El Hombre Nuevo según Ernesto Che Guevara

Por Fidel Canelón

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El Hombre Nuevo según el Che Guevara

Por Fidel Canelón
Universidad Central de Venezuela
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
Escuela de Estudios Internacionales
Cátedra: Historia del Pensamiento Político

Introducción

Dentro de la política mundial, la lucha armada revolucionaria ha ocupado el centro de la escena durante casi tres décadas. Desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros tiempos se ha podido observar cómo diversos pueblos han recurrido a la guerra de guerrillas, o a otras formas de lucha armada de tipo popular para alcanzar la liberación.

Los episodios más sobresalientes en cuanto a los lineamientos a seguir por las mismas; han sido guiados por los conceptos marxistas. De hecho, durante más de un siglo, el papel de dicha teoría para un cambio revolucionario ha sido arduo tema de discusión. Es obvio que el problema es complejo y, sobre todo, teniendo en cuenta los rasgos particulares de tiempo, lugar y circunstancias que determinan las diferencias, profundas o no, entre uno u otro movimiento armado y que además originan en el contexto situaciones revolucionarias concretas difíciles, a nivel teórico-metodológico, de afrontar.

Ahora bien, ubicándonos en el período histórico caracterizado por la búsqueda del cambio de una sociedad capitalista hacia una socialista, encontarmos, como era de esperarse, que las formas de lucha revolucionarias se han formado gracias a las ideas y métodos de organización procedentes del movimiento comunista.

La última proyeccción de ese marxismo –última en sentido cronológico y en el de ser la posición extrema de la ideología- es la "Nueva Izquierda". Entre los ideólogos de esta corriente, expuesta desde la década del 50, cuatro son señalados como principales: Jean-Paul Sartre, Frantz Fanon, Herbert Marcuse y Ronald D. Laing. A ellos se añade el Che Guevara, a medias ideólogo y hombre de acción, uno de los motivos por los cuales logró vislumbrar a nivel internacional, y a su vez, hecho que captó nuestra atención para desarrollar a grosso modo la esencia de su línea de pensamiento, a saber, el difícil camino de transición de la teoría a la acción y del "amor a la humanidad" a la violencia implacable. Todo esto se fusiona para dar como resultado el humanismo revolucionario; pilar de nuestra investigación.

Vida y muerte de un guerrillero: Ernesto Che Guevara


A 46 años del asesinato de Ernesto "Che" Guevara. Producción Télam

Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Argentina, el 14 de junio de 1928, en el seno de una familia de clase media. En 1953 finalizó sus estudios de medicina en la Universidad de Buenos Aires. Durante sus viajes por diversos países latinoamericanos se convenció de que la revolución violenta era el único medio para erradicar la miseria y conseguir la unión política de las naciones hermanas del continente. En 1953 viajó a Guatemala donde Jacobo Arbenz emprendía un amplio programa de reformas sociales, pero el golpe de estado del año siguiente obligó a Guevara a trasladarse a México. Allí conoció a los hermanos Fidel y Raúl Castro, que junto con otros exiliados cubanos estaban preparando un asalto revolucionario contra el gobierno de Fulgencio Batista.

En noviembre de 1956, el grupo revolucionario dirigido por Fidel Castro desembarcó en la provincia cubana de Oriente. En el primer encuentro con las tropas de Batista murieron casi todos los insurgentes. Castro, el Che (apodo dado a Guevara por su orígen argentino) y los otros sobrevivientes se refugiaron en la Sierra Mestra, desde donde iniciaron la revolución que culminó en enero de 1959 con la entrada triunfal en La Habana.

Guevara ocupó puestos de gran relevancia en el gobierno de Fidel Castro, entre ellos el de director del Departamento de Industrias del Instituto Nacional de Reforma Agraria, Presidente del Banco Nacional y Ministro de Industria. Representó a Cuba en conferencias y foros internacionales y se destacó, además, por sus constantes ataques al imperialismo de los Estados Unidos.

Considerado por su obra teórica como un marxista heterodoxo, el Che Guevara encarnó los ideales de la juventud izquierdista de la década de 1960. Entre 1965 y 1966 desapareció de la vida pública y paró algún tiempo en el Congo, donde colaboró en la organización de un grupo revolucionario.

En otoño de 1966, el Che comenzó a organizar la guerrilla revolucionaria en la región boliviana de Santa Cruz. El 8 de octubre del año siguiente su grupo fue aniquilado por el ejército boliviano y el ejército de la CIA. Ernesto Guevara fue herido y apresado; en los días siguientes fue ejecutado. Así muere el hombre que quiso crear al hombre nuevo con su ejemplo, con su vida, con sus obras… un hombre que defendió sus ideas con las armas y sus teorías con la acción.


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Esencia de la filosofía guevarista

Sería absurdo adentrarnos en las proposiciones expuestas por Ernesto Guevara sin antes pasearnos por los criterios fundamentalmente marxistas (sin obviar los leninistas) que influyeron radicalmente en la formación de su pensamiento, de hecho, que constituyen su punto de partida; de allí que el Che sea considerado tanto por sus conocedores como por él mismo marxista. Sus escritos así lo confirman.

Pero ante esta característica existe un detalle fundamental y es lo que va a darle, a nuestro entender, un toque particular a toda esta visión guevarista, que viene siendo el hecho de que el descubrimiento del marxismo no fue para el Che una simple y llana operación intelectual y bibliográfica, sino también el resultado de una experiencia vivida, a saber, la de la miseria y la opresión de las masas latinoamericanas que conoció a lo largo de sus viajes a través de los campos del continente. De allí que se derive una de las cualidades esenciales de su versión marxista: el carácter antidogmático. Es decir, concebía este aporte teórico como algo que podía y debía desarrollarse en función de la transformación de la realidad per se aclarando que "…si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado."

Guevara se queja en varias ocasiones de la escolástica que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista; haciendo referencia -a nuestro entender- a las premisas sistemáticamente impuestas por la burocracia stalinista; que se basaban en una formulación y la puesta en práctica de interpretaciones y falsificaciones cada vez más heterodoxas tanto del marxismo original como del marxismo-leninismo;yendo además en contra de toda tendencia a cuajar el primero en un sistema de verdades eternas, inmóviles e inmutables que conllevan a un inescrutable dogmatismo, ante el cual responde diciendo que no hay que olvidar que el mismo debe ser, en último caso, una guía para la acción.

