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Eduardo Pérsico |
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De
la Ciencia a la Ideología, hay Crisis de diferencia
Por Eduardo Pérsico
Nadie puede esperar una digestión suave del denominado subprime español. Entre
1998 y 2008 se iniciaron 5,5 millones de viviendas en España, muchas más de las
necesarias. El parque especulativo es enorme y hoy se dice que existen entre
700.000 viviendas nuevas sin vender (según Fomento) y 800.000, según el servicio
de estudios de Catalunya Caixa. Hubo años en los que España construía más casas
que en Reino Unido, Francia, Italia y Alemania juntas y hoy toca pagar la
factura.
Esto dice el diario El País de España el lunes 18 de julio del 2011, y ese
informe del difundido medio advierte del preocupante clima no sólo de España;
donde el paro laboral es oficialmente del 21%; sino de todos los países de la
región que dentro de esa misma concepción económica fijada por los bancos para
colocar en deudas hipotecarias sus excedentes financieros, avanzó hacia una
crisis global desde al menos hace dos años. El recurso de invertir el dinero
propio comprando deudas de bienes reales durante década ha sido un buen negocio,
durable en seguridad hasta que algunos tomadores dejan de pagar y el cálculo
matemático de recuperación del lo prestado se va al descenso. O más o menos así
a veces es el final.
Pero en este caso ese desenlace era previsible ya en el año 2008 cuando Alan
Greenspan, que presidiera la Reserva Federal en Estados Unidos hasta el 2006,
admitiera su error al no controlar mejor el mercado financiero y que esa
desregulación traería daños irreparables en la economía mundial si no era
conjurada a tiempo. Una confesión también fuera de tiempo porque ya la realidad
no esperaría y por entonces empezaba a ser impiadosa por los millones de
recuperaciones impagas y colocaciones ya muy riesgosas dentro de un clima cada
vez menos previsible. La estampida En los Estados Unidos no fue inmediata pero
derivó en una suba notoria en la tasa de descuento de la Reserva Federal, - del
tres al cinco por ciento y primera alarma del sistema- y siguió con un
inesperado aumento del combustible que afecta al norteamericano medio mucho más
que a nadie en el mundo. Igualmente por entonces pocos inversores aceptaban la
cercanía de una crisis más seria y profunda, pero la perversión casi suicida de
sostener los niveles de ocupación en USA instó más todavía a desmadre de aquella
‘burbuja financiera’ de hipotecas incobrables. Con el mismo estilo de reiterar
explicaciones confusas o similares a las que hoy se imitan en los países de
Europa, aquello sorprendió a muchos recién llegados al juego y en algún caso
como sucede actualmente en Italia a enfrentarse a una realidad que no perdona.
Toda esta representación se repite; a pesar de las demoras en aceptarla y el
entramado de los grandes bancos de inversión complicados en la maniobra de
ocultamiento es una película que también hemos visto en la Argentina alguna vez.
Por ejemplo cuando el entonces gobierno de los radicales ‘acorraló’ los
depósitos bancarios en el año 2001 y existen todavía muchos recursos de amparo
judicial de los ahorristas sin recuperar su dinero. Y eso sí, tanto aquello en
Argentina como esto actual en Europa opera en defensa de las entidades
financieras que actúan en el planeta sin ningún riesgo posible de perder dinero;
‘eso y por profundas convicciones, jamás’.
Ante otros síntomas pero con la misma dolencia, hoy es bien sabido que cualquier
salvataje financiero es inaplicable, teórico, y cada medida acaba en una
distracción transitoria ante la dureza de cada cifra cotidiana, que en estos día
y en España informa de una actividad económica en receso y el aumento del paro
laboral. Por lo demás se presiente que la aplicación de seguros al desempleo
sería poco sostenible ni siquiera a corto plazo, no solamente en España sino en
el resto del panorama europeo que tiende a extenderse, y todo acontece a pesar
de los desgastes oratorios entre los políticos que en cada país involucrado se
culpan más menos deportivamente entre ellos; y hasta la renuncia pedida en
España al presidente Rodríguez Zapatero ya sugiere haberse hecho sin mala
intención, digamos….
Los feroces reflejos del malestar económico en Europa y las dificultades que
soportaría USA de no ampliar su plafón o alcance del propio endeudamiento que
les evitaría entrar en cesación de pago; algo impensable hace muy poco; por
ejemplo ya mismo habilitaría a debatir con seriedad algo sustancial a la
supervivencia de todos. Digamos que al menos y sin pretender una extensa
fundamentación estructural sería bueno, inteligente y saludable que se
precisaran mejor los términos de aquello considerado Ciencia Económica. Es la
misma con sus doctorados y profesionales en actividad reconocidos por el Sistema
Económico, una Ciencia, o si más que una ciencia con todo el rigor técnico de
pruebas y contrapruebas, no sería más sensato dejar de calificarla como tal ya
que más sencillamente, se trata de una Ideología nutrida de cualquier pastiche
teórico incierto en su resultado, pero bien apropiado y certero en perjudicar a
los de abajo. Este malentendido sería muy saludable aclararlo ya mismo, así
todos sabemos mejor en qué consiste el juego. Digamos. (julio 2011).
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

¿Un
cambio para que todo siga igual?
Por Eduardo Pérsico.
Al Poder lo inquieta de verdad la gente reclamando en la calle, sea donde sea.
(22 mayo 2011)
Luego de las primera cifras surgidas del conteo de votos en España hace unas
horas, los diarios anuncian como un triunfo del Partido Popular con más de diez
puntos de ventaja sobre el gobierno y ya mismo uno de los vicepresidentes de
Zapatero reconoció la derrota del socialismo en la elección, y una vocera agregó
esta no sería una buena noche para ellos en el gobierno. Por supuesto, el
partido ganador se siente fortalecido por el triunfo pero a primera vista,
cualquier cambio de mano en la gestión no augura de ningún modo una mejora
inmediata en la situación general de España. Las cartas están echadas sobre la
realidad económica que no se cambia con discursos y en esta instancia, donde aún
prevalece la sensación de bienestar casi absoluto sobre gran mayoría del pueblo
español, todas las recetas que arrimen los organismos financieros
internacionales son de manual. Y quienes ya las sufrieran saben que esas medidas
por siempre apuntan a la reducción del gasto oficial incluyendo reducciones de
personal en el sector público, eliminación de ‘las prebendas sociales’ para los
de más bajo recurso y ordenar según sus indicaciones, las cuentas fiscales a
niveles más operables. Con tres o cuatro novedades particulares en cada caso y
país, que jamás contienen un aumento de la desocupación y su lastimosa
consecuencia inmediata con pobreza creciente y multiplicadora de la injusticia
social en todos los casos. Recetas ya conocidas por siniestras en estos pagos de
la América Latina, lamentablemente. .
La situación generada estos días en España y otros varios países de Europa son
las consecuencias que sobre la población común suele ejercer el liberalismo en
el manejo de la economía. Con criterios no pocas veces impiadosos, como
aconteciera en la Argentina durante el año 2001 cuando este mismo mecanismo de
asalto que la banca financiera hiciera sobre las ahorros bancarios y el
consecuente ajuste sobre las cuentas del gobierno que han de sufrir España y
otros países de la región por estos días, en nuestro país generó una inmediata
ocupación de las calles reclamando ‘que se vayan todos’, un reclamo que en menos
de una semana significó no sólo la expulsión del gobierno de entonces, - con el
presidente Fernando de la Rúa del partido Radical a su frente- sino una actitud
de creciente participación del gentío en el ejercicio de sus derechos
avasallados impunemente, con sucediera, y se multiplicaron las espontáneas
reuniones y movilizaciones que cambiaron todo el escenario político de entonces
en el país. Naturalmente, no fue una movida con la profundidad que aconteciera
en octubre de 1945 y el advenimiento político llamado peronsmo, con la inmediata
liberación psicológico del obrero ante el patrón; un hecho sociológicamente
pocas veces repetido; que entre los argentinos ya nadie discute y hace algunas
semanas vinieron a explicarnos el español Savater y el peruano Vargas Llosa en
la Feria del Libro de Buenos Aires; pero claro los dos juntos poco sabían…
Lo cierto es que no pocos medios en Argentina ya vislumbran con alguna certeza
que ese tipo de manifestaciones, de manera especial y en los últimos días
ocurridas en España, vuelve a poner en la escena política un síntoma que se pudo
apreciar en los últimos movimientos del mundo árabe. No iguales, por supuesto,
pero poniendo sobre la escena inquietudes que subyacen y no desaparecen por
represiones más o menos ni por generación espontánea, acaso porque no se
esclarecen de inmediato pero lo mismo revive a cierto subsuelo de cada sociedad
humana en particular y en cada caso, pero que con la espontaneidad por reunirse
pareciera ocultar cierto estallido posible en exponer una nueva interpretación
de la realidad. Eso que el Poder tradicionalmente desconoce con al auxilio de
ciertas capas beneficiadas con el privilegio, pero que de pronto emerge entre la
gente común y se reencuentre en manifestaciones del estilo Puerta del Sol en
España, que pequeño detalle, sirve sin retorno para que todo el cuerpo social
perciba que algo ha cambiado en la manera de la participación. Un asunto que
bien se sabe, jamás cuenta con la aprobación de los dueños del Poder en serio y
que por estas días, se nos ocurre, con los resultados en contra del gobierno del
PSOE y su líder Zapatero y a favor de Partido Popular, podría sugerir que algo
cambie para que todo siga igual al menos por ahora. Porque los hechos históricos
que vivimos día por día; con alguna guerra incluída por ahì cerca de Europa,
dentro de su programa de sometimiento al Poder hay un hecho que lo inquieta de
verdad: la gente defendiendo sus derechos en la calle y sea donde sea.
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
(5/2011)

Argentina
y una oposición que se deshoja
...y en su confusión sólo propone enjuiciar a los demás
Por Eduardo Pérsico
Los grupos del privilegio reclaman más seguridad con tal insistencia que al fin,
en la Argentina parecieran aglutinar en eso todo el caudal y proyecto ideológico
que pretenden para el país. Un asunto que magnifican los medios adictos que
reiteran sin tregua imágenes de robos, crímenes y accidentes en tanto esos
mismos sectores dominantes guardan sin explicitar otras tendencias hacia lo
público más inquietantes de verdad. Como las dominaciones más opresivas ocultas
en esa desaforada demanda por mantener vidas y propias haciendas, según ese
manual de instrucciones usado por los gobiernos militares encargados de retrasar
la movilidad del pobrerío dentro de la vida nacional. Una persistencia del poder
donde ‘iglesia, fuerzas armadas y campo son la patria’, dicho de un púlpito en
estos días, es una expresiòn de vigor no casual si las autoridades contradicen
sus intereses y posiciones dominantes. Y casi una advertencia propia a la
naturaleza de una clase que añora los golpes antipopulares del ‘30, ‘55 y ’76, y
más varios intentos malogrados.
