo de la Base Área local, lugar que posteriormente se conoció como el Centro Clandestino “La Cueva”.

Conviene volver a repetir la cronología de estos hechos. El 6 de julio de 1977, son secuestrados los doctores Norberto O. Centeno, Salvador Arestín, Raúl H. Alais y Camilo Ricci. Este último fue liberado 24 horas después, mientras que el cuerpo sin vida de Centeno apareció en un camino vecinal de la ciudad balnearia el día 11 de julio. Es importante detenerse en un detalle, macabro, pero detalle al fin, que puede dar alguna pista más con el fin de esclarecer los móviles del secuestro: la mayoría de los cuerpos que aparecieron en la ciudad presentaban signos de ametrallamiento con numerosas heridas de bala, originadas en simulados enfrentamientos. El cuerpo del Dr. Centeno, en cambio, mostraba visibles signos de haber sido salvajemente asesinado a golpes, lo cual no encaja con la metodología habitual de la época. Asimismo, es el único de los secuestrados que es “detenido” al grito de “Alto, Ejército Argentino”.

El 8 de julio son secuestrados los doctores Carlos A. Bozzi y Tomás J.Fresneda del estudio jurídico situado en Independencia y Gazcón. Acto seguido, también lo es la esposa de este último, María de las Mercedes Argañaraz , que cursaba un embarazo de 5 meses y medio. Cuatro días después las Fuerzas Conjuntas secuestran al abogado José María Verde y a su esposa, Ana María de la Arena, liberándolos al anochecer del día siguiente. Por último, la lista se cierra el día 13 de julio, con la desaparición de María Esther Vázquez y su esposo Néstor Enrique García. Injustamente las crónicas posteriores olvidaron mencionar que Verde también era abogado y había asesorado al Gremio de Trabajadores Judiciales local.

Los diarios del día 14 daban cuenta de ambas noticias: la liberación del matrimonio Verde y el secuestro de los esposos García. La situación ya era preocupante para la ciudad: estaban desapareciendo “personas” y las fuerzas del orden parecían impotentes para detener esta ola de “inseguridad”. Desde todos los sectores sociales, con el obispado a la cabeza, se reclamó la urgente intervención de las autoridades policiales y militares para que “hagan algo”, pues se encontraba afectada sensiblemente la propia “imagen” del popular balneario. Mar del Plata, en ese entonces, se preparaba para ser una de las sedes del campeonato mundial de futbol, con distintas obras en proceso, a fin de recibir a turistas de todo el mundo y estos sucesos perjudicaban, obviamente, los intereses locales. La “Ciudad Feliz”, ya no lo era tanto..!!!

Fue así, que el 19 de julio por la mañana,el Ejército realiza un impresionante operativo rastrillo por tres barrios cercanos a la Base Aérea, en procura de la localización de los secuestradores y de los secuestrados, operativo ampliamente difundido por los medios radiales. A media mañana hace su arribo a la ciudad, el Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires, coronel Ramón Camps, quien brinda una conferencia de prensa a los medios locales y nacionales, reuniéndose con el juez de feria, Doctor Rodolfo Morales Ridecós. Con el elenco completo, el telón comienza a levantarse cerca de las 20,30 horas de esa noche, cuando en un cruce de caminos en las afueras de Mar del Plata, una patrulla del Ejército Argentino intercepta a tiros de fusil y escopetas “Itaka”, un vehículo Ford Falcon. En el baúl del automóvil los efectivos militares encontraron maniatado y vendado al Dr. Carlos A. Bozzi y en los asientos del destrozado rodado, los cuerpos sin vida, acribillados a balazos, de Carlos Alberto Weber (cronscripto y estudiante de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata) y Stella Maris Giourgas (estudiante de Agronomía de la UNLP), dos jóvenes secuestrados semanas atrás en la ciudad de La Plata, que habían sido sacados del Centro Clandestino de “La Cacha”, para tener trágica participación en la montada farsa. En tren de ponerle nombre a todos estos sucesos, un policía retirado alguna vez me comentó, si yo era el que había estado en “La noche de las escopetas”.

Al día siguiente cuando los diarios, daban noticias de este suceso , se aclaraba que el automóvil pertenecía al “asesinado” doctor Centeno, con lo cual las Fuerzas de Seguridad, a más de recuperar el automóvil, aseguraban a la población, que los autores de tantos secuestros y también de la muerte del prestigioso abogado eran nada más y nada menos que "los Montoneros”. Habían salvado la vida de uno de los secuestrados y tenían ubicados a los demás. Sin embargo de los otros abogados y del matrimonio García, nunca más se tuvo noticias y poco a poco no solo la población, sino también los distintos sectores sociales fueron olvidando estos hechos. Solo existe un informe del agente de inteligencia Arancibia Clavel, que da cuenta de la “aparición de los cadáveres de varios abogados izquierdistas” en las costas marplatenses a fines de Agosto de 1977”, afirmando que en el hecho “había operado el Coronel Camps”. Hasta el momento, no se ha podido corroborar esta información, por lo cual el caso continúa abierto hasta estos días y está siendo investigado por el Juez Federal de Mar del Plata, Alejandro Augusto Castellanos, en la llamada causa “La Cueva” , dónde procesó y ordenó detener a varios altos jefes militares que ejercieron funciones en 1977 en la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601 (AADA 601) y al abogado Eduardo Cincotta, cuyo arribo al lugar de los hechos en la noche del aquel 19 de julio de 1977, también se procura esclarecer por la Justicia.

Como antecedente a los sucesos de julio, es necesario recordar que el 13 de junio de 1977, había sido detenido por la Delegación Neuquén de la Policía Federal Argentina el abogado Jorge Roberto Candeloro y su esposa Marta Hayde García. La pareja fue trasladada a Mar del Plata por orden de las autoridades del AADA 601 y el 28 de junio de ese año, el abogado es asesinado en las mismas instalaciones de “La Cueva”. Su muerte se produjo a causa de las torturas infligidas por sus captores.

Marta Hayde García fue trasladada posteriormente a la Comisaría Cuarta de Mar del Plata. Los datos acerca de la fecha en que se procedió a dicho traslado aún son confusos. El Juez Castellanos, se inclina por establecerlo a fines de julio de 1977. El testigo Oscar Bernardino Granieri, detenido en dicha dependencia policial desde el 23 de febrero de aquel año, declaró en el Juicio a las Juntas de Comandantes, que la fecha de arribo de la señora García, fue el 20 de agosto. Días más, días menos, lo importante es que la esposa del doctor Candeloro, asegura que antes de ser trasladada de “La Cueva”, los abogados y el matrimonio García estaban aún con vida, con lo cual aquel informe del terrorista Arancibia Clavel, puede tener algún sesgo de verosimilitud.

