"...Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia". (Diario Crítica, 18/10/45)

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Diario del Bicentenario - Los años peronistas 1945-1955
El rostro secreto - Oscar Raúl Cardozo, Clarín, 18/10/81
 

Sin galera y sin bastón

Por Osvaldo Vergara Bertiche

“Sin galera y sin bastón… los muchachos de Perón” era el grito de miles y miles de trabajadores que desde la media mañana del 17 de Octubre de 1945 recorren las calles de Buenos Aires en marcha hacia la Plaza de Mayo y también en muchísimas otras ciudades del interior.

Un acontecimiento novedoso que abriría un ciclo histórico distinto. 

Diría Don Arturo Jauretche: “El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia”.

Y como contrapartida, Emilio Hardoy, dirigente conservador, manifestaba: “Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela “romana” y el país de “la corte de los milagros” que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. … ¡… Días que sacudieron al país! ¡… Días en que la verdad se desnudó! ¡… Días que cierran una época e inauguran otra!”.

El 17 de Octubre de 1945 no fue una simple manifestación protestataria, fue una Gran Rebelión Popular mediante la masiva participación y movilización de los trabajadores y con verdaderas características insurreccionales.

Es por ello que John Wiliam Cooke señala: “El peronismo fue el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina”.

El 17 de octubre de 1945 marca el fin de una Argentina y el comienzo de otra. Fue un hecho tan contundente, que aún hoy, y a pesar de las conquistas perdidas, del patrimonio entregado, de las infamias cometidas, ha quedado no sólo como recuerdo y evocación, sino como Bandera para las luchas por la Dignidad Nacional.

Juan Jose Hernández Arregui (1913-1974) enseña que "El proceso de industrialización que venía de la Primera Guerra Mundial y acrecentado rápidamente en el transcurso de la Segunda, había dado origen a un proletariado industrial destinado a una decisiva experiencia histórica en medio del pánico de los partidos directa o indirectamente complicados con el pasado. Esas masas, decepcionadas del socialismo, ajeno a la realidad nacional, del radicalismo en plena descomposición histórica después de la muerte de su gran caudillo Hipólito Yrigoyen, y del comunismo, cuyas consignas nunca entroncaron con demandas populares del país, carecían de compromisos. El 17 de octubre no sólo fue una lección histórica para las fuerzas del antiguo orden sino la gigantesca voluntad política de la clase obrera. Su adhesión a un jefe no se fundó en artes demagógicas sino en las condiciones históricas maduras que rompían con las antiguas relaciones económicas del régimen de la producción agropecuaria, que superaban los programas de los partidos pequeño burgueses de centro izquierda. La revolución política exigía la reforma social. La recuperación de la economía, enajenada al extranjero y la elevación del nivel de vida del hombre argentino explotado, son la doble faz de un mismo fenómeno: la toma de conciencia histórica de las masas.

Agregando para nuestros tiempos que: “Todo el problema político de la Argentina actual se reduce a esta irrupción consciente de los trabajadores en la historia nacional”.

El 17 de Octubre de 1945, el Pueblo argentino junto al entonces Coronel Juan Domingo Perón pusieron en vigencia la fuente ígnea de un sentimiento vital: La Patria

El Pueblo junto a su Líder terminaron con el caos existente y conformaron un nuevo perfil de Nación, de Nación Justa Libre y Soberana como realidad sustantiva y enaltecedora.

"Aluvión zoológico"

La creencia generalizada es que aluvión zoológico fue la forma despectiva con que la oligarquía calificó a las masas populares que se volcaron a Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945. La realidad es más patética: el intolerante dicho salió de boca del diputado radical Ernesto Sanmartino, el 23 de mayo de 1946, quien usó la imagen para referirse al nuevo bloque de legisladores peronistas, donde había muchísimos obreros que irrumpieron imprevistamente en la escena política, como parte de la nueva mayoría popular en la Cámara de Diputados, históricamente habitada por la élite y la oligarquía, con escasas excepciones.

La Patria obtuvo su Grandeza y el Pueblo su Bienestar.

Leopoldo Marechal nos ha dejado plasmada esta Epopeya en su Soneto:

Era el pueblo de Mayo quien sufría,
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzosa tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.

El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir, y en su agonía
le hablaban sólo el Río y el Pampero.

De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡era en Octubre y parecía Mayo!),
y conquistó sus nuevas primaveras.

El mismo pueblo fue y otra victoria.
Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!

Osvaldo Vergara Bertiche, Rosario, Provincia de Santa Fe, Capital Histórica del Peronismo  |  www.culturaynacion.blogspot.com


Leonardo Favio - Sinfonía del sentimiento (abreviado: 2 horas, 16 minutos)
 


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La gente venía del sur

Por Sebastián Borro

[Relato testimonial de Sebastián Borro, un joven obrero metalúrgico, aparecido en La Opinión Cultural el 15 de octubre de 1972]

El 17 de octubre de 1945 me encuentra cumpliendo tareas en un establecimiento metalúrgico ubicado en Constitución, sobre las calles Luis Sáenz Peña y Pedro Echagüe. Yo tenía entonces 24 años de edad. Mi oficio era oficial tornero mecánico… En la mañana del 17 de octubre, aproximadamente a las 9, grupos de personas venían desde Avellaneda y Lanús avanzando hacia el centro de la ciudad. Pasaron por la calle Sáenz Peña, observaron que había un taller mecánico (donde trabajaban 130 personas) se acercaron a nosotros y nos dijeron: “Muchachos hay que parar el taller, hay que salir a la calle a rescatar a Perón”.

Las noticias que teníamos en ese momento eran que Perón estaba detenido y que todo lo que se hacía era para rescatarlo. Efectivamente, el taller paró y la gente salió a la calle. Algunos fueron a sus casas. Pero la gran mayoría siguió con los compañeros que venían del sur. Fuimos caminando hacia Plaza de Mayo y habremos llegado aproximadamente a las once y media, porque en el camino íbamos parando los diversos establecimientos de la industria metalúrgica y maderera que había por Constitución.


17 de octubre de 1945. Discurso de Juan Domingo Perón y entrevista a Norberto Galasso.

A esa hora no había tanta gente como la que hubo por la tarde, que cubrió toda la Plaza. En la marcha hacia allí se pintaban sobre los coches, con cal, leyendas como “Queremos a Perón”. También sobre los tranvías. La gente se paraba y reaccionaba a favor de la manifestación que iba a Plaza de Mayo para tratar de cumplir con la idea que tenían los que habían organizado eso. Perón había aplicado leyes nuevas y otras las había ampliado: pago doble por indemnización, preaviso, pago de las ausencias por enfermedad. Eran cosas que antes no se cumplían; hasta ese momento, donde yo trabajaba, no se cumplía ninguna de esas leyes. Le voy a decir más: creo que pocos días antes de su detención, Perón había conseguido un decreto por el que se debían pagar al trabajador los días festivos: 1º de mayo, 12 de octubre, 9 de julio, etcétera. Recuerdo que uno de los patrones nos dijo entonces: vayan a cobrarle a Perón el 12 de octubre (ya estaba detenido). Después del 17 de octubre cobramos ése y muchos días más.

Eran tan reaccionarios los patrones (me aparto un poco del 17 de octubre) que en enero de 1946, estando el capitán Russo en la Secretaría de Trabajo, la empresa en la que yo trabajaba fue citada tres veces. No se había presentado. Tuvo que ser intimado por la fuerza pública a concurrir a la Secretaría de Trabajo, donde algunos de nosotros éramos representantes del personal; no elegidos, porque no había organización gremial, sino porque éramos los más decididos. Uno de los patrones dijo que no tenía tiempo para pagar aguinaldo, vacaciones, a última hora. Le contestaron que la ley 11.729 fue aprobada en 1932. Y que todas las cuentas que no se habían hecho desde entonces habría que hacerlas ahora. Efectivamente, el 1º de febrero de ese año cobramos aguinaldo, pagos por enfermedad y tuvieron vacaciones los que quisieron tomárselas.


24 de febrero de 1946. Triunfo de Perón en las elecciones de 1946. Producción Agencia Télam 2014.

Siguiendo con el 17, llegamos a la Plaza; cada vez se hacía más entusiasta; había alegría, fervor. Frente a la Casa Rosada empezaron a armar los altavoces. Hablaron distintas personas, el coronel Mercante, Colom, que fue uno de los últimos oradores. Trataban de ir calmando a la gente: por cada intervención de los oradores, la reacción era más fervorosa a favor de Perón. Se decía que venían trabajadores del interior del país. No lo puedo probar. Recuerdo, sí, que era una tarde muy calurosa y la gente se descalzaba y ponía los pies en las fuentes, muchos por haber caminado tanto. Concretamente lo que yo presencié era la gente que venía del sur. Berisso, Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora. A medida que crecía la cantidad, en la Plaza de Mayo aparecían los carteles. Por primera vez yo observaba algo igual: nunca había visto una asamblea tan extraordinaria. Cuando el coronel Perón apareció en los balcones sentí temblar a la Plaza. Fue un griterío extraordinario que nos emocionó de tal manera. Todo parecía venirse abajo.

Unos días antes se decía que Perón estaba gravemente enfermo. Por los parlantes se había anunciado que el coronel Perón se encontraba bien de salud y que estaba en el Hospital Militar. En un momento, Colom dijo, más o menos: “Quédense que vamos a traer a Perón”. Mucha gente gritaba por Perón –quizá por primera vez- sin tener todavía conciencia clara de su actividad. Porque, además, la gran prensa trataba de desvirtuar la figura de Perón. La gente se enteraba a través de los delegados o los activistas pero no por la prensa, que casi en su totalidad estaba en contra. Aunque él había hablado en distintas oportunidades desde la Secretaría de Trabajo. Y se había hecho carne que era un auténtico defensor de los derechos del trabajador.

Nos causó mucho dolor saber que lo habían detenido pero –en lo que respecta a mí y un grupo de compañeros- sinceramente nos considerábamos impotentes, porque recién estábamos despertando, después de muchos años, en el país. Para otros –quizá- con anterioridad, pero a partir de ese 17 de octubre despierta la conciencia para nosotros. Se hace carne que al pueblo tiene que respetársele como tal, cosa que Perón proclamaba diariamente. De ahí que, si bien nos sentíamos impotentes, podíamos hacer algo: sacar a Perón de las garras de la oligarquía y colocarlo en el lugar que correspondía para que sea permanente una auténtica justicia. Es decir, ese idealismo que teníamos nunca lo habíamos vivido en el país. No creí que iba a haber tanta gente en la Plaza; lo que sí pensaba era que el agradecimiento del pueblo a Perón tenía que ser auténtico. Pero yo no conocía la reacción de la gente, hasta que la viví.

La Opinión Cultural, 15 de octubre de 1972

Fuente: www.elhistoriador.com.ar


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El 17 de Octubre de 1945

Por Norberto Galasso

Primera semana de octubre del '45, día a día

Durante los primeros días de octubre se agrava la tensión política. El día 5 se decreta la clausura de la Universidad y fuerzas policiales desalojan violentamente a los estudiantes de los centros de estudio, produciéndose más de dos mil detenciones. En las refriegas entre estudiantes y grupos de la Alianza Libertadora Nacionalista, muere un joven reformista: Aarón Salmún Feijoó. Por su parte, la Secretaría de Trabajo continúa con sus medidas avanzadas: la sanción del laudo gastronómico -prohibiéndose la propina por razones de dignidad- implica no sólo un aumento salarial sino la intervención de los delegados gremiales en la información contable de los restaurantes.

La embajada norteamericana -el 2 de octubre- comunica al Departamento de Estado que es "necesario llegar hasta las últimas consecuencias", si bien conviene evitar "medidas coercitivas si éstas pueden ser reemplazadas, con éxito por la paciencia", quedando aquellas "como última instancia para cuando quede demostrado que la tendencia actual del pueblo argentino a resolver el problema por su cuenta haya fracasado en alcanzar sus objetivos" 1. Mientras, en Campo de Mayo, algunos altos oficiales, tomando como excusa las relaciones sentimentales de Perón con la actriz Eva Duarte, descargan su animadversión contra él, originadas, en muchos casos, en la declaración de Guerra a Alemania. Precisamente, en esos días, circula la versión de que la designación de Oscar Nicolini- el 5 de octubre, como Director de Correos y Telecomunicaciones- obedece a la presión de Eva Duarte. Esta cuestión opera como detonante en algunos sectores militares, hondamente trabajados ya por la gran prensa, así como por la campaña desarrollada por Braden. Incluso oficiales de alta graduación, de Campo de Mayo, filiados al nacionalismo –hasta ese momento, coincidentes con el coronel Perón- manifiestan su desagrado.

7 de octubre

El General Avalos visita a Perón para informarle que el nombramiento de Nicolini ha caído muy mal en Campo de Mayo y que debería ocuparse de que esa designación quede sin efecto. El coronel le contesta que está cansado de imposiciones y que está dispuesto a renunciar.

8 de octubre

Perón cita a jefes militares a su despacho y les informa acerca del planteo que le han hecho el día anterior: "...De un tiempo a esta parte vengo observando que Campo de Mayo llega hasta el Ministerio con verdaderas imposiciones... Primero, impusieron el alejamiento del interventor de la provincia de Buenos aires (Bramuglia), luego, la eliminación de la subsecretaría de Informaciones y Prensa y también se realizó. Ahora exigen la renuncia del señor Nicolini, nombrado por el Presidente de la Nación, a propuesta del ministro del Interior. Yo no estoy dispuesto a intervenir para que renuncie, prefiero irme a mi casa"2. La conversación deviene en altercado por lo cual el Gral. Avalos propone asumir la representación de Campo de Mayo y mantener un encuentro privado con Perón. Producido éste, Avalos le informa al coronel que para resolver el diferendo, presentará el retiro y que no hará nada que perturbe la tranquilidad del país. Disuelta la reunión, Perón informa lo sucedido al presidente Farrell. Pero en la noche se efectúa una nueva reunión en Campo de Mayo y allí se produce el amotinamiento. La mayoría de oficiales designa al Gral. Avalos para que a la mañana siguiente entreviste al presidente y le exija la renuncia de Perón a todos sus cargos.

9 de octubre

En la mañana, Avalos cumple su misión. Farrell lo escucha y deciden de común acuerdo una visita a Campo de Mayo para conversar con los jefes sublevados. En el Ministerio de Guerra, Perón recibe la propuesta de varios jefes adictos para reprimir a los amotinados, pero se niega – por ahora- pues ésa es una decisión del presidente. Se disponen aprestos en varias guarniciones para el caso de que Farrell decida reprimir.

En Campo de Mayo, Farrell intenta disuadir a los jefes más exaltados, pero no lo consigue. La guarnición mantiene sus exigencias, por lo cual el presidente concluye por ceder. A las 17 y 30 horas, los generales Von der Becke y Pistarini entrevistan a Perón, en el ministerio de Guerra, para informarle que Farrell considera conveniente su renuncia. Perón recuerda: "Entonces, llamé a mi ayudante de campo y le dije- Al Jefe de operaciones, que detenga todo movimiento de tropas y que retornen a sus cuarteles, tráigame papel para escribir mi renuncia... El Gral. Pistarini me dijo que era mejor que dijera que renunciaba por el llamado a elecciones que se había decidido ya, que me retiraba para actuar desde fuera del gobierno. Le contesté: mi General, no interesa la causa más que a mí. Y escribí: Excelentísimo señor presidente de la Nación: renuncio a los cargos de vicepresidente, ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión con que vuestra excelencia se ha servido honrarme" y firmé. La entregué al Gral. Pistarini y le dije: Se la entrego manuscrita para que vean que no me ha temblado el pulso al escribirla. Se había cerrado un capítulo de mi vida. Di gracias a Dios por haberme permitido hacerlo sin sacrificar una sola vida en holocausto de la irreflexión o el apasionamiento"3. Al mismo tiempo, por documento aparte, el coronel solicita el retiro de la institución. "Al faltarme el apoyo militar, decidí retirarme"4.


Fragmento de Perón, sinfonía del sentimiento, de Leonardo Favio

En esa tarde, el gran estanciero y dirigente conservador don Antonio Santamarina, visita al Secretario General de Partido Comunista -Victorio Codovilla- en la Penitenciaría, informando, a la salida, a los periodistas del penal: "Le he dicho a Codovilla que de un momento a otro ha de producirse el estallido que aguardamos. Estamos apurados por obtener su libertad porque él puede orientarnos"5.
En la noche, el ministro del Interior -Dr. Quijano- comunica que el gobierno ha resuelto convocar a elecciones generales para el mes de abril de 1946 y que el coronel Perón ha renunciado a todos sus cargos, pues se había comprometido a dejar sus funciones a partir del momento en que se produjese la convocatoria electoral. Conjuntamente con este comunicado en el que se intenta disfrazar la verdad de lo ocurrido, las radios informan que han renunciado dos jefes militares adictos a Perón -los coroneles Filomeno Velazo y Domingo Molina- a la jefatura y subjefatura de la Policía Federal.