Una vez expuestas a grosso modo la base y lineamientos dentro de las cuales se circunscribe el guevarismo; pasamos a realizar una vinculación del mismo con respecto a un punto específico del marxismo que vendrá a ser, en nuestro caso, el peldaño para poder llegar a comprender toda la propuesta del Che con respecto a su "nuevo hombre", sentido último de toda acción teórica y práctica del dirigente revolucionario y, por ende, de él. Hablamos así del contexto humanista que podemos hallar en cada una de sus frases.

Observamos entonces que interpreta de una manera muy peculiar la filosofía marxista; extrayendo de su profundo interior el toque humanista que, según su entender, forma indudablemente parte de la inspiración inicial de dicha teoría, sustentándose para defender lo alegado en un pasaje de un discurso realizado por Fidel Castro (1961) que dice:

"¿Quién ha dicho que el marxismo es la renuncia de los sentimientos humanos (…)?. Si precisamente (…) fue el amor al hombre, a la humanidad, el deseo de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado, lo que hace que de la mente de Carlos Marx surja el marxismo cuando precisamente podía surgir una posibilidad real y más que una posibilidad real, la necesidad histórica de la Revolución social de la cual fue intérprete Carlos Marx. Pero, ¿qué lo hizo ser ese intérprete sino el caudal de sentimientos humanos de hombres como él, como Engels, como Lenin?."


Del libro Más cuestiones con la vida, Humberto Costantini lee el poema Che.

Ese humanismo que observamos a partir del párrafo anterior, que en el marxismo lo podemos encontrar de forma tácita, puede observarse tanto en el inicio, como durante el desarrollo y fin del pensamiento y acción guevarista, superando desde nuestra perspectiva el carácter económico (aunque no lo deje a un lado, realizando estudios y propuestas en dicho ámbito) para trascender al plano social y auscultar en él; todo esto movido por el hecho de considerar al hombre como eje central o factor esencial de la revolución. Por ello, el humanismo del Che es, ante todo, un humanismo revolucionario, ya que no se conforma con el sólo hecho de interpretar la naturaleza sino en transformarla.

Por supuesto, aunado a todo este panorama nos encontramos con otro concepto que no puede dejar de ser señalado, viene siendo el materialismo histórico. Aquí, la visión guevarista rompe, si se puede decir así, con la concepción marxista acerca de los factores primordiales que entran en el juego dialéctico; no aceptando en modo alguno la historia como mecánicamente determinada por la acumulación de fuerzas económicas sino más bien; como el proceso en donde las relaciones de producción vienen dadas por el hecho objetivo de que son los hombres los que se mueven en la atmósfera histórica.

Se puede decir entonces, de manera general, que se encuentra en Guevara una conciencia aguda de la necesidad de un desarrollo del marxismo-leninismo, sobre todo en lo que respecta a los nuevos problemas planteados por las sociedades en transición, para los cuales los escritos de los mismos no constituyen más que una introducción, digamos necesaria, pero insuficiente. Ahora bien, esas contradicciones internas existentes entre una sociedad son las que crean indudablemente las condiciones –llamémoslas objetivas- necesarias para que se geste una situación revolucionaria. Pero Guevara acota que estas características no son las únicas ni suficientes para llevar a la práctica una revolución, se demanda de la acción consciente de la vanguardia (entendida como el grupo guerrillero) y, por consiguiente, de las masas populares. Sin éstas no puede realizarse la revolución.


Juan Gelman - Pensamientos (1967)

Todo esto se alza en la célebre frase marxista que dice que "no es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, por el contrario es su existencia social lo que determina su conciencia", de allí que si los hombres hacen la historia desde siempre; no comenzaron a hacerla conscientemente sino por la revolución socialista, es decir, que al contrario de las grandes transformaciones sociales del pasado –como la Revolución Francesa en donde los hombres no eran capaces de dirigir y construir de manera consciente su propia historia-, "el comunismo es una meta de la humanidad que se alza conscientemente". Encontramos a partir de esto que el Che da su propio sentido, y por ende significado al comunismo:

"Marx pensaba en la liberación del hombre y veía el comunismo como la solución de las contradicciones que produjeron su enajenación, pero como un acto consciente (…).

El hombre es el actor consciente de la historia. Sin esta conciencia como parte de este proceso; no puede haber comunismo."

Si bien Marx trató de expresar la idea del comunismo incluyendo a la consciencia como elemento dentro de su explicación; no llegó a ser lo suficientemente preciso, por lo que se puede legar a considerar que Guevara realiza una de las contribuciones más ricas y significativas al desarrollo del humanismo marxista.

Se aclara, por último, que aunque se haya realizado un breve esbozo de los principales aportes de dichas teorías a la metodología del pensamiento guevarista, no todo se limita a lo anteriormente señalado, por lo cual no debe parecer extraño toparse con citas de Marx o Lenin a lo largo de este trabajo.
 


Cuba, caminos de revolución - Che (documental completo)

Concepción del Hombre Nuevo

La Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, de las instituciones del régimen; es además una profunda y radical transformación de los hombres, de su conciencia, costumbres, valores y hábitos, de sus relaciones sociales.

Una Revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un "Hombre Nuevo" y este, para Guevara vendrá a ser el hombre en el siglo XXI, un completo revolucionario que debe trabajar todas las horas de su vida; debe sentir la revolución por la cual esas horas de trabajo no serán ningún sacrificio, ya que está implementando todo su tiempo en una lucha por el bienestar social; si esta actividad es lo que verdaderamente complace al individuo, entonces, inmediatamente deja de tener el calificativo de "sacrificio". Esto debe ser una cualidad fundamental en el Revolucionario, sentir la misma –revolución- como tal, para trabajar con esmero. Pero no todo es tan simple, como en todo existe también su lado oscuro, la parte más dura de ser un revolucionario es que se deben definir de manera precisa los sentimientos, ya que todo revolucionario debe estar impulsado por grandes cantidades de amor aunado a un gran espíritu apasionado; para así realizar un caudal de acciones y hechos concretos orientados hacia un solo objetivo, lograr mejoras en el ambiente social. Estas dos condiciones o cualidades para ser revolucionario deben estar respaldadas por un factor fundamental que tiene que estar presente en la actitud de dicho individuo, y viene siendo la vigencia de una mente fría y calculadora que ayudará, sin duda alguna, a tomar decisiones dolorosas que no permitan ni siquiera la contracción de un músculo.

En cuanto a sus relaciones para con la familia; se hace un poco difícil mantener un entorno familiar real, a menos que estos sientan el mismo amor y la misma pasión por la Revolución para así poder entenderse, de lo contrario sería casi imposible sustentarlo.

En otro orden de ideas se habla, por su puesto de ser marxista; ya que es la esencia del socialismo, aclarando que se debe ser el mejor en todos los aspectos, aunque cabe la posibilidad de que se cometan errores. Asimismo, se observa cómo deben de seguir las líneas marxistas aplicándolas con ciertas variaciones que dependerán del contexto y la situación existente en un determinado momento.