El secuestro y desaparición de tantas personas, ninguna vinculada entre sí, como grupo o como de militancia activa en la ciudad, provocó el estupor y el repudio general de los distintos sectores sociales de la cuidad. Se podían tolerar secuestros o cuerpos sin vida que aparecían acribillados en algún aleja- do barrio del centro marplatense, si se conocía alguna militancia de las perso- nas muertas. Siempre la muletilla de “por algo será”, funcionaba a la perfección. Pero la heterogeneidad del grupo secuestrado y el prestigio internacional que gozaba el Dr. Norberto Centeno sorprendieron a todos. El diario “Excelsior” de Méjico, en su edición del 13 de julio, daba cuenta de telegramas de repudio lle- gados desde Estados Unidos,Francia,España,Venezuela y una veintena de paí- ses. Y relata que “Al ingresar el féretro en la cureña , un viejo trabajador gas tronómico- el primer gremio que defendió Centeno en esta ciudad balnearia y pesquera- atravesó el gentío y arrojó sobre el ataúd su chaqueta blanca profe- sional: ”Llévese esto Doctor” ,dijo entre lágrimas”.

El Juez Castellanos, en un párrafo de su resolución afirma:” Es dable poner de resalto que más allá de la existencia de diversas conjeturas acerca de los motivos o causas determinantes del acaecimiento de tales sucesos, o de la propia comprobación de los hechos individuales padecidos por las víctimas, hasta el momento no ha sido posible acreditar de manera puntual el móvil que guió en este particular caso el accionar represivo del Estado”. Y más adelante sostiene que: “Pero con independencia de la razón motivante del acaecimiento de tales sucesos –en cuya determinación hasta el momento ha fracasado no sólo esta instrucción, sino incluso el propio tribunal interviniente en la causa que procura la determinación de la verdad de lo acontecido en la materia, en tanto que aún no ha dictado sentencia en el marco de los autos caratulados “Colegio de Abogados de MDP y otros s/ Denuncia s/ Desaparición forzosa de personas”-, resulta palmaria la existencia de elementos que vinculan tales hechos entre sí, como lo son la profesión desarrollada, la contemporaneidad de su ocurrencia, el destino de alojamiento y, en cierta forma, su desaparición”. Sin embargo, este tipo de razonamiento -por cierto respetado y respetable- sustrae -reitero, sin mala fe que imputar al magistrado- los hechos del contexto histórico en que se desarrollaron, pudiendo llegar a convertir un delito de lesa humanidad como el que se cometió en “La Noche de las Corbatas”, en un delito común, obviamente prescriptible con el tiempo. Buscar “el móvil” en las desapariciones forzadas de personas en la década del 70, lleva al peligroso precedente de considerar algunas desapariciones justificables -por la militancia o por la vinculación a alguna persona con militancia política- y a otras no, colocando a los sobrevivientes de estas últimas, en la condición de un “perejil”, secuestrado por error. En última instancia, sería legitimar ese submundo jurídico que tan brillantemente describe el Juez Rafecas en su sentencias sobre los centros del “Olimpo”, “el Banco” y “El Vesubio” , al decir que allí, lo ilegal se convertía por imperativo de los hechos, en lo jurídicamente permitido.

Las acciones del Terrorismo de Estado siguieron un plan de operaciones sistemático, en dónde nada quedaba librado al azar y no es posible considerar cada caso en forma aislada, pues así se sustraen los hechos de su contexto histórico. Para las Fuerzas Conjuntas, todos eran operativos de guerra, basados en previas investigaciones de inteligencia, que determinaban los blancos a elegir. En Mar del Plata, se dio el particular caso que, como sostuviera el Tribunal Oral en lo Federal Criminal, causa “Colegio de Abogados de Mar del Plata y Otros s/ Denuncia s/ Desaparición Forzada de Personas d/Inc. Universidad Nacional de Mar del Plata s/Actividades de Inteligencia de la Represión Ilegal”, citando un informe secreto de la Prefectura Naval Argentina, que dice: “El GADA 601, que siempre mantuvo hermetismo respecto de sus operativos, no cuenta con personal capacitado en inteligencia, en la medida en que las circunstancias lo aconsejan, en un primer momento de esta guerra, se valió de personas civiles que militaban en la CONCENTRACIÓN NACIONAL UNIVERSITARIA (CNU) que llegaron a actuar con total impunidad en la ciudad …”., corroborando lo que muchos sostuvieron desde hace años,acerca de la intervención y participación de civiles, y en especial de abogados locales (otras declaraciones en el Juicio por la Verdad de Mar del Plata, así lo certifican) en casos de secuestros y desapariciones de personas, en especial los hechos de “La Noche de las Corbatas”.

Es impensable que el poder militar permita que civiles, sin su expreso consentimiento, pudieran tener vía libre en cualquier ciudad del país, para secuestrar personas. Solo bajo sus ordenes y expreso consentimiento podrían haberlo hecho. Y es verdad, aun faltan actores que se sumen al reparto, pues no todo está claro en este hecho que hoy cumple 32 años. Bien dice el Tribunal marplatense, al considerar los crímenes de la organización “CNU”, como de lesa humanidad, que: “Como antes se dijo deberá también investigarse la participación de Eduardo Ullúa en la tristemente célebre “Noche de las Corbatas”, ocurrida en esta ciudad entre los días 7 y 9 de julio de 1977, atento la información confidencial que desde tiempo antes a la ejecución de este grave suceso se disponía respecto de los abogados secuestrados, su pertenencia al grupo que comandaba el Coronel Alfredo Arrillaga y su vinculación con el abogado Eduardo Cincotta..”.

Para el lector desprevenido, el mentado Ullua, agente civil incorporado al Ejercito Argentino en tareas de Inteligencia, integrante activo de la Concentración Universitaria Nacional, aún no sido interrogado por ningún Tribunal de Justicia de la República Argentina. No es un dato menor y hasta ahora, permanecen las incógnitas, a pesar de que en Mar del Plata, muchos saben la verdad y han decidido guardar silencio.

Queda sí la esperanza de impulsar la causa por el asesinato de los jóvenes Weber y Giourgas, en un intento más de desentrañar las responsabilidades de todos aquellos que amparados en el poder de un Estado terrorista, hoy nos impiden conocer la suerte de tantas personas desaparecidas y asesinadas. Es de esperar que no sea por mucho tiempo más.