Ya largada la campaña electoral de renovar autoridades en octubre del 2011,
entre los coqueteos de alianzas aún no concretadas, se perciben divergencias en
las fuerzas de oposición a Cristina Kirchner. Sin prejuzgar un desmadejamiento
del bloque opositor que el señor Magneto, directivo de multimedio Clarín,
ordenara hace unos meses en su propia sede, las desinteligencias detrás de un
presidenciable ya son discordias enconadas y públicas bien marcadas en el
peronismo disidente de Duhalde, Solá, de Narváez que ya prometió unirse a
Maurizio Macri. Estos vaivenes no se ciñen a la vocación de servir a los demás y
sí porque los intereses económícos que alientan a los candidatos tallan en este
juego por encima de cada partido. La Sociedad Rural cuyos integrantes ganaran
estos años cifras inigualables y ferviente precursora de los gobiernos de facto
que le ahorraban hacer presiones en los pasillos parlamentarios, con sus
aparceros de la Mesa de Enlace se hicieron operadores políticos directos a
entorpecer cualquier tarea del gobierno contra el trabajo esclavo explotado
ferozmente en forestaciones y cosechas. Se sabe que las entidades agropecuarias
por siempre señeras para ejercer la evasión impositiva, el manejo de los
resortes del comercio exterior y fijando valores cambiarios, tasas de interés y
dígitos del endeudamiento externo, no permite ningún proyecto de país que los
cuestione. Pero lo llamativo resulta que los productores chicos ahora ya riñen a
los gritos con la Mesa de Enlace que favorece los intereses más concentrados de
la explotación agropecuaria. Algo impensado por esos mismo prductores menores
cuando hicieron la guerra gaucha y en bloque exigieron quitar las retenciones a
la exportación, en tanto los fabricantes de maquinaria agrícola batían records
de venta por la actividad que cada día más creciente. Pero claro, esas fueron
pequeñeces.
Así como sucede entre las organizaciones camperas, en la tarea de los candidatos
para enfrentar una elección presidencial persiste en todos ellos un discurso
indescifrable. Quizá no se recuerde en la escena política argentina tanta
limitación para exponer una mínima cartilla de gestión o algo que además de
expresarlo pudiera sostenerse. A estos candidateables pensar tal vez les genere
cefaleas y derrapan ni bien pretenden expresar algo, un elenco político que
además incluye a dos o tres miembros del gobierno que no debaten pero se
injurian por enredos y polémicas cotidianas acicateados por aparecer en
cualquier medio de comunicación. Estos candidatos se prodigan en repetir frases
heroicas, en reiterar una anécdota escrita por su asesor de imagen y ante la
primera luz cámara acción que vislumbra el tipo se larga con la intrepidez de
alguien que habla pero no se escucha. Ver Maurizio Macri, jefe del gobierno de
Buenos Aires; todos ellos y ellas sin distinción de género abordan cualquier
tema sin elaboración intelectual pero en la instancia de proponer medidas
sustanciales o debatir dialécticamente algo, estos mediocres de reparto
descalifican la gestión del gobierno creyendo así salvar la ropa y recitando un
manoseado libreto contra la corrupción, la inseguridad o quedarse fuera del
mundo sin trigo, carne ni pan, tejiendo trebejos de izquierda o derecha y frases
multiuso sin ninguna sutileza. Como sucedió con un dirigente del radicalismo,
Ernesto Sanz, quien despreció al gentío más bajo de la población afirmando con
cara de saber que la asignación por escolaridad dispuesto por el gobierno iba
derecho a la droga y el juego. Un renglón solitario que lo descalificó como
persona y mucho más que eso. Pero bué...
Por más que enfurezca a quienes desprecian el devenir ordenado de una sociedad,
la transformación es inevitable hasta dentro de los mismos actores de decisión y
Poder verdadero. Este mundo que vivimos encierra esta realidad de imparable y
profundo cambio conceptual que ha dispuesto la historia precedente. Los
políticos comunes deben aceptar su limitación ante las nuevas instancias, tan
ajenas a las de cincuenta años atrás que hasta Barak Obama comprende aunque no
comparta. Y tan definitivamente así las cosas, sin cambiar la distribución de
riqueza y el sistema de propiedad de la tierra, la inseguridad en el planeta
seguirá creciendo pura y matemáticamente. El hambre sólo se contiene con comida
y lo mejor contra la inseguridad es que comamos todos ya que ningún monopolio
mediatico o esotérico sermón religioso consruirá un porvenir más seguro. Y
cuando es evidente que quienes prosiguen un discurso excluyente no lo hacen
porque aspiran a que desaparezca la miseria y sí en eliminar a los pobres de
cualquier manera. (enero 2011)
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopersico.blogspot.com

Un
ideario constante y su procaz libreto
…los sectores más reaccionarios a una posible movilidad social en Argentina
aguardan cualquier flaqueza institucional, para arremeter y tumbar al gobierno.
Por Eduardo Pérsico
Más que en ninguna clase social, en los sectores más altos de la escala es donde
sus miembros más se ven obligados a un comportamiento colectivo. Algo que a
primera vista parece contrariar a quienes, - férreos defensores de la libertad
de elección individual en el discurso- están más vinculados entre sí hacia un
objetivo común: la preponderancia de ese grupo sobre el resto de la sociedad
toda. Dentro del mismo espíritu corporativo queda entramada la concepción
clasista por sobre la conducta individual, y sin notarlo el rol consiste en
permanecer en lo más profundo de esa integración. Una expresión clasista hasta
llegar esta revalorización de la mujer como género, algo que puede cambiar el
comportamiento del conjunto, en la clase ‘alta’ Argentina las relaciones
sociales son la herencia que sostiene la cohesión social del privilegio y hoy
día, de quienes presionan contra la movilidad del resto de la sociedad. Sin
hablar de un serio ideario de clases, los ramplones libretos xenófobos,
segregacionistas y baratos que recitan ‘ellos’ los mantiene en el ‘nosotros’
tozudos en darle reglas generales a un mundo que desconocen. Vale recordar que
al sancionarse el voto femenino en Argentina y aplicarlo el gobierno peronista
por 1950 por el fuerte impulso que esa ley diera Eva Perón, la reconocida
feminista Victoria Ocampo, figura señera de la oligarquía argentina que ya venía
bregando por lo mismo, se opuso a la ley ‘porque se trataba de una maniobra
electoralista’. Un discurrir sectorial a ras del piso que suelen mostrar esos
‘nosotros’ que se sienten únicos en el mundo, y a quienes si la realidad les
demuestra una movilidad social que desprecian, más la desprecian si no le
atribuyen ellos su eficacia. Chicos caprichosos, digamos.
Estos y otros rictus o cosmovisión de poder convence a ‘ellos’ de ser referentes
de todo y así actúan. Aunque pierdan el manejo administrativo del gobierno no
dejan de gestionar su posición mandante, y hasta suponen que nadie lleva la
cuenta de sus atrocidades ni conoce su actuación según clase dominante contra
las mayorías desde nuestra fundación como país. Y aunque retórico vale decir que
los agroexportadoras dueños de la tierra, por siempre vinculados a los intereses
financieros internacionales, evasores impositivos y blanquedores de fortunas en
paraísos fiscales, desde nuestro inicio como país estuvieron contra una
igualitaria y responsable organización nacional. ‘Ante los señores de la tierra
jamás se pudo’ suena a certeza vergonzante y al caer el Irigoyenismo en 1930
como el Peronismo en 1955, - dos gobiernos electos con vocación progresista pero
que ni amagaron una reforma agraria en esta geografía ‘castigada por la
inmensidad’- esa clase alta se consolidó intacta y fortificada. Y al retornar
ellos al poder fáctico y desembozado, se exhibieron discriminadores y feudales y
aunque sin incidencia de los industriales también ricos pero menos primarios en
las relaciones de capital y trabajo, ‘ellos’ persiguieron toda idea de
organización laboral ya obtenida o creciente. De golpe la movilización sindical
pasó a ser un delito penal y sin escándalo ni rubor ratificaron la enseñanza
católica en una demostración lindante con la irracionalidad en un país más que
afortunado por las variadas corrientes culturales que lo habitan. Pero claro,
para ese medievalismo anormal actuaron ‘ellos’ y sus confesores frente al resto,
‘tan ignorable, pobres’, aunque el vaciamiento de creyentes en la misa y la
disposición a nuevas maneras de la convivencia como abortos, matrimonios
igualitarios y demás, el aporte divino ya acerca menos el cielo a los señores de
la tierra.
Así en esta última quincena del año 2010 dentro y alrededor de la ciudad de
Buenos Aires hubo varias ocupaciones ilegales de lugares públicos por gente que
reclama su vivienda propia. Algo extemporáneo al agregarse no pocos inmigrantes
de países limítrofes a la intrusión, donde fueron censadas varios miles de
personas necesitadas y varios elementos sospechosos en un predio que debía
cuidar el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, opuesto al central. Sin
violencia la autoridad nacional los desalojó pero el clima de inseguridad
pública quedó instalado y acicateado por los medios de comunicación y el
desenfreno gobierno opositor de la ciudad de Buenos Aires. Para desalojar a
todos se lucieron algunos ‘barrabravas’ del desorden y el choque pagados nadie
sabe cómo, pero en su mayoría familias de indigentes verdaderos y no hubo
violencias mayores. Algo que la paleolítica derecha política del país no
absorbió del todo al insistir en expulsar por la fuerza para luego, según hábito
y costumbre, cargarle el precio político al enemigo de turno y en este caso,
exigirle al gobierno constitucional de evacuar la ocupación por la fuerza y
capitalizar luego a su favor el costo político de la represión con armas de
fuego. Un límite que Cristina Kirchner se niega a cruzar en esta instancia en
que los monopolios comunicadores del país en acuerdo con la derecha autóctona y
perpetua, critican el Estado Ausente ante la inseguridad en una batalla más con
el gobierno nacional que abarca también la nueva ley de comunicación
audiovisual. Es sabido que los sectores más reaccionarios a una posible
movilidad social en Argentina aguardan cualquier flaqueza institucional, para
arremeter y tumbar al gobierno actual antes de llegar a una nueva elección de la
presidente en octubre del 2011. Detrás de este manifiesto embate golpista no
existe más que desactivar algo de lo actuado por esta administración contra sus
intereses, y de un golpe palaciego volver atrás no sólo lo sancionado en el
rubro comunicaciones, sino también en los controles de las exportaciones, la
posible averiguación de los dineros lavados en el exterior y otros avatares que
inquietan a los dueños del Poder. Lo siguiente como la enumeración y
antecedentes de actores, protagonistas y figurones secundarios puede esperar, en
tanto sabemos que aunque cada nombre resuene diferente todos ellos provienen de
los mismos ‘nosotros’ sin idearios pero con esos libretos repetidos y siniestros
que tanto hemos escuchado
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopérsico.blogspot.com

Ante
la realidad sobran disfraces
Y la realidad pasa tan lejos de semejantes disfraces numerarios del mismo modo
que de las verdades religiosas.
Por Eduardo Pérsico
Por ahí escuchamos que la religión comenzó en el mundo cuando el primer pícaro
se cruzó con el primer ingenuo. Incauto, creyente o según, pero fácil de
convencerlo que la existencia toda era exclusiva voluntad y milagro de un ser o
varios, - según el incauto- dueño de los misterios más profundos y con quienes
en él creyeran y le obedecieran, sería un buen Dios capaz de atenuarle los
temores al más allá donde sus seguidores recibirían la gloria eterna. Bien
podría ser más o menos así la descripción de una eternidad cargada de infinitos
y absolutos entre el pícaro y su primer incauto, con argumentos que los
siguientes agnósticos y no creyentes no aceptarían con facilidad; por ejemplo
esa salvación de las almas que no contradigan la voluntad divina y otros
‘misterios de la religión’. Pero de haber sido así nomás las cosas es improbable
que lo siguiente fuera imaginación del mismo pícaro, como al pensar en la
vestimenta o disfraz que vestirían en la tierra los mortales representativos del
reino de los cielos. Quienes para resultar enigmáticos y todopoderosos en
invierno y verano se calzarían mocasines colorados, un incómodo capote más ese
gorro tan difícil de usar al saludar a un amigo. Bien pensado el asunto es de
concluir que el mismo pícaro o sus seguidores, idearon una presentación para
deslumbrar a los hombres de entonces cuyos mayores apremios, como ahora, serían
el comer y aparearse; esto último a veces inconcientemente, para seguir
proyectados como especie, y en otros encuentros normales y cuantiosos con o sin
la ‘autorización del condón por el santopadre’, para amarnos sonriendo y nada
más.
