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www.poesiaceliz.com

Liliana Céliz nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, en 1956, Transcurrió su infancia entre Rosario y Miramar, ciudad de la costa atlántica de la Provincia de Buenos Aires, donde vivió hasta los veinte años. Realizó cursos y talleres literarios con Antonio Dal Masetto, Carlos Dámaso Martinez, Roberto Ferro, Isabel Vassallo y Ana Auslender.

Ha publicado Desembocadura, Buenos Aires, Tierra Firme, 1990. Compilación de poemas en conjunto con los poetas Gustavo Baz, Gabriel Rizzola, Carlos González y Chantal Damon. Se editó con el apoyo económico del fondo Nacional de las Artes; Del traje de Eva y su manzana (poemas). Buenos Aires, Último Reino, editado con el apoyo económico de Fondo Nacional de las Artes. 1997; ¿De dónde vienes de mirar tus ojos padre?. Buenos Aires, Ediciones del Dock, 2000; O elevación de vos o pensamiento Buenos Aires, Ediciones del Dock, 2007; A los que fueron pájaros. Buenos Aires, Ediciones del Dock, 2008.

Ha recibido los premios Casa de la Amistad Argentino Cubana, año 1987; Primera mención en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la Emisora Lobos, año 1989; Finalista en el Concurso organizado por la editorial “Argenta Sarlep”, año 1988; Tercer premio en el Concurso Nacional de Poesía organizado por la Emisora Lobos, año 1988, Mención especial en el concurso organizado por la Emisora Lobos, año 1989, entre otros.

Colabora con numerosas publicaciones y sitios literarios en internet; tiene varios libros inéditos y coordina talleres literarios. Su página web:
www.poesiaceliz.com.


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A LOS QUE FUERON PAJAROS


los que bailaban
han ido todos a parar bajo la fuente
y el arco de los pies
en piezas mínimas no audibles
(el asco de los pies cantando)
éramos tantos
y en las esquinas nuestras voces
se encimaban
armaban coros de coral y de agua entonces
tan es de noche siempre
que aquí la luz ha ocultado las cantatas
el agua ahoga entonces



…Imagen clandestina del pasado
( las torres no caían ni abarcaban )
cómo seguir sus pasos / cadáveres al mar
o los aviones / la peste era corriente como peste
la sed es mucha y a través palabra
quietud de la palabra cosa
o todo lo frontal el pensamiento
morir como la esquela en esos sitios
inmigración del joven que es veloz y cae
la forma habida en el sujeto
carne que niega carne y se establece en el sonido
profundidad de la madera rota como charcos
secuestro fue secuestro / monte de grasa cruda de los cuerpos
volver a ver la luz cuando se apague
cargas de barro o chicle.



…huesos plegados de por sí hacia el centro
arcos que al desollar resisten la caída o movimiento
( tiempos que no bastaron para verte )
color que al inflamar color se vuelve hacia el principio
olor de sangre coagulada como forma
vientre fugaz el vientre como estrato del pasado
madera o cruz o espacio material de la mirada.

…canales como lacra o como fosa
ahora que la voz se cuelga del rincón y muere
imitación afuera de otro espacio
lo cálido se escapa en vías convergentes
ir a morir al diente de quien no hace bulla
los huesos demacrados en función del o que ríe
abultamiento del neón en las escalas de presencia
un repetir el nombre por si acaso
desnudos y sin ver la vuelta.


pasaje a donde se es o remoción de los sentidos
( el cuervo capaba a nuestros hombres )
pigmentación marrón como reflejo en los espejos
todas las manos pierden su razón de vida
atrás el campo cae en el olvido ( la casa se remonta a solas )
testear el hambre como punta de ese iceberg.


…en un plano horizontal la luz se niebla
refleja desviación entre estos ríos
los árboles jaspearon su contorno
silueta fermentada en la bahía
( lo rojo de la sangre es verde )
coloración de más en lo sagrado
ritos de sacrificio últimamente.


quemaba el sol y la mañana es jubilosa
( emanaciones propias del tormento )
amortiguar la ese en grito funerario de caída /
quemó pronto sus alas /
playas vacías para verlo /
en combustión caía.


…restos de lo caído entre los árboles
ojos que miran más allá en los albores de infinito
¿ haber caído cuándo ? / cambiar la voz y someter
las cosas en el pasado ¿ haber caído cuándo ?
de lo ancestral el eje fue quebrado.