Carlos A. Bozzi
Abogado
Sobreviviente de “La Noche de las Corbatas”
Julio de 2009

Imágenes: 1) La Cueva 1977, construcción original. Archivo CONADEP
                2) Diario Excelsior, 13 de julio de 1977


En memoria de un ignorado cabo de la Marina

Por Carlos Bozzi

Finalizando mayo, comenzó en Mar del Plata el juicio oral ante los tribunales federales contra dos ex militares acusados del homicidio de un joven militante universitario en los años 1976. Se trata del caso que involucra al general retirado Pablo Mansilla y al ex coronel Alejandro Duret por la desaparición de Carlos Labolita, ocurrida en la ciudad de Las Flores en aquel año. Si los tiem pos procesales lo indican, esta no será la única causa por delitos de lesa huma nidad que se sustancie en la ciudad balnearia durante este año. Prontas también a elevarse también a juicio, se encuentran las causas por los hechos sucedidos en la Base Naval, que llega adelante el Juez Federal Rodolfo Pradas (Causa, “Malugani, Juan Carlos y otros”, expediente número 4447) y por los acontecidos en el Centro Clandestino de Detención ubicado en el ex radar de la Base Aérea local, más conocido como “La Cueva”, que impulsa el Juez Federal, Alejandro A. Castellanos (Actuaciones relacionadas a la causa 15988 Molina Gregorio..).


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Más de 40 personas, entre civiles y militares, están acusadas en ambas causas, todas ellas actualmente con prisión preventiva dictada, algunas cumpliendo arresto domiciliario y otras, alojadas en distintos penales de la provincia o la nación. Como se aprecia, el panorama judicial en la costa atlántica para este año se presenta bastante convulsionado, en especial por las vinculaciones entre civiles y militares en la represión de la época y por la cantidad de acusados, algunos de los cuales se retiraron del servicio con altos grados milita res.

Pero lo que interesa a este pequeño homenaje a un desconocido cabo enfermero de la Marina, es poner de resalto, como a veces, determinadas historias , que quizás estén a la vista, delante de nuestros ojos, pueden pasar inadvertidas y solo una pequeña frase, un pequeño dato o un insignificante indicio, dan nueva vida a aquello que pasó desapercibido por largos años.

Para ubicar al lector, nos referimos a Omar Secundino Oyola, de 29 años, enganchado en la Marina Argentina, de profesión enfermero, quién el 29 de diciembre 1977, fue secuestrado a la salida de la Base Naval de Mar del Plata. No hay fotos de él, no se sabe si era morocho, rubio o pelirrojo, petiso o alto, del norte o del sur del país. Poco se sabe, pero lo que se pudo descubrir es que sus torturadores lo llamaban “Chiche” y que fue desaparecido por “haber cometido un acto de humanidad”.

La historia de la represión en Mar del Plata, da cuenta que la misma pasó por cuatro distintas etapas. La primera de ellas, entre marzo de 1976 a diciembre de 1977, conducida por el coronel Alberto Pedro Barda, es signada como la más cruel, en especial porque en dicho período acontenció lo que se conoce como “La Noche de las Corbatas”. La segunda abarca diciembre de 1977 a diciembre de 1979, con la jefatura del Coronel Aldo Carlos Máspero y se la define como “menos cruel”, pues ya había pasado “lo peor”. La tercera estuvo a cargo del entonces coronel José Segundo Dante Caridi, finalizó en diciembre de 1981 y se la encuadra como “suave” o “legalista”. Sobre la última etapa, que concluyó en octubre de 1984 y estuvo a cargo del coronel Juan Carlos Medrano Caro, poco se conoce hasta ahora.


Fragmento de la declaración

En el tránsito de la primera a la segunda etapa, diciembre de 1977, se sucedieron hechos que cada uno de los responsables, ignora conocer, alegando unos que aún no estaban en posición del mando del ADA 601 y otros, sosteniendo que habían sido ya trasladados a otros destinos.

Así, en un primer informe brindado en el año 2001 por la Secretaría General del Ejército se dice que el Coronel Máspero asumió su comando el 7 de diciembre de 1977. Por otra parte en el legajo del Coronel Barda, se consigna como fecha de su relevo del ADA 601, el 5 de diciembre del mismo año. Pero, el cruzamiento de datos entre ambas causas  Base Naval y La Cueva arrojan resultados sorprendentes, más allá de las fechas citadas.

Así, en al causa de la Base Naval Mar del Plata, donde Máspero esta acusado de más de 14 homicidios, su defensa alega que si bien el nombramiento data de fecha 27 de octubre de 1977, efectivamente se hizo cargo de la zona, recién a fines de diciembre,con dos actividades básicas fundamentales: ”la primera ga rantizar la preparación y ejecución del mundial de fútbol 1978 en la guarnición y la segunda consistía en la necesidad de preparar los cuadros y tropas para una muy posible circunstancia de conflicto bélico local, por el conflicto con Chile concretamente… Lo expuesto lo llevó a considerar la lucha contra la subversión como una función alternativa y secundaria para lo cual decidió limitarse en la misma, a la ejecución preventiva (controles, patrullajes, protección de objetivos, etc)… En tal oportunidad pudo apreciar que la agrupación adolecía de conduc ta disciplinaria, en similitud con lo que acontecía en el operativo Independencia. El tipo de operaciones daba lugar a dicha inconducta disciplinaria.”

A su vez, los fejes de la Base Naval, acusados de similares homicidios, deslindan su responsabilidad, alegando que la dirección de la lucha contra la subversión estaba a cargo del ADA 601, por lo que ellos, eran ajenos a todo, enterándose de los acontecimientos, exclusivamente por los diarios. Y precisamente, los diarios daban cuenta, por ejemplo, que 6 de diciembre había sido abatidos en un “enfrentamiento armado”, Ignacio Antonio Suárez (“Panda”) y Norma Inés Delbonis (“María), en una vivienda de la calle Pedraza 546 de la ciudad de Mar del Plata.

En diciembre del año 2008, se presentaron dos personas ante el Tribunal Oral Federal en lo Criminal de la ciudad atlántica para prestar declaración testimonial. Habían estado secuestradas en la Brigada de Investigaciones de Mar del Plata entre el 16 de octubre y el 30 de noviembre de 1977, junto a 7 personas más: un matrimonio mayor posteriormente liberado, Suárez y Delbonis, dos mujeres oriundas de Santa Rosa (La Pampa) y un joven con una herida de bala en una pierna. Sobre Suárez y Delbonis, ya se sabe lo que pasó. Respecto de las tres personas restantes, otra sobreviviente, también secuestrada en la misma dependencia entre el 5 de noviembre de 1977 y el 21 de enero de 1978, relata haber escuchado cuando un grupo de tareas regresó a la Brigada diciendo: “Ya está, estos no van a molestar más”.