Este entrevero de lo improbable y simbólico que tanto incide y no pocas veces
condiciona el imaginario social, podría trasladarse a otras expresiones agitadas
como de obediencia obligatoria entre nosotros. Sin escarbar mucho, a la vigente
y reverencial interpretación de la historia entre buenos y malos, - una ‘nada’
científica que difunden los países poderosos- hoy se acopian papeleríos de la
moderna Ciencia Económica. Con algún presupuesto y mandato universal inútil en
tanto no comamos todos, ese asunto a solucionar hace de esa pretendida ‘ciencia’
un palabrerío contradictorio y lejano de la realidad. Digamos equivalente al
atavío y disfraces mencionados. .. En el quehacer político de América Latina son
numerosos los augures de la economía, que de acuerdo a extraña ‘ciencia’ no
permite imaginaciones de cumplimiento inmediato aunque enarbole suposiciones sin
apoyatura real que al contradecirlas, según hicieron varios países de la región,
derivó en resultados inigualables contra la desocupación y la marginalidad de
los sectores más sumergidos. Al desecharse de a poco pero efectivamente entre
nosotros los sagrados mandamientos del FMI, de los documentos uno y dos de Santa
Fe que sirvieron al Consenso de Washington, más el peso de los neoliberales en
los medios de opinión hicieron que tantos temerarios augures no previeron y
hasta negaron el desastre económico de Argentina en el año 2001. Los mismos
personajes que hoy se niegan a culpar al mismo régimen como causante de la
crisis actual de Europa; con su secuela de achiques y desocupaciones; y los
Estados Unidos, donde se congelaron los sueldos estatales con menos el de los
militares, por supuesto. Esos militares que en el futuro inmediato pueden ser el
sustento mayor del gobierno de Barak Obama, luego del empastelado sinceramiento,
-con final abierto- de la diplomacia espiona y desestabilizadora de la primera
potencia mundial, según deschavaron los 250.000 mails entregados por Wikileaks a
cuatro o cinco diarios muy importantes, pero que cualquiera puede pesquisar ya
en Internet. Algunos informes han de ser memorables por lo chaplinesco, como
perseguir el ADN de un candidato a presidente en Paraguay o la preocupación por
la salud mental de la presidente de Argentina, pero otros, - cierto bombardeo
con muchos muertos atribuído a Yemen y hecho en verdad por los yankis- podría
descolocar las piezas en los tableros menos pensados. Por más que Benjamin
Netanyahu, primer ministro de Israel de entrada aplaudiera una publicación que
según él, demostraría que Irán tendría armas atómicas y es un peligro latente
para la paz, su arenga diaria, esto publicación podría ser una opereta urdida en
la misma USA con fines imposibles de precisar.
Es que pese a seguir homenajeando los sagrados preceptos de la clásica economía
capitalista, impuesta y venerada en los altares del Poder, la realidad pasa tan
lejos de semejantes disfraces numerarios del mismo modo que las verdades
religiosas, tan ajenas al hombre común y corriente que cada día defiende su
permanencia sobre la tierra. Aunque claro, si consideramos que sobre la realidad
cotidiana existen valores eternos y sagrados representados con ropajes tan
extraños como los del papa, estamos al horno como una especie más.
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
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El
mundo existe y ojalá dure
Por Eduardo Pérsico
En las últimas décadas que acrecentaron la comunicación en todos los niveles,
también la emisión de cada palabra cambiaría su incidencia y peso sobre la
opinión general. Pronunciadas desde un estudio televisivo o sobre la altura de
un púlpito cualquiera, hoy han perdido oyentes y convocatoria en tanto sus
emisores resultan de dudosa certeza que pervierten cualquier discurso. La pobre
repercusión que hoy obtiene en el gentío el discurso de cualquier ‘dignatario
religioso’ indica la sospecha de alguna argucia elaborada del emisor, un síntoma
que recuerda lo dicho por Harold Lasswell por 1950, un avanzado de la
comunicación que aconsejó apreciar ´quién le dice qué a quién y con qué fin´,
esa vinculación entre emisor y receptor obligada en toda sociedad donde los
fabricantes de opinión integran los cuadros de la producción y el consumo
dependientes del Poder El sucinto mensaje ‘con qué fin alguien le dice qué a
quién’ mantiene cierto aroma a ‘el productor crea al consumidor´ una sentencia
de Carlos Marx que rechaza o reinventa, según su fragilidad teórica, el
liberalismo de mercado que demostró su limitación y estrechez ante la realidad
económica europea de los últimos años. ‘Irlanda y Grecia luchan para sacar a sus
países de la insolvencia’, sin mencionar algún otro como sería España, son
titulares muy atenuados en lo formal al cataclismo económico que sufriera
Argentina en el año 2001; arte y obra del calamitoso liberalismo ejecutado
durante los años previos, menemistas y radicales o gente parecida. Pero los
mentores y teóricos internacionales de ese excluyente sistema jamás se hicieron
cargo, igual que hacen estos días ante los ‘achiques presupuestarios’ de los
países de Europa que significan simplemente ‘darles duro a los de abajo’. Si al
fin, a quienes beneficia este régimen económico nunca se hicieron responsables
en tanto los medios de comunicación que ellos operan hablen por su cuenta y
tranquilicen las aguas. Y que a veces acontece con algún ejemplo adverso, a
saber, el quiebre de General Motors en Estados Unidos en el año 2009. Esa
grandiosa quiebra obligó al auxilio del gobierno de Barak Obama hacia la
empresa, un gesto otrora ‘socializante’ que entonces no despertó ni un reflejo
contrario de los medios de comunicación servidores del Poder que para ignorar
esa verdad intervencionista dentro del capitalismo: ‘es una etapa de caída o al
menos decadencia de la civilización del automotor’ apenas sugirió y pronto se
desdijo el New York Times.
Naturalmente no es sencillo analizar el sistema económico en el mundo del último
siglo sin la presencia de la industria automotriz, que pese a inquietar la salud
del planeta resultó junto a los intereses petroleros y la fabricación de armas,
consecuentes y vinculados, los grandes motores impulsores de esta economía. Que
al fin en su última expresión gestaron este pernicioso liberalismo financiero
cuya más depurada agresión, - al menos contra los países en desarrollo- es una
constante contemporánea.
Estos asuntos un tanto desperdigados sirven para enterarnos también que los
publicistas y medios de comunicación con sus expresiones más elaboradas de todo
tipo, vienen perdiendo incidencia sobre el pensamiento general. Así como vienen
demorando admitir que la realidad económica europea cambiará la opinión de
millones de habitantes, demoran en enterarse que en América Latina han de
persistir gobiernos tendientes a encausar y mejorar en lo factible la situación
de los menos pudientes. Sin alharacas ni exitismos baratos y pese a la feroz
embestida que aguanta hoy cada unos de esos países, entre ‘el populacho’ esta
nueva instancia sigue sumando adhesiones. No hablemos de las encuestas que hasta
podrían subastarse sino en la expresión imposible de igualar por los sectores
mandantes: los actos callejeros que congregan al gentío en Argentina, Bolivia o
Ecuador, por ejemplo, y el los triunfos indiscutibles de Dilma Rouseff,
candidata de Lula en Brasil, y las adhesiones electorales recibidas por Chávez.
¿Es esto sólo un fracaso de los medios y sus peregrinos fabricantes de opinión,
o una contante realidad que promete seguir siendo la única verdad? Una pregunta
casi conjetural que puede resonar chabacana en otro debate y otros
protagonistas, pero en tanto los medios que comunican y fabrican opinión
persistan en difundir sólo acorde con sus intereses, - ese delirante estilo de
la ignorancia- y prosigan ignorando cada día más y menos fuerza conceptual, no
habrá sorpresas y el devenir proseguirá creciendo.
Sencillamente, en las mayores cadenas informativas no hay nada nuevo bajo el sol
y siguen pontificando sobre una realidad imaginaria: la relación de fuerza
internacional es distinta, sin aún no acabó el militarismo se extingue; - gran
soporte de las derechas golpista- y el poder teocrático se diluye ante el
fenomenal despegue de la mujer y su decidido accionar sobre la sociedad en el
último medio siglo. Que los sectores mandantes entienden inaceptables y no
discuten, como hacen con la imparable transformación llegada de computadoras,
Internet y otras hazañas virtuales que además de los barrios exclusivos, llegan
a cualquier rincón del planeta. Con altibajos, desencuentros y quebrantos
empresarios que cada tanto a más velocidad trasladan alguna hambruna de un país
a otro, hoy la dinámica es otra y acelera nuevas pautas; y el habitante de
cualquier lejanía hoy sospecha en participar del juego. Por mucho que los
comunicadores aconsejen cualquier delirio farandulero, se experimenta una
aceleración histórica que no frenará el titular de ningún diario ni errátil
campaña de televisión. Esos que ni siquiera descifraron ‘quién le dice qué a
quién y para qué’. Porque a pesar de ellos el mundo existe y ojalá dure; pero
esa es otra cuestión.
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
(Nov.10)

Comer
y aparearse igual a otras especies
Por Eduardo Pérsico.
Por más violencia armada y artilugios verbales que usen, a los países centrales
el costo de su ‘descivilización’ no les será gratuito ni muy lejano.
Algo del entretejido de la historia humana podrían explicarse con los datos
habidos en cada migración, gigantescos y dolientes traslados del hombre no
solamente bíblicos y perduran. La humanidad sigue empujada a las travesía en
masa a territorios desconocidos de gentíos miserables y desechos por el hambre,
que reemprenden alrededor del mundo otra nueva y forzada epopeya de la especie.
Migraciones convocadas por esa perversa causa que la origina también hoy: las
hambrunas que agobian a una grandiosa parte de la humanidad.
Ciertas referencias de esos traslados pueden explicarse con estadísticas,
pérdidas y asimilaciones culturales o étnicas que se nos ocurran, pero a los
países centrales les supone agobiador debatir estas ‘contradicciones’ de la
civilización salvo en los discursos.
El Poder, que se expresa en las naciones dueñas del reparto y responsables de
semejante infamia, se distrae exhibiendo mapas, tratados de cooperación, muros
en construcción, soberanías y esas categorizaciones que a nadie en la instancia
del hambre le sirven de algo. Los países dominantes coinciden en agitar el temor
y el desprecio a los inmigrantes, y entre esos mismos países ganadores a pura
fuerza bruta sostienen un corrompido sistema que impide la llegada de nuevos
invitados a la mesa. Esa es toda la preocupación de los que internacionalmente
mandan, y de ahí emergen muros, misiles, campamentos de refugiados y el patético
uso de dioses, demonios y otras fabricaciones culturales guiadas a despreciar y
agitar cualquier miedo contra los diferentes que llegan de lejos. Esas
multitudes imprevistas y desesperadas que brotan mayormente del continente
africano, ocasionan un dilema de difícil solución; esos exóticos tipos resultan
incómodos de recibirlos en casa pero la tenacidad de la miseria ejrce otra
lógica y 'siempre el hambre nos conduce y explica; atraviesa montañas, facilita
los mares'. El comer y aparearse persisten en nuestra naturaleza y como si esta
realidad de la especie fuera algo novedoso las dirigencias centrales hablan de
una nueva realidad; y por más que rabinos, papas y ayatolas formen asociaciones
ilícitas para convencernos de algo diferente la realidad seguirá siendo la única
verdad.