Esa misma noche, Perón permanece en su departamento de la calle Posadas en compañía de Evita, Mercante y algunos oficiales que se acercan a pedir información y a brindarle su solidaridad. "Todo esto es cosa del tanito de Villa María (Amadeo Sabattini) -señala el coronel-. Lo ha enloquecido a Avalos. Le prometió la vicepresidencia y ese irresponsable ha jugado el destino de la revolución"6. Además, le señala a Roberto Pettinato: "No haga nada. Ha terminado todo, por el momento. Ahora, hay que esperar el curso de los acontecimientos."7 A la misma hora, a pocos kilómetros de allí –en el campo de deportes del Sindicato de Cerveceros, en Quilmes- se lleva a cabo una reunión de dirigentes y militantes sindicales. Son alrededor de 70. De esa reunión, sale la designación de varios gremialistas- entre otros, Luis Gay, Alcides Montiel, Ramón Tejada y Juan Pérez- para que visiten al coronel, a la mañana siguiente y se informen de lo ocurrido, para trazar la táctica adecuada.

10 de octubre de 1945

Al mediodía, el grupo sindical entrevista a Perón, en su departamento. Allí se decide la realización de una concentración frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión para que Perón se dirija a los trabajadores, al abandonar el cargo. Se ignora quién propuso ese acto, que habría de alcanzar suma importancia en el antagonismo vivido durante esos días. ¿Fue una propuesta de los delegados obreros a Perón, según el recuerdo de Gay?8. O, por el contrario, ¿fue una sugerencia de Perón que los delegados asumieron con entusiasmo? Difícil saberlo, pero lo cierto es que el acto se realiza en condiciones muy particulares: a) se convoca para el mismo día, no dando tiempo al enemigo para orquestar su respuesta; b) se obtiene, a través de una gestión realizada por Mercante, la transmisión por la red oficial de radios, lo cual indicaría cierta complicidad del presidente Farrell.

En la tarde, alrededor de 70.000 trabajadores se nuclean en torno a la Secretaría de Trabajo, desde donde habla el coronel, por altoparlantes y en conexión con la radio oficial. En su discurso, Perón anuncia que deja dos decretos firmados, a favor de los trabajadores. Uno de ellos, establece un nuevo régimen de asociaciones profesionales- otorgándoles autonomía, entre otros derechos- y el otro, un aumento de sueldos y salarios, implantación del salario móvil, vital y básico y participación en las ganancias. Sostiene, además: "Deseo manifestar, una vez más, la firmeza de mi fe en una democracia perfecta. Dentro de esa fe democrática, fijamos nuestra posición incorruptible e indomable frente a la oligarquía. Pensamos que los trabajadores deben confiar en sí mismos... No se vence con violencia, se vence con inteligencia y organización. Por ello, les pido que conserven una calma absoluta y cumplan con lo que es nuestro lema de siempre: del trabajo a casa y de casa al trabajo... Tranquilidad y calma es lo que necesitamos para seguir invencibles. Y si un día fuese necesario, he de formar en sus filas para obtener lo que sea justo. Mientras tanto, que sea la calma y la tranquilidad lo que guíe los actos de los obreros para que no se perjudique esta magnífica jornada de justicia social. Pido orden para que sigamos adelante nuestra marcha triunfal, pero si es necesario, algún día pediré guerra"9.

El discurso provoca fuerte irritación. Algunos jefes militares se sienten engañados por Farrell y Perón y exigen la remoción del presidente. Otros, como el mayor Desiderio Fernández Suárez-once años después responsable de la masacre de José León Suárez- reacciona con más furia y parado sobre una mesa del círculo Militar proclama: Hay que matar a Perón10. También el General Manuel A. Mora, en la Escuela Superior de Guerra, juzga necesario "organizar un plan de asesinato"11.
Esa noche, Perón vuelve a reunirse en la calle Posadas, con oficiales de su confianza. El coronel Juan Giordano recuerda que Perón le dijo que si los obreros salían a la calle podía desencadenarse una guerra civil. "¿Qué hacemos para evitarlo? le pregunté. Perón nos dio la siguiente directiva: -Pónganse de acuerdo con jefes y oficiales de la causa, para que las unidades militares de la Capital reciban a los obreros que salgan a la calle y coordinen con ellos la forma de operar. El resto de las tropas de San Martín y El Palomar deben evitar que Campo de Mayo marche hacia la Capital12.

"La Razón" informa, esa misma noche: "Al conocerse la noticia de la renuncia de Perón, suben las acciones de los ferrocarriles en la Bolsa de Londres. También suben en Nueva York otros valores colocados en la Argentina"13.

11 de octubre de 1945

En la mañana del jueves, ya está en Buenos Aires el Dr. Amadeo Sabattini, caudillo de la Intransigencia Nacional del Radicalismo, de Córdoba, quien viene a entrevistarse con el Gral. Avalos. Arturo Jauretche intenta convencerlo de que asuma el gobierno: "Yo sé que Avalos le entregaría el gobierno a usted. Si se lo ofrece, tómelo. Y llévelo a Perón con usted. Sáquelo a flote. Y aún, si el Ejército quiere enterrarlo, hágale un entierro de seis caballos. Pero no se ponga en contra de este hombre que representa un nuevo espíritu. Concilie ese nuevo espíritu con el viejo del radicalismo intransigente y va a salir adelante... Que hable por radio un hombre que represente al radicalismo, por ejemplo, Elpidio González. Que diga que el Ejército ha resuelto que ningún militar puede ser candidato. De ese modo, usted, desde arriba, hará el proceso que Perón quería hacer. Es la última oportunidad que tal vez le da a usted la Historia, personalmente. Y la oportunidad tiene una sola trenza"14. Sabattini aprueba la propuesta, en principio, pero luego conversa con dos miembros del Comité Nacional y finalmente, le contesta a Jauretche: -El Comité Nacional ha resuelto que se debe entregar el poder a la Corte y... yo acato esa resolución"15. Jauretche le responde: -Sepa, Dr. Sabattini, que la oportunidad ha pasado al lado suyo y usted no la agarró por la única trenza que tiene. Ya no hay otra alternativa para el país que Perón o la oligarquía. Nosotros, nos vamos con Perón. No le extrañe que el pueblo haga lo mismo... Hemos jugado a la vieja política la última carta que era usted. Y usted no ha entendido. Usted está terminado políticamente y me despido con dolor porque nunca más lo volveré a ver16.

Ese día, Perón le comunica al Gral. Avalos, ahora ministro de Guerra, que "a fin de esperar mi retiro, he solicitado licencia y desde la fecha me encuentro en la estancia del Dr. Subiza", en San Nicolás17. Sin embargo, junto con Eva, se traslada a la localidad de Florida, a la casa de Elisa Duarte.

12 de octubre

En la mañana, Perón y Eva se trasladan a una isla del Tigre, a una casa que les ha ofrecido Rodolfo Freude, hijo de un poderoso empresario alemán. Mercante lo despide y luego marcha a una reunión con veinte dirigentes gremiales... "Fue el primer intento- señala Félix Luna- de organizar alguna reacción a favor de Perón"18.

Por su parte, los opositores al gobierno militar-y en especial, a Perón- movilizan sus fuerzas. Ya el día 11, se han concentrado diversos grupos civiles frente al Círculo Militar donde se discute la salida a la crisis. Pero este viernes 12 de octubre, afluye más gente, que se asienta en Plaza San Martín. En el interior del Círculo, altos jefes militares intercambian ideas con políticos de diversos partidos (desde los socialistas Alfredo Palacios, Américo Ghioldi y Carlos Sánchez Viamonte hasta conservadores como José María Paz Anchorena, Adolfo Bioy y Bernardo Houssay pasando por radicales como José María Cantilo y Ernesto Sanmartino) Afuera: "un público selecto -según "La Prensa"- formado por señoras y niñas de nuestra sociedad y caballeros de figuración social, política y universitaria, jóvenes estudiantes que lucían escarapelas con los colores nacionales, trabajadores que querían asociarse a la demostración colectiva a favor del retorno a la normalidad"19. Armando Cascella describe de este modo ese llamado"picnic oligárquico": "Fiesta campestre, con señoras y señoritas de la clase ‘bien’, sentadas en las capotas de sus lujosos automóviles, o en rueda sobre el verde césped de ese aristocrático paseo, en amable y entusiasta tertulia ‘democrática’ mientras los mozos del Plaza Hotel y de otras proveedurías vecinas, ayudados por jóvenes galantes, iban y venían presurosos, con las bandejas cargadas de copetines, de botellas de champagne y suculentos sándwiches de pollo, de pechuga de pavita y de caviar’"20.

Un dirigente stalinista -Rodolfo Aráoz Alfaro- recuerda aquella escena: "En el Círculo se sucedían las reuniones... Nosotros, en la plaza, pronunciábamos discursos, exigiendo la rendición incondicional del gobierno... Las consignas eran de furiosa oposición al conjunto de las Fuerzas Armadas, con lo que contribuíamos a unificarlas contra nosotros"21. Desde los balcones del Círculo, el almirante Vernengo Lima intenta persuadir a los manifestantes que reclaman "el Gobierno a la Corte": "Si bien la Corte Suprema de Justicia es una tabla de salvación para el país, éste tienen instituciones armadas y el pueblo tiene la obligación de respetarlas"22. Pero desde los verdes canteros rugen gritos de desaprobación: ¡Militares no! ¡El gobierno a la Corte! ¡Militares al cuartel!. El almirante insiste: -El país debe confiar en que el Ejército y la Armada honestamente le propicien un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". Se renuevan los abucheos: ‘Son todos iguales’... ’Está mintiendo’... El Almirante se indigna: Usted no tiene derecho a dudar de la palabra del Almirante Berengo Lima... Desde la plaza, gritan: ‘Habla como Perón’... Ante semejante comparación, el Almirante hierve de ira y rechaza lo que considera una afrenta: ¡Yo no soy Perón!...El griterío le dificulta continuar la exposición, pero alcanza informar que "Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, comenzando por Perón..."23. "Durante más de diez horas -recuerda Juan José Real- esta concentración de apellidos ilustres, de jóvenes universitarios y de militantes comunistas, reclamó la entrega del poder al alto tribunal y se desgañitó cantando un estribillo con música de la marcha radical: "Adelante, ciudadanos/ Adelante, sin cesar/ No queremos dictadura/ ni gobierno militar"24. María Rosa Oliver testimonia: "...Los comunistas, al contrario de los anarquistas, inflexibles y líricos, se habían unido para ganar la guerra a todos los que perseguían el mismo fin (a esto se llamó ‘browderismo’, en Estados Unidos), lanzando la consigna ‘vencer al fascismo’.

Por serles fieles, no tuvimos reparos en aceptar el apoyo abierto del nuevo embajador norteamericano Spruille Braden. Ese día estuve puntual, a las 9 de la mañana, en plaza San Martín... Desde donde estoy no llego a oír lo que en sus arengas dicen el radical, el conservador, el comunista, el socialista y el demócrata progresista. A todos los aplauden por igual. Terminado el aplauso, un solo clamor: Gobierno a la Corte... Me acerco a Jerónimo Arnedo Álvarez (uno de los principales dirigentes del Partido Comunista) y le pregunto si este es el pueblo con que contamos. Me asegura que los obreros empezarán a llegar después de las cuatro. Alentada, decido esperar... No me cabe duda: los asistentes a este acto pertenecemos a una clase social definida... Pasadas las cuatro.. miro y miro sin ver llegar lo que espero. Gente nueva afluye a la plaza, pero no es obrera."25
Esa misma tarde, Farrell, después de conversar con Vernengo Lima, decide la detención de Perón argumentando que se tata de una medida de seguridad pues su vida corre peligro. Sin embargo la decisión consiste en llevarlo preso a un buque de la Armada, lo cual podría indicar que la decisión le ha sido impuesta por el Almirante.
Poco después, el Jefe de Policía coronel Mittelbach se dirige a Tres Bocas, en el Tigre, para apresar a Perón. Mientras, esa noche, la policía dispersa a los manifestantes de Plaza San Martín, produciéndose graves enfrentamientos, de los cuales resulta muerto un médico, militante de los grupos opositores al gobierno.

13 de octubre

A la una de la madrugada, en el Tigre, Mittelbach le comunica a Perón que tiene orden de trasladarlo a un buque de guerra. Perón se niega a acompañarlo argumentando que no quiere ser sacado de su jurisdicción y solicita que se comuniquen con Farrell para modificar la orden, al tiempo que él se traslada a su departamento de la calle Posadas, donde esperará novedades. Alrededor de las dos y media del sábado 13, el subjefe de policía -mayor D’Andrea- se presenta en dicho departamento y se traslada, con Perón, en carácter de detenido, a la cañonera "Independencia", para tomar rumbo hacia la isla Martín García. Mercante los acompaña y recuerda la despedida: "Perón susurró unas palabras recomendándome a Eva y luego, suelto y natural, subió la pasarela. Me quedé mirándolo desde abajo. De pronto advertí que el marinerito que montaba guardia a mi lado, estaba llorando. Por su rostro morocho corrían las lágrimas silenciosamente. ¡Entonces sentí una enorme tranquilidad y supe con claridad total que íbamos a ganar la partida!26. Lo sucedido indicaría que el Gral. Farrell ha cedido frente a la presión del Almirante Vernengo Lima y del Gral. Avalos. Ambos jefes se reparten transitoriamente las carteras del gabinete, mientras el presidente encomienda al D. Juan Alvarez -hombre de la judicatura- la reorganización ministerial.
"Crítica" titula : "Perón ya no constituye un peligro para el país"27 28.

En la noche del 13 de octubre, el profesor Juan Fentanes, nuevo secretario de Trabajo y Previsión, se dirige a los obreros por radiofonía intentando disipar inquietudes acerca de la pérdida de conquistas sociales, aunque manifestando su convicción de que el Estado no debe cumplir papel relevante en los conflictos laborales "pues obreros y patrones deben resolver directamente sus problemas"29. Entre sus primeras medidas, se informa que se ha declarado feriado "no pago" al día 12 de octubre.
En la tarde de ese mismo día, Perón le escribe una carta al presidente Farrell manifestándole la injusticia de que es objeto, especialmente porque "si me encuentro detenido a disposición del Poder Ejecutivo, creo tener los derechos elementales que me acuerda la ley". Señala, asimismo, que no sabe de qué se lo acusa y que "hubiese preferido ser fusilado por cuatro viejos montañeses y no pasar por lo que estoy pasando", en jurisdicción militar y peor aún, bajo la custodia de los hombres de la Armada. Además, le solicita a Farrell que acelere su trámite de retiro del Ejército. También le escribe a Eva, carta que lamentablemente no se ha encontrado hasta ahora. Una tercera carta va dirigida a Mercante : "... Me hace mucha gracia que algunos creyeran que yo me iba a escapar. Son unos angelitos pues si lo hubiera querido hacer, tenía diez embajadas con amigos que me hubieran acogido con los brazos abiertos. Ellos olvidan que yo soy un soldado de verdad y que si no hubiera querido entregarme, hubiera sido otro el procedimiento que habría seguido. Con todo, estoy contento de no haber hecho matar un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia. Ahora, he perdido toda posibilidad de seguir evitándolo y tengo mis grandes temores que se produzca allí algo grave... Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo. Saludo a todos los amigos y en especial al "peronismo"... Querido amigo. Usted es de los excelsos, por eso vivirá amargado pero con una conciencia feliz. La conciencia es la madre del alma, por eso nos adormece con una canción de cuna cuando está pura y limpia"30.

Con respecto a esta declaración de "me caso y me voy al diablo", algunos suponen que fue un momento de agotamiento y de hastío por parte del coronel. Otros, como Fermín Chávez, sostienen que se trata de una maniobra para confundir al enemigo, en conocimiento de que todas sus cartas serían leídas por sus carceleros antes de ser remitidas.