Durante ese período de “anarquía” en la zona, fue secuestrado y aún se encuentra desaparecido, Juan Telmo Ortiz, 18 años,militante del Partido Comunista Revolucionario (1412), “abatido” Juan José Antezana de la Rivera (2112) y también secuestrada, entre otros, María Carolina Jacué (2412). Pero por esos avatares de los expedientes judiciales, en la causa de “La Cueva”, el coronel Carlos A. Máspero, está acusado solo de tres (3) hechos: secuestro de Ledda Carmen Barreiro y de su esposo Alberto Muñoz el 16 de enero de 1978 y secuestro y desaparición de María Carolina Jacué en la fecha ya precisada anteriormente. Como nadie vió, ni escuchó a Ledda y a su esposo en el centro clandestino de “La Cueva”, la defensa del militar, sostiene que tal testimonio es falso, pues esas personas no vivían en Mar del Plata al momento del hecho y que podrían estar vinculadas a la organización “Montoneros”, ya que Ledda era la madre de Silvia Graciela Muñoz, joven desaparecida en la ciudad de La Plata en diciembre de 1976, embarazada y militante peronista, con lo cual, este testimonio tiene origen en viejos odios políticos hacia los militares.

Y acá es donde aparece “Chiche”, el ignorado cabo enfermero de la Base Naval. A partir del mes de septiembre de 1977, las Fuerzas Conjuntas iniciaron la primera fase de lo que se llamó “Operativo Escoba”, operación de captura y extermino físico de más de 20 integrantes del Partido Comunista Marxista Leninista ( PCML), en la que participaron fuerzas del ADA 601, del Servicio de Informaciones Navales (SIN, “Tigre” Acosta, “Fibra” Rioja,etc) y del Grupo de Tareas G.T. 3.3. (Esma, Astiz y Cia), todas operando en Mar del Plata. Muchos de los jóvenes del PCML aparecieron acribillados en la ciudad balnearia en noviembre de 1977, otros fueron trasladados a distintos centros de detención de la Capital Federal y aún nada se sabe de ellos. Entre los secuestrados se encontraba una familia entera, los García Macedo, grupo de cuatro personas que fueron lleva dos a la Base Naval en octubre de aquel año.

Pues bien,el Juez Pradas, en su resolución, trae a colación el relato de una joven secuestrada en el mismo período y en dicha unidad militar, quién afirma que Omar Secundino Oyola le cuenta que había logrado reunir al matrimonio con su hija y estaba muy satisfecho por ello. Su función en la Base, era la de cabo enfermero, pero consideraba lo hecho, como un “acto de humanidad”. Meses después, el 29 de diciembre de 1977, Oyola es secuestrado en las afueras de la Base Naval. Hasta el momento, la de “Chiche”, era una desaparición más y sin explicación alguna, teniendo en cuenta, que también pertenecía a las Fuerza de Seguridad. Había pasado inadvertida la denuncia de Ledda Barreiro ante la “Conadep” en 1984, cuando decía: “.. Al lado de la celda de la denunciante, estaba un muchacho joven, al que llamaba “Chiche”, quien estaba totalmente trastornado. Era cabo enfermero de la Base Naval.Antes de llevarlo ahí, había estado prisionero en la Base Naval…”. Años más tarde, en el 2001, ante el Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Mar del Plata, en el marco del “Juicio por la Verdad””, agrega: “Y “Chiche” había sido un guardia del campo de la Base Naval y una prisionera le había pedido que le avisara a sus padres que estaba viva, él fue y lo hizo, lo descubrieron y estaba ahí…”.

Obviamente, el testimonio de “Chiche”, a pesar de no poder presentarse ante ningún tribunal de justicia argentino, es contundente, pues demuestra que las funciones del Coronel Máspero en la zona, no eran “alternativas y secundarias”, ya que el radar de la Base Aérea, donde funcionó el CCD “La Cueva”, estaba bajo su jurisdicción. Quizás Ledda Barreiro no supiera el apellido de “Chiche”, pero lo vió y habló con él, y nadie más que ella, sabe del origen del secuestro de este cabo enfermero y así lo declaró, con lo cual queda demostrado que la privación de su libertad, fue dispuesta por el Jefe de la Zona militar y que estuvo en el lugar donde afirma haber estado, es decir, en “La Cueva”.

El ex coronel, aun no esta imputado por la desaparición de Omar Secundino Oyola, pero no importa, hay tiempo. El testimonio de “Chiche” es impactante, pues como víctima, se convierte en un testigo viviente y su propia vida ha abierto el camino de la verdad, verdad imposible de ser refutada por argumento alguno. En medio de este paisaje compuesto por todas y cada uno de estas verdades, el más pequeño, el más insignificante de los hechos, se constituye en algo revelador, en un eco sonoro que exige ser escuchado, para que este ig norado cabo enfermero de la Marina Argentina, tenga la oportunidad de dar alguna vez su testimonio ante los jueces. ¡Vamos Chiche, que se puede todavía!.

Carlos A.Bozzi
Abogado
Sobreviviente de La Noche de Las Corbatas


¡Cuánto talento desperdiciado!

Mucho tiempo atrás, cuando un nutrido grupos de intelectuales argentinos, apoyados por las armas del general Juan Carlos Onganía, se hicieron cargo de la primera etapa de la “modernización del país”, nadie hubiera imaginado que 43 años después, ese día hubiese sido el elegido para una nueva renovación de legisladores en el país, mediante el voto popular.

El 28 de junio de 1966 es una de las fechas, que si bien no se las olvida, tampoco se la estudia en toda su magnitud. Con aquellos militares, llegaron al poder, quizás el grupo de civiles más “académicos” que haya tenido la derecha argentina. Los Krieger Vasena, los Borda, los Halperín, por nombrar solo algunos de ellos, construyeron la base jurídica, política y económica en la cual se asienta hoy, buena parte del Estado Nacional.

Reformas al Código Civil, al Código Penal, nuevos códigos de procedimientos, ley de seguros, de sociedades comerciales, de concursos y quiebras, ley para protección de discapacitados, ley de cooperativas, etc., fueron solo algunas de las “construcciones” que dejaron para la posteridad, muchas de las cuales aún perduran.

Era la época en la cual el inefable Robert McNamara, uno de lo criminales más grande que tuvo el siglo XX, ex secretario de Defensa de Estados Unidos, después presidente del Banco Mundial, recorría los países de América Latina “aconsejando” un férreo control de la natalidad: “Los países pobres -decía- tienen un bajo ingreso por habitante, en razón de que están obligados a dividir el producto bruto interno entre muchos. Por lo tanto limitar el crecimiento de la población, la de los otros, por supuesto, permitiría dividir el PBI entre menos gente y así se elevaría el ingreso de cada habitante”. (Algo de eso, también se escucha 40 años después.).

