Discurso del presidente Perón el 1° de mayo de 1974 desde los balcones de la Casa Rosada

El discurso del presidente Perón el 1º de mayo de 1974 marca simbólicamente el punto de inflexión y no retorno en el vínculo entre las organizaciones revolucionarias y juveniles y el viejo líder, no tanto por el contenido del discurso sino porque reproduce exactamente lo que puede leerse como dinámica de un "diálogo" entre Perón y la multitud, desde el nacimiento mismo del peronismo en 1945. Pero el 1º de mayo de 1974 se rompe ese diálogo, y evidentemente fue el propio Perón quien quiso hacerlo. Las interrupciones del discurso son provocadas por los incesantes cánticos de las columnas de Montoneros y Juventud Peronista, quienes al retirarse masivamente, hacia al final del discurso, dejan notar que ocupaban casi la tercera parte de la multitud. Así como el hecho fuera luego tendenciosamente interpretado como una "expulsión", también podría señalarse que a Perón se lo dejó con quienes él eligió quedarse. Si había otros caminos, tanto desde el viejo líder y las erráticas políticas de gobierno, como desde las organizaciones revolucionarias y juveniles -quienes radicalizaron sus posturas a partir del hecho- aun hoy, entrado el siglo XXI, continúa siendo parte de un debate.

Ver solicitada de Montoneros el 30 de abril de 1974


DISCURSO DEL PRESIDENTE JUAN DOMINGO PERON

HABLA PERON: "...Compañeros: hoy, hace veintiún años que en este mismo balcón, y con un día luminoso como el de hoy, hablé por última vez a los trabajadores argentinos. Fue entonces cuando les recomendé que ajustasen sus organizaciones, porque venían días difíciles... No me equivoqué, ni en la apreciación de los días que venían, ni en la calidad de la organización sindical, que a través de veinte años... pese a esos estúpidos que gritan...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular! - ¡Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical!

HABLA PERON "...Decía que a través de estos veintiún años, las organizaciones sindicales se han mantenido inconmovibles, y hoy resulta que algunos imberbes pretenden tener más mérito que los que durante veinte años lucharon...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular!


Discurso de Perón el 1° de Mayo de 1974 (completo, aunque la imagen no es buena)

HABLA PERON: "...Por eso compañeros, quiero que esta primera reunión del Día del Trabajador sea para rendir homenaje a esas organizaciones y a esos dirigentes sabios y prudentes que han mantenido su fuerza orgánica, y han visto caer a sus dirigentes asesinados, sin que todavía haya sonado el escarmiento...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Rucci traidor, saludos a Vandor! - ¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, general, está lleno de gorilas el gobierno popular! - ¡Montoneros, Montoneros, Montoneros!

HABLA PERON: "...Compañeros, nos hemos reunido nueve años en esta misma plaza, y en esta misma plaza hemos estado todos de acuerdo en la lucha que hemos realizado por las reivindicaciones del pueblo argentino. Ahora resulta que, después de veinte años, hay algunos que todavía no están conforme de todo lo que hemos hecho...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Si este no es el pueblo, el pueblo donde está! - ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar!

(En este momento comienzan a retirarse las columnas de Montoneros y Juventud Peronista)

HABLA PERON:
"...Compañeros, anhelamos que nuestro movimiento sepa ponerse a tono con el momento que vivimos. La clase trabajadora argentina, como columna vertebral de nuestro movimiento, es la que ha de llevar adelante los estandartes de nuestra lucha. Por eso compañeros, esta reunión, en esta plaza, como en los buenos tiempos debe afirmar decisión absoluta para que en el futuro cada uno ocupe el lugar que corresponde en la lucha que, si los malvados no cejan, hemos de hacer...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar! - ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
(continúan retirándose las columnas)

HABLA PERON:
"...Compañeros, deseo que antes de terminar estas palabras lleven a toda la clase trabajadora argentina el agradecimiento del gobierno por haber sostenido un pacto social que será salvador para toda la República...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Conformes, conformes, conformes, general, conformes los gorilas, el pueblo va a luchar!  - ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!


Diario Noticias, 2 de mayo de 1974. Clic para descargar en pdf.

HABLA PERON: "Compañeros, tras ese agradecimiento y esa gratitud puedo asegurarles que los días venideros serán para la reconstrucción nacional y la liberación de la nación y del pueblo argentino. Repito compañeros, que será para la reconstrucción del país y en esa tarea está empeñado el gobierno a fondo. Será también para la liberación, no solamente del colonialismo que viene azotando a la República a través de tantos años, sino también de estos infiltrados que trabajan de adentro, y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar que la mayoría de ellos son mercenarios al servicio del dinero extranjero...