14 de octubre

"La Epoca" informa que el planteo de los dirigentes políticos de entregar "el gobierno a la Corte" significaría la asunción, como presidente, del Dr. Roberto Repetto, "gran amigo de Robustiano Patrón Costas y de otros fuertes empresarios azucareros del Norte"31. Transcribe, asimismo, una declaración del Comité Centro y Constitución del Partido Comunista: "Por la entrega del poder a la Suprema Corte y un ministerio de conciliación nacional. Pueblo de la Capital: las bandas nazifascistas juntamente con su policía gestapista y con la complicidad del Gral. Avalos, han ametrallado a mansalva al pueblo de Buenos Aires congregado en la Plaza San Martín, en el día de ayer. Numerosos muertos y heridos constituyen el saldo de esta vandálica represión -sin precedentes en la historia argentina- contra toda la ciudadanía que exige la entrega del Gobierno a la Suprema Corte y la constitución de un ministerio de Unidad Nacional, donde estén representados todos los partidos políticos antifascistas, el movimiento obrero independiente, el estudiantado y todos los sectores económicos y sociales, civiles y militares de la Nación que aspiran al retorno inmediato de la normalidad constitucional. No hay solución política actual a espaldas del pueblo. Pueblo argentino: No intimidarse. Salid a la calle y aplastad a los nazis y pistoleros peronianos"32.

Ese mismo día 14, el Gral. Avalos visita a Victorio Codovilla en el Departamento de Policía. Pocas horas antes de que el dirigente stalinista recuperase la libertad, Avalos mantuvo una larga plática con él, de la cual sólo trascendió esta información: "El dirigente comunista habría dicho: - Hemos cometido un error en no haber apoyado antes a este gobierno. Temo que ya sea tarde. Rodolfo Puiggros se refiere a esta entrevista y comenta que, por supuesto, "al decir este gobierno, Codovilla se refería al que representaba Avalos33, es decir, que para el secretario general del Partido Comunista los militares dejaban de ser nazifascistas por el mero hecho de haber detenido a Perón. A su vez, otro dirigente del mismo partido da fe de su vocación "democrática" visitando al otro gran enemigo de Perón, el jefe de la Armada: "Con un grupo de personas- recuerda Rodolfo Ghioldi- fuimos a ver al almirante Vernengo Lima al ministerio y me permití decirle: - Pero, ustedes van a ser derrocados pasado mañana; la policía está en las mismas manos, la policía no deja que los sindicatos hagan asambleas, persigue gente que quiere luchar y salir a la calle, les está metiendo palos y llevándola a los calabozos... Me dijo que estaba equivocado y como yo insistiese, se comprometió a comunicárselo al Gral. Avalos"34.

Mientras, en Martín García, Perón escribe dos cartas. La primera, al Gral. Avalos, donde afirma que "soy todavía un oficial superior del Ejército en actividad y desconozco el delito de que se me acusa... por lo cual solicito quiera servirse ordenar se realicen las diligencias del caso para esclarecer los hechos y de acuerdo a la ley, disponer en consecuencia mi procesamiento o proceder a resolver mi retorno a jurisdicción y libertad, si corresponde"35. La segunda es una nueva carta a Eva, caracterizada por las expresiones cariñosas hacia su compañera. En lo que atañe al aspecto político, afirma: "... Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos... ¿ Qué me decís de Farrell y de Avalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida...Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos al Chubut los dos....Trataré de ir a Buenos Aires por cualquier medio, de modo que puedes esperar tranquila y cuidarte mucho la salud. Si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale, yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora...Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y se que el tiempo me dará la razón. Empezaré a escribir un libro sobre esto y lo publicaré cuanto antes, veremos entonces quien tiene razón ..."36.

Este proyecto de alejarse de la acción pública- aunque, al mismo tiempo, anuncia su decisión de escribir un libro para continuar la lucha- constituiría, según algunos ensayistas peronistas, un nuevo intento de despistar a quienes revisasen la correspondencia. Sin embargo, parece más razonable entenderlo como una actitud propia de quien se encuentra detenido, traicionado por sus camaradas de armas y cuando aún no se ha producido la reacción popular en su defensa.

A media tarde de ese día 14, llega a Martín García el capitán-médico Miguel Angel Mazza, quien desde hace años atiende la salud de Perón. Mazza le trae la siguiente información, que le envía el coronel Franklin Lucero: "Según Lucero, había que contar con tres generales: Sosa Molina, Solari y Urdapilleta. El Ejército del interior no podía estar con Campo de Mayo... La famosa Escuela de Guerra, termómetro de la reacción en el Ejército, estaba ahora dividida y se balanceaba a favor de Perón"37. Acerca de los obreros, Mazza le informa que "el mayor Estrada estaba en contacto con Alcides Montiel y que se trabajaba secretamente"38. Mazza y Perón conversan extensamente y convienen en plantear -tomando por base unas radiografías de años atrás- que el clima húmedo de la isla daña seriamente su salud, reclamándole a Farrell que disponga su traslado a la Capital.

15 de octubre

El Dr. Mazza entrevista al presidente Farrell y le entrega su informe acerca del deterioro de la salud de Perón, "lo cual obliga imprescindible e impostergablemente a un examen clínico y de laboratorio en un ambiente hospitalario"39. Farrell asiente, en principio, a la solicitud, pero envía a Mazza para que formule la misma petición ante el ministro de Guerra, Gral. Avalos. El médico sabe que su argumento es un arma poderosa: las Fuerzas Armadas no pueden cargar con la responsabilidad, frente al pueblo, de que Perón enferme gravemente, con peligro de muerte, a causa de su detención, la cual, según los informes oficiales, procura protegerlo ante amenazas contra su vida. Horas después, ya en su consultorio, Mazza es citado por el Alte. Vernengo Lima quien opone reparos a lo que considera demasiada buena voluntad de Farrell. A la Armada le disgusta la posibilidad de flexibilizar el control sobre Perón y además, mantiene dudas acerca de la veracidad de la información médica. El traslado de Perón provoca diversas reuniones y tarda en definirse.
Mientras, el Dr. Juan Alvarez continúa parsimoniosamente sus gestiones dirigidas a constituir el nuevo gabinete. Los diarios recogen versiones de que se recurriría a viejos políticos conservadores, entre otros, Alberto Hueyo, Isidoro Ruiz Moreno, Jorge Figueroa Alcorta y Tomás Amadeo. Por su parte, la embajada norteamericana celebra la detención de Perón: "Perón está fuera del juego políticamente hablando, sin apoyo palpable en el Ejército y muy poco del sector gremial colaboracionista"40.

Pero la diplomacia norteamericana se equivoca. "El 15 de octubre se declara la huelga revolucionaria por tiempo indeterminado en todos los ingenios ", recuerda Luis René Villacorta, dirigente de la FOTIA41. Los trabajadores tucumanos del azúcar exigen, además, la reunión del Comité Central Confederal de la C.G.T. Asimismo, en Berisso, al impulso combativo de Cipriano Reyes, los trabajadores de la Carne comienzan a movilizarse y al atardecer recorren las calles de esa localidad a los gritos de ¡Viva Perón y la Secretaría de Trabajo!"42. "La Epoca" informa la irritación que cunde en la clase trabajadora, bajo el título, en pág. 2 : "Iniciaron los patrones su ataque a las conquistas sociales".La nota explica que dada la resolución del nuevo Secretario de Trabajo, los empleadores se niegan a abonar el feriado del 12 de octubre y que en algunas fábricas han aparecido carteles, colocados por la patronal en las puertas de acceso, con el siguiente texto: "El 12 de octubre vayan a cobrárselo a Perón"43. Esta actitud provoca incidentes en varias fábricas.

La cúpula de la Central Obrera, atemorizada por la presión que viene desde las bases, visita al Gral. Avalos para solicitarle garantías de que las conquistas sociales no serán derogadas44. También solicitan audiencia al presidente Farrell, para el día siguiente, a fin de asegurarse que sus reclamos serán escuchados y ante los reclamos del interior convocan al Comité Central Conferederal para el martes 16 de octubre, a las 18 horas, en Buenos Aires, organismo al cual proponen se declare una huelga general en todo el país.
En la noche del 16, "la policía disuelve una manifestación que daba vivas al coronel Perón en Florida y Corrientes, pleno centro porteño"45. En el Chaco se anuncia paro general... En Avellaneda y Rosario se producen manifestaciones con participación de miles de trabajadores... Paran los obreros ferroviarios de Junín...Huelga en el frigorífico Wilson, de Puente Alsina46.

16 de octubre

En la mañana, los dirigentes de la CGT visitan al presidente Farrell, al cual participan de su preocupación por la salud del coronel Perón, así como que algunos gremios, en forma parcial, han salido a la calle reclamando por su libertad. También le expresan la preocupación reinante en la clase trabajadora ante las versiones de los diarios acerca del nuevo gabinete que estaría integrado por hombres del conservadorismo. El Gral. Avalos intenta tranquilizarlos manifestándole que Perón se halla "protegido" por el Gobierno y al mismo tiempo, emite un comunicado en el que "hacer saber a la población que el coronel Perón no se encuentra detenido"47. Perón, desde su cautiverio, le envía un mensaje a Avalos: "Comunico al señor Ministro que mientras la radio anuncia que no estoy detenido, hace cuatro días que me encuentro detenido e incomunicado y con dos centinelas de vista en la prisión de esta isla"48.
Un hombre de FORJA, Darío Alessandro, testimonia acerca de su encuentro, en esos días, con oficiales de Campo de Mayo que se encuentran replanteando su posición. La oficialidad, de posición nacionalista, ante los rumores de que regresarían al poder los viejos políticos conservadores, manifiestan su disconformidad y sostienen que ellos "al provocar la caída de Perón, no pensaban en replantear la vuelta a la vieja Argentina y menos aún de esa gente de la oligarquía"49. Estos oficiales habrían influído sobre el resto de Campo de Mayo para debilitar el apoyo al Gral. Avalos.

"La Epoca" expresa el cambio de situación que se está produciendo: "Desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego y desde el Atlántico a los Andes, se pide, se clama y se exige la libertad del coronel Perón"50. "Los trabajadores de todo el país se han puesto de pie para reclamar la libertad del coronel Perón"51.


Después del 17: Publicidad callejera de la campaña del Partido Laborista

Al mediodía, el presidente Farrell decide – a propuesta de Vernengo Lima- que los doctores Nicolás Romano- de antigua militancia radical- y José Tobías, acompañados del capitán de corbeta Andrés Tropea y el comisario Rodríguez, viajen a Martín García para establecer el verdadero estado de salud de Perón y decidir acerca de si corresponde o no su traslado a un hospital de Buenos Aires. A media tarde, esas personas parten a cumplir su misión arribando a la isla al anochecer. Aproximadamente a la misma hora, inicia sus deliberaciones el Comité Central Confederal de la CGT en la sede de la Unión Tranviarios. Por su parte, "La Unión Obrera Local- expresión sindical del Partido Comunista-sostiene que "desautoriza las versiones a favor de una huelga inminente lanzadas por un grupo afecto al gobierno desplazado y por elementos nazis que pretenden obstruir el camino de las elecciones libres"52. En el mismo sentido se expresa la Federación Obrera de la Carne, en manos del stalinismo: "...bandas armadas, extrañas a los obreros de los frigoríficos, encabezadas por Cipriano Reyes, tratan de impedir el ingreso al trabajo. Los trabajadores no deben abandonar sus tareas y deben movilizarse para terminar de una vez con estas maniobras del nazifascismo que atentan contra la libertad, la democracia y el progreso del país"53. A su vez, el Partido Socialista denuncia "la maniobra encaminada a confundir la opinión de los trabajadores y crear factores de perturbación y anarquía...tentativa de los dirigentes entregados a la dictadura implantada por el ex secretario de Trabajo y Previsión"54.

Al llegar la comitiva a Martín García, durante la noche, Perón se niega a ser revisado pues él tiene su médico y ésta ya ha informado al respecto. El capitán Tropea vacila, pero finalmente se comunica con sus superiores. Se produce una situación confusa. Perón afirma que "por orden expresa del presidente, en contra de la decisión del ministro de Marina" se decidió el traslado55. Hacia la medianoche, se realizan los preparativos para conducir al coronel al Hospital Militar. A esa hora ya se conoce la decisión de la Central Obrera: por 16 votos contra 11 , "la CGT, en defensa de las conquistas obtenidas y las por obtener y considerando que éstas se hallan en peligro ante la toma del poder por las fuerzas del capital y la oligarquía, declara un Paro General en todo el país por el término de 24 horas, que se hará efectivo el día jueves 18 de octubre, a partir de la cero hora"56.

17 de octubre

A las 6 horas, Juan Perón ingresa al Hospital Militar. A las 7, en Brasil y Paseo Colón, la policía dispersa alrededor de mil personas que se dirigían hacia la Casa de Gobierno. A las 8 y 30 es disuelta una manifestación en Independencia y Paseo Colón. A las 9hs , por Alsina, hacia el oeste, va una columna estimada en 4000 trabajadores. A las 9 y 30hs es dispersada una concentración reunida frente al Puente Pueyrredón de alrededor de 10.000 personas57. A mitad de mañana, grupos de trabajadores reclaman frente al Hospital Militar, exigiendo ver a Perón. Las radios informan que se está generalizando la huelga, no obstante que la CGT declaró el paro para el día 18. Al mediodía, la policía vuelve a dispersar a grupos de manifestantes que se habían concentrado en Plaza de Mayo. FORJA da una declaración donde sostiene que " en el debate planteado en el seno de la opinión, está perfectamente deslindado el campo entre la oligarquía y el pueblo...y , en consecuencia, expresa su decidido apoyo a las masas trabajadoras que organizan la defensa de sus conquistas sociales"58. Por entonces, el coronel Gemetro le sugiere a Avalos: General, si a esa gente no la para la policía, lo podemos hacer nosotros con unos pocos hombres... -Quédese tranquilo. No va a pasar nada-contesta Avalos. Todo lo que la gente quiere es ver a Perón, saber que está bien. Después, se irán como vinieron"59.

Después del mediodía, la policía modifica su actitud frente a los manifestantes. "La crisis del poder liberó los sentimientos de los agentes de la tropa -afirma Perelman- muchos de ellos provincianos y con bajos sueldos... Los vigilantes se declararon peronistas"60. Esto es verdad, pero también es cierto que un amigo de Perón, el coronel Filomeno Velazco, controla ya la planta baja del Departamento de Policía y da órdenes a los agentes.

A las 15 y 30, un grupo de sindicalistas mantiene una reunión con Perón en el Hospital Militar. En las primeras horas de la tarde, varias columnas confluyen, en Avellaneda, ante el puente. "Era una muchedumbre de 50.000 personas -sostiene Cipriano Reyes-... Minutos después, las pasarelas del puente comenzaron a bajar y la muchedumbre se lanzó para pasar al otro lado"61.

"Nosotros no participamos del 17 de octubre -recuerda un dirigente gremial del Partido Comunista-. Los metalúrgicos que nosotros controlábamos trabajaron el 17 de octubre. No lo entendimos, no seguimos a la masa y nos costó muy caro"62. Un periodista afirma que a las 13 hs. "el ministerio de marina rechaza un ofrecimiento de dirigentes comunistas para que obreros armados, de esa tendencia, enfrenten a los trabajadores peronistas"63. "Yo estaba avergonzado e indignado Eso es, indignado y avergonzado", recuerda Jorge Luis Borges64.

Han pasado ya las 16 horas cuando, ante el crecimiento de la concentración popular, el presidente Farrell envía a algunas personas de su confianza para conversar con Perón y encontrar una salida a la crisis. Así, el brigadier Bartolomé de la Colina y el Gral. Pistarini conversan con Armando Antille, radical irigoyenista que viene colaborando en las tareas de acercamiento. En un piso alto del Hospital Militar, el coronel, en pijama, recibe información de lo que ocurre y espera el desarrollo de los acontecimientos. "Estábamos allí- recuerda Franklin Lucero- sus amigos de las buenas y malas horas..."65. "Las llamadas desde la Casa de Gobierno se sucedían. Farrell quería calmar a la muchedumbre. En determinado momento, Perón me preguntó: - ¿Hay mucha gente? Realmente, ¿hay mucha gente, che?... Nunca me había tuteado. Pero su creciente entusiasmo, se comenzaba a apreciar en su cambio físico y espiritual"66. Mientras, en la plaza de Mayo, el Gral. Avalos intenta infructuosamente dirigirse a los trabajadores. La respuesta de la plaza es contundente: "Queremos a Perón"67.

El día después

Superada la euforia del 17 de octubre la CGT convoca a una huelga general para el 18 de octubre. L
a huelga se acató y, al igual que durante la jornada anterior, no existieron desmanes significativos.

El 19 de octubre la CGT (que oficialmente aún no respondía al peronismo) se reúne para analizar los alcances de la huelga y labra un acta en la que se hace una sola mención a la jornada del 17 y en ningún momento se nombra al coronel Perón.