…islotes de cortar la sed nocturna en la fiereza
hilos delgados de palabras muertas / de la mirada
puesta en plexo al infinito / ahora que la voz espera /
comarca de pastores sin un perro.


el hambre bordeaba la sequía
…visiones secundarias de las cosas
( la calle daba a un pliegue de existencia )
cuerpo blandido en arma como campo en la vigilia
forestación de alguna zona del discurso.


Aves de hilo tapizan los vestidos de las manos rotas
envolviéndolas azulmente del moho que lo empolva todo
en ese sitio de almas densas, escondidas de a cuatro
entre herrumbres y mortajas mustias, habiendo habido afuera
antes que los rayos se espesaran tanto y bajaran grillos
del tamaño de los ojos de las gentes y se hicieran ramos
y ocultaran los espacios no ocupados por las cosas
y alguien dijo: "Hay que atrapar los cantos que interceptan
los oidos desvelados" y partieron los que aún quedaban
con frescuras hechas de ematite y se fueron yendo
en el camino largo de página escondida bajo tierra triste.



NO ES EL RÍO

FLOTANTE DE NOSOTROS

repetición absurda al movimiento (de lo central el calco
delas huellas de entre desovaciones últimas, allí nadaba
nuestro padre con sus voces –la cara del color del cielo
entre raíces párvulas creciendo/ la mismidad en un rebrote
de existencia / los brotes de las manos en taras del crepúsculo
creciendo


roída por los años/ su señal ausente de tutela de los otros
donde yo/ el mí en el grado mínimo del llanto/ es en
la ausencia/ bajo tierra/ el paraíso de las manos/ no en el tronco/
es tutelar el padre/ aquí en su sangre/ la espesura de los cuerpos/
la figura descentrada en comezón/ líquido en la sangre


la expulsión del paraíso por el hombre (nunca dios)
lago entre los cuerpos que se muerden a sí mismos
en completud/ mano a mi derecha es en los signos/ nitidez/
fondos aflorados de los ojos como niños/ del portal)
las últimas visiones en los cisnes


el cuarto revestido del otoño en claridad (luz en los
contrastes de la hoja en los crepúsculos/ nunca claridad
en las esferas púrpuras/ el cielo aquí en mi mano/
la hondura de mi mano/ los páramos temblando
de la hoja en distorsión/ el nombre afuera de las carnes/
como enjutas/ la humedad/ de los pezones que contrastan/
leche en el caer del verbo hacia el montón de escombros
en la nada) de los cuerpos


el recuerdo (pliegues en el agua y más atrás/ pliegues
en la arena entre las huellas/ como giros en el aire/
es el vaivén/ la lente en la cascada) hojas más atrás
de la memoria y al caer/ brisa entre las piernas/
más allá


en lo dejado de su mano la existencia
como el fluir hacia algún llano no los puentes
de mirada hacia el comienzo/ el hombre
gira en corrimiento de su mano, la estrechez del puente
con mirada hacia las aguas (el cruce de las aguas o el reverso)
el nacimiento haciendo un ramo / nitidez desde el extremo
del pezón hacia la carne externa/
de otro niño


el corrimiento de los bordes en el agua
(en la juntura es el espacio de desierto)
la con/junción del agua en la vertiente (de lado entre la
luna al espacio sólido de imagen/
ella como figuración al nuevo espacio
de las formas/ no el sonido/ la abertura de la lente/


vuelta al lugar del crimen / el yo en la con/solidación
de la defensa/ en la otra cara de moneda hacia las aguas/
la estampida/ el concretar del agua hacia las formas
(no es el río/ el lado acuoso de la cara que hace al río
en la versión de antaño de moneda/ el semicírculo/
la cara en el revés – de formas hacia el otro/
en la mudanza del otro en el suceso que da al río)


el otro lado de mi cuerpo siendo otro (el corrimiento de la esencia
hacia el portal/ en lo genuino de la sombra al otro punto/ en la
frecuencia del cuerpo con la imagen/ dada la cara a lo terrible/
en el encuentro del brazo con la arena/ la pulpa fina de la arena
en detención/ al grado nítido de espejo)


la cara deformada entre las piedras/ en el correr de boca hacia
otro punto/ el lado izquierdo de la imagen (donde es doble)
en la inversión antigua desde el sueño (palidecer de la
palabra sombra/ lo púrpura en el agua en el silencio)
la cara adusta de la cara en lo terrible/ el grado nítido
de enlace entre los cuerpos/ la cueva en extensión del doble/
partimiento