“Anunciando Apocalipsis van de salvadores y si les dejas te pierdes infaliblemente. Manipulan nuestros sueños y nuestros temores, sabedores del que el miedo nunca es inocente” (“Los macarras de la moral”, J. M. Serrat)

Aquella “Revolución Argentina”, de Onganía y Lanusse, fue la antesala del “Proceso de Reorganización Nacional” de Videla y asociados. Una especie de impasse semiduro, un advertencia “sesuda” que le decía a la sociedad: ¡Ojo, después de nosotros, vienen los duros! ¡Hagan caso!” Y vinieron nomás, con nuevas leyes, nuevos procedimientos y la secuela de crímenes más grande de la historia del país.

La decisión de fijar como fecha de elecciones el día 28 de junio puede tener muchas lecturas, algunas positivas y otras negativas. Negativa si tomamos esa fecha sin el recuerdo de la historia, positiva si entendemos el triunfo de la democracia que permite libremente la renovación de sus representantes una vez más. Cada cual lo analizará a su modo, pero en el fondo esta hora de decisiones políticas ha desatado un verdadero huracán de propuestas, de estudios sobre todas las deficiencias que tiene esta sociedad, de discursos encendidos desde el más puro bronce, de excusas por lo mal que hicieron las cosas los demás y de inventarios sobre obras realizadas y enumeración de las proyectadas.

A raíz de esta campaña, por algunos, nos enteremos de que tenemos más escuelas, más caminos, más hospitales, más seguridad, más cuidado de la niñez, la infancia y la vejez, más policías, más y mejores leyes, sin tener en cuenta las que se están proyectando y en especial de que estas elecciones, son solo un paréntesis o un paso más, hacia las presidenciales del año 2011. Y todo acá, en la República Argentina.

“Hay que seguirles a ciegas y serles devoto. Creerles a pie juntillas y dar les la razón, que “El que no se quede quieto, no sale en la foto.” (Los macarras de la Moral, J. M. Serrat).

Pero, por otro lado, opinadores y congresistas se anoticiaron que la inseguridad alcanzó un grado de desconcierto tal que en el corto plazo es imposible solucionarla con mayor inclusión social y mejor distribución de riquezas. Los jueces penales de la Provincia de Buenos Aires también se manifestaron, y fuertemente, cuando dijeron: “Sabido es que no existe mejor política criminal que la justicia social.” Nadie se inmutó.

Se habla mal de la policía, se la quiere reformar,transformar, hacerla profesional, alegando que es una estructura corrupta e ineficiente, mientras se reclutan más hombres para nutrirla de “nuevos elementos” que aumentan y desnaturalizan “esa malquerida y necesaria estructura”, sin sueldos dignos, ni educación adecuada.

Como hongos surgen los expertos en políticas de seguridad juvenil, de contención de la niñez, de educación del “delincuente”, ideando nuevas construcción de cárceles, que por lo proyectado parecieran que en su interior funcionarán algo así como universidades, similares a las del primer mundo. No se entiende, cómo un país que apenas controla desde hace años la educación pública, podrá afrontar un sistema educativo para reclusos. Toda una incógnita.

Se busca en las villas el origen de la delincuencia y de la droga, olvidando (¿o no?) que el tráfico de estupefacientes no se organiza en esos lugares. Se ha descubierto que existen chicos y chicas que son padres a los 16 años y abuelos antes de los treinta. Que hay menores que duermen en la calle, en las veredas del Congreso, a pocas cuadras de la Casa Rosada, en los andenes de los subterraneos o en las terminales de micros, alineados en colchones negros de miseria y que al día siguiente, deambulándolo por las ciudades, son parte del problema a solucionar.

“Hoy, rigurosamente hoy, ha nacido un nuevo muerto. Ha nacido un nuevo niño en la calle. La calle será su escuela, su universidad, su casa: el asfalto. Y la sociedad urbana le irá formando en secreto. Y el suburbio le hará cama. Y se hará larva y el arrabal se hará diestro de la lata y del solar. Mentiroso, chamullante, maestro de la miseria, descuidero, estafador. Embaucador, anarquista, o ¿quién sabe?. Quién sabe, si quizás antes de morirse o matarse, podrá del hambre vengarse, para ser puente o ser morada. O reventar tristemente en una asquerosa arcada.” (“Hoy ha nacido un nuevo muerto”, Patxi Andión).

Pero ¡cuanto talento que teníamos desperdiciado. ¿Dónde estaban estos estudiosos de la realidad social estos últimos treinta años? ¿De dónde salieron estos personajes que lloriquean al renunciar y se afligen porque posiblemente el voto popular los catapulte como elegidos? ¿Dónde estaban cuando la geografía del país mostraba un cuadro de pobreza creciente, desnutrición infantil, degradación familiar e instrucción escolar cero? ¡Ah, ya sé! Los que gobernaban eran otros, por eso ahora ellos tienen la misión de gestionar la reconstrucción nacional, y si los dejan, serán los mejores en llevarnos hacia la felicidad. Eso sí, con algún sacrificio, pero breve.

Han descubierto que la fiebre del “dengue”, producida por un mosquito que anida en aguas servidas, proviene de una provincia que atravesó la sequía más grande de la historia, que carece de agua potable y de servicios para proveerla, repleta de arañas, sapos y víboras que solo se alimentan de mosquitos, mientras callan que la endemia del norte argentino, es el mortal “mal de chagas” el real mal de la miseria.

Y por las dudas, en apoyo de todos ellos, vienen los medios masivos de comunicación, que a través de una feroz campaña de “justicia mediática”, dictaminan sobre leyes, códigos, penas, cárceles, adiciones, enfermedades, epidemias, trastornos sociales y todo el arco de las pestes bíblicas, sin que alguna solución sensata llegue al afligido ciudadano.

“Unos días sí, otros no, estoy sobreviviendo sin un rasguñón, por la caridad de quien me detesta. Y tu cabeza está llena de ratas. Te compraste las acciones de esta farsa y el tiempo no para. Yo veo el futuro repetir el pasado, veo un museo de grandes novedades y el tiempo no para, no para”. (“El tiempo no para”, Bersuit Vergarabat).

Es tanto lo que hablan estos “talentos” que nos quieren convencer que estamos como estamos por la responsabilidad de Alfonsín que no supo gobernar en el 83, o por el festival menemista de los 90, o por la ineficacia de De La Rúa en el 2000, o por la transición negociada de Duhalde, o por los gobiernos “K” que le sucedieron… Eso sí, ellos nunca estuvieron en ninguno de estos gobiernos, ni como ministros, legisladores o simpatizantes.