"Se hacía evidente que el gobierno quería parlamentar- testimonia el capitán Russo. Recuerdo que entonces Perón me dijo textualmente: - Ha llegado el momento de aprovechar la debilidad del enemigo"68. Poco después, se conviene que el Gral. Avalos se traslade al Hospital Militar, para conversar con Perón. "Avalos me expresó - recuerda Perón- sus deseos de que yo hablara al pueblo para calmarlo e instarlo a que se retirara de la plaza de Mayo"69. De esta conversación surge la conveniencia de una reunión Farrell- Perón. Mientras tanto, en la Casa Rosada, Vernengo Lima presiona a Farrell para disolver la concentración apelando a la fuerza militar: "Usted está cometiendo un grave error. Esto hay que disolverlo a balazos y va a ser difícil, hay mucha gente"70. El presidente se niega a recurrir a la represión: "El ministro de Marina insiste, explicando que las ametralladores están en el techo: Si tiramos al aire, se van a ir....Pero el Presidente se mantiene inconmovible: -No, señor. No se hace ningún disparo. La gente puede morir por el pánico. Yo no autorizo nada71.

Los diarios de la tarde informan acerca de la situación, desde su perspectiva reaccionaria: "Numerosos grupos, en abierta rebeldía- según "La Razón"- paralizaron en la zona sur los tranportes y obligaron a cerrar fábricas, uniéndose luego en manifestación"72. Acompaña la noticia con una declaración del Partido Comunista de la Provincia de Buenos Aires donde se denuncian "los desmanes de elementos peronistas de Cipriano Reyes y demás aventureros a sueldo de la Secretaría de Trabajo que en bandas armadas han ido provocando a la población y obligando a los obreros a hacer abandono de sus trabajos. Tales hechos han sido denunciados al ministro del Interior Gral. Avalos por este comité"73. "Crítica", por su parte, aparece con grandes titulares: "Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población... En varias zonas de Buenos aires, los grupos peronianos cometieron sabotaje y desmanes"74. Los periódicos informan, además, que el Dr. Juan Alvarez ha visitado la Casa de Gobierno con el listado de los hombres de doble apellido que conformarían el nuevo gabinete.

Desde el Hospital Militar, Perón se aviene a conversar con Farrell pero, pone condiciones: "Primero, que Vernengo Lima se mande a mudar, segundo, que la Jefatura de Policía la ocupe Velazco, tercero, que lo busquen a Pantín y lo pongan al frente de las fuerzas de mar y que Lucero se haga cargo del Ministerio de Guerra. Además, hay que traer inmediatamente a Urdapilleta, que está en Salta, para que se haga cargo del ministerio del interior. Esas son mis condiciones"75.

Rato después, Farrell y Perón conversan en la residencia presidencial. "Me dijo Farrell:- Bueno, Perón, ¿qué pasa?. Yo le contesté: Mi General, lo que hay que hacer es llamar a elecciones de una vez. ¿Que están esperando? Convocar a elecciones y que las fuerzas políticas se lancen a la lucha... -Esto está listo, me contestó y no va a haber problemas. -Bueno, le dije:- Entonces, me voy a mi casa. -

No, déjese de joder, me dijo y me agarró de la mano: Esa gente está exacerbada , nos van a quemar la Casa de Gobierno!76.

Aproximadamente a las 23 horas, Farrell y Perón ingresan a la Casa Rosada. -Venga, hable, me dijo Farrell, recuerda Perón. Minutos después, el coronel ingresa al balcón y se abre ante su mirada un espectáculo majestuoso mientras una ovación atronadora saluda su presencia. En la noche de Buenos Aires, una inmensa muchedumbre, que algunos estiman en trescientos mil , otros en quinientos mil y el diario "La Epoca" en un millón de personas, vibra coreando su nombre: ¡Perón! Perón. Los diarios encendido a manera de antorchas resplandecen sobre la negrura nocturna celebrando la victoria popular . Alguien alcanza una bandera hasta el balcón: es una bandera argentina que lleva atada una camisa. El coronel la toma y la hace flamear de un lado a otro, ante la algarabía popular. ¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!. Farrell y Perón se abrazan, produciendo un nuevo estallido de júbilo popular. El presidente intenta vanamente dirigirse a los manifestantes, pero el impresionante griterío no se lo permite. Finalmente, pronuncia unas pocas palabras para comunicar que el gobierno no será entregado a la Corte Suprema, que ha renunciado todo el gabinete, que el coronel Mercante será designado Secretario de Trabajo y Previsión y que "otra vez está junto a ustedes el hombre que por su dedicación y empeño ha sabido ganar el corazón de todos: el Coronel Perón"77.
El coronel, profundamente conmovido, se acerca al micrófono. "¡Imagínese -recordará años después- ni sabía lo que iba a decir... Tuve que pedir que cantaran el himno para poder armar un poco las ideas"78. Concluido el himno nacional, el coronel se dirige a la multitud: "Trabajadores. Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mi vida: ¡la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino!. Una larga ovación interrumpe el discurso. El coronel comunica al pueblo que ha sido firmada su solicitud de retiro y que esa renuncia a su carrera militar la ha dispuesto "para ponerme al servicio integral del auténtico pueblo argentino.... Muchas veces me dijeron que ese pueblo por el que yo sacrificaba mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien no lo traiciona. Por eso, quiero, en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclado en esta masa sudorosa, estrechar profundamente a todos contra mi corazón, como lo podría hacer con mi madre...". Su discurso resulta interrumpido , varias veces, por la pregunta que inquieta al pueblo: ¿dónde estuvo? Pero él prefiere no contestar y finalmente le pide al pueblo: "No me pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado. No quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo." Luego afirma: "...Ha llegado el momento del consejo. Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca ...Y les pido que realicen el día de paro festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien y de trabajo, que son la esperanza más pura y más cara de la patria". Desde el gentío, surge la ocurrencia: ¡Mañana es San Perón! ¡Mañana es San Perón!. Finalmente, el coronel afirma: "...Al abandonar esta magnífica asamblea, háganlo con mucho cuidado... Tengan presente, que necesito un descanso que me tomaré en Chubut para reponer fuerzas y volver a luchar, codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto, si es preciso... Y ahora, para compensar los días de sufrimiento que he vivido, quiero pedirles que se queden en esta plaza, quince minutos más , para llevar en mi retina el espectáculo grandioso que ofrece el pueblo desde aquí"79.

Rato después, la imponente concentración se dispersa lentamente. Los trabajadores fabriles han irrumpido tumultuosamente en la historia argentina y han liberado al coronel, quebrando el poder de la oligarquía.

Al mismo tiempo que la presencia popular en la plaza definía la puja por el poder, el ala nacional del Ejército había cumplido un rol importantísimo. El coronel Filomeno Velazco había logrado controlar la Policía Federal, lo que explica la libertad de movimientos otorgada a los agentes. También el coronel Carlos Mujica se apoderó del regimiento 3 de infantería. Hacia la noche, Pistarini y Lucero tomaron el ministerio de Guerra, mientas Estrada y Mercante se ubicaban en la Secretaría de Trabajo.

En el interior del país, importantes concentraciones de trabajadores- especialmente en Rosario,. Tucumán, Córdoba y Mendoza- se dispersan en orden con la alegría del triunfo. Así ocurre también en Buenos Aires, pero el odio riega de sangre las primeras horas del día 18: una manifestación peronista es tiroteada desde adentro del diario "Crítica", provocando la muerte de Darwin Passaponti y Francisco Ramos.
Un nuevo ciclo histórico se inicia en la Argentina.

Opiniones sobre el 17 de octubre

"El país era otro país y no quisieron entenderlo... El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente y que más pronto tomó contacto con la realidad propia". Arturo Jauretche80.

"Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal". Ernesto Sábato81.

"El 17 de octubre fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda tipo fascista..." Unión Cívica Radical82.

"...Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela "romana" y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra!... Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón". Emilio Hardoy, dirigente conservador83.

"En los bajíos y entresijos de la sociedad hay acumuladas miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física, infelicidad y sufrimiento. Cuando un cataclismo social o un estímulo de la policía moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, cortan todas las contenciones morales, dan libertad a las potencias incontroladas, la parte del que pueblo que vive ese resentimiento y acaso para su resentimiento, se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios , persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificación". Partido Socialista84.

"El 17 de octubre es uno de los tantos golpes de cuartel". Grupo Obrero Marxista85.

"Era el subsuelo de la Patria sublevado... Eramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente, como la brisa fresca del río.. Lo que yo había soñado e intuído durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo". Raúl Scalabrini Ortiz86.

"Se iniciaba un largo y doloroso período, pues quienes lo habían planeado habían logrado desencadenar un movimiento de masas que acompañaría a la dictadura. Con el caer de la tarde, la tristeza me dominó". Américo Ghioldi87.

"¿Cómo?, se preguntaban los figurones de la oligarquía, azorados y ensombrecidos, ¿pero es que los obreros no eran esos gremialistas juiciosos a quienes Juan B. Justo había adoctrinado sobre las ventajas de comprar porotos baratos en las cooperativas?. Jorge A. Ramos88.

"No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados. ¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre ¿ O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco" . María Rosa Oliver, escritora del grupo "Sur" y camarada de ruta del partido comunista89.

"Estábamos en el medio de la multitud, sumamente emocionados. Y advertí que en el rostro de Nicolás Olivari corría un lagrimón" . Alberto Vanasco90.

"Con su permiso, señor Capitán. Voy a desalojar a toda esa gente.- Sí, le dije , pero con una condición: no dispare ningún tiro adentro del edificio... Se retiraron entonces... El dio la orden y los soldados pusieron rodilla en tierra, dieron vuelta sus fusiles-con la culata adelante- y comenzaron a sacudirles las cabezas a los revoltosos. Sonaban sus cabezas que parecían mates". Isaac. F. Rojas91.

"El malón peronista - con protección oficial y asesoramiento policial- que azotó al país, ha provocado rápidamente- por su gravedad- la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República en millares de protestas... Se plantea así para nuestros militantes, una serie de tareas que para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política. Es decir, por un lado, barrer con el peronismo y todo aquello que de alguna manera sea su expresión: por el otro, llevar adelante una campaña de esclarecimiento de los problemas nacionales, la forma de resolverlos y explicar ante las amplias masas de nuestro pueblo, más aún que lo hecho hasta hoy, lo que la demagogia peronista representa. En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo hasta su aniquilamiento. Corresponde aquí también señalar la gran tarea de limpiar las paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas ‘pintadas’ peronistas. Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de reorganización democrática. Nuestras mujeres ...deben visitar las casas de familia, comercios, etc, reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino" Declaración del Partido Comunista, 21/10/45 92.

"El malevaje peronista, repitiendo escenas dignas de la época de Rosas y remedando lo ocurrido en los orígenes del fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era, arrojándose contra la población indefensa, contra el hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura e imponiendo el paro oficial, pistola en mano y con la colaboración de la policía que ese día y al día siguiente, entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desatado". Partido Comunista93.

"Los acontecimientos de los días 17 y 18 de este mes han dejado perplejos y confundidos a los stalinistas, socialistas y en general a toda la pequeña burguesía que se hallaba bajo el influjo ideológico de la oligarquía y del imperialismo... La misma masa popular que antes gritaba ¡Viva Yrigoyen!, grita ahora ¡Viva Perón!. Así como en el pasado se intentó explicar el éxito del yrigoyenismo aludiendo a la demagogia que atraía a la chusma, a las turbas pagadas, a la canalla de los bajos fondos, etc., así tratan, ahora, la gran prensa burguesa y sus aliados menores, los periódicos socialistas y stalinistas, de explicar los acontecimientos del 17 y 18 en iguales o parecidos términos. Con una variante: comparan la huelga a favor de Perón con las movilizaciones populares de Hitler y Mussolini. Identificar el nacionalismo de un país semicolonial con el de un país imperialista es una verdadera ‘proeza’ teórica que no merece siquiera ser tratada seriamente... La verdad es que Perón, al igual que antes Yrigoyen, da una expresion débil, inestable y en el fondo traicionera, pero expresión al fin, a los intereses nacionales del pueblo argentino. Al gritar ¡Viva Perón!, el proletariado expresa su repudio a los partidos pseudo-obreros cuyos principales esfuerzos en los últimos años estuvieron orientados en el sentido de empujar al país a la carnicería imperialista. Perón se les aparece, entre otras cosas, como el representante de una fuerza que resistió larga y obstinadamente esos intentos y como el patriota que procura defender al pueblo argentino de sus explotadores imperialistas. Ve que los más abiertos y declarados enemigos del coronel lo constituyen la cáfila de explotadores que querían enriquecerse vendiéndole al imperialismo angloyanqui, junto con la carne de sus novillos, la sangre del pueblo argentino... Aquellos que desconocen el sentido y la importancia de las tareas nacionales en nuestra revolución están incapacitados para comprender estos acontecimientos: en general, están incapacitados para comprender nada. Los que se engañaron tomando la movilización de estudiantes, burgueses y damas perfumadas (del 19 de setiembre) por los preludios de la ‘revolución’, juzgan a la huelga general de l7 y 18 de octubre como una especie de aberración que echa al suelo todas sus teorías. La aberración estaría, en todo caso, en que individuos que se denominan a sí mismos marxistas, se pongan del lado del imperialismo en sus escaramuzas con algunos sectores de nuestra burguesía semicolonial... Por primera vez, en muchos años, la clase obrera ha salido a la calle y ha influido de manera importante en el curso político del país...Las grandes masas explotadas se están poniendo de nuevo en movimiento". Grupo "Frente Obrero"94.

"...Es impresión generalizada que a menos que la oposición reaccione rápidamente, el apoyo popular a Perón crecerá como una bola de nieve permitiéndole competir electoralmente, como candidato del pueblo, con mejores posibilidades de las que se le asignaban hasta ahora... La rehabilitación de Perón se hará sentir en los países vecinos. ..Esto ha fortalecido la posibilidad de formación de un bloque de dictaduras en América del Sur, amigo de Rusia y hostil hacia los Estados Unidos" Embajada de los Estados Unidos95.

El mismo 17 de octubre, La Nación publica un telegrama donde "la opinión democrática argentina coincide con la posición de Mr. Braden respecto al problema de la libertad en América y desea expresar que consideraría como una actitud amistosa para nuestro pueblo y nuestra democracia su confirmación como secretario de Estado adjunto para los asuntos latinoamericanos. Comunicación cursada al Dto. de Estado de los Estados Unidos. Firman: Victoria Ocampo, Adela Grondona, Ana R. Schliepper de Martínez Guerrero, Juan Antonio Solari, Sara Alvarez de Ezcurra, Alejandro Ceballos, Raúl Monsegur, Bernardo Houssay y Mariana Sáenz Valiente de Grondona96.

Después del 17 : "Matar a Perón"

Producido el 17 de octubre, las fuerzas políticas antagónicas se aprestan a la campaña electoral con vistas a las elecciones de febrero de 1946. El 23 de octubre, el grupo más consecuente de sindicalistas que han apoyado al coronel organizan el Partido Laborista. Como presidente de la nueva agrupación es designado Luis F. Gay, del gremio telefónico. Por su parte, también se organiza la Junta Renovadora Radical, en la cual participa el sector más popular del radicalismo, cuyas principales figuras son Armando Antille y Hortensio Quijano. FORJA, por su parte, se disuelve para dar libertad a sus integrantes . Se gesta, asimismo, un partido Independiente, al cual aportan sus esfuerzos algunos nacionalistas , así como Centros Cívicos- algunos organizados por Eduardo Colom- y otras fuerzas que siguen la orientación de Filomeno Velazco. En estas agrupaciones sustenta el coronel su campaña electoral.

En noviembre queda organizada la Unión Democrática, alianza de los partidos Radical, Socialista, Demócrata Progresista y Comunista, que lleva una fórmula integrada por dos hombres del Radicalismo y cuenta con el apoyo de las fuerzas conservadoras, aunque éstas no integran formalmente la coalición. En esos días, la Iglesia Católica emite una pastoral que implícitamente significa un aval al coronel Perón pues prohíbe a sus fieles que voten por partidos en cuya plataforma electoral figuren el divorcio, la enseñanza laica o la separación de la Iglesia y el Estado.

En esos fines del año 45, las fuerzas reaccionarias se movilizan para obstaculizar el camino de Perón hacia el poder. Desde Estados Unidos, Braden continúa su lucha: "...Los nazis no han sido eliminados todavía... Acabo de presenciar el sufrimiento de una gran nación... He visto a un pueblo brutalmente escarnecido por alguien que se titula salvador, apoyado por una camarilla que remeda a su prototipo europeo... Los nazis europeos subyugaron a su propio pueblo antes de que intentaran someter a sus vecinos. No se debe permitir que la historia se repita"97. En esta misma línea, el 22 de noviembre, el canciller uruguayo Eduardo Rodríguez Larreta lanza una propuesta al resto de países latinoamericanos, propiciando, en base a las Actas de Chapultepec, "una cualquiera o todas las medidas colectivas previstas", que deben ser "usadas legítimamente contra un régimen americano totalitario que no haga honor a sus compromisos internacionales y niegue los derechos básicos a sus ciudadanos". Argumenta que ello no violaría el "principio de no intervención" porque no es posible que "ese principio de no intervención sea un escudo tras el cual puedan perpetrarse delitos, se viole la ley, se dé acogida a agentes del Eje y se eludan compromisos obligatorios"98. El Departamento de Estado norteamericano da inmediato apoyo, pero nueve países americanos se manifiestan en contra, por lo cual el intento se frustra.