Sostiene Guevara que la guerrilla se desarrolla inicialmente en dos planos, en el primero se encuentra a la masa (pueblo) en estado de quietud, es estática (por lo que posteriormente habría que movilizarla) y, en el segundo, se observa a la Guerrilla; fundamentalmente motor impulsor de la movilización y a su vez generador de conciencia Revolucionaria y de entusiasmo combativo. Pero en ambos existe una semejanza: que el factor clave es el individuo y, gracias a sus actitudes, se crearán las condiciones subjetivas necesarias para la victoria.


El pensamiento del Che con respecto a la guerrilla

Esta es más o menos una radiografía de la secuencia que tomó el contexto cubano a la hora de la revolución donde, finalmente, Guevara traslada su pensamiento a la realidad. Fue la época heroica donde todos los integrantes revolucionarios fueron recompensados con la satisfacción personal.

Por otro lado, es importante resaltar unos factores que son de gran relevancia para el Che, y destacar, al mismo tiempo el papel que tienen dentro de la sociedad, estos son la juventud y el partido.

La primera tiene un particular destello en todo este proceso; por ser una especie de arcilla maleable con la que se puede construir al Hombre Nuevo sin ninguno de sus problemas anteriores, es decir, se pueden reparar o eliminar las fallas que sus generaciones anteriores les heredaron. Por otro lado se caracteriza como debe ser un joven comunista, donde en forma general resalta que este joven debe estar honrado de ser comunista, es decir, que no esta en la clandestinidad, sino todo lo contrario que lo expresa a cada momento. Junto con eso debe tener una gran sensibilidad ante todos los problemas, las injusticias; tener un espíritu inconforme, plantearse todo lo que no se entienda, debe estar abierto a recibir nuevas experiencias, para conformar la gran experiencia de la humanidad.

El otro factor importante son todos los partidos, que son organizaciones de vanguardia, donde los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. En este sentido se habla del Hombre Nuevo como hombre político (llamado por Guevar "cuadro") destinado a cumplir una misión fundamental que, definida por el propio Guevara, se plantea de la siguiente forma:

"Es lo que pudiéramos llamar un tornillo dinámico de ese motor; tornillo en cuanto a pieza funcional que asegura su correcto funcionamiento, dinámico en cuanto a que no es un simple transmisor hacia arriba o hacia debajo de lemas o demandas, sino un creador que ayudará al desarrollo de las masas y a la información de los dirigentes…".

Por último, se debe tener en cuenta que la transformación radical de la sociedad exige una profunda variación de las estructuras mentales de los individuos, por eso se plantea la educación directa (y se critica la autoeducación por considerarla incompleta) que ofrece una explicación verdadera y convincente, debido a que no se vale de estrategias para lograr llegar a la conciencia de los individuos. Esta forma de educación toca realmente a las masas y; de esta manera se va expandiendo hasta que se convierte en un hábito, así pues, a medida que la va adquiriendo va presionando luego a aquellos que no han logrado adquirir (esta es una forma indirecta de educar a la masa).


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Creación del Hombre Nuevo

Cuando Ernesto "Che" Guevara comenzó a viajar por América, como estudiante y como médico, fue cuando entró en estrecho contacto con la miseria, con el hombre y con las enfermedades, sintiendo unas ganas inmensas de ayudar a esa gente con su esfuerzo personal. De esa manera empezó a hacer notas para caracterizar al médico revolucionario, siendo éstos los primeros visos de su verdadero plan revolucionario.

Luego de vivir esa experiencia Che piensa y reflexiona acerca de la situación hasta llegar a plantearse esta importante pregunta: ¿Cómo hacer un trabajo de bienestar social; ¿Cómo hacer para relacionar el esfuerzo individual con las necesidades sociales?. Luego de analizar su interrogante consiguió una respuesta justa y propicia: crear un nuevo tipo humano.

La creación de este Hombre Nuevo es necesaria para la construcción del comunismo, y con esta creación se evita que la generación que está dislocada por sus conflictos se pervierta y tenga algún tipo de influencia sobre la nueva generación.

La base fundamental del Hombre Nuevo es la educación; ya que es allí donde se va a lograr el cambio de conciencia, ideológicamente hablando. De esta manera, va actuando en jóvenes de todas las edades y se irá formando esa nueva generación que se espera ansiosamente, que irán creciendo con ese amor ferviente característico de un buen revolucionario, en otras palabras, no nacerán con el pecado original, así pues se irá encontrando la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica.

La creación del Hombre Nuevo no fue entendida y es un factor importante dentro de los grupos de vanguardia, debido a que a representar las ideas del siglo XXI, aunque para la época haya sido una aspiración subjetiva y no sintetizada.

Esas ideas que representará dicho individuo, van a ir orientadas a la realización de esos cambios importantes que tanto se buscan: la transformación de estructuras sociales, de las instituciones políticas y del régimen existente, esto nos explica la importancia del Hombre Nuevo y la necesidad de su existencia, en una sociedad que quiere vivir en una libertad plena, en igualdad de beneficios para todos, así de esta manera, poder llegar al socialismo deseado, gracias al Hombre Nuevo.

La guerrilla y su ejército

El único modo de obtener como resultado una revolución socialista viene siendo, según Guevara, la lucha armada; y la misma debe de estar encabezada por la guerrilla. Retomando las huellas leninistas –que hacen hincapié en el papel de la iniciativa histórica de la vanguardia y de las masas populares en el curso de la revolución-, y aclarando el punto de que el salto de una sociedad a otra no se realiza de manera mecánica, Guevara desarrolla una idea que parte de la premisa de que las condiciones pueden ser aceleradas por ciertos catalizadores. Es decir, rompe con todo el expectativismo "neokautskiano" de ciertos partidos de la izquierda tradicional que se negaban a actuar alegando la "inmadurez de las condiciones", reaccionando el Che ante esta incapacidad momentánea formulando, de tal manera, un principio que va a formar parte de toda esta teoría de la praxis revolucionaria. Nos referimos entonces al foquismo; en donde la vanguardia presiona la marcha de los acontecimientos, lógicamente, dentro de lo que es objetivamente posible.