Así las cosas y sin recetas lícitas para calmar estos malestares, valen las
consecuencias individuales de las migraciones que hacen también a su engendro y
problema. Quizá por siempre la literatura contempló la temática y no pocas
veces, al constante rechazo de la nostalgia y a la vez, su añoranza y pena por
la patria lejana, una dualidad que suele encerrar además de un sentir
intransferible hacia el nuevo ámbito, la ‘memoria trasterrada’ en alguien que
abandona su origen hacia estilos de vida novedosos y a veces alienantes. Por
confortable que en principio resulte ese cambio, al inmigrante su nostalgia le
parece más entrañable que la ajena y ese exilio, voluntario o forzoso,
revaloriza cualquier entorno y el imaginario colectivo se aprecia como extraño.
Algo que bien cubrió el francés Jean Baudrillard: ‘el racismo no existe mientras
el otro es Otro y mientras el extranjero sigue siendo Extranjero, pero existe
duramente cuando el Otro diferente se instala a peligrosamente próximo a
Nosotros’. Cualquier exiliado o extranjero sufre esa nueva y dura instancia de
la realidad; con la discriminación y el rechazo a su condición de ajeno, lejos
del terruño, toda alienación es contaminante y suele reintegrar hábitos que
nunca antes fueron ejercitados en su lugar de origen. A la típica quejumbre de
los argentinos la exageró en el exilio el tomar mate o escuchar tangos más de la
habitual, y fuera de su país es lo más simbólico de un emigrante que descubre
algo esencial de su comarca. De ahí nunca fueron casuales los clubes de
colectividades dispersos por el mundo entre inmigrantes que al perpetuar signos
del terruño lejano, entraron a incidir en el 'mapa de conceptos' de su nuevo
lugar. El nuclearse por regiones en latinoamérica, fuera de las imposiciones
económicas que existieran fueron una herencia de los europeos llegados a sus
playas desde 1850 y cuya transferencia cultural quedó fijada.
Hoy en los Estados Unidos los millones de latinos en su territorio le asoman una
nueva imagen a la sociedad toda, y una conciencia a veces incentivada por las
divertidas integraciones de alcoba define siempre al fin un cambio revulsivo.
Aquello que también se diera entre nosotros los argentinos casi de manera
constante y y por vez primera nos advirtiera Domingo Faustino Sarmiento en su
'Facundo. Civilización y Barbarie por 1845: ‘en Buenos Aires sobre todo todavía
está muy vivo el tipo popular español… Todos los movimientos del compadrito
revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del
sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo eso que hacel
compadrito es propio de un andaluz genuino'. Una observación del Sarmiento
genial que sería bueno lo recordemos más seguido.
Las transmigraciones dejaron si sello en la literatura, decíamos, .y en su
exilio en los Estados Unidos el cubano José Martí de 1881 a 1884, pasó por el
deslumbramiento; sus años de escribir ‘Emerson’ y una crónica laudatoria a la
construcción del puente de Brooklyn. En la siguiente etapa Martí radicaliza
cierta crítica a su entorno yanki y retorna a la voz de su continente mestizo
‘para medir la profunda desesperación del hombre es necesario vivir desterrado
de la patria o de la humanidad’. Cada expresión humana en la lejanía carga una
ajenidad a veces misteriosa, y en cuanto ‘cada palabra convoca a su propia
memoria’ en el inmigrante prevalece esa doble mirada, nostálgica y rechazante
por el bien perdido. Dicho esto sin ahogarnos diciendo tango o patria, si
hablamos de literatura y no ser intragables o aburridos, los escribas de ficción
suelen complementar la tarea de historiadores y sociólogos recurriendo -a veces
sin lograrlo- a embellecer el relato de la realidad. De una novela, un cuento y
ni siquiera de un sueño podría decirse que es una mentira, pero al margen de eso
en esta feroz instancia de inmigraciones y traslados por hambrunas que destruyen
identidades y perfiles, el tema central de la humanidad vuelve a centrarse en
millones de seres humanos en la nostalgia, el amor y el rechazo de la patria en
el nuevo y cruel escenario del exilio. Y cuando el conflicto se reinstala en los
países centrales ‘molestados’ por la inmigración, - una certeza histórica
inmanejable al Poder salvo que decidan bombardear barcazas los europeos o
dinamitar su alrededor Estados Unidos- más temprano que tarde los hambrientos
harán que resurjan tantos atenuados conflictos íntimos en cada país. (nov.2010)
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopersico.blogspot.com

Argentina
y su latente mística peronista
Por Eduardo Pérsico.
Sin Néstor Kirchner, grupos políticos y la nueva juventud militante propician
actualizar el transformador ideario del ’45.
Al menos para quienes vivimos algunas décadas, si trajinamos mal la historia la
memoria se convierte en intrusa de uno mismo. Así que mejor es evitar que los
recuerdos se amotinen por su cuenta al menos ante aquel 17 de octubre de 1945,
cuando mi viejo manejaba un ómnibus del parque de Lomas de Zamora al Dock Sur, y
en aquel mediodía se volvió a casa cuando los matarifes de frigorífico Anglo
salieron a la calle. La mayoría eran seguidores del dirigente sindical Cipriano
Reyes, - un alto valor que bien merece justicieros párrafos alguna vez- y uno
apuró a mi viejo ‘largá negro que hoy no trabaja nadie’; más que suficiente. Ya
entrada la tarde y él tomaba tomaba mate y me veía pelotear con una ‘de veinte’
en el patio, llegó don Justo, un grandote de enfrente y me llevaron de
acompañante a la avenida Pavón a ver el gentío hacia Plaza de Mayo. Sobre el
antiguo puente Escalada ellos dos, que la iban de radicales pero supo decir mi
vieja veían bien las obras del Partido Conservador, se convidaron cigarrillos y
al subir unos de la fábrica de cacerolas con rastros de esmeril en la cara
gritando fuerte, mi viejo y don Justo se habrán dicho ‘esto va en serio’.
La avenida aún era empedrada y al bajar vimos un tranvía sin gente, mi viejo y
el otro hablaron con unos del Partido Laborista en un comité de un tal Raúl
Pedrera que luego fuera diputado. Serían las cinco, hacía rato que la gente iba
a la Plaza de Mayo, pasaron unos de la Cristalería con un cartel y con ellos los
dueños de la carpintería Suárez que se sumaron a los cinco o seis obreros. Era
zona de talleres sin patrones millonarios y algunos se unieron a la
manifestación y esa tarde se decía que Perón estaba en el Hospital Militar y no
preso en Martín García, y ahí al tiempo supimos que uno de uniforme dijo
‘señores, la detención del coronel Perón es asunto del ejército así que vuelvan
tranquilos a su casa’. Pero la plaza estaría casi llena, no había millones, y
cuando casi a medianoche apareció Perón esa multitud había enronquecido y ‘el
Coronel del Pueblo’ en el balcón de la Casa Rosada levantó los brazos para
agarrarse del Poder hasta su muerte; hoy repiten algunos; los auténticos
laburantes de la Argentina sintieron un cambio más que importante, profundo,
sustancial, trascendente o cualquier otra adjetivación, una transformación
esencialmente íntima. Y sí, ese aire novedoso de gritar ‘perón perón’ les daba
un honroso empate antioligárquico pero sin vuelta atrás, ese 17 de octubre de
1945 se produjo en todo el ámbito trabajador la liberación psicológica del
obrero ante el patrón. Algo que a sociedades objetivamente más desarrolladas les
sigue demandando generaciones, como en la Europa actual…
Fue normal que el Poder de entonces en Argentina sintiera el impacto, tomara
nota y al día siguiente luciendo su excelente oficio de manejar avatares
políticos se iría acomodando a la nueva instancia. Por eso y sin precisar
números ni fechas, quizá al morir Eva Perón en el 1952 el Poder de turno en
Argentina precipitó dentro del peronismo sin prensa opositora ni escándalo
denunciador, a persistentes sindicalistas menos combativos y más millonarios.
Aún sobre el escenario los destellos de la Revolución Libertadora de 1955, las
persecuciones y los fusilamientos en Lanús y José León Suárez en 1956, menos de
una generación anterior por los años setenta, surgieron López Rega y su banda
criminal Triple A. las complicidades de algunos sindicatos el broche de oro
llamado Carlos Menem. Un inclasificable que además de propiciar viajes a las
estrellas, en nombre del peronismo enajenó el patrimonio nacional más valioso a
corporaciones y derivados. Es verdad que en eso de regalar ese ícono farandulero
cumplió al desembarcar en el peronismo a filibusteros varios, no pocos de
apellido tradicional que cimentarían dentro de un partido que naciera como un
progresista envión de los trabajadores, un cenáculo reaccionario que ahora
ofrece una vertiente exclusiva para empresarios de lo que sea, llamado Federal,
bien estrambótico y políticamente previsible por derecha
Y por ahí y dentro de cada recesiva contradicción del peronismo, no fácil desde
lo estratégico y menos de lo ideológico, el kirchnerismo rebuscó casi ‘contra
natura’ no pocas recetas del movimiento nacido en 1945. Que sin mayor detalle
significó jubilación de amas de casa, asignación universal por hijo, alejamiento
del FMI, recuperación de las cajas previsionales privatizadas por el Menemato
además de toquetear algunos resortes de la economía que le ocasionaron golpistas
reacciones de ‘la gente de campo’, - un artilugio semántico, por llamarlo- al
dinamizar la Administración Federal de Ingresos Públicos cuyo titular el día 2
de noviembre del 2010, hace unos días y ya muerto Néstor Kirchner y la
presidente en Casa de Gobierno, describió ante los diputados oficialistas y
opositores dentro el Congreso Nacional las maniobras evasivas de las grandes
exportadoras de cereal para eludir el obligatorio pago de los impuestos. Y
aprovechó el funcionario para volver a denunciar que los empleadores del sector
rural mantienen en negro al 74 por ciento de los trabajadores. Un ocultamiento o
más bien crimen tributario, imperdonable al sector históricamente más
privilegiado de la Argentina que también y que acaso por tradición familiar, se
inscribe individualmente entre los ‘contribuyentes’ más descollantes como
evasores de impuestos en nuestro país. Con activa participación de personajes
bien conocidos en los medios de comunicación, que suelen pontificar sobre la
sacralizad de la propiedad privada, la democracia, el republicanismo y la salud
de las instituciones, pero en definitiva atorrantes que a la hora de pagar,
últimamente y ya sin los militares que hicieran el trabajo sucio por ellos,
cortaron las rutas y desabastecieron el país divertidamente.