Da pena, como dije antes, tanto esfuerzo dialéctico, en pos de pretender una explicación de nuestra historia, mientras se busca adhesiones y votos a cada “nueva” propuesta, que de “nueva” solo tiene palabras distintas a la anterior, pero el mismo contenido de siempre. Solo haciendo un repaso de las características de cada uno de los personajes que transitaron la vida de los argentinos, podrá el ciudadano votar con sensatez.Y en caso de que no encuentre las opciones que de sea, no bajar los brazos y buscar las formas de participación que impida a todos estos “talentos desperdiciados” seguir haciendo su negocio de discurso sin soluciones.

“Si no fueran tan temibles nos darían risa. Si no fueran tan dañinos nos darían lástima. Porque como los fantasmas, sin pausa y sin prisa, no son nada si les quitas la sábana.” (“Los macarras de la moral”, J. M. Serrat).

Carlos A.Bozzi
Abogado
Sobreviviente de “La Noche de las Corbatas


Por cada 24 hay un 23 que olvidamos

Por Carlos A. Bozzi

En ocasiones, cuando escucho discursos y opiniones sobre el 24 de marzo de 1976, reconozco que me asalta una duda: ¿esta historia que me están contando, es la que realmen- se te vivió en aquellos días?. Y confieso que no logro entender, porque razón un manto de olvido cae sobre lo acontecido antes y después del golpe cívico-militar, que es donde se encuentra la clave para entender la historia argentina de los últimos años.

Es cierto, que con el pretexto de repeler un ataque a las “instituciones nacionales”, ataque encabezado -según esta concepción- por “personeros” de una “ideología extraña a nuestro sentir occidental y cristiano ” no solo desaparecieron personas sino también desaparecieron industrias de todo tipo y tamaño, libertades de prensa y libertades gremiales, leyes de protección al trabajo y a las personas, desapareció la justicia y se esfumó la renta acumulada por el trabajo de tantos años anteriores. El “proceso” transfirió brutalmente el ingreso de la mayor parte de la población argentina a manos de unos pocos y endeudó trágicamente al país, atrasando su total crecimiento, con efectos que aún perduran, creando un impresionante vacío generacional al barrer de raíz todo un sector social opuesto a este pro yecto.

Para concretar esto, la “alianza cívico-militar” utilizó la fuerza de las armas con la excusa de combatir a grupos armados y evitar la “disolución nacional”, supuestamente perseguida por aquellos “irrecuperables”. El punto central de la “subversión” para este modo de ver la realidad de aquellos años, no fue -en esencia- la lucha contra las organizaciones armadas. Lo “subversivo” estaba en ese intento de transformar las estructuras de la sociedad y por ello, aún sin la presencia en la vida política de quienes optaron por una “vía armada”, las desapariciones de personas, la tortura, el robo de bebés, el arrojo de prisioneros al mar, las vejaciones, los allanamientos diarios y tantos atropellos de todo tipo, igualmente se hubiesen producido. Conviene no olvidarlo, si queremos entender la realidad de nuestro país.

Las razones de lo acontecido tienen muchas explicaciones y así algunos dirán que la época fue la conclusión de un período en el cual la violencia era el modo normal de hacer política en Argentina. Violencia en los hechos y violencia en las ideas, con una sola premisa: “el otro” es el “irrecuperable” y como tal debe ser eliminado y si se lo desaparece, mejor. Tarea cumplida.

No es posible pensar que un selecto grupo de civiles y militares se propusieran, de la noche a la mañana, “irracionalmente” exterminar lisa y llanamente a un sector determinado de la población. Agregar “irracionalidad” a este mecanismo, es otorgarle atenuantes inexistentes. Lo hecho, fue pensado y fundamentado como una necesidad para incluir al Estado argentino dentro de las nuevas reglas internacionales de la economía, pensado por un grupo social de enorme peso político, que aprovechó la falta de reacción de una sociedad, paralizada por el miedo y el terror de una situación de violencia diaria. Violencia, que obviamente, este grupo social, se encargaba de alimentar cotidianamente, no solo a través de sus grupos de tareas mimetizados en “Las Tres A”, sino también a través de la prensa (Diarios, Radios, Televisión), con el concurso de los “analistas de siempre” , serios, mesurados y objetivos, como debe ser en situaciones de angustia.

Muchos sectores de la comunidad no solo esperaban, sino clamaban para que las Fuerzas Armadas se hagan cargo de una situación de inseguridad generalizada que hacía imposible el diario vivir. Muchos sectores de la sociedad ,aún hoy sostienen su legitimidad histórica. Y no es aventurado afirmar que una gran franja de la población, permaneció indiferente a dos de los efectos más crueles del proceso, que fueron la desaparición de personas y el derrumbe de la economía nacional, porque sencillamente no las afectaba directa mente. Aunque es cruel, también es cierto, porque en el fondo, el “otro”, se la había buscado. Por ello, el Coronel Camps se ufanaba diciendo: “No matamos personas, matamos subversivos”. No solo era grave lo que manifestaba, sino también que muchos lo creían así.

Pero, la actuación militar no fue solitaria. A todo el apoyo anterior, se le sumó la cobertura de una Iglesia Católica, que no solo permitió, sino tambien -por más doloroso que resulte admitirlo- tuvo real conocimiento de este plan de gobierno. Es muy probable, que sin la intervención de la Iglesia Católica, se hubiese producido una mayor cantidad de personas desaparecidas, lo cual no implica un atenuante para ella y por el contrario demuestra una potestad enorme de influenciar para determinar quienes debían vivir y quienes no.

En medio de este panorama, la justicia tambien jugó su papel, cuando miró para otro lado ante la súplica de los familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado. Un desteñido papel, que alega imposibilidad de haber podido actuar de otra manera, en atención al estado de fuerza que se vivía. Pero en el fondo, ¿cuál fue su actuación? La historia habla por si sola: poca o ninguna. ¿Pudieron -los jueces- haber salvado vidas?... Es seguro que no, la historia de esos años lo ha demostrado. ¿Pudieron haber procedido de otra forma? Esta es la deuda pendiente.

No es posible afirmar que el “Proceso” borró todas las normas legales, actuando en permanente violación de la Constitución Nacional. Todo lo contrario, si tenemos en cuenta la existencia de importantísimas leyes dictadas en aquel momento, que no han sido modifica das o derogadas por las democracias siguientes. Casi todas las relaciones contractuales y las normas del Código Civil pudieron ser invocadas ante los Tribunales, aunque el límite estaba dado únicamente en el caso de la desaparición de personas, hecho que generalmente no era advertido por la gran mayoría de la población.