Con esto no se pretende decir que, al tocar el tema de las supuestas condiciones para llevar adelante una revolución, se pueda considerar que la misma nazca del mero impulso dado por el foco guerrillero, por ende, hay que tener en cuenta que existe un mínimo de necesidades que deben estar presentes y que hagan factible el asentamiento del primer foco. Es aquí donde el Che señala que donde se instaure un gobierno por medio de algún mecanismo de consulta popular, fraudulento o legítimo, y se mantenga aunque sea un panorama que dibuje rasgos de legalidad constitucional, es imposible que se produzca un brote guerrillero por el hecho de no haberse agotado las diversas vías de lucha cívica. Por ende, basta con que la población del lugar -donde se lleva a cabo la guerra de guerrillas- no la apoye para que la primera detenga o extermine a la segunda, de allí que el pensamiento guevarista imponga como cualidad sine qua non el sustento de la insurrección por medio de la solidaridad y cooperación de la fuerza pública.

Nos formulamos a partir de lo expuesto anteriormente la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que permite a la guerrilla lograr que la población deposite en ella su confianza?, pues bien, Guevara propone prácticamente una especie de manual donde desarrolla las característica que debe poseer un ejército guerrillero y que vienen siendo la clave para la obtención del apoyo de la masa, a saber, la estrategia guerrillera, entendida como el análisis de los objetivos a lograr tomando en consideración la situación militar de su enemigo y las formas racionales de conseguir dichos objetivos; la táctica guerrillera, haciendo referencia al modo práctico de llevar a cabo los objetivos estratégicos, el desenvolvimiento del ejército guerrillero tanto en terrenos favorables como desfavorables y urbanos; en pocas palabras la organización y combate del frente guerrillero(por supuesto, a todo esto se le suma el deseo de la gran masa campesina, del proletariado de ser dueño de la tierra y de los medios de producción, en fin, de todo lo que constituye su vida).

Queda bien establecido, por otra parte, que la guerra de guerrillas es una fase de la guerra que debe ser llevada hasta sus ultimas consecuencias (lucha existencial) que no posee per se posibilidades de triunfo, es decir, viene siendo más bien una de las etapas primarias de la guerra que a medida que avanza crece y se desarrolla hasta que el ejército guerrillero adquiere, tanto en aspectos cuantitativos como cualitativos, las características de un Ejército Regular. Este último será el que dará los "golpes definitivos al enemigo y acreditarse la victoria. Entonces, el triunfo será siempre el producto de un ejército regular, aunque en sus orígenes sean el de un ejército guerrillero".

El guerrillero

"Quizás no haya país del mundo en que la palabra ‘guerrillero’ no sea simbólica de una inspiración libertaria para el pueblo. Solamente en Cuba esta palabra tiene un significado repulsivo. […] el guerrillero es …el combatiente de la libertad por excelencia; es el elegido del pueblo, la anguardia combatiente del mismo…".

Ante el cuidadoso análisis realizado por Guevara para poder llegar al triunfo del proletariado, se observa como enfoca al individuo –elemento primordial de su propuesta- desde dos perspectivas: la primera como ser único y, la segunda como miembro de la comunidad, ambos, por supuesto, actores en la construcción del socialismo y sustancias de su "hombre nuevo". En este punto se tratará la primera perspectiva, componente que viene siendo sobresaliente, según nuestra opinión, por ser el ejecutor de la acción armada dentro del "arte de la insurreción"(como diría Federico Engels), pero que a pesar de su destacado papel no posee carácter único dentro de todo este proceso.

Independientemente de esto, las pautas estipuladas por el Che para dar forma a un revolucionario son variadas, pero antes de entrar a destacar cada una de ellas sería adecuado responder a una serie de preguntas básicas: ¿de dónde surge el guerrillero?, ¿qué es un guerrillero?, y ¿por qué lucha?. Pues bien, para empezar se señala que Guevara no detalla el proceso ni surgimiento del guerrillero de manera individualista, sencillamente explica que "hay un grupo más o menos armado, más o menos homogéneo que se dedica casi exclusivamente a esconderse en los lugares más agrestes, más intrincados, (…). De algún golpe afortunado crece entonces su fama y algunos campesinos, (…) y jóvenes idealistas de otras clases van a engrosarla (…)".

Aunque a partir de este fragmento es imposible responder la pregunta de la cual se parte (lo que tampoco puede ser logrado a través de sus escritos), realizando una detallada lectura de las obras de Guevara se puede deducir que lo importante para él no es el hecho de saber de dónde venga ese guerrillero; sino a dónde quiere ir, y siempre que su ideal concuerde con la ambición revolucionaria de ver al hombre liberado de su enajenación puede unirse a las filas de la guerrilla. Aboga entonces por el hecho –a riesgo de parecer ridículo- que "el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor", inluso llega a decir que "es imposible pensar en un evolucionario auténtico sin esa cualidad". Es aquí, entonces, cuando Guevara rompe con todo objetivismo científico, pero como escribió Engels una vez: "Cuando se es ‘hombre de ciencia’, no se tiene ideal: se elaboran resultados científicos, y cuando se es hombre de partido se combate para ponerlos en práctica. Pero cuando se tiene un ideal, no se puede ser hombre de ciencia, pues se ha adoptado una decisión de antemano".

Ahora bien, adentrándonos en las dos últimas preguntas expuestas encontramos que, para empezar, Guevara define al guerrillero como un reformador social; pero ante todo como un revolucionario agrario.

El guerrillero además, es un soldado disciplinado, ágil –tanto física como mentalmente- para poder cumplir cabalmente la misión encomendada. En cuanto al primer aspecto señalado, se tiene que dicha disciplina debe ser interior; la misma nace del convencimiento profundo del individuo y esto es afianzado por el autocontrol del revolucionario donde no hay cabida a un servicio de inteligencia que se dedique a controlar al individuo frente a la tentación, de esa necesidad de obedecer al superior (se refiere al dirigente de la vanguardia), no solo para el mantenimiento de la efectividad del organismo armado el cual forma parte, sino también para defender la propia. A esto se le puede sumar la relación de interdependencia existente entre uno y otro guerrillero, es decir, cualquier descuido de un soldado en un Ejército Regular es controlado por el compañero más cercano; porque cada guerrillero "es unidad y es un grupo, un error es fatal." De tal manera, rige en la guerrilla una disciplina informal que tiende, la mayoría de las veces a dar pié a interpretaciones en donde se le atribuye al ejército de liberación un andamiaje carente de dicha disciplina, modo equivocado de ver el modus operandi de la guerrilla frente a la rígida conciencia del deber que tipifica al guerrillero.

En cuanto al aspecto moral; encontramos una firme posición del guerrillero en diversos aspecto. Entre otros, el mismo debe arriesgar su vida cuantas veces sea anecesario para el logro del ideal que se ha propuesto cumplir y; no debe de ninguna manera dejar a un compañero herido en el campo de batalla porque ello significaría la muerte segura.