Esta visión sin ánimo de totalizar sesenta años de historia con tantos afluentes
propios a cualquier país, apunta a ubicar algunos datos que no harían caprichosa
una refrescada versión del primer peronismo, algo que a ráfagas buscaron los
últimos dos gobiernos constitucionales del llamado kirchnerismo con algunos
aprestos exitosos y otros no tanto. Que fueron visualizados al intentar gravar
más las retenciones a la exportación de soja y chocar con las tradicionales
entidades del campo y sus asociados campeones de la evasión impositiva; al
proteger la gestión del Banco Central ante las entidades financieras
internacionales y autóctonas; el no transigir con la curia trepidante ante el
avance de hábitos más igualitarios y civilizados; y el fuera de protocolo ante
las intocables Fuerzas Armadas de Néstor Kirchner, al ordenar la quita en los
reductos militares de los cuadros de sus represores más notorios y sumado a ese
hecho símbólico tan caro a los de uniforme, el querer agilizar el juzgamiento de
muchos de ellos. Eso con más alguna otra decena de medidas mellarían la buen
relación con los opositores, pero resultados y estadísticas advierten que
sirvieron a mejorar las condiciones de la población. Y todo aquello más otros
intentos no obtenidos que los hay y atención a esto, luego de la muerte de
Néstor Kirchner devendrían en la irrupción de miles de jóvenes por los
alrededores de la Casa de Gobierno, tal vez el fenómeno más clarificador de
estas jornadas. De toda clase y condición pero con preponderancia de cierta
clase media baja, a rachas mayoría entre los argentinos, mujeres y hombres
aalieron a integrarse a una interminable fila de rendir el homenaje póstumo a
Néstor y mayoritariamente, a saludarlo por primera vez. una despedida y saludo
de bienvenida a la vez en cuanto no pocos recién llegados hasta repitieron que
el ex presidente viviría ‘en el corazón de su pueblo’, expresión que retornó esa
tarde lluviosa. Y bien nos divisó estos perfiles el historiador Oscar Actis al
apreciar que ‘este magma donde la sociedad se mueve de una forma por arriba y
otra por abajo, la muerte de Kirchner puede ser un punto de bifurcación por la
aparición de un colado que nadie invitó al velorio, la juventud nada menos’. Y
sí, porque en cuanta oportunidad en que la historia se condensa, el
establishment atento en revalidar su diploma por siempre provisorio recurre a
venerar sus instituciones en un intento de permanecer. Y en este caso puntual la
oposición no dudó en discursear su acompañamiento a Cristina Kirchner,
encubriendo en esto la visceral decisión de llevarla hasta la puerta de salida
que al parecer, para la presidente no existe. Por lo que sin delirar mucho con
el destino de las sociedades, del sitio que llega ocupar la juventud nunca se
vuelve y no pocas veces habilita a instancias que aunque no lleguen a La
Revolución se arrimen a cierta instancia módicamente parecida.
Noviembre 2010
Monteagudo,
un mujeriego siempre revolucionario
Un intérprete del potencial femenino en la lucha de liberación americana, que
además precursara una evolución de género que aún inquieta al Poder en este
siglo.
Por Eduardo Pérsico
En cuanto cada palabra arrastra su propia memoria, decir Monteagudo convocaría
en el imaginario a un seductor culto y más bien desprejuiciado, según en verdad
lo era, y rodeado por mujeres en alguna reunión social de la época. Lo mismo, la
histórica figura de Bernardo de Monteagudo registra una bibliografía nutrida y
ardua en repasar con brevedad: nació en Tucumán en 1789 y murió asesinado en
Lima, Perú, en 1825. Recibido de abogado en Chuquisaca en 1808, por mayo de 1809
promovió una rebelión contra la autoridad virreinal. Pronto encarcelado, con la
ayuda de una mujer huyó hacia Potosí a integrar el ejército comandado por Juan
José Castellí, un compatriota de pensamiento afín. A los veinte años ya poseía
una inteligencia y cultura no sólo apreciada por las mujeres: leía inglés, a
Voltaire en francés y según José María Carreño y Burdett O’Connor, militares al
servicio de Colombia por 1822, ‘ese coronel de San Martín dominaba ambos
idiomas’.
En esa época inquietante y tras los triunfos patriotas de 1818 en Chacabuco y
Maipú, cuarenta oficiales españoles llegaron prisioneros a la provincia de San
Luis, con orden de San Martín al gobernador Dupuy de ‘atender a los prisioneros
conforme a su posición’. Quienes se alojaban en casas particulares tendrían más
posibilidad de algún romance y el español Primo de Rivera intimaría con la
hermana del coronel Pringles, también pretendida por el enviado de San Martín,
Monteagudo, quien le exigiera a Dupuy controlar más a los prisioneros. Los
mismos se rebelaron secuestrando al gobernador el 8 de febrero de 1819 y
murieron todos ante un grupo de Facundo Quiroga, salvo Primo de Rivera que se
suicidara y un tal Marcó del Pont que no participara de la revuelta.
En ‘Monteagudo y el Ideal Panamericano’, de Editorial Tor, 1933, Máximo Soto
Hall describe a Monteagudo según la escritora M. Soneyra, que lo conociera en
San Luis: ‘en política era impulsivo, violento, desdeñoso, de despertar odios y
envidias, pero su inteligencia radiante y obtenía la pronta admiración de las
señoras. Su porte arrogante y la piel morena y pálida remitía a razas tropicales
y en sus pupilas oscuras brillaba la bravura del hijo de las pampas. Algo
monárquico, lucía zapatos con hebilla de plata, guantes de gamuza y alfiler de
brillantes en la pechera’. Y esta señora Soneyra, una más, ensalza la delicada
ceremonia para encantar al contingente femenino. Al parecer y en lo formal
Monteagudo fue un mulato muy seductor, más el fervor mujeril lo fortalecía su
revolucionaria prédica sobre la potencial utilidad de ellas, en una instancia
que podría modificar hasta su proyecto de género. En ‘A las Americanas del Sud’,
que luego reproducido en Perú le trajera algún dilema político, él sostuvo que
‘mientras la sensibilidad sea el atributo de nuestra especie, la belleza será el
árbitro de nuestras afecciones. Y señoreándose el sexo débil del robusto corazón
del hombre, sería ese el mejor modelo de la costumbre pública y vuestra más
preciosa inclinación’. Halago tendiente a incitar la hoy llamada militancia
feminista: ‘estimular y propagar el patriotismo implica que la señoras
americanas ejerzan la virtuosa resolución de no apreciar sólo al joven ilustrado
y moral, sino también al patriota amante sincero de la libertad y enemigo
irreconciliable de los tiranos. Si las madres y las esposas inspiraran a estos
sentimientos, y si quienes por su atractivo de la juventud emplearan el
artificio de su belleza en conquistar desnaturalizados, cuántos progresos haría
nuestro sistema’. Muchas mujeres de hoy suscribirían ese documento, y al margen
de la contradicción monárquica de Monteagudo tan propia por entonces, anunciar a
las mujeres que ellas eran decisivas en esa lucha de liberación, nos muestra su
perfil más revulsivo. Así las cosas, esas ideas y palabras de Monteagudo
publicada en la Gaceta de Buenos Aires por 1812, San Martín las retoma y
despliega en una arenga en julio de 1821: ‘Limeñas, la naturaleza y la razón
exigen emplear todo vuestro influjo para acelerar esta guerra sacrílega donde
los españoles combaten contra lo más sagrado, la voluntad universal y el derecho
de los hombres. Den cooperación a la gran obra de libertar al Perú, como lo
hacen con vuestro encanto y el temple de vuestras almas’. Y un año después,
julio de 1822, por esta constante difusión de su avanzado pensamiento, al
‘Ministro de Estado don Bernardo Monteagudo’ lo atacan los privilegiados de
Lima. Indignados contra la creciente independencia femenina y un decreto contra
el juego de azar, pasión dominante en esa sociedad, el grupo más adinerado
defendió su patrimonio aduciendo, - según es norma habitual- un ataque a la
libertad personal y ‘un gravísimo ultraje a la dignidad social’. Las ideas
‘volterianas’ de Monteagudo sobre la religión, el uso de la capa y lo relativo
al luto y los entierros, más la prohibición del juego hasta en casa de familia,
lo obligaron a partir de Lima en agosto de 1822 pese a la tibia defensa de
algunas damas. Monteagudo tuvo un paso por América Central y el acercamiento con
Simón Bolívar, quien pese a ser cuestionado antes por él valoraba la tendencia
de su ideario. Vuelto a Lima, Monteagudo se dedicaría por encargo de Bolívar a
lograr en 1826 la unión hispano americana en un congreso a realizarse en Panamá,
al que jamás llegaría en cuanto fue apuñalado en enero de 1825 yendo a casa de
Juana Salguero. Lo siguiente no pertenece a su vida de cuantiosos, verdaderos y
supuestos amoríos, pero sí a la recordación de un auténtico revolucionario
americano. (octubre 2010)
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
www.eduardopersico.blogspot.com
Presionar,
desinformar y otras armas del Poder.
Por Eduardo Pérsico
Cada vez que al Poder lo contradice la realidad que puede imponer a cualquier
gobierno más o menos progresista en América Latina, se hace evidente el juego
desestabilizador de los medios de comunicación regionales. Eso lo hicieron
cruelmente al derrocar al presidente Zelaya en Honduras, el Golpe de Estado de
la última semana contra el presidente Rafael Correa en Ecuador, y menos
advertidos los manejos informativos del diario O’Globo en Brasil, durante las
elecciones donde hasta última instancia ubicó al candidato Serra, quien perdiera
por catorce puntos porcentuales en el recuento final y opositor al gobierno de
Lula con su candidata Dilma favorita en todas las encuestas menos en las de ese
diario. Semejante manipulación ya resulta institucional en los diarios y cadenas
televisivas de las corporaciones informativas, donde pareciera que la convicción
de los redactores de estar condicionando la realidad los libera de toda culpa.
Algo más bien para psicoanalista sin entrar en ética ni moral que entre ellos
queda al margen, acaso porque mientras el gentío común no descubra este juego
sobre su propia realidad, ha de seguir la fiesta. La atrocidad descargada por
militares, religiosos y banqueros en la región, en muchísimos casos debería
avergonzar a los escribas y noticieros de Clarín y La Nación en Argentina al
menos, que mienten de frente como si la verdad histórica estuviera en sus
editoriales llenas de aire irracional. El ataque al encuentro entre personas en
una manifestación, por ejemplo, aterra a todos los comunicadores porque
vislumbran en esa actitud la fuerza que suplantará a esta contradicción de un
sistema decadente y exangüe. No es para tanto, señores, pero cualquier pueblada
en las informaciones son vistas como batalla sangrienta y decisiva, según vimos
con la sanción de una Ley de Medios el matrimonio igualitario entre personas del
mismo sexo; dos guerras santas entre los argentinos. Y en ese tipo de
acomodamientos y conflictos sociales, dijeron estos días Beinusz Schmuckler,
tratadista en Derecho y ex integrante del Consejo de la Magistratura, y Mariano
Ciafardini, actual Director Nacional de Política Criminal, ‘el Poder Judicial
desempeña el mismo papel de las Fuerzas Armadas en otra época: son el reaseguro
del establishment’. Y lo afirmaron en tanto el cargo de los jueces es permanente
mientras no caigan en mal desempeño, agregando los dos por hondo conocimiento de
la actividad que los jueces son funcionarios no elegidos en un Estado
democrático; un dogma que en parte garantiza la imposibilidad de cambiar el
sistema de una corporación donde la inmensa mayoría que la integran ya vienen de
una familia judicial. Y que la ‘homogeneidad entre los jueces es una cuestión
ideológica y de clase, más allá de la cosa corporativa’; algo que en ciertas
instancias preocupantes como la actual no es poco, decimos nosotros.