Cartel de las elecciones del 24 de febrero de 1946

El 8 de diciembre, la Unión Democrática lanza su campaña electoral en el barrio del Congreso. Los oradores centran sus críticas al nazifascismo que encarnaría Perón. Tanto en este acto, como en otros desarrollados pocos días después, se producen graves enfrentamientos entre los militantes "democráticos" y peronistas. Con gran beneplácito, informa, desde la embajada yanqui, el agregado cultural Mr. Griffith: "La jornada del 8 ha servido para demostrar que la oposición comienza a mostrar las uñas...Hasta ahora trataron de contener pacíficamente a los peronistas... Ahora saben que la consigna es tirar primero"99. Agrega Griffith que "el acto de Congreso fue de 200.000 personas" , pero no se halla del todo satisfecho porque "faltó la nota emotiva, romántica o heroica que pusiera a muchos afiliados en la obligación de ir"100. ¿A qué heroísmo se refiere el agregado cultural de la embajada? El mismo lo aclara, líneas después, planteando lisa y llanamente el asesinato político: " Hasta ahora dos técnicos opositores han rechazado el recurso del crimen político, por inconveniente, por desventajoso y porque trae como consecuencia violentas represiones y luctuosos desquites. Pero la verdad es que muchos piensan y plantean el asesinato de Perón. Esto es difícil, pero no imposible, ya que se podría atentar contra su vida desde alguna ventana de la Avenida 9 de julio. De ahí las dudas y la inseguridad de que Perón hable el día 14"101.

La concentración peronista se realiza, sin embargo, frente a Cerrito 366 desde donde habla Perón. Según Fermín Chávez, ese día se incorpora el bombo al folklore peronista y también ese día, Perón se quita el saco y declara: "No nos deshonramos por ser descamisados..Nos deshonraríamos por ser fraudulentos, ladrones o pillos... Es para nosotros un honor tener un corazón bien puesto debajo de una camisa y no debajo de una chaqueta lujosa"102.

El 20 de diciembre , el gobierno lanza el decreto 33.302 que estatuye el sueldo anual complementario. La patronal reacciona declarando la inconstitucionalidad de la medida y declara, como repudio, un lock out, en todo el país, desde al 14 al 16 de enero. Diversas solicitadas impugnan la medida, entre ellas una del Consejo Directivo de la Industria Azucarera. También el Partido Comunista se manifiesta en contra por "tratarse de una medida demagógica... de neto corte fascista, que quiere servir los planes demagógicos del continuismo nazifascista"103. En idéntico sentido se expresa Codovilla en el Congreso partidario del 22 al 25 de diciembre planteando la necesidad de combatir "al nazi peronismo para abrir una era era de libertad y progreso". Allí deposita también su esperanza en que el imperialismo se ocupará de dar a los argentinos esa "libertad" y ese "progreso": "Creo que se puede afirmar que si el peronismo se atreviera a desatar la guerra civil, no contará en el plano internacional con el apoyo con que contó Franco cuando la desencadenó en España. Es otra época. Aún en el caso problemático de que los peronistas consiguieran triunfar, las Naciones Unidas y su organismo de Seguridad Mundial contra la agresión, no permitirán que se consolide en nuestro país una cabecera de puente del nazifascismo que podría convertirse en un foco de guerra de agresión en el continente... y pondría en peligro la estabilidad de la paz en el mundo"104.

Esta idea de la posible intervención extranjera recorre todo el espectro político, desde la izquierda a la derecha. Para la misma época, Roberto Levillier le reclama a Braden que publique un documento de denuncia de las vinculaciones del actual elenco gobernante con el nazismo y su divulgación en toda América. "El problema- sostiene Levillier- no es interno de la Argentina sino internacional", pues un posible gobierno peronista constituiría "un riesgo de imperialismo y una vibración extremista en lo social" mientras que "la entronización de los descamisados sería, por otro lado, la decadencia de nuestra cultura y un descenso a un nivel de vulgaridad y materialismo imprevisibles". En conclusión sostiene que "es necesario que los países amantes de la paz formen un plan de acción pues no se trata de fascismo o democracia teórica , sino de paz o de guerra imperialista". En la última parte de este documento, Levillier evidencia que no sólo le preocupa el destino de su patria y el de la humanidad, sino también el suyo propio, especialmente en el terreno de los negocios: "Le ruego atienda a mi amigo Marcelo Moyano... El y yo pertenecemos a una sociedad que desea vender a una compañía de navegación dos cargueros estadounidenses"105. Braden contesta señalando que "desgraciadamente, la continuada y ciega adhesión a viejos conceptos de soberanía nacional e interpretaciones técnicas de la doctrina de no intervención , motivan que sean trabados los esfuerzos de quienes consideran que una acción colectiva es urgentemente necesitaría si, realmente, deseamos vivir en un mundo pacífico y seguro"106. Luna señala que "entre diciembre y enero, en ciertos círculos opositores, empezó a correr un insólito susurro. Se daba como posible una intervención armada de Estados Unidos en la Argentina que habría de liquidar rápida y eficazmente al régimen de Farrell"107.

Pero, en el Departamento de Estado no existe criterio unánime al respecto. La posición intervencionista de Braden es controvertida por otros funcionarios que consideran que, en ese caso, el prestigio de Perón aumentaría notablemente en varios países latinoamericanos, con el consiguiente peligro y que, en cambio, resulta preferible apoyar a los opositores. Mientras, en la Argentina, el furor antiperonista aniquila los escrúpulos patrióticos de intelectuales y políticos. Así, el 8 de enero, un grupo de políticos y escritores de nuestro país se dirige a la Primera Asamblea General de las Naciones Unidas sosteniendo que "no es posible invocar el principio de no intervención" contra "la solidaridad democrática" y "que ninguna norma jurídica debe obstar a la extirpación del nazifascismo, ni servir, en caso alguno, a los opresores de los pueblos" . Firman: Borges, Bioy Casares, las hermanas Ocampo, Romero Brest, Petit de Murat, Gerchunoff, Repetto, Sánchez Viamonte, Dickmann, Luciano Molinas, Perete, Peter y Chiaranti108.

Diez días después, se formula -ahora más descarnadamente aún- otro pedido de intervención: Gregorio Bergman, intelectual ligado al Partido Comunista, en representación de la Liga Internacional por los Derechos del Hombre, "presentó a las Naciones Unidas un memorial en que sostiene que las Naciones Unidas no deben permitir la repetición de tales situaciones como la intervención nazifascita en España"109. "La Razón" informa que Bergman ha declarado que "en la Argentina se hallan en el poder elementos nazifascistas" y que "Perón permanecerá en el poder a menos que se produzca una intervención. Ellos no se dejarán vencer sin violencia... La carta de las Naciones Unidas autoriza a la ONU a detener al nazifascismo y los artículos 10,11 y 14 dan poderes a la Asamblea para resolver el caso argentino y le permiten discutir los medios para extirpar al nazismo -en este caso, de la Argentina- aún por medio de la fuerza militar.. Bergman destacó que representaba a la Liga Internacional por los Derechos del Hombre y no a ningún partido. En el memorial presentado pregunta: "¿Es posible que no se tome una acción oportuna y previsora a tiempo para prevenir una agresión potencial e inminente?"110.

En ese verano de 1946, los candidatos presidenciales desarrollan giras por el interior del país .La Unión Democrática ha consagrado a dos hombres de la derecha radical: Tamborini y Mosca. Los radicales intransigentes manifiestan su desacuerdo con los dirigentes elegidos, mientras socialistas, demoprogresistas y comunistas asumen la fórmula como propia, manteniendo sus candidatos a diputados. Los conservadores apoyarán la fórmula aunque no integran la Unidad Democrática, al ser rechazados por los radicales. Curiosamente, salen en su defensa , los dirigentes del partido Comunista: "La ausencia del sector conservador es una de las más considerables debilidades de la Unión Democrática- señala Arnedo Alvarez, alto dirigente stalinista- El partido conservador es una fuerza seria que ha gobernado al país durante muchos años y que cuenta con sectores importantes, en muchos lugares del país... Consideramos necesario incorporar a todas las fuerzas antiperonistas en el gran frente antiperonista de la democracia argentina"111. Por su parte, laboristas y radicales renovadores impulsan al binomio Perón- Quijano.

En esa campaña, la prensa- salvo "La Epoca" y algún otro diario de escaso tiraje- apoya totalmente a la Unión Democrática. Sólo la radio difunde la voz del coronel. La prensa extranjera, por su parte, adopta una militante posición antiperonista. J. Page, en su biografía de Perón, ataca duramente el comportamiento de la prensa norteamericana por la utilización de muy bajos recursos, pues califica a Perón como "hitler sudamericano" e incluso recurre a trampear fotografías para adjudicarle rasgos de "pervertido sexual"112. Con relación a los fondos empleados en la campaña electoral, resulta notorio que la Unión Democrática dispone de una importante financiación, expresada en afiches, viajes y actos ,mientras que en general la campaña peronista se caracteriza por su modestia recurriendo a menudo a los métodos más populares del carbón y la tiza. En este aspecto, estalla un escándalo cuando el presidente de la Unión Industrial -Raúl Lamuraglia- entrega dos cheques -que suman 500.000 pesos- al Tesorero de la Unión Cívica Radical que, al ser depositados para su acreditación en un Banco, pasan por manos de un militante peronista quien lo hace público, con la consiguiente reacción popular que en más de un acto cantará "che-que", "cheque", aludiendo a este aporte empresario.

Video documental para descargar - ¿Qué pasó el 17 de octubre de 1945?


Hubo un cambio que modificó totalmente la historia del país. Testimonios del momento a través de las imágenes. Perón, Evita y otros con su palabra. Los hechos ocurridos, narrados en este documental en blanco y negro.

F
uente: ARCOIRIS TV, duración: 28 minutos
Cortesía de Roberto Di Chiara

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En febrero, ante alarmantes versiones de que Perón ganaría las elecciones, el Departamento de Estado decide jugar fuerte en la campaña electoral de la Argentina. Para ello, lanza un documento titulado "Consultas entre las repúblicas americanas sobre la situación de la Argentina", que pasará a la historia como " Libro Azul". En ese informe se intenta probar el carácter nazifascista del gobierno argentino, así como el peligro que implica su consolidación. El propósito es lograr la condena del resto de los países latinoamericanos o por lo menos, de los más importantes, probablemente como paso inmediato a la intervención militar en el caso del triunfo peronista. Su aparición -el 11 de febrero, trece días antes de las elecciones- es saludada por la prensa yanqui con titulares tipo catástrofe: "Argentina acusada. La negra perfidia de la patota fascista de Perón -informa el "New York Times"- y toda su traición desenmascarada por nuestro Departamento de Estado"113. "Time" publica: "La Argentina fue acusada prácticamente de todos los crímenes contra la democracia. La grave acusación fue expresada en un lenguaje que ninguna nación utiliza normalmente a no ser que esté dispuesta a hacer la guerra"114.

La aparición del Libro Azul provoca entusiasmo en la oposición antiperonista y sus argumentos son profusamente utilizados por ella. Un alto dirigente radical, Eduardo Laurencena, le agradece al imperialismo yanqui: "El libro Azul no sólo no es una ingerencia en nuestra política sino que es un gesto amistoso y lleno de consideración para el pueblo argentino"115. Cabot, desde la embajada, informa al Departamento de Estado , "la gran satisfacción de la gran mayoría de la gente con la cual la embajada tiene contacto"116. Escudé señala que la diplomacia británica lo consideró un documento muy tendencioso, con escasa o nula documentación probatoria117. Las denuncias - enarboladas en la polémica por los partidos de la Unión Democrática- resultan muy débiles para un criterio riguroso, de manera tal que Estados Unidos no logra la pretendida declaración conjunta latinoamericana: "Brasil, Chile, Méjico y Ecuador rechazaron el libro Azul"118. Diez días después, Perón refuta ese documento con otro que sugestivamente titula "el libro Azul y Blanco", ratificando así la defensa de la soberanía argentina. Sostiene Perón que la mayor parte de las denuncias corresponden al gobierno de Castillo, el cual fue precisamente derrocado por el gobierno juniano, descalifica algunas de las imputaciones como "meros infundios" y agrega un apéndice donde diversas personas imputadas rechazan los cargos por faltos de toda veracidad. Asimismo, en el discurso pronunciado frente al obelisco, al día siguiente de la aparición del libro Azul, Perón convierte esa intervención insólita del Departamento de Estado en la campaña electoral argentina, en un instrumento de reafirmación nacional contra el imperialismo: "Lo que en el fondo del drama argentino se debate es un campeonato entre la justicia y la injusticia social... Hermanos, con pensamiento criollo, con sentimiento criollo y valor criollo, estamos abriendo el surco y sembrando la semilla de una patria libre, que no admite regateos de su soberanía... pues queremos que nuestra patria sea socialmente justa y políticamente soberana... ¡Denuncio al pueblo de mi patria que el señor Braden es el inspirador, creador, organizador y jefe verdadero de la Unión Democrática! La disyuntiva en esta hora trascendental, es ésta: Braden o Perón119.

El 22 de febrero se cierran las campañas. Tamborini se expresa en estos términos: "Dijérase que una deidad sombría se ha entretenido en destruir en tres años la obra de nuestros mayores...He de ser, antes que nada, el presidente de la Constitución nacional" y dirigiéndose a la concentración partidaria: "Sóis los dignos herederos de las glorias antiguas. Descansad un instante a la sombra protectora de la bandera de la patria"120. Perón se dirige a los trabajadores: "...Si el patrón de la estancia, como han prometido algunos, le cierra las tranqueras, rompa el candado o la tranquera o corte el alambrado y pase a cumplir con la patria. Si el patrón lo lleva a votar, acepte y luego haga su voluntad en el cuarto oscuro...No ceda ante nada. Desconfíe de todo...Estos comicios han de ser limpios y puros...Que la pureza, la justicia y la rectitud actúen porque, de lo contrario, no habrá valla que nos detenga"121.

El 24, el pueblo concurre a las urnas. El escrutinio es lento y recién culmina el 6 de abril: Perón - Quijano 1.527.231 votos; Tamborini - Mosca 1.207.155 votos. El peronismo alcanza, además, amplia mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores.
El historiador norteamericano Hubert Herring escribe, pocos meses después: "Tenemos una Argentina obstinadamente fuera de alcance, es decir, una Argentina que no va a permitir que le elijamos su presidente"122. J. Page comentará luego: "Para los Estados Unidos, la victoria de Perón fue una píldora difícil de tragar porque hacía resaltar las limitaciones de la habilidad de Washington para controlar los acontecimientos en América Latina"123.