Además de las cualidades morales que hemos apuntado, Guevara expone que debe poseer una serie de características físicas, pero en lo fundamental el guerrillero es la imagen de "la propia vida de la guerilla",es allí donde se adquiere la experiencia (del manejo del arma, cómo dormir, qué comer, qué llevar dentro de la mochila, etc…), aunque no deja a un lado la importancia de la práctica instructiva.

Por supuesto, Guevara realiza un minuciosso detalle de todos los aspectos que se deben tomar en consideración para llevar adelante una guerra de guerrilas; pero las expuestas anteriormente constituyen a grosso modo los más importantes a nuestro parecer.

Breve comentario acerca del carácter internacional del guevarismo

"El revolucionario, motor ideológico de la rovolución dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene más fin que la muerte, a menos que la construcción se logre en escala mundial. Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas más apremiantes se ven realizadas a escala local y se olvida el internacionalismo proletariado, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El inetrnacionalismo proletario es un deber pero también es una necesidad revolucionaria. Así educamos a nuestro pueblo."

No se puede comprender esta significación profunda del internacionalismo del Che sino a la luz del humanismo revolucionario, punto que hemos tratado de desglosar a lo largo de este trabajo y que, a nuestro modo de ver, constituye lo más importante dentro de la filosofía guevarista. De este modo, el internacionalismo es la expresión más auténtica y concreta de ese humanismo.

¿Cuáles son los valores éticos que Guevara invoca explícitamente y que inspira su lucha revolucionaria y su ideal del hombre nuevo?.

El valor supremo de todo humanismo real no puede ser otra cosa, lógicamente, que la misma humanidad..

A través de las obras del Che se observa como hay una tendencia marcada a ir más allá del individuo y de la Nación como tales; para dar paso a una visión internacional en la búsqueda de la libertad del proletariado. De allí que exponga que el verdadero internacionalista es capaz de sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en cualquier rincón del mundo, y del mismo modo, sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de la libertad.

Evidentemente, el internacionalismo no debe ser solo sentido, sino también y sobre todo practicado, por la solidaridad real y actuante entre los pueblos en su lucha al camino de la liberación. La misma pues, no es un acto único; sino un proceso: hay que construir la libertad.

Conclusión

El Che nos dejó una concepción de la Revolución socialista y de liberación, y de la transición del capitalismo al comunismo en las condiciones de la segunda mitad del siglo XX; pero con una visión futurista orientada a dar paso a la vida de un hombre que sería el resultado de todos los cambios que en el seno de los procesos anteriormente señalados se gestaran.

Con la capacidad de combinar la interpretación marxista-leninista -la cual utilizó de fundamento mas no se aferró a ella ciegamente- con la ética revolucionaria, la investigación con la conducta, los juicios con los valores y el criterio teórico con la conducción y educación de las masas, Guevara se abre ante el devenir de la realidad y da paso a una nueva visión para la concepción del mundo.

Queda bien entendido, y luego de haber hecho una breve revisión del pensamiento guevarista, que el comunismo, antes que un sistema de reparto social más igualitario; implica en lo esencial un nuevo tipo de sociedad y de hombre. Pero, para poder llegar a esto, se destacan dos puntos fundamentales a saber, el movimiento práctico, mediante una , unido por otra parte al desarrollo de la conciencia; que sólo puede ser producida si la primera es capaz de eliminar el trabajo como forma desintegradora de la personalidad humana, y de suprimir la dominación de todas las clases. Dicha conciencia no es desarrollada a nivel social de manera total, por lo que se produce la necesidad de que la vanguardia guíe, dé ejemplo a la mayoría revolucionaria que la sigue y que la ayuda a educarse, así como la vanguardia la educa a ella. Esto introduce un nuevo aporte en el proceso de formación y preparación de aquellos que llevarán la revolución hasta su fin.

Todo esto culmina con la unión de dos conceptos que serán aquellos por los cuales Guevara dará la vida: revolución y humanismo. En ellas dos encontramos un debate entre objetivismo y subjetivismo, es decir, por un lado se leen los más minuciosos, perfectos y hasta frívolos procedimientos para llegar a la victoria del proletariado; y por el otro escuchamos términos como amor ante el prógimo y compasión ante el enemigo. ¿No podría significar esto una contradicción dentro de su pensamiento. Pues si bien se concibe como tal; se ha podido comprobar que viene siendo una manera efectiva de llevar a cabo la revolución, y el pueblo cubano así lo puede ratificar.

BIBLIOGRAFÍA

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Juan Martín Guevara, hermano del Che, ex preso político

"Ser hermano del Che nunca fue neutral"

El hermano menor del Che estuvo ocho años preso durante la dictadura y, en su caso, la Secretaría de Derechos Humanos amplió el beneficio de la indemnización. "Dos veces tirotearon mi casa y una vez pusieron una bomba", dice el Tin Guevara.

Por Victoria Ginzberg

"Ser el hermano del Che es una parte mía: en dos oportunidades tirotearon y ametrallaron mi casa, una vez pusieron una bomba. No era algo más, algo que no importaba. Ni siquiera era algo muy divertido. No era como ser el hermano de Soledad y salir a revolear el poncho", dice Juan Martín Guevara, que mantiene un riguroso perfil bajo y que será recordado como el Tin por el que preguntaba el mítico jefe guerrillero en las cartas que escribía a su madre. El hombre estuvo ocho años en diferentes cárceles del país y recibió la indemnización que le correspondía por haber sido preso político. Su caso abrió un camino, ya que no sólo fue resarcido por el tiempo que estuvo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), sino también por el período que pasó detenido luego de ser condenado por la Justicia Federal.

Qué significa la palabra "CHE"

La palabra CHE significa Gente en los idiomas Quechua, Mapuche y Tehuelche, y significa hombre en Guaraní.
Los argentinos la utilizamos para llamar la atención:CHE vení.
El Che es una forma de tuteo o de hablar de vos, o sea una forma familiar, amigable.
Esta palabra que se ha hecho tan común en nuestro pais, ha llegado a identificarnos en el mundo entero, y sobre todo en América donde nos conocen como "Los Che" y el mejor ejmplo e el "Che Guevara" que equivalía casi a decir el Argentino Guevara.

Varios tangos usaron el CHE en sus títulos: "Che bandoneón", "Che papusa, oí", "Che, Mariano", Che, tango, che", "Che, Cipriano".

El duende de tu son, CHE BANDONEON,
se apiada del dolor de los demás
y al estrujar tu fueye dormilón
se arrima al corazón que sufre más.

En este CHE está reflejado todo el cariño, todo el amor que el bandoneón despierta. Por eso Homero Manzi conversa con él en una intimidad donde no cabe ni siquiera el vos, porque el CHE es el más íntimo de los tratamientos.