Y como la contienda entre las autoridades legalmente constituidas y los grupos
de interés informativo ya inunda los juzgados; última ratio de los pícaros y
privilegiados al ser contradecidos; también aquí la encumbrada Corte Suprema no
asumió la objetividad, adecuación y oportunidad que demandan las resoluciones,
según exige este caso agobiante y particular como la Ley de Servicios
Audiovisuales. Una imprescindible legislación que fuera votada a favor de su
aplicación por el Congreso Nacional en diciembre del 2009, ideal para proyectar
un país más inclusivo y serio no sólo en lo cultural, y hace un año la posterga
un aluvión de interpelaciones, amparos y ‘desinversiones’, - vocablo quizá algo
procaz- que despliegan en los tribunales de todo el país los notorios juristas
del grupo Clarín, ese mismo monopolio mediático en diarios y televisión que por
de 1976 en adelante se asumiera socio, encubridor y cómplice de la dictadura más
siniestra de la historia argentina. Y aunque por ahora se juzguen y encarcelen
casi exclusivamente a los asesinos de uniforme, los procesos seguirán adelante y
seamos optimistas…
Pero bien, al definirse sobre cómo y cuándo instrumentar de una vez por todas la
Ley de Medios que nos ocupa y así neutralizar las infinitas conspiraciones
tribunalicias y otra índole, los siete integrantes de la Corte Suprema de la más
prestigiosa que tuviera Argentina durante décadas, bien digamos, en esta vez y
rebuscando plañideros renglones, argucias sintácticas y galimatías verbales
propias del gremio, ‘su Señoría’ volvió a indicarnos del modo más abstruso
posible que ‘el Poder tiene razón, señoras y señores’. Por supuesto, esquivando
por tanta elegancia natural agregar el tanguero versito ‘siga el mundo como está
que está hecho a la medida’, y así el sistema judicial igual que el patriotismo
seguirá funcionando como el último recurso de los pícaros. Mientras nosotros,
cuarenta millones de argentinos no sabemos de quién son hijos las dos personas
hoy mayores de las que hace treinta años se apropiara la dueña del Grupo Clarín;
apropiación de niños, gravísimo delito; con qué mecanismo jurídico pasó a ellos
y al diario La Nación la propiedad de Papel Prensa, y porqué Clarín no cumple
con la ley de contratos laborales al no autorizar y expulsar las comisiones
internas de trabajadores en en el diario, algo más o menos medieval, y la
impunidad desde el Poder al presionar mafiosamente ‘con sus tapas’ a quien sea.
Un Poder del que se jactan desde sus notables ejecutivos a los transitorios
sonreidotes que frecuentan sus cámaras; y aunque por ahora por los
imprescriptibles crímenes de lesa humanidad se juzgan y encarcelan casi
exclusivamente a reos de uniforme, seamos optimistas porque los procesos siguen
adelante. (6 oct.2010).
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.
Un
capitalismo engendro y sin sistema
Por Eduardo Pérsico
porque la genuflexión comunicadora interpreta cabalmente la patológica
acumulación personal en sí misma y persiste en publicitar este engendro
ideológico neoliberal, excluyente y esclavista.
A los partidarios del liberalismo económico les resulta impropio el crecimiento
del conjunto social, si esa ampliación del bienestar cualitativo les aquieta en
algo el crecimiento cuantitativo propio. Ese perfil siempre disimulado hoy lo
demuestra el encono en los medios de comunicación de América Latina donde ya se
largan a editorializar que cualquier movilidad social que no favorezca de
inmediato a Los que Mandan, debe ser desechada. Y eso no ocurre por el temor a
que el proletariado de abajo logre desplazar socialmente a sus patrocinadores,
sino porque la genuflexión comunicadora interpreta cabalmente la patológica
acumulación personal en sí misma y persiste en publicitar este engendro
ideológico neoliberal, excluyente y esclavista. No hablemos de cómo andan estos
días los países europeos comprometidos por las alquimias financieras que aquí
tanto nos dañaron, y vayamos a otro tema.
El esquema liberal de la economía tuvo origen en la colonización anglosajona de
los Estados Unidos, donde su inmigración ya libre del prejuicio feudal pero
enajenada al individualismo económico más cerril empezaría a diseñar y construir
este nombrado régimen liberal en la actualidad. Sin dudas ni cambio, los
norteamericanos siguen abrazando la creencia de obtener la absoluta libertad si
se asimilan cada día más al sistema, donde el enriquecimiento paulatino personal
lleva al crecimiento de toda la sociedad. Así las cosas, defender su propiedad y
por ende el sentido de libertad que ello implica, el norteamericano lo asimila a
la democracia representativa, la igualdad de oportunidades y demás frases del
discurso cotidiano. Algo plausible y meritorio si todos accedieran a ser
propietarios, en tanto pertenecen a una especie que si no come se muere y si no
se aparea se extingue; y no dentro de esa concepción política atomizadora de la
condición humano: los norteamericanos, grandiosa masa de individuos enajenados y
sin vocación de grupo devenidos en sumisos festejantes de las matanzas contra
las multitudes opuestas al sistema. Esta concepción de la realidad que hasta
pareciera banal, se hace y aplica en nombre de la libertad, la democracia y
otros valores que costaron sangre a la humanidad pero claro, hoy Los que Mandan
siguen apostando impúdicamente a quedarse con todo y eso quizá, resulte otro
tema.
La estructura socioeconómica tradicional de América Latina proviene de la
colonización española y portuguesa, que apenas se iría transformando por la
acción de las fuerzas sociales internas por muchísimo tiempo. En Argentina
además de influir quizá más que en el resto un clericalismo retrógrado, hoy en
extinción por obra propia en el favor popular, en lo político se alternaron
tendencias germánicas, anglófilas o proyanquis, según. Y salvo algunos
conservadores lúcidos que a inicios del siglo veinte favorecieron la educación
con más el interregno distributivo del primer peronismo en los años cuarenta -
donde también ‘la oligarquía’ se enriqueció a dos manos- los gobiernos siempre
fueron dirigidos por publicitados liberales del autoritarismo y la rapiña.
Personajes de ejercer un liberalismo económico jamás sintetizador de libertades
y mucho menos, que intentaran la mínima ruptura con el pasado dominador que hoy
mismo, año 2010, no sólo sigue vigente sino discurseado de manera desafiante y
cimentado por los herederos de esos apropiadores de la tierra y sus riquezas
naturales más profundas. Eso que ya debería entenderse patrimonio de todos…
Pero bien, en Argentina mediante la Conquista del Desierto y sus derivados, el
liberalismo a veces disuelto con alguna gragea populista funcionó por décadas y
continúa siendo una ‘vacuna contra el estatismo controlador’ y cualquier otra
maldición colectivista y disociadora del Ser Nacional. Con esas y otras inocuas
parrafadas, los pontificadores de la libertad económica encubren que ni siquiera
una vez, ellos propusieron al menos dentro de América Latina así podemos
disfrutarlo, un Estado liberal en serio que regulara los excesos y achicara las
brechas sociales del conjunto, para hacer de su adorada instrumentación liberal
algo más o menos creíble. Pero a no dudar que estos profetas de un bienestar
generalizado que nunca llega, seguirán usufructuando el trabajo ajeno y burlarse
con actuaciones y astucias idiomáticas. Al hablar de un Estado con Libertad
estos tipos reiteran ese galimatías verbal en donde el único Estado democrático
posible sólo protege la libertad de la ‘inalienable propiedad’ y nada más. En
tanto el resto serían gastos innecesarios del gobierno con los dineros del
contribuyente, habitual crítica de tirar también en la volteada a las
‘burocracias políticas’ tan incómodas si contradicen sus intereses con medidas
de un Estado Totalitario y Represor, según dicen. Y cuando pareciera aflorar
cierto aire de mejor integración entre los países de América Latina, esta
confusión cotidiana que difunden los medios del Poder con mayor peso y llegada,
es algo muy arduo de neutralizar pero tratemos.
30 de septiembre 2010

Los
reyes magos no existen
Por Eduardo Pérsico
El idealismo que estimaba a la revolución industrial como el mejor motor hacia
un capitalismo productivo, de plena ocupación y movilidad social creciente,
entró en debate al fin de la segunda guerra mundial. La real carnadura del
sistema económico capitalista no se veía en superficie por ciertos logros
progresistas del ‘keynesianismo’ distributivo en los Estados Unidos, que generó
una gran ocupación en su industria primordialmente bélica, incorporando al
sistema a una multitud de postergados desde la crisis de los años treinta. Un
escenario que prometía extenderse hacia el futuro y que medio siglo más tarde,
resultó un cosmético relumbrón de bienestar sobre la realidad. El liberalismo
financiero ansioso de colocar su dinero excedente fijando tasas y condiciones
usurarias con la garantía de los paises tomadores, había agilizado su
operatividad ‘prestando ayuda’ en la posguerra en Europa, hasta gravitar en
décadas mentor indiscutido del sistema económico mundial. Un sistema de
‘globalización planetaria’, dudoso nombre que hoy sufre una crisis acaso no
definitiva, pero sí engloba en urgencias profundas desde los más miserables de
la tierra a otros escalones más elevados en la sociedad. De clase media baja
hacia arriba, a los europeos de países centrales cada día se le complica más la
fiesta y el ‘derecho natural’ proseguir en ella cada vez les resultará más
arduo. Y eso no exclusivamente por los apremios y mandatos del FMI, son más
socios y seguidores impulsores de recetas recesivas que aplaudieron en los
mismos paises hoy en apuros, cuando se aplicaron en esas comunidades llamadas
del Tercer Mundo. Aunque en los últimos dos o tres años y en muchas naciones con
escasos recursos naturales, o ausente de ellos, aparece su dependiente realidad
y en algunos casos, - Grecia, Portugal más otras- su indefensión ante el juego
dual y pernicioso del neo liberalismo vigente. Estrategia que hace depender toda
la economía del préstamo, fabricando masas de irreprimibles en aceptar
obligaciones de pagar a futuro, una modernidad con el caos previsible ya
incorporado si viene en el mismo ciclo económico. Esa azuzada tendencia del
‘compre ahora y pague cuando quiera’ consolidó a banqueros y prestamistas que en
algunos sectores industrializados, hasta lograron enajenar al capitalismo
productivo generador de empleo en furtivas financieras. Sin atender una
histórica enseñanza: las obligaciones nacionales al fin caen sobre cada
habitante y el desenlace de esta crisis nuevamente será ese.
Por estos días, julio del 2010, en los Estados Unidos principal vector
ideológico del endeudamiento, admiten cuanto todo esto afecta a su propia
condición interna. Ben Bernanke, el responsable de su Banco Central anunció que
hoy en USA no pueden recuperarse los nueve millones de puestos de trabajo
perdidos estos dos años, que no son poca cosa. Una preocupación que desechan los
defensores del neoliberalismo financiero no sólo en Norteamérica que emite
dólares sin control ni respaldo; sino en varios países condenados a feroces
ajustes presupuestarios en jubilaciones, subsidios, libertades sindicales y
demás rubros de la seguridad social, que más afectan a la población común. Y
como reacción política por el pronóstico de Bernanke, la FED, el quedo
ocupacional y otras peripecias menores como el derrame de petróleo cerca de sus
costas, el mismo presidente Barack Obama se jugó a una reforma financiera estima
casi milagrosa. Una temeridad apta para pronosticar ‘gracias a esta ley nadie le
volverá a pedir el pueblo norteamericano que pague por los errores de Wall
Street. No habrá más rescates al sistema financiero con dinero de los
contribuyentes’; y anunció su cambio del sistema financiero. NO pocas veces
desde su gobierno vienen prometiendo mejor control del Estado al sector
financiero ‘en defensa al consumidor’, una declamación que nos resulta casi
aleccionadora. ¿Qué hubieran dicho los comunicadores de la tradicional derecha
política si este desplante lo fuera de alguien estilo Che Guevara, el chino Mao
o Fidel Castro? Habrían estallado en ‘el desprecio a la intervención del Estado
contra la libertad empresaria, a la libertad de comercio y del carácter secreto
ostentan las colocaciones financieras’, más el catecismo de advertencias de los
rufianes economistas de la banca internacional. Pero el presidente Barack Obama
que actúa según revulsivo del setenta, bien sabe que la banca internacional
sigue vivita y coleando, al punto que Estados Unidos otrora campeón del no
dirigismo y no meterse con lo privado, hoy no puede atender su propia deuda
interna involucrando a todos en el problema. A saber, el cincuenta por ciento de
la deuda norteamericana la tienen extra- nacionales y ‘fondos buitre’, una
inseguridad en una economía que teme caer en una depresión más aguda que la de
mil novecientos treinta. Una debacle aún lejana por la irreversible
participación de China, Rusia y la India en el comercio internacional, que
ayudaron a soslayar el riesgo del sistema.