1 J.Van der Kar, "Perón y los Estados Unidos", edit. Vinciguerra, Bs. As., 1990, pág . 119
2 Bill de Caledonia, seudónimo de J.D. Perón, "¿Dónde estuvo? Relatos históricos del 17/10/45", Instituto Nac. J. D. Perón, Bs. As., 1998,pág. 8 pág. 22
3 Bill de Caledonia, ob. cit., pág 9
4 J. D. Perón, "Yo, Juan D. Perón. Relato autobiográfico. Edit. Planeta, Barcelona, España, 1976, pág. 59
5 Crítica, 10/10/45. Rodolfo Puiggros, "El Peronismo: sus causas", Puntosur, Bs. As., 1988, pág. 173
6 Félix Luna, "El 45", edit. Jorge Alvarez, Bs. As., 1969, pág. 292
7 Fermín Chavez, "Perón y el peronismo en lahistoria contemporánea", edit. Oiente, 1984, pág. 291
8 Juan Carlos Torre, "El 17 de octubre de 1945", edit. Ariel, pág. 48
9 J.D. Perón, 10/10/45. El pueblo ya sabe de que se trató", páag. 182
10 "Perón, el hombre del destino", edit. Abril, Bs. As., 1973, pág. 280
11 F. Chavez, "Perón y el peronismo..", ob. cit. Pág. 280
12 "Perón, el hombre...." ob. cit., pág, , 293
13 "La Razón", 10/10/45
14 Arturo Jauretche en "Jauretche y su época", de Norberto Galasso, Edit. Peña Lillo, Bs . As., 1985, pág. 603
15 ídem
16 ídem
17 Fermín Chávez, ob. cit., tomo II, pág. 15
18 F. Luna, ob. cit, pág. 309
19 "La Prensa", 13/10/45
20 Armando Cascella, "La traición de la oligarquía",Edit. Sudestada, Bs. As., 1969, pág. 220
21 Rodolfo Aráoz Alfaro, "El recuerdo y las cárceles", Edic. de la Flor, Bs. As., 1967, pág 143
22 A. Cascella, ob. cit. Pág. 222
23 A. Cascella, ob. cit., pág. 222
24 Juan José Real, "La Opinión", 17/10/71
25 María Rosa Oliver, "MI fe en el hombre", Edic. Carlos Lohlé, Bs As, 1981, pág . 338
26 F. Luna, ob. cit., pág 312
27 Crítica",13/10/45. F. Luna, ob. cit. , "La Prensa" informa: "Se ha destruido un nuevo personalismo"
28 F. Luna, ob. cit., pág. 321
29 "La Epoca", 14/10/45
30 F. Luna, ob. cit., pág 416
31 "La Epoca", 14/10/45
32 "La Epoca",14/10/45
33 R. Puiggros, ob. cit. ,pág. 178
34 R. Ghioldi, "Tres revoluciones", edit. E. Perrot, Bs-. As., 1959, pág 73
35 F. Luna , ob. cit., pág . 418
36 J. D. Perón,14/10/45, F. Luna, ob. cit. Págs. 419/20/21
37 "Perón, el hombre...", ob. cit.,págs. 281 y sigtes.
38 ídem)
39 El hombre 283
40 Cabot al Dto de Estado, 15/10/45, citado por J. Page, "Perón", edit. Vergara, Bs. As., 1984, pág. 151
41 "Perón, el hombre...", ob. cit., pág. 288
42 Fermín Chávez, ob. cit., Tomo II, pág . 29
43 "La Epoca", 16/10/45
44 J. C. Torre, ob. cit., pág. 56
45 "La epoca", 16/10/45
46 "La Epoca", 16/10/45
47 F. Chávez, ob. cit., pág. 37
48 Fermín Chávez, ob. cit. , pág. 38
49 Jauretche y su época, pág. 608
50 Tapa de "La Epoca", 16/10/45
51 "La Epoca", 16/10/45, pág. 2
52 J.C. Torre, ob. cit., pág. 69
53 "La Prensa", 17/10/45
54 "La Nación", 17/10/45
55 Bill de caledonia, ob. cit., pág. 12
56 Actas de la reunión, revista "Pasado y presente", julio/diciembre 1973
57 "La Epoca", 17/10/45
58 "La Epoca", 17/10/45
59 F. Chávez, ob. cit. , pág. 51
60 Angel Perelman, "como hicimosel 17 de octubre", edit. Coyoacán, Bs . As., 1962, pág. 75/76
61 Cipriano Reyes "Yo hice el 17 de octubre", edit. GS, Bs. As., 1973, págs. 228 y 230
62 Eduardo Barainca, revista "Realidad económica", N 135, octubre/noviembre 1995, pág 101
63 Hugo Gambini, "Primera Plana", 19/10/65
64 Borges, declaraciones a la revista "Che", 18/10/60
65 F. Chávez, ob. cit. ,pág. 54
66 Raúl Tanco, F. Chavez, ob. cit., pág. 54
67 F. Chavez, ob. cit., pág. 55
68 F. Chavez, ob. cit., pág. 54

El embajador norteamericano Spruille Braden en una fotografía de 1946 y afiches de la campaña peronista

69 J. D. Perón, "Perón, el hombre...", ob. cit., pág. 297
70 "Perón, el hombre...", ob. cit. , pág. 297
71 "Perón, el hombre..", ob. cit., pág. 297
72 "La Razón" 17/10/45
73 "La Razón", 17/10/45
74 "Crítica" 17/10/45
75 J. D. Perón, "Perón, el hombre...", ob. cit., pág. 299
76 F. Luna, ob. cit., pág. 247
77 Farell, E. J. En "Perón, el hombre del destino, ob. cit., tomo I, pág. 300
78 F. Luna, ob. cit., pág. 427
79 F. Luna, ob. cit., pág. 370
80 "El Mundo", 17/10/65
81 "Claves políticas", COMPLETAR pág 83
82 "La Prensa", 25/10/45
83 E. Hardoy. "No he vivido en vano", Edit. Marymar, Bs. As., 1993, pág. 209 y 215
84 "La Vanguardia", órgano del Partido Socialista, 23/10/45
85 "Frente Proletario", órgano del grupo orientado por Nahuel Moreno, 20/8/48
86 R. S. Ortiz, "Tierra sin nada, tierra de profetas, Edit. Reconquista, Bs As., pág. 33
87 A. Ghioldi, revista "Che", 18/10/60
88 J. A. Ramos, "Perón", edic. Amerindia, Bs. As., 1959
89 M. R. Oliver, "Mi fe en el hombre", Edic. Carlos Lohlé, Bs.As., 1981, pág. 343
90 Revista "Macedonio", 1970
91 Memorias del alte. I.F. Rojas, Planeta, Bs. As., 1993, pág. 140
92 Citado por R. Puiggros, "El peronismo: sus causas", ob. cit., pág 182
93 "Orientación", periódico del Partido Comunista., citado por F. Luna, ob. cit. ,pág 380
94 Periódico "Frente Obrero", 29/10/45
95 J. Van der Karr , ob. cit., pág. 125/6
96 "La Nación", 17/10/45
97 O. Edmund Smith Jr., "Intervención yanqui en la Argentina", editorial Palestra, Bs. As., 1965, pág . 178
98 O. E. Smith, ob. cit, pág. 180
99 L. Monzalvo, ob. cit., carta de Griffith a Cabot, pág 215
100 L. Monzalvo, ob. cit. , ídem
101 L. Monzalvo, ob. cit., pág. 216
102 L. Monzalvo, ob. cit., pág. 219)
103 Fermín Chávez, ob. cit. , tomo II, pág. 89
104 V. Codovilla, "Batir al naziperonismo para abrir una era de libertad y progreso", edit. Anteo, bs. As.1946, pág. 93
105 Leviller a Braden, 23/12/45, "La Unión Democrática contra la soberanía de la Nación Argentina", folleto, pág. 8
106 Braden a Levillier, 10/1/46, folleto, ídem.
107 F.Luna, ob. cit., pág. 468/69
108 F. Chávez, ob. cit., pág. 90, "La Nación", 8/1/46
109 "La Prensa", 19/1/46
110 "La Razón", 19/1/46
111 "Orientación", Arnedo Alvarez, 26/12/45
112 J. Page. Ob. cit., pág. 178
113 C. Escudé, ob. cit., pág. 190
114 C. Escudé, ob. cit. , ídem
115 E.Laurencena, F. Luna, ob. cit., pág. 471
116 J. Page, 25/2/46, ob. cit., pág.180
117 C. Escudé, ob. cit., pág. 193
118 C. Escudé, ob. cit., pág. 194
119 J.D.Perón, "Perón, el hombre...", ob. cit., 99/101
120 José Tamborini, su discurso. "Opinión Argentina", enero febrero 1946
121 "El laborista", 24/2/46
122 J. Page, ob. cit., pág. 185
123 J. Page, ob. cit., pág. 185

Fuente: Cuadernos para la Otra Historia - Centro Cultural "Enrique Santos Discépolo" www.discepolo.org.ar
 

Darwin Passaponti, "un rayo breve y soberano"

Por Roberto Bardini

"Darwin Passaponti murió a los 17 años, en una jornada destinada a quedar en la historia de la Argentina. Sin embargo, quien no consiguió quedar en la historia fue él", afirma Daniel Gutman (1).

Esto es cierto, pero sólo en un 50 por ciento. Porque hay que preguntarse: ¿en cuál historia? ¿La escrita por quiénes? ¿La que se dirige a qué clase de público?

Gutman tiene razón en parte porque seguramente se refiere a la historia "oficial", iniciada por Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, continuada por la Academia Nacional y mantenida hasta hoy por pensadores liberales. La que aún se programa en el ministerio de Educación y se enseña en las escuelas primarias y colegios secundarios. La que se repite en los suplementos dominicales de los principales diarios. La que reaparece de manera continua en frívolos best sellers.

Esta historia reivindica a patriotas como San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno y muchos otros como próceres inmaculados para figurar en bustos de bronce y recordar en fechas patrias. Antes de morir, el sargento Cabral exclama: "¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!". Lavalle es "víctima". Urquiza, vencedor en Caseros, pone fin a la "tiranía" de Rosas. Camila O´Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez protagonizan una "trágica historia de amor". Sarmiento es "el padre del aula y maestro inmortal". Y así, la Academia Nacional de Historia se continúa en Billiken.

Pero hay otra historia argentina que corre paralela y no se une con esta otra ni siquiera en el infinito. No dispone de canales de divulgación masivos, ni cuenta con el favor de los sellos editoriales, ni logra un espacio en los medios de comunicación impresos y electrónicos. Esta historia se puede definir de muchas maneras: nacionalista, revisionista, peronista, políticamente incorrecta, alternativa... O como múltiples combinaciones de esos elementos. A pesar de las limitaciones, cuenta con sus autores, seguidores y foros de debate. Tiene tanto peso como la otra, la "oficial" y estática. Y a diferencia de ésta, interactúa. Su principal vehículo de transmisión es internet.

"El siglo XX terminó en noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín, y el siglo XXI comenzó en 1993, con la primera difusión en gran escala de internet", dice el sociólogo francés Alain de Benoist. "Internet es una red cuya circunferencia está en todas partes y cuyo centro no se halla en ninguna parte" (2). Para quienes carecen de rotativas, emisoras de radio y estaciones de televisión, la herramienta es la web.

El contenido lo dicta la memoria, la lucha contra la distorsión, la pelea contra el olvido. Y así, como resultado de la memoria tenaz de los que no tienen vías de expresión convencionales es que el nombre de Darwin Passaponti "quedó en la historia" aunque no lo mencionen los multimedios. Y en esa historia nacionalista, revisionista, peronista y "políticamente incorrecta" ese nombre no es una diminuta nota de pie de página, sino que figura con letras destacadas.

"Nosotros disparamos y murió un pibe nacionalista"

El 17 de octubre de 1945 marca el nacimiento del peronismo. A la una de la mañana del 18, cuando termina la concentración en la Plaza de Mayo, manifestantes encabezados por jóvenes de la Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) marchan en dirección al edificio del diario Crítica, en Avenida de Mayo 1333. El periódico dirigido por Natalio Botana había manifestado la tarde anterior que Perón era un "mito fascista". Además, había publicado en primera plana una fotografía de cinco personas que cruzaban la avenida 9 de Julio: "Estas son las huestes del coronel Perón", decía el título. La foto, tomada en la mañana temprano desde la terraza de un edificio de varios pisos, intentaba transmitir la imagen de una gran vía vacía en la que apenas se veía un minúsculo grupo de personas.

Los muchachos peronistas, exaltados, lanzan piedras y rompen los vidrios de las ventanas. Desde la terraza, los pistoleros de Botana disparan sus armas. Parapetados detrás de árboles y las mesas de un bar, algunos militantes de la Alianza responden al fuego. El tiroteo dura hasta las tres de la mañana. Cuando todo termina, en la calle quedan cincuenta heridos y dos muertos.

Darwin Passaponti recibe un balazo en la cabeza. Tiene 17 años y es alumno del Colegio Normal Mariano Acosta, donde era delegado de la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES). En la solapa de su saco exhibe la insignia de la Alianza Libertadora Nacionalista: un cóndor con las alas desplegadas sobre una pluma y un martillo. Lo llevan al Hospital Durand, pero los médicos no pueden hacer nada. El recién nacido movimiento político aún no daba sus primeros pasos y ya tenía su primera víctima. Más aún: su primer mártir. El otro muerto se llamaba Francisco Ramos, tenía 21 años y también era aliancista. No hay más datos acerca de él.

El periodista Jorge Chinetti estaba en el diario aquel día. Muchos años después le relató a Álvaro Abós que "cuando terminó el acto en el que Perón fuera repuesto en el gobierno, de la Plaza de Mayo se desprendió una columna de la Alianza Nacionalista. Entonces vinieron a Crítica y como estaba la puerta cerrada, juntaron en el frente una pila de sillas y de mesas de los cafés de la cuadra, y le prendieron fuego e hicieron una inmensa hoguera. El fuego empezó a tomar los cortinados de los pisos de arriba. Entonces, sacamos las mangueras por la ventana, para apagarlo. Ahí los aliancistas, que estaban armados, nos empezaron a disparar. También un pelotón de la policía montada se sumó a los atacantes, los hicieron subir con las carabinas y tirar contra el diario, que, dirigido por [Raúl] Damonte Taborda, era antiperonista hasta esa fecha. Al final nosotros disparamos, y murió un pibe nacionalista, Darwin Passaponti; desde entonces todos los años iban para esa fecha, tiraban piedras y gritaban 'Darwin Passaponti presente' y hacían el saludo fascista" (3).

A la vera de los caminos

Darwin Passaponti nace el primero de noviembre de 1927, en Zenón Pereyra, un pueblo de Santa Fe fundado en 1887. Su madre es Cándida Quiroga, entrerriana y ferviente católica. Su padre, Trento Passaponti, es farmacéutico, escritor y anarquista. Entre sus obras se cuentan la pieza teatral La hora incierta, de 1938, y la novela La Chacra del Mangrullo, publicada en la década del 40. Los dos se habían conocido en la Universidad de Tucumán. No muchas mujeres llegaban a ese nivel de estudios en aquellos tiempos. Y a las que llegaban se las consideraba "de avanzada" (4).

En La Chacra del Mangrullo, Trento Passaponti expresa su amor y el de toda su familia por el campo -también tenía dos hijas, mayores que Darwin- y describe las luchas sociales de la época. "Está cubierto el suelo argentino, a lo largo de sus líneas férreas. Son los apellidos de accionistas ingleses a quienes les correspondió la regalía de una legua de campo a cada lado de los ferrocarriles. Nuestros gobiernos, con un sentido nacionalista muy personal, dejaron en las manos de esos pioneros la tierra pampa que aún no se recuadraba en chacras de agricultores gringos".

Y más adelante, agrega: "No fue el gringo cocoliche y pizzero quien aventó al gaucho a la vera de los caminos. No fue la insensibilidad de nuestros gobiernos, frente a la inicua explotación que de ese sector nativo hizo nuestra oligarquía patricia. Los enormes feudos en manos de las llamadas 200 familias dedicadas a la explotación ganadera, tenían un puestero, cubriendo miles de hectáreas; su vivienda era un rancho miserable, su paga ni siquiera se expresaba en jornal" (5).

Cuando el hijo varón tiene seis años, una mala racha económica impulsa a la familia Passaponti Quiroga a mudarse a Buenos Aires, donde se instalan en el barrio de Caballito. Abren una farmacia y viven en la parte trasera. Ya adolescente, Darwin hace planes para ingresar a la Marina. Y es entonces cuando se siente atraído por las banderas de combate de la UNES y la ALN.

Los postulados de lucha


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La UNES había sido fundada el 5 de junio de 1935 por Juan Enrique Ramón Queraltó, hijo de un comerciante español importador de juguetes. La organización estudiantil era un ala de la Legión Cívica, grupo paramilitar surgido por un decreto del general José Félix Uriburu en mayo de 1931. Ya entonces publicaba un irregular periódico llamado Tacuara. Seis años después, Queraltó crea la Alianza de la Juventud Nacionalista (AJN). El Primero de Mayo de 1938, la AJN compite con partidos y sindicatos anarquistas, socialistas y comunistas en la celebración del Día del Trabajo. En 1941, tiene once mil cotizantes (ocho mil hombres y tres mil mujeres), mayoritariamente concentrados en la ciudad de Buenos Aires.

Los Postulados de nuestra lucha, programa de la organización, impulsaba la creación de un Estado corporativo, la implantación del catolicismo como religión oficial y la disolución de todos los partidos políticos. Hasta ahí, la propuesta no se diferencia del nacionalismo tradicional de los "niños bien". Sin embargo, en lo económico postula limitar la propiedad privada, colocar a los grandes capitales bajo el control federal para que el Estado "evite que el egoísmo individual lesione las conveniencias generales", y nacionalizar el petróleo y los servicios públicos. A pesar de su anticomunismo, el programa incluye una especie de reforma agraria, a través de la división en parcelas de los latifundios y las tierras fiscales, para que "quienes posean la tierra puedan trabajarla y quienes trabajen las tierras puedan poseerla". Además, también a diferencia del nacionalismo aristocratizante, plantea el acercamiento a otros pueblos de América latina.