Y en "CHE papusa, oí", si bien hay un dejo de reproche en el:
"si entre el lujo del ambiente
hoy te arrastra la corrientes,
mañana te quiero ver"

También hay un tratamiento cariñoso que proviene de este "CHE" misterioso y afectuoso que parece no aceptar ser aplicado en forma despectiva o maliciosa

Otras palabras de etimología aborigen:
Chinculin: del quechua ch'unchull, instestino.
Pupo: ombligo que viene de pupu; también es de origen quechua.
Ñaupa: del quechua significa antiguo, "del tiempo de ñaupa" antiquísimo.
Paspar: eso que nos pasaba de chico generalmente en la cola, viene de p'aspa, quechua.
China: es también quechua y significa mujer o sirvienta. Hasta paica se piensa que puede ser quechua, y también chuchi.
Neuquén: en mapuche significa "poderoso, altivo, impetuoso", vocablos que reflejan la potencialidad y progreso de este territorio patagónico .
Futaleufú: lengua Mapuche significa, entonces "Río Grande".
Tucumán: Según unas fuentes, el nombre de Tucumán proviene de la deformación del vocablo quechua "Yucumán", que significa "lugar donde nacen los rios".
Por otro lado, se dice que el vocablo Tucumán proviene de la voz quechua "Tucma" que significa "donde terminan las cosas", indicando a esta región como el último reducto incaico, ya que estuvo poblado primitivamente por tribus de gran desarrollo cultural, quienes a su paso dejaron vestigios que aún se conservan.
Catamarca: La voz quechua , que significa fortaleza en la falda, alude al emplazamiento topográfico de la ciudad.
Mate: es castellanización del vocablo quechua mati que significa vaso.
Aconcagua: vigía (quichua).
Chapelco: agua del chapel (arbusto de la región) ( mapuche). La terminación "co" significa "agua".
Chascomús: donde se juntan las aguas (araucano).
Chivilcoy: donde hay mucha agua (araucano).
Gualichos: espíritus malignos que causaban pestes y malas cosechas (mapuche).
Guampa: asta vacuna.
Hualichu: genio del mal arauco - protagónico identificado con el diablo. (tehuelches)
I-berá: agua brillante (guaraní).
Mapuches: Gente de la tierra. Mapu: tierra; che: gente.
Pachamama: Tierra Madre, asociada con la Tierra y la fertilidad. Para los antiguos Incas: Mama Ocllo, era la madre tierra, dueña de los rebaños y las mieses. Pachacámac, el espíritu esencial que había dado el alma al universo (kolla).
Pampa: llanura sin árboles (Quichua). Pueblo de nuestro territorio con nombres indígenas.
San Clemente del Tuyú: (Tuyú : cangrejal) (araucano).
Shamán: intermediario entre lo sagrado y el hombre.
Tandil: chicharra muerta (araucano).
Turú: toro.
Uruguay: "río de pájaros" o "río de caracoles".

La ley de indemnización de presos políticos establece que son beneficiarios quienes estuvieron a disposición del Poder Ejecutivo nacional o de tribunales militares. Guevara, que fue arrestado en marzo de 1975, fue un "preso PEN" hasta el 6 de marzo de 1979. Desde ese día, hasta que consiguió la libertad condicional, el 10 de marzo de 1983, quedó detenido por decisión de la Justicia, que lo condenó en base a la ley 20.840. Esa norma, sancionada en 1974, castigaba las "actividades subversivas en todas sus manifestaciones". Ahora, explica su abogado, Tomás Ojea Quintana, se reconoce con status de perseguidos políticos a quienes fueron juzgados en virtud de esa ley, aunque no hayan estado a disposición del PEN.

Cuando salió de la cárcel, Juan Martín, militante del Frente Antimperialista por el Socialismo, tenía 26 pesos y un pasaje Trelew-Buenos Aires-Rosario. Con el tiempo rearmó su vida y ahora tiene una tienda de habanos, vinos y exquisiteces en Las Cañitas. Allí habla con Página/12 de sus días como prisionero, de Cuba y de los recuerdos que lo unen a su hermano.

–¿Cómo era la vida cotidiana en la cárcel? ¿Cómo se organizaban?

–Hubo etapas de mayor violencia, mayores restricciones, de más golpes, más torturas. Uno nunca sabe cómo quedó o cómo estaría si no hubiera pasado, pero la organización fue lo que hizo que pudiéramos llegar a la democracia teniendo valoraciones positivas, incluso pudiendo haber sacado enseñanzas y cosas que uno incorporó a la etapa de preso. Fue la organización la que lo logró, no la organización previa, que era imposible reflejar en la cárcel, sino una nueva organización en la que había parte de lo que traías como experiencia. La organización te permitía sobrevivir mentalmente, emocionalmente, en tu manera de pensar, de ser, tu cultura.

–¿Puede explicarlo con algún hecho concreto?

–Nunca pudieron impedir que nos comunicáramos. Nos escribíamos entre nosotros. La cárcel de Sierra Chica tenía esta forma (extiende la palma de la mano en la mesa con los dedos separados), tenía doce pabellones. El pabellón 12 era el de castigo, que estaba absolutamente separado, aislado. Los otros tenían un patio en el medio. Durante un tiempo nos permitían salir sólo tres veces por semana. No podíamos caminar en grupos de más de tantos, no podíamos acercarnos a la ventana. Cuando algo no funcionaba como ellos querían, al pabellón 12. Hacían requisas a cualquier hora, entraban y revolvían todo, te pateaban, te echaban agua fría. En un fin de año entran a un grupo de celdas, no me acuerdo si era 24 o 31 de diciembre, del pabellón que estaba más cerca del pabellón 12 –que era de los que estábamos destinados a ser fritos en primer lugar–, y encuentran pan dulce, cosas de fin de año y se ponen locos. Esas cosas nunca las pudieron parar.

–¿Y cómo hicieron para tener esas cosas?

–No te lo voy a decir porque a lo mejor en algún tiempo alguno va a necesitar algún pan dulce, y Sierra Chica sigue existiendo.

–¿Cómo se enteraban de lo que pasaba afuera?

–En el ’75 teníamos radio, diario, visitas. Desde el golpe para adelante dejamos de tener visitas, diarios. Empezamos a no salir a recreo. Debo haber estado en total tres años y medio en celdas solitarias. A veces pasaba hasta seis meses en la celda de castigo. No tenías noción ninguna de lo que estaba pasando, no fuera de la cárcel, sino en el pasillo. El objetivo era rechiflarte, que te volvieras loco.