en la adustez de niño en el regazo
la madre como llaga hecha su cuerpo
(lo vegetal tendido como cumbre/ como palabra
antigua / como verbo) la iniciación del mundo
entre las flores, entre la savia inversa/ el otro cuerpo
no la corteza nítida (es el ave) desde el cordón
la llama rota en el reverso (torciendo al pámpano
la cúspide de algún niño/ la flotación
coral del círculo es convexo) la paridad carnal
entre las piernas


de espaldas al cordón las madre
en flotación antigua de reverso (la cumbre
de algún hombre como niño en el mutar propicio
en corrimiento) nunca el fondo/
la dilación de madre como cuerpo (la cara
rota en el principio de algún mundo) sombras
de esterilla/ (la cara mira en el principio de la cara)


/cuerpo de mudanza
en lo infinito de la arena/ en ablusión/ de cara en el espejo
de los otros (ella ausente9 su rostro en la embriaguez de la corriente
entre cintas nítidas del viaje/ aquel extremo de su cuerpo
(tentación sin sombra) lo acuoso7 la cara en elestribo
de los mundos/ ella ve


es el desnudo sin los pechos/ sin la cinta acuosa de los pechos
en el momento regular del agua en la caída(en el vacío
medular de las fogatas el cuerpo a la estampida de el
destiempo exorbitado de él en la laguna) (es el rebrote de la luz
en la caída) (los frutos esparcidos por el suelo en el manchón
de luz/ la cápsula del niño en la bañera)


fuego entre los árboles/ la ciudad/ el cielo corre entre los tímpanos/
por detrás de la roturas de siluetas/ se apelmazan en gradas las palabras
aítas de la sangre/ en corrosión/ verde entre manchones de la arena)
por debajo las casitas pardas/ la humedad/ el cuerpo visto en la humedad/
peces en el lago


el mar en la tormenta de verano/ la estrechez/ las mamas
en el aire/ torneados de humedad los cuerpos encrespados/
rota la figura de la calle en diagonal /casas en la arena/
los caballos


la cara en la postal de despedida, no como un ave,
como el viento en la demora de los ojos (en la estrechez
de ojos contra el viento)/ el ciclo de la cara en el retorno
(como lo pendular de la garganta en el otoño, estampillado)
el grito daba surcos en el aire (de las costumbres de las
caras hacia dentro) (la simple imitación de la sonrisa)
(ya no reconocer mis gestos siendo dobles) (algún bufón
perdido allá en las piedras, entre el arco que saltabas)
o en el recostamiento en el espacio óseo de la madre/
zambullirse de pronto a la pedrada siendo el otro/


en la visión que ella lavó del plato y ha hecho frío
(las manos estampadas de las formas anteriores de las cosas)
la casa en el cansancio (lo que arde en todo tiempo
de desgracia) (de la coronación del hijo por su padre y no
en el vientre) (lo emancipado de la voz de ella, la pequeña
que saltaba las paredes por el aire) y luego fue cantando
a detener su imagen que volvía por detrás todas las veces(
ella habló/ ya ni siquiera nadie (tal vez ella) en mera
escuchación de algún pasado/ la niñez/ el padre/


A MI IMAGEN

recostado en el desnudo de mi falda
entre las piezas primeras de las piernas, a mi imagen
calcada en el verdor de algunos pastos, en la escena terrenal
de la belleza, el agua en despiadada construcción de la caída
entre las manos acabadas del discurso, en el fermento líquido
del sexo (no nombrado por si acaso)/ distracción la noche
en cabecera que no cae, bifurca los dos brazos en tu cuerpo (demencial
/correspondencia de lo otro) / no el derrumbe


barcos en la escena del encuentro en el reflejo azul de la llegada
entre los arcos paralelos de algún fondo a la cabida de este cielo/
decantación de los colores de la tarde/ láminas perdidas entre piezas
de la arena en el desborde en el circuito del océano tangencial
(láminas perdidas) entre piezas del desastre inacabado de los
cuerpos/ la peste/ entre los ojos propios el mundo ajenizado
en la otra parte/ las palmeras


las naranjas/ el frío en las naranjas (por detrás del patio
a la manera de los otros/ el río en el derrumbe) correr por la
corriente entre las hojas/ un quiebre en el discurso/ por
detrás/ ojos que coagulan como forma el (contenido
alto en continente, por detrás) siesta en los caballos
blancos a la/ árboles hundidos en la nada/