La prensa, fue otro puntal de este armado ideológico. Quizás, hoy, sea la más expuesta, pues todo lo escrito no ha podido ser borrado. La historia se nutre de miles de páginas de aquellos diarios y si bien el gobierno militar pudo incinerar libros, no ha podido destruir todo lo escrito, que paradójicamente hoy constituye prueba fundamental de las desapariciones de personas. La prensa ¿mostró todo lo que ocurría?... O ¿ Mostró lo que ella quería que ocurriera? En realidad, a veces, nada ocurre, si la prensa no lo muestra. Es un tema aún abierto.

Y todo lo narrado tiene importancia, porque aconteció antes y después del 24 de marzo de 1976. Fue, en realidad, el sustento que hizo posible ese 24 de marzo. Hoy se percibe una situación similar, salvando las distancias con referencia a las acciones armadas de aquella época. A nadie, por ahora, se le ocurriría disparar algún tiro para modificar las actuales circunstancias políticas, pues hoy los golpes de Estado no se hacen con tanques y soldados. Eso es antiguo.

En cambio el generado clima de inseguridad política, donde las noticias se centran exclusivamente en el “vacío de poder”, en el “atropello del gobierno” al bolsillo de algunos sectores sociales, en la recurrente descalificación de la figura presidencial, en el creciente deterioro de las economías familiares, en el aumento constante de la pobreza y la marginalidad, en la enorme brecha que marca la “igualdad de oportunidades” contra la “igual dad de posibilidades”, en la política de repetir mil veces a través de las pantallas de la televisión “todo lo que sangra”, y en el urgente clamor para que las tropas vuelvan a la calle para combatir el fenómeno de la actual delincuencia, configuran un panorama muy parecido al de aquellos años.

Cada vez es más común observar al periodista serio, objetivo, medido, reflexivo, que mirando fijo al entrevistado, escucha atentamente sus respuestas, mientras a cada frase del opinante, se le va transformando el rostro con un rictus de dolor, como si la patria se le estuviese yendo por alguna herida del alma. Y después de escuchar, concluye con la pregunta del millón: “¿Y usted fulano… por qué piensa que actúan así?...” Y también esta el caso del reporteado, que a cada instante, hace profesión de fe de su inmensa vocación democrática, en tanto y en cuanto no se afecten sus intereses, porque de lo contrario, como se estila en todo diálogo que se precie de serio y dogmático, recurrirá al Congreso para que se vote la ley que lo defienda ..” ¡Ah, pero si no me la votan como yo quiero, entonces tomo medidas de acción directa!!!.”

En realidad cada uno tiene el derecho de decir y hacer lo que piensa en defensa de sus intereses. Pero de lo que no tienen derecho, es de jugar con la paz social, con la tranquilidad de los ciudadanos y con el futuro de la sociedad, por diferencias de opiniones con el poder de turno. Se observa con mayor recurrencia como cada sector, hace de su interés una causa nacional, su causa nacional y por ello, si el que manda no está de acuerdo con ellos, entonces debe renunciar o se tiene que ir, porque esta afectando la “seguridad nacional y pone el peligro los sagrados intereses de la patria. En otra época, eso recibía el nombre de “fascismo”. Hoy no sé…

Hay circunstancias muy similares a las vividas el 23 y el 25 de marzo de 1976. Las rupturas institucionales en estos tiempos no se efectúan mediante las armas. Son hechos que día a día van minando la confianza de la gente en sus instituciones, en sus condiciones de vida y en definitiva en los valores que tiene la democracia. Es verdad también, por otra parte, que desde “arriba” no se envían mensajes de tranquilidad, sino más bien de “irascibilidad”, pero ello no legitima las conocidas teorías de la “causa nacional” y su aplicación inmediata en aras de una salvación general, que curiosamente, siempre es sectorial.

Momentos como el actual, en dónde cualquier opinión, aún la más tonta, se amplifica como la mejor idea, son instantes de cuidado, donde la reflexión y la mesura de todo el arco social debe primar por encima de cualquier otro interés. Si las sociedades no entienden que todos los problemas se solucionan con consenso y acuerdo, es seguro que volverán a repetir su pasado más negro. Y de ese pasado, la ganancia se la llevan otros.

Carlos A. Bozzi
Abogado
Sobreviviente de “La Noche de las Corbatas”


¿Al final, terminarán todos como foto de carnet?

(A propósito de una historia que cumplió 31 años)

Por Carlos A. Bozzi

Las tres mujeres se cambiaban de ropa en el interior del automóvil. Recién regresaban de la playa, posiblemente de una de esas playas distante varias cuadras del centro de Mar del Plata, en dirección hacia la zona de Camet. El lugar exacto es aún impreciso.

Era la media tarde del domingo 12 de febrero de 1978, hace treinta y un años. En ese instante, un Ford Falcon con cinco hombres a bordo se coloca paralelo al rodado de las mujeres. Dos descienden, uno apunta y el otro toma el volante, conduciendo por espacio de 20 minutos. Después se detienen, pasan a dos de las mujeres al Ford Falcon, le vendan los ojos y las esposan.


Amanda Virginia Prato, María Adela Chiape y María Gabriela Leguizamón

Aquí comienza una historia, como tantas otras de aquella década, con similar final trágico.¿Quiénes eran estas mujeres, qué hacían en Mar del Plata y cómo desaparecieron?. Los detalles de este hecho se conocieron gracias al testimonio de la única sobreviviente, liberada tras veinte días de cautiverio, aunque hasta hoy dicho testimonio permanece en el olvido, así como también la suerte corrida por aquellas tres de mujeres.

El pequeño grupo estaba compuesto por María Adela Chiappe, 45 años, escribana, María Gabriela Leguizamón, 16 años, hija de la anterior, Amanda Virginia Prato, 30 años, abogada, y la sobreviviente.

María Adela y Amanda Virginia eran militantes peronistas, con actividad en la ciudad de La Plata y en la zona del Palomar, donde la segunda tenía su estudio jurídico. Amanda se había matriculado en el Colegio de Abogados de La Plata y estaba inscripta en el Tomo XXIX, Folio 368 de ese departamento judicial.

El comienzo de la historia, aconteció cuando a raíz de un pedido de otra amiga de ambas mujeres, residente en Mar del Plata, decidieron viajar hasta la costa atlántica con el fin de interiorizarse de la situación que estaba atravesando esa persona. Partieron de la ciudad de La Plata el viernes 10 de febrero por la noche y pensando permanecer sábado y medio domingo en algún camping de la zona de Mar de Ajó o San Bernardo.

Se movilizaban en un Renault 6 color blanco modelo 1974, patente B- 1.081.259 y como fueron vistas por última vez por la zona de San Bernardo los familiares de las mujeres creyeron en un primer momento que el secuestro del grupo se había producido en esa zona y así lo denunciaron al juez federal de Dolores.