CANTICOS EN RESPUESTA:
¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va! (Continúan retirándose las columnas)

HABLA PERON: "Finalmente compañeros, deseo que continúen con nuestros artistas que también son hombres de trabajo; que los escuchen y los sigan con alegría, con esa alegría de que nos hablaba Eva Perón, a través del apotegma de que en este país los niños han de aprender a reír desde su infancia...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
(Continúan retirándose las columnas)

HABLA PERON: "Queremos un pueblo sano, satisfecho, alegre, sin odios, sin divisiones inútiles, inoperantes e intrascendentes. Queremos partidos políticos que discutan entre sí las grandes decisiones...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
(Continúan retirándose las columnas)

HABLA PERON: "No quiero terminar sin antes agradecer la cooperación que le llega al gobierno de parte de todos los partidos políticos argentinos...

CANTICOS EN RESPUESTA: ¡Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va!
(Continúan retirándose las columnas)

HABLA PERON: "Para finalizar compañeros, les deseo la mayor fortuna, y espero poder verlos de nuevo en esta plaza el 17 de Octubre..."

Finalizado el discurso se producen algunos disturbios entre miembros de sectores sindicales y de la derecha peronista (acicateados y envalentonados por las palabras de Perón) y algunos miembros de los sectores de la Juventud Peronista y Montoneros que se retiraban.


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Lo que no pudo ser

Por Horacio Verbitsky

(Página|12, 27 de abril de 2014)

El jueves próximo será feriado en buena parte del mundo, por los 128 años transcurridos desde el comienzo de la revuelta obrera de 1886 que consiguió imponer la jornada laboral de ocho horas en Chicago. La reivindicación costó la vida a cuatro trabajadores de prensa y un carpintero, condenados sin las garantías del debido proceso y colgados al año siguiente en una ceremonia que José Martí describió con prosa barroca: “En danza horrible, murieron dando vueltas en el aire, embutidos en sayones blancos”. La conmemoración del Día del Trabajo, o de los trabajadores, o de San José Obrero según las distintas confesiones políticas recuerda aquellos episodios.

Pero el 1º de mayo connota también uno de los acontecimientos más dramáticos de la política argentina moderna: la inexcusable confrontación entre Juan Perón y su juventud maravillosa. Ese había sido el calificativo con que el ex presidente describió a la militancia política, social, sindical, universitaria y guerrillera que forzó la apertura de 1971 y las elecciones libres de 1973, en las cuales el fundador del Justicialismo volvió a la presidencia 18 años después de su derrocamiento por un golpe militar. Esta semana habrán transcurrido 40 años de aquel día en el que la mitad de la Plaza de Mayo se vació mientras Perón elogiaba como prudentes y sabios a los dirigentes sindicales y descalificaba como estúpidos e imberbes a los jóvenes.


El Peronista Nº 3, 4 de mayo 1974. La visión de Montoneros, con abundantes imágenes. Clic para descargar en pdf.

El año anterior, al día siguiente de su regreso definitivo a la Argentina, ya había advertido “a los enemigos, embozados, encubiertos o disimulados” que “cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento”. Esa hora tocó el 24 de marzo de 1976 pero las víctimas se reclutaron en los dos bandos opuestos aquel 1º de mayo y el pueblo no fue escarmentador sino escarmentado, por obra de la nueva dictadura cívico-militar que abominaba de cualquier expresión plebeya. No está de más recordar que en la ESMA de la dictadura fueron asesinadas la fundadora de Montoneros, Norma Arrostito, pero también Norma Kennedy, que junto con López Rega organizó la emboscada del 20 de junio de 1973, punto inicial del desencuentro que no haría más que profundizarse hasta su trágico desenlace. Cuatro décadas después la atribución excluyente de culpas carece de sentido, igual que cualquier proyección de aquel escenario sobre el presente, por más que de tanto en tanto algún marginal sentencioso lo intente para estigmatizar a un adversario. Nadie estuvo a la altura de la responsabilidad histórica ni de sus propios antecedentes y todos contribuyeron a la tragedia. Ya viejo y enfermo, Perón no pudo controlar las fuerzas que había desatado en los años previos y en vez de apaciguar el conflicto lo incentivó. Tal vez por la cristalización ideologista de su pensamiento, en parte por su largo alejamiento del país, no supo calibrar el efecto de su brusco giro sobre una fuerza donde los más grandes no pasaban de los treinta años y se atragantaban con textos incomprensibles. Desde España estimuló aún sus operaciones más discutibles, pero cuando esa lucha culminó con su retorno triunfal la enfrentó con acritud. Quienes entonces formábamos parte de Montoneros podemos reivindicar el heroísmo y las convicciones en el empeño contra la dictadura y por una sociedad menos despiadada con los débiles, pero no defender la contestación precipitada que dimos al cambio de discurso y práctica de Perón. Esa respuesta fue al mismo tiempo prepotente e ingenua. La pretensión de imponerse por la capacidad de movilización frente al palco de Ezeiza tipifica esa política desatinada. La JP llegó con esa misma lógica a la sede de la CGT para el desfile del 31 de agosto de 1973 ante Perón. La idea era mostrar la superioridad numérica y organizativa ante la cual imaginaba que Perón se inclinaría. López Rega, Osinde, buena parte de las conducciones sindicales, inventaron un presunto intento de la Tendencia de matar a Perón el 20 de junio de 1973. Así encubrieron su propio dispositivo armado, el único que actuó aquel día. Pero el posterior atentado que acabó con la vida de José Rucci, el 25 de septiembre, le prestó a tal superchería visos de verosimilitud retrospectiva. No es la primera vez en la historia que una fuerza política termina por parecerse a la caricatura que de ella hace su oponente, en contra de sus propios intereses. Hacen falta mucho temple e inteligencia para no caer en esa trampa. El 1º de mayo de 1974 se escribió el último triste capítulo de esa historia sin salida. Pese a la prohibición de entrar a la plaza con carteles, las columnas de la Tendencia los ingresaron de contrabando y los desenrollaron una vez dentro del perímetro prohibido. Las consignas que se cantaron eran ofensivas hacia la esposa y vicepresidente de Perón, Isabel Martínez, y de crítica inflexible con su gobierno. Ante la insultante respuesta presidencial los militantes dieron media vuelta y emprendieron la retirada, mientras sus desorientados responsables trataban de contenerlos. Nada revela mejor la falta de conducción, la ausencia de análisis sobre las consecuencias de los propios actos. Los dirigentes de ese sector ni siquiera fueron capaces de prever que a Perón le quedaban sólo dos meses de vida y que aunque más no fuera por eso era aconsejable la prudencia. Por muchos que fueran (y eran muchísimos) sólo representaban al activismo, que demasiado a menudo se confunde con el pueblo. Seis semanas después, ante una convocatoria sorpresiva y sin organización previa, otra plaza mostró una composición muy diferente ante la cual Perón pronunció su despedida con una frase conmovedora: “Llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”, al que invistió como su único heredero. Otras tres semanas más tarde murió y entonces sí, ese pueblo, sin facciones ni activistas, se volcó a las calles a llorar aquello que por errores compartidos no pudo ser.