nimiamente (por detrás de los espejos) en el viaje de/
entre mí/ las manos asentadas de mi cuerpo/
rebelión/ las manos en mi cuerpo/ en el doblez
del agua en las esquinas de la carne (mirando
a la otra cara como a mí) el ave demarcaba
el otro espacio de mi cuerpo/ por detrás


a lo ensoberbecido de tu cuerpo (de tu luz) desde esa esfera
que es a mí/ en el coágulo de infancia (en los espacios
clandestinos de mi cuerpo) él es a mí/ nublarse en las
esquinas dado a dado/ luz en la moneda diurna
(salpicando)


en el espacio de las aguas/ como un punto
(del redoble de mi cuerpo en el sí mismo
flotante como llave) en el recuadro atónito
del mundo que se cae (por los espacios de la forma)
líquido por fuera de mi (cuerpo) en estallido o como un punto


el cuerpo austero de mujer flotando contra el río (del
ímpetu del río) /contradicción/ cargas de río en ancas
de mujer explotan/ desde lo cierto a otro criterio de lo
móvil (tal vez ausente siempre) / es ocasión/ la cara que
se pinta a otra vertiente/ lo dual/ el cuerpo en
equilibrio de las aguas (viento a ras del agua) ella
no va/ secretos de la pieza en combustión/


quiebre en la cintura de otro (es a los ojos la pregunta) el hastío
de la tarde dando vueltas y él poblando los espacios in-cres cen- do
/ los espacios in crescendo de mi sombra abierta contra el vértigo
instantáneo de pregunta (imitación de los momentos de otro)
y él no está (es el espanto vuelto cara en la moneda) (el arma
vista por detrás/ en la completación de algún pasado de pregunta)


la flor horizontal en la caída de las hojas (en la caída de la tarde
por las hojas/ no en las hojas) dicho lo mismo es al revés (la puerta
abierta de mi cara tapada desde el vidrio o la humedad del vidrio
roto en el principio) (ella miraba en alusión al ella/
caída de las hojas) cuando el circuito pendular del círculo
tamaño de los árboles caía (estampillada de las hojas)
caída en la otra tarde (es ya el crepúsculo) ondeando es en la
voz (desdoblamiento de la voz) justo en lo roto de la imagen


¿el vacío de mi alma? En la otra noche (la cubierta de la noche
en la que yo reía de su mano siendo (dos) descalza
entre paredes que tropiezan (mis ojos se tropiezan meramente
de mirarla –sencillez- escrita a un punto negro acá en el
cuerpo/ la textura de mi piel en el reverso, impresa por el
nombre en lado de) su boca que reía al lado de él (estampillado
al reverso de su cuerpo)


lo abismal dado el cruce de las aguas (chorros de mi cuerpo contrarrestan
la mirada) encadenados los huecos como forma o devenir
del lado externo de la espalda a chorros) cruce de las grandes
aguas es decir justo a la orilla de los bordes (al principio
de mi mano veo devenir) justo su cara en una foto flotando
de a pedazos con los restos contantes de la mía (desgarración
al borde de los dedos en el lado en que sostienen/ es decir
dado mi doble en la desgracia)


semilla flotando allá en el cuerpo abruptamente (en el
momento del partir del partimiento/ la leche de ella por detrás)
(el tiempo en la inflexión de ser hacia el despliegue
de pasado en corrimiento/ es hacia atrás/ la llave que da
paso / es hacia atrás/ el líquido sinuoso de mi padre)
talvez con ella o no vendrá la mano que acaricie
la locura en la repetición (tal vez con ella)


el pecho de su madre dado vuelta (al extremo
de visión del otro niño/ en la bifurcación/ de lado
en la pregunta –cuando él llora- en la bifurcación/
de líquido de lado de la mama en el pezón externo
dado vuelta a la visión del otro)


ella por detrás del agua (como prolongación cilíndrica del ella)
el río en lo más turbio de visión en pensamiento/ el río
concordando en formación del todo (en el segundo) luego la
voz que hace a mi espalda (no la voz en movimiento en otro/
un acertijo) caída en la visión cantando/ la esfera de la noche
en el segundo/ la otredad/ el rasgo de la nada como cosa/
el ámbito del mundo por lo bajo (la nebulosa entonces) caída
como planta en precipicio/ el último peldaño/ no a las
barbas posadas de mi hermano en la silueta (ella no canta:
cae) en la visión del ella que se estampa en el silencio (no
más allá) no hay agua


en la vertiente acanalada de su luz (lo extrapolado de su
imagen hacia mí/ cantando en énfasis del viaje/ completud/
la cara externa de moneda entre las manos / como un
náufrago/ de ser entre los pechos/ la frecuencia a la
deriva/ su vuelta/ vuelta en el dobles