En mayo de 1943 toma el nombre de Alianza Libertadora Nacionalista (ALN) y poco después posee un local en la esquina de Corrientes y San Martín. No obstante, el antisemitismo de la jefatura impide su crecimiento político y poco a poco termina convirtiéndose en un grupo de choque.

El recuerdo de "nuestro primer peronista"

El 20 de diciembre de 1967, desde Madrid, Juan Domingo Perón le escribe a Trento Passaponti:

"Querido compañero:

"He recibido y le agradezco el envío de su libro La Chacra del Mangrullo, como las generosas palabras de su dedicatoria. No sabe usted el placer que he tenido al leerlo porque yo he nacido en la estancia de mi padre en Lobos y he crecido después en otra estancia en la Patagonia, de manera que todo cuanto usted menciona me es casi familiar. Muchas gracias por el buen rato que me ha proporcionado con tantos recuerdos.

"Su amabilidad me ha traído el recuerdo de su hijo Darwin Passaponti, nuestro primer peronista, muerto el 17 de octubre de 1945 frente a Crítica y desde aquí me uní al homenaje que el Peronismo en su tumba rindió con motivo del aniversario de su fallecimiento y que en esta ocasión rememoro con emoción.

"Le ruego acepte, con mi saludo más afectuoso, mi agradecimiento por todo.

"Un gran abrazo (6).

Francisco Pestanha escribe que Eva Duarte, Darwin Passaponti y otros representantes de los sectores político, sindical y militar "aportaron a los acontecimientos del 17 [de octubre] la cuota de empeño y bravura que todo hito de esas características presupone, quedando la estulticia y la necedad, para todos los integrantes de aquella tristemente recordada 'coincidencia' entre la embajada estadounidense, los liberales, los comunistas, los socialistas, los conservadores, los radicales, los ultracatólicos, ciertos nacionalistas reaccionarios, los terratenientes y gran parte de los empresarios e industriales" (7).

El abogado Mariano Ciafardini, licenciado en Criminología y ex director Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia, posiblemente sea un actual representante de esa variopinta "coincidencia de estulticia y necedad" mencionada por Pestanha. Cuatro años atrás, Ciafardini definió a los peronistas como "masa que podía estar dispuesta, al menos en parte, a salir a manifestar, a pintar paredes, incluso a enfrentarse con piedras y palos con la policía por el regreso de Perón; pero que ni por asomo estaba todavía decidida a luchar (arma en mano si fuera necesario) por el socialismo en el sentido en el que Marx lo entendía" (8).

Y a continuación, una auténtica perla que aporta un eslabón más a esa historia "no oficial" que se mencionó al principio de este artículo. El entonces Síndico General de la Nación, Rafael Bielsa, arremetió contra el criminólogo Ciafardini con ímpetu setentista y reivindicó a Darwin Passaponti.

El hombre que en 2003 se iba a convertir en el canciller del gobierno de Néstor Kirchner, recuerda la interpretación del 17 de octubre de 1945 que en su momento hizo el diario Orientación mediante una caricatura en la portada: un individuo con antifaz y gorra a cuadros (que se suponía era el general Perón) y una corista de pollera con tajo y medias caladas (que representaba a Evita). Los dos están subidos sobre la caja de un camión lleno de delincuentes. Sostienen una caña de pescar en cuyo anzuelo hay una salchicha que le introducen en la boca a un obrero (el "cabecita negra") con los ojos vendados. "Pero si ésa era la historia que escribían los que creían que iban a ganar, eso quería decir que había otra historia", razona Bielsa.

El abogado rosarino destaca que hoy nadie "osaría hablar del movimiento justicialista con semejante desdén e irrespeto, el único movimiento cuya lista de mártires del 55 en adelante es interminable". Y concluye: "Una demasía que el autor comete […] es negar a Darwin Passaponti, el único muerto del 17 de octubre supliciado por un grupo comunista frente al diario Crítica" (9).

Joven e idealista, ajeno a las miserias de la política y a los vaivenes de los polìticos, Darwin Passaponti dejó escrito un poema que, a 60 años de su muerte, es inevitable ver como una precoz premoción y un perfecto epitafio:

Quise cruzar la vida

con la luz del rayo
que el espacio alumbra,
seguro de no vivir más que un instante,
seguro de no morir debilitado.
Así como el rayo,
corto, breve y soberano.

Notas:
(1) Tacuara, historia de la primera guerrilla urbana argentina, Vergara-Grupo Z, Buenos Aires, mayo de 2003, pág. 21.
(2) "La era de las redes", Diorama Letterario Nº 208, Italia, noviembre de 1997.
(3) Abós, Álvaro, El Tábano (Vida, pasión y muerte de Natalio Botana el creador de Crítica), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2001.
(4) Julio Rimondi, "Darwin Passaponti, primer mártir del peronismo", en http://pampadigital.org/
(5) Idem.
(6) Enrique Pavón Pereyra (compilador), Correspondencia, tomo III, editorial Corregidor, abril de 1985, pág. 95. Citado por Julio Rimondi.
(7) "Entre cauces y catacumbas - Una mirada sobre el 17 de octubre de 1945", http://www.pensamientonacional.com.ar/, 11 de octubre de 2004.
(8) "Masas y teoría revolucionaria", Página 12, 4 de febrero de 2001.
(9) "Teoría del cadáver de la Nación", Página 12, fotocopia sin fecha.

Fuente: Rebanadas de Realidad, 16/10/05


El sol del 17

Un volante estudiantil del 9 de octubre ya anticipaba el tono controvertido: "Rechazado por todas las fuerzas sociales y políticas y por la prensa que él amordazó, el coronel fascista ha debido resignar sus cargos... Bajo la presión del pueblo, el fascismo busca una válvula de escape y se desprende de uno de sus hombres".
Pero lo mejor se publicaría recién después de la jornada del 17. Crítica se lamentaría de que "las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia". El Mundo informaría que "recurriendo a toda clase de métodos de coerción y contando con una inexplicable pasividad por parte de la policía, que se negó a intervenir en los casos en que se solicitó su protección, elementos adictos al ex vicepresidente intentaron poner en práctica un plan de perturbación del orden tendiente a impedir la normalización institucional del país. No obstante, la anunciada huelga ha hallado escaso eco entre los trabajadores". Por su parte La Nación se alarmaba preocupada porque: "...en la calle fue frecuente la escena de corridas a personas, las cuales eran cercadas y golpeadas. Muchos domicilios familiares no escaparon a la agresión". Como se ve, la desinformación aviesa de los medios de comunicación no es ninguna novedad de la actualidad.

Y la incomprensión histórica de los claustros universitarios y de la izquierda tradicional tampoco. El Comité de Coordinación de Facultad de Ciencias Exactas convocaba así: "Ciudadanos: Buenos Aires ha sido invadida por hordas bárbaras que, al amparo policial, han cometido toda clase de desmanes y atropellos. Ocupe su puesto en la lucha contra la dictadura".

El órgano oficial del Partido Comunista Argentino interpretaba, ya el 24 de octubre, con suficiente tiempo como para analizar en frío: "También se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia del presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la cuidad, no representan ninguna clase de la sociedad argentina. Era el malevaje reclutado por la policía y los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población". Claro, ya el día 21 de octubre el PC había publicado un Manifiesto: "El malón peronista con protección oficial y asesoramiento policial que azotó el país, ha provocado rápidamente, por su gravedad, la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República y millones de protestas. Hoy la nación en su conjunto tiene clara conciencia del peligro que entraña el peronismo y de la urgencia de ponerle fin... En primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo hasta su aniquilamiento: Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino".

El órgano oficial del Partido Socialista, La Vanguardia, tampoco se quedaba atrás, y explicaba que aquellos no podían ser auténticos proletarios: "Los obreros, tal como siempre se ha definido a nuestros hombres de trabajo, aquellos que desde hace años han sostenido y sostienen sus organizaciones gremiales y sus luchas contra el capital, los que sienten la dignidad de las funciones que cumplen y, a tono con ellas, en sus distintas ideologías, como ciudadanos trabajan por el mejoramiento de las condiciones sociales y políticas del país, no estaban allí. Esta es una verdad incuestionable y pública que no puede ser desmentida: si cesaron en su trabajo el día miércoles y jueves no fue por autodeterminación, sino por imposición de los núcleos anteriores, amparados y estimulados por la policía". Por ello es inconcebible que esa clase obrera diera el espectáculo de "una horda, de una mascarada, de una balumba, que a veces degeneraba en murga". Y termina preguntándose: "¿Qué obrero argentino actúa en una manifestación en demanda de sus derechos como lo haría en un desfile de carnaval?". Frente a esta pregunta retórica la respuesta es simple: no se trata de genuinos trabajadores, sino de elementos marginales, de "lumpen".

En las primeras horas del miércoles 17 de octubre de 1945 el coronel Juan Domingo Perón era trasladado al Hospital Militar desde su prisión de la isla Martín García. Mientras, un pujante palpitar sacudió las entrañas de Buenos Aires y de sus barriadas más humildes: el palpitar de la esperanza popular desatada y actualizada. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe, el cimiento básico de la nación asomó, organizado sin organizador: como en Fuenteovejuna, nadie y todos lo hicieron. Fue el estallido del substrato de nuestra idiosincrasia y de nuestra identidad colectivas. Fue verdaderamente "el subsuelo de la patria sublevado", como lo definiera de forma magistral Raúl Scalabrini Ortiz.
Perón vislumbró bajo el caos de la situación esencial la anatomía secreta del instante, el perfil de la realidad sustantiva en un momento de confusión pavorosa. Captó los acontecimientos en su forma más profunda y pudo saludarlos, no obstante su peligrosidad, descubriendo la fuente ígnea de un sentimiento vital nuevo. Y selló así con el pueblo, a la noche de aquella misma jornada gloriosa, una nueva alianza histórica, política y profética que duró inalterable hasta su muerte. Entonces el 17 de octubre de 1945 se convirtió en una verdadera redención histórica, redención nacional y popular que inauguró unos de los períodos más luminosos de la patria.

Cincuenta y ocho años después de aquella fenomenal gesta popular, cuando quedan pocos testigos en pie, el 17 de octubre sigue conmoviendo al alma peronista. Como el rumor del mar que se conserva en los caracoles arrojados por las olas a las playas, los sonidos misteriosos de aquella milagrosa redención nos vuelven a penetrar y a conmover año a año.

Eva Perón, en La razón de mi vida, explicaba su decisión: "El país estaba solo. Marchaba a la deriva sin conducción y sin rumbo. Todo había sido entregado al extranjero. El pueblo sin justicia, oprimido y negado. Países extraños y fuerzas internacionales lo sometían a un dominio que no era muy distinto a la opresión colonial. [...] Me di cuenta de que todo eso podía remediarse. Poco a poco advertí que yo era quien podía remediarlo. En ese momento, el problema de mi país pasó a ser un problema de mi conciencia. Lo resolví decidiéndome por la Revolución".
Y así lo resolvieron también millones con ella, en el pujante palpitar de una nueva esperanza histórica que entonces se desató y actualizó con una fuerza inusitada.

Y que elevó hasta el cenit al sol del 17.

Fuente: Agenda de Reflexión


Testimonios

Nunca olvidaré aquél 17 de Octubre. Tras la ovación que siguió a mis palabras, la gente repetía con insistencia: ¿Dónde estuvo, donde estuvo?. Y acostumbrado a dialogar con el pueblo respondí: estuve en un lugar adonde volvería muchas veces con tal de ayudarles a ustedes.

Así cuenta ese momento el Teniente General Juan Domingo Perón en sus memorias y es una de las anécdotas más ocurrentes porque cuando llega al balcón, en la noche de ese día histórico no sabía qué decir... Curiosa confesión...

Culminaba así una gesta, una epopeya que daba inicio a un movimiento popular que configuraba un Líder, un Conductor. Ése a quien miles y miles de argentinos siguieron y siguen y con cuyo nombre e ideología otros pocos trataron y tratan de aprovechar para hacer negocios, coimeando, ejerciendo la corrupción. Diciéndose Justicialistas.

LOS DÍAS PREVIOS

Las disputas de los militares del gobierno del General Edelmiro J.Farrell con los más representativos vecinos de²la parte sana y principal del vecindario de Buenos Aires² eran cada vez más violentas.

Los logros de Perón en beneficio de la gente humilde, desde la Secretaría de Previsión y luego la Vicepresidencia había puesto nerviosos a los oligarcas de entonces. Y vinieron los planteos.

El 12 de octubre Perón se había ido con Evita a la isla Martín García para descansar unos días pero a la madrugada del día siguiente el Jefe de Policía, Coronel Mittelbach, llega a la isla para comunicarle en nombre del Presidente Farrell que debe constituirse detenido en un barco de guerra.

La conspiración democrática seguía adelante.

Evita lo acompañaba y según cuenta Perón no era conocida y por lo tanto no fue molestada. Los empleados del Correo y algunos marinos de la cañonera estaban con él, le aseguraban. De vuelta en Buenos Aires, la esposa del coronel comenzó a desarrollar una dura tarea. Iba perfilándose Evita. Se entrevistó con los líderes gremiales que apoyaban a Perón, ó con los obreros en los bares ó en sus casas. Siempre junto a Perón y su causa. En tanto, cuidaba la casa de la calle Posadas donde ambos vivieron su historia de amor.

Perón estuvo ocho días en Martín García y se enteró por radio de lo que pasaba. El pueblo comenzó a movilizarse, la violencia mostraba su cara, con tranvías volcados y autos incendiados.

La gente comenzó a llegar desde todos lados, en camiones, a pie, cruzando el Riachuelo en bote porque la policía había levantado los puentes.

Hasta que los hechos empujaron a los militares a buscarlo para que calmara al pueblo. Les ha pasado esto porque todos ustedes son unos bárbaros. El pueblo se ha echado a la calle porque ustedes han querido voltearme. ¿ Y que han conseguido? ¡ Sublevar al país!

Y en la noche del 17 de Octubre, el Coronel Juan Domingo Perón salía al balcón... La multitud, el pueblo bramaba... Comenzaba otra historia. Una epopeya como pocas en el mundo...

NUNCA HABRÁ OTRO 17 DE OCTUBRE

Juan Adolfo Flury es un vivaz y memorioso militante de 81 años que vive desde hace 48 años en Ciudad Evita, donde conduce desde 1953, la Unidad Básica ²Evita Eterna², y participó del 17 en la Plaza de Mayo. Así lo contó:

³ En 1945 yo ya trabajaba políticamente en los cuadros denominados²Soldados de Perón² que tenían la misión específica de mantener las pintadas en todos los barrios de Capital Federal.

Estos trabajos se hacían de noche y los había creado el Coronel Domingo Mercante. Comenzamos en 1943 y para el 45 ya éramos una masa concientizada. Yo viví el 17 de Octubre como uno más, porque era muy grande la alegría y la afluencia de gente. La mañana de ese día nos juntamos todos los muchachos del grupo y comenzamos a avisar a todos los obreros que había que salir. Yo trabajaba en la firma Bonafide como encargado de control de calidad y no quedó nadie en la fábrica. Recuerdo que después me echaron de ahí por hacer cumplir las leyes laborales.²

--¿Se pasaron todo el día en la Plaza de Mayo?
-- Sí, nadie se movió de su lugar. Los bolicheros de los alrededores no daban algún sanguchito y agua para aguantar. De alguna forma fue una fiesta, nunca vi algo así. No había ninguna información oficial, pero cuando a la noche se corrió la voz de que venía el General, la gente saltaba, cantaba, lloraba. Cuando recuerdo esos años.. se vivía tranquilo y con respeto. Para mí, nunca habrá otro 17 de Octubre...
--¿ Por qué cree usted que se genera el 17 de Octubre?
--Este cambio se dio porque el estado de la gente era tremendo, había mucha pobreza, mucha pasividad. El obrero soportaba toda con estoicidad, se aguantaba horas y horas parado frente a un cartel que pedía 2 obreros pero recién al otro día. Era tanta la pobreza, que la que hay ahora ya no me asusta. Eso fue generando una conciencia que está muy bien expresada en la Doctrina Peronista, ésa que muchos peronistas olvidaron y otros ni la conocen. Hoy eso de que²para un peronista no hay nada mejor que otro peronista² ya no existe más. Hoy si usted dice que es peronista le preguntan primero de qué Línea es... a quien responde...

LOS RECUERDOS DE PERON Y EVITA

¿ Usted vió a Perón antes y después del 17, Flury?
--Sí, antes del 17 dos veces porque, como le dije, formábamos el grupo²Soldados de Perón², pero luego comencé a trabajar en la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación con excelentes periodistas como Enrique Portugal, José Ramón Luna, Gastón Talamón y los hermanos Sojit, entre otros. Como yo era un hombre de confianza a menudo llevaba mensajes directamente al General. Para mí era muy fácil verlo, pero siempre me emocionaba y casi ni podía hablar. Era un tipo que se sonreía y lo cautivaba a uno.

Después vino Evita, entonces Perón pasó a un plano superior, al de las grandes realizaciones del país, y ella quedó en el aspecto social. Era una mujer absorbente que no aceptaba errores y que exigía el cumplimiento al momento de los pedidos de los pobres. ¡Y guay que alguno despreciara a su gente! Una vez fui a Tucumán con ella en el tren que paró fuera de la estación.

La gente quería verla, tocarla, darle cosas... Una viejita no podía pasar entre la gente con un plato para ella, tapado con un repasador. Evita la vió y la llamó, así la viejita pudo entregarle unas empanadas que le había hecho. Uno de la comitiva dijo²: ¿Tanto lío esta vieja por unas empanadas? Evita lo escuchó y lo mandó bajarse del tren y volver a Buenos Aires, despedido.

Ése era el respeto que ella tenía por la pobreza. Se desesperaba cuando no podía hacer algo por un chico desnudo, trabajaba muchas horas y no comía normalmente. Comía y trabajaba al mismo tiempo.

Un día Evita me preguntó: ³¿Qué necesita Flury?².²Una casa señora², le dije, porque vivía en una piecita con cocina con mi esposa en Flores. Así vine en el ´52 a la sección 1°, Circunscripción 1°. De esta hermosa Ciudad Evita que es un ejemplo de obra los obreros y nunca se terminó y además, está abandonada.

ESTABA EMBARAZADA PERO IGUAL FUI

A Perón lo habían llevado preso a Martín García y había orden de que no se diera ninguna noticia al pueblo, pero nos enteramos por Radio Colonia dónde estaba. Mi marido me avisó que se iba a la Plaza de Mayo y me dijo que me quedara porque estaba embarazada de cinco meses.

Nosotros vivíamos en la calle Esmeralda al 600 y me metí en una caravana donde iban hombres y mujeres mezclados. Unos muchachos me hicieron como una cadena cuando me vieron para que nadie me empujara ó golpeara. Llegamos a la Plaza y nos quedamos a la altura de la Catedral, después me ubiqué más en el centro de la Plaza, solita, sin saber dónde estaba mi marido.

La gente estaba enardecida pero sin provocar ningún desmán. Empezaron a correr rumores de que ya lo traían y salió al balcón el General Farrell diciendo que Perón estaba viniendo... ³

Así contaba su testimonio la Sra. Juana Álvarez de Pérez, una simpática tucumana de 80 años que vive en Ciudad Evita desde 1952.

Nadie le creía al Coronel Farrell, sólo queríamos verlo vivo a Perón. Así pasaron las horas y después de las 8 de la noche se asomó por una ventana y nos gritó² Hola, compañeros!!. Ahí fue un sólo grito y una ovación. Perón sí, otro no, gritaban.

Después, habló Farrell y otra persona que no recuerdo quién era, y al final, Perón!! Cantamos el Himno y así la gente fue calmándose.

Bueno, ahora vayan tranquilos para sus casas, nos pedía el general. Entonces todos gritaban: Mañana San Perón!!. Y así fue...

El regreso se me hizo difícil, porque era tanta la gente que había llegado de todas partes, que recién llegué a las cinco de la mañana a mi casa.

Imagínese, ¡¡quién iba a dormir esa noche!

Fuente: www.lucheyvuelve.com.ar


Cómo construir poder

Por José Pablo Feinmann, octubre 2005

Si tuviera una fórmula para los días presentes, sería uno de los individuos más codiciados del mundo. Pero se tratará aquí de ubicarnos en una coyuntura y verificar cómo se construyó, en ella, poder. Cómo lo construyó quien por fin se quedó con él. Con esa bestia codiciada que se construye, se atrapa y se defiende.
Si –como tradicionalmente se hace– señalamos al poder como la finalidad de la política, elegiremos una situación nacional estructurada y trataremos de ver quién se equivocó, quién no, y quién por fin se quedó con la parte del león. La coyuntura es una de las más ricas. El ’45. Se sabe que el ganador de esa contienda fue Perón. Aquí no se trata de ver una competencia entre buenos y malos. Esto significa dejar de lado la vieja antinomia (siempre recreada por la estrechez intelectual de quienes se mueven con los ojos en la nuca) peronismo-antiperonismo y buscar una mirada acaso técnica que indague los secretos internos de política. Por último: analizar la creación de poder en el ’45 deberá entregarnos el conocimiento de cómo crear hoy poder. Qué diferencias hay con esa encrucijada y qué semejanzas. Como punto de partida analizaremos las características centrales que definieron a los sujetos políticos de la encrucijada. Señalar sus características nos llevará a ver en qué acertaron y en qué –internamente– estaban destinados a fracasar por no poder ver hechos que –para la creación de poder– eran sustanciales.

La izquierda miraba hacia afuera. Es decir, hacia la guerra llamada mundial. Creer que la guerra era mundial llevaba a la izquierda (representada por el Partido Comunista) a sostener un apoyo y una obediencia de militantes fieles a las directivas de Moscú. El estalinismo la constituía. Y pensaba, de buena fe, que así debía ser. En Europa se impulsaba una lucha contra el fascismo y la Unión Soviética era líder en ella. Esto se había manifestado desde la entrada de la URSS en la contienda. Había que ganar esa guerra, que era mundial, era de todos, y el país que conducía Stalin se desangraba en batallas gloriosas contra las hordas nazis. El nazismo, a su vez, tenía sus garras hundidas en la Argentina. Eran los militares del golpe del ’43 y más tarde el heredero de ese golpe: ese coronel Perón, sonriente y manipulador. ¿Cuál era la centralidad de esta política? La centralidad estaba afuera, no en el país. Pensar que la guerra, por ser mundial, desplazaba el eje problemático del país fuera de él era una convicción de los comunistas de esa hora. Todo por la gloriosa lucha de la Unión Soviética contra el nazismo, ésta era su convicción. Y si miraban adentro era para detectar quiénes eran los nacional-socialistas autóctonos.

La oligarquía era el grupo tradicional de la política argentina. Siempre cerrado sobre sí, siempre temiendo que le roben el país. "Los argentinos somos cada vez menos. Cerremos el círculo y velemos sobre él", había dicho Miguel Cané en conocido texto. Antes del golpe del ’43 tenían listo al hombre que deseaban fuera presidente. Su candidatura se había decidido en la Cámara de Comercio Británica y su nombre era paradigmático: Robustiano Patrón Costas. Hacendado del interior del país era –como lo señala su nombre– 1) robusto, es decir, fuerte, 2) Patrón y, por último, 3) Costasseñalaba los costos de producción primaria, algo que el hombre debía saber reducir para que los negocios (su margen de ganancia) crecieran como el trigo de la pampa. Como sea, que se llamara Patrón lo decidía todo.

Eran los aliadófilos. Los campeones de la democracia. Veían así la cuestión: las democracias occidentales guerreaban en Europa contra el totalitarismo nazifascista. Cuando cae París realizan un acto en la Plaza San Martín. Uno de ellos, brillante escritor, dice: "Por primera vez sentí que una emoción colectiva no era indigna". Era Borges. Luego lanzaría otras frases. Sería condecorado por Pinochet y diría: "Me honra esta condecoración porque Chile tiene la forma de una espada". Sugiero mirar a Borges como nuestro Heidegger. Genial, pero fatalmente equivocado. Es sólo una sugerencia.

Los militares del ’43 dan el golpe en junio de ese año. ¿Cuál es su horizonte? ¿Qué ven? Sueñan con la industria pesada. La siderurgia, los altos hornos. Simpatizan con Alemania. Se han formado al calor de los textos de sus grandes ideólogos militares: Clausewitz, Colmar von der Goltz. La industria pesada no necesita muchos trabajadores. Con pocos y especializados se puede llevar adelante. Se agrupan en el GOU: Grupo de Oficiales Unidos o ¡Gobierno! ¡Orden¡ ¡Unidad!

El coronel Perón forma parte del GOU. Pero se va abriendo porque ve algo que los demás no ven. Por haberlo visto se adueña, primero, de la Secretaría de Trabajo y, luego, del ministerio.

Fruto del proceso de sustitución de importaciones que se venía realizando desde la década del treinta, los migrantes internos llegan a la Capital Federal. La Capital no está preparada para recibirlos a todos. Se crean las primeras villas miseria. Son la negritud. El pelo abundante y negro. La cara del mestizaje. La soledad y el deseo de tener un lugar en la gran urbe. Se les dice "cabecitas negras".
Eran (y aquí está la base del éxito del triunfador de esta coyuntura) lo nuevo. Estos migrantes eran lo único que antes no existía. Todo estaba menos ellos. Eran una materialidad no cubierta por ninguna fuerza política.

Quien los ve –como base de sustentación de una política– es ese coronel del GOU, Perón. Es paradigmático su triunfo sobre José Peter, dirigente del gremio de la carne. Hay huelga de los obreros de ese sindicato. Peter les pide levantarla: se necesita carne en Europa para los ejércitos de la democracia. Perón les autoriza la huelga. Y se los gana. Neutralista como lo fueron los hombres de Forja ("los argentinos queremos morir aquí", se acerca a los migrantes y se constituye en su líder político. En suma, el único que vio lo nuevo en esa coyuntura fue Perón. Lo nuevo era la base real para crear poder. El lo tuvo porque él la convocó.

¿Cómo crear hoy poder? Los poderes están creados y no hay sujeto nuevo. No lo hay porque todos lo son. Acaso el único sujeto nuevo sea aquel que no tienda hacia la destrucción, la catástrofe. Porque la multipolaridad reinante es negativa. La peste aviaria era lo único que faltaba para completar el cartón apocalíptico de este presente. La peste (sida, pandemia aviaria). La guerra (Irak). El hambre (11 millones de niños mueren por año). La muerte (omnipresente). Los cuatro jinetes del Apocalipsis galopan a lo largo y ancho del planeta. En cuanto a nosotros: ¿hay sujeto nuevo? ¿Alguien juega el papel que jugó Perón en su exitosa tarea del ’45? ¿Cómo apartarnos de la negatividad multipolar? Bush es el imperio dislocado, bélico y prepotente. El terrorismo sólo sabe destruir y no crear. Son las opciones extremas. Tal vez América latina pueda aportar lo nuevo. Una nueva alternativa, una nueva racionalidad, una negación del Apocalipsis. Esa opción se juega hoy en la Cumbre en que Bush, a los golpes, brutalmente, busca meter el ALCA y destrozar el Mercosur, que, para nosotros, es una cara de lo nuevo. Ya que lo nuevo, la fuente de nuestro poder es, para nosotros, latinoamericanos, la unidad.

Fuente: Página/12, 30/10/05


Carta de Perón a Evita

Perón escribió a Evita desde Martín García:
"El tiempo me dará la razón"

 "Tesoro mío. Tené calma, y aprendé a esperar. Esto terminará y la vida será nuestra. Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia, y sé que el tiempo me dará la razón".

"Empezaré a escribir un libro sobre esto (...) veremos entonces quién tiene razón. El mal de este tiempo y especialmente de este país, son los brutos, y tú sabes que es peor ser bruto, que ser malo".

"Mis últimas palabras de esta carta quiero que sean para recomendarte calma y tranquilidad. Muchos, pero muchos besos y recuerdos para mi chinita querida".

Juan Domingo Perón


Manifiesto del Grupo de Oficiales Unidos (GOU)

El GOU no era otra de las comunes cofradías militares argentinas. Formados en la oscuridad y el ostracismo de los cuarteles, durante la Segunda Guerra Mundial, hacia principios de 1943 emergieron de los regimientos convencidos de que el conflicto iba a reordenar los mapas del mundo. Algunos historiadores les asignan una inspiración nazi, basados en el apoyo mutuo entre el Gobierno argentino y el régimen alemán. Sin embargo, el fundamento militarista argentino que había visto la luz en el GOU tenía más bien una relación con el fascismo italiano, tal vez por la vieja relación cultural entre Italia y Argentina, sin grandes propuestas filosóficas o de reordenamiento social, sino aspiraciones de carácter político y militar.

En la declaración de principios del GOU, su "Manifiesto", se lee -entre una plegaria de alabanzas a la Argentina- que la guerra mundial en curso iba a establecer un nuevo orden de poderes y bloques, con Alemania en el control de Europa y Estados Unidos en América. Sudamérica necesitaba una nación monitora para este nuevo orden, y sólo Argentina y Brasil podían disputarlo, por lo que era imperioso garantizárselo a la Argentina a la brevedad posible. Decía dicha proclama:

"...Camaradas:

La guerra ha demostrado palmariamente que las naciones no pueden ya, defenderse solas. De ahí el juego inseguro de las alianzas, que mitigan, pero no corrigen el grave mal. La era de la Nación va siendo substituida paulatinamente por la era del Continente. Ayer los feudos se unieron para formar la nación. Hoy, las naciones se unen para formar el Continente. Esa es la finalidad de esta guerra.
Alemania realiza un esfuerzo titánico para unificar el continente europeo. La nación mayor y mejor equipada deberá regir los destinos del continente. En Europa será Alemania.

En América del Norte la nación monitora por un tiempo será Estados Unidos.
Pero en el sur no hay nación lo suficientemente fuerte para que sin discusión se admita su tutoría. Sólo hay dos que podrían tomarlas: Argentina y Brasil.

Nuestra misión es hacer posible e indiscutible nuestra tutoría.
La tarea es inmensa y llena de sacrificios. Pero no se hace patria sin sacrificarlo todo. Los titanes de nuestra independencia sacrificaron bienes y vida. En nuestro tiempo, Alemania ha dado a la vida un sentido heroico. Esos serán nuestros ejemplos.
Para realizar el paso que los llevará A UNA ARGENTINA GRANDE Y PODEROSA, DEBEMOS APODERARNOS DEL PODER. Jamás un civil comprenderá la grandeza de nuestro ideal, habrá pues, que ELIMINARLOS DEL GOBIERNO Y DARLES LA ÚNICA MISIÓN QUE LES CORRESPONDE: TRABAJO Y OBEDIENCIA".

Conquistado el poder, nuestra misión será ser fuertes: MÁS FUERTES QUE TODOS LOS OTROS PAÍSES REUNIDOS. Habrá que armarse, ARMARSE SIEMPRE, venciendo dificultades contra las circunstancias interiores y exteriores. La lucha de Hitler en la paz y en la guerra nos servirá de guía. Tenemos ya al Paraguay; TENDREMOS A BOLIVIA Y CHILE. Con la Argentina, Paraguay, Bolivia y Chile nos será fácil presionar al Uruguay. Luego, las cinco naciones unidas atraerán al Brasil, fácilmente, debido a su forma de gobierno y a grandes núcleos de alemanes. Entregado el Brasil el continente sudamericano será nuestro. NUESTRA TUTORÍA SERÁ UN HECHO, un hecho grandioso, sin precedentes, realizado por el genio político y el heroísmo del Ejército argentino.

¿Mirajes? ¿Utopías? Se dirá. Sin embargo, dirigimos de nuevo nuestras miradas hacia Alemania. Vencida se le ve firmar en 1919 el Tratado de Versailles que la mantendría bajo el yugo aliado en calidad de potencia de segundo orden por lo menos cincuenta años. En menos de veinte años recorrió fantástico camino. Antes de 1939, estaba armada como ninguna otra nación y en plena paz había anexado a Austria y a Checoslovaquia. Luego en la guerra se plegó a su voluntad la Europa entera. Pero no fue sin duros sacrificios. Fue necesaria una dictadura férrea para imponer al pueblo los renunciamientos necesarios al formidable programa. Así será en Argentina.

Nuestro Gobierno será una dictadura inflexible aunque al comienzo hará concesiones necesarias para afianzarse sólidamente. Al pueblo se lo atraerá, pero FATALMENTE TENDRÁ QUE TRABAJAR, PRIVARSE Y OBEDECER. Trabajar más, privarse más que cualquier otro pueblo. Sólo así podrá llevar a cabo EL PROGRAMA DE ARMAMENTO INDISPENSABLE PARA LA CONQUISTA DEL CONTINENTE. El ejemplo de Alemania: por la radio, y por la educación se inculcará al pueblo el espíritu favorable para emprender el camino heroico que se le hará recorrer. Sólo así llegará a renunciar a la vida cómoda que ahora lleva. Nuestra generación será una generación sacrificada en aras de un bien más alto: LA PATRIA ARGENTINA, QUE MÁS TARDE BRILLARÁ CON LUZ INIGUALABLE EN BIEN DEL CONTINENTE Y DE LA HUMANIDAD ENTERA.

¡Viva la Patria! ¡Arriba los corazones!
"

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