Igualmente, el anuncio de Obama es una carilla y el Poder, siempre ganancioso,
peleará cada renglón en eso de vender la felicidad con esa ilusión llamada
dinero. Una elaborada picardía usada con los pueblos de América Latina y el
Tercer Mundo con negociaciones cargadas de sospechas, ya instalada entre varios
‘exitosos y pujantes países centroeuropeos’ según los conocemos.
Pero los reyes magos no existen, niño, o quizá entre tanta burbuja millonaria se
le espantaron los camellos y no llegarán a tiempo. Así que alguno te dirá más
adelante como se arregló esto. (julio del 2010)
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Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina
Julio 2010
Los
debilitados cimientos de la iglesia
Por Eduardo Pérsico
Cualquier circunstancia puede recordarnos que muchas representaciones provienen
de muy lejos y sin agudizar una gran imaginación, vemos que con variado atuendo
hoy actúan los intérpretes de la pasada historia igual que si ofrecieran un
estreno. Jefes de la manada, figurones y majestades que ‘por llegar del cielo’,
se hicieron reyes, rabinos, ayatolas y papas del infinito desconocido, retornan
y reciclan casi naturalmente. Esa grandiosa picardía del Poder que ante un
pensamiento racional no podría perpetuarse, hace que estos personajes persistan
con estrafalarios bonetes y disfraces de bendecir las imaginaciones y temores
del gentío, ataviados a la usanza que ni ellos podrían explicar. Estos virtuales
actores que se lucen parloteando sin pausa los misterios de un dios superior que
pronto ordenará debidamente los reinados, - una promesa reiterada como si nada-
se erigen en tribunos inagotables del ‘orden natural y divino’; un concepto
temerario, digamos científicamente, y testigo que para la mayoría de los
religiosos el tiempo transcurrió sin ninguna noticia; un relojero y absurdo
transcurso de las horas en el pensamiento de la humanidad. Igualmente
acontecieron y disfrutamos hechos irrebatibles en el planeta a pesar que siempre
y antes de Galileo, estos mismos bribones fueron impiadosos con la ciencia y la
justicia oscureciendo cualquier novedad que no los favoreciera. Por decir,
advirtieron que ubicar al Sol como centro del sistema planetario destronaría a
la Tierra, y eso de convertirla en un cuerpo celeste más expresaba un ataque
contra el bien de dios que desprecian los herejes, más otras locuciones de la
teología medieval.
Con esta gente y otros comediantes tenaces en sostener pícaros y sagaces
discursos desde cualquier púlpito, hoy el Vaticano se animó a exigir inmunidad
jurídica con más otras prerrogativas para sus ‘servidores de la Fé’; sin excluir
del privilegio a los mismos tipos que entre misas y oraciones violan a los
alumnos del seminario o ejercitan su pedofilia por los rincones como un acto del
sacerdocio. Y por ser tan grave y nauseabunda esta cuestión eclesial, además de
las sanciones monetarias recibidas por hechos delictuosos en Irlanda y Bélgica,
en la justicia de California, Estados Unidos, por ciertos hechos de abusos y
violación se sustanciaron denuncias contra la misma Santa Sede como institución.
Algo jurídicamente amparado por la Corte Suprema norteamericana que no aceptó el
pedido de inmunidad solicitado por el Vaticano en un probado caso de pedofilia
en ese país, y en el cual consta que "el Vaticano estaba advertido de la
perversión del religioso pero el Papa y la Congregación para la Doctrina de la
Fe no removieron al cura pedófilo". Un corporativo y amistoso desliz papal que
derivó en algo muy preocupante para los catolicismos locales en cada país, donde
las perversiones son ya institucionales para los innumerables sacerdotes que por
formación y condición tienen muy confusa su condición sexual como personas. Y
digamos, la cerril oposición que la iglesia católica despliega al uso del
condón, la unión entre personas del mismo sexo, el divorcio y otras expresiones
de una sociedad contemporánea más libre, nos advierten sobre las manifiestas
represiones sexuales de los religiosos que con sus perversiones y dualidades
éticas fueron despoblando los templos hasta en la misma América Latina. Un serio
baluarte del catolicismo durante siglos donde también y más cerca en los
almanaques y calendarios, abundaron las impunes jerarquías complicadas en la
desaparición de personas y cientos de apropiaciones también ilegales de niños,
más otros servicios conjuntos con los militares que asolaron estos pagos.
Con certeza, si prosigue la judicialización contra la pedofilia y el abuso de
menores por los curas católicos que ocasionen rigurosos fallos de la justicia,
en los púlpitos arreciarán las severas arengas. ‘Nuestras más hondas tradiciones
peligran y perder el reino de los cielos nos devolverá a la penumbra del castigo
sin retorno’, hemos leído con más un desprecio a los infieles jueces y demás
discutidores de dios con una justicia terrenal que ellos no comparten. Y bueno…
Estos farsantes del poder extraterreno del más allá, por estilo casi no acusan
la descalificación y enfrentar hoy a los insensibles bárbaros ajenos al hombre a
imagen y semejanza de dios, -eso que al parecer sólo ellos bien conocen- les
insumiría muchísimo trabajo. Así seguirán pontificando sin agregar, eso sí, ni
un párrafo verdaderamente comprometido y opuesto a la injusta y brutal
implementación de la economía; esta misma que rige realidad siniestra a casi
toda la humanidad. Si cada cinco segundos se muere de hambre un pibe en el mundo
y no comemos todos, este viaje es sin retorno por más dioses que nos acompañen.
Menos aún cuando sus ‘enviados del cielo’ corregirán a los pecadores
incrementando las penurias en el infierno. Y una vez al menos dejen de joder con
reiterar zonceras infernales que Los que Mandan en el mundo verdadero de la
economía y sus adyacencias, no se inquietan por discursos comunes o celestiales.
(julio 2010)
Julio 2010

Sobremesa
con mediáticos y milagrosos.
Por Eduardo Pérsico
Quedamos cinco de sobremesa y el otrora critico teatral comentó que la leyenda
conocida de ‘una artista milagrosa’ sería de William Shakespeare, por el 1600, y
que en el siglo diecinueve los amantes del ‘bel canto’ en Europa veneraron a una
soprano turinesa, ‘la voz de Dios’ que tendría propiedades curativas. A todos
nos pareció divertido seguir con el asunto entre sorbos de Malbec y nos largamos
a construir los dones de ‘Ana Teresa, inmaculada virgen vernácula’, que a los
catorce años, Divinidad Autóctona, lo ‘milagreó’ de corpiño caído a su fotógrafo
inicial. Pero como catorce eran escasos años para debutar de pies a cabeza, a
‘nuestra diosa de los Mágicos Poderes’ le subimos su edad a dieciséis, que ella
fuera oriunda del barrio sur y al afortunado fotógrafo le dimos amplia libertad
operativa, dentro y fuera de cámara. Y de inmediato la bellísima ‘Ana, la
milagrosa de la magia popular’, tuvo entrevistas filmadas y encamadas con
personajes que la ungieron ‘Ana, la figura del arte nacional’ o ‘máxima artista
de todos los tiempos’. Ella solamente repetiría los últimos aciertos expresivos
internacionales o de provincia: si en la invasión murieron niños fue por su
bien; la miseria se controla mejor rezando; el derrame de petróleo promete ser
exitoso; desde hoy los pedófilos penarán más en el infierno; y hoy hundimos dos
barcazas con inmigrantes. Prodigios que culminarían en el cierre con oraciones
de nuestra estrella: la religión es algo de no creer; y hay guerra por la gente
mala del mundo; todo largado ya en el enfoque del cruce de piernas y al cuadro
siguiente.
Y en aquel juego de fabular se oyeron nombres de gente que ante cámara afirma su
mejor temeridad porque su objetivo les impone abrir la boca y nada más. En
verdad cada espacio amontona empresarios, legisladores y funcionarios en la
misma bolsa y si lo ‘informacional’ le apunta a lo planetario, cualquier
reciénvenido desprecia los perfiles de una comarca hiriendo alguna certidumbre
cultural de la misma. Ellos ni se enteran y en esa confusión hallamos al actual
vicepresidente de la Argentina, Julio Cobos, jefe de la oposición contra el
mismo Poder Ejecutivo que él integra sin renunciar a su cargo, exabrupto que
descalifica a cualquiera, dijo alguien de nosotros al revalorizar la palabra
‘hombría’. Es que a este imprevisto ‘milagroso’, Cobos, por votar contra un
proyecto oficial los grandes diarios de la Argentina y la Sociedad Rural, lo
nominaron recambio anticipado de la presidente actual, Cristina Kirchner. Y
luego por avatares y furcios de la realidad, dijo uno de nosotros, el hombre
debió sumarse a la derecha a pedir diálogo y consenso porque venía perdiendo,
sin chance de figurar en la historia pero de entrar con certeza en la
historieta.
Linda sobremesa; también hablamos del poco rigor en la ponderación que reiteran
anteriores funcionarios y publicistas del liberalismo, y de ‘los maravillosos
logros del capitalismo financiero internacional en nuestra región’ basado en
inusitadas y extrañas colocaciones financieras para emitir y emitir bonos y
billetes insustanciales contra la real economía de producción. Un método y
receta sufrido por nosotros y que hoy, curiosamente acrecienta la inactividad en
Estados Unidos y un paro creciente que desquiciará más la economía de Europa y
sus alrededores. Países que por años se jactaron de ser tan organizados, serios
y precavidos, que ahora luego de los gigantes globos de inversión tipo Bush,
Merkel, Berlusconi, Sarkozy, Rajoy, Rodríguez Zapatero y quienes sumen,
palabrean discursos y felicitaciones con el Strauss-Kahn del FMI, para luego
arremeter con salvajes ajustes, refinanciaciones y quitas en el contrato laboral
que les asegure una desocupación creciente y duradera. ‘Algo subsanable a
mediano y largo plazo’, les prometen, pero atentos a que la especie sobrevive si
todos comemos y la historia de la humanidad mejor la explican sus migraciones
por hambre, esas dos realidades fijas no las altera ninguna ‘reunión cumbre’ de
banqueros y políticos milagrosos.
Y fue ahí cuando atenuamos la sonrisa. En América Latina el ajuste neoliberal
fue paralizador y hoy Argentina continúa pagando el ataque brutal a su complejo
industrial básico, tan imprescindible en un país con vocación y obligación
agroexportadora. Entonces no jodamos, los mismos informadores, especuladores y
exégetas del neoliberalismo financiero que infló la burbuja de hipotecas en
Estados Unidos y Europa, en la Argentina jamás explicaron sus negociados de
vaciamiento suscribiendo un proyecto en serio. Sencillamente porque esos
‘rufianescos vendepatria’, dirían Arturo Jauretche o Raúl Scalabrini Ortiz, se
burlan de los estafados.