batir las alas al borde de la muerte (al borde de este sol que hiere
hasta el cansancio/ momento especular en la llanura
diurna de las alas batidas a lo lejos en el ámbito penúltimo
de escena/ o la morada mía derretirse/ los ojos de él salpican
los momentos de belleza/ en orlas de la tarde derretirse)
ascenso hacia la escena donde él viaja/ los ojos en los ojos nuestros


nítidamente, lo cantado a ras del agua (en el achicamiento
de las aguas donde ve luciérnagas que en la humareda hacen
de polen- a lo lejos detrás de los estratos puros de visiones de la
lluvia) en el momento en el que ella es ella no el igual
de las visiones ni el tamaño venidero de los sauces cuando llueve
(en época de otoño) lo múltiple es el agua difamando (el agua de los
charcos) la luz amontonada en los circuitos de memoria que no enciende


en el dobles de la mirada a un punto, de cara abierta a la
deriva (el pájaro come de su luz y encuentra techo en
el vacío, ya no lo rancio de visión en las figuras del declive,
se ha hecho la vuelta a un punto diurno de lo claro /
lo constelar de la visión del techo, las voces que tejían en
redondo y yo –el pájaro a su luz- en la caída lateral de los espejos/
otras voces/ a la manera noctámbula en la muerte/
no la nada)


el fundamento del color justo detrás de las esquinas de la muerte
(gota caída en el vacío en plena asociación del nombre con el
punto) palabra austera en el fragmento en que no ve (ella no ve)
el resbalarse de la mano en el vacío –el techo del vacío-
como un ala sobresaliéndole al espacio de la muerte- figuración
del cuerpo como eje que desborda los pliegues en la tierra, el ancho
de la tierra, como fecundidad de la pregunta-


en la caída de la sombra a los helechos, mi
cuerpo distendido a la humedad como sitiado
de algún doble en el recuerdo (en la completación
de algún conflicto con el doble9 haciendo savia
de su cuerpo en el neón en los asuntos del color
ya sin los bordes (en el aspecto callejero de la noche)
sitiado de algún doble en el recuerdo en plena conjetura
/ njetura del silencio


hacia el retorno de la escena a la otra escena
-la cara abierta desde el habla a la alusión caída
junto al puente (caída por lo pronto en el transcurso
que es el agua la medida/ ya no la compresión de todo)
ciñéndose desnuda en la vergüenza/ la humedad llena
de gotas que se untan a su cuerpo en la polaridad
de la existencia-


huellas del pasto tras el lago / el lago en lo recortado de la
sombra a orillas de la imagen sucedánea de belleza/
el ámbito en el que ella ve a su madre y cree tanto en sí/
en la mitad de cara de su madre/ en la espesura ósea
de algún cuerpo/ no/ el cuerpo como el ámbito de imagen/
ella no/


de la mano en la que vio: madre por su esencia claramente
el ella (en la alusión genuina de la sangre/ voltearse por dos
veces y la risa en la detestación de la palabra en completud/
la mera discordancia/ un elebarse a él/ crepitud/
la escena del descanzo/ entre las manos nítidas del viaje/
la molécula/ el infinito punto al infinito/
nunca en el reencuentro nunca)


desde el comienzo como comienza la caída del río en otras
aguas (las aguas desde mí en la abertura a inmensidad de
algún recuerdo para verte en el minuto oscuro del silencio-
el tibio pasaje de la voz cantando la explosión asida de los sexos
cuando tarde, en caminata de caballos, a un lado de las cosas las
manos que flotaban eran mías y lo rugoso de escalera a la
escondida, la última rayuela, la escondida noche a noche de la
hilera de los padres del comienzo, en la vigilia/