27/04/14 Página|12

 

Crónica de un día clave

Por Fernando Vaca Narvaja

"El 1º de mayo de 1974 es una fecha muy importante, clave para entender muchas cosas que ocurrieron después. Creo que nosotros fuimos a ese acto conscientes de que la relación con Perón estaba rota y de que debíamos evitar un enfrentamiento civil. Cuando sale Isabel y lo anuncia a López Rega, la gente empieza a gritar: "No queremos carnaval, asamblea popular". Además se generó un hecho político inédito en la historia: no conozco a ningún líder de la envergadura de Perón al que se le vaciara la mitad de la Plaza. A punto tal que cuando habla Perón nosotros estábamos justo al lado de lo que era el Comando de Organización (CdeO) y empezamos a recibir los primeros palazos y piedras e hicimos como una especie de grupo de contención. Nosotros, que veníamos bien estructurados, logramos contener el primer hostigamiento. Cuando Perón dice "imberbes, estúpidos", la gente se nos va, se empieza a retirar. Nosotros teníamos un carnecito color rojo o rosado, que era de los jefes de columnas, y tengo que empezar a mostrarlo para poder ponerme a la cabeza, porque ya estábamos con la mitad de la Plaza vacía, para volver a asumir el mando de nuestra gente. Cuando estábamos bajando por Callao hacia el Bajo, hago parar la columna para que los compañeros vean la dimensión de los que nos estábamos yendo, que era impresionante. Y al mirar hacia arriba veo a la gente de los balcones de Callao y Alvear contenta, sonriendo. Digo: "Si estos tipos están contentos, es porque está todo mal". Bueno, nos fuimos muy precavidos porque de hecho teníamos una emboscada en la Facultad de Derecho, que era donde estaba el punto de concentración de todas las columnas del interior. Cosa que era efectivamente así, y eso lo paró Perón. Luego, hablando con Oscar Alende, nos cuenta que después de que Perón concluye su discurso y entra a la Casa de Gobierno, Alende le dice: "Pero, General, ¿qué pasó con la juventud?". "Bueno -le dice Perón-, de vez en cuando hay que darles un tirón de orejas a los jóvenes, pero no es nada." Y lo agarra a López Rega y le dice: "No quiero que ocurra absolutamente nada y usted es el responsable". Si Perón no le hubiese dicho eso a López Rega, nos esperaba una masacre... se repetía en la Facultad de Derecho la masacre de Ezeiza. Yo creo que Perón no conocía los movimientos de López Rega, pero sí podía conocer la tendencia de lo que estaba haciendo López Rega. Y si lo conocía no lo quiso ver, lo intuía pero no lo quería ver. Esto no significa que López Rega no hubiera tenido autonomía para determinadas cosas. Perón siempre se movía en la conducción sobre hechos producidos, concretos. No es que especulara en eso. Y tenía una gran facilidad política y una capacidad como para conducirse sobre los hechos. Entonces, creo que debe haber sobrestimado su propia capacidad para manejar la situación, porque de hecho los acontecimientos se le fueron de las manos."

 

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