–¿Cuándo se enteran de las desapariciones, la masividad de la represión?

–De la masividad mucho después. Sabíamos de los secuestros porque muchos de los que llegaban en el último tiempo venían secuestrados. Era evidente que había algunos que pasaban a ser presos, otros los liberaban y otros no se sabía. Más adelante, cuando desaparecen familiares directos de los que estábamos presos, ya íbamos teniendo noción de que la represión se hacía cada vez más profunda y más extensa. Y de que uno de los métodos que existía era tomar a una persona y no aparecía. En Sierra Chica hubo dos desapariciones de familiares.

–¿Los guardias y oficiales sabían que era hermano del Che?

–Eso me jugó a favor o en contra. Nunca era neutral. A veces, como era el bicho raro, me trataban más o menos bien. Pero no muchos sabían. En Sierra Chica teníamos un número, yo era 449. Durante años fui el 449.

–¿Y cómo jugó su apellido durante la militancia?

–Yo fui hermano del Che siempre, pero en determinadas circunstancias era cualquiera y además no se sabía de quién era hermano ni cuántos hermanos tenía. Uno de los oficiales que me interroga sí, directamente, se empieza a meter con el parentesco. Me acuerdo, creo que era un mayor, que decía "‘que lástima que agarró para el lado que agarró, porque ese tipo sí valía". Me comentaba cosas para demostrar que sabía, que había leído.

–Pero había como un respeto...

–Había un respeto a través mío a la imagen, la figura. Y los que te fajaban también. Sin duda, porque si no, no te diferenciarían.

–¿Y cómo llevaba la diferenciación?

–Nosotros le llamábamos poner cara de candado, cara de nada. Porque no sabías qué podía pasar. Como cuando nos preguntaban "¿Leíste tal libro?" No. "¿Vos hacés gimnasia?" No. "Pero vos no hacés nada", decían. Me acuerdo de una vez en que estaba con otro preso al que le preguntaban si era montonero. "No, yo soy peronista", decía. Le insistían y él seguía con que era peronista. Entonces me preguntan a mí "¿vos sos del PRT?" "No, yo soy socialista", dije. Es que si ése era peronista, yo era socialista. Pero en todas las oportunidades en que saltaba que yo era hermano del Che, venían a ver.

–¿Le molesta que lo identifiquen como el hermano de...?

–Desde el año ’56, ’57 paso a ser, además de Juan Martín Guevara, hermano de Ernesto Guevara y después de El Che. Es una parte mía, está incorporado. Yo tenía quince años cuando fui a Cuba. Llegué el 6 de enero del ’59, cinco días después del triunfo de la revolución. Fidel todavía no había entrado en La Habana. En el período anterior, estábamos siempre alerta de las noticias que llegaban. En cinco oportunidades a mi hermano lo publicaron como muerto en los diarios. Siempre estábamos a la espera de una esquela que dijera que no. Y llegaban. En mi casa en dos oportunidades tirotearon y ametrallaron, una vez pusieron una bomba. No era algo más, algo que no importaba. Ni siquiera era algo muy divertido. No era como ser el hermano de Soledad y salir a revolear el poncho. Era un tema. Recibíamos llamadas telefónicas.

–¿A Cuba fue sólo de visita?

–Fui como un familiar. Hacía años que no lo veíamos. Estuve dos meses y algo. Justo en la época de verano. Se ve que ellos decidieron hacerlo en enero para que no faltara al colegio.

–¿Qué relación tiene hoy con Cuba?

–Trabajé muchos años con libros de Cuba. Y en la Feria del Libro ponía el stand de Cuba. Viajaba bastante. Después, por razones económicas, fui acercándome al habano. Hasta que puse una distribuidora. Pero Cuba, más allá de lo que políticamente pueda tener de cercano, para mí es algo mucho más importante que eso: amigos, familia, es un segundo hogar, es un lugar familiar. Conozco Cuba de un lado al otro y la he ido viendo del ’59 a hoy.

–¿Y cómo era Cuba el 6 de enero del ’59?

–Era algo muy impactante. Era impactante desde una cuestión personal, familiar e histórica. Había cosas sorprendentes. Yo me encontré con gente de mi edad o un año más que eran capitanes del ejército rebelde con responsabilidades. Además estaba mi hermano. En nuestra familia el trato nunca fue formal, y de pronto encontrar una persona... primero militar, con orden y mando, es decir que había que cuadrarse; segundo, con un poder de atracción sobre los demás increíble. Y a la vez seguía siendo mi hermano. Cuando estábamos juntos, seguíamos con las mismas jodas y los códigos de antes. Pero había un cambio sustancial.

–Se lo tengo que preguntar, ¿cómo es encontrar a un hermano en banderas, remeras?

–Eso ya es otra historia. Tuve experiencias con gente en la montaña que me contaba anécdotas y me doy cuenta de que vivió con él. Es distinta la emoción de ver a una persona que se pone a llorar porque tiene recuerdos muy concretos, a ver algo que puede ser muy superficial, que puede ser los Bee Gees, la lengua afuera de los Stones o El Che. Obviamente que también es una forma de estandarizarlo o banalizarlo. Vos podés hablar del guerrillero, del estadista o del médico. Se puede hablar de lo que dijo, hizo o del que dejó cargos importantes y entregó su vida. Vos podés separar, pero cuando lo juntás se te genera un problema. Si juntás todo el personaje se problematiza. Lo complejo es ver cómo se toma la figura.

Fuente: Página/12, 01/06/06


El año en que conocí al Che

Por Manuel Justo Gaggero*

Corría el año 1962, las Fuerzas Armadas habían dado un golpe derrocando al presidente Arturo Frondizi y desconocían el resultado de las elecciones que le habían dado el triunfo al peronismo en alrededor de siete provincias, entre ellas la de Buenos Aires, en las que se había impuesto la fórmula Framini-Anglada. El año anterior se habían producido grandes movilizaciones e importantes huelgas obreras; la más representativa, la de los trabajadores ferroviarios que se oponían al llamado Plan Larkin, que apuntaba al cierre de numerosos talleres y a la privatización del servicio.

Yo estudiaba en Santa Fe y militaba en una organización integrada por jóvenes peronistas y marxistas revolucionarios que acompañaron a Rodolfo Puiggrós en una escisión del Partido Comunista en 1948. El "sastre" Guido Agnellini y el pintor de "brocha gorda" Crescencio Gutiérrez eran los principales referentes.