Croquis del primer lugar de detención. Clic para ampliar


Croquis del segundo lugar de detención. Clic para ampliar

Pero la realidad era otra. Cuenta la única mujer que sobrevivió: “Llegan a un lugar donde a la dicente la separan del grupo y es conducida a una celda, subiendo escaleras de chapa... de tipo caracol... y pierde todo contacto con el resto de sus amigas. Como a las dos horas se la interroga y a partir del día siguiente queda permanentemente encapuchada, con capucha de lona… Durante el día está sentada en una silla de playa, el lugar era muy húmedo y frío, las paredes eran blancas como "salpicret", con una luz permanente durante el día y la noche que colgaba del techo, no tenía ventanas y tenía puertas de chapa con pasadores y una mirilla donde estaba la persona que la custodiaba. Los utensillos en dicho lugar eran de lata, les daban una bandeja. Les daban cuatro comidas…”

Por varios días permaneció en este primer lugar (ver croquis) donde se escuchaban puertas que se abrían y cerraban violentamente, quejidos de personas torturadas y en especial la voz de María Adela Chiappe. Posteriormente, en el piso de un jeep, donde ya no estaba sola sino que había cuatro o cinco personas más, es trasladada a otro lugar.

“El sitio era como un galpón (ver croquis) con piecitas que no tenían puertas individuales, donde para poder dormir los pies quedaban fueran de los boxes. Estos eran de 1,50 metros de ancho y no más de 1,60 de largo. El techo supone era de chapa...” Había tres turnos de guardias, que se anunciaban por un timbre al efectuar el relevo. La custodia era flexible y con actitud “bondadosa” hacia los detenidos.

“Recibían también las cuatro comidas y eran de primera calidad, había gente que se nota estaba de antes y preguntaba “hoy que vamos a comer”… Los utensillos eran de la Armada Argentina… y allí en ese sitio no fue interrogada… ni otras personas por lo que pudo percibir… En ese lugar. como al sexto día de estar, siente a la mañana cuando se despierta que había llegado gente nueva, a las que llamaban por los nombres...” También en el grupo habían traído a Grabriela Leguizamón y a Amanda Prato, con quienes puede conversar un rato. De Maria Adela Chiappe no supo nada.

“Cuando se levanta un día se da cuenta que había llevado gente, que había un escándalo bárbaro, que había un matrimonio aparentemente mayor y entonces hace una crisis muy grande porque cree que no la van a liberar… Trataban de evitar que la gente entre en crisis para que no se haga colectiva… En dicho sitio había unas 15 personas”.

Un día la vienen a buscar, dándole la noticia que la iban a liberar, pero que para ello debían trasladarla al primer lugar de detención. Allí le muestran una caja repleta de bijouterie, alhajas y relojes, pidiéndole que retire sus pertenencias, que eran documentos, llaves y dinero. Después la llevan a una especie de toilette donde había espejos, le piden que se maquille, devolviéndole también la carpa que traía el grupo. Respecto de sus amiga, le dicen que serán pasadas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. La llevan hasta la estación terminal de ómnibus de Mar del Plata, entregándole un pasaje para la empresa Costera Criolla. Durante todo el viaje hacia Buenos Aires fue vigilada por distintas personas que mantenían cierta distancia de ella. Antes de liberarla le piden disculpas, "pues la gente buena salía en libertad”, según le dicen.

Maria Adela Chiappe, Amanda Virginia Prato y Maria Gabriela Leguizamón nunca salieron en libertad y tampoco se supo que suerte corrieron. La hermana de Amanda, Mónica Prato, también abogada y escribana, contó al diario La Reforma de la ciudad La Pampa (ver facsímil) toda la historia y poco a poco se van conociendo más detalles de este triple secuestro y desaparición ocurrido en febrero de 1978.


Facsímil diario La Reforma de La Pampa. Clic para ampliar

El sitio descrito por la sobreviviente no es otro que la Base Naval de Mar del Plata y los detalles brindados por la mujer coinciden con otros aportados por varios secuestrados-liberados del mismo lugar. En ese entonces el jefe de la base era el capitán de navío Raúl Alberto Marino, el jefe de contrainteligencia el teniente de navío Julio César Fulgencio Falcke y el subjefe de la base el capitan de fragata Roberto Luis Pertusio, el testimonio de la sobreviviente da cuenta de la cantidad de persona que se mantenían detenidas clandestinamente bajo su mando.

El primero de ellos se encuentra procesado y con prisión preventiva dictada por el Juez Federal de Mar del Plata Rodolfo Pradas en la causa “Malugani, Juan Carlos, Pertusio, Roberto L. y otros s/ Av. Homicidio calificado”, acusado de los siguientes delitos: “Imposición de tormentos agravada por haber sido cometidos en perjuicio de perseguidos politicos de JORGE AGUILERA PRYCSNICZ, LUCIA PERRIER de FURRER, NESTOR VALENTIN FURRER HURSITZ, PATRICIA CARLOTA VALERA, JUAN MIGUEL SATRAGNO, MARIA CRISTINA GARCIA SUAREZ, MIRTA NOEMI LIBRANTIRAO, SILVIA SISCAR y MARTA NOEMI YANTORNO y en el HOMICIDIO calificado del que resultara víctima MARTA NOEMI YANTORNO”.

El segundo, también se encuentra en similar situación “en orden a los delitos de privación ilegal de la libertad doblemente agravada por mediar violencia y amenazas de los que resultan víctimas JORGE NICOLO, PATRICIA MOLINARI, OMAR MAROCHI, SUSANA VALOR, MIGUEL ANGEL ERREGUERENA y GUILLERMO CANGARO, que concurren materialmente con Imposición de tormentos agravados por haber sido cometido en perjuicio de perseguidos políticos de JORGE NICOLO” y el último, “por los delitos de privación ilegal de la libertad doblemente agravada por mediar violencia y amena zas e imposición de tormentos agravada por haber sido cometidos en perjuicio de perseguidos políticos de los que resultaran victimas JORGE AGUILERA PRYCSYNICZ, LUCIA PERRIER de FURRER, NESTOR FURRER HURSTIZ, PATRICIA CARLOTA VALERA, JUAN MIGUEL SATRAGNO, MARIA CRISTINA GARCIA SUAREZ, MIRTA NOEMI LIBRAN TIRAO y SILVIA SISCAR”.

La resolución del juez Pradas, dictada en septiembre de 2008, permitió que la opinión pública conozca las historias de horror que muchas personas vivieron en esa postal de Mar del Plata, que es la Base Naval, otrora un centro clandestino de detención. Hay más historias para agregar. Esta es una de ellas, y en especial para que al final de cuentas, no todos terminen como simple foto de carnet. Solo la justicia puede impedir este otro triste final.

Carlos A. Bozzi
Sobreviviente de La Noche de las Corbatas

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