/ la abertura hacia el espacio
en el ámbito acuoso de los ríos (el ceñimiento de los ríos en el
medio/ el torrente/ lo líquido de sangre en lo echado a perdición
de cada cosa –fuera de su sitio- el núcleo ambivalente de la
sangre como solsticio interno de verano
es cada cosa en lo interior desde el despunte de los cuadros
hacia el centro el corrimiento del espacio de los árboles/
el humus en la copa en el momento del cruce en la corteza/
el agua en lo interior de algún circuito de las aguas hacia el
espacio paulatino de la fronda/ no la mitad, el doble del torrente/
la raíz abierta hacia los muelles/


la floración del pasto, no las aguas antiguas en la tierra,
en plena gestación el fuego del ave que voló a lo lejos y el
incendio a inmediación incendio de las voces en lo
opaco de la tarde, la luz solar como apagada de la
esfera doliente desde el fuego, no lo opaco, el corrimiento
de lo opaco en gestación de la desgracia, la voz
como cayendo allá a lo lejos, en el grado de derrumbe,
del hemisferio acuático de voces en el centro,
en lo esparcido del retorno, no la luz, la gestación
genuina desde el centro, en el trasfondo


en la metáfora de la luz, en los cristales diminutos de tu
cuerpo, la atmósfera cayendo a los costados de la esencia
ambigua de las cosas que no caen, no, lo diminuto,
entrando en el silencio de la luz, contemplación de los
momentos únicos en el grado de desdoble de los ojos,
ya no el cuerpo, (sólo retumba a voces como llano) en la
ciudad, el nombre de ciudad, todos los nombres, (nunca en
la esencia, lo esencial dista apenas de ser dicho) las cosas
por su nombre, la cara abiertaen el espejo en mutación
de los insectos, sólo el humus aflorando


en los esteros corriendo como hule por debajo, haciendo del espacio
lo lejos de los ojos (la abertura al pensamiento en el mundo
en donde estás, imbuido de presencia ajena, como grado tremporal
de algún derrumbe –la vida en nitidez tapando las lombrices en el agua,
como hojas bajo tierra en el perfil poblado de matices que se aislan/
la vida en la desgracia- y el canto de los ojos como piedras aisladas
del silencio cayendo en un presente que se jacta sublime, allá en lo
lejos, nuestros tactos)

la hoja en el lado del dibujo de las formas, en la fronda
en el techo del teclado canturreando las solapas de los
cuerpos en vistas a sí mismos, subvertidos (los tamaños
de las cosas) las manos aguzando los sentidos en vista
de los ojos mismos/ avistando o parámetro del río en la
premura del recuerdo aguijoneado de distancia, el mismo
puerto


la flor en los pantanos bordándonos las manos de distancia,
en esto de los viajes al silencio (las comisuras abiertas de las
bocas en zigzag como tamaño revertido del silencio- la
mixtura en el revés del alma a nuestros lados como ojos
en el sexo – los cuerpos en lo ajeno a imitación de la maleza
de la voz/ tañéndote lo propio/ río aquí en la boca en la que estás
como palabra doblegada hacia algún verbo)


del camino de la casa a la maleza (la voz entretejiendo la
palabra en lo venido a auscultación de sombra tras la sombra
-la voz como parámetro en la escarcha, somnolienta) se ha
quebrado el día en el pasaje de la noche a la otra noche y el
camino bordeándonos los cuerpos de tibieza( el aire tras la
lluvia, en el pantano, en la doblegación de la insistencia
con el nombre) la cara en el vacío o esas plantas regadas
de algún verde, la insistencia


la noche entre las flores, en la espiga digital que da al comienzo:
noche, de cara en la caída el universo de la voz cantando entre
las olas, las matas de las olas en silencio, aquí , como en divagación
de los postigos azules de los cuerpos de entre voces, malezas
de la voz, en lo auscultado del silencio, aquí en la oscuridad
el latido de lleno de los cuerpos, en la sombra


en negación penúltima al pupitre de la muerte (la cara exacerbada
de la escarcha y el río dando olas hacia el viento –el devenir del
viento en el segundo-) de toda terquedad lo aseverado así en
disyunción del sueño como comiéndose la escarcha tras el vagón
a oscuras de la noche en los cimientos dentados en sapiencia
del deseo (la vara haciendo estragos en mi cuerpo como capaz de
redoblarse en la caída a la maleza de los muelles, el tramo a algún
cajón donde dormía y no/ callaba/se la voz/ en partición de los deseos


manos sinuosas en el agua cruzadas por la imagen que da el
nombre (toda crepitación del nombre en el deseo) en el confín de
tela en el trasfondo como ola de color (es en la voz siempre
partida) en el espacio no acuoso del recuerdo (el tiempo
segregando la otredad) la mano en el camino o en la noción de
algún camino en lo conjetural de algún comienzo


entrante de la noche o con conciencia plena del crepúsculo (en
plena coincidencia de la noche/ es el partir/ de lado la ocasión
del vino/ lo extenso en acuarelas que no tiñen/ las manos
en los pliegues/ en la connotación de algún momento/
perdido allá en el río como ámbito de imagen la otredad

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