Simpatizábamos con la Revolución Cubana y logramos que en la plataforma que levantara el Frente Justicialista para las elecciones de 1961 hubiera un claro pronunciamiento a favor de la misma. Pensábamos que la única forma de liberarnos del imperialismo norteamericano y lograr una sociedad más justa era mediante la lucha armada y, por eso, cuando recibimos una invitación para trasladarnos a Montevideo de Alicia Eguren, la compañera de John William Cooke, no dudamos en concurrir. Ya sabíamos que ella y su compañero se habían radicado en la isla del "largo lagarto verde".

Para nosotros, Alicia era una mezcla de Simone de Beauvoir –la compañera de Sartre– y Rosa Luxemburgo. Brillante, apasionada y de una gran belleza, nos recibió en la capital uruguaya en el hotel Liberty. Habíamos ido el Gringo y yo, en representación del grupo, y en ese lugar nos encontramos con un abogado Miranda de Rosario, que luego sería nuestro compañero de viaje.

La Flaca nos hizo un análisis de la situación nacional e internacional y de los cambios que en América latina se producían a partir del triunfo revolucionario en Cuba. Insistió en que empezaban a aparecer diferentes grupos armados en todo el continente y, en particular, en Centroamérica. Los embriones del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua y del Ejército Guerrillero de los Pobres en Guatemala eran una muestra de ello.

Por otra parte, el avance de los revolucionarios en Argelia y Vietnam, la segura derrota de los franceses en esos dos países, la revolución en el Congo liderada por Patrice Lumumba y los movimientos emancipadores en el Medio Oriente que tenían a Ben Barka como uno de sus máximos dirigentes eran una muestra de que el Tercer Mundo vivía un momento histórico especial.

En ese marco, el Bebe Cooke y Ernesto Guevara –el Che– convocaban a diferentes organizaciones que en nuestro país adherían a la lucha revolucionaria a concurrir a Cuba para forjar un Frente de Liberación.

Aceptamos el convite y empezamos a prepararnos para viajar. Cada uno lo hacía por diferentes rutas para evitar la acción de la CIA y de los servicios de inteligencia nacionales.

Tenía 21 años, por lo que tuve que conseguir la autorización de mi madre para salir del país. Le dije, además, que no le podía decir a qué lugar iba y que no le escribiría por un largo año. A la Vieja le costó firmar el permiso, pero la ayuda de Susana, que empezaba a militar en Palabra Obrera, fue clave.

Luego de un largo viaje, de múltiples desencuentros, de situaciones tragicómicas, llegué a La Habana. Cuando viajaba desde México a la capital cubana pensaba cómo sería. Me imaginaba una ciudad de casas bajas, muchas palmeras y mucho calor. Grande fue mi sorpresa al encontrarme con una metrópoli de más de un millón de habitantes, con grandes avenidas, edificios altos y una zona colonial muy extendida, la llamada hasta hoy Habana Vieja.

De sorpresa en sorpresa llegué al Hotel Riviera. Una construcción imponente realizada por la mafia de Al Capone cuando esa ciudad era el refugio del juego, de la prostitución y de la droga manejada por los Estados Unidos con la complicidad de políticos corruptos y de Batista, el dictador depuesto por el Movimiento Revolucionario que encabezaba Fidel Castro.

En el hall me esperaba el Bebe, con uniforme verde oliva, un cigarrillo en la boca y una gran sonrisa. Me dijo que esa noche quedaría alojado en el hotel pero que, a la mañana siguiente, me trasladarían al campamento donde estaban los otros compañeros.

Hice un paseo por el Malecón habanero. Al otro día, con las luces del alba pasaron a buscarme dos cubanos en un destartalado jeep. En la "finca" me encontré con diferentes compatriotas, provenientes de distintas organizaciones. Allí estaba Elías Semán, abogado y dirigente de una fracción del Partido Socialista que encabezaban los hermanos Massi; el Vasco Bengochea, de Palabra Obrera; integrantes de un Frente que dirigía el Gallego Guillén y numerosos militantes de la resistencia peronista que habían conformado los comandos Coronel Perón organizados por Cooke y Alicia en 1955.

A los pocos días llegó ella al lugar y nos planteó que debíamos ser pacientes ya que había numerosos grupos en la misma situación que nosotros y que los instructores no daban abasto. Permanecíamos en el lugar discutiendo, conversando, jugando largas partidas de ajedrez o leyendo. Las diferentes concepciones salían a flote y mostraban lo difícil que iba a ser confluir en un sólido frente que iniciara la lucha revolucionaria en la Argentina.

Una noche llegó al lugar el Che con un pequeño grupos de cubanos. Me impresionó tanto que me quedé sin habla y lo escuché con una mezcla de admiración y devoción. El explicó cómo se había desarrollado la guerra revolucionaria en Cuba; insistió en la necesidad de converger, admitiendo la unidad en la diversidad y consideraba que el centro o la dirección debían estar en el monte, priorizando la lucha en el campo. El único que se atrevió a discrepar con él fue Angel Bengochea. Sostuvo que nuestro país era diferente, ya que tenía una clase obrera muy organizada; una identidad política común, que era el peronismo, y su composición geográfica –grandes ciudades y más de dos millones de kilómetros cuadrados de superficie– hacía que, sin duda, las grandes batallas se librarían en las ciudades.

Siguió la charla hasta la madrugada, el Che había revalorizado el papel del peronismo por su estrecha relación con el Bebe y la Flaca y entendía que pese a los vaivenes y su política pendular, había que contar con el respaldo del General Perón para cualquier intento organizativo.

La intolerancia, muy común en la política nacional, la incapacidad de unirnos a pesar de las diferencias, hizo que ese intento naufragara. Un grupo pequeño nos integramos a la organización que armara Cooke, denominada luego ARP (Acción Revolucionaria Peronista). Seguimos hasta nuestro regreso compartiendo muchos momentos con el Che. La austeridad, el rechazo a todo privilegio, la fuerza en las convicciones lo hacían el "Hombre nuevo" por el que luchábamos.

Recuerdo en especial una anécdota que lo retrata absolutamente. Estando en su casa, desayunando con la compañía de su madre Celia –a la que habíamos conocido en Santa Fe en 1961– y varios compañeros más, llegó un cubano integrante de su custodia. Muy contento le dijo: "Comandante, he traído un costillar de vaca para que usted agasaje a sus compañeros argentinos, que sabemos les gusta el asado". El Che lo miró perplejo y con voz serena y firme le respondió: "A usted le parece que mis amigos van a comer esa carne mientras en nuestros hospitales, los enfermos almuerzan y cenan ‘moros y cristianos’ –frijoles negros y arroz–. No, de ninguna manera, lleve al Hospital Calixto García esa carne para que la repartan entre los internados".

*Abogado y director de Diciembre 20

Fuente: Página/12, 19/11/06
 

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