Al repetirnos ‘que comamos todos’ los cinco advertimos que de eso no habla
ninguna estrella mundial del estilo y la razón empresaria. Con o sin ajuste la
desigualdad no solamente crecerá en España, Grecia o Portugal, los más votados.
Bien sabemos los latinoamericanos si la mano viene pesada, y también que de la
misma derecha universal que si pierde pide consenso con diálogo y si gana te
masacra, surgirán los adictos, si les cabe, a ‘nuestra milagrosa diva de
invención nacional’, que sin pisar un escenario o leer un exordio fuera
idolatrada. Aunque claro, esta vez la magia es muy difícil y nada será sencillo
ni muy normal.
Junio 2010

Los
que Mandan sólo exigen un periodismo obediente.
Por Eduardo Pérsico.
Falsa, disfrazada o cierta, nosotros vendemos credibilidad. Natalio
Botana, dueño del Diario Crítica, 1930.
Si el el periodismo es serio, adusto, tilingo, rufianesco o
simplemente canalla como es frecuente en la Argentina, eso no le
interesa mayormente al Poder. Lo importante para los medios es
cumplir con Obediencia Debida las decisiones del liberalismo
económico, y si a eso los gremios llaman profesionalidad, periodismo
independiente o como sea, a quienes Mandan no les incumbe. Ellos
sólo indican los temas a tratar, de qué manera y la formalidad
restante no les cuenta.
El principio de convencer o seducir es de manual en el juego
informativo, pero en Argentina los escribas se engolan o crispan
tanto que acaban manipulando el símbolo y no lo esencial del hecho a
considerar. La parcialidad aliena a cualquier escriba y lo acerca al
precipicio del panfleto increíble, - un deber de primer grado en el
oficio- pero en la Argentina los empleados del multimedio Clarín y
asociados despilfarran su decoro personal y el mínimo de objetividad
contra una nueva ley de medios sancionada por las cámaras
legislativas hace unos meses. Igual y pese a tanta chaplinesca
demora judicial en convalidar lo sancionado, la ley tiene validez
institucional y su aplicación es casi inminente, pero cierta
perversión en la opinión y el debate; esencia del periodista;
enrarece el clima algo que apunta a desmonopolizar y democratizar
más nuestro hábito informativo. Esta innecesaria genuflexión ante el
Poder olvida por la nueva ley de medios de paso liquida el lóbrego
engendro de los militares todavía vigente, y tanta resistencia
mecánica al gobierno de turno sería algo que podrían matizar en
redacciones y estudios de televisión muchos periodistas. Al menos
para ser más creíbles y cumplir un poco el objetivo final de todo
monopolio dedicado a fabricar opinión: la credibilidad de la masa.
No hay ninguna variable a esa razón de peso: ‘falsa, disfrazada o
cierta nosotros vendemos credibilidad, pero si jamás entregamos una
Verdad Cierta el negocio terminaría muy pronto’ completaría su
pragmatismo el diestro Natalio Botana...
Cada editor bien puede criticar cuanto no entienda a su favor, algo
no censurable, pero esa limitación no supone que el pensamiento del
lector es un sistema de uso propio; eso tiene sus matices. Y ya
resulta sospechoso que ningún medio, en ánimo de cuestionar, no la
emprenda contra la tibia acción del gobierno en achicar la brecha
gigantesca entre pobres y ricos, en no forzar mayor equidad en la
repartición de la riqueza, la sanción penal para la fuga de
capitales, el no pago del impuesto a las ganancias entre los
magistrados del poder judicial por la intangibilidad del sueldo de
los jueces, las inalcanzables jubilaciones de privilegio quienes
nunca trabajaron, los legisladores que se ufanan de no asistir a una
sesión de trabajo durante años, frenar las fabulosas evasiones
impositivas en el negocio agroexportador, la prisión domiciliaria
para los genocidas y demás tratos casi monárquicos. Esas más la
lucha en serio contra la corrupción oficial serían muy válidas
exigencias del periodismo, que ni se atreve a cuestionar la demora
en identificar de una vez a los chicos adoptados o apropiados por la
señora de Noble, - principal del multimedio Clarín- y concluir con
una opereta jurìdica.
Si ya mismo todo eso tan serio para la convivencia se ventilara en
los diarios y pantallas de televisión, los hacedores de la opinión
deberían abandonar esa idea en la cual el lector-sujeto es un ente
incapaz de la menor abstracción intelectual. Solamente por esa
valoración tan confusa difusa que los medios hacen de la sociología,
la psicología de masas y la realidad; una más de sus temeridades sin
sustancia. .
Por naturaleza cada ‘periodista independiente’ cumple un mandato del
Poder, y ese no entender que el imaginario social y colectivo es
algo que ellos desconocen, - por inasible y misterioso- los
confunde. Deberían aceptar que ‘eso’ que anda por ahí existe y son
personas, gente, población, ustedes elijan el nombre. Pero es tal el
despiste que el diario La Nación de Buenos Aires dedicó en los
últimos años cientos de artículos contrarios al gobierno actual, sin
estimar que tanta falta de objetividad elevaría a su ‘enemigo’ en el
favor popular. Un pequeño detalle muy sustantivo no tomado en cuenta
por los escribas, que más tarde advirtieron los encuestadores del
mismo diario. Ese efecto inverso devino de la inmodificable
realidad, tan categórica con quienes inauguran teorías caseras
demasiado originales. Se sabe que la intención de voto a favor del
gobierno sube levemente, pero quizá dentro de poco golpeará en lo
medular y resulte algo equiparable a otra aseveración ya caída en
desgracia: la de creer que en la Argentina ningún gobierno
soportaría diez tapas de los diarios ‘serios’ en contra de su
gestión, sin capitular. Una premonición propia de una sobremesa con
buen Merlot en algún barrio privado, muy demorada quizá porque
‘estos tipos que gobiernan ni leen los diarios’ o algo parecido. A
no engañarse, el mundo ha cambiado y la situación de la Argentina
también; hoy los principales negociadores internacionales con el
país son Brasil y China y no USA ni Europa Occidental; pasaron
sesenta años, el peronismo sigue existiendo y su último reunión
general ocurrió en la CGT; y si de pronto reapareciera su líder
máximo en el balcón a gritar ‘que se calle el del bombo’, se
callarían más de uno.
Argentina sigue estando en el planeta y aunque ciertos borroneos la
confunden, a esa realidad ni de lejos la puede cambiar el palabrerío
de los medios peleados con el gobierno. (5/2010).
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires,
Argentina
La
‘fragmentación’ frenó un documento entre la iglesia y varios dirigentes
Por Eduardo Pérsico.
Hace un par de semanas miembros de la iglesia católica en Argentina redactaron
un documento para denunciar los altos índices de pobreza en nuestro país. Una
calamidad innegable que suscribiría también varias entidades sectoriales: la CGT
y la CTA de los trabajadores, las cámaras empresarias Unión Industrial, su
similar Asociación Empresaria y de los grupos financieros, la Asociación de
Bancos del país.
Esta iniciativa, lamentablemente para su responsable obispo Jorge Casaretto, no
se consolidó a pesar de los publicitados anuncios previos por el ‘alto
porcentaje de fragmentación que hay en el país’. Así dijo el obispo al cargar
educadamente contra ‘las cámaras empresariales que impidieron avanzar en ciertos
acuerdos que ya habían sido consensuados’, acuñando una opinión algo demagógica
al no mencionar entre los disidentes a firmar, también a las representantes
obreros previamente retirados. Pero bué, él será también perdonado por confesar
‘cierta ingenuidad de la iglesia ’ al pensar en erradicar el drama de la
pobreza, ‘una emergencia nacional’. Algo que pareciera recién descubierta por
esta jerarquía y no demasiado preocupante para las entidades empresarias que no
firmaron, según alguno de ellos, por estimar al documento contrario al gobierno
actual del país. Que bien entendido, ha sido para ellos un gobierno que les
permitió ganancias sustanciosas durante su gestión, resultado favorable para
cualquier empresario de servicios, la producción industrial y agro exportadoras;
igual vertientes de opinión que por naturaleza reclaman por la presión
tributaria, la inseguridad jurídica y demás quejas de la conocida agenda
empresarial.
Pero igualmente no firmaron, y para algunos resultó sugestiva la reiteración del
obispo Casaretto al hablar de ‘fragmentación de la sociedad’, un calificativo de
por sí ambiguo: Fragmentar en principio implica dividir, Fragmentario es
cualquier cuerpo compuesto por fragmentos y sin complicar más la cosa, cualquier
grupo humano es un perpetuo exponente de lo fragmentario en tanto lo integren
personas, instituciones, etnias, grupos de interés, pobres, ricos,
multimillonarios y muertos de hambre. A quienes, ¿con ‘cierta ingenuidad’? en un
papel escrito con frases muy dolientes les prometen cambiarle la situación de
pobreza con un escrito que no iría más allá del anhelo y el buen deseo. Para el
pobrerío, otro papel cargado de palabras y acaso para el sector de la
‘fragmentación’ más alta de la sociedad, saber algo de la miseria que pontificar
siempre a favor de los pobres. Rezos y homilías no sirven en esta época de
enterarnos que el asunto de la miseria se regenera con decisiones concretas y
factibles, y es inservible cualquier vulgar enunciado que publicarán los diarios
del domingo, y el lunes a otra cosa.
Para entrarle en serio y de lleno a la miseria y la desigualdad hay que olvidar
el miedo a palabras por años malditas y despreciadas; los realistas ejecutores
de las medidas elegirán los términos que ellos prefieran pero sin una
redistribución de la riqueza incautando las fortunas desmesuradas, y la
reeducación de los sistemas de uso y propiedad de la tierra, reforma agraria o
como se llame, no hay arreglo. Sobra comida en la tierra para que coman todos
sus habitantes y eso no es un hallazgo, pero sin una forzada repartija de los
bienes la inequidad y la hambruna seguirán creciendo. Y más aún con dirigentes
que pretenden jugarla de justicieros y se ocupan de la pobreza redactando una
carilla crítica de la realidad que nadie niega, todo suena a broma televisiva o
desconocimiento de lo verdadero. Escritos como estos bien pueden firmarse por
millones y destinarlos a las corporaciones mediáticas más que al imaginario
colectivo que pronto lo olvidaría, a no ser que este abortado o postergado
manifiesto fuera pensado para retomar el ‘gracias que la iglesia se preocupa por
nosotros’. Un ademán no infrecuente entre las agrupaciones políticas tributarias
del privilegio en la Argentina, que si las cosas no culminan según ellos
disponen se encabritan y destruyen la negociación. En esa pertinaz obstinación
clasista en romper además las instituciones, según nuestra historia lejana,
reciente y siempre próxima, algo que no fue el caso de este documento sobre la
pobreza. Eso está descontado, apenas fue un frustrado apriete político donde el
mayor exabrupto fue decir ‘sociedad fragmentada’ cuando algunos señores se
negaron suscribir un documento que no compartían. Un exceso verbal que
manifiesta cierta actitud ante los demás mortales, sin suponer que el obispo
participante creyera de verdad que esa ‘fragmentación’ de los firmantes fuera un
rechazo a la voluntad de dios.
(abril 2010)
Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina